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INGOAL REVISTA 1

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Eduardo Fernández Gil:

“Queremos recuperar el ADN del scrum argentino”

I

LA VOZ DE LA TRIBUNA #1-2019

rugby La importancia de los valores

La idea de utilizar el rugby como un instrumento de inclusión social, como factor de ayuda e integración. En este número DERRUMBE CERO, FUNDACION UAR, RUGBY SIN FRONTERAS, LOS PUMPAS, RUGBY DIFERENTE y una yapa: LAS LIONAS


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apostillas Final Top 12

Ocho años pasaron de la última vez que el SIC estuvo en la final de la URBA: fue en 2011, año en el que venció 14-11 a Alumni y obtuvo su sexto título en temporadas con finales. Hoy, en 2019, le ganó 20-13 a Pucará y enfrentará a Belgrano Athletic, con el objetivo de achicar la distancia que tiene con el CASI. Por su parte, Belgrano, que se había coronado campeón en 2016, enfrentaba a Hindú, finalista de los últimos siete torneos y campeón en cuatro de esos siete. Era un partido que tenía varios antecedentes por semifinales en los últimos años: habían jugado en 2014, 2015, 2018 (victorias de Hindú) y la restante fue en la final del 2016, con victoria de Belgrano y conquistando su 11º título, si se tienen en cuenta temporadas con finales. En el de 2019, fue victoria para el Marrón, 25-20. En fin, SIC y Belgrano jugarán la final del Top 12 de la URBA, por primera vez entre sí. Será el próximo sábado 5 de octubre, a disputarse en el CASI.

Por las canchas

Sí, volvieron los de INGOAL, y me cuentan, como era en aquella época la revista, donde pasaron periodistas de la talla de Nicanor González del Solar, Diego Bonadeo (si Diego, el padre de Gonzalo, aclaración para los más jóvenes), Mario Wainer y surgieron otros como Daniel Jacuvovich. Y me cuenta Marcelo Sagarna que él se atribuye que en el rugby exista la tabla de tryman, antes sólo estaban los scorers. Pero resulta que nuestro director, amigo del Cholo Espina, un wing picante de los 80, este siempre arrancaba en la tabla de scorers por sus trys, pero con el correr de las fechas dejaba de figurar, obviamente, por que los pateadores le sacaban una ventaja considerable en la tabla de tantos. Por eso decidió lo que en ese momento se llamaba “Scorers try”. Y así la historia pudo tener un final feliz y el querido Cholo, todos los meses encabezaba esa tabla. En fin, cosas de aquella época. De paso dejamos habilitada esta sección, que le copiamos a Enrique “Yuyo” Baratta, otro periodista de esa época, el tenía un cronista “Pepito Guinda”, un pariente lejano mío, que le hacía una columna en la revista Todo Deporte de aquellos años. Cacho Guinda

LANZAMIENTO A MODO DE LANZAMIENTO SE ENTREGAN EJEMPLARES GRATIS EN LA FINAL DEL TOP 12 SI TE QUEDASTE SIN EL TUYO SE LO PODRAS COMPRAR A

LAS LIONAS

EN LOS DISTINTOS CLUBES

No hay gloria en la práctica, pero sin la práctica no hay gloria.

Campeones de los torneos de Buenos Aires: 1899 Lomas A.C. 1900 Buenos Aires F.C. 1901 Buenos Aires 1902 Buenos Aires 1903 Buenos Aires 1904 Buenos Aires 1905 Atlético del Rosario 1906 Atlético del Rosario 1907 Belgrano At. 1908 Buenos Aires 1909 Buenos Aires 1910 Belgrano At. 1911 Gimnasia y Esgrima 1912 Gimnasia y Esgrima 1913 Lomas 1914 Belgrano At. 1915 Buenos Aires 1917 Club Atlético San Isidro (C.A.S.I) 1918 C.A.S.I. 1920 C.A.S.I. 1921 C.A.S.I. y Belgrano At. 1922 C.A.S.I. 1923 C.A.S.I. 1924 C.A.S.I. 1925 C.A.S.I. 1926 C.A.S.I. 1927 C.A.S.I. 1928 C.A.S.I. 1929 C.A.S.I. 1930 C.A.S.I. 1931 Club Universitario de Bs. As. (C.U.B.A.) 1932 Gimnasia y Esgrima 1933 C.A.S.I. 1934 C.A.S.I. 1935 Atlético del Rosario 1936 Belgrano At. 1937 Old Georgians 1938 Old Georgians 1939 Old Georgians, Gimnasia y Esgrima y San Isidro Club (S.I.C.) 1940 Belgrano At. y Olivos 1941 S.I.C. 1942 C.U.B.A. 1943 C.A.S.I. 1944 C.U.B.A. 1945 C.U.B.A. 1946 Pucará 1947 C.U.B.A. 1948 S.I.C. 1949 C.A.S.I. y C.U.B.A. 1950 C.U.B.A. y Pucará 1951 C.U.B.A. 1952 C.U.B.A. 1953 Obras Sanitarias 1954 C.A.S.I. 1955 C.A.S.I. 1956 C.A.S.I. 1957 C.A.S.I. 1958 Buenos Aires 1959 Buenos Aires

Dirección Marcelo Sagarna Es una producción de pormasagencia@gmail.com

1960 C.A.S.I. 1961 C.A.S.I. 1962 C.A.S.I. 1963 Belgrano At. 1964 C.A.S.I. 1965 C.U.B.A 1966 Belgrano At. 1967 Belgrano At. y C.A.S.I. 1968 Belgrano At. y C.U.B.A 1969 C.U.B.A 1970 C.U.B.A y S.I.C. 1971 S.I.C. 1972 S.I.C. 1973 S.I.C. 1974 C.A.S.I. 1975 C.A.S.I. 1976 C.A.S.I. 1977 S.I.C. 1978 S.I.C. 1979 S.I.C. 1980 S.I.C. 1981 C.A.S.I. 1982 C.A.S.I. 1983 S.I.C. 1984 S.I.C. 1985 C.A.S.I. 1986 S.I.C. y Banco Nación 1987 S.I.C. 1988 S.I.C. 1989 Alumni y Banco Nación 1990 Alumni 1991 Alumni 1992 Alumni 1993 S.I.C. 1994 S.I.C. 1995 La Plata 1996 Hindú y Atlético del Rosario 1997 S.I.C. 1998 Hindú 1999 S.I.C. 2000 Atlético del Rosario 2001 Alumni 2002 S.I.C. 2003 S.I.C. 2004 S.I.C. 2005 C.A.S.I. 2006 Hindú 2007 Hindú 2008 Hindú 2009 Hindú 2010 S.I.C. 2011 S.I.C. 2012 Hindú 2013 C.U.B.A. 2014 Hindú 2015 Hindú 2016 Belgrano At. 2017 Hindú 2018 Alumni 2019 _______________

Edición periodística Santiago Allende Agustín Badaroux

Fotosgrafía: Clara González Braconi Francisco García Della Costa

La edi­to­rial no se ha­ce res­pon­sa­ble de las opi­nio­nes o con­cep­tos de los au­to­res de los ar­tí­cu­los del pe­rió­di­co y su con­te­ni­do pue­de ser re­pro­du­ci­do ci­tan­dola fuen­te. R.N­.P.I. 218246


INGOAL

“La historia la escribimos nosotros. Este momento no se muere nunca” Agustín Pichot, a los jugadores en el medio de la cancha tras el triunfo argentino sobre Inglaterra en Twickenham en noviembre de 2006

Esto es rugby Sí, es una locura, en estos tiempos donde todo está en internet acá estamos, editando un periódico en papel. Es que El papel es sinónimo de credibilidad, rigor y prestigio. En internet hay muchísima información (como decíamos al principio), a veces anónima y no siempre cierta. Por eso los medios gráficos se presentan con autoridad, sus contenidos se hacen referentes, con conocimiento y con gustos e intereses afines a sus lectores. Con la premisa de que RUGBY es más que un deporte, es una forma de vida, así encaramos la filosofía editorial en INGOAL REVISTA. A 34 años de la última INGOAL, fuimos la primera revista de distribución gratuita en las canchas del campeonato de primera (hoy Top 12). Han cambiado los tiempos y el rugby ha crecido satisfactoriamente en muchos ámbitos. El que jugó al rugby, después suele seguir vinculado con el deporte, como espectador, como entrenador, como dirigente, pero hay muchos que le dieron una vuelta de tuerca más y hacen obras a través del rugby, hoy presentaremos a algunos en un informe con la idea de dejar la puerta abierta a muchos otros que con sus obras agigantan a nuestro deporte. En esta nueva etapa INGOAL REVISTA, tendrá un precio de tapa con el fin de, además de cubrir algunos costos, ayudar a estas fundaciones que se ocupan de “los diferentes”, en este caso la mitad de lo recaudado será para LAS LIONAS, el equipo de hockey de chicas con capacidades especiales. También somos nostálgicos, me acuerdo de aquellos años 80 cuando íbamos a las canchas a ver jugadores. Cómo es eso. Es que además de ver al club de nuestros amores, íbamos a Pueyrredón para ver a Martín Sansot, o a San Martín para verlo a Serafín Dengra o cuando queríamos ver a Deportiva Francesa para verlo a Tito Fernández “el hombre nuclear” y, ni hablar, de seguir a Banco para verlo jugar a Porta. Y los memoriosos recordarán el clásico CASI – SIC donde en la cancha estaba la mitad del plantel de Los Pumas. Pero, ojo, no somos de los que piensan que todo tiempo pasado fue mejor, sólo es un poco de añoranza. Hoy el rugby ha crecido, ya no ocultamos el profesionalismo y la publicidad llegó a las canchas y a las camisetas de los jugadores, cosa impensada en aquella época. En INGOAL REVISTA queremos ser la voz de la tribuna, donde podemos oir gritos dispares ante una misma jugada, tales como, pasala, cométela, pateala, pero seguramente todos con la mejor intención para su equipo. Trataremos de debatir con buena intención, por ejemplo a nuestro entender, lo que más a evolucionado en los últimos 20 años fueron las defensas. Si hasta lo dijo Mario Ledesma “en este mundial van a estar muy presentes las defensas.” Y cómo suelo decir en las charlas con mis amigos (Los Tónicos), con los que hemos entrenado juntos, “en el rugby gana el que hace más tantos no al que le hacen menos”. Queremos originar debates, pero esos debates de tribuna de rugby, y recalco lo de rugby. Es que creemos que rugby es mucho más que un deporte, mucho más que una forma de vida. Siempre recuerdo una charla a los infantiles en el club donde entrenaba que les decía a los chicos: “ustedes ahora son jugadores de rugby y esto los hace distintos, por que cuando crezcan y se encuentren con alguien, en algún trabajo o en cualquier lugar del mundo y el otro también jugó al rugby, inmediatamente esa relación cambia, habrá algo que los hermana que los amiga. Y, ni hablar, si con el que se encuentran compartieron una cancha, tendrán un incondicional a su lado.” Así queremos que sea INGOAL REVISTA, la voz de la tribuna. Un incondicional para los que le gusta este deporte. Queremos mostrarte lo que no vas a ir a buscar a internet, para que después, sí querés, lo vayas a buscar. En este número nos juntamos con Eduardo Fernández Gill, el entrenador de scrum de la UAR, queríamos desde sus palabras que nos cuente la actualidad de una formación con tanta historia. Nos ocupamos del rugby de abajo, pero queremos contarte como “laburan” en el rugby “los de abajo”, las primeras hasta los de desarrollo, contarte sus problemáticas y mostrarte como corre rugby por sus venas también. En fin queremos ser una tribuna de opinión, de información y de unión en este deporte tan especial. Para eso hemos habilitado nuestro instagram @ingoalrevista, Facebook: ingoal revista y mail: ingoalrevista@gmail.com Marcelo Sagarna

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editorial Distintas formas de ver

Foto: Francisco García Della Costa

Al momento de entrar a imprenta ya sabíamos del resultado de Los Pumas ante Tonga, pero no podíamos saber cuando escribíamos estas líneas que pasó con Inglaterra, ahora que usted tiene la revista en sus manos ya lo sabe. Por lo que no haremos pronósticos, sólo que sabemos de la garra Puma y de sus gestas históricas. Pero si queremos hacer mención al revuelo que se armó con las declaraciones de Mario Ledesma después de la derrota ante Francia sobre el arbitraje. Enseguida muchos le apuntaron a Mario, pero creemos que gracias a él pasó todo lo que pasó después. Consideramos que durante el juego hubo respeto al referee, como debe ser, pero todos los que juegan son los mejores del mundo, los árbitros también. Y como tal y con respeto están sujetos a críticas. Lo cual no implica que cambie el resultado, pero hasta la World Rugby emitió un comunicado con duras críticas sobre sus actuaciones, reconociendo que las ternas arbitrales no cumplieron con los estándares solicitados. Simplemente consideramos que el respeto estuvo siempre dentro de la cancha. Escuché decir que se perdió por regular el primer tiempo, algo de eso hay, pero también se perdió por que al final el referee no nos dio dos penales. En fin formas de ver pero, para nosotros, no creemos que haya estado mal Ledesma ni que haya traicionado los valores. Antonio Basso


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informe Rugby Diferente

Desde el corazón del rugby

La idea de utilizar el rugby como un instrumento de inclusión social en relación a determinadas discapacidades no es nueva. En Argentina, como en otros países donde se practica rugby, se han desarrollado programas deportivos con chicos y jóvenes con Síndrome de Down (y algunos retrasos mentales), o discapacidades motoras, que llevan los nombres genéricos de ‘Rugby Inclusión’ o ‘Wheelchair Rugby’ (Rugby en Silla de Ruedas). El objetivo final es la competencia deportiva local, por equipos, nacional e internacional. Ambos conjuntos tienen una lógica de funcionamiento. Los chicos con Síndrome de Down, con pocas limitaciones, pueden desarrollarse como jugadores de rugby. Hasta la edad de juveniles, algunos de ellos pueden intercalarse en equipos de categorías uno o dos años menores; más grandes, forman sus propios equipos para competir, aparte del juego amateur o profesional que se desarrolle en su país, y practican rugby de contacto dentro de su rango. Los chicos con discapacidades motoras forman equipos reducidos donde se practica un rugby de alto contacto (la silla es una especie de coraza) y gran competitividad. En agosto de 2015 se realizó en Bradford, Inglaterra, el Mixed Ability Rugby World Tournament, que reunió 400 jugadores con Síndrome de Down, de 10 países: Argentina, Bélgica, Escocia, España, Francia, Gales, Inglaterra, Irlanda, Italia y Serbia.

La idea de inclusión

El rugby con propósitos inclusivos se ha desarrollado a partir de los valores tradicionales del juego, y se ha extendido no sólo al grupo Síndrome de Down, sino a la inclusión de distintos grupos: presos, personas en situación de calle, indigentes, quienes han perdido el trabajo, etc. En ese sentido, representa la idea de re-inserción de estos colectivos (y sus familias) a una “normalidad” que de alguna manera han perdido. El juego, por su riqueza y complejidad técnica, provee la base de desarrollo, y el club y su espíritu, el terreno de reinserción. En cualquiera de sus variantes, el rugby inclusivo desarrolla a su máxima potencia la solidaridad y los valores humanos. Al mismo tiempo, el rugby inclusivo, además de su objetivo social, tiene el objetivo de jugar competitivamente al rugby, en el nivel y con los límites que cada colectivo requiera. Prof. Hernán D. Simond hsimond@gmail.com. Coordinador Rugby Inclusión Club La Salle

El corazón marca la diferencia entre aquellos que lo intentan y aquellos que lo logran.

La importancia de los valores Aquí se disfrutan las victorias, se sufren las derrotas y pese al resultado, se mantiene el respeto por el rival. Entender al deporte como una herramienta de unión, inclusión y concientización. Ex jugadores de rugby, hablando de rugby. Por Agustín Badaroux / agustinbada2@gmail.com / twitter: AgusBadaroux / Instagram: agusbadaroux

Derrumbe Cero 17 de septiembre del 2016: SIC y Newman jugaban un partido por el Top 14/Copa DirecTV. Iban 35’ del primer tiempo, cuando un scrum en la mitad de la cancha se derrumbó y Jerónimo Bello, pilar del San Isidro Club, quedó tendido en el césped, inmóvil: había sufrido el desplazamiento de la cuarta y quinta vértebra. Había quedado cuadripléjico con parálisis total de sus miembros. Casi tres años después, y tras haber sido intervenido quirúrgicamente en varias oportunidades, falleció a los 25 años. Ese fue el puntapié inicial para que Agustín Woinilowicz, ex segunda línea y ala del SIC, Luján Rugby Club y Colegio Winter Garden, creara Derrumbe Cero. “Cuando pasó lo de Jero Bello, mi hermano falleció a los pocos días. Estaba muy caliente, pero me sirvió para canalizar mi ira y bronca por este tema. Entonces, hice Pilares en Extinción y terminé cambiándolo a Derrumbe Cero, que es un grupo de Facebook con 17 mil seguidores. Yo lo encaré desde la lealtad, trato generar conciencia: asisto a charlas, capacitaciones, voy a los clubes, les cuento mi experiencia, intento mostrar los valores del rugby que me enseñaron. Hay que hablar entre nosotros. En una petición dirigida a la Unión Argentina de Rugby y a la Internacional Rugby British, Agustín pedía que, en caso de derrumbarse la formación, el árbitro debe amonestar o expulsar al jugador que lo provocó, según el caso. Además, nombraba puntos a corregir por parte de tres partícipes del juego: entrenadores, árbitros y jugadores. ¿Entrenadores? “Si hay un entrenador que enseña esas mañas (derrumbar un un scrum), deberían sacarlo del rugby”. Tienen que enseñar como corresponde”. ¿Árbitros? “Tienen que tener un rol más protagónico. Yo hice cursos de arbitraje y sé de lo que hablo; me gusta hablar con propiedad. Hace poco, en un SIC-CASI le sacaron amarilla a dos pilares en el minuto 70. Hizo lo que tenía que hacer. ¿Sabés lo que es jugar un SIC-CASI y quedarte afuera? A ese nivel voy, apuntemos para arriba, exijamos más. Estas cosas se pueden prevenir”. ¿Jugadores? “Más allá de los cambios reglamentarios, el que sigue decidiendo es el jugador y si ellos no cam-

bian la cabeza, los demás actúan en consecuencia. Si ven un derrumbe a propósito, tienen que agarrar al contrario o quien lo haya provocado y advertirlo inmediatamente. Hace poco, un jugador de Hurlingham me dijo: ‘Antes, cuando no podíamos ganar un scrum, lo derrumbábamos; ahora lo pensamos’. ¡Wow! No está mal lo que estoy haciendo”

“Yo no te digo lo que tenés que hacer, te digo que hagas algo; no puedo decidir por vos. No le puedo decir a los que enseñan cómo enseñar, pero sí la calidad de enseñanza que me gustaría”, Agustín Woinilowicz.


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El rugby es un estado mental y de espíritu. Jean Pierre Rives.

Fundación de la Unión Argentina de Rugby facebook: Fundación Unión Argentina de Rugby FUAR twitter: FUAR // @FundacionUAR instagram: FUAR // fundacion_uar Por su parte, la UAR y la URBA ya tomaron cartas en el asunto: se dictan programas y cursos, como Rugby Seguro y Curso Nacional de Scrum, por ejemplo, que buscan prevenir las lesiones. Y en caso de existir, allí está la FUAR (fuar.org.ar). La Fundación de la Unión Argentina de Rugby, bajo el lema “el juego sigue”, busca ayudar y contener a los jugadores que sufrieron graves lesiones dentro de un campo de juego. Nacida en 2015, también se ocupa del fondo solidario y del ingreso a los partidos de Los Pumas y Jaguares para todos los espectadores con discapacidad. “Por más que el día a día sea muy difícil, la idea es que todos empujemos para que salgan adelante, rehagan su vida, que puedan formar una familia, trabajen y sean lo más independientes posibles. En definitiva, que cada uno continúe su vida con nuestra ayuda”, manifestó Ignacio Rizzi, Gerente General de la Fundación y ex jugador del SIC y Villeneuve-sur-Lot, de Francia. Con 31 lesionados y actualmente miembros, la FUAR también cuenta con un Consejo Asesor conformado, entre otros, por Agustín Pichot, Juan Martín Hernández y Pablo Matera, capitán de Los Pumas y Jaguares.

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haciendo rugby homenaje a Nelson Mandela en Sudáfrica y visitas al Valle de las Lágrimas, lugar donde 29 jugadores uruguayos perdieron la vida en un accidente aéreo, entre otros más. “Mediante partidos de rugby, pretendemos unir a países en conflicto. El rugby tiene una gran formación de valores; es un deporte muy solidario”, dijo Alejandro Sangenis, Director de Comunicación de Rugby “Sin Fronteras”. “Mandela decía ‘hay que unir a través del deporte’ y fue a través del rugby que él pudo dejar atrás una prolongada pelea entre blancos y negros (apartheid). Éso fue lo que nos inspiró a viajar, en 2011, a la cárcel de Robben Island, lugar en el que vivió 18 de los 27 años que estuvo preso”, explicó.

En septiembre del 2015, se jugó un partido entre veteranos de guerra argentinos y británicos en las Islas Malvinas. Fue el cuarto viaje (y partido) organizado por la Fundación; los otros habían sido en 2009, 2011 y 2012. El 23 de febrero del 2012, se jugó, en el Valle de las Lágrimas, “el partido que nunca se pudo jugar”. Gustavo Zerbino, vicepresidente de Rugby “Sin Fronteras” y uno de los 16 sobrevivientes de la Tragedia de los Andes, estuvo presente y a él se refirió Alejandro Sangenis: “Es un héroe. El partido se jugó a metros donde ocurrió el accidente. Fue extraordinario”. También se registraron visitas a Jerusalén, para un partido entre palestinos e israelíes (2012) y en La Habana, Cuba, en el que cubanos y estadounidenses (2015) disfrutaron de un partido de rugby.

Los Pumpas Para destacar también es la labor de Daniel Fernández al frente de Los Pumpas. Daniel jugó en el Club Banco Hipotecario hasta los 29 años y actualmente es profesor de educación física. “Hace diez años empecé con rugby inclusivo y hoy soy Presidente de la Fundación. En 2015, viajé junto a tres chicos con discapacidad intelectual y participamos del Mundial de Inglaterra. Más tarde comencé con Pumpas”, recordó. Daniel fundó una escuela de rugby en Banco Hipotecario, a la que asistían chicos con discapacidad intelectual de todas las edades, entre ellos Joaquín, su hijo de siete años, que tiene síndrome de Down. El fin era conformar un equipo dentro de la modalidad Mixed Ability Rugby: seis o siete jugadores con discapacidad y otros ocho o nueve “facilitadores” (jugadores con experiencia o ex jugadores, que suelen ser amigos o familiares y el caso de Los Pumpas no fue la excepción).

“Invitamos a personas con discapacidad intelectual que tengan hermanos que jueguen al rugby en clubes. A fin de año ya teníamos sesenta chicos. Viajamos con dos delegaciones al Mundial de España en 2017 y salimos campeones”, mencionó Daniel, quien hoy también entrenador de Los Pumpas, la Selección argentina (masculina) de Mixed Ability. ¿Cómo son los entrenamientos? Se hace hincapié en saber en qué punto de aprendizaje está cada chico; “esa es la mejor forma de aprender: poner el foco en las enseñanzas y a raíz de éso empiezan a surgir conductas y habilidades que se fortalecen”, explicó.

“El rugby ya nace como un deporte inclusivo: saca a mucha gente de las calles y las introduce en la sociedad. Valores, responsabilidad, respeto hacia el rival, confiar en el compañero; se trabajan varias cosas con tan solo practicarlo”, Ignacio Rizzi.

Rugby “Sin Fronteras”, Siguiendo esta línea, la Fundación Rugby “Sin Fronteras”, bajo la campaña #YoRespeto, promueve acciones de concientización, capacitación y armado de eventos de alto impacto. Uno de ellos, quizás el más importante, son los encuentros por la paz: cuatro viajes a las Islas Malvinas,

“Nosotros no jugamos contra, sino con alguien”, Alejandro Sangenis.

“Tanto el rugby inclusivo como el convencional son un medio para divertirse y hacerse amigos, pero posiblemente las emociones y sensaciones del Mixed Ability son más fuertes. Tenemos muy en claro que más allá del resultado deportivo hay algo más importante: la formación de los chicos y su vida autónoma e independiente”, Daniel Fernández. Continúa en la página siguiente


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informe “Rugby Diferente”. A ésto mismo apunta Hernán Simond, profesor e investigador del programa “Rugby Diferente”. Siguiendo la línea de lo ocurrido con Daniel Fernández, el antiguo Presidente del Club Banco Hipotecario, Roberto Ricci, decidió replicar el programa Rugby Inclusión. Hernán, por su previa experiencia en salud mental, descubrió un problema: “A los chicos los preparaban para jugar rugby competitivo, pero no eran homogéneos, sino heterogéneos. No todos tenían las mismas discapacidades y no se podía atender a los chicos con una sola manera de trabajo. Entonces, propuse El Partido de los Sueños”. ¿En qué consiste? Si bien hay una cuestión médica por detrás, no es más que un precalentamiento, técnicas individuales, jugar (“los chicos sueñan con jugar, siempre lo jugaron con la cabeza”), los chicos adquieren una dinámica, hay un torneo de patadas y al final un tercer tiempo. Sin embargo, más allá de ésto, la diferencia está en los padres: “Ellos no pueden traer al chico y dejarlo, tienen que participar del encuentro. Hace unas semanas, dos madres tackleaban la bolsa, se caían, hacían un zik-zak con la pelota. ¡No sabés cómo estaban los chicos! Hicieron cosas que nunca habían hecho. Con los padres, el chico cambia delante tuyo, te sorprendés”, dijo Hernán. Tras explicar ésto, Hernán contó una anécdota de cuando tuvo que suspender un encuentro por lluvia: “Imaginate lo importante que es un día en el que juegan con la pelota mojada, si vos te caés te mojás; ese día es genial, es el aprendizaje, y la idea es que puedan ir experimentando diferentes situaciones”.

“Cada chico es un enigma. Algunos aprenden a pasar la pelota a los dos, tres días, y otros tardan un año. Nosotros les enseñamos a jugar al rugby, no como finalidad para jugar. Hay que ir limando los síntomas de la enfermedad y jugando al rugby desaparecen ésos síntomas”, Hernán Simond.

Nunca sabremos todo lo bueno que una simple sonrisa puede llegar a hacer. Madre Teresa de Calcuta

El scrum se vive

Hoy con 42 años, Casado, ex jugador del San Isidro Club y también jugué en Lujan Rugby Club, siempre de Ala o Segunda Línea. Siempre disfruté del Rugby como un juego, como un lugar donde uno aprende a jugar en equipo, junto a muchos valores más, disfrutando de esos hermanos con quienes compartis los Terceros Tiempos y los otros Dos tiempos en la cancha. Soy de pensar de que siempre se gana por las reglas, y si no sirven buscar la manera de reveer las reglas para que éstas funcionen para que el juego continue y sea apto para todos. A lo largo de este tiempo y tratando de que la Lealtad en el juego sea principal, pude hacer el curso de Referee como tambien muchos mas cursos que hoy nos piden para estar en la competencia. (CAMPUS.UAR). He armado el grupo Derrumbe Cero junto a su petición para cambiar la consciencia del Jugador como la de todos los que participan en este hermoso deporte. Hoy no puedo jugar por un diagnóstico que tengo en el corazón, pero nunca pierdo las esperanzas de volver a jugar. Mientras tanto escribo Rugby o trasmito lo que veo y siento, sé que en cada nota dejo todo como si estuviese jugando. En el año 2016 hubo 4 Lesiones Cervicales Graves en el Rugby, la que más me tocó de cerca es la que pasó en el club donde jugué muchos años, en el San Isidro Club, lo que pasó con Jerónimo Bello causó en mi una furia donde pude trasmitirla en una petición llamada Derrumbe Cero en Change.org, con ese enojo se que no llegaría a nada pero si pude poner en papel y expresar mis opiniones a todos. En esos días del accidente yo estaba pasando un momento difícil, la pérdida de mi hermano mas chico Lucas. Creería que canalicé mi dolor a través de esa petición que luego me llevó a armar este grupo, el cual se transforma en estas palabras y asi poder armar este libro. La petición consistía en tratar de explicar como cuidarnos más, como respetarnos más y de cómo poder buscar entre todos los vinculados a este increible deporte, una solución a este problema tan delicado en este país y en este deporte, el cual me inculcó unos valores inquebrantables, entre esos valores esta la “LEALTAD”, se debería recalcar aún más en el SCRUM como en todo el Rugby. A partir de esto surgió la idea de un grupo de Facebook para estar más conectado y comunicado con las personas que firmaron la petición. Este grupo fue creciendo y cambiando a lo largo de los años, dónde hoy podemos decir que es un grupo sólido llamado “Derrumbe Cero”, al día de hoy cuenta con más de 17500 Miembros principalmente de nuestro país y también de todo el mundo. El principal tema es la lealtad y la seguridad en el juego, más aún en el Scrum de este hermoso deporte, se arman muy buenos debates y también hay mucha información sobre la actualidad del Rugby Argentino e Internacional, dónde también comparto mis notas que escribo para RugbySpain y comparto muchas más de otras personas y sitios. Esta comunidad me acercó a RugbySpain a través de Alejandro Baeza quien me propuso escribir sobre el Rugby Argentino. En varias notas que he hecho se pregunta sobre “Lesiones Cervicales Graves” a principales referentes del Rugby Argentino. Estas notas serán compartidas más adelante en esta Revista Digital, junto con testimonios de muchos de los Rugbiers Argentinos, y tambien sobre el Rugby Argentino y su actualidad.

Agustin Woinilowicz

“ Lealtad “ Scrum como en la vida.

Siempre pensé que tanto en el Rugby como en la vida, el Scrum se vive, se disfruta, se juega, pero por sobre todo se respeta, ya sea al compañero, al contrario y al árbitro. Hay leyes de conducta, hay disciplina, hay sacrificio en la cancha como en los entrenamientos, pero por sobre todo siempre debe haber lealtad. Entiendo que a veces nos frustramos porque no salen bien las cosas. Cuando veo un scrum que se colapsa, más allá que sea derrumbe intencional o accidental, se me viene a la cabeza que se está cayendo un edificio y lo primero que pienso, es si alguién estaba ahí adentro, después empiezo a pensar porqué paso y luego quién lo ocasionó o que es lo que sucedió realmente. A veces he escuchado de jugadores que cuando no pueden ganar ese Scrum lo derriban y listo, lo tiran para ganar un penal, para que al rival le sea más difícil, para que no puedan saber que está bien y que no. Pero hoy se que no es así, se que muchos piensan distinto y eso es gracias a que muchas personas se están ocupando desde dónde pueden a que pensemos más las cosas. Siempre buscar aprender a ser mejores, a educarnos más, a que si me alguien me enseñara a hacer las cosas mal pueda yo saber que es lo que yo quiero hacer, saber la diferencia de que es lo que está bien o lo que está mal. Esforzandome más a hacer las cosas correctas para mí y para disfrutar de este deporte ya sea en resultado adverso; “ al pisar la cancha ese día yo ya gané”. Porqué digo que gané, porque jugue limpio, jugue con las reglas, disfruté del juego, no lastimé por el sólo hecho de hacerlo, de sentirme más hombre, más rebelde o para llamar la atención. Es preferible devolver una agresión con un buen try, con un buen tackle, con una buena jugada. Entonces para qué está el Tercer Tiempo si en la cancha fuimos deshonestos. Prefiero para eso no quedarme a un tiempo de más, donde los otros dos tiempos anteriores sólo demostré mi furia y no mi juego. A veces quisiera contarles que a lo largo de mis años cuando he trabajado en muchas empresas dónde al saber que mi colega, compañero o jefe, al haber jugado al Rugby te conectas con esas personas de manera distinta, como si supieras que fuimos enriquecidos por los “Valores del Rugby” y que gracias a ello te defendes de otra manera y siempre en equipo. En el Scrum si no hay Lealtad, no se debería jugar. Es importante saber hoy que hay reglas nuevas, sirvan o no dieron mucho en que pensar y frenar dichas Lesiones Cervicales Graves, tuvieron su impacto. Al César lo que es del César. También podemos ver en el curso de APL en el campus virtual de la UAR, ahi se puede ver una manera de frenar los Derrumbes tan solo gritando “Basta Ya”. Con respeto a la regla de 1.5 metrosya sea frenando esta el empuje en el Scrum, ayudó a pensar en el tema y asi evitar los Derrumbes haciendolos más rápidos. No lo veo bien el tema de tirar la pelota torcida cuando lo hace el Medio Scrum. Se debería incrementar la sacada de tarjetas amarillas a los desleales, a esas personas que lo derrumban en forma intencional.


INGOAL

haciendo rugby

La ciencia no pudo comprobar que el alma existe, el rugby si.

Dejando una huella imborrable Virasoro Rugby y Hockey Club, es un espacio comprometido con la sociedad de Gobernador Virasoro, que nació en septiembre del 2016 por el sueño de tres personas que vieron en esta institución

una posibilidad de inclusión, contención y educación mediante la enseñanza de los valores del rugby para cientos de jóvenes de esa localidad. Con un negocio inmobiliario bastante

Silvina Forrester tiene un hijo y tres hijas: una de ellas, Clara, tiene síndrome de Down. “A los tres años ya andaba con un palo de hockey en la mano. Somos una familia muy deportista, socios del Club Belgrano”, dijo Silvina. Clara empezó a jugar a los seis años en un equipo de Belgrano; fue hasta los 21, edad en la que le dijo al entrenador que no podía seguir porque “no tenía tiempo” y quería jugar con Las Lionas, donde es la capitana. “Con mi marido, Peter, siempre soñamos con unir el deporte con las capacidades diferentes. Hablé con el Presidente del Club Belgrano, le pregunté si podíamos usar

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arriesgado y sin ningún rédito económico, en el año 2016 Miguel Trevor (Presiente), Alejandro Comparín (Vicepresidente) y Pablo Taffarel (Tesorero), enfrentaron la adquisición de un predio de 6 hectáreas que más tarde lograrían extender a 8. Parte del terreno comprado fue loteado y vendido para cubrir los gastos, la otra parte fue creciendo con mucho esfuerzo conjunto y fue así como en mayo de este año pudieron inaugurar la cancha participando en un torneo del campeonato oficial. Además, en la actualidad y para poder tener un espacio que nuclee la mayor cantidad de chicos y chicas posible, el club trabaja para tener las canchas de hockey y de fútbol, ambas con un cierto avance en su ejecución. Desde su nacimiento, VRHC tuvo la misión de darle al club una fuerte impronta social con el objetivo de, algún día, tener un transporte propio con el cual poder llevar a jugar a los niños de los barrios periféricos de la ciudad y trabajar en conjunto con asistentes sociales para contener y ayudar en su formación, ya que sus propias posibilidades son remotas. “Son niños muy pobres con hogares no bien constituidos que, en muchos casos, se alimentan una vez al día en comedores sociales. Es por eso que nuestra idea es darles también una merienda post entrenamiento”, dice Trevor. Con muchos partidos jugados y muchísimas más alegrías, la primera de VRHC par-

Las Lionas

la cancha y convoqué a las jugadoras de los planteles superiores del club para que hagan de “facilitadoras”. Cuenta Silvina que el 10 de septiembre del 2017 “metieron” 12 chicas, en marzo del 2018 habían llegado a 30 y hoy por hoy, alcanzan las 45 chicas de entre cinco y 36 años. “Queríamos compartir con la sociedad lo que le había pasado a Clara. Estamos muy contentos con lo que logramos y con el grupo de padres que nos acompaña”, manifestó. Este año, Silvina fue convocada por la Federación Panamericana de Hockey para dar una charla en un foro a realizarse en Perú. ¿La idea? Que los países empezaran

VIRASORO RUGBY Y HOCKEY CLUB

Personería jurídica Expediente N° 221-04-10-3.924/2016 Resolución I.G.P.J N° 000003 Inscripción Tomo 153. Folio 289/293

Ruta 14 norte, km. 746 Gobernador Ingeniero Valentín Virasoro, Corrientes CP 3342 Contacto: Miguel Trevor (+54) 3756.1540.6016 trevormiguel@hotmail.com ticipa del torneo oficial y los más chiquitos entrenan semana a semana aprendiendo a compartir su club con cada nuevo niño que llega. Entusiasmados porque “lo mejor está por venir”, quienes forman parte de Virasoro Rugby y Hochey Club creen de corazón que están dejando una huella imborrable en la vida de los chicos, y trabajan con garra para conseguir lo que aún les falta para concretar su sueño.

a entusiasmarse con la modalidad del hockey inclusivo. “Fue un éxito: gente de Jamaica, Canadá, Estados Unidos y otros países me pidieron información y contactos, y una vez llegada a Buenos Aires me contactaron también de Perú, Chile, Paraguay y Brasil. La idea es seguir creciendo”, dijo, y concluyó con la siguiente enseñanza: “Queremos que las chicas se diviertan, que practiquen un deporte, que les da valores, que formen parte de un equipo, de un grupo, y que la gente entienda que ésto las enriquece y las hace felices. En definitiva, todos tenemos los mismos derechos y tenemos que tener las mismas posibilidades”.


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entrevista

“Jueguen con el corazón, que con esta camiseta no se cansa nadie“. (Hugo Porta y su arenga previa al test contra All Blacks de 1985)

Eduardo Fernández Gil:

Por Santiago Allende

“Queremos recuperar el ADN del scrum argentino”

Si tuviésemos que nombrar características que definen la identidad del rugby argentino, el scrum sería sin dudas una de ellas. Esa identidad construida se vio teñida de cuestionamientos por los inconvenientes que surgieron en el último tiempo relacionados a lesiones de jugadores. Eso obligó a revisar procedimientos para priorizar la seguridad. En lo que al juego respecta, Los Pumas tampoco han tenido buenos resultados esa formación fija en el plano internacional. En febrero de 2019, la Unión Argentina de Rugby (UAR) abrió un concurso para seleccionar un Entrenador Nacional de Scrum. Para definir quién era el más indicado, llegaron 60 carpetas, y una de ellas tenía el nombre de Eduardo Fernández Gill, quien que ya llegaba con pergaminos importantes. “No me iba a presentar, esa es la verdad. Recibí llamados de muchos amigos que me decían ‘presentate Gordo, sos uno de los referentes que tiene el scrum a nivel nacional’. Y bueno, presenté un curriculum a

la UAR, tuvimos una reunión con Mario y acepté. Yo ya sabía perfectamente cuál era su visión de lo que pasa en esta formación”, confiesa Fernández Gill para abrir el juego. - ¿Qué fue lo primero que se hizo cuando asumiste? Lo primero que hicimos fue un diagnóstico. Fuimos con Mario Ledesma y Nico Fernández Miranda a las provincias a ver cuál era la situación. La idea de la Unión Argentina es llegar a los clubes, no solamente con el scrum, sino con todas las facetas del juego. -¿Con qué te encontraste cuando arrancaste en este cargo? Me llevé una sorpresa inmensa, he recorrido 13 provincias, todas las semanas viajando, y hay clínicas de más de 300 personas. Es apasionante, hay una inquietud enorme con el tema de volver al empuje libre.Tenemos que transmitir cómo se tiene que trabajar.

-¿Notás mucha diferencia en el interior respecto del rugby en Buenos Aires? A mi lo que más me impresiona de lo que estoy haciendo es lo que ha crecido el rugby en todo el país. Por ejemplo, fui a Comodoro Rivadavia y había 250 personas en la charla, siendo que son muy pocos clubes. Como parte de mi trabajo es también recomendar jugadores, te encontrás con chicos que realmente tienen mucho potencial para formar parte de los seleccionados. Hay jugadores por todos lados. - El scrum tuvo ciertos cuestionamientos este último tiempo, desde distintos aspectos... El tema del scrum fue muy sensible por las lesiones que hubo. Tuvo que restringirse la posibilidad de un empuje libre. La Unión Argentina se dio cuenta que en todo el mundo se estaba jugando un scrum de empuje libre y, después de estos más de tres años de transición, vamos a jugarlo como se hace a nivel internacional. Mario Ledesma

Fotos Clara González Braconi Instagram: cgb.phgraphy claragbraconi@gmail.com

quiere que recuperemos el ADN del scrum argentino, que siempre nos identificó en el mundo. Para eso, estoy como entrenador nacional con el objetivo de unificar criterios en todo el país. -¿Hacen mucho foco en la seguridad de la primera línea o focalizan en todo el pack de forwards? Mi trabajo de campo es laburar con dos pack de forwards para enseñarles cómo es el armado de un pack. Lo primero que busco es la seguridad, que tiene que ir acompañada de disciplina para tener un scrum sólido y sin trampa, que es fundamental. -¿A qué llamas trampa? A enseñar que los pilares no se tienen que cruzar, no deben entrar en una lucha individual que derive en el derrumbe de un scrum. Sobre todo hacer foco en el tema de la caída; le he preguntado a muchos y más del 80% de los primeras líneas no saben cómo tienen que girar la cabeza o enfrentar una situación de caída. Esto viene pasando


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y hay que transmitir esa enseñanza. Más que un scrum que vaya para adelante, buscamos tener un scrum seguro. Y si no articulamos eso con jugadores, entrenadores y referees, no vamos a poder lograrlo. Es un desafío que estamos encarando en todo el país. -Mucho de cómo se juega el scrum tiene que ver con el referee, ¿qué tan importante es la capacitación en ese aspecto? Exactamente, yo lo que propuse es que a estas clínicas que hacemos para mejorar la seguridad del scrum, incorporar al referato, si no hay una pata fuertísima que nos está faltando. Yo pretendo que el referee interprete 4 o 5 cosas importantes. Para eso hay que buscar que se rompa esa barrera que hay con entrenadores y jugadores. Un ejemplo es que los referees vayan los martes a los entrenamientos a una práctica de scrum para ver cómo se entrena, por qué se derrumba. Si no lo ven ahí, en el partido no se van a dar cuenta del motivo por el que se derrumba una formación. Fernández Gill entrenó a los pumitas en cuatro mundiales entre 2006 y 2009 en Argentina, Escocia, Gales y Japón respectivamente. Después, se desempeñó ocho años como entrenador del seleccionado de Buenos Aires en la categorías M18, M20; y tres años en el seleccionado mayor. Como si fuera poco, también entrenó durante 14 años la primera de Regatas Bella Vista, club que milita en el Top 12 de la URBA, donde el Gordo se formó como jugador y adquirió conocimientos sobre el scrum. -¿Por qué crees que es tan importante el

scrum? En el juego todo es importante, pero lo primero son las formaciones. Más aún el scrum, es una pulseada que tenes con el contrario y no está en juego la pelota, es fundamental ganar esa pulseada por lo anímico. Argentina tuvo históricamente un desarrollo en eso y hay que seguir perfeccionado la técnica. -¿Quien es tu referente en la formación? Mi referencia de scrum es haber tenido la suerte de tener a Marcos Ocampo como entrenador a los 15 años. Cuando debuté a los 17 años en la primera de Regatas, Marcos nos llevaba a hacer oposición de Los Pumas. Yo vengo de esa escuela. La escuela a la que el Fernández Gill hace referencia se basa en los preceptos de Francisco “Catamarca” Ocampo, uno de los formadores más influyentes del rugby argentino. Su filosofía era no hookear la pelota cuando entra al scrum y concentrarse solo en flexionar y empujar para ganarle la disputa territorial al contrario. “A marcos lo tengo acá enfrente para cualquier consulta”, dice el Gordo señalando a la casa que se ve cruzando la calle desde la ventana de su living. -Ahora hay una nueva regla que es obligatorio hookear, ¿Cómo se adaptan a eso? Es una regla internacional y hay que cumplirla. A todos los que enseñamos nos resulta más fácil la regla nueva porque no se puede embestir como hace 4 años atrás. Si nosotros logramos aprovechar esa regla y mejorar nuestra disciplina, el scrum va a mejorar una barbaridad. Esas son las gran-

des inquietudes que me trasladan cuando voy a las charlas y me quedo después contestando preguntas. -Siendo algo tan técnico, ¿buscan ciertos requisitos mínimos de conocimiento? Claro, la UAR viene trabajando por ejemplo con Alexis Padovani, Director de Rugby Seguro, y Sergio Carosio, kinesiólogo de la Unión, para llegar a todos los directores de los distintos centros oficiales del país. Lo que armamos es un plan para poder ir derramando el conocimiento. El mencionado Alexis Padovani es ex jugador del Club Atlético de San Isidro. En 1997, durante un partido a beneficio de Rugby Amistad, quedó cuadripléjico. Luego de eso, se convirtió en un referente de superación. Es autor del libro “El mundo por segunda vez”, la novela autobiográfica que cuenta su historia. - ¿Cómo es la relación con los entrenadores de los distintos seleccionados? Estoy en comunicación permanente con Mario Ledesma, Gonzalo Quesada, Nacho Fernández Lobbe y todo el resto de los entrenadores de los distintos seleccionados. Vemos cómo evolucionan los jugadores que integran las academias. Yo aporto mi mirada y mi laburo, pero después ellos son los que deciden, es un trabajo en equipo. - ¿A qué país ves que viene laburando bien? Te voy a contar una anécdota: cuando entrené la última vez a los pumitas, en Japón 2009, nos tocó compartir hotel con Nueva Zelanda. En ese momento, ya tenían un

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entrenador nacional de scrum. Decían que con el desarrollo físico y de las defensas, el scrum iba a tener cada vez más importancia. Como muchas otras veces, Nueva Zelanda se adelantó varios años. Pero no fue el único, Sudáfrica creció muchísimo porque tienen una potencia física tremenda; e Inglaterra que viene mejorando también con el tiempo de trabajo. -¿A qué le atribuís los inconvenientes que tuvo el seleccionado nacional en el scrum? Creo que Hourcade hizo un trabajo espectacular en Los Pumas. Desde mi visión, creo que se trabajó con otro criterio para elegir jugadores. Se buscó pilares que tengan más movilidad y manejo de pelota. Ahora lo que estamos buscando la inversa, jugadores de más tamaño. - En ese sentido, hoy en día se necesita que los pilares sean funcionales al plan de juego y también sean fuertes en el scrum, ¿cómo se articula esas dos variables? Las academias están para eso. Parte de mi trabajo es identificar el potencial físico y trabajar con el cuerpo médico y los nutricionistas para ver cuánto más puede crecer o adaptarse el físico a los parámetros de un cierto nivel de competencia. -¿Lo más importante en la elección de los primeras líneas pasa a ser la estructura física? Sí, se viene una muy buena camada de primeras con una envergadura física importantísima. Es lo primero que uno busca, que el jugador tenga una estructura moldeable. Si el jugador es valiente y le gusta el rugby, todo lo demás se mejora con trabajo.


10 INGOAL #1-2019 El entrenador es un colaborador de los jugadores y no un hacedor de cosas raras, primero viene el juego, después los jugadores y recién después el entrenador. Emilio Perasso

desde abajo Pasión por el rugby Como se vive el rugby de abajo Escribir sobre el rugby de abajo es tratar de reflejar la problemática y las dificultades que enfrentan la mayoría de los equipos de nuestra Unión. Nuestra pretensión es exponer a grandes rasgos de qué nos ocupamos casi diariamente, que no es necesariamente el desarrollo del juego. Crear un espacio de reflexión que muestre lo que debemos hacer para intentar crecer. El panorama no es muy alentador para los clubes de abajo. Algunos con más años e instalaciones, otros luchando por su espacio y relegando otras prioridades o afrontándolas a las apuradas. Pero, con qué cuentan los Clubes para afrontar cada temporada? O mejor dicho, que carencias afrontan? A nivel humano: • Dificultades para conseguir jugadores y luego conservarlos. La mayoría aprende a jugar rugby en el Club y carece de los valores que queremos transmitir • Bajo nivel de compromiso y muy alta deserción. Muchos de ellos con carencias educativas, alimenticias y/o familiares. • La cantidad de entrenadores en general es insuficiente y su preparación técnica y/o física también. • Cantidad de dirigentes que quieran hacerse cargo de llevar la institución ade-

lante, dedicar su tiempo y esfuerzo para obtener muy pocos logros. A nivel Instalaciones: • En general precarias, servicios de agua y luz deficientes, vestuarios chicos y construidos y armados con lo que se cuenta. • Dificultades para explotar el bar (fundamentalmente porque no es redituable económicamente). • Necesidad de construir nuevos espacios o adecuar los espacios cubiertos a las eventuales necesidades crecientes. • Mantenimiento nulo o muy bajo de lo construido. A nivel económico: • La necesidad de captación hace que se postergue la cuota social y/o deportiva, tremendas dificultades para conseguir sponsors para una actividad que, en nuestro caso, carece de trascendencia social y económica, lo que obliga a redoblar esfuerzos (tiempo disponible y capacidad) para obtener los fondos. • Mientras tanto, se desarrolla otra temporada de rugby. Y surge la necesidad de armar la pretemporada, brindar terceros tiempos, atender las necesidades socioeconómicas de sus jugadores, trasladarse desde San Pedro a Chascomús para jugar partidos, debiendo contar, al menos,

con un plantel superior y dos divisiones juveniles (pero sabés que si no armás rugby infantil no tenés futuro), organizar las giras de fin de temporada, los eventos para recaudar dinero, la fiesta de fin de año y también, asistir a las jornadas de capacitación, a las de captación, a las cenas de camaradería, los almuerzos dirigenciales, cursos de formación, plantar y regar la cancha, marcarla, atender a los referis y rivales, contratar médico y transporte, mantener completo el botiquín de primeros auxilios, el desfibrilador (comprar las baterías), asistir a reuniones informativas, conseguir sponsors y subsidios de políticos locales. No cuento nada que no ocurra en cualquier club en desarrollo del rugby de Buenos Aires pero que también es de aplicación para cualquier club del interior, algunos de los cuales suman inclemencias climáticas, mayores distancias todos los fines de semana –con los consiguientes gastos–, mayores limitaciones en la capta-

ción de jugadores y una Unión con menos recursos y posibilidades de ayuda. En esta breve y seguramente incompleta descripción muchas veces perdemos de vista el juego y nos abocamos a la solución de problemas inmediatos (falta de agua caliente, comprar pintura para marcar la cancha, juntar la plata para los terceros tiempos, etc.) y llegamos a noviembre y/o diciembre pidiendo la hora y más cansados que gordo en maratón. Y queremos largar, tomarnos un año sabático, pasar la posta, dedicarlo a nuestra familia (que nos banca todo el año) y cuando miramos para los costados o para atrás, vemos que somos los mismos de siempre (no llegamos a diez) y que si largamos, desaparecemos. Entonces, a recargar las pilas en lo que queda de diciembre y enero (siempre que no haya gira de pretemporada) y arrancar “a full” en febrero, con renovadas expectativas y la confianza que, esta vez sí, las cosas van a mejorar! Eduardo Piaggio

¿Empate Negro? Es difícil encontrar en una revista de rugby, una nota escrita por alguien que nunca jugó al rugby. Difícil pero no imposible. Lo reconozco. Nunca jugué al rugby. Si usted es un camarillero viejo (o joven) y quiere dejar de leer acá, le advierto que se lo pierde. Si está dispuesto a bancarme un poco más, sígame. Cuando era chico, un accidente automovilístico provocó, en mi mano izquierda, una lesión que me impidió salir a la cancha con mis amigos de aquella época, en Monte Grande Rugby Club. Jugaba al tenis pero los martes y los jueves por la noche, entrenaba con ellos. Salíamos a correr por las calles que rodeaban aquel barrio del Monte Grande originario, ese que poco tenía que ver con el actual club y su gran sede, creada por muchos de aquellos ex jugadores. Y los fines de semana, acompañaba al equipo de mis amigos que siempre me hacían un lugar en históricos y recordados terceros tiempos. No lo jugué nunca pero lo disfruté siempre. Desde afuera de la cancha y desde adentro de sus valores. Por eso, hoy quiero recordar un gran momento que ya nos pertenece a todos. En mi carácter de tenista infiltrado, puedo decir con orgullo, que estuve en la cancha de Ferro, aquella tarde de 1985, cuando los Pumas empataron con los All Blacks. Entonces, la idea era alentar a los nuestros y disfrutar el juego de ellos. Los All Blacks eran maravillosos, y todo el asombro que generaban, permitió acentuar más, la hazaña de aquellos Pumas, el sábado 2 de noviembre de 1985. Las crónicas destacaron, desde ese día y para siempre, la actuación del gran capitán Hugo Porta. Es que el diez

convirtió todos los tantos de Argentina con cuatro penales y tres drops, uno de ellos casi imposible de imaginar si no fuera por el nivel de nuestro apertura que ese año fue consagrado como el mejor del mundo. Pero las crónicas no fueron tan justas. Porque Hugo entró a la cancha con un equipo de guerreros dispuesto a hacer historia. Y porque en el rugby nadie puede lograr nada individualmente. Las victorias y las derrotas son de todos. Y los empates también. Por eso, mencionar a cada uno de los integrantes de ese gran equipo, es un verdadero acto de justicia. Los Pumas “alistaron” (como se decía en aquella época) al recordado Bernie Miguens con Juan Lanza, Diego Cuesta Silva, Fabián Turnes, y Pedro Lanza, Hugo Porta y Guillermo Holmgreem, Ernesto Ure, Tommy Petersen, Georgie Allen, Gustavo Milano, el Chapa Branca, Fernando Morel, Alejandro Cubelli y Diego Cash. Estos tipos eran Pumas de raza. Enfrentaron sin complejos a los hombres de negro que un par de años después iban a consagrarse campeones en el primer mundial de la historia. Tan pocos complejos mostraron nuestros Pumas que, casi sobre la hora y con el marcador igualado en 21 puntos, forzaron un scrum cinco. Y los veinticinco mil que estábamos en el estadio, nos tomamos de los hombros y comenzamos a empujar junto a esos ocho forwards, más rayados y más celestes y blancos que nunca. La ovalada ingresó a la formación fija y los Pumas comenzaron a avanzar. A centímetros de la meta, la formación se paró y el árbitro levantó sus brazos para marcar el final el partido. Con sinceridad, puedo decir que no vi nada y entendí menos. Estaba en esa tribuna saltando y gritando, los Pu-

mas avanzaban hacia nosotros y desde mi lugar no se podía ver la pelota. Después nos enteramos que Ernesto Ure se levantó dispuesto a apoyar cuando un movimiento sorpresivo le aceitó las manos para producir la caída de la “guinda” que hubiese coronado al mejor postre posible. En ese momento, la frustración se apoderó de todos los jugadores argentinos porque la historia les había hecho un cambio de paso singular y el triunfo los había esquivado con una curiosa habilidad. Hoy, a tantos años de distancia, sigue vivo el recuerdo de aquella gloriosa tarde de Caballito. Los All Blacks siempre asustaron a todos los equipos del mundo. Pero aquella tarde, en un estadio celeste y blanco, fueron ellos los asustados por unos impresionantes pumas. Fue un empate negro para ambos equipos. Para uno porque casi lo pierde. Para el otro porque casi lo gana. Entre amigos nos abrazamos igual y aplaudimos el espectáculo. Le dimos gracias al rugby. ¿Te acordás en dónde estabas ese día? Yo estaba ahí. No me lo olvido nunca más. Ricardo Sanguino buendia@speedy.com.ar


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rugby a pulmón Beromama, vivir para contarla “Soy jugador de rugby no se me ocurre nada mejor que decir sobre mi”. Sir Colin Meads.

Como si se tratase de una ley divina, la historia de vida de los clubes de rugby se escribe con sangre, sudor y lágrimas. Y también con el sacrificio sin límites y la voluntad desenfrenada de personas que lo dan todo sin esperar nada a cambio, que se entregan por completo, en cuerpo y alma, a un proyecto que late al ritmo de una guinda. La historia de Beromama encaja a la perfección en esa trama. Hace nada menos que ochenta años, un 11 de septiembre de 1939, una banda de adolescentes del barrio porteño de Liniers decidió refrendar su amistad de una manera particular: creando un club que tiempo después adoptaría al rugby como su actividad principal. Así, desde el sentimiento más puro de amistad, nació el Club Beromama. Cuando la década del treinta se apagaba, surgió el resplandor de una nueva historia: cuentan los libros que los fundadores definieron la denominación de la institución de una forma poco ortodoxa, anotando en una pared la primera sílaba de cada nombre hasta formar Beromamacacumaospobichucacopripejopi. En 1941, cuando se afiliaron a la Unión de Rugby del Río de la Plata (hoy Unión Argentina de Rugby), lo acortaron a Beromama, tal como se lo conoce hoy en día. Para sumarle más condimentos al relato, el primer presidente del club fue un inglés, el ferroviario William Moe, y uno de los entrenadores era de origen francés, monsieur Arrieu.

Auge y caída

La vida de Beromama se divide en dos. Tuvo una primera etapa de treinta años de actividad intensa y exitosa, arrancando su participación en la por entonces Tercera categoría de la URRP en 1941. Debutó con buenos resultados y ya en la temporada siguiente pegó el salto a Segunda. Recién en 1950 logró el ansiado ascenso a Primera, todo un hito en la historia del club, tras derrotar 8-6 a Municipalidad en el desempate. Los conflictos internos pusieron en jaque la estabilidad deportiva de la hasta entonces pujante institución, que en apenas

tres años volvió a bajar a Tercera. Para colmo de males, las tensiones fueron en aumento y, pese al ascenso a Segunda de 1964, en 1968 se desencadenó el final de una manera abrupta: ese año Beromama no presentó equipo y, en 1969, dejó de existir.

La refundación

La segunda etapa de Bero tuvo su puntapié inicial quince años más tarde, en 1984, con el empuje de un nutrido grupo de ex jugadores de la década del sesenta, aquellos que sufrieron en carne propia la desaparición. Motivados por el amor al club y la necesidad de reencontrarse en un lugar propio tras haber migrado forzosamente a otras instituciones, se pusieron al hombro el proyecto de comprar un terreno en González Catán para levantar allí las instalaciones del club, para poner de pie a Beromama y darle la posibilidad de una segunda vida. Así fue que los antes desahuciados y a la deriva comenzaron a impulsar la reconstrucción a partir de mediados de los ochenta, siempre conservando indemne el espíritu de lucha y sacrificio que, aún hoy, lo mantienen más vivo que nunca. En 1985, los tricolores volvieron a entrar a la URRP y desde entonces (ya van 35 años) nunca más dejaron de competir en las distintas categorías del ascenso.

Un presente prometedor

Hoy, ya radicado en el oeste bonaerense, es uno de los 76 clubes afiliados a la Unión de Rugby de Buenos Aires, donde también compiten otras 15 instituciones en carácter de invitadas. Al cierre de la presente edición, Beromama marchaba en el sexto lugar de la Tercera División con 46 puntos, producto de nueve victorias, un empate y nueve derrotas distribuidos en diecinueve encuentros. Con tres fechas por jugarse –tiene que visitar a Vicente López y luego recibir a Ezeiza para terminar ante Banco Hipotecario en Villa Celina-, Bero aún aspira a meterse entre los cuatro mejores del certamen. Si logra acceder al cuarto puesto, Beromama tendrá la posibilidad de jugar un repechaje con el equipo que finalice en la 13°

ubicación del campeonato de Segunda (hoy sería el Club Ciudad de Campana) para buscar el ascenso a esa categoría. En la actualidad, el club cuenta con unos 600 socios repartidos entre 400 jugadores y 200 familiares, veteranos y vecinos del barrio. El plantel superior ostenta 70 fichados, de los cuales un promedio de 45 se entrena de manera regular, lo que le permite a Bero presentar la Pre Intermedia todos los fines de semana. También es motivo de orgullo la vitalidad de todas sus divisiones juveniles (M-15, M-16, M-17 y M-19), el crecimiento sostenido de los infantiles (ya cuenta con unos 100 fichados) y el desarrollo del hockey femenino con, por ahora, 80 jugadoras asociadas.

Los re-fundadores junto al único sobreviviente de los fundadores del club

“El crecimiento no se detiene”

Si fundar un club no es cosa de todos los días, menos lo es que esa institución alcance los ochenta años de vida. Y, si bien la longevidad no es necesariamente un mérito por sí mismo, si lo es en el caso de Beromama, un club que sobrevivió al paso del tiempo, a crisis económicas, a mudanzas y descensos, a períodos de pocas voluntades, festejos huidizos y hasta una desaparición. “Este aniversario encuentra al club mejor imposible. De una década a esta parte ha ido creciendo exponencialmente en lo institucional, en lo edilicio y en lo deportivo”, se enorgullece Fabián Rey, secretario y capitán general beromamense. Entre las mejoras se destacan los vestuarios, el buffet, los baños, el quincho multiuso y la cancha, todos nuevos o recientemente refaccionados. El club ya tiene tres canchas de rugby con medidas reglamentarias, todo un número para el ascenso de la URBA. Y agrega: “lo hicimos a pesar de los tiempos difíciles que se viven; en mayor o menor medida, el crecimiento no se detiene”. Tomar conciencia del momento histórico que les toca vivir no es tarea sencilla. Así lo cuenta el dirigente: “Cuando uno está en medio del proceso de trabajo es difícil percibir o saborear el éxito, pero si en algún momento uno se detiene a pensar no hay otra cosa que concluir lo siguien-

El plantel superior de Beromama que competía en la vuelta de su refundación

Abajo en un evento en el Beromama donde los de San Martín prestaron “la pelota” original que inició la historia del Club. Es la que uno de aquella “banda de Liniers” le robó a San Martín (en ese momento Pacific) y que se la devolvieron años después. te: somos uno más en la larga historia del club y es nuestra obligación ser partícipes en ella para prolongarla”.

El 80° aniversario, un estímulo que empuja

Cuando se lo consulta por los motivos que impulsaron a los jugadores a pelear por la refundación de Beromama, Fabián Rey no lo duda ni un instante: “fue el espíritu del rugby. Aquellos jugadores sentían que no importaban los clubes adonde habían ido; a

todos les faltaba el lugar común donde reunirse y sentirse en su casa, hacer que sus hijos sientan y vivan lo que ellos vivieron. Eso motivó la refundación. Ese proceso fue tan fuerte que entre los años 1986 y 1990 Beromama llegó a tener 800 socios, número que todavía aún no alcanzamos pero estamos en camino”. Y todo estímulo cuenta: cumplir 80 años es uno de ellos. Gregorio Galli ggalli22@gmail.com Fotos gentileza de Pablo Arias


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opinión

“El rugby es un deporte de bárbaros, jugado por caballeros” Winston Churchill

¿Se cumplen las leyes de la WR? te con recursos de filmación), “obedece” al referee “guía - conductor”, o bien, lo hace sin que necesariamente medie prevención oral alguna.

Hacé décadas que el rugby –merced a las nuevas tecnologías de la comunicación audiovisual e informática– parece haber crecido en calidad. Y digo: “parece”, porque en realidad aún reina cierto desconcierto no sólo entre quienes ejercen el coaching de todo tipo dentro de nuestro apasionante deporte, sino entre quienes participan del juego activa o pasivamente y sus evaluadores; y ni hablar de las muchas veces confundidas subcomisiones de Disciplina. Si bien es cierto que sigue siendo complicada la uniformidad de criterio en cuanto a la interpretación estrictamente reglamentaria del rugby, no menos preocupante es lo que el mundo rugbístico recibe en cuanto a incumplidas directivas de la máxima autoridad internacional (antes IRB, hoy WR), que precisamente no son ideadas siempre por una cúpula de expertos dirigentes mundiales sino que son el lógico resultado de previos intercambios y consensos de ella y de su entorno, que comienza justa y democráticamente en cada nación integrante del famoso Board, cuando traslada a él sus pareceres e interrogantes. Varias de las instancias del juego que mayores dudas generan en protagonistas directos, indirectos y en los propios espectadores –a quienes “comercialmente” hay que conformar para que el rugby siempre cuente con auspiciantes de relevancia– son las siguientes: a) Existen jugadores, que aún derribados mediante el asimiento de rigor reglamentario y ya en el suelo, no liberan la pelota “inmediatamente”, es decir, continúan –acaso arrastrándose y luego intentando ponerse de pie en el mejor de los casos– poseyendo la pelota cuando en realidad ya habían sido “tackleados” y liberados “de inmediato” por sus rivales. Ergo, el tackle se produjo tal como está descrito en las leyes del juego pero el claro infractor (sin soltar la pelota en momento alguno y sin volver a estar de pie) conti-

núa con la posesión de la ovalada sin ser sancionado, acomodándose en el suelo de manera excesiva hasta que la pelota esté asegurada (posesión) a disposición de sus compañeros. Reitero: el “tackle” se produjo tal como está prescrito en la ley. b) Existen jugadores de pie (si fueron tackleadores se levantaron “inmediatamente” para volver a disputar -ipso factola posesión de la pelota) dispuestos (uno o dos, generalmente) a recuperar para sus equipos el bien tan preciado. No obstante, persisten criterios erróneos de no “premiar” tal destreza (la “pesca” rugbística es al mismo tiempo muy agotadora y decepcionante, por cierto); sino de extender o prolongar el tiempo y la forma de posesión de la pelota del jugador tackleado, contrariando claramente la semántica que le da sentido y cierta precisión al vocablo “inmediatamente”. En esta circunstancia del juego, también es muy cierto, que varios jugadores que tacklean impiden la libre -en realidad: “inmediata”- disponibilidad de la pelota a quien fuere (compañeros y adversarios), y algunas veces son correctamente sancionados por ser “remisos” a permitir que continúe o fluya -en términos lógicos o razonables- el juego. Pero también, varios quedan apresados sin culpabilidad alguna e incluso desesperadamente (en ocasiones) se agitan desde el suelo para demostrar que realmente no están en condiciones de salir -sin dolo ni culpa- “inmediatamente” de la situación posterior al tackle. En este último sentido, se aprecia -en general y salvo excepciones que se detectan- como un “logro” reglamentario, que es difícil hallar a algún jugador en papel de “vengador” o “liberador ilegal” cuando la pelota tarda en emerger de una formación espontánea. Por el contrario, el protagonista, sabiéndose televisado y consecuentemente pasible de ser sancionado (aún de oficio por la propia WR o por una Unión importante que cuen-

c) Parece que en el rugby actual -tras la reciente vuelta atrás- “nadie” (rival del portador de la pelota) voltea o derriba un maul claramente consumado, siempre según las leyes del juego. Lamentablemente, es muy difícil verificar -salvo algún caso muy aislado- que un referee de la jerarquía que fuese (incluyo como agravante al escalafón de los 10 mejores del mundo) haya otorgado un penal por esta peligrosa acción, tanto para quien la genera como para quienes la sufren de repente, o sea, sin estar preparados (en correcta posición de asimiento o bien, portando la pelota) para defenderse de un presunto tackle, ya que ese “tackle” está prohibido “expresamente” en esa precisa instancia. d) Parece que persiste el criterio de posesión de la pelota cuasi “in eternum”. Lo que fue un maul (repito: “lo que fue” un maul, pues concluyó) se pretende prolongarlo más allá de lo que señala la ley específica. Así se verifican -varias veces- usuarios (jugadores) que abordan “trencitos” mientras el “guarda” porta en el “furgón de cola” la preciada “linterna” (pelota) que -desde ya- no admite discusiones acerca de su “dueño”. Así, el “trencito” que -acaso originariamente- traccionaba dentro de la legalidad, ahora es conducido a como dé lugar, no por quien debe encabezarlo sino por un par de “guardabarreras” que impide el acceso, despejando los “rieles” a diestra y siniestra, para que “el juego fluya” y siga siendo “atractivo”, gracias a la menor disputa posible de la pelota. e) Parece -siempre en general y no en particular- que el asimiento en scrums (terceras líneas), mauls y rucks (todos los que intervienen), basta con simularlo mediante una mano, la mitad del brazo, un codo o algunos dedos aferrados a algún pliegue de alguna camiseta -ceñida o node algún jugador compañero y hasta de alguna de un rival. Y ¡muuuchas veces! estos infractores influyen en jugadas ulteriores “inmediatas”, interviniendo en el juego al detener (directamente) o contribuir (indirectamente) a hacerlo, a un rival portador de la pelota. f) Parece ahora, que la correcta captura de la pelota en el aire, inmediatamente después de que un rival -emisor- efectuase un puntapié a ella que adquirió gran altura, avala también que el receptor de dicha pelota, intencionalmente coloque una de sus piernas de forma claramente imprudente, adelantándola a la otra que le servirá de apoyo cuando pise el suelo, y disponiendo la plancha del pie -con “inocentes” tapones- de esa misma pierna adelantada,

contra la integridad física de quien procura tacklearlo (desde ya, cuando alcance con sus pies el suelo) o de quien pugna por alcanzar también la misma pelota en una correcta disputa aérea, es decir, sin que medie carga ilícita alguna contra el eventual receptor, por parte del jugador que pertenece al equipo que pateó al cielo del campo de juego, esa pelota en disputa aún, y por ende, absolutamente lícita. g) Hace 17 años la entonces IRB recomendó (“recordó”, ¿”ordenó”?) por primera vez en la historia del juego, la sanción del equipo cuyo jugador arroje la pelota al scrum de modo ilícito -parcial- (torcido; o en la jerga chilena: pelota “chueca”). Entonces, los jugadores que debían iniciar esta formación, comenzaron a pararse perpendicularmente a la altura de los hombros de sus compañeros de la primera línea arrojando la pelota “derecha” o “recta” en el sentido indicado aunque en la actualidad ya lo hacen dirigiéndola a los pies de sus propios compañeros de la primera línea sin que exista disputa alguna. Detectada la nueva variante que finaliza -de todos modos- en la ilegalidad, aquella IRB insistió en reclamar a los referees que verificasen la posición de quien arroja la pelota y da inicio al scrum. No obstante, continúa el ilegal y burdo “echa-saca”; y que el hooker rival se abstenga de reclamar -durante un tercer tiempo- lo que le pertenece prima facie de pleno derecho: la disputa de la pelota; ni más ni menos. Claro está (¿”claro está”?) que en los line out se verifica -en general, no siempreuna correcta sanción para quienes arrojan la pelota de manera parcial. Sin embargo, los scrums -según la WR, los jugadores, los entrenadores, los coaches, los evaluadores, los auspiciantes, los referees asistentes, los periodistas y el público- lo único de “interesante” que tienen, es que se repiten hasta el cansancio de propios y extraños, merced al denominado “colapso” -casi siempre intencional; menos para el referee; “fascinado” en ordenar que vuelva a iniciarse (“reseteo”) hasta que éste logre discernir quién ha provocado el nuevo derrumbe; y muchas veces, simulando saberlo, sanciona a alguno de los bandos (¿quién podría discutírselo?), para felicidad del equipo beneficiado mediante el consecuente penalty kick.h) Los referees y sus asistentes -en su enorme mayoría- carecen de visión periférica (¿o se hacen los distraídos?) para advertir y/o sancionar a quienes nunca respetan aquello del “último pie” que sirve para delimitar el juego on side de aquel que está off side, es decir, de quienes no tienen la posesión de la pelota mientras se consuma un tackle, un maul o un ruck y se encuentran en una posición que está fuera de juego, alejados (o no) de las formaciones espontáneas. Ergo, la lícita op-


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opinión

No hay razón para jugar al rugby, por que al rugby se juega con el corazón.

tad, contraria al espíritu del juego, sancionando a quien impida a un rival que vuelva a participar activamente del partido.

ción de juego desplegado -mucho menos “aburrida” para el espectador y aún para los propios jugadores- es “castigada” en lugar de ser respetada, mediante la famosa locución: “siga, siga”, a pesar de la vigencia de una normativa específica contra “ansiosos” en tacklear a sus rivales y también para “remisos” que demoran ex profeso en ubicarse “on side”, más allá de cualquier sano criterio de ventaja, cuando ésta prospera. i) Los pescadores de pelotas -mientras operen en el campo de lo lícito- deberían ser más que respetados y no ser desplazados violentamente -en el intento de recuperación- por quienes no han podido capturar antes la pelota o resguardar su posesión. En tal sentido, debería modificarse la actual norma por otra superadora que tienda a igualar el “derecho de posesión” de la pelota que sigue beneficiando más a quien la lleva en sus manos que a quien pretende recuperar su control, desde ya, siempre actuando en el marco de la ley. Cuando la pelota tiene un solo dueño, el juego deja de ser atractivo. ¿Cuál es la gracia del juego? ¿Portar la pelota o impedir que un rival la pueda recuperar sin intentar agarrarla primero, como premisa? j) Últimamente se observa un incremento de jugadores que a los rivales -en muchos rucks- no les permiten reubicarse inmediatamente en juego mientras están en el suelo tras algún tackle o caída involuntaria y estando “on side”, con la finalidad que el referee otorgue un penal que castigue –en este preciso caso– a un falso remiso que en realidad procura salir rápidamente de su original posición en el piso. Para ello, lo aferran ex profeso o desplazan adrede hacia adentro de dicha formación espontánea o bien lo “aplastan” o “hunden” dentro de ella. Algunos dirán que se trata de un fino criterio de aplicación del juego limpio por parte de quien debe hacer cumplir las leyes. Pues bien, así es. El referee debería analizar (es cierto que de modo instantáneo y con la certeza más precisa posible) este tipo de situación, que termina constituyendo una clara desleal-

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k) La entrada de los delanteros para iniciar un scrum debería volver a ser mucho más práctica y veloz. En efecto, al demorar tanto el protocolo que debe aplicar el referee en cuanto a los tres pasos que deben cumplirse en aras de la seguridad física de los intervinientes (a la que no me opongo, claro está), los jugadores participantes terminan siendo los más desconcertados e inseguros para continuar el juego y los reseteos se intensifican para aburrimiento de propios y extraños. Ínterin, los referees deberían sancionar con más rigor (amonestación aún en un primer scrum del partido y por más temprana que ésta pudiese parecer) al jugador infractor de la primera línea que fuese. Y si está ubicado -ese árbitro- del “otro lado” de la formación en donde se produce la falta, el asistente o el oficial revisor deberá comunicarlo inmediatamente al referee para ayudarlo a aplicar mejor las leyes del juego. Los colapsos generalmente se producen por la acción deliberada de alguno de los cuatro pilares y algunas (muy pocas) veces por defecto de uno de los dos hookers (cabeza abajo de la cintura). Hoy ya no es difícil advertir quién comete una infracción en un scrum y por tratarse de una formación en la que debe ser preservada la integridad física de los participantes, el infractor debe ser amonestado de inmediato. Puedo afirmar con mucha certeza -puro empirismo- que al retornar al juego, ese jugador sancionado no volverá a cometer la misma infracción u otra; o seguramente lo pensará dos veces antes de correr el riesgo de ser expulsado y luego suspendido.Un amigo del ambiente me decía que dentro de la WR hay tantas Uniones (poderosas o no) como “autónomas”, porque “se manejan” con leyes propias (¿códigos o criterios?) en sus distritos y muchas veces terminan afectando el entorno internacional; más allá de los ritmos comerciales o de la dinámica del juego. Pero otro señor –justamente quien suscribe este comentario– se repite a sí mismo y se permite hacer extensivo “urbi et orbi”, el siguiente pensamiento: las leyes y el espíritu de ellas sólo pueden modificarse cuando se aprueben otras que las sustituyan, pero nunca antes, tergiversándolas para gusto o disgusto de quien fuere. Toda otra interpretación parece significar una nueva variante de lo que la mayoría suele denominar como “hipocresía”...y en tal sentido, a quien le quepa el sayo –sea quien fuere– que se lo ponga; sin declamaciones y de una vez por todas, “por el bien del espíritu del rugby”, tantas veces declamado pero muchas más incumplido.Patricio Martín Orlando

Socio Protector, fue hooker y dirigente del Roca RC y de la Unión Alto Valle de Río Negro y Neuqén. También fue socio y hooker del CASI. Fue referee local, regional y nacional, coach y Evaluador Nacional UAR de referees


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Av.Richieri 965 - Tel:46666181 Frente a la Estaciรณn de Bella Vista


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Haz feliz a alguien, ante todo mucha calma mi reina. Martín Urcola

¿Te acordas hermano que tiempos aquellos? Cuándo se inician los procesos es algo difícil de determinar. Por su propia naturaleza no parecen comenzar con un suceso determinado, sino un permanente devenir que va mutando casi silenciosamente y de manera imperceptible. De todas maneras existen episodios que los impulsan, los visibilizan –como se gusta decir ahora-. ¿Cuándo empezó a cambiar el rugby? Yo creo que pega el salto con la TV por cable a mediados de los 80. Hasta ese entonces el rugby, al no ser un deporte popular y masivo, no tenía demasiado espacio en los medios. Una página del diario cubría toda la información de las divisiones superiores. La TV por cable promovió la aparición de contenidos temáticos, específicos, para un público perfectamente segmentado, entre ellos el del rugby. La televisación trajo aparejado el crecimiento del periodismo especializado, la publicidad estática en las canchas y el sponsoreo en las camisetas. El Mundial de rugby exigió un mayor nivel en la preparación física, técnica y táctica para llegar con cierta competitividad en relación a las históricas potencias. Los recursos económicos comenzaron a aparecer en los medios y en los clubes, generando los primeros cortocircuitos a nivel dirigencial, para alcanzar definitivamente a sus máximos protagonistas: los jugadores. ¿Qué rugby queremos? La mayoría navega en la incertidumbre y el doble discurso. No por hipocresía sino por indefinición. Pregonamos la esencia del amateurismo con cierta adecuación a las exigencias actuales, y terminamos en un híbrido que no conforma ni a unos ni a otros. Esa indefinición se manifiesta en situaciones contradictorias, como por ejemplo un público quejoso, que abandonó su comportamiento señorial, entrenadores excedidos en sus ademanes, y jugadores que, a pesar de tener altas pulsaciones, no pierden su compostura a la hora de abandonar la cancha por una infracción cometida. Acto seguido, esos mismos jugadores arrojan ex profeso la pelota fuera de la cancha para dar por terminado el partido, algo que no parece muy decoroso para un juego de estas características. El juego en sí es más limpio ahora que antes. En parte porque el reglamento es más estricto en las situaciones de contacto, y en parte porque la televisión evidencia las instancias de “juego sucio”. Los clubes ya tienen líneas definidas de juego, objetivos técnicos y físicos a conseguir en infantiles y juveniles, head coach, managers a cargo de la logística de las divisiones, y en muchos casos el manejo estadístico grupal e individual de ciertas incidencias del juego, cuerpos médicos, nutricionistas, clínicas, hasta psicólogos coach y facilitadores especialistas en liderazgo. La indumentaria, accesorios y merchandising le agregan color y se venden como pan caliente. Hoy toda esta ola es natural que modifique desde el inicio las expectativas de los jugadores que, a diferencia de nosotros, tienen un seleccionado por semana jugando algún torneo al alcance de la TV. Nosotros nos contentábamos con dos test match de Los Pumas por año en cancha de Ferro. Un SIC-CASI, que en los 70 ponía en cancha a casi una decena de Pumas, hoy apenas puede mostrar algunas caras con futuro promisorio si emigran a las grandes ligas. Se terminaron los seleccionados universitarios que alternaban trabajo, estudio y rugby. El rugby fue esencialmente de los clubes. Jugar en la división Superior del club fue siempre el sueño y anhelo de sus jugadores. No llegar a integrar los Pumas jamás constituyó una frustración para un rugbier, ni siquiera un objetivo. El principio rector fue siempre: primero el club, después mi división y por último yo. ¿Cómo transmitir valores y principios del amateurismo dentro de exigencias profesionales en cuanto a dedicación y competitividad en el juego, y un entorno cada vez más plagado de recursos económicos con su lógica búsqueda de contraprestaciones y utilidades? Muchos se preguntan si vale la pena arriesgar tantos por tan pocos, teniendo en cuenta que ese rugby en definitiva beneficia económicamente a un centenar de jugadores. ¿Los chicos juegan con las mismas expectativas recreativas que teníamos nosotros medio siglo atrás, o miran al rugby como una posibilidad de obtener ingresos, ganar experiencias personales, y construir una profesión sobre algo placentero como es jugar un deporte? El rugby de siempre parece resistirse estoico en los inicios de infantiles. Seguramente el día que definamos arriba lo que queremos, los cambios sucesivos sean más llevaderos y menos traumáticos. Gonzalo Klappenbach

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añoranzas Hace 36 años en INGOAL

“El rugby necesita de los sponsors” Allá por junio de 1983 Nicanor González del Solar, escribía en INGOAL REVISTA notas que aún hoy siguen vigentes. Aquí un extracto de una de ellas. Nicanor González del Solar, periodista deportivo y ex jugador que formó parte del equipo de 1965 que dio origen a Los Pumas. Hace unos días terminó un congreso mundial de rugby que se realizó en Vancouver, Canadá, la Unión Argentina de Rugby mando un representante, quien se empapó de los temas que predominan en el campo internacional de este deporte. El que más le llamó la atención fue el de los “sponsors”, los auspiciantes que prestan una gran ayuda al desarrollo del rugby… …Es evidente que la Argentina está descolocada en este tema. La defensa del amateurismo (algo que nosotros también esgrimimos) hace que se tema cualquier ingerencia de los “sponsors”. Si una empresa le da vestimentas a los jugadores, se pone el grito en el cielo porque se dice “que es el principio del fin”. Si otra ofrece colocar carteles en las canchas, a cambio de dinero o de facilidades para levantar una sala de primeros auxilios, se reacciona porque “eso no va con el espíritu del rugby”. Si aparece alguien que quiere facilitar los viajes de un equipo porteño al interior que auspicia un torneo, se lo frena porque no pueden llevar el nombre de esa empresa o individuo. Mientras Los Pumas reciben viáticos y equipos deportivos gratis cuando representan a la UAR fuera del país, los demás rugbiers son censurados si aceptan un par de botines de regalo. Se ha impedido que una firma que viste a los seleccionados publique un aviso donde destaca que es el proveedor de la UAR. O sea que se le permite donar pero no dar cuenta de esa participación. Los dirigentes son realistas si se conversa personalmente con ellos, pero se transforman en energúmenos cuando actúan en el Consejo Directivo o en la Comisión de sus clubes. Ven brujas por todos lados y están prestos a mandar a la hoguera al más puro. Todo sea por defender el amateurismo y la pureza del rugby, la única actividad no contaminada.

Sin embargo, no advienen las contradicciones y la realidad de todos los días. La UAR, por caso, apela a los auspiciantes cuando viene un equipo extranjero o convoca a la prensa para que le dé difusión a determinado suceso. Pero es estricta con cualquier que apela a los “sponsors” para ayudar a su institución… …Pero, salvado el amateurismo de los jugadores, nada impide que se apele a recursos que permitan aliviar los bolsillos de los padres y de los propios pro­tagonistas del rugby. Si los auspiciantes quieren poner carteles en la cancha, que los pongan a cambio de una suma que permita mejorar vestuarios, levantar dispensarios, comprar elementos para los entrenamientos. Si un “sponsor” es re­querido para auspiciar un torneo y pretende que lleve su nombre, que lo estampe con letras de molde, siempre y cuando no maneje el aspecto deportivo de esa competencia. Si se les facilita ropas deportivas a los jugadores y se alivia el presupuesto familiar, que se permita, pues nadie es “profesional” porque vista tal o cual prenda para practicar su deporte. Sabemos que nuestra postura provocará rechazos porque hay gente que teme cualquier innovación. Pero no se puede vivir en el pasado. Antes todo era más fácil y un par de botines no significaban una erogación grande. Ahora sí, pues se suma a la camiseta, los pantalones, las medias, la cuota social, el aporte para el “tercer tiempo”, la atención de cualquier lesión, el traslado a las canchas. Si no se acepta la ayuda de los “sponsors”, el rugby volverá a ser lo que alguna vez fue: un deporte de “elite”, algo completamente anacrónico para nuestros días, donde todos merecen tener la posibilidad de conocer y participar de una actividad tan soberbia y noble como el rugby. Por eso, bienvenidos los “sponsors”, los aliados que permitirán la expansión de nuestro juego.


16 INGOAL #1-2019 Atacar por el eje profundo es penetrar, y penetrar no es chocar sino atacar el intervalo. ¿Cómo ingresamos a un bosque, chocando árbol por árbol o penetrando por el espacio que hay entre ellos? Pierre Villepreux

opinión Ni frenar el objetivo crecimiento, ni profesionalizar el rugby Si bien la cuestión no brilla por su originalidad y novedad, pretendemos darle un enfoque objetivo a la relación de convivencia que se da entre el desarrollo del rugby en su faceta amateur y el incipiente profesionalismo que, por un lado intenta generar una mayor expansión del deporte a nivel país, y potenciar el nivel de competitividad de los seleccionados nacionales, pero por otro evita convertir un deporte rico en valores, en un simple negocio o una actividad cuasi-laboral. Así, en el año 1994 la IRB (hoy World Rugby) organizó una comisión de trabajo para analizar el futuro del amateurismo, en la que no lograba explicar por qué el juego era amateur, y concluía: “La documentación que ha sobrevivido a la época no deja en claro por qué la compensación económica por lucro cesante [por jugar rugby] se consideró contraria a ‘los verdaderos intereses del juego y de su espíritu’. Si el rugby fuese a ser introducido como un deporte en esta última parte del siglo, sus principios amateur serían considerados socialmente inaceptables y divisorios, difíciles de defender como una ética social o moral al juzgarse por los estándares de hoy”. En este sentido, el art. 3º del estatuto de la UAR prevé que “[…]El juego del rugby constituirá en el país una actividad amateur practicada exclusivamente por aficionados, quedando expresamente establecido que sólo la “UNION ARGENTINA DE RUGBY” podrá contar con equipos seleccionados rentados, excluyéndose de tal posibilidad a los equipos de las Uniones afiliadas o invitadas, como a los de los Clubes que las integran”. Es decir, el desarrollo del deporte nacional todavía se considera primordialmente amateur, y sólo excepcionalmente se prevé la posibilidad de que la propia UAR “rente” a jugadores de los seleccionados, abonando montos que no son considerados realmente como sueldo de empleados. Si bien la forma de denominar a los ingresos que reciben los jugadores no aparenta implicar una profesionalización de la actividad, la realidad comienza a mostrar al menos una tendencia al aumento de ese componente profesional del rugby argentino. Así recientemente, el argentino Agustín

Pichot, actual Vicepresidente de la World Rugby, expresó que “El rugby argentino ha crecido un montón y hoy los jugadores tienen un montón de oportunidades. Obvio que tienen que fortalecerse aún más los clubes pero es justo para todos tener un sistema en el que el profesionalismo esté encarrilado. Gozamos de un rugby amateur que es increíble, de un Súper Rugby, las mujeres que están haciendo un camino increíble y de Los Pumas en un muy alto nivel internacional”. En ese marco consideramos que debiera continuar un progresivo pero gradual proceso de crecimiento, sin que esto represente una transformación del deporte en una actividad prevalecientemente profesional, sino en realidad para generar esa jerarquización y expansión que proteja y acompañe el desarrollo del deporte amateur. Existen aproximadamente unos 100.000 jugadores amateur federados a la UAR en todo el país, entre infantiles, juveniles y planteles superiores. Por su parte, a 10 años de la implementación del Plan de Alto Rendimiento de la UAR (“PlaDAR”), se han creado cinco Centros de Alto Rendimiento en Córdoba, Tucumán, Rosario, Mendoza y Buenos Aires). Este año, en la UAR se crearon las “Academias de Alto Rendimiento”, que apuestan a fortalecer no sólo a un grupo de jugadores, sino a toda la estructura del rugby nacional, a través de clínicas, entrenamientos abiertos, charlas y el respaldo de un equipo interdisciplinario de profesionales dedicados a la preparación física, nutrición, kinesiología, medicina y otros. Así se han implementado 17 nuevos centros ubicados en Salta, Santiago del Estero, Tucumán, Corrientes, Chaco, Misiones, Entre Ríos, Santa Fe, Rosario, Córdoba, San Juan, Mendoza, Neuquén, Mar del Plata y Buenos Aires (que tiene tres). En el caso de los seleccionados juveniles, el año se inicia con una base de 100 jugadores M18 en todo el país, aunque a fin de año quedarán 60. En M19 arrancan 60 jugadores hasta reducirse a 40, sobre los cuales se eligen cada año los 26 jugadores de la lista que participará en el Mundial M20. Los únicos jugadores que cobran viáticos por entrenarse son los rentados para los

seleccionados o equipos de representación nacional mayores, incluyendo a Los Pumas, Argentina XV, Jaguares, Jaguares XV y Los Pumas 7.

Es decir, el desarrollo del deporte nacional todavía se considera primordialmente amateur, y sólo excepcionalmente se prevé la posibilidad de que la propia UAR “rente” a jugadores de los seleccionados, abonando montos que no son considerados realmente como sueldo de empleados. Sin embargo, desde el año próximo habría una segunda franquicia rentada en la “Super Liga Americana”. Es decir, al menos, otros 40 jugadores que dejarán el amateurismo, y si el proyecto es exitoso, en 2021 se pretende incorporar otro equipo equipo argentino hasta llegar a cuatro en 2025. En total, serían más de 120 jugadores rentados, que podrían duplicarse en los próximos 4 años. Una discusión distinta, pero no menos importante será la de de-

terminar que deben hacer los clubes formadores cuyo espíritu amateur no tiene como finalidad ser cantera del profesionalismo, y que consecuentemente se han negado en algunos casos a recibir compensaciones económicas por la formación de jugadores (por ejemplo el Club Regatas de Bella Vista con respecto a Santiago Cordero). Creemos que para que este crecimiento resulte propicio y a su vez respete la esencia amateur del rugby, resulta indispensable la inclusión y participación tanto social como económica (quizás mediante subsidios o incentivos) de todos los clubes que impulsan al crecimiento del deporte, y sobre todo aquellos más humildes o ubicados en las periferias. Esto debería ir de la mano con una exigencia permanente del cuidado de la calidad personal de los jugadores, incentivando a su constante educación y formación para el ejercicio de sus profesiones por fuera del rugby, inculcando los valores que siempre ha impulsado el rugby como son la humildad, la solidaridad y el respeto, entre otros tantos. Un sano crecimiento y una evolución real del rugby argentino, dependerá entonces, en gran parte, de una descentralización y la igualdad de condiciones entre los clubes de todas las uniones, acompañado del cuidado del “factor humano” que tanto vinculaba el propio Nelson Mandela a este valioso deporte. Santiago Franzini @santiago.franzini santiagofranzini@gmail.com

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