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EL HOGAR DE LO SENSIBLE

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EL HOGAR DE LO SENSIBLE


Por medio del cansancio físico defino el límite de lo onírico, en esta capsula no existe más que el cansancio de lo suprimido: El sentimiento y la emocionalidad, los vestigios de estos episodios no se presentan en la inmediatez del parpadeo de la madrugada, desaparecen, me levanto agotado. La experiencia del pensamiento inconsciente representa cierta inquietud por el desgaste en la búsqueda de realidad.

“Recuerdo las negras mañanas de sol cuando era niña es decir ayer es decir hace siglos.” -Alejandra Pizarnik.


Ya servida la mesa empiezan a sentarse los invitados, uno a uno se van sentando sin hacer ruido o más bien sonido. Somos cuatro en la mesa y se extiende para alcanzar a servirle a más invitados, esta mesa y su mantel de pronto se me hacen familiares, como las paredes del cuarto y sus flores, no así quienes toman asiento, inclusive me cuestiono, ¿qué reunión es esta?, ¿será mi cumpleaños?, ¿el cumpleaños de alguien?, ¿estoy realmente invitado? ¿me habré equivocado de casa? Y si fuese así, que agradable ambiente que me permitió entrar sin conocerme y que desgracia la mía por tener que verme obligado a participar de esta escena de borrachos.

Ha muerto, sí, ha muerto el desfile de platos, tazas y copas.


Me encuentro bajo el techo herrumbroso por las flores podridas que cubren este edificio, la humedad nunca se había sentido como putrefacción, podría quedarme con todos menos contigo, que te sientas sola no es mi responsabilidad, ha sido mi castigo. La luz que entra por esta mesa es lo único que parece mantenerme a salvo de caer contigo, amo esta mesa y me despido con este último sorbo ácido de luz de esta casa, ¡salud!


En el hogar que me encuentro conmigo mismo no existe el invitado, existe el prisionero, celdas embellecidas por el equipo de ornamenta culinaria. En el hogar que me encuentro conmigo mismo no existe el invitado, existe el prisionero, celdas embellecidas por el equipo de ornamenta culinaria. En el hogar que me encuentro conmigo mismo no existe el invitado, existe el prisionero, celdas embellecidas por el equipo de ornamenta culinaria. En el hogar que me encuentro conmigo mismo no existe el invitado, existe el prisionero, celdas embellecidas por el equipo de ornamenta culinaria. En el hogar que me encuentro conmigo mismo no existe el invitado, existe el prisionero, celdas embellecidas por el equipo de ornamenta culinaria.


La recurrencia al hogar expresa en mí el regreso constante al espacio sensible de lo familiar, el apego a la habitación de la nostalgia, y es importante comprender que la nostalgia aparece cuando hubo perdida, así se busca restaurarla y se adquiere el goce por la memoria aferrada a lo ausente. Nos allegamos a un proceso de duelo inconsciente. Se manifiesta en nuestra psiquis, al cerrar el velo de la mirada.


15 . 07 . 22

VANGUARDIAS HISTÓRICAS -SURREALISMO-

Javier G. Peranchuay

Profesor: Jorge Polanco


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EL HOGAR DE LO SENSIBLE by Javier Gonzalez Peranchuay - Issuu