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Por la puntita del pie Por Javier Berger


Personajes: Coja. Dependienta.

Oficina de objetos perdidos. La dependienta friega. Entra una motorista coja, sin pie , chorreando sangre por el muñoncito.

DEPENDIENTA: Mujer de Dios, fíjese en lo que hace que acabo de fregar toda la solería de marmolina. COJA: Disculpe. DEPENDIENTA: Con eso lo arregláis todo, con un disculpe. Total si sólo estoy hablando con una funcionaria, con una mindundi, pues sepa usted que aunque me vea fregando este noble suelo, somos el motor de este país, la base del Estado de derecho. Con el puesto ganado con el sudor de mi frente , de las axilas y sobre todo de las nalgas que se me pusieron cuadradas de tanto estudiar; sin olvidar los ojos : 7 dioptrías , una por cada año que me pasé para sacarme las oposiciones viviendo en la casa de la bruja de mi madre que se gritaban todos los días de nueve a dos y de cinco a siete, horario que sigo teniendo en recuerdo a esos dos seres repugnantes que fueron mis progenitores. Y usted , como todas las demás, llegan con su chaqueta de cuero , sus andares de suficiencia y ... no es el caso, pues usted anda como un pato mareado. COJA: Es que no puedo evitar que... DEPENDIENTA: Qué pena una cojera para una chica tan guapa como tú. Una pena , otra para vestir santos, como la que le habla que de tanto estudiar y tan poco salir fui engordando hasta dimensiones de carpa central del circo mundial y ni un pobre contable me mandaba un mensaje. Con esas horas que


me ponía mi madre para llegar a casa. Hasta los treinta sin poder dormir fuera y llegando a las doce. Sólo podía salir con algún panadero de día, y andan tan dormidos que sólo quieren tomar café. No van a meterse en una matinal a ver un super-estreno. Porque eso es un acabarse los trailers y ponerse a roncar. Pero no está usted aquí para escuchar los problemas de nadie. Aunque me alegro que se haya interesado , porque en estos tiempos de mírame al ombligo y yo, de mi, de me, de conmigo, a mí, el yoísmo; es raro que alguien se interese por otro alguien que no sea el propio Narciso. Que se te va a pasar el arroz , me dicen. Y el socarrat?

Eso

gusta mucho en Valencia. Quizás sea esa la opción irme a vivir a la ciudad del Turia, pasearme en tranvía hasta la Malvarosa, beber horchata, comer pescado e ir los domingos a Mestalla. Pero dígame... dígame. COJA: Verá, iba con la moto por la Nacional IV y... DEPENDIENTA: Eso sigue chorreando. Y la sangre no se quita. COJA: Si tuviera una venda limpia , cambio ésta. DEPENDIENTA:

Lee

usted

el

cartel.

¿Pone

hospital?

No.

¿Ambulatorio? No ¿Farmacia? No. COJA: Oficina de objetos perdidos. DEPENDIENTA: Bien, apáñese y dígame. ¿Qué desea? COJA: Me gustaría que... DEPENDIENTA: Sshhhh. Rodee, rodee el charco de sangre. No lo vaya a pisar. COJA: Disculpe es que sigue manando. DEPENDIENTA: Tome esta camisa de enfermero, hace un año que está aquí. COJA: Gracias (Hace jirones la camisa y la usa de venda. Deja de sangrar). DEPENDIENTA: Hasta el vestuario de un buen sanitario da su utilidad. Bien, ahora dígame. ¿A qué se debe su visita? COJA: He perdido un pie. DEPENDIENTA: ¿Derecho o izquierdo?


COJA: Derecho. DEPENDIENTA: ¿Lo ha perdido con la bota? COJA: Sí. DEPENDIENTA: ¿Llevaba calcetín su pie? COJA: Supongo. DEPENDIENTA: Es importante que recuerde. Mire el otro pie, si lleva calcetín y si es así de qué color. COJA: Sí,sí...Negro. DEPENDIENTA:

Qué

alegría.

Veamos...

Un

pie

con

bota...

¿cómo era la bota? COJA: Como su par. DEPENDIENTA: Claro, qué tontería. (Busca por la oficina) Pie, bota, calcetín derecho. COJA: Es importante. DEPENDIENTA: Sin prisas, esto no es llegar y topar, no sabe usted

la

de...¡aquí

está!

(Saca

un

pie

metido

en

una

chancla). COJA: Ese no es mi pie. Le dije con bota y calcetín. DEPENDIENTA: Es posible que se hayan subastado. COJA: Además es un pie izquierdo. DEPENDIENTA: Quejas, quejas, quejas... Pruébeselo y quizás le vaya bien. COJA: ¿Y qué diablos hago con dos pies izquierdos? DEPENDIENTA: Lo mismo que uno de cada con ventajas. ¿Usted baila? COJA: No. DEPENDIENTA: Lástima clavaría la quinta. Y podría comprar nada más que muestras izquierdas de zapatos. COJA: No los venden sueltos. DEPENDIENTA: Excusas, excusas. Qué poco pone usted de su parte.

Tome un trapo, ese pie no para de manchar el piso.

COJA: Gracias, ¡qué desastre! DEPENDIENTA:

Nada.

Vaya

diciéndome.

¿Una

pierna

con

varices?; ¿una mano con dos dedos?; ¿una peluca?; ¿una


ingle depilada con motosierra? (El mostrador parece ya una mesa de autopsias) COJA: ¡Qué espanto! DEPENDIENTA: ¡Un momento! Aquí tengo algo. ¿Me recuerda su nombre? COJA: No se lo he dicho. Hortensia. DEPENDIENTA: ¿Qué más? COJA: Concepción Marchita de... DEPENDIENTA: ...las Siete Caídas Fernández. COJA: ¿Cómo lo ha sabido? DEPENDIENTA: traumatismo

Esto

es

abdominal

suyo. con

Un

cuatro

bazo

estallado

accesos

por

un

supurantes,

un

pulmón izquierdo perforado y esta vejiga explotada; pero me tiene mosqueado que no aparezca su pie. COJA: ¿Bazo, pulmón...vejiga? No puede ser, no es posible que nadie... debería estar. DEPENDIENTA: Muerta. Exacto. Bienvenida a las puertas del Averno. La Segadora Siniestra para servirle. COJA: ¿La muerte? DEPENDIENTA: La misma. COJA: Imaginaba su cuerpo estremeciéndose, rodeada de un hálito de pesadumbre y fuegos fatuos resplandeciendo por la sala. DEPENDIENTA: Lamento que le haya sabido a poco. COJA: Además de la túnica negra y la guadaña. DEPENDIENTA: Eso es solo para fiestas. Bueno, basta de charlas, ¿entonces qué, vamos al asunto? No vaya a soltarme las típicas excusas de me pilla mal; porque no viene en otro momento; está usted segura... COJA: Así, sin más. DEPENDIENTA: Menudo castañazo diste con la moto. La lluvia, la curva , y mira que llevas un mono de cuero y todo; pero gracias a los quitamiedos que parecen cuchillas te tenemos


aquí.

Buenos

aliados

dela

muerte

esos

quitamiedos.

Ve

pasando al trastero. Y sigue la flecha donde pone infierno. COJA: ¿Infierno , pero si yo...? DEPENDIENTA: Un ángel del infierno, como el de abajo. El jefe no le gusta que lo hagan esperar. COJA: ¿Hay infierno? DEPENDIENTA: Lo único. COJA: ¿Qué sexo tienen los ángeles? DEPENDIENTA:

Son

enanos

capados

y

hormonados

contra

la

hidropesía cefálica. COJA: ¿Conoces a Dios? DEPENDIENTA: Sí, es un transexual con los pechos operados y adicto al pegamento industrial. COJA: ¡Venga ya! DEPENDIENTA: Se acabó la clase de teología.

(Abre el trastero. Gritos agónicos. Un perro ladra)

DEPENDIENTA: Tranquilo Cerbero, que te mando a una nueva. (A la Coja) Eh, toma las dos monedas. Recuerdos a Caronte. Dile que a ver cuando nos vamos de pesca. Adiós. COJA: ¿Y mi pie? DEPENDIENTA: agujero

No

negro

te

del

hará

falta.(La

trastero.

La

empuja

dependienta

y

cae

en

ordena

el

unos

papeles. Saca un rascador con un pie derecho en la punta, un mango de bota de moto al que lleva atado un calcetín. Se rasca).

Uf,

qué

gustazo.

joven. ¡El siguiente!

Rascador

de

pie

de

motorista


Por la Puntita del Pie