HISTORIAS DE TERROR
Índice El día del juicio final Furia implacable El puente desaparecido Pedro destripador y sus amigos Soy Leyenda El temible Dan Doberman El asesino silencioso
El día del juicio Final Carolina Franco Érase una vez un cliente Vampiro. Para él no existía el día o la noche y su percepción del tiempo era de otro mundo. Un día de la nada me escribió. Eran las 3 de la tarde de un domingo caluroso y aburrido (de esos donde solo queda existir), solicitándome un requerimiento que debería estar listo para el mismo día, mi mente me dijo: ーNo le contestes, es domingo ー, pero el deber ser me hizo contestarle: ーLo siento, no tengo equipo, ¡están descansando! Mañana lo checamos. Yo no sabía lo que estaba por venir, esto desató la ira del Vampiro. Ese mismo día a las 6pm, suena mi celular, era Dios padre todopoderoso, me uní a una sala donde se encontraba ya reunida toda la corte celestial para llevar a cabo la Inquisición. Un escalofrío recorrió mi espalda, mi piel se erizó, sentí como mi corazón empezó a latir más rápido casi sofocandome y pensé: ーDe que se me acusa aquí, ¿será acaso el día de mi Juicio Final?... El Juicio comenzó con la pregunta del Dios padre: ー¿Por qué no está entregado este requerimiento? Y con voz temblorosa contesté: ーPorque el Vampiro me lo acaba de pedir hoy. El silencio espectral se hace presente y como respuesta no esperada al daño causado me apresuré a mostrar la petición por escrito. ーTengo la evidencia, ¿ven?ー contesté. ー¡Hay que convocar al equipo para que lo resuelva hoy mismo!, ー comentó Dios padre. ーNo sabemos si estarán disponibles es muy tarde y es fin de semana, pero puedo ir buscándolos, comentó Tronos. Y fue así como dio comienzo a una de las eras más oscuras para la asignación de ese equipo.
Furia implacable Marcos Contreras En mi primer proyecto serio, al llegar a CDMX me tocó dar capacitación sobre el uso de la aplicación web que se le desarrolló al cliente. Yo no conocía la aplicación, pero aprendí a usarla y generé un manual qué usaría para la capacitación. Ya se me había avisado que el cliente era muy exigente, así que se me ocurrió la idea de mandar el manual por correo a un chico de soporte para que él me ayudara a distribuirlo a las personas que tomarían la capacitación. Según yo, esto haría que pudieran leerlo y tener una idea de cómo operar la aplicación y en mi cabeza esto haría la diferencia para el cliente. Lo que nunca supe es que ese manual nunca fue distribuido, así que el día de la capacitación todo fue un desastre. Por algún motivo que nunca conocí, el cliente estaba de malas y comenzó a hacerme preguntas y a tratar de invalidar mi estructura para la capacitación. Como los futuros usuarios de la aplicación ya lo conocían, sólo se dedicaron a guardar silencio, lo cuál me dejó a mí en el foco de una secuencia de insultos por parte del cliente frustrado qué no buscaba qué se lograra la capacitación, sino descargar todo el enojo que que traía por algún mal negocio que aparentemente ocurrió minutos antes de que yo llegara. Lamentablemente para mí, yo no soy una persona que tolere la injusticia, así que en algún punto le contesté a su agresión y lo mande a volar. Como podrán imaginarse, sólo empeoré las cosas, a tal grado qué literalmente me corrió de sus oficinas. Yo salí de ahí con la frente en alto... Como por 2 segundos, porque cuando me di cuenta de lo que había pasado, entré en pánico. Regresé todo nervioso y asustado a mi oficina esperando que tan pronto entrara, alguien estaría esperándome para despedirme... O peor, demandarme por hacerles perder un cliente. Aún no sé bien qué pasó, pero sólo encontré empatía y palabras del estilo "A veces así se pone", "Sólo hay que cuidar más los detalles", "Ve a descansar, el lunes hay que retomar todo". Hace 12 años eso fue un momento de terror. Hoy puede ser un gran chiste: Ahí tenían que entra un junior, un menso de soporte qué no sabe reenviar correos y un cliente súper enojado a un bar...
El puente desaparecido Estrella Medina Estaba en un proyecto que ya estaba por terminar y todos estábamos muy contentos porque eran las últimas pruebas a realizar y todo había estado saliendo bien. Se acercaba la semana santa, entonces la mayoría del equipo (desde negocio, analistas, desarrolladores, testers y usuarios finales) estaban planeando pedir vacaciones, pues teníamos varios fines de semana seguidos trabajando. Entonces sucedió, se le ocurrió al comité directivo que era excelente idea salir a producción durante los días de semana santa, aprovechando que no había mucha carga en la operación y si surgía algo se haría rollback "fácilmente". Así que a los que pidieron vacaciones, les solicitaron cancelarlas y ahí comenzó la pesadilla. Primero, uno de los compañeros de negocio no se enteró de la cancelación de vacaciones y ya estaba en carretera, ¡lo hicieron que se regresara! Luego todo comenzó a tronar, las pruebas llenas de errores, no salían los reportes, y comenzamos a preparar y correr escenarios de pruebas una y otra y otra y otra vez... En esa salida a producción entramos jueves santo a las 8 am y salimos el domingo de ramos a las 2 de la tarde... solo tuvimos chance de ir a bañarnos y regresar, hacíamos turnos para dormir unas horas, eso sí nos llevaban desayuno, comida, cena y muchíiiiiisimo café. Y si se lo preguntan, sí todo salió bien y pudimos salir a producción.
Pedro el destripador y sus amigos Vanessa Pineda Recién ingresaba a Medio Melón, muy contenta de tener una oportunidad de trabajo. Me metían a muchas sesiones en donde no entendía nada de lo que hablaban. Desde ahí el terror empezó a invadirme, jeje, y en una de esas mi Jefesita me pidió apoyo para cubrir unas sesiones en un proyecto donde entró el cliente, PEDRO, PEDRO EL DESTRIPADOR. Famoso por querer aniquilar con gritos y sombrerazos Muy dispuesta y amable empecé la sesión tratando de llevar a cabo lo que Carito me pidió y en una de esas Pedro levantó la mano que salió de lo más profundo del teams y empezó a gritar y a maldecir. Sin saber a qué me enfrentaba, levanté mi manita y le pedí que me explicara su molestia y eso bastó para decirme de cosas, sin mayor contexto y me colgó la sesión. Me quedé con el ojo cuadrado y pensée “Carooooo ¡¡¿y ahora qué le diréee?!!” Pasó el tiempo y le comenté a Caro lo ocurrido y me dijo que era normal que eso pasara con ese señor. Quedé espantada, diría mi abuelita, “hasta saltaba en las noches” de la gritoniza que me pegó ese señor. Dije: “menos mal que solo fue un apoyo”. Pensé que ahí había terminado mi pesadilla. Un par de meses despues, Caro me anunció que trabajaría para Bancoldex, donde PEDRO EL DESTRIPADOR es el que está al frente y mi historia continua cada que Pedro levanta su sacrosanta mano pienso en cómo defender mi pellejo. Aunado a ello, llegaron sus amigos Gian y Julián nombrándose los demoledores de HU, los cuales me provocan constantes pesadillas en donde mis demos están incompletas por su culpa, pero no hay manera de sacarlos del proyecto y en efecto si son DEMOLEDORES pero de mis nervios cada sprint. Esta historia aún continúa......
Soy Leyenda Erick Ruíz Era un proyecto grande con una empresa extranjera, sabía que el reto y la exigencia iban a ser bastante altos pero en cuanto me avisaron que me integraría al proyecto me alegré por lo que podía aprender. Sin embargo, al poco tiempo de estar trabajando en este proyecto, algunos integrantes del equipo fueron abandonando por diversas razones; los pocos que quedamos en el proyecto (muy pocos para su magnitud) seguimos trabajando duro para sacar el proyecto adelante. Las tareas que se debían entregar se fueron juntando, no nos dábamos abasto. Llegó el momento de mostrar al cliente el avance que se llevaba. Como ya lo esperaba, el cliente se molestó hasta el punto de disminuir las tareas mínimas viables para que pudieran dar por cerrado el proyecto. Después de algunas reuniones con todo el equipo y bastantes regaños más integrantes abandonaron a consecuencia de eso se empezó a rezagar más la entrega de los requerimientos hasta llegar de nuevo con el cliente, a lo que ahora su respuesta fue disminuir aún más las tareas mínimas para la entrega que de seguir así el proyecto sería cancelado, el resto es historia…
El temible Dan Doberman Arturo Becerra Mi historia de terror tuvo lugar en una de las primeras consultoras de sistemas en las que trabajé, en donde me asignaron un proyecto de un sistema de punto de venta para unas franquicias de paquetería y envíos llamada Mail Boxes Etc. Cuando entré al proyecto yo no sabía que ya se tenía un retraso de casi un año en la entrega, y pues me tocó ir a juntas presenciales con el cliente, el cual por el tiempo de retraso, obviamente no estaba nada contento con la consultora. Al llegar a la junta nos recibió primero el gerente de sistemas, un tipo muy amable y amistoso llamado Rubén, entramos a la sala de juntas platicando y todo muy tranquilo, pero de la nada entra un tipo rubio, alto y muy imponente, Dan Liberman, el director de las franquicias de MBE en Latam y en cuanto entró a la sala el ambiente cambió totalmente, todo se volvió tenso y sombrío. Todos nos callamos y comenzamos la presentación, para ese momento no teníamos ningún avance, ya que apenas íbamos a comenzar a analizar lo que los otros equipos habían dejado y nosotros como equipo de rescate tendríamos que componer. Dan comenzó a gritarnos de una forma impresionante, sacó toda su frustración con nosotros, pero eso no era todo, a su pobre gerente de sistemas le ponía unas regañizas el doble de peor que a nosotros que el pobre hombre se ponia super nervioso, le temblaba la voz y sudaba muchísimo. Nunca se me va a olvidar como el pobre Rubén quería bajar la pantalla del proyector pero sus manos le temblaban demasiado. Ese pobre Rubén, recuerdo que fumaba más de dos cajetillas de cigarros al día. Dan era director de otras empresas además de MBE por lo que solo iba al corporativo lunes, miércoles y viernes. Los martes y jueves el ambiente era súper agradable en el corpo había risas y platicas por toda la oficina, pero los otros días eran totalmente diferentes; nadie se hablaba ni se reían entre ellos, después me enteré que los empleados le habían apodado Dan Doberman, lo cual le quedaba perfecto por su personalidad. Nunca supe quien le había puesto ese apodo, aunque creo que era un secreto a voces que hasta el mismo Dan sabía. Conforme fuimos trabajando y sacamos el proyecto adelante el trato cambió, y también recuerdo que Dan me dijo que después de trabajar para él, ya ningún trabajo se me iba a hacer difícil, lo cual no supe qué responder. Al final sacamos el sistema a producción y terminé trabajando para él por un tiempo, aunque no duré mucho ya que también me quiso regañar a mi, y yo no me quise convertir en el nuevo Rubén.
El asesino silencioso Sofía Bautista Esta historia que les voy a contar fue de mis inicios como PM. Resulta y resalta que era mi primera vez llevando un proyecto totalmente desde cero. Como tal, los nervios y el miedo se sentían por dar un paso mal y afectar a tu equipo. Nuestro Sprint ya se encontraba desarrollándose en local; solo hacía falta subir cambios y desplegar en Dev. Todo marchaba muy bien hasta que una tarde el analista de repente me informa lo siguiente: ーTenemos un problema con los despliegues y no se puede ver el ambiente de pruebas. En ese momento pensé, “estamos a casi mitad de semana” y empecé a sentir como un frío me invadía, sentía el miedo y el nerviosismo, pensé cómo es esto posible. El comentó que algo estaba afectando pero que no encontraba el error. Reunimos al equipo para revisar los cambios que habían estado subiendo, se estaba revisando tanto Front como Back, pero no se encontraba la solución. En ese momento me invadió una pregunta ¿No han sentido que de repente la planificación que tenían preparada parece solo un recuerdo lejano? Esa planificación de tener tu sprint perfecto estaba siendo atormentado por un asesino silencioso conocido como un bug que simplemente no podías ver, pero que sabes que él a ti sí, él podía sentir tu miedo y desesperación. Llegó el esperado Viernes y simplemente “El sitio de Dev” no quería dar su brazo a torcer, sabía que ya no teníamos tiempo nuestra “Demo oficial” era el Lunes y si bien aún así estábamos trabajando y avanzando era como caminar sin ver al 100% por que el QA no podía probar diferentes escenarios. Así que con el miedo que sentía en mi daily con el cliente le comente lo siguiente: ーHemos tratado de ver el por qué no podemos hacer despliegues, pero aun no tenemos respuesta alguna. ーPero entonces qué me quieres decir ¿Qué no me vas a presentar nada en nuestra junta con mi equipo de lo que han estado desarrollando?ーcomentó un tanto inquieto. En ese momento sentía que no podía formular una palabra, me sentía intimidada por la situación y la frustración de ver como nuestro proyecto estaba siendo perpetrado por este asesino silencioso que no quería dejarnos. Traté de respirar, sabía que no podía titubear y que el cliente viera mi nerviosismo debía darle seguridad a él y darle solución.
ーNo estoy diciendo que no tengamos nuestra Demo. Al contrario, solo que será un tanto diferente: si bien no podemos presentarles en el ambiente de pruebas, lo que hemos visto es presentar el avance en local para que ustedes puedan ver el desarrollo avanzado. El cliente por un momento aunque lo vi dudoso, se sintió un tanto en calma por ver que estábamos haciendo algo con respecto a este pequeño asesino (por decirle así) que nos estaba acuchillando día a día. La fecha llegó y nosotros a pesar de los problemas estábamos preparados y la demo se llevó a cabo y bastante bien a pesar de tener rondando a este pequeño asesino, al final después de tanto esfuerzo del equipo se logró capturar y eliminar a este asesino silencioso que nos había estado causando heridas y problemas. Moraleja de esta historia: debes de saber como project manager que no siempre vas a tener un planning al 100 que puede a ver no solo uno sino cientos de pequeños asesinos que van aparecer día a día tratando de aniquilar a su proyecto, pero si bien tienen una buena comunicación tanto con su equipo como con su cliente pueden unir fuerzas para acabar con ellos antes de que ellos acaben con ustedes.
Historias de terror