Edici贸n N潞1 noviembre 2010
Reportaje Principal de Esta Semana:
Juan Per贸n v/s N茅stor Kirchner
(Reportajes)
Por: Romina Gianotti
Juan Perón v/s Nést or Kirchner
E������������������������������������������������ l peronismo vivió hace algunas semanas la terce� ra muerte más dramática de toda su historia. De las dos anteriores – la de Eva Duarte, en 1952, y la de Juan Perón, en 1974. Ahora la de Néstor Kirchner, en donde se abren una serie de interrogantes con lo que sucederá con el seno del principal partido político de Argentina por el abandono del centro del escenario.
Desde la muerte de Néstor Kirchner el pasado 27 de octubre, han surgido una serie de similitudes y diferencias con el Presidente Juan Perón, quien falleció en 1974. El fallecimiento de ambos fue debido a un paro cardiaco, los dos causaron un fuerte impacto por Sudamérica y justamente en ambas muertes la lluvia se dejaba caer sobre la capital de Buenos Aires.
Es posible establecer algunas similitudes y diferencias entre Perón y Kirchner, quienes fueron unos de los fundadores del partido justicialismo: Ambos tuvieron una masiva concurrencia a sus funerales, que no pasaron inadverti� dos por toda Sudamérica. Los dos sentían una fuerte pasión por el peronismo del cual Kirchner siguió varios ideales de Perón, que a sim� ple viste parecieran ser la forma de pensar en tér� minos autárquicos con un fuerte intervencionismo, el uso de coaliciones basadas en actores sociales poderosos (aunque el estímulo de la movilización se articule de un modo distinto) y la inusitada cen� tralización del poder, es decir, el acaparamiento del Poder Ejecutivo como ancla para el logro de objeti� vos más de tipo personal.
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Perón era un buen orador y su retórica oscilaba entre la estadística y la de barricada y Kirchner es más llano es tu retórica, en esto último se podrían asemejar más.
Algunas diferencias
La estrategia de Perón estuvo más bien orientada a la conformación del proyecto de la “comunidad organizada”. En tanto que Kirchner, por su parte, desplegó una táctica cortoplacista. Aunque puede 02 haber ciertas ideas fundantes, no hay una estrate� gia demarcada y la construcción política es la que hace el día a día. También se puede rescatar que son épocas dife� rentes y que no hay posibilidades de compararlos, ya que sus orígenes están en distintas circunstan� cias históricas.
Durante el advenimiento del peronismo, Argentina, que apenas contaba con 14 millones de habitantes y buscaba la recuperación tras el gran coletazo de 1930, dejaba de ser el “granero del mundo” y apostaba a la industrialización por sustitución de importaciones. Hoy día, en cambio, el país asiste a un momento de post-crisis, con una población que supera los 40 millones y un PBI de US$ 548.800 millones, que lo ubica en el puesto Nº 24 del mundo, según el CIA WorldFactBook. Ricardo Sidicaro, investigador principal del Conicet y autor de Los tres peronismos, que profundiza: “Perón creía en la creación de una ’comunidad or� ganizada’ en la que había que conciliar los intere� ses del capital y del trabajo así que, alcanzado cier� to nivel salarial y de integración social, se propuso ganar el apoyo del empresariado y atraer capitales extranjeros”. Kirchner, a pesar de haber llegado a la Presidencia con apenas el 22% de apoyo, en cambio, “no tuvo mayores problemas con los in� tereses económicos, que estaban satisfechos con las consecuencias de la devaluación que dio fin a la convertibilidad”, completa el especialista.
Historia y contrastes Cuando Juan Domingo Perón asumió su segundo mandato presidencial había establecido con su es� posa un muy sutil reparto de tareas.
Perón concentraba el poder formal de Argentina desde 1946 y Eva, el informal, ya que no asumió algún cargo público (sólo un intento frustrado de ser candidata a vicepresidenta). La fundación que llevaba su nombre, que tenía una sede monu mental en lo que hoy es la Facultad de Ingeniería, funcionó como acción social, fue controvertido por ciertas formas de financiamiento, pero eficaz para resolver las necesidades más urgentes de los hu� mildes en aquella época y promovió el rreconocimiento de los derechos de los traba� jadores y de la mujer, entre ellos el sufragio femenino. Tras su muerte, el Gobierno se de� bilitó y perdió esa dualidad que existía y que marcó “los años felices”. La muerte de Perón, dejó un movimiento huérfano en medio de una guerra civil entre elementos de extrema derecha y extrema izquierda. La vicepresidenta, su tercera esposa, María Estela Martínez, ocupó el puesto vacante y quiso respal� dar su poder con el ministro de Bienestar Social de ese entonces, José López Rega, pero la presión sindical terminó obligando a López a renunciar en 1975. Siguió María Estela, pero acorralada por la violencia, la inflación y las luchas internas de su partido fue derrotada por un golpe militar en 1976. El caso de Néstor y Cristina Kirchner es bien dis� tinto: Evita e Isabel fueron, de alguna manera, “discípulas” forjadas por Perón. Aquéllos, en cam� bio, crecieron y se formaron juntos políticamente. Mientras él se destacó en la labor ejecutiva, ella se inclinó por lo legislativo. Sin embargo, al asu� mir Kirchner como presidente de la Nación (20032007), y luego como jefe partidario, esa paridad de fuerzas que venían teniendo se inclinó a favor de Néstor, que nominó a su esposa como su continua� dora formal en el poder. Nunca Kirchner perdió el comando, pese a su promesa de irse a un “café literario”, que quedó sólo en una idea. Así, siguió dando órdenes y gobernando con gran visibilidad en actos públicos y se reservaba la última palabra en reuniones claves. Así, entre Perón y Kirchner existen varias similitu� des y diferencias pero lo que queda en claro es que cada uno dejó un legado y una huella importante para el pueblo argentino.
(Reportajes)
Kirchner después de la muerte Entre el amor y el odio
Por Macarena Sobrevilla Logró presionar a los jueces de la Corte Suprema para que renunciaran y derogaran las leyes de am� nistía a favor de los militares acusados de asesina� tos y torturas durante la dictadura militar. “Tomó el control absoluto en una situación muy inestable”, señaló Mark Jones, profesor de Ciencia Política de la Universidad Rice. La base de poder de Kirchner en Buenos Aires va
más allá de esos dos elementos. Ciertos grupos de izquierda radical, ciertamente enfrentados al sindi� calismo peronista, que gracias al lenguaje antiim� perialista del fallecido ex Presidente y a su perma� nente denuncia de la empresa privada han pasado a adherir a la coalición oficialista. Los grupos de acción peronistas como La Cámpora (donde el hijo de Kirchner juega un rol no exento de escándalos) y la Juventud Peronista, entre otros, completan el cuadro. Sus capacidad de movilización callejera, de intimidación y de violencia, y su fácil acceso a las armas son señalados como el germen de una futura insurrección contra un eventual gobierno no peronista. La muerte de Néstor Kirchner nos pone nueva� mente sobre la mesa una característica muy latino� americana: el papel de la voluntad en el liderazgo político, que reivindica a la política misma como productora de la realidad. Pero no cualquier políti� ca, sino aquella que logra expresar por la vía de la organización, del movimiento y del líder a esos que usualmente no tienen voz. Esa política que recorrió el siglo XX en la región, plasmándose sobre todo en la impronta nacional popular pero también en la izquierda marxista, es la que construyó, para bien y para mal, la América Latina que conocemos. Esa que ha sido parcialmente destruida por el neoliber� alismo, pero que hoy nuevamente intenta ponerse de pie.
Lo llevaba a aglutinar a sus adversarios, e incluso dicen los analistas, a crear liderazgos inesperados como ocurrió con el vicepresidente Julio Cobos y con el gobernador de Buenos Aires, Daniel Scioli, hoy ambos precandidatos a presidente y que fu� eron casi ungidos luego de tener sendas peleas con Kirchner. Hoy, sin su presencia, todo puede hacer prever una lucha intestina por el liderazgo del peronismo, es� pecialmente lo que hoy emerge con más claridad es la ambición del jefe de la CGT, Hugo Moyano, que apenas disimulaba sus aspiraciones electo� rales. También el gobernador bonaerense Daniel Scioli que es visto como uno de los pocos dirigen� tes capaces de evitar una fractura entre el peronis� mo oficialista y el peronismo disidente. Criticado por muchos de sus antiguos compañeros, acusado de corrupción por la oposición y cues� tionado por sus pocos ortodoxos métodos, incluso sus detractores reconocieron hoy que su muerte, ocurrida este 27 de octubre, deja un hueco difícil de llenar en la política argentina contemporánea y cambia radicalmente el panorama electoral para las presidenciales del próximo año.
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Néstor Kirchner concebía la política como un ejercicio de confrontación permanente y eso lo llevó a pelear sucesivamente con distintos sectores de la sociedad argentina: primero con los bancos, después con las empresas privatizadas, luego con los productores agropecuarios, con los industriales, con la iglesia católica, con el poder judicial. Era su estilo y lo llevaba a una permanente política de alianzas coyunturales para gestionar estas peleas.
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(Reportajes)
Una fuerte y viuda Presidenta, muestra su lado humano frente al pueblo argentino, sobre llevando la pérdida del amor de su vida, como ella le decía. De una muerte súbita abandono el mundo terrenal, el ex Presidente Néstor Kirchner actual marido de la señora K. Después de un protocolar funeral nacional, la Presidenta se levanto para mostrar que tiene fuerza para rato.
La juventud argentina apoya a Cristina
Por: Sebastián de La Fuente. Antes de la muerte del ex Presidente, Néstor Kirch� ner y Cristina Fernández tenían alrededor de 32 y 36 por ciento de aprobación, ahora ese porcentaje aumentó considerablemente. Entre un 65 y un 75 por ciento. Tal vez la causa más importante de este cambio, fue el impacto social que tuvo la enorme manifestación de la gente en apoyó a Cristina du� rante el funeral del ex Presidente. Para el oficialismo argentino, la Presidenta Cristina Fernández es la candidata original para las elec� ciones de 2011, pero no es correcto hablar de re� elección a poco tiempo de la muerte de su marido y ex mandatario, Néstor Kirchner. Tras la muerte de Kirchner, y en particular por la masiva presencia de jóvenes en su velatorio, real� izado en la Casa Rosada, sede de gobierno, distin� tos referentes del oficialismo subrayaron la necesi� dad de definir las candidaturas para 2011. Entre tanto, hoy se conocieron dos encuestas que sostienen que la aprobación de la Presidenta y su gobierno es muy alta, en especial entre los jóvenes.
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Fernández tiene un 72 por ciento de aprobación, por el reconocimiento a la figura de Kirchner y por la aprobación de medidas centrales aprobadas por su gobierno, de los que se inclinarían por la Presi� denta son menores de 40 años. Esto trae vientos rejuvenecedores a la actual políti� ca Argentina, ya que tras las duras críticas que recibieron en los tiempos del Presidente Kirchner, pero luego de su muerte súbita, cambio la imagen de de la señora K, quien con su fuerte y doloroso discurso, logró ser escuchada y llegar a las mentes de los jóvenes. La muerte del ex Presidente radical reflotó su ima�
04 gen como ya mencionamos, la cual había quedado
alicaída con el paso del tiempo. Por su parte, el repentino fallecimiento del santacruceño eliminó gran parte de la imagen negativa que tenía en la sociedad sobre todo en la juventud nacional. Hasta el 2009 los jóvenes mostraban mucho des� interés. Cuando se acercaban los procesos elec� torales, las opciones de candidatos les generaban lo mismo. A tal punto que en muchos casos las en� cuestas nos mostraban que terminaban
consultando a sus padres o decidiendo votar por un candidato porque habían visto un aviso por la televisión que les había gustado. De hecho, por ejemplo en 2007, el mayor porcentaje de indecisos correspondía al segmento joven. Pero ahora se muestra un cambio masivo, ya sea por las innumerables movilizaciones y por el compromiso que hoy muestra la juventud con los proyectos políticos, en particular el que encarna el Gobierno nacional y el kirchnerismo. Que sor� prende con la aparición de los jóvenes de esta manera. Es importante que los jóvenes tomen la política como una herramienta para generar bien� estar a los otros. Sin embargo, a modo de conclusión, en el plano político y la influencia de los jóvenes hacia adelan� te hay que ver cómo se expresa este fenómeno en el futuro Argentino.
Todavía no aparece con un volumen tan fuerte como para que pueda ser considerado hoy un el� emento totalmente clave para el triunfo de Cristina Fernández en el 2011, pero todo va a depender hasta qué punto todo este movimiento pueda ex� pandirse y qué capacidad tenga de transformarse en un eje fuerte de campaña presidencial.
(Reportajes)
Las huellas de Néstor Kirchner en la relación con Chile
A pesar de que el fallecido ex mandatario tenía cer� canía con la Concertación, durante el gobierno de Bachelet los problemas no cesaron. En una oportu� nidad Kirchner decidió subir el valor de la bencina a los automóviles con patente extranjera, entre ellas la chilena. Ante esto la ex jefa de estado manifestó su disgusto e incluso el diputado Jorge Tarud llamó a boicotear el turismo chileno en Argentina.
Historia opositora de Kirchner En los 90, mientras fue gobernador de Santa Cruz, provincia ubicada en la Patagonia trasandina y que tiene la mayor cantidad de kilómetros de frontera con Chile, se manifestó en contra del Tratado de Límites de 1991. En el acuerdo suscrito por Aylwin y Menem se establecía la delimitación del terri� torio en campos de hielo sur, esto le ayudaría a ganar puntos para una futura candidatura.
interno argentino y desviar de alguna manera el costo que acarreaba la importación del combus� tible desde Bolivia que se traducía en un 90% asu� mido por Chile. En 2007 el conflicto se agudiza tras un corte del suministro de gas de hasta un 100% en enero y febrero de ese año para el consumo industrial, manteniéndose posteriormente en un 85% debido a una falla en uno de los yacimientos argentinos. Esta situación llevo a la una posible salida del en�
Con la llegaba de Cristina Fernández al Senado en 1995 comenzó a tener aún más notoriedad y fuerza su oposición a la línea poligonal en Campos de Hielo, ya que aseguraban que se restaban mas de mil kilómetros cuadrados a Argentina, lo que in� cluso generó conflictos a nivel interno en el país vecino. La disputa se mantuvo durante el gobierno de Edu� ardo Frei y finalmente en 1999 un nuevo acuerdo ratificado por ambos Congresos dejó pendiente hasta hoy la delimitación. En 2003 Kirchner llega al a Casa Rosada y el pan� orama energético chileno comienza a tomar otro rumbo. En 2006 el alza del precio del gas registra un alza, esto para mantener el valor del mercado
Durante este período las dos buscaron estrechar los lazos entre ambas naciones. Un acto simbóli� co recordado fue la remembranza del Abrazo de Maipú en el museo a un costado del templo Votivo. ahçi se firmó el tratado de Maipú de Integración y Cooperación, que sustituía al Tratado de Paz y Amistad, para desactivar el conflicto entre ambos países por el Canal de Beagle que casi terminó en una Guerra.
Piñera y Fernández La llegada de Sebastián Piñera a La Moneda es� tuvo enmarcada por el terremoto y tsunami del 27 de febrero. En ese plano, el gobierno argentino y otros enviaron su ayuda y manifestaron su apoyo al trabajo que se venía por delante. No fue hasta septiembre, en medio de un ambiente festivo a causa del Bicen� tenario de Chile, que se remecieron las aguas cuando comenzaron las pe� ticiones de extradición de Galvarino Aplazaba, ex líder del Frente Patriótico Manuel Rodríguez (FPMR), acusado de participar en la muerte de Jaime Guzmán.
No es curioso su parecer, incluso en la década de los 90 Kirchner tomaba juramente de diputados y funcionario provinciales en Lagu� na del Desierto, zona que estaba en disputa con Chile. En 1984 se mostró contrario al Tratado de Paz y Amistad que suscribieron ambos países luego de la mediación papal, sin embargo, en esta época el rol que desempeñaba en la política Argentina no era tan relevante hasta que en 1987 asumió como intendente de Río Gallegos, y luego en 1991 como gobernador de Santa Cruz.
Se conocieron durante un encuentro entre miem� bros del Partido Socialista chileno y de la corriente kirchnerista del Partido Justicialista argentino. Así también se reunieron con el Papa Benedicto XVI, donde agradecieron la intervención de Juan Pablo II en el conflicto que finalizó en el acuerdo de Paz y Amistad de 1984.
tonces el embajador chileno en Buenos Aires, Luis Maira, esto indicaba un notable deterioro de las relaciones entre ambos países. Esa vez lo que logró una solución fue el llamado que hizo el ministro argentino de Planificación, Ju� lio de Vido a el entonces ministro de Energía Mar� celo Tokman, en la que aseguró que la provisión de gas natural sería restablecida en 24 horas. Esto demostraba que Néstor Kirchner haría todo lo posible para enfrentar una crisis energética que permitiera satisfacer la demandan interna del com� bustible con el fin de no perder adherencia política para un futuro panorama electoral y asegurar una continuidad en el gobierno.
De Néstor a la Señora K En 2007 el gobierno de Kirchner finaliza pero se instala en la presidencia su mujer, Cristina Fernán� dez conocida como la “Señora K”. En Chile ya había sido electa Michelle Bachelet, ambas con un punto en común, ser la primera mujer en asumir la presidencia de su país.
La Corte Suprema Argentina había tomado la decisión de extraditar a Apablaza a Chile, sin embargo, la presidenta Cristina Fernández dejó sin efecto la medida y la Comisión Nacional de Refugiados (Conare) concedió el es� tatus de Refugiado Político al ex guerrillero. El presidente de Chile, comentó a distintos medios que fueron varias las instancias en que solicitó a su par trasandina la extradición. Ante la negativa, no sólo la UDI y otros sectores políticos chilenos manifestaron su molestia, si no que, en el país ve� cino el diputado Eduardo Amadeo, miembro de la Comisión de Relaciones Exteriores de la Cámara de Diputados trasandina expresó que la decisión del gobierno de Cristina Fernández agredía innec� esariamente las relaciones con Chile. A pesar del disgusto los embajadores de Chile en Buenos Aires y de Argentina en Santiago, Adolfo Zaldívar y Ginés González, respectivamente, afir� maron que el caso no dañará las relaciones. Sin duda las relaciones entre Chile y Argentina siempre tienen un grado de conflicto, aunque estos últimos años, con el cambio de mando de Néstor Kirchner a Cristina Fernández los roces han dis� minuido la historia indica que siempre habrá un punto de conflicto entre las dos naciones “herma� nas”.
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Otra movida de Néstor Kirchner fue la firma de un tratado con Bolivia, en el cual se extendía la cláusula que negaba “reexportar a un tercer país” parte de los 4 millones de metros cúbicos diarios de gas natural que se le suministrarían. Ante este panorama Chile se encontraba en jaque, ya que la dependencia energética con otros países llegaba a un 72%.
Sin duda las relaciones que mantuvo el fallecido ex presidente de Argentina, Néstor Kirchner, con Chile no fueron las mejores. Inolvidables son los intentos de ordenar el envío de gas que entre el año 2003 y 2007 tuvieron a Ricardo Lagos y Michelle Bachelet frente a un complicado panorama.
Por Francisco del Río
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(Columna)
Cristina ya sigue los pasos de Kirchner Hugo Moyano seguirá siendo el eje político del Gobierno. Fue la primera decisión estratégica de la Presidenta. El papel político del jefe de la CGT sigue siendo resistido por el peronismo bonaerense. Scioli hizo una demostración de fuerza. Al kirchnerismo no le cayó nada bien. Por Eduardo van der Kooy, periodista, columnista y editor del diario Clarín de Argentina.
No ha habido tiempo para cambios ni retoques. Probablemente tampoco los haya en el futuro, aunque el tiempo y las razones sobren. Cristina Fernández reaccionó frente a una situación extrema como lo hubiera hecho Néstor Kirchner. La excepcionalidad es que el ex presidente ya no está, ni estará nunca más. Ambos, antes en Santa Cruz y desde hace ocho años en el corazón del poder nacional, demostraron siempre un instinto conservador en los trances adversos.
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La Presidenta ha transcurrido la primera semana entre actos públicos y una constante evocación de su marido, aun en momentos de intimidad en el despacho de la Casa Rosada. Quienes la conocen bien, desde hace años, señalaron una frase que dijo en su mensaje de agradecimiento el pasado lunes: “Una parte mía se fue con él, está en Río Gallegos”, confesó. Su desafío podría ser, entonces, mayor al esperado: debe reemplazar a Kirchner pero debería recuperar, para afrontar las responsabilidades políticas, aquella silueta imaginaria de ella misma
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que se resistiría a regresar desde el sur.
Cristina optó, para empezar, por atornillar a Hugo Moyano bien cerca del Gobierno. ¿Hacía falta? El secretario de la CGT constituye la única expresión genuinamente poderosa con que la Presidenta cuenta ahora. Es cierto que el camionero creció, además, en un protagonismo político que incomoda a muchos peronistas. Pero es un tiempo de prioridades y de emergencias: el sindicalismo ocupa ambos lugares en el mapa de la actualidad. Tres motivos sostendrían esa afirmación. La inflación vuelve a acechar el consumo y la sustentabilidad del crecimiento económico. Amado Boudou osciló entre que la inflación “no es un tema” importante a admitir que sólo perjudica a la clase media alta. La permanencia del ministro de Economía es un raro fenómeno que algún día habría que analizar. Algo de eso le habría dicho Julio De Vido, cuando le reprochó sus declaraciones. La Presidenta necesita que la suba de los precios no desate ahora demandas salariales. Moyano podría jalar de esa rienda. Entre febrero y marzo, por otra parte, arrancarán las paritarias: el camionero debería ser garante de pedidos que no desmadren ninguna situación cuando el kirchnerismo encare la última recta de la competencia electoral que le permitirá seguir o despedirse del poder. El líder camionero podría constituir también un dique para un temor inocultable del Gobierno. Lo que pueda suceder en la Central de Trabajadores de la Argentina (CTA), donde está pendiente el desenlace de la elección entre Pablo Micheli y el maestro kirchnerista Hugo Yasky. La posible ratificación de la victoria de Micheli desataría la conflictividad de los gremios de la izquierda. Y convertiría la calle en un escenario perturbador para el kirchnerismo. Para eso también serviría la alianza con Moyano. La llave de la relación con Moyano la
Durante la despedida A diferencia de los funerales de otros ex jefes de estado argentinos como Juan Peron o Raùl Alfonsín, esta vez el cajón estuvo cerrado. Muchas personas que esperaron por horas despedir los restos de su ex presidente se encontraron con la so� presa.
Algunos medios cuentan que un min� istro del Gobierno de Cristina Fernán� dez explicó que al momento de sufrir el infarto, Kirchner chocó con su frente contra la mesa de luz y sufrió una herida. Por consejo de su hijo Máximo, Cristina decidió no exponerlo con ese hematoma.
posee De Vido. Pero el ministro de Planificación no sabe aún de hechicerías: todo marchará sobre rieles en esa unión si la inflación no sigue escalando. El control inflacionario requeriría de algunas operaciones que ni Boudou ni Guillermo Moreno estarían en condiciones de hacer. El secretario de Comercio ya es incapaz de detener el alza de precios. Depende también en los hechos de De Vido. Entre ambos existe un vínculo normal, con picos de enfriamiento. Moreno bajó muchísmo el perfil después de su fracaso con la denuncia sobre Papel Prensa. Pasó delante del cajón donde yacía Kirchner mezclado entre la gente común. Cristina aceptó la relación con Moreno cuando llegó a la Presidencia por una indisimulada compenetración con Kirchner. Tanta fue esa compenetración que en el camino dejó ir al ex jefe de Gabinete, Alberto Fernández. La duda es si el secretario de Comercio seguirá estimulado a golpe de teléfono, como lo hacía con el ex presidente en vida. Además, habría que observar si Cristina posee esa constancia. ¿Podría llegar el tiempo final de Moreno? Tampoco ahora: la Presidenta sería incapaz de deshacerse –aunque fuera por respeto a su memoria– de uno de los guerreros que tuvo Kirchner. ¿Fue una reunión que Scioli armó para mostrar solidaridad con Cristina? Lo fue, sin dudas. Pero también para exhibir que el gobernador bonaerense posee una capacidad de convocatoria de la maquinaria de intendentes que mantuvo escondida mientras vivió Kirchner. El ex presidente, tal vez, no le hubiera perdonado jamás esa ostentación. Aquellos intendentes son, precisamente, los que recelan del papel político de Moyano. Los que fruncen el ceño ante el futuro de la juventud peronista. Por esa razón desde el Gobierno se hizo lo indecible para que el encuentro naufragara. Cuando observaron que resultaba imposible pactaron con algunos intendentes –Juan José Mussi, el de Berazategui– que reivindicaran la candidatura de Cristina para el 2011 y su jefatura partidaria. Scioli dejó hablar a todos, agradeció, pero no pronunció una palabra inconveniente.
Nadie sabe qué sucederá en el largo año de Gobierno que le resta a la Presidenta. Nadie sabe si la voluntad que manifiesta en este tiempo de duelo se mantendrá cuando ese mismo duelo se diluya en la conciencia colectiva y asomen otra vez los conflictos y los viejos problemas irresueltos. El peronismo respeta ese estado de ánimo, pero no desea dormir una larga siesta que lo encuentre desarmado cuando llegue el tiempo electoral. Una encuesta realizada para el kirchnerismo la semana pasada reflejó dos cosas. El crecimiento inocultable de la imagen de Cristina sin una traslación simétrica a su intención de voto. La intención de voto de la Presidenta estaría apenas por encima –cuatro puntos– de la que conserva Scioli. El gobernador es una referencia para el PJ y lo es, además, para los disidentes. Tanto lo sería, que se supo de conversaciones discretas que Scioli vino manteniendo con el mandatario de Córdoba, Juan Schiaretti, distanciado de los Kirchner desde el conflicto con el campo. El peronismo disidente observa esas reconfiguraciones. Todo el grupo no ve el mismo paisaje: Eduardo Duhalde, los hermanos Rodríguez Saá y Juan Carlos Romero suponen que el ciclo kirchnerista estaba concluido aún antes de la muerte de Kirchner. Felipe Solá y Mario Das Neves estiman algo similar, aunque no descartan que el peronismo logre recrearse para el 2011 con un candidato que no sea Cristina. “La política argentina es un tornado cotidiano”, alertó uno de ellos. En efecto, lo es. El kichnerismo logró aprobar en Diputados un dictamen de mayoría con cifras ilusorias sobre el Presupuesto. Pudo, por la ayuda del socialismo que está en alianza con los radicales de Ricardo Alfonsín y Julio Cobos. Los radicales, con el resto de la oposición, sellaron otro dictamen que prevé el pago del 82% móvil a los jubilados. Esa ley vetada por Cristina alumbró en su momento también con apoyo socialista. Muchas cosas no son en la Argentina como eran hace algunos días. Muchas siguen siendo iguales. El final de Kirchner significó, sin dudas, el comienzo de otro tiempo. Pero con la misma vieja política.