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Diseño de revista por Inda Urrestarazu

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N. 104 Vol. 01 2022

SALITRE Sumérgete en la AVENTURA

EL TERROR DE UNA OLA

MIEDO A LAS OLAS GRANDES

UN OCÉANO DE PLÁSTICO


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AGRADECI Pescadores de La Santa Equipo fotográfico de Reboso Carolina Argente Surferos de La Santa

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IMIENTOS Marco Ibernón Ahmed Erraji Monchi

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CR

ÉD

ITO

Equipo de escritura

Fotofgrafías

Inda Urrestarazu Sánchez

Inda Urrestarazu Sánchez

S

Fotografías adicionales Las imágenes de Portada y página 7 han sido adjudicadas de www.pixabay.com con licencia creative commons

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Índice 09-14

Entrevista con Monchi

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Reportaje: El Terror de una ola

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Un océano de plástico

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Páginas artísticas

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Monchi: “El miedo de surfear estas olas titánicas empieza incluso antes de entrar al agua”

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El surf es un deporte de varias partes. Aparentemente consiste en disfrutar de olitas que se generan en una playa segura y al abanico de un cielo soleado. Sin embargo esa es solo la parte que ven los que deambulan por la playa, ajenos al deporte en sí. El surf tiene otro lado, un poco más oscuro, más violento. Monchi es un surfero nacido en Barcelona pero vive en Lanzarote desde hace años, centrado en surfear olas enormes que azotan la costa volcánica. Cuando entra al agua se enfrenta a olas de más de ocho metros, con su tabla remando o remolcado por una moto de agua. Hoy hará una reflexión sobre el miedo que genera estar en tales situaciones.

“Hay días con condiciones serias en las cuales ya vamos al agua sabiendo que las consecuencias pueden ser algo malo de verdad” En invierno cuando vienen las olas grandes de más de ocho metros, sueles ir a surfear con tus amigos con estas olas titánicas. ¿Has tenido alguna experiencia en la que sentiste mucho miedo? Uno de los días dónde mas miedo pasé podría ser el día que ayudamos a Natxo a salir del agua, que entro una serie (varias olas granes) que barrió a todo el mundo, que no teníamos moto de agua, Manu lo paso muy mal, Antonio también lo paso muy mal, Lewis salió por la izquierda como pudo escapando loco, los que no nos cazo la serie, el miedo y la ansiedad que tuvimos fue por saber quien estaba bien. Porque realmente el baño empezó mas pequeño y las olas fueron creciendo a medida que fue avanzando el baño, y al final, cuando ya prácticamente nos quedaba poquito para terminar, entró una serie prácticamente del doble de tamaño de lo que estábamos cogiendo. Nadie se lo esperaba, ahí no teníamos unos recursos de equipo de rescate que eran necesarios y fue un poquito supervivencia. Tuvimos que intentar ayudar a los que podíamos y esperar que los amigos que no veíamos, pudieran llegar a la orilla.

¿Entraste en pánico en ese momento? Entrar en pánico nunca es bueno porque primero de todo no te deja pensar y segundo te va a condicionar mucho tanto físicamente como mentalmente. hay días grandes y luego hay días con condiciones serias en las cuales ya vamos al agua serios, sabiendo que las consecuencias pueden ser algo malo de verdad no hay que centrarse en eso pero hay que tenerlo presente porque si no es engañarte a ti mismo, no es bueno entrar al agua pensando en las consecuencias de lo peor que puede pasar, pero si que hay que ser consiente de ello y no hacer caso omiso, por así decirlo. Estas olas que surfeas mueven toneladas de agua, si te caes en ellas te pueden dar causar graves heridas. ¿Cuál ha sido tu peor caída? Yo he tenido dos ostiones fuertes en el Quemao (una ola del pueblo de La Santa, Lanzarote). Uno fue el invierno de 2019 me vi dos semanas en el hospital, entubado y toda la historia. Ahí me partí el hueso y cartílago de la tráquea. Estuve dos semanas sin comer ni beber, ni poder hablar.

“Si dejo que mi cabeza en esos segundos piense un poco, ahí puede venir el flash de mi mala experiencia y restar en mi contra” Y luego otra que tuve una muy mala caída que toque fondo, me crujió la espalda como nunca me había crujido, salí a cuatro patas y es otra que tengo ahí, que a veces me viene el flashback.

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Todavía sigue estando ahí y resta en mi contra, y tengo que estar haciendo ese trabajo, en las sesiones o en los días previos o ya cuando es un día grande, sobre todo no pensar sino ir por instinto confiar en la técnica y en mi conocimiento. Si dejo que mi cabeza en esos segundos piense un poco, ahí puede venir el flash de mi mala experiencia y resta en mi contra. Fíjate que yo muchas veces he dado el comentario de que cuando tenía 18 años y no tenía ni el nivel, ni el conocimiento que tengo ahora me lanzaba más en el Quemao. Pero porque no tenía las experiencias de lo que me podía pasar. Bueno pero después de estas caídas has seguido surfeando ¿como superas esas malas experiencias, ese miedo residual? Pues habiendo trabajado mucho antes la mente, que es en lo que estoy, y en lo que estuve todo el invierno pasado. tienes que empaparte de pensamientos positivos para luchar contra esa negatividad, o ese flash, o esa mala experiencia que lo único que hace es restar. Yo cuándo hable los organizadores del Campeonato Quemao Class que me dieron la oportunidad de una vez más participar, les dije chicos es una oportunidad increíble, son sueños para mí, poder participar en esos eventos, porque realmente es lo que más me gusta, el surf, mi vida va orientada en eso, pero no puedo participar este año. Me costó mucho tomar esa decisión, pero tuve que ser realista conmigo mismo y con ellos también y decirles que mentalmente no podía estar para el evento, no podía estar en una manga entonces no es fácil de gestionar. de 20 minutos en la cuál si te viene una bomba (una ola grande) te tienes que tirar y que a parte si me dan esa oportunidad tienes que dar el callo, no es un baño libre, se trata de primero darlo todo para mi mismo, pero también hay que dar algo de espectáculo. Entonces si yo notaba que iba a entrar en una manga buena con condiciones grandes y venía una buena, me notaba con miedo, con inseguridad y con poca motivación. Ese miedo y esa inseguridad te quita motivación para realmente hacer lo que ya sabes hacer, pero esa duda, esos segundos en los que realmente no hay que dudar y hay que confiar en lo que sabes.

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Realmente en el Quemao, en muchas de las olas que surfeamos nosotros, nos jugamos la vida, entonces no es fácil de gestionar. Hasta ahora hemos hablado de la parte negativa del miedo, pero ¿crees que el miedo te puede salvar? Si obviamente, forma parte de la naturaleza, tanto del ser humano, como el animal. Es decir si no tuviéramos miedo pues seguramente no tendríamos tanta longevidad, me refiero muchas veces pues ese miedo o esas dudas que te pueden venir, te pueden salvar la vida, o es una alarma, es algo que te esta diciendo, presta atención ¿estás seguro? Analízalo… y a partir de ahí actúa en base a tu conocimiento y si no pues un paso para atrás, entiendes, entonces, si el miedo ayuda. En una situación de pánico ayuda el pensar y tener la cabeza fría, no el tener miedo en ese preciso momento. Es mejor incluso tener miedo antes y después que no en el momento que estas viviendo esa mala experiencia. Todo tiene su lado bueno y su lado malo y cuando pasa una cosa de estas interesa intentar sacar lo más positivo de esa experiencia y a partir de ahí pues reforzarte tu mismo con pensamientos positivos.


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El terror de una ola Según Récord Guinness la ola más grande surfeada es de 30 metros de altura

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En una costa rocosa de la isla de Lanzarote, Canarias, Monchi, de 34 años, se dispone a surfear olas de más de diez metros. Entra con varios amigos, tienen tablas muy largas, de dos metros, un chaleco hinchable con protecciones en las costillas, uno de los amigos entra con una moto de agua para recoger a aquellos que necesiten ayuda, y en ocasiones remolca a algunos surferos para que puedan surfear una ola. Sin embargo Monchi pierde la tabla en una ola. Sus amigos no se dan cuenta y siguen surfeando, incluso algunos salen del agua. Monchi pide auxilio pero nadie le escucha, tiene que enfrentarse a olas que parecen montañas, él solo, con miedo.

“Hay días que vamos al agua sabiendo que las consecuencias pueden ser serias de verdad” El surf es un deporte de varias partes. Aparentemente consiste en disfrutar de olitas que se generan en una playa segura y al abanico de un cielo soleado. Sin embargo esa es solo la parte que ven los que deambulan por la playa, ajenos al deporte en sí. El surf tiene otro lado, un poco más oscuro, más violento. Hay quienes desean arriesgar su vida para surfear olas gigantescas, según Récord Guinness la ola más grande surfeada es de 30 metros. Monchi es un surfero nacido en Barcelona pero vive en Lanzarote desde hace años, y ha estado todo este tiempo centrado en surfear olas enormes que azotan la costa volcánica. Cuando entra al agua se enfrenta a olas de más de ocho metros, con su tabla remando o remolcado por una moto de agua. Como es de esperar si te enfrentas a estos fenómenos naturales, ha tenido varias experiencias en el que la mar estaba al control, y que un solo fallo le condenaría a la muerte. Ese día Monchi estuvo cuarenta minutos a la deriva, sin saber si le iban a rescatar. En tal situación Monchi tuvo que recordar lo que había aprendido para no caer en el miedo. “Ahí es cuando las cosas se te pueden complicar de verdad entonces interesa tener la cabeza muy fría, confiar un poquito en el conocimiento que tengas o en la experiencia que hayas adquirido a lo largo de los

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Después de calmar la mente, Monchi empezó a planear como podía salir de esta situación. Al final sus amigos lo vieron a lo lejos y la moto de agua fue a su rescate. El momento quedó como un anécdota, pero la situación fue bastante agobiante. Sin embargo estos deportistas lo tienen bastante claro cuándo se van a enfrentar a las olas, según explica Monchi; “hay días grandes y luego hay días con condiciones serias en las cuales ya vamos al agua serios, sabiendo que las consecuencias pueden ser algo malo de verdad no hay que centrarse en eso pero hay que tenerlo presente porque si no es engañarte a ti mismo, no es bueno entrar al agua pensando en las consecuencias de lo peor que puede pasar, pero si que hay que ser consiente de ello y no hacer caso omiso, por así decirlo”.

Para Monchi la clave para enfrentarte a este miedo es visualizar El miedo tiene varias reacciones en nuestro cuerpo. Como bien se explica en el artículo de National Geographic ¿En que consiste el miedo? (Geographic, 2010) esta emoción provoca las siguientes reacciones: • Aumento de la presión arterial. • Aumento de la velocidad del metabolismo. • Aumento de la glucosa en la sangre. • Detención de las funciones no esenciales. • Aumento de adrenalina. • Aumento de la tensión muscular. • Apertura de ojos y dilatación de pupilas. Por lo tanto el miedo en estas situaciones llevan a nuestro cuerpo a comportarse de manera involuntaria, y perder el control de nuestro cuerpo enfrentándote a olas de más de diez metros puede suponer la muerte.


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En cambio Marco Ibernón, otro surfero de olas grandes de la isla de Lanzarote, 40 años, vive de forma diferente el miedo, “yo te diría que yo no tengo miedo en el agua, tengo conciencia, y entonces a partir de ahí surge una prudencia. Ibernón lleva más de diez años surfeando olas grandes, ha sufrido varias lesiones, se ha partido las costillas dos veces y ha llegado a ahogarse. Sin embargo ahora esta más retirado de estas situaciones peligrosas, ha decidido dedicar más tiempo a su familia y a su huerto. Sus días de olas locas han pasado, aunque sigue surfeando. Actualmente él siente la misma felicidad que le producían las olas enormes cuidando de su familia y de su huerto. Pero sabe que en el agua él ya no puede tener miedo “no tengo miedo solo respeto y conciencia de lo que hay, y entonces quizá la toma de conciencia es lo que más me puede llevar al miedo por pensar en las consecuencias y las consecuencias quizás son pues irte con mucha facilidad, te vas al otro lado, no pasa nada, abandonas tu cuerpo y la vida continúa por el universo pero no me apetece, estoy agusto aquí”.

años, en su ciudad natal, Rabat, Marruecos. Estaba paseando con sus tíos, cuando estos le tiraron por un puente hacia el agua. Ahí el joven Ahmed empezó a nadar por supervivencia. Sus tíos se tiraron con él y lo felicitaron de que sabía nadar. Pero Erraji se enfadó y salió corriendo a la casa de su abuela para contarle el miedo que había pasado. Sin embargo el día siguiente Ahmed se dirigió al mismo puente y se volvió a lanzar. Cuándo se lo contó a su abuela, contento de superar sus miedos, ella le contestó -Eres el hijo del mar-. Cuando se le pregunta a Ahmed Erraji porque decidió tirarse del puente, el contesta que “el miedo muchas veces nos miente, nos dice tú no puedes hacer esto, pero si te enfrentas, ves que es mentira y que si puedes”.

El hijo del mar

Pueblo de La Santa Separándonos de estas dos personas nos vamos a otro caso que nos hace reflexionar del miedo de una forma distinta. Ahmed Erraji de cuarenta años es un bodysurfer, surfea solamente con su cuerpo y sus aletas en la isla lo conocen como El Hijo del Mar. Ahmed Erraji ha surfeado en varias partes del mundo, Portugal, Marruecos, Canarias… se ha desmayado surfeando la ola de Nazaré, Portugal, se ha rotó el tímpano en Canarias… muchos lo describen como un pez más en el agua. Para él este amor a las olas grandes nació cuándo tenía cinco

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EL ÓCEANO DE

PLÁSTICO

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El mayor vertedero marino del mundo está en el Estrecho de Mesina, Mediterráneo La pandemia actual nos ha hecho olvidar un problema que sigue más vigente que nunca, la contaminación submarina no para de aumentar y pronto nadaremos en un Océano de plástico. Según un estudio de WWF cada año, 570.000 toneladas de plástico entran en aguas mediterráneas, lo que equivalente a arrojar 33.800 botellas de plástico en el mar cada minuto. El Estrecho de Mesina, Mediterráneo, es el área marina con mayor densidad de basura del mundo, con más de un millón de objetos por kilómetro cuadrado en algunas partes, según han podido corroborar Miquel Canals y Georg Hanke en un artículo publicado por la universidad de Barcelona. Y aunque hemos estado varios meses encerrados en nuestras casas, la basura submarina se sigue acumulando a una velocidad de vértigo, si imponemos nuevas medidas para limpiar los mares en los próximos 30 años la cantidad de basura en el mar alcanzará, 3.000.000.000 toneladas, el equivalente a 8.220 Empire State.

Aun así todavía no es tarde, pero debemos de actuar rápido, antes de que los efectos desastrosos de la contaminación marina como la formación de islas de basura o la infección de los peces de pesca, lleguen hasta nosotros. Para ello nos debemos centrar en aumentar las limpiezas de nuestras costas, tanto en tierra como debajo del agua, y promover entre la ciudadanía la reutilización de residuos, puesto que actualmente la tasa de reciclaje de residuos municipales es del 33,9% una cifre que se aleja de 55% la solicitada por la UE para el 2025.

“He visto una tortuga atrapada en una red o un tiburón lleno de anzuelos” Esta contaminación afecta directamente al ambiente marino, dejando a varias especies de este hábitat retenidos entre nuestros desperdicios. “He visto una tortuga atrapada en una red o un tiburón lleno de anzuelos” nos explica Carolina Argente, buceadora profesional de las costas de Lanzarote, quien ha participado en diversas recogidas de basura submarina.

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