Las aventuras de Reyshell comenzaron el día en que entendió que el tiempo no siempre avanza en línea recta. Desde pequeña sintió el poder de la memoria, esa capacidad extraña de recordar momentos que aún no habían ocurrido. Para ella, el pasado y el futuro se mezclaban como páginas desordenadas de un mismo libro.
Una noche tuvo un sueño inquietante: El día final. No era el fin del mundo, sino el instante en que debía enfrentarse a la realidad de lo que pensaba saber sobre su vida. En ese sueño, escuchó el último latido de un reloj antiguo que marcaba el cierre de una etapa y el inicio de otra.
En su camino apareció la estrella que sabía demasiados secretos, una luz que solo brillaba cuando alguien estaba listo para comprender la verdad. La estrella le habló del tiempo como un espejo y le dijo que ella era el caminante de la vida, alguien destinado avanzar, aunque no entendiera todas las respuestas.
Reyshell llegó entonces a una comunidad olvidada, donde aprendió el derecho explicado a la comunidad, no como leyes escritas, sino como justicia nacida del respeto y la empatía. Allí conoció el cisne que nadaba en el fango, un símbolo de esperanza que le enseñó que incluso en los lugares más oscuros puede existir belleza.
También encontró el campesino, un hombre sencillo que le mostró que el tiempo se mide mejor en esfuerzos que en horas. Gracias a él, Reyshell cruzó el puente que me enseñó a volver, un paso entre su miedo y su valentía. Más adelante rescató el ave perdida, atrapada entre lo que fue y lo que podía llegar a ser. En ese momento comprendió la realidad de lo que no vemos, aquello que ignoramos por miedo a enfrentarlo. No todo era hermoso; también tuvo que aceptar la triste realidad de que algunas cosas no se pueden cambiar, solo comprender.
Antes de continuar su viaje, la estrella volvió a aparecer y le dijo: “Hazlo de tal forma que no puedan ignorarte”. No se refería a ser famosa, sino a vivir con propósito, porque es ahí donde comienzan los verdaderos milagros.
Finalmente, Reyshell siguió adelante, persiguiendo un sueño, consciente de que el tiempo no la controlaba, sino que caminaba con ella. Así entendió la paradoja: el tiempo cambia, pero somos nosotros quienes decidimos qué hacer con cada instante.
FIN
JOYCE VALENTINA GENAO TORRES. Soy una estudiante comprometida con mi proceso de formación académica y personal, interesada en adquirir conocimientos que me permitan desarrollarme tanto en el ámbito educativo como en el profesional. A lo largo de mis estudios he demostrado responsabilidad, dedicación y disposición para aprender, enfrentando cada reto como una oportunidad de crecimiento. Me caracterizo por ser una persona perseverante, con interés en mejorar continuamente y en aplicar lo aprendido de forma práctica. Este trabajo final representa no solo el cumplimiento de un requisito académico, sino también el reflejo del esfuerzo, el aprendizaje y el compromiso asumido durante todo el proceso educativo.
Universidad Abierta Para Adultos
•ESCUELA:
CIENCIAS JURÍDICAS Y POLÍTICAS (DERECHO) •ASIGNATURA:
ANÁLISIS Y PRODUCCIÓN DE TEXTO •FACILITADOR: •LUSITANIA HENRÍQUEZ
•MATRICULA:
100094091 •TEMA:
DALE VIDA A LAS PALABRAS •FECHA:
01/01/2026 •PARTICIPANTE:
JOYCE VALENTINA GENAO