n i ñ e z e n
P E R S P E C T I V A
reflexiones desde el Estado y organizaciones basadas en la fe


Prólogo
El fortalecimiento de alianzas entre el Estado, la sociedad civil y las comunidades basadas en la fe constituye hoy una dimensión fundamental para el avance en la promoción y protección de los derechos de niños, niñas y adolescentes. En toda la región de las Américas, diversas experiencias demuestran que la espiritualidad, lejos de ser un ámbito separado de la agenda de derechos, puede convertirse en motor para promover la dignidad humana, la convivencia pacífica y el compromiso con el bien común.
Este tercer número de nuestra publicación conjunta entre Arigatou International y el Instituto Interamericano del Niño, la Niña y Adolescentes (IIN-OEA) reúne reflexiones y experiencias que ilustran cómo las comunidades de fe, las organizaciones sociales y los actores institucionales pueden trabajar de manera complementaria para construir entornos más protectores, inclusivos y participativos para la niñez.
Los textos que integran esta edición muestran distintas dimensiones de este desafío común. Por un lado, se exploran los caminos para fortalecer el diálogo entre el Estado y actores de fe, superando barreras históricas y reconociendo el valor de la espiritualidad como parte de la vida social y del ejercicio de los derechos humanos. Por otro, se presentan experiencias concretas de trabajo con adolescentes y comunidades locales que evidencian cómo el desarrollo espiritual puede traducirse en acciones transformadoras.
Asimismo, destacan el papel de educadores, líderes comunitarios y facilitadores que, desde diversas tradiciones espirituales y culturales, así como desde la política pública, acompañan procesos de formación que promueven valores de respeto, solidaridad, responsabilidad colectiva y cultura de paz.
Estas experiencias nos recuerdan que la promoción de los derechos de la niñez requiere enfoques integrales que reconozcan todas las dimensiones de la persona. Cuando el diálogo interreligioso, la acción comunitaria y el enfoque de derechos convergen, se abren nuevas posibilidades para que niños, niñas y adolescentes participen activamente en la construcción de sociedades más justas, sostenibles y pacíficas.
Desde el IIN-OEA y Arigatou International reafirmamos nuestro compromiso de seguir fortaleciendo estos espacios de colaboración multiactor. Creemos firmemente que el trabajo conjunto entre instituciones públicas, organizaciones de la sociedad civil y comunidades de fe es clave para avanzar hacia sociedades donde cada niño, niña y adolescente pueda desarrollarse plenamente y ejercer sus derechos en condiciones de dignidad, respeto y esperanza.
Esperamos que las reflexiones y experiencias recogidas en este número contribuyan a inspirar nuevas iniciativas, fortalecer alianzas y continuar construyendo, juntos, caminos de cuidado, justicia, equidad y paz para la niñez.

Directora General
Instituto Interamericano del Niño, la Niña y Adolescencia Organización de los Estados Americanos

Líder Global de Incidencia Arigatou International





Cuidar la casa común: una responsabilidad compartida
La laicidad en la educación sexual integral y la contribución de las organizaciones religiosas 03
María Teresa Avila............36
Reflexiones y propuestas para la protección de la infancia desde una perspectiva espiritual y comunitaria 04 Teresa Castellanos...........16
Las religiones del mundo y los derechos de la niñez: Una mirada desde el trabajo en las Iglesias Cristianas de México en su relación con los Niños, Niñas y Adolescentes 02 Gustavo Zenteno .............44
Proteger a los niños y las niñas de todo tipo de violencia: el rol emergente de las comunidades de fe. Una mirada desde la realidad del Paraguay
JOSÉ BOGANTES

Costa Rica, Patronato Nacional de la Infancia, Gerencia Técnica, Prevención y promoción de derechos.
Trabajador Social, Master Administración de medios de comunicación, más de 30 años en la investigación del comportamiento humano, trabaja en la Gerencia Técnica del PANI, en la promoción de derechos de NNA, facilitando programas y proyectos comunitarios a nivel nacional.
Cuidar la casa común: Una responsabilidad compartida

Es posible encontrar en las Américas corrientes de pensamiento que niegan la posibilidad de unir fe y derechos de niños, niñas y adolescentes. Sin embargo, también surgen propuestas que apoyan, convocan y responden a las diversas miradas de las adolescencias desde su vivencia de fe. Al respecto, se comparte la experiencia realizada con personas adolescentes de la Pastoral Ecológica de la Parroquia católica romana de Curridabat en San José, Costa Rica “Desde mi metro cuadrado; para vivir Laudato Si”

La Pastoral Ecológica de Curridabat, tiene una “misión clara y transformadora: fomentar una conciencia ambiental en cada feligrés, integrando la espiritualidad y el respeto por la naturaleza en cada aspecto de la vida diaria. De esta manera, busca construir una comunidad comprometida con la sostenibilidad, un modelo inspirador que motive a otras parroquias y comunidades a adoptar prácticas ecológicas”. 1
Entre sus proyectos del año 2025, se desarrolló una capacitación mediante talleres dirigidos a personas adolescentes sobre la Encíclica Laudato Si, convirtiéndose en una oportunidad de explorar el trabajo con Organizaciones Basadas en la Fe (OBF), a partir de los conocimientos adquiridos por el suscrito durante el curso Colaboración multiactor de Fundación Arigatou Internacional y el Instituto del Niño, Niña y Adolescente (2025).
1. Quiros, R. (Mayo 2025). Pastoral ecológica: Cuidando la Casa Común. El Monitor noticias de Curridabat. https://elmonitorcr.com/?p=194 - poner como pie de página
“ Integrando la espiritualidad y el
respeto por la naturaleza en cada aspecto de la vida diaria.
”
“
El cambio climático es un problema global con graves implicaciones ambientales.
”
La Encíclica de Papa Francisco: “Laudato Si”, publicada en 2015, “se centra en el cuidado del entorno natural y de todas las personas, así como en cuestiones más amplias de la relación entre Dios, los seres humanos y la Tierra. El subtítulo de la encíclica, “El cuidado de nuestra casa común”. Rice,C. (15 de junio 2022) El mejor resumen de Laudato Si. Laudato Si Movement https://laudatosimovement.org/es/
El “cuido de la casa común”, es responsabilidad de todas las personas, indistintamente de su edad y su credo, ofrece un camino para atender de manera integral esa responsabilidad, en su caso, la visión nace desde la fe, orientando a las personas para atender la justicia climática y las desigualdades que la provocan, puesto que “El cambio climático es un problema global con graves implicaciones ambientales, sociales, económicas, políticas y para la distribución de bienes”. Papa Francisco. Laudato Si’: Sobre el cuidado de la casa común (24 de mayo 2015). 16 de febrero 2026. Librería Editrice Vaticana.
Por otro lado, existen experiencias de niños, niñas y adolescentes en Costa Rica, que realizan prácticas concretas para incidir en el cambio climático, algunas de ellas son viveros para cuido de tortugas, siembra de árboles en las riberas de los ríos, campañas de reciclaje, así como la organización colegial para el cuido del agua y las energías, convirtiéndolas en expresiones de su compromiso.
Es importante señalar que Costa Rica, es un país con una larga tradición de conservación ambiental pues cerca del 30% del territorio es parque nacional o área protegida. Asimismo, tanto dentro como fuera de esos territorios protegidos, alberga aproximadamente el 5% de la biodiversidad del planeta. Estas condiciones son particularmente beneficiosas para, la educación ambiental y el cuido del ambiente sean relevantes para muchos de sus habitantes.
A tenor de lo anterior, la vinculación “cuidado de la casa común” y adolescencias es una oportunidad que permite conocer cómo desde las OBF, mediante una convocatoria que permite el trabajo concreto, para el disfrute de derechos.
La experiencia en Curridabat
La convocatoria de personas adolescentes por parte de la Pastoral Ecológica de Curridabat ofrece un espacio que valida las genuinas preocupaciones que se tienen sobre el cambio climático, así como la búsqueda de la justicia climática. Estos puntos de encuentro generan sentido de pertenencia al promover programas y proyectos para la sostenibilidad ambiental.
Los contenidos de los talleres fueron definidos por las personas adultas de la Pastoral, siendo cinco sesiones en las que se desarrollan: 1) conceptos generales sobre el cambio climático, 2) responsabilidad ambiental en Costa Rica, 3) taller para realizar composteras, 4) taller de reciclaje, por último, 5) Laudato Si, como una propuesta para el cuido de la casa común.
Las personas participantes fueron jóvenes de la Tropa de Guias y Scouts # 27 de Costa Rica, muchos de ellos y ellas, miembros de grupos de la Parroquia, se centra estas reflexiones, en el taller responsabilidad ambiental.
“
Estos puntos de encuentro generan sentido de pertenencia al promover programas y proyectos para la sostenibilidad ambiental.
”
Responsabilidad ambiental en Costa Rica
Con la participación de la Tropa 27 de los Guias y Scouts de Costa Rica.

Específicamente este taller versa sobre la responsabilidad personal y del Estado Costa Rica, en la protección de los diferentes hábitats; presenta un compendio la legislación, de convenios supranacionales y ejemplos puntuales de protección desde las comunidades, facilitando esta temática, introducir la doctrina de protección integral, como la opción para la exigencia de sus derechos, desde la comprensión de la justicia climática.
La robusta legislación del Estado costarricense, para la protección ambiental, plantea la necesidad de conocer las diversas maneras de accionarla desde su “metro cuadrado”, como lo indica “Laudato Si”, siendo un potenciador para la vivencia y el disfrute de sus derechos.
Para las personas participantes, conocerse como sujetas de derecho permite exigir al Estado el cumplimiento de sus derechos, más allá de lo escrito en la legislación; al respecto, se realizó un encuadre sobre cómo exigir el derecho consagrado en el artículo 50 de la Constitución Política vigente “…toda persona tiene derecho a un ambiente sano y ecológicamente equilibrado. Por ello, está legitimada para denunciar los actos que infrinjan ese derecho y para reclamar la reparación del daño causado. El Estado garantizará, defenderá y preservará ese derecho. La ley determinará las responsabilidades y las sanciones correspondientes”. Constitución Política de la República de Costa Rica, artículo 50. 07 noviembre de 1949 (Costa Rica).
Asimismo, se vincula como eje de discusión desde la fe lo indicado por el papa Francisco en el numeral 30: “… el acceso al agua potable y segura es un derecho humano básico, fundamental y universal, porque determina la sobrevivencia de las personas y, por lo tanto, es condición para el ejercicio de los demás derechos humanos”.
(Laudato Si)
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…toda persona tiene derecho a un ambiente sano y ecológicamente equilibrado.
”
Una vez conocidas estas visiones convergentes, se plantea la necesidad de materializarlo en proyectos específicos y puntuales desde un enfoque comunitario, surgen entonces reflexiones, para solicitar a la Municipalidad, la exigencia de protección de las cuencas de los ríos que atraviesan el cantón con el fin de reducir eventuales inundaciones; apoyar el actual programa de recolección de desechos valorizables; fortalecer los programas de cuido del agua en las instituciones educativas, convirtiéndolas en acciones que desde lo individual y lo colectivo cuidan “la Casa Común desde mi metro cuadrado”.
La introducción del concepto de “justicia climática” se convierte en un atractivo adicional para la defensa de los derechos.

Lecciones aprendidas
Se recalca que en los talleres y capacitaciones se requieren acercamientos que necesariamente deben ser creativos y cercanos a las formas de comunicar de las personas adolescentes; no quiere decir cercanos a su jerga, sino cercanos a su pensamiento y a sus formas de comprender el mundo.
Es clave también contar con actividades lúdico-recreativas, como la construcción de afiches, uso de collage, grabación de video-experiencias, utilización de programas informáticos, para crear un lenguaje comunicacional que responda a las adolescencias y
permita contrarrestar la tentación que desde el mundo adulto surge: depositar conceptos, legislación, emulando las actividades académicas, cuando en realidad lo requerido es escuchar, compartir y realizar proyectos que hablen a ambos mundos: niños, niñas y adolescentes, así como a las personas adultas.
Se requiere participación de las personas adolescentes en el planeamiento de las sesiones, de manera que sean parte de y no depositarios de conocimientos. Un desafío pendiente, es pasar de las ideas a la acción política, para que ellos y ellas, exijan sus derechos a los entes estatales.
Es necesario recordar al mundo adulto que está en las OBF, la necesidad de modificar su visión jerárquica eclesial, que limitan el diálogo intergeneracional respetuoso y horizontal entre los diferentes saberes, siendo este un inmenso desafío.
Construir relaciones de respeto, entre las visiones de mundo de las OBF y la institucionalidad estatal, necesariamente pasa por que ambas se reconozcan como interlocutores válidos en el marco de la defensa y promoción de derechos.
REFERENCIAS
El aprendizaje mutuo de acercamientos al “bien común”, en el caso específico, la protección y vivencia integral de derechos de NNA hace reflexionar, sobre “el cuido de la casa común”, y cómo desde las OBF, existe cercanía, legitimidad y transparencia en el abordaje de sus proyectos, muchas veces comprendidos como “misiones” , lo que permite dar continuidad y permanencia de las personas participantes, por otro lado en ocasiones el funcionariado público realiza acercamientos desde la normativa legal, el cumplimiento de la legislación que sin lugar a dudas es una visión adulto céntrica.
De esta experiencia, resuena la urgente necesidad de empatar visiones que permitan convocar en los proyectos, no solo una misión o un favor, sino un derecho que se construye con y desde los NNA.
Constitución Política de la República de Costa Rica, artículo 50. 07 noviembre 1949 (Costa Rica).
Papa Francisco. Laudato Si’: Sobre el cuidado de la casa común (24 de mayo 2015). 16 de febrero 2026. Librería Editrice Vaticana.
Quiros, R. (Mayo 2025). Pastoral ecológica: Cuidando la Casa Común. El Monitor noticias de Curridabat. https://elmonitorcr.com/?p=194
TERESA CASTELLANOS

Lic. En Derecho y Mtra. en Ciencias de la Educación Familiar, certificada en impartición y diseño de cursos de capital humano. Asesora y diseñadora de programas de formación para padres de familia, catequistas, maestros y cuidadores en ámbitos de crianza, derechos de los NNA, procesos integrales de desarrollo humano, fe y derechos de los NNA, cultura y promoción de la Paz, entre otros. Tallerista, conferencista, y conductora de programa de radio para familias.
En su labor social ha contribuido como presidenta del Parlamento de la Juventud., Fundadora de la AC “C-Líder”. Miembro de la Asociación Nacional de Superación Personal A.C. (ANSPAC). Miembro de Sistema de Protección Integral de Niños y Adolescentes. (SIPINNA) en Salamanca, coordinadora de pastoral juvenil y familiar en el ámbito cristiano, entre otros.
Las religiones del mundo y los derechos de
la niñez: Una mirada desde el trabajo en las Iglesias Cristianas de México en su relación con los Niños, Niñas y Adolescentes

Se puede decir que en México, de manera histórica, las organizaciones de la sociedad civil y el Estado han trabajado en conjunto por el beneficio integral de cientos de familias. A pesar de que este diálogo depende en gran medida de los gobiernos que en su momento están en el poder y de su visión de la participación ciudadana, podemos afirmar que la apertura para crear políticas públicas en beneficio de la mayoría, si bien está en pañales, ya está iniciada. Sobre todo, con asociaciones civiles o grupos que de manera independiente y transversal trabajan por los Derechos Humanos, o aquellos que atienden a grupos más vulnerables, en especial los que en nuestro país datan de mayor antigüedad.
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Persiste un muro invisible que no permite llegar a alianzas y trabajo colaborativo entre Estado y las sociedades religiosa.
Pero, curiosamente, el trabajo colaborativo con el sector de las organizaciones basadas en la fe, en algunos países de América Latina, parece ser un poco más complicado. En México desde hace muchos años, el trabajo entre las sociedades de fe y los gobiernos, ha sido una tarea con muchas limitantes, esto debido a la confusión que se ha generado desde la legislación en su Constitución Política de 1917 en la que en su art. 24, marcó una separación entre Iglesia y Estado (argumentada como necesaria en su momento para poder desarrollar un crecimiento político y económico, y que desembocó en una guerra que llevó a varios estados a cerrar las puertas de sus iglesias ante el abuso de las autoridades). Hoy, dicha legislación sigue vigente en la Carta Magna de nuestro país. Si bien ha tenido algunas modificaciones y avances en las relaciones Iglesia-Estado, pareciera que persiste un muro invisible que no permite llegar a alianzas y trabajo colaborativo entre Estado y las sociedades religiosas, sobre todo en la interpretación del laicismo, pues algunos dirigentes políticos interpretan el mandato del laicismo como el que limita o prohíbe la profesión de fe en cualquier espacio en el que una persona se desarrolle, haciendo que esto se entienda como la imposición o la negación para poder vivir la espiritualidad en todos los espacios donde las personas se desenvuelven. Perdiendo de vista que el término laico no quiere decir la negación para manifestar públicamente una creencia o un ejercicio de fe en la vida pública y social, sobre todo cuando somos conscientes de que es un derecho humano establecido en los tratados Internacionales a los que México está suscrito en materia de Derechos Humanos universales.

Por otro lado, también es importante entender que la espiritualidad no hace referencia a una religión en concreto, que, si bien en algunos países a veces representa a alguna mayoría, se debe de tomar en cuenta la libertad y la elección de las demás personas para poder profesar la religión que deseen o vivir la espiritualidad de acuerdo a sus propias convicciones, como lo marcan todos los tratados internacionales en materia de libertad de creencias.
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Bajo estos antecedentes, pudiera parecer que nuestras instituciones religiosas, así como las organizaciones de gobierno, están desarticuladas, o que las políticas públicas y los proyectos de gobierno no pueden impulsarse si fomentan la espiritualidad de las personas. ”

Bajo estos antecedentes, pudiera parecer que nuestras instituciones religiosas, así como las organizaciones de gobierno, están desarticuladas, o que las políticas públicas y los proyectos de gobierno no pueden impulsarse si fomentan la espiritualidad de las personas. Es por ello que el trabajo en equipo entre Iglesias y autoridades ha sido un reto en estas últimas décadas principalmente al querer incluir en las mesas de diálogo para definir políticas públicas a las Instituciones especializadas en la fe, para que ellas ocupen un espacio representativo de la sociedad civil, perdiendo de vista que ellas (las diversas religiones) al igual que las otras sociedades que son plenamente sociales, también son promotoras de la búsqueda de justicia y de políticas públicas que beneficien a todos los ciudadanos, especialmente a los más vulnerables como son los niños, niñas y adolescentes.
Es importante señalar en este sentido, que si bien cada una de las religiones reconocidas de manera mundial se manifiestan de maneras diversa, con sus particularidades o características especiales en la manera en que profesan su fe y su espiritualidad, debemos resaltar que en todas las religiones, que se fundamentan en la dignidad humana, y que trabajan en la defensa y promoción de los Derechos Humanos, tienen aspectos en común, sobre todo aquellos que llevan a la persona a vivir en sociedad, ya que coinciden que la manifestación de la espiritualidad se da justamente en la convivencia social, de ahí la ardua tarea de la búsqueda constante de la felicidad de sus feligreses o comunidades, incluida la plenitud y el desarrollo integral de los niños, niñas y adolescentes, que se da a través de la educación, el acompañamiento y la guía que abarcan todas las dimensiones de la persona (moral, intelectual. espiritual, psicológica)
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Todas las religiones, desde sus diversas manifestaciones, se fundamentan en la dignidad humana.
”

Hoy, el reto con nuestros gobiernos es seguir procurando estos espacios de diálogo superando las barreras antes mencionadas, como es el reconocimiento de la espiritualidad y el laicismo correctamente interpretado, con acciones que busquen incrementar la protección de los NNA y el bienestar de los mismos, permitiéndonos trabajar en conjunto para garantizar los derechos humanos de todas las personas, desde todas las trincheras.
Es deber del Estado buscar estos espacios para que, entre el diálogo y la colaboración, puedan juntos (sociedades de fe y gobierno) encontrar los mecanismos de protección que brindan a las infancias el bienestar integral, buscando siempre ambientes seguros y plenos, que les permitan ser adultos felices e íntegros. Por otro lado, escuchar las necesidades de los niños desde la visión que tienen las sociedades basadas en la fe permitirá al Estado mejorar sus prácticas y crear políticas públicas realmente impactantes en la vida de todos sus ciudadanos, logrando así comunidades plenas, seguras y personas que vivan en sociedades con una verdadera visión del bien común.
El trabajo concreto con las organizaciones de la sociedad civil basadas en la fe, tiene que iniciar con la apertura a los lugares de diálogo desde el respeto, la tolerancia y la diversidad, para que sus voces sean escuchadas por el Estado, y que los pastores o dirigentes puedan ser ese vínculo que les permita observar cuales son las necesidades que se viven en dichas comunidades de fe, siempre visualizando que los niños son titulares de derechos y que aunque las mismas comunidades anteceden a las convenciones y tratados internacionales que pudieron surgir después de su fundación, sean conscientes que estos vínculos favorecen el reconocimiento pleno de la dignidad de todos y la difusión e implementación de prácticas compatibles a favor de la infancia. Dando como resultado que, del trabajo colaborativo con los miembros del Estado, se logren generar políticas públicas para los menores que potencialicen su protección y promoción de derechos reconociéndolos como titulares de los mismos.
El trabajo concreto con las organizaciones de la sociedad civil basadas en la fe, tiene que iniciar con la apertura a los lugares de diálogo desde el respeto, la tolerancia y la diversidad.
STEPHANIE DAVIE

Abogada guatemalteca con experiencia en derecho internacional de los derechos humanos. Su carrera se ha enfocado en la protección de comunidades vulnerables y el análisis jurídico social desde un enfoque de justicia y equidad.
La laicidad en la educación sexual integral y la contribución de las organizaciones religiosas

Como señala Tomás Scherz, la laicidad es una disposición mental para estar siempre abierto a las verdades de la otra persona; es tolerancia y apertura a todas las creencias y religiones (Scherz, 2014). Por esto, es importante resaltar que la educación laica no implica la prohibición de la religión en los espacios educativos, sino que se refiere a una educación que permite y promueve una expresión religiosa libre. Esto implica que no deberían prohibirse las expresiones religiosas de la niñez y adolescencia en los espacios educativos, así como tampoco deberían imponerse dichas actividades o creencias. El Estado laico fue creado con el fin de asegurar una atención cultural y religiosa pertinente a todas las personas, indistintamente de sus creencias y costumbres.
Stephanie
En su contraparte, también es importante resaltar que muchos actores de fe pueden llegar a ser un obstáculo para una educación sexual integral. Por ello, se necesita una participación activa y colaborativa con otras organizaciones para que este tema no siga invisibilizándose. Muchas iglesias, colegios, escuelas, escuelas para padres y otros espacios limitan la educación sexual integral a enseñanzas sobre abstinencia, sin más. Por esto, muchas veces los entornos educativos laicos pueden llegar a ser una ventaja para proporcionar educación sexual integral o una visión laica sobre el tema. Es importante que quien imparta el tema conozca o pueda tener una visión de esta educación similar a la propuesta por la UNESCO:
“La educación integral en sexualidad (EIS) es un proceso que se basa en un currículo para enseñar y aprender acerca de los aspectos cognitivos, emocionales, físicos y sociales de la sexualidad. Su objetivo es preparar a los niños, niñas y jóvenes con conocimientos, habilidades, actitudes y valores que los empoderarán para: realizar su salud, bienestar y dignidad; desarrollar relaciones sociales y sexuales respetuosas; considerar cómo sus elecciones afectan su propio bienestar y el de los demás; y entender cuáles son sus derechos a lo largo de la vida y asegurarse de protegerlos” (UNESCO, 2009).
Es por esta falta de educación que muchos temas son ignorados por la niñez y la adolescencia. Esta población puede llegar a experimentar con su sexualidad con prácticas poco seguras debido a que no tienen un conocimiento informado de ella para involucrarse en prácticas seguras y no impulsivas. Sin embargo, en el peor de los casos, las niñas y los niños pueden ser víctimas de abusos, sin poder hablarlo porque es un tema que “debe esconderse”, o que ni siquiera se dan cuenta de que están siendo víctimas de algún abuso porque es una conducta que tienen normalizada.
A lo largo de la historia, se ha podido observar que los líderes eclesiásticos pueden muchas veces ser las fuentes de mayores abusos sexuales. Esto se puede dar por medio de patrones que han sido identificados, como lo ilustra Sofía Brahm, que incluyen liderazgos absorbentes, métodos de reclutamiento a temprana edad y la ruptura de vínculos familiares. Las organizaciones religiosas cuentan con gran credibilidad y poder de convencimiento y convocatoria, tanto a niñas, niños y adolescentes como a sus familias o cuidadores, lo que hace que este sea un lugar de fácil acceso a la niñez y adolescencia vulnerables (Brahm, 2022). Sin embargo, esta misma credibilidad y poder de unión es la que le da el poder de cambiar la realidad que se vive.
No puede dejarse de lado que la EIS es un tema transversal para los derechos de las niñas, niños y adolescentes. Esta implica un acceso a información verídica, científicamente correcta y adecuada a cada grupo etario, congruente con el derecho de acceso a la información reconocido en el 17 de la Convención de Derechos del Niño (CDN). Esto le brinda a las y los niños una base para poder expresar sus opiniones, dudas e inquietudes sobre el tema que sea en un espacio seguro y sin prejui-
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Los entornos educativos laicos pueden llegar a ser una ventaja para proporcionar educación sexual integral.
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Para que un niño o niña pueda identificar un abuso sexual, debe primero entender qué es y cómo se puede ver y sentir.
cios, consecuente con el derecho de libertad de expresión contenido en el artículo 13 de la CDN. Finalmente, no puede ignorarse que la sexualidad es un aspecto de la vida humana que también abarca la salud, derecho especialmente protegido para la niñez y adolescencia. La salud no solo implica la recepción de servicios, sino la calidad de la atención y la información a la que se tiene acceso por parte del receptor, tal y como se garantiza en el artículo 24 de la CDN (ONU).
Es por eso que este cambio no solo debe involucrar mecanismos de prevención y respuesta que los adultos lideran y en los que participan, sino también darle una voz a la niñez. La educación sexual integral es una herramienta que dota de conocimiento a los niños, niñas y adolescentes, y también es parte de los derechos arriba mencionados. Por ende, les da poder, poder de denunciar, de discernir y de actuar. Es por ello que esta colaboración multiactor es esencial para la defensa de los derechos y el bienestar de la niñez.
Factores que puedan facilitar el diálogo y la colaboración entre Estado-Sociedad Civil para incrementar la protección y el bienestar de los niños y niñas
Es importante resaltar los Compromisos adquiridos en el marco de la Declaración de Panamá sobre la Eliminación de la Violencia de la Niñez, principalmente el 4) Educar para prevenir y responder a la violencia, 5) Aprovechar las alianzas y 7) Desafiar las estructuras patriarcales (GNRC, 2017).
Varios de estos compromisos tienen también un enfoque de cuidado y educación integral. Esto debe resaltarse porque para que un niño o niña pueda identificar un abuso sexual, debe primero entender qué es y cómo se puede ver y sentir. Por lo anterior, es importante que las organizaciones de sociedad civil basadas en la fe puedan participar de esta educación sexual integral, de forma activa y sin prejuicios. Esta educación debe poder desafiar estructuras patriarcales, para que pueda darse desde un punto de vista mucho más humano, con un enfoque de derechos y una aproximación equitativa.

El Compromiso relacionado a aprovechar las alianzas es también relevante porque las organizaciones basadas en la fe no son precisamente conocidas por la educación en temas de sexualidad y derechos reproductivos, pero pueden aliarse con instituciones que sí tienen una experiencia específica en estos temas. Esto daría una fortaleza impresionante a los temas en cuestión, porque puede ser una educación científicamente precisa, gradual, adecuada e integral que viene avalada por actores de confianza de las comunidades. Se considera valioso cuando las capacitaciones son conjuntas o en cascada, ya que pueden integrar la espiritualidad con una orientación científicamente precisa y esta sea mejor aceptada por las personas a quienes va dirigida.
Dichas acciones pueden llegar a ser el resultado de un acercamiento multiactor, facilitado a través de encuentros, congresos y capacitaciones. Las capacitaciones pueden ser acercadas a la comunidad por las organizaciones basadas en la fe y principalmente facilitadas y alentadas por las mismas. Estas organizaciones pueden y deben ayudar a desmitificar el tema de la salud sexual y reproductiva de forma científica, humana, acertada y cercana a la niñez y adolescencia.
Acciones a realizar conjuntamente entre el Estado y organizaciones de sociedad civil basadas en la fe
Las organizaciones basadas en la fe pueden desempeñar un rol clave en la protección de la niñez, siempre que participen con apertura en procesos de formación integral. Pueden prestar sus espacios para la instrucción en temas de salud sexual o fomentar y promover la asistencia a estas capacitaciones, sin dejar fuera a la niñez “ Se considera valioso cuando las capacitaciones son conjuntas o en cascada, ya que pueden integrar la espiritualidad con una orientación científicamente precisa y esta sea mejor aceptada por las personas a quienes va dirigida. ”
y adolescencia. Esto no solo amplía el alcance de estos contenidos, sino que también valida su importancia ante las comunidades. Este tipo de alianzas puede fortalecer la confianza, el diálogo y la acción conjunta entre el Estado y la sociedad civil.
Estas organizaciones pueden ayudar activamente a desmitificar los temas de educación sexual integral respondiendo las preguntas que comúnmente se realizan en contextos religiosos sobre el tema. Varias de esas preguntas ya fueron respondidas por la Organización Mundial de la Salud y pueden utilizarse como guía para explicar la importancia de esta y para abrir los espacios para conversaciones constructivas e informadas con las comunidades (OMS, 2023). “ Este tipo de alianzas puede fortalecer la confianza, el diálogo y la acción conjunta entre el Estado y la sociedad civil.
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REFERENCIAS
Brahm, S. (2022). La iglesia en Latinoamérica frente a los abusos eclesiales. Humanitas, 866.
GNRC. (2017). Declaración de Panamá sobre la eliminación de la violencia contra la niñez. Panamá.
OMS. (18 de mayo de 2023). Educación sexual integral. Obtenido de https://www.who.int/es/news-room/questions-and-answers/item/comprehensive-sexuality-education
ONU. (1989). Convención de Derechos del Niño. Artículos 13, 17 y 24.
Scherz, T. (2014). Por una educación pública, laica y gratuita: La mirada de un ciudadano creyente. Educación de calidad para el Chile de hoy, 10-14.
UNESCO. (2009). Orientaciones técnicas internacionales sobre educación en sexualidad. 16-17.
MARÍA TERESA AVILA

Nacida en Bogotá, Colombia, vive y trabaja entre Colombia y Suiza.
Monja budista de la tradición Zen Soto, ordenada en 1993. Recibe la transmisión del Dharma en 2016, en los templos de Hoboji y Taisenji, en Hungría, en el linaje del Maestro Taisen Deshimaru Roshi.
Fundadora y responsable de la enseñanza en la Fundación Kannonji – Templo de la Gran Compasión – creada en el 2022 para la difusión y la práctica del budismo zen, comprometida con la acción social en Bogotá, Colombia. Enseña igualmente en el centro de meditación Zen Ryukai en Ginebra, Suiza. Asimismo, dirige retiros de meditación zen y realiza conferencias sobre la historia y la práctica del zen en Europa y América Latina.
Reflexiones y propuestas para la protección de la infancia desde una perspectiva espiritual y comunitaria

«Si enciendes una lámpara para alguien más, su luz iluminará también tu camino» Buddha
Promover y transmitir el conocimiento sobre los derechos de la niñez desde un enfoque basado en la CDN es una labor conjunta que involucra tanto a los Estados como a las organizaciones civiles basadas en la fe.

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La
CDN pone en primer plano ciertos valores y principios que comparten las comunidades de fe.
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Si bien los Estados son responsables de garantizar la aplicación de los derechos de la niñez, los padres, tutores y comunidades de fe también tienen la responsabilidad de fomentar su implementación y desarrollo, de manera que todos los niños, niñas y adolescentes puedan gozar de sus derechos. Es nuestro deber brindarles la posibilidad de acceder a una vida plena en la que puedan alcanzar su máximo potencial, lo que les permitiría convertirse en futuros agentes de cambio en nuestra sociedad. En este sentido, es importante sensibilizar a los padres, madres y cuidadores sobre los derechos de la niñez mediante la creación de talleres informativos que conecten con los valores espirituales a los que la comunidad es sensible por sus creencias religiosas y, paralelamente, promover una mayor difusión de los derechos del niño.
Derechos de la niñez y valores espirituales
La CDN pone en primer plano ciertos valores y principios que comparten las comunidades de fe. Como representantes religiosos, es nuestro deber velar porque dichos valores sean cultivados y respetados, unificando la vida espiritual y la vida cotidiana en una sola y única realidad. Para ello, debemos obrar como agentes de cambio, guiando a los padres y educadores hacia la integración de sus valores espirituales en la realidad cotidiana del núcleo familiar y de su entorno. Establecer entornos seguros y enriquecedores en los que la colaboración entre los diversos actores sea un pilar fundamental. De la misma manera, debemos acompañar a los niños/as y adolescentes para que conozcan sus derechos y puedan reclamarlos cuando no se les respetan. Contribuyendo de este modo a su pleno desarrollo y a su potencial físico, mental, social y espiritual.
Generar espacios de construcción y diálogo abiertos, abordando la espiritualidad desde un enfoque de laicidad y neutralidad que promueva la inclusión sin discriminación. Para asegurar que todos los niños, niñas, adolescentes y familias se sientan acogidos, independientemente de su tradición religiosa, de sus creencias o de su ausencia de creencias, es esencial promover actitudes de apertura y respeto hacia la diversidad. Algunas acciones prácticas para favorecer este acercamiento pueden abarcar el uso de un lenguaje inclusivo en todas las comunicaciones y actividades, evitando términos que supongan una única visión espiritual o religiosa; invitar a oradores o facilitadores de diversas tradiciones y experiencias, incluyendo a familias sin afiliación religiosa; y adaptar las actividades para dar espacio a distintas formas de expresión espiritual o personal, permitiendo
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Es esencial promover actitudes de apertura y respeto hacia la diversidad.
”
que cada participante comparta desde su propia perspectiva. Esforzarnos por difundir y enmarcar nuestras acciones dentro de la CDN, haciendo posible la promoción de valores espirituales que contribuyen al desarrollo espiritual y a la construcción humana, más allá de la pertenencia o no a organismos religiosos.

Generar cambio
Para generar un cambio, es preciso saber qué debemos cambiar. Por lo tanto, nuestra acción como representantes religiosos debe dirigirse a la divulgación y al conocimiento, por parte de los padres y educadores, de los derechos de la niñez. Podemos esperar que, a través de la sensibilización y concientización sobre la importancia y los beneficios que conllevan el respeto y la práctica de los derechos del niño, se generen cambios de actitudes y comportamientos dentro del núcleo familiar y en el entorno que rodea el cotidiano de los niños/as y adolescentes, creando espacios seguros y amorosos que les permitan desarrollar su pleno potencial. Contribuir de este modo a generar una sociedad más sana y justa, menos violenta y orientada hacia un futuro mejor.
El rol de la familia
Es oportuno relevar la importancia que tanto dentro de la CDN como en el ámbito social se otorga a la familia en el desarrollo adecuado del niño/a. La CDN afirma que “para el desarrollo pleno y armonioso de su personalidad, (el niño o la niña) debe crecer en un ambiente familiar”.
Uno de los puntos que se destacan se refiere a la libertad de expresión y al respeto a esta libertad. La manera en que los padres ejercen esta labor favorecerá o no el desarrollo íntegro y sano del niño o la niña y contribuirá a mejorar tanto las relaciones familiares como las interpersonales. El acompañamiento a los padres mediante programas de educación que los ayuden a tener en cuenta la escucha y el respeto por la opinión de los niños desempeña una función preventiva frente a toda forma de violencia en el hogar y en la familia.
La violencia contra los niños/as y adolescentes es un fenómeno sutil, intrincado y difícil de reconocer que afecta al individuo en todas las esferas de su vida. Cuando las relaciones entre los miembros de la familia son saludables y armoniosas, esto favorece la capacidad de resiliencia ante las problemáticas externas que deban afrontar.
Boris Cyrulnik, psiquiatra y neurólogo especialista en resiliencia, afirma: «La resiliencia es un proceso interactivo que requiere un encuentro. Solo no es posible la resiliencia».
Para que los niños/as y adolescentes puedan ejercer el derecho a expresar sus opiniones, los adultos implicados, padres o tutores, así como los representantes legales, deben tomar en cuenta su opinión y comunicarse con ellos de manera adecuada, de modo que el niño/a pueda comprender y expresarse según su edad, actitudes y capacidades.
“ Para el desarrollo pleno y armonioso de su personalidad, (el niño o la niña) debe crecer en un ambiente familiar. ”
Contribución desde las comunidades de fe
El apoyo a la familia es crucial para prevenir la violencia contra la infancia. Para ello, abordar la dimensión espiritual inherente a nuestra humanidad es, ciertamente, un elemento fundamental que contribuye y sostiene un cambio social.
Los líderes religiosos de diversas comunidades señalaron en el estudio Multirreligioso de la Convención sobre los Derechos del Niño 1la importancia de fortalecer las comunidades locales para ofrecer un acompañamiento educativo sobre crianza positiva y valores éticos, como modo de ayudar a las familias, así como a los niños y niñas, a desarrollar valores de empatía, resiliencia y crecimiento espiritual.

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https://arigatouinternational.org/wp-content/uploads/2021/03/CRC-full-study-ES. pdf
Nuestra labor puede construirse generando espacios formales y no formales de “educación ética”, que fomenten los valores espirituales sobre los cuales las familias pueden apoyarse y reconocerse. Incrementando paralelamente, los principios de la CDN que representan la puesta en marcha de dichos valores. Estos espacios pueden tener un impacto importante en el ámbito familiar, que es la primera esfera y el entorno principal de la vida de un niño/a o adolescente.
Un punto sensible que es necesario tener en cuenta para un acompañamiento adecuado de los padres es responder a sus necesidades. Ser conscientes de que si los padres han sufrido violencia en su propio desarrollo, difícilmente podrán abrirse a la escucha y al cambio de actitud si no nos ocupamos de sus propias heridas. Por ello, es importante que, como líderes espirituales, podamos orientar a las familias hacia la búsqueda de espacios seguros de diálogo en la comunidad, que les permitan poco a poco tomar conciencia de sus propias heridas y, si es necesario, abrirse a la posibilidad de un acompañamiento profesional, tales como los centros de consejería familiar, las líneas de ayuda y orientación (telefónicas o virtuales), asociaciones comunitarias, servicios sociales y programas de prevención de la violencia familiar. Este tipo de recursos puede ayudar a los padres a comenzar a sanar y, a su vez, fortalecer su capacidad para acompañar a sus hijos y promover relaciones basadas en el respeto y la confianza.
Es importante que, como líderes espirituales, podamos orientar a las familias hacia la búsqueda de espacios seguros de diálogo en la comunidad.

Una de las principales enseñanzas transmitidas por el Buda es hacernos conscientes de que todos poseemos la naturaleza de Buda. Es decir, todos abrigamos bondad en nuestro corazón. Sin embargo, esta puede permanecer oculta y negada, debido a nuestra manera de identificarnos con nuestra historia y de relacionarnos con el mundo. Un gran maestro decía: “Como mirándonos en un espejo, la forma y el reflejo se miran. Tú no eres él, pero el reflejo eres tú.”2. Si logramos cambiar la mirada sobre nosotros mismos, podremos transformar nuestra manera de estar en el mundo.
De igual manera, como líderes espirituales, podemos sembrar las semillas que forjan el cambio, generando espacios acogedores y seguros para el intercambio, donde los niños, niñas y adolescentes puedan romper el silencio y abrirse al diálogo. Esforzarnos por fomentar la confianza en sí mismos e involucrarlos en las decisiones que los afectan. Darles la palabra y escuchar con atención sus reflexiones y preocupaciones. Avivar su interés, involucrándolos en rituales y prácticas espirituales que les permitan conectarse con su propia espiritualidad.
Para traducir esto en acciones concretas, dentro de las actividades que fomentan la colaboración e implementan las buenas prácticas de una educación basada en valores y espiritualidad, con el objetivo de proteger la infancia contra la violencia y promover su bienestar, el Consortium3 (organización que trabaja por la prevención de la violencia contra los niños, la educación y la consolidación de la paz), junto con Arigatou International, propone una serie de herramientas y prácticas útiles en comunidades, religiosas y espirituales, así como en la sociedad civil que apoyan a los padres, cuidadores y educadores en la creación de entornos seguros, saludables y amorosos que garantizan la dignidad de la niñez.
Para estimar el impacto de nuestras acciones, resulta útil contar con formas sencillas de medir el progreso. Entre las herramientas que pueden implementarse se incluyen encuestas de percepción dirigidas a padres, educadores y niños/as para conocer su comprensión de los derechos de la niñez, así como reuniones periódicas de retroalimentación en las que se recojan testimonios sobre los cambios observados en el entorno familiar y comunitario. También resulta valioso establecer indicadores simples, tales como el número de talleres realizados y de personas participantes, o la frecuencia con la que las familias reportan poner en práctica los valores y derechos promovidos.
3 https://childspiritualdevelopment.org/about-2/
“ Si logramos cambiar la mirada sobre nosotros mismos, podremos transformar nuestra manera de estar en el mundo. ”
Conclusión
Un maestro zen dijo: «No pierdas ninguna oportunidad de ofrecer ni siquiera una gota de agua en el océano de las virtudes, ni una sola pequeña piedra en la montaña de las raíces de las actividades salvadoras. Aclara y armoniza tu vida sin perder el ojo único que distingue todo el contexto, ni los dos ojos que reconocen los detalles».4
Favorecer, como persona y representante espiritual, la difusión y aplicación de los derechos del niño, apoyando a los padres en la toma de conciencia sobre la importancia y la necesidad de aplicar y respetar, en su vida familiar, los valores espirituales que los sustentan, contribuye a sembrar semillas de bien que llevarán luz y esperanza a nuestro mundo.
4 Maestro Dogen (1237) Tenzo Kyokun, instrucciones al cocinero de un monasterio Zen
REFERENCIAS
Arigatou International y Unicef (2019) Fe y Derechos de la Niñez Estudio Multirreligioso de la Convención sobre los Derechos del Niño, New York, Arigatou International
Confederación Colombiana de ONG – CCONG (2016) El rol de las Organizaciones de la Sociedad Civil –OSC– en los territorios con paz sostenible https://ccong.org.co/files/640_at_El%20rol%20de%20las%20 organizacione%20de%20la%20sociedad%20civil%20-OSC-.Territorios%20con%20paz%20sostenible.pdf
Consortium, Nurturing Values and Spirituality in Early Childhood for the Protection of Children from Violence, https://childspiritualdevelopment.org/
Global Network of Religions for Children GNRC, (mayo 2017) Declaración de Panamá sobre la Eliminación de la Violencia contra la Niñez, Panama, Arigatou International
Pinheiro Paolo Sérgio (2026) Informe Mundial sobre la violencia contra los niños y niñas. Publicado por el Estudio del Secretario General de las Naciones Unidas sobre la violencia contra los niños
Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia, UNICEF, (marzo 2022) El enfoque basado en los derechos de la niñez, Santiago de Chile, UNICEF
GUSTAVO ZENTENO

Lic. en Filosofía por la Universidad Católica de Asunción, Paraguay. Masterando en Ciencias de la Educación.
Director del 3er Ciclo de la EEB y de la Educación Media en el Colegio Cristo Rey de Asunción, obra de la Compañía de Jesús en el Paraguay.
Coordinador del Departamento de Pastoral del Colegio Cristo Rey del 2012 al 2021.
Coordinador de la Red Juvenil Ignaciana del Paraguay del 2015 al 2018.
Catequista católico de comunidades urbanas, rurales e indígenas en el Paraguay.
Proteger a los niños y las niñas de todo tipo
de
violencia: el rol emergente de las comunidades de fe. Una mirada
desde la realidad del Paraguay

Cuando hablamos de violencia contra los niños y niñas, nos encontramos con una realidad muy arraigada en la cultura latinoamericana. Si bien, en las últimas décadas, se ha avanzado en el ámbito legal en la tarea de normar todo lo referente a la violencia contra los niños y niñas, en la cotidianidad se siguen dando casos frecuentes. La inmensa mayoría de estos casos no son conocidos o denunciados porque ocurren en el seno del hogar bajo la figura de “educación firme” hacia los niños y niñas. De igual
manera ocurren en otros ámbitos del desarrollo de los infantes, ya sean centros educativos formales como aquellos informales, muchos de los cuales son dependientes de las Organizaciones Basadas en la Fe (OBFs), tales como catequesis, campamentos, comunidades de vida, sólo por citar algunos. En estos espacios, la violencia tal vez no sea física, sino que psicológica por medio de tratos denigrantes, minusvaloración de sus potencialidades, discriminación por condiciones sociales, entre otros.
Todo tipo de violencia contra los niños y niñas es de por sí preocupante y deplorable, pero adquiere un cariz más perverso cuando esta violencia atenta contra la integridad física y sexual de ellos.
Lastimosamente, el ámbito digital cuyo auge se ha elevado exponencialmente en la última década, ha proporcionado las bases necesarias para fomentar una cultura de la imagen que muchas veces sexualiza de manera desproporcionada especialmente a las niñas y adolescentes.
Es común ver a mujeres mayores de edad vestirse de manera provocativa utilizando prendas infantiles tales como uniformes escolares u otros. También, las mismas tiendas de ropas infantiles han cambiado sus modelos de diseños más acordes a temáticas infantiles, como elementos de la naturaleza estampados en las prendas, vestidos o pantalones que favorezcan y brinden mayor comodidad para realizar juegos al aire libre que potencien su encuentro con la naturaleza y su desarrollo integral; dando paso, en mayor medida, a aquellos que de una manera u otra, sexualizan a las niñas desde temprana edad, tales como estampados alusivos a maquillajes y productos propios de adultos y marcas de moda, así como también prendas mucho más ligeras que exhiben sus cuerpos de manera sensual. “
Todo tipo de violencia contra los niños y niñas es de por sí preocupante y deplorable, pero adquiere un cariz más perverso cuando esta violencia atenta contra la integridad física y sexual de ellos.

Un gran número de niños, niñas y adolescentes, se encuentran inmersos en el mundo digital, siendo éste su ethos vital de preferencia, dejando de lado el encuentro interpersonal físico y las interrelaciones presenciales, así como la variedad de actividades lúdicas/recreativas al aire libre de antaño. El acceso desregulado en el propio hogar a dispositivos tecnológicos, muchas veces los ponen en situación de vulnerabilidad ante personas inescrupulosas que buscan dañarlos de una manera u otra. Esta es una realidad atroz que en las últimas décadas fue ganando terreno en todas las culturas y estratos sociales.
Las bases teóricas de los derechos de los niños y niñas, dan elementos sólidos que ayudan a promover y aggiornar las leyes de los Estados partes para garantizar la protección y el bienestar de los menores en todos los ámbitos de su desarrollo, incluyendo el digital o tecnológico.
También en este aspecto se han logrado avances significativos en una buena cantidad de países suscriptores de la Convención de Derechos del Niño (CDN), gracias a la toma de conciencia del status propio de los infantes y adolescentes como seres sujetos a derechos inherentes e irrenunciables que deben ser garantizados y cuidados por toda la sociedad y, por sobre todo, en el marco legal.
En el Paraguay, existe la ley 5653/16 que regula el uso de internet por parte de los menores de edad, así como también busca su protección y cuidado por medio de alianzas con las empresas proveedoras de los servicios digitales. De igual manera, se modificó la ley 6002/97 en el año 2017, incluyendo en su artículo 135b el abuso sexual por medios tecnológicos hacia los niños, niñas y adolescentes. Objetivamente fueron pasos grandes y vanguardistas, teniendo en cuenta la realidad de un país emergente y altamente conservador, en el que la inversión estatal a la investigación e innovación están por debajo de la gran mayoría de los de la región.
Lastimosamente, la mayoría de las leyes, en el Paraguay, no encuentran los mecanismos para lograr aplicar sus principios en la cotidianidad. La corrupción pululante en el país hace que la impunidad jurídica sea un pan cotidiano, privilegiando a los grandes aportantes en detrimento de la población más desfavorecida. De este modo se impiden u obstaculizan controles profundos y responsables de la aplicación legislativa en muchos espacios.
En el Paraguay se encuentran leyes que buscan garantizar el cuidado y bienestar de los niños y niñas en el ámbito digital, pero la aplicación en la vida cotidiana dista mucho de ser realidad, ya sea debido al desconocimiento de las mismas por parte de las familias, como
“ Pareciera que siempre ‘llegamos tarde’ ante los casos de violencia física, psicológica o digital que nuestros niños padecen en sus entornos vitales. ”
por falta de compromiso real de los grandes proveedores de servicios de internet que priorizan otros intereses, así como el rol que el Estado ejerce por medio de sus organismos encargados, siendo la mayoría de las veces mucho más punitivo que preventivo.
Pareciera que siempre “llegamos tarde” ante los casos de violencia física, psicológica o digital que nuestros niños padecen en sus entornos vitales.
Es aquí donde las Organizaciones Basadas en la Fe (OBFs) podrían encontrar una veta preciosa de trabajo y servicio en las comunidades, siendo ellas impulsoras del buen trato y el cuidado de los infantes tanto en la vida cotidiana como en la digitalidad, ya sea por medio de la educación en los valores emanados desde sus propias espiritualidades, como de aquellos de los derechos de los niños, que en su inmensa mayoría coinciden y se potencian mutuamente, generando una relación simbiótica propicia para este objetivo.

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Las Organizaciones Basadas en la Fe (OBFs) podrían encontrar una veta preciosa de trabajo y servicio en las comunidades. ”
Así como trabajar, educar y guiar a los padres de familia de manera cercana y eficaz, promoviendo la cultura del corazón y la ternura, que no “les restará autoridad” frente a sus hijos, sino hará que sus enseñanzas fueran más significativas, fortaleciendo los vínculos afectivos entre padres e hijos. Esta confrontación entre la educación y cultura arraigadas en las familias, en las que se privilegiaba la imposición normativa basada en el poder parental y la violencia, con la de la ternura, apertura y cercanía, abre una nueva perspectiva educativa.
Este fortalecimiento de los vínculos afectivos, redundará en el crecimiento de la autoestima emanada del reconocimiento de la propia dignidad de los niños, dignidad que a su vez se vincula con una espiritualidad saludable que reconoce a los seres humanos como fruto del amor de la divinidad y/o partícipes de lo divino.
Con una autoestima robusta y bien fundada, los niños, niñas y adolescentes, podrán estar mejor equipados para afrontar los desafíos nuevos que se presentan en la cotidianidad, rompiendo la espiral de violencia directa o indirecta, presencial o virtual.
Las OBFs están llamadas a ocupar un espacio de vanguardia en la protección de los derechos de los niños también en el ámbito digital ya que su plataforma de acción es inmensa, más aun en un país que le da mucha importancia a la vida religiosa como lo es el Paraguay, como muchos otros en las Américas, en que la mayoría de sus habitantes practica una religión, o es creyente.
Según los datos del Instituto Nacional de Estadísticas emanados del censo realizado en el año 2022, 1,3 % 4 7,3 % 2 5,8 % 1 8,9 % 9,3 %
de la población total en el Paraguay no se identifica con ninguna religión
siendo ésta una cifra ínfima en comparación a países de la región
Si se lograra aunar los esfuerzos de todas las OBFs, se podrían lograr avances significativos en la protección de los niños y niñas y en la correcta implementación y protección de sus derechos. Esto requiere una verdadera apertura y, muchas veces, renuncias a egos y soberbia institucionales, para demostrar humildad en la escucha y servicio a fin de favorecer el diálogo inter o intra religioso que construyan puentes de unión y colaboración.
El desafío es grande, más aún en un mundo tan cambiante que desafía los conocimientos previos que tenemos los educadores en la fe y valores. Encontrar el justo equilibrio entre lo novedoso y lo tradicional es una tarea que nos interpela y nos impulsa a salir, tantas veces, de nuestra zona de confort.
Miremos el futuro con optimismo y compromiso, cimentando hoy las bases del presente y de lo venidero, porque nuestros niños, niñas y adolescentes, valen todos los esfuerzos que seamos capaces de dar.
REFERENCIAS
Poder Legislativo Nacional. (2016). Ley N.º 5653/16 de protección de niños, niñas y adolescentes contra contenidos nocivos de internet. Base Legal. https://baselegal.com.py/docs/4870f1b5-5c8a-11ed-be69-525400343722
Poder Legislativo Nacional. (2017). Ley N.º 6002/17 que modifica el artículo 135 de la Ley N.º 1160/97 “Código Penal”. Gaceta Oficial de la República del Paraguay. https://www.gacetaoficial.gov.py (gacetaoficial.gov.py in Bing)
Instituto Nacional de Estadística. (2022). Censo Nacional de Población y Viviendas 2022. Asunción: INE. https:// www.ine.gov.py
Instituto Brasileiro de Geografia e Estatística (IBGE). (2025). Censo Demográfico 2022: Resultados sobre religión. Brasilia: IBGE.
EL PAÍS Uruguay. (2024, marzo 28). Uruguay es el país menos creyente de América Latina: el 47,3% aseguró no profesar ninguna religión. Recuperado de https://elpais.com.uy
Esquivel, J. C., Funes, M. E., & Prieto, S. (2020). Ateos, agnósticos y creyentes sin religión. Análisis cuantitativo de los sin filiación religiosa en la Argentina. Sociedad y Religión, 30(55). CEIL/CONICET.
El País Tarija. (2024, marzo 20). Como el tema de la religión no entró en el Censo, la Iglesia Católica anuncia su propio sondeo. Recuperado de https://elpais.bo
Secretario General, Albert Ramdin.
Presidenta del Consejo Directivo, Dra. Claudia Romero.
Vice-Presidenta del Consejo Directivo, Lic. Linda Amaya.
Directora General, Instituto Interamericano del Niño, la Niña y Adolescentes, Organización de los Estados Americanos, Mag. María Julia Garcete Yegros.
Líder Global de Incidencia, Arigatou International, Ornella Barros.
Secretario General, Red Global de Religiones a favor de la Niñez, Dr. Mustafa Y. Ali.
Publicación de Arigatou International y el Instituto Interamericano del Niño, la Niña y Adolescentes.
Autores: José Bogantes, Teresa Castellanos, Stephanie Davie, María Teresa Avila, Gustavo Zenteno.
Editores: María José Ananías, Ana Barrera y, Ornella Barros.
Concepto: Adriana Lucía Gómez V.
Diseño: Diana González Molina
Fotografía: Freepik
Primera Edición, abril 2026 ©Todos los Derechos Reservados
*Los puntos de vista y opiniones expresados en esta publicación son los de los autores y no reflejan necesariamente las políticas o posiciones oficiales del Instituto Interamericano del Niño, la Niña y Adolescentes y Arigatou International.