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Foco

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Diseño e ilustraciones Redak


CONTENIDOS -Staff - Introducción Editorial -Noticias de diseño -¿Que es el diseño? -Cuentas del mes -Entrevista a Redak


STAFF

-Directora Licia Pilar Rizzardi -Editor de fotografía Joaquin Suarez Castro -Diseñador principal Juan Manuel Suarez Castro -Diseñador secundario Manuel Castro -Editor Juan Quiroga


Introducción editorial


FOCO Una revista en la que nos dedicamos apoyar creaciones y aportes hechos dentro del diseño. Proyectos modernos y diseñadores de todo el mundo mostrando sus expriencias y aportando sus conocimientos. El objetivo de Foco es mostrar lo que significa pertenecer al mundo del diseño y los muchos beneficios que tiene. La edicion de este mes trata sobre lo que es el diseño y sobre una de la ramas mas importantes que la conforman la cual se denomina como ilustración.

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Noticias del diseño

Apoyando a las nuevas generaciones de diseñadores Domestika es una de las comunidades creativas con mayor crecimiento y proyección de la industria creativa. Nació como una pequeña pero vibrante comunidad de profesionales creativos ávidos por compartir conocimiento y aprender unos de otros. Y basándose en su idea fundacional, Domestika amplió sus miras diseñando y produciendo cursos online para todas aquellas personas que quieren aprender y crecer profesionalmente junto con los mejores maestros. Sobre esta idea, surgió una comunidad online donde personas de todo el mundo comparten la misma pasión por el aprendizaje y la curiosidad creativa. Gracias a todo eso, es considerada la pagina numero 1 para todo aspirante a diseño grafico, ademas en estos tiempos de aislamiento y de clases en modalidad virtual, hicieron, que fueran contratados para hacer cursos hasta en universidades importantes.

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En México, actualmente existen 332 universidades donde se imparte la carrera en diseño gráfico, según la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI). Asimismo, alrededor de 42,987 estudiantes se encuentran cursando esta carrera, esto por mencionar una de las tantas disciplinas creativas que existen hoy en día. Domestika, celebra del 15 al 21 de junio los Domestika Days, una ocasión para aprender creando. Durante siete días, creativos de todo el mundo tendrán la oportunidad única de disfrutar de lecciones, tutoriales, descargables, cursos gratis y mucho más, de la mano de los mejores profesionales. “Sin duda, esta es una oportunidad única para todos los creativos mexicanos que buscan expandir su conocimiento en distintas áreas creativas”, adelantó el equipo de Domestika para NotiPress. Además, plataformas como esta permiten que los profesionales de áreas como la ilustración obtengan más y mejores herramientas para expandir sus carpetas o books e

incrementar sus opciones laborales. Bajo esta línea, algunas de las opciones que ofrecerá la plataforma creativa serán cursos abiertos y gratuitos. En estos, expertos en cada disciplina mostrarán sus procesos creativos y develarán sus secretos mejor guardados. Cada día, se abrirá el acceso a un curso durante 48 horas para aprender desde técnicas avanzadas de bordado hasta cómo contar historias con solo una fotografía de Instagram. Por otra parte, Domestika Days también ofrecerá material descargable inédito, por ejemplo, eBooks, guías creativas, cuadernos de inspiración, tutoriales y lecciones de diferentes disciplinas artísticas. De esta manera, se tratarán temas como qué es un buen logotipo, la creación de patrones y las claves definitivas para lograr mayor engagement en Instagram. Además, los participantes dispondrán de una amplia selección de cursos con descuentos especiales en categorías como ilustración, diseño, craft, fotografía y vídeo, 3D y animación, caligrafía y tipografía, arquitectura y espacios, y tecnología.

Domestika pagina principal 3


¿Que es el diseño? Por Jorge Piazza Q

ué pregunta extrañamente recurrente para una profesión (diseño gráfico, en comunicación visual o como lo querramos denominar) que ya lleva cincuenta años de existencia en nuestro país, si nos focalizamos estrictamente en la primer camada de egresados de una universidad. Qué pregunta desconcertante cuando en el lapso de esos cincuenta años la oferta educativa creció exponencialmente llegando a que a hoy existen más de ciento cincuenta instituciones en la Argentina (entre públicas y privadas, universitarias y terciarias) donde se dicta diseño gráfico o algo aparentemente parecido. Alarmante crecimiento de una profesión que se puso de moda, pero que nunca pudo posicionarse de tal manera que cada nuevo profesional no se vea obligado a enfrentar la frase lapidaria: “pero entonces vos hacés dibujitos!” Situación de inestabilidad ampliamente justificada si reconocemos que aún nuestros debates internos son por demás de primarios. Diseño y arte, nuestro indefinido rol como comunicadores, el rechazo a la palabra persuación o el diseño y el método, son cuestiones que nuestro presente debería mostrar como superadas. Sin embargo vivimos una realidad que exhibe extremos nunca antes vistos, desde los megaproyectos interdisciplinarios donde las grandes señalizaciones son paradigmáticas, hasta un desorientante auge de muñequitos que ya trascienden las dos dimensiones, confundiendo algunos congresos de diseño con una gran juguetería. Dificil el no quedarse perplejo frente a tanto estudiante sobre patinetas o comprando remeras, en ámbitos donde se debería estar discutiendo el porque de una profesión con un futuro tan incierto. Y ese futuro inestable responde a conflictos muy nuestros y mucho más comunes de lo que uno podría haberse imaginado. Partiendo del hecho de que estudiamos para ser profesionales del diseño pero sin embargo todos nos proyectamos como empresarios del diseño. El 95% de quienes estudian diseño tienen como objetivo el formar su estudio propio. Indudablemente nuestras falencias en gestión aseguran que nuestro camino hacia ese estudio no va a ser simple, y de hecho los errores y horrores que cometeremos no son nada originales, ya fueron realizados previamente por infinidad de profesionales que transitaron ese mismo camino. Indudablemente el no estar capacitados para llevar adelante una empresa de servicios es piedra fundamental de nuestros conflictos, pero lamentablemente las dificultades parten de cuestiones más primarias. No tenemos en claro qué es diseño. Infinidad de instituciones que han definido las incumbencias profesionales y los planes de estudios en base a frases muy precisas, pero que no son tan fáciles de respetar, no enseñan realmente lo que promulgan.

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“Si bien es verdad que el título de diseñador gráfico es el que otorgan generalmente la mayoría de la instituciones educativas, este ha contribuido a la vaguedad que sufre el entendimiento de la profesión, ya que este título hace un énfasis desmedido en lo gráfico-físico y desatiende el aspecto más esencial de la profesión, que no es el de crear formas, sino el de crear comunicaciones.” Esta frase inspirada en conceptos expuestos por Jorge Frascara en su libro Diseño gráfico para la gente es más que elocuente, y ayuda a poner un poco de luz sobre un conflicto de denominaciones. Quedan claramente diferenciadas las dos denominaciones más frecuente del mercado, diseño gráfico, del cual se menciona que hace excesivo hincapié en el aspecto gráfico y diseño en comunicación visual, donde se destaca la actividad de comunicar. ¿Nuestra profesión consiste en un manejo virtuoso de programas gráficos estando a las órdenes de las decisiones provenientes de las áreas de marketing de las grandes empresas, o del posible capricho del dueño de una pyme, o en crear comunicaciones visuales que respondan a los intereses comerciales de las empresas, pero entendiendo los códigos del usuario final al cual ese mensaje está dirigido? Nuestro presente indica que ambos formatos, y otros más, conviven en el mercado, pero que el que más abunda es aquel que responde a una subvaluación de nuestra profesión, donde clientes diciendo: “Lo haría yo, pero no tengo tiempo” es otro triste lugar común.

El cliente tiene la culpa.

Buscar el motivo de nuestro males en los clientes no es la solución ni tampoco un consuelo válido. Somos nosotros quienes en vez de realizar un trabajo metódico que responda a infomación muy detallada, trabajamos con brief deficientes o inexistentes realizando interminables procesos de prueba y error regidos en última instancia por el gusto estético del cliente. Quizás estamos entrenados para que esto suceda. ¿Cuántas veces tenemos la sensación de que una entrega en la facultad arribará a buen término sólo si respondemos al gusto del docente? El simple hecho de que ese docente tenga que reemplazar al cliente y su conocimento de rubro de su empresa, cosa imposible de realizar, permite suponer que esto es así. Cuando el diseño no responde a una información precisa, se abre el camino hacia el capricho estético, interminables desarrollos regidos por el prueba y error y por último, si de gustos hablamos, el cliente siempre va a tener la razón (¡es quien paga!). El proceso de diseño es mucho más que la simple resolución gráfica, sin embargo la realidad está invadida de chatarra gráfica producto del capricho de clientes


desconocedores y diseñadores que limitan su servicio a un cuestionable momento de inspiración. Y el cliente no tiene porque saber. El proceso de diseño parte de la información y de un minucioso diagnóstico. Si lo hubiésemos entendido así, cuando un cliente nos dice: “necesito un folleto”, nuestra respuesta sería: “usted tiene un problema comunicacional a resolver, donde habrá que evaluar si un folleto es la solución”

Los procesos del diseño.

En cierta ocasión, en plena revisión médica, se me ocurrió preguntarle al doctor cómo era el proceso de aprendizaje por el cual a partir de palpar una zona concreta podían determinar si existía alguna anomalía. La respuesta fue tan contundente como obvia: siendo aún estudiantes realizan prácticas donde palpan cuerpos tanto de gente sana como de gente con la dolencia determinada. Indudablemente, la importancia de realizar un diagnóstico acertado amerita el conocer y dominar métodos concretos que permitan arriban a dichos diagnósticos. El diagnóstico es parte esencial de la medicina al igual que debería serlo del diseño. ¿O será que es realidad que nos dedicamos pura y exclusivamente a un trabajo de embellecimiento superficial? De no ser así, nuestra capacidad para diagnosticar situaciones de comunicación gráfica debería estar sustentada sobre un aprendizaje que nos permita poder evaluarlas. El método debería ser la clave, siempre y cuando entendamos por método un camino comprobado a través del conocimiento aportado por sucesivas prácticas anteriores, que nos asegura transitar caminos ciertos. Cuán lejos parece estar lo dicho, cuando la crítica sin sustento es un gran lugar común de nuestra profesión. Sólo basta con que aparezca una nueva pieza comunicacional al mercado para que sea criticada generalmente en forma dura e injustificada, o por lo menos infundada. Tanto los ámbitos universitarios como los profesionales se colman de discusiones absurdas y tristemente improductivas, más emparentadas con una insana envidia que con una actitud de debate constructivo. Estas actitudes son diametralmente opuestas a lo que debería ser el poder evaluar la eficiencia de esas comunicaciones. Toda institución educativa al describir las incumbencias profesionales del diseñador gráfico menciona la capacidad de evaluar situaciones del mercado. La pregunta necesaria es: ¿alguien de quienes están cursando o ya lo hicieron enfrentó esta situación? ¿Alguien aprendió qué palpar? ¿Alguien sabe dónde poner el dedo para saber si un ganglio está inflamado o estamos en presencia de un tumor? La actitud docente debe definir y reconstruir un esquema de enseñanza-aprendizaje en el que se precie la importancia del método de trabajo desarrollado, tanto como el trabajo final mismo. Por el contrario, la tendencia a enfatizar el rol del diseño sobre lo formal no prepara a los alumnos para resolver comunicaciones eficientes y menos aún a poder evaluarlas.

Diseño y método.

La palabra método genera un rechazo sistemático en nuestra profesión. Quizás ese rechazo sea producto de no entender el real significado de la palabra. Pensar que la aplicación de un método conduce indefectiblemente a un resultado certero, algo así como asegurar que cumpliendo ciertas etapas se arriba a un resultado preciso, es no comprender la función de sistematizar los procesos. Existen procesos sistematizados y protocolos en muchas profesiones, sin embargo estos no aseguran resultados. Cualquier cirugía responde a métodos precisos, cualquier tratamiento oncológico respeta protocolos establecidos mundialmente, sin embargo el éxito de la operación o del tratamiento nunca está asegurado. Como en el diseño, el método no conduce a un resultado certero ya que existen muchas variables en el camino. Que cada paciente es un individuo y su organismo no tiene porque responder a un parámetro preestablecido es tan verdadero como que cada cliente o cada producto son distintos. De cualquier manera, esto no habilita a pensar que el diseño es aleatorio. Posiblemente quienes consideran que el diseño es ajeno al uso de métodos sea por minimizarlo al momento creativo, ese supuesto lapso de iluminación, peligrosamente representado durante años por una bombita eléctrica. La sistematización de los procesos de diseño. Desde el momento que decidimos con que cliente tener una entrevista (decisión que sólo podremos tomar de tener en claro conceptos de gestión), hasta lo que debería ser una evaluación del diseño una vez implementado, el proceso de diseño está compuesto por enorme cantidad de tareas que deben poder ser delegadas. Y la única manera de delegar es cuando el proceso está sistematizado. De lo contrario, nos encontramos con otro lugar común del diseño, representado por la frase: “no consigo a ningún diseñador que trabaje como yo quiero”. Ese yo quiero significa una manera críptica de realizar las tareas, tan poco metodizada que es imposible de ser explicada a un empleado o proveedor. Sin embargo, si to-

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dos proyectamos nuestro estudio propio, es muy probable que, de crecer, enfrentemos la situación de tener que incorporar personal a nuestra estructura. Nuestra incapacidad para delegar nace de estos conflictos, sumado a una característica muy propia de muchos diseñadores que es un egocentrismo extremo que nos hace creer los únicos capacitados para hacer las cosas como creemos que deben ser, y una vez más, nuestras deficiencias en gestión que no nos permiten entender la necesidad de establecer roles bien definidos en un estudio de diseño. Y es lógico, ¡quién estudió diseño para pasarse luego los días vendiendo soluciones a clientes que nos subvalúan! De creernos posible salvadores del mundo poniéndonos una pesada mochila sobre los ombros, la tan debatida función social del diseño, a tener que cumplir el rol de venta, que en definitiva es el más importante en cualquier estudio de diseño. Un trago muy dificil de digerir.

El precio del diseño.

El no entender la importancia de asumir roles claramente diferenciados hace que todos querramos estar sentados frente a la computadora, mousse en mano, creyendo ilusamente que eso es diseñar, y esquivando todo aquello para lo que no somos naturalmente hábiles. Entre estas tareas, la de presupuestar, es una de las que se busca eludir. Extraña situación la de una profesión de más de cincuenta años en los cuales el tema precio a hoy continua siendo un gran conflicto. Los diseñadores conformamos un mercado donde el único accionar orientado a nivelar precios esta constituido por tarifarios, no siendo estos más que una referencia surgida a partir de encuestas realizadas entre los mismos diseñadores. Nuestra profesión esta requiriendo con urgencia de la aplicación de un método, que nos permita deducir precios con una base lógica, e interpretar el por qué de las innumerables variables que esos precios pueden tener en el mercado, que no están regidas por la intangibilidad propia de la palabra creatividad, sino por diversas situaciones mucho más concretas y palpables, las cuales deben ser gobernadas en forma consciente. Para encarar la difícil tarea de buscar un criterio por el cual poder presupuestar servicios de diseño, nos vemos obligados en primera instancia a realizar una breve descripción de cómo es el contexto en el que el diseñador se desenvuelve. La profesión de diseñador pese a esos cincuenta años, es relativamente reciente, y su actividad no está regulada por entes que dicten parámetros en lo concerniente a la problemática del precio. Esto provoca que cada vez que un novel diseñador enfrenta el inicio de la actividad profesional, deba realizar una investigación personal de cuanto se cobra en el mercado tal o cual servicio de diseño. Situación que también se repite cuando un estudio más experimentado aborda una problemática no antes afrontada. Como consecuencia, los precios que existen en el mercado son producto de una extraña cadena de referencias y sugerencias, que muchas veces no se ajustan a la realidad del cliente, y casi siempre no contemplan la realidad del estudio o profesional. Esto genera una gran confusión tanto para aquel dise-

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ñador que debe aplicarle un precio a su trabajo, como para el cliente, que compra sin tener una idea clara del valor de aquello que está comprando, con el agravante de que, de profundizar la búsqueda, este cliente se va a encontrar con precios muy dispares ante una misma pauta de cotización.

¿Pero dónde radica la tangibilidad del precio de un desarrollo de diseño?

El diseñador vende soluciones. Estas soluciones lo convierten en una empresa de servicios y su servicio está medido por el tiempo y la estructura dedicada a tal fin. Esa estructura y ese tiempo aplicado sólo tienen sentido de ser si el estudio está concebido como un negocio, lo cual significa pensarlo como empresa. Por más elemental que parezca el hecho de que dedicamos tiempo y estructura a armar un negocio, esto se suele contraponer a una característica muy propia del diseñador, que es la pasión. Uno de los mayores impedimentos para que un diseñador conciba su actividad como un negocio es su propia pasión por el diseño. Pasión que no debe desaparecer, pero que no puede traspasar los límites, atentando contra lo que es un negocio bien entendido. A la hora de elevar un presupuesto de diseño, el precio resultante responde a una cantidad de costos que un estudio enfrenta y que no siempre tiene claramente individualizados. Hoy muchos profesionales engloban todo el proceso de presupuestado bajo la palabra “creatividad” como símbolo de lo intangible, y forman el precio a partir de referencias que obtengan en el mercado. Pero la realidad es que cada desarrollo de diseño pone en funcionamiento una estructura que tiene sus costos bien individualizados. Estos costos (los estructurales) son los denominados costos fijos. Podemos definir que costos fijos son aquellos que no varían proporcionalmente frente a los cambios en el ritmo del trabajo. Son ejemplo de costos fijos los gastos de alquiler, expensas, servicios (teléfono, gas, luz), sueldos de socios y empleados, cargas sociales, proveedores relacionados con la gestión interna (contador), etc. A su vez, todo presupuesto incluye los que se denominan costos variables, que son todos aquellos costos originados en forma directa por el servicio vendido. Como ejemplo podemos citar: gastos de movilización, impresiones de copias, grabaciones de cds, contratación de terceros (ilustración, fotografía, etc.), impuestos producto de ese servicio, etc. Hasta aquí no mencionamos un tercer componente, y que es el motivo fundamental por el cual existe un estudio de diseño: la utilidad. Un estudio de diseño es un negocio, su objetivo es generar resultados económicos, y debemos encararlo como tal y por tal razón.

Punto de equilibrio

La suma de los costos fijos y los costos variables nos dá el punto de equilibrio, que es la instancia en la cual el


negocio se mantiene sin generar ganancias ni pérdidas. Aquí cabe hacer expresa mención al ítem gastos estructurales, en los gastos fijos, y específicamente al tema sueldos, más precisamente a los sueldos de los socios. Es muy común que los socios de un estudio, que no actúan como socios capitalistas sino que trabajan en forma activa, no tengan un sueldo adjudicado, quedando su sueldo sujeto al éxito comercial de la empresa. El punto de equilibrio bien entendido, debe contemplar estos sueldos como parte de los gastos estructurales.

Ganancia

Como ya dijimos, la ganancia es el objetivo comercial de la empresa (estudio). Podemos decir que el punto de equilibrio, sumado a un lógico pocentaje de ganancia, es el precio (piso) que cada trabajo debería tener en el mercado. Podemos dividir y categorizar las actividades que se llevan a cabo en un estudio de diseño en distintos tiempos. Y esos tiempos son mensurables en horas. Por lo que, hasta aquí, el valor hora se presenta como la variable más claras en pro de encontrar un elemento de

medición abarcativo y universal. Para poder aplicar un costo horario al precio del diseño es necesario, como primer paso, categorizar los roles a llevar a cabo, en función a determinar los distintos tipos de hora que conviven dentro de un estudio. De un análisis profundo de esa categorización y de la estructura que se pone en juego para dar respuesta a los desarrollos de diseño, surgen los elementos a tener en cuenta para la elaboración del precio del servicio de diseño.

Las causas de nuestro males.

Pareciese ser que la ausencia de métodos, que aplican no sólo a los procesos de diseño, sino al trazado de estrategias, a la definición y venta de nuestro servicio e incluso al presupuestado, es el principal responsable de mucha de nuestras falencias. Y la causa de esa ausencia radica en no entender que no estudiamos para diseñar, sino para crear empresas de diseño. La palabra gestión cobra vital importancia, pero mientras, y cada vez con más vértigo, le estamos abriendo las puerta a una muy mal entendida creatividad (para la creatividad

Conferencia de Jorge Piazza 7


Jessica

Diseñador del mes

oco se habla de las personas que hay detrás de los grandes logos y campañas de publicidad. El trabajo del diseñador muchas veces es eclipsado por su propia obra. Sólo grandes talentos con grandes anécdotas llegan a conocerse fuera del ámbito profesional. Y este es el caso de Jessica Walsh. La anécdota por la que comenzó a cosechar fama fue que conoció el mundo del diseño cuando tenía apenas once años. En 2008 se graduó en Diseño Gráfico y empezó a hacer prácticas en la prestigiosa Pentagram, que viene a ser como el huevo de oro de las agencias de diseño a nivel mundial. Después trabajó como directora de arte en la revista Print y ha publicado en The New York Times y New York Magazine. Los trabajos de Jessica Walsh se caracterizan por la mezcla entre pintura digital y fotografía con unos colores muy pero que muy llamativos. Esta técnica tan depurada le ha llevado a figurar en el listado de los 30 menores de 30 años de la revista Forbes. En 2012 (a los 25 años), formó junto a Stefan Sagmeister, el estudio Sagmeister & Walsh, cuya presentación oficial fue también llamativa: Fotografías de ambos en pelotas. Es profesora de Diseño y Tipográfica en la Escuela de Artes Visuales de Nueva York. En julio de 2019 se lanzó a la piscina y fundó su propia agencia: &Walsh. A pesar de la corta vida de esta nueva empresa (con pandemia mundial incluida, ojo), Walsh ha conseguido resquebrajar un poco más ese techo de cristal que existe en la industria creativa. El 70% de los estudiantes de diseño son mujeres, y sólo entre el 5 y el 11% de ellas terminan en puestos de dirección creativa. Sumadle a esto que sólo el 1% de esas agencias creativas son propiedad de mujeres. Desde una posición de mujer blanca, cisgénero y en una relación heteronormativa, Walsh reconoce cuáles son sus privilegios. Una posición elevada en comparación a otras mujeres que además de discriminaciones de género, se enfrentan a

Link de la nota 8

desigualdades por su color de piel o por su sexualidad. Por esta razón, desde su agencia, lanzaron una iniciativa sin ánimo de lucro conocida como “Ladies, Wine & Design”, para recoger todas las experiencias, ideas y posibles colaboraciones entre mujeres diseñadoras a nivel global. Desde &Walsh, se esfuerzan incansablemente por conseguir un cambio social y esta línea se puede apreciar en casi todos sus trabajos. Destaca la conceptualización, dirección de arte y diseño de la marca Aizone. Crearon un entorno 3D que parecía una ilustración en escenarios vibrantes.


a Walsh

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Entrevista a Redak

Diseñador e ilustrador de Peru hace una entreviste de su vida, sobre su expriencia y sobre todo como le cambio la vida dedicarse al diseño.

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Como te presentarías? Me presentaría como un graffitero que en el camino de su vida se convirtió en ilustrador y por cosas de la vida ahora soy docente en una de las universidades más importantes del Perú y que le encantan los juegos de video. Hay alguna historia detrás del nombre REDAK? Redak significa realidad de ambas caras, Yo vengo de una familia de condición media, muy trabajadora y con mucho aguante la cual me ah llevado a conocer una realidad humilde, sencilla de gente de pueblo, me gusta llevar la escencia de la misma. Cuando comencé a estudiar y trabajar comencé a conocer gente y lugares que sinceramente consideraba que no pertenecía. Hoy debido a circunstancias de la vida trabajo frecuento convivo entre estos contrastes y me gusta ser la misma persona en cualquiera de los dos. Creo que para mi Redak es el recordarme quien soy y quien debo ser siempre. Cual fue tu formación académica y autodidacta? Comencé haciendo graffiti en el 2002, gracias a un amigo BAES a quien siempre le estaré agradecido por involucrarme en este mundo, comencé a bocetear y dibujar de manera casi enfermiza , hasta que se me presento la oportunidad de poder estudiar diseño en Toulouse Lautrec donde obtuve mucho conocimientos de fundamentos, teoría del color y conceptos de diseño luego estudie algunos talleres de dibujo en . La formación que uno aprende trabajando en distintas agencias de publicidad es única y necesaria, el aprender de la persona que trabaja a tu lado, la retro alimentación que uno recibe de sus compañeros es muy útil. Hoy el poder enseñar o compartir conocimientos con alumnos de la UPC sigue ayudándome a retarme

a adquirir mayores conocimientos y técnicas las cuales las aplico en mis trabajos y una vez ya dominadas las comparto con mis alumnos y eso esta bueno. Creo que es importante el compartir lo poco o mucho que uno pueda tener dentro. Como es el proceso de trabajo? Mi proceso es sencillo. Creo que como todos. Comienzo con una necesidad de hacer algo, luego me gusta definir algunos colores, creando una paleta amplia para tenerlos de guía, comienzo con soltar algunos trazos sueltos casi garabatos con los cuales me comienzo a ubicar en el espacio, luego pinto en plano todo y voy agregando y superponiendo detalles, muchos detalles. ¿Como son los procesos y el manejo de herramientas? La gran facilidad para generar detalles en el formato digital es única, el poder corregir de manera sencilla con un par de teclas las cosas es casi mágico, la creación de curvas y formas totalmente definidas tiene su gracia y es divertido hacerlas, pero el pintar sobre un soporte amplio, que te permita mostrar de manera directa tu trabajo a diferencia de lo digital, que siempre es compartido a través de redes sociales. Son dos formatos tan distintos pero si el teclado te manchara los dedos con pintura sería espectacular, pero bueno lamentablemente aún no lo hace. El pintar un mural, compartes momentos con tus amigos, dejas algo en la calle, algo que sale desde tuinterior, luego al pasar y verlo por ahí, personalmente me genera satisfacción. Que recomendación le darías a alguien que quiere empezar en esto? El proceso de un diseñador desde mi corta experiencia es saber tener tropiezos, aprender de los errores enfocar los problemas para algo positivo y no hundirse en ellos.

Mi consejo es, diviértanse haciendo bien las cosas que les gustan.

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