Año 12
No. 571
Semana del 15 al 21 de marzo de 2020
La bombera que amamantó y salvó la vida de una bebé abandonada
E
Tenemos una deuda con la mujer Q
ueremos agradecer a Dios por el don de la femineidad, que, en sus múltiples expresiones, pertenece al patrimonio constitutivo de la humanidad y de la misma Iglesia Católica. ¡Gracias, Señor, y gracias, mujer! Hace 25 años, el Papa Juan Pablo II redactó una carta con motivo de la IV Conferencia Mundial sobre la Mujer que tuvo lugar en Pekín, China. El Santo Padre quiso hablarle directamente al corazón y a la mente de todas las mujeres del mundo, para hacerlas conscientes de su papel en la sociedad, de su dignidad y de sus derechos a la luz de la Palabra de Dios. La historia ha sido testigo de los grandes obstáculos que, en todas las culturas, han hecho espinoso el camino de la mujer: despreciada en su dignidad, olvidada en sus derechos, marginada en sus decisiones y en algunos lugares, esclavizada. “¡Cuántas mujeres han sido y son todavía más tenidas en cuenta por su aspecto físico que por su competencia, profesionalidad, capacidad intelectual, riqueza de su sensibilidad y en definitiva por la dignidad misma de su ser!, ¿Y qué decir de los obstáculos que, en tantas partes del mundo, impiden aún a las mujeres su plena inserción en la vida social, política y económica?”, cuestionaba entonces Juan Pablo II. Por desgracia, muchos de los problemas que desde entonces señalaba el Santo Padre, continúan
lastimando a las mujeres. Esto ya no es posible tolerarlo, y por ello no solo queremos solidarizarnos y acompañar a las mujeres que sufren violencia, sino que celebramos toda iniciativa o política pública que coadyuve a erradicar la cultura nociva que nos invade. Ante esta situación, solo es posible imitando la actitud de apertura, respeto, acogida, compasión, ternura y simpatía que Jesucristo tuvo hacia ellas, veamos el caso de la “Samaritana”, en el Evangelio de este domingo, también en un contexto cultural adverso para la mujer. Y al tratar con igual dignidad a la mujer y al varón, nuestro Señor permitió que las mujeres, que entonces eran infravaloradas, jugaran un papel fundamental en la vida de las primeras comunidades cristianas. Esto nos compromete como Iglesia a ser coherentes y llevar a la plenitud las enseñanzas del Maestro. Sirva este día para agradecer también a la mujer por su contribución a la humanidad desde sus diferentes facetas: A la mujer-madre, a la mujer-esposa, a la mujerhija y mujer-hermana, a la mujer-trabajadora, a la mujerconsagrada. “Y a toda mujer, ¡por el hecho mismo de ser mujer! Pues con la intuición propia de tu femineidad enriqueces la comprensión del mundo y contribuyes a la plena verdad de las relaciones humanas”, decía con toda verdad nuestro querido Papa Juan Pablo II.
loisa Herrera, paramédico del Heroico Cuerpo de Bomberos de la Ciudad de México, no lo pensó demasiado, al tener en sus brazos a la recién nacida que había sido rescatada de entre los muros de dos casas a los que fue a-rrojada, el instinto materno y su fe en Dios la hizo tomar la decisión de amamantarla para que se recuperara de la hipoglucemia neonatal que padecía después de haber permanecido por varias horas atrapada, mientras era rescatada. “Su frecuencia cardiaca era muy baja, a pesar del soporte médico no alcanzaba a subir; mi experiencia me hizo creer que podía estar sufriendo una hipoglucemia neonatal y pensé ‘hay que darle alimento y el alimento ideal es la leche materna’; yo estoy alimentando a mi bebé y lo que hice fue extraer mi leche para poder alimentar a la bebé y su frecuencia cardiaca subiera un poco y pues sí, resultó efectivo’”, comentó Herrera. La integrante del Cuerpo de Bomberos subrayó que pese a tener 19 años de experiencia como rescatista, primero consultó a la doctora que atendió a la menor para ver si era viable que le diera su leche materna a la bebé, y al recibir la confirmación de inmediato le dio el pecho. Al ver que la frecuencia cardiaca era estable, la recién nacida fue entregada a cuidados hospitalarios por el Cuerpo de Bomberos al Pediátrico de Iztacalco, momento en que Eloisa Herrera la encomendó a Dios: “Independientemente del lado médico también nos sale hasta el lado religioso, no pude evitar encomendársela a Dios, mi creencia, y con la esperanza de que todo saliera bien para ella y pudiera sobrevivir”, subrayó. La Secretaria de Salud capitalina, Olivia López Arellano, informó que la menor, que fue rescatada por el Escuadrón de Rescate y Urgencias Médicas (ERUM) en la calle Plutarco Elías Calles, colonia Santiago Norte, de la Alcaldía Iztacalco, se encuentra “sorprendentemente estable” y precisó que de acuerdo con la investigación fue arrojada de una altura de tres metros. “Está estable en el Pediátrico de Iztacalco, es una pequeñita recién nacida, la encontraron deshidratada con escoria-ciones leves, hipotérmica, pero está bien y ni siquiera ha necesitado una unidad de cuidados intensivos neonatales, así que estamos muy optimistas por su mejoría”, recalcó
Domingo 15 de marzo de 2020
Jesús, agua viva
L
os domingos de cuaresma, cada ciclo tiene sus propias características. El ciclo A, de este año, los domingos del tercero al quinto nos ofrecen tres pasajes bautismales. Hoy el AGUA VIVA. Cristo como agua viva, el siguiente Cristo como luz y el tercero, Cristo como la vida. Tres temas muy apropiados para la iniciación cristiana. La primera lectura nos habla de un trauma del pueblo de Israel en su camino hacia la tierra prometida: una rebeldía contra Moisés ¿Por qué nos sacaste de Egipto, para morir de sed? Prueba y Rebelión. Massá: prueba; Meribá: rebelión. Moisés intercede a Dios por el pueblo y Dios le dice a Moisés: golpea esa piedra y dales agua en abundancia. El salmo nos pide que elevemos alabanzas al Señor, pero también nos advierte: no endurezcan sus corazones. Nosotros ¿Tenemos sed? El pueblo de Israel vio las maravillas de Dios cuando el mar se abrió, pudieron pasar sin mojarse y con inmensa alegría cantaron al Señor, llenos de gratitud al salir del mar y ver a sus enemigos los egipcios, quedar sepultados en el mar. Ha pasado el tiempo y se dan cuenta que entre Egipto y la tierra prometida hay un desierto con peligro, trabajo, falta de comida, y recuerdan todo lo que dejaron en Egipto. Hoy la samaritana, como toda mujer, tiene sed y va al pozo que Jacob construyó para todo aquel que tuviera sed. Ahí sentado se encuentra a Jesús y le dice dame de beber. Ella se extraña porque los judíos y los samaritanos no se tratan. Jesús con toda tranquilidad le dice “Si conocieras el don de Dios y quién es el que te pide agua, tú le pedirías a Él y Él te daría agua viva”. Le dice la samaritana “Señor dame de esa agua para que no vuelva a tener sed”. Hoy pidamos al Señor, como la samaritana, Señor danos siempre de esa agua de vida eterna. Todos tenemos sed: de felicidad, de salud, de vida, de conversión…qué triste sería si no tuviéramos sed de nada, quien no tiene sed no busca agua; quien es rico cree tenerlo todo, y no pide nada. Tal vez nos veamos reflejados en el pueblo de Israel que con trabajos va caminando por un desier- to pero con la mirada fija en la tierra prometida donde Dios nos espera: “Nos hiciste para Ti, Señor y nuestro corazón estará inquieto hasta que descanse en Ti” (San Agustín).
La Cuaresma
Queridos hermanos y hermanas, ¡buenos días!
El miércoles de Ceniza, iniciamos el camino cuaresmal, camino de cuarenta días hacia la Pascua, hacia el corazón del año litúrgico y de la fe. Es un camino que sigue al de Jesús, que a los inicios de su ministerio se retiró durante cuarenta días a rezar y a ayunar, tentado por el diablo, en el desierto. Precisamente del significado espiritual del desierto quisiera hablarles hoy. De lo que significa espiritualmente el desierto para todos nosotros, aunque vivamos en la ciudad, qué significa el desierto. Imaginemos que estamos en un desierto. La primera sensación sería la de encontrarnos rodeados por un gran silencio: nada de ruido aparte del viento y de nuestra respiración. El desierto es el lugar de desconexión del estruendo que nos rodea. Es la ausencia de palabras para hacer espacio a otra Palabra, la Palabra de Dios, que como una brisa ligera nos acaricia el corazón (cf. 1Re 19, 12). El desierto es el lugar de la Palabra, con mayúsculas. En la Biblia, de hecho, el Señor ama hablarnos en el desierto. El en desierto entrega a Moisés las “diez palabras”, los diez mandamientos. Y cuando el pueblo se aleja de Él, convirtiéndose en una esposa infiel, Dios dice: “la llevaré al desierto y hablaré a su corazón. Ella responde-rá allí como en los días de su juventud” (Os 2, 16-17). En el desierto se escucha la Palabra de Dios, que es como un sonido ligero. El Libro de los Reyes dice que la Palabra de Dios es como un hilo de silencio sonoro. En el desierto se encuentra la intimidad con Dios, el amor del Señor. Jesús amaba retirarse cada día a lugares de-siertos a rezar (cf. Lc 5, 16). Nos enseñó cómo buscar al Padre, que nos habla en el silencio. Y no es fácil hacer silencio en el corazón, porque nosotros tratamos siempre de hablar un poco, de estar con los demás. La Cuaresma es el tiempo propicio para hacer espacio a la Palabra de Dios. Es el tiempo para apagar la televisión y abrir la Biblia. Cuando era niño, no había televisión, pero existía la costumbre de no escuchar la radio. La Cuaresma es desierto, es el tiempo para renunciar, para desconectar del teléfono móvil y conectarnos al Evangelio. Es el tiempo para renunciar a palabras inútiles, charlatanerías, rumores, coti-lleos y hablar y dar de “tú” al Señor. Es el tiempo para dedicarse a una sana ecología del corazón, a hacer limpieza ahí. Vivimos en un ambiente contaminado por demasiada violencia verbal, por tantas palabras ofensivas y nocivas, que la red amplifica. Hoy se insulta como quien dice “buenos días”. Estamos inundados de palabras vacías, de publicidad, de mensajes solapados.
Nos hemos acostumbrado a oír de todo a todos y corremos el riesgo de deslizarnos en una mundanidad que nos atrofie el corazón y no hay bypass para sanar eso, sino solo el silencio. Nos cuesta distinguir la voz del Señor que nos habla, la voz de la conciencia, la voz del bien. Jesús, llamándonos en el desierto, nos invita a prestar escucha a lo que cuenta, a lo importante, a lo esencial. Al diablo que lo tentaba, le respondió: “No solo de pan vive el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios” (Mt 4, 4). Como el pan, más que el pan, nos hace falta la Palabra de Dios, necesitamos hablar con Dios: necesitamos rezar. Porque solo frente a Dios salen a la luz las inclinaciones del corazón y caen las dobleces del alma. He aquí el desierto, lugar de vida, no de muerte, porque dialogar en silencio con el Señor nos da vida. Tratemos de nuevo de pensar en el desierto. El desierto es el lugar de lo esencial. Miremos nuestras vidas: ¡cuántas cosas inútiles nos rodean! Perseguimos mil cosas que parecen necesarias y en realidad no lo son. ¡Qué bien nos haría liberarnos de tantas realidades superfluas, para redescubrir lo que de verdad importa, para encontrar los rostros de quienes están a nuestro lado! También en esto Jesús nos da su ejemplo, ayunando. Ayunar es saber renunciar a las cosas vanas, a lo superfluo, para ir a lo esencial. Ayunar no es solamente adelgazar, ayunar es ir precisamente a lo esencial, es buscar la belleza de una vida más sencilla. El desierto, finalmente, es el lugar de la soledad. También hoy, cerca de nosotros, hay tantos desiertos. Son las personas solas y abandonadas. Cuántos pobres y ancianos están cerca de nosotros y viven en silencio, sin clamor, marginados y descartados. Hablar de ellos no aumenta las audiencias. Pero el desierto nos lleva a ellos, a cuantos, forzados a callar, piden en silencio nuestra ayuda. Tantas miradas silenciosas que piden nuestra ayuda. El camino en el desierto cuaresmal es un camino de caridad hacia quien es más débil. Oración, ayuno, obras de misericordia: he aquí el camino en el desierto cuaresmal. Queridos hermanos y hermanas, con la voz del profeta Isaías, Dios hizo esta promesa: “Pues bien, he aquí que yo lo renuevo: pongo en el desierto un camino” (Is 43, 19). En el desierto se abre el camino que nos lleva de la muerte a la vida. Entremos en el desierto con Jesús, saldremos saboreando la Pascua, la potencia del amor de Dios que nos renueva la vida. Sucederá a nosotros como a esos desiertos que en primavera florecen, ha-ciendo germinar de repente “de la nada” gemas y plantas. Ánimo, entremos en este desierto de la Cuaresma. Sigamos a Jesús en el desierto: con Él nuestros desiertos florecerán.
Domingo 15 de marzo de 2020
¡No tengan miedo!
La Iglesia y la familia
Un proyecto pastoral
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P. Juan José Torres Galván
l acercarse los 500 años del Aconte-cimiento Guadalupano, debemos preguntarnos si estamos haciendo “la casita” que la Virgen de Guadalupe pidió: una sociedad humanizada y libre de corrupción. Siendo sinceros, hemos de reconocer que muchas veces hemos descuidado el fundamento principal de nuestra sociedad: la familia. Los obispos mexicanos, con audacia profética y modo crítico se cuestionan qué significa vivir la fe para los católicos de México, qué significa celebrar la redención de Cristo al acercarse ya el segundo milenio del acontecimiento histórico del Misterio Pascual de Cristo. Este Proyecto Global de Pastoral (PGP) quiere hacer más evidente la relación que existe entre la doctrina y el quehacer apostólico. Nos hace falta una verdadera conversión del corazón y coordinar de manera más inteligente toda la riqueza que tenemos como Iglesia (personas, recursos, talentos) para dirigir todo ello hacia una evangelización más eficaz. El PGP quiere ser expresión de la colegialidad entre los obispos y la comunión entre las Iglesias diocesanas dentro del territorio nacional. El objetivo del PGP es proporcionar criterios que faciliten la eficacia de las tareas apostólicas mediante un ejercicio más sinodal, que convoque a unir fuerzas y que estos criterios se hagan presentes en todas las actividades pastorales. Orientaciones generales que, con un lenguaje sencillo y cercano al pueblo, inspiren el caminar de la Iglesia. Que la Virgen María nos ayude a ejercitarnos en la escucha al pueblo, de manera autocrítica y a trabajar en común, acogiendo el fuego del Espíritu Santo, para responder a los desafíos del Concilio Vaticano II e impulsar compromisos pastorales más exigentes y fieles al Evangelio de Jesús. (PGP 11-19)
Tiempo para motivar la Caridad
Q
ueridas familias potosinas, la Cuaresma nos ofrece, una vez más, la oportunidad de reflexionar sobre el itinerario de la vida cristiana: la caridad. Se trata de una ruta marcada por la oración y el compartir, por el silencio y el ayuno, en espera de vivir la alegría pascual. Este breve texto bíblico tomado de la Carta a los Hebreos: “Fijémonos los unos en los otros para estímulo de la caridad y las buenas obras” (10, 24), nos exhorta a confiar en Jesucristo, sumo sacerdote, que nos obtuvo el perdón y el acceso a Dios. Asimismo, se afirma que para sostener esta conducta evangélica es importante participar en los encuentros litúrgicos y de oración de la comunidad. Tengamos caridad para con el hermano El primer elemento es la invitación a observar bien, estar atentos, mirar conscientemente, darnos cuenta de la realidad. El observar invita a fijar la mirada en el otro, ante todo en Jesús, y a estar atentos los unos a los otros, a no mostrarse extraños, no ser indiferentes a la suerte de los demás. Tristemente, con frecuencia prevalece la actitud contraria: la indiferencia o el desinterés; diría el Papa Francisco el descarte, que nace del egoísmo, encubierto bajo la apariencia de un “supuesto respeto”. Hoy resuena con fuerza la voz del Señor que nos llama a cada uno de nosotros a hacernos cargo del otro. Hoy Dios nos sigue pidiendo que interactuemos buscando el cuidado reciproco, por la atención al bien del otro, es decir, buscando la fraternidad y la comunión. La responsabilidad para con el prójimo significa, por tanto, querer y hacer el bien del otro; interesarse por el hermano significa abrir los ojos a sus necesidades. El poner nuestra atención en el hermano comprende además la solicitud no solo en la cuestión material. En un mundo impregnado de individua-lismo, es necesario que se redescubra la importancia de la corrección fraterna, para caminar juntos venciendo todo tipo de resentimientos. Siempre es necesaria una mirada que ame y corrija, que conozca y reconozca, que discierna y perdone, como ha hecho y hace Dios con cada uno de nosotros. El don de la correspondencia El tiempo de la Cuaresma, es un tiempo que nos invita, como segundo elemento, a prepararnos, no solo para la celebración inmediata de la Pascua,
sino también pensar en esa Pascua definitiva. Los teólogos le llamarán: pensar en perspectiva escatológica. Los discípulos del Señor, unidos a Cristo mediante la Eucaristía, viven en una comunión que los vincula los unos a los otros como miembros de un solo cuerpo. Aquí tocamos un elemento muy profundo de la comunión: nuestra existencia está relacionada con la de los demás, tanto en el bien como en el mal; tanto el pecado como las obras de caridad tienen también una dimensión social. La caridad para con los hermanos, una de cuyas expresiones es la limosna, radica en esta pertenencia común. Todo cristiano puede expresar en la preocupación concreta por los más pobres su participación del único cuerpo que es la Iglesia. La atención a los demás en la reciprocidad es también reconocer el bien que el Señor realiza en ellos y agradecer con ellos los prodigios de gracia que el Dios bueno y todopoderoso sigue realizando en sus hijos. Caminar juntos hacia la santidad Tenemos este tercer elemento, en esta cuaresma: tenemos el llamado a vivir nuestra conversión de vida que nos lleva a considerar la llamada universal a la santidad, el camino constante de nuestra vida cristiana, a aspirar a los carismas superiores y a una caridad cada vez más alta y fecunda. La atención recíproca tiene como finalidad animarse mutuamente a una caridad efectiva cada vez mayor, “como la luz del alba, que va en aumento hasta llegar a pleno día”, en espera de vivir el día sin ocaso en Dios. El tiempo que se nos ha dado en nuestra vida es precioso para descubrir y realizar buenas obras en el amor de Dios. Así la Iglesia misma crece y se desarrolla para llegar a la madurez de la plenitud de Cristo. En esta perspectiva dinámica de crecimiento se sitúa nuestra exhortación a animarnos recíprocamente para alcanzar la plenitud del amor y de las buenas obras. Ante un mundo que exige de los cristianos un testimonio renovado de amor y fidelidad al Señor, todos hemos de sentir la urgencia de ponerse a trabajar en la caridad, en el servicio y en las buenas obras. Es oportuno este tiempo de Cuaresma para pensar en un cambio en nuestra vida.
Se despide y les quiere su amigo, hermano, Obispo y Pastor.
+ Mons. Jesús Carlos Cabrero Romero Arzobispo de San Luis Potosí
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No pongas tu vida en “pause”
Nuestra historia
La gran migración Tlaxcalteca hacia N Aridoamérica 1era. parte
Pbro. Lic. Salvador González Vásquez
o hay que dejar problemas sin resolver; la solución no es para después. Porque el “después”, no está asegurado, no sabemos si va a llegar. Ya que solo contamos con el hoy. Al ir dejando pendientes, hacemos más pesada la vida; porque vamos cargando cuestiones sin resolver. Por eso mismo, no pongas tu vida en “pause”.
Algo inusitado irrumpió la llamada zona Chichimeca, después de un doloroso tiempo de guerra, “la diáspora” de indios tlaxcaltecas que ayudarían en el asentamiento de toda ésta zona llamada: “indómita” y que tanto favoreció a la Evangelización de éste vasto territorio. Por Pbro. Rubén Pérez Ortíz
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os antecedente histórico de las primeras migraciones de tlaxcaltecas hacia el occidente del país se debieron al proceso de colonización y de expansión del dominio de los españoles (incluyendo la pacificación de los indígenas del norte y la culminación de la Guerra Chichimeca), hacia el norte de la Nueva España; territorio rico en yacimiento de minerales, hacia 1531. Muchos pequeños grupos de los pueblos del sur (cholultecas, aztecas o mexicas, tarascos, huejotzingas y otomíes) habían ido al norte, básicamente atraídos por mejores pagas y otras oportunidades en las tierras limítrofes, donde la mano de obra siempre era insuficiente. Y, además de tales migraciones en grupo, muchos indios, se habían trasladado a la frontera para comerciar o bien para trabajar como empleados, mercaderes, en fuerzas militares organizadas o simplemente en busca de aventuras. Algunos de los indios que se dirigieron al norte planeaban dedicarse a la minería. El 6 de febrero de 1585, los funcionarios del poblado minero de San Martín pidieron al virrey que enviara de dos mil a cuatro mil indios casados de Tlaxcala, Xochimilco, Cholula y Huejotzingo así como de otros lugares, como Michoacán. Esta propuesta tenía como objetivos aumentar la resistencia a los ataques chichimecas y obtener mano de obra para las minas. Por primera vez, se llevaría a cabo una migración en masa: el traslado de 400 familias tlaxcaltecas que habían de establecerse en ubicaciones estratégicas de la zona chichimeca cuando llegaban a su fin las hostilidades. El capitán Caldera y otros fronterizos importantes quedaron complacidos con este plan. Otros, incluso algunos de
los tlaxcaltecas, tenían graves dudas que prolongaron y dificultaron las negociaciones para gran ventaja, al fin, no sólo de los inmigrantes, sino también de quienes se quedaron en Tlaxcala. El hecho de que la paz aún estuviese en pie al terminar la sequía de 1590 y 1591 hizo posible que el virrey de Velasco concluyera las negociaciones con los tlaxcaltecas. Los peligros de vivir en la Gran Chichimeca eran notorios; los capitanes tlaxcaltecas se mostraban reacios a enviar a su gente a lo que bien podría resultar un suicidio en masa, a manos de los “desnudos y crueles salvajes del norte”. Esta renuencia de los tlaxcaltecas fue fomentada por los franciscanos que vivían entre ellos y que los protegían. Gerónimo de Mendieta, el cronis-ta, fue notable, pues temía que no durara la paz y que los tlaxcaltecas fueran sacrificados por los chichimecas. Mendieta dio su opinión al virrey, pero una segunda temporada de secas en plena paz chichimeca debilitó sus argumentos. Para entonces los tlaxcaltecas, con experiencia y ayuda de los franciscanos conocían bien los medios y los caminos para obtener mediante negociaciones privilegios para sí mismos; muestra de ello es la carta que les otorgó el virrey Velasco como condición para su migración en masa. Un elemento importante de esta emigración, implícito pero no declarado en el acuerdo formal, fue la protectoría. Todas las nuevas colonias tlaxcaltecas quedaron bajo el amparo de los capitanes así como los recién pacificados y ubicados chichimecas. La protección general de las dispersas colonias tlaxcaltecas fue específicamente responsabilidad de Miguel Caldera.
La Iglesia Potosina y Nuestro Semanario La RED se unen en oración por el sensible fallecimiento de nuestro hermano sacerdote
Pbro. Moisés Morones Valderrama
Padre Moisés falleció el viernes 6 de marzo, por la madrugada. Su Misa exequial fue celebrada el sábado 7 de marzo en la Parroquia “San Felipe de Jesús”. Sus restos descansan en el mismo templo parroquial de San Felipe de Jesús. Dios le dé el descanso eterno y a su familia y amigos el consuelo y la paz.
Lo dice el refrán: “No dejes para mañana, lo que puedas hacer hoy”. Hay temas que no admiten prórroga, y ocupan una solución instantánea; y el dejarlos para mañana, los vuelve más complejos. Porque de frente a la adversidad, solo tenemos dos opciones: o la evadimos o la erradicamos; la evasión, no combate el problema, solo lo ignora; y erradicarlo, es cortarlo desde la raíz. Hay algunos, que ni evaden, ni erradican las dificultades, simplemente las dejan en “pause”. Y esas pausas, se llegan a prolongar por años. Cuando menos lo pensamos, caemos en la cuenta de que hoy, estamos con los mismos problemas de ayer. Y todo, porque hemos ido dejando los casos sin resolver. Por no tener el valor de hacerle frente a lo difícil, dejamos que las dificultades sean más grandes. La vida se va, y nosotros dejamos todo para después. Y con esto, nos vamos quedando atrás. Pero hay un momento, en que nos sentimos avergonzados, porque a pesar de los años, estamos cargando con los mismos errores, y arrastramos los mismos problemas. Todo, porque hemos permanecido en “pause”. Y hay pausas, que ahí quedaron para siempre. No estamos aquí para permanecer en “pause”. La vida es movimiento, es avance; y por lo tanto, cambio. Por eso, atrévete a vivir sin frenos. Y que éstos, sean tan solo para pensar, hacia dónde te estás dirigiendo.
Nuevo Libro a la venta en oficinas de La Red
Devoción de los 33 credos al milagroso Señor del Refugio
Cosas y Casos de la vida
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Inicia la Cuaresma Por: Pbro. Lic. Héctor Colunga Rodríguez
colunga46561@hotmail.com
Muy estimados lectores: La Cuaresma y debe ser un tiempo para cambiar actitudes negativas. Es hacer un alto en el camino; es revisar en qué andamos mal, en qué hemos fallado. Es fundamental e importante analizar si estamos por el camino correcto. Una de las cosas que creo que las personas estamos mal, es nuestra actitud, porque no somos amables con la gente; cuando llegan a nuestra oficina los tratamos con desprecio, de manera déspota, prepotente; nos piden un tiempo aunque sea muy breve para que los escuchemos y ni eso les damos argumentando que tenemos otras cosas más importantes que hacer. (P. KINO)
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as devociones son actitudes profundas de amor y respeto hacia algo o alguien. En el tiempo que llevo ejerciendo mi servicio en la parroquia de nuestra Señora de la Soledad, cada vez me sorprendo en el enorme cariño y respeto que se le tiene a la imagen del Señor del Refugio. Esto no es de ahora, sino desde el S. XVIII. Me he encontrado, a través de feligreses, historias, devociones, novenas, datos milagrosos etc., donde la imagen del Señor del Refugio, ha sido importante para conservar la fe de nuestro pueblo soledense. Una feligresa, de nombre Juanita, me prestó un pequeño libro, que, aunque sin fecha, no ha de ser muy reciente, ya que prácticamente no se conoce la devoción de los 33 credos al Señor del Refugio. Rezando un credo diario, con las oraciones de cada día, se obtiene el favor pedido a Jesús crucificado, si es para bien del fiel. Rezar 33 credos, es una devoción popular de hace algunos siglos, ya que se atribuye a Gregorio XIII (1502 – 1585), y se rezaba ante cualquier crucifico. Quiero pensar, que al ser el Señor del Refugio una imagen de Jesús crucificado, los fieles en casos difíciles se postraban ante él a pedir favores durante 33 días. La fiesta del Señor del Refugio se celebra cada martes primero de Pascua, ya que se conmemoraba el regreso de dicha imagen, cuando en la antigüedad regresaba de “vivir” la Semana Santa en el Templo de la Compañía y Catedral. Este año 2020, tendrá un tinte especial esta fiesta patronal, ya que apenas hace un año, nuestro Señor Obispo Jesús Carlos Cabrero Romero, concedió el día de la fiesta, lo que muchos anhelábamos, “Indulgencia plenaria”, a quienes ese día veneremos Señor del Refugio, lo visitemos, comulguemos y participemos en misa, sin olvidarnos de profesar nuestra fe y pedir por las intenciones del Papa. Así que el martes primero de Pascua (14 de abril) te esperamos en la fiesta del Señor del Refugio. La misa solemne será a las 12 del día, presidida por nuestro Señor Obispo Jesús Carlos Cabrero Romero. -
Mamá, te presento a mi novia. ¿No pudiste conseguir algo mejor? Mamá, déjame en paz, la amo. ¡Cállate! Estoy hablando con ella.
Me he convencido que nuestra gente busca calor humano; busca un apoyo y espera una palmadita, un ánimo, un te quiero. Hemos caído en la era de la modernización y la tecnología, que consideramos a las personas como objetos y no como seres humanos. Otro punto que considero importante, es que el egoísmo nos invade. No pensamos en nadie más que en nosotros mismos. Retomamos la época en la que el hombre era considerado el centro del universo y todo giraba en torno a él. No ayudas a nadie, ni te interesas por las necesidades de los demás; hay lugares donde los vecinos no se tienden la mano y qué decir de las familias donde los padres no son atendidos por los hijos, pasan días y hasta añadiría meses y no son capaces de buscarlos para ver cómo se encuentran, o qué se les ofrece. Otra de las cosas que pienso que no andamos bien, es que Dios poco aparece en nuestro plan de vida. Las oraciones personales, las idas a la iglesia y los sacramentos son ocasionales. No creemos necesitar de Dios y aquí de nuevo el egoísmo que mencioné. Dicen unos que van a misa cuando les nace, sin ponerse a pensar que Dios se desborda en misericordia y bondad siempre, y no cuando le nace. ¿Si Dios nos tratara como nos portamos? Y de aquí la necesidad de acudir ante Dios y decirle gracias, porque puedo ver el amanecer y el ocaso de un día; porque puedo respirar el aire del campo; porque puedo admirar las maravillas de la creación; porque puedo amar, sentir y querer: porque me das casa, vestido y sustento. Porque está a mi lado y me cuesta trabajo reconocerlo. Cuaresma es pues, el tiempo que la iglesia ofrece para intensificar nuestra fe y prepararnos a celebrar y vivir la pasión, la muerte y resurrección de Jesús. La penitencia, la oración, la limosna y el ayuno, son elementos que nos acompañarán durante cuarenta días a partir del miércoles de ceniza. En este tiempo penitencial, hagamos el esfuerzo de buscar a Dios en el confesionario y arrepentirnos de nuestros pecados, pero también ofrezcamos el perdón a quienes nos han ofendido y hagamos un cambio de vida radical en favor nuestro y en el de los demás. Hasta la próxima.
Construir, Cultivar, Conquistar Por: Pbro. Memo Gil
Frente a la cultura de la violencia
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unca pensé que la violencia que nos sigue agobiando se haya transformado en una cultura, es decir, en formas de relación bien articuladas entre las personas que habitamos este bello país de México. Hay muchas situaciones que angustian a las familias, es el crimen organizado que infunde cada vez un miedo que ha hecho que cambiemos nuestros itinerarios de vida. No dudo que esta cultura de la violencia, que fluye en nuestro entorno, sea la inspiradora de una serie de feminicidios, homicidios así como la desaparición de personas. Vivimos verdaderamente la cultura de la muerte, es decir, esta violencia que se ha desatado en nuestro México y en el mundo; no es otra cosa que el total desprecio por la vida y la dignidad humana. Toda una cultura de la muerte que ha reducido a la persona humana a un objeto que se usa, del que se abusa y por lo tanto del que se puede desechar. No cabe duda que, en adelante, habrá muchas formas de manifestarse contra estas situaciones que laceran a nuestra sociedad mexicana, que verdaderamente lastiman nuestras familias: “El nueve ninguna se mueve”, “las familias que han perdido a sus hijos”, “padres y madres de familias que han tenido que llevar a cabo personalmente la investi-gación sobre el asesinato o secuestro de sus hijos”, muchos de ellos convertidos en activistas que han tenido que enfrentarse a gobiernos de uno y otro pensamiento. Ante esta lamentable situación nuestros obispos nos han hecho la invitación a “dar palabra al dolor y a todos los afectados por él, pues el dolor que no habla gime en el corazón hasta que lo rompe, y deseamos ubicarnos desde la fe para que ofrezcamos presencia en palabras, diálogo y encuentro para abrirnos a la compasión. El grito de dolor de las víctimas de las violencias clama al cielo por justicia. Los cristianos no podemos permanecer indiferentes. Nos urge el celo profético de Jesús de Nazaret”. Sé que la Revista de Nuestro Seminario llega a manos de familias potosinas y seguramente más allá de los límites de nuestra Iglesia Potosina. Cómo no hacer nuestra esta invitación que hacen nuestros obispos para hacer eco de lo que visiblemente podemos hacer cada uno de nosotros: Como padres y madres de familia, como religiosos y religiosas, como seminaristas, como sacerdotes, como pueblo de Dios. Nos preparamos para celebrar el Misterio Pascual y la invitación a la “conversión” es una constante que nos hace la Palabra de Dios. En este contexto, es donde los obispos nos hacen esta exhortación: “Hacemos un llamado a todos los creyentes y personas de buena voluntad para poner lo que está en nuestras manos e impedir que crezca y se extienda más la violencia, de manera muy especial les invitamos a todos a respetar a las mujeres y reconocer el derecho que ellas tienen, de promover su dignidad, garantizando su libertad e integridad en nuestra sociedad”. Que lo que sucede en nuestro México no nos haga indiferentes, que no nos acostumbremos a esta cultura de la muerte. Que nuestro Padre Dios dé paz en el corazón y fortalezca a los familiares de tantas mujeres y hombres asesinados. Que la llamada a la conversión la atendamos cada uno de nosotros, para que desde nuestra fe y desde nuestro quehacer, como dicen nuestros obispos: “optemos por la tolerancia, el respeto, la justicia, el perdón y la paz que necesita nuestro amado pueblo de México”.
Practicar la capacidad de rehacerse “Lávense, purifíquense, apartando de mi vista sus malas acciones. Dejen de hacer el mal, aprendan a obrar bien”. (Is 1,16) “Enséñame Señor tus caminos, para que así ande en tu verdad. Mantén mi corazón en el temor de tu nombre”. (Sal 86,11) “El viento sopla donde quiere, y tú oyes su silbido, pero no sabes de donde viene ni a dónde va. Lo mismo le sucede al que ha nacido del Espíritu”. (Jn 3,8)
E
l ser humano es capaz de superarse, de adaptarse, de ofrecer una determinada resistencia. A ésa capacidad de rehacerse de alguna manera, se le llama resiliencia. Y determina la posibilidad que el individuo tiene para afrontar con ente-reza la adversidad. Sin duda que nadie da, lo que no tiene. Si se cuenta con ésa capacidad para superar crisis, haciendo de éstas ocasión para la propia evolución, es porque estamos determinados para eso. Solo que debemos saber conjugar bien, la ayuda de recursos personales y los que el medio donde nos encontramos nos ofrece. Para resistir y hacer frente a las mayores adversidades, sin destruirnos. Debemos ser conscientes de que tenemos ésa capacidad. Recordemos lo que la física y la mecánica nos enseñan acerca de los metales. Estos tienen la capacidad para resistir un impacto y recuperar su estructura original. Entonces tener resiliencia significa contar con la capacidad para rehacerse y avanzar, a pesar de haber padecido una experiencia traumática. Esas experiencias, por muy negativas que parezcan, podrán darnos la oportunidad de demostrar cómo podemos superarlas y salir fortalecidos. Es muy común que en situaciones adversas y que nos ponen bajo tensión, busquemos el porqué. Y es que somos muy dados a justificarnos y buscar culpables. Cuando lo mejor es serenarnos y descubrir el para qué de una experiencia. Por muy dura e insuperable que parezca. Por eso, la actitud resiliente nos da la capacidad de que, aún en las condiciones más extremas de crisis y angustia, como seres humanos, le podamos encontrar un sentido a nuestra existencia. La resiliencia entonces, fortalece nuestro espíritu para que tengamos el coraje de luchar, y saber sobreponernos a las dificultades. Así, no nos de-
jaremos llevar por la desesperación o la depresión. Tendremos el valor para preguntarnos: ¿Qué es lo bueno que me ofrece esta experiencia?, ¿qué puedo aprender de ésta situación?, ¿cómo saldré adelante más fácilmente? La persona resiliente sabe que se puede ser feliz, a pesar de todo lo que ha tenido que pasar. Pues, al poder rehacernos asumiendo toda experiencia como parte de nuestro crecimiento humano. Otorgándole sentido de ésta manera a nuestra vida, a pesar de haber padecido la peor agresión. Nos ayudará, gracias a la capacidad de resiliencia, a que nos sobrepongamos de lo que parecían ser grandes dificultades. Haciendo acopio, desde la resiliencia, de un optimismo que favorezca una visión positiva del mundo. Y, al mismo tiempo, de un concepto más positivo de nosotros mismos. Ser resilientes, por lo tanto, nos llevará a demostrar de qué estamos hechos. Cuáles son los valores y principios que fundamentan nuestro proceder. Cómo contamos con aptitudes y capaci-dades, para discernir mejor nuestros pensamientos. Seremos conscientes de que las situaciones negativas son pasajeras. Nos expresaremos más positivamente, tanto de lo que vivimos, como de nosotros mismos. No perderemos nuestro buen humor y sentido común, pues nos ayudarán a relativizar las experiencias negativas. Así que, no hay que entender lo peor que nos pueda pasar, como simples errores, que se pueden haber originado en nuestro comportamiento, sino, ante todo, como experiencias de aprendizaje y oportunidades para mejorar. Siempre se pueden sacar fuerzas de la flaqueza, cuando hay un para qué, que llena de sentido los peores momentos por los que estemos pasando. Sobre todo, si no estamos solos.
El Santo de hoy
San Cirilo de Jerusalén
Obispo y Doctor de la Iglesia 18 de marzo
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an Cirilo fue Obispo de Jerusalén (siglo IV) y Doctor de la Iglesia. Es recordado por la tradición por haber estado presente en el gran Concilio de Constantinopla (segundo Concilio Ecuménico) y ser fiel defensor de la doctrina católica en contra de la herejía arrianista. En este concilio se le llamó “valiente luchador para defender a la Iglesia de los herejes que niegan las verdades de nuestra religión”. El santo nació cerca de Jerusalén en el año 315. Según la tradición fue ordenado sacerdote por el Obispo de Jerusalén San Máximo, quien le encomendó la tarea de instruir a los Catecúmenos: tarea que realizó por muchos años. En el 348 Cirilo se convirtió en el nuevo obispo de Jerusalén por un periodo de 35 años, de los cuales 16 permaneció desterrado debido a sus escritos y discursos catequéticos que contienen parte de las enseñanzas y ritos de la Iglesia de mediados del siglo IV. Estos textos denominados “Catequesis” le me-recieron siglos más tarde el título de Doctor de la Iglesia por el Papa León XIII. Son 18 sermones pronunciados en Jerusalén acerca de la penitencia, pecado, bautismo y Credo para instruir a los recién bautizados en la fe. Además dan detalles de la Eucaristía, insistien-
do en que Cristo está presente en la Santa Hostia. También describe interesantemente acerca del descubrimiento de la cruz y de la roca que cerraba el Santo Sepulcro. Cuando regresó después de 11 años de su último destierro encontró a Jerusalén llena de discordias y divisiones, por ello decidió traer nuevamente al camino del Evangelio a su pueblo, el cual había caído diversas herejías. Se cree que San Cirilo falleció en Jerusalén en el 386. En 1882 el Sumo Pontífice lo declaró Doctor de la Iglesia. Su fiesta se celebra el 18 de marzo.
07 Por Luis Marino Moreno Flores
Educar el corazón
365 reflexiones una para cada día del año Joan Bestard Comas PPC 2020 320 páginas
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a persona que desarrolla sus capacidades y acepta sus limitaciones es feliz y sabia. En cambio, quien no se esfuerza por acrecentar sus virtudes y controlar sus límites desperdicia su vida; dicho en lenguaje bíblico, no «respira» su vida y se hunde en el pecado. La irresponsabilidad humana bloquea el crecimiento personal y tiene consecuencias duras. Por una parte, cuando el hombre rechaza el desarrollo de sus potencialidades, siembra su corazón de envidia al ver a quienes sí se esfuerzan; y, por otra, planta en su interior la depresión, al negarse a encajar los límites de la vida. Estas páginas pretenden ayudar a que el ser humano sea cada vez más sabio y desarrolle una vida feliz. No basta con educar la mente, la inteligencia. Lo que importa, sobre todo, es saber educar los sentimientos, el corazón. Conviene bucear en el alma humana y sacar de ella las pautas de conducta que logren nuestra maduración y crecimiento interior. “Desearía –dice el autor, Joan Bestard– que este libro fuera, sobre todo, un libro útil para los educadores (padres de familia, maestros, profesores, líderes, monitores, etc.), que dia-riamente se esfuerzan por suscitar valores humanos en sus hijos o alumnos”. Y añade: “Ojalá estas páginas nos ayuden a educar el corazón para poder ser personas más adultas, maduras y sensibles, que sepan vivir con un estilo nuevo su fe, esperanza y caridad en medio del mundo de hoy”.
El sacerdote mallorquín Joan Bestard Comas es licenciado en Teología y doctor en Ciencias Sociales por la Universidad Gregoriana de Roma, y licenciado en Ciencias Políticas y Sociología por la Universidad Complutense de Madrid. Ha sido vicario episcopal de la Diócesis de Mallorca, vicario general y deán de la catedral de Palma y, en la Conferencia Episcopal Española, director del Secretariado Nacional de la Comisión de Pastoral. Actualmente es canónigo, delegado diocesano de Pastoral del Turismo y profesor de Sociología y de Doctrina Social de la Iglesia en el Centro de Estudios Teológicos y en el Instituto Superior de Ciencias Religiosas de Mallorca. Colaborador en diferentes emisoras y programas de radio, en PPC ha publicado varias obras con la intención de “ayudar a profundizar en el dinamismo del vivir cristiano, expresado a través de la fe, la esperanza y la caridad”.
Iglesia Universal CIUDAD DEL VATICANO.- El Papa Francisco dirigió el rezo del Ángelus el domingo 8 de marzo en forma insólita, desde la biblioteca y no desde la ventana del Palacio Apostólico como habitualmente lo hace, para cumplir con las disposiciones del Gobierno italiano que piden evitar aglomeraciones y así reducir las posibilidades de contagio del coronavirus. “Es un poco extraño esta oración del Ángelus de hoy con el Papa ‘enjaulado’ en la Biblioteca, pero yo los veo, les soy cercano”, indicó en forma espontánea el Santo Padre desde la Biblioteca del Palacio Apostólico del Vaticano en transmisión televisiva en vivo. CIUDAD DEL VATICANO.- Como lo ha hecho en ocasiones anteriores, el Papa Francisco utilizó su cuenta en la red social Twitter para elogiar a las mujeres en su Día Internacional este 8 de marzo, resaltando una de las características que considera de las más importantes. “Es propio de la mujer tomarse la vida en serio. La mujer manifiesta que el sentido de la vida no es producir cosas continuamente, sino cuidar de lo que ya existe. #DíadelasMujeres”, dijo el Pontífice a través de @Pontifex_es. ECUADOR.- La Arquidiócesis de Guayaquil (Ecuador) anunció la realización del 13° Festival por la Vida el próximo sábado 21 de marzo. El festival, “tiene como objetivo promover una cultura de respeto hacia la vida y defender los derechos del niño por nacer”. El evento comenzará a las 10:00 a.m. en el parque Centenario, en la avenida 9 de Octubre en Guayaquil. Durante el festival se lanzará oficialmente la canción provida “Dile a la vida que sí”, compuesta y producida por talentos ecuatorianos y con el apoyo de la organización Ecuador por la Familia.
Iglesia de México MÉXICO.- 40 Días por la Vida, plataforma internacional de ayuno y oración por el fin del aborto, alentó a todos a sumarse este 8 y 9 de marzo para pedir por la paz y el fin de la violencia en México. A través de un video mensaje publicado en sus redes sociales, María Lourdes Varela, directora de 40 Días por la Vida en Iberoamérica, señaló que “quiero confesar que la tristeza se ha llegado a apoderar de mi corazón, al ver tanto crimen y tanto odio en mi pobre país. Como mexicana me frustra no poder hacer nada”. “Pero también luego pienso en María, cómo frente a la cruz y estando todo en contra ella puso su confianza en Jesucristo nuestro salvador”, señaló. MÉXICO.- Este 8 y 9 de marzo, en que diversos colectivos feministas usan el Día de la Mujer para realizar una intensa promoción del aborto, la plataforma Jóvenes Provida de México convocó una “cita tuitera” para viralizar en las redes sociales la defensa de la vida de toda mujer, desde el vientre materno, y la condena de toda violencia. En respuesta al activismo de las feministas proaborto, Jóvenes Provida invitaron “a todos los países, Argentina, Colombia, Nicaragua, Bolivia, Ecuador, Chile, Perú y a toda América Latina a unirse a México en esta gran cita tuitera el 8 y 9 de marzo, para recordar que el valor de una mujer no está determinado por la muerte ni el egoísmo, más bien por la vida”. MÉXICO.- Al presidir el segundo Domingo de Cuaresma la Misa dominical en la Basílica de Guadalupe, el Cardenal Carlos Aguiar Retes se refirió al Día Internacional de la Mujer que se celebra este domingo 8 de marzo. El Arzobispo de México habló de manera particular sobre el tema de la complementariedad del hombre y la mujer: “¿Recuerdan ustedes lo que dice el libro del Génesis, cuando Dios decide crear al ser humano? Dice: “Hagámoslo a nuestra imagen y semejanza”. Y añade: “Así los creó, a imagen y semejanza, y los creó varón y mujer”. MÉXICO.- En nuestro país, desde hace quince años, el primer domingo de marzo se celebra el día de la familia. Es un día especial para darle gracias a Dios y pedirle por esta bendita ins-titución en la cual nosotros recibimos la vida. Sobre la familia, los obispos de México han declarado: “Cuánta alegría encontramos en aquellos espacios domésticos que tejen con cariño cada día la vida de los esposos, hijos, nietos, hermanos, y todas aquellas relaciones familiares que fortalecen a la persona experimentando constantemente la solidaridad y el cariño en ella. Esta realidad humana sigue siendo motivo de esperanza porque constituye el lugar fundamental donde se forman los verdaderos ciudadanos y cristianos para nuestra patria.” ¡Viva la familia!
Iglesia Potosina SAN LUIS POTOSÍ.- La Iglesia Potosina, ha estado atenta a las indicaciones que le ha propuesto la Secretaría del Salud del Estado. Las medidas han sido de prevención para evitar que las enfermedades respiratorias se propaguen en la Sociedad Potosina. Y es que, estas podrían ser semejantes a las que tomamos como sociedad, cuando la influenza causó angustia hace más de diez años. La medidas son tomadas sin llegar a atemorizase, pero sí preventivamente.
¡Vengan a ver a uno!
08
Por Pbro. Darío Martín Torres Sánchez
5 Llegó a una ciudad de Samaria llamada Sicar, cerca de las tierras que Jacob había dado a su hijo José. 6 Allí se encuentra el pozo de Jacob. Jesús, fatigado del camino, se había sentado junto al pozo. Era la hora del mediodía. 7 Una mujer de Samaria fue a sacar agua, y Jesús le dijo: «Dame de beber». 8 Sus discípulos habían ido a la ciudad a comprar alimentos. 9 La samaritana le respondió: «¡Cómo! ¿Tú, que eres judío, me pides de beber a mí, que soy samaritana?». Los judíos, en efecto, no se trataban con los samaritanos. 10 Jesús le respondió: «Si conocieras el don de Dios y quién es el que te dice: «Dame de beber», tú misma se lo hubieras pedido, y él te habría dado agua viva»... (Jn 4,5-42).
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os samaritanos son los únicos que reconocen a Jesús como “Salvador del mundo”, título exclusivo dado a Jesús que aparece solamente en el cuarto evangelio. La historia de Jesús con los samaritanos es una historia bien cuidada en el evangelio de San Juan. En contraste, en los otros evangelios los samaritanos no aparecen o son presentados de modo negativo; a excepción de San Lucas, donde también tienen una presentación positiva, pero solo en parábolas. Muy al estilo de las historias del evangelio de San Juan, con una intensidad y atractivo particular, la historia de Jesús con ellos se desenvuelve en un interesante e instructivo diálogo con una mujer, para culminar en un encuentro de dos jornadas con todo un pueblo de samaritanos. Los samaritanos, rechazados por los judíos desde diez siglos antes de la llegada de Jesucristo, son vinculados por este evangelio con las tradiciones más puras de la historia de la salvación, con los patriarcas y con Moisés. Entre ellos son mencionados Jacob y José. De esa manera se les identifica con un sentimiento de Dios ineludible a través de la historia: la predilección. Pues José fue el hijo predilecto de Jacob. La Samaritana, en particular, es una mujer que tiene un problema personal, el cual se revelará hasta el final del diálogo, cuando dice “No tengo marido”. Jesús le dirá: “Tienes razón al decir que no tienes marido, porque has tenido cinco y el que ahora tienes no es tu marido; en eso has dicho la verdad”. Ella es, en su edad ya adulta, como tantos que puede tener problemas personales de fondo, de los cuales no se quiere salir, y éstos bloquean la escucha de la palabra. La Samaritana es una mujer práctica y sagaz que, sin embargo, no ha logrado ser feliz. Es casi inevitable la comparación de los dos relatos que se dan seguidos en Juan: con Nicodemo de noche y con la Samaritana a mediodía. Nicodemo es un poco calculador, la Samaritana es franca y directa. La noche parece ocultar algo, el sol de mediodía lo ilumina todo. Nicodemo comienza el diálogo con una frase que raya en lo diplomático, mientras que la Samaritana expresa cierta hostilidad a Jesús desde el principio. Aunque todos los diálogos en el Cuarto Evangelio son muy teológicos, podríamos decir que pasamos de una conversación teológica con Nicodemo, a un diálogo con olor a sudor, a polvo y al agua de pozo, pero profundamente cristológico. Jesús abordada a la Samaritana con algo que raya en el “pretexto”, sin embargo expresamente se señala que estaba cansado del camino. La reacción
“Yo Soy Conchita Armida” Parte LI La puerta prometida Mi sexto hijo nació el 9 de febrero de 1895. Yo misma le escogí el nombre de Pablo para que San Pablo le concediera su amor a la cruz. Desde antes que naciera, no sé qué me estiraba a rogar mucho, mucho para que su alma fuera toda de Dios. Prefiero mil veces muertos a mis hijos que impuros. Cuando tuve a Pablito entre mis brazos, pedí por él dos gracias, la virginidad y el matrimonio: son las gracias más grandes. Lástima que yo no conocí las bellezas de la virginidad. No te inquietes, me dijo el Señor, que tú para mí eres virgen aunque por mi voluntad eres casada.
de ella combina asombro con una actitud defensiva. Manteniéndose en el plano humano, desprecia las posibilidades de Jesús, pues no puede él ser más que el Patriarca Jacob y no tiene los elementos prácticos para cumplir lo que promete, pues ni siquiera tiene con qué sacar agua. Se desata una combate. Esto evoca aquella lucha nocturna que sostuvo Jacob con el ángel de Dios, ahora lo sostiene ella con Jesús. Súbitamente, en la resistencia o “lucha” verbal, Jesús toca el punto álgido: “llama a tu marido y vuelve aquí”. Esto hace que brote su verdad, verdad que ella no niega. Pues, en realidad, a este punto de su vida, ella no tiene nada. Parece haber tenido mucho y se ha quedado con la vida vacía. Ella confiesa, no niega su verdad. Pues los cinco maridos quizá solo la han dominado y no le han dejado nada. Ahora ella se deja conducir, pero sigue activa en el diálogo. Se había hablado de su marido o señor, ahora se habla del Señor con mayúscula. Pues ella comienza a ver distinto. Ya no ve en Jesús un judío u hombre cualquiera, ahora ve a un hombre de Dios, a un Profeta. Finalmente, ella revela su esperanza. Quizá es otra confesión, dice lo que busca. Junto con todos los samaritanos ella espera al Taheb, al que les explicará todo. Tiene una esperanza mesiánica mucho más noble que la de los judíos. Pues mientras los judíos esperaban a un líder de la realiza, los samaritanos esperaban al Profeta que les explicará las cosas de Dios. Ella manifiesta que tiene sed de conocer las cosas de arriba. Es entonces cuando se da la reve-lación y se completa el encuentro. Es la conclusión del combate y la conversión manifiesta. Pues ella abandona el cántaro y va al pueblo, no a buscar a su marido sino a todo el pueblo para decirles “vengan a ver”. Ella ha sufrido una transformación por eso logra convencer, por eso su mensaje es creíble. Ellos saldrán a verificar lo que ella les ha contado. Ellos también creerán sin ver signos. El evangelio, con este drama, invita al lector a desear el don de Jesucristo como lo suplicó la samaritana: “dame de esa agua”, pero no solo eso, sino a llevar su mensaje con pasión como lo hizo la mujer: “vengan a ver a alguien que me ha dicho todo lo que soy, ¿no será el Cristo?” y constatar, como lo hicieron los habitantes de Sicar, para acabar confesando: éste es verdaderamente el salvador del mundo. Ella lo hizo pasando por una larga, tirante y profunda conversación con Él; ellos, después de estar con Jesús dos días y escuchar directamente su predicación.
Madre una vez más, qué alegría. El amor más puro y fuerte que existe después del amor a Dios es el amor materno. Este amor se me ha ido afinando hasta desbordarse en los a-fectos más tiernos. Quisiera llenar de besos a mis hijos, pero me reprimo para sacrificar mi corazón. Ah, este amor de madre en su desinterés, en su grandeza, en la sublimidad que encierra es una participación del amor de Dios. Quedé tan enferma después del nacimiento de Pablito que unas calenturas perniciosas me pusieron a la orilla de la muerte, tuve que pasar una temporada en Jesús María para reponerme. Qué alivio y qué consuelo las noticias que me envío el padre Mir. -A principios de diciembre del año pasado, conocí en Puebla al señor Ramón Ibarra y González, obispo de Chilapa. Le hablé largamente del Apostolado de la Cruz, de las Religiosas de la Cruz y de tu persona; juzga que tu espíritu es de Dios. Se entusiasmó tanto que hizo voto de extender el Apostolado, me pidió que yo fuera su director espiritual y me invitó a Chilapa para dar ejercicios espirituales a sus sacerdotes y establecer el primer centro del Apostolado de la Cruz. Es un obispo tan inteligente como virtuoso y acometedor.
Texto tomado del libro “Yo Soy Conchita Armida” por Mons. Antonio Peñalosa
“Cuando falta la mujer, falta la armonía”
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l libro del Génesis explica que al principio el hombre estaba solo, sin compañía. Luego, el Señor toma una costilla de Adán y crea a Eva como carne de su carne. Pero “antes de verla, le hace soñar con ella”. El destino del hombre y la mujer es ser “una sola carne”. La mujer no está “para lavar platos. No: la mujer está para aportar armonía. Sin mujer no hay armonía”. “Muchas veces escuchamos: ‘Es necesario que en esta sociedad, que en esta institución haya una mujer para hacer tal cosa…’. No, no. La funcionalidad no es el propósito de la mujer. Es verdad que la mujer debe hacer cosas, y hace cosas como todos los demás. El propósito de la mujer es la armonía en el mundo”. “La explotación de las personas es un crimen de la humanidad, es verdad. Pero la explotación de la mujer es un crimen mayor, porque destruye la armonía que Dios ha querido dar al mundo”. (Homilía del Papa Francisco el 9 de febrero, 2017). Hay quienes dicen que la mujer no tiene roles importantes en la Iglesia. Sin embargo, desde el inicio del cristianismo hasta la actualidad, Dios ha suscitado mujeres que han orientado al Pueblo de Dios e influyendo incluso el curso de pontificados. Entre ellas, destacan las figuras de la Santísima Virgen María, Judith y Ester. Santa Juana de Arco, Santa Gianna Beretta Molla, Santa Teresa de Jesús. Las beatas Chiara Badano, María de la Concepción Cabrera, Guadalupe Ortíz de Landázuri. “La mujer es quien hace hermoso el mundo, lo cuida y lo mantiene vivo” por lo que “si amamos el futuro, si soñamos con un futuro de paz, debemos dar espacio a las mujeres”.
Semana de Ejercicios Espirituales del Presbiterio Potosino
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Semanario La Red
Domingo 15 de marzo de 2020
Bicentenario del Señor de Burgos, Señor del Saucito “El Cristo de San Luis Potosí”
Por: Mario Escobar
Fiesta Patronal en el Templo de San Juan de Dios “Juan de Dios en Granada encontraras tu Cruz”
Visita Pastoral a las parroquias de Nuestra Señora de Guadalupe y San Miguel Arcángel Por: Vicaría de Pastoral
¡Con una profunda alegría llega a su fin la Visita Pastoral en el Decanato Santa Cruz!
Fue el turno de recibir la Visita de su Pastor a la comunidad que peregrina en la Parroquia del Valle de San Francisco, ubicada en el municipio de Villa de Reyes, S.L.P. El encuentro se llevó a cabo los pasados 27 y 28 de febrero del presente y estuvo marcado por un profundo sentido de Iglesia, una Iglesia en salida que quiere responder al imperativo del Señor: ¡Vayan! Con la Visita Pastoral constatamos una vez más que somos el fruto de una gran historia, somos el resultado de un cariñoso y dedicado proceso pastoral, no se trata de competencias o de ver quien es más que quien, quien trabaja más o quien trabaja menos; cada una de nuestras parroquias responde a un proceso pastoral que ha llevado sus pasos y ha trazado sus caminos. Ha habido empeño de sacerdotes y de laicos, hombres y mujeres que con amor y dedicación en su momento han dado respuesta al plan amoroso de Dios. El próximo Decanato a visitar durante este mes de marzo es Cristo Rey, ¿Estás preparado? ¡Ayúdanos con tu oración!
La liturgia de las horas El oficio catedralicio y oficio monástico Celebrando al Señor
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l oficio divino conoce su desa-rrollo más significativo entre los siglos IV y VI, esto se debe ante todo a las condiciones de paz que la Iglesia puede gozar, pero también en el desarrollo de las comunidades en todo el imperio cristiano. En este período se manifiestan dos tendencias al interno de la cris-tiandad: por una parte, el crecimiento de las comunidades urbanas, con el incremento en el número de fieles, pero también del clero y por la otra, el nacimiento del fenómeno de la vida monástica en sus diversas formas. En las comunidades urbanas la vida se organiza en torno al obispo y a su presbiterio (y con el pasar del tiempo al interno de los edificios como la catedral o las iglesias parroquiales) y, en lo que concierne a la oración cotidiana, existían momentos de reunión en la mañana y en la noche. Tales momentos eran caracterizados por la recitación de algunos salmos, canticos bíblicos, himnos y oraciones. En algunos casos quien presidía tenía un homilía a la cual seguían oraciones de súplica e intercesión, concluidas por una oración colecta. Los salmos utilizados eran elegidos sobre la base de su contenido porque eran adaptados al momento de la jornada. A estos e-lementos eucológicos pronto se integraron otros elementos rituales como el uso del incienso, el rito de la luz, las procesiones, etc. Las características principales del oficio catedralicio son: el uso de salmos elegidos sobre la base de su contenido, la riqueza de elementos rituales (incienso, luces, procesiones, etc.) y la diversidad de ministerios. En medio de la vida de la ciudad y paralelamente a ella, nacen muy pronto grupos de hombres que viven lejos del mundo, renunciando a la vida ordinaria del trabajo, a los vínculos familiares y a la posesión de bienes para dedicarse completamente a la oración. Su ideal gira en torno al cumplimiento del precepto de orar sin interrupción, aunque después los diversos grupos de monjes difieren en cuanto respecta a la modalidad especifica de llevarlo a término. Así en el oficio catedralicio, también en el oficio monástico las horas principales son la oración de la mañana y la de la noche, pero a ellas se agregan las tres horas diurnas de Tercia, Sexta, Nona y también la llamada hora Prima (después de la oración del alba y antes de la Tercia) y las Completas, recitada antes de ir a dormir. Además, en los domingos y
(siglos IV-VI)
en las grandes fiestas se organizaban vigilias de oración que duraban toda la noche. Con el pasar del tiempo estas vigilias se transformaron en horas ins-titucionales llamadas nocturnas. Además de las diferencias de carácter horario, el oficio monástico se distingue del catedralicio sobre todo por el mayor número de salmos recitados y por el hecho de que la subdivisión en las diversas horas no seguía criterios de contenido sino sobre todo de cantidad (por ejemplo los 150 salmos distribuidos en una semanas) y litúrgicos (orar los salmos según la hora del día, las fiestas, etc.). La difusión de las órdenes monásticas en toda Europa (en particular los numerosas órdenes religiosas que según la regla de San Benito), como también la consagración episcopal de muchos monjes, llevó a una progresiva convergencia de dos modelos de liturgia de las horas; esto sucede en particular en las grandes ciudades, sobre todo en Roma, siempre punto de referencia para la liturgia, donde, en el siglo V se desarrolló un modelo que después tiene grande fortuna en los siglos sucesivos. En cuanto respecta a los tituli (que podemos definir con una cierta aproximación como las parroquias romanas de entonces) la liturgia de la horas comprendía solo Laudes y Vísperas y era caracterizada por la asistencia del clero y pueblo. Ante las basílicas martiriales y otras iglesias, el oficio preveía en cambio también la hora de Tercia, Sexta y Nona y vigilias nocturnas para algunas fiestas especiales durante el año. El desarrollo del oficio divino en los siglos que van del V al X está caracterizado por diversos elementos. Ante todo adquiere su estructura definitiva. Se potencian también los elementos no bíblicos (antífonas, himnos, responsorios, colectas, etc.). Un lugar relevante lo ocupa el desarrollo de las formas del canto de los salmos. La liturgia de las horas se celebra cotidianamente y prevé la participación de todo el clero y del pueblo. Nacimiento del oficio “privado” (siglos X-XV) En los primeros siglos del cristianismo era un fenómeno sustancialmente urbano, caracterizado por comunidades relativamente pequeñas y estrechas en torno su obispo con su presbiterio. Con el pasar del tiempo ve crecer notablemente las comunidades cristianas, y su largo difundirse también en los pueblos, lejos del centro de la vida cristiana en la persona del obispo. Las
P. Pedro Mexquitic Arredondo
comunidades rurales crecieron tanto de tener necesidad de un cuidado pastoral propio, confiada en general a un solo presbítero. Sin embargo nada cambio en las estructuras de las diversas celebraciones, en particular, en cuanto respecta a la liturgia de las horas, aquello que antes era confiando a una comunidad amplia y variada como podía ser la de un monasterio o de una capitulo catedralicio, recae sobre las espaldas de un solo presbítero. Todo esto contribuyó al nacimiento del así llamado oficio privado, es decir, a la costumbre de recitar solo todas las horas previstas, recu-rriendo al breviario, un libro que encerraba en sí todos los libros necesarios para la oración horaria (Salterio, Martirologio, Himnario, Colectario, Antifonario, Leccionario, Capitular etc.). En este sentido tuvieron un rol determinante las órdenes mendicantes y en particular los franciscanos. Estos frailes, que por razones pastorales se cambiaban continuamente de un pueblo a otro, oraban el oficio divino y lo hacían ahí donde se encontraban. En tal modo la oración púbica de la Iglesia, nacida y crecida en un contexto comunitario, incluso continuando a ser desarrollada también en común, se convierte en un deber de cada miembro del clero en cuanto tal.
¡Pónganse en camino!
Discípulos misioneros
Domingo 15 de marzo de 2020
El sabor de la hiel Por: Juan Jesús Priego
Una jovencita a la que no conocía de nada ha venido a buscarme para platicar conmigo. En rea-lidad, más que a platicar, ha venido a llorar conmigo porque ama y no es amada: el muchacho por el que suspira ni siquiera la ve. -Él persigue a una compañera que no le hace caso porque ya tiene novio y no le interesa salir con nadie más. Yo me digo a mí misma que esa niña es una tonta, pero a veces desearía ser ella solo para que él me quisiera… La joven no paraba de sollozar. ¿Y qué podía hacer yo para consolarla? ¿Qué podía decirle? Sí, en este extraño planeta por lo regular las cosas son así: el que ama no es amado, y el que es amado a menudo no ama sino a otra persona que, a su vez, no hace más que pensar en otra más. Juan que ama a Lorena, que ama a Julián, que ama a Rosa, que ama… ¡La cadena no acaba nunca! Mi interlocutora se me queda viendo, se seca las lágrimas, guarda silencio y espera a que por fin salga yo de mi mutismo y le diga algo, sea lo que fuere. Pero me es difícil abrir la boca… En efecto, ¿qué palabras podría decirle para no contristarla más? Es verdad que para salvar la situación bien hubiera podido valerme de alguna estratagema: hacerle ver, por ejemplo, que con un poco de tesón y otro poco de perseverancia bien podría ser que algún día se viese correspondida; que los sentimientos cambian y que, por lo tanto, no era absurdo –de veras, no lo era- que lo que antes era adverso se volviese de pronto favo-rable: en fin, cosas así. Pero yo no tenía derecho a ilusionarla en vano. Y, sobre todo, ¿para qué mentirle? -Ni siquiera me ve. Yo hago de todo por llamar su atención, por parecerle atractiva, por hacer que me quiera, pero no lo consigo. ¿Por qué la vida tiene que ser siempre tan injusta? Por aquellos días, yo acababa de leer El fin de la noche, la novela de François Mauriac (18851970), y algunos de sus párrafos aún estaban frescos en mi memoria; por ejemplo, éste: “Thérèse pensaba haber alcanzado ya la región feliz donde el ser amado no puede causarnos daño alguno puesto que de él no esperamos nada. Pero no e-xiste ningún amor completamente desinteresado. Por poco que sea, esperamos siempre algo a cambio de lo que damos”. Sí, así es, y nada podemos hacer para evitarlo: el que da, llega el momento en que también querría recibir. Y si esta joven había dado, y mucho, ¿a santo de qué iba yo a pedirle que renunciase a la justa recompensa de sus esfuerzos? ¡Tenía derecho a ello, puesto que su amor le había costado –y le costaba aún- sudor y lágrimas! No hay nada que hacer: el que ama quiere necesaria-mente ser amado, y el que diga que ya no espera nada a cambio de su amor o es un mentiroso o está loco. “Thérèse reconocía el sabor de la hiel: hasta en sus ternuras para con su hija volvía a hallar el viejo enemigo de siempre: la pasión que el ser amado experimenta por otro”… ¡Las novelas de François Mauriac! Toda la vida, con sus horrores, problemas y tinieblas, está contenida en ellas. Mis labios repetían en voz baja: El sabor de la hiel… La pasión que el ser amado experimenta por otro… Uno quisiera que la persona que amamos no tuviera ojos, corazón y tiempo más que para nosotros, que hemos puesto nuestra vida en sus manos. Y, sin embargo, siempre habrá otras co-
sas, siempre habrá otros seres que seguirán apasionándole. “¡Tiene tantas cosas que lo ocupan más que yo!”, gime Marie, la hija de Thérèse Desqueyroux, al hablar de su novio mientras reclina la cabeza sobre el hombro de su madre. Y Thérèse, que no podía hacer nada más que enjugar sus lágrimas, pensaba: “Ves perfectamente que no te quiere, que no te querrá nunca, al menos con esa especie de pasión que te posee a ti”… Y luego: “En los momentos más felices, la criatura que pretende amarnos puede pa-sarse sin nosotros… La ocupan sus asuntos, su familia. Nos hace limosna de sí misma… En los más bellos momentos no recibimos sino esa sola gota de agua que el Rico, desde el fondo del abismo, suplicaba a Lázaro. Sí, ¡y ni siquiera esto! Porque el ser querido es casi siempre ese pobre, glorificado pero desprovisto de todo, que nada tiene para darnos, a nosotros, que por su causa nos encontramos en las llamas”… Pero nada de esto dijo Thérèse a su hija. Más valía no decírselo. ¿Para qué atormentarla? Mi joven interlocutora esperaba una res-puesta: “¿Por qué la vida tiene que ser siempre tan injusta?”. Pero yo no tenía la solución de este enigma; en realidad, yo solo sabía una cosa, y esta única cosa es la que pensaba decirle: -Pertenecemos a aquellos que nos aman en la misma medida en que nos pertenecen, y para siempre, aquellos que hemos amado. Puede ser que este muchacho del que me hablas ni siquiera te vea, como dices, pero este muchacho es ya tuyo a causa de tu amor. Te pertenece porque has llorado por él. En realidad, nada es nuestro, salvo aquello por lo que hemos llorado. Pertenecemos únicamente a aquellos que han llorado por nosotros, aunque no sepamos quiénes puedan ser éstos. Tú, por ejemplo, aunque no lo sepas, perteneces a Dios más de lo que te imaginas, y no solo porque Él te haya creado, sino porque además te ama: aquí no eres tú, sino su amor el que decide. Y lo que ocurre con el amor divino, sucede igualmente con el humilde amor humano. Los demás pueden olvidarse de que existimos – como muchos llegan a olvidar que existe Dios-, pero si hemos llorado por ellos, son nuestros. Tal es la lógica del Reino de los Cielos., y tal, igualmente, la lógica de la vida. ¿Te parece absurda? -No –dijo la muchacha-; en realidad, me parece justa. -Cuando caemos en la cuenta de que las cosas son así, no por eso dejamos de llorar, pero las lágrimas son entonces más dulces. -Sí –dijo la muchacha, repitiendo-, más dulces. Y luego se quedó pensativa durante mucho tiempo…
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Programas Cáritas San Luis
Feria de la Caridad 2020
Dando a conocer Cáritas San Luis
Dispensarios médicos y servicio de salud
Feria de la caridad 2020
Casa del Migrante
Protocolo de Instrumentos Publicos año de 1592 del escribano real Pedro Venegas (Sexagésima Primera Parte)
José Ricardo García López Investigador en retiro de la Facultad de Derecho de la UASLP. Escritura 47 Sepan cuantos esta carta vieren como yo Domingo de Ibarra, arriero, estante en este pueblo de San Luis de Mesquitique, otorgo e conozco por esta carta que de mi grado y buena voluntad e sin premio alguno hago gracia y donación inrevocable (sic), de las que el derecho llama fechas entre vivos y dada de mano a mano y pasada de una persona a otra a vos Juanes de Gogorrón de veinte varas de mina en dos minas que tengo registradas en las de Sechú (sic= Xichú) en cada una diez varas que son la mina Olmeca y la mina llamada de Santo Domingo que tengo registradas, una, allí mismo; y, diez varas de mina en otra mina que está registrada en este Cerro del Potosí que se llama La Viscaína que es por arriba de la Mina Cocinera. La cual dicha donación vos hago porque es mi voluntad determinada y por vos [las buenas] obras que de vos he recibido y si esta donación excediere de los quinientos sueldos que no se puede hacer si no es insinuada por juez competente. Tantas cuantas veces excediere, tantas donaciones vos hago y sea y se entienda ser fechas por diferentes personas y en diferentes tiempos y pido a cua-lesquier justicias ante quienes se presentare haya por insinuada esta donación por lo que desde luego la hago sin condición alguna y la he por insinuada y desde hoy día que esta carta es fecha en adelante, me aparto y a mis herederos e sucesores de la tenencia, propiedad que tengo a las dichas treinta varas de minas y todo ello lo cedo e renuncio y traspaso en vos el dicho Juanes de Gogorrón para que sean vuestras y las podáis vender, dar, donar, trocar e cambiar y hacer de ellas a vuestra voluntad como de cosa vuestra propia y vos doy poder y facultad para que por vuestra autoridad o judicialmente podáis tomarla para siempre y en el ínterin que no las tomáis, me constituyo por vuestro inquilino y de esta manera las tengo y no de otra, y me obligo de no revocar esta donación por testamento ni sentencia, por ninguna causa de la en derecho permitidas; y, si pareciere, la renuncio y, para lo cumplir e guardar (?) obligo mi persona e bienes, habidos e por haber e doy poder a las justicias de Su Majestad para que a ello me apremien como si fuese por sentencia definitiva de juez competente pa-sada en cosa juzgada. Sobre lo cual renuncio todas e cualesquier leyes, fueros e derechos de mi defensa y la general del derecho. En fe de lo cual otorgué esta carta ante el Presente escribano y testigos de yuso escritos en cuyo registro lo firmé. Que es fecha (sic) en San Luis a treinta y un días del mes de marzo de mil e quinientos y noventa y tres años. E yo el escribano doy fe que conozco a el otorgante y testigos:Agustín
de Çavala y Juan Bautista de Medina y Diego Muñoz estantes en este pueblo. Agustín de Çavala (rubrica). Ante Mí: Pedro Venegas (rubrica) Escribano real. Escriturara 48 Sepan cuantos esta carta vieren como yo Agustín de Çavala vecino de Çacatecas, estante en este pueblo de San Luis de Mesquitique, otorgo e conozco por esta carta que debo e me obligo de dar e pagar e que daré e pagaré a don Juan de Oñate. Alcalde Mayor de estas Minas que está presente y a quien su poder hubiere, un mil pesos de oro común que son por razón de otros tantos pesos del dicho oro que llanamente me obligo a pagar haciendo de deuda ajena, mía propia, por razón y de resto del arrendamiento que hoy día me hizo don Juan de Oñate de la hacienda de minas que tiene el dicho don Juan de Oñate en el real de Panyco (sic-Panuco en el estado de Zacatecas-) los cuales resté debiendo y de lo que procede esta deuda soy contento y entregado a mi voluntad y prometo y me obligo de le dar y pagar estos dichos un mil pesos del dicho oro en estas dichas minas o en otra cualesquier parte e lugar que se me pidieren y demandaren ll[anam]ente en plata quintada que lo valga e monte para de hoy día de la fecha de esta carta en cinco años cumplidos primeros siguientes, fin de cada seis meses (?) con pesos de oro común los cuales dichas pesos de oro (sic) pagas se han de hacer en diez pagas iguales con las costas de la cobranza al fin de cada seis meses, los dichos cien pesos y para lo cumplir e pagar e haber por firme, obligo mi persona e bienes muebles e raíces habidos e por haber y por esta carta doy poder a las justicias de Su Majestad de cua-lesquier partes fuero e jurisdicción que sean, a donde me someto. Renuncio mi propio fuero e jurisdicción, domicilio e vecindad e la Ley si coonvenerit de iurisdictione ómnium iudicum para que las dichas justicias e cualesquiera de ellas me apremien a la paga e cumplimiento de lo que dicho es como si fuere por sentencia definitiva de juez competente pasada en cosa juzgada sobre lo cual renuncio las leyes, fueros y derechos de mi favor y la general del derecho en fe de lo cual otorgué esta carta ante el presente escribano y testigos de iuso escritos en cuyo registro lo firmé. Que es fecha en San Luis en primero día del mes de abril de mil e quinientos e noventa y tres años e yo el escribano doy fe que conozco a el otorgante y testigos: Diego Muñoz y Vidio (?)de V Garay y Juan de Herrera estantes en estas minas. Augustín de Çavala (rubrica). Ante Mí: Pedro Venegas ( rubrica)escribano real.
Cuaresma… arrepentimiento y conversión
I
Por: Humberto Aguilera Aldana
niciamos la Cuaresma, período importantísimo del año Litúrgico de la Iglesia, que nos pone en la antesala de la Semana Santa, en la cual recordamos y conme-moramos la Pasión, Crucifixión, Muerte y Resurrección de CRISTO nuestro Salvador y Redentor. Llegar a la Semana Santa, implica un período necesario de preparación interior, la Cuaresma, que nos abre una vez más, la posibilidad de decidirnos con seriedad a seguir a Cristo y buscar constantemente vivir en gracia. Para esto es indispensable el arrepentirnos de todo corazón de nuestros pecados y ofrecer actos de desagravio y penitencia. La tentación nos presenta la ocasión de pecar: lo que Dios espera de nosotros es que seamos fuertes y busquemos su ayuda para no pecar. Cristo lo dijo, nadie va a ser tentado más allá de sus fuerzas. Y por ello nos deja medios de prevención: oración, el ayuno, penitencia, frecuentar la Eucaristía, respeto y amor a Dios, a nosotros y a los demás, etc., necesarios para conservar su Gracia que es el escudo protector de nuestra alma. Lo primero que Cristo nos regala es la Fe, que es la primera y más importante de las virtudes teologales, que nos lleva a creer en Él, siendo capaces de agradecer, responder a su amor infinito y a adorarle como Dios. Lo segundo que Cristo nos obsequia es al Espíritu Santo, con cuyos dones vivimos las virtudes humanas y progresamos en la fe, la esperanza y el amor, pues paulatinamente nos vamos acercando más y más a Él. El don que más nos ayuda a evitar pecar, es el don del Santo Temor de Dios, que nos impulsa a crecer en la comprensión de la gravedad del pecado y en el su-frimiento tremendo que le causamos a Cristo con nuestros agravios y pecados. Cristo sigue cargando con los pecados de la humanidad, por lo cual siempre que cometemos un pecado aumentamos el dolor de Cristo en su pasión, crucifixión y muerte. Debemos aprender a odiar al pecado, que hiere gravemente a Dios. El Temor de Dios, no se fundamenta en el miedo al castigo, que bien puede hacerlo, sino al dolor que debe significar para nosotros el haberlo ofendido; no obstante haber recibido de su parte el amor más grande e indescriptible que se pueda concebir. En la actualidad, el Demonio nos está tratando de convencer de que el PECADO no existe. Saben cuántas veces está mencionada esta palabra en el Nuevo Testamento: 386, y la palabra INFIERNO, 60 veces. La Sagrada Escritura, obra divina, es infalible. El Credo que rezamos en la Misa, nos dice que Jesús descendió a los infiernos, y en el NT, leemos: cuando Cristo venga en su Gloria y Majestad, apartará a las ovejas a la derecha y los cabritos a la izquierda… y a los primeros los llevará a la Gloria, y a los segundos les dirá: apartaos de mí malditos, al fuego eterno que está destinado al Demonio y a sus seguidores (Mat, 25, 31-41) Durante 2000 años la Iglesia nos ha recordado los novísimos: Muerte, Juicio, Infierno y Gloria. Dios se llama remunerador, porque remunera a los buenos con la gloria eterna, y a los malos con el eterno suplicio. Por amor a Dios, por todo lo que le debemos, empezando por nuestra vida y todas las bendiciones recibidas, y a pesar de todas las pruebas que hemos sufrido y con su ayuda superado, volvamos nuestro rostro, nuestro corazón hacia Él, no permitamos que el RUIDO, EL OROPEL, LA RIQUEZA, EL PODER, EL PLACER, nos aparten de su Palabra y Santa Doctrina. Arrepintámonos y busquemos nuestra conversión, creyendo y amando a Dios. Si verdaderamente creemos en Cristo, valorizaremos nuestra REDENCIÓN.
Pastoral de la familia
Matrimonio y familia a la luz de la Biblia Antiguo testamento
Por: Rosy Jiménez y Francisco Campos Integrantes de Pastoral Familiar E-mail: porlavidaylafamilia.hoy@gmail.com
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n el momento en el que comienza la revelación bíblica, la situación de la familia entre los hebreos no se diferenciaba gran cosa de la de sus vecinos. Ciertamente dejaba mucho que desear a la luz de nuestra mentalidad actual. Y, sin embargo, Dios conseguirá resultados extraordinarios mediante una pedagogía fuera de lo común basada en la dialéctica exigencia-condescendencia. Yahvé demostró una paciencia infinita con su pueblo. Conociendo sus debilidades, contó con aquellas personas concretas para realizar sus planes. No le importará esperar siglos hasta conseguir las metas deseadas. No quemó etapas, ni pisoteó tradiciones culturales de aquellos pueblos. La paciencia de Dios no se confunde con la pasividad, o el fatalismo. Desde el primer momento se pone al trabajo para transformar a su pueblo y prepararlo poco a poco a la plena revelación del amor. Jesús no hubiera podido dar su mensaje acerca de la familia en tiempos de Abrahán. Ni los tiempos ni los hombres estaban entonces maduros para ello. Pero tampoco lo hubiera podido dar, si Dios desde Abrahán no hubiera desencadenado ese proceso dialéctico de la exigencia-condescendencia. En el tema de la familia, como en cualquier otro tema, es necesario tener siempre en cuenta que no basta la enseñanza aislada de una frase o un libro de la Biblia para recibir ya un mensaje completo. La visión acerca de la familia de los primeros escritos no puede ser idéntica, por ejemplo, a la que aparece en los libros sapienciales o en el Nuevo Testamento. Para entender correctamente lo que la Biblia afirma sobre la familia es necesario entenderla en todo su conjunto, conscientes siempre de que la cumbre de la revelación está en Jesús de Nazaret. Los primeros testimonios El pueblo judío, a quien Dios quería educar para el amor, era ingenuo y primitivo. Por eso la pedagogía de Dios se apoyó inicialmente en testimonios concretos. Aquellos hombres elementales no estaban preparados para una refle-xión de carácter teórico. En cambio, el ejemplo concreto y vital les iba muy bien. Siguiendo esta pedagogía, Dios presenta al pueblo hebreo unos prototipos históricos de amor conyugal: el ejemplo de Abrahán y Sara (Gen. 17,1522; 18,1-15; 20; 21,1-21; 23), de Isaac y Rebeca (Gen. 24), de Jacob y Raquel (Gen. 29,6-30), de Moisés y Séfora (Ex. 2,16-22), de David y Micol (1 Sam 19,11-
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Pastoral penitenciaria
El perfil del agente de pastoral penitenciaria
P. Azarías
a) Sensibilidad social y experiencia; deberá tener una especial sensibilidad por el mundo de los pobres y en concreto por el de los presos, para dar respuesta a las múltiples situaciones e interrogantes de los presos y la sociedad entera. Sensibilidad especial tanto para la intervención en este campo pastoral como para la posterior sensibilización de la diócesis y la sociedad. b) Formación doctrinal. Hace falta hablar de una formación en Doctrina Social de la Iglesia: parte de la teología y en concreto dela teología moral; y además, no sólo instrumento sino contenido de la evangelización.
17). Las grandes figuras de la historia de Israel, los padres del pueblo, han amado de un modo grandioso y ejemplar. Su testimonio será un estímulo para el resto del pueblo. Quizás para nuestra mentalidad actual la ejemplaridad de estos perso-najes no nos convence plenamente. Sus vidas contienen experiencias extrañas a nuestro modo de concebir el matrimonio y la familia. Pero no por eso dejan de ser testimonios maravillosos de amor entre un hombre y una mujer, y mucho más en aquel tiempo. Un dato importante de estos primeros tiempos es que Dios comenzó el proceso de revelación bíblica a partir de experiencias religiosas familiares. “El Dios de los padres” es un Dios familiar. Para hablar de la cercanía de Dios se usan expresiones de la vida familiar. Se habla de Dios en relación a las realidades familiares y de grupo, y no en relación a las necesidades del Estado. Dios está íntimamente relacionado con los elementos vitales para el grupo familiar: Nacimientos, vida de los hijos, relaciones y tensiones entre esposos, mujeres, hermanos y parientes. La historia más extensa del Génesis habla justamente de un casamiento (Gen. 24). Se da gran importancia a las genealogías y a las muertes de los familiares. El Dios que va junto, que permanece ligado al grupo familiar, que está donde están los suyos, es una de las principales características de “la religión de los padres”. Y el Dios que acompaña, va también al frente de ellos. El prevé el nuevo lugar de pastoreo y de sobrevivencia. Los cultos están también centrados en la vida familiar: nacimiento, casamiento, hijos, muerte. Y las funciones sacerdotales son realizadas por los miembros de la familia. La religión de los patriarcas tiene, pues, características de una religión familiar. Es importante tenerlo en cuenta. Si pretendemos poner en marcha un nuevo proceso de evangelización, hemos de comenzar por la familia. Así lo hizo el mismo Dios de Jesucristo. Bibliografía: cf. José L. Caravias sj.
c) Actitud Pastoral. Presentar como modelo de actitud pastoral la figura del Buen Pastor, preocupado por los alejados, y especialmente, por los más necesitados entre los que se encuentran los presos. d) Espiritualidad de la misión. Esta espiritualidad viene manifestada a través de reconocer a Cristo en los presos, viendo a los presos desde Dios y a Dios desde los presos. En este apartado también voy a introducir las tareas o competencias que se debería tener en la Pastoral Penitenciaria: a) Elaborar, junto con el equipo, el programa diocesano de Pastoral Penitenciaria. b) Impulsar y animar los programas pastorales en vigor. c) Convocar y coordinar todas las instituciones y personas que formen parte del organismo diocesano de Pastoral Diocesana. Lógicamente todo grupo de Iglesia que tenga vinculación con el mundo de la prisión deberá estar en dicho organismo. d) Representar a la Pastoral Penitenciaria ante las autoridades eclesiásticas y civiles. e) Formar parte del Consejo diocesano de Pastoral. f) Convocar y presidir las reuniones y asambleas diocesanas de Pastoral Penitenciaria. g) Informar al Obispo de las actividades y programas en desarrollo.
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Los amigos del novio y el ayuno Los escribas y fariseos le dijeron a Jesús: “Los discípulos de Juan ayunan frecuentemente y recitan oraciones, igual que los de los fariseos, pero los tuyos comen y beben”. Jesús les dijo: “¿Pueden acaso hacer ayunar a los invitados a la boda mientras el novio está con ellos? Días vendrán en que les será arrebatado el novio; entonces ayunarán en aquellos días” (Lc 5, 33-35).
L
uego de manifestar Jesús que ha venido en busca de los pecadores para llamarlos a convertirse, los escribas y fariseos le preguntan a Jesús acerca del ayuno y la oración. En realidad no les interesa sino molestar a Jesús y a sus discípulos, pues lo que en verdad les importaba unos momentos antes era aquello de que estos comen y beben con publicanos y pecadores. Como la primera pregunta no les rindió ninguna ventaja fueron una vez más a la carga, para ponerle trampas a Jesús e incomodar a los asistentes a aquella convivencia. Jesús se presenta a sí mismo como en novio y a los discípulos los convierte en los amigos del novio. En efecto, Jesús es el novio, el que se desposa con la Iglesia. Así lo manifiesta el evangelista Juan en el apocalipsis cuando dice: “llegó la boda del cordero, su esposa se ha embellecido” (Ap 19, 7). Jesús es el novio, el esposo. La iglesia es la novia, su esposa. Y mientras Jesús está con sus discípulos es todo el tiempo día de fiesta. ¿Quién, en una fiesta ayuna? Nadie. Una fiesta no es momento de ayunar, de hacer penitencia; se ayuna solo en días que no hay fiesta. Y aquí hay unas bodas. No se debe ayunar. Eso lo deja claro Jesús. Pero pensemos en el ayuno. Desde que hay cristianismo se practica el ayuno. Jesús no desprecia ni desconoce el valor de esta práctica penitencial, de hecho él, antes de inaugurar su ministerio profético va al desierto a ser tentado por enemigo malo; pero antes de que eso ocurra, él ayuna durante cuarenta días. La iglesia imita a Jesucristo ayunando en tiempos específicos, precisamente en Cuaresma, cuando nos preparamos a celebrar los acontecimientos más grandes de nuestra fe cristiana: la pasión, muerte y resurrección de Cristo. En esta temporada sí que practicamos el ayuno recordando al novio que es Jesús. Nos preparamos para acompañar a nuestro Señor en sus padecimientos. Jesús recomienda el ayuno. Una vez dijo que algunos demonios muy tercos y feroces solo pueden ser expulsados mediante mucha oración y ayuno (Mt 17, 21), con lo cual recomendaba a sus discípulos que no dudaran en practicarlo con frecuencia. Sin embargo también se equivocan aquellos escribas y fariseos al juzgar que los discípulos de Jesús no ayunan, pues sí que lo hacían. De hecho el evangelio también nos dice que tanto Jesús como sus discípulos, al estar anunciando el evangelio del reino de Dios no tenían tiempo ni para comer por la cantidad
de gente a la que atendían todo el tiempo (Mc 6, 31). En otra ocasión van los familiares de Jesús a buscarlo y la gente dice que Jesús ha perdido el juicio, pues no comía (Mc 3, 20-21) y con toda seguridad lo mismo pasaba con los discípulos. Jesús dijo también alguna vez que su alimento es hacer la voluntad del Padre Celestial, pues sus discípulos le decían que comiera (Jn 4, 31-34). El ayuno es importante en la vida de la Iglesia. Ayunar fortalece el alma, hace una voluntad fuerte y firme en las pruebas. Ayunar nos ayuda a muchas cosas. En especial, un ayuno nos lleva a sentir hambre, pero no solo la propia, ayunar nos deja sentir el hambre del pobre, de aquel que tiene necesidades más grandes que las nuestras; nos permite sentir desde el corazón de Cristo que ha venido a buscar a los pobres, a los más desprotegidos; hay muchas personas que tienen hambre verdadera, hambre material; a ellos les falta el pan de cada día, necesitan con urgencia algo para sobrevivir. Y es que viven totalmente desfavorecidos. No tienen empleos, les falta lo absolutamente necesario. Si no ayunamos no somos sensibles a estos que viven en desgracia y que en realidad son los preferidos del reino de los cielos, son los pobres de Dios. Ayunar es un ejercicio que solo pueden hacer aquellos que no carecen de pan; y es que esta práctica supone renuncia; si uno no come porque no tiene alimento, eso no se llama ayunar, porque no es una práctica religiosa, no es una renuncia, sino una situación de adversidad. Con justa razón Jesús aconseja a sus discípulos severamente que atiendan a los pobres, cuando les habla de los últimos tiempos, advirtiéndoles que entrarán a la gloria solo aquellos que lo atendieron y sirvieron en los pobres; les decía: “porque estuve hambriento y me dieron de comer, sediento y me dieron de beber, enfermo y me visitaron, preso y fueron a verme, de forastero y me dieron hospedaje, estuve desnudo y me vistieron” (Mt 25, 34-36). Y en el famoso sermón del monte, Jesús también declaró con toda claridad la preferencia del reino de los cielos para los desposeídos: los pobres, los que lloran, los mansos, los perseguidos, los que tienen hambre (Mt 5, 3-11). El ayuno, si no nos lleva a sentir el hambre y la necesidad de los más pobres no es ayuno, no tiene virtud. Los pobres no ayunan, padecen hambre. Se puede decir que es también bienaventurado el que practica las obras de misericordia, pero, sobre todo, que es
afortunado quien tiene la posibilidad de renunciar voluntaria y espiritualmente a algo que legítimamente posee para saciar su hambre. Sin embargo, un ayuno útil es aquel en el que no so-lamente se renuncia a comer algo legítimamente nuestro, sino que, ante todo que, aquello que no comemos, podemos darlo y se lo damos a los pobres, a los que no están saciados, a los que necesitan de nosotros. Un ayuno eficaz puede ser este. Valdría la pena intentarlo durante el tiempo cuaresmal. Haríamos felices a muchos o a algunos pobres que viven en carencias terribles. Cuando les sea quitado el novio, entonces sí ayunarán mis discípulos, dice Jesús. En efecto, Jesús, luego de realizar la obra admirable de la redención, subió a los cielos; pero dejó a sus discípulos el encargo de realizar sus mismas obras. Y de hecho la Iglesia, desde los primeros siglos, se dedicó especialmente a anunciar el evangelio al mismo tiempo que ejercía la caridad. Una señal distintiva de la Iglesia primitiva fue la ocupación de los pobres, en especial de las viudas y los huérfanos, los desposeídos de aquel tiempo. Incluso se fundó la primera “Caritas” de la Iglesia, al frente de lo cual los apóstoles pusieron a los siete diáconos, así, mientras los apóstoles se dedicaban a la predicación del evangelio, los diáconos atendían las necesidades materiales de los pobres. La Iglesia sigue siendo fiel al espíritu del evangelio y a las enseñanzas de Jesucristo. Nunca se olvida de los pobres. Y a lo largo de la historia tenemos ejemplos claros de que la Iglesia sigue practicando la pobreza, en especial el ayuno, como signo de fidelidad a Jesucristo, que no tenía en qué reclinar la cabeza (Mt 8, 20). Recordemos a San Francisco de Asís, que deja absolutamente todo para seguir a Cristo pobre; él funda la primera orden mendicante; sus discípulos y él anunciaban el evangelio y pedían limosna y pan; algo parecido hicieron Santo Domingo de Guzmán y sus discípulos. Estas dos órdenes fueron todo un signo para su tiempo, y lo siguen siendo para nosotros. La Iglesia hace las obras de Cristo, lo hace porque es la novia, la esposa del Cordero; esta esposa continúa de fiesta con Jesús; es una novia enamorada y fiel. Y todos los bautizados formamos parte de ella. Seamos fieles a Cristo, el novio; hagamos las obras de Jesús. La caridad, la misericordia es nuestra cartilla de identidad. Al mismo tiempo que practicamos obras penitenciales, al mismo tiempo que ayunamos, demos algo de lo nuestro a los pobres. Para los que somos de Cristo ayunar y ayudar significan lo mismo.
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Palabra de Dios
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Del Santo Evangelio según San Juan 4,5-43
n aquel tiempo, llegó Jesús a un pueblo de Samaria llamado Sicar, cerca del campo que dio Jacob a su hijo José; allí estaba el manantial de Jacob. Jesús, cansado del camino, estaba allí sentado junto al manantial. Era alrededor del mediodía. Llega una mujer de Samaria a sacar agua, y Jesús le dice: «Dame de beber.» Sus discípulos se habían ido al pueblo a comprar comida. La samaritana le dice: «¿Cómo tú, siendo judío, me pides de beber a mí, que soy samaritana?» Porque los judíos no se tratan con los samaritanos. Jesús le contestó: «Si conocieras el don de Dios y quién es el que te pide de beber, le pedirías tú, y él te daría agua viva.» La mujer le dice: «Señor, si no tienes cubo, y el pozo es hondo, ¿de dónde sacas agua viva?; ¿eres tú más que nuestro padre Jacob, que nos dio este pozo, y de él bebieron él y sus hijos y sus ganados?» Jesús le contestó: «El que bebe de esta agua vuelve a tener sed; pero el que beba del agua que yo le daré nunca más tendrá sed: el agua que yo le daré se convertirá dentro de él en un surtidor de agua que salta hasta la vida eterna.» La mujer le dice: «Señor, dame de esa agua así no tendré más sed ni tendré que venir aquí a sacarla.» Él le dice: «Anda, llama a tu marido y vuelve.» La mujer le contesta: «No tengo marido». Jesús le dice: «Tienes razón que no tienes marido; has tenido ya cinco y el de ahora no es tu marido. En eso has dicho la verdad.» La mujer le dijo: «Señor, veo que tú eres un profeta. Nuestros padres dieron culto en este monte, y vosotros decís que el sitio donde se debe dar culto está en Jerusalén.» Jesús le dice: «Créeme, mujer: se acerca la hora en que ni en este monte ni en Jerusalén daréis culto al Padre. Vosotros dais culto a uno que no conocéis; nosotros adoramos a uno que conocemos, porque la salvación viene de los judíos. Pero se acerca la hora, ya está aquí, en que los que quieran dar culto verdadero adorarán al Padre en espíritu y verdad, porque el Padre desea que le den culto así Dios es espíritu, y los que le dan culto deben hacerlo en espíritu y verdad.» La mujer le dice: «Sé que va a venir el Mesías, el Cristo; cuando venga, él nos lo dirá todo. “Jesús le dice: «Soy yo, el que habla contigo.» En aquel pueblo muchos creyeron en él. Así, cuando llegaron a verlo los samaritanos, le rogaban que se quedara con ellos. Y se quedó allí dos días. Todavía creyeron muchos más por su predicación, y decían a la mujer: «Ya no creemos por lo que tú dices; nosotros mismos lo hemos oído y sabemos que él es de verdad el Salvador del mundo.»
Palabra del Señor.
Adorar al Padre, en Espíritu y verdad
E
l evangelio de la samaritana además de ser un poco extenso está lleno de símbolos profundos. Sobresale en la lectura del texto toda la obra de la salvación como una acción de Cristo. Jesús aparece como tipo del patriarca dador del agua. Luego, Jesús es un profeta porque conoce los hechos y conducta y Jesús es el Mesías que también los samaritanos esperan. Hay que hacer notar en este relato lo siguiente: Samaria es considerada como un pueblo marginado, despreciado y pagano que simboliza la humanidad alejada de Dios y por ende no da culto al Dios verdadero. Del mismo modo, la situación de la mujer, imagen del hombre, que vive sin Dios hasta el extremo de haber tenido 7 maridos, indicativo de una vida crónica y ciega por el pecado y finalmente el pueblo que vivía en la ignorancia y la obscuridad. Es importante el significado de la voluntad de Cristo que rompe el muro de la separación y el odio existente entre los pueblos y hombres para entrar en contacto en diálogo, en relación con la mujer. Así, en el relato Juan ofrece otros símbolos: era mediodía y los discípulos se alejan para entrever el encuentro entre la mujer y Jesús. Por lo tanto, la conversión es una iniciativa de Dios con la persona: “dame de beber” y la mujer extrañada y temerosa acepta a Jesús. Es muy interesante el diálogo donde Cristo escucha las necesidades de la samaritana y descubre su sed espiritual símbolo de la soledad, la angustia y el vacío existencial. El diálogo llega a su punto clave cuando Jesús le revela un camino y un proyecto nuevo a la samaritana “si conocieras el Don de Dios”. Esa luz, esa noticia, esa oferta toca su corazón que estaba humillado, amargado e insatisfecho: Ella en el fondo no está contenta con su estilo de vida, y está deseosa de un cambio, de una renovación interna y exclama con voz suplicante “Señor, Dame de esa agua viva”. La palabra de Cristo es viva y eficaz cuando la persona abre su corazón. En este encuentro de Cristo con la samaritana se descubre que Jesús conoce la necesidad espiritual del hombre. Cuando Jesús le dice “Soy Yo, el que habla contigo” La samaritana pasa de la incertidumbre a la certeza; y en ese momento ella cree, acepta y se entrega a Cristo: Y con el propósito de cambiar de vida experimenta en su interior un manantial de gracia, de vida y misericordia. La cuaresma es un cambio profundo en espíritu y verdad.
Pbro. Pedro S.S.
Dios se hizo parte de mi vida (Mi experiencia vocacional)
Ulises Araiza Soriano
“P
1° de Filosofía
regunta a Jesús qué es lo que quiere de ti, y sé valiente”. Sin duda alguna, esta frase que nos dice el Papa Francisco tiene mucho para llenarse de gracia, mi nombre es Ulises Araiza Soriano, tengo 19 años y pertenezco a la Parroquia de San Juan Nepomuceno, en Villa de Ramos, actualmente formo parte del primer año de filosofía. Bueno, les platico un poco de cómo fue que Dios se hizo parte de mi vida. Desde que era pequeño mi familia me acercó a la Iglesia y me enseñó el amor que Dios me tiene, fue hasta la Preparatoria donde Dios se hizo presente y me dijo: “quiero estar a tu lado”, yo sin saberlo, incluso ignorándole por miedo a hacer su voluntad, fue hasta tiempo después que me di cuenta que me estaba invitando con él. Al pasar el tiempo ese llamado se fue haciendo más y más fuerte, a tal grado que le dije a mi párroco, que en ese entonces era el Padre Francisco, aún sin haberle dicho nada a mis padres. Cuando platique con el padre me dijo que tenía que hacer un buen discernimiento antes de tomar alguna decisión y que mis padres tenían que saber lo que estaba pasando, fue ahí donde entró ahora sí el miedo porque no sabía cómo reaccionaría mi familia y tome la decisión de no decirles nada hasta que tuviera algo seguro. Después, recuerdo que siempre el Padre Francisco me decía que les dijera a mis padres y siempre era la misma respuesta de mi parte, pasaba el tiempo…, un día fue el padre a mi comunidad a celebrar la Sagrada Eucaristía, terminada la misa mi mamá lo invitó para que fuese a comer a nuestra casa, pensamos que diría que no podía porque siempre saliendo de misa dominical solía irse a San Luis Potosí porque los lunes descansaba, pero ese domingo no fue y se quedó a cenar en la casa, antes de irse me abrazó y me dijo: “habla con el promotor vocacional y dile a tus padres”, yo le dije que sí, después se marchó sin yo saber que sería el último adiós que le daría, porque esa misma noche nos hablaron para decirnos que él había fallecido; cuando recibí la noticia fue algo muy duro, no me alcanzaba a entrar en la cabeza que ya no estaba, me decepcione mucho de Dios y no quería ya responderle. Cuando pasó el tiempo y me decidí le dije a mis padres y lo tomaron muy a la ligera pensando en que solo era algo momentáneo, hablé con el promotor vocacional y me invitó a los retiros mensuales que hacían en el Seminario (Sem-fam), yo en mi búsqueda terminé mi proceso, después viví el Pre-seminario, me aceptaron, terminé mi primer Etapa de Curso Introductorio y ahora estoy en primero de filosofía, respondiendo con alegría, consciente de que no soy digno de estar aquí, pero lleno de la gracia de Dios reconociéndome como su hijo, que quiere amarle y dar la vida en el servicio a los demás en su nombre.
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Educando para el amor
Domingo 15 de marzo de 2020
El hombre sin la mujer gime a la deriva Fil. Rafael Gómez M.
L
...Lo de Dios a Dios
(Eclo 36,27)
as mujeres se siguen manifestando con ira, hartazgo y justa indignación, contra una cultura que favorece a los hombres. Son tantos los frentes y las aristas punzantes que las agobian que no se ponen de acuerdo en lo que han de exigir y en quiénes son los destinatarios de sus exigencias e inquietudes, aunque el solo hecho de levantar la voz y de atrapar la atención, “de todas y todos”, es ya un adelanto. “Un día sin ellas” nos lleva, “a todas y a todos”, a reflexionar, al mismo tiempo que para muchos entra la duda de si el feminismo, que se ha venido radicalizando y que incluye a hombres feministas, ha ido cambiado procesos, estrategias y exigencias, desde hace décadas, si logrará un cambio social y si tal cambio lo han de hacer los hombres, las leyes, los gobiernos, los empleadores y, o, las mujeres mismas. La humanidad parece olvidarse del encuentro de los sexos, en su diferencia, para favorecer la complementariedad, y sólo parece tener en cuenta “sus diferencias”; se olvida de su Creador que, desde “el principio”, los hizo diferentes para que ellos buscaran, por el amor, la unidad. Desde las insidias del silencio y de la distancia propuestas por el maligno, se ha separado el hombre de la mujer, la mujer del hombre y, ambos, de su Creador. Desde esta perspectiva, hombre y mujer resultan lejanos entre sí porque, a ambos, Dios les resulta lejano. Dice el libro del Sirácide (Eclesiástico 36, 26-27): “El que consigue una mujer empieza a hacer fortuna, un ser semejante a él y columna de apoyo. Donde no hay valla, la propiedad es saqueada, donde no hay mujer, el hombre gime a la deriva”. Gime a la deriva quien se sabe incompleto. En la filosofía antigua existía el mito de los Andróginos narrado por Platón en el que el ser humano era originariamente completo en sí mismo y autosuficiente por sí mismo. Por eso Zeus los castigó por su soberbia y por el peligro que le significaba la perfección y la fuerza de su ser; los partió en dos y consiguió debilitarlos y que cada mitad sufriera y anhelara encontrar su otra mitad para regresar a su anterior integridad. <Andró/gino>, en su contenido etimológico, es la composición de dos palabras que ya traducidas del griego equivalen a <Hombre/Mujer>. Desde siempre se reflexiona sobre la complementariedad de los sexos que, para concebir su realidad existencial y su integridad, reconoce “la necesidad del otro sexo”. Él y ella tienen su mayor punto de unidad “en su condición de personas” y de que, en ésta, tienen su mayor diferencia y su mejor posibilidad: La persona tiene un modo de ser subsistente y autónomo que, en su espiritualidad y en su misma autonomía, tiende a la unidad y se abre a la capacidad de conocer el Bien Infinito de quien puede llegar a ser semejanza. La diferencia va con la persona, que no puede ser posesión de nadie y, así, llegar a la unidad con alguien. La persona es un todo, un ser en plenitud, un siempre “Yo” que está relacionado y busca la relación con el “Tú”. En esa relación “inicia y descansa, de modo radical, el encuentro con el “Tu Infinito de Dios” a cuya imagen ha sido creado y de quien participa”. En la narración bíblica del Génesis (2, 24), que no habla de castigo como el de Zeus, también aparece la idea de que el hombre se ve incompleto y, constitutivamente, está en camino de encontrar, “en la otra” (en la mujer), la parte complementaria para su integridad, es decir, la idea de que solo en la comunión de un sexo con el otro, cada uno de los dos puede considerarse completo: “Por eso dejará el hombre a su padre y a su madre, se unirá a su mujer y serán los dos una sola carne”. La búsqueda amorosa, aún por la experiencia erótica, está enraizada en la misma naturaleza del ser humano y, hombre y mujer, se ponen a buscar; ambos abandonan a su padre y a su madre para unirse “con su otra parte” y así, sólo ambos conjuntamente, representan “a la humanidad completa”. El amor, que inicia con la fuerza de lo erótico, orienta “a una y al otro”, hacia una vida juntos; hacia un vínculo marcado por su carácter único y definitivo, al ambos caminar hacia su destino íntimo y perfeccionarse y progresar en la plenitud del amor completo y total. Es así como un pueblo, una sociedad con alma, un pueblo y una sociedad que acepta que la persona es unidad de cuerpo y alma, “busca el amor exclusivo y definitivo que se convierte en la imagen de la relación de Dios con su pueblo y el pueblo acepta el modo de amar de Dios que se convierte en la medida del amor humano”.
México frente a una crisis económica P. David Grimaldo
A
nte los últimos acontecimientos mundiales -informe del Fondo Monetario Internacional, COVID-19 como Pandemia- y nacionales -nulo crecimiento en la economía, violencia creciente, problemas serios en el IMSS, la crisis de PEMEX, el Coronavirus-, vemos con preocupación el inicio de una crisis económica a nivel mundial. El Fondo Monetario Internacional informó el pasado mes de enero (Perspectivas de la economía Global 2020), una disminución en el crecimiento del Producto Interno Bruto a nivel mundial para 2020 y 2021. Si hay algún crecimiento este sería muy leve. Esto indica un problema económico y social muy serio de mayor incidencia en los países emergentes como el nuestro. Tal estancamiento en el desarrollo económico se debe a los problemas geopolíticos, entre otros, por ejemplo, el de Estados Unidos con China e Irán, la cuestión del Brexit entre Inglaterra y la comunidad Europea, ahora se agrava con lo de la Pandemia del COVID-19 iniciada en China. Se estima que el impacto económico global del COVID-19, podría llegar a los 280 mil millones de dólares, una suma que para dimensionar equivale a más de las tres cuartas partes del Producto Interno Bruto de nuestra economía mexicana. Esto implica la mayor fuente de daño económico de este siglo, superior al de la epidemia del SARS (síndrome respiratorio agudo grave) en 2003. El dato lo aportó hace una semana Capital Economics, con sede en Londres, y es apenas una de las especulaciones que andan dando vueltas. El análisis de esta consultora concentra el mal augurio en el primer trimestre, cuando la crisis sanitaria desatada en la ciudad de Wuhan tuvo la mayor virulencia. Ahora los números han crecido. Con el SARS, el impacto fue de 40 mil millones de dólares. Los síntomas de nuestra economía es muy delicada. México en 2019 no creció, PEMEX se endeudó más, la violencia y feminicidio en aumento, el sector salud preocupante, y ahora, el Coronavirus en casa. Esta Pandemia no ha de minimizarse, ya que, si está enferma nuestra economía y si se agrava el problema del Coronavirus, traerá un problema social severo. El Fondo Monetario Internacional da algunos consejos para las economías emergentes en estos tiempos de estancamiento económico: «Prioridades de política económica para las economías de mercados emergentes y en desarrollo. Dentro de este grupo, las prioridades en materia de política económica varían en función de circunstancias específicas. Las economías de mercados emergentes que atraviesan dificultades macroeconómicas relacionadas con desequilibrios internos tendrán que seguir realizando los ajustes de política necesarios para restaurar la confianza y sentar las bases para el retorno a un crecimiento estable y sostenible. En estos contextos, sigue siendo crucial garantizar que existan redes de seguridad adecuadas para proteger a los vulnerables dentro de las limitaciones reinantes. Las economías fuertemente endeudadas deben en general procurar la consolidación —regulando su ritmo para evitar una desaceleración drástica de la actividad—, y a tales efectos deben focalizar mejor los subsidios, ampliar la base de generación de ingresos y garantizar un mejor cumplimiento. Esta consolidación crearía espacio para combatir las desaceleraciones e invertir en necesidades de desarrollo, algo que es de especial interés en los países en desarrollo de bajo ingreso a fin de que avancen hacia los Objetivos de Desarrollo Sostenible de las Naciones Unidas». El Gobierno de la República debe de considerar estas ideas: Restaurar la confian-za y sentar las bases para el retorno a un crecimiento estable y sostenible. Muchos capitales extranjeros se han retirado por la razón de no tener confianza en las políticas económicas de México. Por eso, vemos que está pidiendo apoyo a los empresarios mexicanos. Dar seguridad adecuada a los más vulnerables: pobres, mujeres y a las víctimas de la violencia y del crimen organizado. México esta bajo la delincuencia. Ante lo que está por venir se debe acentuar el cuidado de una política nacional ade-cuada para focalizar mejor los subsidios. Rediseñar la estrategia nacional e internacional para traer inversiones a México, no capitales golondrinos, de manera que frene la desaceleración económica y fomente el desarrollo nacional. Tarea de ya. Ante tal panorama, estimados lectores y lectoras, no dejemos de rezar el Santo Rosario todos los días y la coronilla a la Divina Misericordia en nuestros hogares. Debemos redoblar nuestra oración. Que los Sagrados Corazones de Jesús y de María nos auxilien.
Domingo 15 de marzo de 2020