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Habitando la calle: Una evaluación de la habitabilidad del espacio público

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Universidad de Los Andes

Departamento de Ingeniería Civil y Ambiental

Proyecto de Grado de Ingeniería Civil

Habitando la calle: Una evaluación de la habitabilidad del espacio público desde la percepción de los peatones

Juan Camilo Giraldo Morales

Asesor: Álvaro Rodríguez Valencia

Diciembre de 2019


Los habitantes de la calle bogotana: Una evaluación de la habitabilidad del espacio público desde la percepción de los peatones « Le problème n’est-ce pas d’inventer l’espace, encore moins de le réinventer, mais de l’interroger, ou, plus simplement encore, de le lire(…). » Georges Perec, Espèces d’espaces. 1974.

RESUMEN El espacio público se ha vuelto cada vez más una preocupación de diseñadores y planeadores, puesto que, además de ser el medio por el cual se movilizan los ciudadanos, es también el escenario por excelencia para el desarrollo de la vida en sociedad, por lo que se considera como un espacio que debe ser habitable. Además, resalta en la literatura la importancia de evaluar la habitabilidad del espacio público desde la percepción de los usuarios. Por esta razón, esta investigación hace una revisión bibliográfica sobre las definiciones y los componentes de la habitabilidad desde los distintos campos que estudian el concepto, para acuñar una definición de habitabilidad a partir de su dimensión física, dimensión funcionalfenomenológica y dimensión de la percepción de los usuarios. Además se implementa una aproximación etnográfica la cual, a través de entrevistas a los usuarios que habitan el espacio público de la ciudad de Bogotá, Colombia, busca evidenciar las variables a las que los usuarios dan importancia al momento de elegir un espacio público para quedarse. Lo anterior permite hacer un paralelo entre las definiciones y componentes de habitabilidad del espacio público descritas en la literatura y un trabajo de campo que evalua la habitabilidad del espacio público bogotano desde la percepción de los usuarios. La metodología descrita permitió encontrar variables mencionadas en la literatura como la existencia y disponibilidad de lugares para sentarse, la presencia de vegetación, la ausencia de ruido, la presencia de ventas de comidas y bebidas, la percepción de seguridad, de mantenimiento y de tranquilidad que genere el espacio público., además de otras que surgen del desarrollo etnográfico de la entrevista como la cercanía a orígenes y destinos. Los resultados permiten reafirmar la importancia de considerar la percepción de los usuarios como una variable fundamental para el diseño del espacio público, y ponen en evidencia las falencias en las metodologías actuales de diseño y recuperación del espacio público aplicadas en el contexto bogotano, al basarse en indicadores objetivos y no subjetivos como la percepción del usuario. A partir de este estudio se evidencia la necesidad de expandir en la utilización de metodologías cuantitativas y de considerar las variables de percepción para evaluar la habitabilidad del espacio público y como herramientas para el diseño y planeación del espacio público.


AGRADECIMIENTOS Agradezco a mis papás, Hernán y Martha por su apoyo incondicional y su paciencia para permitirme estudiar las dos carreras que me han apasionado por el espacio público, la movilidad y el diseño de la ciudad; a Álvaro Rodríguez por su papel como guía en este proceso y por su motivación a medida que progresábamos, a José Vallejo, Germán Barrero y Hernán Ortiz por su constante acompañamiento y asistencia; a Paula, Juan Esteban, Laura, Valeria, Andrés y Juan David por su asistencia para la realización de las entrevistas.


ÍNDICE INTRODUCCIÓN.............................................................................................................. 2 REVISIÓN BIBLIOGRÁFICA .......................................................................................... 6 Del “Link” al “Place” como espacio habitable ................................................................ 6 Hacia una concepción de habitabilidad ........................................................................... 7 Dimensión física ....................................................................................................... 10 Dimensión funcional y fenomenológica .................................................................... 13 Dimensión de la percepción del usuario .................................................................... 17 Una definición de habitabilidad a partir de sus dimensiones ...................................... 20 ¿Por qué hacer ciudades habitables? ............................................................................. 22 ¿Cómo se ha estudiado el espacio público? ................................................................... 23 METODOLOGÍA ............................................................................................................ 29 RESULTADOS Y DISCUSIÓN....................................................................................... 35 Las actividades realizadas por los usuarios.................................................................... 37 Las razones de los usuarios para habitar el espacio público ........................................... 38 Cercanía a orígenes y destinos .................................................................................. 38 Infraestructura para sentarse: existencia y disponibilidad .......................................... 39 Equilibrio entre la relajación y la estimulación .......................................................... 40 Venta de comidas y bebidas ...................................................................................... 42 Seguridad, mantenimiento y sus límites .................................................................... 42 Las tres dimensiones en evidencia ............................................................................. 44 REFLEXIONES SOBRE EL CASO BOGOTÁ ................................................................ 47 CONCLUSIONES............................................................................................................ 52 BIBLIOGRAFÍA .............................................................................................................. 56 ANEXOS ......................................................................................................................... 60


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INTRODUCCIÓN Desde una concepción normativa, se puede definir el espacio público como el “conjunto de inmuebles públicos y los elementos arquitectónicos y naturales de los inmuebles privados, destinados por su naturaleza, por su uso o afectación a la satisfacción de necesidades urbanas colectivas que trascienden, por tanto, los límites de los intereses individuales de los habitantes.” (Ley No. 9 de 1989). Dentro de esta definición se acoge todo elemento que se encuentre de la fachada del edificio hacia afuera: andenes, sardineles, calzadas, separadores, parques, plazas, entre muchas otras representaciones de este tipo. Además de vaga e imprecisa, esta es solo una de las incontables definiciones que se pueden encontrar de espacio público en la literatura, haciendo prácticamente imposible dar con una definición universal (Hajer & Reijndrop, 2001). A pesar de las divergencias, las distintas definiciones convergen en considerarlo un espacio social, en el que la gente puede elegir estar o no, sin importar su raza, edad, ideologías o género (Rupa, 2015). Esto conlleva a que cada vez más, este tema adquiera mayor relevancia dentro de las preocupaciones de diseñadores y planeadores urbanos, al considerarse como ingrediente esencial en la composición y funcionamiento de las ciudades (Daly, Mahmoudi, Hollingsbee, & Ocampo, 2016). Varias ciudades en el mundo han llevado a cabo acciones de recuperación del espacio público. Un ejemplo que destaca con regularidad es la transformación de Times Square, en Nueva York. “Entre 2007 y 2009 varios de los espacios públicos icónicos de Nueva York sufrieron una transformación radical. Se recuperaron espacios para la vida peatonal y se introdujeron carriles de bicicletas” (Gehl, 2007). Aquí se pasó de un modelo dominado por la infraestructura vial a un esquema donde se cedió una cantidad importante del espacio al flujo peatonal, además de proveer una infraestructura que permitiese a los transeúntes sentarse, descansar y observar sus alrededores (Figura 1). En otras ciudades del mundo también se evidencian distintas estrategias para recuperar el espacio peatonal: la modalidad del “espacio compartido” se ha extendido por distintas ciudades en países como Inglaterra, Bélgica y Suiza, integrando la infraestructura de tranvías, bicicletas y peatones dentro de un mismo espacio (Project for Public Spaces, 2017); el concepto de las súper-manzanas en Barcelona propone un englobe de varias manzanas del trazado urbano, disminuyendo la

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cantidad de segmentos viales para proveer mayor espacio para flujo peatonal, de bicicletas, espacio público y vegetación (Dejtiar, 2019). Las acciones mencionadas llevan a entender el espacio público, más que como un medio de desplazamiento, como un espacio que se habita. En palabras de Díaz, (2001), “el espacio público [es] ese ejercicio de habitar que las gentes desarrollan en la ciudad, afuera, por oposición a un hogar o un adentro donde se recuperan energías, donde se descansa y donde se es uno mismo”. En otras palabras, el espacio público debe entenderse como un espacio habitable.

Figura 1. Transformación de Times Square entre 2007 y 2009. Fuente: New York City Department of Transportation.

Sin embargo, en la literatura se encuentran distintas concepciones para definir la habitabilidad, variando según la disciplina desde que se aborde. Desde su raíz en la disciplina de la ecología, hasta su posterior utilización como indicador de la calidad de los espacios interiores, el término se ha ido transformando y cargando de dimensiones hasta el punto de volverse un descriptor del espacio público. Sin embargo, es un concepto latente, intangible y subjetivo (Enciso, 2005), razón por la que no se puede hablar de una definición universal del término. Esto se reproduce en una dificultad práctica al no ser un indicador replicable de un contexto a otro. Como lo expresa Moreno (2008), las necesidades humanas fundamentales son las mismas en todas las culturas y en todos los periodos históricos, pero la forma en que estas son satisfechas varía para cada ser humano. Es decir, un espacio será habitable de una manera distinta para una persona que para otra, pero es posible concordar con que la 3


habitabilidad del espacio público, para fines de esta investigación, es entendida a partir de la acción quedarse en el espacio realizando alguna actividad en oposición a los transeúntes que solamente se desplazan por el espacio público Por lo anterior, este estudio utilizará una aproximación etnográfica para realizar entrevistas a usuarios del espacio público. De esta manera se pretende conocer la percepción de las personas sobre el espacio público y evidenciar aquellas variables que aportan a que este sea un espacio habitable o que por el contrario, afectan de manera negativa la habitabilidad del espacio público.

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REVISIÓN BIBLIOGRÁFICA Del “Link” al “Place” como espacio habitable El espacio público puede ser entendido desde dos perspectivas: por un lado, puede considerarse como el medio por el cual se transportan elementos y actores varios desde y hacia espacios privados. De esta manera, el espacio público se comporta como un arco dentro de una red de transporte. Desde otro punto de vista, el espacio público se puede considerar como un espacio de permanencia. Esta distinción presenta una dualidad entre el espacio público como un espacio transitorio de circulación por el que la gente pasa y el espacio público como un destino en donde la gente se queda. Estas dos modalidades son definidas como “link” (conexión) y “place” (lugar) respectivamente (Jones & Boujenko). Como lo describen Jones y Boujenko (s.f.) en el espacio público como conexión, el objetivo de diseño es ahorrar tiempo, garantizar la movilidad eficiente y, por lo tanto, seguir una ruta continua, lineal y sin disrupciones. Por otro lado, desde la concepción del espacio público como lugar, el objetivo de diseño es que los usuarios pasen tiempo en él y que se desarrollen actividades que tengan como escenario el espacio exterior. Así, la línea recta se desintegra en permanencias que promueven que la gente se quede en el espacio público y este se vuelva un destino más que un medio. Sin embargo, estas dos modalidades no son mutuamente excluyentes. Por el contrario, entender la calle como un equilibrio de las dos perspectivas, sugiere “una manera más comprensiva de tratar el desempeño del transporte, problemas económicos, sociales y ambientales hacia las calles urbanas” (Jones & Boujenko). Es decir, no se trata de un espacio dominado por el vehículo ni un espacio anti-vehículo, sino del balance entre las necesidades de desplazamiento y el rango de necesidades adicionales que pueden presentarse en el espacio público. Al profundizar en la función de lugar del espacio público se encuentra que esta definición, además de estar compuesta por las características físicas y fenomenológicas del espacio, se compone también de los efectos psicológicos y emocionales que el espacio genera sobre los usuarios. Ujang & Zakariya (2014) analizan el componente psicológico a partir de la noción de lugar, el significado y la identidad del espacio. Los autores parten de la definición de Tuan

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(1977) que afirma que un lugar es un “centro dotado de significado a partir de las experiencias vividas en él”. Sin embargo, para propiciar que se generen dichas experiencias este lugar debe tener identidad y significado propios en relación con las características y necesidades de la población circundante. En la medida en que un lugar tenga identidad propia, es posible despertar otras sensaciones como el apego por el lugar y el sentido de comunidad. Ujang & Zakariya (2014) enfatizan en la capacidad de las características físicas del entorno para afectar de manera positiva o negativa estas sensaciones. Por otro lado, un lugar es una manifestación de la cultura humana, donde se desarrolla un “proceso social a través de la cual las personas generan significado para darse a sí mismos un sentido de identidad” (Ujang & Zakariya, 2014). Lo anterior se refiere a la facultad de un espacio de tornarse en un lugar en el momento en que las características sociales y culturales del sitio responden a las percepciones afectivas y necesidades funcionales de los individuos. Siendo así, el sentido de lugar despierta otras formas de apego al lugar, como la pertenencia, la dependencia, el arraigamiento y la familiaridad, conservándose todas como variables dependientes de los aspectos sociales, económicos y culturales de los usuarios. La interpretación de un espacio como un lugar puede vincularse al término descrito por Sepe (2017) como placemaking: “el arte de hacer lugares para la gente”. Como lo explica el autor, al aplicar el placemaking en el espacio público, se consigue que este se vuelva habitable y sostenible, permitiendo generar experiencias positivas en los usuarios, como identidad, bienestar y felicidad urbana. Esta última se define como “el carácter que da a un lugar una percepción positiva en las personas que lo viven y que los induce a pasar mas tiempo o revivir experiencias previas” (Sepe, 2017). Es decir, un lugar invita a la gente a quedarse, a no pasar de largo, a habitarlo. Este es precisamente el factor de interés en la presente investigación: examinar aquellas cualidades que permiten hacer del espacio público un lugar, un espacio habitable. Hacia una concepción de habitabilidad El origen del término hábitat se remonta a la disciplina de la ecología, definido como “el lugar físico que ocupa una especie, junto con los factores bióticos y abióticos que lo

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caracterizan”. Este concepto se ha extrapolado a términos sociales humanos al concebir el espacio habitable o la acción de habitar, relacionados a las condiciones óptimas en que el ser humano puede desarrollar sus actividades cotidianas (Páramo & Burbano, 2012). De aquí que se originen términos como habitación propios de espacios para el alojamiento. En palabras de los autores, el hábitat en el contexto social se refiere a “la relación entre acontecer, espacio y tiempo en conexión con las formas de habitar de los grupos humanos para el desenvolvimiento de la vida cotidiana”. La preocupación por hacer una construcción más habitable permitió reunir distintos componentes aludiendo a la calidad de la construcción de la vivienda, pero con el tiempo se comprendió la necesidad de extender la aplicación de estos parámetros para describir el entorno inmediato en donde se implanta la vivienda, esto es, el espacio público. Por esta razón se habla de una habitabilidad urbana o exterior (Páramo & Burbano, 2012) (Moreno, 2008) (Landázuri & Mercado, 2004). Refiriéndose a esta, Alcalá (2007) argumenta que la habitabilidad del espacio urbano es “una condición habitacional donde la vivienda está integrada físicamente a la ciudad, con buena accesibilidad a servicios y equipamientos, rodeada de un espacio público de calidad”. A partir de esto se puede evidenciar que, aún refiriéndose a la habitabilidad del espacio público se vincula directamente a las condiciones de la vivienda. Por esta razón surgen conflictos en la habitabilidad del espacio público con concepciones problemáticas como la del “habitante de la calle” en el contexto colombiano. Este se define como “la persona de cualquier edad que, generalmente, ha roto en forma definitiva los vínculos con su familia y hace de la calle su espacio permanente de vida” (DANE, 2005) (Tirado Otálvaro & Correa Arango, 2009), es decir, se dice que habita el espacio público por ser esta su “vivienda”. Sin embargo, para el contexto de esta investigación se pretende entender la acción de habitar como quedarse en el espacio realizando alguna actividad en oposición a los transeúntes que solamente se desplazan por el espacio público. Es decir, se entiende como espacio público habitable, aquel que por sus características de distinta índole (expuestas a continuación)

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generan que sus usuarios los consideren permanencias donde desarrollar actividades distintas al flujo y al movimiento. A medida que se profundizan los estudios sobre la habitabilidad del espacio público se ha evidenciado que esta se compone a la vez de elementos tangibles y de elementos intangibles y subjetivos (Enciso, 2005) (Sepe, 2017). Como lo expresa Moreno (2008), “las necesidades básicas del ser humano generalmente son las mismas, sin embargo la forma en que son satisfechas por cada ser humano varía. Esta relación entre las necesidades y los satisfactores de estas genera, por consecuencia, el grado de bienestar del ser humano, las comunidades y la sociedad”. Esto significa que es un concepto difícil de estandarizar y, al aplicarlo al entorno urbano “donde lo ideal es lograr el bienestar y la calidad de vida, deberán tenerse en cuenta la diversidad de los usos y la variedad de espacios en un mismo entorno, para así cubrir los distintos grados de satisfacción” (Moreno, 2008). Como se ha argumentado, el carácter subjetivo de la habitabilidad hace que sea difícil dar con una definición única de habitabilidad (Páramo & Burbano, 2012) (Moreno, 2008) (Salheen, Latif, & Keleg, 2015) (Leby & Hashim, 2010). Sin embargo, los distintos estudios mencionados coinciden en que la habitabilidad está comprendida a la vez por factores físicos, psicológicos, culturales y fenomenológicos y en que el espacio habitable es principalmente un espacio social. Como lo resume Navarro (2014) “el espacio habitable es por naturaleza colectivo, en tanto surge de necesidades comunes que buscan garantizar nuestra vida espiritual y material en el planeta. El espacio habitable está comprendido por aspectos de orden cultural, temporal y espacial”. Es decir, la definición de habitabilidad surge, mas que de las mismas variables físicas que componen el espacio, de la percepción que estas generan en los usuarios, de las personas y actividades que ocurren en él y de como estas sirven de motor para la socialización. Por lo anterior, a la luz del marco conceptual de esta investigación se entenderá la habitabilidad a partir de tres dimensiones: i) la dimensión física, compuesta por las variables espacio-temporales del entorno físico; ii) la dimensión funcional y fenomenológica, compuesta por los usos, servicios, actividades y actores que se encuentren en el espacio; y

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iii) el componente de percepción, compuesto por los efectos psicológicos, emocionales y sensoriales que generen los dos anteriores sobre los usuarios, o puesto de otra manera, la forma como el usuario percibe los elementos físicos y fenomenológicos del espacio. Dimensión física El primer conjunto de variables que permiten describir

un espacio público son sus

características físicas. Estas pueden clasificarse en dos grupos: los elementos naturales y los elementos artificiales o construidos por el hombre (Ministerio de Ambiente, Vivienda y Desarrollo Territorial, 2005). En el primer grupo se incluyen elementos como la vegetación, los cuerpos de agua, el terreno, los animales o conjuntos de estos que constituyan ecosistemas naturales pertenecientes a la Estructura Ecológica Principal (Secretaría de Planeación Distrital, 2000). Autores como Gehl (2007, 2010, 2013), Morgan Bal (2006), Wiesner (2015) destacan la importancia de la vegetación en el espacio público desde sus funciones biológicas como fuente de sombra y cómo método de purificación del aire. Sin embargo, otros autores atribuyen a la vegetación cualidades que generan percepciones positivas en las personas como la serenidad, la felicidad (Sepe, 2017), la relajación (Daly, Mahmoudi, Hollingsbee, & Ocampo, 2016) o el confort (Paasch, 2015), al volverse parte del paisaje visual y auditivo del espacio público. El segundo grupo se compone de los elementos creados por el hombre, incluyendo los andenes, las calzadas, las plazas, y sus parámetros de diseño, además del diseño de los elementos adyacentes como edificios. Este acoge, además, elementos complementarios como el mobiliario y elementos de señalización. En especial, sobresale en la literatura la importancia de que exista un lugar para sentarse. Esto hace referencia a la concepción de “lugar” mencionada anteriormente, pues cuanto mayor sea la cantidad de lugares para sentarse, mayor será la posibilidad de que los transeúntes se detengan y se queden en el espacio, sentados (Gehl, 2013). Sin embargo, un lugar para sentarse no es necesariamente una silla o una banca. Salheen, Latif, & Keleg, (2015) explican que la gente se sienta o se queda en un espacio público entre más atractivo sea y más cantidad de actividades o personas haya. Sepe (2017) habla de la felicidad y serenidad que pueden generar “sentarse en algún

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sitio con vista al paisaje”, vinculando la necesidad de la infraestructura para sentarse con la importancia de los elementos naturales. Adicionalmente, Morgan (2006) afirma que “sentarse no depende de la provisión de sillas. Otros elementos sirven para sentarse, y esto refleja la flexibilidad del espacio público”. Esto lo reafirma Paasch (2015) comentando que “en un buen espacio público la gente se sienta donde haya lugares para ello, sin ser necesariamente sillas, donde haya disponibilidad de elementos naturales, y por lo tanto exista una relación con la calle, sea física o visual”. Sin embargo, desde la perspectiva de Enciso (2005), más que la presencia o ausencia de los elementos físicos descritos, lo que realmente aporta a la habitabilidad es la manera en que estos mejoran las condiciones espaciales y por lo tanto le aportan calidad. Por esto las categorías anteriores deben interpretarse, mas que desde la presencia o ausencia de los elementos, de su condición o estado. Leby & Hashim (2010) destacan dos características que aluden directamente al cuidado del espacio. En primer lugar, hablan del “mantenimiento” como la condición del espacio público cuando se encuentra limpio, sin daños en sus elementos o materiales. Esto involucra acciones durante su vida útil de servicio, como llevar a cabo limpiezas periódicas o reparaciones de las partes defectuosas, pero también puede anticiparse desde el diseño eligiendo materiales que sean resistentes a los cambios climáticos y que tengan larga vida útil o piezas que sean fáciles y económicas de reemplazar. Por otro lado, los autores se refieren al concepto de “administración”, como la responsabilidad de los mismos usuarios de garantizar el cuidado del espacio, acompañada en algunos casos por personas contratadas, generalmente por los vecinos, para vigilar y asegurar el correcto uso del espacio público. Paasch (2015) también hace referencia al “mantenimiento” como una de las dimensiones esenciales de los espacios habitables, definiéndola a partir de la iluminación, la limpieza, el cuidado, las reglas y la seguridad. Leby & Hashim (2010) resumen la dimensión física de la habitabilidad como “la calidad del entorno, los espacios abiertos y el mantenimiento del espacio”. En otras palabras, la dimensión física se puede entender como el conjunto de elementos físicos, tanto naturales como artificiales, y la condición en que se encuentran debido al uso por parte de los usuarios y a las afectaciones por factores climáticos y ambientales. La tabla mostrada a continuación

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resume los conceptos más relevantes encontrados en la literatura que se incluyen dentro de la dimensión física: Tabla 1. Características físicas del espacio público encontradas en la literatura que se consideran representativas de variables de calidad.

Característica física Lugares para sentarse

Mantenimiento

Ruido

Elementos del paisaje

Iluminación

Visual

Vegetación

Mencionado por (Aldana, 2015), (Ewing & Handy, 2009), (Salheen, Latif, & Keleg, 2015), (Gehl & CTSMexico), (Gehl, 2013) (Páramo & Burbano, 2012), (Vallejo Borda, Ortiz Ramírez, Rodríguez Valencia, Ortuzar, & Hurtubia, 2019), (Paasch, 2015), (Sepe, 2017), (Morgan Bal, 2006), (Secretaría de Planeación Distrital, 2000). (Moreno, 2008), (Salheen, Latif, & Keleg, 2015), (Leby & Hashim, 2010), (Landázuri & Mercado, 2004), (Páramo & Burbano, 2012), (Vallejo Borda, Ortiz Ramírez, Rodríguez Valencia, Ortuzar, & Hurtubia, 2019), (Paasch, 2015), (Barrero & Rodríguez Valencia, 2019), (Jacobs A. B., 1995). (Aldana, 2015), (Ewing & Handy, 2009), (Leby & Hashim, 2010), (Gehl & CTS-Mexico), (Páramo & Burbano, 2012), (Daly, Mahmoudi, Hollingsbee, & Ocampo, 2016), (Vallejo Borda, Ortiz Ramírez, Rodríguez Valencia, Ortuzar, & Hurtubia, 2019). (Aldana, 2015), (Ewing & Handy, 2009), (Salheen, Latif, & Keleg, 2015), (Páramo & Burbano, 2012), (Vallejo Borda, Ortiz Ramírez, Rodríguez Valencia, Ortuzar, & Hurtubia, 2019), (Paasch, 2015), (Sepe, 2017), (Secretaría de Planeación Distrital, 2000). (Aldana, 2015), (Salheen, Latif, & Keleg, 2015), (Páramo & Burbano, 2012), (Paasch, 2015), (Jacobs A. B., 1995), (Secretaría de Planeación Distrital, 2000). (Gehl, 2013), (Daly, Mahmoudi, Hollingsbee, & Ocampo, 2016), (Paasch, 2015), (Morgan Bal, 2006). (Páramo & Burbano, 2012), (Paasch, 2015), (Barrero & Rodríguez Valencia, 2019), (Jacobs

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Presencia de plazas y parques

A. B., 1995), (Secretaría de Planeación Distrital, 2000). (Ewing & Handy, 2009), (Paasch, 2015), (Secretaría de Planeación Distrital, 2000).

Dimensión funcional y fenomenológica Esta dimensión puede entenderse como el conjunto de eventos y actores que se encuentran en el espacio público. Esto incluye los servicios disponibles en la misma calle y en los edificios perimetrales, las personas que se encuentran en el espacio y las actividades que se dan en él. En palabras de Morgan (2006) “los usuarios son los protagonistas del espacio público”. Este afirma que “más que la materialidad y la vegetación, las personas presentes en el espacio público realizando sus actividades cotidianas forman parte fundamental de la textura visual de cualquier sitio”. Por esta razón se entiende que el espacio público tiene una amplia variedad de funciones. En primer lugar, un espacio público habitable debe satisfacer distintos tipos de necesidades (Páramo & Burbano, 2012), y por lo tanto, debe albergar distintos tipos de actividades. La Pirámide de Glasgow (Moreno, 2008) permite entender los distintos tipos de necesidades, divididos en 5 escalones. El primero y más fundamental es el de las necesidades fisiológicas, es decir, necesidades producto del funcionamiento biológico del cuerpo, como desplazarse, descansar, ir al baño, comer o tomar algo. A estas le siguen las necesidades de salud y seguridad, refiriéndose a la integridad física, mental y material de las personas. El tercer escalón incluye las necesidades sociales, relacionadas con actividades de convivencia y relaciones interpersonales. El cuarto escalón se compone de las necesidades de estima, es decir, aquellas que afectan los sentimientos y las emociones de las personas. El último escalón corresponde a las meta-necesidades, es decir, virtudes, deseos, aspiraciones, potencialidades del individuo. Como se puede evidenciar, existe un gradiente desde lo objetivo hasta lo subjetivo a medida que se asciende en la pirámide. De manera casi análoga, Gehl (2013) expresa tres tipos de actividades exteriores que se pueden dar en el espacio urbano. En primer lugar se encuentran las actividades necesarias,

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relacionadas con actividades cotidianas, rutinarias, en donde la capacidad de elegir es poca. Como lo dice el autor, “este grupo incluye en mayor parte actividades relacionadas con la acción de caminar”. En otro grupo se encuentran las actividades resultantes, producidas cuando distintas personas realizan actividades necesarias en simultáneo y por lo tanto convergen en comportamientos sociales. Finalmente, se encuentran las actividades opcionales que se dan por elección propia del individuo. Gehl (2013) relaciona la ocurrencia de estos tres tipos de actividades con la calidad del espacio urbano: cuando esta es baja, sólo se dan las actividades necesarias, mientras que cuando el espacio es de calidad alta, se propician actividades sociales y opcionales. A partir de lo anterior es posible hacer un paralelo entre los tipos de actividades de la Pirámide de Glasgow (Moreno, 2008) y los tipos de actividades de Gehl (2013). En ambos casos se tienen categorías más fundamentales que se asocian con lo objetivo, y otras categorías relacionadas con actitudes subjetivas y opcionales de los individuos. Por otra parte, Gehl (2013) relaciona las actividades necesarias con el movimiento, y las actividades sociales y opcionales con la permanencia. Esto sugiere un vínculo a los conceptos de “conexión” y “lugar” de Jones y Boujenko, en donde el espacio público como conexión propicia, en mayor medida, actividades necesarias y el espacio público como lugar, actividades opcionales y sociales. Adicionalmente, Pine & Gilmore (1999) ofrecen una perspectiva económica para entender cómo aumenta el valor generado de una relación oferta-demanda al cambiar la forma de entender los roles, entendiendo en este caso específico, el espacio público ofrecido a los ciudadanos. Cuando lo que se ofrece se toma como un producto, la demanda se encuentra en el mercado y el producto de valor fungible se deprecia con el tiempo; cuando lo que se oferta es un bien, quien lo compra toma el papel de usuario; si la oferta es un servicio, quien compra se vuelve un cliente; y si lo que se quiere vender es una experiencia, quien compra se vuelve un huésped, en espera de conseguir algo memorable a cambio. De aquí se puede evidenciar de nuevo una progresión desde lo objetivo hacia lo subjetivo. En la tabla a continuación se pueden encontrar las cuatro perspectivas interpretadas en paralelo:

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Tabla 2. Interpretación de cuatro perspectivas sobre progresión de lo objetivo a lo subjetivo. Moreno,S. Pirámide de Glasgow Objetivo Tipo de Necesidades

Necesidades Fisiológicas Necesidades de Salud y Seguridad Necesidades Sociales

Gehl, J.

Pine, B. J.; Gilmore, J. H.

Jones, P.; Boujenko, N.

Actividades exteriores

The progression of economic value

Link and Place.

Tipo de Actividades

Actividades Necesarias

Actividades Resultantes (Sociales)

Ocurrencia según calidad del espacio físico Calidad Baja

Calidad Alta

Media

Media

Baja

Oferta Económica

Función Económica

¿Quién compra?

Naturaleza

Productos

Extraer

Mercado

Fungible

Bienes

Hacer

Usuario

Tangible

Servicios

Entregar

Cliente

Intangible

Subjetivo

Metanecesidades

Baja

Experiencia

Escenificar

Huésped

Memorable

Objetivo de diseño

Link

Ahorrar tiempo (El EP com medio)

Place

Pasar tiempo (El EP como destino)

Media

Necesidades de Estima Actividades Opcionales

Carácter del espacio público

Alta

Dentro de la dimensión funcional, el carácter social del espacio público sobresale en la revisión literaria. Como Gehl (2013) y Moreno (2008) lo explican, la sociabilidad tiene un carácter intermedio entre lo objetivo y lo subjetivo. Leby & Hashim, (2010) y Paasch (2015) hacen referencia a una dimensión social. Para los primeros, se refiere a la relación con los vecinos, la vida en comunidad, el contacto social y el sentido de “lugar”, y para Paasch se describe a partir de la presencia de personas, la interacción social, la diversidad y la participación. Como lo explican Gehl (2013), Leby & Hashim, (2010) y Paasch (2015), el carácter social ocurre como resultado de un efecto combinado de todas las demás variables que componen el espacio público. Entre estas destacan la magnitud de flujo vehicular y la presencia de servicios como venta de comida, de bebidas, baños, comercio entre otros (Paasch, 2015) (Salheen, Latif, & Keleg, 2015). Adicionalmente, el estudio de Appleyard & Appleyard, (2015) relaciona las actividades sociales que ocurren en el espacio público como función de variables físicas como el flujo vehicular en la calzada. En este, se realizó un mapeo de distintas calles de la ciudad de San Francisco identificando la magnitud del flujo, los puntos de encuentro y la presencia de amigos y conocidos en aceras opuestas. Los resultados demostraron que a mayor flujo vehicular, los puntos de encuentro en los andenes se hacen mas escasos, y la cantidad de amigos en la acera opuesta disminuye (Figura 2). Esto se relaciona con hacer espacios urbanos para la escala humana (Gehl, 2013) (Salheen, Latif, &

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Keleg, 2015) (Ewing & Handy, 2009), es decir favoreciendo la utilidad del peatón sobre la de vehículo.

Figura 2. Interacciones sociales en tres calles. Tomado de: STREETFILMS. Revisiting Donald Appleyard’s Livable Streets. Obtenido de https://vimeo.com/16399180

Finalmente, se encuentra una relación directa del carácter social del espacio público con la diversidad. Siendo un espacio de carácter público, permite que converjan distintos tipos de personas, actividades, materialidades, edificios, entre otros. Por lo tanto requiere flexibilidad para satisfacer “las necesidades básicas del ser humano [que] generalmente son las mismas, sin embargo la forma en que son satisfechas por cada ser humano varía. (Moreno, 2008). Adicionalmente, en el espacio público pueden converger culturas, ideologías y tradiciones distintas (Daly, Mahmoudi, Hollingsbee, & Ocampo, 2016), por lo que es necesario asegurar la “democratización del espacio público” (Gerónimo, 2018), asegurando que sea un espacio destinado a cualquier persona, sin importar las diferencias culturales, sociales o económicas. En la tabla a continuación se muestran las principales variables funcionales y fenomenológicas encontradas en la literatura:

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Tabla 3. Características funcionales del espacio público encontradas en la literatura que se consideran representativas de variables de calidad.

Característica funcional Actividades

Sociabilidad

Servicios (Comercio, baños, internet, etc.)

Presencia de personas

Diversidad

Presencia de carros

Mencionado por (Aldana, 2015), (Salheen, Latif, & Keleg, 2015), (Gehl, 2013), (Gehl & CTS-Mexico), (Leby & Hashim, 2010), (Páramo & Burbano, 2012), (Jones & Boujenko), (Paasch, 2015), (Sepe, 2017), (Jacobs J. , 1961), (Project for Public Spaces, 2019), (Mehta, 2014), (Morgan Bal, 2006). (Salheen, Latif, & Keleg, 2015), (Rupa, 2015), (Ujang & Zakariya, 2014), (Navarro, 2014) (Leby & Hashim, 2010), (Gehl, 2013), (Paasch, 2015), (Project for Public Spaces, 2019), (Morgan Bal, 2006), (Moreno, 2008), (Forsyth, 2015). (Leby & Hashim, 2010), (Gehl & CTSMexico), (Gehl, 2013), (Páramo & Burbano, 2012), (Paasch, 2015), (Sepe, 2017), (Morgan Bal, 2006). (Gehl & CTS-Mexico), (Gehl, 2013), (Vallejo Borda, Ortiz Ramírez, Rodríguez Valencia, Ortuzar, & Hurtubia, 2019), (Barrero & Rodríguez Valencia, 2019), (Morgan Bal, 2006). (Leby & Hashim, 2010), (Gehl, 2013), (Páramo & Burbano, 2012), (Daly, Mahmoudi, Hollingsbee, & Ocampo, 2016), (Paasch, 2015), (Jacobs A. B., 1995). (Appleyard & Appleyard, 2015), (Jones & Boujenko), (Ewing & Handy, 2009), (Gehl & CTS-Mexico), (Gehl, 2013), (Gehl, 2007), (Vallejo Borda, Ortiz Ramírez, Rodríguez Valencia, Ortuzar, & Hurtubia, 2019), (Barrero & Rodríguez Valencia, 2019).

Dimensión de la percepción del usuario En los estudios en torno a la habitabilidad, y en general en aquellos que estudian algún indicador de calidad del espacio público, resalta la importancia de entender el espacio público desde la percepción del usuario. Ewing & Handy (2009) definen la percepción como “el

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proceso de abstraer o entender información sensorial. Lo que percibe una persona es el resultado de la combinación de experiencias pasadas, la cultura y la interpretación de los eventos a su alrededor”. Estos autores consideran el rol de percepciones como medio entre las características físicas del entorno y el comportamiento de los usuarios, afirmando que las variables físicas influencian la calidad del entorno directa e indirectamente a través de las percepciones y sensaciones de las personas. En su estudio establecen la importancia hacer un paralelo entre la posición de un panel de expertos en planeación y diseño urbano y la percepción de los usuarios mismos del espacio público. Distintos autores respaldan esta posición, afirmando que la habitabilidad está determinada, más que por las variables físicas y fenomenológicas del espacio, por la manera en que los usuarios las perciben y las interpretan. En primer lugar, Sepe (2017) orienta su metodología de estudio entorno a las variables físicas del espacio y las personas en el espacio público, pero recolecta además información sobre dos tipos de percepciones: percepciones singulares (gusto, olfato, vista, tacto, oído) y percepciones compuestas que puedan generarse de la combinación de estas, como la percepción de caos, serenidad, desorden, alegría, armonía, entre otras. A estas percepciones pueden sumarse percepciones directas sobre la condición de variables físicas y funcionales, como la percepción de contaminación, de la materialidad del pavimento, de la cantidad y tipo de personas, entre otras referidas a cada una de las posibles variables de tipo físico o funcional (Páramo & Burbano, 2012)

(Barrero &

Rodríguez Valencia, 2019). Daly, Mahmoudi, Hollingsbee, & Ocampo (2016) hacen una clasificación similar. Estos defienden que la manera de evaluar si un espacio público sirve para sus usuarios es a través de “entender cómo estos afectan las emociones humanas, cómo los usuarios perciben y sienten el espacio y cómo genera confort psicológico”. Los autores llaman a esta combinación de factores la “percepción multisensorial del espacio” (Daly, Mahmoudi, Hollingsbee, & Ocampo, 2016). A esta le atribuyen sensaciones (relacionadas con los cinco sentidos), respuestas emotivas (miedo, bienestar, estrés) y la percepción de confort. Este último elemento, el confort, destaca especialmente dentro de la literatura. Para (Daly, Mahmoudi, Hollingsbee, & Ocampo, 2016) el confort es descrito desde el sentido de

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pertenencia, de propiedad y de control. Además lo relacionan con la diversidad y la inclusión, asegurando que en un espacio donde el individuo se sienta incluido este sentirá confort psicológico, expresado como un equilibrio entre la relajación y la estimulación. Paasch (2015) también hace referencia al confort como una de las dimensiones habitables del espacio público. Él la define a partir de variables físicas como la presencia de lugares para sentarse, vegetación, cuerpos de agua y refugios, sin aludir directamente a las variables físicas sino a “los aspectos conductuales y psicológicos que estos despiertan en los usuarios, que les permiten satisfacer sus necesidades y deseos” (Paasch, 2015). Ujang & Zakariya, (2014) también destacan los sentidos sociales y emocionales que los elementos físicos despiertan, afirmando que pueden ser tan importantes o incluso más importantes que los aspectos físicos y estructurales del imaginario de las personas, y por lo tanto evalúan conceptos como el sentido de lugar y el apego al lugar como principios que rigen en la renovación urbana. Por su parte, Leby & Hashim (2010) destacan la necesidad de conocer la importancia que dan los usuarios del espacio público a cuatro dimensiones físicas y funcionales (social, física, funcional y de seguridad), es decir, conocer sus percepciones. Adicionalmente, Mercado, Ortega, Estrada, & Luna (1994) encontraron que la habitabilidad es explicada por las variables de placer, control y activación consideradas desde un enfoque psicológico confirmando el modelo propuesto por Mehrabian & Russel, (1974). Las distintas posiciones reunidas comprueban el carácter subjetivo de la habitabilidad, reafirmando la imposibilidad de conseguir una definición universal de habitabilidad, pero dejan claro que “los habitantes reconocen los aspectos deseables e indeseables de su entorno” (Salheen, Latif, & Keleg, 2015), y es a partir de estas interpretaciones que se pueden armar modelos para describir la habitabilidad del espacio público. La siguiente tabla reúne algunas de las variables de percepción más relevantes encontradas en la literatura:

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Tabla 4. Características de percepción del espacio público encontradas en la literatura que se consideran representativas de variables de calidad.

Característica de percepción (compuesta) Seguridad

Mantenimiento

Confort

Sentido de lugar

Sentido de pertenencia

Identidad

Mencionado por (Aldana, 2015), (Ewing & Handy, 2009), (Moreno, 2008), (Salheen, Latif, & Keleg, 2015), (Leby & Hashim, 2010), (Gehl & CTSMexico), (Gehl, 2013), (Gehl, 2007), (Páramo & Burbano, 2012), (Paasch, 2015), (Barrero & Rodríguez Valencia, 2019), (Jacobs J. , 1961), (Jacobs A. B., 1995), (Mehta, 2014), (Forsyth, 2015). (Moreno, 2008), (Salheen, Latif, & Keleg, 2015), (Leby & Hashim, 2010), (Landázuri & Mercado, 2004), (Páramo & Burbano, 2012), (Vallejo Borda, Ortiz Ramírez, Rodríguez Valencia, Ortuzar, & Hurtubia, 2019), (Paasch, 2015), (Barrero & Rodríguez Valencia, 2019), (Jacobs A. B., 1995). (Aldana, 2015), (Ewing & Handy, 2009), (Moreno, 2008), (Salheen, Latif, & Keleg, 2015), (Leby & Hashim, 2010), (Gehl & CTSMexico), (Daly, Mahmoudi, Hollingsbee, & Ocampo, 2016), (Vallejo Borda, Ortiz Ramírez, Rodríguez Valencia, Ortuzar, & Hurtubia, 2019), (Barrero & Rodríguez Valencia, 2019). (Ewing & Handy, 2009), (Salheen, Latif, & Keleg, 2015), (Leby & Hashim, 2010), (Jones & Boujenko), (Daly, Mahmoudi, Hollingsbee, & Ocampo, 2016), (Paasch, 2015), (Sepe, 2017), (Jacobs J. , 1961), (Morgan Bal, 2006). (Moreno, 2008), (Leby & Hashim, 2010), (Daly, Mahmoudi, Hollingsbee, & Ocampo, 2016), (Mehta, 2014). (Aldana, 2015), (Ewing & Handy, 2009), (Páramo & Burbano, 2012), (Sepe, 2017).

Una definición de habitabilidad a partir de sus dimensiones Como se puede entender de los títulos anteriores, la habitabilidad se analiza, para los propósitos de esta investigación, como una definición tripartita: a partir de los elementos físicos que compongan el espacio, a partir de las actividades, servicios y actores que se

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encuentren en el espacio, y a partir de la percepción que estas variables generen sobre los usuarios. Sin embargo, la relación entre las dimensiones no es una relación lineal. Esta claro que la percepción del usuario depende de en qué condiciones físicas se encuentre el espacio, qué este pasando y quiénes estén. Sin embargo, las mismas actividades que se desarrollen están condicionadas por las percepciones. Como lo explica Gehl (2013), si la calidad del espacio es mala, las percepciones, sensaciones y emociones no serán positivas, y el usuario se limitará a realizar actividades necesarias. Pero si, por el contrario, la calidad del espacio es buena, las percepciones sobre estas serán más positivas, y el usuario estará motivado a realizar más actividades opcionales y sociales, es decir, a habitar en el espacio el espacio público. En palabras del autor, “cuando los ambientes exteriores son de poca calidad, sólo se llevan a cabo las actividades estrictamente necesarias. Cuando los ambientes exteriores son de buena calidad, las actividades necesarias tienden a durar más, y también habrá una amplia gama de actividades optativas, pues ahora el lugar y la situación invitan a la gente a detenerse, sentarse, comer, jugar, etc. En las calles y espacios urbanos de poca calidad sólo tiene lugar el mínimo de actividad. La gente se va deprisa a casa. Un buen entorno hace posible una gran variedad de actividades humanas completamente distintas” (Gehl, 2013). Las relaciones propuestas se resumen en la figura a continuación: Figura 3. Relaciones entre las distintas dimensiones de habitabilidad.

Dimensión física

Dimensión de percepción

Dimensión funcional y fenomenológica

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¿Por qué hacer ciudades habitables? La habitabilidad, desde la concepción de Litman (s.f.), es “el conjunto de impactos de sostenibilidad que afectan directamente a las personas en una comunidad, como el desarrollo económico, la accesibilidad a la salud pública, la equidad social y la exposición a la contaminación entre otros”. Siguiendo esta definición, se puede interpretar que la habitabilidad desde su misma concepción implica la generación de valor en distintos aspectos de la vida de las ciudades y sus individuos. Las ciudades habitables son, por excelencia, ciudades para las personas. En palabras de Salheen, Latif, & Keleg, (2015) “las personas son el foco de las ciudades habitables. Por esto, todos los elementos que son modificados con nuevas políticas y estrategias deben estar orientados a satisfacer los intereses de las personas y promover su bienestar e interacción”. Como se mencionó anteriormente, la habitabilidad en el espacio público conlleva beneficios de distinta índole. En primer lugar, se considera que la habitabilidad es un motor para mejorar la calidad de vida de los ciudadanos (Moreno, 2008) (Paasch, 2015) (Salheen, Latif, & Keleg, 2015). Como lo afirma Moreno (2008), “el espacio público, como lugar donde se gestan prácticas sociales que contribuyen al encuentro de las personas, debe ser habitable, y por lo tanto, impactar en la calidad de vida urbana”. Moreno (2008) enfatiza en una relación directa entre la habitabilidad y la calidad de vida, al indicar que la habitabilidad genera crecimiento económico, bienestar, expansión demográfica, productividad, procesos y condiciones de trabajo, vida en las ciudades, participación social y comunitaria, la práctica de vida saludable, espiritualidad y felicidad. Otro argumento que destaca entre los distintos autores es la necesidad del espacio público de calidad para alojar el intercambio social y cultural (Salheen, Latif, & Keleg, 2015) (Rupa, 2015). Como lo afirma Rupa (2015), el ser humano es por naturaleza un animal social, y por lo tanto requiere de la interacción social para sobrevivir. Esto representa la necesidad fundamental de espacios públicos, pues el espacio público es el escenario de la vida en comunidad desde las civilizaciones antiguas. En palabras de la autora, “el espacio público provee un sitio en donde la gente puede entrar en contacto con el mundo exterior y experimentar la oportunidad de estar con, ver y oír a otros. Estos juegan un papel vital en el 22


desarrollo social de las personas pues son lugares de gran valor donde gente con distintos bagajes culturales se encuentran, comparten y aprenden. Finalmente, tener espacios públicos de calidad aporta para el crecimiento económico de las ciudades. Por una parte, “el valor cultural es un motor esencial del valor económico de las ciudades, haciendo esencial que haya espacios públicos de calidad donde se pueda desarrollar el valor cultural. Estos son tan importantes para las personas que lo utilizan a diario como para los turistas y la población flotante que lo habite de manera menos periódica” (Rupa, 2015). Es decir, el espacio público es el espacio donde los turistas pueden aprehender la verdadera cultura de la ciudad. Por otro lado, como lo explica Cabe Space (2003), “a medida que las ciudades compiten de manera creciente entre sí para atraer inversión, la presencia de buenos espacios públicos se vuelve una herramienta vital para el mercado. Las compañías son atraídas a lugares que ofrecen espacios públicos bien diseñados y administrados, y estos en retorno atraen clientes, empleados y servicios. En los centros urbanos, un entorno agradable y bien mantenido incrementa el número de personas visitando locales comerciales. Un buen paisaje público ofrece además beneficios a la economía local al estimular la valorización de la vivienda puesto que los compradores están dispuestos a pagar más por un espacio con mejores condiciones exteriores alrededor de su potencial vivienda”. Las posturas presentadas demuestran la importancia de generar espacios públicos que la gente pueda habitar. En palabras de Enrique Peñalosa (2000), “puede que la importancia de los espacios públicos peatonales no sea medible, pero muchas cosas importantes en la vida tampoco pueden medirse. Los lugares para peatonales son esenciales para la felicidad de una ciudad”. ¿Cómo se ha estudiado el espacio público? Como se ha mencionado varias veces a lo largo del texto, la habitabilidad es un concepto compuesto tanto por elementos tangibles y objetivos, como por elementos intangibles y subjetivos (Páramo & Burbano, 2012) (Moreno, 2008) (Salheen, Latif, & Keleg, 2015) (Leby & Hashim, 2010), y es representada a partir de una dimensión física, una dimensión funcional

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y fenomenológica y una dimensión desde la percepción. Por lo tanto, las metodologías para evaluar la habitabilidad del espacio público deben necesariamente, además de reunir las características físicas y fenomenológicas, abordar la percepción de los usuarios sobre el espacio en que se encuentran. Esto es demostrado en las metodologías abordadas por los distintos estudios analizados alrededor de a la habitabilidad y de otra variedad de indicadores de calidad del espacio público. En un primer grupo se pueden reunir los estudios que realizan encuestas a los usuarios del espacio público (Barrero & Rodríguez Valencia, 2019) (Vallejo Borda, Ortiz Ramírez, Rodríguez Valencia, Ortuzar, & Hurtubia, 2019) (Leby & Hashim, 2010) (Páramo & Burbano, 2012) (Paasch, 2015). En estos, se reúne a priori una serie de variables encontradas en la literatura y se construyen cuestionarios referidos a dichas variables. Por ejemplo, el estudio de Leby & Hashim (2010) se basó en un cuestionario en el cual los 170 encuestados, además de proveer su información socio-económica, calificaban con una escala cuantitativa la importancia de distintas variables categorizadas en las dimensiones física, social, funcional y social. En este caso, las encuestas se enviaban por correo a distintos habitantes de un barrio de la ciudad de Selangor, Malasia que se consideraban potenciales encuestados. Dentro de los resultados más relevantes, se encontró que los encuestados dan más peso a la dimensión social sobre las otras tres (con un valor promedio de 4.55/5), demostrando que la criminalidad es la mayor preocupación por parte de la población (Leby & Hashim, 2010). En el caso del estudio de Páramo & Burbano (2012) se realizó una encuesta a 740 personas en dónde se preguntaba a los encuestados acerca del nivel de contribución de 48 variables en la habitabilidad del espacio público en 14 ciudades colombianas. La investigación demostró que las variables que más contribuyen son la diversidad de lo observable, la identidad de cada lugar, las zonas peatonales, el contacto social, los elementos culturales, la accesibilidad por medio de transporte público, los elementos naturales, los espacios deportivos, la presencia de la policía, los lugares para la recreación, el respeto por las normas, y que el espacio sea incluyente (Páramo & Burbano, 2012).

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Por otro lado, para el estudio de Vallejo Borda, Ortiz Ramírez, Rodríguez Valencia, Ortuzar, & Hurtubia (2019) se encuestaron 1056 usuarios de 30 andenes en la ciudad de Bogotá con el objetivo de crear un modelo que reuniera variables objetivas y subjetivas para estimar la percepción de los peatones sobre la calidad de servicio de los andenes de la ciudad de Bogotá, Colombia. Con los resultados fue posible predecir la calidad de servicio percibida en 26 de los 30 andenes, e identificar la interacción entre usuarios, variables medibles como la edad, la presencia de ciclistas, huecos, separador, el ancho del anden, la separación entre calzada y anden y la longitud de los ingresos vehiculares, y variables latentes como las características del andén, los alrededores, la incomodidad y las externalidades (Vallejo Borda, Ortiz Ramírez, Rodríguez Valencia, Ortuzar, & Hurtubia, 2019). Adicionalmente, el estudio de Barrero & Rodríguez Valencia (2019) buscaba descubrir los factores que afectan la calidad de servicio de la infraestructura para bicicletas. Para conseguirlo, se desarrolló una encuesta a 434 ciclistas en 15 puntos de la ciudad de Bogotá, Colombia, en la que los encuestados pudieran calificar con una escala cualitativa distintas variables encontradas en la literatura en torno a su afectación en la satisfacción de los ciclistas o la percepción de calidad de servicio. Luego de realizar la encuesta inicial y una versión simplificada, se generó un modelo predictivo que arrojó como variables significativas el pavimento, el placer, los semáforos, la señalización, la seguridad y el evitar la calzada vehicular. Finalmente, se realizó una visita a los puntos donde se obtuvieron la mejor y la peor calificación y la calificación promedio para cada una de las variables significativas. Esto con el objetivo de tener un mejor entendimiento de las características físicas del entorno y las percepciones que generan. Paasch (2015), por su parte, realizó encuestas de preferencias declaradas por internet, en que se mostraban tres imágenes manipuladas de distintos centros urbanos europeos, consiguiendo una muestra de 601 personas, indagando en la importancia de cinco dimensiones de habitabilidad (confort, función, accesibilidad, mantenimiento y sociabilidad). Los resultados mostraron que el éxito de un espacio público esta relacionado fuertemente a su diseño físico y variables de confort, accesibilidad, función y mantenimiento. Además, se encontró que la

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estética y la interacción con la gente en las plazas enriquecen la habitabilidad percibida subjetivamente. En otro grupo de estudios se pueden agrupar aquellos que utilizaron cuestionarios abiertos o entrevistas acompañados de una recolección de información socio-económica y demográfica (Salheen, Latif, & Keleg, 2015) (Daly, Mahmoudi, Hollingsbee, & Ocampo, 2016) (Sepe, 2017) (Schneider, 2013). Para comenzar, Salheen, Latif, & Keleg (2015) realizaron un cuestionario a los residentes de Nasr City, Egipto, con el objetivo de entender las fallas en la forma como se planean los espacios públicos de la ciudad. Las variables involucradas se clasificaron en cuatro dimensiones de accesibilidad (espacial, funcional, social y operacional). Con el cuestionario se encontró que la accesibilidad operacional es la más importante para atraer personas al espacio público. Además, se evidenció que, cuanto más atractivo sea un espacio, será usado en mayor medida por las personas. Entre más actividades existan, mayor diversidad en el tipo de personas se encontrará. Además, la presencia de venta de comida y bebidas fomentan su utilización en los usuarios más jóvenes. En segundo lugar, Daly, Mahmoudi, Hollingsbee, & Ocampo (2016) proponen la metodología del “Índice Huss” que permite explorar los sentidos, las emociones y el nivel de confort, capturándolos simultáneamente en una sola experiencia, esto con el objetivo de medir la experiencia humana en el espacio público. Este procedimiento incluye, además de una recolección de las condiciones ambientales y climáticas, entrevistas que pretenden extraer información sobre los significados y conexiones que despierta el entorno físico sobre los individuos. Estas pueden producir tanto información cualitativa como cuantitativa, como rutas de desplazamiento. Adicionalmente, estas se hacen mientras el entrevistado y el entrevistador caminan, despertando una estimulación multisensorial en ambos. Por otro lado, Sepe (2017) llevó a cabo una metodología compuesta denominada “The Happy Place Method” aplicada en la ciudad de HafenCity, Hamburgo, con el objetivo de identificar los factores que influencian la percepción de felicidad desde el punto de vista urbano. En primer lugar, observó características del lugar, dentro de las que se incluyen los tipos, cantidad y frecuencia de personas y actividades, identificó percepciones sensoriales, y

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observó elementos naturales y artificiales que contribuyan a la sensación de felicidad urbana. En otra etapa realizó un cuestionario abierto que se acomodaba en función de las características del sitio. De manera general, las preguntas giraban en torno al sentimiento de felicidad o de tristeza, indagando los elementos que causan esa sensaciones, elementos del espacio que hagan bueno o malo a un espacio, los tipos de actividades realizados en el espacio, las afectaciones que causa la cantidad de gente en la percepción de felicidad, las mejoras que podrían hacerse en el sitio, entre otras que pueden desarrollarse a lo largo de la entrevista. Finalmente se realizó un análisis cartográfico de los sitios utilizados. Los resultados demostraron que variables como la cercanía al centro histórico, la presencia de lugares dónde sentarse, la percepción de tradición, la presencia de destinos turísticos y culturales, la presencia de peatones y bicicletas, la presencia de áreas de juegos para niños, y la presencia de bares y restaurantes pueden despertar el sentimiento de felicidad y percepciones positivas similares como la serenidad, el placer, la alegría y la sorpresa. Finalmente, el trabajo de Schneider (2013) utilizó una metodología basada en entrevistar individuos en la Bahía de San Francisco, Estados Unidos, buscando resaltar la importancia de cada uno de las etapas de la Teoría de Elecciones Modales Rutinarias (i. Conocimiento y disponibilidad, ii. Seguridad, iii. Conveniencia y costo, iv. Disfrute, y v. Hábito). El autor establece la importancia de utilizar métodos cualitativos como estas entrevistas para entender el comportamiento al momento de realizar viajes, fundamentándose en los estudios de Clifton & Handy (2001), Bierao & Sarsfield Cabral (2007), Gardner & Abraham (2007) y Hine & Scott (2000). Schneider entrevistó 26 individuos de estratos demográficos distintos. La metodología abordada permitió confirmar que las personas consideraban cada uno de los cinco componentes de la teoría propuesta. De los resultados, el autor extrae distintas frases célebres que lo ayudan a estructurar la discusión, hacer paralelos y sacar conclusiones.

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METODOLOGÍA A partir de los distintos tipos de metodologías encontradas en la literatura, que han sido utilizadas para estudiar el espacio urbano, se tomó la decisión de utilizar una aproximación etnográfica para abordar el problema de investigación. La etnografía es una metodología originada en las ciencias sociales, especialmente en el ámbito de la antropología. Nolla Caol (1997) la define como “el estudio de un grupo de individuos, mediante la observación y descripción de lo que la gente hace, cómo se comportan y cómo interactúan entre sí, para describir sus creencias, valores, motivaciones, perspectivas y cómo éstos pueden variar en diferentes momentos y circunstancias; podríamos decir que describe las múltiples formas de vida de los seres humanos”. Por lo tanto, la metodología se compone de tres etapas: 1. Elección de las zonas de estudio. Se eligieron distintos puntos en la ciudad de Bogotá que incluyeran, en distinta medida, las variables descritas en la literatura que afectan la habitabilidad del espacio público. Adicionalmente, se eligió restringir la metodología a espacios primordialmente de circulación peatonal, donde las actividades de permanencia puedan ser mas esporádicas que en espacio como el interior de plazas y parques. i.

Barrio Tejares del Norte: barrio residencial próximo al centro comercial Santafé. Limitado por la Calle 183 al sur, la Calle 187 al norte, la Carrera 54-D al occidente, y la Autopista Norte al oriente. Las vías internas son de escala local, de dos sentidos, con un carril por sentido, con andenes a ambos costados. El barrio se compone de conjuntos residenciales cerrados con locales comerciales hacia la calle como cigarrerías y droguerías. Existen equipamientos como parques, colegios, iglesias y locales comerciales, además de varias paradas de transporte público al interior del barrio. El espacio público perimetral al centro comercial es recorrido constantemente por el personal de vigilancia del mismo.

ii.

Carrera 7 entre la Calle 100 y la Calle 116: es una vía de escala urbana, de dos sentidos, cuatro carriles por sentido, y alta densidad de vehículos que se puede considerar constante a lo largo del día. La recolección de información se limitó al andén occidental. Los edificios encontrados son principalmente embajadas, oficinas 29


y centros médicos, además de edificios de propiedad militar, por lo que hay militares vigilando el espacio público perimetral a estos. Además hay un parque al sur de la Calle 13 que atraviesa la manzana, conectando la Carrera 7 con la Avenida NQS. iii.

Canal del Virrey entre la Carrera 11 y la Carrera 15: este es un río canalizado con una ronda arborizada y senderos peatonales y ciclorrutas a sus dos costados. Este se extiende desde la Carrera 7 hasta la Paralela de la Autopista Norte como un gran parque lineal, con plazas y parques para niños. Sin embargo, las áreas de interés se concentran en los segmentos dónde la infraestructura se limita a un sendero peatonal a un lado, y a una ciclorruta al otro, bancas localizadas periódicamente a lo largo de ambos. Además, interesan los andenes de las carreras cerradas que acaban contra el costado norte del parque, a manera de cul-de-sac, que alojan principalmente edificios residenciales y parqueaderos.

iv.

Parque de la 93: este parque, a pesar de tener poca extensión, tiene características de un parque urbano debido a la gran cantidad de gente que se congrega en él. Está limitado por la Carrera 11-A al oriente, la Carrera 13 al occidente, la Calle 93-A al sur y la Calle 93-B al norte. Es rodeado por restaurantes, bares, parqueaderos y zonas de oficinas. El trabajo de campo en esta zona se limitará a estudiar los andenes que limitan las calzadas mencionadas con el parque. Estos contienen arborización y bancas de metal.

v.

Carrera 13 entre la Calle 63 y la Calle 65: es una calzada de un sentido, con tres carriles, y con alta congestión vial. Los andenes tienen árboles contenidos por antepechos. Esta rodeada de tiendas de iluminación, ferreterías, locales comerciales y de comida, supermercados y parqueaderos. El andén de análisis es el del costado norte de la vía, el cual acaba uniéndose con la Plaza de Lourdes a la altura de la Calle 63.

vi.

Carrera 7 peatonal entre la Avenida Jiménez y la Calle 22: es un segmento de la Carrera 7 que se restringió para el flujo peatonal únicamente. En sus costados hay edificios institucionales, locales comerciales, de comida, supermercados, bancos, museos e iglesias. Hay una gran cantidad de vendedores ambulantes en toda su extensión. Se encuentra próximo al Parque Santander y la Plazoleta del Rosario.

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El siguiente mapa muestra la ubicaciรณn geogrรกfica de cada uno de los puntos mencionados:

Figura 4.Ubicaciรณn geogrรกfica de las seis zonas de estudio.

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2. Realizar entrevistas a usuarios del espacio público que estén habitándolo. Para esto, se recorrerán las distintas zonas propuestas en búsqueda de personas que estén sentadas o paradas en algún sitio del espacio público. Al ser una aproximación etnográfica, se busca que las preguntas no sesguen los resultados de los entrevistados. Con este fin, se parte de cuatro preguntas base: a. ¿Por qué se encuentra habitando este espacio (y no otro)? ¿Qué actividad está haciendo? b. ¿Qué elementos del espacio son importantes para realizar dicha actividad? c. ¿Qué elementos del espacio son contraproducentes para realizar dicha actividad? d. ¿De qué elementos se compondría el espacio ideal para realizar dicha actividad? Con estas preguntas se pretende, en primer lugar, entender las razones por la cuales el usuario utiliza el espacio como permanencia para llevar a cabo la actividad que está realizando y, por otro lado, entender las variables de importancia para el usuario al momento de elegir un lugar donde realizar dicha actividad. Como se puede evidenciar, las preguntas no abordan directamente la cuestión de habitabilidad, sino que se pretende describir a partir de las condiciones físicas, fenomenológicas y de percepción que permiten realizar una actividad de permanencia, es decir, una actividad con la que se habite el espacio público. Contando con que la entrevista sea guiada progresivamente por el entrevistado, se espera que a medida que responde estas preguntas, surjan otras que permitan desglosar y profundizar sobre la percepción del usuario en el espacio público respectivo. Por esto, a medida que el usuario exprese sentimientos, impresiones u otro tipo de variables intangibles, se le pide que profundice sobre lo que para esa persona compone la percepción. Por ejemplo, si un usuario responde “para mí es importante la seguridad” se le pedirá explicar ¿por qué se siente seguro/inseguro?, ¿qué hace que se sienta seguro/inseguro?, ¿qué haría que se sintiera más seguro?, ¿dónde se sentiría más seguro?, o cualquier otra pregunta que gire entorno a la variable de percepción descrita. Por otra parte, si el usuario responde de manera muy general sobre cualquier

otra característica del espacio, deben

realizarse preguntas adicionales que permitan un entendimiento completo de la

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percepción del usuario. Es decir si una persona responde “me importan las personas que están aquí” deben desarrollarse preguntas como ¿le molesta la presencia de personas?, ¿le agrada la presencia de personas?, ¿se refiere a la cantidad?, ¿al tipo?, ¿a todas las edades?, ¿a todos los géneros?, entre otras. 3. Llevar a cabo un proceso de observación pasiva. Es decir, registrar las características físicas, las actividades y las personas que componen el espacio, además de las características meteorológicas del momento en que se realice la visita de campo en la que se desarrollarán las entrevistas. Deben registrarse tanto las características físicas del espacio a los que los entrevistados hagan referencia, como características adicionales que permitan hacer una descripción completa del sitio. Esto se complementa con un registro fotográfico del espacio, y del entrevistado (si este lo permite). Algunas de las fotografías mostradas fueron tomadas en momentos distintos a la realización de la entrevista, por petición de los entrevistados de no tomar fotos o por factores externos que no permitieron la toma de fotografías en el mismo instante. Todas las entrevistas se realizaron de día, entre las 11 a.m. y las 4 p.m. Cada entrevista es grabada (con el consentimiento del entrevistado) con el único fin de tabular la información posteriormente. Para la tabulación, se genera una ficha por cada entrevista que contiene la siguiente información: a.

Zona de la entrevista (de las seis zonas propuestas).

b. Descripción física del entorno físico inmediato. c. Intervalo aproximado de la edad del entrevistado. d. Descripción de la actividad o actividades realizadas por el entrevistado. e. Variables mencionadas, en orden de mención y registrando el número de veces que un entrevistado mencionó cada variable. f. Frases célebres, que reflejen la percepción del entrevistado sobre el espacio público que se encuentra habitando. g. Registro fotográfico del entorno inmediato de la encuesta.

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RESULTADOS Y DISCUSIÓN A partir de las 20 entrevistas en los 6 puntos seleccionados (Figura 5), se identificaron varios factores recurrentes. El factor más recurrente fue la cercanía a los orígenes y destinos de los entrevistados, acompañado de otras variables como la presencia de elementos naturales, la percepción de seguridad, presencia y disponibilidad de lugares donde sentarse (Figura 6). Adicionalmente, las actividades realizadas por los usuarios al momento de ser entrevistados se resumen en la Figura 7.

Cantidad de encuestas por zona 8 7

Frecuencia

6 5 4 3 2 1 0 Barrio Tejares Carrera 7 entre Canal del Virrey Parque de la 93 Carrera 13 entre Carrera 7 del Norte la Calle 100 y la entre la Carrera la Calle 63 y la peatonal entre la Calle 116 11 y la Carrera Calle 65 Avenida Jiménez 15 y la Calle 22 Figura 5. Cantidad de encuestas realizadas por zona.

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Variables relevantes mencionadas por los entrevistados 12

Frecuencia

10 8 6 4 2

El em C en erc to s n anía at ur a Se les gu D ón r de idad D s en isp ta rs o e Co nibi nt lid V am ad en ta in ac de ió co n m Ru id as y ido be bi V das e Pr r es Tr gen en an te ci a d qui l e i ida nd d i Pr Ac gen t c es en esib es ci i a d lid e p ad ar q Re ues l Ca Ve ajac nt ió nt id a n ad s il í c d Co e v ita n Re oci ehí s c str do s o ulos ic ci on am es ig ex os ce siv as

0

Figura 6. Razones de los usuarios para habitar el espacio público (las series en color azul representan las que aportan a la percepción de habitabilidad del lugar. Las series en color rojo representan aquellas que le restan a la percepción de habitabilidad al lugar).

Actividades realizadas por los usuarios entrevistados 12 10

Frecuencia

8 6 4 2 0 Esperar

Descansar

Pasear mascota

Conversar

Actividad Figura 7. Actividad principal realizada por el encuestado.

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Tomar cerveza


Las actividades realizadas por los usuarios La tendencia encontrada en las entrevistas permite apreciar los aspectos a los que los usuarios dan más importancia al momento de habitar un espacio público, entendiendo la acción de habitar como quedarse en el espacio realizando alguna actividad en oposición a los transeúntes que solamente se desplazan por el espacio público. En primer lugar, se encontró que la actividad más recurrente entre los entrevistados es la relacionada con esperar a alguien o a algo. Dentro de la gama de respuestas de este tipo se encontraron en particular: i) esperar a una persona, ii) esperar para realizar o atender a otra actividad programada o y iii) esperar el transporte público (ver Figura 7). Estas actividades se pueden clasificar dentro del grupo de las actividades necesarias (Gehl, 2013), dado que se dan como una acción intermedia previa a la realización de otra actividad necesaria. En especial en el caso de esperar el transporte público, el usuario no tiene la posibilidad de escoger dónde esperarlo, sino que depende de la localización de las paradas. Es decir, aquí el espacio público se comporta como parte de la red de transporte, no como arco por el cual se desplazan los peatones, sino como un nodo de intercambio modal entre ir a pie y el transporte público (Entrevista #3). A diferencia de esto, para esperar a una diligencia o a una persona el usuario sí toma la decisión de dónde realizar dicha actividad. De aquí se interpreta que el lugar elegido es definido por el usuario como un punto de encuentro ideal, o un punto intermedio entre su origen y su destino final donde realizarán la actividad final. En ambos casos los usuarios están dispuestos a pasar un tiempo, determinado o indeterminado, en el espacio exterior (Entrevistas #3, #8, #9, #10, #14, #17, #18, #19, #20). La segunda actividad más repetida entre los entrevistados es la de descansar. Esta se puede entender como la combinación de una necesidad fisiológica, es decir la necesidad del usuario de detenerse y sentarse por cansancio, y de una meta-necesidad, pues se toma un descanso para sentir relajación o tranquilidad, como se puede evidenciar a partir de las respuestas de los entrevistados: •

“Quise tomarme un respiro antes de montarme al carro (…). Suelo hacer esto, no necesariamente aquí mismo, sino en algún sitio que vea tranquilo.” Entrevista #11 Mujer entre los 20 y 35 años sentada tomando un descanso luego de almorzar.

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•

“Me senté acá porque estaba cansado, y fue el primer sitio que vi.” Entrevista #13 Hombre entre los 35 y 50 años sentado descansando después de desplazarse una larga distancia caminando.

•

“Estoy en mi día de descanso, por lo que me gusta sentarme a descansar (…). Me gusta más sentarme en un parque, con el aire libre y la naturaleza uno se siente más motivado.” Entrevista #16 Hombre entre los 50 y 60 años sentado descansando.

Otras actividades realizadas en menor medida por los entrevistados, como tomarse una cerveza o salir a conversar con alguien, demuestran la escogencia del espacio público como escenario para actividades que podrían darse en un espacio privado como una casa, un café, o un restaurante. En el caso de sacar a pasear a su mascota, es una actividad que debe realizarse en el espacio exterior, por lo que no se relaciona directamente con una decisión voluntaria del usuario. Sin embargo, estos si pueden escoger en qué lugar del espacio público salir a pasear a su mascota. Las razones de los usuarios para habitar el espacio público Las respuestas provistas por los entrevistados permiten entender las razones que los llevaron a escoger el espacio público donde se encontraban, en el caso de las actividades que permitían la escogencia voluntaria de estos espacios según se explicó anteriormente. A continuación se hará un paralelo entre las distintas respuestas, buscando analizar las percepciones de los usuarios con los elementos físicos y fenomenológicos del espacio donde se realizaron las entrevistas. Cercanía a orígenes y destinos De manera más redundante, los usuarios escogían un lugar que fuera cercano a sus destinos. Por ejemplo, en el caso de las personas que debían realizar otra actividad después del momento de la entrevista, afirmaban que eligieron ese lugar para no alejarse de sus orígenes o destinos. •

“No me voy más adentro del parque porque aquí quedo al lado del trabajo, donde nos tenemos que encontrar.”

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Entrevista #5 Hombre entre los 50 y 60 años sentado esperando a encontrarse con una persona en su trabajo.

•

“Acá me siento cómodo y puedo volver rápido al trabajo.” Entrevista #7 Hombre entre los 20 y 35 años sentado tomando un descanso tras almorzar antes de volver a trabajar (ocupación: portero en edificio cercano).

•

“Nos hacemos acá porque preferimos estar cerca para volver a clase.” Entrevista #20 Grupo de jóvenes (mujeres y hombres) entre los 20 y los 35 años sentados esperando a entrar a clase.

Los anteriores comportamientos demuestran que los peatones buscarán generalmente el espacio público al que puedan llegar con el menor desplazamiento. Infraestructura para sentarse: existencia y disponibilidad Otro factor relevante era la presencia de lugares donde sentarse. Como lo afirman Morgan (2006) y Paasch (2015) esto no se limita a la presencia de bancas; los usuarios utilizan cualquier elemento que les permita sentarse como antepechos, bordes o escalones, como en los casos de las siguientes expresiones de los entrevistados: •

“Es el único lugar para sentarse por acá.” Entrevista #9 Hombre y mujer entre los 20 y 35 años sentados en los escalones esperando a encontrarse con una persona, uno de ellos está hablando por celular.

•

“Hay poco mobiliario. Íbamos a sentarnos en la Plaza de Bolívar pero no vimos donde sentarnos. Este lugar fue lo primero que vimos.” Entrevista #17 Hombre y mujer entre los 35 y 50 años sentados descansando y esperando a realizar una diligencia en un comercio cercano. En la noche suelen visitar la zona por recreación.

La cita anterior también permite afirmar que, cuando no existe la infraestructura el usuario evita quedarse en el espacio y, por el contrario, se desplaza hasta encontrar algún tipo de infraestructura que le permita sentarse. Es decir, el interés por habitar un espacio depende generalmente de que el usuario tenga un lugar para detenerse y quedarse. Por esta razón, otra variable relevante para los usuarios es la disponibilidad. Es decir, no basta con que exista la infraestructura para sentarse, sino que no esté ocupada por otras personas. Esto permite

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asociar la percepción de un espacio habitable a un asunto de demanda y capacidad de la infraestructura, como se evidencia en la respuesta del entrevistado a continuación: •

“Me hago donde haya sitio. Las sillas dentro del parque suelen estar todas ocupadas y por eso me hago acá.” Entrevista #6 Hombre entre los 20 y 35 años sentado descansando de montar bicicleta.

Equilibrio entre la relajación y la estimulación En otro grupo de variables se encuentran respuestas que se vinculan a la percepción de relajación y confort. En gran medida los entrevistados, en especial aquellos que estaban descansando, expresaron su preferencia por lugares con vegetación abundante (esta variable fue mencionada 10 veces), por ejemplo, en la frase a continuación: •

“Venimos acá porque es un espacio distinto a la casa. A pesar de sentirme bien en mi casa, no podría tener toda esta vegetación.” Entrevista #1 Dos mujeres entre los 20 y 35 años sentadas en la banca hablando.

En algunos esta variable se expresó a partir de la presencia de parques. En general los usuarios relacionan los parques con la habitabilidad del espacio público. Sin embargo, dentro de las entrevistas realizadas ninguna se llevó a cabo en el interior de un parque, sino se buscó entrevistar personas que estuviesen en los andenes próximos a parques (Entrevistas #2, #5, #6, #7, #8 y #12). Estos expresaban su preferencia por los alrededores del parque sobre el interior del parque mismo principalmente por cercanía a sus orígenes o destinos. Es decir, el espacio habitable no es precisamente el parque sino el andén, cuya habitabilidad es afectada por la proximidad de un parque. En algunos casos de los mencionados también se afirmó escoger los alrededores para evitar la concurrencia de gente que se encuentra al interior del parque. Además de los elementos naturales, algunas personas mencionaban factores como la ausencia de ruido y de grandes cantidades de gente como generadores de sentimientos como la relajación y la tranquilidad.

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•

“Quise tomarme un respiro antes de montarme al carro. Suelo hacer[lo] (…) en algún sitio que vea tranquilo. El espacio está diseñado para que no haya [vendedores ambulantes].” Entrevista #11 Mujer entre los 20 y 35 años sentada tomando un descanso luego de almorzar.

•

“Me gusta más sentarme en un parque, con el aire libre y la naturaleza uno se siente más motivado.” Entrevista #16 Hombre entre los 50 y 60 años sentado descansando.

Sin embargo, existen puntos de vista casi opuestos, pues otras personas dan valor a elementos o eventos asociados con el movimiento de gente, con la congestión, en general, la estimulación, como potenciadores del espacio habitable. •

“No me molesta el ruido. Si uno sale a la calle tiene que estar consciente que va a haber ruido, los ruidos de la ciudad. Si no le gustan, quédese en la casa.” Entrevista #10 Hombre entre los 50 y 60 años sentado esperando a una cita médica cerca.

•

“Tengo que sacar [a un hombre mayor] a pasear, a ver gente. Este es un sitio tranquilo, donde él puede despejar la mente.” Entrevista #12 Mujer entre los 20 y 35 años y hombre mayor a los 60 años descansando.

•

“Veo pasar la gente, veo cosas, uno se ríe del indigente que está haciendo alguna locura.” Entrevista #13 Hombre entre los 35 y 50 años sentado descansando después de desplazarse una larga distancia caminando.

•

“Aquí no me molestan los indigentes porque son transeúntes, no se quedan en un sitio específico.” Entrevista #16 Hombre entre los 50 y 60 años sentado descansando.

Esto indica una relación sobre el equilibrio mencionado por Paasch (2015) entre relajación y estimulación, puesto que las entrevistas permiten apreciar que la proporción de estas dos sensaciones varía para cada persona. Es decir, una persona admite un nivel de estimulación en el entorno distinto a otra persona y, por lo tanto, factores como la cantidad de peatones, de vendedores ambulantes, de indigentes, de vehículos o el ruido pueden ser tanto positivos en unos casos como negativos en otros al momento de evaluar la habitabilidad del espacio público. 41


Venta de comidas y bebidas En varios casos, los entrevistados se vieron atraídos a quedarse en el espacio público por la existencia de servicios que permitieran comprar algo de comer o de beber, o en caso de no existir, indicaron que la experiencia de habitar el espacio mejoraría con su implementación:

•

“Es lo más cercano que hay para tomarse una cerveza de tienda.” Entrevista #4 Hombre y mujer entre los 20 y 35 años sentados tomando cerveza mientras su mascota está recostada en el pasto encima del antepecho.

•

“Podría haber una estación de café, pero no vendedores ambulantes. El espacio está diseñado para que no los haya.” Entrevista #11 Mujer entre los 20 y 35 años sentada tomando un descanso luego de almorzar.

•

“Sería bueno que hubiera un sitio para comerse unas onces bien suculentas. No de vendedores ambulantes, no me gusta la comida de la calle.” Entrevista #15 Hombre entre los 50 y 60 años sentado descansando, observando la gente.

Sin embargo, a pesar de que los ejemplos mostrados hacen referencia a puestos de carácter formal, existieron otros casos en que se vinculaba una percepción positiva a vendedores informales. Sin embargo, se puede evidenciar que las respuestas de este tipo fueron dadas por personas que estaban esperando realizar una diligencia (Entrevistas #10 y #17), mientras que en los dos casos mostrados de rechazo al comercio informal las personas se encontraban descansando. Es decir, para realizar una actividad necesaria como esperar la presencia de servicios de comida y bebida, sin importar si son de carácter formal o informal, hace que el espacio sea más propicio para escogerlo como un lugar ideal de espera. Sin embargo, las personas que desean descansar, en especial cuando se considera como una meta-necesidad, prefieren tener puntos de comida formales como cafeterías para evitar los puntos de venta informales. Seguridad, mantenimiento y sus límites

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Una de las variables más mencionadas en las entrevistas es la percepción de seguridad. En algunos casos esta seguridad es asociada a la presencia de personas contratadas pos los edificios adyacentes para recorrer y cuidar el espacio público. Por ejemplo, en el caso de la Entrevista #1 se mencionó la percepción de seguridad debido a la presencia constante del personal de seguridad del centro comercial, y en la Entrevista #11, se relacionó la percepción de seguridad con la presencia del personal de seguridad de la iglesia. En otros casos se hizo referencia a la percepción de inseguridad debido a la ausencia de la policía para controlar actividades ilegales o robos (Entrevistas #13 y #14). Es decir, las personas en este grupo se sienten más seguras cuando existen terceros controlando las actividades que ocurren en el espacio, pero se puede evidenciar que el espacio es más habitable cuanto más control exista. Como lo reflejan algunos entrevistados (Entrevistas #10 y #17) el control excesivo de la policía sobre los vendedores ambulantes genera que los espacios pierdan las actividades comerciales que están atrayendo a la gente a quedarse allí, siendo entonces contraproducente para la habitabilidad del espacio. Esto mismo se puede evidenciar en la Entrevista #4, donde los entrevistados mencionan que con el tiempo los vigilantes que trabajan en el conjunto donde está la cafetería donde compran restringen las actividades de los usuarios y la presencia de mascotas. Estos mencionan que preferían el espacio cuando esto no pasaba: •

“Es prohibido fumar, prohibido tomar, prohibido todo.” Entrevista #4 Hombre entre los 20 y 35 años y mujer entre los 20 y 35 años sentados tomando cerveza mientras su mascota está recostada en el pasto encima del antepecho.

Lo anterior demuestra que el sentimiento de seguridad, a pesar de ser común en la mayor parte de los entrevistados, se origina en distintos factores. Sin embargo en algunos casos la seguridad se relacionó con actitudes de los mismos usuarios y no a la acción de terceros, como se expresa en la siguiente frase: •

“Es seguro por la cultura de la gente que viene.” Entrevista #2 Hombre mayor a los 60 años sentado mientras saca su perro.

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En casos como la Entrevista #17 se relacionó la seguridad con el sentimiento de comunidad, definido por los entrevistados como la protección mutua entre los usuarios al cuidarse entre sí de eventos criminales que puedan suceder. Lo anterior mostraría que la seguridad esta relacionada con el cuidado del espacio. Sin embargo, otra variable recurrente que se despliega del cuidado es el mantenimiento del lugar. En varios casos se mencionó la importancia de un espacio limpio y sin basura para hacerlo más habitable. A pesar de que en algunos casos el mantenimiento puede darse por parte de terceros, en muchos casos se mencionó que dependía de que los usuarios mismos recogieran la basura y velaran porque el espacio se mantuviera lindo. Esto se puede relacionar con los sentimientos que mencionan Ujang & Zakariya (2014) de apego y pertenencia al lugar, demostrando que es un proceso no lineal: Cuando los usuarios sienten apego por el espacio público, sus acciones buscan mantenerlo en buen estado, lo cual hace que la gente se vea más atraída a quedarse en él. Las tres dimensiones en evidencia A partir de las evidencias mostradas, puede afirmarse que los entrevistados hicieron referencia a variables de las tres dimensiones de habitabilidad: en primer lugar, mencionaron variables físicas como los lugares para sentarse, la presencia de elementos naturales o la cercanía del espacio público a sus lugares de trabajo, vivienda o donde desarrollan otras actividades principales. Desde otro punto de vista, mencionaron variables fenomenológicas y funcionales, como la presencia de otras personas vinculada tanto directamente a través de un interés de “ver pasar la gente” como indirectamente al darle importancia a la disponibilidad de lugares para sentarse en función de la ocupación de otras personas. Además, se mencionó la importancia de puntos de ventas y de comidas, variable vinculada directamente a la función del lugar. En tercer lugar, mencionaron variables de percepción como la percepción de seguridad, de relajación y de comodidad. Sin embargo, los entrevistados dejaron en evidencia que estas sensaciones surgen de su forma de interpretar las variables físicas, fenomenológicas y funcionales, como asociar la presencia de vegetación a sentimientos como la relajación y la tranquilidad, la presencia o ausencia de vigilantes, policías, indigentes o vendedores ilícitos asociados a la percepción de seguridad, o la

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disponibilidad de lugares donde sentarse relacionados a la comodidad y al confort. Es decir, que puede reafirmarse que, más que las variables físicas, funcionales y fenomenológicas del espacio, lo que determina en qué medida un espacio público es habitable es la manera en que los usuarios perciben subjetivamente el conjunto de variables objetivas que componen el espacio.

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REFLEXIONES SOBRE EL CASO BOGOTÁ Al poner en paralelo las respuestas de los entrevistados es posible evidenciar que, en el contexto bogotano, la acción de habitar el espacio público se ha entendido desde perspectivas que se quedan cortas al verdadero potencial que puede tener el espacio público como espacio habitable. Esto puede evidenciarse al hacer un paralelo entre las variables descritas por los entrevistados y el extenso listado encontrado en la literatura para describir la habitabilidad del espacio público (Tabla X). Adicionalmente, esta comparación también permite afirmar que, de la lista de variables mencionadas en las entrevistas, la mayor parte son variables descritas también en la literatura, como la existencia de lugares donde sentarse, la percepción de seguridad y la presencia de elementos naturales. Sin embargo, también aparecen variables que no se encuentran en la literatura, como la importancia de la disponibilidad de los lugares donde sentarse, y la importancia de la cercanía del espacio público a los lugares de vivienda, trabajo u otras actividades. Tabla 5. Variables descritas en la literatura versus variables encontradas en las entrevistas.

Variables encontradas en la literatura Accesibilidad Actividades Bienestar Calidad de vida Caminabilidad Cerramiento Colores vivos Complejidad Conectividad Confort Demarcación Diseño del pavimento Distancia calle-muro Diversidad Dominancia/control Edificios históricos/patrimonio Elementos naturales Escala humana Excitación/provocación Felicidad Flexibilidad

Variables encontradas en las entrevistas Accesibilidad Cantidad de vehículos Cercanía Conocidos o amigos Contaminación Disponibilidad Donde sentarse Elementos naturales Presencia de indigentes Presencia de parques Relajación Restricciones excesivas Ruido Seguridad Servicios (venta de comidas y bebidas) Tranquilidad Ventas ilícitas Ver gente

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Identidad Iluminación Imaginabilidad Inclusión Interés Mantenimiento Mobiliario para sentarse Permeabilidad Pertenencia Placer Plazas/parques Presencia de bicicletas/ciclorrutas Presencia de personas Presencia de vehículos Relajación/serenidad Ruido Salud Satisfacción Seguridad Servicios (baños, comercio, internet) Sombra Visual

Por un lado, las respuestas demuestran que el peatón utiliza el espacio público para actividades secundarias asociadas a una actividad principal. Es decir, en general la resolución del usuario no es dirigirse al lugar definido para realizar la actividad, sino cuando decide realizar una actividad, como esperar o descansar, elige dentro de la gama de espacios a escoger a su alrededor, aquel que sea el más indicado para quedarse, para habitarlo, según lo que desde su percepción es un espacio habitable. En otras palabras, el usuario elige el espacio público que se encuentre disponible y cerca. Adicionalmente, el concepto del “habitante de la calle” se ha transgredido en el contexto colombiano hasta definirlo como “la persona de cualquier edad que, generalmente, ha roto en forma definitiva los vínculos con su familia y hace de la calle su espacio permanente de vida” (DANE, 2005) (Tirado Otálvaro & Correa Arango, 2009); es decir, se ha limitado para describir al indigente o el homeless o a la persona que vive de manera permanente en la calle (DANE, 2005) (Tirado Otálvaro & Correa Arango, 2009) (desde la misma elaboración de 48


esta investigación distintas personas, al ver el nombre “Los habitantes de la calle”, lo asociaron inmediatamente con indigentes). Sin embargo, como se ha demostrado desde las distintas definiciones de la habitabilidad, este concepto se carga de muchos más factores más allá de la pura acción de vivir en un espacio, incluyendo características físicas, fenomenológicas y perceptivas de la acción de habitar. Por otra parte, a pesar de demostrarse lo importante que es involucrar la percepción en el estudio del espacio público, en Bogotá y otras ciudades colombianas, los indicadores que utilizan las administraciones se limitan a variables cuantitativas y objetivas (Páramo & Burbano, 2016). Como recomiendan Páramo & Burbano (2012), para la gestión urbana deben tenerse en cuenta las funciones del espacio público que son importantes para las personas, o en otras palabras, la percepción de los usuarios. Los autores además proponen que recoger la percepción de los habitantes del espacio público es un instrumento válido para evaluar las condiciones que facilitan la habitabilidad del espacio, puesto que “hasta el momento no se ha tenido muy en cuenta dentro de los indicadores de calidad de vida urbana. Si bien en el proceso de construcción de la categoría de espacio público ya se han definido algunos indicadores objetivos como la cantidad de metros cuadrados de espacio público a los que debería tener derecho un habitante de la ciudad, la cantidad de metros de ciclorrutas o la cantidad de decibeles máximos aceptables para una ciudad, hacen falta indicadores subjetivos” (Páramo & Burbano, 2012). Lo anterior se puede ver evidenciado en la forma de actuar de la administración bogotana, donde sus acciones de recuperación del espacio público se orientan principalmente a remover a los vendedores ambulantes y vehículos estacionados (Figura 7) y los resultados se ven descritos principalmente por variables cualitativas como las descritas por Páramo & Burbano (2012) (Despacio, 2017), (Defensoría del Espacio Público, 2017). Esto se opone a lo demostrado por la Encuesta de Percepción Ciudadana del mismo año (Bogotá Cómo Vamos, 2017), donde la proporción de los encuestados que afirmaron estar satisfechos con el espacio público bogotano es del 37%. Sin embargo, la encuesta muestra que el 78% de los bogotanos cuyo principal medio de transporte es ir a pie, están satisfechos con este. Esto demuestra que el espacio público como conexión (Link) funciona, pero las acciones que se realizan de recuperación y adecuación no están realmente

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considerando las condiciones de habitabilidad del espacio público desde la percepción de sus usuarios.

Figura 8. Acciones de recuperación del espacio público. Obtenido de la cuenta oficial de Instagram de la Defensoría del Espacio Público (2018).

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CONCLUSIONES Este estudio, cuyo objetivo es identificar las variables que describen la habitabilidad del espacio público, se desarrolló a partir de una revisión literaria de las definiciones y componentes de habitabilidad del espacio público para ponerlos en paralelo con un trabajo de campo que evaluara la habitabilidad del espacio público bogotano desde la percepción de los usuarios, por medio de una aproximación etnográfica. La revisión bibliográfica permite establecer una definición de habitabilidad, que para esta investigación se comprende a partir de tres componentes: la dimensión física, dimensión la fenomenológica-funcional y la dimensión de la percepción de los usuarios, categorías que permitieron la categorización de las variables mencionadas por los entrevistados y establecer relaciones para la discusión realizada. De la misma manera, la literatura estudiada lleva a comprender la importancia de evaluar el espacio público, más que desde las variables físicas, funcionales y fenomenológicas del espacio, desde la percepción que tienen los usuarios sobre este, dando razón a la definición de la tercera dimensión mencionada, además de reafirmar el objetivo principal de este estudio. Esto hace cuestionarse sobre las acciones realizadas por la administración bogotana de generación y recuperación de espacio público, demostrando a partir de los reportes técnicos, que se sigue evaluando desde una mera perspectiva cuantitativa. Por otro lado, los resultados de las entrevistas demuestran que las principales actividades que realizan los entrevistados que habitan el espacio público se relacionan con esperar a una persona, a una actividad o al transporte público o con descansar tanto desde un punto de vista fisiológico y objetivo, como desde una perspectiva de las meta-necesidades, es decir, desde sensaciones subjetivas. Por otra parte, se encontró que entre las razones que llevan a las personas a elegir un espacio público sobre otro para quedarse, es decir, para habitarlo, resaltan la existencia y disponibilidad de lugares para sentarse, la presencia de vegetación, la ausencia de ruido, la cercanía a orígenes y destinos, la presencia de ventas de comidas y bebidas, la percepción de seguridad, de mantenimiento y de tranquilidad que genere el espacio público.

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Por lo anterior, es posible recomendar que las acciones de recuperación, adecuación se centren en hacer que los espacios de espera del transporte público no solo se abastezcan de más infraestructura donde sentarse, sino que generen verdaderas permanencias donde la gente pueda quedarse a pesar de no estar esperando el transporte público, con servicios de comidas y bebidas, elementos naturales y otras variables de diseño que puedan aportar a la percepción de tranquilidad. Al conseguir atraer otras personas al espacio público, la percepción de seguridad de quienes lo habitan aumenta, como se demuestra a partir de las entrevistas realizadas. Además, la gente requiere que existan permanencias en el espacio público, más que como destino, como espacios auxiliares cercanos a otros lugares donde deban realizar diligencias o como espacios de disponibilidad inmediata, es decir, que en el momento en que el usuario que se desplaza decida sentarse a descansar, tenga un espacio cercano a donde se encuentra donde pueda hacerlo, y si este está cargado de las variables mencionadas anteriormente, la percepción de habitabilidad será aún mayor. Finalmente, este estudio sirve de herramienta preliminar para posteriores evaluaciones de la habitabilidad del espacio público, permitiendo evidenciar las variables a las que los usuarios dan más relevancia al momento de decidir quedarse en un espacio público. Además, demuestra la utilidad de herramientas cualitativas como la aproximación etnográfica para extraer resultados y realizar conclusiones relacionados a variables cuantitativas como las dimensiones físicas, funcionales y fenomenológicas. Por lo tanto, se propone utilizar variables de percepción como base para el diseño y la planeación del espacio público en ejercicios proyectuales, al tiempo que generar diagnósticos del espacio público existente a partir de metodologías cualitativas y desde la percepción del usuario.

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Nolla Caol, N. (1997). Etnografía: una alternativa más en la investigación pedagógica. Educación Media Superior.

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ANEXOS ENTREVISTA #1 Zona Descripción del entorno inmediato

Características del/los entrevistado(s) Actividad realizada por el/los entrevistado(s) Características positivas del espacio en que se da la entrevista con orden de mención, número de repeticiones (si es el caso) Características negativas del espacio en que se da la entrevista con orden de mención, número de repeticiones (si es el caso) Características positivas (+) y negativas (-) del espacio público en general con orden de mención, número de repeticiones (si es el caso) Frases célebres

Barrio Tejares del Norte Banca de concreto en el andén occidental del predio del centro comercial Santafé. Portero del centro comercial recorre el lugar periódicamente. Espacio adoquinado, rodeado de paso con vegetación de baja altura en pocas cantidades. Andén de sección amplia. Día de fin de semana festivo, nublado sin lluvia. Dos mujeres entre los 20 y 35 años. Sentadas en la banca hablando. 1. 2. 3. 4. 1.

Naturaleza (3) Cercanía a la vivienda Donde sentarse Cuidado por parte del centro comercial Material de la banca

1. Contaminación (-) 2. Inseguridad (-)

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“Venimos acá porque es un espacio distinto a la casa. A pesar de sentirme bien en mi casa, no podría tener toda esta vegetación.”


ENTREVISTA #2 Zona Descripción del entorno inmediato

Características del/los entrevistado(s) Actividad realizada por el/los entrevistado(s) Características positivas del espacio en que se da la entrevista con orden de mención, número de repeticiones (si es el caso) Características negativas del espacio en que se da la entrevista con orden de mención, número de repeticiones (si es el caso) Características positivas (+) y negativas (-) del espacio público en general con orden de mención, número de repeticiones (si es el caso) Frases célebres

Barrio Tejares del Norte Banca de concreto en andén de un parque de bolsillo. Pasto sin podar. Hay basura y excrementos de perro. Existe un sendero peatonal que se adentra hacia el parque desde el andén. Rejas de conjuntos residenciales como límite entre parque y lotes vecinos. Día de fin de semana festivo, nublado sin lluvia. Hombre mayor a los 60 años. Sentado mientras saca su perro. 1. Visual 2. Seguridad

1. Contaminación/basura 2. Mantenimiento

1. Accesibilidad para movilidad limitada (+)

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“Es seguro por la cultura de la gente que viene.” “Vengo todos los días acá. A pesar de que hay otros parques, se me dificulta ir muy lejos por problemas de movilidad.”


ENTREVISTA #3 Zona Descripción del entorno inmediato

Características del/los entrevistado(s) Actividad realizada por el/los entrevistado(s) Características positivas del espacio en que se da la entrevista con orden de mención, número de repeticiones (si es el caso) Características positivas (+) y negativas (-) del espacio público en general con orden de mención, número de repeticiones (si es el caso) Frases célebres

Barrio Tejares del Norte Tres bancas de madera en andén de un parque de bolsillo situadas detrás de parada de transporte público, orientadas hacia la calle. Andén de sección angosta. Bancas cubiertas por árboles. Día de fin de semana festivo, nublado sin lluvia. Tres hombres menores a los 20 años. Sentados esperando el transporte público. En otras ocasiones se han sentado a esperar a alguna persona. 1. Visibilidad 2. Seguridad 3. Amigos cerca 1. Parques como lugares para la recreación de niños y adultos mayores (+)

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“Cuando estoy esperando a algún amigo me hago aquí porque él pasa por aquí y lo puedo ver.”


ENTREVISTA #4 Zona Descripción del entorno inmediato

Características del/los entrevistado(s) Actividad realizada por el/los entrevistado(s) Características positivas del espacio en que se da la entrevista con orden de mención, número de repeticiones (si es el caso) Características negativas del espacio en que se da la entrevista con orden de mención, número de repeticiones (si es el caso) Frases célebres

Barrio Tejares del Norte Serie de antepechos que sirven de contenedor para superficies blandas y vegetación. En ellos se forma una banca en adoquín. Situado en frente de la entrada a un conjunto residencial cerrado, que tiene una cigarrería junto a la portería. Porteros y dueños del local regulan a las mascotas y el consumo de alcohol. Varias personas sentadas alrededor en las demás bancas. Cubiertos por árboles. Día de fin de semana festivo, nublado sin lluvia. Hombre y mujer entre los 20 y 35 años. Sentados tomando cerveza mientras su mascota está recostada en el pasto encima del antepecho. 1. Frecuentan el espacio 2. Cercanía a la vivienda 3. Vendedores conocidos 4. Tradición 1. Restricciones para fumar y beber alcohol 2. Restricciones para las mascotas

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“Es prohibido fumar, prohibido tomar, prohibido todo.” “Es lo más cercano que hay para tomarse una cerveza de tienda.”


ENTREVISTA #5 Zona Descripción del entorno inmediato

Características del/los entrevistado(s) Actividad realizada por el/los entrevistado(s) Características positivas del espacio en que se da la entrevista con orden de mención, número de repeticiones (si es el caso) Características negativas del espacio en que se da la entrevista con orden de mención, número de repeticiones (si es el caso) Características positivas (+) y negativas (-) del espacio público en general con orden de mención, número de repeticiones (si es el caso) Frases célebres

Parque de la 93 Banca metálica situada en el andén occidental del parque. Bancas distribuidas a lo largo del perímetro del andén del parque, orientadas hacia el interior del parque. Cubiertas por árboles. Día de fin de semana festivo, nublado sin lluvia. Hombre entre los 50 y 60 años. Sentado esperando a encontrarse con una persona en su trabajo. 1. Lugar desde donde se puede ver la gente pasar 2. Cercanía al trabajo 3. Presencia de perros 4. Bienestar 1.

1. Baños públicos (+)

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“Aquí me siento bien.” “No me voy más adentro del parque por aquí quedo al lado del trabajo, donde nos tenemos que encontrar.”


ENTREVISTA #6 Zona Descripción del entorno inmediato

Características del/los entrevistado(s) Actividad realizada por el/los entrevistado(s) Características positivas del espacio en que se da la entrevista con orden de mención, número de repeticiones (si es el caso) Características negativas del espacio en que se da la entrevista con orden de mención, número de repeticiones (si es el caso) Características positivas (+) y negativas (-) del espacio público en general con orden de mención, número de repeticiones (si es el caso) Frases célebres

Parque de la 93 Banca metálica situada en el andén occidental del parque. Bancas distribuidas a lo largo del perímetro del andén del parque, orientadas hacia el interior del parque. Cubiertas por árboles. Día de fin de semana festivo, nublado sin lluvia. Hombre entre los 20 y 35 años. Sentado descansando de montar bicicleta. 1. Frecuencia 2. Disponibilidad

1. Presencia de perros

1. Infraestructura para parquear bicicletas (+)

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“Siempre paro acá a tomarme algo.” “Me hago donde haya sitio. Las sillas dentro del parque suelen estar todas ocupadas y por eso me hago acá.”


ENTREVISTA #7 Zona Descripción del entorno inmediato

Características del/los entrevistado(s) Actividad realizada por el/los entrevistado(s) Características positivas del espacio en que se da la entrevista con orden de mención, número de repeticiones (si es el caso) Características negativas del espacio en que se da la entrevista con orden de mención, número de repeticiones (si es el caso) Características positivas (+) y negativas (-) del espacio público en general con orden de mención, número de repeticiones (si es el caso) Frases célebres

Parque de la 93 Banca metálica situada en el andén occidental del parque. Bancas distribuidas a lo largo del perímetro del andén del parque, orientadas hacia el interior del parque. Cubiertas por árboles. Día de fin de semana festivo, nublado sin lluvia. Hombre entre los 20 y 35 años. Sentado tomando un descanso tras almorzar antes de volver a trabajar (ocupación: portero en edificio cercano). 1. Relajación 2. Comodidad 3. Cercanía al trabajo 1. Carencia de mantenimiento constante

1. Protección para la lluvia (+) 2. Sombra (+) 3. Mantenimiento constante (+) -

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“Acá me siento cómodo y puedo volver rápido al trabajo.”


ENTREVISTA #8 Zona Descripción del entorno inmediato

Características del/los entrevistado(s) Actividad realizada por el/los entrevistado(s) Características positivas del espacio en que se da la entrevista con orden de mención, número de repeticiones (si es el caso)

Parque de la 93 Banca metálica situada en el anden occidental del parque. Bancas distribuidas a lo largo del perímetro del andén del parque, orientadas hacia el interior del parque. Cubiertas por árboles. Día nublado sin lluvia. Hombre entre los 20 y 35 años. Sentado esperando a encontrarse con una persona 1. 2. 3. 4. 5. 6.

Registro fotográfico

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Banca agradable Buen ambiente Buen panorama Silencio (no ruido) Frecuenta el espacio Tranquilidad


ENTREVISTA #9 Zona Descripción del entorno inmediato

Características del/los entrevistado(s) Actividad realizada por el/los entrevistado(s) Características positivas del espacio en que se da la entrevista con orden de mención, número de repeticiones (si es el caso) Características negativas del espacio en que se da la entrevista con orden de mención, número de repeticiones (si es el caso) Características positivas (+) y negativas (-) del espacio público en general con orden de mención, número de repeticiones (si es el caso) Frases célebres Registro fotográfico

Carrera 7 entre la Calle 100 y la Calle 116 Carrera 7 con Calle 106. Escalones del Teatro Patria. Alto flujo vehicular. Anden en losas de concreto. Día entre semana, soleado. Hombre y mujer entre los 20 y 35 años. Sentados en los escalones esperando a encontrarse con una persona, uno de ellos está hablando por celular. 1. Disponibilidad 2. Donde sentarse

1. Tráfico vehicular 2. Ruido 3. Contaminación del aire 1. Cafetería (+) 2. Un parque con sillas

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“Es el único lugar para sentarse por acá.”


ENTREVISTA #10 Zona Descripción del entorno inmediato

Características del/los entrevistado(s) Actividad realizada por el/los entrevistado(s) Características positivas del espacio en que se da la entrevista con orden de mención, número de repeticiones (si es el caso) Características negativas del espacio en que se da la entrevista con orden de mención, número de repeticiones (si es el caso) Frases célebres

Carrera 7 entre la Calle 100 y la Calle 116 Carrera 7 a la altura de la Calle 110. Antepecho en adoquín que encierra vegetación de un parque de escala zonal. Puesto de comercio informal donde venden tinto y cigarrillos. Alrededor de 10 personas sentadas en el antepecho. Día entre semana, soleado. Hombre entre los 50 y 60 años. Sentado esperando a una cita médica cerca. 1. Cercanía al destino 2. Venta informal de bebidas 3. Seguridad 1. Basura (colillas de cigarrillo) 2. Control excesivo por parte de la policía ante comercio informal -

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“No me molesta el ruido. Si uno sale a la calle tiene que estar consciente que va a haber ruido, los ruidos de la ciudad. Si no le gustan, quédese en la casa.”


ENTREVISTA #11 Zona Descripción del entorno inmediato

Características del/los entrevistado(s) Actividad realizada por el/los entrevistado(s) Características positivas del espacio en que se da la entrevista con orden de mención, número de repeticiones (si es el caso)

Características positivas (+) y negativas (-) del espacio público en general con orden de mención, número de repeticiones (si es el caso) Frases célebres

Canal del Virrey entre la Carrera 11 y la Carrera 15 Antepecho del antejardín de la Parroquia de la Inmaculada Concepción. Calle cerrada de escala local con accesos a parqueaderos y a edificios de vivienda. Cerca se encuentran la Calle 90 con variedad de restaurantes y la Carrera 15 con alto flujo vehicular y peatonal y varios puntos de comercio informal. Día entre semana, soleado. Mujer entre los 20 y 35 años. Sentada tomando un descanso luego de almorzar. Revisa correos y mensajes en el celular. 1. Tranquilidad (3) 2. No hay ruido (2) 3. Respirar aire puro 4. Cercanía a restaurantes 5. Poca cantidad de personas 6. Ausencia de vendedores ambulantes 7. Ausencia de indigentes 8. Seguridad 1. Cafetería (+) 2. Árboles (+) 3. Hamacas (+) 4. Paisaje (+) 5. Ruido (-) - “Quise tomarme un respiro antes de montarme al carro.” - “Suelo hacer esto, no necesariamente aquí mismo, sino en algún sitio que vea tranquilo.” - “Podría haber una estación de café, pero no vendedores ambulantes. El espacio está diseñado para que no los haya.”

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ENTREVISTA #12 Zona Descripción del entorno inmediato

Características del/los entrevistado(s) Actividad realizada por el/los entrevistado(s) Características positivas del espacio en que se da la entrevista con orden de mención, número de repeticiones (si es el caso) Características positivas (+) y negativas (-) del espacio público en general con orden de mención, número de repeticiones (si es el caso) Frases célebres

Canal del Virrey entre la Carrera 11 y la Carrera 15 Carrera 15 con Calle 87. Banca de concreto situada en el andén que se ensancha creando una plaza. La silla se encuentra orientada hacia la calle, de espaldas al parque. Piso adoquinado. Día entre semana, soleado. Mujer entre los 20 y 35 años y hombre mayor a los 60 años (la mujer responde las preguntas). Sentados (ella en la banca, él en una silla de ruedas al lado) descansando. 1. Ver gente 2. Cercanía a la vivienda 3. Tranquilidad 4. Espacio para la gente 1. Tipo de personas (-) (no especificó) 2. Calidez (+) 3. Accesibilidad para personas con movilidad limitada 4. Limpieza/mantenimiento - “Tengo que sacarlo (al hombre mayor) a pasear, a ver gente.” - “Este es un sitio tranquilo, donde él puede despejar la mente.”

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ENTREVISTA #13 Zona Descripción del entorno inmediato

Características del/los entrevistado(s) Actividad realizada por el/los entrevistado(s) Características positivas del espacio en que se da la entrevista con orden de mención, número de repeticiones (si es el caso) Características negativas del espacio en que se da la entrevista con orden de mención, número de repeticiones (si es el caso) Características positivas (+) y negativas (-) del espacio público en general con orden de mención, número de repeticiones (si es el caso) Frases célebres

Carrera 7 peatonal entre la Avenida Jiménez y la Calle 22 Bancas de madera orientadas hacia el occidente. Alto flujo peatonal. Abundante comercio ambulante. Día entre semana, soleado. Hombre entre los 35 y 50 años. Sentado descansando después de desplazarse una larga distancia caminando. 1. Disponibilidad 2. Dónde sentarse 3. Ver pasar la gente 4. Ver escenas de la calle 1. Inseguridad 2. Compra y venta de drogas

1. Seguridad (+)

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“Me senté acá porque estaba cansado, y fue el primer sitio que vi.” “Lo único que yo pediría sería la seguridad, pero de resto, así como estoy, estoy bien. Veo pasar la gente, veo cosas, uno se ríe del indigente haciendo alguna locura.”


ENTREVISTA #14 Zona Descripción del entorno inmediato

Características del/los entrevistado(s) Actividad realizada por el/los entrevistado(s) Características positivas del espacio en que se da la entrevista con orden de mención, número de repeticiones (si es el caso) Características positivas (+) y negativas (-) del espacio público en general con orden de mención, número de repeticiones (si es el caso) Frases célebres

Carrera 7 peatonal, entre la Avenida Jiménez y la Calle 22 Bancas de madera orientadas hacia el occidente. Alto flujo peatonal. Abundante comercio ambulante. Día entre semana, soleado. Hombre entre los 50 y 60 años. Sentado esperando a una cita con un cliente. 1. Relajación 2. Cercanía a puntos de comercio

1. Compra y venta de drogas (-)

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“No me sentaría en el parque de atrás porque venden mucho vicio.”


ENTREVISTA #15 Zona Descripción del entorno inmediato

Características del/los entrevistado(s) Actividad realizada por el/los entrevistado(s) Características positivas del espacio en que se da la entrevista con orden de mención, número de repeticiones (si es el caso) Características negativas del espacio en que se da la entrevista con orden de mención, número de repeticiones (si es el caso) Características positivas (+) y negativas (-) del espacio público en general con orden de mención, número de repeticiones (si es el caso) Frases célebres

Carrera 7 peatonal, entre la Avenida Jiménez y la Calle 22 Bancas de madera orientadas hacia el occidente. Alto flujo peatonal. Abundante comercio ambulante. Día entre semana, soleado. Hombre entre los 50 y 60 años. Sentado descansando, observando la gente. 1. Relajación 2. Ver la gente 3. Lugar para leer 1. Jóvenes patinando 2. Compra y venta de drogas

1. Comercio formal (+) 2.

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Registro fotográfico

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“Sería bueno que hubiera un sitio para comerse unas onces bien suculentas. No de vendedores ambulantes, no me gusta la comida de la calle.”


ENTREVISTA #16 Zona Descripción del entorno inmediato

Características del/los entrevistado(s) Actividad realizada por el/los entrevistado(s) Características positivas del espacio en que se da la entrevista con orden de mención, número de repeticiones (si es el caso) Características negativas del espacio en que se da la entrevista con orden de mención, número de repeticiones (si es el caso) Características positivas (+) y negativas (-) del espacio público en general con orden de mención, número de repeticiones (si es el caso) Frases célebres

Carrera 7 peatonal, entre la Avenida Jiménez y la Calle 22 Bancas de madera orientadas hacia el occidente. Alto flujo peatonal. Abundante comercio ambulante. Día entre semana, soleado. Hombre entre los 50 y 60 años. Sentado descansando. 1. Disponibilidad

1. 2. 3. 4. 1. 2. 3. 4. -

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Desigualdad (2) Falta de control Inseguridad (robos) Presencia de indigentes Desigualdad (-) Presencia de indigentes (+) Naturaleza (+) Aire libre (+) “Estoy en mi día de descanso, por lo que me gusta sentarme a descansar.” “Me gusta más sentarme en un parque, con el aire libre y la naturaleza uno se siente más motivado.” Aquí no me molestan los indigentes porque son transeúntes, no se quedan en un sitio específico.”


ENTREVISTA #17 Zona Descripción del entorno inmediato

Características del/los entrevistado(s) Actividad realizada por el/los entrevistado(s) Características positivas del espacio en que se da la entrevista con orden de mención, número de repeticiones (si es el caso)

Características negativas del espacio en que se da la entrevista con orden de mención, número de repeticiones (si es el caso) Características positivas (+) y negativas (-) del espacio público en general con orden de mención, número de repeticiones (si es el caso) Frases célebres

Carrera 7 peatonal, entre la Avenida Jiménez y la Calle 22 Antepecho que sirve de maceta para un árbol de gran tamaño. Situado entre la calle y una plaza. Rodeado de comercio informal. Alto flujo peatonal. Día entre semana, soleado. Hombre y mujer entre los 35 y 50 años. Sentados descansando y esperando a realizar una diligencia en un comercio cercano. En la noche suelen visitar la zona por recreación. 1. Frecuencia 2. Recreación 3. Venta informal de bebidas 4. Áreas verdes 5. Respeto entre la gente 6. Disponibilidad 1. Control excesivo por parte de la policía ante comercio informal 2. Mobiliario escaso en la zona 1. Dónde sentarse (+) 2. Seguridad(+) 3. Sentido de comunidad (+) -

Registro fotográfico

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“Hay poco mobiliario. Íbamos a sentarnos en la Plaza de Bolívar pero no vimos donde sentarnos. Este lugar fue lo primero que vimos.”


ENTREVISTA #18 Zona Descripción del entorno inmediato

Características del/los entrevistado(s) Actividad realizada por el/los entrevistado(s) Características positivas del espacio en que se da la entrevista con orden de mención, número de repeticiones (si es el caso) Características negativas del espacio en que se da la entrevista con orden de mención, número de repeticiones (si es el caso) Características positivas (+) y negativas (-) del espacio público en general con orden de mención, número de repeticiones (si es el caso) Frases célebres

Carrera 13 entre la Calle 63 y la Calle 65 Antepecho en adoquín que sirve de maceta para un árbol de gran tamaño, situado en el andén cerca a la Plaza Lourdes. Piso en losas de concreto. Alto flujo peatonal y vehicular. Presencia de indigentes. Día entre semana, nublado sin lluvia. Mujer entre los 20 y 35 años. Sentada esperando a encontrarse con una persona cerca. 1. Disponibilidad 2. Cercanía al destino 3. Sombra 1. Presencia de indigentes 2. Ruido 3. Cantidad de vehículos 1. Vegetación 2. Sombra

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“Me hice acá porque quedé de encontrarme acá con alguien. Es un punto de encuentro fácil de encontrar.” “No me gusta que haya tanto indigente que le pide plata a uno y lo espanta.”


ENTREVISTA #19 Zona Descripción del entorno inmediato

Características del/los entrevistado(s) Actividad realizada por el/los entrevistado(s) Características positivas del espacio en que se da la entrevista con orden de mención, número de repeticiones (si es el caso) Características negativas del espacio en que se da la entrevista con orden de mención, número de repeticiones (si es el caso) Características positivas (+) y negativas (-) del espacio público en general con orden de mención, número de repeticiones (si es el caso) Frases célebres Registro fotográfico

Carrera 13 entre la Calle 63 y la Calle 65 Antepecho en adoquín que sirve de maceta para un árbol de gran tamaño, situado en el andén cerca a la Plaza Lourdes. Piso en losas de concreto. Alto flujo peatonal y vehicular. Presencia de indigentes. Día entre semana, nublado sin lluvia. Hombre entre los 20 y 35 años. Sentada esperando para hacer una diligencia en un comercio cerca. 1. Cercanía al destino 2. Donde sentarse 3. Disponibilidad 1. Contaminación 2. Ruido

1. Donde sentarse

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ENTREVISTA #20 Zona Descripción del entorno inmediato

Características del/los entrevistado(s) Actividad realizada por el/los entrevistado(s) Características positivas del espacio en que se da la entrevista con orden de mención, número de repeticiones (si es el caso) Características negativas del espacio en que se da la entrevista con orden de mención, número de repeticiones (si es el caso) Características positivas (+) y negativas (-) del espacio público en general con orden de mención, número de repeticiones (si es el caso) Frases célebres

Carrera 13 entre la Calle 63 y la Calle 65 Antepecho en concreto que sirve de maceta para un árbol de gran tamaño, situado en el andén en frente del SENA. Piso en losas de concreto. Alto flujo peatonal y vehicular. Presencia de indigentes. Día entre semana, nublado sin lluvia. Comercio informal. Grupo de jóvenes (mujeres y hombres) entre los 20 y los 35 años. Sentados esperando a entrar a clase. 1. Cercanía al lugar de estudio 2. Donde sentarse

1. Presencia de indigentes 2. Cantidad de vehículos

1. 2. 3. 4. -

Registro fotográfico

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Venta de comida y bebidas Donde sentarse Tranquilidad Vegetación “Nos hacemos acá porque preferimos estar cerca para volver a clase.”


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Habitando la calle: Una evaluación de la habitabilidad del espacio público by Juan Camilo Giraldo Morales - Issuu