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Edición 354

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Semanario de la Arquidiócesis de San Luis Potosí Año 7

No. 354

Semana del 13 al 19 de diciembre de 2015

“Por tu gran misericordia, entraré en tu casa, Señor”

E

l Papa ha llamado a la Iglesia católica a anteponer la «misericordia» al «juicio» al tiempo que ha recordado los frutos del Concilio Vaticano II que la empujó «a salir de los escollos que durante muchos años la habían recluido en sí misma, para retomar con entusiasmo el camino misionero». «Cuánta ofensa se le hace a Dios y a su gracia cuando se afirma sobre todo que los pecados son castigados por su juicio, en vez de anteponer que son perdonados por su misericordia», ha clamado Francisco durante la homilía de la misa de inauguración del Jubileo que ha presidido, el pasado 8 de diciembre, en la basílica de San Pedro antes de la apertura de la puerta santa. Así, durante la homilía ha aseverado que los hombres de Iglesia «deben anteponer la misericordia al juicio» al señalar que, en todo caso, «el juicio de Dios será siempre a la luz de su misericordia». No obstante, el Papa ha señalado que «siempre existe la tentación de la desobediencia» y ha alertado de que ello se expresa de manera práctica en el deseo de organizar la vida «independientemente de la voluntad de Dios».

Por ello, el Papa ha subrayado que «atravesar la puerta santa, por lo tanto, nos hace sentir partícipes de este misterio de amor» al tiempo que ha pedido a los hombres que no teman a Dios. «Abandonemos toda forma de miedo y temor, porque no es propio de quien es amado; vivamos, más bien, la alegría del encuentro con la gracia que lo transforma todo», ha agregado. Asimismo, ha advertido de «la enemistad que insidia continuamente la vida de los hombres para oponerlos al diseño de Dios», pero ha explicado que la historia del pecado es también la historia del amor que perdona. «Si todo quedase relegado al pecado, seríamos los más desesperados entre las criaturas, mientras que la promesa de la victoria del amor de Cristo integra todo en la misericordia del Padre», ha comentado en este sentido. «Entrar por la puerta significa descubrir la profundidad de la misericordia del Padre que acoge a todos y sale personalmente al encuentro de cada uno. Será un año para crecer en la convicción de la misericordia», ha dicho el Papa.

Un emotivo anuncio invita a no dejar que los ancianos pasen la Navidad sin la compañía de su familia

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a cadena alemana de supermercados Edeka ha convertido en viral su anuncio de Navidad, que quiere ser un llamamiento a la celebración familiar de esa fiesta sin dejar a ningún ser querido en soledad. De hecho, vinculó su difusión con una campaña para que los clientes envíen fotos de la gente con quien se reúne en Nochebuena, premiadas con un sorteo de 100 vales de 100 euros cada uno para compras en sus establecimientos. Desde su lanzamiento el 28 de noviembre, el vídeo original suma en Youtube casi 19 millones de visitas. “Estar en Navidad, en casa, y con los seres queridos es lo más hermoso”, propone la campaña. Y el spot comercial se cierra con la frase Es tiempo de volver a casa. Estamos acostumbrados a ver emotivos videos Navideños, sin embargo, la última campaña de la cadena de supermercados alemanes Edeka, nos ha partido el corazón con su más reciente anuncio. El spot nos muestra a un anciano que vive en la soledad, y solo es acompañado por su perro en significativas fechas como Navidad. En distintas ocasiones recibe mensajes y cartas postales de sus hijos prometiendo ir a visitarlo al siguiente año, sin embargo no cumplen y el hombre sigue estando solo en Nochebuena. Pasa otro año y otro año y el hombre sigue celebrando solo… Y al siguiente año, sus hijos reciben notificaciones para asistir al funeral de su padre. Todos de luto se reúnen de vuelta en su casa, se abrazan, lloran y de pronto se encuentran con una gran sorpresa. Su padre no estaba muerto, sale de la cocina y les dice: “¿Tengo que hacer esto para verlos a todos juntos?”. Las lagrimas se transforman en sonrisas y la familia se reúne para celebrar la Navidad. “Es tiempo de volver a casa” es el mensaje del anuncio.

¡Ven y enciende mi Fe, Señor, para vivir en el amor!


Domingo 13 de diciembre de 2015

Dar posada al migrante

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a Navidad está muy cerca, esta semana comienza el novenario navideño, las posadas. Los belenes adornan millones de hogares católicos, el niño Dios está por venir. El Hijo de Dios se hizo hombre para salvarnos. Él tomó nuestra carne mortal, se hizo uno de nosotros. Él es el Dios que hizo al ser humano a su imagen y semejanza y ahora se ha hecho a imagen del hombre. Nosotros contemplamos al Dios pequeño, al Dios vulnerable, al Dios necesitado, al que no encuentra posada, lo contemplamos en el Belén familiar, pero también lo podemos ver, si queremos, en el hombre que sufre, en el hermano desamparado. Podemos ver a Jesús peregrino; en algunas personas, puede repetirse el penoso peregrinar de la familia de José, María y Jesús, que, como la tradición nos recuerda, no encuentra posada, solo un pesebre. Hoy tenemos de visita en nuestro México, en nuestro San Luis Potosí, a muchos paisanos, a muchos hermanos migrantes; ellos vienen a pasar algunos días con sus familias, vienen felices, ¡cuánto tiempo hace que no se reúnen! Ellos, algunos, vienen desafiando muchos peligros, las aguas, el desierto, las montañas, para poder compartir un par de días con sus seres más queridos. Encontrarán posada en su país, hallarán calor hogareño un tiempo y luego trataran de regresar allá a tierras vecinas, pero lejanas, en donde se ganan la vida, en donde los esperan duras jornadas. Pero hemos visto cómo en estas semanas han venido de lejos aquellos seres queridos y la situación migratoria hacia aquel país ha recrudecido sus normas, su vigilancia, y muchos han tenido que quedarse aquí sin poder retornar a su trabajo detrás de las fronteras. Algunos dejaron hijos y esposas o esposos en “el otro lado”. Otros podrán regresar nuevamente a sus labores. Ellos se parecen a esta sagrada Familia que huye de su país, al ser perseguidos por Herodes; ellos van ocultándose, sin haber cometido acciones que merezcan persecución, lo mismo que José y María con Jesús, alertados por el ángel. Ellos viajarán entre peligros, ellos no saben si podrán llegar a casa o si lograrán partir nuevamente a buscar el pan de cada día para los suyos que se quedan acá. El Papa Francisco, en su visita a México en el ya cercano 2016, tiene como punto fundamental de su visita, abordar el problema de la migración. Esto es serio; los mexicanos viajan a Estados Unidos en busca de trabajo y saltan la frontera Norte, y al mismo tiempo, otros migrantes de países vecinos ingresan por nuestra frontera Sur, y los vemos actualmente en nuestras calles y avenidas pidiendo socorro, buscando trabajo; y ellos se convierten en víctimas de oportunistas de aquí, lo mismo que nuestros paisanos lo son con los oportunistas de aquí y de allá. Llegar a “tierras de oportunidad” supone grandes sacrificios, y, entre los más graves, el ser despojados de su propia familia o el abandono de esta. El Papa nos dice que los migrantes y refugiados nos interpelan; ante esto hay que ejercitar la misericordia: “Los emigrantes son nuestros hermanos y hermanas que buscan una vida mejor lejos de la pobreza, del hambre, de la explotación y de la injusta distribución de los recursos del planeta, que deberían ser divididos ecuamente entre todos. ¿No es tal vez el deseo de cada uno de ellos el de mejorar las propias condiciones de vida y el de obtener un honesto y legítimo bienestar para compartir con las personas que aman? (…) queridos emigrantes y refugiados, en la raíz del Evangelio de la misericordia el encuentro y la acogida del otro se entrecruzan con el encuentro y la acogida de Dios: Acoger al otro es acoger a Dios en persona. No se dejen robar la esperanza y la alegría de vivir que brotan de la expe-riencia de la misericordia de Dios, que se manifiesta en las personas que encuentran a lo largo de su camino. Los encomiendo a la Virgen María, Madre de los emigrantes y de los refugiados, y a san José, que vivieron la amargura de la emigración a Egipto”. Recibir al migrante, respetarlo, darle socorro y asilo es recibir a Jesús, a Jesús nacido en Belén, Jesús, migrante también, sin casa, sin posada. Felices fiestas, feliz regreso.

Sobre el diálogo interreligioso Queridos hermanos y hermanas, ¡buenos días! En las audiencias generales hay a menudo personas o grupos pertenecientes a otras religiones; pero hoy esta presencia es del todo especial, por recordar juntos el 50º aniversario de la declaración del Concilio Vaticano II Nostra Aetate sobre las relaciones de la Iglesia católica con las religiones no cristianas. Este tema ocupaba un lugar central para el beato Papa Pablo VI, que en la fiesta de Pentecostés del año anterior al final del Concilio había ins-tituido el Secretariado para los no cristianos, hoy Consejo Pontificio para el Diálogo Interreligioso. Expreso por eso mi gratitud y mi calurosa bienvenida a personas y grupos de diferentes religiones, que hoy han querido estar presentes, especialmente a quienes vienen de lejos. El Concilio Vaticano II fue un tiempo extraordinario de reflexión, diálogo y oración para re-novar la mirada de la Iglesia católica sobre sí misma y sobre el mundo. Una lectura de los signos de los tiempos con vistas a una actua-lización orientada por una doble fidelidad: fidelidad a la tradición eclesial y fidelidad a la historia de los hombres y mujeres de nuestro tiempo. De hecho Dios, que se ha revelado en la creación y en la historia, que ha hablado por medio de los profetas y de forma plena en su Hijo hecho hombre (cf. Heb 1, 1), se dirige al corazón y al espíritu de cada ser humano que busca la verdad y las vías para practicarla. Son muchos los eventos, las iniciativas, las relaciones institucionales o personales con las religiones no cristianas de estos últimos cincuenta años, y es difícil recordarlos todos. Un hecho particularmente significativo fue el encuentro de Asís del 27 de octubre de 1986. Este fue querido y promovido por san Juan Pablo II, quien un año antes, es decir hace treinta años, dirigiéndose a los jóvenes musulmanes en Casablanca deseaba que todos los creyentes en Dios favorecieran la amistad y la unión entre los hombres y los pueblos (19 de agosto de 1985). La llama, encendida en Asís, se extendió por todo el mundo y constituye un signo permanente de esperanza. Una especial gratitud hacia Dios merece la auténtica transformación que ha experimentado en estos 50 años la relación entre cristianos y judíos. Indiferencia y oposición se han

transformado en colaboración y benevolencia. De enemigos y extraños nos hemos convertido en amigos y hermanos. El diálogo que necesitamos no puede ser sino abierto y respetuoso, y entonces se revela fructífero. El respeto recíproco es condición y, al mismo tiempo, fin del diálogo interreligioso: respetar el derecho de otros a la vida, a la integridad física, a las libertades fundamentales, es decir a la libertad de conciencia, pensamiento, expresión y religión. El mundo nos mira a nosotros los creyentes, nos exhorta a colaborar entre nosotros y con los hombres y las mujeres de buena voluntad que no profesan ninguna religión, nos pide respuestas efectivas sobre numerosos temas: la paz, el hambre, la miseria que aflige a millones de personas, la crisis ambiental, la violencia, en particular la cometida en nombre de la religión, la corrupción, la degradación moral, la crisis de la familia, de la economía, de las finanzas y sobre todo de la esperanza. Nosotros creyentes no tenemos recetas para estos problemas, pero tenemos un gran recurso: la oración. Y nosotros creyentes rezamos. Tenemos que rezar. La oración es nuestro tesoro, a la que nos acercamos según nuestras respectivas tradiciones, para pedir los dones que anhela la humanidad. A causa de la violencia y del terrorismo se ha difundido una actitud de sospecha o incluso de condena de las religiones. En realidad, aunque ninguna religión es inmune al riesgo de desviaciones fundamentalistas o extremistas en individuos o grupos, es necesario mirar los valores positivos que viven y proponen y que son fuentes de esperanza. Se trata de alzar la mirada para ir más allá. El diálogo basado en el respeto lleno de confianza puede traer semillas de bien que se transforman en brotes de amistad y de colaboración en muchos campos, y sobre todo en el servicio a los pobres, a los pequeños, a los ancianos, en la acogida de los migrantes, en la atención a quien está excluido. Podemos caminar juntos cuidando los unos de los otros y de la creación. Todos los creyentes de cada religión. Juntos podemos alabar al Creador por habernos dado el jardín del mundo para cultivar y cuidar como un bien común, y podemos realizar proyectos compartidos para combatir la pobreza y asegurar a cada hombre y mujer condiciones de vida dignas.


Domingo 13 de diciembre de 2015

La Iglesia y la familia

Mensaje final de los Padres sinodales

¡No tengan miedo!

(Segunda parte)

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Por P. Juan José Torres Galván

a Iglesia, experta en humanidad y fiel a su misión, anuncia con convicción profunda el “Evangelio de la Familia”; recibido con la Revelación de Jesucristo y enseñado sin interrupción por los Santos Padres, por los Maestros de espiritualidad y por el Magisterio de la Iglesia. La familia asume para el camino de la Iglesia una importancia especial. “Tanto era el amor que (Dios) ha comenzado a caminar con la humanidad, ha comenzado a caminar con su pueblo, a fin de que llegase el momento maduro y diera el signo más grande de su amor: su Hijo. ¿Y a dónde ha mandado a su Hijo? ¿A un palacio? ¿A una ciudad? ¿A hacer una empresa? Lo ha mandado al seno de una familia. Dios ha irrumpido en el mundo en una familia. Y pudo hacerlo porque aquella familia tenía el corazón abierto al amor, tenía la puerta abierta” (Papa Francisco a la Fiesta de las Familia, Filadelfia, 27 sept. 2015). Las familias de hoy son enviadas como discípulas misioneras (ver Evangelii Gaudium, 120). En este sentido es necesario que la familia se redescubra como sujeto imprescindible para la evangelización. Acerca de la realidad de la familia, el Papa ha llamado a reflexionar al Sínodo de los Obispos. “Ya el reunirse en torno al Obispo de Roma es un evento de gracia, en el cual la colegialidad episcopal se manifiesta en un camino de discernimiento espiritual y pastoral” (Francisco, Discurso en la Vigilia de oración previa al Sínodo Extraordinario de la Familia, 4 oct. 2014). En el curso de dos años se han reunido la Asamblea General Extraordinaria (2014) y la Asamblea General Ordinaria (2015), que han asumido la tarea de escudriñar los signos de Dios y de la historia de los hombres, en fidelidad al Evangelio. El fruto del primer documento sinodal, al cual el Pueblo de Dios, le ha dado su importante contribución, ha confluido en la Relación Sinodal. Nuestro diálogo y nuestra reflexión han estado inspirados de una triple actitud: • La escucha de la realidad de la familia hoy, desde el punto de vista de la fe, con la complejidad de sus luces y sus sombras. • La mirada de Cristo, para repensar con renovada frescura y entusiasmo la revelación, transmitida en la fe de la Iglesia. • La confrontación con el Espíritu Santo, para discernir los caminos con los cuales renovar la Iglesia y la sociedad en su empeño por la familia, fundada en el matrimonio entre hombre y mujer. El anuncio cristiano que concierne a la familia es de verdad una buena noticia. La familia, además de estar obligada a responder a las problemáticas actuales, está sobre todo llamada por Dios a tomar siempre una nueva conciencia de su propia identidad misionera. La Asamblea Sinodal ha estado enriquecida por la presencia de parejas y de familias al interno de un debate que les concierne directamente. Conservando el precioso fruto de la Asamblea precedente, dedicado a los desafíos de la familia, hemos dirigido la mirada a su vocación y misión en la Iglesia y el mundo contemporáneo. (Traducción del italiano: P. Juan José Torres G.)

Muy queridas familias potosinas: Les saludo con afecto y les deseo todo Bien en el Señor que ya viene. Hoy quiero hablarles de esta Fiesta de Nuestra Señora de la Expectación, ¿Por qué?... 1.Porque es a ella a quien se dedicó nuestra Santa Iglesia Catedral de San Luis Potosí y todos nosotros fuimos a ella, fuimos encomendados como Iglesia Potosina. ¿Y saben porqué más? Porque todas las esperanzas del pueblo de Israel y hoy de nosotros, culminan en ella, la elegida por Dios entre todas las mujeres para darnos al Hijo de Dios. 2.Hay una tradición muy hermosa, de encomendarse a Ella aquellas mamás que están esperando un hijo y tengan así un buen nacimiento. También a Ella se encomiendan, quienes en situaciones especiales no pueden tener un hijo. Y cuántas han sido escuchadas y hoy cantan y manifiestan la gratitud por que la intercesión de Ella les ha alcanzado el Don de la maternidad. Historia de la fiesta En el mes de diciembre del año 656, tuvo lugar la celebración del X Concilio de Toledo, España. Los obispos allí reunidos eran bien conscientes de la importancia de recordar a María como protagonista imprescindible en el misterio de la Encarnación del Señor, y conscientes también de las dificultades para celebrar la Anunciación a María y la Encarnación del Señor en el tiempo de primavera, colocan en el primero de sus siete cánones una fiesta especial en las vísperas de la Natividad del Señor: «Porque en el día en que el ángel comunicó a la Virgen la concepción del Verbo, no se puede celebrar este misterio dignamente, a causa de la Cuaresma o la alegría pascual, que con frecuencia coinciden con él. Declaramos y mandamos que el octavo día antes del nacimiento del Señor se consagre con toda solemnidad al honor de su Madre». De esta manera, así como la Natividad del Hijo se celebra durante ocho días seguidos, del mismo modo podrá tener también una octava la festividad sagrada de María. Quiero resaltar tres palabras muy cercanas a nosotros y a nuestra vida: • La espera, consiste en aguardar a una persona o un acontecimiento, ignorando si vendrá o no vendrá, en una inercia indefinida y bo-rrosa, sin hacer nada por cuenta propia. • La esperanza, ésta sabe muy bien lo que quiere, lo desea con ardor, lo prepara activamente y está segura de que llegará. En cristiano, es virtud teologal que tiene a Dios como impulso y como destino. • Expectación se entiende una tensión alegre del espíritu ante un acontecimiento grande

e inminente; tiene mucho de deseo ardiente y de impaciencia anhelante. Es lo que experimentaron el anciano Simeón y la profetisa Ana, antes de tener en sus brazos al Salvador; también lo que vivieron José y María, buscando sitio en Belén, desde la adoración confiada de los designios de Dios. La sienten asimismo muchas almas santas, que buscan insistentes al Señor, con el corazón de par en par: ¡Ven, Señor Jesús! Hoy queridas familias, la expectación está muy cerca del asombro, que es precisamente lo que indica la exclamación ¡Oh!, que en latín no lleva h, y abre el canto gozoso de las antífonas del Oficio de Vísperas en los siete días anteriores a la Navidad. Por ejemplo: «¡Oh Sabiduría!», «¡Oh, Sol que naces de lo alto», «Oh Emmanuel», María de la O, María del asombro, del estupor sagrado y de la contemplación extática del misterio de Cristo. ¡Oh, clemente; oh, piadosa; oh, dulce Virgen María. “La Expectación de María se hace nuestra propia expectación. Nos preparamos al gran aconte-cimiento de la historia universal, y entramos de lleno en el espíritu de estos días, que la liturgia llama del Adviento: época de esperanza ansiosa, caminar sublime hacia el reino de la luz. Ninguna peregrinación tan emocionante, ninguna odisea tan extraordinaria y ningún camino tan lleno de aventuras y maravillas»: ¡Esperar a que el Señor vuelva!, por eso gritemos y cantemos con júbilo: “Ven Señor Jesús” (Fray Justo Pérez de Urbel). Queridas familias, esta espera nos pone en camino de ir al encuentro de esa Luz que es Jesucristo. Permitámosle que nos ilumine y nos guie para encontrar el designio de Dios y descubriremos que nuestras familias están llamadas a ser Escuelas de la fe y de la vida, donde “los maestro natos”, son los padres de familia. Ellos están llamados a dar valor a la fe cristiana, en el presente y en el futuro de las familias. Démosle importancia a los valores humanos que poco a poco se integran en la vida de la familia, y así ésta sea una escuela de formación y preparación para el futuro de los hijos en la sociedad. Sean ustedes los guías de sus hijos, prepárenlos para el mañana, para que con valores humanos y cristianos bien forjados, lleven a cuantos les rodeen, a la espera y al encuentro del Señor. ¡Animo queridas familias! Vivamos unidos a María en este Adviento, preparemos el corazón para esperar al Salvador, a ejemplo de María, nuestra Señora de la Expectación. ¡Hasta la próxima! Les quiere y les bendice, su hermano, amigo y Obispo,

+ Mons. Jesús Carlos Cabrero Romero

Arzobispo de San Luis Potosí


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Nuestra historia

Sr. Pbro. José Torres Gallegos

S

(1938-2015)

u caminar ágil, espigada figura y su sonrisa franca fueron su distintivo. Un sacerdote siempre bondadoso es el recuerdo inmediato del recordado P. José Torres. Un hombre conciliador, abierto al diálogo, hospitalario y de fe inquebrantable son algunas de las muchas virtudes que le distinguieron. Muy cercano a su familia y a los sacerdotes donde no perdía la ocasión para unirse en distintos momentos de convivencia y encuentro. El ambiente de fe en el que vivió su niñez marcaron profundamente su vida para llevar con dignidad y entrega el Ministerio sacerdotal de Cristo el cual llevó con entrega pastoral. El estimado «Mi Lic» como le decían sus contemporáneos fue un sacerdote prudente y sencillo, su discreción y prudencia con la que trataba siempre a todos sin acepción de personas nos hacen recordar al sacerdote generoso y fiel que entregó sus mejores fuerzas en la difusión del Evangelio. Villa de Arriaga, S.L.P., fue el lugar que le vio nacer el 19 de marzo de 1938. Sus padres los señores: Maximino Torres y Fortunata Gallegos. Prácticamente al mes de su nacimiento recibió el nombre de José siendo bautizado un 2 de abril de 1938. Trascu-rrió su infancia como la de todos los niños de su época feliz disfrutando de las posadas y celebraciones entorno a la Virgen de Guadalupe Patrona del pueblo. El 30 de junio de 1941 recibió la confirmación de manos del Excmo. Sr. Obispo Don Miguel M. De la Mora, el santo obispo de San Luis Potosí en la S.I. Catedral. Su ingreso al Seminario Conciliar de San Luis Potosí fue el 5 de diciembre de 1957. Contaba con 19 años de edad y pronto se integraba a su formación sacerdotal con los estudios de Filosofía y Teología en el memorable Seminario ubicado en ese entonces en la parte contigua al Templo de Santiago, ahí mismo recibió la Tonsura y las órdenes menores en junio de 1968. Llegó el momento más ansiado en su juvenil etapa: la Ordenación Sacerdotal en la S. I. Catedral el 25 de agosto de 1970 de manos del Excmo. Sr. Obispo Don Estanislao Alcaráz y Figueroa. Ahí mismo se le dio a conocer que su primer destino sería como Vicario Cooperador en Villa de Reyes cargo que ocupó por espacio de cinco años. Su segunda encomienda llegó al ser designado Vicario Cooperador de Nuestra Señora de la Asunción en el Barrio de Tlaxcala, su entrega y dinamismo así como la fidelidad de su Ministerio fueron la mejor recomendación para el siguiente llamado al que fue asignado como Miembro del Equipo formador del Seminario Menor al mismo tiempo que atendía a las Religiosas Hijas del Espíritu Santo como su Capellán con su inflexible horario de 6:00am y ágil celebración por la atención de las Religiosas a sus Colegios. La necesidad de prever de Párroco a la Pa-rroquia de San Jerónimo en Moctezuma, S.L.P., hizo que pronto tomara un nuevo camino el 16 de agosto de 1978, fecunda

Por Pbro. Lic. Rubén Pérez Ortiz

Hay que pensar, que lo mejor esta por venir

E

P. Chava

n esta vida siempre hay algo que esperar. La vida no nos lo da todo; humanamente, nunca vamos a sentir que estamos completos. Pero aquello que nos falta, lo añade la esperanza, para poder sentirnos plenos. Si el hombre deja de esperar, entonces esta renunciando a vivir. Es imposible querer tener todo, y todo a la vez; el tiempo nos limita. Por esa razón, es que el hombre vive de añoranzas; y por eso mismo, siempre tiene algo que esperar. Hay que recordar, que en esta vida no hay puntos fijos, no hay término de llegada; porque el vivir es un camino. etapa sacerdotal vivió en ésta porción del Pueblo de Dios por espacio de 15 años. Muchas obras tanto materiales como espirituales son las que emprendió con celo pastoral. La atención a los grupos y a las largas jornadas de Vigilias de Adoración al Santísimo conocieron la parte más bella del Ministerio Sacerdotal. El 18 de septiembre de 1993 recibió su nueva encomienda pastoral en la Parro-quia de San Francisco de Asís en Villa de Reyes, S.L.P., la atención espiritual a la dilatada parroquia con sus muchas comunidades conocieron su entrega. Con la ayuda de un Patronato lograron la restauración del antiguo y bello templo parroquial logrando conjuntar una hermosa estampa de la parte central de ésta cabecera Municipal igualando a los típicos pueblos de impronta colonial que hoy en día ennoble-cen nuestra patria mexicana. Con el mismo nombre del Santo Patrono titular recibió su nueva sede parroquial: San Francisco de Asís en la Delegación Municipal de Pozos, S.L.P. el 6 de septiembre de 2002 cargo que ocupó hasta el 14 de diciembre de 2010 como Párroco del Santuario de Nuestra Señora de Lourdes en la ciudad episcopal. Muchas son sin duda las acciones que realizó con esmero y entusiasmo. Su último destino pastoral le fue asignado como Adscrito a la Parroquia de Nuestra Señora de los Remedios en el Barrio de Tequisquiapam. Aquí era conocido por sus celebraciones ágiles y perfectamente audibles con un lenguaje cercano y afectuoso tal como fue su vida sacerdotal. Fue llamado a la Casa del Padre el 15 de septiembre del presente con una breve convalecencia. Las honras fúnebres se celebraron al día siguiente a temprana hora en la Basílica de Guadalupe las cuales fueron presididas por el Excmo. Sr. Arzobispo Don Jesús Carlos Cabrero Romero y un importante número de sacerdotes los cuales habíamos sido convocados previamente a nuestra Asamblea Diocesana de Pastoral y quisieron despedir a un hermano fraterno, solidario y siempre cercano.

Descanse en paz, estimado P. José Torres.

Para el cristiano el camino es una meta, y la meta es un camino. No hay que asegurar que ya llegamos a la meta, para después quedar suspendidos. El hombre tiende a estancarse, pero no existimos para quedar estáticos, sino para estar en constante dinamismo, es decir en movimiento continuo. No hay que cansarse de recorrer el camino de la vida. Por eso, la meta en esta vida es ponerse en marcha; cuando nos hemos decidido a seguir caminando, mejor aún, a seguir viviendo, estamos en la meta de la vida. Es cierto, que muchos le tememos al camino, es decir a la vida. Porque no quisiéramos encontrarnos con lo inesperado y sorpresivo. Es verdad que queremos vivir de esperanzas, pero es necesario preguntarnos: ¿Qué esperamos, o en quien esperamos? El hombre se llena de muchas ilusiones, pero son esperas temporales. La humanidad espera que se den realidades que son contingentes, es decir, que pueden ser o no ser. Y por eso, sufre ante el temor de que no llegue lo esperado. En adviento, se nos recuerda que siempre hay algo que está por venir. Es decir, todos tenemos un porvenir; pero quisiéramos que nuestro porvenir venga bien, y sea para bien. En la vida hay muchas esperas, pero todas ellas deben de estar animadas por la virtud de la esperanza. Esto significa, que aunque no llegue lo que esperamos, nunca debemos dejar de esperar. La verdadera esperanza, es aquella que se pone en Dios. Él, es lo único estable y seguro. Todo lo demás puede fallar, pero Dios nunca deja de ser el EMANUEL, es decir, el Dios con nosotros; para con Él, poder afrontar lo áspero del camino. Por lo tanto, ante cualquier situación, por muy complicada que ésta sea, no olvidar que lo mejor, siempre esta por venir.


Los de adelante corren mucho los de atrás se quedarán. “Tranzas”

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Cosas y Casos de la vida

Los sacramentos para las personas con capacidades diferentes VI Por: Pbro. Lic. Héctor Colunga Rodríguez

colunga46561@hotmail.com

Por: P. Kino

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ace poco tiempo, fui invitado a participar en “dinero fácil”, a través de “la flor de la abundancia”. Tenía que entregar 3,000 pesos y a la semana me entregaban 24,000, con la condición que yo consiguie-ra a dos personas que también aportaran tres mil pesos. Es similar a la famosa pirámide, donde el de arriba recibe todo, y los que se encuentran debajo de la pirámide tendrán que esperar su turno para que les toque su “moche”. ¿De dónde surge esto de las famosas pirámides? Esto no es nuevo, pues el inmigrante italiano llegado a Estados Unidos Carlo Ponzi (1882-1949), así logró una gran fortuna, con ciertas diferencias, pero con la misma base, embaucar a incautos. Se conoce como el “esquema Ponzi” el modo de operar de pirámides o flores de la abundancia. ¿Dinero fácil? ¡CUIDADO!, no todo lo que brilla es oro. Acordémonos de los altos intereses que ofrecían hace años algunas cajas populares, y los fraudes que resultaron. Recordemos las agencias de viajes que una vez que obtuvieron recursos de sus “promociones de viajes” de la noche a la mañana desaparecieron. No se olvida aquellos que ofrecían vehículos a bajo costo y de igual manera se esfumaron con todos los anticipos. Hay innumerables casos documentados de las tranzas de constructoras, agencias de viaje, tandas de señoras, pirámides y no dudo que también de la famosa “flor de la abundancia”. Al inicio de estas actividades, se tiene que ganar la confianza de los participantes. Se reparten los primeros carros, salen los primeros viajes, ganan los primeros de la flor o de la pirámide, y cuando esto se logra, y se tiene un número considerado de adeptos, pues esos ya se quedaron “chiflando en la loma” por eso el título, “los de adelante corren mucho (los primeros beneficiados), lo de atrás se quedarán (que son la gran mayoría que ven esfumarse sus ilusiones del dinero fácil). Yo no acepté entrar a esto, primero, porque tal vez, al ser de los primeros hubiera recibido los beneficios pero, ¿dónde consigo dos incautos que aporten el dinero?, y más aún, es una postura de que, “me vale” que a otros les fallen, con tal de que a mí me den el dinero, y esto no es moral ni cristiano. Pues este esquema piramidal tarde o temprano tendrá víctimas, pues las personas no son infinitas como para continuarlo permanentemente. Mejor a trabajar, no estar esperanzado a esto. Si tenemos la confianza de mejorar nuestra posición económica a través de la tranza, del dinero fácil, de la herencia, de la lotería, pues es pobre nuestra posibilidad. Aunque el dinero no es lo más importante, si es necesario para las necesidades del ser humano. Decía San Francisco de Asís: “Necesito poco y eso poco lo necesito poco”.

Queridos lectores:

Matrimonio

El matrimonio es la alianza matrimonial, por la que el varón y la mujer constituyen entre sí un consorcio para toda la vida, ordenado por su misma índole natural al bien de los cónyuges y a la generación y educación de la prole, fue elevada por Cristo Señor a la dignidad de sacramento entre bautizados (c. 1055). Los cc. 1083 al 1094, hablan de los impedimentos de edad, impotencia, ligamen, entre un bautizado y un no bautizado, del orden, de votos, de rapto, de conyugicidio, consanguinidad, afinidad, pública honestidad, adopción. El c. 1095, habla de la incapacidad de los que carecen de suficiente uso de razón; tienen grave defecto de discreción de juicio; y de quienes no pueden asumir las obligaciones esenciales del matrimonio por causas de naturaleza psíquica. Las personas que tienen capacidades diferentes, deben de ser valoradas si estas impiden asumir y cumplir las obligaciones y deberes del matrimonio y además que puedan dar su consentimiento de manera libre y consciente. Los sordomudos pueden expresar su consentimiento de la forma en que la manifiesten la voluntad de asumir y cumplir sus responsabilidades. Los de síndrome de Down, pueden recibir el sacramento del matrimonio, dependiendo de la gravedad de la discapacidad y que esta no afecte el asumir el cumplimiento de sus deberes.

Conclusión

Nuestra iglesia Potosina se suma al interés suscitado en el mundo en favor de estas personas, que son sujetos plenamente humanos, con los correlativos derechos innatos, sacros e inmutables, y que por eso mismo se le debe posibilitar de la participación en la vida tanto de la sociedad civil como de la iglesia, en todas las dimensiones y a todos los niveles que sean accesibles a sus posibilidades. El papa Benedicto XVI en su exhortación apostólica Sacramentum Caritatis del 22 de febrero de 2007, en el número 58, dice: “…Se ha de reservar una atención particular a los discapacitados; si lo permite su condición, la comunidad cristiana ha de favorecer su participación en la celebración en un lugar de culto. A este respecto, se ha de procurar que los edificios sagrados no tengan obstáculos arquitectónicos que impidan el acceso de los minusválidos. Se ha de dar también la comunión eucarística, cuando sea posible, a los discapacitados mentales, bautizados y confirmados: ellos reciben la Eucaristía también en la fe de la familia o de la comunidad que los acompaña”. Así que, tengamos atención a los fieles con capacidades diferentes y démosles la atención debida que se merecen.


Momento Teológico

Construir, Cultivar, Conquistar

La misericordia es Dios mismo

Por: Padre Memo Gil

S El Espíritu Santo hace misionera a toda la Iglesia P. Francisco Javier Espinoza Ayala

fjespinozaa@hotmail.com

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eemos en los Hechos de los Apóstoles cómo el Espíritu Santo mueve al grupo de los creyentes a “hacer comunidad”, a ser Iglesia. Tras el primer anuncio de Pedro, el día de Pentecostés y las conversiones que se dieron a continuación, se forma la primera comunidad (Hch 2, 42-47; 4,32-35). En efecto, uno de los objetivos centrales de la misión es reunir al pueblo para la escucha del Evangelio en la comunión fraterna, en la oración y en la Eucaristía. Vivir la comunión fraterna (koinonia) significa tener “un solo corazón y una sola alma” (Hch 4,32), instaurando una comunión bajo todos los aspectos: humano, espiritual y material. De hecho, la verdadera comunidad cristiana se compromete también a distribuir los bienes terrenos para que no haya indigentes y todos puedan tener acceso a los bienes según su necesidad (Cfr. Hch 2, 45). Las primeras comunidades, en las que reinaba la alegría y la sencillez de corazón eran dinámicamente abiertas y gozaban de la simpatía de todo el pueblo, aun antes de ser acción la misión se concibe como testimonio e irradiación. Los Hechos de los Apóstoles indican que la misión, dirigida primero a Israel y luego a los gentiles, se desarrolla a muchos niveles. Ante todo, existe el grupo de los doce que como un único cuerpo guiado por Pedro, proclama la Buena Nueva. Está luego la comunidad de los creyentes que con su modo de vivir y actuar da testimonio del Señor y convierte a los paganos (Hch 2, 46-47). Están también los enviados especiales, destinados a anunciar el Evangelio, ejemplo de esto es la comunidad cristiana de Antioquía que envía sus miembros a misionar: después de haber ayunado, rezado y celebrado la Eucaristía esta comunidad percibe que el Espíritu Santo ha elegido a Pablo y Bernabé para ser enviados (Cfr. Hch 13,1.4). En sus orígenes, por tanto la misión es considerada como un compromiso comunitario y una responsabilidad de la Iglesia local, que tiene precisamente necesidad de misioneros para lanzarse hacia nuevas fronteras. Junto a aquellos enviados había otros que atestiguaban espontáneamente la novedad que había transformado sus vidas y luego ponían en conexión las comunidades en formación con la Iglesia apostólica. La lectura de los Hechos de los Apóstoles nos hace entender que al comienzo de la Iglesia, la misión ad gentes aun contando ya con misioneros “de por vida”, entregados a ella por una vocación especial, era considerada como un fruto normal de la vida cristiana, un compromiso para todo cre-yente mediante el testimonio personal y el anuncio explícito cuando era posible.

“Pero Dios, que es rico en misericordia y nos tiene un inmenso amor, aunque estábamos muertos por nuestros pecados, nos dio vida por Cristo” (Ef 2,4-5).

ólo quien experimenta el gran amor que Dios nos tiene sabe que su misericordia hacia nosotros es infinita. Y se nos manifiesta como una gran ternura de parte del Padre, que cuida de cada uno de nosotros con especial predilección. En Cristo esta misericordia de Dios es encarnada y personificada. Porque Jesús no sólo habla de ella y la explica usando semejanzas y parábolas. Él se convierte en un signo legible de Dios que es Amor. Se hace presencia real y viva del Dios que se acerca a la humanidad para demostrarnos cuánto nos quiere. Jesús nos permite “ver” toda la ternura y bondad del Padre, cuando se mani-fiesta especialmente cercano al ser humano. Sobre todo en el sufrimiento, cuando se está especialmente amenazado en el núcleo mismo de su existencia y dignidad. Es por esto, que actualmente dentro de la Iglesia y en el mundo, muchas personas, guiadas por un vivo sentido de fe se dirigen, espontáneamente, al encuentro de la misericordia de Dios. Que pueden experimentar claramente en los sacramentos, especialmente en la Reconciliación o Confesión. Entonces, constatamos que Jesús, sobre todo con su estilo de vida y con sus acciones, nos ha demostrado cuánto valemos para Dios, su Padre y nuestro Padre. Y gracias a ésa misericordia de Dios hacia cada uno de nosotros, debemos hacer patente en el mundo en que vivimos la práctica de un amor operante. Amor por el que manifestamos nuestra preocupación por todos. Y a

quienes deseamos hacerles sentir, desde nuestras obras, que Dios nos los ha dejado solos, aunque sufran lo que sufran o vivan lo que vivan. Por eso, este amor, como solicitud de la misericordia de Dios hacia todos, se debe hacer notar particularmente en el contacto con el sufrimiento, la injusticia, la pobreza. En una palabra, en contacto con todo lo que nuestra condición humana supone. Y en donde, de distintos modos, se manifiesta la limitación y la fragilidad del ser humano. Ya sea física, o moral, o incluso espiritualmente. Cristo pues nos revela plenamente a Dios que es Padre, que es amor y que es rico de misericordia. Riqueza que se encuentra en Dios y que es inagotable. Así nos lo expresa el Papa Francisco en su carta “La alegría del Evangelio”, cuando dice: Dios no se cansa nunca de perdonar, somos nosotros los que nos cansamos de acudir a su misericordia… él nos permite levantar la cabeza y volver a empezar, con una ternura que nunca nos desilusiona y que siempre puede devolvernos la alegría (n° 3). Es por eso que para Cristo, hacer presente al Padre en cuanto amor y misericordia, constituyó la prueba fundamental de que él era el Mesías. El tiempo mesiánico se inaugura con el amor y la ternura con que Dios se hace hombre en un niño indefenso. Y que además, gracias a ésa encarnación, pone a nuestro alcance su gran misericordia para redimirnos de nuestros pecados, y podamos alcanzar así la salvación.

San Juan de la Cruz

El santo de hoy

14 de diciembre

A

los 21 años fue recibido como religioso en la comunidad de Padres Carmelitas, y obtuvo el permiso de observar los reglamentos con toda la exactitud posible sin buscar excepciones en nada. Al ser ordenado sacerdote en 1567, pidió a Dios como especial regalo que lo conservara siempre en gracia y sin pecado y que pudiera sufrir con todo valor y con mucha paciencia toda clase de dolores, penas y enfermedades. Santa Teresa había fundado la comunidad de las Hermanas Carmelitas Descalzas y deseaba fundar también una comunidad de Padres Carmelitas que se dedicaba a observar los reglamentos con la mayor exactitud posible. Mientras tanto nuestro santo le pedía a Dios que le iluminara un modo de vivir tan fervoroso que lo llevara pronto a la santidad. Y he aquí que al encontrarse los dos santos, descubrió Santa Teresa que este era el indicado para empezar su nueva comunidad y con otros dos frailes fundó su nueva comunidad de Carmelitas descalzos. Los envió a vivir a un convento muy pobre, llamado Duruelo. Al fundar su nuevo convento en Salamanca, fue nombrado como rector Fray Juan de la Cruz, dedicándose con todas sus fuerzas al apostolado. Dios le había concedido una cualidad especial: la de saber enseñar el método para llegar a la santidad. Y eso que enseñaba de palabra a personas que dirigía, lo fue escribiendo y

resultaron unos libros tan importantes que le han conseguido que el Sumo Pontífice lo haya declarado Doctor de la Iglesia. Algunos de sus libros más famosos son: “La subida del Monte Carmelo”, y “La noche oscura del alma”. Como poeta ha sido admirado por siglos a causa de la musicalidad de sus poesías y de la belleza de sus versos. Es muy popular su “Cántico Espiritual”. Después de tres meses de su-frimientos muy agudos, el santo murió el 14 de diciembre del año 1591. Apenas tenía 49 años.


07 Por Luis Marino Moreno

HACER ARDER EL CORAZÓN Introducción a la lectura orante de la Palabra

Carlos Mesters

Editorial Verbo Divino 184 páginas.

A

través de este libro, Carlos Mesters, exégeta comprometido desde hace años en la pastoral bíblica popular en América Latina, pretende introducir al lector en la lectura orante de la Palabra, adaptación más com-prensible para nuestra mentalidad de lo que pretendía decir la expresión clásica de lectio divina. En él muestra cómo la Biblia, «fuente pura y perenne de vida espiritual», está dando de beber ahora con sus aguas puras y fecundas a comunidades y pueblos enteros.

N

acido en Holanda el 20 de octubre de 1931, en 1949, con 18 años, partió junto con otros siete compañeros al Brasil como misionero, con la intención de compartir la vida con las gentes sencillas del pueblo. En 1952 ingresó en la orden del Carmelo. Tras estudiar filosofía en São Paulo (Brasil), cursó estudios teológicos entre 1954 y 1963 en el Colegio Internacional de San Alberto de Roma y en la Universidad Santo Tomás (Angelicum). Posteriormente, continuó su formación bíblica en el Pontificio Istituto Biblico y en la École Biblique de Jerusalén. Regresó al Brasil en el 1963, y ejerció como profesor de Sagrada Escritura en el seminario hasta 1973. Desde 1973 hasta el 2001 trabajó en las Comunidades Eclesiales de Base, ayudando al pueblo de Dios en la lectura y comprensión de la Palabra de Dios. Es el fundador del Centro Ecuménico de Estudios Bíblicos, del cual fue director desde 1977 hasta 1989. En 1987 entró a formar parte del equipo que elaboró el proyecto Tua Palabra é Vida, de la Conferencia de Religiosos del Brasil. Dicho proyecto, editado en castellano por Editorial Verbo Divino (Tu palabra es vida), tiene como objetivo servir de ayuda a los religiosos en su formación bíblica. Desde 1987 participa también en el INTERCAB, encuentros intercarmelitanos del Brasil. En 2001 fue elegido Consejero General de la Orden Carmelitana para América Latina. Editorial Verbo Divino ha publicado 16 obras de Carlos Mesters.

Para leer bien, y escribir mejor

Iglesia Universal CIUDAD DEL VATICANO.- “¿No deberíamos y no podríamos ser nosotros que estamos aquí cristianos?”, se preguntó el Papa Francisco antes de rezar el Ángelus desde el balcón del estudio pontificio del Palacio Apostólico y ofreciendo después una reflexión sobre lo necesario para que así sea y se de en cada uno la conversión. “Yo les dejo esta pregunta: yo, de verdad, ¿estoy enamorado de Jesús? ¿Estoy convencido de que Jesús me ofrece y me da la salvación? Si estoy enamorado debo darlo a conocer”. “Debemos ser valientes: disminuir las montañas del orgullo y de la rivalidad, llenar los hoyos cavados de la indiferencia y de la apatía, enderezar los caminos de nuestra pereza y de nuestros compromisos·, señaló. ASÍS.- El domingo pasado, por la tarde desde el Vaticano, el Papa Francisco “encendió” y bendijo a distancia el árbol de Navidad y el Pesebre que los franciscanos de la ciudad italiana de Asís (donde nació y fundó la orden San Francisco) han instalado para esta Navidad en la plaza de la Basílica inferior de San Francisco. Los frailes han querido tener un recuerdo especial por todas las personas que huyen de la miseria, el odio, la violencia y la guerra y han querido contar con el Papa, que participó por video desde una de las salas del Palacio Apostólico del Vaticano y fue testigo de cantos y testimonios. CIUDAD DEL VATICANO.- Francisco mantuvo un encuentro con los miembros de la Congregación para la Evangelización de los Pueblos, que se ocupa de los países de misión. Francisco también hizo alusión a su viaje a África explicando que había sido testigo de las dificultades por las que pasa la población. Frente a esta realidad, puso de relieve la obra de los misioneros. Francisco explicó además que no es la Iglesia la que hace la misión sino que es la misión la que hace a la Iglesia. CIUDAD DEL VATICANO.- El 17 de abril del próximo año 2016, IV Domingo de Pascua, se celebrará la 53ª Jornada Mundial de Oración por las Vocaciones, que estará acompañada por el Mensaje del Papa Francisco que lleva por lema “La Iglesia, madre de vocaciones”. El Santo Padre comienza manifestando su deseo de que, a lo largo del Jubileo Extraordinario de la Misericordia, todos los bautizados puedan experimentar el gozo de pertenecer a la Iglesia; a la vez que recuerda que “la Iglesia es la casa de la misericordia y la tierra donde la vocación germina, crece y da fruto”. NAIROBI.- En lo que había sido calificado como un viaje de alto riesgo por la fuerte pre-sencia del Estado Islámico en diversas naciones de África, del 25 al 30 de noviembre el Papa Francisco llevó a cabo su primera visita apostólica a este continente, donde visitó tres países: Kenia, Uganda y República Centroafricana. Durante su estadía en Nairobi, capital del primer país visitado, un grupo de mexicanos salió a su encuentro para ento-narle algunos cantos y conversar con él unos instantes. El Papa, con esa gran humildad que lo caracteriza, se acercó a ellos para agradecerles el detalle y conversar unos momentos.

Iglesia de México MÉXICO.- “El Ministerio sacerdotal debe ser testimonial”, señaló Mons. Miguel Fonseca Castaño, obispo auxiliar de la Arquidiócesis Primada de México, al celebrar una misa a la que asistieron sacerdotes y seminaristas, y que tuvo lugar en la Capilla del Seminario Conciliar de México con motivo de la fiesta de la Inmaculada Concepción, a quien está consagrado este plantel. El obispo destacó la importancia de una formación sólida en todas las disciplinas, pero dijo que por encima de un aprendizaje sólido de los valores humanos y de la excelencia académica, debe estar la entrega al ministerio como testigos de Jesús. “Los que creemos en Jesús tenemos la misión de seguirlo”, dijo.

Iglesia Potosina SAN LUIS POTOSÍ.- Como ya estaba anunciado, en la Arquidiócesis de San Luis Potosí, se ha inaugurado el Jubileo Extraordinario de la Misericordia. El Sr. Arzobispo, Don Jesús Carlos presidió la Eucaristía en la que se dio inicio a este año de gracia. Fue en la Catedral donde se abrió la “Puerta Santa” para dar la oportunidad a todos los fieles de ganar la Indulgencia Plenaria (de acuerdo a las normas previstas para esto). También ha señalado los siguientes lugares para este fin: Santa Iglesia Catedral, Basílica Santuario de Nuestra Señora de Guadalupe, Santuario de San José, Santuario del Señor de Burgos (Saucito), Santuario de Nuestro Padre Jesús (Salinas), Santuario del Desierto de Nuestra Señora de Guadalupe, Santa Catarina de Alejandría (Rioverde), y Nuestra Señora de la Asunción (Santa María del Río).


¡El que tenga… que dé!

Por Pbro. Darío Martín Torres Sánchez

“La gente le preguntaba: «¿Qué debemos hacer entonces?». Él les respondía: «El que tenga dos túnicas, dé una al que no tiene; y el que tenga qué comer, haga otro tanto». Algunos publicanos vinieron también a hacer bautizar y le preguntaron: «Maestro, ¿qué debemos hacer?». Él les respondió: «No exijan más de lo estipulado». A su vez, unos soldados le preguntaron: «Y nosotros, ¿qué debemos hacer?». Juan les respondió: «No extorsionen a nadie, no hagan falsas denuncias y conténtense con su sueldo». Como el pueblo estaba a la expectativa y todos se preguntaban si Juan no sería el Mesías, él tomó la palabra y les dijo: «Yo los bautizo con agua, pero viene uno que es más poderoso que yo, y yo ni siquiera soy digno de desatar la correa de sus sandalias; él los bautizará en el Espíritu Santo y en el fuego. Tiene en su mano la horquilla para limpiar su era y recoger el trigo en su granero. Pero consumirá la paja en el fuego inextinguible» Y por medio de muchas otras exhortaciones, anunciaba al pueblo la Buena Noticia” (Lc 3,10-18).

J

uan, hijo de Zacarías, porta en sus labios el llamado a preparar el camino del que viene a salvarnos: Jesucristo. Ese ministerio lo realiza anunciando un bautismo de conversión, esta conversión es entendida como un cambio de mentalidad que se logra interiorizando la palabra de Dios. Dicho ministerio de Juan es des-crito por san Lucas como un anuncio de la buena noticia del Evangelio. Los que creen en su mensaje le hacen una pregunta práctica: ¿qué debemos hacer? Esta pregunta se repite tres veces en el texto del que hoy nos ocupamos. Se lo pregunta el pueblo en ge-neral, los publicanos o recolectores de impuestos y, finalmente, se lo preguntan los sol-

dados. Esto significa que la conversión o cambio de mentalidad tiene una manifestación en la vida práctica. Juan responde a la primera pregunta, la que le hace la gente, centrando la conversión en la práctica de la caridad, exhortando concretamente a compartir el vestido y el pan con quien no tiene. Este tema de la comunión de bienes es un tema fundamental en el tercer Evangelio. Toca lo más elemental: el vestir y el comer. Así se manifestará la conversión de Zaqueo cuando Jesús lo visite y ese será el sello de la comunidad de creyentes que destaca el libro de los Hechos de los Apóstoles: compartir sin reservas los bienes. Esa es la manifestación práctica y primera de quien ha creído en el Evangelio.

A quienes administran o recolectan los impuestos, Juan les pide que manifiesten su conversión o fe en el Evangelio no exigiendo más de lo estipulado, pues esa era una práctica común entre quienes buscaban un provecho propio, a expensas de los contribuyentes. Por último, también tiene indicaciones para los soldados. Muy probablemente esto también sea un reflejo de los distintos tipos de personas que integraban la audiencia o la comunidad de san Lucas al momento en que escribía su Evangelio. Así, se muestra que el Evangelio no está reservado para un solo tipo de personas, sino que alcanza a todos, cualquiera que sea su oficio o condición.

A los niños no se les puede poner fronteras L

a infancia debería ser universal. Los niños no deberían tener un pasaporte y de tenerlo en él debería poner: Ciudadano del mundo. Duele ver la existencia

de refugiados, de personas que se juegan su vida porque no tienen más remedio que salir de su hogar, pero duele mucho más cuando ves que entre esos refugiados hay niños. 174.000 niños se han jugado la vida en el Medite-rráneo para llegar a Europa, de ellos el 5% tienen menos de dos años. Uno de cada tres refugiados e inmigrantes muertos son niños. Hemos escuchado la noticia de los niños no acompañados que cruzan la frontera hacia los Estados Unidos. 90 niños murieron en octubre cruzando el mar en su intento de llegar a Europa. Niños que proceden de la guerra: de Siria, de Afganistán e Irak. El 20% de los que se han jugado la vida en el Mediterráneo son niños; el 26% de los que han llegado a las costas griegas son menores de edad.

La situación de los niños en Siria, en Afganistán, en Libia, en Irak y en otros muchos países es dramática. Huyen porque no tienen vida. Algunos incluso han perdido a sus familias o en caso de América buscan reunirse con sus familias. Otros buscan un futuro, dejan a sus familias e intentan buscar alguna esperanza. Son muy vulnerables a la trata, a la explotación sexual o infantil. ¿Qué se puede hacer ante esto? No es posible abrir las fronteras para todo el mundo, pero…¿no se podría abrir las fronteras para los más jóvenes? ¿No se podría permitir la entrada de los menores de edad? ¿No se podría ofrecer de alguna manera un asilo, un mecanismo que los custodiara desde el lugar del origen?


Nuevo párroco en Ahualuco, S.L.P.

Por: Jose Martín Tovar Villanueva

Toma de posesión del Padre Toño

Por: Gustavo Alejandro García Vargas

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l pasado 1 de diciembre, con la profesión de fe y juramento de fidelidad el Pbro. Antonio García Rivera, tomó posesión como párroco en el Templo de San Juan de Guadalupe. En medio de aplausos la gente lo recibió nuevamente con mucha alegría. El padre Darío Martín ahora es párroco de Salinas, por lo que el Padre Toño tomó posesión nuevamente de la comunidad de San Juan de Guadalupe donde se le entregaron los documentos parroquiales, las llaves del templo y del Sagrario. Que Dios derrame sus bendiciones sobre el padre Toño para que cumpla con fidelidad la tarea que le ha sido encomendada, con la disposición de todos los fieles.

n el marco del jubileo de los 200 años de la parroquia de Ntra. Sra. de la Candelaria en Ahualulco, fue recibido por la comunidad parroquial, el Pbro. José de Jesús Cruz Rodríguez que a partir de este día es su nuevo párroco. A nombre del Sr. Arz. Jesús Carlos Cabrero Romero le dio posesión de la parroquia el Vicario General de la Arquidiócesis Pbro. Gerardo Vaglienty Rivera, posteriormente le entregó las llaves del templo, del sagrario, libros y sellos parroquiales; el nombramiento que lo acredita como tal, fue leído por el Pbro. Gerardo Román Picazo y como todo sacerdote, renovó sus votos y promesas sacerdotales. En su mensaje de homilía el Pbro. Gerardo nos dijo: “La misión del sacerdote es llevar con ánimo la oración, buscar solución de los problemas de toda persona que sufre, llevar consuelo, ánimo para trabajar por un bien común con toda la fe viva de este pueblo cristiano de Ahualuco. El Padre Jesús estuvo acompañado de sus papás y familiares, autoridades civiles, fieles de otras parroquias y sacerdotes invitados. ¡Felicidades Padre Jesús, que Dios siga bendiciendo su ministerio!


Inmaculado Corazón de María, Col. Enrique Estrada

Por: Gustavo Alejandro García Vargas

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l pasado 6 de diciembre del presente año se llevó a cabo la fiesta patronal de la Inmaculada Concepción de María, en la colonia Enrique Estrada perteneciente a Soledad de Graciano Sánchez. La celebración eucarística fue presidida por nuestro Sr. Arz. Jesús Carlos Cabrero Romero, en compañía del párroco Elías Chávez Mendoza y del Pbro. Víctor Rangel. Durante el rito de la confirmación, los jóvenes re-novaron las promesas del bautismo y su profesión de fe, después el Sr. Arz. y el Párroco les impuso las manos sobre los jóvenes para ungirlos con óleo perfumado, quedando así confirmados.

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Fiesta Patronal en la Parroquia de la Inmaculada Concepción de María

os fieles de la Comunidad Parroquial de la Inmaculada Concepción de María, de la col. Prados de San Vicente 1ra sección, encabezados por su Párroco, el Pbro. Silvino González Martínez, recibieron con cariño al Arz. Emérito Mons. Arturo Antonio Szymanski Ramírez, quien presidió la solemne concelebración Eucarística en honor a la Inmaculada Concepción de María. Don Arturo Szymanski exhortó a los fieles a ser hijos de Dios y no vivir en las tinieblas del pecado, pidiendo hacer una revisión de nuestra vida, quitarnos los complejos, que a veces son tantos, y no nos permiten hacer felices a los demás.


Domingo 13 de diciembre de 2015

Escuelas de Teología y Catequesis, peregrinan al Santuario de Guadalupe

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l pasado 3 de diciembre, la Escuela de Teología para Laicos y la Escuela Diocesana de Pastoral Catequística, asistieron con gran gozo y entusiasmo a la peregrinación al Santuario de Guadalupe. Rezando con devoción el santo Rosario; llegando al Santua-rio fueron recibidos por el Pbro. Juan José González Segura, dándoles la bendición a todos los feligreses de la Virgen de Guadalupe, y así dar comienzo a la Celebración Eucarística, la cual fue presidida por el Pbro. José de Jesús López Castillo (P. Kino), encargado de las escuelas de formación.

XXXV Aniversario de Profesión Religiosa

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l pasado viernes 20 de noviembre de 2015, Sor Isabel Tovar Torres de la Congregación Hijas de la Caridad de San Vicente de Paul, celebró sus bodas de coral 35 años de profesión religiosa. La ceremonia religiosa se llevó a cabo en el Santuario del Sr. de Burgos, (Saucito) presidida por el Pbro. Fernando Castro Villanueva y el Pbro. Vicario Juan Francisco Rodríguez Zavala, el Padre Fernando en su mensaje nos dijo: “Cristo nos vuelve a amar cada día y habla del ser amado… Jesús, compromiso de todo sacerdote y religiosa. Dejemos nuestro corazón abierto, dejemos que Él nos hable porque la mejor motivación de anunciar el Evangelio es adoptarlo con amor. Sor Isabel renovó sus promesas y votos religiosos y estuvo acompañada de sus familiares, amigos y sacerdotes invitados. ¡Dios siga bendi-ciendo tu servicio y entrega a través de la Caridad como San Vicente de Paul, “Santo de la Caridad”!


La Indulgencia Celebrando al Señor

Historia y Significado

(Cuarta parte)

P. Pedro Mexquitic Arredondo “autorreferencialidad”. También respecto a la “indulgencia” la tarea de “traducir la tradición” resulta central.

¡Pónganse en camino!

Discípulos misioneros

Pre-CONIAM Parroquial en Villa de Reyes

Igualmente importante es la elección de la citas o-peradas por la Bula: de dos “discursos extremos” del Concilio – el primero, aquél de apertura de Juan XXIII y el último, aquél de la clausura de Pablo VI – han sido elegidos aquellos pasajes en los cuales el Vaticano II ha leído como “acto de misericordia”, en clara contraposición a dos posibilidades que en cuanto hace cincuenta años y en cuanto hoy continúan a quedar disponibles a las opciones eclesiales. Escuchemos también este pasaje: La teología de la Indulgencia en la Bula Misericordiae vultus del Papa Francisco La Bula con la que el Papa Francisco ha indicado el Jubileo de la Misericordia ---Misericordiae vultus (=MV) --- ofrece un punto de apoyo para comprender más en profundidad la “lógica de la misericordia” en que está estructurado el Año Santo y pueda convertirse en el coronamiento de un pasaje epocal, en el cuál la herencia conciliar se realiza en una Iglesia siempre menos “autoreferencial”, dispuesta a hacer de la Misericordia su cifra identificadora y fundante. En este designio de refinada comprensión teológica y pastoral que solo un resentimiento de “autorrefe-rencialidad” no sabría reconocer el recorrido, puede ser iluminado ante todo de una “memoria del Concilio Vaticano II” de entenderse como inauguración de una “praxis de misericordia”, según la cuál también el Jubileo es un modo de la “Iglesia en salida” y de la Iglesia que se reconoce como “campo de refugiados”, con el anuncio de una palabra de perdón realmente extendida a todos los hombres de buena voluntad. El texto de la Bula introduce, desde los primeros números, el contexto conciliar como perspectiva de interpretación del Jubileo y de la indulgencia. Y lo hace en modo claro e inequivocable; subrayando en cursiva las expresiones más importantes: He escogido la fecha del 8 de diciembre por su gran significado en la historia reciente de la Iglesia. En efecto, abriré la Puerta Santa en el quincuagésimo aniversario de la conclusión del Concilio Ecuménico Vaticano II. La Iglesia siente la necesidad de mantener vivo este evento. Para ella iniciaba un nuevo periodo de su historia. Los Padres reunidos en el Concilio habían percibido intensamente, como un verdadero soplo del Espíritu, la exigencia de hablar de Dios a los hombres de su tiempo en un modo más comprensible. Derrumbadas las murallas que por mucho tiempo habían recluido la Iglesia en una ciudadela privilegiada, había llegado el tiempo de anunciar el Evangelio de un modo nuevo. Una nueva etapa en la evangelización de siempre. Un nuevo compromiso para todos los cristianos de testimoniar con mayor entusiasmo y convicción la propia fe. La Iglesia sentía la responsabilidad de ser en el mundo signo vivo del amor del Padre. (MV, 4) Las palabras-llave, en este bello contexto son: el Concilio debe quedar vivo en su intento de “traducir” la tradición y derrumbar las murallas de la

Vuelven a la mente las palabras cargadas de significado que san Juan XXIII pronunció en la apertura del Concilio para indicar el camino a seguir: « En nuestro tiempo, la Esposa de Cristo prefiere usar la medicina de la misericordia y no empuñar las armas de la severidad … La Iglesia Católica, al elevar por medio de este Concilio Ecuménico la antorcha de la verdad católica, quiere mostrarse madre amable de todos, benigna, paciente, llena de misericordia y de bondad para con los hijos separados de ella ».En el mismo horizonte se colocaba también el beato Pablo VI quien, en la Conclusión del Concilio, se expresaba de esta manera: « Queremos más bien notar cómo la religión de nuestro Concilio ha sido principalmente la caridad … La antigua historia del samaritano ha sido la pauta de la espiritualidad del Concilio … Una corriente de afecto y admiración se ha volcado del Concilio hacia el mundo moderno. Ha reprobado los errores, sí, porque lo exige, no menos la caridad que la verdad, pero, para las personas, sólo invitación, respeto y amor. El Concilio ha enviado al mundo contemporáneo en lugar de deprimentes diagnósticos, remedios alentadores, en vez de funestos presagios, mensajes de esperanza: sus valores no sólo han sido respetados sino honrados, sostenidos sus incesantes esfuerzos, sus aspiraciones, purificadas y bendecidas … Otra cosa debemos destacar aún: toda esta riqueza doctrinal se vuelca en una única dirección: servir al hombre. Al hombre en todas sus condiciones, en todas sus debilidades, en todas sus necesidades ». (MV, 4) También estas citaciones son del todo iluminadas por la mente con la cual el Papa Francisco tiene la intención de celebrar el próximo Jubileo Extraordinario. Por un lado, él subraya la necesaria “elección de campo” exquisitamente conciliar – que privilegia la “medicina de la misericordia” respecto a las “armas del rigor”. Del otro hace propios los puntos claves que deberán cualificar el recorrido de acercamiento al Jubileo y su misma celebración: en lugar de de-primentes diagnósticos, remedios alentadores, en vez de funestos presagios, mensajes de esperanza. Parece de escuchar el eco de la dura confrontación que en estos primeros dos años de su pontificado se ha contrapuesto a esta línea serenamente conciliar la insistencia sobre la “tradición amenazada”, sus “valores negativos”, sobre los “resbalones anticatólicos”. De la Bula del Jubileo viene casi un “decálogo conciliar” con un único fin: “servir al hombre, para que todos puedan encontrar acceso a la reconciliación con Dios y puedan participar de la “grande indulgencia” que el evangelio ha inaugurado.

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l pasado sábado 7 de noviembre la parroquia del Valle de San Francisco en Villa de Reyes, llevó a cabo su Pre-CONIAM Parroquial. Más de doscientos niños y adolescentes se reunieron para profundizar sobre el papel de la Misión de la Iglesia y cómo desde los más pequeños comienza la tarea de ser discípulos misioneros. La cita fue en la mencionada Parroquia alrededor de las 11:00 a.m. Se inició con la Celebración de la Palabra que presidió el Padre Jesús Nares Guzmán, Titular de la Dimensión de Misiones, en la cual se presentaron algunos signos referentes a la misión: La Palabra de Dios, el Rosario, la Cruz, los huaraches, el morral, además de las banderas de los cinco continentes. Durante la misma, el Padre exhortó a los asistentes a ser una Iglesia en Salida y con actitud alegre, llevando la alegría del Evangelio a la casa, a la escuela y a todos los rincones. Después se realizó la marcha misionera en la que se entonaron cantos y lanzaron porras de ánimo misionero. El destino fue llegar al Colegio “la Paz”, donde se tuvo lugar para el compartir de los temas misioneros, a manera de plenario y haciendo una retroalimentación de los mismos. El encuentro terminó hacia las 3:30 p.m. con la entrega de las cruces a cada uno de los niños y adolescentes que participaron de este Pre-CONIAM. Agradecemos a todos los que hicieron posible la realización de esta actividad: a los jóvenes de Odiosea Misionera que estuvieron apoyando; al grupo JUFRA que pusieron alegría y dinámicas; a las religiosas que amablemente prestaron las instalaciones del Colegio; así como al Párroco el Padre Juan de Dios. Parroquia del Valle de San Francisco… en camino al CONIAM 2017


Domingo 13 de diciembre de 2015

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El hombre que plantaba higueras Por: Juan Jesús Priego

Puede que esta historia se muy conocida, pero no por eso deja de ser bella: Una vez, un rico mercader llamado Abduhlá, caminando por el desierto, llegó a un oasis. ¡Por fin, después de tantos días de caminata por aquel interminable mar de arena! Se apeó de su cabalgadura, estiró las piernas y ya se dirigía a llenar su cantimplora con el agua de la fuente, cuando vio a lo lejos a un anciano de larga barba blanca excavando en la tierra. Sumamente intrigado, el comerciante se acercó a él y le hizo, una por una, las preguntas siguientes: -¿Se puede saber qué hace ahí? ¿Acaso buscas algún tesoro escondido? ¿O es que no te basta el agua del manantial y te entretienes buscando nuevos pozos? El viejo se incorporó y, tratando de hallar el rostro de su interlocutor, le respondió de esta manera: -No busco nuevos pozos, ni tampoco tesoros, señor. Simplemente siembro higueras. -¿Higueras? ¿Cómo es eso? –volvió a preguntar el comerciante-. ¿Es que no sabes, anciano, que las higueras tardan mucho en crecer y más todavía en madurar? ¿Es que abrigas, a tu edad, la esperanza de comer sus frutos? ¡Que me ahorquen si eso que estás haciendo no es perder el tiempo! ¡Ya te queda tan poco…! El anciano no dijo nada. -Respóndeme. ¿Es que piensas vivir el tiempo que media entre la siembra y la cosecha? -Tiene usted razón –dijo el anciano, bajando la cabeza-, nunca comeré yo de los higos de esta higuera, pero otros los comerán después de mí, así como yo he comido hoy de los higos que otros sembraron ayer. El comerciante se quedó pensativo durante unos momentos. ¡Ese hombre, por lo visto, era un sabio! -Hoy he aprendido algo nuevo –dijo el comerciante, cuando por fin pudo salir de su mu-tismo; y, alargando la mano, añadió-: Toma una moneda de oro en pago por tu enseñanza. El anciano tomó la moneda y dijo con alegría y solemnidad: -¡Ya ve usted! Todavía no he terminado de sembrar y ya estoy cosechando los frutos…

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El comerciante volvió a admirarse por aquellas palabras y tornó a ponerse pensativo. -Buen hombre –dijo-, me acabas de enseñar otra cosa tanto o más importante que la anterior. ¡Toma otra moneda de oro en prueba de mi agradecimiento! El anciano tomó la moneda que le era ofrecida, la segunda, y luego volvió a decir: -Aún no he terminado de sembrar y ya he cosechado no una, sino dos veces. Cuando me incliné sobre la tierra no pensaba recoger nada y, en cambio, vea usted… -¡Ya, ya, ya! No hables más, anciano, pues de lo contrario me quedaré sin dinero para el camino. Se despidieron cordialmente; el comerciante trepó a su cabalgadura, el anciano volvió a inclinarse sobre la blanda tierra, y colorín colorado. El comerciante hizo bien dando al anciano la primera moneda, pues su enseñanza valía eso y más. En efecto, es necesario pensar en los que vendrán después: todas nuestras desgracias ecológicas tienen su origen en esa malhadada costumbre de no hacer esto casi nunca; en esa incapacidad tan posmoderna y tan nuestra de no pensar en el futuro. Sembramos sólo para nosotros, y lo que tengan que hacer los

Plaza España, en Roma

a Plaza de España es uno de los lugares mágicos de Roma. Su monumental escalinata, realizada en el siglo XVIII a costa de la corona de Francia, constituye un grandioso escenario que la convierte en uno de los lugares más concurridos y animados de la ciudad. Cuando se contempla vacía, en cambio, se tiene la sensación de haber entrado en un teatro a la hora equivocada. El nombre de la Plaza se debe a la embajada de España ante la Santa Sede, ins-talada en un palacio de la parte baja de la colina

desde el siglo XVII. La parte alta, en cambio, donde se encuentra la iglesia de Trinità dei Monti con su doble campanario, era dominio de Francia, y durante siglos toda la zona fue escenario de feroces luchas entre ambas monarquías. El principal atractivo para ascender la escalinata es obtener una perspectiva distinta de la propia plaza, ya que la iglesia de Trinità dei Monti no posee obras especialmente destacables, y la altura que se adquiere desde la terraza superior no es suficiente para lograr una buena vista de la ciudad.

que vengan después a este pobre mundo maltratado nos importa un comino. «Después de mí, el diluvio», decía con cinismo un rey francés, y eso mismo, aunque no queramos reconocerlo, lo decimos también nosotros, o por lo menos lo pensamos. El planeta se sobrecalienta como una plancha vieja, los polos se derriten, cientos de especies animales desaparecen cada año de la faz del planeta, pero esto no parece importarnos gran cosa: no cambiamos nuestros hábitos de consumo, y, al parecer, ni lo cambiaremos. ¡Es tan cómodo vivir así! Sí, después de nosotros, el diluvio. El comerciante hizo bien dando al anciano la segunda moneda de oro, pues su enseñanza valía eso y más. En efecto, sólo cuando no esperamos nada es cuando la vida nos da todo. Sólo porque no ambicionamos cosechar es que tendremos este año cosecha doble. Cristo lo dijo de la siguiente manera: «El que quiera tener su vida para sí, la perderá; pero el que se disponga a perderla, ése la encontrará». El anciano no pensó en sí mismo, y la vida, por eso, lo recompensó con generosidad. La lógica, entonces, parecer ser ésta: tú piensa en los demás y deja que sea Dios quien piense en ti, pues tan pronto como seas tú el que pienses en ti, al punto lo echarás todo a perder. En una novela de Alan Paton (1903-1988), el famoso escritor sudafricano, hay una escena en la que un joven negro, inteligente y espabilado, dice así a su madre en el curso de una con-versación: -«¿Qué dice la Biblia? Bienaventurado aquel que no espera nada, pues no se verá defraudado». La madre se queda pensativa unos instantes; luego le responde así: «-¡Pero la Biblia no dice nada de eso! «-¿Cómo saberlo? Pero incluso en el supuesto de que la Biblia no lo diga, es la verdad de Dios». Santo remedio. Fin de la discusión. Pero concluyamos ya, que se ha hecho tarde. El comerciante hizo bien dejando allí las cosas y trepándose a su cabalgadura, pues con esas dos verdades tenía suficiente para vivir.


¿Tequisquiapán o Tequisquiapan?

U

Por: Lic. Ricardo García López

na vez fundado el pueblo de San Luis Potosí el 3 de noviembre de 1592, se convirtió en un lugar exclusivo para la residencia de españoles y pronto se incrementó el número de ellos en virtud de que se difundió la noticia, con la celeridad que la época permitía, de que en sus minas se contenía una gran cantidad de oro y plata, y, como no debían asentarse los hispanos fuera de los limites señalados porque las ordenanzas de población les prohibían invadir los territorios de los indios, fue esta la razón por la que San Luis Potosí nació como una fundación española o pueblo de españoles, naturalmente que también habitaban algunos indios que formaban parte de la servidumbre y pobladores de raza negra en calidad de esclavos, aunque al correr de los años fueron llegando no pocos individuos de otras razas, sobre todo, ingleses, alemanes, portugueses y chinos, la mayor parte de ellos llegaron como esclavos de los conquistadores, funcionarios y militares españoles, esta circunstancia consta en documentos que a ultimas fechas han sido localizados por el investigador y actual director del Archivo Histórico del Estado Rafael Morales Bocardo en el fondo de la Alcaldía Mayor de San Luis Potosí. A manera de hipótesis suponemos también la existencia de franceses, circunstancia que no consta fehacientemente como en el caso de los ingleses y demás que ya hemos mencionado, pero por un documento que forma parte de un expediente relativo a un juicio criminal (actualmente diríamos a un juicio penal) del siglo XVII en el que la inculpada era una cocinera negra que agredió a una mestiza, ahí se le menciona con el alias de: “La sopelier” que con seguridad se trata de un galicismo, esto nos hace suponer la existencia de franceses. Con la reflexión hecha en el párrafo anterior, tratamos de explicarnos la situación, un tanto paradójica de que a muy corta distancia del pueblo de San Luis Potosí, se establecieron otros pueblos. Porque en una sana lógica podemos decir que todos los conglomerados humanos podían haberse integrado en un solo pueblo sin la necesidad de la creación de pueblos independientes. Con seguridad, la idea del legislador al establecer la prohibición de que los españoles poblaran las tierras que pertenecían desde antiguo a los indios, fue para evitar, en lo posible, el abuso derivado de la natural ambición humana de poseer cada día más riqueza y poder, de dominar y servirse del más débil. En este caso es evidente que el hispano por su cultura avanzada y su formación, era, con mucho, superior a los habitantes de Meso y Arido América. Obviamente no siempre se cumplieron las buenas intenciones de los hacedores de las leyes, pues la historia nos habla de innumerables casos en que los conquistadores observaron conductas abusivas en contra de los pueblos sometidos. Pero el Derecho no trata de lo que es, sino de lo que debe ser y esto para conseguir el valor supremo que conocemos como Justicia. Estas fueron las razones por las que cercanos al pueblo de San Luis Minas del Potosí de la Nueva España se estable-cieron asentamientos humanos a los que se les denominó Pueblos de Indios que, al paso de los años se convirtieron en los siete barrios de la ciudad. Dichos pueblos fueron los que ya de sobra sabemos: El Monteci-llo, San

Juan de Guadalupe, San Sebastián, San Miguelito, Tequisquiapan, Santiago y Tlaxcala, este último, como es sabido, se fundó con familias de indios tlaxcaltecas enviadas por el Virrey a estas tierras para que sirvieran como ejemplo a los indios guachichiles que recorrían constantemente el territorio norte de la Nueva España, y así observando estos nómadas a los tlaxcaltecas, se decidieran a hacer vida en común y dejar su nomadismo y asentarse en forma permanente en un determinado lugar. En cada uno de los mencionados pueblos, que luego serían los barrios, se avecindaron indios de un mismo origen, aunque a través de los años se fueron mezclando entre ellos, los más reacios al mestizaje fueron los tlaxcaltecas debido a que tenían privilegios especiales otorgados por el Virrey de la Nueva España por haber sido ellos quienes lucharon denodadamente al lado de los españoles para lograr la conquista de la Gran Tenochtitlán. En los otros pueblos se dio con más rapidez y facilidad la mezcla. En el caso del pueblo o barrio de San Sebastián fue fundado por indios tarascos. El historiador Montejano afirma que fueron otomíes sus fundadores, pero en el permiso que otorgó el virrey para que establecieran convento en este pueblo los frailes agustinos se dice que es conveniente que se establezcan porque éstos saben hablar la lengua tarasca y los franciscanos hablan y entienden otras lenguas y no ésta. Esta circunstancia nos hace pensar que los fundadores fueron tarascos o lo que es lo mismo purépechas. No quiero decir con esto que sea falso que había otomíes u otomites sino que estos llegaron posteriormente y se mesclaron con los fundadores. Respecto de Tequisquiapan se estableció como pueblo un año después de la fundación de San Luis Potosí, es decir, en 1594 con indígenas guachichiles, que según los historiadores era la rama más brava y aguerrida de los chichimecas. A este asentamiento se le llamó Tequisquiapan debido a que en su territorio se localizaban abundantes lagunas que humedecían el terreno que es muy salitroso y por lo tanto siempre estaba cubierto de la capa blanca que se conoce como salitre. El nombre de Tequisquiapan se le impuso por la semejanza que guardaban esos terrenos con los del pueblo cercano a la ciudad de Querétaro que así se llama. En el Diccionario de Nahuatlismos y Toponímicos de la Huasteca del Maestro don Carlos Priego Pardiñas, se consigna la palabra Tequisquiapan cuya etimología es tekiskitl que significa tequesquite y apan que quiere decir río, por lo que Tequisquiapan es lo mismo que decir: río de tequesquite. Tequesquite a su vez, se compone de tetl que quiere decir piedra y kiskitl, verbo que significa aflorar o salir, entonces equivale a decir: la piedra que aflora o que sale. Conviene recordar que el tequesquite es una piedra formada por carbonato de sosa, sustancia similar al bicarbonato y que nuestros antepasados la convertían en polvo para aplicarlo a las frutas acidas, principalmente a los membrillos, para que su sabor fuera menos acidulado y según e-llos, más delicioso. La palabra Tequisquiapan, no se acentúa en la segunda “a” como si se tratara de una palabra aguda, es más bien grave y por lo tanto, debemos cargar el acento en la primera “a”.

C

Desaire al santo pesebre de Belén…

Por Humberto Aguilera Aldana

uando el tiempo hubo llegado, el Eterno nos envió a su Hijo desde el cielo, Dios eterno como El, que en el ceno de una Virgen carne humana revistió (Himno: El Árbol de la Cruz). La misericordia y el amor de Dios llegaron a su clímax cuando nos envió a su Hijo para rescatar al género humano de los efectos demoledores del Pecado Original, y que siendo Señor de toda la creación, se humilló para nacer en un humilde pesebre, en Belén. Pueblo mío, ¿qué mal te he causado, o en qué cosa te he ofendido? Respóndeme. (Cantos para la adoración de la Santa Cruz). Este lamento que se pone en la boca de Cristo durante su Crucifixión, es igualmente válido al ver el gran alejamiento que hemos tenido de su Nacimiento. Cuanta ingratitud para Aquel, el único Dios verdadero, que se hizo hombre y que dio su vida por nosotros y por nuestra salvación. Cómo podríamos responder a esta tierna y amorosa pregunta? Hemos olvidado un hecho increíblemente milagroso y bondadoso de Nuestro Señor, su Nacimiento. Tan significativo, que marcó el inicio de una nueva era en la historia del mundo: antes y después de Cristo, y que vino derrochando amor y consuelo, misericordia, salvación y esperanza para todos, y cuya Doctrina supera a cualquier ideología o religión por estar fundamentada en el amor, la dignidad y la justicia. Lo más triste es que lo olvidamos, por un plato de lentejas, pues eso es lo que significa todo lo que el mundo hace para alejarnos del Nacimiento del Señor. Las celebraciones de la Navidad y el Día de Reyes, eminentemente religiosas, y que nos hablan del Nacimiento de Nuestro Señor y como fue adorado por los Sabios venidos de oriente y obsequiado como a un Rey, se han transformado en fiestas casi paganas en las que el consumis-mo, una de las grandes lacras actuales, ha desdibujado su real significado. El centro de la reunión familiar debe ser el Niño Dios, ya que El, es quien nos ha venido a traer nuestra salvación, el máximo regalo para la humanidad. Nuestro Señor ha dejado de ser el Gran Festejado en estas ce-lebraciones claramente religiosas y que se han desacralizado. El pesebre de Belén se ha convertido en una cueva de comerciantes sin escrúpulos, que no les importa ofender, desvirtuar y utilizar el Nacimiento de Dios con tal de obtener grandes ganancias y que se han dedicado a convertir estos días en una euforia de consumo que provoca, con muy mala intención, el olvido de esta celebración tan digna y tan merecida para Nuestro Señor despojándole de la idea de agradecerle y adorarle por este hecho maravilloso. El famoso Santa Claus mito de la mercadotecnia, ha suplantado al único Dios Vivo y Verdadero, y es al que se da más promoción y mayor “culto”, ya que su figura y “bondades” se viven como las dedicadas a un dios que derrama favores y bienes de toda clase! Cuanta idolatría! Cuanta des-proporción! No solamente es insultante para Nuestro Señor esa actitud consumista, que afecta nuestra fe, sino que se convierte en una gran trampa en la cual quedan atrapados millones de gentes esclavizadas por esta ideología del tener y que gastan mucho más de lo que pueden en forma poco res-ponsable sin ninguna idea de la templanza que nos dice cual es el límite conveniente y nos ayuda a no emplear nuestros recursos en adquirir muchas veces cosas inútiles, espejismos, que además en menos tiempo del que uno piensa quedan inservibles, produciendo frustración. El dinero se esfuma, como todo lo terreno. Hace 60 años los regalos eran para los niños, en atención a los obsequios que el Niño Jesús recibió de los pastorcillos y de los Sabios de oriente, a El se alagaba. Con el tiempo y el frenético consumir ahora se “tiene” que regalar algo a la familia, a los parientes, a los amigos, a los funcionarios, a los clientes, a las autoridades, para no “quedar mal”, y si no, se produce un gran resentimiento si no se recibe algo de alguien! La avidez de comprar y recibir ha distorsionado el espíritu de alagar a los niños, y los niños son los primeros en molestarse y reclamar porque no se les dan varios regalos, se ha comercializado la mentalidad del niño, provocando una “obligación” de darles y cumplir sus caprichos. Para colmo, la fiesta es pagana, no se da gracias a Dios por habernos enviado a su Hijo, no se enaltece la persona de la Santísima Virgen, Corredentora del género humano, no se va a la Iglesia, no se bendicen los alimentos, el clima no es de recogimiento y agradecimiento, sino de beber, cantar, bailar, no producto de la alegría del Nacimiento del Señor, ojalá, sino haciéndolo como pretexto de la reunión que se convierte en un evento totalmente social que paulatinamente se ha ido alejando mas y mas de su maravi-lloso origen. La celebración del día de Reyes, ha conservado más la idea de regalar a los niños y partir la rosca, aunque también esta tradición ha ido cayendo en la misma forma social de festejar alejada del Señor, y por desgracia el mítico Santa Claus le ha ido ganando terreno, como se percibe en la poca cantidad y calidad de los regalos dados sin comparación con los dados en navidad. Todo esto no demuestra sino que nosotros católicos hemos caído en la vorágine del consumismo como “regla” social y nos estamos olvidando de la sacralidad de esos acontecimientos que deben ocupar un lugar muy especial en nuestro corazón y conciencia religiosa. Felices Fiestas? … FELIS NAVIDAD!! Pueblo mío, ¿qué mal te he causado?, o en qué cosa te he ofendido? Respóndeme


Fe y Política

La paz, un deseo de niños y jóvenes que no hemos sabido canalizar Vladimir Alcántara (SIAME)

• Falta de empleo, desigualdad de oportunidades, abandono, irresponsabilidad de los medios de comunicación y la falta de cuidado en el sistema educativo, factores que generan violencia. En muchos países, como en el nuestro, la violencia ha llegado a niveles alarmantes, no sólo por el número de agresiones que se re-gistran diariamente, sino por la ascendente crueldad con que se ejercen. Ahora, como nunca, canciones, libros, películas y programas televisivos hacen apología de la violencia, ¡y qué decir de los videojuegos! En las redes sociales se exhiben riñas sangrientas como espectáculo, y se imprimen portadas de diarios dando cuenta de crímenes llenos de rencor, mas con titulares que rayan en la comicidad. Tal pareciera que el don de la vida ha ido perdiendo significado y que las sociedades enfilan caminos de catástrofe. Sobre este fenómeno, habla para Desde la fe María Ofelia Guadalupe Olivar, especialista en Cultura para la Paz. Guadalupe Olivar señala que si bien muchas veces se res-ponsabiliza a la juventud de ejercer y ser protagonista de actos violentos, paradójicamente es ese sector social el que mayor interés muestra en la promoción de eventos y talleres que favorecen una cultura para la paz, ya que en ellos existe un deseo espontáneo por el tema, un deseo que los adultos no hemos sabido canalizar ade-cuadamente; de manera que lo primero que hay que hacer es abandonar ese tipo de juicios que también representan violencia contra los jóvenes. “Esto supone, en primera instancia, una mirada hacia nuestro interior, darnos la posibilidad de ejercitar el derecho de pensar lo que realmente queremos, imaginarnos un futuro mejor y practicar la política en primera persona, sin más intermediarios iniciales que nuestra propia conciencia”. Asegura que si la juventud en muchas ocasiones es protagonista de actos de violencia, es principalmente porque tanto niños como jóvenes han sido afectados por problemas sociales de actualidad, tales como la crisis económica, la falta de empleo, la desigualdad de oportunidades, el abandono por parte de los padres, la irres-ponsabilidad de los medios de comunicación y la falta de cuidado en el sistema educativo, entre otros; y es así como la cultura de la violencia ha impregnado todas las esferas de la actividad humana: la política, el arte, el deporte, la economía, la ciencia y la educación. “Así, educar para la paz es ahora más necesario que nunca, y de acuerdo con la Constitución para la Paz Gaudium et spes, del Concilio Vaticano II, aquéllos que se dedican a la actividad educativa, especialmente de la juventud, deben considerar un grandísimo deber el inculcar en el ánimo de todos, sentimientos nuevos, inspiradores de paz y de colaboración con todos en la comunidad”. “Cuando los educadores hablamos de educación para la paz –explica–, nos referimos a nuestros esfuerzos sistemáticos para orientar a los niños y jóvenes a fin de que sean apacibles, considerados, cooperadores y tengan una actitud positiva con las personas de alrededor, ya sea en la clase, en la vecindad o en la familia; que sean capaces de no dejarse someter por comportamientos violentos hacia su persona, de ver la injusticia en actos violentos contra otros o de intervenir en defensa del que está siendo víctima de una agresión y no puede defenderse”. Guadalupe Olivar asegura que los niños y jóvenes aprenden todo esto principalmente a través de la orientación y el ejemplo, y el objetivo es que ellos, durante todo el aprendizaje y en su vida como adultos, impulsen y realicen por cuenta propia toda clase de acciones que abonen a la paz social. “Pero en esta tarea, Dios es indispensable, ya que sin Él nada podemos. A todos los que promueven la paz, Dios los llama sus hijos; por tanto, podemos estar seguros de que Él mismo nos apoyará en esta importante empresa otorgándonos sus dones, pero sobre todo la paz interior que se necesita para cumplir con los objetivos”.

Vaticano

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Las 8 preguntas sobre el Jubileo de la Misericordia

A

pesar de que el Jubileo es uno de los acontecimientos más importantes para la Iglesia es posible que sea difícil entender exactamente en qué consiste. Además, este Jubileo será “extraordinario”, lo que puede aumentar la confusión. Estas son algunas respuestas que pueden servir para entender su significado. 1.- ¿Qué es un Año Santo? La costumbre de celebrar un Año Santo viene de los judíos y en el cristianismo la instituyó el Papa Bonifacio VIII en el siglo XIV. El Año Santo es un período especial de reconciliación con Dios que la Iglesia propone a sus fieles. 2.- ¿Cuál es la diferencia entre un Jubileo ordinario y uno extraordinario? Hay dos tipos de Jubileo, el ordinario y el extraordinario. Desde 1475 el Jubileo ordinario se celebra cada 25 años. El extraordinario es convocado por el Papa en momentos especiales. Ha habido 24 jubileos ordinarios y cuatro extraordinarios. El de la Misericordia convocado por Francisco será el quinto. El último Año Santo extraordinario fue convocado por Juan Pablo II en el 1983 mientras que el último ordinario fue el del año 2000. 3.- ¿Por qué lo ha convocado Francisco? El Papa anunció el Jubileo de la Misericordia en marzo y en abril fue convocado oficialmente con la publicación de la bula: “¿Por qué hoy un Jubileo de la Misericordia? Simplemente porque la Iglesia, en este momento de grandes cambios históricos, está llamada a ofrecer con mayor intensidad los signos de la presencia y de la cercanía de Dios. Éste no es un tiempo para estar distraídos”. El organizador del Jubileo, Rino Fisichela, explicó la importancia espiritual de este acontecimiento nos exhorta “Debería ha-cernos comprender que el sentido fundamental de este jubileo es el de entrar en nosotros mismos y entender que tenemos una profunda necesidad de Dios”. 4.- ¿Cuánto tiempo durará el Jubileo? No es necesario que un Año Santo dure los 365 días de un año. El Jubileo de la Misericordia va del 8 de diciembre de 2015 al 20 de noviembre de 2016. 5.- ¿Cuánta gente vendrá a Roma? Al Jubileo del 2000 vinieron unos 25 millones de peregrinos. Se estima que el número de personas que vendrán a Roma será aproximadamente el mismo. Los controles policiales se han reforzado en la basílica de San Pedro y en las demás iglesias de los alrededores. Los comerciantes de la zona esperan un año de mucho trabajo. 6.- ¿Qué eventos se han organizado? Será un año especialmente cargado de

actos y celebraciones. El más destacado es la apertura de la Puerta Santa de San Pedro, a la que siguen las aperturas de las demás puertas santas de la ciudad y del mundo. El tema central de los eventos será la misericordia por lo que el sacramento de la confesión será una de las piezas clave. “El sacramento de la reconciliación tendrá un puesto central todos los días del Jubileo. Algunas iglesias, como las tres que están cerca de San Pedro, estarán preparadas de modo especial para la celebración de este sacramento”. Habrá una vigilia de oración sobre el perdón en mayo y un Jubileo para los presos en noviembre. En la web del Año Santo www.im.va están indicadas todas las celebraciones. 7.- ¿Qué es la Puerta Santa? El Jubileo comienza con el rito de apertura de la Puerta Santa, tal y como hizo el Papa en la catedral de Bangui, en República Centroafricana. En el Vaticano Francisco lo celebrará el 8 de diciembre. Normalmente la Puerta está cubierta por un muro que hay que derrumbar previamente. Al terminar el Año Santo se vuelve a cons-truir. Atravesar la Puerta Santa es el principal gesto que realizarán los peregrinos, aunque es mucho más que eso. Las personas decididas a hacerlo manifestarán de este modo su decisión de recomenzar una vida de fe. 8.- ¿Roma es segura? Tras los atentados de París se han incrementado las medidas de seguridad en toda Europa. Roma ha puesto en marcha un dispositivo especial de seguridad para el Jubileo. Se ha reforzado la vigilancia con patrullas y más cámaras de seguridad. Hay policías y militares en los medios públicos y mayores controles en los aeropuertos. Sin embargo, para los romanos, la verdadera preocupación será cómo el tremendo flujo de peregrinos complicará el tráfico y el funcionamiento de los transportes públicos de la ciudad.


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Bienaventurados los Mansos de sus impulsos, de sus instintos. Se puede decir que el que no se controla, en realidad es un débil de carácter; por otro lado, tiene carácter fuerte el que sabe contener la ira, el que sabe controlar sus instintos primitivos, el que desea establecer y mantener condiciones de paz, a pesar de la violencia sufrida.

“Bienaventurados los mansos, porque poseerán en herencia la tierra” (Mt 5, 4) Mansedumbre significa la capacidad de mantener la calma. Es una virtud, puesto que no es algo fácil. Si algo no es fácil, entonces es virtud. He conocido personas que declaran de sí mismos que tienen un carácter “muy fuerte”. No saben lo que dicen, porque ignoran que en realidad no tienen carácter. Ellos son ingenuos. Se piensan que ser gruñón, iracundo, inestable, es tener un carácter muy fuerte. Se piensan que ofender a la gente, perder el control sobre sus emociones y sentimientos es tener un carácter muy fuerte. Esto es falso, puesto que de ello se seguiría que quienes pueden controlar sus impulsos son débiles o frágiles, cuando en verdad las cosas son al revés, pues quien se controla tiene más valía, más mérito. Quien logra controlar sus sentimientos, pasiones, emociones, impulsos, instintos, ése tiene un verdadero carácter fuerte, los que pierden el control sobre su persona ellos no tienen carácter ni fuerte ni débil, son frágiles, son como las ramas de los álamos, a quienes el menor silbo de viento los sacude, los azota, los hace temblar. Manso es el que es capaz de controlar cualquier situación. Mantener la paz, evitar conflictos. De hecho esta virtud está emparentada con la paz. Manso no es el que se deja pisotear, es el que no responde a la violencia con violencia, como dice la sabiduría popular: “el que a hierro mata, a hierro muere”, el destino de la persona violenta es de muerte, de mucho sufrimiento. Manso es el que no secansa de buscar caminos pacíficos para la resolución de conflictos. La mansedumbre es una virtud, se trata de la suavidad y docilidad que se muestra en el carácter o que se manifiesta en el trato. Lo contrario de la mansedumbre sería la rebeldía, la aspereza, la maldad, malicia o mala intención. Mansedumbre es una virtud. Después de haber meditado la semana pasada acerca de esta noble virtud con base en la Escritura, tratemos de hacer alguna aplicación más o menos practica acerca del ser o no mansos. Decíamos antes que hay quienes se creen que tienen un carácter fuerte por el simple hecho de que despotrican, hacen rabietas, ofenden, insultan o golpean. Pero eso los coloca en realidad entre los que, al no tener el control de sí mismos, o están locos verdaderamente o simplemente no tienen un carácter. El carácter, dirán los que saben más que yo, es precisamente la manera de hacer frente a los impulsos, instintos, emociones, sentimientos. Tiene un carácter fuerte quien puede gobernarse a sí mismo, quien es dueño de sus sentimientos,

Un signo de mansedumbre extremo que nos enseña Jesús es este (que meditaremos más adelante con mayor detenimiento): “si alguno te golpea en la mejilla derecha, preséntale también la izquierda”; es extremo, pero es efectivo. Si a un golpeador, una persona violenta, que gusta de maltratar a los demás, que no conoce la mansedumbre, si le presentas la otra mejilla cuando te ha golpeado ya, debe darse cuenta de que se encuentra ante una persona fuerte, de gran carácter, frente a una persona resistente, de la que no debe preocuparse, porque no presentará revancha. No se vengará. Una persona que presenta la otra mejilla es mansa, por tanto, fuerte, poderosa. Aquella persona violenta, irascible y puñetera quizá te golpee otra vez, pero eso no significa que ella misma no tenga miedo de ti, que eres valiente, que no te amedrentas con golpes, que resistes, que eres resistente; el manso resiste porque es fuerte, porque tiene una gran virtud. Si uno golpea al que le golpea, ofende al que le ofende, se convierte a su vez en una persona débil, se queda sin mérito; recuerdo unas palabras de Jesús que bien pueden iluminar esta meditación: “si se mantienen firmes, conseguirán la vida” (Lc 21, 19); esta frase se parece en demasía a la que estamos meditando: “los mansos heredarán la tierra”. Bajo estas condiciones deberemos decir que el iracundo o el abúlico, que no tienen control de sus impulsos, actos, sentimientos, pasiones no tienen un carácter, los define la pasión. Ellos son infrahumanos. Lo son porque propio del hombre, ser racional, es el ser dueño de sí mismo, soberano de sus acciones. A mayor dominio y gobierno de las pasiones, a mayor regulación de los actos mayor humanidad. Y es que cuando un hombre no sabe o no tiene la capacidad de controlar aquello salvaje suyo con una conducta mínimamente humana, se convierte a sí mismo en una bestia. Detrás de cualquier persona violenta, detrás de cualquier homicida, detrás de cualquier persona primitiva, se esconde, o un demonio o un cavernícola. La mansedumbre es una excelente virtud que nos ayuda quitar lo troglodita de nuestras mentes, de nuestras vidas, para hacernos cada vez más hombres, más imagen de Dios.

El hombre está llamado a ser dueño de su vida, a mostrarse cada vez con mayor claridad humano. Y es que lo humano es propiamente aquello que nos hace imagen de Dios. El creador hizo al hombre a su imagen y semejanza, es decir, racional, sabio, inteligente, moderado. El ser humano es esencialmente pacífico. No puede uno ir por la vida manifestándose como un ser inferior. Somos imagen de Dios. La tarea en este mundo es ser cada vez más cercanos a esa condición. Somos imagen de Dios en Jesucristo. Así que Jesús viene a enseñarnos cómo ser cada vez más humanos. Debemos aspirar a la perfección. Debemos esforzarnos en quitar cada día, en cada acto, en cada pensamiento y en cada intención todo aquello que desdiga nuestra verdadera condición. Somos imagen de Dios, no quiere decir que Dios sea humano, significa que somos creadores, es decir, forjadores de un destino humano plus. Miro a la calle, en el banco, en las escuelas, en las cámaras del poder legislativo, en la tv, en infinidad de lugares a los hombres y a veces dudo seriamente sobre estas palabras que ahora expreso con plena convicción. ¿El hombre es esto? ¿En realidad el hombre es imagen de Dios? ¿Dios es uno que destruye al ser humano? Hace falta solamente ver en derredor, estar actua-lizado en noticias. Los del estado Islámico aterrorizan al pueblo francés, los franceses bombardean al Estado Islámico en Irak, en Siria o en Pakistán. Y me pregunto: ¿esto significa ser humano? ¿Cómo entenderlo? Se supone que las creaturas de Dios son hermosas, se supone que somos hermanos, se supone que somos inteligentes. A veces pienso que tenemos una inteligencia básica, como los animales, un poquito de razonamiento solo para poder diferenciarnos de ellos. Puedo decir que encuentro un poco más de humanidad en algunos animales que en el mismo hombre. Los animales no se matan de por sí, lo hacen algunos porque son depredadores naturales de otros seres, así fueron creados, obedecen a su naturaleza, a las leyes inscritas en su condición creatural; algunos pelean entre ellos y es parte de su misma condición, las luchas entre animales tienen sentido, así preservan la especie, así mantienen un equilibrio ecológico increíble. Pero, los seres humanos tenemos en nuestra naturaleza otras condiciones, nosotros estamos hechos para el amor, para la paz. Esforcémonos en vivir con mansedumbre. Esto nos puede salvar. Despojémonos del Neanderthal que acaso llevamos dentro, comencemos a vivir con li-bertad, como verdaderos seres humanos, creados a imagen de Dios.


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Palabra de Dios

¿Qué debemos hacer? Acompañar la vida a través de la Palabra Del santo Evangelio según san Lucas 3, 10-18

E

n aquel tiempo la gente le preguntaba a Juan el Bautista: “¿Qué debemos hacer?”. Él contestó: “Quien tenga dos túnicas, que de una al que no tiene ninguna, y quien tenga comida, que haga lo mismo”.

También acudían a él los publicanos para que los bautizara, y le preguntaban: “Maestro, ¿qué tenemos que hacer nosotros?”. Él les decía: “No cobren más de lo establecido”. Unos soldados le preguntaron: “Y nosotros, ¿qué tenemos que hacer?”. Él les dijo: “No extorsionen a nadie, ni denuncien a nadie falsamente, sino conténtense con su salario”. Como el pueblo estaba con expectación y todos pensaban que quizá Juan era el Mesías, Juan los sacó de dudas, diciéndoles: “Es cierto que yo bautizo con agua, pero ya viene otro más poderoso que yo, a quien no merezco desatarle las correas de sus sandalias. Él los bautizará con el Espíritu Santo y con fuego. Él tiene el bieldo en la mano para separar el trigo de la paja; guardará el trigo en su granadero y quemará la paja en un fuego que no se extingue”. Con éstas y otras muchas exhortaciones anunciaba al pueblo la buena nueva. Palabra del Señor.

Ya viene otro más poderoso que yo E

stamos ya muy próximos a celebrar las fiestas de Navidad, estamos a tiempo todavía de prepararle su regalo a nuestro festejado, no nos olvidemos que el importante es el Señor Jesús, que el motivo de la fiesta es su venida al mundo, que Dios se ha hecho hombre, que ha venido a compartir nuestra vida y nuestra historia, por eso la enseñanza que el Evangelio nos deja este domingo es por demás práctica para prepararle al niño Jesús un buen regalo. Ante la presencia imponente y clara del Bautista, la pregunta de fondo es ¿Qué debemos hacer? Y la respuesta está bien clara, actuar conforme al querer de Dios y cada quien en la medida de sus posibilidades y desde donde esta; se nos invita a compartir la túnica, es decir a practicar la caridad, pero una caridad con calidad, no damos de lo que nos sobra, ni de lo que nos estorba o ya no queremos, damos lo que somos. Se nos invita a practicar la justicia, no cobrar de más, simplemente entender que Dios a cada quien nos ha dado lo necesario y que es res-ponsabilidad de todos respetar lo de los demás, no tenemos por qué aprovecharnos de nada para actuar injustamente y despojar a los demás de lo que les pertenece… Se nos invita a vivir en la verdad, porque es donde resplandece, la hermosura de nuestro ser, la mentira, el engaño, la extorción y difamación… nublan nuestra vida y nos hacen enemigos, porque en lugar de ser hermanos nos convertimos en jueces o en verdugos de los otros y nunca como ahora, nos urge en el mundo manos amigas que sepan levantar al que ha caído o al que hemos derribado con nuestras mentiras y engaños… Así, con claridad y sinceridad el Bautista nos da sugerencias de cómo preparar el Corazón para poder recibir al salvador, al que es más poderoso que Él, al que bautizará con el Espíritu Santo y con Fuego, al que tiene nuestra vida en sus manos, al que está próxima su venida. Pbro. José de Jesús Cruz Rodríguez

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Experiencias Pastorales de Lucio Alvarado Arriaga, 2do de Filosofía

ola mi nombre es Lucio Alvarado Arriaga tengo 47 años, soy de la Parroquia de nuestra Señora de la Paz, en la colonia progreso en San Luis Potosí, y actualmente curso el segundo año de discipulado en el Seminario Guadalupano Josefino de San Luis Potosí. El seguir a Cristo no es fácil. En el camino tiene uno que aprender muchas realidades que nos van forjando para que el día de mañana si Dios lo permite, seamos unos buenos sacerdotes; para que con ánimo y entusiasmo se pueda servir al pueblo de Dios. Les platicaré una de mis experiencias que he vivido estos dos años y medio que llevo en el seminario. En una semana santa me tocó realizar apostolado en una comunidad donde hacia tanta falta quién hablara de Dios. Los niños estaban acostumbrados a su vivencia cotidiana de secuestros y malos tratos por parte de su familia y compañeros de escuela. Eran como personas adultas que hincaban a otros y les decían “te voy a secuestrar” y cosas como estas que pasan en la televisión: violencia. En los primeros días, mi compañero y yo, descubrimos la dificultad, sin embargo nos pusimos en manos de Dios y nos dimos a la tarea de visitar las familias para presentarnos y po-nernos a sus órdenes, e invitarlos a participar en las actividades que lle-varíamos a cabo en su comunidad tanto para niños, jóvenes y adultos. En estas visitas constatamos la necesidad que tenían las personas de un encuentro con Dios. Él nos daba las fuerzas necesarias para llevar acabo nuestra labor. A los niños nos los ganamos con el futbol, y por las tardes después de una plática jugábamos con ellos; con los jóvenes no se pudo hacer nada ya que no les interesaba y algunos trabajaban; con los adultos también pudimos trabajar, en las pláticas y enseñándoles a vivir su fe a través de la celebración de la palabra, relacionándose entre sí para que pudieran convivir y pusieran el ejemplo de compartir con el que no tenía. Al respecto recuerdo a un joven, el único que asistía, un día me dice “no tengo que aportar, traje a toda mi familia a convivir y a la celebración, pero me da pena porque sólo me gané lo de la comida para mañana vendiendo paletas… sólo me sobra para comprar un refresco. ¡Voy por él!”. Fue algo que me marcó, la comunidad no quería a

esta familia porque siempre andaban pidiendo, sin embargo este gesto también los marcó y compartieron con e-llos los alimentos y, al final, esta familia quedó muy contenta. Con los niños plantamos arboles alrededor del terreno de la capilla. Cuando fuimos al municipio a pedirlos no nos los querían dar porque, decían, que en esa comunidad no cuidaban las cosas, y menos los niños. Nos comprometimos a enseñarlos a cuidarlos. Cada niño tenía un arbolito que regaba y cuidaba, esto cambio el ambiente que tenían al principio, porque ya se respetaban más y se ayudaban entre sí. Tiempo después me dio gusto de ver que los arboles ya estaban más grandes y seguían cuidados. Cuando hablamos de Dios y enseñamos con compromiso, nuestras comunidades pueden cambiar y ser personas que se dediquen a hacer el bien, y no el mal, entre ellos mismos. Esto me hace reflexionar en el pasaje de la biblia: Los que habían sido bautizados se dedicaban con perseverancia a escuchar la enseñanza de los apóstoles, vivían unidos y participaban en la fracción del pan y en las oraciones, con perseverancia acudían al templo diariamente partían el pan en las casas y compartían sus alimentos (Hch 2 – 42, 46). Me deja como aprendizaje que las personas pueden cambiar si hay quien las guie y acompañe a través de la palabra de Dios. Desde aquí hago una invitación a los jóvenes, que sientan el llamado de servir a nuestros hermanos, a donarse para ser instrumentos y manos de Cristo en favor de nuestros hermanos y del Reino de Dios: ¡vive esta experiencia como misionero, como seminarista o laico comprometido, en favor de todos los hermanos que necesitan quien les dé a conocer a Dios!

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Educando para el amor

Domingo 13 de diciembre de 2015

La educación sexual, parte esencial del misterio del amor

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Fil. Rafael Gómez M.

emos venido sosteniendo que son nefastas las consecuencias en muchos de los padres educadores de nuestro tiempo que han vivido paso a paso el desconcierto de un concepto de sexualidad que ha sufrido cambios en sus mismos cimientos a partir de la revolución sexual que pedía, entre otras cosas, igualdad política, sexual y social para hombres y mujeres, así como la liberación del matrimonio y, en especial, el divorcio de la tiranía del estado y de la Iglesia. La consecuencia es un concepto subjetivo sobre el tema por el que cada quien se ve en la necesidad de cons-truir, a su arbitrio y conveniencia, su propia idea, hasta el grado de ignorar la esencia de la sexualidad para substituirla por el género. Diversas opiniones feministas afirman, por ejemplo, que no existe un hombre natural o una mujer natural, es decir, que no existe una esencia femenina ni una masculina. Se ha retrocedido, pues, en la salud sexual y, por consiguiente, en la salud mental respecto de la percepción y ejecución de lo sexual. De esta forma se adoptan riesgosos métodos educativos para una sana vida sexual. En esta publicación abordamos otra reflexión sobre el método educativo. En el pasado predominaba la idea de que la sexualidad era un tema que debía tratarse mucho más allá de la intimidad y caminaba, más bien, por un trayecto entre lo obscuro y lo prohibido. Había que esconder la curiosidad y el interés por el tema. Había qué ignorar y turbarse ante cualquier pensamiento erótico. Había qué entender como inevitable el paso por tales pensamientos para explicarse la experiencia corporal en la consecución de la vida humana. En nuestro tiempo, más de algún educador padece cierta ansiedad al momento de tratar éste tema. Al mismo pasaje bíblico del pecado (Gn 3) se le vincula con la sexualidad, como fruto prohibido, y se le representa con la figura de una manzana mordida. De ésta forma la sexualidad asume tintes de acusación y remordimiento. La revolución sexual denuncia tal mentalidad y envía el tema hasta el extremo opuesto de la liberalidad sexual ilimitada en la que se pueden comprobar los nocivos efectos de una urgencia genital “que ha perdido, considerablemente, su valor psíquico” (Freud, Sobre una

degradación general de la vida erótica). La Iglesia, contrario a lo que se pien-sa, presenta la sexualidad humana en toda su grandeza y en un contexto de misterio y tensión al infinito. Las explicaciones de S. Jn. Pablo II y Benedicto XVI al respecto, por ejemplo, parecen soñar con un pueblo de Dios capaz de un empleo de la sexualidad, superior y abierto al amor real. La sexualidad, realidad profundamente humana, está orientada al amor profundamente humano y recorre, por tanto, caminos de deseo, ternura, compromiso amoroso; responde a satisfacciones personales de gozo, paz y reflexión. El hombre y la mujer se aman en el deseo y en la ternura de los cuerpos, así como en la reflexión de un diálogo profundo. La sexualidad, pues, no sólo no se mueve en el ámbito de lo prohibido, sino de lo conveniente. No sólo no debe moverse en el ámbito de lo vergonzoso, sino que debe estar abierto a las experiencias del cuerpo que es el único camino de donde pro-viene la vida humana en su totalidad: la vida física, la vida espiritual, la vida psíquica y, lo que le da sentido a todo lo más profundo en el ser humano, “la vida eterna”. También los incrédulos, incapaces de creer en la vida eterna, buscan afanosamente, como todos, la felicidad, y de la misma manera escarban para encontrarla, como todos, en las profundidades de la sexualidad y, como todos, seguirán con su hambre y con su sed si no intentan escarbar también en el misterio que hace al ser humano capaz de amar y de dar vida. El misterio de la sexualidad le da sentido al respeto por la intimidad del cuerpo y por la unión íntima de los esposos. “Entonces Dios el Señor hizo caer al hombre en un profundo sueño y, mientras dormía, le sacó una de las costillas y le cerró otra vez la carne. De ésa costilla hizo una mujer y se la presentó al hombre…” (Gn 2, 21-22). El educador en la sexualidad, debe entender que el sueño que Dios hace descender sobre el hombre, expresa su abandono a un misterio. No se trata de un sueño perezoso, sino creativo. La creación y la presentación de la mujer, por parte del mismo Dios al hombre, conduce a la comprensión de la sexualidad, hombre-mujer, como una experiencia envuelta en el misterio del mismo Dios.

...Lo de Dios a Dios

Michel Schooyans

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P. David Grimaldo

ació en Braine-l’Alleud, Bél-gica, el 6 de julio de 1930. Tiene un doctorado en filosofía y teología. Es un sacerdote de la archidiócesis de Malinas-Bruselas. Es profesor emérito de la Universidad Católica de Lovaina, profesor invitado en diversas universidades de Estados Unidos, ex-profesor de la Pontificia Universidad Católica de São Paulo. Es experto en filosofía política y teología moral social. Es miembro de la Academia Pontificia de Ciencias Sociales del Vaticano, consultor del Consejo Pontificio Justicia y Paz, y del Consejo Pontificio para la familia. Miembro del Instituto Real de Relaciones Internacionales de Bruselas, del Instituto de Demografía Política de París y del Instituto de Investi-gación de Población en Washington. Miembro de la Academia Mexicana de Bioética, de la Pontificia Academia de Santo Tomás de Aquino en Roma. Ha sido misionero o por temporadas como profesor invitado en América, África, Asia, Europa. Como delegado o experto ha participado en misiones de la Santa Sede con ocasión de reuniones y conferencias internacionales. Ha escrito muchos libros y artículos sobre filosofía política, ideologías contemporáneas, políticas de población y de ética social. Mons. Schooyans ha dedicado varias o-bras refiriéndose al comunismo, a la ideología de la seguridad nacional y de la tecnocracia militar. La evolución de la situación mundial lo ha llevado a estudiar los nuevos proyectos de la globalización. En esta perspectiva, analiza de manera crítica las ideologías que tratan de legitimar el uso de los recursos de la ciencia biomédica, del derecho y de la demografía, en vistas a controlar la vida humana, de desnaturalizar la familia y controlar ilegítimamente la demografía dinámica. En artículos anteriores hemos analizado algunos de sus pensamientos. Últimamente ha escrito varios libros donde cuestiona las acciones de la Organización de las naciones Unidas (ONU). En su libro El Evangelio frente al desorden mundial (2000), ya hace notar la táctica de la ONU para poner “nuevos paradigmas”, que sean los modelos para una nueva sociedad. Así por ejemplo afirma que la Organización Mundial de la Salud (OMS), está bajo la autoridad del Banco Mundial y que las acciones o programas en orden a la salud, como el crec-

imiento demográfico, dependen de la economía mundial. En el 2002 escribe La cara oculta de la ONU y en el 2013 publica El complot de la ONU contra la vida, donde habla de dicho organismo como la fábrica de la nueva ética invertida, cuyo objetivo es recrear un nuevo hombre, como un ser de “género” indeterminado, más individualista, de placeres privatísimos. En el 2006 aparece La enseñanza social de la Iglesia. Síntesis, actualización y nuevos retos (2006). Por lo que está pasando en el mundo y en nuestro País acerca de las drogas, violencia, de la ideología del género, aborto, campaña de destrucción de la familia, del relativismo, del crecimiento demográfico, etc., creo que vale la pena leer al Padre Michel Schooyans. En La cara oculta de la ONU (nn. XVIXVII), se lee: «Convencida de que es la portadora de nuevas “luces”, la ONU se ha puesto a la cabeza de una empresa de domesticación ideológica sin precedentes. El agente principal de esta empresa insidiosa es el Fondo de las Naciones Unidas para la Población (FNUAP), cuyo cinismo comunicativo ha dejado marcas en toda la Organización. Esta agencia arrastra a toda la maquinaria de la ONU a la empresa totalitaria más delirante de la historia. En su informe anual sobre El estado de la población mundial en 1998 esta funesta agencia tuvo que aceptar que la fecundidad tiende a decaer en todas partes, lo cual no le impide seguir rumiando sus acostumbradas maquinaciones respecto de que hay demasiados negros, demasiados caucásicos, demasiados latinoamericanos, demasiados pobres inútiles, y de que, en nombre de los supuestos “nuevos derechos humanos”, hay que poner esto en orden de una vez por todas. Si no hacemos algo, semejantes programas de discriminación manifiesta acabarán tarde o temprano por arrastrar a la ONU a la confusión y a la ruina».


Domingo 13 de diciembre de 2015

Santa Lucia 13 de diciembre


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