La conversión de
“Obi-Wan Kenobi”
S
al catolicismo
ir Alec Guinness es uno de los actores más reconocidos del siglo 20. Aunque apareció en muchas películas en su vida y ganó muchos premios, es conocido mundialmente por haber interpretado a Obi-Wan Kenobi en la trilogía original de Star Wars. Lo que mucha gente no sabe sobre él es que a la edad de 42 años se convirtió al catolicismo, en parte debido a un hecho milagroso. Guinness nació en 1914 en Londres en una familia con problemas. Nunca conoció a su padre y se crió en la pobreza. A pesar de que se confirmó en la fe anglicana a los 16 años, no estaba seguro de lo que realmente creía sobre la religión. Luego se desplazó al presbiterianismo, ateísmo, marxismo, budismo, e incluso asistió a algunas reuniones de cuáqueros. Sin embargo, como típico inglés de principios del siglo 20, no tenía ningún interés en el catolicismo. Mientras ensayaba para la obra Hamlet, un sacerdote anglicano se acercó a él y le explicó que hacía mal la señal de la cruz y le mostró el modo correcto. Este encuentro tuvo un impacto espiritual en él, y recuperó algo de interés en el anglicanismo. Se sintió más atraído a la fe anglicana durante el torbellino de la Segunda Guerra Mundial, pero en 1954 a los 40 años de edad otra experiencia lo llevó a consi-derar el catolicismo. Estaba en Francia trabajando en la película “El Padre Brown”, basada en el famoso sacerdote que resolvía crímenes creado por GK Chesterton. Tenía el rol protagónico y andaba vestido como sacerdote católico. Mientras caminaba por la calle, un niño del lugar lo confundió con un verdadero sacerdote. El niño corrió, tomó su mano con confianza, y caminó con él. La confianza y el afecto del niño hacia los sacerdotes católicos tuvieron un profundo impacto en él y empezó a considerar seriamente el catolicismo. Sobre esta experiencia alguna vez dijo: “Mientras continuaba mi caminata, pensé que una Iglesia que podía inspirar tanta confianza en un niño, haciendo que los sacerdotes, aunque desconocidos, fueran de tan fácil acceso, no podía ser tan intrigante o espeluznante como tantas veces se le presentaba. Empecé a desprenderme de mis antiguos prejuicios aprendidos y absorbidos”. Poco después, su hijo Mateo contrajo polio y parecía estar cerca de la muerte. Desesperado y buscando ayuda divina, Guinness comenzó a visitar una iglesia católica local para orar. Hizo un trato con Dios: si Mateo se curaba, le permitiría convertirse en católico si quería. Contra todas las expectativas, su hijo se recuperó. Guinness y su esposa lo inscribieron en un colegio jesuita. Unos años más tarde, Guinness, su esposa y su hijo se convirtieron al catolicismo. Guinness siguió siendo un católico fiel el resto de su vida hasta su muerte en el año 2000.
Semanario de la Arquidiócesis de San Luis Potosí Año 8
No. 357
Semana del 10 al 16 de enero de 2016
“Misionero de Misericordia y Paz”
Del 12 al 17 de febrero en México
A un mes de que el Papa Francisco llegue a México, se han difundido detalles de la visita, como el almuerzo que el Pontífice tendrá con ocho indígenas en Chiapas, el uso de cinco papamóviles y la expectativa de que a la Misa en Ecatepec asistan por lo menos 300.000 fieles. El Secretario General de la Conferencia del Episcopado Mexicano, Mons. Eugenio Lira Rugarcía, indicó que hay una comisión que se está encargando de los papamóviles y del transporte del comitiva que acompaña al Santo Padre. “Yo creo que ellos van a seguir un modelo que se utilizó en Estados Unidos. Me parece que es abierto de los lados, pero en la parte frontal no. Hay que recordar que en enero y febrero hace frío todavía, así que somos conscientes del clima”, indicó. Asimismo, dijo que “hemos tenido ya varias reuniones con los directivos de Aeroméxico, quienes desde un principio se vieron muy contentos y entusiasmados de poder ofrecer este servicio al Papa durante el viaje apostólico, y va a ser la empresa que lo llevará a los diferentes recorridos de nuestra nación, y luego lo trasladará de nuevo a Roma”. Misa en Ecatepec y almuerzo con indígenas
Por su parte, el encargado de comunicaciones de la Diócesis de Ecatepec, Luis Martínez Flores, dijo que “podemos hablar de que a la Misa del Papa (14 de febrero) se planea acudan 300.000 feligreses, pero aún esta cifra puede variar. El sitio designado es el terreno aledaño al Centro de Estudios Superiores de Ecatepec y será el acto con el mayor número de feligreses que haga en su visita a México”. Asimismo, el Obispo de San Cristóbal de las Casas, Mons. Felipe Arizmendi, dijo a la prensa que en su encuentro con el Santo Padre le propuso comer con algunos indígenas y Francisco aceptó. “Es un signo bellísimo”, destacó el Obispo. Indicó que entre los asistentes podrían estar miembros de las diversas etnias de origen maya que hay en Chiapas, donde coexisten los tzotziles, tzeltales, tojolabales y los lacandones, entre otros. El almuerzo tendrá lugar el 15 de febrero luego de la Misa con las comunidades indígenas de Chiapas en el Centro Deportivo Municipal. Las sedes que lo recibirán son la Arquidiócesis de México, la Diócesis de Ecatepec, la Diócesis de San Cristóbal de las Casas, la Arquidiócesis de Tuxtla Gutiérrez, la Arquidiócesis de Morelia y la Diócesis de Ciudad Juárez.
Domingo 10 de enero de 2016
¿Qué tal los nuevos días de un año nuevo?
N
os encontramos en los comienzos de un nuevo año; viviendo sus pri-meros días, que también son nuevos. Aunque lo más importante, es que estos días no sólo sean nuevos, sino que también sean buenos días. Es cierto que estos días forman parte de un año distinto, y por tanto son nuevos; pero no hay que olvidar que la novedad no incluye la bondad. La novedad viene de fuera, pero la bondad de nuestros días, depende de la actitud que tengamos de frente a la vida. Los días no son ni buenos, ni malos; todo depende de la manera como hagamos nuestro día. Las personas festejan con gran algarabía las fiestas decembrina; los últimos días del año que partió, se festejaron con gran jubilo. Pero llega el nuevo año, y la actitud cambia; las personas han quedado fatigadas, el desgaste emocional del encuentro con familiares y amigos, y las añoranzas por el fin de los festejos pueden ser un peligro para que no vivamos con ilusión los nuevos días. Las fiestas de diciembre dejan agotado al hombre, y de pasada sus bolsillos. Y pueden ser, un obstáculo para que no se ponga las pilas y se disponga a vivir con entusiasmo el año que aún le queda por vivir. Sería recomendable renovar nuestras metas, revisar nuestros proyectos, y así renovar nuestra esperanza. Al inicio del año, hay que pedir a Dios la virtud de la esperanza, y el don de la alegría; porque sólo así, no empezaremos agobiados por la mal llamada “cuesta de enero”. Pensar en la cuesta, es sentirnos obligados a recorrer un camino difícil. Pero no hay que olvidar, que con Dios todo es posible. No dejemos que la alegría se quede en el año que terminó; los dones divinos son estables y no se agotan en unos cuantos días. Por tanto, vamos renovando el espíritu; comencemos a llenarnos de pensamientos positivos, de expectativas y de la alegría en lo que ha de venir en este nuevo año. Pero ante todo, no olvidemos que Dios nos lleva de la mano en el camino; con Dios no hay cuestas, Él nos allana el sendero.
Dios no te cierra la puerta Queridos hermanos y hermanas, ¡muy buenos días! La Iglesia ha sido animada a abrir sus puertas, para salir con el Señor al encuentro de sus hijos y de sus hijas en camino, unas veces indecisos, otras veces perdidos, en estos tiempos difíciles. A las familias cristianas, especialmente, el Sínodo las alentó a abrir la puerta al Señor que espera para entrar, trayendo su bendición y su amistad. Y si la puerta de la misericordia de Dios está siempre abierta, también las puertas de nuestras iglesias, comunidades, parroquias, instituciones, de nuestras diócesis, deben estar abiertas, para que así todos podamos salir a llevar esta misericordia de Dios. El Jubileo que celebramos se refiere a la gran puerta de la misericordia de Dios, pero también a las pequeñas puertas de nuestras iglesias abiertas para dejar entrar al Señor —o muchas veces dejar salir al Señor— prisionero de nuestras estructuras, nuestro egoísmo y de muchas cosas. El Señor no fuerza jamás la puerta: Él también pide permiso para entrar. El Libro del Apocalipsis dice: “Mira, estoy de pie a la puerta y llamo. Si alguien escucha mi voz y abre la puerta, entraré en su casa y cenaré con él y él conmigo” (3, 20). ¡Imaginemos al Señor que toca a la puerta de nuestro corazón! Y en la última gran visión de este Libro del Apocalipsis, así se profetiza sobre la Ciudad de Dios: “Sus puertas no cerrarán, pues allí no habrá noche”, lo que significa para siempre, porque “allí no habrá noche” (21, 25). Existen lugares en el mundo donde no se cierran las puertas con llave, todavía los hay. Pero existen muchos donde las puertas blindadas se han convertido en normales. No debemos rendirnos a la idea de tener que aplicar este sistema a toda nuestra vida, a la vida de la familia, de la ciudad, de la sociedad. Y mucho menos a la vida de la Iglesia. ¡Sería terrible! Una Iglesia inhospitalaria, así como una familia cerrada en sí misma, mortifica el Evangelio y aridece el mundo. ¡Nada de puertas blindadas en la Iglesia, nada! ¡Todo abierto! La gestión simbólica de las “puertas” —de los umbrales, de los caminos, de las fronteras— se ha vuelto crucial. La puerta debe proteger, claro, pero no rechazar. La puerta no se debe forzar, al contrario, se pide permiso, porque la hospitalidad resplandece en la li-bertad de la acogida, y se oscurece en la prepotencia de la invasión. La puerta se abre frecuentemente, para ver si afuera hay alguien que espera, y tal vez no tiene la valentía, o ni siquiera la fuerza de tocar. Cuántas personas han perdido la confianza, no tienen el coraje de llamar a la puerta de nuestro corazón cristiano, a las puertas de nuestras iglesias. Y ellos están ahí, no tienen valor, hemos perdido su confianza: por favor, que esto no vuelva a suceder. La puerta dice muchas cosas de la casa, y también de la Iglesia. La gestión de la puerta necesita un atento discernimiento y, al mismo tiempo, debe in-
spirar gran confianza. Quisiera expresar una palabra de agradecimiento para todos los guardianes de las puertas: de nuestros edificios, de las instituciones cívicas, de las mismas iglesias. Muchas veces la sagacidad y la gentileza de la recepción son capaces de ofrecer una imagen de humanidad y de acogida de toda la casa, ya desde el ingreso. ¡Hay que aprender de estos hombres y mujeres, que son los guardianes de los lugares de encuentro y de acogida de la ciudad del hombre! A todos ustedes, guardianes de muchas puertas, sean éstas puertas de las casas o puertas de la iglesia, ¡muchas gracias! Y siempre con una sonrisa, mostrando siempre la hospitalidad de esa casa, de esa iglesia, para que la gente se sienta feliz y acogida en ese lugar. En verdad, sabemos bien que nosotros mismos somos los custodios y los servidores de la Puerta de Dios, y ¿cómo se llama la puerta de Dios? ¡Jesús! Él nos ilumina en todas las puertas de la vida, incluidas la de nuestro nacimiento y nuestra muerte. Él mismo ha afirmado: “Yo soy la puerta: quien entre por mí se salvará y podrá entrar y salir, y encontrará pastos” (Jn 10, 9). Jesús es la puerta que nos hace entrar y salir. ¡Porque el rebaño de Dios es un refugio, no una prisión! La casa de Dios es un refugio, no una prisión, y la puerta se llama Jesús. Y si la puerta está cerrada, decimos: “¡Señor, abre la puerta!”. Jesús es la puerta y nos hace entrar y salir. Son los ladrones, los que tratan de evitar la puerta: es curioso, los ladrones siempre tratan de entrar por otro lado, por la ventana, por el tejado, pero evitan la puerta, porque tienen malas intenciones, y se meten en el rebaño para engañar a las ovejas y aprovecharse de ellas. Nosotros debemos pasar por la puerta y escuchar la voz de Jesús: si escuchamos su tono de voz, estamos seguros, estamos salvados. Podemos entrar sin temor y salir sin peligro. En este hermoso discurso de Jesús, se habla también del guardián, que tiene la tarea de abrir al buen Pastor (cf. Jn 10, 2). Si el guardián escucha la voz del Pastor, entonces abre, y hace entrar a todas las ovejas que el Pastor trae, todas, incluidas las perdidas en el bosque, que el buen Pastor ha ido a buscar. Las ovejas no las elige el guardián, no las elige el secretario parroquial o la secretaria de la parroquia; las ovejas son todas invitadas, son elegidas por el buen Pastor. El guardián —también él— obedece a la voz del Pastor. Entonces, podemos decir que nosotros debemos ser como ese guardián. La Iglesia es la portera de la casa del Señor, no es la dueña de la casa del Señor. Que las familias cristianas hagan del umbral de sus casas un pequeño gran signo de la Puerta de la misericordia y de la acogida de Dios. Es precisamente así como deberá ser reconocida la Iglesia, en cada rincón de la tierra: como la custodia de un Dios que llama, como la acogida de un Dios que no te cierra la puerta en la cara, con la excusa de que no eres de casa.
Domingo 10 de enero de 2016
La Iglesia y la familia
Familia, sociedad y economía
E
Por P. Juan José Torres Galván
l conjunto de relaciones de parentesco, más allá de la pequeña unidad familiar, ayuda en la educación de los hijos, la transmisión de valores, la salvaguardia de los vínculos entre las generaciones y el enriquecimiento de la vida espiritual. El apoyo de la red familiar es aún más necesario cuando la movilidad laboral, la migración, las catástrofes y la huida de la propia tierra comprometen la estabilidad del núcleo parental. Las autoridades responsables del bien común deben comprometerse seriamente con este bien social primario que es la familia porque es la célula básica de la sociedad, que aporta lazos sólidos de unión sobre los que se basa la convivencia humana y, con la ge-neración y educación de sus hijos, asegura el futuro y la renovación de la sociedad» (Francisco, 8 julio, 2015). En la sociedad actual a soledad es una condición cada vez más extendida. La sensación ge-neral de impotencia ante una realidad socioeconómica oprimente, ante el aumento de la pobreza y la precariedad laboral, obliga con frecuencia a la búsqueda de trabajo lejos de la familia, con el fin de poderla sostener. Es responsabilidad del Estado crear las condiciones legislativas y de trabajo para garantizar el futuro de los jóvenes y ayudarles a realizar su proyecto de fundar una familia. Las coerciones económicas excluyen el acceso de la familia a la educación, la vida cultural y la vida social activa. Se necesitan políticas familiares adecuadas para la vida de la familia, como condición previa para un futuro vivible, armonioso y digno. El sistema económico actual produce nuevos tipos de exclusión social, que a menudo convierten a los pobres en seres invisibles a los ojos de la sociedad. Porque se rinde un culto idolátrico al dinero. Porque se ha globalizado la indiferencia» (Francisco, 28 octubre, 2014). A pesar de las enormes dificultades con las que se encuentran, muchas familias pobres y marginadas se esfuerzan por vivir con dignidad en su vida diaria, encomendándose a Dios que no defrauda y no abandona a nadie. La familia, que es parte significativa de la ecología humana, debe ser adecuadamente protegida (ver Juan Pablo II, Centesimus annus, 38). En la familia «se cultivan los primeros hábitos de amor y cuidado de la vida, como por ejemplo el uso correcto de las cosas, el orden y la limpieza, el respeto al ecosistema local y la protección de todos los seres creados… ella es el lugar de la formación integral, donde se desenvuelven los distintos aspectos, íntimamente relacionados entre sí, de la maduración personal» (LS, 213). (Referencia de lectura: Mensaje final del Sínodo de las familias, 11-16)
¡No tengan miedo!
“El Bautismo es el mejor regalo para nuestros hijos” Queridas familias: Les saludo con gran cariño y pido a Nuestro Padre Dios éste sea un mejor año 2016. Introducción Hace poco el Papa Francisco nos exhortaba a recordar con mayor importancia la fecha de nuestro Bautismo, y a celebrarlo tanto o más que el día de nuestro cumpleaños. Pero, ¿sabemos realmente por qué es tan importante esta fecha? Aquí ofrezco algunas reflexiones sobre la importancia de este sacramento. En nuestras familias y ambientes cada vez es más común escuchar a papás (incluso católicos) que deciden no bautizar a sus hijos al nacer. Esto obedece a que se tiene la idea de no “imponerle” a los niños un credo o religión con la cual más tarde ellos podrían estar en desacuerdo, sino dejarles la libertad para que más adelante, cuando tengan uso de razón, puedan tomar esta decisión por sí mismos. Papás: deténganse a pensar… Pero si nos detenemos a pensar en el origen de este argumento, descubriremos que en su mayoría obedece a la ignorancia frente a la naturaleza de este sacramento. El Bautismo claramente no es una imposición de los padres, es un regalo; y basta comparar este regalo con cualquier otro que recibe un recién nacido: nadie le pregunta al bebé si quiere que le regalen un juguete nuevo, simplemente se lo dan. De igual modo, cuando el bebé enferma, los padres no le preguntan si quiere recibir la medicina, o si está de acuerdo con que lo lleven al doctor, simplemente lo llevan, asumiendo así la responsabilidad de elegir lo que ellos consideran qué es mejor para su hijo. El Bautismo es el mejor regalo… El Bautismo es el más hermoso regalo que ustedes papás pueden dar a sus hijos, pues del mismo modo que cuando el niño enferma se le ofrece algo para su bienestar físico, el Bautismo otorga una medicina espiritual, que no solo cura el pecado original, sino
que llena de abundantes frutos el corazón de quién lo recibe. Lo que da el Bautismo… 1. El Bautismo nos hace hijos de Dios. Se dice que San Luis, que fue Rey de Francia, cada vez que bautizaba a uno de sus hijos lo abrazaba fuertemente y le decía: “¡Querido hijo, hace un momento solo eras hijo mío, pero ahora eres también hijo de Dios!” ¿Qué padre no quisiera pues que su hijo forme parte de la familia de Dios y sea también hijo de Dios y él vea por él o ella? 2. Nos borra el pecado original. Cualquier papá que supiera que su hijo nació con alguna dificultad, por muy pequeña que esta fuera, buscaría el remedio y se lo proporcionaría de manera inmediata. Todos na-cemos con el pecado original, es la herencia de nuestros primeros padres. Y aunque no hemos hecho nada para merecerla, si podemos borrarla, y esto mediante el sa-cramento del Bautismo. 3. Nos hace miembros de la Iglesia. Por el Bautismo, al hacernos hijos de Dios, somos también hermanos y miembros de una misma familia, que es la Iglesia. Por tanto, uno de los mayores beneficios de este sa-cramento es que nos da una familia y no caminaremos en la orfandad, sino junto a un pueblo que camina a la casa del Padre. Ojalá estas reflexiones nos ayuden a valorar el don del Bautismo y a dar gracias a Dios por el gran regalo recibido y a celebrarlo participando en este Domingo, día en que celebramos el Bautismo del Señor. Les invito a investigar más sobre el día de su Bautismo, quién los bautizó, dónde, y si pueden, visiten la Iglesia donde fueron bautizados y hagan una oración de acción de gracias al Señor por el don de la fe que allí recibieron. Queridas familias, se despide, su amigo y hermano, su Obispo,
+ Mons. Jesús Carlos Cabrero Romero Arzobispo de San Luis Potosí
04
Nuestra historia
Historia del calendario litúrgico Hay que tomarle
A
Por Pbro. Lic. Rubén Pérez Ortiz
raíz de que este Nuevo Año trae consigo «de forma muy temprana» tanto el inicio de la Cuaresma y por consiguiente la Pascua, me di a la tarea de investigar un poco el origen del calendario litúrgico y su ordenamiento. La reforma litúrgica del Vaticano II se ocupó de la revisión del calendario general y dio normas para la confección de los calendarios particulares de acuerdo con el siguiente principio: «Para que las fiestas de los santos no prevalezcan sobre los misterios de la salvación, déjese la ce-lebración de muchas de ellas a las iglesias particulares, naciones o familias religiosas, extendiendo a toda la iglesia aquellas que recuerden a santos de importancia realmente universal» (Sacrosanctum Concilium 111). El calendario litúrgico ha estado siempre formado por el conjunto de fiestas observadas por la iglesia, dispuestas en los días propios del año. Ahora bien, algunas fiestas no han tenido nunca día fijo. Son las llamadas fiestas movibles, que varían cada año juntamente con la solemnidad de la pascua, de la cual dependen. Las fiestas fijas se celebran todos los años en el mismo día del mes, salvo traslado accidental. La solemnidad de la Pascua de Resurrección, cuya fecha ha estado siempre ligada a la pascua de los judíos -celebrada el 14 de nisán, mes que cae entre el 13 de marzo y el 11 de abril-, sufre una oscilación que va desde el 22 de marzo como fecha más temprana al 25 de abril como fecha más tardía, ambos días inclusive. Esta movilidad afecta no sólo a las fiestas que están relacionadas con pascua, sino también al número de semanas del tiempo ordinario entre el domingo del bautismo del Señor y el comienzo de la cuaresma, y después del domingo de Pentecostés. La fijación cada año de la fecha de la fiesta de Pascua y de las restantes celebraciones del calendario dio lugar al llamado cómputo eclesiástico o conjunto de cálculos para determinar la correspondencia entre los ciclos lunar (del que depende la fecha de la pascua), solar y litúrgico, resolviendo también otros datos como la epacta, el número áureo, la indicción y las letras dominicales del martirologio. Las nociones principales del cómputo eclesiástico se recogían en los libros litúrgicos anteriores al Vaticano II. Actualmente el misal y la liturgia de las horas insertan al principio, junto con el calendario general y la tabla de la precedencia de los días litúrgicos, las tablas de las principales fiestas movibles del año litúrgico para un período de años. El uso de un calendario estrictamente eclesiástico se remonta a los primeros siglos cristianos. Probablemente su origen se encuentra en los dípticos o tablillas donde estaban escritos los nombres de los mártires y de los obispos de cada iglesia, con la indicación del día de su muerte (el dies natalis) o sepultura (la depositio). Los dípticos tuvieron uso litúrgico en las intercesiones de la plegaria eucarística (rito romano) y en las preces por los oferentes (rito hispánico). También dieron origen al martirologio, catálogo de santos dispuestos según el orden del calendario y en el que están ins-critas además las fiestas celebradas en fecha fija. El más antiguo calendario eclesiástico de la iglesia de Roma llegado hasta nosotros es el extracto copiado por Furio Dionisio Filocalo hacia el año354. El documento se remonta, no obstante, al año 336, y contiene la Depositio Martyrum romana y la Depositio Episcoporum romana, catálogo de los mártires y papas venerados en Roma a mediados del siglo IV. En la cabecera de la lista de los mártires figura una indicación preciosa: VIII Kal. lan.: Natus Christus in Betleem Iudae, la primera noticia existente sobre la fiesta de navidad el 25 de diciembre. También figura el 29 de junio, el (dies natalis) Petri in Catacumbas el Pauli Ostiense. Más rico aún que el calendario de Filocalo son el calendario de Polemio Silvio (siglo V) y el Kalendarium Carthaginiense (siglo VI), que contiene los natalicios y las deposiciones de los már-
tires y obispos africanos, junto con los nombres de santos romanos y de otras regiones. Todas las iglesias de la antigüedad, hasta bien entrada la edad media, contaban con sus catálogos de dies fastos y de aniversarios de santos, entre los que predominaban los mártires. En España se conoce el Ordo sanctorum martyrum, de los siglos V, VII, llamado también ca-lendario de Carmona, esculpido en dos columnas, desgraciadamente con la mitad de la lista: desde navidad hasta san Juan Bautista (24 de junio). Contiene doce fiestas, además de la natividad del Señor, en las que son celebrados, además de san Esteban, san Juan Evangelista y san Juan Bautista, los mártires hispanos Fructuoso y compañeros de Tarragona, Vicente de Zaragoza, Félix de Sevilla y otros. Después hay que esperar hasta los siglos X-XI para encontrar los calendarios propiamente litúrgicos, correspondientes a los libros de la liturgia hispánica. Fueron publicados por primera vez por M. Ferotin en su edición del Liber Ordinum, y modernamente por J. Vives. El santoral de estos calendarios abarca un mínimo de cien celebraciones comunes a todos ellos. Después de la desaparición del rito hispánico, los calendarios romanos en España siguieron conservando algunos de los santos más venerados de la liturgia hispánica. En la liturgia romana se puede seguir la evolución del calendario litúrgico a través de los sacramentarios y de los comes y capitularia de las lecturas. La característica frecuente de estos testimonios, que llegan hasta finales del siglo VIII, es la no separación, como ocurre en los libros litúrgicos actuales, de las celebraciones del propio del tiempo y las del santoral; las fiestas de los santos se intercalan entre el propio del tiempo, y siempre tienen lugar en el dies natalis. Cuando en un mismo día coinciden varios santos, cada uno tiene su misa, a no ser que tengan relación entre sí. En esta época de la liturgia no habían entrado aún en el calendario las celebraciones de santos marcados por la leyenda. A partir del siglo IX y durante toda la baja edad media el calendario se multiplica por influjo de actas y pasionarios de mártires, apócrifos muchas veces. Al mismo tiempo se produce una sistematización de las categorías de los santos y se procura completar éstas: por ejemplo, todos los apóstoles debían tener su fiesta, se ampliaban las listas de papas santos -a muchos se les suponía mártires- y se formaban colecciones de santos sinapenas rigor histórico. Las reformas del Misal Romano, publicado en 1570, y del Breviario de 1568 supusieron una drástica simplificación del ca-lendario litúrgico de acuerdo con los principios de la ciencia histórica y hagiográfica de aquel tiempo. Sin embargo, a pesar de que desde san Pío V los libros litúrgicos estaban bajo la autoridad suprema de la iglesia y solamente la Sagrada Congregación de Ritos (creada en 1578) podía autorizar lamisa y el oficio propios de un santo, el hecho es que, en vísperas del Vaticano II, el santoral amenazaba con ahogar la celebración de los misterios del Señor, no habiendo bastado las reformas parciales de los años 1671 (Clemente X), 1714 (Clemente XI), 1914 (san Pío X) y 1960 (Juan XXIII). En efecto, en los cuatro siglos que transcurren desde la promulgación de los libros litúrgicos reformados según las disposiciones del concilio de Trento hasta el Vaticano II, se habían introducido ciento cuarenta y cuatro santos en el misal y el breviario. Entre ellos estaban las grandes figuras de esta época, pero también numerosos santos cuyo culto era muy restringido; por ejemplo, los santos pertenecientes a las casas reales europeas. Por otraparte, la inmensa mayoría de los santos con misa y oficio eran religiosos, con enorme predominio de los italianos y franceses. El calendario litúrgico, en estas condiciones, ni era verdaderamente universal ni siquiera representativo de la santidad reconocida en la iglesia.
sabor al tiempo P. Chava
A
l término y al comienzo de un año, nos dete-nemos a pensar en el paso del tiempo; para algunos lento, y para muchos cada vez más pronto se nos pasa el tiempo. Éste, es un enigma; el mismo San Agustín no sabía cómo entenderlo, y menos aún cómo explicarlo. Decía el Santo, que cuando intentamos medir el tiempo, no hemos considerado, que estrictamente no hay nada que medir; como medir el pasado que ya no está, tampoco el futuro que aún no llega. Estos, y muchos otros cuestionamientos asaltan a la inteligencia cuando discierne respecto al tiempo. Lo cierto, es que el pasado ya no está, y no podemos detenerlo, y el futuro es imposible adelantarlo. Lo único que no salva de la fugacidad del tiempo, es la eternidad. Y aunque el pasado ya no está, y el futuro aún no existe, es posible que ambos tiempos se retengan y anticipen en el alma; por la memoria, el pasado permanece en nuestra conciencia, y por la expectación, ya podemos ir gozando de lo que aún no llega; y todo, gracias a que tenemos una alma espiritual. San Agustín habla de la “distentio”, que es distensión, es decir, nuestra alma tiene la capacidad de distender o tender hacia el pasado que ya no está, y así ha quedado grabado en la conciencia; puede extenderse también hacia el futuro, gracias a la expectación, es decir por la espera, que ya anticipa lo que vendrá. El mismo Santo, habla también de la “attentio” es decir, que el hombre puede poner su atención en lo bueno que le ha sucedido en el pasado y atraerlo hacia el presente; también, puede atender hacia el futuro con la esperanza de que vendrá lo mejor. Dios eterno se hizo hombre y entró en el tiempo, y con ello nos regala el gozo de la eternidad, que ya se encuentra anticipada en nuestra propia conciencia. Ahora podemos alegrarnos, al saber que en la vida eterna todo está incluido; no hay que añorar el pasado, ni desesperar por lo que aún no llega. La conciencia puede hacer presente lo que ya se ha ido, y anticipar lo bueno que en algún momento ha de llegar. Sería recomendable anticipar el gozo de la eternidad, haciendo presentes los buenos recuerdos para darles vida. Y ya que lo amargo no se puede borrar, hay que endulzarlo encontrándole su sentido; solo así, es posible hacer eterno lo que en el exterior ya no exis-te; pero que actúa de manera positiva en el interior de cada uno.
05
Cosas y Casos de la vida
No estás gorda mi buda, perdón mi vida De buenas intenciones esta el empedrado al infierno Por: P. Kino
A
l iniciar el año 2016 muchos hacemos intenciones que a veces en marzo ya dejamos de cumplir. ¿Cuáles son los propósitos que más hacemos al iniciar un año? Desde mi punto de vista son los siguientes: • Hacer ejercicio para bajar de peso. Pero comenzamos muy “sácale punta” y cuando llega el frío se nos pegan las cobijas y comenzamos a dejar el ejercicio que iniciamos apenas ayer.
El amor conyugal (II) Por: Pbro. Lic. Héctor Colunga Rodríguez
colunga46561@hotmail.com
• Ahorrar. Pero comienzan a llegar los pagos del predial, agua, luz, teléfono etc., y en lugar de ahorrar terminamos pidiendo prestado para ajustar.
Queridos lectores:
• Dejar de fumar. Aunque quien paga los platos rotos es la familia del fumador. Porque deja de fumar y se pone como energúmeno, con un carácter que nadie puede soportar, y de pilón dice, “compréndanme es que no estoy fumando”.
Hace ocho días comenté que según el papa Paulo VI, señala en la encíclica Humanae Vitae, cuatro características del amor conyugal que son: AMOR PLENAMENTE HUMANO, TOTAL, FIEL Y EXCLUSIVO HASTA LA MUERTE Y FECUNDO.
• Dejar de beber refresco, y lo logra pero a veces sale peor, porque toma cerveza. Dejar de beber bebidas alcohólicas es buen propósito, si no sucede algo similar como el que deja de fumar, ya que el “catarrín” que deja el vino a veces se pone más necio, que el necio que, el que inspiró a Sor Juana Inés a escribir “redondillas” , o mejor conocida como “hombres necios”. • Estudiar inglés, tocar un instrumento, visitar la familia, hacer un viaje, aprender computación, en fin, cada uno podrá pensar algún objetivo de cumplir en este 2016. Es bueno escribir el propósito para que al final del año se evalúe que tanto se cumplió. Para lograr cumplir un propósito hay que ser realista, no comprometerme a hacer algo que esta fuera de mi presupuesto económico, de mi salud, de mi entorno social. El objetivo que se plantee debe ser claro y entendible, porque eso de bajar de peso es ambiguo, puedo bajar 100 gramos y decir que ya cumplí. Todo lleva un proceso y no es de la noche a la mañana, así que no hay que desanimarnos y siempre seguir adelante. No desesperarse, pues quiero hacer mucho en poco tiempo y eso no va a ser posible. Hay que cultivar la disciplina en lo que hagamos. Si todo lo anterior lo trasladamos también a nuestra vida de fe, el propósito de todos será buscar ser santos a través de los medios que Dios nos da en la Iglesia. Este año de la misericordia aprovechemos las Gracias divinas y practiquemos las obras de misericordia. PD: Mi propósito de este año 2016 es editar mi tercer libro, ojalá se logre, pero primero tengo que acabar de vender los otros dos… Por cierto los puedes comprar en las oficinas de La Red (Madero 405) y en el templo del Divino Niño del Desagravio, (Independencia 2210).
El amor total: “Es una forma singular de amistad personal con la cual los esposos comparten generosamente todo sin reservas indebidas o cálculos egoístas… amando al otro por sí mismo y gozando de poder enriquecido con el don de sí”. Entre los esposos tiene que haber un conjunto de cada una de las cosas que componen la vida del ser humano: los sentimientos, la sexualidad, la costumbre, los proyectos o planes a futuro, la espiritualidad, los valores y buenos hábitos. Es la fusión de todo pero sin imponer tu forma de vida o despersonalizar; es respetar a la persona como es; pero tampoco llegar a tener una equivocada concepción teórica y práctica como dice Familaris Consortio de la independencia de los cónyuges entre sí. Amor total significa darse sin medida; el egoísmo y el egocentrismo no entran en esta línea. Tu acción debe ser pensando en el ser amado y ella pensando en ti. Ciertamente esto exige esfuerzo, virtud, disciplina y sa-crificio, pero vale la pena lograrlo y se puede hacer con el amor que Dios ha derramado en nuestros corazones. Fiel y exclusivo hasta la muerte: “…La fidelidad que a veces puede resultar difícil, pero que siempre es posible, noble y meritoria, nadie puede negarla. El ejemplo de numerosos esposos a través de los siglos de-muestra que la fidelidad no sólo es connatural al matrimonio sino también manantial de felicidad profunda y duradera”. Buscando en el diccionario, fiel viene de fides que significa fe, y aplicando el término a nuestro tema el fiel es el que cumple sus compromisos, sus juramentos. La fidelidad conyugal no es solamente abstenerse de andar con otra persona, sino que el fiel es el que vive a plenitud cada una de las etapas del matrimonio: “en las buenas y en las malas, en la salud y en la enfermedad”. Ser fiel tiene un costo; ser infiel se paga caro. Fecundo: “El amor conyugal no se agota en la comunión de los esposos sino que está destinado a prolongarse suscitando nuevas vidas”. Este punto tiene que ver con los hijos que es el don más sublime y excelente de la vida matrimonial, que contribuye al bien de los propios padres. El amor fecundo debe ser responsable y corresponsable. Por tanto, hay que estar abiertos a la vida y ser copartícipes de la creación de Dios. Hasta la próxima semana con otro tema.
Momento Teológico
Construir, Cultivar, Conquistar
Año nuevo, Proyecto de vida temas nuevos N
P. Francisco Javier Espinoza Ayala
fjespinozaa@hotmail.com
A
ntes que todo, quiero aprovechar este espacio para desearles un feliz año 2016, aunque ya hace poco más de una semana que iniciamos este nuevo año, no quiero perder la oportunidad de desearles lo mejor. Que este año esté marcado por la experiencia de sentirnos abrazados por la misericordia de Dios que como al hijo pródigo nos recibe siempre con los brazos abiertos. Hace algunos meses, cuando me invitaron a escribir en esta columna teológica, me pidieron que el enfoque de los temas fuera eminentemente misionero, de forma que nos preparáramos adecuadamente a vivir el XVII Congreso Nacional de la Infancia y Adolescencia Misionera (CONIAM) cuya sede sería nuestra Arquidiócesis de San Luis Potosí, sin embargo, como ya nos lo ha hecho saber nuestro señor Arzobispo, dicho congreso se pospondrá para 2017. En la temática misionera me pareció oportuno tratar algunos fundamentos de la Misión de la Iglesia, como son el fundamento Trinitario, cristológico y pneumatológico, y que son, como la columna vertebral de la misión, pues la misión es una obra de la Santísima Trinidad: el Padre que envía a su Hijo y ambos al Espíritu Santo, constituyen el modelo de toda misión. También repasamos algunos de los principales documentos del Magisterio que nos hablan sobre la misión de la Iglesia en el mundo, sobre todo del Magisterio de Juan Pablo II. Y hace una semana terminamos con un análisis del mandato misionero de Jesús a sus discípulos en los cuatro Evangelios. Pues bien, de ahora en adelante cambiaremos el enfoque de nuestros temas para tratar una disciplina de la teología que es muy importante y que poco conocemos, se trata de la “Antropología Teológica”, cuyos temas abarcan la teología de la creación, es decir qué dice nuestra doctrina cristiana sobre la creación del universo y del hombre y cómo la podemos ubicar frente a las diferentes propuestas del origen del universo y del hombre que se estudian actualmente desde la ciencia, también abarcaremos los temas del misterio de la persona humana y su relación con Dios, sobre el pecado original, el misterio del mal y sobre los ángeles y demonios, entre otras cosas. Para lo anterior, nos ayudaremos principalmente de la Sagrada Escritura, la Tradición, el Magisterio de la Iglesia y la literatura teológica de los últimos años. Espero sea un tema que realmente nos ayude a seguir profundizando en los misterios de nuestra fe y más aún, nos ayude a seguir interesándonos por nuestra formación cristiana de manera que lo estudiado lo podamos hacer vida. También les invito a enviar sus preguntas, comentarios y su-gerencias al correo que arriba se menciona, de forma que pueda ser de mayor provecho para todos. Muchas gracias y nos leemos en la siguiente edición.
Por: Padre Memo Gil
“Dios quiere que todos los hombres se salven y lleguen al conocimiento de la verdad”. (1Tim 2,4)
uestro proyecto de vida, definitivamente, está en las manos de Dios. Una vez que Él, por un designio de amor infinito, nos concede el regalo de la vida, espera que a-prendamos a vivirla sabiéndonos dependientes siempre de Él. Y nos da la libertad de saber dirigirnos de acuerdo a nuestros pensamientos. Así descubrimos que somos dueños de nuestra libertad y debemos aprender a usarla. Asu-miendo por eso, responsablemente, las consecuencias de nuestras acciones. Entonces, nuestro proyecto de vida parte en gran medida del deseo de Dios, por decir así, de que sepamos obrar en libertad y no nos perdamos del rumbo que Él mismo ha fijado en nuestro corazón. Y que debe ser: dirigirnos en todo hacia Él. Principio, origen, fin y meta de nuestra existencia. Porque hemos salido de Él y a Él debemos regresar. A esto debe movernos el amor. Cuando no actuamos entonces con fidelidad a éste proyecto de amor, porque el amor es la fuente de nuestra vida, se puede decir que traicionamos nuestra esencia. Somos creaturas esencialmente necesitadas de amor es lo que nos hace tender hacia nuestro Creador, que es Dios-Amor. Para esto hemos sido creados, para vivir en libertad, para amar y ser amados, para creer en lo verdadero y para descubrir que el sentido último de nuestra vida no está en éste mundo. Al tener claro todo esto, debemos mirar hacia nuestro interior, a nuestros impulsos y deseos más profundos. Para poder ir descifrando cómo debemos dirigirnos por la vida y cuál es la orientación hacia donde debemos orientar nuestras capacidades y aptitudes. De este modo, el proyecto de vida que Dios ha dispuesto para nosotros, no nos es ajeno. Nos involucramos plenamente como
protagonistas de nuestro propio destino. Pues en mayor o menor medida, vamos haciendo opciones desde la realidad en que vivimos. Y de este modo nuestra vida va siendo vivida, sí desde lo que Dios quiere para nosotros, pero sin que nosotros dejemos de llevar, de todos modos, las riendas de ésta vida que nos ha tocado vivir. Así, el proyecto de vida es una tarea. Algo que se tiene que ir llevando a cabo poco a poco. Que se puede corregir y que se pue-de volver a iniciar. Dado que el factor humano es determinante en nuestras relaciones y en nuestro actuar. Es muy común, por lo tanto, que recapacitemos en determinados momentos y que tomemos conciencia de nuestros e-rrores y extravíos. Aquí la humildad y la sinceridad juegan papeles muy importantes. No hay nada mejor que reconocernos siempre limitados. Y esto deberá llevarnos a crecer como personas. A sabernos seres humanos con defectos y virtudes. Y ahí está el mejor camino para que el proyecto de vida pueda ser una realidad, que vayamos construyendo, cultivando y conquistemos. Pues sólo a partir de lo que es real, se puede desarrollar un proceso de superación y crecimiento personal. Que enriquezca nuestra experiencia de vida. Y nos haga aparecer ante los demás como lo que realmente somos. De este modo, el proyecto de vida no es algo meramente ideal, si no, más bien, algo plenamente alcanzable. Porque ha sido determinado de acuerdo a nuestras posibilidades humanas, asistidos en gran medida por Dios y su gracia. Por eso lo podemos alcanzar y llevar a cabo como proyecto realizable. Toda vez que sepamos confiarnos ante todo en Dios y en su amor.
El santo de hoy
San Hilario Obispo y doctor de la Iglesia 13 de enero
S
u nombre significa “sonriente”, nació en Poitiers, Francia, hacia el año 315. Sus padres eran nobles, pero gentiles. Ávido de saber, cultivó las letras y la filosofía. Después dio con los libros sagrados, y el Evangelio de San Juan iluminó su espíritu. En el año 345 recibió el bautismo. Desde entonces vivió con tanta honestidad y virtud que, al fallecer el obispo de Poitiers, fue escogido para ocupar aquella sede. Era el año 350. El siglo en que vivió Hilario estaba convulsionado por contiendas dogmáticas, sobre todo por la herejía arriana, que afirmaba que el Verbo no era Dios, sino sólo la primera de las criaturas creadas por Dios. Hilario sostenía, de acuerdo con la ortodoxia, la unidad de las tres personas, y que el Verbo divino se había hecho hombre para convertir en hijos de Dios a los que lo recibiesen. Los seguidores de Arrio consiguieron que el emperador Constancio, inficionado de la herejía, desterrase a Hilario a Frigia, provincia romana de Asia, situada en la extremidad del Imperio. Hacia allí se dirigió a fines del 356. Llamado por una orden general del emperador, asistió al concilio que se realizó en Seleucia de Isauria, ciudad del Asia Menor, en la región montañosa de Tauro. Allí trató Hilario sobre los altos y dificultosos misterios de la fe. Después pasó a Constantinopla, donde en un
escrito presenta al emperador como Anticristo. Compuso también himnos y algunos le atribuyeron el “Gloria in excelsis”. Según Isidoro de Savella, Hilario fue el primero que introdujo los cánticos en las iglesias de Occidente. Vuelve a la lucha. En Milán está el arria-no Auxencio. Hilario lo combate con su característica intrepidez y es condenado a abandonar Italia bajo pretexto de introducir la discordia en la Iglesia de esa ciudad. Tuvo Hilario numerosos discípulos, el más ilustre de ellos san Martín de Tours, y muchos fueron los herejes que convirtió. Murió el 13 de enero del año 368. Sus reliquias reposaron en Poitiers hasta el año 1652, en que fueron sacrílegamente quemadas por los hugonotes. Se le ha dado el título de Atanasio de Occidente.
07 Por Luis Marino Moreno
UNA MIRADA HACIA EL NAVISMO
MA. LIDIA HERRERA
Ediciones PROCESO, 2015 295 páginas.
E
ste libro que presenta la Sra. Lidia Herrera es la reconstrucción de un hecho histórico muy doloroso, pone frente a nuestros ojos esa parte de la historia de San Luis Potosí poco conocida. Su trabajo lo hace investi-gación documental, periódicos y entrevistando actores de esos hechos que todavía viven, recabando fotografías inéditas y dando cuenta que a pesar de tiempo transcu-rrido hay heridas no cerradas. México todavía no ha encontrado el camino para evitar estos hechos dolorosos que nos impiden crecer como nación. Doy las gracias a la autora del libro, pues su lectura toca nuestra conciencia, lo que nos ayudará a tomar parte en estas dificultades tan dolorosas hoy día, buscando que la sociedad se una y trabaje para evitar sufrimientos inútiles y conseguir un México más justo. Concepción Calvillo de Nava
Ma. Lidia Herrera
Nació en San Luis Potosí, S.L.P., egresada de la escuela de Psicología de la Universidad Autónoma de San Luis Potosí, trabajó con el Doctor Salvador Nava Martínez. Alcalde de la capital en el periodo 1983-1985; colaboró con el Ingeniero Guillermo Pizzuto Zamanillo, alcalde de la capital en el periodo 19891991, en el Centro de Apoyo a la Mujer, Patronato Municipal; ha sido articulista de los periódicos el Sol de San Luis y Pulso; en la actualidad colabora con la señora Conchita Calvillo Viuda de Nava en el ordenamiento de su archivo personal y la recuperación de algunos episodios del Movimiento Navista.
Para leer bien, y escribir mejor
Iglesia Universal CIUDAD DEL VATICANO.- El Papa Francisco inició 2016 poniendo una tarea: “comenzamos a abrir el corazón, despertando la atención del prójimo” porque esta “es la vía para la conquista de la paz”. “La paz, que Dios Padre desea sembrar en el mundo, debe ser cultivada por nosotros, pero no solo, porque debe ser también conquistada”, aseguró. “Esto implica una verdadera lucha, un combate espiritual que tiene lugar en nuestro corazón”, añadió. El Papa también afirmó que, además de la guerra, también es “enemiga de la paz” la “indiferencia, que hace pensar solo en sí misma y crea barreras, sospechas, miedos y cerrajones”. Washington.- La Iglesia en Estados Unidos, está en la Semana Nacional de la Migración 2016 a inicios de enero bajo el lema “Fui forastero y me acogisteis”, tomado del Evangelio de Mateo. Según anunció la Conferencia de Obispos Católicos de Estados Unidos (USCCB, por sus siglas en inglés), la celebración comenzó el 3 de enero y culminará el 9. Esta semana, explicaron los obispos estadounidenses en un comunicado, “provee una oportunidad para crear conciencia sobre los sufrimientos que enfrentan los migrantes, incluyendo niños, refugiados y víctimas de tráfico de personas”. El Paso Tx.- Los fieles de la diócesis de El Paso ubicada en Texas se están preparando para participar activamente en la Misa que el Papa Francisco celebrará en la ciudad fronteriza de Ciudad Juárez en México. Según el programa oficial, la Misa será el 17 de febrero en el Estadio Benito Juárez en esa ciudad. Se espera que esta Eucaristía en la frontera de México con Estados Unidos congregue a cientos de miles de peregrinos de ambos países y que sea un hito en el viaje del Papa Francisco.
Iglesia de México
Puebla.- El Obispo Auxiliar de Puebla y Secretario General de la Conferencia del Episcopado Mexicano (CEM), Mons. Eugenio Lira Rugarcía, alentó a los fieles a abandonar la indiferencia en los distintos ámbitos de la vida cotidiana para hacer de 2016 un año nuevo lleno de solidaridad y paz. “Conscientes de lo que hay en juego, con la ayuda de Dios y de María Santísima, ‘Madre atenta a las necesidades de la humanidad’, propongámonos salir de la indiferencia en nuestro matrimonio, nuestra familia y nuestra sociedad. Así, este 2016 será un feliz año nuevo, lleno de solidaridad y paz”, dijo. México.- La visita del Papa Francisco entre el 12 y el 18 de febrero ya tiene su lugar en Internet. La web papafranciscoenmexico.org ofrece toda la información sobre el viaje. En la parte inferior de la portada se pueden ver las fotos e información de todos los lugares que visitará en México. En el apartado de prensa se puede consultar, por ejemplo, este calendario detallado del viaje. La zona de registro permite acreditarse como voluntario o como periodista. En otro apartado se puede acceder a posters, imágenes, infografías y gráficos sobre la visita papal que pueden compartirse en redes sociales. México.- Su Santidad Francisco se ha dignado nombrar Obispo de Gómez Palacio al Pbro. José Fortunato ÁLVAREZ VALDEZ, del clero de la Diócesis de Mexicali, y al presente Canciller de la misma, además de ser actualmente Párroco de Ntra. Señora del Perpetuo Socorro en Mexicali. Mons. Álvarez nació en la ciudad de Mexicali, B.C. el 8 de noviembre de 1967. Recibió el Orden sacerdotal el 31 de mayo de 1998 en la ciudad de Mexicali. Obtuvo la Licenciatura en Teología y Ciencias Patrísticas en el Instituto Patrístico Agustinianum en la ciudad de Roma, de 2005 al 2008. Nombrado, Obispo de Gómez Palacio, el 30 de diciembre de 2015. Nuevo Laredo.- El 13 enero tomará posesión Mons. Enrique Sánchez Martínez en la Santa Iglesia Catedral del Espíritu Santo. Hasta hace algunos días Mons. Sánchez era Obispo Auxiliar de la Arquidiócesis de Durango. Nació el 2 de diciembre de 1960 en Cuencamé, Dgo. Fue ordenado sacerdote el 29 de junio de 1986 en la Catedral de Durango. Nombrado Obispo Auxiliar por Su Santidad Benedicto XVI, el 21 de julio del 2008. El Santo Padre Francisco lo nombra Obispo de la Diócesis de Nuevo Laredo el 16 de noviembre de 2015.
Iglesia Potosina San Luis Potosí.- Nuestro Presbiterio Potosino llevará a cabo este 12 de enero su peregrinación anual a la Basílica de Nuestra Señora de Guadalupe, lugar en el que se encuentra la imagen de la Morena del Tepeyac. La peregrinación encabezada por nuestro Señor Arzobispo partirá desde la “Caja del Agua” y llegará a los píes de la Santísima Virgen de Guadalupe, lugar en el que se celebrará la Eucaristía. El Objetivo de este encuentro del Presbiterio Potosino será encomendarse a María para llevar a cabo de la mejor manera su ministerio sacerdotal.
¡La Compañía de Jesús!
Por Pbro. Darío Martín Torres Sánchez
“15 Como el pueblo estaba a la expectativa y todos se preguntaban si Juan no sería el Mesías, 16 él tomó la palabra y les dijo: «Yo los bautizo con agua, pero viene uno que es más poderoso que yo, y yo ni siquiera soy digno de desatar la correa de sus sandalias; él los bautizará en el Espíritu Santo y en el fuego… 21 Todo el pueblo se hacía bautizar, y también fue bautizado Jesús. Y mientras estaba orando, se abrió el cielo. 22 y el Espíritu Santo descendió sobre él en forma corporal, como una paloma. Se oyó entonces una voz del cielo: «Tú eres mi Hijo muy querido, en quien tengo puesta toda mi predilección»” (Lc 3,15-16. 21-22).
S
egún San Lucas Jesús tenía como treinta años cuando inició su ministerio, y justo su bautismo parece ser el comienzo de su vida pública. Este evento constituye su manifestación pública en los evangelios sinópticos. Por lo tanto, dicho evento no es un evento común, es el punto de partida de la era de Jesús, de ahí que al salir del agua interviene el Padre y el Espíritu Santo. San Lucas parece “arrebatarle” el bautismo de Jesús a Juan, pues no dice expresamente que éste lo haya bautizado; sin tampoco negarlo la acción aparece en pasivo, como si su bautismo hubiera sido más bien una obra del Padre (y del Espíritu). El Padre y el Espíritu Santo asisten íntimamente a Jesús. Es difícil encontrar algo tan expreso en los otros dos Evangelios sinópticos: la estrecha unión de Jesús con el Padre y la posesión del Espíritu Santo. La relación con el Padre queda manifiesta de modo programático, desde que Jesús es encontrado en el Templo, la casa de su Padre, cuando responde a su angustiada mamá: “¿no sabían que debo estar en la casa de mi Padre?” A partir de ahí, es innegable que, más que en ningún otro Evangelio, incluido el de Juan, Jesús aparecerá en distinguidos coloquios orantes con su Padre del cielo con muy notoria y significativa frecuencia. Su vida es orar. Su Padre nunca lo abandona, y su expiración en la cruz es muy pacífica, la cual san Lucas entiende como un pasar a los brazos del Padre: “Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu”. La enseñanza de la oración es muy frecuente en San Lucas. Esta es una señal de lo que fue la vida orante de Jesús,
como expresión de un ministerio sostenida por las manos del Padre. Los discípulos, a pesar de pertenecer a la tradición orante del pueblo bíblico, se cautivan con la manera como Jesús oraba y le suplican que les enseñe a orar. Por otra parte, las parábolas sobre la oración, exclusivas del evangelio lucano, muestran también el corazón orante de Jesús que desea que sus discípulos vivan la misma estrecha relación con el Padre celestial. La relación con el Espíritu Santo también queda solemnemente expresada en un texto programático, quizá más reconocido que los otros. Se trata de la visita de Jesús a Nazaret y su participación en la liturgia de la sinagoga, al inicio de su mi-nisterio, cuando declara “Hoy se ha cumplido este pasaje de la Escritura que acaban de oír,” el texto
proclamado afirma: “El Espíritu del Señor está sobre mí, porque me ha consagrado por la unción. El me envió a llevar la Buena Noticia a los pobres, a anunciar la liberación a los cautivos y la vista a los ciegos, a dar la libertad a los oprimidos y proclamar un año de gracia del Señor”. Al igual que la oración, la cual expresa la unión de Jesús con el Padre, San Lucas deja en claro que Jesús posee la unción del Espíritu, el cual está “sobre Él” y lo conduce. Así, no sólo la escena del Bautismo de Jesús, evento inaugural de su ministerio, es una manifestación de su identidad como hijo del Padre celestial y como poseedor del Espíritu, sino que dichas realidades también quedarán manifiestas a lo largo de su ministerio.
“En la frontera del infierno”, el crudo relato de la persecución religiosa
“S
omos de Mosul. A las 6 de la mañana nos marchamos porque nos amenazaron. Nos dijeron que o pagábamos el impuesto, porque somos cristianos, o nos convertíamos, o nos cortaban la cabeza”. Este es uno de los impactantes testimonios que recoge el documental “En la frontera del infierno. Cristianos perseguidos en Iraq” elaborado por ROME REPORTS. La producción se acerca al drama de miles de cristianos desplazados en Irak tras la llegada del Estado Islámico. Huyeron de sus hogares sin nada por preservar su vida y su fe. Se refugiaron en el Kurdistán iraquí para evitar una muerte segura. “Tenemos mucha fe en Dios, en el Señor Jesucristo y, si Dios quiere, volveremos a nuestra
casa. Nuestra esperanza es volver. Dios siempre estará con nosotros y por eso somos fuertes”. El documental se presentó en la embajada de Irak ante la Santa Sede, en Roma. El embajador Saywan Barzani explicó cuál es la situación un año después de la invasión del Daesh. “Ahora las fuerzas armadas iraquíes, sobre todo los peshmerga en Kurdistán, están defendiendo a estos refugiados y hemos reconquistado cerca del 30 por ciento del territorio ocupado por estos criminales del ISIS. Es una guerra mundial que hacemos en lugar de hacer-la el mundo entero. Porque, cuando hay combatientes de 102 nacionalidades, es una guerra mundial”. Mencionó Saywan Barzani, Embajador de Irak ante la Santa Sede.
El trabajo de la agencia ROME REPORTS se acerca al sufrimiento de las minorías, cristianos y yazidíes, que han sido el blanco de la violencia extrema de estos terroristas.
EL Papa en 2016: Un año marcado por la
Misericordia
Las cinco conceptos más importantes en las visitas del Papa Francisco
1. Misericordia: tiene como etimología del latín misere (miseria, necesidad), cor, cordis (corazón)
E
l año 2016 ya se ha iniciado y diversos eventos de gran importancia ya se preparan en la agenda del Papa Francisco, entre los que destaca el Jubileo de la Misericordia y su esperado e histórico viaje a México en febrero. El Santo Padre visitará la tierra de la Virgen de Guadalupe del 12 al 18 de febrero e irá, además del Distrito Federal, a cuatro lugares donde nunca antes ha estado un Pontífice: Ecatepec, San Cristóbal de las Casas, Morelia y Ciudad Juárez en la frontera con Estados Unidos. El pasado 8 de diciembre, Solemnidad de la Inmaculada Concepción, el Papa inauguró el Año Santo de la Misericordia, Este Jubileo concluirá el 20 de noviembre de 2016, en la Solemnidad de Cristo Rey. Un Jubileo dedicado al tema por el que será recordado Francisco en la historia y algo de lo que nunca ha dejado de hablar desde que fue elegido Sucesor de San Pedro. En este año también la Iglesia está a la espera de la exhortación postsinodal fruto del Sínodo de la Familia realizado en octubre de 2015 en el Vaticano con la participación de más de 260 obispos de todo el orbe en el que se analizó los desafíos y la realidad de las familias en el mundo de hoy. En este 2016, el Papa también irá a Polonia, concretamente a Cracovia, donde presidirá la Jornada Mundial de la Juventud, la segunda de su pontificado luego de la realizada en Río de Janeiro en 2013 donde más de tres millones de jóvenes celebró la fe con el Santo Padre. Allí Francisco alentó a los muchachos a “hacer lío”. En el país europeo, se espera que el Santo Padre visite el campo de concentración de Auschwitz, como hizo Benedicto XVI en 2006, y el Santuario Mariano de Czestochowa.
Para conocer más a Jesús: Leer el Evangelio
El segundo domingo después de Navidad, el Papa Francisco invitó a los fieles a conocer más a Jesús y para ello les recordó un consejo que ha dado varias veces: Llevar siempre un pequeño Evangelio en la cartera o en el bolsillo y leer cada día un pasaje. Ante miles de fieles reunidos en la Plaza de San Pedro, el Papa renovó en este primer domingo del año “todos los deseos de paz y de bien en el Señor”. “¡En los momentos alegres y en aquellos tristes, confiemos en Él, que es nuestra misericordia y nuestra esperanza!”, aseguró. “También recuerdo –indicó-, el compromiso que hemos asumido el primer día del año, Jornada de la Paz: ‘Vence la indiferencia y conquista la paz’; con la gracia de Dios, podremos ponerlo en práctica. Y recuerdo también ese consejo que muchas veces les he dado: todos los días leer un párrafo del Evangelio, un pasaje del Evangelio, para conocer mejor a Jesús, para abrir nuestro corazón a Jesús, y así podemos hacerlo conocer mejor a los demás”. Francisco afirmó que “llevar un pequeño Evangelio en el bolsillo, en la cartera: nos hace bien”. “No se olviden: cada día leamos un pasaje del Evangelio”, alentó.
e ia (hacia los demás), o sea, es sentir las necesidades de corazón del otro, de quien está a mi lado. Francisco ha llamado al “Año de la Misericordia”, que no sólo significa “perdonar”, sino que fundamentalmente hace referencia al acercarme al otro, hacerle un lugar en mi corazón para que entre en él y comprender sus “gozos y esperanzas, sus dolores y frustraciones”. El Papa Francisco dice: * Un poco de misericordia hace al mundo menos frío y más justo. * La Cruz de Cristo es la prueba suprema del amor de Dios por nosotros: Jesús nos ha amado ‘hasta el fin’ (Jn 13,1), es decir no sólo hasta el último instante de su vida terrenal, sino hasta el extremo límite del amor. * Si en la creación, el Padre nos ha dado la prueba de su inmenso amor donándonos la vida, en la pasión y muerte de su Hijo nos ha dado la prueba de las pruebas: ha venido a sufrir y a morir por nosotros. * Misericordia: es la palabra que revela el misterio de la Santísima Trinidad. Misericordia: es el acto último y supremo con el cual Dios viene a nuestro encuentro. Misericordia: es la vía que une Dios y el hombre, porque abre el corazón a la esperanza de ser amados para siempre no obstante el límite de nuestro pecado.
2. Justicia: según la definición clásica es “darle a cada quien lo que le corresponde”, pero en
realidad va más allá, significa también comprender las necesidades que el otro tiene para realizarse plenamente como persona y hacer todo lo que está a mi alcance, y solicitar a la sociedad en su conjunto, para que todos logramos alcanzar esas condiciones de desarrollo con los medios correspondientes, sean materiales, psicológicos y/o espirituales. El Papa Francisco dice: * La justicia no es sólo dar a cada uno lo que es debido, es esencialmente un abandonarse confiado en la voluntad de Dios. La justicia de Dios es su perdón. * La justicia por sí misma no basta, y la experiencia enseña que apelando solamente a ella se corre el riesgo de destruirla. * La justicia no es el fin, sino el inicio de la conversión, porque se experimenta la ternura del perdón.
3. Compromiso: Tiene que ver con una decisión deliberada y firme de llevar a cabo una determinada acción. En concreto, significa ejercitar todas las propias facultades en vista de un fin, por ejemplo, compromiso social o compromiso político tienen la connotación de realizar todo lo que está al alcance de una determinada persona para alcanzar el bien común, compromiso cristiano significa jugársela por hacer vida los valores del Evangelio, etc. El Papa Francisco dice: * Todos los hombres perciben el impulso interior de amar de manera auténtica; amor y verdad nunca los abandonan completamente, porque son la vocación que Dios ha puesto en el corazón y en la mente de cada ser humano. * Los hombres, destinatarios del amor de Dios, se convierten en sujetos de caridad, llamados a hacerse ellos mismos instrumentos de la gracia para difundir la caridad de Dios. * Entregar la propia vida en actitud misionera sólo será posible si somos capaces de salir de nosotros mismos, como un “éxodo”. * Responder a la llamada de Dios es dejar que Él nos haga salir de nuestra falsa estabilidad para ponernos en camino hacia Jesucristo, principio y fin de nuestra vida y de nuestra felicidad. * María es el modelo de toda vocación, pues no tuvo miedo a decir su ‘fiat’ a la llamada del Señor. 4. Paz: no es la ausencia de conflicto, sino la armonía de las relaciones entre las personas que
permite la resolución de los conflictos por medios no violentos, es más, por la vía de la misericordia y la justicia. La Paz no es algo estático sino que se construye en cada momento, por medio del compromiso con aquellos valores que ponen en su centro a la persona y su plena realización. El Papa Francisco dice: * Para conseguir la paz, se necesita valor, mucho más que para hacer la guerra. Se necesita valor para decir sí al encuentro y no al enfrentamiento; sí al diálogo y no a la violencia; sí a la negociación y no a la hostilidad; sí al respeto de los pactos y no a las provocaciones; sí a la sinceridad. * La paz de Jesús es una Persona, ¡es el Espíritu Santo! Esta es la paz de Jesús: es una Persona, es un regalo grande. Y cuando el Espíritu Santo está en nuestro corazón, nadie puede quitarnos la paz. ¡Nadie! ¡Es una paz definitiva! ¿Qué tenemos que hacer? Custodiar esta paz. ¡Custodiarla! Es una paz grande, es una paz que no es mía, es de otra Persona que me la regala, de otra Persona que está dentro de mi corazón y que me acompaña toda la vida. ¡El Señor me la ha dado!
5. Esperanza: Como el mismo nombre lo dice hace referencia a esperar. Siendo el ser humano
un ser dotado de razón puede descubrir fines que se pueden alcanzar a través de los medios. Descubriendo un fin como bueno en su camino de realización, el ser humano “espera”, “anhela”, la realización de ese fin. Por ejemplo, el estudiante que comienza su carrera de medicina tiene la esperanza de ser un buen médico. La Esperanza como virtud teologal tiene como fin la unión con Dios y con todos los hermanos, pero su principio no es sólo la razón sino la Fe revelada en Xto y alimentada por el Amor. El Papa Francisco dice: * La esperanza no es optimismo, sino “una ardiente expectación” hacia el Hijo de Dios. * La esperanza es un riesgo, es una virtud arriesgada, es una virtud de una ardiente expectación hacia la revelación del Hijo de Dios, No es una ilusión. * Esperanza es estar en tensión hacia la revelación, hacia el gozo que llenará nuestra boca de sonrisas. * Los primeros cristianos pintaban la esperanza como un ancla: la esperanza es un ancla, un ancla fija en la orilla” del Más Allá.
Fiesta en honor al Dulce Nombre de Jesús
Por: Luz Elena González
I
niciando el Nuevo Año 2016, la Parroquia de Cd. Fernández, S.L.P., honra y festeja a su Santo Patrón El Dulce Nombre de Jesús, y este lunes 4 de Enero en punto de las doce horas, los fieles de la Parroquia recibieron al Sr. Arz. Don Jesús Carlos Cabrero Romero para Concelebrar y presidir la Eucaristía de fiesta, la primera del año, dedicada a Nuestro Sr. Jesucristo Niño, bajo la bella advocación de El Dulce Nombre de Jesús. El Sr. Arzobispo amablemente saludó a los fieles congregados en el Templo, deseando a todos felicidad, paz y el amor de Cristo en este Año que recién iniciamos. En su Homilía dirigió palabras a la luz del Mensaje de Dios e invitó a que así como la lluvia moja la tierra y hace germinar la semilla, así nuestra vida debe absorber el mensaje del Señor, dejarnos empapar para que demos fruto abundante, Dios con su Palabra, desafía nuestra quietud y nuestra muerte misma, la muerte de no dejarnos conducir, de no animarnos en las dificultades, de los malos tratos hacia los demás incluso nuestra propia familia, nuestros amigos. Invoquemos el Nombre de Jesús, ya que por sus méritos y satisfacciones tenemos acceso al Padre, Jesús no se guarda consigo nada y nos da el derecho de llamar Padre a Dios. Jesús nos da la oportunidad de renovarnos, no desaprovechemos esta oportunidad que Jesús nos da. Les invito a no renunciar a cargar la Cruz, la salvación no está al final de los tiempos, vivámosla aquí, ahora y hagamos que otros invoquen el Nombre de Jesús demos a conocer su Nombre ayudándolo a cargar su Cruz. Durante la Novena al Dulce Nombre de Jesús un grupo de niños recibió por primera vez el Cuerpo de Cristo, varias parejas recibieron la Gracia del Sacramento del Matrimonio, así mismo se tuvieron las tradicionales entradas de cera, todo para honor y Gloria del Santísimo Nombre de Jesús.
Fiesta Patronal en la Parroquia de San Juan de Guadalupe Por LCC Angélica Maldonado Morales
C
on desbordante fervor se vivió la Fiesta Patronal en la Parroquia de San Juan de Guadalupe, la cual fue presidida por el Padre Decano del Decanato de Santa María de Guadalupe, Pbro. Antonio Huerta García, acompañado del Pbro. Antonio García Rivera, (recién nombrado por segunda ocasión, Párroco de San Juan de Guadalupe) y del Pbro. Rolando Maldonado Salas, entre otros Sacerdotes que con su presencia engalanaron esta festividad en honor al Santo Patrono del templo. El Padre Antonio Huerta García fue invitado por el Padre Antonio García Rivera, para presidir esta festividad en honor al “Apóstol del Amor”, pero fue el Padre Rolando Maldonado Salas, quien habló sobre la vida, obra y grandes ejemplos de vida evangélica que nos dejó San Juan Apóstol y Evangelista, Patrono de este tradicional y legendario Barrio de profunda y muy marcada religiosidad popular. El Padre Rolando Maldonado, dijo: “Como San Juan Evangelista seamos fieles en la Fe y anunciemos con alegría la Resurrección de Cristo”. Afirmó: “San Juan Evangelista se caracterizó por ser el más sabio, profundo, reflexivo, culto e inteligente, pero sobre todo el más valiente porque siguió a Jesús hasta el final a pesar de ser el más joven, le fue fiel hasta el pie de la cruz, no lo dejó sólo en el suplicio, en su tormentosa pasión, como tampoco dejó sola a su Santísima Madre, María Santísima”.
Domingo 10 de enero de 2016
Sagrada Familia de Nazareth
E
l pasado 27 de Octubre se celebró la Sagrada Familia de Nazareth en Lomas 4ta sección.
Por Gustavo Alejandro García Vargas.
La celebración fue presidida por el Sr. Arz. Jesús Carlos Cabrero Romero y el párroco responsable Armando Oliva Varela y el vicario el Pbro. Orduño Odilón de la Rosa y acompañados de otros Sacerdotes. En la festividad de la Sagrada Familia, recordamos y celebramos que Dios quiso nacer dentro de una familia para que tuviera alguien que lo cuidara, lo pro-tegiera, lo ayudara y lo aceptara como era. Al nacer Jesús en una familia, el Hijo de Dios ha santificado la familia humana. Por eso nosotros veneramos a la Sagrada Familia como Familia de Santos.
Fiesta Patronal en honor a la Sagrada Familia
Por: Martín Tovar Villanueva
E
l pasado domingo 27 de diciembre de 2015, la comunidad parroquial de la Sagrada Familia en El Capulín, Rioverde, S.L.P. celebró con gran gozo su fiesta patronal donde recibieron con una cabalgata y música a señor Arzobispo Jesús Carlos Cabrero Romero quien presidió la Eucaristía junto con su párroco Pbro. Arnulfo Guerrero Díaz y el Pbro. Vicente Zamarripa Díaz. En esta fiesta para alegría de la parroquia 125 niños, adolescentes y jóvenes recibieron el sacramento de la Confirmación y en su mensaje de homilía el Sr. Arzobispo nos dijo: “Es el templo del encuentro de Jesús con el Padre, si nosotros hemos levantado templos en diferentes lugares como reserva para Dios, debemos visitarlo en su templo porque somos hijos amados por Dios, y donde debemos encontrar el amor, la paz y el perdón. La familia de Jesús era una familia que vino a saber del sufrimiento como esposos, padres tomaron decisiones y enseñaron a su hijo a asistir al templo, para agradecer a Dios sus dones” ¡Felicidades a la Parroquia de la Sagrada Familia!
Fiesta Patronal de la Sagrada Familia
E
Por: Martín Tovar Villanueva
l pasado 26 de diciembre de 2015 se llevó a cabo la fiesta patronal en la parroquia de la Sagrada Familia, que se ubica en la calle Gral. I. Martínez Col. Hidalgo, Centro. Donde el Sr. Arzobispo Jesús Carlos Cabrero Romero fue recibido con mucha alegría junto a su párroco el Pbro. Ramón Gerardo Gutiérrez Morales y fieles de esta pa-rroquia para presidir la Santa Misa. El Sr. Arzobispo destacó la importancia que tiene la familia hoy en día en el amor del Padre, de nuestro vivir diario especialmente en los hijos. Este día más de 20 niños fueron confirmados en el Espíritu Santo por manos del Arzobispo, donde recomendó a sus papas que no permitan que se pierda su amor sino por el contrario, sean escuela de enseñanza en Dios.
¡Pónganse en camino!
Celebrando al Señor
La Eucaristía y misericordia en los Padres: la meditación agustiniana sobre el Salmo 33 “Gustar y ver qué bueno es el Señor” (Sal. 33, 9) P. Pedro Mexquitic Arredondo
E
n su interpretación del Salmo 33, San Agustín propone una original lectura eucarística, que no tiene comparación, en cuanto es dado a saber, en la interpretación contemporánea de este salmo. La eucaristía aparece como término de un recorrido que, partiendo de la misericordia, que conduce el Verbo eterno de Dios a recorrer el camino de la humildad, tan querida para San Agustín, para devolver el hombre a Dios. La Eucaristía esta precisamente dentro del recorrido de aquélla misericordia humilde, que es la marca por excelencia del Hijo de Dios hecho hombre; ella pertenece a la sapiente locura del Verbo, a la cual podemos ser asociados precisamente “comiendo la carne del Hijo del hombre y bebiendo su sangre”. En seguida recorreremos en varios artículos de manera sintética los puntos clave de la interpretación agustiniana del Salmo 33. 1. El Salmo 33 y el rito de comunión Al menos tres indicaciones desde finales del siglo IV, atestiguan el uso presumiblemente convertido en común del Salmo 33 como canto que acompañaba el rito de la comunión. La indicación litúrgica más precisa se lee en las Constituciones apostólicas, compilación que se cree redactada en torno al 380: … inmediatamente después, el obispo comulgará, después los presbíteros, los diáconos, los subdiáconos, los lectores, los cantores, los ascetas, y entre las mujeres las diaconisas, las vírgenes y las viudas, después los niños y finalmente todo el pueblo, en orden, con respeto y piedad (cf. Heb 12,28), y sin confusión. El obispo dará la oblación diciendo: “El cuerpo de Cristo”. Aquél que la recibe responderá: “Amén”. El diácono traerá el cáliz y lo dará diciendo: “La sangre de Cristo, el cáliz de la vida”. Y aquél que bebe dirá: “Amén”. Se leerá el salmo treinta y tres mientras todos los demás comulgan. Cuando todos y todas habrán comulgado, los diáconos recogerán aquello que queda y lo llevarán a la sacristía (Const. Apost. VIII, 13, 14-17). También las catequesis de Jerusalén, que suponemos predicadas a fines del siglo IV, atestiguan un rito de comunión que prevé el canto del mismo Salmo: Después de escuchar un cantor que con melodía divina los invita a la comunión de los santos misterios y dice: “Gustar y ver qué bueno es el Señor” (Sal. 33,9). No juzguen de la laringe corporal sino de la fe indudable, ustedes que comieron no el pan y el vino que gustaron, sino aquello que representa el cuerpo y la sangre del Señor. (Cat. Mistagógica V, 21) Y en el 389, en una carta enviada de Belén al español Licinio, San Jerónimo responde a la cuestión, acerca la oportunidad de acercarse cada día a la Eucaristía, evocando todavía una vez a nuestro Salmo: Y Dios quisiera… que podamos recibir la Eucaristía sin limitaciones de tiempo, pero sin incurrir en nuestra condena y en los remordimientos de la conciencia. Poder escuchar las palabras del salmista: “Gustar y se darán cuenta de cuánto es bueno el Señor (Sal. 33,9), y cantar juntos a él: “De mi corazón brota una palabra buena (Sal 44,2) No es claro por ejemplo en las comunidades de lengua latina que el Sal 33,9 fuera utilizado en la recepción de la Eucaristía. Está la duda sin San Ambrosio tenga en mente precisamente el rito de la comunión cuando escribe: Esto que debemos comer, esto que debemos beber,
el Espíritu Santo lo ha indicado en otra parte indicando por medio del profeta diciendo: Gustar y ver como es bueno el Señor, bienaventurado el hombre que tiene confianza en él. En este sacramento está Cristo, porque es el cuerpo de Cristo. No es entonces un alimento corporal, sino espiritual. (San Ambrosio, de mysteriis 58). Quedamos en una situación de análoga incerteza, bajo el perfil ritual, también en cuanto respecta a San Agustín. El obispo de Hipona, notoriamente sensible a la belleza del canto de los salmos, escribe en torno al 400 un libro “contra Hilario”, en cuál justificaba el uso “que comenzaba a difundirse entonces en Cartago, de entonar delante al altar, los himnos tomados de los salmos, sea antes de la ofrenda sea en el momento en el cuál se distribuía al pueblo esto que era ofrecido”. Porque Hilario, un laico, había comenzado a contestar pesadamente este uso, San Agustín, a solicitud de los hermanos, le responde con este texto, que desafortunadamente no nos ha llegado; nos deja en la incerteza también en cuanto respecta a la indicación litúrgica que se lee en las Retractationes: se trata de la comunión, o bien de una distribución de ofrendas después de la comunión? La cosa no es clara, en todo caso la referencia a los salmos permanece muy genérica, y no nos ofrece una información específica respecto al Salmo 33 en relación con el rito de comunión. El uso del Salmo 33 como canto que acompañaba la comunión es entonces sin duda atestiguado por O-riente, al final del siglo IV; es posible que también en Occidente este uso haya estado recuperado bastante pronto, o que sea contemporáneo, pero sobre esto no tenemos pruebas conclusivas a partir de las fuentes litúrgicas. Ni siquiera los cometarios a los salmos dictados en estos años entre los siglos IV y V nos o-frecen elementos de más. Así por ejemplo el comentario de Dídimo el Ciego (313-389), afortunadamente encontrado en los papiros descubiertos en Egipto, en Tura, en el 1941, y compuesto quizás después del 386 – entonces, a la misma época de los testimonios litúrgicos antes mencionados – no hace ninguna mención explícita de un uso litúrgico del Salmo, ni ofrece elementos interpretativos que aludan al rito de la comunión eucarística. Una referencia que parece ir en modo más claro hacia la interpretación eucarística se lee en la homilía sobre el Salmo 33 de Basilio de Cesárea, cuya fecha no tenemos algún elemento seguro, salvo el término post quem non, dado por el año de la muerte de Basilio (379). El obispo de Cesárea comenta el v. 9 también a través de una alusión a Jn 6,55 (“Mi carne es verdadera comida, y mi sangre es verdadera bebida”), pero la lectura eucarística no se impone necesariamente: el interés cae más bien sobre el tema de los sentidos espirituales, y en todo caso no encontramos ninguna referencia al rito eucarístico. En definitiva, la interpretación eucarística del Salmo 33, y en particular de su título, sobre el cual San Agustín se difunde largamente en la primera de sus dos na-rraciones que ha dedicado al Salmo, parece del todo original. Se puede al menos hacer la interrogación si tal interpretación no pueda depender también del uso litúrgico del salmo, asociado al rito de comunión: uso precisamente atestiguado en Oriente al final del siglo IV y probamente no desconocido en Occidente ( lo que no implica necesariamente que fuera practicado), si Jerónimo parece aludir en sus escritos.
Discípulos misioneros
Un pequeño recordatorio… 2016, año de preparación para el CONIAM 2017
P
rimeramente queremos enviar un saludo a todos ustedes, quienes tan amablemente leen esta sección de “Pónganse en camino” por medio de la cual la Dimensión de Misiones de nuestra Iglesia Potosina da a conocer las diversas actividades que realiza y además de temas y capsulas informativas para la formación de los discípulos misioneros de las diversas parroquias de la Diócesis. Esperamos que este año 2016 sea de bendición para todos, deseamos además, que ojalá podamos experimentar la misericordia de Dios, que viene de manera gratuita sobre quien lo invoca. Por otro lado, les queremos recordar que la fecha del XVII Congreso Nacional de la Infancia y Adolescencia Misionera (CONIAM) que originalmente se había agendado del 28 al 31 de enero de 2016, ha cambiado de fecha del 26 al 29 de enero de 2017. El motivo es para prepararnos de mejor manera para la visita del Papa Francisco a nuestro País, y que Dios mediante, será en el mes de febrero de este año. Pues si bien, es cierto que ya se han visitado y animado a gran parte de las Parroquias de la Diócesis, el trabajo previo del CONIAM no es cosa sencilla, aún falta realizar PRE-CONIAM parroquiales y decanales en algunas comunidades y contar con mayor apoyo de los párrocos y asesores de los grupos de la Infancia y Adolescencia Misionera. Además de un PRE-CONIAM DIOCESANO, que sirva de experiencia para el XVII CONIAM, y que pronto les avisaremos sobre su realización. Es por ello que seguiremos visitando a las Parroquias y decanatos, para intensificar esta Obra de la Iglesia, que es de todos y no menos importante que otras más. Este año es de preparación intensa y de promoción no sólo de lo que es el evento del CONIAM, sino que, como lo ha dicho nuestro Pastor, el Sr. Arzobispo Don Carlos Cabrero, forma parte de la MISIÓN PERMANENTE en nuestra Diócesis. Así pues, ¡seguimos en camino! Y estamos a sus órdenes, para proporcionarte material y asesoría, incluso podemos visitarte. Acércate a tu Párroco e ¡Invítanos a tu parroquia!. Comunícate con nosotros, nos encuentras en Facebook como: Dimensión de Misiones Slp o llámanos al 812-27-38. Nuestra dirección es: Madero con Independencia #405 planta alta, en la Casa de la acción Católica.
Domingo 10 de enero de 2016
13
Vivir el presente Por: Juan Jesús Priego
El 15 de agosto de 1975, durante la fiesta de la Asunción de Nuestra Señora, en la ciudad de Saigón (hoy Ho Chi Minh, Vietnam), fue arrestado Francisco Javier Nguyen van Thuan y llevado a una de las tantas cárceles que el gobierno comunista había acondicionado para guardar en ellas a las personas peligrosas e indeseables. Francisco Javier Nguyen van Thuan era el arzobispo de Saigón. Y durante trece años nadie, fuera de unos pocos amigos fieles, supie-ron nada de él. ¿Dónde estaba encerrado aquel hombre delgado, bajito y valiente cuyo único crimen había sido predicar el Evangelio en un lugar donde estaba prohibido terminantemente hablar de Dios? «Ese día –el día de su arresto, cuenta él mismo en un libro autobiográfico- fui invitado al Palacio de la Independencia. Allí me detuvieron. Eran las dos de la tarde. En ese momento, todos los sacerdotes, religiosos y religiosas habían sido convocados al Teatro de la Ópera con el fin de evitar cualquier reacción por parte del pueblo… Salí vestido con la sotana, y llevaba un rosario en el bolsillo. Durante el viaje a la prisión me doy cuenta que lo estoy perdiendo todo. Sólo me queda confiarme a la Providencia de Dios… Desde aquel momento está prohibido llamarme obispo, o padre. Soy el señor van Thuan. No puedo llevar ningún signo de mi dignidad. Sin previo aviso, Dios me pide que vuelva a lo esencial». En aquel calabozo húmedo y maloliente, el arzobispo celebraba diariamente la Eucaristía para él solo con una migaja de pan y tres gotas de vino que depositaba con mucho cuidado, para no desperdiciarlas, en la palma de su mano: «Cuando me arrestaron, tuve que marcharme enseguida, con las manos vacías. Al día siguiente me permitieron escribir a los míos para pedir lo más necesario: ropa, pasta de dientes…Les puse: “Por favor, enviadme un poco de vino como medicina contra el dolor de estómago”. Los fieles comprendieron en seguida. Me enviaron una botellita de vino de misa con la etiqueta: “Medicina contra el dolor de estómago”. La policía me preguntó:
«-¿Le duele el estómago? «-Sí. «-Aquí tiene una medicina para usted. «Nunca podré expresar mi gran alegría: diariamente, con tres gotas de vino y una gota de agua en la palma de la mano, celebré la Misa. ¡Éste era mi altar y ésta mi ca-tedral!». Pero el arzobispo seguía lejos de su pueblo y, en ocasiones, creía volverse loco de pesar: «¡Pueblo mío! –se decía angustiado-. ¡Pueblo mío que tanto amo: rebaño sin pastor! ¿Cómo puedo entrar en contacto con mi pueblo en el momento en que más me necesita? Aquella separación me partía el alma». Pero una noche reaccionó, recibió una luz: «Francisco, es muy sencillo: haz como San Pablo cuando estaba en la cárcel, que escribía cartas a varias comunidades». «A la mañana siguiente le hice una señal a un niño de siete años, Quang, que volvía de misa a las 5, todavía oscuro, y le dije: «-Dile a tu madre que me compre blocs viejos de calendarios. «Esa noche, de nuevo en la oscuridad, Quang me trajo los calendarios y todas las noches de octubre y noviembre de 1975 escribí a mi gente mis mensajes desde la prisión. Cada mañana el niño venía a recoger las hojas para llevárselas a casa, de modo que sus hermanos y hermanas copiaran el mensaje. Así nació El camino de la esperanza, libro que se ha publicado en once lenguas». Yo tengo un ejemplar de ese libro, y, cuando lo leo, me imagino a aquel arzobispo escribiendo en la oscuridad y trato de guardar sus pensamientos en un lugar especial de mi memoria y de mi corazón, pues al ser las palabras de un hombre que no sabía si iba a morir al día siguiente o no, lo que éstas dicen no son más que cosas esenciales. En uno de sus pensamientos habla de vivir el presente, y dice así: «Cada palabra, cada gesto, cada llamada telefónica, cada oración, deben ser la cosa
más bella de nuestra vida. Demos a todos nuestro amor, nuestra sonrisa, sin perder un segundo. Que cada momento de nuestra vida sea el primer momento, el último momento, el único momento». Se nota en el consejo la urgencia de vivir y el sentimiento de la provisionalidad de la existencia. ¿Quién sabe si lo último que haré en este mundo lo haré hoy porque ya no habrá mañana? ¿Quién sabe si este saludo, esta llamada telefónica y esta sonrisa serán lo último que pueda hacer? Por eso hay que hacer lo que hacemos con el afecto de quien está a punto de emprender una larga caminata y quiere despedirse. Vivir el presente no significa pasárselo bien, como a menudo se piensa; vivir el presente, el clave cristiana, significa: ama, sé cariñoso, sonríe, porque acaso esta sonrisa sea lo último que recibirán de ti esas personas de las que quizá hoy, sin que lo sepas, te estás despidiendo; haz que lo último que recuerden de ti sea algo bello. ¡Eso es lo que significa, y no otra cosa, vivir el presente! ¿Mañana? ¡Quién sabe si exista mañana, al menos para mí! Por lo tanto, y por si las dudas, en todas las cosas que tengo que hacer hoy pondré, como se dice, todo el corazón. No sé, no sé si mañana me sea posible rectificar una palabra mal dicha o una expresión desagradable. No sé, tampoco, si mañana estarás tú también aquí. Por eso, hagamos caso a aquel prisionero solitario y no dejemos para después el afecto que podamos darnos hoy.
Bautismo de Cristo E
(Verrocchio)
l bautismo de Cristo (en italiano, Battesimo di Cristo), es un cuadro del taller del pintor renacentista italiano Verrocchio, algunas de cuyas partes se atribuyen a Leonardo da Vinci. Está rea-lizado al óleo y temple sobre tabla. Mide 177 cm de alto y 171 cm de ancho (151 cm según otras fuentes). Fue pintado hacia 1475-1478, encontrándose ac-tualmente en la Galería de los Uffizi, Florencia (Italia). Posiblemente se tratara de un encargo de la iglesia de San Salvi de Florencia, donde estuvo hasta que pasó, tiempo después, al convento de santa Verdiana. Ambas iglesias pertenecieron a la orden de los vallombrosanos (congregación benedictina). En 1810 fue llevado a la Academia de Bellas Artes y, en 1914, a la Galería de los Uffizi. Se considera que este es el primer traba-
jo importante de Leonardo da Vinci como aprendiz. Hizo la pintura junto con su maestro Verrocchio. Para esta pintura, Verrocchio contó con la colaboración de Botticelli y de un Leonardo adolescente. El primero que mencionó la intervención de Leonardo en esta tabla de Verrocchio fue Giorgio Vasari. Afirma Vasari que Verrocchio acabó disgustado con el arte de pintar, al sentirse superado por su propio aprendiz, contándose la leyenda de que llegó a romper sus pinceles en frente de todos sus aprendices prometiendo no volver a pintar nunca jamás; en realidad no es cierto, pero la anécdota ejemplifica cuánto talento mostró de repente Leonardo como pintor. Verrocchio ejerció sobre Leonardo una profunda influencia, más intelectual que artística.
El Barrio de San Sebastián
P
(Tercera parte)
ara el año de 1671 todavía tenía su matanza en la huerta y su fábrica de candelas en el centro de la ciudad, esto lo sabemos porque en este año el teniente del Alcalde Mayor, José de Assiayn publicó un bando en el que se ordenaba que cada uno de los vecinos del pueblo de San Luis Potosí exhibiera el sebo y manteca que tuviera en su poder. El 13 de febrero de ese mismo año se presentó Simón Díaz con el sebo que tenía y que fueron 250 arrobas (cada arroba son, aproximadamente 12 kilos y medio o sea que presentó 3 toneladas 125 kilogramos). En octubre de ese mismo año don Manuel Fernández de Quiróz pidió permiso al Alcalde Mayor para matar siete mil cabezas de machos cabríos castrados en la huertas de Simón Díaz. Simón Díaz falleció hacia 1708 ó 1709. Dejó fundada en su huerta una obra pia-dosa a favor del Santuario de Guadalupe. Trece años después de muerto Simón Díaz se puso en venta su huerta en pública almoneda y se les adjudicó a los naturales de San Sebastián en 2,200.00 pesos, de los cuales sólo entregaron 200 pesos en el momento de la adjudicación y el resto, o sea los 2,000.00 restantes los reconocieron a Censo redimible con hipoteca de la misma huerta (actualmente diríamos que la adquirieron mediante un crédito hipotecario) por este crédito se pagaría un interés del 5% anual a favor del Santuario de Guadalupe. Los de San Sebastián pagaron este adeudo hasta el año de 1850, el 15 de julio de este año los Síndicos Municipales Mariano Vildósola y Guadalupe Serna expidieron un recibo por los 2,000.00 pesos a nombre del Ayuntamiento. Esto quiere decir que el crédito fue liquidado 128 años después de que fue otorgado. El 3 de agosto de 1678 el Alcalde del pueblo de San Sebastián pedía, mediante un escrito, al Alcalde Mayor de San Luis Potosí que impidiera que fueran molestados los indios de la jurisdicción de San Sebastián por parte de los frailes agustinos, puesto que éstos les imponían servicios personales gratuitos y como fundamento legal de esta petición apelaba a una real provisión que habían ganado los indios de Rioverde. El 6 de mayo de 1727 el cura párroco de San Sebastián Fr. Joaquín de Zavala de la orden de San Agustín rindió un informe sobre la visita que les hizo el Alcalde Mayor de San Luis, Antonio Ruiz Huidobro y Saravia y decía lo siguiente: que aquellos naturales eran buenos cristianos, muy trabajadores en albañilería, zapatería y en las haciendas de beneficio de sacar plata; que hacían sus sembrados y tenían una huerta nombrada “Simón Díaz” que cultivaban con todo esmero y se mantenían de sus frutos y de lo que cultivaban en otras tierras, que vendían zacate (forrajes de plantas gramíneas: maíz, frijol, trigo y garbanzo), además, tunas y palmas; también crían sus gallinas, tienen sus casitas y duermen en tapextles (ora si ya me las vuelo, ya no duermo a raíz del suelo ya tengo mi guangochito –decimas y va-
Por: Lic. Ricardo García López
lonas-). Entre las recomendaciones que les hizo el señor Alcalde Mayor fue que continua-ran con la escuela que tienen en que los niños continúen aprendiendo a leer el castellano. A estas recomendaciones, los naturales respondieron gozosamente que así lo harían. Todavía para 1798 existía la misma escuela y el pago del maestro se repartía entre los vecinos del pueblo (barrio de San Sebastián). Esto lo sabemos porque el 20 de enero de 1798 Juan Antonio Méndez se quejaba ante el Comisario del pueblo Jacinto Guadiano, quien seguramente intentaba quitar la escuela, por lo que Juan Antonio Méndez le decía: “muy particularmente se nos tiene encargado que haya escuela en el barrio”. La primitiva iglesia del barrio debió ser una capilla que los naturales procuraban tener arreglada con todo decoro y ya para el año de 1695 pretendían construir un templo de mayores proporciones porque para el día 7 de abril de ese mismo año celebraron un contrato por medio del mayordomo y demás oficiales de las cofradías de San Sebastián y San Nicolás Tolentino, cofradías que tenían su asiento en San Sebastián, con Luis de Santiago, maestro carpintero y ensamblador y fir-maba como fiador de los de San Sebastián Nicolás López. En este documento el carpintero se obligaba a construir un altar colateral y un retablo para el altar mayor. Creemos que este contrato se celebró pensando en la edificación de un templo más grande y amplio porque una simple capilla no cuenta con altares colaterales y además un altar mayor. La construcción del actual templo se empezó hasta el año de 1709, trece años después de la firma del convenio al cual nos hemos referido. Por estas fechas el Alcalde de San Sebastián Benito Rodríguez decía que había dispuesto que la iglesia se hiciera nueva ya que con ese objeto había prestado algunos materiales. La torre como hasta la fecha nunca se llegó a levantar. Desde la existencia de la capilla, había frente a ella un hospital y en medio de ambos, en la plaza, se edificó una gran cruz que estaba en pie todavía en el año de 1739. El 28 de abril de 1758, desde San Ángel, el Marqués de las Amarillas, ordenaba al Alcalde Mayor de San Luis Potosí que concurriera a la secularización del curato de San Sebastián que con fecha 27 de abril del mismo año se había decretado por la muerte del señor cura Fray Ca-yetano Arias Maldonado, fraile agustino. Esto quiere decir que a partir de esa fecha San Sebastián dejó de pertenecer a la doctrina de los agustinos para pasar al clero secular. El primer párroco pertene-ciente al clero secular fue el Br. Antonio Domingo Maldonado Zapata y la parroquia la primera de San Luis Potosí que salió de la administración del clero regular pues Tlaxcala, San Miguelito y Santiago siguieron bajo la jurisdicción de los franciscanos.
Los regalos de los Reyes Magos A
Por Javier Algara Cossío
unque el título de este escrito así pudiera sugerirlo, en él no se hablará de los regalos que los niños esperan para la fiesta de la Epifanía, sino de aquellos que el evangelio de San Mateo dice que los hombres sabios conocidos como “Reyes Magos” entregaron al Niño Jesús en Betlehem. El primer evangelista nos deja entrever, desde la entrada en escena de los sabios, llegados a Israel desde el Oriente, el motivo de dichos regalos. En su entrevista con el maléfico y astuto Herodes, luego de contarle lo de la estrella que los había guiado hasta allí, aquellos hombres manifestaron que la habían seguido para “poder adorar al rey de los judíos”. Fue esa confesión de los magos lo que conmocionó a la corte herodiana. Recordemos que Mateo describe cómo Herodes llamó de emergencia a sus consejeros para que lo asesoraran acerca del tal rey. No creo que nunca llegarán los estudiosos de la materia a averiguar cómo la aparición de la misteriosa estrella llevó a aquellos tres hombres a la conclusión de que ella anunciaba el nacimiento de un rey judío. Mas los magos afirmaron categóricos que la estrella que habían visto era “su estrella”, la del recién nacido rey de Israel. No se trataba ni siquiera del rey de los territorios donde ellos vivían. El caso es que los tres viajeros habían emprendido su camino con el único propósito de adorar a un rey. En otras palabras, llegaban desde sus lejanas tierras a tributarle a aquel niño reconocimientos y honores solamente otorgados a Dios. Fue natural, entonces, que Melchor, Gaspar y Baltasar, una vez que estuvieron frente al Niño y sus padres, le ofrecieran -según atestigua Mateooro, incienso y mirra, los dones simbólicos de las tres cualidades que ellos reconocieron en él. Jesús, el Hijo de aquella joven madre galilea, es el Santo Dios, el Hagios Theos. Reconocer en Él al santo es reconocer a Dios, pues sólo Dios es santo, como lo cantan los ángeles ante la mirada atónita de Isaías y lo cantamos nosotros junto con ellos en cada Eucaristía. Únicamente Dios es perfecto, infalible, el absolutamente Otro. Ante Él el hombre sólo acierta a ofrecer incienso, símbolo de la adoración y de la oración humilde que se eleva desde los labios humanos, imperfectos, mentirosos, soberbios e impuros en busca de favor y misericordia. Jesús es también el Santo Fuerte, el Hagios Iskyros, el santo omnipotente, soberano del universo, el Pantokrator. El universo entero depende de Él para existir; el orden del universo es testigo silencioso de su poder y sabiduría inefables; de Él procede el ser, la belleza y la verdad de las cosas y con ello la posibilidad de la existencia, de la ciencia, de las artes. Aunque la materia pudiese, como teorizan algunos científicos, proceder por si misma en un proceso maravilloso de perfeccionamiento a partir de unas cuantas moléculas energizadas hasta la increíblemente complicada mente humana, nunca podrían explicar el sentido de su existencia si no es precisamente porque existe el Santo Fuerte. El oro, por sus propiedades, es un regalo adecuado para reconocer la realeza y el poder. Finalmente, los Reyes Magos reconocieron en el Niño de Betlehem a aquel que nunca conocería la corrupción del sepulcro, aquel que habría de vencer la muerte, al Hagios Athanatos, el Santo Inmortal. Y por eso le regalan la mirra, que aromatizaría más tarde las sábanas mortuorias dejadas como testigos silenciosos en la tumba por el Señor Resucitado. La fiesta de la Epifanía es una gran oportunidad de agradecer a Dios que se haya dignado manifestarse en Jesús a la humanidad entera, sin tomar en cuenta colores de piel, lenguajes, costumbres o condiciones socioeconómicas. Todos los cristianos hemos llegado a la Iglesia, el lugar por excelencia de la presencia de Cristo, porque una estrella -nuestros padres, un amigo, un sacerdote, un acontecimiento- nos guió. Mas esta fiesta de la Epifanía es también es una buena oportunidad para preguntarnos si nosotros, como los Reyes Magos, reconocemos en Jesús al Santo Dios, al Santo Fuerte, al Santo Inmortal; si seríamos capaces, como ellos, de emprender viajes y otras aventuras peligrosas para otorgarle nuestros dones: fe, obediencia, adoración; escucha atenta a su Palabra, participación activa en la liturgia viva de la Iglesia, vivencia de la caridad en los demás.
Fe y Política
15
Vaticano
“Estamos llamados a Por una adopción libre de ideologías vencer la indiferencia que Jorge E. Traslosheros (La Razón)
L
a adopción de menores de edad ha generado un sordo e inútil debate desde hace tiempo, cuyo núcleo es si los adultos homosexuales de ambos sexos pudieran tener el derecho a la adopción. El tema volvió a ganar tribuna por la decisión de la Suprema Corte de declarar inconstitucionales ciertas limitantes impuestas a la adopción en el estado de Campeche. Debemos decir que, en esta ocasión, los ministros no establecieron el derecho a la adopción para grupo alguno. No obstante, los afectos a la ideología de género sacaron la matraca y se han encargado de presentar la decisión de la Corte como si los homosexuales hubieran adquirido semejante derecho. Sin embargo, para su desencanto, en el Derecho mexicano no existe, ni ha existido jamás, el derecho a la adopción para ninguna persona. Esa forma de presentar las cosas ideologiza un delicadísimo asunto y perjudica gravemente a los homosexuales, pues los presenta como una élite de privilegio en un país en el que estamos hartos de grupos que gozan de prebendas por encima del conjunto de la sociedad. Los presenta como la nueva casta divina. Pero sobre todo, lastima seriamente a los menores de edad en situación de adopción, al ensuciar lo que debe ser un proceso pulcro, en donde la idoneidad de los candidatos a convertirse en padres adoptivos debe ser el único criterio a considerarse. La adopción es un acto jurídico mediante el cual un menor de edad, infante o adolescente, se incorpora plenamente a la vida familiar de él, la o los adoptantes. En la república mexicana prácticamente todos los Estados reconocen el régimen de adopción plena. Esto quiere decir que los hijos pueden llegar por vía biológica o por adopción, pero una vez en el hogar son hijos sin distinción alguna. En la adopción se establece una filiación irrenunciable, humana y jurídica, y constituye un hecho fundacional de la familia, o bien fortalece su desarrollo si ésta se ha constituido previamente. Por lo mismo, el asunto de la familia también debe estar libre de ideologías. En la adopción no se buscan niños para satisfacer necesidades de adultos, por legítimas que sean o parezcan. Se requieren padres idóneos para los menores de edad. No basta con ser un buen candidato, tampoco es suficiente ser una buena persona. Se buscan adultos idóneos para un menor de edad en específico, particular, con rostro y corazón. Es un proceso altamente personalizado en donde el menor está muy por encima de cualquier pretensión de los adultos. En el preciso instante en que se estableciera la adopción como un derecho para algún grupo, se transformaría al menor en objeto, en cosa al servicio de las necesidades de los mayores. Los infantes y adolescentes no son mascotas al servicio de las reivindicaciones ideológicas o necesidades afectivas de los adultos. Los menores en situación de ser adoptados no “merecen una oportunidad” de ser “cuidados por adultos que los amen”. Mucho menos se trata de un “acto de generosidad”, ni puede ser una política pública para salvar a “miles de niños del abandono”, por lo que cualquier familia sería buena. Estas son las peores razones para la adopción, pues mantienen a los menores en calidad de objetos al servicio de causas ajenas. Lo único cierto es que los adultos estamos obligados a entregarles a los menores la mejor situación familiar para su desarrollo material, psicológico, afectivo y espiritual. Lo demás es ideología y estorba.
jorge.traslosheros@cisav.org Twitter: @jtraslos
impide la solidaridad”
“M
uéstranos el rostro de tu Hijo Jesús, que derrama sobre todo el mundo su misericordia y su paz”, es la oración conclusiva del Papa Francisco en su homilía de la Misa en la Solemnidad de María Santísima, Madre de Dios y 49° Jornada Mundial de la Paz. «La plenitud de los tiempos» (Gal 4,4) Comentando el pasaje bíblico de la Carta de San Pablo Apóstol a los Gálatas, el Santo Padre se preguntó: “¿Qué significa el que Jesús nazca en la «plenitud de los tiempos»?”. Si nos fijamos únicamente en el momento histórico, precisó el Pontífice, podemos quedarnos defraudados, ya que para los contemporáneos de Jesús, ese tiempo no era en modo alguno el mejor momento. La plenitud de los tiempos – dijo el Papa – no se define desde una perspectiva geopolítica. La plenitud de los tiempos es entendida e interpretada desde el punto de vista de Dios, afirmó el Obispo de Roma, por ello, la plenitud de los tiempos tiene lugar en el momento en el que Dios establece que ha llegado la hora de cumplir la promesa que había hecho. Ya que como escribe el autor de la Carta a los Hebreos: «En muchas o-casiones y de muchas maneras habló Dios antiguamente a los padres por los profetas. En esta etapa final, nos ha hablado por el Hijo, al que ha nombrado heredero de todo…» (1,1-3). La dramática experiencia histórica “Sin embargo, el Sucesor de Pedro evidenció que, este misterio contrasta siempre con la dramática experiencia histórica. Cada día, aunque deseamos vernos sostenidos por los signos de la presencia de Dios, nos encontramos con signos opuestos, negativos, que nos hacen creer que está ausente. La plenitud de los tiempos parece desmoronarse ante la multitud de formas de injusticia y de violencia que hieren cada día a la humanidad”. Observando la dramática realidad hodierna y el creciente rió de miseria, alimentado por el pecado, el Papa Francisco se preguntó: ¿Cómo es posible que perdure la opresión del hombre contra el hombre, que la arrogancia del más fuerte continúe humillando al más débil, arrinconándolo en los márgenes más miserables de nuestro mundo? ¿Hasta cuándo la maldad humana seguirá sembrando la tierra de violencia y odio, que provocan tantas víctimas inocentes? ¿Cómo puede ser este un tiempo de plenitud, si ante nuestros ojos muchos hombres, mujeres y niños siguen huyendo de la gue-rra, del hambre, de la persecución, dispuestos a arriesgar su vida con tal de que se respeten sus derechos fundamentales? El océano de la Misericordia “Y, sin embargo, dijo el Santo Padre, este
río en crecida nada puede contra el océano de misericordia que inunda nuestro mundo. Todos estamos llamados a sumergirnos en este océano, para dejarnos regenerar para vencer la indiferencia que impide la solidaridad y salir de la falsa neutralidad que obstaculiza el compartir. La gracia de Cristo, agregó el Pontífice, que lleva a su cumplimiento la esperanza de la salvación, nos empuja a cooperar con Él en la cons-trucción de un mundo más justo y fraterno, en el que todas las personas y todas las criaturas puedan vivir en paz, en la armonía de la creación originaria de Dios”. María, Sede de la Sabiduría “Al comienzo de un nuevo año, la Iglesia nos hace contemplar la Maternidad de María como icono de la paz. A través de ella, a través de su «sí», puntualizó el Obispo de Roma, ha llegado la plenitud de los tiempos. Ella se nos presenta como un vaso siempre rebosante de la memoria de Jesús, Sede de la Sabiduría, al que podemos acudir para saber interpretar coherentemente su enseñanza, para captar el sentido de los acontecimientos que nos afectan a nosotros, a nuestras familias, a nuestros países y al mundo entero. Donde no puede llegar la razón de los filósofos ni los acuerdos de la política, dijo el Pontífice, llega la fuerza de la fe que lleva la gracia del Evangelio de Cristo, y que siempre es capaz de abrir nuevos caminos a la razón y a los acuerdos”. Antes de concluir su homilía, el Papa Francisco invocó a la Santísima Virgen María, la Madre de Dios. “Bienaventurada eres tú, María, dijo el Papa, porque has dado al mundo al Hijo de Dios; pero todavía más dichosa por haber creído en él. Derrama sobre nosotros tu bendición en este día consagrado a ti; muéstranos el rostro de tu Hijo Jesús, que derrama sobre todo el mundo su misericordia y su paz”.
16
Misericordia
Bienaventurados los misericordiosos, porque ellos alcanzarán misericordia (Mt 5, 7)
E
l Papa Francisco Ha inaugurado el año Santo de la Misericordia. El año de gracia para recordar el inmenso amor del Padre Todopoderoso. Él nos ama. El amor de Dios es Misericordioso, no hay otra manera de entenderlo. Podríamos, como en la antigüedad, definir este amor divino como un amor Ad Intra (hacia dentro), esto es, en la misma intimidad de Dios, como perfección; Dios es amor puro, según nos lo enseña San Juan en su primera Carta (4, 8); y podríamos hablar también del amor de Dios Ad Extra (hacia fuera), esto es, Dios que ama fuera de sí; y el amor hacia fuera, este amor Ad Extra, sería el amor misericordioso que Dios tiene a sus creaturas. No se entiende de otra manera. Dios es amor misericordioso. Por pura misericordia él se encarnó, por pura misericordia quiso enviar un salvador, más que todo, por pura misericordia Dios se fijó en el hombre; Dios ha rescatado a su pueblo que vivía en la esclavitud de Egipto, como dice el salmo de la Liberación: “porque es eterna su misericordia” (Sal 135, 10). Dios no necesita amor, él es la fuente del verdadero amor, es el origen de todo amor. Él es misericordia porque su amor es inmenso; porque, no necesitando ni dar ni recibir amor, él se da, él se apiada de los hombres porque nosotros nos corrompemos con demasia-da frecuencia. Su amor, hacia fuera, siempre deberá ser entendido de esta manera. De muchos modos y en distintos tiempos Dios ha mostrado su misericordia hacia el ser humano. Toda la historia de la salvación está repleta de hechos misericordiosos del Padre. Encontramos, por lo menos en el Nuevo Testamento, decenas de expresiones de la misericordia de Dios. En el cántico de la Virgen María, se expresa hermosísimamente esta cualidad divina, ella dice: “acordándose de su misericordia vino a favor de la casa de Israel” (Lc 1, 54); Isabel, cuando recibe la bendición concebir al Bautista, expresa: “el Señor ha quitado el oprobio que pesaba sobre mí” (Lc 1, 25). Cuando Jesús le explica a un escriba acerca de quién es el prójimo, al que se le debe amor, él lo expresa con una parábola hermosa, la del buen samaritano, un hombre que se apiada de otro caído en desgracia, lo cual no hicieron ni un sacerdote ni un levita; al final de la historia pregunta Jesús al Escriba: “¿quién de ellos crees que se portó como prójimo del hombre caído en desgracia”? a lo que responde el escriba correctamente: “el que tuvo compasión de él”, es decir el que tuvo misericordia; Jesús lo manda a hacer lo mismo (Lc 10, 25-37).
La misericordia es algo fácil de entender, pero a menudo difícil de practicar. Se necesita una gran voluntad y se necesita, ante todo, sentir el amor divino palpitando en el corazón. Solo si tenemos amor podemos tener misericordia, solo recibiendo agradecidos el amor del Padre podemos practicar la misericordia, porque la misericordia es una virtud que nace del sentirse amados. Es difícil que alguien que no sienta amor pueda apiadarse de cualquiera. En nuestros días la gente vive como alejada del amor. Las condiciones diversas en que las personas viven les hacen andar por la vida sin preocuparse de los demás, de la suerte de los otros; cada quien vive atado a sus necesidades fundamentales, cada cual vive anclado y preocupado por los problemas de cada día. Muchos no sienten amor, ni de Dios ni de nadie, porque no se preocupan de ello, sus problemas los absorben, los aniquilan, les matan el corazón. Una persona que hace el mal, en realidad es una persona triste, que no sabe amar, que no tiene, ni siente, ni da amor, y no lo da porque no lo tiene. Las personas que llamamos “malvadas” en realidad no son tan malas, tienen una gran carencia: les falta el amor, por eso viven aisladas, alejadas, en las adicciones, en el juego, el vicio, la parranda; ellos han fracasado continuamente en el amor. Por eso roban, por eso matan, por eso lastiman, por eso hacen trampa, porque no saben la alegría de vivir el amor verdadero. Los misericordiosos alcanzarán, obtendrán misericordia porque ellos se parecen un poquito a Dios, que sabiendo lo que es el amor, lo pueden dar; tienen amor, por eso pueden darlo; enseñaban los sabios antiguos que nadie da lo que no tiene; eso significa que solo podemos amar los que tenemos amor. Y amamos con misericordia porque hemos experimentado antes la gran misericordia de Dios. También conocemos las historias de muchos santos que, antes de conocer el amor de Dios, vivían como perdidos, bastó un leve encuentro con el Dios del amor para que ellos cambiaran sus rumbos. San Pablo reconoce su pasado pecador y hasta anticristiano y es un gran apóstol de la misericordia; él sabe que es apóstol solo por pura misericordia divina (1Tim 1, 13-14); él se considera a sí mismo basura (Fil 3, 8). Recuerdo la historia de aquel hombre de Jericó llamado Zaqueo, el cual fue llamado por Jesús a comer con él (Zaqueo sería el anfitrión); y estando a la mesa, aquel hombre sintió el amor misericordioso de Jesús, y se levantó de la mesa para declarar públicamente
que devolvería sus bienes a cualquiera que hubiera defraudado, y esto hasta cuatro veces más; dijo también que daría la mitad de sus bienes a los pobres (Lc 19, 1-9); esto solo por haber estado a la mesa con Jesús unas horas. El amor de Dios transforma la vida, pero muchos no se dejan tocar por ese amor misericordioso. Amar con misericordia es algo que solo los grandes pueden hacer; solo ellos, porque la misericordia es el amor con que nos ama el Señor. Él, que no necesita amarnos, lo hace. De la misma manera, aquellos a quienes no nos debemos y sin embargo amamos, son amados por nosotros con amor de misericordia. Ahora entendemos mejor que nunca aquel mandamiento de Jesús: “ama a tu prójimo como a ti mismo” (Mc 12, 31), es decir, ámalo como a alguien que no es digno de amor y sin embargo lo necesita; la base del amor de misericordia es la necesidad del otro, al que yo puedo ayudar. El amor misericordioso nadie lo merece, nadie tiene mérito para ello; este amor se da gratuitamente, libremente, compasivamente. Aquel ladrón a quien Jesús aseguró que estaría con él en el paraíso (Lc 23, 43), lo salvó por pura misericordia, pues aquel hombre no hizo nada digno de amor; el hombre socorrido por el “buen samaritano” no es digno de amor, no hizo nada que le diera mérito, solo estaba viviendo una terrible adversidad y es asistido por aquel buen hombre por pura misericordia. Los consejos de Jesús, en torno a la pregunta que le hacen respecto al fin de los tiempos declaran con claridad que la misericordia es camino de la salvación (Mt 25, 31-46); este texto no hace sino aclarar la bie-naventuranza: alcanza misericordia quien la practica. Así pues, Jesús dirá: vengan benditos de mi Padre, al reino preparado para ustedes desde la creación del mundo; porque me vieron en la tribulación y me tu-vieron misericordia. En otra ocasión Jesús enseñó: ¿si aman solo a los que los aman, qué recompensa merecen? ¿no hacen eso mismo los paganos? (Mt 5, 46); y con esto aprendemos que el amor que le tenemos a los nuestros, a los que nos aman, a nuestra familia y amigos, es amor de correspondencia; sin embargo el amor de misericordia no trata de corresponder al amor recibido o sentido, es un amor solidario, compasivo, desinteresado. El amor de correspondencia es fácil de sentir y practicar; el amor de misericordia necesita práctica; no es solo sentimientos, es una gran virtud.
17
Palabra de Dios
Después del bautismo de Jesús, el cielo se abrió Del santo Evangelio según san Lucas 3, 15-16. 21-22
E
n aquel tiempo, como el pueblo estaba en expectación y todos pensaban que quizá Juan el Bautista era el Mesías, Juan los sacó de dudas, diciéndoles: “Es cierto que yo bautizo con agua, pero ya viene otro más poderoso que yo, a quien no merezco desatarle las correas de sus sandalias. Él los bautizará con el Espíritu Santo y con fuego”. Sucedió que entre la gente que se bautizaba, también Jesús fue bautizado. Mientras éste oraba, se abrió el cielo y el Espíritu Santo bajó sobre él en forma sensible, como de una paloma, y del cielo llegó una voz que decía: “Tú eres mi Hijo, el predilecto; en ti me complazco”.
Palabra del Señor.
El Bautismo cristiano
L
a fiesta del Bautismo del Señor es ocasión propicia para reflexionar sobre nuestro propio Bautismo y sus implicancias. Por el don del agua y el Espíritu Santo fuimos sumergidos en la muerte de Cristo para nacer con Él a la vida nueva, a la vida de Cristo, a la vida de la gracia. Por el Bautismo llegué a ser “una nueva criatura” (2 Cor 5, 16), fui verdaderamente “revestido de Cristo” (Gál 3, 27). Pero si mi Bautismo me ha transformado radicalmente, ¿por qué sigo experimentando en mí una inclinación al mal?¿Por qué tantas veces termino haciendo el mal que no quería y dejo de hacer el bien que me había propuesto? (Rom 7, 15). Ante esta experiencia tan contradictoria aclara la enseñanza de la Iglesia que aunque el Bautismo «borra el pecado original y devuelve el hombre a Dios… las consecuencias para la naturaleza, debilitada e inclina al mal, persisten en el hombre y lo llaman al combate espiritual» (Catecismo de la Iglesia Católica, 405). Dios ha permitido que luego de mi Bautismo permanezcan en mí la inclinación al mal, la debilidad que me hace frágil ante las tentaciones, la inercia o dificultad para hacer el bien, con el objeto de que sean un continuo aguijón que me estimule cada día al combate decidido por la santidad, así como a buscar siempre en Él la fuerza necesaria para vencer el mal con el bien. Dios llama a todo bautizado al combate espiritual. El combate espiritual tiene como objetivo final nuestra propia santificación, es decir, asemejarnos lo más posible al Señor Jesús, alcanzar su misma estatura humana, llegar a pensar, amar y actuar como Él. Sabemos que esa transformación, que es esencialmente interior, es obra del Espíritu divino en nosotros. Es Dios mismo quien por su Espíritu nos renueva interiormente, nos transforma y conforma con su Hijo, el Señor Jesús. Sin embargo, Dios ha querido que desde nuestra fragilidad y pequeñez cooperemos activamente en la obra de nuestra propia santificación. Decía San Agustín: “quien te ha creado sin tu consentimiento, no quiere salvarte sin tu consentimiento”. Y este consentimiento implica la cooperación decidida en “despojarnos” del hombre viejo y sus obras para “revestirnos” al mismo tiempo del hombre nuevo, de Cristo (ver Ef 4, 22ss). Esto no es sencillo, por eso hablamos de combate, de lucha interior. Para vencer en este combate lo primero que debemos hacer es reconocer humildemente nuestra insuficiencia: sin Él nada podemos (ver Jn 15, 5). No podemos dejar de rezar, no podemos dejar de pedirle a Dios las fuerzas y la gracia necesaria para vencer el mal, nuestros vicios y pecados, para rechazar con firmeza toda tentación que aparezca ante nosotros, para poder perseverar en el bien y en el ejercicio de las virtudes que nos enseña el Señor Jesús. Junto con la incesante oración hemos de proponer medios concretos para ir venciendo los propios vicios o malos hábitos que descubro en mí, para ir cambiándolos por modos de pensar, de sentir y de actuar que correspondan a las enseñanzas del Señor. El Señor a todos nos pide perseverar en ese combate (ver Mt 24, 13), con paciencia, con esperanza, nunca dejarnos vencer por el desaliento, siempre levantarnos de nuestras caídas, pedirle perdón con humildad si caemos, y volver decididos a la batalla cuantas veces sea necesario.
En el ejercicio del compartir La escuela de formación para laicos de nuestro Seminario
H
Experiencias Pastorales de Iván Reséndiz Vega, 2do de Teología
ola estimados lectores, espero en Dios que pasen una feliz navidad y un próspero año nuevo. Con gusto les comparto mi experiencia pastoral de la escuela de formación para laicos de nuestro Seminario, compartiendo la materia de Introducción a las Sagradas Escrituras. Cuando uno pone en práctica lo aprendido es cuando obtiene los beneficios que le da el estarse formando; se da cuenta del alcance que tienen los conocimientos adquiridos en clase, que no se quedan en un cuaderno o un examen. Por el contrario, cuando nada se pone en práctica es como aquel que enciende una lámpara y la pone bajo la mesa en lugar de que alumbre en la oscuridad, o como aquel que encuentra un tesoro y en lugar de anunciarlo con gusto lo esconde y lo mantiene en secreto. Creo que da más satisfacción cuando esos conocimientos no sólo se ponen en práctica sino que además se transmiten a otros en un aula de clases. De esta manera uno mismo sigue aprendiendo, nunca se termina de aprender, aunque pareciera que una materia se agota, siempre hay algo nuevo, lo cual sólo se descubre en el ejercicio del compartir los contenidos en el aula. Además uno adquiere un compromiso para con los alumnos. El compromiso consiste en preparar la clase y verificar que los contenidos sean acordes con la doctrina, que no contradigan las verdades de fe y moral. Aquí es cuando se logra comprender a los profesores. Son varios los obstáculos que se presentan al momento de preparar una clase, pero el deseo de que los alumnos se lleven un mensaje claro y con-
vincente, que les sirva para la vida, es lo que motiva a esmerarse en darles una clase de calidad. Creo que me siento invitado a ser como aquellas personas que, después de haber experimentado la misericordia de Jesús al sanarlas o al escuchar su predicación, no pudie-ron contenerse de pregonarlo a pesar de que Jesús se lo había prohibido. Y no pudieron contenerlo porque esa experiencia tocó su corazón, lo más profundo de su existencia. De trasfondo está el mensaje evangélico de salvación. Creo que los contenidos teológicos están orientados al conocimiento más profundo y sistemático de Dios y, por ende, de la persona de Jesucristo. Al ir profundizando en estos contenidos me siento como aquellas personas que no se contuvieron, no me he podido contener el compartir estos conocimientos adquiridos, porque en sí, es compartir en clases a Dios Padre que se ha revelado en su Hijo Jesucristo. Muy estimados lectores, creo que es bueno conocer a más profundidad el misterio de Dios, es por eso que es importante el estudio de las Sagradas Escrituras que de hecho son el alma de la Teología. Te invitamos a formar parte de la escuela da formación para laicos en nuestro Seminario, ya sea en formación filosófica o teológica. Te llevaras una grata experiencia de formación. No se puede anunciar lo que no se conoce porque de lo contrario se anuncia uno mismo. “Nadie puede conocerle y no amarle, nadie puede amarle y no seguirle”
Comentarios: ecos_seminarioslp@hotmail.com Facebook: Guadalupano Josefino Twitter: @seminario_slp
18
Educando para el amor
Domingo 10 de enero de 2016
...Lo de Dios a Dios
La intimidad en la Gerhard Ludwig Müller educación sexual G Fil. Rafael Gómez M.
H
emos sostenido que el tema de la sexualidad no sólo no debe moverse en el ámbito de lo vergonzoso, sino que debe estar abierto a las experiencias del cuerpo que es el único camino de donde proviene la vida humana en su totalidad: la vida física, la espiritual, la psíquica y, lo que le da sentido a todo lo más profundo en el ser humano, “la vida eterna”. Aún los incrédulos que no creen en la vida eterna, pero que buscan la felicidad en las profundidades de la sexualidad, conviene que escarben en el misterio que hace al ser humano capaz de amar y capaz de dar vida. El misterio de la sexualidad le da sentido al respeto por la intimidad del cuerpo y por la unión íntima de los esposos. Ya le hemos venido dedicando tiempo a la importancia del cuerpo. Esta vez dedicamos tiempo al tema del pudor, “respeto a la intimidad del cuerpo”, que está íntimamente vinculado a la dignidad de los demás. Educar es transmitir valores dignos de la persona humana que se niega a ser vista y tratada como objeto de placer en vez de ser respetada y amada por sí misma. Tratar el tema del pudor es arriesgarse al rechazo porque despierta una gran rebeldía que abona al empeño de los que exigen una reforma sexual, y todo porque algunas realidades de la intimidad del cuerpo son y han sido vistas con un enfoque pe-yorativo; por ejemplo, cuando se dice, “aliviarse”, al hecho de “dar a luz”, supone que la gestación es como una enfermedad que acaba en “salud o alivio” al momento del alumbramiento o llamar a la eyaculación, “polución”, que en el estricto sentido etimológico, significa “efusión sucia o mancha” o llamar “enfermedad de la mujer” a la menstruación. Éstos y otros muchos ejemplos son el indicativo más claro de cómo pueden verse, muchos fenómenos de la intimidad corporal, como algo vergonzoso, malo, deshonesto. En la experiencia infantil de muchos, existe una muy comprensible rebeldía contra la educación recibida que per-cibe como obscenas, malas, vergonzosas, las realidades humanas de la naturaleza corporal. Tal educación y tal rebeldía han mandado el tema al extremo opuesto, por lo que hoy muchos aplauden la vulgarización, la banalización, la exhibición, la erotización, las faltas de respeto de la intimidad del
cuerpo. Por eso, éstos se resisten a los conceptos de respeto, de pecado, de pudor. El pudor, especialmente en el contexto sexual, junto con el sexo, constituye un elemento básico de la personalidad porque adquiere, asegura M. Pradines, ”un carácter natural y profundamente humano”. El pudor se levanta como defensor y edificador de la estructura de la persona que impide que ésta se reduzca a sólo corporeidad; por el pudor “el ser humano reconoce que su cuerpo tiene la particular función de contribuir a revelar el sentido de la vida y de la vocación humana. “La corporeidad en tal caso es, en efecto, el modo específico del existir y del actuar del espíritu humano porque es el cuerpo el que revela al hombre y es el cuerpo el que expresa a la persona”. El pudor es, pues, el instrumento del amor para que éste florezca en las hondas raíces de toda la persona. “¿No saben ustedes que quien se une con una prostituta se hace un solo cuerpo con ella? Pues dice la Escritura: Los dos se harán una sola carne. Pero el que se une al Señor, se hace un solo espíritu con Él” (1 Cor 6, 16). Es necesario que el cuerpo quede envuelto en el encanto del misterio amoroso de Dios, para que el amor humano quede envuelto en el encanto del misterio amoroso de lo sexual. La intimidad del cuerpo supone la unidad en el espíritu y es el pudor el que sale en defensa de éste misterio por la defensa que hace de la intimidad. “Lo que se oculta, no ha de percibirse como algo malo, sino que, no debe exteriorizarse, lo que debe permane-cer privado. La exteriorización, dice S, J. Pablo II, es la que se experimenta como un mal”. Por el pudor, el cuerpo, por su naturaleza y vocación, guarda aquello que pertenece a su interior y protege la interioridad de su persona para manifestarse a la exterioridad de los demás. Es un valor de la persona el respeto al santuario personal por lo que es necesario, al educar en la sexualidad, incluir el respeto por el cuerpo que cobra más relevancia y dignidad en cuanto más se le respeta. “Tanto más se acerca lo corpóreo al amor, cuanto más se defiende la propia intimidad; tanto más la persona experimenta el encanto de la sexualidad, cuanto más se envuelve en su misterio”.
erhard Ludwig Müller nació el 31 de diciembre de 1947 en Mainz-Finthen. Hijo del obrero Martin Müller y de su esposa Lioba, creció en su familia junto a tres hermanos: Hildegard, Antonia y Günter. En una entrevista hablaba del lugar donde nació “Nosotros vivíamos cerca, en Mainz-Finthen, una pequeña localidad fundada por los romanos y donde hasta la fecha hay restos de un acueducto construido por ellos. Desde este punto de vista nuestra impronta fundamental es romana. En Maguncia (Mainz) aún se es muy consciente de esta herencia, y estamos orgullosos de ello. Tener un horizonte romano en el corazón de Alemania ha dejado huella. Y cuando se es católico las dos realidades se conectan automáticamente”. “Mi padre fue durante casi cuarenta años un sencillo operario de Opel en Rüsselsheim”, decía el prelado hablando de su familia. “Mi madre era ama de casa. Estoy agradecido con mis padres por habernos educado de forma normal desde el punto de vista humano, sin exagerar en una u otra dirección. Así, hemos crecido en la fe católica y en su práctica, en el justo equilibrio entre libertad y vínculos, con principios claros. Todavía hoy concuerdo plenamente con mis padres”.
Para su decisión de ser sacerdote: “fue importante haber seguido encontrando sacerdotes que llevaban una vida espiritual ejemplar, con una exigencia intelectual”, comentó en una ocasión. “Para mí nunca hubo contradicciones entre el ser sacerdote y el estudio. Siempre he estado convencido de que la fe católica corresponde a las exigencias intelectua-les más elevadas y de que no debemos escondernos”, concluyó. Tras concluir el bachillerato en el Instituto Willigis de Maguncia estudió filosofía y teología en esta ciudad, en Munich y en Friburgo de Brisgovia. En 1977 se doctoró con el Profesor Karl Lehmann -más tarde cardenal-, el tema de su tesis fue: “Iglesia y sacramentos en una cristiandad sin religión. El aporte de Bonhoeffer para una teología ecuménica de los sacramentos”. En 1978 fue ordenado sacerdote por el Cardenal Hermann Volk, en Mainz-Finthen. Después de su nombramiento como obispo diocesano el 1 de octubre del 2002 por el Papa Juan Pablo II, el Profesor Gerhard Ludwig Müller fue ordenado obispo de Ratisbona con una ceremonia solemne en la Catedral, el 24 de noviembre de 2002, fiesta de Cristo Rey. El 2 de julio de 2012 fue nombrado por el Santo Padre Benedicto XVI Prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe y Presidente de la Pontificia Comisión “Ecclesia Dei”, de la Comisión Teológica Internacional y de la Pontificia Comisión Bíblica. Sobre su nuevo cargo decía: “la Congregación para la doctrina de la fe tiene la responsabilidad de aquello que interesa a toda la Iglesia en profundidad: la fe que nos conduce a la salvación y a la comunión con Dios y entre nosotros”
P. David Grimaldo
y añadió “la Congregación debe, ante todo, promover y hacer comprensible la fe, y es éste el factor decisivo. A ello se añade después el hecho de que la fe debe ser defendida contra errores y desvalorizaciones”. En el momento del nombramiento, el vaticanista Andrea Tornielli escribía: “La delicada decisión ha sido totalmente del Pontífice y en los meses pasados no han faltado intentos de disuadirlo, recordando su amistad con el teólogo peruano Gustavo Gutiérrez, uno de los padres de la Teología de la Liberación (que nunca ha sido condenado por la autoridad eclesiástica), como también citando frases y pasajes aislados de los textos del mismo Müller juzgados teológicamente dema-siado abiertos”. Esa amistad comenzó cuando en 1988 fue invitado a participar en un seminario con Gustavo Gutié-rrez. “Acudí con algunas reservas como teólogo alemán, también porque conocía bien las dos declaraciones de la Congregación para la doctrina de la fe sobre la teología de la liberación, publicadas en 1984 y 1986″ dijo Müller, pero pudo constatar “que hay que distinguir entre una teología de la liberación equivocada y una correcta. Considero que toda buena teología está relacionada con la libertad y la gloria de los hijos de Dios”. “Ciertamente, en cambio, hay que rechazar una mezcolanza de la doctrina de una auto-redención marxista con la salvación dada por Dios. Por otra parte debemos preguntarnos sinceramente: ¿cómo pode-mos hablar del amor y de la misericordia de Dios ante los sufrimientos de tantas personas que no tienen alimento, agua ni asistencia sanitaria, que no saben cómo dar un futuro a sus hijos, donde falta verdaderamente la dignidad humana, donde los derechos humanos son ignorados por los poderosos?”. Lo cierto es que el prelado alemán conoce la situación de pobreza que viven los países latinoamericanos: “Durante quince años siempre he pasado allí dos o tres meses al año, viviendo en condiciones muy sencillas”. “Al principio, para un ciudadano de Europa central, esto implica un gran esfuerzo. Pero cuando se aprende a conocer a la gente en persona y se ve cómo vive, entonces se puede aceptar”, manifestó.
Domingo 10 de enero de 2016
encuentra las 10 diferencias
Libros a la venta en las oficinas de La Red
Madero #405, Zona Centro. 814 99 43 / 810 01 96
Av. Constituyentes Poniente # 49 local 3 Col. El Pocito, QuerĂŠtaro, Qro. (Paseo Constituyentes, carretera libre a Celaya) Tel. (01 442) 216 99 23 y 196 80 94
PREVIA CITA