Editorial ASOCIACIÓN ANTIGUOS ALUMNOS
COLEGIOÊS ANÊIG NACIOÊ JESUITAS OVIEDO
Queridos amigos: Este a–o, me corresponde, en nombre de la Junta, presentar nuestra revista; parece que fue ayer cuando con Gerardo Coma publicamos el primer nœ mero y hoy presentamos el nœ mero 11 coordinados por nuestro excelente amigo y compa–ero Fernando Bra–a. Un primer apartado, incluye un art’ culo escrito por Chencho -actual responsable de la compa–’ a en Asturias -sobre el Papa Francisco que no deja de sorprender al mundo con su testimonio; Un resumen de las conferencias de J. M» Rguez-Olaizola ÒC on los pies en la tierraÓy ÒU na mirada creyente a la vida cotidianaÓ en el auditorio de Oviedo dentro del Espacio de Fe de Oviedo; El nuevo mapa de los Jesuitas en España y finalmente un recuerdo de dos amigos que nos han dejado: el Padre Bajo SJ. escrito por Rafa Otero (69) y otro de Chema Cabezudo coordinador de la RIA. Un segundo apartado incluye la Celebraci— n del d’ a de AA en Oviedo en mayo 2014, (promociones 1969, 79, 89, 99); la Reuni— n de Antiguos en Madrid que coordinan Juan F.Vega y Edu F. Canteli; La despedida de 2¼ Bachillerato 2014; El congreso de la Federaci— n de AA en Octubre 2014 en Gij— n (Victor Rodriguez AA de Inmaculada) y un art’ culo del Director del Colegio Luis Ordo–ez sobre la implantaci— n del Bachillerato Internacional. Un tercer apartado con destacadas colaboraciones de Diego Parrondo (Promo 2013) con su ejemplo de superaci— n que titula ÒT irando del CarroÓ;D Martin Gonzalez del valle Presidente de Honor de nuestra Asociaci— n como alumno de ROELÐ sobre la crisis de valores; Le reflexión de Los Retos Cristianos –Innovado la Tradición del Jesuita Alfredo Verdoy S.J.; un art’ culo de Pablo GutiŽr rez sobre La misi— n Rosetta y finalmente Kike Rebés (Sarria Barcelona) como presidente de la Confederaci— n Europea. En el cuarto apartado hablamos sobre el CENTRO LOYOLA y ENTRECULTURAS donde queremos focalizar nuestros apoyos. El Centro Loyola que coordina Juanjo Aguado S.J es el punto de encuentro para universitarios - varios art’ culos explican las actividades del centro, como en el art’ culo jornadas de solidaridad Familiar escrito por Dani Rodr’ guez; En ENTRECULTURAS Ana Borrego resume varias campa–as; ÒE ducaci— n en pueblos remotos en BattambangÓ,CamboyaÓ,ÒP ersonas refugiadas y desplazadasÓy la noticia del nombramiento de nuestro compa–ero Jesuita Dani Villanueva como Director General de la ONG de Jesuitas Finalmente me gustar’ a agradecer a los miembros de la junta su trabajo desinteresado que hace posible una asociaci— n viva, a los colaboradores de la revista y anunciantes, y a la direcci— n del colegio por su apoyo para la integraci— n en la Asociaci— n, desde hace dos a–os. de todos los alumnos que salen del colegio . Esperamos que esta revista sirva de recuerdo a nuestros valores y compromisos- No podemos estar impasibles ante muchas situaciones del mundo si queremos SEGUIR SIENDO HOMBRES Y MUJERES PARA LOS DEMAS. Juan Carlos Rodr’ guez-Ovejero y la Junta
1
Indice
BOLETINÊN¼ 1 Ê 1Ê 2015
Editorial Miembros de la Junta Directiva A. A. A.
1 2
Provincia de Espa–a en la Compa–’ a de Jesœ s Rasgos ignacianos del papa Francisco. Inocencio Mart’ n sj Un gran colaborador en el coraz— n de la Misi— n. Info sj Con los pies en la tierra. Una mirada creyente a la vida cotidiana. Jose Mar’ a Rodr’ guez Olaizola En memoria del P. Bajo. Rafa Otero (promoci— n del 69) Hasta pronto Chema. Juan Carlos Rodr’ guez Ovejero
4 6 10 12 14 16
Celebraci— n mayo 2014 Encuentro AAA en Madrid Despedida de 2¼ de Bachiller IX Congreso de la Federaci— n de Asociaciones de Antiguos Alumnos de Jesuitas El Bachillerato Internacional en el colegio. Una mirada sobre el camino recorrido. Luis Ord— –ez
18 24 25 32 36
Crisis de valores. Mart’ n Gonz‡ lez del Valle Tirando del carro. Diego Parrondo La Misi— n Rosetta. Pablo GutiŽ rrez Banco Sabadell Retos cristianos, innovando la tradici— n. P. Alfredo Verdoy sj Un antiguo alumno entre nosotros. Enrique RebŽ s, presidente de la Confederaci— n Europea de AA.
38 41 44 50 51 54
Centro Loyola Ð Oviedo Algo m‡ s que una simple Jornada. Dani Rodr’ guez Dani Villanueva. Nuevo director general de Entreculturas CIL Comunidad Ignacio de Loyola ENTRECULTURAS. Ana Garc’ a Borrego Proyecto Ò Educaci— n en pueblos remotos en Battambang, CamboyaÓ Proyecto Ò Personas refugiadas y desplazadasÓ
56 58 60 62 63 66 70
Junta Directiva AAA Rafael Barrado PŽr ez, S.J. Consiliario Juan Carlos Rodr’ guez-Ovejero Alonso Francisco Guisasola Montoto Ana Garc’ a Borrego Lola Escobedo MenŽn dez Claudio Rubio Su‡ rez-Pazos Juan Fern‡ ndez-Vega Sanz Eduardo Fern‡ ndez Canteli Gonzalo ç lvarez Garc’ a Fernando Bra–a Fern‡ ndez Ram— n Llamas
Fernando Villabella Patallo Mireia Gonz‡ lez Gonz‡ lez Isabel Esbec Montes Fernando Carro Fernando MŽn dez-Navia G— mez Valent’ n Pa–eda Rodr’ guez Carlota Cimas ç lvarez Luc’ a Camporro Calero Antonio ç lvarez-Villar Artola Luis Pedruelo Fraile Pelayo Garc’ a Ib‡ –ez
Staff EDITA: SGANMEDIOS Avda. Galicia, 19. 4¼ Dcha 33005. OVIEDO Tfns. 985 73 83 41 - 678 68 44 57
MAQUETACIî N: ELEFANTE ROJO Comunicación Gráfica www.elefante-rojo.es IMPRIME: RADIAL ARTES GRç FICAS, S.L.
PROVINCIA DE ESPAÑA 4
DEÊL AÊCOMP A„êAÊDEÊ El s‡ bado 21 de junio de 2014, festividad de San Luis Gonzaga, fue erigida la nueva Provincia de Espa–a de la Compa–’ a de Jesœs en el trascurso de un acto celebrado en el Colegio de Nuestra Se–ora del Recuerdo de Madrid. El decreto de creaci— n de la nueva provincia fue le’ do por el P. Joaqu’ n Barrero, Asistente de Europa Meridional, celebr‡ ndose a continuaci— n una Eucarist’ a presidida por el Superior General P. Adolfo Nicol‡ s, junto al P. Joaqu’ n Barrero y al P. Francisco JosŽ Ruiz PŽr ez, Provincial de Espa–a, acompa–ados por el presidente de la Conferencia de provinciales europeos, el provincial de Portugal y los provinciales de las cinco provincias extinguidas (Castilla, Arag— n, BŽt ica, Tarraconense y Loyola). En estos actos hubo un nutrida representaci— n de la Plataforma de Asturias presidida por el Superior de la PAL, P. Inocencio Mart’ n Vicente, acompa–ado de los jesuitas Teodoro Garc’ a Estalayo, JosŽ Antonio Sal‡ n, Juanjo Aguado, Roberto Quir— s, Alfredo ç lvarez y Cipriano D’ az Marcos, y los laicos JosŽ Guerrero, JosŽ Luis Casaprima, Luis Ordo–ez, Fernando Bra–a, Gonzalo Lasa, Ana Garc’ a Borrego, Ignacio Friera y JosŽ Mar’ a Cabezudo. Asimismo asistieron muchos jesuitas asturianos o que han estado destinados en Asturias: Antonio Allende, Jesœ s D’ az Baiz‡ n, Pablo Guerrero, Abel Tora–o, JosŽ Mar’ a Rodr’ guez Olaizola, Carlos del Valle, Alfonso Alonso Lasheras, Pedro Armada, Fernando Laiglesia, Isidro Gonz‡ lez Modro–o y Antonio Espa–a, que como director de Nuestra Se–ora del Colegio del Recuerdo fue el anfitrión de este acto al que agradecemos su afable acogida y felicitamos por la perfecta organizaci— n. Desde la RIA felicitamos a los jesuitas de Espa–a por su esfuerzo de INTEGRACIî N en una œ nica provincia, y por la EFICACIA del proceso seguido que ha permitido adelantar dos a–os el plan previsto. Asimismo agradecemos a cuantos jesuitas han trabajado en la extinta provincia de Castilla su dedicaci— n a la Misi— n desde las distintas responsabilidades
JESò S que cada uno ha desempe–ado, gratitud que personificamos en quien ha sido su último provincial P. Juan Antonio Guerrero Alves, que ha sido nombrado Administrador de la Regi— n de Mozambique. Adjuntamos la Nota de Prensa redactada por la Oficina de Comunicación SJ, así como unas fotograf’ as de los actos. El P. General, Adolfo Nicol‡ s, pide a los jesuitas creatividad para afrontar los nuevos retos. El Superior General de los Jesuitas ha presidido en Madrid la celebraci— n que da inicio a la nueva Provincia de Espa–a de la Compa–’ a de Jesœs . M‡ s de 500 jesuitas y colaboradores y amigos de la Compa–’ a de Jesœ s han participado esta ma–ana en una Eucarist’ a presidida por el P. General Adolfo Nicol‡ s en el Colegio de Nuestra Se–ora del Recuerdo. Durante la celebraci— n se ha le’ do el decreto de creaci— n de la nueva Provincia de Espa–a de la Compa–’ a de Jesœ s y la patente del nombramiento del P. Provincial, Francisco JosŽ Ruiz PŽr ez. El encuentro ha tenido un car‡ cter celebrativo y ha contado con la participaci— n, junto al P. General, del Asistente de Europa Meridional, el P. Joaqu’ n Barrero y el presidente de la Conferencia Europea de Provinciales, el P. John Dardis, as’ como el P. El’ as Roy— n, que impuls— el proceso de integraci— n. En su homil’ a, el P. General ha pedido a la Compa–’ a de Jesœ s que afronte con creatividad los retos y dificultades que plantea un mundo en el que Òv ivimos deprisa, con m‡ s presi— n y con menos tiempoÓ.Y ha a–adido que Òseg uimos necesitando la aportaci— n de todos, no podemos prescindir de la sabidur’ a de nadieÓ. Con esta celebraci— n culmina el proceso de integraci— n de las Provincias de la Compa–’ a de Jesœ s en Espa–a en el que se ha estado trabajando de forma progresiva desde 2008 y que supone una renovaci— n de la organizaci— n interna de los jesuitas en nuestro pa’ s.
Las cinco Provincias que hasta ahora exist’ an en Espa–a se integran, a partir de hoy, en una Provincia que se dota de nuevas estructuras para llevar a cabo su labor apost— lica. Francisco JosŽ Ruiz PŽr ez, nombrado hoy Provincial de Espa–a, ha expresado su agradecimiento por la presencia y el trabajo apost— lico de la Compa–’ a de Jesœ s. ÒD e toda ella, tal y como es”, ha dicho, refiriéndose no sólo a los jesuitas sino tambiŽn al Òl aicado comprometido con la misi— nÓ.En especial, el P. Provincial ha agradecido la labor de servicio y ayuda a los dem‡ s que se lleva a cabo desde la Compa–’ a de Jesœ s. El P. General explica los motivos por los que presentar‡ su renuncia Previamente el P. General Adolfo Nicol‡ s ha mantenido una entrevista con el Secretario de M.C.S. de la Compa–’ a de Jesœ s, Lucas L— pez, en la que ha hablado en profundidad sobre su experiencia al frente de la Compa–’ a de Jesœ s, el momento que vive hoy la Iglesia, su relaci— n con el Papa Francisco y los motivos de su renuncia, que ya ha anunciado que presentar‡ en la pr— xima Congregaci— n General, prevista para finales de 2016. El P. General, que en 2016 cumplir‡ 80 a–os, considera que Òes un buen momento para ofrecer el relevoÓ.Una decisi— n que, como Žl mismo ha explicado, debe tomarse con lucidez. Al margen de la elecci— n de un nuevo Superior General, la Congregaci— n General tendr‡ que trabajar para adaptar la misi— n de la Compa–’ a de Jesœ s a una realidad que va cambiando. Durante este di‡ logo, el P. General ha valorado la creaci— n de la nueva Provincia de Espa–a y, si bien ha reconocido que el menor nœ mero de jesuitas es uno de los motivos por los que se inició esta reflexión, ha afirmado tambiŽn que Òel acento est‡ en lo apost— licoÓ,en mantener la calidad de los proyectos que lleva a cabo la Compa–’ a. Para la nueva Provincia el P. Nicol‡ s lanza dos mensajes: no olvidar la prioridad de servir a los pobres y tener capacidad de tratar los problemas con rigor y profundidad. Nueva organizaci— n de los Jesuitas en Espa–a Con la celebraci— n de hoy se da inicio a la nueva Provincia de Espa–a de la Compa–’ a
de Jesœ s. Para su funcionamiento, la Provincia se ha dotado de Plataformas Locales y Territoriales, que potenciar‡ n la presencia y la proximidad en cada territorio. Al mismo tiempo, se constituyen Sectores en los que trabajar‡ n en red las personas e instituciones que se dedican a un mismo ‡ mbito. Las Plataformas Apost— licas Locales (PAL) agrupan las diversas actividades o instituciones de la Compa–’ a de Jesœ s de una zona concreta (una ciudad, un barrio o un grupo de poblaciones cercanas), que trabajar‡ n bajo la coordinaci— n y animaci— n de un Superior Local. En una PAL se encuentran, por ejemplo, comunidades de jesuitas, colegios, parroquias, organizaciones sociales, etc. La creaci— n de las PAL responde a la voluntad de potenciar la presencia y el trabajo cercano a la gente y a sus necesidades. Adem‡ s, la Compa–’ a de Jesœ s en Espa–a contar‡ con dos Plataformas Territoriales (PAT) que, atendiendo a las peculiaridades culturales y lingŸ ’ sticas de cada territorio, corresponden a las actuales Provincias Tarraconense (Catalu–a) y Loyola (Pa’ s Vasco y Navarra). En cada una habr‡ un Delegado Territorial nombrado por el Superior General. Por otro lado, las instituciones, actividades y proyectos de la Compa–’ a de Jesœ s se organizar‡ n en cinco Sectores Apost— licos, para potenciar el trabajo en red. ƒ stos son: educaci— n, universidades, social, pastoral y formaci— n de los jesuitas. Las plataformas sectoriales permiten abordar los retos comunes, compartiendo experiencias, profundizando en la reflexión y sumando esfuerzos entre las obras de un mismo ‡ mbito.
5
RASGOS IGNACIANOS 6
DELÊP APAÊ FRANCISCO Como todos sabemos el Papa Francisco es jesuita, recibi— toda su formaci— n en la Compa–’ a y en esta ejerci— altos cargos responsabilidad: Maestro de novicios, Rector de una facultad de teolog’ a y Provincial, todo ello le dio ocasi— n de empaparse de la espiritualidad ignaciana m‡ s de la que puede tener un jesuita sin esas responsabilidades, yo, como jesuita, leyendo sus escritos, sus homil’ as y, sobre todo, su Exhortaci— n Apost— lica Evangelii Gaudium encuentro en ellos muchos rasgos propios de la espiritualidad ignaciana. Voy a destacar tres. Ò Mi modo de gobierno es el discernimiento en el Se– orÓ En la extensa entrevista que concedi— a la Civilt‡ Cattolica en sus primeros d’ as de su ministerio, ya anunci— que en cuanto a su modo de gobernar ser’ a el del discernimiento en el Se–or. San Ignacio no es el inventor del discernimiento, pero fue a travŽs de Žl como fue descubriendo lo que Dios quer’ a de Žl , el discernimiento antes que San Ignacio lo plasmara en un mŽt odo con sus reglas cuidadosamente elaboradas, fue experiencia personal, nada extra–o por otra parte pues el discernimiento atraviesa las p‡ ginas de la Biblia: desde aquel primero que ha de hacer el hombre a la sombra del ‡ rbol y que ha de elegir si come o no de su fruto, pasando por la elecci— n entre dos caminos que se le presentan al pueblo de Israel: Òu no te conduce a la vida y el otro a la muerte, eligeÓy as’ sucesivamente, para terminar con S. Pablo que nos invita a examinarlo todo y quedarnos con lo mejor: lo que agrada a Dios. Permanentemente la Palabra de Dios nos est‡ poniendo en el brete de discernir para elegir. Hay que agradecerle a S. Ignacio (como a otros) que nos haya dejado un gran magisterio sobre esta herramienta que nos ayuda a buscar la voluntad de Dios El objetivo de todo discernimiento es buscar, examinar y elegir aquello que Dios
quiere, lo que es de su agrado, Su Voluntad. Estamos pues hablando de un proceso que tiene varias fases: el primer punto de un discernimiento es determinar bien el objeto del discernimiento: À sobre quŽ quiero hacer discernimiento?, en un segundo momento viene la fase de tener toda la informaci— n posible del objeto, San Ignacio dice que a mayor complejidad del objeto mayor nivel de consulta e informaci— n; pues bien, vistos todos los ‡ ngulos del objeto viene la fase de an‡ lisis, de reflexión, de juzgar, de oración, de pedir luz y libertad interior, a la vez que se va tomando nota de los sentimientos que se despiertan en uno ante una postura u otra, San Ignacio tiene una serie de reglas que ayudan a reconocer cu‡ les son los sentimientos que vienen de Dios y cu‡ les no, y as’ llegar a la œ ltima fase del proceso que es la decisi— n. Discernimos para elegir bien. Es exactamente el modo como est‡ afrontando el Papa el tema de la familia, objeto de discernimiento: ver la situaci— n y para
ello una gran encuesta a todos los miembros de la Iglesia y no solo a unos pocos, es decir, recabar toda la informaci— n posible sobre la situaci— n del problema, toda esa informaci— n ha quedado plasmada en un documento (Relatio Sinodi) que elabor— el S’ nodo Extraordinario, para ser enviado a las di— cesis, ahora ya para la fase de an‡ lisis, deliberaci— n, oraci— n, petici— n de luz y libertad interior, cuyo resultado han de enviar a Roma para que en el S’ nodo Ordinario que tendr‡ lugar en el pr— ximo octubre deliberen primero y tomen decisiones pertinentes dejando, eso s’ , al Papa la œ ltima palabra: cum Petro et sub Petro. Una iglesia en salida Cuando Ignacio funda la Compa–’ a la imagina discurriendo por el mundo, no estática sino dinámica, alguien la definió como “caballería ligera”, cuando al Padre Nadal, fiel interprete de San Ignacio, le preguntan cu‡ les son nuestras casas le contesta que nuestras casas son el mundo. La imagen que Ignacio
tiene en la cabeza y en coraz— n es la de Jesœ s y el grupo de ap— stoles itinerantes por los caminos de Palestina, como Žl dice Òi maginar a Jesœ s predicando la Palabra por sinagogas, villas y castillosÓAs’ hab’ a de ser la Compa–’ a de Jesœ s. Una Compa–’ a que vive su consagraci— n fuera de los muros de un convento no dentro, en camino, en misi— n permanente, cuando Ignacio muere hab’ a 1000 jesuitas dispersos por doquier y en los campos m‡ s enrevesados. Por esta manera de concebir la misi— n, la historia de la Compa–’ a est‡ llena de experiencias apost— licas realizadas en las fronteras tanto en el mundo social, espiritual como científico, experiencia como las Reducciones del Paragua, las de inculturaci— n en China de Ricci, las de Nobili en la India y tantas otras, as’ lo expresaba El Papa Pablo VI ÒD ondequiera que en la Iglesia, incluso en los campos m‡ s dif’ ciles y de primera l’ nea, en los
7
8
cruces de las ideolog’ as, en las trincheras sociales, ha habido o hay confrontaci— n entre las exigencias urgentes del hombre y el mensaje cristiano, all’ han estado y est‡ n los jesuitasÓ. (Por cierto cuando Pablo VI pronunci— esas palabras estaba presente el Papa, entonces P. Jorge Bergollio que asist’ a a la important’ sima Congregaci— n General XXXII para la vida de Compa–’ a como Provincial de Argentina). En el coraz— n de los Ejercicios San. Ignacio invita al ejercitante a Òsa lir de su propio amor querer e interŽsÓ. SALIR esta es la clave para toda renovaci— n tanto personal como institucional. Pues bien, hay un tema recurrente en el Papa Francisco cuando habla de una Iglesia en salida, a las periferias, las fronteras, as’ lo expresaba en la Exhotaci— n Evangelii Gaudium ÒS algamos, salgamos a ofrecer a todos la vida de Jesucristo…prefiero a una Iglesia accidentada, herida y manchada por salir a la calle antes que una Iglesia enferma por el encierro y la comodidad de aferrarse a las propias seguridadesÓ La Espiritualidad ignaciana , una espiritualidad pr‡ ctica La base de la espiritualidad ignaciana son los ejercicios, pero estos no son un tratado de teolog’ a ni de espiritualidad, sino un mŽ todo, una pedagog’ a de ordenar la vida, no desde s’ mismo sino desde Dios, para determinarse (decidir) con libertad interior y sin afectos desordenados, para ayuda de ello S. Ignacio a lo largo del proceso de los ejercicios ofrece muchas ayudas (adiciones dice Žl ) pr‡ cticas, reglas, modos diversos de oraci— n, variados ex‡ menes: de la oraci— n, el del d’ a, el de la confesi— n, el particularÉsi empre con la advertencia que han de aplicarse segœ n la persona. En la oraci— n de contemplaci— n, por ejemplo, cada uno de los puntos terminan con esta frase: “reflexionar para sacar algún provechoÓ,es decir, todo eso que estoy contemplando y meditando de la vida de Jesœ s he de mirar c— mo ponerlo en pr‡ ctica en la vida, quŽ he de hacer, quŽ compromiso me pide. Si uno sigue las homil’ as de Santa Marta, por ejemplo, pero as’ en todas sus exhortaciones empezando por Evangelii Gaudium, como en todo lo dem‡ s, siempre hay esa
parte en la que despuŽs de haber explicado el tema termina dando una serie de orientaciones pr‡ cticas, Òp ara sacar algœ n provechoÓ. Algunos a–oran grandes intervenciones de calado teol— gico, (aunque a esos extra–ados le aconsejar’ a que leyeran la Exhortaci— n Apost— lica Evangelii Gaudium) y no es que no lo tenga, pero le pueden dos cosas: su sentido pastoral, Žl se siente m‡ s pastor que te— logo y luego esa formaci— n ignaciana, de la que es un gran conocedor, del sentido pr‡ ctico de la misma y de ah’ su claridad y concreci— n, lo que lleva a decir a la gente: Òse le entiende todoÓ. Se cuenta un chascarrillo a prop— sito del sentido pr‡ ctico de la espiritualidad ignaciana. Estaban celebrando misa un franciscano, un dominico y un jesuita y se fue la luz, reacciones de los tres: el franciscano aprovecha para apelar a sentido de pobreza de su carisma y poco menos que se congratula de la falta de luz, el dominico aprovecha para echar un serm— n y el jesuita va y arregla los plomos que se hab’ an fundido. Inocencio Mart’ n sj
Art’ culo 10
UN GRAN COLABORADOR EN
ELÊCOR AZîNÊDEÊL
AÊM ISIî N
INFO SJ
El pasado s‡ bado 21 de febrero los Jesuitas de Asturias perd’ amos a un entusiasta colaborador de todo lo que fuera Compa–’ a de Jesœ s. Chema Cabezudo dejaba este mundo despuŽs de luchar con toda su energ’ a y entusiasmo contra una leucemia que le supuso dos trasplantes de mŽd ula y varios periodos de internamiento en el Hospital, desde que en el a–o 2012 se le detectara la enfermedad. A lo largo de su vida siempre ha tenido un amor profundo a la Compa–’ a de Jesœ s y desde distintos ‡ mbitos ha trabajado por hacer presente en la sociedad asturiana, la misi— n de la Compa–’ a de Jesœ s. Era miembro del Consejo Apost— lico de la Plataforma Apost— lica de la Compa–’ a de Jesœ s en Asturias y su relaci— n con los medios de comunicaci— n social ha hecho que se conociera la
labor realizada en las distintas obras e instituciones de la Compa–’ a. Era tambiŽn el impulsor de la Red Ignaciana de Asturias y su interŽs por la Compa–’ a le llevaba a informar de todo lo sucedido de cualquier jesuita que fuera asturiano o que hubiera pasado por esta regi— n, lleg‡ ndonos a veces noticias mucho antes por sus e-mails que por los conductos ordinarios. Siempre dec’ a que enviaba entre unos 300 a 500 emails. Entre 1989 y 2008 fue tambiŽn presidente de la Asociaci— n de Antiguos Alumnos del Colegio de la Inmaculada, al que pertenec’ a desde que era escolar, all‡ por el a–o 1961. Y entre el 2002-2005 ocup— la presidencia de la Confederaci— n Europea de Asociaciones de Antiguos Alumnos de Colegios de Jesuitas.
Estos d’ as la prensa local no deja de publicar noticias para destacar su personalidad y val’ a. La sociedad de Gij— n se volc— en el funeral celebrado en la Iglesia de San Pedro, llenando el templo y los alrededores, el pasado 23 de febrero. El p‡ rroco y amigo Javier G— mez Cuesta sj, acompa–ado de un nutrido grupo de sacerdotes y jesuitas, incluido el P. Treceñosj con sus 102 años, ofició el funeral en el que destac— su amistad y sobre todo que era un hombre de fe. Chema, dijo, era un hombre Òc on sello ignaciano, de esos de Principio y Fundamento, de los que reconocen que Deus Semper maior, de los que se valen del discernimiento para saber lo que merece la pena en la vidaÓ,lo que le llev— a llevar la enfermedad con serenidad y paz. Comenz— leyendo un mensaje de m— vil que hab’ a recibido unos d’ as antes de Chema desde el hospital y afirmó que este mensaje le servir‡ Òc omo est’ mulo, aliento y fuerza para circunstancias dif’ ciles y para sentir su
11
cercan’ aÓ.Termin— la ceremonia con unas palabras de su mujer Izicar, entra–ables, cercanas y serenas que terminaron por emocionar a todos los presentes. Seguro que desde el cielo, junto a San Ignacio, seguir‡ impulsando todo lo que la Compa–’ a de Jesœ s realiza para llevar adelante la misi— n encomendada. Gracias Chema y hasta siempre.
Charlas de Olaizola Sj. CON LOS PIES EN LA TIERRA. 12
UNAÊMIR ADAÊCR EYENTEÊ AÊL AÊV IDAÊCOTIDIANA. por JOSƒ MARê A RODRê GUEZ OLAIZOLA.
Durante el curso 2014-2015 han tenido lugar en Oviedo, una serie de cinco conferencias con el t’ tulo Ç Con los pies en la tierra: Una mirada creyente a la vida cotidiana.È Las conferencias cargo de JosŽ Mar’ a Rodr’ guez Olaizona sj. antiguo alumno del colegio San Ignacio de Oviedo. DespuŽ s de la primera conferencia, celebrada en el Club de Prensa de La Nueva Espa–a y tras comprobar la gran asistencia de pœ blico, se decide cambiar de ubicaci— n el resto de charlas y celebrarlas en la Sala de C‡ mara del Auditorio Principe Felipe, llenando la sala en sus todas sus charlas. Reproducimos un peque–o resumen de cada una de las charlas, que seguro nos incitar‡ n a asistir a sus charlas o a leer sus libros y reflexiones: Pistas para una vivencia razonable del tiempo. (30 de octubre 2014) Hoy en d’ a vivimos a toda velocidad. Urgidos por lo inmediato, con el vŽ rtigo de agendas en las que se solapan convocatorias y eventos. Casi sin tiempo para la memoria de lo vivido ayer o para planificar lo que vendrá ma–ana. El tiempo es una de las principales coordenadas en las que nos movemos.Y a veces no nos damos cuenta de cuánto nos influye, y de c— mo la vivencia subjetiva de lo temporal puede ser una gran ayuda o un gran obst‡ culo. À QuŽ nos ense–a la fe acerca del tiempo, y de c— mo vivirlo? Reflexiones pastorales y sociales sobre la familia. (20 de noviembre 2014) Se tratar’ a, en esta charla, de plantear algunas cuestiones que se suscitan en un contexto como el nuestro, donde la consideraci— n de la familia ha ido cambiando a marchas forzadas. Retos, nuevas situaciones, l’ mites, pregun-
tas que se nos plantean a todos una y otra vez sobre c— mo entender, c— mo acompa–ar y c— mo vivir las relaciones personales dentro de la familia. Con pies de barro: Lecciones de la fragilidad. (19 de febrero 2015) En un mundo donde se exige perfecci— n, donde constantemente estamos urgidos a presentarnos con nuestra mejor cara, a tener un perfil atractivo (incluso hoy en día en las redes sociales, constante escaparate para muchos). En un mundo competitivo y duro, son pocos los ‡ mbitos y espacios donde se puede dejar ver las propias fracturas. Y, sin embargo, son parte de la vida. La fragilidad, el equivocarse, el mirar a la propia vida y ver los errores, el fallar a aquellos a los que quieresÉ puede
ocurrir, y de hecho ocurre. À QuŽ podemos aprender? Pedro, en el evangelio, es un buen ejemplo de esa flaqueza.Y en su itinerario podemos encontrar muchos ecos de nuestros propios pasos. Encrucijadas e intemperies. (26 de marzo 2015) No es f‡ cil saber hacia d— nde caminar. Se nos plantean en la vida muchas alternativas, situaciones en las que no siempre tenemos claro quŽ es lo que preferimos o lo que debemos hacer. Algunas de ellas son conscientes. Otras, ni siquiera. La seguridad es un valor, pero À un valor tan grande que merezca sacrificarle otros, como la libertad, la honestidad o la compasi— n? Entre encrucijadas avanza la historia de la Pasi— n. Personajes que tienen que tomar decisiones, y no tienen claro quŽ es lo correcto, o prefieren lo conveniente a lo justo. Situaciones, las de aquellos hombres, que encuentran también su reflejo en muchas decisiones que forman parte de nuestra vida
hoy en d’ a. Decisiones laborales, familiares, personales. Decisiones que envuelven a uno mismo, la comunidad, las gentes con las que trabajamosÉ
13
Los buscadores de Dios. (14 de mayo 2015) Todos buscamos, en la vida. Buscamos el amor, la felicidad, nuestro propio lugar en el mundo, trabajo. Buscamos respuestas. Ah’ engarza la fe. La fe tambiŽ n es una forma de bœ squeda, mucho m‡ s que la posesi— n de demasiadas certidumbres No lo tenemos todo claro, ni mucho menos. Pero en parte vivir (y creer) es buscar. Los disc’ pulos de Jesœ s no van a ser gente que lo tenga todo claro, sino gente que se lanza a buscar.Y que se transmiten unos a otros aquello en lo que creen. En su historia podemos encontrar algunas claves sobre quŽ perseguir, d— nde y c— mo, hoy en d’ a.Y tambiŽ n sobre la manera en que cada uno de nosotros, en nuestra forma de actuar, de hablar y de vivir, reflejamos lo que de verdad creemos.
Celebra tu cumpleaños con nosotros
TALASOTERAPIA PARQUE LÚDICO SALA DE FITNESS STUDIO PILATES ESCUELA DE DANZA CLASES COLECTIVAS KINESIS ENTRENAMIENTO MILITAR BEBÉS Y AGUA DE MAR NATACIÓN
Por Amor al Agua
Playa de Poniente, Dique Este 33206 Gijón www.talasoponiente.com talasoponiente@talasoponiente.com 984 490 490
Promoci— n del 69 14
ENÊMEMOR IAÊDEL ÊP .ÊBAJO por RAFA OTERO
El 23 de Octubre de 2014 nos dej— el Padre Bajo, una persona de las que dejan huella en todos los que tuvimos el privilegio de disfrutar de su magisterio. Revisando su curr’ culo, uno se da cuenta que la promoci— n de 1969 lo recibimos en el Colegio en su primer destino, despuŽs de ser ordenado jesuita, donde permaneci— hasta nuestra salida del Colegio. El sentimiento que todav’ a hoy permanece en mi recuerdo es sobre todo de agradecimiento por su esfuerzo y dedicaci— n durante esos a–os en nuestra formaci— n. Aunque esta expresi— n puede ser considerada como un puro formalismo nada m‡ s lejos de mi intenci— n al escribir estas l’ neas. El Padre Bajo fue un fiel ejemplo de la educaci— n jesu’ tica, que consigui— transmitirnos la importancia de una formaci— n en valores como el compa–erismo, amistad, tolerancia y el respeto al diferente insistiendo en la importancia de la cultura del trabajo y el esfuerzo. Fund— en el colegio un grupo de Monta–eros de Santa Mar’ a, donde nos transmiti— el conocimiento y respeto a la naturaleza re-
presentada en la monta–a, con una disciplina que asum’ amos con la naturalidad, modestia y normalidad con que siempre se distingui— . M‡ s tarde integramos el grupo de Monta–eros en una organizaci— n nacional, los Scouts Cat— licos de Espa–a y el Colegio nos dejo la buhardilla del Caser— n de la calle Cervantes como base del grupo. All’ dirigidos por Žl , dimos nuestros primeros pasos en el debate y discusi— n de temas que de forma inteligente incorpor‡ bamos a nuestro bagaje cultural. Las promesas como Scouts en el refugio de los Lagos de Covadonga junto a la nieve, junto al Sella cerca de Arriondas, las largas marchas por los Picos de Europa o los campamentos son muestras de c— mo supo incorporar su especial estilo a nuestro desarrollo vital y profesional. Fue una persona siempre cercana dispuesta a ayudar, ya fuera en su actividad en el colegio como padre espiritual recibiŽn donos en su despacho del primer piso, o como consiliario de los Scouts contagi‡ ndonos su amor a la monta–a y a la naturaleza. Creo que en estos momentos sentir‡ la satisfacci— n de haber logrado cumplir su objetivo m‡ ximo en la vida de lo que podemos dar testimonio los alumnos del Colegio San Ignacio que coincidimos con Žl . Descanse en paz.
Art’ culo 16
HASTAÊP RONTOÊCHEM AÊ !! por Juan Carlos Rodr’ guez-Ovejero
Es dif’ cil entender ciertas situaciones en nuestra vida y aceptarlas, siempre recurrimos, los que compartimos la Fe a ÒD ios escribe con renglones torcidos Ò, pero la marcha de Chema de este mundo, tras su larga lucha contra la enfermedad, durante m‡ s de dos a–os, ha sido un golpe muy duro para su familia y para aquellos amigos que le quer’ amos, que somos muchos. Chema te conoc’ hace m‡ s de 30 a–os, cuando tœ eras arquitecto del catastro y yo estaba coordinando la implantaci— n de una gran empresa en Asturias, desde el primer momento se produjo entre nosotros lo que llaman Òemp at’ aÓy eso que aœ n no sab’ amos que compart’ amos cultura y valores en comœ n. M‡ s tarde, cuando iniciamos la andadura de la Asociaci— n de Antiguos Alumnos del Colegio de Oviedo, dirigimos nuestra mirada
a nuestros compa–eros antiguos alumnos del Colegio de Jesuitas en Gij— n y all’ estabas tœ , liderando la Asociaci— n como presidente de los antiguos alumnos y desde esa posici— n, nos ayudaste, apoyaste y aconsejaste, siempre como algo tuyo, por lo que esta asociaci— n de Oviedo es tambiŽn tu asociaci— n. Juntos, colaboramos con Fico Fierro en el ÒF oro ArrupeÓ, participaste en nuestros eventos, primero como presidente de la AAAA de la Inmaculada, mas tarde como Presidente de la Federaci— n Nacional y en los œ ltimos a–os, como coordinador de la Red Ignaciana de Asturias. Siempre estar‡ s presente. Chema, para los que te conocimos, has sido ejemplo de optimismo y ese sentido positivo lo reflejaste en la situación mas difícil de tu vida para afrontar la enfermedad, no hay palabras para expresar tu actitud ante la certidumbre del fin. Hiciste todos los esfuerzos para superarla con la ayuda profesional y humana de ese gran equipo del HUCA y sobre todo, como buen cristiano pusiste tu futuro en manos de Dios. Chema, recuerdo la celebraci— n el pasado oto–o en Gij— n, de tus 60 cumplea–os,
la alegr’ a con la que nos invitaste a los amigos a compartir ese d’ a tan especial, hoy casi resulta premonitorio y sin embargo, en ese marco incomparable del Club de Regatas con el mar tan cercano, rememorando tu presencia entre amigos y familiares, siempre con esa sonrisa, siempre alegre, todos cre’ amos y celebr‡ bamos que la enfermedad ya se hab’ a marchado por fin de tu cuerpo. No sabemos por quŽ y desde luego nos cuesta entenderlo desde la fragilidad humana, pero el de mas arriba debi— considerar que ya era tu momento, que hab’ as dado a los dem‡ s m‡ s de lo que se suele dar y su designio fue llevarte con ƒ l y nos dej— huŽr fanos, de un gran padre, un gran hijo, un gran marido y un Ágran amigo! Hoy, desde donde est‡ s, seguro que est‡ s viendo c— mo se te recuerda y se te quiere, como Itziar tu mujer, tus hijos Jose Maria y Javi y tus hermanos, siguen tu ejemplo y como te recuerdan la inmensa cantidad de amigos que dejaste en este mundo.
17
Con tu ejemplo Chema, nos ayudas a ser personas de verdad, hombres y mujeres para los dem‡ s, a no pasar de soslayo, a trabajar con el compromiso firme de mejorar este mundo y todo desde esa actitud siempre alegre y cordial. Gracias por haber sido ejemplo de vida. ÁHasta pronto Chema!
Celebraci— n 18
REUNIîNÊANUAL
ÊDE Ê LAÊ A.A.A.
MAYO 2014. PROMOCIONES 69, 79, 89, 99 19 Promoci— n 69
Promoci— n 79
Promoci— n 89
Promoci— n 99
20
PROMOCIî N
68-69
PROMOCIî N
78-79
21
22
PROMOCIî N
88-89
PROMOCIî N
98-99
INGLES FRANCES ALEMAN CHINO ESPAÑOL
EN OVIEDO CLASES EN GRUPOS REDUCIDOS Y NIVELES HOMOGENEOS Idioma general para NIÑOS a partir de 3 años, JOVENES, ADOLESCENTES y ADULTOS. Específicas para preparar los EXAMENES INTERNACIONALES más prestigiosos y reconocidos. INGLES: Cambridge University(*), IELTS, BEC, BULATS, TOEFL, TOEIC, ... FRANCES: Exámenes del Ministerio de Educación Francés (DELF, DALF). ALEMAN: Exámenes del Goethe Institute. CHINO MANDARIN: Exámenes del Instituto Confucio. CLASES para empresas y profesionales de distintos sectores: turismo, comercio, hostelería, medicina, nuevas tecnologías, etc., en nuestra escuela o en las instalaciones de cada compañía. CLASES TUTORIALES O2O. CURSOS INTENSIVOS DE VERANO.
HORARIOS: desde las 09.30 hasta las 21.30
PROGRAMAS INTERNACIONALES ¡VIAJA, APRENDE, DIVIERTETE! CURSOS y ESTANCIAS a lo largo de todo el año en el REINO UNIDO, IRLANDA, FRANCIA, ALEMANIA, SUIZA, ITALIA, MALTA, EE.UU., CANADA, AUSTRALIA, NUEVA ZELANDA, SUDAFRICA, JAPON, ... PRACTICAS PROFESIONALES (Internship) TRABAJO REMUNERADO Y PROGRAMA AU-PAIR EN EL REINO UNIDO.
Nogales, 2 - Tel./Fax. 985 254543 info@alceidiomas.com Los Cerezos, 1 - Tel./Fax. 985 256 963 infospanish@alceidiomas.com 33006 Oviedo www.alceidiomas.org www.alceidiomas.com
(*) CENTRO OFICIAL DE MATRICULA Authorised Centre ES•072 ACEIPA-ASTURIAS Ê
CALIDAD EXPERIENCIA EFICACIA RESULTADOS
Reuni— n Madrid 24
ENCUENTROÊANTIG UOSÊ ALUMNOS por çn gel GutiŽ rrez, Ò GutiÓ Promoci— n del 87Ó . 5 de junio 2014 nuevo camino. En mis doce a–os en el colegio, creo que jam‡ s el Padre Puente se hab’ a dirigido directamente a mi. Hablar ahora con Žl de tœ a tœ te hace ver otra dimensi— n del colegio que no conoc’ a. Con el resto de los compa–eros pasa algo similar. El clichŽ en el que cada uno est‡ bamos catalogados se cae a los pocos minutos de hablar con cada uno y conocer por donde nos ha llevado la vida. El repetidor, Òma loteÓy contestatario es ahora un estupendo empresario con 60 personas en plantilla. El estudioso, serio y callado continœ a con la cabeza bien amueblada de siempre, pero ha llegado, con trabajo silencioso y poco reconocido, a hacer proyectos pioneros de reconocimiento internacional. Pero, sin duda, lo m‡ s agradecido del encuentro es comprobar como, a pesar de los a–os transcurridos, los ex-alumnos del colegio mantenemos una Òma rca de la casaÓdif’ cil de explicar con palabras. Cuando has compartido clase con otros 45 inquietos, aprendes que hacer la fila vale m‡ s para el orden mental que para evitar que seis personas traten de pasar a la vez por la misma puerta. Cuando cada d’ as com’ as con otros 400, pedir las cosas por favor y dar las gracias es más una forma de evitar conflictos que una simple norma de educaci— n. Cuando has sido educado en libertad, pero con una disciplina que sab’ as que no pod’ as saltar, aprendes a respetar a los dem‡ s, pero manteniŽn dote en tus propias ideas. No hay mejor se–a que el que muchos de nosotros, aœ n lejos de la Òc arretera a FuentesilaÓ,llevemos ahora al d’ a de las mil anŽc dotas del Òo tro a nuestros hijos a colegios de la compa–’ a ladoÓque, obviamente, en su d’ a no pod’ a- de Jesœ s: Buscamos para ellos todo lo bueno mos conocer: À sab’ ais que el nuestro fue uno que recibimos y que marc— nuestro car‡ cter. de los primeros colegios de jesuitas en te- Dicen que la sidra se estropea cuando ner educaci— n mixta?. Lo que para nosotros cruza el Pajares, pero los bollos pre–aos parece ahora normal, supuso un tremendo de Claudio parece que cogen solera con cambio en los colegios de la orden: Áni–os y los a–os y cada vez saben mejor. Detani–as juntos en el a–o 74!. Aquellas Òp ionerasÓ, lles como estos hacen que la reuni— n sea en muchos cursos en proporci— n de 1 a 5, un momento verdaderamente especial. sin duda enriquecieron la formaci— n de todos Os animo a venir: Nos vemos el a–o que y abrieron, seguro que sin darse cuenta, un viene. ÒU na vez m‡ s, y ya llevamos siete, los ex-alumnos del colegio en Madrid hemos celebrado una reuni— n de la que podemos decir que ha alcanzado plena madurez. A pesar de que Juan Fern‡ ndez-Vega se empe–e en presentar cada a–o irrevocable dimisi— n, amenazando con ello la continuidad del evento, todo apunta a que Žst a no ser‡ aceptada y el a–o que viene tendremos un encuentro m‡ s. Gracias Juan, por hacerlo posible. Aunque Žs ta sea s— lo mi segunda participaci— n, y en ambas haya llegado tarde, no negarŽ que estoy Òen ganchadoÓy que pasŽ una velada estupenda. Contamos de nuevo con la presencia del padre Puente. Quien durante muchos a–os fue nuestro director, nos pone
Despedida DISCURSOÊ DEÊ DESPEDIDA SEGUNDO DE BACHILLERATO
Antonio ç lvarez-Villar Artola. Promoci— n 2.014 23 de mayo de 2.014
Querido director del colegio, Representante de la Compa–’ a de Jesœ s en Asturias, Director de Secundaria y Bachillerato, profesores, personal de administraci— n y servicios, Representes de la Asociaci— n de Padres y de la Asociaci— n de Antiguos Alumnos, Padres, Queridos compa–eros. Antes de comenzar he de decir que para m’ es un orgullo y una gran responsabilidad, poder representar en un d’ a como el de hoy a mis compa–eros y amigos as’ como poder dedicar unas palabras de cari–o y agradecimiento a todas las personas que nos han acompa–ado en estos inolvidables a–os. Todos los d’ as son importantes y decisivos, y no se puede desperdiciar ni un segundo, pero tambiŽ n es cierto que hay d’ as que tienen un especial simbolismo y que la memoria se complace en traer a primer plano, como Ž ste de hoy, en que nos despedimos de lo que ha sido nuestra casa los œ ltimos 14 a–os. Corr’ a el mes de Septiembre del a–o 2000 cuando 90 ni–os, unos con m‡ s convencimiento que otros, llegaban por primera vez al Colegio San Ignacio, un lugar de muros grises, vallas y muchas escaleras. Efectivamente no era una c‡ rcel sino el escenario de una memorable historia en la que hoy escribimos el punto final. Comenzaba as’ una Ž poca recordada por todos: El mandil— n verde, la tarjeta del autobœ s, la pintura de dedos, las excursiones a los bomberos olos castigos “de florero” que algunos experimentamos en diversas ocasiones. Inocentes, pensamos que la vida consist’ a en jugar a las ruedas en los recreos, perfeccionar la tŽ cnica del punz— n o dormir la siesta despuŽ s de comer.À QuiŽ n nos iba a decir que 14 a–os despuŽ s ’ bamos a estar despidiŽ ndonos de este lugar con las emociones a flor de piel? El recuerdo de estos primeros a–os en el reciŽ n estrenado pabell— n de infantil, nos hace caeren la cuenta de todo lo vivido y aprendido
en Fuentesila, ahora Richard Grandio. Hemos crecido aqu’ ; gran parte de lo que somos, pensamos y hacemos se lo debemos a las personas que hoy nos acompa–an. Nuestra vida ha transcurrido en estas aulas que dentro de unas semanas dejaremos definitivamente. Sin mucho tiempo para disfrutar del momento, llegamos a primaria. Poco a poco nos ’ bamos haciendo mayores y las cosas empezaban a cambiar. Si algo recordamos con especial cari–o son los recreos en el front— n: Futuros futbolistas de elite que apuntaban maneras en partidos 50 contra 50 con tres balones de por medio, bi— logos que vieron frustradas sus aspiraciones con las clases de Pablo Cuesta o grandes coleccionistas de tazos, magic y cromos que las modas nos iban haciendo renovar. En esta etapa aprendimosla importancia de apuntar en la agenda con el objetivode planificarse correctamente, competencia, que a estas alturas, algunos todav’ a no tenemos completamente asumida, nos enfrentamos a los ex‡ menes de las oraciones para hacer la primera comuni— n y aprendimos a hacer el m’ nimo comœ n mœ ltiplo, aquello con lo que las matem‡ ticas nos parec’ anculminadas. As’ pasaron fugazmente seis a–os de nuestra infancia en los que fueron forj‡ ndose las primeras amistades y relaciones. Inesperadamente aparecimos en secundaria donde nos encontramos con gente nueva que pronto pasar’ an a formar parte de nuestra vida y del colegio. Los cambios ya eran evidentes. Comenzamos nuestra andadura con las clases de lengua de Elo’ na, la primera actuaci— n en el festival juvenil o las colas del bocata donde los mayores impon’ an su superioridad. Pasamos a segundo, curso en el que llegaron las clases de V’ ctorFiestras, en las que m‡ s de tres faltas de material supon’ an un irremediable suspenso de la evaluaci— no la llegada de la elaborada y compleja estrategia de los dos timbres. En este curso
25
26
tambiŽ n comenz— el camino de un compa–ero que ha sido ejemplo para todos nosotros. Su af‡ n de esfuerzo y superaci— n ante los reveses que inesperadamente te puede dar la vida han sido una autŽ ntica lecci— n para nosotros. Gracias Pina por tu ejemplo. Creo que te mereces el reconocimiento de todos nosotros con un gran aplauso. Pero si recordamos algœ n curso de secundaria por excelencia, ese es tercero de la eso. Las hormonas comenzaban a revolucionarse y adolescentes en potencia cursamos una de las asignaturas de las que mejor recuerdo tenemos: JES. Gracias al esfuerzo de todos, pero especialmente de Isabel Esbec, logramos sacar adelante un proyecto que siempre quedara en nuestro recuerdo. No nosolvidamos tampoco de la era de los chasquidos, que aœ n hoy perduran, ni de aquella obra de ingenier’ a que trataba de unir dos de nuestras clases, ni de aquella ocasi— n en la que un ni–o de primaria amenaz— seriamente la seguridad del colegio cuando Kikín aseguro que tenía las llaves del colegio… Miles de anŽ cdotas y buenos momentos se podr’ an narrar de este curso que en elœ ltimo a–o hemos recordado especialmente cuando ech‡ bamos la vista hacia atr‡ s. Cada vez m‡ s r‡ pido iba pasando el tiempo y sin quererlo nos presentamos en cuarto de la ESO, el curso en que las cosas cambiaban definitivamente a raíz de nuestras primeras convivencias en Celorio. Con ellas comenzaban las reflexiones en la habitación y la toma de conciencia de que la vida no era aquel id’ lico
mundo de infantil.Tratamos de poner orden en nuestra adolescencia y darnos cuenta de las cosas verdaderamente importantes en la vida.Tras aquellos inolvidables d’ as, todos Ž ramos conscientes de que inevitablemente algo hab’ a cambiado, algo era diferente.Tampoco olvidamos el camino de Covadonga o las intercolegiales en las que nuestro sentido humano y cristiano empezaba a desarrollarse y la madurez comenzaba a tomar algo de presencia.En cuarto de la ESO tambiŽ n vivimos momentos que siempre vamos a recordar: Como olvidarnos del Partido Renovador, de aquella vez en la que Borja trato de salir por la ventana en medio de clase de historia o de las pachangas de los viernes cuyo œ nico objetivo era perder los 15 primeros minutos de la ultima hora de la semana. Pasar a bachillerato era un s’ mbolo claro de veteran’ a y de que nuestra etapa colegial llegaba a su fin. En primero debemos destacar las fiestas colegiales. En ellas nos pusimos al servicio de la comunidad educativa con el objetivo de hacer las cosas lo mejor posible. Con sus aciertos y sus fallos, con trabajo en equipo y con la dedicaci— n incondicional de todos los profesores, logramos organizar unas fiestas para el colegio, cuyo punto de partida fue el preg— n, en el que pusimos todo nuestro empe–o y sacrificio. Como resultado logramos uno de los mejores d’ as que hemos tenido como curso y la satisfacci— n de haber hecho las cosas bien. En el ‡ mbito acadŽ mico las cosas se empezaban a poner serias. Algunos logramos superar la asignatura de filosofía gracias a los apuntes que generosamente Jaime Antu–a nos ced’ a para fotocopiar y que en segundo, las nuevas tecnolog’ as ocasionaron un hecho revolucionario: Todos pod’ amos ver sus apuntes google drive. El dibujo, la biolog’ a o la econom’ a fueron orientando nuestros futuros estudios que dentro de unos meses decidiremos definitivamente. Sin darnos cuenta, nos convertimos en los mayores del colegio e irremediablemente el tiempo de descuento llegaba a su fin. Hemos terminado el colegio con una gran campa–a de navidad, dos buenos retiros y aún nos queda el broche final con el camino de Santiago. As’ crecimos. Crecimos tanto y tan r‡ pido que no pudimos desafiar al tiempo, y hoy, sin quererlo, sin darnos cuenta, catorce a–os despuŽ s, intentamos decir adi— s, emocionados, a
toda una vida que dejamos atr‡ s. A partir de ahora, todo ser‡ inevitablemente recuerdo de aquello que fue bonito mientras dur— . Las despedidas nunca han sido f‡ ciles, y mucho menos cuando cierras una etapa de tu vida en la que se puede decir que hemos sido felices. Hoy, nos vamos del colegio y dejamos atr‡ s esas conversaciones ma–aneras de autobœ s, bromas entre clases, largas conversaciones a la hora de comer, rondos multitudinarios con moscas incluidas o sufridas clases de las tardes. Pero tambiŽ n dejamos PERSONAS. Unas personas que nos han acompa–ado a lo largo de toda nuestra etapa colegial y a las que hoy queremos agradecerles de manera especial todo lo que han hecho por nosotros. En primer lugar quiero acordarme de aquellas personas que nos han sufrido d’ a a d’ a, personas que aguantaron nuestras malas caras y contestaciones, alguna gamberrada y multitud de reivindicaciones. Sois vosotros, profesores, de infantil, primaria, secundaria y bachillerato. Personas que adem‡ s de corregir ex‡ menes nos ense–aron que es la vida. Personas que no nos abandonaron en 14 a–os y a las que hoy les debemos el estar aqu’ . Cuando uno echa la vista atr‡ s se da cuenta de muchas cosas, y una de ellas es todo lo que hemos aprendido y recibido de todo el claustro. Al margen de la brillante formaci— n acadŽ mica, habŽ is sido autŽ nticos maestros de la vida: nos habŽ is inculcado el valor del esfuerzo, el sentido de la responsabilidad o la importancia de la disciplina. Sin duda alguna, el a–o que viene, lejos de estas aulas, os vamos a echar de menos, nos va a faltar algo. Nos habŽ is tratado casi como a vuestros hijos y habŽ is estado ah’ para cualquier cosa que se necesitase. Creo que hablo en nombre de todo el curso si digo habŽ is hecho un gran trabajo y aprovecho la ocasi— n para animaros a seguir con vuestra labor. Gracias por vuestro trato, por vuestra dedicación y por vuestra paciencia infinita y os pedimos disculpas por aquellos momentos en los que no hemos sabido agradecer y valorar vuestro trabajo. De coraz— n, muchas gracias. Tampoco quiero olvidarme de aquellos que nos han propuesto unos valores para toda la vida y han sido referencia y apoyo en nuestro camino espiritual, los Jesuitas. El valor del servicio, la importancia de ser hombres y mujeres para los dem‡ s, la necesidad del respeto en la
sociedad o la sensibilidad con las personas desfavorecidas son solo algunos de los aspectos de vuestro legado, que nada ni nadie lo podr‡ borrar de nuestros corazones ni de nuestra forma de ver las cosas. Gracias, Juanjo, por tu esfuerzo y dedicaci— n incondicional en estos a–os. TambiŽ n queremos pedirte disculpas por aquellos momentos en los que nuestra actitud no era especialmente positiva o no cumplimos con la confianza que depositabas en nosotros mientras que tœ siempre estuviste al pie del ca–— n para tratar ofrecernos las mejores experiencias. Tu labor, siempre la has desempa–ado rodeado de un excelente equipo de maestrillos, novicios y profesores que nos han acompa–ado en innumerables experiencias dejando de lado su vida familiar y personal para estar con nosotros, demostrando as’ su inmensa calidad profesional y humana. TambiŽ n queremos tener un agradecimiento especial con ellos. En nombre de la promoci— n, os puedo asegurar que habŽ is hecho un trabajo perfecto, intachable, y os animo a continuar en esa grata labor de formar personas sensibles y comprometidas. Vosotros, profesores y jesuitas, nos habŽ is dado una extraordinaria formaci— n acadŽ mica, pero sobre todo, habŽ is puesto en nosotros el verdadero sello y garante de este gran colegio, la formaci— n humana y cristiana. Puedo decir que nos sentimos orgullosos y agradecidos por la formaci— n que hemos recibido, ya que como expreso San Ignacio de Loyola salimos del colegio Ò No solo mas doctos, sino mejoresÓ.Vuestro esfuerzo ha merecido la pena y debŽ is sentiros orgullos de vuestro trabajo, ya que la educaci— n acompa–a a las personas el resto de su vida. Quiero desearos toda la suerte del mundo en los pr— ximos objetivos y metas que os propong‡ is. Sinceramente, no hay palabras para agradeceros vuestra dedicaci— n. Sin embargo, vuestra labor se ve completada con otra que se ejerce dentro de las paredes de casa, pues hubo otras personas que conocieron nuestra infancia, adolescencia y juventud. Personas que nos llevaron a la parada el primer d’ a de colegio y que nos acompa–an, con la misma ilusi— n, el d’ a de nuestra despedida.Esas personas son nuestros padres, que han elegido este colegiopara garantizarnos una educaci— n de calidad. Y no se han equivocado. A lo largo de estos 14 a–os siempre nos han brindado su
27
28
amor, su apoyo y su comprensi— n. Nos han animado para llegar a cada meta y han caminado con nosotros cada d’ a aguantando todo tipo de actitudes propias de la adolescencia. Gracias a ellosterminamos esta etapa de nuestras vidas. Tampoco quiero olvidarme del personal no docente: Cuidadoras del autobœ s, cocineras, limpiadoras, administraci— n y servicios y mantenimiento. Todos ellos tambiŽ n han colaborado para hacer nuestra estancia en el colegio lo mas c— moda posible. Creo que nunca os hemos agradecido vuestro trabajo, es m‡ s, lo hemos despreciado en algunas ocasiones, pero queremos aprovechar el d’ a de hoy para transmitiros nuestro reconocimiento y agradecimiento. En œ ltimo lugar quiero dirigirme a mis compa–eros de promoci— n. HabŽ is sido unos excepcionales compa–eros de viaje pero, irremediablemente, el momento en que nuestros caminos se separan definitivamente, está a punto de llegar. Cada uno escoger‡ nuevos retos y nuevos desaf’ os, pero no podemos negar que hay algo que nos une, que algo nos dejamos dentro de las paredes de este lugar para siempre. Han sido catorce a–os de convivencia en los que, seguramente no hayamos sido los mejores estudiantes, ni los m‡ s respetuosos con el trabajo de nuestros profesores, pero creo que se ha vivido un gran ambiente de colaboraci— n, compa–erismo y solidaridad entre todos nosotros. Hemos vivido multitud de buenos momentos todos juntos: como olvidarnos de las innumerables bromas cotidianas, los ensayos del preg— n o los repasos de œ ltima hora. Pero tambiŽ nse han forjado profundas relaciones de amistad que esperemos que nunca se rompan y se antepongan a la distancia que nos separar‡ a partir de ahora. Cada uno de vosotros tiene un sue–o diferente, algœ n motivo por el que luchar y trabajar duro. Alcanzar vuestras metas exige un compromiso y un af‡ n de superaci— n que, sin duda, habŽ is demostrado que poseŽ is en el tiempo que llevamos caminando juntos. Luchar por ello e intentar mejorar constantemente, hace que, aunque tengamos que invertir m‡ s esfuerzo, seamos mucho m‡ s felices, pues la recompensa es mayor.Ahora que concluye la etapa que comenzamos juntos, ahora que ha terminado el ciclo escolar y sal’ s a empezar lo que ser‡ vuestra carrera universitaria o profesional, luchar siempre por destacar, por mejorar,
porque se os conozca, no os resignŽ is a ser un simple nœ mero, uno m‡ s dentro de la masa social. Recordad que la suerte no se encuentra, no se tiene, no aparece por arte de magiaÉ Todo lo contrario, se trabaja, se busca, hay que perseguirla con tes— n pues es esquiva. SŽ que tenéis la fuerza suficiente no sólo para conseguir lo que os propong‡ is sino, tambiŽ n, para ser los mejores. Un mundo lleno de oportunidades est‡ ah’ fuera, salid a conseguir el Ž xito. Parafraseando a Winston Churchill: Ò Vivid arduamente, no tem‡ is nada y os sonreir‡ el triunfo.ÓGracias, de coraz— n, por todos estos a–os de convivencia y amistad. Espero que el futuro nos brinde el placer de reunirnos en diversas ocasiones y poder recordar estos inolvidables a–os. Personalmente os voy a echar de menos. Ha sido una experiencia incre’ ble. Gracias. Creo que hoy tambiŽ n debemos recordar a aquellas personas que por un motivo u otro no terminan este camino con nosotros. Compa–eros que han optado por otro tipo de educación para finalizar sus estudios y profesores que nos han dejado a lo largo de esta etapa. Margarita, Araceli y Pepa tambiŽ n son parte de nuestra historia en el colegio. Irremediablemente, el momento de salir de la burbuja, de demostrarle al mundo y a nosotros mismos las personas que somos y el bagaje humano que llevamos a cuestas, ha llegado. Es el momento de mirar con optimismo al futuro, de renovar esperanzas y demostrar que hemos recibido una educaci— n brillante, pero tambiŽ n es momento de miedos e inseguridades, de sentirnos dŽ biles y perdidos de nuevo, de ser inexpertos otra vez. A partir de ahora las cosas no van a ser f‡ ciles, pero luchemos, peleemos por quien somos, por quien queremos ser, por nuestros ideales, por ser felices. Seamos personas que vivan por y para los dem‡ s, y que encuentran en ese simple, pero gran hecho, los motivos de su existencia. El cuerpo me pide terminar diciendo que he sido feliz en el colegio gracias a vosotros, compañeros y profesores. He aprendido infinidad de cosas de vosotros y me he sentido apoyado en todo momento. MUCHO ç NIMO. SUERTE Y HASTA SIEMPRE. MUCHAS GRACIAS.
Despedida 30
DISCURSOÊDEÊ Ê DESPEDIDA SEGUNDO DE BACHILLERATO Patricia Garc’ a Majado. Promoci— n 2.010 Buenas tardes: Es para m’ una alegr’ a poder acompa–aros, alumnos y familias, en un d’ a tan especial como este. Del d’ a de hoy os acordarŽ is toda vuestra vida, estoy segura; y os seguir‡ emocionando tanto o m‡ s de lo que ahora mismo os emociona. Desde este momento dej‡ is de ser alumnos del colegio para convertiros en antiguos alumnos de jesuitas: bienvenidos. Entr‡ is as’ a formar parte de una red mundial que aglutina a millones de personas que comparten la misma formaci— n, sustentada en los mismos valores y en la misma forma de entender la vida y el mundo. Sin lugar a dudas, esto es todo un privilegio, pero tambiŽ n una responsabilidad. El hecho de haber crecido dentro de estos muros, de haberos empapado de la espiritualidad ignaciana y de haber dejado que toda esta formaci— n, acadŽ mica y pastoral, haya hecho de vosotros mujeres y hombres para los dem‡ s, es algo que os tiene que hacer necesariamente agentes de cambio en la sociedad.Es la huella imborrable que deja esta formaci— n, y al mismo tiempo, es mucho m‡ s que eso: es todo un compromiso. Asumidlo con confianza, fuerza y también con muchísimo agradecimiento. Ahora mismo os veo y es imposible no echar la vista atr‡ s y acordarme de que hace cuatro a–os yo tambiŽ n estaba ah’ sentada, hecha un autŽ ntico manojo de nervios. Est‡ is emocionados, tal vez con miedo, melanc— licos, ilusionados, felices y al lado del abismo m‡ s grande que hasta ahora habŽ is enfrentado. Creedme cuando os digo que entiendo perfectamente esa sensaci— n de vŽ rtigo, pero creedme tambiŽ n si os digo que lo mejor est‡
siempre por venir, y que de hecho, acaba de empezar. A partir de ahora emprenderŽ is vuestros caminos para ser autŽ nticos profesionales, pero lo cierto es que a lo largo de estos catorce a–os ya habŽ is aprendido las lecciones m‡ s importantes de vuestra vida. HabŽ is descubierto la amistad, lo que es formar parte de la familia de alguien sin que medien v’ nculos de sangre; habŽ is descubierto que el esfuerzo es la clave del Ž xito, y que m‡ s vale una batalla bien peleada que una guerra comprada; habŽ is advertido que uno solo, aisladamente, no conseguir‡ ser feliz nunca, pues la felicidad es una de esas palabras que si no se pone en plural pierde todo su sentido; habŽ is experimentado, como dec’ a Santa Teresa de Jesœ s, que lo que no se da, se pierde, y que eso es precisamente lo que explica que uno se sienta totalmente lleno cuando su ombligo deja de ser lo m‡ s importante de este mundo; habŽ is sentido la necesidad de ser autŽ nticos, de ser diferentes, de aceptaros y aceptar a los dem‡ s como son, con todo lo que eso implica, y habŽ is descubierto que eso os ha aportado m‡ s riqueza que todas las pagas del a–o juntas. Y s’ , tambiŽ n habŽ is sufrido, tambiŽ n os han decepcionado, os han fallado y probablemente traicionado, pero despuŽ s de todo eso habŽ is conseguido reunir el valor necesario para volver a poneros en pie y seguir caminando, porque - como dec’ a el poeta - si las caricias ense– an, las cicatrices tambiŽ n. A peque–a escala habŽ is aprendido las lecciones m‡ s importantes de las que yo creo que se compone la vida.Vuestra labor consistir‡ , a partir de ahora, en saber ponerlas en pr‡ ctica, adapt‡ ndolas a cada momento, haciendo que ellas tambiŽ n crezcan con vosotros. Hoy explot‡ is la burbuja y sal’ s ah’ fuera, al mundo real, desbordante de libertad y
tambiŽ n de miedos, de oportunidades y de fracasos, de encuentros y de desencuentros, pero sobre todo, llen’ simo de vida. Algunos más que otros, pero todos en definitiva, vais vislumbrando vuestros futuros profesionales, y sabŽ is a quŽ os querŽ is dedicar, o si no, lo irŽ is descubriendo (no pasa nada, de verdad). Pero s’ os dir’ a una cosa: elij‡ is lo que elij‡ is, estad dispuestos a ser los mejores. Y no me refiero a ser los mejores de 10 – cosa que bienvenida sea, por otra parte Ð sino a ser la mejor versi— n de vosotros mismos. El mundo no necesita gente con millones de t’ tulos y m‡ steres: el mundo necesita gente que ame verdaderamente lo que hace. Solo as’ conseguirŽ is hacer avanzar a la sociedad hacia verdaderas metas de desarrollo humano.Encontrad aquello que sea capaz de sacaros de la cama un lunes de invierno a las 7 de la ma–ana y que os haga acostaros de madrugada si hace falta. Lo que os haga entregaros en cuerpo y alma y sea capaz de explotar mejor vuestros talentos. Aquello que en momentos de desesperaci— n y negrura consiga seguir motiv‡ ndoos y haceros encontrar Ð como dec’ a Olaizola Ð la alegr’ a tambiŽ n de noche. Apasionaos y vivid con ilusi— n vuestra formaci— n porque Ž sta es la œ nica riqueza que ninguna crisis consigue doblegar.Tened claro que todos tenemos un don, que todo el mundo sirve extraordinariamente para algo. Si tenŽ is fe en eso, solo tenŽ is que tener la paciencia y la confianza necesaria para saber descubrirlo o aguardarlo; y luego Ð sin lugar a dudas Ð agradecerlo. La segunda cosa que os dir’ a es que no dejŽ is que la vida pase por vosotros, sino que pasŽ is vosotros por la vida. Vivid con pasi— n, entregaos al cien por cien en lo que hag‡ is, negaos a vivir por inercia. Es m‡ s: tened el valor suficiente para complicaos la vida, porque quiz‡ la vida estŽ para eso. No pasŽ is de puntillas sobre ella, no quer‡ is una vida plana, sin compromisos ni apuestas, pues mares en calma no hacen buenos marineros. Salid de vuestra zona de confort, porque en ella la vida es c— moda, pero no os enga–Ž is: jam‡ s podr‡ ser apasionante. Saltad de vez en cuando al vac’ o, sin seguridades y con miedos, ya que si esper‡ is a tener todas las respuestas, lo m‡ s probable es que nunca deis ni un solo paso, porque suceder‡ Ð como auguraba Benedetti Ð que ven-
dr‡ la vida y os cambiar‡ todas las preguntas.Y cuando estéis ahí, al borde del abismo, confiad, confiad plenamente, porque la confianza es lo œ nico que os permitir‡ caminar entre tanta incertidumbre. En tercer lugar, no solamente os animar’ a, sino que os pedir’ a que no fueseis indiferentes. Uno de los mayores males que amenaza a nuestro mundo es, precisamente, ese pasotismo generalizado, la filosofía del “todo vale”, del Ò me da igualÓÉ A veces ser‡ dif’ cil, pero tendrŽ is que decantaros, tendrŽ is que posicionaros, tendrŽ is que levantar la voz y tomar partido; porque si todo da igual, estamos haciendo mal las cuentas, dec’ a Einstein. Hay cosas que necesariamente os tienen que incomodar, que el hecho de que la gente se muera de hambre, ahogada tratando de cruzar el estrecho, secuestrada por bandas criminales o fusilada en guerras, son cosas que os tienen que hacer despertar y asumir con responsabilidad la tarea de defender vuestras convicciones. Sed capaces de dar la cara por ellas y no os dobleguŽ is.Asumid como propia la tarea de hacer justicia en este mundo, y no teng‡ is miedo a levantar la voz cuando haga falta, porque la verdad es y ser‡ siempre revolucionaria. Las personas se definen precisamente por la fidelidad que saben guardar a sus principios, y esta tarea, que imagino ocupar‡ toda nuestra vida, es lo œ nico que conseguir‡ hacer de nosotros personas con criterio, coherencia y humildad. Por œ ltimo, s— lo me queda animaros a ser lo que ya habŽ is empezado a ser dentro de estos muros: hombres y mujeres para los dem‡ s. Tened claro que este es el estilo de vida que conduce a la felicidad. EstŽ is donde estŽ is, estudiŽ is lo que estudiŽ is y sean cuales sean los caminos que la vida os depare, poned a las personas primero, cambiad el Ò yoÓpor el Ò vosotrosÓ.Eso ser‡ lo que despuŽ s de todo, y al fin y al cabo, marque la diferencia en vuestra vida. Empe–aos por ser vuestra mejor versi— n, y por ayudar a los dem‡ s a que sean capaces de ser la suya. Entonces, os aseguro - y creo no equivocarme - que la vida cobrar‡ todo su sentido, que la felicidad ser‡ la œ nica alternativa posible y que no os quedar‡ m‡ s remedio que vivir a coraz— n abierto, como dicen que viven los que han amado mucho. Much’ simo ‡ nimo, suerte y hasta siempre.
31
Conclusiones 32
IXÊCONG RESOÊDEÊL AÊF EDERACIî NÊ ESPA„OL AÊDEÊAS OCIACIONESÊ DEÊ ANTIGUOSÊAL UMNOSÊ DEÊ JESUITAS Buenos d’ as a todos. Antes de entrar en la dif’ cil tarea de presentar unas conclusiones del denso congreso que hemos tenido, quisiera realizar una observaci— n preliminar sobre el mismo. Ha sido un buen congreso, un muy buen congreso. Y no por la organizaci— n, en la que la Asociaci— n de Gij— n hemos puesto el m‡ ximo empe–o e ilusi— n, sino por vosotros, congresistas y ponentes, porque habŽi s acudido desde los m‡ s rec— nditos lugares de Espa–a, dejando por unos d’ as vuestras familias y trabajos para reuniros con todos nosotros, con todos los que formamos la gran familia de los AA. AA. de Jesuitas. Sin vosotros, sin vuestra presencia, sin vuestras aportaciones, sin este intercambio de experiencias, de vivencias, este congreso no habr’ a sido lo que fue. Os lo debemos a todos vosotros, y por ello desde Gij— n os queremos dar las gracias. Para resumir de la forma m‡ s clara y breve posibles el contenido de este congreso quiz‡ s debemos buscar como hemos respondido a tres preguntas.
À C— mo ser‡ la Compa– ’ a de Jesœ s en el siglo XXI? El futuro de la C.J. pasa necesariamente por el Òp odemosÓque ha mencionado el P. Verdoy, proponerse y ser capaces de transformar la realidad que nos rodea pero bebiendo de nuestra tradici— n ignaciana, y siempre mediante un entusiasmo contagioso que entre otras cosas permita aprender de los errores pero tambiŽn de las virtudes y logros. La Compa–’ a debe afrontar nuevos retos (aunque a veces Žst os sean dif’ ciles de asumir), evitar una visi— n pesimista de la realidad religiosa, y celebrar lo que ha representado y representa en el escenario creyente del mundo, haciŽn dolo abiertamente, con entusiasmo y sin complejos. Los Jesuitas, en su filosofía de vida cristiana, tienen una orientación grupal que les ha llevado en ocasiones a desmarcarse de otras espiritualidades o del comœ n proceder de la Iglesia en su conjunto; en su futuro la Compa–’ a de Jesœ s debe, a la vez que defender lo que es, no desmarcarse nunca de la Iglesia en su conjunto. El estilo de vida ignaciano nos debe abrir e incitar a luchar por lograr el llamado desarrollo integral de las personas, frente al que
se ha venido a denominar subdesarrollo moral donde el individuo centra todos sus esfuerzos en tener m‡ s. Todos los que compartimos la espiritualidad ignaciana debemos profundizar en un verdadero enamoramiento de la figura de Jesœ s, debemos acercarnos a su estilo de vida, y en la medida en que esto lo difundamos estaremos preparando un futuro mejor. Pero es que las nuevas tecnolog’ as, las redes, van a jugar, ya juegan un papel fundamental en la C.J. Este tipo de trabajo en red (networking en los pa’ ses anglosajones) est‡ comenzando a considerarse como una nueva forma apost— lica de proceder que permite una mejor colaboraci— n, a nivel global y regional, al servicio de la misi— n universal. Se trata de nuevas iniciativas que conectan personas e instituciones de tal manera que hacen posible el trabajo como organismo global, logrando que las estructuras apost— licas tengan un alcance e impacto regional y global. La potencialidad que los avances tecnol— gicos tienen est‡ cambiando la manera en que la Compa–’ a de Jesœ s se entiende a s’ misma, su misi— n y sobre todo sus estructuras para este novedoso contexto. Al igual que el resto de instituciones internacionales, los jesuitas est‡ n inmersos en este proceso de interconexi— n, especialmente visible tras la Congregaci— n General 35, donde textualmente se dec’ a el trabajo en red internacional es una necesidad innegable para la misi— n de la Compa– ’ a en el siglo XXI (CG35, D5, n17). Hay diferentes tipos de redes jesu’ ticas. Todas ellas contribuyen a llevar a cabo la misi— n universal de la Compa–’ a pero con unas caracter’ sticas y objetivos diferenciados: (a) Las redes interpersonales. Estas redes promueven las relaciones entre los jesuitas, colaboradores y amigos de la familia ignaciana. Constituyen un modo prometedor de mejorar las relaciones entre sus miembros, incluyendo antiguos alumnos, amigos y otros. Son redes flexibles y abiertas, facilitan el intercambio y la comunicación, y contribuyen a la consolidaci— n del sentimiento de unidad y de comunidad. (b) Las redes interinstitucionales. Estas redes est‡ n formadas por organismos que trabajan juntas de acuerdo a un objetivo comœ n. Existen diferentes modelos segœ n sus objetivos y estructuras: • Organizaciones internacionales que funcionan como una red, como el Servicio Jesuita a Refugiados (JRS). • Redes estratégicas que conforman una alianza institucional en la que miembros independientes est‡ n institucionalmente comprometidos bajo una marca comœ n y tienen opciones estratŽg icas comunes. Es el caso de Fe y Alegr’ a o de la Red Jesuita Africana Contra el Sida (AJAN). • Redes de colaboración, creadas por obras aut— nomas que colaboran para lograr juntas la consecuci— n de un objetivo comœ n (como es el caso de la Global Ignatian Advo-
33
34
cacy Network 13) o proyectos comunes (como la Asociaci— n de Colegios y Universidades Jesuitas en los EE.UU. y la Asociaci— n de Universidades Jesuitas de AmŽr ica Latina-AUSJAL), o un acontecimiento concreto (como la experiencia MAGIS creado en torno a la Jornada Mundial de la Juventud). • Redes de intercambio, que quieren ser simplemente un espacio para el intercambio de informaci— n y de experiencias, tales como el grupo de matem‡ ticos jesuitas Clavius. À QuŽ caracter’ sticas tiene el A.A. de Jesuitas en el siglo XXI? Mucha tinta se ha escrito sobre las caracter’ sticas que debemos tener los AA. AA. formados en colegios o universidades de la CJ. Desde la frase del P. Arrupe hombres y mujeres para los dem‡ s, hasta la posterior definición del P. Kolvenbach como seres conscientes, comprometidos, compasivos y competentes, o los recientes escritos al respecto del P. Adolfo Nicol‡ s SJ, han sido innumerables los documentos y pronunciamientos al respecto. Aqu’ haremos menci— n de los aportados durante el congreso. Fue muy gráfica la ilustración que hizo el P. Enrique Figaredo sobre la figura del A.A. a quien ha definido comparándolo con la jirafa: tener un gran corazón, un alto cuello para tener altas miras y vista de larga distancia, capacidad de liderazgo cercano, humilde y sencillo, y una formaci— n continua que nos permita estar en armon’ a. Los AA. AA., a la vez que deben siempre buscar la excelencia (la consigan finalmente o no), con una disciplina ignaciana caracter’ stica, deben ser personas que entiendan la vida como un don. Tienen que agradecer su dimensi— n de gratuidad y sentirse corresponsables de la situaci— n actual del mundo, y como tales, ser capaces de cuidarlo, mejorarlo y hacer el bien. Personas que deben desarrollar conscientemente su libertad para decidir y usarla responsablemente, reconociendo la dignidad de las otras personas, amando al pr— jimo y solidariz‡ ndose con sus privaciones. Desde sus diferentes ‡ mbitos los AA. AA. deben luchar, en la medida de sus posibilidades y medios contra la injusticia social, debiendo ser siempre un ejemplo para el resto de miembros de la comunidad en la que vivimos. Pero siempre, repito, con sencillez, con humildad. Como se dice en un relato de la Biblia: que tu mano izquierda no sepa lo que hace tu mano derecha. Por œ ltimo el A.A., debe estar abierto a ver toda la pobreza que nos rodea y actuar en consecuencia, evitando caer en el inmovilismo o en planteamientos puramente te— ricos. Como dec’ a San Ignacio: debemos trabajar m‡ s en las obras que en las palabras. ¿Cómo pueden los AA. AA. y las asociaciones llevar a cabo su misi— n transformadora de la sociedad? La respuesta b‡ sica est‡ en el trabajo en red. S— lo as’ podremos convertirnos, por ejemplo, en la generaci— n que erradique una enfermedad no transmisible pero curable, el hambre del mundo. Y como muestra de esta forma de trabajar ya presente entre nosotros se ha presentado Entreculturas, ONG de la CJ, y específicamente el proyecto Unidos en la Misi— n, campa–a puesta en marcha por dicha organizaci— n con el apoyo de la Federaci— n Espa–ola de Asocia-
35
ciones de AA. AA. En la intercomunicaci— n entre los diferentes miembros de las asociaciones son básicas las nuevas tecnologías como el facebook y el twitter. À QuŽ deberes nos podemos poner a partir de este congreso? • A nivel individual realizar un análisis interior, personal, sobre si realmente estamos llevando a cabo en nuestra vida los principios de servicio, humildad inculcados en la formaci— n ignaciana recibida, y si no es as’ , actuar en consecuencia. Dec’ a San Ignacio: El examen de conciencia es siempre el mejor medio para cuidar bien el alma.
Si sabemos c— mo debemos ser... ÁSe‡ moslo ! • Mejorar la red de antiguos alumnos tanto a nivel local como a través de la Federación, y potenciar el empleo de facebook y twitter como mecanismos inmediatos y masivos de intercambio de informaci— n. Se podr’ a hacer un listado nacional de AA. AA., realizar congresos virtuales en la red, etc. Se puede hacer, hag‡ moslo!. • Establecer nuevos objetivos y programas compartidos a nivel nacional para combatir problemas específicos como podría ser el hambre mundial, dentro de las injusticias sociales, o como puede ser el ejemplo Nos Necesitamos, proyecto de ayuda laboral presentado por la Asociaci— n de Alicante. Se pueden dise– ar, dise– Ž moslos!. • Potenciar y colaborar en proyectos que ya están en marcha, como Unidos en la Misi— n, con la participaci— n de Entreculturas y la propia Federaci— n. Si creemos en estos proyectos, involucrémonos! Somos Antiguos Alumnos de Jesuitas lo que nos convierte en unos privilegiados pero tambiŽn en responsables de un legado que nos obliga a una misi— n compartida comœ n. Si crees que puedes hacer algo edificante, transformador para nuestra sociedad, levántate, hazlo, no esperes a que otro lo haga, y no te sientas solo, porque cada uno podemos ser la semilla de un gran cambio, porque cada uno podemos ser ese ladrillo que poco a poco construya un gran edificio de justicia, amor y solidaridad. Como se ha dicho en este congreso podemos y the power of one. Recordar que uno cumple m‡ s con el legado recibido cuanto m‡ s se da a los dem‡ s, cuando cambia el verbo exigir por el verbo dar, pero siempre con humildad. Á Podemos! !Hag‡ moslo! Muchas gracias. V’ ctor Manuel Rodr’ guez Blanco Secretario de la Asociaci— n de AA. AA. del Colegio de la Inmaculada de Gij— n
Art’ culo 36
ELÊBACHIL LERATO INTERNACIONALÊEN ELÊCOL EGIO UNA MIRADA SOBRE EL CAMINO RECORRIDO Luis Ord— – ez Fern‡ ndez. Director En el pasado mes de septiembre comenz‡ bamos la andadura del Bachillerato Internacional en el colegio. Un grupo de 13 alumnos, algunos del colegio y otros que ven’ an de otros centros. Un camino en el que hay varios profesores implicados y mucho trabajo e ilusi— n en todos estos meses. El balance, a la manera ignaciana de evaluar, est‡ siendo muy positivo por cuanto nos est‡ sirviendo a todos para adaptarnos a esta forma de trabajo y lo que implica en el d’ a a d’ a de todos. Esta apuesta se enmarca en una iniciativa m‡ s global que supone una bœ squeda activa de nuevos modelos pedag— gicos y metodol— gicos para el colegio, con un horizonte a medio plazo, teniendo en cuenta la necesidad de planificar, ejecutar, evaluar y volver a diseñar estrategias de futuro. Esta apuesta por la innovaci— n conecta tambiŽ n con varias iniciativas en marcha en el colegio como el desarrollo de la tecnolog’ a Google, el camino hacia los contenidos digitales, el uso creciente de dispositivos en el aula (Tablet, ordenador port‡ til, etc.), apuesta por el conocimiento de idiomas y mejora de la competencia lingŸ ’ stica del alumnado, trabajo por proyectos, competencias b‡ sicas, etc. que buscan un giro y una respuesta a nuevos contextos de aprendizaje y alumnado diferente con necesidades variadas y dispares. El trabajo con metodolog’ a propia del BI nos est‡ permitiendo seguir en la brecha de la innovaci— n e implementarlo tambiŽ n desde los cursos de Primaria con el fin de que
este trabajo desde esos dos caminos, termine confluyendo desde las dos direcciones hacia un contexto de cambios y de adaptaci— n a los mismos. Hemos recorrido una parte peque–a del camino y seguimos preparando otras formas diferentes y nuevas de trabajo. El camino transitado nos est‡ aportando flexibilidad, profundidad y reflexión sobre lo que hacemos y c— mo lo hacemos. El alumnado ha crecido en madurez y su forma de estar y trabajar ya no es la misma que al principio sino mucha m‡ s asentada y con una visión acorde con el perfil de la Comunidad de Aprendizaje del BI. Ahora nos toca seguir avanzando, profundizando y revisando continuamente nuestro modo de hacer y abiertos a compartir y aprender de esta gran comunidad de aprendizaje y proyecto. El nacimiento de EducateMagis, una iniciativa de trabajo en red de los colegios de la Compa–’ a de Jesœ s en el mundo, tambiŽ n nos est‡ abriendo a nuevos horizontes y oportunidades en la l’ nea de colaboraci— n internacional, compatible con el trabajo en el BI.Ya hay otros colegios de la Compa–’ a de Jesœ s en Espa–a como Nuestra Se–ora del Recuerdo de Madrid que est‡ n avanzando en este camino apasionante del Bachillerato Internacional. Estamos seguros de que este esfuerzo de familias, profesores, alumnado, IBO, Compa–’ a de Jesœ s, supone la plasmaci— n concreta de la Misi— n compartida que tenemos encomendada. Á Hasta pronto!.Y un abrazo a todos y cada uno de vosotros.
Art’ culo 38
CRISISÊDEÊV ALORES por Mart’ n Gonz‡ lez del Valle.
Mi buen amigo Claudio Rubio Su‡ rezPazos, quŽ dos apellidos tan ligados a mi ni–ez y juventud, me pide si puedo hacer algœ n recuerdo para publicar en el bolet’ n de la asociaci— n. Con mucho gusto atiendo esta petici— n, aunque no sŽ, si los recuerdos de un hombre de 96 a–os, pueden interesar hoy a las generaciones que nutren los distintos cursos del Colegio de San Ignacio. Pero hay un tema que Claudio me se–alaba, que s’ creo que es un tema permanente y de urgencia, que habr’ a que corregir y considerar en estos tiempos, que es la crisis de valores. Desde que tengo 90 a–os, celebro el d’ a de mi cumplea–os, una misa familiar en casa, que nos dice el jesuita Padre Postigo, aqu’ en Madrid. A ella vienen, como es natural, no solo mis hijos, nueras y yernos, sino tambiŽn todos los nietos que se encuentran en Espa–a. Tengo que se–alaros que de los 12 nietos, entre chicos y chicas, la mitad -6- trabajan o estudian en el extranjero. En este acto, muy entra–able, pronuncio
unas palabras, y no puedo dejar de tener presente en ese momento, aquel d’ a que festej‡ bamos la festividad de la Inmaculada Concepci— n, creo que era el a–o 1929, en que nos pusieron a unos cuantos la Medalla de Congregante de la Virgen. Este recuerdo y esta devoci— n por la Virgen, me ha acompa–ado a lo largo de esta ya larga vida. Es un punto que recuerdo siempre a mis nietos en esta fiesta familiar. Esa fiesta en la que hacemos todos un repaso de nuestra vida y sobre todo de la m’ a, y puedo recomendar a mis hijos y a mis nietos, que no olviden esta devoci— n a la Virgen, ni esta protecci— n que tenemos los asturianos de nuestra Santina. Aquellos que est‡ n lejos lo sentir‡ n mejor todav’ a. Pero, como ejemplo de crisis de valores, voy a citaros como ejemplo paradigm‡ tico de c— mo se comportaban entonces, no solo los grandes presidentes o directores de las empresas elŽc tricas, sino tambiŽn c— mo se comportaban y quŽ base moral y de principios ten’ an los grandes profesionales, que ten’ amos por directores en HidroelŽc trica del Cant‡ brico. Voy a citaros a continuaci— n el ejemplo de un hombre, que no tengo inconveniente en darlo, a pesar de su modestia, porque para m’ ha sido uno de los que m‡ s me han ayudado a lo largo de mi vida profesional, y me ha admirado siempre, no solo su competencia, su manera de ser, su modestia, su competencia y la imagen que ha dejado a lo largo de las generaciones en nuestra empresa, HidroelŽc trica del Cant‡ brico. Se llama Jorge D’ az-Caneja. Fallecido hace ya a–os, despuŽs de una larga enfermedad. Pues bien, voy a citar lo que me ha ocurrido con Jorge, su manera de trabajar y entregarse al servicio de la empresa y lo voy a poner como ejemplo, en manos tambiŽn de otro gran presidente de Asea Brown Boveri (ABB).
Ha sido Jorge uno de aquel brillante grupo de directores, con quienes tuve el privilegio de colaborar y dirigir, durante mi larga estancia en HidroelŽc trica del Cant‡ brico. Jorge se distingu’ a, aparte de por sus competencias y sus dotes humanas, por su modestia y su humildad. En tantos a–os de trabajo continuado y a pesar de la amistad que nos un’ a, tuvo la delicadeza de no referirse nunca a cuestiones referentes a su remuneraci— n personal, a pesar de que yo conoc’ a que ten’ a a su cargo una larga y numerosa familia. Muchas veces cuando veo las remuneraciones que hoy salen a la luz pœ blica de los directores de empresas, me pregunto si hemos remunerado adecuadamente a aquel grupo de grandes profesionales que compon’ an el equipo directivo de HC. Verdad es que el nivel de remuneraci— n hace veinte o treinta a–os en el mundo empresarial, eran muy inferiores a los actuales, los cuales en mi opini— n son excesivos. No me resisto a citar una anŽc dota de las muchas que podr’ a decir sobre la conducta de Jorge Diaz-Caneja. Hab’ amos terminado la construcci— n del primer grupo de 350 Megavatios de Abo–o. Era un grupo que solicitamos a la firma suiza BBA. En aquel entonces una disposici— n del rŽg imen franquista, hoy desgraciadamente en desuso, te obligaba a construir en Espa–a, al menos del 50% de estas grandes instalaciones. No solamente se proteg’ a la industria nacional, sino que adem‡ s se introduc’ a en esta industria las fabricaciones de alta calidad y responsabilidad como era en aquel entonces un grupo de 350 Megavatios. A la inauguraci— n de este grupo invitamos a los directores de ABB, los cuales se presentaron con su propio Presidente al frente. Al despedirnos en el acto de inauguraci— n en Abo–o me dijo el Presidente: ÒD on Mart’ n me gustar’ a ma–ana pasar por su despacho antes de tomar el avi— n para regresar a SuizaÓ.Al decirme que su avi— n sal’ a a las 11 h le dije: ÒP ues venga a verme a las 9 h y mi coche le llevar‡ al aeropuertoÓ. Al d’ a siguiente se presenta en mi despacho y me dice: Ò Mire Don Mart’ n quiero
decirle que hemos llevado a cabo la primera fabricaci— n de un grupo de 350 Megavatios de Espa–a con gran satisfacci— n para todos y habiendo cumplido los plazos de entrega, pero no hubiŽr amos podido alcanzar estos plazos si no hubiŽr amos tenido en todo momento la colaboraci— n de Jorge Diaz-Caneja, excediŽn dose en sus responsabilidades y sus misiones nos acompa–o y aconsejo en todo momento en nuestras relaciones con la Maquinista Terrestre y Mar’ tima, que era la compa–’ a catalana encargada de la fabricaci— n. Su colaboraci— n nos permiti— tener un grado de entendimiento con los sindicatos de aquella compa–’ a y con el ComitŽ de Empresa de la misma.
Este primer grupo de 350 Mw construido en Espa–a va a suponer para mi compa–’ a una excelente referencia para introducirnos aœ n mas para este tipo de unidades en el mercado espa–ol. ÒQ uer’ a pedirle que me autorice usted a que Jorge sea nuestro invitado, juntamente con su esposa Marisa, a pasar una semana de su vacaciones en SuizaÓ. As’ eran los caballeros de empresa que en aquella Žp oca, reg’ an los destinos de los grandes grupos industriales, y sobre todo as’ eran los directores de HC, pues yo sab’ a que Jorge no aceptar’ a esta tan justa y merecida invitaci— n sin mi conocimiento previo.
39
40
Este tipo de comportamientos que revelan los valores morales que reg’ an las normas de conducta de aquella Žp oca pueden parecer anticuados. En su lugar se han introducido los llamados C— digos de Conducta, como si los valores morales se pudieran imponer por ley y no por la conciencia moral de cada individuo. Se establecen controles, comitŽs de retribuciones, aprobaci— n por los consejos de administraci— n, publicaci— n en las memorias que son a su vez aprobadas por las Juntas Generales. El resultado ha sido que las remuneraciones de los directivos de empresas, complementado con los llamados Òb onusÓhan alcanzado unos niveles, a mi juicio excesivos, y en algunos casos producen sonrojo pero se han alcanzado con todos los requisitos legales establecidos.
Este ha sido el resultado de querer poner freno a la codicia humana, estableciendo unas normativas, cuando no tienen el soporte de una escala de valores, hoy totalmente en crisis. Esta escala de valores que se iba conformando a lo largo de todo el proceso de educaci— n del ser humano, la familia, la escuela, los colegios, las universidades. Quiero destacar estos recuerdos que tengo de Jorge, paradigma del directivo de empresa y a la vez rendir un tributo de reconocimiento y gratitud a aquellos seis a–os de bachillerato que cursŽ en los colegios de Oviedo y de Madrid de la Compa–’ a de Jesœ s que unidos a una gran tradici— n cristiana familiar han contribuido a la formaci— n de mi car‡ cter, que me han permitido un mejor cumplimiento para el desempe–o de mis responsabilidades de una larga vida al servicio de HidroelŽc trica del Cant‡ brico.
Art’ culo TIRANDOÊ DELÊ CARRO por Diego Parrondo
El jueves 26 de junio de 2013 empezaba un d’ a normal como cualquier otro. Bueno, no tan normal: ten’ a la mochila llena de logros conseguidos, y por otro lado montones de proyectos y muchos objetivos todav’ a sin cumplir. A primera hora hab’ a aprobado el examen pr‡ ctico del permiso de conducir; por fin tenía el carnet. Además, ese mismo fin de semana me marchaba a Holanda a vivir por motivos laborales de mi padre. Hab’ a terminado la PAU hace pocas semanas y estaba reciŽ n admitido en la Universidad TŽ cnica de Eindhoven para cursar Ingenier’ a de Automoci— n. Esa noche del 26 de junio, se organizaba una reuni— n de amigos en la que aproveche para despedirme de ellos. Pero en un instante, sucedi— algo que cambio el rumbo de mis planes. Me fracture la quinta vŽ rtebra cervical en un accidente en la piscina lesion‡ ndome la medula espinal a nivel neurol— gico C6. R‡ pidamente fui trasladado a la UVI del HUCA donde estuve ingresado un mes. Fueron unos d’ as muy duros que solo se hac’ an soportables gracias a mi familia, amigos y profesores. TambiŽ n pasaron por all’ muchos profesionales sanitarios que directa o indirectamente, me conoc’ an. La verdad es que no me dejaban s— lo ni un momento, y eso que el horario de visita era restringido. El apoyo recibido durante la fase m‡ s aguda me sirvi— para afrontar la situaci— n de una manera mas positiva. Desde la UVI me trasladan al Hospital Nacional de ParaplŽ jicos de Toledo. Ten’ a unas ganas enormes porque quer’ a ce-
rrar una etapa y comenzar cuanto antes mi rehabilitaci— n. As’ comenz— un periodo de once meses en Toledo de duro trabajo diario hasta el d’ a del alta. Los meses iban pasando y cada vez me encontraba mejor, y como no todo eran buenos momentos, nunca me quedŽ con las expectativas que me planteaban en el hospital: Ò Yo, a lo m’ oÓ,me repet’ a. Lo dif’ cil en ese momento es darse cuenta de la magnitud de lo que uno tiene. En esta fase el apoyo recibido fue crucial para superarla con Ž xito, a pesar de la distancia entre Oviedo y Toledo. Mi madre me acompa–o durante toda la estancia. Poco a poco me fui acostumbrando a mi nueva situaci— n. Aprend’ a ser m‡ s paciente y a valorar las cosas de otra manera, puesto que determinadas acciones no pod’ a realizarlas por m’ mismo. En situaciones extremas te das cuenta de verdad de que cosas son importantes y quŽ cosas no lo son, y puedo decir que lo material no est‡ necesariamente en lo m‡ s alto de la escala. Hacia Navidad empiezo a ser consciente de lo que ser‡ mi nueva vida. En estos momentos era cuando los valores que se me
41
42
hab’ an inculcado, tanto en el ‡ mbito familiar como en el colegio, prevalec’ an. Esos mensajes sobre la constancia y la perseverancia, en los que tanto hincapiŽ se hab’ a hecho durante mi etapa escolar, se convertir’ an en una parte fundamental de mi rehabilitaci— n. Amigos y compa–eros se dejaban ver por el hospital a la menor oportunidad, aprovechando cualquier excusa o un hueco entre ex‡ menes. Afortunadamente para m’ , algunos estudiaban en Madrid, y Toledo no les quedaba tan a desmano. De nuevo pod’ a comprobar que valores como la solidaridad y la amistad no eran s— lo palabras de una charla de mis profesores de Colegio, y estos detalles me ayudaron a que enfocase esa estancia lejos de Oviedo con m‡ s ‡ nimo. Veintid— s meses despuŽ s mi mochila de proyectos e ilusiones sigue llena. Estoy en primero de carrera en un programa inter-
nacional apasionante, y de momento (toco madera), me va muy bien. Practico deporte varias veces por semana, con un grupo sensacional y con opciones de competir en multitud de eventos. En estos œ ltimos meses he tenido la oportunidad de conocer a muchas personas, y eso me ha permitido aprender, valorar y sacar mis propias conclusiones. En cualquier caso, siempre he intentado quedarme con la parte positiva de las relaciones y de las experiencias que me ha tocado vivir, y eso tambiŽ n me ha ayudado a mirar al futuro con esperanza, y con ilusiones renovadas, por lo que Ò tirar del carroÓse hace mas llevadero.
Art’ culo 44
CAZARÊUNÊCOMET A por Pablo Gutierrez MarquŽ s. Director de operaciones del instrumento OSIRIS (Rosetta)
La misión Rosetta ha sido calificada por muchos como el acontecimiento científico del a–o 2014. No cabe duda de que ha habido muchos otros avances científicos y tecnológicos de importancia, pero ninguno incorpora el aspecto de descubrimiento primigenio que se asocia a la exploraci— n espacial. La empresa es costosa, el camino es largo y la incertidumbre mucha, pero todo se desdibuja en el momento en que alguien grita Ò Átierra a la vista!Óy comienza la misión científica. Vamos a repasar en primera persona algunos de los hitos que han hecho de esta misi— n un Ž xito tan rotundo. 20 de enero Uno de los momentos m‡ s criticos de la misi— n fue el despertar de la nave despuŽ s del largo periodo de hibernación. A fin de encontrarse con el cometa antes de que el sol hubiese empezado a calentarlo, la sonda Rosetta, con el m— dulo Philae abordo, hab’ a tenido que alejarse mucho del sol, tanto que incluso con sus enormes paneles solares era incapaz de generar suficiente energía eléctrica para mantener en funcionamiento todos los equipos esenciales. Por eso los ingenieros de la misi— n pusieron la nave en estado de hibernaci— n y la programaron para que se despertara a las 10:00 del 20 de enero de 2014. La Agencia Espacial Europea (European Space Agency, ESA) llev— a cabo un enorme despliegue medi‡ tico en torno a este suceso. Durante semanas circul— por la red el meme “Wake up, Rosetta!” (“¡Despierta, Rosetta!”) mientras miles de entusiastas del espacio se afanaban en preparar un v’ deo para despertar a la nave dormida. El d’ a en cuesti— n ESA realiz— un programa especial, de casi doce horas de duraci— n y retransmitido en directo por Internet a todo el mundo, en el que repasaron la historia de la misi— n, la exploraci— n realizada hasta entonces y los acontecimientos que estaban por llegar. Tuvimos ocasi— n de escuchar de boca de los
principales científicos de la misión las preguntas m‡ s importantes a las que Rosetta pretend’ a responder y un primer esbozo de c— mo se iban a desarrollar las observaciones. Sin embargo, el punto culminante del d’ a fue sin lugar a dudas la recepci— n de la primera se–al de radio de Rosetta en tres a–os. Andrea Accomazzo, el director de vuelo de la misi— n, nos hab’ a explicado por la ma–ana que la nave tardar’ a unas siete horas en despertarse, ir encendiendo y verificando de manera autónoma todos los equipos esenciales, y apuntar la antena hacia la Tierra para establecer contacto. Adem‡ s, Rosetta estaba tan lejos que las ondas de radio, incluso viajando a la velocidad de la luz, tardaban 20 minutos en llegar a la Tierra. Teniendo todo esto en cuenta, se esperaba que las se–ales de la sonda llegaran a la Tierra alrededor de las 19:20. La Agencia, que no estaba dispuesta a perderse el momento culminate del d’ a, enfoc— toda la atenci— n del programa en el centro de control desde las 19:00 donde un ominoso silencio hac’ a de banda sonora para la tensa espera. Y pasaron 20 minutos y la se–al no llegaba, y pararon otros 20 y segu’ a sin llegar. El equipo de la misi— n se remov’ a inquieto en sus sillas pregunt‡ ndose quŽ podr’ a haber pasado y en la realizaci— n del programa ya no sab’ an c— mo matar el tiempo de espera. Al final, hacia las 19:45 las pantallas mostraron finalmente la indicación de que se estaban recibiendo transmisiones de Rosetta. Andrea Acomazzo explic— despuŽ s que la nave hab’ a encontrado que uno de los bancos gemelos de memoria hab’ a perdido una peque–a parte de su informaci— n, lo que hab’ a obligado a Rosetta a realizar una copia, alargando el proceso de encendido. Por supuesto, la pŽ rdida de datos y el procedimiento de copia es normal en el ambiente hostil del espacio profundo, pero aquel d’ a hizo la espera casi insoportable. Pero lo importante, a fin de cuentas, es que Rosetta consigui— despertarse y todos sus
equipos estaban preparados para la apasionante aventura de explorar un cometa como nadie antes lo hab’ a hecho. 6 de Agosto El segundo gran Ž xito de misi— n tuvo lugar el día de la llegada oficial de la nave Rosetta al cometa 67P/Churyumov-Guerasimenko. DespuŽ s del despertar de la nave, los equipos que hab’ an construido cada uno de los instrumentos fueron encendiŽ ndolos secuencialmente, a medida que la potencia de los paneles solares lo permit’ a, para comprobar que hab’ a sobrevivido a la hibernaci— n y estaban preparados para comenzar la observaci— n del cometa. El equipo del instrumento OSIRIS, liderado por el Instituto Max-Planck para la Investigación del Sistema Solar en Gš ttingen, Alemania, hab’ a sido el primero en realizar estas comprobaciones a finales de Marzo, lo que había permitido a su vez que el potente telescopio de la C‡ mara de Campo Estrecho (Narrow Angle Camera, NAC) observara repetidamente la posici— n del cometa respecto a la nave, facilitando la navegaci— n y el c‡ lculo de la trayectoria correcta de aproximaci— n. Fue durante esta fase cuando se detect— un inesperado pico de actividad en el cometa, que aument— de brillo durante d’ as sin que se haya podido determinar todav’ a la causa. TambiŽ n fue durante este periodo cuando se recibieron las primeras im‡ genes que revelaban la curiosa configuración geométrica del cometa. Las observaciones se repet’ an semanalmente mientras la nave se acercaba a su objetivo a gran velocidad y a medida que se acercaba la forma se iba definiendo más y más. Primero pareci— simplemente un punto gordo, despuŽ s tomo el aspecto de un coraz— n, luego nos pareció un calcetín de bebé y finalmente se consolid— en la ya popular forma del patito de goma. Sin embargo, por asombrosa y fascinante que resultara la aproximaci— n, por grandiosos que fueran los resultados cient’ ficos, los ingenieros estaban lejos de sentirse orgullosos: varias naves antes que Rosetta hab’ an sobrevolado cometas, ejecutando furiosas campa–as de observaci— n en las pocas horas en las que hab’ a estado sufcientemente cerca, y este podr’ a haber sido el destino de nuestra nave si algo hubiera fallado. Aforturnadamente, el equipo de navegaci— n de la misi— n realiz— un
trabajo impecable en el c‡ lculo de trayectorias y el motor de la nave respondi— con absoluta precisi— n, permitiendo que la sonda alcanzase una — rbita perfectamente paralela a la del cometa a sólo 100 km de distancia. Una vez m‡ s, ESA decidi— compartir la experiencia con todos los aficionados a través de internet y realiz— una completa cobertura televisiva, en la que se revisaron las diferentes observaciones realizadas hasta entonces y se repasaron las complicaciones de la intrincada maniobra de deceleraci— n que ten’ a que ejecutar la nave. OSIRIS contribuy— a la operaci— n aportando im‡ genes de alta resoluci— n de la superficie del cometa, datos que son esenciales para determinar con gran detalle el campo gravitatorio en torno al cometa en el que la nave tendr’ a que moverse. Adem‡ s proporcion— mediciones muy precisas del periodo de rotaci— n del cometa, que no se hab’ a podido determinar anteriormente. La nave hab’ a llegado a su destino y hab’ a tomado im‡ genes asombrosas, pero la parte m‡ s importante de la misi— n aœ n estaba por llegar: elegir un punto de aterrizaje para Philae y hacerlo llegar alli. 12 de Noviembre A pesar del interŽ s que las actividades anteriores de Rosetta hab’ an despertado tanto entre la comunidad científica como entre los astrónomos aficionados y el público en general, el momento cumbre de la misi— n fue, sin lugar a dudas, el despliege del módulo de superficie Philae. Es cierto que nunca antes ninguna otra nave hab’ a estado en — rbita alrededor del un cometa ni había presenciado en primera fila el comienzo de su actividad a medida que se iba acercando al sol. Sin embargo, toda est‡ actividad investigadora estaba enfocada principalmente a la determinaci— n de — rbitas seguras y a la bœ squeda de un lugar adecuado de aterrizaje. El proceso de selecci— n dur— varios meses, en los que los científicos, tratando de aprovechar al m‡ ximo las capacidades de la sonda, se encontraban con frecuencia con las limitaciones que los ingenieros de la misi— n les impon’ an por motivos de seguridad. El primer proceso de selecci— n redujo el conjunto de zonas posibles a s— lo cinco que parec’ an m‡ s interesantes científicamente, que se denominaron
45
46
A, B, C, I y J. Para cada uno de estos sitios, los ingenieros de la misi— n estudiaron las posibles trayectorias de aterrizaje. TambiŽ n se analiz— la topograf’ a que ver’ a Philae desde su posici— n final para determinar la cantidad de luz solar que recibir’ a. Basados en estos an‡ lisis, el equipo científico de la misión seleccionó las zonas J y C como destinos principal y alternativo para el m— dulo de tierra. Ya s— lo quedaba lo m‡ s dif’ cil: hacer que Philae llegar‡ a su destino. Dispuesta a asegurarse de que cualquier persona interesada pudiera seguir casi en tiempo real un acontecimiento tan inusual como es el aterrizaje en la superficie de otro cuerpo celeste, y en este caso sin precedentes, ya que nadie antes hab’ a aterrizado sobre un cometa, la ESA volvi— a poner en marcha su equipo de comunicaci— n y organiz— una cobertura pr‡ cticamente ininterrumpida durante casi tres d’ as. As’ fue como descubrimos que la nave segu’ su curso con gran precisi— n y perfectamente en hora. TambiŽ n aprendimos el d’ a antes del aterrizaje que el peque–o motor cohete instalado en la cubiera superior de Philae hab’ a sucumbido al paso de los a–os y no iba a poder utilizarse para el aterrizaje. Su misi— n era empujar a nuestro explorador contra el suelo en el momento del contacto y ayudarlo a anclarse a la superficie, pero afortunadamente no era el œ nico sistema de anclaje, por lo que el equipo del Philae decidi— seguir adelante con el aterrizaje, ya que contaban todav’ a con dos arpones y tres taladros para asegurar un agarre firme. La ma–ana del aterrizaje se produjo un cambio de turno muy curioso en el Centro Europeo de Operaciones Espaciales (European Space Operations Center, ESOC): hacia las diez de la ma–ana el equipo de Philae, que llevaba toda la noche trabajando en la comprobaci— n de sistemas y en la preparaci— n de comandos, envi— las œ ltimas instrucciones a Rosetta y se dispuso a irse a dormir. Al mismo tiempo, el equipo de Rosetta, que iba a tratar de seguir el descenso de Philae lo m‡ s de cerca posible, llego fresco y preparado para asombrar al mundo. Una vez m‡ s, los ingenieros de OSIRIS hab’ an acordado con el equipo de la mision que ser’ an las im‡ genes de la NAC las que llegar’ an a la Tierra con prioridad para poder asegurar que Philae se hab’ a separado con normalidad de la nave nodriza. Sin embargo, incluso teniendo
prioridad las im‡ genes tardar’ an vairas horas, por lo que el equipo del módulo de superficie esperó a recibir confirmación de que el mecanismo de separaci— n hab’ a funcionado y se fue a dormir. Nunca sabremos si consiguieron dormir algo, aunque suponemos que s’ , porque sobre 5 de la tarde volvieron a ESOC para evaluar los resultados del descenso. Mientras tanto, los ingenieros de Rosetta analizaban ‡ vidamente los datos que iban llegando y confirmaron que la separación parecía haber tenido lugar con normalidad. Eran casi las tres de la tarde cuando se recibi— la primera imagen de OSIRIS en la que se ve’ a con claridad a Philae en trayectoria de descenso con una orientaci— n adecuada y las tres patas debidamente desplegadas. Adem‡ s, bas‡ ndose en el tama–o aparente, los ingenieros de OSIRIS pudieron establecer la distancia a la que se encontraba Philae cuando se hab’ a tomado la foto. Este valor coincid’ a por un lado con las mediciones del sistema de radar CONSERT, que cuenta con dos equipos gemelos uno a bordo de Rosetta y otro en Philae, y por otro con la trayectoria calculada de descenso. Por supuesto, todas estas estas confirmaciones supusieron un gran alivio entre los científicos e ingenieros all’ presentes. El hecho de que el descenso hubiera comenzado con normalidad alimentaba las esperanzas de un aterrizaje exitoso. Las siguientes horas estuvieron cargadas una vez m‡ s de una enorme tensi— n. Debido a la enorme distancia que la seprar de la Tierra y al enorme caudal de datos generado por todos los sistemas de abordo, las im‡ genes de OSIRIS iban bajando con cuentagotas con separaciones de hasta una hora entre dos im‡ genes consecutivas. A las 17:03 CET, en medio de un inmenso estallido de jœ bilo, se recibi— en la sala de control de la misi— n en ESOC la confirmación de que Philae había aterrizado. Por desgracia se trataba de una se–al muy modesta en la que Philae notificaba que su sistema de aterrizaje se hab’ a activado, pero no proporcionaba detalles de orientaci— n, velocidad respecto al suelo, ni estado de los equipos de anclaje, por lo que los ingenieros no pudieron saber en aquel momento que Philae hab’ a rebotado en la superficie de Churyumov-Guerasimenko. Fue el momento de las felicitaciones, de las
palmaditas en la espalda, de los abrazo y los saltitos de alegr’ a. Ninguna nave antes que Philae había conseguido tocar la superficie de un cometa. S— lo la sonda japonesa Hayabusa hab’ a conseguido arrancar con su cuchara algunos granos de arena del asteroide Itokawa, pero aquello ni hab’ a sido un aterrizaje ni se trataba de un cometa. Se trataba sin lugar a dudas de una ocasi— n hist— rica. TambiŽ n fue el momento de recordar a todos los que hab’ a contribuido a semejante Ž xito pero no hab’ an podido estar all’ , en particular a Sylvain Lodiot, el director de vuelo de Rosetta, que hab’ a estado trabajando toda la noche y toda la ma–ana y, en un alarde de profesionalidad, se hab’ a ido a dormir a sabiendas de que no iba a poder participar en primera persona en la celebraci— n del aterrizaje. Andrea Acomazzo lo mencion— en una emotiva intervenci— n que todo el planeta pudo escuchar en riguroso directo. Pero mientras las sonrisas parec’ an esculplidas por igual en las caras de los científicos y de los pol’ ticos all’ presentes, a muchos millones de kilómetros de distancia Philae estaba en problemas y enviaba sus tenues se–ales de alarma aunque no hab’ a nada que se pudiera hacer desde la Tierra. Los ingenieros no tardaron mucho en detectar estas se–ales, lo que extingui— r‡ pidamente la euforia general y la transform— en una enorme preocupaci— n. Philae informaba de que segu’ a moviŽ ndose, pero no hab’ a for-
ma de determinar en quŽ direcci— n ni con quŽ velocidad hab’ a rebotado y las im‡ genes de OSIRIS segu’ an bajando con exasperante lentitud. En la Sala de Apoyo Operativo para los Investigadores Principales (Principal Investigator Support Area, PISA), donde estaban reunidos los científicos que habían liderado la construcci— n de los diversos instrumentos, se recibieron las im‡ ges que el instrumento ROLIS hab’ a ido tomando durante el descenso de Phiale. Estas imagenes nos permitieron identificar con precisi— n el lugar del primer rebote, antes incluso de que llegaran las correspondientes im‡ genes de OSIRIS. Desafortunadamente, las im‡ genes que se hab’ an seleccionado para su transmisi— n prioritaria realizaban un barrido alrededor del punto de aterrizaje (Suroeste, Noroeste, Noreste, Sudeste), pero no inclu’ an exactamente el punto de contacto. Y puedo aseguraros que result— bastante embarazoso tener que decirle a Jean-Jacques Dordain, el director general de ESA, que no habíamos conseguido fotografiar el punto de aterrizaje en las im‡ genes prioritarias. Las horas iban pasando mientras todos los miembros del equipo de OSIRIS se afanaban en inspeccionar las im‡ genes para tratar de encontrar se–ales de Philae. Finalmente, sobre las 19:00 Philae confirmó que había dejado de girar y alcanzado su posición final. Los instrumentos del módulo de superficie se fueron poniendo en marcha progresivamente y comenzaron a tomar datos. Uno de los primeros en despertar fue CIVA, un conjunto de siete c‡ maras panor‡ micas montadas en la cubierta superior de Philae que permite realizar una toma de 360 grados alrededor del m— dulo. Por desgracia, estas imágenes sólo pudieron confirmar lo que ya nos tem’ amos: hab’ a aterrizado en un paraje que no ten’ a nada que ver con el planeado. El mayor inconveniente de esta situaci— n radicaba en la falta de informaci— n sobre el posible suministro de energ’ a. Uno de los aspecto m‡ s importantes durante la fase de selecci— n del punto de aterrizaje hab’ a sido que la zona a explorar recibiese suficientes horas de luz solar, ya que los instrumentos consumen una cantidad nada despreciable de energ’ a elŽ ctrica y las bater’ as de abordo tienen una capacidad muy limitada. Ante la incertidumbre sobre la cantidad de energ’ a que Philae iba a recibir, los
47
48
ingenieros de la misi— n pusieron en marcha un plan de m’ nimos que garantizase una exploración suficiente incluso sin una aportación significativa de energía solar. Mientras tanto, otro equipo confirmó que los arpones no se habían disparado durante el primer contacto con el cometa, lo que explicaba por quŽ Philae hab’ a rebotado. Finalmente, un tercer grupo segu’ a muy de cerca el nivel de carga de las bater’ as de Philae para determinar si hab’ a algo de margen para ampliar el plan b‡ sico de exploraci— n o hab’ a que conformarse. A la espera de que el resto de las im‡ genes fueran bajando en los momentos que Philae no necesitase el transmisor, la jornada termin— para el equipo de Osiris con un sabor agridulce por no haber conseguido tomar una sola fotografía del módulo sobre la superficie del cometa. Las im‡ genes iban a tardar en llegar, as’ que al d’ a siguiente, con la buena noticia de que las observaciones de los instrumentos de Philae progresaban a buen ritmo, nos volvimos a casa con la esperanza de que alguna de las muchas im‡ genes que aœ n albergaba la c‡ mara contuvieran indicios sobre el paradero de Philae. Pasaron dos d’ as sin que recibiŽ ramos una parte significativa de las imágenes. Los ingenieros de Philae ya hab’ an calculado que las bater’ as no durar’ an m‡ s all‡ del s‡ bado por la tarde y nuestra esperanza de poder confirmar visualmente la posición final del módulo se iba desvaneciendo poco a poco. Como no pod’ a ser de otra manera, el grueso de las im‡ genes lleg— a tierra en la madrugada del viernes al s‡ bado y as’ , a las 8:30 de la ma–ana hab’ a no menos de cinco miembros del equipo escrutando las im‡ genes desde sus casas, alguno probablemente con el port‡ til encima de la mesa del desayuno. Los emails volaban de uno a otro con preguntas y aclaraciones. Las im‡ genes de la c‡ mara de campo amplio (Wide Angle Camera, WAC) nos permitieron hacernos una idea de la trayectoria de descenso de Philae hacia el cometa. Bas‡ ndonos en esas estimaciones y buscando con mucho cuidado en las im‡ genes de la c‡ mara de campo estrecho (Narrow Angle Camera, NAC) conseguimos finalmente identificar al pequeño explorador durante el descenso. También logramos confirmar el lugar exacto en el que Philae hab’ a tocado tierra por primera vez, ya que sus patas hab’ an dejado
una señal suficientemente profunda en el polvo como para que pudiŽ ramos verla con nuestro telescopio. La confirmación del lugar de aterrizaje, lejos de aliviar la tensi— n s— lo consigui— que redobl‡ ramos nuestros esfuerzos por tratar de encontrar la nave. Si hab’ amos sido capaces de seguir su vuelo de descenso hasta el suelo, a buen seguro seríamos capaces de identificarla de nuevo. Sin embargo la delicada inspecci— n de las im‡ genes tuvo un resultado bastante escaso: s— lo una de las tomas hab’ a conseguido capturar la silueta de Philae durante su rebote. Por desgracia, la campa–a de observaci— n no preveía que el módulo de superficie pudiera rebotar y sólo se había planificado un reducido número de fotografías para confirmar el aterrizaje. La trepidante semana se saldó finalmente con un excelente resultado científico de los instrumentos a bordo de Philae, pero sin conseguir identificar su lugar de aterrizaje final. A lo largo de m‡ s de un mes se introdujeron en medio de las campa–as de observaci— n científica tomas de imágenes orientadas a la bœ squeda de Philae. Pero las im‡ genes de CIVA y las mediciones de los paneles solares ya nos hab’ an avisado de que la topograf’ a era muy poco favorable, con s— lo una hora de sol al d’ a lo que hac’ a la detecci— n extraordinariamente improbable. Incluso con la incorporaci— n de los datos de radar que el instrumento CONSERT nos proporcion— fue imposible determinar visualmente la ubicaci— n de Philae. Ya s— lo queda esperar que la suerte nos sonr’ a y nuestro intrŽ pido aventurero consiga despertarse en los pr— ximos meses y comenzar a transmitir datos de nuevo, con lo que podremos hacer un seguimiento m‡ s detallado de su posici— n y, eventualmente, localizarlo. Como os podŽ is imaginar, vivir todo esto en primera persona ha sido muy emocionante. Sin embargo, lo que da una medida verdadera de la importancia de estos sucesos es el desinterŽ s con el que todas las partes involucradas colaboran, es ese Ò dar sin medidaÓque aprend’ cuando era ni–o en el Colegio San Ignacio. A pesar de toda la ruindad de la vida cotidiana, de todas las racaner’ as y leyes del m’ nimo esfuerzo, en los momentos cruciales la œ nica soluci— n es ayudar sin esperar nada a cambio, lo que sin duda nos hace mejores personas pero tambiŽ n contribuye al Ž xito del equipo.
SALUDABLE Existen pocas cosas más satisfactorias que abandonarse a las tentaciones culinarias, especialmente si sabemos que nuestro organismo no resultará afectado por nuestros deleites. Los embutidos saludables reducen hasta prácticamente hacer desaparecer los componentes cancerígenos de los productos ahumados. Porque la salud es los primero y, para mimarla, no es necesario adoptar grandes renuncias.
C/ LAS CABAÑAS, 43-45 33180 NOREÑA-ASTURIAS T. (+34) 985 740 079 F. (+34) 985 744 519 elhorreo@embutidoselhorreo.com
50
SERVICIOSÊ FINANCIEROSÊ Ê CONÊCO NDICIONESÊ ESPECIALESÊ PARAÊ LOSÊ ANTIGUOSÊ ALUMNOSÊ DEÊ SANÊIG NACIOÊ DEÊ OVIEDO Gemma Amat GutiŽ rrez Directora de Colectivos Profesionales de Banco Sabadell
Gracias al acuerdo entre la Asociaci— n de Antiguos Alumnos del Colegio San Ignacio de Oviedo y SabadellHerrero, los asociados pueden beneficiarse de una selección de servicios y productos financieros exclusivos, adaptados a su econom’ a personal y profesional, en unas condiciones preferentes. -À C— mo valora el acuerdo de SabadellHerrero con los antiguos alumnos de San Ignacio de Oviedo?
Muy positivamente. En SabadellHerrero mantenemos una apuesta firme por la colaboraci— n con los profesionales. El convenio recoge una amplia oferta de productos y servicios destinados a solucionar las necesidades financieras de los asociados y se va actualizando y ampliando en funci— n de las novedades y los avances que se producen en el mercado bancario, as’ como en funci— n de las necesidades que vayan surgiendo a los asociados. -¿Pueden beneficiarse de estas condiciones los familiares directos de los profesionales?
En efecto, en SabadellHerrero hacemos la oferta extensiva a familiares de primer grado as’ como a los empleados del profesional, y si el profesional tiene empleados, también como beneficio social para ellos. -À QuŽ debe hacer un profesional para beneficiarse de las ventajas que ofrecen los convenios de Banco Sabadell?
El profesional debe dirigirse a cualquier oficina de SabadellHerrero e identificarse como tal. En caso de ser familiar o empleado del profesional, este debe identificarse de parte del profesional. -À QuŽ productos destacar’ a de esta oferta?
Entre la relaci— n de productos y servicios
que est‡ n incluidos en el convenio destacamos la tarjeta Visa con la imagen de la asociaci— n, con
un seguro de accidentes de hasta 120.000 euros y que, adem‡ s, es gratuita siempre. As’ mismo, la Cuenta Expansión PRO, que le abona directamente y con car‡ cter anual el 10% de la cuota de asociado, hasta un m‡ ximo de 100 euros al a–o por cuenta, para cuotas domiciliadas en SabadellHerrero. Una ventaja que se a–ade a la devoluci— n del 3% de los principales recibos domŽ sticos, hasta un m‡ ximo de 20 euros mensuales, y, evidentemente, sin comisiones de administraci— n y mantenimiento. Adem‡ s, si inicia un proyecto profesional o personal y necesita financiación, SabadellHerrero le ofrece la l’ nea m‡ s adecuada a sus necesidades con el objetivo de hacer realidad su proyecto. Como el PrŽ stamo Inicio, destinado a la financiación del 100% de la in-
versi— n para poder iniciar la actividad profesional en condiciones exclusivas, y el CrŽ dito PRO, p— liza de crŽ dito profesional, en condiciones preferentes, para que pueda mantener su tesorer’ a personal equilibrada a lo largo del a–o, pagando intereses solo en caso de utilizarla. Sabadell Herrero, adem‡ s, se compromete de una forma clara y transparente a dar una respuesta a su solicitud de crŽ dito en 7 d’ as laborables
desde la recepci— n de toda la documentaci— n necesaria para ello. Un compromiso œ nico en el sector financiero. Para una mayor informaci— n o asesoramiento financiero, los asociados pueden dirigirse a cualquier oficina de SabadellHerrero, donde un gestor de banca personal les proporcionar‡ informaci— n detallada de toda la oferta del convenio. Si lo prefieren, pueden llamar al 902 383 666.
Art’ culo RETOSÊ CRISTIANOS:Ê INNOVANDOÊ LAÊ TRADICIî N por P. Alfredo Verdoy SJ
1.- Podemos Se puede. Est‡ a nuestro alcance. No es cosa de voluntad y determinaci— n, pero tampoco deja de serlo. Si no nos lo proponemos nunca nos saldr‡ . Nuestro presente y futuro pasan por algo tan sencillo como proponŽ rnoslo. No soy voluntarista, aunque como buen jesuita tampoco deje de serlo. Lo que si se es que la voluntad siempre viene en ayuda de la gracia y la gracia remata y saca adelante lo que se propone la voluntad. 2.- Innovaremos nuestra tradici— n y nuestras tradiciones en la medida en la que aprendamos de nuestros errores y tambiŽ n de nuestras virtudes; en la medida en la que aprendamos y curemos nuestra imaginaci— n herida, nuestra memoria herida y nuestras pertenencias heridas. ¿A qué me estoy refiriendo cuando aludo a una imaginación herida? Me estoy refiriendo a nuestra incapacidad personal y tal vez generacional a la hora de ponernos a so–ar con claves procedentes de nuestro pasado y todav’ a vigorosas en la hora presente. Algunas de estas claves pueden ser: el entusiasmo: un entusiasmo, por cierto, contagioso, hoy lo necesitamos m‡ s que nunca; la ingenuidad o dicho de otra manera la capacidad para situarnos real’ sticamente por encima de todo pronóstico y más allá de todo programa y, finalmente, la creencia en nosotros mismos y en la direcci— n de nuestros propios asuntos sin necesidad de acudir a fuerzas y recursos exteriores. À A quŽ estoy aludiendo cuando me enfrento a nuestra memoria herida? Una memoria herida nos impide mirarnos y examinarnos global y complejamente. Necesitamos mirarnos y contemplar la globalidad de lo que somos, necesitamos asumir toda nuestra complejidad para una vez aceptadas nuestras equivocaciones y errores, aprender de nuestro pasado. Nuestro pasado posiblemente estŽ habitado por ciertos complejos, unos de superioridad, otros de inferioridad, que deben ser superados. Debemos superar, esta es mi opini— n, la contemplaci— n de nuestra realidad religiosa; realidad a la que la contemplamos y valoramos como sospechosa, retr— grada y de tiempos pasados. Debemos mirar con cariño y agradecimiento todo lo que han constituido y significado nuestras familias, nuestros grupos sociales de pertenencia y de trabajo as’ como nuestras trayectorias personales. La complejidad de la que formamos parte y nos ha constituido como lo que somos tiene que ser, primero, asumida y, m‡ s adelante, agradecida y hasta celebrada. Debemos superar y desmarcarnos, ya no somos adolescentes, de las eternas y recurrentes revisiones y transiciones que nuestra insatisfecha sociedad, incapaz de encontrar el perd— n de sus pecados y la paz del coraz— n, nos invita recurrentemente a rehacer. À A quŽ estoy aludiendo cuando hablo de nuestras pertenencias heridas? Sencillamente estoy aludiendo a nuestra falta de consideraci— n a todo lo que ha constituido nuestra identidad religiosa y nuestra identidad, si querŽ is, eclesial y no memos a nuestros relativismos. Si decimos pertenecer a la Iglesia y si nuestro modo de militar dentro de ella se sigue inspirando en la espiritualidad ignaciana, no podemos desmarcarnos de todo aquello que se aleje de nuestros planteamientos personales y grupales, no podemos desentendernos de todo lo que nos venga grande o afecte a nuestro modo de proceder o a nuestro bolsillo.
51
52
No me puedo olvidar en este cap’ tulo de pertenencias o no pertenencias a una manera de estar en el mundo desde la pol’ tica y desde lo social. No vale zafarse de nuestra sociedad y de nuestro pa’ s porque haya corrupci— n, seamos cada vez m‡ s pobres y no veamos futuro. 3.- Adem‡ s de aprender y curar nuestra imaginaci— n, memoria y pertenencia heridas, debemos revivirlas, refrescarlas y regenerarlas. Revivir, refrescar y regenerar lo que est‡ o estaba herido, supone reforzar nuestra identidad de creyentes y de personas que buscan creer en medio de un mundo cada vez m‡ s opaco a lo divino y a lo religioso; supone volver a zambullirnos en experiencias vitales y curativas; supone enfrentar determinaciones regenerativas y tal vez poco pol’ ticamente correctas. Supone no tener miedo a decirnos y decir lo que somos. 4.- Supone superar lo que el Padre Gallager denomina la cultura de la postmodernidad de la calle, fuente del origen de la desolaci— n cultural de nuestro tiempo y de la homogenizaci— n de comportamientos nada acordes con la naturaleza humana y con la existencia de grupos y pertenencias con marcada diferencia. 5.- Yendo a lo que nos ha tra’ do hasta aqu’ y para lo que pienso que he sido llamado, hemos sido llamados: en la que medida en la que las obras de la Compa–’ a tengan que segur existiendo; en la medida en la que nuestro sello, marca, como gustan decir algunos, siga convoc‡ ndonos y en la medida en la que nuestra educaci— n y nuestro modo de proceder sigan teniendo vigencia, somos llamados y somos convocados a practicar la religi— n. Estamos, pues, llamados tanto a nivel particular como colectivo a encarnar lo que creemos y somos en estilos de vida cre’ bles y en su tanto practicables. Si en el pasado la expresi— n ser cat— lico practicante significaba que uno iba misa a menos los domingos, en nuestra situación actual, la praxis requerida implica toda una serie estructuras y de opciones de vida. Por estructuras me refiero a los muchos modos en que la vida de fe puede ser alimentada en el mundo de hoy, mientras que por opciones de vida apuntamos a estilos de vida diferentes, concretos y muy definibles. 6.- Estilos de vida que en su pr‡ ctica habitual y desde su misma estructura nos abran, inclinen e inciten a lo que el prontamente beato el PapaPablo VI llamaba, frente al subdesarrollo moral, el desarrollo integral. Un desarrollo humano, que en su œ ltima fase o momento nos conduce y lleva de modo natural a lo que este mismo Papa llamaba el humanismo transcendente. Un humanismo, en suma, habitado, c‡ lido, acogedor, esperanzado y misericordioso. Un humanismo en que se transparente la gloria de Dios. 7.- Un humanismo que nos conduzca a la Trascendencia con mayœ sculas, demandar‡ de nosotros vivir la fe con una nueva disposici— n, con determinaci— n y con un cierto dramatismo. Cuando hablamos de vivir la fe con y en buena disposición nos estamos refiriendo a vivirla en total apertura. Una apertura que tiene m‡ s que ver las actitudes que con las ideas, m‡ s con el coraz— n que con los juicios. No olvidemos en que hoy en d’ a el rechazo de la fe y de la vida cristiana surgen m‡ s de los defectos del coraz— n que de la mente. Estamos llamados a vivir con una nueva disposici— n espiritual. Disposici— n espiritual que nos facilitar‡ e inclinar‡ a vivir nuestra vida de fe como el fruto de una fuerte determinaci— n personal, invit‡ ndonos y oblig‡ ndonos a discernir y optar por la verdad de Dios en Cristo. Á 8.- Para, finalmente, vivir el cristianismo dentro de lo que algunos denominan el drama de la diferencia. Vivir la fe y la vida que nace de ella con un cierto grado de dramatismo no significa apostar por la rareza, ni por la constituci— n de grupos endog‡ micos y alejados de la realidad. Significa e implica vivir con una conciencia diferente a la de muchos de nuestros contemporáneos y familiares. Significa poner en el centro de nuestras vidas la persona de Jesús, la obra redentora de Cristo. Significa vivir enamorados de Jesús. Todos sabemos las consecuencias, a veces
dram‡ ticas, de los enamoramientos. Una persona enamorada, por fuerza, vive de manera distinta del que no est‡ enamorado. Tiene sus obligaciones, tiene sus deberes, muchas veces no escritos. Deberes y obligaciones que le har‡ n vivir en plenitud, en una plenitud dram‡ tica. 9.- El enamoramiento de Cristo al que acabo de referirme en la que nos identifiquemos con la persona y con el estilo de vida de Jesœ s nos har‡ cada vez m‡ s cristianos. No conviene olvidar que todos vosotros sois, de una manera u otra, compa–eros de Jesœ s. Un estilo de vida, dejŽ monos de falsas poes’ as y de milongas espirituales, que le llev— a Cristo al pat’ bulo, que le llev— a la muerte. Cristo para llevar a tŽ rmino la misi— n que Dios Padre le encomend— tuvo que sufrir hasta morir en Cruz, tuvo que padecer una muerte cruenta e ignominiosa. Una muerte que dio su fruto en su propia resurrecci— n y abri— , como le gusta decir al Papa Francisco, el domingo de la resurrecci— n; jornada desde la que entonces se desarrollan nuestra historia y nuestras concretas existencias. Vivir nuestra propia existencia como si fuera la prolongación sin fin del día del Señor, del domingo de resurrecci— n, hace que nos encontremos no solo a la vera de Dios Padre sino en su mismo coraz— n, dentro de su coraz— n como hijos suyos que somos. 10.- Vivir como hijos de Dios, vivir desde y en el coraz— n de Dios nos obliga a vivir primero dándole constantemente culto. Un culto y un estilo de vida que se traduce en una vida manifiestamente religiosa; una vida, en nuestro caso, de militancia dentro de la Iglesia cat— lica; una vida en la que nuestros œ nicos ideales, tras el culto a Dios, ser‡ n, segœ n el modelo instaurado por Cristo, la pr‡ ctica de la justicia y el amor a los pobres. Una vida solidaria y buscadora del bien comœ n, de la justicia universal, del desarrollo integral de la humanidad y de la paz. Una vida, en suma, m‡ s religiosa, humana y solidaria. Estos y no otros son nuestros nuevos retos. Los retos de siempre vividos desde la novedad de los tiempos y sobre todo desde la novedad diaria que Cristo nos procura cada d’ a. Estos y no otros son nuestros retos.
53
Entrevista 54
UNÊANTIG UOÊAL UMNOÊ ENTREÊNOS OTROS Enrique Rebés, presidente de la Confederación Europea de Antiguos Alumnos de Jesuitas El 14 de octubre de 2014 Enrique RebŽs, antiguo alumno de la Promoci— n de 1987 del Colegio San Ignacio-Sarriˆ (Barcelona), fue elegido por unanimidad Presidente de la Confederaci— n Europea de Antiguos Alumnosde Jesuitas (www.jesuit-alumni.eu). Licenciado en Derecho, curs— Erasmus en la Universidad de Bristol (Reino Unido), se prepar— para la oposici— n a la Carrera Diplom‡ tica, y posteriormente continu— sus estudios de posgrado en Esade. En la actualidad ejerce como abogado fiscalista y es profesor de Derecho Tributario en la Universidad de Barcelona. Es Vicepresidente de la Federaci— n Espa–ola de Asociaciones de Antiguos Alumnos (AA.AA.) de Jesuitas y secretario de su Asociaci— n. Un antiguo alumno entre nosotros en Europa. ÀC u‡ l es tu compromiso y tu misi— n en esta etapa de presidente europeo de los AA.AA.? El objetivo de la nueva junta europea es tratar de acercar m‡ s a los antiguos alumnos europeos entre s’ , y para ello queremos desarrollar la idea de red. En Europa formamos una gran comunidad con un comœ n denominador que nos caracteriza, que es la educaci— n en los colegios de jesuitas, siempre vanguardista, inspirada enlos valores de la solidaridad y el humanismo,con un estilo propio para formar personas competentes y comprometidas en nuestra sociedad. En la actualidad, el hecho de compartir toda esta baseeducativa significa ya mucho por s’ mismo, y adem‡ s trasciende las diferentes tradiciones culturales y lingŸ ’ sticas de nuestros pa’ ses. A menudo en las reuniones internacionales percibo una sorprendente Òf amiliaridadÓcuando hablo con otro antiguo alumno, y ello a pesar de las numerosas dife-
rencias de edad, car‡ cter o procedenciaÉ sin duda eso es una experiencia humanamente gratificante y siempre enriquecedora. Por eso trataremos, con la ayuda de las nuevas tecnolog’ as, de desarrollar herramientas que nos permitan potenciar esta red europea de antiguos alumnos.Nos gustar’ a que antiguos alumnos de diferentes pa’ ses pudieran conectarse f‡ cilmente, interactuar y colaborar entre s’ . Adem‡ s, queremos aumentar la participaci— n de los antiguos alumnos m‡ s j— venes -que son el futuro del movimiento de los AA.AA.- y atraer m‡ s a las asociaciones del Este de Europa, surgidas con la restauraci— n de los colegios de jesuitas tras la llegada de la democracia a estos pa’ ses. TambiŽn esta junta tienela responsabilidad de organizar el siguiente Congreso europeo deAA.AA. y de seguir organizando reuniones, por profesiones, cada cierto tiempo. Y dentro de unos meses, la Confederaci— n Europea tendr‡ que elegir en quŽ ciudad de Europa se va a celebrar el Congreso mundial de AA.AA. de 2021: nos encantar’ a que fuera en Espa–a. Para hacer todo esto posible me gustar’ a contar con la participaci— n de todos los antiguos alumnos. Estamos abiertos a las propuestas y sugerencias que nos lleguen. Perm’ teme que aproveche la ocasi— n para agradecer el fuerte apoyo recibido de la Federaci— n espa–ola y de mi asociaci— n. ÀC — mo se organiza el movimiento de Antiguos Alumnos? Expl’ canos quŽ es la Federaci— n Espa– ola y la Confederaci— n Europea de Antiguos Alumnos de Jesuitas. LaFederaci— n Espa–ola agrupa las m‡ s de 25 asociaciones de colegios de jesuitas que hay en Espa–a, que se reœ nen una vez al a–o
en asamblea (este a–o ser‡ el 6 de junio en el Colegio San Ignacio-Sarri‡ ), y est‡ dirigida por una junta. El objetivo de la Federaci— n es facilitar la colaboraci— n entre las diferentes asociaciones, y ayudar a aquellas m‡ s dŽb iles y a las que est‡ n empezando su actividad. La Federaci— n tambiŽn colabora con Entreculturas, ONG de la Compa–’ a de Jesœ s para la cooperaci— n y el desarrollo, y ha organizado programas de intercambio y colaboraci— n con Federaci— n India. En cuanto a la Confederaci— n Europea, su finalidad es la colaboración entre las diferentes Federaciones nacionales que la forman (que representan una cincuentena de asociaciones), se reœ ne normalmente dos veces al a–o y est‡ dirigida por una junta. Los pa’ ses miembros son: Alemania, Austria, BŽl gica del Norte, BŽl gica del Sur, Espa–a, Francia, Gran Breta–a, Hungr’ a, Irlanda, Italia, Lituania, Malta, Polonia, Portugal y Suiza. El mundo y la Sociedad est‡ n cambiando.ÀC u‡ l es hoy el papel de las Asociaciones de Antiguos Alumnos? ÀE n quŽ podemos ayudarte los antiguos alumnos? Efectivamente el mundo est‡ evolucionando en todos los — rdenes a una velocidad vertiginosa. Adem‡ s de la globalizaci— n y del cambio clim‡ tico en curso, nos encontramos al inicio de una revoluci— n tecnol— gica y digital, cuyas œ ltimas consecuencias apenas podemos llegar a intuir. Al mismo tiempo, persisten situaciones de injusticia y de sufrimiento. Por todo ello, creo que no debemos perder de vista nuestra vertiente m‡ s humana: la capacidad de relacionarnos y de comunicarnos, de cultivar la amistad, de ayudarnos, de
compartir experiencias y, sobre todo, como antiguos alumnos educados bajo el referente de San Ignacio, de intentar aportar nuestro grano de arena para conseguir una sociedad mejor, como hombres y mujeres para los dem‡ s Ðen palabras del padre Arrupe-. Aunque esto suene trascendente, pienso que si las actividades que organizamos o la red que consigamos hacer funcionar finalmente logramos que tengan ese Òsel loÓpropio de antiguos alumnos de jesuitas, de alguna forma conseguiremos serun modesto ejemplo para la sociedad, y nos podremos sentir algo m‡ s satisfechos. La Compa– ’ a de Jesœ s y el Papa Francisco nos esperan. ÀP odemos trasladarles un mensaje? Efectivamente, en septiembre de 2016 vamos a celebrar en Roma el Congreso europeo de AA.AA., y esperamos ser recibidos por el Papa Francisco, el primer papa jesuita, un gran l’ der de nuestro tiempo, a quien sentimos muy cercano.Le vamos a trasladar nuestro afecto y nuestro humilde apoyo en su laboriosa misi— n, que comprendemos bien gracias a lo que hemos vivido en nuestros colegios. Y por supuesto le invitaremos al Congreso, queva a tratar sobre el fen— meno de la inmigraci— n, desde una perspectiva amplia: empezando por la problem‡ tica que empuja a las personas a emigrar fuerade suspa’ ses; el problema humanitario que supone la llegada masiva al territorio europeo; la integraci— n en las sociedades de destino; y la oportunidad de mayor cohesi— n que puede suponer para Europa este fen— meno. Queremos abordar el tema desde un enfoque realista ya la vez constructivo, y estamos confeccionando el programa con conferenciantes de primer nivel. Adem‡ s, en los d’ as previos al Congreso podremos participar en una peregrinaci— n de tres d’ as desde As’ s a Roma. Os mantendremos informados, y os animamos a todos a participar. Barcelona, abril de 2015 Francisco Guarner Mu–oz Ð p 1969
55
CENTROÊL OYOLAÊOV IEDO 56
P. Juanjo Aguado sj juanjoaguado@jesuitas.es - Tfno: 645 876 457
Ignacio de Loyola (CIL) de universitarios, el Grupo de Voluntarios universitarios ÒE n Todo Amar y ServirÓ(TAS), el Grupo de la Comunidad de Vida Cristiana (CVX) de profesionales y los Grupos Loyola de alumnos/as de bachillerato. Es tambiŽn el espacio de encuentro y trabajo de otros grupos de adultos. A travŽs de celebraciones religiosas y actividades de formaci— n, voluntariado, acompañamiento personal y reflexión compartida intentamos ayudar a los j— venes y adultos a vivir una fe madura y comprometida en la realidad de nuestro mundo. Horario normal de uso: Entre las 10:00 h. y las 23:00 h. El CENTRO LOYOLA de Oviedo es un centro de pastoral ignaciana especialmente orientado para j— venes universitarios, pero abierto tambiŽn a j— venes, adultos y j— venes de bachillerato. D— nde est‡ el centro de pastoral En Centro Loyola de Oviedo est‡ en la C/ Doctor Casal 9, 4¼ (33001. Oviedo), junto a la Bas’ lica San Juan el Real y a 100 m. de nuestra Iglesia del Sagrado Coraz— n, (conocida hist— ricamente como ÒI glesia de SalesasÓ).Casi todas las l’ neas de autobuses de la ciudad pasan por C/ Ur’ a, a 100 m. tambiŽn del CLO. Quién forma parte del equipo El equipo pastoral del CLO, coordinado por el director responsable (P. Juanjo Aguado sj) cuenta con las colaboraciones de los jesuitas de la Comunidad San Ignacio de Oviedo, con un equipo de acompa–antes y animadores (de CVX, CIL y Colegio San Ignacio), para las actividades de grupos de fe y catequesis, y con colaboradores y voluntarios para la dinamizaci— n de actividades varias (Misa 20.45, Espacio de fe, Tertulia Literaria, Apoyo escolar, etc.) Modo de funcionamiento En el Centro Loyola se reœ nen la Comunidad
Grupos y actividades Grupos de j— venes: • Grupos LOYOLAde vida cristiana. Para j— venes de 15-18 a–os (cuarto eso, primero bach y segundo bach). • Comunidad universitaria Ignacio de Loyola (CIL). Para universitarios de 18-23 a–os que quieren compartir la fe y comprometerse desde el servicio y la espiritualidad ignaciana. • GrupoBETANIA. Para post universitarios de 24-26 a–os. Otros grupos de vida cristiana: • Comunidad CVX. Grupo adultos Comprometidos con la espiritualidad y misi— n Ignaciana. • Grupo P. Sanchís. Grupo mayores de 60 a–os, que comparten experiencia de vida y apoyan actividades de la Compa–’ a de Jesœ s. • Grupo ARRUPE. Grupo adultos. Grupo de profundizaci— n en la fe. • Espacio de Fe: Grupos que se reúnen mensualmente en torno a temas de interŽs social y cristiano. Otros grupos: • Entreculturas. • Asoc. de antiguos alumnos “San Ignacio” • Asoc. de padres de alumnos APA “colegio San IgnacioÓ • Tertulia literaria.
Otras actividades: • Misa 20.45 en la Iglesia de Salesas • Iniciación a la oración ignaciana y EE en la vida cotidiana. • Apoyo escolar y estudio dirigido para alumnos 9-12 a–os • Cursos y talleres de formación (ej: Eneagrama, Discernimiento, etc.) en fines de semana. • Cine-forum algunos sábados. • Además de servir de contacto para diversos voluntariados, a partir del CLO se organizan Ejercicios espirituales para universitarios (noviembre), Pascua Joven universitaria en Celorio, Jornada Solidariay actividades de verano (sociales, pastorales, culturales, etc.) y otras (BelŽn de Cumbres, Adviento, etc). Instalaciones El Centro Loyola se reform— integralmente en el verano del 2012 y se distribuye del modo siguiente: una capilla, cinco salas de reuniones, dos aulas de estudio, mini-office.
Distribuci— n de las salas: Cada sala tiene un uso preferencial y a menudo un grupo especialmente vinculado. podemos indicar los siguientes: 1) Sala Ocean’ a: Sala de estudio y trabajo en grupo. Sala de apoyo escolar o clases particulares. Sala de reuniones varias. 2) Sala AmŽri ca del Norte: Sala de descanso y de conversaci— n. Sala de ocio y proyecci— n. Acceso a la cocina. 3) Sala AmŽri ca del Sur: Sala de reuniones para los grupos de j— venes (CIL y Grupos Loyola). Sala para reuniones del Grupo Sanch’ s. 4) Sala ç frica: Sala de reuniones para grupos de adultos (CVX, AAA, etc). 5) Sala Asia: Sala multiusos para reuniones, charlas, proyecciones, etc. 6) Sala Europa: Sala de estudio y trabajo personal. • Capilla Ò Amigos en el Se– orÓ. Es espacio de oraci— n y de celebraci— n. Conviene avisar con tiempo si se prevŽ su uso.
57
Art’ culo 58
ALGOÊMçS ÊQUEÊUNAÊ SIMPLEÊJOR NADA por Daniel Rodriguez Rodero
Uno de los mantras que suele repetirse con mayor insistencia en los medios de comunicaci— n es decir que a los j— venes no nos conmueve nada, que pasamos de todo y que hemos hecho del pasotismo nuestro medio de vida. Me estoy refiriendo a esa imagen, tan tristemente extendida, de que las personas de mi generaci— n nos hemos conformado con ser revolucionarios de cart— n piedra y figurines que hablamos de luchar contra las injusticias con el único ánimo de engrandecer nuestra imagen, algo as’ como ilusos so–adores domesticados que se pasan el d’ a clamando contra las miserias del mundo pero sentados en el sof‡ . Pese a ello, no es esta imagen de la juventud la que me lleva a asomarme a esta revista por primera vez. Y es que mi prop— sito a la hora de escribir estas l’ neas no es regodearme en el fango de los defectos sino iluminar, como un foco colmado de optimismo, esas otras virtudes a las que apenas se presta atenci— n. Porque al margen de lo que se observa en los medios, tambiŽn hay una juventud distinta cuyos logros no es necesario reivindicar y que, desde una posici— n modesta pero decidida, se esfuerza por cambiar las cosas.Y fue esta juventud inquieta, emprendedora e inconformista la que el ya distante s‡ bado 18 de abril hizo posible un evento como la Jornada Solidaria Familiar. Pero nuestra dedicaci— n en la Jornada de este a–o no fue esfuerzo de un œ nico d’ a. Si nos permitiŽsemo s el lujo de exagerar, podr’ amos decir que la Jornada del 2015 comenz— el mismo momento en que finalizó la del 2014. Y aunque lo cierto es que no andaríamos muy descabellados, en verdad empezamos a prepararla a finales del mes de febrero. Por entonces, los miembros de la Comunidad Universitaria Ignacio de Loyola (CIL) nos pusimos manos a la obra y, entre todos, elegimos la palabra ÒC on-muŽv eteÓcomo lema, el logotipo que lo ilustrase y las comisiones donde cada uno de nosotros pudiera servir a la causa con mayor acierto. As’ las cosas, una vez que las tareas se repartieron y nosotros nos adaptamos al equipo con el que nos tocar’ a sudar hasta por los p‡ rpados, trabajo y exigencia calaron en nosotros como una tormenta imprevista. Con la mitad del coraz— n puesto en Camerœ n y la otra en Sud‡ n del Sur -pa’ ses destino de la recaudaci— n-, pasamos al momento de dise–ar las sudaderas, encargarlas, conseguir los premios de la rifa, imprimir los boletos, preparar las casetas, provisionar la comida y hasta fiscalizar las cuentas. Todo ello, a la par que los miembros de la CIL nos ’ bamos hermanando cada vez m‡ s, al enfrascarnos en un proyecto comœ n, un proyecto sencillo pero que contribuye primavera tras primavera a reforzar nuestros lazos: que todo saliera bien y que con nuestro granito de arena logr‡ semos allanar las condiciones de vida tanto de los refugiados de Sud‡ n, como de los escolares de Camerœ n. Y lleg— el gran d’ a; la ma–ana hab’ a amanecido despejada pero la lluvia no tard— en llegar.
Como todos los a–os, una Eucarist’ a inaugur— el evento y, con la ayuda de los voluntarios de ESO y Bachiller, comenzamos a dar forma a aquello por lo que tanto hab’ amos trabajado. Lo que vino despuŽs lo recuerdo vagamente aunque si tuviera que resumirlo en cuatro palabras dir’ a: esfuerzo, ilusi— n, m‡ s esfuerzo y m‡ s ilusi— n. As’ de repetitivo pero as’ de simple. Porque hasta que las familias participantes regresaron a sus casas, ninguno de nosotros dej— de arrimar el hombro ni una dŽc ima de segundo. Quede claro que son precisamente estas familias las que conforman la otra cara de la moneda, aquellas que dan sentido a este evento y que permiten que, con su presencia todos los a–os, mantengamos intactas nuestras ganas de organizar una Jornada para el curso que viene. En cualquier caso, no quisiera poner punto y final a este peque–o art’ culo sin antes recalcar el valor que una labor de estas caracter’ sticas tiene para un grupo de universitarios como el nuestro. Cuando tu motivaci— n no es otra que la sonrisa de aquellos a quienes las circunstancias de la vida se la han arrebatado y cuando sientes que Dios te env’ a a devolvŽr sela, trabajar en equipo no significa otra cosa que avenirse, entrelazarse en la Fe y predicar con obras que, a pesar de la imagen tan distorsionada que a veces se difunde de nosotros, aœ n hay j— venes que nos dejamos conmover cuando la ocasi— n lo merece. Siempre con humildad pero tambiŽn con enŽr gica decisi— n.
59
Entreculturas 60
ENTREVISTAÊ AÊ DANIÊV ILLANUEVA NUEVO DIRECTOR GENERAL DE ENTRECULTURAS À Cu‡ les son los enfoques fundamentales de Entreculturas en su propuesta de colaboraci— n a las empresas? Si tengo que resumir nuestro enfoque fundamental, dir’ a que es la defensa de la Educaci— n de calidad para todos y todas como derecho y como instrumento para el desarrollo. Nuestro foco est‡ puesto en esos 58 millones de ni–os sin escolarizar en el mundo. Con las Empresas, desde Entreculturas promovemos espacios de di‡ logo sinceros y a largo plazo, donde ir concretando nuestra colaboraci— n como parte de un aprendizaje mutuo en el que Ð te soy sincero Ð tenemos puestas muchas esperanzas. M‡ s all‡ de colaboraciones puntuales, para nosotros la clave es establecer Alianzas EstratŽ gicas para desarrollar conjuntamente la RSC en los entornos y circunstancias actuales, y de esta forma promover un cambio social, económico y político que afiance un mundo m‡ s justo y solidario. Estoy muy contento con lo recorrido, pero aœ n tenemos mucho que aprender. En este momento buscamos nuevas Empresas, m‡ s audaces, con m‡ s ganas de compromiso social, y m‡ s abiertas al di‡ logo para ir haciendo camino. À Cu‡ les son las propuestas de colaboraci— n m‡ s relevantes de Entreculturas a las empresas? Fundamentalmente proponemos acciones de sensibilizaci— n dirigidas a los colectivos internos y externos vinculados con la empresa, que fomenten su compromiso con una sociedad m‡ s equitativa y reduzcan sus impactos negativos. Ah’ incluimos actividades de Voluntariado Corporativo en proyectos de Entreculturas en Espa–a y en LatinoamŽ rica, Campañas Específicas, Eventos, como nuestra carrera solidaria, redondeos de n— minas para que trabajadores de empresas puedan apoyar
proyectos con un porcentaje de sus n— minas. Otra de las formas de colaboraci— n m‡ s importantes se basa en la donaci— n de recursos econ— micos, humanos o materiales que puedan ser œ tiles para apoyar la misi— n de Entreculturas. Son muchas las empresas que nos ayudan con programas de cooperaci— n plurianuales alrededor de los que pivota luego todo el resto de nuestras propuestas de RSC. À En el contexto actual, quŽ activos aporta Entreculturas que la hace atractiva para el compromiso social de las empresas? Creo que pocas organizaciones pueden decir que tienen una experiencia de 60 a–os trabajando por la educaci— n. Esta larga historia nos hace estar presentes en 19 Pa’ ses de AmŽ rica Latina y 19 Pa’ ses de ç frica. Entreculturas, junto con sus dos grandes aliados (Fe y Alegr’ a y el Jesuit Refugee Service) gozan de una enorme reputaci— n fruto de su excelente labor, y de su vinculaci— n con las comunidades donde trabaja. En Espa–a contamos con 27 delegaciones en 13 comunidades aut— nomas. En definitiva, formamos parte de una Red Internacional de personas y colectivos que genera un gran impacto en tŽ rminos de transformaci— n social y desarrollo econ— mico. No tengo ninguna duda que uno de nuestros grandes activos en el marco de la colaboraci— n empresarial es poner en valor esta red. Otro gran activo son las personas. Entreculturas es una organizaci— n donde el factor humano es vital. La centralidad de la persona, el valor del acompa–amiento y la cercan’ a con los beneficiarios de nuestra acción, es algo que trasladamos a todos nuestros socios. Nuestro mayor valor a–adido est‡ en la colaboraci— n estratŽ gica con programas y l’ neas de trabajo ajustadas a la empresa tanto en presencia geográfica, sintonía con el mode-
lo de negocio, como en la coherencia general de la intervenci— n. Llevamos 60 a–os trabajando en muchos de estos lugares y seguiremos trabajando una vez terminada nuestra colaboraci— n. Nuestro enfoque es ofrecer a la empresa la oportunidad de ser parte de procesos de desarrollo y transformaci— n pertinentes, coherentes y a largo plazo. Por œ ltimo, otro gran valor de nuestra oferta a las empresas es nuestra vocaci— n específica a trabajar con las poblaciones más vulnerables del planeta. Esa es nuestra invitaci— n. Buscamos instituciones que quieran ser compa–eras en esta misi— n, que estŽ n dispuestas a entrar en el terreno de la Ž tica social, donde la clave va m‡ s all‡ del interŽ s corporativo e intenta responder a la pregunta sobre el tipo de sociedad que queremos formar. En Entreculturas creemos firmemente que el sector privado tiene también un papel en la definición del entramado social global, y por ello queremos ayudar en dicha tarea.
Breve presentaci— n personal. Dir’ a que soy un jesuita entusiasta que cree firmemente en la educación como instrumento de transformaci— n social. TrabajŽ en ç frica con el Servicio Jesuita a Refugiados en Liberia y Kenya y durante tres años coordiné el departamento de ç frica en Entreculturas. Estos dos œ ltimos a–os ya estaba en la direcci— n de Entreculturas de adjunto al Director. Mi formaci— n es de Ingeniero de sistemas, licenciado en teolog’ a y con posteriores especializaciones en ayuda humanitaria y gesti— n de ONG. EstudiŽ en Comillas, Boston College, Fordham y en estos meses estoy terminando un MBA con Georgetown y ESADE. Estoy obsesionado con la potencialidad de las redes y la colaboraci— n para responder a los grandes retos de nuestro tiempo y dir’ a que llevo toda mi vida tratando de poner nuestros recursos y estructuras al servicio de la Fe y la justicia. La verdad, es que no se me ocurre mejor misi— n en la que apostar mi vida.
61
Art’ culo 62
PRESENTACIÓN DE NUESTRA COMUNIDAD UNIVERSITARIA
SANÊIG NACIOÊ DEÊ LOYOLAÊ (CIL) por Patri G» Majado
En nombre de todos los universitarios, voy a presentaros brevemente lo que es la Comunidad Universitaria Ignacio de Loyola. Somos un grupo de estudiantes, la mayor’ a de nosotros exalumnos del Colegio, que tratamos de vivir y compartir un estilo de vida que echa sus ra’ ces en la fe y la espiritualidad ignaciana. Solemos encontrarnos una vez a la semana para tener reuniones en las que tratamos distintos temas, que nos sirven de pretexto para compartir una parte de nuestra vida, abrirnos a los otros y Ð as’ Ð seguir creciendo juntos. La Comunidad es un espacio que nos permite echar el freno de mano en una rutina que, de otra manera, resulta imparable. Nos ofrece un tiempo para pensar, para escuchar, y sobretodo, para no perder de vista cu‡ les son nuestros ideales y al lado de quiŽn queremos caminar. Al presentaros todo esto, me vienen a la cabeza las palabras del Padre Arrupe que dec’ a Òc uanto m‡ s adentro m‡ s afuera, y cuanto m‡ s afuera m‡ s adentroÓ.Y esta es, sin duda una de las m‡ ximas que nos gu’ a, y que nos hace que adem‡ s de tener reuniones, acompa–emos a los Grupos Loyola de Bachillerato, dediquemos parte de nuestro tiempo a distintos voluntariados, seamos monitores en Caminos de Santiago o viajemos a pa’ ses que tienen una realidad bastante m‡ s dif’ cil que la nuestra; pues, si algo hemos experimentado es que Dios no puede retenerse para uno mismo. Si tengo que destacar algo de nosotros, ser’ a Ð sin duda - la inquietud que nos caracteriza. Somos j— venes que, adem‡ s de invertir horas en estudio y diversi— n, queremos y necesitamos algo m‡ s. Somos gente que sue–a, que se ilusiona, que intenta entregarse y vivir en segunda persona. Somos gente que est‡ en bœ squeda, que no se conforma con pasar de puntillas por la vida sino que trata de encontrarle la sal. Y, de esta manera, podemos afirmar que la vida cobra todo su sentido. En definitiva, tratamos de seguir un modelo de vida, el de Jesús y su Evangelio, que nos ofrece una felicidad que no se evapora, de esas que permanece cuando todo lo dem‡ s de va. Y, lo mejor de todo, es que en esta tarea de vivir apasionadamente, nos hemos hecho amigos, amigos con mayœ sculas, de esos con los que adem‡ s de tomar una ca–a, puedes compartir vivencias. Y eso solo es posible porque Dios ha estado siempre en medio, y se cuela Òd onde 2 o 3 o m‡ s se reœ nen en su nombreÓ. Gracias.
Entreculturas ANAÊ GARCê AÊ BORREGO Delegada de la ONGD Entreculturas Asturias y miembro de la Junta directiva de la Asociaci— n de Antiguos alumnos de Oviedo. Cuando escuchamos que los Antiguos alumnos hemos sido formados para ser personas Conscientes, Competentes, Comprometidas y CompasivasÉ À Realmente LO SOMOS? À C— mo podemos evaluar esto? Esta fue una de las preguntas que realicŽ en el IX Congreso de Antiguos Alumnos(17,18,19 de Octubre 2014), al que agradezco haber sido invitada por la Federaci— n de Antiguos alumnos y en el que, acompa–ada por el jesuita Chema Segura, hablamos sobre el trabajo en Red. Otra de las preguntas que nac’ an en esta charla era quŽ proyecci— n y potencial ten’ amos o podr’ amos tener ahora que manejamos posibilidades comunicativas a travŽ s de las tecnolog’ as. À Realmente quŽ podemos hacer juntos como antiguos alumnos?, À conocemos nuestras Ò apsÓ?, À conocemos las Ò apsÓ de la Compa–’ a de Jesœ s? El trabajo en red de la Compa–’ a es una realidad; hay ya muchas iniciativas, enlaces, p‡ ginas web que integran y coordinan distintos ‡ mbitos y ‡ reas en donde podemos trabajar juntos. Dani Villanueva Sj, antiguo alumno del colegio san Ignacio, (a quien muchos ya conocŽ is) y director actual de Entreculturas, es adem‡ s un gran especialista del trabajo en red en la Compa–’ a de Jesœ s. En la revista anterior nos recordaba este proyecto en el que Entreculturas y antiguos alumnos pod’ amos conectar y ayudarnos. Ò Unidos en la misi— nÓes un proyecto de colaboraci— n entre la Federaci— n Espa–ola de Asociaciones de Antiguos alumnos de Espa–a y la ONGD Entreculturas. Entreculturas es la ONGD de la Compa–’ a de Jesœ s, que cree en la educaci— n como instrumento de desarrollo, transformaci— n social y di‡ logo entre culturas. Los antiguos alumnos que hemos sido privilegiados en una educaci— n de calidad y cuyo potencial profesional y humano est‡ extendido por todo el mundo, deber’ amos ser generosos y poner en pr‡ ctica aquello que nos dec’ a el P. Arrupe Sj :
Hombres para los dem‡ s Ò Nuestra meta y objetivo educativo es formar hombres que no vivan para s’ , sino para Dios y para su Cristo; para AquŽ l que por nosotros muri— y resucit— ; hombres para los dem‡ s, es decir, que no conciban el amor a Dios sin el amor al hombre; un amor eficaz que tiene como primer postulado la justicia y que es la œ nica garant’ a de que nuestro amor a Dios no es una farsa, o incluso un ropaje farisaico que oculte nuestro ego’ smo.Ó (Valencia 1973. Congreso AA.AA.) Si aunamos estas dos Ò apsÓ,nuestro potencial y posibilidades en la lucha por la justicia, podemos so–ar con un proyecto comœ n y una misi— n a la que, sin duda, estamos llamados. Unidos en la misi— n quiere ser ese cauce de solidaridad de los antiguos alumnos hacia la transformaci— n social que la Compa–’ a de Jesœ s, a travŽ s de la educaci— n, realiza hacia los m‡ s desfavorecidos. Si accedes a unidosenlamision.org descubrir‡ s que cada persona puede ayudar y colaborar de varias formas, desde a participaci— n en nuestras carreras solidarias, haciŽ ndote socio, haciendo voluntario, aportando ideas, form‡ ndote.... La Asociaci— n de Oviedo es un claro ejemplo de camino de compromiso. Empezamos hace cinco a–os a deducir un euro de la cuota anual de cada socio para colaborar anualmen-
63
64
te con Entreculturas, pero adem‡ s es cauce de sensibilizaci— n a travŽ s de difusi— n de mails, de esta revista, ayudando a la difusi— n de noticias en Facebook, sensibilizando y colaborando con campa–as, etc. Uno de nuestros objetivos es Aumentar el compromiso de los AA.AA. en la lucha por la justicia social, dar a conocer Entreculturas , ir logrando su integraci— n en la Asociaci— n y aumentar su base social. Por eso te animamos tambiŽ n a colaborar desde la Asociaci— n con Entreculturas. HaciŽ ndote socio est‡ s colaborando con este proyecto.Te necesitamos. ò nete y colabora. Proyecto de la Delegación de Entreculturas de Asturias La Delegaci— n de Asturias, apoya cada a–o un proyecto en el que ayuda a su financiación, a travŽ s de mœ ltiples actividades que se desarrollan en los tres centros de la Compa–’ a de Jesœ s. Adem‡ s se realizan otras actividades de sensibilizaci— n, formaci— n, participaci— n en la SAME (Semana Mundial por la Educaci— n), mesas redondas o charlas en las que queremos dar a conocer la ONGD. Durante este curso, hemos apoyado el proyecto: Ò Apoyo psicol— gico, social y educativo a refugiados y refugiadas en Maban (Sud‡ n del Sur)Ó En los cuatro campos de Maban, viven en condiciones extremadamente precarias 127.853 refugiados/as sudaneses/as. El JRS a travŽ s de la presente intervenci— n pretende aliviar el sufrimiento de estas personas provocado por la guerra, el desarraigo y la separaci— n violenta de sus casas y sus familias, proporcionando apoyo psicosocial y facilitando el acceso a una educaci— n de calidad que devuelva dignidad a su vida y esperanza para un futuro mejor. Adem‡ s el Colegio Inmaculada de Gij— n ha colaborado tambiŽ n con un proyecto de educación en Camboya de Kike Figaredo. “Educaci— n en pueblos remotos en Battambang, CamboyaÓ. En Camboya el tejido social est‡ roto por la guerra y la pérdida de la confianza entre las personas. Las escuelas pueden ser un foco de
humanidad y un foro œ til para concienciar a los ni–os sobre problemas actuales como los peligros del Sida, las drogas o las minas. Algunos de los obst‡ culos para mejorar la educaci— n son los bajos salarios de los profesores -unos 20 U.S. $ al mes- las dificultades de las familias para hacer frente a las tasas escolares, la baja participaci— n de padres y madres en la educaci— n, la falta de recursos educativos, etc. La educaci— n es una l’ nea de futuro vital para luchar contra la corrupci— n y permitir que Camboya arranque. Ah’ est‡ la clave para rehacer el tejido social. Desde la delegaci— n de Asturias, queremos dar las gracias a toda la comunidad educativa de los tres centros, a todas las familias que han colaborado y apoyado las actividades con tanta ilusi— n y generosidad, a nuestros voluntarios y en definitiva a toda la comunidad Ignaciana, amigos y colaboradores: GRACIAS, sin vosotros no ser’ a posible. Algo que deberías conocer Retos Globales por la Justicia de la Compa– ’ a de Jesœ s Desde la œ ltima Congregaci— n de la Compa–’ a de Jesœ s del a–o 2008 un nœ mero importante de instituciones de la Compa–’ a, comprometidas con el impulso de un mundo m‡ s humano y conscientes de la dimensi— n global de los fen— menos sociales, han tratado de formar redes internacionales que aboguen por la vida de los excluidos, es decir, Redes globales de Ò advocacyÓignaciano (GIAN). El Ò advocacyÓignaciano abarca un gran conjunto de actividades: el acompa–amiento, el servicio cercano, la reflexión orante de la realidad, la investigaci— n rigurosa, la sensibilizaci— n, la movilizaci— n y el Ò lobbyÓy es por tanto intersec-
torial e interprovincial. En este tiempo se han venido conformando varias redes internacionales de Ò advocacyÓignaciano en torno a las siguientes tem‡ ticas: ecolog’ a; paz y derechos humanos; derecho a la educaci— n de calidad; gobernanza de recursos naturales y minerales; migraciones y desplazados internos La Global Ignatian Advocacy Network (GIAN) por el derecho a la educaci— n, ha lanzado la web Ò www.edujesuit.orgÓapoyada por el Secretariado de Justicia Social y Ecolog’ a de la Compa–’ a de Jesœ s. Edujesuit nace con la vocaci— n de ser un espacio donde jesuitas y colaboradores de todo el mundo, comprometidos en la defensa y promoci— n del derecho a la educaci— n, encuentren un lugar para compartir su experiencia y trabajar juntos. Su objetivo es lograr la realizaci— n efectiva de este derecho en el marco de los Objetivos de Desarrollo Sostenible de Naciones Unidas, tratando de fomentar la movilizaci— n ciudadana, la sensibilizaci— n as’ como la interlocuci— n con deci-
sores pol’ ticos. En edujesuit encontrar‡ s espacio para contribuir a la reflexión interna sobre el derecho a la educaci— n; podr‡ s situar en el mapa algunas experiencias concretas que desde organizaciones educativas o sociales de la Compa–’ a se est‡ n llevando a cabo en contextos de exclusi— n; encontrar noticias, editoriales y testimonios que demuestran que la educaci— n que cada d’ a ofrecemos cambian vidas, y por œ ltimo, descargarse recursos sobre el derecho a la educaci— n. (De edujesuit.org y entreculturas.org) Entra en nuestras páginas web, facebook: Facebook: Antiguos alumnos Colegio San IgnacioOviedo. Entreculturas Asturias P‡ ginas web: www.entreculturas.org www.edujesuit.org www.jesuitas.es www.infosj.es www.sjasturias.org
65
Proyectos 66
EDUCACIîNÊENÊP UEBLOSÊ REMOTOS ENÊBA TTAMBANG,ÊCAM BOYA Proyecto: Educaci— n en pueblos remotos en Battambang, Camboya Duraci— n: 12 meses Localizaci— n: El proyecto se localiza en Battambang, Camboya Persona responsable del proyecto: Monse–or Enrique Figaredo. Prefecto Apost— lico de Battambang Contexto: La PAB (Prefectura Apost— lica de Battambang) est‡ divida en 4 zonas y cubre las 8 provincias de Battambang, Pursat, Kompong Chhnang, Kompong Thom, Siem Reap, Preah Vihear, Oddar Meancheay, Banteay Meanchey y Pailin. Ocupa un ‡ rea total de 81.456km2 (45,0% de la superficie total del pa’ s) y tiene 4,6 millones de habitantes (34,5% de la poblaci— n total del pa’ s) segœ n el œ ltimo censo (2008). Esta prefectura alberga a la mayor parte de los repatriados que vivieron durante a–os en los campos de refugiados de Tailandia. Estos habitantes est‡ n actualmente establecidos en Battambang, Siem Reap, Oddar Mienchey y Banteay Mienchey. Muchos de ellos viven en condiciones de pobreza extrema y est‡ n necesitados de gran ayuda. Durante la guerra que enfrent— a los jemeres rojos y las tropas vietnamitas tras el rŽ gimen de terror instaurado por Pol Pot, las batallas m‡ s encarnizadas, y con mayor pŽ rdida de vidas tuvieron lugar en el ‡ rea que cubre la prefectura. Con la llegada al poder de Pol Pot y los jemeres rojos, y la instauraci— n de un rŽ gimen absolutista exclusivamente rural, la poblaci— n camboyana perdi— toda su riqueza folcl— rica, as’ como cualquier identidad cultural, que tan s— lo se salvaron en los campos de refugiados de Tailandia durante la entrada de las tropas vietnamitas en territorio camboyano. • Salud: En Camboya un 45% de poblaci— n sufre malnutrici— n o una pobre alimentaci— n que desemboca en enfermedad.
Al mismo tiempo, el acceso a la salud es una de las principales causas de la pobreza, ya que las barreras econ— micas que se imponen empobrecen a la gente. La esperanza de vida al nacer en Camboya es 57,4% La poblaci— n sin acceso sostenible a fuente de agua es de un 70% y la poblaci— n con acceso sostenible a medicamentos esenciales asequibles es entre 0 y 49%. • Educación: Camboya es un pa’ s joven: un 41.9% de la poblaci— n es menor de 15 a–os y el 75% menor de 25 a–os. La poblaci— n de 65 a–os o m‡ s es de 2.9%. La educaci— n es por tanto clave fundamental para el desarrollo del pa’ s: es una ventana a travŽ s de la cual los j— venes pueden imaginar un futuro posible. La carencia educativa es consecuencia del permanente estado de guerra que hasta hace pocos a–os sufr’ a el pa’ s. Durante el rŽ gimen de Pol Pot el ’ ndice de analfabetismo alcanz— las cotas del 80%.
• Agricultura: La agricultura es la econom’ a de subsistencia en Camboya, lo que da de comer a las familias y a la gente pobre del campo. El arroz adem‡ s de ser alimento, es medioambiente, cultura, sociedad. En Camboya, la mayor’ a de la poblaci— n vive en zona rural (84%) y se dedica a actividades agr’ colas (82%). • Minas antipersona: Camboya es uno de los pa’ ses m‡ s afectados por las minas y artefactos sin explotar debido a casi tres dŽ cadas de conflicto armado. Una de cada 236 per-
sonas es discapacitada y en algunas provincias como en Battambang, una de cada 90 personas. Es el porcentaje mayor de discapacitados f’ sicos del mundo. Cada d’ a hay entre dos y tres accidentes de mina en Camboya. Las minas drenan la energ’ a vital de la poblaci— n y bloquean el desarrollo de Camboya, impiden el acceso a la tierra cultivable y los supervivientes quedan sin perspectiva de vida y sin ingresos. Adem‡ s del da–o f’ sico y psicol— gico, los accidentes ocasionan un desequilibrio fuerte en la vida econ— mica familiar ya que pr‡ cticamente todos los ingresos o propiedades ir‡ n destinados a los cuidados del superviviente. Para muchas familias esto supone una causa de empobrecimiento cr— nico. Se estima que hay aœ n entre 4 y 10 millones de minas en el pa’ s, pero el 78% de los accidentes tienen lugar en s— lo siete provincias del noroeste del pa’ s: Battambang (22%), Banteay Meanchey (16%), y Oddar Meanchey (13%).
Problema sobre el que se quiere actuar En Camboya el tejido social est‡ roto por la guerra y la pérdida de la confianza entre las personas. Las escuelas pueden ser un foco de humanidad y un foro œ til para concienciar a los ni–os sobre problemas actuales como los peligros del Sida, las drogas o las minas. Algunos de los obst‡ culos para mejorar la educaci— n son los bajos salarios de los profesores, -unos 20 USD al mes-, las dificultades de las familias para hacer frente a las tasas escolares, la baja participaci— n de padres y madres en la educaci— n, la falta de recursos educativosÉ etc. La educaci— n es una l’ nea de futuro vital para luchar contra la corrupci— n y permitir que
Camboya arranque. Ah’ est‡ la clave para rehacer el tejido social. Es por ello que se hace necesario garantizar un acceso a la educaci— n a todos, ni–os y j— venes: que haya infraestructuras, que tengan los materiales necesarios y uniformes. A su vez, es necesario completar la formaci— n de los profesores, sobre todo en los pueblos m‡ s remotos. Y completar los bajos salarios que reciben del Gobierno. Y, en el caso que no haya salario del Gobierno, que obtengan salarios por su trabajo. Por otro lado, en ‡ reas rurales los ni–os abandonan el colegio pronto ya que tienen que ayudar a sus familias desde muy peque–os; adem‡ s del hecho de que las familias no tienen recursos para apoyar la educaci— n de todos sus hijos. Breve resumen del Proyecto El Proyecto de Educaci— n en pueblos remotos (“Krom Aubrum” en camboyano) se cre— como proyecto independiente en el a–o 2009 de la mano del jesuita Monse–or Enrique (“Kike”) Figaredo y dentro del compromiso adquirido por la Prefectura Apost— lica de Battambang con la promoci— n de la educaci— n en las zonas m‡ s rurales. Este equipo naci— de otro proyecto de la Prefectura Apost— lica de Battambang conocido como el Ò Proyecto OtreachÓque se encarga de la ayuda a discapacitados en pueblos remotos y que lleva funcionando desde 2001. La idea era brillante, Outreach ten’ a toda la informaci— n necesaria, conoc’ a los pueblos que necesitaban ayuda en materia de educaci— n y a la gente que viv’ a en ellos, pues muchos de los ni–os que necesitaban escolarizaci— n eran los hijos de los propios discapacitados que Outreach ayudaba. Desde 2005 hasta 2009 la educaci— n en pueblos remotos depend’ a del equipo de Outreach. Fue en Marzo de 2009 despuŽ s de cuatro a–os de entrenamiento y trabajo conjunto por parte de los dos equipos, cuando el proyecto de Ò Educaci— n en pueblos remotosÓ(EEPR) se desvincul— y se consolid— como un nuevo equipo con sus propios trabajadores, recursos y sobre todo cargado de ilusi— n. Debido a la importante necesidad de educaci— n en zonas remotas tanto el EEPR como las tareas de Ž ste han crecido en los œ ltimos a–os de manera exponencial.
67
Evoluci— n 68
A–o 2005: 40 ni–os, 3 colegios 3 miembros en el equipo y 9 profesores A–o 2015: 1.500 ni–os, 17 colegios, 8 miembros en el equipo y 35 profesores Hoy en d’ a, el proyecto cuenta con 17 colegios de Educaci— n Primaria (grados 1-6) a los que asesora y apoya. Aproximadamente son 1.500 niños los que se benefician de la ense–anza en nuestros centros. Nuestro objetivo es garantizar el acceso a la educaci— n m’ nima necesaria (estudios primarios) para el normal desarrollo de los ni–os en aquellos pueblos que se encuentran incomunicados, aislados y marginados por el gobierno careciendo as’ de cualquier tipo de ayuda gubernamental. Durante los primeros a–os del proyecto el equipo visita y selecciona los pueblos donde exist’ an colegios en muy malas condiciones y que necesitaran ayuda o bien pueblos donde contemplaran la idea de tener un colegio. Resulta fundamental, la implicaci— n de los padres, ni–os, maestros, gente y jefes del pueblo en todo el proceso educativo para crear un sentimiento de comunidad alrededor del colegio. Lo que lo se busca es integrar de forma progresiva la educaci— n en la vida comunal para que Ž sta pueda resultar continua en el tiempo. El veh’ culo para lograr este objetivo es, principalmente, el apoyo a colegios, profesores y alumnos de diferentes formas. L— gica de intervenci— n • Objetivo general Garantizar una educaci— n de calidad en los pueblos remotos de Battambang, que asegure un futuro mejor para los miembros de la comunidad y sus familias. • Líneas de acción Son dos las l’ neas de acci— n de este Proyecto: una de apoyo a los estudiantes y otra de apoyo a los colegios: 1. Apoyo a estudiantes • Reparto de material escolar • Programa alimentación • Cursos de higiene y medioambiente • Evaluación continua: 2. Apoyo a colegios
Construcci— n y reparaci— n de colegios: desde que el EEPR comenz— su andadura, son siete los colegios que se han ampliado, reconstruido o bien levantado desde cero. Éstos son: Runreaksmey, Bosompour, Peas, Otangean, Colstew, Andong Kontuot, y en proceso de construcción el colegio de Charroka. El objetivo es que los estudiantes tengan un lugar limpio y digno donde aprender. La construcci— n de un colegio siempre va acompa–ada de la construcci— n de infraestructuras sanitarias que garanticen la correcta higiene del los estudiantes. En cada colegio se construye un ba–o doble y unos tanques de almacenamiento del agua. ƒ stos se llenan durante la Ž poca de lluvias y luego se gestionara durante el resto del a–o. Cada clase cuenta también con un filtro purificador se de agua para los estudiantes. • Beneficiarios directos - Hoy en d’ a, el proyecto cuenta con 17 colegios de Educaci— n Primaria (primer a sexto grado) a los que asesora y apoya. - Aproximadamente son 1.500 ni–os y ni–as los que se benefician de la enseñanza en nuestros centros. Sus familias viven en ‡ reas rurales y en su mayor’ a viven con una econom’ a de subsistencia (una familia tiene de media 6 hijos en ‡ reas rurales). - Son 35 profesores contratados gracias a este proyecto. Financiaci— n • El presupuesto tiene un coste total de 74.657 Euros • La cantidad solicitada es de 16.800 Euros Muchas gracias por vuestro apoyo.
Proyectos 70
PERSONASÊ REFUGIADASÊ YÊDES PLAZADAS Apoyo psicol—g ico, social y educativo a refugiados y refugiadas en Maban (Sud‡ n del Sur).
Resumen del proyecto En los 4 campos de Maban, viven en condiciones extremadamente precarias 127.853 refugiados/as sudaneses/as. El JRS a travŽ s de la presente intervenci— n pretende aliviar el sufrimiento de estas personas provocado por la guerra, el desarraigo y la separaci— n violenta de sus casas y sus familias, proporcionando apoyo psicosocial y facilitando el acceso a una educaci— n de calidad que devuelva dignidad a su vida y esperanza para un futuro mejor. Descripci— n del problema a enfrentar El JRS ha realizado un trabajo de diagn— stico participativo durante 3 meses en Maban junto con la poblaci— n refugiada hospedada en los cuatro campos, las principales organizaciones internacionales e instituciones locales desplegadas en la zona, identificando dos ámbitos prioritarios de intervenci— n: rehabilitaci— n psicosocial y acceso a una educaci— n de calidad. • Rehabilitación psicosocial Entre los problemas más graves identificados en los campos, especialmente entre la poblaci— n joven y adulta, destacan: - Problemas de salud mental y emocional: angustia, sentimientos de inseguridad y ansiedad, abuso de alcohol / adicci— n, trastornos mentales de diferente intensidad, perturbaciones an’ mica (ira, frustraci— n, agresividad, baja autoestima), depresi— n y fobias. - Violencia sexual y de gŽ nero: violencia domŽ stica, violaciones, abuso sexual sobre menores, acoso sexual, matrimonio precoz forzado, mutilaci— n genital femenina. Estas problem‡ ticas est‡ n asociadas a situaciones como: la escasa capacidad de prevenci— n y reacci— n por parte de las víctimas, enormes dificultades para denunciar la violencia sufrida, falta de datos y registros para monitorear estos fen— -
menos, escasa capacidad de detecci— n y derivaci— n a servicios de apoyo para las v’ ctimas. • Acceso a una educación de calidad ACNUR y otras ONGsespecializadas est‡ n proporcionando apoyo a la educaci— n primaria para cumplir con est‡ ndares m’ nimos de calidad (ChildfriendlyApproach), sobre todo en tŽ rminos de creaci— n de espacios adecuados para la educaci— n, capaces de proteger y contribuir a rehabilitar los/as menores alojados/as en los campos (Infraestructura, equipamiento, letrinas,É ).Pero, hasta el momento ninguna organizaci— n se ha encargado de formar a los/as docentes, a pesar de la enorme demanda existente en los campos. Adem‡ s la gran mayor’ a de los recursos est‡ focalizada en educaci— n primaria, cuando un nœ mero relevante de refugiados/as deber’ a acceder a la educaci— n secundaria (aproximadamente 20.000 personas) Beneficiarios y actividades del proyecto Rehabilitaci— n psicosocial El trabajo del JRS, para responder a las urgentes necesidades y problemas de car‡ cter psicosocial que afectan a la poblaci— n refugiada, se dirige en primer lugar a los sujetos m‡ s vulnerables (v’ ctimas de violencias y abusos, personas con discapacidad, y personas que han sufrido traumas psicol— gicos y emocionales,É ) proporcionando apoyo terapŽ utico directo, formando a terapeutas comunitarios, realizando talleres de Ò habilidades para la vidaÓ y actividades recreativas comunitarias orientadas a fomentar la participaci— n y la convivencia pacífica. Componente educativo - formaci— n docente Los beneficiarios del componente educativo son los/as docentes de educaci— n primaria y secundaria y en œ ltima instancia los/as
72
alumnos/as de las 14 escuelas atendida por el proyecto. A travŽ s de este componente se espera desarrollar la capacidad pedag— gica y de gesti— n del cuerpo docente, proporcionando material did‡ ctico y formaci— n en metodolog’ a de la ense–anza as’ como en tem‡ tica espec’ ficas relacionadas con contextos de emergencias (gŽ nero, prevenci— n SGBV, salud b‡ sica, atención personas con dificultad de aprendizaje). De esta manera se pretende convertir las aulas no s— lo en entornos de aprendizaje sino tambiŽ n en espacios de protecci— n de la violencia, prevenci— n de conductas psicosociales da–inas y rehabilitaci— n post-traum‡ tica. - Beneficiarios/as Rehabilitaci— n psicosocial: 250 hombres y 350 mujeres Formaci— n docente: 40 hombres y 10 mujeres Calendario Duraci— n prevista: 12 meses Presupuesto (Total 57.000Û ) Equipamiento (material pedag— gico y talleres) 15.00 Û Personal local (formaci— n y rehabilitaci— n) 30.000Û Funcionamiento (desplazamientos y reuniones) 5.000Û Gastos gesti— n (12%) 7.000Û Sostenibilidad El JRS lleva 28 a–os trabajando para acompa–ar, servir y defender la causa de los/as refugiados/as, desplazados/as y retornados/as. La mayor’ a de los proyectos del JRS se concentran en las ‡ reas de educaci— n y formaci— n, servicios sociales, apoyo psicol— gico, asistencia jur’ dica, salud y ayuda humanitaria de emergencia, e incidencia pol’ tica. En cuanto a la experiencia en la zona de intervenci— n es importante subrayar que el JRS lleva trabajando en Sur Sudan desde 1997, y que desde entonces la atenci— n a la poblaci— n sur sudanesa desplazada, refugiada y retornada ha sido prioritaria para el JRS en la regi— n. Durante este tiempo, tambiŽ n gracias al apoyo de Entreculturas, ha podido consolidar sus relaciones y capacidad de colaboraci— n tanto con las autoridades locales, as’ como con las principales agencias multilaterales implicadas en la atenci— n a poblaci— n v’ ctima de desplazamiento forzoso. Adem‡ s de eso, el hecho de que la casi totalidad de los equipos que gestio-
nan los proyectos est‡ n formados por poblaci— n local, garantiza por un lado un profundo conocimiento del contexto y por el otro una estrecha vinculaci— n, caracterizada por la confianza mutua, con las comunidades atendidas. La idea de JRS en Mabanes la de llevar a cabo una intervenci— n Ò livianaÓa travŽ s de un equipo profesional multidisciplinario capaz de formar miembros de las comunidades refugiadas y locales (en dos ‡ mbitos: formaci— n del cuerpo docente y apoyo psicosocial) para que sean capaces de proveer por s’ mismos en ambos componentes (educaci— n y apoyo psicosocial) servicios de calidad al resto de la poblaci— n afectada por el conflicto. En cuanto a la dimensi— n psicosocial, el objetivo fundamentales de esta iniciativa consiste en proporcionar apoyo psicosocial a la comunidad de refugiados/as hospedados en el campo de Maban, no s— lo prestando atenci— n directa, sino sobre todo transfiriendo conocimientos y competencias a los miembros de la misma comunidad para que puedan, por un lado dar continuidad a las actividades una vez acabado el proyecto, y por el otro para que se conviertan en agentes multiplicadores que pongan en pr‡ ctica y transmitan estas habilidades al resto de la comunidad. En cuanto a la formaci— n del cuerpo docente, se espera capacitar y empoderar a algunos/ as miembros de la comunidad de refugiados y refugiadas para que desarrollen competencias y capacidades pedag— gicas necesarias para mejorar la calidad de la educaci— n primaria y secundaria en Maban. Mediante la formaci— n del cuerpo docente, se espera finalmente crear alrededor de ni–os, ni–as y j— venes, un ambiente que contribuya a protegerles y a devolverles cierta normalidad, y que al mismo tiempo favorezca su desarrollo integral, a nivel cognitivo, social y emocional.