Semanario de la Arquidiócesis de San Luis Potosí Año 8
No. 366
Mártires Semana del 13 al 19 de marzo de 2016
que no son noticia
H
an de saber que el viernes 5 de marzo, en Yemen, fueron asesinadas cuatro Misioneras de la Caridad. Un hecho que no tuvo relevancia en los medios de comunicación masivos. Les pongo en contexto: Cuatro religiosas de las Misioneras de la Caridad, la Congregación fundada por la Beata Madre Teresa de Calcuta, fueron masacradas ese viernes junto a otras doce personas por presuntos terroristas que ingresaron al convento de Aden (Yemen), donde funcionaba el albergue de ancianos que administran las monjas. Según se informó, los atacantes usaron como pretexto ser parientes de algunas de las ancianas. Ya dentro de la casa pasaron por cada habitación y se llevaron a los trabajadores y religiosas, les ataron las manos y luego los asesinaron con tiros en la cabeza. Sin duda un hecho condenable, sin embargo no fue de la envergadura suficiente para que los medios de comunicación dieran cobertura al martirio de
cada una de las personas que fueron asesinadas brutalmente por estos grupos radicales. El Papa Francisco recordó a las cuatro Misioneras de la Caridad asesinadas señalándolas como mártires de la indiferencia ante el silencio de la prensa sobre esta tragedia. No cabe duda que son muchos los hechos que, en estos días, no son noticias para los medios de comunicación. El asesinato de este grupo de personas que atendían un asilo de ancianos no fue agenda para los espacios noticiosos como tampoco lo son, las acciones de caridad que la Iglesia lleva a cabo con los miles de migrantes así como de personas que, en su pobreza, recurren a los centros de ayuda como son los dispensarios, comedores y casas de asistencia encabezados por personas de buena voluntad, cuya labor silenciosa es ignorada e incluso desalentada cuando la ayuda esta dirigida a los sectores vulnerables de la sociedad.
José Luis Sánchez del Río, niño mártir mexicano N
ació el 28 de marzo de 1913 en Sahuayo, Michoacán. Al decretarse la suspensión del culto público, José tenía 13 años y 5 meses. José pidió permiso a sus padres para alistarse como soldado; su madre trató de di-suadirlo pero él le dijo: “Mamá, nunca había sido tan fácil ganarse el Cielo como ahora y no quiero perder la ocasión”. Su madre le dio permiso, pero le pidió que escribiera al jefe de los Cristeros de Michoacán para ver si lo admitía. José escribió al jefe cristero y la respuesta fue negativa. No se desanimó y volvió a insistir pidiéndole que lo admitiera, si no como soldado activo, sí como un asistente. En el campamento se ganó el cariño de sus compañeros, que lo apodaron “Tarsicio”. Su alegría endulzaba los momentos tristes y todos admiraban su gallardía y su valor. Por la noche dirigía el santo rosario y animaba a la tropa a defender su fe. El 5 de febrero de 1928, tuvo lugar un combate, cerca de Cotija. En esa ocasión fue hecho prisionero y llevado ante el ge-neral callista quien le reprendió por comba-tir contra el Gobierno y, al ver su decisión y arrojo, le dijo: “Eres un valiente, muchacho. Vente con nosotros y te irá mejor que con esos cristeros”. “¡Jamás, jamás! ¡Primero muerto! ¡Yo no quiero unirme con los enemigos de Cristo Rey! ¡Yo soy su enemigo! ¡Fusíleme!”. El general lo mandó encerrar en la cárcel de Cotija. José pidió tinta y papel y escribió una carta a su madre en la que le decía: “Cotija, 6 de febrero de 1928. Mi querida mamá: Fui hecho prisionero en combate en este día. Creo que voy a morir, pero no importa, mamá. No te preocupes por mi muerte... haz la voluntad de Dios, ten valor y mándame la bendición juntamente con la de mi padre...”. El 10 de febrero de 1928, lo llevaron al cuartel del Refugio. Le desollaron los pies con un cuchillo, lo sacaron del mesón y lo hicieron caminar a golpes hasta el cemen-terio. Los soldados querían hacerlo renegar a fuerza de crueldad, pero no lo lograron. Dios le dio fortaleza para caminar, gritando vivas a Cristo Rey y a Santa María de Guadalupe. Ya en el panteón, los verdugos lo apuñalaron mientras gritaba: “¡Viva Cristo Rey! ¡Viva la Virgen de Guadalupe!”. El capitán le preguntó qué les mandaba decir a sus padres, a lo que respondió José: “Que nos veremos en el Cielo. ¡Viva Cristo Rey! ¡Viva la Virgen de Guadalupe!”. Mientras salían de su boca estas exclamaciones, el capitán le disparó a la cabeza y José cayó dentro de la tumba, bañado en sangre. Sin ataúd y sin mortaja recibió directamente las paladas de tierra y su cuerpo quedó sepultado, años después, sus restos fueron inhumados en las catacumbas del templo expiatorio del Sagrado Corazón de Jesús. Actualmente reposan en el templo parroquial de Santiago Apóstol, en Sahuayo, Michoacán. Este 15 de marzo, el Papa Francisco a-nunciará la fecha de su canonización en la que José, niño cristero que murió mártir en la persecución religiosa, de nuestro país en la segunda década del siglo XX, será reco-nocido como santo.
Domingo 13 de marzo de 2016
Corazones abiertos a la misericordia de Dios
“El que esté sin pecado, que le tire la primera piedra” E
l papa Francisco, en más de alguna ocasión, ha señalado algunos de los males que aquejan a la humanidad, en la que algunos sectores de la sociedad se encuentran en el abandono; calificados por su Santidad: tratados con indiferencia o descartados por su presunta inutilidad. La semana pasada, las efemérides nos marcaban la celebración de la familia y el día internacional de la mujer. Recordar la importancia de la familia, no es por demás decirlo pero esta, sigue dando el aporte insustituible de la esperanza y la alegría a cada uno de sus miembros que la conforman. Una fecha, que nos recuer-da la importancia de la familia, nos lleva nuevamente a pensar en aquel elemento tan necesario y fundamental como es el amor, con el que podemos vencer o sobre-llevar los pesos de la vida, a superar lo que en su momento se convierte en intolerable y hace más dificultoso el interactuar entre los esposos o entre los padres y los hijos. A las dificultades que normalmente puede tener una familia, podemos añadirle el ataque de las ideologías que con su diseño tirano, buscan atacar este entorno por supuestas nuevas “formas de convivencia”. Son múltiples los ataques que soporta actualmente la familia: desde los que pretenden liquidar, lisa y llanamente, la institución familiar, hasta los que la asechan con miles de engaños para disolverla y ablandarla o, incluso, para negarle el rol primigenio que le corresponde. En cuanto a la celebración de la mujer, en nuestro país, siguen siendo mayoría, pero aún falta mucho por reconocerles. Su nobleza, su cariño, su ta-lento, sus virtudes y su carácter, son ignorados. La fuerza, el mando, la orden, siguen burlándose de la mujer, sin valorar que a ellas debemos la vida. Las mujeres de ahora no sólo estudian, trabajan, contribuyen a la economía familiar, sino que, además, en algunos casos, sostienen el hogar. Hay ejemplos en que cumplen una doble labor: son padres y madres ya sea por viudez, o ya sea por abandono. Y, aun así, son maltratadas, golpeadas, insultadas, despreciadas e ignoradas, y en los trabajos llegan a ser acosadas. No faltará quien se atreva a tirar la piedra contra la voz de la Iglesia, ante las situaciones de angustia y tristeza que pueda padecer la mujer y la familia; pero no dejará de señalar la riqueza y el aporte indispensable, de ambas, para nuestra sociedad. El Papa Francisco, en el encuentro mundial de las familias nos señalaba que una sociedad, crece fuerte, buena, hermosa y verdadera si se edifica sobre la base de la familia. “La familia tiene carta de ciudadanía divina y se la dio Dios, para que en su seno creciera cada vez más la verdad, el amor y la belleza”. Ante la invasión de nuevas formas de concebir la convivencia humana, y el hecho que algunos, como los defensores de la ideología de género, consideren que cualquier tipo de convivencia vale. Para nosotros los bautizados la familia sigue siendo el futuro de la humanidad, puesto que en ella se concentran los principales valores de la persona humana y de la propia sociedad. El carácter de la mujer que por su gran ejemplo de amor, entrega, sacrificio, coraje y fortaleza para salir adelante; contribuye también para vencer la adversidad, tiene la audacia de luchar contra corriente, sabe orar y rezar día y noche por el bienestar de sus hijos, de su esposo, de su familia, generosamente proporciona vida a su hogar con su quehacer cotidiano, con su ternura, con sus detalles, con ese toque femenino que sólo ella sabe dar a los suyos y por supuesto a la sociedad.
Queridos hermanos y hermanas, ¡buenos días! Hablando de la misericordia divina, hemos recordado en más de una ocasión la figura del padre de familia, que ama a sus hijos, les ayuda, se ocupa de ellos, los perdona. Y como padre, los educa y los corrige cuando se equivocan, favoreciendo su crecimiento en el bien. Así se presenta a Dios en el primer capítulo del profeta Isaías, donde el Señor, como padre afectuoso pero también atento y severo, se dirige a Israel acusándolo de infidelidad y corrupción, para llevarlo nuevamente por el camino de la justicia. Inicia así nuestro texto: “Escuchen, cielos, escucha, tierra que habla el Señor: Hijos crié y saqué adelante, y ellos se rebelaron contra mí. Conoce el buey a su dueño y el asno el pesebre de su amo. Israel no conoce, mi pueblo no discierne” (Is 1, 2-3). Dios, mediante el profeta, habla al pueblo con la amargura de un padre desilusionado: crió a sus hijos, y ahora ellos se rebelaron contra Él. Hasta los animales son fieles a su dueño y reconocen la mano que los nutre; el pueblo, en cambio, ya no reconoce a Dios, no quiere comprender. Incluso herido, Dios deja que hable el amor, y hace un llamamiento a la conciencia de estos hijos que se han desviado para que se conviertan y permitan ser amados de nuevo. ¡Esto es lo que hace Dios! Viene a nuestro encuentro para que nos dejemos amar por Él, por nuestro Dios. La relación padre-hijo, a la que con frecuencia hacen referencia los profetas para hablar de la relación de alianza entre Dios y su pueblo, se ha desnaturalizado. La misión educativa de los padres se orienta a hacer que crezcan en la libertad, que sean responsables, capaces de realizar obras de bien para sí y para los demás. En cambio, a causa del pecado, la libertad se convierte en pretensión de autonomía, pretensión de orgullo, y el orgullo lleva a la contraposición y a la ilusión de autosuficiencia. He aquí, entonces, que Dios vuelve a llamar a su pueblo: “Se han equivocado de camino”. Afectuosa y amargamente dice “mi” pueblo. Dios nunca reniega de nosotros; nosotros somos su pueblo, el más malo de los hombres, la más mala de las mujeres, los más malos de los pueblos son sus hijos. Y este es Dios: ¡jamás, jamás reniega de nosotros! Dice siempre: “Hijo, ven”. Y este es el amor de nuestro Padre; esta es la misericordia de Dios. Tener un padre así nos da esperanza, nos da confianza. Esta pertenencia debería ser vivida en la confianza y en la obediencia, con la consciencia de que todo es don que viene del amor del Padre. Y, en cambio, he aquí la vanidad, la necedad y la idolatría. Por ello, ahora el profeta se dirige directamente a este pueblo con palabras severas para ayudarle a comprender la gravedad de su culpa: “¡Ay, gente pecadora […] hijo de perdición! Han dejado al Señor, han despreciado al Santo de Israel, se han vuelto de espaldas” (v. 4).
La consecuencia del pecado es un es-
tado de sufrimiento, del cual también sufre las consecuencias el país, devastado y desolado como un desierto, al punto que Sión —es decir Jerusalén— llega a ser inhabitable. Donde hay rechazo de Dios, de su paternidad, ya no hay vida posible, la existencia pierde sus raíces, todo se presenta pervertido y aniquilado. Sin embargo, también este momento doloroso se da con vistas a la salvación. La prueba se presenta para que el pueblo pueda experimentar la amargura de quien abandona a Dios, y, así, confrontarse con el vacío desolador de una elección de muerte. El sufrimiento, consecuencia inevitable de una decisión autodestructiva, debe hacer reflexionar al pecador para abrirlo a la conversión y al perdón. Y este es el camino de la misericordia di-vina: Dios no nos trata según nuestras culpas (cf. Sal 103, 10). El castigo se convierte en instrumento para provocar la reflexión. Se comprende así que Dios perdona a su pueblo, lo dispensa y no destruye todo, sino que deja siempre abierta la puerta a la esperanza. La salvación implica la decisión de escuchar y dejarse convertir, pero es siempre don gratuito. Así, pues, el Señor, en su misericordia, indica un camino que no es el de los sacrificios rituales, sino más bien el de la justicia. El culto es criticado no por ser inútil en sí mismo, sino porque, en lugar de expresar la conversión, pretende sustituirla; y se convierte de ese modo en búsqueda de la propia justicia, creando la engañosa convicción de que son los sacrificios los que salvan, no la misericordia divina que perdona el pecado. Para entenderlo bien: cuando uno está enfermo va al médico; cuando uno se siente pecador va al Señor. Pero si en lugar de ir al médico, va a ver a un brujo no se cura. Muchas veces no vamos al Señor, sino que preferimos ir por caminos equivocados, buscando fuera de Él una justificación, justicia, paz. A Dios, dice el profeta Isaías, no le gusta la sangre de toros y de corderos (v. 11), sobre todo si la ofrenda se hizo con manos sucias de la sangre de los hermanos (v. 15). Pienso en algunos bienhechores de la Iglesia que vienen con su limosna —“Tome para la Iglesia este donativo”— que es fruto de la sangre de mucha gente explotada, maltratada y esclavizada con el trabajo mal pagado. A esta gente le digo: “Por favor, llévate tu cheque, quémalo”. El pueblo de Dios, es decir la Iglesia, no necesita dinero sucio, necesita corazones abiertos a la misericordia de Dios. Hay que acercarse a Dios con manos purificadas, evitando el mal y practicando el bien y la justicia. Es hermoso cómo termina el profeta: «Desistan de hacer el mal aprendan a hacer el bien, busquen lo justo, den sus derechos al oprimido, hagan justicia al huérfano, aboguen por la viuda» (vv. 16-17). Piensen en los numerosos refugiados que desembarcan en Europa y no saben a dónde ir. Entonces, dice el Señor, los pecados, incluso si fueren como la grana, llegarán a ser blancos como la nieve, y cándidos como la lana, y el pueblo podrá alimentarse con los bienes de la tierra y vivir en paz (vv. 1819). Es este el milagro del perdón de Dios, el perdón que Dios como Padre, quiere donar a su pueblo. La misericordia de Dios se ofrece a todos, y estas palabras del profeta son válidas también hoy para todos nosotros, llamados a vivir como hijos de Dios.
Domingo 13 de marzo de 2016
La Iglesia y la familia
Acompañamiento pastoral de la familia Por P. Juan José Torres Galván
E
l Papa Francisco nos recuerda con fuerza que la misión de la familia siempre se extiende hacia afuera en el servicio a nuestros hermanos y hermanas. Para la transmisión de la fe hoy es necesario un lenguaje capaz de llegar a todos, especialmente a los jóvenes, adolescentes y niños, para transmitirles la belleza del amor familiar y hacer comprender el significado de términos como donación, amor conyugal, fidelidad, fecundidad y procreación. La cultura actual presenta modelos que contrastan con la visión cristiana de la familia, la sexualidad se desvincula de un proyecto de amor auténtico. El matrimonio cristiano es una verdadera llamada de Dios que exige atento discernimiento, oración constante y una adecuada maduración. Para ello se necesitan procesos formativos que unan la comunicación de los contenidos de la fe y la experiencia de vida ofrecida por toda la comunidad eclesial. Esta ayuda exige que también se mejore la catequesis prematrimonial. La liturgia nupcial es un evento único, que se vive en un contexto festivo, familiar y social. Los novios dedican un largo tiempo a la preparación de las nupcias. Este tiempo debe enriquecerse de su carácter propiamente espiritual y eclesial. La liturgia nupcial debe ser preparada a través de una catequesis que haga percibir a la pareja, que la celebración de su alianza se realiza “en el Señor.” Emerge la exigencia de ampliar los temas formativos, de manera que éstos lleguen a ser programas de educación a la fe y al amor. Es preciso recordar la importancia de las virtudes. El itinerario formativo debería asumir la fisionomía de un camino orientado al discernimiento vocacional personal y de pareja. Los caminos de preparación al matrimonio deben ser propuestos por parejas de casados capaces de acompañar a los novios antes de las nupcias y en los primeros años de vida matrimonial, valorando así la ministerialidad conyugal. Hay que alentar a los esposos a una actitud fundamental de acogida del gran don de los hijos. Es preciso subrayar la importancia de la espiri-tualidad familiar, de la oración y de la participación en la Eucaristía dominical. El encuentro personal con Cristo a través de la lectura de la Palabra de Dios es una fuente de inspiración para la vida cotidiana. La Iglesia local debe coordinar el cuidado pastoral de las familias jóvenes, fomentando la cercanía de la comunidad a los jóvenes esposos, a través del apoyo afectuoso y discreto de familias confiables. Es necesaria una renovación de la pastoral fami-liar a la luz del Evangelio de la familia y las enseñanzas del Magisterio. Para ello, hay que proveer de una formación más adecuada a los presbíteros, los diáconos, los religiosos y las religiosas, los catequistas y a otros agentes pastorales, que deben promover la integración de la familia en la comunidad parroquial. En la formación permanente del clero y de los agentes pastorales sería deseable que se siga cuidando la maduración afectiva y psicológica, que será indispensable para el acompañamiento pastoral de las familias. (Referencia de lectura: Mensaje final 56-61)
¡No tengan miedo!
La familia
se prepara para
la Pascua
Queridas familias potosinas: Les saludo y les deseo todo Bien en el Señor y les invito: “Todavía es tiempo, conviértanse a mí de todo corazón…” (Jl 2, 12) Estos días de la Santa Cuaresma que nos ofrece y nos presenta nuestra Madre Iglesia, son una oportunidad para seguir las huellas que Jesús nos irá dejando por medio de su Palabra Dominical y diaria en la Liturgia. El nos irá indicando el camino a seguir para así tener la experiencia de morir a nuestros defectos, limitaciones y pecados -con los que hacemos daño a nuestra familia y no contribuimos para su bien-, con el fin de que juntos alcancemos la unidad, el respeto por cada uno de los miembros de nuestra familia, el saber escuchar más, atender y amar. Queridas familias, la Cuaresma es un tiempo que nos invita a ver, a juzgar y a actuar, para celebrar el triunfo de Jesucristo y el Amor que se da, que se entrega generosamente sin pedir nada a cambio y que en días próximos lo celebraremos en la Semana Santa. Por eso les invito a aprovechar este Tiempo. ¡No es tiempo para los cobardes, ni desilusionados, sino que es Tiempo para los que quieren que el verdadero Amor vuelva a casa!. ¡Y el verdadero amor lo tiene Jesús, busquémoslo!. I) La decisión de vivir la Cuaresma en familia. Dios no es ajeno a nuestra vida, sino nuestro Creador y Padre; la Iglesia es la familia de los hijos de Dios, de los hermanos de Cristo Jesús; la Cuaresma no es un tiempo anticuado y fastidioso, de penitencias caducas, sino tiempo de gracia, de revisión y conversión que nos lleva a la fiesta del amor renovado. Dios hizo buenas todas las cosas, especialmente al ser humano –varón y mujer- los hizo “muy bien”, “a su imagen y semejanza” y a quienes encomendó crecer y multiplicarse, usando sabiamente de todo lo creado; pero Adán y Eva sucumbieron a la tentación, queriendo ser como dioses. De ahí que nosotros, como todo ser humano, nacemos y vivimos con la inclinación a pecar. Pero Dios no nos abandonó, sino que prometió enviar un Salvador. La Alianza que Dios estableció con Noé, con Abraham y sobre todo con Moisés, son anuncio de la Alianza que realiza con nosotros por su Hijo Jesucristo, quien para ello murió en la cruz y resucitó, venciendo a la muerte. II). ¿Qué podemos hacer en familia para vivir estos días de la Cuaresma?.
1) Recuperar el sentido de un Dios que nos ama: como Creador y Padre, ante quien hemos de ser agradecidos. Cultivando la relación con Dios como Padre Bueno; recitar con confianza la oración que Jesús nos enseñó, el “Padre nuestro”, disfrutándola, meditándola, practicándola. Cultivar la actitud de ser agradecidos con Dios: por la vida que nos concede cada día, por tener familia, trabajo, amigos, por que nos permite salir adelante. 2) Recuperar el sentido de nuestros pecados. Todos hemos pecado, reconocerlo es un signo de valentía, humildad y verdadera comunión. Reconocerlo ante un Dios que es lento para enojarse y generoso para perdonar, clemente y compasivo. Saber pedir perdón y perdonar en familia, lo cual no nos rebaja sino que nos ennoblece, especialmente a los adultos, así los niños y los adolescentes también aprenden a pedir perdón. Perdonar y pedir perdón en familia, fortalece la cercanía y la confianza. 3) Atrevernos a cultivar la actitud del hijo pródigo, que se anima a regresar a la casa paterna confiando en que su padre no lo rechazará, porque grande es su bondad con sus trabajadores y con él también lo será. En la relación familiar darnos tiempo para escucharnos, especialmente escuchar a quien ha vivido una experiencia negativa o dolorosa. 4) Gozar la fiesta del perdón y del reencuentro que Dios Padre organiza en beneficio nuestro en la Pascua. Animarnos y prepararnos con la confesión indivi-dual, especialmente en este tiempo de Cuaresma. El sacramento de la reconciliación es la delicia del perdón que Dios nos regala. 5) Participar en la Eucaristía y de la Caridad (Misericordia) Sobre todo en el Domingo, que es la fiesta de Cristo Jesús que se ofrece en sacrificio a Dios Padre y en banquete como Pan de vida eterna a nosotros, para que llenos de su presencia y de su Amor, seamos testigos de su Misericordia, viviendo una auténtica caridad hacia nuestros hermanos. Les quiere y les bendice, su amigo y hermano Obispo,
+ Mons. Jesús Carlos Cabrero Romero Arzobispo de San Luis Potosí
04
Nuestra historia
Las catacumbas de Priscila 1era. parte Las catacumbas de Priscila son un cementerio romano-paleocristiano que se encuentra en la Via Salaria dentro de la ciudad de Roma. Se trata de uno de los cementerios romanos más antiguos que se han descubierto y conserva algunos frescos de especial importancia para la historia del arte, por ejemplo, las primeras representaciones de la Virgen María o de la Anunciación. Por Pbro. Lic. Rubén Pérez Ortiz
Y, ¿cuál es la manzana de la discordia?
E
P. Chava
l conflicto es algo difícil de evitar. Ya que es casi imposible, no atravesar por una situación tan compleja como lo es el conflicto; ahí donde hay humanos, es muy posible que exista un conflicto. Decía Sartre, que el conflicto es la esencia de las relaciones humanas. Y con esto, llegó a afirmar que lo esencial de la convivencia es que haya un conflicto.
E
xistía la costumbre de nombrar los cementerios por el nombre del fundador o principal gestor del lugar. En este caso, la denominación de cementerio de Priscila o catacumbas de Priscila es mencionado en diversas fuentes como la Depositio Episcoporum o la Depositio Martyrum. Hay en el cementerio una ins-cripción a una Priscila: «PRISCILLA C. (f.)» que indica: «Priscila, ilustrísima mujer (clarissima foemina) y por tanto, que esta mujer pertenecía a la clase senatorial. Otras inscripciones hacen pensar que este cementerio contenía cadáveres de varios miembros de los Acilios, descendientes de Acilio Glabrión, un cónsul y senador que había sido desterrado de Roma y luego condenado a muerte por Domiciano por haberse convertido al cristianismo. La zona, por sus usos y decoración, así como por el tipo de materiales con las que ha sido construida, indica que había sido dedicada a otros usos antes de convertirse en cementerio y que algunas tumbas son de personas cuyos cadáveres fueron trasladados allí de otros cementerios. Esta tesis, sin embargo, es muy controvertida. Algunos Papas fueron enterrados en este cementerio, como Marcelino (aunque su condición de mártir está en duda),
Marcelo I, Silvestre I, Liberio, Siricio, Celestino I y Vigilio. En este cementerio fueron puestos especialmente algunos mártires, y los más famosos son: Los santos Félix y Felipe, Crescenciano, Prisca, Fimita, Las santas Pudenciana, Prásedes y Filomena. Un grupo de 365 mártires (Pablo, Mauro y Simetrio). El criptopórtico es un amplio espacio de las catacumbas construido en ladrillo y piedras. Además de las paredes decoradas y de algunos espacios menores con tumbas y pinturas, contiene la capilla griega y el hipogeo de los Acilios. Su planta es rectangular y posee bóvedas de crucería. Se discute hasta el día de hoy sobre su uso original. Además de las puertas y arcos, tiene dos capillas. Los arcosolios están decorados aunque solo quedan restos de las pinturas que contenían. Hay también un gran mausoleo con ábsides y bóveda. Las paredes inferiores estaban cubiertas de mármol. Al lado del ábside se hizo una tumba de mesa. Hay asimismo lóculos y hasta sarcófagos. Tras el mausoleo y una serie de galerías, hay un arcosolio con pinturas de guirnaldas, pavos reales y escenas de Adán y Eva. Igualmente hay una imagen de Jonás y otra de la curación del ciego de nacimiento.
No estamos totalmente de acuerdo con Sartre, porque lo que hace la convivencia no es tanto el conflicto, sino la concordia. La lucha del hombre, debe ser para evitar o vencer el conflicto. Éste, se puede combatir con buena voluntad; alguien tendrá que luchar, por sanear la convivencia y vencer el conflicto. Pero, ¿por qué surge el conflicto?. Las razones pueden ser muchas, pero una de ellas, es por que dos o más pretenden obtener lo mismo, o luchan por poseer la misma cosa; querer lo mismo provoca discordia. Para salvarnos de caer en el conflicto, sería bueno preguntarnos: ¿Cuál es la manzana de la discordia? Es decir, cuál es el objeto de la disputa, o la causa de la división y del conflicto. Si ya detectamos la manzana de la discordia, hay que hacer que desaparezca. Y una vez quitada la manzana, se recupera la concordia, y así termina la rivalidad. Pero, se necesita que alguien este dispuesto a renunciar al objeto de la discordia; si alguien decide hacerlo, entonces terminará la rivalidad. Por eso dijo el Señor, que al que te pida la túnica, le dejes que se lleve también el manto. Solo con esa actitud, es posible vivir en paz, en libertad y sin tener que sufrir por discusiones estériles. Cuando desaparece la discordia, es posible que vuelva la concordia, es decir, la unión de corazones. No vale la pena, perder lo más por lo menos. La familia y los amigos, fácilmente pueden perderse. Y todo, por ambicionar un bien, con el que no se recupera la amistad, ni la unión familiar. No cabe duda, que el dinero sale caro; su precio, es la paz, la unidad y hasta el amor.
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La reforma al proceso canónico Cosas y Casos de la vida
(parte 2)
Por: Pbro. Lic. Héctor Colunga Rodríguez
colunga46561@hotmail.com
Muy estimados lectores: El documento se llama Mitis Iudex Dominus Iesus (El Señor Jesús, Juez Clemente), viene a reformar el proceso canónico para las causas de declaración de nulidad del matrimonio en el Código de Derecho Canónico.
Para todo mal mezcal, para todo bien también, y si no hay remedio,
P
litro y medio
Por: P. Kino
ara ser llamado mezcal de calidad, necesita cumplir con los re-quisitos del Consejo Mexicano regulador de la calidad del mezcal, A.C. El reconocimiento de la elaboración del mezcal lo tienen siete ciudades de nuestro país: Oaxaca, Guerrero, Guanajuato, San Luis Potosí, Zacatecas, Durango y Tamaulipas. Quiero confesar que hace algunos días, posterior a una gripa superada, traía una “terca” tos de perro, que no me dejaba en paz. Remedios caseros y medicina eran los medios utilizados para quitarme la tosecita incomoda, ya solo me faltaba colgarme un collar de limones. Pues bien, no sé si fue una copita de mezcal que tomé la que me curó de esa molesta tos. Sentí que me raspo el “cogote”, pero creo que valió la pena. Esto no quiere decir que no sea importante la medicina, pero a veces la medicina la tenemos a nuestro alrededor, por ejemplo a través de la herbolaria. No faltará el catarrín que al saber esto, quiera justificar su situación permanente de borrachera, o que exclame la frase de “si no se te quita, se te olvida”. En fin, lo que quiero llegar en este artículo es dar a entender que no se puede llamar mezcal de calidad a aquel que no se realiza con las normas dadas por los conocedores. Asimismo, no se puede llamar cristiano de calidad a aquel que no cumple las normas dadas por el creador, por el “fabricante de los seres humanos”: Dios. Podemos estar bautizados, pero hasta ahí. El buen mezcal se distingue, el bautizado se tiene que distinguir, tiene que ser luz en su comunidad. El buen cristiano no se “raja” a pesar de la adversidad; el buen cristiano cumple los mandamientos, pero no viéndolos como mandatos fríos y cuadrados, sino como una respuesta de amor a Dios y al prójimo. Si hasta el mezcal tiene parámetros de calidad, mucho más el ser cristiano. ¿Qué parámetro de calidad tengo para llamarme hijo de Dios? ¿Me esmero por ser buen cristiano? O ¿Soy mezcal adulterado?, es decir, ¿Soy cristiano “chafa”? Cada uno, tenemos que respondernos desde nuestra recta conciencia, y optar por ser “mezcal nuevo en odre nuevo”.
Las causas son tratadas por vía judicial y no administrativa ¿Qué significa esto? Que debe de haber un órgano jurisdiccional que tutele en máximo grado la verdad del vínculo sagrado. No basta con que se diga, “tuve problemas y quiero que se declare nulo el matrimonio”. Hay casos que son negativos porque no hay causales de nulidad; posiblemente hay causales que llevaron al fracaso, más no a la nulidad. No hay nuevas causales en la reforma del Papa Francisco. Prevalece la falta de voluntad o los vicios del consentimiento; es decir: no te querías casar; te casaron obligado, presionado. También prevalece la incapacidad para asumir las obligaciones del matrimonio, como por ejemplo cualquier anomalía psíquica que afecte los compromisos matrimoniales. Las adicciones al alcohol o droga o cualquier otra que impida el ejercicio de tus deberes. Este tipo de causales tienen que ser desarrolladas en el proceso, mediante un escrito que se llama libelo y presentar de uno a tres testigos. Si es un solo testigo, debe de ser cualificado. El tiempo de duración del juicio es de un año a partir del decreto de la aceptación de la causa. La causa no se acepta en el momento que se admite la solicitud; aproximadamente pasarán de dos a tres meses para estudiar el caso y ver si hay elementos jurídicos y sobre todo buscar a la otra parte y notificarle que hay un proceso, aunque no quiera participar, pero que esté enterada. Lo que sí es nuevo, es que puede haber un proceso “breve”. Se aplica si ambas partes hacen la petición; o uno de ellos, con consentimiento del otro. Indicarán qué pruebas presentan y en qué documentos fundan su petición. El obispo nombra a un instructor y un asesor. Se establece la fórmula de dudas, es decir la causal de nulidad que se va a probar y se cita a una sola sesión y se presentan las pruebas. Hasta la próxima, con más detalles de esta reforma.
Momento Teológico
Construir, Cultivar, Conquistar
Teología de la creación en San Pablo (primera parte)
P. Francisco Javier Espinoza Ayala fjespinozaa@hotmail.com
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e la rica literatura paulina destacamos los siguientes puntos:
El mundo es cristocéntrico: ha sido creado por, en y para Cristo. Cristo es el Señor y artífice de la creación como lo es de la Salvación (Rom 1,3-4; 1 Cor 8, 5-6; Col 1,15-20). Jesucristo preexistía a la obra creadora, su presencia fue decisiva en la creación, y en Él hemos sido predestinados, elegidos y llamados (Ef 2,15; 4,24; Col 3,10). Aunque, por ejemplo en 1 Cor 11, 12 y 1 Tim 6, 13 se resume la fe tradicional (“Todo proviene de Dios” y “Todo se mantiene en El”) sin embargo lo realmente decisivo es que toda la creación tiene un fin cristológico (Ef 1, 3-14). En Cristo, la creación entera ha entrado en su última fase. Los cristianos deben vivir una vida nueva, en la libertad de los hijos de Dios, para favorecer la recapitulación de todo en Cristo. Porque con él, el Adán escatológico, ha llegado la nueva creación y es posible la nueva criatura.
Aprender a creer
“Señor, yo creo, pero ven en ayuda de mi incredulidad”. (Mc 9,24) “Sé de quién me he fiado”. (2Tim 1,12) “Nada te turbe, nada te espante, todo se pasa. Dios no se muda, la paciencia todo lo alcanza. Quien a Dios tiene, nada le falta. Sólo Dios basta”. (Sta. Teresa de Ávila)
Nos hemos acostumbrado a ir clasificando actualmente todo lo que nos sirve y vamos necesitando. De acuerdo a la importancia que eso tiene en nuestra vida y cuánto nuestra vida depende de ello. Y esto tiene qué ver también al respecto de la fe y nuestra capacidad de creer. Medimos nuestras creencias en cuanto influyen socialmente en nuestra vida, o tienen qué ver con lo religiosos que queremos aparecer ante los demás. Pero de lo que no hay duda, es que para la sociedad de hoy, la fe como referencia obligada a nuestra relación con Dios, no llega a ocupar un lugar preponderante. Más bien se le llega a ubicar, en el mejor de los casos, como algo meramente privado y que se reduce a ser expresada a través de ciertos ritos y ceremonias circunstanciales. Pero también es verdad que no podemos quedar ajenos, como católicos, y por tanto, creyentes, si es que somos dignos de éste hermoso nombre, de la necesidad que hay de que la fe cristiana, para ser creída, debe ser plenamente vivida. Hay que ser realistas y reconocer que la tibieza de nuestra vida cristiana, ha originado en gran medida la extensión de la increencia a nuestro alrededor y el clima de indiferencia religiosa de nuestras sociedades. Lo que debe llevarnos a cuestionarnos con seriedad sobre nuestra condición de creyentes. Puede ser que sepamos algo de Jesús y no dudamos de su divinidad, porque hasta hemos oído historias simpáticas acerca de esto en la Biblia. Pero es muy diferente saber algo de Dios y de Cristo, a creer en Él. Pero hay que tener cuidado de no creer desde un mero fundamentalismo farisaico. No es fácil para nosotros, cristianos de fe tibia y débil, aprender a creer. Pero, si nos lo proponemos, descubriremos que sí somos capaces de elevar la autenticidad y la calidad de nuestra fe. Para esto, es de mucha ayuda el ejercicio de confrontar nuestras actitudes en la vida de cada día con textos evangélicos. Pues el Evangelio está lleno de expresiones en
En cualquier caso, para Pablo, en Jesús, se ha realizado el proyecto creador original: Él es verdadera imagen. Y no se trata de un destino individual. Cristo es el Adam, la humanidad entera. En Pablo, Adam tiene un doble trasfondo: el pecador, y el imagen de Dios, una imagen celeste, porque hemos entrado en una nueva en una nueva creación.
Con Cristo, la creación entera ha entrado en la historia, y el mundo comienza a ser nueva creación. Puesto que los cristianos reconocen al Cristo como Señor y dueño del mundo, deben vivir libres del sometimiento a los elementos de la naturaleza que anteriormente les esclavizaron. La vocación cristiana es una vocación a la libertad (Ga 5,1-13).
las que Jesús habla de Dios y su reino, poniendo de manifiesto una forma enteramente nueva de relacionarnos con Él. Sólo se puede creer plenamente en alguien a quien se le conoce muy bien. Por eso, para creer en Dios, es necesario descubrir su presencia en nuestra vida. Podemos conocerlo y acceder a Él, porque así lo ha predispuesto Él mismo en nuestro corazón. Oigamos entonces bien nuestro corazón, abrámoslo a la realidad que la presencia de Dios representa para nosotros. Así lo reconoceremos como meta de todas nuestras inquietudes. Al ocurrir esto, estaremos llegando al fondo de nosotros mismos, a ése manantial de donde brota el arroyo de nuestra vida. De éste modo, podemos tener una actitud creyente que nos lleva a confiar de verdad, aún cuando esto exige que nos lo juguemos todo. Y llegamos a éste grado de incondicionalidad, al ir superando formas inauténticas de vida. Es tomar conciencia de ciertas formas de vida desperdiciada, que nos impiden ser nosotros mismos. Así se dará el que podamos pasar de la superficialidad de la vida a la recuperación del centro de nuestra persona. De la dispersión a la unificación interior en torno al verdadero centro. De la disipación de nosotros mismos, en un activismo desaforado, a la simplificación de la vida en torno a lo único necesario. Podremos ser destinatarios de todo esto, si llegamos a superar las incontables ataduras externas e internas que se han vuelto dependencias de cosas, de personas, de ideologías. Todo aquello que es accesorio y estorba nuestra disposición para una total entrega a Dios. Quien siempre se mani-fiesta presente reclamando el más puro ejercicio de nuestra libertad. Entonces, el ser creyente radicará, no solamente, en la realización de ciertos ritos y cumplir determinadas prácticas, sino más bien en una forma de vida que nos llevará a ser plenamente personas que saben en Quien creen, cómo creen, y esto nos lleve a dar razón del sentido de nuestra vida.
El santo de hoy
Además, desarrollando la doctrina global paulina sobre la creación, se subraya que el estado de la creación tal y como se presenta en la actualidad necesita redención; la cruz supone la reconciliación y el inicio de una nueva creación; Jesucristo es el primogénito de esa nueva creación que se consumará al final de los tiempos; la cristología creacionista-redentora permitió a las primeras comunidades cristianas proclamar a los judíos y paganos a Jesucristo como plenitud de Revelación.
La plenitud en Cristo se realizará eclesiológicamente: será el universo entero beneficiario, pero es la Iglesia la que ha recibido esta plenitud en primera instancia para difundirla luego a todo lo creado.
Por: Padre Memo Gil
San José 19 de Marzo San José es quien tuvo el privilegio de ser esposo de María, de criar al Hijo de Dios y de ser la cabeza de la Sagrada Familia. Es patrón de la Iglesia Universal, de
una infinidad de comunidades religiosas y de la buena muerte. S an José es conocido como el “Santo del silencio” porque no se conoce palabra pronunciada por él, pero sí sus obras, su fe y amor que influenciaron en Jesús y en su santo matrimonio. Cuenta la tradición que doce jóvenes pretendían casarse con María y que cada uno llevaba un bastón de madera muy seca en la mano. De pronto, cuando la Virgen debía escoger entre todos ellos, el bastón de José milagrosamente floreció. Por eso se le pinta con un bastón florecido. Junto a María, San José también tuvo que sufrir que no los quisieran recibir en Belén, que el amor de su vida diera a la luz en un establo y el tener que huir a Egipto, como si fueran delincuentes, para que Herodes no mate al niño. Pero supo afrontar todo esto confiando en la Providencia de Dios. Con su oficio de carpintero no pudo comprar los mejores regalos para su hijo Jesús o que recibiera la mejor educación, pero el tiempo que le dedicó para atenderlo y enseñarle su profesión fueron más que suficiente para que el Señor conociera el cariño de un papá, que también es capaz de dejarlo todo por ir en busca del hijo extraviado. Se conoce a San José como Patrono de la buena muerte porque tuvo la dicha de morir acompañado y consolado de Jesús y María. Fue declarado Patrono de la Iglesia Universal por el Papa Pío IX en 1847. “Otros santos parece que tienen especial poder para solucionar ciertos problemas. Pero a San José le ha concedido Dios un gran poder para ayudar en todo”. Hacia el final de su vida, la Santa carmelita resaltó: “durante 40 años, cada año en la fiesta de San José le he pedido alguna gracia o favor especial, y no me ha fallado ni una sola vez. Yo les digo a los que me escuchan que hagan el ensayo de rezar con fe a este gran santo, y verán que grandes frutos van a conseguir”.
07 Por Luis Marino Moreno
FILOSOFÍAS DEL SUR Enrique Dussel
Akal 2015 364 páginas
L
a obra de Enrique Dussel (Argentina, 1934) se ha destacado por cuestio-nar radicalmente el protagonismo de la filosofía eurocéntrica. En su propuesta ―construida a través de cinco décadas― se ofrece un sitio a todas las tradiciones de pensamiento y a los “excluidos” en el diálogo internacional contemporáneo. De esta forma, los textos amerindios, el pensamiento árabe y la narrativa del África bantú se separan de su carácter “exótico” y se ofrecen como esquemas críticos, con razonamientos que parten de una realidad específica para hacer comprensible la conformación compleja del mundo actual. Con una renovadora lectura de Pablo de Tarso, Hegel, Benjamin, Levinas y Žižek (por mencionar algunos nombres), este libro constituye una síntesis de las principales aportaciones de Dussel en el campo de la descolonización filosófica y la política de liberación. Asimismo, expone su perspectiva en cuanto a las relaciones de poder hacia un mundo transmoderno ―más allá de la Modernidad centrada en Europa― y ofrece algunos de los diálogos que el autor ha sostenido con la obra de Marx y marxistas reconocidos. Gracias a esta reunión, el lector conformará una idea sólida de los temas que se han fermentado en escenarios internacionales; todos resultado de un pensamiento crítico sin precedentes, que surge de la novedad misma de la historia inmediata de muchos pueblos. Éste es un panorama abierto al trabajo de un escritor que parte de la realidad concreta y abre camino hacia lo inesperado, hacia lo nuevo.
Enrique Dussel
Es una de las figuras más respetadas dentro del pensamiento latinoamericano contemporáneo. Académico, filósofo e historiador de origen argentino, ha desarrollado buena parte de su carrera profesional en México, donde, entre otros cargos, ha ocupado el de rector interino de la Universidad Autónoma de la Ciudad de México Miembro fundador de la Filosofía de la Liberación en América Latina, es autor de más de 70 libros, en los que ha postulado una visión crítica de la Modernidad, eurocéntrica y occidental, además de acuñar conceptos clave como transmodernidad o giro descolonial. Tiene dos doctorados Honoris Causa, uno por la Universidad de Friburgo (Suiza, 1981) y otro por la Universidad Mayor de San Andrés (La Paz, Bolivia, 1995). Es fundador de la “Revista de Filosofía Latinoamericana”, y durante la primera década del siglo XXI formó parte del Grupo Modernidad/Colonialidad, el principal colectivo de pensamiento poscolonial en América Latina
Para leer bien, y escribir mejor
Iglesia Universal CIUDAD DEL VATICANO.- “Como el padre del Evangelio, también Dios continua a consi-derarnos sus hijos cuando nos hemos perdido”, dijo el Papa Francisco al explicar la Parábola del Hijo Pródigo en el Ángelus. Francisco señaló que “los errores que cometemos, también si son grandes, no hacen daño a la fidelidad de su amor”. “En el Sacramento de la Reconciliación podemos comenzar siempre de nuevo: Él nos acoge, nos restituye la dignidad de ser hijos suyos”. ROMA.- Este 15 de marzo el Papa Francisco presidirá el consistorio para la canonización de cinco beatos entre los que destacan la Madre Teresa de Calcuta, el niño mexicano José Sánchez del Río y el Cura Brochero de Argentina. Otros dos beatos que harán parte del consistorio ese día son el polaco Estanislao de Jesús María y la sueca Mary Elizabeth Hesselblad. Ese día se sabrá la fecha de la tan esperada canonización de estos beatos. CIUDAD DEL VATICANO.- El Papa Francisco acudió el pasado sábado, por sorpresa a la “Casa Dono di Maria” (Don de María) de las Misioneras de la Caridad para darles el pésame y mostrarles su cercanía tras la masacre de cuatro integrantes de su congregación en Yemen. La casa “Dono di Maria” está situada en el Vaticano, junto al edificio de la Congregación para la Doctrina de la Fe, y cuenta con una pequeña puerta al exterior donde cada día cientos de pobres, sin techo y desamparados reciben alimentos de manos de las monjas. CIUDAD DEL VATICANO.- «El sacramento de la reconciliación —explicó el Papa en el jubileo de la misericordia— es el lugar privilegiado para experimentar la misericordia de Dios y celebrar la fiesta del encuentro con el Padre». Por ello es importante «que el confesor sea también un “canal de alegría” y que el fiel, después de haber recibido el perdón, ya no se sienta oprimido por las culpas, sino que guste la obra de Dios que lo ha liberado, viviendo en acción de gracias, dispuesto a reparar el mal cometido y yendo al encuentro de los hermanos con corazón bueno y disponible». ROMA.- Desde diciembre de 2013 Cáritas lanzó su campaña mundial “Una sola familia humana, alimentos para todos”. Con ella ha intentado concienciar a toda la sociedad e impulsar el fin del hambre en el mundo. Cáritas refleja los valores de la Iglesia católica en el ámbito de la ayuda social. El hambre es un escándalo porque de cada 8 personas, al menos uno padece o ha padecido desnutrición. Con su Campaña “Alimentos para todos” Cáritas piensa que ha sacado de esa condena al menos a 2 millones de personas.
Iglesia de México MÉXICO.- La Conferencia del Episcopado Mexicano se unió en oración y solidaridad con la Diócesis de Tuxtepec, Oaxaca, por el derrumbe en la nueva Catedral que dejó hasta el momento 4 muertos y 19 heridos. En este contexto, el Santo Padre a través de un mensaje, expresó su pésame y solidaridad a los familiares de los cuatro fallecidos y de los heridos. “En estos momentos de dolor, el Papa Francisco imparte de corazón la bendición apostólica a los fieles de esa querida Iglesia particular, como sentido de esperanza en Cristo resucitado”, concluye el mensaje.
Iglesia Potosina SAN LUIS POTOSÍ.- Concluyó la campaña de Caridad de la Comisión para la Pastoral Social de Nuestra Iglesia Potosina. Gracias a esta ayuda que todos los miembros de la Iglesia Potosina donamos, desde el miércoles de Ceniza hasta el día 6 de marzo, muchas personas necesitadas tienen acceso a una ayuda a través de los distintos programas que tiene la Iglesia, como son dispensarios médicos, casa de la caridad, basares, trabajo social y co-medores. Gracias por estas obras de Misericordia en la que todos colaboramos. SAN LUIS POTOSÍ.- Más de trecientos jóvenes se encontraron en la capilla de Nuestra Señora de las Mercedes, en la colonia del mismo nombre junto al Seminario, para prepararse a la Marcha con rumbo al Santuario de Jesús María. En el lugar participaron del Sacramento de la Penitencia, convivieron y participaron en la Eucaristía, celebrada en los terrenos de la Capilla y presidida por los padres del Espíritu Santo. Después partieron en peregrinación hacia el Santuario de “La Cruz del Apostolado”.
El que no tenga pecado... Por Pbro. Darío Martín Torres Sánchez
concentrarse en su misteriosa escritura sobre el suelo, parece implicar un silencio de denuncia, un silencio de rechazo a la inoportuna y necia pregunta de aquellos maestros de la ley. Un silencio que reprueba la actitud acusadora y que descalifica la aplicación inclemente de la ley de Dios, la cual habían despojado de su auténtico sentido, convirtiéndola en un instrumento de su propia impiedad. Es el silencio de Dios de frente a quienes han endurecido su corazón y ya no ven más allá que sus propios intereses y su propio ego. Silencio ante el mundo de aquellos que están ávidos de que los demás sean castigados por sus culpas, el silencio ante quien no cree en la misericordia y en la conversión, cuyo método es el castigo, gozándose en descubrir y señalar los errores de sus hermanos. No en balde, en la tradición bíblica, Satanás es llamado “el acusador”.
“1 Jesús fue al monte de los Olivos. 2 Al amanecer volvió al Templo, y todo el pueblo acudía a él. Entonces se sentó y comenzó a enseñarles. 3 Los escribas y los fariseos le trajeron a una mujer que había sido sorprendida en adulterio y, poniéndola en medio de todos, 4 dijeron a Jesús: «Maestro, esta mujer ha sido sorprendida en flagrante adulterio. 5 Moisés, en la Ley, nos ordenó apedrear a esta clase de mujeres. Y tú, ¿qué dices?». 6 Decían esto para ponerlo a prueba, a fin de poder acusarlo. Pero Jesús, inclinándose, comenzó a escribir en el suelo con el dedo. 7 Como insistían, se enderezó y les dijo: «El que no tenga pecado, que arroje la primera piedra». 8 E inclinándose nuevamente, siguió escribiendo en el suelo. 9 Al oír estas palabras, todos se retiraron, uno tras otro, comenzando por los más ancianos. Jesús quedó solo con la mujer, que permanecía allí, 10 e incorporándose, le preguntó: «Mujer, ¿dónde están tus acusadores? ¿Alguien te ha condenado?». 11 Ella le respondió: «Nadie, Señor». «Yo tampoco te condeno, le dijo Jesús. Vete, no peques más en adelante»” (Jn 8,1-11).
E
sta pieza evangélica, incorporada al Evangelio según San Juan, muestra el trato misericordioso de Jesús a los pecadores, el cual contrasta con el trato legalista que imperaba en sus contemporáneos. Ciertamente la pieza no encaja en el contexto del Cuarto Evangelio, pero representa una genuina historia sobre Jesús. La historia es bastante conocida por la fuerza de su mensaje, contenido en gran parte en la elocuencia de los gestos y breves expresiones verbales de Jesús. En primer lugar destaca su gesto de silencio y aparente indiferencia ante los que intentaban apedrear a la mujer adúltera, al no responderles inmediatamente a su malintencionada pregunta y concentrarse más bien en su misteriosa escritura sobre el suelo. En segundo lugar, su inesperada respuesta “lapidaria” a quienes insisten en su pregunta, diciéndoles: “quien esté libre de pecado que le arroje la primera piedra” y, más adelante, sus breves, claras y directas palabras a la pecadora: “yo tampoco te condeno, vete y no peques más”. El primer gesto de Jesús, cuando se inclina silencioso, dándole la espalda a los dolosos fariseos, para
Las sintética respuesta de Jesús: “quien no tenga pecado que arroje la primera piedra”, puede considerarse, por su fuerza, brevedad y agudeza, una de sus frases más célebres que no sólo se conserva en los ámbitos religiosos, sino que ha permeado distintas culturas aún en los ámbitos seculares. Frente a la pretensión de una aplicación inhumana de la ley divina, Jesús da una respuesta práctica y directa. Lejos de una explicación rebuscada Jesús opta por el ámbito de lo práctico, siguiendo una lógica elemental: la aplicación de un castigo tan severo solo corresponde a Dios; el hombre, al no estar exento de culpa, no está calificado para aplicar castigo, le corresponde más bien actuar con la misericordia con la que él espera ser tratado. Esta fue una enseñanza constante de Jesús, baste recordar Lc 6,37: “Sean misericordiosos, como el Padre de ustedes es misericordioso. No juzguen y no serán juzgados; no condenen y no serán condenados; perdonen y serán perdonados.” Las palabras de alivio dirigidas por Jesús a la pecadora: “Yo tampoco te condeno.. Vete y no peques más” recogen el principio fundamental de la Encarnación y del misterio de la muerte de Jesús en el evangelio de San Juan (3, 16-17): “Dios amó tanto al mundo, que entregó a su Hijo único para que todo el que cree en él no muera, sino que tenga Vida eterna. Porque Dios no envió a su Hijo para juzgar al mundo, sino para que el mundo se salve por él”.
El Vía Crucis de Botero llega a Roma E
n el pasado, con el Vía Crucis los artistas podían reflejar el sufrimiento del mundo que les rodeaba, sus injusticias, descargadas sin compasión sobre un Cristo inocente. Esa tradición es la que rescata el colombiano Fernando Botero con estas obras. En su “Vía Crucis” que realizó entre el 2010 y 2011 mezcla denuncia y humanidad. Los hombres que insultan y maltratan a Cristo son personas de su tiempo, de su Colombia natal. “Botero ha sido un pintor de temas de la cotidianidad y de grandes temas de la Historia del Arte. Pero la religión sin duda es un valor importante en la cultura colombiana y en la niñez de Botero. El drama de la Pasión como drama humano era un reto fenomenal para un artista que se ha distinguido por un lenguaje apacible, placentero, sensual, de manera que creo que por oposición, después de tantos logros, el drama de la Pasión significa un punto de inflexión importante”. “Es la visión de un hombre común, no es la
visión de un religioso, es una visión un poco más pagana, que permite que el pintor presente las mismas miradas agudas y críticas sobre la vida social, sobre los valores de su país natal y del planeta hoy. Tantas dificultades, tantas injusticias, tanta violencia”. Su “Vía Crucis” es una muestra de la
relación que estableció el artista entre la fe y el mundo de hoy. Botero mismo se define como un hombre que a veces cree y a veces no, pero un hombre, al fin y al cabo, que en este Jubileo de la Misericordia entra en diálogo con la fe más que nunca.
Jóvenes rumbo a misiones
Por: Gustavo Alejandro García Vargas
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l pasado sábado 5 de Marzo se llevó a cabo el taller de Liturgia para todos los jóvenes que asistirán a misiones en Semana Santa, la plática fue impartida por el Padre Efraín Moreno Aguirre en el auditorio de la Casa de la Acción Católica. Los jóvenes realizaran la misión de Semana Santa a diferentes partes de la diócesis, las parroquias participantes son; Nuestra Señora de la Asunción en Santa María del Rio, Santa Teresa de Jesús en la Cofradía Rioverde S.L.P, Señor de la Expiración en el Granjenal Rioverde, Parroquia de San Miguel de Mexquitic, Parroquia de Santa María de Guadalupe en Peotillos Villa Hidalgo, Parroquia de San Juan Nepomuceno, Parroquia de Nuestro Padre Jesús en Salinas, Parroquia de Nuestra Señora de Guadalupe en Mexquitic y la Parroquia de Nuestra Señora de Puente del Carmen en Rioverde.
La Familia de la Cruz en San Luis Potosí
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iversas comunidades de las Obras, Congregaciones e Instituciones en esta ciudad: Misioneros del Espíritu Santo, Religiosas de la Cruz, Apostolado de la Cruz, Alianza de Amor, Hijas del Espíritu Santo Misioneras de la Caridad de María Inmaculada y Círculo del Espíritu Santo, colaboraron conjuntamente llevando a cabo la semana anterior tres celebraciones: El día 3 de marzo, en unión con la Familia de la Cruz presente en otros países, se conmemoró el aniversario de la muerte de Concepción Cabrera de Armida en el CECAP, Centro de Espiritualidad Cruz del Apostolado, a través de una hora santa, eucaristía y un convivio. El sábado 5 en el Templo de San Juan de Dios se llevó a cabo la entronización de la Cruz del Apostolado, en el marco del Novenario que antecede a la fiesta patronal de este lugar tan simbólico para las Obras de la Cruz. Ese mismo día en la noche, saliendo de la Capilla de las Mercedes, tuvo lugar la MARCHUMA, que se realiza año con año, el mes de marzo, a Jesús María. Esta ocasión, respondiendo al llamado del Papa Francisco, aproximadamente 300 personas peregrinaron llevando al Santísimo; después de la jornada de adoración que inició en el CECAP el día 4. Atravesando al llegar, la Puerta Santa del Santuario de Jesús María.
Por: Azucena Ramos de Madrigal
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Institución de Lectores
Por Gustavo Alejandro García Vargas.
l Sr. Arz. Jesús Carlos Cabrero Romero confirió el ministerio de lectorado a los jóvenes que están en su ultima etapa de formación. El rito del lectorado se llevó a cabo en el Seminario Guadalupano Josefino. Los jóvenes que fueron instituidos al ministerio de lectorado son: Gerardo de Jesús, José Ángel Loredo Mata, José Rafael Quintá Méndez, Juan Antonio Ramírez y Miguel Ángel Tobías Acosta. Durante la ceremonia se les entregó la Sagrada Escritura, para que la me-diten, y sea transmitida con fidelidad. La importancia del lectorado radica en que sea capaz de transmitir con su vida, con sus obras y con sus acciones un profundo amor a la Sagrada Escritura traducido en la ade-cuada preparación de las ceremonias litúrgicas, así como en su capacidad por lograr una adecuada participación de los fieles en dichas ceremonias que los lleve a nutrirse de la Palabra para luego encarnarla en su vida diaria.
Toma de Posesión en Parroquia de Nuestra Señora del Buen Consejo
Por: Gustavo Alejandro García Vargas
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on la profesión de fe y juramento de fidelidad el Pbro. Fernando Ovalle González, tomó posesión en la Pa-rroquia de Nuestra Señora del Buen Consejo, ubicada en la col. Garita de Jalisco. La ceremonia fue presidida por el Sr. Arz. Jesús Carlos Cabrero Romero, acompañado de los vicarios el Padre Benjamín Moreno y el Padre Gerardo Vaglienty. Al concluir la homilía el Pbro. Fernando Ovalle, realizó la profesión de fe, renovó sus promesas sacerdotales ante la presencia del Sr. Arz. Jesús Carlos; quien entregó al padre Fernando Ovalle la llave de la Parroquia, lugar donde se reunirá con la comunidad y que ha de cuidar como si fuera su propia casa, también se hizo entrega de las llaves del Sagrario y de los libros parroquiales.
Que Dios derrame sus bendiciones sobre el Padre Fernando Ovalle, para que cumpla con fidelidad la tarea que le ha sido encomendada, y con la disposición de todos los laicos hagan de esta parroquia, un verdadero fermento en la masa diocesana.
Domingo 13 de marzo de 2016
Fiesta Patronal Señor de Burgos
Por Gustavo Alejandro García Vargas.
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l pasado domingo 6 de Marzo se realizó la fiesta patronal en honor al Señor de Burgos, la celebración fue presidida por el Sr. Arz. Jesús Carlos Cabrero y el Pbro. Fernando Castro Villanueva, y en compañía de amigos sacerdotes. La fiesta del Señor de Burgos, es una de las más antiguas, ya que alrededor de 1820 el Carpintero Cesáreo de la Cruz, compró un sauce del cual le podría sacar provecho, mientras lo cortaba descubrió que un pedazo de tronco y dos de sus ramas formaban una cruz, Cesáreo miró una estampa del Señor de Burgos y notó que el sauce podría ser usado para formar la imagen, por lo cual le pidió a un artesano llamado Juan Pablo, que le hiciera el Cristo. La venerada imagen de Nuestro Señor del Saucito o de Burgos, mide de pies a cabeza 1.67m de alto y de ancho de extremo a extremo de los brazos 1.56m. En el madero que está, mide 2.54m de alto; tiene las puntas doradas y esta barnizado de color oscuro. Además del letrero INRI, colocado en la punta del larguero vertical a ambos lados de éste, sobre el larguero horizontal se ven dos soles dorados de metal; de este larguero cuelga un adorno en forma de lira con flores artificiales prendidas al Cristo. Las flores son símbolos del árbol del sauce con que se hizo la imagen; cuatro ángeles, dos a cada lado, se encuentran colocados en dicho adorno. A sus pies cuelgan tres huevos de víbora, exvoto de un cristiano agradecido. En 1880 se inició la construcción del Santuario de Nuestro Señor de Burgos, terminando su obra en su totalidad hasta el año de 1955.
Fiesta Patronal en honor a Nuestro Padre Jesús, Salinas S.L.P.
Por: Alma Eva Martínez
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l pasado viernes 4 de Marzo, el Pbro. Dario Martin Torres Sánchez y los Vicarios Anastasio Alejandro Reyna Dávila y Luis Esteban Reyes Perfecto; tuvieron el honor de recibir al Sr. Arzobispo Don Jesús Carlos Cabrero Romero y a Monseñor Obispo Lucas Martínez Lara, Obispo de Matehuala; también estuvieron presentes un gran número de amigos sacerdotes quienes han estado en servicio, en este Santuario de Nuestro Padre Jesús. El Arzobispo Don Jesús Carlos Cabrero Romero agradeció a todos los presentes y sobre todo a Monseñor Obispo Lucas Martínez Lara, quien estuvo como párroco de este Santuario, y demás sacerdotes que de diferentes partes de la arquidiócesis acudieron a concelebrar, además de todos los feligreses que llegaron de diferentes partes de la republica para venerar a Nuestro Padre Jesús; y al coro, al cual les dijo parecer una gran orquesta; dijo también que estas celebraciones son el fruto de la Fe al mismo Señor, Él nos llama a renovar nuestra Fe en Jesús Eucaristía, Jesús Palabra. Él nos entiende y comprende el dolor del su-frimiento en que nos encontramos en cierto momento, es a Él a quien invocamos y deseamos escuche nuestra humilde súplica. Como dijo el Apóstol Pedro, dejemos tocar nuestro corazón por Él, con su palabra y que reabra nuestro corazón y nos renueve, que renueve nuestros pensamientos, nuestros caminos y nos dé un corazón nuevo, que reine en nosotros virtudes, dones y buenas costumbres en nuestros hogares y así manifestar que esta Jesucristo en el centro de nuestras vidas. Estas fueron algunas palabras que dirigió el Sr. Arzobispo Don Jesús Carlos Cabrero Romero, a toda la multitud de feligreses que se dieron cita en este festivo día. Los invitó a seguir pidiendo en oración a Nuestro Padre Jesús, agradeció también a todas las peregrinaciones, que con tanta Fe y Amor visitan este Santuario de Nuestro Padre Jesús, peregrinaciones de México, Monterrey, N.L.; Guadalupe, N.L.; Celaya, Gto.; Atlanta, Texas y por supuesto a todos los Salinenses.
¡Pónganse en camino!
Celebrando al Señor
El perdón en la oración del Padrenuestro (Segunda Parte)
P
arecería inevitable entonces buscar entender a cuál praxis de perdón sea posible subir para poner en evidencia esta consecuencia entre el perdón humano que se concede y el perdón divino por recibir que vimos en la primera parte de este artículo. Ahora parecería que el texto o textos que tenemos delante, sea en la versión de Mateo que en la de Lucas, ponen en evidencia una praxis del perdón o una condonación bastante obvios: “como nosotros en efecto…” esta es la traducción que sigo, porque en este momento me parece que expresa de manera a-propiada el tema que estamos viendo. Veamos a cuál praxis de perdón se dirige la palabra de Jesús, si esta praxis era frecuente dentro del mundo israe-lita o dentro la realidad que circundaba la reflexión veterotestamentaria o aquélla rabínica. En todo el A.T. en rea-lidad no se han encontrado grandes praxis de perdón. Es verdad esto, pero no del todo, porque existe una praxis de perdón al interno de la ley mosaica que seguramente va vista en este contexto. Me refiero de manera muy clara a aquello que dice el texto del Levítico en el capítulo 25, que presenta la praxis del perdón. Sabemos muy bien en qué cosa consistía esta praxis del texto del Lev con la inauguración del año sabático y del año jubilar: significaba volver a todo hijo de Israel a la propia dignidad, volver a toda persona a la situación en la cual Dios lo había encontrado en el momento en el que el pueblo de Israel había sido sacado de la esclavitud de Egipto y había sido conducido al interno de la tierra prometida. En el momento en el cual el pueblo recibe en asignación la tierra que toda familia, toda tribu, todo clan habría debido cultivar y custodiar, todo debía permanecer según lo que Dios había establecido, porque la tierra no era pertenencia humana, la tierra era de Dios. Todo ha sido entregado al hombre, para que el hombre pudiese de cualquier modo sacar fruto de esto que había recibido.
Discípulos misioneros
P. Pedro Mexquitic Arredondo
El hombre, antes o después puede encontrarse en la necesidad y perder aquella parte que le había sido asignada; pero en el momento en el que recurría al año del jubileo, todo debía ser puesto en la situación primordial. Al sonido del cuerno, venía proclamado el año santo de la remisión y del perdón de las deudas. Todo israelita tomaba en posesión sus propiedades, todo aquello que se vio obligado a vender, venía puesto a su plena disponibilidad, es decir, cada uno venía restablecido en la propia dignidad. Todo esto da motivo de comprender no sólo la importancia de la dignidad del hombre, sino también el hecho de entender que todos pueden descubrir antes o después de este perdón, de regresar a la propia dignidad. Ahora si recorremos las páginas del A.T., seguramente encontraremos lo importante que es esta ofrenda de perdón hecha por Dios al hombre para resti-tuirlo en su amistad, a pacto también de su conversión, de la contrición de su corazón por medio de la ofrenda del sacrificio, de la limosna y después vamos al N.T. del perdón de los pecados, como dice Jesús. Basta tomar el be-llísimo episodio evangélico del paralítico que le traen a Jesús y colocado frente a Él haciendo un hoyo por el techo, para ver que la primera palabra de Jesús no es “Estás curado”, sino “Tus pecados son perdonados” y “Quién es éste que puede perdonar los pecados”... “Para que sepan que el Hijo del hombre tiene el poder de perdonar los pecados, yo te digo toma tu camilla y vete a tu casa”. Seguramente entonces, sobre el perdón que el Señor concede a aquél que se muestra arrepentido por los propios pecados no debemos decir mucho de más: es dado adquirirlo, es el misterio de la reconciliación que viene de Dios, es el ministerio del amor de Dios que se expande sobre la humanidad y, es Pablo mismo que invita a dejarse reconciliar con Dios.
La espiritualidad de la misión (Parte I de VI)
T
odo discípulo misionero debe tener su “desierto” para buscarse y buscar al Salvador. Debe encontrar momentos para la oración, tanto personal como comunitaria. Estas son algunas características de la su oración. Es Trinitaria: Si bien se realiza siempre “en el nombre de Jesús”, y puede hacerlo acudiendo a la intercesión de grandes santos misioneros (San Francisco Javier, Santa Teresita del Niño Jesús, etc.), se dirige principalmente al Padre, fuente y origen de la misión de la Iglesia, a Jesucristo, de cuya misión somos continuadores, y al Espíritu Santo, protagonista de la misión. Es bendición, adoración y alabanza: porque a través de su oración totalmente desinteresada, le da Gloria a Dios no sólo por lo que ha hecho, sino por lo que Él es, reconociéndolo como único Dios y Señor, poniéndose dócilmente a su disposición y bendiciendo su Nombre. Es acción de gracia: En su oración, no se cansa de dar gracias a Dios por la vida recibida, por la vida de hijos de Dios, por la obra de salvación, por la vocación misionera encomendada y por todos los dones y carismas recibidos. Es petición e intercesión: A través de la oración, muestra conciencia de su relación con Dios, y como criatura que se sabe dependiente de Él, pide a Dios por la venida del Reino, pide las disposiciones necesarias para acogerlo y cooperar a su venida, pide perdón por sus faltas, por sus necesidades, e intercede por las necesidades de los demás, especialmente por los destinatarios de su labor misionera. El Padrenuestro es modelo de oración de petición. Es Universal: El discípulo misionero es el “hermano universal” que presenta a Dios su oración por los hombres y mujeres de los cinco continentes que no conocen a Dios, por su conversión, por los misioneros que trabajan activamente en todo el mundo y por aquellos a quien Dios está llamando a ser misioneros. El Rosario Misionero es un claro ejemplo de oración universal. Las intenciones misionales que el Papa propone para cada mes, ayudan también a esta universalidad. Es eclesial: A través de la oración, el misionero se une a toda la Iglesia que ora. El misionero no ora aislado del mundo, sino que lo hace en comunión con la Iglesia. Es por ello que no dice “Padre mío”, sino “Padre Nuestro...” Está centrada en la Palabra de Dios: Es muy importante que el discípulo misionero adquiera el hábito de leer la Palabra de Dios contenida en la Biblia, puesto que a través de ella, es como Dios le hablará y le manifestará su voluntad. Es confiada y esperanzada: Sabe que su oración es escuchada y será atendida, y por ello es vivida con una actitud de esperanza y confianza filial.
Domingo 13 de marzo de 2016
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La herida del dictador Por: Juan Jesús Priego
Los Diálogos de Platón, ¿son verdaderos diálogos? Hay quien dice que no, que en realidad son monólogos a veces interrumpidos para causar cierto efecto o para introducir en ellos el elemento dramático, pero nada más. Un amigo mío me decía hace poco, mientras discutíamos sobre este asunto: -En los Diálogos de Platón, mi querido Priego (nadie en este mundo me ha llamado nunca por mi nombre, salvo mi padre y mis hermanos; de ahí en fuera, y desde los lejanos tiempos de la primaria, todo mundo me ha llamado por mi apellido: ¿por qué será?)... ¡Pero no me interrumpas con esa mirada ausente! Te decía que en los Diálogos de Platón los interlocutores en realidad no existen, y lo que parece ser una réplica o una objeción no es más que una parada técnica, o bien una especie de dique cuyo único objetivo pareciera ser el de admi-nistrar con prudencia el torrente de las palabras del maestro. ¡Los Monólogos de Platón! Este título, en su caso, sería mucho más justo y sensato. ¿Es verdad esto? Pudiera ser. En todo, no seré yo quien haga un juicio semejante: mis competencias filosóficas no dan para tanto. Y ni falta que me hacen, pues no es de esto de lo que quiero hablar, es decir, no del diálogo filosófico, sino del común y corriente, ese que entablamos no para probar una tesis, sino únicamente para estar y compartir: ese diálogo sabroso que tiene lugar todos los días a la sombra fresca de un café o en cualquier otro lugar donde los hombres suelen reunirse con el único afán de hablar de lo que les viene en gana. Veamos a dos seres que conversan: uno calla mientras el otro escucha, y, a un cierto punto,
aquél que sólo escuchaba se pone a hablar mientras el otro guarda un profundo silencio. Por supuesto, hay quienes mientras su interlocutor habla están con la mente ocupada pensando en lo que van a decir a continuación, o mirando discretamente su reloj, pero eso no es diálogo auténtico, sino farsa y mera simulación. Hablar, escuchar; escuchar, hablar: si a estos dos verbos agregamos el calificativo apasiona-damente, entonces tendremos, ahora sí, el diálogo verdadero. Todo diálogo presupone entre aquellos que lo entablan una cierta igualdad. Con un rey, por ejemplo, no se dialoga; a lo más, sólo se le informa o se le alaba. Pero ante un perro o un gato tampoco es posible dar muchas explicaciones: basta con silbarles o simplemente hacerles una mueca para que se estén quietos. Dialogar sólo pueden los que, considerándose iguales, entregan a otro su mundo interior en forma de palabras para que éste las reciba y les haga un lugar en su inteligencia o en su corazón. «No le hables a ese niño», dice la madre a su hijo menor mientras señala con el dedo una silueta pequeña y lejana. ¿Qué es lo que en realidad ha querido decir esta mujer? Que, puesto que su hijo es superior, no debe éste prodigar sus palabras con cualquiera. ¿Y a qué estratagema recurren casi siempre los que gustan darse aires de superioridad? A la estratagema del mutismo. No hablan, dando a entender que si lo hicieran se rebajarían. Una vez me tocó comer con gente así. Yo les preguntaba algo y ellos me respondían con monosílabos. Les decía, por ejemplo: «Este verano promete ser mucho más caluroso que los anterio-res, y, según dicen los estudiosos del tiempo, cada vez los veranos serán más calurosos...». -Sí –respondían, pero más al viento que a mí, y como pidiendo que los dejara en paz. Luego otra vez yo: «En San Luis Potosí nunca había experimentado yo calores semejantes. Cuando era niño, por ejemplo, incluso durante los meses de julio y agosto»… -Sí. Por suerte sonó mi celular en ese preciso instante –era una parienta que sólo quería
Al público la necrópolis donde fue enterrado San Pablo Con motivo del Jubileo de la Misericordia algunos monumentos poco conocidos de Roma se abrirán al público
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s el caso del cementerio donde fue enterrado San Pablo. Esta necrópolis salió a la luz en las excavaciones que se realizaron entre 1917 y 1918 y es uno de los mejores testigos que muestran la sociedad romana de los primeros siglos después de Cristo. “Por la tipología de las tumbas podemos ver que pertenecían a personas de clase media y baja. Cada nicho tenía un coste y los que se asomaban a la calle eran los más costosos por su visibilidad. Era una forma de hacer ver la clase social del difunto, su estatus social”.
San Pablo fue enterrado aquí, una zona situada entre Roma y Ostia, el puerto de la antigua capital del mundo. Al igual que ocurrió con San Pedro, el se-pulcro de San Pablo se convirtió en un centro de peregrinación. Sobre su tumba se construyó una basílica, San Pablo Extramuros, que los papas suelen visitar cada 25 de enero para clausurar una semana de oración por la unidad de los cristianos. Fue allí donde Juan XXIII anunció el Concilio Vaticano II. La espectacular necrópolis se podrá visitar a lo largo de los próximos meses, previa reserva.
saludarme- y yo me disculpé diciendo que algo muy grave acababa de suceder y que tenía que marcharme cuanto antes. «Se trata, en realidad, de una cuestión de vida o muerte –dije adoptando una pose alarmada-. Qué pena que tenga que irme precisamente ahora, pero no me queda otro remedio. ¡Ha sido un placer haber estado con ustedes, señores!». ¡Y qué alivio sentí al poder respirar de nuevo, ya en la calle, el vientecillo fresco de la libertad! «Dialogar –dice Jean Lacroix (1900-1986)es comprometerse a pronunciar palabras que tengan sentido. La palabra humana posee un lado sa-crificial; significa que no hay palabras auténticas sin un cierto anonadamiento, una muerte de sí mismo y una ofrenda a los demás. Lo que exactamente hay de ascetismo, de sacrificio y de mortificación en el diálogo es que supone un fracaso para nuestra vo-luntad de poder. Renuncia a la categoría de triunfo. El hombre que dialoga es más aquél que sabe escuchar que aquél que sabe hablar». El filósofo francés tiene razón: dialogar es en cierto sentido sacrificarse, pues equivale a cederle al otro la palabra y ponernos a escucharlo justo cuando queríamos llevar nosotros la voz cantante. El dictador que hay en cada uno de nosotros quisiera hacerse oír todo el tiempo, pero entonces no le queda más remedio que callar. El otro, con su palabra, hiere en el corazón a nuestro caudillo interior y lo obliga a acatar, a tensar el oído y ponerse en la actitud de los humildes. Pero callarse uno y dejar que el otro hable indefinidamente es exponerse a que tome el puesto al que nosotros habíamos renunciado y se convierta en un tirano él también. De modo que entonces lo interrumpimos y volvemos a hablar, obligándolo a que ahora nos escuche él. Y así sucesivamente. El diálogo verdadero no tiene fin; no existen diálogos terminados, existen solamente diálogos interrumpidos. De saberlo practicar, el diálogo nos enseñaría muchas cosas; por lo pronto, nos enseñaría a escuchar y a ponernos en nuestro sitio para que no nos creamos más de lo que somos, pero tampoco menos. Es una escuela de democracia y, por supuesto –como sostiene Lacroix- de humildad y de ascetismo.
Dieciocho corridas de toros efectuadas en la plazuela de San Juan de Dios en la Ciudad de San Luis Potosí para celebrar la proclamación y juramento de la primera Constitución Federal (Tercera y última parte)
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on cuyas calidades y condiciones recibe el otorgante en arrendamiento, por los días y precio expresado, la plaza para las corridas de toros, obligándose a cumplirlas con la misma exactitud y a no reclamarlas ni interpretarlas total ni parcialmente con ningún pretexto, y, si así lo hiciere, quiere no ser oído en juicio ni fuera de él y que, por el mismo hecho sea visto que las aprobó y ratificó añadiendo fuerza a fuerza y contrato a contrato, a lo que se le ha de poder apremiar en legal forma. Y don Francisco Antonio de los Reyes, vecino del Real de San Francisco y residente en esta ciudad a quinen doy fe conozco como fiador propuesto por don Eulogio de Arias, y, admitido por el Muy Ilustre Ayuntamiento, instruido de las condiciones insertas poniendo en efecto la obligación a que el segundo se sujetó, en una de ellas , por la presente en la mejor y más bastante forma que por derecho haya lugar, otorga que promete y se obliga a que el repetido don Eulogio Arias, cumplirá exactamente con ellas como corresponde y, en caso contrario, el otorgante, como su fiador, pagará la cantidad que debe exhibir por la falta absoluta o parcial del contrato con tal de que no pase de los ochocientos pesos, valor del arrendamiento, pide los diez y seis mil de que trata la clausula 5ª., o de ambas cantidades justas y no más sin que haya de practicarse diligencia alguna contra el citado Arias ni hacer excusión en sus bienes, pues la renuncia con la ley 9ª. título12 partida 5ª. que dice que el fiador no pueda ser reconvenido antes que el deudor principal. Hace suya propia la deuda ajena y recibe en sí y queda de su cuenta y cargo la integra responsabilidad y solución de dichas cantidades por las cuales quiere y consiente ser demandado pri-mero que el deudor y que todos los autos y diligencias que para el pago se ofrezcan hacer, se entiendan con el otorgante y no con aquel, salva siempre la acción lque contra él tiene la ciudad, pues queda viva, ilesa y en su fuerza y vigor para que use de ella a su arbitrio y elección. Así mismo se obliga a reintegrar a la ciudad, en la misma conformidad, las costas, daños, intereses o menoscabos que por su morosidad se le irroguen defiriendo su importe en el juramento de parte alguna con relevación de otra prueba y ambos otorgantes a la observancia de este contrato, obligan sus personas y bienes habidos y por haber y dan amplio poder a los señores jueces de esta capital para que a ello le compelan y apremien por todo rigor de derecho y vía
Por: Lic. Ricardo García López
ejecutiva como por senencia definitiva pasada en autoridad de cosa juzgada y consentida que por tal la reciben. Renuncian todas las leyes, fueros y privilegios de su favor y la general del derecho en forma. Y, estando presentes los señores capitulares comisionados del Muy Ilustre Ayuntamiento: Regidor don Juan Leonides Reynoso y don Mariano Borja y el Procurador Síndico primero don Jesús José Aguiar a quienes igualmente doy fe conozco, dijeron que a nombre de dicho Muy Ilustre Cuerpo, se obligan a que este contrato sea firme, subsistente, valedero por su parte y que en caso contrario restituirá al arrendatario la cantidad que va a exhibir de contado los gastos que haga y los perjuicios y menoscabos que se le irroguen diferida su liquidación en su relación jurada, relevándole de otra prueba. En cuyo testimonio así lo otorgaron y firmaron todos, siendo testigos: don José Garaña, don Lorenzo Molina y don José María Morales de esta vecindad. Doy Fe.
Eulogio Arias (rúbrica) Francisco Antonio de los Reyes (rúbrica), Juan Lorenzo Reynoso (rúbrica), Mariano Borja (rubrica), Jesús José Aguiar (rúbrica). Ante mi: Antonio María Suárez (rúbrica).
¿Virtudes ciudadanas? Javier Algara
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omo proyecto mensual de la clase de “Formación Cívica y Ética” pedí a mis alumnos de secundaria que llevaran a cabo una encuesta para determinar cuáles son la virtud y el vicio ciudadanos más característicos de la Ciudad de San Luis Potosí. Los chicos salieron a la calle armados con sus cuestionarios y su entusiasmo. En total recogieron las respuestas de 600 ciudadanos, hombres y mujeres mayores de edad. En clase, luego de haber recabado las respuestas y vaciado los resultados en forma estadística, comentamos las experiencias que habían tenido: personas que se negaron a responder, personas amables que les invitaron un refresco, etc. De todo hubo. Pero entre esas variadísimas experiencias hubo una que en verdad nos sorprendió porque todos los chicos, sin excepción, manifestaron haberla tenido: “Casi nadie sabe qué es una virtud ciudadana”, manifestaban asombrados. Los alumnos describieron de forma emocional la reacción de la mayor parte de los ciudadanos entre-vistados ante la primera pregunta del cuestionario: “¿Según usted cuáles son las cinco virtudes ciudadanas más importantes?”. La respuesta: una cara de “What?”. “¿Virtudes ciudadanas? ¿Qué es eso?” cuestionaban a su vez algunos de los sorprendidos ciudadanos. “Primero díganme qué es virtud”, reviraban otros. Virtud. Una palabra a todas luces desconocida entre la ciudadanía de nuestros días. Me pregunto si tal fenómeno deriva de una simple laguna semántica o se trata también, Dios no lo quiera, de que esa laguna refleja la ausencia social de la práctica de la virtud. Obviamente a la dificultad semántica experimentada hay que añadir la dificultad de no poder vincular el concepto de virtud con el de ciudadanía. Con toda seguridad unos pocos ciudadanos -recordando algunos trozos sueltos de su catecismo de primera comunión- ubicarán la virtud a la par de otros conceptos igualmente nebulosos: santidad, sacramento, espíritu y otros parecidos. Es como si la virtud fuese algo místico, etéreo, propio de los santos; definitivamente ajeno a la vida real, al pago de impuestos, al votar en las elecciones, al no tirar la basura en la calle, etc. En ese contexto, ¿cómo entender eso de “virtudes ciudadanas”? Es fácil entender por qué es común identificar la virtud con temas religiosos, especialmente católicos. Los santos, para no ir más lejos, siempre nos han sido presentados como modelos de virtudes. “Virtudes heroicas”, se dice de la calidad de las de los santos. Virtud y santidad, desde esa perspectiva, parecen ser conceptos intercambiables, y como la santidad es un lujo para la mayoría de los mortales (o al menos eso decimos para excusarnos de tener que buscarla), la virtud corre la misma suerte. Esa misma conexión entre virtud y santidad hace que los no cristianos las vean como cosas de la Iglesia Católica en la que ni creen ni quieren creer. ¿Virtudes? ¡Ja! Inventos de los curas para reprimir todo lo que hay de bueno en la vida, sobre todo en lo relacionado con el sexo- se mofan. Otros, que con mayor puntería lingüística de algún modo relacionan la honestidad, la legalidad, y otras cosas parecidas con las virtudes, las ven, sin embargo, como meras utopías, idealizaciones oníricas en esta sociedad donde el que no tranza no avanza. Vale más, consecuentemente, desterrar la palabra “virtud” del lenguaje actual; convertirla en algo políticamente incorrecto. Evidentemente, siguiendo la moderna costumbre de dar crédito sólo a lo que dice la tele o a lo que dogmatizan los “formadores de opinión pública”, pocos son quienes se preguntan qué es en verdad la virtud, y ello sólo hace más difícil entender el concepto de virtudes ciudadanas. ¿Alguien recuerda alguna serie de TV., o algún documental de los canales más populares donde se haya mencionado la virtud? Aristóteles y Tomás de Aquino nos han de estar viendo con lástima desde el cielo. Nada más sencillo de entender, empero, que la virtud. No es ni siquiera un concepto religioso. Es una fuerza hacia el bien; un “hábito bueno”; un hábito desarrollado a base de repetir consciente y libremente actos buenos. Para desarrollar hábitos buenos no es necesaria la fe, aunque definitivamente sí es gran ayuda. Los hábitos buenos, obviamente, están al servicio del Bien Común, pues ninguna acción verdaderamente buena puede serle contraria, ni una mala fortalecerlo. Cuando un ciudadano, en forma voluntaria, repite acciones propias del buen ciudadano estará desa-rrollando una virtud ciudadana. Democracia, legalidad, orden, justicia, ho-nestidad, participación, solidaridad, corresponsabilidad y otras acciones parecidas se convierten en virtudes ciudadanas cuando ponemos nuestro empeño en hacerlas siempre bien, para el Bien de Todos. El problema es que pocos ubican esas cosas como virtudes. Y el problema se agudiza porque tampoco existe, al menos a nivel general, un esfuerzo consciente por cultivarlas. Parecería que los mexicanos esperamos que los buenos ciudadanos broten del pavimento como fruto de un decreto presidencial, o como un don infuso del Espíritu Santo. Ahora bien, si la adquisición de estas virtudes es obligación moral de todo ciudadano, con mayor razón lo es de los ciudadanos cristianos, llamados a la heroicidad de las virtudes, a la santidad. No hay una mayor antítesis que un católico mal ciudadano. Desgraciadamente, por todo lo anterior, los resultados de la encuesta de mis alumnos no produjo resultados concluyentes, de modo que nos quedamos sin saber cuál es la mayor virtud, ni cuál el mayor vicio ciudadano de los potosinos.
Fe y Política
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Vaticano
Mujer y Familia, un binomio vital Lic. José de Jesús Vázquez Hernández (Semanario)
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anto la mujer como la familia desempeñan un papel preponderante en la Sociedad, por su participación activa en la mayor parte de las actividades comunitarias, económicas y, en buena parte, en la política; sin embargo, sigue siendo amenazada, atacada, discriminada, y un número elevado de ellas, muertas por razones desconocidas, cuyos crímenes, en lo general, quedan impunes. Con estos agravantes que lesionan el devenir de un futuro más halagador para estos dos sectores de suma importancia para una sana convivencia social, el 8 y el 9 del mes en curso se celebró el Día de la Familia, célula básica de la Sociedad, y el Día Internacional de la Mujer, a quien una serie de factores negativos internos y externos la debilitan cada vez más. Atenuantes y agravantes El reconocimiento a sus Derechos Humanaos ha sido un logro muy importante para la equidad y la lucha contra la discriminación, pero hay muy poco o nada que celebrar en el Día Internacional de la Mujer, pues persiste la violencia institucional que vulnera sus derechos, según constataba recientemente un Periódico de la Frontera Norte. Igualmente, asentaba que “la impunidad y la permisibilidad gubernamental han posibilitado la multiplicación de asesinatos contra mujeres en el país, debido a la falta de prevención eficaz y al indebido proceso en las investigaciones de estos asesinatos. De acuerdo con el Observatorio Ciudadano Nacional de Feminicidio, tan sólo en 2009 se registraron 733 asesinatos contra mujeres y niñas en 11 Estados de la República”. Para muestra de un botón, no olvidemos los casos en nuestro estado, no podemos dejar pasar desapercibida la violencia y la negligencia de la cual han sido víctimas algunas de ellas como son los casos de la “joven de lomas”, encontrada muerta con fuertes golpes o la mamá que pierde su bebe en un hospital de valles por falta de una atención adecuada, según un perito en el tema. El mismo artículo, reconocía que “Los derechos de la mujer son un asunto de ambos géneros; somos uno mismo como Humanidad, nos entrelazamos y somos beneficiados todos si convivimos en relaciones sanas”. Efectivamente, somos un todo hombres y mujeres, pero nos cuesta trabajo reconocerle a la familia y a la mujer la influencia que ejercen en la Sociedad. …Desde el muro que divide a dos grandes naciones, pende una manta, que acertadamente señala: “Tijuana es la esquina donde rebotan los sueños de un país necesitado de paz”. Y, a un lado, aparece una cadena engarzada de Cruces, en alusión a los numerosos sueños truncados de mexicanos. Tal vez, no pocas de ellas se deban a los sueños truncados de tantas mujeres. El año pasado, el Papa Francisco envío un mensaje a la Segunda Conferencia Internacional celebrada en Roma y en ella, el Papa puso énfasis en defender con determinación la vida “desde su concepción a su término natural”; en especial, la de las mujeres que en muchos países se encuentran con multitud de dificultades por el mero hecho de ser mujer. El Papa señala que “las cuestiones unidas a la vida están intrínsecamente unidas a las sociales” y que entonces “cuando defendemos el derecho a la vida, lo hacemos para que la vida pueda, desde su concepción a su término natural, ser una vida digna, que no conozca las llagas del hambre y de la pobreza, de la violencia y de la persecución”.
El Papa Francisco nos despertó la necesidad de dejarnos mirar por la Virgen de Guadalupe
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on tantas las luces que el Papa Francisco ha encendido con su palabra conscientizadora, con sus gestos de cercanía pastoral y con los momentos emotivos que el provocó en su reciente Visita Pastoral que, sin duda alguna, se requiere organizar espacios y tiempos para compartir lo que a ti y a mí nos ha dejado su estancia de 6 días entre nosotros. En mi caso, he decidido centrarme en lo que fue el propósito inicial del Papa al venir a México. En primer lugar, dijo, quiero ir a la Basílica, para DEJARME MIRAR por la Virgen de Guadalupe. Y no sólo lo dijo, sino que lo cumplió. Pidió que lo dejaran a solas ante la Virgen para que lo contemplara desde la tilma de San Juan Diego. Y así fue durante 21 minutos. Posteriormente, en sus homilías, nos habló de lo benéfico y reconfortante de ese mirar guadalupano. Nos habló también de los reflejos de ese mirar guadalupano que, pastores como él, han sabido percibir en las personas y en los acontecimientos que vivió en los cinco Estados que recorrió durante su Visita Pastoral. Más aún, al final, en las palabras de despedida, en Ciudad Juárez volvió a insistir sobre ese mirar de la Virgen de Guadalupe. Y para subrayar lo del benéfico cobijo de la mirada de la Virgen, que él también quiso extender a su persona, arropándose con la familia mexicana, quiero hacerte notar que él está enterado de las problemáticas sociales que están desgastando a nuestras familias: Pobreza económica, Narcotráfico, Corrupción, Violencia, Crimen organizado, Migración forzada de miles, y la Falta de Oportunidades para los Jóvenes. Nos lo dijo en Chiapas (En Tuxtla Gutiérrez, frente a los hermanos Indígenas. En Morelia, frente a los Jóvenes y en Ciudad Juárez, en el sitio donde han muerto ilusiones y pe-recido tantos Migrantes). Conociendo, pues, la problemática social que México va arrastrando por décadas, y México todavía sobrevive, nuestro
querido Pastor, llegó a decir: “Sin duda alguna que México no se entiende sin la Virgen de Guadalupe”. Comencemos, pues, a preguntarnos, ¿POR QUÉ ese empeño en dejarse mirar por la Madre desde su Casita de México? Y ¿PARA QUÉ aprender a mirar como ella? ¿POR QUÉ DEJARSE MIRAR por la Virgen de Guadalupe? Porque cuando el pueblo de México se acerca a esa mirada tierna de la Guadalupana, ella relee lo que en ocasiones no te atreves ni a decirte ti mismo: “Son tantas las situaciones que nos quitan la fuerza, que nos hacen sentir que no hay espacio para la esperanza, para el cambio, para la transformación”. Pero agregaba el Papa: “Mirar a la Virgen de Guadalupe ayuda a confiar en su maternal compañía. Estar mirándola, es escuchar una vez más con renovado interés:”¿Qué hay hijo mío el más pequeño? ¿Qué entristece tu corazón?” (cf. Nican Mopohua, 107.118).”¿Acaso no estoy yo aquí, que soy tu madre?” (NM 119). Intuyo que lo que el Papa Francisco nos quiere decir: Que releamos en el rostro de nuestra “Morenita del Tepeyac” la ternura de su amor y, casi como un ruego, parece decirnos: ¡Valora, hombre, valora mujer, esa mirada que custodia siempre tus pasos, porque es una Madre fiel que no abandona en las adversidades y sabe consolar en el sufrimiento. ¿Y PARA QUÉ APRENDER A MIRAR como la Virgen de Guadalupe? Porque si México no se entiende sin la Virgen de Guadalupe, porque si la historia de México es testigo de esa mirada misericordiosa, el Papa, con la finura de un excelente comunicador, concluye diciéndonos a todos los guadalupanos: Déjense mirar por la Virgen de Guadalupe para que en este Jubileo aprendan de Ella a mirar con misericordia. Tarea gigantesca, pero no imposible con la Gracia que su Hijo Jesucristo a todos nos ofrece.
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Los orígenes del adulterio: la falta de amor Han oído que se dijo: “No cometerás adulterio”. Pues yo les digo: Todo el que mira a una mujer deseándola, ya cometió adulterio con ella en su corazón (Mt 5, 27-28)
Uno es responsable de lo que domestica (Antoine de Saint-Exupéry; el Principito)
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l adulterio es grave. Es una falta al amor. Es una falta a la familia. El adulterio de hecho viene a trastocar la dignidad del matrimonio. Sin embargo Jesús ve más profundamente esta realidad. No se trata solo de la comisión del adulterio, sino de la comisión del pecado y su gravedad. La gravedad del adulterio tiene que ver con los hechos, con el hecho de cometer esa maldad. Pero es más grave aquello que lleva a una situación así: la falta de amor y la mala intención del corazón. Y es que el adulterio como un hecho afecta no solo a dos familias, las de ambos adúlteros, sino a los mismos que cometen este pecado. Refle-xionemos. Si una mujer, por ejemplo está casada con alguien, a quien le juró amor eterno, fidelidad, res-peto y ayuda; si ella prometió permanecer en el amor y en un momento dado cae en la falta contra su marido, ¿no es cierto que antes de ello dejó de amarlo como debía? La falta es grave porque se atenta contra lo más importante: el amor. ¿Qué es más grave, el adulterio cometido o la falta de amor? Jesús enseña que es esto último: “si alguien mira con mal deseo en su corazón”, esto es, si alguno mira a otra persona con deseo, con aquel deseo que es exclusivo para su pareja, entonces algo ocurrió dentro de su corazón: dejó de amar a su compañero, se permitió sentir deseos o amor hacia otra persona, pasando por encima del deber y de la santidad del matrimonio, pero, ante todo, pasando por encima del amor debido a una mujer o a un marido y a una familia. Si algo tiene gravedad en la comisión de cualquier pecado o bien, de cualquier infracción contra la Ley divina, es la falta al mandamiento fundamental: amarás. En nuestros días el amor está mal valorado. Hoy alguien se enamora de una persona y se dese-namora cualquier día, con motivos o sin motivos. El amor es entendido como “ganas”, se acaban las ganas y se acaba el amor. También es entendido como un sentirse bien con alguien; cuando ya no se siente bien, el amor termina. Hoy vemos muchas formas de amor, se puede decir que cada uno ama a su manera. Se confunde el amor con los sentimientos, los cuales son apenas un indicador, son como un termómetro del amor. Pero solo de manera inicial. Es aquello a lo que las personas de nuestro tiempo llaman: “química”, el “flechazo”, sin embargo eso no es amor, es química, es decir, diferentes mo-vimientos cerebrales, hormonales, sensoriales, que tienen mucho que ver con el gusto, el deseo, las ganas o los sentimientos, pero muy poco con el verdadero amor.
La “química” dura muy poco: días, semanas, meses, en ocasiones horas o minutos; terminada la química parece que se puede dar paso a otro amor o a otros amores, a otros sentimientos, a otras personas. El amor, así entendido está amenazado por el fracaso, porque es demasiado breve. Afortunadamente eso no es el amor. Hay quienes hoy viven el “amor libre”, aquel que dure lo que tenga que durar, no importa si es poco o es mucho. Esto tampoco es amor. También existe el amor entendido sencillamente como la relación de intimidad. Se le llama “hacer el amor”, sin embargo eso no tiene nada que ver con el verdadero amor. La relación de intimidad también se hace sin amor, con violencia, sin ganas, por necesidad, por vicio, por diversión, por distracción. Esto no puede llamarse amor; esto es absurdo: “hacer el amor sin amor”. Y como el mundo de hoy cree que todo esto y más cosas es el amor, ocurre que el amor es solamente un mito, un concepto, una palabra más. Muy pocos están ciertos de lo que es el verdadero amor. Se viven muchas farsas, muchos amores falsos, amores peligrosos, amores furtivos. El amor de verdad es algo que permanece siempre, intacto, lastimado a veces, pero cierto y estable. Decía el famoso escritor del principito, Antoine de Saint-Exupéry, “el amor comienza allá donde ha acabado el intercambio de dones y de cosas”, esto significa que, se pueden experimentar mil sentimientos, muchas químicas, pueden haber gustos, deseos, ganas, etc., pero el amor va más allá de estas cosas. Si se permanece aun después de todo esto, el amor es real, de lo contrario se sigue entendiendo mal. Esto de entender mal el amor no es culpa del hombre, en parte, al menos, y es que el amor es de origen divino, solo Dios sabe lo que es el amor de verdad. Por otro lado, es preciso señalar que el hombre no ha querido aprender ni entender ni aceptar el amor verdadero como algo que da sentido y dirige la vida.
El amor no es solo sentir bonito, eso es amor infantil, si alguien es capaz de superar esta etapa, apenas está aprendiendo a amar. El amor es lo más libre, voluntario y responsable que pueda imaginarse. Cuando alguien cambia de amores en el momento que ya no se siente a gusto, no ha aprendido a amar; se permitirá sentir “amor” por cualquiera, por muchas personas y siempre estará orientado al adulterio, a la infidelidad. Cuando alguien supera las etapas primitivas del amor, se dará cuenta de que el amor es como una planta que hay que regar continuamente si se quiere mantener viva. Esto es el amor: cuidar de aquello que se ama. Si no se cuida es que se ha dejado de amar. La gravedad del adulterio, además de la falta concreta a la santidad del sacramento es la falta de amor a aquella persona con quien se está vinculado. Primero faltó el amor, y como consecuencia ocurrió el adulterio. Se falla en una relación cuando se pierde el sentido verdadero del amor, del compromiso, del cuidado, de la Alianza; no al revés. En el juicio pesará más la falta de amor que el hecho en sí. Y es que los hechos apenas son signos de algo interior que está ocurriendo. Cuando dos personas deciden vivir juntas una vida, se supone que hay algo fuerte, sincero, poderoso: es el amor; cuando alguna persona falla, ha ocurrido algo en el interior: aquello poderoso y bello que lo mantenía unido con otra persona se ha viciado, se ha envenenado. Cuando falta el amor se cometen, sin remedio, las peores fallas. Jesús mira los motivos internos. No solo son los actos, sino los orígenes de estos actos. Y el origen del adulterio es la falta de amor. En un momento dejó de ser importante aquella persona con quien estábamos unidos. Dejamos de amarla. Cuando hay amor es impensable el adulterio, porque el amor soporta sin límites, perdona sin límites, es comprensivo, servicial, no es engreído ni egoísta, no se irrita (1Cor 13, 4-6). Permanezcamos en el amor. Es posible. Si hemos escogido a alguien es para permanecer. Es para responsabilizarnos de aquel a quien elegimos.
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Palabra de Dios
Aquel de ustedes que no “Restaurarlo todo en Cristo” tenga pecado, que le tire la Acompañando al movimiento de la Acción Católica primera piedra Del santo Evangelio según san Juan 8, 1-11
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n aquel tiempo, Jesús se retiró al monte de los Olivos y al amanecer se presentó de nuevo en el templo, donde la multitud se le acercaba; y él, sentado entre ellos, les enseñaba. Entonces los escribas y fariseos le llevaron a una mujer sorprendida en adulterio, y poniéndola frente a él, le dijeron: “Maestro, esta mujer ha sido sorprendida en flagrante adulterio. Moisés nos manda en la ley apedrear a esas mujeres. ¿Tú qué dices?”. Le preguntaban esto para ponerle una trampa y poder acusarlo. Pero Jesús se agachó y se puso a escribir en el suelo con el dedo. Pero como insistían en su pregunta, se incorporó y les dijo: “Aquel de ustedes que no tenga pecado, que le tire la primera piedra”. Se volvió a agachar y siguió escribiendo en el suelo. Al oír aquellas palabras, los acusadores comenzaron a escabullirse uno tras otro, empezando por los más viejos, hasta que dejaron solos a Jesús y a la mujer, que estaba de pie, junto a él. Entonces Jesús se enderezó y le preguntó: “Mujer, ¿dónde están los que te acusaban? ¿Nadie te ha condenado?”. Ella le contestó: “Nadie, Señor”. Y Jesús le dijo: “Tampoco yo te condeno. Vete y ya no vuelvas a pecar”. Palabra del Señor.
Las piedras no salvan
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os enemigos del Señor Jesús hoy lo buscan como juez, tratando de po-nerle una trampa y hacerle caer en contradicción con la rigurosa ley de su pueblo, pero Él conociendo perfectamente sus intenciones y su corazón, hace vida su predicación y no deja de mostrarnos la ternura y la misericordia de Dios. Al presentarle a aquella mujer sorprendida en adulterio y condenada rigurosamente a morir a pedradas, el Señor recurre al corazón y a la conciencia de cada quien, “El que esté libre de pecado que tire la primera piedra…” no se trata solo de acusar por acusar o de cumplir la ley por cumplir la ley; el Señor Jesús nos invita hoy a ver primero mi corazón y luego a señalar. A no dejar de lado el amor y la misericordia, porque las piedras no salvan, no se remedia el mal con la crudeza o dureza de la ley sino con la practica sincera del Amor que nos manifiesta la ternura de Dios que nos perdona siempre que venimos arrepentidos a Él. Cuanta responsabilidad debemos tener al señalar a alguien porque nadie nos ha puesto como jueces de los demás, sino más bien como hermanos, que necesario es ir siempre primero a mi corazón a mi vida y luego a la de los demás. Desde los más viejos y hasta los más jóvenes se fueron retirando, dice el Evangelio y desistieron del cumplimiento de la ley porque el maestro sin quebrantar a la ley dio respuestas a sus inquietudes, nadie estamos libres de pecado para tratar con tanta crueldad a nuestros semejantes, escuchemos hoy la voz del Señor que nos dice: “Yo tampoco te condeno vete en paz y no vuelvas a pecar…” Esa es la tarea de este quinto domingo de Cuaresma: reconocer mis errores, arrepentirme de ellos, tener la valentía de enmendarlos y no volver a pecar, ante esta imagen tan hermosa y sorprendente de la misericordia de Dios no nos queda sino implorar la fuerza de Dios para no volver a ofenderle… Pbro. José de Jesús Cruz Rodríguez.
Experiencias Pastorales de Juan Pablo Amaya Vázquez, 3ro de Teología
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aludo cordial a todos los lectores del semanario “La Red”, mi nombre es Juan Pablo Amaya Vázquez, curso el tercer año de Configurado (Teología), la pastoral que se me ha propuesto para prestar el servicio este año es la Acción Católica. Esta es un movimiento donde todos los laicos con un espíritu de servicio y de evangelización, pueden vivir su vida de fe, mediante la oración, la formación, el compromiso consigo mismo, con la Iglesia y el mundo actual. En específico me toca acompañar a la Unión Femenina Católica Mexicana (UFCM), que son mujeres que buscan conocer, por medio del estudio y la oración, a Cristo. Y no sólo se quedan con el conocer, buscan configurarse más plenamente con Él a través del servicio a los demás. Estos grupos son de una fuerte espiritualidad sacerdotal, ya en que sus oraciones y trabajos estamos presentes los seminaristas y los sacerdotes. El acompañamiento que he tenido con ellas, estos ocho meses, ha sido de gran regocijo ya que compartimos la fe, la alegría de ser llamados a una misión, y sobre todo el poder compartir, la vida. Esta vida en donde ellas no se ponen de protagonistas sino que buscan siempre el servicio por el Reino de Dios. Dos experiencias significativas que les puedo compartir en el caminar con este grupo: la experiencia de oración, un grupo me expresó que la presidenta por asares de la vida, ya no pudo asistir a la reunión, sin embargo las demás socias se reunían como de costumbre, no tenían cabeza que las guiara, pero e-llas no dejaban la oración y el encuentro. Una de ellas comentaba:
“como vamos a dejar la oración, si es la que nos sostiene y nos anima para seguir adelante”. La oración que es para ellas un impulso de su corazón, que las lleva al encuentro con Dios. Y una segunda enseñanza es la alegría de vivir y las ganas de trabajar. A pesar de que en su mayoría son muchachas de edad, viven la vida con gran alegría, esta alegría es causada por el encuentro entre ellas, porque alguien las visita, por las anécdotas graciosas que les han pasado por el correr de su vida, las recuerdan, las comparten… y bien dicen que recordar es volver a vivir. Esas ganas de trabajar por el Se-minario, por su parroquia, por su grupo, haciendo un poquito al lado las labores del hogar para trabajar, no para ellas sino para la misión de servir, sin ver a quién se sirve. Ellas, al igual que todas las amas de hogar, tienen que limpiar, cocinar, lavar, etc., pero suspenden sus labores para donar su tiempo, sus recursos y sus fuerzas por una noble causa, cualquiera que se les encomiende o salga de la iniciativa del grupo. Más de una de ellas me ha compartido el reclamo que les hacen sus vecinas, amigas, hermanas, etc.: “Que a poco tú no tienes cosas que hacer en tu casa”, “Nada más van a perder tiempo”; y un sinfín de reclamos que salen de sus bocas. Pero ellas, fieles a la causa, no hacen caso de lo que estas personas puedan decir, sino que de-muestran una entrega generosa, haciendo lo que les corresponde y muchas veces más. Que el Señor las bendiga.
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Educando para el amor
Domingo 13 de marzo de 2016
...Lo de Dios a Dios
Educando para la aceptación de la imagen corporal L a vida de Dios, transmitida gratui-tamente a todo ser humano, ha de ser aceptada libremente por cada ser humano. Quien la acepta, acepta su invitación a vivir con Él, con toda su naturaleza, con toda su vida divina. La razón más profunda de la dignidad humana tiene sus raíces en la vocación del ser humano a la comunión con Él, que lo crea libre y lo deja a su arbitrio, es decir, lo deja en libertad PARA SER, PARA HACERSE, PARA ENTREGARSE. Ahora seguimos con el mismo tema de la publicación anterior: LIBERTAD PARA SER, el tema de la identidad, advirtiendo que muchos contemporáneos encuentran su dignidad en lo que tienen, no en lo que son, y experimentan un problema de identidad porque no se plantean preguntas: ¿Quién soy, de donde vengo, a donde voy? Son éstas preguntas que tienen que ver con el ser, que en nuestro tiempo muchos no se las hacen, o se las hacen con indiferencia. No podemos olvidar que el tener está en función del ser y que, por consiguiente, resulta definitivo primero responder a inquietudes sobre el ser para que queden resueltas las del tener. Los padres de familia educan a los hijos según sus propios afanes. Los afanes de los padres van dejando huellas perennes en la educación de un-a hijo-a, que apenas empieza a entender y a dar el sentido y el rumbo a su vida. Muchos transmiten al hijo-a la visión en el que la vida consiste en perseguir cosas porque son eternos insatisfechos que siempre están deseando lo que no tienen y no les queda tiempo para preguntarse ¿Quién soy, de donde vengo, a donde voy? Sucede que muchos padres, especialmente madres, no aceptan su propia imagen y heredan su inconformidad y resentimientos contra su propio cuerpo. Padres y madres, antes de educar al hijo-a, vivirán, sin duda, un encuentro íntimo de amor entre ellos y, con toda seguridad, ya habrán descubierto con toda certeza lo que cada uno de ellos “es” y ha-brán aceptado su propio cuerpo “totalmente”. El-la hijo-a que acepta en alegre conformidad su imagen corporal, empieza por tener la certeza de lo que es, y cuando se descubre imagen de Dios, acepta más fácilmente su imagen humana. Somos seres profundamente significados por el sexo al que pert-
enecemos y su característica fundamental se cimienta en la genitalidad. La etapa de la adolescencia trae consigo un nuevo interés por su cuerpo distinto al de la infancia: el interés del adolescente por su cuerpo es consciente y tiene una connotación sexual y erótico-genital. Cultiva admiración por algún rostro y algún cuerpo de las pantallas que luego convierte en su modelo. Los resentimientos, decepciones y complejos del adolescente, especialmente de la adolescente, llegan casi invariablemente porque su imagen corporal no con-cuerda con la de su modelo. Parte del esfuerzo educativo en el tema de la sexualidad es que los padres ayuden al hijo-a a aceptar su imagen corporal, así como su identidad sexual. Su imagen corporal es parte de lo que conviene que el-la hijo-a acepte, así como las partes íntimas de su cuerpo y sus respectivas funciones y fenómenos (menstruación, erección, eyaculación). S. J. Pablo II escribió a los jóvenes (31-III-1985): “Ustedes están en un momento especial de su vida porque es la época en que comienzan a formar su identidad y a responder a su vocación; es el tiempo en que empiezan a tomar decisiones serias”. Los padres deben estar conscientes de esta realidad: La identidad del hijo-a depende del descubrimiento de lo que es, pero es muy difícil que responda a su verdadera vocación sin la fundamental aceptación de su imagen corporal, de su identidad sexual, de la plenitud de la sexualidad y, como dice LE MOAL, “esto no significa que haya que realizarla hasta su consumación para concebir el acto sexual como algo bueno y sano, sino quedando en total li-bertad de realizarlo ó abstenerse de él. La educación debe tender a facilitar la evolución sexual hasta su madurez y de ningún modo a contrariarla”. Todo afán paterno “necesita salir del yo encerrado en sí mismo, hacia su liberación, mediante la entrega de sí y, precisamente de este modo, hacia el reencuentro consigo mismo mediante el descubrimiento de Dios de quien es imagen”. De este reencuentro y de este descubrimiento depende la certeza, en libertad, de lo que se es y la aceptación, en conformidad, de lo que se tiene.
¡Quítate las sandalias! P. David Grimaldo
E
stimados lectores y lectoras, cuando Moisés subió al monte Horeb (Ex 3,1ss) para observar lo que pasaba en la cima, vio la zarza ardiendo sin consumirse. Yahvé llama por su nombre a Moisés y le dice: «¡quítate las sandalias, porque el lugar que pisas es sagrado!» (Ex 3,5). Esta frase, mandato divino, expresa ante todo humildad. Pide a Moisés, el Dios de Abraham, de Isaac y de Jacob, que se presente ante Él humildemente. Dios no quiere que se interponga nada entre su santidad y la de sus siervos. Para poder tener un encuentro personal con el Dios de los ejércitos, es necesario que no haya nada que impida tocar la santidad de quien hizo todas las cosas. Solo tocando a Dios de tiene la capacidad para ver su grandeza, profundizar en su Palabra y comprender sus grandes misterios, en este caso el misterio del amor de Dios por su Pueblo. La liberación de Israel, de la casa de la esclavitud, con brazo fuerte y extendido de parte de Dios, bajo la guía de su profeta Moisés, será recordado por el pueblo como la acción más poderosa y misericordiosa de parte del Altísimo. El movimiento de quitarse las sandalias, inclinarse y postrarse ante el fuego divino, manifiesta el inicio del camino a la contemplación y a la acción. Es una actitud de abajamiento, de humillación, de humildad. Sólo en esta experiencia se tendrá la capacidad de escuchar a Dios y a su pueblo que sufre. Sólo en y con la mirada fija en el fuego de Dios se podrá escuchar los gritos silenciosos de un pueblo violentado, asediado y sometido. Y también el poder ver, oír, comprender y asumir los ríos de sabiduría y esperanza que corren por en medio de nuestros pueblos. Es el místico que ve a Dios y a su pueblo en orden a su liberación. Estamos ante el reto imprescindible de ser contemplativos en la acción. Como dijo el grande teólogo Karl Rahner (1904-1984): «Cabría decir que el cristiano del futuro o será un ‘místico’, es decir, una persona que ha ‘experimentado’ algo o no será cristiano. Porque la espiritualidad del futuro no se apoyará ya en una convicción unánime, evidente y pública, ni en un ambiente religioso generalizado, previ-
os a la experiencia y a la decisión personales. Para tener el valor de mantener una relación inmediata con Dios, y también para tener el valor de aceptar esa manifestación silenciosa de Dios como el verdadero misterio de la propia existencia, se necesita evidentemente algo más que una toma de posición racional ante el problema teórico de Dios, y algo más que una aceptación puramente doctrinal de la doctrina cristiana». El Papa Francisco dijo a los obispos mexicanos en su pasada visita: «La Iglesia, cuando se congrega en una majestuosa Catedral, no podrá hacer menos que comprenderse como una «casita» en la cual sus hijos pueden sentirse a su propio gusto. Delante de Dios sólo se permanece si se es pequeño, si se es huérfano, si se es mendicante. El Protagonista de la historia de salvación es el mendigo. «Casita» familiar y al mismo tiempo «sagrada», porque la proximidad se llena de la grandeza omnipotente. Somos guardianes de este misterio. Tal vez hemos perdido este sentido de la humilde medida divina y nos cansamos de ofrecer a los nuestros la «casita» en la cual se sienten íntimos con Dios. Puede darse también que, habiendo descuidado un poco el sentido de su grandeza, se haya perdido parte del temor reverente hacia un tal amor. Donde Dios habita, el hombre no puede acceder sin ser admitido y entra solamente «quitándose las sandalias» (cf. Ex 3, 5) para confesar la propia insuficiencia. Este habernos olvidado de este «quitarse las sandalias» para entrar, ¿no está posiblemente en la raíz de la pérdida del sentido de la sacralidad de la vida humana, de la persona, de los valores esenciales, de la sabiduría acumulada a lo largo de los siglos, del respeto a la naturaleza? Sin rescatar, en la conciencia de los hombres y de la sociedad, estas raíces profundas, incluso al trabajo generoso en favor de los legítimos derechos humanos le faltará la savia vital que puede provenir sólo de un manantial que la humanidad no podrá darse jamás a sí misma». ¿Les parece estimados lectores que este pensamiento del Papa sea tema para meditar en un retiro espiritual? ¡ME LEVANTARÉ E IRE A MI PADRE!
Domingo 13 de marzo de 2016
p ra co rea
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