Saludas. Jorge Sánchez Albendea (Presidente de la JdC) y Joaquín Ruiz Requena (Delegado Episcopal) Entrevistas 12 A la Pregonera: Pilar Ruipérez por Berta López
18 Al Cartelista: Jesús Soriano por Berta López
Visiones de la Semana Santa 26 Ángel Álvarez, David García, Diego Castillejo, María Domínguez, José Alberto Valenciano y Joaquín Ruiz Arteaga
Hablan las Hermandades
Opinión 36 Presidentes Ejecutivos: Mucho más que una capa y un cetro por Berta López
58 40 días llenos de “Cuaresmas” por Águeda Lucas
64 Al Alba por Gregorio Martínez de las Heras
114 El largo viaje de las Santas Marías por Pablo Muñoz
122 La poética del Nazareno por Lucía Álvaro Burgos
126 Proyecto de escaneo y digitalización para la conservación de la imagen de Judas Iscariote por Antonio Ortiz
70 Noche oscura del alma conquense por Miguel Villar Fernández
72 López Calvo: El gran maestro de las marchas procesionales por Pedro José García Hidalgo
131 Broken Ego por Miguel Ángel Albares
132 Una huella inmortal como el tiempo e inalterable como la historia por Leo Cortijo
74 La Vigilia Pascual por Gonzalo Marín López
138 Las Turbas, nuestra pasión por Javier Viñuelas Torres
76 El Yacente en su 75 aniversario por Javier García Salmerón
81 Representante en la JdC por Pepe Bodoque
144 Actos para una efeméride. XXV aniversario de la Ilustre y Venerable hermandad de San Pedro por Juan Carlos Muñoz
82 Retransmisión de las procesiones en directo: Un paso adelante de la JdC por Berta López Documentación
Comisión de Publicaciones de la Junta de Cofradías de Cuenca Coordinación
Antonio Abarca Contreras Diseño y Maquetación
La Red Creativa Edita
Junta de Cofradías de Semana Santa de Cuenca Fotografía de Portada
Enrique Martínez Gil Agradecimientos
A las Juntas de Diputación de las Vbles. Hdades. de Semana Santa y a los autores de los artículos y las fotografías Publicidad
Eurográficas S.L.L Imprime
Eurográficas S.L.L Depósito Legal: CU-510/2008
86 Los dos desfiles de la imagen del “Nazareno de Sisante” en Cuenca
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El Futuro de la Semana Santa
152 Procesión infantil 2017
por Francisco Alarcón
88 Procesión del Santo Entierro por Miguel Romero
96 Francisco Bermejo en 1975: ¿Hay algo más democrático que las Cofradías? por José Vicente Ávila
102 El Pregón: Primer acto de la Semana Santa de Cuenca
Investigación 158 Nuestra Señora de los Dolores de Pedro de Mena por Javier Fernández Pardo
162 La Semana Santa de Cuenca en 1925 por Enrique Valero Moscardó
por Rafael Torres
106 A Jesús Nazareno del Puente por Leonor Culebras
107 “Acuarela” por Leonor Culebras
108 La Semana Santa de Cuenca empapa el Thyssen por Antonio Abarca
Queremos dar las gracias a todas las entidades y empresas que aparecen en esta publicación, ya que sin su colaboración hubiera sido prácticamente imposible que este ejemplar de la revista Cuenca Nazarena, verdadero testimonio del sentimiento nazareno conquense, se hubiese podido editar.
FotografĂa: El Objetivo de Andrea
Saluda
6 Cuenca Nazarena
Presidente de la Junta de Cofradías
Jorge Sánchez Albendea Puntuales a su cita, llegan las Publicaciones Oficiales de la Semana Santa de Cuenca de 2018. Un trabajo muy cuidado y de calidad que nos acerca la actualidad nazarena conquense. Sirvan, por tanto, mis primeras palabras para reconocer el esfuerzo que la Comisión de Publicaciones, con Antonio Abarca a la cabeza, lleva a cabo para conseguir este magnífico resultado. En el camino de la Semana Santa de 2018 encontraremos un hito. Viene marcada en nuestro calendario de vivencias nazarenas como una Semana Santa para recordar, pues será el año en que nuestra Semana de Pasión complete sus recorridos procesionales con la primera puesta en escena de la recuperada procesión del Sábado Santo, que ha sido bautizada como “La Procesión del Duelo”. Por ello, quiero tener unas palabras de reconocimiento y ánimo a los hermanos de Ntra. Sra. de los Dolores y las Santas Marías. La comunidad nazarena está con vosotros. Todos estamos esperando para ser testigos y parte de vuestro momento. Es cierto que todos los actos que se realizan en torno a la Semana Santa resultan de gran esplendor, algo que es realmente importante, pues nos proyectan y sirven para potenciar nuestra imagen, lo que está dando sus frutos. Pero nuestro mayor esfuerzo debe centrarse en los desfiles procesionales. Es en ese momento cuando mostramos públicamente lo que somos, en lo que creemos y la devoción que profesamos a nuestras Sagradas Imágenes.
Aunque sea brevemente, quiero sacar a colación nuestro Museo Nazareno. Pronto acometeremos una profunda remodelación que le permitirá seguir a la vanguardia como referente nacional. Debemos felicitarnos por ello y poner en los próximos meses todo nuestro empeño. No quiero eludir las polémicas que durante estos meses han monopolizado muchas de las conversaciones que sobre nuestra Semana de Pasión surgen. Os mando un mensaje claro y sencillo que, seguro estoy, vais a entender: no extrapolemos la Semana Santa llevándola fuera de su contexto, de su tiempo y lugar; respetemos, como Hermanos que somos, las decisiones lícitamente adoptadas por aquellas personas que ocupan cargos de responsabilidad; y, por último, cuidad nuestra imagen. Si nosotros no lo hacemos, difícilmente conseguiremos ganarnos el respeto de los demás y mantener lo que tanto trabajo nos ha costado construir. Todos somos necesarios: La Semana Santa de Cuenca es el gran patrimonio que tiene esta ciudad. Es de todos y la hacemos para todos. Aquí nadie sobra. Las Hermandades sois el pilar que sustenta tan gran catequesis popular de la Pasión, Muerte y Resurrección de Nuestro Señor Jesucristo. Vaya desde aquí mi más sincero reconocimiento a vuestra labor, a vuestra dedicación, mi deseo para que sigáis las líneas aquí marcadas y mi profundo agradecimiento por vuestro continuo apoyo.
Me siento nuevamente obligado a pediros que cuidéis los detalles: uniformidad, calzado oscuro, silencio – fundamental el silencio – y todos aquellos adornos materiales que deben guardar la línea sobria, seria y humilde que caracteriza a nuestra Semana de Pasión.
Como siempre, desde la Junta de Cofradías hemos cumplido con nuestra obligación aunando esfuerzos, coordinando necesidades y llevando a cabo todo tipo de iniciativas para poner a nuestra Semana Santa en el lugar que le corresponde por méritos propios.
Para conseguir una adecuada puesta en escena, tu colaboración e implicación es la clave. Si no somos capaces de transmitir estos sentimientos, estos detalles, no podremos exigir al espectador su complicidad.
Gracias a los miembros de la Junta de Diputación y Junta General de la Junta de Cofradías por su labor constante y sacrificada a lo largo del año.
Este año hemos cerrado una concordia histórica con las Turbas de Cuenca. Hemos llevado a papel el reflejo de la estrecha colaboración con la que venimos actuando en los últimos años. La ausencia de incidentes en la Procesión Camino del Calvario nos hace pensar que caminamos por la senda correcta, pero es aquí cuando vuelvo a pediros a los turbos, a los auténticos Turbos, que sigáis siendo el espejo en el que puedan fijarse todos aquellos que no saben o desconocen el rito de Las Turbas. Unos pocos no pueden dañar nuestra imagen y poner en peligro una representación ancestral, única y singular. Si hace unos años la Escuela Nazarena ponía la primera piedra en la labor de educación de nuestros jóvenes nazarenos, hoy podemos estar satisfechos al comprobar que son numerosas las actividades y talleres que giran en torno a ellos. Seguid en esta línea, pues ellos son el futuro.
Mi profundo reconocimiento a la actual Comisión Ejecutiva. Imposible agradecerles tanto trabajo callado en favor del bien común. Soy afortunado de teneros a mi lado, gracias. Un recuerdo muy especial para Blanca, secretaria de la institución nazarena hasta el mes de septiembre y quien, por motivos personales, se vio obligada a abandonar este equipo. Y, cómo no, dar la bienvenida a María, que entró en la Ejecutiva para ocupar el puesto que dejaba Blanca y continuar aportando ese toque “femenino” que tan importante es para nuestro día a día. A mi familia, Marta, Jesús, Jorge y Rut, pediros disculpas por todo el tiempo que os robo. Sin vuestra comprensión todo esto sería imposible. ¡Nazarenos de Cuenca, llenad las calles de fervor, devoción y amor! Disfrutad de vuestra Semana Santa.
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Fotografía: Enrique Martínez Gil
Saluda
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Delegado Episcopal en la Junta de Cofradías
Joaquín Ruiz Requena Con el fin de las navidades, los preparativos para la celebración de nuestra Semana Santa se intensifican. Los encuentros de las juntas de diputación de las diferentes hermandades se hacen más frecuentes pues la Cuaresma y la Semana Santa están llegando. Nos preparamos con intensidad a vivir la Cuaresma, que desemboca en la celebración de la Semana Santa. Ésta constituye el Misterio central de nuestra fe: Pasión, Muerte y Resurrección de nuestro Señor Jesucristo. Experimentamos que el mantenernos firmes en nuestro compromiso cristiano exige de nosotros esa tensión de vivir con fidelidad al mensaje del evangelio cada día, de responder con prontitud y disponibilidad a la llamada que el Señor nos hace a ser discípulos suyos, como el timonel de un barco, a mantener en tensión el timón de nuestra vida cristiana rumbo al Señor. Sin embargo, también experimentamos el cansancio, nuestra debilidad. Ese compromiso que un día hicimos con entusiasmo, con ilusión, con el paso del tiempo, corre el riesgo de difuminarse entre los múltiples vientos y corrientes que nos hacen desviarnos del destino original. Por eso es necesario volver al compromiso cristiano original, volver a las raíces de nuestra fe, a ese encuentro personal y comunitario, en la Iglesia, con Cristo muerto y Resucitado que es el fundamento de nuestra existencia cristiana. Desde estos cimientos todo nuestro ser nazareno adquiere sentido. Nuestro ser hermano de una Hermandad, nuestro participar en los actos de culto de la Hermandad, nuestro desfilar en las procesiones de Semana Santa, serán expresión de nuestra fe, de nuestro encuentro con ese Cristo muerto y Resucitado que va recorriendo nuestras calles. Si perdemos esta esencia, nuestros desfiles, los diferentes actos realizados, serán “formal y estéticamente perfectos“ pero vacíos de contenido. Somos hermanos, cofrades de una Hermandad y vivimos nuestra pertenencia a la Hermandad participando en sus actos de culto y en la procesión por las calles de
la ciudad. Ser cofrade de una Hermandad es comprometerse con los objetivos de la cofradía a lo largo del año. Formar parte de la procesión es una manera de asumir nuestro compromiso de fe, manifestando públicamente nuestro ser cristiano. El ser cofrade nos invita a adentrarnos en el ámbito del Misterio que estamos celebrando, unirnos a ese Cristo muerto y Resucitado en el camino de nuestra vida, acompañar a María. Hay una dimensión religiosa en nuestras procesiones de la que no podemos prescindir. No se trata sólo de contemplar unas imágenes que desfilan por la calle o desfilar nosotros acompañando a unas imágenes, sino de adentrarse en el Misterio, en lo Sagrado, acompañar a ese Cristo que va recorriendo nuestra ciudad. ¿Qué pasa por la cabeza de un bancero, de un hermano de tulipa, durante esas largas horas de recorrido de una procesión? ¿Sólo va observando a los espectadores o también, bajo el peso del banzo, elevará una oración a ese Cristo o a esa Virgen pidiéndole ayuda para su vida y la de su familia, misericordia por los pecados cometidos, gracias por los dones recibidos, o en definitiva la Salvación que todos anhelamos? O ¿qué evoca el paso de la procesión en aquellas personas que la contemplan desde las aceras? ¿Solamente una expresión estética de una manifestación popular, de la tradición, el recuerdo de experiencias vividas anteriormente con personas que ya no están con nosotros o nos reaviva, con viento nuevo, las ascuas de nuestra fe? Os deseo a todos una buena Semana Santa en la que descubramos cada día más profundamente el sentido de nuestra fe; nuestro encuentro con Cristo muerto y Resucitado.
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Entrevista
FotografĂa: Dani Ossorio
Vengo a Cuenca a ofrecer mi corazĂłn
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Entrevista a la Pregonera de la Semana Santa 2018
Por Berta López “Vengo a Cuenca a ofrecer mi corazón”. Con esta rotunda frase, mezcla de amor a la Semana Santa y humildad nazarena, la periodista Pilar Ruipérez (Cuenca), Pregonera de la Semana Santa de Cuenca en 2018, cerraba su primera intervención ante la comunidad nazarena de la ciudad el pasado 25 de enero, durante la presentación del Cartel Oficial de la Pasión de este año. Cuando el próximo 23 de marzo, Viernes de Dolores, la Pregonera vuelva a dirigirse a los conquenses y pise el altar de la antigua iglesia de San Miguel, con el Santísimo Ecce-Homo a su espalda y casi dos meses después de su primera intervención, Pilar se acordará “ de mi padre, de mi hermana Julia y de Pablete que, como dice la canción, ‘ya habrán llegado a la Luz’ y espero que me iluminen desde el Cielo”. Ellos, junto con el Señor, guiarán las palabras de Pilar en un Pregón vivencial y de sentimiento que pretende dejar poso en el oyente nazareno. ¿Cómo afronta el reto de ser Pregonera de la Semana Santa de Cuenca? Con mucha ilusión y con una gran responsabilidad. Sé que ha generado muchas expectativas, tal vez porque este año pronunciará el Pregón una mujer. No han sido muchas a lo largo de la historia de nuestra Semana Santa. Si no me equivoco, conmigo sólo ha habido cuatro. Me siento muy agradecida por el cariño con el que he sido acogida por parte de la Junta de Cofradías. Recibieron con mucho entusiasmo la idea que tuvieron las hermandades de la Esperanza y el Ecce Homo de San Gil. Propusieron mi nombre y aquí estoy. Espero no defraudar. El proceso de redacción del Pregón ¿le ha resultado diferente a como esperaba? ¿Cómo ha sido? ¿Ha sido diferente al Pregón de San Julián, por ejemplo? Sí, muy diferente. San Julián son las fiestas del verano. Se trata de animar a los conquenses a participar en un ambiente distendido. Mi aportación fue reivindicar el orgullo por nuestra ciudad, presumir de ella y de sus gentes. Fue un homenaje a algunas de las personas que más han hecho por Cuenca, cada uno en su ámbito, sobre todo artístico. Esta ciudad es una mina para el Arte. Ahí está nuestra Semana Santa. Este Pregón es muy diferente. La solemnidad del momento impone otro tono. La Semana Santa es una fiesta que nace del alma de los conquenses, donde se mezclan tradiciones y sentimientos religiosos, en un ambiente cargado de emociones.
¿Cómo debe ser, para usted, un buen Pregón de Semana Santa? ¿Qué características debe tener o a qué fin debe servir para ser bueno? Creo que no hay Pregón malo. Todos los que han tenido este privilegio intentan dejar lo mejor de sí mismos. Las palabras que brotan del corazón siempre llegan al auditorio. Formalmente ha sido un lujo contar con grandes poetas, escritores, artistas muy reconocidos. Pero cualquier nazareno que siente su Semana Santa es capaz de transmitirnos esa emoción. Creo que un pregón de Semana Santa debe dejar algún mensaje de fondo. Estamos hablando del misterio de la Pasión, Muerte y Resurrección de Cristo. ¿Cuáles serán las líneas generales de su Pregón? De la Semana Santa de Cuenca ya se ha dicho todo, y con gran maestría. Así que solo puedo dejar abierta la caja de mis emociones y dejar que hable el corazón. ¿Qué quiere contarnos Pilar Ruipérez el Viernes de Dolores desde el altar de San Miguel? En San Miguel espero compartir una visión muy personal de la Semana Santa, de una humilde nazarena que participa en sus procesiones desde dentro, con ojos de capuz, o desde la acera contemplando en silencio, ese silencio estremecedor, el paso de nuestras imágenes a hombros de banceros.
Cuenca Nazarena 13
Entrevista
El aspecto de vivencia personal… ¿hasta qué punto es importante para un Pregón? En mi caso es esencial. Sólo puedo hablar de la Semana Santa de Cuenca desde mis vivencias personales. Aunque no se trata sólo de avivar recuerdos, que también, sino de explicar por qué es tan importante para mí estar en mi ciudad , y no en otra, durante la semana nazarena. ¿Y el de la fe? En la primera entrevista que nos concedió, tras su nombramiento como Pregonera, apuntaba a que el suyo sería un Pregón profundamente católico. ¿Cómo se refleja eso en el texto? Dicho así, parece que voy a pronunciar una homilía (risas). Soy católica y, por lo tanto, le encuentro un profundo sentido a la Semana Santa. Para los cristianos la Resurrección del Señor es el acontecimiento que da sentido a nuestras vidas. La Cruz es nuestra seña de identidad. Y claro que sí, en Semana Santa yo me manifiesto en la calle como católica y creo que eso se ha de reflejar de alguna manera en el Pregón. Los pregones anteriores ¿sirven de inspiración y ayuda o suponen un peso para el Pregonero? ¡Buena pregunta! Para “ambientarme” como pregonera me he repasado una historia que recomiendo: Cartas de Nicodemo. He visto algunos pregones para hacerme una idea de la puesta en escena. He hablado con algunos pregoneros que me han ofrecido su ayuda, sus consejos muy apreciables. Aprovecho para dar las gracias a José Vicente Ávila, mi colega, y a Rafa Redondo, “el herrero de la Pasión” (¡cómo me gusta ese apodo!). Prefiero no compararme con ninguno de mis predecesores porque no sé si podría subirme al estrado de San Miguel. Cada uno es cada cual y lo intenta hacer lo mejor que puede. Eso es lo que importa. Es la cuarta mujer en pregonar la Semana Santa de Cuenca, la segunda del siglo XXI y lo hace tras otra gran periodista, Paloma Gómez Borrero. ¿Influye el factor de género en la concepción del Pregón? No, no será un Pregón de Semana Santa para hablar del recorrido que han realizado las mujeres a través de ella. Indudablemente mi experiencia es la de una mujer y eso se verá en el Pregón. Sí me acuerdo de que, cuando yo empecé a salir en las procesiones, la Semana Santa era todavía cosa de hombres. En mi casa empezaba el trajín de túnicas, tulipas y demás enseres antes de la procesión del Jueves o del Viernes Santo. Veía a mi hermano salir vestido de nazareno y yo también quería. Creo
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que le pasaba a muchas chicas de entonces, que nos animamos a salir. En cuanto a Paloma Gómez Borrero, pensar que ella me precede en esta tarea supone para mí sentimientos encontrados. Estar a su altura va a ser muy difícil y, por otra parte, es para mí un gran honor. Tuve la suerte de conocerla de cerca. Me enseñó la grandeza de la humildad, que la generosidad y la bondad son compatibles con el periodismo. Hasta puede parecer mentira en esta época de “noticias falsas” que nos ha tocado vivir a los profesionales de la comunicación. ¿Y en la Semana Santa influye el factor de género? ¿Qué papel cree que debería jugar la mujer en la actualidad en la Semana Santa de Cuenca? Como en todo, me gustaría que se reconociera más su papel por la vía de los hechos. Más mujeres en los puestos ejecutivos de dirección. Por lo demás, creo que en nuestra Semana Santa no se puede hablar de discriminación. Las mujeres participan igual o más que los hombres. Incluso ya hay banceras, a pesar del esfuerzo físico que supone “medirse” con ellos. Me parece estupendo, Cuantas más, mejor. ¿Cómo ve la Pregonera la Semana Santa de Cuenca a día de hoy? Sinceramente me alegra decir que la veo mejor cada año. Creo que nos hemos dado cuenta del valor que tiene para esta ciudad y cada vez la cuidamos más. Sí, hemos vivido tiempos para olvidar. Es muy importante el apoyo de las instituciones para que cada vez tenga más relevancia ese “Interés Turístico Internacional” pero, sobre todo, debemos cuidarla cada uno de nosotros. El orden de las procesiones, que la vestimenta sea impecable, igual que el trabajo del capataz de banceros. Cada vez se entiende mejor que el silencio es la mayor muestra de reconocimiento a nuestras queridas Imágenes. Creo que cada vez se hace mejor ¿Cómo la vive una periodista? Todos los años tengo compañeros que vienen a Cuenca a cubrir las procesiones, sobre todo la de Camino del Calvario, que popularmente conocen como de Las Turbas. Y desde luego, la sorpresa que se llevan es mayúscula. Los medios se dedican más a las procesiones de Andalucía, pero Cuenca tiene cada vez más hueco en los informativos. Todo lo que es noticia es también difusión, publicidad en una palabra. Hay que seguir trabajando para que todo el mundo vea lo que pasa en esta ciudad Patrimonio de la Humanidad, en estos días tan especiales. Las redes sociales abren una nueva oportunidad.
Cuenca Nazarena 15
FotografĂa: Dani Ossorio
Fotografía: Enrique Martínez Gil
Entrevista
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“Mi padre se hizo del Ecce Homo y del Jesús de la mañana cuando llegó a Cuenca capital. Son mis hermandades por tradición familiar, mis hermandades de nacimiento” explica nuestra Pregonera de 2018. Además, Pilar se confiesa cofrade de las Angustias - “En la que nos inscribió mi madre, que es muy devota de la Virgen” y de la Esperanza. Si viste túnica blanca y capuz verde el Martes Santo es por tradición inversa, cuenta con orgullo: “Me apunté porque me lo pidió mi hija. Mira por dónde la tradición esta vez ha sido a la inversa: de hijos a padres”. La directora de Nacional de Antena3 Noticias se bajó por primera vez en capuz para participar con 12 años en la procesión del Entierro. “Le quité la túnica a mi hermano y me la puse para desfilar ese día. Todavía me acuerdo”, sonríe. Eso sí, lo que no tiene claro es con qué momento quedarse de la Semana Santa de Cuenca. Y es normal, pues su belleza es tan grande que escoger solo uno es prácticamente imposible. “No sé con cual quedarme. Las salidas de los pasos desde los templos, el miserere en Los Oblatos, las curvas de la Audiencia, la calle del Peso. Se me saltan las lágrimas al paso de las Dolorosas, por el recogimiento y el respeto que veo en todos. Me estremezco cuando estallan los tambores destemplados y los clarines tras la tregua de Las Turbas durante el canto del miserere el Viernes Santo”. Y, para ver pasar la procesión… ¿dónde encontraremos a nuestra Pregonera? “En cualquier calle del Casco Histórico. Es verdad que hay
lugares especiales. Sólo pongo un ejemplo: uno no se puede perder la bajada del San Pedro por San Pedro”. La verás con una sonrisa en los labios siguiendo las nota de El Evangelista y Nuestro Padre Jesús, que son sus marchas preferidas. “Las de toda la vida”, apunta. ¿Una talla, Pregonera? “El Ecce Homo de San Miguel es pura inspiración divina” afirma sin dudarlo. Y continúa, como buena embajadora de la Semana Santa de Cuenca a quien le pasa con las tallas como con los hijos: que todas son las preferidas: “Me encantan los grandes pasos emblemáticos del Miércoles Santo: El Huerto, Judas, San Pedro; los Cristos del Viernes Santo, la Exaltación, el Cristo de los Espejos, la Lanzada. Las Dolorosas, especialmente la Esperanza y la Soledad del Puente. En fin, no sabría con cual quedarme, la verdad. Como leí en algún sitio, lo importante es que nos emocionen y nuestras tallas nos llegan al corazón, independientemente del valor artístico, que muchas lo tienen”. Fuera de Cuenca, a nuestra Pregonera le gustaría “ver en Málaga el Cristo de los legionarios. Emoción a flor de piel”. Pero no solo de emoción, sentimiento y fe se vive en Semana Santa. Ni el hombre, ni nuestra Pregonera. Así, que en cuestiones de gastronomía nazarena, cuenta Pilar que “soy más de comer, así que soy más de torrijas que de resolí. Y de lo que viene antes: potajes de vigilia, ajoarriero o atascaburras…” (risas). Eso sí, lo de ser embajadora de Cuenca
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Entrevista
FotografĂas: Antonio Abarca Contreras
Mi cartel cuenta la historia de mis recuerdos y de mis sentimientos. La historia de lo que yo he vivido en la Semana Santa de Cuenca
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Entrevista al Cartelista de la Semana Santa 2018
Por Berta López “Cuando eres pequeño, cuando estás formándote, todas las experiencias que vas viviendo te marcan y se magnifican. Eso es lo que he querido reflejar en mi cartel. Lo que me ha guiado”. Jesús Soriano, albaceteño de nacimiento aunque conquense por familia y de corazón, se convirtió el pasado 10 de enero, tras el fallo del Jurado reunido al efecto en la Sede de la Junta de Cofradías, en el ganador del Concurso para elegir el Cartel anunciador de la Semana Santa de Cuenca en 2018 – convocado por la institución nazarena tras la decisión tomada por la Junta de Diputación en septiembre del año pasado – y, por tanto, en Cartelista de la Pasión. Su cartel, una imagen abstracta, de líneas sencillas, en la que los trazos y la luz interior son los protagonistas, es el reflejo “ de mis recuerdos”. Éste es un viaje al Cartel de la Semana Santa de Cuenca de 2018, de la mano de quien mejor lo conoce. ¿Cómo se enteró del Concurso de Carteles para la Semana Santa de Cuenca? Voy mucho a Cuenca, procuro ir todos los meses por lo menos una o dos veces. Tengo mucha relación con gente de Cuenca, toda mi familia está allí y tengo en mi entorno a gente muy metida en la Semana Santa, gente a la que le gusta mucho. Mi primo me comentó que se había convocado el Concurso y, a partir de ahí, empecé a pensar la idea. La trabajé y preparé mi Cartel con mucho gusto. ¿Por qué decidió presentarse? Porque es una oportunidad para que los artistas podamos darnos a conocer y por la satisfacción de participar, porque quería expresar lo que es para mi la Semana Santa. Y esa visión está hecha de mis recuerdos. Recuerdo mucho el espectáculo global que es la Semana Santa. Para mi, era una experiencia mística en la que convergían la luz, el sonido, la música, la sensación térmica, el olor, el cansancio… Todo
eso es una experiencia que te pone en una situación, sobre todo cuando eres pequeño, en la que nunca te habías visto o sentido. La correlación directa de una obra plástica a todos esos sentimientos es muy difícil, pero yo lo he intentado y creo que eso es lo que ha entendido el jurado. Yo no necesito elementos complejos para expresar estos sentimientos. Se puede crear un mundo de simbolismo en el que una luz que aparece mitigada en el fondo representa esa sensación espiritual que va creciendo dentro de ti durante la procesión y que es algo trascendental, intangible y muy difícil de experimentar si no lo has vivido. Eso es lo que he intentado expresar. ¿Esperaba ganar? ¿Soñaba con ser Cartelista de la Semana Santa de Cuenca? En absoluto. De hecho lo hice por la satisfacción de haber participado, como te decía. Cuando recibí la llamada no lo asociaba ni lo asimilaba, porque no tenía ninguna expectativa de ganar.
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Entrevista
¿Conocía la Semana Santa de Cuenca antes de presentarte al Concurso? ¿Qué sabía de ella? Toda mi familia es de Cuenca. Mi madre nació en La Ventosa y mi padre, en Belmontejo. Ellos son maestros, tuvieron a mis tres hermanos en Cuenca y, por cuestiones de destinos de mis padres, yo soy el único que no ha nacido en Cuenca, sino en Albacete. Mis raíces son conquenses y conozco bien tanto la ciudad como su Semana Santa. Mantengo muy buenos amigos en Cuenca. En Alicante soy el de Cuenca y en Cuenca, el de Alicante. Desde pequeño soy del San Pedro Apóstol, porque mi abuela era de la Hermandad y nos inscribió a los nietos en cuanto nacimos. Conozco bien la Semana Santa de Cuenca porque desde antes de tener conocimiento ya formaba parte de ella. He salido muchas veces en El Silencio, en Las Turbas muchos años, en el Entierro… Al tener las vacaciones en Levante durante la semana de después de Semana Santa, nunca he podido ver la primera parte de la Semana Santa de Cuenca. Pero sí tengo el recuerdo de salir corriendo con mis padres el Miércoles Santo, después de clase, para estar en la Semana Santa.
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¿Cómo ha sido el proceso para llegar a la idea del Cartel? (Resopla, reflexionando) Digamos que el proceso tiene dos etapas. Por un lado, la concepción del boceto, en sucio. Y por otro lado, la fase de “pasado a limpio”, por decirlo de alguna manera. Un cartel, fotografía, fotomontaje o dibujo necesita de un segundo proceso de composición en el que le vas dando los toques que tú crees pertinentes. Si te soy sincero, es difícil explicarte cómo es el proceso que sigue mi cerebro. De
las dos fases, la concepción es la que más tiempo requiere. Plasmarla, cuando ya estás acostumbrado a trabajar artísticamente, supone menos tiempo. Lo que más trabajo cuesta, en una obra plástica, es parir el concepto. Lo demás es un trabajo más mecánico, ya que cuando ves tu obra y te sientes cerca de ella es mucho más fácil lanzarte a ella y completarla. Es como cuando un músico descubre la melodía. Después, hacerle arreglos es mucho más sencillo.
Su Cartel es eminentemente abstracto. ¿Por qué optó por esta idea? ¿Fue la primera que tuvo o descartó otras opciones? No. No fue la primera idea. No tenía nada preconcebido cuando pensé en presentarme. Expresar todo lo que es la
Semana Santa en una obra plástica es muy difícil, por eso al principio no tenía nada preconcebido, ni prediseñado. Cuando uno crea cualquier obra, algo de ti siempre dejas. Algo de tu historia queda en ella. Yo quería contar en mi Cartel la historia de mis recuerdos y de mis sentimientos. La historia de lo que yo he vivido en la Semana Santa de Cuenca. Es muy difícil el paso de lo que tenemos dentro al lápiz o al bolígrafo. Es un paso muy íntimo, hay un abismo muy grande. En mi idea de Cartel están los recuerdos que más me han marcado. Cosas que pueden parecer insignificantes, pero que son importantes para mi. ¿Qué simboliza su Cartel? Mi Cartel es la historia de mis recuerdos y de mis sentimientos. Es el recuerdo del frío en los ojos. Cuando uno se toca la no-cara con una mano enguantada, cuando agacha levemente la cabeza, el aire entra de otra manera. Se respira por los ojos. Es el recuerdo de la respiración. Es más mía que nunca. La oigo. Me calienta y humedece. Es el recuerdo del olor. No me preguntaba si era a frío, a cera, a gente, a noche o a todo en su conjunto. Es el recuerdo de la luz. El recuerdo de una belleza plástica in-
comparable. Sobrecogedora. Es el recuerdo de los sonidos: todos somos melodía. La música, austera. Melancólica casi. Tu caminar sordo. Las horquillas inestables, frágiles, rítmicas y quedas. Es el recuerdo del cansancio. Todo va calando. Todo te va pesando. Poco a poco. Te envuelve. Te eleva. Tu anonimato te despersonaliza y pasas a formar parte de un espíritu común. Eres cada vez más capaz de centrar tu atención en las cosas importantes. Cesan las interferencias. Es un momento tuyo, de recogimiento. Meditación sublime. ¿Qué influencias artísticas tiene su cartel? A mi, de toda la vida, me ha gustado bastante la pintura. En mi casa era he sido el artista, por así decirlo. Desde pequeño he ganado concursos, primero del colegio y luego más importantes. Siempre me he dedicado a mi faceta más artística. Luego estudié arquitectura y ya focalicé todas las orientaciones plásticas en eso, en proyectos de arquitectura. Hay quien me ha comentado que mi Cartel le recuerda a Saura. Es normal. Todos los conquenses hemos vivido esto. Nos han influido los grandes pintores abstractos. Yo he ido mucho a las Casas Colgadas y eso se nota porque, como te decía, en toda obra que crear dejas algo de ti.
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Entrevista
De familia conquense e hijo de maestros, el Cartelista de la Semana Santa de Cuenca de 2018 nació en Albacete por circunstancias laborales de sus padres. Actualmente reside y desarrolla su labor en Alicante. Buen conocedor de la Semana de Pasión de la capital, pues la ha vivido desde niño y ha experimentado las sensaciones de ser tanto bancero como nazareno de fila en la V. H. Benéfico-Religiosa de ex-combatientes de San Pedro Apóstol, Soriano ha basado su trabajo de investigación y síntesis hasta dar con la idea que ha plasmado en su Cartel, en un viaje a sus vivencias, recuerdos y sensaciones como nazareno, buscando siempre la raíz del sentimiento, el significado último, la esencia misma de la Semana Santa. Ese destello que mueve en Cuenca montañas como la misma fe y que se refleja también, como un destello, como una luz interior que irradia desde dentro hacia afuera, en la obra ganadora del Concurso y que es ya Cartel Oficial de la Semana Santa de Cuenca de 2018. Jesús Soriano ha desarrollado su faceta artística desde la infancia, siendo la pintura su modo de expresión y refugio. Ha ganado diferentes premios locales, provinciales y nacionales, aunque nunca ha pintado de forma profesional y comercial. El amplio camino creativo que ha abierto la arquitectura en su vida le permite integrar pintura, escultura y diseño industrial en sus proyectos. Entre los premios obtenidos, destaca el Primer Premio en el Concurso “Espíritu Olímpico”, convocado con motivo de las Olimpiadas de Barcelona 92’; Primer Premio del II Concurso Nacional de Pintura “El Campo y tú” (1991); Finalista del IV Concurso Filatélico Escolar (1991); Tercer Premio del I Concurso de Pintura Rápida Ciudad de Villena y Segundo Premio del IV Concurso de Arte Joven Alicantino (1999).
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Ángel Álvarez David García Diego Castillejo María Domínguez José Alberto Valenciano Joaquín Ruiz Arteaga 26 Cuenca Nazarena
Ángel Álvarez
Cámara: Nikon D-60 Objetivo: 18-55 f/3.5 Exposición: 1/20
Esta foto la hice el Martes Santo de la Semana Santa de 2011. Casi todas las fotos que hago en Semana Santa son de ese día, ya que en los demás días participo activamente en los desfiles procesionales. He elegido esta foto como homenaje a los Nazarenos de Cuenca que acompañan a nuestras imágenes iluminándolas y dándoles calor con las velas de sus tulipas en su caminar por nuestras calles.
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Cámara: Canon EOS 6D Objetivo: Canon 24-105 Datos EXIF: ISO: 200 1/200 f2.8
David García
Fotografía en la que quería transmitir el destino de Jesús al terminar Camino del Calvario, dejando al observador esa visión de haber sido descendido solamente con un detalle y trás él, el fondo desenfocado del Cristo de los Espejos en la cruz.
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Diego Castillejo
Cámara: Canon EOS 60D Objetivo: Sigma 17-50 2.8 Datos EXIF: ISO 200 1/200 f2.8
Miércoles Santo 2017. 18 horas. La luz de aquella tarde del Silencio era una mezcla de atardecer natural y artificial provocado, éste último, por los focos de TVE repartidos en la parte alta con motivo de la retrasmisión del desfile. Apoyado en el muro de Alfonso VIII un nazareno del Prendimiento – solitario, capuz armado y tulipa en mano – observa el paso del cortejo. Esa inusual luz resalta los pliegues de la túnica y tras él, la textura de la piedra. Su extraña postura recuerda casi a un posado de moda. Durante un instante, todos los elementos – la luz, la posición, la mirada – se conjugan. Un segundo después, el momento se esfuma. Todo casual, todo efímero.
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Cámara: Nikon D5300-50mm Datos Exif: f 1.6 1/160 s ISO 100 Quita de andas V. H. San Juan Apóstol Evangelista – 22.04.2017
María Domínguez Muñoz
Imagen presentada al X Premio de Fotografía “Semana Santa de Cuenca”, convocado por la Junta de Cofradías, titulada Lucis Color. Esta fotografía es tomada en un momento clave. Las andas están apoyadas sobre el suelo y la incidencia que la luz ejerce en ese preciso instante, destacando el color tan particular de los banzos y almohadillas de la V.H. de San Juan Apóstol Evangelista, provoca ese reflejo tan interesante en el encerado de la Iglesia de El Salvador.
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Cámara: Canon EOS 6D Objetivo: Canon EF 24-105 mm F/4L IS USM
José Alberto Valenciano
Esta foto fue tomada en 2016. Uno de los hermanos de la procesión se da la vuelta y coloca a mi lado su cetro que, bajo la luz de la mañana, brilla y refleja todos los colores del ambiente. En ese momento, La Borriquilla cruza los arcos del ayuntamiento y está a punto de hacer su aparición en una Plaza Mayor abarrotada, reproduciendo la escena descrita en la Biblia, con unos conquenses que esperan bajo un sol que va y viene la llegada de la figura de Jesús para dar comienzo a una nueva Semana de Pasión. Me encantan este tipo de detalles porque, a veces, de una manera discreta, también cuentan muchas cosas.
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Joaquín Ruiz Arteaga
Cámara: SonyA7 125 f1.8 ISO 1600 55mm FE
Yo nací en Alfonso VIII y desde niño siempre veo los desfiles procesionales en mi calle y en Zapaterías. No concibo verlos en otros lugares. Casi todas las fotos las tomo en mi calle o desde mi casa. La foto de la procesión bajando por la calle me gusta especialmente porque contempla la procesión entera como una unidad, como un único ente completo, y no partido en las diferentes cofradías. Me gusta esa unidad, y ese aparecer la procesión como si de un río se tratara fluyendo por el encajonamiento de la calle que hace el muro de Zapaterías. Por eso la titulo “Río de pasión”.
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Fotografía: Enrique Martínez Gil
Opinión
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Son la máxima autoridad dentro de cada desfile procesional. Los hombros sobre los que recae el peso de la organización de cada procesión. Los ojos, oídos y voluntades que, mediante un trabajo incansable y una encomiable labor de coordinación, velan por que el cortejo transcurra con normalidad, fluidez y elegancia de principio a fin. Son Diego, Santiago, Mariano, Pablo, Sara, Manuel, Rafael, Pedro, Pablo y Alfredo, los presidentes ejecutivos de las diez procesiones que conforman la Semana Santa de Cuenca, y por sus atributos (cetro, capa morada, escudo de la Junta de Cofradías y el famoso “pinganillo”) los reconocerás. Pero… ¿En qué consiste la labor de un presidente ejecutivo? ¿Qué hace antes, durante y después de la procesión? ¿Cómo se ve su trabajo desde fuera? ¿Qué opinan ellos desde dentro? Se lo hemos preguntado y estos son sus testimonios. Cuenca Nazarena 37
Opinión
¿Qué pensabas que hacía el Presidente Ejecutivo de una procesión, antes de ocupar el cargo? (Es decir… ¿Cómo se ve la labor del Presidente Ejecutivo desde fuera?) La verdad es que tenía bastante claras las funciones del cargo. Desconocía algo más las comisiones de trabajo, en este caso concreto la Comisión de Organización. ¿Has estado en otros cargos en tu Junta de Diputación o de otra hermandad antes de pasar a ser el Representante en la Junta de Cofradías? ¿Cómo lo valoras? ¿Crees que es importante? Sí, era vocal elector. Lo valoro de forma positiva, ya que conocía bastante el organigrama y funcionamiento de la Junta de Cofradías.
Diego Escudero Atienza Presidente Ejecutivo.
Procesión del Hosanna 36 años. 7 años en el cargo 38 Cuenca Nazarena
Ahora que eres Presidente Ejecutivo: ¿Cuál es tu labor real? ¿Es muy diferente a como se ve desde fuera? Mi labor real es la organización, tanto antes como el mismo día de la procesión. Creo que no todos los nazarenos ni tampoco los espectadores de nuestras procesiones saben la gran responsabilidad que conlleva este cargo. ¿Cuál es la tarea más complicada de un Presidente Ejecutivo? ¿Y la más agradecida / sencilla? No creo que se puedan definir tareas complicadas o senci llas. Lo que sí es cierto es que mi labor más difícil es intentar cumplir los horarios establecidos. ¿Cuántos kilómetros recorres en tu procesión? Los kilómetros de mi procesión son 2.278 m. según un artículo de José Vicente Ávila en su espacio “Páginas de mi desván”. Aunque es cierto, nosotros hacemos algunos más.
Fotografía: Antonio García Escamilla
¿Qué aprendiste de tu antecesor en el cargo? ¿Qué te gustaría que aprendiera de ti la persona que te suceda? De mi antecesora, que es María Marco - actual contadora de la institución nazarena - aprendí muchas cosas. Podría destacar el trabajo y la serenidad a la hora de ejecutarlo. Me gustaría que aprendiera de mí el amor hacia mi hermandad y hacia la Semana Santa de Cuenca. ¿Cuál es el momento más complicado de coordinar en tu procesión? Creo que la llegada a los puntos con más afluencia de público como son San Felipe y la Plaza Mayor, aunque hace un par de años se ha hecho un plan de seguridad para dichos puntos que nos facilita mucho el trabajo. ¿Cuál es la situación más difícil que te ha tocado vivir, resolver, afrontar como presidente ejecutivo? El Domingo de Ramos de 2013, que tuve que tomar la difícil decisión de suspender la procesión por causas meteorológicas; también comentar que fue un sabor agridulce, porque a la vez sentí la gran unión de hermandad y la gran devoción que se les profesa a nuestros Sagrados Titulares. A lo largo del tiempo que llevas como Presidente Ejecutivo: ¿Cómo ha evolucionado tu procesión? ¿Qué aspectos han mejorado y en qué aspectos hay que seguir trabajando para mejorar? Ciertamente creo que la procesión ha ido a más en todos los sentidos, sobre todo en participación. Aspectos a mejorar seguro que hay muchos. Hay que seguir en esta línea de trabajo puliendo esos pequeños detalles.
Ahora que estás dentro de la Junta de Cofradías: ¿Cómo calificarías la labor de esta institución nazarena? La labor que desempeña esta institución es magnífica, creo que de 10. En este sentido creo que el nazareno de a pie no conoce profundamente la labor que desempeña dicha institución. ¿A qué has renunciado en tu procesión, por ocupar el cargo de Presidente Ejecutivo? Sobre todo a ser bancero de mi Virgencilla como cariñosamente me gusta llamarla y, cómo no, poder salir con mi mujer y mi hijo en esta procesión. Si no fueras Presidente Ejecutivo de tu procesión… ¿De qué otra te gustaría serlo? Y ¿de cuál no lo serías nunca? Seguramente no sería de ninguna otra. No sabría decirte de cuál me gustaría serlo y de cuál no lo sería, porque no me lo he planteado nunca. ¿Ha cambiado en algo tu opinión sobre la Junta de Cofradías y sobre la Semana Santa conquense desde que desempeñas esta función? Mi opinión sobre la Junta de Cofradías no es que haya cambiado, pero si soy más consciente del gran y buen trabajo que se hace desde la institución.
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Opinión
¿Qué pensabas que hacía el Presidente Ejecutivo de una procesión, antes de ocupar el cargo? (Es decir… ¿Cómo se ve la labor del Presidente Ejecutivo desde fuera?) Siempre pensé que era un cargo de responsabilidad, que tenía alguna función importante dentro de la hermandad y de la procesión.
Santiago Martínez Palomo
¿Has estado en otros cargos en tu Junta de Diputación o de otra hermandad antes de pasar a ser el Representante en la Junta de Cofradías? ¿Cómo lo valoras? ¿Crees que es importante? Sí, en la Vera Cruz, estuve 4 años de contador tras haber sido hermano mayor. Dentro de la Junta de Diputación de una hermandad todos tenemos una función y entre todos hacemos el trabajo colaborando unos con otros. Cualquier labor es importante porque se trata de llevar las riendas de una Hermandad. Es un trabajo de equipo.
Presidente Ejecutivo.
Ahora que eres Presidente Ejecutivo: ¿Cuál es tu labor real? ¿Es muy diferente a como se ve desde fuera? Como Presidente Ejecutivo pertenezco a la Comisión de Organización de la Junta de Cofradías. En la misma se valoran los desfiles, intercambiamos impresiones sobre los mismos, planteamos necesidades y aportamos ideas para mejorarlos.
57 años. 7 años en el cargo
¿Cuál es la tarea más complicada de un Presidente Ejecutivo? ¿Y la más agradecida / sencilla? El desfile del Lunes Santo, como cualquiera de los demás, tiene que desarrollarse de la mejor manera posible. Es ahí, en la misma procesión, donde el Presidente Ejecutivo tiene una labor difícil por la responsabilidad de que todo salga bien.
Procesión Penitencial del Stmo. Cristo de la Vera Cruz 40 Cuenca Nazarena
Fotografía: Antonio Abarca Contreras
¿Cuántos kilómetros recorres en tu procesión? No se puede precisar, porque una cosa es la distancia del itinerario y otra los pasos que se dan en la propia procesión, pues constantemente nos estamos desplazando de cabecera a cierre.
Ahora que estás dentro de la Junta de Cofradías: ¿Cómo calificarías la labor de esta institución nazarena? Imprescindible y necesaria para organizar el evento anual, desde mi punto de vista, más importante en la ciudad de Cuenca.
¿Qué aprendiste de tu antecesor en el cargo? ¿Qué te gustaría que aprendiera de ti la persona que te suceda? A mi antecesor ya lo conocía con anterioridad a que ocupara su cargo. Eso hizo que entabláramos más conversaciones y me informara de algunos detalles de la función que me encomendaron.
¿A qué has renunciado en tu procesión, por ocupar el cargo de Presidente Ejecutivo? No he renunciado a nada, participo (aunque desde otro puesto) en la procesión como siempre he hecho desde 1996, primer año que salió a la calle.
¿Cuál es el momento más complicado de coordinar en tu procesión? La salida de la Catedral. Al iniciar el desfile se han de coordinar todos los elementos del mismo.
Si no fueras Presidente Ejecutivo de tu procesión… ¿De qué otra te gustaría serlo? Y ¿de cuál no lo serías nunca? No sé, no me lo he planteado, pero pienso que si te involucras en esta tarea, da igual la procesión que presidas. Lo haces con mucha ilusión y empeño.
¿Cuál es la situación más difícil que te ha tocado vivir, resolver, afrontar como presidente ejecutivo? Aun habiendo un protocolo de lluvia, los años en que ésta ha hecho aparición ha habido que tomar una decisión, que es muy difícil. Siempre en consenso con la Junta de Diputación.
¿Ha cambiado en algo tu opinión sobre la Junta de Cofradías y sobre la Semana Santa conquense desde que desempeñas esta función? Sí, ahora soy consciente de todo el trabajo que hay que desempeñar para que todo salga bien.
A lo largo del tiempo que llevas como Presidente Ejecutivo: ¿Cómo ha evolucionado tu procesión? ¿Qué aspectos han mejorado y en qué aspectos hay que seguir trabajando para mejorar? Siempre se ha dicho que la Semana Santa cada año es diferente y siempre es igual. Eso también pasa con la procesión de la Vera Cruz. Todos los años tratamos de mejorar corrigiendo errores cometidos el año anterior, pero manteniendo su espíritu de penitencial. Cuenca Nazarena 41
Opinión
¿Qué pensabas que hacía el Presidente Ejecutivo de una procesión, antes de ocupar el cargo? (Es decir… ¿Cómo se ve la labor del Presidente Ejecutivo desde fuera?) Siempre lo he tenido claro: organizar la procesión. He tenido la suerte de que durante muchos años (los 70 y 80), mi padre fue Presidente ejecutivo del Martes Santo. Prácticamente me he criado con la capa morada y el cetro en casa. ¿Has estado en otros cargos en tu Junta de Diputación o de otra hermandad antes de pasar a ser el Representante en la Junta de Cofradías? ¿Cómo lo valoras? ¿Crees que es importante? Si. He sido porta insignias, bancero, vocal, tesorero y secretario del San Juan Bautista. Evidentemente es fundamental pasar por muchos cargos para conocer la Hermandad y la Semana Santa. Animo a la gente joven a que no empiecen “la casa por el tejado”. En los tiempos que corren parece que si no eres secretario no eres nada en la Hermandad. Hay que aprender desde abajo. Esa es la mejor de las escuelas nazarenas que podemos ofrecer las hermandades.
Mariano López Herráez Presidente Ejecutivo.
Procesión del Perdón 55 años. 4 años en el cargo 42 Cuenca Nazarena
Ahora que eres Presidente Ejecutivo: ¿Cuál es tu labor real? ¿Es muy diferente a como se ve desde fuera? La tarea de un Presidente Ejecutivo es coordinar a los demás representantes para conseguir una buena procesión. Siempre digo lo mismo. Durante 364 días del año el que manda en la hermandad es el señor Secretario, pero el Martes Santo el jefe soy yo y conmigo los representantes de las demás hermandades que componen la Procesión del Perdón. Si algo sale mal, las críticas a mí. Eso lo tengo claro. ¿Cuál es la tarea más complicada de un Presidente Ejecutivo? ¿Y la más agradecida / sencilla? La tarea más complicada es conseguir un desfile organizado y lo mas ágil posible, coordinando a las demás hermandades y respetando sus peculiaridades. Eso, el día de la procesión. Los 364 días restantes es estar pendiente de todos y de todo, escuchar, coordinar e intentar arreglar las cosas que peor funcionan. Lo más agradable es tratar con los nazarenos de las demás hermandades, conocerlos e intentar entenderlos. ¿Cuántos kilómetros recorres en tu procesión? No lo sé. Muchísimos, de punta a punta de la procesión. Aunque a veces es difícil cruzar la filas de las distintas hermandades. Un año tuve un esguince por un mal paso que di, es-
Fotografía: Antonio Abarca Contreras
guince que me impidió desfilar como bancero el Viernes Santo. Total, que me pasé el resto de la Semana Santa en el sillón. Se trabaja mucho, más de lo que piensa mucha gente, esa que dice que salimos a “lucir la capa”.
damental es conseguir que se llegue a la parte baja de la ciudad a la hora establecida para que, tanto público como nazarenos, no se marchen. Sobre todo hay que cuidar a los niños que, evidentemente, son el futuro.
¿Qué aprendiste de tu antecesor en el cargo? ¿Qué te gustaría que aprendiera de ti la persona que te suceda? Aprendí a intentar comprender a todas la hermandades. Desde fuera, y casi siempre erróneamente, se les cuelgan “San Benitos”. Luego cuando acudes a sus funciones y conoces a sus directivas ves que esto no es cierto, que todos somos nazarenos y mucho más iguales de lo que parece. A la persona que me suceda le diría que siga trabajando lo mejor que sepa por el Martes Santo. Con eso es más que suficiente.
Ahora que estás dentro de la Junta de Cofradías: ¿Cómo calificarías la labor de esta institución nazarena? Llevo muchos años dentro, ya que he sido vocal elector y por tanto miembro de la Junta General de Cofradías más de veinte años, por lo que me cuesta mucho abstraerme para calificar la labor de la Junta que para mí es fundamental. Sin la Junta de Cofradías no tendríamos la extraordinaria Semana Santa que tenemos.
¿Cuál es el momento más complicado de coordinar en tu procesión? La salida. Las hermandades se incorporan desde iglesias distintas y hay que hacer un verdadero esfuerzo para que nadie espere más de la cuenta y no se eternice la procesión. Por supuesto que también es difícil respetar la forma de desfilar de cada Hermandad y que, al mismo tiempo, se respeten los horarios. Una procesión no debe durar más de seis horas. ¿Cuál es la situación más difícil que te ha tocado vivir, resolver, afrontar como presidente ejecutivo? Hace unos años la subida a la Plaza Mayor fue perfecta. De la misma forma que la salida de la Plaza. Pero en ese momento, y contra todo pronóstico, se puso a llover. Tuve que calmar los ánimos e intentar que la procesión no se rompiera ya que no se esperaba que esas precipitaciones duraran mucho. Fue de los momentos más tensos que he vivido como presidente. Sin embargo, una vez reanudada la procesión con toda brillantez, se me comunica que un espectador ha sufrido un infarto y que es posible que la ambulancia tenga que atravesar toda la procesión. Son miles los nazarenos y hay que apartar a todo el mundo. Tras unos minutos de angustia me comunican que se ha podio evacuar al enfermo por otro lado lo que me hizo, al fin, respirar aliviado.
¿A qué has renunciado en tu procesión, por ocupar el cargo de Presidente Ejecutivo? Se renuncia a muchas cosas. El Martes Santo a disfrutar de la procesión, eso seguro. La responsabilidad te pesa y te impide hacerlo. Durante el año te obliga a sacar tiempo de donde no lo tienes y muchas veces lo sufre tu familia que, al mismo tiempo, es la que te apoya porque te conoce y te entiende y sabe que sin la Semana Santa no sabrías vivir. Si no fueras Presidente Ejecutivo de tu procesión… ¿De qué otra te gustaría serlo? Y ¿de cuál no lo serías nunca? No, no... Con ser presidente del Martes Santo ya he tenido bastante. Soy nazareno de Cuenca y salgo en otras procesiones y seguiré saliendo. Por ahora aún puedo ser bancero pero, en breve, cogeré mi tulipa y seguiré contribuyendo en lo que pueda por el bien de la Semana Santa. ¿Ha cambiado en algo tu opinión sobre la Junta de Cofradías y sobre la Semana Santa conquense desde que desempeñas esta función? La verdad es que era un cargo que conocía bien y no me ha hecho cambiar mis percepciones sobre la Semana Santa. Sin embargo, y a lo mejor también tiene que ver algo la edad, me he hecho más prudente o al menos eso espero.
A lo largo del tiempo que llevas como Presidente Ejecutivo: ¿Cómo ha evolucionado tu procesión? ¿Qué aspectos han mejorado y en qué aspectos hay que seguir trabajando para mejorar? Sin duda la evolución ha ido a mejor. Cada año desfilan más hermanos, lo que implica trabajar en los horarios. La idea funCuenca Nazarena 43
Opinión
¿Qué pensabas que hacía el Presidente Ejecutivo de una procesión, antes de ocupar el cargo? (Es decir… ¿Cómo se ve la labor del Presidente Ejecutivo desde fuera?) Pensaba que era el que iba a las reuniones y actos de la Junta de Cofradías. Desde fuera creo que, la mayoría, no sabe todo lo que hay detrás. ¿Has estado en otros cargos en tu Junta de Diputación o de otra hermandad antes de pasar a ser el Representante en la Junta de Cofradías? ¿Cómo lo valoras? ¿Crees que es importante? No. No he estado en otros cargos anteriormente. Ahora que eres Presidente Ejecutivo: ¿Cuál es tu labor real? ¿Es muy diferente a como se ve desde fuera? Hay bastante más trabajo del que parece. Aparte de las Juntas de Diputación y Generales de la Junta de Cofradías, formamos parte de la Comisión de Organización, a la que también debemos asistir y coordinar las necesidades de las Hermandades que forman parte de nuestra procesión para que, a través de esta comisión, se lleven a efecto en la medida de lo posible. Aparte de esto es necesario organizar con la mayor precisión posible la procesión. Para ello también tenemos reuniones de los representantes de la procesión solo para ese fin. Nos reunimos unas dos veces al año. El día fundamental es el de la procesión y también el más complicado. Hay que estar muy pendiente de todo. Cada año es diferente. Y siempre surge algo que lo complica y hay que solucionarlo sobre la marcha sin que influya, o lo haga lo menos posible, en el desarrollo de la procesión. Las condiciones meteorológicas, una alcantarilla rota, un espectador enfermo, etc. influyen en la procesión y son problemas inesperados que se deben solucionar de inmediato. Cada día hay un plan de emergencias que debemos conocer y poner en práctica en caso de ser necesario. Somos los responsables de su cumplimento.
Pablo Javier López Martínez Presidente Ejecutivo.
Procesión del Silencio
45 años. 6 años en el cargo (5 en procesión) 44 Cuenca Nazarena
¿Cuál es la tarea más complicada de un Presidente Ejecutivo? ¿Y la más agradecida / sencilla? La más complicada, sin duda, el día de la procesión. Y la más agradecida la relación con el resto de hermandades. Es muy gratificante que cada propuesta que hacemos dirigida a mejorar la procesión tenga una acogida unánime por parte de todos. Y que todos trabajemos desde nuestras hermandades para llevarla a cabo, teniendo su reflejo el día de la procesión. ¿Cuántos kilómetros recorres en tu procesión? Entre 7 y 9 km. Depende un poco del año y de los problemas que vayan surgiendo y dónde, porque hay que moverse por toda la procesión. La nuestra es una procesión larga. El año pasado, por ejemplo, cuando La Santa Cena estaba en Carretería, la Virgen de la Amargura estaba en la Puerta de San Juan. ¿Qué aprendiste de tu antecesor en el cargo? ¿Qué te gustaría que aprendiera de ti la persona que te suceda? Que la procesión somos 7 hermandades y que hay que contar con todos. Una buena procesión redunda en beneficio de todas las hermandades y un buen desfile de cada una de las hermandades en el de la procesión.
Fotografía: Antonio Abarca Contreras
¿Cuál es el momento más complicado de coordinar en tu procesión? La salida de la Plaza Mayor. Allí confluyen las Hermandades que salen de San Pedro, La Santa Cena, que inicia su desfile desde la Catedral, y las Hermandades que descansamos en la Plaza Mayor. Es el momento más complicado por la coordinación que debemos tener todos, tanto en la subida como en el descanso y por supuesto, al iniciar el descenso. Todo tiene que fluir sin que nos interrumpamos unos a otros y sin acumular retrasos. ¿Cuál es la situación más difícil que te ha tocado vivir, resolver, afrontar como presidente ejecutivo? La procesión de 2013. Fue mi primera procesión como presidente ejecutivo y la lluvia complicó todo muchísimo. A pesar de los informes meteorológicos que teníamos llovió, y eso generó mucho nerviosismo. Resulta muy difícil predecir el tiempo en primavera. En la Plaza Mayor una nube descargó mucha agua y, según la AEMET, en ese momento no llovía en Cuenca. No se veía en los radares y cuando estás viendo que llueve y al mismo tiempo te dicen que no llueve en Cuenca y que lloverá a partir de las 3 de la madrugada, la verdad es que no entiendes nada. Los informes de la AEMET sobre la cantidad de lluvia caída en Cuenca durante el horario de la procesión establecían una mínima cantidad de agua que califican como inapreciable según sus baremos. Es una situación muy difícil y da igual la decisión que tomes porque no va a gustar a todo el mundo. A lo largo del tiempo que llevas como Presidente Ejecutivo: ¿Cómo ha evolucionado tu procesión? ¿Qué aspectos han mejorado y en qué aspectos hay que seguir trabajando para mejorar? Creo que hemos mejorado en coordinación, organización y horarios. La relación entre las Hermandades es muy buena. Todos remamos en la misma dirección y tenemos un objetivo común. Eso facilita mucho el trabajo. El respeto y compañerismo entre todos es fundamental y en eso creo que somos un ejemplo. Que cada día se designe a unos miembros de la comisión de bandas para que se encarguen de las Bandas de Música durante los desfiles me parece importante, porque nos descarga de trabajo y además lo realizan los que mejor lo conocen. Estamos en permanente contacto con ellos. En cuanto a los aspectos a mejorar, no puedes ser conformista. No se puede dejar nada a la improvisación y lo que ha salido bien hay que seguir trabajándolo y teniéndolo entre los objetivos para no descuidarlo y que siga saliendo bien. El silencio durante la procesión en algunos puntos es algo a mejorar. En la Plaza Mayor, por ejemplo, hay mucho bullicio que dificulta escuchar a las bandas de música. En cualquier caso, si que ha mejorado durante estos años. Y hay momentos realmente espectaculares cuando pasa la procesión y no se oye más que el golpe de las horquillas o la música de las bandas. Desde la Junta de Cofradías se está trabajando en este sentido, tratando de mejorarlo en todos los desfiles procesionales. La agilidad de las procesiones es algo en lo que también se está trabajando desde hace unos años, si bien es cierto que llega un momento en que hay poco margen de mejora. Hay límites que son muy difíciles de superar: el peso de algunas tallas, el gran número de hermanos en las filas, el número de Hermandades, la salida desde diferentes iglesias, etc. lo que no es óbice para que, entre todos, sigamos intentando mejorar en este aspecto.
Ahora que estás dentro de la Junta de Cofradías: ¿Cómo calificarías la labor de esta institución nazarena? El trabajo de la Junta de Cofradías es fundamental. No en vano, es quien se encarga de que todo esté perfecto cada día de procesión. Para que esto sea así se trabaja mucho. Hay que contratar y distribuir bandas de música, elegir el cartelista, el pregonero, organizar el pregón, el resto de actos, las publicaciones, relacionarse con las instituciones, etc. Es mucho trabajo el que hay detrás de la Semana Santa, sobre todo de la Comisión Ejecutiva, que está pendiente siempre de todo y son sobre los que recae la mayor parte del trabajo durante todo el año. La verdad es que no me imaginaba que había tantas cosas que hacer cuando veía las procesiones desde fuera. ¿A qué has renunciado en tu procesión, por ocupar el cargo de Presidente Ejecutivo? Renuncias a lo que has vivido hasta entonces: salir con tu familia, ser bancero o disfrutar de los momentos especiales que cada uno tenemos en la procesión. Siendo presidente ejecutivo o teniendo algún cargo de responsabilidad es imposible. Esta responsabilidad es lo primero y no te permite pararte, olvidarlo todo y disfrutar de “tu momento”. Si no fueras Presidente Ejecutivo de tu procesión… ¿De qué otra te gustaría serlo? Y ¿de cuál no lo serías nunca? Después de la Procesión del Silencio no seré presidente ejecutivo de ninguna otra. Seré un nazareno más como siempre he sido el Martes Santo, Miércoles Santo, Jueves Santo y Viernes Santo. En el resto de procesiones hay personas sobradamente preparadas para ocupar esos cargos y, además, lo están haciendo muy bien. Y los que vengan después, de igual manera, lo harán igual de bien. ¿Ha cambiado en algo tu opinión sobre la Junta de Cofradías y sobre la Semana Santa conquense desde que desempeñas esta función? Puede parecer que el trabajo de la Junta de Cofradías se limita a la Cuaresma. Pero una vez terminada la Semana Santa se empieza a preparar la siguiente: elección de cartelista y pregonero, concierto inicio de cuaresma, publicaciones, presupuestos, museo etc. Salvo julio y agosto, la Junta de Diputación se reúne al menos una vez al mes. También te das cuenta de las dificultades y el trabajo que hay para poner una procesión en la calle. Creo que es imprescindible para la Semana Santa tal como la conocemos. Sin alguien que coordine, organice, contrate, etc. sería imposible.
Cuenca Nazarena 45
Opinión
¿Qué pensabas que hacía el Presidente Ejecutivo de una procesión, antes de ocupar el cargo? (Es decir… ¿Cómo se ve la labor del Presidente Ejecutivo desde fuera?) Cuando no pertenecía a la Ejecutiva de la Archicofradía no tenía muy claro cuál era su función en una procesión, pero en el momento en que pasé a formar parte de ella empecé a conocer cuál era su trabajo y sus funciones. ¿Has estado en otros cargos en tu Junta de Diputación o de otra hermandad antes de pasar a ser el Representante en la Junta de Cofradías? ¿Cómo lo valoras? ¿Crees que es importante? En mi hermandad llevo más de 10 años de camarera y de vocal de la Junta de Diputación. Además, estuve algunos años como Secretaria de la Archicofradía y 4 más como Vicepresidenta. Siempre es positivo formar parte de la directiva de una hermandad porque es cuando realmente se ve lo que se trabaja y el tiempo que se dedica a que la procesión y la hermandad vaya lo mejor posible, permitiendo conocer mejor la Semana Santa desde dentro. Si se aspira a ser Representante de una hermandad creo que es primordial haber pasado antes por otro cargo.
Sara Robles Presidenta Ejecutiva.
Procesión de Paz y Caridad 39 años. 3 años y medio en el cargo 46 Cuenca Nazarena
Ahora que eres Presidente Ejecutivo: ¿Cuál es tu labor real? ¿Es muy diferente a como se ve desde fuera? La labor principal es la coordinación de todos los pasos durante el desfile procesional y, en la medida de lo posible, acudir a los actos de las diversas hermandades. Además, pertenecer a la Junta de Cofradías y a la Comisión de organización, en la que se reúnen todos los presidentes ejecutivos. Creo que desde fuera no se llega a conocer del todo el trabajo que lleva, tanto en el desfile procesional como todos los preparativos. ¿Cuál es la tarea más complicada de un Presidente Ejecutivo? ¿Y la más agradecida / sencilla? Quizá la labor más difícil es la coordinación en el desfile para que todo salga de forma positiva. Y eso supone horas de trabajo fuera y muchos quebraderos de cabeza durante el desfile. Creo que la labor más agradecida, en mi caso, es la satisfacción personal del trabajo bien hecho una vez que la procesión ha terminado.
Fotografía: Enrique Martínez Gil
¿Cuántos kilómetros recorres en tu procesión? En el desfile del año 2017 coincidió que me puse una aplicación para saber lo que recorría, porque no suelo parar durante todo el desfile, y fue un total de unos 16 Km. ¿Qué aprendiste de tu antecesor en el cargo? ¿Qué te gustaría que aprendiera de ti la persona que te suceda? En mi caso, con mi antecesor, fueron dos años en los que estuve un poco desconectada de la Archicofradía. Y quizá puedo decir que aprendí más en los años que estuve de Secretaria y de Vicepresidenta. La mejor enseñanza de estos años fue la necesidad del buen ambiente entre las distintas hermandades, la total comunicación para un buen desfile y la responsabilidad de estar pendiente de todos los detalles durante la procesión. Eso es lo que deseo que la persona que me suceda pueda aprender y espero saber transmitírselo. En todo esto creo que es vital rodearte de una ejecutiva en la que confíes plenamente. Y en eso yo no puedo tener ninguna queja, porque es fantástica. ¿Cuál es el momento más complicado de coordinar en tu procesión? Sin duda la subida desde la Puerta de Valencia y sobre la salida de la Calle del Peso, donde la coordinación y el freno de la cabecera es primordial para evitar cortes. También es importante el inicio y el fin de la procesión para agilizar la salida y la entrada de la iglesia. ¿Cuál es la situación más difícil que te ha tocado vivir, resolver, afrontar como presidente ejecutivo? De momento no he tenido nada especialmente difícil, ya que el ambiente entre todos es muy bueno y los desfiles procesionales han sido positivos, sin problemas de organización ni inclemencias meteorológicas. Obviamente siempre hay pequeños aspectos de la organización con los que se debe lidiar, pero nada que no se resuelva con diálogo y poniendo todos de nuestra parte. A lo largo del tiempo que llevas como Presidente Ejecutivo: ¿Cómo ha evolucionado tu procesión? ¿Qué aspectos han mejorado y en qué aspectos hay que seguir trabajando para mejorar? Hemos evolucionado en evitar cortes en la procesión y agilizar la salida y la entrada de las imágenes en el templo, porque hay que
tener en cuenta que hay que montar y desmontar los banzos para poder hacerlo, y eso lleva su tiempo. Pero son aspectos que aunque salgan bien siempre se pueden mejorar y en los que siempre hay que estar especialmente atento. La iglesia es pequeña y hemos mejorado también en la organización para acceder al templo la tarde del Jueves Santo y evitar una excesiva cantidad de gente en el interior. Creo que hay que mejorar en reducir el tiempo en el desfile procesional, y es algo en lo que ya se está trabajando. Ahora que estás dentro de la Junta de Cofradías: ¿Cómo calificarías la labor de esta institución nazarena? Opino que tiene mucho más trabajo y responsabilidades de las que la gente quizá conoce desde fuera, a costa del tiempo libre de cada uno de sus miembros. Creo además que es una inmejorable manera de tener contacto con el resto de desfiles y hermandades y conocer a gente estupenda que trabaja a diario por engrandecer nuestra Semana Santa. ¿A qué has renunciado en tu procesión, por ocupar el cargo de Presidente Ejecutivo? A disfrutar dentro de mi hermandad, tanto en el desfile como el ambiente del descanso, la salida y la llegada. Y por supuesto poder hacer la procesión con mi familia. Si no fueras Presidente Ejecutivo de tu procesión… ¿De qué otra te gustaría serlo? Y ¿de cuál no lo serías nunca? No me importaría serlo del miércoles. Siempre ha sido una procesión que me ha gustado mucho. Y de la que no sería… Quizá de Camino del Calvario, por la complicación que lleva y todo lo que supone dentro y fuera de la procesión. ¿Ha cambiado en algo tu opinión sobre la Junta de Cofradías y sobre la Semana Santa conquense desde que desempeñas esta función? No es que haya cambiado mi opinión, pero sí que es verdad que la ves desde una perspectiva diferente: aprecias otras cosas, te das más cuenta de otros detalles, aciertos o fallos que de otra forma no se ven, te fijas más en la organización...
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Opinión
¿Qué pensabas que hacía el Presidente Ejecutivo de una procesión, antes de ocupar el cargo? (Es decir… ¿Cómo se ve la labor del Presidente Ejecutivo desde fuera?) Trabajar todo el año de manera conjunta con el resto de Hermandades. Coordinar, el día de la Procesión, que todo discurre con normalidad y según el horario previsto. Así como dar solución ante cualquier problema que pueda surgir. ¿Has estado en otros cargos en tu Junta de Diputación o de otra hermandad antes de pasar a ser el Representante en la Junta de Cofradías? ¿Cómo lo valoras? ¿Crees que es importante? Estuve unos años de Contador en la misma Hermandad y desde hace seis años me toca desempeñar esta función. Lo valoro de forma positiva, me siento muy orgulloso de trabajar para mi Hermandad y por intentar hacer cada año más grande esta Procesión. Por supuesto que es importante. Trabajas durante todo el año en tu Junta de Diputación, en la Junta de Cofradías, con las otras dos Hermandades y con el Grupo Turbas, con el único objetivo de que todo salga bien las siete horas que dura la Procesión.
Manuel Santacruz Presidente Ejecutivo.
Procesión Camino del Calvario 44 años. 6 años en el cargo 48 Cuenca Nazarena
Ahora que eres Presidente Ejecutivo: ¿Cuál es tu labor real? ¿Es muy diferente a como se ve desde fuera? La labor es similar a lo que podía pensar. Trabajar con el resto de Hermandades y con el Grupo Turbas en lo que es necesario mejorar, con especial atención en la seguridad, en el orden y en cumplir con el horario. Y realizar el informe de la Procesión y exponerlo en la Junta de Cofradías y en la Junta General de mi Hermandad. Lo diferente, que te ocupa mucho más tiempo de lo que te puedes imaginar... ¿Cuál es la tarea más complicada de un Presidente Ejecutivo? ¿Y la más agradecida / sencilla? En mi caso, la complejidad que supone ser la Procesión Camino del Calvario, la madrugada, las Turbas, el público, el más mínimo detalle en cualquier momento… La toma de decisiones es determinante, cada año es distinto. Tienes mucha responsabilidad. Lo más agradecido es la suerte de tener a dos compañeros como Juan Vicente y Jesús, que hacen que todo sea mucho más sencillo.
Fotografía: Enrique Martínez Gil
¿Cuántos kilómetros recorres en tu procesión? Unos 5 kilómetros. ¿Qué aprendiste de tu antecesor en el cargo? ¿Qué te gustaría que aprendiera de ti la persona que te suceda? De mi amigo Miguel recibí muchos consejos. En cuanto a mi sucesor, lo que me gustaría que aprendiera es que en la Madrugada de Viernes Santo el problema de una Hermandad es el problema de todos, que trabaje por nuestro bien común. Y que cuando tenga que tomar una decisión sea con criterio y consensuada. ¿Cuál es el momento más complicado de coordinar en tu procesión? Hay varios momentos complicados pero sobre todo la salida y la llegada. ¿Cuál es la situación más difícil que te ha tocado vivir, resolver, afrontar como presidente ejecutivo? El corte que se produjo entre la Soledad y San Juan en la calle Las Torres, el Viernes Santo de 2016. A lo largo del tiempo que llevas como Presidente Ejecutivo: ¿Cómo ha evolucionado tu procesión? ¿Qué aspectos han mejorado y en qué aspectos hay que seguir trabajando para mejorar? La evolución ha sido positiva. El número de nazarenos que participan en las filas es cada vez mayor, contando con la presencia de muchos niños desde altas horas de la madrugada. Hemos mejorado el orden en la salida y no tenemos problemas con el horario. Con el Grupo Turbas mantenemos una buena relación y la disposición de su Junta de Diputación es muy buena. El comportamiento de los turbos, en general, ha mejorado. Y además, parece que en los últimos años han disminuido en número. Las tres Hermandades que componemos Camino del Calvario somos muy diferentes. El Jesús lleva a la Turba, San Juan va al ritmo de la música de su banda, y la Virgen, como es normal, lleva un paso lento. Debemos seguir trabajando para que en la Procesión vayamos todos muy bien coordinados. El pasado Viernes Santo de 2017 fue ejemplar. Y por último, tenemos que mejorar lo que es muy característico de esta Procesión, sus sonidos. Sobre
todo, hay que trabajar porque cuando se escuchen los clarines no toquen los tambores, y que cuando toquen los tambores se escuchen alto y con calidad. Ahora que estás dentro de la Junta de Cofradías: ¿Cómo calificarías la labor de esta institución nazarena? Pienso que desempeñan una labor positiva. Se trabaja por el bien de nuestra Semana Santa. Y no es fácil, hay que tener en cuenta que la Junta de Cofradías está compuesta por más de 30 Hermandades y que cada una de ellas es distinta al resto. Esta institución está atravesando un buen momento. ¿A qué has renunciado en tu procesión, por ocupar el cargo de Presidente Ejecutivo? He renunciado a lo que más me gusta, a ser bancero. Soy bancero, lo he sido de Nuestro Padre Jesús Nazareno desde 1998 hasta 2011, y cuando acabe mi ciclo como Presidente Ejecutivo, y mientras la salud me lo permita, lo volveré a ser. No puedo describir con palabras lo que se siente pero ahora me ha tocado desempeñar esta labor. La Madrugada de Viernes Santo, dentro de la Iglesia de El Salvador, cuando veo a mis hermanos, a mis amigos, siento una inmensa envidia sana, ese y otros momentos de la Procesión. Si no fueras Presidente Ejecutivo de tu procesión… ¿De qué otra te gustaría serlo? Y ¿de cuál no lo serías nunca? No lo sería de ninguna otra. ¿Ha cambiado en algo tu opinión sobre la Junta de Cofradías y sobre la Semana Santa conquense desde que desempeñas esta función? Pienso que es muy valorable su labor, personas que sacrifican mucho tiempo de su familia. Y lo hacen por trabajar por aquello por lo que sienten una gran pasión, la Semana Santa. Mi opinión de la Semana Santa no ha cambiado por estar aquí.
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Opinión
¿Qué pensabas que hacía el Presidente Ejecutivo de una procesión, antes de ocupar el cargo? (Es decir… ¿Cómo se ve la labor del Presidente Ejecutivo desde fuera?) La verdad es que nunca le había prestado ninguna atención a lo del puesto de presidente ejecutivo, quizá porque nunca me había planteado la posibilidad de llegar a serlo. Pienso que es importante que pasemos desapercibidos para el resto de los hermanos. Eso significa que todo ha ido bien.
Rafael Castillejo Villalba Presidente Ejecutivo.
Procesión En El Calvario 51 años. 5 años en el cargo 50 Cuenca Nazarena
¿Has estado en otros cargos en tu Junta de Diputación o de otra hermandad antes de pasar a ser el Representante en la Junta de Cofradías? ¿Cómo lo valoras? ¿Crees que es importante? No. Nunca he pertenecido a ninguna Junta de Diputación, aunque siempre he colaborado activamente con mi hermandad. Ahora que eres Presidente Ejecutivo: ¿Cuál es tu labor real? ¿Es muy diferente a como se ve desde fuera? Mi labor es la de cuidar, junto con el resto de representantes de las hermandades que componen la procesión, de los detalles organizativos para que la procesión discurra fluida y sin problemas. ¿Cuál es la tarea más complicada de un Presidente Ejecutivo? ¿Y la más agradecida / sencilla? La más agradecida es cuando se encierra el último paso y ves que todo ha salido bien. La más complicada, con diferencia, es contestar este cuestionario.
Fotografía: Antonio García Escamilla
¿Cuántos kilómetros recorres en tu procesión? No tengo ni idea. Cuando llegas al final y se acumulan los paseos y la tensión de toda la procesión, tienes la sensación de haber hecho una maratón. ¿Cuál es el momento más complicado de coordinar en tu procesión? Las incorporaciones y la retirada de las hermandades. La procesión sale de tres puntos diferentes, intercalándose las hermandades que se incorporan entre otras que ya están desfilando. ¿Cuál es la situación más difícil que te ha tocado vivir, resolver, afrontar como presidente ejecutivo? El primer año que fui presidente. Tuve que tomar la decisión de suspender el desfile por la lluvia. A lo largo del tiempo que llevas como Presidente Ejecutivo: ¿Cómo ha evolucionado tu procesión? ¿Qué aspectos han mejorado y en qué aspectos hay que seguir trabajando para mejorar? Actualmente el nivel organizativo del desfile, gracias al trabajo de los representantes, es bastante bueno aunque siempre hay detalles que pulir.
¿A qué has renunciado en tu procesión, por ocupar el cargo de Presidente Ejecutivo? Lo que más echo de menos es salir en la fila con mi tulipa, como nazareno anónimo y disfrutar de la procesión sin preocuparme de nada. Si no fueras Presidente Ejecutivo de tu procesión… ¿De qué otra te gustaría serlo? Y ¿de cuál no lo serías nunca? De ninguna. Cuando acabe mi periodo en el cargo que ahora mismo ocupo, espero volver a ser nazareno a nivel “usuario”. ¿Ha cambiado en algo tu opinión sobre la Junta de Cofradías y sobre la Semana Santa conquense desde que desempeñas esta función? Siempre he tenido clara la importancia de la Junta de Cofradías en la Semana Santa de la ciudad, pero es cuando estás dentro cuando descubres la cantidad de trabajo y el esfuerzo que lleva la organización de un evento tan grande como éste.
Ahora que estás dentro de la Junta de Cofradías: ¿Cómo calificarías la labor de esta institución nazarena? Imprescindible. El nivel participativo y organizativo que tiene en la actualidad la Semana Santa de Cuenca sería imposible sin el esfuerzo y trabajo que se hace desde la Junta de Cofradías.
Cuenca Nazarena 51
Opinión
¿Qué pensabas que hacía el Presidente Ejecutivo de una procesión, antes de ocupar el cargo? (Es decir… ¿Cómo se ve la labor del Presidente Ejecutivo desde fuera?) Siempre he pensado que era la máxima autoridad en el desfile y su función principal era de coordinador entre las Hermandades para que la procesión saliera lo mejor posible. ¿Has estado en otros cargos en tu Junta de Diputación o de otra hermandad antes de pasar a ser el Representante en la Junta de Cofradías? ¿Cómo lo valoras? ¿Crees que es importante? Dentro de mi Congregación he sido vocal y vicesecretario. Y en la Hermandad de Nuestro Padre Jesús Nazareno de Medinaceli fui representante ante la Junta de Cofradías. Mi valoración es positiva e importante en todos los aspectos y en todos los cargos que he desempeñado. Es un trabajo intenso, constante y necesario para el buen desarrollo del desfile procesional.
Pedro Polo Buendía Presidente Ejecutivo.
Procesión del Santo Entierro 64 años. 9 años en el cargo 52 Cuenca Nazarena
Ahora que eres Presidente Ejecutivo: ¿Cuál es tu labor real? ¿Es muy diferente a como se ve desde fuera? Mi labor principal es trabajar y coordinar con la Hermandad de la Cruz Desnuda de Jerusalén y con toda la organización de la Congregación que la procesión salga lo mejor posible y sobre todo que no se produzcan cortes importantes durante el recorrido. Por supuesto que es diferente porque hasta que no estas dentro no aprecias la responsabilidad que conlleva el cargo, tanto a la hora de defender a la Congregación ante la Junta de Cofradías, como la responsabilidad de que la procesión desfile correctamente. ¿Cuál es la tarea más complicada de un Presidente Ejecutivo? ¿Y la más agradecida / sencilla? La más complicada, como he comentado antes, es que la procesión se desarrolle correctamente aunque, al mismo tiempo, también es la más agradecida. Cuando todo ha acabado bien sientes la recompensa del trabajo bien realizado.
Fotografía: José Andrés Jiménez
¿Cuántos kilómetros recorres en tu procesión? No sé exáctamente cuántos kilómetros se pueden hacer en el recorrido pero, seguramente, se hace el doble o triple del itinerario marcado, ya que el cargo conlleva que estés en constante movimiento y en contacto con el resto de cargos por si surge algún problema. ¿Qué aprendiste de tu antecesor en el cargo? ¿Qué te gustaría que aprendiera de ti la persona que te suceda? Lo aprendido de mi antecesor fue, sobre todo, a partir de la observación, fijándome en lo que hacía. En cuanto a mi sucesor me gustaría traspasarle los conocimientos que yo haya podido adquirir y, sobre todo, evitarle los fallos que yo haya podido tener. ¿Cuál es el momento más complicado de coordinar en tu procesión? Los momentos más complicados son siempre la salida de la Catedral y la llegada al Salvador. En ambos sitios el espacio es reducido y, desde el primer momento, hay que mantener el orden para que no se produzca el caos al colocarse todo el desfile en la Plaza Mayor. Lo mismo ocurre en la llegada cuando toda la procesión se concentra a las puertas de la Iglesia del Salvador, a lo que hay que añadir el numeroso público que asiste en esos puntos. ¿Cuál es la situación más difícil que te ha tocado vivir, resolver, afrontar como presidente ejecutivo? Particularmente el día más difícil fue el año que tuve que decidir suspender la procesión antes de comenzar, debido a la intensa lluvia del día. Es muy frustrante que después de todo un año trabajando no se pudiera salir.
que para mí son calles más emblemáticas, así como en seriedad y devoción. Aunque el trabajo debe ser constante y seguro que mejorable en otros aspectos. Ahora que estás dentro de la Junta de Cofradías: ¿Cómo calificarías la labor de esta institución nazarena? Para mí realiza un trabajo excelente. Sin su labor sería muy complicado coordinar y poner de acuerdo todas las Hermandades que intervienen en la Semana Santa. ¿A qué has renunciado en tu procesión, por ocupar el cargo de Presidente Ejecutivo? Se renuncia a todo lo anterior. Aunque también es cierto que, como disfruto del trabajo que realizo tanto en el puesto actual como de bancero o de nazareno con tulipa, los sacrificios que hay que hacer son más llevaderos. Si no fueras Presidente Ejecutivo de tu procesión… ¿De qué otra te gustaría serlo? Y ¿de cuál no lo serías nunca? Con la edad que tengo ya no me planteo tener más cargos en ninguna Hermandad. ¿Ha cambiado en algo tu opinión sobre la Junta de Cofradías y sobre la Semana Santa conquense desde que desempeñas esta función? No ha cambiado para nada la percepción que tenía, ni de la buena labor que realiza la Junta de Cofradías ni, por supuesto, de la Semana Santa que para mí está por encima de todo.
A lo largo del tiempo que llevas como Presidente Ejecutivo: ¿Cómo ha evolucionado tu procesión? ¿Qué aspectos han mejorado y en qué aspectos hay que seguir trabajando para mejorar? Creo que con el tiempo se ha mejorado tanto el recorrido, que se ha cambiado y ahora se hace por las calles del Agua y Tintes
Cuenca Nazarena 53
Opinión
¿Qué pensabas que hacía el Presidente Ejecutivo de una procesión, antes de ocupar el cargo? (Es decir… ¿Cómo se ve la labor del Presidente Ejecutivo desde fuera?) He de reconocer que no sabía exactamente quiénes eran esos nazarenos con la capa morada, cetro y el famoso “pinganillo” que recorrían la procesión de arriba abajo; entendía que debían tener un peso fundamental en la procesión, pero no sabía exactamente el nombre de su cargo. Una vez que iniciamos los trámites para entrar en la Junta, el Presidente nos fue poniendo al día de su funcionamiento interno, y es cuando nos comentó que al ser procesión única tendríamos la presidencia ejecutiva y, por tanto, que tendríamos que organizar la procesión.
Pablo Muñoz Miranzo Presidente Ejecutivo.
Procesión del Duelo 34 años. 1 año en el cargo 54 Cuenca Nazarena
¿Has estado en otros cargos en tu Junta de Diputación o de otra hermandad antes de pasar a ser el Representante en la Junta de Cofradías? ¿Cómo lo valoras? ¿Crees que es importante? Antes de ser Representante en la Junta de Cofradías fui el Secretario, estuvimos llevando los trámites para constituir la Hermandad, y pensamos que tras esa etapa sería bueno que estuviese en la institución, precisamente para colaborar estrechamente con ella en lo relativo a organizar la procesión. Para una Hermandad nueva esto es vital, ya que son muchas las decisiones que se deben tomar y mucha la ayuda que necesitamos del resto de hermandades. Ahora que eres Presidente Ejecutivo: ¿Cuál es tu labor real? ¿Es muy diferente a como se ve desde fuera? De momento estamos realizando las tareas de preparación de la procesión. Son muchas las pequeñas decisiones que tenemos que tomar, y muchas las dudas que solventar, ya que para nosotros todo es nuevo. Antes nos quedábamos con la parte visible, que es la participación en la procesión, pero tras ella hay detrás muchos meses de trabajo en silencio.
Fotografía: Archivo Hermandad
¿Cuál piensas que es la tarea más complicada de un Presidente Ejecutivo? ¿Y la más agradecida / sencilla? Entiendo que será conseguir que la procesión se desarrolle sin sobresaltos, o mejor dicho, que de puertas para afuera las personas que la vean o participen en ella no detecten ningún problema; para ello se deben tomar decisiones y resolver problemas de forma rápida. La más gratificante será el contacto con el resto de responsables de la procesión y la presidencia institucional, con la que hay que hacer todo lo posible para que se sientan cómodos. ¿Cuántos kilómetros crees que recorrerás en tu procesión? No hay una cosa que más desee que recorrer muchos kilómetros. Eso querrá decir que la participación en las filas ha sido alta y que la hermandad en la calle tiene una buena presencia y longitud. ¿Qué has aprendido de otros presidentes ejecutivos? ¿Qué te gustaría que aprendiera de ti la persona que te suceda? Tras saber que tendría este cargo en la futura procesión observé en las procesiones en las que participé cómo trabajaban los presidentes, y me quedo con el cariño con los que trataron a los miembros de la Hermandad que debutábamos con nuestros enseres en las procesiones del Entierro y del Domingo de Resurreción. Con lo que me quedo precisamente es que el presidente ejecutivo sigue siendo el representante ante el resto de hermandades, y debe tratar con afecto a las personas que participan en ella, incluidos los que no son de la hermandad. ¿Cuál crees que será el momento más complicado de coordinar en tu procesión? Reconozco que llevo tiempo repasando en mi cabeza la procesión tramo a tramo, analizando qué aspectos se deben tener en cuenta en cada momento. Lo que me quita el sueño es la llegada a la Catedral, que puede ser el momento culminante de la procesión, pero probablemente el más complejo desde el punto de vista organizativo.
Ahora que estás dentro de la Junta de Cofradías: ¿Cómo calificarías la labor de esta institución nazarena? Para una Hermandad nueva como es la nuestra, el pertenecer a la Junta de Cofradías es un auténtico regalo. La labor que hace la institución es magnífica y muy compleja, con atribuciones que superan al de muchas grandes Semanas Santas. Pero por encima de todo me quedo por el gran ambiente de hermandad y de casa común de todos los nazarenos que se respira. ¿A qué has renunciado en tu procesión, por ocupar el cargo de Presidente Ejecutivo? Desde que comenzamos el proyecto de procesión hace diez años siempre me he imaginado contemplando las imágenes desde las filas de nazareno por la calle del Peso o Alfonso VIII, o esperando la salida en San Esteban junto a mi familia. Tendré que esperar unos años para eso. Si no fueras Presidente Ejecutivo de tu procesión… ¿De qué otra te gustaría serlo? Y ¿de cuál no lo serías nunca? Me gustaría saber qué se siente al recorrer de arriba abajo una procesión con muchas Hermandades como es la del Jueves Santo; debe ser apasionante comprobar cómo el cortejo cambia dependiendo del paso, del momento y el lugar en el que nos encontremos. Creo que para ser el presidente ejecutivo de la Procesión Camino del Calvario se necesita ser de una pasta especial, por la trascendencia de las decisiones que se deben tomar. ¿Ha cambiado en algo tu opinión sobre la Junta de Cofradías y sobre la Semana Santa conquense desde que desempeñas esta función? Ahora veo la Semana Santa como una organización mucho más compleja de lo que creía. Desde fuera no valoras lo suficiente el gran trabajo que realizan muchas personas con funciones muy distintas para que las procesiones transcurran con esta brillantez.
Cuenca Nazarena 55
Opinión
¿Qué pensabas que hacía el Presidente Ejecutivo de una procesión, antes de ocupar el cargo? (Es decir… ¿Cómo se ve la labor del Presidente Ejecutivo desde fuera?) Lo tenía bastante claro por la relación con el anterior representante. La mayoría de personas que no están dentro de alguna directiva no son conscientes del trabajo que se hace.
Alfredo López Pérez Presidente Ejecutivo.
Procesión del Encuentro 61 años. 8 años en el cargo 56 Cuenca Nazarena
¿Has estado en otros cargos en tu Junta de Diputación o de otra hermandad antes de pasar a ser el Representante en la Junta de Cofradías? ¿Cómo lo valoras? ¿Crees que es importante? En los muchos años que llevo he sido vocal, vicesecretario y secretario de dos Hermandades. Lo valoro positivamente. Creo que es importante, aunque no somos conscientes de ello. Ahora que eres Presidente Ejecutivo: ¿Cuál es tu labor real? ¿Es muy diferente a como se ve desde fuera? En mi Ejecutiva somos una “piña”, da igual el cargo que se ostente. Creo que hay que estar dentro para comprender muchas de las labores. ¿Cuál es la tarea más complicada de un Presidente Ejecutivo? ¿Y la más agradecida / sencilla? Coordinar todo para que la procesión salga perfecta. La satisfacción de que todo haya salido según lo acordado.
Fotografía: Gregorio Cubillo
¿Cuántos kilómetros recorres en tu procesión? Mi procesión es de las más cortas y singulares. No es fácil calcular su recorrido por la división de los pasos que procesionan.
sentidos sobre todo en participación. Aspectos a mejorar seguro que hay muchos. Hay que seguir en esta línea de trabajo puliendo esos pequeños detalles.
¿Qué aprendiste de tu antecesor en el cargo? ¿Qué te gustaría que aprendiera de ti la persona que te suceda? Como he comentado anteriormente nuestra Junta Directiva está muy unida y nuestro lema es trabajar por el bien de la Hermandad, independientemente del puesto que ocupes, y así lo hará mi sucesor.
Ahora que estás dentro de la Junta de Cofradías: ¿Cómo calificarías la labor de esta institución nazarena? Es una labor impagable que pocas veces se reconoce. Hay que estar dentro para darse cuenta.
¿Cuál es el momento más complicado de coordinar en tu procesión? El coordinar la llegada de los dos Pasos hasta el Encuentro para que se haga en el mismo horario. ¿Cuál es la situación más difícil que te ha tocado vivir, resolver, afrontar como presidente ejecutivo? Este año pasado y el anterior he tenido que tratar algunos temas que prefiero no mencionar. A lo largo del tiempo que llevas como Presidente Ejecutivo: ¿Cómo ha evolucionado tu procesión? ¿Qué aspectos han mejorado y en qué aspectos hay que seguir trabajando para mejorar? Ciertamente creo que la procesión ha ido a más en todos los
¿A qué has renunciado en tu procesión, por ocupar el cargo de Presidente Ejecutivo? No he renunciado a nada. Hay que estar donde la Hermandad más te necesite. Si no fueras Presidente Ejecutivo de tu procesión… ¿De qué otra te gustaría serlo? Y ¿de cuál no lo serías nunca? Es algo que no me he planteado ni creo que ya lo haga. ¿Ha cambiado en algo tu opinión sobre la Junta de Cofradías y sobre la Semana Santa conquense desde que desempeñas esta función? No. Llevo muchos años relacionado con la Junta de Cofradías y siempre he sido consciente de su trabajo.
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Opiniรณn
Por ร gueda Lucas
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En una publicación de Semana Santa como es ésta parece lógico que el lector espere encontrar en sus páginas artículos, reportajes y temas relacionados con ella. Pero bien es cierto que la Cuaresma forma parte intrínseca de la Pasión de Cristo. Es la antesala de lo que más tarde llegará, un camino que transcurre durante 40 días. Comienza el miércoles de ceniza y termina antes de la Misa de la Cena del Señor del Jueves Santo. Probablemente la mayoría de los que están leyendo esto sepan por qué la Cuaresma dura exactamente 40 días, ni uno más y ni uno menos. Pero para no dar nada por supuesto, la Conferencia Episcopal Española (CEE) explica que los Evangelios hablan de un tiempo de soledad de Jesús en el desierto inmediatamente después de su bautismo por Juan: “Impulsado por el Espíritu al desierto, Jesús permanece allí sin comer durante 40 días; vive entre los animales y los ángeles le servían” (cf. Mc1, 12-13). Al final de este tiempo, Satanás le tienta tres veces tratando de poner a prueba su actitud filial hacia Dios. Jesús rechaza estos ataques que recapitulan las tentaciones de Adán en el Paraíso y las de Israel en el desierto, y el diablo se aleja
de él “hasta el tiempo determinado” (Lc 4, 13). Además y utilizando esta misma fuente, “también fueron 40 los años que el Pueblo de Israel estuvo por el desierto hacía la Tierra Prometida” (Libro del Éxodo). La estructura cuaresmal tal cual la conocemos hoy en día (o muy similar) se instituye y consolida en el siglo IV. Como este tiempo de penitencia duraba 40 días, recibió el nombre de Quadragésima o Cuaresma. Desde entonces, existe una tendencia a constituirla en tiempo de penitencia y de renovación para toda la Iglesia, con la práctica del ayuno y de la abstinencia. Por su parte, la imposición de la ceniza en la cabeza, basándome de nuevo en lo que dice la CEE, “tiene el sentido de reconocer la propia fragilidad y mortalidad, que necesita ser redimida por la misericordia de Dios. Lejos de ser un gesto puramente exterior, la Iglesia lo ha conservado como signo de la actitud del corazón penitente que cada bautizado está llamado a asumir en el itinerario cuaresmal”. Esa ceniza se obtiene de la incineración de las ramas bendecidas el Domingo de Ramos de la Semana Santa anterior.
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Las prácticas cuaresmales de toda la tradición de la Iglesia son tres: el ayuno, la limosna y la oración. El ayuno se debe hacer el Miércoles de Ceniza y el Viernes Santo; y la abstinencia, que es no comer carne, todos los viernes dentro de este periodo. Pero aunque la Cuaresma es una, diversas son las formas de sentirla, de vivirla, de recordarla. En ello interviene la educación, la edad, el legado cultural, la tradición, la convicción y otros muchos factores que nos hacen ver las distintas cuaresmas dentro de un mismo periodo. La hermana Inmaculada, que vive en el Convento de clausura de la Concepción Franciscana, comenta que para ella la Cuaresma es sobre todo “un tiempo de preparación espiritual para celebrar después la Pasión, Muerte y Resurrección de Jesús, que para los cristianos es la fiesta más grande, la Pascua, y sin ella no tendría sentido ni la Semana Santa ni la Cuaresma”. Durante este tiempo, explica que en el Convento se restringen las visitas al locutorio y las llamadas al teléfono, aunque esto no quiere decir que no llamen si es necesario o que no reciban a alguien. Además, las cenas y los desayunos son más ligeros que de ordinario. En la mañana y en la noche guardan la abstinencia, que es no comer carne ni embutidos. Y, sobre todo, intensifican la oración, la personal y la litúrgica, que ya de por sí es fuerte en este tiempo. La hermana Inmaculada remarca que “es preparar el cuerpo y el alma para celebrar lo más grande que tenemos los cristianos, que es la Resurrección de Jesús”. Ella recuerda que lleva ya 41 años en el Convento y que, a pesar de eso, “cada tiempo es especial. El ser humano es dinámico, no estás igual un día que otro ni un año que otro ni una Cuaresma que otra. Aunque hay un denominador común, que es un poco más de austeridad en la relación hacia fuera y en la comida, pero celebramos cada año lo mismo y con el mismo entusiasmo. Incluso más conscientes según vas cumpliendo años, porque entiendes mejor las cosas, su significado”. El Convento en el que vive es un lugar muy de paso en Cuaresma y Semana Santa y muy vinculado a las hermandades conquenses. Este hecho, que quizá pudiera complicar el recogimiento para esta Congregación, sin embargo no es tal; esta monja argumenta que “esto no tiene importancia cuando optas por hacer un servicio a los demás y por compartir tu vida con los demás, aunque sea en una vida contemplativa regida por la clausura”. Reconoce que durante esos días tienen “mucho jaleo, porque muchas hermandades guardan sus cosas en casa y la Cuaresma es el tiempo de sacarlas y que se las vayan llevando. Pero aun así procuramos intensificar lo importante. No nos molesta, en absoluto”. Sobre sus recuerdos de la infancia, la hermana Inmaculada relata que fue al colegio a las Madres Benedictinas y en Cuaresma les enseñaban a hacer pequeños “sacrifi-
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cios”, como no llevar bocadillo al recreo un día. “Es un recuerdo que tengo muy fresco todavía”, finaliza. Pilar Martínez, de San Clemente, asegura que en su casa se comía pescado todos los viernes e incluso algunos miércoles, además del de Ceniza. Lo mismo comenta Encarna Cavero, de Chillarón, quien dice que su madre les explicaba que había que hacer sacrificios. Ambas siguen guardando la abstinencia en sus casas, aunque “ese día vengan a comer los hijos y los nietos”. Por su parte, Cavero recuerda el rezo del Vía Crucis los viernes y que “aquello era algo muy serio”. Además, explica que antes durante la Cuaresma se tapaban con unas telas moradas las imágenes de las iglesias. Las dos reconocen que así lo vivieron en sus familias y que ahora ya no se hacen muchas de esas cosas y que actualmente la Cuaresma no se vive generalmente con esa intensidad. “Esperábamos la Muerte y la Resurrección de Jesús, y se vivía con mucha pasión”. Cavero recuerda también que vio en alguna casa “una bula que costaba una peseta y que te permitía comer carne”. Por su parte, José Antonio Fernández, sacerdote y rector del Seminario Conciliar San Julián de Cuenca, manifiesta que la Cuaresma “es el tiempo de preparación para la Pascua y es un tiempo penitencial, de austeridad en muchos sentidos, para prepararnos. En la Iglesia se dice que es un tiempo fuerte, con la finalidad de buscar la conversión, un cambio de actitud y una preparación a la Pascua, que es la fiesta más importante de los cristianos, porque se celebra la Resurrección”. Sobre el ayuno, Fernández explica que “tiene que ser un signo que apunte al ayuno de otras cosas. ¿De qué se tiene uno que privar? Hay que ayunar de envidias, de rivalidades, de egoísmos, ése es el ayuno que a Dios le agrada”. También afirma que el otro sentido que tiene la privación y la austeridad en la Cuaresma es la otra práctica, la limosna. “La privación propia sirve también para poder dar al otro. En el Seminario, como es una vida tan reglada, prácticamente hay pocos cambios porque por ejemplo ningún viernes se come carne. Sí se nota más en las celebraciones, en los retiros, en las meditaciones, que van orientados hacia el camino a la Pascua. La única cosa que podemos decir que es distinta al resto del año es que los viernes la oración de la tarde es el Vía Crucis”, dice el rector del Seminario. “Un sacerdote se tiene que tomar la Cuaresma especialmente en serio”. Fernández recalca que “el sacerdote lo primero es un cristiano y además, es Cristo en medio de su pueblo. Si alguien tiene que identificarse con Cristo en el camino cuaresmal, en esos 40 días que Jesús estuvo en el desierto, tiene que ser el sacerdote. Todo tiempo fuerte es un tiempo también fuerte para nosotros”. Argumenta que uno de los peligros para un cura es perderse en los preparativos de todas las cosas, sobre todo en el final de la Cuaresma, que uno está organizando la Semana Santa.
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Preguntado por sus recuerdos de cuando era un niño, explica que su infancia más que en Belmonte la recuerda en el Seminario Menor en Uclés. “El recuerdo más impactante que tengo es el Vía Crucis de todos los viernes. Era por los claustros del Monasterio, casi 200 chavales rezando, cantando, solemnes, era espectacular”. Una de las cosas que más le llamaba la atención era el canto final que se hace que es el ‘Victoria, tú reinarás’ que, según narra este sacerdote, se hacía “siendo niños, a pleno pulmón, allí que hay una resonancia espectacular y se te clavaban los ojos en la cruz y era estremecedor y como niño lo vives todo como más intensamente”. Verónica Valverde cuenta que en su casa no se come carne los viernes de Cuaresma y que, por ejemplo, los bocadillos de sus hijos pueden ser perfectamente de paté de atún. Sin embargo, lamenta que como durante estos días hay que preparar tantas cosas no le da tiempo “a estar serena para vivirla tranquilamente”. Beatriz Martínez comenta que en su pueblo, Cañamares, los viernes se rezaba el Vía Crucis por la tarde y a ella aquello le encantaba, “porque era algo distinto, algo que no sucedía en todo el año, aunque no lo vivía desde el prisma religioso. Íbamos más chicas que chicos, las madres, las abuelas, y estábamos todo el Vía Crucis arrodilladas en los bancos y según se iban rezando las estaciones nos íbamos girando”.
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Ella explica que en su casa “por supuesto que en Cuaresma todos los viernes se comía pescado, pero en el pueblo no había pescado fresco y mi madre siempre hacía una comida a base de bacalao, que lo ha seguido haciendo hasta que se ha muerto”. Además, comenta que antes del Domingo de Ramos también su madre se ponía a elaborar bartolillos, torrijas y “hacía como para un regimiento”. También relata que antes de empezar el Domingo de Ramos ya se dejaban hecho el Monumento en la Iglesia. “Iban casi todas las mujeres del pueblo y las niñas y se decoraba todo y eso nos gustaba mucho, nos gustaba ir a ver cómo lo hacían”. Para la hermana María Granados, que pertenece a las Esclavas Carmelitas de la Sagrada Familia, “la Cuaresma es el tiempo que la Iglesia nos ofrece para intensificar nuestra preparación a vivir el Misterio Pascual, que es la Pasión, Muerte y Resurrección de Cristo”. Según expone ella, “es una nueva oportunidad que me ofrece la Iglesia como Madre para ponerme nuevamente en camino”. Esta monja asegura que “está tan bien hecho el año litúrgico que sirve para ir tomando conciencia en el caminar de la vida para no perder nuestra referencia”. La hermana María explica que toda celebración necesita su preparación y si te pierdes la preparación a veces te pierdes la celebración. En ese sentido, insiste en que la Cuaresma “es la oportunidad para volver a mirar al centro de mi vida, que es Cristo
tenía como otra fuerza, pero hoy la Iglesia lo mantiene por unidad y comunión. El hecho de que yo un día pueda pasar un poco de hambre, no es algo tan extremo: me ayuda a tomar conciencia de que hay muchas personas a las que esto les ocurre todos los días del año. Sentir un poco esto en mi propia carne, hacer mío el sufrimiento del hermano, pues no pasa nada”, aclara. Ella manifiesta sobre su infancia que en su casa se guardaba la abstinencia y el ayuno. “Recuerdo la figura de mi padre, cómo lo vivía, con mucha intensidad, mucho espíritu, cuando precisamente en Chauchina (Granada), de donde yo vengo, es el tiempo de cortar espárragos, un trabajo de mucho desgaste físico y recuerdo que los viernes era especialmente duro para él ir a hacer esta labor”. Preguntada por qué diría a las personas que no entienden en sentido de la Cuaresma, la hermana María afirma que “cualquier deporte exige esfuerzo para llegar a la meta. Teniendo muy claro que no nos quedamos en el camino ni en los medios, y que consiste en prepararnos para poder vivirlo mejor”. En cualquier caso, la Cuaresma es un camino hacia la Semana Santa y una oportunidad para prepararse para vivir esos días de la forma más limpia y profunda. Dejando de lado lo superficial y centrándonos en lo verdaderamente importante. Aunque, como casi en todo, depende de cada uno elegir qué tipo de Cuaresma quiere experimentar.
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Fotografía: David García Saiz
resucitado, que ha dado su vida por mí y por la salvación de todos los hombres”. En el convento también lo viven al son de la liturgia principalmente: “Ésta nos ofrece pautas y pistas a la hora del oficio, de las eucaristías, con pequeños gestos y símbolos como no tener flores, no cantar el aleluya, una austeridad no en sentido negativo, austeridad en sobriedad como ayudándonos a quitar adornos, la posibilidad de limpiar el espacio, nuestra liturgia para ayudarnos a centrarnos”, expresa. En la alimentación, recuerda que las Esclavas Carmelitas de la Sagrada Familia tienen la abstinencia todos los viernes del año y el ayuno desde el 14 de septiembre hasta la Resurrección del Señor. Para afrontar la Cuaresma, comenta que siempre buscan alguna dinámica que las ayude a estar atentas, junto con la liturgia, el rezo del Vía Crucis los viernes, también alguna imagen, alguna palabra clave en los pasillos o en las habitaciones que más frecuentan, para mantenerlas alerta y ser conscientes de que están en Cuaresma, en camino, y tienen que prepararse para vivir la Pascua. “A veces nos vamos acomodando o vamos teniendo por muy importantes cosas que te das cuenta que no son tan importantes después, o no son tan esenciales. Mucha gente se pregunta por qué no comer carne si es más caro el pescado; al final es un símbolo de unidad y de comunión, un signo que en su momento cuando la Iglesia se planteó esto
Fotografía: Luis Miguel Caballero
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Por Gregorio Martínez de las Heras
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Entre muchos cristianos, el hecho de hablar de la Resurrección de Jesús es hablar de algo pasado que ocurrió hace muchos años. Un pasado que parece difícil de actualizar y hacerlo presente en nuestras vidas. Y para los no cristianos, el hablar de resurrección es puro mito cuando no leyenda; algo imposible de verificar y que desborda y contradice toda lógica de las leyes de la naturaleza. La Semana Santa no es el recuerdo de un hecho histórico. Es la contemplación del amor de Dios que permite el sacrificio de su Hijo. Es el dolor de ver a Jesús crucificado y la esperanza de ver a Cristo que vuelve a la vida y el júbilo de la Resurrección. Durante una semana hemos seguido a Jesús en el itinerario de su Pasión, acompañándole en sus distintos pasos o estaciones, desde el momento de su detención en el Huerto de los Olivos, hasta llegar al Gólgota cargado con la Cruz, donde fue crucificado.
Con el “consumatun est (Todo está cumplido)” que salió de los labios de Jesús, se ponía de manifiesto el carácter de martirio que tipifica esa muerte en lo más profundo de su significado; un martirio único e inigualable en valor salvífico para la Historia y la vida de los hombres de todos los tiempos. Jesús resucita de entre los muertos. Sale del sepulcro: ¡Es el triunfo de la vida! ¡El triunfo de la vida verdadera! Hay muchos cristianos sin resurrección. Cristianos sin Cristo Resucitado, que acompañan a Jesús hasta la tumba, lloran… ¡Lo quieren tanto! Pero hasta allí. Hemos de tener en cuenta que, si celebramos Semana Santa, no es por poner a través de imágenes en la calle el relato evangélico de la Pasión y Muerte del Señor y vivir unos días de alegre camaradería, sino porque RESUCITÓ. Tanto es así que si leemos la historia de la Iglesia, veremos cómo los primeros cristianos se reunían el domingo, día de la Resurrección, no el viernes, día de la muerte.
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Los acontecimientos han ocurrido muy rápidamente en aquel Viernes Santo. José de Arimatea y Nicodemo nada pueden hacer ante Pilatos y el griterío de la masa, y contemplan el cortejo de la Cruz; un pensamiento se les hace presente en sus cabezas: ¿Qué sucederá con el cadáver? No puede ser que no reciba una sepultura digna y sea arrojado a la fosa común. Y piensa José en su sepulcro nuevo, cavado en la roca viva, en la sábana para envolver el cuerpo de Jesús, así como en los ungüentos para preparar el cadáver lo mejor posible. Llegada la noticia de la muerte de Jesús, acuden a Pilato a pedir el cuerpo. José de Arimatea acude con prisa al Calvario junto a Nicodemo y, con ayuda de Juan, desclavan el cuerpo de Jesús. “Y llegada la tarde, puesto que era Paresceve, que es día anterior al sábado, vino José de Arimatea, miembro ilustre del Consejo, que también esperaba el Reino de Dios y, con audacia, llegó hasta Pilato y le pidió el cuerpo de Jesús. Pilato se sorprendió de que ya hubiera muerto y, llamando al centurión, le preguntó si efectivamente había muerto. Cerciorado por el centurión entregó el cuerpo a José. Éste, habiendo comprado una sábana, lo bajó y lo envolvió en ella, lo depositó en un sepulcro que estaba excavado en una roca e hizo arrimar una piedra a la entrada del sepulcro”. (Mc) 66 Cuenca Nazarena
Las narraciones sobre el sepulcro vacío en la mañana de Pascua son insistentes y sorprendentes en los evangelios. La losa estaba corrida y vacía la tumba cuando las mujeres fueron al sepulcro. El desconcierto y las dudas surgieron entre los testigos, pero el hecho cierto es que el cuerpo de Jesús no estaba allí. Lo podían haber robado, pero también podía haber sucedido lo que tanto había anunciado: que al tercer día resucitaría. Lo cierto es que sucedió. Y sucedió al alba. Casi nadie lo creía y casi nadie lo esperaba. Sus discípulos, cabizbajos y llorosos, andaban pensando en volver cada uno a sus cosas anteriores. No creyeron la palabra del Maestro. Se sintieron engañados y desolados, no lo podían creer. Pero alguien dio la alarma: “No está ya entre los muertos, la tumba está vacía”. Los nervios empezaron a hacer mella en sus interiores, sobrecogidos de miedo se preguntaban: “¿Será verdad que ha sucedido, que ha resucitado de veras como dijo?” Los propios Apóstoles vivieron un cambio en sus vidas, se convirtieron de miedosos y cobardes en testigos para decir y afirmar que, Aquel que habían crucificado y muerto, había resucitado.
Fotografía: Gregorio Cubillo
Esto solo se explica a partir de tener una experiencia que nace con el encuentro con el Resucitado. La afirmación de Pedro, Juan y Mª Magdalena de que “han visto al Señor” y que ha resucitado de entre los muertos, les cambió la vida radicalmente y, a partir de entonces, serán y obrarán de otra manera. Los primeros creyentes se encontraron con el Resucitado. Ellos no lo buscaron. Es Jesús el que sale a su encuentro. La iniciativa siempre es de Dios. Si repasamos la historia de la salvación, desde el inicio, es Dios el que sale al encuentro del hombre y ahora en el Nuevo Testamento, la iniciativa es de Jesús, el Señor. Él es el encargado de buscar a todos, para que no se le pierda ninguno de los que el Padre le ha dado. Jesús llama y llama, busca y busca incansablemente, antes y ahora, es su pasión por el hombre; y a todos nos ofrece la posibilidad de un encuentro con Él, el viviente. La Resurrección nos muestra la verdadera imagen del Dios cristiano. Un Dios que no evita la muerte del justo, la desaprueba. Y, cuando llega el momento, la premia con su glorificación. La Resurrección es la mejor noticia que el hombre ha recibido a lo largo y ancho de su historia de mal, de muerte y pecado, hasta hoy mismo.
La Resurrección de Jesús es el dato fundamental de la fe del cristianismo, en el que éste cimienta su plenitud. “Si Cristo no ha resucitado, vana es nuestra fe”, dirá escuetamente San Pablo, cuya existencia se vio trastocada por un encuentro inesperado con el Cristo Resucitado, que le hizo cambiar todos los esquemas religiosos. Las palabras de Jesús “Felices los que creen sin haber visto” (Jn 24,29), se refieren a nosotros, a los cristianos de hoy que seguimos encontrando a Cristo Resucitado. Aunque no lo veamos con los ojos del cuerpo, los efectos que se producen son exactamente los mismos: somos felices, porque tenemos la certeza de que creemos en algo real; porque tenemos una esperanza diferente a quienes no creen; porque vamos por la vida luchando por hacer realidad el servicio de Jesús: vivir el Reino de Dios entre los hombres. Sin la Resurrección, la causa de Jesús es una causa perdida e inútil. La naturaleza humana está más inclinada a compadecerse del que sufre, que a alegrarse con el que goza. Y eso nos pasa a los mismos cristianos, que nos quedamos anclados en los momentos dolorosos del Misterio Pascual y a quienes parece que la Resurrección de Cristo nos molesta como el éxito del vecino. Cuenca Nazarena 67
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No podemos anclarnos en el Viernes Santo. Muchos se encuentran a gusto y no dan el paso al luminoso y radiante Domingo de Resurrección. La Resurrección es la piedra angular del cristianismo, es la base del edificio de la Fe que vivimos y celebramos. La aceptación de la noticia de Jesucristo Resucitado es todo un reto para la razón y la libertad de los hombres. Quedarnos en un Cristo crucificado nos puede llevar a una desalentadora conclusión: que el sacrificio de Cristo, desfigurado por los tormentos, sea inútil y no pueda devolvernos la vida. Nos resulta una imagen molesta porque nos recuerda que también nosotros sufriremos, pero sabemos que en esa crucifixión está la salvación del género humano. En el cuerpo de Cristo depositado en el sepulcro no hay nada sobrenatural. Se trata de un cadáver que sufrió las más horribles torturas y que se ajusta a la descripción del Siervo de Yahvé (Is.53.2), carente de belleza y apariencia para atraer a las miradas. Y surge una pregunta: ¿Cómo pudieron creer los apóstoles que aquel despojo fuera a resucitar? Lo cierto es que salvo Juan, que permanecerá al pie de la cruz, ninguno de ellos vio la muerte de Jesús. Estamos corriendo el riesgo de que las manifestaciones del drama de la Pasión puedan dejar en un segundo plano la alegría de la Resurrección. ¡Hoy ha vencido Cristo Resucitado! Todos nosotros estamos llamados a vencer también con Él. ¡Todos! Los que somos suyos por el sacramento del bautismo, y sea cual sea el estado de nuestra relación con Él: de negación vergonzosa; de rechazo cobarde; de olvido comodón permanente o pasajero; o de una amistad que quisiera ser más fiel, más activa, más entregada, más contagiosa. Pero también ha vencido para los no bautizados por la razón que sea, culpable o inculpablemente, para los que no ha llegado todavía la gran noticia de la Resurrección. De esta victoria también participan aquellos bautizados que viven como si nunca lo hubieran sido; los paganos virtuales, tan abundantes en nuestra sociedad... La máxima obra de Dios, la Resurrección de su Hijo, no tuvo testigos. Sin embargo sí se puede comprobar, hay “evidencias”: el sepulcro vacío y las apariciones del Resucitado. La muerte de Cristo ha sido relatada con todo interés y detalle. La Resurrección de Cristo no es un “acontecimiento” aislado, sino que nos afecta a todos nosotros, a nuestras realidades más frágiles, como es la experiencia de la muerte. Cuando celebramos la Resurrección de Cristo, estamos celebrando también nuestra propia liberación, celebramos la derrota del pecado y de la muerte. Sin el hecho real de la Resurrección, serían muchas las cosas que quedarían sin explicar. Y lo primero que no se explicaría es la existencia de la misma Iglesia.
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Si no hubiese hombres que pudiesen decir “Hemos visto al Señor”, y cuyas vidas quedaron transformadas por este hecho, no hubiese habido cristianismo ni Iglesia. La Resurrección de Nuestro Señor Jesucristo, dice San Agustín, define la fe cristiana. Esto parece contrastar con la que encontramos en los evangelios. Ninguno de los cuatro describe el hecho mismo de la Resurrección. Narran el hallazgo de la mañana de Pascua y las apariciones del Resucitado, pero en sí no dicen nada de cómo tuvo lugar, sino simplemente que tuvo lugar; el hecho cae dentro del Misterio de Dios. La Iglesia nunca entendió la Resurrección de Jesús como un simple retorno a la vida anterior, interrumpida por la muerte. Con Él no sucedió lo que nos dicen los evangelios de la hija de Jairo, el hijo de la viuda de Naim y Lázaro: a los tres les hizo volver milagrosamente a la vida. Para vivir con alegría la Resurrección del Señor, es preciso haberle acompañado durante la Cuaresma con un corazón contrito y convertido. El camino cuaresmal, que es camino bautismal y camino pascual a la vez, nos lleva a morir en Cristo para resucitar con Cristo. El papa Francisco advierte de que “ hay cristianos cuya opción parece ser la de una Cuaresma sin Pascua. Pero reconozco que la alegría no se vive del mismo modo en todas las etapas y circunstancias de la vida, a veces muy duras. Se adapta y se transforma, y siempre permanece al menos como un brote de luz que nace de la certeza personal de ser infinitamente amados, más allá de todo” (Evangelii Gaudium,6). Sentirse amado por Dios nos hace capaces de amar y nos llena de alegría. ¡Aleluya, aleluya! Éste es el grito que, desde hace veinte siglos, dicen hoy los cristianos, un grito que traspasa los siglos y cruza continentes y fronteras. Alegría, porque Él resucitó. Alegría para los niños que acaban de asomarse a la vida y para los ancianos que se preguntan a dónde van sus años; alegría para los que rezan en la paz de las iglesias y para los que cantan en las discotecas; alegría para los solitarios que consumen su vida en el silencio y para los que gritan su gozo en la ciudad. (José Luis Martin Descalzo). La seriedad de la Semana Santa no impide vivir con profunda alegría la Resurrección del Señor, que ha triunfado sobre el pecado y sobre la muerte. No se trata pues de creer que Cristo resucitó de entre los muertos con una fe teórica, sino que además de vivirla en la práctica, tenemos que conocer y experimentar el poder de la Resurrección del Señor en nuestra vida todos los días.
CRISTO NUESTRA ESPERANZA, NUESTRA PAZ Y NUESTRA VIDA ¡HA RESUCITADO! ALELUYA, ALELUYA.
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Fotografía: Antonio Martínez Carrasco
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Miguel Villar Fernández,
hermano de la Vera Cruz.
Podríamos glosar a lo profano al santo abulense y atrevernos a trasladar sus versos a la que quizás sea, por poco esperada en el calendario de nuestra Semana Santa, la noche más oscura del alma conquense. Capuces y túnicas negras, oscuros como el dolor de nuestra Imagen titular. Como la penitencia que expresamos. Como el dolor sentido y en vía de expiación por el pecado cometido, por la falta constante. Oscuras como las palabras de Nuestro Señor en la Cruz que, año tras año, han de ser re-interpretadas, des-veladas, transportadas a nuestra Cuenca presente. Palabras que han de caer en los corazones y dar mucho fruto, trayéndolas a la luz desde la tiniebla de nuestro perezoso entendimiento sumido en el día a día, en lo banal. Es la procesión del Lunes Santo la ruptura con los desfiles cronológicos, la extrañeza en el espectador. El silencio apenas roto por un tambor ronco y una campana. Los motetes suplicando la piedad
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en la noche del casco antiguo. No hay bandas, no hay tulipas, ni pasos que bailan debajo de los arcos del Ayuntamiento. No hay horquillas que suenan, ni capuces levantados de banceros al abrirse las puertas de la Catedral. Qué anacrónico resulta para aquellos que viven el relato de la Pasión como una fiesta, como una mera anécdota turística para tachar en el debe de las visitas y los lugares que visitar antes de morir. Y, sin embargo, ahí están los ojos del Santísimo Cristo de la Vera Cruz levantados al cielo de Cuenca pidiendo el perdón para aquellos que no saben lo que hacen en una noche tan oscura que nadie quiere recordarla cuando los recuerdos afloran. En ansia de amores inflamados, los nazarenos de la Vera Cruz disponen sus voluntades, sus almas y sus anhelos de todo el año. Los corazones extasiados, elevados por mor de lo divino, se desvanecen en una sola alma. El amor mueve las ansias de
“En una noche oscura con ansias, en amores inflamada, ¡oh dichosa ventura! salí sin ser notada, estando ya mi casa sosegada.” (San Juan de la Cruz. Noche oscura del alma)
los hermanos a salir procesionando por las calles de Cuenca, anunciando el misterio insondable; Dios clavado a un madero. Ajusticiado como el peor de los criminales. El Cordero Pascual inmolado. Sacado fuera de las murallas de la ciudad. Contado entre los apestados, la hez de la sociedad. Alejado de los biempensantes, de los elevados. Crucificado como culpable sin culpa alguna, dando sentido a la frase de Chateaubriand: “[…] no es matar al inocente como tal inocente lo que pierde a la sociedad, sino matarlo como culpable.” No se atrevieron a escucharlo, y tuvieron que apagar su voz. Y, sin embargo, la Palabra de Dios resplandeció y triunfó sobre ellos y sobre la muerte. Se elevó tras humillarse. Y es noche cerrada sobre la Plaza Mayor. Cerraron los comercios y el bullicio del día termina. Cuenca se sosiega. Y, sin ser notados, por calles pequeñas y poco transitadas, aquellos
nazarenos vestidos de negro, entraron en la Catedral a participar de la Eucaristía previa al desfile. Preparando a la ciudad para el desenlace que, no por esperado, sigue dejando de cautivar, entristecer y esperanzar. Pasión, muerte y Resurrección del Salvador del Mundo. La duración, la misma. El Misterio, el mismo. Las sensaciones, las mismas. A fuerza de repetir el rito, el mensaje cala. A fuerza de hacerlo nuestro, penetra en nosotros. A fuerza de paso tras paso en la calle Lunes Santo tras Lunes Santo, nos vamos fundiendo con las palabras del Señor en la Cruz, hasta unirnos con el Verbo en un éxtasis buscado y necesario. Mirad esos ojos que salen por las puertas de la Catedral. Mirad al Cristo de la Vera Cruz con los ojos del alma. Miradlos con la pureza del amor, para decir, como el santo abulense: “Apártalos, amado, que voy de vuelo”.
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Opinión
Por Pedro José García Hidalgo
¡Angustias, te pusieron Angustias…! Una voz rota y descarnada, pero tremendamente afinada, resonaba tras las gruesas paredes de la clase de composición del conservatorio y se colaba por la puerta que permanecía entreabierta. Pregunté si podía pasar ya, y Don José, mi maestro, me señaló con la mano, mientras seguía tarareando, la silla de al lado de su mesa. Por un momento dejamos al lado las canciones que sobre textos de Carlos de la Rica estaba trabajando, porque López Calvo estaba revisando o quizá poniendo texto en ese momento, a una de sus marchas más conocidas: Por tu cara de pena. José López Calvo es, así lo pienso y creo que no exagero, el gran maestro conquense en la composición de marchas procesionales. Me acerqué a la mesa del maestro y empezó a hablarme de su marcha. Me contó que “Por tu cara de pena” está dedicada a la Virgen de las Angustias del Santuario, pero que nace al ver la Virgen de las Angustias de Granada. De ahí esa melodía, que nació instrumental y que luego mutó para ser también cantada, que nos hace volver la vista a Granada, a la zambra granadina. Y entonces, mi maestro, con esa voz gastada pero infalible en la afinación -López Calvo podía solfear los pasajes más endiablados-, entonó, acompañando el canto con los gestos de sus manos y brazos, como si tuviera delante la orquesta o la banda y el coro, el texto que nos ha cantado magistralmente nuestro Herminio y que han entonado escolanías y coros: ¡Angustias, te pusieron Angustias; Angustias por tu cara de pena…!
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Pero López Calvo es un conquense de los pies a la cabeza, un enamorado de su ciudad y esta marcha que tiene aires de la Alhambra, comienza con una cita puramente conquense: ¡Miserere! Y mi maestro me cantaba: ¡Miiisereeeere! Y ahora lo imitan los bajos, decía. Después de la magistral imploración de misericordia, Calvo coloca un latigazo que recorre la banda; un latigazo como los que recibió nuestro Señor; un latigazo como inicio de un breve preámbulo de preparación al tema que López Calvo me cantaba, con emoción: ¡Angustias, te pusieron, Angustias; Angustias, por tu cara de pena…! Calvo utiliza magistralmente la paleta instrumental de la banda, la conoce desde dentro como instrumentista y como director. En sus marchas es capaz de mostrar la sonoridad más robusta y plena, seguida de la más dulce y expresiva. Las melodías de López Calvo son redondas y cantables. En la concepción armónica de sus marchas, a pesar de su clasicismo, podemos decir que ha sido innovador; y si nos fijamos en la parte contrapuntística de su música procesional, ahí, el maestro López Calvo es, sencillamente, el mejor. Pero volvamos a la marcha que nos ocupa. Tras escuchar la cita de la obra atribuida a Maese Pradas, la obra que nos hace vibrar de emoción en las inmediaciones de San Felipe, y después de sentir el desgarro del latigazo que citaba antes, el maestro escribe unos compases que generan agitación y en los que Calvo ya anticipa, rítmicamente, los giros rítmicos-melódicos que darán a la magistral melodía que aparece, ese carácter “granadino”.
Me contó que “Por tu cara de pena” está dedicada a la Virgen de las Angustias del Santuario, pero que nace al ver la Virgen de las Angustias de Granada.
La melodía que todos los nazarenos conquenses hemos oído cantar a Herminio Carrillo, comienza con anhelos de llegar a las alturas, anhelos que por dos veces son retenidos. Y después, se inicia un crescendo maravilloso, tanto en intensidad, como en altura y en tensión armónica y melódica, hasta alcanzar el mítico “do de pecho”: Con tu hijo en los brazos/ y tu triste mirada/ Madre mía del alma/ consolarte quisiera. En ese momento, mi maestro terminó de entonar el canto, con los brazos señalando, al supuesto coro, la altura a la que tenían que llegar. Es todo un espectáculo ver cómo Don José, disfruta y vive la música. Aunque ahora no está en su mejor momento físico, seguro que su privilegiada mente sigue imaginando e inventando música. López Calvo, sentado en su mesa y con la partitura manuscrita delante, continuaba explicándome: “Ahora el “ fuerte”, que es esa parte que todos los banceros conquenses necesitamos cuando, cansados ya de tantas horas, y faltos de fuerzas, sentimos que no podemos soportar el peso y solo la música de la marcha hace posible un nuevo aliento para seguir portando nuestras sagradas imágenes”. Y ese fragmento con una potente melodía en los bajos y un acompañamiento agitado y agudo, simulando los cluster del sonido de clarines de las turbas y la agitación de la mezcolanza rítmica del “Ay que se va, que se va”, tocado por miles de turbos de manera aleatoria, nos lleva hacia la calma, hacia una melodía, la del trío, que es una oración. Una oración serena, esperanzada, la de un Viernes Santo que espera
su Domingo de Resurrección; una oración hecha música mediante una sencilla y bella melodía. “Mira, Pedro -me decía mi maestro-, aquí me veo rezando en el santuario de Nuestra Señora de las Angustias -él era miembro de la adoración nocturna-, mientras al fondo, a lo lejos, se oye a los turbos tocar el ronco tambor”. Y así es, Calvo elige el típico ritmo de los tambores turbos como base rítmica de la marcha en ese momento. En una de las interpretaciones (https://youtube.be/egPLUd-Itys), dirigida por el propio López Calvo, ese acompañamiento rítmico estaba ejecutado, además de por la percusión de la orquesta, por un grupo de turbos con sus tambores “destemplados”. “Y así, llega la marcha a su final…” Y llegó a su final la explicación de la misma en la clase. Una clase magistral, como magistral era en su faceta docente y era y es en la vida López Calvo. Le debo a Don José poder componer; le debo una frase que nunca olvidaré: “Pedro, tú eres músico”. Le debo haber terminado los estudios de composición, ya que Calvo me impartió clases en su casa, para examinarme por libre, los dos últimos cursos, 3º y 4º. Y esto, sin cobrar un duro. Y de su mano hice mi primera marcha procesional. La que dediqué a mi Oración del Huerto de San Esteban. Sirvan estas pobre letras como ínfimo homenaje de admiración y agradecimiento. Gracias maestro.
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Por Gonzalo Marín López. Párroco de El Salvador La celebración cristiana más antigua que conocemos es “el domingo”. La comunidad cristiana se reúne “el primer día de la semana” y en la celebración de la Fracción del pan o Eucaristía actualiza el misterio pascual de Cristo. Por ello el Concilio Vaticano II atribuye el origen del domingo a una tradición apostólica 2. Con el paso del tiempo, los cristianos comienzan a celebrar lo que podríamos llamar “el domingo de los domingos”. Es decir, subrayan un domingo de entre todos los del año, y eso llevará consigo que el ritmo semanal original de los primeros tiempos tenga también un ritmo anual. ¿Qué fue lo característico de aquel primitivo “domingo de los domingos”? ¿Qué lo diferenciaba del resto de los domingos? La celebración de la Vigilia Pascual y la práctica de unos días previos de ayuno que terminaba con la Eucaristía de la Vigilia. Sin temor a equivocarnos podemos decir que el origen del Triduo Pascual, y por consiguiente de la Semana Santa, se encuentra en la celebración de la Vigila Pascual. Por Tertuliano y por la Tradición Apostólica sabemos que en la Vigilia se administraba el bautismo antes del banquete eucarístico. Tal y como se desarrolla en la actualidad la celebración de la Vigilia Pascual encontramos en ella cuatro partes bien definidas. 1) El rito del fuego y de la luz, que podemos llamar: pascua cósmica. La noche más santa del año se abre con una solemne fiesta de la luz. Y, al tiempo que se ofrece a Dios la luz que alumbra en medio de la noche, se anuncia la alegría de la Pascua con una amplia acción de gracias (pregón pascual). El cirio, como canta bellamente el pregón pascual, es la columna de fuego que iluminó a los israelitas al cruzar el mar Rojo. “Es el lucero que no conoce el ocaso, Cristo resucitado, que al salir del sepulcro, brilla sereno para el linaje humano”. Los fieles vamos encendiendo nuestras velas en la llama del cirio, y en procesión caminamos detrás del cirio, como los israelitas caminaban detrás de la columna de fuego a través del desierto, o mejor aún, encendemos nuestra vela recordando las palabras de Jesús: “Yo soy la luz del mundo; el que me sigue no camina en tinieblas, sino que tendrá la luz de la vida” 3. 2) Liturgia de la Palabra, que podemos llamar: pascua de la historia. Con un esquema bien marcado: lectura, canto y oración. Es algo más extensa que lo que la liturgia ordinaria nos ofrece. Aunque no es obligatoria la lectura de las siete que se nos proponen. La Palabra de Dios nos va instruyendo con las enseñanzas de ambos testamentos, que a la luz de cirio pascual (Cristo resucitado) adquieren su verdadero sentido. Se va repasando la historia de la salvación (creación, sacrificio de Isaac, éxodo, profetas) hasta llegar al momento cumbre de la misma: la resurrección de Jesús. El quicio entre el Antiguo y el Nuevo Testamento lo encontramos en el canto del Gloria, que esta noche se ve acompañado de un rito especial: el repique de campanas.
Y otro elemento a destacar en esta celebración es el canto del Aleluya, que se hace de un modo más solemne. Son, sin duda, signos de la fiesta de la Pascua. 3) Liturgia bautismal, podemos llamar a esta parte: pascua de la Iglesia. En virtud del Espíritu Santo la Iglesia engendra en este día nuevos hijos. Esta parte de la celebración comienza con el canto de las letanías (que puede omitirse si no hay bautismos), luego tiene lugar la bendición del agua. Terminada la bendición del agua tiene lugar la administración del Bautismo si hay candidatos. Se celebre o no el Bautismo en esta noche santa, la liturgia recuerda el rito bautismal mediante la renovación de las promesas y la aspersión con el agua a toda la asamblea. Es recomendable la administración del sacramento del Bautismo (o los tres sacramentos de la Iniciación, en el caso de los adultos) en la Vigila Pascual. La vida nueva del Resucitado se manifiesta en la vida nueva de los renacidos. Es el momento más apropiado para la celebración de este sacramento. 4) Liturgia eucarística, a la que podemos llamar: pascua de los fieles. Esta parte se desarrolla como de costumbre. Pero la Eucaristía de esta noche santa tiene el encanto especial del anuncio eficaz de la muerte del Señor y la proclamación gozosa de su resurrección, mientras esperamos su venida gloriosa. Aunque, por desgracia, en la práctica no es así, no podemos olvidar que el centro de la Semana Santa es la Vigilia Pascual. De hecho, toda la Cuaresma está concebida como un camino hacia la Pascua, y no como un tiempo de penitencia. Una fiesta que no puede encerrarse en un solo día, y se prolonga durante cincuenta (hasta Pentecostés). Una fiesta, que en su origen era anhelo gozoso de participar en el banquete eucarístico (final del ayuno) y que quizá, con los ritos del fuego y del bautismo, quede un poco velada la centralidad del banquete. La participación plena en la Pascua del Señor pasa por la comunión sacramental. Ahí es donde debería desatarse la explosión jubilosa de la comunidad. ¿Es un inconveniente el hecho de que sea una celebración más larga que las habituales? No vamos a negar que es una celebración larga, y a una hora quizá algo intempestiva4, pero es una celebración hermosa, cargada de simbolismo, y la raíz y la cima de todas nuestras celebraciones. Todos los elementos especiales de la Vigilia pretenden resaltar la Pascua del Señor, su Paso de la muerte a la vida. Pero la Pascua de Cristo es también nuestra Pascua: “en la muerte de Cristo nuestra muerte ha sido vencida, y en su gloriosa resurrección hemos resucitado todos”5. Los textos, las lecturas, oraciones: todo apunta a esta gozosa experiencia de la Iglesia unida al Señor. Cristo, resucitando, venció la muerte. Este es, ciertamente, el día que hizo el Señor. El fundamento de nuestra fe. La experiencia decisiva de la Iglesia, que unida a su Esposo, recuerda y vive cada año, renovando su comunión con Él, en la Palabra y en los sacramentos de esta Noche Santa.
1. Basado en: - MARTIMORT, A.G., La Iglesia en Oración, Herder, Barcelona, 1992, pp. 917-931. - LÓPEZ MARTÍN, J., El Año Litúrgico, BAC, Madrid, 1984, pp.185-190. - LÓPEZ MARTÍN, J., La Liturgia de la Iglesia, Col. Sapientia Fidei 6, BAC, Madrid, 1994, pp. 235-236.
2. La Iglesia, desde la tradición apostólica que tiene su origen en el mismo día de la resurrección de Cristo, celebra el misterio pascual cada ocho días, en el día que se llama con razón día del Señor o domingo (SC 106). 3. Jn 8, 12. 4. Toda la celebración ha de realizarse durante la noche. Ni debe comenzarse antes de anochecer, ni debe terminar después de amanecer. 5. Prefacio II de Pascua.
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Fotografía: José Andrés Jiménez
Por Javier García Salmerón La Semana Santa del año 1943 era testigo del primer desfile de la actual imagen del Yacente. Se recuperaba así una parte esencial dentro de ella, con una imagen incapaz de dejar indiferente a cualquiera que la contempla. La conmemoración de la llegada de una imagen a nuestra Semana Santa se ha convertido en una cita recurrente estos últimos años, pues las circunstancias históricas y artísticas del siglo pasado supusieron la plena renovación de la imaginería conquense, albergando hoy un conjunto artístico que ya se ha convertido en parte de nuestra identidad. En esta ocasión, la Congregación de Nuestra Señora de la Soledad y de la Cruz y el Cabildo de Caballeros de Cuenca conmemora el 75 Aniversario de la llegada de su Titular pues, si bien de factura previa, no sería hasta este año cuando comenzó a desfilar por las calles conquenses. Los años cuarenta fueron testigos de la llegada a la ciudad de una gran cantidad de obras escultóricas que, paulatinamente, irían completando la actual imagen de la Semana Santa conquense, un proceso en el que cabe destacar la labor de Luis Marco Pérez, uno de los hijos predilectos de esta tierra de cuya gubia surgió la mayor parte de estas obras, suponiendo por tanto una parte fundamental tanto para la ciudad de Cuenca como para su carrera artística. El presente artículo recoge la historia de la llegada de la imagen a la ciudad, el valor artístico de la misma y la labor de su autor dentro de la renovación escultórica de la Semana Santa conquense. La Guerra Civil Española supuso para numerosas localidades la destrucción de gran parte de su patrimonio religioso. Para Cuenca significó casi la pérdida del total de imágenes religiosas y patrimonio de las hermandades. De manera prácticamente inmediata a la finalización del conflicto se manifestó el deseo de recuperar dicho patrimonio y reorganizar las procesiones por parte de estas asociaciones de fieles. Esta intención estuvo condicionada por las dificultades económicas y materiales del momento. Fue fundamental, junto a la iniciativa de las hermandades y particulares, la colaboración de organismos como la Diputación Provincial y el Ayuntamiento, el cual presupuestó 50.000 pesetas anuales para esta labor, incluyendo algunas condiciones como la necesidad de que los escultores hubieran obtenido una medalla en una Exposición Nacional de Bellas Artes, requisito que Marco Pérez cumplía al haber sido galardonado con la tercera en 1922 y la de oro en 1930. Para llevar a cabo esta labor, el escultor conquense se convirtió en uno de los agentes principales, cuya labor imaginera ya era conocida en la ciudad, pues de manera previa a la Guerra Civil había sido nombrado escultor municipal y había realizado algunas esculturas destinadas a desfilar en Semana Santa.
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Fotografía: Gregorio Cubillo
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De este modo, Marco retomaba una labor para Cuenca que se había visto interrumpida en el año 1931, por su traslado a Valladolid como docente de escultura en la Escuela de Artes y Oficios Artísticos. En 1940 llegó a Cuenca la primera obra de la gran serie que realizó para esta ciudad, Jesús Nazareno de El Salvador, comenzando así una producción prácticamente ininterrumpida hasta su fallecimiento en 1983. El día 24 de noviembre de 1941, en una sesión extraordinaria celebrada por la Comisión Gestora de la Diputación Provincial de Cuenca, se acordaba incluir en el presupuesto de 1942 la cantidad de 15.000 pesetas para elaborar una imagen del Yacente, “al objeto de que figure en las procesiones de la Semana Santa conquense y como continuación de la labor emprendida de reconstrucción de los tradicionales y típicos Pasos”. Así quedaba fijado el encargo de la obra, que sería ejecutada en 1942 y entregada a la entonces Junta de Hermandades de la Semana Santa de Cuenca al año siguiente. Dicho acuerdo fue motivado por dicha Junta, y el pago sería efectuado en dos partes: la primera al realizar el encargo y la segunda al entregar la imagen.. La labor de los diferentes escultores que realizaron imágenes religiosas posteriores a la Guerra Civil no se limitó únicamente a la mera recuperación de un patrimonio perdido, sino que también supuso en gran medida la renovación de la misma, creando así una escultura diferente. Estos escultores, a pesar de seguir la tradición imaginera castellana, realizaron su obra bajo unos conceptos diferentes fruto de su formación, así como de las tendencias y estilos desarrollados en su contexto, creando una obra diferente al servicio de la misma idea. Se trataba de una preocupación que se manifestó a nivel nacional, de este modo
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el Gobierno, en colaboración con la Iglesia, fundó la Obra Sindical de Artesanía, una agencia falangista bajo la cobertura de la Secretaría General Técnica del Ministerio de Industria y Comercio. Esta agencia manifestó que la recuperación del patrimonio “no debe ser entendida como la repetición contumaz de los módulos antiguos, el artista debe ser hombre de su tiempo” (Marzo y Mayo, 2015: 141). De este modo, la intervención de Marco Pérez en la recuperación del patrimonio escultórico supuso una plena renovación artística, ya que trabajó con este concepto a lo largo de su producción. Marco Pérez realizó una obra fruto de su formación e influencias artísticas, dentro de una tradición escultórica consolidada, creando una obra novedosa a través de un lenguaje ya conocido ampliamente por los fieles y espectadores. Esta escultura de Cristo yacente es una imagen típica del arte sacro, que representa el momento previo a la preparación de Jesús para su sepultura. Se trata de una escena ampliamente representada, cuyo prototipo dentro de la escuela imaginera castellana fue fijado por Gregorio Fernández en el siglo XVII. Representa el cuerpo de Jesús por completo, tumbado y normalmente ligeramente recostado la cabeza inclinada hacia uno de los lados. Este escultor creó un modelo iconográfico en madera policromada con el objetivo de conmover al espectador para que fuera capaz de empatizar con el sufrimiento padecido por Cristo. Con este fin buscó el máximo realismo posible con elementos como ojos de cristal o pelo natural, así como la realización de un cuerpo lacerado con heridas plenamente realistas que facilitaran que en el fiel surgiera compasión, plenamente reforzada con un rostro de amargura.
Si bien el Yacente de Marco Pérez responde a este modelo iconográfico, fue realizado bajo unos conceptos diferentes, fruto de la formación, influencias y preferencias del escultor conquense, obteniendo un resultado iconológico que, en parte, difiere de este modelo inicial castellano. Una de las características presentes en esta obra, al igual que en el resto de la imaginería de Marco, es la ejecución de los cuerpos. Se trata de un cuerpo plenamente clásico, de un intenso realismo pero que en gran parte posee una idealización en sus formas, ya que su anatomía es perfecta y su musculatura presenta un potente desarrollo. Este aspecto propio de su obra, se debe a la influencia de la escultura clásica y renacentista, ya que se trata de cuerpos muy similares en cuanto a anatomía y belleza, que pudo observar ampliamente en sus viajes de estudio en distintos países europeos. Del mismo modo, a este respecto influyó su producción perteneciente al Realismo Castellano, así como su periodo de formación con el escultor valenciano José Ortells. Dentro de su producción imaginera, una de las influencias fundamentales fue su paso por la ciudad de Valladolid, ya que pudo entrar en contacto directo con la escuela castellana barroca y posterior, pudiendo aprender de los grandes maestros de la misma como Juan de Juni, o el mismo Gregorio Fernández. Como se ha citado previamente, el Yacente se halla dentro de la tradición imaginera castellana, si bien este aspecto debe matizarse. Con el objetivo de despertar emoción y empatía en el espectador, esta escuela hizo uso de recursos muy directos como la representación de expresiones dramáticas de gran patetismo, mostrar cuerpos lacerados y la representación de heridas con el máximo grado de realismo posible. Estos aspectos no
están presentes en la escultura de Marco, ya que buscaba la expresividad a través de otros medios más propios de la escuela andaluza, la cual puede dividirse en la sevillana y la granadina, siendo sus principales exponentes Juan Martínez Montañés en la primera y Pedro de Mena y Alonso Cano en la segunda. Esta escuela hace uso de unas imágenes dotadas de una mayor idealización, que si bien expresa sufrimiento y dolor, se hace a través de esculturas poseedoras de una belleza y una delicadeza elevada, fruto de la espiritualidad de las mismas. La melancolía es el aspecto destacado, buscando sorprender al fiel mediante un patetismo matizado a través de figuras idealizas y sin recurrir a un exagerado dramatismo. Estos aspectos, clave dentro de la imaginería de Marco, se manifiestan de manera clara en su Yacente, capaz de establecer una empatía con el espectador sin necesidad de un realismo dramático en las heridas de la Pasión. La capacidad de expresión de esta escultura se basa en su intensa belleza a través de un rostro y un cuerpo de intenso realismo e idealización en sus formas. El rostro es sereno. Si bien muestra el sufrimiento padecido no lo hace de manera exagerada, busca una conexión con el fiel de una manera más elevada y mística cargada de un gran humanismo, sin necesidad de intermediarios directos como muestras dramáticas de sufrimiento. Esta escultura no deja indiferente al espectador, tanto en el desfile procesional como en su hornacina de la Capilla de los Caballeros en la Iglesia de El Salvador. La belleza y el dolor sereno consiguen cumplir con el objetivo de la imaginería, causando efecto en el fiel, si bien como es propio en la obra de Marco, de un modo más sutil y trascendente.
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Del mismo modo cabe considerar la sencillez con la que fue ejecutada: no precisa representar heridas ni expresiones de dolor exageradas, solamente un cuerpo desnudo que yace en una postura natural que no está forzada en ningún aspecto. Se trata también de un aspecto que caracterizó a las obras de Marco, ya que no precisan de cuerpos retorcidos ni una expresividad exagerada en rostros y gestos para conseguir despertar la empatía pretendida, matizando así el dramatismo propio del barroco a través de la inclusión de serenidad. La ejecución del Yacente se inserta dentro de su momento de mayor efervescencia productiva en escultura religiosa, el periodo inicial de los años 40, momento que se corresponde con el intento de una rápida recuperación del patrimonio y al que pertenecen algunas de sus obras más destacadas. La obra responde al modelo típico, se representa recostado sobre una roca con las piernas ligeramente giradas, mostrando los signos de la Pasión y su anatomía completa, a excepción de las partes cubiertas con un paño de pureza. En el conjunto de su producción imaginera llevó a cabo otras representaciones similares, pero de menor calidad y con diferencias en su ejecución, tales como sus yacentes de Madrid (Iglesia de San Sebastián de Carabanchel, 1947) Mota del Cuervo y Fuente de Pedro Naharro (1975). Con la inserción de esta escultura dentro del conjunto de la Semana Santa se daba un paso fundamental en la representación de la Pasión en Cuenca. La ciudad recuperaba una procesión necesaria para su eje cronológico, una procesión estructurada en torno a esta obra, donde el silencio y el recogimiento son los protagonistas al acompañar al Señor hasta su sepultura. Esta procesión sería completada con las imágenes de la Cruz Desnuda y Nuestra Señora de la Soledad y de la Cruz, que al frente de una cruz vacía llora la muerte de su Hijo.
La Procesión del Entierro pone final a un Viernes Santo de gran intensidad, donde contrastan el ruido y el caos de la mañana con el respeto y el luto, la luz y el colorido de la tarde con la oscuridad de una noche donde Cristo es iluminado únicamente con el fuego de velas, reflejando luz sobre un cuerpo que sobrecoge a quien lo contempla. La noche del Viernes Santo supone un escenario diferente al expuesto en el resto de la semana, los colores oscuros y el pleno silencio desde el momento de la salida de la Catedral otorgan a este desfile un ambiente único. Este ambiente es completado, y en gran parte logrado, por la figura del Yacente. Una imagen que carga de solemnidad y recogimiento este desfile gracias a la acertada factura de su autor, que supo combinar belleza y pasión, a través de una sencillez que durante 75 años ha llenado de emoción y fe en la noche del Viernes Santo a una ciudad que le acompaña hasta el último momento. Esta escultura de Marco Pérez supuso uno de los momentos más importantes en su carrera, ya que se trata de una de sus obras de mayor calidad, y fue realizada en un momento en que la ciudad albergaba con gran expectación las nuevas obras que gradualmente iban completando los diferentes desfiles. Consiguió plenamente su objetivo de conmover al espectador, a través de un cuerpo y un rostro cargados de belleza que, con un dolor sutil, son capaces de suscitar la empatía deseada, representando claramente los ideales escultóricos y artísticos del imaginero. Se trata de un paso más en una labor fundamental para una ciudad que siempre lo consideró un hijo predilecto y que, con la sencillez y humildad que siempre le caracterizaron, consiguió regalar a su tierra un conjunto artístico sin el que no sería la misma.
Bibliografía Marzo, J.L. y Mayayo, P., Arte en España (1939-2015), ideas, prácticas, políticas, ed. Cátedra, Madrid, 2015. Martín González, J.J., Escultura Barroca en España, 1600 -1770, ed. Cátedra, Madrid, 1998. Gómez Moreno, M.E., Escultura del siglo XVII (Ars Hispaniae XVI), ed. Plus Ultra, Madrid, 1963. Benedicto Sacristán, J., Vida y obra del escultor Luis Marco Pérez, ed. Tipografias Antolín M. Martínez, Valencia, 1985. Bonet Salamanca, A. y Portela Sandoval, F., Luis Marco Pérez, Escultor e Imaginero, Publicaciones de la Excelentísima Diputación Provincial de Cuenca, Serie Arte nº 12, Cuenca, 1999.
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Representante en la Junta de Cofradías Hermano de capa blanca, con preciosos bordes azules, como el cielo de mis sueños, limpia, suave, eterna, como esos puñales que la luna de primavera derrama en las noches santas de Cuenca.
Deja que la cuesta llore contigo, con el escudo de tu capa, con tu cetro del alma. Nazareno de la mañana. Del olivo y la paloma. De la Luz y el puente. De las noches Perdón y Silencio. De la calle sembrada de Cruces. De la Muerte, y La Soledad.
Fotografía: Antonio Abarca Contreras
Que tu trabajo, tu vida, tu túnica, tu alma, dejen en las calles de Cuenca la caricia y el beso de tu amor y pasión. Mañana, en la casa de todos, coseremos juntos nuestras heridas pensando en el próximo pregón.
Pepe Bodoque (uno de vosotros)
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Más de millón y medio de impactos por procesión en Twitter, con cinco millones de impactos a lo largo de todo el Viernes Santo. Más de 73.000 visualizaciones para las procesiones con imagen en directo, entre Youtube, Facebook y Periscope. Más de 26.000 visitas a la web oficial de la Junta de Cofradías en 10 días y más de 3.600 descargas de la app oficial de la JdC a lo largo del desarrollo de la Semana Santa, en dispositivos tanto Android como iOS. Casi 20 horas de retransmisión de procesión con imagen en directo y casi 60 horas de retransmisión en Twitter, traducidas en 2.713 tuits. 82 Cuenca Nazarena
Por Berta López Todo empezó con un deseo del presidente de la Junta de Cofradías, Jorge Sánchez Albendea: responder a la demanda de la comunidad nazarena y llevar las procesiones de 2017 a todos aquellos conquenses que, por la razón que fuese, no iban a poder verlas en la calle. El apoyo económico del Ayuntamiento de la ciudad y la Diputación Provincial, así como de Mármoles Granero y de Netvoluciona – empresa además encargada de hacer posible las retransmisiones mediante la realización de la parte técnica de las mismas – y el trabajo conjunto de un equipo humano cohesionado y profesional, liderado por el Gabinete de Prensa de la JdC y al que se unía la periodista Águeda Lucas como conductora de los especiales, fueron las claves para convertir el sueño en realidad. Ésta es la crónica de un paso adelante. De la evolución lógica en las retransmisiones de Semana Santa por parte de la JdC. La historia de una apuesta (más) por ampliar un servicio público: el de difundir la Semana Santa a través de todos los canales a su alcance. Cuenca Nazarena 83
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Los números de las retransmisiones multicanal que el Gabinete de Prensa de la Junta de Cofradías llevó a cabo para la Semana Santa de 2017 no necesitan explicación. Tras cuatro años retransmitiendo las procesiones en su perfil oficial de Twitter, a través de palabra, imagen y vídeo, en 2017 la Junta de Cofradías iba más allá y daba el siguiente paso: retransmitir con imagen en directo los desfiles procesionales, en una clara apuesta por la difusión de la Semana Santa como servicio público para la ciudadanía conquense. La iniciativa – que se llevó a cabo gracias al patrocinio y apoyo del Ayuntamiento de Cuenca, la Diputación Provincial, la empresa Mármoles Granero y Netvoluciona, además de la propia Junta de Cofradías – quiso, en palabras del presidente de la JdC, Jorge Sánchez Albendea, “dar respuesta a la demanda creciente que cada año nos hace la sociedad conquense. Nos pedían un paso más allá y desde la Junta de Cofradías hicimos el esfuerzo para poder ofrecérselo”. El análisis de los datos obtenidos a través de todos los canales de difusión dejan patente que, efectivamente, la demanda era real. Así, por canales, en Twitter se registró una media de impactos por procesión de 1.600.000, con una media del 40% de retuits por procesión, mientras que el alcance de las retransmisiones con imagen en directo arroja un total de 73.301 visualizaciones a través de Youtube, Facebook y Periscope, a las que hay que sumar las 26.262 visitas a la página web, del 7 al 16 de abril. El número de seguidores crecía en más de 300 en Twitter, alcanzando los 5.000, mientras que en Facebook se superaban los 3.000 “Me Gusta”, con más de 500 nuevos del 9 al 16 de abril. El Pregón como ensayo general La retransmisión empezó unos minutos antes de las 20 horas y constó de más de 3 horas emitiendo en riguroso directo. Más de 1.800 personas se conectaron en algún momento a la emisión hasta las 23 horas, existiendo picos de 119 usuarios conectados simultáneamente. Las visualizaciones tuvieron una duración media, según las estadísticas, de algo más de 6 minutos. La web de la JdC, por su parte, registró alrededor de 1300 visitas durante la retransmisión del Pregón, con casi 200 personas co84 Cuenca Nazarena
nectadas en el inicio de la misma. La mayor parte de las visitas tuvieron lugar desde ciudades españolas (Cuenca y Madrid se llevaron la palma), pero también se registraron visitas desde otros países. La retransmisión también se pudo seguir en la app oficial de la JdC, en concreto en la versión Android, plataforma en la que se superaron las 3.000 descargas totales. En cuanto a detalles técnicos, la emisión se desarrolló con normalidad, sin cortes y con una calidad de imagen y sonido aceptables – teniendo en cuenta las dificultades técnicas existentes en la antigua iglesia de San Miguel – aunque no óptimas debido al tipo de conexión utilizada. El éxito rotundo de la imagen en directo Un éxito rotundo. Así resultaba, a la vista de los datos obtenidos, la difusión de la Semana Santa de Cuenca y el Pregón de la misma a través de las redes sociales y la página web de la Junta de Cofradías. A las ya habituales retransmisiones en Twitter y galerías de imágenes y vídeos en Facebook, en 2017 se sumaba, por primera vez en la historia de la JdC, la retransmisión con imagen en directo desde el Museo de Semana Santa, en una iniciativa presentada por Águeda Lucas, coordinada por la responsable de prensa del Gabinete de la institución, Berta López, y puesta en marcha técnicamente por Netvoluciona. “Para las retransmisiones de 2017 se empleó un equipo que garantizase la calidad necesaria, teniendo en cuenta los canales a través de los que se realizó la emisión” explica Manuel Hernández, gerente de Netvoluciona. “Pese a que estaba previsto emitir empleando la conexión a Internet del Museo de la Semana Santa, finalmente no fue posible dado el escaso flujo de datos detectado en las últimas pruebas realizadas. Por este motivo nos vimos obligados a emitir a través de la red de 4G de MoviStar, lo que provocó una limitación de la calidad de imagen y algunos micro cortes (paralización de la imagen) a lo largo de las retransmisiones. Es algo a tener en cuenta en un futuro, ya que a través de una línea de fibra óptica es posible emitir en alta definición” detalla Hernández. Dejando a un lado este imprevisto, todo salía sin embargo según se había planeado y “el resultado fue ciertamente satis-
Fotografía: José Alberto Valenciano
factorio, existiendo, como es lógico, algunos detalles a mejorar para posibles próximas acciones de este tipo”. Pero volvamos a los números. Según los datos aportados por Netvoluciona, las retransmisiones del Pregón desde San Miguel y de las procesiones desde el Museo de Semana Santa acumularon un total de 73.301 visualizaciones, sumando las registradas a través de Youtube, Facebook y Periscope. Por red social, la líder sin duda fue Facebook, con un total de 46.025 visualizaciones para las nueve procesiones, seguida de Youtube, que registró 22.151 visualizaciones. En Periscope, los datos muestran un total de 858 visualizaciones. Por procesiones, la más vista en todas las redes sociales fue Camino del Calvario con 17.493 visualizaciones, seguida de la procesión del Perdón, con 11.330 visualizaciones de personas que accedieron al vídeo en algún momento de la retransmisión. La página web de la JdC recibía, solamente entre los días 7 y 16 de abril, un total de 26.262 visitas, lo que supone un 5,95% más que en la Semana Santa de 2016. Las visitas procedieron en su mayoría de España, pero también de otros países como Estados Unidos, Ecuador, Reino Unido o México. Por provincias, la que más aportó fue la nuestra, aunque seguida de cerca por la Comunidad de Madrid. Otras provincias como Barcelona, Valladolid, Sevilla o Valencia también aportaron un buen número de visitantes. En cuanto a la App móvil de la JdC, “contabilizamos un total de 8.569 descargas. Por plataformas, en Android se superaron las 4.000 descargas, 1105 durante esta Semana Santa, y cuenta con una valoración por parte de los usuarios de 4,75 sobre 5. Para dispositivos iOS fue descargada 4.550 veces, de las que alrededor de 2.500 corresponden a la Semana Santa de 2017. No hay valoraciones por parte de usuarios de iOS” explica Manuel Hernández desde Netvoluciona. La app contó en 2017 con tres mejoras importantes, destaca Hernández: “Se lanzaron notificaciones push que han servido para informar a los usuarios del inicio de las retransmisiones, aunque puede lanzarse a través de este sistema cualquier tipo de información; se introdujo la posibilidad de visualizar la retransmisión en directo a través de la app; y, por último, se
sustituyeron los mapas por los de Google Maps, a los que está más acostumbrada la gente, ya que además proporcionan una información más adecuada y permiten un mayor detalle”. Twitter o romper las previsiones Si las retransmisiones con imagen en directo tuvieron una amplia difusión, las llevadas a cabo en Twitter superaron todas las previsiones. Los datos de alcance e impacto de las retransmisiones de la Semana Santa de Cuenca en Twitter eran calificados como “espectaculares” por del presidente de la JdC, Jorge Sánchez Albendea. Según el análisis llevado a cabo por el Gabinete de Prensa a través de los hashtags utilizados para cada procesión, el alcance medio por cortejo procesional alcanzó el 1.600.000 impactos, siendo la procesión de El Silencio, con casi tres millones de impactos, la más seguida. Tras ella se situaron El Perdón, con más de dos millones de impactos, así como Camino del Calvario, con casi dos millones. El Viernes Santo fue el día con mayor difusión de la Semana Santa a través de Twitter, con un total de cinco millones de impactos desde las 5 de la madrugada y hasta la 1 de la madrugada del ya Sábado de Gloria. La media de usuarios únicos alcanzados ronda los 60.000 por procesión, siendo la del Silencio la que cosechó los datos más elevados. Como curiosidad, la Junta de Cofradías contó la Semana Santa en 2.713 tuits, a los que hay que añadir alrededor de 2.000 tuits más generados por usuarios y seguidores de Twitter que han comentado y difundido las procesiones a través de los hashtags oficiales de la JdC. La cuenta oficial de Twitter de la institución nazarena envió en 2017 una media de 300 tuits por procesión y 50 tuits a la hora, lo que supone prácticamente un tuit por minuto durante las procesiones. El volumen de retuits que alcanzaron las retransmisiones de la JdC supuso una media del 40% por procesión, siendo Camino del Calvario, con un 58% de retuits, la más difundida. Son los datos, los números, el balance de un sueño que, sin embargo, va mucho más allá. Que se traduce en el objetivo principal de la JdC: servir a la comunidad nazarena con todos los medios a su alcance. Misión cumplida. Cuenca Nazarena 85
Opinión
Por Francisco Alarcón Díaz. Enero 2018 El martes 28 de marzo de 1939, cuatro días antes del 1 de abril – fecha de la finalización de la Guerra Civil Española – las tropas del Ejército de Aragón, mandadas por Antonio Alemany, oficial 3º honorífico del Cuerpo Jurídico militar, entraban en Cuenca. Pero ya no había tiempo para preparar ningún desfile para la próxima Semana Santa, ya que el día 3 del mismo mes era Domingo de Ramos, por lo que hubo que esperar casi un año para volver a ver imágenes de Pasión por las calles conquenses, después de cuatro años de forzosa suspensión tras la última celebración en 1936 que, curiosamente, en Cuenca fue de los pocos sitios de la geografía española donde tuvo lugar la celebración de los desfiles procesionales, ya próxima la fecha a estallar la Contienda Incivil española. El diario ABC, con fecha 24 de febrero de 1940, en la página 8 de la edición de la mañana publicaba bajo el titulo: “LAS COFRADÍAS DE CUENCA” la siguiente noticia: “Cuenca 23, 10 noche.- Todas las Cofradías rivalizan por dar a las solemnidades de esta Semana Santa el máximo esplendor, pese a la destrucción que los marxistas hicieron objeto a la mayoría de las imágenes. Figurarán este año las mismas Cofradías que existían antes del 36, con imágenes y pasos fielmente reproducidos, además de una solemnísima en la que estarán representadas todas las imágenes que fueron destruidas por la horda. La imagen que llevará esta procesión será la del Nazareno, obra maestra de La Roldana, en la que los rojos se ensañaron diabólicamente cortándole las orejas, la nariz, los pómulos y los brazos”. Esta noticia, transcrita tal y como se publicó, deja claramente datada la procesión llamada de desagravio en el Miércoles Santo del año 1940. La fecha de esta procesión aparece además en un acta de la Hermandad de San Juan Apóstol Evangelista, que también hace referencia a este desfile en ese año. Y se llegó al 20 de marzo de 1940, Miércoles Santo. Un improvisado cortejo desfilaba en el atardecer de la ciudad castellana. Procedente del convento de las religiosas Clarisas de Sisante, en un destartalado camión y envuelto para su protección en viejos colchones, era trasladada a la capital conquense la Imagen del Nazareno, tal y como había sido hallada pocos días después de la finalización de la contienda. La magnífica talla de Luisa Roldán (conocida popularmente como “La Roldana”), iba a ser la principal protagonista del cortejo procesional de aquel día, en una excepcional y emocionante “Procesión del Silencio”. Los atónitos ojos de cuantos conquenses la esperaban en los alrededores de la Parroquia de San Esteban no daban crédito al contemplar una imagen tremendamente mutilada que, sobre unas andas improvisadas, portadas por gentes de Cuenca en continuos relevos, empezaba a desfilar por la parte baja de la ciudad, dirección al Puente de la Trinidad, para encarar la subida hacia la parte alta, hasta llegar al final del recorrido a la S.I.C.B, entre un impresionante silencio solo roto por el ruido de las horquillas al chocar contra el empedrado.
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El espectáculo llenaba de emoción a los miles de fieles que se habían dado cita a lo largo de todo el recorrido. Ante su mirada, desfilaba la desgarradora Imagen de un Nazareno que vestía túnica raída, a la que le faltaban las manos, los ojos y la barba. De su cabeza habían desaparecido la corona de espinas y las tres potencias, y sobre sus hombros no portaba ninguna cruz. La patética visión, unida al recuerdo de cuantos desastres habían sucedido durante el transcurso de los últimos años, levantaba la ternura, haciendo aflorar incontroladas lágrimas en los comtemplantes del inusitado cortejo. Así fue la primera procesión que desfiló aquel año de 1940, prólogo de la nueva etapa que habría de sucederse en la Semana Santa de Cuenca, con su inmediata pero milagrosa y rápida reconstrucción. Y, aunque años más tarde se hicieron nuevas gestiones para que esta imagen volviese a desfilar por las calles de Cuenca, concretamente dentro de la procesión que se organizó con motivo de la celebración del cincuenta aniversario de la reconstrucción de la Semana Santa, todas ellas fueron infructuosas, alegando las hermanas Clarisas de Sisante, en cuyo convento recibe el culto desde el 14 de septiembre de 1711 “que esta imagen no procesiona más que cada cien años y por las calles de Sisante”. No obstante, en el año 2000 y con motivo de la celebración del año Jubilar, volvió a trasladarse a la capital conquense para participar, ante la alegría y devoción de los habitantes de la ciudad, en el cortejo organizado para tal fin por las hermandades y cofradías de la Semana Santa de Cuenca en la tarde-noche del 31 de marzo, iniciándose a las ocho y media desde la Iglesia parroquial del Salvador, desfilando hacia la Puerta de Valencia y recorriendo las calles tradicionales de la parte baja de la ciudad para comenzar el ascenso por la Trinidad hasta la la S.I.C.B. donde finalizó alrededor de las doce de la noche. Abría el cortejo la imagen del Jesús Nazareno de Sisante (en esta ocasión ya restaurada de los desperfectos sufridos en el 36, puesto que inmediatamente después de su paso por Cuenca en 1940 el escultor Federico Coullaut Valera fue el encargado de los trabajos de restauración total). Cerraba el cortejo la imagen de la Virgen de las Angustias que se venera en el santuario del mismo nombre sito en la Hoz del Júcar. Las dos imágenes fueron acompañadas por miembros de todas las cofradías de la Semana Santa, con las insignias (cetros y guiones) de sus respectivas hermandades, y presidida eclesiásticamente por el obispo de la Diócesis. Al día siguiente, un cortejo similar se realizó en Sisante, trasladándose ambas imágenes a esa localidad para agradecer a los habitantes del municipio y las religiosas Clarisas la cesión por segunda vez de la bellísima imagen de su Nazareno para recorrer las calles de Cuenca.
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FotografĂa: Gregorio Cubillo
Fotografía: Javier Romero
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Por Miguel Romero. Cronista Oficial de la Ciudad La Cuenca virginal, la Cuenca pasional, la Cuenca moderna sigue viviendo la Semana Santa con esa devoción donde la historia y la tradición forman parte del relicario semanasantero. Sus calles estrechas, sus edificios solemnes y humildes -a la vez, sus rincones de leyenda y sus habitantes, humildes y fieles a su recuerdo, hacen de esta ciudad reencuentro de sentimientos y manifestación popular de creencias e identidades. No hay otra Semana Santa más popular y más religiosa a la vez y no hay otra ciudad donde la tradición remarque con tanta devoción y ejercicio ese paso de la historia sagrada entre el peso de una historia vivida y escrita para la creencia del pueblo y su adecuación a la modernidad de los tiempos. Una de estas singularidades de peso y tradición es la Procesión del Santo Entierro y lo es, por la esencia misma de su desarrollo, donde compartirán sentimiento bíblico con sentimiento de pasado y donde, sus imágenes -de puro arte imaginero- crecerán entre un recorrido edificado de puro arte patrimonial y místico. 1.Procesión e imágenes. Desde la catedral conquense, aquella que iniciara Leonor de Plantagenet bajo la advocación de Santa María en el siglo XII, surge con ese crepuscular de luz incierta, la procesión del Santo Entierro. Todas y cada una de las 33 Hermandades de nuestra Semana de Pasión tienen representación en este largo hilo polícromo de capuces y túnicas hilvanando el cielo añil del atardecer. Es la segunda procesión del Silencio, ese silencio profundo y compungido por la muerte de Cristo. Los penitentes de la franciscana Orden Tercera van tristes bajo sus capuces blancos, junto a la Cruz Desnuda. Yo creo que en Cuenca todavía es más honda la tragedia cobrando su más profunda significación porque la ciudad lo permite y lo obliga. Este intenso olor a incienso y pendiente todos de esa Cruz Desnuda con calavera a sus pies, calavera de Adán según la leyenda, Cruz Desnuda de Jerusalén, cruz que solo porta el Divino Sudario conservado en Milán. La comitiva de capuces, niños, mujeres, hermanos que forman esa herencia de los antiguos “Heraldos de la Fama y de Armas”, testimonio de vivencia en el llamado “Sermón de la Soledad”. El primer paso es la Cruz Desnuda, de parada y sencilla túnica marrón, cordón franciscano que argumenta su fundación, integrada después de muchas dificultades en esa Venerable Orden Terciaria de San Francisco, la que ocupara aquel llamado “Campo de San Francisco” donde Templarios primero, Franciscanos después, Inquisidores y Penitenciales dieran sentencia siempre para ahora, servir de tiempo de ocio. Cuenca Nazarena 89
Fotografía: Javier Romero
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La actual parroquia de San Esteban el Nuevo le acoge ahora con necesidad y buena generosidad, por eso, muchos de esos nazarenos, jóvenes de espíritu y edad, se sienten herederos de aquellos fundadores de los años veinte, pues en aquel 1924 hizo camino, cuando el capuz blanco emblemado con la cruz de Jerusalén en rojo vivo sigue haciendo la enseña orgullosa. Tras ellos, el cuerpo inerte de Cristo. El Yacente de Luis Marco Pérez que bien dicen está inspirado en su homónimo de El Pardo, es portado por los Congregantes de Nuestra Señora de la Soledad y de la Cruz, a la cual da guardia el Cabildo de Caballeros y Escuderos de Cuenca. Esta es una de las múltiples imágenes que este escultor de Fuentelespino de Moya hiciera para la Semana Santa de Cuenca. De madera policromada con 180 cms. de larga talla portando su firma en el suelo junto al brazo derecho. Obra magnífica inspirada en los semejantes que realizase uno de los más grandes imagineros que ha dado la escultura castellana, mientras Valladolid le inspirase. La figura de Cristo muerto presenta el brazo derecho cruzado sobre el cuerpo. El puño deja ver de manera ininterrumpida la anatomía al contemplar la figura desde el lado derecho. Las piernas están ligeramente flexionadas, algo más a la izquierda. 90 Cuenca Nazarena
El rostro rezuma serenidad. Costeado por la Diputación Provincial según acuerdo de 26 de noviembre de 1941, bajo esas 15.000 pesetas pagaderas en dos plazos -según documento consultadofijándose su entrega el 21 de marzo de ese mismo año. Luego, cedido al Cabildo de Caballeros siempre acompañado procesionalmente por esa Cruz Desnuda y sus nazarenos desde 1943. 2. Cabildo de Caballeros y Escuderos, una historia. Esos Caballeros del Santo Sepulcro y de la Soledad, como así reza en “papeles viejos”, surgieron allá en tiempos del Medievo cuando las Milicias urbanas nacieron en tiempos de sentar repoblación durante la reconquista de los territorios a la morisma. Fueron caballeros privilegiados que nuestro querido Alfonso VIII, rey de Castilla y conquistador de Cuenca, estableciese como guardia a su cuidado y defensores de su Tierra y Alfoz. Caballeros, Escuderos e Hijos-dalgos sin oficio de armas con solar asentado en Cuenca, instituido bajo la advocación del Espíritu Santo y con el apóstol Santiago como santo patrón en aquel siglo XII recordado. Allí, junto a otros cabildos, tales como el Catedralicio o de clérigos que conformaría la gestión y administración de una catedral que iba creciendo en poder y forma; o tal vez, aquellos Guisados a Caballo que eran milicias de caballería villana o parda.
Sus estatutos decían “Ylustre Cabildo de Caballeros Hijosdalgo de la Noble Ciudad de Cuenca” y tal así, esta nobleza local fue compaginada de forma creciente en sus labores militares, concejiles y religiosas, teniendo representación tanto en el Concejo de la ciudad, participando en las decisiones y en la elección de cargos tales como aquellos Alcaldes de Hermandad, auténticos alguaciles o comisarios de justicia, o en los mismos Caballeros de la Sierra con la misión de vigilar los muchos montes, prados y ganados del extenso Alfoz de Cuenca. Bien se reflejan en el afamado Fuero de Cuenca o Forum Conche, como cuerpo de élite y corporación de nobleza con sus privilegios y condiciones. Una Bula otorgada por Clemente VII les deja clara su condición y quedan sus Estatutos bien organizados para que organicen y lleven a efecto una procesión donde el Santo Entierro quede definido en esa Pascua de Resurrección. En 1602, después de aquella Bula papal, se adoptaría el estandarte con el que este Cabildo se distinguiría en las ceremonias religiosas y actos públicos: un pendón de damasco negro con las Armas Reales de Castilla en el anverso y la Cruz de Sancti Spíritu en el reverso. Mediante real cédula de 6 de septiembre de 1573, el rey Felipe II se dirigió al Cabildo de Ca-
balleros de Cuenca, así como a otras corporaciones nobiliarias, con el ánimo de que éste se constituyera en Maestranza e hiciera periódicamente alardes y paradas militares que les sirviesen de entrenamiento para la guerra. A finales del XVIII incorporó el Cabildo de Caballeros, a sus procesiones, el llamado “Vínculo de Torralba”, el cual había heredado doña Petronila de Jaraba o Xaraba y en 1885 se acordaría el diseño de la actual bandera y sus Estatutos. Ellos deberán organizar la procesión y así se cumplirá en el 1885 cuando sus Estatutos más tarde lo reconfirman estableciendo en 1944 su orden de salida y de formación. En este año, el Cabildo de Caballeros se reconstituyó por acuerdo corporativo de 22 de julio de 1944 siendo reconocida como congregación canónica vinculada a la Iglesia del Salvador de la ciudad de Cuenca y por decreto del obispo diocesano de 6 de marzo de 1946. Así dice: “antiguamente sería la Guardia Civil a caballo y con uniforme de gala los que encabezarían, luego los Heraldos de la Fama llevando el del centro una cruz, seguidos de los de las Armas con la enseña del Cabildo, bandera de damasco de seda de color negro con ese escudo grana con cruz fileteada de oro con el sudario de plata, tres clavos de oro al pie y puesta la cruz sobre una montaña bordada en seda de color tierra. Cuenca Nazarena 91
Opinión
Eran otros tiempos y como tal así quedaba reflejado. En dos filas, a continuación, los asilados de la Beneficencia con la Hermandad de San Vicente, seguidos de los representantes de todas las hermandades de Cuenca y en medio los hermanos mayores de cada una de ellas, con velas encendidas, recordando en tiempos a los seminaristas con sus profesores. Seguirá el Ilustre Cabildo de sacerdotes de Santa Catalina, terminando con los Canónigos de la Catedral. Niños, congregantes del Santo Sepulcro rodeados de la guardia pretoriana y de la guardia civil a pie. Cerraban los Evangelistas, las niñas Marta, Samaritana, Verónica y las Tres marías y tras ellas, la Virgen de la Soledad para acabar las autoridades.” Pero el tiempo pasa y con él, los cambios se producen. Ahora, la aportación del Cabildo, los congregantes y las dos tallas con representantes de todas las cofradías y las autoridades componen el cortejo final. Un Maestre preside, auxiliado por el Consejo Capitular que conforman: un Clavero, un Canciller, un Prior, un Tesorero, un Maestro de Ceremonias, un Piostre y dos Vocales. El órgano supremo de gobierno es el Capítulo, compuesto por todos los Caballeros. La solemne ceremonia de toma de juramento e imposición de hábito de nuevos caballeros tiene lugar cada año en la Catedral de Cuenca en torno al 21 de septiembre, festividad de San Mateo y aniversario de la reconquista de la ciudad. Su número de caballeros es ilimitado. Cuenca se rinde a una escena solemne. El desfile es impresionante a pesar de los cambios que el tiempo ha generado. La levita-guerrera blanca, con ese manto del mismo color en vueltas y esbozo de color rojo, botones, hombreras y bocamangas dorados provocan la admiración del público asistente. Aún así, es un uniforme elegante en su contexto donde la venera en rojo, el pantalón negro con galón de oro, el cinto rojo con hebilla y la venera del Cabildo, componen un singular atuendo remarcado desde el siglo XVIII. Es la venera en cruz flordiselada con un círculo central en rojo lo que define y los guantes blancos o púrpura la serenidad de la pureza de su origen. 92 Cuenca Nazarena
Son “los hombres de la toga”, así llamados, en su gran mayoría, pero también son los hombres que heredaron la esencia de un aristocracia marcada por el virtuosismo de la Pasión, en su esencia más sublime, gentes que han sabido conformar el espíritu de un fervor desde tiempos del pasado que debe guardar, abanderar y acompañar a esa imagen serena y, a su vez, patética, del Cristo Yacente. Herederos, los de ahora, de aquellos apellidos Valera, Lope Vázquez de Acuña, los Mendoza, Manrique, Pacheco de Silva, el conde de Cifuentes o la condesa de Medellín. Ya va llegando a su fin el cortejo procesional y llega con Nuestra Señora de la Soledad de la Cruz, también portada por los congregantes de negra túnica y capuz, cordón y guantes blancos, con la venera en rojo sobre el pecho. Cierran el Señor Obispo y su séquito acompañado por el cabildo catedralicio, autoridades y Junta de Cofradías en su discurrir por Alfonso VIII, Andrés de Cabrera, Trinidad, Carretería, Puerta de Valencia, el Salvador donde acaba. El negro guión dibuja vuelos siniestros como diría José Miguel Carretero, ante los ocultos rostros de los Congregantes. Una emoción intensa contrae los semblantes cuando pasa el Cristo Yacente porque Jesús ha muerto. A ambos lados, guardias civiles con el fusil a la funerala le honran en un silencio total con ese llamear de los cuatro hachones. Y, de pronto, trueno al aire con ese Miserere y esa angustia que se ahonda. Ese Miserere como adagio iluminado y hecho para Cuenca, un sonido al viento que hiciera -casi con seguridad- el maestro Pradas en un rincón catedralicio, apoyado en su virtuosismo musical de las esferas. Como bien dijera en mi Pregón: “Ese canto incesante y repetido que hace estremecer las piedras milenarias; que cae como un torrente por las empinadas cuestas, por las ovilladas callejas de la ciudad y que se precipita, allá abajo, para que los ríos lo recojan en sus aguas, y en ellas, lo envuelvan, y con ellas, lo lleven a través de media España camino del mar.”
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Fotografía: Enrique Martínez Gil
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Por José Vicente Ávila En los difíciles años de la transición política española de mediados de los 70, llegó a la Junta de Cofradías, como asesor religioso, don Francisco Bermejo Bustos, para sustituir a don Amadeo Martínez Patiño, que había dimitido unos meses antes, dejando un tanto preocupado al entorno nazareno. Bermejo Bustos se hizo cargo de la Junta en el otoño de 1972 y dejó el cargo en el verano de 1976. Cuatro años de intensa actividad en los que los problemas, las renovaciones y los cambios empezaban a estar a la orden del día. Bien merece destacarse en “Cuenca Nazarena” la labor realizada en ese tiempo por Francisco Bermejo Bustos, a quien tuve la suerte de entrevistar en distintas ocasiones para “Diario de Cuenca”, y muchas de sus manifestaciones de entonces fueron recogidas en libros y folletos.
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Francisco Bermejo Bustos nació en la localidad conquense de Villarrubio el 11 de julio de 1934. Realizó sus estudios en el Seminario Menor de Uclés, donde estuvo como diácono en el curso 1956-57, y en el Seminario Conciliar de San Julián, siendo ordenado sacerdote el 16 de marzo de 1957 por el obispo Inocencio Rodríguez. Su primer destino parroquial fue como coadjutor en la parroquia de San Esteban (antiguo San Francisco), pasando posteriormente ese mismo año de 1957 a regir las iglesias de Carrascosa de la Sierra, El Pozuelo y la Herrería, tomando posesión de la parroquia de Mariana el 25 de julio de ese mismo año. El 31 de mayo de 1958, el prelado de la diócesis erigió como parroquias la ermita de San Antón (iglesia de la Virgen de la Luz) y la ermita del Cristo del Amparo. Y tres años después, en
julio de 1961, Francisco Bermejo Bustos era designado párroco de la iglesia del Stmo. Cristo del Amparo, de la que se hizo cargo el 25 de julio. Cinco años más tarde, en 1966, se construía en Tiradores Altos la capilla de la Virgen de Fátima. En 1987 pasó a ser canónigo de la Catedral, cumpliendo su periplo como párroco de la barriada de Tiradores hasta 2009, es decir, durante 48 años. Su último destino ha sido la iglesia de Nohales. En mayo de 2017 se bendijo la placa que da el nombre de “Parque Francisco Bermejo Bermejo” al espacio ajardinado frente a la ermita de Fátima, en Tiradores Altos, por acuerdo del Ayuntamiento de Cuenca. ASESOR PRESIDENTE DE LA JDC En noviembre de 1972, Francisco Bermejo tomó posesión de su cargo como asesor-religioso presidente de la Junta de Cofradías, en una junta general en la que también se dieron a conocer los nombres de las personas que iban a trabajar con él. Fueron cuatro años de trabajo intenso, en los que hubo que tomar serias medidas en algunos casos, con un listado de 12 prohibiciones; mantener el pulso con el latente problema de las “turbas”, que iba en aumento en esos años difíciles del cambio político y la presencia de las mujeres en las filas, cuando las normas les daban “su sitio” detrás del “paso”. Mi primera amplia entrevista con Bermejo fue el 17 de noviembre de 1973, pues la Junta de Cofradías anunciaba por esas fechas el programa oficial nazareno de 1974. “La Semana Santa de Cuenca tiene buenas perspectivas de futuro”, decía esperanzado. Y así valoraba cómo había sido la celebración de 1973: “Muy favorablemente. He oído por fuera de la Junta que la Semana Santa de Cuenca estaba decayendo. Se vio un resurgir tan grande que dicen recordó a los años cuarenta. Esto no sólo nos halaga un poco, sino que nos anima a echar toda la carne en el asador porque vemos que merece la pena”. Por ello, apostaba por las perspectivas de futuro, “que son muy buenas por una serie de razones: primero, hay una gran masa de personas interesadas en ello, y segundo, hay unos dirigentes que a mí
me parecen competentes, tanto los de la Junta de Cofradías como los de las diversas Hermandades”. ¿Se interesa la juventud por la Semana Mayor?, le preguntábamos: “Prácticamente es la juventud la que lleva los “pasos”. La juventud es la que, como decimos nosotros, está dando el callo en lo más difícil y desde luego se está portando en líneas generales bastante bien”. Estamos en 1973. Le comentamos a Francisco Bermejo que ya el año anterior se abogó para que la mujer saliese en las filas, aunque había muchas reticencias. Le preguntábamos al respecto, ¿qué función tiene la mujer en los desfiles? Así respondía: “La mujer no debe estar fuera de ningún estamento y mucho menos en el de la Iglesia, en la que todos somos iguales, porque San Pablo dice que judío ni griego ni hombre ni mujer, sino que todos somos uno en Cristo Jesús. Por ello no debemos hacer ninguna discriminación, tanto en la iglesia como en las cofradías. Todos sabemos que a las Hermandades pueden pertenecer todos. A la hora de la procesión parece ser que hay unas normas en el Reglamento por las cuales las mujeres tienen su sitio: detrás de los “pasos”. Francisco Bermejo estaba abierto a las críticas: “Agradezco mucho la colaboración, sobre todo de la Prensa, porque verdaderamente, aunque algunos han considerado que son críticas fuera de tono, considero que toda advertencia o sugerencia por muy extraña o rara que parezca sirve para animar, dialogar y levantar mucho la Semana Santa, que yo creo se lo merece”. En enero de 1974 la actualidad nazarena estaba centrada en el Concurso de Carteles de Semana Santa. Me comentaba Bermejo que no era fácil hacer un cartel sin repetir los motivos y que además fuese sencillo y llamativo, de ahí la poca cantidad de participantes. Uno de los temas novedosos de aquellas fechas era la venta de sellos con imágenes de la Semana Santa, que tuvieron lenta, pero buena acogida. El asesor-religioso hacía un llamamiento para que la gente colaborase y lo corroboraba con esta frase que fue titular de la entrevista en “Diario de Cuenca”: “Llamarse conquense y evadirse de la Semana Santa es una contradicción”.
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Opiniรณn
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En la amplia entrevista para el Extra de Semana Santa de 1974, se destacaba que “en las Hermandades existe más ilusión que nunca”, para añadir que “El secreto de la continuidad de nuestra Semana Santa está en el grado de fe y formación de los individuos que la integran”. El tema “turbas” era de obligado cumplimiento en la entrevista porque el intrusismo crecía entonces: “La Junta de Cofradías ha tomado medidas tajantes, incluso fulminantes”, señalaba Bermejo, para explicar que “ la gente cree que nos queremos cargar a las “Turbas”; lo que pasa es que éstas se han desbordado en detrimento del número de nazarenos” (…) “No queremos quitar las “Turbas”, sino conservar su pureza, si esto fuera posible, porque ya se ve que es difícil”. El Miserere era otra de las preocupaciones, pero en otro tono: “El Miserere es uno de los mejores logros de la Junta de Cofradías al ofrecerlo “en directo”, ya que en otras ocasiones se difundía a través de altavoces. Gracias a la gentileza de la Caja de Ahorros tendremos la ocasión de escucharlo a la subida de las procesiones en la puerta de San Felipe y a la bajada en la Plaza de Cánovas, interpretado este año (1974) por el Coro que dirige Alberto Vera”. Eran tiempos de reformar los Estatutos de las Hermandades “a la Luz del Vaticano II” y le preocupaba al asesor-religioso “el vacío del Lunes Santo”, como bien indicaba en la entrevista a toda página en el Extra de 1975, con el siguiente destacado titular: “La Semana Santa va a más, por eso es difícil que desaparezca”. El tema “turbas” y su papel seguía como el primer asunto a tratar. Así opinaba Bermejo: “Los componentes de las “Turbas” desempeñan un papel de actores o representadores de la burla hecha antaño a Cristo. A veces representan tan a lo vivo su papel, que no sabría distinguirse fácilmente entre la imitación y la realidad”. Y añadía: “Hasta hace unos años esto era privativo de unas familias que lo venían haciendo por tradición o casi por herencia y lo tenían bien estudiado. Ahora parece que cualquiera sabe hacerlo. De ahí que menudee el “resolí” y licores similares. Hay algunos que se pasan de la raya, pero estos no son buenos
actores y por la conducta de ellos no debe estimarse peyorativamente a los demás”. ¿Sienten los conquenses como propia esta manifestación religiosa?, le preguntábamos, y así respondía: “Por supuesto. Es el pueblo el que celebra -a su manera- la Pasión del Señor. Quizá no de la forma más perfecta, pero ahí está. Es un testimonio popular sin gran intensidad profética pero que tiene una mayor amplitud de influencia masiva y de continuidad con la vida. Celebra su fe como pueblo de Dios y públicamente, viviendo solidariamente las grandes verdades, y ejerce un testimonio válido de cara a multitudes más indiferentes, más apartadas. Se siente como propia porque se vive intensamente y como protagonista”. Eran tiempos en los que se hablaba de incorporar nuevos “pasos” y con ello Hermandades, cosa que parecía complicada, pero que con el paso del tiempo se llevó a cabo: Santa Cena, Bautismo, Negación de San Pedro, el propio Lunes Santo con la Vera Cruz, y otros “pasos” como el Descendido (1976), la Esperanza de Ramos, el Encuentro, el Auxilio, o este año el Sábado Santo. En el contexto de 1975 así opinaba Francisco Bermejo: “Es difícil aumentar el número de Hermandades, ya que la mayoría se basan en la tradición y hasta que se consolidan cuesta mucho trabajo. Por otra parte no hay densidad suficiente de población. Muchos jóvenes han emigrado, aunque algunos vuelven estos días, pero no son suficientes”. Se hablaba en esos años de la década de los 70 del futuro Museo de la Semana Santa. Al efecto, Francisco Bermejo incluso decía que se había pensado en el Almudí: “Como saben, la Junta de Cofradías adquirió un edificio en la calle Solera para las reuniones de Juntas y colocación de enseres. Pero al enterarnos de que había sido desalojado el edificio del Almudí nos pareció un sitio mejor y que incluso sirviera para museo permanente como hay en otras ciudades. Así se lo expusimos al alcalde, a quien la pareció muy bien la idea, pero parece ser que el inmueble se va a destinar a otras cosas (Academia de Banda de Música). Por lo tanto, sólo nos queda la iglesia de San Andrés que, una vez restaurada (comenzarán las obras pasados estos días) puede servir también de Museo”.
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Opinión
La España de 1975, con cambios a la vuelta de la esquina, sin que surtiese efecto la procesión del Lunes Santo, motivaban la pregunta: “¿Hará el futuro desaparecer la Semana Santa?”. Francisco Bermejo tenía fe y confianza: “Me parece muy difícil que desaparezca. De momento va a más. El fenómeno de estas manifestaciones de la religiosidad popular es incluso independiente de la marcha de la Iglesia; no coincide necesariamente con las crisis de la Iglesia. Esto parece un poco extraño, pero no lo es. (El Espíritu, además, sopla por donde quiere). Depende también de las personas concretas que se preocupan por estas cosas que, si faltan, no es fácil sustituirlas”. Los relevos suelen ser temerosos y por ello Bermejo ponía del dedo en la llaga, con una frase final que tenía su importancia en ese año 1975: “De ahí el miedo de algunos veteranos para dar paso a los puestos de responsabilidad. Por eso se explica que la mayoría de ellos sean pesimistas al no encontrar a quienes les sustituya, sobre todo personas responsables y preparadas para los cargos directivos. Todo lo cual se hace, por otra parte, de forma democrática. ¿Hay algo más democrático que las Cofradías?”, se preguntaba Bermejo Bustos en esos meses finales del régimen dictatorial. ¿Es tan importante nuestra Semana Santa como se pregona? Bermejo Bustos no tenía duda y daba explicación: “Sí. Para los conquenses es la mejor “fiesta” del año. Esta es la palabra que normalmente se utiliza, aunque sería más correcto decir “celebración”. Su importancia queda patente al intervenir todos los estamentos de la ciudad: cofradías, público, autoridades… y prepararse con seriedad. Su interés queda reflejado en la espontaneidad con que se habla del tema sin complejos ni altibajos a lo largo de todo el año”. Y aclaraba: “Ahora bien, para el resto de España, y aún del extranjero, probablemente suenen más las Semanas de Música Religiosa, situadas en el marco de nuestra Semana Santa, pero que se
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desarrollan paralelamente sin que lleguen a encontrarse, ni se integren o complementen”. Pocos meses después de la Semana Santa de 1976, en el primer año de la naciente democracia, Francisco Bermejo iba a dejar el cargo. En la nueva cita nazarena, el asesor religiosopresidente remarca en la entrevista del Extra de “Diario de Cuenca”: “El interés por nuestra Semana Santa ha evolucionado”, aunque ese año aparecían problemas para contratar Bandas de Música y además alojarlas. Incluso se pensó en música enlatada: “Sería muy grave que desapareciesen las Bandas de Música de las procesiones, aunque algunos digan que basta con el chasquido de las horquillas. No niego que ese golpe tenga un cierto efecto muy característico y original, pero no es suficiente. El acompañamiento musical es tan necesario que una Hermandad se proponía este año acoplar a las andas una cinta magnetofónica, cosa extraña, pero reveladora de lo importante que es para los banceros el acompañamiento musical”. A pesar de que el Coro de Alberto Vera daba realce al Miserere, seguía latente la preocupación de cara al futuro: “El Miserere es un canto sobrecogedor que no debe desaparecer. Aunque se conserve en las partituras, es preciso interpretarlo, debemos oírlo todos los años a través de un coro y no en discos o cintas magnetofónicas”. ¿Era necesario redactar unas Normas para las Turbas?, preguntábamos a Francisco Bermejo, en esa Semana Santa de 1976, que sería la última para él como responsable en la Junta de Cofradías. Tajantemente respondía: “Las Normas para las Turbas eran no sólo necesarias, sino urgentes”. Francisco Bermejo Bustos, historia viva de la Semana Santa de Cuenca, desde el seno de la Junta de Cofradías, donde oró y laboró en tiempos difíciles. Que Dios le guarde.
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Fotografía: Antonio García Escamilla
Fotografía: El Objetivo de Andrea
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Por Rafael Torres Muelas Cuando la periodista conquense Pilar Ruipérez se dirija a la comunidad nazarena desde el atril de la antigua iglesia de San Miguel, el próximo 23 de marzo, Viernes de Dolores, se habrá convertido en la pregonera número 74. Abrir con su voz la Semana Santa de Cuenca es un inmenso privilegio, que se produce en uno de los momentos más importantes del calendario personal del conquense. Por los datos que se conocen, el origen del pregón de Semana Santa en España se sitúa en una charla que Federico García Sanchís pronunció en el teatro “San Fernando” de la ciudad de Sevilla, el 20 de marzo de 1937, repitiéndose este acto con altibajos hasta que en 1942 comienza a celebrarse de forma regular. De esta forma vio la luz un nuevo género religioso-literario. Un acto que reunió la tradición cultural con la lírica para producir entusiasmo e inspiración, y que acabó por imponerse en la mayoría de las ciudades españolas. No se puede considerar una simple disertación o exposición, ni una recitación. Es ante todo una vivencia popular en la que se expresan sentimientos, experiencias, anhelos y sueños a través de diferentes estilos literarios. Y se expresan con toda la fuerza que los pulmones permiten, situándose frente a ciudadanos y visitantes impacientes con el inicio de las celebraciones. La promulgación en voz alta de nuestra Semana Santa se realizó por primera vez en Cuenca en el año 1945, instaurándose como una tradición que viene aconteciendo casi ininterrumpidamente. La retransmisión a través de las ondas de la radio de la puesta en escena de los primeros pregones resultó una oportunidad fundamental para dar a conocer la ciudad de Cuenca y su Semana Santa al resto de España. En Cuenca, las procesiones tienen unos rasgos muy especiales, ligados a rasgos geofísicos que le imprimen espiritualidad, como sus calles empinadas y empedradas, la verticalidad de los edificios construidos sobre las paredes de las hoces y los ríos recónditos que la rodean. Los aficionados a recrear las escenas de la Pasión del Señor, en forma de Pasos Procesionales, los transportan en magnífico equilibrio, símbolo de la firmeza profunda que arraiga en sus creencias. Estas características han ido llamando poderosamente la atención de un público fervoroso de emociones y tradiciones. Una pequeña y austera ciudad situada en el interior de la península, de la
que muchos no conocían su existencia, conmemoraba cada primavera y en un paisaje único la Pasión, Muerte y Resurrección de Jesucristo. Los pregones contribuyeron a posicionar la celebración conquense entre las cofradías religiosas españolas y a estimular su crecimiento hasta situarla entre las más emblemáticas del país. De esta forma, en el año 1980 obtiene la Declaración de Interés Turístico Internacional, junto con las de Valladolid, Málaga y Sevilla. En esa época era altamente difícil conseguir una mención de tal calado, a diferencia de los tiempos actuales, en los que se ha producido una gran devaluación de su significado por la enorme generalización de esta forma de reconocimiento. Desde el año 1945, diferentes conquenses entusiastas han dejado testimonios salpicados de inspiración literaria a través de sus pregones, ensalzando los méritos y el sentir de una ciudad que, una vez al año, se viste con túnicas de variopintos colores. A lo largo de todos estos años han pasado por el atril del Pregón diferentes personajes públicos, poetas, columnistas, directores de radio, periodistas, clérigos. Entre ellos, un obispo y un secretario del Ayuntamiento de Cuenca, además de tres miembros de una misma familia: Enrique Domínguez Millán, Acacia Uceta (la primera mujer que hizo el pregón) y el hijo de ambos (Enrique Domínguez Uceta). Otro caso de relevo generacional padre-hijo se produjo entre Rafael Pérez Rodríguez y Rafael Pérez Caballero. Han sido varios los pregoneros que han repetido por diversas circunstancias, como le sucedió a Federico Muelas, con diez pregones en su haber, o a Aristeo del Rey Palomero y Enrique Domínguez Millán, que presentaron cuatro cada uno. Demetrio Castro Villacañas y Pedro de Lorenzo Morales realizaron sendos dobletes. Los primeros pregones fueron emitidos a través de los micrófonos de Radio Nacional de España. Al poeta y cronista Federico Muelas le radiaron siete, bien desde la emisora de Madrid o a través de los estudios locales (en 1945-46 y de 1948 a 1952). Al igual que hiciera Enrique Domínguez Millán, por Radio SEU, luego Radio Juventud y, más tarde, la cadena SER. Aunque para algunos se plantea la duda de si realmente fueron pregones o si se trató de sutiles alabanzas utilizadas para resaltar las cualidades de la misma.
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Fotografía: El Objetivo de Andrea
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En aquellos primeros años, la efervescencia de los pregones se confirma con su número y por la excelencia de los pregoneros. En el año 1950 se llegó a disponer de tres pregones: el de Federico Muelas por Radio Nacional, el del poeta de la generación de los cincuenta Enrique Domínguez Millán por la emisora de la SEU y un tercero emitido desde la emisora de Cuenca, redactado por el profesor. Ante la controversia de los tres “Pregones”, la Junta de Cofradías publicó una nota designando a Federico Muelas como pregonero oficial, realizando su intervención el 18 de marzo de 1951, en la noche del Domingo de Ramos, a través de la radio con ajuste nacional. Por su parte, Emilio y Amancio lo hicieron el 31 de marzo, Viernes de Dolores, en la radio local, y Enrique Domínguez lo realizaría el lunes 2 de abril de 1950. En todo caso, estos textos leídos en la radio son los primeros escritos serios y fundamentos sobre la Semana Santa, que contribuyeron a su difusión por todo el país. En 1952 se renovó la petición de encargo del pregón a Federico Muelas, pero éste lo rehusó, de forma que de su ejecución se ocupó finalmente el Canónigo Magistral Aristeo del Rey Palomero, otro de los más prolíficos en poner voz a la Semana Santa. Desde el año 1952 comienza la relación de pregones oficiales, como pórtico de entrada y primera gran cita de la Pasión, encuadrada en Viernes de Dolores. Hasta 1954 solo se emitían por la radio. Pero el 9 de abril de ese año se produce la primera declamación de un pregón con el público presente. Esta tarea recayó en Jesús Suevos Fernández, destacado representante de la Falange Española, en un abarrotado Cine España. Aunque fue compatible con su transmisión por la Red de Emisoras de RNE. Los pregones realizados en Cine España y, a posteriori, en el Cine Xúcar, no contaban con la aprobación de la Iglesia, pues siguiendo el espíritu de la época, eran considerados locales poco piadosos y de dudosa moral por las películas que allí se exhibían. Del año 1955 a 1960 se vuelve a la formalidad de realizar los pregones por medio de la radio, guiados por la necesidad de seguir difundiendo la Semana Santa de Cuenca. Los pregoneros de aquellos años son fieles al régimen político dominante: Gabriel Juliá Andreu, gobernador civil de la provincia y jefe provincial del Movimiento, Fortunato Martínez Patiño y Aristeo del Rey Palomero. En el año 1961, la lectura de los pregones vuelve a cambiar de ubicación. En esta ocasión Federico Muelas improvisa un pregón, el día 24 de marzo, en la Casa Sindical, apoyándose en los artículos publicados en el diario “Ofensiva” durante los años de 1949 y 1952. Desde 1962 hasta 1965 se realiza el pregón en el Cineteatro Xúcar de la capital. En 1962 corrió a cargo de Aristeo del Rey Palomero, que lo tuvo que improvisar ante la ausencia del pregonero designado por la Junta de Cofradías como consecuencia de una inesperada enfermedad. Se trataba de Demetrio Castro Villacañas quien, ya recuperado, lo pudo realizar en 1963. El testigo pasó a Pedro Lorenzo Morales (1964) y Luis Morales Oliver (1965), que también había pregonado la Semana Santa de Sevilla en el año 1946. En el año 1966 la difusión de los pregones cambia de nuevo su emplazamiento hasta el año 1979, para celebrar-
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se en la nueva “Casa de Cultura”. La estrena el pregón de Clementino Sanz. Aquel año, la Junta de Cofradías intentó celebrar el acto del pregón el Domingo de Ramos, con la intención de instituirlo para ese día, pero las múltiples manifestaciones que se realizaron en contra de esa propuesta dieron al traste con el cambio, celebrándose como era tradicional, el Viernes de Dolores. Los autores de los pregones fueron: Luis López Anglada (1967), Federico Muelas (1968), Diego Jesús Jiménez (1969), Antonio Lúcas Verdu (1970), Acacia Uceta (1971), Jorge Juan Eiora (1972), Manuel Real Alarcón (1973), Antonio Castro Villacañas (1974), Pedro de Lorenzo Morales (1975), Aristeo del Rey Palomero (1976), Joaquín Benítez Lumbreras (1977), Rafael Caballero Bonald (1978) y José Luis Paz Maroto (1979). De nuevo, otro cambio de lugar para la realización del pregón. Desde el año 1980 y a instancias y como ruego del pregonero José Luis Lucas Aledón, el acto del pregón se traslada a la antigua iglesia de San Miguel, donde continua celebrándose en la actualidad, con la excepción del pronunciado por el obispo José Guerra Campos, que lo realizó en el Teatro Auditorio. Desde 1980 han pregonado la Semana Santa de Cuenca: Ángel Martínez Soriano (1981), Enrique Domínguez Millán (1982), Carlos de la Rica (1983), Raúl Torres Herrero (1984), Rafael Alfaro (1985), Rafael Pérez Rodríguez (1986), José Miguel Carretero Escribano (1987), Luis Calvo Cortijo (1988), Florencio Martínez Ruiz (1989), Dimas Pérez Ramírez (1990), Julia Sarro (1991), José Luis Alvarez de Castro (1992), José Luis Jover (1993), José María Abellán (1994), José Antonio Navarro Saugar (1995), Julián Moreno García (1996), José Guerra Campos (1997), José Carlos Calvo Cortés (1998), Amalio Blanco Abarca (1999), Alejandro de la Cruz Ortiz (2000), Luis Enrique Buendía González (2001), Antonio Pérez Valero (2002), José Luis Muñoz (2003), Rafael Pérez Caballero (2004), José Ignacio Albentosa Hernández (2005), Enrique Domínguez Uceta (2006), Manuel Calzada Canales (2007), Javier Caruda de Juanas (2008), Miguel Romero (2009), Lucio Mochales Correas (2010), Tico Medina (2011), Pedro Luis Gómez Carmona (2012), José Javier Pérez Muñoz (2013), Paloma Gómez Borrero (2014), José Aguilar Torralba “Pataco” (2015), Rafael Redondo (2016) y José Vicente Ávila (2017). En definitiva, desde sus inicios se han pronunciado 71 pregones en la Semana Santa de Cuenca con la participación de 73 pregoneros. El pregón es para el nazareno conquense una señal inequívoca de que el gran acontecimiento que imprime hermandad a los que aquí viven va a comenzar. Los cinco sentidos comienzan a llamar a la puerta del alma, que se expande al escuchar “Que con mis palabras comience la Semana Santa de Cuenca”. Algunos de ellos tomaron un estilo más literario, mientras que otros profundizaron en la tradición, evocaron recuerdos personales, o pretendieron transmitir intensidad cristiana y compromiso eclesial. En definitiva, se trata de un acto genuino y natural, al tiempo que gratificante. En el Viernes de Dolores, mujeres y hombres elegidos por las hermandades, nos hablan desde la antigua iglesia de San Miguel acerca de los misterios de la Pasión que va a ser representada a través de escenas del Evangelio..
Cada uno aclamará la Semana Santa desde su vivencia y experiencia personal. Su vida nazarena será expuesta en público: sus emociones profundas, el amor hacia la hermandad a la que ha per-tenecido su familia generación tras generación y la mirada sutil y tímida que se cruza con la del Señor y con la de la Virgen Santísima a lo largo del recorrido procesional. Por un rato, el pregonero o la pregonera se convertirá en un emisario que con su testimonio escrito y leído en público desvelará porqué sigue los pasos de Jesucristo, reflejado en la imagen de su veneración Para mí un pregón de Semana Santa sirve para escuchar cada año a alguien hablar de su forma de entender su esperanza. Su confesión ante los demás de unos sentimientos que pertenecen al dominio de lo espiritual y de las entrañas del alma. Por eso no es nada fácil pergeñar esta clase de discursos que necesariamente deben adentrarse en todo lo relacionado con la Semana Santa y en la creencia personal de un ser superior, aderezado con la experiencia propia a la hora de participar en la misma. A la hora de elegir el candidato adecuado, que reúna las condiciones necesarias para expresar el pregón, existe dentro del conjunto de nazarenos quién reclama la presencia de un personaje de brillo, de fulgor literario o periodístico, buscando con su intervención la resonancia y efectismo que pueda tener de cara al exterior, proponiendo voceros de fuera de la ciudad. Son los que yo llamo profesionales de los pregones de Semana Santa que, aprovechando su tirón personal, son llamados aquí y allá exhibiendo y repitiendo su oratoria confusa, cambiando solo el nombre de la ciudad en la que se encuentran en ese momento aclamando la Semana Santa. Personalmente lo he vivido en la iglesia de San Miguel, con pregoneros traídos de fuera y que, al finalizar, su pregón apenas me ha emocionado, no me ha llamado a las lágrimas como respuesta a una emoción tras otra. Por el contrario, cuando en el atril se sitúa un nazareno de Cuenca, y declama lo que ha escrito con tinta morada desde su corazón, me identifico con él y me hace volver al baúl de la feliz memoria en la que deposito tiempos de felicidad por la pasión que llena mi vida. Al escuchar y volver a leer pregones de Cuenca que han dejado su huella imborrable en forma de versos, sería injusto nombrar a unos y desatender a otros. Cada uno de ellos aloja algún resplandor en su interior y consigue pellizcar el alma para hacerla más humana y más divina al mismo tiempo. Cada ciudad y pueblo de España, cuando llega Semana Santa, evidencia y manifiesta su propia distinción, fruto de su original tradición que ha mantenido e intenta y debe hacerlo de forma expresa por su valor mismo y de su historial. Por eso me agrada tanto mi Semana Santa.
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“A JESÚS NAZARENO DEL PUENTE”
De Paz y Caridad está encendida la vela que nos une el Jueves Santo, apenas puedo contener el llanto, dime, Señor, ¿por qué me siento hundida? El Puente es prendedor de tu salida como se prende un lirio sobre el manto el olivo se agita en su quebranto y la campana tañe tu partida…
Yo besaré tus pies por vez primera cuando hayas coronado la pendiente... LEONOR CULEBRAS Enero de 2017
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Fotografía: El Objetivo de Andrea
De Paz y Caridad ando perdida para verte cruzar de Penitente abrir un paso más entre la gente y la puerta a una Eterna Primavera.
Te guardaré la hora, madre del crepúsculo, cuando la tierra envía sus últimos reflejos y brotan los colores contenidos, apresados, durante el día, como ramas de almendro florecido, acequias vacilantes que se mueven en un reflejo irreal y maravilloso, allá un rosa, un verde, un morado, que este frío de enero purifica, resalta en todo su esplendor. La vereda del río sigue hasta lo infinito, traspasando los verdes del recuerdo. Hay un hilillo de oro que nos une, madre, que a través de la imagen tú me escuchas callada, como siempre, pero íntima. Logré por fin hallar el sitio donde los colores no se desvanecen brillantes y jugosos, transparentes, como peces saltando en el vacío, agua y cristal al tiempo, sin demora.
Todo cambia al instante. No sabría decir si es el tacto mágico de Dios, si su grandeza, si su bienaventuranza. El sol se acuesta ya, pero retiene nimbos de plata, formando coronas de crisantemos para ti. La acuarela despliega su llanto a borbotones… Cae la tarde por el “Terminillo”. Te guardaré la hora del crepúsculo con la antorcha encendida. LEONOR CULEBRAS Enero 2017 Poema escrito cuatro días antes de fallecer. Cuenca Nazarena 107
Fotografía: Enrique Martínez Gil
Opinión
Por Antonio Abarca Contreras
Tras el éxito del acto de 2016, desarrollado en el Círculo de Bellas, el año pasado la Junta de Cofradías repetía experiencia cambiando de escenario al Museo ThyssenBornemisza. El 17 de marzo de 2017, hasta la capital de España nos desplazamos un buen puñado de nazarenos conquenses con el fin de promocionar, más allá de nuestras fronteras, la Semana Santa de Cuenca. La Junta de Cofradías fletó un autobús para que, todo aquel que quisiera, pudiera asistir al acontecimiento. Al frente de la delegación nazarena estuvieron los miembros de la Comisión Ejecutiva de la Junta de Cofradías y los dos embajadores por excelencia de la Semana Santa de Cuenca de 2017: pregonero y cartelista o cartelista y pregonero – que “tanto monta, monta tanto” -. También asistieron el Ministro de Justicia y diputado por Cuenca, Rafael Catalá; el delegado de la Junta de Comunidades de C-LM en Cuenca, Ángel Tomás Godoy; el alcalde de la ciudad, Ángel Mariscal, junto con el concejal responsable de Fiestas Mayores, Pedro J. García Hidalgo; el presidente 108 Cuenca Nazarena
de la Diputación Provincial de Cuenca, Benjamín Prieto; la vicerrectora del Campus de Cuenca y de Extensión Universitaria, Mª Ángeles Zurilla; el vicario general de la Diócesis de Cuenca, Antonio Fernández, entre otros. Todos fuimos recibidos por el director del Museo ThyssenBornemisza, Evelio Acevedo, quien actuó como perfecto anfitrión. En las horas previas al acto de presentación, la Junta de Cofradías había convenido con la Dirección del Thyssen poder realizar una visita guiada por algunas de las salas de este maravilloso Museo. Divididos en cuatro grupos y acompañados por una guía, los asistentes al evento fuimos descubriendo algunas de las obras de arte que albergaban esas dependencias. Auténticos tesoros que aún se hacían más admirados y admirables con las precisas explicaciones de las guías. Impresionante. Tras este recorrido de auténtico lujo, pasamos al acto de presentación propiamente dicho. El evento tuvo lugar en un espléndido y coqueto salón, que se encontraba repleto de asistentes y contaba con
Una emotiva jornada nazarena la vivida en el acto de presentación de la Semana Santa de Cuenca y sus Publicaciones Oficiales en el madrileño Museo Thyssen-Bornemisza.
más de 90 medios de comunicación de ámbito nacional e internacional acreditados. El acto, presentado de forma elegante y acertada por el Cronista Oficial de la Ciudad de Cuenca, Miguel Romero, cumplió sobradamente con los dos objetivos programados: por un lado, la presentación de las nuevas publicaciones de la JdC para 2017, que contó con la intervención del vicepresidente de la institución nazarena y responsable de Publicaciones, Antonio Abarca; y por otro, supuso un recorrido promocional tanto por la Semana Santa de Cuenca como por los atractivos turísticos de la ciudad en sí, que fueron mostrados a los asistentes a través de un conjunto de audiovisuales. Si algo es en Cuenca la Semana Santa, es su seña de identidad, como bien destacaron durante sus intervenciones en el acto las autoridades asistentes. También es el evento más importante del año, de ahí que todas las instituciones estuvieran en el Museo Thyssen-Bornemisza apoyando y arropando la Pasión de la capital conquense y, con ella, la creación de riqueza económica, cultural y patrimonial que ésta supone.
El delegado de la Junta de Comunidades en Cuenca, Ángel Tomás Godoy, abrió el turno de intervenciones recordando el apoyo que el Gobierno regional da a la Semana Santa de Cuenca y reconociendo el trabajo de la JdC, con su presidente a la cabeza, para dar a conocer la Semana Santa de la ciudad fuera de las fronteras de la misma. Godoy incidió en que el Gobierno regional está trabajando en una gran exposición sobre Semana Santa de la que Cuenca será sede en 2018 y afirmó que “todo esfuerzo será poco para preservar, proteger y promocionar” la Semana Santa conquense. El presidente de la Diputación Provincial de Cuenca, Benjamín Prieto, definió por su parte las Publicaciones Oficiales de la JdC como una “hoja de ruta para la Semana Santa de Cuenca actual”, pero también como “un acta casi notarial de lo que sucede y ha sucedido”. Prieto tuvo palabras de reconocimiento para el trabajo nazareno que se hace durante todo el año no solo en Cuenca capital, sino en tantos pueblos de la provincia que viven con fervor su Semana Santa. Cuenca Nazarena 109
Fotografías: Tofiño
Opinión
“Lo excelente se vende solo, me dijo en una ocasión Gustavo Torner. Eso es lo que pasa con la Semana Santa de Cuenca” empezó diciendo el alcalde de la ciudad, Ángel Mariscal, en su turno de intervención. “La Semana Santa es nuestra principal seña de identidad y aúna voluntades en Cuenca como no hace ningún otro evento” destacó el primer edil conquense. El alcalde concluyó reiterando el apoyo incondicional del Ayuntamiento de Cuenca a la Semana Santa, durante todo el año y, muy especialmente, desde la Cuaresma. El presidente de la JdC, Jorge Sánchez, realizó por su parte un recorrido por el significado que tiene para Cuenca su Semana Santa, agradeciendo el trabajo de todas y cada una de las personas que la hacen posible. Sánchez Albendea recordó el valor patrimonial que la Semana Santa aporta a Cuenca en forma no solo de tallas procesionales, sino gracias a su colección pictórica en forma de carteles pasionales diseñados por artistas de la vanguardia abstracta como Saura, Torner, Muro o Zóbel. “Nuestra Semana Santa es algo más. Es cultura y tradición pero, sobre todo, es fe y devoción”. El presidente de la JdC subrayó que Cuenca “no solo es única. Cuenca es nazarena” y destacó el trabajo para preservar la tradición como se ha transmitido siempre, sin perjuicio de adaptarla a los nuevos tiempos y tecnologías sin que pierda su esencia. Un legado que “trabajamos por conservar y transmitir a nuestros hijos” y que encarna 110 Cuenca Nazarena
este año más que nunca en el nacimiento de una nueva hermandad y una nueva procesión que saldrá por primera vez a la calle en este 2018. Clausuró el acto el ministro de Justicia, Rafael Catalá, quien destacó en su intervención la “vitalidad del tejido social de Cuenca. Hoy no estamos aquí convocados por ninguna institución ni color político, sino por la sociedad de Cuenca representada en su Semana Santa” afirmó el ministro. “La Semana Santa de Cuenca es una expresión plástica y artística de una belleza inigualable” aseveró Catalá, quien puso el acento en el valor patrimonial “tanto material como inmaterial, ese que llamamos tradición” de la Semana de Pasión de la capital conquense, para afirmar que la Semana Santa de Cuenca aúna una mezcla perfecta de tradición, creencia y patrimonio que le da especial valor. Catalá incidió además en la capacidad que la Semana Santa de Cuenca tiene para fascinar, característica que atribuyó a los grandes eventos, así como para resultar una expresión artística evocadora de sentimientos. El acto concluyó con la proyección del spot oficial para la Semana Santa de Cuenca en 2017, Cuenca: Una Pasión, obra de José Luis Muñoz. Y así, con la satisfacción que deja el deber cumplido y haber asistido a una extraordinaria y memorable jornada nazarena, regresamos a Cuenca. Hasta la próxima.
Más de 200 asistentes al acto, alrededor de 90 profesionales de medios de comunicación nacionales e internacionales, más de 1.700 impactos en medios de comunicación sobre la Semana Santa de Cuenca en el mes siguiente a la celebración del acto.
Por Berta López Multitudinaria. Así fue la acogida que tuvo la Semana Santa de Cuenca, declarada de Interés Turístico Internacional, en la presentación de sus novedades para 2017 en Madrid, junto a las Publicaciones Oficiales de la Junta de Cofradías para el pasado año. El acto, celebrado el 17 de marzo en el Museo ThyssenBornemisza, colgó por segundo año consecutivo el cartel de aforo completo, merced a la asistencia de más de 200 personas y alrededor de 90 medios de comunicación de ámbito nacional e internacional. Promocionar la Semana Santa, promocionar la unión de la ciudad La presentación de 2017 en el Thyssen sirvió para mostrar a los presentes un recorrido promocional tanto por la Semana Santa de Cuenca como por los atractivos turísticos de la ciudad en sí, además de una confirmación pública y significativa del apoyo institucional, social y cultural con que cuenta la Semana Santa de Cuenca. Y es que, en Cuenca, la Semana Santa es su seña de identidad. El evento más importante del año. Promocionar la Semana Santa es promocionar Cuenca y la unión de la ciudad en torno a un motivo común. a, la creación de riqueza económica, cultural y patrimonial que ésta supone. La Semana Santa como
expresión plástica y artística de una belleza inigualable. La Semana Santa como referente. La Semana Santa como destino. La Semana Santa como símbolo de la excelencia en todos los sentidos. La Semana Santa como acontecimiento multitemático y multidisciplinar. La Semana Santa como objetivo. “Nuestra Semana Santa es algo más. Es cultura y tradición pero, sobre todo, es fe y devoción. Cuenca no solo es única. Cuenca es nazarena” afirmó durante la presentación el presidente de la JdC. Y destacó el trabajo para preservar la tradición como se ha transmitido siempre, sin perjuicio de adaptarla a los nuevos tiempos y tecnologías sin que pierda su esencia. Un legado que “trabajamos por conservar y transmitir a nuestros hijos” y que encarna hoy más que nunca en el nacimiento de una nueva hermandad y una nueva procesión que saldrá por primera vez a la calle en este 2018. La segunda presentación de las Publicaciones Oficiales de la JdC en Madrid fue, de nuevo, un éxito. Una nueva oportunidad para la promoción constante de la Semana Santa de la ciudad. Y la constatación de que Cuenca es una con su Semana Santa y que esta unidad, este acontecimiento extraordinario que, sin embargo, se replica cada año, pone a Cuenca en su lugar y levanta interés más allá de nuestras fronteras. Cuenca Nazarena 111
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ESTA
USTED EN BUENAS MANOS
DATOS
FotografĂas: Archivo de la Hermandad
Hablan las Hermandades
Pablo MuĂąoz Miranzo
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Les voy a contar algo. El día en que Cuenca se puso de gala para celebrar la coronación de Nuestra Señora de las Angustias, un grupo de conquenses se perdían entre los interminables olivares de Jaén, transportando en un curioso cortejo a las imágenes de la Hermandad de Nuestra Señora de los Dolores y las Santas Marías. Yo formaba parte de aquel convoy, portando la talla de María Salomé, la cual llevaba el rostro descubierto y de la que apenas podía evitar retirar los ojos de su mirada con una mezcla de fascinación, respeto e incredulidad ante aquella curiosa situación.
Fueron ocho horas las que estuve con ella, en un largo viaje por el centro de España, tiempo suficiente para desarrollar una devoción especial por esta imagen, única en la Semana Santa de nuestra ciudad, lo cual supone un verdadero reto para la Hermandad a la hora de dotarla de una personalidad y significado propio. He de reconocer que, con el paso de los kilómetros, llegué a entablar un diálogo interior con ella: “Salomé, si me llegan a decir diez años atrás que iba a estar ahora contigo camino de Cuenca, pensaría que me están tomando el pelo”.
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Y mira que por entonces desbordábamos ilusión, en fin, ya sabes; la juventud es aquella época en la que uno cree que cualquier meta es posible y se alcanza ese punto de inconsciencia y osadía suficiente para embarcarse en todo tipo de proyectos, como es una Hermandad de Semana Santa. Ahora, aquellos que comenzamos la andadura hace diez años llegamos a esa edad en la que ya uno agradece que le llamen joven y nos vemos reflejados en los rostros de nuestros banceros, los cuales tienen el mismo brillo en los ojos por saber que están formando parte de algo histórico. Una clave del éxito del proyecto es seguir rodeado de personas que son ahora como fuimos nosotros. Como decía, ese espíritu joven influye en todo: en la capacidad para recuperarse de las adversidades, en la flexibilidad para re-enfocar un proyecto o en la capacidad que se tiene para sobrevivir en un ambiente de incertidumbre. “¿Pero es ello suficiente?”. Ni mucho menos. Hace falta el apoyo de los veteranos, el consejo de los nazarenos de toda la vida y, al igual que ocurrió con el resto de hermandades nuevas, tampoco de eso nos ha faltado. Hace nueve años, aquel grupo de veinteañeros contactó con la Junta de Cofradías para contar una idea: aquella primera reunión la concluimos más ilusionados que cuando entramos, y esto ha sido una constante hasta la fecha. Las primeras tomas de contacto sirvieron para ir perfilando el proyecto, con el fin de hacerlo más atractivo, a la vez que factible y asimilable a los cánones de la Semana Santa de Cuenca. El resultado de ello es en esencia lo que vamos a ver en este mes de marzo. “Por supuesto, Salomé, que habíamos pensado en ti desde el principio”. De aquel planteamiento inicial pervivieron las ideas básicas: su advocación, la estructura de la procesión y, en resumen, la manera en la que entendemos cómo se debe salir a la calle en Cuenca en un día de la Pasión como es el Sábado Santo, tan importante para la Iglesia Católica como extraño para el calendario nazareno. Afrontamos, pues, el reto de integrar este día en la Semana Santa de Cuenca, y para ello nos ayudamos en las nuevas herramientas de la información, como es el foro de la Hermandad del Amarrado, auténtica matriz en la que se gestó la idea. Fue allí donde aprendimos de nuestros antecesores, como la Hermandad de la Cruz Desnuda que organizaba a mediados de siglo una procesión que transcurría por las Casas Colgadas hasta la Catedral, sacando a la calle a la bellísima Dolorosa de Mena, advocación que ahora recuperamos. Fueron intentos loables que trataban de posicionar al Sábado Santo en el lugar del relato de La Pasión que le corresponde pero, tras reflexionar, entendimos que para que esto fuera posible era necesario que esta misión estuviese articulada por una Hermandad con ese fin expreso, y bajo una advocación potente que consiguiese mover y fidelizar a los nazarenos de Cuenca. La Hermandad de Nuestra Señora de los Dolores y las Santas Marías es la respuesta a todo ello. Nuestro viaje con María Salomé continúa por las llanuras manchegas, sigo contemplándola; ya la veía recorriendo Cuenca acompañando a nuestra Madre, rota de Dolor tras el entierro de su Hijo. Con ella está María Magdalena, la única que habla de las tres y trata de consolarla. “Sois vosotras, las Santas Mujeres,
las que acompañaron el cadáver de Cristo hasta el Sepulcro, y las que, días después, buscarán entre los muertos al que está vivo”. “Sí, Salomé. Junto con María Magdalena eres el Sábado Santo mismo”. Como no podía ser de otra manera en nuestra Semana Santa, la advocación de nuestra Hermandad supone esa continuidad en el relato la Pasión que refleja este día, que sirve de nexo entre el dolor por la Muerte de Cristo con la alegría y la Luz de la Resurrección. Con ello se cumple uno de los anhelos de los conquenses como es completar nuestra semana grande como un auténtico Evangelio en la calle vivido intensamente de principio a fin. No tardarán los conquenses en identificar a este cortejo formado por las tres Imágenes como una procesión propia de Cuenca, si bien tendrán una serie de particularidades propias del día tan peculiar; por ejemplo la procesión irá anunciada por dos matracas que romperán ocasionalmente el silencio de la noche, anunciando la llegada de Nuestra Señora, que subirá las calles con un acompañamiento musical íntimo, iluminada por los cirios de los nazarenos que más tarde usaremos en la Vigilia Pascual. Porque en realidad, “y bien lo sabes, Salomé”, todo esto, la Pasión en sí, no tendría sentido sin el significado de la Liturgia de la Vigilia Pascual, la más importante de todas las que completan el calendario Cristiano. Los nazarenos de Cuenca hemos vivido esta Liturgia hasta ahora en la intimidad. Nuestra Hermandad tiene como fin último la participación en esta celebración y lo haremos en la Catedral ya entrada la noche del último día de Marzo. A pesar del paso del tiempo, esta visión de cómo sería nuestro Sábado Santo se ha conservado como una postal la cual hemos revivido una y otra vez en cada ocasión en la que la directiva se reunía para hablar de lo divino y de lo humano. A lo largo de estos años las Santas Marías atravesaban la calle del Peso entre el silencio o cruzaban a oscuras la nave de la Catedral una y otra vez, en nuestra mente. No todo ha sido un camino de rosas – continúo contando a Salomé – ; toda idea tiene su momento y entendimos en aquellos tiempos de crisis económica que lo mejor era reposarla. Aún con todo, esta etapa nos sirvió para reforzar el proyecto y hacerlo más viable, para que fuera capaz de ponerse en marcha incluso por un grupo de jóvenes sin recursos, como éramos nosotros. La Hermandad despertó de su letargo hace ya tres años cuando el presidente de la Junta de Cofradías nos lanzó un guante tras renovar su mandato, al indicar que uno de los retos que se presentaban para el futuro era completar el calendario nazareno con una procesión el Sábado Santo. Aquella arenga sirvió para levantarnos, la Junta de Diputación entendió que era el momento de dar el paso... y lo dimos. A ello le siguen años de trabajo incansable hasta llegar aquí. “Por entonces, Salomé, nuestros enseres cabían en una bolsa de tela”. Lo único tangible que podíamos presentar era un dossier que llevábamos bajo el brazo para enseñar a cualquiera que nos quisiera escuchar; un documento que reflejaba una idea, una buena idea, ese ha sido todo nuestro patrimonio durante largo tiempo.
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Podíamos sentir en aquel momento el verdadero vértigo; empezábamos a dar pasos en un proyecto con futuro incierto, y nos asaltaban las dudas. En esa época atesorábamos consejos y palabras de ánimo como reliquias de la Hermandad. De ellas desatacaría las que nos ofreció Jorge Sánchez Albendea en el Acto de Fundación, recordándonos que estábamos haciendo historia en la Semana Santa. Es como si de golpe el sueño de un grupo de nazarenos tomara conciencia de las consecuencias y la repercusión que ello suponía; efectivamente estábamos creando una hermandad, y esto no ocurre todos los días, somos la única que lo ha hecho en este siglo. Una vez constituidos canónicamente, entramos a formar parte de la Junta de Cofradías, cerrando con ello una etapa: habíamos creado una Hermandad de Cuenca. El nuevo reto era ponerla en la calle, y veíamos en las procesiones del Santo Entierro y del Domingo de Resurrección la ocasión perfecta para mostrar lo que queremos ser: una Cofradía sencilla, con gente joven y una propuesta plástica atractiva. En cuestión de meses la Hermandad comienza a coger cuerpo. Los enseres que cabían en una bolsa comenzaron a crecer, y se les fueron añadiendo los cetros, las capas o el propio Guion, los cuales se lucieron por vez primera en la Procesión del Santo Entierro. Cuando los hermanos se vieron mutuamente con el hábito de la hermandad apenas podían contener la alegría y lucían orgullosos ante las miradas curiosas de los conquenses los colores de la Hermandad: el negro capuz, que sirve para ocultar nuestro rostro con el luto por la Muerte de Cristo, que se combina con el blanco y dorado de la túnica y los madroños, que representan los colores de la Vigilia Pascual, en la cual participaremos todos los Sábados Santos. “Reconozco, Salomé, que nunca vamos a olvidar la pasada Semana Santa”. Los que participamos en ella disfrutamos de cada uno de los minutos en los que estuvimos en la calle; sentimos en todo momento el apoyo y afecto del resto de hermandades que, a través de sus representantes y hermanos mayores, demostraron una vez más la capacidad de los nazarenos de Cuenca de acoger a los nuevos integrantes y hacer que se sientan uno más. Durante aquellos días no podíamos disimular una sonrisa ante la llegada de las imágenes, las cuales estaban prácticamente terminadas. “Así es, ya por entonces conocía tu rostro, también el de Nuestra Señora, cuya dulce imagen guardábamos como oro en paño y enseñábamos a los más allegados como quien descubre un tesoro”. Por entonces se estaba culminando de forma discreta el enorme trabajo que suponía preparar la llegada de las tallas.
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Me gustaría, Salomé, que en este punto comprendas la complejidad del reto. Estábamos desarrollando un proyecto que por entonces apoyaban ya cuatrocientas personas, sin el elemento básico que lo vertebra como es el conjunto escultórico. Esto demostraba que nuestra idea había conseguido despertar la ilusión en muchos nazarenos, pero teníamos claro que esto no iba a ser suficiente; las imágenes son las que dan el sentido devocional a la Hermandad y aseguran que ésta permanezca pujante a lo largo del tiempo. Para esta tarea habíamos confiado en Francisco Javier López del Espino; “ de sus manos nacisteis vosotras”. Es un imaginero joven y de gran talento que pronto se identificó con el espíritu de la Hermandad, convirtiéndose en un colaborador más, y que tras visitar Cuenca y sus imágenes entendió como nadie qué era lo que esta Semana Santa necesitaba y esperaba de este día. Concibió un conjunto austero, de policromía audaz, vestido con un ajuar sencillo, de corte escultórico y estilo realista. Un año antes visitamos su taller para contemplar vuestros bocetos, fue cuando miré a la cara a Nuestra Señora, inmediatamente supe que era ELLA. Todo el proyecto, el futuro de esta Hermandad de más de quinientos integrantes se sustentaba en su dulce mirada, en su gesto de dolor contenido. Durante meses el imaginero retocó a María Magdalena hasta conseguir su expresión actual, “también el tuyo, Salomé, para dar con este gesto de severidad, de serena firmeza ante el Dolor de la Madre”. Durante meses un grupo de personas asumía la doble tarea de vestir a las tres imágenes una vez llegasen a Cuenca y dotarlas de un pequeño ajuar propio. Esto supuso una auténtica hazaña para la Hermandad, que confeccionó las telas sin conocer las medidas exactas de las tallas y debía vestirlas conforme llegasen a la capital para ser presentadas cuanto antes. Todas las dificultades se superaron con la ilusión y el trabajo de hermanos como Jesús, Anabel, Elena o María, que se pusieron a disposición del talento de Rafa Murgui. “El resto, Salomé, ya lo conoces”. Nada más llegar a Cuenca os llevamos a la cripta de la Parroquia de San Román, donde esperaba un grupo de hermanos que, en la intimidad, os recibió sin poder ocultar su emoción. Hubo poco tiempo para las contemplaciones; había que comenzar a vestirlas, ya que, casualmente, el Señor Obispo se encontraba en ese momento en la Parroquia, siendo él la primera persona que las contempló; comentó que le gustaban, e hizo hincapié en que debían vestir sobrias y sencillas. Espoleados por las palabras del Señor Obispo tras el afortunado encuentro, preparamos durante una semana la presentación en sociedad de las imágenes, que es como decir de la Hermandad entera. Todo salió bien, los conquenses pudieron contemplar la fuerza expresiva del misterio que representa
este paso, la belleza de sus rostros, la suavidad de sus rasgos. En las semanas posteriores, la Hermandad aumentó en cincuenta miembros, ahora somos más de quinientos; gran parte de este éxito se lo debemos a la mirada de Nuestra Madre. “Todo ha sido distinto desde entonces, Salomé”. Sigo hablando contigo desde vuestra capilla, recordando aquel viaje por los olivos de Jaén. Algo ha cambiado; en el trabajo diario, la forma en la que afrontamos los problemas, o en cómo hablamos de la Hermandad. Ahora está ELLA: los pasos son más seguros y los temores se vuelven certezas, ver la serenidad en su rostro nos hace pensar que ya nada puede salir mal. El horizonte se fue esclareciendo y la Hermandad avanzaba en volandas apoyada por gran número de instituciones como la Diputación de Cuenca. El resto de Hermandades acudieron a nuestra llamada como lo hicieron antaño, ofreciéndonos recursos y consejos; en las reuniones devorábamos cada una de sus palabras, especialmente las de los nazarenos que habían puesto en marcha proyectos como el nuestro. “Ahora sí, Salomé. Ya podemos decir que sólo nos falta salir a la calle, hacer estación de penitencia, cumplir nuestro fin último, y en eso se centran ahora todos nuestros esfuerzos”. Puede que sea gracias a Nuestra Señora, pero conforme se acerca la hora los nervios están dejando paso a una sensación de seguridad, que de vez en cuando se ve alterada por un pellizco en el alma cuando alguien nos recuerda lo poco que nos queda y que, esta vez sí, estamos acariciando el sueño con nuestras manos. En el fondo seguimos siendo aquel grupo de jóvenes que hablaban ilusionados de su proyecto, que acaban las reuniones repasando una y otra vez la procesión que cada uno lleva íntimamente en su corazón, la que lleva diez años en su cabeza. No podemos evitar una sonrisa cuando pensamos en el momento en el que se abran las puertas de San Esteban y despleguemos la procesión entre la expectación de una plaza abarrotada, buscando la mirada de Nuestra Señora en la intimidad de la Calle del Peso o escuchando a las carracas retumbar en Alfonso VIII. No nos quitamos de la cabeza la llegada a la Catedral, ya preparada para la Vigilia Pascual. “Te imagino a ti, Salomé, entre los pilares de la Basílica, junto al altar engalanado con flores blancas y amarillas como nuestro hábito. Entonces buscaré de nuevo tu mirada, como lo hice la primera vez, y no podré evitar emocionarme al recordar aquel viaje que hicimos juntos, y el resto de experiencias que hemos vivido hasta llegar aquí”. Pasarán ante nuestros ojos diez años de trabajo e ilusión que se materializan por fin. Los hermanos nos abrazaremos entre nosotros al finalizar el cortejo, comprendiendo que hemos pasado por una de las experiencias vitales más apasionantes que puede tener un conquense. Esto será el próximo 31 de marzo, e invitamos a todos los nazarenos de Cuenca a hacer suyo este sueño.
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Fotografía: Enrique Martínez Gil
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Por Lucía Álvaro Burgos Melodía del incienso, dulce quietud de la perpetua soledad, intrínseco silencio de unas lágrimas eternas, suspiro de las horquillas contra el suelo, recuerdos anclados a la madera del banzo, danzar caprichoso de una palma al viento. Fila eterna de luz inextinguible, brotar de la lágrima de cera que se posa sobre el cristal, danzar caprichoso del fuego, sublime arte ancestral. Frío del pasado penetrante, abrigo por la nostalgia tejido, ansío de recuerdos que prevalecen en las aguas del Júcar nazareno. Anhelo del tránsito de la cruz en el Calvario, camino doloroso hasta el Gólgota esquivo. Getsemaní como trazo del destino y el sepulcro como afrenta a la muerte. Cruz desnuda, sin barroquismos, sin ornamentos, tan solo el sollozo de un sudario mecido por el viento y el mástil como elegía hacia los cielos. Turba incansable, clarín que clama al cielo, ojos que perdonan y rezan, ojos sumidos en silencio. Manos, que acogen el dolor del alma, rostro solitario y entristecido, madre que reza mientras avanza y el negro como único consuelo. Olivo que arrulla el viento, sombras que alzáis la espada de Pedro, miedo en el rostro del hombre de hombres, y en su mejilla, el traidor beso. Treinta gritos de plata, treinta denarios fueron, treinta lágrimas caídas, treinta traiciones asieron. Atardeceres en los que se postra el silencio, atardeces de la poesía dormida, atardeceres de recuerdos tangibles, recuerdos del artista en el verso Oíd los quejidos de la madera, sumid el retumbar del tambor en un profundo silencio, escuchad la historia de la lágrima que brota, mientras cae tras el capuz del nazareno. Consagrado sonido que condena al silencio, caridad extendida sobre la pétrea ciudad, crepúsculo intuido presagio de la profunda soledad. Tormento inigualable, corazón por tristeza embestido, dejad que este silencio rece, volviendo a la vida vuestro dormido pecho. Trémulo ocaso azulado, rosas que arrullan el consuelo, esencia de la soledad palpitante en cada melodía del silencio. Las lágrimas de las hoces reflejan nuestro sentimiento, tiñen sus aguas al capricho del momento, reflejo que revive lo acontecido, reflejo grabado en el pensamiento. Marchas que remueven en lo profundo, aflorando el sentimiento nazareno, clamando aquellos treinta denarios que sellaron traición con un beso Cristo en madera solitaria, sin más gala que su paso lento, camina en silencio, solo parece, más es sobre el hombro del bancero.
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Fotografía: David García Saiz
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Promesa eterna ligada a dos ojos oscuros, esperanza como único anhelo, las manos con una súplica encarecida, súplica de una madre sin consuelo. Tan solo un ansiado recuerdo, tan solo una necesidad palpitante, tan solo el suspiro contenido por ver de nuevo la esperanza en la madre. Sutil vida de la lágrima del Jordán rozando su rostro, entrada sin embargo tan grande, bautizando a Jesús se escucha, buscando la trompeta que le alce. ¿Escucháis los pasos del nazareno olvidado? ¿Escucháis acaso su suspiro de silencio? Recordad a los que nunca se han ido, acallad el grito del tiempo. Oda tan vacía en palabras, oda cargada de sentimiento, oda que resuena incansable, oda que acompaña al nazareno. Curvas una tras otra, hombro que soporta el madero, recuerdos que se enquistan en el alma, recuerdos revividos en silencio. Galante palabra que evoca, galante palabra del comienzo, galante prosa no experta, pluma en mano del pregonero. Lloran los clarines. El nazareno del alba avanza entre abucheos. La Madre con su soledad le alivia y los tambores acallan su eco. Ni un sonido a su paso, a la turba acalla su desconsuelo. La Madre solitaria avanza, avanza al compás del herrero. 124 Cuenca Nazarena
Marro que late en la fragua, marcando el paso a la Virgen de los herreros, la soledad aliviada por el caprichoso danzar del fuego. Quisiera ser, señora, la lágrima inseparable. Quisiera ser el verso trascendente que os nombre y el fulgor que se adivina cada madrugada en vuestra mirada. Quisiera ser, Madre, la gubia en manos del artista. Quisiera ser, Madre, manantial de la belleza en la madera convertida. Lamentan las trompetas la duda que acongoja el alma. Los oboes anuncian el trágico duelo. Las flautas acunan con dulzura el dolor en el corazón del nazareno. Sincronía de la agónica campana y el fúnebre paso lento. Portento de la creación entre cuyos labios expira el desaliento. Miedo y tristeza encarnados. Cruento canto mecido por el viento. El silencio se adivina a cada mirada elevada al cielo. Noche de silencio, presencia de la palabra recitada ante las puertas del santo templo. Ecos de gregoriano antiguo alzándose sobre el trágico silencio. Ampara Cuenca, esa mirada infinita. Ampara Cuenca el sobrio negro. Ampara Cuenca el augurio de aquel calvario que se prevé eterno.
Purpúreo hábito el tuyo, enhiesta aquella caña que portas como cetro. Las espinas que lloran, lloran carmesíes lágrimas con desconsuelo. Glacial el hijo entre tus brazos, teñido con angustia está tu gesto. Aguardas la lágrima seráfica, lágrima que aguarda el desconsuelo. Látigo inmóvil, látigo que hiere y aguarda las lágrimas de la piel. Chasquido inexistente, sumergido en la infinidad del olvido. Aún hoy, con la lejanía de la esencia de la madrugada. Aún hoy con la premura instantánea del tiempo alzando su poderoso vuelo. Aún, con vacío eterno de su hueco, tengo la valentía de recordar al capataz. Sintiendo aún lo extraño de la pérdida, lo noto a mi lado. Todo ha ido cambiando. Las filas han ido creciendo, más creedme que la Virgen no lo ha olvidado, pues aún hoy llora tras haber visto su vuelo. Cada esquina evoca añoranza y nombres de otro tiempo. En cada lugar remoto, un vacío tan lleno. Aún hoy lloran, aún hoy sienten el madero, aún hoy cargan con la angustia sobre su pecho. Las lágrimas amargas, nublando todo con olvido, más hoy quienes discurrimos bajo el capuz amparados, mañana seremos recuerdo.
Presencia empoderada del recuerdo, tan solo cenizas son, suspendidas en el tiempo. Poetas, artistas, padres y abuelos, todos ellos, anhelo, verso... Permitidme que os evoque el recuerdo nazareno. Permitidme que les nombre y les encontréis entre mis versos. Recordad aquel nombre que cruza vuestro pensamiento. Capataces, banceros. Cereros, hermanos mayores o simples nazarenos. Algunos nombres destacables, otros que vuelan cuando arrulla el viento, todos son bienvenidos, a todos pertenecen mis versos. Recordad su mirada azabache, recordadlos hastiados por el tiempo, recordad su paso sosegado y su semblante, recordad sin permitir el avance del tiempo. Algunos fueron de siempre, otros cautivados del madero, más hoy en este verso de recuerdo, lo importante es su corazón nazareno. Hoy desaparece la distinción de hermandad o de templo. Hoy evocamos a todos rindiendo nuestro respeto. Permitidme que recuerde al capataz de nuevo, porque aquel hombre, era mi abuelo. Alzad la mirada. Entonad un último miserere en un completo silencio. Haced que estas palabras de añoranza se conviertan en la poética del nazareno. Cuenca Nazarena 125
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Proyecto de escaneado y digitalización para conservación preventiva de la imagen de Judas Iscariote.
Por Antonio Ortíz “Acontecimiento único en una Hermandad de la Semana Santa de Cuenca y que queda para la historia de una de las Semanas de Pasión más importantes de España y, quizás, la más completa por su sobriedad, sus recorridos procesionales y la perfecta descripción visual de los momentos más álgidos de la Pasión, plasmados en pasos e imágenes procesionales.” Así se describe el trabajo realizado en el seno de la V. H. de la Santa Cena de Cuenca que, bajo la Secretaría de Armando Martorell y en una muestra de generosidad para la difusión de nuestra Semana Santa fuera de nuestras fronteras, aceptó la propuesta de incluir la talla de Judas Iscariote, que forma parte del Conjunto Escultórico titular de la Hermandad, en la exposición “Broken Ego” que la artista argentina Victoria Colmegna organizó para el galerista Paul Soto en la ciudad de Los Ángeles, y celebrada del 4 de noviembre al 16 de diciembre de 2017 en la galería de arte del 836 de Park View, en la ciudad estadounidense. El traslado de la Imagen alcanzaba los 200.000 euros de coste entre seguros, embalaje, transporte y digitalización 3D de la talla a efectos de su conservación ante cualquier circunstancia negativa que afectara a la misma en su desplazamiento. La imposibilidad económica de trasladar la Imagen físicamente ha dado lugar al acontecimiento descrito al principio, en un mes de octubre de infarto para la Hermandad y la empresa Mystic Design SL, quienes trabajaron con la máxima rapidez para que el 4 de noviembre Judas Iscariote estuviera en Los Ángeles en formato 3D. Mystic Design SL, empresa experta en digitalizaciones, escaneados e impresión 3D, desarrolla para ello un Proyecto de Digitalización para Conservación Preventiva del Patrimonio Religioso, pero aplicado a la necesidad y características de la imagen de Judas Iscariote. Los equipos empleados, escáneres portátiles de última generación, aseguran la máxima garantía en toma de datos de la talla como policromía (colores y tonos), textura, geometría y volumetría. Con ello queda garantizada la Conservación de la misma.
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“Los proyectos de Digitalización para Conservación de Patrimonio se inician con toma de datos que realizan los escáneres; es la base. Es muy importante obtener todas las características de la talla; cualquier detalle, aunque sea una imperfección, debe ser necesariamente captado para su fiel conservación. Miles de fotogramas captados en los numerosos escaneados que componen cada trabajo y que forman lo que en el argot de esta tecnología denominan “Nube de Puntos” o, lo que es lo mismo, una completa y fiel imagen virtual en 3D de la talla, de todo lo que han captado los escáneres” explica Antonio Ortiz, Director Comercial de Mystic Design SL y de este proyecto. En la Conservación Preventiva del patrimonio con tecnología 3D, tras el trabajo de campo con la toma de datos, hay que efectuar la labor más técnica y delicada: el post procesado de los escaneo. En esta segunda fase del proyecto, técnicos cualificados transforman la “Nube de Puntos” en una imagen sólida, en la misma e idéntica imagen escaneada, pero en formato 3D para poder ser tratada digitalmente. “El trabajo de nuestros técnicos en el post procesado es muy complejo y laborioso. Consiste en unir mediante un software los puntos comunes de cada parte de la talla o imagen de cada uno de los numerosos escaneados que forma la nube de puntos. Tras la unión de todos puntos, se obtiene el resultado final, lo que se llama ‘Sólido’ o ‘Malla’. Es nuestra imagen en 3D, con todos los parámetros necesarios para su restauración o replicado, o su tratamiento digital como imagen 3D”, continúa explicando Antonio Ortiz, Director del Proyecto. En el caso de la talla de Judas Iscariote, la labor de conservación preventiva de la imagen se ha trabajado en todas las aplicaciones posibles, es decir: junto a generar los archivos propios de conservación, se realizaron renderizaciones 3D fijas y con animación, además de la producción de un vídeo con el
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proceso de digitalización y su resultado. Todo ello constituyó el material enviado a Los Ángeles, para completar la exposición sobre “La Traición”. Mystic Design SL, a modo de colaboración, ha ampliado el equipo técnico y humano a disposición del proyecto de forma desinteresada, incluyendo la digitalización del conjunto escultórico completo y del fantástico escenario en el que se encuentra, La Catedral. Este trabajo ha sido llevado a cabo por nuestros técnicos especialistas en BIM-CIM, aplicando escaneos realizados con un Escáner Digital Terrestre de alta precisión. Todo ello ha quedado reflejado en el video que la V. H. de la Santa Cena ha hecho público para el deleite de los amantes de nuestra Semana Santa. “El proyecto de digitalización de Judas Iscariote ha abarcado más de 5 horas de toma de datos y más de 60 horas de post procesado y producción de renders estáticos, dinámicos y edición del vídeo final” señala el director del Proyecto La traición anunciada por Jesús en la eucaristía se plasma en el cuerpo y en el rostro de la talla de Judas Iscariote. Traición en el gesto, en la mirada y en el movimiento de una talla que puede pasar desapercibida, como le ocurre a todo el grupo escultórico, ya que es la gran desconocida por su difícil visión al detalle al procesionar. Atrás quedó aquella “Merienda de negros”, que era como se conocía a la primera Santa Cena de Cuenca, obra de Marco Pérez, debido al color oscuro que tenía la madera sin policromar; paso que fue destruido con la Guerra Civil. Para siempre, en archivos 3D, queda conservada la obra de Octavio Vicent, traída a Cuenca el día 28 de marzo de 1.985. La aplicación de la tecnología puntera a la Conservación de nuestras imágenes, tallas y pasos de Semana Santa y obras de arte sacro, nos garantiza ese futuro.
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Por Miguel Ángel Albares Capellán Mayor de la Catedral de Cuenca. Consiliario de la Hermandad de la Santa Cena Con la ingente labor de la Junta de Cofradías de Semana Santa de Cuenca y de las Hermandades y Cofradías que la conforman, no me cabe duda, nuestra Semana Santa es cada vez más conocida y reconocida nacional e internacionalmente. En el año 2016 la Catedral de Cuenca realizó una exposición, ‘La poética de la libertad’, que suscitó gran interés nacional e internacional. La figura sobresaliente del artista chino Ai Weiwei y su lucha por la libertad poniendo en valor el drama de los refugiados acaparó gran parte de la atención mediática de esta muestra. Muchos artistas visitaron la Catedral con motivo de esta exposición. Entre ellos, nos visitó la artista Victoria Colmegna (Buenos Aires, 1986) quien, además de descubrir la propia Catedral y el arte que atesora de ocho siglos descubrió, en el Trascoro, el grupo escultórico de la Santa Cena, creado en 1985 por el artista valenciano Octavio Vicent Cortina. Desde su graduación en la Städelschule de Frankfurt en 2015, la joven artista trabaja en una labor creativa incesante, interesándose principalmente por los problemas humanos desde un punto de vista reflexivo. Victoria, quien muy ponto se puso en contacto con la Catedral, me confesaba que le había apasionado conocer en su visita a Cuenca este paso junto con otros muchos que había podido visitar en la Iglesia de San Pedro. Para ella había sido una gran experiencia contemplar, reproducida en imágenes, multiplicidad de textos que conocía de la Sagrada Escritura y sobre todo de los relatos de la Pasión de los Evangelios. Le impresionó profundamente una imagen, una figura: se trataba de Judas Iscariote sentado a la mesa de la Última Cena, labios fruncidos, mirada evasiva, dando la espalda a Cristo y con la bolsa de monedas en la mano. Le impresionó precisamente el gesto de la traición. Inmediatamente pensó que esta imagen podría ser clave en la Exposición que tenía proyectado realizar en la prestigiosa Galería Park View/Paul Soto de Los Ángeles entre los meses de noviembre y diciembre de 2017 y que tituló Broken Ego. Las dificultades logísticas, económicas, etc., para hacer llegar la imagen de Judas Iscariote a la Galería de Los Ángeles se impusieron muy pronto y la Venerable Hermandad de la Santa Cena optó por colaborar con esta muestra con un ingenioso y virtual viaje de la imagen. Se servirían imágenes digitales 3D, fotografías y videos de Judas Iscariote y el grupo escultórico. En la Exposición Broken Ego, han escrito algunos críticos de arte como Claudio Iglesias, la figura de Judas mostró la fractura de la hermandad. Frente al amor aparece a la vez una magia nueva e insidiosa. El salto escorpiónico de Judas crea una nueva economía. La traición revela la producción autodestructiva del ego, puesta en movimiento cuando Judas se separa del grupo. La muestra giró en torno a pequeñas y grandes traiciones, al ego humano roto y destruido… Una manera también de mirarnos a nosotros mismos, capaces de lo mejor y lo peor. Una reflexión sobre la vida fraterna en torno a la mesa en casa o la traición al amor. Como quiera que sea, un pedazo de la Semana Santa conquense viajó a Los Ángeles y, la expresividad de estas imágenes aquí veneradas, a buen seguro, despertó mil interrogantes entre los visitantes de la muestra tanto creyentes como no creyentes.
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Una huella inmortal como el tiempo e inalterable como la historia La Venerable Hermandad Religioso-Benéfica de Excombatientes de San Pedro Apóstol cumple 75 años Por Leo Cortijo
Fotografía: Julio Palencia
Periodista de La Tribuna de Cuenca y hermano de San Pedro Inmortal como el tiempo, inalterable como la historia. La Venerable Hermandad Religioso-Benéfica de Excombatientes de San Pedro Apóstol cumple 75 años de vida. Tres cuartos de siglo marcados por la rectitud y la sobriedad en el camino, esas que proporcionan el tesón y la bonhomía de sus hermanos. Una simbiosis que, en conjunto, forman un todo infranqueable de amor y de fe hacia la figura de uno de los discípulos más amados de Jesús. Capuces rojos y capas blancas tiñen en un binomio perfecto el descender más rítmico, sentido y sobrecogedor en cada noche de Miércoles Santo. Acompañados por la música celestial de las horquillas en el empedrado, el movimiento hipnótico de las ramas del olivo y el paso firme, decidido y constante. No es cualquiera; es Pedro. Y no es cualquier cosa; son 75 años de viaje por el tiempo. Pasado, presente y futuro. El legado de los que comenzaron y ya no están, pero permanecen. Su huella es única y eterna. Y siempre será recordada para no olvidar jamás. La génesis encuentra su punto de partida el 9 de agosto del año 1943. Ese histórico día se fecha el acta fundacional de la hermandad, con la constitución paralela de la primera Junta de Diputación, que empieza a trabajar en un Reglamento Orgánico, así como en la ejecución de las Imágenes que conformarían el paso. Los promotores fueron un grupo de excombatientes conquenses de la Guerra Civil para asistir a los huérfanos de la contienda y no perder los lazos de amistad y camaradería que habían estrechado en tan duras circunstancias, ayudando con ello al resurgimiento y renovación de la Semana Santa. Más tarde se unieron miembros y huérfanos de la División Azul. El destino quiso que, en un principio, Leonardo Martínez Bueno fuera el único escultor que se comprometió tanto en presupuesto como en fecha de entrega, por lo que los primeros hermanos le encargaron a él la realización del primigenio conjunto escultórico, cuya composición constaba de dos imágenes: San Pedro dispuesto a cortar la oreja del soldado Malco.
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Fotografía: Julio Palencia
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La Iglesia de San Esteban fue la primera sede eclesiástica de la Hermandad, y desde este templo se realizó, por tanto, la primera salida en procesión, en la noche del Miércoles Santo del 1944, acompañando a las hermandades de San Juan Bautista, Oración del Huerto, Beso de Judas, Jesús ante Anás y la Virgen de la Amargura con San Juan. Durante los dos primeros años, el recorrido procesional se efectuaba al contrario de como se produce hoy en día. La aprobación episcopal del Reglamento Orgánico de la hermandad por parte del por entonces prelado de la Diócesis, Inocencio Rodríguez Díez, no llegó un día cualquiera. Fue el 28 de junio de 1944, víspera de la primera celebración de la festividad de San Pedro. Pronto surge el indiscutible y fundamental papel en la Hermandad del genial Marco Pérez. El conjunto escultórico de Martínez Bueno no llegó a encajar en el gusto de la parte mayoritaria de los 134 Cuenca Nazarena
hermanos, por lo que surge la necesidad de cambiarlo. Es entonces cuando contactan con el imaginero de Fuentelespino de Moya para solicitarle una nueva composición, pero con los mismos protagonistas. El escultor aceptó el encargo para la Semana Santa de 1947 y así, las dos tallas de Martínez Bueno quedaron a disposición, primero, del Obispado y, segundo, de la Colegiata de Belmonte. En el año acordado llegó a Cuenca el grupo procesional de Marco Pérez y ese mismo Miércoles Santo ya participó en el desfile procesional. 24 fueron los banceros –12 por antigüedad y otros 12 por subasta– que tuvieron el honor de portar por primera vez el emblema de la Hermandad. A diferencia de lo que le ocurrió a la anterior, la obra de Marco Pérez sí gozó de una muy buena acogida por parte de los hermanos, que vieron con buenos ojos dar un paso más al frente en 1948. Es
entonces cuando se plantea la idea de ampliar la composición, e incorporar a las tallas de San Pedro y Malco tres figuras más: Jesús, el Maestro, y dos soldados del Sanedrín en actitud del prendimiento. Marco Pérez vuelve a escuchar los deseos de la Hermandad y se pone manos a la obra. Pero había una pequeña complejidad que solventar y es que, al pasar de dos figuras a cinco, se encargó al ebanista Nemesio Gómez del Moral la confección de unas nuevas andas que, a la vez de admitir la composición del nuevo grupo escultórico, permitieran procesionar por las estrechas calles del recorrido. De esta forma, la Hermandad de San Pedro desfila por primera vez con el nuevo conjunto, tal y como lo conocemos en la actualidad, en la Semana Santa de 1949. San Pedro, en primer plano y con la principal carga significativa del paso, levanta la espada para
atacar al siervo del Sumo Sacerdote, Malco, en defensa del Maestro, que detrás, en actitud misericordiosa, al abrigo de un olivo del Huerto de Getsemaní y flanqueado por dos soldados del Sanedrín, representan el acto del prendimiento. La obra del imaginero fue acogida de nuevo con éxito en el seno de la cofradía, que decidió cubrir por subasta la totalidad de los 40 banceros que portaron el peso. Las consecuencias económicas de esta fulgurante y orgullosa etapa de estrenos y novedades fueron subsanadas, en gran parte, por ayudas y subvenciones provenientes del Ayuntamiento de la ciudad, que se convirtió en uno de los grandes mecenas de la Pasión conquense. No obstante, no hay que olvidar tampoco, aunque en menor medida, las aportaciones de otras administraciones y organismos oficiales de la época, así como la de una nómina destacada de benefactores particulares. Cuenca Nazarena 135
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Ahora bien, surgió otro hándicap, y es que el renovado paso originó una serie de problemas en el desfile procesional, dado su gran peso y la estrechez de algunas de las calles del recorrido, lo que suponía someter a los banceros a un esfuerzo titánico y casi inhumano al tener que hacer el recorrido procesional completo. Por esta razón la Junta General acordó por mayoría distribuir a éstos en tres turnos con relevos. Eso obligó a su vez a suprimir la subasta, dada la dificultad para conseguir banceros, por lo que se pidieron donativos para el funcionamiento de la Hermandad. Así todo, se vuelve a recurrir a Marco Pérez para solicitarle que vacíe tanto como sea posible las imágenes con el objetivo de aligerar peso. Para ello tuvieron que ser trasladadas a su estudio en Madrid después de la festividad de 1951. Además de ello, se solicitó ubicar a la hermandad en la Iglesia de San Pedro, que por entonces no solo se encontraba cerrada al culto, sino también en ruina declarada. Con esto, la hermandad pretendía recortar el recorrido procesional y evitar el tramo de subida que generaba más inconvenientes a los banceros. Las obras en la por entonces ruinosa iglesia se acometen en 1955, realizándose un tratamiento integral y profundo de la misma. El grupo escultórico descansará a partir de ese momento en la Capilla de San Marcos y bajo su preciosísimo y riquísimo artesonado. Todo ello –hay que tenerlo en cuenta– previa autorización de la familia Queipo de Llano, usufructuaria de la misma como panteón familiar y sucesora de los Mayorga y los Toreno. Como esta ubicación se llevó a cabo en los días próximos a la festividad de San Pedro de 1957, los actos patronales de este año se celebran por primera vez allí. Las obras de mejora y consolidación continuaron hasta el año 1964, siempre adaptándose a las disponibilidades económicas. No fueron fáciles, ni mucho menos, estos primeros años con la iglesia de San Pedro como punto de partida del desfile, y es que fueron varios los accidentes sufridos por el paso debido a las
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pésimas condiciones de la calle y a las obras que en numerosas edificaciones se estaban realizando. Por esta circunstancia resulta justo destacar la encomiable función de las actuaciones de los hermanos Nemesio y Modesto Gómez del Moral, que gozaban de la plena confianza del escultor Marco Pérez para la realización de estas reparaciones puntuales. Asimismo, si el trabajo a realizar lo requería, se contaba también con la presencia de José Rincón, oficial del imaginero conquense. No en vano, así ocurrió en 1975, cuando debido a los desperfectos sufridos se precisaron complejos arreglos en el paso, incluyendo el dorado de las andas. En 1985 se produjo un voraz incendio en la Hoz del Huécar. Las llamas, aprovechando el hueco ocasionado por las obras de acondicionamiento del convento de las Carmelitas, para sede de la Universidad Internacional Menéndez Pelayo, ascendieron hasta alcanzar la ventana penetrando en la sacristía de la cofradía y causando algunos destrozos en la documentación y en los enseres que en ella se encontraban. Avanzamos unos años en este transcurrir por la Hermandad de San Pedro Apóstol para reflejar que, en la primavera de 1992, y gracias a una exposición denominada Fondos sobre Semana Santa del Museo de Cuenca, se descubren las maquetas originales en escayola de San Pedro y Malco que Marco Pérez había realizado. Después de conseguir la autorización del Ministerio de Cultura, se reprodujeron en bronce mediante unos moldes que fueron ejecutados por el escultor conquense Javier Barrios, y que se pueden admirar en el Museo de Semana Santa. En 1995, después de diez años de ardua labor por parte de la Hermandad, se anunció el inicio de las obras de una nueva restauración integral de la iglesia de San Pedro, por la que el paso y los enseres de la cofradía se ubicaron temporalmente en la Catedral, en la que permanecieron hasta 1999. Debido a esta circunstancia, hay que apuntar que los desfiles procesionales de esos años se realizaron desde la Plaza Mayor, sin discurrir por la calle San Pedro.
Fotografías: Aechivo de la Hermandad
No cabe duda de que en la historia reciente de la cofradía, 1995 fue un año especial, no solo por lo expuesto anteriormente, sino porque también la Banda de Música de la División Acorazada Brunete interpretó la marcha fúnebre La muerte no es el final al finalizar el recorrido, en las puertas de la Diputación Provincial, en forma de despedida musical. Esta iniciativa se repitió durante algunos años y cuando esta agrupación militar dejó de asistir a la Semana Santa, se contactó con la Banda de Tarancón, que correspondía por turno, y se sustituyó la citada marcha por La Saeta. Por otro lado, y tras mucho pelearlo, en 1996, la Hermandad estrena un guion y dos estandartes, diseñados por el artista conquense Eduardo Ladrón de Guevara, cuyos bordados se deben a su colaboradora Patrocinio Soto Ferrer. Como las obras de restauración de la iglesia de San Pedro llegaban a su fin, la Hermandad adquirió el compromiso de aportar una talla del Titular destinada al Altar Mayor de la misma. Así, fue descubierta en el Museo Provincial una imagen de San Pedro en yeso, original de Marco Pérez, que había servido para la realización de un encargo en madera con destino a la iglesia de San Ginés de Madrid y una vez obtenidas las autorizaciones pertinentes, se encargó la reproducción al reverendo Francisco Medina, escultor que en aquel momento desempeñaba la docencia en el Monasterio de Uclés. Ahora bien, antes de la restauración integral de la iglesia, en 1994, como consecuencia de la observación de grandes focos de carcoma en el artesonado, la Hermandad contrató a una empresa para frenar en lo posible la plaga y evitar así la destrucción de esta obra de arte. Pero en este sentido, no fue el punto y final, pues ya en el tercer año del nuevo milenio se observaron unos desprendimientos que provenían del artesonado, lo cual agravó la ya existente alarma en cuanto al estado del mismo. La Hermandad se dirigió mediante un escrito al por entonces presidente provincial, Luis Muelas, exponiendo las condiciones en que se encontraba
el artesonado, así como el valor e interés artístico que éste tenía. Hacia finales de 2003 se inició la actuación de mejora, por lo que la cofradía tuvo que retirar el paso de su ubicación permanente. Pero no se avanzó casi nada, de hecho, el paso estuvo dos años más fuera de su ubicación sin que llegase a consumarse la restauración. Y es que no fue hasta 2009, tras la celebración de la Semana Santa, cuando comenzaron las obras en el artesonado, por iniciativa de la Hermandad, con cargo a las arcas del Consorcio de la Ciudad de Cuenca, prolongándose éstas durante más de ocho meses. Hace poco más de una década, en 2006, ante el mal estado que presentaban las imágenes, la Junta General de San Pedro decidió emprender la restauración integral del conjunto escultórico. Debido a la vasta envergadura del proyecto, los trabajos tuvieron que llevarse a cabo por fases. De esta forma, las tallas de San Pedro y Malco ya desfilaron totalmente renovadas en 2007, y al año siguiente hicieron lo propio las otras tres. La impecable restauración corrió a cargo de Mar Brox, que además se vino a completar con la sustitución de la iluminación del paso en 2009, para darle, si cabe todavía más, vistosidad al conjunto. No podemos dejar de apuntar, porque también forman parte del patrimonio inmaterial de la Hermandad, la donación de dos bellísimas marchas procesionales por parte de sus compositores. La primera, en 1998, titulada Malco, de Pedro José García Hidalgo, y la segunda, denominada San Pedro, de Julián López Calvo, que data del año 2005. Año, precisamente, en el que se conmemoró el I Centenario de la procesión de El Silencio, en la que participa esta cofradía, santo y seña de la Pasión de Cuenca desde que hace tres cuartos de siglo un grupo de conquenses y nazarenos comprometidos con su ciudad y su Semana Santa decidieran emprender este camino, dejando a su vez una huella, como ya hemos apuntado, inmortal como el tiempo e inalterable como la historia.
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Javier Viñuelas Torres
Fotografía: David García Saiz
Representante de Las Turbas ante la JdC
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Las Turbas, ensalzadas y vituperadas, apreciadas y vilipendiadas, una pasión popular que se me antoja indispensable, insustituible y única en la Semana Santa. Desconocemos su origen, no hay un hecho histórico que lo justifique como ocurre en otras tamborradas y no se ha encontrado documentos que lo aclaren. El germen de lo que serían Las Turbas podría encontrarse en un documento de la Inquisición de 1714 (A.D.Cu. “Inquisición”, leg. 737, exp. 1407), en el se relata un incidente ocurrido en las puertas del Convento de San Agustín antes de la salida de la Procesión y del Sermón de la Pasión. Una testigo dice: “Gregorio, que no sabe su apellido, que es tamborilero, y esta casado, (…), porque estuvo desde media noche del Jueves Santo, hasta el Biernes Santo al amanecer, tocando el tambor en la carretería,(…)”
Otro testigo dice de uno de los implicados en el incidente: “Pradas estava enbriagado de Aguardiente I que era natural porque es publico y notorio que aquella noche todo es veber aguardiente, vino blanco y tomar alajud” Preguntado el tamborilero de nombre Gregorio Romeral este declara: “Dijo que ni sabe ni ha visto, ni oydo cossa de lo que refiere la pregunta, y que es verdad tocó dicho tambor dicha noche pero que fue, a ratos en la carretería como también fuera de ella y en casa de los hermanos mayores que viven en diferentes calles,” No se puede asegurar que en fechas cercanas a esta época esté el origen de Las Turbas, pero sí que es un antecedente que presenta bastantes similitudes con las costumbres que han llegado hasta nuestros días. Otros han querido ver este origen en 1766 con el motín del tío Corujo, pero este hecho parece estar descartado totalmente.
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Fotografía: Enrique Martínez Gil
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Las primeras noticias ciertas datan de 1860, transmitidas oralmente por las familias de turbos y la primera noticia escrita, conocida hoy, data de 1904 en el periódico “El Correo Católico” de fecha 1 de abril, en que se describe que la procesión Camino del Calvario estaba precedida por tambores destemplados y atiplados clarines. Cuatro años más tarde, en el numero 100 de El Cuento Semanal de fecha 27 de noviembre de 1908, se publica “Un amor de provincia” de Andrés González Blanco. En él describe sus recuerdos de la Semana Santa de 1887. Es curioso, y creo que muy poco conocido, leer el relato de la procesión “de las seis” del Viernes Santo: “De la iglesia de San Esteban,(…), salía un Jesús caído, con la Verónica enjugándole las lágrimas sangrientas y un Cirineo ayudándole a soportar el peso de la Cruz. Esta procesión á medias, formada sólo de devotas y presbíteros, iba callada por la calle Estrecha, turbando con sus pisadas el profundo silencio matinal.” (…) “Al encuentro de esta procesión, pacata y pía, en
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la cual no se oía sino el susurro silbante de los rezos, tan en consonancia con el pasmoso silencio de las calles desiertas, avanzaba, saliendo de la parroquia de San Pedro, otra procesión estruendosa, formada por una comitiva irreverente, voceadora y bestial. Eran nazarenos revestidos con ropas lúgubres, como las de los ahorcados cuando van al cadalso, que llevaban en andas una Dolorosa compungida y romántica, con el supremo gesto del amor maternal exacerbado... ” (…) “Apenas habían dado las seis en la Catedral, (…), avanzaban frente á frente las dos procesiones, hasta hacer que casi se diesen de boca las imágenes de la Dolorosa y de Jesús.” “Los cofrades de moradas túnicas avanzaban á los redobles de los tambores velados, cuyos sones lúgubres y opacos turbaban la calma de la ciudad dormida, hasta darse de bruces con la vanguardia de la otra procesión. Ya unidas las dos partes del cuerpo procesional, los tunicados, con enormes trompetas, hacían retemblar los ecos de la calle, soltando al rostro del divino Jesús resoplidos gigantescos que parecían deshacerse en flatos de rabia.”
Posteriormente hay una época en la que parece que no se publican noticias, hasta 1927, año en que en el periódico “La Voz de Cuenca”, en su número 250 del 18 de abril, publica: “Apenas si hemos podido reposar el cansancio del jueves, cuando somos desvelados por el ruido de tambores y clarines.” (…) Esto nos representa la procesión llamada <Camino del Calvario>. La hermandad de Jesús de Salvador, no regatea ante los tradicionales gastos de este día y esta es la causa de que pasemos un rato, ligeramente alegre siguiendo al grupo de tambores y clarines que visten de nazareno con capuz caído y caminan delante de la procesión al toque de la clásica y añeja marcha estridente y mofadora, …” Al año siguiente en el “El Día de Cuenca” de fecha 1 de abril 1928, al describir la procesión Camino del Calvario podemos leer: “A las seis de la mañana sale esta procesión de la Parroquia de El Salvador, con el siguiente orden: Turbas de escribas y fariseos que hacen burla al Señor con tambores y clarines (…). También
escoltando a Jesús con la Cruz, asistirá por vez primera una centuria romana” Y este mismo periódico, el 17 de abril de 1930, publicaba: “La procesión de la madrugada del Viernes Santo, es la más típica, la más conquense ella es el retrato del alma de la ciudad. El resolí, bebida de la cual hacen gran derroche los cofrades, predispone los ánimos de manera tal, que ha llegado a ser tradición que las desafinadas trompetas de los falsos sayones repitan cual un eco lejano, la última vocal de la que se compone esta palabra resolííííí…” Pero el pasado es historia y no pretendo hacer un estudio histórico de Las Turbas, lo que ahora nos preocupa es el presente y el futuro, aprendiendo de los errores pasados para que no se vuelvan a repetir y de los aciertos para seguir insistiendo en ellos. El presente pasa por el trabajo que estamos realizando desde la Junta Regidora con el apoyo de los turbos,
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Fotografía: Enrique Martínez Gil
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hermandades y Junta de Cofradías. Desde el principio nos marcamos dos objetivos prioritarios y fundamentales: uno que se mantuviera la tradición y mejorara la procesión, algo que en lo que ya venía trabajando y bien la anterior Regidora. Y dos, realizar todas las acciones necesarias para que las Turbas formen parte de la Junta de Cofradías ( JdC) con las mismas obligaciones y derechos que cualquier otra Hermandad. Se establecieron las reuniones necesarias con la JdC para ver qué requisitos teníamos que cumplir y dar los pasos necesarios para realizarlos. Estos pasos pasaban por ser Asociación de Fieles. Tras las reuniones mantenidas con el Obispado y con la JdC, se realizó por nuestra parte un nuevo Reglamento para solicitar nuestra transformación en Asociación de Fieles y el mismo fue aprobado por el Sr. Obispo en junio pasado, pero dado que quizás haya que modificar algún artículo en el Estatuto de la JdC, el Obispado propuso que se firmara una Concordia Transitoria entre el Obispado, la JdC y Las Turbas, hasta que se pueda hacer efectiva la entrada de pleno derecho en la JdC.
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En el pasado noviembre tuvimos una reunión entre Las Turbas y la JdC, en la que acordamos las líneas maestras de la Concordia, para redactarla y una vez conformes las tres partes pasar a firmarla, hecho que debería producirse antes de esta Semana Santa. Pero esto objetivos prioritarios no nos han hecho olvidar el resto de la labor a desarrollar. Así, durante estos casi cuatro años hemos realizado diversos actos, el primero la edición de un DVD inspirado en la sinfonía que compuso Pedro J. Viso Roger, acompañándolo de imágenes de la procesión y cuyo título es “Camino del CalvarioLa Pasión de las Turbas de Cuenca”, tarea que ya había iniciado la anterior Junta y que nosotros continuamos; esta obra ha obtenido una gran aceptación y críticas muy favorables. También se realizó al año siguiente una exposición sobre la Tamborada de Hellín en la Diputación de Cuenca y conferencia sobre las Turbas y la Tamborada de Hellín en el Centro Cultural Aguirre. El año pasado se realizó una exposición de pintura, fotografía y escultura sobre las Turbas, con el lema “Turbas Arte y Tradición”; 78 artistas conquenses y dos de Hellín nos de-
jaron su visión sobre las Turbas. Estuvo expuesta en Hellín, en el Museo Arte Contemporáneo de Castilla-La Mancha (Fundación Fernando Picornell Cantero), del 4 al 17 de marzo; y en Cuenca en la Sala de Exposiciones Temporales del Museo de Cuenca desde el 28 de marzo al 2 de mayo. Según nos comentaron por parte de la sala de Exposiciones de Cuenca el éxito de visitas fue enorme, de hecho ellos comentaban que era la exposición a la que más personas habían acudido desde que está abierta. Desde el primer año hemos establecido un Homenaje a los Difuntos que se realiza en el Monumento a Las Turbas y hemos continuado con la aportación a una obra social, que en el nuevo reglamento hemos establecido en un mínimo del 5% de las cuotas ordinarias. Para este año tenemos previsto realizar un concierto sobre la obra Camino del Calvario con proyección de imágenes en el Auditorio de Cuenca, estando interpretada por Orquesta y Coros de Cuenca. La fecha prevista es el 17 de marzo y se anunciará oportunamente con antelación. Es la primera vez que se interpreta esta obra por músicos y coros
conquenses. Tenemos previsto también hacer una escuela/ taller de Turbos para niños, explicándoles el sentido de las Turbas, por qué se toca, cuando se toca cada instrumento, qué se debe hacer y qué no, enseñarles cómo se hacen los instrumentos, todo ello encaminado a que desde pequeños tomen conciencia de lo que significan las Turbas y puedan ayudar en el futuro a que cada vez vayan mejor. El futuro pasa por que se impliquen los jóvenes en la Junta, aquellos que tengan inquietudes y ganas de trabajar por Las Turbas tienen cabida y estaremos encantados de contar con ellos. Queda todavía mucho trabajo por hacer, qué duda cabe, pero hemos visto en los últimos años, ya desde que estaba la Junta Regidora anterior, que la Turba va tomando conciencia de su papel, las relaciones con la Hermandades y la JdC son buenas y lo que esperamos es que, con su ayuda y con nuestro esfuerzo, la procesión Camino del Calvario cada vez sea mejor, hasta poder llegar a mi utopía de que podamos salir sin que haga falta seguridad para empujar. Ojalá se cumpla.
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Celebración del XXV Aniversario de la Fundación de la Ilustre y Venerable Hermandad de La Negación de San Pedro Por Juan Carlos Muñoz del Olmo Secretario y Hermano Honorífico de la I.V. H. de La Negación de San Pedro Desde aquel ya lejano 7 de marzo de 1992 en el que se firma el acta constitucional de la Hermandad, hasta el 7 de marzo de 2017 en el que se inicia todo un año de actos para una celebración, han pasado veinticinco años. Cumplir años puede significarnos diversas cosas, diferentes apreciaciones sobre el paso del tiempo y la fugacidad de los momentos que vivimos en el presente, transformados inmediatamente en pasado. Pero cuando lo que cumple años es el sueño que ciertas personas mimaron con ternura para crear una Hermandad, recuperando un paso perdido de la Semana Santa de Cuenca hasta cumplir un cuarto de siglo de la fundación y veintidós años – en esta Semana Santa de 2018 – desfilando por las calles de su ciudad, podemos asegurar sin temor a equivocarnos que estamos doblemente de enhorabuena, a pesar de las reflexiones sobre esa fugacidad del tiempo citada y, por ende, de la vida. Entre los actos para la efeméride organizados para la ocasión no podía faltar la música, ligada a esta hermandad por afecto de muchos hermanos vinculados con la misma. El 10 de marzo de 2017 asistimos, en la Iglesia de San Miguel, a la celebración del XXV Aniversario de la Fundación de la Ilustre y Venerable Hermandad de La Negación de San Pedro mediante un Acto de Hermanamiento con la Banda de Música de Cuenca. Dos horas cargadas de emociones y sentimientos, de acordes y de pasión, de negaciones y de lágrimas. La fundamentación que llevó a esta Cofradía a hermanarse con la Banda de Música de Cuenca es, por una parte, el vínculo que tiene con la ciudad de Cuenca a través de su Ayuntamiento al ser en su origen una Banda de Música Municipal, así como por el carácter gremial con el que se fundó la Hermandad, al estar impulsada en un principio por los Cuerpos de Seguridad
de la Policía Local y Bomberos. Y por otra, el tributo merecido a la Banda de Música de Cuenca, a cada uno de sus integrantes, por su excelente trabajo y complicidad con la Semana Santa de Cuenca en sus diferentes procesiones, contribuyendo con sus acordes a aliviar el peso del bancero. En ese acto de Hermanamiento se interpretaron seis marchas procesionales. La primera fue in memoriam, recordando a Aurelio Cabañas. Por eso, de inicio escuchamos su inédita marcha procesional “Semana Santa en España”. El resto del repertorio lo conformaron las cinco marchas dedicadas a la Hermandad: las cuatro que ya la Cofradía contaba en su haber – “Flevit Amare” (1999) de Pedro José García Hidalgo; “La Negación” (2004) de José Vicente Monedero; “No lo Negaste en la Cruz” (2005) de Manuel Millán de las Heras; y “Banceros de la Negación“ (2011) de Javier Calderón Zamorano, interpretaciones realizadas con la presencia de sus compositores en el acto de hermanamiento – y una quinta marcha que se estrenó ese mismo día, compuesta por Juan Carlos Aguilar, director de la Banda de Música de Cuenca, bajo el título “Arrepentimiento en el Silencio”. Si de música hablamos, una gran aceptación tuvo la interpretación, en la noche blanca del Silencio, del motete compuesto por el Director del Coro del Conservatorio de Cuenca, D. Pedro Pablo Morante, dedicado a la Ilustre y Venerable Hermandad de La Negación de San Pedro, bajo el título “TER ME NEGABIS”, con el excelente recital de los integrantes del Coro del Conservatorio en las escaleras de la Iglesia de San Felipe Neri el Miércoles Santo, al paso del conjunto escultórico que da nombre a la Hermandad. Cabe destacar que tanto la marcha procesional como el motete se escucharon en la tarde del Viernes de Dolores como antesala del Pregón de la Semana Santa de 2017.
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La idea de la Semana Santa como foco de cultura y de valor patrimonial también ha estado muy presente en el XXV aniversario de La Negación. Así esta Hermandad, avanzando en su contribución para enriquecer el patrimonio artísticocultural de la Semana Santa de Cuenca, pero de forma metódica y analizando todos los pormenores, ya sometió ante su Junta General del 10 de mayo de 2014 el futuro proyecto de restauración de las andas y la creación de un grupo de bajorrelieves que irían en las mismas, relacionados con la vida de San Pedro según las Sagradas Escrituras. Aprobado por unanimidad en esa Junta General, también se definieron los ocho motivos de la vida de San Pedro que irían recogidos en los bajorrelieves. Ocho escenas en las que se muestra al hombre como ser de humanidad, ante sus miedos, ante sus dudas, ante sus soledades… y ante su Fe: Pescador de hombres, Jesús camina sobre las aguas (Pedro salvado por Jesús), La Transfiguración de Jesús, Pedro niega a Jesús, Pentecostés, San Pedro Ad Víncula, Crucifixión de Pedro y San Pedro guardián de las puertas del cielo. Estos ocho temas fueron diseñados y posteriormente creados los bajorrelieves libremente bajo el identificado y personal arte de cada uno de los dos artistas encargados de hacerlo: el escultor del conjunto procesional D. Vicente Marín Morte y el escultor cerámico D. Tomás Bux; ambos Hermanos Mayores del año 2016-2017. Cada uno de los dos artistas eligió cua-
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tro de los bajorrelieves, cuyos bocetos fueron ejecutados en el material que consideraron para, posteriormente, ser trabajados en madera por un pantógrafo, quedando un trabajo final de 8 bajorrelieves en madera de cerezo español con medidas de 32 x 17,5 centímetros y finalizados en el taller de Arte Martínez en Horche (Guadalajara). Del 15 de marzo al 7 de abril, en la sala de exposiciones ACUA de la Universidad de Castilla La Mancha – coincidiendo con la exposición que organiza la universidad regional “Objetivo Nazareno 2017” - se llevó a cabo la exposición temporal de bajorrelieves y enseres de la Ilustre y Venerable Hermandad de La Negación de San Pedro, con una gran aceptación. Otro de los estrenos esperados dentro de los actos programados con motivo del XXV Aniversario fue la participación de esta Cofradía, a través de su Asociación Cultural FLEVIT AMARE, en el desfile infantil organizado por la Junta de Cofradías, al igual que lo hará este año. El paso que portan miembros del grupo joven de la Hermandad es obra de Tomas Bux, realizado en barro cocido con tratamiento final en terracota. La obra muestra claramente el estilo buxiano propio del autor, plasmando con acierto el pasaje que desfila en la Noche Blanca del Miércoles Santo. Como cierre y broche de los actos del del XXV Aniversario, destacaremos tres hitos: la bendición del mural fruto del Hermanamiento con la Banda de Música de Cuenca, la
inauguración del jardín Escultor Vicente Marín y pregonar el acontecimiento a nivel nacional a través del cupón diario de la ONCE. El sábado 3 de abril se llevó a cabo, una vez finalizada la junta general ordinaria, la bendición e inauguración del mural conmemorativo del hermanamiento de la Ilustre y Venerable Hermandad de La Negación de San Pedro con la Banda de Música de Cuenca. El mural fue descubierto por Tomás Bux, artista autor de la obra, acompañado de D. Vicente Marín Morte, escultor del paso procesional que da nombre a la Hermandad. El acto de presentación estuvo arropado por autoridades de ámbito local, provincial y regional, así como del ámbito universitario. El mural recoge la imagen del conjunto procesional de La negación de San Pedro al completo, iluminado por el primer plenilunio primaveral; junto a éste y debajo, el director de la banda de música con músicos y diferentes instrumentos. Otro panel de cerámica contiene el escudo de la Hermandad y el escudo de la Banda de Música, que arropan la leyenda que hace alusión al hermanamiento de las dos entidades. Por otro lado, esta Ilustre y Venerable Hermandad quiso rendir tributo al escultor D. Vicente Marín Morte, por lo que se solicitó al Excmo. Ayuntamiento de Cuenca que se le diera el nombre del escultor al Jardín existente junto a la Ronda Oeste de Cuenca, donde podemos deleitarnos con sus escul-
turas de setas, bellotas y piñas decorando el jardín. Desde la Cuaresma de 2018 este espacio verde con esculturas naturistas llevará su nombre. Como cierre de los actos llevados a cabo por la Hermandad durante este año de celebraciones, el cupón diario de la ONCE del 27 de marzo de 2018, vísperas del Miércoles Santo, pregonará a nivel nacional el XXV ANIVERSARIO DE LA FUNDACIÓN DE LA ILUSTRE Y VENERABLE HERMANDAD DE LA NEGACIÓN DE SAN PEDRO. Tendremos el honor y el orgullo de representar a Cuenca, ciudad Patrimonio de la Humanidad y a su Semana Santa declarada de Interés Turístico Internacional, con la imagen de nuestro paso al abrigo de la S.I Catedral Basílica; arropando a Pedro como piedra donde se edificó la Iglesia. Con esta celebración, esta Hermandad reconoce, desde sus sentimientos más íntimos, el esfuerzo de los conquenses, hombres y mujeres, que de una manera anónima y callada a través de sus respectivas entidades han contribuido a ensalzar una Semana Santa declarada de Interés Turístico Internacional en una Ciudad Patrimonio de la Humanidad como es Cuenca. Para este solemne acontecimiento, Tomás Bux nos deleitó con un cartel que pregona el XXV Aniversario de la Fundación de esta Ilustre y Venerable Hermandad, del cual hay una tirada limitada de serigrafías para su venta a disposición de los nazarenos conquenses.
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Cartel: Julia Romero
El Futuro de la Semana Santa
Procesión Infantil 2017
El 18 de marzo de 2017, en una radiante mañana que prologaba la inminente primavera, Cuenca vivió una extraordinaria jornada nazarena con una nueva edición de la Procesión Infantil, organizada por la Junta de Cofradías y por la Asociación de Mujeres Cofrades a través de la Escuela Nazarena. Tras la lectura del Pregón Infantil a cargo de su autora, Carlota Caballero, a las 11:00 horas y con una exquisita puntualidad, partía de la Parroquia de El Salvador, abarrotada como si de una de las procesiones oficiales de la Semana Santa se tratara, el cortejo procesional compuesto por 17 “pasetes” que, como en años anteriores, abría la Banda de la Junta de Cofradías y en el que no faltaron ni una representación de pequeños turbos ni el Delegado Episcopal de la Junta de Cofradías, que cerraba el desfile procesional. Para este año, y por primera vez en este evento, se unió la Escolanía de la Soledad de San Agustín cantando en la Plaza de Santo Domingo al paso de las imágenes.
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Diecisiete “pasetes” réplicas de las tallas que desfilan durante la Pasión conquense. Una imaginería a pequeña escala que incluye desde la clásica reconversión de muñecas en vírgenes hasta la contribución de maestros artesanos como Tomás Bux. Largas filas de niños desfilaron, con sus crucecillas, tras los guiones de las hermandades, esperando a que les llegase el turno para ejercer los diferentes puestos y cargos que se dan en las procesiones de Cuenca: banceros, capataz de banceros, porta-insignias, hermanos mayores,… viviendo durante todo el recorrido momentos entrañables y de mucha emoción. Símbolo un año más del futuro de la Semana Santa de Cuenca, la Procesión Infantil ha contribuido a hacer más corta la espera hasta la Semana de Pasión pero, sobre todo, a mostrar que la Semana Santa de Cuenca tiene relevo generacional y que la ilusión con que la viven los niños es ejemplo que cada año se renueva para los adultos.
Paula Escudero Robles
Celia Molinero Royuela
Me encantó ser bancera de la Borriquilla y estar con un montón de amigos más y no sólo por ver niños de mi edad, sino por ver niños de tres años disfrutando en la fila del medio y llevando el pequeño guión. Cuando me levanté ese día estaba muy nerviosa, pero cuando empezamos a desfilar se me pasaron los nervios. Espero que no llueva este año y pueda disfrutar tanto como el año pasado.
Tengo 9 años, en la procesión infantil me lo pasé genial, hice muchos amigos-as. Creo qué es la mejor manera de que los niños podamos participar en la semana santa haciendo cosas que solo hacen los mayores, ser banceros y banceras. Espero repetir este año con San Juan Bautista y que vengáis todos a vernos. ¡Y que no falten las chuches!
Mauro Rubio Fuentes
José Vicente Real Cañas
Desde el momento en que me levanté, sentí que iba a ser un día especial, no era la primera vez que salía en la procesión infantil con mi Jesús de Medinaceli. Cuando llegué a la iglesia de El Salvador, me sorprendió que hubiera tantos niños conocidos. Todos estaban emocionados con la procesión. Lo mejor de todo fue la devoción que sentimos todos y el alboroto que se produjo al finalizar la procesión. Espero poder estar a altura cuando me toque llevar la imagen un Martes Santo, dentro de unos años.
Para mí, la Semana Santa es una manifestación religiosa que vivo con mucha pasión y devoción. Creo que es lo más importante que tiene nuestra ciudad y así me lo han transmitido mi abuelo y mis padres. Vengo disfrutando de la procesión infantil dos años seguidos, de la cual me siento muy orgulloso. Cuando voy debajo de las andas me vienen muchas cosas a la mente, para mí es una forma de poder sentir lo que sienten los adultos. Todos tenemos que trabajar para que se siga fomentando.
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El Futuro de la Semana Santa
Nacho Monleón Hortelano
Carlos Redondo Cano
Llevaba muchos años diciéndole a mi padre que cuánto me faltaba para ser bancero, y el día que llevé el “Beso del Judas” fue el día más alegre de mi vida. Cuando estábamos subiendo al Salvador me sentí muy afortunado, iba a llevar “El Beso”. Tenía muchos nervios y miedo a que se nos cayera. Al llevar el paso me gustaba cerrar los ojos y sentir que ya era bancero. Un momento que nunca olvidaré fue cuando bailamos el Beso de Judas con el Huerto de San Antón.
Soy hermano del Ecce Homo de San Miguel. La procesión infantil del año pasado me gustó mucho porque salí en ella. Fui de bancero junto a mi amigo Pablo, y colocado por mi capataz en el banzo izquierdo de puntal de los grandes como suele ir mi tío con los mayores. Lo pasé muy bien aunque también termine cansado al final de la procesión. Espero poder volver participar.
Carmen Page Polo
Natalia Monteagudo López
A mí me gusta la procesión infantil, porque así puedo aprender a sacar el paso y a la vez puedo sentir lo mismo que sienten los banceros sacando La Negación de San Pedro. Para mí fué un orgullo poder ser bancera de mi paso.
Una emoción enorme es lo que sentí cuando coloqué mi hombro bajo el banzo del pequeño gran paso de nuestra Cantera Nazarena. Por fin vi cumplido mi sueño de ser bancera. Lo había deseado desde que era chiquitina, y fue estupendo pensar que yo también lo estaba siendo… Gracias a la Cantera Nazarena de mi hermandad –Nuestro Padre Jesús Orando en el Huerto (de San Antón) y a todas las personas que nos ayudan a que los jóvenes cofrades podamos cumplir nuestros sueños nazarenos…
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Alba Millas Valía
Joaquín Álvarez Carretero
Me gusta mucho salir en la procesión para los niños. Salgo con el Amarrao, que es el paso de mis papás y mis tíos. Lo que más me gusta es dar con la cruz en el suelo y desfilar con otros niños. Cuando termina la Procesión nos dan chuches, patatas y lo pasamos muy bien todos. Cuando sea mayor, voy a ser bancera y en vez de una cruz llevaré una horquilla.
Soy de la Hermamndad del Jesús del Puente y de muchas más, tengo 8 años y soy de Cuenca. Cuando veo a mi padre que saca el paso me da mucha envidia y por otro lado mucha alegría; me enteré que el Jesús del Puente iba a participar en el desfile infantil y pensé: ¡yo quiero salir ahi!. Se lo dije a mi madre y me preparó la túnica y con otros niños de repente me ví debajo de las andas del paso donde salgo año tras año, Me sentí muy contento y me sentia como los mayores.
David Hevia La Orden
Alba García Moya
El día de la procesión me pongo muy nervioso porque no se con que hermandad salir. Siempre subo con todas las túnicas y decido en el último momento. La procesión no es como las de Semana Santa porque todo es más pequeño, aunque los pasos pesan igual que los de verdad, pero así puedo ser bancero
Hola me llamo Alba García, tengo 10 años y soy hermana de San Juan Evangelista. Para mí la Procesión Infantil se ha convertido en otro momento especial del año, donde junto a mis hermanos, primos y amigos desfilo portando nuestro paso. Es una experiencia llena de emoción, ya que nos sentimos orgullosos y tratamos de hacerlo lo mejor posible, porque cada año viene más gente a vernos, así que también tenemos una gran responsabilidad. Os invito a todos a participar!
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El Futuro de la Semana Santa
Marta Lucena
Paula Martínez Domingo
Fue un honor que me eligieran como capataz para el paso de la procesión infantil de mi hermandad, ya que vivo con mucha pasión la Semana Santa. Al igual que participar en todas las actividades que se organizan en la Exaltación.
Hola, soy Paula, tengo 9 años y soy del Cristo de la Agonía. Me hizo mucha ilusión salir en la Procesión Infantil porque los protagonistas éramos nosotros y porque podía ser bancera del paso, además pude ser capataz y llevar el guión. Para mí fue un día muy especial.
Álvaro Villalba Soria
Alejandra Torrero López
Tengo 6 años y soy hermano del Descendimiento. Mi experiencia en la procesión infantil es muy buena porque salen muchos niños y hago muchos amigos. Me gusta ser bancero y de mayor me encantaría sacar mi paso en procesión como hace mi papá. También me gusta la banda de tambores y cornetas y ver salir las procesiones de sus iglesias.
La procesión infantil fue súper divertida. Había mucha gente en la entrada de la iglesia de El Salvador. Yo estaba un poco nerviosa porque era la primera vez que iba a hacer de bancera, y aunque terminé un poco cansada me lo pasé muy bien. La experiencia resultó gratificante y espero poder repetirla este año otra vez. Desde aquí animo a todos los niños a que participen, no sólo en la procesión, sino también en las actividades que organiza la Escuela Nazarena; se lo pasarán genial.
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Jueves Santo y Viernes Santo abiertos ininterrumpidamente
Fotografía: Javier Fernández Pardo
Investigación
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Por Javier Fernández Pardo Este año los conquenses podrán acompañar nuevamente a Nuestra Señora de los Dolores en la víspera de la Resurrección del Señor. La Hermandad de “Nuestra Señora de los Dolores y las Santas Marías” partirá de la iglesia parroquial de San Esteban, subiendo por la Puerta de Valencia, calle del Peso y Alfonso VIII, hasta llegar a la Catedral, donde se celebrará la Vigilia Pascual. Así se recupera la procesión penitencial del Sábado Santo que se organizó en el siglo pasado. Además del significado de la procesión, el itinerario también tiene sus antecedentes en el desfile anterior, como veremos a continuación. El año de 1956 es la primera vez que se organiza en Cuenca una procesión para el Sábado Santo, con la intención de acompañar a la Virgen María en su dolor ante la pérdida de su hijo. En este año, y por primera vez, se ha organizado para este día una solemne procesión de penitencia, a la que podrán asistir todos los conquenses. A las siete de la tarde saldrá del Santuario de la Santísima Virgen de la Luz hasta la ermita de Nuestra Señora de las Angustias, por el trayecto más poético y original. Durante el recorrido será rezado un solemne VIA CRUCIS, rindiendo de esta forma un homenaje a la Madre del Eterno Dolor. A este acto queda invitado todo el vecindario, que se habrá de sumar, sin duda alguna, a que constituya una verdadera manifestación de la fe católica de Cuenca y un desbordamiento del amor que sentimos ante la Pasión del Señor y los tormentos de su Augusta Madre. (Programa de la Semana Santa de Cuenca 1956). Es curioso como en los programas de Semana Santa de 1956 y 1957, se anunciaba una procesión que discurría por la hoz del Júcar, partiendo de la iglesia de la Virgen de la Luz hacia el santuario de las Angustias,
cuyo itinerario no realizaría hasta dos años después. En 1956 y 1957, la procesión partió de la Catedral, bajando hasta la Puerta de Valencia, y retornando por las Casas colgadas al templo de origen. Por tanto, durante los dos primeros años la procesión se realizó por la hoz del Huécar y no por la del Júcar, como podemos leer en las crónicas del diario “La Ofensiva”. En 1958 la procesión sí que tuvo lugar desde la Virgen de la Luz a las Angustias, y desde el año siguiente hasta 1964, último año en que se realizó, discurrió desde la iglesia de San Esteban hasta la Catedral, como se realizará ahora, pero ascendiendo entonces por las Casas Colgadas. En procesión de penitencia que discurría por Cuenca el Sábado Santo, según las crónicas, estaba formada exclusivamente por mujeres, pero no fue así todos los años. En 1957 el diario “La Ofensiva” destaca la participación masculina respecto al año anterior, mientras que en el año 1958 describe una multitud de fieles, concretando que en su mayor parte eran mujeres. Las crónicas del año 1960 a 1964 especifican que el cortejo solo lo integraban señoras. Respecto a los pasos que desfilaban, es nuevamente en las noticias de “La Ofensiva” donde encontramos mayores referencias. Así, sabemos que la Cruz Desnuda desfiló en 1956, 1957, 1959 y 1960, y desconocemos si en 1961, ya que a pesar de estar así anunciada en el citado diario, no contamos con la crónica posterior, lo que nos hace dudar dados los antecedentes. En “La Ofensiva” del Sábado Santo de 1957, se anunciaba la procesión de esa tarde con la “Dolorosa” de Pedro de Mena, la cual no aparece citada en la crónica del día siguiente que dice así: El único “paso” que en dicha procesión desfiló fue el de la Cruz Desnuda. El primer año desfiló el actual paso de la “Cruz Desnuda”, mientras que los demás sacaron una cruz más pequeña, la cual permitía pasar mejor por el portillo de las Casas Colgadas.
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Investigación
En 1958 no se hace referencia alguna a los pasos. De lo que sí da constancia el citado diario, es de la presencia de la Dolorosa de Mena en 1956. Así se podía leer el 1 de abril: A las ocho de la noche del Sábado Santo salió la Procesión del Silencio de este día. Partió de la S. I. C. B. hasta la Puerta de Valencia, desde donde, por la Hoz del Húecar, ascendieron hasta le portillo de las Casas Colgadas, que pos un sistema de focos eléctricos lanzaban dardos de luz sobre la hoz. Por medio de altavoces se retrasmitió música sacra al paso de la procesión por tan sobrecogedor escenario. El desfile, formado íntegramente por mujeres en número de cuatro mil, llevaba dos “pasos”: el de la “Cruz desnuda”, portado por banceros de dicha hermandad, y la “Dolorosa”, notable escultura de Mena. Sobre las nueve y media se reintegró la procesión a la Catedral. Numerosísimas personas presenciaron este desfile procesional, único en su género por su recorrido y por su extraordinario carácter penitencial. (“La Ofensiva” 1 de abril de 1956).
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En dicha ocasión, Nuestra Señora de los Dolores desfiló sobre las andas del “Cristo del Amparo”, y desconocemos el motivo por el que no volvió a salir en procesión, ya que las actas más antiguas que se conservan de la Hermandad de la “Cruz Desnuda de Jerusalén” son de 1969, y en las actas capitulares nada aparece reflejado. En los años 1962, 1963 y 1964 no desfiló ningún paso, un seminarista portó una cruz procesional. Esta procesión figura en los programas de Semana Santa desde 1956 a 1965. Desconocemos las causas, pero el último año que estaba programada se suspendió, así aparece reflejado en el “Diario de Cuenca” del Domingo de Ramos, 11 de abril de 1965: SÁBADO SANTO SUSPENDIDA. La nueva procesión basa su iconografía en la realizada en el s. XX, puesto que también procesionará una imagen de Nuestra Señora de los Dolores, como lo hizo en 1956, en este caso acompañada de María Magdalena y María Salome. El nuevo paso es obra del imaginero cordobés Francisco Javier López del Espino.
Fotografía: Julián Sáiz Árias
Entre las numerosas obras de arte que custodia la Catedral de Cuenca, podemos admirar la imagen de Nuestra Señora de los Dolores que desfiló el Sábado Santo de 1956, realizada en el s. XVII por Pedro de Mena. Esta obra se encuentra en un magnífico retablo dorado que ocupa toda la pared del fondo de la sacristía mayor, el cuál fue concluido por Martín de Aldehuela en 1764 y dorado por Juan Manuel Melero. La imagen era propiedad de don Juan Domingo Castagnola Spínola, Señor de la Villa de Moncalvillo, formó parte de la dote de su esposa doña Ana de Corcuera. Juan Domingo fallece el día 25 de septiembre de 1718 a las 3 de la tarde, legando sus bienes a los niños expósitos. En su testamento dejó al cabildo de la catedral de Cuenca como uno de sus testamentarios, protector de la memoria de los niños expósitos, y patrono de la administración, el señorío y la jurisdicción de la villa. El cabildo nombró al canónigo don Fernando de la Encina como su representante para que se cumpliera el testamento, y como protector de la fundación de niños expósitos.
La talla de la Dolorosa, según el testamento, debía de colocarse en la capilla del colegio de niños expósitos, el cual se fundaría en las casas que Castagnola había dejado en Moncalvillo. Una vez realizada la capilla debían trasladarse a ella sus restos, así como los de su padre y su hijo, los cuales descasaban en la iglesia parroquial de la villa. Hubo problemas y no se permitió trasladar los cuerpos, y además, el sitio destinado para capilla era demasiado pequeño, por lo que se decidió trasladar la imagen a Cuenca. La “Dolorosa” llegó a la Catedral en 1729 y, según acordó el cabildo el 8 de junio, fue colocada en la sacristía. Fuentes documentales y Bibliografía: · Archivo de la Catedral de Cuenca. · BERMEJO DÍEZ, Jesús. La Catedral de Cuenca. Cuenca: Caja de Ahorros Provincial de Cuenca, 1977. · DOMÍNGUEZ SUAY, Eduardo. Historia de la Venerable Hermandad de la Cruz Desnuda de Jerusalén de Cuenca. Cuenca: Diputación Provincial de Cuenca, 2016. · La Ofensiva. 1956-1962. · Diario Cuenca. 1963-1965. · Programas de Semana Santa 1956-1965.
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Investigación
Por Enrique Valero Moscardó Lic. Humanidades e Historia Textos: El Día de Cuenca, La Opinión, La Voz de Cuenca, El Centro, Rufino Morón y E. Valero. Colaboración: Biblioteca Fermín Caballero de Cuenca, Hemeroteca Nacional de España, ABC, Archivo Diocesano de Cuenca, Vble. Hdad. Cristo de la Agonía, Vble. Hdad. Ntra. Sra. de las Angustias, José Miguel Carretero Escribano, Antonio Abarca Contreras, Antonio Pérez Valero, José Aguilar Torralba, Jose A. Carretero Cadenas y Junta de Cofradías de Cuenca.
A mediados de los “ felices” años veinte del siglo pasado, la Semana Santa de Cuenca continuaba celebrándose conforme a sus antiguos cánones, y tal como los conquenses la habían mejorado en los umbrales del mencionado siglo. Desde entonces, pocos cambios habían sucedido en el trascurrir procesional, todo fue adaptándose al devenir de los ciclos religiosos cuaresmales. Sin embargo, en 1925, se inició otra nueva etapa creadora, fue el principio de una segunda fase de la preguerra, cambios que traerían sucesivas mejoras. Aquellas innovaciones serían claves para configurar, no sólo la organización, sino también a las hermandades, los pasos titulares y las costumbres. En 1925 la inquietud dio paso a la participación y se modificaron recorridos, se tallaron nuevas imágenes y hasta el Ayuntamiento encargó el primer cartel a un destacado dibujante. Sin duda, renació el interés de aquellos conquenses por volver a inventar, por hacer más entrañable, carismática y grande su Semana Santa.
Cuenca, la ciudad de la Serranía, la de los riscos abruptos que caen al río, la de los “viejos” tiempos.
La impresionante y artística talla del Ecce-Homo de San Gil desaparecida durante la Guerra. (foto: Col. E.Valero)
Barrio e iglesia de San Miguel de Cuenca en 1925. (Foto: La Esfera)
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Investigación
Ciudad de Cuenca, febrero de 1925 Aquel año, precisamente, no había comenzado muy feliz en Cuenca. A la paralización de todas las obras públicas en la ciudad se sumaron las de la provincia: carreteras, calles, alumbrados, fuentes, parques, Casa de Correos, y muchos más proyectos (Hospital, Plaza de Toros, Plaza de Abastos, Grupo escolar, etc.); además, la gran crisis que el sector maderero estaba soportando requería soluciones. En la prensa todas las voces pedían a las autoridades la reanudación de los trabajos y las construcciones, la urgente modernización de la ciudad. La situación fue arreglándose, y con ello llegaron los preparativos de aquella Semana Santa. Pero, como siempre, dejemos hablar a los verdaderos protagonistas, sin confinar sus palabras a pie de página, ni alterar, de motu proprio, el sentido que aquellas tuvieron.
Las Procesiones de Semana Santa Manuel Cano 1 “La decisión de los Caballeros del Santo Sepulcro, regidores de la más bella y emocional procesión conquense, ha sido la de no ampliar el recorrido y no pasar por las calles de Carretería, lo cual sería un digno broche a las cuatro celebradas en los anteriores días, so pena de serles abonadas 300 pesetas, no sabemos a título de qué ni porqué regla de tres autorizadas. Por lo visto, el hecho draconiano y vergonzoso se ha consumado ya en años anteriores, sin que haya habido autoridad que lo castigue, que impida el percibo de esas monedas que parecen acusar de tráfico con cosa tan santa y sagrada con la imagen del Dios de Israel, del divino Redentor. ¿Quién lo autorizó? ¿Con qué fin y con qué poderes?... Nosotros comprendemos que los Caballeros del Santo Sepulcro, ante los plausibles deseos de los vecinos de la parte baja de Cuenca de que la <<Procesión del Entierro>> desfile por Carretería, opusieran consideraciones que estimaríamos justas y que fueron siempre alegadas, dado lo penoso de la larga carrera a seguir el que en ella una veintena de angelicales criaturas llevando los atributos de la Pasión; el que es presidida por todas las autoridades, el que en ella forman nazarenos de todas las hermandades, muchos de los cuales no han podido descansar de las procesiones desde la mañana de ese mismo día... Todo eso lo comprendemos, nos convence, aun siendo los primeros en lamentar el que no brille el esplendor de la procesión por las calles de la parte baja. Pero lo otro no, y mil veces no, lo otro es algo que subleva y arrebata, porque ni el cansancio de esas criaturas, ni el de las autoridades, ni el de los nazarenos, puede comprarse ni con 300, ni con trescientas mil, ni con todas las pesetas de todos los bancos del mundo. Porque los Caballeros del Santo Sepulcro no pueden estar necesitados de ellas para dar a la procesión toda la brillantez posible; porque han debido suponer que, al divulgarse esta noticia, habían de alzarse en contra suya miles de corazones conquenses que, si reconocen las justas razones, no pasan, no pueden pasar en silencio...
Obras paralizadas de la Casa de Correos de Cuenca en 1925, al fondo el cerro del Socorro con su antigua ermita todavía en pie. (Archivo Telefónica. 1925)
La Procesión del Entierro (La Voz de Cuenca) Para que la Procesión del Santo Entierro, el día de Viernes Santo, pueda bajar por Carretería, de acuerdo con el sentir general y para dar el esplendor que merece, aumentando de día en día nuestras procesiones de Semana Santa, fue preciso solventar de antemano la cuestión económica que a ello se oponía y como este asunto lo dejaron resuelto de su pecunio particular los señores que a continuación se exponen, damos un aplauso sincero a todos los donantes que así saben levantar su patria chica y uno afectuosísimo a D. Felipe Moreno Serna y D. Roberto Martínez Abad, que arrostrando las molestias que ello lleva consigo, hicieron la colecta necesaria a tan elevados fines.
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Caballeros de la Soledad y del Santo Sepulcro en una foto de la época. Foto: Col. E. Valero
La Puerta de Valencia con su antigua y desaparecida casa junto al puente. (Mundo Gráfico. 1925)
Lista de donantes: Don Federico Viejobueno, 10 pesetas; don Luis Bonilla, 10; don Julio León Benita, 10; don Felipe Moreno Serna, 10; don Jesús Merchante, 10; don Lorenzo Redondo, 10; don Enrique Rubio, 10; don Antonio Guaita, 7,60; don Ángel Ballesteros, 5; don Emilio Santamaría, 5; don Virgilio Pontones, 5; Vda. de Celedonio León, 5; don Francisco León, 5; señora Matilde García Burgos, 5; don Leovigildo pontones, 5; doña Martina Gimeno, 5; don José Fernández, 5; Vda. de Blasco, 5; don Antonio López, 5; don Emilio López Fontana, 5; don Gonzalo Olmeda, 5; don Federico Picazo, 5; don José Albalate, 5; don Pedro Montero, 5; don David Ortega, 5; don Roberto Martínez, 5; don Federico Saiz, 5; don Francisco Mota, 5; don José Simarro, 5; don Constantino Chamón, 3; don Tomás Peralta, 3; don Emeterio Jordán, 3; uno que no es cofrade, 3; don León Lorente, 3; don Salvador Pardo, 3; don Senén Cardona, 3; Vda. de Merchante, 3; don Juan Martínez, 3; don Manuel del Mazo, 3; don Herminio Monedero, 3; don Antonio M. Sarmiento, 2; don Francisco Lesbegris, 2; Vda. de Camilo López, 2; don Dionisio Sariñana, 2; don Enrique O’Kelly, 2; don Manuel Rodríguez, 2; don Federico Martínez, 2; don Santiago Redondo, 2; don Juan José Martínez, 2; don Pedro Barambio, 2; Vda. de José Aguirre, 2; Motos y Diaz, 2; don Jaime Marín, 2; don Daniel García, 2; don Rufino M. Garay, 2; don Félix Navarro, 2; don Cecilio Lucas, 2; don Elpidio Olmedilla, 2; don Francisco Meler, 2; Vda. de Ángel Aparicio, 2; don Enrique Monjas, 2; don Andrés Lozano, 2; don Juan Lloch, 2; don Emilio Pinos, 2; Un señor, 1,50; don Genaro Álvarez, 1,50; don Calixto Benedicto, 1,50; Soria (sastre) 1,50; una señora, 1; don Gregorio Guerrero, 1; don Francisco Pozuelo, 1; don Trinidad Muñoz, 1; Un señor, 1; don Mariano Delgado, 1; don Juan M. Fernández Zúñiga, 1; don Lorenzo Patiño, 1; Un señor, 1; Un señor, 1; don Antonio Badía, 1; don Juan Timón, 1; Un señor, 1; don Ramón Domínguez, 1; don Daniel Rubio, 1; don Pedro Alegría, 1; don Pedro Carretero, 1, don Andrés Tarín, 1; don Baldomero López, 1; don Felipe Saiz, 1; don Manuel Lozano, 1; don Niceto Collado Peine, 1; don Arturo Iglesias, 1; don M.N., 1; don Leoncio Baños, 1; don Heraclio Martínez, 1; Sra. Vda. de Chavarri, 1; don Eleuterio Hontecillas, 0,60; doña Nemesia Fuero, 0,50; don Epifanio Pérez, 0,50; don Anselmo Pérez, 0,50; Hijos de Cañas, 0,50; Una señora, 0,30; doña María Saiz, 0,30; doña María Mora, 0,25; Total: 300,05.
Las 300,05 pesetas recaudadas, han sido entregadas al depositario del capítulo de Caballeros de la Soledad y Santo Sepulcro D. Constancio Bermejo.
Orden y… Orden 2 Estamos, como todos los años al llegar esta época, intrigados por si la procesión del Santo Entierro ha de bajar o no por Carretería; y sobre este asunto se suscitan las más enconadas disputas y se discute con gran calor por algunos apasionados, sin parar mientes en que por lo que tiene este acto de representativo, no debe ser objeto de apasionamientos, sino más bien debe inspirar el buen sentido y el deseo unánime de que la procesión resulte de inusitada esplendidez.
Por tratarse de una ceremonia religiosa en que el orden y el respeto deben extremarse, creemos muy conveniente una reunión de autoridades con los Hermanos Mayores de todas las Hermandades, de donde saliera acordado el itinerario y otros detalles. En primer lugar debe prohibirse que los nazarenos vayan vestidos por las calles antes ni después de la procesión: en Sevilla, en Lorca, en Murcia y otros lugares se visten y desnudan en la Sacristía o en otras habitaciones de la misma iglesia, para evitar el efecto poco edificante que produce en Cuenca la presencia de hermanos enmascarados en cafés y tabernas. Asimismo debe prohibirse en absoluto que haya tabernas abiertas en esos días, sobre todo en las calles por las que han de pasar las procesiones, entendiéndose por abiertas las que estando entornadas dejan paso franco a cuantos hermanos quieren pasar a hacer libaciones alcohólicas. Los hermanos mayores deben procurar que los banceros lleven una marcha uniforme, de tal manera que descansando lo necesario para no fatigarse, eviten que se hagan interminables las procesiones por Carretería, mientras que por otras calles van excesivamente deprisa. En cuanto a que baje por Carretería la del Entierro, son muy atendibles las razones que se aducen en pro y en contra; pues si bien es cierto que por ser la última están ya muy cansados los hermanos y hay muchos niños y niñas para quienes es demasiado larga esa carrera, también es muy natural que los vecinos de la parte baja quieran ver la procesión por su barrio, por lo que opinamos que se hiciera lo que con la del Corazón de Jesús, que turnara un año por cada lado y no se haría tan pesada. De cualquier forma que lo solucionen, es preciso que cuando llegue el momento esté todo discutido y previsto para evitar como otras veces escenas desagradables en plena procesión, que dicen muy poco a favor de un pueblo y mucho menos de los que se precian de ser Hermanos de Jesús.
30 de Marzo “Los Caballeros del Santo Sepulcro han tomado el acuerdo de que todos los años la más bonita de las procesiones de nuestra Semana Santa, desfile y luzca por Carretería” 3.
1. La Voz de Cuenca. 23/3/1925 2. (El Centro, nº 451. Cuenca, 28 de marzo de 1925) 3. L a Voz de Cuenca. 30/03/1925.
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Investigación
Rufino Morón en la época de la donación. (Hdad.Cristo de la Agonía.Cuenca)
Primera fotografía conocida del Cristo de la Agonía tallada por Marqués en 1925. (Martirologio conquense)
El Cristo de la Agonía / Cristo de los Morones / Cristo de Limpias. “D. Rufino Morón Alonso, presbítero, Sacristán Mayor de la S.I.C.B. y cofrade de esta Hermandad desde 1865, manifiesta: …que desde 1902, toma parte esta Venerable Hermandad en la procesión que se titula “El Calvario”, y en la cual es representada por una imagen del Santísimo Cristo, tallada en marfil, y que en relación con las demás imágenes de la expresada procesión resultaba pequeña, al exponente venía acariciándole en su mente, desde hace algunos años, la idea de regalar otra representación de tamaño natural para figurar en susodicha procesión. Asistido del señor para tamaña empresa, se decidió en 7 de noviembre último, a encargar la preciosa imagen del Crucificado en los talleres de D. Tomás Marqués Casola de Barcelona, quien interpretando fielmente los deseos del que suscribe, ha tallado un preciosísimo Santo Cristo, imitación del milagroso de Limpias4 (Cantabria), quedando altamente satisfechos todos mis queridos compañeros que formamos la Cofradía, 4. Crónica de un milagro. http://www.xn--revistaaocero-pkb.com/secciones/espiritualidad-creencias/enigma-del-cristo-limpias 30 de marzo de 1919, Limpias (Cantabria). Durante la ceremonia de la misa: «…varias niñas, mujeres y hombres, no de los píos, aseguraban que el Santísimo Cristo de la Agonía abría y cerraba los ojos y dirigía miradas a una y otra parte, y que sudaba copiosamente por el cuello y el pecho (…) Juran y perjuran, hombres de toda clase, que lo han visto, y ante la Sagrada Hostia lo jurarían igualmente». Días después, y cuando la noticia ya ha sido difundida a los cuatro vientos, nuevos testimonios aseguran que el prodigio ha vuelto a repetirse. «atestiguan que vieron el movimiento de ojos y también de labios del Santísimo Cristo». «Por Limpias han pasado reyes, príncipes, infantes, magnates, obispos, sacerdotes, religiosos, aristócratas, catedráticos, abogados, médicos, militares, ingenieros y, en una palabra, gentes de todas las clases sociales y de todas las provincias de España y aún algunas, no pocas, de naciones extranjeras. Otro día, comenzó a notarse el movimiento de ojos de derecha a izquierda, de arriba abajo y también fijando la vista en el pueblo. Se ha notado por muchos el movimiento de la boca, el notable cambio de expresión en el rostro y hace diez días que ven sangre que sale de la boca y la cabeza…»; ahora los «incrédu-
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Cristo de Limpias en una postal de mediados del siglo XX.
habiendo sido la admiración de todos cuantos propios y extraños le han contemplado. Por último, es mi deseo legar dicha imagen nueva a perpetuidad a la Venerable Hermandad, mientras esta exista….
En las próximas Fiestas Sería muy conveniente que, para el mayor orden y esplendor de nuestras procesiones, se montase el servicio de vigilancia en sitios estratégicos, para evitar aglomeraciones, deserciones de las filas, apertura de tabernas por donde pasa la procesión, y esas escandalosas correrías con los pasos. No es lo mejor hacer mucho, sino hacerlo bien. Y bien debemos procurar que se hagan unas fiestas que honran a Cuenca. Las autoridades tienen la palabra.5 La Corporación municipal ha aprobado pagar 125 pesetas al señor Rafael Pérez Compans, para hacer la propaganda y mil programas de nuestra Semana Santa. En las tarjetas dicho autor realizará un cartel alusivo y el orden de procesiones6 . los de poca fe»…, y los testigos de las más diversas clases sociales acreditan con sus nombres, apellidos y profesión los supuestos prodigios que aseguran haber presenciado. Decenas de ensayos intentaron esclarecer las interrogantes que planteaba el fenómeno. ¿Es posible que una estatua de madera mueva sus ojos? Inicialmente los escépticos barajaron la posibilidad de que un sistema mecánico, oculto dentro de la escultura, generara el movimiento de los ojos. De hecho, en las primeras semanas tuvo que intervenir una comisión integrada por un escultor, un profesor de ciencias y un religioso que examinaron la imagen para descartar esta sospecha. 5. El Centro. Prensa local. 6. E l dibujo-cartel fue impreso a todo color en los talleres Ruiz de Lara de Cuenca. Representaba a una mujer serrana con el Cristo de la Luz al fondo. Hasta la fecha sólo se han conservado algunos originales del tipo “tarjetón”, si bien y dada su singularidad, no se descarta que el cartel se hiciera a un mayor tamaño, de hecho fue reutilizado para anunciar otras Semana Santas posteriores. En el reverso se hallaba el orden de las procesiones o también la publicidad de alguna empresa colaboradora. Es, sin duda, el primer cartel conocido de encargo, anterior al de D. Emilio de 1941.
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Investigación
Miércoles Santo. Procesión del Silencio Parte esta procesión de la parroquia de San Esteban, a las ocho de la noche para terminar a las doce. Recorre el siguiente itinerario: Mariano Catalina, Calderón de la Barca, Cardenal Payá, Palafox, General Lasso, Andrés de Cabrera, Alfonso VIII, Plaza Mayor, y regresa por las calles de Alfonso VIII, Andres de Cabrera, Peso, Solera, Plaza del Salvador, San Vicente, Alonso de Ojeda y Quince de Julio. Esta procesión está formada por las imágenes de Jesús en el huerto, Beso de Judas, Prendimiento, Ecce Homo, San Pedro, San Juan y la Stma. Virgen.
Jueves Santo. Procesión de Paz y Caridad Sale a las cuatro y media de la tarde de la ermita de San Antonio Abad por las calles de Cardenal payá, Palafox, General Lasso, Andrés de Cabrera, Alfonso VIII, Plaza Mayor, regresando por Alfonso VIII, Andrés de Cabrera, Peso, Solera, Plaza del Salvador, San Vicente, Alonso de Ojeda, Quince de Julio, Mariano Catalina, calderón de la Barca y Cardenal Payá, terminando a las diez de la noche. Esta procesión la componen los pasos siguientes: Jesús en el Huerto, Jesús en la Columna, Jesús con la Caña, Ecce-Homo, Jesús con la Cruz, Smo. Cristo de Paz y Caridad, y Ntra. Sra. de la Soledad.
Viernes Santo.
Procesión Camino del Calvario. A las seis de la mañana parte esta procesión de la parroquia del Salvador recorriendo el siguiente itinerario: San Vicente, Alonso de Ojeda, Quince de Julio, Mariano Catalina, Calderón de la Barca, Cardenal Paya, Palafox, General Lasso, Andrés de Cabrera, Alfonso VIII, Plaza Mayor y regresa por Alfonso VIII, Andrés de Cabrera, Peso, Solera, entrando en la precitada iglesia a las nueve y media. Se compone de las imágenes: Jesús con la Cruz, La Verónica, San Juan Evangelista y Soledad.
Procesión En El Calvario. De la iglesia del Salvador y hora de las diez de la mañana sale esta procesión con algunas imágenes y luego se completa con las de San Esteban y recorre las calles de San Vicente, Alonso de Ojeda, Quince de Julio, Mariano Catalina, Calderón de la Barca, Cardenal Payá Palafox, General Lasso, Andrés de Cabrera, Alfonso VIII, Plaza Mayor regresando por Alfonso VIII, Andrés de Cabrera, Peso, Solera, hasta la iglesia del Salvador donde quedan algunas imágenes, continuando la procesión para terminarla en la iglesia de San Esteban a las dos y media. Consta de los pasos siguientes: Crucifixión, Exaltación, Agonía (nuevo este año), Cristo de la Luz, Descendimiento y Ntra. Sra. de las Angustias. Procesión del Santo Entierro. Se compone de dos pasos; un lujoso Sepulcro, donde yace una imagen de Jesús difunto y el otro una cruz con el sudario y puesta en ella sus ojos llorosos y cómo si estuviera en éxtasis una Virgen de la Soledad arrodillada. Después de rezados viacrucis y predicado el sermón del Santo Entierro del Señor y Soledad de María Santísima, parte la procesión cerca de las cinco de la tarde de la iglesia parroquial del Salvador. Abren la marcha <<Heraldos de la Fama>>. Llama poderosamente la atención niñas que lucen trajes apropiados a la época del <<Drama del Calvario>> y asisten las autoridades, recorriendo las calles de Melchor Cano, Santo Domingo, General Lasso, Andrés de Cabrera, Alfonso VIII, Plaza Mayor, pasa a la Santa Iglesia Catedral, y regresa por las calles de Alfonso VIII, Andrés de Cabrera, Peso y Solera, para terminar en la mencionada iglesia parroquial a las siete y media, concluyendo con el canto del solemne Miserere. Para estas procesiones está contratada la Banda Militar del Regimiento Saboya, y la Municipal que, como costumbre, asistirá a todas ellas. Los días primero y segundo de Pascua se celebrarán grandes partidos de <<Fut-bol>> a base de equipos importantes de Madrid.
Días de Semana Santa Son varios los jóvenes de Cuenca que han ingresado en la Hermandad de Ntra. Sra. de la Soledad y Santo Sepulcro, con el fin de contribuir a sufragar el enormísimo gasto que lleva consigo el que tan bonita procesión baje por Carretería.7
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Bendición de un nuevo Paso La nueva imagen del Cristo de la Agonía ha sido bendecida e indulgenciada en la tarde del Domingo de Ramos, por el Ilmo. y Rvdo. Prelado D. Cruz La Plana y Laguna, saldrá en procesión por primera vez el Viernes Santo. Por su parte, la Hermandad ha costeado las tallas de la Santísima Virgen y San Juan Evangelista, que están incorporadas al paso procesional para su inminente desfile. “..escultóricamente nos parece bien proporcionado de formas, destacando en ella la expresión de la cara, dirigiendo la agónica mirada hacia lo alto, y el estudio anatómico del tórax, crispado por la progresiva asfixia de un hombre crucificado; la posición de los brazos, manos y piernas es adecuada y el paño de pureza resulta bastante voluminoso. La Cruz, cilíndrica y leñosa, da sensación de realismo, sin adorno labrado alguno, y el cartel del “Inri” es llamativo por su tamaño. Las demás imágenes del conjunto son dignas, con expresión de gran serenidad en la Virgen y San Juan… son todas tallas completas, bien trabajadas, en particular en los rostros, manos, cabellos y pliegues de túnicas y mantos. Entre sí, bien equilibradas, formando un Paso de buena calidad. 8
Primera sesión ordinaria de la Vble. Hdad. de Ntra. Sra. de las Angustias.
El paso de la Virgen de las Angustias en una curiosa foto de la época (Col. E.Valero)
En la ciudad de Cuenca, a 5 de abril de 1925, reunidos los Hermanos Fundadores de la Venerable Hermandad de Nuestra Señora de las Angustias, cuya imagen se venera en la actualidad en la iglesia de San Andrés Apóstol de esta Ciudad. Se celebró esta primera sesión al objeto de establecer las normas necesarias para la marcha y desarrollo de la precitada Hermandad. Dio principio la sesión, haciendo presente D. Luis Martínez Falero, nieto de D. Sixto Martínez Rozas, la gran satisfacción producida a su familia por el gran número de señores que han formado parte de la Hermandad, acudiendo al llamamiento de un grupo de iniciadores, fervientes devotos de la Virgen, por los cuales se han formado las correspondientes Constituciones, que ha merecido la aprobación de la Autoridad Eclesiástica con fecha del 4 de febrero último. Se acuerda por unanimidad dar un expresivo voto de confianza a los Señores Propietarios de la Imagen. Dada lectura de las Constituciones son aprobadas por unanimidad, acordándose sean impresas lo antes posible. Procediéndose a continuación a la elección de la Junta de Diputación y al nombramiento del Nuncio.9
A JESÚS NAZARENO Ese es, el de la túnica morada que avanza entre las turbas lentamente, el que, si cae, levantan rudamente tirando de la soga al cuello atada. El que trae a sus hombros Cruz pesada de la que pronto morirá pendiente, y corona de espinas en su frente... ¡y ternuras de Dios en su mirada! Ese es Jesús, el dulce Nazareno, el Maestro, candoroso y bueno que arrastran al Calvario a ajusticiar... !Ay pecador, para lavar tu crimen no bastan las torturas que te oprimen! ¿Y lágrimas no tienes que llorar? Imagen de la cara del Jesús del Salvador (foto: antigua tarjeta postal) 7. 23 de marzo (La Voz de Cuenca) 8. Vble. Hdad. del Cristo de la Agonía. El Cristo de los Morones (1925)
Skete para El Centro de Cuenca. 9. Acta número uno. Venerable Hdad. de la Virgen de las Angustias
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Investigación El paso del Cristo de la Agonía desfilando por Carretería en 1925. (Postal conquense de la época)
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La procesión del Santo Entierro entrando a la Plaza Mayor. (La fotografía estereoscópica en Cuenca)
A pesar de la lluvia pertinaz y el intenso frio, han concurrido muchos forasteros, sobre todo de Madrid, ávidos de presenciar nuestras renombradas procesiones, pero el tiempo ha retenido en los pueblos a las gentes que pensaban venir. La Semana Santa se ha celebrado con la solemnidad acostumbrada, asistiendo las bandas de música del regimiento de Saboya y la Municipal. La procesión del Viernes del Santo Entierro, que recorrió Carretería por primera vez, resultó de gran lucimiento, siendo presenciada por un gentío inmenso. Fue presidida por el Prelado, el gobernador civil, el alcalde y el coronel señor Albornoz.
Los oficios divinos del Jueves Santo y Viernes Santo se han celebrado en la Catedral, parroquias y capillas conventuales, con gran asistencia de fieles. La visita a los monumentos, estuvo muy concurrida durante toda la tarde del Jueves Santo, en todos los templos a pesar de estar lloviendo. El nuevo paso que figuró en la procesión de las once, de Viernes Santo, regalo de un sacerdote, original del escultor Marqués de Barcelona, es un Cristo de gran tamaño, reproducción del de Limpias, al que acompañan la Virgen y San Juan. Es preciso para otro año preparar con tiempo la propaganda, principalmente en la Corte, propaganda que ha de proporcionarnos un buen contingente de turistas. Y es preciso, además, que las cofradías se estimulen en ofrecer alguna novedad, pues todo el mundo echa de ver la falta de iniciativas en lo que a las procesiones se refiere. ¿Por qué no se organiza para el próximo venidero año una pequeña tropa de romanos? ¿Por qué no encargan las cofradías la construcción de los pasos a algún escultor de mérito? Precisamente vive entre nosotros un laureado escultor, paisano nuestro, cuyo excelso arte sabrá plasmar en mármol o en madera las admirables escenas de la Pasión. Esto mismo han hecho Huesca, Cartagena y otras poblaciones, celosas de la celebridad de sus procesiones y eso mismo debemos hacer aquí, si queremos conservar el rasgo de las nuestras. Ha sido una Semana Santa demasiado seria. Unos días abrileños, sin sol, sin flores y sin muchachas con mantilla. Procesiones de Castilla lloviendo…frio y meditación. La Voz y El Día de Cuenca 14 de abril 1925
La procesión del Calvario desfilando por Carretería entre la multitud en 1925. (Col. Enrique Valero)
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Fotografía: Enrique Martínez Gil