De empresario nocturno a sacerdote rural en Valladolid Semanario de la Arquidiócesis de San Luis Potosí
Capaces de alegrarse por los demás
Año 8
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osé Luis Rubio Willen, párroco de El Carpio (Valladolid), tiene 69 años y los últimos nueve los ha vivido como sacerdote. Oriundo de Granada, la familia de José Luis llegó a Valladolid cuando él era pequeño, y ya de joven empezaron a despuntar en él las inquietudes artísticas. “En 1967 se inauguró la emisora Cope en Valladolid, y le avisaron para llevar la parte juvenil, lo que después fue Cadena 100, entrevistando a los grupos de entonces, Los Brincos, el Dúo Dinámico, Los Bravos…”. Después tuvo varias discotecas, introduciendo el tecno en Castilla León; más tarde trabajó como modelo y fotógrafo en el embrión de la pasarela Cibeles; dirigió varios documentales para una productora en la que fue compañero de Pedro Almodóvar… hasta que llegó a su vida la causa de canonización de Isabel la Católica. Con ocasión del quinto centenario de la muerte de Isabel de Castilla, llamaron a José Luis para participar en los actos de homenaje. “Yo entonces era como cualquier chico normal de ahora, pero mi familia era muy creyente, y ‘la leche que se mama nunca se derrama’. También influyó en su vocación un crimen que se cometió en Valla-dolid: “una persona cercana a un chico que había cometido un delito grave vino a verme para que hablara con él. Ese chico estaba pagando cárcel y le martilleaba la conciencia lo que había hecho; yo entonces le llevé a ver a un sacerdote, Francisco Cerro, hoy obispo de Cáceres, y se confesó y se quedó tranquilo”. Poco después, y con ayuda de monseñor Cerro, entró en el seminario y al cabo de cuatro años recibió la ordenación sacerdotal, al convalidarle los estudios que había realizado de joven. Hoy, José Luis Rubio Willen es párroco en varios pueblos en los que él había sido empresario de pubs y discotecas, y donde “me han recibido con mucha normalidad”. José Luis afirma también que “para llegar a los jóvenes es importantísimo el carisma, como ha sucedido siempre a lo largo de la historia de la Iglesia. Yo sigo trabajando con los jóvenes, los que hoy salen por la noche, porque Dios también está en la noche. Dios está en el corazón de las personas”. Él ve a los jóvenes de hoy “parecidos a los de antes, porque la juventud siempre ha buscado y corrido riesgos. Por eso para llegar a ellos hace falta el cuerpo a cuerpo, tener mucha personalidad y corazón, mucho carisma. Para llegar a los jóvenes es necesario haber sido joven como ellos, haber tenido los pecados que tienen ellos. Y yo no sé dónde llevará Dios a la Iglesia, pero el poder de los laicos ha de ser cada vez más importante. Y la familia es algo clave”. En cualquier caso, al echar la vista atrás, José Luis reconoce que “yo duraba poco en las cosas, y he conocido la causa después, ya de sacerdote: que lo que me tenía guardado Dios en mi vida era este final. Como con San Agustín”.
No. 365
Semana del 06 al 12 de marzo de 2016
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a «envidia y autorreferencialidad, dos tentaciones contra la fraternidad». No cabe duda que en estos tiempos es algo complejo “alegrarnos por los demás”, involucrando a las personas a menudo olvidadas o descuidadas. Como las familias, los ancianos, los jóvenes, en cualquier experiencia, sea el hombre, sus sueños, sus necesidades, sus esperanzas y sus fatigas. En su Exhortación apostólica Evangelii Gaudium, el Santo Padre, el Papa Francisco, ha hecho hincapié en que ante tantas barreras de injusticia, soledad y desconfianza; todos «estamos llamados a dar pasos valientes, para que el ‘encontrarse y hacer juntos’ no sea solo un lema, sino un programa para el presente y el futuro»; por lo tanto, poder alegrarnos por los demás. Alegrarnos por los demás es la expresión que puede ayudarnos como guía y orientación. En esta actitud nos podemos inspirar y así, colaborar, a compartir, a preparar el camino a relaciones regidas por un sentido de responsabilidad común. Esto allana el camino a
nuevas estrategias, a nuevos estilos, nuevas actitudes. ¡Cuán distinta sería nuestra vida si aprendiéramos de verdad, día tras día, a trabajar, a pensar, a construir juntos!. Nuestra Iglesia Potosina se alegra con tres jóvenes que han decidido ordenarse diáconos. Se han unido al caminar de nuestra Iglesia, que busca cada día alegrarse por los demás, al hacer la diferencia y poner en el centro a la persona, la calidad de sus relaciones, la verdad de su esfuerzo por construir un mundo más justo, un mundo de verdad para todos. “alegrarnos por los demás”, significa, de hecho, establecer el trabajo no sobre el genio solidario de un individuo, sino sobre la colaboración de muchos, de todos. Significa en otros términos, “trabajar juntos” para valorar los dones de todos, sin dejar de lado el carácter único e irrepetible de cada uno. Que el centro de nuestra Iglesia Potosina sea, por lo tanto, el hombre: no aquel abstracto, ideal, teórico, sino aquel concreto, con sus sueños, sus necesidades, sus esperanzas y sus fatigas.
Domingo 06 de marzo de 2016
El beato Pablo VI y la vida humana
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os tiempos y los espacios actuales, de cambios vertiginosos y dramáticos, en que se ve envuelta la vida humana, nos llevan a retomar las palabras proféticas del Papa Beato Pablo VI escritas en su encíclica Humanae Vitae (la vida humana). Palabras proféticas que tienen que ver con el respeto a la vida y a la dignidad de la persona. El Papa, antes de que promulgara este documento el 25 de julio de 1968, ya tenía fuertes opositores. Estos querían su propia encíclica, a la medida de sus intereses Eran tiempos de búsqueda y de vivencia del Concilio Vaticano II. Se pensaba que la Iglesia tendría que acomodarse a las ideologías y a los intereses de grupos, ya que esto se asemejaba más al espíritu del Concilio. Se pensaba que la Doctrina Católica debía ceder ante las ideologías de vanguardia. Se escuchaba el lema de la «revolución sexual»: «prohibido prohibir». El Papa se enfrentaba a varios desafíos, a saber: ¿Debe el Papa adoptar la opinión de la mayoría de los consejeros a quienes solicitó su consejo? ¿Debe ceder a las presiones en vista de hacer prevalecer una moral relativista, gradualista, una moral de la intención fundamental? ¿La anticoncepción es reivindicada en nombre de una concepción neoliberal de la libertad de los individuos, y de su derecho al placer? ¿Qué decir de la liberación de la mujer, de su dignidad y el respeto de su cuerpo? ¿Cuál es el alcance del derecho de los poderes públicos a intervenir en las cuestiones de población? El beato Pablo VI da respuesta en la encíclica a cada uno de estos cuestionamientos, aunque a muchos no les gustó. Tan es así que al salir a la luz el escrito, el Papa es vilipendiado, lo dejan solo. Muchos no lo defienden. Si hablan al respecto es para congraciarse o para pedir perdón por la encíclica. El documento presenta una base bíblica. Enumera al inicio una teología de la creación, afirma que somos colaboradores libres y responsables de Dios Creador. Con respecto a la anticoncepción somete Pablo VI esta acción a la razón y a la voluntad, unida a la ley evangélica y a la ley natural. Dice el Papa: «El problema de la natalidad, como cualquier otro referente a la vida humana, hay que considerarlo, por encima de las perspectivas parciales de orden biológico o psicológico, demográfico o sociológico, a la luz de una visión integral del hombre y de su vocación, no sólo natural y terrena sino también sobrenatural y eterna». Al respecto afirma Michel Schooyans: «Si Pablo VI cedía sobre la anticoncepción, habría abierto la puerta a un naufragio en moral. Él habría rechazado la razón, capaz en su justo uso de discernir lo verdadero de lo falso, el bien del mal. Habría además abierto la puerta a una crisis estremeciendo toda la teología dogmática: Creación, Encarnación, Eclesiología». El desafío supremo del escrito pontificio está en la Autoridad del Papa y su relación con la Tradición. En efecto, afirma Schooyans: «el desafío supremo de Humanae vitae, es la cuestión más fundamental: la de la autoridad del Papa y de la referencia a la Tradición. Se trataba, ni más ni menos, de intentar convencer a Pablo VI de desautorizar a Pío XI, y de lle-varlo así a barrenar su propia autoridad y la de sus sucesores. La colegialidad, que, según Juan XXIII, debía fortalecer la unidad en torno a Pedro, es desviada de su sentido. Según la significación falsificada que quieren darle los revisionistas, la colegialidad significaría que el Papa debería en adelante ratificar las decisiones tomadas colegialmente por los obispos, los expertos, el pueblo de Dios. De un cierto modo, se llama al Concilio, contra el Papa. El Papa debería adoptar la position de la mayoría resultante de un procedimiento consensual; él sería así vaciado de la autoridad ligada a su primacía». En la víspera de recibir la Exhortación Apostólica sobre la familia, sería bueno leer Humanae vitae.
El compromiso Queridos hermanos y hermanas Muy buenos días El Jubileo es una verdadera oportunidad para profundizar en el misterio de la bondad y del amor de Dios. En este tiempo de Cuaresma, la Iglesia nos invita a conocer cada vez más al Señor Jesús, y a vivir de manera coherente la fe con un estilo de vida que exprese la misericordia del Padre. Es un compromiso que estamos llamados a asumir para ofrecer a los que encontramos el signo concreto de la cercanía de Dios. Mi vida, mi actitud, la forma de ir por la vida debe ser justamente un signo concreto del hecho de que Dios está cerca de nosotros. Pequeños gestos de amor, de ternura, de cuidado, que hacen pensar que el Señor está con nosotros, está cerca de nosotros. Y así, se abre la puerta de la misericordia. Hoy quisiera reflexionar brevemente con ustedes sobre el tema de esta palabra que he dicho: el tema del compromiso. ¿Qué es un compromiso? ¿Qué significa comprometerse? Cuando me comprometo quiere decir que asumo una responsabilidad, una tarea hacia alguien; y significa también el estilo, la actitud de fidelidad y de dedicación, de atención particular con la que llevo adelante esta tarea. Cada día se nos pide que pongamos empeño en las cosas que hace-mos: en la oración, en el trabajo, en el estudio, pero también en el deporte, en las actividades libres. Comprometerse, en definitiva, quiere decir poner nuestra buena voluntad y nuestras fuerzas para mejorar la vida. También Dios se ha comprometido con nosotros. Su primer compromiso fue el de crear el mundo, y a pesar de nuestros atentados para destruirlo —y son muchos—, Él se compromete a mantenerlo vivo. Pero su compromiso más grande ha sido donarnos a Jesús. ¡Este es el gran compromiso de Dios! Sí, Jesús es justamente el compromiso extremo que Dios ha asumido para con nosotros. Lo recuerda también san Pablo, cuando escribe que Dios “no se reservó a su propio Hijo, sino que lo entregó por todos nosotros” (Rm 8, 32). Y, en virtud de esto, junto a Jesús el Padre nos dará cualquier cosa que necesitemos. Y, ¿cómo se ha manifestado este compromiso
de Dios por nosotros? Es muy fácil verificarlo en el Evangelio. En Jesús, Dios se ha comprometido completamente para devolver la esperanza a los pobres, a cuantos estaban privados de dignidad, a los extranjeros, a los enfermos, a los prisioneros y a los pecadores, que acogía con bondad. En todo esto, Jesús era expresión viviente de la misericordia del Padre. Y quisiera referirme a esto: Jesús acogía con bondad a los pecadores. Si nosotros pensamos en modo humano, el pecador sería un enemigo de Jesús, un enemigo de Dios, pero Él se acerca a ellos con bondad, los amaba y les cambiaba su corazón. Todos nosotros somos pecadores: ¡todos! Todos tenemos alguna culpa delante de Dios. Pero no debemos tener desconfianza: Él se acerca para darnos el consuelo, la misericordia, el perdón. Este es el compromiso de Dios y para esto ha enviado a Jesús: para acercarse a nosotros, a todos nosotros y abrir la puerta de su amor, de su corazón, de su misericordia. Y esto es muy bonito. ¡Muy bonito! A partir del amor misericordioso con el que Jesús ha expresado el compromiso de Dios, también nosotros podemos y debemos corres-ponder a su amor con nuestro compromiso. Y esto sobre todo en las situaciones de mayor necesidad, donde hay más sed de esperanza. Pienso —por ejemplo— en nuestro compromiso con las personas abandonadas, con los que cargan minusvalías muy pesadas, con los enfermos más graves, con los moribundos, con los que no son capaces de expresar gratitud. A todas estas realidades nosotros llevamos la misericordia de Dios a través de un compromiso de vida, que es testimonio de nuestra fe en Cristo. Debemos siempre llevar esa caricia de Dios —porque Dios nos ha acariciado con su misericordia—, llevarla a los demás, a aquellos que tienen necesidad, a aquellos que llevan un sufrimiento en el corazón o están tristes: acercarse con esa caricia de Dios, que es la misma que Él nos ha dado a nosotros. Que este Jubileo ayude a nuestra mente y a nuestro corazón a tocar con la mano el compromiso de Dios por cada uno de nosotros, y gracias a esto transformar nuestra vida en un compromiso de misericordia para todos.
Domingo 06 de marzo de 2016
¡No tengan miedo!
La Iglesia y la familia
La familia, llamada a la plenitud
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Por P. Juan José Torres Galván
a bendición y la responsabilidad de una nueva familia, sellada con el sacramento del matrimonio, conlleva la disponibilidad a ser en el seno de la comunidad cristiana, defensores y promotores de la alianza fundamental entre hombre y mujer. En virtud del sacramento del matrimonio cada familia se convierte en un bien para la Iglesia. Custodiar este don sacramental del Señor corresponde a toda la comunidad cristiana. Al surgir la dificultad grave, de salvaguardar la unión matrimonial, el discernimiento del cumplimiento o la falta de cumplimiento de los respectivos deberes ha de ser profundizado por la pareja con la ayuda de los Pastores y la comunidad. La Iglesia permanece cercana a los cónyuges cuya relación se ha debilitado tanto que están en riesgo de separación. En los casos en los que la relación concluye en ruptura, la Iglesia siente el deber de acompañar este momento de sufrimiento, para evitar conflictos penosos entre los cónyuges. Particular atención merecen los hijos, que son las principales víctimas de la separación. La mirada de Cristo inspira el cuidado pastoral de la Iglesia hacia los fieles que simplemente conviven, quienes han contraído matrimonio sólo civil o los divorciados vueltos a casar. Acorde con la pedagogía divina, la Iglesia mira con amor a quienes participan en su vida de modo imperfecto: pide para ellos la conversión; les exhorta a hacer el bien, hacerse cargo el uno del otro y estar al servicio de la comunidad. Sería deseable que las Diócesis promuevan itinerarios de discernimiento y participación para estas personas, para ayudarlas y alentarlas a tomar una decisión consciente y coherente. Las parejas deben ser informadas acerca de la posibilidad de recurrir al proceso de declaración de la nulidad del matrimonio. Cuando la unión alcanza una estabilidad notable mediante un vínculo público, acompañada de afecto profundo, responsabilidad, capacidad para superar las pruebas, puede ser vista como una oportunidad para acompañarla hacia el sacramento del matrimonio, donde sea posible. Es diferente el caso de la convivencia que no se establece con vistas a un posible futuro matrimonio. La situación de fieles que han establecido una nueva unión requiere una especial atención pastoral: «En estas décadas […] creció mucho la consciencia de que es necesaria una acogida fraterna y atenta, en el amor y en la verdad, hacia los bautizados que iniciaron una nueva convivencia tras el fracaso del matrimonio sacramental. En efecto, estas personas no están excomulgadas» (Francisco, 5 de agosto, 2015). La Iglesia parte de las situaciones concretas de las familias de hoy, necesitadas de misericordia, comenzando por las que más sufren. La misericordia es «el centro de la revelación de Jesucristo» (MV, 25). En ella resplandece la soberanía de Dios, con la que Él es fiel siempre de nuevo a su ser, que es amor (cf. 1 Jn 4, 8). Jesús es el rostro de la misericordia de Dios Padre: «Porque tanto amó Dios al mundo que dio a su Hijo unigénito, […] para que el mundo se salve por Él» (Jn 3,16.17). (Referencia de lectura: Mensaje final, 52-55)
¡Seamos Profetas de la Misericordia!
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ueridas familias potosinas, les saludo con afecto y cariño y pido a nuestro Padre Dios que nos conceda el Don de la conversión.
Quiero continuar hablándoles sobre la visita de Papa Francisco, creo que no podemos dejar de admirar cada uno de los detalles que sucedieron durante su visita a nuestro País; y es que los medios, especialmente los medios católicos, no han dejado de señalar las muestras de afecto tanto de Su Santidad hacia la gente, como la admiración y gratitud que muchos han manifestado hacia el Vicario de Cristo. Lo han dado todo. Cuando Su Santidad estuvo en el estado de Chiapas, fue muy significativo que se sentara a la mesa con un grupo de gente sencilla y pobre, como lo son los indígenas de nuestro País. El Papa al estar en la Catedral de San Cristóbal de las Casas saludo muy afectuosamente a niños, mujeres y hombres quienes, pese a sus limitaciones, le obsequiaron lo mejor de sus cosechas. Entre los productos agrícolas el Papa recibió mazorcas, elotes, semillas, así como artesanías. Conmovedoras son las imágenes que muestran el rostro de niños y ancianos que, tal vez nunca imaginaron su cercanía a este hombre, que más de alguna ocasión ha mostrado su amor por aquellos que viven marginados desde muchos aspectos. Ha sido el Papa, quien no solamente con su discurso sino también con su persona ha mostrado su predilección y su amor por e-llos. La misericordia que abraza a todos y en todos los rincones de la tierra Me he dado a la tarea de hablar para las familias, y la visita del Santo Padre me ha inspirado para decir una palabra particularmente a quienes sufren por un familiar, amigo o conocido que se encuentra privado de su libertad. El Papa, cuando se dirigió a los recluidos en la cárcel de Ciudad Juárez, habló de la misericordia que llega a todos y a todos los rincones de la tierra. Nadie puede quedar excluido de esta gracia que Padre Dios nos regala generosamente. Su Santidad señaló que, por décadas hemos pensando y hemos creído que todo se resuelve aislando, apartando, encarcelando, sacándonos los problemas de encima, cre-yendo que estas medidas solucionan verda-deramente los problemas. Nos hemos olvidado de concentrarnos en lo que realmente debe ser nuestra verdadera preocupación: la vida de las personas; sus vidas, las de sus familias, las de aquellos que también han sufrido a causa de este círculo de violencia.
No cabe duda que hablar de misericordia no se trata de un mero sentimiento reducido al ámbito de lo religioso, sino de toda una actitud que muestra preocupación y atención hacia las personas desde su misma realidad como es su barrio, la escuela, la calle, la plaza, su hogar, todo su entorno social. Cómo no darse a la tarea, como lo diría el Papa, a la reinserción desde esta realidad que permita atender todos los problemas de las personas. Profetas de la misericordia Otro fenómeno que afecta a nuestras familias, sin duda que es el de la migración. Particularmente en los últimos años, tal vez meses, se ha acrecentado la crisis humanitaria que ha significado precisamente el desplazamiento humano. Son miles de personas que, ya sea a pie, en tren o por carretera atraviesan miles de kilómetros por montañas, desiertos caminos inhóspitos. Es la situación de una tragedia humana que afecta a personas, a familias, a pueblos y a la misma cultura. Es una tragedia ocasionado por los efectos de la pobreza, la violencia, el narcotráfico y el crimen organizado. Puedo asegurar que en todas nuestras familias hay uno o más de nuestros miembros que han tenido que salir en búsqueda de una mejor oportunidad de vida. Queridas familias, no nos olvidemos que también en este fenómeno social podemos ser profetas de la misericordia, necesitamos, en medio de esta situación, ser luz en el camino para pedir al Dueño de la Vida que se respeten los derechos de los migrantes. En nuestra ciudad potosina podemos ser profetas de la misericordia con un corazón comprensivo en cada una de las realidades que nos topamos en las calles y en los cruceros. Pidámosle a nuestro Dios, como nos ha invitado el Papa: “el don de la conversión, el don de las lágrimas, pidámosle tener el corazón abier-to, como los ninivitas, a su llamado en el rostro sufriente de tantos hombres y mujeres. ¡No más muerte ni explotación! Siempre hay tiempo de cambiar, siempre hay una salida, siempre hay una oportunidad, siempre hay tiempo de implorar la misericordia del Padre”. Se despide su amigo y hermano Obispo
+ Mons. Jesús Carlos Cabrero Romero Arzobispo de San Luis Potosí
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Nuestra historia
Lo que no se vive, no se sabe P. Chava
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adie puede saber de lo que no ha vivido; sería necesario encarnar el dolor ajeno, para poder saber qué tanto duele. Pero no hay que olvidar, que el sufrimiento es intransferible; cada quien esta destinado a sufrir a solas su propio dolor. Al ser conscientes de no poder vivir la vida del otro, también tenemos que reconocer que no se puede juzgar lo que no se ha vivido.
Las catacumbas de San Sebastián
Las catacumbas de San Sebastián se encuentran en Roma, constituyen uno de los pocos cementerios cristianos que permanecen accesibles (de los cuatro pisos originales el primero está casi completamente destruido). Por Pbro. Lic. Rubén Pérez Ortiz
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as catacumbas reciben el nombre del mártir aquí sepultado. En sus orígenes fue llamado «ad catacumbas», es decir, «junto a la hondonada», pues el material es de canteras volcánicas, sirviendo así en adelante para dar el nombre a los cementerios subterráneos de los nuevos cristianos. En la nave central de la Basílica primitiva, reconstruida en el año 1933 sobre restos anti-guos, se pueden contemplar a la izquierda los canales de comunicación con la nave media-na de la iglesia actual, murales del siglo XII y el exterior del ábside de la Capilla de las reli-quias; hay sarcófagos enteros y también fragmentos (la mayoría del siglo IV) que han ido encontrándose por medio de excavaciones. Se desciende por una escalera en las galerías donde hay varios cubículos (especial importancia tienen las pinturas de fines del siglo IV del cubículo de Jonás, cuyo ciclo es representado en cuatro escenas). Se llega a la Cripta de San Sebastián, que tiene un altar de mesa que se encuentra sobre el mismo lugar del anterior (todavía quedan algunos restos de la base) y el busto de san Sebastián atribuido a Bernini. Luego se llega a la plazoleta, bajo la cual se encuentra una cavidad de arena al que quizás se debe el nombre de ad catacumbas que tuvo este cementerio y que se extendió después a los demás. Sobre la plazoleta se abren tres mausoleos de la segunda mitad del siglo II utilizados en tiempos posteriores. El primero a la derecha, de-corado externamente con pinturas (banque-tes fúnebres, el milagro del endemoniado de Gerasa), conserva la inscripción con el nombre del propietario: Marcus Clodius
Hermes; el interior, con sepulturas inhumadas y pinturas, está decorado con la cabeza de una gorgona. El segundo, llamado de los más inocentes en cuanto propiedad de un colegio funerario, presenta un descenso decorado con estucos; en algunos vanos hay inscripciones griegas con caracteres latinos y un pintado con las iniciales de las palabras griegas que significan Jesucristo, hijo de Dios Salvador. A la izquierda está el mausoleo del hacha, por el arnés que figura hacia fuera, cuya decoración está formada por sarmientos de vid que salen del kantharoi puestos encima de pilastras falsas. De la plazoleta se sube a un ambiente, colocado cerca de la mitad de la basílica y cortado desde arriba por la construcción de la misma: la así llamada Triclia, lugar cubierto por un techo donde se celebraban banquetes fúnebres; las paredes del vano muestran cientos de dibujos realizados por devotos, realizados hacia la segunda mitad del siglo III e inicios del IV, contienen invocaciones a los apóstoles san Pedro y san Pablo. De la triclia se pasa, por un vano, a las estancias alrededor del ábside: aquí se ordena una colección de epígrafes y una muestra completa de los mausoleos, de la triclia y de la basílica constantiniana; a continuación se baja a la platónica, construcción posterior a la misma basílica que se pensaba que era el lugar de la sepultura temporal de los dos apóstoles y que, como probaron las excavaciones rea-lizadas en el año 1862 fue el mausoleo del mártir Quirino de Roma, obispo de Scoscia en Panonia, y que fue trasladado a Roma en el siglo V. A derecha de la platonica, se encuentra la capilla de Honorio III, adaptada en el vestíbulo del mausoleo.
Hay infinidad de información que es inevitable constatar, es decir, que no podemos afirmar que nos conste. Porque es imposible ir a verificar la realidad de los hechos. Por tanto, la fe es necesaria para la vida del espíritu, pero es importante revisar a quién le creemos, y qué es lo que creemos. Mucha información procede del anonimato, es decir, el que afirma no tiene rostro. Y esa situación, es un motivo parta dudar de la veracidad de la información. Porque solo el testigo presencial, es el que puede afirmar la veracidad de lo narrado. Pero cuando la información se esconde en el “se dice”, no se le puede dar validez. Por tanto el “se dice” es un argumento demasiado débil como para sostener la veracidad de una información. Para no permanecer en la falsedad y en la duda, es recomendable no dar por hecho lo que no se ha visto, ni se ha vivido. Solo se puede juzgar lo que se ha visto; pero aún así, tampoco la vista es de fiar, porque puede engañarnos, y hacernos ver la realidad distorsionada. Porque los hechos están sujetos a múltiples interpretaciones, y mucho cuenta el cristal con que se mire. El testimonio más acertado es el vivencial, es decir, solo podemos conocer y entender bien lo que ya hemos vivido. No hay mejor manera de saber y entender a los demás, que tratar de vivir lo que están viviendo. Por eso, no hay que juzgar lo que no se ha experimentado. Es recomendable no creer lo que se dice, sobre todo, cuando lo dicho no se ha visto; y si se ha visto, no se ha vivido. Ya que así, es imposible entender a los demás.
¿Es válido aún celebrar la expropiación petrolera? Por: P. Kino
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l año 1938, el entonces presidente Lázaro Cárdenas, expropió maquinaria, instalaciones, embarcaciones, estaciones de distribución etc., de todo lo relacionado con el petróleo. Las quejas de los trabajadores de su mal salario, de las pésimas condiciones de vida hicieron que se organizaran los obreros y con el apoyo de Lázaro Cárdenas, comenzaron a presionar más al desenlace conocido como la expropiación petrolera. Algunos dicen que con las nuevas reformas volveremos al pasado de dar el patrimonio nacional a los extranjeros, que si Cárdenas resucitara se volvería a morir al ver que lo que él hizo se vino abajo. Otros dirán que no es verdad, que en realidad si no tenemos estructura para obtener el petróleo tenemos que buscar ayuda de empresarios sea mexicanos o extranjeros, pero que de ninguna manera serán los dueños del petróleo. Entre lo que son peras o manzanas, creo, que no solo en el campo del petróleo, sino en todos los campos, para que un negocio produzca frutos se requieren muchas cosas, no solo la tecnología. ¿De qué nos sirve la tecnología si la usamos para el mal? ¿De qué sirve que el negocio lo administre un mexicano o un extranjero si no hay honradez en el uso de recursos? Creo yo que por encima de todo debe estar la responsabilidad, la honradez, el deseo de servicio al pueblo por parte de las autoridades, el cuidado de los recursos renovables y no renovables, que nosotros los ciudadanos también cuidemos nuestro entorno ecológico. Creo, y es opinión personal, que hay muchos mexicanos honestos, trabajadores, serviciales, sobre todo con vocación de políticos, no políticos piratas que solo buscan llenar vacíos existenciales con dinero, poder, autoritarismo, etc. El buen político tratará de que las decisiones que se tomen, sean pensando en el bien del pueblo. Para concluir este artículo, me gustaría que les preguntaran a algunos de los niños y adolescentes qué se celebra el 18 de marzo, y creo, porque ya lo he comprobado, que un gran porcentaje no lo sabe. Si usted querido lector no lo sabe, aquí se lo diré… ese día celebramos el divorcio de mi tía Expropiación Petronila, se divorció del que se estaba apro-vechando de ella, nomás le sacaba dinero, la ponía a trabajar y le daba una miseria, pero el día que reaccionó se llenó de valor y lo dejó… Aunque algunos “chismorrean” que quiere volver con su pasado, que ha comenzado a coquetear, tía Petronila, llévatela con cuidado, porque el que abusó de ti lo puede volver a hacer, pero ya no estás novata y tienes la experiencia de tu historia… hasta la próxima… ah, y también celebramos la expropiación petrolera.
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Cosas y Casos de la vida
La reforma al proceso canónico (parte 1)
Por: Pbro. Lic. Héctor Colunga Rodríguez
colunga46561@hotmail.com
Muy estimados lectores: Quiero por este medio hacer algunos comentarios en torno a la reforma en el proceso de nulidad canónico establecido por el Papa Francisco y que entró en vigor a partir del 8 de diciembre del año pasado. En principio de cuentas y creo que por falta de un conocimiento del documento, hubo varias confusiones como las siguientes: - Que el Papa aceptaba que los divorciados ya se podían casar sin ningún proceso previo, y más aún por ser el año de la misericordia. - Que en cuanto se presentaran al Tribunal Eclesiástico, automáticamente ya estaba resuelto su problema. - Que el proceso iba a ser totalmente gratuito. - Que cualquier causa era motivo de nulidad. Y como esos comentarios, muchos más. ¿Cuál fue la reforma? El Papa pide que el proceso desde el decreto de la aceptación de la causa, no pase de un año; no cuenta el tiempo desde que presentas tu solicitud (libelo), porque tenemos que emplazar a la otra Parte y además, ver si hay elementos porque no todas las situaciones de un problema matrimonial son motivo de nulidad, hay que considerar las causales; también recopilar los documentos para completar el expe-diente y si es el caso, que otro tribunal otorgue la competencia. Otro punto es que se piden menos testigos. En este Tribunal, requerimos tres testigos, que en caso de que uno no pueda venir, se juzgue la causa con dos. Pudiera haber un solo testigo, pero debe ser totalmente cualificado y que conozca situaciones desde el noviazgo, preparación a la boda, convivencia conyugal, separación. Me han tocado casos que el testigo no sabe absolutamente nada. Otro detalle que hay que resaltar es que no hay segunda instancia. Anteriormente, tenía que pasarse todo el expediente al tribunal de apelación, en nuestro caso es León, para que hubiera dos sentencias conformes; es decir, si San Luis decía que sí había nulidad y León la ratificaba, ya estaba resuelto el caso, pero eso llevaba tiempos; ahora es solamente San Luis, pero en caso de ser negativa, sí se puede apelar a León. En cuanto a la gratuidad, hay una reducción de los costos. Hasta la próxima, con más detalles de esta reforma.
Fe y Política
El reto a los católicos Vaticano
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Jorge E. Traslosheros
México, una nueva época P
Luis-Fernando Valdés Sacerdote, Doctor en Teología
resenciamos una escena muy contrastante para la historia del México de la Reforma (1857-1910) y post-revolucionario (1917-2000): el Papa Francisco fue recibido por el Presidente del País, primero con música y danzas regionales, y después en un acto oficial en el Palacio Nacional. ¿Qué es lo que ha cambiado este viaje apostólico en la relación entre la Iglesia y el Estado mexicano? 1. Una historia de separación. Con las Leyes de Reforma (1859), promulgadas durante la presidencia de Benito Juárez, inició la separación de la Iglesia con la vida pública, y tuvo su punto álgido en la naciona-lización de los bienes eclesiásticos y la exclaustración de monjas y frailes. Después con la nueva Constitución de 1917, desapareció la personalidad jurídica de la Iglesia, lo cual llevó más adelante a la llamada Guerra Cristera (1926-1929), que fue una dura persecución religiosa, denunciada por Pío XI (Enc. Iniquis afflictisque, 1926). 2. El reconocimiento de las asociaciones religiosas. Después esta historia tomó un giro diferente, porque hubo una convivencia “de facto”, en la que las instituciones religiosas no estuvieron reconocidas “de iure”, pero pudieron operar con cierta normalidad. Fue una época de simulación por parte de ambas instancias. Cuando Juan Pablo II viajó a México, no hubo recepción oficial; y en 1990 fue recibido con gran respeto por el Presidente Salinas, aunque de modo no oficial. En 1992, la Constitución Mexicana fue reformada en la cuestión religiosa. Y surgió así un nuevo paradigma que reconocía el “derecho humano” de cada ciudadano a tener una religión y el derecho a que existieran asociaciones religiosas de cualquier confesión. Este enfoque superó la dialéctica entre el Estado y la Iglesia. 3. Una nueva relación. Los siguientes tres viajes apostólicos de san Juan Pablo II fueron visitas de Estado (1993, 1999 y 2002), y lo mismo el de Benedicto XVI (2012). En estas visitas quedó claro que los pontífices no venían a México con pretensiones políticas, sino a dar aliento y espe-ranza a los ciudadanos. Ahora el viaje del Papa Francisco se realizó en un marco social marcado por problemas sociales (violencia, secuestros, narcotráfico, migrantes, desempleo), desintegración familiar, pobreza y marginación de minorías (como los indígenas). El Papa fue recibido con alegría y con honores, como Jefe del Estado Vaticano y, a la vez, como “Mensajero de misericordia y paz”. Es decir, fue reconocido por todos que el País necesitaba de un líder moral que viniera a sacudir las conciencias y a exhortar a la solidaridad con los más necesitados. 4. El punto de convergencia. La fórmula de Francisco fue una cercanía llena de gestos (saludar a millones de personas que le hacía valla en los trayectos, acariciar enfermos y hablar con sencillez), pronunciar mensajes religiosos (varios muy guadalupanos), hacer denuncias claras (tomando como base la Sagrada Escritura y aplicándola a las situaciones sociales y económicas actuales) y exhortar a la reconciliación y a la solidaridad con el próximo. Así Francisco mostró que la problemática social es el punto donde la Iglesia y el Estado convergen, para prestar ayuda a una sociedad convulsionada y necesitada de soluciones. Cada institución en su lugar, pero ambas al servicio de las personas. Seguramente hemos presenciado el final de una visión dialéctica entre gobernantes y eclesiásticos, y hemos sido testigos de una nueva época de colaboración entre Iglesia y Estado, que ahora convergen no en una lucha de poder, sino en las “periferias” sociales y existenciales.
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as consecuencias del viaje del Papa se dejarán sentir con el paso de los meses y los años. Sin embargo, es claro que ha dejado un mensaje universal y, por ende, un fuerte compromiso a los católicos. 1.- Los claros y fuertes mensajes de Francisco, articulados en silencios, actitudes y palabras, abarcan desde los grandes problemas nacionales, hasta los dramas de nuestra cotidianidad. Tienen un común denominador: la denuncia profética contra la cultura del descarte, cuyo origen está en el desprecio a la vida y dignidad de las personas, ultraje que es independiente de la simple legalidad de nuestras acciones. El pecado, la violencia y la corrupción no mejoran por ser legales, ni resultan más insidiosos por realizarse al margen de la ley; como tampoco aminoran su maldad objetiva según se hagan en público o en privado.
2.- Francisco articula sus mensajes motivado por su fe y, precisamente por ello, resultan igualmente retadores a la conciencia de creyentes, agnósticos y ateos. Su mensaje es universal porque, sin renunciar a su identidad, es capaz de hablar al corazón de cada persona confiando en la inteligencia de sus interlocutores, dentro y fuera de la Iglesia. En otras palabras, es un mensaje retador porque pone en diálogo las razones de la fe, con las razones de la razón. Es claramente un constructor de puentes y no un destructor de caminos. 3.- Articula sus mensajes sin adherirse a una ideología en particular, por su capacidad de mirar a cada persona y desde la persona concreta leer la realidad. Así, al mismo tiempo, rinde homenaje a lo mejor de la tradición católica a lo largo de dos mil años y nos enseña la mejor manera de comunicarnos en nuestros días. Una enseñanza que deberá ser asimilada por cada católico de a pie y por cada pastor en la Iglesia. Nada ganamos refugiados
en un discurso autorreferencial ni, mucho menos, pretendiendo un lenguaje universal desprendido de la fe, bajo el supuesto de que diluyéndola nos hacemos más modernos, o seremos mejor escuchados. En ambos casos, sólo conseguimos alimentar ese catolicismo vergonzante que nos impide dar testimonio integral de la fe como parte de la sociedad civil, en lo público y en lo privado. Un católico vergonzante siempre será un ciudadano lisiado. 4.- Devolver la dignidad a la vida de cada persona, para salir de nuestra crisis de violencia y corrupción, es evidente a la razón de creyentes y no creyentes. Sin embargo, dar cara a la cultura del descarte es responsabilidad irrenunciable de cada católico, acorde a los dones y carismas que Dios nos haya regalado para actuar ahí donde nos ponga, siembre o mande. No hay servicio pequeño, ni católicos más importantes que otros. ¿Acaso no presenciamos el testimonio de un niño que convirtió su silla de ruedas en un vehículo de evangelización todo terreno? 5.- Desmantelar la cultura del descarte es imposible desde una actitud de católicos vergonzantes y aquí el testimonio del Papa muestra su gran fuerza. Seamos claros, Francisco no es un marciano con poderes de ciencia ficción. Es solamente un católico, entre muchos, capaz de articular un mensaje a través del silencio contemplativo, el testimonio y la razón, porque asienta su gozo y esperanza en Cristo. Esta es la razón de fondo por la cual su mensaje resulta creíble, razonable y retador, es decir, universal. Juan Pablo II nos reconcilió con la alegría de la fe. Benedicto XVI con la inteligencia de la fe, la caridad y la esperanza. Ahora, Francisco llama a cada católico a ser un faro de alegría e inteligencia en la misericordia, para construir una cultura de encuentro y diálogo, llena de humanidad. jtraslos@unam.mx Twitter: @jtraslos
07 Por Luis Marino Moreno
Crítica a la razón neoliberal Miguel Ángel Contreras Natera
Akal 2015 212 páginas
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l día de hoy, las pres-cripciones del neoliberalismo se han instrumentado como estrategia mundial única ante cualquier contexto. Según puede comprobarse, éste se ha convertido en el camino para construir una globa-lización económica, y en el recetario de ajuste estructu-ral ante las crisis cíclicas del capitalismo tardío. Miguel Ángel Contreras director del instituto social del Mercosur durante el periodo 2013-2015, desgrana en el presente libro los conceptos individuo, libertad y mercado, la médula del neoliberalismo, para exponer como esta doctrina constituye una concepción global de la política, la ética, el derecho, la sociedad, y no sólo se restringe al campo de la economía. A partir del concepto lacaniano de forclusión, entendida como la exclusión del universo simbólico, Crítica de la razón neoli-beral explora la forma en que, al suprimir lo diverso y concebir la sociedad como un conjunto de individualidades, el neolibera-lismo consolidó su fábula simbólica. Sin embargo, ha retornado de forma alucinatoria al sistema, cuando una necesidad: la de sustituir el individualismo por la autonomía social, al mercado por una democracia. Así, a través de sus fracturas, se hace visible la razón de esta doctrina, y al mismo tiempo, se configura una nueva respuesta, de total actualidad en América Latina: el postliberalismo.
MIGUEL ÁNGEL CONTRERAS NATERA.
Acerca del autor Miguel Ángel Contreras Natera es sociólogo, especialista y magíster en Planificación del Desarrollo del Centro de Estudios del Desarrollo, y Doctor en Estudios del Desarrollo por el CENDES-UCV. Ha sido profesor de Teoría social de la Escuela de Sociología de la UCV e Investigador de la Fundación Celarg.
Para leer bien, y escribir mejor
Iglesia Universal CIUDAD DEL VATICANO.- A empresarios, el Papa recuerda que precariedad y desocupación privan a los jóvenes de la dignidad y los invita a rechazar recomendaciones, favoritismos y deshonestidad. Debe ser «el bien común» la «brújula que orienta la actividad productiva», para hacer crecer «una economía de todos y para todos», que no sea «insensible a la mirada de los necesitados». CIUDAD DEL VATICANO.- El Papa Francisco recordó el significado de la Cuaresma al invitar a los fieles a convertirse con la mirada fija en la paciencia de Dios. El Papa explicó que nos encontramos en un “año de gracia”: “el ministerio de Cristo, el tiempo de la Iglesia antes de su regreso glorioso, el tiempo de nuestra vida, que está marcada por una serie de Cuaresmas que nos son ofrecidas como ocasión de arrepentimiento y salvación”. ROMA.- El viernes 26 de Febrero, por la tarde, el Papa visitó por sorpresa un centro de rehabilitación de toxicómanos. Después de sus condenas al narcotráfico, y sus peticiones de no combatir la droga suministrando drogas ligeras, el Papa ha querido abrazar personalmente a quienes luchan para salir del túnel. Pertenecen al Centro Italiano di Solidarietà don Mario Picchi. Algunos le mostraban fotos de su familia y de sus hijos, otros, le contaban su historia. BEIJING.- Entre China y el Vaticano, después de «décadas de relaciones congeladas», muchas señales en sintonía parecen atestiguar «un lento pero significativo cambio de relaciones». Todavía existen divergencias, pero «expertos y líderes religiosos ven un progreso en el tono general del diálogo». Un artículo «de línea» publicado con gran espacio en el «Global Times» (periódico digital en inglés considerado órgano semi oficial del Partido comunista chino) registra el cambio de marcha en las relaciones entre Pekín y los Palacios vaticanos.
Iglesia de México MÉXICO.- Mons. Eugenio Lira, Secretario Conferencia Episcopal, comentó: la visita de Francisco “ha sido un regalo de Dios, en un momento muy difícil que estamos atravesando los mexicanos”. México, continuó, es “un pueblo que tiene muchas bendiciones de parte de Dios, una gran riqueza como ha dicho el Papa que asume un rostro particularmente joven, un pueblo que necesitaba escuchar la voz de un pastor como el Papa Francisco”. MÉXICO.- Los fieles provenientes de Toluca llegaron desde el 24 de Febrero a Ciudad de México en el marco de su 78ª Peregrinación a la Basílica de Guadalupe. En la peregrinación diocesana, la segunda más grande del país después de la de Querétaro, los fieles recorrie-ron unos 80 kilómetros para rezar a los pies de la Morenita del Tepeyac. Obispo de Toluca, Mons. Francisco Javier Chavolla Ramos, alentó a los peregrinos a seguir el ejemplo del indio San Juan Diego, el vidente de la Virgen de Guadalupe, y que como él salgan de las iglesias y lleven consuelo a los marginados. MÉXICO.- Alexia Garduño conmovió con el canto del Ave María de Schubert al Papa Francisco cuando visitó un hospital pediátrico durante su reciente visita a México. Muchas personas se unieron a ella en oración por la cirugía a la que fue sometida para combatir el osteosarcoma que padece. Alexia -de solo 15 años- contó que, cuando el Santo Padre visitó el hospital Federico Gómez, “tuve uno de los mejores momentos y días de mi vida”. El sitio de Facebook -Con el Papa- informó que Alexia salió bien de la operación: “Nos han compartido con alegría que fue sometida a una intervención quirúrgica y el cirujano le dijo a sus padres que todo había salido de maravilla. Demos gracias a Dios”, indicaron.
Iglesia Potosina SAN LUIS POTOSÍ.- En nuestra Iglesia Potosina, atendiendo a la invitación del Papa Francisco, se celebró 24 horas con el Señor. La jornada comenzó el viernes por la mañana con la celebración de la Eucaristía; posteriormente, con la exposición del Santísimo Sacramento, se rezó el Santo Rosario, el Viacrucis y por la noche se llevó a cabo la Adoración ante el Santísimo, clausurando al día siguiente con la Eucaristía esta jornada de Misericordia. Cabe mencionar que durante las 24 horas hubo confesiones para quienes así lo requirieron.
Un hombre con dos hijos Por Pbro. Darío Martín Torres Sánchez
“25 El hijo mayor estaba en el campo. Al volver, ya cerca de la casa, oyó la música y los coros que acompañaban la danza. 26 Y llamando a uno de los sirvientes, le preguntó que significaba eso. 27 El le respondió: “Tu hermano ha regresado, y tu padre hizo matar el ternero engordado, porque lo ha recobrado sano y salvo”. 28 El se enojó y no quiso entrar. Su padre salió para rogarle que entrara, 29 pero él le respondió: “Hace tantos años que te sirvo sin haber desobedecido jamás ni una sola de tus órdenes, y nunca me diste un cabrito para hacer una fiesta con mis amigos. 30 ¡Y ahora que ese hijo tuyo ha vuelto, después de haber gastado tus bienes con mujeres, haces matar para él el ternero engordado!”. 31 Pero el padre le dijo: “Hijo mío, tú estás siempre conmigo, y todo lo mío es tuyo. 32 Es justo que haya fiesta y alegría, porque tu hermano estaba muerto y ha vuelto a la vida, estaba perdido y ha sido encontrado”» (Lc 15,25-32).
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an Lucas contextualiza esta parábola, amplia-mente conocida como la del “Hijo Prodigo”, en un hecho histórico: Jesús recibe a los pecadores y come con ellos, lo cual atrae la crítica de los fariseos. Dicha crítica motiva a Jesús a pronunciar tres parábolas sobre el gozo y la fiesta celestiales cuando lo perdido se recupera: una oveja, una moneda y un hijo. Las dos primeras parecen servir de preparación a la tercera, en la cual lo recuperado no es un bien material sino un ser querido, un hijo. Estas tres parábolas han sido consideradas como “el corazón del evangelio de San Lucas”, las cuales son la mejor contribución para delinear el amor y la misericordia de Dios hacia el hombre pecador, llamando al arrepentimiento y a la conversión. Jesús deja en claro que Dios ama al pecador cuando aún es pecador, lo ama desde antes de su arre-pentimiento, y es ese amor lo que hace posible su arrepentimiento. El punto de la conversión está en que efectivamente el regreso se efectúa. La parábola comienza diciendo: “Un hombre tenía dos hijos”, este inicio señala inmediatamente sobre
quién trata la historia parabólica. Son tres persona-jes principales, cada uno juega un papel clave en el mensaje de la parábola. Al leer desde dentro el lector se podrá identificar con cualquiera de ellos.
su padre y decide volver con actitud humilde, decidido a confesarse pecador y sin pretender recupe-rar su estatus anterior, buscando tan solo estar en la casa de su padre como uno de los trabajadores.
El primero que juega un papel activo en la historia es el más nuevo, el más joven, el hijo menor. Este pide y se aleja. Expresión de egoísmo e ingratitud. Un binomio de muerte. Primero hace una insensata y ofensiva petición a su padre, una exigencia fuera de tiempo, con tono de agresión y desprecio. Después de romper la comunión de bienes, rompe la comunión más fuerte, la del convivir, pues se aleja también geográficamente creando una lejanía no sólo física sino también moral, adoptando una vida desordenada. Dicha vida desordenada, disoluta o licenciosa, intenta traducir el adverbio “asotos”, que literalmente parece significar “sin salvación”, es decir, comienza a vivir una vida sin salvación.
El padre aparece como un padre verdadero, sin reproches para su hijo, gozoso de haberlo recupe-rado y organizando un gran festejo por su regreso. No le importa el discurso de arrepentimiento que tanto había preparado su hijo, le basta tenerlo cerca para abrazarlo y besarlo, darle todo lo que le co-rresponde como hijo suyo y hacer un gran festejo por su regreso.
Naturalmente, esa vida sin salvación lo lleva a perder todo aquello en lo que había fincado toda su irresponsable ilusión. Su situación precaria le hace tomar conciencia de lo que significa estar cerca de
Al final, entra en escena el hijo mayor, el cual arremete contra su padre por tanta generosidad para con el hijo que ha regresado. A este hijo no le interesa tampoco ni su padre ni su hermano, solamente los bienes de los que puede gozar por vivir junto a su padre. A pesar de la incomprensión, el Padre sale a rogarle y abrirle los ojos a la realidad, a fin de liberarlo de sus envidias e integrarlo a la comunión con su él y con su hermano, mostrándole también, como a su hijo menor, todo su amor.
Las Iglesias de Roma y las Obras de Misericordia
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ste dibujo se llama ‘Misericordiae Vultus’ y es una representación gráfica con la que la Biblioteca Apostólica Vaticana quiere sumarse a la celebración del Jubileo de la Misericordia. Es obra del artista italiano Pierluigi Isola y representa las siete grandes Iglesias de Roma: San Pedro, San Juan de Letrán, Santa María Mayor, Santa Cruz de Jerusalén, San Pablo, San Lorenzo y San Sebastián Extramuros. Eso sí, lejos de ser un mapa, todas aparecen desordenadas. Y en la parte inferior del dibujo se pueden ver los muros vaticanos con la Puerta Santa abierta como símbolo de acogida.
Delante de ella, se representan varias o-bras de misericordia. Tampoco faltan otras acciones como lavar los pies, escuchar a los que dudan o curar a los ancianos. De Misericordiae Vultus solo se han ela-borado 200 ejemplares, uno deberá llegar al Papa. No es la primera vez que la Biblioteca del Vaticano encarga un dibujo artístico así. Ya ocurrió en el Jubileo del año 2000 con Forma Urbis Romae, que recogía los monumentos de Roma.
Pre CONIAM en San Juan Bautisma, Cerritos
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on motivo del CONIAM, se sigue la preparación en todas las parroquias, ejemplo de ello es el PRE CONIAM PARROQUIAL que se llevo a cabo en Cerritos SLP. Inició en punto de las 9:00 de la mañana. La cita fue en la casa Santa María, contando con la participación de más de 300 asistentes. Agradecemos la participación de los grupos de “pandi-llas”, “arcoíris” “catecismo parroquial” y grupos del “Colegio Motolinia”. Así como a las religiosas que apoyaron en los módulos. Gracias al Padre Margarito y al Padre David por permitir llevar a cabo esta actividad.
Pre CONIAM parroquial en San Marcos
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l pasado sábado 27 de febrero se realizó el Pre CONIAM parroquial en San Marcos. La cita fue en las canchas deportivas de la comunidad de Capulines y se contó con la participación de cerca de 40 niños y adolescentes, que alegremente asistieron. Se realizó el trabajo por módulos y hubo un momento de recreación deportiva. Después compartimos el rezo del Santo Rosario Misionero y se hizo una pequeña marcha misionera, que culminó en la capilla del lugar. Agradecemos al Padre Miguel su apoyo y colaboración en la realización de esta actividad, así como a las catequistas que amablemente nos acompañaron. De manera especial nuestra gratitud a los jóvenes de la Liga Misional que de manera generosa también nos apoyaron. En camino al CONIAM 2017
Aniversario parroquial del Señor de Burgos
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l caminar de una comunidad cristiana, tiene su fortalecimiento gracias a la oración, la participación y la integración de cada uno de quienes la forman. Tal es el caso de la comunidad de Rancho Nuevo, lugar en el que se encuentra la parroquia del “Señor de Burgos”, que preside el P. Carlos Delgado Vargas. La comunidad parroquial es de reciente creación. El pasado domingo, 28 de febrero, cumplió 4 años de haber sido fundada. En esta ocasión los feligreses recibieron a Don Jesús Carlos Cabrero para celebrar la Eucaris-tía en Acción de gracias por este tiempo que lleva como comunidad, madurando y sobre todo perfeccionándose en ese caminar. Don Carlos, en el momento de su mensaje a la comunidad les exhortó a permanecer como esa “Zarza”, del libro del Éxodo que Moisés observó aquel día en el Señor, le pidió que fuera a liberar a su pueblo. Manténgase como esa Zarza encendida y sean luz para cuantos vengan a ustedes, sean luz para su comunidad alimentando su fe en la Eucaristía. Felicitó al Padre Carlos y a cada uno de los grupos de apostolado que tiene esta parroquia y les motivó a seguir viviendo el “Año de la Misericordia” con mucha intensidad. Desde la redacción de nuestro Semanario La RED, felicitamos a esta comunidad así como al Padre Carlos, y les agradecemos por ser parte de La RED. Felicidades por su aniversario.
Nuevo Párroco en parroquia del Inmaculado Corazón de Jesús Por: Gustavo Alejandro García Vargas
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l pasado 24 de Febrero, niños, adolecentes y adultos, de diferentes comunidades, se dieron cita en el atrio del templo de la parroquia del Inmaculado Corazón de María perteneciente a la Colonia Tercera Grande. El Vicario General Benjamín Moreno, entregó las llaves del Sagrario, confesionario y libros sacramentales al nuevo Párroco, así mismo los presentes fueron testigos de la renovación de promesas sacerdotales del Pbro. José Guadalupe Alfaro Pérez, quien será encargado de resguardar y ser el custodio de su nueva parroquia. Las muestras de cariño, gratitud y respeto no se hicieron esperar, pues en medio de aplausos estridentes y prolongados al Pbro. Juan José Torres Galván, un sacerdote dedicado al servicio y evangelización de su pueblo. Felicidades Padre José Guadalupe Alfaro Pérez, que el Señor bendiga su Ministerio Sacerdotal.
Absuelto Mons. Max Davis E
n junio de 2014 la justicia australiana imputaba a Mons. Max Davis, obispo castrense de Australia por delitos de abuso de menores. Durante dos años ha sido sospechoso para los tribunales y culpable para la opinión pública. Los medios de comunicación llegaron a «novelar» los detalles escabrosos de las supuestas perversidades e ignominias que había cometido. Hace dos semanas, el 15 de febrero, tras una intensa investigación se ha demostrado que no había hecho nada de lo que se le acusaba. Y ahora, ¿quién repara? Después de juzgado, la justicia ahora especula que los abusos contra cinco exalumnos de un internado benedictino de Australia los debieron cometer otros dos sujetos que ya están muertos. Cuando se cometieron los abusos (1969-72),
Mons. Davis no era ni sacerdote. Incluso entonces denunció por conducta impropia a uno de los que ahora se cree que fue uno de los autores. En junio de 2014 renunció a su cargo como obispo castrense tras doce años de desempeño. Ordenado en 1971 fue el primer obispo que había servido en la Fuerzas Armadas. El desprecio al que ha sido sometido queda bien patente en la fotografía que ilustra el artículo. Durante dos años ha sido «puesto en la picota cotidianamente» ante la opinión publicada. En muchos medios la noticia ocupó portadas y extensas noticias. Ahora en la que se ha dado su absolución en la prensa. Ni una breve nota. El caso de Mons. Davis, o el de las acusaciones de abusos contra personalidades británicas, deberían mover, tanto a los medios como al público, a tomar con suma cautela las denuncias, y muy en serio la presunción de inocencia. El escándalo siempre es noticia. La comprobación de que no lo hubo debería ser más
noticia aún, y en cambio muchas veces se le hace mucho menos eco. Por eso hay personas que son acusadas en primera página y absueltas en un rincón. Qui potest capere, capiat.
Domingo 06 de marzo de 2016
Tres nuevos diáconos para nuestra Iglesia Potosina Por Gustavo Alejandro García Vargas.
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l pasado viernes 26 de Febrero, fueron ordenados diáconos: Francisco Socorro Bermudes, Santiago Pérez Romero y José de Jesús Piña Arriaga. Los tres jóvenes seminaristas recibieron la ordenación diaconal de manos del Señor Arzobispo, Don Jesús Carlos Cabrero, en la Santa Iglesia Catedral. Fueron presentados por el Rector del Seminario quien ante la pregunta expresa del Sr. Arzobispo, dio testimonio de la idoneidad y rectitud de intención de cada uno de los presentados. A la Celebración Eucarística, estuvieron presentes familiares, amigos, sacerdotes y por supuesto nuestro querido Seminario, formado por los seminaristas de cada una de las etapas. La entrega del Evangeliario, la imposición de la estola y la dalmática pero de manera muy especial con la oración consagratoria, quedaron instituidos como diáconos nuestros queridos seminaristas, arriba mencionados. Felicidades a los tres nuevos diáconos, que Dios les de la sabiduría en su ministerio pero sobre todo que a cada uno de nosotros los bautizados, nos inspiren para seguir pidiendo al Dueño de la Viña por las vocaciones sacerdotales así como por cada uno de nuestros sacerdotes.
¡Pónganse en camino!
Celebrando al Señor
El perdón en la oración del Padrenuestro (Primera Parte)
Discípulos misioneros
P. Pedro Mexquitic Arredondo
después se realiza, en ésta petición en cambio, de modo particular somos involucrados nosotros de manera del todo única.
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n este tiempo de Cuaresma que estamos viviendo, nos ayudará mucho a profundizar, el adentrarnos en aquéllas palabras que recitamos continuamente en la oración del Padrenuestro, según la versión de Mateo: “Perdona nuestras deudas así como nosotros perdonamos a los que nos ofenden” (Mt 6, 9-13) y según la versión lucana: “Perdona nuestros pecados, porque también nosotros perdonamos a todo el que nos debe” (Lc 11, 2-4). El nudo fundamental por disolver es esencialmente la relación que existe entre la petición “perdona nuestras deudas como también nosotros perdonamos a nuestros deudores” y la interdependencia que existe entre esta petición hecha a Dios, al Padre, y nuestra situación de vida. Si tomamos la elaboración de la oración del Padrenuestro según el evangelio de Mt, todas las peticiones que vienen presentadas al Padre, son acciones llevadas a cabo en Dios en el Padre: Sea santificado tu nombre, venga tu reino, hágase tu voluntad, danos hoy nuestro pan de cada día, la petición del perdón, de perdonar nuestras deudas. Después hay un descanso, hay una dimensión humana, una actividad humana que viene presentada de frente al Señor: “Como nosotros perdonamos a nuestros deudores”. Deudas - pecados subsiste una interdependencia de los términos: las ofensas de frente a Dios, la ofensa recíproca hecha el uno al otro, pero seguramente también una acción de interdependencia entre las personas, entre aquéllos que en cualquier modo viven la misma experiencia humana. Mientras en todas las otras peticiones Dios es el artífice principal, Dios es aquél que dona, que dona el pan, que dona el perdón de los pecados, aquél que hace venir Su reino, aquel que dice que se cumpla Su voluntad y ella
De aquí aparece la necesidad de poner en evidencia la praxis del perdón, que después es subrayada en los versículos sucesivos al texto del Padrenuestro; en efecto en los versículos 14 y siguientes se lee: “Que si ustedes perdonan a los hombres sus ofensas, los perdonará también a ustedes su Padre celestial”. Atención ahora, porque después el texto se convierte todavía más inalcanzable en el versículo 15: “pero si no perdonan a los hombres tampoco su Padre perdonará sus ofensas”. Es una petición muy exigente, una petición que de verdad pone en nudo toda la realidad humana, y toda la rea-lidad humana de frente al hermano al cuál es necesario conceder el perdón. Ahora veamos un momento, también el discurso del perdón negado por el siervo infiel que había sido perdonado, pero que a su vez no llega a dar el perdón. La invitación a vivir el perdón como exigencia de un camino de vida cristiana, de seguimiento, sea un camino de encuentro con el maestro ya ha sido expresado por el evangelista Mateo en las bienaventuranzas de los misericordiosos que encuentran misericordia en el v. 7 del cap. 5. A este punto, se entiende bien que esto pone de manera más clara la co-rrelación entre la petición de perdón y el conceder el perdón, y si se me permite, abro también otro pequeño paréntesis, la petición del perdón, porque es verdad que en cualquier modo se debe perdonar, pero se debe también pedir perdón. También el texto evangélico nos advierte: “Cuando tú presentas tu ofrenda en el altar y allí te acuerdas, no que tú tienes algo contra tu hermano, sino que tu hermano tiene algo contra ti, deja allí tu ofrenda, ve a reconciliarte con tu hermano y después regresa a ofrecer tu ofrenda al altar”. Es inevitable entonces buscar de entender a cualquier praxis de perdón sea posible sin poner en evidencia esta consecuencia entre el perdón humano que se concede y el perdón divino que se recibe.
Introducción a la espiritualidad de la misión
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aludos queridos lectores. Hoy iniciamos el segundo bloque sobre la misionología en cuanto a su estudio sistemático. Los artículos anteriores nos hablaron de la Teología de la Misión, ahora abordaremos la dimensión espiritual de la Misión. Este bloque constará de seis puntos clave: La oración del misionero, rasgos de la Espiritualidad del Misionero, el Perfil del misionero, Evangelizadores con espíritu, la Misericordia como rostro de la misión y el significado de ser misionero. Podemos definir la espiritualidad de la misión como el motivo que anima toda acción pastoral. Por medio de ella, el misionero ha de proyectar esperanza y confianza en Dios, sabiendo que lanza las redes en el nombre del Señor (cfr. Lc 5,5), y en sus actos muestra la alegría de ser discípulo. Esta espiritualidad se expresa viviendo con plena docilidad al Espíritu; es dejarse plasmar interiormente por Él, para hacerse cada vez más semejantes a Cristo. No se puede dar testimonio de Cristo sin reflejar su imagen, la cual se hace viva en nosotros por la gracia y por obra del Espíritu. La docilidad al Espíritu compromete a acoger los dones de fortaleza y discernimiento, que son rasgos esenciales de la espiritualidad misionera (RMi 87). La Espiritualidad Misionera tiene como referencia y modelo a Jesucristo, es una expresión de su seguimiento, que consiste en colaborar con el proyecto de Dios de que “todos los hombres se salven y lleguen al conocimiento de la verdad” (cfr. 1Tim 3, 4). Esto significa ser partícipes de la misión donde quiera que estemos, esforzándonos por dar la vida mediante el testimonio de la fe. Uno de los elementos fundamentales de la Espiritualidad Misionera no es convencer con palabras o algún discurso bien pensado, sino más bien, irradiar a Cristo con nuestra vida y que se nos note realmente que somos discípulos del Señor, de tal manera que seamos testimonio por nuestro actuar, lo cual sin duda alguna es fruto de dicha espiritualidad. La dimensión espiritual de la misión hace que cada discípulo misionero se forme en la Palabra de Dios, discierna en ella qué es lo que Dios le pide; es una persona de fe y esperanza, que sabe dar razones de su fe; se forma en el magisterio de la Iglesia y está en comunión con la pastoral parroquial, decanal y diocesana, no anuncia su persona sino a su Maestro. La espiritualidad se ve reflejada también en el aspecto de nuestra oración, recordemos las palabras del Papa Francisco, en el encuentro que tuvo con seminaristas, sacerdotes, religiosos y religiosas en Michoacán: “Mostrándome cómo rezas, aprenderé a descubrir el Dios que vives, y mostrándome cómo vives, aprenderé a creer en el Dios que rezas”. Va de la mano la oración y la acción. Esto nos queda a todos. Es una invitación a todo discípulo misionero. La oración siempre será el lugar del encuentro con el Padre (cfr. Mt 6,6). El lugar donde hablar con el Amigo, poner todo en común y pedirle su gracia para caminar. Como discípulos misioneros tenemos una gran responsabilidad, tener una espiritualidad que irradie, atraiga, pero sobre todo, que muestre el rostro de Aquél que nos ha invitado a colaborar con la misión. Finalmente, hagamos nuestras, las palabras de la regla de San Benito: “Ora et labora”, es decir oremos y trabajemos en la edificación del Reino. Hasta la próxima.
Domingo 06 de marzo de 2016
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Visitar a los enfermos Por: Juan Jesús Priego
-Padre, ¿puede ir a ver a mi papá, que está muy malo? ¡Dios mío, no! Sólo eso me faltaba. ¿A qué hora iba a poder ir a visitar a aquel enfermo? Tenía misa a toda hora: era domingo. No, definitivamente hoy no podría. ¡Imposible! -¿Está muy grave su papá? –pregunté para ver si era posible aplazar la visita. -Muy grave –me respondió la mujer-. Se diría que ya agoniza. Está por horas. De modo que por horas. Pues no, no podía ir a verle. Por más que quisiera, no podía. Le enseñé a la mujer la lista de misas. En todo caso, sólo podía ir hacia las nueve de la noche. -Voy a las nueve –le dije-. Bueno, más lo que tarde en llegar: a las nueve y media. La mujer tragó saliva. ¿Y si su papá se moría antes? Insistió: -¿Cree usted, entonces, que no podrá antes de esa hora? -No sólo lo creo, sino que estoy seguro. Vea usted la lista… Se la mostré, pero no quiso verla. Me creía. -En fin –dijo, finalmente-. Esperemos que no sea demasiado tarde. Y se fue arrastrando los pies. Y yo, mientras tanto, me quedé pensando en algo como esto: “Ahí está el resultado de esa campaña de desprestigio en contra de los sacerdotes. ¿Qué joven va a querer serlo cuando ve que, al menos mediáticamente, no son nada queridos? Cualquiera, aunque sea muy cristiano y muy sufrido, necesita un poco de cariño y de reconocimiento, pero nuestra sociedad ya no está dispuesta a darle nada de esto al sacerdote. Ahora bien, ¿cuál es la consecuencia natural de todo esto? La escasez de vocaciones y, a la larga, lo que se sigue de ello… Una vez, un periodista que no podía di-simular su anticlericalismo feroz me preguntó en una rueda de prensa: -¿Es verdad que está decreciendo el número de vocaciones sacerdotales? No podía disimular el gusto que esto le daba. -Es verdad –le respondí. -Y eso, ¿qué significa?
Quería, tal vez, que yo le dijese: “Que los jóvenes desconfían cada vez más de la Iglesia”, o algo por el estilo. Pero no le dije nada de eso, sino esto otro: -Significa que, cuando te estés muriendo, tal vez no haya nadie a tu lado para encomendarte a Dios. “Sí –me seguí diciendo a mí mismo mientras se alejaba la mujer cuyo padre agonizaba-, estas cosas se pagan. Y los católicos deberían pedirles cuentas a esos dueños de diarios y periódicos que, por ganar un poco más de dinero y acrecentar sus imperios, se dedican a desprestigiar el oficio sa-cerdotal, provocando con ello el desánimo de los jóvenes que bien pudieran haber seguido esta vocación de no haber encontrado en su entorno tanta hostilidad. Insisto: ¿qué muchacho va a querer ser sacerdote cuando la sociedad ha aprendido a ver al sacerdote con desconfianza y sospecha? Pues bien, ahí están las consecuencias: que no hay, por el momento, un sacerdote que visite al papá de esta mujer”. A las nueve y media de la noche el anciano todavía estaba vivo. Y por una de esas cosas extrañas que suelen ocurrir de cuando en cuando, justo cuando terminé de darle la absolución, el hombre dejó de respirar. Sus hijas se abalanzaron sobre él, le dieron besos, le mesaron cariñosamente los cabellos y comenzaron a llorar. Al despedirme, sus miradas no eran de dolor, sino de gratitud. ¡Señor, y pensar que estuve a unos minutos de no alcanzarlo! El padre Leo J. Trese (1902-1970), autor de no sé cuántos libros espirituales realmente exquisitos, escribió una vez en uno de ellos: “Las obras de teología pastoral deberían de tener una especie de lista de las obligaciones sacerdotales graduadas según su importancia. A la cabeza, como deber absoluto, sería: ‘Celo para con los enfermos y para con los convalecientes’. Debajo vendrían otras cosas como catequesis, sermones, etcétera. La recompensa es, como diría mi encargado de deportes, que nada ganará el cariño del pueblo para el sacerdote tan de prisa como el apostolado de los enfermos. Ya puede ser irascible, exigente, pendenciero o pedigüeño, que todo se le perdonará al párroco si el pueblo sabe que puede
La Vocación de San Mateo, de Caravaggio y… el Papa Francisco
L
lama la atención, en el espléndido discurso del Papa Francisco a los obispos en la Catedral de Ciudad de México, el uso continuo de palabras como “mirar”, “mirada” y “rostro”. El verbo “ver”, en forma activa y pasiva, es el hilo conductor de un texto clave en el magisterio pastoral del Pontífice e ilumina una perspectiva que ya se había manifestado con anterioridad. El Papa cuenta sus visitas a la Iglesia de San Luis de los Franceses cuan-
do estaba en Roma y describe sus impresiones frente al cuadro de La Vocación de San Mateo, de Caravaggio: “Ese dedo de Jesús, apuntando así… a Mateo. Así estoy yo. Así me siento. Como Mateo. (...) Me impresiona el gesto de Mateo. Se aferra a su dinero, como diciendo: “¡No, no a mí! No, ¡este dinero es mío!”. Esto es lo que yo soy: un pecador al que el Señor ha dirigido su mirada…”.
contar con él como ‘padre cuidadoso’ y como ‘torre de fortaleza’ a su lado cuando aquejen las enfermedades. “Hace exactamente una semana –sigue diciendo el padre Trese-, el domingo pasado, casi me quedé parado en el comulgatorio; el viejo Joe Kearns estaba allí, de rodillas, para, por primera vez en cuarenta años, recibir al Señor. Mis frecuentes visitas a su mujer, que estaba enferma, habían sido el vehículo de la gracia divina” (Vasijas de barro). Sí, el enfermo necesita que lo visiten. Y, según el evangelio, al final, en el día del Juicio, se nos dirá si no lo hicimos, si no nos dimos tiempo para hacerlo: “¡Apártense de mí, malditos, porque estuve enfermo y no me visitaron!” (Cf. Mateo 25, 31-46). Ojalá llegue un tiempo en que ningún católico se vaya de este mundo sin haber tenido a un lado suyo a un sacerdote. A un sacerdote que, al perdonarle los pecados, le abra la puerta del Reino de los cielos.
Nos alegramos, nos conquistó, se fue, y…
Dieciocho corridas de toros efectuadas en la plazuela de San Juan de Dios en la Ciudad de N San Luis Potosí para celebrar la proclamación y juramento de la primera Constitución Federal
(Segunda parte)
8ª
. Será permitida toda clase de juegos, menos el de naipes, sea el que fuere, siempre que no haya o resulte desorden de ellos inevitable, debiendo cesar un cuarto de hora antes del primer toro o de cualquiera otra diversión y pudiendo dar principio a las 8 de la mañana y concluir a la misma hora de la noche. 9ª. Que será obligación del otorgante costear la mejor música que hay en la ciudad para que, colocada en uno de los puntos que se le señale en la plaza, sirva para cubrir los intermedios y a más de esos, dos clarines que se colocarán sobre los cajones por donde deben salir los toros, para que a la señal del que presida la plaza toque anunciando así a los toreros las operaciones que deben ejecutar. 10ª. Que las dieciocho corridas que han de hacerse, de toros puntales se verificarán repartiéndose entre los días que median, del día cinco de abril, inclusive, al veinte y cuatro de mayo del año próximo venidero en que darán fin y, en consecuencia, se señalan, para ellas, además de los dichos, los siguientes: el día seis, el siete, el once, el doce y el dieciocho, el diecinueve, el veintiuno y el veintiséis de abril, el dos, el tres, el cuatro el nueve, el diez, el dieciséis, el diecisiete y el veinte y cuatro del mismo y cinco de abril forman dieciocho días; teniendo por objeto este repartimiento que los artesanos, labradores y demás gente ocupada no se distraigan sin interrupción con notable perjuicio suyo. En la inteligencia que no podrá verificarse otra corrida sin expreso permiso del Muy Ilustre Ayuntamiento con
Por: Lic. Ricardo García López
conocimiento de causa. 11ª. Que el otorgante, en conformidad con el artículo anterior, costeará los toreros, picadores, banderilleros o chulos, que, entre todos, serán a lo menos doce incluidos los matadores con espada u otro instrumento debiendo, en consecuencia, de éstos preferirse los primeros y que el otorgante será responsable de que no se presenten hebrios (sic) ni de que hostiguen al público pidiendo galas o dedicando suertes a alguna persona. 12ª. Que se lidiarán y se matarán precisamente, en cada uno de los días citados, ocho toros robustos y de las mejores vacadas debiendo ser dos por la mañana dando principio en punto de las once, y, los seis restantes en la tarde de las cuatro para adelante y se entregará uno diariamente muerto con piel y orejas para los presos de la cárcel y Casa de Recogidas. 13ª. Que todos los días de fiesta, como son los domingos, en que no hay, según lo contratado, corrida de toros puntales, podrá el otorgante dar alguna diversión, o de toros embolados o de otra cualquie-ra invención únicamente por las tardes y noches y lo mismo podrá hacer en los días y noches intermedias de las corridas conforme al artículo 7º. de estas proposiciones incluyéndose también los días tres y cuatro de Abril precedentes al que deban dar principio dichas corridas. 14ª. Que se facilitarán al otorgante las bodegas de la Alhóndiga para guardar la madera que vaya ocupando, por lo cual pagará un real diario de cada una de ellas el tiempo que las ocupe.
Humberto Aguilera Aldana
os abrió su corazón, nos mostró el rostro de Jesús, sembró y se fue… ¿y nosotros qué clase de terreno somos?, a la orilla del camino, pedregoso, con espinas, o con tierra buena… Que la semilla de palabra del Papa haya caído en el camino y las aves se la hayan comido, y nosotros ni cuenta nos dimos de su presencia… que siendo un terreno pedregoso con poca tierra no haya echado raíces porque no la supimos ayudar… que siendo un terreno cubierto con espinas haya sido ahogada por nuestra propias distracciones, falta de cuidado, frivolidad, por confiarnos, por no alimentarla… o hemos sido conscien-tes de que tenemos la responsabilidad grande de cultivarla, de que no podemos dejar al azar su desarrollo, de esforzarnos para que vaya ma-durando, para que sean alimento de nuestro cuerpo y nuestro espíritu, y demos fruto según nuestras capacidades pero siempre tratando que sea con el mayor empeño… con fe, con esperanza, con caridad… El Papa Francisco, siendo el Vicario de Cristo en la tierra, su representante, vino con la mejor buena voluntad, a recordarnos que pode-mos contar siempre con la Misericordia de Dios, si volvemos nuestros ojos hacia Él, si confiamos en Él, si nos ponemos en sus manos de Padre misericordioso… Estamos viviendo una etapa de la historia de la humanidad en que el hombre está tratando de erigirse en Dios, y lo primero que le estorba es el Verdadero Dios, qué contrasentido, el hombre combatiendo a quien lo creó! despreciando a quien le debe todo, al mismo entendimiento que prostituido y envenenado le permite pensar cómo combatirlo! Hasta allá llega la libertad muy mal empleada de la criatura llena de soberbia y gran ingratitud. El tiempo que nos ha tocado vivir de varias décadas al presente, nos muestra signos de una gran descomposición espiritual y moral, que exhiben la celeridad con la que se desea se den cambios totalmente inaceptables por ir en contra de la Ley de Dios, la cual nadie puede cambiar, Cristo lo dijo: ¡los cielos y la tierra pasarán, pero mi palabra no pasará! El único que es capaz de pensar en vencer a Cristo es el Demonio, ya que como ser angélico cree tener más capacidad que la que le concedió Dios, pues vive lleno de ira contra Dios y contra el hombre, y lo trata de perder como él mismo se perdió, ya que este podrá llegar a gozar del tesoro invalorable que el despreció, la gloria y la presencia de Dios eternamente. Así odian a la Iglesia los que la persiguen y maltratan, por ser el cuerpo de Cristo, por anunciar el Evangelio de Cristo, por combatir el pecado, acción siniestra que aleja al hombre de Dios. En sus exhortaciones, en sus llamados, el Papa Francisco nos pide a la iglesia que vayamos tras aquellos que más necesitan de la ayuda de Dios, como le contestó Cristo a los escribas que le criticaban que comiera con pecadores y publicanos: “no necesitan al médico los sanos sino los enfermos”, por eso convivió con los que necesitan luz, perdón, misericordia, para liberarse del pecado y la ruindad. No olvidemos que cuando el Papa Francisco habla de la Iglesia, se refiere tanto a los pastores como a las ovejas, todos los bautizados, nadie está exento de la obligación de tener misericordia con los demás, ayudándoles material y espiritualmente. Las obras de Misericordia, son indispensables para todo católico y el apostolado es una maravillosa forma de mostrar cariño a los demás al interesarnos por que conozcan la palabra de Dios. El apóstol san Pablo es un gran ejemplo de conversión, ya que pasó de ser perseguidor de la iglesia, a constituirse en el gran evangelizador de los paganos. Debemos preguntarnos: porqué somos indolentes, insensibles, perezosos, egoístas…porqué dejar a otros lo que debemos hacer y en lo que debemos participar, cuantas manos ociosas, cuantos dones desperdiciados, cuantas personas desentendidas, haciendo qué? Casi siempre no haciendo nada, dejando pasar el tiempo, sin caer en la cuenta de que Nuestro Señor nos preguntará: cómo utilizamos ese recurso tan maravi-lloso que es el tiempo de nuestra vida, en la que vivimos para merecer la misericordia de Dios, para salvarnos. El llamado del Papa Francisco hace resonar el llamado de la Iglesia, no hay novedades, es como una amorosa urgencia de respon-derle al Señor quien lleva siglos de exhortar a la humanidad a que lo sigamos, que lo imitemos, que lo escuchemos, que lo veamos con el corazón, que lo busquemos, que con absoluta confianza hagamos su voluntad, que creamos en El, que no tratemos de enmendarle la plana, que no nos resistamos a la bondad de su doctrina, que no nos dejemos llevar por las ideologías humanas. De que nos sirve creer en Dios si no hacemos un compromiso serio de seguirlo. O es que todavía no entendemos lo que el Señor espera de nosotros, que no comprendemos que es nuestro último fin, que nos llamó para después acompañarlo en el cielo con la Santísima Virgen y todos los Santos para siempre. Nuestra fe está siendo zarandeada por el demonio, este se pasea como león rugiente para devorarnos, nos pone miles de trampas y seducciones para apartarnos de Cristo, ¡hagamos ese compromiso que todos debemos a Cristo, correspondamos a su amor infinito, pidamos al Señor que aumente y fortalezca nuestra fe y nuestro ferviente deseo de seguirle y actuar en consonancia con sus enseñanzas, no escatimemos esfuerzo, no escatimemos amor a Nuestro Salvador! ¡No tengamos temor a vivir como auténticos Hijos de Dios!
Momento Teológico
Teología de la creación en los Evangelios sinópticos y en San Juan
Construir, Cultivar, Conquistar
Capacidad de sorpresa
“Entonces se le dijo: Sal fuera y permanece en el monte, esperando a Yahvé; pues Yahvé va a pasar. Vino primero un huracán tan violento… Pero Yahvé no estaba en el huracán. Después hubo un terremoto, pero Yahvé no estaba en el terremoto. Después brilló un rayo, pero Yahvé no estaba en el rayo. Y después vino el murmullo de una suave brisa. Elías al oírlo se tapó la cara con su manto…” (1Re 19,11-13) “Les he dicho esto, para que tengan en ustedes la plenitud de mi alegría”. (Jn 17-13)
L P. Francisco Javier Espinoza Ayala fjespinozaa@hotmail.com
Y
a hemos señalado que en el Nuevo Testamento se presenta a Cristo como la consumación de la Creación, Revelación y Salvación. Se aporta una novedad absoluta: la inserción en la creación de Cristo. Y lo mismo que la fe en Dios creador nació en Israel de una reflexión teológica sobe la liberación de Egipto, la imagen de Cristo Salvador adquiere mediante una meditación posterior la dimensión cósmicocreadora. Como en el Antiguo Testamento, la creación, no se contempla en sí misma, sino conexionada con el hecho salvador. En los Evangelios Sinópticos (Mateo, Marcos y Lucas), se apela al principio de la creación, y muestra a un Jesús ante el uso y disfrute de los bienes de la creación con una actitud mucho más franca y desinhibida que la de sus contemporáneos, hasta el punto de despertar protestas. La doctrina “implícita” que podemos deducir sobre la creación, en los sinópticos, sería la siguiente: atención y respeto a las cosas creadas por Dios (reflejado en las parábolas de Jesús); la providencia y amor que Dios muestra hacia lo creado y la necesidad de restablecer el buen orden originario de lo creado (por ejemplo los milagros de Jesús). En el Evangelio de San Juan se ve la cruz como un nuevo jardín en relación al Edén del Génesis. Juan coloca la tumba de Jesús en un jardín (Jn 19,41). Del costado del último Adán surge sangre y agua, los signos por excelencia de la nueva Eva, que es la Iglesia. En Jesús que muere, no se ve muerte, sino la vida que es el Espíritu (19, 30). En él habita el Espíritu Santo, desde el comienzo, bautiza en el Espíritu e insufla el Espíritu Santo a los discípulos (20,22) como Dios había soplado sobre las aguas (Gn 1,2) o soplado en la nariz al hombre (Gn 2,7). La cruz no es muerte, sino nacimiento a nueva vida para toda la humanidad (Jn 19, 19-25). Recuerda la nueva tierra y el nuevo mundo (2 Pedro 3,13; Ap 21,1). En cuanto a la creación en el Prólogo de San Juan, hay que decir que el término “logos” no es nuevo, ni original de san Juan. Es una superación del concepto de la Sabiduría personificada. Puede decirse, que es una nueva creación conceptual de Juan en virtud de la Revelación de Cristo en la Encarnación. El Logos de Juan aparece como principio personal de la creación. Existía en el principio y por Él fueron hechas todas las cosas. Además de ser la Revelación definitiva, encarna la función salvadora del mundo creado. Él es la luz y la vida como tal, fuente de los bienes de la salvación para todos los hombres. Su plenitud es participable en los hombres a través de la fe. Quien le acepta tiene en sí mismo la vida eterna. También en Juan, Cristo ocupa el centro tanto en la primera como en la segunda creación. El Prólogo es un testimonio clave de la fe cristiana en la creación: quiere ser un nuevo Génesis a la luz del nuevo acontecimiento crístico: la expresión “en el principio”, la importancia de la Palabra en la creación, la referencia a la luz y tinieblas, son otros indicadores de esta intencionalidad.
Por: Padre Memo Gil
o cotidiana que se nos vuelve la vida y la superficialidad con que la vamos viviendo, nos llevan a perderle novedad e intensidad al no asombrarnos cada día por casi nada. Es triste comprobar, que hay quien se abandona a pensar que el tiempo pasa inevitablemente y todo va siendo una carga, porque al parecer va quedando muy poco de novedad en nuestra existencia. Y esto puede llevarnos incluso, a una mediocridad, que nos arrebata toda la posibilidad de evolución y creatividad. Cada día deberíamos asombrarnos con los milagros que Dios va realizando en nuestra vida. Por ejemplo, el mismo hecho de tener vida. El poder ver, hablar, caminar, pensar… ¡Cuánto hay de novedad a nuestro alrededor!, que nos parece que no es importante. Y que nos parece que si está ahí, pues es porque debió haber estado siempre y nada más. Debemos valorar cómo es importante saber contemplar el amanecer, o lo bello de un atardecer. Descubrir la energía con que cae la lluvia y la extraña composición de las nubes que generan una tormenta. Cómo cada día Dios de alguna manera, nos sale al encuentro, se nos hace presente, y nos bendice tal vez a través de la persona que menos nos esperábamos. Necesitamos crecer en atención y capacidad de sorpresa para reconocer lo importantes que somos para Dios. Pues nos lo confirma en todo lo
que nos ofrece y hace por nosotros cada día. Pero como es un Dios que se hace presente en lo imprevisto y se manifiesta sin llamar mucho la atención. Somos nosotros los que debemos estar atentos a dejarnos sorprender por Él. Dejarse sorprender por Dios exige que va-yamos aprendiendo que Él está siempre más allá de las imágenes que nos hacemos de Él. Es entender que no le podemos limitar a nuestros caprichos y deseos pasajeros. Pues es verdad que nos gustaría que Dios respondiera de inmediato y pusiera su poder a nuestro alcance. No, definitivamente el Dios que Jesucristo nos ha revelado, sólo saldrá a nuestro encuentro de acuerdo a su amor hacia nosotros. Por eso, como nos ama tanto, Él sí sabe lo que realmente nos conviene y nos lo ofrecerá, tal vez de manera desconcertante para nosotros, aún a través de lo que pareciera su propio silencio. Hay que saber sentir cómo una suave brisa, nos puede brindar más la presencia y la cercanía de Dios, que cualquier otro evento por más llamativo que parezca, pero que no favorece un encuentro real con Él. Es necesario saber privilegiar el silencio y el recogimiento, ya que esto favorecerá nuestra disposición a percibir el paso de Dios. No cabe duda que Él pasa siempre, sólo que nosotros no siempre somos capaces de reconocerlo.
El santo de hoy
San Juan de Dios N
8 de Marzo
ació y murió un 8 de marzo. Nace en Portugal en 1495 y muere en Granada, España, en 1550 a los 55 años de edad. De familia pobre pero muy piadosa, su madre falleció cuando él era todavía muy joven, y su padre murió como religioso en un convento. En su juventud fue pastor, muy apreciado por el dueño de la finca donde trabajaba, por lo que le propusieron que se casara con la hija del patrón y así quedaría como heredero de aquellas posesiones. Pero el santo dispuso permanecer libre de compromisos económicos y matrimoniales pues deseaba dedicarse a labores más espirituales. Estuvo de soldado bajo las órdenes del genio de la guerra, Carlos
V en batallas muy famosas, y la vida militar lo hizo fuerte, resistente y sufrido. Luego de salir del ejército, decidió entregarse a la vida apostólica, vendiendo estampas y libros religiosos en las calles. Llegó a Granada a predicar religiosos de la congregación de San Luis de Ávila, y San Juan asistió a uno de sus elocuentes sermones, y en pleno sermón, cuando el predicador hablaba contra la vida de pecado, el santo se arrodillo y empezó a gritar: “Misericordia Señor, que soy un pecador”. Se confesó con San Juan de Ávila y se propuso como penitencia fingir como loco para que la gente lo humillara y lo hiciera sufrir. Repartió entre los pobres todo lo que tenía en su pequeña librería, empezó a deambular por las calles de la ciudad pidiendo misericordia a Dios por todos su pecados, y como la gente lo creyó loco, empezaron a atacarlo a pedradas y golpes. Fue llevado al manicomio donde los encargados le dieron fuertes palizas que eran ofrecidas por San Juan por la conversión de los pecadores. Además, el santo corregía a los guardias y les llamaba la atención por el modo tan brutal que tenían de tratar a los pobres enfermos. Tras salir del manicomio, San Juan fundó un hospital, y enseñó con su ejemplo que a ciertos enfermos hay que curarles primero el alma si se quiere obtener después la curación de su cuerpo. Sus religiosos atienden enfermos mentales en todos los continentes y con grandes y maravillosos resultados, empleando siempre los métodos de la bondad y de la comprensión, en vez del rigor de la tortura. El 8 de marzo de 1550, sintiendo que le llegaba la muerte, se arrodilló en el suelo y exclamó: “Jesús, Jesús, en tus manos me encomiendo”, y quedó muerto, así de rodillas.
Del perdón y del amor
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Jesús habla claramente de la reconciliación. En la fe cristiana, si no estamos reconciliados estamos faltando a la alianza del amor que Dios establece con nosotros. La palabra reconciliación tiene que ver con esta otra: misericordia. La reconciliación no solo es una declaración del perdón divino que recibimos de Dios al acudir al sacramento del perdón de los pecados; si no estamos en paz con nuestros hermanos, en vano acudimos a este momento de gracia. Desgraciadamente, el sacramento de la reconciliación es tomado por una inmensa mayoría como un recurso para sentirse bien, solo para no tener cargos de conciencia, para que alguien autorizado les diga que todo está bien, que no hay de qué preocuparse; sin embargo, no están dispuestos ni a pedir perdón ni a perdonar ni a estar en paz con el mundo, con la gente, con sus amigos o enemigos. El perdón divino es el que les importa, así ellos evaden el encuentro con el otro. No superan una adversidad, se contentan con lo que consideran religioso y lo verdaderamente religioso lo dejan de lado; no saben que ambas cosas deben unirse. No se puede separar fe y vida. Algo estará faltando.
S
i, pues, al presentar tu ofrenda en el altar te acuerdas entonces de que un hermano tuyo tiene algo contra ti, deja tu ofrenda allí, delante del altar, y vete primero a reconciliarte con tu hermano; luego vuelves y presentas tu ofrenda. Ponte enseguida a buenas con tu adversario mientras vas con él por el camino; no sea que tu adversario te entregue al juez y el juez al guardia, y te metan en la cárcel. Yo te aseguro: no saldrás de allí hasta que no hayas pagado el último céntimo” (Mt 5, 23-26). Luego de advertir a la multitud acerca de los móviles del homicidio, que meditamos la sesión anterior, Jesús aconseja algunas cosas que ayudan a vivir en paz. Lo hace desde el ámbito de lo sagrado. Sitúa esta enseñanza en el templo. Y según mi pobre pensar, creo que es el espacio adecuado para evitar todo sentimiento criminal. Lo que falta al homicida es amor. Lo que sobra a Dios es amor. Si al presentar la ofrenda en el altar recuerdas a tu hermano con el que estás distanciado, es decir, al que dejaste de amar, al que te ha costado demasiado amar últimamente, deja tu ofrenda allí, delante del altar y ve primero a reconci-liarte con tu hermano.
nos hemos convertido en una especie de fariseos, de aquellos a los que Jesús tanto señalaba por su falta de coherencia?
Al parecer es de la vida espiritual, del contacto con lo sagrado, con lo que los seres humanos despertamos los valores más excelentes. Así pues, si hacemos oración, si participamos del culto divino, si nos conectamos con Dios, con toda seguridad despertaremos en nosotros los valores de lo santo, ante todo, el amor al prójimo. Pero también puede haber otra postura, la de que, si no se ama al prójimo, no se puede amar a Dios. Así pues, el amor a Dios surge del encuentro con el hermano.
Una práctica cultual que no incluye el aspecto moral es sospechosa; se supone que hay valores que la fe hace surgir en el interior y que deben expresarse en el ámbito exterior; y el ámbito exterior no es solamente el culto, lo ritual, el sentido de la ofrenda. No. El aspecto exterior más importante es la conducta; seremos juzgados en el amor (San Juan de la Cruz). El amor es la religión por excelencia. Por lo menos en la fe cristiana.
Puede haber una postura sintética, es decir, se trata de un círculo virtuoso; entre más amor tenemos a nuestro prójimo, mayor calidad tendrá nuestra capacidad de encuentro con Dios; y mientras más sincera y asidua sea nuestra relación con Dios, mayor cálida tendrá nuestra relación con nuestro prójimo. Como sea, Jesús deja claro, de alguna manera, que los actos de culto son vacíos si no se lleva una relación de amor, respeto y reconciliación con los hermanos. Es muy frecuente encontrarnos con personas que llevan, aparentemente una vida espiritual, porque sirven en alguna iglesia, porque no faltan a Misa ningún domingo, pero eso no ha hecho de ellos mejores personas. ¿De qué sirve entonces tanta vida espiritual? ¿No será que ellos, lo mismo que cualquiera de nosotros, que llevamos una vida litúrgica, a veces vacía,
El encuentro con los demás nos lleva a un culto más cierto. El amor que demostramos a Dios en el culto no debe estar divorciado del amor que mostramos a nuestros semejantes. Y es que la verdadera religión, de cualquiera que se trate, tiene que ver con una integración de valores: los gestos rituales, la vida de oración y la conducta moral; toda religión lleva consigo una manera de ver y entender la vida, la cual incluye interioridad y exterioridad.
En la carta de Santiago el apóstol enseña que la fe sin obras está muerta; entre otras cosas, enseña la importancia de las obras reales, cierto que no por encima de la fe, sino como expresión de la misma “yo por mis obras te mostraré mi fe” (cf. Capítulo 2). Las obras son la expresión máxima de la religiosidad. Son lo único que importa. Seremos juzgados en base a nuestras obras, según el evangelio de San Mateo, que más adelante seguiremos reflexionando, y que asegura: “vendrá el hijo del hombre, separará a los malos de los buenos, dirá a unos: vengan benditos de mi Padre, porque me vieron hambriento y me dieron de comer...” (cf 25, 34-46); la fe sin obras es solo imaginación, es una religión teórica que no conduce a ningún lado. Es enajenación. Una verdadera practica cultual tiene que ver con expresiones rituales, que se cimentan en una práctica moral. Es decir, al altar se llevan juntamente con las ofrendas la misma vida. La ofrenda es expresión del amor que hay en cada uno.
La disociación entre fe y vida trae un gran vacío espiritual. ¿Cómo conciliar la fe y la vida? Tal vez por esta frontera interpuesta entre las obras y las creencias muchos no maduramos en la fe. Recurrimos al elemento casi “mágico” del sacramento y descuidamos el elemento sobrenatural del mismo. No amigos. El sacramento de la reconciliación no es mágico. Es preciso establecer la paz. De hecho el pa-saje que leemos nos dice: “si recuerdas que tienes algo contra tu hermano”, sino “si tu hermano tiene algo contra ti”; acaso este pasaje sea más exacto de acuerdo con el pensar de Jesús. Recordemos que él dijo también que es preciso orar por nuestros enemigos (Mt 5, 44), es decir, por los que tienen algo en nuestra contra. Esto entronca perfectamente con el perdón a los enemigos. En efecto, si nosotros estamos incómodos con alguien, el proceso adecuado es disculparnos; si por el contrario, alguien tiene algo en nuestra contra, el proceso adecuado es el perdón, es el perdonar. Así se logra la paz, o por lo menos se intenta. ¿Cuántas veces nuestra falta de disposición hace imposible una reconciliación que solo necesitaba un par de palabras? A veces no permitimos ni a los demás ni nos permitimos a nosotros mismos un momento para la paz. Siempre creemos tener la razón o nos aferramos testarudamente a nuestros principios y no nos abrimos al verdadero diálogo, no nos arriesgamos a mirarnos con amor. Amor es lo único que se necesita. De hecho, Jesús pudo formular esta enseñanza de la manera siguiente: “si estás de pie junto al altar y ahí mismo recuerdas que te falta amor con algún hermano o si algún hermano ha dejado de amarte, deja tu ofrenda junto al altar y ve primero a restablecer el amor, luego regresa y ofrece”. En realidad lo único que necesitamos para reconci-liarnos con quienes nos han ofendido o con quienes hemos dañado, es amor. El amor lo es todo. Como vemos, todo parte de ahí. Recordemos que Jesús dice estas palabras dentro de un marco (establecido por san Mateo en su evangelio), que es la Ley, la Alianza; Jesús no ha venido a quitar, ni a suprimir la Ley de Dios, sino a enseñar cómo se debe de cumplir esta; y la Ley divina comienza con el mandamiento del amor a Dios, y seguido de esto, del amor hacia nuestro prójimo. Si nos es difícil perdonar es porque nos falta amor, nos falta Dios en nuestro corazón, “porque Dios es amor” (1Jn 4, 8).
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Palabra de Dios
Tu hermano estaba muerto y ha vuelto a la vida Del santo Evangelio según san Lucas 15,1-3.11-32
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n aquel tiempo, se acercaban a Jesús los publicanos y los pecadores para escucharlo. Por lo cual los fariseos y los escribas murmuraban entre sí: “Este recibe a los pecadores y come con ellos”. Jesús les dijo entonces esta parábola: “Un hombre tenía dos hijos, y el menor de ellos le dijo a su padre: ´Padre, dame la parte de la herencia que me toca´. Y él les repartió los bienes. No muchos días después, el hijo menor, juntando todo lo suyo, se fue a un país lejano y allá derrochó su fortuna, viviendo de una manera disoluta. Después de malgastarlo todo, sobrevino en aquella región una gran hambre y él empezó a padecer necesidad. Entonces fue a pedirle trabajo a un habitante de aquel país, el cual lo mandó a sus campos a cuidar cerdos. Tenía ganas de hartarse con las bellotas que comían cerdos, pero no lo dejaban que se las comiera. Se puso entonces a reflexionar y se dijo: ´¡Cuántos trabajadores en casa de mi padre tienen pan de sobra, y yo, aquí, me estoy muriendo de hambre! Me levantaré, volveré a mi padre y le diré: Padre, he pecado contra el cielo y contra ti; ya no merezco llamarme hijo tuyo. Recíbeme como a uno de tus trabajadores´. Enseguida se puso en camino hacia la casa de su padre. Estaba todavía lejos, cuando su padre lo vio y se enterneció profundamente. Corrió hacia él, y echándole los brazos al cuello, lo cubrió de besos. El muchacho le dijo: ´Padre, he pecado contra el cielo y contra ti; ya no merezco llamarme hijo tuyo´. Pero el padre les dijo a sus criados: ´¡Pronto!, traigan la túnica más rica y vístansela; pónganle un anillo en el dedo y sandalias en los pies; traigan el becerro gordo y mátenlo. Comamos y hagamos una fiesta, porque este hijo mío estaba muerto y ha vuelto a la vida, estaba perdido y lo hemos encontrado´. Y empezó el banquete. El hijo mayor estaba en el campo y al volver, cuando se acercó a la casa, oyó la música y los cantos. Entonces llamó a uno de los criados y le preguntó qué pasaba. Este le contestó: ´Tu hermano ha regresado y tu padre mandó matar el becerro gordo, por haberlo recobrado sano y salvo´. El hermano mayor se enojó y no quería entrar. Salió entonces el padre y le rogó que entrara; pero él replicó: ´¡Hace tanto tiempo que te sirvo, sin desobedecer jamás una orden tuya, y tú no me has dado nunca ni un cabrito para comérmelo con mis amigos! Pero eso sí, viene ese hijo tuyo, que despilfarró tus bienes con malas mujeres, y tú mandas matar el becerro gordo´. El padre repuso: ´Hijo, tú siempre estás conmigo y todo lo mío es tuyo. Pero era necesario hacer fiesta y regocijarnos, porque este hermano tuyo estaba muerto y ha vuelto a la vida, estaba perdido y lo hemos encontrado´”. Palabra del Señor.
La foto del Padre
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a parábola del Hijo Prodigo, como comúnmente conocemos el relato evangélico que hoy escuchamos, lejos de ser solo una descripción del corazón del hijo mayor y del hijo menor, y de sus actitudes frente a la bondad, a la generosidad y a la misericordia del Padre, es una muy bien lograda la fotografía del Padre. El Padre es bueno, sabe escuchar y respetar la libertad de sus hijos, les permite actuar conforme a su deseos de hijos amados; comprende perfectamente los movimientos de su joven corazón, con mucho cariño y en justicia reparte a cada uno lo suyo y le permite al menor marcharse, y al mayor quedarse. El Padre sabe esperar, con los brazos siempre extendidos espera a que regrese el que se ha marchado, observa con ternura y gran esperanza el camino por donde llegará su amado hijo, no se desespera ni apresura los procesos del corazón, permite que sus hijos experimenten la libertad con todas sus consecuencias, les ama en la distancia… Cuando ve venir al hijo, derrotado, destrozado, que lo ha perdido todo, que todo lo ha malgastado, no lo juzga, no lo maltrata, corre a su encuentro, la abraza, lo besa, permite que el corazón herido y lastimado de su hijo, lata junto a su corazón de Padre misericordioso que también ha sufrido por la ausencia; en esos latidos de vida se sana el dolor. Ni siquiera escuchó el gran discurso de arrepentimiento que su hijo había formulado, solo comprendía que lo que había perdido, lo ha encontrado; que lo que estaba muerto ahora vive y palpita junto a Él. Es un Padre que se alegra por el regreso del hijo, un Padre que hace fiesta por la presencia del hijo amado… Tiene palabras para todos, sabe recibir al que se ha marchado y explicar al que siempre ha estado, la conveniencia de la fiesta por el hermano recién llegado, así como confirmarle en la pertenencia de todos sus bienes, sobre todo el lugar sagrado que siempre ha ocupado en su corazón… Que hermosa fotografía de Dios, cuántos rasgos de misericordia podemos descubrir observándole con detalle y con ojos de hijos amados del Padre, es entonces cuando vale la comparación entre hermanos, pero bajo la mirada amorosa del Padre bueno, porque la medida es Él… Pbro. José de Jesús Cruz Rodríguez
“Por unas frituras” Aprendizajes pastorales para la vida
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Experiencias Pastorales de Juan Martín Govea Huerta, 2do de Filosofía
ola lectores de nuestro semanario “La Red”, mi nombre es Juan Martín Govea Huerta y actualmente estoy en 2º año de la etapa de discipulado en el Seminario Mayor de San Luis Potosí. En esta ocasión les quiero compartir una pequeña expe-riencia de mi pastoral de fin de semana. Para comenzar actualmente realizo mi labor apostólica en la parroquia de San José, en Villa de Zaragoza, en compañía de mi hermano en Cristo Venustiano Apolinar, también compañero de grupo. En esta encomienda pastoral entran diversas actividades, desde el apoyo a grupos juveniles, labor de misión en algunas comunidades, dar clases en la escuelita parroquial, y apoyar al grupo de monaguillos. En este último es donde quiero contar mi experiencia. En una ocasión surgió un conflicto entre los monaguillos: ellos se habían dividido en dos bandos los pequeños y los “mayores”. Todo el conflicto se originó a partir de una bolsa de frituras. La si-tuación fue la siguiente: antes de culminar nuestro período de apostolado en diciembre, Venustiano y yo decidimos hacer una pequeña convivencia para los monaguillos, donde creímos conveniente podían ver una película, la que ellos eligieran; cada uno de ellos debía llevar algo para compartir, y así fue. Todo estaba bien hasta que nos dimos cuenta de que sólo quedaba una bolsa de frituras. Uno de los monagui-llos decidió ir por otra bolsa de frituras, le dije que todos podían compartir de la que teníamos, además con esa era suficiente. Entonces comenzó el conflicto, un grupo en específico no quería compartir la bolsa de frituras que tenían con el otro
grupo ¿por qué? simplemente porque la habían reservado sólo para ellos. Aparentemente la discusión se resolvió en el momento. Más el problema verdadero fue a largo plazo: incluso querían separar el grupo de monaguillos en los grupos que antes les había mencionado. Todo simplemente por una pelea que comenzó por esa bolsa de frituras. Esto me ha hecho reflexionar un tanto sobre la forma en que muchas veces actuamos la mayoría de las personas: los grandes proble-mas comienzan de algo pequeño. Una diferencia de opinión, una mala interpretación, el no querer compartir, el codiciar un bien ajeno, situaciones que muchas veces no pasarían a algo mayor si dialogáramos, pero como se dice coloquialmente “cada quien se monta en su macho y ni quien los baje”. Y pueden darse conflictos realmente grandes con un origen muy pequeño. La mejor solución para evitar conflictos como éste es aprender a ser humildes, atreverse a ceder de vez en cuando, y aceptar cuando se está en el error. Es decir, hay que vencer el orgullo que muchas veces en lugar de proteger destruye. Este es el compromiso que quiero que aceptemos queridos lectores: debemos atrevernos a vencer nuestro orgullo; vencer nuestra vanidad, y no “montarse en su macho” para ser mejores personas y dejar entrar en nuestras vidas la Verdad. Y recuerden que Dios es la Verdad.
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Educando para el amor
Domingo 06 de marzo de 2016
...Lo de Dios a Dios
Educar a la libertad
para ser lo que ya se es Fil. Rafael Gómez M.
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a vida de Dios, transmitida gratui-tamente a todo ser humano, ha de ser aceptada libremente por cada ser humano. Quien la acepta, acepta su invitación a vivir con Él, con toda su naturaleza, con toda su vida divina. La razón más profunda de la dignidad humana tiene sus raíces en la vocación del ser humano a la comunión con Él, que lo crea libre y lo deja a su arbitrio, es decir, lo deja en libertad, PARA SER, PARA HACERSE, PARA ENTREGARSE. LIBERTAD PARA SER.- “Todo fundamento educativo debe conside-rar la formación a la libertad a partir de la aceptación de lo que se es”. Muchos contemporáneos encuentran su dignidad en lo que tienen, no en lo que son, y experimentan un gran problema de identidad. Se debaten entre dudas personales y fundamentales: ¿Quién soy, de donde vengo, a donde voy? Dicen no estar interesados en el tema, para solo interesarse en pasarla bien. Las tendencias gnósticas de nuestro tiempo se abren a la tentación de que cada quien escriba su historia personal sin la historia humana y sin los demás y se construya su propia verdad sin La Verdad misma y sin verdades universales. Muchos sostienen, como E-rich Fromm, “que el ser humano es, por así decirlo, su propia creación”. Se olvidan que éste es un ser creado y que no hay más que uno solo “Increado”. La ideología del género, que muchos aceptan a ciegas, sostiene que los roles y la situación de la mujer y del hombre “son construcciones sociales sujetas a cambio”. Es decir que, según esta ideología, “no existe una mujer natural ni un hombre natural y que, sus respectivos roles, son una creación humana, libre de ataduras” (Judith Butler, The Gender Trouble). Dicha creación, libre de ataduras, significa que cada ser humano necesita y es capaz “de elegir lo que es y lo que quiere ser”. Se ha genera-lizado en nuestro tiempo esta manera de pensar que se extiende hasta, no solo rechazar el haber nacido hombre o mujer, sino rechazar la naturaleza humana misma, que juzga por la obs-curidad de los instintos del corazón y deshecha el fin último de la persona. ¡Qué problema se imponen y nos imponen quienes hacen de la libertad la necesidad, no solo de deshacerse de ataduras, sino hasta de inventarse, escribir la historia personal e inventar las propias verdades! La naturaleza de la libertad corres-ponde a la naturaleza humana, y no se emprende el recorrido humano si no se entiende la función de la libertad y su función en la vida misma, por
la que la responsabilidad de los actos personales, exige planteamientos y respuestas: ¿Quién soy, de donde vengo, a donde voy? Es un hecho que todo ser humano está obligado, por la naturaleza de su libertad y por su naturaleza, A SER LO QUE ES, a buscar su identidad para no comprometer su naturaleza misma, su recto juicio y la semilla de eternidad que lleva en sí misma. Hemos venido insistiendo en que la educación a los hijos es, en gran medida, la educación a la libertad de su corazón. El ser humano, por su misma interioridad, supera a las cosas creadas porque es capaz de un profundo conocimiento en su corazón en donde Dios le espera y en donde él mismo, bajo la mirada amorosa de su Creador y Señor, “no crea, sino decide su recorrido humano”. Escribe el profeta (Jr 17,10): “Yo, el Señor, exploro los corazones y conozco a fondo los sentimientos para dar a cada cual según su camino…” El ser humano descubre una voz que no le viene de sí mismo, sino que le viene desde el interior de su conciencia, desde su centro más secreto, desde su sagrario en el que está a solas con su Dios; “es la voz de Dios que resuena en sus intimidades” (GS 16, 1); es la voz que se cumple por el amor a Dios y a los demás y que no pue-de orientarse al amor y al bien sino por la libertad. Se trata de la plena libertad, tan estimada en nuestros tiempos y tan perseguida con ardor y con razón, pero que muchos, por su corazón confundido, buscan y fomentan de manera equivocada, “como una licencia para hacer cualquier cosa, aunque sea mala, con tal que les agrade”. Fue Dios mismo quien, por amor, creó al ser humano a su imagen y, por esa iniciativa y por esa hechura, fue que lo creó en libertad y lo dejó a su arbitrio, “de manera que, por propia voluntad, éste busque a su Creador y llegue a la plenitud mediante una libre búsqueda para llegar a ser semejante a Él, es decir, A SER LO QUE YA ES”.
Señor don dinero P. David Grimaldo
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n los últimos meses, a nivel nacional, se ha estado discutiendo sobre la legalización de la marihuana. Todos los puntos de vista se han puesto sobre la mesa, desde el aspecto medicinal hasta el hecho de que es el primer paso para la despenalización de todas las drogas. Es sintomático que después del fracaso del Gobierno Federal en el combate contra el narcotráfico, ahora se discuta sobre la marihuana. Parece que se está cumpliendo aquello de que «si no puedes con tu enemigo hazlo tu amigo». Si algo ha mostrado el combate del gobierno federal contra el crimen organizado es que es un monstruo muy poderoso que no se le puede vencer fácilmente. Los tentáculos de este mal están a lo largo y ancho de nuestro País y trascienden nuestras fronteras. Además el derrame financiero en nuestra Patria producto del lavado de dinero es enorme. El lavado de dinero, estimados lectores, consiste en la actividad por la cual una persona o una organización criminal, procesa las ganancias financieras, resultado de actividades ilegales, para tratar de darles la apariencia de recursos obtenidos de actividades lícitas. En un estudio hecho por el INEGI en el 2008 estimaba un lavado anual de $145,687,086,968.02 M/N; equivalente al 1.63 % del Producto Interno Bruto. La cámara de diputados en un estudio realizado en el 2013 sobre este delito expresaba: «Desde el punto de vista económico la Secretaría de Hacienda y Crédito Público declaró y diagnosticó que de acuerdo al Fondo Monetario Internacional (FMI), la suma total de fondos blanqueados en el mundo podría variar entre 2% y 5% del PIB mundial, además de que los recursos de procedencia ilícita pueden ser transferidos con facilidad y de forma inmediata de una jurisdicción a otra, añadiendo que en México, se estima que el monto de lavado de dinero asciende a casi 10 mil millones de dólares al año, lo que re-presenta el 3.6% del Producto Interno Bruto (PIB) del país». El Producto Interno Bruto, estimados lectores, es la medida que nos indica a qué ritmo crece la economía año con año a nivel nacional. Según este crecimiento es lo que le da estabilidad y desarrollo a un País. Si se estanca este crecimiento entonces se entra en una problemática social, económica y política muy grave. Ahora bien, en los últimos años se ha estado creciendo en México de 2 a 3 %
del Producto Interno Bruto, lo cual nos indica, según lo expresado anteriormente, que el lavado de dinero crece a ritmo más acelerado que la economía nacional. Las preguntas obligadas salen a relucir: ¿A dónde se va todo ese dinero? ¿Qué mecanismo financiero utiliza el crimen organizado para blanquear su capital? ¿Se puede sacar dinero fácilmente de la circulación bancaria y financiera? Por esta razón afirmamos que la legali-zación de la mariguana responde más a cuestiones de poder y de dinero que a otras posturas. No se puede sacar tanto dinero de las redes financieras porque esto ocasionaría un colapso económico a nivel nacional, de donde lo mejor es legalizar las drogas y reubicar el destino de tal dinero. Señor don Dinero es el que manda. El poder del crimen organizado, especialmente en lo referente al tráfico de la cocaína, es mundial. Según el Centro de Investigación de Crimen Organizado (Insight Crime) los carteles mexicanos (Zetas, Cartel del Golfo) han extendido sus redes de distribución al continente europeo especialmente con la mafia Italiana (Cosa Nostra, ‘Ndrangheta). Todos sabemos que el crimen organizado en muchos países es el que manda. Quitan y ponen gobernantes. Presionan para que se cambien las leyes. Giorgio Bongiovanni (estigmatizado), director de la revista italiana “antimafia”, decía en una entrevista que Cosa Nostra estaba metida profundamente en Uruguay. Cosa curiosa Uruguay ha sido el primer país en el mundo en legalizar la compraventa, distribución y consumo de la mariguana, con fines no médicos ni científicos. Los fines de fondo que se buscan con el debate sobre la legalización de la marihuana, con excepción de los médicos y científicos, permítanme decirlo de nuevo, son más de poder y dinero, más de intereses mezquinos que el bien de la nación. Según como se van dando las cosas, la marihuana se va a legalizar en perjuicio de nuestros niños y jóvenes. Al dios dinero y a sus discípulos no les importa el futuro de nuestra nación, como diría el Papa la riqueza de nuestra nación: la juventud. ¡CONVIRTÁMONOS AL PROYECTO DE DIOS!
Domingo 06 de marzo de 2016
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