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JUNIE B. JONES Y EL PASTEL PELIGROSO


JUNIE B. Y EL PASTEL PELIGROSO

Junie B. Jones era una chica muy divertida a la que no le gustaba que la llamaran Berta, por eso solo ponía B. Un día sus padres se fueron a trabajar. Entonces la mamá llamó al abuelo para que los cuidara y le explicó las reglas. Cuando entró el abuelo Junie B. salió disparada a su barriga y le clavó la cabeza en su tripa. Junie B. se fue a desayunar y como la leche estaba muy alta cogió el zumo de naranja y le echó cereales y dijo: – ¡Esta es la comida más exquisita de todo el mundo, solo que un poquito asquerosilla! Por todo ello el abuelo la riñó y porque se puso a comer en el suelo. Mientras tanto el abuelo fue a preparar el desayuno a su hermano Sam. Entonces le dijo Junie B.: – ¡Abuelo, yo soy la reina y tu eres mi criado y te llamarás “Pinki”! – ¡Junie B., no estoy para juegos, he venido a cuidar de vosotros mientras vuestros padres están trabajando! Cuando Sam se durmió estuvieron jugando a varios juegos y ganó ella y estuvo gritando todo el rato ¡campeona, campeona! Después se preparó y se fue al cole en el autobús donde seguía cantando ¡campeona, campeona! Junie B. era una chica muy divertida y hacía reír a sus amigos. En el autobús se sentó con Claudia y le contó que era una campeona porque había ganado a su abuelo. Por eso le dijo: – Claudia, ¿echamos una carrera? Entonces corrieron y Claudia le ganó. En ese momento sonó el timbre del colegio y salió la profesora que le preguntó a Junie B. porque lloraba y Junie B. le contestó que había perdido a todos los juegos que había jugado con sus amigas y ella estaba acostumbrada a ganar


en todo, era una campeona. Ya en el cole la seño les dijo que iban a celebrar una feria. Los padres se encargarían de los juegos y su clase se encargaría de los pasteles musicales. Todos los niños de la clase querían participar en los juegos, estaban muy contentos. Por la tarde, cuando se bajó del autobús le contó a su abuela lo de la feria y que iba a participar en un montón de juegos. También le dijo que se iba a entrenar en casa para ganar. En el cuarto de baño estuvo practicando al juego de tirar la esponja a la cabeza del director. Mojó la esponja y la tiró el váter. Estaba muy contenta porque había acertado pero en ese momento llamó su madre a la puerta. Como todo el baño estaba lleno de agua tuvo que recogerlo porque su mamá se había puesto muy enfadada. Mamá le explicó que lo divertido de la feria no era ganar sino participar. Al día siguiente empezaba la feria y sus padres la llevaron a la fiesta. Junie B. participó en su juego favorito que era el del mini golf, pero tiró la pelota tan fuerte que la lanzó muy lejos y no la metió. Luego se fue a otro juego, el de meter la pinza en la botella y no lo consiguió. En todos los juegos perdía y se enfadaba mucho porque ella siempre ganaba y era una campeona. Solo consiguió de premio un peine y estaba muy triste porque pensaba ganarlos todos. Claudia había ganado muchos premios y ella se enfadaba más. Entonces mamá le dijo que le quedaban tiquets que si quería jugar a las esponjas. Le dieron dos esponjas, con la primera falló y con la segunda hizo diana en la cara de un niño que la estaba insultando. Luego tuvo que disculparse. Después fue a su clase a participar en el concurso de pasteles y ganó un pastel de frutas envuelto en papel de plata, era muy duro y se podía casi sentar en él, era peligroso. Cuando lo vio no le gustó sin embargo su amiga Lucy llevaba uno con pastelitos de colores. Al final se fue a casa y se contentó con su premio de pastel y con el peine, era todo lo que había ganado en la feria del colegio. Alumnos participantes: Carlos Barrero Nieto Belén Carrasco Alarcón Santiago Javier Chamizo

Lucía Ledo Ruano


JUNIE B. JONES VA DE BODA

JUNIE B. VA DE BODA


Había una vez una niña llamada Junie B. Jones a la que le gustaba ir al colegio. Un día vio que Richard, su novio, estaba jugando a perseguir a la niña nueva del colegio, Telma. A Junie B. ésto no le gustaba y por eso le dio un cabezazo en la barriga y rodaron y rodaron hasta que se hicieron un lío. Al final Junie B se sentó en las rodillas de Richard y le explicó que, como eran novios, los novios perseguían a las novias y no a otras niñas y entonces Richard se enfadó y la dejó plantada. En ese momento sonó el timbre y todos los niños se fueron a clase menos ella que se quedó llorando. Vino la profe y le preguntó: – ¿Qué te pasa? – ¡Qué Richard me ha dejado plantada! Enseguida la señorita le dio un pañuelo, la ayudó a levantarse y la llevó a su clase. A la hora de salir del colegio le fue a recoger su madre con su hermano pequeño Sam, la abrazó y le contó lo que le había pasado, que Richard la había dejado. – Hija, eres muy pequeña para tener novio. – ¡Pero mamá, todas mis amigas tienen novio menos yo!¡Me he quedado compuesta y sin novio! – Hasta que no seas mayor no lo entenderás. Junie B. empezó a hacer cosas para que su madre comprendiera que ya era mayor. Empezó a bañarse sola aunque cogía los juguetes de los niños pequeños y jugaba con las burbujas del jabón haciendo como si fuera su barba. Un día, mientras estaban cenando le dijo su mamá que la tía Flo se casaba. Al otro día se lo contó a todas sus amigas, a las mejores y les cantó la canción de la boda: - “Ya se han casao, ya se han casao y yo la tarta me la he zampado”. Claudia, una de sus mejores amigas pensaba que esa canción no tenía letra y Junie


B. le contestó “¡Pues claro que tiene letra!” Al volver del colegio vio a su abuelo jugando con Sam y le dijo que la tía Flo se iba a casar y que ella sería la dama de honor de la boda. El abuelo le dijo que eso era muy importante y que lo tendría que consultar con su madre y con su tía. Corriendo llamó a su tía y le propuso ser su dama de honor, así le enseñaría a su madre que sabe hacer cosas de mayores y que no es una niña pequeña pero Junie B. se llevó una gran desilusión porque la tía había decidido que la dama de honor sería otra niña, Ruth. Se puso a llorar y colgó el teléfono. El abuelo se lo contó todo a a tía Flo y sus padres la riñeron. Cuando ya se iba para la cama su tía Flo le propuso ser la dama de honor suplente, por si la otra niña se pusiera enferma entonces podría ser ella. Eso le hizo mucha ilusión y así su madre vería que no es una niña pequeña. Llegó el día de la boda y Junie B. había rezado para que la otra niña se pusiera enferma. Llevaba un lazo superbonito. Había muchas personas en la iglesia y Ruth iba tirando pétalos, pero Junie B. quería hacer lo mismo así que se pusieron a pelear por ver quien llevaba la cesta de los pétalos hasta que apareció su madre y le quitó la cesta. Cuando llegaron al banquete y le tocó sentarse en la mesa de las damas de honor, la más grande. La tía Flo ayudó para que compartieran los pétalos y se hicieran amigas. Durante toda la boda Junie B. enseñó a Ruth como tenía que comportarse para ser una señorita. Se hicieron muy amigas, cantaron la canción y Junie B. demostró a su madre que si había sido capaz de hacer cosas de mayores también podría tener novio. Alumnos participantes: Fernando Moreno Chamizo Marta Nieto Vaquero Isabel Vivas Parra

Junie B.  

Taller de escritura

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