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Ecos de lejania

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Ecos de LejanĂ­a


©Ecos de Lejanía ©Ramón Ojeda Colección Los Cantos Vivos. Serie Azul - Poesía ©Fundación Editorial El Perro y la rana Sistema Nacional de Imprentas Red de Escritores y Escritoras Socialistas de Venezuela Consejo Editorial:

Raday Ojeda Argenis Méndez Edgar Hernández Gregorio González Vivas

Hecho el Depósito de Ley ISBN: 978-980-14-2166-5 Depósito Legal: lf - 4022012800168 Edición: Sistema Nacional de Imprentas - Capítulo Apure Diagramador: Juan Carlos Villota Operario: Arturo F. Rodríguez Corrección: Red de Escritores y Escritoras Socialistas de Venezuela Portada: Jucavica, Lejanía, Fotografía, 2009 sistemadeimprentasapure@gmail.com San Fernando de Apure 2011


Ramón Ojeda

Ecos de Lejanía

Fundación Editorial El Perro y La Rana Red de Escritores y Escritoras Socialistas de Venezuela Imprenta de Apure 2012 Colección Los Cantos Vivos / Serie Azul - Poesía


El Sistema Nacional de Imprentas es un proyecto impulsado por el Ministerio del Poder Popular para la Cultura a través de la Fundación Editorial El perro y la rana, con el apoyo y la participación de la Red de Escritoras y Escritores Socialistas de Venezuela. Tiene como objeto fundamental brindar una herramienta esencial en la construcción de las ideas: el libro. Este sistema se ramifica por todos los estados del país, donde funciona una pequeña imprenta que le da paso a la publicación de autores, principalmente inéditos.


Palabras con ecos de afecto y amistad Vayan mis palabras con sincero afecto para este interesante libro que viene cargado de un sentimiento telúrico; por la amistad que me hermana al autor, un ser que siente y ama a su terruño como a su vida misma. No podría ser de otra manera al tratarse de un cronista, que es poeta y con una trayectoria profesional y humana que lo ubica entre esos raros adalides que tienen por convicción y modo de vida un desprendimiento natural por las cosas nobles y sencillas que glorifican al hombre. Que emoción leer estas páginas cargadas de sentimientos, poesía y afectos por lo nuestro, por el lar nativo y por la inmensidad humana del hombre; elevándolo al pedestal glorioso de lo indeleble. Este es un libro que denota un desprendimiento cálido y sublime, que enaltece a su autor. Tal vez estas palabras van impregnadas del apego y la amistad, que me une a Ramón Ojeda Cruzati; pero doy fe que los lectores reconocerán que cada uno de estos poemas representan sin duda alguna la bohemia de un cantor, un coplero, un poeta, un cronista de la emoción cotidiana, un perenne soñador, romántico y juglar de su pueblo que reviste la agraciada personalidad de un auténtico llanero, un baquiano de las sabanas y un trovador de los mil caminos de la llanura. Ecos del Silencio es apenas un ápice de la producción intelectual y creadora de este poeta, quien honra a su pueblo elorzano, al ser su cronista oficial, oficio que ejerce con vocación y mística, casi sacerdotal, elevando el gentilicio apureño; siendo este libro una muestra de amor del autor por su gente y su pueblo. Cada uno de sus versos cabalga en la llanura abierta de los afectos llaneros, enalteciendo su sublime labor de escritor, cronista y poeta. Su voz es canto de amor sabanero que,


como eco rumoroso, trae y lleva el viento barinés; resonando en las inmensidades de las sabanas el nombre de uno de sus más dignos y talentosos hijos, el del apreciado, admirado y respetado poeta, cronista y amigo de los sentimientos cercanos, Ramón Ojeda Cruzati. Ecos del silencio viene a ser un eslabón más del talento y el amor que acompaña la sensibilidad serena del autor, es un regalo a la vida, a las jornadas llaneras, a las tardes de vaquerías, a las parrandas sabaneras, al amor por la patria, a la defensa ecológica del llano, a la consagración humanística del hombre y por consiguiente es una muestra de la calidad humana, afectiva y profesional de mi hermano del alma Moncho Ojeda. Para él van estas sinceras palabras que perdurarán en el tiempo como eco del afecto y la amistad, que nos une por siempre. Alberto Pérez Larrarte Cronista Oficial de la Ciudad de Barinas


¡Cautivante! No conozco otra palabra mejor para describir esta obra, la cual esta llena de aventuras, hermosas historias de amor, luchas y batallas, descritas de una manera tan real que al leerla podremos vivirla, sentirla, y así mediante su lectura hallaremos sentimientos encontrados, de manera que estos poemas e historias captarán sin duda nuestra atención. Ramón Ojeda Crusate, Hombre de constante inspiración e imaginación caminante, que con sus escritos nos lleva a momentos importantes que marcaron una huella en la historia, ubicándonos con la mente en distintas épocas con sus descripciones tan detalladas y minuciosas que pondrán a volar nuestra imaginación. Crea imágenes en la mente del lector, lo que contribuye al disfrute y satisfacción de estas lecturas. Este hombre es todo un personaje, entusiasta y emprendedor, desde el punto en que se mire la pasión por lo que hace le es un don. Las primicias de sus obras o posesiones nos abren con emoción, para todo el que quiera disfrutar su producción de tantos años con cautelosa redacción y elección. Ecos de lejanía, nos recuerda personajes antiguos que fueron quedando en el olvido, pero que mediante este libro, vuelven a la memoria como un eco resonante. Lo que hace verdaderamente atractivo e importante a este libro no es solo su narración, sino las enseñanzas u lecciones que esconde detrás de cada una de sus historias en forma de versos, además de algunas fábulas e himnos, que debido a su composición invitan a la reflexión, trayendo por ende pensamientos y deseos divagantes que se encontraban olvidados o en algún rincón de la memoria. Este libro no solo tiene el poder de hacernos recordar vie-


jos sentimientos, sino también el de crear nuevos. No cabe la menor duda leer este libro dibuja una sonrisa de satisfacción al ver el notable esmero y dedicación que se ha puesto al escribirlo, les deseamos la mejor de las experiencias al indagarlo, ya que con toda seguridad le reportara un gran disfrute, sirviendo a la vez de distracción o escape de la vida cotidiana. Realmente fue un honor y un placer el poder redactar este prólogo de mi propia inspiración, el cual fue motivado o mejor dicho inspirado por las lecturas que hice de los versos del Profesor Ojeda, ya que de forma literal pude ver el esmero de este al hacerlos, lo que hizo que yo también me esforzara para que el libro tuviese una presentación digna del mismo, y en este breve pero profundo y significativo resumen pudieran ver o por lo menos percibir la esencia de estas bellas redacciones las cuales contiene. Sinceramente deseo que puedan con su imaginación darle vida a los relatos que contiene. Génesis Ascanio


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¡Canto a Elorza!

Al Dr. José Luís Fleitas

I ¡Oh Elorza! cuantioso botín de riqueza natural y humana, bautiza el río Arauca cada sueño; se gime en el silencio de sabana. II ¡Oh Elorza! la siembra en el conuco son hileras de esperanzas en lejanía, allí la vi refugiarse en el cañal, meciéndole en sus hojas paganas letanía. III Ayer su espiga fue lanza patriota destrozando el alma que traía el español le diste una herida profunda de libertad y saciaste el hambre del avaro invasor. IV Así en la tierra donde florecen los versos se edificó la columna del canto acogiéndose españoles y canarios mezclándose con la raza aborigen, en un pacto. V La luz del sol duerme en el río hay ceremonias, encantos de pájaros nubes densas con rumor de frío llovizna de garzas en el caracaro. VI El barranco tiene seños de hombre viejo, hoyuelos de la fluvial vivencia del ayer, playas, aromas, espumas de lejos; muestran del río esencias de mujer. VII Se borda la aurora en el empíreo, 13


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con el viento el corozo, limpia los rastros de nubes nocturnas, hay lágrimas de virgen en el extenso follaje, despunta la mañana de color lebruna. VIII ¡Oh Elorza! tesoro divino, grandioso escenario de silueta plana; saludas el canto rudo campesino que seduce y reta la misma sabana. IX ¡Oh el recuerdo! de aquel paisaje pampero; médanos en llamaradas rojizas y brillantes. Las perspicaces malicias del locuaz llanero; auténtico, animado y peón de adelante. X Se alza el toro, rebañado en la espesura, domina el grupo ante becerros y novillos, defiende su majada con bravura, excavando el suelo, bañándose el morrillo. XI Cuando un sultán de esa comarca entra en celo, al ver una agraciada hembra la desea; por el amor de una odalisca el vecindario conviértese en escenarios de retos y peleas. XII ¡Oh Elorza! eres mi tierra ¡madera de corazón! bruma bendita, ilusa de los sentidos sembraste en mi alma, un acerado botalón para ordeñar mi identificación en el camazo del porvenir florido.

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Himno a Elorza Elorza es, /un canto en el alba de hermosas mañanas,/ levantada al sol en sus predios ven /tendidas sabanas que acercan el alma / con Dios el creador. (Bis) I ESTROFA Llano lindo eres la tierra del coplero canta autor de los cuibas y el yaruro que sus lanzas guerreras hirieron al español. Hosanna tierra bendita del hombre trabajador arrieros de mil caminos… Que el futuro medita a pasos de vencedor. (Bis) (Coro) II ESTROFA En la aguas del Arauca una turba ribazón desnudan pañuelos blancos desbandadas de garzas puras como la oración. San José cuida del pueblo con su pastoral misión ayer también era “El Viento” siendo el último velo del viejo sueño de Simón siendo el último velo del viejo sueño de unión. 15


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III ESTROFA Calle de un pueblo llanero refugio de tradición como el caimán patrullero y Don Lauro el bonguero baqueano en su embarcación. Que un camino crematístico traiga predisposición de un proyecto progresista que estimulen alientos patriotas en la población; que estimulen alientos de patria con el corazón.

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Himno del Pueblo Cuiba “Alma Cuiba” Grito inmenso le diste a la aurora luz radiante de libertador fue ese cuiba guerrero en la historia el que imprime al llanero el valor. Fue el primero en poblar la República fue su lanza alma colonial el centauro cruzando Los Andes resistente como es natural y volviendo con su patria libre derrotando la fuerza imperial. (Bis) II (Coro) Es el alma del Capanaparo tiene astucia como el gavilán con su río riqueza divina dulce estancia que le brinda el pan es olimpo donde sueña el pueblo el cimiento del cuiba guardián. (Bis) III (Coro) Alma cuiba pimpollo de raza palpitante en nuestro país dorso propio del venezolano testimonio llanero de aquí ¡Viva el pueblo Barranca Yopal! ¡y su hermano del Carabalí!

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(Bis)


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Elorza Bicentenario Con el nombre San José bautizaron a mi pueblo por un fraile capuchino que en la colonia trajeron con orden de mestizar el indio, el blanco y el negro tan igual como cruzar el humo, el agua y el fuego. El padre Justo e’ Granada fue el cura de aquel empeño luchar contra el aborigen que no quería tener dueño, con el esclavo cruzaron al indio casanareño tornó la carne mestiza la comunión de sureños hasta que nació por fin la raza del apureño. El San José de Arechona es un pueblo ribereño que en sus galeras pernoctan indios capanapareños. Tensa el arco malicioso como presagiando el duelo las noches en los ripiales le trae mensajes del cielo. El invasor ha llegado como el que viene de lejos y reparte el territorio del indígena pendejo. El indio es hospitalario como todos los llaneros 18


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no tiene rabia con nadie y no odia al forastero pronto comprende la infamia del muergano tracalero en desigualdad de lucha con resistencia cayeron los pocos sin doblegar lo acosaron con los perros y solo el cacique Arauca se murió siendo cerrero cuando prefirió la muerte antes de ser prisionero. El mismo con su lanceta Se hirió el corazón de acero ¡Blanco no me gana a mí! ¡Jura Mariqui Catero! cayó el indio, en lengua india como cacique guerrero el río se bebió su sangre y Arauca marco el sendero. La mitología aborigen explicando los misterios cuando el caudal de ese río aumenta por el invierno con esa fuerza salvaje registrando carameros, mientras el blanco le teme por ese caudal tan fiero, dice el indio -ese es Araucadesafiando al extranjero. Por eso es que el río Arauca lleva el nombre del guerrero, así se lo encuentra Páez el héroe portugueseño cuando allá en 1800 19


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16 pisa este suelo junto a José Andrés Elorza aquel capitán lancero nativo de Yaracuy Páez lo trajo de espaldero y en Trinidad de Orichuna se convirtió en sabanero y todavía no hay la formula ¡pa´ jodé un orichunero! San José es un caserío San José parece un pueblo. En las orillas del río Páez orienta su sendero para coronar la gloria en las queseras del medio. La llama de libertad en Mucurita está ardiendo Bolívar abraza a Páez en el suelo payareño. En Merecure conoce Bolívar al apureño. Páez impresiona a Simón él lo hace parte del sueño de hacer una Gran Colombia que luche con el Norteño. Pero duro poquitico el bolivariano aliento a pesar de los esfuerzos quedaron en sufrimientos apresurando la muerte del padre y su pensamiento ¡cuando se murió Bolívar se fue llorando por dentro! 20


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Vino Pombo y Michelena entonce hicieron el resto partieron a mi llanura igual como picá un queso una línea de Mapora la tiraron por el centro San José por Venezuela y por Colombia está El Viento. Sería en el cuarenta y ocho del año mil ochocientos Colombia rinde homenaje a un coronel de talentos. Bautizaron el pueblito con el nombre del Guerrero desde entonce se llamó coronel Mariano Acero. Contesta aquí en Venezuela el jefe José Cornelio, el mismo mil ochocientos del sesenta y seis por cierto mandó oficio a la asamblea para que se haga un decreto honrando así la memoria del héroe San Felipeño; diez de marzo fue ese día que lo guarden los cuadernos porque el apellido Elorza es dignidad de los buenos un pago para el centauro que luchando en el terreno juró siempre destrozar el coloniaje moderno. La guerra del caudillismo 21


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dejó lápidas de muertos es que Elorza era un reducto me lo dijo el profe Freddy porque aquí venia esconderse todo bichito de pelo por haber matado alguno o ser vicioso a lo ajeno. Doña Bárbara levanta Fundación del hato El Miedo remontando con palanca viene el bongo luzardero la fundación Altamira le cambiaron los linderos y Pernalete lo oculta en los libros del silencio. Pancha Vásquez se llamaba la mujer del toro negro indómita de carácter con su brujo y espaldero porque Merquiades Gamarra en eso si era certero de matar por encomienda y pagar por hechicero. Aquí mantuvo el cuartel por mucho tiempo Cedeño participó Alfredo franco en el yopito Pereño. Aquí también Pedro Pérez Maisanta tuvo aquel duelo donde entro a pelear desnudo disfrazao de marranero. Hasta que por fin llegó la justicia a estos senderos fue en el año veinticuatro en el gobierno gomero enmendando así el error 22


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que dos hombres cometieron Pombo junto a Michelena agrimensores coberos el gobierno de Eleazar presionó y restituyeron. Al sitio las montañitas se mudaron los linderos muy cerca de Puerto Infante a partir del hito cero. De la costa Arauca al meta hay kilómetros enteros de aquella línea que un día en dos dividía mi pueblo. Elorza siguió avanzando poco a poco pero lejos era un pueblo de Muñoz pero continúa creciendo sus fiestas de San José retumban en el llano adentro que nos ha hecho sentir Elorzanos cien por ciento. El año sesenta y cuatro por caminos polvorientos un 14 de noviembre fue coronado el esfuerzo. Decían muchos coterráneos una que por fin vio el ciego Elorza pasó a distrito Maestro Rómulo Gallegos. La muerte de José Godoy y la prisión de Guaitero apagaron en el monte el humo del guerrillero la democracia apacienta Elorza luce sereno unos porque los mataron 23


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otros porque se rindieron. A veces presumo ver a Don Lauro el canoero cuando veo colgar su nombre entrando al puente de hierro pienso en su fiel curiarita la de corazón de cedro que pudo con el Arauca y hasta con el patrullero. Se le quedó a Jaramillo su farmacia sin remedio, Ramón chucho con sus chichas, Claro Digno con sus versos. Taparito recetando por una falta de médicos y el coronel Balza sueña que Gómez le mando ascenso. Guillén vendiendo los panes, Federico pescaos fresco, el viejo Arturo Quiroz haciendo cruz pa´ los muertos, Doña María Cartejón con la cuerda e gallos tuertos y don Celestino Infante con el poder de prefecto. Colmenares en la Apureña vendiendo tuerca y cemento, maestro Parra en su bodega ya ciego pa´ da los vueltos, el viejo Inginio Zapata un carapacho esquelético que no sabía ni escribir y en los números era diestro. Don Plácido en la Atractiva era un padrote completo 24


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siete mujeres tenía cada una tenía el respeto. Juan Pérez en la Colombiana, Don Trino puro coleto, más allá el viejo Benitez y Pucho Silva bien rectos. Se acabó el hato Lorenzo La Concepción, Bejuquero, ya no se miran salir los aviones del fuentero los caballos de don Chicho entre mansos y cerreros se los llevó el Caporal Don Pedro Thelmo Guerrero. Además aquellos barrios olvidados por el tiempo y los hatos aledaños que nos daban el sustento Mereyal, las Manzanitas, Barrancones y Aeropuerto, el Zamuro con su playa encantada como un cuento, las Veguitas y Barrio Loco rivales en todo momento.

Luego serían otros barrios Garrafón y Chamicero, Caujarito en la Vigia Pozo Arcenio y Espinero, Mi Luna, Barrio la Manga, Medanito y Matadero, Las Colinas y Mereyal, Valle Verde puros nuevos. Cuando escribo este poema no sabe que pasión tengo la pluma me ha despertado el ansia de los recuerdos 25


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tengo tanto que nombrar adentro de mi cerebro por lo que ahora me guardo lo que olvidar nunca puedo. Elorza Bicentenario recibe un canto altanero de este hijo agradecido parecido al azulejo. Bebo agua en tus recuerdos para que me den consuelo y al pintarte con mis versos siento que pinto hasta el cielo.

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Alma y Corazón Llanero A Cooper Márquez

Quisiera dibujá el llano activo de aquellos tiempos como no soy un pintor lo voy hacé a punta e´ versos lo que me salga lo escribo con tal que salga del pecho, la pluma pare hermosura si la preña el sentimiento. Hoy quisiera Guasdualito retrocedé el pensamiento con la brocha del recuerdo y mucho imaginamiento a esa periquera vieja de hombre que no comían cuento para enlazar una res en un leve movimiento chaparreá por la berija al potrón recio y violento pá quitarle los resabios a ese carajo mostrenco y ponerle naricera al novillo que era terco. Que paso con esos hombres llaneros bravos y recios? ¿Será que se mestizó el llanero rudo atlético? dándole paso a otra raza que viven en desconcierto y unos que otros defendiendo lo que considera autentico. Tú lo sabes Cooper Márquez siempre luchando por eso junto con tu hermano Aldo en la radio, en cualquier puesto 27


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ustedes vieron llegar ganao, arriado del “Viento” con muchas tripulaciones llaneras ciento por ciento cargando su porsiacaso con sobrado bastimento de gofio y bollo pelón la panela con el queso, y eso le daba energia para andá alegre y contento. Por eso cuando escuchaban algún bordoneo inmenso ajustaban la garganta pá el contrapunteo de versos o si no las alpargatas en el zapateo inquieto porque una linda llanera le hacía mové el esqueleto. Eso si en la madrugada regresaban a sus puestos con algunos moretones reflejados en su cuerpo porque un llanero apureño recio, duro, analfabeto es un hombre de apálante y no se le esconde a pleito. Con los lebrunas del día el corral era un concierto el ganadaje bramando por cambiarlos de aposento añoran sus calcétales donde corrió todo el tiempo aunque no dejo e´ pensá que eso era el presentimiento 28


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por despedirse del llano donde fue su nacimiento iban rumbo hacia los cerros para usarlos de alimento. Ama el llanero su tierra cuando es un llanero auténtico el sombrero, su caballo lo integra en un elemento cargándolo arrebiatáo señalando el sentimiento y cuando quiere probar su raza de hombre completo enlaza con el la vida para ganarse el respeto. Llanero, nalga pelá se le decía en aquel tiempo al que arriaba de a caballo como parte de un chaleco, le puso al de a pie cagón y este retrucando el eco lo puso nalga pelá porque obraba en el desierto. Montaña de San Camilo refugio de muchos cuentos caminitos dibujados buscando el rumbo directo para el hato del Caimán Gómez tenia un aposento entre Uribante y Sarare formo un aduanaje recio el cobraba por novillo que le pisara el derecho una propiedad que hizo dudosamento por cierto 29


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pero a voz de general había que pagá hasta un céntimo malhaya existiera un viejo que nos contara los hechos donde se perdieron hombres llaneros de pelo en pecho al desafia esa montaña con tanto tigre en acecho. En el álbum del recuerdo los guardare como ejemplo el coraje y corazón su trabajo y su talento semilla de lo legitimo conserva de los ancestros si nadie guarda la historia morirá todo lo nuestro. Aunque la tecnología se empeña en quitarnos esto tenemos que defenderlo con el mejor argumento decirlo en coplas cantando a veces echando los cuentos pero manteniendo vivos los hombres de aquellos tiempos. Alma y corazón llanero es el árbol del afecto que va echando sus ramajes de tantos hijos y nietos creciendo, amando su llano cada tallo será recto con la sangre sabia y pura guardianes de un testamento: La herencia de nuestros viejos nativos del llano adentro que soñaron que sus hijos fueran también puro centro. 30


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Caporal, peón y baquiano Que el arpista ponga el tono para despedí un difunto que el silencio de la muerte repique en el camoruco y en el botalón se amarre la vida de un hombre culto. Se nos fue Leopoldo Estrada llanero cabal y justo con razón vi un tarotaro en traje de negro luto llorando penas de ausencia afligiendo los minutos. La sabana maternal parecía quererlo mucho se marchitó el lirio blanco quedando solo un bejuco, y la tinaja lloraba en la horqueta de Caruto, también el Capanaparo lloró junto al Cinaruco por eso el indio yaruro tiñó de negro el guayuco. La garza blanca llanera muy triste a llorar se puso bañó de llanto el estero y de tristeza Acapulco. Tanto querer a la vida para perderla en minuto es la ley de la existencia por eso a Dios no lo culpo, se que Leopoldo y mi padre fueron hombres de ese grupo 31


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a los que el hombre intelecto llaman llaneros faculto. Ellos saben de caballo, de quesera, de conuco y que San Pedro les tiene un lugar especial de uso porque Dios quiere tener al llanero aparte y junto. Leopoldo el que compartía su amistad y cariño mutuo, jamás fue como hay algunos nada más por tener fundo con sus codicias avaras quieren manejar el mundo. Los llaman egocentristas también son llamados pulpos pero Leo era de Apure y apureño no es maluco. En las sabanas del cielo Leopoldo irá en otro asunto de la nube más saltona amarró un caballo Rucio y se le verá en las tardes de seis a las siete en punto con madrina de lucero sobre caminos oscuros para que el llanero sepa a donde quedan los rumbos. En horas de la mañana dejará la más lebruna esa estrella que amanece 32


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bebiéndose las espumas que deja el ordeñador en la faz de la totuma caporal, peón y baqueano Apure siempre es tu cuna sobre los largos caminos alúmbralo con la luna para que el hermano bueno no se pierda con las brumas. Aquí siempre habrá un recuerdo no quepa la menor duda, tu espíritu de lealtad en la realidad perdura esa nobleza del hombre que regastes con ternura estarán atadas siempre por lógica y por cultura amarráos, botaloneados pata e’ palo en la llanura. Y en esos meses de invierno de trueno y primera lluvia veremos al gran Leopoldo barreá estrellas vagabundas que quieren exorbitarse por sabanas del más nunca…

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Calor de Tierra A mi hija Rosalinda

I Corral de Guaratarito hoy lloro en tu puerta e´ tranca con el sudor de mi frente mojé ayer tu arena blanca. Hoy lo mojo con recuerdos por efectos de unas lágrimas el corazón del llanero lleva bordá la sabana. II Ver plantado en tus arenas mi padre, sonrisa franca cuidando para nosotros todo el rebaño de vacas. Pero le llegó el verano vertiginoso que mata y con inciensos de brusca se llevó el cielo a mi taita. III Así empezó el laberinto mejor dicho una desgracia los herederos se fueron a vivir para Caracas cambiaron el paradero por los bancos de una plaza borrándose los caminos que conducían a la casa. IV El platanical crecido llegaba a la puerta e´ tranca pero la huella de un hombre para siempre deja marca 34


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y una chicharra en un jobo casi el corazón me arranca como llorando la ausencia de mi viejo en esas pampas. V Llenero como mi padre siembra muy hondo sus plantas como escribe también habla como llora también canta como trabaja construye los sueños de su añoranza el calor de tierra y hombre se sumergen en pujanza. VI Tierra que nutrió mi vida y que siento que me abraza cuando vienen los recuerdos como huracán de nostalgias esteros, sabanas y médanos muchachas de la comarca mi conciencia siendo soga con un cachimuela enlaza. VII Dulce tierra, pienso a veces que hasta el progreso rechazas cuando recuerdo a mi padre millonario de esperanza en el postal de su vida fue igual que la vieja lámpara, aquella mecha de luz se consume ya sin llama así se le consumió a mi pobre viejo el alma.

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VIII ¡Tierra tengo que sentir! todo lo que a ti te pasa; recibiste a mi padre en tuco y sin alpargatas cuando apenas era un peón sin ambiciones metálicas siendo tu dueño después porque Dios le dio esa gracia. IX Ser un peón en aquel tiempo tenía cosas dulces y ácidas sin más ley que la del hombre sin más fe que las palabras tenías razón padre mío para querer estas pampas abrigándole su amor bajo el sombrero y la manta. X Tierra, se me ha sembrado una pena que destroza mi garganta porque cuando quiero hablar algo muy dentro me tranca pero lo voy a decir porque si no se agiganta fue que estuve que cambiarte por eso que llaman plata. XI Lo que es peor tierra querida; que me nació una muchacha me ha preguntado ella a mí por esa tierra tan santa siempre tengo que salirle con una repuesta ingrata que ella refuta enseguida en defensa de su casta. 36


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XII ¿Por qué vendiste la tierra en donde luchó tu papa? avergonzado le pinto para confundirla un mapa por más que le saco cuenta la suma no es algebraica yo recibí algún dinero pero traicione mi raza. XI ¡Médano Los Casanares de lejos al mirar tu mata siento el mirar a mi padre que se para y se agazapa cuando a puro parigúela levantaban la gran tapa represa de tierra negra muralla de arena blanca. El estero que es teatro donde muchas aves cantan el medanal siempre toca prima y bordones del arpa allí el calor de mi tierra deja el tiempo que se esparza con recuerdos de mi padre en cada vuelo de garza.

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La espera… Vida y Alma Se nos marchó Andrés Herrera llanero de sangre brava la tierra que dio su ser la miro como enlutada. Luto en el hato “la espera” el estero y la cañada rebaño e’ melancolía se divisa por manada en donde pitaba el toro ni siquiera vaca brama. El caujaro sabanero se le ha roto su paragua abraza el sol del desierto cuando el verano lo fragua y el viento empuja el molino que no quiere dar más agua. Mata e’ tranquero solloza con el llanto de chicharra. Un camorucote viejo su dolor mece en las ramas y en los jagüeyes se escuchan casi llorando las ranas. Andrés Herrera baqueano cabalgando en luna clara con el cachimuela a tiempo un lazo sin faramalla demostrando a los demás su estirpe raza araucana. La soga e’ 30 brazá que nunca fue arrebolcada 38


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acompañá de la silla abrazaitos lloraban el campanillar del caño con florecitas moradas anuncian dolor de ausencia junto al canto de guacaba. El caporal Mundo Gómez soltó la yegüita cana después guindó los aperos sabiendo que le dio plata y fama. Andrés Herrera tenía demasiado cosas sabia, en el llano las palabras son como ordenes corsarias y la voluntad del hombre ni la muerte se las cambia. Y es que en el hato La Espera los capitales sobraban el ganado por montón en la sabana pastaban las bestias multiplicadas por hatajo se contaban. Todo eso se quedo triste hay un mutismo que calla, ni el carrao se escuchará en marzo pidiendo agua cuando lo acose la sed de la soledad quemada. En la sociedad de hoy con la sociedad pasada hay una gran diferencia que marca la enorme franja la catira Boniforti con dulzura de naranja 39


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al saber que Andrés ha muerto su corazón se desgaja en un papelito blanco con un lazo de mortaja le envía la triste razón a Don Hortencio en la Granja. Quien sabe en quién quedará esa llanura mañana porque los dueños le dan una sensación sagrada a la tierra donde luchan, aprendiéndole las mañas quien dijo que al tiempo viejo los tiempos nuevos lo empañan, la tierra pare a sus hijos y siempre los acompaña. Por eso de Andrés Herrera la ausencia es tan deseada que la Espera, ya no espera porque la espera es muy larga, en los médanos resecos donde enterró Vida y Alma guardando toda la esencia en esa inmensa sabana.

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Entrada de agua llanera Si el trueno lejos retumba el invierno esta cerquita una brisa fría del sur rumasonada azulita anuncia la entrada de agua esa brisa colaíta. El celaje de un relámpago sobre la nube se pinta, la vaca brama asustada el becerro se esgarita pero el toro majadeando los recoge cuando pita. Entonces los tiempos viejos me llegan de tardecita faenas a la entrada de agua que el llanero la ejercita, se acercan las vaquerías la tripulación se alista vendrán las cimarroneras la valentía se triplica se enfrentaran a los caños de caimán y tartaguitas si es el monte son los tigres de esos pinta menuitas cuando un tigre se encogota peligra el que este cerquita. Si son los toros alzados cimarrones que se excitan con sus dos lanzas amoladas para espichar una tripa pero el llanero se crece con su espíritu machista. 41


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Los caneyes se engalanan acompañao del arpista un gabán surca en las noches y la llanería lo grita… uuejee. una copla lo acompaña las maracas le repican el chichas de los capachos se va lejos con su risa. Así se toca en mi llano dice una hembra mestiza mientra escobillea un joropo afincando la cotiza, y gotea su camisón sudor de caña dulcita. De media noche pa´ el día la estancia esta callaita el canto de guacharaca a las cuatro notifica para ensillar los caballos ese clarín les avisa porque el ganado mañoso se pica de mañanita. En el fogón la candela la cocinera lo atiza y les da un café cerrero allá en la caballeriza. Olor a tierra mojada llega junto con la brisa la paja seca amarilla amaneció verdecita y los lirios con coronas de una diadema blanquita. Con la primera llovizna la vida brota a la vista, en los caños la sardina 42


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muy entusiasmada brinca mientras la garcita blanca la espera en la bajaita. Emigrando el pato gĂźire en bandada se divisa algarabĂ­a hacia el estero junto a la garza chusmita y el lamento de un carrao anuncia el agua cerquita. No hay variante natural en la llanura infinita es igual allĂĄ en Elorza Dolores y Barinitas en Portuguesa y Cojedes en Yopal y Arauquita aunque nuestras dos naciones en el mapa son distintas la entrada de agua llanera es una vaina igualita. Le doy gracias al padre eterno, Virgen del Carmen Bendita por darme tremendo hermanos como ustedes camaritas y regalarme la dicha de esta tierra tan bonita.

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Chubasco Ayer vi en la lejanía barajustar el potranco esteros de algarabía con sustos de tranco a tranco y las vacadas parias se recogían en el banco. En los palmares se escucha una algarabía de pato el trueno del mes de mayo pone a bailá los chicuacos alejando el canto clueco agónicos del tautaco porque se le fue la luna brillante del mes de marzo. El viento nos trae del sur rumor de aguacero blanco. El ñénguere se refugia en las macollas de pastos centinelas del camino asustado del chubasco el toro pita y amuela en el medanal los cachos, presintiendo el aguacero se alborota el araguato. Noches oscuras de invierno regresaran los espantos los ríos se ponen de forro no queda un deo de barranco y el invierno esta cerquita cuando ronca el caimán macho. En el caney se ha guardado la silla, aperos y falsos 44


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y para correr lo truenos en tó la mitad del patio se viste la cruz de mayo con las flores del mastranto. Cuando uno piensa que el río va a cubrir todo el espacio entonce llega el gabán y el mismo pájaro Baco anunciando que ha llegado el final de los chubascos.

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Ramón Ojeda

A todos los hijos e hijas del Edo. Vargas que sufrieron en esta tragedia la más dura prueba para un ser humano: salir del territorio donde se nace y se hace. Tan igual al desarraigo del pueblo hebreo en el desierto, solo que el guaireño no llevaba un Moisés para conducirlos y muy pocas voces hermanas fueron capaces de pronunciar: ¡Ven niño guaireño!

Hermanos de Patria ¡15 de diciembre antes de la pascua, surcaron los ríos se alarmó Caracas se abrieron los cerros como una fontana, las piedras rugían se oía la avalancha. De aquella tragedia todas las palabras se van incrustando aquí en la garganta. Madres angustiadas al cielo le claman regresa mis hijos por Dios, virgen santa,… Por allí cerquita un niño en la plaza lleno de inocencia con alguien se abraza llamando sus padres entre gente rara buscando en sus rostros conocidas caras. Y esos huerfanitos que no tienen nada 46


Ecos de lejanía

¿Quién le abrigara por la madrugada? ¿Quién le cantará canciones de infancia? ¿Y quién le explicará cuando le haga falta aquel juguetico que tanto soñaba? y al niño Jesús le pidió en sus cartas… Cuando las tragedias en un país pasan se siente un morir como de esperanza. La tristeza misma se vuelve nostalgia y Cristo en la cruz se baña de lágrimas. Los hijos del llano vemos necesaria eleva este canto como una plegaria. Invitar al niño triste de la Guaira que venga a esta tierra a curarse el alma. El trinar de aves y el mugir de vacas te harán olvidar aquella desgracia. Yo sé que tu tierra te hará mucha falta los primeros días por la gran distancia. 47


Ramón Ojeda

Ven, ven niño guaireño ven a mi sabana en cualquier lugar te daremos casa. Te brindo esta tierra de llanura franca con gente repleta de caridad humana. No tendrás el frio que te daba el Ávila, tendrás calorcito de la misma pampa. No habrá la ciudad de pulpo y araña, pero si tendrás caminos con garzas. No habrá teleférico puentes de montañas pero si veras el sol de mañana, donde celedonias con flor de campanas perfuma el estero de esencia morada. No tendrás el mar de agua azul salada pero tendrás agua dulcita de Arauca. No tendrás escuela de 2 o 3 plantas pero tendrás una de barro y de palma con la maestra tierna de dulce mirada. No iras a la escuela en buseta paga, 48


Ecos de lejanía

pues yo en mi burrito te llevo en el anca. Ven a comprobar la fe y mis palabras porque aquí en mi llano no hay promesas falsas. ¡Aahh, niño guaireño ya se me olvidaba todo te lo ofrezco no por una lastima sino porque somos ¡Hermanos de patria!

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Ramón Ojeda

Corazón sin límite Corazón igual al mío porque te vas y me dejas si bien sabes que yo sufro porque mejor no me esperas corazón igual al mío porque del llano te alejas si mi amor por tu cariño es una cosa muy vieja. Ella debe estar sufriendo la parte igual de una pena ay Dios mío mi corazón algo por dentro me quema el alma se me churrasca mi pensamiento se enferma no camino para alante el mismo golpe me frena el amor entra en el alma por las malas o por las buenas se aloja en el corazón lo distribuyen las venas, cuando llega el vaporón el pulso no se aserena y la fiebre del amor no lo cura yerbabuena. En los andes la encontré al pie de la cordillera dos corazones iguales sin limite y sin frontera. En los andes te encontré por vez primera mi Reina dos corazones iguales Dios permite que se quieran. (Bis) I 50


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Te voy a tráe a mi llano a la sabana apureña así sabrás que el llanero alcanza lo que se empeña te di un lao de corazón pero te hiciste la dueña esta gochita me tiene mi corazón vuelto leña. Los caminos deletrean cuando esa hembra me sueña en los cristales del cielo se ve tu cara risueña y las gotas del rocío son tus lagrimas pequeñas que mojan a los recuerdos de esperanzas ribereñas.

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Ramón Ojeda

Ojitos negros Al Coronel Cruz Ortega

Por unos ojitos negros se me achicó el corazón por esos ojitos negros casi pierdo la razón. La mujer provocativa genera mucha pasión distorsiona los sentidos acrecienta la emoción. Andamos como en las nubes perdido de la noción cuando unos ojitos negros excita el sexo varón. Aquel que está enamorado pierde estabilización no lo ataja cabo e’ soga es un bicho cimarrón se le escucha es el pum-pum al pulso y respiración y es que si se encuentra viejo se cree un caballo potrón. Dame esos ojitos negros los quiero en mi procesión no digas que son ajenos por pura contradicción. Faltan poquitas palabras para el buen entendedor tus ojos cuando me miran siento rápido un vapor las llamaradas del alma le dan al cuerpo el calor y a tus dos ojos le debo cada gota de sudor. 52


Ecos de lejan鱈a

Se tiene ma単ana y noche en la vida, si se単or la tarde del tiempo llega con los a単os duerme el sol. Para eternizar mi alma solo te pido un favor que me des tus ojos negros con tu mirada de amor.

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La Paraulata Voló, voló, voló la paraulata que ayer cantaba en el almendro su canto era quejas del viento acompañando mis desafueros. Una mañana, la calandria encantadora no me entonó, su canto amoroso atento todas sus cuitas, alegrías junto a la aurora la compartía en el sonoro lamento aprisionaba el mundo en su melodía era una guía de libertad que aquerencio pero se fue sin saber cuando partía que dejaba al almendro, con mi alma en el silencio. Voló, voló, voló la paraulata apenas queda, el viejo cuento hasta el almendro siente su falta miro en sus copas el desaliento. Dios poderoso devuélveme mi calandria yo le perdono la ausencia por ese tiempo pero que endulce esta vida mía que es agria de tantas penas, capricho y sufrimiento. Que llegue libre, cual pajarita cantora, ella es señora, es atención, es el centro, si no le oigo su dulce flauta sonora, se va a morir el almendrito por dentro.

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Lisonjas Ninfa sirena del río el fuerte oleaje te orilla para sembrar en mi surco ilusión nueva en semilla. La música de tu voz ha llegado Cantarina como trinar encendido de paraulata ladina que su alma acurrucadita trae olor a mandarina, buscas un nido de amor en tus ojos se adivina si vienes muerta de frío aquí te ofrezco cobija si quieres construir nido para pasar la llovizna el querer tuyo y el mío son las dos primeras briznas. Con flechas en vuelo grácil cupido ha dado la herida que no la cierran rencores ni el veneno de la envidia. Grabé en la mente el recuerdo cuando apenas eras niña te veía virgen de nácar de piel broncínea encendida atributos del encanto de esa princesita indígena para mi nada se ha roto sigues siendo virgen linda aunque el corazón se angustie porque tu no lo convidas que siga el rumbo baqueano camino adentro en tu vida. 55


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Las lámparas de tus ojos serán candiles que brillan ojos que son dos aricas con miel dulce cuando miran. Tu nombre va en las lisonjas y en las tristes despedidas mi verso teje un romance cauteloso a la escondida eres ajena y no puedo hacer caminos de espinas, yo siendo un poeta iluso escribo mis coplas íngrima para lanzarlos al aire como tórtola perdida y en el árbol del recuerdo en el ramaje se anida. Ambiciona el pensamiento tus caricias sensitivas antojos de la esperanza insaciable masculina que fermentan los encantos de una pasión femenina. Cuando la fuente de fe me bañe de agua tranquila cuando la imaginación me encuentre contigo misma y tu calor sea el anuncio del cuerpo que se aproxima ya no habrán mas indirectas junto a miradas esquivas nosotros envejeciendo con ternura compasiva agrietando el corazón que late en la carne viva. 56


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Castillos de cenizas Noche de octubre en Elorza, lentes de un poeta ciego; donde las reminiscencias se escuchan llegar en vuelo. El río pasa suavemente sigiloso y andariego, golondrinas ateridas pescan del fondo luceros. Mofea el aguaitacamino como un alarma del reino, allí se encuentra la hermosa que ha regresado de lejos pienso que un monstruo marino la mantenía en cautiverio. Aquellas aves seráficas la saludan en revuelos, dejando caer sus plumas ella las pone en su pecho, le aficionan las quimeras anda repleta de sueños, sus ojos verdes brillantes son manantiales de versos la pluma es para sus alas anhelos y pensamientos, donde la imaginación fabrica un mundo por dentro; el rumor del río Arauca tiene misterio y suspenso es carcajada de Eurídice Orfeo le toca contento; la cítara está sonando la magia del embeleso 57


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y al chocar con la barrancas tiene el sonido de un beso. Un cortesano dicaz danza como un pasatiempo; la bella toma sus manos le incita un vago recuerdo, como baratija exótica de lo grande de lo esbelto; era Caid Musulmán en el mundo del silencio, ella lo ve inaccesible ¡Basta de entretenimiento! en esa cárcel nocturna junta débiles alientos la emperatriz lleva un sueño tamaño del universo. Un espectador litúrgico, fui más bien de aquel encuentro le note tantas bellezas que nombrar tantas no puedo confundido vi hacia arriba como buscando a San Pedro pensando que había perdido del cinturón el llavero y se le estaban saliendo los angelitos del cielo. Quise ocultar la mirada pero existe un llamamiento del destino que le pone al poeta privilegios. Ella me dio una sonrisa que entropetan todo nervio rebosante juventud 58


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hipnotizan el momento, como el viejito que sueña con futuro brazo abierto estando bajo su hechizo reposaré todo el tiempo acurrucarme y contarle lo que llevo también dentro. ¡Zuaz! ¡zuaz! ¡Se desvaneció! - se apago de pronto el fuego - su belleza ofendí a caso ¿por mi querer lisonjero? los montones de cenizas, cenizas de los recuerdos muy lleno de incertidumbre fui recogiendo del suelo: fabriqué luna y castillo con mi desgastado aliento los bolsillos de mi alma sirvieron de ceniceros. Caminé no sé, ni cuanto porque iba a paso lento. Al volver la vista atrás serían como 30 metros la visión de la ceniza fue llevada por el viento miré su rostro de virgen pintadita por el centro sus labios rojo jazmín inactivo en el proceso, me prometían en el aire ¡Nos vemos Moncho, de nuevo! Metí mano en mi bolsillo con un impulso ligero el puñado de cenizas se escapaban de mis dedos 59


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transmitiéndome el mensaje aquí, muy dentro te llevo, es todo lo que me queda por ese casual encuentro. Las resinas de las llamas se quedaron en denuedos cuando se apagó la lumbre me dio algo de consuelo te llevaste impregnada el alma de nuestro pueblo. Un castillo de cenizas construyen mis sentimientos, ¡dime! ¿a quién podré contarle toditos mis argumentos? ¿será un capítulo más del libro de mis tormentos?. ¿Serás el punto final, una coma o un acento?. Abrumado en deferencias voy a terminá este cuento.

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Bolívar con la sonrisa A Argenis Méndez Echenique

Pintor de flacos pinceles que en el lienzo blanco pintas recurro a la sensatez pública de los artistas para descubrir figuras románticas genias y pícaras. Mi espíritu de poeta la crítica me agudiza ¿por qué al pintar a Bolívar te olvidas de la sonrisa? si bien sabes que reía dime ¿por qué se la quitas? lo pintaste en Madrid junto a María Teresita aquel 26 de Mayo cuando el rey se lo permisa pero se te fue el detalle “Bolívar con la sonrisa”. Lo pintaste en Santa Ana en la célebre entrevista sobre el lienzo dibujante una pintura amisticia pero se olvidó de nuevo “Bolívar con la sonrisa”. Lo pintaste con su espada testiga de la conquista, resumiste en el lino la figura pacifista pero falló la atención “Bolívar con la sonrisa”. 61


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En el Bolívar encuestre la libertad simboliza, del pichincha al potosí tu arte la inmortaliza pero se olvida plasmar “Bolívar con la sonrisa”. Aquel constructor de pueblo la América independiza arrancando la cadenas del yugo que la esclaviza. Un hermoso epistolario que la historia inmortaliza; José verissimo dice una impresión que improvisa con acento portugués su letra legitimiza refiriéndose a Bolívar desde su punto de vista fue el “profesor de energía” implacable ante el realista pero lastima, no tiene ni siquiera una “sonrisa”. Bolívar debió reírse estando con Manuelita; o estando cerca de Hipólita la negra esclava Nodriza ella le dio de mamar la leche dulce plomiza y aunque era blanco de cuna tenía la sangre mestiza pintar tan serio a Bolívar la seriedad lo esclaviza, yo no quiero que le quiten lo que el materializa; tampoco quiero que vuelvan 62


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a Simón la Monalisa, pero Bolívar es pueblo y el pueblo tiene sonrisa. Aquel abrazo con Páez en el hato Cañafístola sabana inmensa de Apure territorio de la epístola donde conoció a Camejo en la llanura infinita pero se olvidó el detalle “Bolívar con la sonrisa”. La seriedad de Bolívar su esencia no simboliza soldado de la verdad virtud que espiritualiza alegría de patria buena que el padre sensibiliza. Aunque murió pobrecito sin la patria y sin camisa se levantó en Carabobo desde el Cerro Buena Vista cuando terminó el combate mi Dios le mandó una brisa y al sentir la independencia premió con su sonrisa. Voy a ver si algún pintor en el cáñamo enfatiza la imaginación fecunda que al pintor caracteriza. Este detalle tal vez la pintura lo humaniza´, de la manera más pura Bolívar se independiza y en el panteón nacional se moverán sus cenizas cuando sienta que el pintor le devuelve su sonrisa. 63


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Ejemplo a la juventud Voy a contarle una historia para que siempre recuerden reconociendo el esfuerzo de los compatriotas fieles. Mil ochocientos catorce Venezuela nada puede, avanza Boves matando ancianos, niños y mujeres; él lo dejó en calabozo encargado Monteverde de amarrá con las cadenas del yugo al que se revele. El valiente Campo Elías le salió y no lo detiene en la puerta de San Juan casi hasta Bolívar muere. Ya la ciudad de Valencia había caído en sus redes; al campo de San Mateo Ricaurte fuego le prende. La artillería se desgasta con las batallas que pierde estan matando la patria para que esta se doblegue. Boves la golpea en un láo Morales en otro la hiere. Se ve el crecer de los ríos sangre pura es la que llueve. Boves no ha perdido nunca en batallas lleva nueve porque donde apenas llega recoge triunfo y laureles. 64


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Ya le dicen invencible porque con el nadie puede apenas oyen su nombre hasta el más guapo le teme. La patria esta siendo victima los niños son los más débiles no hay general que se pare mucho menos coroneles. Llegó el 12 de febrero lo que la historia refiere; la Victoria es un pueblito que Boves carga en sus sienes; porque José Félix Ribas en un cerco lo mantiene y cuando quiere da un paso lo arrolla como los trenes. Plomo para José Félix y Ribas no retrocede porque ese bravo centauro morir peleando prefiere. Aquella horda de bárbaros que habían tumbado cuarteles parecía que eran las horas finales de aquellos seres. Las municiones se agotan el agua de los enseres por lo menos los patriotas tienen 3 días que no beben. Entonces convoca al pueblo empuña el arma y defiende con jóvenes estudiantes debían cumplir sus deberes. Se avalancha el enemigo la juventud siempre puede 65


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vencedor de los tiranos con los jóvenes imberbes. Boves sale derrotado primer combate que pierde y se alza en la Victoria la patria de José Félix. El pabellón tricolor es para arropar un héroe José María Ribas Dávila con el tricolor se envuelve. En las últimas palabras antes que la muerte llegue: “la bala que hirió mi cuerpo a mi mujer se la lleven se la muestran a mis hijos para que siempre recuerden, por ella perdí mi vida pero lleno de placeres porque fue por Venezuela que este patriota se muere. El fruto de libertades es dulce pá quien lo pruebe, maduro se haya, hoy en día pero ayer estaba verde. Compañeros estudiantes un consejo para ustedes el día de la juventud con orgullo lo celebren; ese ejemplo de los jóvenes esta reflexión nos quede, que si la patria nos llama a la patria se le atiende porque si esta tierra es nuestra 66


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y siendo nuestra nos duele jamás le permitiremos que algún invasor se adueñe.

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La flor de Santa Elena A Gilmar “La Maestra”

Sabana todo el horizonte (todo horizonte) camino de Santa Elena lirios blancos que se mecen, (y se reajustan) cuando la brisa los peina. En ese camino real te di aquella flor pequeña bebiste de su frescor enamorada y risueña así nació el juramento amarnos a la apureña allá en la sabana abierta donde la esperanza sueña. Por un cariño bonito que del corazón se adueña hay un lugar especial para dejar una seña y regresar los abriles porque el amor nos enseña que solo recibe triunfo el que luchando se empeña. Si el camino dibujara, (estoy seguro) además de hacer tú huella pintaría tu rostro lindo (angelical) con un resplandor de estrella. En un árbol de arepito mi amor para que lo sepas con la punta del cuchillo voy a marcá en la corteza dos corazones unidos por esa naturaleza y los encontrarás grabados 68


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si a Santa Elena regresas. La soledad es un camino angosto para el que piensa recordarte es una huella efímera de la ausencia. Aquella flor que te di invocará mi presencia y las últimas palabras se las dejo a tu conciencia.

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Los dos burros Dos burros caminan rumbo hacia Colombia uno lleva encima dos sacos de toronjas el otro más vivo dos sacos de esponjas. Caminan los dos por una vereda el burro de las frutas más atrás se queda y el que lleva esponjas de nada se queja. Aquí descansemos le dice el primero más le dice el otro alante te espero el viaje es muy largo pa´ que descansemos. En la tarde llegan a orillas de un caño el de las toronjas se tira cansado al final lo cruza con mucho trabajo. Ahora verán lo que hace el segundo como lleva esponja se lanza seguro se llenan de agua y se ahoga por… burro.

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Moraleja: Quien lleve mĂĄs carga no es de lamentar se para y descansa luego vuelve a andar. El que lleve menos nunca este confiado cuando menos piense se pone pesado.

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El patito, la vaca y el gavilán Un patito que corría con sus dos alitas mochas lo perseguía un gavilán a una distancia corta en el camino encontró a una vaca mariposa le pidió ayuda el patico pues la vaca era grandota y la vaca le responde de una manera graciosa - lo único que yo puedo es tapándote con bosta. El pato se halló seguro oculto en ese lugar pero al sacar la cabeza para poder respirar suaz! de un solo tirón se lo llevó el gavilán. Moraleja: La moraleja que nos da esta historia es bueno que no la pierdas todas las veces no es enemigo el que nos embarra e´ mierda también es bueno decirlo en un término sincero todas las veces no es amigo quien nos saca del mierdero.

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El tigre capón Voy a cantá este corrío que guardo en la fardiquera como el que come chimó cuando la vaina esta seria lo hacían los viejos de antes cuando habían gente tigrera y le escupían lo bigotes al tigre en la madriguera el tigre muy ofendido berriaba de mil maneras encuentro que terminaba con una lanza certera que el tigre daba a guardar debajo e´ la sobaquera partiéndoles el corazón como con una tijera llevándose solamente el cuero como una bandera. Mi llano se esta acabando y yo no quiero que muera solo quedan las historias de todas las gente buena. Esta que le traigo ahora tiene que ver con el tema: una vez en mata e´ caña donde llaman la Orteguera estaba un tigre cebáo en el hato La Baicera se habían comío 30 vacas de la raza carluchera. Buscaron a Manuel Torres pa´ que a matarlo saliera 73


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El mejor tesoro Homenaje a todas las Madres Con este poema de mi repertorio hoy les quiero abrir un cofre redondo. Se esconde en mi alma el mejor tesoro luz de los diamantes destellos del oro. Lo enterré en mi pecho allá, en lo mas hondo, donde lo bonito de pequeño escondo. Es para ti madre mi bella canción que compuse anoche con el corazón. Al morir mi padre yo estaba menor, ella se encargó de mi protección. Te recuerdas madre, aquella ocasión cuando te lloraba por mi biberón. Mesa, mesa y mesa tu niño llorón, fui tu primer hijo que nació varón, me pusiste engreído 74


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de tanto calor. Cuando estuve enfermo con el sarampión. Ese mal quitándome la respiración ella protegía su gran ilusión hasta que no pude con aquel fiebrón cayendo en tus manos con la convulsión. Y corriste madre, llena de pasión buscando el remedio que daba el doctor. de esos sacrificios no hay facturación mi sonrisa era gratificación. Aunque tus caricias eran curación lo sentí en la espina que me hirió el talón me diste un beso y se fue el dolor. Aprendí de ti una gran lección que todas las madres valen un millón. Cuando remendaste aquel camisón para que estrenara yo mi pantalón. Y ustedes viejitas, madres abnegadas, 75


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también santas son, por mi madre ustedes tienen el valor para que mantengan la gran posición. El olvido muchas veces aniquila la razón estas madres viejecitas la echamos en un rincón como si es que ya no fueran santo de la devoción. La cigüeña cuando es vieja pierde toda la visión entonces, todas las hijas la cuidan con mas tesón. Cosa rara en los humanos y hoy pido la reflexión que hagamos de la cigüeña la mas tierna imitación. Por eso, a todas les voy a dar en este homenaje, diploma de honor por haber cumplido la noble misión; si es blanca o si es negra no importa el color. porque todas tienen blanco el corazón.

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Aquella señora Aquella señora, con mirada dulce, de ojos verdes claros la conocí niño, buena y generosa con sonrisas anchas justa de emociones, estable y conforme, siempre sin reparo justa era su nombre a justa responde, la hija de doña Pancha. II aquella señora junto a ese chinchorro, con ojitos tristes, la mire llorando por el padre muerto, y de la cabuyera meciéndole el alma queriendo gritar lo que su garganta le estaba ocultando; pero que valiente y en aquel dolor le invadió la calma III Aquella señora que con nueve hijos la vi sin trabajo luchando en la vida, pero honradamente le lograba el pan nunca probo nada, su fortuna echada, la guiaba hacia abajo hasta su marido que murió comido de un fiero caimán. IV Y lucho solita, ella pobrecita, colmada de pena aquella señora, siempre portadora de amor bondad una bendición, le abrió la razón, entre la condena con el evangelio vivía reprendiendo a toda maldad. V Aunque sus dos manos llenaron de ampollas con la ropa ajena aquella señora, nunca se quejo por hechos malditos y esta tierra amada nunca le dio nada a pesar de buena pero en tanta espina, una sola rosa, se casó con Cristo. VI Y esa enfermedad que llego de pronto cuando estaba anciana tampoco hubo quejas, a pesar que el mal, su pie le cortó no maldijo a nadie, bendiciendo a todos, postrada en su cama que raro parece, la leyenda Hebrea contada de Job. 77


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VII Un Eliu por dentro con el sentimiento tenia las razones para echar los grillos que le sujetaba con tanta aflicción aquella señora redime su alma con las intenciones sanando la herida sin haber en su vida perversión. VIII Aquella señora de ojos verdes claros los cerró hasta siempre estará en el cielo disfrutando allí, de lo que aquí no hallo Sabrá ella que trate ir para estar presente y cerrar esos ojos con ternura de hijos como me miro… ¡aquella señora de ojos verdes claros ya se fue con Dios!

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La noche del treinta y uno Treinta y uno de diciembre de aguinaldos y parrandas un año viejo que pasa en las costas Araucanas llega como la corriente la que nunca desembarca hoy que le paso factura pues me dejo poco o nada ¡caramba! Y eso que yo fue que espere que llegara. Año viejo ya te vas tienes las horas contadas en la familia reunidos contamos las campanadas. con el padre y con la madre con hermanos y hermanas con sobrinas y sobrinos con los yernos y cuñadas con los nietos y las nietas con amigos de jornadas y los que no están cerquita de su familia que ama aunque se encuentren ausentes Hondo muy hondo los cargan. Si la madre es la ausente ella estará con su calma una madre no se va anda prendida en el alma y en noches de treinta y uno se da a mostrar como lágrimas. Treinta y uno de diciembre de las hallacas y guirnaldas me dejas la cicatriz de alguna arruga en la cara y llega el año siguiente como brinco de para para 79


Ramรณn Ojeda

ojalรก que este me traiga un sorbo de agua mas clara ยกPues!, de esa esperanza vivimos los que no tenemos nada.

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El sagrado juramento I

La historia de Simón Bolívar esta llena de relato era hijo de españoles aquí le haré el retrato de Juan Vicente Bolívar y María Palacio Blanco a los 3 años de edad muere el padre de un infarto su madre muere a los 9 su abuela un año inmediato dueños de grandes fortunas extensas tierras y hatos quedó huérfano de madre pero estuvo una en el acto Hipólita que era negra propiedad de los Palacios sus senos suministraron a Bolívar el guarapo. Inés Mancebo también le metía sus canoazos, entre las dos levantaron a fuerza e´ teta al muchacho. lo de la negrita Hipólita fue un gesto humilde y romántico al niño le dio el sustento para que aguantara tanto, en el tiempo colonial era de diablo y de espanto que las tetas de una negra alimentaran a un blanco graduado de subteniente a los 15 años exactos de 19 se casa venciendo miles obstáculos 81


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María Teresa Rodríguez su amor puro tierno y santo a los 8 meses muere producto de algún quebrado Bolívar sufre un dolor y fue postrado en el llanto II Del dolor se levanto como se paran los machos se encontró con un papá un maestro de amable trato era el que andaba buscando para conducir sus pasos llamado Simón Rodríguez un visionario simpático su maestro cuando muchacho le hablo de Grecia y de Roma De Ulises, Homero y de Craso profundos conocimientos universalmente amplio, Allá en el monte Aventino más o menos a las cuatro por cierto un quince de agosto con el sol ya en el ocaso su mente en la reflexión cansados de los fracasos se recordó de su patria gobernada a los trancazos oprimida por un yugo trescientos años plazos el negro como animal recibía muy malos tratos lo herraban en las mejillas lo compraban a realazos mientras el indio era víctima de encomiendas y repartos el mestizo era oprimido 82


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esclavizado el mulato el pueblo venezolano era quien pagaba el pato clamaban por un mesías que diera su caracazo seria un ángel del señor que llegó desde el espacio será algún predestinado o tal ves seria algún Santo pero apareció Bolívar y los destruyo a pedazos la estrategia militar lo combate a campo raso Construyó la libertad como dicen paso a paso desde el día del juramento Sagrado del Monte Sacro jurando no descansar su espíritu, ni su brazo hasta ver libre su pueblo de la esclavitud y de lazo para rendirle homenaje como las fiestas de Marzo hoy en el Bicentenario hagan sonar un cañonazo.

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Prosas en lontananzas


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Epígrafes Comprometido en el futuro de mi pueblo, despierto cada día con un nuevo sueño; lo echo andar por caminos de la ilusión a paso promesas, hasta desembocar en sonrisa o llanto. Mi aprendizaje se convirtió en un palpitar del ambiente pragmático sobre el dulce rinconcito de tierra, que Dios seleccionó para mis luchas cálidas de pueblo. ¿Cuántos hijos deliberan esta idea o cuantos han logrados construirlas? Todo eso me recuerda el muro donde yace el epígrafe del viejito Edmundo Castillo; de poca instrucción teórica, pero llena de sabiduría, como lo que trata de significar mi mensaje. En sus últimos días, el anciano quiso plasmar como herencia eterna para todos nosotros, dos mensajes que hoy descifro en este escrito. El primer mensaje dice: 1. “Soy Edmundo Castillo, hijo de Elorza de este pueblo querido”. Nació 27- 06-1902 Dice un segundo letrero evidenciado el amor por el creador y la naturaleza. 2. “Soy hijo de la madre y del padre de la madre. Hay un sentimiento en las palabras dibujadas, la expresión muestra la importancia de lo permanente. El haz y el envés, el inicio y el final de las cosas que muchas veces olvidamos: el amor. Este mismo anciano fue el mismo que mofándose de la muerte, mando hacer la cruz y la exhibía en el mostrador de su negocio, “la vi en vida”, decía el mensaje del epitafio. Es así como a veces las tardes me sorprende filosofando con mis viejos recuerdos. Es sensitivo pensar en nuestra gente, sentir como la loca Juana Izaga, con la rara manía; recogía flores de múltiples colores en la mañana, recorriendo el poblado truncaba ramilletes en los jardines vecinos; si alguien preguntaba ¿Para quién son esas flores, Juana? –Ella contestaba- “son para a adornar mis muertos”-. Hoy día como un loco mas, recojo versos y palabras bonitas, en vez de flores, para continuar con la costumbre de adornar 87


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mis muertos” como epígrafe de agradecimiento. De prueba les dejo este poema realizado a una amiga leal y sincera, quien me guardo un aprecio enorme hasta el ultimo día...

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Luisa Las agua del río Arauca están bajando tranquilas impregnando la sabana de una brisa decembrina. bebe agua el alcaraván la sed casi lo aniquila, caza la garza morena el pescadito en la orilla. Ahí conocí yo a Luisa en esta llanura linda tejiendo las ilusiones bordando sueños de niña. después te mudaste a Elorza buscando mejor vida atrás quedó “la chinea”, en una playa escondida Mata Negra y Garcerito de Polonia, tu madrina. los años fueron pintando tu cabellera de nivea, ejemplo para tu pueblo como madre comprensiva de que nunca te inmutaste la población es testigo solamente doblegaste por la muerte intempestiva. debajo de un camoruco quedaste Luisa rendida quien dijo que uno no siente cuando se va una amiga la mañana de su entierro llorando la despedida dejé caer en la urna un ramo de siemprevivas, blancas, azules y moradas con una flor amarilla. 89


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José Federico (Quiróz) Puerta El último Duque del río Arauca

Elorza, marzo 27 de 2010

Federico, universalmente es un nombre de muchos reyes perteneciente a las viejas dinastías europeas. Desnuda el muro histórico de su realeza, transciende el atlántico y toma columna de vida en la persona de Federico Puerta, el último duque del río Arauca. Descendiente de familia humilde, hijo de don Arturo Quiróz, y de doña Plácida Puerta, nació en Arauca, el día 25/07/1921 su padre ocupaba el cargo de Jefe Civil de la Aldea Azero ó el Viento (antiguo Elorza), con bastante influencia en el gobierno de turno colombiano y amigo personal de Maisanta en Venezuela, por si acaso. En ese ambiente nació José Federico y su crianza por lo tanto, se dio en Elorza, en una sabana llena de contradicciones. En 1939, don Arturo Quiróz, se le informó que debería abandonar el pueblo, puesto que ese territorio le había sido devuelto a Venezuela y el dijo: Para donde voy a irme si nací aquí? De ese modo se quedo luchando con su 90


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familia y por supuesto también con Federico. El río Arauca y el llano, eran las dos universidades para obtener titulo de existencia en Elorza. Federico se inclinó por el río Arauca, de él aprendió los secretos, oyó en la oscuridad la tempestad del viento fuerte, la luna iluminó las noches de soledades, sus pensamientos se ahogaron en el silencio de las turbias aguas del río mágico, que trae de lejos la melodía vibrante del arpa. Canoa, Canalete y Hombre, fue la trilogía de su vida. Transeúnte con el sendero abierto, cazador en ribazones, relatos de su existencia me la dio a conocer, y algunas describo a continuación. “En 1952, en Arauquita compró su primer Bongo de envergadura a Luis Manosalva, llamado “El Colombia”, media 13 metros de largo y 1,30 de ancho, le costó 03 Quintales de carne salada, valorado en 05 pesos la arroba de carne seca, para el mejor cálculo, un quintal equivale a 50 Kgs. Algo así como 20 pesos de la época cada quintal. Esta embarcación, apena estuvo navegando en ella seis meses, luego se la vendió en Elorza a Rafael Pirdain en 3.500Bs, los cuales recibió en chécheres o mercancías. Pirdain era un comerciante que navegaba por el bajo Apure, de San Fernando, específicamente en un remolque. El bonguito, se pudrió mas tarde en el paso de la Capitolio, es decir frente la Casa del Dr. Morillo. Posteriormente Federico regresó a Arauquita, allí se consiguió a un señor llamado Ángel Barrio, quien le dijo – “Hombre Federico usted se llevo “El Colombia”, llévese el Venezuela también. Este último era un bonguito de 11 metros, pero sumamente liviano y rendidor, con el se encariñó y lo mantuvo dos años y pico. Para el conocimiento, en esta embarcación Federico transportó gran cantidad de Palmas Real, con ella se techaban las casas de Elorza para ese tiempo. Era negocio de Don Fede, llevar carne seca para Arauquita y traer palma para Elorza, además de “Guafa” y madera aserrada de saqui saqui, maíz, arroz, plátanos y panela. Cada vena de palma costaba 1Bs puesta en el Paso Real, es decir 100Bs el ciento. El bonguito Venezuela terminó su 91


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existencia en el ripial del frente de la casa de Federico en 1954. Me relató Federico, que conoce perfectamente el rio desde Elorza hasta Arauquita, 15 días subiendo a palanca con dos bogas y espadillas y bajando apenas 05 días. Aquel Catire Navegante de ojos aguarapaos, robó el corazón de las fémina y fue llenando los puertos de amores. Sus 32 hijos e hijas dan evidencias de la memoria de aquel ser, navegante incansable, que al tono de alerta de la guarura, era esperado como un rey, quiero decir, Como un Duque del Arauca vibrador. El duque del Río Arauca No apacentaba en rebaño Igual a un caimán cebao Que andaba de caño en caño. Era Federico Puerta Un marinero de antaño De los que no salen más Así que pasen mil años. Hoy cuando Dios lo ha llamado Con mi Oración lo acompaño, Que interceda por nosotros Los conocidos y extraño Siendo protección del bueno Y terror del que hace Daño. Me relataba Federico que uno de los pasos más temerosos para él, reconocido por muchos navegantes como peligroso, fue el “Paso Roba cecina”. Quedaba en la vuelta del rio en Macanillal Telero, después se le dijo la vuelta del botín para diferenciar el cuento, pero fue el Botín del Tigre Mariposo cebao. Todo sucedió cuando Don Francisco Carpio iba para Elorza llevando una carne salada, pues, era el producto con que más se comercializaba en ese tiempo, el andaba en el bongo llamado “El vencedor”, Esa noche durante su pernocta un tigre le sacó la cecina más gorda, desde allí le empezaron a llamar el paso roba cecina. El tigre se mantuvo con astucia 92


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por muchos años “cebao”, rondaba el paso roba cecina, asustando los navegantes inexperto, especialmente cuando se ponía a “rullir” huesos cerquita del paso. Yo siempre cuando pasaba, le dejaba su repele en el rancho y sentía que me esperaba, cada vez que regresaba al lugar, pues roznaba toda la noche para mostrar su presencia felina y señal de nuestra amistad. El Duque del río Arauca, apenas tuvo 03 accidentes, perdiendo toda la mercancía, pero se volvía a parar como los gallos buenos. La Travesía siempre estaba llena de peligros, tigre cebao, caimanes de 10 mts, tembladores, caribes, salto y remolinos. Por ejemplo en el río Guárico, más arriba de Puerto Infante se forma la isla El Vapor, llamada así, porque allí se varó por 05 días el vapor Arauca, que era igualito al vapor Masparro. Estaba frente a esa isla dos saltos (Especie de cascada) que asustaban a cualquiera y muchas veces obligaban a cambiar de bongos: El salto, El consejo, porque antes de cruzarlo, el capitán del bongo pedía consejo al que hallara cerca y el otro salto era San Pedro, cuando el río mecía la embarcación, completica toda la tripulación miraban a San Pedro en las puertas del cielo. Era chistoso Federico, con una memoria extraordinaria y sus narraciones las presentaba con mucha expresividad corporal, radiante y lúcida. Siempre me decía: “Así como Caracas es la ciudad de los techos rojos, Elorza debió llamarse la ciudad de los techos de palma, caracha fue mucho el barro que batimos en merecurito, para hacer las casas de barro en Elorza. Hoy se fue de repente el viejito, todo oscureció en un menudo silencio, un mutismo, como el acostumbraba a desvarar su bonguito. En cada puerto se quedaran enmudecidos los dinteles de su vida. La Guarura gime al son de las brisa, pero ya nadie espera al Duque del Río Arauca. Disfrutó a plenitud la existencia y por eso todas sus cosas se fueron con él porque el alma tiene caminos. La muerte sin compasión tiene el alma fría. Por eso, la soledad inmensa solloza en la desembocadura del caño Fúnebre. El intersticio de una poyata varó su alegre bongo, el ocaso gris despide 93


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el raudal melancólico y con la sombra le anuncia al mundo entero que el corazón del último Duque del Río Arauca, ha dejado de latir. Federico se ha marchado, como una leyenda que nunca muere, porque lleva metido muy hondo, el Arauca por dentro. Rindo para mi viejo el culto ejemplar de su existencia, sintiendo haber invadido un poco, el muro impenetrable entre la vida y la muerte… Con inmensa gratitud

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Evangelista Nieves “Músico y Carpintero de Elorza” Evangelista, no creas que fue tan efímera la gloria de tu existencia, has dejado un libro virginal atractivo donde en cada folio nos enseña la virtud florida de tu vivencia. Hombre honesto, cuya herencia ensancha la alborada del porvenir Elorzano, cultivador de sueño a través de la etnomusicóloga llanera, tan amante a la música que tus hábiles manos le colocaron armonía, medida y ritmo a tu viejo serrucho de carpintería. Evangelista, en “México se le llama a las personas memorialistas que tienen por oficio escribir cartas u otros papeles que necesita la gente, que no sabe hacerlo”. En Elorza, tu papel de Evangelista fue exhibir ese libro atractivo de conciencia libre. Espejo es tu alma y la claridad de la escritura auténtica, remonta hoy los astros, para llevar una copia de santidad a nuestro padre celestial. En tu vida, soñaste despierto, porque entendiste que no hay nada más real que los sueños; y los soñadores como tú se convierten en los guías eternos de los pueblos. La humanidad entera, ni siquiera sabrán la luz que diste, sin embargo, tú esposa, hijos(as) y amigos(as) han recibido de ti la irradiación de un fulgor de Nieves amorosas, que inundan desde la montaña de la razón, el río apacible de verdad y justicia. La sangre de tu sangre, ojalá vierta nuevamente, como agua viva, sobre los surcos de la simiente inmortal donde tú sembraste. Cuando el bohemio calló su bandola, el poema de amor se expresó con penas. El cifrado de las cuerdas fueron entonces las plegarias del dolor que siempre nos animarán a buscar sus huellas levantadas al sol de la mañana. ¡Los hombres somos breves como las nubes, espérame paisano mío, allá en el cielo nos vemos! Con la amistad fraterna e inmenso amor Su amigo

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Cifrando entre los recuerdos Bandola, suena ¡caramba! Como siempre tú has sona´o El velorio e´ cruz de mayo Quiero escucharlo cifra´o Y que le pongan tus notas Un joropo jorconea´o Donde el zapateo se vaya Sobre algún patio enluna´o Esperando a Marisela Un gracioso difraza´o Y que el viejo evangelista Tenga su trompo enroya´o Para poner a brincar A todos los invita´o. Bandola, llora ¡caramba! Como tu nunca has llora´o Se nos marcho el bandolista Tu amigo incondiciona´o Sus manos de carpintero No peinaran tu encorda´o Para mostrarle a su gente Talento que dios le ha da´o Evangelista era el músico Alegre y entusiasma´o Con el chiste siempre atento Y su estilo conversa´o. Era Evangelista Nieves Familia e´ los corona´o Criollito e´ la concepción Donde había gana´o alza´o Sabana calzadillera Orichunero raja´o Tuvo Evangelista Nieves Tremendos maestros al la´o Un calucho calzadilla Para enseñarle lo honrra´o 96


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Cuando se metía en problema Cipriano era su aboga´o Y Roso Ortega de músico Pa´ el joropo tarareao. Cifrando entre los recuerdos El mismo me había informa´o Sesentiun año exacto Tenía el viejo de casa´o Con doña María Zapata Locamente enamora´o La trajo de Periquera Cuando fue a llevá un gana´o Hoy tus hijos están conformes Por la crianza que le has da´o Ejemplo para tu pueblo En ese camino anda´o. Carpintero de mi tierra Artesano esperanza´o Tu memoria estará viva En nuestro pecho raja´o Te iras por ese camino Bien ancho y callejonea´o. Como llanero genuino De alpargata, ensombrera´o A su familia deseo Que se encuentren resigna´o Y a Dios le voy a pedir Como último postula´o Que me reciba en su reino A mi viejito pandea´o

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Siempre lloran las estrellas por alguien ¡Una oración de gratitud! Sobre la metáfora cerrera apureña, desafiando versos líricos, presento una humilde oración vesperal, irradiando luz de campo, y preludios de alegría vegetal. El vibrar de las palabras afectuosas del excelentísimo poeta guariqueño Reinaldo Armas, en función de las fiestas de Elorza 2009, llenaron de emoción a propio y extraño, fue el centellazo a medianoche, que dibujó sobre el empíreo del llano, cetros de la palma sola. El folleto, Elorza esta de fiesta, es la declaración de un apóstol brillante, angustiado por darnos, lo que no sabemos darnos nosotros mismos. Es la manifestación del idealista, que sublima en la música del joropo, las desavenencias de la patria. Es el pórtico de la paz, convertida en herramienta adicional para integrarnos en el paloapique del gentilicio. El no menos poeta elorzano, Dr. Regulo Cerezo, en su poemario, El Libro de los Pájaros, tal vez, recoge en un verso, todo el enunciado del espíritu aficionado de mi escritura: “siempre lloran las estrellas por alguien”. Pocas veces un astro del canto como Reinaldo, diserta de un pueblo con tanta vehemencia. Vibra la sintaxis, son sus prosas, un atol de costumbres, sabiamente endulzado con los viejos tiempos. El llora por dentro de la emoción, y sus letras son lágrimas heredadas de los pájaros, que en este llano, el poeta los ha oído trinar conjurando sortilegios, sobre los floridos copos de los guamachales del Caño El Viento. No soy un hijo pérfido, ni tampoco espectador indiferente a los problemas de mi pueblo elorzano. Recogen mis venas los cromosomas de los fieles y auténticos apureños. A veces soy Carrao o Mayalito, portando siempre esos personajes de la leyenda llanera araucana, que debe tener algo cierto, como dice Sánchez Olivo. Leí el mensaje del Cardenal Sabanero, lleno de generosidades para mi madre tierra. Mi pluma es un eco, en el canto del viento, mezclándose en las turbias aguas del río Arauca, Frota el silencio de la noche, bajo el puente Lauro Carrillo, 98


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estalla como olas sobre el barranco de ripiar rojizo, allí se desboronan mis letras y se reduce a luz esplendorosa para sufragar carcajadas de luna sonriente. Amigo Reinaldo, tus maravillosas palabras fueron infusiones de ánimo que echaron a volar mis sueños. Al sentir dentro el tililín de las campanadas sonoras pueblerinas, han estimulado mi espíritu para buscar un espacio en blanco, y así escribir, con el corazón latiendo gratitudes en mi mano izquierda. La afabilidad de mi raza enérgica llanera, con civilidad, es voz que silba, como las perdices en bruscales del paradero. Es horizonte abierto para la amistad educada por la misma tierra. Aquí se nace sábana, se vive llanero y se muere cantando. Tienen tus palabras un propósito restaurador existencial del espíritu Florentino, por eso mi mensaje, es la mano extendida, ejecutora, ruda, franca, sin cavilaciones ni pestañeos; dispuesta para lo que salga, con tal de hacer grande mi adorada tierra. A veces en el polvo del zapateo, siento que se levantan mis antecesores. Enraizado, un día caeré con dignidad sobre ella, para gloria de mis sucesores: orgullosos y convencidos de mi identidad. Es el momento de congraciarse con la deidad del joropo. ¡Paisanos y paisanas!, con los pies en los estribos y con mi mandador de “jachuela” en la punta, les invito ¡a los caballos! Ya saldrán de esta tierra caporales desafiando el ardiente sol, con su piel y alma martirizada por los mismos rumbos, pero empujando la bestia, a comerse los horizontes, donde finalmente el viento del camino, desandará en el llano su espíritu romántico enamorado, para traer horcajadas la rima de los cantos improvisados, capaces de cicatrizar viejas heridas en el paisaje. ¡Volad cardenalito aprisiona en cada latido de tu corazón el palpitar del cajón araucano haz sonar trompeta y decid: ¡La tierra no pertenece al hombre, el hombre es de la tierra!

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El suegro Pronunciaciones, Emulsiones, Dolores, Redención, Obturación. Era mi suegro, toda una suma de machismo y ternura. Llanero improsulto, baqueano, caporal, peón de adelante, enlazador palanquero, padre, amigo, parrandero y mujeriego; de todo eso fue en su tiempo aquel llanero, lleno de sueños, sombras y luces. Su mente desgastada revive andanzas que al simple espectador le resulta un sueño absurdo alejado de la realidad. Su voz retumba en la locura senil y el alma le dicta recuerdo del nunca más. Es un árbol seco a merced del viento; convulsa, se estremece, vibra el espacio terrenal donde está plantado y la desolación de la vejez lo aterra. Todos saben que está próxima su caída, pero solo Dios sabe cuando. Ya no tiene olor a campo florecido, con los años se evaporó la alegría del estero rebosando. El tiempo mermó su vigor fuerte de potro indómito, vaga y arrastra un montón de luces con la fiebre tormentosa del desierto y termina lastimando a sus hijos. Luz que nadie quiere mirar a través del cristal de la angustia. Una sombra con voz de cuervo lo ha empezado a rondar, al verla, confronta con ella y el impávido presume que es un simple delirio. Su malicia perspicaz apureña adivina la muerte. Sin embargo, guarda el secreto y los ojos oscuros la busca en los rincones de la claustrofobia. Manifiesta la inquietud del cachilapo asaltado en la rochela. Acaricia la prueba final de la existencia y se pierde en la faena sin rumbo fijo, deambulando en la ilusión de la senilidad. Las noches traen silencio… Dolor… Insomnio… Desolación.

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Sediento Mi espíritu hastiado de la sumisión cibernética con imposiciones energizada por la tecnología, tiene sed permanente de aquello perdido por la madre llanura. Quiero levantarme y como imán mi alma materialista conecta al hierro sideral. Esto es una plegaria del vencido que tanto ha disimulado aparentar tranquilidad. Muy dentro existe sed del pasado. Es como haber estado cuarenta años en el desierto y regresar al viejo pueblo por rápidas autopistas; las cuales devoraron el antiguo trillo de polvo gris que levantaba el trochar andón de mi caballo zaino. Mi espíritu tiene sed por ver los fundadores, paisanos luciendo alpargatas, líquiliqui, mandador y sombreros, reunidos y chisteando a orillas del río Arauca o en cualquier banca de la plaza, adivinando con su limitada educación, el futuro de su tierra; escuchan como creciente agresiva, el progreso que tanto lo mientan los “dotores” que vinieron en los barcos. Un día llegó y hasta ellos fueron vestidos con hierro, y así no entenderán más de amor ni ternura. De ese modo he visto a Lauro, José Natalio, Eneas Perdomo y a otros antiguos servidores. Mi espíritu tiene sed de encontrarse en el campanillar del pozo de Doña Tomasa, donde los sapos llegaban croando de todos los acuarios del pueblo, para procrearse a entradas de aguas. Esos músicos trasnochadores, velaban nuestro sueño provinciano. Las casitas de bajareque, que cuando llegó el mentado visitante de adelantos científicos, comenzó corrigiendo la lengua autóctona. Las empezaron a llamar Casas de Bahareque borrando memorias del pueblo. Abrían, mis paisanos cultos la boca para poder pronunciar con exquisitez las palabras novedosas, ya no decían “guafa” sino Guasdua, “esperru101


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jíos” tampoco, porque la palabra real era melancólico, y así empezó acoplarse el pasajero que decidió quedarse como paisano, entonces, le ha dado sed a mi espíritu errabundo por encontrarse mis ancianos chistosos. Repleto de historias vivenciales. Llanero de sepa y mujeres de puesto vistiendo camisones confeccionados manualmente con aguja, hilo y dedal, fabricado de telas finísimas al estilo francés, traídas por mercaderes de Ciudad Bolívar. Mi espíritu sediento, tiene sed de aquellas luces de carburo para correr murciégalos (como decía mi aguela), y del anciano revolucionario Riverito contándonos las hazañas de Maisanta, por una pella de chimó. Mi espíritu se despierta con sed, por ver los extensos rebaños reunidos en rodeos, aquellos hatajos de bestias mostrencas y domadores a sabana abierta. Luego el caney adornada con indumentarias propias del llano: el cabo e’ soga, la falseta, sueltas, pegadores, tarabitas, sillajes hierro de marcar, cachos de pela rejo y cuero seco listo de curtimbre para seguir elaborando enseres llaneros. Tanta sed, me conduce al estado febril nostálgico, apostado en algún tranquero de mis recuerdos empedernidos y me salen soliiitas las coplas, porque, como dijo Facundo Cabral, que es otro sediento, pero con más mundo y claro con más sed “nunca voy con los que lloran y siempre con los que cantan“. Ahora que llegó el verano Secándose las vertientes Volveremos a tomar agua En los pocitos de siempre Poeta Acevedo. Mi espíritu sediento, bebió a plenitud en los tiempos buenos de esa tierra ponderada de las entelequias. El llano ima102


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ginario que muchos han clausurado a exigencias del señor progreso, el mismo que en las tardes de verano, mis paisanos invocaban en su inocencia para que llegara rápido y cambiara para bien esta tierra; ¡claaaro! Llegó y la modifico a su conveniencia adaptando las nuevas generaciones a su entorno, para que le respondiera siempre sus intereses. En esos arrebatos de delirio afectivo, mi corazón sin inmutarse le da de beber agua bendita del sentimiento apureño. Agua viva y limpia que regresa al interior para refrescar mis sueños pueblerinos.

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Desde Roma a Casacoima Después de transitoria permanencia en Milán, Bolívar y su antiguo maestro, Simón Rodríguez visitan a Venecia, Verona, Bolonia, Florencia y finalmente se encaminan a Roma. En el curso de este viaje, sus conversaciones con Rodríguez y muy especialmente el conocimiento de tantos sitios históricos han impregnado la personalidad de Bolívar de esa extraña grandeza que parece habitar en los restos de los grandes pueblos y de los grandes de otros tiempos. La huella de tanta grandeza humana crea una nueva armonía en este espíritu largamente torturado por la incertidumbre. El alma de Bolívar estalla y su vaga ambición de gloria lo encamina hacia el medio que el conocía: ¡América! En la soledad de la cima del monte Sacro nace el histórico juramento. Con los ojos húmedos, palpitante el pecho, enrojecido el rostro, con una animación casi febril dijo a su maestro. “Juro ante usted maestro juro, ante el Dios de mi padre que no daré descanso a mi brazo ni reposo a mi alma hasta que no haya roto las cadenas que nos oprimen por voluntad del poder español” Agosto 15/1805 Buscar la gloria en los ásperos caminos de las grandes empresas humanas y perseverar en ella a pesar de los fracasos inevitables y de las peores adversidades, será adelante su destino. Así se engendra en el Monte Aventino, aquel héroe de la América. Este juramento le redobló en tal magnitud su espíritu, que los llaneros en sus intercharlas lo apodaron “Culo de hierro”. Fueron muchos días a caballo, sobre él se pasaron los ardientes rayos solares y se desparramaron las más torrenciales lluvias. En la circunstancia febrícula de Casacoíma, predijo sorprendente el trazado definitivo para cumplir fielmente su juramento (militar). El loco de Casacoima 104


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El 04 de julio de 1817, acorralado por los españoles en la laguna de Casacoíma, Bolívar con su grupo muy pequeño de oficiales, ve como único medio de solución, sumergirse en las lagunas. Allí, hundido en Casacoíma, la mente de Bolívar se afiebra y empieza el loco a elucubrar: “Dentro de pocos días rendiremos a Angostura y entonces… iremos a libertar a Nueva Granada, y arroyando a los enemigos del resto de Venezuela, constituiremos a Colombia. Enclavaremos después el Pabellón Tricolor sobre el Chimborazo, e iremos a completar nuestra obra de libertar a la América de sur, y asegurará su independencia, llevando nuestros pendones victoriosos al Perú: el Perú será libre.” Los oficiales murmuraban entristecidos, creyendo que el libertador se les ha vuelto loco “sin más vestido que una bata soñando en el Perú. Lo cierto es que ese loco de Casacoíma, poco después había tomado a Angostura, luego era libertador de Nueva Granada, mas tarde vence en Carabobo, en 1822 Quito es libre y en 1824 le dio la independencia al Perú.

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La leyenda del judío errante Una ligera cañada acompaña el largo camino que cruza el espacio comunitario, tiene entradas particulares para cada tranquero y así se sintoniza con toda la falda del banco de sabana. Mas allá se empina hacia el cielo las ramas gachas de una mata oscura, es un símbolo iconográfico que representa el vecindario “la mata de leche de miel”. Son muchas casitas establecidas en la zona, tan cohesionadas que parecen collares inter-familiares campesinas. Muy cercano hacia el oeste de la pequeña aldea, la línea fronteriza Colombo-Venezolana, pasa delimitando esa comarca de desde la costa Arauca hasta el rio Meta y desde allí donde la cultura no conoce hitos fronterizos, trajina la vieja leyenda del judío errante. Erase un hombre solitario, de barba blanca abundante, contrastaba con su traje negros, de faldones estrechos y largos, zapatillas de cuero crudo y una enorme capa flotante, timonera de su rumbo andado. Un andariego, viajero nómada por los caminos del llano extenso; una vez lo confundieron con el profeta Enoc y otros oraban porque creían que era el antítesis. Apareció por primera vez el año de la “jumasera” recuerdan los ancianos narradores de la historia. Nadie le preguntó la nacionalidad, ni el verdadero nombre, por su aspecto lo apodaron el judío y nada más. La única compañía conocida y aceptada del andarín errante, fue el perrito blanco atado a una cuerda, con el cual se comunicaba constantemente mediante un silbido, llamado el perrito blanco, que movía la colita, como motica de algodón expuesta al viento. Fueron muchas noches y amaneceres que en leche miel lo oyeron pasar por el caminito largo de la falda del banco. No dejaba rastro, como si la brisa cómplice alargara el misterio, borrando sus huellas al andar y el eco del silbido andariego, se ahogaban en aquellas extensas sabanas con cejas de monte lejano. Extrañamente un día desapareció en el verde infinito del llano. Nadie dio cuenta de el. Entonces de caserío a caserío, de país a país, se cruzó la misma pregunta 106


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¿Qué le pasó al judío errante? Y la respuesta jamás se supo y el tiempo borro ese episodio en esas soledades de Apure. Sucedió, pues, que estando el vecindario reunido una tarde alrededor de un juego de zaranda, tradición utilizada en el llano para semana santa, apareció una nube negra peinando las ramas gachas de la mata de leche de miel y un ligero silbido hacia marchar una pequeña nube blanca que se movía en el viento como copas de algodón. Todos reconocieron el silbidos, solamente uno tenia esas características las del judío errante; pero la sorpresa era verlo convertido en nube para seguir cumpliendo con su vida nómada. Ese año hubo una enorme creciente que saturó el caño, arrollando las sementeras y animales domésticos. Muchas fueron las perdidas, pero el llano siempre renace y abre un dialogo eterno informativo con sus hijos; algunos aprenden a escucharlos y lo toman como lucha para la generaciones futuras; otros desconocen sus mandatos y son víctimas insensatas del medio. Desde esa vez, cuando pasaba por leche de miel, la sombra del judío errante, desde el más chiquito, al más grande, salían a oírlo, aunque sabía que eran presagios de un invierno fuerte, tomaban previsiones a la comunidad. Hoy cuando acaudalados hacendados, obstruyeron la entrada del caño por el río Arauca, el vecindario, perdió una vía de acceso y nunca más vieron pasar en los días santos de celaje confuso de la figura Capuchina del anciano nómada. Los jóvenes ya no lo mencionan, pero los viejos amish menonita*, no quitan su vista hacia al oeste hacia los lados de Colombia, como esperando que regrese por cualquier ceja de monte el judío errante. *Amish menonita: comunidad religiosa que se niega aceptar la tecnología para mantener tradiciones.

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ÍNDICE Cautivante... ¡Canto a Elorza! Himno a Elorza Himno del pueblo Cuiba... Elorza Bicentenario Alma y corazón llanero Caporal, peón y baquiano Calor de tierra La espera… Vida y alma Entrada de agua llanera Chubasco Hermanos de patria Corazón sin límite Ojitos negros La Paraulata Lisonjas Castillos de cenizas Bolívar con la sonrisa Ejemplo a la juventud La flor de Santa Elena Los dos burros El patito, la vaca y el gavilán El tigre capón El mejor tesoro Aquella señora La noche del treinta y uno El sagrado juramento Epígrafes Laura Federico (Quiroz) Puerta... Evangelista Nieves ... Cifrando entre los recuerdos Siempre lloran las estrellas por... El suegro Sediento Desde Roma a Casacoima La leyenda del judío errante

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EdiciĂłn del Ministerio del Poder Popular para la Cultura Colaboradora: Julia Rosa Urdaneta

DiseĂąo de portada: Juan C. Villota Se imprimieron 500 ejemplares de este titulo durante el mes de Enero de 2012 en el Sistema Nacional de Imprentas CapĂ­tulo - Apure San Fernando de Apure/Venezuela


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