Skip to main content

Revista Conectadas 2T 2026

Page 1


Si yo Fuera un Ángel

Noticias de Nuestro Territorio

La revista CONECTADAS de la Asociación Ministerial es una publicación en línea de recursos para esposas de pastores producida por la División Interamericana Trimestralmente.

Asociación Ministerial de la División Interamericana

Secretario Ministerial: Pr. Josney Rodriguez.

Asociada de Secretaría Ministerial: Leticia De los Santos

Coordinadora de Contenido: Leticia De los Santos

Editora: Ana Laura Namorado

Traducción Inglés: Rony Arturo Ruiz Saucedo

Francés: Kossivi Sanvi

Editorial: Busani / Sam Hdz. Lara

8100 SW 117th Avenue Miami, Florida 33183 USA, Año 2026.

EDITORIAL

Vivimos en una época vertiginosa en la que casi todo lo que queremos se consigue en instantes. Basta hacer un clic para obtener la información deseada. En muchos lugares la comida llega en minutos a la puerta de nuestra casa. Contamos con transporte rápido en aviones, Uber o taxis para llegar sin demoras. Las compras que hacemos desde casa llegan al día siguiente y enviar dinero, dentro o fuera del país, se realiza en segundos desde el celular. Hoy casi todo es inmediato.

Sin embargo, cuando pensamos en la vida cristiana y en la relación que debemos tener con Jesús, surge una pregunta importante: ¿puede esta relación construirse también con rapidez? La Biblia nos muestra que Jesús tomaba tiempo para orar, para estar a solas con su Padre. En el relato de Marta y María, Él deja claro que, aunque los quehaceres son importantes, “María había escogido la mejor parte”. Ella se sentó a escuchar a Jesús. Había muchas cosas por hacer, como preparar comida para los invitados, sin embargo, María fue cautivada por el Maestro. Decidió detenerse, sentarse y tomar tiempo para aprender de Él. A veces sin notarlo, postergamos lo esencial.

“La causa de Cristo necesita personas que trabajen con cuidado y energía. Hay un amplio campo para las Martas con su celo por la obra religiosa activa. Pero deben sentarse primero como María a los pies de Jesús. Sean la diligencia, la presteza y la energía santificadas por la gracia de Cristo; y entonces la vida será un irresistible poder para el bien” (HD 55.4).

Hoy quiero invitarte a ser intencional, a separar un tiempo específico para sentarte a aprender más de Jesús. Es verdad que vivimos apuradas y frecuentemente nuestros devocionales y momentos de estudio tienden a ser breves, pero lo que es verdaderamente importante y valioso requiere tiempo. No permitas que nada te robe tu tiempo a solas con Jesús.

Si así lo haces, estoy segura que por la gracia de Dios, tu vida llegará a ser un “irresistible poder para el bien”.

Un abrazo, Leticia

“No permitas que nada te robe tu tiempo a solas con Jesús.”

MOMENTOS DE QUIETUD

Marcos 1:35

El día transcurrió como de costumbre. Estuve ocupada con las tareas del hogar, con mi trabajo de oficina, la preparación de los alimentos, con mis hijos, atendiendo llamadas telefónicas y preparando todo lo necesario para cumplir con mis muchas responsabilidades. Después del culto familiar de la noche, todos nos retiramos para descansar, menos yo. Soy de las personas que tienen más energía en la noche que en las horas de la mañana, por eso cuando todos se han ido a la cama, y hay silencio en la casa, me gusta leer y reflexionar. Esa noche antes de dormirme le dije a Jesús: “Acuérdate de despertarme a la hora que tú te despertabas para orar”. Entonces “Levantándose muy de mañana, siendo aún muy oscuro, salió y se fue a un lugar desierto, y allí oraba.”

La primera vez que encontré este texto me hice una pregunta: ¿A qué hora se levantaba Jesús para orar? Debo confesar que no soy una persona madrugadora, aunque estoy casada con “un pajarito” que sí lo es. Mi esposo acostumbra levantarse muy temprano, pero para mí, esas primeras horas de la mañana, cuando las cobijas están calientitas, y los ojos todavía somnolientos, resultan demasiado tentadoras como para levantarme e iniciar las tareas del día. Por eso, cuando leí el versículo, me interesé por saber a qué hora se levantaba Jesús. Ese día, antes de terminar mi tiempo devocional, le pregunté a Jesús: “¿A qué hora te despertabas?” Y luego añadí: “Por favor, esta noche despiértame a la misma hora que tú lo hacías”.

caí en un sueño muy profundo. De pronto mis ojos se abrieron y miré el reloj; eran las 2:45 a.m. ¡Qué hago despierta a esta hora! – pensé. Entonces recordé mi pedido a Jesús.

- “¿Me quieres decir que te despertabas a esta hora tan temprano para orar? – ¡No lo puedo creer! - Creo que no me entendiste cuando te pedí que me despertaras a la misma hora en la que tú te despertabas para orar. Marcos dice que era muy de mañana, pero no creo que fuera a esta hora”. Volví nuevamente a buscar una posición cómoda en mi cama y no demoré en quedarme dormida nuevamente. A la mañana siguiente desperté y me fui a mi lugar acostumbrado para hacer el culto personal, pero me sentí un poco avergonzada y turbada. Le había pedido a Jesús que me despertara a la hora en que él lo hacía y me había despertado a las 2:45 a.m. ¡No es posible! A esa hora todo el mundo está durmiendo y mi cuerpo no aguantaría estar despierta desde tan temprano. Pensando que tal vez yo no había sido lo suficientemente clara en mi pedido, decidí que en la noche volvería a hablar con Jesús al respecto. Pasaron las horas del día y nuevamente me encontraba lista para dormir. Esta vez fui más cuidadosa en mi conversación con Jesús. -“Ayer en la noche te pedí que me despertaras a la hora que tú lo hacías y creo que nos confundimos y me despertaste a las 2:45 am. Hoy por favor despiértame, porque quiero saber a qué hora acostumbrabas levantarte para orar. Eso es todo lo que quiero, y espero que ahora sí nos hayamos entendido. Amén.” Con ese pensamiento me fui a la cama esa noche. Nuevamente a las 2:45 a.m.

mis ojos se abrieron. - “¡No lo puedo creer! ¿Te levantabas tan temprano? ¿Será que no me has entendido?” Me costó recuperar el sueño nuevamente porque me sentía inquieta. Casi estaba segura que Jesús no estaba equivocado, sino que era yo quien no quería aceptar la realidad que el Maestro buscaba las horas bien tempranas del día para su comunión con el Padre. Estaba segura que Jesús me había contestado, pero no quería aceptar esa realidad. Le comenté a mi esposo acerca del incidente de las dos noches pasadas y dedicamos tiempo para estudiar lo que Marcos quiso decir al usar la expresión “muy de mañana”. Él me explicó, que los romanos dividían las vigilias de la noche en cuatro partes y Jesús se despertaba aproximadamente en la última vigilia que era entre las 3:00 a.m. y las 6:00 a.m. El Comentario Bíblico Adventista afirma que en el verano el sol salía alrededor de las 5:00 a.m. y la primera luz visible se podía ver a las 3:30 a.m. en la ciudad de Capernaúm. ¡Ahora todo tenía sentido para mí!

Amigas, ¡nuestro Jesús se levantaba muy temprano! ¡Qué gran lección para nosotras las dormilonas! El Hijo de Dios, la Majestad del cielo, buscaba la dirección y ayuda de su Padre Celestial desde bien temprano. ¿Y qué de nosotras? Me imagino lo que estás pensando:

• “Jesús no tenía niños que se despiertan varias veces en la noche”

• “Jesús no tenía una persona roncando a su lado que no lo dejaba dormir”

• “Jesús no tenía que hacer tantas cosas como yo; la casa, el trabajo, mis problemas…”

Todas esas son excusas que hemos creado para justificarnos ante una realidad que sabemos no es la que debiera ser. Buscar la presencia y dirección de Dios para nuestro diario vivir es algo que necesitamos urgentemente.

Por muchos años me sentí culpable por la falta de consistencia en mi horario para mi tiempo devocional. Nunca dejé de tomar tiempo para estar a solas con mi Biblia y para orar, pero sentía que mi esquema devocional no se parecía al de muchas de mis compañeras y hermanas de iglesia. Eso fue así hasta que un día leí la siguiente declaración: “Lo que necesitas para crecer espiritualmente no es una lista de requisitos. Dios nunca ha hecho una lista de cosas que necesitas hacer en la mañana o en la noche para poder relacionarte con Él. Lo que busca es la amistad contigo”. (Tamyra Horst- Time for All that’s important). Una relación de amistad no se rige por el tiempo, ni requisitos, sino por el deseo de compartir juntos durante todo el día y siempre.

“Lo que necesitas para crecer espiritualmente no es una lista de requisitos. Dios nunca ha hecho una lista de cosas que necesitas hacer en la mañana o en la noche para poder relacionarte con Él. Lo que busca es la amistad contigo.”

Desde entonces aprendí varias lecciones que te comparto por si estas luchando por desarrollar el hábito de acomodar tu tiempo con Jesús dentro de tu rutina diaria:

1- La primera lección que todas debemos aprender, y me incluyo primero, es la de ir a reposar temprano. Nuestras labores hogareñas deben ser organizadas de tal forma que podamos ir a la cama en un horario adecuado para que puedas dormir las horas requeridas. Jesús se acostaba temprano, por eso podía despertarse temprano. Eso lo necesitamos hacer nosotras también.

2- La segunda lección es la de programar los momentos de quietud. El día trae su propio afán, y por bien organizadas que estemos, siempre habrá cosas para hacer.

Nuestra prioridad debe ser tener todos los días un tiempo de quietud e intimidad con Jesús. Decide cuál será tu mejor tiempo y ajusta tu programa personal.

3- La tercera lección es hacer todos los esfuerzos necesarios para buscar ese encuentro diario con Jesús. Satanás tratará de impedirlo a toda costa, colocando otros intereses en el camino. A él no le agrada que te conectes con la fuente de poder. Recuerda que él aprovecha cuando tus baterías espirituales están débiles para hacerte caer, por lo tanto, es desde temprano que necesitamos buscar al Señor. Sea bien temprano en la mañana, en la quietud de la tarde, o antes de dormir, no dejes pasar por alto tener un encuentro con Jesús. Esos momentos de quietud te darán la fortaleza para enfrentar el día con la certeza de que estás bajo el cuidado y dirección divinos. Jesús buscaba la compañía del Padre; hagamos nosotras lo mismo.

Con cariño

Evelin O.

Evelyn Omaña, escribe desde Carolina del Norte donde disfruta de la jardinería junto a su esposo, y la compaña de su perrita Fiona.

RESGUARDANDO EL SANTUARIO DEL HOGAR:

Estrategias contra la Infidelidad Ministerial

Quizá en estos últimos años nos hemos sorprendido ante la noticia de pastores que en diversas latitudes del adventismo abandonan el ministerio por diferentes razones. Es una realidad que personalmente me entristece y conmociona. Considero que esta situación es un llamado de alerta al corazón de nuestra iglesia y al corazón de cada una de nosotras como esposas de pastores adventistas, porque la caída de un ministro de Dios no es un evento aislado. La sierva del Señor señala que “los ángeles del cielo miran esto con vergüenza y dolor... Los ministros que manchan su vocación son, ante los ojos del cielo, más responsables que el mismo Belsasar” (Testimonios para los Ministros, p. 428). La gravedad espiritual de este asunto y la amenaza constante que Satanás mantiene sobre los hogares de los ministros exige de cada una de nosotras, como esposas, estar conscientes de este peligro y tomar una postura de vigilancia constante y dependencia permanente de Dios para cuidar nuestro hogar.

Cuando unimos nuestra vida con un pastor, a menudo abrazamos la inexperta idea de que será un matrimonio perfecto. Soñamos con una relación donde no habrá roces ni discordias, imaginando que caminaremos “casi sin tocar el suelo”, sumergidos en un mundo de felicidad plena, dedicado solo a la oración y al servicio. Sin embargo, esta visión es una verdad a medias, porque si bien es cierto que la vida ministerial es de oración constante y servicio permanente, también es cierto que implica una vivencia profundamente humana, real, que exige dependencia total de la gracia divina y búsqueda de herramientas para preservar nuestra relación matrimonial.

“El matrimonio es como la vida espiritual; si te descuidas en las disciplinas diarias, la vitalidad se pierde.”

Parafraseando lo dicho por Willie y Elaine Oliver, directores de Familia de la Asociación General: “El matrimonio es como la vida espiritual; si te descuidas en las disciplinas diarias, la vitalidad se pierde”, por lo tanto, no podemos dar por sentado la solidez de nuestro matrimonio, solo por trabajar en la obra de Dios. En este artículo, exploraremos cómo la esposa de un pastor puede cuidar la santidad de su matrimonio y “pastorear” a su esposo para proteger su hogar y su ministerio, incluyendo cuidarlo del peligro con otras mujeres, porque “El matrimonio es un círculo sagrado donde solo debe penetrar Dios”. H. Adv. P. 26.

Evaluemos nuestro matrimonio

Todo matrimonio pasa por etapas y como escribiera Mark Twain: “Ningún hombre o mujer saben realmente lo que es el amor perfecto hasta que llevan casados un cuarto de siglo”.

Pero ya sea mucho o poco tiempo de convivencia matrimonial que se tenga, debemos tomar tiempo de calidad para saber identificar las fortalezas de nuestra relación y cómo trabajar con las amenazas o debilidades.

Como esposas de pastor debemos estar conscientes de que el trabajo ministerial es exigente y muy desafiante. Pueden suscitarse escenarios difíciles que nos lleven a plantearnos preguntas introspectivas que permitan evaluar nuestra relación matrimonial y nos ayuden a prevenir situaciones nefastas: ¿Estamos realmente conscientes de los peligros que acechan nuestro hogar o nos creemos inmunes a ellos? ¿Cuán sólido está mi matrimonio? ¿Qué debilidades en mi relación matrimonial encienden las luces de peligros reales? ¿Se ha apagado la llama del amor? ¿Hay pleitos y rencillas irreconciliables y constantes que nos hacen ir a dormir enojados? ¿Existe un tercero que está captando nuestra atención? ¿Qué estoy haciendo para proteger mi hogar? Aunque estamos expuestas al peligro de una ruptura matrimonial, la buena noticia es que el divorcio se puede prevenir.

Peligros en el matrimonio

Dado que el pastor, por su investidura, es una figura pública de gran influencia, el enemigo buscará convertirlo en blanco de intereses y atenciones inapropiadas. Ante esto, la esposa sabia, en lugar de ceder en la inseguridad, evitará caer en celos infundados o ver una rival en cada hermana de la congregación; en cambio, ayudará a su esposo con prudencia, a establecer límites claros con las mujeres de su entorno y lo hará con tal tacto que él percibirá su apoyo incondicional y comprenderá con claridad que la integridad no es negociable. Con una imagen elegante y un corazón revestido del Espíritu Santo, su presencia comunicará con gracia a toda la congregación el lugar privilegiado y firme que ocupa al lado de su pastor, el cual jamás deberá ser ocupado por otra.

La esposa sabia procurará mantenerse cerca de su esposo, acompañándolo siempre que le sea posible, porque ninguna visita o consejería pastoral se debiera realizar en privado con la hermana que necesita su apoyo, ¡No! La exposición al peligro no es sabia, ni mide fuerzas. No es falta de cristianismo, es prevención.

“La libertad no es la ausencia de límites, es la capacidad de elegir nuestros propios límites” (B. Brown). La infidelidad destruye tanto la vida espiritual como la unión matrimonial; no obstante, puede prevenirse cuando se actúa puntual y acertadamente y tal como lo dijo Schnarch, David (2009), siendo transparente y honesto, tanto en acciones como en palabras.

TRANSPARENCIA DIGITAL: UNA NECESIDAD

FUNDAMENTAL

Una de las trampas contemporáneas que el enemigo utiliza con mucha efectividad para socavar y destruir paulatinamente los matrimonios, son aquellas relaciones virtuales donde el peligro entra por el teléfono celular o la computadora, donde se intercambian mensajes con tonos y temas inadecuados que imperceptiblemente van produciendo un acercamiento y creando una relación emocionante, maliciosa y adictiva. Tanto el pastor como su esposa deben abstenerse sabiamente de escribir o recibir mensajes personales o íntimos con terceras personas del sexo opuesto, que puedan crear vínculos emocionales peligrosos. Por el contrario, se debe fomentar una “transparencia digital absoluta”, porque el verdadero amor no debe tener secretos, sino caminar en la luz con honestidad y transparencia en el uso de las redes. Se protege el matrimonio no solo orando, sino manteniendo transparencia con claves compartidas y aplicando la norma de jamás escribir un mensaje o mandar un audio que el cónyuge no pueda leer o escuchar. No se trata de desconfianza, sino de autenticidad y sabiduría, porque “el sabio ve el peligro y se aparta de él” (Prov. 14:16).

Esposas consagradas que protegen su hogar Para fortalecer la relación matrimonial, resulta fundamental que la esposa del pastor sea una mujer llena de la presencia de Dios, porque la mayor bendición que puede tener un ministro es una mujer que cada día hace de su relación con Dios, la prioridad en su vida. En el hogar sobran y abundan las actividades distractoras desde el cuidado y la educación de los hijos, el mantenimiento del hogar, la alimentación y sumado a que la mayoría trabajan fuera del hogar, hace que fácilmente la esposa se convierta en una “Martha” que corre de un lado hacia otro sin recordar que “una cosa es la más importante” y olvida que, buscando el reino de Dios, todo lo demás vendrá por añadidura. La relación personal que mantengamos con Dios, nuestro padre, tendrá influencia directa con

la felicidad o fracaso del matrimonio. Como esposas de un ministro cada día debemos procurar ser revestidas del Espíritu Santo para ser esa ayuda idónea y esa muralla que protegerá con sabiduría nuestro hogar.

Pastorear a mi pastor para fortalecerlo

El pastor es una figura de autoridad espiritual que requiere de mucha fortaleza y de un hogar sólido que lo respalde. Por ello precisa de una esposa que lo apoye, lo cuide e incluso, lo pastoree. Bíblicamente sabemos que el pastor es el sacerdote del hogar, pero eso no implica que solo sobre él recae el cuidado de la vida espiritual del hogar o que nunca necesite ser pastoreado espiritualmente. La esposa tiene una solemne responsabilidad al cuidar y alimentar la vida espiritual de sus hijos, la suya propia y también, la de su esposo. Ella observa con tacto si su pastor tiene una relación cercana y creciente con Dios, si ora y estudia constante y profundamente su Biblia, su lección, los escritos proféticos. Elena G. de White advierte con claridad: “Muchos están tan absortos en sus planes y en su trabajo que no tienen tiempo para orar ni para estudiar las Escrituras. Olvidan que el secreto del éxito es la comunión con Dios” (El Ministerio de Curación, p. 408).

Con sabiduría la esposa reconoce las múltiples ocupaciones de su pastor y vela para que no esté tan atareado en la obra del Señor que se olvide del Señor de la obra. Vigila que el tiempo de su esposo no se agote únicamente en la preparación de sermones, evitando así que descuide su propia comunión y nutrición espiritual. ¡¡Cuidado!! Preparar sermones para la iglesia jamás debe sustituir la devoción personal porque hay una gran diferencia entre estudiar para cumplir un ministerio y leer para que la Palabra nutra y transforme poderosamente la vida.

La esposa sabia no critica a su esposo, sino que con cariño, tacto y el poder de Dios, lo invita a orar, le recuerda con cariño lo que aprendió en su devoción personal e incluso prepara un lugar especial en el hogar para que la familia y particularmente su pastor, estudien la palabra de Dios a solas, sin distracción. Al cuidar y pastorear al esposo, no solo protege su hogar, sino también el ministerio santo al cual Dios los ha llamado.

Enamórate y enamora a tu esposo cada día

Un hogar donde abunda el amor entre los esposos, crea una barrera impenetrable para la “mujer ajena”. El adulterio no comienza en la cama, sino que es un proceso de descenso moral que comienza con una desconexión de Dios, seguida de una desconexión matrimonial. El corazón del esposo que reboza de amor por su esposa y que se siente plenamente amado, no tiene necesidad de “buscar comida en la casa ajena”. Por ello, la mujer sabia hace de cada día una oportunidad para volver a enamorarse de su esposo y cautivar su corazón. Encuentra belleza y alegría aún en las cosas más cotidianas de su relación y agradece a Dios y a su esposo por ello.

Con una sonrisa recuerdo el travieso consejo de mi madre, quien suspicazmente aplicando al tema me decía: “Nunca se va al supermercado con hambre, porque entonces todo lo que ves rico lo querrás subir al carrito de compras”. Debemos cuidar la plenitud emocional en el hogar y de esta manera nuestro esposo no “andará con hambre en la calle”, sino que más bien saldrá cada día a trabajar sintiéndose satisfecho, pleno y amado, y, por más “cosas” atractivas que vea afuera, no deseará ninguna ni la subirá a su carro. Para complementar, planifiquemos periódicamente citas y actividades románticas que mantengan la relación matrimonial llena de amor y alegría, donde lo sorprendamos con pequeños detalles que ayudarán a mantener la pasión y la intimidad física.

Apoyo emocional y comunicación asertiva

El pastor se siente abrumado continuamente por dificultades en su labor pastoral escuchando a todos, pero ¿quién lo escucha a él? La respuesta es clara: la esposa, quien debe ser el hombro sobre el cual el pastor llora sus frustraciones, el oído presto que le escucha lo que solo a ella puede decir y los brazos abiertos para recibir el

amor y la fuerza para continuar. Se asegura de siempre estar lista para él, para escucharlo con atención, amor y sin juzgarlo.

Habla con su esposo sobre sus sentimientos y temores. Establece un ambiente de respeto y confianza mutua donde se sienta cómodo hablando sobre cualquier cosa y que la confianza entre ambos fortalezca su relación. Fomenta la transparencia animando a su esposo a ser puro en su relación con otras mujeres, y que sea capaz de comentarle si alguien está cruzando límites. Como escribió John Gottman: “La comunicación es la clave para un matrimonio exitoso. Cuando hablamos, nos escuchamos y

nos entendemos, podemos superar cualquier obstáculo”. Por lo tanto, la pareja ministerial ha de priorizar su relación y no permitir que nada ni nadie la afecte.

Conclusión

Aunque hay mucho más que decir, recordemos siempre que nuestro matrimonio no es una estructura de acero que se mantiene sola, sino una unión sagrada a la cual Satanás ataca de muchas maneras, por lo que requiere vigilancia, atención y protección divina. Proteger nuestro hogar contra la infidelidad no es un acto de desconfianza, sino el mayor gesto de amor y responsabilidad para ser felices, honrar a Dios y servir a la iglesia con fidelidad. Al establecer límites claros, mantenemos una transparencia total y al pastorear con ternura el corazón de nuestro esposo, no solo tendremos hogares felices, sino que estaremos blindando el ministerio sagrado que Dios nos ha confiado.

Dra. Xenia M. Gamboa, esposa de pastor por 38 años, tiene tres hijos adultos. Ha trabajado como Coordinadora de MI y MM. Tiene un doctorado en Educación y actualmente sirve como Directora Asistente de Educación en la Division Inter-Americana. Ama servir a Dios.

Referencias

- Biblia Reina Valera 1960. Proverbios 4:23 y 14:16.

- Brown, Brené (2010). El poder de la vulnerabilidad. Editorial Urano.

- hapman, Gary (1992). Los cinco lenguajes del amor. Editorial Unilit.

- Gottman, John (1999). Los siete principios para hacer que el matrimonio funcione. Editorial Paidós.

- Oliver, Willie y Elaine. Married and Frustrated! Part 2. Adventist Family Ministries.

- Schnarch, David (2009). Pasión en la pareja. Editorial Paidós.

- Twain, Mark (1889). A Connecticut Yankee in King Arthur´s Court. Charles L. Webster and Company.

- White, Elena G. El Hogar Cristiano. Asociación Publicadora Interamericana.

- White, Elena G. El Ministerio de Curación. Asociación Publicadora Interamericana.

- White, Elena G. Testimonios para los Ministros. Asociación Publicadora Interamericana.

- White, Elena G. Testimonios sobre Conducta Sexual, Adulterio y Divorcio. Asociación Publicadora Interamericana.

EL NO TAN SENCILLO ARTE DE TENER AMIGAS

(I parte)

Supongo que la mayoría de nosotras hemos escuchado el dicho: “Los amigos son la familia que uno escoge”. Esto en alusión a que a la familia consanguínea no la podemos elegir, pero a los amigos, sí. Los amigos son las personas afines que hemos escogido y con quienes disfrutamos la vida ¡La frase en verdad es hermosa! Resalta la capacidad de una persona para construir relaciones sólidas, crear lazos incondicionales de amistad, que nutren su vida y la llenan de felicidad.

Aristóteles, uno de los filósofos más influyentes de la antigua Grecia,habló en diversas ocasiones sobre la naturaleza de las relaciones humanas. Ofreció una perspectiva única y muy bien planteada, sobre los diferentes tipos de amistad que pueden existir entre las personas: la amistad basada en la utilidad, la basada en el placer, y la asentada en el carácter o la virtud que es la forma más sublime de amistad. Aristóteles lo explicaba de la siguiente manera:

LA AMISTAD BASADA EN LA UTILIDAD: En este tipo de relación el vínculo principal no es el afecto genuino sino las ventajas o beneficios que cada uno recibe. Este tipo de amigos se unen porque pueden proporcionarse experiencias, vivencias, recursos y favores. Un buen ejemplo de este tipo

de amistad es la existente entre camaradas, colegas de trabajo o compañeros de clase. Es importante destacar que estas amistades suelen ser transitorias y pueden disolverse una vez que la utilidad desaparece. Sin embargo, estas relaciones pueden ser muy útiles para abrir puertas y proporcionar apoyo durante ciertas etapas de la vida.

LA AMISTAD BASADA EN EL PLACER: Se fundamenta en el gozo, la diversión, la alegría de compartir intereses y pasar tiempo juntos. El disfrutar de las mismas aficiones y gustos le permite a la persona vivir experiencias gratas, tornando más agradable e interesante su vida. Las amistades por placer tienden a ser fugaces y pueden disolverse cuando los intereses cambian, las circunstancias de la

“El tener a una amiga buena, sincera, leal, que nos ame, nos comprenda y no nos juzgue, nos llena de esperanza, recarga nuestras pilas y fortalece nuestra fe.”

vida son diferentes o el placer compartido disminuye con el tiempo por diversas razones. Estas carecen de profundidad porque no están basadas en la virtud. No obstante, este tipo de amistades juegan un papel crucial en nuestra salud mental, porque las experiencias compartidas con ellas llenan de gozo, de salud y felicidad nuestra existencia.

LA AMISTAD BASADA EN EL CARÁCTER Y LA

VIRTUD: Es considerada por Aristóteles como la relación de amistad más elevada y duradera porque se basa en la admiración mutua y en el surgimiento de una relación en la que hay correspondencia, así como una comunicación simétrica en la que se comparten cualidades morales y rasgos de carácter muy semejantes. El vínculo principal entre ellos es el amor, la lealtad, el respeto, la empatía, el reconocimiento y el aprecio por la bondad intrínseca del otro. Las personas se unen no por lo que pueden obtener o disfrutar del otro, sino por quiénes son en esencia. Este tipo de amistad solo puede darse entre individuos virtuosos, que comparten valores morales y buscan el bienestar mutuo.

¿CÓMO PODEMOS APLICAR ESTE CONOCIMIENTO EN NUESTRA ESFERA?

Considero que a lo largo de nuestra vida todos hemos podido disfrutar de esos tres tipos de amistades de las que habló Aristóteles. Pero ¿cómo podemos aplicar esta realidad en nuestra vida ministerial? Una chica muy linda del ministerio me contaba, días atrás, que en su campo de trabajo anterior se les repetía a menudo la advertencia: “Nadie puede ser amigo de nadie porque llega un momento en que medio mundo te traiciona”. Pero ¿será que podemos tener amigas en el ministerio?

¿Cuál sería tu respuesta? Te voy a compartir la mía: “Yo creo que sí”. Me niego a pensar que el cuerpo ministerial esté compuesto solo por “Judas”. El consejo sería entonces buscar a un Juan, un Santiago y por qué no decir, a un Pedro, que en determinado momento haya hecho un juicio equivocado de nosotras, o mencionado algo indiscreto o imprudente que nos causara dolor, pero que después diera muestras genuinas de arrepentimiento.

En este punto de la plática es importante reconocer que fuimos hechas para vivir en comunidad y que, si bien es cierto que con la mayoría de las damas del cuerpo ministerial no vamos a pasar de ser más que compañeras del ministerio, con sabiduría, bondad y sutileza podemos ser amigas de aquellas mujeres virtuosas, temerosas de Dios, sinceras, a quienes merecidamente podamos admirar. El título de este artículo es “El no tan sencillo arte de tener amigas”. Y es que eso de hacer y mantener amistades no es tarea fácil, ni sencilla, es realmente un arte. El diccionario define la palabra arte como la: “Capacidad, habilidad para hacer algo”. Y es que siendo amigas demostramos la habilidad, la capacidad para establecer relaciones sanas, enriquecedoras, recíprocas basadas en el amor y la solidaridad. Debemos ser sabias a la hora de elegir amigas, porque desde luego hay “falsas amistades” que nos pueden hacer daño; “[…] las malas amistades corrompen las buenas costumbres” 1 Cor.15:33.

¿POR QUÉ SON VALIOSAS LAS VERDADERAS AMISTADES?

POR NUESTRA SALUD MENTAL: Las buenas amistades actúan como un potente motor químico en el cerebro liberando un “coctel” de neurotransmisores y hormonas conocidas como las hormonas de la felicidad o del bienestar. Las principales hormonas son: la oxitocina, las endorfinas, la dopamina y la serotonina,

que son generadas por relaciones de amistad positivas. Este conjunto de hormonas no solo genera alegría, sino reducen el estrés, fortalecen el sistema inmune y alientan en nosotras conductas equilibradas y saludables.

La familia ministerial vive la mayor parte del tiempo bajo mucho estrés. El tener a una amiga buena, sincera, leal, que nos ame, nos comprenda y no nos juzgue, nos llena de esperanza, recarga nuestras pilas y fortalece nuestra fe. ¿Te has juntado con un grupo de amigas para orar por una situación difícil o por algún miembro de la familia? Yo creo que todas lo hemos hecho. Seguramente has orado con ellas para que Dios te ayude a resolver un sinnúmero de problemas. ¡Dios contesta esas oraciones! ¡Alabado sea el Señor!

POR NUESTRA SALUD ESPIRITUAL: Las buenas amistades juegan un papel muy importante en nuestra vida espiritual porque actúan como pilares que nos sostienen cuando estamos quebrantadas, nos edifican a través de su ejemplo, a través de sus oraciones y de su fe. De esta manera nutren llanamente nuestra vida interior. Y es que ya tristes, enojadas, frustradas o desanimadas recurrimos a esas amigas lindas para que oren con y por nosotras o repitan algún texto de la Biblia que nos ayude a recobrar la fe y la paz tan necesaria. Y así orando mutuamente nos llenamos de valor, gozo y tranquilidad. “Como el hierro se afila con el hierro, así un amigo se afila con otro” (Proverbios 27:17).

Las amistades basadas en el amor incondicional reflejan el amor de Dios. La frase “nadie tiene amor más grande que el que da la vida por sus amigos” (Juan 15:13) define el sacrificio extremo como la máxima expresión de amistad verdadera. Dios nos permita desarrollar ese arte poderoso que trasciende, el de ser buenas amigas y el de encontrar amigas que sean un poderoso catalizador de emociones, empatía, y reflexión crítica. Y que no solo nos acompañen en nuestra vida terrenal, sino que juntas podamos compartir el cielo.

CONTINUARÁ.

Dra. Raquel Coello, Psicóloga y Terapeuta Familiar. Goza dar terapia y acompañamiento psicológico a quienes lo necesitan. Sus pasatiempos son la lectura, investigación, escribir, viajar y disfrutar de la familia. raquelcoello092@gmail.com

SALUD HOLÍSTICA EN MEDIO DE LA

REALIDAD

DEL SUFRIMIENTO

La vida era precaria en el mundo romano del siglo I. Plagas mortales para las que no existían tratamientos conocidos arrasaban comunidades enteras. Numerosas muertes fueron causadas por enfermedades como la lepra, la tuberculosis y la malaria. Los trastornos intestinales y la disentería eran provocados por las malas condiciones sanitarias. El hambre y la desnutrición estaban muy extendidos, y las heridas causadas por el trabajo duro o el combate a menudo provocaban infecciones y la muerte. Las personas llevaban heridas invisibles, como traumas, dolor, miedo y desesperación, además de su sufrimiento físico.

A estos problemas de salud se sumaban la persecución y la incertidumbre. Como no sabían si al día siguiente serían encarcelados o asesinados, los primeros cristianos vivían con un miedo constante. Tanto el pueblo hebreo como la sociedad en su conjunto sufrieron mucho durante esta época. Como resultado de este sufrimiento compartido, existía un fuerte deseo de algo mejor, algo duradero.

El apóstol Juan recibió una visión de esperanza de Dios en ese mundo destrozado. Mientras vivía en el exilio en la isla de Patmos, Juan miró más allá de la enfermedad y la miseria de su época hacia un tiempo en el que el sufrimiento sería erradicado. Escribió lo siguiente en Apocalipsis 21:4: «Él enjugará toda lágrima de sus ojos». El antiguo orden de cosas ha muerto, por lo que no habrá más muertes, lamentos, lágrimas ni sufrimiento. Esta fue una promesa divina que tiene un impacto duradero.

PROBLEMAS DE SALUD EN EL MUNDO ACTUAL

A pesar del paso de los siglos, las personas siguen luchando contra las enfermedades. Las enfermedades no transmisibles (ENT) son crisis sanitarias distintas, pero no menos graves, a las que se enfrenta el mundo actual. La Organización Mundial de la Salud estima que el 74 % de todas las muertes en el mundo son consecuencia de las ENT. Estas enfermedades están causadas por una compleja interacción entre la genética, el entorno y los hábitos de vida, y no se transmiten de persona a persona.

“En un mundo de dolor, nació la esperanza.”

Entre ellas se encuentran:

- Afecciones cardíacas.

- Cánceres.

- Afecciones respiratorias crónicas.

- Diabetes.

- Afecciones mentales y neurológicas.

- Trastornos musculoesqueléticos.

Los problemas sistémicos de los sistemas sanitarios de todo el mundo coexisten con estas enfermedades:

- Infraestructuras inadecuadas y recursos escasos.

- Falta de personal sanitario cualificado.

- Aumento de los gastos médicos y cobertura insuficiente de los seguros.

- Centros saturados y largos tiempos de espera.

- Atención inconsistente, medicamentos obsoletos y diagnósticos incorrectos.

- Miedo, estigma y discriminación relacionados con las enfermedades mentales, el VIH y la tuberculosis.

El significado de Apocalipsis 21:4 cobra gran importancia cuando tenemos en cuenta estos factores. El sufrimiento de este mundo no tendrá la última palabra.

EL LLAMADO DE LOS ADVENTISTAS

A LA RESTAURACIÓN Y LA SANACIÓN

La Iglesia Adventista del Séptimo Día es un movimiento profético fundado en la Biblia. No somos personas que observan el sufrimiento desde la distancia. Es nuestro deber reaccionar. El director de ministerios de salud de la Iglesia Adventista del Séptimo Día a nivel mundial, el Dr. Zeno Charles-Marcel, nos recuerda: “El pueblo de Dios ha sido llamado a un ministerio de sanación y restauración a lo largo de la historia. Según Mateo 9:35, la misión de Cristo era enseñar, predicar y sanar, encarnando un enfoque holístico del bienestar humano” (página 29, Adventist Review, vol. 202).

El mensaje adventista sobre la salud siempre ha puesto un gran énfasis en el Ministerio Integral de Salud (CHM, por sus siglas en inglés), que integra el cuidado físico, mental, social y espiritual. Se basa en las Escrituras y en los inspiradores escritos de Elena G. de White. Este mensaje ha sido difundido en comunidades de todo el mundo durante décadas por profesionales médicos adventistas, misioneros médicos y defensores laicos de la salud. Las vidas de muchas personas se han visto afectadas y transformadas gracias a los servicios prestados por nuestros hospitales, clínicas, escuelas e iglesias.

A medida que avanzan la ciencia y la tecnología médicas, debemos tener en cuenta que la curación genuina implica más que solo tratamientos y medicamentos. También incluye la atención preventiva, los cambios en el estilo de vida, los remedios naturales, la educación nutricional y el apoyo espiritual. Todos estos elementos contribuyen a abordar las causas subyacentes de la enfermedad, en lugar de solo sus síntomas. La atención integral de la persona debe implementarse en la vida real. Nuestros pastores, profesionales médicos y líderes laicos deben colaborar para incorporar estos principios de salud en los programas de divulgación y discipulado.

JESÚS: EL MODELO DE SANACIÓN HOLÍSTICA

El ministerio de sanación de Jesús se extendió mucho más allá del tratamiento de enfermedades. Él devolvió a las personas sus familias, sus comunidades y su autoestima. Sí, sanó cuerpos, pero también sanó almas y corazones. Este enfoque holístico se ilustra maravillosamente en Lucas 10:25-37 a través de la parábola del buen samaritano. Además de proporcionar al hombre herido atención médica inmediata y apoyo continuo, el samaritano se comprometió personalmente con su curación. Cristo nos llama a emular este ejemplo.

UN PUEBLO ESPERANZADO

Somos un pueblo esperanzado a pesar de las dificultades en nuestras vidas personales y en nuestros sistemas de salud. Apocalipsis 21:4 dice: “Él enjugará toda lágrima de sus ojos”. Las lágrimas representan el peso del corazón humano. La imagen muestra a Dios inclinándose para enjugar las lágrimas de sus hijos, como un padre amoroso. A los ángeles no se les ha encomendado esta tarea. Él mismo la realiza. Esta es una garantía de esperanza para todos los que sufren ahora.

EL VALOR DE TENER UNA RELACIÓN

CON DIOS

Es fundamental recordar que esta promesa, aunque se da a todos, solo está disponible para quienes la aceptan intencionadamente y tienen una relación cercana con Dios. Por esta razón, la misión de la Iglesia no puede quedar confinada a sus muros. La iglesia primitiva no permaneció en el aposento alto donde comenzó. Los creyentes fueron empujados a los hogares, las calles, los mercados, las cárceles y los palacios. Jesús dijo: «Yo os envío, como el Padre me envió a mí» (Juan 20:21). Somos enviados, empoderados por el Espíritu

Anett C. Braham, Licenciada Registrada en Enfermería (RN) Ha trabajado durante años como enfermera en el área de diálisis. Disfruta como esposa de pastor y ser parte de SIEMA

Referencias

i. Adventist Review, July 4, 2026, Volume 202, Numbers 8–15.

ii. Helena de White – Ministerio Médico p. 208.3 – Ellengwhite.org.

iii. Tomado de la página web del World Health Organization; https://www.who.int/health-topics/noncommunicable-diseases#tab=tab_1iv.

iv. William H. McNeill, Plagues and Peoples (Anchor Books, 1976); v. Ralph Jackson, Doctors and Diseases in the Roman Empire (University of Oklahoma Press, 1988);

vi. Kyle Harper, The Fate of Rome: Climate, Disease, and the End of an Empire (Princeton University Press, 2017).

Santo, para llevar esperanza y sanación a un mundo que está experimentando sufrimiento físico, emocional y espiritual.

CURACIÓN AHORA MISMO, ESPERANZA PARA SIEMPRE

Para controlar las enfermedades y prolongar la vida, hoy en día trabajamos diligentemente en clínicas, hospitales y hogares. Esta labor es muy importante, ya que es un reflejo del amor y la compasión de Dios por su pueblo. Sin embargo, el Apocalipsis nos recuerda que, aunque la medicina es necesaria, no puede ser nuestra única esperanza. Según Helena G. White: “El evangelio debe avanzar; y el evangelio incluye la reforma pro salud en todos sus aspectos “ (El Ministerio Médico, p. 208). La muerte no siempre se puede prevenir con la mejor atención médica. Dios promete un futuro libre de enfermedades, pandemias e incluso dolor. En el más allá, todos los males que nos afligen serán erradicados.

VIVIR ENTRE LA PROMESA Y EL CUMPLIMIENTO:

El plan de Dios incluye una sanación completa y holística —del cuerpo, la mente y el espíritu— y, según Apocalipsis 21:4, esta sanación es eterna. Qué día tan glorioso nos espera. Un día en el que ya no existirán los cuerpos enfermos, las familias rotas ni las mentes dañadas. El Gran Médico mismo hará nuevas todas las cosas.

Hasta entonces, como sus obreros, brindamos un servicio compasivo y llevamos esperanza al dirigir a las personas hacia Cristo. ¡Participemos en el cumplimiento de su misión!

CRIANDO HIJOS COMPASIVOS

Tenía solo tres años cuando descubrí la alegría de servir a los demás. Mi padre trabajaba en el hospital misionero de la región de Kwahu, en Ghana. Todos los días veía la fila de enfermos y heridos fuera de la clínica, y todos los días veía la alegría en los rostros de las personas cuando les limpiaban y vendaban las heridas, cuando les entregaban un frasco de medicina o cuando descansaban en una cama cómoda después de una cirugía urgente.

Cuando regresamos a Inglaterra, veía a mis padres cuidar en silencio a familias en dificultades y a refugiados. Me di cuenta de que ayudar a los demás hacía felices a mis padres, y yo también sentía una alegría en mi corazón cuando veía la gratitud de aquellos a quienes ayudaban. Más tarde, mi padre trabajó para ADRA, conduciendo camiones con alimentos a zonas de guerra. Un día, mi madre preparó una caja con comida para una fiesta, bolsas de regalos y vestidos para dos niñas pequeñas que nunca habían tenido una fiesta de cumpleaños debido a la guerra.

LA BENDICIÓN DE LA COMPASIÓN

Recientemente aprendí cómo responde el cerebro cuando aliviamos el sufrimiento de los demás. Cuando empatizamos con las personas y sentimos su angustia, las redes del dolor en nuestro cerebro se estimulan y nosotros también nos sentimos tristes. Pero cuando su dolor nos inspira a responder con compasión y ayudar a aliviar su sufrimiento, se activan las redes del placer y la recompensa en nuestro cerebro. Sentimos paz, gratitud y alegría. ¡Es increíble! ¡Dios ha programado nuestro cerebro para que se sienta recompensado cuando bendecimos

a los demás! Ayudar a los demás es una de las mejores formas de experimentar alegría y superar la tristeza y la angustia en nuestras propias vidas. Cuando ayudamos a los niños a sentir la alegría de ayudar a los demás, les damos un regalo que los bendecirá a ellos y a los demás durante toda la vida.

DIOS COMPASIVO

Dios es compasivo (Salmo 103:8). Su amor compasivo por todos sus hijos es la motivación detrás de su deseo de salvarnos y prepararnos un hogar donde podamos vivir con Él para siempre (Juan 14:1-3). Jesús era compasivo con los demás (Mateo 14:13-21). Su compasión lo movió a sanar, ayudar, perdonar y animar a las personas, así como a alimentar a las multitudes que acudían a escuchar sus enseñanzas.

Dios

“Cada niño es único. Ayúdeles a descubrir sus formas especiales de ayudar a los demás para que puedan experimentar la alegría.”

nos muestra su amorosa compasión en miles de formas cada día. Cuando reconocemos su cuidado en nuestras vidas, nuestro corazón se llena de amor, lo que nos ayuda a mostrar amor por los demás (1 Juan 4:19).

PEQUEÑAS COSAS, GRAN DIFERENCIA

Incluso los pequeños gestos de compasión pueden marcar una gran diferencia para alguien que está sufriendo. Los investigadores descubrieron que cuando los médicos expresaban compasión en un mensaje de 45 segundos, sus pacientes experimentaban muchos beneficios para la salud y estos efectos positivos duraban meses. Les decían a los pacientes que no sabían cómo evolucionaría su enfermedad, pero les prometían estar con ellos en cada paso del camino, para apoyarlos y ayudarlos.

Una sonrisa, un oído atento, un abrazo reconfortante, un toque suave, un pequeño regalo, un gesto considerado o un mensaje alentador pueden llevar muy poco tiempo. Sin embargo, estos gestos pueden aportar esperanza, paz, alegría, amor y gratitud a los demás, lo que el Espíritu Santo puede ampliar en sus vidas y propagar a su comunidad.

Piensa en alguna ocasión en la que alguien te mostró compasión y alivió tu sufrimiento. ¿Qué efecto tuvo en ti?

¿Cómo te sientes cuando recuerdas ese momento de bondad?

Cuando mi familia sufrió una tragedia, alguien dejó un pequeño ramo de flores en la puerta de nuestra casa. El recuerdo de ese pequeño gesto me llena de alegría cada vez que lo recuerdo, y doy gracias a Dios por ese vecino que se tomó unos minutos para recoger las flores para nosotros.

EXPLORANDO LA COMPASIÓN

Utilice la historia del buen samaritano para enseñar a sus hijos lo que es la compasión (Lucas 10:25–37). El buen samaritano creía que era importante ayudar a quienes sufrían, independientemente de su nacionalidad o condición social. Utilizó lo que tenía a su alcance para curar las heridas del hombre y llevarlo a un lugar seguro. Actuó con rapidez y generosidad. El buen samaritano tenía que seguir su camino, pero sabía que el hombre herido necesitaba descansar y recuperarse en un lugar cómodo. Por eso, pagó al posadero para que cuidara del hombre y le prometió que le reembolsaría los gastos adicionales a su regreso.

Explore esta historia junto con sus hijos y aprenda el proceso que utilizó el buen samaritano para ayudar a los demás, de modo que sus hijos comprendan su responsabilidad de ser compasivos, buscar oportunidades para ayudar a los demás, preguntar o darse cuenta de cómo pueden ayudar y luego actuar con rapidez, y encontrar a otras personas que también puedan ayudar.

LA COMPASIÓN CRECE EN CASA

Las familias amorosas crían hijos compasivos que aman servir a Dios y a los demás. Busque formas en las que Dios muestra compasión por usted y su familia. Ayude a sus hijos a experimentar la compasión de Dios por ellos. Encuentre formas de mostrar consuelo y compasión a sus hijos cuando estén tristes y pasando por dificultades. Involúcrelos en actos de compasión hacia sus vecinos, amigos, miembros de la iglesia y la comunidad. A medida que usted sea un ejemplo de compasión para sus hijos, les resultará más natural mostrar compasión hacia los demás. Anímelos a darse cuenta de cómo ser amables y compasivos les ayuda a sentirse más felices también.

IDENTIFICA SUS DONES

Ayude a sus hijos a descubrir sus dones y talentos espirituales. Quizás disfruten tocando música, cantando, dibujando, cocinando o haciendo jardinería. ¿Cómo pueden usar sus sencillas habilidades para ser una bendición para los demás? Sus dones no tienen por qué ser perfectos. Cuando era niña, escribía poemas para la gente y hacía tarjetitas. Los poemas no eran nada del otro mundo y las tarjetas eran infantiles. Pero hacían sonreír a los demás y les hacían sentir queridos porque yo había pensado en ellos.

Cada niño es único. Ayúdeles a descubrir sus formas especiales de ayudar a los demás para que puedan experimentar la alegría. Los niños creativos pueden preferir hacer un regalo. Otros disfrutarán cantando canciones en residencias de ancianos, visitando a vecinos solitarios o ayudándoles a preparar sopa para personas sin hogar. Afirme todo lo que hagan para cuidar de los demás. Su respuesta positiva les inspirará a seguir intentándolo.

UN CONCEPTO SENCILLO DE COMPASIÓN

Cada vez que Jesús se encontraba con personas que sufrían, encontraba la manera de bendecirlas con amor y las dejaba mucho más felices de lo que estaban cuando las conoció. Este es un concepto sencillo que les ayudará a usted y a sus hijos a hacer de la compasión una forma de vida. Pueden practicarlo en casa, procurando que cada uno se sienta más feliz y bendecido. Puede ayudar a sus hijos a bendecir a los demás pensando en cosas amables que decir y hacer a todas las personas con las que se encuentren en la escuela, en la iglesia e incluso en el supermercado.

LA COMPASIÓN COMPARTE EL AMOR DE DIOS

La compasión es una forma poderosa de compartir el amor de Dios. Nos ayuda a convertirnos en sal y luz en nuestras comunidades (Mateo 5:13-16) y a bendecir a los demás como el buen samaritano bendijo al hombre herido. Las «ovejas» de la parábola de Jesús se fijaron en los necesitados y los bendijeron con bondad (Mateo 25:31-46). Cada vez que mostramos compasión a los demás, ellos saborean el amor de Dios y ven que es bueno (Salmo 34:8)

Karen Holford, trabaja para la División Transeuropea y disfruta estudiando investigaciones sobre la compasión, que afirman el carácter de Dios y los principios bíblicos de cuidar a los demás

SI YO FUESE UN ÁNGEL

Si yo fuese un ángel oh Señor, te cantaría día y noche alabanzas de adoración; Admiraría tu rostro sin cansancio y con gran admiración.

Si yo fuese un ángel, mi voz sonaría al rededor de tu trono; Surcaría los cielos, cual relámpago, anunciando el mensaje de salvación.

Si yo fuese un ángel, portaría vestiduras blancas, sin macha, sin pecado; Viajaría en carros y caballos de fuego, acudiendo de tus hijos a su ruego.

Si yo fuese un ser angelical, hablaría con lenguaje Celestial; Mas mírame oh Señor, tan solo soy un pecador y como oveja busco al buen pastor.

Dame el gozo de cantar alabanzas a tu loor; A ver tu rostro reflejado en cada prójimo a mi alrededor.

Usa mi voz como trompeta, para llevar el evangelio hasta los confines de la tierra; Dale fuerzas a mis pies, para llegar hasta donde mi misión me haga encaminar.

Que mis ropas sucias, sean cambiadas por tu manto de justicia y redención; Que aunque no viaje en caballos de fuego, pueda ayudar a mi hermano en su aflicción.

Enséñame a utilizar el lenguaje de amor, llevando a otros consolación, que mis manos sean instrumentos de bendición y al cansado puedan dar abrigo y protección.

Úsame oh Señor, te entrego mi vida, te entrego mi ser, no soy un ángel pero soy tu hija fiel.

Nizaya Soto Solórzano

NOTICIAS DE NUESTRO TERRITORIO

Desde la Unión de las Antillas y Guayana Francesa

El sábado 31 de enero de 2026 quedará grabado en nuestra memoria. Las esposas de los pastores de SIEMA en la Guayana Francesa tuvieron el inmenso privilegio de recibir su certificación oficial, culminando así varios meses de dedicación a la formación espiritual y ministerial.

SIEMA y los Hijos de Pastores (PKs) tuvieron el honor de celebrar el Día de la Familia Pastoral de Guadalupe, un evento que marcó el cierre del año 2025. Esta ocasión festiva, reunió a la comunidad en un espíritu de gratitud y compañerismo.

En la ceremonia de entrega de certificados, tuvimos el placer de escuchar a la esposa de un pastor interpretar una hermosa pieza musical con la flauta.

Ese memorable sábado 17 de enero de 2026 quedará grabado en nuestros corazones. Las esposas de los pastores de SIEMA en Guadalupe fueron profundamente honradas al recibir su certificación oficial, tras meses de formación espiritual y ministerial.

Turn static files into dynamic content formats.

Create a flipbook
Revista Conectadas 2T 2026 by interamericaorg - Issuu