Semanario de la Arquidiócesis de San Luis Potosí
En tiroteo murió su hermano y él quedó parapléjico: hoy es religioso
‘’El nombre de Dios E es misericordia’’
Año 8
‘’E
No. 358
Semana del 17 al 23 de enero de 2016
l nombre de Dios es misericordia’’, el libro-entrevista del Papa Francisco con el periodista italiano Andrea Tornielli, ha sido presentado en el Instituto Augustinianum de Roma por el cardenal Secretario de Estado, Pietro Parolin y por el actor Roberto Benigni durante un encuentro. También ha Zhang Agostino Jianquing, un detenido de la cárcel italiana de Padua convertido al cristianismo que el pasado año recibió el bautismo, la eucaristía y la confirmación. Algunas palabras del premio Oscar, Roberto Benigni, que formaban parte de una de sus lecturas dedicadas a ‘’Los Diez Mandamientos’’ fueron citadas por el Papa en una homilía pronunciada durante el Te Deum de fin de año en 2014, en la que habló de la debilidad del ser humano, a veces propenso a la esclavitud y al pecado por miedo a la libertad. El volumen, que lleva la firma del Papa en la cubierta, se articula en nueve capítulos. Comienza con ‘’El tiempo de la misericordia’’ y concluye con: ‘’Para vivir bien el Jubileo’’. A lo largo de los otros siete capítulos Francisco dialoga con Andrea Tornie-lli quien le planteó cuarenta preguntas sobre diversas cuestiones cuyo hilo central es la misericordia,
‘’carnet de identidad de Dios’’, como afirma el Pontífice. La confesión que no es ‘’ni una tintorería, ni una tortura’’ y debe fundarse en la escucha y no en el interrogatorio; el reconocerse pecadores, la condena de la Iglesia del pecado pero el abrazo al pecador, el reconocimiento del Papa de que él también necesita la misericordia divina, la necesidad de levantarse después de la caída, la constatación de que la lógica de Dios es una lógica de amor que escandaliza a los doctores de la Ley y de que la adhesión formal a las reglas lleva a la degradación del estupor por la salvación que Dios ofrece, son algunos de los argumentos afrontados por el Santo Padre. No olvida tampoco en el capítulo 7 recordar que la corrupción es un pecado elevado a sistema, ni reiterar más ade-lante que la compasión vence la globalización de la indiferencia, mientras advierte poco antes de acabar el volumen que, el practicar obras de misericordia es la piedra angular de los cristianos. En el libro, es considerado ya por muchos una síntesis del magisterio y del pontificado de Francisco, el Santo Padre explica al periodista, sirviéndose de sus recuerdos de juventud y de episodios relacionados con su experiencia de pastor las razones que le han llevado a convocar un Año Santo de la Misericordia, palabra clave de su enseñanza.
l pasado 11 de diciembre, el cardenal Roger Mahoney, arzobispo emérito de Los Ángeles, recibió los votos perpetuos como religioso de un hombre en silla de ruedas: César John Paul Galan, de 42 años, quien dentro de unos años será sa-cerdote. Ese día pudo mirar atrás y recordar los trágicos acontecimientos de los que se sirvió Dios para extraerle de su vida de odio y violencia y conducirle hasta los Hermanos de los Enfermos Pobres. El 3 de abril de 2001, él y su hermano Héctor ingresaron, gravemente heridos de bala, al hospital. Ambos formaban parte de una banda que acababa de participar en un tiroteo. Iba a ser para ambos el final de toda una adolescencia, juventud e inicios de vida adulta vividos en un entorno de brutalidad y marginalidad. “La vida de las bandas era algo normal para mí”, recuerda César: “Crecí en ese entorno y es todo lo que vi y conocí. Los miembros de la banda íbamos juntos al colegio. Eran mis amigos. No les veía como miembros de una banda o algo similar. Pero creo que en la vida todos tenemos un momento en el que se enciende una luz y vemos lo que Dios quiere que seamos”. Por desgracia, ese momento fue doblemente trágico para él. Como consecuencia de aquel incidente, su hermano Héctor murió y él quedó parapléjico. Aquella noche se acercó a su habitación el cape-llán del hospital, el hermano Richard, que fue quien le dio las dos terribles noticias: “Luego me preguntó qué podía hacer por mí y le pedí ver a mi hermano por última vez. Así que me llevó hasta él, donde aún pude cogerle de la mano un instante y decirle adiós. Es el mayor regalo que me han hecho nunca, y desde aquel día mi hermano y yo hemos estado en comunicación de una forma u otra. Ha sido un camino terrible”. Fue un camino de conversión, que realizó guiado por aquel capellán que acabaría convirtiéndose en su superior dentro de la incipiente comunidad religiosa, a la que se ligó para siempre dos semanas antes de la Navidad. Formuló la solemne promesa ante el Cardenal protector de los Hermanos de los Enfermos Pobres: “Hago voto de servir a los enfermos pobres y continuar el camino de Dios profesando los votos de pobreza, castidad, obediencia y autosuficiencia”. A pesar de las dificultades de su vida en una silla de ruedas, el hermano César lo ve como una bendición: “Hay lecciones que aprendemos en la vida y nos permiten una ‘segunda vida’, que consiste en lo que aprendemos de ella y cómo la lle-vamos adelante. Así que para mí fue una bendición experimentar esto. El momento de sus votos perpe-tuos congregó a numerosas personas en la capilla del hospital de Lynwood donde hace quince años César entró mal herido. Hubo muchas lágrimas, pero nadie estaba triste.
Domingo 17 de enero de 2016
El tiempo
C
on mucha alegría y esperanza iniciábamos hace ya algunos días el año 2016. A lo largo del mismo tendremos eventos importantes, sobresaliendo sobre todo, la visita del Papa Francisco a nuestra patria en el mes de febrero. Hacia el mes de agosto se llevarán a cabo en Río de Janeiro los juegos olímpicos. En nuestra patria se renovarán los congresos, las presidencias municipales y los gobiernos de algunos estados. Estamos ya viviendo también el año jubilar de la misericordia. Todo esto debe llevarnos a realizar una seria reflexión sobre el tiempo en que nos ha tocado vivir, pero también una seria reflexión sobre la manera en que ocupamos y distribuimos nuestro tiempo. Es frecuente escuchar que hoy nos falta tiempo, pero, ¿tiempo para qué? Al hombre del siglo XXI le falta tiempo para reflexionar sobre su vida, tiempo para buscarle el sentido a su existencia, tiempo para compartir sus alegrías, sus tristezas, sus éxitos y sus fracasos con los demás. Le falta tiempo para encontrarse, para buscar en lo más profundo de su ser cuáles son sus preocupaciones, sus miedos, sus sueños y sus más sentidas ilusiones. Le falta tiempo para abrir el corazón dejando salir de él lo más excelso y noble que tiene para dar a aquellos que le acompañan en el sendero de la vida. Le falta tiempo para perdonarse todo aquello que le lastima y con lo que ha lastimado a los que le quieren y le aman. Le falta tiempo para descubrir que es capaz de vencerse a sí mismo siendo también capaz de vencer todo aquello que le impide la plenitud de su existir. Le falta tiempo para encontrarse cada día con aquel que es su Principio y Fundamento, con el Dios de la infinita y absoluta misericordia, que le invita a rea-lizarse plenamente en el mundo en el que vive. Le falta tiempo para transformar y embellecer, como dice el Papa Francisco, la casa común en la que realiza cada jornada, cada día de su existencia. Le falta tiempo para alimentar y fortalecer la esperanza de tener un mundo mejor. Le falta tiempo para amarse, amando a Dios y a los demás, incluso a aquellos que le han hecho o le hacen mal. El tiempo, por tanto, debería ser un aliado no un ene-migo. Debiera ser la oportunidad para buscar la felicidad tan anhelada que no consiste solamente en el ir acumulando bienes materiales, sino en ir encontrando paulatinamente aquello que le haga sentirse realizado. Debiera ser la oportunidad de vivir sirviendo a los demás, ofreciéndoles la alegría de sentirse parte importante y necesaria en la construcción de sus proyectos. Debiera ser la oportunidad de dialogar con el Señor del tiempo y de la historia, descubriendo sus caminos y proyectos, sus designios y su voluntad. Debería ser la oportunidad para vivir a plenitud la vocación a la que ha sido llamado a realizar. Debería ser la oportunidad para representar, lo más perfectamente posible, el papel que le ha sido asignado en el gran teatro del mundo y de su vida. Por lo tanto, hagamos de este año nuevo, no un año más, hagamos de él la oportunidad para ponernos en paz con los demás y con nosotros mismos. No dejemos que se vaya como se han ido muchos otros. No dejemos que se pierda en el baúl de los recuerdos. Hagamos de él la oportunidad privilegiada de decirle a nuestro Dios: aquí estamos, hágase en nosotros lo que Tú nos tengas preparado….
Lo que más le gusta a Dios: Perdonar Queridos hermanos y hermanas, ¡buenos días! He abierto, en la Basílica de San Pedro, la Puerta Santa del Jubileo de la Misericordia. Hoy quisiera reflexionar juntamente con ustedes acerca del significado de este Año santo, respondiendo a la pregunta: ¿por qué un Jubileo de la Misericordia? ¿Qué significa esto? La Iglesia tiene necesidad de este momento extraordinario. En nuestra época de profundos cambios, la Iglesia está llamada a ofrecer su contribución peculiar, haciendo visibles los signos de la presencia y de la cercanía de Dios. Y el Jubileo es un tiempo favorable para todos nosotros, para que contemplando la Divina Misericordia, que supera todo límite humano y resplandece sobre la oscuridad del pecado, lleguemos a ser testigos más convencidos y eficaces. Dirigir la mirada a Dios, Padre misericordioso, y a los hermanos necesitados de misericordia, significa orientar la atención hacia el contenido esencial del Evangelio: Jesús, la Misericordia hecha carne, que hace visible a nuestros ojos el gran misterio del Amor trinitario de Dios. Celebrar un Jubileo de la Misericordia equivale a poner de nuevo en el centro de nuestra vida personal y de nuestras comunidades lo específico de la fe cristiana, es decir Jesucristo, el Dios misericordioso. Este Año santo se nos ofrece para experimentar en nuestra vida el toque dulce y suave del perdón de Dios, su presencia junto a nosotros y su cercanía sobre todo en los momentos de mayor necesidad. Este Jubileo, en definitiva, es un momento privilegiado para que la Iglesia aprenda a elegir únicamente “lo que a Dios más le gusta”. Y, ¿qué es lo que a Dios más le gusta? Perdonar a sus hijos, tener misericordia con ellos, a fin de que ellos puedan a su vez perdonar a los hermanos, resplandeciendo como antorchas de la misericordia de Dios en el mundo. Esto es lo que a Dios más le gusta. San Ambrosio, comentando el texto del Génesis, sobre la creación del hombre y la mujer y vio Dios que
esto era “muy bueno”, se pregunta: “¿Por qué dice ‘muy bueno’? ¿Por qué Dios está tan contento después de la creación del hombre y de la mujer?: Porque al final tenía alguien a quien perdonar”. Es hermoso esto: la alegría de Dios es perdonar, la esencia de Dios es la misericordia. Por ello en este año debemos abrir el corazón, para que este amor, esta alegría de Dios nos colme a todos con esta misericordia. El Jubileo será un “tiempo favo-rable” para la Iglesia si aprendemos a elegir “lo que a Dios más le gusta”, sin ceder a la tentación de pensar que haya alguna otra cosa que sea más importante o prioritaria. Nada es más importante que elegir “lo que a Dios más le gusta”, es decir su misericordia, su amor, su ternura, su abrazo, sus caricias. También la necesaria obra de renovación de las instituciones y de las estructuras de la Iglesia es un medio que debe llevarnos a tener una experiencia viva y vivificante de la misericordia de Dios que, ella sola, puede garantizar a la Iglesia ser esa ciudad ubicada sobre un monte que no puede permanecer oculta (cf. Mt 5, 14). Resplandece sólo una Iglesia misericordiosa. Si olvidáramos, incluso por un momento, que la misericordia es “aquello que a Dios más le gusta”, cada uno de nuestros esfuerzos sería en vano, porque nos convertiríamos en esclavos de nuestras instituciones y de nuestras estructuras, por más renovadas que puedan estar. Pero seremos siempre esclavos. “Sentir intensamente dentro de nosotros la alegría de haber sido encontrados por Jesús, que, como Buen Pastor, ha venido a buscarnos porque estábamos perdidos”: este es el objetivo de la Iglesia en este Año Santo. Así reforzaremos en nosotros la certeza de que la misericordia puede contribuir realmente en la edificación de un mundo más humano. Especialmente en nuestro tiempo, donde el perdón es un huésped raro en los ámbitos de la vida humana, la referencia a la misericordia se hace más urgente, y esto en todos los sitios: en la sociedad, en las instituciones, en el trabajo y también en la familia.
Domingo 17 de enero de 2016
La Iglesia y la familia
La familia acoge y celebra la vida
E
Por P. Juan José Torres Galván
n muchas ocasiones, los ancianos son percibidos como una riqueza ya que garantizan la estabilidad, la continuidad y la memoria de las familias, la transmi-sión de la fe y de los valores fundamentales de la vida y de la sociedad. Por otro lado, los cuidados que requieren a menudo ponen a dura prueba a sus seres queridos. «Los ancianos son hombres y mujeres, padres y madres de quienes recibimos mucho… si no aprendemos a tratar bien a los ancianos, así nos tratarán a nosotros» (Francisco, 4 marzo, 2015). La presencia de los abuelos en la familia merece una atención especial. Ellos constituyen el enlace entre las generaciones, y aseguran la transmisión de las tradiciones, costumbres y virtudes, donde los más jóvenes pueden encontrar sus propias raíces. Además, los abuelos suelen ayudar a sus hijos en la educación y la transmisión de la fe a los nietos. Muchas personas pueden reconocer que deben precisamente a sus abuelos la iniciación a la vida cristiana. La viudez es una experiencia particularmente difícil para quien ha vivido la elección matrimonial y la vida familiar como un don de Dios. Sin embargo, a los ojos de la fe también la viudez presenta algunas posibilidades que hay que valorar. Algunos vuelcan sus ener-gías en los hijos y los nietos, y encuentran en esta experiencia de amor una nueva misión educativa. El vacío que deja el cónyuge fallecido se colma con el afecto de los familiares. A quienes no cuentan con la presencia de familiares la comunidad cristiana debe sostenerlos, con particular atención y disponibilidad, sobre todo si se encuentran en condiciones de indigencia. Las personas viudas pueden celebrar una nueva unión sacramental sin desmerecer el valor del matrimonio anterior. A lo largo de su historia, la Iglesia ha manifestado una especial atención hacia las viudas, llegando a instituir el “orden de las viudas”, que hoy podría ser restablecido, rescatando su testimonio de vida. La enfermedad, el accidente o la vejez que conducen a la muerte repercuten en toda la vida familiar. La experiencia del luto es una experiencia dolorosa que requiere una atención pastoral especial a través de la comunidad cristiana. La fragilidad y la dependencia del anciano a veces son injustamente explotadas, por algunos, para sacar ventaja económica. Numerosas familias nos enseñan que se pueden afrontar los últimos años de la vida valorando e integrando toda la existencia en el misterio pascual. Un gran número de ancianos es acogido en instituciones eclesiales donde pueden vivir en un am-biente sereno y familiar en el plano material y espiritual. La eutanasia y el suicidio asistido son graves amenazas para las familias de todo el mundo. La Iglesia, mientras se opone firmemente a estas prácticas, siente el deber de ayudar a las familias que cuidan de sus miembros ancianos y enfermos, y de promover de todas las formas la dignidad y valor de la persona hasta el final natural de la vida. (Referencia de lectura: Mensaje final, 17-20)
¡No tengan miedo!
Misericordia de Dios con nuestro prójimo Queridas familias potosinas: Les saludo con gran cariño y pido a nuestro Padre Dios que nos haga misericordiosos como Él, es misericordioso. Introducción Tras el inicio que ya hemos hecho de este año 2016, después de haber celebrado arduamente el acontecimiento de la Encarnación del Hijo de Dios, vale la pena retomar los aspectos de fe que para este año tenemos previsto. Ustedes recordarán que, el pasado 8 de diciembre su Santidad, el Papa Fancisco dio apertura al “Año de la Misericordia” y en cada Diócesis, como lo hicimos nosotros, al siguiente domingo 13 de diciembre entramos por la “Puerta Santa” para iniciar este “año de Gracia” en nuestra Iglesia Potosina. He querido recordar este bonito acontecimiento porque, desde esta perspectiva, tenemos más elementos a nuestro alcance para reflexionar y meditar el cómo vivir la misericordia siguiendo el ejemplo del Padre, que pide no juzgar y no condenar, sino perdonar y amar sin medida. Misericordia es el nombre de Dios El pasado martes de este mes, fue la presen-tación del libro del Papa Francisco allá en Roma, llamado “El nombre de Dios es Misericordia”. Me llamó la atención las palabras de unos de los presentadores, el famoso actor italiano Roberto Benigni, quien aludiendo a la misericordia de Dios señaló que “El marco del pontificado de Francisco es la misericordia, que no debe confundirse con la piedad. La misericordia incluye la alegría, la facilidad para perdonar. Y la alegría es el gran secreto del cristianismo”. En este mundo en el que vivimos, y creo que no sólo en esta época, sino a lo largo de toda la historia, parece que la humanidad se ha empeñado en optar por el miedo y la condena, me atrevo a decir, también fue unas de las grandes tentaciones de nuestra Iglesia. En estas realidades, el Papa Francisco nos está motivando a que busquemos la misericordia. Cómo no entender el deseo del Papa al implicarnos a todos para responder con la misericordia. Cristo, encuentro de la misericordia de Dios con el hombre Escribe el Papa en la Bula de convocatoria del Año de la Misericordia que “Jesucristo es el rostro de la misericordia del Padre. El misterio de la fe cristiana parece encontrar su síntesis en esta palabra. Ella se ha vuelto viva, visible y ha alcanzado su culmen en Jesús de Nazaret. El Padre, rico en misericordia (Ef 2,4) no ha cesado de dar a conocer en varios modos y en tantos momentos de la historia su naturaleza divina. Él envió a
su Hijo nacido de la Virgen María para revelarnos de manera definitiva su amor. Quien lo ve a Él ve al Padre (cfr Jn 14,9). Jesús de Na-zaret con su palabra, con sus gestos y con toda su persona revela la misericordia de Dios. Siempre tenemos necesidad de contemplar el misterio de la misericordia. Es fuente de alegría, de serenidad y de paz. Es condición para nuestra salvación… Misericordia: es el acto último y supremo con el cual Dios viene a nuestro encuentro. Misericordia: es la ley fundamental que ha-bita en el corazón de cada persona cuando mira con ojos sinceros al hermano que encuentra en el camino de la vida. Misericordia: es la vía que une Dios y el hombre, porque abre el corazón a la esperanza de ser amados para siempre no obstante el límite de nuestro pecado”. Este es el misterio que contemplamos en el Hijo de Dios, hecho uno como nosotros, manifestación del amor y de la misericordia de Dios Padre con nosotros. Actitud misericordiosa en la vida familiar Adentrándonos en la cotidianidad de la vida, la actitud de la misericordia debe ser el mejor signo de la presencia de Dios en la vida familiar y en todo nuestro entorno. No podemos dejarnos llevar por esos egoísmos y envidias que en muchas ocasiones somos motivados por el materia-lismo. Pensar en Misericordia es no olvidar que hay familias con graves problemas económicos, que muchas personas se ven afectadas por la precariedad y que, no pocos jóvenes son considerados como “desafortunados” al no contar con la posibilidad de una buena oportunidad de vida. Hermanos y hermanas, hay mucha gente que no tiene lugar en nuestra sociedad. Con todos e-llos podemos vivir la gracia de la misericordia. Las obras de la misericordia nos dan la pauta a seguir: Visitar al enfermo, dar de comer al hambriento, dar de beber al sediento, dar posada al peregrino, vestir al desnudo, visitar al encarcelado y enterrar a los muertos. San Pablo nos señala: “Revístanse de compasión entrañable, bondad, humildad, mansedumbre, paciencia. Sobrellévense mutuamente y perdónense cuando alguno tenga quejas contra otro. El Señor les ha perdonado: hagan ustedes lo mismo. Y por encima de todo esto, el amor que es el vínculo de la bondad perfecta. Queridas familias, se despide su amigo y hermano, su Obispo.
+ Mons. Jesús Carlos Cabrero Romero Arzobispo de San Luis Potosí
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Nuestra historia
El calendario gregoriano Historia e instauración del mismo. 1era. Parte
N
Por Pbro. Lic. Rubén Pérez Ortiz
un calendario originario de Europa, actualmente utilizado
El hombre es indefinible, porque siempre será algo más o menos de lo que se piense de él; capaz de lo bueno, y también de lo peor. Es por eso, que hay infinidad de términos para tratar de definir al hombre, pero nunca serán suficientes, para abarcar a ese ser misterioso. Por ese motivo, el hombre no dejará de ser un ser desconocido.
de manera oficial en casi todo el mundo. Así denominado por ser su promotor el papa Gregorio XIII quien promulgó el uso de este calendario por
Cuando afirmamos que el hombre es un desconocido, no sólo nos referimos al hombre lejano, también los que viven con nosotros son unos desconocidos, sino fuera así, no serían humanos; hay cercanía física, pero distancia espiritual. Y sí, a mi próximo nunca llegaré a comprenderlo, por eso mismo me es un desconocido.
medio de la bula Inter Gravissimas, vino a sustituir en 1582 al calendario juliano, utilizado desde que Julio César lo instaurara en el año 46 a. C.
La inconformidad, es una de tantas limitaciones humanas. La persona nunca esta conforme; al ver al otro, le llega la tentación de compararse con él. Por su inconformidad, el hombre se mide en comparación con los otros; a veces hasta desea ser como es el otro, llegando incluso a desear ser otro.
El papa.
L
En el Concilio de Nicea se determinó que la Pascua debía conmemorarse el domingo siguiente al plenilunio posterior al equinoccio de primavera en el hemisferio norte (equinoccio de otoño en el hemisferio sur). Aquel año 325 el equinoccio había ocurrido el día 21 de marzo, pero con el paso del tiempo la fecha del acontecimiento se había ido adelantando hasta el punto de que en 1582, el desfase era ya de 10 días, y el equinoccio se fechó el 11 de marzo. El desfase provenía de un inexacto cómputo del número de días con
P. Chava
unca sabremos todo lo de la vida del otro; y aunque se trate de alguien muy cercano, nunca dejara de sernos un desconocido. Es imposible definir al hombre, porque definirlo es de-finirlo, es decir, delimitarlo, acabarlo; y el hombre nunca estará terminado, porque es un ser inacabado, y por lo mismo imperfecto.
El calendario gregoriano es
a gran reforma Gregoriana llamada así por su promotor el papa Gregorio XIII nace de la necesidad de llevar a la práctica uno de los acuerdos del Concilio de Trento: ajustar el calendario para eliminar el desfase producido desde el primer Concilio de Nicea, celebrado en 325. en el que se había fijado el momento astral en que debía celebrarse la Pascua y, en relación con esta, las demás fiestas religiosas móviles. Lo que importaba, pues, era la regularidad del calendario litúrgico, para lo cual era preciso introducir determinadas correcciones en el civil. En el fondo, se trataba de adecuar el calendario civil al año trópico.
No te compares con un desconocido
que cuenta el año trópico; según el ca-lendario juliano que instituyó un año bisiesto cada cuatro, consideraba que el año trópico estaba constituido por 365,25 días, mientras que la cifra co-rrecta es de 365,242189, o lo que es lo mismo, 365 días, 5 horas, 48 minutos y 45,16 segundos. Esos más de 11 minutos contados adicionalmente a cada año habían supuesto en los 1257 años que mediaban entre 325 y 1582 un error acumulado de aproximadamente 10 días. El calendario gregoriano ajusta este desfase cambiando la regla general del bisiesto cada cuatro años, y hace que se exceptúen los años múltiplos de 100, excepción que a su vez tenía otra excepción, la de los años múltiplos de 400, que sí eran bisiestos. La nueva norma de los años bisiestos se formuló del siguiente modo: la duración básica del año es de 365 días; pero serán bisiestos (es decir tendrán 366 días) aquellos años cuyas dos últimas cifras son divisibles por 4, exceptuando los múltiplos de 100 (1700, 1800, 1900..., que no serán bisiestos), de los que se exceptúan a su vez aquellos que también sean divisibles por 400 (1600, 2000, 2400..., que serán bisiestos).
Quien intenta compararse con alguien más, no sabe en realidad con quien se esta comparando. El hombre al hacer comparaciones, se esta comparando con un desconocido; porque a los demás los conocemos por fuera, pero ignoramos lo que llevan dentro. Por aquello, de que las apariencias engañan. Ya alguien dijo, que caras vemos, pero corazones no sabemos; nadie sabe lo que hay en el corazón del otro, eso es invisible. Por esa razón, es que al conocer a alguien sólo por lo exterior, es entonces muy poco lo que sabemos de él. No es suficiente ver, para conocer; es indispensable vivir la vida del otro, para conocerla a fondo; lo que no se experimenta, no se conoce bien. Por eso mismo, es inútil hacer comparaciones. Porque en rea-lidad, nunca sabremos con quien nos estamos comparando.
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Cosas y Casos de la vida
Barreras del diálogo Quien te quiere
te busca… y te encuentra (El Chapo)
Por: Pbro. Lic. Héctor Colunga Rodríguez
colunga46561@hotmail.com
Por: P. Kino
H
ay muchas noticias que han causado revuelo en nuestro México. La subida del dólar; la recaptura del chapo; los preparativos de la venida del Papa. ¿De qué escribir? Pues ya que de economía no soy experto, ni de los ambientes carcelarios, pues escribiré de la venida del Papa Francisco. Desde mi visión, el Papa Francisco no viene a resolvernos los problemas que como pueblo tenemos, primero porque no le corresponde; no viene a reunirse y a predicar a solo algunos grupos políticos o sociales sino con todos los mexicanos; no viene de vacaciones pues su agenda vaya que esta agotadora. Si lo recibe el presidente y su comitiva es porque el Papa es jefe del estado vaticano y como tal es parte del protocolo y atención que se les da a todos los jefes de estado. Las relaciones diplomáticas de México y el Vaticano, comenzaron en el año 1992 con San Juan Pablo II y el ex Presidente Carlos Salinas de Gortari. El Papa Francisco viene a lo que conocemos como visita pastoral. Viene como pastor de la Iglesia católica. Viene a animarnos a ser obedientes a Cristo y a su doctrina y eso tendrá obviamente incidencia en la comunidad. En redes sociales se pueden leer por parte de muchos fieles la alegría de recibir al representante de Cristo en tierra mexicana. No faltan también los que quieren sus “5 minutos de fama” con campañas para opacar la alegría que nos traerá a muchos creyentes el Papa Francisco. Hay personas que con la bandera de “libertad de expresión” hieren con sus comentarios la vida de fe de muchos bautizados. Que la Iglesia es de lo peor, que la Iglesia es encubridora, que puros lujos y comodidades de jerarcas, que tiene tinte político su venida, etc. Pero no les hagamos caso, es gente que tal vez no ha experimentado el amor de Dios dentro de la Iglesia, o que creen en otras cosas fuera de la Iglesia, y es válido, lo que no es válido es que con sus ideas o patologías, según el caso, quieran manchar la venida del Papa Francisco. Dejémoslos en paz y hagamos oración por ellos. Pero eso sí, no dejemos que envenenen el corazón de los que con gran alegría esperamos la venida del Papa. Para concluir, aprovecho este espacio para decirle a las catequistas de la diócesis que debido a que el primer domingo de cuaresma coincide con la presencia del Papa en México, por este año no tendremos nuestro retiro cua-resmal en la acción católica, pero que mejor retiro y reflexión que seguir los mensajes del Papa a través de los medios de comunicación social. El título del presente artículo nada tiene que ver con lo que escribí, pero fue una manera de llamar la atención al mismo escrito, ¿no cree?.
Queridos lectores: Muchas veces me han preguntado cómo hacer que los matrimonios funcionen; yo les respondo que tiene que haber diálogo. El diálogo es la interrelación de las personas, para comunicar una expresión, una idea, una necesidad o un deseo. ¿Qué tanto hablas con tu pareja y de qué? Sugiero que siempre busquen 15 minutos diarios para contarse como les fue en el trabajo; qué problemas o deudas hay en la casa; cómo van los niños en la escuela y qué necesidades tienen. Situaciones personales de cómo me siento, qué quiero ser y hacer. Y les puedo asegurar que 15 minutos serán pocos. Pueden platicar en la sala o en el comedor; o buscar otro lugar apropiado; salgan a tomar un café o un helado, pero la idea es dialogar. El diálogo es como el alimento al cuerpo, como el agua a la planta, como la gasolina al vehículo; si no hay conversación perdemos la identidad y el rumbo; hay malos entendidos y comienza hacerse un abismo entre los dos. ¿Qué obstaculiza que haya diálogo o cuáles son las berreras? Primero hay que ver cuánto te quieres para querer o interesarte por el otro; la autoestima es conocerse y amarse a sí mismo. La falta de autoestima es tener doble cara, no mostrarse auténticos y no tener interés por los demás. La falta de empatía. La empatía es el engranaje en un mecanismo; saber escucharse y ver la vida con ojo del otro. El egoísmo. Este es otro factor de barrera para el diálogo; cuando piensas que primero eres tú y luego tú y siempre tú, nunca vas a estar en la disposición de hablar. Hay que acordarse que el tú en el matrimonio no existe; existe el nosotros. Perfeccionismo. Este elemento impide que reconozcamos nuestros defectos y errores; piensas que nunca te equivocas, ni perdonas los defectos del otro. El baúl de los recuerdos. Cuando sacas temas o errores del pasado y además te conviertes en víctima. Indiscreción. Cuando lo que platicas con tu pareja lo sabe todo el mundo. Rompes la confidencialidad, la privacidad y la intimidad que tiene y debe de existir entre los dos. No dar el primer paso. Quieres que el otro cambie, pero no pones el ejemplo. Ojalá quitemos las barreras del diálogo y tengamos claro que la llave que abre la puerta del amor conyugal es la comunicación funcional.
Momento Teológico
Construir, Cultivar, Conquistar
¿Qué es An- Amor que libera tropología Teológica? S
Por: Padre Memo Gil
“El amor procede de Dios, y el que ama ha nacido de Dios y conoce a Dios. El que no ama no ha conocido a Dios, porque Dios es amor. Nosotros hemos conocido el amor que Dios nos tiene y hemos creído en él. Dios es amor, y el que permanece en el amor permanece en Dios, y Dios permanece en él”. (1Jn 4,7-8.16) “Ama y haz lo que quieras”. (San Agustín)
P. Francisco Javier Espinoza Ayala
H
fjespinozaa@hotmail.com
ace algunos meses, cuando en el seminario me pidie-ron impartir la materia de antropología teológica a un grupo de laicos, la primera pregunta que les hice fue ¿Qué entienden por antropología teológica? Allí me di cuenta que son muchas las ideas que tenemos de esta materia, quizá para los que estamos inmersos en los estudios de filosofía y teología no se nos dificulta entender el significado de estas palabras, incluso las utilizamos con mucha naturalidad, pero para quien no ha estudiado a profundidad filosofía o teología u otras ciencias humanistas, el término les resulta incompren-sible. Pues bien, “Antropología” viene del vocablo griego “Anthropos” que significa “hombre”, de forma que todo lo que tenga que ver con el término “Antropología” se refiere al hombre en general, no sólo al varón. Sin embargo, al hombre se le estudia desde muchos enfoques, de forma que encontramos antropología social, antropología filosófica, antropología cultural, etc. Y entre las disciplinas que estudian al hombre, encontramos también la “antropología teológica”, ahora bien, ¿qué distingue a la antropología teológica de las demás antropologías si todas estudian al hombre? Dice el filósofo J. de Sahagún Lucas: “En la antro-pología teológica se trata de interpretar a nivel racional lo que la Palabra de Dios dice expresamente acerca del hombre, de su naturaleza, de su situación y actividad en el mundo y de su destino último y trascendente en relación con Dios”. Así que el adjetivo “teológica” nos hace referencia a la relación intrínseca del hombre con Dios, por tanto, lo que en antropología teológica nos interesa es la persona humana en cuanto criatura de Dios, en diálogo y encuentro con Dios, inmersa en una historia de salvación. En este sentido, contemplamos a la persona humana en cuanto sujeto personal “oyente-responsable” del Dios vivo de la Revelación. Pero nos hacemos una pregunta obligada: esta antropología teológica ¿es seria y creíble, es decir, se puede denominar “científica”? Ciertamente lo es. El ser “teológica” no resta en nada su carácter de cientificidad, porque tanto el objeto o aspectos estudiados como el método empleado se hacen desde una vertiente “científica”, es decir, con rigurosidad reflexiva. Si bien, el método empleado, científico, no tiene por qué ser el “empírico” (el de las ciencias naturales utilizado en el laboratorio), ya que la ciencia no sólo utiliza dicho método ni se agota en él. También son ciencias y métodos científicos otras ramas que no son estrictamente las “empíricas” o “verifica-bles en laboratorio”: así, las ciencias históricas, las humanistas, las filosóficas y las religiosas-teológicas. Resumiendo, la antropología teológica parte del hecho de la revelación en Cristo, la cual presupone al hombre creado y la novedad de la encarnación. Es por eso, una antropología “original”, coincidente en muchos aspectos con las antropologías filosóficas y culturales, pero con identidad propia. Porque la teología de la creación nos habla del hombre y de Jesucristo inseparablemente.
i hay algo que el ser humano realmente valora es su libertad. Cuando se es plenamente libre, todo parece accesorio y aún las personas pasan a un segundo término. Pues viviendo libremente, en armonía con lo que Dios ha dispuesto en nuestro corazón, no hay dependencias, vicios o límites, que lleven a desvirtuar nuestra capacidad de darle su debido lugar a cada cosa y a cada persona. Porque el amor, como valor fundamental que emerge de nuestro espíritu y de nuestra capacidad de ser individuos abiertos a los demás, será el parámetro para nuestras relaciones y nuestra responsabilidad hacia todo y hacia todos. Cuando no hay verdadero amor, se vive con temor, no hay paz y se está siempre pensando en lo que nos puede hacer daño. Somos inseguros y no damos la debida dimensión a lo que vivimos y enfrentamos. Aparecen ‘fantasmas’ con mucha facilidad, que nos harán dudar de todo, hasta de nosotros mismos. Y es que, el amor como sentimiento puro, ayuda a integrar y a dar la debida dimensión a todo lo que se nos permite vivir. El problema reside en nuestros prejuicios para dejar que nuestro amor se manifieste abiertamente. Ya que pensamos que esto nos hace parecer vulnerables. Y, entonces, vamos a ser calculadores, desvirtuando así nuestra capacidad de amar. De manera, que lo que nos pudiera ayudar a actuar con plena libertad, acaba esclavizándonos ante lo que nos desafía e interpretamos que representa una amenaza a nuestra manera de ser. Por eso, se da el aislamiento de tantas personas. Seres que se muestran huraños, amargados y desconfiados ante algún bien que se les
San Antonio Abad
quiere hacer. No cuentan con la plena libertad de poder ser, porque no hay lugar en su corazón para amar lo que viven, ni para dejar que se les ame. El amor libera, definitivamente. Esta es una verdad que nos debiera aparecer tan evidente. Y por eso, evitarnos así tantos conflictos, tantas cosas que nos pudieran dañar, tanto mal que nos destruye. Hay quien afirma que lo que no se ama, no se libera, no se redime. Lo que no se ama, pudiéramos decir, no adquiere pleno sentido, ni reporta crecimiento a nuestra experiencia de vida. Fuimos creados por amor y para el amor. Pero pareciera que acabamos amándonos sólo a nosotros mismos, y ahí reside la causa de nuestros fracasos y desvíos. Pues el amor es donación. Y donación incondicional para que realmente sea algo que surge libremente de nuestro interior. Ante lo más ruin y oscuro que debamos experimentar, un sentimiento de amor, podrá ofrecer la fuerza y la luz necesarias para hacerle frente a algo que se nos presenta tan negativo y devastador. Con qué razón dijo San Agustín: ‘Ama y haz lo que quieras’. Pues quien ama de verdad, no hará más que bien a todos, buscará crear bienestar y armonía a su alre-dedor. Siendo así, vivir el amor, constituye esa fuerza motriz, por la que todo puede tomar un nuevo rumbo. La dimensión que alcanza el amor al permitirnos ser libres plenamente, va a determinar que nuestra vida no sólo se distinga por una verdadera práctica de la caridad, sino que amemos de verdad lo que vivimos y hacemos.
El santo de hoy
17 de Enero
P
atrono de los ganaderos, veterinarios y protector de los animales.
Nació en una población del alto Egipto, al sur de Menfis, el año 251. Antonio se retiró a la soledad siguiendo el ejemplo de un anciano ermitaño de los alrededores. El trabajo manual, la oración y la lectura constituyeron en adelante su principal ocupación. A los 54 años de edad, hacia el año 305, abandonó su celda en la montaña y fundó un monasterio en Fayo. El monasterio consistía originalmente en una serie de celdas aisladas, pero no podemos afirmar con certeza que todas las colonias de ascetas fundadas por san Antonio estaban concebidas de igual manera. Más tarde, fundó otro monasterio llamado Pispir, cerca del Nilo. San Antonio exhortaba a sus hermanos a preocuparse lo menos posible por su cuerpo, pero se guardaba bien de confundir la perfección, que consiste en el amor de Dios, con la mortificación. Aconsejaba a sus monjes que pensaran cada mañana que tal vez no vivirían hasta el fin del día, y que ejecutaran cada acción, como si fuera la última de su vida. “El demonio-decía- teme al ayuno, la oración, la humildad y las buenas obras, y queda reducido a la impotencia ante la señal de la cruz”.
Hacia el año 355, hizo un viaje a Alejandría a petición de los obispos para refutar a los arrianos. Ahí predicó la consustancialidad del Hijo con el Padre, acusando a los arrianos a confundirse con los paganos “que adoran y sirven a la creatura más bien que al Creador”, ya que hacían del Hijo de Dios una creatura. Murió en el año 356, a la edad de 105 años. Parece que en 561, sus restos fueron descubiertos y trasladados a Alejandría, después a Cons-tantinopla, y finalmente a Vienne de Francia. Las imágenes representan generalmente a San Antonio con una cruz en forma de T, una campanita, un cerdo, y a veces un libro. La liturgia bizantina invoca el nombre de San Antonio en la preparación eucarística, y el rito copto.
07 Por Luis Marino Moreno
A LA SOMBRA DE ESTE ÁRBOL
Paulo Freire
Barcelona El Roure 1997.
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l libro presenta una refle-xión crítica desde la teoría y la práctica de la experiencia de un pedagogo que ve como la educación tecnocrática cargada de la neutralidad neoliberal determinista paraliza toda posibilidad de emancipación. Se encuentran algunos de los mejores elementos de la literatura educativa de mediados del siglo XX y también del XXI. Muchos años después de olvidar los planteamientos de quienes tratan de arrinconar como un personaje del pasado, las personas y los colectivos comprometidos con acciones educativas y transformadoras seguiremos teniendo en Freire una imprescindible referencia. Se desmitifica la tesis del actual neoliberalismo junto con la reflexión pedagógica. No se entiende Freire sin su contexto. Luego de las primeras palabras tiene 12 capítulos: Soledad-comunión; Soporte y mundo; mi primer mundo; Esperanza; Límite de la derecha neoliberal y progresista; Gestión democrática; Experiencia de mi exilio; Izquierda y derecha; Seriedad y alegría; Dialogicidad y Mi fe y esperanza. Plantea la dialogicidad construida con la comunicación “Una educación que aproveche situaciones desde los educandos experimenten la fuerza y el valor de la unidad en la diversidad”. A través de la esperanza reflexiona la práctica pedagógica actual en un momento que la ilusión por la transformación queda truncada por la posición acomodaticia del pragmatismo. Propone la pedagogía crítica que transforma las dificultades en posibilidades. Su pecado fue enseñar al pueblo a leer y después pensar en lo que leyó, es decir mostrar que la educación no rima con la domesticación, sino que es una práctica cotidiana de libertad.
PAULO FREIRE. Es uno de los
más destacados pedagogos del siglo XX. Su metodología fue utilizada en Brasil en campañas de alfabetización y le valió la persecución ideológica, la prisión después del golpe militar de 1964 y un largo exilio, con su estrategia metodológica introdujo a los analfabetas por los laberintos de conocimiento como un primer paso para ensanchar el horizonte del mundo, recuperar la dignidad y construir la esperanza.
Para leer bien, y escribir mejor
Iglesia Universal CIUDAD DEL VATICANO.- En su tradicional encuentro para felicitar el año nuevo, Papa Francisco ha invitado al cuerpo diplomático acreditado ante la Santa Sede a vencer la indiferencia para construir la paz, condenando toda forma ideológica y desviada de la religión que sea excusa para masacrar a personas indefensas. El Santo Padre ha analizado igualmente las causas y ha propuesto soluciones para afrontar la crisis migratoria. Sólo una forma ideológica y desviada de religión puede pensar que se hace justicia en nombre del Omnipotente masacrando deliberadamente a personas indefensas. CIUDAD DEL VATICANO.- El Papa Francisco pidió a los fieles reunidos en la Plaza de San Pedro al rezar el Ángelus, averiguar la fecha de nuestro Bautismo dado que es una “fecha para festejar” porque se renace como hijos de Dios. “Celebrar el Bautismo de Jesús, es pensar también en el nuestro, en el día del nuestro Bautismo; todos nosotros hemos sido bautizados, agradezcamos por este don”, dijo al explicar el significado de la festividad del Bautismo del Señor que se celebró el domingo pasado. CIUDAD DEL VATICANO.- «El diálogo sincero entre hombres y mujeres de religiones diferentes conlleve frutos de paz y de justicia». Es lo que esperó el Papa en el primer video mensaje con una meditación sobre la intención universal de oración para el mes de enero. Se trata de una iniciativa promovida por el Apostolado de la Oración que pidió al Pontífice presentar sus intenciones mensuales en un breve video mensaje, leído en español y traducido a 10 diferentes lenguas. ROMA.- Tres presos condenados por homicidio en la cárcel de máxima seguridad de Opera en Italia expresaron su deseo de poder darle personalmente al Papa Francisco las hostias que han elaborado con sus propias manos en el marco del Año de la Misericordia. En una carta que han escrito para el Santo Padre, los tres afirman que tienen la esperanza “de ser nosotros mismos, con nuestras manos alguna vez manchadas de sangre, quienes coloquen en sus manos benditas, las hostias que hemos elaborado en ocasión del Jubileo de la Misericordia”. WASHINGTON.- Luego de que el presidente de Estados Unidos, Barack Obama, anunció una acción ejecutiva para frenar la violencia armada, los Obispos del país acogieron los “esfuerzos razonables” en la regulación de armas y alentaron a una acción por parte del Congreso. “Por mucho tiempo los Obispos de Estados Unidos han abogado por políticas razonables para ayudar a reducir la violencia armada”, señaló el Arzobispo de Miami, Mons. Thomas Wenski, poco después del discurso de Obama. El Arzobispo es presidente del Comité de Justicia Doméstica y Desarrollo Humano de la Conferencia de Obispos Católicos de Estados.
Iglesia de México MÉXICO.- Los obispos de México han comunicado que se sigue con los preparativos y cuidados por la venida del Papa Francisco a nuestro País. Para ello, el viernes 8 de enero los obispos de las sedes que lo recibirán se reunieron en la Nunciatura Apostólica con el Dr. Alberto Gasbarri, responsable de los viajes internacionales del Santo Padre y su equipo de trabajo. La visita del Papa será una oportunidad para los fieles católicos de vivir un encuentro con Cristo, a quien Francisco anuncia, y así confirmarse en la fe, alentarse en la esperanza y crecer en el amor misericordioso al prójimo. También será una oportunidad para todos, creyentes de otros credos y no creyentes, de reflexionar en aquellos valores universales que brotan del Evangelio y que son indispensables para una vida auténticamente humana y un desarrollo digno y de paz. MÉXICO.- El presidente de la Cámara Nacional de la Industria del Tequila, Roberto Anaya Moreno, anunció que se está preparando una botella alusiva a la visita del Papa Francisco a México; una iniciativa que ya se había decidido antes de que el Pontífice –en un video que se hizo viral-, preguntara si sería recibido “con tequila o sin tequila”. El tequila, es originario del estado de Jalisco. Sin embargo, debido a que el programa del viaje del Papa no contempla esta ciudad, los productores están coordinando con la Arquidiócesis de Guadalajara para hacer llegar la botella al Santo Padre.
Iglesia Potosina SAN LUIS POTOSÍ.- Después de un arduo trabajo de la Comisión de la Pastoral Social, a través de Cáritas, se llevó a cabo la rifa cuyo premio consistió en una casa. El evento se realizó el 6 de enero fiesta de los “Reyes Magos”, con la presencia de un representante de Gobernación para dar legalidad a la rifa. El número premiado fue el de la Señora María Guadalupe Chávez Hernández quien el pasado domingo recibió las llaves de su nueva casa, de manos del Sr. Arzobispo Don Jesús Carlos Cabrero. ¡Felicidades!
¡El vino que hacía falta!
Por Pbro. Darío Martín Torres Sánchez
no está ausente de la enseñanza de Jesús en los otros evangelios, pero se reduce únicamente a un ejemplo parabólico de su discurso sin llegar a ser parte de su actividad milagrosa. La premisa para comprender este evento de manifestación de Jesús en una boda, nos la ha dado el Prólogo de este evangelio: el Verbo eterno se ha hecho carne y ha venido a habitar entre nosotros. Po tanto, no es extraño encontrarlo en un boda. Su acción se concentra no en un discurso a los recién casados, sino en evitar que la fiesta se arruine por la escasez de vino, esto con la moción de María su Madre. Fundamentalmente esta acción es una señal. Así lo llama directamente el evangelista “fue la primera de sus señales”; por tanto, nos provoca a no quedarnos en la superficie de los hechos y buscar hacia dónde señalan.
“1 Tres días después se celebraron unas bodas en Caná de Galilea, y la madre de Jesús estaba allí. 2 Jesús también fue invitado con sus discípulos. 3 Y como faltaba vino, la madre de Jesús le dijo: «No tienen vino». 4 Jesús le respondió: «Mujer, ¿qué tenemos que ver nosotros? Mi hora no ha llegado todavía». 5 Pero su madre dijo a los sirvientes: «Hagan todo lo que él les diga». 6 Había allí seis tinajas de piedra destinadas a los ritos de purificación de los judíos, que contenían unos cien litros cada una. 7 Jesús dijo a los sirvientes: «Llenen de agua estas tinajas». Y las llenaron hasta el borde. 8 «Saquen ahora, agregó Jesús, y lleven al encargado del banquete». Así lo hicieron. 9 El encargado probó el agua cambiada en vino y como ignoraba su origen, aunque lo sabían los sirvientes que habían sacado el agua, llamó al esposo 10 y les dijo: «Siempre se sirve primero el buen vino y cuando todos han bebido bien, se trae el de inferior calidad. Tú, en cambio, has guardado el buen vino hasta este momento». 11 Este fue el primero de los signos de Jesús, y lo hizo en Caná de Galilea. Así manifestó su gloria, y sus discípulos creyeron en él” (Jn 2, 1-11).
C
uando hablamos de la primera obra milagrosa de Jesús, el cuarto Evangelio nos lleva a una escena muy festiva, una escena que a primera vista pudiera parecer superficial, se trata de la celebración de una boda en la aldea de Caná. Por su parte, los Evangelios Sinópticos, en el primer milagro de Jesús, nos ponen frente a una humanidad bastante necesitada en el rostro de los leprosos, endemoniados y paralíticos, etc. Un cuadro ciertamente contrastante con la escena del Cuarto Evangelio, donde el vino mantiene el buen ánimo con alegres conversaciones, rítmicos bailes, cantos festivos y una alegría contagiosa. Constatamos, de manera simple, una realidad contrastante entre ambas vertientes evangélicas. No obstante, la superficialidad no es lo propio del cuarto evangelio. En ese relato de bodas, con el privilegio y la jerarquía de ser la primera obra relatada por Juan, se entreteje una amplia riqueza de elementos que nos conducen a realidades más elevadas de las que a simple vista se perciben. Por otra parte, el banquete de bodas
En un relato poco extenso se concentra un amplio universo de elementos: como el “tercer día”, la hora, los signos, etc. No obstante, hemos de destacar el aspecto central: el vino. Al respecto se dice: “ya no tienen”. Mientras que el agua de las abluciones es transformada en el vino mejor, este vino mejor se sirvió hasta el final. Los elementos en torno al vino pueden entenderse en clave de reemplazo, pues esta clave parece dominante en el evangelio de Juan, sobre todo en su primera mitad. Así, los judíos “ya no tienen vino”, es decir, ya no tienen capacidad de celebrar un banquete, pues carecen del elemento más significativo que lo compone. Los tiempos escatológicos (mesiánicos) eran descritos como un gran banquete. Las estructuras judías no pueden ofrecerlo. Ese vino lo porta Jesús. Los judíos y sus instituciones se ven representados en el agua de las abluciones y en el vino de poca calidad que se sirvió al principio. Dichas instituciones, con la llegada de Jesús, son inútiles. El vino abundante y sabroso lo otorga Jesús. Más aún, el vino mejor que se sirve al final, que se da en el momento definitivo de la historia, en la era de la salvación, es Jesús mismo, Él es quien inaugura el banquete escatológico.
A María el lugar que le corresponde E l Papa Francisco ha dejado muy claro, desde el principio de su pontificado, que experimenta una intensa y especial devoción a María. Y tal vez este su evidente amor mariano, unido a la extraordinaria capacidad de hablar a todos con sencillez y llaneza, lo ha podido hace pasar —a los ojos de muchos— por un Papa que abandona las alturas teológicas para privilegiar una devoción sentimental, ingenua. Nada podría estar más equivocado: el Papa lo demostró el día de la fiesta de la Madre de Dios cuando, después de haber evocado brevemente pero de forma muy efectiva el papel de María —«ella nos ha traído la misericordia, Jesús, nuestra alegría, nuestra esperanza, nuestra leticia»— invitó a
todos a repetir tres veces, como hace muchos siglos hicieron los cristianos de Éfeso, «Santa Madre de Dios». Remitiéndose así al concilio que estableció la verdad teológica de la doble naturaleza de Cristo hombre y Dios a través de una definición que se refiere a la mujer que ha dado a luz, colocando de esta forma la figura de María en el núcleo de la disputa doctrinal y central en la historia de cristianismo. María se convierte así en ejemplo para todos nosotros, hombres y mujeres, imagen de esta nueva humanidad que permite a Dios hacerse también semilla en cada una de nuestras vidas como se hizo en ella. María es el modelo porque es la criatura que confió plenamente en la acción de Dios en ella, sin poner obstáculos.
Escuchemos al Papa Francisco
Festividad en el Santuario del Niño de la Salud
E
l miércoles 6 de enero, en Santa María de Guadalupe y Santuario del Niño de la Salud, el cual está ubicado en Atotonilco, Cd. Fernández, S.L.P., celebró su fiesta patronal en honor al Santo Niño de la Salud con una misa concelebrada y presidida por el Sr. Arzobispo Don Jesús Carlos Cabrero Romero y sacerdotes que acompañaron al Párroco Juan López Medina y Vicario José Inés Moreno Castillo, en este importante día para la comunidad. Fieles de la comunidad y familiares que vinieron de Estados Unidos, se congregaron en torno al Santuario para agradecer los favores recibidos y otros para solicitar al Niño de la Salud, la salud tanto espiritual como física.
Fiesta patronal de la parroquia del Santo Niño de Atocha
Por: Gustavo Alejandro García Vargas
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l pasado 5 de enero se llevó a cabo la fiesta patronal en la parroquia de Santo Niño de Atocha en la colonia Praderas del Laurel en Soledad de Graciano Sánchez, la celebración eucarística fue presidida por el Sr. Arz. Jesús Carlos Cabrero Romero, el Pbro. Gilberto Alvarado párroco responsable y otros sacerdotes.
Antes de iniciar la celebración el Sr. Arz. realizó la apertura de la Puerta Santa, donde permaneció en oración durante unos segundos, seguido de él entraron los sacerdotes y, así mismo realizó la bendición de un vitral dentro de la parroquia.
Domingo 17 de enero de 2016
Sorteo anual de Cáritas
Por Gustavo Alejandro García Vargas.
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l pasado 6 de enero se llevó a cabo el sorteo que cada año realiza Cáritas, este sorteo fue en el auditorio de la casa de la Acción Católica. En el evento estuvo presente el secretario de gobernación para dar fe y legalidad al sorteo, también el Pbro. Rubén Pérez e ingenieros del grupo Cumbres. La ganadora de la hermosa casa es la Sra. María Guadalupe Chávez Hernández, el boleto marcado con el número 09033. Posteriormente se partió la tradicional rosca de reyes.
¡Muchas Felicidades a la Sra. Guadalupe!
Bendición de la Capilla de Radio María
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on mucho gusto, nuestro Pastor, Mons. Jesús Carlos Cabrero Romero, bendijo la Capilla de Radio María, el pasado 06 de enero del 2016, la cual tiene lugar para 30 personas. El Presbítero Alfonso Martínez Gallo titular de Radio María en San Luis Potosí, recibió a nuestro Señor Arzobispo, dándole la más cordial bienvenida, acompañado de su equipo de locutores, productores y equipo de staff que hacen posible la evangelización en las instalaciones de esta radiodifusora católica. El Padre Gallo, -como mejor se le conoceindicó, que la Capilla de Radio María se construyó para que ahí se hiciera la Celebración de la Santa Misa, así como para escuchar la Palabra de Dios, por lo que se recomienda a los colaboradores voluntarios de Radio María que antes de salir al aire, primero se encomienden a Dios y permanezcan en un momento de silencio, de recogimiento y de oración. Se busca que en cada estación de Radio Católica, haya una pequeña Capilla en la que se pueda celebrar la Santa Misa, orar, tener momentos de encuentro íntimo y cercano con el Dueño de nuestra vida y de nuestro existir, pues a Él siempre nos debemos encomendar cada que comenzamos un día, un proyecto o queremos alcanzar una meta o sueño. La oración es un principio de vida que a todos los locutores les pedimos, que antes de salir al aire, pasen a la Capilla, de otra forma no podrán hablar, pues deben estar plenamente iluminados por el Espíritu Divino. La Palabra de Dios es la que transmitimos por esta estación católica, sin embargo, es la voz la que llega a donde están los radioescuchas y donde Dios nos está ungiendo para evangelizar, y que mejor que pedirle al Espíritu Santo que nos ilumine antes de llevarles el mensaje evangélico a los oyentes y si nada mejor que la Celebración de la Santa Misa en vivo, pues la Eucaristía es el culmen de nuestra fe.
Por LCC Angélica Maldonado Morales
Cada 15 días o a veces cada semana, se transmite la Misa por Radio María, los miércoles a las 8:00 AM, para quien guste escucharla a través del 107.9 FM en San Luis Potosí y dependiendo del rol, también a veces los sábados y domingos, para que estén al pendiente de la programación. El Padre Gallo agradece a todos los radioescuchas su preferencia y apoyo y les desea un año lleno de bendiciones y abundantes frutos espirituales, e hizo un atento llamado a vivir con intensidad y mucho amor el Año de la Misericordia, y que recordemos que debemos ser Misericordiosos como el Padre Celestial lo es con nosotros. ¡Enhorabuena y Muchas Felicidades!
¡Pónganse en camino!
Celebrando al Señor
La asamblea eucarística imagen de una Iglesia misericordiosa (Primera parte)
P. Pedro Mexquitic Arredondo gismo “primerear”, de cuál él mismo sugiere la traducción: “tomar la iniciativa”.
1. Cuando celebrar es una Iglesia “en salida” Desde el inicio de su ministerio como obispo de Roma, con gestos y palabras, el Papa Francisco nos ha invitado a ser Iglesia “en salida”. En el número 24 de la Exhortación apostólica EG (= Evangelii Gaudium), el Papa muestra como la Iglesia que se pone en actitud de apertura -“en salida”, como él dice- sea antes todavía el lugar en el cuál se recibe y se experimenta la misericordia de Dios. En virtud de este don que ella recibe, la Iglesia es llamada a ser anuncio y actuación de aquélla misma misericordia, para ser imagen y saberla ofrecer. Así recita un pasaje del párrafo 24: la Iglesia “vive un deseo inagotable de o-frecer misericordia, fruto del haber experimentado la infinita misericordia del Padre y su fuerza difusiva”. Es importante mostrar como la asamblea litúrgica pueda ser considerada ante todo un lugar en el cuál se experimenta la misericordia y, como consecuencia, como esta experiencia se convierte también en el punto de partida para una Iglesia que se abre a la misión. a) La Iglesia que ofrece misericordia es una Iglesia “en salida” El primer momento que EG toma en consideración es el de la Iglesia “en salida”, que ofrece misericordia. Porque también aquéllo de una Iglesia “en salida” no se convierta en un cómodo y estéril slogan, es necesario que la comunidad creyente no se contente de vivir la fe y construir relaciones solo con las personas situadas a su interno, sino – es necesario- que se dirija también a aquéllos que no creen o no tienen una participación asidua a su vida. La Iglesia está llamada a dar el primer paso para ir al encuentro, es llamada a no esperar sino a tomar primero la iniciativa. Para iniciar este movimiento hacia el externo el Papa acuña el neolo-
La imagen de Iglesia que viene propuesta por el Papa Francisco, en sintonía con la eclesiología del Vaticano II, no es la de una ciudadela amurallada en defensa, ni tampoco de la ciudad inmóvil que espera ser visitada. La imagen adoptada es más bien aquélla de comunidad en misión, que asume el mundo como el propio campo de acción y hacia este mundo advierte como prioridad el “deseo inagotable” de “ofrecer misericordia”. El “deseo inagotable” de “ofrecer misericordia” tiene como destinatarios aquéllos que “no viven las exigencias del Bautismo”, “no tienen una pertenencia cordial a la Iglesia y no experimentan más la consolación de la fe” (EG n. 14); “aquéllos que no conocen a Jesucristo o lo han siempre rechazado” (ivi n.14); “a los muchos que se sienten desilusionados y cesan de identificarse con la tradición católica” (EG n. 70); a los “padres que no bautizan a los hijos y no los enseñan a orar” (ivi n. 70). b) La asamblea litúrgica, lugar en el cuál se experimenta la misericordia de Dios Después de haber hablado de la Iglesia “en salida”, el Papa reconoce en la misericordia del Padre la fuente de la misión de la Iglesia. El primado pertenece siempre a Dios, que precede al hombre en el amor. Si la Iglesia es animada a “primerear”, a tomar la iniciativa, es porque el Señor antes que ella ha tomado la iniciativa, haciéndole experimentar su misericordia. Solamente quién ha hecho expe-riencia de la misericordia de Dios puede a su vez ofrecerla a los otros. En este contexto la asamblea litúrgica se configura como el lugar principal en el cuál se experimenta la misericordia de Dios Padre, por Cristo, en el Espíritu Santo. La liturgia en efecto, antes que la acción del hombre es obra de Dios, como recuerda el número 7 de la Constitución conciliar Sacrosanctum Concilium, precisando en modo riguroso el doble mo-vimiento de la acción litúrgica: un mo-vimiento ascendente de alabanza hecha a Dios por los hombres y un movimiento descendente de santificación.
Discípulos misioneros
“Vayan y hagan discípulos a todos los pueblos y bautícenlos para consagrarlos al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo” (Mt 28,19)
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l Concilio Vaticano II en el Decreto sobre la actividad misionera de la Iglesia (AG 6) nos da una noción de lo que es la “Misión”, el cual es el término generalmente utilizado para aquellas iniciativas especiales con las que divulgadores del Evangelio, enviados por la Iglesia, esparciéndose por el mundo entero, desempeñan la tarea de predicar el Evangelio y de fundar la Iglesia en medio a los pueblos y a los grupos que todavía no creen en Cristo. Existen lugares y espacios de misión, sin embargo la misión ya no es un viaje hacia tierras lejanas, sino un viaje de descubrimiento de las riquezas del otro y una pasión por la comunicación. Es una pasión por Cristo y su Evangelio. Es por ello que sin experiencia de Dios, sin vida contemplativa, sin mística no puede haber misión. En cuestión de lenguaje conviene hacer una distinción entre evangelización y misión. La primera evoca al anuncio y profundización del Misterio de Cristo a quienes ya están bautizados; la segunda corresponde a quienes reciben por primera vez el mensaje de Cristo. Pero, ¿Qué es la misión? La identidad más profunda de la Iglesia consiste en continuar la misión de Jesús, él nos invita, en cuanto comunidad de creyentes, a estar al servicio de su misión, una misión de vida, por el poder del amor y la reconciliación. El mismo se describe a sí mismo como un misionero, como alguien que es enviado (Jn 3, 17.34; 7,16; 11,2; 17,19). Por el Padre, como una manifestación de Amor Trinitario. Además, antes de dejar este mundo, nos ha concedido el pri-vilegio de participar activamente de su propia “misión” (Mt 28, 19) “y ser sus testigos hasta los confines de la tierra” (cfr. Hch 1, 8) Así pues, encontramos a los miembros de la Iglesia primitiva, que lo habían entendido bien, se sentían empujados a dar público testimonio de su fe, y hasta hoy en día, los misioneros -personas de fe, laicos y religiosos- inspirados en la misión de Jesús e impregnados del poder del Espíritu Santo, viven y trabajan para llevar el Evangelio. La misión es el Acto principal y central de la Revelación de Dios Trinidad. El objeto de la Teología es la misión como movimiento que procede de Dios y va dirigida a los hombres para volver a los hombres a Dios. La actividad misionera se funda en el hecho de la Comunicación divina: Dios nos ha dado a conocer que en Cristo quiere salvar a la Humanidad y darnos acceso a su intimidad por el don de su Espíritu. Dios se revela y comunica por pura gracia, y al hacernos partícipes de su vida divina, dándole a conocer, invita a los misioneros, heraldos del Evangelio a que el resultado de la acción misionera sea la irradiación, es decir, irradiar a Cristo en nuestra vida y transmitir el aroma de Cristo. El mandato Misionero “vayan” implica una salida, un éxodo, de nosotros mismos, de nuestras comodidades y seguridades… La “obediencia” al “mandato” misionero expresa ese amor eterno que quiere comunicarse a toda la humanidad, “Puesto que es Dios quien nos ha amado primero (Cfr. Jn 4,10), ahora el Amor ya no es sólo un “mandamiento” sino la respuesta al don del amor, por tanto la Misión se realiza por mandato de Cristo y por la inspiración del Espíritu. La Misión es parte esencial de la identidad cristiana. No es sólo un concepto o una acción, sino también y principalmente una forma de vida, que reclama una espiritualidad. Este estilo de vida se traduce en disponibilidad hacia los planes de Dios. Al saberse amado por Dios, el creyente toma conciencia de ser enviado y asume responsablemente la misión. La Iglesia reflexiona la Misión desde tres perspectivas que se interrelacionan mutuamente: la Teología, la Espiritualidad y la Práctica Pastoral; y que en los artículos siguientes iremos desarrollando. ¡Hasta la próxima!
Domingo 17 de enero de 2016
Rosequiela Se llamaba Rosequiela y aunque era brasileña de nacimiento tenía todo el porte marcial de la congregación religiosa a la que pertenecía: una congregación alemana, para decirlo ya. Usaba unas faldas larguísimas de color azul marino y se tocaba la cabeza con una cofia cuadrada que parecía de enfermera (pero enfermera de alguna penitenciaría, de alguna cárcel de alta seguridad, me decía yo). Me llamaba la atención su severidad exterior y la manera en que, más que caminar, marchaba por las calles de la vida en general y de los pasillos de la Universidad en particular. Cuando todos explotábamos de risa por alguna cosa chistosa que hubiera contado alguien, ella se nos quedaba mirando en actitud extrañada y como preguntándonos: «¿Se puede saber de qué se ríen? ¿Es que hemos venido a este mundo a reír?». Lo más que se permitía, y eso en ocasiones muy contadas, era una sonrisa tímida que pronto se encargaba de apagar como una luz inútil que, a mediodía, no tenía ya por qué estar encendida. Los compañeros de clase –jóvenes italianos a quienes vivir les parecía sensacional o, por lo menos, una buena idea- apenas la veían a lo lejos, echaban a correr despavoridos; y, lo que es peor, ella lo notaba, aunque no parecía entristecerse gran cosa por ello: con su actitud parecía decirnos que con el puro amor divino le bastaba y sobraba para arreglárselas con dignidad en este valle de lágrimas. ¿Afectos humanos? No, gracias. Cuando formábamos grupos para realizar algún trabajo en común, nadie quería incluirla en el suyo, a menos que nos viéramos en el deber de traducir algún texto en alemán, lengua que ella habla-
ba acaso con mayor soltura que el portugués, su lengua madre. ¿Por qué hablaba tan bien el alemán?, nos preguntábamos todos llenos de asombro. Y aventurábamos hipótesis. La que llegó a imponerse, tras medio centenar de acaloradas discusiones, fue ésta: el portugués, idioma nostálgico y soñoliento, poco favor le hacía a esa mujer nacida para mandar; el alemán, en cambio, le realzaba tanto la figura, le sentaba tan bien que hubiera sido un pecado para ella no saberlo. Una vez, un grupo de muchachos, al ver que Rosequiela iba hacia ellos, huyeron como si hubiesen visto al diablo, y entonces me le acerqué para hacerle plática y aturdirla, de modo que no notara el desaire que acababan de hacerle los compañeros. Sin embargo, ¡oh desgracia!, aquel día andaba yo tan resfriado que casi temblaba de fiebre. ¡Me sentía tan mal! Así pues, entre un estornudo y otro me puse a decirle algo a Rosequiela, lo que fuera. -¿Qué trabajo encargó el profesor Gevaert la clase pasada?, le pregunté. Yo me sentía muy orgulloso de ser alumno de Joseph Gevaert, autor de un libro titulado El problema del hombre, una antropología filosófica que había leído en mis tiempos de seminario y cuya lectura me había convertido –por decirlo así- a la vida intelectual. ¿Cómo era que aquel autor, a quien yo había admirado cuando tenía veinte años, era ahora mi maestro? ¡No cabía en mí de la emoción! -¡Cómo! –me regañó Rosequiela-. ¿No sabes lo que encargó el profesor Gevaert la clase pasada? ¡Pues deberías saberlo! Tú y los demás vienen a clase, sí, pero su cabeza está siempre en otra parte. -¿En otra parte? –protesté, indignado-. ¡Pero si no hay clase que me guste más que ésta! -Si así fuera –me respondió ella-, pondrías en ella más atención. Como el Chavo del Ocho, yo quería irme inmediatamente a mi barril a llorar de pena. Pero eso no fue todo, porque además me dijo: -No deberías andar in giro contagiándole tu gripe a las personas. Eso no está bien. Y, además, cuando hables, tápate la boca para que no andes
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Por: Juan Jesús Priego
soltando virus a diestro y siniestro. Ahora sí que me sentí morir. «¡Qué mujer más antipática!», pensé. Ya comprendía por qué todos la evitaban. No obstante, venciéndome a mí mismo y como disculpándome, proseguí: -¡Ay, ay, ay, me duele todo! Mírame cómo estoy, tócame la frente para que te des cuenta… Pero no me dejó terminar, porque enseguida me dijo: -¿Qué te toque la frente? ¿Estás loco? ¡Que te toque tu abuela! –Bueno, eso de la abuela no me lo dijo porque ésta no es una expresión italiana, aunque sí recuerdo haber oído algo equivalente a eso. Yo esperaba provocar su simpatía, su conmiseración, extirparle una sonrisa como extirpa el dentista a su paciente una muela sin remedio, pero no hubo nada de eso; en cambio, prosiguió: -Además, eres sacerdote. No deberías sentirte así. Me entraron entonces unas ganas enormes de defender mi derecho al resfrío y a andar in giro contagiándole la gripe a las personas. Opté, en cambio, por la solución menos furibunda y más a-mable de todas: la de marcharme. Los otros tenían razón: con aquella mujer no había remedio. Al día siguiente, consciente de que entendería poco (¡pues ya nada más faltaba que esta mujer también supiera español!) le dejé sobre su pupitre una tarjeta de cartulina en la que había escrito con grandes caracteres lo siguiente: «El espíritu de mortificación y de rigor es muy bueno que lo tenga cada uno para sí, mas para su hermano siempre ha de tener un espíritu de amor y suavidad» (P. Alonso Rodríguez, Ejercicio de perfección I, 4, X). No sé si leería ella alguna vez este mensaje, o si aún conserve entre las páginas de uno de sus libros mi tarjeta de cartulina. Pero no: no crea el lector que haciendo esto cometí una injusticia, pues también, y por si las dudas, hice una tarjeta para mí: no fuera a suceder que me olvidara de estas palabras y cayera en el mismo vicio que condenaba en ella. Sí, es bueno que seamos duros para con nosotros mismos, pero no hay ninguna excusa –de veras, ninguna- para serlo con los demás.
“The letters” la película sobre
“la noche oscura” de la Madre Teresa de Calcuta
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n el día de su 79 cumpleaños, el Papa Francisco aprobó el milagro por el que la beata Teresa de Calcuta será proclamada santa. 18 años después de su fallecimiento, subirá a los altares la “madre de los pobres”, tal y como la llamo San Juan Pablo II. Una vida extraordinaria que ha sido llevada a la gran pantalla en muchas ocasiones. Sin embargo, “The letters” es la primera película que se centra en “la noche oscura” de la religiosa. “En su interior, vivió un terrible vacío. Nadie supo nada de su sensación de soledad”.
Lo hace a través de las cartas que Madre Teresa intercambió durante su vida con su consejero Celeste Van Exem. “Las cartas que escribió documentan la soledad por la que pasó durante 6 décadas”. Son casi 50 años de correspondencia que narran cómo la religiosa vivió largos períodos de aridez espiritual. Son las cartas que vieron la luz durante su proceso de beatificación. Se estrenó hace unas semanas en Estados Unidos y cuenta con reconocidos actores como Max Von Sydow o Rutger Hauer.
Los cristianos El Barrio de San Sebastián católicos y sus E hábitos de lectura (Cuarta y última parte)
l 15 de octubre de 1798 los indios del barrio se quejaban no ante el Alcalde Mayor de San Luis, sino ante el propio Virrey, Miguel José de Azanza, de la conducta de Jacinto Guadiana (el mismo que había querido quitar la escuela). Se expresaban de la siguiente manera: “...conducido Guadiano sólo por el orgullo ya tiene mucho tiempo de ser Justicia Mayor de San Sebastián, pueblo extramuros de la ciudad de San Luis Potosí, y con la autoridad que tiene no hace otra cosa que embarazar nuestras resoluciones aún en orden al adorno de nuestro templo que como quiera, en la más parte de los hijos de nuestro pueblo está el primor del arte de labrar la piedra de cantera, construimos nuestro templo tanto que no desmerezca algún aprecio y atención y pensando nuestros anhelos mucho más allá de lo que podemos, fuimos de parecer que contribuyendo cada uno con la corta proporción semanaria, podríamos beneficiar el altar mayor de piedra tallada de cantería de modo que lo hicie-ran los Reverendos Padres Carmelitas de esta ciudad en su sagrado convento, que quedaron de demasiada idea y hermosura, lo que amamos todos unánimes y conformes; y juntos que tuvimos algunos reales, pusimos por obra dicho altar como consta de su base fundamental. Para demostrar que el tal Guadiano procedía sin justicia ni razón, los quejosos se valieron del argumento siguiente: “...consta que el año de 1767 por no echarse, Guadiano, a la bancarrota se fue a alistar en la compañía del capitán Baca con filiación de mulato y así que se nos permitió el pelo (esta expresión significa que ya cuando se levantó el castigo, a los naturales, de no poder llevar el pelo largo a la usanza española, en forma de coleta que actualmente traen de moda algunos jóvenes. Castigo que se les impuso por haber participado en los tumultos de 1767) se volvió a introducir a nuestro pueblo.” El santo patrono del barrio ha sido siempre San Sebastián, éste fue un oficial romano que se convirtió al cristianismo, había nacido en Narbona en el año de 250, fue acusado del terrible delito de ser cristiano y por ello fue sentenciado y condenado a muerte el año 288. Fue asaeteado y cuando cayó al suelo sus verdugos lo dieron por muerto y abandonaron su cuerpo, al recogerlo una piadosa mujer se dio cuenta de que estaba vivo, lo llevó a su casa y curó sus heridas, sanó de ellas pero al poco tiempo volvió a ser tomado preso, esta vez, fue apaleado y decapitado. ¿Cómo nace la devoción a San Sebastián? La explicación parece ser la siguiente: en Europa con el renacimiento resurge el interés por representar en la pintura y escultura a los dioses clásicos. Los europeos toman nuevamente interés por la belleza corporal del ser humano. El cristianismo también siente la necesidad de re-presentar esa belleza, entonces se comienzan a representar a diversos santos y ángeles desnudos pero el que alcanzó mayor aceptación fue San Sebastián. Tal vez por ser un santo joven, por esta razón encontramos en Europa varias iglesias dedicadas a su culto pero aún en las que no le están dedicadas, aparece su imagen en el momento del martirio con las saetas. En México no solamente influyó el motivo estético sino que fue un recurso de que se valieron los frailes misioneros, así lo dice Fray Bernardino de Sahagún, pues para hacer menos violento el cambio de los dioses con los santos se recurrió a lo siguiente: Si en un lugar se vene-raba a Tochi, la abuela, se sustituía con Sana Ana, si el venerado era Tescatlipoca Topochtli, es decir Tescatlipoca joven, se ponía San Sebastián. Como ya hemos dicho era un barrio de tarascos y otras naciones (etnias) que aceptaron tal vez con mucho gusto la veneración de un joven soldado romano del cual, evidentemente no sabían nada.
Por: Lic. Ricardo García López
La obra material: El templo es de estilo barroco. La fachada está formada por dos cuerpos y al extremo de cada uno de ellos hay dos pares de columnas salomónicas y entre cada par de columnas un nicho ocupado por bellas esculturas de santos de la orden de San Agustín. En su talla ingenua y sencilla se adivina la mano del artífice indígena que les confirió su sello peculiar. Al centro está la puerta con su arco octagonal (como el de la puerta principal del templo de San Francisco en esta ciudad) adornado en los cuatro ángulos con los mismos motivos que en San Francisco. La clave es pequeña y lleva un medallón ovalado con el apocope de San Sebastián SSBAT. Las columnas salomónicas tienen vueltas festonadas. El friso se adorna de hojas y flores no interrumpidas. Sobre la puerta está la ventana del coro con un hermoso marco rehundido adornado en los ángulos y en los medios de conchas y flores. Las columnas de este segundo cuerpo tienen vueltas festonadas más gruesas que las del primer cuerpo y el primer tercio de las mismas está adornado con flores y conchas haciendo simetría con el marco de la ventana. El remate de la fachada es parecido al de San Francisco, dos columnas chaparras flanquean un nicho vacío que debió ser el escudo de España. Remata toda la fachada una hermosa cornisa ondulada. La torre izquierda es también del siglo XVIII aunque muy posterior a la fachada. El único paño de la torre que pensó hacerse al lado derecho es del siglo XIX. El interior de la iglesia es de cruz latina con una cúpula ochavada. En la nave los arcos y frisos son de cantera rosa tallada. Los frisos están rematados por un pelícano que representa a Cristo, porque los antiguos creían que este animal se desgarraba el pecho para dar de comer a sus polluelos. El altar mayor es de estilo neoclásico, en el centro la magnífica escultura que representa a San Sebastián es de manufactura europea como las dos que también se encuentran en la Catedral. Son dignos de mención dos arcos lobulados o angrelados que hay en la sa-cristía de estilo árabe o mudéjar. También en la sacristía se encuentra un tesoro artístico que consiste en la colección de pinturas que representan a los doce apóstoles. El templo de San Sebastián ha sido marco de importantes acontecimientos como es el caso del matrimonio de los padres del héroe insurgente don Mariano Jiménez, acontecimiento que narra el historiador don Alejandro Espinosa Pitman en su artículo titulado “La cuna del Teniente General de los Ejércitos Americanos y General del Ejército del Norte José Mariano Jiménez”, aparecido en el No. 243 de la revista “Letras Potosinas” julio – septiembre de 1987 narra el acontecimiento de la manera siguiente: “…El padre de José Mariano, José Ramón Jiménez, era hijo natural de María Juliana Jiménez y de padre no conocido, viudo de María de la Trinidad Chacón, enterrada en Zamora, Michoacán; comerciante y radicado en San Luis, cinco años atrás, o sea desde 1769. En cuanto a su madre María Josefa Maldonado Zapata, era hija de la Iglesia, según la delicadísima expresión, empleada en tiempos más remotos, para designar a las criaturas abandonadas. El matrimonio se verificó el día 9 de abril de 1774 en la sacristía de la Iglesia Parroquial del Barrio de San Sebastián, y la velación, las bendiciones nupciales, el 11, en el templo…” y el 26 de enero de 1807 nuestro hermoso templo fue marco de la ele-gante ceremonia de los esponsales del coronel Felix María Calleja del Rey con doña María Francisca de la Gándara que poco después había de convertirse en la primera, única y ultima virreina mexicana. Otro acontecimiento igualmente importante fue la boda del poeta potosino Manuel José Othón con doña Josefa Jiménez y Muro.
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Por Javier Algara Cossío
o sé si existan datos estadísticos sobre el número de familias católicas mexicanas que posee un ejemplar de las Sagradas Escrituras. Queriendo ser generosos, supongamos que la cifra alcanza el 60%. Pero, aunque también dudo que existan estadísticas a este respecto, creo que si preguntamos sobre el número de familias que leen regularmente la Biblia, esa cifra se reduce muy, muy dramáticamente. Y el mismo comentario se aplica a la lectura de literatura católica en general por parte de los católicos mexicanos. No hace falta ni ser un actuario ni haber hecho encuestas muy elaboradas para darse cuenta de esta rea-lidad. Basta fijarse en algunos detalles muy simples o platicar con la gente respecto al tema. Incluso en las parroquias de población mayoritariamente profesionista, de egresados de educación superior, de quienes se esperaría que por su formación académica la lectura fuera ya un hábito adquirido, las publicaciones católicas, son casi o totalmente desconocidas. ¿Cuántos ejemplares de La Red -sin ir más lejos- se quedan sin vender cada domingo? ¿Cuántos padres de familia buscan información sobre temas de familia en los escritores católicos? ¿Cuántos católicos buscan nutrir su fe leyendo los textos del Magisterio, de los maestros de espiritualidad, de los Padres de la Iglesia? ¿Cuántos católicos saben que existe el Catecismo de la Iglesia Católica? Esto, si lo consideramos desde la perspectiva de la generalidad de la población mexicana, orgullosamente enemiga de la lectura, no debería extrañarnos. Todos hemos tenido información sobre las estadísticas mundiales de libros por habitante, y no ignoramos el deplorable lugar que nuestro país ocupa en ellas. Incluso si nos acercamos al tema desde el ámbito internacional, los católicos de ciertas zonas del mundo tenemos fama de no ser asiduos a la lectura privada de la Escritura Sagrada o de publicaciones católicas. Los hermanos protestantes señalan esa carencia como una prueba -errónea, claro- de que nuestra Iglesia no está fundada sobre la Palabra de Dios. Se alega en defensa de esta deficiencia formativa nuestra diciendo que aunque no tengamos el hábito de leer la Biblia en privado, sí lo tenemos de escuchar la proclamación de sus textos en cada misa... Aunque dudo que al salir del templo muchos recordemos las palabras proclamadas. Nuestra frialdad respecto a la literatura católica la intentamos explicar aludiendo al costo de los libros, falta de tiempo y esas cosas. Estas consideraciones, sin embargo, chocan con otras observaciones interesantes. Si usted visita un día, cualquiera, una librería protestante, podrá constatar que a todas horas son visitadas por fieles de esas denominaciones en busca de material bibliográfico específicamente religioso: teología, escriturística, espiritualidad, etc. Haga usted lo mismo en una librería católica. Encontrará, por una parte, sacerdotes, seminaristas y religiosas buscando libros, y por otra, fieles laicos escogiendo estampitas y estatuillas, sin parar mientes siquiera en los libros. Cuando le toque la suerte de ver a un ciudadano que lee la Biblia en el autobús urbano, casi seguramente se tratará de un protestante, no un católico. ¿Qué pasa? ¿Esos protestantes no son tan mexicanos como los católicos? ¿Por qué ellos sí buscan crecer en la fe y solucionar pro-blemas de la vida diaria leyendo libros cristianos, mientras que nosotros los católicos preferimos recibir nuestra información religiosa de la televisión y aconsejarnos de los libros de autoayuda que ofrecen los súpermercados? ¿Cuál es el origen de este pro-blema? ¿Qué repercusiones puede tener? ¿Hay alguna solución? Respecto a lo primero, se lo dejamos a los historiadores. Pero no podemos obviar las repercusiones. Frente al relativismo reinante, ¿cómo defenderemos nuestra fe, lo absoluto de la verdad, si no tenemos fundamentos sólidos? ¿Cómo daremos razón de nuestra esperanza si no sabemos qué esperamos? Nuestros jóvenes son la población católica con mayor riesgo si no logramos ena-morarlos de los libros católicos. Las escuelas católicas, obviamente, juegan un papel trascendental en esto, al lado de los padres de familia, quienes deben poner el ejemplo. Y ni falta hace señalar la importancia de los sacerdotes y de los guías de las realidades eclesiales en imbuir una curiosidad siempre mayor por saber más de Cristo, de la Iglesia y de la voluntad de Dios sobre la propia vida a través de la Biblia y los escritores católicos. Un magnífico propósito católico de año nuevo sería leer un libro católico cada mes, y seguir el consejo del Papa Francisco de leer en privado diariamente un trozo de los evangelios.
Fe y Política
Penosa la portada del «Charlie Hebdo»
Vaticano
Madre Teresa en Latinoamérica E l anuncio de la canonización de Madre Teresa de Calcuta, Gonxha Agnes Bojaxhiu (1910-1997), beatificada el 19 de octubre de 2003 con uno de los procesos más rápidos de la historia de la Iglesia, despertó grandes expectativas, y muchos consideran que será el evento masivo más imponente de todo el Jubileo de la Misericordia. A pesar de que la Iglesia ya celebra la memoria litúrgica de la futura santa el 5 de septiembre, aniversario de su nacimiento en el cielo, probablemente la canonización será un día antes, el 4 de septiembre de 2016.
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l periódico del Vaticano interviene en contra de la portada del semanal satírico francés que recuerda el primer aniversario de la masacre en su redacción parisina. El periódico vaticano afirma: «El episodio no es una novedad, porque detrás de la bandera engañosa de un ‘laicismo sin compromisos’, el semanal francés olvida una vez más cuanto los líderes religiosos de cualquier pertenencia están repitiendo desde hace tiempo para rechazar la violencia en nombre de la religión: usar a Dios para justificar el odio es una auténtica ‘blasfemia’, como ha insistido en varias ocasiones el Papa Francisco». Según el periódico de la Santa Sede, se trata de una «imagen que hiere a todos los creyentes de las diferentes religiones: es una caricatura que no ayuda, en un momento en el que necesitamos encontrarnos flanco a flanco», como dijo «Anouar Kbibech, presidente del Conseil français du culte musulman, para condenar la penosa portada de ‘Charlie Hebdo’», publicada a un año de la masacre y que representa, según una iconografía claramente cristiana, a Dios como un terrorista que corre, manchado de sangre y con un kaláshnikoyv al hombro. Palabras en sintonía con el comentario del episcopado francés que se pregunta si este es «el tipo de polémicas que Francia necesita’». Antes también había hablado al respecto el teólogo y Secretario general del Sínodo de los obispos, mons. Bruno Forte, con la Adn-Kronos, y dijo que la decisión del semanal francés era «un episodio muy doloroso, además de infundado». Explicó además: «el potencial de violencia puede, si acaso, ser cancelado por una auténtica experiencia religiosa, ciertamente no animado ni favorecido. Si esto sucede, entonces estamos frente a una falsificación de la experiencia religiosa. Como ha afirmado Papa Francisco, matar en nombre de Dios va en contra de Dios». Y, a propósito del retrato de Dios en «Charlie Hebdo», observó el teólogo: «Ofende a la sensibilidad de cada persona, no solo de los creyentes cristianos, judíos o musulmanes, sino también de quienes, a pesar de no creer, advierten cuán importante es el respeto de la consciencia y de la dimensión religiosa de la vida. He aquí —añadió— por qué el juicio no puede más que ser extremadamente negativo». Sobre todo, prosiguió Forte, está muy alejado «de la verdad, porque todas las religiones, no solo la cristiana, sino también la hebraica y la musulmana, predican la no violencia en nombre de Dios. Si acaso, es violento asumir una postura ideológica, la pretensión de tener la verdad en la mano, de juzgar y de excluir a los demás. Las religiones se confrontan con el misterio de Dios y, por lo tanto, tienen un antídoto muy fuerte en contra de esta pretensión: la supremacía del Señor, cuya voluntad todos debemos obedecer».
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Precisamente en América Latina la devoción por la futura santa se encuentra especialmente difundida. La prueba es que el milagro que permite la canonización de Madre Teresa lo recibió un joven ingeniero brasileño de la diócesis de Santos. Ac-tualmente tiene cuarenta y dos años y se curó sorpresivamente el 9 de diciembre de 2008 cuando se encontraba al borde de la muerte debido a múltiples abscesos cerebrales con hidrocefalia obstructiva. La conclusión del consejo médico que analizó el caso, que se presentó el 10 de septiembre pasado, declaró por unanimidad que la desaparición de la enfermedad era científicamente inexplicable. El mismo veredicto emitió el 15 de diciembre la Congregación para la Causa de los Santos, dando vía libre a la canonización. Sin embargo, no es el único nexo que une a la futura santa con el continente latinoamericano. Las Misio-neras de la Caridad (congregación religiosa fundada por ella el 7 de octubre de 1950) actualmente están presentes en casi todos los países de América Central, caribeña y meridional. Hoy existen en el mundo más de 750 casas en 136 países. Las visitas de la Madre Teresa a las distintas casas de su congregación en América Latina fueron innumerables. En 1999, dos años después de su muerte, se inauguró en La Habana una estatua de bronce en el jardín que lleva su nombre, ubicado en el convento de San Francisco de Asís, que es un testimonio del afecto del pueblo cubano por Madre Teresa. Otro país latinoamericano con el cual la Madre tuvo una relación especial sin duda es México, donde la futura santa estuvo seis veces entre 1975 y 1992. En el curso de estos viajes la Madre Teresa visitó cuatro veces la casa de Tijuana. Desde 1978 las Misioneras estaban en primera línea en la asistencia a miles de migrantes que ya en aquellos años trataban de cruzar la frontera. En este momento una de las emergencias humanitarias que las hermanas de Madre Teresa atienden son cientos de mexicanos que
diariamente deporta la policía fronteriza estadouni-dense, han cometido crímenes comunes o no tienen un permiso de trabajo. Estas personas se encuentran en una pobreza extrema, sin documentos y sin ningún tipo de asistencia, y acampan por lo general a orillas del rio Tijuana. Esta obra de las Mi-sioneras de la Caridad resulta tanto más significativa en vistas del próximo viaje del Papa a México, ya que el problema de los migrantes es uno de los temas fundamentales del mismo. Y hay una noticia relacionada con el viaje del Papa a la que no se ha dado suficiente importancia. Mons. José Guadalupe Torres Campos, obispo de Ciudad Juárez, pidió y obtuvo del Vaticano que trajeran las reliquias de la Madre Teresa a su diócesis, donde la futura santa varias veces había manifestado el deseo de ir “viva o muerta”. Las reliquias –que se espera lleguen a mediados de enero de 2016- permanecerán en Ciudad Juárez siete meses y muy probablemente serán expuestas para la veneración de los fieles en el espacio “La Rodadora”. El próximo mes de febrero, cuando visite Ciudad Juárez, no es difícil que el Papa, en la medida en que se lo permita la agenda de compromisos ya previstos, encuentre tiempo para venerar las reliquias de Madre Teresa. Sería un signo más, y muy claro, de cuánto desea el Papa proponer a la Santa de Calcuta como modelo para todos los cristianos en este Jubileo de la Misericordia, cuyos contenidos se transparentan con especial claridad en el apostolado de caridad que caracterizó toda su vida. Vale la pena releer, a pocos días del Jubileo de las familias que se acaba de celebrar en el Vaticano, las palabras proféticas que la Madre Teresa pronunció el 13 de julio de 1982 en el aeropuerto internacional “La Aurora” de Guatemala. Acababa de aterrizar, en medio de la guerra civil que ensangrentó el país entre 1960 y 1996, para hacer una visita de tres días a sus hermanas (que llegaron a Guatemala cuando se produjo el terremoto del 4 de febrero de 1976): “Si hay paz en las familias, habrá paz en las ciudades y en el mundo entero”.
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Pureza de corazón
“Bienaventurados los limpios de corazón, porque ellos verán a Dios” (Mt 5, 8).
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ara ver a Dios hay que tener el corazón limpio; ¿qué significa ser limpio de corazón? Acaso se trata de la no doblez ni de intenciones ni de actitudes. El que tiene el corazón limpio es el hombre honrado, como dice el salmo: “¿Quién subirá al monte de Yahveh?, ¿quién podrá estar en su recinto santo? El de manos limpias y puro corazón, el que a la vanidad no lleva su alma, ni con engaño jura. El logrará la bendición de Yahveh, la justicia del Dios de su salvación. Tal es la raza de los que le buscan, los que van tras tu rostro, oh Dios de Jacob” (sal 23, 3-6). Ser de limpio corazón es ser como Bartolomé, el apóstol; cuando Felipe lo lleva a presentar ante Jesús, éste dice: “aquí está un verdadero israelita en el que no hay doblez” (Jn 1, 47). También podemos decir que el que tiene limpio el corazón es el que nunca pierde la inocencia, la pureza de la niñez, recordemos que en este mismo evangelio, cuando a Jesús le preguntan acerca de quién es el más grande en el reino de los cielos, y él tomando a un niño pequeño en sus brazos, dice a sus discípulos que deben cambiar y hacerse como los niños (Mt 19, 1-6). Al final reitera: “cuidado con despreciar a estos pequeños, porque yo les digo a ustedes que sus ángeles contemplan el rostro de mi padre todos los días” (Mt 18, 10). Aquí hay que replicar. Los ángeles son los que ven el padre eterno todos los días, no los pequeños. Sin embargo, los ángeles son quienes nos conectan con el Todopoderoso, los ángeles tienen pureza de corazón. Para ver a Dios hay que ser como los ángeles. Para ver a Dios hace falta solo la pureza del corazón. Pero, ¿cómo decimos que los ángeles tienen corazón puro, si no tienen cuerpo? Esta pregunta podría parecer algo interesantemente absurda; se dice que los ángeles tienen puro corazón, pero es cierto que la palabra corazón, en este, como en muchos casos, no se refiere al órgano, sino a la inteligencia y a la voluntad. Recordemos cuando a Jesús se le acercan los fariseos para preguntarle acerca de si se vale o no el divorcio, pues según ellos Moisés les permitió el divorcio mediante una carta que podían entregar a sus esposas para separarse de ellas legalmente, a lo cual responde Jesús: “eso lo permitió Moisés debido a la dureza del corazón de ustedes, pero al principio no fue así (Mc 10, 1-13)”; este texto se puede leer: “debido a su mala cabeza”, o “debido a su poca capacidad de voluntad y entendimiento”. De la misma manera se puede entender aquello que dijimos antes acerca del corazón puro de los ángeles; ellos son espíritus puros, ciertamente no tienen corazón físicamente como lo tenemos nosotros. Cundo decimos que los ángeles tienen pureza de corazón significamos que ellos tienen puesta toda su voluntad y entendimiento solo puesto en Dios, de la misma manera que lo que dijimos citando el salmo 23 aquí arriba; “el hombre de manos limpias y corazón puro”, es el que tiene su pensamien-to y su voluntad siempre orientado a la Ley de Dios y a la voluntad divina. Así que los ángeles pueden contemplar a Dios. Esto es fantástico. Significa que podremos ver a Dios, porque somos casi ángeles. En efecto, el salmo 8 dice “apenas inferior a los ángeles tú lo hiciste”. Parece que mientras pasamos por la vida se nos olvida nuestra verdadera condición de hijos de Dios. Somos casi ángeles. Pero lo olvidamos, porque dejamos que nuestra mente, nuestro cuerpo, nuestras intenciones
se trastoquen y sean terrenales. Deberíamos recordar con más frecuencia esta verdad. Somos apenas un poco menos que los ángeles, lo que nos diferencia es que tenemos cuerpo. Necesitamos aprovecharlo como un medio para ser más grandes. Pensemos en los ángeles son seres perfectísimos, pero son seres espirituales, ellos no tienen, como nosotros un cuerpo; podríamos decir que, de alguna manera, les llevamos algo de ventaja, porque tenemos esta corporalidad, somos espíritus como ellos, pero además somos carne, somos espíritus encarnados. No deberíamos batallar para alcanzar la perfección. Los hombres no somos capaces de ser más porque acaso no queremos. Tenemos espíritu y tenemos cuerpo, ¿por qué no logramos trascender? ¿Por qué no somos más en la práctica? Deberíamos. El cuerpo debe servir como expresión del alma, pero no sabemos utilizarlo para los fines verdaderos y oportunos. En la Escritura encontramos diversas actitudes angélicas, intervenciones de los ángeles, espíritus puros, ellos pueden, con el permiso de Dios adoptar la forma humana y aparecer ante los hombres sin ser advertidos de lo que en realidad son, o bien, se presentan abiertamente como ángeles, pero la escritura nunca dice cómo son, lo cual nos lleva a consi-derar que ellos no son diferentes de nosotros en la apariencia, que solo no son materiales como nosotros. Pero nosotros sí somos como ellos. Y lo hemos acaso olvidado. No somos perfectísimos, parece que la corporalidad nos limita, pero no debería, al contrario, te-nemos dos principios fundamentales: alma y cuerpo. Podemos tener la pureza del corazón. Sabemos que los ángeles son espíritus puros; entonces es posible que lo que nos hace algo impuros, por así decirlo, sería nuestro cuerpo. Pero en rea-lidad no es así, y si lo fuera tenemos los recursos que Dios pone a nuestro alcance para obtener la pureza: los sacramentos, con ellos alcanzamos la gracia, con ellos Dios nos ayuda a tener pureza. Con la gracia somos casi como los ángeles, nuestro cuerpo ya no es tan importante como nuestra alma. Los pequeños no se complican. Ellos tienen una pureza natural. Ellos no necesitan esforzarse, se confían al cuidado del padre y de la madre, ellos se dejan guiar por la vida. Lo malo es que en un momento misterioso de la propia vida, los niños pierden la inocencia, la pureza; dejan de lado la confianza en los padres y aprenden muchas cosas que al mismo tiempo que les ayudan a progresar humanamente los pueden llevan a la pérdida del rumbo espiritual. La pureza se puede perder desde muy temprano, pero nunca es tarde para recuperarla. Los santos vienen a ser aquellos maestros que nos recuerdan la necesidad de mantener la inocencia. Ellos parecen niños, sus valores cambian; cuando deberían ir por la carrera económica, los intereses personales, ellos lo hacen al revés, al revés de cómo el mundo enseña; pero no al revés de cómo debería ser. Los puros de corazón son los que vuelven a tener corazón de niños, los que vuelven a creer que la vida es fácil, que es posible vivir sin temores, confiados al cuidado del Padre celestial. Pero pasemos a otras consideraciones. Pureza de corazón significa también rectitud de intenciones, más que eso, una traducción o interpretación más literal sería ésta: los que tienen la mente limpia; pureza de corazón es una expresión que hay que entender con un giro; significa al que no se le ha corrompido su mente; la palabra corazón se emplea aquí como “cordura”, y esta palabra también tiene la misma raíz; la cordura de los justos. Así pues, pureza de corazón significaría a la persona que tiene la conciencia tranquila por haber cumplido su deber. Pureza de corazón puede entenderse ade-cuadamente como recta intención. Esteban, momentos antes de morir, dijo a los judíos: “duros de cerviz e incircuncisos de corazón y de oídos” (Hech 7, 51); y más adelante: “estoy viendo los cielos abiertos y al Hijo del hombre que está d pie a la derecha de Dios”
(Hech 7, 56). Solo los limpios de corazón pueden ver a Dios”. Y ¿qué es la limpieza o pureza de corazón? En realidad se trata de tener sentimientos positivos, amor desinteresado, rectas intenciones, mucha inclinación al bien y superar la inclinación al mal. Solo se puede tener buena intención ejercitándola. No somos ángeles. Por tanto tenemos inclinación al pecado; la forma de tener pureza de corazón es ejercitar la bondad, la buena voluntad, esto es, superar la inclinación al mal que nuestros sentidos, nuestra corporalidad, nos pone enfrente. Es cierto que no somos ángeles, nos sobra cuerpo, pero no significa que eso nos haga imperfectos, debemos someter al cuerpo, pero someterlo no significa eliminarlo o maltratarlo, despreciarlo o ha-cerlo menos, fuimos dotados de corporalidad porque esto es una oportunidad. Es verdad que el cuerpo nos limita en demasía, pero también nos ayuda extremadamente, tenemos algo que la criatura angélica no tiene. Buena voluntad, esto es lo que hace la pureza del corazón. Rectas intenciones, esto es lo que hace un corazón limpio. Limpísimo, es decir no manchado, no contaminado. El ejemplo más claro de esto lo podemos encontrar en la Virgen María, la cual fue saludada por el ángel: “alégrate, llena de gracia, El señor está contigo” (Lc 1, 28), esto es, “bienaventurada, María, porque tienes limpieza en el corazón, y veras a Dios”. En efecto, estar lleno de gracia o bien, tener la gracia significa, con toda claridad, ser de limpio corazón, sin mácula; estar con el Señor es verlo de tiempo completo. Ver a Dios no es necesariamente contemplarlo con estos ojos, no; Significa más bien tenerlo presente en la vida en todo momento. La pureza del corazón la tiene la persona que “no sigue los consejos de los impíos, ni en la senda de los pecadores se detiene, ni en el banco de los burlones se sienta” (Sal 1, 1); pureza de corazón la posee el que tiene amor, según lo que escribe san Pablo a los Corintios: “la caridad es paciente, servicial, no es jactanciosa ni envidiosa” (1, Cor 13, 1ss). La falta de amor es lo que hace que una persona tenga manchas en el corazón; la pureza de corazón por el contrario es el tener un amor sobrenatural, que sobrepase cualquier amor del mundo. Finalmente recordemos aquello que dijo Jesús que del corazón del hombre sale toda clase de maldad (Mt 15, 10-20).
La Iglesia Potosina y nuestro Semanario La RED, nos unimos en oración por el eterno descanso del Sr. Frumencio Martínez Ibarra, Padre de nuestro hermano Pbro. Juan Martínez Vega Párroco de Nuestra Sra. de Gpe en Villa de Arriaga. La misa exequial se llevó a cabo en el templo de San Nicolás Tolentino en Tierranueva, nos unimos en oración por el eterno descanso del alma del Sr. Frumencio Martínez y deseamos el consuelo y la paz a sus familiares y amigos especialmente al Padre Juan.
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Palabra de Dios
El primer signo de Jesús, en Caná de Galilea Del santo Evangelio según san Juan 2, 1-11
E
n aquel tiempo, hubo una boda en Caná de Galilea, a la cual asistió la madre de Jesús. Éste y sus discípulos también fueron invitados. Como llegara a faltar el vino, María le dijo a Jesús: “Ya no tienen vino”. Jesús le contestó: “Mujer, ¿qué podemos hacer tú y yo? Todavía no llega mi hora”. Pero ella dijo a los que servían: “Hagan lo que él les diga”. Había allí seis tinajas de piedra, de unos cien litros cada una, que servían para las purificaciones de los judíos. Jesús dijo a los que servían: “Llenen de agua esas tinajas”. Y las llenaron hasta el borde. Entonces les dijo: “Saquen ahora un poco y llévenselo al mayordomo”. Así lo hicieron, y en cuanto el mayordomo probó el agua convertida en vino, sin saber su procedencia, porque sólo los sirvientes la sabían, llamó al novio y le dijo: “Todo el mundo sirve primero el vino mejor, y cuando los invitados ya han bebido bastante, se sirve el corriente. Tú, en cambio, has guardado el vino mejor hasta ahora”. Esto que Jesús hizo en Caná de Galilea fue la primera de sus señales milagrosas. Así mostró su gloria y sus discípulos creyeron en él.
Palabra del Señor.
Haced lo que Él os diga
J
esús, después que es bautizado en el rio Jordán, comienza su misión de proclamar la Buena nueva del Reino, a partir de este acontecimiento por sus palabras y signos Jesús se revela “El tiempo se ha cumplido, y el reino de Dios ya está cerca; arrepentíos y creed en el evangelio” (Mc. 1,14). En Caná, Jesús comienza sus milagros y sus signos eficaces para la salvación de todos los hombres. Los mismos discípulos comenzaron a creer en Jesús desde ese día. Este relato forma parte de las parábolas del Reino. Se puede aplicar a diferentes situaciones por ejemplo al Matrimonio, sin embargo es una manifestación de Cristo donde se desposa con su pueblo. Existen varios elementos propios del mensaje: el tercer día, un banquete de bodas, las tinajas de piedra, la presencia de María. Acompañado de sus discípulos, vieron su gloria; el agua en vino. Son expresiones que nos encontramos durante el ministerio de Jesús. Sobresale el hecho, de que en un momento determinado. Ya no hay vino. Una expresión bíblica que en clave antropológica significa una vida vacía, sin sentido, sin rumbo, y que se encuentra en riesgo, de cansancio de vivir, de fracaso y desesperación. Es aquí, muy importante la intervención de María que está atenta en el transcurso de la boda y gracias a su intercesión continua la fiesta. El testimonio de María nos enseña a compartir y prestar auxilio a nuestros semejantes en situaciones difíciles y graves. 1. Invitar a Jesús. El hombre no puede vivir solo, se acabará el vino. Buscar un encuentro con Cristo, es tener y llenar la vida de la fe, del amor y alegría. 2. Sanar el corazón. Las tinajas son el símbolo del corazón humano, que de tener un corazón de piedra, sea ahora un corazón de carne. 3. Transformación. El milagro que el Señor espera no es tener para seguir viviendo en este mundo material, sino transformar el ser y la vida del hombre para que pueda ser alegre y feliz en su familia, en su trabajo y en la comunidad. Eterna es la misericordia del Señor que nos llama a una historia de Salvación. P. Pedro S.S.
Ser promotor de los derechos humanos Pastoral en la oficina de las relaciones Iglesia-Estado
H
Experiencias Pastorales de José Inés Galván Govea, 3ro de Teología
ola queridos lectores, hoy les quiero compartir brevemente, mi experiencia de Pastoral en la oficina de relaciones Iglesia-Estado de nuestra Arquidiócesis Potosina. Se han de preguntar en estos momentos ¿dónde se encuentra esta oficina? o ¿a qué se dedica?, etc. Pues bien, la oficina de relaciones Iglesia-Estado, es la dependencia, que dentro de la Curia Diocesana, por encargo del Arzobispo, se responsabiliza de mantener el conocimiento, la relación y el acompañamiento entre las Instancias de Gobierno Civil (Federal, Estatal y Municipal) y la Iglesia, para una mejor convivencia y desarrollo de su misión en el mundo. Coordina las actividades de validación de Servicio Social que se den dentro de las Ins-tancias Eclesiales. Además, busca asesorar y acompañar a las Instancias Eclesiales, en lo relativo a la prevención y solución de problemas jurídicos dentro del marco legal establecido. Y ustedes ahora se preguntarán ¿por qué nosotros como Iglesia debemos estar presentes en estos lugares y en estas relaciones? Es sencillo, porqué seguimos la misión que el mismo Jesús nos ha encomendado. De esto nos dicen las Sagradas Escrituras: Jesús se acercó y se dirigió a ellos con estas palabras: –Dios me ha dado autoridad plena sobre cielo y tierra. Vayan y hagan discípulos a todos los pueblos y bautícenlos para consagrarlos al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo, enseñándoles a poner por obra todo lo que les he mandado. Y sepan que yo estoy con ustedes todos los días hasta el final de los tiempos (Mt. 28, 18-20). Es decir, Jesús no sólo vino al mundo a decirnos quién era Dios, sino también a decirnos quién es el hombre. Por ello, Jesús ilumina la existencia de toda persona: con su proyecto humanizador del Reino de Dios le da sentido a la vida. Por esto, donde está el hombre, ahí estará la Iglesia, ya sea evangelizando, promoviendo los derechos humanos, etc. Si observamos, a Jesús en los evangelios lo podemos encontrar como un promotor incansable de los derechos humanos, desde su
realidad alza su voz de profeta para exigir justicia, equidad, solidaridad, respeto, ayuda, para con las personas más necesitadas o que estaban siendo víctima de alguna violación, discriminación, opresión, etc. Por esto, Jesús siempre será un salvador, un liberador de la humanidad. He aquí, que nosotros como bautizados, tenemos el deber de ser siempre signos de salvación, de perdón, de misericordia, de ayuda mutua, de solidaridad para con toda la humanidad, desde la realidad o en el ámbito donde nos encontremos. Somos agentes transmisores del mensaje de Jesús, continuadores de las acciones de salvación que Él hizo para con todos, no descartando ni discriminando a nadie, sino acompañando, escuchando y mostrándonos siempre solidarios con los demás. Y esta es precisamente mi experiencia adquirida en esta pastoral, ser promotor de los derechos humanos a ejemplo de Jesús de Nazaret, donde no es necesario ser autoridad o tener un cargo público importante para respetar y promover la dignidad humana. Concientizar a las personas del valor de su vida, es el principio para ayudar a construir el Reino de Dios. Trasmitir al mismo Dios desde la propia vida, como el lugar de trabajo, de estudio, de convivencia, de la vida familiar y de la amistad, etc. Buscando siempre el rostro de Dios en el otro, que me habla, que me pide que le escuche, le ayude, que le acompañe.
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Educando para el amor
Domingo 17 de enero de 2016
...Lo de Dios a Dios
Francisco: el gran reformador E P. David Grimaldo
El pudor y los años de inocencia Fil. Rafael Gómez M.
S
. J. Pablo II describe como, “los años de inocencia” (F.C. 37), a la fase desde la edad de cinco años hasta la pubertad, aproximadamente. Este inicio se coloca con la manifestación de las primeras modificaciones en el cuerpo del muchacho-a, efecto visible de un creciente influjo de las hormonas sexuales. En estos años, antes del desarrollo físico sexual, es común que los intereses del niño-a se dirijan a otros aspectos de la vida. Es una etapa de tranquilidad y serenidad que no debe ser turbada por una información sexual innecesaria. Años de inocencia que no debe empañar una inadecuada educación por la influencia de las sociedades que, sin alma, han perdido su inocencia. Cuando le llevaron a Jesús unos niños para que los bendijera, fueron los adultos los que querían impedirlo, pero Él los reprendió: “Les aseguro que el que no acepta el reino de Dios como un niño, no entrará en él” (Mc 10, 15). Los padres deben estar atentos a las actividades de sus hijos (uso de las redes, tiempos libres, amigos precoces…). El-la niño-a crece y aprende del ejemplo de los adultos y de la experiencia familiar y además vive en una etapa que no está desprovista de significado en su desarrollo psico-sexual. El ambiente en el que vive y se desenvuelve la familia, es res-ponsabilidad de los padres. Muchos de ellos se asustan cuando ven al hijo-a manipulando sus genitales. Ellos deben saber que, desde lactantes, los niños-as descubren progresivamente sus cuerpos y que “disfrutan tocando y explorando” cada uno de sus miembros hasta conocer, mediante la experiencia, su corporalidad. Es normal que el-la niño-a disfrute manipulando su cuerpo sin que esto tenga que ver con malicia o con algo erótico-sexual, aún cuando manipule sus genitales. Por eso muchos padres adelantan la información sexual que desconcierta al niño-a que no está en condiciones de comprender el valor de la dimensión afectiva de la sexualidad que, aún siendo conscientes de las diferencias físicas entre los sexos, en general muestran poco interés en las funciones genitales. Otros, combaten con regaños tales conductas que, de la misma manera, desconciertan al niño-a. Tal desconcierto es nocivo para la experiencia sexual de su vida adulta. Por otra parte, no deben los padres minimizar las
diferencias entre ambos sexos que corresponden a la diversidad sexual: La niña desarrolla, en general, un interés materno por los niños pequeños, aunque se desenvuelva en deportes que muchos consideran masculinos, debe ser estimulada a valorizar su propia feminidad. El niño en esta misma etapa se encuentra en un estadio de su desarrollo relativamente tranquilo en el que puede establecer una buena relación con su padre. Aquí entra, con toda su importancia, el tema del pudor que tiene el profundo significado de proteger la propia intimidad y que, en la incipien-te educación, no debe iniciarse con prohibiciones, castigos o regaños que perjudicarán al niño-a en la percepción e imagen de su propio cuerpo. Lo que los padres consiguen así, es que éste-a viva una agradable experiencia al descubrir su cuerpo, pero que no entienda por qué, al mismo tiempo, sus padres se lo prohíben. Estas desconcertantes experiencias en el-la niño-a, ponen en riesgo sus felices años de inocencia cuando, en ésta etapa de su desarrollo, se encuentra satisfecho-a de su cuerpo y de sus funciones. La educación, mediante el testimonio de los padres, no es imponer sino suscitar; inspirar serena reserva, delicadeza y respeto por la intimidad del cuerpo; generar un ambiente en el que se a-larguen los años de inocencia. Si los padres advierten en el-la hijo-a un manoseo constante y poco delicado de su cuerpo (que en general se da en niños urgidos de afecto), pueden distraerlo-a proponiéndole un cambio de actividad, sin necesidad de decir nada al respecto. La prohibición, el regaño, el castigo, dificultan la importante experiencia de una personalidad naciente; se trata de suscitar el descubrimiento de algo que le viene al niño-a como defensa de su propia intimidad y que le facilita un alegre despertar de su persona. Es inseparable el fenómeno del pudor respecto de la naturaleza de la persona, porque solo la persona es dueña de sí misma: dueña de su interioridad y dueña de su intimidad. El pudor no puede ser una experiencia impuesta desde el exterior, sino una necesidad interior de la nacien-te persona que protege el interior de sí misma para manifestarse al exterior de los demás.
stimados lectores y lectoras, con motivo de la ya próxima venida del Papa Francisco a nuestra Patria, esta columna hablará sobre algunos aspectos de la vida del Santo Padre. Ha despertado tanta expectativa su visita que nos unimos al interés del pueblo mexicano por conocer un poco más sobre tan ilustre personaje. Austen Ivereigh en su libro el gran reformador (2015) nos ofrece una biografía muy completa sobre el Papa Francisco. De este libro tomaré algunos pasajes tan interesantes y desconocidos de la vida y vocación del Vicario de Cristo. Detrás de cada gran hombre siempre hay una persona que le acompaña, le aconseja lo dirige. Pensemos por ejemplo en Alejandro Magno y su sabio consejero Aristóteles, san Pablo que en su momento supo escuchar y dejarse guiar por san Bernabé quien lo presenta a la comunidad cristiana, etc. En la vida cristiana y procesos vocacionales le llamamos a estas personas: directores espirituales. El Papa francisco nos cuenta de un sacerdote que su padre había conocido en Buenos Aires. Se trataba del padre Enrico Pozzoli, que pertenecía a los salesianos de Don Bosco, una orden italiana dedicada a la docencia que fue muy conocida entre la clase trabajadora urbana tanto en Italia como en las Américas. A partir de 1929 se convirtió para la familia del Santo Padre en su confesor, su mentor, consejero y director espiritual. Mario, el futuro papá de Francisco, formaba parte de un círculo de jóvenes que, en torno a la figura de Don Enrico, se reunían en la iglesia salesiana de San Antonio de Padua, situada en el barrio obrero de Almagro. Formaban parte de él los dos hermanos Sívori Sturla, que presentaron a Mario a su hermana Regina en aquella misma iglesia un domingo de 1934. Uno de los tíos de Regina era amigo íntimo de Don Enrico, con el que compartía su pasión por la fotografía; otros de sus tíos eran miembros activos del Círculo Católico de Obreros. Ese fue el mundo dinámico, enteramente italiano y católico de clase trabajadora que conformó la infancia de Jorge. Esta giraba en torno de los padres salesianos, conocidos maestros y confesores. A los niños se les enseñaba a pedir la bendición de María Auxiliadora, cada vez que se despedían de un salesiano. Mario Bergoglio se casó con Regina Sívori el 12 de diciembre de 1935. Tuvieron cinco hijos, de los que Jorge fue el mayor. Hasta su muerte en 1961, Don Enrico siguió siendo el confesor tanto de la
familia Bergoglio como de la de Sívori. «Si en mi familia, vivimos como cristianos serios, es gracias a él», escribió posteriormente el Papa. Don Enrico bautizó a este el día de Navidad de 1936, en la basílica de María Auxiliadora de Almagro, ocho días después de su nacimiento, que había tenido lugar el 17 de diciembre. Su madrina fue su abuela paterna, Rosa, y su padrino su abuelo materno, Francisco. Aunque el salesiano estuviera ausente durante el nacimiento y la cere-monia de bautizo del segundo hijo, Enrico sí administró el primer sacramento a los tres que siguieron. Al principio Regina y Mario alquilaron una casa humilde de dos plantas, que no tardaron en comprar. Fue una «casa chorizo» típica de la época, denominada así porque los ambientes estaban unidos uno tras otro, como los chorizos de un ristra; la de los Bergoglio tenía la cocina y el salón en la planta baja y los dormitorios en la primera. Fue allí en la calle Membrillar número 531, donde nació Jorge Mario, y pronto le siguieron dos hermanos y dos hermanas: Oscar, Marta, Alberto y María Elena, la menor, nacida en 1948. Sus abuelos paternos, Giovanni y Rosa Angelo Bergoglio, vivían cerca, en su mismo barrio de Flores. Sus abuelos maternos, Giovanni y María Sívori, seguían residiendo en Almagro, a cuatro calles de la iglesia en la que se habían conocido sus padres. Estimados lectores y lectoras, no olvidemos pedir por el sacerdote que nos bautizó y por los directores espiri-tuales que nos han acompañado durante nuestra vida cristiana. Desde aquí saludo a mi padrino el Padre Juan de la Cruz Rendón Briseño, quien me roció con las aguas bautismales y me selló con el Espíritu Santo. ¡Infinitas gracias Padre!
Domingo 17 de enero de 2016
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