[The domineering ideology needs to create unchangeable realities]
[La ideologĂa dominante
necesita crear realidades inmutables]
Tornasol
No es bien que tanto me asombre, que, en fin, buenas señas son, y aunque no sepa la calle, luego me parto a buscalle. Como el norte tira a sí la imán, lo mismo hará en mí, o cual flor de tornasol, que ve dónde nace el sol.
bras se pierden definitivamente o vuelven a
funda renovación del vocabulario, se utiliza el
nosotros enriquecidas en su forma o conteni-
caudal léxico grecolatino para nombrar las
do. En los diccionarios conviven las palabras
innovaciones que el cambio de situación ha
de uso actual con las ya desusadas, voces que
traído consigo: tecnología, electricidad, ter-
ya no oímos en la calle ni leemos en los perió-
mómetro, inoculación...
dicos, pero que se utilizaban habitualmente
La realidad que nos rodea determina que
en otras épocas. Un campesino de la España
una palabra surja, prospere o desaparezca. El
de Felipe II llevaba su mula herida al albéitar,
mundo que vamos creando necesita nuevos
no al veterinario. El diccionario de la Real Aca-
vocablos para nombrarlo. Una lengua, para
demia Española registra por primera vez el
que nos sirva de instrumento de comunica-
sustantivo ‘veterinaria’ en 1817 y lo define,
ción, ha de ser funcional y, para ello, debe
precisamente, como ‘albeitería’, lo que de-
adaptarse a las nuevas demandas de los ha-
el tér-
blantes y no puede quedarse atrás. En el cam-
mino de origen árabe era aún el mayoritario.
po de la tecnología, de la ciencia y de la indus-
El cambio en las preferencias de los hablantes
tria, los avances son continuos y surgen cada
—imbuidos de una nueva perspectiva de la
día nuevas realidades. Las palabras que cono-
realidad— se ve ratificado en la duodécima
cemos resultan insuficientes para nombrar los
edición del diccionario académico, casi seten-
nuevos referentes y buscamos otras, tomadas
ta años más tarde. Culmina así el triunfo defi-
generalmente de otras lenguas, que se van
Cualquier hispanohablante de hoy en día pue-
nitivo del término latino, la ars veterinaria,
extendiendo de manera imparable por todos
de entender estos versos escritos por Lope de
que hoy es el de uso general por parte de los
los sectores de la sociedad. Los avances tecno-
Vega hace cuatro siglos. Además, también es
hablantes.
Lope de Vega El mayorazgo dudoso (1609)
muestra que, a principios del siglo
XIX,
lógicos en el último cuarto del siglo
XX,
sobre
muy probable que le produzca cierta extrañeza
El cambio que acabamos de reseñar se en-
todo en el ámbito de la informática y las co-
el empleo de la palabra tornasol para referirse
marca en una época en la que se produce una
municaciones, han provocado la llegada de
a esta planta de flor amarilla, hoy conocida
gran renovación del vocabulario científico y
una gran cantidad de neologismos a nuestra
comúnmente como girasol. En la actualidad el
técnico del español, que deja atrás el inmovi-
lengua, la mayoría procedentes del inglés,
el paso del tiempo. Éste es el universo que
sustantivo ‘tornasol’ sólo se utiliza con el sig-
lismo reinante de siglos anteriores. El movi-
como consecuencia de su preeminencia en el
percibimos a través del lenguaje: inestable,
nificado de ‘reflejo, cambio de color que pro-
miento ilustrado que recorre toda Europa a
ámbito científico.
cambiante, dinámico. En este juego, las pa-
duce la luz’. Ya en tiempos de Lope también
partir del siglo
provoca una fascinación
En el extremo opuesto se sitúan las voces
labras son un instrumento para conocer la
tenía esta acepción, única que nos ha llegado
inusitada por las ciencias humanas y natura-
que han dejado de usarse porque se refieren a
realidad y, a la vez, un reflejo de la realidad o,
hasta hoy.
les, heredera de los intereses de la cultura clá-
objetos que ya no pertenecen a nuestro mun-
dicho de otra manera, son un tornasol de la
Este ejemplo nos muestra cómo las pala-
sica. El léxico del español resulta insuficiente
do y, por tanto, son palabras que ya no nece-
realidad.
bras pueden despojarse de alguno de sus sig-
ante la necesidad creciente de nombrar con-
sitamos: los nombres de oficios desparecidos,
nificados a lo largo del tiempo. En este caso la
ceptos hasta ahora desconocidos y, como
de herramientas obsoletas, de monedas usa-
XVIII
palabra ha pervivido hasta nuestros días en
consecuencia, se van introduciendo neologis-
das en otro tiempo...; en definitiva, palabras
una de sus acepciones; otras veces, las pala-
mos en todas las áreas del saber. En esta pro-
cuyos referentes se han ido extinguiendo con
[ 36 ]
Emilio Bomant García Doctor en Filología Española por la UAM Premio «Menéndez Pidal» de la Real Academia Española 2002
[ 37 ]
[La identidad siempre se mueve, es resbaladiza
e inagotable, cambia y se modifica]
[The identity always moves, it is slippery and inexhaustible, it changes
and is modified]
Galgo que ayuna
La tinaja donde toma el sol Diógenes es la
yace en la cuna de las normativas y los regla-
origen de las cosas, al origen de sí mismo, como
taza cubierta de pelo de animal (1936) de Me-
mentos culturales y civilizadores. Como mues-
Mario Merz en los iglúes instalados, pongamos
ret Oppenheim. Y el sol que toma el filósofo
tra de su desear desprenderse obligaciones cívi-
por caso, en Roma, “Che Fare?” (1969).
procede tanto del alto cielo azul como del cen-
cas, valga el detalle de recordarle desnudo de-
Deambulaba, sí, el perro como un especta-
tro de su propio pecho. Diógenes vive en los bul-
ambulando por plazas y mercados tal y como
dor sonriente y mordaz, irónico y sin compro-
bos de “Double negative” (1963) que propone
los dioses le dejaron sobre el mundo. Diógenes
misos. De igual modo se querían los surrealistas
louis Bourgeois. Diógenes, en definitiva, se con-
se mueve en la espiral que va de lo civilizado a
a la hora de cazar el encuentro de un paraguas
vierte en hombre-tinaja como la “Femme Mai-
lo salvaje, pasando por el don del desprendi-
y una máquina de escribir sobre una mesa de
son”, mujer-casa (1945), también de Bourgeois.
miento, la virtud de la renuncia y la entrega de
operaciones. Deambulaba en su crisálida iróni-
Diógenes de Sinope comenzó a ser tildado
la fragilidad espiritual, corporal y mental. El fi-
ca, en el centro mismo de la actividad capitoli-
como “el perro” por aquellos que en realidad
lósofo, dentro de su tinaja, protagoniza un
na, además de perro, crisálida inmóvil, insecto
Admirado por la justa fama que rodea al filóso-
pretendían, no adjudicarle las virtudes de tan
tránsito en espiral de convicciones. Físicamente
penetrante, observador agudo, dentro de un
fo Diógenes, Alejandro Magno va a visitarle. El
noble animal, sino antes bien burlarse de su ac-
la tinaja se convierte en la “Suspended Spiral
capullo que conspira a la busca de la forma
cínico vive a las afueras de la ciudad, prescinde
titud vital, o directamente insultarle. Diógenes,
Composition” (1958) de Constant, la composi-
perfecta. Diógenes, dentro de su crisálida, es, al
de todos los servicios y ventajas que la urbe
no obstante, encontró apropiado el calificativo
ción en espiral suspendida, como el propio filó-
tiempo, Joseph Beuys y la liebre muerta a la
presta a los ciudadanos. Nada de comodidades,
y de inmediato lo adoptó con orgullo. Irreve-
sofo, justo en el centro del límite, entre lo posi-
que éste explica los cuadros (“Wie man den to-
nada de exuberancias del mercado, ningún lujo
rente y desvergonzado, ejecutando su oficio de
ble y lo imposible, entre la Epifanía y la auto-
ten Hasen die Bilder Erklärt”, 1965)
de sibarita. Alejandro sabe que el filósofo vive
paradójico tenaz, halló fortuna en que le llama-
destrucción, la cordura y la enajenación.
dentro de una gran tinaja de barro, y que ade-
ran perro. Adoptó el lema y el emblema, y su-
Desnudo como el gusano que se desprende
frugal, ayunador, cual santo estilita en lo alto de
más pasa sus días prácticamente desnudo.
brayó los modales que se encuentran en el pe-
de la rama, o se prende a ella. Desnudo para el
su columna, en mitad de ninguna parte o en el
Nada precisa bajo el cielo ni sobre la tierra, sal-
rro, y por los cuales, a quien no conoce freno ni
desvestirse inverso que supone aceptar el sueño
centro de todas. Con poco se conformaba para
vo su propia naturaleza.
Pedía limosna para comer y sustentarse,
medida es tildado como tal. La artista Orlán
eterno. Rodeado con una camisa de seda, cuya
lanzarse a los ayunos más feroces, al gran ayu-
Alejandro alcanza la tinaja, se apoya en su
nunca hubiera imaginado poder transformarse
naturaleza pertenece más al mundo de la ilu-
no de desprenderse de la propia anatomía a fa-
filo y contempla al filósofo que yace dentro,
en perro. Orlán, la de las mil caras tras mil ciru-
sión que al cuerpo del propio material. También
vor de una nueva corporeidad menos corporal,
contemplativo.
gías estéticas, no hubiera alcanzado el atrevi-
el gusano, como Diógenes, renuncia a su dere-
de una nueva anatomía ya casi sin anatomía.
—Dime, sabio famoso, qué necesitas y éste tu
miento de Diógenes convertido en ready made
cho de ciudadanía, y se deja llevar por el tráfa-
Era frugal a la busca de la sublimación en sí mis-
emperador te lo concederá en el acto. Seré tan
de sí mismo. No en el genio encontrado en una
go del bullicio urbano, paseando por las lindes
mo. Lo sublime de su propia madeja, su ovillo.
generoso como mi admiración y respeto hacia
botella, de R. L. Stevenson, sino en el perro que
de lo inexistente. Así iba Diógenes varado en
Ayunaba, ya digo, y no sólo manjares, o caldos,
tu actitud de sacrificio.
sustituye al genio en una imaginaria lámpara
sus exilios de Atenas y de Corinto, como un so-
no sólo carnes exuberantes y hermosas frutas
—¿De verdad, divino príncipe, me concederéis
de Aladino.
námbulo de sí mismo y de la sociedad cuyos in-
con granos escarlata abiertos en canal. Ayuna-
Diógenes postulaba, entre otros extremos,
dividuos podían soñar con ser mariposas que
ba ovillos de hilo, urdimbres de pensamientos,
—Aquello que reclaméis os será entregado.
el rechazo a las normas convencionales de civi-
sobrevolaran sus problemas y asuntos, pero ja-
tramas, trenzas de cintas con pliegues para una
—Pues entonces, oh Alejandro, os pido que os
lidad y el retorno a la naturaleza y a lo espon-
más aceptarían que la metamorfosis les rozara
educación sentimental y una desactivación
quitéis de la boca de mi tinaja, pues con vues-
táneo. O sea, la aceptación de toda metamor-
la comisura de la vigilia. El cínico va de su ser
emocional. Diógenes, dentro ya de su capullo,
tra imperial cabeza tapáis el rayo de sol que es-
fosis como rito de paso, tránsito de iniciación
exento a sus asuntos ingrávidos, o más grávidos
lucía cordones umbilicales que concluían entre
taba disfrutando.
hacia un estado más afortunado que el que
que ninguno a medida que se va acercando al
las manos de “Las Hilanderas” de Velázquez, o
cuanto pida?
[ 48 ]
[ 49 ]
entre las brujas, “Lindas Maestras”, de don
Kafka, perito en metamorfosis. Perfilan concien-
interna, es búnker externo, manantial de fuego
En la obra que nos presenta Isidro López
Paco de Goya. Como Joseph Beuys, sí, Dióge-
cia e inconsciencia, gradúan disoluciones y cre-
y muerte. Diógenes aspira a ser el bello dur-
Aparicio se encuentra todo lo apuntado hasta
nes hablaba de tú a tú a los coyotes [“I like
cimientos, miden lanzaderas y ovillos. Sopesan e
miente que comparta lecho y sueños y seguri-
ahora, porque también él es artista en tinaja de
America and America Likes Me” (1974)].
hilvanan óvulos. Viajan a la hora del té o del café.
dad con “The Sleepers” (1992) de Bill Viola,
barro, poeta de los ovillos que fue Diógenes. Y
Diógenes, ovillo para el pensamiento, bola
Diógenes no toma nada, o aúlla y ladra dentro
esos rostros en trance que ondean bajo la len-
también mora en una crisálida de trazos y en
de fibra textil devanada en actitud irónica y pa-
del nido en que Kafka, para dormir, ladea la ca-
gua de las aguas serenas.
un rastro de metamorfosis, en un tránsito de
radójica. Enredo de pobres ajuares, redondeces
beza sobre su hombro, y duerme cada tarde bajo
Quien se echa a dormir propugna desen-
de renuncias. Montón confuso de lucidez. En-
el runrún dulzón e imposible de un cuento que
mascarar la ideología; quien ronca con feroci-
cogido, acurrucado, ampliado hasta el infinito
les narra Marc Chagall. En ese instante, quedan
dad propone una nueva forma de ópera. Quien
López Aparicio, como Kafka, camina a va-
en el vientre umbroso de la gran tinaja de ba-
sobrevolados por violinistas levitantes y novias li-
vuelve al nido avanza años luz con respecto al
rios palmos del suelo, y como Diógenes luce
rro que tomó por refugio, hogar y nido. Dióge-
vianas. El poeta de los perros pasa los días den-
más racional y objetivo de los adultos. Hombre
con fragilidad y definición, porque camina des-
nes como el hombre que pinta Anselm Kiefer:
tro de su tinaja, o nada en el “Baño de las cariá-
que regresa al barro, al humus, Diógenes, el ar-
nudo en el límite exacto entre la ciudad y el
“Dat Rosa Mel Apibus” (1996), La rosa que da
tides” (1985) de Susana Solano.
tista, con su performance nos invita a un due-
mundo, la urbe y la naturaleza. O sea, entre él
miel a las abejas.
conciencia y sensibilidad, dolor y lucidez, vida y amor.
Ufano y libre, el artista, el poeta, el perro
lo, nos reta, nos envía sus padrinos y cruza
y él mismo, pasando por el ancho mundo. Su
Una ovulación de oposiciones: las leyes de la
mide el refugio que es torbellino y fin de todas
nuestro rostro con los torbellinos y vainas traza-
obra, como buen perro, no arroja lujos ni exce-
naturaleza en choque frontal contra las conven-
las cosas, pero matriz y origen de otras tantas.
das en su obra. Venid a mí, y al mismo tiempo
sos. Es una reflexión centrípeta, y una vigilancia
ciones, Physis frente a Nómos. La oruga toma la
Y todo se vuelve pasaje y proceso, gestación,
marchaos. Os respeto y escupo. Os disparo y
generosa, expansiva. Sensible y cálida, en tanto
decisión única, ovula desde sus doce anillos
muerte y alumbramiento en un ir y venir frené-
lamo vuestras heridas. Es el muñeco de guiñol
que nido; lúcida y fría, en tanto que trazo de
idénticos la decisión final de entregarse a la na-
tico, calmo, del principio al final de todas las
“Don’t Look at Me” (1994) que Tony Ourlsler
arquitectura. López Aparicio nos enfrenta, sin
turaleza y no mover pieza que ésta no requiera,
cosas. De igual modo Christian Boltanski en
ubica bajo pies, aplastado bajo pesos, angustia-
grandes palabras, al placer de la transforma-
o inste al movimiento por ella misma. La oruga
obras como “Réserve: Les Suisses morts” (Re-
do bajo mobiliarios, la marioneta que grita con-
ción, y al sosiego del cambio. Nos invita al buen
decide adentrarse en el centro mismo del huevo
serva: los suizos muertos) 1990; o en “El Caso”,
vulsa y bella: la belleza moderna será convulsa
vino que fermenta, a un tiempo, en odre viejo
originario donde todo da comienzo, tránsito, fi-
donde guarda, en cajas festoneadas de foto-
o no será, según quería André Bretón. Y, como
y nuevo. Su delicadeza, aunque austera, es te-
nal y renacimiento. Diógenes se convierte en
grafías, el ánima de los difuntos, el de los asesi-
todo el mundo sabe, Diógenes, el perro, leía
naz e intuitiva. No da tregua a la desnudez,
buzo de sí mismo y de la naturaleza, se sumer-
nados, e incluso, creemos, el de los nonatos.
mucho, muchísimo, a Bretón.
prefiere la sobriedad y la ausencia de lo anec-
ge, oruga que ejecuta la belleza absoluta del sal-
En un bucle infinito, banda de Moebius con
El artista quiere reacuñar el mundo, las pa-
to del ángel, en el misterio mudo y silencioso de
hormigas que hubiera amaestrado André Bre-
labras, las visiones. El poeta es un docente que
la vida con los ojos cerrados. Con los ojos muy
tón. Con perros como el andaluz de Buñuel. El
aspira a reeducarnos en la trenza de su falta de
López Aparicio, tejedor, hilandero, camina
abiertos. El Diógenes buzo arroja la estética ver-
artista no es impúdico, si se sumerge, como
educación, en su renegar de las lecturas, las pa-
sobre el iris del espectador como un colirio gra-
nácula que muestran los titanes de madera de
Diógenes, en ovillos y trenzas de orígenes. Tam-
labras y las letras.
ve de compromiso con la transformación.
Francisco Leiro, como su “Benito Soto” (1985).
poco es ni espontáneo ni natural: no hay náu-
El artista nos quiere asesinar, para luego re-
O la mirada vigilante y vigilada de los enanos de
frago que se respire a sí mismo. El artista en su
nacernos al otro extremo del universo, muy le-
Juan Muñoz, aquellos que, pongamos por caso,
obra muestra un oficio calculado, ensayado,
jos y bien dentro de su alma y de su corazón de
otean su “Tierra devastada” (1989).
asumido que reivindica frente a las conviccio-
perro que aúlla y define, que lame, gruñe,
El poeta de los perros protagoniza el viaje
nes de los demás. También se defiende, tam-
muerde y salpica de amor y belleza cada nido
de los gusanos. Charla a menudo con Franz
bién el nido cálido por dentro , fuente de vida
que toca, cada cara que palpa.
[ 50 ]
dótico. Su locura ha sido graduada con la medida de un matemático intuitivo.
Mínima, su obra. La de un galgo que ayuna. Miguel Ángel Moleón Viana Doctor en Bellas Artes Premio «Gustavo Adolfo Bécquer» (1994) Premio «Barco de Vapor/SM» (1997) por la novela El Rey Arturo Cabalga de Nuevo
[ 51 ]
[Contenedores de la ausencia]
[Containers of absence]
[Es intr铆nseca al mundo
su constante modificaci贸n]
[His constant modification
is intrinsic to the world]