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LAS CÚPULAS MÁGICAS

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PROYECTO DE LITERATURA INFANTIL Libro ilustrado por: Ricardo Javier Suárez Quino

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Las Cúpulas Mágicas Jorge Ricardo Suárez Mantilla

Diseño de portada: Jorge Ricardo Suárez Mantilla Ilustración: Ricardo Javier Suárez Quino jorisuma@hotmail.com

Primera edición Socorro Santander, Colombia 2021

Reservados todos los derechos. No se permite la reproducción total o parcial de esta obra, ni su incorporación a un sistema informático, ni su trasmisión en cualquier forma o por cualquier medio (electrónico, mecánico, fotocopia, grabación u otros) sin su autorización previa y por escrito de sus titulares del copyright. La infracción de dichos derechos puede constituir un delito contra la propiedad intelectual.

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Contenido Capítulo 1...........................................................................................................................................7 UN DOMINGO DE AYER......................................................................................................................7 LA HORMIGA FIDELFA.......................................................................................................................10 PALOMO EL GRAN CABALLO BLANCO...............................................................................................14 PUEBLO HIDALGO.............................................................................................................................18 EL PAVO ESCIPIÓN............................................................................................................................27 SUEÑOS INCONCLUSOS....................................................................................................................30 LA TRAVESURA DE JORGE ANDRES...................................................................................................32 PALOMO EL CORCEL DEL LIBERTADOR..............................................................................................41 EL EXPLORADOR DE ESCRITORIO......................................................................................................45 SANGRE AZUL...................................................................................................................................47 EL MUNDO DEL AZAR.......................................................................................................................49 EL GOBERNADOR EXTRAVIADO........................................................................................................53 EL DON DE LA INMORTALIDAD.........................................................................................................57 LOS RATONES DE SIMON..................................................................................................................60 HOY NO FIO, MAÑANA SI.................................................................................................................65 EL NIÑO QUE NO QUERIA LA NAVIDAD............................................................................................68 LA GRIETA.........................................................................................................................................73 EL PERDON EN LOS TIEMPOS DE LA GUERRA...................................................................................75 LA CASONA.......................................................................................................................................81 ZAPATOS ROTOS...............................................................................................................................86 DOS GALANES...................................................................................................................................88 MARZO 16........................................................................................................................................90 MUJER..............................................................................................................................................92 ANCLA..............................................................................................................................................93 EN UN CEREBRO...............................................................................................................................93 NOBLEZA..........................................................................................................................................94 NOSTALGIA.......................................................................................................................................95

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PROVINCIANO..................................................................................................................................95 VIDA.................................................................................................................................................96 DIGNIDAD.........................................................................................................................................97 COLOMBIA UNIDA............................................................................................................................98 LA CABRA.........................................................................................................................................99 JUEGO DE PALABRAS......................................................................................................................101 ÁLBUM ILUSTRADO EL CLAN DE LOS CARDINALES.........................................................................104 TANGARA........................................................................................................................................113 CHIFLÍN Y CHIFLÓN.........................................................................................................................114

Capítulo 1

LAS CÚPULAS MÁGICAS Jorge Ricardo Suárez Mantilla

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PRIMERA CUPULA MAGICA UN DOMINGO DE AYER

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n la ciudad de Bucaramanga, para la década de los años sesenta, más exactamente el año de 1968, era costumbre en el colegio José Acevedo y Gómez, ubicado al costado sur oriental de la gobernación, junto al paseo de los novios, ir a misa de domingo. Mi amada madre, me peinaba, engominándome el cabello para que no me despeinara y en traje de gala me llevaba muy puntual a las siete y treinta de la mañana a la puerta del colegio, ubicado a media cuadra de la iglesia de San Laureano. Siempre me recordaba, que la urbanidad se había perdido, cuando se dejó de ir a misa, ella hablaba de aquella época, en la que se daba por hecho, como una costumbre, asistir al rito devoto de cada semana; más concretamente, a la ceremonia de ocho.

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El saco azul, con su camisa, guantes y medias blancas, y por supuesto el corbatín infaltable, acompañado con su buen chorro de colonia, comprado en el san Andresito del centenario, hacían juego con mis piernas color nieve, al igual que con mi pantalón corto gris, que, a decir de mis compañeros, parecía comido por los ratones, comentarios burlones que no me hacían, para nada ninguna gracia. A mi madre le encantaba iniciar con la festividad religiosa del domingo, para ella era un plan genialísimo; Una vez terminada la misa, caminábamos hasta el teatro de la cuarenta y cinco, conocido como el teatro unión, allí me extasiaba, mirando las vistas de las películas del momento, sobre todo las infantiles que rodaban en la sección de matinal, la cual iniciaba muy puntual a las diez de la mañana; En el teatro, era muy común ver a mis compañeritos de colegio, con sus padres en el mismo plan de esparcimiento. Yo me acostaba el día sábado muy temprano, esperando con anhelo la llegada del feliz domingo, ritual que se repetía semana tras semana, lo único que me intranquilizaba era que fueran a proyectar una mala película, por esta razón cruzaba los dedos hasta llegar al teatro, donde me precipitaba a ver, las vistas de las películas, que anunciaban para la hora matinal. Una vez terminada la función, nos dirigíamos a casa, donde almorzábamos con gran gusto; A las tres de la tarde, después de la siesta, empezaba la rutina de mi amada madre, la cual consistía en hacerse los rulos, arreglarse las uñas, y planchar el uniforme de trabajo que utilizaba el día lunes en el hospital San juan de Dios, en su trabajo cotidiano que tenía como auxiliar de enfermería, que desempeñaba con gran amor y dedicación, en el vetusto centro médico del parque Romero. Mis hermanos y yo, aprovechábamos el descanso de mi madre y nos escapábamos a la casa de la esquina, único lugar de la cuadra, donde tenían un televisor de veinticuatro pulgadas a blanco y negro, con suficientes taburetes, de espaldar y sentadero de cuero, allí tocábamos la puerta y pagábamos diez centavos, por ver la televisión, donde la isla de Gil ligan, bonanza, el túnel del tiempo, eran las atracciones estelares de la tarde, a si de esta manera pasábamos junto a mi madre, los ratos de domingo, inolvidables de tan grata recordación. Mi madre disfrutaba cada salida en familia, reía y se saboreaba, de las colaciones que compraba con gran antojo en el parque García Rovira, las cuales compartía, con nuestra

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nona Carmen, al anochecer, ya todos sentados en el comedor, esperábamos la cena preparada por la abuela, quien se entusiasmaba viéndonos y escuchando, el resumen de las actividades realizadas, no había prisa por ir a dormir, como buen lector, amante de las historietas, devoraba las lecturas de Tarzán, el fantasma que camina, mandrake y su amigo Lotario, Roldán el temerario, y otros héroes muy queridos que ya no recuerdo, todos los episodios seriados los encontraba reunidas semanas tras semana, en el suplemento dominical, del diario vanguardia liberal, conocidas en mi añorada casa, como las aventuras. La lectura en la noche era la mejor forma para rematar el día. Paso el tiempo y mi madre ya entrada en años, recordaba con nostalgia los días de domingo, observando con añoranza, los viejos álbumes de fotos que guardaba con bastante celo, registros fotográficos, que nos hacía tomar por parte de los fotógrafos del parque García Rovira, donde mágicamente se trasladaba en el tiempo a la vieja y espléndida Bucaramanga la del barrio Alfonso López, donde idealizaba de nuevo, la jornada de antaño, después de la misa de ocho.

LA HORMIGA FIDELFA

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aci y resido en una región, ubicada al sur de un mundo mágico, conocido como Macondo, que ideo con su talentosa pluma, un gran escritor llamado Gabriel, lugar en donde no se está permitido dar un paso atrás, diciéndose siempre adelante y mamola cuando no se está de acuerdo. Soy una hormiga muy presumida, por lo que valgo y por lo que tengo, no en tesoros, pero si en tradición y gran cultura, tengo una cintura de avispa y una gran cola, que envidian todas las reinas de belleza, mi complejo existencial es mi nombre, mis padres en la pila bautismal, optaron por llamarme Edufacia, que tristeza me da, por la falta de creatividad, no sé en qué estaban pensando. Cuando oigo que me nombran con ese esperpento de nombre, mi temperamento cambia, me punzan los oídos, más aún cuando soy objeto de burlas, en fin, cuando me llaman, me sacan de quicio, muy pronto me lo cambiaré, ya efectué las diligencias previas ante la notaria, ya lo escogí, lo hice acorde, eso sí a mi personalidad, es agraciado, artístico y es armónico con mi estupendo cuerpo. Estoy harta de que mis amigas me llamen Edu, la decisión está tomada, he pensado en reemplazarlo por el de Fi-delfa, en honor al número perfecto de Fibonacci, porque

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estéticamente hablando, mis medidas son armónicas, muy esbeltas, como me lo dice mi representante artístico, que está muy pendiente de mi forma física, cuidando que no me exceda, mis medidas son: uno, seis, dieciocho, las cuales coinciden exactamente con el número áureo de Fibonacci, a mucho honor. Vivo en un conjunto residencial muy exclusivo, pero tengo como vecina a una hormiga arriera, hija de un acaudalado minero, creo que sufre trastorno bipolar, por su compartimiento voluble e irascible, cuando nos encontramos no deja de mirarme, noto la rivalidad y celos que le provoco. Mi estatura y porte son su frustración, la doblo en estatura, es muy chaparra, estoy casi segura que es ella la que me llama todas las noches a fastidiarme, preguntando si a hi vive Eduardo, en otras ocasiones indaga por Eduviges o si mi casa es un centro educativo, siempre anteponiendo la palabra edu acentuada, procediendo a colgar el teléfono, cuando me dispongo a mandarla al carajo. Por eso siento un fresco, que me complace tanto, cuando se mofan y le gritan los grillos de la esquina hormiga atómica, en retaliación por ser tan grosera y amargada, apodo que le sienta muy bien, porque para serles sinceros es igualita a la protagonista de la serie animada de televisión. La última vez que fui a la ciudad, lo hice por cuestiones laborales, fui hacer un casting, para un comercial de chocolatines, pero la verdad no pude realizarlo, cuando me dieron a probar el producto, no sé qué me paso, perdí mi compostura, me obsesione por el azúcar, tanto que me dio un fuerte mareo, al final tuvieron que controlarme con medicamentos, el médico me recomendó no hacer el comercial y guardar reposo, fue una lástima, pues estaba segura de que sería la elegida, las otras participantes, no tenían nada de clase, en la noche, ya repuesta salí a una discoteca, donde fui la atracción de la noche, todos los presentes me miraban y no dejaban de comentar, sobre mi hermoso bronceado y esbelta figura. Con mi baile exótico parecía una reina africana, un espontáneo grito que bien bailas Cleopatra, hubo un pequeño silencio, al final todos los asistentes aplaudieron a rabiar, cuando me preguntaron, cuál era mi nombre, les mentía, contestándoles fi- delfa, a secas.

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En ocasiones me pongo a pensar sobre lo difícil que es mantenerme, esbelta y atractiva, el sacrificio y disciplina son mi norte, pero me deprimo ante el asedio de inescrupulosos, que no respetan el verme estilizada y bella, por esta razón cuando salgo me cubro con un gran gabán negro, un día me vio mi representante y me dijo que me tapaba más que hormiga fea, son los gajes de ser guapa le dije. En cuestiones sentimentales, estoy indecisa, tengo dos pretendientes, uno es Ramírez es bajito y obeso, gran amigo de la buena mesa, es muy conversador y agraciado, trabaja como director de producción del programa Naturaleza salvaje; Lo que no me gusta es que soy muy alta para él, cuando salimos los transeúntes nos miran burlonamente, porque la verdad, Ramírez es poco atractivo. El otro pretendiente estudia matemática pura, siguiendo la línea de sus padres que son profesores de matemáticas, los cuales lo bautizaron con el nombre de Pi-lonieto en honor al número pi, en sus ratos libres trabaja como modelo de pasarela, practica intensamente el fisicoculturismo, sus medidas son tres, catorce, dieciséis, es muy fornido, me dobla en dimensiones, cuando me ha invitado a salir, al contrario de mi amigo Ramírez, todos nos admiran, ya que hacemos una hermosa pareja; Pero a mí sinceramente, me da desconfianza, he notado que es muy dominador y celoso, su ego es uno de sus mayores defectos, tanto así que en el medio artístico lo consideran muy petulante, apodándolo levadura. Ayer en la tarde, estuve desconectada del mundo, me relaje al máximo, escuche música, cante, baile y disfrute hasta quedar sin aliento, nadie me cuestiono, no hubo controles, solo yo; Al fin decidí estar sola, dueña única de mis decisiones, no es tiempo de consolidar relaciones, prefiero estar solitaria y tranquila que mal acompañada, sigo la vida, vivo feliz. Hoy me asomo a la ventana, veo a mi vecina sin arreglar, esclavizada con los quehaceres del hogar, refunfuñando, con una cara de amargada, su esposo mirando futbol, sus hijos peleándose, corro la cortina, me reafirmo en mis convicciones, digo en voz alta eso no es lo mío, me dirijo al refrigerador, destapo una botella de mi vino favorito contador, lo sirvo en mi mejor copa, levanto la mano y brindo con gran entusiasmo, aduciendo orgullosamente, que viva la vida, que viva la soltería.

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PALOMO EL GRAN CABALLO BLANCO.

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uando descendió el General Bolívar de los majestuosos Andes, en su trayecto forzado por la cordillera oriental, atravesando el páramo de Pisba, en plena campaña libertadora, una vez piso el altiplano, visito con su tropa, la región del Tundama, más exactamente, la villa de santa rosa de Viterbo todos los ciudadanos allí presentes honrados con la visita de tan singular personaje, se mostraron extrañados, lo vieron llegar y apearse de una mula, les parecía insólito que tan importante líder no tuviera un corcel acorde con su dignidad. Doña Casilda Zafra mujer visionaria, conocida como el oráculo del pueblo, oriunda de esta provincia, se le acercó y le obsequio un hermoso corcel de pelaje blanco como la nieve, digno de un gran general, no sin antes augurarle grandes victorias, en su expedición militar, que adelantaba el libertador contra el imperio español, Bolívar gran conocedor de caballos quedo impresionado con la imponencia del hermoso potro blanco de gran alzada, buenas proporciones, posición erguida y cabeza hermosa. Su color blanco le daba un aire majestuoso, tan pronto lo monto, no necesito que lo espolease, el noble caballo con su pelo liso y su gran brío, enamoro al caudillo, que seducido por sus encantos le dio el nombre de

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Palomo, comprobando de primera mano su genio y coraje inquieto, demostrando agresividad en la carrera y facilidad manejable ante los obstáculos. Días después de las gloriosas batallas que sellaron nuestra independencia de la madre patria las huestes patriotas al mando de Bolívar, marchaban llenas de orgullo, sus movimientos eran alegres, sueltos y airosos. Una tarde de domingo, la tropa exhausta hizo un alto en el camino, el general Bolívar les dijo a sus oficiales cercanos que era menester darle respiro a los soldados y a los incondicionales caballos, la temperatura había bajado por el descenso del viento húmedo, que venía de la cordillera, el Sol había desaparecido en su ruta hacia el poniente, pero sus rayos púrpuras coloreaban todavía el cielo. Bolívar tenía la piel mojada solo de recibir el embate del viento, sabía por experiencia que cuando el viento arreciaba venía acompañado de una gran tormenta, situación que acrecentaba los ríos y quebradas, siendo inútil y riesgoso tratar de vadearlos, en vista de la situación el general ordeno protegerse entre los árboles, debían estar alertas, palomo se mostraba muy tenso, de pronto un trueno ensordecedor estalló de repente y ambos por instinto, elevaron sus miradas al cielo, ramas de eucaliptos añejos, rodaban por el suelo fangoso, espantando a los caballos, que huían en desbandada; Bolívar comprendió, que debía alcanzar a toda prisa, a los caballos que en ese momento picaban en punta, aterrorizados por el rayo, con gran agilidad y a todo galope de palomo detuvieron la estampida, palomo se mostraba seguro y desafiante ante el gran grueso de sementales, liderando y controlando la manada, en un claro del camino se alzó en sus patas traseras, mostrándose desafiante, con su gran alzada, con un fuerte relincho les demostró ser el líder de la manada. La lluvia arreció, las gotas empezaron a golpear la tierra como guijarros de granito y segundos después, el aguacero infinito. El arroyo había comenzado a correr más fuerte por el fondo de la cañada, llego la noche y ya en sitio seguro procedieron a descansar, los recios hombres titiritaban de frío, allí el General íntimo con la oficialidad y su tropa, contándoles anécdotas de combate y proyecciones futuras, La suerte está de nuestro lado, les decía, el relato del libertador había comenzado y las huestes patrióticas no quería perderse ni un detalle, no tenían sueño, ni la oficialidad estaba de ánimo para oponerse. Bolívar ya cansado termino su

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relato, se recostó en su hamaca, entrecerró los ojos y subió el mentón, ladeando ligeramente la cabeza, no sin antes dirigirle una mirada a su fiel caballo que dormitaba plácidamente. El centauro de oro conformado por Bolívar y palomo era digno de admirar, no pasaba desapercibido, por su fiereza en la batalla y nobleza en sus acciones, el brioso corcel labro su gloriosa historia por su valentía, bravura y lealtad, guardando su selecto sitial en la posteridad junto a los grandes corceles que acompañaron a los grandes hombres en sus gestas inmortales. En la campaña del sur, palomo desafortunadamente fue herido en una de sus patas, obligando al libertador a separarse de su noble amigo, la tristeza era mutua, el noble corcel sentía, la tristeza de su amo, que lo consentía dándole mimos y agua con miel, bebida que disfrutaba y la cual le exigía a su progenitor, indicándole cuando quería más, pateando el piso insistentemente, acompañando esta singular acción con relinchos, que cesaban, cuando se le daba su dulce ración. Debido a esta penosa situación se dice que el general Bolívar se lo regalo al General Andrés de Santa cruz en Bolivia, para la fecha de 1826, perdiéndose el rastro histórico, en este punto geográfico; Pero en nuestra hermosa Colombia, se cuenta que Bolívar en su regreso triunfal, de Quito, hacia Santa fe de Bogotá, lo había dejado con gran sentimiento de tristeza al cuidado del cura párroco de la localidad de Mulaló, haciéndole jurar sobre su incondicional, respeto y amor que debía profesarle a su leal amigo, en la despedida Bolívar lloro amargamente, lamentando la triste pero necesaria decisión, ya que la lesión de palomo, le impedía continuar su largo camino hacia Santa fe. En este lugar, adscrito al municipio de Yumbo, en el Departamento del Valle del Cauca, cuentan las tradiciones que tan pronto marcho Bolívar, palomo se deprimió, no comía, manteniéndose echado en un rincón de la pesebrera, todos pensaban que moriría de pena moral, su tristeza era muy notoria, pasaron los días y poco a poco se fue recuperando, gracias al cuidado del vicario y demás gentes del poblado, que lo acogieron como huésped de honor, allí, lo cuidaron con gran esmero y amor en agradecimiento a su gran valor. En este apacible lugar palomo fue tratado como todo un rey, teniendo una gran pesebrera donde se ejercitaba a sus anchas, para entonces había quedado cojo y había vivido sus

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últimos años en compañía de una coneja que comía de su pesebrera, la cual se acurrucaba junto al caballo cuando este se tumbaba, haciéndole compañía hasta el fin de sus gloriosos días, el amor, afecto y mimos, nunca le faltaron, allí aseguran que Palomo murió el diecisiete de diciembre de 1840, en una mañana apacible, comienzos de las festividades navideñas... De las anteriores dos hipótesis, nunca se sabrá, cuál de las dos es la cierta, a menos que en el futuro aparezca algún escrito histórico de la época y revele algún detalle esclarecedor, pero como seres nostálgicos nos quedamos con la segunda historia, siempre buscando un final feliz que nos sirva de incentivo esperanzador.

PUEBLO HIDALGO.

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manece y un joven llora desconsolado, con su mano derecha se limpia las lágrimas, musita con rabia en voz baja diciendo: ”Malditos realistas, mil veces malditos”… Una vela de cebo asustadiza ilumina la pequeña instancia, en la pared de tapia pisada, sobresale la punta de caña brava, donde cuelga, un sombrero blancuzco, sucio y un calabazo pequeño que contiene agua, la cual se desborda a cuentagotas, por un pequeño orificio a medio tapar, una viga grande atraviesa el cuarto, de allí cuelgan viejas ropas, que emanan un olor a tabaco tierno, los ropajes colgantes se agitan por la fuerte brisa que se cuela por la pequeña ventana. El silencio reinante hace del pequeño recinto una instancia triste y lúgubre, el joven se muestra intranquilo, constantemente se asoma por las hendijas de la vieja ventana de madera, una chicharra curiosa se asoma y canta, rompiendo el monótono silencio que gobierna en el cuarto, parece que su angustia no va a acabar nunca.

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Simón como se llama el joven lo agobia una tristeza profunda, tiene dieciséis años recién cumplidos, ojos negros, piel mestiza y cabello liso, sus brazos y piernas le pesan, el agotamiento lo invade, por más que intenta estirar las piernas, estas se le acalambran, la rabia y desconsuelo, lo hacen un energúmeno sediento de venganza. –Malditos opresores, malditos realistas–. Balbuceo. En la villa del Socorro, la noticia corrió rápidamente, respecto del ajusticiamiento de los insurrectos, el emisario difundió la triste noticia del fusilamiento de Antonia Santos, junto con sus compañeros Pascual Becerra e Isidro Bravo, eran las seis de la mañana del día 29 de julio de 1819, era época de invierno en la provincia del Socorro, el delgado jovencito hermano menor de Antonia Santos, miro a su alrededor desconcertado y triste, se puso la ruana y el sombrero de paja. El pregonero, sentado a su lado, lo observo tristemente, guardando en su mochila, el escapulario que colgaba de su mano porque venía invocando una plegaria, el posadero se acercó sobresaltado, tras escuchar tan nefasto recado, ese día, había estado muy pendiente de los acontecimientos tristes que se desarrollaban en la plaza principal del socorro. Había sido testigo presencial de las ejecuciones que se realizaron sumariamente a las diez de la mañana del 28 de julio de 1819, cuando Antonia fue llevada al cadalso con sus compañeros de infortunio, al patíbulo especial construido para la ocasión, edificado a la usanza española, por el arquitecto militar realista, Porfirio Meneses, quien lo ubico en la esquina nororiental de la plaza principal de la población del Socorro, sitio estratégico, escogido para que toda la población observara los ajusticiamientos. Simón pensaba en lo mucho que extrañaría a su amada hermana Antonia, su tutora, así como sus amigos, su gente y hasta el perro, fiel coro, que la esperaba con nostalgia, en Charalá, con lágrimas en sus ojos, que se desbordaban por sus mejillas, miro a su interlocutor diciéndole que tenían que difundir cuanto antes la noticia, afirmándole que lo ocurrido con su hermana no se quedaría así, partiremos de inmediato le dijo, en las calles del socorro se palpaba una gran tensión, la milicia realista aperaba sus monturas y se aprovisionaba de víveres y armamento, para marchar con el grueso de su caballería hacia la provincia vecina de Tunja, Simón, observaba cada detalle, a pesar de su dolor, tenía tiempo para preocuparse por la causa emancipadora, esto tenemos que comunicárselo a mis hermanos, le dijo a su fiel compañero de travesías que lo acompañaba.

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La mañana era gris, del cielo caía una llovizna pertinaz, que empapaba todo a su alrededor, la marcha fue en silencio, sin ningún aspaviento, para pasar desapercibidos, al transitar frente a la casa del coronel español Lucas González, quien había sido nombrado recientemente jefe militar de la Provincia del Socorro, el cual se caracterizaba por su crueldad, hombre déspota, habituado a la violencia, verdugo de su hermana, Simón no pudo evitar su ira, lanzando un escupitajo marcado por el odio, frente al pórtico de la casa cuartel., por un momento Simón se desentendió de su entorno, mascullando para sus adentros su rabia e impotencia, sin poder evitar una mueca de fastidio y de ira, contra el jefe realista. El comandante militar español, no ocultaba su odio, hacia los insurrectos, padecía de insomnio, constantemente se desvelaba, imaginando batallas gloriosas, donde se proclamaba el adalid de la justicia, gendarme y fiel súbdito de su majestad Fernando Séptimo, se enorgullecía de haber sido partícipe, del glorioso ejército español, que en su iberia del alma, había vencido a las huestes Napoleónicas, rescatando de su cautiverio a su ídolo terrenal, su amado rey el predestinado por Dios, a regir los designios de América su majestad Fernando séptimo, persona que para él, en su fanatismo extremo se merecía la gloria eterna, al comandante realista, no le cabía en su cabeza, que un ejército de insurgentes osara desafiar, al ejército del bien, al ungido, al que generaba progreso, en su ciego delirio, veía a los sublevados como un ejército de sombras, liderando causas oscuras, a las cuales se debía tratar con mano dura, y sin misericordia. Después de abandonar la población del Socorro, en una empinada colina, Simón se detuvo y miro con tristeza la última morada de su amada hermana Antonia, recordaba, la última conversación que sostuvo, con ella tres días antes de su ejecución, cuando el cura de la parroquia, presbítero Nadim Torres párroco local intercedió, ante sus esbirros, que la custodiaban, para que Simón se despidiera, con nostalgia recordaba los últimos consejos de su dulce, Antonia, de preservar el legado familiar, procurando ser un hombre digno, amante de la libertad y la justicia, como se los habían inculcado sus padres, Simón se santiguó, y desde allí le prometió a la bendita alma, de su hermana, que lucharía con denuedo, por la causa patriota. Luego de seis horas de transitar por trochas y pantanos indomables, Simón vislumbro su casa, la vio a lo lejos, envuelta en una neblina, que semejaba un manto blanco, de muerte. Al llegar no encontró a nadie, con cautela busco por largas horas, la aparición de alguien

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conocido, al fin, de la espesura de un monte cercano, escucho que lo llamaban, eran sus hermanos, que lideraban a un grupo de milicianos, Simón los abrazo y llorando les comunico la triste noticia. Los hermanos lloraron en silencio, calladamente se pusieron en marcha, sabían del enorme compromiso que tenían, de alertar a la población, a sus gentes, sobre la ejecución de Antonia, así como del peligro que los asediaba, Simón les comento del alistamiento de las tropas que se pertrechaban de la mejor forma, para ir a reforzar al ejército realista, ya que en el socorro corría el rumor sobre la noticia que el general Barreiro había sido derrotado en el sitio de pantano de Vargas, y requería el apoyo de las tropas acantonadas en el socorro, Simón pregunto, por su amigo Fermín Vargas, enterándose que esté con un grueso número de jóvenes voluntarios se había marchado hacia Tunja a unirse al ejército del libertador, Simón entendió que no tenían ningún chance de victoria sobre las tropas del coronel González, ya que con la marcha de los hombres jóvenes aptos para la guerra, la región habían quedado, desguarnecida, quedando pocos hombres, siendo la mayoría, mujeres, ancianos y niños. Los pocos milicianos liderados por los hermanos Santos difundieron la trágica noticia, la cual en crispó las voluntades y conciencias, de las gentes, en común acuerdo se tomaron la villa de Charalá y depusieron al alcalde, la protesta se generalizó en los corregimientos aledaños, mientras tanto el orgulloso coronel Lucas González ya marchaba rumbo a Tunja, con la intención de unirse a las tropas del general Barreiro, en el poblado de Oiba fue enterado de la sublevación de los Charaleños, allí hizo un alto, reuniendo a sus oficiales más cercanos, miro el mapa real de pergamino, lo extendió, y les señalo la distancia donde se dirigirían, la cual era relativamente corta y ordeno la expedición patibularia, con la consigna de guerra a muerte contra los sublevados, coincidiendo con sus consejeros a regresarse para dar un escarmiento y eliminar a los cabecillas de la oposición. No entendía la tozudez y arrojo de sus contrincantes, que para él formaban, un minúsculo grupo de desarrapados, carentes de mística y disciplina, dentro de sus cálculos había pensado que con el grueso componente de su ejército, constituido por ochocientos hombres, bien armados, la resistencia no duraría más de una hora, pero que errado estaba, cuando llegaron a las inmediaciones del río Pienta, la población muy reducida, los esperaba, los hermanos santos, con sus milicias habían organizado a la población, no tenían las armas necesarias, pero si un gran sentimiento y compromiso con la causa libertadora.

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La población mermada corría azuzada, por un sentimiento patriota, sus pretensiones eran detener al ejército español, en sus mentes agobiadas, presentían que algo funesto acontecería. Pero no les importaba, estaba latente en el ambiente una pasión por la causa emancipadora, ya sabían de la victoria de sus hermanos en Gamesa y pantano de Vargas. Todos coincidían en la unión, para enfrentar el terror impuesto por el arrogante Soberano, y desterrar por siempre la inequidad reinante, en el grupo de los hermanos Santos, la precariedad era muy manifiesta, la mayoría no contaba con armas idóneas, necesarias para la batalla, sus ropajes. Consistían en una cobija, con un agujero en la mitad, andaban descalzos y en harapos, Simón sabía de la precariedad en medios, muy de mañana, había visto en el poblado del Socorro, al ejército realista, bien vestido, bien comido y con excelentes pertrechos, al contrario, pensaba que su único alimento consistía en carne de mula, frutas silvestres y un maíz seco que llevan en los bolsillos. La batalla fue sangrienta, cada Charaleño, hombre, mujer y niño, aportaban su mayor esfuerzo, tratando de detener al ejército invasor, la valentía de las gentes, ofendía y sacaba de casillas al coronel González que en su deseo implacable de derrotar, a los pobladores de la villa, se ensañaba con la sangre inocente de los niños, la batalla se inició en el puente sobre el río Pienta y con el pasar de las horas se trasladó al pueblo, donde se peleaba casa por casa, un nutrido grupo se fortaleció, en la iglesia, allí para desgracia de la familia Santos la sobrina de Antonia y Simón, Helena Santos Rosillo, que tenía catorce o quince años, era ajusticiada y violada por el bando realista. Las horas se convirtieron en días, permaneciendo, las huestes realistas por espacio de tres largos días, cuando partieron, Charalá era tierra arrasada, los cadáveres yacían, en sus calles, sin recoger, porque los cerdos se los habían comido. El cruel Coronel, envalentonado y furioso, no dejo enterrar a los cadáveres, para él no había tiempo, tenía un compromiso ineludible con sus congéneres. Las milicias de Simón, combatieron con honor, eran los más aventajados, en las lides militares y el grupo fue un digno contrincante, de las tropas realistas, al ver la desigual lucha, decidieron optar por la táctica, de la guerra de guerrillas, asestándoles sendas derrotas, a las retaguardias españolas, el coronel Caballero, al sentirse victorioso de la expedición patibularia, ordeno seguir al galope, con un estrépito de guerra, en dirección a la provincia de Tunja, su transitar le fue muy dificultoso, por el constante asedio, que enfrentaba por parte

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de las milicias de los hermanos santos, para la fecha del 8 de agosto, en las goteras de la provincia de Tunja, fue enterado de la derrota del general Barreiro en el puente de Boyacá, y su detención, por parte del ejército patriota. Tan pronto se enteró, se desmoralizó, totalmente, sus fuerzas le fallaron, no entendía, que había pasado, estaba completamente convencido, que las tropas de su majestad, representaban a la armada invencible de su antaño, sin pensarlo dos veces, ordeno a sus tropas, dirigirse hacia Pamplona, para unirse a los reductos realistas que hostigaban esa ciudad, una vez derrotado al ejército español, en la magna batalla de Boyacá, Bolívar ordeno a sus más avanzados guerreros, trasladarse a las provincias del norte, que aún luchaban por su independencia; El aborrecimiento a la tiranía realista y el apego a la causa insurgente se habían fortalecido. Del carnicero de Pienta se conoce, que, derrotado en su honor, no se pudo levantar, veía como el ejército que representaba a su ídolo Fernando séptimo, iba en caída, derrota, tras derrota, le menguaban su vida, más sin embargo guardaba la esperanza, del envío de refuerzos por parte del rey, sabía que en la península se estaba conformando, un gran ejército, que pronto vendría, con su espada victoriosa, hacer justicia y vengar el honor del imperio español. Corría el mes de enero de 1820, cuando se enteró de que el oficial Rafael del Riego y el capitán Antonio Quiroga encargados de dirigir las tropas en la reconquista de las posesiones de España en América, le asestaba un golpe terrible a sus anheladas pretensiones, el rumor que cundía en las tropas leales al rey, consistía en el levantamiento rebelde del coronel del riego, quien había osado desobedecer al rey Fernando séptimo, haciéndolo claudicar en el sentido de jurar y acatar la constitución de 1812 (La pepa), documento magno que ordenaba el respeto e independencia de poderes, culminando con el absolutismo de Fernando séptimo. El coronel Lucas González no soporto, que un oficial como él, con el mismo grado militar, humillara al omnipotente monarca, bastión de la fe, en las tierras de la ignominia, desacatando insolentemente, la orden de partir, con los refuerzos hacia América, esta noticia, fulmino al coronel Lucas González, que al final de sus días no se perdonaba, el haberle incumplido al general José María Barreiro, el cual dos meses después, el once de octubre, de

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1819, era fusilado junto a treinta y ocho de sus oficiales, por orden del general patriota Francisco de Paula Santander. Las pesadillas constantes que invadían su mente, sobre las muertes de inocentes, no le dejaban conciliar el sueño, se lamentaba casi a diario de su error de cálculo militar, pues consideraba que, con su valiosa ayuda, hubiera cambiado, el cauce de los acontecimientos nefastos. En las noches, sin poder cerrar sus ojos, se desvelaba, padeciendo constantemente episodios de locura, vociferando a viva voz, sobre su mala suerte, aduciendo que, si él no se hubiera detenido, en ese maldito poblado, otra hubiere sido la historia, en medio de estas circunstancias lamentaba, su soledad, como tantas otras veces en su vida, se cuestionaba no haber tenido una familia, el no tener descendientes varones que lo ayudaran a empuñar las armas y defender el honor de su ídolo Fernando séptimo, abatido y triste se embarco muy enfermo hacia España pereciendo en el penoso viaje de retorno, agobiado y atormentado por su conciencia intranquila carente de piedad. Simón Santos y sus hermanos guerreros, conocedores de la victoria patriótica, se unieron al ejército que perseguía, a los oidores, empleados españoles y a los demás enemigos de la independencia, pasaron los años y una floreciente República nacía y se consolidaba gracias a la causa patriota. Paso el tiempo y las nuevas generaciones, relatan que sus abuelos les contaban la historia de Simón que, ya entrado en años, sentado en un viejo taburete de cuero, se ubicaba debajo de una gran ceiba donde contaba y recitaba a sus nietos la épica historia de su pueblo, que había batallado con hidalguía en la batalla de Pienta, en las tardes era muy común verle exclamando el poema pienta que declamaba para la posteridad donde exaltaba la labor heroica de su hermana Antonia Santos la heroína, el sacrificio de su sobrina y la hidalguía de su pueblo. “PIENTA” En una cárcel, de paredes de nada, de candados infinitos, más allá de lo lejano, donde la memoria duerme, rodeado de injusticias,

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de inequidades eternas, de proyectos inconclusos, Antonia allí quedó. Rojo sangre escarlata, predilecto de tiranos, que, en sus pinceladas locas, a la historia dibujo. La mártir de esta historia, Antonia Santos la heroína, que con su ejemplo cundió, envalentonando a todo un pueblo, Que en Pienta se mostró, valiente y aguerrido, Batallando con hidalguía, al imperio español. En Pienta, la sangre patriótica, con la tierra bravía se mezcló, No siendo vana su heroica gestión, Que, como gran lastre, al tirano ligo, Impidiendo su objetivo, de apoyar a sus hermanos ladinos, que, en incertidumbre y miedo, Bolívar derroto. Corceles bravíos de jinetes indomables al mando de Rondón, Rodean y fustigan con sus lanzas al ejército español, Barreiro en la distancia, acosado y con aprietos, confiado en sus refuerzos, de hombres y pertrechos, otea siempre al norte, con angustia y desazón, Barreiro desconoce que su apoyo de raza no llega, por quedarse anclado en la batalla de Pienta, desahogando sevicias contra el pueblo bravío, que, con puñetes palos, piedras y pequeños machetes, en valiente osadía, al tirano enfrento. Barreiro comprende que la confrontación es inmediata, con la diestra en alto a mano alzada, levanta su espada he imitando a julio cesar, musita: la suerte ya está echada, y vociferando a viva voz, ante sus fieles vasallos en frenético español. Dijo: –Combatiré con lo que tengo, sin misericordia ni escondrijo, venceré al enemigo, para bien y gloria de su majestad el rey de España. Pero la historia nos recuerda, que de la arrogancia al fracaso hay un paso, Como en efecto ocurrió, derrotado en la gran magna batalla, Por los vientos libertarios del ciclón Bolívar, ante quien Barreiro claudicó, Oh Pienta campo santo, sacrificio de un gran pueblo,

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Pienta, pinta y refresca la historia, con aires renovables, colmado de batallas épicas, que sellaron la independencia de la madre patria, y nacimiento de una gran nación.

EL PAVO ESCIPIÓN.

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as festividades navideñas se encontraban en pleno apogeo, la señora Guillermina, indecisa, invadida por sentimientos encontrados, había decidido sacrificar al viejo pavo, para la cena especial de navidad, no por negocio sino por lo agresivo que se había puesto en el último año, para con ella, siempre que salía doña Guillermina al patio, el pavo se le abalanzaba a picotearla, con tan mala fortuna que, en su último encuentro, le había picado, su pierna derecha, afectándole la vena várice, que se pronunciaba, ocacionandole un intenso dolor.

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Por esta razón había decidido, ofrecer el día veinticuatro de diciembre, día de nochebuena a Escipión el pavo ceniciento, su hermana la solterona llamada Anastasia, todos los días, posteriores al fiero picotazo, le efectuaba las curaciones de rutina, colocándole una compresa de aceite de linaza caliente, que sin duda le aliviaba físicamente, como también el alma, ya que de inmediato, doña Guillermina cambiaba de semblante, olvidándose de su rabia, optando, por trasladarse a la ventana principal y escudriñar el lugar, en busca de su querido pavo Escipión, tan pronto lo ubicaba una sonrisa de amor, se le dibujaba en su tranquilo rostro. De inmediato los gratos recuerdos la invadían, recordando, cuando su difunto esposo Escipión González, se lo había regalo como mascota, su pequeñez, su fragilidad y mirada tierna, la habían embelesado, al observarlo ya grande por el cristal de su ventana principal, la llenaba de orgullo y nostalgia, por lo majestuoso que se veía, siendo más notoria su elegancia, cuando se lucía ante las piscas, que lo respetaban como si tuviera un título de nobleza, ya que cuando expandía sus alas se asemejaba a un gran conde, ella reía y lo perdonaba, tan pronto se le pasaba la calma, y se le incrementaba el dolor lo veía como un indolente gallinazo arbitrario y sin gracia, por lo que idealizaba mentalmente, decretos patibularios, donde condenaba a la pena capital, al pobre Escipión. El día y hora señalado había llegado, la natividad estaba en proceso, las colaciones y el vino ya estaban servidos en la mesa, el plato fuerte de la noche, se procesaba a fuego lento, los garbanzos, la masa y demás ingredientes esenciales para los tamales, reposaban magistralmente adosados, en el fondo de la olla, faltaban la carne de pavo y la inminente orden de doña Guillermina, para proceder al sacrificarlo e introducirlo en la olla, con los condimentos y adobes respectivos, estaban sobre el tiempo, al fondo en el patio Escipión caminaba inquieto, presintiendo algo raro, en el ambiente, sintiéndose muy observado y apetecido, ante tanto miramiento, opto por dejar su actitud beligerante, mostrándose muy dócil, inteligente y entendido, asumiendo el papel de vigilante, tarea que le encantaba a su querida ama, la cual confiaba su seguridad, en las alertas tempranas que escipion desarrollaba, gracias al sentido agudo y perfeccionado que tenia y ejercia en la observancia del terreno, quien como mariscal de campo, subía a lo alto del gallinero, no existiendo animal, que le ganara en la tarea de detectar intrusos.

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Doña Guillermina no era ajena a los gestos de Escipión, todos la miraban insistentemente, esperando la fatal orden, pasaron los minutos y doña Guillermina no pudo más con su conciencia, recordó el cariño con que su amado esposo, se lo había regalado, recordó la lealtad inquebrantable de su amigo Escipión y sobre todo los instantes tan bellos, que le había hecho pasar, paliando la tristeza que ella había tenido, después del fallecimiento de su esposo, doña Guillermina no soportó más, abrió la puerta, llamo a Escipión y este llegó mansito y dócil a su encuentro, doña Guillermina lo abrazo largamente, con dulces mimos que Escipión le aceptaba gustosamente, devolviéndoles su agradecimiento con un efusivo movimiento de alas, las paces llegaron y doña de la casa decidió cambiar de menú para la noche especial. Hoy Escipión duerme dentro de la casa, cuida de su amada ama, quien duerme tranquila y agradecida, a veces dura largo tiempo, mirando a Escipión, pensando si el espíritu de su marido, habita en el cuerpo vivo de su amado pavo, el conde Escipión, como le llaman sus amados nietos.

SUEÑOS INCONCLUSOS.

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on un abrazante sol y ya en su cenit, el viejo pescador, lanzó la tarraya en la gran laguna, inmerso en fantásticos sueños de encuentros, con tesoros ancestrales, esta se hundió perdiéndose de su deficiente vista, su curtido rostro ennegrecido por el sol, lo hacían ver como un hombre noble de prudencia extendida. «Cinco o seis metros debe tener de profundidad», se dijo para sus adentros. La laguna era un lugar aislado, rico en peces, apetecida por los amantes de la pesca artesanal; pero Nicasio, el viejo buena gente, todos los domingos de tarde la visitaba, en boca de sus abuelos había escuchado del tesoro mirrado, entendía que encontrarlo, era sin duda prolongar su vida, para él, la riqueza era sinónimo de felicidad, fuente de vida, de joven había escuchado que el tesoro mirrado o fuente eterna de la juventud, era el objetivo del conquistador español Juan Ponce de león, cuando conquistó la isla. Borinquen, bautizada por colon como san juan.

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Insatisfecho con su riqueza material, según los relatos escritos Ponce había emprendido una expedición en 1513, para localizar la preciada fuente, buscando afanosamente en las nuevas tierras conquistadas, inducido por las leyendas indias de los nativos Tainos; Esta historia había hecho mella en la mente del viejo Nicasio, sabía que encontrar tan monumental tesoro le significaba para él, la dicha eterna y el ocaso de una vida llena de insatisfacciones. ¿Cabría la posibilidad que Nicasio estuviera delirando, inmerso en fantasías y mitos ancestrales? Pareciera que sí, ya que su mirada adusta, reflejaba la insensatez de los soñadores de pies de polvo, en las tertulias de sábado por las noches, relataba con gran oratoria, viejas historias a sus amigos bohemios, quienes lo admiraban y consideraban el referente docto, por excelencia, conocedor de mundos y de vivencias mágicas, que al narrarlas y ellos escucharlas, los transportaba a mundos inimaginables, llenos de miles de riquezas, siendo vigorosos, muy felices, departiendo y bebiendo al lado del gran Ponce de León. El viejo Nicasio ensimismado en sus fantásticas historias, y adormecido por la quietud de las aguas y el fuerte bochorno, que arropaba su añorado entorno, minimizo las consecuencias y no hizo caso del fuerte sol que lo bañaba completamente, haciéndolo sudar copiosamente, su obesidad mórbida, no le ayudaba, acentuándole su quebranto asmático irreversible, que padecía, este ambiente adverso, confabulo contra la salud de Nicasio, causándole un fuerte mareo, haciéndolo tropezar, cayendo este de bruces, a la fría laguna, el cambio fuerte de temperatura le causo un paro respiratorio, perdiendo el sentido, en los pocos lapsus de cordura, su imaginación desbordada, transitaba por diferentes épocas, siendo el protagonista de miles de aventuras, que imaginaba recorriendo emotivamente, con su preciado tesoro, diferentes culturas, disfrutando de suculentos manjares, elegantes ropajes y acompañado de hermosas mujeres, eso sí, sin dejar de lado, a sus viejos bohemios, setentones todos, que siempre confiaron en su gran referente, el viejo Nicasio, al cual recuerdan con lágrimas muy sentidas, lamentando tan funesto accidente…

LA TRAVESURA DE JORGE ANDRES.

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ran aproximadamente las ocho y treinta, de un jueves de mercado, oficializado por la duma municipal del municipio del Socorro, las cigarras con su insistente cantar anunciaban la proximidad de la semana Santa, su coro era ensordecedor.

Jorge Andrés Pedreros. muy sigiloso, con zancadas cortas pausadas, avanzaba con cabeza gacha, entre las matas de moras, siguiendo al pequeño pájaro de plumaje amarillo y negro, conocido en la municipalidad como el toche, el cual saltaba de rama en rama de manera juguetona, lo siguió con su vista, hasta que se adentró en la casa de bareque, la cual tenía la puerta abierta, ingreso unos segundos y volvió a salir, como anunciando, que era la mascota de aquella humilde casa, el joven al verlo salir nuevamente, se quedó inmóvil extasiado, por la hermosura de su grandioso plumaje, de pronto, sin previo aviso, el toche voló raudo sobre su cabeza, volviéndose a fijar a pocos metros, sobre la cerca de alambre, que delimitaba la pequeña parcela, no se veía a nadie, solo se encontraba él y su pequeño y apetecido pájaro, sin pensarlo se abalanzó y lo cogió. Jorge, no cabía de la alegría, había capturado un hermoso pájaro, presuroso se sentó debajo de un árbol de caracolí y se extasió por un buen rato acariciándolo y contemplando su gran

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belleza, para él era una hazaña, pero de inmediato aterrizo en su realidad, recordó que su madre lo había mandado a comprar las provisiones para el almuerzo y por entretenerse con el tochesito de marras, no había cumplido con su deber, la mochila de fique que llevaba para guardar el mercado, la utilizo como jaula, introdujo al pájaro con mucho cuidado y decidió volver raudo sobre sus pasos, a tres cuadras del lugar, cuando iba destino a su morada, se encontró con sus pequeños amigos, a quienes con orgullo les contó sobre su hazaña, agregándole actos inexistentes de acciones intrépidas. Después de cinco minutos de explicaciones, continuo con su camino, llego a su casa y le comento a sus hermanas, sobre la procedencia y consecución del tan admirado plumífero, al cual, quien lo veía quedaba entusiasmado con sus colores y su magnífico trinar, en su corta existencia jamás había escuchado cantar, a un pájaro como ese, su hermana mayor Micaela, más preocupada por sus obligaciones de casa, le pregunto por las provisiones, las cuales se requerían para el almuerzo, respondiendo pícaramente, rascándose la cabeza, que se habían agotado y que había escasez, por lo que tenían que comer de lo que había quedado del día anterior. En la casa el pequeño toche se volvió la entretención, lo acomodaron en una vieja jaula donde le suministraron agua y unas pepas de maíz que el pájaro no comió. Jorge Andrés, hacía pocos días había cumplido los diez años, su mirada alegre, lo hacía un joven voluntarioso, siempre listo a bromear y hacer travesuras con sus amigos del barrio, en ese instante, por primera vez, se sentía muy especial, de tener algo propio, único, del cual disponer a su antojo, aunque fuera por unos pocos minutos, por esta razón pensó que si actuaba rápido antes que llegaran sus padres, podía hacer uso ilimitado, de su primera adquisición, sin pensarlo dos veces, se trasladó de inmediato al almacén el roble, local que comerciaba ropa, allí había visto días antes, una chaqueta de jean, propia para su talla, la tenía idealizada, pero sabía que sus padres no tenían el dinero para comprársela, y cuando lo había, era destinado a otras prioridades básicas como la manutención de su hogar, compuesto por padre, madre y seis hermanos más. Tan pronto llego al almacén, opto por explorar el lugar, preguntando por el valor de la chaqueta, por lo que le manifestaron que costaba ciento ochenta pesos, la miro, la olió y se extasió con su fuerte olor a nuevo, entendió que para hacerse a su anhelada prenda, tenía que vender el ave, por lo que salió del local no sin antes advertirle al administrador, que en la tarde volvería a comprarla, rogó que no la fueran a vender, que se la apartaran, el

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dependiente, le dijo que estuviera tranquilo que a si acontecería, antes de salir, indago por la hora, aduciéndole el encargado que eran las 11 de la mañana, Jorge estaba obsesionado, con adquirir su preciada prenda, pero para conseguirla, tenía que vender el toche. Al salir del almacén, recordó que en la plaza de mercado, comerciaban con aves, por lo que considero, que debía trasladarse, hasta allí y ofrecerla en venta, procediendo a dirigir sus pasos directamente al pabellón de las aves, lugar donde también comerciaban artesanías y un variado catálogo de avecillas, como calandrias, turpiales, mirlas y loros, las cuales recordaba que vendían y que observaba, cuando su madre lo traía a mercar, más que todo, a cumplir con su labor de cuidador, del canasto de las compras, cuando lo ubicaban en la clásica posición, estática de vigilante, instantes que aprovechaba para menguar los bananos que comía furtivamente, mientras su madre recorría la galería. En esas actividades de rutina, que ejercía los jueves días de mercado, recordaba que la señora que atendía el pabellón de las aves era muy huraña, a la cual le decían doña Osilda, no por tierna y dócil, sino por lo contrario, por ser fiera y refunfuñona, pero esto antes de amedrentarlo, más lo motivaba, porque era el camino más expedito, para adquirir su preciada chaqueta, una vez frente al local comercial, de manera decidida, confronto a la propietaria del local, diciéndole que su padre lo había mandado a ofrecer en venta, un hermoso toche, señalándole, uno muy similar que estaba de muestrario, lo observo detalladamente diciéndole, que el toche que estaba ofreciéndole tenía un hermoso y colorido plumaje, muy superior al que ella comerciaba. En su ingenuidad, desconocía el valor comercial de las aves, por lo que sin pensarlo, le manifestó a su interlocutora, que se lo vendía en doscientos pesos, la vieja conocedora de su oficio, no mostró ninguna emoción, pero por dentro, era consiente que se lo estaban vendiendo muy rebajado, ya que ella comerciaba, cada toche en la suma de mil pesos, al ver semejante ganga, le manifestó al muchacho que fuera a traerlo, no había terminado de pronunciar las palabras, cuando Jorge corría desesperadamente, en dirección a su casa a traer el pájaro, sabía que el tiempo que le quedaba era muy limitado, ya que el almacén donde pretendía comprar su añorada prenda, cerraba a las doce en punto y ya corrían las once y cincuenta, así que con lo que le daban sus pequeñas piernas, llego a su casa, no saludo, ingreso, reviso la jaula que estuviera bien segura y en un santiamén, ya estaba de regreso en el pabellón de las aves.

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Llego jadeante, allí lo entrego encimando la vieja jaula, tan pronto recibió los doscientos pesos, salió a toda prisa a satisfacer, sus instintos mercantilistas, iba tan raudo que al cruzar la calle, no vio a una motocicleta que se aproximaba, con tan mala suerte que lo atropello, levantándolo por los aires, se incorporó lo más rápido posible, aturdido y asustado, no le importo el golpe, los transeúntes curiosos se agolpaban, a mirar que le había pasado al pequeño niño, una patrulla de tránsito se hizo presente, indagando por lo sucedido, el tumulto de gentes se hacía cada vez mayor, en un descuido de los gendarmes policiales, se escabullo y como pudo llego con su pantalón roto, al almacén cerciorándose, que nadie lo seguía. El administrador del local comercial, lo reparo minuciosamente y le pregunto sobre el porqué estaba tan alterado, este no respondió y fue directo al estante, donde estaba la chaqueta, le mostró el dinero y le aseguro al vendedor, que estaba de cumpleaños y que su padrino se lo había dado, para que se comprara la chaqueta, como ya faltaban pocos minutos para el cierre del local, paro rutinario de descanso del medio día, el vendedor no pregunto nada más y le entrego la chaqueta, tan pronto la tuvo en sus manos, no dejo que se la guardaran en la bolsa de venta, afanosamente, le quito la marquilla de cartón, que señalaba su precio, se la puso, se miró al espejo, se peinó y una sonrisa de satisfacción, se dibujó en su inocente y agraciado rostro, salió a toda prisa, en dirección del parque principal del Socorro, su amado y querido pueblo, busco una banca, se sentó y ya reposado se dedicó a disfrutar de su primera compra, allí bien sentado y sin afanes, la palpo centímetro a centímetro, reviso sus costuras, bolsillos y demás atractivos que le llamaban la atención. Pasaron varios minutos, como ya era la hora del almuerzo, hizo cuentas y le sobraban veinte pesos, alzo la cabeza, miro pausadamente la calle y observo al fondo en la esquina, una panadería donde se dirigió, en este lugar muy vanidoso, seguro de sus actuaciones pidió un refresco, al cual acompaño con dos sendas empanadas de las grandes, como se lo hizo saber al tendero, las pidió con arroz, huevo y picante, no se cambiaba por nadie, se sentía en su gloria, bien comido, bien vestido, pensaba, definitivamente un día inolvidable. Una vez termino de comer, se dirigió a su casa, donde lo esperaba su madre, que hacía pocos minutos acababa de llegar de su trabajo, a manera de juez le pregunto por los pormenores de la caza del afamado pájaro, ya que media hora antes sus hermanas, la habían puesto al tanto de las novedades del hogar, con gran animosidad le expuso lo que había

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acontecido, agregándole más espectacularidad a su relato, haciéndolo muy entretenido, puesto que su madre y hermanas no le quitaban sus ojos de encima y mostraban una cara de admiración por lo que acababa de hacer, proeza que lo mostraba como un hábil, aventurero y comerciante. Acto seguido, les comento en detalle sobre la negociación efectuada y sobre su nueva adquisición, después de dar las explicaciones formales, paso a su cuarto, colgó la chaqueta frente a su cama, no se cansaba de mirarla, ya tenía previsto estrenarla en las festividades de semana santa, muy próximas a celebrarse. Pasaron dos días, siendo la admiración de sus hermanas, el día domingo de ramos inicios de la semana de pasión, tocaron a la puerta muy temprano, eran las siete de la mañana, su hermana Micaela, atendió a las personas que se presentaban, eran dos señoras de edad avanzada las cuales le preguntaron a Micaela si ahí vivía un niño llamado Jorge Andrés, a lo que Micaela asintió afirmativamente, las señoras de inmediato, le hicieron saber el motivo de su presencia, aduciendo que se habían enterado por unos niños vecinos al lugar de residencia de ellas, quien se había llevado el pájaro y donde vivía, agregando que el ave tenía un gran plumaje muy colorido, y era de su propiedad, desde que era un pichoncito, el cual con gran paciencia habían acostumbrado a mantenerlo libre, por lo que el pájaro se movía en todo el sector aledaño a la casa, como si fuera un cachorrito y como era tan mimado y manso, no le huía, ni temía a los humanos, antes por el contrario, los buscaba esperando su recompensa en comida, que al notar la ausencia del toche, habían procedido a indagar en todo el sector, y en estas pesquisas se habían enterado, sobre quien lo había cazado y posteriormente llevado para su casa, por esta razón, ellas estaban tocando a la puerta. Micaela, sorprendida, llamo a Jorge Andrés quien se asomó al portón de entrada, de inmediato, fue interpelado por las forasteras, quienes le pidieron que les entregara el toche que era de su propiedad, tan pronto se vio sorprendido, se acobardó y corrió a ocultarse debajo de su cama, su madre alarmada por los llamados airados que Micaela le hacía a su hermano, salió a la puerta y se enteró de primera mano, de la otra parte de la historia, la que no había contado su querido hijo, allí se enteró por boca de las visitantes, sobre las vivencias del toche, el cual vagaba, de casa en casa, en su estado natural, mencionaron que este, se caracterizaba por ser dócil, añadiendo que este no podía volar muy alto, debido al corte

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semanal que le efectuaban a sus pequeñas alas, para que no se fuera lejos de su entorno de costumbre, en síntesis afirmaban que el joven lo había cogido arbitrariamente. Para Jorge el tiempo de gloria se le desvaneció de inmediato, su madre educada con una extrema rigidez patriarcal, no dudo ni un momento, se quitó una de sus chanclas y corrió a buscar a su hijo, no tardo en encontrarlo debajo de su cama, le propino dos chancletazos, lo conmino a salir y se dirigió con él, hasta la entrada de la casa, asiéndolo por una de sus orejas, en la puerta le grito:-“Me hace el favor, no sé cómo lo hará, pero recupera ese bendito toche y se lo devuelve a las señoras, que pena, en esta casa no toleramos ladrones”. La madre se disculpó con las señoras y envió a su hijo a deshilvanar el mismo, el rollo de problema en que se había metido. Triste y abatido agacho la cabeza y sin mediar palabra, hecho a andar seguido de las señoras, no había caminado media cuadra, cuando lo alcanzo su hermana Micaela esta le entrego la chaqueta, diciéndole:-<mentiroso>, Jorge era consiente que para llegar a pedir el pájaro, debía llegar con el dinero, contante y sonante, por lo que era prioritario ir primero al almacén y convencer al administrador del local, que le recibiera la chaqueta y por ende le devolviera el dinero, acto seguido se dirigieron al almacén el roble, ubicado al costado sur de la plaza mayor, una vez allí, sin pensarlo ingreso llorando, alarmando a los allí presentes, de tres zancadas se ubicó en el rincón más interno del local, el administrador alarmado por los sollozos del imberbe lo escuchó atentamente. En voz baja le hizo saber al administrador por lo que estaba pasando, le hizo un relato dramático y pormenorizado, a lo que este, una vez finalizada la historia, comprendió las necesidades y deseos frustrados que tenía por hacerse a su chaqueta, le causo lástima y un profundo pesar, había visto el gesto de alegría del joven, cuando se probó la prenda de vestir por primera vez, el relato narrado por el pequeño, lo conmovió, le devolvió su dinero y sin reparar mucho, le recibió la chaqueta, dándole ánimo, propinándole una palmada cariñosa en su hombro, este le sonrió y agradecido, abandono el local, rumbo a la plaza de mercado, a medida que se acercaba al pabellón de las aves, la tensión aumentaba, sus manos le sudaban copiosamente, al entrar al recinto, fue cuando comenzó a sentir una fuerte punzada en el estómago, se sentía como mareado, un sentimiento de culpa lo invadía, y notaba que todo el mundo lo miraba, a medida que avanzaba, la sensación de mareo iba en aumento, al llegar al portón de hierro de la Galería, no aguanto más y vómito, su cuerpo convulsionaba levemente, sudaba frío, levanto sus ojos, miro el sol canicular que caía con tanta fuerza, que

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le obligó a cerrar los ojos y a guarecerse debajo del alerón de metal de la puerta, sus acompañantes lo auxiliaron aireándolo a manera de abanico, con un pedazo, de una vieja caja de cartón. Al cabo de varios minutos, reacciono, ya se había repuesto e ingreso con nuevos bríos, al lugar de la señora de los pájaros, quien salió detrás del mostrador, sacudiéndose las hilachas de la falda. En este lugar se la encontró de frente, la miro y con voz entrecortada le dijo a la osca señora.-¿se acuerda de mí?, la señora lo miro seriamente, como presintiendo que algo no estaba bien, si, le dijo secamente, que quiere le pregunto, de inmediato le dijo que el toche que le había vendido en doscientos pesos no era de él, que se lo había encontrado, pero que él no sabía que tenía dueño, acto seguido le indico que las señoras que lo acompañaban eran sus verdaderas, propietarias, la vieja gruñona demostró con creces, del porqué le decían doña Osilda, su fama no era gratuita, esta saco a relucir toda su furia y repertorio descalificador, insultando al pequeño que no atinaba a reaccionar, al fondo se escuchaba el canto del pájaro que subía el tono, como protesta, sumándose a su manera a incrementar los improperios, contra su raptor. Para parar la injusta agresión verbal a que estaba sometido el pequeño, las señoras acompañantes, le recriminaron a la enfurecida mujer, sobre el arbitrario proceder, haciéndole saber que la persona que había fallado era ella, que actuaba dolosamente a sabiendas de que negociaba con un menor, aprovechándose de la inocencia de este, además le hicieron saber que ella sabía del verdadero precio del pájaro, comprándolo muy barato, al escuchar las recriminaciones, doña Osilda aceptó a regañadientes la devolución del pájaro, pero previo desembolso de lo que había pagado. Jorge apresuradamente y nervioso, saco de su bolsillo los ciento ochenta pesos, que le habían devuelto en el almacén de ropa, y se los dio, instantes eternos, puesto que esta suma no cubría los doscientos, la propietaria del local termino de contar y les hizo saber en voz alta, que faltaban veinte pesos, hubo un silencio sepulcral, afanosamente Jorge, se revisó uno a uno cada bolsillo, diciendo:- yo se los pago, a lo cual la fiera mujer miro al muchacho y le dijo:- pero usted no tiene donde caerse muerto, miro a su alrededor y noto que la bodega de los pájaros estaba muy sucia, llena de estiércol de aves y residuos de alimentos, alegando:-yo les devuelvo el pájaro, pero el faltante me lo paga el joven, haciéndome un aseo a la bodega.

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Jorge asintió afirmativamente, las propietarias del turpial, lo recibieron y abandonaron el lugar, no sin antes decirle a la vieja refunfuñona, que no fuera abusar del muchacho, que ya suficiente escarmiento había tenido, una vez quedo solo, escucho serenamente las instrucciones altisonantes, que le daba la furiosa señora, respecto de cómo debía hacer el aseo, quien se apersonó a dirigirlo, haciéndolo repetir él friegue, en varias ocasiones, cuando no era de su agrado, en esa actividad tardo dos horas, a las tres de la tarde, la sirena de la plaza, que anunciaba su cierre sonó. Por lo que la señora gruñona, sentencio la tarde diciéndole al ingenuo jovencito, que por allí no lo quería volver a ver. Pensativo y cabizbajo, se dirigió a su casa, muy preocupado, ya cerca de esta, hizo un alto en el camino, se sentó un buen tiempo, meditando, diciéndose para sus adentros que lo que le había pasado era por ser ambicioso y tonto, mientras tanto en su casa, la madre, arrepentida por su actitud intolerante, le dijo a su hija Micaela, que se asomara a ver, si ya venía su hermano, esta le dijo que no y le confesó que se sentía triste por haberlo tratado mal, diciéndole mentiroso en su cara. La madre al ver que su hijo no llegaba, cogió su viejo abrigo y de manera decidida musito:me iré a buscarlo, por lo que Micaela se ofreció a acompañar a su madre, diciéndole que entre las dos lo iban a encontrar más rápido, caminaron una cuadra, al doblar la esquina, encontraron a Jorge A muy triste y prevenido con ellas, su madre lo llamo con voz suave y lo abrazo fuertemente, junto con su hermana mayor, en este gran gesto de amor le expresaron el gran afecto que sentían por él, diciéndole, que las perdonara, pero que entendiera que lo ajeno, se respetaba, que aprovechara esta experiencia para crecer como persona, rematando con un refrán popular que dice: ”el que con lo ajeno se viste en la calle lo desvisten”. Abrazados y mimándose, en un ambiente de cordialidad, caminaron sin prisa hasta alcanzar el portón.

PALOMO EL CORCEL DEL LIBERTADOR.

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E

n la biblioteca central de la población del socorro, población componente del gran Santander, rica en importantes acontecimientos históricos de nuestra nación, se citaron dos adolescentes quienes añorando la catedra de historia, se sentaron a componer un poema alusivo a las festividades patrias que conmemoran la independencia, de nuestra amada Republica, exaltando las gestas épicas del célebre caballo palomo, fiel amigo de nuestro gran libertador, luego de leer y escudriñar varios artículos históricos, relacionados con el tema, le dedican con letras muy sentidas, un hermoso poema al noble y brioso corcel{ después de algunas horas, lo culminan con gran entusiasmo, para deleite de sus compañeros, y más que eso, para sensibilizarlos sobre la importancia de conocer nuestros orígenes, fortalecer nuestro arraigo, con el objetivo primordial de ahondar en nuestros valores y sentir nuestra patria, con fundamentos propios, de un pueblo que se niega a olvidar y vivir en la superfluidad de entornos, no conservan las tradiciones, procurando ser ellos con estas iniciativas, ser guardianes de tradición, sin más preámbulos, Ricardo y Brandon se pronuncian con inspirado acento respecto del héroe cuadrúpedo que acompaño a Bolívar en grandes batallas, que sellaron nuestra independencia, fortaleciendo nestro desarrollo republicano, con gran respeto dejan estampado el poema de su autoria:

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“A TI PALOMO” Palomo gran caballo blanco de luz, Que con tu infinito brillo, le indico al gran libertador el sendero libertario. Galopas, al lado del pensamiento del infante inspirándolo a constituirse en hombre de bien amantes de la libertad y justicia, gracias, gran caballo blanco. Principio de invierno. En Santa rosa de Viterbo, Manos pálidas de mujer, que a Bolívar engalanan obsequiando brioso corcel de manos de Casilda zafra. Palomo es nombrado con honores, de inmediato entra en batalla recorriendo con Bolívar, el entorno del Tundama, Casilda zafra en su discurso, le pregona grandes éxitos magnificando el binomio, hombre centauro, que acaba de nacer. Palomo gran caballo brioso corcel, valiente y aguerrido, digno de un gran general vencedor de mil batallas. El libertador con su gran caballo, ante la tropa desfilo presentándoles, al inmaculado Blanco hermoso corcel bravío, baluarte de una gran causa. Fue el sitio de Vargas, donde mostró su bravura, Desde aquel día, palomo se inmortalizó, en nuestra historia, cuando acabó la batalla el libertador descabalga, y le agradece a Casilda su visión premonitoria. Palomo no se cansa, ni tampoco su jinete, porque tiene un andar cómodo, del cual Bolívar se adapta, caballo así no lo tienen, ni ingleses, ni españoles,

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yo os lo ofrendo con orgullo, ante mi ejército patriota, con gran tributo y pasión, como baluarte en la gran gesta, que iniciaremos hoy. Boyacá Siete de agosto, impronta eterna, nacimiento de una gran nación. Palomo el gran caballo, palomo pura Sangre, Lo más destacable: de una gran raza. Palomo el gran caballo, de pecho amplio y de extremidades grandes, con antebrazos musculosos transitando indomables caminos, con fe y esperanza con Bolívar anda y desanda, los impetuosos Andes. A galope ligero y magnifico brío, soportando sufrimientos ante el inclemente frío. Bolívar corre al gran caballo, por valles y montañas, difundiendo y liderando, su campaña libertaria entonando con su tropa, cánticos triunfales Montando al gran caballo, el libertador se deleita al son de las trompetas y arcos triunfales, liberando naciones, con sus soldados indomables, palomo el gran caballo, de influencia espléndida, inspiración de una gran causa, sin antecedentes en América. En Mulaló dejo su armadura y Como el Pegaso alado el gran palomo galopó, feliz al encuentro de su amo el gran libertador. En el imaginario terrenal. Bolívar aún cabalga. Por senderos infinitos, donde le profesan gran admiración, los gentiles celestiales y hombres terrenales. Ataviado de gala y majestuosidad sin precedentes, recorren día y noche imaginarios ancestrales. En una noche estrellada, de constelaciones multicolores, un pavo real de verde estampa, baja la mirada ante la hermosa alzada del gran brioso corcel, que bajo la luz de la luna y el gran silencio monumental cabalga con su amo

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en el preámbulo eterno de batallas de libertad, equidad y esperanza. Palomo gran caballo, magnífico semental, Palomo blanco de notable presencia tan protagonista en estas líneas, en su gran gesta inmortal.

EL EXPLORADOR DE ESCRITORIO.

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G

enaro Montalbán, joven inquieto, amante de la historia, la tecnología y las redes sociales, enfermedad adictiva de estos tiempos, explora con su laptop la aplicación gratuita Google Earth, allí observa detalladamente el globo terráqueo, asciende y desciende por los numerosos accidentes, geográficos, de una manera obsesiva, meticulosa, apoyado en su vieja enciclopedia escolar impresa, que permanece abierta a manera de consulta, la cual tiene apoyada sobre su apolillada mesita de noche. Concentrado en su tarea confronta sus conocimientos históricos, con lugares remotos donde habitaron culturas ancestrales, animado por la genialidad de su juguete, no se da cuenta, ni le interesa el tiempo transcurrido. Su mouse se mueve con la habilidad y firmeza de un experto cirujano, anda y desanda territorios nuevos, su persistencia y pasión por conocer nuevos mundos, rinde sus frutos al amanecer, cuando descubre en la región de América central unas protuberancias de tierra a manera de pirámides, que le parecieron muy interesantes dadas las cercanías con unas edificaciones pertenecientes a la cultura Maya, descubiertas hace ya muchos años. Genaro Montalbán, no cabe de la dicha, mira por la ventana y desea que el sol aparezca prematuramente para iniciar el día y poder divulgar su descubrimiento, se enfoca nuevamente en su monitor y descubre cinco promontorios de tierra ubicados estratégicamente concatenados, representados en unas colinas sobresalientes, en la espesura de las selvas centroamericanas que se mimetizan con el gran manto verde, que a manera de tapiz cubre gran parte del paisaje centro americano. Genaro Montalbán, anota con mucho cuidado y dedicación las coordenadas, amplía las imágenes y toma los correspondientes pantallazos, como evidencia documental, que necesita para sustentar y explicar su valioso hallazgo, Genaro no duerme, sigue de largo, documenta su gran acierto y remite su importante descubrimiento, vía correo certificado a la facultad de historia de la universidad central de Costa rica, pasado un tiempo, recibe una mención de honor y una invitación formal, para que visite tan afamado claustro universitario, puesto que su hallazgo fue muy importante y motivador, el cual por ser un hecho inédito había sido muy comentado, y divulgado por los medios hablados y escritos de la ciudad de San José de Costa rica. Los docentes e historiadores y demás especialistas en los temas de la cultura Maya, recibieron con complacencia, el avistamiento efectuado por el joven extranjero, este les había cambiado, totalmente las percepciones y teorías históricas que estudiaban, definitivamente la singularidad, de cómo habían acontecido, el descubrimiento, era de no creer, la evidencia ya corroborada por el personal científico, no tenía antecedentes históricos. Genaro Montalbán muy orgulloso, les comenta a sus amados padres, familiares y amigos que, en este mundo,

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tecnificado, donde al parecer ya todo está descubierto, la paciencia, pasión y perseverancia, logran desvelar viejos misterios y tesoros ocultos, que están a la vista de la humanidad que duerme.

SANGRE AZUL

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or más que he leído y escudriñado el árbol genealógico de mi familia hoja por hoja, gajo por gajo, no he encontrado antecedentes de mi diabetes, no los hay, pero en mi rutina diaria, los mareos, temblores y debilidad son muy frecuentes. Miro la insulina medicada la que me aplico cotidianamente, la coloco sobre el árbol genealógico familiar, de inmediato de una manera extraña y fantástica, emerge del tronco, una savia azul, oscura,

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espesa que brota sin parar, utilizo un pañuelo blanco, presiono el estampado de papel donde está ilustrado el árbol genealógico tratando de atenuar la hemorragia, no lo logro, por el contrario, se incrementa, pasan los minutos, las horas y el cuarto se inunda, mis pies descalzos son cubiertos y mi cuerpo sucumbe ante tan impetuoso torrente, con dificultad logro alcanzar el pomo de la puerta, la abro y salgo, cierro y por debajo de la puerta, un hilillo azul se asoma, tímidamente. No salgo de mi asombro, pienso que tal vez estoy soñando, quizás todo fue una pesadilla, no dejo de pensar, me apresuro a la biblioteca central e investigo exhaustivamente por mis antepasados, en la página trescientos veintiuno del libro Aristocracias Coloniales, encuentro un relato sobre mi tatarabuelo el cual ostentaba un título de nobleza, en el grado de conde, otorgado, por la monarquía en retribución, a los excelentes servicios prestados, al mandato del rey Jorge I. Respiro tranquilo, salgo pausadamente, pero no puedo caminar rápidamente, debido a mi debilidad, por esta razón y a mi antecedente sanguíneo me dirijo al pabellón de urgencias del hospital central, allí llamo la atención por mi extremada palidez, me revisan minuciosamente, la enfermera me mira y me dice que mis pulsaciones son muy débiles, el personal médico de turno se reúne delibera y en común acuerdo, deciden ordenar unos análisis, empezando por un examen de química sanguínea, el internista se me acerca, lleva en sus manos una pequeña jeringa y un matraz de vidrio, desprevenido lo observo, cierro mis ojos y siento como la aguja acerada y fría penetra mi escuálido brazo, luego oigo que la enfermera corre alarmada por el largo pasillo, abro mis ojos y encima de la mesa auxiliar de enfermería, veo el matraz de vidrio lleno de un líquido azul. Miro incrédulo lo que está ocurriendo, me incorporo lentamente, observo a mi alrededor, me cercioro que no es un sueño, después de unos largos minutos decido irme del lugar; Por primera vez me siento diferente, todo un noble como el príncipe azul de los cuentos de hadas. Salgo gritando, soy de sangre azul, ¡soy de sangre azul!... quien dude en creer que mire la Hematología de mi sangre.

LOZANIA

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i cara, mis manos, mi cuerpo son tan lozanas que mis coetáneos me miran consternados, ¿Por qué tan joven?, me preguntan, yo les respondo, nací en un año bisiesto, el día de mi santo es cada cuatro años.

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EL MUNDO DEL AZAR

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esde que tengo conciencia, siempre vi a mis profesores, calificar a los alumnos en orden ascendente, siendo el número uno la nota más baja y el cinco el máximo exponente de lo sublime, así pasaron muchos años, luego en posteriores administraciones se cambió el número cinco por el diez. Por eso cuando nombraron como rector al decano de disciplina el profesor Estuardo todo empezó a cambiar, mi vida tuvo sentido no me cambiaba por nadie, siempre era el primero de la clase a la vez que me ofrecía como monitor. El profesor Estuardo era muy creativo, pero a la vez tímido y taciturno, todo un experto en la astrología, en leer el tarot, el horóscopo lo consumaba, por ser su pasatiempo favorito, en las noches le dedicaba bastante tiempo a la observancia de las

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estrellas con su pequeño telescopio, su obsesión por el firmamento, fue una de las causas por no haber entablado una relación amorosa, para él no había cosa más importante, su cuarto de habitación parecía un observatorio astronómico, las paredes estaban pintadas de color negro, el techo cóncavo tenía pintada la vía láctea, sus planetas, sus distancias, sus lunas, y demás constelaciones como el cinturón de Orión, la osa mayor… Quien lo visitaba quedaba pasmado con tanto conocimiento que el profesor tenía sobre el tema. En la primera semana de administración, del centro académico, socializo su nuevo método de calificación, explicando que a partir de la fecha quedaría abolido el sistema de calificación ascendente de uno a diez, expresando que su nuevo método de calificación estaría basado en el azar, él argumentaba que su procedimiento era novedoso y a la vez, sería una crítica, a las estructuras inamovibles, de la educación conservadora, muy de moda para aquella época, agregaba que su técnica de calificación, estaba basada en estudios científicos, apoyados en el esquema espacio, tiempo, después de su anuncio, programo una reunión general donde asistió toda la comunidad universitaria. Allí les expreso la mecánica y pormenores del nuevo sistema, publicitando el hallazgo de un algoritmo, en el cual basaba la generosidad y eficacia de su sistema de calificación, que se iba a implementar en el claustro académico, el cual sería desarrollado, al inicio de la nueva etapa escolar, que ya estaba en proceso, en esta anunciada reunión, mostró al cuerpo docente una gran Tula de color negro la cual en la parte superior tenía una gran ranura forrada en cuero, el método prácticamente consistía en que cada método prácticamente consistía en que cada estudiante cuando terminaba una evaluación, debía introducir sus respuestas al interior de la tula doblando previamente el soporte escrito de una forma ordenada la cual tenía como característica principal, la ausencia del nombre o identificación del exponente, él con la colaboración del monitor verificaba que todos los alumnos introdujeran en el recipiente su respuesta. Acto seguido revolvían con mucha energía la documentación, que reposaba en la tula, moviendo está, en la dirección de los cuatro puntos cardinales, por espacio de cinco minutos, hora estipulada por el profesor, la cual cumplía a manera de ritual, una vez pasado el tiempo programado colocaban la tula en el centro del salón, exigiéndole al estudiantado, que se debían sentar alrededor, formando una circunferencia, luego procedía a colocarse, una toga negra, encendiendo una vela, grande blanca, la cual la portaba en su mano izquierda, de inmediato se inclinaba, introducía su brazo derecho y sacaba el primero y único examen, el cual según su método, el resultado de este sería la calificación total y definitiva para todo el curso, procedimiento común y único para todas las materias. Los profesores muy pronto asimilaron el método, y entendieron que ellos seguirían enseñando la materia de la manera tradicional, entendían que la diferencia

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radicaba en la calificación final, en donde ellos estarían presentes siendo testigos junto al rector y los estudiantes, del resultado concluyente. Una vez culminado el primer semestre, el profesor de historia fue el primero en solicitar la puesta en práctica del procedimiento, previa explicación al señor rector de la culminación del programa académico, protocolizado para la materia, concretamente el temario sobre el nacimiento de la cultura occidental, los cuales se ceñían al estudio de la mitología griega, sus guerras, sus filósofos, su arquitectura y demás temas de interés conocidos por todos, se llegó el momento de la evaluación, los estudiantes contestaron, dentro del tiempo estipulado y uno a uno depósito el examen en el fondo de la tula, efectuándose por parte del rector el movimiento planificado del material recopilado, procediendo el rector a invitar al profesor líder de la materia, a sentarse en la parte norte de la circunferencia y desde allí, ser el testigo principal de la nueva y novedosa calificación. El rector Estuardo encendió la vela e introdujo su mano derecha en el interior azul y negro de la tula del conocimiento, hubo una gran tensión de los estudiantes, los cuales se miraban unos a otros, conteniendo la respiración, la espera fue muy tensa, la hoja del examen apareció en la mano del profesor, el cual la desdoblo y con voz fuerte y ceremonial se dirigió a todos los alumnos leyéndoles una a una las respuestas, las cuales todas fueron correctas por lo que todos los estudiantes se regocijaron uniéndose en un gran abrazo. El método de calificación se oficializó, manteniéndose por muchos años, hasta que un día el profesor anuncio, que el método de calificación ya no iría más, pues el cómo maestro oficial practicante del método estaba muy anciano y enfermo, padeciendo de Alzheimer por lo que debía retirarse, a los pocos meses de este anuncio, el profesor Estuardo fallecía a la edad de noventa y cinco años, feneciendo con él. Su grandioso método del azar, el cual fue reemplazado nuevamente por el método tradicional de la escuela normal conservadora. Todos lloraron la muerte del profesor y su excelente método de calificación nunca nadie perdió un examen todo el estudiantado sacaba excelentes notas, todos estudiaban por el honor de no ser el lastre e injusticia de sus compañeros, la responsabilidad y compromiso con lo que aprendían día y día su interiorización eran el secreto. En mi época actual ya viejo y con mi cabello color nieve, recuerdo mi época de monitor, cuando era el estudiante auxiliar del profesor Estuardo, cuento con orgullo y satisfacción mis experiencias a mis nietos quienes me escuchan incrédulos. Todas las noches miro el firmamento, recordando con nostalgia la sabiduría y enseñanzas de mi querido profesor, busco tranquilamente la estrella más grande, pues imagino que allí habita en la actualidad el profesor Estuardo, el creador del método infalible. La disciplina, el rigor y por sobre todo la responsabilidad y el compromiso en hacer las cosas a conciencia, toma gran importancia en este cuento, no basta una nota, se

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estudia para mejorar en el espacio y en el tiempo en este pequeño lapso de vida que tenemos.

EL GOBERNADOR EXTRAVIADO.

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E

n un lejano batallón de infantería, la temporada de reclutamiento había terminado, los sargentos le daban, parte al coronel de sus misiones y orgullosamente se ufanaban de haber cumplido, con el reclutamiento del nuevo personal, que debía cumplir con su servicio obligatorio, el cual reemplazaría al actual, ya en proceso de baja. El Sargento mayor de infantería José maría Cordero, ordenaba a los nuevos reclutas formar una fila, para proceder a censarlos y asignarles las misiones propias de los roles castrenses, como los vio muy adormecidos, ordeno darle tres vueltas al campo de paradas, asignado a los desfiles militares, dando como instrucciones que los cinco primeros en llegar, serian excluidos de las extenuantes jornadas de instrucción y por el contrario serían los escogidos para atender en la recepción al cuerpo de oficiales de alto rango que visitaría el batallón al día siguiente, con ocasión del consejo anual de seguridad, evento en el que asistirían las altas elites civiles, y eclesiásticas, que componían la dirigencia institucional de ese cantón. En este ejercicio el sargento Cordero, separo a los primeros cinco cadetes, los cuales se le presentaron en el orden estricto de llegada siendo los reclutas: Jorge Miguel Ternera, Andrés Antonio Llamas, Manuel Ignacio Garza, Enrique Del Cristo Vaca, Sebastián Jacinto Lobo, como les había prometido a los favorecidos, el día señalado les ordeno vestirse con el traje de gala, utilizado para ocasiones especiales, una vez estuvieron listos, se trasladaron con el sargento mayor huertas, al sitio de la recepción, muy bien presentados, con su correspondiente traje de ceremonias, el sargento huertas en la recepción le dio parte de su misión al capitán Francisco Verdugo, quien les informo de la importancia de la visita, ya que en este ejercicio protocolario, se mostraría inicialmente, el profesionalismo, la disciplina y mística del batallón anfitrión. Una hora antes de la llegada, se efectuaron los ensayos previos, repasados varias veces para la puesta a punto de la tan importante reunión. De acuerdo a la programación, a las diez de la mañana arribo el grueso de la comitiva, el sargento cordero, junto con sus hombres, esperaba atento las instrucciones de su inmediato superior, el capitán Rafael Javier Toro. El recibimiento fue impecable por parte de los encargados de la recepción, la marcha, el toque de cornetas, la uniformidad fue todo un espectáculo, la comitiva había quedado muy impresionada, y efectuaba comentarios muy positivos, los cuales generaban sendas felicitaciones al señor comandante del batallón coronel Jesús Eduardo León Tafur quien no cabía de la dicha por tan prestigiosos elogios. El día transcurrió normalmente, las actividades programadas se sucedieron en un gran ambiente de cordialidad, al finalizar la tarde se dio una rueda de prensa, donde se dieron a conocer los resultados de la reunión anual de

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seguridad, a esta rueda de prensa asistieron los principales medios de comunicación hablados y escritos, en la noche hubo una cena, efectuada en honor de los honorables visitantes, velada que culmino en una fiesta donde la champaña, el whisky se agotaron en un santiamén. El primero que no aguanto la intensidad del día, fue el señor Gobernador, quien solicito al señor general que le prestara un sitio donde reposar, ordenando, el señor brigadier que lo acomodaran en la sala contigua al despacho del señor coronel León, la velada continuo hasta altas horas de la madrugada, a esa hora el brigadier general ordeno una reunión en el despacho de la jefatura del batallón, para finiquitar los procedimientos de traslado de las altas personalidades civiles que se encontraban en las instalaciones militares. Una vez allí el coronel León, ordeno a sus hombres presentársele al señor general, uno a uno se presentaron, iniciando el capitán Rafael Javier Toro, acto seguido lo hizo el sargento llamas y finalmente los soldados Jorge Miguel Ternera, Andrés Antonio Conejo, Manuel Ignacio Garza, Enrique Del Cristo Vaca, Sebastián Jacinto Lobo, el señor general tomo atenta nota de cada uno de los nombres del personal comprometido en las actividades protocolarias, para hacerles llegar una nota de felicitación, como reconocimiento al profesionalismo y mística demostrados en los diferentes actos que habían sido programados, los cuales los invitados especiales no dejaban de reconocer. El general una vez tomo nota procedió a leerlos en voz alta, para corroborar si lo que había escrito correspondía con lo consignado, cuando iba a empezar a leer la nota recordatoria, el señor Gobernador, que estaba descansando en la oficina contigua a la jefatura, despertaba desorientado sin recordar donde se encontraba. El general mientras tanto leía los nombres de acuerdo al orden de rango del personal pronunciándolo fuerte y dirigiendo sus miradas a cada uno de los presentes, quienes con un saludo militar le correspondían en señal de afirmación los apellidos de León, Toro, llamas, Vaca, ternera, Lobo, sonaban fuertemente a esa hora de la madrugada, el señor gobernador agudizo su sentido del oído y de inmediato pensó que se encontraba en la sede del zoológico municipal, el cual iba a ser inaugurado por él. Desubicado y tembloroso, miro a su alrededor, buscando su maletín auxiliar, una vez lo ubico, procedió a extraer el discurso, que había planificado para esa ocasión especial, se puso de pie, trastabillo y todavía inmerso en los brazos del dios Baco se dirigió donde había escuchado las voces, paso por frente de la oficialidad, saludo de mano a los allí presentes y procedió a leer el discurso que llevaba en mano. Bajo la mirada estupefacta de los allí presentes;

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“Señores y señoras integrantes de la Junta Directiva del zoológico municipal, autoridades ambientalistas, directivos universitarios, académicos, estudiantes, invitados especiales. Es para mí un momento de gran satisfacción y orgullo participar” … Iba a continuar leyendo, cuando fue interrumpido muy respetuosamente por el señor general, quien lo condujo a la oficina aledaña, enterándolo del lugar donde se encontraba y haciéndole saber de su actitud errada que minutos antes había tenido. El Gobernador muy apenado se disculpó con la oficialidad, pero el incidente bochornoso no pasó inadvertido, por parte de los medios de comunicación que cubrían el evento, los cuales se dieron cuenta de inmediato, ya que todas las personas asistentes a la velada iban de salida y se enteraron de los pormenores de los hechos sucedidos, equivocación que fue divulgada al otro día por la prensa escrita apareciendo en primera página del periódico local el titular: “Gobernador clausura batallón y en su lugar inaugura zoológico”.

EL DON DE LA INMORTALIDAD.

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E

n los lejanos tiempos y presentes cercanos, el Márquez de Blandisquinabis había obtenido el don de la inmortalidad, pero esta gracia estaba sometida a unos protocolos muy estrictos, que se debían seguir al pie de la letra, reglas que determinaban el fortalecimiento de su estructura física, como también su deterioro, este don tan preciado estaba relacionado con la literatura, el Márquez sabía qué para mantenerlo y sentirse fuerte, debía leer a los grandes escritores, los cuales, con su magnífica pluma, lo rejuvenecían, siendo la buena letra y el buen gusto literario la fuente de su juventud. Pero también sabia del efecto contrario, el cual iba en detrimento de su vigorosa lozanía, al leer obras mediocres que le menguaban su vida, por su pésima redacción y carencia de ortografía, llevándolo a una espantosa muerte, su don desaparecía inexorablemente sabía que, por cada error gramatical, le aparecería una herida sangrante; En su inmortal periplo de vida, nunca tuvo problemas. Vivió por un sinnúmero de mundos y épocas, desempeñando labores de bibliotecario, siempre se mantuvo cerca de los libros, en épocas pasadas había sido el administrador de la biblioteca de Alejandría, ya en nuestros días, no había padecido inconvenientes de ninguna

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índole, relacionados con tan apetecido don, siempre se mantenía enérgico y vigoroso, la aparición del internet, las redes sociales, su expansión global, no pasaron desapercibidas en el marqués; Debido al auge digital, pronto empezó adentrarse e inmiscuirse en este mundo cibernético, atrayente y adictivo. Todas las personas con quienes se relacionaba hablaban maravillas de las redes, la curiosidad lo venció y muy pronto ya estaba registrado en la enmarañada selva cibernética, interactuando con el Facebook, Instagram, Twitter y wasap, un día festivo, descansando en su lujosa residencia, desprevenido y relajado se sentó a navegar en la web, allí leía los mensajes que le llegaban de las diferentes redes, estaba tan ensimismado en la lectura que se le pasó el día, ya tarde en la noche, se miró las manos y las vio convertidas en un viejo pergamino, estaban secas, no las sentía, alarmado trato de ponerse de pie, pero no pudo, trato de revisarse, pero quedo muerto, sentado en su cómoda silla ejecutiva, ya no tenía cuerpo, solo era un esqueleto, lleno de polvo, con unos harapos que le colgaban, que no tenían color, en el piso yacía una mancha oscura, adherida a la baldosa como un tatuaje, era su sangre, su inmortalidad se le había acabado en el nuevo siglo de las luces, la tecnología lo había asesinado, al leer los exabruptos gramaticales muy comunes en estos tiempos. Al marqués muy pronto lo extrañaron, debido a su apretada agenda social que tenía, en vista que no aparecía las autoridades, lo buscaron en su residencia, encontrando a un esqueleto lleno de polvo, que parecía sacado de una tumba antiquísima, los investigadores no lo relacionaron con el Márquez, se imaginaron que había sido una broma de mal gusto, y que el desaparecido se habría escapado con alguna amiga a disfrutar de la vida, el misterio quedo en el ambiente, hoy la desaparición del marqués de Blandisquinabis es todo un enigma. Los investigadores de este singular caso en su línea de investigación, con el objeto de obtener material probatorio, rastrearon el historial de navegación que había en el computador, uno de ellos el más brillante, por su currículum académico, a manera de comentario dijo: que tristeza, los usuarios de las redes sociales son unos asesinos del lenguaje, que horror que mala redacción y sintaxis, se ven en esta época, dio media vuelta y se retiró moviendo la cabeza en un gesto de desaprobación.

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LOS RATONES DE SIMON.

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S

imón Fernández de caro, se despertó muy temprano ese día martes tres de febrero, sus padres lo hicieron casi al mismo tiempo, de antemano sabían que su hijo ingresaba ese día a cursar el primero de primaria, Simoncito como cariñosamente lo nombraban, ya había hecho el año anterior, el grado Kínder, correspondiente al año introductorio exigido en la escuela formal de primaria, Simoncito era muy activo, muy diligente, en los dos primeros meses ocupo el segundo puesto, sus padres obsesionados porque obtuviera el primer puesto lo apoyaban en todo, no le hacía falta nada, era un alumno privilegiado.

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La única deficiencia que mostraba era su escritura, la cual hacía muy regular, combinando constantemente, las letras mayúsculas, con las minúsculas, continuamente lo ponían a hacer planas, pero nada que mejoraba, al finalizar el tercer mes, Simoncito decayó un poco, ocupando el tercer puesto, sus padres alarmados solicitaron una reunión urgente, con la directora de curso la señorita Susana Fontanarrosa, ella muy cordial les agradeció el interés que mostraban por la educación de su hijo y les hizo saber que simoncito había caído al tercer puesto, por no cumplir oportunamente con sus tareas asignadas, sus padres alarmados, se comprometieron ante la directora de curso, de efectuar un acompañamiento muy personalizado a todas las asignaturas, con el objetivo primordial, que volviera por la senda de la excelencia. La profesora no tenía queja de él, por el contrario felicito a sus padres por el extraordinario hijo que tenían, tan pronto los padres abandonaron el centro de estudios, coincidieron en apoyar a simoncito en todas las tareas que le asignasen, esmerándose en conseguirle los materiales y libros que necesitara, al finalizar el cuarto mes simoncito ocupaba ya el primer lugar en el ranking académico, sus padres muy orgullosos lo premiaron llevándolo al circo Internacional que por esos días visitaba la ciudad, simoncito disfruto y con gusto le agradeció a sus padres el inmenso cariño que le tenían, pero simoncito seguía sin mejorar en la parte motriz, sus escritos se prestaban para tergiversaciones, a mediados del quinto mes, iniciaron la materia de biología, era un día viernes cierre de semana, la profesora como siempre anotaba el enunciado de las tareas en el tablero, para esa obligación académica de la materia de biología, escribió en la pizarra la actividad que debían realizar el fin de semana, solicitándole a los alumnos en especial al joven Simón que debía traer para su estudio, dos o tres ratones, anotando la cantidad en números (2 o 3), fijando como fecha de entrega, el día lunes siguiente, al finalizar la jornada escolar, Simoncito se dirigió a su casa muy alegre porque tendría el descanso de fin de semana muy añorado, ya que podía jugar con sus amigos del vecindario. Sus padres muy comprometidos con su rol tutorial y con el compromiso de mantenerle el puesto de vanguardia a su hijo, tan pronto llego le preguntaron por las tareas, no habían pasado cinco minutos desde su llegada, cuando ya le estaban revisando el morral de los cuadernos, para saber sobre los deberes asignados ese fin de semana, muy diligentes miraron cada uno de los cuadernos, deteniéndose en el cuaderno de biología donde aparecía una tarea que los hizo fruncir el ceño, se preguntaban mentalmente sobre los ratones, simoncito

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al ver la cara de sorpresa, de sus amados padres les explico, que estaban estudiando el proceso de los animales mamíferos, sus padres un poco anonadados, le interrogaron por el número, Simoncito muy despreocupado les dijo 203 ratones, eso era lo que había entendido y así lo había escrito en su cuaderno, sus padres se miraron, subieron los hombros y en tono resignado adujeron que tratarían de conseguirlos. Simoncito más preocupado por jugar con sus vecinos de cuadra, salió corriendo a su encuentro, sus padres se quedaron pensando en la estrategia, para conseguir los roedores y así de esta manera contribuirían a mantenerle el puesto de honor de su hijo Simón, lo primero que hicieron, fue poner un aviso en la tienda de abarrotes que tenían, ofreciendo un buen precio, por cada veinte ratones que les llevaran, el fin de semana se convirtió en una romería constante, hacia la tienda de abarrotes, todo el pueblo se puso a la tarea de conseguirlos, el día domingo en la tarde ya tenían un stock de 210 ratones de todos los tamaños, sobresaliendo unas ratas muy grandes que causaban miedo, los roedores fueron introducidos en una caja grande de cartón, muy bien embalada. El domingo en la noche llovió toda la noche y con tan mala fortuna que la caja se humedeció por debajo, debilitándose en su estructura, al día siguiente, muy de mañana, simoncito con traje impecable, peinado, engominado, se apresuraba a subirse a la camioneta de su padre, se sentía muy especial, por haber cumplido con lo requerido, sabía que él era el único que llevaba la cantidad de roedores solicitados y en sus pensamientos apostaba, que él y nadie más había cumplido con creces su especial tarea, junto con su padre y un empleado de la tienda, se dirigieron a la escuela, una vez allí, aprovecharon que las profesoras no habían llegado y colocaron la caja, en el sector aledaño a la cafetería, muy cerca donde guardaban los comestibles. Una vez finalizado el traslado de la caja, el padre de Simón se despidió, dándole la bendición y un gran abrazo, simoncito miro su reloj observo que faltaban dos minutos para que tocaran la campana, se dirigió a su salón de clases y espero pacientemente, la llegada de su querida profesora, la primera clase se realizó como de costumbre, no habían trascurrido dos minutos del inicio de la segunda clase, cuando se escucharon fuertes gritos en la parte externa del salón, era tal la algarabía que la profesora Fontanarrosa abrió la puerta, miro con angustia, cuál era la causa y de inmediato palideció, saltando a la primera silla que encontró, el colegio sucumbió ante el caos, las ratas habían roído la caja de cartón, por la parte que

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estaba húmeda y habían salido a toda prisa, en todas direcciones, asustando a todos los estudiantes que despavoridos buscaban las partes altas. El gran número de ratones y ratas llevadas por simoncito superaba la imaginación de los allí presentes parecía como si los ratones del flautista de Harlem, se hubieran extraviado, los roedores corrían asustados en descontrol, desesperados por los gritos ensordecedores de los estudiantes, las autoridades ambientales se hicieron presentes, decretando la emergencia sanitaria, en el claustro educativo, las especulaciones no se hicieron esperar, se hablaba que lo acontecido obedecía a unas pruebas geológicas que se estaban realizando, muy cerca de allí y debido a las explosiones controladas bajo tierra estas habían sido la causa principal de la desaforada emigración masiva de roedores. Tan pronto se logró neutralizar a los ratones, se inició una exhaustiva investigación, se dio apertura nuevamente al colegio y en el recorrido de verificación por las diferentes áreas, descubrieron en la pizarra del salón de biología, un escrito en tiza color turquesa, en el cual se asignaban las diferentes tareas a los estudiantes, llamando la atención la actividad asignada al estudiante Simón González, la cual enunciaba: “para el próximo lunes el alumno Simón Fernández de caro deberá traer 2 o 3 ratones, en su respectiva caja, para la observancia y análisis de los animales mamíferos”. A la semana siguiente de haber ocurrido los acontecimientos de marras, la directora solicito una reunión con los padres de familia, en la reunión se tocó el tema de los roedores, preguntándole directamente la señora rectora a los padres de simón sobre lo acontecido, ellos manifestaron a toda la comunidad estudiantil que efectivamente el día de los hechos habían llevado la tarea de su hijo Simón, la rectora miro a la profesora Fontanarrosa y esta le confirmo que a Simoncito le había solicitado, llevar dos o tres ratones para la clase de biología, dada la facilidad que podía tener, debido a que su padre tenía una gran bodega, y allí los podría encontrar fácilmente y traerlos para la clase, la profesora Fontanarrosa, había pensado que esa era la tarea indicada para el joven Simón, con lo que no contaban era con el problema de comprensión de la lectura y deficiente escritura de simón, que al leer en el pizarrón no diferencio entre la letra o y el número cero, y lo consigno como un número, en síntesis, había escrito el número 203 en vez de 2 o 3 ratones, las miradas se dirigieron hacia los padres de simón que apenados bajaban sus cabezas.

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A Simoncito, esta experiencia le afecto sus horarios de esparcimiento, todos los sábados sus padres lo dejan en el instituto de artes y letras, a cargo de un profesor especialista en la enseñanza de la escritura en sus diferentes estilos, hoy Simón tiene en su mesita de noche, diez cuadernos de cien hojas, con planas de ejercicios de escritura, apareciendo en el primer cuaderno, en las primeras cincuenta hojas, la frase, que se repite renglón tras renglón, del puño y letra de simoncito que dice.: “No debo confundir la cantidad de 2 o 3 ratones con 203 ratones”.

HOY NO FIO, MAÑANA SI.

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anuelita Domínguez, niña inquieta y vivaz, acaba de cumplir los siete años y cursa el primer año de primaria, ya han transcurrido tres meses desde el inicio de clases, hoy domingo veinte de marzo se despierta exaltada, se sienta rápidamente en su cama y observa cada rincón de su pequeño cuarto, de pronto se detiene en el almanaque brístol colgado junto a la ventana, observando el notorio círculo de color negro pintado sobre el número veinte que le recuerda el onomástico de su amado padre, fecha especial que había señalado con tanto esmero, pues hacía un mes, que en su clase de español se había prometido a sí misma aprender a leer fluidamente, para darle la sorpresa a su querido padre, en el día de su cumpleaños. El día señalado había llegado, la pequeña niña se acercó a la ventana y curiosamente se asomó a la calle, enfocando su mirada hacia la tienda de víveres que estaba ubicada justo frente a su casa, cerciorándose que don Casimiro ya había efectuó la apertura formal de su negocio cumpliendo con su ritual diario de izar las banderas de color rojo y blanco, con que anuncia la existencia de carne y leche, Manuelita se vistió rápidamente, y acudió a la tienda decididamente a pedirle el crédito a Don Casimiro, cuando paso justo a la vitrina donde exhibían las nuevas mercancías, observo el letrero funesto que advertía sobre la fianza, la

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niña lo leyó, quedando petrificada, sus piernas y brazos le temblaban, el tendero la observo y se preocupó, la vio pálida y débil, le ofreció un vaso de agua, que tomo pausadamente, pero no podía gesticular palabra, en vista de los hechos que no estaban saliendo acorde con sus planes se despidió, con la mano, sin musitar palabra, marcho hacia su casa, tomo aire, recupero sus fuerzas, y con un tono de rabia, en voz alta dijo: "Que señor más indeciso". Entre sus planes estaba la de sorprender a su padre con un regalo consistente en un radio transistor que se encontraba exhibido en la miscelánea, articulo novedoso, traído para la venta por el propietario del almacén, en su viaje de rutina a la capital, el día anterior había visitado la tienda con la intención de comprar algún detalle para su progenitor, en su recorrido exploratorio había observado el radio, articulo, que le había llamado la atención, lo miro, lo reparo minuciosamente indagando por su precio, con la intención de comprarlo, una vez que fue enterada, comprendió que el valor del artículo, superaba el monto de sus ahorros, desconcertada, miro a su alrededor, enfocando su mirada en la vitrina principal, en donde en tamaño mediano, había un letrero que le respondía a su necesidad de crédito, el cual en letras rojas decía “HOY NO FIO MAÑANA SI”. Manuelita en su inocencia, leyó en dos ocasiones el anuncio, interpretando a su manera que tal vez don Casimiro por estar muy ocupado, no fiaba ese día, concluyendo que tal vez al otro día, ya cambiaría de parecer, procediendo a levantar las restricciones de crédito, que tanto anhelaba para poder adquirir su tan anhelado detalle y a si poder sorprender a su padre. Más sin embargo recordaba que en su casa en más de una ocasión había escuchado hablar a sus padres sobre el viejo refrán que dice que la peor diligencia es la que no se hace, decidiendo ponerla en práctica, basándose en la confianza y cercanía, que tenía con el propietario de la tienda, por ser vecina y clienta asidua de este lugar comercial, por esta razón y debido a las circunstancias había optado por solicitar un crédito, el cual no era por el cubrimiento total del artículo, sino de manera parcial, ya que ella aportaría sus ahorros, en este lugar duro varios minutos esperando la oportunidad, para abordar a don Casimiro, pero al final desistió por pena, ya que en ese mismo momento, había varias personas a las cuales, don Casimiro atendía diligentemente. En vista de las circunstancias había decidido volver al día siguiente muy temprano, precisamente la fecha en la que se celebraba el cumpleaños de su padre, como en efecto ocurrió, encontrando para su sorpresa, el letrero en el mismo lugar, donde lo había visto el día anterior, superado el impasse, no se amilanó, respiro profundamente y de manera

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decidida, continuo con las actividades que tenía planificadas, dedicándole unos minutos intensos a la lectura, cuando se sintió segura de su logro, se dirigió al cuarto de su padre, con la férrea intensión de sorprenderlo con su nuevo conocimiento, una vez allí, le leyó unos poemas acordes con la ocasión, leyéndolos fluidamente, el acto fue un gran acontecimiento, pues su padre se incorporó como un resorte, al ver a su amada hija con tan excelentes progresos; Fue tanta la alegría que se le arrojó encima por la emoción de verla leer, propinándole un fuerte abrazo, no sin antes expresarle sus felicitaciones muy merecidas, por tan importante logro, lo mismo hizo la niña, que emocionada felicitaba a su amado padre por su cumpleaños, pidiéndole a la vez disculpas, por no poder darle ningún regalo, narrándole lo que había planeado para la ocasión, exponiéndole los pormenores sobre el radio, expresándole además, los inconvenientes surgidos, respecto a sus ahorros, aduciéndole que estos no le habían alcanzado, y que por esta razón había pensado en pedirle el favor a don Casimiro en la apertura de un crédito, pero esta diligencia no había sido posible debido a la indecisión del tendero, el padre de Manuelita, la escucho muy emocionado y le pregunto sobre el titubeo de Don Casimiro, a lo que la niña le hizo saber que el día anterior cuando había ido a comprar el artículo y notar las limitantes de sus ahorros, instantes antes a decidirse a solicitar el crédito, había visto un letrero que decía “hoy no fio mañana si”, y debido a la cantidad de gente que en esos momentos frecuentaba el almacén, le había dado vergüenza, gestionar la petición por esta razón en la fecha de la celebración del cumpleaños, había ido muy de mañana encontrándose nuevamente con el letrero nefasto que mostraba la indecisión de don Casimiro. El padre de Manuelita, muy sensible lloro por la ternura e ingenuidad de su amada hija, la abrazo nuevamente, explicándole que lo que había ocurrido con ese letrero era una estrategia de venta, para evitar que las personas le solicitaran crédito, el padre de Manuela valiéndose de la experiencia vivida por su hija, le hizo saber de la importancia de la lectura y de su comprensión, a lo que muy acuciosa Manuelita entendió el buen consejo de su padre, la infanta miró a su progenitor y le sonrió, diciéndole, padre perdóname, por lo tonta que he sido… El padre de Manuelita, al escuchar las enternecedoras palabras de su amado hija, la abrazo fuertemente diciéndole te amo hija, que buenos sentimientos tienes…

EL NIÑO QUE NO QUERIA LA NAVIDAD.

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n la población de villa rica, vivía un niño llamado Maldonado, el cual descendía de una familia adinerada y prestigiosa, donde el tener representaba más que la persona, sus padres muy prejuiciosos, le inculcaban la importancia de acumular riquezas, entendían que, en su entorno social, se concebía que la distinción y clase, se basaba en la ostentación, por esta razón, en su hogar era muy común que sus padres y amigos cercanos hablaran sobre ropas de marca, comidas exclusivas, nuevos vehículos, vacaciones costosas, residencias fabulosas, joyas y prendas valiosas, Maldonado poco contacto afectivo tenía con sus padres, su crianza estaba a cargo de una nana, quien se apoyaba en lo académico, con los mejores tutores de la región. Sus padres pasaban la mayoría de tiempo de viaje, atendiendo los negocios. Donde el dinero era su pasión, pero Maldonado a pesar de estar rodeado de abundancia, era un niño amargado, solitario y cada vez que llegaba la temporada Navideña se acentuaba su indisposición por esta bella época, sus depresiones, miedos y tristezas lo agobiaban, detestaba ver a las personas comprando presentes, suculentas viandas, licores, para la fecha especial de Navidad.

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Para Maldonado esta festividad tradicional le parecía una manifestación interesada, comercial, ficticia e hipócrita, para él, esa fecha no le significaba nada, no lo motivaba, debido a que en todas las Navidades la soledad era su fiel compañera, su nana que lo cuidaba cumplía con su horario normal de trabajo y para esa efemérides, marchaba junto a su familia, quedando Maldonado solitario en casa, allí recibía los presentes de sus padres, regalos muy costosos que le eran llevados por empleados, que no podían hacer presencia porque pasaban muy ocupados y no tenían tiempo para él, todo lo de ellos giraba en torno a los compromisos sociales y actividades comerciales, su nana justificaba la conducta de sus padres argumentándole, su excelente compromiso y dedicación para sostener su emporio económico, inculcándole sobre el trabajo y liderazgo ejemplar, que ejercían sobre su comunidad, aduciéndole además que comprendiera, que gracias al esfuerzo de sus tutores, a su posición económica, era valorado, le insinuaba, que no debería estar triste, sino altamente agradecido, por el esfuerzo y sacrificio, que efectuaban en el día a día, sin desfallecer, consolidando su gran patrimonio, para dejárselo de herencia, ya que era el único hijo. Maldonado escuchaba atentamente sin pronunciar palabra, una gran tristeza lo embargaba, a pesar de estar rodeado de tantas comodidades. El día de la navidad, Maldonado, aprovechando un descuido de su nana, salió a dar una caminata por la Ciudad, en su recorrido que efectuó por el sector comercial, conoció a un niño humilde llamado Luis, lo encontró mirando fijamente, en una vitrina, un par de zapatos, le llamo la atención, lo ensimismado que estaba, casi podía leer en su mirada, el deseo de tenerlos, de sentir ese olor a nuevo, de disfrutarlos corriendo, saltando, la mirada de anhelo que observo en el niño, lo conmovió enormemente, en ese momento Maldonado comprendió, las necesidades apremiantes de sus semejantes necesitados, sintiendo algo en su corazón que antes no había experimentado, Maldonado entablo conversación con Luis y le dijo: ven entremos yo te los voy a regalar; Luis dudaba, estaba apenado de recibirle los Zapatos, pero al mismo tiempo muy contento, la ocasión era única y veía la franqueza y sinceridad conque el niño adinerado se los regalaba. En agradecimiento, Luis invito a su nuevo amigo, a su humilde Hogar, quien acepto con gusto, cuando entraron a la casa, Maldonado noto, el trato especial y sincero, como la familia de Luis lo recibía, le brindaban gran afecto, en el ambiente se percibía un gran calor humano, Luis era muy feliz, con lo poco que tenía, se percibía en el ambiente lo felices que

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eran, Luis entendió de primera mano, que no es más feliz, el que más tiene y el que más consume, su corazón y su alma se iluminaron. Corría la tarde de navidad y la familia de Luis agradecidos, por el gesto de nobleza que tuvo Maldonado para con su hijo, decidieron invitarlo a pasar la festividad de la natividad con ellos. Maldonado se sintió tan lleno de amor y bondad que acepto con gusto, al ver que una familia tan humilde y con tan poco, quisieran compartir con él, en esa noche especial, por primera vez Maldonado experimentaba un gran sentimiento de amor y de paz, sintiéndose, feliz y reconfortado, sabiendo que alguien, se interesaba por él, al fin pudo comprender que la época navideña, era para estar en familia; junto a sus seres queridos compartiendo con amor, humildad y respeto, Maldonado había experimentado, al fin, en aquella familia tan humilde, lo que le hacía falta en su vida, un motivo para ser feliz, para compartir todo lo que él tenía en abundancia, con los más necesitados. Ese día Maldonado, compro presentes y ordeno la cena para la noche de navidad, se sentía muy especial, pleno y lo mejor fue, que disfruto haciéndolo, esa noche comieron y celebraron la navidad, en ese humilde hogar, Maldonado encontró lo que tanto esperaba, una verdadera familia, con quien compartir, momentos especiales, como lo era esta fecha extraordinaria. En esta rica experiencia de vida el infante Maldonado, comprendió lo equivocados que estaban sus padres, entendía que la escala de prioridades en su opulento hogar estaba errada, ya que en su caso, sus padres únicamente, se preocupaban por ellos, eran muy egoístas, y dedicaban gran parte de su vida, a adquirir bienes, poder y éxito, buscando el máximo bienestar, descuidando lo más valioso en su hogar que para Maldonado era sin lugar a dudas el amor paternal, anhelaba que sus padres fueran su guía y ejemplo, consideraba que el acompañamiento, era indispensable en su formación, al comparar con lo que observaba, comprendía, que los sentimientos de amor, no existían en su palacete de oro, pero si abundaban en la familia humilde, que visitaba, veía como Luis se relacionaba con sus padres, en ese ambiente familiar, notaba como el buen ejemplo, el amor. Las palabras de cariño fluían como un gran caudal de amor, concebía para su bien que el auténtico legado empezaba en vida, esa noche Maldonado pernoctó en esa casa iluminada de amor, al otro día muy de mañana partió, no sin antes agradecerles que lo hubieran hecho partícipe de tan hermosa velada.

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Maldonado llego a su hogar, preocupado por las explicaciones que debía dar, pensaba en las recriminaciones, de que iba a ser objeto, pero para su sorpresa, su nana y sus padres no se habían enterado de su ausencia, estos habían pensado, que se encontraba en su aposento, se llegó el medio día y fue cuando se encontró con sus padres, quienes lo miraron despectivamente insinuándole secamente que debía levantarse más temprano, Maldonado, sonrió y recordó los bellos momentos que había pasado la noche anterior, pensó que su vida no debería continuar así y de una manera decidida, se enfrentó con sus padres y de una manera enérgica, pero respetuosa se hizo sentir, les dijo tenemos que hablar, acto seguido, les hizo saber de su experiencia de vida, que había tenido, les expreso sobre, sus anhelos, sus frustraciones y sus tristezas, fue tanto su sinceridad y fortaleza espiritual que mostró, que sus padres, se derrumbaron a sus pies pidiéndole perdón. El cambio fue total, a partir de ese momento, una gran luz ilumino su hogar, las prioridades cambiaron y sus padres se volvieron grandes filántropos, el entendimiento, fue total, los padres de Maldonado se hicieron grandes amigos de la familia de Luis, ayudándoles con trabajos, lo cual les mejoro notoriamente su nivel de vida, las tertulias familiares fueron el común denominador, hoy han pasado muchos años y Maldonado ya muy adulto, sigue compartiendo con su amigo Luis las festividades navideñas, siempre recuerda con nostalgia sus vicisitudes de vida, al recordar su nuevo legado, el glorioso, el que con su convicción logro enderezar, en sus divagaciones, le vienen a la mente, aquellas largas horas compartidas con su padre, sus horas de conversación y también sus horas de silencio, en las que no hacía falta hablar, porque estaban, acompañándose, disfrutando de la música, de la lectura, recuerda con nostalgia y con gratitud su amor y su apoyo incondicional. De su gran experiencia de vida, les cuenta a sus nuevos discípulos, que, de lo vivido, aprendió a tener paciencia, a reflexionar antes de actuar, a pensar en el bienestar de los seres queridos, y de sus semejantes, también a amar la naturaleza, recuerda con lágrimas en sus ojos, tantos y tantos momentos de su niñez y juventud, que le marcaron para siempre, su forma de ver la vida, de disfrutar las pequeñas cosas y de afrontar con decisión los problemas y dificultades. Le agradece a Dios y a sus amados padres, los bienes materiales que le dejaron, pero, más aún, sus enseñanzas y su gran legado. Hoy el viejo Maldonado, persona muy prospera, se dedica a ayudar a familias necesitadas, se siente satisfecho y fortalecido espiritualmente, cuenta como en un día de navidad ocurrió el

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milagro de dejar de ser el niño que no quería la Navidad, convirtiéndose a partir de esa fecha en un ser especial, que tenía una gran meta en la vida, agrega orgullosamente, que llevo luz a un reino de tinieblas, donde sus padres caminaban equivocadamente al precipicio de la inequidad y egoísmo, hoy es muy feliz dando ejemplo, paliando las necesidades y angustias de los sin pan, sin esperar nada a cambio, sabe que estas conductas, siempre traen incidencias buenas y positivas a nuestras vidas. Este es mi legado culmina…

LA GRIETA

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i socorro del alma, pueblo valiente, incrustado en corazones rebeldes, anhelos de libertad, ubicado al oriente del rio Suarez, tiene una gran vista, sobre la serranía de los cobardes, muralla inexpugnable que delimita, criterios y vivencias diferentes, de hermanos con memoria, dignos y orgullosos de su pasado y de los otros que viven ignorando del cómo llegaron y como se formaron.

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A principios del siglo, el de las grandes guerras, unos visionarios edificaron una hermosa catedral de paredes de piedra y mármol importado de Italia, donde todos los domingos creyentes y beatos acuden a rezar, las camándulas brillan, destruyendo pecados, que se hacen humo dispersándose en el cálido clima primaveral, terminada la ceremonia dominical, religiosamente los viejos acuden al bar, viejo Berbeo casona antigua, que de sus paredes brotan consignas de libertad, la cerveza fría corre de mano en mano, hago una pausa, limpio mis lentes, levanto la mirada y oh sorpresa a hi está la grieta maldita, la que todos temen que con su funesto aviso, a grito entero señala el camino donde si no hay mejora la catedral de todos, la hoy basílica colapsara. Me apresuro y tomo otro gran sorbo de la fiel cerveza que me acompaña que me sabe a gloria, en momentos tristes y efervescencias pálidas. Pasa don pedro, don Carlos y don simón con gran cara de miedo y preocupación miran la grieta, y los paladares sedientos, que sin duda los animan a pedir el preciado líquido que los anima a volverse arquitectos, maestros de obra, opinadores de oficio, cae la tarde han pasado ya varias horas, miran nerviosos preguntan la hora, sus mejillas calientes, ya muy febriles les recuerdan que ya están pasados, es hora de marchar a casa, donde sus fieles esposas con sermón renovado los esperan furiosas, para desahogar en ellos diatribas hirientes que acogerán sin duda, los viejos bellacos que osaron independizarse una tarde de domingo primaveral. Mientras tanto yo sigo en el bar, paso mi mano por el borde liso del vaso a medias que intuitivamente, giro y giro, movimiento involuntario que se torna cíclico y que me adormece, transportándome a tiempos inmemoriales, donde la vieja casona en tiempos pasados, reunió a los próceres de las primeras revueltas que en inconsciente viaje escucho sin musitar, una suave palmada me despierta del lapsus, diciéndome: despierta amigo, paga la cuenta que ya es hora de cerrar, me levanto y pago, miro la grieta, me voy preocupado de aquel lugar, me rasco la cabeza y pienso, ahora que le digo a mi amada esposa, que me espera con ansias locas de sacarme los ojos, por ser irresponsable y loco, viejo bohemio, que ama su pueblo, mi amado terruño, bonito pueblo, cuna de libertades e inspiraciones como la que hoy tuve muy de mañana, independizándome por un rato de mi fiel compañera, que me espera con su cara patibularia, por osarme un domingo a levantar el codo, en un día bello y soleado, donde hice propuestas a ese gran problema muy de todos que nos agobia, llego a la casa, la puerta se abre y me da más miedo ingresar en ella que mirar la grieta…

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EL PERDON EN LOS TIEMPOS DE LA GUERRA

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l sol resplandeciente de aquel domingo primaveral, anunciaba justicia, las gentes gritaban alegres y proclamaban a los cuatro vientos la libertad de Simón de la casa, los hacendados prestantes maldecían en voz baja las pérdidas que en lo sucesivo les generaría la llegada al poder del partido progresista, el cual en las primeras decisiones de cambio decretaba la abolición de la esclavitud. En todo el territorio de la provincia de Zárate, consideraban nefasta la decisión de abolir la esclavitud, la cual para ellos era sin duda una de las tantas represalias que el ejecutivo nacional iba a tomar en contra de los partidarios del partido único, el predestinado por los designios divinos a portar el faro de la moral, las buenas costumbres y mantener incólumes los derechos consolidados de las gentes de bien, pero de bien adentro del averno.

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Admitían que la liberación de mano de obra era injusta y contraproducente por tergiversar el orden constitucional establecido, no les hacía para nada gracia que el pueblo celebrara, en sus obtusos pensamientos consideraban que la ignorancia reinaba, se santiguaban diciendo en voz baja con gran sentimiento Dios misericordioso perdónalos porque no saben lo que hacen. Simón de la casa, era un hombre fornido de tez morena, muy inteligente de aproximadamente un metro con noventa, el cual hacía poco había cumplido veinticinco años, era muy virtuoso sobresaliendo cada domingo en la misa dominical, siendo la voz cantante del coro de la iglesia, a toda la feligresía les agraciaba, la sensibilidad artística de Simón de la casa, además de cantar interpretaba el tiple, la guitarra, ese domingo en la plaza principal de la ciudad, de pie junto al arco principal de flores engalanado para la ocasión, con su vestido de paño inglés donado por la parroquia, su mano arriba con su sombrero negro de terciopelo de copa saludaba a la multitud, que lo vitoreaban en señal de cariño, al fondo en la esquina de la plazuela, los hacendados disociadores lo insultaban entre dientes. El cantinero Manuel Orduz amigo de farra de simón de la casa, sonreía con gran satisfacción de ver a los hacendados, rabiar y comerse su orgullo, esgrimiendo a viva voz, su añoranza por los viejos tiempos, donde reinaba la paz y el orden reglado por los designios divinos. Por conservar los beneficios, algunos hacendados se alegraron notoriamente, cuando años más tarde estallaba la guerra civil, la cual sembraba gran violencia, odio y resentimiento en la feligresía de la provincia de Zárate. La tarde del domingo fue de celebración, los alcaldes de los pueblos aledaños, recién postulados acudieron con sus comitivas, el ron, el aguardiente y la chicha, se repartía por doquier, la población estaba alegre, ya que además el festejo cívico de la proclamación de libertad de Simón, se celebraba a la par, con el día de San José, día típico donde los labriegos exponían los productos de sus parcelas efectuando arcos con una gran variedad de animales, frutas y artesanías que comerciaban con gran entusiasmo. Simón ya libre festejaba a rabiar su nueva condición de ciudadano con igualdad de derechos que sus antiguos amos, bailaba, cantaba y derrochaba tanta energía que contagiaba a propios y extraños, la fiesta trascendió hasta la madrugada, cuando las comitivas regresaron a sus pueblos, comentaban a sus copartidarios sobre el derroche de alegría del ex esclavo Simón.

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El evento de liberación de los esclavos no le hacía ninguna gracia a Genaro Montiel, hombre taimado, riguroso que defendía a ultranza los principios de propiedad, producción y abundancia, su odio visceral hacia los progresistas era tan evidente, que cuando se encontraba con alguien conocido que no comulgaba con su pensamiento se cambiaba de acera, el día de la liberación de Simón, acto público, divulgado en la comarca, se retiró a lo más alto de la montaña, a cazar, pero más que eso fue a rumiar su rabia, por el sacrilegio que el nuevo partido de gobierno les estaba haciendo, con sus reformas al viejo orden, al verdadero, al impoluto, no entendía por qué la iglesia de Zárate, patrocinaba y celebraba con la feligresía la liberación del esclavo, cantante el artista que con su voz entusiasmaba a las gentes a ir a iglesia, allá desde lo alto escuchaba a lo lejos, el sonido de los fuegos pirotécnicos. Genaro Montiel en su ceguera política juro dar su vida por la liberación de su pueblo, se prometió a sí mismo, luchar con denuedo por retomar el poder y acabar de una vez por todas, con los enemigos del caos, estaba convencido de que el poder lo habían ganado con ayuda de satanás, por eso cambiaban todo lo correcto, para satisfacer al maligno, su posición radical, con su ignorancia política lo hacía un energúmeno. Pasaron algunos meses y Simón de la casa como se le conocía, ejercía con todas las de la ley, su condición de ciudadano libre, desplegaba a plenitud sus derechos constitucionales, por lo que animado por sus amigos y parientes había decidido, difundir su arte; Su talento era reconocido por toda la comarca, sus dotes de artista integral, aprendido en la academia de los jesuitas, lo quería difundir, puesto que consideraba que la juventud necesitaba de esparcimiento sano, para alejarlos de las mentes bélicas que pululaban por doquier, con un pocos ahorros que tenía, alquilo un local cerca a la iglesia, donde pretendía iniciar las labores de instructor de arte, enseñando a los menores clases de guitarra, piano, bandola, tiple y canto lírico, destrezas que había aprendido de sus maestros jesuitas, quienes lo educaron y formaron en esas lides, por recomendación del párroco local mando hacer unos plegables anunciando su pequeña academia, publicidad que le fue hecha a un bajo precio en la imprenta de los hermanos Rodríguez, muy conocidos en Zárate por tener un amplio sentido de la solidaridad, en toda la provincia reinaba la paz, la alegría y un ambiente de optimismo que expresaban sus gentes, por los nuevos vientos de cambio.

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No se había cumplido el primer año de gobierno cuando estalló la guerra, el nerviosismo reinaba en cada hogar, la incertidumbre de las familias sus tristezas, se reflejaban en los rostros de hombres y mujeres que con desazón sabían del inexorable des vértebra miento familiar, todos los hombres fueron en listados por el gobierno, situación similar efectuaba la oposición que sin ningún miramiento sumaba adeptos unos por la fuerza y otros voluntariamente engañados por sus patronos que multiplicaban mentiras y vejámenes en contra de la autoridad gobernante, la guerra termino diez años después, en el extenso territorio de Zárate solo se veían viudas, con caras tristes, frecuentando de manera diaria las iglesias, expresando tristezas y desengaños, la curia reconfortaba a sus creyentes recurriendo a la divinidad, diciéndoles que la confrontación de los hermanos se debía a designios divinos, que todo era voluntad de Dios, que estaba enojado por la desviación del camino reglado dictado por la divina providencia. En los diez años que duro la guerra en la provincia de Zárate, de confrontaciones, de guerra fratricida, inerte, Genaro Montiel jugo un papel muy preponderante y sanguinario, al cual le temían por su ferocidad y sevicia como trataba a sus enemigos, quien caía en sus garras pocas oportunidades de vida tenía, debido a su fiereza que mostraba porque se ufanaba de estar bendecido, por ser el guerrero de Dios, siempre iba al frente sin mostrar compasión con los vencidos porque consideraba que los del bando contrario era los defensores del mal, en una de esas batallas Gerardo Montiel, el predestinado, el ungido perdía un brazo y un ojo, heridas que se le infectaron dejándolo ciego, afectándole la medula espinal que le afecto el movimiento de sus extremidades inferiores dejándolo inválido, abandonado por su propia tropa, en un hospital de caridad, en este sitio permanecía quieto como alma en pena, enajenado totalmente del mundo que lo rodeaba, con su mirada fija en la viga principal de la sala blanca pintada con cal, que le recordaba su seco olor, ya que era unas de las sustancias que ordenaba emplear contra los vencidos para que les echaran en los ojos y gargantas para ahogarlos y no gastar en balas. Simón de la casa, no había dado su primera clase formal cuando estalló la guerra, como ciudadano en ejercicio fue reclutado de inmediato, entrando hacer parte de la banda de guerra del ejército oficial, por su fortaleza física le asignaron la corneta y la bandera gobiernista, la cual portaba con orgullo y fuerte convicción patriota porque, gracias a la nueva constitución, había conseguido el reconocimiento como ciudadano, su disciplina y obediencia fueron ejemplo a seguir.

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Cuando termino la guerra regreso a Zárate donde continuo con la docencia cultural, llevando entretención a los hospitales de caridad paliando la tristeza de los combatientes, en una de esas visitas reconoció a Genaro Montiel, lo observo con temor, pero pronto se dio cuenta de que la guerra lo había dejado hecho una piltrafa humana, aparte de su ceguera, no podía hablar y había perdido la memoria, Simón de la casa se le acercó y en vez de sentir repulsa, lo observo con compasión, no tenía odio, ni animadversión alguna, al contrario, no le nacía decirle algún improperio, sabía de su valentía en el combate de su arrojo, pero también estaba convencido de su mala y equivocada educación parcializada que había tenido. Para Simón Genaro Montiel combatía con una fe inquebrantable por sus ideales, los cuales eran maquiavélicamente manipulados por la jerarquía de su partido político, Simón a partir de ese día lo visitaba con frecuencia y le paliaba sus tristezas, interpretando la guitarra que Genaro atentamente escuchaba, pasaron algunos años y Simón se llevó a su casa al viejo y marchito Genaro Montiel, allí con una voluntad de servicio incondicional logro recuperarlo parcialmente de sus dolencias, logrando Genaro Montiel recuperar su memoria, al ver la bondad de su nuevo amigo, su desinterés le pidió perdón, después de un proceso exitoso de paz. Genaro Montiel recuperó sus grados militares y pesé haberse estabilizado emocionalmente, opto por llevar una vida tranquila, austera, cambiando notablemente su carácter, agradeciéndole a Simón de la casa su amor incondicional, su desapego por lo material, aprendiendo de Simón su gran espíritu altruista de ayuda con los más necesitados, a si vivió Montiel hasta el final de sus días, con lo que no contaba Simón de la casa era que Genaro Montiel tenía una gran fortuna, representada en acciones, haciendas y títulos inmobiliarios que este había amasado en su equivocada carrera, como militar, habiendo obtenido el grado de coronel, una vez recupero la memoria Montiel entablo comunicación con sus abogados, sin que Simón se diera cuenta Montiel lo había nombrado como su heredero legítimo y único de todas sus propiedades. Una vez fallecido el Coronel Montiel, a los pocos meses, llego una comisión de abogados, que citaron a Simón a la notaria única de Zárate, allí le hicieron saber sobre los pormenores de su visita, de su citación, le hicieron saber que por ser el benefactor del coronel Montiel como era reconocido en su bando político, este en agradecimiento por sus grandes valores

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filantrópicos, y por llevar a tan inmaculada instancia el concepto del perdón, el coronel Montiel, había tomado la decisión de heredarle todos sus bienes, Simón anonadado, dejo caer unas lágrimas, y se notificó de su nuevo estatus, pasaron algunos meses y Simón se asesoró con la empresa francesa de violines la rúe, quienes lo asesoraron para montar en su amada provincia de Zárate la soñada orquesta filarmónica. Simón vivió por muchos años, siendo el mecenas, de su provincia, a quien se le atribuyen grandes obras, como el teatro de la ópera de Zárate, obra de gran virtuosismo arquitectónico, hoy se le recuerda como el gran don Simón de la casa, otros más carismáticos como san Simón el apóstol del perdón

Capítulo 2 SEGUNDA CUPULA MAGICA, POEMARIO.

LA CASONA.

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Los que vivieron y crecieron en ella a ellos los vieron llorar amargamente con nostalgia sentida de una infancia bien vivida los que vivieron y crecieron melancólicos la observan, a la vera del camino. Agrietada y vieja, con sus cimientos ya vencidos. Unas lágrimas afloran, en el doliente consciente, que la observa ensimismado escudriñando pasados añejos, buenos tiempos, que como los buenos vinos se degustan lentamente, sus tapias viejas esperan

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tranquilas el paso inexorable del tiempo implacable, intuyendo su destino, los que vivieron y crecieron la extrañan fuertemente, en su cosmos, los fantasmas se deleitan gratamente con los paliativos de amor que les profesan sus que rientes, de sentir que los recuerdan. Los que vivieron y crecieron, a ellos los vieron llorar, amargamente, recordando a sus viejos que les prodigaron una infancia bien vivida. Desolada esta la fortaleza de amor, no hay más que decir, que cada cual le profese respeto. Oh casona vieja, oh casona hermosa. Portentoso recuerdo, de quienes vivieron en ella…

SOCORRITO QUERIDO

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. En una noche tranquila de luna llena, en el pueblito libertario La luna cansada de estar colgada en su cielo eterno, como un gran farolito, Se hizo inspiración y a manera de susurro, le dijo al viejo bohemio: coge tu guitarra y ponle música, a estas sentidas letras que le expreso y canto a este tu hermoso pueblo: Socorrito querido, desde a aquí yo te admiro, Tus casas coloniales orgullo del pasado, De aquellos años viejos, que ya no volverán… Tu semblante sano, con aires añejos, Evocan gloriosas memorias, de dignidad.

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Cuando me siento bella, rozagante y llena, Miro tus calles, tus parques tu entorno, Que, como un gran espejo, reflejan mi realidad. Socorrito querido, desde aquí yo te admiro, tus balcones floridos, testigos mudos de tu historia, vieron formar en tus calles, a millares de gentes, con ideales altruistas de libertad. Soy fiel testigo de tu gran pasado, De tu hermoso presente, Pueblito hermoso, remanso de paz. Cuando en las madrugadas me retiro, como fiel centinela, dejo consigna, A mi compañero sentimental, Que te cuide, proteja y abrigue sin sofocar, Manteniendo ese hermoso clima, Para bien de sus hijos, que, con sabiduría, sapiencia, No pierden el norte, del legado altruista de sus fundadores, De justicia, respeto y libertad. Como el farolito que puso mi Dios, Sigo expectante, vigilante y celosa De tu gran estructura, moral y espiritual. Socorrito querido desde aquí yo te admiro, iluminándome de dicha, disfrutando tus logros, como ese que dice: Pueblo Patrimonio de Colombia, joya rodeada de naturaleza, cultura y de paz.

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ZAPATOS ROTOS.

Zapatos rotos de caminante incansable, que se traga los caminos, Zapatos que andan y desandan, Trayectos inconclusos, Zapatos que imploran caridad, soportando pesos físicos y conciencias intranquilas. Zapatos que se resisten de manera épica, al inexorable tiempo que hace mella, sin distingo alguno, en voluntades racionales, inertes inmersas en un todo. Zapatos rotos, indignos del pudiente, Que, con mirada desdeñosa, clausura cuando quiere, Zapatos rotos que caminan junto al viento,

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Como un binomio de conveniencia, atenuando su funesta realidad. Gracias zapatos rotos, tesoro de los necesitados, desgraciados y desposeídos, paliativo indispensable en el trasegar humano.

DOS GALANES

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Dos Galanes, dos varones, dos historias que contar, dos valientes, dos conciencias, que, como rocas, no se dejaron avasallar, dos Galanes bien pensantes, diligentes, señalaron un camino, dos ausentes inmortales, son conciencia permanente, de todo un pueblo, que, en ocasiones, pierde su camino, por causas leves pasajeras, miedos, mentiras, amenazas, mucho más,

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El tiempo inexorable, marchita los recuerdos, Apaga causas chicas, fortalece y acrecienta pensamientos, de insignes hombres, como el de estos dos Galanes, valientes, siempre valientes, sin mácula alguna, de ideales nobles, que, como antorchas inmortales, perduran en el tiempo, Dos galanes, dos colosos siempre firmes, Incólumes en la historia de un gran pueblo, de ese pueblo, siempre recto muy honesto, que los recuerda, con nostalgia, gran respeto, por ser mártires, portadores de ideales, del pasado del presente, del futuro, de valores irrenunciables de justicia y libertad. Dos varones, dos galanes, dos historias, que contar, tatuadas en el alma, la conciencia, y en los recuerdos, de un gran pueblo, que reconoce, exalta sus legados, de rectitud, convicción y pundonor, Dos varones, dos galanes siempre inmortales, que no sucumbieron ante el mal, dos varones, dos galanes dos insignes que imitar, dos varones, dos galanes…

MARZO 16

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Una mañana fría de un mes de marzo, más exactamente un dieciséis, doña manuela con voz de mando, rompió el edicto del rey. La gente envalentonada, alineando pensamientos, coincidentes, convergentes, Como enjambre enfurecido, al tirano corrió, Personajes emblemáticos, colosos e indomables, ofrendaron con sus vidas, los anhelos de libertad, han pasado ya tres siglos de esta gran gesta histórica, que, como huella imborrable, perdura en las mentes y conciencias, de ese memorable mes de marzo, más exactamente un dieciséis.

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Galanes, Alcantuzes, Molinas y Beltranes, se acrisolan en la historia, vida y pensamiento, de este orgulloso pueblo, estructura de mi gran nación, Patria Colombiana, amada y soberana, Libre y democrática, que origino sus bases, en la gallardía de las gentes de esta bella historia, que, en corolario y Génesis, fue un día de un mes de marzo, más exactamente un 16.

MUJER

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A ti mujer bella y amada, Inspiradora de causas nobles, Sensible, rozagante y pura, Me subyugo ante la majestuosidad, Que representas, imagen y semejanza del gran creador, Bella, bella entre las creaciones del universo, Con tu luz resplandeciente, iluminas el entorno de los hombres, Compañía agradable, perenne e infinita, haciendo de la vida una bella melodía, A ti mujer bella, valiente y altiva, Que, con su sola presencia, refrescas y anima, La soledad de los vencidos, a ti mujer bella y amada,

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Déjame compartirle con humildad estos mimos escritos, Para ti, mi hermosa dama.

ANCLA Como ancla pesada, inerte y fría, Me dejo llevar a la profundidad de tus sueños, Para desde allí espiar y comprender de antemano tus anhelos, Sorprendiéndote, día a día, siendo indispensable y único, En el jardín de tus afectos.

EN UN CEREBRO En un gran bote de papel navegan mis neuronas pensativas, reman presurosas, bogando a contracorriente, en el gran torrente sanguíneo, presurosas diligentes, siempre alerta, buscando afanosamente el mar de la tranquilidad, para fondearse en puerto soñado, y una vez allí, poder reflexionar sin afujías, construyendo ideas argumentativas, de su estado soñado de luz, donde impera el raciocinio, y el pensamiento crítico, evitando en su travesía, a los bárbaros prejuicios, que, en sus barcazas negras, enrarecen el ambiente, imponiendo a la fuerza, dogmas viejos, miedos eternos, verdades a medias, para constituir su estado nebuloso y oscuro, donde campea la ignorancia y la obediencia ciega.

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NOBLEZA Nobles son las brisas, que llevan agua al sediento, Nobles son las brisas, que, al velero a buen puerto encaminan, Nobles son los hijos, que iluminan el camino, De sus padres en el ocaso de sus vidas, Nobles las conciencias de los hombres, que ignoran las ventajas del astuto, Magnificando la equidad y la justicia, Nobles las mujeres, que embellecen, edifican y suavizan, el recio mundo en que vivimos, Noble quien hace un alto en el camino, Desandando el sendero caminado, cuestionando sus errores, corrigiendo sus defectos y mejorando sus sentidos.

NOSTALGIA. De tres zancadas galopantes me acerque al frio ocaso del sol en su agonía: allí en la pasividad de las almas muertas; sentí, la nostalgia marchita de mis viejos. Dos seres míticos de luz iluminan mi camino Con la cruz me señala el sentido de la vida; Los pecados añejos y la conciencia intranquila Justifican la malea burla de una insana sociedad. Con sus pasos cansinos lamentos de muerte;

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traspiro bocanadas de humo intranquilo que busca refugio sin pedir permiso. En entes vacíos, muertos en vida, pero danzan las calumnias, carentes de justicia; en tiempos nefastos, de apocalipsis mentirosos.

PROVINCIANO. Sin saldo, el infante resurge, en otras tierras lejanas con pan provinciano le dicen sus pares el con orgullo resalta su estirpe. Siempre alerta zanja problemas reducidos y magnos en su avatar protege a mi niño valiente le pide su madre al altar Dejo mi pueblo hermoso y digno Con gran historia elogiada en su gente corales de niños interpretan tu himno Que en la lejanía retumba en mi mente.

Crece hijo mío voluntarioso con rectitud y sapiencia prolija no desistas nunca, deja huella camina erguido, con dignidad aplica el sentido correcto a tus cosas y condúcete con lo que te llevaste puesto honestidad, respeto, lealtad

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y el amor incondicional de tu familia provinciana.

VIDA. La vida es hermosa consérvala son consejos de gentes valiosas no desanimes, aunque enhoramala el mundo sufra ante conductas dolosas. Vete violencia fratricida, violencia mortecina, Desbordada, sin temor y sin vergüenza La justicia, sin espada y sin balanza Sucumbe ante el horror que la incrimina En vivencias humanas es inútil consolidar proyectos El hombre pensante se torna canoso La vida es corta y el tiempo engañoso.

DIGNIDAD

Montañas escarpadas, recias Que moldean voluntades Serranías que nombran de cobardes, de historiales negros, De hombres dignos, nativos de estas tierras, Que prefirieron acortar, el trayecto en esta vida, antes de sucumbir a la ignominia y destrucción de sus proyectos e ideales, a causas ajenas, lejanas

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de reinos en decadencia a merced de los pecados capitales.

COLOMBIA UNIDA. Colombia unida buscando sueños, Olvidando afujías y desconsuelos, De historias tristes, siempre presentes, Que todo un pueblo quiere olvidar, Dejando de un lado la incertidumbre, Sentados todos en un mismo umbral Colombia unida soberana tierra, Rica en colores y en mil sabores, Componente de un todo multirracial, Donde las etnias ricas muy variopintas, Anhelan sedientos tragos de paz, Quisieran todos nuestros hermanos, Vernos unidos, abrazo y beso, Digno de un pueblo multicultural, Colombia unida buscando sueños, Con mirada al frente, sin pestañear, Pensando siempre en nuestro presente, Reinventándonos todos para mejorar.

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Colombia unida buscando sueños, Sepultando afujías y desconsuelos, Animando al tímido y al temerario, A pasar la página y buscar la paz. Colombia unida buscando sueños Piensa en el encuentro de dos corrientes, Muy antagónicas en su pensar, Vestidas de trajes multicolores, que dan confianza en su interactuar, Colombia unida buscando sueños, Piensa en el silencio del inocente, que mordió sus labios para no gritar Hermano mío, hermano loco, Pasa la página, dame un abrazo, Canta conmigo a grito entero, Alabanzas vivas, llenas de paz. Colombia unida buscando sueños…

LA CABRA.

Del Chicamocha al plato Vestida en rojo sangre escarlata, la pepitoria afloro, Como plato exquisito, en memoria de su ancestro, a los comensales inspiro. Una gran cabra Montañez, De rebeldía impetuosa, Con aires de gran diosa, Acudió a la sensatez. Con libertad perentoria,

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Y apetecida por paladares exquisitos, Huyéndole a la olla mortuoria, Extrañando a sus cabritos, Entonces decidió. Con cabriolas elegantes, Recorriendo la montaña interminable, Con gran salto formidable, Al restaurante cayó, En modo de minotauro erguido, Con bandeja en mano, A la mesa exclamo: Es mejor servir que ser servido, Les ofrezco vegetales, vino, pan y miel.

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JUEGO DE PALABRAS

P

aco y Micaela dos alumnos de la escuela mixta municipal, exponen a su profesor de español Manuel Montufar su ideación del juego de palabras de la A a la Z, el los escucha atentamente, tomando la palabra Micaela, quien expone que el juego en en mención consiste en escoger las letras del abecedario, empezando por la letra A, que permitan formar palabras consecutivas formando una narrativa que utilice ojalá el menor número de conectores, Paco pide la palabra, interviene y dice: que se puede jugar en grupo o individualmente, y cuando un equipo o participante culmine su trabajo, deberán escoger a un representante, cuando se trate de un grupo, en el caso individual el participante validara lo hecho ante el jurado o encargado de la escogencia, el expositor/a memorizara la frase y la recitara lo más rápido posible, ganara quien la culmine sin equivocarse, pueden ayudarse en el diccionario y ganara quien mejor lo exponga, a criterio evaluador del profesor Montufar, acto seguido le exponen el juego de palabras desarrollado por ellos. El profesor muy emocionado los felicita, diciéndoles que le parece muy ingenioso y creativo, ya que les incentiva el sentido exploratorio a los estudiantes, por consultar de manera asidua el diccionario, generando el enriquecimiento léxico de los concursantes al juego. Acto seguido, el profesor lo fija en la pizarra, y lo anuncia, como uno de los concursos para la semana cultural, del centro educativo, como ejemplo para conocimiento de todos los estudiantes así:

Ángel Aluno Álvarez Azcarate, avaro, ambicioso, archivero archivista archiva actas arábigas aragonesas adjuntas al arrabal de Andalucía. Benito Basualdo Barrancos Batistuta bellaco, borracho, barbero, berberisca, barbea borregos, blancos, beneficiando, a beduinos, bulliciosos, que van a Bahréin. Carlos Cecilio Conejo Contreras, cauto caballeresco, cantor, cantinero, canta consignas, candentes, contra corruptos, conspiradores, callejeros cartagineses. David Dionisio Duran Dinteles, débil, denigrante, doctor doctoreado, doctorea dogmas, difíciles, dubitantes dantescos, decadentes de Dublín. Ernesto Eustaquio Estupiñán Escudero, escuálido, estudiante, ecónomo economista, economiza elementos, exóticos exuberantes, exportados a Estambul.

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Fabián Funesto Flores Funes, fresco fullero, filosofo, fisiologista, fisióloga, fragmentos fachos, fascistas, folletinados furtivamente por federalistas. Germán Godofredo Gómez Gutiérrez gordo gangoso godista godesco godoguea geopolíticamente gilés gendarmes grotescos guardianes garantes de la godofreda Hernán homilio huertas hincapié hereje holgazán Hechicero hechiceresco hechiza histriónicamente humanos homofóbicos hereditarios humillativos. Iván Ignacio iglesias Iturbe ínfimo indocto inspector inspectorizado inspecciona inusitadamente informes integracionistas interculturales iberoamericanos. Juan Jacinto Jiménez Júrales, Joven juicioso juglar juglaresco juglea jubilosamente jergas juiciosas jerárquicas japonesas. Lenin Luciano león Londoño, loco lituano Labrador labradoresco labra libremente lirios lindos lozanos para Luciana la literata. Norma Nidia Núñez Nogales necia noctámbula narcótica, narcotiza nuevas neurologías nocivas nefastas, negadas en nueva nurencia. María Martina Morales Mojica maluca médica militarista medica minúsculas muestras morfina das metiéndose maquiavélicamente en mentes martirizadas. Óscar Orlando Ostos Ospina, osco, opaco operario operador, operadorezco, opera operetas organizadas oportunamente, obnubilando opciones opuestas ofensivas al opus dei Pedro Pablo Pérez Parra, pobre patojo pintor pintoresco pinta paisajes para poder pintar a París. Ramón Reinaldo Rueda Rivera, recio rufián rufianesco rufianea refranes rabiosos retando rústicamente rimas románticas recitadas por rumanos residentes. Saulo Samuel Suárez Simancas sobrio sociólogo sociolingüista socióloga sofismas socráticos simplificados sacados subrepticiamente de los subterráneos Siberianos Tomas Teodoro Trujillo Taylor, terco taimado, tintor, tinturesco, tintura, túnicas turcas terracotadas, tendidas en tejados tunecinos. Uriel Ufacio Ulloa Uspes, único utópico ungido uribista Uribea úlceras urticariales. Ultranacionalistas usadas en el ubérrimo. Venancio Vicente Velilla Vaca, valeroso virólogo virol virulento, virulea, virus virales, vaticinando, vivencias vacuas en las viudas venecianas.

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Capítulo 3 TERCERA CUPULA MAGICA ÁLBUM ILUSTRADO EL CLAN DE LOS CARDINALES

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A

l inicio de los tiempos, en un mundo resplandeciente de ventanas de cristal, de un intenso azul profundo, de techo redondo, convivían cuatro hermanos muy antagónicos en su pensar, siempre discutían, sin construir consensos, una vez se miraron a la cara y cansados de sus desacuerdos decidieron respetarse y vivir en paz, fue una decisión espontánea, de franca fraternidad decidiendo sin imposiciones de ninguna índole, fundirse en un gran abrazo, perenne e inmortal, donde viven en completa armonía a perpetuidad, esta es la historia de cuatro hermanos muy intuitivos, llamados oriente, occidente, norte y sur o clan de los cardinales…

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TANGARA.

Tangara que tangara Sofía canta Tangara que tangara Sofía salta Tangara que tangara Sofía danza Tangara que tangara Sofía juega. Que susto me da Saltar en un pie Que susto me da Danzar con dos pies Tangara que tangara. CHIFLÍN Y CHIFLÓN.

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Chiflín y chiflón dos vientos distintos con un gran corazón tienen, amigos comunes las nubes, la luna y el sol desde lo alto se divierten elevando cometas, levantando sombreros cerrando ventanas, refrescando a los niños las niñas y abuelos chiflín y chiflón que divertidos son.

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FIN

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