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Desde la Sexta Circunscripción #70

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DESDE LA

CIRCUNSCRIPCIÓN Año 4, No. 69 / 30 de septiembre del 2026

El Voto Mexicano No Pertenece a un Partido Específico MUESTRAN IGNORANCIA JURÍDICA Y AFECTACIÓN POLÍTICA

Ataque a Doble Nacionalidad Omite Ciudadanía


DESDE LA

CIRCUNSCRIPCIÓN

El estrangulamiento de los derechos migrantes: La imagen simboliza la asfixia política y legal que sufren los connacionales en el extranjero. Al penalizar la doble nacionalidad por una grave confusión legislativa con la doble ciudadanía, se 'ahorcan' las aspiraciones y los derechos legítimos de quienes mantienen vivas sus raíces con México.

oranda Nuestra Identidad Aporta Valor Desde la Sexta Circunscripción es un proyecto informa vo producido y dirigido por la Ex Diputada Federal Migrante de la LXV Legislatura Nora Oranday Coordinación General: Andrea María Guzmán Mauleón Concepto editorial y diseño: Joaquín Sandoval Contreras www.sextacircunscripcion.com / revista@sextacircunscripcion.com

Los artículos publicados son responsabilidad de sus autores .

Miembro de la:

www.sextacircunscripcion.com

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Carta de la

Editora

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ienvenidos a la edición número 70 de nuestra revista. En esta entrega, nuestras páginas tejen la compleja realidad de la experiencia binacional, una iden dad compar da que trasciende fronteras y redefine constantemente nuestro presente. Abrimos con el agudo análisis de Heriberto Galindo Quiñones sobre las inicia vas en torno a la doble nacionalidad y ciudadanía, cues onando cómo el exigir su renuncia para aspirar a cargos públicos reaviva debates sobre soberanía, lealtad y derechos de la diáspora. El peso polí co será decisivo de cara a las elecciones intermedias de Estados Unidos en noviembre del 2026, donde el voto de origen mexicano demostrará que no es un electorado cau vo y que sus prioridades económicas y migratorias definirán el control del Congreso. La relación transnacional también exhibe retos urgentes: El retorno de adultos mayores que, tras décadas de trabajo en el norte, encaran serias encrucijadas de salud, jubilación y reintegración social. Por otra parte, el alarmante ecocidio del Río Sabinas en mi natal Estado de Coahuila, cuya sequía por ac vidad minera impide cumplir la cuota hídrica binacional, detona una crisis geopolí ca que arruina agricultores y desata la migración. Frente a la adversidad, resignificamos la memoria. El 12 de octubre nos recuerda que América es mucho más que un país: es resistencia indígena y diversidad con nental. Con esa misma fuerza humana, Andrea Guzmán relata la conmovedora historia de Vicente Salazar, el diseñador coahuilense que sobrevivió al 11 de sep embre arriesgando su vida para salvar a una compañera, demostrando que la solidaridad siempre vencerá al miedo. Reciban afectuoso saludo de este equipo de trabajo y del mío propio. Gracias por su apoyo a nuestra publicación.

Nora Oranday EDITORA

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MUESTRAN IGNORANCIA JURÍDICA Y AFECTACIÓN POLÍTICA

Al Combatir y Afectar la Doble Nacionalidad Ignoraron la Doble Ciudadanía Por Heriberto M. Galindo Quiñones

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ras la aprobación que se dio en la Cámara de Diputados, respetuosamente expongo que escuché y leí las expresiones relacionadas con la doble nacionalidad, empezando con las que pronunció la Presidenta de la República, Claudia Sheinbaum respaldando su inicia va de reforma para impedir las aspiraciones y las intenciones polí co electorales de las personas que poseen la doble nacionalidad y que quisieran acceder a posiciones polí cas de dis ntos niveles en nuestro país viviendo en el extranjero. También me enteré que se le hicieron algunos ajustes de úl ma hora a la inicia va original para propiciar ciertas flexibilidad o apertura, pero también observé que la argumentación se sustentó de manera parcial y sesgada y que en un debate muy pobre únicamente se mencionó, por cierto que hasta la saciedad, la pretensión presidencial de afectar los derechos de quienes poseen la doble nacionalidad, y ello se hizo con suma ignorancia jurídica y con la deliberada afectación polí ca hacia las y los migrantes poseedores de la doble nacionalidad, dejando de lado el concepto de la DOBLE CIUDADANÍA que, dicho sea de paso, debería ser lo más importante a esgrimir en este alegato. Por cierto que no leí ni vi ni escuché en los medios de comunicación social ni en las Cámaras legisla vas ni en las conferencias mañaneras hablar del espectro completo, es decir de los dos conceptos que enen qué ver con este asunto cuyo debate debió de ampliarse antes de que la inicia va fuese votada en el pleno legisla vo, para que se hubiese discu do con mayores seriedad y abundamiento y se esclarecieran los conceptos sobre lo que es la doble nacionalidad y lo que es la doble ciudadanía, que no se ven laron ni siquiera de manera superficial y mucho menos a profundidad. Esto es grave porque al parecer a la Presidenta de la República no se le explicó ni orientó debidamente al respecto, ya que tener

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doble nacionalidad es un derecho que no debe proscribirse, reducirse o menos aún eliminarse o afectarse polí camente en contra de quienes habiendo nacido en el extranjero pero siendo hijas, hijos o descendientes de padres mexicanos que residen fuera de México pero enen sus derechos a salvo. El problema se generaría con quienes tengan la ciudadanía extranjera y la ciudadanía mexicana, es decir la doble ciudadanía, situación que se presenta en menor escala y sobre todo en las fronteras, por la existencia de compatriotas nacidos en el territorio mexicano o en el extranjero y enen doble residencia, con negocios en ambos países, con inversiones y pago de impuestos lo que les permite poder obtener la ciudadanía, e inclusive hay quienes enen las acreditaciones electorales y suelen votar en las elecciones de las dos naciones lo cual podría ser discu ble y sujeto de una controversia jurídica, pero se dan casos de esta naturaleza. La prohibición legal existe y debe con nuar exis endo para quienes enen la doble ciudadanía y aspiran a par cipar en polí ca en México más no para quienes poseen la doble nacionalidad y pretenden buscar posiciones de po polí co y electoral. Estos úl mos tenían y deberían con nuar con sus derechos a salvo. Quien ene doble ciudadanía y desea par cipar en la vida pública mexicana debe renunciar a la ciudadanía extranjera. Eso está vigente en la legislación actual. Me siento obligado a exponer que en mi desempeño como Diputado federal integrante de la 56 Legislatura del Honorable Congreso de la Unión que aprobó el otorgamiento de la doble nacionalidad, voté a favor de que se otorgara este derecho a los descendientes de nuestros compatriotas que viven en el extranjero, por haber considerado a aquella inicia va como un avance por su significado en el otorgamiento de mayor jus cia y como una extensión de los


La doble nacionalidad, representada en dos pasaportes, llega al centro del debate político mexicano ante la posibilidad de limitar el acceso de ciudadanos binacionales a los cargos de mayor responsabilidad del país.

derechos que les corresponden a nuestros descendientes que son nuestros connacionales que nacieron y viven en el extranjero pero que enen ascendencia mexicana. Como Cónsul General de nuestro país en Chicago, Illinois, tuve el honor y la sa sfacción de hacer entrega de los primeros cer ficados de nacionalidad a muchos paisanos, mujeres y hombres que enen raíces mexicanas pero residían y residen en los Estados Unidos. La ciudadanía en cambio la otorga legalmente el país donde se reside y en el que no se nació, pero ello procede después de haber obtenido la visa de residente y después de cumplir con

una serie de requisitos conforme lo establecen las leyes y los intereses de cada país. Tengo la esperanza y el deseo de que el Senado de la República tome nota y valore estas reflexiones con el fin de que se legisle correctamente y no se afecte a tantos millones de descendientes mexicanos que verían lesionados sus derechos. Como muestra de mi congruencia y de mi coherencia expreso que durante el empo en el que me desempeñé como Senador, defendí y exalté la labor, el esfuerzo y el honor de los migrantes mexicanos muchos de los cuales son madres, padres y abuelos de quienes poseen la doble nacionalidad.

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América no Sólo es Estados Unidos Columbus Day o Día de la Resistencia Indígena Por Ana Arroyo

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l 12 de octubre con núa siendo una fecha atravesada por dis ntas memorias. En Estados Unidos se man ene como Columbus Day y en México se conmemora oficialmente como Día de la Nación Pluricultural. En otros lugares se habla de Día de los Pueblos Indígenas o Día de la Resistencia Indígena. Más allá de los nombres, la fecha obliga a revisar una idea que con frecuencia se pierde en el lenguaje co diano. América no es sinónimo de Estados Unidos. Inmigrantes europeos generalizaron el nombre. América es un con nente amplio y diverso que comprende Norteamérica, Centroamérica, el Caribe y Sudamérica. Sus pueblos, lenguas, culturas e historias no pueden reducirse a la experiencia de un solo país. Para los mexicanos que viven en Estados Unidos, esta precisión ene además una dimensión contemporánea. Su migración ocurre dentro del mismo con nente americano y forma parte de una historia de movilidad, intercambio económico, mes zaje y transformación social que comenzó mucho antes de las fronteras actuales.

Una fecha que cambió de significado El 12 de octubre de 1492 marca la llegada de la expedición de Cristóbal Colón a las islas del Caribe. La Biblioteca del Congreso de Estados Unidos señala que aquel desembarco inició una nueva etapa de exploración y expansión europea. También documenta que los pueblos indígenas ya contaban con sociedades, sistemas polí cos, conocimientos y culturas complejas antes de la llegada europea. Por eso, la interpretación de la fecha ha cambiado con el empo. En México, el an guo Día de la Raza fue sus tuido oficialmente en 2020 por el Día de la Nación Pluricultural, con el propósito de reconocer la diversidad indígena y afromexicana del país. En 2025, el Senado aprobó una reforma para denominarlo Día de la Nación Pluricultural y Mul étnica, aunque el proceso legisla vo quedó pendiente en la Cámara de Diputados. En Estados Unidos la historia es diferente. Columbus Day con núa siendo un feriado federal y aparece así en el calendario oficial de 2026. Paralelamente, numerosos gobiernos estatales y locales han adoptado o reconocido

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el Indigenous Peoples' Day, reflejando una discusión más amplia sobre la manera de recordar la llegada europea y sus consecuencias para los pueblos originarios.

La otra América dentro de Estados Unidos Para millones de mexicanos residentes en Estados Unidos, el significado de esta fecha también puede observarse desde la experiencia migratoria. La comunidad mexicana no llegó a un con nente ajeno. Llegó y se estableció dentro de una geogra a americana marcada por fronteras polí cas que cambiaron con el empo. La expansión territorial de Estados Unidos durante el siglo XIX modificó las fronteras y convir ó a millones de personas de origen mexicano en habitantes de un país disnto sin que necesariamente hubieran cambiado de lugar. Posteriormente, nuevas generaciones de mexicanos llegaron mediante procesos migratorios económicos, familiares y laborales. Esa historia ayuda a entender por qué la iden dad mexicana en Estados Unidos no puede explicarse únicamente desde la condición migratoria. Existen comunidades con generaciones de arraigo, familias binacionales, trabajadores temporales, estudiantes, ciudadanos estadounidenses de origen mexicano y personas que man enen vínculos co dianos con México.

Más allá de una sola palabra El problema no está solamente en cómo se llama el 12 de octubre. Está también en la manera en que u lizamos la palabra América. En buena parte del lenguaje co diano estadounidense, “American” funciona como sinónimo de estadounidense. Sin embargo, desde una perspec va con nental, mexicanos, canadienses, estadounidenses, centroamericanos, caribeños y sudamericanos forman parte de la misma realidad geográfica. Para la comunidad mexicana en Estados Unidos, recuperar esa perspec va permite observar su historia desde un ángulo diferente. No como una presencia aislada dentro de otro país, sino como parte de una América construida por desplazamientos, encuentros, conflictos, intercambios y nuevas iden dades. El 12 de octubre puede ser, por ello, una fecha para recordar que ninguna nación posee el con nente entero ni monopoliza la palabra América. La historia de 1492 pertenece a todos los pueblos que fueron afectados por aquel encuentro y por los procesos que le siguieron. La historia contemporánea también pertenece a quienes, desde ambos lados de las fronteras, con núan construyendo una América mucho más diversa que la que cabe dentro del nombre de un solo país.

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EL VOTO MEXICANO NO PERTENECE A UN PARTIDO ESPECÍFICO

El Poder de un Voto Impredecible Cuanto menos predecible sea el electorado de origen mexicano, mayor será su valor estratégico Por Esteban Iturriaga

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n las elecciones intermedias del 2026, el electorado de origen mexicano puede conver rse en un factor relevante en algunas de las con endas más compe das de Estados Unidos. No solamente por su dimensión demográfica, sino por una transformación polí ca que está obligando a demócratas y republicanos a revisar sus estrategias. En Estados Unidos viven cerca de 40 millones de personas de origen mexicano, alrededor del 57% de la población hispana. Sin embargo, esa cifra no equivale al número de votantes. Una parte importante son menores de edad o personas que no enen ciudadanía estadounidense. El peso electoral se concentra en los ciudadanos elegibles que par cipan en las elecciones, especialmente en distritos donde unos cuantos miles de votos pueden modificar el resultado. La elección del 2024 mostró que la tradicional ventaja demócrata entre los votantes la nos dejó de ser una garan a. Donald Trump obtuvo 48% del voto la no, frente al 36% que había conseguido en el 2020. El cambio obligó a reconsiderar la idea de que los electores de origen mexicano y la no man enen una lealtad par dista permanente.

La ilusión del voto en bloque El principal error de la polí ca estadounidense ha sido interpretar a los mexicanos y a los la nos como un electorado homogéneo. Las elecciones recientes muestran una realidad dis nta. La preferencia par dista puede cambiar cuando cambian las condiciones económicas, la percepción sobre el gobierno o las circunstancias de cada comunidad.

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Los datos de 2026 refuerzan esta tendencia. Una encuesta de UnidosUS entre votantes la nos de Texas encontró 54% de intención de voto demócrata para la Cámara de Representantes, frente a 28% republicano y 18% de indecisos. Otra encuesta publicada en sep embre mantuvo una ventaja demócrata entre los votantes hispanos de Texas, aunque con diferencias importantes según la región. El comportamiento electoral tampoco es uniforme entre generaciones. Los ciudadanos nacidos en Estados Unidos, los naturalizados y quienes man enen vínculos familiares con la migración pueden valorar de manera diferente la economía, la seguridad, la inmigración y los servicios públicos.

Cuando la migración llega a la economía familiar Para millones de familias de origen mexicano, economía e inmigración no son asuntos separados. En los hogares de estatus migratorio mixto conviven ciudadanos estadounidenses, residentes legales y personas sin una situación migratoria regular. Las decisiones tomadas en Washington pueden afectar directamente los ingresos, el patrimonio y la estabilidad familiar. Una detención migratoria puede significar la pérdida temporal del principal proveedor de ingresos, gastos legales y una reorganización del hogar. Incluso cuando no existe una deportación, la incer dumbre migratoria puede modificar decisiones laborales, financieras y educa vas.


Esta realidad ayuda a explicar por qué la polí ca migratoria puede adquirir una dimensión económica para el ciudadano que sí ene derecho a votar. Para una parte del electorado, la pregunta puede relacionarse tanto con sus valores polí cos como con las condiciones económicas y familiares que experimentan.

Del Suroeste a Chicago El verdadero alcance de esta transformación podrá observarse en territorios donde la competencia electoral sea estrecha. Texas cons tuye uno de los ejemplos más claros. En el sur del Estado, distritos como TX-15, TX-28 y TX-34 combinan una importante presencia hispana con con endas compe vas. Los resultados recientes muestran que la relación entre población mexicana, voto la no y comportamiento par dista no puede explicarse simplemente por las lealtades tradicionales.

Arizona ofrece otro escenario. Distritos como AZ01 y AZ-06 presentan una presencia la na significa va y forman parte de las con endas relevantes para el control de la Cámara. California representa una situación diferente. Su enorme población de origen mexicano y los cambios recientes en la configuración de varios distritos la convierten en otro espacio para observar la par cipación y las preferencias de este electorado. Illinois aporta un contraste. Chicago y su área metropolitana concentran una de las comunidades mexicanas más importantes del país, pero su influencia polí ca no depende exclusivamente de unas pocas con endas compe vas de la Cámara. Allí el peso electoral también puede observarse en la par cipación, las elecciones locales, las primarias y la representación polí ca. El fenómeno merece atención porque el control de la Cámara puede depender de un número reducido de distritos compe vos. En esas circunstancias, una modificación rela vamente pequeña en la par cipación o en las preferencias de un electorado numeroso puede adquirir una importancia considerable. El poder electoral de los mexicoestadounidenses en el 2026 no radica simplemente en su número. Su importancia está también en que los resultados recientes dificultan asumir de antemano cómo se comportará una parte de este electorado. Cuanto menos predecible sea su comportamiento par dista, mayor será la necesidad de que ambos par dos compitan por su apoyo mediante propuestas concretas sobre economía, empleo, vivienda, educación, seguridad e inmigración. El voto de origen mexicano no pertenece a ningún par do. Esa autonomía puede converrlo en uno de los electorados relevantes para algunas de las con endas más compe das de las elecciones intermedias del 2026.

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Después de Estados Unidos ¿Qué Queda?

El regreso de los adultos mayores mexicanos

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urante décadas, miles de mexicanos construyeron su vida laboral en Estados Unidos con una idea persistente en el horizonte: Algún día regresar.

Para algunos, ese momento llega después de 30 o 40 años de trabajo, cuando la edad, la salud, la familia o las condiciones económicas hacen posible —o necesario— volver a México. Pero regresar no significa simplemente volver a casa. Para una generación que pasó buena parte de su vida adulta en otro país, el retorno puede conver rse en una nueva etapa de adaptación. El fenómeno merece atención porque el perfil de quienes regresan está cambiando. De acuerdo con los Censos de Población y Vivienda del 2010 y 2020 del Ins tuto Nacional de Estadís ca, Geogra a e Informá ca (INEGI), el número de mexicanos iden ficados como migrantes de retorno desde Estados Unidos pasó de 824 mil 436 en el 2010 a 294 mil 203 en el 2020. Estas cifras corresponden a personas residentes en México que declararon haber vivido en Estados Unidos durante el quinquenio anterior, por lo que no representan todos los retornos ocurridos durante esos periodos. Entre los retornados iden ficados en el 2020, 14.2 %tenía 60 años o más, frente a 4.1 % en el 2010. El cambio plantea preguntas que van mucho más allá de la migración. ¿Con qué recursos regresan? ¿Dónde vivirán? ¿Quién atenderá sus necesidades de salud? ¿Qué ocurre con las pensiones y ahorros acumulados en ambos países?

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Por Elvia Meyer

El regreso que llega con una historia laboral No todos vuelven bajo las mismas condiciones. Algunos regresan con vivienda propia, ahorros y una pensión o beneficios obtenidos después de años de trabajo. Otros llegan con recursos limitados, problemas de salud o sin una red familiar sólida. También existen personas que regresan esperando descansar y terminan buscando nuevamente empleo para completar sus ingresos. La trayectoria laboral importa. Quien trabajó durante décadas en construcción, agricultura, restaurantes, fábricas o servicios puede regresar con un patrimonio dis nto al de quien tuvo acceso a empleos estables y prestaciones. El retorno, por tanto, no puede medirse solamente por el lugar donde vive una persona, sino por los recursos con los que llega y las oportunidades que encuentra. La salud es otro punto crí co. Un análisis del Consejo Nacional de Población (CONAPO) basado en el Cues onario Ampliado del Censo de Población y Vivienda 2020, iden ficó casi 20 mil personas mexicanas retornadas desde Estados Unidos que presentaban al menos una condición de discapacidad. El estudio encontró una concentración de estas condiciones en edades avanzadas y señaló barreras adicionales para acceder a servicios de salud. El dato revela una dimensión poco visible del retorno. Después de décadas de trabajo, algunas personas regresan precisamente cuando comienzan a necesitar más atención médica y cuidados.


El patrimonio construido entre dos países La jubilación de un trabajador mexicano retornado puede estar distribuida entre sistemas diferentes. Una persona puede conservar recursos en una Administradora de Fondos para el Re ro (AFORE) mexicana y, al mismo empo, recibir o ges onar beneficios derivados de sus años de trabajo en Estados Unidos. La administración de ese patrimonio requiere trámites, documentos y conocimiento de reglas que no siempre son sencillos. La Comisión Nacional del Sistema de Ahorro para el Re ro (CONSAR) man ene mecanismos para que los mexicanos residentes fuera de México localicen cuentas AFORE, consulten saldos y realicen determinados trámites. También señala que actualmente no existe un convenio bilateral que permita conjuntar las aportaciones de México y Estados Unidos para determinar una pensión única. Cada sistema aplica sus propias reglas. Esto significa que regresar a México no elimina la dimensión transnacional de la vida económica. El trabajador puede cambiar de país de residencia, pero sus derechos, cuentas, obligaciones y beneficios pueden permanecer divididos entre ambos lados de la frontera.

misma. Los hijos quizá viven en Estados Unidos, los familiares envejecieron o fallecieron y las relaciones comunitarias se transformaron. La casa construida con años de trabajo puede seguir en pie, pero la red social que alguna vez la rodeó puede haber desaparecido. Esa transición ocurre mientras cambian también las necesidades familiares. Por eso, el retorno de los adultos mayores mexicanos debería entenderse como un proceso de reintegración y no únicamente como un cambio de residencia. México necesita conocer mejor cuántas personas regresan en esta etapa de la vida, con qué recursos, qué condiciones de salud presentan y qué servicios requieren. El Censo 2020 muestra que la proporción de personas de 60 años o más dentro de los mexicanos iden ficados como retornados aumentó considerablemente respecto de 2010. No significa que todos regresen por jubilación ni que enfrenten las mismas condiciones. Sí revela, sin embargo, que el retorno está adquiriendo una dimensión de mayor edad que merece atención específica.

Volver a un país que también cambió

La pregunta de fondo no es solamente por qué regresan. Es qué encuentra una persona después de haber trabajado durante décadas fuera del país y qué tan preparada está la sociedad mexicana para recibirla.

Existe finalmente una dimensión social. Quien salió de México a los 20 o 30 años puede regresar a una comunidad que ya no es la

Para una generación que contribuyó durante años a dos economías, el regreso no debería significar comenzar de cero.

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MÉXICO TIENE OTRA DEUDA: LA HÍDRICA

El Ecocidio del Río Sabinas y la Nueva Crisis Binacional por el Agua Por Sergio A. Lara

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ara la diáspora mexicana en Estados Unidos las no cias sobre la frontera suelen enmarcarse en muros arancelarios o crisis migratorias. Sin embargo existe una frontera invisible y cada vez más escasa que está a punto de detonar un conflicto de seguridad nacional sin precedentes entre ambos países. En el corazón de Coahuila, la agonía de un cuerpo de agua aparentemente local se ha conver do en el epicentro de una crisis geopolí ca profunda. La sequía del Río Sabinas no es solo una tragedia ecológica producto de la sobreexplotación minera sino el eslabón roto en una cadena hídrica que compromete la capacidad de México para cumplir con sus obligaciones internacionales frente a Washington poniendo en jaque a la diplomacia bilateral y al sustento de miles de familias.

La implacable contabilidad hídrica binacional Para entender la magnitud del problema, es fundamental mirar el mapa hidrológico de la región. El Río Sabinas no muere en territorio coahuilense sino que es el principal afluente del Río Salado. Este úl mo es uno de los seis tributarios mexicanos designados para alimentar el Río Bravo y cumplir con las cuotas establecidas. Bajo el Tratado de Aguas Internacionales de 1944, México está obligado a entregar a Estados Unidos un promedio anual de millones de metros cúbicos de agua contabilizados en estrictos ciclos de cinco años. El delicado equilibrio matemá co de supervivencia mutua se rompe cuando los ríos se secan. La cuenca del Sabinas padece la asfixia de una combinación letal conformada por el cambio climá co y la devastación de la minería de carbón. Los tajos a cielo abierto y los pozos clandes nos rompen los mantos freá cos evaporando las reservas subterráneas y contaminando los remanentes. Al no llevar flujo al Río Salado las presas internacionales no captan los volúmenes necesarios y se genera un déficit insalvable en la cuota que el gobierno mexicano le debe a su contraparte estadounidense.

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Presión extranjera y diplomacia coerci va Cuando el líquido vital no llega el reloj polí co en Texas acelera su marcha. La agricultura del sur texano es una industria mul millonaria que depende directamente de las aguas del Río Bravo y es la primera en resen r los estragos de la sequía Para los regantes estadounidenses, el problema central elude la minería en Coahuila y se concentra en la narra va de un vecino que incumple sus pagos. Esta postura escala rápidamente de las asociaciones agrícolas a las oficinas de los congresistas en Washington. En un clima polí co caracterizado por la tensión constante el recurso hídrico se transforma en una herramienta de coerción implacable. Diversos legisladores estadounidenses han amenazado históricamente con retener fondos de asistencia y bloquear acuerdos comerciales si el gobierno mexicano no liquida su deuda hídrica. Para la comunidad mexicana radicada en el extranjero esta fricción es dolorosamente palpable. El discurso an mexicano encuentra en esta escasez un combus ble perfecto y disfraza un problema regional de estrés ambiental y saqueo corpora vo como un acto de mala fe a nivel internacional.

diplomá ca y la inminencia del cierre de un ciclo quinquenal. Ante la necesidad imperiosa de evitar sanciones el Estado toma medidas desesperadas para saldar la deuda. Al fallar el aporte natural del Río Sabinas las autoridades hídricas se ven obligadas a extraer recursos de presas interiores des nadas a la agricultura nacional. Eventos recientes en estados fronterizos han demostrado el descontento de miles de agricultores mexicanos que ven cómo el agua de sus propios cul vos es enviada al norte. El ecocidio en la región carbonífera genera un macabro efecto dominó donde el Estado mexicano sacrifica a sus propios productores agrícolas para evitar un conflicto internacional mayor. Esta dinámica los empuja a la quiebra y al abandono de sus erras forzándolos paradójicamente a migrar hacia el mismo país al que le estaban entregando sus recursos naturales. El colapso del Río Sabinas exige una lectura estructural urgente. Mientras las empresas extrac vas con núen operando con impunidad la factura de esa devastación la terminarán pagando las comunidades que ven cómo sus lugares de origen se vuelven zonas de sacrificio inminentemente inhabitables.

El efecto dominó sobre los agricultores locales La verdadera tragedia de esta bomba de empo ocurre cuando el gobierno federal mexicano se ve acorralado por la presión

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VICENTE SALAZAR A 25 AÑOS DE LA TRAGEDIA

Coahuilense Sobrevive Ataque a las Torres Gemelas Por Mtra. Andrea María Guzmán Mauleón

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ay historias que se cuentan desde las grandes cifras: miles de vidas perdidas, edificios destruidos, familias separadas y una ciudad que cambió para siempre. Pero también existen historias que caben en un gesto, en una mano que se ex ende en medio del miedo o en una decisión tomada en cues ón de segundos. A 25 años de los atentados terroristas del 11 de sep embre de 2001 en las Torres Gemelas, la historia de Vicente Gabriel Salazar Chavarría nos recuerda que, incluso en los momentos más di ciles, hay algo que puede sobreponerse al miedo: La solidaridad con los demás. Nacido en Zaragoza, Coahuila, Vicente trabajó casi 20 años en la Torre 2, en Nueva York. Se había desarrollado profesionalmente como diseñador de interiores y llegó a ocupar el cargo de jefe de interiores en una importante corporación financiera ubicada en aquel edificio.

Su trayectoria comenzó desde abajo. Ingresó como diseñador principiante y, con el paso de los años, fue ganando responsabilidades hasta conver rse en el primer diseñador de la corporación. Su trabajo consis a, entre otras tareas, en diseñar y supervisar las oficinas de la compañía en dis ntas partes de Estados Unidos de América; elegía el mobiliario, los tapices, el arte, todo para que los espacios proyectaran adecuadamente la imagen de la compañía. Durante casi dos décadas, las Torres Gemelas fueron parte de su vida co diana. Por eso, para Vicente, la mañana del 11 de sep embre no fue solamente el día en que dos edificios emblemá cos de Nueva York fueron atacados. Fue el día en que el lugar donde había construido una parte importante de su vida profesional se convir ó, en cuesón de minutos, en un escenario de emergencia.

(Arriba): Vicente se convirtió en un héroe el 11 de septiembre al ayudar a evacuar a Rosa, una compañera con cáncer. Hoy, 25 años después de los atentados, vive su merecida jubilación en Zaragoza, Coahuila, donde ha transformado su hogar en un santuario de tranquilidad y un ejemplo de humanidad. (Abajo):De "teenager" regresaba a su México querido.

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“Algo pasó”, dijo Vicente cuando sin ó el impacto, mientras se encontraba en la torre. Al principio no sabía qué había ocurrido, pero a través de los enormes vidrios transparentes pudo observar el movimiento de patrullas, escuchar las sirenas y, poco después, ver el humo que comenzó a cubrir el cielo. Vicente Salazar recuerda con precisión: “Los ventanales eran enormes y los vidrios medían entre 17 y 18 pulgadas de ancho, pude darme cuenta de lo que sucedía y por eso supe que tenía que salir de ahí, salvar mi vida… Bajamos a ciegas”. La incer dumbre se transformó rápidamente en una certeza: había que salir. Él se encontraba en el piso 56 y desde lo alto comenzó a bajar por las escaleras de emergencia. No había luz suficiente, no veía nada, las pequeñas pantallas de loscelulares que se usaban en ese entonces no eran suficientes para alumbrar y miles de personas intentaban evacuar al mismo empo. “Cuando los terroristas quisieron derribar las torres con bombas, desconocían el gran diseño arquitectónico que tenían y lo mucho que resis eron… Pero cuando estrellaron los aviones sí lograron derrerlo todo con el combus ble”, compar ó. Pero en medio de aquella situación apareció una decisión que marcaría para siempre sus recuerdos y, me atrevo a decir, que también lo definiría como una persona con un enorme sen do de humanidad: Salvar la vida de alguien más. Entre las personas que evacuaban se encontraba Rosa, una mujer a quien Vicente conocía porque regularmente se encontraban en el transporte para llegar a la compañía. Ella era paciente de cáncer y tenía dificultades para moverse, él pudo haber con nuado el descenso solo… Pero no lo hizo. Decidió ayudarla a bajar. Decidió salvarle la vida.

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Bajaron juntos por las escaleras por más de treinta niveles hasta que, en el piso 17, los bomberos les dieron alcance y les indicaron que era seguro seguir bajando. Ellos con nuaron ayudando a Rosa. El descenso fue lento y complicado. En algún punto del trayecto también ayudó a bajar las muletas de una persona que era su jefe. Vicente nunca dejó de pensar en los demás. No sabía cuánto empo tardarían en estar a salvo. Tampoco sabía qué estaba ocurriendo exactamente, pero de lo que sí estaba seguro era que el miedo no iba a paralizarlo y que la solidaridad que nos caracteriza como mexicanos no iba a desaparecer. Cuando finalmente salió, encontró una escena que di cilmente podría olvidar: humo, fuego, personas corriendo, objetos esparcidos por las calles y una ciudad que parecía irreconocible. Vicente recuerda haber visto personas desmayadas y mujeres embarazadas que habían caído durante la emergencia. Recuerda zapatos abandonados en las calles y fragmentos que habían caído desde las estructuras. Pero, sobre todo, recuerda haber salido con vida. “Gracias a Dios”, repite varias veces durante nuestra conversación. Porque también sabe que miles de personas no tuvieron esa oportunidad. Una semana después de los atentados, Vicente y sus compañeros recibieron la indicación de regresar a trabajar. El miedo estaba presente y no podían saber si ocurriría otro ataque. Pero por si esto no fuera suficiente, es importante compar r con nuestros lectores que los padres de Vicente fueron de las primeras generaciones de migrantes mexicanos que llegaron a Chicago.

Hace más de 70 años, ellos don Vicente y doña Mechita abrieron caminos en ‘La Villita’, un popular barrio en el que hoy sólo se habla español y que por todos lados grita ¡Viva México! Antes de que se usara la palabra ´binacionales’, ellos lo eran. Mechita cruzaba la frontera para que sus hijos nacieran en México y no en Estados Unidos. Temía que el gobierno los enviara a la guerra. Una vez nacidos, regresaba con sus críos a Chicago. En ese ir y venir…Y con el paso del empo, con nuó trabajando y, finalmente, se jubiló a los 58 años de edad y hoy considera que fue una de las mejores decisiones de su vida. Decidió regresar a su natal Zaragoza, a la casa familiar que perteneció a sus padres y abuelos. Pero ahí ocurrió algo sumamente especial y simbólico: El hombre que durante años diseñó los interiores de grandes oficinas financieras en Nueva York, se enfocó en transformar su propia casa en un espacio personal de tranquilidad. La convir ó, como él mismo la describe, en un santuario; con un gran pa o, lleno de cactus, biznagas y dis ntas especies que cuida y protege. Ahora, vein cinco años después, la historia de Vicente adquiere un significado especial: su experiencia nos importa y nos demuestra que él es el ejemplo que arrastra. Porque nos impulsa a sen r el orgullo de ser mexicanos, porque prác camente nos obliga a ser buenas personas y porque Vicente Salazar es el tes monio vivo de que la solidaridad no conoce fronteras.

Diseñando el jardín de su casa de Zaragoza con lo que le apasiona: Las piedras gigantes y las plantas del desierto.


DESDE LA

CIRCUNSCRIPCIÓN


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