Evelyn Rozas Erbo
La Casa Verde Textos: Luis Cuello Madariaga. Evelyn Rozas Erbo Fotografía: Rolando Müller Schulz Evelyn Rozas Erbo Diseño: www.ProyectoDiseno.cl Impresión: Imprenta Valverde. Publicado en Diciembre de 2011, Concepción, Chile.
Evelyn Rozas Erbo 21 Octubre - 4 Noviembre 2011 Centro de Extensión Universidad del Bío Bío, Sala Marta Colvin; Chillán.
Casa Verde
Luis Cuello Madariaga Buscar las respuestas a la interrogante continua de cuál deberá ser la relación adecuada y consiente del hombre con la naturaleza en su permanente y lógica unión de existencia, surge como una necesidad imperiosa de resolver, en virtud de las múltiples problemáticas surgidas en esta, acentuada desde la revolución industrial, donde el concepto moderno de progreso marca un aceleramiento en la consecución de objetivos materiales que supuestamente lograrían alcanzar la cima de la felicidad, pero su manifestación acentuó la incapacidad del hombre en la retribución correcta a la naturaleza, visualizada en la incorporación de grandes e invasivas industrias y utilización desmedida de recursos naturales en la manufacturación en todo tipo de insumos. La constante en la depredación, extinción de animales y bosques, consumo irracional del agua, pruebas nucleares y tantas otras acciones que no están en justa relación con el soporte generativo de la naturaleza. La permanencia del hombre en su búsqueda de un supuesto “bienestar”, ha conllevado a que exista desinterés o incapacidad de decodificar adecuadamente las acciones que determinen las correctas acciones que debe realizar en procura de una lógica de relación, como lo es, entre el que habita y el lugar habitado. La construcción de este dialogo ha carecido hasta hoy de conciencia ecológica, visualizado en la apropiación ilegitima, bajo el concepto de huésped, de los espacios naturales. Esta pérdida de la noción de huésped estipulo ejercer actos vinculados solo a la consecución de metas que puedan traer retribuciones inmediatas a falta de consideraciones del lugar habitado y paradojalmente y por extensión a su permanencia vital en el tiempo. La utilización del espacio natural habitado es la resultante de un vía crucis donde el hombre lucha contra sus propias debilidades morales que a la vista de los hechos han superado las particulares racionales que reconocen el problema, pero se subyugan al logro inmediato de la necesidad inmediata. El hombre como habitante: habita, pero lo importante de esta dimensión implica determinar las maneras de realizar este acto. ¿Cómo habitar? La mantención de esta relación, entiende, al menos en la teoría, el conocimiento de que los lugares resididos reúnen circunstancias y elementos condicionados a su propia naturaleza que están en coherencia con todos los sistemas de orden natural y que deben ser tratados en esa dimensión, y su mala correspondencia con estos, no son sostenibles en el tiempo. La respuesta determina instalar valores colectivos e individuales en virtud del logro de un equilibrio con el lugar habitado en respuesta a un presente y a un proyecto de mediano y largo plazo en función de generaciones futuras. En estadios más simples pareciera que la relación se da de manera más natural pero el crecimiento demográfico, el desarrollo de la tecnología y otras acciones como con-
secuencia de la generación de relaciones macro sociales, producidas fundamentalmente con la aparición de estructuras urbanas de gran tamaño, han hecho más complejo la relación del hombre con el planeta. El concepto de habitar tiene condiciones de cambios propias o inherentes al hecho mismo, incuestionable e irrenunciable. No se puede habitar sin alterar las cualidades naturales o puras del contexto ya que es la única forma solucionar problemáticas de sustentó y bienestar. La existencia del hombre, entonces, está determinado por la capacidad de alterar la naturaleza, manifestado desde lo más simple, como ejemplo, la construcción de un arco y una flecha, donde solo basta con modificar una rama y crear una cuerda con algún elemento provisto por un vegetal o animal, a las modificaciones actuales ya muchas más complejas dadas principalmente en los megas sistemas productivos. Lo que acuerda que los procesos culturales son inherentes a la modificación de la naturaleza. Pero esta condición no justifica el exceso y la desproporción en los actos, ni tampoco comparte la mala utilización de sus elementos, ni la utilización constante de productos innecesarios y contaminantes, ni el exceso de ambición que nutre el derecho a sobreexplotar, etc. Pero volviendo al principio, que cultura es el producto de la modificación de la naturaleza, y el conocimiento de esto y su forma de hacerlo se traspasa de generación en generación y hacerlo en comunidades más simples, se explica en un modelo de relaciones de orden familiar y es efectuado entre las relaciones primarias dadas en la familia, generalmente de padres a hijos. Hoy la información y conocimiento mucho más complejos se accionan y se traspasan en instituciones como las universidades y otras, lugar en que la casa se transforma o se adjetiviza en el hogar, en la cual la relación interna en ellas, está en el traspaso principalmente de costumbres, valores y relaciones íntimas - amor descanso, etc. La representación material de habitar se manifiesta en varios planos de relación; la casa y las instituciones; de educación, de administración, de actividad deportiva, de apoyo espiritual etc. Que configura y acciona las características de una comunidad. Desde las unidades básicas hasta las más complejas, y su dependencia en conjunto, maniobran todas las líneas de operaciones que permiten las acciones que determina su estructura cultural que pone en escena su manera de habitar. Habitar implica encontrar un lugar propicio y con condiciones que le permita instalar mecanismos de gestión, permisibles de lograr objetivos que lo sustenten en el tiempo. El habitar ha implicado otras variables, que aparecen como particularidades propias del acto, que es la de crear sentido de pertenencia y arraigo, quizás el concepto, si se procede a un análisis del sentido, crea el de poder, el que generalmente autoriza realizar con los espacios las modificaciones sin consideraciones de ninguna especie. El hombre habita y el habitar implica instalarse, ubicarse, y esto lo realiza en conciencia que debe protegerse de múltiples hechos tanto naturales como de animales y con los de su propia especie. La manifestación mayor de esta instalación se da en la CASA. Es en la casa es donde el hombre se hace visible, y con esta se hace presente en todas sus manifestaciones culturales, en la cual sus particularida-
des de vida se proyectan, donde expone a los demás sus condiciones, sus pertenencias, el sentido de lo mío, y es la unidad donde se cobija. Desde la casa es donde se habita y se extiende. Es para el hombre una certeza de vida que conlleva una amplia cualidad de la que deriva sus propias formas de comunicarse, su búsqueda, en fin, su arraigo al entorno. Está en la casa la manera de ser, está en la casa la manera como me dispongo a ser. Las particularidades de cómo se presenta estas unidades nucleares nos explica las cualidades de sus habitantes. La casa es la demostración explicita de todas las circunstancias socio-económicas que determinan a los que la habitan. Es acá como: Casa Verde ingresa al campo de las interpretaciones y grafica el relato de la idealización de una buena parte de la población chilena en su relación con la naturaleza, la sociedad y el sistema. Hacer pensar como el hombre debe deliberar su estar, su habitar. Como el hombre debe crear su estadio básico sin alterar el propio en equilibrio con el orden mayor. De acá surge el cómo será mi manera de habitar y como manifiesto esta relación a partir de mi núcleo básico. Casa Verde, es una mención que manifiesta las múltiples maneras de como el hombre incorpora al pensamiento la búsqueda de ideales de relación con su entorno. Casa Verde es la expresión del núcleo básico de sustento fundamental con su cosmos y como desde acá se expresa en relación al mismo. Expresión de la búsqueda permanente de la felicidad que intenta comprender el equilibrio con la naturaleza como un hecho vital. Casa Verde en su expresión material que exhibe en síntesis la problemática de incorporación del hombre chileno a la búsqueda de una relación con el espacio natural. Donde se cruza el juego de lo que se desea tener y como no perder lo ganado. Acusa la profunda crisis de relación con el sistema instalado. Casa Verde interpreta el concepto de habitar en correspondencia con los ejes generativos de la naturaleza. Interpreta el sentido de “aspiración” que indica y sabe que es preciso volcar esfuerzos a una nueva forma de compartir con su entorno, pero a la vez marca esa lucha con las pertenencias propuestos desde un sistema en el cual el crecimiento material se manifiesta en la vinculación con la acumulación. Casa Verde es la puesta en escena de la idea de alejarse de la cuidad para introducirse en un entorno natural pero manteniendo la relación de vida con los elementos propios de la cultura tecnológica actual. Se instala la gran paradoja. Se instala el sentido de sacrificar en pos de un ideal, pero sin excesivas renuncias a una búsqueda verdadera de un habitar en coherencia con el planeta, con los sacrificios que eso conlleva.
Casa Verde es la representación simbólica de una aspiración pero no de un hecho concreto, es esta su magnitud y es acá donde está la tensión. La búsqueda de equilibrio se desea lograr con un tipo particular de casa, donde el verde representa el sentido de incorporación al orden natural, pero escarbando, comprendemos lo vacío y vacuo, principalmente por no considerar acciones que realizadas con el conjunto social parecen más importantes como lo es el incesante abuso del consumo de productos no renovables. Esto está representado en Casa Verde a través de la incorporación en ella de un artefacto de consumo masivo. La construcción de la casa verde es solo un ideal, un disfraz que no grafica el sacrificio por una relación mejor, no demuestra la acción comunitaria de entender que la magnitud del consumo de los elementos, principalmente los no renovables, es un hecho más importante para el planeta que el adorno sin profundidad de sentido. Casa Verde es la casa en el campo. El hombre no vuelve al campo, continua en la cuidad solo con una casa dispuesta en otro lugar rodeada de plantas principalmente ornamentales y una piscina o sea un patio más grande. Casa Verde es la manifestación de las problemáticas del hombre chileno que no solo suscribe al plano de la vivienda como espacio ideal sino exhibe los juicios a los sistemas de producción y relación social. Acá es donde se devela porque es en la casa o vivienda la unidad material y sustento psicosocial de la expresión e incorporación a sus acciones a las formas que sostiene su presencia tanto en su relación con los demás y con la naturaleza. Casa Verde es verde y no por un sentido estético de resultados formales efectistas, es verde porque representa una búsqueda, un sentido de solución, propositivo, un deseo de vinculación pero no como un acto de relación negativa sino como un acto de búsqueda de resultados que permitan comprender que la conciencia ecológica es la mayor expresión que podamos establecer solución y respuestas a las interrogantes del correcto comportamiento del hombre como huésped. Casa Verde es una obra, realizada por la artista Evelyn Rozas que nos permite incorporar a nuestro cotidiano andar un sentido de observación de nuestros actos y establece el análisis sobre nuestra estructura sistémica. Esta obra nos impone a un reconocer nuestras debilidades y establece un compromiso del cual seguramente deberemos asumir. Nos devela el efecto de nuestro pasar y la cuestionable capacidad que hemos desarrollado en alterar el paisaje natural sin interesarnos en buscar respuestas certeras en procura de un habitar el planeta, sin que la delgadez de esta relación sea destrozada por la ambición del consumo y el deseo de poder. Casa Verde es una obra que aparece como una unidad simbólica del acto de habitar, que extrapola las características de una población de chile que comienza a pensar en otra relación con su entorno natural.
Acerca de mi proyecto Evelyn Rozas Erbo
EL CONCEPTO DE OBRA: La revalidación de lo natural como sujeto, como un valor a preservar. El desarrollo de este proyecto me permitió experimentar y encontrar la forma adecuada de producir un verdadero tejido orgánico vivo y fuerte. Cultivé de una forma no tradicional, prado mezclado con otras plantas. Encontré variados soportes para hacer que este tejido vivo sea muy flexible y apto para ser usado en forma vertical, horizontal o sinuosa, como una verdadera alfombra o tela. Durante un periodo de cinco meses cultivé el prado que contemplaba usar en este Proyecto como materia orgánica viva. La experiencia de sembrar millones de plantas que brotaban, crecían y se desarrollaban de acuerdo a sus propias necesidades y tiempos, me permitió observar y reflexionar acerca de la situación de choque, existente entre la noción de tiempo que vivimos como sociedad actual. Me refiero al tiempo lineal y al de la naturaleza que es un tiempo circular: los ciclos naturales de desarrollo, como las estaciones del año o el día y la noche etc. Mi atención estaba centrada en el estado de crecimiento de las plantas y de sus raíces, que con los días desarrollaban una verdadera trama. La existencia de una trama vegetal viva y fuerte era extremadamente importante ya que sería el paisaje real que revestiría “La casa verde”, el que continua-
ría con su proceso natural durante la exhibición y los días posteriores a ella. La actitud inicial que era de intervención mínima y de respeto fue tensionada en varios momentos por el desequilibrio entre nuestra forma productiva de asumir el tiempo versus el tiempo de desarrollo dentro de los ciclos naturales. Nos disoció del tiempo de ellos el reloj y su noción de tiempo abstracto Las estaciones del año con sus cambios de temperatura y porcentajes de humedad ambiental y la absorción de nutrientes requeridos fueron factores absolutamente determinantes en el tiempo en que se desarrolló cada una las plantas. Estas, como seres únicos, tenían distintos niveles de ser afectadas positiva y negativamente. El porcentaje de plantas aptas para emplear en mi propuesta no fue total y sólo estuvieron completamente adheridas en los soportes cuando completaron su tiempo de desarrollo, cosa que sucedió varios días más tarde. EL TEMA: La relación del individuo con su entorno natural y el concepto habitar para descifrarlo. Habitar “Vivir en una habitación ¿qué es? Vivir en un sitio ¿es apropiárselo? ¿Que es apropiarse de un sitio? ¿A partir
de que momento un sitio es verdaderamente de uno?”. George Perec
Habitar es: acomodarse, afincarse, alojarse, anidar, aposentarse, arraigarse, asentarse, avecindarse, cohabitar, convivir, domiciliarse, estar, establecerse, instalarse, morar, ocupar, poblar, residir, vivir. Habitar es: abrazar, abrir, acceder, aceptar albergar, adentrarse, amar, anidar, atravesar, aventurar, captar, celebrar, comunicar, comprender, conocer, convivir, construir, descubrir, dialogar, encontrar, entender, escuchar, imaginar, indagar, interaccionar, inventar, observar, percibir, poblar, proponer, reconocer, recorrer, relacionarse, respetar, sumergirse, vagar. Habitar es: acometer, asaltar, asediar, atacar, colonizar, conquistar, depredar, discriminar, dominar, eliminar, entrar, irrumpir, invadir, ocupar, penetrar, tomar, saquear, violentar, vencer. Lugares habitables: un lugar, un paisaje, un territorio, una geografía, un mapa, un continente, una isla, un oasis, una montaña, un bosque, un valle, un campo un pueblo, una ciudad, un barrio, un recinto. Lugares habitables: una forma, una idea, una línea, un círculo, sonidos, un color, un movimiento, un aroma, un gesto, la luz. Lugares habitables: el cuerpo, los afectos, vocaciones, relaciones, frases, sensaciones, ilusiones,
sueños, sentimientos, una aventura, emociones, huellas, memorias, personas, valores simbólicos y éticos. “Todo espacio realmente habitado lleva como esencia la noción de casa”. Gastón Bachelard “El hogar es una extensión del alma y del espíritu”. Rina Swenzell
EL TEMA DESDE LA ESFERA DEL ARTE: Relación Arte, Naturaleza y Crisis ecológica. “Somos simples huéspedes de la naturaleza y debemos comportarnos consecuentemente. El hombre es el parásito más peligroso que jamás haya asolado la tierra. El hombre debe volver a su nicho ecológico para dejar que la tierra se regenere”. “La creación de la humanidad y la creación de la naturaleza deben reunificarse. La división de estas creaciones ha tenido consecuencias catastróficas para la naturaleza y el hombre”. Hundertwasser
Uno de los resultados del llamado progreso humano es la responsabilidad que nos compete en la extinción de numerosas especies, atrás quedo un siglo de una era atómica derrotada, desde Hiroshima hasta Chernobil. Comenzamos este, con grandes dudas sobre un cambio climático (rápido aumento de los gases de efecto invernadero en la atmósfera, destrucción de la capa de ozono) que se nos acerca, sin contar con las voluntades para su
detención en la práctica y simultáneamente aventuramos en la recombinación genética, al interesado dominio de los elementos constitutivos de la vida. Disminuye en forma irreversible la biodiversidad en nuestro planeta y el paisaje natural es destruido y transformado progresivamente, fruto de un proceso agresivo de antropización del territorio. Los caminos que aceleradamente circula el desarrollo de la tecnociencia, con prisa nos llevan a dañar y degradar irreversiblemente los ecosistemas del planeta, como los bosques primarios y a transformarlos en espacios áridos. Contaminamos a nivel global la biosfera con sustancias químicas bioacumulativas y persistentes. Las biotecnologías se expanden sin suficientes garantías de seguridad en agricultura y producción animal, existe un agotamiento en especies marinas por la sobreexplotación que desarrolla el sector pesquero. Estas situaciones, entre otras, conforman nuestro presente e imaginario colectivo y convierten a la crisis ecológica en un proceso histórico de relevancia planetaria de nuestro tiempo. Esta realidad conlleva la necesidad y urgencia de debates culturales multidisciplinarios, también desde la esfera del arte. La constante y creciente transformación del paisaje natural por los procesos de antropización existentes y la velocidad con que el orden natural de los territorios va adoptando actuales modelos socioeconómicos, conllevan una pérdida importante medioambiental y propician la existencia de dos distintas percepciones estéticas contemporá-
neas. Una de ellas es una percepción negativa hacia estos procesos invasivos y de fragmentación del paisaje y la otra es de un aumento del valor estético de las zonas en donde no existe intervención del hombre en forma visible. La explotación de bosques nativos o la instalación de industrias en sectores rurales, hace años atrás eran consideradas favorables culturalmente. Actualmente conllevan una percepción estética negativa. Esto responde a la modificación violenta ejercida en el entorno natural, al notorio contraste estético y a la creciente consciencia medioambiental. Los espacios no domesticados ni intervenidos adquieren un valor cultural importante y consolidan una estética positiva de la naturaleza. La continuidad del paisaje, la valoración y o recuperación de la historia y memoria de algunos territorios, son temas que han comenzado a visibilizarse en reflexiones artísticas. LA INVESTIGACIÓN: Las nuevas formas de habitar de los chilenos. El paisaje natural nacional se ha ido transformando definitivamente. Situación dada por la instalación de industrias en sectores rurales y la construcción de nuevas redes viales; muchas de ellas para favorecer y potenciar el desarrollo industrial, las actividades de esparcimiento sin control (circuitos de motos, canchas de Golf etc.) y las crecientes migraciones desde las áreas urbanas hacía sectores rurales.
Los espacios naturales son invadidos violentamente por infraestructuras urbanas, provocando cambios irreversibles en ella. La existencia de una segunda casa causa un gran impacto a nivel estético, ecológico y social. Nuestras actuales dinámicas de antropización del territorio generan un deterioro progresivo del entorno naturaleza. “El campo... No tengo mucho que decir apropósito del campo: el campo no existe, es una ilusión. Para la mayoría de mis semejantes el campo es un espacio de recreo que recrea su segunda residencia, que bordea una porción de las autopistas que cogen los viernes por la noche para trasladarse a ella y que, el domingo por la tarde, si tienen suficiente ánimo, andarán por él algunos metros antes de volver a la ciudad, donde el resto de la semana se dedicarán a alabar la vuelta a la naturaleza”. George Perec
La gran oferta inmobiliaria (sector en expansión y beneficiado económicamente) en este tiempo la constituyen “las parcelas de agrado”, ubicadas en terrenos rurales desde la zona central hasta la zona sur del país e importantes balnearios del litoral. Para un escaso sector de la población, vivir fuera de la ciudad y a la vez muy cerca, es también un símbolo de estatus por lo que se construyen viviendas de grandes dimensiones y valores, en donde muchas veces importan más los metros cuadrados y lugares que la calidad de la distribución de la vivienda. Para otros chilenos, las parcelas de agrado se han transformado en la otra posibilidad de cumplir “El sueño dorado: La casa propia”, optan-
do por vivir de una forma más natural: “El ánimo te cambia, sólo al recorrer por el camino, es otro aire, otro ambiente, luego de estar todo el día en la oficina, esto te relaja. Si una tiene niños pequeños otra calidad de vida se les puede brindar, tienen espacio para correr, criar mascotas”. Este es un testimonio, inserto en un artículo de un diario del Sur de Chile. La segunda declaración encontrada allí es de un agricultor de la zona que decidió cambiar de actividad y como muchos otros encontró una forma exitosa de hacer negocios. El dividió su fundo en poco más de 48 parcelas. “Así como estaba la agricultura no me convenía, yo tenía una lechería y las cosas no andaban muy bien así que decidí eliminar todo” relató al ser entrevistado. Este giro acomodaticio hacia la venta de terrenos por parte de muchos campesinos se repite en distintas zonas del país por diferentes problemas de quiebre en la producción agrícola. El texto que cito a continuación enuncia a modo general la falta de resguardo social, estético y de urbanización que conllevan “Las migraciones por amenidad” en una investigación hecha en la zona central del país: 1- “El marco de las condiciones pueden ser consideradas como la doctrina neoliberal y el retroceso del Estado y de la comunidad en el ordenamiento y control legal (desregulación), la disposición de los campesinos a vender sus tierras, posiblemente por su concentración sobre nuevos cultivos comerciales, los que obtuvieron buenos precios en el mercado mundial y pudieron ser cultivados en invernaderos en forma de jardinería, lo que necesita menos tierra. Por otro lado, la creciente competencia global por cultivos comerciales llevó a la disminución de la producción de granos. Mientras la globalización conllevó a
la estandarización de la arquitectura en las metrópolis, los estilos de vida individuales solo pueden ser vistos y realizados en el campo”. 2- “No está previsto tampoco un ordenamiento del espacio habitado a futuro, ni se promueve la planificación estratégica. El cambio del uso del suelo y el consumo de tierras junto con las desintegradas y poco armoniosas estructuras urbanas deben ser consideradas como una problemática a largo plazo. Escasos son los esfuerzos de las áreas estudiadas por crear viviendas sociales integradas a los desarrollos residenciales de parcelas de agrado, para no perturbar el deseo de exclusividad de los nuevos migrantes, sin embargo, estos inmigrantes están dispuestos a integrarse a las comunidades locales, pero a la larga los conflictos entre locales y los emigrantes pueden emerger, por la diversidad de intereses. Los altos costos de la infraestructura urbana resultan en una urbanización dispersa en vez de condensada”.
La pérdida y disminución de tierra agrícola, el cambio en el uso del suelo, el mayor consumo de energía, la contaminación por desechos domésticos e industriales en el agua, aire y tierra, la deforestación, son efectos inminentemente negativos que afectan al ecosistema. La desaparición del lugar, de la memoria con potencial creativo, esa que ha construido parte de nuestra historia, la sustitución de formas tradicionales de arquitectura (en adobe, madera), por casas tipo entregadas por los gobiernos, son los protagonistas de la transformación y o degradación de nuestro paisaje natural. El legado cultural de nuestra sociedad rural es un bien necesario de preservar. Un territorio lo constituyen un terreno y sus habitantes, quienes lo han construido y lo hacen habitable.
El habitante contemporáneo y la velocidad que caracteriza a nuestra sociedad actual, vulneran la relación esencial del hombre con la tierra. El hombre urbano habita su entorno natural en el sentido de apropiar, invadir y depredar. Impone estructuras, movimientos, sonidos, carreteras, contaminación y problemáticas sociales llegando al paradigma final que es la propia Ciudad. “Se considera que la condición más crucial del paisaje es el espacio, pero su tema más profundo es el tiempo”. Rebecca Solnit
LA VISUALIDAD LA CASA VERDE es el pequeño refugio-casa, instalada sobre una gran superficie de pasto y con todas sus paredes revestidas por prado natural, es a la vez, exterior, intemperie, y al mismo tiempo guarida interior. Encierra un espacio y al mismo tiempo simboliza el entorno natural, situación tensionada al exhibirse dentro de un espacio arquitectónico mayor que la contiene. Ambos espacios se activan e invitan al usuario a recorrerlo. Un sendero en el prado exterior conecta al espacio interior de la instalación y puede ser vivenciado por el espectador, quién habitará la experiencia estética y por ende la podrá incorporar a su mundo. Los espacios puerta y ventana permiten una continuidad en el paisaje y una conexión con el espacio-sala de exhibición.
La materialidad vegetal en LA CASA VERDE remite a un refugio, a un espacio primero, primitivo, (matriz telúrica, fertilidad vegetal) donde desarrollamos el concepto de habitar como un espacio seguro. Suelo y paredes revestidas por prado vivo y en crecimiento, techo-tierra, techo-prado son a la vez exterior, intemperie y al mismo tiempo, guarida interior. El paisaje natural convertido en espacio interno “cerrado”, al mismo tiempo simboliza el entorno natural. La casa verde es el paisaje natural habitado y apropiado desde donde se intenta ejercer la experiencia vital de habitar.
Su forma de cubo, síntesis de la usada actualmente como espacio habitable, nos remite a la irrupción de infraestructuras urbanas en espacios naturales, a la desnaturalización y transformación del paisaje. El objeto tecnológico, instalado en su interior denota nuestra actual y creciente idea de confort y bienestar. Fenómeno que ha contribuido a que los territorios y sus formas de habitarlo cambien acelerada y permanentemente.
”Fui a los bosques deliberadamente a enfrentar sólo los hechos esenciales de la vida y a ver si podía aprender lo que ella tenía que enseñar, no sea que cuando estuviera por morir descubriera que no había vivido”. Henry David Thoreau
1-Pág. 108, 2 -Pág. 109 Hidalgo Rodrigo; Borsdor Axel y Plaza Felipe. Parcelas de agrado alrededor de Santiago y Valparaíso: ¿Migración por amenidad a la chilena? Rev. geogr. Norte Gd. [online]. 2009, n.44
FICHA TÉCNICA Artista: Evelyn Rozas Erbo. Título: “La Casa Verde”, Proyecto FONDART Regional 2011. Género: Instalación. Materialidad: Cubo construido con una estructura de madera que cuenta con material orgánico vivo, interna y externamente. Con una puerta y un espacio ventana. Dimensiones del cubo: 3 m x 3 m x 3 m. Dimensiones de piso de la Sala cubierto por prado natural: 70 m. Lugar de Exhibición: Centro de Extensión Universidad del Bío Bío. Sala Marta Colvin, Chillán. Fecha: Desde el 21 de octubre hasta el 4 de noviembre 2011. Bibliografía • Perec, Georges. Especies de espacios. Barcelona. Ed. Montesinos. Edición española propiedad de literatura y ciencia. Imprime Novagrafik, S.A. 2004. • Bachelard, Gastón. La Poética del espacio. Madrid, Breviarios del fondo de Cultura Económica. 2000. • Rand Harr; Hundertwasser, (2007) Edición Taschen Gmbh Köln. • José Luis Albelda & José Saborit, 1997. La Construcción de la naturaleza. Generalitat Valenciana. Valencia. • Francesco Careri. El andar como práctica estética. Walkscapes. • Albelda, José La naturaleza y su valoración estética contemporánea. Ponencia Universidad Politécnica de Valencia. • Riechmann, Jorge. Tiempo para la vida. La crisis ecológica en su dimensión temporal. Imprenta Montes 2003. • Thoreau, Henry. David Walden, La vida en los Bosques. Traducción de Jorge Lobato. • El Austral, del día lunes 31 de enero de 2011. • Facuna, Desarrollo sostenible y Educación. Doc (microsoftword). Formato Documento Electrónico (ISO). • Hidalgo, Rodrigo; Borsdorf, Axel y Plaza, Felipe. Parcelas de agrado alrededor de Santiago y Valparaíso: ¿Migración por amenidad a la chilena? Revista de geografía Norte Grande. [online]. 2009, n.44 [citado 2011-11-15], pp. 93-112. Disponible en: <http://www.scielo.cl/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S071834022009000300005&lng=es&nrm=iso>. ISSN 0718-3402. doi: 10.4067/S0718-34022009000300005.
“Algunas personas dicen que las casas consisten en paredes. Yo digo que las casas consisten en ventanas� Hunterwasser