Nota temática1 Septiembre 2026
Las propuestas de atención a niñas, niños y adolescentes en situación de explotación sexual: hacia la promoción de respuestas integrales y especializadas
La Explotación Sexual de Niñas, Niños y Adolescentes (ESNNA) constituye una forma de violencia contra la infancia y la adolescencia y una grave vulneración de sus derechos humanos. Refiere a su utilización en actividades erótico-sexuales a cambio de -o con promesa de- una remuneración, en dinero o especie, para la propia víctima y/o para terceras personas (IIN-OEA, 2024i). Se trata de un fenómeno complejo y multicausal, que puede presentarse a través de diferentes modalidades —entre ellas, las relaciones erótico-sexuales a cambio de remuneración, la explotación a través de la pornografía, la trata con fines de explotación sexual y los matrimonios o relaciones de hecho forzosas— y desarrollarse en diversos entornos, incluidos los ámbitos familiares y socio-comunitarios, los espacios residenciales, el entorno digital y el contexto de viajes y turismo (IIN-OEA, 2024i). Las dinámicas de la ESNNA se han ido complejizando y diversificando, tanto en relación con los actores involucrados como con los mecanismos de captación y los circuitos y entornos en los que se desarrolla. En particular, la expansión del entorno digital ha generado nuevos escenarios y desafíos para la detección y protección de las víctimas. Frente a estas transformaciones, los Estados han fortalecido sus mecanismos de detección, denuncia e investigación, acompañados por herramientas de cooperación internacional que favorecen el intercambio de información y la articulación de investigaciones transnacionales (IIN-OEA, 2025; Interpol, 2026). Estos avances representan un paso fundamental para fortalecer la protección frente a la ESNNA. Sin embargo, una mayor capacidad para identificar las situaciones debe estar acompañada de respuestas adecuadas a activarse luego de la detección. El Informe al Secretario General de la OEA sobre ESNNA realizado por el IIN en el año 2024 advierte que la atención y reintegración social de niñas, niños y adolescentes víctimas constituye una de las áreas menos desarrolladas entre las informadas por los Estados. Si bien los países consultados refieren contar con algún tipo de servicio o programa, estos no necesariamente son específicos, integrales ni especializados en la materia (IIN-OEA, 2024).
1 Nota elaborada por Cecilia Romero, Consultora del Programa de Cooperación Interamericano para la
Prevención y Erradicación de la Explotación Sexual, Tráfico y Trata de Niños, Niñas y Adolescentes del IINOEA.
Reconocer una situación de ESNNA y no contar posteriormente con servicios adecuados y accesibles puede profundizar las formas de desprotección y ampliar la distancia entre el reconocimiento formal de los derechos y su ejercicio efectivo. Por tanto, es necesario avanzar en la construcción de respuestas de atención integrales, especializadas y centradas en la persona.
La centralidad en la persona: reconocer la singularidad y promover la participación Las situaciones de ESNNA requieren respuestas capaces de reconocer las particularidades de cada niña, niño o adolescente y adaptar las estrategias de intervención a sus recursos y necesidades. Esto supone situar en el centro a la persona, su trayectoria y el contexto en el que se desarrolla su vida. El enfoque centrado en la persona tiene sus antecedentes en la psicología humanista, particularmente en los aportes de Carl Rogers (1951), y posteriormente fue incorporado a diferentes campos de intervención social y sanitaria. La Organización Mundial de la Salud promueve un enfoque de atención que incorpora las perspectivas de las personas, sus familias y comunidades y responde a sus necesidades de manera integral (OMS, 2016). En el ámbito de la protección de derechos de niñas, niños y adolescentes, esta perspectiva implica reconocerlos como sujetos de derechos y reconocerlos más allá de los daños producidos en el marco de la explotación sexual. Supone reconocer las capacidades, vínculos, intereses y recursos de las niñas, niños y adolescentes, así como de su entorno familiar y sociocomunitario, que pueden constituirse en apoyos y factores de protección, junto a su capacidad progresiva para participar en las decisiones que les afectan (Protejeres- Educo, 2021). En ESNNA, la centralidad en la persona requiere reconocer la singularidad de cada situación. Una misma modalidad de explotación puede involucrar circunstancias, afectaciones, riesgos y necesidades diferentes. La edad y el momento del desarrollo, las experiencias previas de violencia, los vínculos familiares y comunitarios, las condiciones de vida, las redes de apoyo, los recursos disponibles y las expectativas de cada niña, niño o adolescente deben tener lugar en la construcción de la respuesta. Desde una perspectiva sistémica, es importante considerar además las condiciones sociales en las que se desarrolla la niña, niño o adolescente, que pueden constituir factores de riesgo o de protección frente a la ESNNA. Estas dimensiones pueden interactuar de diferentes maneras en cada situación y, por ello, requieren ser consideradas en la construcción de las estrategias de atención y restitución de derechos. Desde esta perspectiva, se sitúa a la niña, niño o adolescente en relación con sus vínculos familiares, comunitarios y condiciones de vida, identificando tanto las situaciones que requieren intervención como los recursos y apoyos disponibles. Así, la respuesta podría requerir intervenciones tanto con los niñas, niños
y adolescentes como, cuando corresponda, con sus referentes familiares (Protejeres- Educo, 2021). Reconocer la singularidad no significa renunciar a protocolos, estándares o criterios comunes de actuación. Por el contrario, estos son necesarios para garantizar respuestas oportunas y reducir la arbitrariedad en la intervención. Sin embargo, deben constituir un marco de actuación que permita a los equipos aplicar conocimientos y herramientas específicas de manera flexible y pertinente. Por lo tanto, una respuesta efectiva en materia de protección de derechos no debería traducirse en la aplicación uniforme de un modelo, sino en la capacidad de los servicios y sus equipos para ajustar las propuestas a cada situación (Protejeres- Educo, 2021). El enfoque centrado en la persona también supone reconocer que niñas, niños y adolescentes no son únicamente destinatarios de prestaciones o medidas de protección, sino sujetos activos en los procesos que los involucran. La Convención sobre los Derechos del Niño reconoce su derecho a expresar libremente sus opiniones en los asuntos que les afectan y a que estas sean debidamente consideradas de acuerdo con su edad y madurez. Garantizar el derecho a la participación, por tanto, no se limita a escuchar: requiere generar condiciones para que niñas, niños y adolescentes puedan comprender las acciones y alternativas disponibles, expresar sus opiniones, preocupaciones y preferencias, y que estas sean efectivamente consideradas en la toma de decisiones durante el proceso de atención (Comité de Derechos del Niño, 2009). Promover la participación no supone trasladar a niñas, niños y adolescentes la responsabilidad por las decisiones y acciones que corresponden a los adultos y a las instituciones. Implica, por el contrario, reconocer su capacidad progresiva para decidir en relación a los procesos que les conciernen, y construir las respuestas junto a ellos, y no únicamente para ellos.
Una respuesta integral: articulación y coordinación para cada situación Las situaciones de explotación sexual pueden generar afectaciones en diferentes dimensiones de la vida de niñas, niños y adolescentes y requerir respuestas simultáneas o sucesivas en materia de protección, salud física y mental, educación, vínculos familiares y comunitarios, vivienda y acceso a la justicia, entre otras. La respuesta, por tanto, no puede quedar restringida a una dimensión de la situación ni organizarse exclusivamente en función de la investigación del delito. Debe ser integral y articulada. Esto no significa que un único servicio deba responder a todas las necesidades identificadas. La integralidad se construye mediante la articulación de diferentes actores, servicios y recursos, de acuerdo con las responsabilidades y competencias que correspondan en cada
caso. Los modelos de respuesta integral pueden constituirse como mecanismos intersectoriales y dinámicos, que reconozcan las responsabilidades diferenciadas de los distintos actores y promuevan su interrelación a partir de sus fortalezas y complementariedades, evitando respuestas fragmentadas (Protejeres- Educo, 2021). Para que esta articulación sea efectiva, se requiere superar lógicas institucionales basadas exclusivamente en la derivación de situaciones entre servicios. Una respuesta integral requiere además que las distintas intervenciones puedan vincularse y coordinarse, con responsabilidades definidas y mecanismos de seguimiento. Para ello, resulta relevante contar con canales de comunicación claros y directos, así como acuerdos de actuación y mecanismos que permitan dar continuidad a los procesos entre las distintas instituciones del Estado y de la sociedad civil con competencia en estas situaciones. El involucramiento de cada institución adquiere sentido en la medida en que pueda integrarse a una estrategia común y responder a las necesidades identificadas en cada situación. El Informe al Secretario General de la OEA en relación a ESNNA del año 2024 identifica en los Estados de la región diversos mecanismos de coordinación interinstitucional, como comités, mesas y grupos de trabajo, así como rutas de actuación para situaciones de ESNNA y trata de personas. Pero también advierte que la existencia de espacios de coordinación no siempre se traduce en protocolos o acuerdos de colaboración que permitan desarrollar intervenciones efectivamente integrales y coordinadas (IIN-OEA, 2024). Esto señala la importancia de que la articulación cuente con mecanismos operativos que permitan sostenerla en la práctica. La integralidad implica, asimismo, que la intervención debe ir más allá de la atención de las consecuencias directas de la explotación sexual sobre el niño, niña o adolescente y procurar su reintegración social, considerando e interviniendo también en las condiciones sociales en las que se desarrolla y que pueden facilitar u obstaculizar el acceso efectivo a derechos. Esto supone atender dimensiones como la vulnerabilidad económica, desvinculación educativa temprana, situaciones de salud mental propias o del entorno familiar, violencia intrafamiliar, ausencia de redes de protección, entre otras. Estas dimensiones pueden interactuar de diferentes maneras en cada situación y, por ello, requieren ser consideradas en la construcción de las estrategias de atención y restitución de derechos.
La especialización como condición para una respuesta adecuada La complejidad de las situaciones de ESNNA requiere de respuestas especializadas capaces de comprender las particularidades de este fenómeno y adecuar sus intervenciones a ellas. Las diferentes modalidades y escenarios en que puede desarrollarse, las dinámicas de explotación y los efectos que puede generar en niñas, niños y adolescentes requieren conocimientos específicos para su identificación, valoración y atención.
La especialización supone contar con equipos técnicos u operadores que dispongan de conocimientos específicos, herramientas para orientar la intervención (incluidas la identificación, valoración y atención) y condiciones institucionales que permitan sostener y actualizar esas capacidades. En este sentido, los modelos de atención especializada requieren integrar recursos técnicos y metodológicos que permitan responder a las especificidades de la ESNNA (Protejeres- Educo , 2021). Entre los conocimientos, resulta particularmente relevante la formación específica sobre las experiencias de violencia (particularmente la violencia sexual y ESNNA) y sus efectos en las distintas dimensiones del desarrollo. Los equipos que intervienen con niñas, niños y adolescentes en situación de explotación sexual deben ser capaces de reconocer posibles manifestaciones asociadas al trauma, comprender sus implicancias para la intervención y evitar prácticas que puedan revictimizar y/o generar nuevas afectaciones. Esto no supone reducir las situaciones de ESNNA a sus efectos psicológicos, sino contar con herramientas que permitan comprender cómo las experiencias de violencia pueden incidir en los procesos de atención y en la relación con los servicios (IIN-OEA, 2026). Asimismo, la especialización requiere conocer e integrar la perspectiva de infancia y adolescencia en los servicios y sus prestaciones, ya sean éstos especializados en explotación sexual y/o trata o no, exclusivos para niñez o no. Esto implica adecuar las estrategias de atención a las particularidades y derechos de niñas, niños y adolescentes. La especialización no debería entenderse como la realización ocasional de instancias de capacitación, sino como una formación continua y planificada. Este aspecto constituye todavía un desafío para los sistemas de protección. Como indica el Informe al Secretario General de la OEA en 2024, los Estados han desarrollado diferentes iniciativas de capacitación dirigidas a actores vinculados con la prevención, identificación, investigación y atención de situaciones de ESNNA, aunque con diferencias en su alcance y desarrollo. Asimismo, se identifica la necesidad de continuar fortaleciendo las capacidades de quienes participan en las respuestas brindadas desde los Estados (IIN-OEA, 2024). La formación especializada debe alcanzar a los diferentes actores que participan en la respuesta, aunque con contenidos y competencias diferenciadas según roles y responsabilidades. Contar con una comprensión común sobre la ESNNA y los principios que deben orientar la intervención puede favorecer, además, la coordinación entre los distintos actores (IIN-OEA, 2024). Por ello, avanzar hacia respuestas especializadas requiere superar iniciativas aisladas de sensibilización o capacitación y desarrollar procesos permanentes de formación, actualización y fortalecimiento de capacidades. Esto debe acompañarse de herramientas y protocolos de actuación, así como de espacios de supervisión y reflexión sobre las prácticas. La especialización se expresa, de este modo, tanto en las competencias de los equipos como en
las condiciones institucionales que permiten incorporarlas y sostenerlas en la atención cotidiana (Protejeres- Educo, 2021). El cuidado de quienes intervienen constituye también una dimensión a considerar. El trabajo sostenido con situaciones de violencia y explotación sexual puede implicar una importante exigencia emocional para los equipos. Contar con espacios de supervisión, reflexión y apoyo contribuye a generar condiciones para sostener intervenciones especializadas y de calidad.
De los principios a la organización de la atención: recomendaciones para los Estados Los elementos desarrollados anteriormente permiten identificar algunas condiciones que los sistemas de protección deberían considerar para fortalecer la atención de niñas, niños y adolescentes en situación de explotación sexual: ✓ Promover modelos de atención centrados en la persona. Desarrollar modelos suficientemente flexibles para adaptar las estrategias, los tiempos y la intensidad de las intervenciones a las características de cada situación. Esto implica reconocer a niñas, niños y adolescentes como sujetos de derechos, considerar sus necesidades, capacidades, recursos, vínculos y contextos, y generar condiciones para su participación efectiva en las decisiones que afectan sus procesos de protección y restitución de derechos. Desde esta perspectiva, la respuesta debe concebirse también desde un desarrollo dinámico, en el que las acciones se ajustan en función del proceso de trabajo. ✓ Garantizar respuestas integrales orientadas a la restitución del ejercicio de derechos y la reintegración social. Asegurar que las estrategias de atención contemplen las distintas dimensiones que pueden encontrarse comprometidas en cada situación, incluyendo la salud física y mental, educación, protección social, vínculos familiares y comunitarios, acceso a la justicia y otras condiciones necesarias para el ejercicio efectivo de derechos. Esto supone considerar no solo los impactos directos de la explotación sexual, sino también las condiciones individuales, familiares y sociales que pueden afectar la protección y restitución de derechos, movilizando los recursos pertinentes -propios e institucionales- según cada situación. ✓ Fortalecer la articulación intersectorial para la gestión de casos. En línea con lo anterior, es necesario establecer mecanismos operativos que permitan coordinar los servicios de protección, salud física y mental, educación, justicia y otros recursos pertinentes, de acuerdo con las necesidades identificadas en cada situación. Esto requiere rutas de actuación claras y conocidas, responsabilidades definidas, canales de comunicación
y mecanismos de referencia y seguimiento que permitan integrar las distintas intervenciones en una estrategia común. ✓ Promover la especialización de las respuestas. Promover servicios y equipos institucionales con formación especializada, herramientas técnicas y metodologías adecuadas a las particularidades de la ESNNA y a sus posibles impactos en el desarrollo de niñas, niños y adolescentes. Esta especialización comprende dos dimensiones complementarias: el conocimiento específico sobre la ESNNA y sus efectos, y la incorporación de una perspectiva de infancia y adolescencia en las estrategias de atención. Debe constituirse en una capacidad presente en los diferentes actores institucionales intervinientes, sin depender exclusivamente de servicios especializados externos, y sostenerse mediante procesos continuos de formación y actualización. En definitiva, la centralidad en la persona, la integralidad y la especialización no constituyen características aisladas de los servicios, sino criterios de intervención que modelan la atención integral y deben reflejarse desde su diseño, en su organización, en las capacidades de los equipos y en los mecanismos de articulación que sostienen las respuestas del Estado para la protección integral de los derechos de las niñas, niños y adolescentes ante situaciones de explotación sexual.
Referencias bibliográficas Comité de los Derechos del Niño (2009). Observación General n° 12. El derecho del niño a ser escuchado. CRC/C/GC/12 IIN-OEA (2024). Abordaje de la explotación sexual de niñas, niños y adolescentes en los Estados de la región. Informe al Secretario General de la OEA sobre las medidas emprendidas por los Estados Miembro para combatir la explotación sexual de niñas, niños y adolescentes en las Américas. IIN-OEA. Programa de Cooperación Interamericano para la Prevención y Erradicación de la Explotación Sexual, Tráfico y Trata de niños, niñas y adolescentes. https://www.annaobserva.org/es/abordaje-de-laexplotacion-sexual-de-ninas ninos-y-adolescentes-en-los-estados-de-la-regioninforme-al-secretario-general-de la-oea-2024/ IIN-OEA (2024i). Terminología relacionada con la explotación sexual de niñas, niños y adolescentes (ESNNA) desde la perspectiva de derechos. Posicionamiento institucional. https://novedades.iinadmin.com/wp-content/uploads/2024/09/TerminologiaESNNA_2024.pdf IIN-OEA (2025). Explotación sexual de niñas, niños y adolescentes en el entorno digital. Informe al Secretario General de la OEA sobre las medidas emprendidas por los Estados Miembro para combatir la explotación sexual de niñas, niños y adolescentes en las Américas. IIN-OEA. Programa de Cooperación Interamericano para la Prevención y Erradicación de la Explotación Sexual, Tráfico y Trata de niños, niñas y adolescentes. https://issuu.com/institutointeramericanodelninolanin/docs/explotaci_n_sexual_de_ ni_as_ni_os_y_adolescentes_ IIN-OEA (2026). Salud mental como eje de la atención integral a niñas, niños y adolescentes víctimas de trata con fines de explotación sexual. Nota temática 1/2026. Programa de Cooperación Interamericano para la Prevención y Erradicación de la Explotación Sexual, Tráfico y Trata de niños, niñas y adolescentes. https://issuu.com/institutointeramericanodelninolanin/docs/d_a_mundial_contra_la_tr ata_de_personas Interpol (2026). International Child Sexual Exploitation database. https://www.interpol.int/Crimes/Crimes-against-children/International-Child-SexualExploitation-database Organización Mundial de la Salud (OMS). (2016). Marco sobre servicios de salud integrados y centrados en las personas (IPCHS). OMS. Protejeres- EDUCO. (2021). Modelo integral de atención a niñas, niños y adolescentes víctimas de trata y explotación sexual comercial. EDUCO Bolivia. Rogers, C. R. (1951). Client-centered therapy: Its current practice, implications, and theory. Houghton Mifflin.