SOBRE EL PROYECTO DE VIDA COMUNITARIO
Dice nuestro Directorio, nº8 “La organización comunitaria debe partir de la misma comunidad como algo vivo que nace de un compromiso del que todas nos sentimos responsables. Se planificará y revisará periódicamente conjugando la actividad apostólica y la vida comunitaria de forma que mutuamente se potencien. Debe reservarse un tiempo semanal más intenso para el encuentro y la convivencia. La planificación comunitaria vivida en actitud de fe es signo del compromiso de todas en la construcción de la comunidad. Dicha planificación será aprobada por el Consejo Provincial que así podrá acompañar pastoralmente a las comunidades”
La razón fundamental que se tiene para elaborar el Proyecto comunitario es porque al ser la vocación una respuesta libre al llamamiento del Señor en comunidad, se ha de actualizar y concretar en común dicha respuesta. El Proyecto comunitario es también un medio para dar cauce a las iniciativas de todas para favorecer la creatividad y la participación y para comprometer a la responsabilidad. Como consecuencia de la descentralización es un modo de comunicación e información en línea de unidad. De ahí que el Proyecto comunitario ha de ser aprobado y acompañado por el Gobierno Provincial. Es de suma importancia que toda la comunidad conozca y comprenda por qué realizamos el Proyecto comunitario, a qué nos compromete, sin olvidar que nuestro Proyecto común son las Constituciones, modo de vida evangélica que libremente hemos profesado. Ellas han de ser el criterio inmediato de referencia a la hora de concretar el Proyecto comunitario. La programación comunitaria tiene la siguiente misión: a) Reflexionar, como comunidad convocada para una misión, sobre nuestra espiritualidad, relaciones fraternas, organización, etc... para actualizar y comprometernos libre y comunitariamente a lo que un día fuimos llamadas. b) Tomar conciencia personal y comunitariamente de la misión confiada y del modo concreto como vamos a vivir y organizarnos. c) Hacer posible la evangelización de nuestra propia comunidad evangeliza dora, ya que la programación comunitaria es un medio de formación permanente. d) Que las comunidades tomen conciencia de que la programación es un modo de participación y dependencia y el cauce de nuestra obediencia y sumisión voluntaria.
Momentos de la planificación comunitaria: 1. Periodo preparatorio 2. Etapa planificadora 3. Contenido de la programación 4. Formas de evaluación 1. Periodo preparatorio Los primeros días son decisivos para el éxito comunitario del futuro. Es muy positivo: a) un diálogo extenso de la autoridad (Superiora-Directora) con todos los miembros que integran la comunidad. Este diálogo crea una actitud favorable en todos, facilita elementos de juicio, ilumina situaciones, empieza a comprometer a las personas y pone las bases para un posible cohesión fuerte y duradera. Desde el primer momento hay que darle a cada componente del grupo la oportunidad de pensar, de opinar. La comunidad no es una realidad estática sino dinámica, que se ha de sustentar en los principios de las Constituciones, pero que ha de ser capaz, cada año, de integrar las iniciativas vitales de todos y cada uno. Por parte de la Superiora supone también una actitud de acogida total hacia cada persona tal y como es. Este diálogo entre la autoridad y los hermanos es muy positivo ya que: - auna esfuerzos, canaliza fuerzas - evita la dispersión y crea clima de grupo. b) En este periodo se deben confirmar y repartir responsabilidades. Es el momento de dar criterios, de cómo quisiéramos que funcionara el provisorato, el economato, la ropería, etc. tutorías, pastoral, etc... La descentralización y delegación supone autonomía y capacidad de iniciativa, pero no independencia; por tanto la comunicación es necesaria. Toda responsabilidad es un servicio, es decir búsqueda eficaz del bien verdadero de las hermanas y del bien común. c) Ha de ser un tiempo en el que se alterne la organización un tanto desordenada con no dejar la oración y el encuentro comunitario con las que hay. Prolongar los ratos de convivencia. Alguna excursión. En este periodo ha de procurarse que cada religiosa tenga las necesidades más elementales cubiertas.... medicinas, libros para preparar clases... lugar donde estar, ordenador, internet, situación familiar, estudios, cursillos. Es necesario atender a estas necesidades básicas fundamentales. Procurando dar un rostro de alegría, fe, esperanza en la comunidad; que somos capaces de configurar una comunidad, de empezar, de convertirnos, de darnos un voto de confianza, de integrar a las que llegan. Evitar el “decíamos ayer”, “hacíamos el año pasado”.
2. Etapa planificadora ¿Cómo se realiza esta planificación? a) Debe abarcar todos los aspectos de la vida de comunidad, desde el bien y realización de cada miembro, hasta el bien común de todos y la misión confiada. b) Se ha de hacer buscando el equilibrio entre una amplitud y flexibilidad suficiente y un mínimo de normativa, para encontrar cauces que faciliten y agilicen la vida en grupo. c) Se ha de buscar la integración entre oración-vida comunitaria y acción apostólica como un todo que mutuamente se potencian. d) La planificación es una realidad dinámica que tiene distintos ritmos y momentos. De ahí que no se termina con la programación de principios de curso, sino que se actualiza, completa y enriquece a lo largo del año en los momentos de mayor intensidad espiritual, litúrgica, apostólica y organizativa. 3. Contenido del Proyecto comunitario. En estos meses de la etapa planificadora se deben leer las Constituciones. Así lo dicen las mismas Constituciones, que una vez al año han de ser leídas en comunidad. A partir de diversos artículos o guiones se debe concretar aquél punto o aspecto que todas vemos que en este curso debe ser objeto de nuestro trabajo e interés por parte de toda la comunidad. Fundamentalmente hemos de trabajar los niveles de - fe y oración - relaciones fraternas - misión apostólica - pastoral juvenil vocacional - formación permanente - pobreza y presupuesto Es bueno ponerlo como objetivos y a continuación los medios generales para todos los objetivos: - reuniones comunitarias, - celebraciones (Eucaristías comunitarias, oraciones comunitarias, comunicación de vida, fiestas congregacionales y litúrgicas...), - compartir la Palabra, - tiempos litúrgicos, - retiros, - lectura (compartir artículos buenos de revistas...) - cursillos, - apertura de la comunidad 4. Evaluación del Proyecto comunitario Trimestralmente. A partir de un diálogo o sencillo guión, tratando de despertar actitudes de conversión, confianza, mayor implicación, unidad.