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“DE GUZMÁN A LOS MONTPENSIER” (Los otros de la Historia) Por J.Berger

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ESCENA 0 (Una azafata frente al público) AZAFATA.- Bienvenidos a este apasionante recorrido por la historia de nuestra Sanlúcar de Barrameda. Ustedes se habrán preguntado : ¿De dónde proviene este extraño nombre, no? ¿eh? Bueno, pues yo sí me lo he preguntado: ¿De dónde proviene este extraño nombre? Y me respondo a mí misma: de la Historia. No siempre se llamó así, en un principio fue colonia romana y Estrabón le dio el nombre de...Luciferi fanum, por el templo de la estrella del alba, Venus. Sobre el origen del nombre actual es algo más confuso, se dice que la larga tradición como lugar sagrado pudo dar origen a... Sant Lucar – lugar sagrado- , aunque puede derivar de ... “Salu : qa “ que en árabe es algo sí como levante. Y también es

árabe la denominación

Barrameda. “Barr alma: ida” que es como , verán barr , alma, ida, su nombre lo indica, bar –alma-ida ; alma que se pierde en los bares, por eso hay aquí tantas bodegas. EL ZAMBO.- (Que se encuentra tumbado en los jardínes del Palacio) . ¡Chá! Si lo que dices es verdad yo debo ser pura Barrameda, pues mi alma y la manzanilla son gemelas desde que puse un pie en la calle y de eso ya han pasado unos siglos. AZAFATA.- Caballero, esto es propiedad municipal , no puede estar ahí tirado. EL ZAMBO.- Y tanto , me has reventado la siesta con tus graznidos; no puedo seguir holgando. AZAFATA.- Pues váyase. EL ZAMBO.- Faltaría más; pero Barrameda significa barra movediza. So bruja. AZAFATA.- ¿Cómo se atreve a insultarme?

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EL ZAMBO.- Busca tu chuleta y sigue la visita, tontorrona. AZAFATA.- No siga, no siga. EL ZAMBO.- Tontalculo AZAFATA.- Pare. EL ZAMBO.- Pánfila. AZAFATA.- Calle. EL ZAMBO.- Lela, lerda, pazguata, tonta del haba, carajota, imbécil, capirote, mojonera. AZAFATA.- ¡Aaaaaa! Basta, basta. En mi primer día de trabajo, no puedo soportarlo , en la academia no nos prepararon para estas... (Le hace una grosería. Sale medio llorando) ¡Señor Delegado! ¡Señor Delegado! EL ZAMBO.- Menuda pájara. Qué va a saber una azafata de Sanlúcar de Barrameda, si lo único que hacen es ayudar a vestirse a las reinas. Aunque no hayan visto el mar, que ya tiene delito, siendo este reino mundo de playas y caletas; pues ni remanso, ni bajamares, ni pleamares, ni tortillita de camarones. Aún teniendo sus pupilas el mismo color de las aguas marinas y sus axilas el mismo olor que las tripas de un marrajo después de tres días al sol. Por muy católica que fuera, tuvo que ser aquí delante de mis narices y con un puente de trescientos metros.

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ESCENA 1 ( Un barril de vino , lo arrastra a regañadientes un porteador, le hace un movimiento en falso y le pisa un pie) PORTEADOR.- ¡Me cago en las siete torres! Que le aspen los cuernos a Satanás y le echen aguardiente en el rabo, pero aunque vengan a ayudarme los querubines del cielo, este barril no hay dios que lo mueva. ¡Cago en la torta de aceite y en las huevas de choco! Ese bastardo, hijo de doce madres, seguro que sigue sobándola tan ricamente. “Otra, otra, pidamos otra , si total sólo hay que llevar un barrilito de nada. Mañana ,como señores , terminamos la faena.” Planchando la oreja como un bendito, seguro, con una resaca del quince. Y el puerto cuajadito de barcos, galeras, navíos de remos, más de cien. (Se contonea como borracho) Sebastián , el rey de copas, saluda a su alteza la reina Isabel, disculpe el pestazo a vino barato, pero anoche excitados por su llegada adelantamos la celebración que le darán los Duques en el castillo y dimos buena cuanta de unas cuantas botellas de néctar dorado, que ahora es época de vendimia y hay que rezar ante la santa vendimia. Mejorando lo presente, ojitos azules. (Cambiando. Intenta mover de nuevo el barril) . ¡Ajjjj! ¡Sebastián , maldito sapo de cloaca! ¡Sebastián, mal rayo reviente tus aposentaderas y te deje de pie el resto de tus días! (Llega una mujer corriendo, sofocadísima) MUJER.- ¿Alfredo? PORTEADOR.- ¿Quién pregunta por él? MUJER.- Robustiana, la mujer de Sebastián. PORTEADOR.- ¿Y dónde está esa bestia con ojos?

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MUJER.- Anda todo el día sin saber quién es, mareado, sin hambre, con vómito continuo, parece una maldición. PORTEADOR.- Ya , la maldición del vino. MUJER.- ¿Qué? PORTEADOR.- Que es una enfermedad muy conocida entre marineros. MUJER.- Me manda para que te ayude . PORTEADOR.- ¿Una mujer? ¿Y de dónde sacarás la fuerza? ¿Vas a moverlo a fuerza de trapo? ¿O te enfadarás con el tonel? No, no, como a tus hijos, le dirás : al puerto que sois muy importantes porque sobre vosotros se está construyendo el puente de madera sobre el que pasarán Isabel y Fernando, los reyes. Entonces, el barril , que se conoce que es un ser de grandes entendederas dirá: ahora mismo salgo rodando y me coloco en mi lugar, que no se diga que aquí no sabemos hacer las cosas. ¡Vamos mujer , vuelve a tu casa y saca a escobazos a ese cornudo! MUJER.- Respeta a mi marido, vine a salvar tu culo, pero veo que prefieres bromear y no preocuparte de tu cuello. PORTEADOR.- Bajo mi cabeza está y así será hasta el día de mi muerte. MUJER.- Que poco puede faltar como la reina pise en el sitio donde debía estar este barril y haya un agujero enorme. PORTEADOR.- Eso no pasará. MUJER.- La horca. PORTEADOR.- A la de tres ¿vale? (La mujer se pone junto con el porteador para empujar) PORTEADOR.- Una , dos y tres. (Empujan) ¡Ummmm! MUJER.- Es imposible.(Deja de empujar. El barril rueda sobre el pie sano de el Porteador) PORTEADOR.- Cago en la virgen de Mayo y en los Siete apóstoles.

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MUJER.- Shhhhh. Blasfemo. (El porteador injuria sin articular palabra. Entra un mercader de paños de seda) MERCADER.- (Con acento extranjero, portugués o italiano) ¿ Por favor, el puerto, dónde? MUJER.- Sí, póngase de puntillas. MERCADER.- ¿Perdón? MUJER.- Hágame caso, sobre los pies, sobre las puntas. Así, así. ¿Ve esas decenas de mástiles con todo el velamen desplegado? Pues allí , está el puerto. Esperan a la reina, ¿sabía? MERCADER.- Claro, claro, vengo a las vendejas para venderle estas sedas, muy buenas, tela muy suave. Muchas jornadas de viaje para vestir a reyes. Pero el puerto... MUJER.- Sí, sí que es suave, qué maravilla. No se puede creer. Mira Alfredo, toca, toca. PORTEADOR.- Déjame. ¿Usted quiere ganarse unas monedas? MERCADER.- Claro, para eso Dios me puso en este mundo. PORTEADOR.- Sólo debe echarme una mano con este tonelito. Empujarlo conmigo. Llegamos al puerto y usted consigue doble negocio, telas y portes. MERCADER.- Sí, claro. ( Empuja el tonel, se mueve un poco) PORTEADOR.- Ya va, ya va. (El Mercader se detiene. El tonel gira sobre la mano de el Porteador. La mujer tapa la boca y sostiene al Porteador para que no blasfeme y estrangule a el Mercader). MERCADER.- Quiero ver ese dinero antes. PORTEADOR.- Faltaría más, el dinero...(Se registra). El dinero, un momento, el dinero. Robustiana, el dinero.

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MUJER.- ¿Pero qué dinero? PORTEADOR.- Dale unas monedas. MUJER:- No llevo, PORTEADOR.- Me lo debe tu marido. MUJER.- Y un cuerno de vaca. PORTEADOR. – No se marche , ahora tendrá su dinero. MUJER.- Ni lo sueñe. PORTEADOR.- Dámelo. MUJER.- Nunca. PORTEADOR.- Perra. MUJER.- Cabrito. (Suenan dos salvas . La artillería ha disparado) PORTEADOR.- ¡La reina! MUJER.- ¡Las salvas! MERCADER.- ¡ Mis telas! ¡Mi negocio! ¡Majestad, majestad , espere! (Sale corriendo) (Quedan solos la mujer y el porteador. Miran al barril) MUJER.- Esperemos que no pise en el hueco. PORTEADOR.- (tocándose el cuello). Amén (Salen) ZAMBO.- Mi madre era una mulata cañón, mi padre era un cuarterón que vendía caracolas en la playa, para escuchar la mar. Pero hijos no he tenido, ni moros , ni cristianos; tan sólo mojarras, anguilas, brecas, roncaores, todo lo

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que caía en mi cesta. Lo más cercano al valor lo pasó mi padre cuando se escapó del asilo. “Una mañana salí a tomar café y no volví . Me estaban apretando la vida en un cajón. El pueblo , la villa, el norte, el sur, este o este, por todas partes Sanlúcar. Y yo allí como un señor, pero un hijo siempre es un hijo...”

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ESCENA 2. (Murallas de Tarifa. Año 1330. Un buhonero frente a una de las puertas de la muralla, lleva encima todo tipo de chismes, abalorios y baratijas) BUHONERO.- ¡Cuentas y collares! ¡Polvo de oro! ¡Especias del Oriente! ¡Poemas y canciones! SOLDADO.- Vete a otra ciudad, aquí no queremos mercachifles. BU.- Abre las puertas , soldado. Tarifa me necesita. SOLDADO.- Date un paseo botarate. BU.- ¡Laúdes y tambores! ¡Lombardas y cañones! ¡ Plumas de ángel! SOLDADO.- ¡No callarás! BU.- Abre el portón, entonces callaré. SOLDADO.- Entonces esto te tapará la boca. (Le lanza un cubo de orines que lo pone empapado. Resbala y cae al suelo). BU.- ¡Orín! SOLDADO.- El de todo el retén de guardia. Ya te acordarás de nosotros en tu viaje. BU.- Duros sois por estas tierras; recios y valientes. Vaya, ¿pero qué veo aquí? Si aún están la mancha de sangre del cuello cercenado del pequeño. SOLDADO.- ¿Qué mancha? BU.- ¿Qué edad tenéis? SOLDADO.- Dieciséis en octubre. BU.- Ni habíais nacido. Pero para qué recordar nada. SOLDADO.- ¡Buhonero! Habla, y si eres versado quizás se muevan los goznes.

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BU.- No tan fácil lo tuvo tu señor Alonso Pérez de Guzmán el Bueno, que Dios perdone. Año de nuestro señor 1292. Después de ganar Tarifa Alonso Pérez de Guzmán se ofreció para defenderla con dos tercios menos de la dotación destinada a su anterior guardián que ante la eminente llegada de los moros salió por pies. “No se puede defender, no se puede defender” . Entró con la mujer y toda su casa. “Cariño, esperemos que el viento no nos vuelva locos” . Aben- Jacob, el moro, preparaba la ofensiva, pero esta vez llevaba una sorpresa. (Como Aben –Jacob) “Vaya, quién tenemos aquí, al Infante Don Juan y a su pequeño retoño. ¿El hijo de Alonso? Preciosa criatura. ¿Qué quieres de mí?” El infante se alió con los moros que le entregaron el mando de su ejército para cobrar Tarifa. ¡Je, je , cobrar Tarifa, ¿entendéis? SOLDADO.- ¿Ese era el relato? BU.- Ahora viene los mejor. La acción. Don Juan está en las puertas de Tarifa ,como yo ahora, pero acompañado de un ejército bien pertrechado. SOLDADO.- Vamos. BU (Infante Don Juan) .- Alonso Pérez de Guzmán entrégame esta villa como a su dueño legítimo que soy y no de un desheredado como sois vos. BU (Guzmán).- Eso que lo diriman los letrados, yo no estoy aquí para juzgar sino para defender la fortaleza y lo haré hasta morir. SOLDADO.- ¡Qué bien puestos! ¿Ese era Guzmán? BU.- Shhhh. Asaltaron con armas la fortaleza, pero nada pudieron hacer. Los moros insultaban al Infante, lo agredían , blasfemaban contra él. Don Juan estaba enojado , furioso, no había podido vencer , pero aún guardaba su arma secreta. BU (Infante).- Alonso Pérez de Guzmán, te he traído una sorpresa. (Saca una lechuga). Saluda a papá “Papá, estoy aquí con el tito, es muy desagradable”. Tranquilo, no llores. Va a ser sólo un momento. Entrega la villa o degollaré a tu hijo. Vos tenéis la palabra. La villa o el cuello del infante Don Pedro.

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BU (Guzmán).- No entregaré la villa. Troquemos ,

puedo colmaros de

riquezas , puedo daros su peso en plata o en doblas de oro. BU (Infante).- No hay trato. La villa o el niño muere. La sangre de su cuello comienza a manar con suavidad. Decidíos. SOLDADO (En un extraño arrebato). - Decid a esos que acá os enviaron que no engendré yo hijo que fuese contra mi tierra, antes engendré hijo a mi patria; decid más , que si con cuchillo matare a mi hijo, a mi me dará gloria y a mi hijo verdadera vida; y a vos sempiterna infamia; y en el infierno perpetua dominación. Si mi hijo ha de ser libre dañando mi fe, más quiero su graciosa muerte que la torpe vida del hijo, que en un instante se engendra; degüéllele pues , yo le daré el cuchillo con el cual hinque y acabe el espectáculo tan triste y para con mi hijo , cuanto dulce y glorioso para mí. (Saca una daga y la lanza). Si mil hijos tuviere, antes consintiere que matarais a los mil, que dar la villa del Rey mi Señor a quien di palabra. A qué esperas, cumple tu palabra. (El Buhonero de un tajo cercena la lechuga) BU.- ¿Cómo es posible que os haya mudado la voz y el semblante? SOLDADO.- No entiendo, parecía como si me soplaran las palabras al oído. BU.- Las paredes todo lo recuerdan. SOLDADO.- ¿Y cómo acabó? BU.- Nada, tras esto el rey Sancho dio a Alonso Pérez de Guzmán , que fue llamado a partir de entonces el Bueno, la tierra que había entre el Guadalquivir y el Guadalete, que incluía: El Puerto, Rota, Chipiona y Sanlúcar. SOLDADO.- ¡Que abran las puertas! BU.- AZAFATA sus pies. Ya que nos conocemos, quizá le interesaría el documento auténtico de Sancho IV en el que otorga Sanlúcar a Guzmán el Bueno. (Leyendo mientras sale) “ Y esta tierra despoblada e solamente estaba en ella un castillo con siete torres, que se llamaban las torres de Solúcar...

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(Entra público tras ellos) ZAMBO.- ¡No se lo deseo a nadie! ¡La mar puede ser traicionera como el diablo! ¡Igual que te lo da todo, igual te lo quita! Tres años, tres años, comiéndonos los callos de los pies de los marineros muertos, uno tras otro, la malaria, el cólera, la peste, los salvajes, los portugueses. Para conseguir un poco de pimienta y canela para el arroz con leche. ¡Déjalo, que ya le echaré azúcar nada más! Trinidad, San Antonio, Concepción, Santiago y Victoria. ¿Qué victoria? Los mismos apaleados, los mismos perros que se arrastran por un chusco de pan y el brillo de una moneda en la oscuridad. ¡A nadie, no se lo deseo a nadie! ¡ Putas retiradas haciendo de policías! ¡Si al menos dejaran que se embarcaran las hembras! ¡Moriríamos: sí , pero más felices! ¡O quizá no! ¡A nadie! ¡A nadie se lo deseo!

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ESCENA 3 (1519. Noche del 19 de septiembre. Una taberna de Sanlúcar. El Tabernero y una mujer) TABERNERO.- ¿Otra? MUJER.- Media. (Le llena media jarra) TABERNERO.- Como os decía, treinta y ocho días frente al palacio del Duque. Sus buenas ocho arrobas de vino del año que se llevaron. MUJER.- Y más cargados que vendrán. TABERNA.- De especias. MUJER.- Jengibre, clavo, nuez moscada: dinero.(Da un trago y termina la jarra) . Otra. TABERNERO.- Una mujer como vos no debería... MUJER.- No metáis la cabeza en casa ajena. He andado más puertos que canas te pueblan esa testa de jabalí. Zapatero a tus zapatos. TABERNERO.- Yo sólo quise advertiros. MUJER.- Ya, a remendar las redes sí , pero no a lanzarlas. TABERNERO.- Olvidadlo señora. Ésta va de la casa. MUJER.- Mi plata es buena. TABERNERO.- No lo dudo. MUJER.- Se ... (Entran dos Marineros , Nicolás de la Vega y Juan de Córdoba. Vienen borrachos). NICOLÁS.- ¡Que disparen bombardas y falconetes , que llegan Don Nicolás de la Vega y Juan de Córdoba!

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TABERNERO.- ¿Qué va a ser? JUAN.- ¿Tenemos cara de otro menester que no sea vino? NICOLÁS. – Pon dos jarras. JUAN.- ¿Pero qué veo? Y otra para la beldad de la taberna. MUJER.- Os lo agradezco , pero yo pago de mi bolsillo. JUAN.- Nadie desprecia una invitación a Juan de Córdoba. MUJER.- No ha nacido hombre que me diga qué he de hacer. TABERNERO.(interponiéndose) - El vino. ¿Y a qué tanta celebración? NICOLÁS.- Buscaban los mejores ballesteros, armadores , punteros y remeros criados en la mar para embarcarse más allá de las tierras conocidas. JUAN.- Y aquí los encontraron. NICOLÁS.- Para alcanzar un camino a las indias por occidente. Lo que nunca hombre alguno ha logrado, pero nos estamos hechos con furia de la tierra. JUAN.- Sí, señor. NICOLÁS.- Con fuego del mar. JUAN.- Eso. NICOLÁS.- Y viento de levante.(Ríen) TABERNERO.- ¿Quién capitanea la expedición? JUAN.- Un tal Magallanes. NICOLÁS.- Mañana a la mar. A las Islas Molucas. MUJER.- Si esto es una muestra de la marinería dudo que veáis tan siquiera Madeira. JUAN.- Hoy estoy contento, perdono vuestra bravuconería, hermosa. MUJER.- No me pongáis la mano encima. NICOLÁS. - Qué valiente. JUAN.- Se pone farruca. NICOLÁS.- Qué recia. TABERNERO.- Tranquilícense. NICOLÁS.- Quieto gordito. No hagáis la hazaña.

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JUAN.- Si esta es una manceba que me la tengo muy vista. NICOLÁS.- Y repasada. JUAN.- Bien relamida. NICOLÁS.- Muchos puertos, eh, moza. JUAN.- Ven aquí, que voy a pasar mil noches sin ver pelo de coño. (La mujer le da un golpe a Juan) JUAN.- ¡Cago en la virgen del Carmen! ¡Mi nariz! NICOLÁS.- Maldita hija de puta. Zorra, acercaos . (Pelean a manos limpias. Golpes. Juan y Nicolás salen muy mal parados , aunque la peor parte la recibe Nicolás, que queda en el suelo, Juan sale huyendo. La mujer lo registra) . MUJER.- Debe llevarla encima. Debe estar por aquí... TABERNERO.- Lleváoslo de aquí. Y no volváis a aparecer en mucho tiempo. MUJER.- Aquí, la carta de embarque. Os lo aseguro, en mucho tiempo no me veréis el pelo. Tomad , por las molestias. (Le lanza la bolsa de dinero de Nicolás). Adiós (Sale) TABERNERO.- Menuda fiera. (Mujer aparte) MUJER.- Logré embarcarme. Un corte de pelo, cambio de ropa; pero fue la mala fortuna o el destino el que quiso que no pasara ni Las Islas de Madeira sin que me descubrieran. De los 266 tripulantes que salieron aquella mañana sólo regresaron 17 , tres años después, en la nao Victoria capitaneada por Juan Sebastián Elcano. Habían dado la primera vuelta al mundo.

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ZAMBO.¡Las Américas! Época de riquezas De oro Y de tesoros. Licencia para barcos Perseguir el contrabando Y la bolsa a buen recaudo. Y como champiñones Los conventos más que flores. Ya los viejos lo dijeron: Al olor del dinero Mil moscas aparecieron.

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ESCENA 4 (1530 .Casa de Contratación.. Una monja espera. Mira a un lado y otro. Se arrodilla.) MONJA.- Señor Todopoderoso, que nos habéis concedido llegar a este día, guardadnos en él con vuestro poder, para que todos nuestros pensamientos , palabras y acciones sean conducidos por vuestra gracia, y haz que la justicia reine en la cabeza del Duque para que conceda a nuestra orden la evangelización de las Américas y las consabidas donaciones, limosnas , privilegios y exenciones fiscales por el tiempo de al menos dos años. FRAILE.- (entrando) Por Cristo Nuestro Señor, amén. Buenas tardes nos dé Dios hermana. MONJA.- Buenas. (Silencio) FRAILE.- Una tarde calurosa. MONJA.- ¿Franciscano? FRAILE.- Jesuita. MONJA.- Disculpadme, en estos días de Dios entre franciscanos, jerónimos, agustinos, dominicos, victorios , mercedarios, dieguinos... FRAILE.- Dominicas, clarisas, carmelitas descalzas, calzadas, a pie, a caballo, en goleta y en barco. MONJA.- No conozco esas órdenes. FRAILE.- Ya ni se cabe en esta ciudad, que más parece un convento con callejuelas que una villa. MONJA.- Todos hijos de Dios, en busca de la paz espiritual. FRAILE:- Ya, a un panal de rica miel...

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MONJA.- (Haciendo oídos sordos)

Cuerpo y sangre de nuestro amadísimo

Jesucristo. FRAILE.- Curioso rezo. MONJA.- Quisiera Dios mío, daros tanta gloria y honor como os darían estos desgraciados si os conocieran y os tributaran sus respetos. FRAILE.- ¿Me habláis a mí? MONJA.- Los que temen al señor , glorificaron al señor. FRAILE.- Amén. ¿Y también esperáis al Duque, nuestro Señor en la tierra? MONJA.- Conmigo ha de hablar. FRAILE.- De las Américas. MONJA.- Sí. FRAILE.- De la concesión. MONJA.- Por dos años. FRAILE.- (Ríe) Comprenderéis hermana, que vuestra orden nada puede hacer para evangelizar ni administrar los tesoros salvajes, pues sois débil de corazón y vuestra labor está con los más necesitados. Marchaos pues. MONJA:- El duque hablará con mi orden. Dios nos tiene en bien. FRAILE.- ¡Hermana! No meta a Dios en disputa de oro. MONJA.- Lo que viene, él nos lo da. FRAILE.- Ya, y si podemos convencer al duque , mejor. MONJA.- Si Dios así lo quiere. FRAILE- Dejemos la contienda y marchaos. MONJA.- Nunca, el duque ha de verme. FRAILE.- ¿Cómo? MONJA.- Ha de verme. FRAILE.- Atended a razones. MONJA.- Aquí me quedaré. (Silencio)

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FRAILE.- Está bien, ¿y como pensáis evangelizar a toda una hueste de salvajes armados con hachas, arcos y flechas? MONJA.- Más rápido y mejor que vos. FRAILE.- Decid. MONJA.- Cuando estén mirando a punto de lanzar sus armas. Saco el hisopo y tras, tras, tras todos rociados con agua bendita; el prior los santigua y listo, critianizados. FRAILE.- Eso no es nada, yo vertería unas gotas de agua bendita en el río y según bebieran , zas, zas, y zas cristianizado. Rápido, rápido. MONJA.- Eso no es nada, a los esclavos en la primera comida, tras el primer bocado digo: el cuerpo de Cristo y pam, eucaristía sin rechistar . FRAILE.- Eso no es nada, los soldados lavarían sus espadas en agua bendita y todos los salvajes cercenados, cristianos al canto. MONJA.- Eso no es nada, todo el convento y yo misma me untaría el cuerpo con vaselina rebajada con agua bendita y me lanzaría a abrazar a todos esos morenazos que quedarían cristianizados de ipso-facto. FRAILE.- Eso no es nada, toda nuestra orden va desnuda, y con el miembro erecto entraríamos en todos los poblados y las preñaríamos a todas las indígenas salvándolas del castigo infernal al engendrar a un buen católico. MONJA.- Eso no es nada, nosotras abriríamos una casa de mancebas gratuita sólo para indígenas y así evangelizarlos a todos. FRAILE.- Eso no es nada, nosotros asaltaríamos a los niños y niñas y los ahogaríamos en tinajas de agua bendita . MONJA.- Eso no es nada, nosotras chuparemos todas las... EL ZAMBO.- ¡Eso ya es demasiado, compórtense! Amad al prójimo como a uno mismo. Y tengan paciencia. (Se calman. Se sientan. Se miran. Tensión)

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MONJA.- Me verá a mí. FRAILE.- A mí. MONJA.- A mí. (Golpe con el misal) FRAILE.- A mí. (Golpe de Nuevo Testamento) (Pelean a golpetazos con las sagradas escrituras mientras el Zambo dirige al público a otra escena) EL ZAMBO.- Esto no parece que tenga solución. Marchemos. Yo era muy bien considerado en esta casa . Me iban a retratar y todo: Yo esperaba en la sala de recreo , cuando una de esas aprendices , al oler el pescado de mis sobacos, me agarró de la camisa, llamó a otras cuatro –porque no hubiera podido si no- , y la fuerza me quitaron la ropa , me metieron en una bañera y me estuvieron frotando durante dos horas, ¡hasta las orejas me las lavaron! ¡Por dentro! ¡Profanando mi persona! ¡No hay ducado que pueda refrendar esa ofensa! ¡Casi me matan del susto! ¡Qué me importaba una boda! Anduve varios días descentrado, como sintiéndome fuera de mí , pero al poco tiempo , gracias al cielo, la mugre se encargó de que me volviera a reconocer.

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ESCENA 5 (1878. Casa de Don Antonio de Centeno y Silos. Sevilla. Él mismo y su ayuda de cámara que lo ayuda a vestirse) ANTONIO.- Qué gran día, qué gran día. Se merecen lo mejor. Desde que dijeron : “aquí nos quedamos a veranear” esa ciudad no ha hecho más que prosperar. Y todo gracias a ellos. Qué bien comunicada está. Si tiene hasta dos líneas de ferrocarril; la del Puerto de Santa María y después la que inauguraron el año pasado que llega hasta Jerez. Y qué fiestas, qué clima, qué playas, todo gracias a ellos que han impulsado la ciudad hasta las nubes. Nuevos teatros, hoteles, sociedades de recreo, casinos, editan varios periódicos.

¡Qué regatas organizan! ¿Y de las carreras de caballos y

velocípedos qué me dices? AYUDA.- Maravillosas. ANTONIO.- ¡Grandiosas! Y no se preocupan sólo por el entretenimiento. Acuérdate de la epidemia de cólera en la que gastaron 10.000 reales y alimentaron durante dos meses y medio a 240 personas. Unos santos. Y por eso me alegro de que por fin su pequeña María de las Mercedes, vaya a comprometerse. Y parece que fue ayer. Era un pimpollito y fíjate ,

ya a

punto de casarse. AYUDA.- Y con Alfonso XII. Menudo braguetazo. ANTONIO.- Pero qué cosas dices. Tráeme el pañuelo. (Va).Amor, amor a primera vista, si todo el mundo lo sabe. (Comienza a hacerle el nudo de la corbata)

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ANTONIO.- ¿Ese qué clase de nudo es? AYUDA.- Como siempre. ANTONIO.- Hoy no es como siempre , hoy es un día especial, irrepetible, todo ha de salir perfecto. ¡Otro pañuelo! AYUDA.- ¿Este? ANTONIO.- No. A un caballero se le reconoce por el arreglo de su corbata. AYUDA.- ¿Este? ANTONIO.- No. El cuello de la camisa se lleva recto y las dos puntas que van hacia arriba se mantienen en su sitio , ¡no! , por medio de un pañuelo en forma de corbata. AYUDA.- ¿Y este qué tal? ANTONIO.- De acuerdo. AYUDA.- Espere, ahora mismo le hago el nudo y listo. ANTONIO.-. No, no y no. Primero dobla el cuadrado de ¿linón?. Tráeme uno de seda, para un compromiso siempre la seda. AYUDA.- ¿Este? ANTONIO.- Sí, ahora lo pones alrededor del cuello y lo atas haciendo un nudo delante, con aire, suelto . ¿ves? AYUDA.- Déjeme intentarlo. (Intenta seguir sus pasos pero es un desastre) ANTONIO.- No tenemos todo el día. ¡El ensayo de saludos! Tú haces de Reina Isabel, de María Luisa Fernanda y del resto de mujeres de la corte. AYUDA.- Las cortesanas. ANTONIO.- Animal, calla esa boca de carretero que tienes. Ponte en tu puesto. (Su ayuda se prepara como si fuera una mujer)

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ANTONIO.- ¡Oh, señora, qué felicidad! ¡qué alegría ¡ Permita que le bese la mano. (Se agacha, pero su Ayuda de cámara lo hace a la vez y se dan un cocorotazo). ¡Mastuerzo, tú eres la mujer, yo soy el que tiene que besarte la mano! AYUDA:- Lo siento, la falta de costumbre. ANTONIO.- No vuelvas a equivocarte. ¡Oh, señora, qué bonito vestido! (Besa) ¡A sus pies y a los de su esposo! (Besa) ¡Encatadora! (Besa) ¡bellísima! (Besa) ¡Hermosísima , ahhhhh! ¡Mi espalda, enderézame, enderézame, oh, qué desgracia, sólo voy a poder ver los baldosines de palacio! ¡Rápido! AYUDA.- Tranquilo, que no es la primera vez. Respire, cuente hasta tres: ¡una y tres! ANTONIO.- ¡¡¡¡¡Aaaahhhhhh!!! AYUDA.- Arreglado. ANTONIO.- Te mato. AYUDA:- ¡El concurso de gambas! ANTONIO.- Cierto, cierto. Prepáralo todo. Esto me lo enseñaron en el Vapor de San Telmo, para divertirnos mientras llegábamos hasta Sanlúcar. A los duques les encantan estos juegos. AYUDA-.. Ya, ya, aquí tiene. (Trae el plato de gambas) ANTONIO.- ¿Tienes el cronómetro? AYUDA.- Listo. ANTONIO.- Anímame, quiero bajar mi marca. AYUDA:- En sus puestos, listos, ¡ya! (Antonio se lanza a los gambas como una bestia salvaje, los devora, mientras su Ayuda de cámara lo anima y cuenta las cabezas) AYUDA.- Vamos, vamos, que lleva , buena media. Vamos, vamos.

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(Llaman a la puerta. Antonio hace gestos , para indicarle que vaya a abrir, sigue zampando gambas, al poco vuelve con una carta entre las manos) AYUDA.- Señor, una carta de los Duques de Montpensier. (Antonio le indica, por gestos, que la lea). Sí, sigo cronometrando. Leo: “ Ilustrísimo Sr. Don Antonio de Centeno y Silos: Con motivo de las celebraciones por el compromiso de nuestra hija María de las Mercedes con Su Majestad Alfonso XII le rogamos encarecidamente que no aparezca por el Palacio Ducal. ANTONIO.- ¿Qué? (Escupe todo. Le quita la carta) “No aparezca por el Palacio Ducal después del bochornoso espectáculo que ofreció el último verano con su ya famosa carrera de gambas, lo que le ha hecho merecedor en esta casa del título de persona non grata. Rubricado y Sellado. Antonio de Orleans” Bueno, ellos se lo pierden. AYUDA.- ¿No está molesto? ANTONIO.- Soy un caballero, un caballero no pierde nunca las formas. AYUDA.- Le felicito. (Silencio) ANTONIO.- ¡ Trepa , trepa eso es lo que has sido toda tu vida un trepa! Que ahora casas a tu hija para poder unirte a los Borbón. Pues que sepas que nunca serás rey. ¡Nunca! Aunque compres todos los periódicos antiisabelinos. Aunque te batas mil veces a duelo. ¡Nunca! Te mereces todo lo peor. Esa esposa beatona, retraída a la que ya ni tocas. Fracasado, eso es lo que eres un fracasado. ¿sabes lo que te digo? ¡Viva la república! ¡Viva , viva y viva! AYUDA.- ¡Viva, abajo la burguesía! ¡Libertad, igualdad, fraternidad! ¡Muerte a los aristócratas! ANTONIO.- ¿A que todavía te pego una galleta? AYUDA.- Yo creía que... ANTONIO.- Calla y desvísteme, lacayo. (Y todo sigue igual)

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ZAMBO.- No era más que un mozo de cuadra, no crean. Pero, ¡qué porte! ¡qué elegancia! ¡qué ojo! Ascendiendo a base de bragueta, una cama tras otra, y no entre las sábanas de cualquiera, no: la reina, la duquesa, la condesa, y además tenía sus amantes, un fiera. Un poco afrancesado , eso sí, bien que les hizo la cama a los gabachos cuando llegaron, pero claro, como se acostaba con todo lo que se meneara...

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ESCENA 6 ( 1797. Puerta de la casa de Pepita Tudó. Sentada en una silla , mientras una amiga la peina) PEPITA.- ¡Cuidado! LEONOR.- Del tiempo la mano impía jamás tu cabello ultraje. P.- Deja los versos , poetisa, y dime, ¿estoy guapa? LEONOR.- Hermosa como los alhelíes. P.- ¿No tengo el rostro demasiado blanco? LEONOR.- No. P.- ¿No me he excedido con el polvo de arroz? LEONOR.- No deberías ni mostrárselo a tu cara lozana y morena. P.- No te burles. ¿Y mis labios? LEONOR.- Brillante y suaves como el amanecer ¿Nerviosa? P.- ¿Y cómo no estarlo? LEONOR.- Vamos, siéntate y deja que te peine, te relajará. P.- Gracias, pero es que paso tanto tiempo sin verlo. LEONOR.- Tiene obligaciones. P.- Ya, pero a veces me siento como su barragana . LEONOR.- Él te quiere, no seas tonta. (Entra un mensajero de Godoy) MENSAJERO.- Señorita Pepita Tudó. Le traigo una carta de Don Manuel de Godoy, príncipe de la Paz. (Se la entrega a Pepita. Se aparta , nerviosa, abre y lee la carta) LEONOR.- Hola, Simón. Cuánto tiempo.

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MENSAJERO.- Una eternidad. LEONOR.- Y ahora , de paso. MENSAJERO.- Ya ves... P.- ¡Maldita sea mi estampa! (Rompe la carta) LEONOR.- Pepita ¿qué ha pasado? ¿qué noticia trae la carta? P.- Déjame , una barragana de pueblo, eso soy yo, su puta, su desahogo ( sale sollozando) LEONOR. - ¿Qué pasa? MENSAJERO.- Casan a Manuel de Godoy con la condesa de Chinchón , la prima del rey. LEONOR.- La reina lo quiere mantener bien alejado de aquí. MENSAJERO.- Celosa que es la mujer. LEONOR.- Que se niegue a casarse. MENSAJERO.- ¿Negarse al rey? ¿Negar su carrera? LEONOR.- Pobre Pepita. MENSAJERO.- No se olvidará de Pepita, ni yo de ti, ni de Sanlúcar. LEONOR.- Me arrullas con engaños , como siempre. MENSAJERO.- La quiere , como yo te quiero a ti. LEONOR.- Falso, Judas. MENSAJERO.- Lo convenceré para que construya un Jardín Botánico, con plantas y flores desconocidas en honor a tu hermosura. LEONOR.- Adulador. MENSAJERO.- Y que se esmere en elaborar el mejor oro líquido para saborear tu piel. LEONOR.- Quieto, picarón. MENSAJERO.- Que las vides de estas tierras se conozcan en todo el mundo. Y que nombre a Sanlúcar capital de provincia, a derecha e izquierda del Guadalquivir hasta Ayamonte. LEONOR.- Estás loco. ¿Cómo va a ser eso?

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MENSAJERO.- Por ti, por tu amor, lo convenceré, así él estará más cerca de su Pepita y yo de mi Leonor. LEONOR.- Y yo de mi Simón. MENSAJERO.- Ay, mi terroncito de miel. LEONOR.- Ay, mi cigalita. MENSAJERO.- Después marcharemos juntos a París. A vivir y a disfrutar. LEONOR.- París , la ciudad del amor. MENSAJERO.- Mi amor. LEONOR.- Mi amor. MENSAJERO.- Mi alfajorcito LEONOR.- Mi alfeñique. MENSAJERO.- Mi chiqui-chuqui LEONOR.- Mi chuqui-chiqui (Se besan. Mirada enamorada). MENSAJERO .- ¿Leonor? LEONOR.- ¿Sí? MENSAJERO.- ¿Te apetece un achuchoncito rápido? LEONOR.- ¿Cómo? MENSAJERO.- Tengo que marchar a Madrid y no me voy a ir sin un revolcón bien dado. LEONOR.- Cabronazo, todos sois iguales, vete con tu príncipe de la Paz a una casa de putas. ¡Golfo! MENSAJERO.- (Saliendo) Nos veremos, Leonor. ZAMBO.- El amor y el odio. El odio y el amor. Los pilares que mueven el mundo. Bueno, y el poder, y la soberbia, y la envidia, y la avaricia, y la gula , y la pereza, y la codicia. Ríanse de las fiestas de Hollywood . 1624. La mayor

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fiesta jamรกs celebrada en la historia de la humanidad, excepto quizรก el gol de Zarra.

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ESCENA 7 (1624. Dos esclavos, 1 y 2, enganchados en un argolla. Evidentemente han sido azotados) 1.- Menuda suerte. 2.- Y tanto. 1.- El mejor sitio. 2.- En pleno bosque de Doñana. 1.- Fresquitos. 2.- El río a un lado, el océano al fondo. 1.- Cerca de las barracas de invitados. 2.- Veintidós , que se dice pronto. 1.-

Lluvias, vientos torrenciales, tardaban en llegar los materiales , qué

jornadas. Casi se imposibilita la ejecución de los deseos del Duque si su grandeza no sobrara a los inconvenientes. 2.- Dios guarde su vida muchos años. ¿Y el rey? 1.- ¿Escuchaste a fray Tomás? 2.- ¿Ahora te has echo cristiano? 1.- No servir como el que sirve a un hombre, sino como el que sirve a Dios; así no serviréis como cautivos sino como hombres libres. 2.- Amén. Bonitas palabras. 1.- ¿Reconfortantes, no? 2.- Casi no siento los grilletes. ¿Y Su Majestad? 1.- No te quejes , avanzamos, mirando al futuro, piensan en nosotros, los salvajes. ¿Leíste las normas para el propietario de esclavos? 2.- Fui directamente a la práctica, mi amo se saltó la teoría.

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1.- ¿No te parece fascinante? Normas de comportamiento. 2.- “Tras ser bien azotados, deberán hacérsele cortes con una navaja afilado o un cuchillo... 1.- No es lo mismo, la navaja hace cortes mucho más limpios, mientras que el cuchillo desgarra más la carne y tarda más en cicatrizar, yo prefiero la navaja de barbero. 2.- ... y frotar las heridas con sal , zumo de limón y orina” . Normas de comportamiento. 1.- Por algún sitio hay que empezar, todo se andará. 2.- Oye, oye ¿Ese vestido con calzón y ropilla de terciopelo negro? 1.- No. 2.- ¿Y ese con jubón de espolín azul y plata? 1.- No. 2.- ¿Y ese de sombrero negro con toquilla bordada, ferreruelo negro de paño fino y aderezos de espada y daga? 1.-No. 2.- ¿Y cuándo va a aparecer por aquí su majestad? 1.- Olvídate de Felipe IV. 1+2.- Que Dios guarde su vida muchos años. 1.- Y piensa en las suculentas sobras que nos esperan. 2.- Di. Di. 1.- 80 botas de vino, 200 jamones, 100 arrobas de tocino, 400 de aceite, 1000 de agua. 2.- Eso para los peces. 1.- 300 arrobas de uva, de orejones y ciruelas. Cada día traen veinte cargas de pescado. Y han dicho a todas las artes de pesquería de Huelva que remitiesen para aquí todo el pescado que entrara. Dicen que traen hielo de Grazalema para hacer sorbetes. Y esto es sólo el principio. 2.- Bienvenido a Jauja.

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1.- Qué suerte tenemos. 2.- ¿Cuánto se queda? 1.- Unos días. 2.- Qué fortuna la nuestra. (Suena una explosión). ¿Qué ha sido eso? 1.- Mira al cielo. 2.- Las estrellas explotan. 1.- Son fuegos de artificio en honor al rey. 2.- Qué belleza. Una sierpe, un dragón, una flor, una palmera. Parece que el cielo fuera a caer sobre nuestras cabezas. (Entra una SIERVA) SIERVA.- Dejad de mirar al cielo , animales; que no se hizo la miel para la boca del asno. 2.- ¿Traes la comida? SIERVA.- Sí, y no robéis el espectáculo de nuestra majestad Felipe IV., que Dios guarde su vida... 1+2+SIERVA.- Muchos años. ( Abre un zurrón y lanza un par de mendrugos de pan a los pies de los esclavos. Sale) 2.- Pan. 1.- ¡Qué suerte! 2.- Sí. 1+2 .- ¡El pan es de hoy! 2.- Ummm.¡ Larga vida al Duque! 1.- ¡Larga vida al rey! ZAMBO.- Viajar por el tren de los recuerdos no implica tener que pagar peajes. Libertad absoluta. Adelante , atrás, izquierda , derecha. ¡Francisco! Se angustiaba dentro de los paisajes cortesanos, con sus narices altas y sus pieles

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cetrinas. Emigraba al puerto donde yo vendía el poco pescado que pillaba con mi barquilla. Lienzos de las costumbres de los suburbios , donde comíamos y vivíamos. Ni su enfermedad ni su sordera influyeron tanto como se ha pretendido , sólo fue un accidente que lo acercó un poco más al abismo al que años después se lanzó.

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ESCENA 8 (1797. Plaza de la Victoria. Sanlúcar de Barrameda. Entran un tabernero algo borracho y una prostituta de buenas carnes) TABERNERO.- Pasa buena moza, que dan ganas de quedarse a vivir entre tus nalgas. PUTA.- ¡A mi la marina! TABERNERO:- ¡A sus pies , mi comandante! PUTA.- Plaza de la Victoria , aquí es. TABERNERO.- Puntuales como reloj de iglesia y tiesos como su torre. PUTA.- ¿ Y este es el campanario? TABERNERO.- Loco, me traes loco. PUTA.- Frena el caballo, que estamos en plena plaza. TABERNERO.- Que la cierren , que me voy a despellejar. PUTA.- Contrólate, a plena luz, en una plaza... TABERNERO.- ¿Qué? PUTA.- Que pueden pasar niños. TABERNERO.- Adiós, pudorosa, si ha salido remilgosita la ... me callaré. PUTA.- Dilo con la boca grande TABERNERO.- Ramera, fulana, puta. PUTA.- ¿Más tranquilo? TABERNERO.- No es lo mismo, pero relaja. PUTA.- Recuerda que hemos quedado con ese aragonés que quiere que posemos para él. TABERNERO.- Ya, el sordo ese que pinta , que vive en la Calle Victoria, si llevas toda la tarde hablando de él. PUTA.- Es el que retrata a la Duquesa de Alba.

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TABERNERO.- Esperemos que llegue pronto el artista. (Silencio) PUTA.- Aquí deben mearse los gatos, ¿no? TABERNERO.- Los borrachos que vacían sus cargas en cualquier sitio (Se oye un niño berrear. Entra una mujer con su hijo subnormal atado con una cuerda). MADRE.- ¿A qué ya estás cogiendo el caminito? NIÑO.- Engendra monstruos. MADRE.- ¿A que te doy un chocazo y te dejo tonto? TABERNERO( A la puta).- A lo mejor así lo apaña. MADRE.- Verás, el niño. NIÑO.- El sueño de la razón. MADRE.- ¿Qué haces? Deja de tocarte el pito.(Manotazo). Buenas tardes, disculpen los malos modos del niño. ¿ Esperan ustedes al sordo que pinta? NIÑO.- Francisco de Goya y Lucientes . MADRE.- Calla, imbécil. NIÑO.- Pintor y grabador español. MADRE.- Aquí huele a muerto, deben mearse los gatos, ¿no? TABERNERO.- Los borrachos, que llenan el buche y luego , claro, se mean por las esquinas. MADRE.- (A la puta).- ¿Ha escuchado lo que se rumorea sobre el lío ese entre el pintor y la duquesa? Dicen que está por sus huesos. PUTA.- Pero según parece ella no le hace ni caso. MADRE.- Se le ve que tiene muchos aires. PUTA.- Y él que es una persona sencilla ,sensible y de buen corazón MADRE.- Que lo ha embrujado.

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PUTA.- Pobre hombre. MADRE.- Ella no lleva muy bien el luto. PUTA.- Pues bien guapa que está de negro. MADRE.- Pero es que el luto está para sufrirlo y no para lucirlo. PUTA.- Eso también es verdad. TABERNERO.- Queréis dejar de cotillear. Y dígale a ese niño que deje de lloriquear de una puta vez. PUTA.- Qué bien hablado. TABERNERO.- Le dijo la sartén al cazo. PUTA.- Apártate que me tiznas. TABERNERO.- ¡Que se calle ese niño o le doy un sopapo! MADRE.- Atrévase a tocar a mi hijo y le arranco la nuez de un bocado. TABERNERO.- Cómo defiende la cerda a su lechón, pero si lo tiene atontado de tanto golpe. NIÑO.- Pintor de cámara de Carlos IV. TABERNERO.- Si debe tener morado hasta el cielo de la boca. MADRE.- Para eso es mío y lo he parido. TABERNERO.- Pues mátelo pronto y así se callará. (La madre no responde nada. Abraza a su hijo y cesa el lloriqueo) PUTA.- Mira que eres bruto. TABERNERO.- Yo qué sabía. Si parecía que odiaba a esa rata. PUTA.- Es su hijo y una madre siempre es una madre. Pídele perdón. TABERNERO.- Vamos, sólo faltaba eso. ¡Que hierre el caballo de otro! PUTA.- (A la madre) .- No le haga caso. MADRE.- Ahora mi nene se va a dormir. NIÑO.- ¡No! MADRE:- A la hora que es ya no se duerme.

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NIÑO.- ¡No! PUTA.- Déjeme a mi. ¿Tienes sueño? NIÑO.- El sueño de la razón engendra monstruos. PUTA.- (canta) Va cada río forzado Por su madre o su caudal Y así, todo lo criado Va do lo lleva ordenado La prudencia divinal. MADRE.- Se ha dormido. TABERNERO.- (para sí) Los rezos a San Herodes han funcionado. PUTA.- Qué ricura. (Entra un pescadero gritando su mercancía) PESCADERO.- ¡Acedías, acedías, fresquitas! ¡Pijotas, tapaculos! ¡Acedías! (El Niño rompe a llorar) MADRE.- ¡Tuvo que llegar berreando! PUTA.- ¡Un poco de más ojo! TABERNERO.- ¿A cuánto está el kilo? PESCADERO.- ¿Qué le pasa el niño parece que estuviera poseído? TABERNERO:- Ojalá llegara el diablo y se lo llevara a azuzar las calderas. Yo lo que hago es rezar a Herodes que como usted sabrá degolló a todos los... PESCADERO.- ¿Aquí es donde vive el pintor ese? NIÑO.- ¡Francisco de Goya y Lucientes!

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TABERNERO.- ¡Que muerda algo ese niño! (La Madre y la puta tratan de reducir al Niño) ¿También viene para el retrato? PESCADERO.- Me lo encontré en el puerto y como me pillaba de camino...Espere, que chupe una pijota el niño. Toma nene. NIÑO.- Monstruo, monstruo.(Se calla y juega con el pescado) TABERNERO.- Nada como un animal para calmar a otro. MADRE (A pescador).- Gracias, ¿esos ojos son suyos o prestados? PESCADERO.- En propiedad desde que me parieron. MADRE:- Parece que se los hubiera robado a la mar un día de siroco. PESCADERO.- Gracias, generosa. MADRE.- Siéntese y espere conmigo . PESCADERO.- Permiso. NIÑO.- Tapices y retratos. MADRE.- ¿Ahora? PESCADERO.- Déjelo , que no molesta. P.- Así ensayamos. TABERNERO.- Siempre que no chille. MADRE.- Vale (Le da un cuaderno y un carboncillo. El niño corre a prepararse delante de ellos como un profesional) Se da muy buena maña, ha pintado un retrato de la Duquesa de Alba descaradísima, levantándose las faldas hasta arriba, pero se lo han vetado. NIÑO.- Maldito Ezquerra. MADRE.- Sí, y los cuadernos de Sanlúcar. “El baile andaluz” “El concierto” “La visita”. Muy bonitos. NIÑO.- Quietos. (Todos quedan congelados como si de un cuadro costumbrista de Goya se tratara. El Niño-Goya pinta)

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ZAMBO.- ¡Cago en la puta de oros! Si me he emocionado y todo. Y aún me quedan años por vivir, fantasmas que visitar y cosas por decir. ¿Pero qué veo?, ¡me cago en la leche que mamó el diablo y en todos los ángeles del cielo montados a caballo bailando un fandango de Huelva! ¡Si aquel que viene con la boca desencajada y soltando espuma como un perro en celo es el delegado de cultura! Niños, levantad el tinglado que hay que najarse antes de que nos empuren. ¡Señores, con Dios! (Salen todos antes de que llegue el Delegado con la azafata)

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De Guzmán a Los Montpensier  

(Los Otros de la Historia) Breve historia salteada de Sanlúcar de Barrameda

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