Hablan las Hermandades
Saludas Entrevistas 12 Al Pregonero Rafael Redondo Moya por Rafael Pérez Caballero
16 Al Cartelista Fernando Zóbel por Rafael Pérez-Madero Fernández
Visiones de la Semana Santa 24 Javier Romero, Águeda Lucas, Diego Ayllón, Saúl García y Reyes Martínez
Opinión 34 Apología del Bancero por Juan Ignacio Cantero de Julián
36 Sentimiento al Nazareno
80 75 Aniversario de la imagen del Stmo. Ecce Homo de San Miguel por la Junta de Diputación de la Hermandad
84 Ntra. Sra. de la Soledad del Puente. 75 años de la llegada de la imagen de Marco Pérez a Cuenca 90 Nuevas andas para las sagradas imágenes de la Hdad. del Bautismo de Ntro. Señor Jesucristo por la Comisión de andas de la Hermandad
92 1616-2016. IV Centenario de la Procesión Camino del Calvario por la Comisión coordinadora del IV Centenario
96 Restauración del Manto de Ntra. Sra. de la Soledad de San Agustín por Berta López
100 30 aniversario del Hermanamiento de la V.H. del Prendimiento con la Asociación Musical “La Concepción” por Pablo Moya Fuero
por Jesús Millán de las Heras
38 Entrevista a Monseñor José María Yanguas por Berta López
42 A la Cruz de Jerusalén por Leonor Culebras
43 ¡Adiós Amigo! ¡Adiós! por Antonio Garrote
44 Solemnidad del Corpus Christi por Gregorio Martínez de las Heras
48 Homenaje a la Banda de Tambores y Cornetas de la Cruzada Eucarística por Alfredo López Pérez Documentación
Comisión de Publicaciones de la Junta de Cofradías de Cuenca Coordinación
Antonio Abarca Contreras Diseño y Maquetación
La Red Creativa Edita
Junta de Cofradías de Semana Santa de Cuenca Ilustración de Portada
Ignacio Blanco Agradecimientos
A las Juntas de Diputación de las Vbles. Hdades. de Semana Santa Imprime
Editorial MIC Depósito Legal: CU-510/2008
54 ¡Hasta luego Lucas! por Pedro Romero Sequí
58 Fotografiar la Semana Santa: La solución de Cuenca por Berta López
64 XIII Congreso Nacional de la Oración del Huerto
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El Futuro de la Semana Santa Investigación
108 La Cofradía de la Vera Cruz a principios del siglo XIX por Julián Recuenco Pérez
112 El Nazareno de José Capuz para Cuenca: Proceso de una adquisición decidida por Luis Martinez Kleiser. De una desaparecida “Piedad” del escultor en el Salto de Villalba al cantor de nuestras bellezas. por José Miguel Carretero Escribano e Israel José Pérez Calleja
143 La Semana Santa de Cuenca en 1911 por Enrique Valero Moscardó
por Rafael Torres
66 Entrevista a José Dominguez González por Rafael Torres
70 Querido Amigo… por Rafael Torres
72 Pregonar Cuenca en verso por Miguel Romero
Queremos dar las gracias a todas las entidades y empresas que aparecen en esta publicación, ya que sin su colaboración hubiera sido prácticamente imposible que este ejemplar de la revista Cuenca Nazarena, verdadero testimonio del sentimiento nazareno conquense, se hubiese podido editar.
Saluda
Presidente de la Junta de Cofradías
Jorge Sánchez Albendea Sin lugar a dudas este 2016 tiene que ser un año importante para Cuenca. Diferentes efemérides nos colocarán ante una oportunidad única para proyectarnos y darnos a conocer. Y por esas casualidades que guarda el destino, la Semana Santa de Cuenca ha querido sumarse. Conmemoramos el cuatrocientos aniversario de la Procesión Camino del Calvario y el setenta y cinco aniversario del estreno en nuestras procesiones de las tallas del Ecce Homo de San Miguel y de Nuestra Señora de la Soledad del Puente. Obras nacidas de las virtuosas manos de D. Federico Collaut Valera y D. Luis Marco Perez, respectivamente. Todos recordamos con agrado la pasada edición de nuestra Semana Santa. No es momento ahora de ensalzar el esfuerzo que hubo detrás y las muchas personas que anónimamente contribuyeron a este “hito nazareno”. Pero, el inexorable paso del tiempo nos situa nuevamente en ese punto tan esperado por todos como es abrir los portones de la desacralizada Iglesia de san Andrés. Finalizada la Semana Santa del año anterior, se convocaron elecciones a la Presidencia de la Junta de Cofradías con la ausencia de candidatos, hecho este que motiva mi continuidad y la de toda mi ejecutiva. Sinceramente, no me sorprendió, pero sí que me preocupa. Somos conscientes que estar al frente de la máxima institución nazarena supone una dedicación que no es fácil que haya gente que quiera continuar con esa responsabilidad. Este es, sin duda alguna, uno de los objetivos que nos hemos marcado esta ejecutiva: trabajaremos para que puedan surgir alternativas que puedan coger el relevo y no originen un vacío insalvable. Desde la Junta de Cofradías hemos puesto todo lo que estaba a nuestro alcance para lograr que esta nueva Semana de Pasión logre alcanzar los niveles de organización que viene siendo habitual. La Cuaresma ha sido un tiempo rico en actividades que está en sintonía con la línea trazada estos últimos años. Sí que es cierto, que debemos ser críticos con determinados aspectos, y así resaltar cówmo el Espacio Marco Pérez todavía no ha tenido la respuesta que todos esperábamos. La procesión Camino del Calvario sigue mejorando y este año debe ser un ejemplo de lo que todos buscamos. La concienciación cada día es mayor y es responsabilidad de todos enseñar a aquellos que no entienden en que consiste el rito de las Turbas.
Fotografía: Ignacio Blanco
Muchas gracias a todos los integrantes de las diferentes comisiones de trabajo, a los miembros de la Junta de Diputación, a los directivos de las diferentes Hermandades y a tantos nazarenos anónimos que trabajan durante todo el año para engrandecer a Cuenca y a su Semana Santa.
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Mi reconocimiento especial a la actual Comisión Ejecutiva por su implicación, ilusión y labor constante en favor del bien común. Es Semana Santa, disfrutad de ella y feliz Pascua de Resurrección.
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Saluda
Delegado Episcopal en la Junta de Cofradías
Joaquín Ruiz Requena Al prepararnos en nuestro camino cuaresmal para recorrer este itinerario que durante cuarenta días nos llevará a celebrar el Misterio de nuestra fe, Pasión, Muerte y Resurrección de nuestro Señor Jesucristo, las palabras del papa Francisco, en este año en el que la Iglesia Universal celebra el Jubileo de la Misericordia, nos ayudan a alcanzar la meta. Como discípulos del Señor, como hermanos de una Cofradía, nos sentimos invitados a tener una mirada compasiva ante las personas sufrientes y ante la realidad en la que se encuentran como la tuvo el mismo Señor. No podemos pasar de largo, como si no hubiéramos visto, ante quien se encuentra en una situación dolorosa en el camino de la vida. El Señor, ante las situaciones de enfermedad, de pobreza de cualquier tipo, de sufrimiento, tiene una mirada compasiva hacia quienes se encuentran en esta situación. Por eso se nos invita a una conversión del corazón que conlleva el tener una mirada compasiva hacia el mundo que nos rodea. El papa Francisco nos advierte del peligro que corremos hoy de caer en la globalización de la indiferencia. Vivimos en un mundo agitado, en el que no encontramos tiempo para pararnos. A veces nuestras relaciones son superficiales, con los demás y con Dios. No encontramos tiempo para dedicar con calma a nosotros mismos, a nuestra familia, a nuestros amigos; un rato de silencio para encontrarnos con Dios. Se nos invita a tener esa sensibilidad para saber leer cuanto acontece a nuestro alrededor, para saber leer los signos de los tiempos. Pero no basta mirar al mundo y situarnos como espectadores. Es necesaria una mirada misericordiosa con las personas que nos rodean, con la realidad en la que vivimos. Y esto nos compromete en primera persona a ser personas que llevan la Misericordia de Dios allí donde vivimos, a sanar las “heridas” de las personas que nos encontramos, como hizo el Señor. En este año de la Misericordia somos nosotros los primeros llamados a acoger la Misericordia de Dios en nuestra vida, a experimentar su perdón, a sentir su mano tendida y acogedora.
Fotografía: Enrique Martínez Gil
Que este tiempo litúrgico de Cuaresma que estamos a punto de iniciar y la Semana Santa un tiempo en el que experimentemos la Misericordia de Dios en nuestra vida y seamos capaces de comunicarla a los demás.
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Entrevista
Entrevista al Pregonero de la Semana Santa 2016
Por Rafael Pérez Caballero
Para mí la Semana Santa, en este momento, es lo más grande que tiene mi ciudad Para mí, entrevistar a Rafael Redondo Moya ha sido una tarea muy fácil. Nos conocemos desde hace unos treinta años. Por aquel entonces yo entraba, siendo muy joven, en la Junta Directiva de la Hermandad del Ecce-Homo de San Miguel. Rafa Redondo estaba allí. Aquellos años, aquellas vivencias, nos ha llevado hasta aquí. Hasta esta entrevista. Acabamos de empezar un nuevo año, es una tarde fría de enero y el calendario nos empuja y arrastra sin pausa hasta la Cuaresma. Hacemos la entrevista en la sede de la Hermandad del Ecce-Homo de San Miguel mientras nuestro amigo Luis “Diacha” nos fotografía sin parar. Fotografías: Luis Miguel Caballero y colección de la familia
A Rafael es muy fácil entrevistarlo. Es buen conversador. Desde hace cuarenta años se dedica a su oficio de herrero y muchos lo conocen como se nombraba antaño a los artesanos: con su nombre unido al del oficio. Así, quien tengo frente a mi es para muchos Rafa “el Herrero” o “El herrero de la Pasión”. Visitando su taller, donde trabaja junto a su hijo Rafa, se da uno cuenta de la pasión que nuestro pregonero siente por la Semana Santa de Cuenca. Carteles y fotos en sus paredes, música nazarena que suena entre los ruidos del hierro acariciado por el mazo o las vibrantes chispas de soldadura. Por aquí pasan cada año andas y horquillas, todo lo relacionado con la Semana Santa que deba ser reparado o retocado. También desde hace varios años el taller se ha convertido en punto de encuentro de muchos nazarenos y amigos que comparten mesa y mantel. Tertulias nazarenas en las que Rafa ejerce como perfecto anfitrión y a 12 Cuenca Nazarena
las que, con el don de gentes que posee, nos cita puntualmente. Rafael Redondo Moya nace en Cuenca en el año 1959, en el antiguo Sanatorio de la Virgen de las Angustias, que estaba situado casi al final de la Avenida de los Reyes Católicos. Sus primeros pasos los da en la calle Hermanos Valdés, a espaldas de Carretería, donde vivía junto a sus padres Albano y Vicenta y su hermana Esther. Allí empezó todo. Y hasta allí nos vamos, para empezar. Rafa, ¿cuáles son tus primeros recuerdos de las procesiones? ¿Quién te introdujo en esta maravilla que es nuestra Semana Santa? Bueno, mis primeros recuerdos son de cuando tenía cuatro o cinco años y empecé a salir en las hermandades de San Juan Bautista, el Ecce-Homo de San Miguel y luego también en la de la Virgen de las Angustias. En aquella época faltaba gente en las hermandades y a través de familiares y amigos me fueron dando de alta en aquellas. Eran los años en que se buscaba a jóvenes para que hubiera un relevo en las filas. Tengo un recuerdo especial de cuando salía de monaguillo en el San Juan Bautista, con mis manos juntas, y luego con estandarte y farol. En el Ecce-Homo recuerdo salir del Salvador con mi tulipa y mi túnica de cola que llevábamos entonces – y que por cierto no me gustaba mucho – en esta hermandad. Se preocupaba mucho Aurelio Martínez Velasco, de la Imprenta Minerva, que era quien nos animaba a salir. Cuenca Nazarena 13
Entrevista
¿Qué personas en concreto recuerdas que te introdujeran en las hermandades? En la hermandad de San Juan Bautista fueron Sagrario y su esposo, Antonio Pinós, ya que mi madre iba a su casa a planchar. En el Ecce-Homo de San Miguel fue un amigo de mis padres, Desiderio González.
Jerusalén y el Ecce-Homo de San Miguel, y la Congregación de Nuestra Señora de la Soledad y de la Cruz. Y respecto a mis sentimientos, te diré que al principio estaba muy contento y muy orgulloso, esto es lo máximo que le puede pasar a un nazareno en Cuenca. Y ahora... pues estoy un poco preocupado, porque es muy importante. El listón está muy alto.
¿Con que imágenes o grupos escultóricos te quedas? La imagen que más me gusta es sin duda la del Ecce-Homo de San Miguel. Como grupo me gusta mucho el paso del Cristo del Perdón “La Exaltación”. En la forma de desfilar me encanta mi Cristo de la Luz del que este año, si Dios quiere, seré capataz de banceros.
Defínenos qué es para ti la Semana Santa de Cuenca. La Semana Santa de Cuenca es una manifestación religiosa. La vivo con mucha pasión y devoción, para mí en este momento es lo más grande que tiene mi ciudad. No es un acto cultural, es un acto religioso. Así lo aprendí y así lo vivo. Y así lo he transmitido a mis hijos y, ahora, a mi nieto.
La Semana Santa de Cuenca es una tradición que hemos heredado de nuestras familias. Pertenecemos a las hermandades en las que nos inscribieron nuestros padres y abuelos. Tú ya has creado una familia “nazarena”: háblanos de ella. De Rosa, de tus hijos y sus familias, de tu nieto, de cómo vivís la Cuaresma y los días de Semana Santa. Mis hijos están dados de alta en las hermandades desde que nacieron. Siempre hemos vivido la Semana Santa en casa de mis padres, en Carretería. Mi madre era la que se encargaba de todo, de preparar las túnicas y todo lo necesario. La Cuaresma se vivía de una forma más intensa, como en la casa de cualquier nazareno. Cuando mis padres ya fueron mayores ha sido mi mujer, Rosa, la que se ha ido encargando de que todo esté a punto. En cuanto a mis hijos, qué te voy a decir... (nuestro pregonero se emociona hablando de sus hijos) Rafa, el mayor, es músico. Un “nazareno de gorra de plato”, como dijo en su Pregón Antonio Pérez Valero. Combina su dedicación a la Banda de Música de Cuenca con sus desfiles como nazareno en el Ecce-Homo de San Miguel. Y Carlos, el pequeño, es para mí un nazareno íntegro. Un amigo me dice que Carlos es un “nazareno, nazareno, nazareno”, por partida triple. Y ahora estamos criando a mi nieto Carlos, que participa desde que nació, de la mano de su tío.
Has ocupado varios cargos de gran responsabilidad en la Semana Santa de Cuenca. Fuiste Presidente Ejecutivo de la Procesión “En El Calvario”. ¿Durante cuánto tiempo? ¿Qué supuso para ti? Pertenecía a la Junta Directiva del Cristo de la Luz como vocal y en el año 1993, ante los incumplimientos de horarios que había en el Viernes Santo, nuestro Representante presentó la dimisión y nadie quería entrar en ese cargo. Me animaron y así estuve hasta 1999 como Presidente Ejecutivo, año en que me sustituyó mi amigo José Miguel Martínez Duque. Creo que fueron los peores años de mi vida nazarena, por varios motivos: los horarios, conflictos internos... Tuve que decir y hacer cosas que iban contra mi voluntad, pero no me arrepiento de nada de aquello, ya que lo hice por amor a mi Hermandad del Cristo de la Luz. De lo que más orgulloso me siento es de que, de todos aquellos problemas, se consensuaron los actuales horarios. Y, hasta la fecha, han venido funcionando.
¿A qué hermandades perteneces? A las de Jesús entrando en Jerusalén, San Juan Bautista, EcceHomo de San Miguel, Jesús con la Caña, San Juan Evangelista, Cristo de la Luz, Virgen de la Angustias y Jesús Resucitado. Cuéntanos, brevemente, qué representa para ti cada una de ellas y qué papel has jugado en las mismas. De Jesús entrando en Jerusalén me hice hermano ya mayor y le he acompañado con mi palma. En las que más he participado, desde mi infancia, ha sido en el San Juan Bautista, el EcceHomo y el Cristo de la Luz. En las Angustias y en el Resucitado también, pero las anteriores son las hermandades en las que he vivido más intensamente mi vida nazarena. En el Cristo de la Luz he sido nazareno desde joven con dos amigos muy íntimos; uno ya no está, desgraciadamente ya falleció y era Óscar Pinar Martínez, y el otro es César Palomares, que está fuera de Cuenca. Mi “escuela” como bancero fue el paso de María Magdalena y luego pasé al San Juan Bautista. Cuando más he disfrutado ha sido siendo capataz de banceros del Ecce-Homo de San Miguel, que lo fui durante once años. Al hilo de esta pregunta se me ocurre preguntarte por otra procesión en la que participas muy activamente y que es la Procesión del Corpus Christi... Soy uno de los cuatro faroles que damos escolta a la Custodia en esta Procesión y, como cosa curiosa, te diré que todos somos hermanos del Ecce-Homo. Me acompañan mis amigos Manolo Calzada, Hipólito Ruiz y Aurelio Martínez.
De todas las Semana Santas de Cuenca que has visto y vivido ¿con cuáles te quedas? ¿Has estado siempre en Cuenca durante la Semana Santa? Las Semana Santas de mi niñez las vivía de otra forma. No tenías responsabilidades y las disfrutabas, esperabas todo el año a que llegase. Si no salías en procesión las veías por cinco o seis puntos diferentes. Luego, cuando estás en las directivas, no es igual. El año pasado, sin tener ningún cargo, disfruté mucho en el Ecce-Homo, saboreando toda la procesión. Y siempre he estado en Cuenca durante la Semana Santa, gracias a Dios. Siempre.
Durante unos años, como Representante de tu hermandad, fuiste coordinador de la Comisión de Bandas de la Junta de Cofradías. Cuéntanos cómo es ese trabajo, para que la gente que nos lea conozca esa labor callada que se hace. Yo entro en la Comisión de Bandas cuando era Representante de la Hermandad del Cristo de la Luz. Me introdujo Francisco Moraleja. Formábamos una buena Comisión. Cuando volví a ser Representante, el entonces Presidente Javier Caruda me encargó que fuera el Coordinador de la Comisión, junto a seis o siete representantes. Nuestro trabajo consistía, entre otras cosas, en remitir cartas a distintas bandas de la provincia y contactar con ellas. En esta labor hemos hecho muchas amistades con las bandas y directores. Luego ya durante la Semana Santa hay un trabajo que no se ve: todos los días había que acompañar a las bandas de música hasta la hermandad donde debían tocar, llevarlas al bocadillo... Y así se sigue haciendo en la actualidad.
Rafa, después de la alegría que viviste cuando te dieron la gran noticia de que ibas a ser pregonero de nuestra Semana Santa, ¿cómo te sientes ahora que ya han pasado unos meses y estás en pleno proceso de escribir el Pregón? Hay que decir que las hermandades que presentaron mi candidatura a pregonero fueron las de Jesús Entrando en
Cuéntanos alguna anécdota, algún recuerdo especial. Pues... cuando mi hijo Carlos era pequeño, un Domingo de Resurrección que le habíamos hecho una capa cayó un turbión de agua durante la procesión. Tuve que quitar a mi hijo, que estaba llorando, y con una gran pena retirarnos del desfile.
Imagina que estamos ya en la procesión de traslado del Ecce-Homo, la víspera de tu Pregón. ¿Cómo vas a vivir ese día sabiendo que el Ecce-Homo te acompañará en el escenario de San Miguel? Cuando bajaban al Ecce-Homo por primera vez, lo hacían en una sábana liada y al hombro. Me acuerdo de acompañarlos
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Después fabricamos una camilla y, al final, hemos llegado a esa emotiva procesión de traslado que hacemos ahora. Cuando presenté tu Pregón ya pisé ese escenario de San Miguel y ya estaba nervioso. Pero creo que el Ecce-Homo me va a echar una mano para que todo salga bien. Vamos a hablar un poco del Pregón. ¿A quién lo dedicas? ¿Puedes adelantarnos, sin desvelar nada, cómo va a ser y, sobre todo, qué es lo que quieres contar a los conquenses que te van a escuchar? El Pregón se lo voy a dedicar a mi familia, porque se lo merece. En cuanto al Pregón en sí: cuando me nombraron pregonero lo dije, no soy literato, ni poeta. Me considero un humilde nazareno y mi Pregón va a llevar la línea, ni más ni menos, de los nazarenos que han pasado por San Miguel. Me identifico con pregoneros como Manolo Calzada, Javier Caruda, como tú, con José Aguilar, con Antonio Pérez Valero... con los pregoneros que viven todo el año la Semana Santa. El pregón que recuerdo fue de los primeros que escuché, fue el de José Luis Lucas Aledón. Los hermanos del Ecce-Homo nos situábamos siempre atrás para coger al Ecce-Homo y subirlo de nuevo a San Pedro al finalizar el Pregón. Con los años ya me ha gustado asistir a todo el acto y recuerdo los de Rafael Pérez Rodríguez, Alejandro de la Cruz, Carlos Calvo, Luis Calvo Cortijo y José Miguel Carretero. Desde hace varios años hay opiniones diversas sobre el lugar del Pregón. San Miguel tiene su encanto, el lugar, la tradición. Por otro lado no cabe tanta gente como acude por lo pequeño de la sala. ¿Cambiarías el Pregón de lugar? Nos tenemos que sentir orgullosos de tener San Miguel, con el entorno que tiene. Pero por suerte, el lugar del Pregón se queda pequeño. A lo mejor habría que cambiar, pero podemos perder el maravilloso escenario que es esa iglesia. No lo sé… Finalmente, desde tu experiencia en las hermandades y en la Junta de Cofradías: ¿Hacia dónde crees que debe ir nuestra Semana Santa? ¿Qué quitarías y qué crees que le falta? Hace muchos años José Luis Lucas Aledón dijo que no tocásemos la Semana Santa, que ya estaba completa. Pero desde entonces ha habido más hermandades, más pasos que la han hecho más grande. Yo digo lo mismo ahora: No toquemos. Pero si vamos a mejor... Yo quitaría los excesivos “momentos mágicos”. La Semana Santa de Cuenca tiene que seguir siendo austera, sin copiar a otras. Para finalizar, solo quiero añadir una cosa: que me siento muy contento de que hayas sido tú quien me ha entrevistado. Cuenca Nazarena 15
Entrevista
Por Rafael Pérez-Madero Fernández En el año del 50 Aniversario del Museo de Arte Abstracto Español, y como homenaje póstumo a su fundador, Fernando Zóbel de Ayala y Montojo, el pintor es elegido para elaborar el cartel de nuestra Semana Santa. Nacido en Manila, en 1924, en el seno de una familia industrial de origen español, estudió en España, Filipinas y Suiza, cursando Filosofía y Letras en la Universidad de Harvard, finalizando la carrera con una tesina sobre el teatro de Lorca con la calificación de magna cum laude. En el año 1955, en uno de sus asiduos viajes a España, donde siempre buscaba un acercamiento a sus raíces y a su cultura, descubre en una pequeña sala -la Galería Fernando Fe-, una exposición de pintura abstracta donde había cuadros de Luis Feíto, Saura, Chillida, Tàpies, entre otros. Quedando sorprendido de la vitalidad y la calidad de la 16 Cuenca Nazarena
obra allí expuesta; inicia una serie de amistades, con algunos de estos pintores: Luis Feíto, Rafael Canogar, Antonio Lorenzo y a los que después se fueron uniendo, Gerardo Rueda, Sempere, Abel Martín, Manolo Millares, Saura, etc. A partir de este año Fernando Zóbel comienza a comprar obra de todos ellos y en 1962 ya posee una pequeña pero selecta colección de estos pintores y empieza a pensar en la instalación de un pequeño Museo: “Entusiasmado por la categoría de la obra abstracta de mis compañeros y viendo con pesar que los mejores ejemplares de este tipo de manifestación artística se marchaban al extranjero, me puse a coleccionar cuadros, esculturas, dibujos y grabados, hasta que me surgió el deber moral de enseñarlos al público”. Después de mucho buscar un sitio, con Gerardo Rueda y Antonio Lorenzo, donde ubicar esta colección, conoce,
en la Bienal de Venecia de 1962, a Gustavo Torner, quién sería decisivo para la instalación del Museo en nuestra ciudad, invitando a Zóbel a visitar Cuenca con tal fin. En una reunión de los dos pintores con el entonces Alcalde Rodrigo Lozano de la Fuente y el Teniente de Alcalde Fernando Nicolás Isasa, se pensó en las Casas Colgadas de Cuenca, que en ese momento se estaban restaurando sin un fin específico. El paisaje, el lugar, y la singularidad de las Casas Colgadas, calaron en Fernando Zóbel de tal forma que enseguida se dio cuenta de que podía ser el sitio idóneo para la instalación de su anhelado Museo, cuya colección fue adquiriendo y seleccionando personalmente, sin aceptar nunca regalos, ni donaciones, que pudiesen comprometer su capacidad de elección.
Por lo que por fin, en el año 1966, funda, con la colaboración de Gustavo Torner y Gerardo Rueda, el Museo de Arte Abstracto Español de Cuenca. Que con el tiempo se ha convertido en uno de los museos más homogéneos, claros y didácticos de los principios de la pintura de vanguardia en España. Pero Zóbel hizo algo más que traer su colección a Cuenca: aglutinó en su entorno a una gran cantidad de pintores, -teniendo en cuenta que Gustavo Torner y Antonio Saura ya vivían en la parte alta de la ciudad-, ayudando incluso a algunos de ellos a instalarse en esos alrededores, promoviendo continuas visitas de críticos de arte, historiadores, conservadores de museos, restauradores, etc., que él, en muchas ocasiones personalmente invitaba. Creó de esta forma una especie de centro cultural cuyo gran foco fue siempre el Museo. Cuenca Nazarena 17
Entrevista
Pero también, y gracias a ese espíritu conciliador, sencillo y cercano, se transformó en un auténtico vecino de la ciudad, dejando siempre muy patente ese asentamiento y esa pertenencia al lugar, como cuando, en 1970, el Ayuntamiento le nombró Hijo Predilecto de la Ciudad de Cuenca. En las palabras de agradecimiento que Zóbel dirigió a las autoridades, se expresaba de esta forma: “Muy pocas personas pueden elegir el sitio al que pertenecen, yo he tenido esa suerte, he podido elegir esta ciudad y con esta distinción que me hacéis, ya puedo decir que soy conquense”. En Cuenca, y sobre todo, en la parte alta, siempre será recordado como un hombre afable, simpático, sencillo, conversador y de una eterna sonrisa, dotado de una magnífica inteligencia y una gran bondad. Yo mismo, también, viéndolo tan integrado en la vida cotidiana de Cuenca, le hice hermano de mi cofradía de siempre “Nuestro Padre Jesús con la Caña”, nuestro “Paso de la Caña”, en el cual llegó a desfilar hacia el año 1970, como nos lo recuerda José Luis Muñoz en un artículo publicado en “El País” (1984): “La integración del artista en el espíritu costumbrista de la ciudad fue total, incluyendo su participación en las procesiones de Semana Santa. El mismo Zóbel, contaba, divertido, cómo a pesar de ir escondido bajo el capuz y la túnica de nazareno, la chiquillería de la plaza le reconocía en seguida en las filas de penitentes por sus grandes zapatos, gritando alborozada: “¡don Fernando, don Fernando!”. También José Vicente Ávila en el diario “El Día” en 2009, hace mención de dicha participación: “Y se vistió de nazareno la tarde del Jueves Santo acompañando a la imagen de Jesús con la Caña, con la familia de los Pérez Madero, pues sabido es que las cofradías de Cuenca se fueron creando y aumentando por gremios y familias”.
Pero si Cuenca influyó humanamente en el artista, también lo hizo intelectualmente. Sus paisajes, sus rincones, la belleza de los cauces de sus dos ríos se convirtieron en protagonistas y temas de sus obras pictóricas y fotográficas. Publicando tres libros sobre la ciudad, uno de dibujos “A Sketchbook of Spanish hilltown”, editado por la Universidad de Harvard, y dos de fotografías: “Mis fotos de Cuenca” y “El Júcar en Cuenca”. Aparte, y sobre todo, de que el grueso de su pintura a partir de los años setenta tiene como base o “pretexto” los paisajes conquenses, en donde la observación de esos parajes y esa naturaleza se va convirtiendo en pura abstracción. No podemos olvidar tampoco la gran labor que realizó como animador y alentador en el panorama de la pintura española a partir de los años cincuenta hasta su muerte, en donde colaboró y ayudó en todo lo que pudo sin pedir nunca nada a cambio, dejando en nuestra ciudad el más claro ejemplo de todo ello: el Museo de Arte Abstracto Español, cuya colección donó, en 1980, a la Fundación Juan March, la cual lo sigue manteniendo y conservando con los mismos criterios y espíritu que lo impulsó su creador, aumentando el número de obras expuestas a través de su propia colección que coincidía y coincide con el mismo criterio y calidad con que Zóbel hizo su Museo. Y si fue un gran acierto la realización del Museo en Cuenca, en un edificio singular y emblemático, que era la imagen de la ciudad, no fue menos el acierto que tuvo, una vez más, al donarlo y ponerlo en manos de la Fundación Juan March, intentando asegurar su continuidad. La elección de Fernando Zóbel para este proyecto, se produjo con el apoyo mayoritario de las Hermandades de la Semana Santa de Cuenca, a la candidatura presentada por
la Venerable Hermandad del Santísimo Ecce Homo de San Miguel, a propuesta de Antonio Garrote. Inicialmente se empezó a trabajar con algunos de los dibujos que Zóbel realizó sobre la Semana Santa conquense así como con alguna otra obra cuya temática fuera de motivos afines para tal propósito. Todo este tipo de dibujos y apuntes sobre Cuenca, son en la actualidad propiedad de la Fundación March, la cual ha acogido con gran interés e ilusión que el cartel de la semana grande de Cuenca y justo el año que se celebra el cincuenta aniversario del Museo de Arte Abstracto, esté basado en una obra de Fernando Zóbel. Tal es el interés, que puso a trabajar para este cometido a su Departamento de Artes Gráficas, dirigido por Guillermo Nagore, prestigioso diseñador gráfico, que hasta este mismo año residía en New York, aunque ya desde allí coordinaba y diseñaba todos los trabajos editoriales de la Fundación, a la vez que colaboraba en aquella ciudad con prestigiosas entidades, como fue la dirección de las páginas dominicales de cultura del New York Times. Una vez desarrollados y valorados los bocetos iniciales se abandonó esta idea y se determinó que el cartel se basara en una obra. De esta forma se conseguía que el cartel fuese mucho más representativo de la trayectoria pictórica de Zóbel. También los sobrinos del pintor, Georgina y Alejandro Padilla Zóbel, propietarios de los derechos de autor de toda la obra de Zóbel, acogieron con gran satisfacción esta idea, cediendo los derechos correspondientes para este fin. Siendo esta última idea la que finalmente ha se ha llevado a cabo concluyendo en el cartel que anuncia ya la Semana Santa de Cuenca de 2016.
La Junta de Diputación de la Junta de Cofradías en su sesión ordinaria del mes de septiembre elige por mayoría absoluta a D. Fernando Zóbel como cartelista de la Semana Santa de Cuenca del año 2016, reconociendo así su figura en un año tan importante y significativo para él, para su Museo de Arte Abstracto y para toda la Ciudad. Gracias a este cartel la proyección de nuestra Semana Santa saltará fronteras y llegará a lugares que de otra manera hubiesen sido impensables. Sin duda una gran oportunidad. En 1981 Zóbel donó la colección de obras que albergaba el Museo de Arte Abstracto a la Fundación Juan March, para que el Museo según expresó el propio artista entonces ”tuviera vida más larga que la mía”. Han sido por tanto los propios diseñadores de la Fundación Juan March los encargados de realizar el trabajo que hoy os presentamos. Y al frente de todos ellos D. Guillermo Nagore Ferrer, Director de Identidad, Comunicación y Experiencia con cuya presencia hoy tenemos la fortuna de contar. Guillermo Nagore es Licenciado en Periodismo y Diseñador, en sus 23 años de trayectoria profesional ha acumulado experiencia en muchas y diferentes áreas: trabajando a caballo entre España y Estados Unidos, fundador de Goldberg, revista internacional de música antigua, ha sido director de arte del prestigioso rotativo The New York Times, ha sido consultor de empresas periodísticas en los cinco continentes y, en los últimos siete años, ha realizado trabajos para multinacionales tales com: IBM, Starbucks, CITI, Facebook o Bloomberg. 18 Cuenca Nazarena
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Entrevista
Fotografía: Reyes Martínez (La Tribuna)
Director de Identidad, Comunicación y Experiencia Fundación Juan March. Madrid
Discurso de presentación del Cartel de la Semana Santa de Cuenca. 15 de Enero de 2016 Me gustaría dar las gracias a la Junta de Cofradías, en nombre de la Fundación Juan March, como su Director de Comunicación, por confiarnos un encargo de estas características. Un encargo con un reto difícil y quizá osado: el de interpretar, o adivinar, lo que un artista tan sagaz como era Fernando Zóbel –pero que desgraciadamente no está entre nosotros– hubiera hecho en el caso de haber recibido el encargo de anunciar la Semana Santa de Cuenca, en el año en el que le recordamos a él y el museo que fundó. Nos permitimos aceptar el reto con la confianza de que Zóbel, conquense de adopción, y hermano de la Caña, desde arriba, nos haya inspirado. A continuación detallaré, como diseñador del cartel, el proceso de selección de la obra elegida, y las razones por las que lo consideramos apropiado. Partí de tres fuentes posibles para hacer el cartel: La primera, su obra como dibujante y caricaturista: una serie de dibujos y apuntes de la Semana Santa en Cuenca, muy divertidos, sobre los personajes de esta fiesta tan singular. Rápidamente nos dimos cuenta de que su autor no habría elegido esta opción de dibujos ligeros y caricaturas para ilustrar un acontecimiento tan dramático como la Pasión de Cristo. La segunda, los bocetos que Zóbel hizo, en sus cuadernos de viaje, de obras de tema cristiano colgadas en grandes museos del mundo: Bocetos de obras de artistas italianos del barroco como Caravaggio, y de artistas flamencos, como Rembrandt o Van der Weyden y su Descendimiento de la Cruz. También desechamos esa opción, al darnos cuenta de que a Zóbel, de esas fuentes, le interesaban sobre todo los escorzos, las composiciones, las tintas; en definitiva, las soluciones que los artistas del pasado daban a problemas que él, en su camino a la abstracción, consideraba también suyos. Zóbel era un artista abstracto, y su método de trabajo desde el apunte al 20 Cuenca Nazarena
lienzo consistía en un proceso clásico de trabajo conducente a la eliminación de elementos, eliminación de distracciones para alcanzar la esencia. Y así llegamos a la tercera fuente: sus obras abstractas. De entre todas ellas, buscamos una obra que evocara lo que es la Semana Santa: un misterio sobrenatural pero no espiritualista, porque es también muy material: la Pasión y aquél que la padeció —según el relato evangélico— fueron un hecho y una persona materiales, corporales, reales, como lo fueron el sufrimiento y las emociones; como lo siguen siendo hoy las emociones que despierta aquello que ocurrió hace 20 siglos. Pero su significado es, obviamente, espiritual, y el espíritu es abstracto. Así que después de bucear en la numerosa obra de Fernando Zóbel, acabamos eligiendo la que figura en el cartel, que, en mi opinión, es bellísima. Su título es “Transparente Rosa”, un óleo de pequeño formato pintado en 1964. Cuando terminaba estas notas, me puse en contacto con Peter Soriano, sobrino y amigo de Fernando Zóbel, al que conocí hace cinco años y medio cuando vivía en Nueva York, y le pregunté sobre esta obra. Peter me dio algunas razones por las que él la considera idónea, y he considerado oportuno detallarlas: • Es una “pintura-puente” entre las dos vidas de Zóbel: la pasada –la de Manila, la de artista extranjero– y la de España –la de artista español y conquense de talla internacional. • Es también una “pintura-puente” entre la vida fuera de Cuenca, y la de compromiso con su nueva ciudad y su museo. La produce en 1964, año en el que el Museo de Arte Abstracto toma forma concreta en la renovación de la estructura de su colección y en la adquisición de obras nuevas, y dos años antes de que se hiciera realidad hace ahora 50 años, en 1966.
• Es el momento en el que Zóbel introduce el color. Es uno de los raros ejemplos de esa época. Poco a poco, Zóbel pensará en color y el color se convertirá en una fascinación para él. Esta obra marca un antes y un después entre su obra en blanco y negro, de la que quedan restos en la línea izquierda del cuadro, y su obra posterior en color. ** Creo y espero (las obras dejan de ser de uno cuando uno las acaba, y esto vale para mi, para cualquier diseñador, para Zóbel y para cualquier artista) que quien vea esta obra en el cartel de la Semana Santa de Cuenca de este año, sea interpelado de dos maneras: una, precisamente, de tipo material, y la otra, de carácter espiritual. ¿Acaso no podría ser este “Transparente Rosa” una versión abstracta y moderna de la impresionante túnica roja de Jesucristo, la figura central de ese sacramento pictórico que es “El expolio” del Greco? ¿Acaso la línea negra de la izquierda no puede evocar el látigo de la flagelación arqueándose en el aire o un fragmento de la atroz corona de espinas? Pero esta interpelación material no excluye sino que incluye —exactamente igual que las figuras más o menos conseguidas de un paso de Semana Santa— otra espiritual. En este caso creo que tiene que ver con el uso del color. El pintor norteamericano Rothko influyó mucho en Fernando Zóbel, quien conoció su obra a finales de los cincuenta, cuando Zóbel vivía en los Estados Unidos. Rothko llevó a Zóbel a la abstracción como lenguaje pictórico y le ayudó a encontrar el camino hacia una pintura más profunda e intensa. Rothko pensaba que el fin del arte era –exactamente igual que la Semana Santa– producir una extrañeza en las personas
que las sacara del ensimismamiento que nos produce la rutina, el dinero o las preocupaciones. Rothko pensaba –y yo he pensado que Zóbel también– que en el siglo XX el arte no podía expresarse mediante la figuración sino sólo mediante la abstracción: las formas, la luz y el color. En la misma medida que las obras de Rothko, creo que esta obra invita a la meditación, invita a escuchar el silencio, a sumergirse en la emoción interminable de la belleza. Es posible que mi elección haya sido atrevida. Pero la defendería con el mismo consejo que Zóbel dio una vez a un joven artista: pasen, al menos, tres minutos en silencio frente a esta pintura, que se revela a sí misma lentamente. Les aseguro que es una obra tan lograda que es posible cumplir ese consejo incluso ante su mera reproducción, que eso es un cartel. Y termino con una travesura. Siempre he oído contar a los que le conocían que Fernando Zóbel fue una persona con un gran sentido del humor: ese sentido del humor que se aprecia en los apuntes y bocetos que en un inicio consideramos como fuente para la confección de este cartel pero que rechazamos por ser demasiado ligeros. Queríamos que esa dimensión desenfadada, alegre y optimista de su personalidad se viera también reflejada en este cartel. Al fin y al cabo la Semana Santa es un drama, pero es un drama con un final feliz: la Resurrección. Ese aspecto alegre de Zóbel está presente en el cartel a través de un guiño tipográfico: una de las letras “A” –y hay muchas en la frase “Semana Santa de Cuenca”– está disfrazada con el capirote de un nazareno. Yo creo que Fernando Zóbel, estará ahora mismo, allá arriba, sonriéndonos a todos. ¡Ójala!
Muchas gracias Cuenca Nazarena 21
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Javier Romero Águeda Lucas Diego Ayllón Saúl García Reyes Martínez 24 Cuenca Nazarena
Javier Romero
Fotografía realizada con una cámara Canon 20D a 1600 ISO
Nuestra querida Semana Santa está repleta de emotivos momentos que hacen saltar las lágrimas tanto a conquenses como a foráneos. Para mí, uno de los momentos que hace vibrar de emoción a la ciudad entera, es la entrada de la procesión Camino del Calvario en la Plaza Mayor, la mañana del Viernes Santo. Esa es la imagen que les muestro, una fotografía que realicé hace ya algunos años, concretamente en el 2006. En ella quise reflejar ese aspecto creativo pero al mismo tiempo informativo, que a mi entender, deben de tener todas aquellas instantáneas que realizamos los redactores gráficos. Esta imagen muestra la impresionante entrada de Ntro. Padre Jesús Nazareno (de El Salvador), abriéndose paso entre la gran masa de turbos y el numeroso público que abarrota la Plaza Mayor de Cuenca.
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Águeda Lucas Fotografía tomada con una Canon EOS 5D Mark II Objetivo 24-105 f: 4,5 Exposición: 1/8 26 Cuenca Nazarena
Esta fotografía es de la Semana Santa de 2012. El Jueves Santo llovió y al llegar a la Plaza Mayor se tomó la decisión de guardar las imágenes dentro de la Catedral. Como el día estaba amenazando lluvia cuando los pasos comenzaron la bajada en la Plaza Mayor no quedaba casi nadie lo que me permitió moverme por la Plaza con rapidez y además, tuve la posibilidad de hacer fotografías que otro Jueves Santo que discurriera con “normalidad” no. Cada imagen salió de la Catedral, así que me fui hacia la calle San Pedro para ver esa salida de cada uno. Me impactó Jesús del Puente, tan solo, en una tarde tan gris, con su cruz y su silencio, asomando, apenas intuyéndose entre los muros de la Catedral. Por eso elegí esta fotografía, además de porque al Jueves Santo le tengo un cariño especial. Cuenca Nazarena 27
Diego Ayllón
Fotografía tomada con una Canon EOS 5D Mark IIIEF50mm f/1.2L USMƒ/1.2 50.0 mm1/500 1600 Flash (apagado, no disparó). Año 2015
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La imagen de María Santísima de la Esperanza es una de las que más me impresionan. Hice esta foto el Martes Santo pasado. Estaba agachado en el suelo y la vi así. Una luz en medio de la oscuridad de la noche. Me pareció una imagen muy plástica, mística. Por eso la he elegido.
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Saúl García
Fotografía tomada con una Nikin D610 (objetivo Nikon 24-85 mm)
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Hice esta foto durante la Semana Santa del año pasado. Era Domingo de Resurrección. Yo estaba esperando la llegada de la procesión junto a la barandilla de la Plaza de San Andrés, buscando un buen lugar desde el que fotografiarla. Miré al frente, hacia la plaza, y lo vi. A Marco Pérez. Entre la gente. Esperando la procesión como uno más. Recuerdo que al principio me pareció que era otra persona, de carne y hueso. El imaginero de incógnito, pensé. Alcé la cámara y disparé. He elegido esta foto porque me parece que refleja muy bien el espíritu de la Semana Santa de Cuenca. El trabajo callado. La paciencia. Las esperas. Esas cosas en las que no nos fijamos pero que están ahí. Como Marco Pérez en San Andrés.
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Reyes Martínez Fotografía tomada en 2015
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De todos los momentos de la madrugada de Viernes Santo, el que más me llama la atención es el que se vive instantes antes de que abran las puertas de El Salvador. Cuando la fe y la adrenalina se confunden. Eso es lo que quería reflejar en esta imagen y por eso es la que he elegido.
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Opinión
Fotografía: Cuenca News 2015
APOLOGÍA DEL BANCERO
La Semana Santa hace a Cuenca, pero requiere de su fisionomía para existir. Al mismo tiempo Cuenca construye su Semana de Pasión, pero la necesita durante todo el año. Y en este círculo vicioso esta ciudad se erige como única, con una semana que nace, muere y resucita con ella. Aunque el otoño haga caer las hojas de su cuerpo, su belleza se mantiene para ser una Jerusalén entre las hoces del Júcar y el Huécar. Y esa oda a la creación que es Cuenca, presenta sus mejores versos al inicio de la primavera en una antología de imágenes, colores, sonidos y sensaciones que es su Semana Santa. En Cuenca hay milagros con explicación nazarena, parábolas en curvas cerradas y cielos a pie de anda. Esta ciudad, como el mundo, se creó en siete días y era Semana Santa. Se escuchan tambores en el rumor del agua, clarines en los balbuceos del viento. Se ven imágenes en andas con la luz del sol, mientras este derrite las velas de la espera dejando su perfume de cera en el aire. La naturaleza es sabia y por eso creó la Semana Santa de Cuenca. Son precisamente Cuenca y su Semana Santa la naturaleza de la vida del bancero y este, toda una especie dentro de una
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Por Juan Ignacio Cantero de Julián
raza. Desde su venida al mundo puede saberse que algún día llevará la imagen de su hermandad, pues nace con el alma solapada al hombro. Sus entrañas son un mapa del recorrido procesional y respira Semana Santa. En su garganta la Calle del Peso por donde al tragar saliva y salvar sus paredes, se encharca el pecho de lágrimas a la altura de los Oblatos. Sus riñones conocen de antemano los desniveles de las curvas del Escardillo y sus oídos están más desarrollados para distinguir marchas procesionales y saber adecuar el paso a sus acordes. Su sistema nervioso central reside en la Plaza Mayor desde donde se envían estímulos de túnicas, capuces, incienso y tulipas. Bajo el banzo hay una foto familiar. Una trayectoria, una tradición y varias generaciones de hombros que llevan el peso de su apellido. Un corazón que late a ritmo de horquilla con sus sístoles y diástoles, llenando de vida las venas y arterias de Cuenca. Bajo el banzo hay un amor, una promesa y una fe tan personales como colectivas, tan desinteresadas como vehementes, tan conquenses, que vertebran la vida de la ciudad. Un sentimiento nazareno con el que se nace pero que
también se hereda, una fuerza de carga que se entrena pero que es inherente, un paso a golpe de horquilla que se aprende pero que es original. ¿Qué significa ser bancero? No es posible definirlo fuera de los límites de Cuenca. El impacto de la Semana Santa en su alma es tan abstracto que escapa al diccionario, pero persigue sus acepciones durante un año hasta reencontrarse consigo mismo en una procesión. Dícese del puñal que se clava en el pecho y coagula la cordura. Véase la necesidad dibujada y la impaciencia normativa. Con su hombro significa a la Semana Santa y sin embargo, no es posible definir lo que mueve su inquietud. Con la túnica colmada de nervios y el capuz repleto de ilusión se lanza hasta la iglesia para cumplir su cometido. El capataz talla su altura pero no su espíritu “semanasantero” ya que, de inventar un instrumento para hacerlo, sería inservible en Cuenca. El primer redoble de tambor de la Banda de la Junta de Cofradías pone a vibrar los corazones mientras se encadenan las ganas al velcro de las almohadillas. Despacio, despacio y, mientras el sudor resbala por la frente, la venerada
imagen reparte emoción como se reparten las horquillas. Una a una, lágrima a lágrima, paso a paso. El hombro se duele, el banzo se clava, la espalda se aflige, pero lo que realmente punza al bancero es cada paso que da, ya que supone que está más cerca del fin y de guardar hasta otro año su razón de ser. Atado por siempre a su fe invisible, a su amor a primera vista por imágenes en andas. Respirando únicamente por su tradición, por el sueño de una perfecta procesión. Porque cuando cierran tras de sí las puertas de la iglesia, las del cielo se abren. Bancero, ¡levántate y anda! Que solo contigo el aire sopla a favor, las palabras tienen alma y la Semana Santa tiene sentido. Con tu hombro como lienzo y la horquilla por pincel, maquillas la cara de una ciudad colgada de las nubes. Y la imagen que portas, y todo lo que representa. El silencio manda callar cuando pasa, el viento la acaricia y los ángeles le prestan sus alas. Ese es tu trabajo. Darle ojos al mundo para contemplar la vida de tu Semana Santa. Hacer sangrar tu hombro para curar la herida del pecado. Sacrificar tu tiempo y tu cuerpo por todo aquello que amas y año tras año ser tú, ser Cuenca, ser Semana Santa.
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Opinión
Sentimiento al Nazareno Por Jesús Millán de las Heras
Fotografía: David Serrano Gismero
Día de Jueves Santo de 2015 en Cuenca… Tras una noche de “Silencio en Cuenca” con el hábito granate y blanco acompañando al Ecce Homo, sabía que este día era el previo a algo que iba a suceder y que iba a quedar marcado en mi historia como nazareno. Sabía que este año iba a poder portar a la imagen mas querida por mí y por toda mi familia: “El Jesús”. Al que cada madrugada de Viernes Santo acompaño, año tras año, junto a mi padre, mi madre, mi hermana, mis tíos y primos, como lo hizo también, en su día, mi abuelo José Luis. Pero todo fue mucho más especial de lo esperado, y me siento muy orgulloso de expresar: “¡Qué bonito fue portar al Jesús por primera vez siendo mi padre capataz de banceros!”. Y por fin llegó el Viernes Santo. Mi padre no dudó en decirme unas palabras para aliviarme el nerviosismo que tengo cada Madrugada: “Chule, llegó el momento de cumplir con Nuestro Padre”. Fundiéndonos después en un fuerte abrazo. Nada más ponernos nuestras túnicas moradas, con ese escudo bordado en oro en la maga izquierda y los madroños color amarillo, continuó diciendo: “¡Qué bonito es vestirse de nazareno!”. Después salimos de casa para dirigirnos a la iglesia de El Salvador. Nunca olvidaré el momento de entrar y ver toda la iglesia repleta de hermanos del Jesús. Tras saludar a muchos hermanos, rápidamente y a las órdenes del capataz de banceros, mi padre, colocamos al Jesús de cara a la puerta de salida. La misma en la que al otro lado esperaba la turba enfurecida, haciendo sonar sus tambores y clarines destemplados. Tras pasar lista mi padre y colocar a sus banceros por alturas, un gran amigo, compañero de banzo y gran hermano del Jesús, Julián García, me dio un abrazo y me dijo: “¡Qué orgullo tenerte aquí conmigo de bancero!”. Y tras ponerme los guantes negros y enrollarme el capuz morado de terciopelo… Se abrió la puerta. La turba tocaba sus instrumentos desafinados a modo de burla, y mi padre, unos centímetros escasos antes de que el Jesús empezase a asomar por el pórtico del Salvador, nos decía: “La próxima a la calle”. El Jesús comenzó a moverse con ese paso largo que le caracteriza, en medio de una clariná espectacular. No habíamos llegado a la curva de Botes cuando mi tío Agustín se acercó a ver que tal iba, y para desearme mucha suerte. Y en ese momento, con mucha más fuerza si cabe, el Jesús volvió a moverse. Y así, casi en volandas, como si estuviera en un sueño, bajamos por la calle Alonso de Ojeda para llegar a la Puerta de Valencia y continuar por la Diputación hasta llegar a la curva del parquecillo de la antigua parada de los taxis. Momento muy especial para mí, porque justo enfrente está la casa de mi abuelos paternos. Y justo allí, era donde mi abuelo, hasta que murió, todos los años bajaba a ver cómo desfilaban sus nietos, emocionándose siempre mucho. Tras dar esa curva con alguna lágrima que otra en mis ojos por el recuerdo de mi abuelo,
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apareció mi amigo José Antonio Serrano, con el que había quedado para dejarle que se pusiera en mi lugar y así yo poder descansar un rato. Al reincorporarme de nuevo, me dijo: “No voy a olvidar nunca este detalle. Eres el mejor”. Tras su paso por la parte baja de la ciudad, El Jesús empezó a ascender hacia “El Calvario de la ciudad”. Una vez cruzado el puente de La Trinidad y tras la pausa correspondiente, pasamos la curva para coger la calle de Palafox bailando a la imagen, al mismo tiempo que una gran cantidad de turbos con clarín tocaban sus desafinadas clarinás. Seguimos subiendo para dar las curvas de la Audiencia, y tras pasar por los Oblatos, llegar finalmente a la Plaza Mayor: impresionante. Tras dejar el paso en las borriquetas para el descanso, me esperaba mi abuelo Antonio, vestido de turbo y con su clarín en mano. Aproveché entonces para darle las gracias por haberme cedido su banzo de turno y así estar disfrutando de todo lo que estaba viviendo. Él, antes de volver a colocarse junto a la turba para empezar el descenso, me dijo: “Suerte y disfruta lo que queda”. El Jesús se levantó de las borriquetas con el sonido ensordecedor de una gran clariná, y comenzó a descender hasta llegar a la altura de la escalinata de San Felipe. Momento en el que se produce el silencio de la turba y el Coro del Conservatorio canta el Miserere en honor al Jesús. Por cierto que cada año es más corto por la impaciencia de la turba. Tras dar las complicadas curvas de la Calle del Peso y coger la calle Solera, El Jesús arrancó con un: “Bailando al Jesús”; añadiendo mi padre: “Ésta para vosotros”. Y así llegamos justo a la puerta de la iglesia. Al recogernos las horquillas sabíamos que se acercaba el final. E iniciamos la entrada, empapados de sudor. Y tras dejarlo en las borriquetas me di un abrazo con Julián García, y al decirme: “¡Cómo he disfrutado contigo!”, mis ojos se llenaron de lágrimas. Tras un abrazo a mi amiga en la hermandad, Verónica Jiménez, y a otros muchos amigos, todos los hermanos y hermanas abandonamos el templo tras entonar un Miserere en honor a nuestros pasos de “El Jesús” y de “La Caída”. Fuera ya de la iglesia, y al darme un abrazo con mi amigo turbo, Antonio Pérez Ortega, todavía con lagrimas en mis ojos, me di cuenta de que había hecho algo grande para MI HERMANDAD, había contribuido a llevar por las calles de Cuenca a Nuestro Padre Jesús, el del Salvador. Al que cada madrugada acompaño y acompañaré por siempre. Sentimiento que me enseñó mi padre desde bien pequeño. Y del que me siento bien orgulloso por pertenecer a la que era, es y será por siempre y para siempre una gran hermandad. Este artículo va dedicado a las personas que han estado siempre a mi lado. En especial a mi familia, y, cómo no, a mis amigos: Juan Luis, Javi, Santi, Antonio... Además de a todos los Nazarenos de Nuestra Semana Santa.
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Fotografía: Colección Antonio Abarca
Opinión
Por Berta López
“Me une a la Semana Santa una relación de respeto y aprecio y deseo que sea cada vez más una manifestación verdadera de fe” El 25 de febrero del año 2006, el entonces arzobispo de Toledo, Antonio Cañizares, consagraba canónicamente y en una ceremonia solemne en la Catedral de Cuenca al que habría de ser obispo de la Diócesis desde entonces, el riojano José María Yanguas. Han pasado diez años desde aquella fecha y diez Semana Santas a lo largo de las que el obispo de Cuenca se ha convertido en un conquense más que espera con especial ilusión la Semana de Pasión. Monseñor hace un repaso de lo que han sido estos diez años al frente de la Diócesis, sin olvidarse de animar a los nazarenos a “vivir esta Semana Santa todavía con mayor intensidad, con mayor fervor y a participar en las iniciativas que hemos preparado y que, espero, contribuyan a que vivamos todos la Semana Santa con la mayor devoción e intensidad”. 38 Cuenca Nazarena
Este año se cumplen diez desde su Consagración Canónica y toma de posesión de la Diócesis de Cuenca como obispo. ¿Cómo han sido estos diez años al frente de la Iglesia en Cuenca? No es sencillo, para nada, dar una respuesta que resuma acertadamente estos diez años de ministerio episcopal en Cuenca. Ante todo, que han pasado con extraordinaria rapidez. Este año completaré la segunda visita pastoral a la Diócesis, lo que me ha permitido un buen conocimiento de la misma: de las parroquias, de sus gentes, de las necesidades, de sus deseos... Pero, junto a lo que podríamos llamar el “normal” trabajo pastoral, en estos años he debido hacerme cargo de otras realidades eclesiales, presentes en la Diócesis, que han requerido tiempo. Mucho tiempo, dedicación y energías. Por otro lado, se puede decir que la Diócesis ha seguido marchando fiel a su fe y a su historia cristiana. ¿Esperaba una Diócesis con tanto trabajo? Pues... aunque he trabajado muchos años en la Curia romana, dedicándome a la Congregación para los Obispos y a las diócesis, la verdad es que no. No imaginaba que tenía ocupaciones tan variadas, tan distintas, ni ese abanico de actuaciones y actividades que no puedes dejar y que son más de las que yo suponía. Se cumplen también diez años de su primera participación en la Semana Santa de Cuenca. ¿Cómo es su relación con la Pasión hoy? ¿Cómo ha evolucionado? Mi relación con la Semana Santa, con el mundo cofrade, con los nazarenos, con las manifestaciones de fe popular en ge-
neral, es siempre la misma. La resumiría en respeto y aprecio. Siempre con el deseo de que esas manifestaciones sean cada vez más expresiones de algo interior, manifestaciones de fe. Que no queden reducidas a simple y pura tradición, a costumbre, a algo externo que perdura en el tiempo casi casi por fuerza de la inercia. No. hemos de tratar que no se pierda por el camino aquella fe viva y aquella piedad sincera que les dieron vida. La propia Semana Santa ¿ha sufrido cambios ante sus ojos en estos años? ¿En qué sentido? Considero que la evolución de la Semana Santa ha sido positiva. Pero, al mismo tiempo, debo decir que no he notado cambios sustanciales en el modo de celebrarla. Seguramente ha habido mejoras, quizá la más visible de todas es la referida a la Madrugada de Viernes Santo, gracias al empeño de todos. Pero, es preciso no cejar en el esfuerzo. Para evitar que algunos afeen gravemente con sus comportamientos lo que para muchos es un momento vivido con verdadera pasión. Se requiere la vigilancia de las autoridades, de los padres, de las mismas hermandades... para controlar todo aquello que pueda desmerecer una celebración como es la de esa Mañana del Viernes Santo. Hablando de colaboración, desde que llegó, una de las palabras que más se escucha en las hermandades cuando se refieren a su labor es precisamente esa: “Colaboración”. La otra es “compromiso”. ¿Es esto un reflejo de como entiende usted que debe ser la relación de la Iglesia con la Semana Santa? Sí. Mire, la Semana Santa, desde el Domingo de Ramos hasta el Domingo de Resurrección, es un tiempo especialmente inCuenca Nazarena 39
Fotografías: Antonio Abarca Contreras
Opinión
Fotografía: Luis Miguel Caballero
tenso en la vida de la Iglesia. En esos días se celebra el misterio de la fe, de la Pasión, Muerte y Resurrección de Nuestro Señor Jesucristo. Y, en ese sentido, podemos decir que no hay Iglesia ni redención sin la Semana Santa. Por tanto, todo lo que tenga que ver con ella me interesa sobremanera. Todo lo que lleve a los fieles, de un modo u otro, a que vivan esos días más intensamente, cuenta con mi apoyo. Y acepto por eso, con agrado, cada año, las distintas intervenciones del obispo en ella. La primera meditación sobre la Primera Palabra de Cristo en la Cruz y la misa que la precede, acompañar al Cristo Yacente en la procesión cada Viernes Santo y, de manera muy particular, ese momento que vivo con particular gusto y, por qué no decirlo, con emoción, que es cuando acojo a las distintas imágenes de la Virgen en el zaguán del Palacio Episcopal y las despido y las acompaño unos momentos, cuando reemprenden la procesión tras el descanso en la Plaza Mayor. Por eso ¿colaboración y compromiso? Todo. Todo. Al servicio de que el pueblo cristiano viva esos días con la mayor plenitud y fe posibles. En estos años se han dado desde el Obispado muchos pasos adelante para integrar la Catedral y el edificio del propio Obispado dentro de la Semana de Pasión, más allá de las procesiones que llegan o parten de ella. Estoy hablando, por ejemplo, de la hermosa costumbre de acoger bajo sus arcos a las imágenes marianas en el descanso de los desfiles. Usted siempre las recibe y acompaña. ¿Cómo son esos momentos? Desde mi primera Semana Santa en Cuenca esos momentos han sido para mi particulares. Y no me importa decir que a lo largo de estos diez años siempre los he vivido con la natural piedad pero con emoción ante las distintas imágenes de la Virgen que se cobijan, durante unos momentos en el zaguán del Palacio. Lo tengo como un honor. Y por eso, me pareció obligado revestirme de pontifical para recibir a la Virgen y acompañarla durante un rato después en señal de respeto y de amor filial. Qué menos podría hacer ¿verdad? Aunque participa en varios momentos de la Semana Santa, quizá el más particular sea la prédica de la Primera Palabra de la Vera Cruz el Lunes Santo. ¿Cómo recuerda la primera, allá por el año 2006? Sí, sí. Me acuerdo perfectamente de la impresión que me produjo, al abrirse la puerta de la Catedral y contemplar la Plaza Mayor llena de gente en un silencio expectante. Y digo la verdad si afirmo que oí aquel silencio. Y que sentí la expectación que encerraba aquel silencio. Me acuerdo perfectísimamente. En estos años hemos asistido a un crecimiento de la repercusión de la procesión de la Vera Cruz y a un giro de sus prédicas 40 Cuenca Nazarena
hacia la misericordia desde la meditación más profunda y el examen de conciencia de uno mismo. ¿Cómo prepara la Palabra cada año? En éste, que es el Año de la Misericordia, ¿en torno a qué idea fundamental girará su prédica? Bueno, eso es muy sencillo (sonríe). En primer lugar tengo que decir que ese es uno de los momentos más intensos de mi personal Semana Santa. Cada año, mi intervención es el resultado de dejar caer en el alma las palabras del Señor. “Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen”. Me las digo a mí mismo. En el silencio. Y después escribo la respuesta que ellas me dan. Cada año sugieren cosas nuevas. Este año, sin duda, versará mi prédica sobre la misericordia porque... ¿qué otra cosa es el perdón? El perdón es misericordia. Y lo necesitamos tanto, esa misericordia y ese perdón... para no olvidar lo que significa amar, en el sentido fuerte. A veces parecería que el verdadero amor es una especia en vías de extinción, a causa del egoísmo y de un insensato afán de placer. Las palabras de Cristo en la Cruz nos dicen cuál es la entraña misma del amor y cuál es su verdad más honda. Por eso, para mí es un momento que vivo con particular intensidad. A lo largo de esta década ha apostado también por la formación religiosa de las hermandades, desde la base hasta sus directivas. Más allá de las razones obvias (si las hermandades son asociaciones de fieles, la fe tiene mucho que decir en ellas), ¿qué aporta la formación religiosa al desarrollo del trabajo necesario para poner en la calle la Semana Santa? Es que eso obvio es lo verdaderamente importante. Eso es lo verdaderamente importante. Y, las iniciativas pastorales de este año para el mundo nazareno manifiestan, junto con el interés con el que miramos esta realidad de la Semana Santa conquense, el deseo de pulir esa enorme fuerza cristiana de la religiosidad de nuestras hermandades y cofradías. Por eso, con el acuerdo de la Junta de Cofradías y de las directivas de todas las hermandades, este año si Dios quiere llevaremos a cabo esas jornadas que hemos llamado Estaciones Cuaresmales, durante los jueves de este tiempo litúrgico. Viviremos en la iglesia de San Fernando, los jueves por la tarde a las ocho y media, unas predicaciones en torno a lo que es verdaderamente decisivo en la Semana Santa. Y terminarán con un Vía Crucis, que espero sea una manifestación de fe fenomenal de las hermandades. Tendrá lugar en la semana anterior a la Semana de Dolores y seguirá la senda que llega hasta un lugar tan emblemático para los conquenses como es San Julián “El Tranquilo”. Y allí celebraremos, con alegría, todo el que lo desee, el sacramento del perdón y de la misericordia de Dios, que es un sacramento de alegría. Me parece que lo que hemos de aportar
a la Semana Santa es formación, la vida de los sacramentos, la penitencia y esa caridad. Este año hemos propuesto a las distintas hermandades, por ejemplo, apadrinar un proyecto de caridad. No faltan las que lo vienen ya haciendo desde hace años. Eso es lo que me parece que debe ser. Y que la Semana Santa sea la Semana Santa. No otra cosa. No tener la Semana Santa sin Semana Santa. Para todo eso sirven estas iniciativas y las que ya se vienen llevando a cabo desde años atrás, como es la Escuela Nazarena en la que a los niños se les inculca ese espíritu propio de la Semana Santa, en el que no pueden faltar estos aspectos. Entiendo que será en esta senda en la que seguirá trabajando para mejorar, desde su posición, el desempeño de las hermandades y los fieles en la Semana de Pasión en los años venideros. Por supuesto. Es un propósito en el cual estamos trabajando y queremos seguir trabajando los distintos capellanes y consiliarios de las hermandades, la Junta de Cofradías y las mismas directivas. Me parece que todo lo que sea acentuar ese aspecto hará que resalte la vivencia de la Semana Santa y que la Semana Santa de Cuenca siga manteniendo esa originalidad que la caracteriza. Finalmente, monseñor, ¿se ha inscrito a alguna hermandad de Semana Santa en este tiempo? ¿Ha podido ver todas las procesiones? ¿Cuál es su momento preferido? Esta es una pregunta como la que se le hace a los niños, de si quieres más a papá o a mamá (sonríe). La respuesta mía es semejante a la de los críos. Estoy y debo estar con todas y cada una de las hermandades. Todas me ayudan a contemplar los misterios del Señor en su Pasión, Muerte y Resurrección. Así que comprenderá que estén inscritas en mi corazón todas y cada una de ellas. Las veo llegar y las veo marchar de la Plaza Mayor y me alegro con ese sano bullicio de los nazarenos y de sus familias en esos momentos de descanso mientras reponen fuerzas. Y sí hay momentos, de las distintas hermandades y desfiles procesionales que recuerdo y vivo con mayor intensidad. Por no citar más que algunos, en algunas otras ocasiones lo he dicho, destacaría ese momento de la Vera Cruz, el Lunes Santo, caminando a la luz de los hachones, a veces en medio de un hondo y respetuoso silencio, otras veces al fondo los cantos gregorianos. El silencio impresionante de la noche del Viernes Santo que hereda el dolor de la Madre que ha perdido a su Hijo o ese momento bullicioso y alegre entre el girar de las palmas de niños y mayores en la subida de la procesión de la Borriquilla, particularmente intensa cuando entra en la Plaza Mayor... Recuerdo esos y otros muchos momentos de estos días de la Semana Santa, pero no podría citar todos. Cuenca Nazarena 41
Opinión
¡Adiós, amigo! ¡Adiós!
Por Antonio Garrote
Nazareno y Turbo
Querido José Miguel: En el corazón nos queda una herida. Tan solo los recuerdos nos animan. Durante los años que estuviste al frente de la Junta Regidora del Grupo Turbas hiciste multitud de cosas, y todas, como tú eras, con sencillez y humildad, sin ningún afán de protagonismo. Muchos años hemos estado juntos en la cena del Jueves Santo para después ponernos nuestras túnicas y coger nuestros clarines e iniciar la Noche Santa de Cuenca... Esa noche que, sin lugar a dudas, era tan especial para nosotros esperando en la Plaza del Salvador la salida de nuestro Jesús: ¡Cuántas emociones y sentimientos compartidos! ¿Recuerdas las veces que no éramos capaces de hacer sonar el clarín? Muchos, muchos hemos sido los que, Madrugada tras Madrugada, hemos hecho la procesión contigo, a tu lado. Tantos y tantos años: Patiño, Fochi, Jesús, Guijarro, Requena, Félix, Iris, Mariano, El Tobera, Antonio Melero, Eduardo, El Giacometti de San Antón, Javier, Andrés, Aguilares, Patacos, Planchas, tu hermano y tus primos… Tantos y tantos nombres. Pero José, tú estarás siempre con nosotros, en la Carbonería, brillando en esa gran obra pictórica realizada por nuestro gran amigo Pablo Tapia. En los años que estuvimos juntos en el Grupo Turbas no vivimos cuestiones agradables. Tú lo sabes bien. Acuérdate del año que no salió nuestro Jesús. Fue la Semana Santa más amarga de nuestras vidas. Pero desechemos los malos recuerdos y quedémonos con los buenos momentos, que también los hay y a montones. Todos intentaremos tomarte como ejemplo y seguir tus consejos: saber estar como Nazareno y como Turbo. Que Dios te haya acogido en su santo seno y que nos veas todos los años, ya en compañía de los turbos que te precedieron. Allí estaremos los que aquí quedamos: fieles a nuestras creencias y a nuestras tradiciones; sin faltar a nuestra cita anual, a las cinco y media de la mañana en la Plaza de El Salvador, para volver a ver asomarse a Nuestro Jesús, nuestro Jesús Nazareno de El Salvador. ¡Adiós, amigo! ¡Adiós!
A la Cruz de Jerusalén A ti, Jerusalén, la bien amada, la que el siglo veintiuno te perfila con el manto nupcial de una sibila que enaltece la Paz a su llegada. A ti, Jerusalén canto inspirada en ese lienzo blanco, donde oscila la noche Nazarena, que vacila en íntima ascensión a tu morada. A ti, Jerusalén siento llegada la hora del Sudario desprendido y el resplandor total del plenilunio.
Fotografía: Silvia Garrote
Ha vencido a la muerte el infortunio de un profundo dolor reconocido con tu Cruz en el cielo iluminada.
Leonor Culebras - 2015
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Fotografía: Cuenca News 2015
Opinión
Por Gregorio Martínez de las Heras
El Verbo Dios se encarna, unido siempre al Padre y ve llegar su Hora, de su vida en la tarde. A muerte fue entregado por el traidor Apóstol: antes, en cena sacra, les da su Vida a todos. En Pan y Vino, Cristo se entrega en Alimento: Con su Carne y su Sangre será nuestro Sustento. Jesús, al humanarse, se da por compañero, Da su Vida en rescate, se da en su Reino en Premio. Oh salvadora Hostia, del Cielo excelsa Puerta: Al combatir al mundo sé nuestra fortaleza. A Dios, Señor y Padre, en Trinidad cantemos, al que en la eterna Patria por siglos adoremos. Amén. (Liturgia de las Horas)
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Cada domingo, la liturgia nos invita a contemplar algún misterio de la fe o de la vida de Cristo en el marco de la celebración de la Eucaristía, que significa acción de gracias y que fue instituida por Jesús durante la celebración de la Pascua junto a sus discípulos en la que conocemos como la Última Cena, antes de entregar su vida por nosotros. En la fiesta del Corpus Christi –que se celebra a los 60 días después del Domingo de Resurrección– celebramos y conmemoramos la institución de la Eucaristía. En esta fiesta, la Iglesia revive el misterio del Jueves Santo a la luz de la Resurrección. También ese Jueves se realiza una procesión eucarística, con la que la Iglesia repite el éxodo de Jesús desde el Cenáculo al Monte de los Olivos. La iglesia orante desea vivamente velar con Jesús, no dejarlo en la noche del mundo, en la noche de la traición y de la indiferencia de muchos. En la fiesta del Corpus Christi reanudamos esta procesión, pero con la alegría de la Resurrección del Señor. El Señor ha resucitado y va delante de nosotros. La Iglesia nos invita en este día a los creyentes a meditar sobre el misterio de la presencia del Señor en el pan consagrado. Ante la Eucaristía nos arrodillamos, por la grandiosidad del misterio y su valor infinito. Jesús nos llama a participar de su acción de gracias y agradecemos que Cristo sea fiel a su amor por nosotros. Él, en cada Misa, se sigue ofreciendo y nos congrega para llevarnos hacia el Padre en el sacramento de la Eucaristía. Jesús es fiel a su presencia y cada generación de hombres y mujeres sigue pudiendo encontrarlo. Él, que fue fiel cumplidor de la voluntad del Padre, nos espera para que también nosotros podamos responder al amor que nos tiene. Jesús está ahí, en ese trozo de Pan, en persona, como se declaró en el Concilio de Trento “verdadera, real y sustancialmente”.
Leemos en el Evangelio que Jesús pronunció la acción de gracias –“Mientras estaban comiendo, tomó pan y lo bendijo, lo partió y, dándoselo a sus discípulos, dijo: Tomad, comed, éste es mi cuerpo.. Tomó una copa y dadas las gracias se la dio diciendo: Bebed de ella, porque esta es mi sangre de la Alianza, que es derramada por muchos para perdón de los pecados” (Mt 26,26,29)– que precedía a su sacrificio en la Cruz, de la que es memorial la Santa Misa. El alimento eucarístico nos transforma para que nuestra vida sea una acción de gracias y la expresemos en la caridad que nos impulsa a darnos a los demás. Parece ser que la historia del origen de la solemnidad del Corpus Christi nace de las disputas en Europa entre los partidarios de las teorías de la Transubstanciación y los de la Consubstanciación. En cuanto a la Transubstanciación, el concilio de Trento enseña: “Mas por cuanto dijo Jesucristo nuestro Redentor, que era verdaderamente su cuerpo lo que ofrecía bajo la especie de pan, ha creído por lo mismo perpetuamente la Iglesia de Dios, y lo mismo declara ahora de nuevo este santo Concilio, que por la consagración del pan y del vino, se convierte toda la substancia del pan en la substancia del cuerpo de nuestro Señor Jesucristo, y toda la substancia del vino en la substancia de su sangre, cuya conversión ha llamado oportuna y propiamente Transubstanciación la santa Iglesia católica” (Concilio de Trento. CAP IV. De la Transubstanciación) El Catecismo de la Iglesia Católica en su nº 1412 y 1413 dice: Los signos esenciales del sacramento eucarístico son pan de trigo y vino de vid, sobre los cuales es invocada la bendición del Espíritu Santo y el presbítero pronuncia las palabras de la consagración dichas por Jesús en la última cena: “Esto es mi cuerpo entregado por vosotros (…) Este es el cáliz de mis Sangre (…)” Cuenca Nazarena 45
Fotografías: Cuenca News 2015
En base a estas enseñanzas podemos definir la transubstanciación como la conversión total del pan y el vino en cuerpo, sangre, alma y divinidad de Nuestro Señor Jesucristo. A pesar de que el pan y el vino siguen conservando su aspecto y sabor originales, son realmente Cuerpo y Sangre del Señor, ocultos bajo la apariencia de pan y vino. Para las Iglesias Católica y Ortodoxa, la presencia de Jesús en las formas ya consagradas del pan y del vino es total, completa y única. El pan ya no tiene la sustancia que lo hacía pan y el vino ya no tiene la que lo hacía vino, pero permanecen las propiedades como su olor, textura y sabor. Esta presencia real y única de Cristo en la Eucaristía fue negada por Martín Lutero, quien elaboró una doctrina teológica denominada Consubstanciación, que sostiene que en la Eucaristía coexisten las sustancias originales del pan y del vino, conjuntamente con el cuerpo y la sangre de Cristo. Es decir, esta corriente considera que Cristo se encuentra de forma real en la eucaristía, pero existiendo al mismo tiempo la sustancia del pan y del vino. Esta festividad tuvo origen en un contexto cultural e histórico determinado: nació con el objetivo de reafirmar abiertamente la fe del Pueblo de Dios en Jesucristo vivo y realmente presente en el Santísimo Sacramento de la Eucaristía. La Edad Media fue un periodo difícil y vergonzoso para nuestra Iglesia. El Señor permitió que sufriera corrupción y herejías. Una de las más graves fue la duda que se sembró en cuanto a la presencia real de Cristo en la Eucaristía, ocasionando grandes confusiones y problemas de fe para muchos. En este contexto de luchas en la Europa Medieval, se crea la solemnidad del Cuerpo de Cristo, como contestación a las dudas y disputas surgidas. A finales del siglo XIII surgió en Lieja (Bélgica) un Movimiento Eucarístico cuyo centro fue la Abadía de Cornillón, fundada en 1124 por el obispo Albero de Lieja. Este movimiento dio origen a varias costumbres eucarísticas, como por ejemplo la Exposición y
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Bendición con el Santísimo Sacramento, el uso de las campanillas durante la Elevación en la Misa y la fiesta del Corpus Christi. La fiesta del Corpus la instituyó el papa Urbano IV, por la bula “Transiturus”, el 8 de Septiembre de 1264. Pero años antes, y en 1246, el obispo de Lieja Robert de Torete, siguiendo una visión de Juliana de Mont Cornillón, priora de la abadía de Cornillón (Bélgica), instituye la celebración del Cuerpo de Cristo en el misterio de la Eucaristía. Por la misma bula y a petición de varios obispos, ordenó que se celebrara la solemnidad de Corpus Christi en toda la Iglesia, fijando la fiesta para el jueves después de la octava de Pentecostés, otorgando al mismo tiempo muchas indulgencias a todos los fieles que asistieran a la Santa Misa y al Oficio. El papa encargó su oficio litúrgico, según algunos biógrafos, a Santo Tomás de Aquino quien, con el “Tantum ergo”, el “Pange Lingua” y otras piezas célebres e inmortales, elaboró una verdadera obra de arte. El papa Urbano IV por aquel entonces tenía la Corte en Orvieto, ciudad situada un poco al norte de Roma. Cerca de esta localidad se encuentra Bolsena. Hacia el año 1263 o 1264 se produjo el milagro llamado de Bolsena, en el que un sacerdote que celebraba la Santa Misa tuvo dudas sobre que la Consagración fuera algo real y, al momento de partir la Sagrada Forma, vio salir de ella sangre de la que se fue empapando enseguida el corporal. La venerada reliquia fue llevada en procesión a Orvieto el 19 de Junio de 1264, donde todavía hoy se conservan los corporales –donde se apoya el cáliz y la patena durante la Misa– y también se puede ver la piedra del altar en Bolsena, manchada de sangre. El Papa Urbano IV muere poco tiempo después (2/10/1264) y su sucesor, Clemente V, tomó el asunto en sus manos. Así en el Concilio General de Viena (1311) ordenó una vez más la adopción de esta fiesta. En 1317 se promulga una recopilación de leyes por parte de Juan XXII y así se extiende la fiesta a toda la Iglesia.
Y surge una pregunta: ¿Por qué la Iglesia instituye en la segunda parte del siglo XIII esta fiesta? Fácil la respuesta: porque en los años 1215 y 1216 se realizó el Concilio Lateranense IV, en el que los padres conciliares se dieron cuenta de que la mayoría de los fieles no celebraban nunca la Eucaristía. Ésta era cosa de las catedrales, con sus canónigos, y de los monjes y monjas en sus monasterios, pero no del pueblo. Tampoco había muchos templos a disposición del pueblo fiel y cuando se arriesgaban a asistir a la catedral, no entendían nada, pues la liturgia era en latín. Así que los padres conciliares firmaron un decreto que tuvo un éxito notable durante siglos: el de la obligatoriedad de asistir a misa los domingos y fiestas de guardar, bajo pena de pecado mortal. Esta determinación hizo que aumentase notablemente la asistencia a la celebración Eucarística, que es desde entonces una costumbre bastante consolidada, por lo menos en Europa hasta la época de la Ilustración y, en nuestro país, casi hasta la segunda república. Y después del paréntesis de la Guerra Civil, hasta el inicio de la Transición. El Concilio de Trento declaró que “muy piadosa y religiosamente fue introducida en la Iglesia de Dios la costumbre de que todos los años, en determinado día festivo, se celebre este excelso y venerable sacramento con singular veneración y solemnidad y, reverente y honoríficamente, sea llevado en procesión por las calles y lugares públicos”. En este contexto se instaura la fiesta del Corpus. Parece como si el papa Urbano IV y sus consejeros intentasen, ya que los fieles no iban a celebrar la Eucaristía a los templos, que la Eucaristía saliera a la calle. También en este tiempo se descubrió otro sentido de la presencia eucarística que antes no tenía: el de la “Adoración”. El sentido de Adoración es el que ha perdurado hasta nuestros días, lo que unido a la sensibilidad y fidelidad del pueblo fiel, ha provocado una profusión de adornos maravillosos elaborados con los más diversos materiales en las distinta procesiones que el Santísimo protagoniza a lo largo y ancho de España. La procesión
consiste en hacer un homenaje agradecido, público y multitudinario a la presencia real de Cristo en la Eucaristía. En nuestra ciudad se va realizando poco a poco una gran procesión de Corpus, aunque con la participación todavía aún un poco escasa de conquenses, si nos fijamos en la comparación con el volumen de nazarenos que participan 60 días antes en los desfiles procesionales de muestra Semana Santa. En este punto, hay que tener en cuenta, saber y recordar que la procesión del Corpus es la procesión de procesiones, ya que es la que da razón y ser al resto de procesiones. Es el mismo JESÚS realmente el que sale a la calle. San Juan Pablo II, en la encíclica Ecclesia de Eucharistía, constataba que “en muchos lugares (….) la adoración del Santísimo Sacramento tiene diariamente una importancia destacada y se convierte en fuente inagotable de santidad. La participación fervorosa de los fieles en la procesión eucarística en la solemnidad del Cuerpo y la Sangre de Cristo es una gracia del Señor, que cada año llena de gozo a quienes participan en ella. Y se podrían mencionar otros signos positivos de fe y amor eucarístico. Desgraciadamente, no faltan sombras. En efecto hay sitios donde se constata un abandono casi total del culto de adoración eucarística” (n.10). Como nazarenos y creyentes, la fidelidad hacia el encuentro con Cristo Eucarístico en la Santa Misa dominical es esencial para el camino de la fe. La Eucaristía es fuente y cima de toda la vida cristiana. Los demás sacramentos y todos los ministerios de la Iglesia y obras de apostolado están unidos a la Eucaristía y a ella se ordenan. En la Eucaristía está todo el bien espiritual de la Iglesia. Es decir, Cristo mismo. “Ave, verum Corpus, natum de María Virgine” Te adoramos, oh verdadero Cuerpo nacido de la Virgen María Bibliografía: Enciclopedia Católica, Aciprensa, Catholic. net. Juan Pablo II, Benedicto XVI, revistas y webs católicas.
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Opinión
B d
Por Alfredo López Pérez 48 Cuenca Nazarena
La Junta Directiva de los niños Cordijeros Franciscanos, organizadores de dicha Procesión, ruega a todas las personas que tengan intención de contribuir con su donativo a la adquisición del Paso de la “Borriquilla” envíen sus donativos antes del día 15 de abril a Dª Petra G. de Lubén, esposa del Gobernador Civil D. Julio Álvarez Guerra, pues en dicha fecha se hará el proyecto del paso, para que éste se halle terminado en Semana Santa. Los niños Cordijeros dan las gracias a las personas que ya enviaron sus donativos, cuyos nombres se publicarán en su día. (Publicado el jueves 3 de octubre de 1929 en El día de Cuenca)
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Opinión
Diferentes artículos demuestran el interés que siempre hubo en esta ciudad por tener un Paso que representara el pasaje bíblico de Jesús entrando en la Ciudad de Jerusalén. Algunos de ellos, como el citado, se remontan incluso a la época anterior a la última restauración de nuestra Semana Santa. Pese a ese interés, hubieron de transcurrir más de veinte años hasta ver el deseo hecho realidad. En 1949 la Junta de Cofradías, en su afán por completar la Semana Santa, encarga al escultor D. Luis Marco Pérez la talla que representa este acontecimiento histórico. Con la escultura en poder de la Junta de Cofradías, talla que por cierto tuvo algunas críticas (se decía de ella que adolecía de falta de armonía en sus medidas y que era poco apropiado el colorido), la institución encarga la organización de la Procesión de 1951 a la rama juvenil del Frente de Juventudes que, sin embargo, no aceptó dicha responsabilidad. En 1952 es la Hermandad de la Virgen de la Luz la que organiza por primera vez esta Procesión, resultando multitudinaria aunque un poco desorganizada. En ella participaron niños de los colegios de Cuenca, las internas del colegio de las Josefinas, muchos niños y niñas vestidos a la usanza hebrea, la Schola Cantorum del Seminario de San Pablo, la Banda Joven de Cornetas y Tambores del Frente de Juventudes, la Banda de Música de Cuenca y diferentes autoridades. Esta primera Procesión partió a las 4 de la tarde de la S.I.C.B, hasta la entonces Ermita de la Virgen de la Luz. En 1953, previa consulta y autorización de la Junta de Cofradías, se incorpora a la misma la Hermandad de San Juan Evangelista, con una Imagen mariana encargada para esta Procesión bajo advocación del Amparo. Esta hermandad llegó a organizar 50 Cuenca Nazarena
la procesión en años sucesivos pero, por discrepancias tanto de horarios como de itinerarios, en 1957 abandona la dirección llevándose la talla de la Virgen. Posiblemente sea esta Procesión la que más veces ha alterado horario y recorrido. A partir de este momento es la Cruzada Eucarística quien encarga de la Procesión, aunque no es hasta 1959 cuando lo hace de manera oficial, siendo presidida por el sacerdote, canónigo y director de la Escuela Femenina de Magisterio “Fray Luis de León”, D. Camilo Fernández de Lelis. En 1961 se incorpora a la misma la Banda de Cornetas y Tambores creada por la propia Cruzada Eucarística ex profeso para este domingo. La Banda llegó al final de su trayectoria en 1971, enmudeciendo los instrumentos para siempre en la sacristía de los PP. Oblatos donde se encontraba la imagen de la Borriquilla. El 23 de enero de 1973, un grupo de banceros se reúne con el entonces Presidente de la Junta de Cofradías, D. Francisco Bermejo Bustos y con D. Federico Rodríguez Ortiz, que hacía de portavoz de la Cruzada Eucarística, para que esta Procesión se integrara como hermandad dentro de la Junta de Cofradías creando sus propios estatutos. Tomó entonces las riendas como Representante un joven muy comprometido con la Semana Santa, llamado José Luis Marco Nielfa. Durante más de treinta años sólo desfiló el paso de la “Borriquilla” por nuestras calles. Y no es hasta 1990 cuando se incorpora una Virgen donada por Eduardo Ladrón de Guevara, procedente de Priego, bajo la advocación de la Esperanza. Hasta ese momento, era la única Procesión que no cerraba su desfile con una imagen mariana. Con este artículo se pretende contextualizar el momento en el que los verdaderos protagonistas, la BANDA DE CORNETAS
Y TAMBORES DE LA CRUZADA EUCARÍSTICA, empiezan a formar parte de la historia de nuestra Semana Santa. Aunque han sido mencionados en diferentes artículos a lo largo de estos años, creo que bien se merecen su particular homenaje, como ya lo recibieron las otras grandes Bandas que hemos tenido en nuestra ciudad. En la publicación nazarena del año 2006, Israel J. Pérez Calleja hace un completo trabajo con la historia de la Banda de Cornetas y Tambores de la Guardia Civil, difícilmente superable, ya que las fuentes de información han sido totalmente precisas y concretas. En 2012 un servidor hacía lo propio con la Banda de Cornetas y Tambores del Frente de Juventudes pero, al contrario que Pérez Calleja, las fuentes consultadas de aquella época son pocas y a veces contradictorias, por lo que tuve que obviar algunos datos para no aumentar la confusión. Desaparecidas estas dos grandes bandas, Cuenca y su Semana Santa se resistían sin embargo a carecer de estos sonidos. Es por eso que se crearon el “Grupo Tormo” y “Amigos de Cuenca”, a los que mando desde estas páginas un afectuoso saludo. Varios han sido los escritos dedicados a la actual Banda de Trompetas y Tambores de la Junta de Cofradías, bien por los mismos componentes o por parte del actual director, Javier Poyatos Alarcón, bien por la persona que más ha trabajado y continúa haciéndolo desde la creación de la misma en el año 2005: el Vicepresidente de la Junta de Cofradías, Antonio Abarca Contreras. Esta vez, sin embargo, el homenaje es íntegramente para esta Banda de la Cruzada Eucarística, nazarenos de Cuenca que en su día cambiaron la tulipa por el Tambor y la Corneta y cuyos sonidos eran como plegarias que el viento incensado esparcía por cada rincón de nuestra ciudad.
En los años de existencia de dicha Banda, sólo en tres ocasiones se desplazaron sus integrantes fuera de nuestra Ciudad: al pueblo conquense de Priego con motivo de sus fiestas patronales y en dos ocasiones a Valencia para participar en la Falla ubicada en Sendra-Plaza Coll, donde obtuvieron un primer premio. Tras la desaparición de la Banda del Frente de Juventudes, con la que coinciden hasta 1965, la Junta de Cofradías acude en su ayuda para participar en todos los desfiles de los próximos años. Con la incorporación en 1967 de la Banda de la Guardia Civil, ambas participan conjuntamente en las Procesiones: la Banda de la Cruzada Eucarística abriendo los desfiles y la de la Guardia Civil intercalada en las mismas. Durante la recopilación de datos para este artículo he podido comprobar, al tener la oportunidad de charlar con algunos componentes de esta Banda de la Cruzada Eucarística, cómo el paso del tiempo no ha borrado los sentimientos y recuerdos que cada uno de ellos guarda en el mejor sitio de su corazón, conscientes de que forman parte de la historia de nuestra Semana Santa. Por todo ello, me gustaría dar las gracias a quienes habéis rebuscado en el fondo del baúl para poder mostrar estas fotografías que, aunque solo sea posible publicar una selección por falta de espacio, quedan en el archivo de la memoria de todos. Un personaje clave en toda esta historia es el anteriormente citado D. Camilo Fernández de Lelis, del que todos guardan un cariñoso y respetuoso recuerdo, a pesar de las regañinas paternales que todos los años les dedicaba en forma de homilía. Sería para mí una satisfacción comprobar que este sencillo homenaje ha sido del agrado de todos vosotros y os haga emocionaros al recordar aquella época maravillosa de vuestra juventud. Cuenca Nazarena 51
Opinión
Por Pedro Romero Sequí Se me encarga rememorar una semblanza encareciendo su faceta más nazarena, y me gustaría hacerlo huyendo de lo anecdótico y evitando el sentimentalismo que arruina cualquier apunte biográfico. Pero no resulta fácil. Lucas Aledón, rico en anécdotas hasta el punto de hacerlas ingrediente básico de su devenir vital, era pleno en sucesos y chascarrillos, excesivo en eso y en todo: en su forma de ser, de escribir, de contar, de vivir. Por otra parte, su desaparición tan reciente en el tiempo provoca que los sentimientos, recuerdos y vivencias broten, inevitablemente, a borbotones y a raudales. Si nos pusiéramos sentimentales, espero se sepa perdonar, por esta vez al menos. Hace tan solo unos años que, en este mismo sitio, dedicábamos un artículo cuajado de datos sobre la vida y la trayectoria de Lucas Aledón. Su reciente pérdida justifica con creces que recordemos algunos. Lucas, que pertenecía a esa última generación de los que nacieron en casa, vino al mundo un 9 de marzo de 1946 en la suya de Calderón de la Barca, calle señorial, de ajetreo comercial y aire de capital con pretensiones. Su casa, en los impares, venía a estar, más o menos, enfrente de la enorme de Valsalobre, todavía en pie, y la de Zomeño, ya desaparecida. No parece casual que llegara al mundo en plena cuaresma: “Apuntaba maneras”, bromea Pepe Madero. Sus amigos de la infancia sonríen recordando que en el barrio rápidamente se alzaba en organizador de las procesiones infantiles del barrio: Rafeta Pérez, Aurelio Martínez, Carlos M. Cenzano, Pepe Rubio, Jesús el de la Toledana, echaban mano – con la complicidad de doña Benicia, su mujer- de un busto en yeso de don José Pérez Madero, empleado del Hispano y todo un personaje para los muchachos. La puesta en escena incluía retales de cortina para ocultar la corbata y sogas trenzando corona de espinas para disimular la raya del pelo. El retrato en bulto de don José venía a ser la viva estampa del Ecce Homo en estos improvisados “juevesantos” de mozalbetes. La procesión partía, señorial, de la casa de los Huerta, a donde volvía tras la carrera por los aledaños. En los pisos amplios, enormes, de esta finca jugaba toda la pandilla en los días de invierno, cuando “helaba de veras”. Su infancia transcurría como la de otros, haciendo acopio de renacuajos bajo el puente de palo, si era verano, lajas de hielo en la
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fuente de la Doncella, si era invierno, y jugando a las procesiones, a la vaquilla o a las hogueras en la placeta de la calle Nueva, en entretiempo. Paco y Felipe Jiménez, Luis y Arturo Benítez, o José Luis el sobrino de don Amadeo eran, entre otros, cómplices de aquellas correrías. El parvulario y la escuela transcurrirían en las monjas del hospital de Santiago. Sor Agustina repetía: “Luquillas, eres un trasto”. Y es que esta hija de la Caridad lo había calado desde el primer día: era el más inquieto y travieso del aula y sus alrededores. Los compañeros recuerdan que, aparte ser el más vivo, siempre dibujaba una eterna sonrisa, riéndose con todos, de todo y ante todo…. De mayor conservaría esa vena humorística que sabía sacar punta a cualquier detalle inadvertido para el resto, derrochando golpes de ingenio que podían provocar desde la sonrisa contenida a la carcajada irresistible. Si quería, y como era inteligente, podía “hacer saltar astillas” cuando era menester, aunque las menos de las veces porque, generoso en exceso, sabía perdonar, eso sí, antes de tiempo. Advierto que no quisiera ser un hagiógrafo del poeta Lucas Aledón escribiendo un artículo para cantar sus excelencias y evitar una visión edulcorada y sin defectos porque sería faltar a la verdad. Como también lo sería no reconocer las virtudes que fueron muchas y todavía mayores que aquéllos. La generosidad, como hemos visto, era una; la facilidad –necesidad imperiosa- para el trato con la gente, como veremos ahora, era otra. Como muchos conquenses, Lucas iría al Alfonso VIII y después estudiaría Magisterio, acabando de funcionario en “Previsión”, que era como se llamaba a la Seguridad Social de entonces. Debía despistarse mucho, ya con 17 años era secretario de la hermandad de S. Juan Bautista y poco después vocal del Jesús, la poesía le llevaba su tiempo y el deseo innato de comunicarse, de estar en todos los cotarros, le descentraría bastante, apretando su agenda de todo lo que fuera secundario: siempre quiso estar en dos tabernas al tiempo y en tres cofradías a la vez. Para colmo, se metió en política que afortunadamente abandonó sensatamente. Se estrenó como bancero en San Pedro, hermandad también paterna, pero no era de cargar y pronto se las ingeniaría para ser capataz de una, representante de otra, directivo de todas. Lo suyo era organizar, proponer, opinar… Comunicarse, vaya.
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Fotografía: Antonio Abarca Contreras
Opinión
Y daba gusto porque las iniciativas se le ocurrían en cascada y se le escapaban sin complejos. Luego, cuando muchas de ellas no cuajaban, no se enfadaba lo más mínimo. Era muy fácil –en esto recordaba a su padre- enzarzarse con él, con bronca incluida, pero todavía era más fácil olvidar el asunto y hacer las paces sin asomo de susceptibilidad alguna. Don Ángel el cura nos recordaba hace bien poco las “zapatiestas” que eran capaces de organizar en la sacristía de S. Antón Lucas padre (directivo de la hermandad de la Luz), Lucas hijo (directivo de la Caña) y don Amadeo (directivo de todas como párroco dispuesto a ejercer su autoridad en todo momento): “¡De echarse a temblar! y aguardar en un rincón a que escampase”. Si bien aquello solía dirimirse con la facilidad con que se había originado, todavía se recuerda un lunes de puesta de andas en que don Amadeo, en respuesta a algún exabrupto, se abalanzó detrás de Lucas lanzando improperios y éste corrió cuanto pudo, huyendo sin pensárselo dos veces y cruzando el puente por si acaso. Siguiendo su trayectoria rebelde, pronto se acercaría a las Turbas como todo joven por entonces, pero, además, y gracias a la mujer de su vida, Isabel con la que se casó, emparentando con una de las familias señeras de las mismas: los Pantaleones. De la madrugada siempre recordó la espera en la plaza de El Salvador a que los devotos salieran de la adoración nocturna: entre ellos su padre, ante el que procuraba mal disimular los resolis de la larga vigilia. Y más le valía, porque, tras acabar la procesión Camino del Calvario, debía empalmar con el Cristo de la Agonía, la otra hermandad familiar paterna. Por la noche volvía a salir en el Santo Entierro, exhausto y agotado, porque, como él reconocía, en Semana Santa “menos torear en la novillada de Resurección, he hecho de todo”. En la Caña Lucas fue una institución. Era su hermandad desde el tatarabuelo Lorenzo Plaza el tío Placilla, donde se estrenó de niño en la fila de en medio, con cola recogida, confeccionada probablemente por las costureras de la que en tiempos fue sastrería y mercería de su abuelo Cecilio. De mozalbete –cosas de la edad- nos cuentan que dejó la hermandad un tanto
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aparcada, volviendo a ella tras la adolescencia y juventud. Se le recuerda de inolvidable capataz que tiraba el capuz al río Júcar al encerrarse el cortejo, y luego de representante en la JdC, donde ocupaba puesto –con sus inseparables Chule del Pozo o Andrés Villanueva- en la bancada de los heterodoxos. Sin aspavientos, era de los que no perdonaban el resoli ocasional durante el recorrido ni el cigarro en la calle del Peso o la Puerta S. Juan, como mandaban los cánones de todo cofrade que se preciase de pelín golfo y a contracorriente. Aquello vestía mucho entonces. Fue representante de lujo hasta que su salud se lo permitió. La hermandad siempre hizo piña con él, consciente en todo momento de que tenía a un personaje, a uno de los grandes, en sus filas. Cuando sus achaques le impidieron salir, se le volvía el paso en el balcón de su hermano Paco al que acudía exprofeso. Como su hermano Eduardo, a la cena de puesta en andas no faltaba. Esta cita es una de las señas de identidad de la cofradía, derroche de camaradería y buen humor. A Lucas, arropado de su familia en los últimos años, correspondía hacer la cata del vino, así como estrenarse con la primera clariná de la semana y competir con Pepe Madero en una inigualable batalla de tontunas, ripios y chascarrillos que hacía reír a los comensales hasta caerse alguno de la silla. Con Jesús Tolosa, en su día, también “las liaba buenas”. Paralelamente, desde su juventud y durante su madurez, Lucas se había consagrado como poeta y escritor de cada vez más reconocido prestigio. Su estilo, hondo pero a la vez popular y teatrero resultaba culto y fresco, muy del gusto de todos los públicos, desde el más preparado al más sencillo. El reconocimiento le vino, más que de las instancias oficiales, de sus paisanos. Con todos se encontraba a gusto y todos disfrutaban de sus versos y “sus cosas”. Cuando en 1980 se le encargó el pregón de la Semana Santa, hubo polémica y resistencia desde aquellas “instancias”, pero los conquenses de a pie, de toda clase y condición, recibieron con entusiasmo la noticia y abarrotaron sin reservas la iglesia de San Miguel. “Nazarenos de Cuenca todos” - comenzó vibrante- “y ya las cruces clavaron sus raíces de
resplandor en la entraña de la Majestad”. El pregón fue un éxito sin precedentes. Se recuerda entre los mejores y S. Miguel, con su Ecce Homo bajado a propósito, se consolidó como escenario del acto hasta nuestros días. Suya había sido la idea. Fue sumando publicaciones, colaboraciones en prensa, radio –inolvidables sus programas con Pedro Eduardo Pérez-, incluso televisión en alguna ocasión… A su primera obra publicada “Dormido en el pasado”, siguieron otras y otras, así como innumerables poemas, trilogías o antologías, salpicadas de incontables colaboraciones en toda revista, periódico o publicación conquense que se preciase. Era una de sus señas de identidad: el “conquensismo” que escogió libremente, al que se abrazó y que nunca abandonó. En él se sentía a gusto, “como pez en el agua”. Sus paisanos se lo agradecieron y pagaron con una enorme popularidad: pregones, folletos de fiestas, pasquines de mano… siempre contaron con una colaboración de Lucas breve o extensa. En todos los guisos literarios y eventos que resultasen populares siempre fue perejil imprescindible. Y también achaques, y problemas de salud que continuamente le persiguieron -cuando no los provocó él mismo, seamos sinceros. Los reproches de familiares y amigos eran constantes en este sentido, pero infructuosos. Los grandes son muy suyos, y Lucas era lo uno y lo otro: muy grande y muy suyo. Lo cierto es que todos lo admirábamos de veras y quizá vengáramos algo nuestra escondida envidia regañándole con continuas reconvenciones que terminaban siempre en un “dejarlo por imposible”. Desde hace un puñado de años, y por esa intuición y sexto sentido con que cuentan los artistas sensibles, atisbaba su fin cercano. Algo barruntaba y sintió la necesidad de prepararse para ello. Quiso hacer las paces con Dios y consigo mismo, acercándose a la fe que siempre profesó, aunque a veces la ejerciera “en excedencia”. Su formación era sólida en este sentido “andaba muy bien de doctrina”, vaya. Un cura de Zamora cuajó breve pero fructífera amistad con él: “Qué majo es Lucas”, decía. A él le siguió otro de Cuenca que pudo atenderlo con mayor facilidad. Como siempre, Isabel estaba
pendiente de todo, atenta a todo, siendo protagonista de todo, pero, curiosamente, sin que se notase. Desafiando a la mala salud, todos observamos como José Luis “se venía arriba” reemprendiendo una actividad briosa, llena de ilusión, imparable. Su visión de la muerte ya no era trágica y aunque seguía escribiéndose epitafios –“moriré en otoño” profetizó en uno-, estos ya tenían un tinte muy distinto: eran esperanzados, joviales algunos. Lo vimos en el balcón de Muro inaugurando el monumento a las Turbas, presentado libros en la Diputación, lanzando ripios por S. Mateo, inaugurando exposiciones… Por último, y hace tan solo unos meses, lanzando desde el Parque el último pregón de S. Julián, arropado de toda su familia y de Cuenca entera. Era la mejor despedida de sus paisanos, el broche que cerraba una historia de amor entre un poeta con su ciudad y sus gentes. Tras su desaparición, su ordenador habrá quedado lleno de textos y ocurrencias –también de gazapos por tocar todas las teclas. A sus incondicionales colaboradores Pablo de Juan y Paco Alarcón les tocará poner orden en el desorden que le era propio, recuperando y recopilando cuanto sea posible, que será mucho. A nosotros, con la Semana Santa pisándonos los talones, vivirla sin él –o mejor dicho, con él, pero de otra forma: desde el cielo –porque el purgatorio se lo habrá saltado a la torera a golpe de verso, con su habitual pillería. Desde él, en cualquier descuido, se asomará de reojo a divisar a Jesús con la Caña –con sus hijos Paco, Fernando y Marta- por Calderón de la Barca, o a la Soledad -a la que su madre Adora lo encomendaba- cruzando el puente. La casualidad, que es el nombre coloquial de la providencia en las cosas sencillas, quiso que, tan a tiempo y hacía unas semanas, Tomás Bux, ceramista genial, terminase su relieve con epitafio para sus restos mortales en S. Isidro: bajo la efigie del Señor de la Caña, en un pergamino simulando su emblema, breve, sencillo, nuestro poeta, nuestro amigo, dejaba perenne su despedida bienhumorada y definitiva: “¡HASTA LUEGO, LUCAS!”
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Opinión
Por Berta López
Fotografías: Antonio Abarca Contreras
En la Cuaresma del año pasado, la Junta de Cofradías tomó una decisión controvertida, haciéndose eco de las quejas y peticiones reiteradas de las hermandades en los informes procesionales de la última década: restringir el acceso a las procesiones para tomar imágenes desde dentro del desfile y permitirlo solo a fotógrafos y cámaras de medios de comunicación. El balance, un año después, es muy positivo y marca la senda de trabajo que seguirá la institución en venideras Semanas de Pasión. Decía el fotógrafo William Albert Allard que la clave de un buen profesional está en “empezar a buscar fotografías que nadie más pueda hacer”. Desde que se inventó la primera cámara fotográfica en el año 1826 (e incluso, desde la aparición de la cámara oscura que la precede), el ser humano se ha desvivido por registrar, en película fotográfica, todos y cada uno de los momentos de la vida. Tragedias, celebraciones e instantes de toda índole (algunos importantes y otros quizá no tanto) han pasado a través del objetivo para actuar como testigos perpetuos del devenir de la existencia. En Cuenca, la cita que concentra la mayor cantidad de disparos y flashes de cámara fotográfica (y ahora también de teléfonos móviles e incluso tablets) es la Semana Santa. Ocho días y nueve procesiones durante los que cientos de personas pugnan, desde las aceras y desde fuera de ellas, por lograr captar cada momento. La mejor instantánea. La fotografía que nadie más pueda hacer, que diría Allard. La que, al mirarla de nuevo con el paso de los meses, nos ponga de nuevo la piel de gallina, como cuando lo vivimos en directo. 58 Cuenca Nazarena
Este hecho, que hasta hace una década no era más que algo anecdótico – al ser mucho menor que ahora la densidad de cámaras en las procesiones – empezó a convertirse en un problema con la aparición, sobre todo, de los smartphones y la realidad de que cada espectador se había transformado en un fotógrafo en potencia. La puesta en marcha del Premio de Fotografía “Semana Santa de Cuenca” por parte de la Junta de Cofradías y la expedición de credenciales para los participantes, unido al escaso cumplimiento de las recomendaciones que se les facilitaban junto con su credencial (y que nunca contemplaron el poder moverse libremente por el interior de la procesión, sino que iban enfocadas precisamente a evitarlo), dieron lugar a situaciones, recogidas en los informes procesionales de las hermandades a lo largo de la última década, en las que había tantas cámaras dentro de la procesión que apenas quedaba espacio para desfilar adecuadamente. Fueron precisamente las reiteradas quejas de las hermandades, junto con la comprobación de que, en efecto, la situación no hacía sino empeorar año tras año – sobre todo en momentos
determinados como la bendición de palmas del Domingo de Ramos, las prédicas del Lunes Santo o el momento del Encuentro el Domingo de Resurrección – las que llevaron a la Junta de Cofradías a tomar una decisión drástica en la Cuaresma del año pasado: restringir el acceso a la procesión para hacer fotos e invitar a todos aquellos que quisieran fotografiarla a aprender a mirar los desfiles desde la acera y tomar sus imágenes desde lugares donde no interrumpieran el desarrollo normal de los mismos.
Un problema común El problema de los fotógrafos no es exclusivo de la Semana Santa de Cuenca. Ciudades como Sevilla, Málaga, Zamora o Valladolid se han enfrentado también en los últimos años a situaciones parecidas. La presencia creciente de cámaras en los desfiles de estas ciudades es, como en el caso de Cuenca, objeto de debates y de medidas para intentar lograr que procesiones y fotografía convivan de la mejor manera posible. “¿Dónde ponemos el límite? ¿Dónde trazamos la línea del respeto? No es nuevo el tema de las fotos en nuestra Semana Santa, es una moda que progresivamente va ganando más adeptos” escribía José Antonio Montero en ABC Sevilla en 2014, dejando patente que se trata de algo común a prácticamente todas la representaciones de la Pasión que gozan de cierta entidad. Las soluciones que se han ido probando en otras ciudades, y que fueron estudiadas por parte de la Junta de Cofradías de
Cuenca antes de tomar su decisión, pasan por medidas similares a la conquense. En Cádiz, por ejemplo, ya en el año 2014 se decidió retirar las credenciales que se venían distribuyendo, de modo que los fotógrafos que quisieran trabajar en la Semana Santa tuvieran que inscribirse en el Consejo Local de Hermandades y Cofradías, ante la imposibilidad de la Policía Local “de hacer frente al desalojo de fotógrafos de las delanteras de los pasos”. En Málaga, las restricciones son también importantes. Según informan en cofradesmalaga.com, la Agrupación de Cofradías otorga dos credenciales de fotógrafo por cofradía, de modo que quien no la tenga no puede acceder a la Catedral ni tomar imágenes en el recorrido oficial. En Cuenca, lo primero que hubo que decidir fue si se permitía el acceso a la procesión para tomar fotos o no. La respuesta fue que sí, pero con matices: solo los profesionales de los medios de comunicación – para quienes se consideró que verdaderamente necesitaban hacerlo – podrían acceder pero, eso sí, en momentos puntuales, durante poco tiempo y dando prioridad siempre a la foto desde fuera cuando se pudiera hacerla igual de bien que desde dentro. Determinado esto, había que definir aún algo más: a quién se consideraba profesional de la fotografía en los medios y, por lo tanto, acreedor de credencial. El proceso requirió de mucho trabajo, reflexiones y toma de decisiones, todo con la incertidumbre de no saber si, finalmente, el esfuerzo daría los frutos deseados. Cuenca Nazarena 59
Una iniciativa “muy positiva”
Una mirada nueva
A la vuelta de un año y con otra Semana Santa en ciernes en la que se vuelve a plantear el mismo dilema con respecto a las cámaras en los desfiles, el ejemplo de 2015 marca el camino a seguir en 2016. Por parte de las hermandades, la valoración de la medida fue muy positiva el año pasado y así se reflejaba en los informes procesionales que cada una de ellas redacta al término de su procesión. En los textos se destacaban especialmente dos puntos: el mayor esplendor y orden en el desarrollo de los desfiles, propiciado por la desaparición de la “nube” de cámaras que hasta el año pasado revoloteaba entre filas e imágenes, y el buen comportamiento de los profesionales de la prensa, quienes atendieron las indicaciones que se les habían dado previamente desde la Junta de Cofradías, muy especialmente la de llevar en todo momento el peto acreditativo con el que fueron debidamente identificados. “El balance es positivo y en esta línea debemos seguir trabajando para mejorar todos aquellos aspectos que lo precisen” valora el presidente de la Junta de Cofradías, Jorge Sánchez. “Ésa es nuestra labor”. También desde la Asociación de la Prensa y por parte de los propios profesionales se reconoció al término de la Semana Santa del año pasado que la medida había funcionado de manera satisfactoria, incluso a pesar de que hubo alguna queja hacia los petos por resultar “incómodos”, a juicio de alguno de los profesionales que los usaron, para el desarrollo de su trabajo en algunos momentos. La Junta de Cofradías trabajó estrechamente con la Asociación de la Prensa en las semanas previas al anuncio de la medida, recogiendo también su petición de mayores facilidades para trabajar en la retransmisión de la Semana Santa de Cuenca.
Junto con la tarea de pulir los detalles relacionados con la medida, una de las preocupaciones que tenía la Junta de Cofradías era la de que decayera la participación en el Premio de Fotografía que organiza desde el año 2008. Teniendo esto en cuenta, sintomático de que, en efecto, la iniciativa de restringir estrictamente el acceso a la procesión a los fotógrafos y cámaras profesionales de los medios de comunicación ha funcionado como se esperaba ha sido la participación en la edición de 2015 recogida en el mencionado Premio. Tal y como explicaba en su momento el vicepresidente de la institución nazarena, Antonio Abarca, la de 2015 “ha sido la edición más participativa, con más de 120 obras presentadas”. El vicepresidente destacaba en su valoración que éste era “el primer año que no se daban credenciales a los fotógrafos y la respuesta ha sido magnífica”. De ahí que, a la vista del aumento en la participación, el balance de la medida sea muy positivo también en este aspecto, ya que el Premio de Fotografía es una de las iniciativas que con más entusiasmo cuida la Junta de Cofradías. Abarca recalcaba además que “también se ha notado un aumento en la calidad de las fotografías presentadas, algo que viene siendo ya habitual desde la primera edición”. La realidad demostraba que, como ha afirmado en alguna ocasión Luis Miguel Caballero “Diacha” – fotógrafo reconocido de la Pasión conquense que suele trabajar desde fuera del cortejo y cartelista del año 2015 –, para hacer buenas fotos, no es necesario interrumpir el paso de los desfiles procesionales... sino saber mirarlos con ojos nuevos.
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Fotografías: Antonio Abarca Contreras
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Opinión
La Semana Santa de Cuenca, presente en el
Por Rafael Torres
XIII Congreso Nacional de la Oración en el Huerto Las hermandades de Jesús Orando en el Huerto de San Antón y de San Esteban asistieron en octubre al XIII Congreso Nacional de Hermandades de la Oración en el Huerto “Getsemaní 2015”, celebrado del 10 al 12 del décimo mes del año y organizado por la Cofradía de la Oración en el Huerto y Corazón Doloroso de María de Requena (Valencia). Esta celebración supuso para la ciudad levantina y su Semana Santa un enorme privilegio. Requena fue elegida sede y ciudad organizadora de este evento el 8 de diciembre de 2013 en la localidad de Valladolid, sede del anterior Congreso. En la decimotercera edición del Congreso participaron veintiocho hermandades, representadas por 130 congresistas de toda España y otros setenta asistentes de Requena, pertenecientes tanto a la hermandad organizadora como a las distintas hermandades y cofradías de la ciudad. Los hermanos de Archidona, Baeza, Dos Hermanas, San Fernando, Hellín, Nuestro Padre Jesús de Murcia, Sevilla-Montesión, Úbeda, Valencia, Valladolid, Ronda, Gandía, Cullera, Yecla, Granda, Cartagena, Alboraya, Almería, Santísimo Cristo del Perdón de Murcia, Cocentaina, Tarragona, Cieza, Mula, Jumilla, Líria, Cuenca (San Antón) y Cuenca (San Esteban), y la anfitriona, Requena, disfrutaron durante los días del Congreso de multitud de actos culturales y religiosos, acompañados de visitas turísticas a la ciudad hospedadora.
“Getsemaní 2015”, un Congreso con identidad propia. El Congreso de Requena ha tenido unas singularidades propias que lo diferencian de los celebrados hasta la fecha. Si bien ha contado con los actos habituales de otros congresos: ponencias, comunicaciones… A esta edición la hacía diferente el hecho de tener que aprobar los estatutos de la Confraternidad Getsemaní. Ordenanzas que finalmente vieron la luz verde por unanimidad de todos los asistentes, y que desde ese momento serán los que rijan la actividad de estos congresos. También se aprovechó el Congreso para nombrar al Delegado de Tierra Santa de la Confraternidad. A petición de la hermandad de Archidona, el honor recayó en Juan José Domínguez, perteneciente a la Cofradía de Dos Hermanas, por su vinculación a la tierra donde Cristo nació, vivió y murió. Por otro lado el Congreso tuvo un Comité de Honor presidido por su Majestad el Rey, Felipe VI, además de contar con importantes personalidades del ámbito religioso y político de la Diócesis y provincia de Valencia. Hablando del Congreso en sí, cabe destacar la Solemne Eucaristía y la procesión extraordinaria de Nuestro Señor Jesucristo en 64 Cuenca Nazarena
la Oración en el Huerto, que fueron presididas por el Eminentísimo y Reverendísimo Señor don Antonio Cañizares Llovera, Cardenal Arzobispo de Valencia. Ambos actos tuvieron lugar el domingo, 11 de octubre, por la tarde. Ambos como actos centrales de la agenda de esos tres intensos días. Otro acto importante fue el Concierto de Marchas Procesionales que la Banda Sinfónica de la Sociedad “Santa Cecilia” ofreció el sábado, día 10, en el Teatro Principal. En la mañana del 11 de octubre, el Muy Ilustre Señor don Miguel Payá Andrés, Canónigo Magistral y Prefecto de la Pastoral del Cabildo de la S.I. Catedral de Valencia, expuso una ponencia titulada “Las cofradías de la Oración en el Huerto como cauce actual de la evangelización”, abierta a todo aquel que quiso asistir, fuera congresista o no. Al finalizar, la ponencia fue debatida en grupos de trabajo en el Colegio Alfonso X “El Sabio”, y sus conclusiones fueron sintetizadas por el mismo ponente en la última jornada del Congreso: “Hemos constatado, una vez más, las grandes diferencias que existían en nuestras hermandades o cofradías. Diferencias en cuanto a la antigüedad, en el número de miembros, en los medios con que contamos, en los niveles de exigencia, en la relación con los pastores de la iglesia... Pero hemos constatado también con alegría que, todas estas diferencias, al ser vividas desde una misma mística, lejos de obstaculizar nuestra comunión, nos sirven para enriquecernos mutuamente con las experiencias de los demás”. Extraordinario fin de semana el vivido en tierras levantinas con este movimiento cofrade, perfectamente consolidado, que cuenta ya con más de veinte años de vida y unas arraigadas relaciones, tanto de índole corporativa como personales. Sustancioso también fue el Congreso para nuestras hermandades asistentes, Nuestro Padre Jesús Orando en el Huerto de San Antón y su homóloga de San Esteban, primera vez que asistían al congreso y fueron elegidas, por unanimidad, como sede de la próxima reunión inter-congresual que se celebrará en este 2016, posiblemente en el mes de junio. El principal objetivo de estas reuniones es hacer más asiduo el contacto entre hermanos, como quedó asentado en la primera reunión; se trata de “mantener encendida la llama”. A las mismas asisten: las hermandades organizadoras, en este caso, las dos de Cuenca; la de la sede del anterior inter-congresual, Cocentaina; la hermandad organizadora del último Congreso, Requena; y la elegida para el nuevo, Ronda. Así como todos los hermanos que deseen incorporarse. En Cuenca les esperaremos para vivir unos días especiales. Cuenca Nazarena 65
Opinión
Entrevista a
Juan José Domínguez González Cofrade de la Antigua Hermandad de María Santísima del Rosario y Cofradía de Nazarenos de la Sagrada Oración de Nuestro Señor Jesucristo en el Huerto y Nuestra Señora de los Dolores (Dos Hermanas, Sevilla), creador de la Confraternidad de Getsemaní. Por Rafael Torres Desde el día de su bautismo es cofrade de la Oración en el Huerto. Cuando aprendió a leer y escribir se puso a coleccionar todo cuanto hacía referencia a la Oración en el Huerto y a tomar notas de todo aquello que iba conociendo en relación a los momentos que Jesucristo pasó en Getsemaní. Durante cuarenta años fue guardando esa peculiar colección consciente de que tenía que darle forma y clasificar los materiales para dejar su contenido a disposición de quien quisiera consultarlos. De tal forma que en febrero de 1990 publicó el libro “La Oración en el Huerto”. A partir de ese instante contactaron con él distintas hermandades de la Oración en el Huerto de toda España. Ese fue el germen de la actual Confraternidad Getsemaní. ¿Cómo nace la iniciativa de realizar un congreso? El libro “La Oración en el Huerto” llegó a manos de hermanos de distintas Oraciones que contactaron con el autor y acordaron que tenían que verse, estar juntos e intercambiar experiencias. El hermano promotor hizo una propuesta a su hermandad de Dos Hermanas, que asumió la organización de un primer congreso bajo la denominación de Confraternidad Gestsemaní, que se celebró el tercer domingo de noviembre de 1991. Concurrieron cerca de trescientos cofrades de veintitrés hermandades de ocho provincias -siete andaluzas y una extremeña-. Se presentaron seis ponencias, además de trabajos de grupo, charlas-coloquio, encuentro de juventud, puesta en común... Resultó todo un éxito.
Fotografía:Ignacio Blanco
¿Por qué se llama Getsemaní? En España, y con ámbito de aplicación extendido a la Unión Europea, el uso de la palabra “Getsemaní” está sujeta a la Ley de Patentes y Marcas, puesto que el término está registrado y sujeto a la propiedad industrial e intelectual. El origen de este registro se remonta al año 1998. Me encontraba en un ciclo de conferencias con hermanas y hermanos de la Oración en el Huerto por la zona de levante (Cullera, Denia, Gandía, Requena, Sueca, Torrente y Valencia). En uno de los traslados de una población a otra me topé con un club de carretera anunciado con un gran letrero luminoso que decía GETSEMANÍ. El nombre del Huerto Sagrado donde Jesucristo vivió, nos dio su Oración y viva Agonía, era utilizado para denominar a un club de alterne de carretera. Se trataba de un uso inapropiado, desacertado y de interpretación muy equívoca, para una palabra de profundo significado para los cristianos. 66 Cuenca Nazarena
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Es bonito salir de nuestro entorno y conocer otras realidades, otras formas de entender el mismo hecho Realicé averiguaciones en el entorno y, al parecer, no existía ánimo tendencioso ni consciente de provocación o burla. El nombre del local había tomado el nombre de un pequeño olivar sobre el que se levantaba el edificio que acogía el negocio. Los primeros intentos para que el dueño cambiara la denominación resultaron infructuosos, alegando el costo que supondría el cambio del luminoso y de otros elementos, además de que ya tenía hecho un nombre comercial, patrimonio inmaterial en la valoración del negocio como fondo de comercio, generado por su denominación a lo largo de los años. Comenté el asunto con mi madre y me dijo que algo se podría hacer. Realicé nuevas gestiones y descubrí que el uso de “Getsemaní” en aquel negocio no tenía soporte legal en el Registro de la Propiedad Industrial. La solución pasaba por ahí pero resultaba caro y en aquel momento mi economía no me permitía asumir aquel costo. En 2001 ya pude asumir el pago de la inscripción en el registro de la palabra, aunque solo por un periodo de dos años. Mientras tanto, hermanos valencianos, con información legal en mano, persuadieron al propietario de aquel negocio para cambiar el nombre. Se había conseguido el objetivo, pero el derecho de uso de Getsemaní caducaba en abril de 2003 y aquel negocio podría volver a su nombre o aparecer algún otro uso inapropiado y desafortunado en otro lugar. A primeros de enero de 2003 falleció mi madre, dejando entre su herencia una cantidad en efectivo. Conté la historia a mis hermanas y, con el ánimo de dar respuesta válida y sólida al interés de nuestra madre, con ese dinero tramité el derecho de uso de la palabra por vías legales, lo que quedó formalizado en abril de 2003 por el periodo máximo legal establecido de diez años. Con toda la documentación en regla, el derecho fue donado a la Hermandad de la Oración en el Huerto de Dos Hermanas, fue aceptada legalmente en Junta de Gobierno, con constancia en acta y ratificada en Cabildo General. ¿Cuál es el principal objetivo de la Confraternidad Getsemaní? La Confraternidad Getsemaní tiene por finalidad aumentar nuestra fe mediante un mejor y mayor conocimiento de los “Hechos de Getsemaní”, formando y acrecentando una gran familia cofrade en la que todos lleguemos a sentirnos como hermanos entre hermanos. Para ello celebramos en 68 Cuenca Nazarena
años impares un Congreso Nacional del que ya hemos tenido trece ediciones, distribuidas entre once provincias de siete comunidades autónomas. En estos congresos, además de la convivencia, compartimos e intercambiamos enseñanzas y experiencias a través de ponencias, comunicaciones, grupos de trabajo. Sobresalen dos temas que están recogidos en los Estatutos: las obras sociales de nuestras hermandades y una estrecha vinculación con Tierra Santa. Los años pares celebramos una Reunión Inter-congresual que cada vez resulta más interesante, existiendo además un permanente contacto entre las hermandades. ¿Cuál es tu vinculación al mismo? Ese hermano al que he hecho referencia y que aparece en la prehistoria de la Confraternidad era un servidor y aquí sigo, al servicio de mis hermanos y aprendiendo día a día de todos. Lo que es muy fácil porque contamos con gente con muy buena preparación cristiana y excelente calidad humana. ¿Cómo funciona la Confraternidad de Getsemaní? La Confraternidad tiene su órgano de gestión más importante en la Asamblea General de cada Congreso, y además cuenta con una Comisión Permanente a la que pertenecen la hermandad organizadora del congreso anterior y la del siguiente, junto con la Hermandad de Dos Hermanas en calidad de fundadora, a las que se suma la hermandad encargada de organizar la siguiente reunión inter-congresual. Por lo tanto, en la actualidad, las dos hermandades del Huerto de Cuenca pertenecéis a esta comisión permanente. ¿Qué ha supuesto la celebración de estos Congresos para las hermandades participantes? Es difícil generalizar, porque muy posiblemente para cada una haya supuesto cosas distintas. Si he de buscar algo en común, yo diría que todas han experimentado una apertura de horizontes. Es bonito salir de nuestro entorno y conocer otras realidades, otras formas de entender el mismo hecho; las diferentes formas de cultos y procesiones... para llegar a la conclusión de que tenemos en nuestras manos un magnífico tesoro: el mensaje de un Cristo que si en el Monte Tabor se transfiguró en auténtico Dios, en Getsemaní se transfigura en auténtico hombre.
En el año 2016, la ciudad de Cuenca ha sido elegida sede Inter-congresual de las hermandades de la Oración en el Huerto, ¿Qué significa esta designación para que lo entiendan los nazarenos conquenses? Los miembros de la Comisión Permanente y los hermanos que deseen acompañarnos nos encontraremos en Cuenca dentro de unos meses para que el mundo cofrade conquense sepa que San Antón y San Esteban son dos cofradías que se han integrado en la Confraternidad Getsemaní, en la que han sido recibidas con los brazos abiertos. En esa reunión serán ellos quienes nos reciban a hermanos de otros lugares para darnos a conocer sus respectivas cofradías, la Semana Santa conquense y, como no, la encantadora ciudad de Cuenca.
Fotografías: Enrique Martínez Gil
Opinión
¿Podría ser Cuenca sede del Congreso en el año 2019? Por supuesto que sí. Pero claro, siempre que acudáis al próximo congreso de Ronda en el 2017 y presentéis vuestra candidatura. Por supuesto que sí. Yo os animo a ello. Si, como es de prever, acudís al próximo Congreso de 2017 en Ronda y presentáis vuestra candidatura. ¿Conoce la Semana Santa de Cuenca? Estuvo visitando los pasos de la Oración en el Huerto de San Antón y San Esteban. ¿Qué le parecieron? Desgraciadamente no conozco la Semana Santa de Cuenca por la simple razón de que al desarrollarse en las mismas fechas en todos los lugares, hace imposible que faltemos a nuestras responsabilidad para con nuestras hermandades en nuestras localidades. Es algo que en cierto modo están subsanando nuestros congresos, en el marco de los cuales se organizan procesiones extraordinarias. Como bien dices, estuve en Cuenca unos días por asunto personal y, como siempre que llego a algún lugar donde hay Oración en el Huerto, me fui a ver las sagradas imágenes. En el caso de Cuenca la visita fue doble, a San Esteban y a San Antón. En ambos casos he encontrado lo mismo, dentro de vuestro estilo propio, me vi cara a cara con sendas imágenes de Cristo que me hicieron percibir que estaba ante representaciones pasionistas fascinantes y sugerentes. ¿Quiere añadir algo más? Me gustaría terminar comentando que los cofrades de la Oración en el Huerto debemos ser conscientes del enorme Tesoro que poseemos en nuestras cofradías: un Cristo que aún no ha vivido la desbandada de sus apóstoles, pero que ya vive la soledad porque se han quedado dormidos; un Cristo al que aún no le han atado sus manos, pero que ya tiene atado su destino; que todavía no ha cargado con el peso de la Cruz, pero al que el peso de nuestros pecados y deslealtades le agobia y le hace hincar la rodilla en tierra; al que no ha le llegado el momento de decirle al Padre: “En tus manos encomiendo mi Espíritu”, pero al que ya se lo está confiando diciéndole: “No se haga Mi voluntad sino la Tuya”. En definitiva a Cristo. Un Cristo de todos y para todos. Un Cristo Total. Cuenca Nazarena 69
Opinión
Querido amigo, párroco y consiliario José Antonio Gómez Serrano: He aprovechado la publicación de la revista Cuenca Nazarena para escribirte y decirte con letras lo que no pude decirte con palabras. Desde que el 7 de enero del año pasado te pusiste enfermo, todo se desarrolló tan rápido que no pude decirte hablando lo que ahora te escribo. En primer lugar, quiero darte las gracias por haber sido tan importante en mi vida, en la que siempre estarás ocupando un lugar preferente. Todo comenzó con tu llegada a la parroquia de San Esteban –recuerdo que fue en agosto de 2007-, y con tu nombramiento como consiliario de la Hermandad de Jesús Orando en el Huerto. En aquel momento, yo era el secretario de la Hermandad y pronto mantuvimos muchas conversaciones que desembocaron en un acercamiento fraternal de sincera amistad. Yo tenía la seguridad de que estaba conociendo a un ser maravilloso… y el tiempo, como juez implacable que es, me dice que no me equivoqué. Juntos realizamos muchos proyectos. Especialmente recuerdo: la ayuda a Cáritas Parroquial con la venta de la lotería de la Hermandad; la Olimpiada de la catequesis con los niños recibiendo su medalla; la preparación para nuestro viaje a Tierra Santa; el cambio en la ubicación de los pasos en la iglesia… y tantas y tantas otras. Siempre te recordaré por tu conducta dialogante. En lo personal... qué te voy a decir, si has sido uno más de mi familia. Has estado en los momentos más importantes de mi vida, como fue la celebrando mi boda y el bautizo de mis hijos. Aún recuerdo tus palabras previas a la boda: -“Rafa, que el matrimonio no es un juego. Es una labor del día a día. Hay que respetarse y ver en los defectos de la otra persona el amor que se siente por ella. Recuérdalo siempre. Te lo digo como si fueras mi hijo”. Después, las visitas con mis hijos los domingos, tras la misa, para ver al abuelo “José”: “Rafa, cuida bien a estos pequeños y a Nieves, que son una bendición de Dios”. Te recuerdo en las escaleras de la parroquia con tu cigarrillo negro... Cuando me veías llegar comentabas: “¡Huy! Los del Huerto. Cuidado con ellos que algo quieren.” Diciéndome a continuación: “Rafa, hay que hacer un Encuentro de Oración con los pasos de San Esteban e incorporando alguna imagen de otra Hermandad”. Tanto me lo dijiste que me lo tomé como un reto personal. Y, pasado el verano, cuando tú volviste del campamento Nazaret, me llamaste para decirme: 70 Cuenca Nazarena
“Rafa, ya tengo el guion para el Encuentro de Oración”. Ya no hubo marcha atrás. Y así, con mucho trabajo y esfuerzo y no sin pocas dificultades, en la Cuaresma de 2013, tuvo lugar el I Encuentro de Oración, logrando un rotundo éxito a decir por lo abarrotado que estuvo el templo. Tal fue el grado de aceptación de los conquenses que enseguida nos pusimos a planificar la II edición. Y tras la segunda, la tercera, pero… amigo, en ésta ya no pudiste estar con nosotros: “Rafa, yo no puedo estar este año en el Encuentro. No puedo andar ni estar de pie. No sé que me ocurre. Encárgate tú de continuar con el Encuentro de Oración. No lo dejes, por favor”. Poco a poco la enfermedad se fue apoderando de ti hasta que consiguió apartarte por completo de tu labor parroquial. Y, aun así, cuando bajaba a verte a la Casa Sacerdotal -no con la frecuencia que debería haberlo hecho por un verdadero amigo, lo confieso, pero no me gustaba verte sufrir; esa es la cobardía del hombre, mí cobardía, ante aquella complicada situación que me superaba. Y tú también te dabas cuenta: “Rafa, no estés triste, y no llores por verme así. Los hombres que tenemos fe en el Señor afrontamos su voluntad. Yo sé que Él ha querido que sienta en mi cuerpo su sufrimiento en la Cruz, dándome muestras de su Amor hacia mi, para que tuviera verdadero sentido mi vida cristiana”. Yo te contestaba: “No siga usted hablando, que me rompe el corazón. Yo no tengo su preparación y no entiendo que esté enfermo y lo asuma con esa naturalidad”. A lo que tú me respondías: “Rafa, el Padre está conmigo. Tienes que aprender a tener un corazón sencillo. Esos ojos que Dios te ha dado son para ver y comprender nuestra vocación. Jesús en la Cruz nos ofrece todo lo que tiene. No te olvides Rafa, amigo, de que en la Cruz de Cristo está el sufrimiento, el pecado del hombre, también el tuyo, y Él los acoge a todos con los brazos abiertos. Yo la llevaré con Él, pues vino a mi vida para darme esperanza y vencer a la muerte”. El Encuentro de 2015 se realizó conforme nos indicaste y, aunque no estuviste físicamente con nosotros, ese día, todos los que allí estábamos te sentíamos muy cerca. Con estas palabras quiero despedirme de ti, José Antonio. De un amigo que me enseñó tantas y tantas cosas buenas desde que lo conocí. José Antonio, tú que estás sentado a la derecha del Padre, sigue haciendo de guionista de nuestras vidas para que a través de tu ayuda, consigamos hacer de ellas un ENCUENTRO DE ORACIÓN diario.
Fotografía: Saúl García
Por Rafael Torres
Cuenca Nazarena 71
Opinión
Por Miguel Romero Saiz Cronista Oficial de Cuenca
Larga podría ser la cita, pero bella, al analizar las páginas de nuestros ilustres pregoneros que han hecho de nuestra Semana Santa, ese canto singular a la magia de lo real fundido con esa otra irrealidad en la que los encapuchados pierden en el vértice de su celeste caminar la luz mágica y llena de la luna de abril -rara vez en marzo-. Expongamos aquí, aquellos, que lucieron sus estrofas desde 1945 a 1991. Vaya, pues, para ellos, este personal homenaje. El verso te hace caminar entre la sinfonía de cada palabra. Alegra con su métrica el ritmo de los varales, incluso ese agudo rezo de los nazarenos, protagonistas solemnes de esta festividad inalterable por el tiempo. Encienden su luz, la trasladan a los sentimientos y lo hacen bellamente engalanados de una rima singular para que cada verso sueñe con su ilusión semansantera. Poetas de todos los lugares han cantado a la Cuenca del mundo; han dado su verso a cada paso de esta Semana Santa que nos redime como la ciudad más sentida y bella, a la vez. Cuenca tiembla en cada Paso, porque el arte de la gubia de los escultores imagineros más solemnes se adereza con la palabra más sensible y lisonjera.
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Federico Muelas. 1965
Acacia Uceta. 1971
Poeta de Cuenca, Cronista grande de la ciudad, eterno hacedor de versos, hombre del tiempo pasado y del tiempo presente; “Nuestro Federico”: Imaginad, conquenses, la belleza que tendría este lentísimo desfile por las aguas pandas de nuestro Júcar en tanto a un lado y a otro se congregasen esas lucecillas penitenciales y se llenase el aire, a través de los altavoces, de unas músicas sacras adecuadas. ¡Imaginad, conquenses!
Nacida en ese Madrid altanero. Esa primera mujer que pregonara a Cuenca y que conquistase el corazón de nuestro Enrique Domínguez Millán, a un tiempo: En la quieta pupila de tus cauces bajó el cielo a verter su plata fría y se quedó dormido entre los sauces. ¡Semana Santa de Cuenca, mi Semana Santa¡
“Agua lenta de dolor, monte arriba, penitente. Y en hombros de la corriente crucificado, el Amor. Dime, chopo soñador, nazareno de la orilla, ¿adónde lleva Castilla su dolor peregrinando? El chopo tiembla... temblando, Señor, doblo la rodilla.” Oh noche inacabable, de profundos rumores desgarrada un instante de clarinazos lívidos. Cuenca, como una hermosa cabeza degollada, flota sobre la plata fría de sus dos ríos. Ciega sabiduría de las cosas. Presiente el día de su terrible destino. La hora llama inexorablemente, ciega. Y en la gruta del tiempo bate, desatendida, el aldabón del alba...
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Opinión
Jorge Juan Eiroa. 1972
Rafael Caballero Bonald. 1978
José Luis Lucas Aledón. 1980
Carlos de la Rica. 1983
El historiador gallego de Laxe que, educando en Cuenca, sintió esta ciudad como suya, pregonando aquella Semana Santa intensa y dolorosa, a la vez. Él mismo decía:
Desde Jerez, su tierra natal, a Cuenca: Cuando por la tarde, los Caballeros del Santo Sepulcro, saquen amorosamente el Santo Entierro, hay una Soledad de soledades:
“...cuando sabe hacer del ritual, el canto a Cuenca”:
El poeta de Carboneras, el hacedor de su Toro Poético y el imaginador de artistas, hombre de capa y barro:
Al Descendimiento. “Dura amatista, claros cuarzos fríos topacios como tigres sosegados, muerto rubí de rayos apagados que turbia luz desata en turbios ríos.
Y séame tu Soledad Señora del mayor duelo, La Soledad sin consuelo consuelo en mi soledad.
Déjala, llegarse, Señor, a la Soledad del Puente. Que las dagas no siente en su corazón herido. Déjala, Señor, hacia Ti llegarse que se muere de dolor y cuchillos: ¡La Soledad del Puente!
En el centro del día, cuando la luz es más intensa, desfila la más luminosa de nuestras procesiones, la procesión de los Crucificados y entre ellos, el de los Espejos, en esa cruz de brillantes azogues, reflejando la belleza de una Cuenca inigualable: “Cuando se olvida de Ti, ¡oh, Dios!, Tú en ella. Señor, Jesús, dormido en luz y espejos.”
Rocas de Cuenca, ópalos sombríos derraman su fulgor en tus costados y tus dulces cabellos desatados ciñan corona los suspiros míos. Presten para ungir su puro aliento hoces antiguas, vasos de alabastro sutil perfume que aprisione el viento. Desciende el cuerpo, muerto, en tanto vuelo -Cuenca, carne mortal- que en llanto besan manos de amor y sábanas de hielo.”
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Cuenca Nazarena 75
Raúl Torres. 1984
Rafael Alfaro. 1985
Florencio Martínez Ruiz. 1989
Julia Sarro. 1991
El Cronista de la ciudad que alabó las Hoces en su constante caminar. Porque en su recorrido bien decía que “habían llegado desde el Huécar y Júcar los hortelanos: de los gremios de hace tres siglos a la tradición de padres a hijos. Tejedores, hortelanos, herreros, canteros, comerciantes, hijos de los hijos, se dan cita cada año, el hombro morado y sudoroso, la herencia morisca al lado de “Jesús en el Huerto”, el vaivén cuesta arriba del olivo, oloroso aceita sin licuar”. Él, sobre la Semana Santa también cantaba:
Poeta salesiano nacido en el Cañavate, que bien viajó a las Américas: ¡Soy hombre!: Tengo carne y pensamiento y un amor para todos que quemando va mi vida sin fruto a fuego lento ¡Hombres, miradme, que os estoy amando!
De Alcalá de la Vega a su Cuenca amada; un crítico y periodista, sentido y eterno. Para Florencio hay un “Lenguaje de las piedras” en la Semana Santa conquense, porque Cuenca, de todos modos, está -y su escenografía es un dato- atenta al cielo. Y sus hombres tienen siempre las estrellas al alcance de la mano. Esos serranos rotundos de Valdecabras o de Buenache, que han cazado Müller o Catalá-Roca en su recidumbre ibérica ahondando precisamente en su bonhomía religiosa, hablan desde su silencio. Cuenca no llora su Semana Santa como otras ciudades españolas... y en ese sentimiento Lope Mateo, que se acercó un día a estos peñascales haciendo un alto en el “sendero enamorado” de su obra lírica, lo confirmaba de esta siguiente manera:
Aquella autora del “Homenaje a mis poetas muertos”, que hizo brillar el verso junto a la guitarra:
Verónica del sol a media tarde; cuando del jueves el amor sobrenatural pone los ojos de Jesús dolor de mediodía. ¿Quién eres tú, mujer como ninguna, fugaz tamiz del rostro en infinito repleto de sangre? ¡Ay laberinto feroz para la vida y la pasión! Todo lo celestial, incluida la luz de cristales y el tambor de tormenta, la horquilla entre las piedras; el llanto, el suspiro en el océano de calles elevadas como astros, hacia arriba, igual que esa Cruz a hombros de la noche y entre tus manos de marfil, amada mía, nuestra compañía, semejante a la miel y a los milagros para apurar la vida de Jesús nuestro, morado y tierno, protagonista en el ruedo de los días, entre el Júcar Nazareno de tardes y de angustias. ¿Qué es para ti Cuenca, tú, Verónica de tulipa en tulipa fugitiva?
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Verónica de lino sin señales: “¿Qué madre vio como yo tantas espadas sangrientas traspasar tu corazón? Partamos, dulce Jesús, el cáliz de esta Pasión, que vos lo bebéis de sangre y yo de pena y dolor”.
“Mudos encapuchados vegetales sobre la clara primavera fría cuando alza el Viernes Santo en su agonía misereres de fe por los breñales. Silencio sobre el Júcar verdeoro la ciudad enriscada en sus rompientes sueña un calvario de abismal escena. Y de la tarde en el inmenso lloro Cristo va entre los chopos penitentes que tienen por el río su melena.”
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Hablan las Hermandades
Por la Junta de Diputación de la V. H. del Santísimo Ecce Homo de San Migue
Fotografía: Ignacio Blanco
En la tarde del 8 de abril de 1941, Martes Santo en Cuenca, aún sin procesión ese día (la primera procesión del Martes Santo tuvo lugar en el año 1954) llegó a Cuenca, procedente del estudio de Federico Coullaut Valera la extraordinaria imagen tallada, en madera policromada del Ecce Homo de San Miguel. Nuestro querido hermano ya fallecido Santos Cañas Castillo lo relataba así “serían sobre las seis de la tarde, un grupo de hermanos que nos habíamos juntado en el antiguo atrio de la Parroquia de San Esteban, recibimos al Ecce-Homo, que transportado en camión y embalado en una gran caja de madera y acompañado por los hermanos D. Carlos Albendea y D. Aurelio Martínez, lo trajeron desde el estudio del Sr. Coullaut Valera”, esa misma tarde impresionó sin duda la poderosa escultura a todos los hermanos y curiosos que se encontraban en los alrededores de San Esteban, y se colocó en andas en dicha iglesia (no hay que olvidar que el Ecce Homo desfilaba en procesión desde esa iglesia desde 1905, con la antigua imagen) y hasta el año 1949 que se incorporó al desfile la hermandad desde la Plaza Mayor, desde la iglesia de El Salvador desde 1951 hasta el año 1972 que saldría desde la Iglesia de San Pedro por vez primera. En los años que estuvo la iglesia de San Pedro cerrada por obras nuestra hermandad saldría desde San Andrés (1996-1999). Don Augusto Parra Cobo, párroco de San Francisco bendijo la nueva imagen y quedó todo preparado para su primer desfile procesional del día siguiente. Los Hermanos Mayores invitaron a los asistentes a un pequeño “gasto” en la Imprenta Comercial. El 25 de enero de 1941 se firma un contrato entre la Junta de Cofradías de Cuenca y el escultor Federico Coullaut Valera (desde el año 1954 el escultor unirá sus dos apellidos en uno solo, de forma legal, pasando a ser Coullaut-Valera). Por 80 Cuenca Nazarena
parte de la Junta de Cofradías la representan un puñado de magníficos nazarenos, Carlos Albendea, Emilio Saiz, Manuel Saiz y Juan Antonio Benítez, junto a nuestro escultor que se encargará de la construcción “de la imagen titulada Jesús Ante Anás” nombre con el que se ha conocido durante muchos años a la hermandad y al Ecce Homo. En el contrato se estipula que el paso será tallado en madera y policromado, dejando la talla “realizada libremente por el escultor ajustándose a lo que representa en la pasión, sin que tenga que sujetarse a la fotografía de la destruida que venía figurando en las procesiones de Semana Santa de Cuenca en la noche del Miércoles Santo, pero sí a las observaciones que en este momento se le hacen de palabra”, frase enigmática que nos lleva a pensar que tipo de observaciones le fueron hechas al escultor. Se fijan las medidas “aproximadamente 1,80 metros”, como pago Federico recibiría la cantidad de 12.000 pesetas de las que se le entregaron en ese momento 5.000 y las restantes en el momento de entregar la imagen, comprometiéndose a entregar la imagen en su estudio el día 31 de marzo “en condiciones de poder sacar procesionalmente en la Semana Santa y para tener tiempo suficiente para prepararle las andas y exponerla al público”. Hace pocos años, se tuvo noticia de que había una talla muy similar, casi idéntica de un Ecce Homo en la localidad vizcaína de Balmaseda. Esta imagen fue tallada en el año 1922 por el padre de nuestro escultor Don Lorenzo Coullaut Valera (1876-1922) destinada a una familia de aquella localidad, por lo cual nuestra imagen es una obra realizada partiendo de trabajos de Lorenzo, firmada en la peana, en la actualidad oculta tras una moldura “Coullaut Valera MCMXLI”. Se puede consultar más información sobre Coullaut Valera en el libro “Cristo de la Agonía” de 1998 con textos de José Miguel Carretero. Cuenca Nazarena 81
Fotografías: Archivo de la Hermandad
Hablan las Hermandades
El 28 de enero la hermandad se reúne en Junta General donde Carlos Albendea, Depositario de la hermandad, dará cuenta de las gestiones realizadas en cuanto a la nueva imagen del Ecce Homo que está realizando Coullaut Valera, en esa sesión también deciden sobre tres modelos de andas. Dada la malísima situación económica en la que se encuentra nuestro país se “acuerda abrir una suscripción voluntaria entre los hermanos”, nombrándose una comisión de cuatro hermanos que se dedicarán a visitar a todos los hermanos. Se recaudan 563 pesetas, importe suficiente para pagar las andas y su pintura. También, además de nuevas horquillas y dos banzos se estrenará un nuevo cordón dorado para la imagen. El Ecce Homo, tras las gestiones con la Priora de las Carmelitas Descalzas, quedará al culto en su iglesia. A primeros de marzo se firma un nuevo documento contractual entre el escultor y la Excma. Diputación Provincial con el fin de hacerse cargo esta institución de las obligaciones contraídas por la Junta de Hermandades o Cofradías en enero. El domingo 16 de marzo la hermandad celebraba Junta General, a la misma asistieron veintiún hermanos. En la misma se informa que la talla del Ecce Homo será costeada por la Excma. Diputación Provincial (tenemos que recordar que en 82 Cuenca Nazarena
el año 2010 el Sr. Presidente de la Diputación fue nombrado “Hermano Honorífico” de la hermandad por este hecho), se subastaron los doce banzos que tendrían el honor de portar la nueva imagen de Federico; ellos fueron Lázaro López Recuenco, Cipriano Recuenco, Jorge Olalla Montalvo, Adrián Mingo Antón, Joaquín Borja García, Emilio Recuenco, Jesús López Martínez, Aurelio Martínez Velasco, Cecilio Albendea Page, Jesús Borja Llándres, José García Domínguez y José María García Moreno. Al día siguiente realiza la hermandad su primer desfile con la nueva imagen del Ecce Homo. Esa misma noche, al acabar la procesión fue llevada la talla al Convento de Carmelitas, en su iglesia, en un lateral, se le realizaría un altar confeccionado por Carlos Albendea. Allí recibiría culto hasta el año 1963, que iría definitivamente a su iglesia de San Pedro. La imagen del Ecce Homo ha llevado tres potencias doradas en la cabeza desde aquellos años hasta que se decidió quitarlas en el año 1991. La cabeza tiene tallada una corona de espinas, y éstas se pueden quitar y poner introduciéndolas en distintos orificios de la corona, por ello cada año se reponen las mismas, cortadas de diferentes espinos de nuestra
hoz. También ha sido llevada en procesión en distintas andas; las primeras, de 1941 y las actuales, que ya son unas de las más antiguas de las que procesionan en Cuenca que son del año 1950. Desde 1980 preside el Pregón de Semana Santa en la Iglesia de San Miguel. Fue una petición hecha por el hermano, fallecido hace pocos meses, José Luis Lucas Aledón, pregonero de ese año. Felicísima idea la de llevar hasta nuestra iglesia fundacional al Ecce Homo para que presida el Pregón y acompañe a los pregoneros. Al año siguiente se debatiría de nuevo en junta esta bajada acordándose “que la Junta de Cofradías lo solicitará a la hermandad”, así la bajada de esos primeros años el jueves víspera del Pregón se hacía de forma casi clandestina, con un puñado de hermanos y directivos, pasando al traslado que se hace desde hace varios años, con sus pequeñas andas, por callejas que no son calles, en un acto que nos llena de orgullo a sus hermanos, donde se comparte banzo el hermano aún joven, casi niño con el veterano que ya no puede llevarlo en la procesión del Miércoles Santo. En estos setenta y cinco años han sido muchos los nazarenos que lo han portado en sus hombros, más de 350 banceros diferentes, primero fueron doce banceros, dieciséis en 1944,
veinte en 1961, veinticuatro desde 1981 y los veintiocho actuales desde el año 1991 (veintidós de subasta y seis de turno) y los que han dirigido a golpe de cetro y poniendo toda su alma como capataces cada Miércoles Santo. Sin olvidar aquellos directivos de 1941, Gregorio López Pérez y Jesús Santa Úrsula (Hermanos Mayores), Aurelio Martínez Velasco (Secretario), Carlos Albendea Escribano (Depositario), Cecilio Albendea Escribano, Adrian Mingo Antón, Félix Panadero Ruiz (Vocales). En estos setenta y cinco años han sido miles los conquenses, hombres y mujeres que se han acercado a esta impresionante talla con sus rezos, quizás con peticiones. Otros miles han sido los que lo han acompañado durante muchas noches en la procesión del Silencio. Muchos, ya han marchado a encontrarse, cara a cara con su divino rostro, allá arriba, donde las procesiones son eternas. Muchos lo verán pasar desde las aceras, admirándolo con ojos muy abiertos, santiguándose a su paso. Otros, los más jóvenes lo descubrirán por primera vez, encorvada su figura, con su caminar lento y la cabeza gacha, estrenándose en la procesión. Pero todos, sus hermanos y hermanas toda Cuenca, está orgullosa de tener una magnífica talla, salida de las manos de Federico, de la idea de Lorenzo, en definitiva obra de los Coullaut Valera. Cuenca Nazarena 83
Fotografía: Enrique Martínez Gil
Hablan las Hermandades
Nuestra Señora de la Soledad del Puente
75 años de la llegada de la imagen de Marco Pérez a Cuenca 84 Cuenca Nazarena
Cada vez que se habla de cumplir años, hablamos de un evento de unión, de amistad, de reencuentro con nuestra familia, amigos y seres queridos. Y es que cumplir años es siempre una importante celebración, es un motivo de alegría que también te recuerda que el tiempo va pasando. En este 2016, los caprichos del calendario han querido unir diferentes acontecimientos históricos en nuestra ciudad. Lo que nos hace sentirnos orgullosos de contribuir al realce de Cuenca: encantada, abstracta, colgada de un sueño, Patrimonio de la Humanidad. Este año celebramos en nuestra hermandad celebramos con gran entusiasmo que hace 75 años recibimos la Sagrada Imagen de Ntra. Sra. de la Soledad del Puente, en una época difícil pero muy importante para la ciudad de Cuenca. Por aquellos años, se intentaba recuperar una tradición centenaria que la cruel e inexplicable guerra había tratado de destruir y
desterrar para siempre. Sin embargo, la fuerza y la fe del hombre puede con todo tipo de adversidades por duras o difíciles que estas puedan ser, y así, con tesón y empeño, la Semana Santa comenzaba a resurgir de los escombros. Era el año 1940 y los desfiles procesionales empezaban poco a poco a hacerse el hueco que siempre habían tenido. Nuestra Hermandad había encargado una nueva talla a un taller valenciano y con aquella Sagrada Imagen desfilaba de nuevo por las calles de Cuenca durante ese año y el siguiente -o quizá solamente lo hizo en el 1941, todavía hoy existen lagunas sobre si fueron dos años o uno solo-. Sin embargo, aquella Dolorosa no terminaba de gustar a los hermanos de la Soledad, y decidieron hacer un nuevo encargo al imaginero conquense Luis Marco Pérez, devolviendo al taller de procedencia la talla que hasta entonces se tenía. Cuenca Nazarena 85
Fotografía: Enrique Martínez Olivares
Durante el verano de 1941, Marco Pérez trabajaba a pleno rendimiento en su taller para esculpir con su mágica gubia diferentes tallas para la Semana Santa de Cuenca, entre ellas, la Madre del Jueves Santo. Tras el verano de aquel año, la Imagen fue entregada a Cuenca y recibida en la Iglesia del Salvador, donde fue acogida hasta que un tiempo después, y terminadas ya las obras del templo de Ntra. Sra. de la Luz, los hermanos la trasladaron hasta allí para unirse a las Imágenes que ya se encontraban en sus respectivos altares. Conformando la Procesión de la Archicofradía de Paz y Caridad, sin que sepamos con exactitud, por la ausencia de documentos que lo verifiquen, cómo fue realizado dicho traslado. En este sentido, según se desprende de un artículo realizado por Israel Pérez Calleja y Francisco Moraleja en los Cuadernos de Semana Santa del año 2008, sobre la intervención institucional en la primera reconstrucción de los desfiles procesionales, sabemos que el 11 de diciembre de 1940, tuvo lugar una reunión en las dependencias del Gobierno Civil en la que la Diputación se comprometió a costear la realización de las imágenes del Ecce Homo (de San Miguel) y Jesús Nazareno (del Puente) con la idea de que pudieran desfilar ya en 1941. Haciendo lo propio el Ayuntamiento con otras dos imágenes que no se especifican claramente. Según las actas de la corporación municipal se expresa el hecho de que Luis Marco Pérez ya había contratado otras dos obras con este mismo objeto. Saber si una de esas dos imágenes era nuestra actual Madre del Jueves Santo no está todavía claro a día de hoy. Ningún documento recoge libramientos ni pagos para la subvención, por parte del Ayuntamiento, de ninguna dolorosa para los desfiles de 1941. Así pues, parece claro que la imagen de la Virgen de la Soledad no era una de aquellas dos tallas costeadas por el Consis86 Cuenca Nazarena
torio, por lo que cabría la posibilidad de que el donante de nuestra Sagrada Imagen fuese un particular. El primer desfile en el que participó nuestra Titular fue el del Jueves Santo de 1942. Ese año, la imagen desfiló sobre unas andas que se habían realizado nuevas, gracias al ofrecimiento y el esfuerzo de varios hermanos. Portando: la antigua corona de reina de 1927 -corona que había sobrevivido a la quema de la antigua dolorosa-; el viejo manto negro también anterior a 1936; y una saya granate, sobre la que se le colocó un mandil de encaje para tratar de simular la ausencia de bordados de la prenda. El aniversario histórico que este año celebramos merece un digno reconocimiento y por ello, en primer lugar la Hermandad ha pensado en un anagrama conmemorativo para tal fecha, obra realizada por el hermano Adrián López Álvarez, quien ha utilizado la propia imagen de la Virgen como motivo principal del mismo. Ésta aparece estilizada, trazada solamente con dos formas de color que se corresponden con el manto y la aureola de la corona. Dentro del área despejada por el manto se incluye la leyenda “75 años”, adaptada a la forma del logotipo de tal manera que recuerda la silueta del cíngulo que tradicionalmente ha lucido la Virgen de la Soledad en su atuendo, y de los bordados de su saya. Este efecto se ve reforzado por el uso del color dorado en esta leyenda y en el círculo que sugiere la corona. En cuanto a los otros dos colores del logotipo, el negro y el morado, representan los colores de la Hermandad y de su uniforme, de modo que el negro va asignado a la parte correspondiente al manto en rememoración de los colores originales que llevaba nuestra dolorosa, tanto la anterior a la actual, como la misma obra de Luis Marco Pérez durante muchos de sus primeros años de desfile. Es, por tanto, una referencia a las etapas más antiguas de la estética de la Hermandad.
Archivo de la Hermandad Fotografía: ÁLFotografías / Vocesdecuenca.es
Hablan las Hermandades
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Hablan las Hermandades
“Nuestra Señora de la Soledad, no está sola; Le acompaña el calor de los Hermanos en la negra noche iluminada por el primer plenilunio primaveral y la tímida luz de las tulipas. Todo es silencio teniendo por testigo mudo las casas asomadas entre sus rocas, Para ver el cortejo de bajada hacia su Iglesia de salida, Presidido por el cetro del Hermano Mayor. Bajo Palio y rodeada de ojos buxianos observadores Camina la Soledad.” Estos y otros detalles de 75 años de historia pretenden ser recogidos en dos muestras expositivas que se van a realizar durante la Cuaresma de este año para que todos los Hermanos podamos hacer gala del Patrimonio que la Hermandad ha conseguido a lo largo de todo ese tiempo, con esfuerzo y generosidad, con fé y devoción, y junto a todos los conquense y foráneos contribuyamos al tiempo a engrandecer nuestra Semana Santa. Por un lado, en el Centro Cultural Aguirre de la capital, desde el 22 al 28 de febrero, van a poder recordar lo que las generaciones de Hermanos hemos ido construyendo durante esos 75 años. Por parte del historiador D. Julián Recuenco Pérez, autor del Libro de nuestra Hermandad “Una Es-
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pada te atravesará el corazón”, conoceremos los detalles de la evolución histórica de nuestra Hermandad donde todo gira en torno a la Sagrada Imagen de la Virgen de la Soledad de Marco Pérez, Ntra. Sra. de la Soledad del Puente. Esta charla será el preludio de una exposición en la Sala de Exposiciones de este mismo enclave cultural donde cerca de 80 fotografías, con instantáneas a blanco y negro y a todo color que muestran ese paso inexorable del tiempo, vamos a conocer datos, detalles y anécdotas probablemente desconocidos para muchos de los conquenses, con la intención de adentrarnos más a fondo en la Hermandad, valorarla y hacerla más grande y admirar la belleza de la Madre. Por otro lado, en la Excma. Diputación Provincial de nuestra ciudad, desde el 5 al 12 de marzo, podremos observar una Exposición de todo el ajuar y patrimonio artístico que posee nuestra Madre. Desde aquellas enaguas y mandiles con los que empezó a desfilar por primera vez en 1942 hasta la última saya blanca estrenada el año pasado junto al Manto que cubre sus hombros y que ya fue expuesto el año pasado tras su reciente restauración, pasando por las diversas sayas y vestidos que ha ido luciendo tanto en su retablo de la Parroquia de la Virgen de la Luz donde puede ser visitada por todos los nazarenos de Cuenca, como en los Jueves Santo de cada Semana Santa, sin olvidar otros elementos que conforman la elegancia y difícil arte que lleva intrínseco una Imagen de vestir como la nuestra. Con todo ello, la Hermandad pretende rendir un merecido homenaje a toda una historia y a toda una vida de dedicación y entrega de los hermanos en honor a la Madre, para darle gracias por todo lo que hace por nosotros cada día y pedirle, al mismo tiempo, que siga tendiendo su mano y protegiendo nuestras vidas para guiarnos por el buen camino. Invitamos desde las líneas de este artículo a recordar y celebrar con gran alegría cómo se produjo aquella llegada a Cuenca de nuestra Titular, y cómo todas las generaciones de hermanos y hermanas desde entonces la hemos ido cuidando, como sólo se cuida a una Madre. Año tras año, con multitud de esfuerzo y sacrificio, la Madre del Jueves Santo se ha mostrado al pueblo con sencillez y humildad. Por tanto, este 2016 celebraremos una conmemoración fundamental, importantísima; una celebración que estará jalonada de actos y actividades distintas, pero que, por encima de todo, debe servir para unir a todos los hermanos y nazarenos de Cuenca en torno a nuestra Hermandad, a nuestra querida Virgen de la Soledad y, por supuesto, en torno a nuestra gran Semana Santa conquense. Valoremos con entusiasmo este importante acontecimiento histórico. Participemos de todos los actos programados por la Hermandad y cuidemos todos de nuestra tradición más arraigada. Caminemos todos juntos en la Fe que profesamos hacia nuestro Señor y su Madre, la Virgen María, Madre de la Soledad. Sigamos haciendo historia por nuestra ciudad.
Fotografía: Antonio Abarca
Por otro lado, la Hermandad también ha querido reflejar este importante acontecimiento a través de una obra de uno de los artistas más representativos de nuestra ciudad, Tomás Bux, quien ha diseñado el Cartel que sirve de portada a la Revista conmemorativa de nuestra corporación. El hecho de cumplir 75 Años de la llegada de la Virgen de la Soledad a Cuenca, ha sido motivo más que suficiente para que hayamos puesto en él nuestra confianza sumándonos a las Hermandades que ya tienen el honor de contar con su obra. El diseño de esta portada especial muestra a la Virgen de la Soledad del Puente enclavada en varios detalles que reflejan este evento tan importante. Por un lado, Tomás ha recordado la historia de la Talla a través de una de las sayas granates y la corona plateada anterior a la guerra que se conserva en la Hermandad y que luciera en sus primeros desfiles procesionales. La Madre va bajo el palio que desde el año 1973 es signo de identidad de nuestra Hermandad, y todo el conjunto del Paso desciende por el casco antiguo acompañado por todos los Hermanos durante uno de los muchos anocheceres de la Procesión de Paz y Caridad. El propio Bux ha querido corresponder a esa confianza, elaborando una serie limitada de litografías de su obra, firmada y numerada, para aquellas personas que quieran conservarla en el recuerdo. Al mismo tiempo, el autor manifiesta su impresión al diseñar esta obra a través de una oración dedicada a la Madre del Jueves Santo a través de unos sentidos versos:
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Nuevas andas para las Sagradas Imágenes Titulares de la M.I.V. Hermandad del Bautismo de Nuestro Señor Jesucristo con diseño de Antonio J. Dubé de Luque
“Cuando el escultor propone….” Por la Comisión de Andas M.I.V. Hermandad del Bautismo de Nuestro Señor Jesucristo Sea como fuere, es el escultor de una talla quien más puede llegar a alcanzar la concepción estética y devocional de la misma, porque él es quien la sueña, la imagina, la idea y acaba dándole forma tangible. Y en el momento en el que esta concepción trasciende de las imágenes al desfile procesional, es entonces cuando el escultor propone y la hermandad se hace cómplice de él en su proyecto completo que concibe talla y andas en un todo indisoluble. Fue en 1997 cuando la Hermandad encargó a D. Antonio Joaquín Dubé de Luque la realización de un nuevo misterio del Bautismo de Nuestro Señor Jesucristo, y el escultor hispalense se basó en el retablo lateral de la Iglesia de la Anunciación de Sevilla diseñado y ejecutado por Martínez Montañés en el siglo XVII. Esto conllevó necesariamente la modificación de las andas para dar cabida a las nuevas Sagradas Imágenes, mediante la eliminación de los grupos de bronce que se alojaban en las esquinas y la añadidura de un tercer cuerpo que ampliase la superficie de la bandeja donde se colocarían las tallas. El mismo imaginero ante esta circunstancia, preparó un boceto de modificación de las andas para adaptarlas a la nueva geometría, si bien indicó que esta adaptación debía ser coyuntural pues las entendía sobre otras andas de estilo barroco, más acorde con sus Imágenes.
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Y su idea de completar sus tallas con unas andas diseñadas por él, supuso que en 2007 se contactara nuevamente con Dubé de Luque para que elaborara ese proyecto. Dicho boceto fue presentado en la Junta General de ese mismo año, si bien no tenía un presupuesto por lo que no se pudo encargar directamente su ejecución. Las andas, según el boceto que el autor entregó a la Hermandad, se diseñan en madera de cedro real, tallado y calado para aligerar peso. Su hechura arranca de una bancada de planta rectangular e ingleteada. Sobre ella un canasto con proyección al exterior en la parte alta, al objeto de tener mayor capacidad de cobijo a las figuras, diferenciando diversos tramos: parte baja con plinto liso, moldurón tallado sobre el que nace una gran escocia tallada y calada, bocel de igual decoración rematando todo el conjunto mediante otra escocia pequeña lisa y moldura tallada. Las esquinas se plantean abocetadas, sobre las que descansarán a manera de contrafuertes un conjunto de hojas de acanto naciendo de un roleo, el cual sustenta la plataforma de colocación de una copa de plata para el exorno floral. Coronando las esquinas figuran cuatro cartelas talladas que acogerán a los Evangelistas. En el contorno del canasto se insertan distintas cartelas con escenas de la Pasión a modo
de Via-Crucis. La iluminación se contempla a base de cera, compuesta por cuatro faroles de plata de cuyo pedestal arrancan dos guardabrisas formando esquina. Por último indica que no ha saturado de exorno de plata dado el carácter sobrio y austero de la Semana Santa de Cuenca. Así, la Hermandad acordó crear una comisión para estudiar tanto este boceto como otras soluciones, pues se constató que con la sustitución de imágenes y la añadidura del tercer cuerpo superior se había incrementado notablemente el peso, y para sustituir o modificar las andas actuales, era de especial relevancia este aspecto. Años después, dicha comisión llevó propuestas a la Junta General, pero en ningún momento llegó a tener presupuesto del diseño de Dubé, pues en los talleres tradicionalmente consultados por otras hermandades, se indicaba que al ser piezas tan específicas y un diseño tan complejo, el presupuesto se dispararía y era recomendable utilizar diseños de creación mecanizado y estandarizado, abaratando considerablemente el precio. Con el cambio de directiva en 2010, el tema se enfrió en aras a preparar en el año 2012 los actos del XXV aniversario de la fundación de la Hermandad, si bien nunca se dejó de lado. Otro aspecto que ralentizó este proyecto fue la suspensión del desfile procesional en el año 2013, por lo que la Hermandad vio mermadas sus finanzas y por ello, hasta después de la Semana Santa de 2014 no se retoma la línea de trabajo iniciada, añadiendo nuevos miembros a la composición de la comisión. Durante ese año se trabajó y estudió en una veintena de diseños y presupuestos, se constató el peso de las andas originales y se desarrollaron otros trabajos para elaborar las propuestas que se presentarían a la Junta General para que los considerase en su decisión final. Así se aportó a dicha reunión una terna formada por un presupuesto y diseño de
modificación de las andas propias y dos diseños y presupuestos de andas nuevas. La resulta fue la elección, con una mayoría holgada de votos con respecto al resto de las opciones, del diseño de Dubé de Luque que iba a completar así el conjunto procesional tal y como lo ideó el propio imaginero sevillano. La ejecución se adjudicó en la misma votación al cordobés D. José Carlos Rubio Valverde, tallista y artesano de reconocido prestigio, siendo autor de diversas obras que desfilan en otras Semanas de Pasión. En su propuesta incluía la ejecución en distintas fases para su total ejecución, siendo la primera la ebanistería y banzos, y en posteriores fases se acometería el tallado y ornato de las mismas. Se acordó firmar el contrato el viernes previo a la Solemnidad del Corpus Christi, coincidiendo con la visita por parte de la Hermandad como del Tallista al taller de D. Antonio Joaquín Dubé de Luque para ultimar dudas y cuestiones técnicas fundamentalmente por parte de D. José Carlos Rubio. A raíz de esa visita se han realizado dos más durante este tiempo, una en agosto y otra estas navidades, para ver el desarrollo de la ejecución. Las andas que desfilarán en la Procesión de El Perdón de este año 2016 serán las proyectadas en la primera fase de ejecución: estructura, ebanistería, banzos y tallado selectivo del frontal delantero. En años sucesivos se irá desarrollando las distintas fases de tallado según la temporalización marcada, junto con la ornamentación de orfebrería. En este proyecto se ha implicado activamente la Hermandad, desde la Junta de Diputación, el capataz de banceros, los hermanos más antiguos y los de incorporación más reciente, porque es un proyecto, a largo plazo, que amalgama el espíritu de nuestra Hermandad, de mejora y de identidad por y para mostrar públicamente nuestra Fe comprometida ante el Sacramento que nos hace miembros de la Iglesia.
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Fotografía: Aurora Garrote Armero
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Fotografía: Santiago Moya de la Cruz
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Por la Comisión Coordinadora del IV Centenario Cuatrocientos años de la procesión de los Nazarenos, la de la madrugada del Viernes Santo, la de Cuenca. Cuatrocientos años de la procesión Camino del Calvario por las calles de nuestra ciudad, efeméride que este año conmemoramos desde las tres hermandades que conformamos el desfile procesional con un amplio programa de cultos y actividades sociales y culturales. Cuatrocientos años de Fe y de devoción, de historia y de tradición.
Cuatrocientos años de historia El 17 de octubre de 1614 es concedido el Permiso Real por Felipe III al Cabildo de San Nicolás de Tolentino con sede en el convento de Agustinos de la ciudad para realizar el desfile procesional en la madrugada del Viernes Santo con la participación de una talla de Jesús Nazareno, otra de San Juan Evangelista y, finalmente, una imagen de la Virgen María en su Soledad, permiso solicitado por D. Pedro Melero, Prioste del Cabildo. El desfile procesional, autorizado para la Semana Santa de 1615, es prohibido por el Provisor del Obispado de Cuenca D. Diego Serrano por ciertas tramas, siendo retrasado su primer desfile a la celebración del siguiente año. Y así, en la madrugada del 4 de abril de 1616, las tres imágenes procesionaron por la ciudad de Cuenca en el primer amanecer santo de nuestra celebración más genuina de las que se celebran y viven por los conquenses. Si bien, la mayor parte de esta datación historiográfica fue publicada en la década final del pasado siglo, con lo que la conmemoración que se desarrolló en la ciudad en 1986 fue errónea, atribuyéndose el origen a la fecha de 1586. 92 Cuenca Nazarena
Cuatrocientos años de Fe Se conoce como Año Jubilar, al espacio temporal con el que la Santa Sede recompensa con singularísimas gracias a los creyentes que peregrinen al templo al que se le concede el privilegio. Se trata de un acontecimiento religioso de gran importancia, puesto que se convierte en un año de remisión de los pecados y de sus penas, en un año de reconciliación y de conversión. El 18 de diciembre de 2015, el Cardenal Mauro Piacenza, Penitenciario Mayor del Vaticano, concedió por mandato de S.S. Francisco a la parroquia de El Salvador un Jubileo con motivo de la celebración del IV centenario de la procesión Camino del Calvario. El Año Jubilar comprende el año 2016, pudiendo conseguir Indulgencia Plenaria en las condiciones habituales todos los fieles que visiten en peregrinación durante este periodo de tiempo la iglesia y cumplan los requisitos que se estipulan. Con la celebración del Año Jubilar, la parroquia de El Salvador se convierte en lugar de encuentro para los conquenses que sentimos y mostramos nuestra Fe con la participación en la Semana Santa de Cuenca. Por ello, serán diversos los actos de culto que se organicen para esta celebración desde las hermandades y la parroquia, ahondando en la vocación de las mismas de encuentro con el Señor. Así, el 7 de febrero se inició el Año Jubilar con la celebración solemne de la Santa Misa de apertura, y finalizará el 30 de diciembre con otra celebración eucarística.
Para la conmemoración del primer desfile procesional, que se celebró el 4 de abril de 1616, el 3 de abril en la S.I. Catedral B. se celebrará la Solemne Función conmemorativa del IV centenario, que oficiará el Nuncio de Su Santidad en España, Monseñor Renzo Fratini y en la que concelebrarán el Obispo de Cuenca y el prior de los Agustinos de El Escorial, por la vinculación de la procesión con esta orden en los inicios procesionales. En la fiesta litúrgica de San Nicolás de Tolentino, 10 de septiembre, se oficiará la Sagrada Eucaristía en rememoración de la advocación que dio patronazgo a las tres hermandades para iniciar su andadura conjunta en devoción y en la madrugada del Viernes Santo, celebración que se realizará en la Iglesia de El Salvador, sede canónica que acoge a las hermandades desde 1835, fecha en la que abandonaron definitivamente el convento de Agustinos, sede primigenia de culto. Por todos aquellos que formaron parte de estas hermandades, el 8 de octubre en la S.I Catedral B. se celebrará Misa de réquiem por los hermanos difuntos de la Procesión Camino del Calvario, que será acompañada musicalmente por La Grande Chapelle, que interpretará el magnífico Réquiem de Cristóbal de Morales, compuesto en fechas muy cercanas a la fundación de la procesión y cuya partitura se interpretaba a principios del siglo XVII en la Seo conquense.
Cuatrocientos años de Esperanza y Caridad El fin asistencial ha sido, desde los orígenes de las mismas, un elemento esencial en el propio sentir y vivir de las cofradías; la prestación de ayuda a los más pobres o el acompañamiento en los
entierros de los hermanos y a las viudas que quedaban desamparadas tras el fallecimiento, eran los favores más recurrentes dentro del auxilio que se ofrecían. Y así, las hermandades seguimos colaborando con nuestros hermanos más necesitados, de la ciudad y de los países menos desarrollados, y concretamente en esta celebración del IV centenario, atendiendo la llamada del Santo Padre que nos pide que ‘abramos nuestros ojos para mirar las miserias del mundo, las heridas de tantos hermanos y hermanas privados de la dignidad, y sintámonos provocados a escuchar su grito de auxilio. Nuestras manos estrechen sus manos, y acerquémoslos a nosotros para que sientan el calor de nuestra presencia, de nuestra amistad y de la fraternidad’. (Papa Francisco, Bula de convocatoria del Año Jubilar de la Misericordia) Por ello, será la obra asistencial un pilar notable y básico en la conmemoración del centenario dentro del ámbito parroquial, local e internacional. Son numerosos los niños y jóvenes de la ciudad que, ante la falta de recursos de las familias, dedican sus vacaciones estivales a actividades ociosas, en muchos casos carentes de efectividad formativa y emocional, de ahí que desde la Cáritas de la Parroquia del Cristo del Amparo se nos propone nuestra colaboración para desarrollar el campamento urbano que acogerá a estos niños y jóvenes de toda la ciudad. Actividades sociales y culturales como talleres y excursiones, apoyo educativo de repaso y recuperación, formación social y emocional, entre otras, que pretenden afianzar la personalidad de estos niños y adolescentes en el momento de mayor necesidad de encauzamiento personal. Cuenca Nazarena 93
Fotografías: Archivo de la JdC
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A nivel de cooperación internacional, se apoyará parte del proyecto que la ONGD de la Iglesia, Manos Unidas, tiene en Brasil en coordinación con la Comisión Pastoral de la Tierra (CPT) (que es un organismo anexo a la Conferencia Episcopal Brasileña, para animar la pastoral de la Iglesia en aquellos lugares y aspectos que hacen referencia a la problemática de la tenencia de la tierra, los derechos y los procesos de liberación de la población campesina). Se trata de fortalecer la agricultura agroecológica mejorando la calidad de vida de los Assentamentos no Sertão do Pajeú, en Pernambuco, a través de construcción de pozos, formación a través de talleres (de técnicas agroecológicas, de comercialización…), adquisición de semillas, etc. Además, se buscará la colaboración especial con la Caritas de la Parroquia de El Salvador, que ya llevamos a cabo de manera ordinaria las tres hermandades que celebramos la efeméride, apoyando a este grupo parroquial activamente con alimentos, dotación económica u organizando diversas actividades que potencian la ayuda a las familias más desfavorecidas adscritas a la parroquia. Dos serán las vías principales de sufrago de estas obras anteriormente citadas: una exposición solidaria de artistas conquenses, que se inicia el 10 de marzo en el Museo de la Semana Santa, siendo las obras expuestas donadas por sus autores para la recaudación económica, y la comida solidaria a beneficio de la obra social, que se celebrará el día 3 de abril en el Parador Nacional de Turismo. A parte quedan las posibles donaciones que aquellos que lo deseen, se puedan hacer, así como otras iniciativas que se propondrán a lo largo de la celebración.
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Cuatrocientos años en la vida de la ciudad La procesión Camino del Calvario se ha implantado en la historia de la ciudad y de su gente intrínsecamente, siendo una muestra continua de su tradición y de su cultura, de su vida. Por ello, esta conmemoración se completa con una variada oferta de actividades culturales que pretende cubrir la celebración anual con la mayor participación y promoción de nuestro desfile procesional y, en definitiva, de nuestra Semana Santa. En el plano artístico, además de la exposición benéfica anteriormente expuesta, la principal vía de la ciudad, Carretería, sirve de sala museística para una muestra fotográfica que constituye un recorrido histórico evidenciado en las instantáneas que han inmortalizado la Procesión Camino del Calvario desde los albores del siglo XX hasta nuestros días: Exposición urbana de fotografía en gran formato durante parte de los meses de febrero y marzo, en la que un escogido elenco de fotógrafos conquenses muestran su particular visión de tan extraordinaria manifestación pasionista. Esta exposición será expuesta en otras localidades como promoción de nuestra celebración. Además, se editará una colección de grabados realizados por el prestigioso especialista Ramón J. Freire Santa Cruz, profesor de grabado de la Facultad de Bellas Artes de la UCLM, a partir de una serie de fotografías de la década de 1940 del fotógrafo Luis Pascual. Esta serie se pondrá a disposición de todo aquel que quiera adquirirla como recuerdo de esta conmemoración. Dentro del ámbito musical, varias serán las actividades que se programan. La primera, y teniendo como protagonistas a nuestros hermanos más jóvenes, se realizará un concierto didáctico de
marchas procesionales en la mañana del 5 de marzo en el Auditorio de la ciudad, a cargo de la Asociación Musical “La Concepción” de Horcajo de Santiago. Será un concierto en el que los niños conocerán la estructura de una marcha de procesión, las distintas secciones de una banda de música y sus instrumentos e interactuarán con los componentes de la banda sintiéndose parte integrante de la actividad. La Vble. Hermandad de Jesús orando en el huerto (de San Esteban) dedica su XXVI concierto de marchas procesionales a nuestra celebración; interpretado por la Banda Municipal de Música de Cuenca, el viernes 11 de marzo en la Iglesia de San Esteban, sonarán las notas de las principales marchas de procesión dedicadas a nuestro desfile. Y como colofón en este campo, nuestra efeméride tendrá su espacio dentro de la 55 Semana de Música Religiosa de Cuenca, la más importante de esta temática a nivel internacional y estandarte cultural de nuestra ciudad; será con la obra de encargo del ciclo, Breathing, de Héctor Parra con textos de Jaume Plensa, interpretado por Vocalconsort Berlin bajo la dirección de James Wood. Se celebrará en la S.I. Catedral B. el Sábado de Gloria, 26 de marzo. Dentro de esta celebración, la corriente historiográfica tiene su espacio propio; el origen de este singular desfile procesional se abordará, junto a su evolución y desarrollo hasta nuestros días dentro la una publicación investigadora que, bajo el patrocinio de la Excma. Diputación Provincial de Cuenca, se editará a través de su servicio de publicaciones. Dos conocidos investigadores de nuestra Semana Santa, Israel José Pérez Calleja y Antonio Pérez
Valero serán los autores de esta publicación que arrojará luz sobre muchas de las sombras históricas que todavía perviven acerca de nuestra manifestación pasionista. El prolegómeno a la presentación del mencionado libro, será la celebración de un ciclo de conferencias sobre las procesiones más significativas de la madrugada del Viernes Santo en España, que culminará con la dedicada a la Procesión Camino del Calvario de Cuenca, que se impartirá en el mismo acto de presentación del libro. Para su promoción y difusión de la procesión con actuaciones que amplíen el ámbito provincial, la Organización Nacional de Ciegos de España (ONCE), a través de sus juegos de azar, le dedicará un cupón de uno de sus sorteos, concretamente el del 15 de marzo de 2016. Así mismo, se editará un documental audiovisual con la grabación de imágenes a lo largo de la celebración de este centenario, tanto de los acto conmemorativos como de la propia Procesión, que se convertirá en testimonio gráfico y sonoro de esta magna celebración, en colaboración con la UCLM. Cuatrocientos años que, desde las hermandades de Nuestro Padre Jesús Nazareno (de El Salvador), de San Juan Evangelista y de Nuestra Señora de la Soledad (vulgo de San Agustín) y con una estrecha coordinación con la Parroquia de El Salvador, conmemoramos ante la ciudad de Cuenca que, junto a sus gentes en el largo devenir del tiempo, ha sido testigo de la Fe y de la tradición; historia y devoción que impregnan la ciudad: ayer, hoy y siempre. 1616-2016.
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Fotografía: Víctor García Morales
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Restauración del manto de Ntra. Sra. de la Soledad de San Agustín
“Encarnación estaría muy contenta de ver el resultado de la restauración. Hemos puesto su manto en valor”
Por Berta López
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En el taller de bordados que Francisco Carrera Iglesias abrió en la sevillana calle de San Isidoro en 2007 (aunque de su primer taller en Afán de Ribera hace ya casi cuarenta años) se escucha de fondo la música de la radio, mezclada con el trasiego del devenir natural del trabajo. Al otro lado del teléfono, con las manos aún enredadas de hilo y la cabeza de filigranas, el que ha restaurado el manto que Encarnación Román le hizo en los años 50 a Nuestra Señora de la Soledad de San Agustín nos abre sus puertas con gusto, risueño, amable y cercano. Bien dispuesto para la entrevista. “Las siete en punto – dice nada más descolgar el teléfono – Hija, qué puntualidad” y ya sonríe. Francisco Carrera es un profesional de verbo tan ágil como sus dedos cuando hay entre ellos una aguja de bordar y con la mente despierta de los creadores. Por sus manos, inquietas como él mismo, han pasado más piezas de las que puede recordar y a través de las que ve pasar su vida cuando las mira. Unas, de iglesia. Otras, de pasarela. Todas para él importantes. Trabajos que a veces le gustaría tejer por el día para destejer por la noche, como si de una Penélope bordadora y sevillana se tratara, porque “ lo que hice ayer, hoy ya quisiera mejorarlo. Eso lo llevo en mi persona. Todos los días me levanto con inquietudes nuevas”. Desde hace 18 meses, una de esas inquietudes ha sido la de devolver el esplendor al manto de procesión de la Soledad de la Madrugada conquense. Trabajar, por primera vez, para la Semana Santa de Cuenca. Y lograr que, allá donde esté, Encarnación Román vea su manto... y esté contenta.
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¿Cómo es el proceso de restauración de una pieza de este tipo? Lo primero que hicimos fue un estudio fotográfico del manto y ver los pormenores que tenía y cómo estaba hecho, con qué técnica, y en qué situación se encontraba. Una vez hecho el proceso fotográfico, sacamos el dibujo del manto a tamaño natural. En este trabajo, siempre sigo las pautas tradicionales del taller de bordado. No interviene ninguna maquinaria de ningún tipo. Calco el dibujo a tamaño natural en papel vegetal y se numeran las piezas en el papel. Una vez que tengo las piezas, si ocurre como en este caso que había que ampliar 30 centímetros el manto porque no quedaba bien por los laterales, saco el dibujo nuevo en base a lo que he calcado, tal cual. Intentando por todos los medios que el dibujo que se saca nuevo mantenga al 100% el diseño del original. Es decir, que la ampliación no afecte al diseño que había. Una vez que está sacado el dibujo y estamos de acuerdo la hermandad y yo, pasamos al siguiente proceso, que es desmontar medio manto. Siempre hago esto para que me quede medio manto en el que poderme ir fijando para ver cómo estaba originariamente. Se desmonta medio manto, se restauran las piezas y se vuelven a montar en el proceso final, sobre terciopelo nuevo. ¿Qué trabajos se le han hecho? Hemos hecho un trabajo muy laborioso. La persona que lo hizo y de quien me he estado informando, lo confeccionó en unas condiciones que no eran las mejores. Fue una persona autodidacta – y esto tiene sus pros y sus contras – y el trabajo que hizo es bueno. Restaurar algo de esta índole y ponerlo en valor es complejo. Porque, verás: a nivel de amor este manto es el mejor del mundo. Está hecho por una persona que le puso todo su amor y eso es innegable. Pero hay piezas que, vistas técnicamente, ha costado muchísimo trabajo poner en valor. Afortunadamente lo hemos conseguido. Yo creo que Encarnación estaría muy contenta de ver el resultado final porque es su manto, pero puesto en valor. 98 Cuenca Nazarena
Decía que ha habido piezas muy difíciles de recuperar. ¿Cuáles han sido las que le han dado más “guerra” en el proceso de restauración? La parte central del manto. Como dije a la hermandad, creo que esta zona sufrió una restauración de la que no se tiene noticia porque, al levantar las piezas centrales, descubrí debajo la malla original que Encarnación había pensado y que guardaba sintonía prácticamente con todas las piezas que había de malla en el manto. Y, sin embargo, en esta parte central se había tapado con unas piezas mucho más grandes y bastas. Achicar esa parte y ponerla acorde con la armonía del resto del manto ha costado muchísimo trabajo. Lo que hemos hecho ha sido buscar una sintonía común: recuperar las mallas antiguas, que estaban en el manto y de las que hay documentación fotográfica. Volver la pieza a su origen. Junto con eso, hemos hecho un proceso de dotación de arquitectura a la pieza. Me explico. Encarnación dibujó las piezas del manto todas sueltas. Nosotros decimos que un diseño tiene arquitectura cuando todo el dibujo forma una pieza con sintonía y están todas las piezas entrelazadas.Lo que hemos hecho, sin tocar el dibujo original, ha sido darle arquitectura: unir todas las piezas para que haya una parte fundamental en el diseño. Y ha costado también mucho trabajo. Eso sí, hoy en día y en cuestión de bordados, el manto ha ganado muchísimo. ¿Cómo es trabajar para la Semana Santa? Pues mira, en el caso concreto de los que somos creyentes, conlleva dos facetas. Una relacionada con la parte de creencia, que es la de trabajar para imágenes a las que la gente les tiene una devoción y en las que las piezas que llevan sirven para que se expanda la devoción. Eso para mí, como creyente, es una cosa maravillosa. Lo máximo. Pero además, a nivel artístico, tienes la posibilidad de trabajar con los diferentes estilos que existen en España. Gracias al trabajo en el manto de Cuenca, conozco cómo se bordaba en una época determinada en Cuenca. Me enriquezco personalmente. Y profesionalmente. Es muy interesante lo que cuenta del estilo en el bordado y entronca con algo que decía en una entrevista, hablando de la Macarena. Decía que la imagen tiene “estilo propio”. ¿Cómo se hace para respetar el estilo de una imagen? ¿Cómo lo ha hecho, en el caso de la Soledad de San Agustín? Yo tengo una filosofía en el taller. Me gusta que cada entidad tenga su propia personalidad porque, a final de cuentas, eso nos enriquece mutuamente. En el caso concreto de la Soledad de San Agustín, hemos respetado fielmente lo que había y recuperado las mallas antiguas, que yo creo que le dan un sello característico al manto y lo ponen en valor. Lo que hacemos es respetar. Cuando se respeta un sello característico, se tiene en cuenta que el manto se hizo en el año 1957 y ya tiene casi cinco décadas con ese sello, eso es crear un estilo. Mal sería que nosotros cambiáramos ese estilo. Mantener ese estilo en el tiempo es darle una personalidad a cada institución.
Fotografía: Antonio Abarca Contreras
Hace unos meses aceptaba el encargo de restaurar el manto de procesión de Nuestra Señora de la Soledad de San Agustín, manto concebido y bordado por otra persona. ¿Cómo se afronta un trabajo así? Las restauraciones que hacemos en el taller nunca son sobre piezas originales del taller. Son piezas antiguas que se quieren poner en valor. En estos casos intentamos, por todos los medios, mantener el espíritu de lo que creó la persona que hizo la pieza, el manto de la Soledad de San Agustín en este caso. Pero si ves que hay algunas que partes que, desde tu punto de vista técnico, son mejorables en cuanto a terminación, lo haces. Siempre respetando lo que concibió la otra persona porque, al final de cuentas, es una pieza que tiene ya una fisonomía creada y la gente está acostumbrada a verla.
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Fotografía: Antonio Abarca Contreras
Fotografía: Archivo de la Hermandad
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30 aniversario del hermanamiento de la V. H. del Prendimiento con la Asociación Musical “La Concepción” de Horcajo de Santiago Por Pablo Moya Fuero Desde los albores de la historia, el hombre siempre ha tenido presente la música en su vida cotidiana y muy especialmente en los ritos religiosos. Hoy día no hacemos más que repetir la tradición, impregnando musicalmente la mayor parte de nuestros cultos cristianos. Igual que no concebimos una procesión sin pasos y nazarenos, tampoco podemos imaginarla sin sus marchas procesionales. Mientras los pasos desfilan por las calles, la Semana Santa se escucha en todos los rincones de España; sobre todo en Cuenca, dónde la música toma especial protagonismo al coincidir su celebración con la Semana de Música Religiosa, evento de relevancia internacional. Las Hermandades de nuestra Semana Santa no son ajenas a esta circunstancia, dando especial importancia a las bandas de música que nos acompañan en los desfiles procesionales. Todo ello desde una doble vertiente: primero, por el esfuerzo que hace la Junta de Cofradías para contratar conjuntos de contrastada calidad, y segundo, por la especial relación que mantienen las Hermandades con algunas de ellas. Ejemplo de esto último, ha sido la conmemoración del Treinta Aniversario del Hermanamiento de la V. H. del Prendimiento de Jesús (Beso de Judas) con de la Asociación Musical “La Concepción” de Horcajo de Santiago (Cuenca). El pasado 24 de marzo de 2015 se cumplieron 30 años desde que por primera vez, la banda acompañara a la Hermandad en el día de su Función Religiosa. 100 Cuenca Nazarena
Al acabar la eucaristía de este año, los Hermanos Mayores del año: Don Jesús San José Mellado y Dª Irene San José Chicano, leyeron un emotivo texto desde el presbiterio, agradeciendo a la Agrupación Musical su presencia: “Cuando por el año de 1985 participasteis por primera vez en nuestro pasacalles y en la función religiosa de nuestra hermandad, gracias al trabajo realizado por nuestro hermano D. Aurelio Cabañas y a vuestro fallecido director D. Esuperancio Martínez, empezó una relación de amistad y complicidad que a día de hoy dura ya treinta años. Desde ese primer año fuisteis nombrados Hermanos Mayores Honoríficos de nuestra Hermandad, y así nos habéis acompañado, año tras año, en nuestra Función Religiosa y en nuestros desfiles procesionales. Siempre es motivo de satisfacción contar con vuestra presencia y esperamos que sea así durante muchos años más. Muchos han sido los músicos que han pasado por vuestra asociación, manteniendo siempre el mismo grado de complicidad y de amistad. Gracias, Santiago, Modesto, Ramón, Chema, Pedro, Casimiro -compositor de una marcha realizada a nuestra hermandad “Salve Maestro y lo Besó”, que estrenaremos este año-. También un recuerdo para Jaime Charco, anterior director, y, por su puesto, sin olvidarnos de Rafa, vuestro actual director. Perdonad que no nombremos a todos ya que sería imposible acordarnos de todos vuestros nombres. Gracias de verdad.” La relación de la Hermandad con la banda de Horcajo no se limita a su participación en la Procesión del Silencio el Miércoles Santo y al acompañamiento musical durante la celebración de la
función religiosa. Miembros de la cofradía se desplazan todos los años hasta la localidad de Horcajo de Santiago para celebrar con ellos la festividad de Santa Cecilia, declarada patrona de la música en 1594 por el Papa Gregorio XIII. Dentro de los actos y celebraciones de este XXX Aniversario, uno de los de mayor relevancia fue el acuerdo de la Junta General de la Hermandad aprobando la cesión de un banzo en la procesión de 2015 a la Banda de Música de Horcajo de Santiago, para que, de esta forma, pudiesen experimentar lo que sentimos los banceros de El Prendimiento de Jesús y la importancia que tiene las bandas en el devenir de la procesión y muy especialmente en el bancero. Dos fueron los componentes de la Banda de Música de Horcajo que tuvieron el honor de portar nuestro paso y, según nos manifestaron, vivieron una inolvidable experiencia que además, a buen seguro, repetirán. Una nutrida representación de la Hermandad se desplazó a la localidad de Horcajo de Santiago el sábado, 7 de marzo, invitados por la Banda de Música para celebrar el aniversario. Allí tuvo lugar un Pasacalles hasta la Iglesia de la localidad donde celebramos una emotiva misa conmemorativa en la que se interpretaron varias marchas procesionales. Al término de la misma y tras un pequeño concierto, tuvo lugar una comida de Hermandad. A la misma asistió el Pregonero de la Semana Santa de Cuenca 2015, José Aguilar Torralba, y hermano singular de El Prendimiento, de quien nos sentimos especialmente orgullosos. En las últimas décadas ha tenido un considerable auge la creación de obras musicales destinadas a la Semana Santa. Esta música está creada con el deseo de infundir la mayor solemnidad a los desfiles procesionales y, concretamente en nuestra ciudad, se han compuesto en los últimos años una gran cantidad de piezas de gran belleza, en las que los pasos que integran nuestra Semana Santa han servido de inspiración a los compositores. Quiero poner atención en tres marchas compuestas para El Prendimiento, nuestro paso, que desfila con un paso característico y especial, meciendo el olivo al son de los acordes musicales.
“Beso Traidor”, de Don Nicolás Cabañas Palomo, gran compositor de marchas fúnebres de principios del siglo XX. Creó la marcha, inspirado en el gran misterio, por el que “un amigo, con un beso, indica a los romanos a quién deben arrestar”. “Treinta Denarios”, de Don Juan Carlos Aguilar Arias, actual director de la banda de música de Cuenca. Compuso su marcha con un particular estilo reflejado en el compás, el ritmo y el tempo, configurando una perfecta adaptación y adecuación a la forma de procesionar de El Beso. “¡Salve Maestro! Y Lo Besó…”, de Don Casimiro Mejía Montalvo. Hoy en día, los compositores que asumen el reto de crear una nueva partitura se enfrentan a la decisión de seguir usando los cánones preestablecidos, o innovar dando importancia a instrumentos o melodías que son menos comunes en la marcha procesional. Al amparo de esta segunda línea ha sido alumbrada la marcha que compuso este joven músico de la banda de Horcajo de Santiago, en honor al trigésimo aniversario antes mencionado, y que tuvo a bien regalarla a la Hermandad. Al son de esta marcha, el “Beso de Judas” hizo una entrada memorable en la Plaza Mayor el su desfile del Miércoles Santo de 2015. Como bien expresó Berta López, en un tweet de la Junta de Cofradías: “¡Qué bien suena la Banda de Horcajo, en este 30 aniversario de Hermana Mayor Honoraria”; “ ha bailado el Prendimiento, y quería la hiedra del muro de Mangana ser olivo, para poder ir cómo Él, a hombros de sus banceros”. Para finalizar, quiero recordar aquí el bello poema de Don Luis Calvo Cortijo, pregonero de la Semana Santa en 1988, cerrando los ojos e imaginando el balanceo de los pasos al son las horquillas, con ese rumor sordo de tulipas y marchas procesionales de fondo…. “Sólo aquí es posible una noche de capuces blancos como puñaladas de luna fría poniendo gritos de silencio en el Miércoles Santo: La noche blanca de Cuenca, con el rescoldo aún del último sol que fue a esconderse entre las pinadas para no robar ni un solo destello al Cáliz de la Amargura.” Cuenca Nazarena 101
Por Julián Recuenco Pérez. Instituto de Estudios Conquenses
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En otras aportaciones anteriores ya he hablado sobre cuál era la situación real en la que se encontraba a principios del siglo XIX el cabildo de la Vera Cruz, antecedente directo de la actual Archicofradía de Paz y Caridad. En efecto, su situación económica y social era gravísima, poco menos que de “muerte cerebral”. Ya desde el siglo XVII tenemos pruebas suficientes de que el compuesto humano que formaba la cofradía se había reducido a un número mínimo, tanto que se hacía difícil poder mantener las diferentes obligaciones que desde su fundación la habían caracterizado, y que eran las de organizar la procesión del Jueves Santo y, sobre todo, la de enterrar a los ajusticiados. Y ya en el siglo XVIII eran las hermandades filiales –que se habían creado a lo largo de la segunda mitad de la centuria anterior en el seno de ese cabildo matriz con el único fin de organizar, dentro de esa procesión general de Jueves Santo, el desfile de una imagen concreta: Jesús Nazareno, Virgen de la Soledad, Paso del Huerto y Paso de la Caña– las que tuvieron que hacer frente por sí mismas a esas obligaciones, desplazando de ellas a dicha cofradía matriz. Después, en los primeros años del siglo XIX, la destrucción de la ermita por las tropas francesas y el aislamiento económico que supuso la Guerra de la Independencia incidieron aún más en esa situación de crisis, hasta el punto de que sus propios miembros tuvieron que solicitar en 1810 del provisor diocesano que se declarara el instituto como extinguido. Sin embargo, esa extinción fue en realidad algo temporal: la documentación existente aún entre los fondos de una de esas hermandades, la del Paso de la Caña, demuestra con claridad absoluta cómo se produjo la transformación del viejo cabildo de la Vera Cruz en la nueva Archicofradía de Paz y Caridad, un proceso que se llevaría a cabo de manera paulatina a lo largo de medio siglo. No quiero incidir más en este asunto, por ser ya un hecho bastante conocido de todos los que amamos nuestra Semana Santa. Mi pretensión ahora es sólo la de dar a conocer un nuevo documento que ha aparecido entre los fondos del Archivo Histórico Provincial de Cuenca, un documento que incide aún más en aquella situación de crisis en la que la hermandad se encontraba en aquel periodo. Su origen hay que buscarlo, precisamente, en el ya comentado proceso de sustitución de sus obligaciones procesionales y asistenciales por parte de esas hermandades que en su origen habían sido satélites del cabildo, y que ya habían alcanzado la plena independencia a lo largo del siglo anterior. En aquel momento, a principios del siglo XIX, cuando la ciudad estaba a punto de quedar envuelta en la guerra contra los franceses, dichas hermandades solicitaban del tribunal eclesiástico algo parecido a un reconocimiento oficial de esa situación, un reconocimiento que debería sostenerse en la entrega por parte del viejo cabildo de sus papeles al tribunal eclesiástico. Sorprendidos ante ese hecho, algunos de sus miembros, pertenecientes todos ellos a la oligarquía local, no tardaron en reaccionar, anticipándose a un posible proceso judicial que podría llevarse a cabo tanto en las instancias locales como en las nacionales. Como primera medida, algunos de los miembros más destacados de la cofradía se reunieron en la casa del más antiguo cofrade, Antonio Lorenzo Urbán, miembro del Cabildo
Catedralicio, con el fin de estudiar las medidas que debían llevar a cabo para evitarlo. Además del propio Antonio Urbán, participaron en la reunión Francisco de Paula Castillo Álvarez de Toledo, señor de Hortizuela y regidor perpetuo y decano del Ayuntamiento de Cuenca; José Julián Mayordomo, miembro de los Reales Consejos; y Vicente Antonio de Villena, quienes decidieron como primera medida acudir a una de las notarías más prestigiosas de la ciudad en aquellos momentos, la de Manuel González de Santa Cruz, con el fin de otorgar los poderes que fueran necesarios para que diferentes procuradores pudieran representar los intereses de la cofradía en las diversas instancias en las que se pudieran dirimir los derechos de unas y de otra. Los beneficiarios de esos poderes eran Manuel Camarón y Alejo de Lamadrid, procuradores de la Audiencia de Cuenca; Martín Infante y Juan Nepomuceno Cegri, que lo eran de la Real Chancillería de Granada; y Felipe López de León y Martín Narváez, de Madrid, que eran a su vez miembros de los Consejos Reales. El documento, por sus propias características, no informa sobre cómo terminó el proceso, ni en realidad sabemos si el proceso se llegó a sustanciar de alguna manera ni en qué instancias. Lo que sí conocemos, por otras fuentes, es que al final la cofradía de la Vera Cruz pasaría a denominarse Archicofradía de Paz y Caridad. Otro aspecto a tener en cuenta es que, para entonces, aún se mantenía la vinculación con el Instituto de las Élites Oligárquicas Ciudadanas, vinculación que tuvo su origen con el propio nacimiento del Cabildo. Como es sabido, en 1526 era el propio Ayuntamiento de la ciudad el que solicitaba del rey Carlos I la aprobación de un cabildo que, bajo el nombre y advocación de la Misericordia, se encargara de “enterrar las personas pobres que en esta ciudad fallecieren, y para los que ajusticiaren, y que en el dicho cabildo puedan entrar clérigos y legos y todos los que quisieren”. Vinculación que tomó forma ya al año siguiente, una vez aprobada por el monarca la nueva cofradía, cuando el regidor Juan Ortega era nombrado su primer prior y cuando otro de los regidores, Fernando de Valdés, el padre de los famosos humanistas Alfonso y Juan de Valdés, solicitaba del propio Ayuntamiento que se tomaran las medidas necesarias para asegurar el mantenimiento económico de la institución; solicitud que, como sabemos, fue olvidada por éste poco tiempo después. Entonces, ¿cómo se combina esta vinculación de la Oligarquía Conquense con la cofradía, con la ya conocida solicitud de extinción de la misma por parte de algunos hermanos, “únicos que han quedado de la hermandad que se intitula de la Cruz de los Portales”, fechada sólo dos años después? ¿Se trata de la misma cofradía de la Vera Cruz, de la que estamos hablando? Los llamados Portales Largos, conocidos también durante la segunda mitad del siglo XIX como los Portales del Argelillo, se encontraban en un espacio colindante con el Campo de San Francisco, en lo que hoy es la Diputación Provincial, y muy cerca por lo tanto de la ermita de San Roque. Sigo pensando, por lo tanto, que sí se trata de una misma institución, aunque la escasez de documentación histórica referente al componente humano de nuestras viejas cofradías penitenciales dificulta enormemente poder realizar una valoración de conjunto del problema.
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Fotografía: Tania Muñoz del Hoyo
Investigación
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En la ciudad de Cuenca, a once días del mes de octubre año de mil ochocientos siete, ante mí el escribano y testigos infrascriptos, los señores don Antonio Urban, presbítero prebendado de esta Santa Yglesia, don Francisco de Paula Castillo Álvarez de Toledo Haro y Alderete, que lo es que la villa de Ortizuela y El Palmero, regidor perpetuo y decano del ayuntamiento de esta dicha ciudad, don Vicente Antonio de Villena y don Josef Julian Mayordomo, abogado de los Reales Consejos, Audiencia y Tribunales, todos vecinos de esta dicha ciudad e individuos de la ylustre antigua cofradía de Vera Cruz, estando en las casas de dicho señor don Francisco de Paula Castillo, haciendo de presidente como más antiguo el dicho señor don Antonio Urban, en junta celebrada a virtud de cédula convocatoria ante diem, dixeron: Que según solicitaciones echas al citado señor don Josef Julián Mayordomo por notario del tribunal eclesiástico, para la entrega de los libros y papeles tocantes a dicha cofradía, a instancias según parece de las Hermandades que hay en la hermita de esta cofradía, acordaron dichos señores entre otras cosas pedir la confianza del expediente obrado en su razón, para con el debido conocimiento exponer lo coherente, y para ello confiere poder especial a don Manuel Camaron, y a don Alexo de Lamadriz, procuradores del número, audiencias y tribunales de esta dicha ciudad, a don Martin Ynfante y a don Juan Nepomuceno Cegri, que lo es de la Real Chancillería de Granada, y a don Felipe López de León y a don Martín Narváez, agentes de los Reales Consejos, vecinos de Madrid, todos ellos juntos y a cada uno de por sí in solidum, para que respectivamente y con arreglo a las instrucciones que se les comunicarán, pida se mantenga dicha Ylustre Cofradía de Vera Cruz en la antigua posesión en que se halla de exercer las funciones propias y peculiares de su instituto, introduciendo caso necesario los recursos de fuerza convenientes contra las providencias de este tribunal eclesiástico en el caso de no reformarlas, y que insiste en un conocimiento que no le compete, y hasta que así se verifique con expresa condenación de costas, dichos procuradores don Manuel Camaron, don Alexo de Lamadriz, don Martín Ynfante, don Juan Nepomuceno Cegri, y agentes de los Reales Consejos don Felipe López de León y don Martín Narváez, presenten pedimientos, alegatos y requerimientos, citaciones, protestas, testigos, escritos, escrituras y provanzas, y todo jénero de justificación, recursos, jueces, escribanos y abogados y otros ministros… sentencias interlocutorias y definitivas, consientan lo que fuere a favor de los señores otorgantes, y de lo contrario apelen y supliquen, ganen reales provisiones, sovrecartas y otros despachos, y los hagan intimar y llevar a execución y devido cumplimiento, y finalmente practiquen todo cuanto los señores otorgantes harían y hacer podrían presentes siendo, que el poder que para lo referido es lo expresado y no expresado, y lo ello anejo incidente y dependiente es necesario y se requiere, le da y otorga con incidencias, anexidades y conexidades, libre, franca y general administración, y con cláusula de sustituir en una persona, dos o más, revocar unos substitutos y nombrar otros de nuevo, que a todos los rebeleban en forma, y desde luego aprueban y justifican todo quanto en virtud de este poder se hiciere, obrare, actuare, y se obligan ha sestar y pagar por ello ahora y en todos tiempos con sus bienes y rentas, muebles y rayces havidos y por haver. En cuyo testimonio assi lo dijeron, otorgaron y cometieron el firmante, el señor don Antonio Urban, siendo testigos don francisco Ginacero, don Gil Cantero y don Benito Calvo, vecinos y residentes en esta dicha ciudad, a quienes con los señores otorgantes yo es escribano doy fe e conozco. Antonio Lorenzo Urban, rúbrica. Ante mí, Manuel González de Santa Cruz, rúbrica.
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Fotografía: José Montalvo Palomares
Archivo Histórico Provincial de Cuenca. Protocolos Notariales. P-1562 (Manuel González de Santa Cruz, 1807-1808). Sin foliar.
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Investigación
De una desaparecida “Piedad” del escultor en el Salto de Villalba al cantor de nuestras bellezas Por José Miguel Carretero Escribano e Isrtael José Pérez Calleja
A la memoria del admirado profesor y amigo D. Francisco José Portela Sandoval
Primera fotografía oficial de Jesús del Puente. Programa Semana Santa 1943.
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A modo de introducción. El presente trabajo de investigación, obligada y resumida antesala de uno o varios extensos volúmenes que verán la luz, si capaces somos, más pronto que tarde, constituye una ilusionante aproximación documentada sobre las circunstancias y voluntades precisas que propiciaron, casi tres cuartos de siglo mediante, la afortunada venida a Cuenca de uno de esos indiscutibles referentes devocionales y estéticos de nuestra Semana Santa contemporánea: el Nazareno del Puente tallado por el eximio escultor José Capuz Mamano y que estrenara calle en la Procesión de Paz y Caridad del Jueves 1 Santo de 1942 . La realidad, tras una paciente prospección de los yacimientos de información contemplados -desde la variada y especializada bibliografía, pasando por la fertilísima hemeroteca y hasta culminar con la imprescindible consulta de fuentes primarias como los legajos archivísticos-, es que nos hemos visto inevitablemente desbordados, en contenidos y tiempos, y abocados, al fin, a redactar las siguientes páginas bajo el preocupante temor de sacrificar, involuntariamente, datos sustanciosos. Y es que pronto surgieron, y con creces, potentes ramificaciones, como puede intuirse plácidamente en el subtítulo de esta humilde aportación, hasta superar las expectativas iniciales planteadas, casi en exclusividad, en torno a la del todo novedosa primicia cofrade que, sobre la feliz traída del Nazareno, desgranaremos enseguida. Todo se recrudeció al imponerse necesidades tan exigentes como las de trazar sendas y razonadas semblanzas de los académicos Luis Martínez Kleiser y el propio Capuz y sus fecundas ligazones y concomitancias conquenses. Todavía más, la de catalogar, emocionadamente, otra muy ignota y desaparecida obra religiosa de Capuz, “La Piedad” del Salto de Villalba, que no sólo anticipa alrededor de dos décadas la relación del gran levantino con estas tierras castellanas y además en el espectacular contexto constructivo de uno de los hitos por antonomasia del siglo XX en la provincia de Cuenca, como fue el popular “Salto”, sino que añade un muy interesante jalón, inadvertido para la contrastada antología crítica, a la mayestática producción artística del escultor. Era menester, en fin, ensayar, sobre la base de la enjundiosa documentación archivística manejada, esa sorprendente y hasta hoy
enigmática secuencia de acontecimientos y estrategias, contratos y comitentes, presupuestos y decisiones que, dentro del portentoso panorama reconstructivo de la imaginería religiosa procesional de la Semana Santa de Cuenca desarrollado desde la inmediatísima posguerra (y del que algunas cuestiones esenciales ampliaremos res2 pecto a las ya avanzadas tiempo atrás ), convirtieron en realidad un complicado anhelo de entonces y legaron, por añadidura, esa esperanza mayúscula y divino consuelo para sucesivas generaciones de ayer, hoy y mañana que fue, es y será el Jesús del Puente de Capuz. Añadimos alguna observación formal, a efectos comprensivos del lector. Desde el encarecido prisma fotográfico, se ha apostado por ilustrar el escrito de la manera más original y esmerada posible, primando la inserción de aquellas instantáneas localizadas que aglutinen decisivo valor informacional y una impronta curiosa e impar alejada de clásicos repertorios sobre los asuntos y personajes aquí abordados. Ello se ha logrado gracias a varias instituciones públicas y privadas que han puesto, sin vacilaciones y complacientes, lo más cimero de su colección a nuestro servicio; coyuntura emocionante que, por cuanto significa su descubrimiento público y presentación en sociedad, justifica esta empresa por sí sola. En esta misma línea, el prolífico y abrumador aparato documental acopiado insta, indudablemente, a hacer oportuno y provechoso uso de alguna impactante reproducción al respecto como serían, por citar algún ejemplo, los añosos y desempolvados expedientes archivísticos relacionados con una u otra personalidad. Además de incluir un apartado de conclusiones y enumerar la bibliografía y fuentes documentales de carácter básico empleadas en nuestro trabajo (a cuya meticulosa obtención ha contribuido, tan pródigamente, una nutrida y competente nómina de valioso personal técnico dependiente de múltiples bibliotecas nacionales y distintos archivos públicos y privados), hemos procedido, por entenderlo un necesario ejercicio de honestidad intelectual, a referenciar y justificar nuestras averiguaciones y propuestas con esas indispensables notas a pie de página que, además de reconocer asumidos avances ajenos, muestran el camino colaborador a futuras inquietudes que, a la postre, vayan a surcar la misma senda. Así nos lo enseñaron nuestros Maestros y, de idéntica guisa, lo procuramos 3 imitar .
1. Como quiera que el primer número de Ofensiva no vio la luz hasta el mes de junio de ese mismo año 1942, véanse: Archivo de la Muy Antigua y Venerable Hermandad de Nuestro Padre Jesús Nazareno del Puente (AJP), Libro de Actas 31-01-1940 y ss., Juntas Generales Ordinarias de 25 de enero y 8 de febrero de 1942, ff. 6 izqda. y 7 dcha. u “Orden de Procesiones” y “Semana Santa en Cuenca”, en VV. AA., Semana Santa en Cuenca, Madrid, 1942, (s. p.).
riguroso”, Cuadernos de Semana Santa, 2008, pp. 15-67. En esta misma línea, véase una más reciente y concisa referencia: PÉREZ VALERO, A., “75 Aniversario de los desfiles procesionales”, La Voz de la Pasión. Visión de la Semana Santa de Cuenca, 2015, pp. 16-21.
2. MORALEJA IZQUIERDO, F. J. y PÉREZ CALLEJA, I. J., “El resurgir de la Semana Santa de Cuenca en la década de los años cuarenta. Una aproximación para su estudio
3. Nótese, sin embargo y precisamente, cómo la mentada y lógica limitación de espacio requiere, por ahora, una implementación muy discreta de las mismas; eso sí, con la deliberada elección de un determinado sistema de citación que, dentro del anchuroso y sofisticado abanico homologado, facilite su elucidación momentánea y no regatee detalles informativos por mor de rebuscadas nomenclaturas.
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Investigación
Página final de Memoria manuscrita y firmada por José Capuz en Roma (1911). Fuente: Archivo de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando. 5
Una semblanza del escultor e imaginero José Capuz Mamano. No es la primera vez que, modestamente, escribimos acerca de José 4 Capuz . A él llegamos, como la mayoría en el último medio siglo, por su faceta imaginera; muy pronto fuimos conscientes de que había mucho más, y de lo mejor, pues sobresalía el escultor: otro paralelismo más, al modo de Plutarco, con nuestro paisano Marco Pérez. Ahora, y por nuestra parte casi en trance de agotar las fuentes disponibles, gana todavía más nitidez la visión de conjunto, conforme se agiganta la dimensión artística, y a la par la humana, de este español universal, nacido en Valencia, formado en Roma, pasado por París y afincado en Madrid. Deberá bastar aquí, por el momento, apuntar algunas claves vitales, que ayudan a explicar ciertos porqués. De entrada, puede decirse sin error que José Capuz Mamano estaba predestinado para lo que, con creces, cumplió. Y es que llevaba el Arte en su ADN, le venía de familia y de lejos, al menos desde sus antepasados genoveses que cruzasen el Mare Nostrum para establecerse en Onteniente a mediados del siglo XVII: estamos, pues, abarcando y llenando tres centurias con una misma familia de escultores, casi como en el poe-
ma de Muelas a propósito de nuestros nazarenos hortelanos . Es un caso excepcional, si no único. De aquella primera hornada de los Capuz ya nacidos en España, en rápida muestra, memoramos a Leonardo Julio, Raimundo y Fray Francisco, dominico. Los tres, hermanos. Los dos últimos, maestros 6 en eboraria, la talla del marfil ; Raimundo, además, Escultor de Cámara del fugaz Rey Luis I de España, figurando como suyos varios 7 Pasos procesionales para Bilbao . De Leonardo Julio bastará recordar su unida condición de arquitecto y escultor de la fachada-retablo del 8 Carmen de Valencia . Sucesivas generaciones de la familia seguirían ofrendando co9 sechas para el Arte común , hasta llegar a José, uno de los ocho 10 hijos de Antonio Capuz Gil y Luisa Mamano Sanz , que nace el 29 de Agosto de 1884, dos años más joven que su hermano el gran 11 ilustrador y cartelista Pascual Capuz Mamano , y sobrinos ambos de Cayetano Capuz quien es muy recordado, sobre todo, en su condición de profesor de dibujo del genial Joaquín Sorolla. Ahí aflora el primer punto de la decisiva conexión entre los Capuz y los Sorolla, determinante para el futuro más flamante de José. Y es que en la vida, para triunfar, hace falta conjugar calidad y suerte, trabajo y acierto, valía y puesta en valor; luchar y ser ayudado. Así, cual padrinos necesarios para sacramental bautismo, se alzan, y mucho, dos personalidades esenciales en el devenir de nuestro artista: Mateo Inurria Lainosa y Joaquín Sorolla Bastida. Ellos lo tutelaron en las horas decisivas más inciertas para abrirse paso. Pero antes José ya había andado el camino formativo preciso, De San Carlos a San Fernando, de Valencia a Madrid. Y se destapó, cumplida la veintena, con “El Forjador”, obra poco citada y menos reproducida, por la que ganó, entre emociones, la codiciada pensión 12 para la Academia de España en Roma. Era 1906 .
4. CARRETERO ESCRIBANO, J. M., “Acerca de la Semana Santa en Cuenca: Imágenes e imagineros; las marchas procesionales; Vida, Muerte y Vida”, en MARTÍNEZ DE LA PRESA, A. y VÁZQUEZ VARELA, C., Jesús Nazareno y Rescatado de Medinaceli. Actas del IV Congreso Nacional, Cuenca, UCLM, 2005, pp. 103-140. Nos remitimos, ahora a dúo, a todo lo allí expuesto). 5. “Orfebres de la ribera… tres siglos la misma sangre, tres siglos la misma tierra”; versos emblemáticos de Federico Muelas recitados con unción en Cuenca por su Semana Santa. 6. ESTELLA MARCOS, M., La escultura barroca de marfil en España, Tomo II, Madrid, CSIC, 1984, pp. 29-30. Raimundo hacía pequeñas figuras “de a quarta”, presentadas como obras italianas. Estella, máxima autoridad en la materia, intuye aquí una influencia paterna, pues son conocidos varios artistas genoveses que trabajaron el marfil, lo que nos llevaría aún más lejos, más atrás, en la dinastía de los Capuz. 7. Constan así “Nuestra Señora de la Soledad” (1693), “El Prendimiento” (1700) y “La Cruz a Cuestas” (1700), galas de la “Aste Santua” bilbaína. 8. LÓPEZ AZORÍN, Mª. J., “Leonardo Julio Capuz, arquitecto-escultor responsable de la fachada-retablo del Carmen de Valencia”, Archivo de Arte Valenciano, nº. 77, 1996, pp. 94-97. 9. La mejor relación se la debemos a Fernando Dicenta De Vera, paisano y biógrafo
de José Capuz, en su insuperado libro El escultor José Capuz Mamano, publicado por la Diputación Provincial de Valencia en 1957. Dicenta, todo un personaje muy singular de su época, supo, como buen tenista que era, ver la jugada y honrar a tiempo, en vida, al paisano artista que todo lo merecía. 10. Antonio era imaginero. Suele ser lugar común calificarlo como “barroquizante” y restarle importancia comparado con sus dos hijos artistas; por eso destaca más la tesis de Estella -op. cit. Tomo I, p. 18- cuando plantea que la escultura en marfil “Venus y el Amor” conservada en el Victoria and Albert Museum de Londres, datable a fines del XIX y firmada por “A. Capuz”, sea suya. 11. Pascual obtuvo Medalla de Oro en la Exposición Internacional de Artes Decorativas de París de 1925, entre otros varios galardones de prestigio. 12. Dícese inspirada en “El trabajador del puerto” del belga Constantin Meunier -así, por AZCUE BREA, L., El Museo de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando: la escultura y la Academia, Madrid, Universidad Complutense de Madrid, 1991 (Tesis Doctoral editada en 2002), p. 404-, como también tratarse de un retrato, en barro cocido, de un sobrino de Capuz -véase RODRÍGUEZ SUBIRANA, M., “El sello de José Capuz para la inauguración del Museo Sorolla”, Museo Sorolla: Pieza del Mes, Abril, 2011, http://museosorolla.mcu.es/pdf/piezames_abril2011.pdf (01-12-2015), p. 5-. Pervive la contemplación de esta “opera prima” que le abriese puertas y futuro.
“El Forjador”. Con él ganó José Capuz su pensión de estudios de la Academia de España en Roma (1906). Colección del Patrimonio Histórico Universidad Complutense de Madrid. Reproducción autorizada por la Universidad Complutense de Madrid.
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Joaquín Sorolla, convaleciente, es ayudado por José Capuz (1920/23). Archivo Fotográfico del Museo Sorolla, Nº. Inv.: 80379. Reproducción autorizada para esta publicación. 13
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La estancia romana de Capuz fue prolongada y fructífera , muy superior a la de otros pensionados patrios. Y se notó. Puntualmente remitía sus progresos en forma de memorias manuscritas, con cali14 grafía palpitante , y, sobre todo, de piezas escultóricas por las que le fueron llegando los premios oficiales en las Exposiciones Nacionales 15 de Bellas Artes: Segunda Medalla en 1910 por “El Voto” y Primera Medalla en 1912 por “Paolo y Francesca de Rímini”, con muy evidente seguimiento de Auguste Rodin en el dantesco tema y su ejecución marmórea.
Casi seis años fuera de España , y en edad de merecer, le dieron además para ennoviarse y matrimoniar (en 1911) con Elvira Danieli, italiana como los ancestros de José. Fue para muy bien y para siempre. Lo más difícil, ya a la vuelta y casado, era instalarse en Madrid con la suficiente estabilidad laboral y proyección artística. Ahí esta17 ría, y entraría, Sorolla, ejerciendo, con hechos, de protector . La confianza, personal y artística, creció hasta el extremo de encomendarle a Capuz en 1916 la educación escultórica de su hija Elena Sorolla 18 García . En ese mismo año José triunfaría en la Exposición de la
13. Referencias descollantes sobre la vida y producción escultórica de los pensionados de la Academia Española en Roma durante el primer tercio del siglo XX, son los brillantísimos trabajos de la autora María Soto Cano. Por ellos conocemos hoy la inercia cotidiana y formativa de los becados en el antiguo convento de franciscanos de San Pietro in Montoro y los exigentes méritos para morar en la cima del Gianicolo. Ciñéndonos a Capuz y su tiempo, apuntamos, de momento, que las pensiones solían tener una duración de cuatro años (con opción de prórroga en el campo escultórico) y el sobreañadido de viajar por Europa en uno de ellos, y una asignación anual de 3000 liras, junto a otros estipendios para ayudas de viaje y menciones honoríficas consecuencia de los obligatorios envíos anuales a España. Capuz accedió a raíz de la convocatoria extraordinaria de una plaza vacante por fallecimiento, en 1906, de Emilio Cottet, y ganó tras concurridísimas oposiciones (Macho fue uno de los aspirantes), según costumbre celebradas en Madrid y prolongadas durante meses. Probablemente se presentara por influencia de Antonio Alsina y Manuel Garnelo, ambos pensionados en Roma, y con los que trabajó en la capital de España. Luego haría buenas migas con su compañero y pensionado Moisés de Huerta, efectuando conjuntamente un tan imponente como poco divulgado “Retrato ecuestre de S.M. el Rey Alfonso XIII” y que sería expuesto, junto a otras creaciones de sendos becados, en la famosa Exposición Internacional de Roma en 1911 (SOTO CANO, M., “La escultura española en Roma (1900-1939)”, en RODRÍGUEZ SAMANIEGO, C. y EGEA, J. (coords.), Diàlegs amb l’antiguitat. El clàssic com a referent en l’art i la cultura contemporànies, Barcelona, Universitat de Barcelona, 2013, pp. 73-75 y, sobre todo, “Creación individual y comunidad artística en la cima del Gianicolo. El caso de la escultura (1900-1937)”, en VV. AA. (coord.), Mirando a Clío. El arte español espejo de su historia. Actas del XVIII Congreso del CEHA, Santiago de Compostela, Universidade de Santiago de Compostela, 2012, pp. 1667-1672, 1675 y 1677). 14. Así lo hemos comprobado y disfrutado, por ejemplo, con sus sesudas reflexiones sobre el ideal artístico y plasmadas en doce cuartillas hilvanadas a pulso en
la Roma de 1911: Archivo de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando (A.R.A.B.A.S.F.), “Memoria de escultura por José Capuz”, Signatura 5-59-1, “Secretario general. Académicos de número. Expedientes. Capuz Mamano, José (1884-1964). 15. Envió también un relieve de asunto pagano. 16. El Círculo de Bellas Artes de Valencia le obsequió con un banquete de bienvenida, a su regreso al país y antes de partir hacia Madrid, con motivo de sus triunfos como pensionado en Roma (“Noticias”, El Pueblo, 27-11-1911, p. 2 y Mundo Gráfico, 06-12-1911). 17. Los, en verdad, grandes, son generosos. Joaquín Sorolla lo fue, en especial, con los talentos de su tierra. La admiración de Capuz hacia él era máxima: le llamaba “Maestro”. Pronto los avales de Sorolla harían notarse: la correspondencia epistolar entre ambos, conservada en el Museo Sorolla, revela la intercesión e influencia del pintor en favor de Capuz para obtener ayudas destinadas a la ampliación de estudios en el extranjero ( JUSTO, I., “José Capuz Mamano (1884-1964), maestro de Helena Sorolla García (1895-1975)”, Archivo de Arte Valenciano, nº. 95, 2014, p. 257). Sin embargo, el escultor nunca se posesionaría, retrasando varias veces su disfrute aduciendo sus ataduras profesionales en España (el toledano Monumento de El Greco) o, después, peligros por la situación bélica que afectaba a Italia, o las inminentes oposiciones a plazas de profesor de Modelado y Vaciado en la Escuela de Artes y Oficios de Madrid (Archivo de la Junta para Ampliación de Estudios e Investigaciones Científicas (1907-1939), José Capuz Manzano [sic.], Expediente JAE/30-224, http://archivojae. edaddeplata.org/jae_app/ [18-11-2015]). 18. Al tiempo, fueron varios los encargos profesionales a Capuz para la casa familiar de los Sorolla: relieves ornamentales; busto, muy rodiniano, de la esposa Clotilde; más bustos de casi todos los hijos y otro, señaladísimo, de Joaquín padre, muy reproducido y convertido, con los años, en Monumento para Sevilla ubicado en los Jardines de las Delicias (1924).
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Investigación
Página de prensa sobre el Monumento a Moliner, con una llamativa fotografía de Capuz. Fuente: La Esfera, nº. 528, 08-10-1921. Biblioteca Nacional de España. Reproducción autorizada para esta publicación.
Capuz junto a la enorme figura para “La Equitativa” de Madrid. Archivo Moreno. Fototeca del Instituto del Patrimonio Cultural de España, Nº. Inv.: 25289_ B. Reproducción autorizada para esta publicación.
Virgen sosteniendo al Niño. Obra donada por José Capuz al ingresar en la Real de San Fernando (1927). Archivo Moreno. Fototeca del Instituto del Patrimonio Cultural de España, Nº. Inv.: 25290_ B. Reproducción autorizada para esta publicación.
Juventud Artística Valenciana, ganando el primer premio con “El 19 ídolo” , continuando el éxito alcanzado un año antes en otra sonada Exposición, individual, en el Salón Witcomb de Buenos Aires (Argentina). Luego el pintor lo señalaría para elaborar el busto monumental del malogrado José “Peppino” Benlliure, erigido en 20 Valencia en 1919 . Citábamos a Inurria, a quien Capuz llamase “mi hermano mayor”. Con razón. En el cénit de su prestigio, aunando autoridad 21 moral y poder efectivo , el cordobés Mateo decidió, resolviendo casi “manu militari” y Jurado mediante, que se adjudicase a José Capuz la traza y hechura del Monumento a erigir en Valencia al 22 Doctor Francisco Moliner y Nicolás. Era Enero de 1917 . Se aunaron audacia y fortuna para esta colosal obra pública, la mayor y de 23 las mejores de nuestro autor , quien hizo profesión de amor con hechos y hasta con palabras: “para mi Valencia y para mi inolvidable doctor todo me pareció poco”, hasta “modelar a mi gusto a todo 24 tamaño” . Algún crítico de la época apuntó como posible referente inspirador parcial la florentina “Tumba de Lorenzo de Médicis” 25 obra de Miguel Ángel . Queda un tercer hombre y nombre principal de ese tiempo: el asturiano Padre Félix Granda Buylla, fundador, director y factótum
de los “Talleres de Arte” (religioso) que con su apellido todavía hoy 26 perduran en activo . Anduvo despierto el sacerdote, empresario y artista al elegir y contratar para sus “Talleres del cura” a un José Ca27 puz recién vuelto de Italia (1914) . Le dio rienda suelta, sabiéndolo genial, en aquel laboratorio creativo, amén de la deseada seguridad económica; fue allí, en el extinto “Hotel de las Rosas”, altos de La Castellana, donde tomaron corporeidad ensayos y modelos, barros, yesos y maderas talladas por el Capuz imaginero a fuer de escultor. Incluida su mejor “Piedad”, que uniría por vez primera su destino con Cuenca, o el complejo y enorme retablo para el Altar Mayor de los Jesuitas de La Habana (Cuba), en una de cuyas figuras acaso atisbamos un anticipo de ciertos rasgos faciales de sus ulteriores 28 Nazarenos (Cuenca, antes que Cartagena) . La década de los veinte, con Capuz llegando al ecuador de su vida, arrancó jalonada por éxitos: atractiva participación en el Sa29 lón español de Londres o comparecencia en las barcelonesas Ga30 lerías Layetanas , ambas en 1920, y designación, por oposición a pulso, como Profesor de Modelado y Vaciado en la Escuela de Artes 31 y Oficios de Madrid (1922) . Pero volvemos a Sorolla e Inurria, que nos van a mostrar a Capuz tal cual: humilde, generoso, agradecido. Al pintor paisano le
19. Mucho ha dado que hablar esta obra, así como otra próxima, “Furia durmiente”. Capuz, perfeccionista y exageradamente crítico consigo mismo, las llegó a calificar varias décadas después “de simples balbuceos, de tanteos iniciales” -“Reportaje de Levante. José Capuz al habla”, Levante, 22-09-1946, p. 8, firmado por J. R. Aparicio- y llegando a rogar la retirada de las mismas a cambio de ejecutar otras nuevas -AZCUE BREA, L., op. cit., p. 269, nota 726 y p. 315-. 20. Lo hizo sobre la base del “Autorretrato con camisa blanca” pintado en 1915, poco antes de su muerte, por el propio “Peppino” Benlliure Ortiz, discípulo predilecto de Sorolla, al que había presentado a Capuz, amigo de los juveniles tiempos de Roma. 21. Permítasenos, con nostalgia académica, recordar aquí los conceptos de “auctoritas” e “imperium” del Derecho Romano, inmarcesibles y vigentes dos milenios después). 22. La tortuosa e infausta vida de Moliner (1851-1915), un héroe de entre siglos, médico de los pobres, apaleado por la siniestra política de su tiempo –nihil novum sub sole, da para una novela, basada en hechos reales, digna, por ejemplo, de la pluma de Kleiser. Le costó la cárcel y la vida al buen Doctor, aunque su Monumento lo inmortaliza. 23. Es una delicia estudiar su génesis y hasta los entresijos del encargo, con Inurria al timón. Nos explayaremos en el futuro libro y por ahora nos remitimos al buen hacer de Leticia Azcue –op. cit., pp. 241-248- y de Elena De las Heras Esteban: “El Monumento al Dr. Moliner en la Alameda de Valencia, obra del escultor José Capuz Mamano”, Archivo de Arte Valenciano, nº. único, 2001, pp. 109-115. Curiosamente, el valenciano Comité Ejecutivo del Monumento al Dr. Moliner peticionó, sin éxito, al Ayuntamiento de Cuenca, entre otros Consistorios y Diputaciones Provinciales de la Nación, un donativo para este homenaje al galeno que tanto combatiera a la tuberculosis en España (Archivo Municipal de Cuenca (AMC), Negociado de General, Legajo 2194, Expediente nº. 7: “Monumento al Dr. Moliner”, 1915). 24. CHESNEY, “Lo que dice Capuz. El Monumento al Dr. Moliner, Las Provincias, 16-08-1919, p. 1. Es claro que Capuz, aunque mucho más joven, conoció a su paisano
Moliner, entre Valencia y Madrid. La hechura de su Monumento le conllevó ciertas “contrariedades” que le impidieron inaugurarlo a la vez que el de José Benlliure Ortiz, rematada aquella, con Capuz en Madrid ya, por la Casa Mascarós y Sancho. 25. AGRASOT, R., “El Monumento al Dr. Moliner por Capuz”, Vell i Nou, 2ª. época, Volumen III, 1922, pp. 35-37. 26. En Cuenca son conocidos, en su vertiente orfebre, por haber sido allí facturadas primorosas joyas como la Corona de la Virgen de la Luz, Patrona y Alcaldesa de Honor de la Ciudad de Cuenca. Grande y de Granda. 27. Es en ese año –según DÍAZ QUIRÓS, G., “Arte sacro del siglo XX en España”, en CABAÑAS BRAVO, M. (coord.), Actas de las X Jornadas de Arte: El Arte Español del siglo XX. Su perspectiva al final del milenio, Madrid, CSIC, 2001, pp. 447 ss.– cuando Capuz comenzaría a trabajar con Granda. Hallamos, fruto de escrutinio a discreción, el sueldo mensual que tenía asignado, hacia 1921, en los Talleres a los que acudía matinalmente: 400 pesetas (Archivo de la Junta para Ampliación de Estudios e Investigaciones Científicas (1907-1939), José Capuz Manzano [sic.], Expediente JAE/30-224, http://archivojae.edaddeplata.org/jae_app/ [18-11-2015]). 28. Nos referimos aquí a los dos de posguerra, el conquense precursor, de talla completa, y el Marrajo que lo sigue; el otro Marrajo (1931, desaparecido) presentaba una faz claramente desigual y, a su vez, con ecos de imágenes previas. 29. Junto a Clará y Quintín de Torre: SERRANO, I., “La Vida en Londres. Salón Español”, Heraldo de Madrid, 10-12-1920. 30. BENET, R., “Exposiciones de Arte. José Capuz en las Galerías Layetanas”, La Publicidad, 04-03-1922, p. 1. 31. Sus nuevos quehaceres docentes y otros encargos civiles pudieron acabar motivando el fin de su relación laboral con Granda, aunque persistiesen colaboraciones mutuas y usos de los magistrales modelos. A Capuz lo sustituyó en los “Talleres” otro buen escultor, Julio Vicent (no Vicens, como aparece en algunas publicaciones).
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Elena Sorolla posando para Capuz en la casa del pintor (1921). Archivo Fotográfico del Museo Sorolla, Nº. Inv.: 80510. Reproducción autorizada para esta publicación.
José Capuz moldea el busto de la Reina María Cristina. Colección Agencia EFE. Reproducción autorizada para esta publicación.
acabará costando la vida su descomunal esfuerzo, tan maravilloso, 32 para la Hispanic Society de Nueva York : una hemiplejia atroz varó al artista y le anunció, con pausa, el final. Y Capuz acudió solícito, cuando más falta hacía, para estar y ser: la fotografía que publicamos, en la que lo vemos, conmovido, asiendo del brazo y cuidando a su admirado mentor, dice más que cualesquiera palabras. Joaquín morirá en Cercedilla (1923). Y Clotilde, su viuda, confiaría, sobre seguro, en la lealtad sabia de José para las decisiones más importantes ligadas a su patrimonio y a la creación del Museo Sorolla: 33 además de nombrarlo albacea testamentario , José Capuz sería 34 miembro del Patronato del Museo desde su fundación en 1931 . A su vez, Inurria muere en 1924 y, de inmediato, Capuz es pro35 36 puesto y elegido Académico para cubrir su vacante en la Real de 37 Bellas Artes de San Fernando de Madrid . Era lo natural; nadie como él; justicia y destino de la mano: el hermano menor pero magno sucede al mayor menguado y fenecido. Capuz tardará tres 38 39 años hasta tomar posesión (24 de abril de1927 ) en solemne acto .
Y pues lo suyo era hablar con sus obras, regala a la Academia, como mejor discurso, una bella pieza tallada: “Discurso en bronce” o 40 “Virgen y Niño” . Entre tanto, había llegado la ratificación plena, “urbi et orbi”, para crítica y público, nobleza y riqueza, realeza y llaneza, en una triunfante Exposición individual inaugurada, con asistencia de numerosas personalidades, hacia el mediodía del miércoles 23 de ene41 ro de 1924 y de la que hablaremos, pronto seguida; en 1925 por la 42 Muestra de la Sociedad de Artistas Ibéricos , compartiendo catálogo con Dalí o Palencia; para salir al siguiente (1926) a la Bienal de 43 44 Venecia , lo que repetiría en 1934 . Varios encargos civiles de postín, como la ornamentación de los 45 edificios de “La Equitativa” y el Banco de Vizcaya, en la castiza Calle Alcalá, o el proyecto de metopas para el vecino Círculo de 46 Bellas Artes , coinciden y se mezclan con otros religiosos, como el Yacente cartagenero, figura y trono, y genio (1926). Ya en 1930, gana el Concurso nacional (y Real) patrocinado por Alfonso XIII para el
32. Sorolla le encomendó a Capuz un proyecto de bellos frisos decorativos para enmarcar sus descomunales obras neoyorkinas, del cual tenemos rastro escrito y fotográfico (RODRÍGUEZ SUBIRANA, M., op. cit., pp. 11-12 y 20). 33. Clotilde García del Castillo, viuda de Joaquín Sorolla, muere en 1929; Capuz, junto con otras muy escogidas personas, asumió la tarea, técnica y con repercusión jurídica, de realizar el cuidadoso inventario de bienes, en especial de los artísticos, de la familia Sorolla. 34. RUIZ BREMÓN, M., Catálogo de escultura. Museo Sorolla, Madrid, Ministerio de Cultura, 1993, p. 33. 35. Mediante formal petición elevada por Miguel Blay, Mariano Benlliure y Narciso Sentenach (A.R.A.B.A.S.F., Signatura 5-270-8, “Secretario general. Pensiones. Roma. Calificación de envíos de los pensionados CAPUZ, José, ANASAGASTI, Teodoro, BUENO GIMENO, José, FERNÁNDEZ BALBUENA, Roberto, HUERTA, Moisés de, LABRADA, Fernando, NOGUÉ MASSO, José”, 1908-1913). 36. El 7 de abril de 1924 (A.R.A.B.A.S.F, Signatura 5-270-8, doc. cit.). 37. Es una constante en la vida de ambos: Capuz sigue la estela de Inurria, como ya lo hizo en idéntico menester docente (Modelado y Vaciado) en la Escuela de Artes y Oficios de Madrid, Mateo en 1911 y José en 1922. Inurria era 17 años mayor que Capuz. Sobre el gran cordobés y las circunstancias histórico-artísticas de su tiempo, con nombres propios (Coullaut Valera, De Torre-Isunza, Moisés de Huerta, Clará o Jacinto Higueras), véase MONTES RUIZ, R. (ed.), Mateo Inurria y la escultura de su tiempo, Córdoba, Diputación Provincial de Córdoba, 2011). 38. A.R.A.B.A.S.F., Signatura 5-270-8, doc. cit. 39. En la sesión intercambia discursos con José Francés, tocayo, coetáneo y ya Académico. Ambos discutieron años atrás a propósito de Mestrovic, de cuyo arte Capuz confesara ser entusiasta (CAPUZ MAMANO, J., “Carta abierta. Para D. José Francés, crítico de Arte”, España, 19-06-1929, p. 18). Ahora, coinciden en todo: la “Salutación a Capuz” de Francés en realidad es un extenso elogio póstumo a Inurria, mientras Capuz se despacha respondiendo con brevedad extrema en el mismo sentido. 40. Fundido por Hermanos Codina y firmado en el frente del pedestal por Capuz, se trata de un exquisito bronce, de la “Virgen, de pie, sosteniendo al Niño desnudo entre sus brazos” (AZCÁRATE RISTORI, J. Mª., Guía del Museo de la Real Academia de San Fernando, Madrid, Comunidad de Madrid, 1988, p. 178). 41. Entre otras referencias periodísticas consultadas sobre la puesta de largo de esta crucial muestra, emplazada en la parte del Palacio de la Biblioteca Nacional que ocu-
paba la Sociedad Española de Amigos del Arte, véanse “Notas de arte. Exposición José Capuz”, La Época, 23-01-1924, p. 3; “Arte y artistas”, ABC (Madrid), 24-01-1924, p. 23. y “Una Exposición interesante”, El Imparcial, 24-01-1924, p. 1. 42. Uno de los artículos más interesantes, si no el que más, sobre la contribución de Capuz a esta muestra (apellidos como Granda y Mestrovic afloran en el texto), es éste: PULIDO, R., “El escultor José Capuz en la Exposición de artistas ibéricos”, La Correspondencia de España y Extranjero, 19-06-1925, p. 11. Acerca del catálogo general de obras y creadores, véanse, entre otras, VV. AA., La Sociedad de Artistas Ibéricos y el Arte Español de 1925, Madrid, Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía, 1995, y ABRIL, M., “La Exposición en el Palacio de El Retiro. Sociedad de Artistas Ibéricos”, Heraldo de Madrid, 09-06-1925, p. 5. 43. “Exposición Internacional de Venecia”, El Sol, 27-04-1926, p. 4. Al año siguiente, participaría en la Exposición Internacional de Artes Decorativas de Monza; dos después, en la Exposición de Arte Español en Bruselas (“Bellas Artes. España en la Exposición de Monza”, El Imparcial, 12-07-1927, p. 3 y D. T., “La escultura en la Exposición de Bruselas”, La Esfera, 24-11-1928, pp. 12-13). 44. DICENTA DE VERA, F., El escultor José Capuz Mamano, Valencia, Diputación Provincial de Valencia, 1957, pp. 34 y 60. Fue más que un ritornelo: en la de 1934 se le reservó a Capuz todo un “salón de honor” en el cual expuso once esculturas, consideradas de inspiración clásica. 45. Añadimos que la estatua en piedra negra de “La Equidad”, destinada al nuevo edificio de la matritense Fundación Rosillo, fue sacada a puntos por el señor Lacal (El Imparcial, 01-12-1927, p. 3). 46. El Círculo premiaría con Medalla de Oro a Capuz por un relieve de “La Piedad”, en 1931. Un año antes la había obtenido Marco Pérez por el “Pastor de las Huesas del Vasallo”. Acerca del galardón concedido a Capuz en el Concurso conmemorativo del Cincuentenario de esa entidad y su fecunda y estrecha relación con ella hasta la guerra civil, véanse, entre otras referencias: TEMES, J. L., El Círculo de Bellas Artes. Madrid, 1880-1936, Madrid, Alianza Editorial, 2000, pp. 188, 244, 296, 300, 302, 309, 319, 327, 336, 338, 398 y 418; “Escultores valencianos que triunfan”, Suplemento a Las Provincias, 04-12-1913, p. 3; “Concurso Nacional del Círculo de Bellas Artes”, Arte Español. Revista de la Sociedad Española de Amigos del Arte, Tomo X, nº. 6., Segundo Trimestre, 1931, p. 174; “Fallo del Jurado del concurso nacional de Bellas Artes”, ABC (Madrid), 11-06-1931, p. 39 o “El Concurso de Pintura, Escultura y Grabado del Círculo de Bellas Artes”, Mundo Gráfico, 17-06-1931.
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Investigación 47
Monumento a erigir a la Reina María Cristina , proyecto ganador 48 que se llevó la corriente, con la monarquía , lo que no sucedería con su perdurado y simultáneo “Descendimiento” para Cartagena (también 1930), muy elogiado y del cual es considerado precedente un perdido “Calvario” entregado en Guernica. Y tampoco descuida otras facetas creativas menos escrutadas, 49 como la de excelente dibujante . Gaya, aquí amansado y entregado, así lo certifica: “admirable en sus perfectos dibujos, dibujos de gran 50 escultor que pocos pueden igualar” . Como para todo español de bien, la guerra, civil e incivil, iniciada en 1936, cayó como un mazazo sobre un José Capuz maduro 51 52 y sereno a punto de cumplir los 52 años . El trienio más negro de nuestro siglo XX lo pasó en Valencia, refugio y lar. No huyó ni se 53 escondió, ni durante ni después . El final de la amarga contienda y, desde luego, su resultado determinarán el futuro de todos los supérstites. Es el “yo y mi circunstan54 cia” orteguiano : invariado el primero, aunque con heridas; azarosas como la vida las revueltas del camino. Y el escultor decano va a ejercer sobremanera de imaginero en plenitud magistral. Es el momento histórico del “Nazareno del Puente”, pieza principalísima de la cabeza a los pies y la peana, talla completa en cuerpo 55 y alma . No sería inexacto afirmar que, de entre sus obras religiosas, es lo mejor del Capuz definitivo, ofrenda excelsa de su saber todo; así 56 y aquí, escrito queda . De ese difícil tiempo (posguerra inmediata, reconstrucción de Pasos destruidos, años cuarenta, nacionalcatolicismo) datan numerosas otras Imágenes suyas, con destino cultual, repartidas por el Cen57 tro y el Levante de España . Llama la atención, por lo poco reconocida pese a su gigantesco tamaño y su ubicación pública, el Sagrado 58 Corazón de Jesús para Tarifa, monumental y granítico . No renuncia el artista, sexagenario avanzado, a su ideal, vívido y vivido. Sigue trabajando, creando, sintiendo. Nuevas piezas de formato pequeño y calidad grande salen de su mente y manos; su
amigo y biógrafo Fernando Dicenta le ayuda sólo a ponerles nombre: “Mediterránea”, “El niño de la concha”. Y las define: “son la quin59 taesencia” . Ya doblados los setenta, la senectud llega y aprieta, de la tarde a la noche. José Capuz ha de cerrar oficialmente su estudio y así se 60 fecha en 1956 . Pero no baja los brazos, disfrutando además confor61 me pasan a bronce algunos de sus últimos trabajos modelados . Son 62 postreras alegrías que ilusionan y confortan . 63 El final, ineluctable y luctuoso, llega : José Capuz Mamano fa64 llece en Madrid el 4 de Marzo de 1964 ; era cuarto miércoles de Cua65 resma, a veinticinco días del Domingo de Pascua, de Resurrección . Y la frase de habitual uso se hace axioma para él: muere el hombre, 66 pero no el artista, inmortal, más que resucitado, en sus obras . Apenas hemos pretendido aquí esbozar breve semblanza vital; procurar una aproximación crítica estilística de su obra será tarea, ya emprendida, de publicación futura. Cierto es que descrito está por casi todos, nosotros incluidos, un incompleto catálogo de influencias: Miguel Ángel, Rodin, Clará, la estatuaria egipcia, Bourdelle, Maillol, Mestrovic, la Secesión vienesa, el “art déco” y su asimilación 67 de otras vanguardias . No eludimos, sin embargo, adelantar algunas consideraciones, sobrevolando en conjunto la obra del artista, cual reunida en ideal gliptoteca. Si todos somos hijos de nuestro tiempo, José Capuz también lo fue del que le correspondió vivir: en su caso, nacer y crecer en el ocaso de un siglo, formarse y florecer en los albores del siguiente; dar fruto constante y exquisito en cinco inolvidables décadas; al fin, permanecer en la fragancia inextinguible de su arte. Es verdad que llegó justo a tiempo, pero se ganó su sitio, alcanzando un raro, por casi imposible, favor general. Merecido. Extractamos con la rotunda tesis de Azcue: es “el escultor más destacado de la generación post-benlliure…, idealista a la manera del catalán José 68 Clará y esquemático y rotundo como el palentino Victorio Macho” .
Cual en la Roma antigua, que en sus vestigios el joven José paladease, estamos, pues, ante un cabal triunvirato: Macho, Clará, Capuz. Había un cuarto hombre, precursor y predilecto: Julio 69 Antonio, el “amado de la crítica” , cuya temprana muerte (1919, a los treinta años recién cumplidos de edad) lo elevó a la concluyente 70 condición de heroico mito nacional . La cátedra huérfana vio y eligió para sucederlo en su amoroso favor a Capuz. Y acertó. Se trataba, para muchos, de romper del todo con lo anterior (sea 71 Agustín Querol, sea Mariano Benlliure, exponentes máximos) . Capuz, elegante y humilde, no azuzó semejante parricidio; en absoluto. Eso sí, presentó su alternativa plástica, a riesgo y ventura. Luego sería misión ajena apellidar y adjetivar. Porque el debate entre clasicismo y modernidad, tradición y vanguardia, es eterno, recurrente, a veces apasionante y otras desalentador. Así fue y así es, lo mismo hoy que hace un siglo, sólo que la elevada altura intelectual de algunos críticos de entonces ha resistido el paso de una centuria entera, y está por ver, quien lo vea, qué se hará de los 72 presentes . Lo que Capuz logra es la quimérica cuadratura de un círculo rotundo: ser moderno y clásico; o, quizá, sea, volver a la pureza clásica escrita y descrita sobre los rectos renglones de su ideal moderno. Atina, pues, su colega de oficio Pérez Comendador, quien lo conoció y trató bien y de cerca: lo de Capuz es un “nuevo clasicis73 mo”, con “vuelta a los conceptos de claridad y de orden” . Y, con su prestigiosa autoridad, dicta sentencia Camón Aznar remarcando “su clasicismo, el equilibrio entre la visión intelectual de las formas y el sensual gozo de su superficie”, para superar “la escultura anecdótica” con “un deseo de encontrar lo esencial” y “un humanismo 74 más profundo” . En lo que no cambió José Capuz Mamano fue en su manera de ser y comportarse en la vida: “artista modesto, enemigo del ruido, aún del ruido honorífico: un hombre sin artificio y sin simu75 lación” .
47. En triunfante y sempiterna compaña, como en otros concursos, con su inseparable amigo y arquitecto Antonio Flórez. La obra de Capuz “Fragmento de fuente”, para Jaén, forma parte del Monumento proyectado por el citado Antonio en memoria de su padre Justino, bienhechor de esa ciudad y también arquitecto. Con ella y otras, Capuz logró un rotundo éxito en aquel noveno Salón de Otoño (1929), hito expositivo con muchísima resonancia en la trayectoria del artista. Remitimos a la bibliografía final de este trabajo. 48. Al menos Capuz cobró el precio: al parecer, cien mil pesetas de las de entonces. No le pasó como con el fallido proyecto de Monumento a El Greco para Toledo (1913) con ocasión del consabido centenario que, siglo a siglo, mucho da de sí, para algunos más. José Capuz trabajó en balde, de balde y para nada; ni la mediación, otra más, de Sorolla, hizo efecto y así la estatua que el escultor tenía avanzada no se puso. Ellos se lo perdieron. Y nosotros. 49. Ya en 1936 expone en el Museo de Arte Moderno de Madrid una colección de dibujos. Es, ciertamente, una “parte íntima e inédita” (entonces y, ochenta años después, ahora) de la obra de Capuz, que “ofrece calidades de asombroso dinamismo, de equilibrio y de técnica”: así se escribe, firmado con las iniciales R. L. I., en la madrileña revista Mundial (“Dos Exposiciones”, nº. 3, Junio, 1936, s. p.). Es apenas un mes antes de la presentida tragedia nacional. 50. GAYA NUÑO, J. A., Escultura Española Contemporánea, Madrid, Ediciones Guadarrama, 1957, pp. 72-73. 51. Y en plenitud docente: “En el concurso oposición convocado por la Escuela Superior de Pintura, Escultura y Grabado para proveer la plaza de ayudante numerario de la cátedra de Escultura, ha sido propuesto, por votación unánime del claustro, el ilustre escultor D. José Capuz” (“El escultor Capuz, en la Escuela de Bellas Artes”, La Voz, 02-07-1936, p. 2). 52. En un ejemplo más del deprimente maniqueísmo que nos aflige, nada nuevo por cierto, a José Capuz se le pondera o se le moteja en falsa perspectiva política, sin conocimiento. Unos le jalean su firma como cofundador en 1933 de la Asociación de Amigos de la Unión Soviética (junto, entre muchos, con Gregorio Marañón, Concha Espina, Macho, Lorca o Machado –pero Manuel, no Antonio-) o el premiado anteproyecto presentado en ese mismo año para el monumento a Pablo Iglesias en Madrid, y otros luego lo acercan al régimen franquista recordando, sin más, su autoría de una encargada estatua ecuestre de Francisco Franco, original replicado. Claro es que Capuz vivió su último cuarto de siglo de vida (1939-1964) en tiempos del dictador o caudillo, como antes lo hizo en la Monarquía y la República, trabajando en todos ellos, como era natural. Y necesario. 53. También aguantó la guerra en Valencia Luis Marco Pérez. Era su segunda tierra y la natal de su esposa María Sevillano.
54. ORTEGA Y GASSET, J., Meditaciones del Quijote, Madrid, Publicaciones de la Residencia de Estudiantes, 1914. El filósofo, que dedica este ensayo a Maeztu, enfatiza usando signos de admiración: “¡La circunstancia! ¡Circum-stantia! ¡Las cosas mudas que están en nuestro próximo derredor!”. 55. Para el profesor Ibáñez, “una de sus elaboraciones más personales”, pues “en otros Pasos se muestra más tradicional y contenido” y no todo su catálogo “presenta los mismos estilemas” (IBÁÑEZ MARTÍNEZ, P. M., “Aproximación histórico-artística a las Hermandades e imágenes de Jesús Nazareno en la ciudad de Cuenca”, en MARTÍNEZ SORIA, C. J. (coord.), Las Cofradías de Jesús Nazareno. Encuentro y aproximación a su estudio, Cuenca, Diputación Provincial de Cuenca, 2002, p. 155). 56. Somos conquenses, pero no nos ciega una suerte de chauvinismo localista siempre injusto y no infrecuente. Asombra constatar cómo algunos estudiosos del Capuz imaginero desconocen enteramente esta Imagen de Cuenca (no ya, por descontado, la ignota “Piedad” del Salto de Villalba), o no la citan o la mencionan sin más. Poco a poco, esto ha ido cambiando y lo hará del todo, cuando el saber ocupe su lugar. 57. Desde el crucificado “Cristo de la Fe”, para Madrid y su Hermandad del Silencio, o la “Negación de San Pedro” ilicitana, pasando por las sucesivas entregas a la Cofradía Marraja de Cartagena (San Juan, Soledad, Nazareno; cerraría después -1953con el “Santo Amor de San Juan en la Soledad de la Virgen”), hasta el Grupo del “Resucitado” de Málaga (1946), amén de varias Imágenes de la Virgen denominadas conforme a sus respectivas advocaciones marianas. Queda para futuro libro la comparación estilística entre el precitado Cristo madrileño y ese otro sensacional suyo para la capilla-panteón de la familia Ferrer y Peset en el valenciano Cementerio de El Grao (X., “Mármoles de piedad. Una bella obra de arte”, Las Provincias, 30-07-1925, p. 7). 58. Es muy notorio precedente del “Resucitado” malagueño, cotejando las tallas. El tarifeño, por su emplazamiento urbanístico portuario en la bien llamada “punta del Santo” por los lugareños, deviene singular faro, como en sentimiento lo es, tierra adentro, soñando que las rocas fuesen olas, el Sagrado Corazón labrado por José Bieto Masip para el Cerro del Socorro conquense, o, sin tanto idear, el de Federico CoullautValera para el Monte Urgull, asomado a la Playa de la Concha donostiarra. Sobre el de Tarifa, véase PATRÓN SANDOVAL, J. A., “José Capuz. 50 aniversario Monumento al Sagrado Corazón de Jesús (Tarifa)”, www.lahornacina.com (05-12-2015). 59. Dicenta sigue siendo hoy el más seguro y completo referente para todos quienes pretendemos acercarnos al estudio de la vida y obra de Capuz. Sus textos suelen ser objeto de abundante copia literal –cortar y pegar, coser y cantar-, aunque no siempre se cita su autoría como es justo y necesario, deber y salvación moral. 60. Así lo reseña RODRÍGUEZ SUBIRANA, M.., op. cit., p. 6, mencionando su emplazamiento en la madrileña Calle Ayala, al igual que BONET SALAMANCA, A., Escultura procesional en Madrid (1940-1990), Madrid, Ed. del autor, 2009, p. 63.
61. Constan de varios de ellos diversas fundiciones. Así lo especifican, para todas las piezas fotografiadas, MORENO, F. y MUDARRA, M., Catálogo Colección Capa, Alicante, Ayuntamiento de Alicante, 1998, pp. 102-109. 62. Como también tardías exposiciones, cual la que vuelve a reunir en 1959, a rebufo de la Sociedad de Amigos del Arte, obra escultórica suya (“Semana de Arte. Exposición de la obra de José Capuz”, Hoja Oficial del Lunes, 02-11-1959, p. 15). Para él es momento de inventarios y balances; así los hace, con puntilloso perfeccionismo y demasiada autocrítica, en una proverbial entrevista que bien mereciera trascripción completa y lectura obligada. Reverberan, entre la amena conversación, detalles y titulares de hondo calado en su decir (MONTERO ALONSO, J., “Visita de Estudios: José Capuz ante sus recuerdos de Roma”, ABC (Madrid), 18-02-1961, pp. 21-23). 63. La compartida consternación por su despedida trocaría, a cada escalofrío golpeado de inmediación, en enardecidas palabras de reconocimiento: Pérez Comendador le atribuía la condición de, “hasta ayer, primer maestro español”; Adsuara, sin tibieza, encomiaba al mismo “escultor que honró a Valencia”; Ramón Mateu recordaba que ”era un modelador nato; dominaba las formas como nadie”; mientras que un abatido Federico García Sanchiz, el gran charlista, “que con Capuz y Benedito, ha compuesto la trilogía sucesora de Blasco Ibáñez, Benlliure y Sorolla”, no adivinaba compensación posible de los valencianos para tanto mérito acumulado por el artista y amigo (GARCÍA CANDAU, J., “José Capuz ha muerto”, Las Provincias, 11-031964, p. 2) 64. Luis Marco Pérez también unió su presencia al duelo familiar del sepelio (GARCÍA CANDAU, J., art. cit.). La Cuenca municipal, presidida por el Alcalde Rodrigo Lozano de la Fuente, también haría constar, en buena lid, su pésame sentido: “Conforme a propuesta del Sr. Martínez Soriano, el Ayuntamiento Pleno acuerda por unanimidad ratificar acuerdo adoptado por la Comisión Permanente, en el sentido de expresar el sentimiento corporativo por el reciente fallecimiento del escultor D. José Capuz, autor de obras para la Semana Santa conquense” (A.M.C., Libro de Actas del Ayuntamiento Pleno de Cuenca (30-12-1963/15-11-1965), Sesión Ordinaria del Ayuntamiento Pleno (16-03-1964), ff. 27vº. y 28rº). 65. La prensa conquense imprimió una anónima columna que, escueta pero digna, culminaba así: “Capuz, José Capuz, ante todo sincero, callado, enemigo de las tan codiciadas políticas de trampolín; amigo de su obra, pero insatisfecho; siempre adivinando, perfeccionando, dotando de nueva juventud a sus propios caminos… ¿Cuánto pudiera decirse del gran escultor valenciano? Su obra contesta por nosotros” (“Capuz o la sinceridad”, Diario de Cuenca, 15-03-1964, p. 3). 66. En trances tales, prevalecen los hechos más que los elogios. Lealtad por lealtad. Las famosas metopas que Capuz tenía proyectadas para el Círculo de Bellas Artes de
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Capuz senecto, en su casa madrileña. Fotografía publicada el 12 de marzo de 1964. Fuente: ABC.
Ante nosotros se suceden las imágenes de su persona y faz: el casi aún muchacho, de pelo ondulado y ademán soñador; el juvenil becario en Roma, tocado con sombrero amplio; el hombre hecho y derecho que vuelve y se consagra; el de mediana edad, con aspecto tal que de galán de cine; el maduro ya encanecido y calmo; el avejentado que todavía resiste; el anciano que sostiene su dignidad serena. Y en todos ellos, la misma mirada recta y limpia, segura, honrada. Así se nos presenta y queda: humilde como lo son los más grandes. Firme y educado. Discreto y atildado: esa cuidada vestimenta, con el perenne toque de la pajarita al cuello. Por doquier los detalles de “finezza” en su hogar, casa y cosa propia y de Elvira. Y por siempre, su Arte.
Madrid las acabó materializando Juan Bautista Adsuara Ramos, su amigo y seguidor. Adsuara entregó sus honorarios íntegros a la viuda de José. 67. Valga la autocita, CARRETERO, J. M., op. cit., 2005, p. 112 y notas 65 y 66. 68. AZCUE BREA, L., op. cit., p. 67. Aprovechamos para recordar que Leticia Azcue es la autora que, técnicamente, mejor se ha ocupado de estudiar la obra del escultor e imaginero conquense Leonardo Martínez Bueno (El Cañizar, Pajaroncillo, Cuenca, 29 de Mayo de 1915; Madrid, 15 de Febrero de 1977), cuyo centenario de su nacimiento debimos celebrar y honrar, por consiguiente, en 2015. Aunque todos los santos tienen octava. 69. Antonio Julio Rodríguez Hernández (1889-1919), que así se llamaba, nació en la tarraconense Mora de Ebro y falleció, prematuramente, en Madrid. Es evidente, para bien, su seguimiento por Marco Pérez: los “bustos de la raza” juliantonianos señalaron camino al gran hacedor del “Hachero” o “El alma de Castilla es el silencio: Cuenca”. Acerca de su quehacer artístico o la palpable influencia sobre Capuz o nuestro fuentelespinero, véase VV. AA., Julio Antonio y su tiempo, Madrid, Real Academia de Bellas Artes de San Fernando y Comunidad de Madrid, 1989, pp. 65 y 71. Sobre los celebrados tipos raciales del malogrado escultor, caminemos de la atinada mano de Ramón Pérez de Ayala: aquel “ventero de Julio Antonio es el ventero por antonomasia” (PÉREZ DE AYALA, R., Julio Antonio, Madrid, Biblioteca Estrella, c. 1920/30, p. 17). 70. No es casual, sino causal, que la vanguardista marcha fúnebre “¡El héroe muerto!” –hoy es clásica y añeja- compuesta por Mariano San Miguel Urcelay en 1919, la dedicase su autor “a la memoria de Julio Antonio”. De este mismo músico es también la muy famosa “Mektub”. 71. Pasaron, casi en un vértigo y sobre todo el primero (muerto en 1909; Benlliure siguió y mandando), de la gloria al vituperio. Lo curioso es que éste siga ochenta o cien años después, demasiado ardiente. A veces nos cuesta siglos aceptar nuestra propia Historia, hasta en el Arte. 72. A este propósito, vid. GARCÍA RODRIGUEZ, F., “Entre la tradición y la vanguardia (Académicos y Modernos): un debate en la crítica de arte de España del primer tercio del siglo XX”, en CABAÑAS BRAVO, M. (coord.), Actas de las X Jornadas de Arte: El Arte Español del siglo XX. Su perspectiva al final del milenio, Madrid, CSIC, 2001, pp. 106-123. 73. PÉREZ COMENDADOR, E., “Necrología. Don José Capuz”, Academia. Boletín de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, nº. 18, 1964, pp. 5-14. 74. CAMÓN AZNAR, J., “En la muerte de José Capuz”, Levante, 12-03-1964, p. 10 75. ELÍAS, F., “El Arte de José Capuz”, Museum. Revista mensual de arte español antiguo y moderno y de la vida artística contemporánea, Vol. VII, nº. 8, 1926-1936, p. 216.
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Investigación Original de la “Piedad” de Capuz, talla en madera, mostrada en la Sociedad de Amigos del Arte (1924). Archivo Moreno. Fototeca del Instituto del Patrimonio Cultural de España, Nº. Inv.: 25264_ B. Reproducción autorizada para esta publicación.
Grupo en madera policromada de la “Piedad”, de José Capuz, venerado en la Capilla del “Salto” de Villalba hasta la guerra civil (1924-1936). Colección Francisco José Rodríguez Martí. Reproducción autorizada para esta publicación.
“La Piedad” de Capuz para la Capilla del Salto de Villalba de la Sierra: un precedente desconocido. “El resurgir de una técnica de viejo abolengo castellano, alentada en públicos certámenes, trajo a pocos kilómetros de Cuenca -a la 76 capilla del Salto de Villalba- una bellísima «Piedad», de Capuz” . Así, como dejando caer el halo cegador del Arte sobre nuestras conciencias e inquietudes, culminaría el erudito conquense Juan Giménez de Aguilar, entonces Delegado Provincial de Bellas Artes, un sabrosísimo estudio sobre las escenas y figuras de la pasión en la escultura religiosa de Cuenca; absorbiendo, casi totalmente, las páginas de aquella admirable publicación de 1932 que, epilogada con el idéntico exlibris de Luis Marco Pérez y estampado en la celebérrima Guía de Cuenca (editada apenas una década antes), complementaba el prototípico y meramente informativo Programa de Semana Santa, elaborado según uso y costumbre y también impreso, como la primera, en los Talleres Tipográficos Ruiz de Lara. Casi setenta años después, en el 2010, con el nuevo siglo acomodado ya en el calendario, una magnífica y poco manejada investigación de Francisco José Rodríguez Martí, basada en una colección fotográfica tan apabullante como significativa, salía a la luz: De La Toba a Villalba por un canal (Toledo, Construcciones Sarrión, 2010). Dicho trabajo, nucleado en torno a la evolución histórica y constructiva del tan nombrado como importante “Salto” de Villalba de la Sierra, serviría para vestir y contrastar, en su justa medida, las premonitorias palabras del intelectual conquense; para descu-
brir, al fin, con ojos de hoy y mirada de ayer, aquella extraordinaria “Piedad” que, esculpida por José Capuz, fue venerada, hasta su des77 trucción durante la guerra civil , en la recoleta Capilla construida allí por la Eléctrica de Castilla y que se adivina, sin dificultad y con el río de testigo, camino de Uña o la Ciudad Encantada y de regreso del Ventano del Diablo. La antedicha Eléctrica de Castilla, constituida en el año 1920, tenía como razón de ser la construcción y explotación de saltos de agua, singularmente en la región central de España; pues el creciente desarrollo del mercado madrileño demandaba un mayor suministro de energía. La Sociedad acometería la edificación del mentado “Salto” de Villalba, cuyas egregias instalaciones conservan, con ese aspecto externo homologable a la arquitectura civil y religiosa de los primeros lustros de la pasada centuria (tan caracterizada por las decadentes estaciones del ferrocarril convencional y la neoclásica planicie de superficie), la Casa de Máquinas, la Capilla 78 o la Casa de Dirección o del Consejo , entre otros espacios. Las 79 80 obras arrancaron el 15 de enero del citado año 1920 , en virtud del proyecto del acreditado ingeniero de caminos don Juan Lázaro Urra (sin desdeñar otros informes generales y geológicos requeridos) y, no debe obviarse, por contrata de la Sociedad zaragozana 81 «Aisa Hermanos» . La energía eléctrica era transportada desde el “Salto” de Villalba hasta el situado en Bolarque; lugar donde la Eléctrica de Castilla transmitía y entregaba toda su energía a la Unión Eléctrica Ma-
76. GIMÉNEZ DE AGUILAR, J., La Semana Santa en Cuenca (Visión de antaño, por J. G. de A.), Cuenca, Junta Provincial de Turismo, 1932, p. 20. 77. CIRAC ESTOPAÑÁN, S., Martirologio de Cuenca, Barcelona, Casa Provincial de Caridad, 1947, p. 588 y RODRÍGUEZ MARTÍ, J. F., De La Toba a Villalba por un canal, Toledo, Construcciones Sarrión, 2010, p. 70. 78. No podría competir esta residencia conquense, en cariño ni oropel, con la familiar Finca de los Urquijo, situada en tierras alavesas de Llodio, y llamada Lamuza. Como tampoco podría hacerlo, en sus esporádicas puestas de largo, con sus otras lujosas Mansiones-Hoteles madrileños y que fueran descritos por ese gran cronista de la alta sociedad que firmaba como MONTE-CRISTO: “El artístico Hotel de los Marqueses de Urquijo”, Blanco y Negro, 15-04-1923, pp. 35-39 o “El Hotel de los Señores de Urquijo (D. Juan Manuel)”, Blanco y Negro, 01-07-1923, pp. 31-34. 79. Los terrenos de las obras, en manos públicas y privadas, fueron conseguidas mediante tratos amistosos y sin tener que recurrir a expropiaciones forzosas. La Eléctrica de Castilla y otras empresas asociadas a su proyecto aportaron a Villalba de la Sierra y Uña servicios tan necesarios como agua potable, alumbrado público, escuela, casa consistorial y cementerio (RODRÍGUEZ MARTÍ, J. F., op. cit., pp. 196-197). 80. Mediante concesión de una Real Orden obtenida el 16 de agosto de 1920, se le otorgaba a la Sociedad, primeramente, la posesión en el río Júcar de un caudal de agua
de 10000 litros por segundo y un salto de 150 metros de altura, así como un embalse en el término de Uña. 81. “Crónica iberoamericana. España. «Eléctrica de Castilla»”, Ibérica, 20-03-1920, p. 178 y “Eléctrica de Castilla, S.A.”, Revista Ilustrada de Banca, Ferrocarriles, Industria y Seguros, 08-04-1922, p. 160. No perdamos de vista a estos contratistas porque, paisanos del flamante Obispo de Cuenca D. Cruz Laplana, trabarían una fructífera amistad con Monseñor; quien recabó su ayuda, en alguna ocasión, para solucionar problemas de acondicionamiento en el Coro de la Catedral y, de otra parte, visitaría precozmente el Salto de Villalba en mayo de este año 1922 y correspondiente a su entrada en Cuenca (MUELAS ALCOCER, D., D. Cruz Laplana y Laguna. Obispo Mártir de Cuenca, Madrid, Ed. del autor, 1992, p. 236) y “Noticias”, El Día de Cuenca, 09-05-1922, pp. 2-3). Véase, como botón de muestra, el estupendo recibimiento con el que contribuyeron a los fastos de bienvenida del Diocesano: “Un arco monumental, de siete metros de luz, alegórico de la industria, forrados los castilletes por artísticos lienzos del pintor zaragozano Martínez y Codín, que todavía verán los que por Semana Santa vinieren, por haber conseguido victoriosa octava, lucía esta inscripción en latín. «Bendito quien viene en nombre del Señor». Está emplazado al pie de los jardinillos de San Francisco y construido por los simpáticos hermanos Aixa” (“Cuenca recibe a su nuevo Prelado”, El Día de Cuenca, 12-04-1922, p. 1).
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drileña y constituyendo casi una misma Sociedad . La imperiosa necesidad de que el personal viviera lo más próximo a la central, unido a las dificultosas condiciones que presentaba el aledaño pueblo de Villalba de la Sierra, propiciaron la habilitación de un barrio en las inmediaciones de aquella; no muy alejado, como señalábamos, de esa parte más noble o monumental compuesta por 83 84 las dependencias antes aludidas . Durante el año 1925 , se terminaron estas instalaciones hidroeléctricas del “salto” de Villalba; contabilizándose, meses antes, una inversión cercana ya a los 30 85 millones de pesetas . Un repaso superfluo a la composición del Consejo de Adminis86 tración de la Eléctrica es suficientemente elocuente del poderío e influencia que se ha vinculado a esta tierra. Lo preside el Marqués de Amurrio, Luis de Urquijo y Ussía; Mayordomo de Semana del Rey y miembro del Real Cuerpo de Caballeros Hijosdalgo de la Nobleza, diputado y senador. El Vicepresidente es Juan Tomás de Gandarias Durañona, a la sazón marido de la hermana del Marqués de Amurrio y del III Marqués de Urquijo; miembro de una de las principales familias de industriales vascos, también diputado y senador. Mientras que pertenecen al Consejo, como Vocales, el Marqués de Urquijo: Estanislao de Urquijo y Ussía, tercer titular del marquesado y conocido familiarmente por su amigo Alfonso XIII como “Estanis”, Grande de España, Gentil Hombre de Cámara, Gran Cruz de Isabel La Católica, I Marqués de Bolarque, diputado, senador y un larguísimo etcétera; el Marqués de Donadío, Antonio Fernández de Liencres y Nájera, cuarto titular del marquesado y primo de María Teresa de Losada y González de Villalaz, esposa del 87 Marqués de Amurrio; Ricardo Peña; Francisco Aritio y Gómez , Gentil Hombre de Cámara del Rey Alfonso XIII, en posesión de
las Grandes Cruces del Mérito Militar, con distintivo blanco, y del 88 Mérito Aeronáutico; y Valentín Ruiz Senén que, además de consejero, ostentaba el cargo de gerente en la Sociedad y fue uno de los hombres de empresa con mayor relieve en la primera mitad de ese siglo, además de protector de artistas e intelectuales, como Solana y, 89 en alguna medida, de Capuz . Impresiona. Un regalo, en forma de oportunidad, caído del cielo. O más. Varios motivos sobreañadidos concurren para la congratulación. El primero y más importante de ellos, comulgando con el espíritu de estas anotaciones anticipadoras, es la asociación con Cuenca del artista Capuz bastantes años antes de lo que reflejan los libros dedicados a la Semana Santa conquense y, ay, al catálogo y estilo del escultor valenciano. La providencia querría, por añadidura, que esa prematura unión artística, a escasas leguas de la capital, tuviera como resultado una obra antológica y cimera en el repertorio artístico de Capuz, “La Piedad”; en paralelismo bienaventurado con el Jesús del Puente. Impares y primeros. No terminan, con lo mucho dicho y mejor anunciado, las extraordinarias noticias para Cuenca y su provincia. Interesa preciar, 90 con membrete de pedigrí y marchamo de ingeniería con solera , todo el descomunal conjunto hidroeléctrico adherido al Júcar y el no más relajado programa edificativo que, a su vez, fue demandando este importantísimo hito constructivo de la España de primer cuarto de siglo pasado. Hasta tal punto resonó la nombradía de este proyecto, franqueando su hoy arrumbada repercusión los inabordables diques que siempre frenan, que el acontecimiento y la grandiosidad de lo conseguido situó la recurrente visita al “Salto” como un nuevo recurso indispensable en el tradicional circuito turístico que, a su vez,
82. “El salto de Villalba de la Sierra”, Vida Económica, 30-04-1927, p. 168. 83. “Ingeniería e Industria. El Salto de Villalba de la Sierra, de la Eléctrica de Castilla, S.A.”, El Financiero, 13-05-1927, p. 962. 84. La Energía Eléctrica, 10-01-1926, p. 2. 85. “La energía hidroeléctrica de España en 1924”, Madrid Científico, nº. 1136, 1925, p. 123. 86. Desgranaremos, en el libro venidero, la brutal trascendencia político-social y económica de todos estos potentados; asentados en los coráceos círculos monárquicos más próximos al Rey y ligados al poder con mayúsculas. Amplíese la cuestión con las referencias que estamos manejando en nuestra investigación: DÍAZ HERNÁNDEZ, O., Los Marqueses de Urquijo. El apogeo de una saga poderosa y los inicios del Banco Urquijo (1870-1931), Pamplona, Eunsa, 1998 o “Estanislao Urquijo Ussía, tercer Marqués de Urquijo: finanzas, política y alta sociedad durante la Restauración”, Vasconia. Cuadernos de historia-geografía, nº. 31, 2001, pp. 181-192.
87. ABC (Madrid), 13-11-1952, p. 39. 88. “Necrológicas. DON VALENTÍN RUIZ SENÉN”, ABC (Madrid), 22-04-1954, p. 24. 89. Que sepamos, al menos y de momento, “El buen pastor”, obra en bronce muy valorada de José Capuz, era propiedad del señor Ruiz Senén (GARCÍA SANCHIZ, F., “Nuevos maestros. José Capuz”, ABC (Madrid), 01-12-1929, p. 10). 90. Las más prestigiosas revistas especializadas se hicieron eco, con la publicación de artículos científicos, de lo que estaba ocurriendo a escasa distancia de la capital conquense; muy cerca de la vanguardia del progreso, de la mano de esta gigantesca apuesta. Véanse, por citar alguno, los siguientes trabajos del ingeniero antes mentado: LÁZARO URRA, J., “El salto de Villalba de la S.A. Eléctrica de Castilla”, Ingeniería y Construcción, Vol. I, nº. 9, Septiembre, 1923, pp. 397-403 o “Salto de Villalba”, Revista de Obras Públicas, Tomo I, Núms. 2441 y 2442, pp. 519-523 y 551-555.
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Investigación nuestra tierra ofertaba al exterior: Cuenca (la capital), Las Torcas, la 91 Ciudad Encantada o la Laguna de Uña . La fortuna quiso que, en ese rinconcito escarpado con lengua de esmeralda, arte y ciencia se dieran la mano. En Cuenca. Con las mejores manos y cabezas de sus campos. Con el consabido patrocinio económico, por si algo faltara, de una naciente empresa del sector eléctrico dominada por la poderosísima y nobiliaria familia Urqui92 jo ; linaje bancario que escalaría, durante las primeras décadas del siglo XX, hasta posiciones privilegiadas de la economía empresarial y financiera española, amén de tejer exclusivas relaciones socio-pro93 fesionales y políticas con lo más granado del poder nacional . Desde Dato hasta el Rey Alfonso XIII. También los artistas, los mejores, gozaron de su atención y protección. De su admiración. Capuz, como veremos, no sería una excepción. En el contexto abocetado, a nadie sorprendería, a estas alturas, que el monarca de la Casa Borbón, en una de sus contadas visitas a Cuenca, hiciera parada y fonda en la redecorada Casa de Dirección o del Consejo del “Salto” de Villalba de la Sierra. Anunciado el viaje en 94 95 la prensa madrileña y glosado con detenimiento en la conquense , sirvió su comparecencia en la central como una especie de inauguración oficiosa de un complejo ya en funcionamiento. Para el recuerdo queda el maravilloso reportaje gráfico del séquito real por esos lares y el temerario viaje de Alfonso XIII en una de las más emblemáticas 96 obras del “Salto”, el vertiginoso Plano Inclinado . Sigamos: el tiempo y el espacio, apremian. Y en el futuro, tantas veces interpelado a lo largo de nuestro texto, proveeremos con mayor minuciosidad y pausa. Hay para ello. Turno para Capuz y su “Piedad”. Una de ellas; principalísima. Desconocida. Desaparecida. Magnífica y altísimamente considerada por la crítica especializada de los años veinte; certerísima. En sintonía con el parecer de Giménez de Aguilar, siempre avizorando la excelencia plástica de aquí y allá. La “Piedad” del “Salto” fue elaborada, presumiblemente y por ser cautos, bajo un esquema compositivo que repetiría en alguna ocasión más; o sería imitado, después y por otras manos, debido a su estrecha vinculación a los Talleres Granda. En cualquier caso, es seguro que, réplica o no, estamos ante una aportación originalísima y que abrió camino, con variaciones, para análogas temáticas posteriores.
Retrotrayéndonos a la somera evolución artística que hemos planteado sobre José Capuz, “La Piedad” que nos ocupa, portentosa e inigualada obra perfilada en madera policromada, hay que contextualizarla en la ganada madurez estilística del escultor valenciano. Concretamente y como apuntábamos en párrafos precedentes, el modelo que inspiró “La Piedad” del “Salto”, la conquense, y siempre que no fuera la idéntica pieza que, policromada después, aterrizara en Villalba de la Sierra, fue presentado en sociedad, atrayendo la atención de los paladares más exigentes, en la mítica exposición del 97 artista celebrada en Madrid en el arranque del año 1924 . Era, por extraño que parezca, la primera ocasión en la que nuestro protagonista reunía, en una muestra personal y en la capital de España, una selecta colección de su catálogo. 98 El éxito fue atronador. Como el de “La Piedad” ; ensombrecien99 do otras piezas postineras en el haber de Capuz . Repasemos, con circunspección y deleite, sendas fotografías correspondientes a la “Piedad” del “Salto” y la expuesta en la madrileña Sociedad de Amigos del Arte. La irrebatible certeza de su correspondencia estética y equivalencia estilística, patente por los cuatro costados del grupo religioso y el pedestal sobre el que descansa, no admite réplica a la luz comparativa de las capturas que ponemos a disposición. La “Piedad” que Capuz presenta en 1924 -cediendo a la presión de tantos conocidos y admiradores que le urgían, desde tiempo atrás, a organizar en la capital de España una exposición conjunta 100 de su catálogo - y la que ahora nos reclama del “Salto” conquense, si no son la misma labra (con el único aditamento subrayado de la policromía), revelan, hasta el detalle más nimio, mimetismos comunes verdaderamente translúcidos. El parangón, diría el categórico, es absoluto. Pero hay más. El revés del tiempo y sus circunstancias históricas más hediondas imposibilitan establecer, hoy y frente a frente, una escrutadora y apaciguada descripción visual de aquella “Piedad”. Si la muy celebrada y expuesta en 1924 fuera, en realidad y rosada de color, la conquense; la guerra sepultó nuestro gozo. Si fueron distintas, que no dispares, en paradero desconocido se halla la tan ovacionada en la reiteradamente citada muestra desarrollada en Madrid hace más de noventa años.
91. Véanse, por citar algunos ejemplos, las siguientes excursiones planificadas por las Escuelas Normales de Albacete, desde Peñalara o por la Casa de Cuenca en Madrid (“Excursiones”, Revista de Escuelas Normales, nº. 52, Marzo, 1928, p. 118; “Excursionismo”, La Voz, 21-06-1928, p. 7 o “Noticias breves de Madrid”, Heraldo de Madrid, 05-07-1934, p. 10). Bien indicativo del momento es lo aparecido, y extractado en parte aquí, en la prensa matritense: “Hace pocos años aún no se conocía Cuenca ni en España, hoy se ven ya por sus hoces caravanas de extranjeros. Hay, sin embargo, quien lanza aún la chabacana y molesta interrogación: ¡Cuenca existe! Y bajo tan desacreditado chiste sólo oculta su verdadera ignorancia” (“Cuenca, maravilla ignorada del turismo español”, Heraldo de Madrid, 13-04-1934, p. 6). No deja pasar la oportunidad, el anónimo autor, para señalar que “un día se emplea en visitar el salto de Villalba, la Laguna de Uña y la Ciudad Encantada”. Irónicamente, uno de los mejores críticos de Capuz, el charlista Sanchiz, contribuyó a la propagación de ese sambenito del “¿Existe Cuenca?”, en ráfaga oportuna de nuestro José Vicente Ávila (quien remarca la figura de Goldoni, en cambio, como enlace fructífero de la cultura conquense con el Ateneo de Madrid). 92. Para un análisis del recorrido caminado por esta influyente saga bancaria y empresarial hasta la guerra civil, véase el siguiente libro prolijamente ilustrado con instantáneas de nuestros protagonistas de la Eléctrica de Castilla y el “Salto” (CARVAJAL URQUIJO, E., Los Urquijo en la guerra civil. Del esplendor a la tragedia, La Coruña, Ediciones del Viento, 2012). 93. El Banco Urquijo, constituido el 1 de enero de 1918, se situó en los años veinte entre los seis más poderosos de España: Hispano, Español de Crédito, Bilbao, Vizcaya y Central. Acerca de la evolución de este banco industrial y patriótico, súmense dos nuevas referencias recapituladoras del citado Onésimo Díaz Hernández: “El Banco Urquijo: un Banco industrial fundado en el período de entreguerras”, Revista de la Historia de la Economía y de la Empresa, nº. 1, 2007, pp. 253-266 y “Los primeros años del Banco Urquijo (1918-1931)”, http://www.usc.es/estaticos/congresos/histec05/b23_diaz_hernandez.pdf (16-11-2015). 94. “Noticias políticas”, El Sol, 15-06-1926, p. 6.
95. MUÑOZ RAMÍREZ, J. L., Andariegos, troteros y mirones en general, trajinantes y algún que otro bohemio. Diez siglos de viajes por las tierras de Cuenca, Cuenca, Diputación Provincial de Cuenca, 2004, pp. 124-127. 96. RODRÍGUEZ MARTÍ, J. F., op. cit., pp. 21-26. 97. Fue inaugurada en la mañana del 23 de enero de 1924. Asistieron al acto, entre otras personalidades, los escultores Benlliure, Blay, Macho e Higueras. También, Menéndez Pidal, el Conde de Casal o Ángel Vegue Goldoni (“Notas de arte. Exposición José Capuz”, La Época, 23-01-1924, p. 3). Félix Granda acudió. 98. Especial atención merece el juicio de Ángel Vegue y Goldoni: “José Capuz, en efecto, es de los que dan espíritu al leño, privilegio reservado a pocos. Intenso sentimiento hay en el grupo de la Piedad o Quinta Angustia. Una mano estremecida, impulsando a la gubia, ha llegado a contagiar de religioso temblor al material de suyo inerte. El goticismo y el renacentismo nutren, sí, la esencia conceptual de la obra; mas no se traslucen en meras formas de arcaización. La dicción pertenece al escultor; por lo tanto, será difícil señalar tal o cual trozo que denuncie manipulaciones torpes o descaradas a costa de trasuntos históricos” (VEGUE Y GOLDONI, A., “José Capuz y sus esculturas”, Los Lunes de El Imparcial, 03-02-1924, p. 3). Nuevas y generosas referencias elogiosas de la exposición y, específicamente, de esta pieza podríamos reproducir. Véanse, algunas de ellas, en GARCÍA MERCADAL, J., “El escultor José Capuz”, Región, 31-01-1924, pp. 8-9 o CHÁVARRI, E. L., “Artistas valencianos. José Capuz”, Las Provincias, 10-02-1924, p. 9. 99. “Llamaron preferentemente la atención un soberbio busto del Rey, en madera, y un grupo de la Virgen y su Hijo muerto, también en madera y de genial factura” (“Arte y artistas”, ABC (Madrid), 24-01-1924, p. 23). “Si hubiese que poner un ejemplo, citaríamos el grupo «Piedad» talado en caoba, que, para, no deteneros en otros menos patentes, sintetiza lo apuntado con marcado relieve” (ESPINA, A., “Esculturas de José Capuz”, España, 09-02-1924, p. 9.). 100. La expectación era máxima bastante antes de la propia inauguración: “Arte y Artistas”, La Acción, 13-11-1923, p. 2. También, cómo no, en los prolegómenos: “Arte y Artistas”, ABC (Madrid), 18-01-1924, p. 21 y “Noticias y sucesos”, El Imparcial, 20-01-1924, p. 8.
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Sobrecogedor primer plano de la misma “Piedad”. Archivo de la Fundación Félix Granda, Nº. de Rgtro.: 08F6182. Reproducción autorizada para esta publicación.
Como insinuábamos y ejerciendo severa resistencia contra el voraz ostracismo del olvido, salen a nuestro encuentro, en crucial auxilio, los ya mentados Talleres del Padre Granda. En sus actuales y, por nosotros frecuentadas, instalaciones de Alcalá de Henares -gran museo de pequeñas pretensiones para el solaz de los afectos al buril del propio Capuz, Vicent o Bru-, acaso cual bastión y herencia soberana de la vieja y prolongada, por inmarcesible, relación de José con la sempiterna “Casa del Cura”, se conserva y protege, bien guarecida, otra “Piedad” que, a tamaño natural y en escayola, revela parejas proporciones, hechura y acabado a la nuestra del “Salto”. La afincada en Granda permite recrearnos, por fin, en planos y perfiles intuidos en aquellos afortunados recuerdos, deletreados en raras fotos y ya virados a sepia; permite, lo confesamos, integrarse de lleno en ese magnífico discurso corporal de Madre e Hijo, piramidal y de montaña sagrada, tan enraizado en los precedentes clásicos e inspiradores del arte del cincel y la gubia.
Junto a esta última “Piedad” (conectada a ese canon exacto, sería la única conservada) -irradiadora de tantos ángulos como belleza-, en nuestras escapadas a la predicha Fundación Félix Granda, visualizamos, también, unas interesantes instantáneas, depositadas en su Archivo, y en las que aparece retratada otra “Piedad”, bajo el mismo estilema pero, junto a algún y menor rasgo distinto, elaborada en piedra y muy cuarteada. Sin descartar, del todo, que ambas y últimas esculturas mencionadas pudieran ser una sola, la misma concretamente, observamos en esos negativos cómo estuvo emplazada en los descubiertos exteriores de los antiguos Talleres; con toda la intención y gusto, a modo de preámbulo glorioso para todo aquel que ingresara en la capilla, (puede adivinarse, incluso, la grafía de Capuz signada en una hipotética predela del conjunto). Cuando este jeroglífico ponía rumbo a su fin, hallamos la prueba palmaria, por si los muchos y buenos indicios no fueran credencial suficiente, de la enorme repercusión y trascendencia de
“Piedad” de Capuz, en escayola casi a tamaño natural. Sita en la Fundación Félix Granda. Autor: José Luis Navalón González. Colección de los autores del texto.
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Investigación
Pequeño modelo de “Piedad” de Capuz. Archivo Ruiz Vernacci. Fototeca del I.P.C.E., Nº. Inv.: VN-16145. Reproducción autorizada.
Boceto en escayola (1931) inspirado en la primitiva “Piedad” (1924) de Capuz, Se conserva en los Talleres Granda. Autora: Sandra María Navalón Martínez. Colección de los autores del texto.
Otra tipología, en reducido tamaño, de la “Piedad” de Capuz. Archivo Moreno. Fototeca del I.P.C.E., Nº. Inv.: 25263_ B. Reproducción autorizada para esta publicación.
esta pieza: en los delicados almacenes de la Fundación, entre los más escogido de sus pupilos, anidaba un lacónico boceto que, ligeramente posterior en el tiempo y a pequeña escala, es calcado al de nuestra ya afamada “Piedad” y sirvió de grácil base, como todos los exquisitos calcos allí ofertados, a las numerosas reelaboraciones que se irían despachando ya con otras manos. Al hilo de todo lo comentado y por lógica aplastante, resta medir si Capuz estaba ya independizado de Granda, laboralmente, cuando talló “La Piedad” y son los amistosos vínculos, anudados durante años de estrecha colaboración, los que explican este discursos de los acontecimientos o es la situación inversa la que razona esta profusión de “piedades” por los Talleres de Arte. Avisábamos antes y decimos ahora, sin fatuidad, sobre “La Piedad”: amén de su temprana elaboración respecto a otras, prorrum101 102 pió como la mejor pieza en su género . En la mejor exposición , 103 quizá , de José Capuz ascendió a los altares de su elenco. Tampoco dudaríamos, como se escribió en aquella hora, “en llevar la Piedad 104 para que figurase en el Museo de Valladolid” . Al igual que suscribiríamos el parecer de José Francés al referirse a ella como “esa admirable talla en madera que es una de las obras maestras del género y uno de los más profundos aciertos de la escultura española 105 de nuestros días” . No sabemos con certeza cuándo llegó al “Salto” de Villalba de la Sierra nuestra “Piedad”. Seguro es que en la década de los años veinte. Al poco de arrancar ese decenio, ya hay evidencia gráfica de la construcción de la Capilla. No cabe pensar que transcurriera mucho tiempo para su bendición, a tenor de la acrisolada y creyente fe de los mandamases de la Sociedad eléctrica. Habría de darse servicio espiritual para las personas enfrascadas en los trabajos y la dirección de los mismos. Cuesta creer que, por ello mismo, en el Altar de la Capilla se entronizarse tardíamente a “La Piedad” de Capuz. Los tiempos casan. El Obispo Laplana visitaría las instalaciones, sin ir más lejos, poco después de entrar en Cuenca para pastorear a sus fieles diocesanos. La bendición correría a gustosa cuenta suya. Las cosas concuerdan. Queda, para el mañana, definir si fue un encargo exprofeso o eventuales circunstancias, como expondremos más adelante, las que propiciaron su emplazamiento.
A esta altura de la explicación, sobran motivos y evidencias para razonar, sin escorzos o estridencias, el por qué recaló en Cuenca esta asombrosa obra del Capuz consagrado; a un recóndito paraje castellano, como el muy serrano de Villalba de la Sierra, y bajo distinta motivación artística que esa más previsible procesional que, andado el tiempo, lo reclamaría en la colindante capital (y quién sabe si como recuerdo de aquella sensacional obra facturada para el “Salto”). Huelga, del mismo modo y como remataremos, reprochar o censurar que el entonces triunfador artista de la tierra, Luis Marco, fuera orillado de este proyecto. El “Salto” de Villalba escenificaba, con esta avispada apuesta energética y en aquella época, el provechoso músculo empresarial de los más influyentes empresarios españoles, emparentados en torno a la descollante familia bancaria de los Urquijo y urdido por el gran hombre de negocios de aquellas décadas: Ruiz Senén. Eran ellos, imprescindibles en el consenso de decisiones trascendentales para este país, quienes cultivaban el poco tiempo ocioso que les restaba también la política, patrocinando premios artísticos y apadrinando a artistas, fueran certámenes o adquisiciones para sus ostentosas colecciones particulares. Eso sí y con respetos, no valdría cualquiera: Sorolla, Benlliure, Benedito o Capuz eran algunos de los nombres exclusivos que compartían círculo. Por si fuera poco, el 106 último, el nuestro, ya había modelado en bronce , incluso antes de 107 la exposición de 1924 y donde fueron expuestos sus bustos , a las propias hijas de los Marqueses de Urquijo, compartiendo espacio, pues, con la protágonica “Piedad”. No es elucubración fútil o inútil, al contrario más bien, imaginar a los atildados empresarios y financieros felicitando gentilmente, sin apear el tratamiento de usted, al amigo y maestro Capuz. Quizás algo después del protocolario acto de inauguración y de la tradicional y deslumbrante estampa de recuerdo con la que abrirán 108 los rotativos . Probablemente, tras haber sido recorrida la muestra, pieza a pieza, joya a presea, subyugados y abriéndose paso entre la florida congregación de personalidades allí presentes, mientras no podían ahogar los embelesados suspiros por aquella “Piedad” que 109 tantas miradas concitaba .
101. DE LA ENCINA, J., “Crítica de arte. Las esculturas de José Capuz”, La Voz, 09-10-1924, p. 1. 102. De 32 esculturas, en materiales variados, estaba compuesta la muestra. Puede verse un curioso fotomontaje de las obras que integraban la exposición en El Sol, 0202-1924. 103. Las hubo muy importantes. Sobre el dilatado éxito de la que nos ocupa, véanse noticias como la que sigue: “Continúa siendo muy visitada, en el local de la Sociedad Amigos del Arte la notable Exposición de esculturas del celebrado artista José Capuz. Entre los visitantes figuró S.A.R. la Infanta doña Isabel” (La Correspondencia de España, 07-02-1924, p. 5). 104. VEGUE Y GOLDONI, A., art. cit. A decir del ilustrado Goldoni y a propósito de la diferencia, temporal o física, entre la “Piedad” de Villalba y la que se expuso, en su madera de caoba, en la Exposición de 1924, a Capuz “no le gusta, en cambio, policromar la madera. Aprovecha la calidad de la madera y la veta para el corte y la factura; pero prefiere no encubrir con el color y la encarnación el golpe franco de la gubia”.
105. FRANCÉS, J., “Vida artística. El escultor José Capuz”, La Esfera, 16-02-1924. Al compás, Antonio Méndez Casal: “El realismo español, lleno de crudeza y voluptuosidad del dolor y de la muerte, inspiró a Capuz una Piedad, vigorosa obra tratada solamente con la gubia, mostrando al descubierto las recientes huellas de la herramienta sobre las obscuras vetas del leño” (MÉNDEZ CASAL, A., “Las esculturas de José Capuz”, Blanco y Negro, 23-03-1924, p. 42). 106. MONTE-CRISTO, “El artístico Hotel de los Marqueses de Urquijo”, Blanco y Negro, 15-04-1923, p. 37. 107. Isabel, Pilar, Lola y Teresa (VEGUE Y GOLDONI, A., art. cit.). 108. Por ejemplo: “Una Exposición interesante”, El Imparcial, 24-01-1924, p. 1. 109. Muchos de los visitantes adquirieron las obras y tenían ya asignadas la etiqueta de “vendida” (ALARCÓN, A., “Una Exposición notable”, Las Provincias, 10-02-1924, p. 9.). Este artículo, a expensas del catálogo de la muestra, es una de las más completas referencias sobre la misma.
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Boceto en bronce del busto de Kleiser efectuado por Marco Pérez, con letra manuscrita del escultor al pie (1930). Colección José Benedicto Sacristán: Legado Luis Marco Pérez.
Exlibris de Luis Marco Pérez estampado en la novela de Luis Martínez Kleiser Los hijos de la Hoz (1931); Colección Jesús Rolanía.
Luis Martínez Kleiser: una notable biografía ligada a Cuenca y su Pasión. Es el otro gran protagonista de este trabajo. Y también para él adelantamos la intención de procurar un merecido estudio más exten110 so e intenso a quien tanto y tan bien escribió de nuestra Cuenca . Nació y murió en Madrid (1883-1971), pero repartió más de media vida, la mejor, del norte al sur de España, de la periferia al cogollo. Y se enamoró de Cuenca: como alguna otra rara vez nos ha sucedido (el ejemplo más reciente puede ser Zóbel), hizo más por esta tierra que la mayoría de nacidos en ella, pues obras son amores. Jurista (Doctor en Derecho por la Universidad Central, luego Complutense, de Madrid, con escasos 20 años). Escritor en todas las dimensiones. Político accidental (Teniente de Alcalde del Ayun111 tamiento de Madrid muy a comienzos del XX) . Académico de la Lengua. Y católico de por vida, de palabra y obra, sin omisión y con todas las consecuencias. Nos acercamos primero, en rápido repaso vital, a la persona: 112 hijo de un “hombre modesto que emigró a Puerto Rico” , llamado Ramón Martínez García, y nieto, por rama materna, de alemán (de ahí su apellido germánico Kleiser), Luis se casa con María de las 113 Nieves Rodríguez Cosmen , con la que tiene siete hijos, viviendo en Madrid, aunque con estancias frecuentes en Asturias y, lo que aquí más importa, Cuenca. Ya llegaremos.
Mucho más difícil es todo empeño de resumir la muy extensa 114 y variada obra literaria kleiseriana ; casi imposible sin dejarnos principales cosas en el tintero. Porque fue capaz de moverse con evidente soltura en todos los registros de tan alto y sagrado quehacer: prosa y poesía; novela, teatro, ensayo, relato; periodismo; súmese su condición de ágil conferenciante; sobre todo, la de laboriosísimo investigador. Desde luego, reunía sobrados méritos para llegar a la Real Academia Española. Y lo consiguió (1946). Pudo haberlo hecho bastante antes. Primero en 1928, cuando algunos académicos quisieron presentarlo para la vacante de Vázquez de Mella: Kleiser les escribió rogándoles que no lo hiciesen, por entender que le correspondía a Don Ramón Pérez de Ayala. 115 Tan admirable cortesía literaria, caballerosa, lo define y retrata . 116 Dos años después sí accedió a ser presentado para otra vacante : lo hicieron Palacio Valdés, Francos Rodríguez y el Marqués de Villaurrutia. Y perdió por un voto (16 a 15) frente al “candidato de Ciencias”, el muy veterano y eximio Catedrático Ignacio Bolívar, 117 treinta y dos años mayor. Noticiándolo en el Heraldo de Madrid , un joven César González Ruano firma en portada un desenvuelto 118 artículo entrevistando al elegido y a Kleiser. Éste rezuma señorío y deportividad, amén de satisfacción por los apoyos recibidos y sentencia: “me parecerá siempre justísima la elección”. Por entonces Kleiser era ya de Cuenca; Ruano pasaría mucho después y a su dis119 tinto modo .
110. El repaso de las referencias que recogemos en la relación bibliográfica y hemerográfica final sobre Kleiser y Cuenca es elocuente de por sí. 111. Figura su candidatura para el Distrito de Buenavista por el partido liberal-conservador en 1909 para las municipales. Salió elegido y, de inmediato, fue designado Teniente de Alcalde. Así consta en sendas reseñas de prensa: La Época, 26-04-1909 y 06-07-1909, s. p. 112. El dato adjetivado lo proporciona TRENAS, J., “Ha fallecido el Académico Don Luis Martínez Kleiser”, La Vanguardia Española, 18-07-1971, p. 11. El padre de Luis (Don Ramón) había muerto en 1926, figurando en la esquela de ABC la condición del finado de Caballero de Isabel La Católica; aparece en ella el Obispo de Cuenca (era Laplana) entre los que otorgan indulgencias a quienes pidan por su alma (ABC (Madrid), 20-03-1926, p. 29); luego, para el primer aniversario, se anunciaría Misa de Réquiem en la Parroquia de Santiago de Cuenca (ABC (Madrid), 19-03-1927, p. 44). 113. “Noticias generales”, El Globo, 28-01-1908, p. 2. La boda se celebró en la Capilla del Palacio Episcopal de Madrid, oficiando el Obispo. Era el 26 de Enero de 1908. Aparece como primer testigo el Sr. Dato (pudiera ser Eduardo Dato, quien en esa fecha no ostentaba cartera ministerial). 114. Utilizamos esta liberal licencia, con tácita venia, porque la palabra no la acoge,
hoy por hoy, el DRAE, como sí hace con unamuniano, machadiano o valleinclanesco. O con orteguiano, del que ya hemos hecho aquí uso. 115. No es lo usual, ni en la RAE ni en otras Corporaciones; no digamos ya ahora. La baja política, la endogamia, los clanes y tejemanejes varios suelen estar a la orden (y hasta en el orden) del día. 116. Era la del jurista, escritor y crítico Eduardo Gómez de Baquero, más conocido por su seudónimo literario “Andrenio”. 117. “Conversaciones relámpago con los señores Bolívar y Martínez Kleiser”, Heraldo de Madrid, 14-02-1930, p. 1. Firma CÉSAR GONZÁLEZ RUANO. 118. Bolívar era en ese tiempo (1930) Catedrático, Director del Museo de Ciencias Naturales y del Real Jardín Botánico de Madrid. En 1934 sucedería a Ramón y Cajal como Presidente de la Junta para Ampliación de Estudios e Investigaciones Científicas de Madrid. 119. Muy dispares eran, en fondo y formas: señor y señorito, caballero y “dandy”, generoso y vividor. Ambos tuvieron casa en Cuenca, en la Calle de San Pedro, uno en cada acera. La de César (escriturada a nombre de Mery Navascúes) se la puso en caciquil bandeja el Ayuntamiento. Kleiser nos dio y no pidió. Ruano nos dejó caras y selectas gotas de brillantez literaria.
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Investigación Todo cambia, y a la segunda fue la vencida: la tarde del 10 de Enero de 1946, Luis Martínez Kleiser, ganador (justo), tomaba posesión como Académico de la RAE en el sillón que antes fuese de Donoso Cortés o José Canalejas. Presidía Pemán y respondió al discurso de ingreso (el tema disertado fue “Oración de la palabra”, muy 120 en su tono) Armando Cotarelo . Sus compañeros de Corporación, bien sabedores de la integridad moral de Kleiser, lo elegirían, además, Tesorero de esa Real. No se equivocaron, y gestionó sin tacha y con esmero máximo. Era una meta, pero no un final, pues la cosecha más exquisita acaso, estaba por venir. Pero primero repasamos, casi en titulares, varios puntos de su esfera literaria que ante nosotros con suavidad gira. Y así, hay un Martínez Kleiser novelista, desde Rarezas, su 121 primera obra publicada , pasando, entre otros títulos, por Esteban Rampa, El vil metal o Rosa petrificada, hasta Los Hijos de la Hoz y Carcajada. 122 Y un Kleiser autor teatral de monólogos (Petición difícil) , co123 medias (como El príncipe virtuoso o Niña Sol: Boceto de Comedia 124 125 dramática en un acto ), entremeses (Los amigos de S.E.) y del complejo drama “Los hermanos de Betania”, estrenado en 1935 con la gran actriz María Guerrero en escena, interpretando el papel evan126 gélico de la Magdalena . También un Kleiser historiador con variados registros: de La 127 villa de Villagrana de Zumaya: Apuntes y pormenores históricos a Otro gran capitán de nuestro Imperio: Historia prodigiosa y novelesca de Her128 nán Cortés... para las juventudes españolas , pasando por Del siglo de 129 los chisperos y Guía de Madrid para el año 1656. Publícala 270 años 130 más tarde , dos obras de acendrado madrileñismo. El contenido 131 de la última es abrumador en la mejor acepción del DRAE y nos muestra la impresionante laboriosidad de Martínez Kleiser y su capacidad de orden, con la didáctica de un maestro pedagogo vocacional y el dominio espacial y volumétrico de un arquitecto ins132 pirado . Y emociona su dedicatoria: “A la memoria de mi padre”, 133 seguida de una cruz y una fecha (20 marzo 1926) .
Seguimos. Porque hay un Luis Martínez Kleiser poeta. Publica 134 como tal primero De hondos sentires ; luego vendrían La llama y Fruto y flor. Suele ponerse en segundo plano al poeta tras del prosista, lo que puede valer en términos cuantitativos (muchísima más obra en prosa), pero la valía aflora y el valor no sólo se supone; se comprueba paladeando octosílabos como en su “Espuma”: “bajo la 135 luz de la luna / parece un joyel de plata” . Algunos comentaristas, también más prosistas que poetas, han opinado al respecto. Pero nosotros nos quedamos con Gerardo Diego, que, desde luego, no es poco: lo sitúa “en la línea de la poesía premodernista” y destaca “su 136 ponderado equilibrio tradicional” . Escribir, recitar; saber. El Kleiser conferenciante abarca media centuria en plenitud, dibujando un arco iris de fulgores literarios. En tiempo y forma fue por delante de Federico Muelas, consuma137 do especialista . Luis no improvisaba, ni era charlista a la manera de otro famoso Federico (García Sanchiz). Fiel a sí mismo, llevaba muy trabajadas, y escritas, sus disertaciones, procurando además 138 publicarlas . Muchas de ellas, impresas y editadas, nos dan pistas 139 140 sobre sus afanes , cantan sus amores o preludian algunas magnas 141 obras definitivas . Y en cosecha de avanzada madurez, apólogos y cuentos tomarán cuerpo en un delicioso libro, que titula De sobremesa y publica 142 en 1957, prologado por Marañón . Llama la atención la tersura estilística de un Kleiser a punto de cumplir los tres cuartos de siglo, nada que ver con las naturales arrugas de su piel. En ABC se cifra en sesenta y siete las obras publicadas por Martínez Kleiser hasta 143 ese momento, sin contar artículos de prensa . De cuatro años antes (1953) data la obra cumbre de nuestro autor: el Refranero general ideológico español. Es la culminación del gran Klei144 ser paremiólogo . Consigue, con y por ella, hacer real el ideal intelectual por excelencia: honrar a los maestros, emularlos y superar sus 145 frutos. En su caso, los maestros eran Fermín Sacristán y, mucho más 146 próximo, Francisco Rodríguez Marín . El ursaonense, en sucesivas 147 entregas, había sido capaz de reunir más de cincuenta mil refranes .
120. No faltarían envidiosos que no manchan ni empañan, frente al lema de la Casa: “limpia, fija y da esplendor”. Descansen, a ser posible, en paz. 121. “Novela (agotada)” leemos en la relación de obras con la que cierra el editor Los Hijos de la Hoz, antes del ex libris de Luis Marco. 122. Estrenada por Emilio Mesejo en el Teatro Español de Madrid, el 16 de Febrero de 1917. 123. En colaboración con Rodríguez de Celis. Estrenada en 1923 en el Teatro Infanta Isabel. 124. Publicada en Madrid por Editorial Católica en 1942. 125. También al alimón con el mismo coautor citado y estrenada igualmente en el Infanta Isabel de Madrid en 1925. 126. DÍAZ CANEDO, E. “Información teatral. En Fontalba. Los hermanos de Betania, retablo primitivo en cuatro tablas, de Don Luis Martínez Kleiser y D. Eduardo L. del Palacio”, La Voz, 02-04-1935, p. 3. 127. Prologada por Carmelo de Echegaray. La primera edición, Madrid, 1923. Reimpresa en Zarauz en 1983. Kleiser anduvo vinculado con Zumaya, enclave de la costa cantábrica guipuzcoana. Andando hacia el este se llega pronto al “ratón” de Guetaria, especie de pequeño Gibraltar vasco (sólo en sentido físico) en el que, ya hemos dicho, tuvo obra José Capuz. Quien tiene y mantiene Calle dedicada en Zumaya es Luis Martínez Kleiser. 128. Editada en 1942 en Plasencia. 129. Publicada en 1925. El autor aclara, más que subtitula: “Cuadros de ambiente del siglo XVIII”. Se repasó a fondo la prensa de la época para escribir este libro con toques humorísticos. 130. Raro título, a tono con el Rarezas de su primera novela o el Talegos de talegas. Esta Guía dícese que de 1656, aunque hay muchísimo más, la publica en 1926: en efecto es “270 años más tarde”. 131. Cuarta acepción del verbo abrumar: “Producir asombro o admiración”. RAE, Diccionario de la Lengua, Edición del Tricentenario. 132. Incluye, además de los amenos textos, diversos planos (“diecinueve láminas en cuarto mayor” del “plano de Texeira”), así como tablas comparativas del callejero matritense antiguo y moderno, con nombres y muy buenas razones. La editó el Ayuntamiento. Digna de ser asignatura obligatoria para ediles de ayer, hoy y mañana en “el Foro”. Y optativa universal. 133. El libro se publica en 1926. Su padre Ramón acababa de morir. Kleiser comienza así: “Este libro debiera haber salido a la luz dedicado al pueblo de Madrid, del mismo modo que su producto será ofrecido a nuestra Beneficencia Municipal”. Esta gene-
rosidad, claramente cristiana en él, es una constante: sus derechos de autor fueron muchísimas veces destinados a los más pobres. 134. Prologó Francisco Rodríguez Marín, maestro y precursor del Kleiser folclorista y paremiólogo. Fue nombrado Director de la RAE en 1940. Pero ahora estamos en 1915. 135. El romance “Espuma” forma parte de Fruto y flor, el último libro de versos de Martínez Kleiser. 136. DIEGO, G., “Don Luis Martínez Kleiser (1883-1971)”, Boletín de la Real Academia Española, Tomo LI, Cuaderno CXCIV, Septiembre-Diciembre, 1971, p. 371. 137. La locuacidad de Muelas tiene difícil parangón. Solía advertirlo al comienzo: “No seré breve”. Claro que, escrito está: “En el Portal de Belén / habla Federico Muelas. / Cuando termina de hablar / las zagalas son abuelas”. El agudo epigrama es de Eladio Cabañero, no de José Hierro u otros citados. La fuente es segura: Salvador Zanón Mercado, íntimo de Muelas y nuestro, conquense sabio y exacto. 138. Otra vez el “scripta manent”. Mucho bueno antiguo se perdió en las ondas. Ahora se banaliza, sin carácter, en ciento cuarenta caracteres, a años luz de las greguerías de Gómez de la Serna. 139. “La Caridad como norma de orientación social”, “Canto al trabajo”, “La voz del pueblo”. 140. “De Madrid al Cielo”, “Cuenca, Monumentos y Paisajes”, “La poesía de Fray Luis de León: espejo de su alma y de su vida”. 141. “La mujer en el refranero”. 142. El ilustre prologuista (Gregorio Marañón y Posadillo, más que un “primus inter pares”: era Académico de cinco de las ocho Reales clásicas centrales) elogia las cualidades kleiserianas de “belleza, serenidad, pulcritud”. 143. FERNÁNDEZ ALMAGRO, M., “Crítica y Glosa. «De Sobremesa: Cuentos y Apólogos». Por Luis Martínez Kleiser”, ABC (Madrid), 29-12-1957, p. 77. El crítico resalta en Kleiser su “dominio de los recursos más castizos de nuestro idioma”. 144. Según el DRAE, del griego “paroimía”, proverbio. Paremiología es “tratado de refranes”. 145. Publica sus obras muy al comienzo del XX (así, sobre todo, en dos tomos, Doctrinal de Juan del pueblo, 1907 y 1911, agrupando refranes). 146. La cercanía, en anhelos y espíritu, entre ambos, sería grande. Martínez Kleiser es del todo revelador en su “Bosquejo espiritual de Rodríguez Marín” publicado en 1955, ya a punto de cumplir una década en la RAE (la referencia es ésta, con el citado título: Boletín de la Real Academia Española, Tomo XXXV, Cuaderno CXLIV, Enero-Abril, 1955, pp. 347-353).
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Sesión en la Real Academia Española, con Ramón Menéndez Pidal (1i), Luis Martínez Kleiser (3i) y Camilo José Cela (1d) (Madrid, 26-5-1957). Colección Agencia EFE. Reproducción autorizada para esta publicación.
Y su mejor alumno, nuestro madrileño más conquense, le seguía muy 148 de cerca alargando la zancada . Por fin, casi recién ingresado Kleiser 149 en la RAE y ya fallecido su maestro , lo convencen entre, nada me150 nos que, Agustín González de Amezúa y Julio Casares (éste autor del descomunal y utilizadísimo Diccionario ideológico de la Lengua Es151 pañola) para el reto máximo: no ya batir el tremendo récord, cual 152 en olímpico “citius, altius, fortius” , que también, sino, sobre todo, hallar, desvelar y ofrecer las claves de ordenación ideológica, semántica o léxica de tan formidable elenco. Lo hizo. Dedicó seis años al empeño tremendo; desde 1947. Exhaustivo Y lo contó, exhausto mas con la claridad que no es cortesía del filósofo sino deber del docente, en el comienzo de su Refranero, 153 bajo el epígrafe “Historia de este libro” . Interrelacionó, con siglos de 154 por medio, los esfuerzos de Gonzalo Correas y los citados Sacristán y Rodríguez Marín, incorporando las cosechas de otros casi treinta refranistas, desde el Canciller Ayala y el Marqués de Santillana. Y la propia, pero, demasiado modesto, sin mencionar aquí su procedencia. Aunque lo más importante fuese y es el logro de sistematización 155 científica , yendo a cifras (y letras) Kleiser compiló, uno a uno, 65.083 refranes, rebasando todas las previsiones y dejando el listón en 156 la estratosfera. No va más. No hay quien dé más . Podríamos seguir con más facetas kleiserianas (el articulista de temática variadísima, el melómano que sorprende con sus doctos sa157 beres musicales ), en un etcétera que tiende a infinito. Pero nos espera ya Cuenca, como a él. La descubre justo a tiempo, hecho y derecho, del todo capaz de comparar y elegir. Y
sucede: la ve y siente, ignota y preterida, tan cerca y tan lejos de Madrid; tan bella. Lo deslumbra. Lo enamora. No va a ser un amorío pasajero; será un amor en plenitud, 158 para siempre jamás, de los que suceden una vez en la vida . Comenzará, cosas de enamorado, en verso, publicándole poema en La Esfera (1916) que así abre: “Sobre un lecho de riscos recostada / dominando la plácida llanura / vencida alguna vez, jamás domada”; y la piropea: “Hermosísima dama, reina esquiva / mal pagada de olvido y abandono”. Lo ha comprendido pronto, y más después de recorrerla, capital y provincia, por tortuosas rutas y caminos de herradura, a veces entre traqueteos más que sobre ruedas, otras a pie, no pocas a lomos de borriquillo humilde. Pero es mediada la década de los veinte del XX, que para él son los cuarenta ya cumplidos, cuando rompe a contarla y a cantarla, para España entera y para el mundo, en las privilegiadas páginas del diario ABC. 159 Hay, de entre ello, una trilogía esencial; mítica . La repa160 samos. Primero, “Las maravillas naturales de Cuenca” : el 161 contenido es reivindicativo, mereciendo reposada lectura . Segundo, “Un interesante paseo por los pintorescos alrededores de 162 Cuenca” : ilustrado con espectaculares fotografías hechas por el propio autor; muy orientado al posible turista, reclama que la 163 visita de Cuenca “requiere varios días” .Y, tercero, “Di que eres 164 de Cuenca y entrarás de balde” : amén de la paremia en el título, refuta “la pueril saetilla con que un tiempo se pretendió vejarla, 165 preguntando ¿Cuenca existe?” .
147. RODRÍGUEZ MARÍN, F, Los 6.666 refranes de mi última rebúsqueda: que con «Más de 21.000» y «12.600 refranes más» suman largamente 40.000 refranes castellanos no contenidos en la copiosa colección del maestro Gonzalo Correas, Madrid, C. Bermejo, 1934. El título lo dice todo. Y aún se supera después: Todavía 10.700 refranes más no registrados por el Maestro Correas ni en mis colecciones, Madrid, Imp. “Prensa Española”, 1941. Suma final para él. 148. En 1928 se imprime “El refranero de la casa”, Conferencia leída por Luis Martínez Kleiser en el Centro de Cultura Hispano-Americano de París. 17 años más tarde, Kleiser publica El tiempo y los espacios de tiempo en los refranes, Madrid, Librería General de Victoriano Suárez, 1945. 149. Francisco Rodríguez Marín muere el 9 de Julio de 1943 siendo Director (Presidente) de la RAE. Lo sucedió en ese cargo Miguel Asín Palacios. Era además cervantista, aunque no tan enorme como nuestro Luis Astrana Marín. 150. Jurista, historiador, Académico de tres de las Reales (RAE, Jurisprudencia y Legislación e Historia). 151. No tiene aquí sentido referir la ingente producción de Casares, pero sí citar ésta su principal obra, insuperada y posiblemente insuperable. 152. El lema, memorado sobre todo cada cuatro años (ciclo olímpico moderno), lo ideó el dominico francés Louis Henri Didon, amigo de Coubertain, a fines del XIX. 153. Que “es el mejor autorretrato que el autor nos ha dejado. Lo vemos afanado, temeroso, desalentado, acometedor, según se le van presentando los gigantescos obstáculos” (DIEGO, G., art. cit., p. 377). 154. Autor, en 1627, de un Vocabulario de refranes y frases proverbiales. A veces se le cita como Korreas, por impulsor de una reforma ortográfica fonetista que sustituía la c y la q por la k: Por eso, otro libro suyo se titula en el original Ortografia Kastellana nueva i perfeta (Salamanca, 1630).
155. Véase HERNANDO CUADRADO, L. A., “Lengua y sociedad en el “Refranero general ideológico español”, Paremia, nº. 8, 1999, pp. 273-278. 156. Su colega académico Fernández Almagro lo calificó de “alarde de investigación y conocimiento” y de “oceánica inmensidad”. Vid. FERNÁNDEZ ALMAGRO, N., “Refranes y cuasi-refranes”, ABC, 18-02-1964, p. 3. Es una clásica “tercera” del ahora centenario periódico. 157. MARTÍNEZ KLEISER, L., “Un amigo de Chopin y otro centenario”, Ritmo, nº. 223, Octubre, 1949. Kleiser pone en justo valor a Santiago Masarnau, compositor y pianista español: Chopin tomó de él motivos para su “Vals brillante”, opus 34, en “la menor”. 158. Seleccionando lecturas, destacamos, más allá del evidente acierto de su título, esta pieza certera: DE LA RICA, C., “Don Luis Martínez Kleiser o un amor primero”, Revista Cuenca: Edición Especial-Monográfico Carlos de la Rica, 1998, pp. 131-132. 159. En la tercera acepción del DRAE de la palabra mito: “Persona o cosa rodeada de extraordinaria admiración y estima”. 160. ABC, 10-11-1926. 161. Cuenca es la “Cenicienta española”, con “humildad ejemplar, sin exhalar una queja”. Reclama obras públicas, kilómetros de carreteras y “el soñado ferrocarril de Cuenca a Utiel”. 162. ABC, 13-02-1927, pp. 3-5. 163. Cita a “mi docto amigo D. Juan Giménez de Aguilar, cronista de Cuenca”. 164. ABC, 13-03-1927, pp. 7-9. 165. Estos tres artículos, con la poesía de La Esfera, los editó reunidos el Ayuntamiento de Cuenca en el mismo Marzo de 1927, con prólogo del Alcalde Conversa.
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Investigación
Boda de María Luisa Martínez-Kleiser con Cayo Conversa. La contrayente firma en la Sacristía de la Catedral de Cuenca ( fotografía publicada con fecha de 18-021931). Fuente: ABC. Reproducción autorizada para esta publicación.
El Alcalde Conversa entrega a Kleiser el título de Hijo adoptivo de Cuenca. Instantánea publicada en ABC el 10 de abril de 1929. Fuente: ABC. Reproducción autorizada para esta publicación. 166
Seleccionamos aquí otro artículo más, también en ABC : “Catedrales españolas. La de Cuenca, Museo de muchas artes y de varios estilos”. Lo hacemos para espigar esto: Cuenca está “harta de dar siempre para no recibir nunca”. Y para recordar que han pasado casi noventa años más desde que lo escribió. Suma y sigue. O más 167 bien resta . Escrutando con fruición la prensa, local y nacional, de aquel entonces, le seguimos de cerca el rastro conquense a Kleiser. Éra168 mos agradecidos. Y por eso lo vemos homenajeado en Priego (él 169 devolvió el ciento por uno en un artículo de los suyos ) y nom170 brado hijo adoptivo de la Ciudad de Cuenca , lo que también hicieron, en la misma adoptiva condición, los pueblos de Cañamares 171 y Beteta ; Valdecabras, a su vez, lo nombró hijo predilecto junto con Odón de Buen, Juan Giménez de Aguilar, Mariano Zomeño y 172 Basiliso Martínez . Sólo leer estos nombres, mucho nos dice. Y él, no ya uno de los nuestros sino a la cabeza, sigue a lo suyo 173 174 y de todos, escribiendo , recitando , hablando de Cuenca por doquier, y en especial donde más puede ayudarnos: en Madrid (así, en 175 176 el Ministerio de Fomento , en el Rotary Club y en el Círculo de 177 Bellas Artes ). 178 Trae además a Cuenca a ilustres visitantes nacionales y extran179 jeros y ejerce de inmejorable cicerone conquense con distintos 180 grupos y legaciones internacionales . Hace patria chica a lo grande. En muestra de gratitud, la sociedad civil de Cuenca se mueve y 181 le promueve un homenaje que será sonado . Se crea una Comisión
organizadora y Federico Sáiz y José Armero inician una suscripción popular para sufragar un busto retrato de Kleiser encargado a Luis 182 Marco Pérez . Es 1930, cuando ha estado a punto de entrar en la RAE; pero él no se despista y sigue defendiendo intereses conquen183 ses . El 29 de Octubre de ese año, en el Teatro Cervantes, abarro184 tado, se celebra el solemne acto de homenaje, muy anunciado y 185 muy bien cubierto por la prensa . La crónica de ABC es fulguran186 te : discursean Leopoldo Picazo, ex senador, María de la Asunción 187 Polo y el Alcalde. Y, claro, Kleiser. Se le ofrece el busto de Marco Pérez y “el público obliga con sus aplausos a salir al artista, a quien abraza el Sr. Martínez Kleiser”; el cronista remata toreramente: “Ya 188 es hora de que se acuda a salvar a Cuenca” . Volveremos sobre el busto. La relación entre Marco y Kleiser tiene un inmediato capítulo glorioso compartido. El fuentelespinero es el autor de la portada y de la contraportada (ex libris) de la gran novela kleiseriana conquense: Los Hijos de la Hoz. El novelista la firma, que así lo dice y leemos, en Cuenca, 24 de Noviembre de 1931. Y el libro se acaba de imprimir en la Imprenta Moderna de Cuenca el inmediato 30 de 189 Noviembre . Dos años antes ya había publicado Talegos de talegas. Novela de costumbres, con una posible, aunque no explícita, localización serrana de la acción (“El Collado”). Lo seguro, desde el curioso título, es el ingenio del autor, refinado y con mucho oficio, para fidelizar a 190 sus lectores . De una a otra, del Talegos al Los Hijos, cambia todo,
166. ABC, 15-07-1928, pp. 3-5. 167. Kleiser cita al hijo del maestro de obras de la Catedral, D. Venancio Durango, de quien, dice, aprendió las letras. 168. “Homenaje de gratitud a D. Luis Martínez Kleiser”, ABC (Madrid), 03-06-1927, p. 26. El acto se celebró en el antiguo convento franciscano pricense. 169. MARTÍNEZ KLEISER, L., “El Convento de San Miguel de las Victorias. El imaginero Carmona”, ABC (Madrid), 02-12-1928, pp. 19-21. 170. “Cuenca y el Señor Martínez Kleiser”, ABC (Madrid), 23-11-1926, p. 16. Además, “Un acuerdo del Ayuntamiento de Cuenca”, ABC (Madrid), 25-11-1926, p. 19, relativo a voto de gracias al Director de ABC Torcuato Luca de Tena. 171. “En honor del Sr. Martínez Kleiser”, ABC (Madrid), 09-10-1929, p. 31. 172. “Un pueblo agradecido”, La Voz de Cuenca, 05-08-1929. Se les nombra por su propaganda de las bellezas naturales y, en especial, de “La Ciudad Encantada”. 173. MARTÍNEZ KLEISER, L., “La Cueva de la Sierpe y la Hoz de Tragavivos en la extraordinaria Serranía”, El Centro, 08-07-1929, p. 1. 174. MARTÍNEZ KLEISER, L., Juegos florales celebrados en Cuenca el día 21 de Septiembre de 1928. Discurso del Mantenedor D. Luis Martínez Kleiser, Cuenca, 1928. Hemos utilizado el ejemplar de la Biblioteca Sanchiz. Y, por cierto: “El autor cede los productos de la presente edición al Comedor de Caridad de Cuenca”. 175. “En Fomento”, ABC (Madrid), 06-03-1930. Kleiser, acompañado por el ex senador Valentín Layarre, visita al Ministro Matos para “hablarle de un asunto concerniente al servicio de automóvil de Madrid a Cuenca”, según la cuidadosa frase informativa. 176. “Los rotarios madrileños”, Heraldo de Madrid, 17-02-1933, p. 13. Kleiser diserta sobre Cuenca ante los rotarios capitalinos. 177. “El Sr. Martínez Kleiser, en el Círculo de Bellas Artes”, ABC (Madrid), 05-05-1931, p. 41. Organizada por el Instituto Hispanoamericano de Relaciones Culturales, Kleiser ofrece una Conferencia con el título: “Monumentos y paisajes de Cuenca”. Y la ilustra con 48 reproducciones gráficas. 178. Entre ellos a su respetado amigo el vigués Leopoldo Eijo y Garay, Obispo de MadridAlcalá (1923), luego además Patriarca de las Indias Occidentales (raro título honorífico,
1946), pero también Académico de la RAE (1927, discurso de ingreso: “La oratoria sagrada en España”). Kleiser le publicaría un cuidado texto “in memoriam” a su muerte en 1963 en el Boletín de la Real Academia Española, Año LI, Tomo XLIII, Mayo-Agosto, 1963, pp. 207-216. 179. Así, el Embajador de Argentina, que viene a Cuenca tras leer los artículos de Kleiser en ABC. 180. “Huéspedes ilustres”, La Opinión, 09-07-1929, p. 1. En este caso, se trataba del Embajador de Francia junto con un Cónsul y el Director de “Credit Lyonnais”. 181. Y nos sirve para constatar que, alguna vez, tuvimos fuerzas vivas, altruistas y esperanzadas. Los años veinte y treinta, hasta la guerra, fueron tiempos mucho más ilusionantes y con personalidades de primer nivel en la vida (viva) conquense. 182. “Remitido”, La Voz de Cuenca, 14-07-1930. Íd. (otro “Remitido”) en Magíster, 19-071930, p. 6. 183. “Desde Madrid”, La Voz de Cuenca, 21-07-1930, p. 1 (firma “Don Fernandico”). Kleiser sale al quite ante un posible expolio del “Pastor de las Huesas del Vasallo” recién hecho por Marco y en presunto trance de sernos birlado: aclara que la propiedad es del Ayuntamiento de Cuenca, que pagó el vaciado en bronce del grupo escultórico y al que el propio Marco Pérez había cedido desinteresadamente sus derechos. 184. ABC (Sevilla), 20-08-1930, p. 29; ABC (Madrid), 25-10-1930, p. 37. 185. “Homenaje al Señor Martínez Kleiser”, La Época, 30-10-1930; “Homenaje a D. Luis Martínez Kleiser en Cuenca”, ABC (Madrid), 30-10-1930, p. 30. 186. A la usanza del momento, y de mucho después, es una “crónica telefónica”, dictada, de boca a oído, por “nuestro redactor”. Figura como tal “Mata”. Nada que ver con las modernidades informáticas actuales. 187. “Después de un homenaje”, España Militar, Noviembre, 1930, p. 60. 188. ABC y Blanco y Negro completan publicando sendas fotos del busto obra de Luis Marco: “Noticias”, ABC (Madrid), 01-11-1930, p. 4; “Notas de Arte”, Blanco y Negro (Madrid), 0911-1930, p. 49. 189. Se incluye el “Laus Deo” final, aunque ya estamos en la II República. 190. La leímos de un tirón en las Navidades de 2015, y no sólo por deber, preparando este trabajo.
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Ancianas en un lateral de la Catedral de Cuenca (1902-1930). Autor: Aurelio de Polentinos. Fototeca del I. P. Cultural de España, Nº. Inv.: DCP-A-6559. Reproducción autorizada para esta publicación.
Alumnos de la Escuela Provincial de Artes y Oficios de Cuenca (1931/2), con tres hijas de Kleiser y Martínez Bueno. Fuente: Archivo Diputación Provincial.
Solemne Sesión de la RAE. Preside Menéndez Pidal, con Kleiser uniformado. (Madrid, 27-10-1963). Colección Agencia EFE. Reproducción autorizada para esta publicación. 209
salvo la tierra. Pasamos del relato amable con final feliz a la tragedia 191 tristísima , expuesta, eso sí, de manera sublime y trazando un certe192 193 ro retrato físico y moral de un tiempo no tan añejo ni extraño , de 194 unas gentes cuya sangre es la nuestra y de un lar sagrado en suelo y cielo y vuelo, en alma y vida. 195 Deberíamos detenernos mucho más aquí, mas no podemos . 196 Sí clamar por una necesaria reedición de esta novela y constatar, con gratitud, nuestra gran suerte, porque Kleiser es a Cuenca lo que 197 198 199 200 Pereda a Santander o Blasco Ibáñez a Valencia . Nos falta hoy reconocerlo más y, para ello, conocerlo. Retornamos y retomamos relato. Porque entre tanto, han ido sucediéndose acontecimientos familiares en clave conquense. Los Martínez Kleiser están completamente asentados en la ciudad, con hoci201 202 no en la Hoz del Huécar y con una principal casa en la Calle de 203 San Pedro . La hija mayor, María Luisa, y Cayo Conversa Muñoz, 204 205 hijo del Alcalde de Cuenca, se hacen novios y se casan . Otras hijas más pequeñas son alumnas, condiscípulas de Leonardo Martí206 nez Bueno, en la Escuela Provincial de Artes y Oficios de Cuenca 207 donde imparte su magisterio Luis Marco . Una de ellas, María del 208 Carmen, llegaría a ser exitosa pintora , obteniendo premio nacional
(Medalla de Plata) en la II Exposición de Estampas de la Pasión . Son los mejores momentos. Y a relevos seguían tirando de Cuenca, con Monarquía o con República, sus mejores servidores. Así, por ejemplo, con naturalidad y por el nuevo Gobierno provisional republicano, Kleiser es cesado en Junio de 1931 del cargo de Delegado de Bellas Artes de Cuenca, siendo nombrado en su puesto 201 Juan Giménez de Aguilar . Se trataba de sumar y de multiplicar (Kleiser, Aguilar, Llopis; en Cuenca, en Madrid). La guerra lo truncó 211 y todos sufrieron. Kleiser aguantó en Asturias , mientras su hija y 212 yerno fueron encarcelados . Se resentiría la salud de María Luisa, 213 aunque vivió algunos años más, pero murió joven, en 1944 , y sin 214 descendencia . Penas y alegrías, sobre todo aquéllas, dejan huella indeleble. Los ulteriores gozos, si los hay, mitigan, pero más lo hace el sereno deve215 nir del tiempo. Kleiser, rebasados los sesenta , y luego los setenta, se ve más amarrado a Madrid, pero no alza su otra ancla conquense; no quiere ni le dejamos. En 1955 la Diputación conquense, que tre216 ce años antes lo había nombrado “cronista oficial de la provincia” 217 le concede la Medalla de Oro Provincial y él, en su discurso de aceptación, nos emociona: “Cuenca ha sido para mí la novia espi-
191. El ilustre prologuista de la novela, Carlos María Cortezo (Académico de la RAE), nos introduce en su “verdadera transcendencia espiritual” (Los Hijos de la Hoz, Madrid, Edición de Victoriano Suárez, 1931, prólogo, p. 17). 192. Clamorosamente anunciado en la portada y contraportada de Marco Pérez. 193. La descripción de la ciudad de Cuenca, en el postrer paseo del protagonista D. Perpetuo (Los Hijos de la Hoz, ed. cit., pp. 310-312), nos despierta, como a él, “dormidos recuerdos de la infancia”. 194. Kleiser cuida y elige bien hasta los nombres: Luz y Angustias se llaman los dos personajes femeninos principales (sobre todo la primera, joven indómita y enigmática; la segunda, vieja ama, tiene un papel menor). 195. Ojalá lo hagamos pronto. De momento, rescatamos esta frase de Eduardo Alcalá (seudónimo tras el que se esconde, sin conseguirlo, Florencio Martínez Ruiz, crítico literario a veces temible por sus mixturas de mieles y acíbar; en este caso sólo hay dulce néctar): “Kleiser… sabe elevar a un nivel epónimo, e inmortalizar en la letra que las tormentas y las nieves no disuelven una tierra llamada Serranía” (MARTÍNEZ RUIZ, F, (ALCALÁ, E.), “Los Hijos de la Hoz”: la novela de Martínez Kleiser que ensalza al hombre y al paisaje de La Serranía”, El Día de Cuenca (Semanal), 28-03-1998, pp. 16-17). 196. Hemos hecho uso del ejemplar conservado por nuestro amigo –y hermano nazarenoJesús Rolanía. Contiene una dedicatoria manuscrita de Kleiser “al culto periodista Director de La Voz de Cuenca, Don Julio Gómez Meneses, de su buen amigo y compañero”. 197. Peñas arriba o Sotileza, dos títulos cimeros del novelista cántabro, permiten parangón con Los Hijos de la Hoz. Kleiser fue un precoz y aventajado estudioso suyo: contaba 24 años cuando dictó “El mundo novelado de Pereda” (Conferencia, 1907, publicada y agotada). 198. Con razón el Paseo de Pereda es la vía principal de la Ciudad. Se yergue allí el gran Monumento tallado, en honor de José María Pereda, por el escultor Lorenzo Coullaut Valera, padre de Federico. 199. Arroz y tartana, La barraca, Cañas y barro, exultando valencianía. 200. Que le dedicó gran Avenida y, en ella, busto en bronce, obra de Leonardo Borrás, sobre ménsula en monolito de piedra caliza del Arquitecto Rieta. 201. LUCAS ALEDÓN, J. L., Viaje lírico por los Hocinos de Cuenca, Cuenca, Diputación Provincial de Cuenca, 2009, pp. 193-197. Incontenible el gran Lucas poeta en prosa, memorando el “Hocino de Kleiser”, que así se sigue llamando por los más viejos, “púlpito desde el cual descubrió la Cuenca insólita”. 202. DE LA RICA, C., op. cit., p. 132. Carlos llama a Kleiser “el enjuto señor del Hocino”. Con el tiempo, sería el “Hocino de Federico” (Muelas). Hoy habría de declamarse, en paráfrasis lorquiana, un “que no quiero verlo” y recuperarlo. Amén.
203. DOMÍNGUEZ MILLÁN, E., “La casa «del Kleiser»”, en DOMÍNGUEZ MILLÁN, E., Vivencias y confidencias, Cuenca, Diputación Provincial de Cuenca, 2014, pp. 186-188. Siempre es un placer leer a D. Enrique: en efecto, los históricos vecinos del Barrio llamaban “La Casa del Kleiser” (“del” y no “de”) al domicilio conquense de los Martínez Kleiser. 204. “Petición de mano”, ABC (Madrid), 26-12-1930, p. 17. Se cita que el novio es Secretario de la Diputación Provincial. 205. “Noticias”, ABC (Madrid), 15-02-1931, p. 39, y también “Boda distinguida”, ABC (Madrid), 18-02-1931, p. 6 (fotografía con pie). Los casa el Obispo Cruz Laplana en el Altar de San Julián de la Catedral. El posterior “lunch” se sirve en el propio Palacio Episcopal. 206. Archivo de la Diputación Provincial de Cuenca, Caja de la Escuela Provincial de Artes y Oficios de Cuenca. 207. PÉREZ CALLEJA, I. J., “Luis Marco Pérez y la Escuela Provincial de Artes y Oficios de Cuenca. Breve crónica documental de un sonado desencuentro en plena Guerra Civil”, Crónicas de Semana Santa, 2008, pp. 47-68. 208. “Actualidad gráfica”, ABC (Madrid), 22-04-1941, p. 4. 209. “Arte religioso”, ABC (Madrid), 04-04-1942, p. 5. En esa misma II Exposición (1942), Federico Coullaut Valera (todavía sin el guión que luego uniese ambos apellidos paternos) obtuvo Medalla de Oro por su grupo escultórico “Prendimiento”. 210. “Nombramientos de Instrucción pública”, El Siglo Futuro, 24-06-1931. El nuevo nombrado figura como “Juan Jiménez Aguilar”, con “J” y sin el “de”. 211. Su Emocionario de Oviedo (Oviedo, 1939) es elocuente por muchos motivos. 212. María Luisa en el Convento de Carmelitas convertido en cárcel de mujeres. El cautiverio, político y por separado, de ambos cónyuges duró los tres nefandos años. Algunos detalles familiares nos los ha referido Angelines Conversa Lizana (prima hermana de Cayo Conversa Muñoz) en muy reciente y agradable entrevista (Diciembre de 2015). 213. “Necrológicas. Entierro de la señora doña María Luisa Martínez Kleiser de Conversa”, ABC (Madrid), 30-04-1944, p. 34. Entre los asistentes ilustres, se cita a “Marcos Pérez”, pudiendo ser nuestro escultor Luis Marco Pérez. 214. ABC (Madrid), 30-04-1944, p. 42. Esquela de la finada. Se anuncian misas gregorianas en Cuenca y Villares del Saz (es el pueblo de origen de los Conversa; el Alcalde Cayo Faustino allí se refugió en la guerra civil). 215. Celebra su nuevo decenio con la edición, en 1944 y en Madrid, de su Cuenca. Paisajes y Monumentos, prologada por Ángel González Palencia, conquense horcajeño, excepcional arabista y Académico de la RAE. 216. “Homenaje a Martínez Kleiser”, ABC (Madrid), 20-05-1942, p. 12. 217. “Vida cultural. Imposición de la Medalla de Oro de Cuenca a D. Luis Martínez Kleiser”, ABC (Madrid), 02-11-1955, p. 31.
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ritual” y ahora “la novia ausente y por eso mucho más querida” ; a vuelapluma y para la prensa, añade: “por ella he luchado, he hablado, 219 ¡he discutido!... ¿se da usted cuenta?” . Más tarde sería el Ayuntamiento de la Ciudad quien lo volviese a 220 honrar, en 1956 y, en homenaje compartido con Federico Muelas, Luis Marco Pérez y Leonardo Martínez Bueno, cuatro ases, el 30 de Junio de 1963. Lo organizó todo el propio Federico, omnipresente y en vena; para Kleiser ya lo había preludiado cual pretor que enuncia la 221 222 palabra primera , dos años antes ; ahora, en hora buena, se empleó a fondo y con autoridad, insistiendo en dedicarle una rinconada, mirador o pasadizo, por ser “primer paladín de Cuenca”, e instalar “el busto 223 en bronce que muchos años atrás realizara Marco Pérez” . Fue un gran día. Kleiser, algo convaleciente y muy viejo, pisando la frontera octogenaria, volvía a Cuenca, sin haberse ido, para añorar y soñar. También para inaugurar una Calle con su nombre, incólume 224 hoy a la vera de la atrevida Casa de Cultura de Fisac , rozando gloria 225 y Glorieta con González Palencia . Se lució Muelas ante el “Pastor de las Huesas del Vasallo” de Marco. Y Kleiser, lúcido, renovó gratitudes evocando a Sáiz y Armero y, mirando a Luis Marco, al “busto de bronce que realizó con maestría… y que luego fue una de las víctimas de la 226 227 guerra” : constatado queda . 228 A los cuatro adalides les fueron entregados sendos trofeos (unas piedras de Cuenca sobre pedestal inscrito, rezando así la dedicatoria a Kleiser: “¡Oh, primer tajamar de pluma y pecho en el rescate de la 229 tierra herida!” ). Luego sería el crepúsculo, la oscuridad, la noche y el silencio. Pero nos queda un último apartado nuclear: Kleiser y la Semana Santa de Cuenca. Y para mejor comprender hay que partir de la acendrada catolicidad de nuestro hombre: fue consecuente con su fe cristiana, en la vida y en las obras. Lo más relevante, aunque poco mencionado, son sus años como Presidente del Consejo Superior de la Sociedad 230 231 de San Vicente de Paúl en España , cuyo carácter es bien conocido . Kleiser tiene dos obras publicadas sobre la misma: una relativa al fun232 233 dador y otra con 23 discursos-meditaciones personales . 234 Y ya en ámbito conquense, es notable su cercanía, hasta vecinal , con el Obispo Laplana, incluidas anécdotas sobre azarosos cruces por 235 el Puente de San Pablo , constando también la celebración de Misas 236 en el oratorio de la casa familiar de los Martínez Kleiser .
Entrando más en materia, Kleiser es muy buen conocedor del 237 mundo procesional pasional patrio , tan peculiar e intrínseco, tan abierto a los cinco sentidos. Su perspicaz sapiencia le había dado hasta para escribir y publicar, en 1924, en edición trilingüe (español, francés 238 e inglés), un libro titulado Semana Santa de Sevilla : es una preciosi239 dad, desde la portada , hasta el interior con profusión de ilustracio240 nes y, sobre todo, con la tersura literaria kleiseriana . La Semana Santa de Cuenca (nuestra y suya) lo impresionó en lo más hondo. Y lo va a inspirar para cuajar algunos de sus mejores escritos, con el inmenso valor añadido de su difusión nacional y del prestigio del autor. Se emplea a fondo y a lo grande, por ejemplo, en ocho páginas 241 magistrales publicadas en 1929 en Blanco y Negro . Es mítica la frase inicial: “Calle arriba, por la cuesta trabajosa y agria, avanza lentamente una procesión”, lo mismo que el pie de la primera foto: “Cuenca no vuelca tesoros en sus procesiones, pero derrama en ellas el espíritu y el corazón”. No sólo el escenario (la impresionante acrópolis pétrea), las formas humildísimas y ese fondo del íntimo temblor compartido, merecían ser cantados. También el arte ilusionante del momento, con nombre y ape242 llidos: Luis Marco Pérez . A él, amigo y admirado, le dedica Kleiser un 243 muy importante artículo : se recrea en “La última Cena de Jesús con 244 los Apóstoles”, sin abstenerse de referir su nombre popular y anuncia los nuevos Pasos del “Descendido” y “un Cristo agonizante que podrá 245 exhibirse el año próximo” . De paso, entre Pasos, deja esta suerte de vivaz acuarela impresionista de nuestras procesiones: “cuadro evocador, 246 atractivo, interesante, lleno de vigorosa vibración sentimental” . Pero Kleiser no se queda en las aceras expectantes, fervorosas y curiosas. Se integra, para vestirse y revestirse con túnica y capuz y, lo 247 esencial, ser nazareno de Cuenca . Lo hace en las filas de “Jesús ante Anás y Caifás” (el “Ecce Homo de San Miguel”), en cuya Herman248 dad se había inscrito en el año 1926 , saliendo por primera vez en la 249 Procesión del Silencio del Miércoles Santo día 4 de Abril de 1928 y “dando con ello ejemplo de amor a lo que es típico en nuestra ciudad: 250 la Semana Santa” . Tiene todo el sentido natural la pertenencia de Kleiser a esa Hermandad, entre otras posibles razones, por su condición de vecino de la Calle de San Pedro, arteria noble de esa Cuenca antigua más alta muy
vinculada por tradición, y devoción, ayer y hoy, a este Ecce Homo de 251 cuerpo entero . No sería flor de una noche, y repetiría. Por fuente documental (noticia en ABC) consta que lo hizo, desde luego, en 1932: “En la Cofradía 252 Ecce Homo asistió, vestido de nazareno, D. Luis Martínez Kleiser” . El periodista cierra la información, audaz y literalmente, así: “La mayoría de los cofrades de esta ciudad son socialistas y pertenecen a la Casa del 253 Pueblo” . Pero hay algo más, conocido mucho después: en esa noche marcera conquense (23 de Marzo de 1932) compartieron Procesión, a su manera y sin saberlo, Kleiser y Federico García Lorca; aquél de granate 254 y blanco del Ecce Homo, éste con una candela tras de La Amargura ; los dos con humildad. Y es ese sentimiento, ese temblor, el que un Kleiser en estado de gracia nos transmite en uno de sus artículos más personales, que recuperamos; lo titula “Los nazarenos. Impresiones” y lo publica en El Día de 255 Cuenca el Viernes Santo de 1928 . Trasluce las emociones recién vividas, por fuera y por dentro, y retrata el espíritu: “Un nazareno pregona fe, penitencia, amor, modestia, recogimiento. Camina escondido en el castillo interior del capuz…Y mientras avanza, medita”. Es un Pregón entero, en apenas dos medias columnas. Y es incomprensible que Luis Martínez Kleiser no llegase a ser pregonero oficial de la Semana Santa de Cuenca, aunque en realidad lo fue siempre, de palabra y obra. Sí que pronunció, oficial y solemne, el de la Semana Santa de Ma256 drid de 1946 , en el Teatro Español de la capital de España. Un año antes, nos obsequió a los conquenses con otra de sus imprescindibles 257 piezas: “La Semana Santa de Cuenca. Piedad y Arte” . No nos resistimos: “…las cabezas se descubren; las rodillas se doblan; los pasos rítmicos de los banceros resuenan lúgubres, como golpes acompasados de un péndulo gigante que roba segundos a la Eternidad”. Y nos descubrimos, también nosotros. Cuesta dejar este apartado, como la Procesión que se aleja camino del final y de la Gloria. Se queda mucho sin decir, pero hemos de acabar. Para seguir. Nunca nos falló Kleiser, acudiendo solícito, gratis et amore. Un último ejemplo: prologa el libro de la coronación canónica de “Las An258 259 gustias” , del todo henchido su corazón conquense de fervor hacia 260 la Virgen .
Y esa religiosidad suya, atenta y confiada, confortó de seguro sus pasos ancianos, sus horas postreras; su final humano. Luis Martínez Kleiser muere en Madrid el 16 de Julio de 1971, a los ochenta y siete 261 años de edad . Sus despojos reposan en sagrado, en la madrileña Iglesia de San Roberto Belarmino (Calle de la Verónica, nº 11), Templo Nacional de las Conferencias de San Vicente de Paúl, bien cerca de los de su 262 admirado Santiago Masarnau . Perviven hechos y recuerdos. Del escritor fecundo a fuer de laborioso, brillante por su ingenio, elegante por culto, seguro y exquisito, nos hablan en su mudo clamor las palabras manuscritas e impresas, 263 que fueron suyas para ser por siempre nuestras . Para Cuenca fue una bendición el que nos adoptase y mostrase, tanto y tan bien; li264 terariamente nadie como él lo había hecho antes . Y ahora, medio siglo después, o un siglo entero, la sensación de orfandad para con él 265 es evidente y cierta . Claro que lo echamos de menos, y más quienes nacimos cuando su vida declinaba o ya se había extinguido. No pudimos disfrutar 266 en persona de quien “era la modestia misma” , aunque “parecía un 267 lord” , nada extraño, al fin, en un caballero español. Pero sí aprender, humildemente, de su ejemplo.
218. Don Luis Martínez Kleiser recibió la Medalla de Oro de la Provincia”, Ofensiva, 03-111955, pp. 1 y 3. 219. SOTOS, J., “El galardonado don Luis Martínez Kleiser” (entrevista), Ofensiva, 03-111955, pp. 3-4. Inconfundible el estilo de Jesús Sotos, periodista de raza y conquense de bien. Aquí transcribe a Kleiser sin ambages ni maquillajes. 220. “El Excmo. Sr. D. Luis Martínez Kleiser recibió un cálido homenaje del Ayuntamiento en nombre de la ciudad de Cuenca”, Ofensiva, 01-04-1956, p. 3; “Homenaje a Don Luis Martínez Kleiser en Cuenca”, ABC (Madrid), 03-04-1956, p. 30 (se menciona que hablaron en el acto Muelas y González Ruano). 221. Pretor, praetor, de prae-ire, ir delante, decir la primera palabra, augural, sacral. Aprovechamos aquí para memorar a los grandes maestros romanistas Pablo Fuenteseca y Antonio Fernández de Buján, vinculados a Cuenca. 222. MUELAS, F., “Martínez Kleiser o el primer gran amigo de Cuenca”, Ofensiva, 22-101961. Fabulaba con músicas y versos “quien sabe si ya en el futuro Auditorium” precediendo a la “inauguración del Rincón Martínez Kleiser en la ciudad vieja… Allí, el busto que Marco Pérez cincelara hace treinta años presidirá para siempre…”. En términos casi deportivos, sería cero de tres. 223. MUELAS, F., “Carta a don Luis Martínez Kleiser en el día de su homenaje”, Diario de Cuenca, 30-06-1963, p. 3. 224. Miguel Fisac Serna, uno de los más importantes (y mejores) Arquitectos españoles del siglo XX. 225. “Cuenca tributó su popular homenaje a Martínez Kleiser, Federico Muelas, Marco Pérez y Martínez Bueno”, Diario de Cuenca, 02-07-1963, pp. 1-2. 226. “Homenaje a los señores Martínez Kleiser, Muelas, Marco Pérez y Martínez Bueno”, Boletín de Información Municipal. del Excmo. Ayuntamiento de Cuenca, nº. 34, Abril-Junio, 1963, pp. 21-25. Transcribe el texto íntegro de la intervención de Kleiser. 227. Es claro que Federico Muelas no lo sabía. Y que ojalá hubiese acertado José Luis Muñoz cuando pensaba que el busto “debe permanecer cuidadosamente empaquetado en alguno de los almacenes municipales” (MUÑOZ RAMÍREZ, J. L. (ed.), Federico Muelas. El articulista de periódicos. Cuenca, realidad y fantasía en la visión de Federico Muelas. I. Ofensiva (19421962), Cuenca, Diputación Provincial de Cuenca, 2011, p. 714). 228. “Cuenca honra a Martínez Kleiser”, ABC (Madrid), 03-07-1963, p. 9. Reproduce una fotografía del cuádruple homenaje, aunque ABC lo centra en Kleiser.
229. Sin duda la frase es de Federico Muelas. Nos recuerda el “Oh, tantálico esfuerzo en piedra viva!” de su famosísimo soneto a Cuenca. 230. Tomó posesión el 8 de Diciembre de 1935, retomando la Presidencia tras el paréntesis bélico. 231. Fundada en Francia en 1833 por el luego santo que le da nombre, e implantada en España en 1849 (la primera “Conferencia” en Madrid, por Santiago Masarnau, aquel compositor al que se refería Kleiser a propósito de Chopin). 232. MARTÍNEZ KLEISER, L., De Monsieur Vicente de Paul a San Vicente de Paul, Madrid, Acción Católica Española, 1944. 233. MARTÍNEZ KLEISER, L., Más de diez años. Discursos del Presidente del Consejo Superior de la Sociedad de San Vicente de Paúl, Madrid, Nuevas Gráficas, 1947. Como de costumbre, podemos leer esto de su puño (nada cerrado) y letra: “Dedico esta obra y sus productos íntegros a mi querida Sociedad de San Vicente de Paul”. 234. De la “Casa del Kleiser” al Palacio Episcopal hay un muy corto paseo a pie. El enclave es común: el “Vaticano” conquense, centrado en la Catedral y la Plaza Mayor: para algunos, la ciudad levítica; para los vecinos del Barrio, mucho más liberales, sencillamente “El Vati”. 235. MARTÍNEZ KLEISER, L., Epílogo del libro de CIRAC, S., Vida de Don Cruz Laplana, Obispo de Cuenca, Barcelona, Casa Provincial de Caridad de Barcelona, 1943, pp. 133-140. A veces, pocas, el metálico Puente se balancea demasiado; de él escribe Kleiser: “atrevidísimo, débil y cimbreante que, a 42 m. de altura, parece temblar, de miedo a desplomarse, cuando se pisa sobre él”. 236. “Una Misa en la residencia de los señores de Martínez Kleiser”, ABC (Madrid), 23-041929, p. 31. El diario la noticia por ser en sufragio del alma de Torcuato Luca de Tena. 237. Pasional de la Pasión de Cristo. En otros sitios, pasionario, pasionista, cofrade; en Cuenca, nazareno o, más largo, semanasantero, palabra ésta no acogida en el DRAE, aunque ya sí el verbo procesionar. 238. Hay numerosas reediciones; la más reciente conocida, facsimilar (2008, S.L. Extramuros Edición). 239. El título aparece, en efecto, escrito sucesivamente en los tres idiomas. 240. Luis Martínez Kleiser, entre sus numerosísimos reconocimientos, ostentó la condición de Académico correspondiente de la Real Academia Sevillana de Buenas Letras. 241. “Procesiones españolas. La Semana Santa en Cuenca”, Blanco y Negro (Madrid), 24-031929, pp. 25-33.
242. Imposible aquí ocuparnos, más allá de lo ya expuesto, de nuestro gran escultor (de Luis a Luis, de Marco a Kleiser); menos todavía de aportar referencias bibliográficas. Pero seguimos trabajando, con todo empeño, para ofrecer futuros frutos. 243. MARTÍNEZ KLEISER, L., “La Semana Santa en Cuenca. Imágenes convertidas en Pasos. Los Pasos de Marco Pérez”, ABC (Madrid), 24-03-1932, pp. 9-11. 244. “El pueblo… dijo, con ágil donosura, que el grupo era una merienda de negros”. 245. No sería así. Se trata de uno de los puntos todavía por aclarar. 246. Nos hemos detenido en este artículo kleiseriano por ser de los más desapercibidos “a posteriori”, pese a su evidente categoría. 247. Gloriosa condición que ya es definitiva, para siempre, de por vida (ésta y, para quienes creemos en ella, la eterna). 248. “Noticias locales”, El Día de Cuenca, 16-04-1928, p. 1. 249. PÉREZ CABALLERO, R., 150 AÑOS. Venerable Hermandad del Santísimo Ecce-Homo de San Miguel, Cuenca, Vble. Hdad. del Santísimo Ecce-Homo de San Miguel, 2011, p. 89. Transcribe el párrafo completo. 250. La noticia concluye así: “Le felicitamos, por la distinción de que fue objeto la Cofradía a la que pertenece como cofrade, desde el año 1926” (ídem notas anteriores). 251. La pertenencia a ese Barrio conquense, tan histórico y especial, da para mucho y muy diferente. Citamos una curiosidad: Luis Martínez Kleiser fue nombrado Presidente Honorario del “Club Deportivo Mangana” recién constituido éste (“El Club Deportivo Mangana”, ABC (Madrid), 18-12-1931, p. 41). 252. “Se celebra en Cuenca, con esplendor, la procesión del Silencio”, ABC (Madrid), 24-031932, p. 44. Transcripción íntegra, incluida fotografía reproduciendo la página, en PÉREZ CABALLERO, R., op. cit., p. 93. El mismo autor transcribe, además, otro texto de Kleiser para la Semana Santa de 1936, en lo referente a la Procesión del Silencio (idem, pp. 95-96). 253. Lo indudable, entonces y ahora, es que hay nazarenos conquenses “de todos los colores”, como en el sabio cromatismo de túnicas y capuces: blancos, negros, verdes, amarillos, beiges; azules y rojos. Y morados. 254. MORLA LYNCH, C., En España con Federico García Lorca, Madrid, Renacimiento, 2008, p. 235. (Hay ediciones anteriores; citamos, aquí, la consultada). 255. MARTÍNEZ KLEISER, L., “Los Nazarenos. Impresiones”, El Día de Cuenca, 06-041928, p. 1.
256. “Las Solemnes festividades de la Semana Santa. Pregón en el Teatro Español”, ABC (Madrid), 14-04-1946, p. 31. El mismo día pregonó Pemán en Córdoba y García Sanchiz, con el título de “charla”, en Las Palmas. 257. MARTÍNEZ KLEISER, L., “La Semana Santa de Cuenca. Piedad y Arte”, ABC (Madrid), 25-03-1945, p. 9. 258. MARTÍNEZ KLEISER, L., “Prólogo”, en ÁLVAREZ CHIRVECHES, M., Crónica de una Coronación, sin paginar tanto la edición inicial como la facsimilar (ésta sí fechada, Cuenca, 2007, ahora con el título Crónica oficial de la Coronación de Nuestra Señora de Las Angustias). 259. Porque “acaso no había presenciado nunca nuestro solar patrio una concentración mariana tan importante”. La Coronación tuvo lugar el 31 de Mayo de 1957. 260. Años atrás, en sede académica y clave folclorista había publicado este prieto compendio de saberes: “La devoción mariana en la literatura popular”, Boletín de la Real Academia Española, Tomo XXIX, Cuaderno CXXVI, Enero-Abril, 1949, pp. 229-262. 261. En la clásica hispana esquela de su periódico (ABC (Madrid), 17-07-1971, p. 98), a cuatro columnas, no caben todos los honores y distinciones del fallecido (ocho renglones terminados con un “etc.”), pero sí consta, escrito: “Medalla de Oro de la provincia de Cuenca e hijo adoptivo de la misma”. 262. En la actualidad (2016), Masarnau, primer Presidente de las “Conferencias” en España, está en proceso de canonización por la Iglesia Católica. 263. Sigue del todo vigente, lo que de él dijese Gerardo Diego ante sus compañeros de Academia reunidos en su honor. También respecto a Cuenca, “causa determinante de un nuevo rumbo en sus escritos” (DIEGO, G., art. cit., p. 375). 264. MUELAS, F., “No estamos solos” (de “Mi alma en mi almena”), Ofensiva, 14-07-1949, p. 3: fue su labor (la de Kleiser) “el primer intento extralocal de lucha contra el olvido” y “utilizando el soberbio tornavoz de ABC difundió en un momento estratégico el valor de nuestra tierra”. 265. MUELAS, F., “Martínez Kleiser o el primer gran amigo de Cuenca” (de “Distintos porque Dios lo quiso”), Ofensiva, 22-10-1961, p. 3): “Porque hasta él habíamos tenido eruditos, pero no campeadores”. 266. DIEGO, G., art. cit., p. 369. 267. TRENAS, J., art. cit.
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Esquela de Luis Martínez Kleiser publicada en ABC el 17 de julio de 1971. Fuente: ABC. Reproducción autorizada para esta publicación.
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Investigación
Panorama cotidiano del puente de San Antón e Iglesia de la Virgen de la Luz. Autor: Otto Wunderlich. Fototeca del I.P.C.E. Nº. Inv.: WUN-07123. Reproducción autorizada.
El Huécar a su paso por la calle de los Tintes. Autor: Otto Wunderlich. Fototeca del Instituto del Patrimonio Cultural de España, Nº. Inv.: WUN-07098. Reproducción autorizada.
El Nazareno “del Puente” de Capuz (1941/2): anatomía de un encargo sufragado por la Diputación Provincial de Cuenca y avalado por Kleiser. Van siendo pródigas las felices ocasiones en las que se viene planteando, por abnegada iniciativa de los estudiosos de la Semana Santa conquense que han profundizado en sus raíces y evolución, el acercamiento al vibrante contexto histórico y procedimental en que se enmarcó, a su vez y dentro de ese añoso e irregular gráfico lineal de la secular existencia nazarena (tan adobada de ciclos alcistas y depresiones), la gran reconstrucción de nuestros desfiles procesionales en la década de los cuarenta y tras la tragedia bélica de la guerra civil. Setenta y cinco años, poco más y al fin, cumple aquella empresa ardua y venturosamente osada que, según avanza el inexorable discurrir del tiempo, agiganta su legado y, de paso, 268 a quienes la hicieron posible . Sabido el efecto catastrófico de la sañuda contienda incivil para el 269 decorado artístico-eclesiástico capitalino (también en esas sufrientes y sufridas latitudes provinciales de Cuenca, la mella fue acongojante, no siendo excepción, dicho queda, la Capilla del “Salto”), inútil sería abundar sobre el cruento destino que aguardó al entonces creciente elenco escultórico de carácter procesional que, hasta el año 1936, jalonaba los 270 antiquísimos desfiles nazarenos de la ciudad del Júcar y Huécar . Bastaría relatar la famélica relación de Imágenes que, por azarosos motivos y arriesgados gestos de valentía, sobrevivieron a la iconoclasia empleada en
los primeros compases de la guerra, para dimensionar, así y sin hipérbo271 les inflamadas, aquel genocidio devocional y artístico perpetrado . Y, yendo más lejos, para presentir la titánica tarea que, en lontananza y con las mismísimas necesidades vitales en entredicho, ya se adivinaba para la inmediata posguerra. Se trataba de componer, sin vacilaciones retóricas y desde la adusta literalidad de las cenizas, un nuevo mapa artístico e imaginero para nuestras procesiones; nada menos que recién apurada 272 una lucha fratricida repleta de jirones de amargura, heridas y hambre . 273 Hora era para el “renovado fervor” . Para el vigor. Y, con el carácter excepcional de la premura (antes ejemplificado a pie de página), aquellos desfiles casi improvisados de 1940, a caballo entre el desagravio y la urgencia, darían paso en años venideros a la conformación de “las 274 procesiones que Cuenca se merece” . Se ha querido compensar, a veces demasiado frívolamente y con carácter retroactivo, viendo la obligada restitución de las fenecidas Imágenes como desmesurado pero oportuno pretexto para renovar un depreciado catálogo artístico que antes lastrase la nombradía de nues275 tra manifestación religioso-popular por antonomasia . Eran, empero, comitivas que, amén de concitar el cariño popular de los conquenses, 276 habían visto embellecida su pacata escenografía : así se había pretendido al menos, con el generoso programa de subvenciones dotado, a tal 277 efecto y con destino a las hermandades , en la segunda parte de los 278 279 “felices años 20” por el Consistorio encabezado por Conversa y a
268. El ya Académico Kleiser ensalzaría aquel “magnífico esfuerzo de la inspiración y del pueblo”, que lo realizaba “una ciudad modesta, la margarita de las ciudades españolas, con aportación de sacrificio, con heroísmo de voluntad, con firmeza de constancia” (MARTÍNEZ KLEISER, L., “La emoción de la Semana Santa conquense”, en VV. AA., Semana Santa. Cuenca, Cuenca, Junta de Cofradías de Semana Santa de Cuenca, 1948, s. p.). 269. A.M.C., Negociado de Policía Urbana, Legajo 2413-1º., Expediente nº. 78: “Sobre destrucción de objetos religiosos y de arte llevada a efecto durante la dominación marxista”, 1941. 270. Kleiser lamentaba cómo “el turbión del desenfreno dejó arrasado el esfuerzo secular de los conquenses” (“El beso devoto de Cuenca”, en VV. AA., Semana Santa en Cuenca. Los tesoros artísticos y sus bellezas naturales, Cuenca, 1943, s. p.). 271. PEÑUELAS AYLLÓN, J. C., “Las manifestaciones públicas de culto desde el segundo bienio republicano hasta la iconoclastia de la guerra civil. El ejemplo de la Semana Santa de Cuenca”, Cuadernos de Semana Santa, 2013, pp. 11-35. Acerca del tenor evolutivo de la Cuenca pasionista durante el período republicano inmediatamente anterior, véase, del mismo autor, “Las manifestaciones públicas de culto durante el primer bienio republicano: El caso de la Semana Santa de Cuenca”, Cuadernos de Semana Santa, 2009, pp. 67-99. 272. Enorme fue el capital humano perdido, lo que menguó el reimpulso fulgurante de unas Hermandades antes capitaneadas y nutridas por devotos perecidos, en no pocos casos, por su sentir religioso. Por ello, no deben extrañar desfiles como, patético en su grandeza, aquel inolvidable del Padre Jesús sisanteño de “La Roldana” en 1940 o casos como el de la Hermandad del Jesús del Salvador, cuando solicita permiso al Obispado, hacia finales de 1942, para incrustar una lápida en su capilla de El Salvador con el nombre de sus hermanos caídos (Archivo Diocesano de Cuenca, “Solicitud de Juan Benedicto Lacasta, Secretario de la Hermandad de Ntro. Padre Jesús Nazareno de El Salvador, 1942”).
Lo mismo que también, en honor a la verdad y al rigor y delicadeza que impetra el asunto, queremos enfatizar cómo el elemento obrero estaba veraz y activamente integrado en la maquinaria procesional conquense anterior a la guerra; así lo atestigua la animada prensa capitalina. 273. MARTÍNEZ KLEISER, L., “Pasos y Nazarenos”, en VV. AA., Semana Santa en Cuenca, Madrid, 1942, (s. p.). El grueso de este texto apareció, casi tres lustros antes, en algún rotativo conquense: “Los Nazarenos. Impresiones”, El Día de Cuenca, 06-04-1928, p. 1. 274. MUELAS, F., “Recuerdo y propósito de la Semana Santa en Cuenca”, Programa de Semana Santa de Cuenca, Cuenca, Industrias Gráficas Aguirre, 1940, p. 14. 275. Juan Giménez de Aguilar, sabia voz autorizada, lamentaba que el grueso de nuestra imaginería fuera “anónima y de escaso mérito… cosa sorprendente donde trabajaron los insignes maestros del Renacimiento español, Alonso Berruguete y Diego de Tiedra, nació Pedro de Orera y se avecindaron Giraldo de Flugo (flamenco), Miguel Ángel Santalino (italiano), y Esteban Jamete (francés)” (GIMÉNEZ DE AGUILAR, J., “Semana Santa en Cuenca. Evocación del pasado y apunte del presente”, Crónica, 05-04-1931, p. 7). Ni mucho menos templaría gaitas otra pluma con alma de cronista y en estos renglones protagonista, la de Martínez Kleiser y tras la guerra civil, a resultas de este asunto: “Una lengua de fuego consumió un día, en la voracidad de sus llamas, las evocaciones industriales que tallaron, antaño, imagineros mediocres” (MARTÍNEZ KLEISER, L., “La Semana Santa de Cuenca. Piedad y Arte”, ABC, 25-03-1945, p. 9). 276. Giménez de Aguilar valoraba aquel empeño como un ejercicio de combinaciones sobre bases antiguas y novísimas adquisiciones de Pasos sin concierto: “algunos de ellos inspiran al crítico de arte, tanta piedad como al creyente” (GIMÉNEZ DE AGUILAR, J., La Semana Santa en Cuenca (Visión de antaño, por J. G. de A.), Cuenca, Junta Provincial de Turismo, 1932, p. 20).
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Espectacular panorámica de las Casas Colgadas desde el convento de San Pablo. Archivo Ruiz Vernacci. Fototeca del Instituto del Patrimonio Cultural de España, Nº. Inv.: VN-38483. Reproducción autorizada para esta publicación.
raíz, también, de la bienhallada irrupción de Luis Marco Pérez, el hijo 280 pródigo, preclaro y predilecto ; sin olvidar, de otro lado, la cada vez mayor concienciación del indudable valor que, como atractivo turístico, esta festividad podía suponer, al alimón de eventos profanos, para el 281 futuro económico de la ciudad . Acérrimos partidarios somos, sin ambages, de la sobresaliente calificación que merece, en distintos foros especializados y no tanto, nuestro actual repertorio artístico de índole nazarena; incardinado, por derecho propio, entre la más selecta antología de la imaginería religiosa proce282 sional posterior a la guerra civil en España . En ese sentido, pruritos tan exclusivos como poder encadenar, en una misma carrera, a apenas un vistazo de la vieja Carretería, tallas labradas por Federico CoullautValera, Luis Marco Pérez, Leonardo Martínez Bueno o nuestro aquí pro283 tagonista José Capuz Mamano, coadyuva, del todo, a ello .
Pero es aconsejable huir de recurrentes tentaciones como las citadas más arriba y harto peligrosas a nuestro entender. Así, craso error sería dar por bien amortizados, a las primeras de cambio y en el marasmo fatuo de la generalización, destacadísimos ápices y tan fastuosos como fueron 284 las efigies de San Juan Bautista, atribuida a Luis Salvador Carmona , o las de sendos Ecce-Homo que, separados por apenas veinticuatro horas de diferencia en sus respectivas salidas procesionales, estaban reservadas a las mejores gubias. O glorificar, entre dientes, la exigente coyuntura de casi plena restitución de Imágenes, sin reparar en el funesto viaje a la nada, junto a otras obras poco armoniosas, de aquella primeriza y portentosa produc285 ción imaginera para Cuenca y sus procesiones de un Marco Pérez en el irrebatible cénit de su carrera e inspiración, al menos en su faceta de 286 escultor civil .
277. Exquisito valor informativo ostenta, a tal efecto, el breve documental filmado, en el año 1927, por el alcarreño Camarillo durante las procesiones conquenses de Jueves Santo y las dos primeras del Viernes (PÉREZ CALLEJA, I. J., “La Semana Santa de Cuenca del cineasta alcarreño Tomás Camarillo Hierro. Históricas imágenes en movimiento para un emotivo regreso a la Pasión conquense de la década de los años veinte”, Boletín Capuz, 2009, pp. 32-53). 278. Pudieron ser para la ciudad, no obstante, los “desdichados o infelices años 20” si Cuenca, como puede comprobarse en la documentación oficial conservada, se hubiera visto privada de su capitalidad (A.M.C., Negociado de General, Legajo 2270-2, Expediente nº. 4: “Sobre defensa de la Capitalidad de Cuenca”, 1923). 279. A.M.C., Sección de Negociado de General, Legajo 2292-2, Expediente, nº. 2: “Sobre procesiones y festejos de Semana Santa”, 1927; Sección de Negociado de General (Festejos), Legajo 2297-2, Expediente nº. 5: “Procesiones de Semana Santa de 1928”, 1928 y Sección de Negociado de General, Legajo 2302-2, Expediente nº. 21: “Procesiones de Semana Santa”, 1929. 280. A.M.C., Negociado de General, Legajo 2286-2, Expediente nº. 8: “Nombrando hijo predilecto de esta Ciudad al escultor Don Luis Marco Pérez”, 1926. Dos años después, con el mismo instinto del que se carecería poco tiempo después, fue designado Escultor Municipal (A.M.C., Negociado de General, Legajo 2286-2, Expediente nº. 19: “Nombramiento de escultor municipal a Luis Marco Pérez. Cesó el 31 de Mayo de 1933”, 1928). Sobre el gran artista conquense y sondeando nuevas cuestiones a desarrollar en adelante, algo ya hemos publicado y siempre cabalgando tras la indiscutible primogenitura, en este páramo analítico, de José Benedicto Sacristán y los profesores Portela y Bonet: CARRETERO ESCRIBANO, J. M., “Acerca de la Semana Santa en Cuenca: Imágenes e imagineros; las marchas procesionales; Vida, Muerte y Vida”, en op. cit., pp. 105-107 y PÉREZ CALLEJA, I. J., “Luis Marco Pérez: novedades documentales para una gran biografía”, Clariná de Cuenca, 2014, pp. 58-61. 281. Los empresarios y negociantes de la ciudad, imbricados de lleno en las hermandades nazarenas y aglutinados en la Cámara de Comercio, colaboraron intensamente en pos de la difusión y organización de nuestra Semana Mayor; fuera con la edición de importantes Programas-Catálogos en la década de los años veinte, fuese con un fundamental papel conciliador durante la II República. Es decir, la institución cameral supo y quiso maridar unos presumibles y legítimos intereses comerciales, a rebufo del destacado poder de atracción de las pintorescas solemnidades conquenses, con el arraigado sentir de la sociedad a la que pertenecían. 282. Así quedó de manifiesto en el “Congreso Nacional sobre la Escultura Procesional en España posterior a la Guerra Civil”, celebrado en Cuenca en octubre de 1996 (lástima de Actas no publicadas). Y escrito, a cuenta de otras jornadas científicas impulsadas por las
homónimas hermandades capitalinas de Jesús Nazareno, por uno de los autores que mejor ha evocado el hacer de Luis Marco, el ya citado catedrático Pedro Miguel Ibáñez: “IBÁÑEZ MARTÍNEZ, P. M., “Aproximación histórico-artística a las Hermandades e imágenes de Jesús Nazareno en la ciudad de Cuenca”, en op. cit., pp. 149-150”. 283. Todos ellos son magníficos escultores y reputados imagineros; maestros con catálogos y estilos que merece la pena escrutar más si cabe. Hasta la saciedad. Como el de algún ausente, tan nuestro, que pudo estar con obra entre tulipas pero salió de España para morir en la otra Cuenca: Fausto. De todos y con todo, para todos, ansiamos y anticipamos ensayos futuros, conjuntos; cristalizando viejos objetivos que, de cuando en vez, mitigamos con aproximaciones sobre ellos (en ciertos casos, bastante extensas). Y al uso del también anunciado de Capuz, algunas de cuyas líneas maestras aquí perfilamos. 284. GARCÍA GAINZA, Mª. C., “Luis Salvador Carmona, escultor, cortesano e imaginero”, en El escultor Luis Salvador Carmona (1708-1767). Conmemoración del III Centenario de su nacimiento. Actas del IV Coloquio Nacional sobre la cultura en Andalucía, http://multimedia. dipusevilla.es/estepa/pdf/cuadernosdeestepa02.pdf, 2013, pp. 1-13 (13-05-2015). 285. Es, en verdad, importantísimo el conjunto procesional que elaboró Luis Marco, para su tierra, hasta 1936. Comenzando, entre asombros de Carpentier, por el grupo de “La Cena” (A.M.C., Negociado de Personal= General, Legajo 2297-2, Expediente nº. 27 (29): “Sobre construcción de un Paso para la próxima Semana Santa por el escultor Don Luis Marco Pérez”, 1928). Resta por esclarecer, todavía y aunque extraño parezca, la nómina exacta de obras entregadas por el fuentelespinero, antes de la contienda, con destino a nuestros desfiles. Así, el propio Kleiser elogia un misterioso “Cristo agonizante”, alejado en lo estilístico de lo que venía ejecutando Marco; mientras que Giménez de Aguilar vuelve a enaltecer la figura de un “Cristo en la Cruz” (sin policromar, también, como “La Cena” y “El Descendido”) o una inesperada “Piedad” (MARTÍNEZ KLEISER, L., “La Semana Santa en Cuenca. Imágenes convertidas en Pasos. Los Pasos de Marco Pérez”, ABC, 24-03-1932, p. 11; GIMÉNEZ DE AGUILAR, J., “Semana Santa en Cuenca. Evocación del pasado y apunte del presente”, ed. cit., p. 8 y La Semana Santa en Cuenca (Visión de antaño, por J. G. de A.), ed, cit., p. 20). A propósito del, todavía por identificar, “Cristo agonizante”, Portela y Bonet recogen alguna de estas informaciones: PORTELA SANDOVAL, F. y BONET SALAMANCA, A., Luis Marco Pérez. Escultor e imaginero, Cuenca, Diputación Provincial de Cuenca, 1999, p. 170. 286. “Sin demérito para otras fases de su catálogo, el momento más interesante de su producción se ubica en los quince años anteriores a la contienda civil española” (IBÁÑEZ MARTÍNEZ, P.M., Luis Marco Pérez. I centenario. 1896-1996, Cuenca, Junta de Cofradías de la Semana Santa de Cuenca, 1996, p. 10).
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Investigación De un Luis Marco loado, ya entonces, por la santísima trinidad de la Cuenca hecha letras: Kleiser, aquí reivindicado; Giménez de Agui287 lar, bien revelado ; y Llopis, en camino de su total redescubrimien288 to . Y en el orden que se quiera. No hay quien diera más, entonces y en cuanto a Marco, ni para más. O eso se sospechaba por estos lares de piedra en estampida hasta que sus más avezados paisanos supieron enrolarlo, y él dejarse, en la procelosa y prodigiosa reconstrucción ima289 ginera que, tras la guerra civil, protagonizó ; capitalizando, eso sí, la abultadísima generalidad de los nuevos encargos devocionales que 290 iban surgiendo . Catalizadora fue la Junta de Hermandades (cuya composición debiera ser recitada de carrerilla, cual futbolística alineación campeona de época, en los memoriosos cenáculos nazarenos), para galvanizar esa labor material y regeneracionista de nuestros desfiles, alentando y revitalizando a las menguadas cofradías e intermediando ante la nueva oficialidad vigente y la jerarquía eclesiástica. Pero hay que justipreciar el decisivo papel desarrollado en esta complicadísima coyuntura (durante la cual, eso sí, algunas afortunadas hermandades pudieron reflotar de manera autónoma) por las dos grandes instituciones públicas conquenses: Ayuntamiento y Diputación Provincial. Desde ya, e iba siendo hora, debe auparse a la categoría de concurso providencial, el dadivoso rol financiador de ambos organismos, recién terminada la guerra civil, para propiciar y conquistar el anhelante sueño nazareno de aquella Cuenca aletargada por tanta postración y conmoción, todavía al ralentí y tratando de recobrar el pulso zozobrado: recuperar la entrañable Semana Santa con presteza y donosura, sus 291 recogidos y austeros desfiles con hileras de penitentes y tan huérfanos, ahora, de Misterios a los que aferrarse. En la línea apuntada, el asombroso caso de la traída a nuestra capital de la hoy veneradísima Imagen del Jesús del Puente en el año 1942, elaborada por José Capuz, constituye un enriquecedor ejemplo, bien paradigmático; sería segunda y casi consecutiva Imagen Titular de la respectiva Hermandad en los tres primeros años con desfiles procesio292 nales por las calles de Cuenca tras la guerra (1940-42) . No se trataba de allegar multitud de Imágenes a la atropellada carrera, sino de gestionar paulatinas adquisiciones, con la excepción de las pocas cofradías que costearon por sí mismas las suyas, bajo unos plausibles parámetros de calidad artística y encomendando los encar293 gos a premiados y laureados maestros . Luis Martínez Kleiser pronunciando el Pregón de la Semana Santa de Madrid en el Teatro Español (13-04-1946). Colección Agencia EFE. Reproducción autorizada . 287. LÓPEZ VILLAVERDE, A. L., Juan Giménez de Aguilar (1876-1947). Conciencia crítica de la sociedad conquense, Ciudad Real, Centro de Estudios de Castilla-la Mancha, 2005. 288. NAVARRO, C. y MUÑOZ, J. L., Rodolfo Llopis. Un aire de modernidad en la Cuenca de los años veinte, Cuenca, Diputación Provincial de Cuenca, 2007. Casi al unísono y con interesante estudio introductorio de las hermanas Laura y María Lara Martínez y el antes citado profesor Ángel Luis López Villaverde, editor a la sazón, véase el facsímil de Llopis Hacia una escuela más humana, Cuenca, UCLM, 2007. 289. En los más tempranos diseños oficiales para la reconstrucción artística de la Semana Santa de Cuenca figura, por hechos probados y con buen criterio, Luis Marco Pérez. También, Benlliure o Capuz (A.M.C., Negociado de Hacienda, Legajo 2401-2º, Expediente nº. 7: “Sobre necesidades a cubrir en el resurgimiento de la Semana Santa”, 1940). No mucho tiempo después, el 27 de noviembre de 1941, suscribiría un importante acuerdo con la autodenominada Junta de Hermandades y Cofradías de la Semana Santa conquense (Archivo de José Benedicto Sacristán). 290. No sin recelos por parte de algún paisano y antiguo compañero en la Escuela Provincial de Artes y Oficios de Cuenca, caso del malogrado Fausto, quien parecía criticar la desviación de la primitiva política de encargos: “Siendo Alcalde D. Julio Larrañaga, a la sazón sin reconstruir los Pasos de nuestra Semana Santa, se pensó distribuir el trabajo entre los escultores conquenses, no solo con el fin de favorecernos, sino también con objeto de evitar monopolios y preferencias que después prevalecieron. Dicha generosa idea fracasó, por causas que no es del caso exponer, pero sí que conocen las personas de Cuenca que se interesan por las Bellas Artes” (Negociado de General, Legajo 2431, Expediente nº. 14: “Sobre confección de una Imagen de San Roque, por el escultor Don Faustino Culebras, con destino a la Iglesia de San Antón”, 1943). 291. A los ojos de Kleiser, la procesión conquense era “humilde, ignorada, solemne en su modestia y augusta en su sencillez” (MARTÍNEZ KLEISER, L., “La Semana Santa en Cuenca”, Blanco y Negro, 24-03-1929, p. 27). Artículo reimpreso en el Programa de Semana Santa del año 1941. 292. La Imagen del Nazareno del Puente, costeada por la propia Hermandad y obrada por
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Tomás Marqués Amat, apenas si integró la Procesión de Paz y Caridad durante dos Jueves Santos (1940-41). Sabido es que, sin embargo, desfiló en tres ocasiones por las calles de Cuenca al ser prestada, en 1940, a la Hermandad del Jesús de las Seis para su carrera de la Madrugada de Viernes Santo, la cual porfiaba aún la próxima venida de su actual Titular. Aquel Nazareno articulado, atribuido al hijo de otro escultor relacionado con la Semana Santa capitalina del primer tercio de siglo pasado, Tomás Marqués Casola, tuvo como destino Cañete; localidad serrana en la que es venerado hoy. Apúntese, al respecto de esta acotación, cómo los directivos del Jesús del Puente estaban gestionando, meses antes de acabar 1939, la adquisición de un Nazareno y que sería el ajustado con Marqués Amat (A.J.P., Gobierno de la Provincia de Cuenca, Secretaría General, Negociado 3º., Nº. 13532, “Comunicación al Secretario de la Hermandad del V. Bº. del Gobernador Civil para reunión de la Junta Directiva de la Hermandad con el fin de estudiar la construcción del nuevo Paso y otros objetos quemados y robados”, 16-10-1939). 293. A.M.C., Negociado de General, Legajo 2401, Expediente nº. 4: “Sobre asuntos relacionados con la festividad de Semana Santa”, 1940. 294. MORALEJA IZQUIERDO, F. J. y PÉREZ CALLEJA, I. J., art. cit. 295. “Las Imágenes o Pasos, realizados mediante subvenciones concedidas por el Excmo. Ayuntamiento de Cuenca o la Excma Diputación Provincial, serán considerados como de las respectivas Corporaciones que sufragaron los gastos de su ejecución y no podrán ser modificados sin permiso, conocimiento y autorización de la Autoridad Eclesiástica y de la Corporación respectiva, siempre con intervención de la Junta de Cofradías, la que con los debidos asesoramientos propondrá las reformas o modificaciones que a los mismos deban introducirse. Igual acontecerá en relación con los Pasos adquiridos por la Provisional Junta de Cofradías que ha venido funcionando por nombramiento de las mismas” (Archivo de la Junta de Cofradías de Semana Santa de Cuenca, Libro del Protocolo de la Junta de Cofradías que integran la Semana Santa conquense, 1945, p. 12). En este sentido, las instituciones se cuidaron de estipular la correspondiente cesión de las Imágenes, para el culto religioso y ejercicio procesional, en los acuerdos contractuales y vinculantes a las hermandades beneficiadas (Archivo de la Diputación Provincial de Cuenca (ADPC), Negociado Central,
Por eso, quedaron aparcados, siendo el caso de Marco Pérez una bendita excepcionalidad del destino, tentadores localismos y aventados los talleres marchantes o en serie, con precios de saldo y demasiado dispuestos para la ocasión pintiparada. Paciencia, buen gusto, esfuerzo y criterio firme, fueron determinantes. Y el resultado: un rematado conjunto procesional que ofrece, decenios después, pocas fisuras ni debates y nula cancha al lamento. Hace alrededor de una década, entusiasmadamente, presentamos una primera y parcial aproximación a este primordial período de la década de los años cuarenta para nuestra Semana Santa ya contemporá294 nea . En ella, siendo eje vertebral el renacer de la Hermandad del Jesús del Salvador, pudimos establecer, entre otras consideraciones, cuatro grandes conductos para costear todo aquel esperanzado programa escultórico religioso-procesional en lenta maceración; a saber: Junta de Cofradías, Diputación Provincial, Ayuntamiento de Cuenca y resto de hermandades particulares que sufragaron sus tallas por exclusivos me295 dios propios . Ahora, ampliando y definiendo conclusiones, volvemos a remitir al lector e investigador al aún novedoso apartado de fuentes documentales, imprescindibles para hilvanar este tramo histórico, tan frondoso como enrevesado. E incorporamos algunos nuevos expedientes que, cruciales como siempre sospechamos, en aquel momento no 296 pudieron consultarse o localizarse . Sin ser objeto medular de ese artículo, pero como introductorio bosquejo contextual, enunciamos un sumario de acontecimientos para acopiar Imágenes tras las procesiones del año 1940 (hay documentación que avala, también, gestiones en esta dirección con anterioridad a los desfiles de ese año): 1. Solicitud conjunta remitida por los representantes de las Hermandades al Ayuntamiento capitalino, con fecha de 20 de mayo de 1940, 297 suplicando el empleo de fondos municipales y la constitución de una Comisión multidisciplinar (compuesta por un representante y un técni-
co del Ayuntamiento y en unión de otros de la Autoridad Eclesiástica, Cofradías y demás Corporaciones competentes) encargada de gestionar la adquisición de los pasos procesionales, para los distintos desfiles, con los escultores. 2. Celebración de una crucial reunión, el 12 de diciembre de 1940, bajo la autoridad del Gobernador Civil. Participaron (además de Jesús Merchante que comandaba la Diputación Provincial) el entonces Alcalde de la ciudad, Sr. Larrañaga, así como representantes del Iltre. Cabildo de la Catedral y de la Junta de Hermandades y Cofradías de la Semana Santa. En esta suerte de taumatúrgica cumbre nazarena, los organismos oficiales se comprometieron a contribuir a la recuperación de nuestros 298 cortejos con la contratación de varios pasos procesionales . 3. Reseñable es, de igual modo, el escrito firmado por el entonces Presidente de la Diputación, Jesús Merchante, con fecha de 13 de diciembre de 1940 y destinado al Gobernador Civil de la Provincia de Cuenca, solicitándole intercesión para liberar una generosa partida económica que los fondos provinciales tenían consignada, en origen, a las Escuelas Industriales, y destinarla a este cometido imaginero. Así 299 se hizo . 4. Cobra especial relevancia, por último y reiterando el carácter esquemático aquí impuesto, cierto contrato rubricado, con fecha 27-111941, entre Luis Marco Pérez y la Junta de Hermandades. Refleja una cabal anatomía de la metodología empleada y agentes enfrascados en la recuperación de los desfiles nazarenos. Además de establecer un muy aclaratorio estado de la cuestión acerca de los encargos satisfechos, pendientes y futuros con el escultor en aquel preciso momento, remarca información crucial (en algunos casos, novedosa): así, la contribución de la Cámara de Comercio, mediante una suscripción voluntaria abierta entre su negociado (alcanzaría las 5.000 ptas.), para la construcción de un nuevo paso procesional para la Semana Santa de Cuenca; la ya consabida y patente implicación económica de instituciones oficiales como Ayuntamiento y Diputación, junto a la propia tesorería de la Junta de
Sección Hacienda, Pueblo de Cuenca, N. 13332, “Expediente promovido por acuerdo Corporación para la adquisición de imágenes, Procesiones de Semana Santa, por la cantidad de 40.000 pesetas de la consignación del Capítulo 10 Artº 2º, autorizado por el Ministerio de la Gobernación”, 1941). 296. La fragmentación espacial del Archivo Municipal de Cuenca, con sus depósitos documentales divididos, dificultó seriamente nuestro propósito. Como, en el caso del Archivo de la Diputación Provincial, la entendible y paulatina catalogación de sus fondos por los técnicos. Por si fuera poco, la habitual premura en los encargos y plazos de entrega de estos minuciosos trabajos sobre nuestra Semana Santa, hizo el resto. Ahora, agradecidos, hemos podido conseguirlo. 297. “Es sabido que las Cofradías y Hermandades estaban y están integradas, por casi todos los conquenses, hasta el punto de no ser aventurado afirmar, que el setenta y cinco por ciento de los vecinos de Cuenca pertenece a alguna, cuando no a varias de ellas. No obstante es también notorio, que todas ellas son pobres, viviendo de pequeñísimas cuotas que apenas alcanzan a satisfacer los gastos del culto a sus titulares y la cera para las procesiones; por ello, ya se vio en la Semana Santa pasada que a pesar del celo e interés de todas, y de los sacrificios económicos que se impusieron, no fue posible lograr la reposición de Imágenes y ornamentos, salvo a dos o tres de ellas. A más Excmo. Sr. creemos llegada la hora de que ya por desgracia fueron destruidos nuestros Pasos, el proceder a sustituirlos si no podemos lograr aquellas mismas veneradas por nuestros mayores, tratar de que se tallen esculturas que se admiren por nuestros coetáneos por su valor artístico y que las generaciones venideras, las reverencien porque la inspiración que las creó plasmó fielmente el misterio que las mismas representen. Es decir, estimamos no debe dejarse a la piadosa y bien intencionada, pero no siempre artística, iniciativa de las Hermandades, el que las mismas encarguen sus Imágenes a santeros, obligadas por la escasez de medios económicos; creemos necesaria una dirección religioso-artística para la reconstrucción de la Semana Santa Conquense; un orden y una dirección que deben corresponder a las Autoridades Religiosa y Local” (A.M.C., Negociado de Hacienda, Legajo 2401-2º, Expediente nº. 7: “Sobre necesidades a cubrir en el resurgimiento de la Semana Santa”, 1940). Sin abandonar este expediente y como réplica al anterior requerimiento, es interesantísimo el conservador informe de la Comisión de Hacienda, asesorada por el Interventor de Fondos Municipales, acerca de la limitada capacidad económica del Ayuntamiento de Cuenca para afrontar, de inmediato y en posición deficitaria, empresa tan onerosa. De hecho, más allá de aconsejar un ligero aplazamiento de esta colaboración (estamos a comienzos del mes de junio de 1940) y hasta que se recaude el corriente aprovechamiento forestal en otoño, plantea algunas sugerencias tan relevantes como las dos últimas que transcribimos: “4º.- Gestionar cerca del Escultor Laureado Marco Pérez, su conformidad para que construya una Imagen para la Semana Santa de esta Capital, en vez de una obra de arte, a su elección como compromiso u obligación a cambio de la subvención que disfruta y se consigna en presupuesto. 5º.- Proponer igualmente lo necesario para conseguir la sobretasa en el franqueo de la correspondencia y anticipo del Instituto
de Crédito, ambos como ingreso extraordinario para el más eficaz desenvolvimiento de las indicadas festividades religiosas”. 298. Archivo de la Diputación Provincial de Cuenca (ADPC), Negociado Central, Sección Hacienda, Pueblo de Cuenca, N. 13332, “Expediente promovido por acuerdo Corporación para la adquisición de imágenes, Procesiones de Semana Santa, por la cantidad de 40.000 pesetas de la consignación del Capítulo 10 Artº 2º, autorizado por el Ministerio de la Gobernación”, 1941. Atiéndase al particular estado de la cuestión y dibujado en la memorable reunión celebrada bajo la presidencia del Gobernador Civil de la Provincia de Cuenca, entre los días 11 ó 12 de diciembre de 1940, a partir de un interesante fragmento fedatario de cierto documento firmado por el entonces Presidente de la Diputación, Jesús Merchante: “Las Hermandades solicitaron y obtuvieron de la Superioridad, permiso para la rifa de un par de mulas; rifa que ha producido unas CUARENTA MIL PESETAS. Dos tendencias se marcaban entre las Corporaciones locales con respecto a esta ayuda [institucional]; una, el que libremente encargasen los “pasos” que quisieran, y otra, que de acuerdo con las Hermandades se diese una cantidad para que unida a la por ésta recaudada, se encargasen a escultores oficialmente consagrados y premiados en certámenes Nacionales, los “pasos” de la primera de las procesiones (Miércoles Santo) y los que fuera posible de la segunda (Paz y Caridad). Triunfó en la tarde de ayer un criterio mixto. Esto es, que sin perjuicio de que las Corporaciones encargasen los “pasos” que estimasen, sin sujeción al orden procesional, contribuyesen para la primera de las mismas con algunas imágenes” (A.D.P.C., Negociado Central, exp. cit.). La siempre persistente Junta de Hermandades o Cofradías, a modo de ejemplo concreto sobre su inolvidable papel catalizador de la reconstrucción nazarena de posguerra, no cesó en la búsqueda imaginativa de fondos económicos para financiar la incesante adquisición de nueva imaginería (A.M.C., Negociado de Policía Urbana, Legajo 2424, Expediente nº. 35: “Autorizando a Don Carlos Albendea para celebrar verbena los días 5, 6 y 8 de septiembre entre los edificios Grupo Escolar y Plaza de Abastos”, 1942 y, en el mismo depósito, Negociado de Policía Urbana, Legajo 2434, Expediente nº. 16: “Sobre concesión a D. Carlos Albendea Presidente de la Junta de Cofradías de Semana Santa material eléctrico para celebrar una verbena en la calle del General Fanjul, con el fin de allegar recursos para la adquisición de nuevas Imágenes”, 1943). 299. “Como además las Hermandades o Cofradías constituidas canónicamente bajo la advocación de determinados “pasos” representativos de diversos momentos de la Pasión de Nuestro Divino Redentor, están carentes de fondos, pues los pocos de que disponían fueron robados por la horda, y sus componentes, la casi totalidad de los vecinos de esta población, figuran en dos o tres de ellas y no pueden económicamente reconstruir lo que sañudamente se destruyó. Por ello, estimado que las Corporaciones locales están obligadas económicamente a ayudar a las Hermandades, en primer lugar el Excmo. Ayuntamiento de la Capital, por el carácter local de las fiestas procesionales, y en segundo lugar la Excma. Diputación, ya que Cuenca es el más preciado e importante centro de la población de los que integran la provincia y es además la capital y sede de la Diputación” (A.D.P.C., Negociado Central, exp. cit.).
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Investigación
Panorámica del histórico núcleo del “Salto” de Villalba de la Sierra (Cuenca). Autor: José María Pérez Escalada. Colección de los autores del texto.
Hermandades; o el recuerdo de aquel tempranero compromiso inicial, adoptado en Asamblea General y al constituirse la Junta de Hermandades, para proceder a la construcción de las Imágenes y Pasos “en el orden que tradicionalmente venían figurando en las procesiones de la Semana Santa conquense, comenzando con el primero de la del Miér300 coles Santo” . Esta intensa interrelación de organismos y particulares, tan comprimida en el tiempo, desembocó en confusas situaciones cuando la coordinación estuvo mal engrasada. Quizá, el ejemplo más sonado fue la terminante supresión, con la encomienda ya avanzada, del encargo efectuado por el Ayuntamiento de Cuenca para que Fausto Culebras realizara una Imagen de Jesús Nazareno. La razón no fue otra que la entrega del popular Jesús de las Seis, por parte de Marco Pérez y a la Hermandad de El Salvador que la había acordado y sufragado con él, 301 con destino al desfile procesional del Viernes Santo . Resumido, al máximo posible, lo anterior, vamos ahora con el caso de Capuz y su Nazareno. Nos ilumina uno de esos expedientes rutilan-
tes (que, por cierto, ya hemos empleado, en parte, aunque en trabajos 302 de difícil acceso) pertenecientes al enjundioso fondo del Archivo de 303 la Diputación Provincial de Cuenca . Por fortuna, su hallazgo, consulta e interpretación, permite glosar, y completar, una parte en absoluto subsidiaria de la reconstrucción de la Semana Santa de Cuenca; aquella 304 edificada sobre las salvadoras arcas de la entidad provincial . Bien nos gustaría aquí exprimir y mostrar su contenido entero tan 305 espléndido. Ya lo haremos . Al fin, como en otros casos asomados, de soslayo, a estos párrafos, nunca será tarde con dicha tan buena. En todo caso, pensamos que la génesis del Jesús de Capuz es paradigma del modus operandi en aquella acuciante coyuntura: desde la misma concepción del proyecto y su futura autoría, ahormada en la Junta de Hermandades, y la necesaria complacencia de los devotos de 306 la Hermandad favorecida , pasando por la notable y notoria dotación 307 pecuniaria de una institución provincial como la Diputación . Pero hay un superlativo ribete de excepcionalidad, porque la decisión sobre el porvenir de tan señalado encargo se encomienda a Luis
300. Archivo de José Benedicto Sacristán, doc. cit. 301. A.M.C., Libro de Actas (27-12-1940/16-9-1941), Sesión Extraordinaria (22-03-1941), f. 49. Al hilo de este asunto, para espesar un poco más el panorama, el propio Fausto señalaba, mediante declaración oficial de 17 de junio de 1943 y que participaba al Ayuntamiento y Alcalde de Cuenca, que “cuando tenía hechos todos los trabajos (del Nazareno), para pasar la madera V.E. en compañía del Sr. Secretario en Madrid, me dijo, que suspendiera los trabajos de dicha obra, por tener hecho este mismo encargo al Sr. Capuz” (A.M.C., Negociado de General, Legajo 2431, Expediente nº. 14: “Sobre confección de una Imagen de San Roque, por el escultor Don Faustino Culebras, con destino a la Iglesia de San Antón”, 1943). Es inexacto, más que probablemente, el sorprendente comentario de Culebras pues parece evidente, a todas luces, que era el Ayuntamiento quien le encargó una Imagen parecida para el desfile de la Madrugada del Viernes Santo, como avala la primera cita de esta nota al pie, además de entrar en liza el acuerdo alcanzado por la Junta de Hermandades con José Capuz para la ejecución del Nazareno del Puente. 302. Aún así, amén de lo entonces publicado, se han ido trasladando primicias documentales, acerca de este particular y parecidos, en ediciones de muy restringido acceso y tirada: PÉREZ CALLEJA, I. J., “Fausto Culebras, la Semana Santa de Cuenca y el Nazareno de Gascueña: casi esbozo para una biografía artística del último genio conquense”, en IV Congreso Nacional de Cofradías bajo la advocación de Jesús Nazareno (León), 2011 (Actas en vías de publicación); Dossier justificativo de la propiedad de las Imágenes procesionales y otros bienes artísticos de la R. I. y Vble. Hdad. de Nuestro Padre Jesús Nazareno de “El Salvador” (Cuenca), Cuenca, Hdad. de Ntro. Padre Jesús Nazareno de “El Salvador”, 2015 (Archivo de la Hermandad); o los contenidos virtuales que, sobre Luis Marco, la procesión Camino del Calvario y la Hermandad del Jesús de las Seis, entre otros, pueden leerse en la página electrónica oficial de la misma: http://jesusdelsalvador.es/. 303. A.D.P.C., Negociado Central, Sección Hacienda, Pueblo de Cuenca, N. 13332, “Expediente promovido por acuerdo Corporación para la adquisición de imágenes, Procesiones de Semana Santa, por la cantidad de 40.000 pesetas de la consignación del Capítulo 10 Artº 2º, autorizado por el Ministerio de la Gobernación”, 1941. 304. Resulta tan llamativo como útil, a modo de esquema, repasar el Programa de Semana Santa de 1943. En las páginas del mismo y junto a varios artículos divulgando la sensacional
colaboración institucional con la Junta de Cofradías en este frente, van sucediéndose las fotografías de las recién estrenadas Imágenes procesionales, identificando claramente quiénes las han costeado (VV. AA., Semana Santa en Cuenca. Los tesoros artísticos y sus bellezas naturales, ed. cit.). 305. Sin acudir a otros Expedientes y en el caso del subrayado de la Diputación, podrían contabilizarse, además de la financiación de la Imagen del Jesús del Puente, las siguientes operaciones con sus correspondientes condiciones: “Jesús ante Anás” o “Ecce-Homo de San Miguel” (Federico-Coullaut Valera, 12.000 pts.); “Cristo Yacente” (Luis Marco Pérez, 15.000 pts.); “El Descendimiento” (Luis Marco Pérez, 15.000-30.000 pts., aproximadamente); Cristo de La Agonía (Federico Coullaut-Valera, 10.000 pts. sobre un precio contratado de 12.000 pts.); “Jesús con la Caña” (Federico Coullaut-Valera, 5.000 pts. sobre un precio de 13.000 pts.); “La Exaltación” (Luis Marco Pérez, 35.000 pts. aproximadamente) (A.D.P.C., Negociado Central, exp. cit.). 306. Pese a no recogerse en las sesiones escrutadas ninguna impresión previa y descontenta, tendente a desplazar la Imagen de Amat por un nuevo Titular, es incontestable la satisfacción generalizada en el seno de la Hermandad por la construcción del nuevo Paso; como lo corrobora el agradecimiento, nombramiento automático (sin cuota de ingreso) y voto de gracias otorgado a los componentes de la Comisión de Hermandades (palanca impulsora del embrionario proceso reconstructivo y muñidores de este proyecto): Manuel Saiz Abad, perteneciente a la Hermandad, Emilio Saiz Díaz, Carlos Albendea y Juan Antonio Benítez (A.J.P., Libro de Actas 31-01-1940 y ss., Junta General de la Hermandad del Jesús del Puente (16-03-1941), f.. 5 izqda.). El 22 de mayo de 1941, el entonces Secretario de la Hermandad del Nazareno del Puente, Manuel Zanón Ochoa, informaba a la Diputación Provincial del acuerdo adoptado por su Junta Directiva y basado en un voto de gracias a la institución oficial por su principalísimo papel en esta gestión (A.D.P.C., Negociado Central, exp. cit.). 307. La fórmula empleada para costear la Imagen a cargo de una determinada subvención institucional consistía, normalmente, en la subrogación por las entidades oficiales en los contratos firmados entre los escultores y la Junta de Hermandades, o en la asunción casi absoluta de los acuerdos establecidos entre los imagineros y la mentada Junta de Cofradías. Téngase en cuenta que, en algunos casos, la colaboración económica de estos organismos no cubría por entera la cuantía de la obra.
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Martínez Kleiser: su criterio sería determinante para el organismo provincial. Ante la trascendencia de la documentación específica, celada toda 308 en el ya famoso expediente más amplio y general , optamos por transcribir sin glosas. Arrancamos la serie con una oferta contractual que le 309 formula el Presidente de la Diputación a José Capuz : “En cumplimiento del acuerdo adoptado por la Comisión Gestora de esta Excma Diputación provincial que me honro en Presidir, adoptado en sesión de 20 del pasado Febrero, y cambiadas impresiones con la Junta de Cofradías que integra la Semana Santa Conquense, teniendo en cuenta las conversaciones preliminares y lo en principio convenido entre la citada Junta de Cofradías y el laureado Escultor D. José Capuz, hago en nombre de esta Excma Diputación la siguiente oferta: Primera.- La Excma Diputación provincial de Cuenca, que ya cuenta con autorización de la Superioridad para estos efectos y con consignación bastante en su vigente presupuesto, se compromete a satisfacer a D. José Capuz la cantidad de VEINTICUATRO MIL PESETAS por una imagen representando a Nuestro Padre Jesús de Nazareno con su cruz, tallada y policromada, con vestiduras igualmente talladas y policromadas. SEGUNDA.- El Escultor Sr. Capuz, procederá en este trabajo como le dicte su inspiración sin ajustarse a fotografías de la anterior imagen que figuraba en la Procesión del Jueves Santo de la Semana Santa Conquense y que fue destruida por la horda roja; habrá de tener la imagen 1´82 metros. TERCERA.- El Sr. Capuz no viene obligado a construir las andas y se obligará en cambio a entregar la imagen completamente terminada y en su estudio, un mes antes de la Semana Santa del año 1942. Los portes serán de cuenta de la Diputación así como también el embalaje 310 para el traslado . CUARTA.- La Diputación de Cuenca se obliga, siempre que estas condiciones sean aceptadas por el Sr. Capuz, a satisfacer doce mil pesetas cuando el modelo en escayola de la imagen sea visto y aceptado por representantes debidamente autorizados por la Corporación y el resto de la cantidad será entregado al Sr. Capuz en el momento en que se haga cargo de la imagen terminada la Excma Diputación provincial. QUINTA.- El improbable caso del cumplimiento [sic.] del contrato, el Sr. Capuz ha de someterse a los Tribunales de Cuentas. SEXTA.- Esta oferta no tendrá valor alguno, siempre que no esté aceptada y firmada por el Sr. Capuz, a cuyos efectos se extiendo por duplicado y se remite a dicho artista para que suscriba su conformidad. Cuenca para Madrid a cuatro de Abril de mil novecientos cuarenta y uno. Manuel Lledó (rubricado)”. Poco se demoraría el artista valenciano en rubricar el documento: “En la villa de Madrid a siete de Abril de mil novecientos cuarenta y uno, leído el anterior ofrecimiento que en nombre de la Excma Diputación provincial de Cuenca, me hace su Presidente D. Manuel Lledó y que refleja lo en principio convenido con la Junta de Herman-
308. A.D.P.C., Negociado Central, Sección Hacienda, Pueblo de Cuenca, N. 13332, “Expediente promovido por acuerdo Corporación para la adquisición de imágenes, Procesiones de Semana Santa, por la cantidad de 40.000 pesetas de la consignación del Capítulo 10 Artº 2º, autorizado por el Ministerio de la Gobernación”, 1941. 309. Aunque no figura el siguiente extremo en el documento de marras, véase lo acordado por la Comisión Gestora el 24 de febrero de 1941: “Que las dichas imágenes han de quedar de la propiedad de la Corporación y las Hermandades y Cofradías constituidas bajo la advocación de las mismas, solamente podrán darles el culto que sus estatutos determinen y sacarlas procesionalmente en los días señalados y en aquellos otros que con los permisos canónicos correspondientes, autorizase la Diputación; siendo conservadas en las capillas o altares que tradicionalmente lo eran las imágenes de que se trata y que destruyó la horda roja”(A.D.P.C., Negociado Central, exp. cit.). Muestra ejemplarizante de esta circunstancia y acaecida una década después, es la solicitud de permiso elevada por el Hermano Mayor del Jesús del Puente, Virgilio Pontones, a la Diputación Provincial con motivo de la iden-
dades de la Semana Santa Conquense, que me expresó su deseo de que tallase un “Paso” representando a Nuestro Padre Jesús de Nazareno, acepto íntegramente sus condiciones y me comprometo a realizar el trabajo a que hace referencia en la forma, circunstancias y precio señalado, avisando a la Corporación de Cuenca cuando tenga hecho el modelo en escayola para que preste la conformidad necesaria para llevar a talla definitiva en madera la imagen de Nuestro Padre Jesús. Y para que conste, al pie del documento expresado, por duplicado firmo este convenio. José Capuz (rubricado)”. No había finalizado el año y el laureado escultor e imaginero dirigía la siguiente misiva, cual buena nueva, a uno de los indiscutibles líderes de la gran reconstrucción de la Semana Santa de posguerra y muy ligado a la Hermandad aquí interesada: “Madrid 3 Diciembre 1941 D. Manuel Saiz Abad. C. Mariano Catalina, 52 Cuenca Muy Sr. mio: Obra en mi poder su atta. 29 ppdo. y tengo el gusto de comunicarle, que el modelo de la Imagen de Jesús Nazareno se encuentra ya completamente terminado y a partir del próximo Lunes estará a su disposición ya en escayola. Le ruego manifieste a sus cofrades, la necesidad de que sin pérdida de tiempo, pasen por mi estudio, para verlo y dar su aprobación, comenzando seguidamente a tallarlo en madera. Esperando su grata visita queda de Ud. muy att. ss. q.e.s.m. José Capuz (rubricado)”. Trasladada la anterior carta, dirigida a la Junta de Hermandades, a la Diputación Provincial, la Comisión Gestora acuerda, por unanimidad, solicitar a Luis Martínez Kleiser, Cronista de la Provincia, una visita al estudio de José Capuz para que “vea dicho “paso” o boceto y si lo encuentra conforme y aceptable lo comunique a la Corporación con el fin de que la misma se subrogue en el contrato previo que cele311 bró la Junta de Hermandades” . El momento llega. Frente a frente, los dos grandes. Pluma y gubia. Letra y Arte. Y Espíritu. Tienen casi la misma edad, apenas separados por un año: Kleiser nacido en 1883, Capuz en 1884. Se acercan ambos a los sesenta, con un pasado glorioso, un presente en sazón y un futuro que, por ley natural, se les acorta. Es seguro que Kleiser conoce bien quién es Capuz; quizá no tanto al revés, aunque sí supiese de él. Difícil misión la que les reúne: uno para inspeccionar, casi examinar, a un genio de la escultura laureado y maduro; el otro, para aceptarlo. Y Cuenca, como en el bello decir, en medio. La cita es en el taller del escultor, en la Calle Ayala. A pocos metros del chalet-hotel donde mora, ora y labora Federico CoullautValera. Y a escasas manzanas del estudio de Luis Marco Pérez, que así son las cuadrículas del señorial Barrio de Salamanca, en el corazón de Madrid, y las curiosidades de la vida.
tificación de dos peligrosos focos de carcoma en la Imagen. Los cofrades pretenden vaciar la santa efigie para evitar el amenazante avance de esa peligrosa infección de la madera. En esa tesitura, el organismo “acuerda por unanimidad conceder por su parte la autorización para que pueda ser realizada el indicado vaciado pero indicando a la Hermandad encargada del culto de esta imagen que no debe proceder a realizar esta obra (se barajaba, en el seno de la Hermandad, el nombre de Luis Marco), sin antes haber consultado con el escultor Sr. Capuz y obteniendo del mismo la necesaria autorización” (A.D.P.C., Negociado Central, exp. cit.). 310. La Diputación Provincial de Cuenca liquidaría, por un lado, 402,65 pts. por el transporte en camión de la Imagen desde Madrid (ida y regreso); y, de otra parte, otras 142 pts. en concepto de viaje de ida y vuelta a Madrid, además de la estancia, de dos vocales de la Junta de Cofradías para carga, descarga y custodia de la referida Imagen, habiendo ahorrado embalajes (A.D.P.C., Negociado Central, exp. cit.). 311. A.D.P.C., Negociado Central, exp. cit.
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Investigación
Fuentes y bibliografía básica
Carta manuscrita de José Capuz a Manuel Saiz Abad, comunicando la terminación del modelo de la Imagen de Jesús Nazareno. Fuente: Archivo de la Diputación Provincial de Cuenca.
Carta de Kleiser a la Diputación Provincial de Cuenca, enjuiciando el boceto modelado del Jesús del Puente. Fuente: Archivo de la Diputación Provincial de Cuenca.
Imaginamos a Capuz recibiendo y escrutando a un Kleiser ceremonioso y caballero. José está acostumbrado a lidiar con críticos vitriólicos, como Gaya Nuño, o, antes, adicto y adepto suyo, el gran Vegue Goldoni, aquél a quien encontrase García Lorca por las callejue312 las de Cuenca el Viernes Santo de 1932 . Pero quien viene a juzgarlo, aquí y ahora, es un literato, cierto que de primer nivel, con vasta cultura, puertas abiertas por doquier y, en este caso, facultades decisorias para confirmar o dirimir un encargo destinado a Cuenca, la tierra propia, en todos los sentidos, de un Marco Pérez del que Kleiser es amigo y seguidor incondicional y a quien 313 Capuz respeta y admira sinceramente . La fabulosa carta de Kleiser, trenzando el juicio que le merece este proyecto, constituye una deliciosa pieza a la altura del firmante; siendo aceptada la talla, tras la lectura de la misma por la Comisión Gestora, y confirmado, por consiguiente, el resto del acuerdo: “27 de diciembre de 1941. Excmo. Sr. Manuel Lledó Briz. Presidente de la Excma. Diputación de Cuenca. Mi querido amigo: Cumpliendo el encargo con que me ha honrado esa Diputación de su digna presidencia, he visitado el estudio del Sr. Capuz para ver el proyecto de imagen de Nuestro Padre Jesús que dicho escultor ha modelado para la procesión del Jueves Santo de esa querida Ciudad. Como se trata de un boceto vaciado en escayola y en tamaño reducido, únicamente pueden apreciarse hoy en la obra el movimiento de la figura y las líneas generales de la concepción, sin detalles anatómicos ni expresión acusada en la fisonomía. Jesús aparece sufriendo el peso de la cruz; caminando sobre un suelo pendiente, de superficie irregular; envuelto en una túnica basta y desceñida que cae por delante despegada del cuerpo y casi perpendicular a la tierra. La rodilla izquierda y el hombro del mismo lado, asoman entre los desgarrones de la tela burda. El desgarrón del hombro, mayor por el roce de la cruz, es tan grande que permite ver el arranque del brazo. Se interpreta en la realización, el paso inseguro y trabajoso. Se ve que Jesús se ha caído ya y que no tardará en caerse otra vez, bajo el peso que le abruma. El escultor se propone hacer una creación y no una obra de serie. El policromado será sobrio y no cubrirá completamente la talla ni la madera. La túnica será burda y estará deshilachada en roturas y bordes. El pelo aparecerá pegado a la sien por el sudor. Toda la figura se ofrecerá con dramático realismo a la contemplación de los fieles. Acaso sorprenda esta concepción, distinta de los moldes habituales, y se eche de menos la túnica ceñida, la tela rica, la policromía
vibrante y el conjunto espectacular; pero, en estas mismas ausencias, quiere buscar el artista el sello de su personalidad y la posibilidad de su acierto. No cabe, por otra parte, anticipar juicio sobre el efecto público que producirá la obra, si no es basándose en la descripciones características o entregándose a la confianza que siempre inspiró los prestigios prometedores del nombre del autor. Deseando haber cumplido a gusto de esa dignísima Corporación el encargo con cuya confianza me ha favorecido, me reitero una vez más a su disposición como s.s.q.e.s.m. Luis Martínez Kleiser (rubricado)”. Así ocurrió. Y si una imagen suele valer por mil palabras, fueron aquí las palabras escritas de Luis Martínez Kleiser las que valieron el encargo de una Imagen. El resto, echando el resto, ya fue cosa de José Capuz Mamano.
312. MORLA LYNCH, C., op. cit., p. 231. Morla, en narración brillante del momento, define a “Goldini” (en realidad Goldoni, segundo apellido de Vegue), como “duende de las viejas ciudades castizas”. 313. Esta observación, personalmente, nos la tiene confirmada Gloria Capuz, nieta de José y buena amiga nuestra. La pausada contemplación de las obras conquenses de Marco forma parte de las visitas de Gloria a nuestra ciudad.
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Nota conclusiva Terminamos aquí un trabajo ilusionante, que nos ha emocionado hasta el límite. Y nos ha decidido, si es que ya no lo estábamos del todo, a continuar. Porque este breve epílogo es, más bien, un proemio. No decimos que ha valido la pena, porque es alegría lo sentido desde el principio, en cada nuevo hallazgo, en cada respuesta positiva de todos a quienes hemos pedido ayuda, en cada problema resuelto; en todo lo vivido. Dedicábamos al comienzo nuestro humilde esfuerzo al Profesor 314 Portela; se lo merece, eso y mucho más . Pero quienes han soportado todo el peso, banceras perpetuas y arriscadas, han sido nuestras respectivas esposas, Luz María Recuenco Benítez y Sandra María Navalón Martínez: ellas han estado, de principio a fin, al lado y en el secreto. Y colaborando muy activamente. Somos, como ellas, nazarenos de Cuenca. A mucha honra. Es nuestra suerte y Gracia. Por eso hemos querido ofrendar el presente texto y sus ilustraciones a nuestra revista de todos, Cuenca Nazarena, antes que a una publicación especializada por entero en arte o en literatura. Vamos a seguir, Dios mediante, el camino emprendido. Nos llevan de la mano José Capuz y Luis Martínez Kleiser. Y nos espera, además, Coullaut-Valera. Y Leonardo. Y Fausto. Y Luis Marco. Pero empezaremos con los dos primeros. Hay mucha tela que cortar, y basta un vistazo a la bibliografía que sigue (hay más, que ésta es una selección) para ser conscientes de lo que nos aguarda: un disfrute. Como lo ha sido éste: Artes, Letras; Gloria. Capuz, Kleiser: Cuenca. 314. Para él esta última cita, más bien recuerdo personal nuestro de su postrera visita a Cuenca. Tomamos notas como descosidos de su última Conferencia magistral sobre Marco Pérez, otra más. Para aprender. Cada vez que venía a vernos, tenía un objetivo principal: como aquel Juncal, viejo torero renqueante de ficción, que acudía cada mañana a dar los buenos días a “La Maestranza”, Portela se asomaba al Parque de San Julián para ver las estatuas de Marco: “hola, Hachero; hola, Aguirre; qué tal, Doña Gregoria”. Al fin, para soñar despierto.
Documentación archivística • Archivo de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando (A.R.A.B.A.S.F.), Signatura 5-59-1, “Secretario general. Académicos de número. Expedientes. Capuz Mamano, José (1884-1964) y Signatura 5-270-8, “Secretario general. Pensiones. Roma. Calificación de envíos de los pensionados CAPUZ, José, ANASAGASTI, Teodoro, BUENO GIMENO, José, FERNÁNDEZ BALBUENA, Roberto, HUERTA, Moisés de, LABRADA, Fernando, NOGUÉ MASSO, José”, 1908-1913. • Archivo de la Junta para Ampliación de Estudios e Investigaciones Científicas (1907-1939), José Capuz Manzano [sic.], Expediente JAE/30-224, http://archivojae.edaddeplata.org/ jae_app/ (18-11-2015). • Archivo Municipal de Cuenca (AMC), Libro de Actas de la Comisión Permanente del Ayuntamiento de Cuenca (03-12-1963/02-12-1964); Libro de Actas del Ayuntamiento Pleno de Cuenca (30-12-1963/15-11-1965); Negociado de General, Legajo 2286-2, Expediente nº. 10: “Nombramiento de hijo adoptivo de Cuenca a favor de Don Luis Martínez Kleiser”, 1926; Negociado de General, Legajo 2401, Expediente nº. 4: “Sobre asuntos relacionados con la festividad de Semana Santa”, 1940; Negociado de Hacienda, Legajo 2401-2º, Expediente nº. 7: “Sobre necesidades a cubrir en el resurgimiento de la Semana Santa”, 1940. • Archivo de la Diputación Provincial de Cuenca (ADPC), Caja de la Escuela Provincial de Artes y Oficios de Cuenca y Negociado Central, Sección Hacienda, Pueblo de Cuenca, N. 13332, “Expediente promovido por acuerdo Corporación para la adquisición de imágenes, Procesiones de Semana Santa, por la cantidad de 40.000 pesetas de la consignación del Capítulo 10 Artº 2º, autorizado por el Ministerio de la Gobernación”, 1941. • Archivo de la Muy Antigua y Venerable Hermandad de Nuestro Padre Jesús Nazareno del Puente (AJP), Libro de Actas 31-01-1940 y ss. y Gobierno de la Provincia de Cuenca, Secretaría General, Negociado 3º., Nº. 13532, “Comunicación al Secretario de la Hermandad del V. Bº. del Gobernador Civil para reunión de la Junta Directiva de la Hermandad con el fin de estudiar la construcción del nuevo Paso y otros objetos quemados y robados”, 1610-1939 (sin catalogar).
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Investigación
1911 Dedicado a los turbos que hace poco nos dejaron, eran constructores, restauradores y conservadores de nuestra tradición; Semana Santa de Cuenca, patrimonio religioso, visual, sonoro, heredado y único. Como las piedras conservadas por el tiempo, las torres no tiradas, las viejas casas no olvidadas…
Por Enrique Valero Moscardó Lic. Humanidades e Historia Colaboración y Agradecimientos: Junta de Cofradías de Semana Santa de Cuenca, Hdad. Jesús Orando en el Huerto, de San Antón, Hdad. Ecce Homo de San Miguel, Hdad. Stmo. Cristo de la Luz, Biblioteca Pública Fermín Caballero de Cuenca, Archivo Histórico Nacional, Biblioteca Municipal de Madrid, ABC, Rafael Pérez, Antonio Abarca Contreras, José Aguilar Torralba y José A. Carretero Cadenas. Textos: Prensa local y nacional de la época, Actas de las hermandades citadas, Pilar de Cavia y E. Valero. Fotografías: Col. Emilio Saiz, Fotografía Estereoscópica en Cuenca (1858-1936), Col. Manuel Pinedo Buendía, Cesar Huerta.
En 1911 la antigua ciudad de Cuenca presentaba un aspecto abandonado, desahuciado y sobrecojedor; desde mediados del siglo XIX numerosas construcciones de elevado carácter conquense monumental habían desaparecido. Tras la demolición de las puertas de Huete y de Valencia, bastiones cuyos arcos y escudos se hicieron “añicos” contra el suelo, el Ayuntamiento prosiguió con desmantelamientos de postigos, lienzos de muralla e incluso sectores medievales enteros. El barrio de San Martín con su iglesia, torre y varias casas colgadas tampoco se salvaron. Otra barriada asolada fue la del Alcázar, captada en esta fotografía, con su fuerte muralla-torreón, casas muy antiguas e iglesia de Santa María de Gracia con su campanario, Mangana se libró. Parece, que las explosiones producidas por la dinamita para hundir el Puente de San Pablo provocaron la aparición de grietas, caída de rocas y posterior hundimiento del Giraldo catedralicio. En el viejo cliché vemos el gran andamio usado para desmontar la fachada de la Catedral y restaurar su gran torre caída; lamentablemente, sólo sirvió para sustituirla por otra neogótica. De la Torre del Giraldo quedó su hueco y las visiones de Hauser y Menet1. En la Cuaresma de 1911 el Ayuntamiento todavía no había adoquinado las calles principales de la parte baja, eran de tierra batida. Caballos, carros y burros circulaban de forma constante, guiados por serranos que vendían productos, bajaban maderadas por el río Júcar o subían a los primeros turistas ingleses en sus caballerías, guiándolos por los cretácicos escalerones de Valdecabras, para contemplar las Piedras Encantadas y comer cabrito asado. Era una ciudad sin automóviles, con los primeros cables eléctricos volando libres entre los edificios y la ruinosa plaza de toros del “Pintao”, se hundía porque también era de piedras y si nadie la arreglaba no habría corrida el Domingo de Resurrección. 1. Fotógrafos famosos que realizaron algunas de las primeras fotografías de Cuenca a finales del siglo XIX.
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Investigación
Cuenca, Cuaresma de 1911 5 de Marzo. “Agradecimiento”
3 de abril. “Las próximas fiestas”
La Venerable Hermandad del Prendimiento de Jesús agradece, por medio de un escrito de fecha 5 de marzo de 1911, a la Hermandad del Santísimo Cristo de la Salud (Descendimiento), la cooperación desinteresada, rogando acepte en el año actual, como en años anteriores, la invitación que se le hace, advirtiendo que no se tendrá que hacer gasto alguno pues la Hermandad del Prendimiento facilitará cuanto sea necesario para la procesión2 .
La Corporación municipal y una comisión nombrada por el Comercio, al objeto de que unidos, confeccionarán el programa de las próximas fiestas de Semana Santa, se avistaron con el arquitecto municipal, para que este reconociese la plaza de toros, e informase acerca de su estado, y organizar o no una corrida de novillos el próximo Domingo de Pascua. La Comisión prosigue con el programa de fiestas y no dudamos que sus gestiones serán lo más provechosas posibles. La Alcaldía ha solicitado a la compañía de ferrocarriles MZA la rebaja de billetes para una mayor atracción de forasteros a nuestra ciudad4.
26 de marzo. “Hdad. Ecce-Homo de San Miguel “ La Vble. Hermandad del Stmo. Ecce-Homo de San Miguel ha celebrado su Junta General en la sacristía de su titular. En ella, se ha aprobado que la procesión sea como en años anteriores, y que por cuenta del Hno. Mayor se busquen hombres para subir y bajar el Paso, desde San Pedro a San Esteban. También, se han sorteado cuatro banzos, cabiendo la suerte a: Don Adrian Mingo, Don Julio León Benita, Don José Palomo y Don Manuel Elvira, que pagarán una peseta, conforme está estipulado en los Estatutos, procediéndose acto seguido a la subasta de otros cuatro banzos habiendo sido rematados por: Don Mariano Martínez, 3pesetas; Don Manuel Cano, 3 pesetas; Don Cecilio Albendea, 3 pesetas y Don Basilio Godoy, 3 pesetas y veinticinco céntimos.
27 de marzo. “Cabildo de Caballeros” El Prioste del Cabildo de Caballeros del Sto. Sepulcro y Soledad de María Santísima, ha remitido a todas las hermandades un oficio invitándolas, como en años anteriores, para que los hermanos que quieran puedan asistir a la procesión del Sto. Entierro.
1 de abril. “Gestión necesaria” No hemos visto en ninguna de las sesiones celebradas por nuestra Corporación municipal ni el Comercio, con objeto de la próxima de Semana Santa, ni hemos leído en la prensa nada que haga referencia a la rebaja de precios en los billetes de ferrocarril. Recuerden que el año pasado no pudimos conseguirlo y siendo este uno de los principales factores para la atracción de forasteros, creemos que debería gestionarse recomendándoles no echen en saco roto la advertencia3.
La Plaza Antigua de Toros, llamada “del Pintao” o “de la Piedra”. No sirvió para los festejos de la Semana Santa de aquel año. Al poco tiempo fue derribada, y sustituida por la Plaza Caballer que se inauguró en 1913. Al fondo se aprecia el cerro del Socorro y su desaparecida ermita. Foto: H. Cordente. La Tauromaquía Conquense (2002).
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6 de abril .“En vísperas” La posición topográfica de nuestra capital y el justo deseo de complacer á la mayor parte del vecindario obligan á que la carrera de las procesiones sea demasiado larga; pero aún se prolongará más, si los encargados de conducir los Pasos lo hacen con extremada lentitud y parándose á cada momento, con lo cual sólo se consigue la mayor fatiga para los encargados de tal servicio y el cansancio para quienes forman en la procesión. Se remediaría esto, si, en vez de ser siempre unos y los mismos quienes llevan las imágenes, se formasen dos tandas que, sucesivamente y con intervalos prudenciales, se fuesen renovando. Nos parece poco respetuoso y edificante, que según la opinión pública debe también quitarse, que los citados conductores de imágenes vayan marcando el paso al compás de las bandas de música; porque, amén de ser molesto é innecesario, imprime a las citadas imágenes un movimiento no acomodado a lo que representan, ni en armonía con la solemnidad del acto, con la seriedad del culto religioso. Un detalle que llama mucho la atención y nota lamentable, es ver los individuos de las cofradías como se separan de las filas, circulan de acá para allá revestidos con las túnicas, penetran en los establecimientos públicos, y cometen actos disconformes con la piedad; y esto podría corregirse siempre que la autoridad, ó los Hermanos mayores, castigasen con multa á quienes, sin causa justificada, dieran motivo para ello. Pocos serán los que desconozcan cuanto ocurre con las procesiones apenas llegan éstas a la Plaza Mayor. La desbandada de hermanos es general; y los Pasos son abandonados en poder de quienes no visten túnicas, según disponen las Constituciones de las diversas Hermandades; la desorganización es completa; y es forzoso que tan intolerable desbarajuste se remedie. En este sitio, uno de los más indicados para que brillen las procesiones, es donde más deslucidas aparecen. Si cada cual, lejos de hacer lo que le venga en gana, procura cumplir como es debido, nuestras procesiones alcanzarán la justa fama que merecen, y no daremos motivo a que se nos moteje sin piedad. ¿Son atinadas nuestras observaciones? Pues, manos a la obra que ya falta poco4. 2. Los banceros de la Hermandad del Descendimiento ayudaban a sacar los Pasos de la Hdad. del Prendimiento en la Procesión del Silencio y En el Calvario (Oración del Huerto, Beso de Judas, Jesús en el Pretorio/ Jesús Despojado de sus Vestiduras y Negación de San Pedro) 3. EL LIBERAL. Prensa conquense. 1 de abril de 1911. 4. EL LIBERAL. Prensa conquense. 3 de abril de 1911. Se trata de la antigua plaza de toros de piedra, conocida como la Plaza del “Pintao” porque su dueño se apellidaba Pintado. Esta plaza estaba situada cerca del centro de la ciudad junto a la calle de las Torres, fue demolida y sustituida por la Plaza Caballer en 1913. (HELIODORO CORDENTE (2002). Historia de la Tauromaquia Conquense.)
Espléndida fotografía de la calle Calderón de Cuenca hacia 1911. Destacan los viejos edificios, los personajes típicos de la época y el pavimento de tierra batida. (Col: La Fotografía Estereoscópica en Cuenca 1858-1936 (2009)
7 de abril. “Los próximos festejos” Con actividad digna del más justo elogio, los señores que fueron designados para organizar algunos festejos populares, como terminación de la próxima Semana Santa, han llenado perfectamente su cometido, disponiendo lo siguiente: Que durante las noches del miércoles al sábado santo, ambos inclusive, luzca en las calles, que han de recorrer las procesiones bonita iluminación de multitud de lámparas eléctricas de colores y arcos voltaicos. Que a las nueve de la noche del mencionado sábado de Gloria se celebre en la Plaza de Cánovas una preciosa sesión cinematográfica al aire libre, quemándose en los intermedios bonitos fuegos artificiales de la mayor novedad. Las bandas de música provincial y municipal amenizarán el acto ejecutando escogidas piezas de concierto. Que a las once y media del domingo de Resurrección se tenga misa de campaña en la glorieta del palacio provincial, asistiendo en nuevo Batallón infantil, que con tal motivo, hará su primera salida.
8 de abril. “Estamos de acuerdo” Hemos leído en nuestro colega El Correo Católico, algunas observaciones dirigidas a censurar lo que viene ocurriendo en las procesiones de Semana Santa, con perjuicio de su solemnidad. En casi todo estamos de acuerdo, pero no podemos mostrar esa conformidad cuando dice que las autoridades del orden civil sean culpables también de ello. Las autoridades conservan el orden en la vía pública, garantizan el respeto a los actos y facilitan su celebración, pero los actos que se cen-
suran caen fuera de su jurisdicción y atribuciones. Las culpables de todos esos defectos son las Hermandades ó Cofradías únicamente y la autoridad eclesiástica. El origen de todos estos defectos está en la heterogeneidad de los elementos con que estas Cofradías se forman, algunos no están movidos por dar el esplendor a la Semana Santa, muchos obedecieron a un capricho pasajero, al afán de lucirse, a los requerimientos de la amistad o de la familia, a percibir un pequeño auxilio en momentos críticos, y a otros cien móviles ajenos por completo al verdadero fin de las Hermandades. Estimamos precisa una reorganización de estas Cofradías. Hay alguna con más de cincuenta afiliados, de los que sólo quince o veinte asisten, viendo a los demás, en los balcones o en las calles, presenciar tranquilamente el desfile. ¿Quién remedia esto? Únicamente la autoridad eclesiástica. Las autoridades disponen las vías que constituyen la carrera del mejor modo, velan por el orden público, evitan aglomeraciones, reprimen las faltas de respeto, imponen, si es preciso, la cultura y atienden a cualquier accidente imprevisto. En lo demás, ni pueden mezclarse, ni conseguirían lo que se desea aunque se mezclaran.
NUEVO ITINERARIO Acordado por el Cabildo de caballeros del Santo Sepulcro, la Procesión del Entierro, que se verificará el Viernes Santo a las cinco de la tarde, recorrerá la parte baja de la población, á su regreso de la Catedral á donde irá directamente desde la parroquia del Salvador. Aplaudimos el acuerdo, por contribuir al mayor esplendor de la fiesta.
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Investigación El magnífico paso de Jesús con la Caña. El cliché fue tomado en las puertas de la ermita de San Antón el día de la procesión de Jueves Santo. Col: D.Emilio Sáiz.
Programa de Semana Santa 1911 Domingo de Ramos En la S.I. Catedral se verificará, a las ocho de la mañana, la solemne bendición de Palmas por el Excmo. Sr. Obispo de la Diócesis, haciéndose, acto continuo la Procesión, con asistencia de las Cruces parroquiales y del Excmo. Ayuntamiento bajo mazas. En la misa será cantada la Pasión según San Mateo.
Lunes Santo
A las nueve de la mañana, en la Catedral, Oficio divino y misa de Feria.
Martes Santo A las 9 de la mañana, en la Catedral se celebrará Misa conventual, cantándose en ella la Pasión según San Marcos.
Miércoles Santo A las 9 de la mañana en la Catedral, se cantará la Pasión en la Misa conventual, según San Lucas. A las tres de la tarde serán cantados los Maitines ó Tinieblas, y al final un Miserere a toda orquesta. PROCESIÓN DEL SILENCIO A las ocho de la noche saldrá de la Parroquia de San Esteban la Procesión “Del Silencio”, en la que forman los Pasos: Jesús orando en el Huerto, Jesús vendido por Judas, Jesús ultrajado ante Anás y Caifás, Jesús en el Pretorio, El Arrepentimiento de San Pedro y Nuestra Señora de la Amargura con San Juan Apóstol.
Jueves Santo A las ocho de la mañana, en la Catedral y á las nueve en las Iglesias parroquiales y conventuales, se celebrarán los Oficios propios del día hasta las nueve de la noche. En la Catedral tendrá lugar la Consagración de los Santos Oleos por el Excmo. Sr. Obispo de la Diócesis. A los de la parroquia del Salvador concurrirá el Cabildo de Caballeros de Nuestra Señora de la Soledad y el Santo Sepulcro. A las tres de la tarde, en la S.I.C.B., se hará por el Sr. Obispo la piadosa, edificante y humilde ceremonia del Lavatorio de los pies a doce pobres, predicando a continuación el sermón de Mandato el Sr. Dr. Estanislao Almonacid, Deán de esta Catedral. PROCESIÓN DE PASIÓN A las cuatro de la tarde saldrá de la ermita de San Antonio Abad la “Procesión de Pasión” que costea la Archicofradía de Paz y Caridad y en la que forman seis Hermandades, presididas por el Santísimo Cristo de las Misericordias. Con los Pasos: Jesús orando en el Huerto, Jesús atado a la Columna, Jesús con la Caña, Santo Ecce-Homo, Jesús Nazareno con la Cruz a cuestas y Nuestra Señora de la Soledad. Terminada la Procesión habrá sermón de Pasión en la citada ermita, predicando el Sr. Magistral.
Viernes Santo A las cuatro de la mañana se expondrá de nuevo a S.D.M. en los Monumentos, hasta los Oficios propios del día que se celebrarán a las nueve en la S.I.C.B., cantándose en ellos la Pasión según San Juan. , haciéndose la Adoración de la Santa Cruz y Procesión desde el Monumento a la Capilla Mayor. PROCESIÓN CAMINO DEL CALVARIO A las seis de la mañana, saldrá de la Iglesia del Salvador la Procesión “Camino del Calvario” en la que forman los Pasos: Nuestro Padre Jesús Nazareno caminando cargado con la Cruz, Jesús Caído bajo el peso de la Cruz y la Verónica, San Juan Apóstol y Evangelista y Nuestra Señora de la Soledad, con sus respectivas Hermandades.
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PROCESIÓN EN EL CALVARIO A las diez de la mañana, de la expresada parroquia del Salvador y de la de San Esteban saldrá la Procesión <<En el Calvario>>, compuesta de las Hermandades y Pasos: Crucifixión de Jesús, Exaltación de Jesús, Crucificado, Agonía de Jesús, Expiación y Lanzada, Descendimiento de la Cruz y Nuestra Señora de las Angustias. A las tres de la tarde tendrá lugar, en la parroquia del Salvador y en la ermita de Nuestra Señora de las Angustias, el solemne VíaCrucis, predicándose en ambas Iglesias el Sermón de Soledad, en la primera por D. Pablo Martínez Gallego de la parroquia de Santiago Apóstol, y en la segunda D. Joaquín López Muñoz, cura Párroco de Carrascosa de la Sierra. PROCESIÓN DEL SANTO ENTIERRO A las cinco de la tarde saldrá de la parroquia del Salvador la solemnísima Procesión del “Santo Entierro”, con asistencia de los acogidos en la Casa de Beneficencia, de todas las Hermandades, Seminarios, Cabildos Catedral y Santa Catalina, Excmo. Ayuntamiento bajo Mazas, Gobernadores Civil y Militar, y el Excmo. e Ilmo. Señor Obispo con el Tribunal Eclesiástico. En esta Procesión forman Heraldos de la Fama y de Armas, NiñosJesús, la Samaritana, la Verónica y las tres Marías y los Caballeros de Nuestra Señora de la Soledad y Santo sepulcro, que la costean, quienes concurrirán con los hábitos y distintivos Capitulares. La ermita de Nuestra Señora de las Angustias estará abierta todo el día y noche del Viernes Santo, hasta el toque de Gloria del Sábado Santo, durante cuyo tiempo harán compañía a Nuestra Señora, en su Soledad tristísima, los hermanos de la Congregación y fieles devotos. Todas las Procesiones harán estación frente á la Catedral, recorrerán la carrera acostumbrada y los cofrades concurrirán vistiendo las túnicas y distintivos de cada Hermandad ó Paso y a todas ellas asistirán las Bandas de música Provincial y Municipal y una capilla entonando á canto llano el patético y sentimental Miserere procesional que, desde tiempos antiquísimos, viene cantándose en las Procesiones de la Semana Santa de esta Ciudad.
Sábado Santo o de Gloria A las ocho de la mañana, en la Catedral y demás iglesias, se celebrarán los oficios y Misas de Gloria, haciendo un repique general de campanas á la indicación de aquella.
Domingo de Resurrección A las cinco de la mañana, en la Catedral, tendrán lugar los Maitines y la Misa de Resurrección, a las nueve se celebrará la Misa Pontifical por el Excmo. Sr. Obispo, quien al final dará la Bendición papal con Indulgencia Plenaria.
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Investigación
Semana Santa de 1911 Con dolor se inclina bajo el grave peso de una cruz, que arrastra su hombro vacilante; y la turba increpa con brutal exceso al rey de los dolores, inocente preso que expía del hombre la culpa infamante. Cae, y el polvo espeso deja en su semblante su asqueroso beso. (Pilar de Cavia, 1911) Con menos afluencia de forasteros de lo esperado, sin duda por causa de los temporales de los últimos días, se han celebrado las fiestas religiosas de la Semana Santa, con el mismo esplendor y con la misma brillantez que en años anteriores. En la noche del Miércoles Santo, y después de muchas horas de viento huracanado. Se aquietó la atmósfera, mejoró la temperatura, y salieron de la iglesia de San Esteban las Cofradías. Aún pudieron presenciar el desfile de la procesión los viajeros que llegaron en el tren correo, admirando el buen orden y la excelente organización de todas las Hermandades. El Jueves amaneció el día verdaderamente espléndido: un día de primavera, con el viento en calma y el sol claro, sin nubes ni celajes. La animación en las calles desde las primeras horas fue extraordinaria, y los Monumentos de las iglesias parroquiales y conventuales fueron visitados por millares de personas, luciendo las mujeres, con tan piadoso motivo, sus mejores galas. Por la mañana, a las nueve y media, la Hermandad de la Oración del Huerto celebró su función anual en la ermita de San Antonio Abad. Por la tarde, con una puntualidad digna de elogio, salió de la iglesia de San Antonio, la procesión de la Archicofradía de Paz y Caridad, la que mayor emoción produce en el público, que en gran número presenció el desfile. A las ocho y media de la noche las hermandades ocupaban la mayor parte de Carretería muy ordenadas, á pesar de lo largo y fatigoso del trayecto, apreciándose en ese momento mejor que en ningún otro la grandiosidad de la procesión. En el día de ayer, con mucho sol también, pero con algún viento y con temperatura más baja, salieron las tres procesiones, en las que formaron doce cofradías. La afluencia de público en las calles fue mayor que en el día anterior, y más lucida la elegancia y buen gusto en el atavío de las mujeres, que en número extraordinario fueron a visitar la ermita en que está la venerada imagen de Nuestra Señora de las Angustias. A las seis y media llegó a la Plaza Mayor la procesión del Santo Entierro, lucidísima como siempre, y como siempre solemne y majestuosa. Ha ofrecido este año la novedad de comprender en su carrera las calles que forman la Carrete-
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ría y bien seguros estamos que es general el convencimiento que debe hacerse así en los años sucesivos, porque en ningún punto de la población pueden ser admiradas las procesiones, como lo son en estas calles. Asistieron menos caballeros del Santo Sepulcro y muchos más de las otras hermandades. De los primeros, nos dijeron que faltaban los que opinaron en contra de la ampliación de la carrera, y si esto es así, censuramos la ausencia porque decidida la cuestión por mayoría, todos debieron acatar lo acordado. A las nueve de la noche terminó esta procesión, que fue presidida por los señores Gobernador civil y militar y Alcalde presidente, acompañados de algunos concejales, secretario y empleados del Ayuntamiento. El párroco del Salvador, con los coadjutores asistieron revestidos, y en la Plaza se incorporaron el Ilmo. Sr. Obispo, el Deán y el Sr. Secretario del Obispado. La iluminación en Carretería ha resultado muy bien, y no se ha registrado ni el más leve desorden, ni hay que lamentar el más pequeño incidente, lo que prueba una vez más la sensatez y cultura de este pueblo. Hoy continúan las fiestas, con los espectáculos profanos. Las bandas de música, que se han conducido brillantemente en la ruda labor de la semana, darán esta noche un concierto en la plaza de San Francisco, y el aplauso unánime recompensará el trabajo de los maestros Cabañas y Rubio y de los músicos á sus órdenes, que lo tienen bien merecido. Habrá sesión de fuegos artificiales y exhibición de películas cinematográficas en la misma plaza. En el Ideal se inaugurará la temporada con el espectáculo del Cine Cantante, que actuó durante el mes último en el Príncipe Alfonso de Madrid. Mañana se celebrará la misa de campaña con la entrega y bendición de la bandera al Batallón Infantil, organizado por el sargento D. Albaro Catelló. Será una fiesta digna del homenaje de la general admiración. El lunes hará maniobras el Batallón y se obsequiará á los pequeños soldados con una paella al aire libre. El resultado de las fiestas demuestra que sebe insistirse en su ampliación y mejoramiento, como labor de utilidad y conveniencia para los intereses morales y materiales de la población.
La procesión Camino del Calvario en la madrugada de 1911. El paso de Jesús Nazareno con su hermandad iniciando el desfile. (Foto: D. Emilio Sáiz) Los banceros de la Oración del Huerto suben el antiguo Paso hacia la Plaza Mayor el día de Jueves Santo. Col: Israel (Hdad. Jesús Orando en el Huerto).
Procesión En el Calvario. Paso de la Exaltación a su paso por la calle Calderón de la Barca en la Semana Santa de 1911. Todos los nazarenos avanzan sobre las aceras. Foto: Cesar Huerta El Cristo de la Luz sorteando el derribo de una vetusta casa en la calle Alfonso VIII durante la Semana Santa de Cuenca de aquel año. Foto: Col: Hdad. Stmo. Cristo de la Luz.
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Investigación
Ntro. Padre Jesús Nazareno de Sisante, en una extraordinaria fotografía aparecida en la prensa española a principios del siglo XX.
11 de septiembre de 1911. Sisante (Cuenca)
El Padre Jesús Nazareno de Sisante desfiló en 1911 en su localidad
La urna del Santo Sepulcro es llevada por los banceros en la tarde del Viernes Santo. Una desconocida imagen de la Procesión del Santo Entierro de Cuenca. Foto: La Fotografía Estereoscópica en Cuenca 1858-1936.(2009).
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Se encuentra dentro del Convento de las Nazarenas (Sisante). La imagen de Nuestro Padre Jesús Nazareno, es una obra realizada por la escultora Luisa Roldán, encargada por el rey Carlos II, para ser ofrecida como regalo al Papa Inocencio III, detalle que demuestra lo bien considerada que estaba Luisa Roldán como escultora en aquella época. Al morir Inocencio III, la imagen es destinada al Monasterio del Escorial, pero cuando ya estaba preparada para ser enviada allí muere el Rey Carlos II en 1700, y la imagen queda en casa de “La Roldana”, al fallecer ésta continúa en poder de sus hijos, llegando a pasar más tarde, junto con una imagen de la Virgen Dolorosa al Convento de Nazarenas de Sisante. La imagen de Jesús Nazareno fue adquirida por el Padre Cristóbal Jesús Hortelano y de la Fuente el 14 de septiembre de 1711 (día de la exaltación de la Cruz). Desde esta fecha se encuentra entronizado en el camarín del Convento de Clarisas de Sisante, y de cuyo
trono barroco sólo debe descender cada cien años según manda la tradición. Así, lo ha hecho en las siguientes ocasiones: - En 1819, ocho años después de lo previsto, por causa de la Guerra de la Independencia. Fue la primera función del Centenar. - En 1911, cumpliendo el II Centenario. Sin embargo, los avatares de los tiempos han querido que otras veces pisara procesionalmente las calles de Sisante o Cuenca: - En 1939, con carácter excepcional, la imagen mutilada salió del Convento y fue trasladada a Cuenca para ser restaurada. - En 1940, ya restaurada por el escultor Coullant Valera volvió a Sisante. - En 2000, Año Jubilar, desfila también por Cuenca y Sisante, junto a la Virgen de las Angustias. - En 2011, cumpliendo el III Centenario.
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Fotografía: Enrique Martínez Gil