NO SÉ SI HAY OTRO LADO DEL FUEGO
Hay quienes ubican al fuego, o al acto de poder evocarlo a voluntad, como el primer gesto arquitectónico de nuestra especie. Con su calor proyecta un radio y con su luz por la noche, un diámetro.
Ese fuego produce la ronda y desde su círculo caliente nació quizás una posible matriz para narrar. Sé podría especular que por estar quietos frente al fuego, las historias dejan de ocurrir porque no hay acciones sucediendo en ese momento, y entonces para seguir en movimiento, hay que contarlo. Aunque ese mito se fundamenta entero en la idea de que mirar no es un acontecimiento y pienso lo contrario: lo que se ve sucede. La mirada es el acontecimiento cabal de Hay aquí un gran fuego en donde todos metieron sus manos (y los digitos desde donde nacen las fotografías). Quizás cruzarlo sea también una forma de narrar. Y no importa si el cruce es individual o colectivo: pertenece al universo, entonces es de todos.