Skip to main content

Revista IDHUSAC 2024

Page 1


Instituto de Derechos Humanos de la Universidad de San Carlos de Guatemala

Noviembre

Dr. Sergio F. Morales A. Director IDHUSAC

Coordinadora

Msc. Maby Nájera

Diseño y Diagramación

Lic. Manuel Corleto

Colaboradores

Lic. Luis Vásquez

Lic. Julián López

Licda. Lisbeth Arana

MSc. Luis Rolando Yoc

MSc.. Martín Sacalxot

› Contenido

Artículos

Locura y Razón

Pág. 4

Es necesario e irrenunciable la presencia y vigencia de los Acuerdos de Paz en la Actualidad de Guatemala

Pág.11

Violencia psicológica desde el punto de vista masculino

Pág. 14

El Agua: Recurso vital, Derecho Humano Esencial Pág. 16

Apuntes sobre bioética

Pág. 19

Participación indígena en la administración gubernamental de Guatemala

Pág. 20

Presentación

El Instituto de Derechos Humanos de la Universidad de San Carlos de Guatemala se complace en presentar la Revista IDHUSAC 2024, una publicación dedicada a la promoción y defensa de los derechos humanos en Guatemala. Esta revista constituye un espacio de reflexión crítica y diálogo académico en torno a los diversos aspectos relacionados con la protección y garantía de los derechos fundamentales en nuestra sociedad.

La Revista IDHUSAC 2024 tiene como objetivo principal fomentar el debate informado y la difusión de conocimiento en materia de derechos humanos, contribuyendo así a la sensibilización

y concientización de la población guatemalteca sobre la importancia de respetar la dignidad y la igualdad de todas las personas. Asimismo, la revista busca servir como plataforma para la divulgación de investigaciones originales y análisis críticos en el campo de los derechos humanos.

La revista incluye una variedad de temas relevantes en el ámbito de los derechos humanos, tales como artículos académicos, ensayos, entrevistas a expertos, reseñas de libros y análisis de casos prácticos.

Nuestros colaboradores provienen de distintas disciplinas académicas y sectores de la sociedad, lo que enriquece la diversidad de perspectivas.

En la Revista IDHUSAC 2024 tienen cabida tanto académicos reconocidos en el campo de los derechos humanos e investigadores comprometidos con la promoción de una cultura de respeto a los derechos humanos en Guatemala.

Agradecemos a todos los autores que han contribuido con sus valiosos escritos a enriquecer el contenido de la revista y a generar un impacto positivo en nuestra comunidad.

Esperamos que la Revista IDHUSAC 2024 sirva como una herramienta educativa y de reflexión para todas aquellas personas interesadas en profundizar en el conocimiento de los derechos humanos y su relevancia en nuestra sociedad. Confiamos en que la revista logrará generar

conciencia, promover el diálogo constructivo y motivar acciones concretas en pro de la protección de los derechos fundamentales de todas las personas en Guatemala.

Agradecemos a todos los lectores, colaboradores que hacen posible la existencia de la Revista IDHUSAC 2024. Los invitamos a sumergirse en los artículos de esta revista, a participar en la reflexión colectiva sobre los derechos humanos y a unirse a nosotros en la construcción de una sociedad más justa, igualitaria y respetuosa de la dignidad humana.

Muchas Gracias.

Locura y Razón

Resumen:

El presente ensayo aborda de manera crítica la fundamentación de los derechos humanos desde diversas perspectivas filosóficas, políticas, sociológicas y medioambientales. En primer lugar, se analizan las Teorías Críticas del Derecho, destacando su enfoque multidisciplinario y su cuestionamiento a las bases tradicionales del derecho, especialmente en relación con los derechos humanos. Posteriormente, se explora la Crítica a la Ética Kantiana a través de las perspectivas de Émile Durkheim, la Escuela de Frankfurt y Max Weber, quienes resaltan la importancia de considerar aspectos sociales e históricos en la formación de la moral y su conexión con los derechos humanos.

El ensayo también examina el impacto del Relativismo Cultural y los Dilemas Éticos en la concepción de los derechos humanos como universales, poniendo en tela de juicio su aplicabilidad inapelable en todas las sociedades. Asimismo, se profundiza en cómo los Intereses Políticos influyen en la promoción y protección de los derechos humanos, así como en las implicaciones socioambientales en la protección de la naturaleza, evidenciando las complejidades presentes en la aplicación práctica de los derechos humanos en contextos políticos y ambientales adversos.

En la Conclusión, se reflexiona sobre la importancia de reconocer y proteger los derechos humanos como vehículo para fomentar la justicia y la dignidad a nivel mundial, a pesar de las críticas y desafíos planteados. El ensayo invita a la reflexión crítica sobre la universalidad de los derechos humanos y aboga por un diálogo interdisciplinario que enriquezca la comprensión y aplicación de estos derechos fundamentales en la sociedad contemporánea.

Palabras claves:

Derechos Humanos, crítica, razón ética, relativismo cultural, dilemas éticos, intereses politicos, protección ambiental, justicia, dignidad.

Introducción

En la actualidad, el debate y la reflexión sobre los derechos fundamentales son aspectos centrales de nuestra sociedad. En este contexto, surge la pregunta de si estos derechos son simplemente una proyección utópica de la razón ilustrada de Kant, o si, por el contrario, constituyen una evaluación crítica de la realidad, tanto individual como colectiva, de la existencia humana. En este ensayo, se argumentará que los derechos humanos van más allá de la cultura individualista y personalista, y se presentan como una herramienta dinámica y universal para analizar la vida en sociedad.

Los derechos humanos no son simplemente una conquista histórica, sino más bien una respuesta del poder ante la presión social que exige mejoras en las condiciones de vida. Así, se puede sostener que son dinámicos y se transforman en función de las demandas sociales, surgiendo continuamente como respuestas a las necesidades y aspiraciones de las personas dentro de sus comunidades.

Esta dinámica interacción entre la sociedad y el poder da lugar a la evolución de los derechos humanos, que responden a las demandas y presiones sociales en busca de mejoras en las condiciones de vida y en la garantía de la dignidad humana. A medida que cambian las circunstancias y se presentan nuevos desafíos, la conceptualización y la protección de los derechos humanos también se adaptan y se transforman para satisfacer las demandas emergentes.

En ese sentido, es relevante recordar que los derechos humanos no son estáticos ni fijos, sino que se construyen y reafirman constantemente a través del diálogo, la acción colectiva y la defensa de la justicia social. Esta visión dinámica destaca la importancia de considerar el papel activo de la sociedad civil y de los movimientos sociales en la formulación y realización de los derechos.

En línea con esta perspectiva, Alejandro Rosillo Martínez señala que la Filosofía de la Liberación impacta la concepción de los derechos humanos y la visión histórica. Una historiografía enfocada en la liberación busca rescatar vivencias olvidadas e infrautilizadas debido a la lógica hegemónica y apática de la Modernidad (Rosillo, 2024: 5). i

La Declaración Universal de Derechos Humanos, proclamada por las Naciones Unidas en 1948, ha evolucionado a lo largo del tiempo gracias a reformas significativas que se han adaptado a las diversas circunstancias históricas. Estos cambios se reflejan en tratados, declaraciones y revisiones que han sido realizadas de manera continua y sistemática. Como resultado, es probable que esta declaración siga transformándose en el futuro. Su principal característica es su capacidad de adaptarse a las variadas condiciones humanas a lo largo de las diferentes etapas de la vida.

Esta transformación no surge únicamente de la modificación de las normativas internacionales acordes a diversas épocas, sino que también radica en la comprensión de los principios esenciales como la dignidad, la igualdad y la libertad, cuya interpretación varía a lo largo de los distintos períodos históricos.

Desde esta perspectiva, los derechos humanos se configuran como una herramienta esencial para analizar y cuestionar las estructuras de poder y las desigualdades en la sociedad. Al reconocer la fragilidad y la interconexión entre todos los seres humanos, los derechos humanos destacan la necesidad urgente de construir un mundo más equitativo y solidario, donde cada persona tenga la oportunidad de desarrollar su potencial y contribuir al bienestar común.

Los derechos humanos representan una crítica al poder y una reivindicación histórica de las personas en contra del abuso de autoridad y la violación de sus derechos individuales y colectivo. Esta perspectiva crítica es fundamental para comprender el carácter universal de los derechos humanos, ya que buscan proteger a todas las personas, sin discriminación, frente a posibles abusos y garantizar su dignidad, libertad e igualdad.

En la convención nacional sobre derechos del hombre, celebrada en Italia el año 1967, Norberto Bobbio afirmo: el problema sobre el fundamento de los derechos humanos era un problema resuelto, por lo que la labor a realizar en este campo “no es tanto la de saber cuáles y cuántos son estos derechos, cuál es su naturaleza y su fundamento, si son derechos naturales o históricos, absolutos o relativos, sino cuál es el modo más seguro para garantizarlos, para impedir que, a pesar de las declaraciones solemnes, sean continuamente violados”. (página 10) ii

Sin embargo, al formalizarse en normas legales y tratados internacionales, los derechos humanos pueden correr el riesgo de volverse estáticos, carentes de la misma crítica y fuerza transformadora que les dio origen. Al convertirse en obligaciones jurídicas vinculantes, existe el peligro de que los derechos humanos se limiten a un marco legal sin una

i Rosillo Martínez, Alejandro (2024) Una Reflexión Filosófica de la Dinámica Histórica de los Derechos Humanos Publicado en REVISTA direitos humanos e democracia, Editora Unijuí, año 1, n. 1 Jan. /jun. 2013 Programa de Pós-Graduação Stricto Sensu em Direito da Uniju. Recuperado de: https://pdfs.semanticscholar. org/eef4/429f92189f2f3cbedbbec28e7a777bc58d98.pdf

continua reflexión crítica sobre las condiciones en las que se aplican y las injusticias que persisten en la sociedad.

Por lo tanto, es importante recordar que, aunque la formalización de los derechos humanos en normas y leyes es fundamental para su protección y cumplimiento, también es necesario mantener viva la perspectiva crítica que subyace a su origen. Esta reflexión constante y el compromiso continuo con la defensa de los derechos humanos son clave para asegurar que no pierdan su vitalidad, su capacidad de cuestionar el poder y su potencial transformador en la lucha contra la injusticia y la desigualdad.

Antecedentes: la locura

No es correcto afirmar que los derechos humanos surgieron exclusivamente a partir de las revoluciones racionalistas europeas de los siglos XVI y XVII. A lo largo de la historia, ha existido una lucha constante contra la opresión y la injusticia, como lo demuestra la famosa rebelión de Espartaco, que, a pesar de su fracaso, inspiró el movimiento por la liberación de los esclavos.

Koestler (2024) Aulo -replicó el tribuno-. ¿Por qué no haces gala tú de ese célebre fanatismo, tú, un miembro de las familias más antiguas de la ciudad? Porque tú y los intereses de tu facción estáis indisolublemente ligados a los intereses de la aristocracia romana, que siempre ha evitado la reforma agrícola y protegido a los grandes terratenientes. La rebelión del sur de Italia no fue más que una rebelión de campesinos, pastores y artesanos contra los usureros y grandes propietarios. o era samnita, lucano o marso, sino un programa de reforma agrícola y derechos civiles. De hecho, es posible resumir los últimos cien años de la política interior de Roma en una sola frase: la lucha desesperada entre la clase media. (páginas 81-82)iii

En el año 73 a.C., en Campania, Italia, un grupo de gladiadores liderado por Espartaco se rebeló contra Roma, logrando escapar del ejército romano y reclutar a más seguidores entre esclavos y descontentos. Aunque inicialmente buscaron refugio en los Alpes, decidieron regresar a Italia, donde finalmente fueron derrotados por Craso en la península de Regio. En el año 71 a.C., Espartaco y muchos de sus seguidores perdieron la vida en batalla o fueron crucificados, lo que marcó el fin de las grandes revueltas de esclavos en Roma. A pesar de esta derrota, sus esfuerzos sentaron las bases para futuras insurrecciones.

En el año 313 d.C., el emperador Constantino promulgó el Edicto de Milán, lo que representó un avance significativo hacia la abolición de la esclavitud dentro del Imperio Romano. En América, tras una prolongada lucha por la libertad, Haití se convirtió en el primer país independiente

ii Norberto Bobbio, “Presente y porvenir de los derechos humanos”, Anuario de Derechos Humanos, 1981, Instituto de Derechos Humanos, Facultad de Derecho, Universidad Complutense, Madrid, 1982

iii Koestler, Arthur (2024) Espartaco. La rebelión de los esclavos. Fuente: Biblioteca_IRC (http://biblioteca. d2g.com) Esta Edición: Proyecto Espartaco (http://www.proyectoespartaco.com). Recuperado de: ESPARTACO_La_Rebelion_de_los_Esclavos.pdf

de América Latina y el Caribe, liderado por exesclavos africanos liberados.

En Estados Unidos, la Proclamación de Emancipación emitida por el presidente Abraham Lincoln el 1 de enero de 1863, durante la Guerra Civil, declaró la liberación de los esclavos en los estados confederados. Finalmente, Brasil fue el último país en América en abolir la esclavitud, lo que ocurrió el 13 de mayo de 1888, cuando la Princesa Isabel firmó la Ley Áurea. Estos son solo algunos ejemplos de momentos cruciales en los que se proclamó oficialmente la liberación y se reconoció la dignidad de los esclavos en diferentes contextos históricos.

La resistencia de los pueblos originarios de América ante la opresión europea es un tema crucial en la historia de la colonización del continente. Las comunidades indígenas han enfrentado diversas formas de opresión y discriminación por parte de conquistadores, colonizadores y mestizos, quienes a menudo han tratado a los nativos como inferiores y han intentado imponerles sus propias normas culturales y valores.

Un caso emblemático de esta situación es el etnocidio cultural perpetrado por el fraile católico Diego de Landa. Respaldado por el Auto de Fe de Maní que, justificó el uso de torturas y asesinatos injustificados contra los custodios de los tesoros mayas y los nativos de la ciudad que los españoles conocieron como “El Dorado”, en alusión a su riqueza. Esta represión brutal incluyó la destrucción de valiosos manuscritos, códices y objetos sagrados de la civilización precolombina (Anónimo, 2024, p. 117). iv

El etnocidio cultural perpetrado por el fraile católico Diego de Landa es solo uno de los numerosos ejemplos de represión brutal y destrucción de la cultura y las tradiciones de los pueblos originarios. La violencia, la persecución y la imposición de una visión eurocéntrica y colonial han dejado profundas cicatrices en muchas comunidades indígenas de América.

Es necesario destacar que, a pesar de las adversidades a lo largo de la historia, la cosmovisión y la cultura de los pueblos originarios han logrado sobrevivir hasta nuestros días gracias a su resistencia, adaptación y sincretismo cultural. Estos procesos de preservación y evolución cultural son un testimonio de la riqueza y la diversidad de las tradiciones indígenas, que contribuyen de manera significativa a la diversidad cultural y al patrimonio de la humanidad.

Reconocer y valorar la contribución de estas comunidades es esencial para entender la riqueza, complejidad y variedad de expresiones culturales que existen en el mundo. Además, este reconocimiento promueve el respeto por la

iv Anónimo (2024) Popol Vuh. Las antiguas historias del Quiche. Traducido del texto original con introducción y notas por Adrián Recinos. Publicado por el Fondo de Cultura Económica, México, vigésima tercera reimpresión 1993. ISBN 968.16-0327-3. Recuperado de: https://enriquedussel.com/txt/Textos_200_Obras/ PyF_pueblos_originarios/Popol_Vuh.pdf

diversidad y la preservación de las tradiciones ancestrales. Es importante destacar que organismos internacionales como la Organización de las Naciones Unidas (ONU), de manera específica UNESCO reconocen la diversidad cultural como patrimonio común de la humanidad.

UNESCO (2001) La cultura adquiere formas diversas a través del tiempo y del espacio. Esta diversidad se manifiesta en la originalidad y la pluralidad de las identidades que caracterizan los grupos y las sociedades que componen la humanidad. Fuente de intercambios, de innovación y de creatividad, la diversidad cultural es, para el género humano, tan necesaria como la diversidad biológica para los organismos vivos. En este sentido, constituye el patrimonio común de la humanidad y debe ser reconocida y consolidada en beneficio de las generaciones presentes y futuras. (artículo 1) v

Este reconocimiento marca un cambio significativo en la forma en que se conciben los derechos fundamentales, alejándose de enfoques tradicionales centrados únicamente en el individualismo y abrazando una perspectiva más inclusiva y plural que valora la diversidad cultural y el respeto por las comunidades originarias.

La concepción maya, pone énfasis en el equilibrio con la naturaleza y la armonía dentro de la comunidad, contrasta con enfoques individualistas que enfatizan la autonomía y la libertad de elección a nivel personal. Este contraste puede generar tensiones entre las prioridades colectivas y las necesidades individuales, especialmente en situaciones donde los derechos individuales chocan con los valores comunitarios.

En la historia de América, particularmente en la influencia de las creencias indígenas y las prácticas chamánicas, se ha observado una conexión profunda entre las nociones sobre la locura y la percepción de esta condición. Para muchos pueblos originarios, la locura no se consideraba únicamente como un trastorno mental, sino que se percibía como un estado que permitía al individuo trascender los límites de la realidad cotidiana y conectar con lo divino, accediendo a niveles superiores de conocimiento y percepción.

Esta perspectiva contrasta significativamente con la visión europea predominante de la época, que tendía a patologizar la locura y considerarla como un desequilibrio mental que necesitaba ser corregido o tratado. La comprensión y valoración de la locura en las culturas indígenas refleja una cosmovisión distinta, en la que se reconoce la importancia de los estados alterados de conciencia para el desarrollo espiritual y la conexión con lo trascendental.

Los colonizadores europeos, influenciados por las

v Conferencia General (2001) Declaración universal de la UNESCO sobre la diversidad cultural* (Adoptada por la XXXI Sesión de la Conferencia General de la UNESCO el 2 de noviembre de 2001). Recuperado de: file:///C:/ Users/1301000147/Downloads/dhine,+16.+Declaraci%C3%B3n+(279-284)%20(1).pdf

corrientes filosóficas de la Ilustración, empezaron a cuestionar las nociones tradicionales sobre la prudencia y la racionalidad. Esto dio lugar a una perspectiva más crítica y subversiva acerca de la locura. En este contexto de intercambio cultural, destacaron figuras como el historiador y etnólogo Fray Bernardino de Sahagún en México, quien se dedicó a recoger los testimonios de los indígenas sobre la locura y las prácticas chamánicas, comparándolos con las teorías europeas de su tiempo.

Sahagún propuso que la locura no debía ser vista únicamente como un trastorno mental, sino como una forma de resistencia frente a un sistema social opresivo y alienante. Para ilustrar su punto, comenzó por citar cuatro capítulos (del 13 al 16) del libro de la Sabiduría, donde expone la locura de los idólatras. Es esencial señalar que, según Sahagún, “los indígenas demandaban a Tezcatlipoca que le quitara el señor por muerte o por otra vía, al señor que no hacía bien su oficio” (Sahagún, 2024: 136). Esta afirmación resalta la complejidad del entendimiento indígena sobre la locura y la búsqueda de justicia en su entorno.

Sahagún (2024) No se os puede ahora esconder, señor, las obras y maneras de vivir de fulano; veis y sabéis sus cosas, y las causas de su altivez y ambición que tiene un corazón cruel y duro, y usa de la dignidad que le habéis dado así como el borracho usa del vino, y como el loco de los beleños, esto es, que la riqueza y dignidad y abundancia que por breve tiempo le habéis dado, que se pasa como el sueño, del señorío y trono vuestro que posee esto le desatina y altivece y desasosiega, y se vuelve en locura, como el que come beleños que le enloquecen. Así a éste la prosperidad le hace que a todos menosprecie y a ninguno tenga en nada, parece que su corazón está armado de espinas muy agudas, y también su cara; y esto bien se parece en su manera de vivir y en su manera de hablar, que ninguna cosa hace ni dice que dé contento a nadie; no cura de nadie, ni toma consejo con nadie, vive según su parecer y según su antojo. ¡Oh, señor nuestro humanísimo, y amparador de todos y proveedor de todas las cosas, y criador y hacedor de todos!: esto es muy cierto, que él se ha desbaratado y desatinado, y se ha hecho como hijo desagradecido de los beneficios de su padre, y está hecho como un borracho que no tiene seso; las mercedes que le habéis hecho y la dignidad en que le habéis puesto, ha sido la ocasión de su perdición (página 139: Lib. VI, cap. vi) vi

Si hoy fuéramos conquistados y se nos preguntará sobre la existencia de un Dios metafísico hacedor de milagros al cual nos rendimos y solicitamos imposibles, seguramente se nos consideraría locos. La locura de creer en un Dios metafísico hacedor de milagros

En la sociedad actual, la creencia en un Dios metafísico

vi Sahagún, Bernardino (2024) El México antiguo. Recuperado de: https://enriquedussel.com/txt/ Textos_200_Obras/Relacion_critica_oprimidos/Mexico_antiguo-Bernardino_Sahagun.pdf

que realiza milagros y al cual nos rendimos para solicitar lo imposible puede ser percibida como una muestra de locura. En un mundo cada vez más guiado por la ciencia y la razón, la idea de un ser supremo que interviene en nuestras vidas de maneras misteriosas puede resultar difícil de conciliar. Sin embargo, la fe en lo trascendental ha sido una constante a lo largo de la historia de la humanidad, y sigue siendo un tema de debate y reflexión en la actualidad.

Desde tiempos inmemoriales, las sociedades han buscado explicaciones a fenómenos naturales inexplicables y han encontrado en la creencia en un ser superior una respuesta reconfortante. La idea de un Dios que todo lo puede, que está más allá de nuestra comprensión y que puede realizar milagros, ha servido como consuelo en tiempos de dificultad y como guía moral en la toma de decisiones. Para muchos, la fe en un ser divino es un pilar fundamental de su existencia, una fuente de esperanza y fortaleza en medio de la incertidumbre y el caos del mundo moderno.

Sin embargo, en la era de la ciencia y la tecnología, la creencia en lo sobrenatural se ha visto cuestionada y ridiculizada en muchos círculos. El avance del conocimiento humano ha permitido explicar fenómenos que antes se consideraban milagrosos, relegando la fe a un segundo plano en la vida de muchas personas. La idea de acudir a un Dios hacedor de milagros para solicitar lo imposible puede resultar extravagante y fuera de lugar en un mundo dominado por el pensamiento lógico y racional.

A pesar de las críticas y las dudas, la fe en un Dios metafísico sigue vigente en la sociedad actual, aunque a menudo se expresa de formas más discretas y personales. Muchas personas encuentran consuelo y sentido en su relación con lo divino, sin necesidad de imponer sus creencias a los demás o de buscar demostrar la existencia de un ser superior mediante argumentos racionales. La fe, en este sentido, trasciende la lógica y se convierte en una experiencia íntima y profunda que da sentido a la existencia y guía las acciones de quienes la profesan.

La concepción crítica de la locura en los pueblos conquistados desafió la lógica eurocéntrica predominante. Michel Foucault enfatiza cómo las estructuras de poder excluyeron y marginaron a aquellos que, al cuestionar la conquista y la colonización, fueron considerados “locos”.

En su investigación sobre la locura en América, Foucault identificó una visión del mundo revolucionaria que confrontaba las normas impuestas desde Europa.

La locura ha sido un símbolo de resistencia política y social. A lo largo de la historia, muchos movimientos revolucionarios han sido impulsados por individuos considerados “locos” debido a su desafío al statu quo.

Figuras como Galileo Galilei y artistas como Vincent van Gogh y Sylvia Plath han utilizado sus luchas mentales como fuentes de inspiración, generando obras que reflejan una profunda intensidad emocional y una visión del mundo que desafía las convenciones establecidas. La locura es una forma de liberación social y personal.

En su obra “Cómo se hace una novela”, Luis López Nievez reflexiona, citando a Unamuno, sobre la posibilidad de estar enajenado. Se dice que estar loco implica haber perdido la razón. Sin embargo, la razón no equivale a la verdad, puesto que existen individuos llamados locos que expresan verdades que otros silencian por no considerarlas racionales o aceptables, siendo etiquetados como locos por ello. Pero ¿qué es la razón? La razón es aquello en lo que todos aparentemente concordamos, al menos la mayoría. Por otro lado, la verdad es algo distinto; suele ser completamente individual, personal e intransferible. (López, 2024: s/n) vii

Los derechos humanos en el discurso de la razón

Immanuel Kant fue un filósofo que enfatizó la importancia de la razón para entender el mundo y tomar decisiones éticas. Para Kant, la razón se divide en dos partes: la razón pura, que nos permite acceder a verdades universales sin depender de la experiencia, y la razón práctica, que nos guía en nuestras decisiones morales según principios éticos universales, como el imperativo categórico. (Kant, 2024: página 18) viii

El imperativo categórico es un principio moral fundamental basado en la razón pura, que establece reglas morales incondicionales que deben seguirse por deber moral. Es decir, enfatiza la importancia de actuar según principios racionales y universales, independientemente de las circunstancias.

Kant destaca la dignidad humana, que se basa en la capacidad de los individuos para actuar de manera autónoma y moral, siguiendo la razón y el deber. Esta dignidad es intrínseca a cada persona y no depende de factores externos como el estatus social.

La razón, tanto en su aspecto científico como ético, es esencial para organizar nuestra experiencia del mundo y distinguir entre lo correcto y lo incorrecto, lo moral y lo inmoral. Kant subraya la importancia de seguir reglas y principios en diferentes contextos, como los legales, aunque señala que la legitimidad de estas normas proviene de la autoridad estatal en lugar de los principios éticos universales del imperativo categórico de Kant.

La teoría de los derechos humanos surge desde la razón al reconocer la capacidad humana de reflexionar, discernir

vii López Nievez, Miguel: Cómo se hace una novela. Miguel de Unamuno. Publicado en Ciudad Seva, casa digital del escritor Luis López Nieves. Recuperado de: https://ciudadseva.com/texto/como-se-hace-unanovela/

entre el bien y el mal, y actuar de manera autónoma según principios universales. (Martínez, 2023: 97)ix En este sentido, la razón es fundamental para identificar y justificar la existencia de derechos inherentes a todas las personas, independientemente de su origen, condición social, cultural, política o económica.

La idea detrás de los derechos humanos es que todos los seres humanos poseen ciertos derechos fundamentales simplemente por ser humanos, sin importar cuál sea su nacionalidad, género, raza, religión u otra característica particular. Estos derechos, como el derecho a la vida, la libertad, la igualdad ante la ley, la libertad de expresión, entre otros, se consideran esenciales para garantizar la dignidad y el bienestar de cada individuo.

En un nivel filosófico, la teoría de los derechos humanos se fundamenta en la idea de que la razón humana nos permite reconocer la igualdad intrínseca de todos los seres humanos y la necesidad de proteger y promover su libertad y dignidad. Esta concepción se basa en la idea de que todos los seres humanos son capaces de razonar, de sentir empatía, de comprender la justicia y de aspirar a una vida plena y significativa.

La teoría de los derechos humanos significa la creencia en la existencia de ciertos derechos fundamentales que deben ser reconocidos, protegidos y garantizados para todas las personas en virtud de su humanidad. La razón juega un papel fundamental en la promoción de estos derechos al permitirnos discernir lo que es justo, equitativo y esencial para el desarrollo humano integral.

El aporte de Emmanuel Mounier a la teoría de los derechos humanos desde la razón se centra en su enfoque personalista y comunitario. Mounier sostuvo que los derechos humanos no deben ser vistos de forma abstracta o individualista, sino que deben ser entendidos en el contexto de las relaciones sociales y comunitarias.

Para Mounier, los derechos humanos surgen de la dignidad inherente a cada persona como ser único e irrepetible. Según él, la razón no solo nos permite reconocer la igualdad de todos los seres humanos, sino que también nos invita a valorar la singularidad y la individualidad de cada persona.

Desde esta perspectiva, Mounier enfatizó la importancia de la solidaridad y la responsabilidad mutua en la promoción y protección de los derechos humanos. Consideraba que la razón nos lleva a reconocer que nuestro bienestar está intrínsecamente ligado al bienestar de los demás, y que solo a través de relaciones justas y solidarias podemos garantizar el pleno ejercicio de nuestros derechos fundamentales.

viii Kant, Manuel (1921) Fundamentación de la metafísica de las costumbres. Texto íntegro de la traducción de Manuel García Morente. Edición de Pedro M. Rosario Barbos. Primera edición, San Juan Puerto Rico. Primeras ediciones: Fundamentación de la metafísica de las costumbres, Madrid 1921. Recuperado de: https://posgrado.unam.mx/filosofia/pdfs/Textos_2019-1/2019-1_Kant_Fundamentacion.pdf

El aporte de Mounier a la teoría de los derechos humanos desde la razón destaca la necesidad de comprender estos derechos en un marco de respeto a la singularidad de cada individuo y de fomentar relaciones basadas en la solidaridad y la responsabilidad colectiva. Su enfoque personalista y comunitario contribuye a enriquecer la discusión sobre los derechos humanos, al incorporar la dimensión relacional y social en la reflexión ética y política sobre la dignidad humana.

Crítica a la razón

Las teorías críticas del Derecho se caracterizan por su diversidad y enfoque multidisciplinario, contrapuestas al reduccionismo del positivismo y el iusnaturalismo. Surgieron a finales de los años sesenta, influenciadas por corrientes como el marxismo, el pensamiento de la Escuela de Frankfurt y las ideas de Foucault.

Estas teorías cuestionan las tradicionales metodologías objetivas, proponiendo un análisis social e histórico de los objetos y sujetos de estudio. Destacan la importancia de considerar al Derecho como una práctica social que refleja conflictos y relaciones de poder en una sociedad determinada.

Enfatizan la dimensión discursiva y sociocultural del Derecho, relacionándolo con la política, economía y moral. Critican las dicotomías entre Derecho y moral, y sostienen que el discurso jurídico es un constructo social que refleja y reproduce las relaciones de poder. Además, plantean que las categorías jurídicas son creadas y utilizadas estratégicamente para legitimar ciertas estructuras de poder. Asimismo, señalan que el Derecho puede ser una herramienta tanto de reproducción como de resistencia a las relaciones de poder establecidas, abriendo la posibilidad de transformación social.

Tanto Émile Durkheim como la Escuela de Frankfurt han planteado críticas a la ética kantiana, resaltando la importancia de considerar aspectos sociales e históricos en la formación de la moral. Durkheim destaca la influencia de normas colectivas en la moralidad, mientras que la Escuela de Frankfurt critica la falta de atención de Kant hacia las realidades concretas y las condiciones sociales. Max Weber enfatiza la importancia de comprender las motivaciones humanas detrás de la acción y aboga por una perspectiva interpretativa. En cuanto al Derecho, se considera una práctica social influenciada por el poder y los conflictos de clase, reflejando confrontaciones sociales en la historia. Los derechos humanos, vistos como universales, son también cuestionados como construcciones culturales sujetas a interpretación.

El relativismo cultural presenta uno de los desafíos más

ix Martínez Rincón, David (2023) La fundamentación de la ley y el derecho en el naturalismo ético de Finís entendido como racionalidad práctica. Publicado en Universitas Philosophica 80, año 40. enero-junio 2023, Bogotá, Colombia – ISSN 0120-5323. Recuperado de: https://revistas.javeriana.edu.co/index.php/ vniphilosophica/article/view/37558/29341

notorios a la noción de los derechos humanos como universales. Se argumenta que la diversidad cultural y las diferentes percepciones de lo que es moralmente correcto pueden poner en duda la existencia de derechos humanos aplicables en todas las sociedades. Lo que puede ser considerado un derecho fundamental en una cultura quizás no lo sea en otra, lo cual cuestiona la universalidad de dichos derechos. Por ejemplo, mientras la libertad de expresión puede ser ampliamente aceptada en Occidente, en ciertas culturas puede entrar en conflicto con normas tradicionales o religiosas.

Los dilemas sobre derechos también generan un conflicto ético en la implementación de los derechos humanos como mandatos universales inapelables. En ocasiones, los derechos fundamentales pueden chocar entre sí, lo que dificulta determinar cuál derecho debe prevalecer en situaciones específicas. Esta ambigüedad y complejidad en la aplicación de los derechos humanos puede debilitar su carácter absoluto y universal, permitiendo interpretaciones subjetivas y contextuales que comprometen su ejecución práctica.

Otra crítica se enfoca en los intereses políticos que pueden influir en la promoción y protección de los derechos humanos. Algunos argumentan que los derechos fundamentales pueden ser utilizados por actores políticos o grupos de poder para favorecer sus propios intereses en lugar de garantizar la dignidad y el bienestar de todas las personas. Esta utilización de los derechos humanos cuestiona su neutralidad y universalidad, ya que su aplicación puede verse sesgada por agendas políticas particulares en vez de buscar el beneficio común de la humanidad.

En el campo de la visión socioambiental de los derechos humanos, se cuestiona la visión tradicional de que son inherentes y universales, ya que el sistema capitalista ha exacerbado la explotación de recursos naturales y creado desigualdades en la división internacional del trabajo. A pesar de conceptos como el “desarrollo sostenible”, el capitalismo verde encubre la explotación ambiental. Surgieron enfoques como el ecocentrismo, que destaca la interdependencia de todas las especies en la Tierra. Aunque el Protocolo de San Salvador es el único documento internacional que reconoce el acceso al medio ambiente como un derecho humano, el Acuerdo de París sobre Cambio Climático reconoce la importancia de los derechos humanos y la igualdad de género, aunque durante las negociaciones se debilitó la inclusión explícita de estos principios en el texto del acuerdo.

El Protocolo de San Salvador es el único documento internacional que reconoce el acceso al medio ambiente como un derecho humano. Sin embargo, aún no existe

un instrumento universal obligatorio para la protección ambiental. Aunque se han creado organismos como el PNUMA y la CDS en base a la Carta de la ONU, la protección del medio ambiente sigue siendo débil y fragmentada. La respuesta internacional a los daños ambientales carece de eficacia y las conferencias internacionales son insuficientes para abordar los problemas actuales. Existe una discrepancia entre los compromisos de protección ambiental y la realidad, donde los países desarrollados mantienen la responsabilidad de destruir el ambiente, mientras que los países subdesarrollados sufren las consecuencias. Este sistema normativo, que permite daños al ambiente en nombre del desarrollo sustentable, presenta contradicciones intrínsecas en la protección de los derechos humanos y la naturaleza.

El texto destaca la contradicción entre el reconocimiento de la importancia del planeta y la vida económica y cultural que llevamos a cabo, resultando en la destrucción de la Tierra. Se menciona el comercio de cuotas de contaminación según el Protocolo de Kioto, lo cual refleja la globalidad del problema ambiental. Se resalta la necesidad de aplicar teorías críticas en derechos humanos y derecho ambiental para reflexionar sobre la protección del medio ambiente y la flexibilidad del marco regulatorio debido al sistema neocapitalista. Se enfatiza que el cambio real no proviene solo del derecho, sino de un cambio cultural y social, cuestionando el sistema capitalista actual. Se subraya la importancia de utilizar los derechos humanos como herramienta para abordar problemáticas ambientales y sociales, y se invita a la reflexión y transformación hacia una relación más equilibrada con la Naturaleza.

A pesar de las críticas recibidas, los defensores de los derechos humanos mantienen que es esencial el reconocimiento y la protección de estos para fomentar la justicia y la dignidad a nivel mundial. El debate crítico acerca de la universalidad de tales derechos enriquece tanto el ámbito académico como el político al estimular conversaciones sobre cuestiones éticas, morales y de justicia en la sociedad contemporánea. En resumen, aunque se pueda poner en duda la universalidad de los derechos humanos, su importancia radica en establecer un marco ético común que va más allá de las fronteras y las distintas culturas, abogando por una sociedad más equitativa y justa mediante el diálogo y la reflexión crítica.

Reflexiones finales: Tras revisar detenidamente los textos anteriores, es posible extraer algunas reflexiones y conclusiones generales:v

1. Importancia de la razón y la ética: resaltan la relevancia de la razón y la ética en la reflexión filosófica sobre temas como la moral, la dignidad y los derechos humanos. Tanto Immanuel Kant como las teorías críticas del Derecho hacen hincapié en la necesidad de considerar aspectos racionales y morales en la comprensión de la sociedad y en la promoción de la justicia.

2. Diversidad de enfoques y críticas: muestran la diversidad de enfoques y críticas en torno a conceptos fundamentales como los derechos humanos. Desde las teorías críticas del Derecho se cuestionan las estructuras de poder que subyacen en el sistema legal y en la aplicación de los derechos, mientras que desde la perspectiva de Kant se enfatiza la universalidad de los principios éticos.

3. Reflexión sobre la universalidad de los derechos humanos: plantean interrogantes significativos sobre la universalidad de los derechos humanos y su aplicabilidad en contextos diversos y complejos. Se destaca la importancia de considerar las particularidades culturales, políticas y ambientales al abordar la protección y promoción de los derechos humanos.

4. Necesidad de diálogo y reflexión crítica: se resalta la importancia del diálogo, la reflexión crítica y el análisis interdisciplinario para abordar los desafíos éticos y morales en torno a los derechos humanos. La diversidad de opiniones y perspectivas enriquece el debate y estimula una reflexión más profunda sobre temas fundamentales para la convivencia y la justicia en la sociedad.

Es necesario e irrenunciable la presencia y vigencia de los Acuerdos de Paz en la actualidad de Guatemala
MSc.

En Guatemala, el proceso de paz culminó con la firma de 12 Acuerdos de Paz entre 1991 y 1996. Estos acuerdos tuvieron como objetivo central poner fin al conflicto armado interno que duró 36 años, dejando un saldo devastador en términos de vidas, desplazamientos y destrucción del tejido social. La firma de los Acuerdos de Paz simboliza un compromiso hacia la reconciliación, la justicia y la construcción de una sociedad más inclusiva.

El propósito de los Acuerdos de Paz fue sentar las bases para una Guatemala pacífica, inclusiva y democrática. Esto se propuso lograr a través de una serie de reformas políticas, sociales, económicas y culturales que aborden las causas estructurales de la pobreza, la desigualdad y la exclusión, con un enfoque particular en los derechos de los pueblos indígenas y las víctimas del conflicto. Además, los acuerdos buscaban la desmilitarización del Estado y el fortalecimiento del Estado de derecho.

Es importante identificar el nombre y propósito de los 12 Acuerdos de Paz de Guatemala, por eso se describen a continuación:

1. Acuerdo Marco para la Búsqueda de la Paz por Medios Políticos (1991): Estableció las bases y procedimientos para las negociaciones entre el gobierno y la guerrilla, comprometiendo a ambas partes a una solución política.

2. Acuerdo Global sobre Derechos Humanos (1994): Comprometió a las partes a respetar los derechos humanos y creó la Misión de Verificación de las Naciones Unidas en Guatemala (MINUGUA).

3. Acuerdo sobre el Reasentamiento de las Poblaciones Desarraigadas por el Enfrentamiento Armado (1994): Enfocado en el retorno seguro y digno de las personas desplazadas durante el conflicto armado.

4. Acuerdo sobre el Establecimiento de la Comisión para el Esclarecimiento Histórico (1994): Creó la Comisión para el Esclarecimiento Histórico (CEH) para investigar las violaciones a los derechos humanos ocurridas durante el conflicto.

5. Acuerdo sobre Identidad y Derechos de los Pueblos Indígenas (1995): Reconoció los derechos de los pueblos

indígenas a la identidad, autonomía y participación, abordando la discriminación y exclusión histórica.

6. Acuerdo sobre Aspectos Socioeconómicos y Situación Agraria (1996): Abordó la necesidad de reformas en materia de desarrollo rural, acceso a tierras, salud, educación y bienestar social para reducir la pobreza y desigualdad.

7. Acuerdo sobre Fortalecimiento del Poder Civil y Función del Ejército en una Sociedad Democrática (1996): Definió el papel del Ejército, limitándolo a la defensa exterior y promoviendo la desmilitarización del Estado y el fortalecimiento de instituciones civiles.

8. Acuerdo sobre el Cese al Fuego (1996): Pactó el cese de hostilidades entre el gobierno y la guerrilla, estableciendo una tregua y un proceso de desmovilización.

9. Acuerdo sobre las Bases para la Incorporación de la URNG a la Legalidad (1996): Detalló el proceso para la reincorporación de la Unidad Revolucionaria Nacional Guatemalteca (URNG) a la vida civil y política del país.

10. Acuerdo sobre Reformas Constitucionales y Régimen Electoral (1996): Propuso reformas a la Constitución que fortalecerían la democracia y la participación ciudadana.

11. Acuerdo sobre el Cronograma para la Implementación, Cumplimiento y Verificación de los Acuerdos de Paz (1996): Estableció el cronograma y las responsabilidades para la implementación y verificación de los acuerdos firmados.

12. Acuerdo de Paz Firme y Duradera (1996): Este acuerdo final, firmado el 29 de diciembre de 1996, consolidó oficialmente el fin del conflicto armado y formalizó el compromiso de las partes con la paz y la reconciliación.

Estos acuerdos cubren diferentes áreas esenciales para la paz y el desarrollo de Guatemala, estableciendo compromisos específicos para transformar el país. Aunque se han logrado avances en su implementación, persisten desafíos significativos, especialmente en los temas de justicia, inclusión, reducción de la pobreza y derechos de los pueblos indígenas.

Repercusiones positivas e integrales, que genera la vigencia de los Acuerdos de Paz

El cumplimiento de los Acuerdos de Paz en Guatemala representa un compromiso fundamental para avanzar en la construcción de una sociedad justa, inclusiva y democrática. Estos acuerdos, firmados en 1996 tras más de tres décadas de conflicto armado interno, no solo pusieron fin a una de las etapas más oscuras de la historia del país, sino que también establecieron una serie de reformas y medidas dirigidas a abordar las causas estructurales de la violencia, la desigualdad y la exclusión que originaron el conflicto.

Los propósitos y objetivos de larga alcance de los Acuerdos de Paz

A continuación, se enumeran los beneficios integrales de la implementación de los Acuerdos de Paz en la actual realidad socioeconómica y política de Guatemala. Siendo estos beneficios universales e integrales los siguientes:

• Consolidación de la Paz y la Reconciliación

El conflicto armado guatemalteco dejó heridas profundas en el tejido social. La implementación de los Acuerdos de Paz es esencial para la reconciliación nacional y la restauración de la confianza en las instituciones estatales. Cumplir con los compromisos asumidos en estos acuerdos significa trabajar para sanar las heridas de los sobrevivientes y familiares de víctimas de la violencia, garantizando el acceso a la justicia y a la verdad. La reconciliación también requiere que el Estado y la sociedad civil reconozcan las violaciones de derechos humanos que ocurrieron y se comprometan a no repetirlas.

• Fortalecimiento de la Democracia y el Estado de Derecho

Uno de los objetivos centrales de los Acuerdos de Paz es fortalecer la democracia y el Estado de derecho. El conflicto armado fue un resultado de la exclusión social y la falta de acceso al poder político para amplios sectores de la población. Cumplir con los acuerdos es vital para asegurar que las instituciones estatales funcionen de manera transparente, respeten los derechos humanos y promuevan la participación ciudadana en todos los niveles

de gobierno. Esto ayuda a crear un clima de seguridad y confianza que es necesario para una democracia sólida.

• Promoción de los Derechos Humanos

Los Acuerdos de Paz subrayan el compromiso del Estado guatemalteco con la promoción y protección de los derechos humanos. Esto incluye derechos civiles, políticos, económicos, sociales y culturales que durante el conflicto fueron vulnerados de forma sistemática. El cumplimiento de estos acuerdos implica políticas efectivas que combatan la discriminación, especialmente hacia los pueblos indígenas, y aseguren que todos los ciudadanos puedan gozar plenamente de sus derechos. Además, el fortalecimiento de los derechos humanos fomenta una cultura de paz que previene futuros conflictos y fortalece el tejido social.

• Reducción de la Pobreza y la Desigualdad

El conflicto en Guatemala estuvo en gran parte motivado por la desigualdad socioeconómica y la marginalización de grandes sectores de la población, particularmente de las comunidades indígenas. Los Acuerdos de Paz incluyen compromisos para implementar políticas que busquen reducir la pobreza y la desigualdad, lo cual es esencial para crear una sociedad más justa y equilibrada. Cumplir con estos compromisos implica mejorar el acceso a la educación, la salud y el empleo digno, así como garantizar el desarrollo sostenible en las áreas rurales, donde la pobreza y la exclusión siguen siendo prevalentes.

• Reconocimiento y Empoderamiento de los Pueblos Indígenas

Los pueblos indígenas, que representan una parte significativa de la población guatemalteca, fueron de los más afectados durante el conflicto armado. Los Acuerdos de Paz incluyen disposiciones para el reconocimiento de los derechos culturales, económicos y sociales de estas comunidades, así como para su empoderamiento político y social. Cumplir con estos acuerdos significa reconocer el derecho de los pueblos indígenas a participar en la toma de decisiones y a mantener sus costumbres y tradiciones, lo que promueve una sociedad más inclusiva y respetuosa de la diversidad cultural.

• Reformas Institucionales y Seguridad Ciudadana

La reforma de las instituciones, especialmente de las fuerzas de seguridad y el sistema judicial, es fundamental para prevenir la violencia y garantizar la seguridad de todos los ciudadanos. Los Acuerdos de Paz incluyeron medidas para la desmilitarización y el fortalecimiento de instituciones civiles que puedan responder de manera efectiva a los problemas de seguridad sin recurrir a prácticas represivas. Esto es crucial para asegurar una paz duradera y para garantizar que el Estado esté al servicio de la población y no sea una fuente de represión o inseguridad.

• Contribución a la Estabilidad Regional

Guatemala es parte de una región históricamente afectada por conflictos armados y problemas de violencia estructural. El cumplimiento de los Acuerdos de Paz no solo beneficia a Guatemala, sino que también contribuye a la estabilidad y el desarrollo de Centroamérica. Una Guatemala pacífica,

estable y democrática puede desempeñar un papel importante en el fortalecimiento de la cooperación regional y en la creación de un entorno más seguro y próspero en toda Centroamérica.

Por lo tanto, el cumplimiento de los Acuerdos de Paz en Guatemala es una deuda histórica que no solo tiene implicaciones para las generaciones pasadas, sino que también marca el camino hacia un futuro más inclusivo y justo para las generaciones presentes y futuras. Estos acuerdos no deben ser vistos como documentos del pasado, sino como una hoja de ruta para construir una Guatemala en paz, con justicia y con oportunidades para todos. La implementación completa de estos acuerdos requiere el compromiso del gobierno, las instituciones y la sociedad en su conjunto, y es un paso crucial hacia la construcción de una sociedad donde los conflictos se resuelvan de manera pacífica y donde la dignidad de cada ciudadano sea respetada y protegida.

La violencia de pareja se manifiesta de múltiples maneras y afecta tanto a hombres como a mujeres en diversas sociedades. Sin embargo, cuando se habla de violencia en las relaciones, la mayoría de los contextos y discursos públicos conciben al hombre como el agresor y a la mujer como la víctima. Esta percepción se debe, en gran parte, a una cultura de machismo estructural que no solo invisibiliza a los hombres que padecen violencia psicológica a manos de sus parejas, sino que también los disuade de denunciar y pedir ayuda. En Guatemala, esta realidad es particularmente compleja debido a un sistema cultural arraigado que sigue normando cómo deben comportarse los hombres y mujeres. Este artículo busca visibilizar este fenómeno subestimado y poco explorado, abordándolo desde los conceptos de equidad de género y violencia en el contexto de la sociedad guatemalteca.

La violencia psicológica es una forma de maltrato emocional que, a diferencia de la violencia física, no siempre deja marcas visibles. Sin embargo, sus efectos pueden ser igualmente devastadores, y en muchos casos, aún más complejos de manejar.

Este tipo de violencia incluye el control, manipulación, desprecio, humillación y otras formas de agresión emocional que erosionan la autoestima de la víctima, haciéndola sentir indefensa y atrapada. Aunque es común asociar este tipo de violencia con mujeres como víctimas, un número significativo de hombres también la sufre en silencio, debido a los estereotipos de género y el machismo estructural impiden que los hombres reconozcan y denuncien este tipo de abuso. En Guatemala, la violencia psicológica ejercida por mujeres hacia sus parejas masculinas permanece oculta y sin reconocimiento social, debido en parte a que los hombres tienden a negar su vulnerabilidad emocional por miedo a ser juzgados y ridiculizados. Este artículo es un tributo a aquellos hombres que, por presión social o estigmas culturales, enfrentan la violencia psicológica en silencio.

La violencia psicológica en las relaciones de pareja implica comportamientos que buscan controlar, manipular o hacer sentir inferior a la otra persona, empleando tácticas como el desprecio, la descalificación y la manipulación. Se caracteriza por una erosión continua de la autoestima de la víctima, generando sentimientos de desvalorización y, en

Violencia psicológica desde el punto de vista masculino

muchos casos, miedo e incapacidad de salir de la relación. Aunque este tipo de violencia puede ser ejercido por cualquier género, cuando es cometida por mujeres hacia sus parejas hombres, la sociedad suele invisibilizarla.

La cultura machista en Guatemala, al igual que en otros países, tiende a minimizar las experiencias de los hombres como víctimas, ya que asumir una postura de vulnerabilidad va en contra de los roles de género tradicionales. La equidad de género implica reconocer que tanto hombres como mujeres pueden ser agresores o víctimas en situaciones de violencia de pareja. Esta perspectiva inclusiva exige desafiar los estereotipos que asocian la vulnerabilidad exclusivamente con las mujeres y el poder exclusivamente con los hombres.

Reconocer que los hombres también pueden ser víctimas de violencia psicológica es fundamental para asegurar un apoyo adecuado y equitativo en contextos de violencia de pareja; estudios recientes y revisiones literarias han empezado a cuestionar la falta de atención hacia la violencia psicológica ejercida por mujeres; por ejemplo, un estudio exploratorio realizado por Aguilera y colegas en la Universidad de Granada reveló que muchas mujeres no reconocen la violencia que pueden ejercer contra los hombres debido a un fenómeno conocido como “sexismo ambivalente,” el cual afecta la percepción de género y favorece la normalización de estereotipos. De igual forma, el análisis de la Dra. María de la Paz Toldos y revisado por Rojas-Solís expone que, aunque el papel de víctima y agresor en una relación puede ser intercambiable, la sociedad sigue priorizando una visión unidireccional donde el hombre es el agresor y la mujer la víctima. Estos estudios sugieren que, a pesar de que las víctimas masculinas pueden experimentar efectos psicológicos tan graves como los que afectan a las mujeres, siguen sin ser reconocidos ni apoyados por el sistema social.

En el contexto guatemalteco, un análisis de encuestas realizado como parte de este estudio mostró que los hombres enfrentan serias dificultades para identificar como violencia algunas conductas psicológicas ejercidas por sus parejas mujeres, como el control sobre sus decisiones o el desprecio sistemático. Apenas un pequeño porcentaje de los encuestados identificó estas conductas como violentas, lo cual sugiere que la presión social para

cumplir con el rol masculino, y el estigma relacionado con admitir vulnerabilidad emocional, contribuyen al silencio de las víctimas masculinas en Guatemala. Esto también se relaciona con el fenómeno del “aislamiento social” que afecta a las víctimas masculinas de violencia psicológica, quienes tienden a alejarse de sus círculos familiares y de amigos por vergüenza o por temor a ser juzgados.

El machismo estructural es un conjunto de normas y creencias que definen roles de género rígidos, promoviendo la idea de que los hombres deben ser siempre fuertes, independientes y resistentes. En este contexto, admitir que son víctimas de abuso psicológico se percibe como una debilidad que pone en duda su masculinidad. Esta percepción impide que muchos hombres busquen ayuda o denuncien los abusos que padecen. En Guatemala, como en muchas otras sociedades, el machismo estructural no solo afecta a las mujeres, sino también a los hombres, a quienes limita su capacidad de aceptar y enfrentar la realidad de ser víctimas de violencia. La presión social y el estigma vinculado a la denuncia de violencia por parte de los hombres representan un obstáculo considerable. Los hombres temen el rechazo y la burla de sus pares y familiares si confiesan haber sido víctimas de abuso psicológico. Esto agrava el sufrimiento de las víctimas y perpetúa el silencio y la invisibilización del problema. Este fenómeno se observa especialmente en Guatemala, donde las normas culturales desalientan la expresión de emociones de vulnerabilidad en los hombres.

Los efectos del machismo estructural y el silencio que este provoca se reflejan también en las estadísticas de suicidio en Guatemala. La violencia psicológica, la falta de apoyo y el estigma social incrementan los riesgos de depresión y conductas suicidas en los hombres. Según el Instituto Nacional de Ciencias Forenses de Guatemala (INACIF), en 2023 los índices de suicidio en Guatemala muestran una prevalencia mayor en hombres que en mujeres, con una proporción de aproximadamente cuatro hombres por cada mujer que decide quitarse la vida. Este dato es alarmante y sugiere una relación directa con la imposibilidad de expresar emociones y vulnerabilidad debido al machismo arraigado. Las investigaciones en salud mental revelan que la depresión y los problemas emocionales son agravados por la falta de redes de apoyo y la imposibilidad de expresar sus experiencias de abuso sin temor al rechazo. Este tipo de violencia emocional, que socava lentamente la estabilidad mental de los hombres, es una causa potencialmente subestimada en las estadísticas de suicidio.

Además de los efectos emocionales y psicológicos, los hombres que experimentan violencia psicológica por parte de sus parejas también enfrentan efectos físicos que, aunque menos visibles, son igualmente perjudiciales. La constante exposición a ambientes de manipulación y desprecio puede llevar a problemas de

salud como hipertensión, trastornos del sueño y problemas gastrointestinales, todos ellos asociados con altos niveles de estrés y ansiedad. Estos efectos secundarios agravan el estado de salud mental y física de los hombres víctimas de violencia psicológica, creando un círculo vicioso en el que las consecuencias del abuso se intensifican con el tiempo.

El reconocimiento de la violencia psicológica ejercida por mujeres hacia hombres es un paso fundamental para avanzar hacia una sociedad más equitativa en género. A pesar de que este tipo de violencia sigue siendo objeto de debate y es, en ocasiones, desestimado, estudios como los de Aguilera y Toldos demuestran que existe y que debe ser abordado con seriedad. Si se lograra eliminar el estigma alrededor de los hombres que denuncian, sería posible construir una sociedad en la que la violencia de pareja, en cualquiera de sus formas, sea denunciada y combatida, sin importar el género de la víctima o del agresor. Para concluir, este artículo es un tributo a aquellos hombres que viven en silencio la violencia psicológica por parte de sus parejas y que, debido a nuestra cultura, no han encontrado el apoyo necesario para enfrentarla. Se necesita un cambio de mentalidad en la sociedad para que tanto hombres como mujeres puedan expresar sus experiencias de abuso sin temor a ser juzgados. Promover la equidad de género en el reconocimiento de la violencia de pareja no solo ayuda a las víctimas a encontrar apoyo, sino que también sienta las bases para una sociedad más justa y humana.

El Agua: Recurso vital, Derecho Humano Esencial

Introducción

“El Agua es Vida”, como una muestra fiel del sentido común, el menos utilizado por la mayoría de personas, es imposible que no estemos de acuerdo con la anterior afirmación, el agua está presente en nuestras vidas sin que sea necesaria nuestra intervención; es imposible que todo organismo vivo, población a nivel mundial, flora y fauna, tenga vida sin el más mínimo acceso al agua y en el caso de las personas, agua apta para consumo humano, dulce, potable y accesible.

Sin embargo, vivimos una terrible crisis del agua a nivel mundial, entre abundancia que cree eventos que se conviertan en desastres, sequías terribles que frenan cualquier desarrollo y crean muerte, contaminación a todo nivel que no permita el acceso, acaparamiento, desviación de sistemas de agua, uso indebido y excesivo como por ejemplo en procesos industriales y de extracción de diferentes minerales, una diversidad de situaciones que crean diferentes efectos negativos para cualquier ser vivo en la tierra.

Cómo generamos las estrategias mundiales, regionales, nacionales y locales que accionen y produzcan los efectos imprescindibles e imperativos para el mejor tratamiento del agua fuente de vida para todo sistema viviente en nuestro planeta.

Importancia del Agua

En nuestro planeta el recurso natural predominante, de mayor abundancia, es el agua. En nuestro planeta, el agua existe naturalmente en sus tres estados: líquido, gaseoso y sólido. El agua está permanentemente presente en nuestras vidas, afectándonos positiva o negativamente, ya sea por su accesibilidad y su disponibilidad, como por su inaccesibilidad y su carencia. Es más, el agua es inherente a nuestras vidas, a nuestros hábitats, a nuestros entornos, a nuestra salud, a nuestra calidad de vida.

La disponibilidad del agua, así como la carencia o el exceso del vital recurso han marcado la existencia de los grupos humanos, como de sus respectivos entornos naturales y sus diversas especies. El agua es el recurso natural esencial, vital, para la vida en el planeta, tanto para la humanidad como para la flora y la fauna. El agua, su disponibilidad y/o su carencia, define la existencia de la vida en nuestro planeta.

Por tanto, la disponibilidad del agua y el acceso a este vital recurso es uno de los esenciales derechos que todo humano debe reivindicar, así como los gobiernos, sus programas y sus políticas públicas deben cumplir, en todos los países. A la vez, los organismos y organizaciones internacionales principalmente del Sistema de Naciones Unidas, como parte de sus estrategias de trabajo, deben velar porque toda persona disponga de tan esencial recurso natural, en cualquier parte del mundo.

Eso sí, debe considerarse que más del noventa y cinco por ciento del agua en nuestro planeta es salada, inapropiada para el consumo humano. Y menos del cinco por ciento del agua en el planeta es dulce, apropiada para el consumo humano. Y es al agua dulce, potable, a la cual debe garantizarse el acceso y la disponibilidad para toda persona, para todos los habitantes, en todos los países.

Requerimos del agua para hidratarnos, para nuestra higiene, para la preparación de nuestros alimentos, para el riego de plantaciones y para la producción tanto agrícola como pecuaria e industrial. Asimismo, el agua nos permite mejorar la calidad de vida, tanto en ámbitos rurales como urbanos. La generación de electricidad se logra, por ejemplo, en diversas partes del mundo, gracias a las plantas hidroeléctricas, las cuales requieren de la fuerza de corrientes del vital líquido.

Debe prestarse la debida atención, entonces, al aprovechamiento y la debida protección de todos los recursos hídricos. Lograr, asimismo, que todo el mundo tenga acceso al vital líquido, para una vida decente y digna. Para lo cual, deben involucrarse todos los Estados, todos los gobiernos, así como todas las empresas y corporaciones transnacionales y las organizaciones civiles.

Lamentablemente, a pesar de lo anteriormente descrito, en la actualidad, según la Organización de las Naciones Unidas, en el mundo, entre dos mil millones y tres mil millones de personas padecen por la escasez de agua, problema que se proyecta se agravará en las próximas décadas; desde ya la escasez y la ausencia total de agua en algunos países sobre todo del continente africano, están causando incluso guerras, hambre, sequía, enfermedad y muerte. Se habla de un panorama sombrío para la humanidad.

Asimismo, cada vez más, aumenta la contaminación del agua y se multiplican los desastres meteorológicos extremos, como consecuencia del cambio climático

imperante. Al respecto, según información externado por expertos y estudios sobre el problema, se habla de manera concreta, en Guatemala, más del 95% del agua superficial contenida en diferentes sistemas de agua (lagos, lagunas, ríos, riachuelos, nacimientos de agua), está contaminada y como un problema generalizado en todo el país, lo que consumimos la población de Guatemala, no es agua potable apta para el consumo humano, en el mayor de los casos es agua entubada sin ningún tratamiento, responsabilidad principal de los gobiernos locales, de empresas responsables y de las instituciones competentes del gobierno nacional.

Según informes de la Organización de las Naciones Unidas, en la actualidad, se padece ya de una crisis global respecto al agua. Tres formas de desastres relativos al agua han creado un desastre mundial, humano. A saber: por un lado, demasiada agua se cobra demasiadas vidas; y por otro lado, la escasez de agua frena el desarrollo humano digno. Agua demasiado sucia amenaza nuestra salud y amenaza nuestro entorno natural.

En sintonía con lo anterior, en diversos informes de la Organización de las Naciones Unidas se argumenta sobre el consumo excesivo y el uso insostenible del agua, además del evidente acelerado proceso de evaporación del recurso hídrico, en buena medida, debido al imperante calentamiento global. A lo cual se suma la alteración y rompimiento del ciclo del agua en el planeta, ligado a la destrucción de diversos ecosistemas y la creciente contaminación de aguas subterráneas y del manto freático.

Con relación a lo arriba expresado, de parte de la Organización de las Naciones Unidas se ha informado que tres de cada cuatro desastres naturales en el mundo están vinculados con el agua, y que casi una de cada cuatro personas en el mundo vive sin acceso al suministro seguro de agua potable.

Como ejemplos de lo anterior, se ha informado ampliamente, al menos desde hace cinco años, que algunos centros urbanos, en distintas partes del mundo, ya padecen o se acercan al denominado “Día Cero”, o sea, lo referido al momento preciso al agotamiento y desaparición del suministro de agua potable, a pesar de la masiva demanda humana asentada en tales urbes. Sólo para citar algunas ciudades que ya lo padecen, claro ejemplo de ello: Ciudad del Cabo, en Sudáfrica; Ciudad del Alto, en Bolivia; así como en suburbios y municipios vecinos de Monterrey, Nuevo León, en México.

Además, no puede obviarse lo evidente en lo local. En Guatemala, desde al menos la segunda mitad del siglo pasado, a pesar de proyectos, discursos e intentos de modernización en los servicios básicos para los habitantes, tanto de centros urbanos como rurales, se ha evidenciado y padecido la parcial o total carencia de acceso y disponibilidad de agua potable. Como lo que se padece en varias zonas de la ciudad capital o, por ejemplo, en varios de los municipios de la cuenca del lago de Atitlán, lo cual resulta contradictorio, por la disponibilidad acuífera de tan importante y pintoresco manto lacustre en la región.

Según información difundida por la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura, la Unesco, dos mil millones de personas carecen de agua potable en el mundo. En otras palabras, si partimos de estimar la actual población mundial en ocho mil millones de personas, resulta que una de cada cuatro personas carece de agua potable en el mundo.

Asimismo, según la Unesco, se estima en tres mil seiscientos millones de personas las que no disponen o no tienen acceso al agua para disfrutar de saneamiento gestionado de forma segura. O sea, casi dos personas de cada cuatro de la población mundial actual.

En continuidad con la alarmante información difundida por la Unesco, se estima entre dos mil doscientos millones y tres mil doscientos millones de personas en el mundo que sufren de escasez de agua, al menos, durante un mes al año. A la vez, se informa que se estima hasta en dos mil cuatrocientos millones de personas, en áreas urbanas, quienes enfrentarán escasez de agua potable, hacia 2050.

A la vez, la misma fuente estima e informa que, como efectos de la crisis climática imperante, tres de cada cuatro catástrofes naturales ocurridas en el mundo, las cuales afectaron a la población, entre 2000 y 2019, fueron originadas y/o relacionadas con el agua o la carencia de la misma, ya sea con fuertes inundaciones y/o con severas sequías.

El mismo secretario general de la Organización de las Naciones Unidas, António Gutérres, ha urgido porque los Estados asuman “compromisos revolucionarios”, de trascendencia, para una nueva Agenda de Acción por el Agua, la cual debe conformarse a partir de cientos de compromisos por parte tanto del sector público como del sector privado.

En esa misma dinámica, de parte de la Organización de las Naciones Unidas se han señalado cuatro grandes áreas en las que se considera esencial que haya grandes avances. A saber: la gestión y el acceso equitativo al agua, la inversión en sistemas de agua y saneamiento, la mejora de la resiliencia a través de la conservación, reutilización y depuración, y finalmente, la lucha contra el cambio climático.

Por otro lado, para las organizaciones ecologistas es fundamental que todas las partes y que todos los sectores cambien la forma de cómo apreciar y abordar el tema y la problemática del agua en el mundo y, así mismo, se dé prioridad a la protección del agua, mientras se debe seguir buscando cómo garantizar el suministro adecuado del líquido vital, para todos. Todas las personas en cualquier país del mundo, estamos obligados y somos responsables, del cuidado, protección, uso moderado y acciones o actividades efectivas que contribuyan al mejor tratamiento del agua para consumo humano y de cualquier organismo vivo en cualquier país de nuestro planeta Tierra.

La bioética es una disciplina que estudia la conducta humana en relación con las ciencias de la vida y la salud, considerando los valores y principios morales. Su objetivo es establecer un pensamiento basado en la razón para resolver dilemas éticos y conflictos humanos. Se considera, así, una rama de la ética. Al hablar de la conducta del ser humano en relación a la vida, incluye tanto la vida humana como el resto de los seres vivos, así como la conservación y preservación del medio ambiente para que puedan darse condiciones aceptables para la vida.

La importancia de la bioética queda ratificada con la creación del Comité Internacional de Bioética en 1993, por parte de la UNESCO. Este organismo, compuesto por 36 expertos, hace un seguimiento de los avances en las ciencias de la vida para asegurar el respeto a la dignidad y la libertad de las personas en el campo de la medicina, basándose en los principios de la bioética. El principio de autonomía establece que se debe tomar en cuenta que la persona decide por sí misma, sin que se produzcan presiones, restricciones o interrupciones.

También se considera que los actos deben centrarse en el bienestar de los demás para garantizar que no se haga daño a otras personas ni a uno mismo.

El principio de no maleficencia tiene como objetivo hacer el bien y evitar perjuicios y daños a otras personas, con el fin de salvar vidas. El principio de justicia busca que los recursos de la salud se distribuyan de manera justa y equitativa, bajo el principio de que todas las personas son iguales en derechos.

En la bioética se encuentran temas difíciles y controvertidos, como el aborto, la eutanasia, la maternidad subrogada, la asignación de órganos para trasplantes y el derecho a rechazar atención médica por motivos religiosos. Si hablamos de una bioética ambiental, se propone como base satisfacer las necesidades de las generaciones actuales sin comprometer los recursos de las futuras, logrando un desarrollo que considere el medio ambiente como estrategia para conservar la especie humana.

Hablando entonces de bioética ambiental, es una iniciativa que busca acuerdos sociales justos que promuevan el bienestar humano y, al mismo tiempo, preserven el medio ambiente natural, tanto ahora como en el futuro. La bioética ambiental consta de tres cuestiones básicas: la tecnología, la toxicidad y el consumo.

Apuntes sobre bioética

La bioética enfocada en el bienestar animal implica promover un cambio en el tratamiento racional hacia los animales, lo que requiere un cambio cognitivo y emocional en cómo percibimos a los seres animales. La visión antropocéntrica ha concebido históricamente a los animales como instrumentos para beneficios humanos. Diferentes especies de animales han participado en gestas humanas de forma cruel, como en guerras, trabajos brutales, espectáculos públicos sangrientos y en la cadena alimenticia. Asimismo, la bioética en las plantas se enfoca en la reflexión sobre la vida de las plantas desde una perspectiva ética y en la aplicación de los principios bioéticos. La investigación y estudio de las especies vegetales deben ser respaldados por la comunidad científica, que debe avalar o desmentir el uso tradicional de las plantas para tratar enfermedades. Los estudios de especies vegetales deben cumplir con criterios que ofrezcan soluciones a largo plazo a las necesidades humanas en el campo de la agricultura, buscando optimizar la salud y la productividad de las plantas para el bienestar de la humanidad.

Los guatemaltecos deben avanzar en la legislación de la bioética y el bioderecho para regular las nuevas tecnologías y técnicas científicas. Hasta la fecha, las normativas sociales en Guatemala están reguladas por la declaración universal sobre bioética y derechos humanos de la UNESCO, firmada el 19 de octubre de 2005. Igualmente, la Constitución Política de la República establece en su artículo que Guatemala garantiza la vida, la libertad, la justicia, la seguridad y la paz de sus habitantes. Además, algunas normativas, como el Acuerdo Gubernativo 1972004 sobre ética del Ejecutivo, también restablecen el Código de Salud en los temas de salud pública y sanitarios.

Participación indígena en la administración gubernamental de Guatemala

La emergencia indígena en Guatemala permite observar su presencia en distintos ámbitos de la dinámica del país, en la economía, en el ámbito social y político. Esto es así por cuanto la población indígena alcanza al menos oficialmente un 43.75 por ciento de la población nacional. En el plano de realidad esta cifra sería mayor, ya que muchos indígenas no tuvieron oportunidad de expresarse sobre sus identidades en el momento de la aplicación censal del 2018, en tanto que otros no se habrían autoidentificado como tal.

En la historia, cuando la sociedad indígena mantenía su propio gobierno en sus propios pueblos previo a la llegada de los españoles y la posterior colonización de sus territorios, no tendría sentido alguno, formular ideas sobre su participación. Sin embargo, cuando se produce el despojo del poder a sus gobernantes, por parte de la nueva autoridad española instaurada, se anularon los roles en el ejercicio del poder de los pueblos originarios, solo entonces se puede pensar que sí guarda sentido reflexionar sobre la participación indígena en la administración. Posterior a aquel acontecimiento, la participación nunca tuvo matices de un co-gobierno, o un gobierno mixto. La negativa a la participación fue de tal extremo que se hizo necesario asegurar si se estaba ante seres que debían considerarse humanos, así que como se asienta en la conclusión de la controversia de Valladolid y la Bula Papal Sublimis Deus del Papa Pablo III del 2 de junio de 1537, se da por supuesta la racionalidad del indígena, en cuanto que los indios son hombres, con derecho a su libertad, a disponer de sus posesiones, evitando todo tipo de crueldad en su contra.

La presencia indígena con las nuevas autoridades españolas instauradas, nunca fue nula, por el contrario, guardaba un fin que solo tendría sentido si beneficiaba aquellos intereses, sin contradecir la religión cristiana, todo lo relativo a las tierras, el tributo y los intereses del rey.

De manera colectiva se reconoció la forma de vida indígena, entre uno de los momentos, se dio de la siguiente forma: “Aprobamos y tenemos por buenas vuestras buenas leyes y buenas costumbres que antiguamente entre vosotros

habéis tenido y tenéis para vuestro regimiento y policía, y los que habéis hecho y ordenado de nuevo todos vosotros juntos, con tanto que nos podamos añadir lo que fuéremos servido, y nos pareciere que conviene al servicio de Dios Nuestro Señor y nuestro y a vuestra conservación y policía cristiana, no perjudicando lo que vosotros tenéis hecho ni a las buenas costumbres y estatutos que fueren justos y buenos”. (Dougnac, 1994,260-261).

La llegada, Augusto Ferrer-Dalmau

Cuando se invadieron y poblaron los territorios de Mesoamérica, los españoles tuvieron como aliados a numerosos indígenas de diversos pueblos. “…nadie se cree que 510 españoles, con los que comenzó el de Medellín, por sí solos, pudiesen vencer a los miles de guerreros que componían los ejércitos de las tres ciudades. En realidad, en agosto de 1521 Cortés entra en Tenochtitlán con unos 850 españoles y con más de 135.000 aliados de pueblos originarios, incluyendo tlaxcaltecas, tetzcocanos, totonacas, otomíes, cholutecas, chalcas, huejotzincas y chinatecas, entre otros”. Bernard Durán. El Debate. 28/09/2024.

El ingreso de españoles a Guatemala, estuvo acompañado también por numerosos indígenas, en principio de las regiones de lo que hoy es México y posteriormente de la propia región maya. “…el uso de aliados indígenas acabó por inclinar la balanza y por derrotar a los mayas. Esta ayuda interna no fue reconocida por los cronistas españoles de la época, deseosos de demostrar lo que

¹ Martín Sacalxot, Abogado y Notario, Maestría en Gestión Pública y Liderazgo; especialización en mediación, derecho indígena, derechos humanos y derechos de los pueblos indígenas; más de veintinueve años de trabajo con los pueblos indígenas, entre los cuales, catorce años de trabajo como asesor de despacho y defensor de los derechos de los pueblos indígenas en la Procuraduría de los Derechos Humanos en Guatemala; siete años y medio como asesor de despacho en asuntos indígenas y derechos laborales del Ministerio de Trabajo y Previsión Social. Asesor de mecanismos y procesos de implementación del derecho a la consulta previa, libre e informada de pueblos indígenas; investigador social; docente universitario; gestor de procesos de acción afirmativa como la creación de entidades estatales de atención a los pueblos indígenas y mujeres; gestor de iniciativas legales y acuerdos gubernativos, políticas públicas interculturales, prevención del racismo y la discriminación, agenda de pueblos indígenas.

² Como el Consejo Indígena en el Gobierno del Presidente de la República con Oscar Berger Perdomo. Embajadores de la paz con el gobierno de Oscar Berger Perdomo y el de Álvaro Colón.

³ En los discursos políticos se suele exigir a los indígenas la unión y la puesta en común acuerdo de sus demandas sociales para ser atendidos.

consideraban su propia superioridad militar y moral”. Mark Cartwright, en World History Encyclopedia. traducción de Agustina Cardozo. 7 de julio de 2022.

La participación indígena en los gobiernos, desde el colonial hasta nuestros días, ha guardado distintos matices, cuyo rasgo más común es que no constituye, ni ha constituido, propiamente consensos colectivos de los pueblos, sino de decisiones de pequeños grupos, de personas y en ocasiones por capacidades técnicas o profesionales. En la Guatemala del siglo 21, la participación indígena en el Organismo Ejecutivo, el Organismo Judicial, el Organismo Legislativo, las municipalidades y demás entidades autónomas y descentralizadas, ya sea como parte del personal técnico (incluida la tropa, el cuerpo policial o el magisterio) o como integrantes de cuerpos profesionales y de especialidades, no es un requisito la legitimidad ni la representatividad. Vaya carga de legitimidad que, de hecho, se exige a los miembros de los pueblos indígenas, cuando a las personas de otros pueblos no se les trata igual. Es decir, el indígena no solo tiene que ser alguien legitimado en su sociedad sino también reunir capacidades técnicas, profesionales o de especialidad. Esta participación en parte, se produce en el contexto de lo que Macas anota, “…el movimiento indígena, con sus propuestas de reconocimiento de la diversidad, de la constitución de una sociedad multicultural y de la construcción de un estado plurinacional, ha dado un remesón a la sociedad, a los Estados nacionales y al poder en América Latina”. Macas, Luis, en Diversidad y plurinacionalidad, (2004), citado por Ilaquiche (2012).

El movimiento indígena, “Como nuevo sujeto político cuestiona la democracia formal, el sistema político, la estructura del estado y el orden establecido desde la lógica del poder dominante; y junto a los sectores sociales, plantean la necesidad de repensar la democracia y de romper con las prácticas de exclusión lideradas por los grupos hegemónicos de poder”. Ilaquiche Licta, Raúl. Participación Política de los Pueblos Indígenas (2012:96)

En ese contexto, diversos gobiernos se han presentado como legítimos y democráticos al implementar políticas de inclusión frente a los pueblos indígenas, dándoles oportunidades de ocupar puestos muy cercanos a las máximas autoridades, sea como consejeros o para ejercer algún cargo con cierto nivel de autoridad, como ministros, viceministros, secretarios de Estado. Sin importar el tipo de gobierno, civil o militar, colonial, de facto, de derecha, de izquierda, centro o social demócrata, siempre se ha tenido y se tendrá una participación indígena. Así de diversa es la composición y realidad de los pueblos, que existen personas, hombres y mujeres de diversas posturas y orientaciones políticas, civiles y militares, profesionales

y líderes comunitarios, dispuestos a figurar en aquellos espacios de poder.

En el ejercicio de esa oportunidad de participación, los indígenas, son rápidamente anulados en su operatividad a favor de sus pueblos. Solo deben ceñirse a una política de gobierno, muchas veces alejado de su realidad, ceñirse también a las políticas públicas vigentes y a las prioridades establecidas por la hegemonía. Habida cuenta de no existir un compromiso real y serio para dar respuesta a las demandas y exigencias de sus pueblos. No es que no existan derechos o que no existan obligaciones gubernamentales del gobierno con los pueblos indígenas, simplemente la estructura administrativa y de poder, no tienen alcances para tratar de otra manera las cuestiones relativas a las condiciones indígenas.

Sabido es que las estructuras estatales en las que les toca desenvolverse los miembros de los pueblos indígenas en el gobierno, como lo señala Deubel, “En muchos casos es más un Estado desde el punto de vista del formalismo jurídico, que desde el punto de vista de la realidad sociológica.” Roth Deubel, 2003. Tal condición representa un reto, en cuanto a la burocracia exacerbada que genera ese formalismo jurídico que requiere demasiada atención en la parte administrativa y la conexión con las comunidades y pueblos resulta ausente, limitada o rota.

La legitimidad del indígena con su comunidad o grupo de autoridades, importa poco en el ejercicio de su cargo gubernamental, esto es realmente lamentable, pero no se produce una rendición de cuentas ni un control social del pueblo indígena sobre el ejercicio de aquellos cargos. Por aparte, es clave comprender quién gobierna y cómo, y quien implementa las políticas públicas centrado en la actividad concreta del Estado, Lagroye, (1991), citado por Deubel (2002:15), en el contexto de la acción del Estado y la concreción de las políticas públicas resulta de gran importancia y fundamental contar con los cuadros técnicos y profesionales capaces de diseñar e incidir internamente en el proceso de definición, de decisión e implementación de una política de pueblos indígenas a efecto de que el Estado cumpla sus obligaciones emanadas de diversos compromisos contenidos en los convenios de derechos humanos.

Debe comprenderse, además, que el Estado es la “organización a través de la cual los agentes públicos (elegidos o administrativos) persiguen metas que no son exclusivamente respuestas a demandas sociales y, a la vez, como configuraciones de organizaciones y de acciones que estructuran, modelan e influyen tanto en los procesos económicos como en las clases o grupos de interés”.

⁴ Pueblo ancestral, pueblo indígena, nación indígena o conforme los elementos del Convenio 169 de la OIT que prescribe la existencia previa a las actuales fronteras, a la colonización y conservar sus instituciones económicas, sociales o culturales o parte de ellas.

5 Codisra, Fodigua, Demi, como entidades desconcentradas de la Presidencia de la República y las centralizadas como las unidades administrativas internas de los ministerios y las secretarías, mismas que suman más de 15 entidades.

Mény, Thoenig, (1992), citado por Deubel, (2002:19), de ahí la necesidad de consensos, la claridad en las agendas vinculadas a los pueblos y la conciliación de los diversos intereses.

En la nueva experiencia gubernamental de Guatemala, 2024, con la participación de liderazgos indígenas provenientes de estructuras locales de autoridades y organizaciones sociales en pro de derechos humanos, se muestra una realidad como lo mencionan Alcántara y Carrillo, “En algunos lugares las comunidades tienen una notable entidad y en algunos casos mantienen incluso cierto grado de organización y coordinación aunque casi nunca unitaria, ya sea por falta de recursos conectivos, por la diversidad de sensibilidades, demandas y exigencias (y la diversidad de culturas) presentes en el territorio del Estado”. Manuel Alcántara y Fernando Carrillo. (Salamanca, 2005:39); así que la fuerza y la presencia mediática de algunas estructuras locales de representación indígena que discursan en nombre de todos los pueblos indígenas de Guatemala podrán en menor o mayor grado negociar sobre nuevas condiciones e inclusive intereses personales.

La diversidad cultural, social y política de los pueblos indígenas muestra también que existen formas organizativas diversas, pero ninguno representa legítimamente a toda una comunidad lingüística y menos aún a todo un pueblo indígena. De ahí que no exista un compromiso colectivo. Las personas en lo individual tienen, aún más, una nula responsabilidad frente a sus pueblos.

Lo que aquí se anota, pretende colocar atención sobre el grado de responsabilidad y los retos que conlleva la participación indígena en los espacios gubernamentales, en los tres organismos citados como poderes del Estado donde el legislador, el magistrado, el juez, el fiscal y todo funcionario público deberá tener en cuenta la realidad y los derechos colectivos de sus pueblos. Una condición que no resulta automática, ya que no basta ser indígena o autoidentificarse como indígena, se requiere inmersión, convicción, conocimiento y conciencia, así como buen manejo de la cosa pública y de las políticas públicas.

El desarrollo del país depende de las condiciones mejoradas de su población, en particular la salud, la educación, la justicia, el trabajo, el comercio, la infraestructura física, viales, eléctricas y de tecnología, facilitadas por el gobierno con participación y contribución directa de los pueblos y comunidades. Todo esto puede alcanzarse en perfecta armonía con las identidades y culturas; los servicios y la construcción de infraestructura puede suceder con enfoque intercultural y pertinencia cultural.

El análisis de las políticas, la participación, la gestión pública, el Estado, la democracia, la organización; a partir de la comprensión de la realidad social indígena, resulta

crucial, es quizá la principal razón de la participación indígena, teniendo como punto de partida, el nuevo concepto de estado de bienestar o en particular el utz k’aslemal o buen vivir de los pueblos indígenas, el cual debe verse desde un enfoque intercultural y cómo este se traslada a la práctica en la acción gubernamental desde el ejercicio de cada uno de esos cargos, así como desde los demás cargos gubernamentales con alto compromiso e intervención en comunidades indígenas.

De tal cuenta que vale cuestionar, ¿Cómo es posible provocar cambios para cambiar las condiciones de vida de estos pueblos? Para algunos, es necesaria la unidad de los pueblos y para otros es suficiente tener la conciencia social sobre sus padecimientos y trabajar por ellos y mejorar sus condiciones. La perpetuidad en el tiempo de las malas condiciones y ausencia de oportunidades en los pueblos indígenas, ha sido un acto intencional, aunado a los estigmas de desarrollo que requieren los propios pueblos; este enfoque, es quizá, el verdadero freno, por lo cual se cae en los simbolismos, es decir, acciones poco relevantes sin atender a profundidad las necesidades. La clave es entonces, acordar al menos las líneas básicas para una agenda estratégica, dada la diversidad de estructuras administrativas y competencias del Estado, caso contrario, fácilmente el funcionario indígena quedaría relegado y marginado a su despacho y a la actividad meramente administrativa.

Las veintidós comunidades mayas, el pueblo xinka y el pueblo garífuna, considerados indígenas en el segundo considerando del Acuerdo de Paz sobre Identidad y Derechos Indígenas, configuran una realidad de país donde ser indígena y pertenecer a un pueblo indígena, “más allá de la definición que uno quiera escoger , o de la voluntad individual de las personas para autodefinirse como indígenas, cabe señalar que estamos hablando de un grupo humano que históricamente (y aún hoy puede considerarse víctima) ha sufrido amenazas sistemáticas respecto a la titularidad y el uso de sus tierras, territorios y recursos; la integridad y dignidad de sus culturas y hábitos; y a sus formas de conocimiento y relación con el entorno. A la par que en Guatemala se conformó un Estado que tuvo políticas y actos de discriminación, explotación y marginación hacia estos pueblos de forma sistemática”. Manuel Alcántara y Fernando Carrillo. (Salamanca, 2005:36)

El hecho es, desde la participación indígena, prever y trabajar para un impacto real y concreto de la participación indígena; Guatemala experimenta una nueva etapa de participación indígena en los organismos del Estado, en particular el Ejecutivo, en parte como un activismo político administrativo cuando se aborda la situación de las entidades indígenas en el ámbito gubernamental o se busca crear nuevas dependencias. Pero también, lo fundamental, para atender las grandes problemáticas que

han sumido al indígena en la pobreza.

En el año 2023, derivado de la movilización social, en razón de la persecución penal del Ministerio Público, que busca la nulidad de las elecciones generales en Guatemala, con mayor visibilidad de indígenas y grupos de autoridades ancestrales, a favor del voto, la democracia y las autoridades electas en las elecciones generales de 2023, en particular el Presidente de la República y la Vicepresidenta de la República, así como el grupo parlamentario electos por el partido político Movimiento Semilla.

Bengóa, (2000) en la emergencia indígena en América Latina, los indígenas existen y van adquiriendo derechos, no es que se les esté concediendo, lo han alcanzado con sus luchas, como si fuera una conquista al revés.

Así que la inclusión de los cuadros indígenas en la administración pública resulta importante, pero lo es aún más cuando se les permite la libre operatividad a favor de las grandes necesidades sociales, responder a las demandas de sus pueblos y atender a todos por igual.

Surge el movimiento de los pueblos indígenas hasta alcanzar cierto protagonismo, sus líderes en ejercicio de sus cargos comunitarios en las estructuras de autoridades locales, al instaurarse el nuevo gobierno, pasan a ocupar cargos importantes en el Organismo Ejecutivo, así como en algunas Gobernaciones Departamentales, los casos de: la Ministra de Trabajo y Previsión Social, vinculada a derechos humanos y derechos de los pueblos indígenas; la Viceministra de Patrimonio Cultural y Natural del Ministerio de Cultura y Deportes, vinculada en parte con la defensa y promoción de los derechos indígenas; el Viceministro de Desarrollo Sostenible del Ministerio de Energía y Minas que proviene de los 48 Cantones, Totonicapán; el Viceministro de Interculturalidad del Ministerio de Cultura y Deportes que proviene de las autoridades indígenas de Chuarrancho, Guatemala; la Viceministra de Protección Social, del Ministerio de Desarrollo Social, vinculada a la defensa de los derechos humanos y el desarrollo; la Comisionada Presidencial de Asuntos Municipales, que proviene de las autoridades indígenas de Palín, Escuintla; el gobernador departamental de San Marcos que proviene de la Asociación para el Desarrollo Integral Maya Ajchmol e integrante del grupo de autoridades ancestrales maya mam; el gobernador departamental de Sololá que proviene de la Alcaldía Indígena de Sololá; la gobernadora departamental de Sacatepéquez que proviene del Movimiento de Mujeres Tejedoras en Guatemala y activista por los derechos humanos; entre otros.

Estos actores indígenas, logran negociar su participación en espacios clave del gobierno, una participación que se produce además en un contexto como lo refiere José

Aparte de aquella participación directa, se produce otra modalidad, se han suscrito agendas indígenas, donde el Presidente de la Republica suscribe conjuntamente con representaciones de la sociedad civil o de autoridades indígenas locales acuerdos políticos de alta importancia pero principalmente con alcances temáticos como el campesino o a nivel local, o municipal como el caso Ixil (comunidad lingüística ixil) a través de las autoridades indígenas de aquella región que involucra Nebaj, Chajul y San Juan Cotzal del departamento de Quiché. El de Totonicapán, con los 48 cantones que involucra a las comunidades del municipio de Totonicapán, o con el Consejo del Pueblo Uspanteko, (comunidad lingüística uspanteka), que involucra el municipio de Uspantán del departamento de Quiché. Por aparte, el compromiso del Presidente de la República firmado con las organizaciones campesinas CUC, CCDA, UVOC y Nuevo Día, quizá sea este uno de los más avanzados y de mejor oportunidad ya que cuenta con estructura administrativa a nivel presidencial. De las agendas, se comprende que contienen necesidades temáticas puntuales como el agrario o de contenido más amplio considerados integrales, pero con especial alcance en el nivel local con nulo alcance regional o nacional. De ser así, se corre el riesgo de que al no tener una agenda temática y de trabajo firmado con cada municipio y cada comunidad lingüística, la atención estaría en un segundo o tercer plano. A nivel nacional los pueblos indígenas no tendrían la oportunidad de atención como se puede tener a nivel local, dada la ausencia y suscripción de acuerdos directos con el Presidente de la República.

Autoridades indígenas en la protesta de los 106 días, 2023
Presidente de la República con el Consejo del Pueblo Uspanteko

A manera de conclusión, se encuentra que históricamente los indígenas han participado en el ejercicio del poder, utilizados en muchos de los casos, cooptados para responder a intereses distintos a las demandadas por sus pueblos. Así también, dada la pluralidad y diversidad de los pueblos que siempre han participado en el ejercicio del poder sin importar su naturaleza civil o militar ni la orientación política, con diversas agendas, cumpliendo solamente sus tareas con una limitada operatividad, sin el compromiso de rendir cuenta, sin transformar a profundidad las condiciones, con alcances únicamente simbólicos que impiden finalmente consagrar los legítimos deseos de sus pueblos.

Referencias Bibliográficas y fuentes

Alcántara, Manuel y Carrillo, Fernando (2005). Perfil de Gobernabilidad de Guatemala, Salamanca.

IIDH-CAPEL. Instituto Interamericano de Derechos Humanos, Construyendo las Condiciones de Equidad en los Procesos Electorales. Participación Política de los Pueblos Indígenas. Raúl Ilaquiche Licta. 2012. Costa Rica.

Prensa Comunitaria, Edgar Tuy figura en la nueva terna para gobernador de Sololá. Abril 2024. Guatemala.

Roth Deubel, André-Noël (2002). Políticas Públicas, formulación, implementación y evaluación. Ediciones Aurora. Bogotá.

Leyes y otros instrumentos

Constitución Política de la República de Guatemala

Convenio sobre Pueblos Indígenas y Tribales en Países Independientes número 169 de la OIT

Declaración de Naciones Unidas sobre Derechos de los Pueblos Indígenas

Acuerdo sobre Identidad y Derechos de los Pueblos Indígenas

Conozcamos y Respetemos los Derechos Humanos

Síguenos en nuestras redes sociales

@IDHUSAC

Revista IDHUSAC 2024

Instituto de Derechos Humanos de la Universidad de San Carlos de Guatemala Noviembre 2024

“ID Y ENSEÑAD A TODOS”

Turn static files into dynamic content formats.

Create a flipbook