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Edición 167

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A propósito del aniversario del hundimiento del Titanic

Son muchas las historias que salen a flote como la de los tres sacerdotes que por distintos motivos se encontraban a bordo del barco la noche de su hundimiento y ayudaron heroicamente a muchos pasajeros a subirse a los botes salvavidas y en los momentos finales, acompañaron con los sacramentos y la oración a las víctimas del desastre. El P. Juozas Montvila, sacerdote nacido en 1885 en Lituania, era el más joven de los tres presbíteros a bordo del transatlántico. Se dirigía a Estados Unidos para servir pastoralmente a las comunidades de inmigrantes lituanos en Nueva York o en Massachusetts. De acuerdo al testimonio de sobrevivientes, el P. Montvila “sirvió su llamado hasta el fin”, rehusándose a escapar, mientras ayudaba a otros pasajeros a alcanzar los botes salvavidas. El P. Montvila es considerado un héroe en Lituania. Por su parte el P. Joseph Peruschitz, sacerdote benedictino alemán, viajaba a Estados Unidos para asumir el cargo de director de la escuela de preparación de los benedictinos en Collegeville, Minnesota. Según el testimonio de un sobreviviente que los divisó a la distancia mientras su bote se alejaba, en los últimos minutos de la tragedia, el P. Peruschitz junto al P. Thomas Byles dirigieron el rezo del Rosario junto a las víctimas que habían quedado a bordo, al tiempo que las olas llegaban a la cubierta. El P. Thomas Byles viajaba rumbo a Norteamérica para presidir el matrimonio de su hermano, William. Al momento de la colisión del Titanic contra el iceberg que ocasionó la catástrofe, Byles se encontraba rezando con su breviario. Todos los testimonios de los sobrevivientes coinciden en destacar el gran liderazgo y el valor demostrado por el sacerdote británico. A las 2:20 de la madrugada del 15 de abril, la hora en que se hundió completamente el barco, el P. Byles, rezó el Acto de Contrición junto a los fieles que permanecían de rodillas junto a él, y les dio la absolución general. Una historia particular es la del P. Francis Browne, quien viajó a bordo del Titanic pero como seminarista jesuita y se libró de la tragedia. Su superior le ordenó que abandonara la nave en el último puerto europeo en el que se detuvo el Titanic, antes de dirigirse a Estados Unidos. “Salga de esa nave” reza claramente el telegrama que recibió el P. Browne y que por “santa obediencia”, lo salvó de la catástrofe. El sacerdote jesuita mantuvo esa nota en su billetera hasta el último de sus días.

Año 4

No. 167

Semana del 22 al 28 de abril de 2012

Que nunca se apague su sonrisa

Abril, mes de los niños

Deseo elevar mi voz invitando a todos a proteger y cuidar a los niños, para que nunca se apague su sonrisa, puedan vivir en paz y mirar al futuro con confianza. Ustedes, mis pequeños amigos, no están solos. Cuentan con la ayuda de Cristo y de su Iglesia para llevar un estilo de vida cristiano, ténganlo, pues, como el mejor de sus amigos. Él no se cansará de decirles que amen siempre a todos y hagan el bien. Esto lo escucharán, si procuran en todo momento un trato frecuente con él, que les ayudará aun en las situaciones más difíciles. (Benedicto XVI)

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CONOZCAMOS A NUESTRO OBISPO

La palabra Obispo procede del latín Episcopo, que se traduce como “vigilar”. El obispo aparece muy temprano en la tradición cristiana: en los Hechos de los Apóstoles...

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QUÉ TAN BUENAS SON LAS TRADICIONES

Los hombres hacemos muchas cosas por costumbre, y éstas contagian a otras personas. Cuando las costumbres se pasan de una generación a otra, ....

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EL ARTE DE CONVERSAR

Creían los antiguos que así como existe un arte de callar, un arte de amar, un arte de escuchar y un arte de leer, así había también un arte de conversar; de hecho, una buena parte de los libros publicados...


ABRIL 22 DE 2012

La Pascua nos hace misioneros

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Editorial

a escena de los discípulos de Emaús, caminando desalentados los once kilómetros de regreso a su aldea, nos llama a poner atención a un hecho de vida de los discípulos de todos los tiempos: no faltan las ocasiones en que el desánimo entra en nuestra vida personal, familiar, comunitaria o social. A veces, las circunstancias nos parecen pesadas, imposibles de soportar y nos asaltan el cansancio y la desesperanza. A nosotros, como les sucedió a los discípulos del pasado, se nos presenta la gran tentación de darnos por vencidos, cuando las dificultades de la vida se multiplican, y con ellas, las frustraciones y el impulso para abandonarlo todo. Sin embargo, en la experiencia del camino, se hace presente un peregrino desconocido y accesible. El Maestro camina con ellos, les explica las Escrituras, les abre la inteligencia para que comprendan la cruz como paso obligatorio en la vivencia del compromiso con el Reino. Sería muy provechoso que tratemos de ver conscientemente las maneras cómo Jesucristo resucitado se hace presente en nuestra vida… los acontecimientos, las personas, una palabra que nos hace pensar, un gesto amable que nos conmueve, una lectura que nos abre horizontes, etc. Ellos lo reconocieron al partir el pan… Entonces es la hora de sentir la presencia iluminadora del Maestro. Sus palabras que llegan al corazón, su gesto de gratitud cuando lo invitamos a quedarse con nosotros, la grata experiencia de compartir el pan en la intimidad del hogar. Este domingo es una oportunidad más para valorar nuestra Eucaristía dominical, donde Jesucristo nos sigue explicando las Escrituras y nos anima al compartir con nosotros el Pan que da la Vida al mundo. Es impresionante ver cómo los discípulos, después de reconocer a Jesús, vuelven a andar el camino de regreso a Jerusalén para avisar a los otros discípulos que han visto al Maestro resucitado. ¡Caminan otra vez los once kilómetros hasta Jerusalén, sólo porque sienten la necesidad de compartir la experiencia del encuentro con el Resucitado! Nuestra Iglesia diocesana, avanzando en el compromiso de la Misión Continental, quiere estar presente en nuestro pueblo potosino, comunicando la Vida y la Esperanza que brotan del Evangelio, anunciado, meditado y vivido. Señor, camina siempre con nosotros y ábrenos la inteligencia para comprender el misterio de tu muerte y resurrección, como expresión de la obediencia al proyecto del Padre. Que venzamos todas nuestras resistencias, nuestro letargo e inactividad, para que seamos comunidades cristianas que impulsadas por la alegría de la Pascua, salgamos a recorrer todos los rincones de nuestra Diócesis para compartir el anuncio de tu Victoria sobre la muerte, el mal y el pecado. ¡FELICES Y MISIONERAS PASCUAS DE RESURRECCIÓN!

Por Pacco Magaña

Orar con el salmo 109 Queridos hermanos y hermanas:

(Primera de cuatro partes)

Quiero concluir hoy mis catequesis sobre la oración del Salterio meditando uno de los famosos «Salmos reales», un Salmo que Jesús mismo citó y que los autores del Nuevo Testamento retomaron ampliamente y leyeron en relación al Mesías, a Cristo. Se trata del Salmo 110 según la tradición judía, 109 según la tradición greco-latina; un Salmo muy apreciado por la Iglesia antigua y por los creyentes de todas las épocas. Esta oración, en los comienzos, tal vez estaba vinculada a la entronización de un rey davídico; sin embargo, su sentido va más allá de la contingencia específica del hecho histórico, abriéndose a dimensiones más amplias y convirtiéndose de esta forma en celebración del Mesías victorioso, glorificado a la derecha de Dios. El Salmo comienza con una declaración solemne: «Oráculo del Señor a mi Señor: “Siéntate a mi derecha, y haré de tus enemigos estrado de tus pies”» (v. 1). Dios mismo entroniza al rey en la gloria, haciéndolo sentar a su derecha, un signo de grandísimo honor y de absoluto privilegio. De este modo, el rey es admitido a participar en el señorío divino, del que es mediador ante el pueblo. Ese señorío del rey se concretiza también en la victoria sobre los adversarios, que Dios mismo coloca a sus pies; la victoria sobre los enemigos es del Señor, pero el rey participa en ella y su triunfo se convierte en testimonio y signo del poder divino. La glorificación regia expresada al inicio de este Salmo fue asumida por el Nuevo Testamento como profecía mesiánica; por ello el versículo es uno de los más usados por los autores neotestamentarios, como cita explícita o como alusión. Jesús mismo menciona este versículo a propósito del Mesías para mostrar que el Mesías es más que David, es el Señor de David (cf. Mt 22, 41-45; Mc 12, 35-37; Lc 20, 41-44); y Pedro lo retoma en su discurso en Pentecostés anunciando que en la resurrección de Cristo se realiza esta entronización del rey y que desde ahora Cristo está a la derecha del Padre, participa en el señorío de Dios sobre el mundo (cf. Hch 2, 29-35). En efecto, Cristo es el Señor entronizado, el Hijo del hombre sentado a la derecha de Dios que viene sobre las nubes del cielo, como Jesús mismo se define durante el proceso ante el Sanedrín (cf. Mt 26, 63-64; Mc 14, 61-62; cf. también Lc 22, 66-69). Él es el verdadero rey que con la resurrección entró en la gloria a la derecha del Padre (cf. Rm 8, 34; Ef 2, 5; Col 3, 1; Hb 8, 1; 12, 2), hecho superior a los ángeles, sentado en los cielos por encima de toda potestad y con todos sus adversarios a sus pies, hasta que la última enemiga, la muerte, sea definitivamente vencida por él (cf. 1 Co 15, 24-26; Ef 1, 20-23; Hb 1, 3-4.13; 2, 5-8; 10, 12-13; 1 P 3, 22). Y se comprende inmediatamente que este rey, que está a la derecha de Dios y participa de su señorío, no es uno de estos hombres sucesores de David, sino nada menos que el nuevo David, el Hijo de Dios, que ha vencido la muerte y participa realmente en la gloria de Dios. Es nuestro rey, que nos da también la vida eterna. Entre el rey celebrado por nuestro Salmo y Dios existe, por tanto, una relación inseparable; los dos gobiernan juntos un único gobierno, hasta el punto de que el salmista puede afirmar que es Dios mismo quien extiende el cetro del soberano dándole la tarea de dominar sobre sus adversarios, come reza el versículo 2: «Desde Sión extenderá el Señor el poder de tu cetro: somete en la batalla a tus enemigos».

La RED no necesariamente apoya la publicidad de nuestros anunciantes.


Conociendo el ser y el quehacer de un obispo

ABRIL 22 DE 2012

Conozcamos a nuestro obispo

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oy, la Iglesia Potosina atraviesa un momento importante en su historia. La renuncia por exigencia canónica de nuestro querido pastor, Mons. Luis Morales Reyes y la inminente llegada de el nuevo Arzobispo, Don Jesús Carlos Cabrero que dé continuidad a los trabajos pastorales de la diócesis, constituyen el momento oportuno para reflexionar sobre el ser y quehacer del Obispo. ¿Cómo y cuándo se constituyó el episcopado? ¿Cuál es la misión de un obispo? Hay que responder a estas preguntas para caminar acorde con los tiempos. Una larga tradición cristiana

La palabra Obispo procede del latín Episcopo, que se traduce como “vigilar”. El obispo aparece muy temprano en la tradición cristiana: en los Hechos de los Apóstoles encontramos cómo el Apóstol San Pablo dejó a Timoteo y a Tito como guías (obispos) de una comunidad, para que “vigilaran” su vida cristiana.

Representante de Cristo

Todo obispo es representante (o vicario) de Jesús resucitado en su diócesis o arquidiócesis. No son representantes del Papa, que en cuanto al Sacramento del Orden un obispo es igual que éstos; sino del mismo Jesús en el lugar que les ha sido encomendado, aunque para serlo auténticamente (en forma lícita y válida), deben estar en comunión con sus demás hermanos obispos y con el Obispo de Roma. El primer Obispo de Roma fue Pedro Apóstol. Él era el moderador del Colegio Apostólico, es decir, del grupo de los doce Apóstoles. Su sucesor en el cargo de Obispo de Roma continúa siendo el servidor de la unidad, no ya del Colegio Apostólico, sino del Colegio Episcopal, es decir, del grupo de los obispos, y por ello pasa a ser el Jefe de la Iglesia Universal, el Papa, Su Santidad o Sumo Pontífice, como suele llamársele, con poder de jurisdicción sobre cada bautizado. El ministerio Episcopal

En el siglo II, San Ignacio de Antioquía, uno de los grandes Padres de la Iglesia, habla sobre el ministerio propio del obispo, en el que se percibe una clara visión de que es sucesor de los Apóstoles y guía de la Iglesia en nombre de Jesucristo. A lo largo de los años, el Magisterio de la Iglesia, con la luz del Espíritu Santo, ha ido iluminando la labor episcopal, a fin de que responda a las necesidades propias de los tiempos.

Los obispos tienen un triple ministerio: Enseñar: La misión primordial del obispo es la de “enseñar”. Jesucristo antes de subir a los Cielos envió a sus apóstoles a “predicar el Evangelio y a bautizar a toda creatura. De aquí nace el deber de enseñar el Evangelio a las criaturas. El obispo predica y enseña a través de la homilía, por medio de las cartas pastorales, por el contacto con los diversos sectores de la diócesis. En este sentido, el obispo se hace responsable de la doctrina y evangelización de sus fieles.

La Iglesia Potosina atraviesa un momento importante en su historia, ante la llegada del nuevo Arzobispo Don Jesús Carlos Cabrero

Santificar: La misión que el obispo tiene de “santificar” al pueblo de Dios la ejerce representando a Cristo Sacramento. El Lineamiento enviado por el Papa, señala que “es inherente al obispo la administración de los Sacramentos que miran a la perfección del individuo y de la comunidad”. Es el obispo el principal administrador de los misterios de Dios en entre los fieles.

La misión primordial del obispo es la de “enseñar” El obispo predica y enseña a través de la homilía, por medio de las cartas pastorales, por el contacto con los diversos sectores de la diócesis.

Regir: El obispo debe guiar a los fieles en la caridad. El documento anteriormente señalado habla en el número 67 que la función principal del obispo es la de “guiar” al pueblo de Dios teniendo en cuenta dos realidades: la primera, la figura del pastor, que da su vida por las ovejas y las conduce a pastizales abundantes y, la figura de siervo, “el que quiera ser el primero, que sea el último y el servidor de todos”. El obispo puede decidir, en comunión con la doctrina de la Iglesia, sobre la vida de su propia diócesis, ya sea en cuestiones de liturgia, de formas de evangelización, entre otras. Continuaremos…

La misión que el obispo tiene de “santificar” al pueblo de Dios la ejerce representando a Cristo Sacramento


Nuestra historia

Fray Bartolomé de las Casas (1484-1556)

Por Pbro. Lic. Rubén Pérez Ortíz

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n 1538 el Padre De las Casas y su secretario el Padre Rodrigo de Ladrada, viajaron a México para participar en el capítulo de la orden dominicana. Concluido éste, ambos se embarcaron con rumbo a España. Allí, a principios de 1540, De las Casas obtuvo que se expidieran varias reales cédulas que favorecían los trabajos de su misión en Tezulutlán. Por ese tiempo escribió su célebre Brevísima relación de la destrucción de las Indias, así como la obra que se conoce como “Los dieciséis remedios para la reformación de las Indias”. Residiendo en Valladolid, estuvo en contacto con el emperador Carlos V (el rey español Carlos I), al que había conocido veinte años antes. Éste, prestando oídos a las demandas De las Casas, convocó a las que se conocen como Juntas de Valladolid en las que Fray Bartolomé, según se dice, presentó su Brevísima relación de la destrucción de las Indias y los ya mencionados Dieciséis remedios. Consecuencia de lo que allí se discutió, fue la promulgación el 20 de noviembre del mismo 1542 de las que fueron conocidas como Leyes Nuevas. En ellas se prohibía la esclavitud de los indios, se ordenaba además que todos quedaran libres de los encomenderos y fueran puestos bajo la protección directa de la Corona. Se disponía además que, en lo concerniente a la penetración en tierras hasta entonces no exploradas, debían participar siempre dos religiosos que vigilarían que los contactos con los indios se llevaran a cabo en forma pacífica dando lugar al diálogo que propiciara su auténtica conversión. Al año siguiente, en marzo de 1543, el emperador presentó a Fray Bartolomé de Las Casas al papa como candidato al obispado de Chiapas. Disposición complementaria fue la de incluir dentro de los límites de su diócesis la región de Tezulutlán donde se desarrollaba el proyecto de penetración pacífica concebida por Fray Bartolomé. Consagrado obispo en la capilla del convento de San Pablo en Sevilla, se embarcó en julio de 1544 con rumbo a La Española de donde se dirigió a su diócesis en una travesía que lo llevó a desembarcar en Campeche. Establecido ya en Ciudad Real de Chiapas, quiso enterarse desde un principio acerca de la conducta de sus feligreses con los indígenas. Redactó entonces los “doce puntos de su Confesionario” que publicaría más tarde con el título de Avisos y reglas de confesores. Al percatarse de la situación imperante en Chiapas, dispuso que nadie pudiera absolver a quienes tuvieran indios esclavos. Esto provocó reacciones extremadamente adversas. De las Casas excomulgó a los encomenderos y a quienes se oponían a lo dispuesto por él. Tras visitar la región de Tezulutlán, se trasladó a México para participar en una Junta de Prelados y religiosos que allí se celebró. En esa Junta tuvo un enfrentamiento con el virrey Antonio de Mendoza que se oponía a dar entrada a la cuestión de la esclavitud de los indios. En busca de apoyo a las tesis que defendía y asimismo a la misión de Tezulutlán, viajó nuevamente a España a principios de 1547. Residiendo en Valladolid continuó la redacción de su “Historia de las Indias”. Consecuencia de las gestiones que realizó fue que se convocara en julio de 1550, en Valladolid, a una junta de teólogos, expertos en derecho canónigo y miembros de los consejos de Castilla y de las Indias. El propósito era discutir las formas de cómo debía procederse en los descubrimientos, conquistas y población en las Indias. Participaron en la Junta, además De Las Casas, Juan Ginés de Sepúlveda, Fray Domingo de Soto, Fray Melchor Cano y Fray Bartolomé Carranza. Tanto Fray Bartolomé como Sepúlveda expusieron allí sus ideas. Escritos muy diferentes se derivaron de esa Junta. Uno fue el texto que redactó Sepúlveda como apoyo de otro trabajo suyo

Qué tan buenas son las tradiciones Por Pbro. Lic. Salvador González Vásquez

(segunda parte)

escrito poco antes, intitulado Demócrates alter, en el que sostenía que los indios, como seres inferiores, debían quedar sometidos a los españoles. El otro escrito de fray Bartolomé fue la Apología, texto clave en las discusiones. La Junta quedó inconclusa y por ello volvió a convocarse el año siguiente. Tal vez, al percatarse Fray Bartolomé de que en esa Junta no se llegó a tomar decisión alguna, optó por otras formas de proceder. Una fue renunciar a su obispado de Chiapas para consagrarse más libremente en España a la terminación y publicación de sus obras, así como a la obtención de cédulas reales en favor de los indios, de modo especial de los que habitaban en Tezulutlán. Así, en 1552, obtuvo el envío de otros misioneros a las Indias; además logró la publicación de una serie de tratados entre ellos la “Brevísima relación de la destrucción de las indias”, “el Confesionario”, “El tratado sobre esclavos” y otros que aparecieron en Sevilla en el mismo 1552. Residiendo allí tuvo a su alcance la llamada Biblioteca Colombina, en la que pudo consultar libros y manuscritos que le permitieron avanzar en la redacción de su “Historia de las Indias”. Fue también entonces cuando, como trabajo complementario, inició la redacción de la que se conoce como “Apologética historia sumaria”, verdadero tratado de antropología comparada en el que, poniendo en parangón a las culturas indígenas con las de la antigüedad clásica, subraya las virtudes y valores del Nuevo Mundo. Singular experiencia para Bartolomé fue encontrarse, de regreso en Valladolid, con un indígena caxcán de Zacatecas, llamado Francisco Tenamaztle. Este había sido deportado a España por haber encabezado una rebelión en su tierra. De las Casas, tras escuchar a Tenamaztle, emprendió con él su defensa. Se conservan interesantes documentos, varios suscritos por Tenamaztle, en los que éste daba a conocer al Consejo de Indias su situación y la de su pueblo, demandando justicia. De las Casas en esta actuación hizo aplicación de sus ideas al caso particular de Tenamaztle y los indios caxcanes de la lejana Nueva España. Doloroso debió ser para Fray Bartolomé enterarse más tarde de que en 1558 los dominicos que trabajaban en la Vera Paz en Guatemala reconocieran la necesidad de aceptar el uso de las armas para someter a los indios de la región Lacandona y de Puchutla. Tal forma de proceder, a la que siguió en 1559 la iniciación de hostilidades en la región de Tezulutlán, significó el fracaso de una idea que pudo haberse realizado y a la que tantos desvelos había consagrado y dedicado con especial corazón de Padre y Pastor. Los últimos años de su vida los pasó en Madrid. Había concluido ya para entonces La Historia de las Indias. Todavía escribió varios memoriales, así como la obra que intituló De thesauris, en la que cuestionaba el supuesto derecho de propiedad, tanto de los tesoros derivados del rescate del inca Atahualpa, como de aquellos otros encontrados en los sepulcros o guacas de los indígenas. En febrero de 1564 hizo su testamento y todavía pudo escribir un memorial al Consejo de Indias reafirmándose en todo lo que había expresado en defensa de los indios. El 17 de julio de 1556 murió Fray Bartolomé de Las Casas en el convento de Nuestra Señora de Atocha en Madrid. Sepultado en la capilla mayor del convento, sus restos fueron llevados más tarde al convento dominico de San Gregorio en Valladolid. Fray Bartolomé de Las Casas, que dedicó su vida a la defensa de los pueblos indígenas, es hoy reconocido universalmente como uno de los precursores en la teoría y en la práctica de la defensa de los derechos humanos.

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os hombres hacemos muchas cosas por costumbre, y éstas contagian a otras personas. Cuando las costumbres se pasan de una generación a otra, acaban por convertirse en tradiciones. Por eso una tradición es una costumbre que pasa de generación en generación. Pero hay que preguntarnos qué tan buenas y valiosas son las tradiciones. Para responder, hay que reafirmar que las tradiciones son costumbres; y es un hecho que hay buenas y malas costumbres. Y como no todas las costumbres son buenas, por tanto no son buenas todas las tradiciones. Alguien dijo que el hombre es un animal de costumbres. Los humanos siempre nos apegamos a algo o a alguien. Pero al hacer algo repetidas veces se nos vuelve un hábito; si el acto es bueno el hábito es virtud; pero si no es un acto bueno, termina por ser un vicio. Cuando la sociedad acostumbra a repetir los mismos actos sin calificarlos, se apega a esa costumbre, hasta llegar a convertirla en ley. De manera que si alguien rompe con la tradición, es censurado como si hubiera cometido un delito. Hay que reconocer que una costumbre pudo haber sido buena en su momento, y quizá en otro tiempo resulte obsoleta, e incluso hasta poco benéfica. Por eso es conveniente revisar las tradiciones, y mirar qué tanto ayudan al hombre a realizarse como persona. Hay que considerar que se está viviendo, para poder aplicar la costumbre hecha tradición. No olvidemos que hay valores que perduran para siempre. Existen buenas costumbres que nunca pasan de moda. Hay buenas tradiciones que ayudan a mantener vivo el recuerdo de aquellos hechos que marcaron nuestra historia y trasformaron nuestra vida. Nunca perdamos las buenas tradiciones. Pero esas costumbres hay que presentarlas de manera adecuada y de acuerdo al tiempo actual.


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La gracia no aniquila la naturaleza, la asume Por P. Kino

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l presente artículo tratará de abrir los ojos a muchos fieles que tienen ideas erróneas sobre los sacramentos.

-,Me dijo que si me casaba con él se le quitaría lo borracho y mujeriego. - Si lo unge con el oleo no se morirá. - Si se ordena sacerdote el Espíritu Santo le quitará lo flojo e ignorante. - Si bautiza a mi niño se le quitará lo llorón. - Al recibir la confirmación ya podrá hablar lenguas. - Confiéseme para que se me quite lo salado. - Voy a comulgar para aliviarme del estómago. Puedo seguir poniendo infinidad de ejemplos de los errores que a veces tenemos al recibir alguno de los sacramentos. En el nuevo directorio pastoral de los sacramentos que nuestra diócesis ha publicado, se da el sentido de cada uno de los sacramentos. El principio teológico de que “la gracia no aniquila la naturaleza” se refiere a que aunque todos los sacramentos nos dan la gracia, es decir, Dios habita en el hombre al recibir cada sacramento, habita en nuestra alma, pero el cuerpo con sus inclinaciones sigue en la misma situación. Ahora bien, ¿Por qué mejor no hacer algo para superar aquello que creemos que lo haremos por medio de los sacramentos? Sin dejar la vida en Dios podemos hacer lo siguiente: - Lo borracho y mujeriego se podrá dejar asistiendo a los grupos AA y viendo a la mujer con la misma dignidad que Dios nos ha dado a todos. - La unción no da inmortalidad, pero la medicina mitigará los dolores al enfermo que no quiere sentir esas molestias. - Como sacerdote (aunque lo tuvo que hacer desde seminarista) cultive la lectura y la disciplina para dar un mejor servicio a los fieles. - El niño llorón podrá ser por hambre, por alergia o por alguna otra cosa y no porque no está bautizado. Funciona más darle de comer, quitarle montón de cobijas que no lo dejan ni moverse o pregúntele a un doctor qué es lo que está pasando. - Para hablar lenguas póngase a estudiarlas. Es verdad que existe el don de lenguas, pero no es “sin ton ni son”, se requiere alguien que interprete. En ocasiones más que don de lenguas puede ser una “histeria colectiva”, que aunque este término se refiere más a enfermedades, sin embargo no le echemos la culpa al Espíritu Santo de cosas psicológicas. - Confesándose se da el perdón de Dios, no la buena suerte, pues ni que fuera “trabajito” hecho por algún psíquico aprovechado. - La presencia de Jesús es en el alma, y no quitará el dolor de estómago que tal vez adquiriste por comerte 16 tacos de pastor, 8 de san Bernardo y 5 de doberman con tu refresco light; mejor tómate una pastilla para esos momentos donde le pides a Dios que el papel higiénico sea más suavecito. Bueno ya se me acabó el espacio, así que no se les olvide: “La gracia no aniquila la naturaleza, la asume”.

Las cuatro estaciones en el matrimonio

EL OTOÑO

Queridos lectores: En el otoño se recoge la cosecha; los campos se tiñen de colores amarillo y rojo; las hojas de los árboles comienzan a caerse; el aire se siente frío anunciando la cercanía del invierno. A estas alturas de la vida han pasado muchas cosas: los padres de nuestros padres ya murieron; nuestros padres son abuelos, los hermanos se han casado o se han ido de la casa y está el nido vacío. Se siente la soledad del hogar; la casa es demasiado grande; todas las cosas que se usaron cuando éramos pequeños, adolescentes o jóvenes están guardadas en el cuarto de “cachivaches” o simplemente toda la casa es bodega. Algunas recámaras siguen intactas como si ahí durmiera alguien; otras, fueron acondicionadas para ser el cuarto de planchado o tienen otra utilidad. Nuestros padres están cansados y así como los árboles de esta época, ellos también sienten el cambio en el cuerpo: pelo canoso para algunos, calvicie para otros; las arrugas marcan el paso de los años y las enfermedades comienzan a hacer estragos, los sentidos se pierden. Aumentan las idas al hospital y los botiquines no se dan abasto para tanta medicina que se necesita. En algunas familias, cuando son muchos hermanos, todos se organizan y procuran que siempre haya alguien en la casa que los vio nacer; se manda que duerma uno de los nietos o simplemente se contrata a alguien para que lo haga. En otras familias le dejan la carga a unos cuantos, los demás se desentienden, se vuelven indiferentes y pocas veces hablan para preguntar por sus padres si están bien o cómo amanecieron y si

Por Pbro. Lic. Héctor Colunga Rodríguez colunga46561@hotmail.com.

les piden un favor o para las medicinas se enojan y no se vuelven a parar en la casa. Tristemente en otros hogares, los padres viven totalmente solos y abandonados por sus hijos y son asistidos por la misericordia de Dios y el buen corazón de los vecinos. El poco dinero que se ahorró en las otras estaciones, empieza a mermar por las consultas que están fuera del presupuesto y que son necesarias e indispensables. Los ingresos económicos en algunos casos son solamente las raquíticas pensiones de los jubilados; las carencias se notan, la bonanza se ha ido. Y para rematar, algunos padres viendo la cercanía de su ocaso, les dejan la casa a uno de sus hijos ante notario público y no falta el “diablo que meta su cola” y ese hijo corra de la que ahora es su casa a los que la hicieron con tanto trabajo y que a él no le costó; y los pobres ancianos enfermos y solos, buscan en los asilos un espacio, porque fueron despojados vilmente de lo que les perteneció por años. Yo me pregunto y les pregunto: ¿estamos preparados para esta época difícil de nuestra vida? ¿Y si ya estamos en ella cómo la enfrentamos? Si nuestros padres viven su otoño pesado y difícil, seamos solidarios con ellos y no los dejemos; al contrario, estemos con ellos y apoyémoslos en este duro trance de la vida y devolvámosles todo el calor y el cariño que nos dieron. Hasta la próxima.


¿Qué significa la palabra Papa? Por Pbro. José Antonio Martínez Ortiz

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l término “Papa” p r o c e d e del griego “Pappas” o “Papas” y significa “papá” o “padre”. Se encuentra testimoniado en Aristófanes, Menandro. El P. Levillain observa que en Homero significa “sacerdote”. Como quiera que sea, el término se hizo común en oriente como signo de afecto y respeto para con obispos y sacerdotes. En Occidente hace su aparición a inicios del S. III, progresivamente se fue aplicando a los obispos [Cipriano, Ep 8,8.23,30; 31,36]. Aplicado al obispo de Roma como signo de afecto y respeto se encuentra por vez primera en una inscripción del diácono Severo a san Calixto: Jussu Papae Marcellini (por orden del Papa Marcelino). Se hizo específico para finales del S. IV y en el V al título se precisa la expresión Papa Urbis Romae (Papa de la ciudad de Roma). En el S. VI la cancillería de Constantinopla se dirigió al obispo de Roma con el título “Papa”. Para finales del S. VIII el título se emplea solamente para los romanos pontífices. Con Gregorio V (996-999) el Concilio de Pavía estipuló que el arzobispo Arnulfo de Milán no se designara así. Gregorio XI (10731085) prescribió de modo formal que el título se aplicara definitivamente a los sucesores de Pedro. La expresión “Santísimo Padre” se remonta al S. XII y corresponde al significado histórico de “papa”, es decir, “reverendo padre” y con él se relaciona su definición de pater patrum, de uso común por parte de los obispos de la Iliria y del África que así se dirigían a los sucesores de Pedro en los primeros siglos VIVII. Nominalmente el Papa es el Obispo de la Diócesis de Roma. Según la tradición católica, desde que San Pedro se estableció para predicar el Evangelio en la ciudad y nombró su sucesor a uno de los Presbíteros de Roma, se ha establecido la ciudad como la sede de la Iglesia Universal.

En el principio a los sucesores de San Pedro se los llamaba simplemente Obispo de Roma. El título de “Papa”, como hemos visto, comenzó a ser usado muchos siglos después. El título papa, que alguna vez fue utilizado con gran amplitud, actualmente se emplea exclusivamente para denotar al Obispo de Roma quien, en virtud de su posición como sucesor de san Pedro, es el supremo pastor de toda la Iglesia, el vicario de Cristo sobre la tierra. Además del obispado de la diócesis romana, el Papa detenta varias otras dignidades junto con la de pastor universal y supremo. Él es el arzobispo de la provincia romana, primado de Italia e islas adyacentes, y único patriarca de la Iglesia Occidental. La doctrina de la Iglesia acerca del Papa fue declarada por el Concilio Vaticano I en la Constitución Dogmática Pastor Aeternus, el 18 de julio de 1870. Los cuatro capítulos de esa constitución tratan respectivamente del oficio de cabeza suprema conferido a san Pedro, la perpetuidad de ese oficio en la persona del romano pontífice, la jurisdicción papal sobre todos los fieles y su autoridad suprema para definir cuestiones de fe y moral.

Ante el calor estival, una suculenta agua de limón

icen los que saben, y los que no saben también dicen, que corriendo el siglo XVII en Puebla, el obispo de aquel entonces; Manuel Fernández de Santa Cruz y Sahagún, esperaba una visita de la España. Por tal evento el Obispo quería lucirse en la comida, y les encomendó a las religiosas de Santa Rosa de Lima que preparan un platillo de lujo. Y ya en la mezcla de tal manjar accidentalmente una de las religiosas, al sorprenderse por la entrada impetuosa de la madre superiora dejó caer un trozo de chocolate al cazo, y éste se mezcló con todos aquellos ingredientes, y surgió: el suculento mole poblano. Lo suculento, también es el lenguaje y la herencia latina que nos dio riqueza a nuestro idioma, pues del latín succus, succi; o sucus, que se traslada como jugo o jugoso, proviene la palabra suculento. Y la “partícula” lento, denota lo extenso, lo que se adhiere fuertemente, lo que es de largo tiempo. (Friolento, macilento, opulento). También esta palabra nos recuerda nuestra época de succívoros, es decir el que se alimenta de jugos vegetales o ani-

males; y apoco no, la mayor parte de nuestros “desayunos” de primaria y secundaria eran de una alimentación religiosamente a base de licuados y jugos, que bajo todas las medidas de artes culinarias preparaba mamá, para que aguantáramos las jornadas educativas en la escuela, salvo a los que les tocó en el turno de la tarde, a ellos se les dio un trato mejor.

Creemos sin ver

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Canónigo José Ma. Ortega Robles

os cieguitos creen por la información. Nosotros también muchas cosas, muchas ciudades, no las vemos por la distancia, nuestra vista es limitada y no puede traspasar montañas y cerros. Hay muchas cosas que están cerca de nosotros o en nosotros mismos como la fe, la esperanza, la caridad, no las vemos pero las sentimos, como también la gracia que Dios nos concede por medio de los sacramentos. Las inspiraciones, las gracias de Dios nos llegan por la información de Cristo y de la Iglesia, a través del Evangelio. No la vemos pero las sentimos; los pensamientos, el arrepentimiento por nuestros pecados, el sabor, el dolor, las alegrías, las tristezas, los sentimientos del alma. Muchas cosas no las vemos pero las sentimos por todos los medios de comunicación, las sentimos y las creemos. A los adivinos y brujos que Dios los perdone, que yo, ya veremos; porque todos ellos usan un sinnúmero de mentiras que su boca desgrana más que una mazorca, y las dicen para robar con su astucia y sagacidad. Para nosotros el tesoro de la fe es una riqueza que nos une con Dios. Como los apóstoles pidamos a Dios: Señor aumenta nuestra fe para creer lo que no vemos y necesitamos para caminar a la vida eterna.


Los libros y sus autores

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G. K. CHESTERTON

Por Mtro. Luis Marino Moreno F.

El buey mudo, 2010

Los libros y la locura y otros ensayos

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os artículos aquí recogidos vieron la luz por primera vez en las páginas del Daily News durante el periodo comprendido entre 1901 y 1911, cuando Chesterton iniciaba su viraje al catolicismo. Pero lo más curioso de todo es que los manuscritos pasaron inadvertidos hasta que uno de sus compiladores los descubrió en 1958, más de veinte años después de la muerte del autor. Lo cierto es que probablemente sea esta una de las mejores selecciones de artículos y ensayos escritos por Chesterton. Esta vez no se trata de un tema específico, ya sea religioso, económico o moral. O al menos no solo. Esta vez se trata de la vida misma, del profundo sentido que esconden los detalles, de los pequeños placeres como la lectura, los libros, la literatura. “Un libro es, sin duda, un objeto sagrado. En él están las mayores joyas encerradas en el cofre más pequeño” El autor. Gilbert K. Chesterton nació en Londres el 29 de mayo de 1874. Desde muy pequeño mostró interés por las letras, se aprendió de memoria poesías de Shakespeare, aún cuando no sabía cuál era el significado de las palabras. Cultivó la crítica, el ensayo, la novela, la lírica, el relato breve y la redacción periodística. Entre sus obras podemos leer: Por qué soy católico, Los límites de la locura, entre otros.

Iglesia Universal CIUDAD DEL VATICANO.- Los Cardenales agradecieron al Papa Benedicto XVI su “servicio de amor” al frente de la Iglesia, momentos antes de la Misa de Acción de Gracias por el cumpleaños 85 del Santo Padre y el séptimo aniversario de su pontificado. “Hace siete años, el Señor le pidió un gran gesto de amor diciéndole, como un día dijo a Pedro: ‘Si me amas, apacienta mis corderos, apacienta mis ovejas’. Con la generosidad de siempre, Usted dijo ‘sí’, iniciando su ministerio petrino. Hoy, nosotros, con motivo de su cumpleaños, queremos agradecerle la solicitud con que ejerce este servicio de amor”, expresó el Cardenal decano Ángelo Sodano en la Capilla Paolina del Palacio Apostólico. Añadió que “no es una casualidad que su primera encíclica fuera un himno al amor que es Dios, como a ese amor que debe animar a todo pastor, llamado a iluminar el mundo con la luz de Dios y, de esa manera también con el calor de su amor”. “Padre santo, que el Señor siga estándole cerca, cumpliendo la promesa anunciada por Dios al hombre justo en el Salmo 90: ‘Le saciaré de muchos días y le haré ver mi salvación’”, concluyó. CIUDAD DEL VATICANO.- En la Misa que celebró, el lunes pasado día de su cumpleaños por la mañana, en la capilla paulina del Palacio Apostólico del Vaticano, el Papa Benedicto XVI conmovió a los presentes con una homilía muy personal en la que admitió que ya comenzó la última fase de su vida, recordó los gestos de Dios desde su infancia y reflexionó sobre los santos que lo han inspirado desde su nacimiento.

Iglesia en México MÉXICO.- Este domingo 22 de abril es la beatificación en la Basílica de Guadalupe, es la cuarta mujer en los altares de México. México tiene a su cuarta mujer en los altares con la próxima beatificación de la Madre María Inés Teresa Arias, religiosa fundadora de la Congregación de Misioneras Clarisas del Santísimo Sacramento, comunidad que actualmente mantiene misiones en los cinco continentes y cuya espiritualidad abarca apostolados de evangelización, asistencia humanitaria, educación. De las otras tres mujeres, una es santa, la madre María de Jesús Sacramentado y Venegas; las religiosas, María Vicenta Chávez Orozco y María Anastasia Guadalupe García Zavala, son beatas y todas, además de consumir sus vidas en el servicio como consagradas, fueron fundadoras de comunidades. MÉXICO.- Se llevó a cabo la XCIII Asamblea Plenaria de la CEM con una recepción que ofreció el Nuncio Apostólico, Mons. Christophe Pierre, a los Obispos de México, con motivo del Día del Papa Benedicto XVI, que este año coincidió con el cumpleaños del Santo Padre. Mons. Pierre recibió a todos los invitados personalmente para posteriormente agradecer su presencia mediante un breve discurso: “La casa del Papa, particularmente en estos días, es la casa de todos los mexicanos; la Visita del Santo Padre ha sido una bendición y alegría para nosotros y para el Santo Padre, él estuvo feliz de ver la recepción en Guanajuato, este acontecimiento dará muchos frutos ya que México necesitaba de esta Visita”. Por último todos los asistentes entonaron las tradicionales mañanitas, dedicadas al Papa Benedicto XVI. Posteriormente los Obispos de México se trasladaron a Lago de Guadalupe para iniciar mañana 17 de abril la XCIII Asamblea Plenaria. SAN LUIS POTOSÍ.- El sábado 21 de abril, cinco jóvenes seminaristas ha recibido el orden del Diaconado entre ellos: Abad Galván, Oscar Izael Govea, Jesús Nares Guzmán, José Ismael Nava y Carlos Rafael Pérez. Todos ellos recibieron la ordenación de manos del Sr. Arzobispo Don Luis Morales Reyes en la Iglesia Catedral. No cabe duda el gran regalo que recibe esta Iglesia Potosina. EL Sr. Arzobispo en muchas ocasiones ha alentado a la oración por las vocaciones sacerdotales e invitando a los jóvenes a interesarse por conocer el seminario y vivir la experiencia de la formación, con miras al sacerdocio.


Les mostró las manos y el costado Por Pbro. Dario Martín Torres

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an Juan, en el capítulo 20 de su evangelio, nos narra cuatro escenas relacionadas con la resurrección de Jesús, todas en Jerusalén, dos en la tumba y dos en el interior de una habitación (en el último capítulo, capítulo tardío, se relata también su manifestación en Galilea). Respecto a las cuatro escenas relacionadas con el Resucitado: la primera cuenta las dos visitas al sepulcro vacío (primero la Magdalena y después Pedro con el discípulo amado), la segunda relata la aparición a la Magdalena, la tercera se refiere a la aparición a los discípulos sin Tomás y la última narra la manifestación al incrédulo Tomás. El evangelio de este segundo domingo de Pascua, contiene las dos últimas escenas: la aparición a los discípulos sin Tomás y a los discípulos con Tomás. Ambas historias están vinculadas, particularmente por la duda de Tomás, pues después de la aparición a los discípulos, Tomás duda cuando sus compañeros le cuentan que han visto al Señor. Al corazón de ambas escenas aparecen las manos y el costado de Jesús. En San Lucas 24,39, Jesús se presenta a sus discípulos y les dice “mirad mis manos y mis pies.” Así, conjuntando

Aldo Blanco Músico Cantautor Católico. Comentarios: aldo.blanco@hotmail.com

Los cantos del siervo (Segunda parte)

los datos de Juan y Lucas, la piedad posterior, considerará cinco llagas del Resucitado, las cuales son las huellas de su muerte en la cruz. La especial atención a las heridas de Jesús pone de relieve la continuidad entre la crucifixión y la resurrección. El Jesús resucitado que se presenta ante sus discípulos es el mismo Jesús que fue crucificado. Su saludo es un don de paz, lo cual es un cumplimiento de su promesa hecha en sus discursos de despedida la noche de la última cena. La alegría de los discípulos es la respuesta al saludo de paz. Paz y alegría, son notas distintivas de los últimos tiempos, los tiempos de la intervención decisiva de Dios en la historia del hombre. Esto se cumple cuando Jesús derrama el Espíritu Santo sobre los suyos. El camino de fe de Tomás es un camino duro, difícil y hasta reprobable, pero cuando supera la crisis alcanza el punto más alto al confesar: Señor mío y Dios mío. Su cautela y desconfianza no son incredulidad propiamente dicha, sino que le brindan la oportunidad de verdadera profundización en la persona de Jesús, y logra un sólido asentamiento en la fe. Su respuesta al resucitado es la suprema afirmación cristológica del cuarto Evangelio. Las últimas palabras de este evangelio terminaban con una bienaventuranza en labios de Jesús: “Dichosos los que creen sin haber visto”.

“Creer” es la bienaventuranza que conduce a la vida, así lo expresa el

Evangelista en sus palabras conclusivas: Jesús realizó además muchos otros signos en presencia de sus discípulos, que no se encuentran relatados en este Libro. Estos han sido escritos para que ustedes crean que Jesús es el Mesías, el Hijo de Dios, y creyendo, tengan Vida en su Nombre.

Cuarto canto del Siervo. (Is. 52, 13-15 y 53, 1-12) ¨Veréis a mi Siervo prosperar será enaltecido, levantado y ensalzado sobremanera. Del mismo modo que muchos quedaron asombrados al verlo -pues tan desfigurado estaba que no parecía un hombre, ni su apariencia era humana-, así se admirarán muchas naciones; ante él cerrarán los reyes la boca, pues verán lo que nunca les contaron y descubrirán lo que nunca oyeron. ¿Quién creyó en nuestra noticia? ¿A quién le fue revelado el brazo poderoso de Yahvé? Creció ante él como un retoño, como raíz en tierra reseca. No tenía apariencia ni presencia (le vimos) y carecía de aspecto que pudiésemos estimar. Despreciado, marginado, hombre doliente y enfermizo, como de taparse el rostro por no verle. Despreciable, un Don Nadie. ¡Y de hecho cargó con nuestros males y soportó todas nuestras dolencias! Nosotros le tuvimos por azotado, herido por Dios y humillado. Mas fue herido por nuestras faltas, molido por nuestras culpas. Soportó el castigo que nos regenera, y fuimos curados con sus heridas. Todos errábamos como ovejas cada uno marchaba por su camino y Yahvé descargó sobre Él la culpa de todos nosotros. Fue oprimido y humillado, pero él no abrió la boca. Como cordero llevado al degüello, como oveja que va a ser esquilada, permaneció mudo, sin abrir la boca. Detenido, sin defensor y sin juicio, ¿Quién se ocupó de su generación? Fue arrancado de la tierra de los vivos, herido por las rebeldías de su pueblo; pusieron su tumba entre malvados, su sepultura entre malhechores. Por más que no cometió atropellos ni hubo mentira en su boca, Yahvé quiso quebrantarlo con males. Si se da a sí mismo en expiación, verá descendencia, alargará sus días: su mano ejecutará el designio de Yahvé. Después de sufrir verá la luz, el justo se saciará de su conocimiento. Mi Siervo justificará a muchos, pues las culpas de ellos soportará. Le daré su parte entre los grandes y con poderosos repartirá despojos, pues se entregó indefenso a la muerte y fue tenido por un rebelde, cuando él soportó la culpa de muchos e intercedió por los rebeldes ¨.


Los jóvenes aprovechan sus vacaciones para hacer misión Por Carlos Cuéllar

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omo cada año, los jóvenes potosinos, vivieron la experiencia de las misiones en comunidades lejanas, pertenecientes a nuestra Arquidiócesis. La Dimensión Misionera fue la responsable de preparar a cada uno de los misioneros que en este año con mucha alegría apoyaron a los sacerdotes en esta hermosa labor. El ir de misiones es una experiencia maravillosa desde su misa de envió hasta el despido de nuestras comunidades, es una experiencia en donde verdaderamente se conoce el rostro de Dios en el rostro de los demás, el trabajar con los niños los jóvenes y los adultos de las comunidades fortalece demasiado el amor a Dios y a la Eucaristía, así como el aprendizaje que cada uno de los misioneros recibe para sus vidas. La experiencia de misiones es una riqueza para todos aquellos que la han vivido y aquellos que conocen mas acerca de Dios por medio de los misioneros. Animémonos todos en esta etapa que propone el cuarto plan Diocesano de Pastoral que es la misión Permanente. No olvidemos que este es un hermoso pretexto para llevar a Cristo al corazón del otro.


Cumplimos 10 años XL Aniversario Sacerdotal de Mons. Juan Castillo ¡Gracias por su ayuda! Por Pbro. Juan Martínez Vega

Por LCC Angélica Maldonado Morales

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on una solemne Concelebración Eucarística oficiada en el hermoso Templo de San Miguelito, Mons, Juan Castillo Pérez, celebró su XL Aniversario Sacerdotal, el viernes 12 de abril en punto de las 13:00 horas, donde se vio gratamente acompañado de nuestro Pastor Emérito y Administrador Apóstolico, Mons. Luis Morales Reyes y de Mons. Lucas Martínez Lara, Obispo de la Diócesis de Matehuala, además de acompañarlo en esta ocasión tan especial otros Sacerdotes que lo felicitaron efusivamente por sus 40 años de servir a Dios y a su Iglesia con suma fidelidad y entrega plena. Los fieles de la Parroquia de San Miguelito fueron los primeros en felicitar a Mons. Juan Castillo, pues es donde actualmente presta sus servicios Sacerdotales.

Don Luis Morales Reyes Arz. Emérito de San Luis Potosí Público en general

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l hogar de la tercera edad, San Nicolas Tolentino A.C. se vistió de gala con su presencia al conmemorar el décimo aniversario con la celebración Eucarística, en la cual participamos para agradecerle al buen Dios por habernos permitido esta primera etapa de servicio a las personas de la tercera edad. Sin lugar a dudas, vendrán muchos años más con esta labor altruista de brindar un espacio a ancicianitos, para que tengan en donde vivir su última etapa de vida y continuar brindando la atención requerida en cuanto a su salud y sus necesidades más apremiantes. Después de haber tenido esta experiencia, nos damos cuenta de la gran necesidad que existe en nuestra sociedad de contar con lugares como estos, donde se pueda brindar una mejor calidad de vida a las personas más vulnerables.

El encargado de dirigirle la Homilía fue Mons. Lucas Martínez Lara quien le dijo: “Una vez más constatamos que el Señor es benévolo con nosotros al darnos el regalo del Ministerio Sacerdotal, y hoy que celebramos tus 40 años vemos las diversas gracias, dones y carismas que el Señor nos concede para el servicio de la Iglesia y que se han dispersado. Tú tuviste una experiencia de Dios desde el vientre materno, vienes de una familia profundamente religiosa, con muchos valores humanos y cristianos, y tu experiencia de Dios viene desde la vida familiar y desde muy corta edad quisiste entregarte al Señor”. “Te ordenaste un 12 de abril de 1972 y también hoy, precisamente 12 de abril del 2012, te festejamos esa FIDELIDAD A DIOS que te ha carecterizado, ESE

PROFUNDO Y DESMEDIDO AMOR AL SEÑOR QUE HAS TENIDO sin titubear, sin flaquear, sin reservas, Tu amor a Él, no tuvo límites para entregarle tu vida a través de esta bellísima y singular vocación en la que pocos somos los elegidos del Señor”. “El Señor hace “Su llamado” para que florezcan las Vocaciones y así ha sido contigo y tus compañeros de Ordenación, donde los diversos carismas de la Iglesia se han acrecentado y fructificado, empezando por el seno familiar, después como Seminarista y luego como Sacerdote. Tu aniversario Sacerdotal es un gran regalo Pascual, que nos constata que hoy y siempre será el Día del Triunfo del Señor, y no es un simple aniversario, no es una simple fantasía en la que te damos un abrazo de ocasión, sino un abrazo jubiloso en la que debemos de agradecer al Señor este don maravilloso del Sacerdocio”.

Actividades para jóvenes en la Parroquia de Villa Hidalgo

Por Carlos Cuellar

A lo largo de estos 10 años han pasado por este asilo 83 ancianitos, de los cuales 39 han fallecido, 20 se han reintegrado con sus familiares y actualmente 24 personas son las que residen en la Institución. Agradecemos infinitamente su presencia en estos momentos tan importantes para nosotros, ya que nos anima a seguir adelante, con la convicción de que el trabajo que se está realizando contribuye a la acción de la Iglesia en nuestra muy querida Arquidiócesis de San Luis Potosí.

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l padre Oscar Rocha Velázquez, párroco de Villa Hidalgo, durante la Semana Santa y de Pascua ha ofrecido algunas actividades para incrementar la participación de jóvenes y adolescentes dentro de la parroquia; éstas han consistido en conciertos, retiros, encuentros, misiones y demás. Durante el último encuentro juvenil llevado a cabo el domingo 15 de abril en el atrio parroquial, jóvenes de todas las comunidades cercanas a Villa Hidalgo quisieron vivir este encuentro con Dios y con su entorno, para llevar una vida cimentada en el cariño y amor hacia ellos mismos y Dios. El padre Oscar ha impulsado todos estos proyectos y alentado a todos los jóvenes a que conozcan a Dios y en Él encontremos todos, nuestra paz.


ABRIL 22 DE 2012

Festividad en honor al Señor de la Divina Misericordia en Catedral

Por LCC Angélica Maldonado Morales

Cristo nos da 4 regalos: la Paz, la Fe, Su Espíritu Santo y el Perdón

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ios siempre nos está llenando de regalos, aunque nosotros somos muchas veces un poco distraídos y malagradecidos, pero a pesar de todo, Él no se cansa nunca de regalarnos sus dones, gracias y bendiciones. El Santo Evangelio de hoy nos habla de los regalos de Jesucristo Resucitado, regalos que brotan del corazón de Cristo, del Señor de la Divina Misericordia, que tanto nos ama”. “Hoy nos dice su Palabra que Cristo nos dá estos regalos: LA PAZ, EL ESPÍRITU SANTO, EL PERDÓN Y LA FE, son 4 regalos del Señor Resucitado”. Así lo señaló en su homilía durante la solemne Concelebración Eucarística, nuestro Administrador Apostólico, Mons. Luis Morales Reyes, el pasado domingo 15 de abril del 2012, día en que celebramos gozosos la Festividad del Señor de la Divina Misericordia, que se celebra el segundo domingo de Pascua. “El regalo de la PAZ es Cristo mismo, porque Él no es algo lejano, es una

persona, es Jesucristo mismo y con la Paz --nos dice el Apóstol San Pablo-nos llega todo bien”. “También nos regala Su ESPÍRITU SANTO, Su Espíritu Divino que es nuestro compañero de camino, no nos deja desamparados, no estamos solos en la vida, Jesucristo nos regaló su Paráclito Divino desde el día de la Confirmación. Es, el que me acompaña siempre, aunque no nos demos cuenta, el Espíritu Santo siempre está en nosotros y va caminando con nosotros”. “EL PERDÓN es otro regalo hermosísimo, ya que nosotros somos tan débiles, tan frágiles ante el mal que necesitamos del perdón que nos hace nuevos, nos vuelve a crear, nos re-crea. Cuando recibimos el Perdón Sacramental a través de la Confesión o de la Reconciliación, yo tengo un corazón nuevo, yo estreno un corazón cuando me absuelve el Sacerdote”. “Y siempre estoy estrenando corazón cuando por fragilidad caigo pero enmiendo y me propongo ser mejor,

viene el perdón que me hace nuevo y crea Dios en mí un corazón nuevo. Este es el tercer regalo muy necesario para nosotros porque nos hace tener una nueva relación con Dios, una relación de amistad total porque Él nos perdona”. “El cuarto regalo es la FE, y nos lo recuerda hoy en la persona de Santo Tomás, quien dudó que hubiera Resucitado de entre los muertos, sin embargo le dice: “Tomás, tu crees porque has visto, dichosos los que creen sin haber visto”. Aprovechemos pues estos 4 regalos que Dios misericordioso nos dá para purificarnos, para lavarnos de todo mal, para renovarnos y hacernos nuevas personas. No abusemos de Su Divina Misericordia y sí valorémosla para acudir a Él en todo lugar y momento que vivamos, que la sangre y el agua que brotó de su costado sea un manantial de amor que nos santifique a cada uno de nosotros en todos los aspectos de nuestra vida”.

Nuestra Arquidiócesis Potosina ofreció excelso concierto en Catedral

Por LCC Angélica Maldonado Morales

Formidable fue la ejecución de la OSSLP

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nte un auditorio aproximado de 1500 personas, nuestra Orquesta Sinfónica de San Luis Potosí bajo la dirección de José Miramontes Zapata, deleitó al público potosino y a un buen número de turistas que se dieron cita en la Santa Iglesia Catedral Metropolitana Potosina con el apasionante Réquiem Alemán Op. 45, del extraordinario pianista y compositor alemán, Johannes Brahms, considerado por la crítica especializada como el más clásico de los compositores románticos de todos los tiempos. Cabe señalar que este magno concierto fue organizado por la Arquidiócesis Potosina, a través del Rector de la Santa Iglesia Catedral Metropolitana Potosina, señor Canónigo, licenciado, Darío Martín Torres Sánchez, quien indicó que se pensó ofrecer este concierto con el objetivo de vivir más intensamente la Semana Santa a través del Réquiem Alemán de Johannes Brahms, por lo que se buscó en contratar los extraordinarios servicios artísticos de nuestra Sinfónica Potosina, así como de su prestigiado y por demás reconocido coro, para que a través de la música de los talentosos orquestantes y el canto armonioso que generan las elevadas y enriquecidas voces de gran al-

cance de los integrantes del coro, se profundizara en los misterios de nuestra Fe Católica. Además de disfrutar de 75 minutos efectivos de música, la interpretación de la Sinfónica estuvo acompañada por la participación del coro de la OSSLP y el Coro de la Escuela Estatal de Música, además de las extraordinarias voces de los solistas Blanca C. Rodríguez, soprano, y Jesús M. Vargas Carmona, bajo, quienes alternadamente durante el desarrollo de esta exquisita obra, le im-

primieron su sello característico lleno de calidad. Algunos rasgos generales de la obra refieren al hecho de que Brahms se basó en algunos pasajes bíblicos adaptados por él mismo para su composición, la cual está cimentada y enriquecida sustancialmente en la fe cristiana, sin que esto signifique necesariamente que esté ligada a algún dogma en particular, y se dirige especialmente a hombres y mujeres creyentes en la felicidad posterior a la muerte, pero haciendo énfasis particularmente en la independencia de credo.


“Muerte de Laocoonte y de sus hijos”

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os Museos Vaticanos tienen una importancia excepcional por la riqueza y el prestigio de las obras maestras puestos junto por Papas en el curso de los siglos tal como su suntuosa disposición. Los Museos son constituidos por un grupo de grandes edificios e infinitas habitaciones, salones, museos, galerías, librerías, capillas, pasillos, corrales y jardines advenedizos de tesoros de arte de cada tipo. Desde el Renacimiento, no hubo gran artista que no dejó una huella indeleble de su genio. En el Museo Pío Clementino debe su nombre a Clemente XIV (1769-1775), y a su sucesor Pío VI (1775-1799), lugar donde se encuentra varías estatuas entre ellas el Grupo de Laocoonte y sus Hijos (copia Romana del primero siglo de una estatua Griega en bronce de Agesandros, Athanadoros y Polidoros del II siglo antes de Cristo). El cuadro presenta la: “MUERTE DE LAOCOONTE y DE SUS HIJOS” (Altura 2’42 m), hacia el a/c-5O. Un poco de este personaje mítico: El sacerdote Laocoonte había aconsejado a los troyanos introducir el famoso caballo en la ciudad, y he aquí que del mar surgen dos enormes serpientes que se enredan en torno a sus dos hijos. Laocoonte se apresura a socorrerlos y muere con ellos también ahogado. Es probable que este grupo estatuario fuese encargado por alguna entidad pública romana o que fuera adquirido por Nerón, en cuyo palacio del Esquilino surgió a la luz en el año 1506. Según Plinio, la obra estuvo a cargo de tres escultores rodios, Agesandro, Atenodoro y Polidoro, reflenado, al mismo tiempo, la influencia de Pérgamo y del arte clásico. El énfasis de la composición, en torno a una diagonal que parte del pie izquierdo del hijo mayor y sigue a lo largo del costado izquierdo de Laocoonte, para terminar en su brazo derecho; el patetismo del rostro del padre y el virtuosismo con que se aborda el tratamiento de la anatomía, contribuyen a definir la obra como barroca.

El cuadro presenta la MUERTE DE LAOCOONTE y DE SUS HIJOS El sacerdote Laocoonte fue quien aconsejó a los troyanos introducir el famoso caballo en la ciudad, del mar surgen dos enormes serpientes que se enredan en torno a sus dos hijos.

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Tan fuerte y tan cerca

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asada en la novela “Extremely Loud And Incredibly Close” del autor norteamericano Jonathan Safran Foer y publicada en el año 2005, la película “Tan fuerte Y tan cerca” narra la historia de Oskar Schell , un pequeño niño de 9 años con una inteligencia desbordada y una sensibilidad incuestionable. El héroe de Oskar es su propio padre, con quien tiene un código de juego y aventura particular. Pero el mundo de Oskar cambia radicalmente cuando su papá pierde la vida en los atentados de las Torres Gemelas de Nueva York, en el llamado 9/ 11. Tiempo después , Oskar descubre una llave que lo llevará a una travesía para descifrar una misión pendiente que tenía con su padre. “Tan fuerte y tan cerca” es dirigida por Stephen Daldry – responsable de “Billy Elliot”, “Las Horas” y de “Una Pasión Secreta” – y protagonizada por Thomas Horn, Tom Hanks, Sandra Bullock, Max Von Sydow, Viola Davis y Jeffrey Wright. Un filme profundo, evocador, sobrio, de sentimientos encontrados y tributos diversos a las víctimas de los atentados. Es una cinta respetuosa hacia el lamentable día histórico, que abre las heridas, nos transmite el dolor, el miedo, la incertidumbre que se vivió aquel día de septiembre, pero también hay un momento de respiro, de paz interior y optimismo hacia el futuro. Fiel a su estilo, el director Stephen Daldry dota a sus personajes de emociones intensas, de un sentido introspectivo de la vida, de fragilidad y una delicadeza que los acerca aún más al espectador. Los plasma de una manera realista y los sitúa en conflictos difíciles de superar, que a la larga marcan su camino y sus intenciones de convertirse en mejores seres humanos. Daldry nos presenta incluso a su personaje central Oskar con una característica que bien puede ser un don pero posteriormente le confiere una carga emocional: Oskar tiene el Síndrome de Asperger, una asociación de trastorno autístico que lo dota con una inteligencia superdotada, pero con serias dificultades en la interacción social y en sus formas de comunicación. Esto le confiere mayor dramatismo al relato, mayor intensidad a los diálogos y en donde el joven actor Thomas Horn brinda una interpretación perfecta como Oskar. Tom Hanks, Sandra Bullock y Viola Davis, cumplen cabalmente con sus respectivos roles, pero es el legendario histrión sueco Max Von Sydow quien se lleva las palmas en su papel de misterioso inquilino mudo. Von Sydow obtuvo una nominación a Mejor Actor de Reparto en los pasados premios de la Academia, perdiendo la estatuilla contra el también mítico Christopher Plummer en la cinta “Beginners”. De no ser por Plummer, el actor sueco fácilmente se lo podría haber llevado. En cuanto a Oscares, este filme también fue considerado en la categoría de Mejor Película.“Tan fuerte Y tan cerca” es una película reconfortante y esperanzadora. Muy recomendable.


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ABRIL 22 DE 2012

El arte de conversar C

reían los antiguos que así como existe un arte de callar, un arte de amar, un arte de escuchar y un arte de leer, así había también un arte de conversar; de hecho, una buena parte de los libros publicados durante los siglos XVI y XVII en Francia, Italia e Inglaterra tenían como objetivo hacer de sus lectores hábiles conversadores. Los que escribieron dichos tratados partían de un presupuesto elemental, a saber: que si para entablar un diálogo verdadero bastara con abrir la boca y soltar unas cuantas frases impensadas, no habría para qué darle más vueltas al asunto; pero si esto no era así, sino otra cosa bien distinta, entonces era necesario someterse a un riguroso código de comportamiento. Ahora bien, ¿en qué consiste ese código ético al que todo buen conversador debe siempre de atenerse? Según Baltasar de Castiglione (El cortesano, 1528), la buena conversación es aquella en la que los interlocutores hablan sin afectación alguna, evitan cuanto pueden las bromas indiscretas y evitan por todos los medios posibles hablar de sí mismos. ¡No hay nada más incómodo que ponerse a conversar con alguien que parece estar propinándote una lección! Las frases grandilocuentes y las retahílas académicas deberán dejarse para otros momentos. Otro autor del mismo siglo, Stefano Guazzo (La civil conversazione, 1574) dice a su vez que el buen conversador jamás interrumpe a su interlocutor, sino que lo deja hablar, esperando respetuosamente su turno, y que, cuando éste llega, no habla demasiado, ni demasiado aprisa; asimismo, huye de las respuestas bruscas o desagradables y de los juegos de palabras.

«Debe evitarse hablar mucho tiempo de uno mismo y ponerse de ejemplo constantemente… Tampoco se debe hablar con aire de autoridad, ni utilizar palabras o términos rebuscados» –aconseja a su vez François de la Rochefoucauld en sus Máximas morales (1665). En 1679, en Francia, un monje trapense publicó un pequeño tratado que fue aplaudido y tomado como modelo de conversación incluso en los salones mundanos de París; el tratado se titulaba Método para conversar con Dios, y, entre muchos otros, daba a sus lectores los siguientes consejos: «No hablen nunca dos monjes al mismo tiempo. El monje más joven sea el que hable menos, y antes de empezar a hablar espere su turno, cuidándose de monopolizar con su palabra». ¡En el siglo XVII se hablaba ya de monopolios! Sí, y del peor de todos: el del que por hablar y hablar se olvida de que tiene que escuchar. En efecto, para que una conversación lo sea verdaderamente es necesario que todos los participantes gocen del mismo derecho a expresarse, y que en efecto lo hagan. ¡Nada más triste ni más descorazonador que un supuesto diálogo en el que los interlocutores se arrebatan la palabra como dos perros se arrebatarían un hueso! No se dejan hablar, y cuando uno dice algo, el otro ni siquiera lo escucha por estar pensando en lo que replicará a continuación. Más que un diálogo, lo que éstos improvisan es una suma aburrida de monólogos. «Hablar es hablarse», dice Ariadna al rey Minos en una pieza teatral de Julio Cortázar (1914-1984), y como diciendo: «Confesémoslo: en el fondo no hablamos nunca más que con nosotros mismos».

Otro personaje literario (sacado ahora de las entrañas de una novela de Antonio Prieto), confiesa abiertamente: «Es más humano hablar, simplemente hablar... Hablar con alguien que jamás repetirá una sola palabra oída es un buen ejercicio para alejar preocupaciones. ¿Tú no crees que si los sacerdotes católicos fuesen físicamente sordomudos habría menos pecadores? ¿O, al menos, habría más gente confesándose? ¿No lo crees?... Sí, creo que todo el mundo debería tener un sordomudo con el que saber practicar este ejercicio..., un sordomudo que sirviera para hablarnos a nosotros mismos como en un diálogo vivo». ¡Un sordomudo! Lo que este hombre quería era únicamente un bulto humano con dos oídos, una presencia que no dijera ni media palabra y se limitara a dejarlo hablar, hablar y hablar, porque hablar es cosa saludable. Pero si lo único que quería era desahogarse, como hoy se dice, ¿por qué no lo hacía con un poste de luz o con un palo de escoba? Después de todo, esto último fue lo que hizo Jonathan Swift y los resultados no fueron tan malos después de todo. ¿O por qué no incluso ante un psicólogo? Con él tendría la oportunidad de explayarse sin correr el riesgo de verse interrumpido... A veces me da la impresión de que muchos de nuestros diálogos (permítaseme usar la cursiva) no son sino el recurso del que echamos mano para ahorrarnos la visita al psicoanalista, actos mediante los cuales convertimos a los otros en sordomudos para aprovecharnos de ellos y arrojarles a la cara los traumas de que estamos llenos. Da la impresión de que les hablamos sólo para evitarnos la fatiga de escucharlos. Pero volvamos a la cuestión inicial: ¿existe un arte de conversar? Sí, y me parece que se halla resumido en esta sola máxima que el padre Jacques Loew (1908-1999) formuló en 1970 ante el Papa Pablo VI en ocasión de un retiro cuaresmal:

«Cuando estéis en una reunión, no olvidéis dos grandes principios. El primero: escucharás con todo tu corazón,con todo tu ser, con toda tu alma, con todas tus fuerzas y con todo tu espíritu a quien te habla. Y el segundo: cuando hables tú, habla con toda tu alma, con todo tu corazón, con todo tu espíritu y con todas tus fuerzas».

Todo el arte de la conversación, en efecto, está contenido aquí. Esta sola máxima lo resume todo. Lo demás que pudiéramos decir serían sólo glosas y añadiduras.


Cualidades que deben tener tanto los que hacen las leyes como los que las interpretan y aplican Por Mtro. José Ricardo García López

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anto los que emiten y redactan las leyes como los que las aplican e interpretan deben tener un profundo conocimiento de la Historia en general y de la Historia antigua en particular y este conocimiento debe ir acompañado de la prudencia, entendiendo por ésta una amplísima cultura general, que es necesaria para todos los negocios de la vida y con mayor razón para la confección y aplicación de las normas jurídicas. De esta clase de hombres cuenta Cicerón (106 a 43 a. C.) que todo mundo se les acercaba sin importar si andaban paseando por el foro, o si estaban sentados en un jardín o en su casa, se les consultaba no sólo sobre cuestiones jurídicas sino también sobre cuestiones familiares como casar a una hija, sobre la compra de una propiedad, del cultivo de un campo y sobre cualquier problema espiritual, moral o social. Aquellos eran verdaderos jurisconsultos, o mejor dicho consultores de la justicia, apóstoles y pontífices de la ecuanimidad. Esta era la más bella función en la ciudad y la más provechosa a sus conciudadanos. Ellos se obligaron a cultivar la prudencia y durante siglos fueron tenidos y llamados prudentes, y a esa disciplina que profesaron se le conoció con el nombre de jurisprudencia, por ello a todas sus respuestas se les conoció con el nombre de respuestas de los prudentes. Estos hombres excepcionales nunca pensaron que tan digna profesión pudiera ejercerse sin prudencia y sin ser útil a la ciudad. ¡Pobrecillos aquellos que tienen una cultura muy raquítica! No comprenden que la sabiduría les amplía el criterio, de esta manera, así como la justicia es universal, pueden emitir opiniones apegadas a la justicia no importa que se encuentren en un país extraño en donde las leyes son diferentes a las del país del que emite la opinión porque así como el ingeniero dondequiera es ingeniero, el físico dondequiera es físico, el médico dondequiera es médico, así los hombres dedicados a la Ciencia del Derecho, si son sabios, en cualquier lugar y tiempo serán doctos en esa ciencia. El que es perito en el Derecho dondequiera es perito de la justicia; su influencia y su prestigio son grandes en la consideración de cualquier linaje de hombres; pero los ignorantes, aunque se digan peritos, no son jurisconsultos; tienen que aprender un triple o un cuádruple derecho civil, según cambian de lugar. Y pensar que les bastaría la sola ciencia de la justicia, con una ligera añadidura de conocimiento de los usos, costumbres y cultura del pueblo en el que se establecen. Con sólo esto, responderían a las consultas jurídicas más aguda, más certera y más insobornablemente. ¿Y cómo citan esas leyes los tales leguleyos que no peritos en derecho? De memoria y de la misma manera que si se tratara de unos índices o catálogos. En cambio aquellos venerables pontífices antiguos del derecho aducían de cuando en cuando una que otra opinión de sus mayores y demás abogados de la antigüedad que se habían destacado en la ciencia jurídica, pero esto lo hacían raras veces, de soslayo y muy a la ligera y se

fundaban más en la razón que en el sentir y en las opiniones ajenas, y lo que es más de tomar en consideración es que las leyes las citaban muy raramente porque de ellas tenían un conocimiento certero y amplio, pues eran conscientes de que se trataba únicamente de su adecuada interpretación y aplicación concreta al caso que se iban a aplicar. En cambio los malos abogados no acaban nunca de hacinar unas leyes sobre otras, lo que demuestra que se necesita retener en la memoria un gran número de leyes aunque no se entienda nada de ellas. El colmo de todo esto es que se atreven a apoyarse en aquel adagio que dice: Nos avergonzamos de hablar sin ley. Y ¿qué quieren decir con eso de sin ley? si se refieren a no citar un determinado artículo de la ley, ¿qué estupidez, qué desatino mayor puede decirse que el que no se puede hablar sin esa ley? pero si quieren decir que es lo que yo me imagino, sin ley, que es lo mismo que decir sin razón y sin medida, avergüéncense de una vez los que hablan siempre sin razón ni medida, y sin ley alguna citan leyes a tontas y a locas. Ya dijimos que estos individuos que acabamos de citar son más un elenco, un índice o un catálogo de leyes y no abogados o jurisconsultos. Es lo mismo que un niño cualquiera o una persona idiota y zafia se aprenda de corrido muchas leyes y opiniones sobre el derecho y luego que le presenten un asunto determinado, empezaran sin ton ni son a citar y amontonar leyes y doctrinas. Es la misma cosa que hacen aquellos que sin razonar, aplican la ley a los negocios. Con esto no hacen más que exhibir una parte no pequeña de su impericia y de su torpeza. Esto se agrava cuando quienes traducen las leyes, ni siquiera las leyeron en sus originales sino que se valieron de ciertos comentarios o sumarios a los que dieron en llamar compendios, y para colmo de males dichas compendios consignan por lo regular solamente la primera parte de cada ley y dejan la segunda; esos tales por el compendio creen citar la ley adecuada, y resulta que como es solamente la primera parte parece que esa ley les favorece, y la segunda parte, que ya dijimos, desconocen, les resulta completamente adversa , y el resultado es con frecuencia, que ellos mismos se degüellan con su propia espada. Otros con todo y que citan leyes truncas, se despachan con un sermón latoso, hilvanado con diez o doce sentencias, y al final añaden: Y a esto van aquella y aquella otra ley, pero esas leyes solamente se relacionan, y de una manera muy indirecta con la sentencia última, en la que no consistía el eje del negocio. Otros por último, hacen las citas falsas y las amontonan unas encima de otras pedantescamente y con aires de suficiencia, pues acumulan tantas y tantas, que no hay juez alguno que se atreva a analizarlas una por una para considerarlas en la sentencia final y lo que una vez alguien al que tienen por muy eminente citó mal, basta para que en lo sucesivo y bajo la fe ciega en el primer citador, se cite peor por infinitos citadores más.

Ojalá que la Iglesia…. Por Por Javier Algara

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uando abordamos temas “eclesiásticos” en las charlas de amigos, y sobre todo en estos días de euforia por la visita del Papa a nuestra tierra, algunas de nuestras opiniones suelen ser simples ecos de lo que afirman los medios comerciales de comunicación. He escuchado a amigos míos que, a siete años ya de la ascensión de Benedicto XVI a la Cátedra de San Pedro, y después de haber tenido todos la oportunidad de conocer en vivo al verdadero Joseph Ratzinger, aún siguen repitiendo lo que gran parte de la prensa mundial decía de él entonces, sin conocerlo: “Es un nazi, retrógrado, oscurantista, represor”, y otras linduras parecidas. Desafortunadamente, a muchas de esas personas las tiene sin cuidado la verdad. En realidad, lo que lleva a muchos medios informativos, y a los individuos que los usan como única fuente de información, a insistir en mentiras que ya han quedado clarificadas irrefutablemente, es un deseo de hacer creer a la humanidad que el mundo estaría mejor si la Iglesia abandonara sus fundamentos doctrinales y morales, y permitiera que los seres humanos obraran de acuerdo a sus caprichos. “Ojalá que la Iglesia dejara de negarles sus derechos a los homosexuales”, “Si la Iglesia permitiera el matrimonio entre personas del mismo sexo tendría más aceptación”, son algunas de las expresiones de ese deseo. Durante la transmisión televisiva de las vísperas solemnes celebradas por Benedicto XVI en la catedral de León –es otro ejemplo de esta actitud- el comentarista se quejaba de que dicha celebración fuera excluyente y elitista porque sólo se había invitado a ella a los obispos y porque no estaban representadas ahí las mujeres. Opinaba “respetuosamente” el comentarista que la Iglesia debería reconsiderar tales actitudes. A ese informador simplemente se le escapó la importancia del papel episcopal en la Iglesia, y la relación particular y única de los obispos –sucesores de los Apóstoles- con el Papa. Obviamente, tales comentarios son motivados o por una ignorancia supina de la verdadera naturaleza de la Iglesia, o por intereses personales o grupales no siempre tan límpidos. Lo irónico de todo esto es que si la Iglesia llegase algún día a ceder y acomodarse a esas “iniciativas populares” moriría; dejaría de tener sentido. Simplemente dejaría de atraer a nadie. Se vaciaría; se quedaría sin alma, y sin alma no se puede vivir. El siempre fascinante escritor británico G. K. Chesterton dejó por ahí un texto muy claridoso al respecto: “Nosotros en realidad no queremos una religión que esté bien donde nosotros también estamos bien. Queremos una religión que esté bien donde nosotros estamos mal. No queremos una Iglesia que se mueva con el mundo, sino una Iglesia que mueva al mundo”. O sea, una Iglesia que le clarifique al mundo el verdadero sentido de la existencia humana de modo que ese sentido se convierta en el motor de toda acción humana. La renuncia de la Iglesia a esta misión la convertiría en una entidad falible, manejada según las filosofías humanas, siempre cambiantes, contradictorias, ajenas a la verdad. Y, por lo mismo, inútil para servir al hombre. Estoy seguro, además, que la religión de la que habla Chesterton no es sólo el conjunto de rituales que observamos en nuestras celebraciones litúrgicas, ni los contenidos doctrinales en los que creemos. Es todo eso, claro, pero también mucho más. Es la fuerza que capacita a los cristianos para interpelar continuamente al mundo con su actitud distinta, irrevocablemente distinta, frente a la vida. La religión de Chesterton y de muchos otros que han logrado rebasar una idea infantil sobre ella, es esa relación entre Dios y el creyente que transforma la vida de este último y que, como dicen los libros sapienciales, molesta, inquieta, desestabiliza al no creyente, al que cree que Dios le sale sobrando (al que la Biblia llama “necio”). Cuando hablemos con los amigos de que “ojalá la Iglesia...”, más que pensar que el Papa o el clero deberían cambiar las reglas del juego para hacer más fácil la vida cristiana, lo que deberíamos hacer los cristianos católicos es renovar nuestro propósito de transformar nuestra vida según el Evangelio, para que viéndonos, los no creyentes se sientan inquietos respecto a su modo de vivir y motivados a aceptar a Cristo para tener una vida mejor.


Fe y política

¿Qué falta para consolidar la democracia? Por Siame (Desde la Fe)

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os obispos mexicanos han dado a conocer un mensaje al pueblo católico con motivo del actual proceso electoral, el cual culminará el próximo 1 de julio con la elección de individuos a ocupar distintos cargos públicos, entre los que destaca el de quien debe presidir el Poder Ejecutivo federal; es decir, la nueva presidenta o el nuevo presidente de la República. El primer señalamiento que define todo el documento de la Conferencia del Episcopado Mexicano (CEM) es en torno a la consolidación de la democracia. “Consolidar” quiere decir que todavía falta camino para alcanzar un nivel suficiente en la democracia. Todos sabemos que este proceso ha comenzado decididamente en el año dos mil, aunque se habían dado pequeños pasos con anterioridad. Fue hasta la superación de un sistema político corporativista y antidemocrático, hasta entonces vigente, que se pudo dar el primer paso a la verdadera democracia. ¿Qué es lo que falta?. La respuesta es clara para los mexicanos: falta que en todos los estados de la República se supere la manipulación de los gobernadores sobre los institutos electorales ciudadanos; falta que en ese mismo nivel no se manipule el proceso mediante el uso indebido de recursos públicos; falta que los partidos políticos no caigan en la tentación de financiamientos ilegales para sus campañas y sepan manejarse con apego a los presupuestos y a las reglas vigentes. Consolidar la democracia supone avanzar hacia una sociedad que supere la corrupción que por años ha doblegado al sistema político mexicano, haciendo del ejercicio de gobierno una serie de pactos indebidos en detrimento del verdadero desarrollo social. Doce años de alternancia deben llegar todavía a una prueba importante: no regresar a los vicios del pasado, que anulan la verdadera participación ciudadana, dejando todo en manos de grupos de poder político, mediático o delincuencial. De ahí la importancia del segundo tema que se destaca en el documento de nuestros obispos: la ética política. Ética que no solo deben observar los partidos y los candidatos, sino también las autoridades actuales y los ciudadanos. La ética de los ciudadanos, en particular de los católicos, comienza con la participación, informándose sobre los candidatos, sabiendo de sus propuestas y tomando decisiones de acuerdo a los propios principios, en coherencia con la propuesta de los valores e ideales del Evangelio sobre la dignidad de la vida humana y su desarrollo en la justicia social. Una parte muy importante de estos ciudadanos son los jóvenes, de quienes esperamos su participación y compromiso. La Iglesia permanece respetuosa del proceso electoral, pero invita a todos a tomar su propia responsabilidad. Por ello, durante la Asamblea General de la CEM que se realizó la semana pasada, los obispos tuvieron la ocasión de escuchar y dialogar con todos los candidatos a la Presidencia de la República, a fin de manifestarles las preocupaciones de la Iglesia Católica en el camino de la consolidación democrática en nuestro país, que nunca puede pasar por encima del respeto a la participación ciudadana y el compromiso con la ética política.

Benedicto XVI recuerda que está en “el último tramo” de su vida

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n la Misa que celebró, el lunes 16 de abril por la mañana, en la capilla paulina del Palacio Apostólico del Vaticano, el Papa Benedicto XVI conmovió a los presentes con una homilía muy personal en la que admitió que ya comenzó la última fase de su vida, recordó los gestos de Dios desde su infancia y reflexionó sobre los santos que lo han inspirado desde su nacimiento. “Me encuentro ante el último tramo del recorrido de mi vida y no sé qué me espera. Sé, sin embargo, que la luz de Dios está allí, que Él ha resucitado y que su luz es más fuerte que cualquier oscuridad, sé que la bondad de Dios es más fuerte que todos los males de este mundo. Y esto me ayuda a proceder con seguridad. Esto nos ayuda a seguir hacia adelante, y en esta hora agradezco de corazón a todos los que continuamente me permiten percibir el ‘sí’ de Dios a través de su fe”, afirmó el Pontífice en alemán ante su hermano Georg y sus más cercanos colaboradores. Hablando en alemán y ante sus compatriotas, el pontífice dijo que santa Bernadette, la vidente de Lourdes, y Benito José Labre, un santo del siglo XVII conocido como el “peregrino de los mendigos”, son las dos figuras de referencia que ha tenido desde pequeño. El Pontífice confesó que compartir la fecha de cumpleaños con Santa Bernardette Subirous, la vidente de las apariciones de Lourdes ha sido muy especial para él. “Ahora en este día, esta pequeña santa ha sido siempre para mí un signo (…) de cómo deberíamos ser. Del hecho que con todo el saber y el hacer, que son necesarios, no debemos perder el corazón sencillo, la mirada simple del corazón, capaz de ver lo esencial”, indicó. El Papa recordó que Bernardette “sabía ver” lo que la Virgen le señalaba: “la fuente de agua viva, pura”. Agua que es imagen “de la verdad que viene a nuestro encuentro en la fe, de la verdad no disimulada y no contaminada”. Porque “para poder vivir, para poder llegar a ser puros, necesitamos que en nosotros nazca la nostalgia de la vida pura, de la verdad verdadera, de lo no contaminado por la corrupción, del ser humanos sin pecado”.

“En nuestro tiempo, en el que vemos en el mundo tantos afanes, y en el que irrumpe la necesidad del agua, del agua pura, este signo es tanto más grande. De María, de la Madre del Señor, del corazón puro, viene también el agua pura, incontaminada, que da la vida, el agua que en este siglo, y en los siglos por venir, nos purifica y nos sana”. Además, reflexionó sobre San Benedicto José de Labre, fallecido un 16 de abril y con quien comparte el nombre de Papa y el de pila, Joseph. Es un santo “europeo” que tiene su particularidad en el hecho que “no quiere hacer otra cosa que rezar y dar testimonio sobre aquello que cuenta” en la vida: Dios. No “un ejemplo a emular”, sino como “un dedo que indica lo esencial”: que solo Dios “basta” y que quien “se abre a Dios no se aleja del mundo ni de los hombres porque encuentra hermanos, porque en Dios caen todas las fronteras, porque solo Dios puede eliminar las fronteras porque para Dios, todos somos hermanos, hacemos parte los unos de los otros, que la unicidad de Dios significa al mismo tiempo la hermandad y la reconciliación de los hombres, el desmantelamiento de las fronteras que nos unen y nos curan”. El Papa recordó que nació un Sábado Santo y sus padres lo bautizaron ese mismo día. Les agradeció por haberlo “hecho renacer” ese día a través del agua del Bautismo. “¿En qué modo el don de la vida es realmente tal? ¿Es justo dar la vida así, simplemente? ¿Es responsable o demasiado imprevisible? La vida biológica por sí misma es un don, y sin embargo está circundada por una gran pregunta”, añadió. Agregó que “la vida se convierte en un verdadero don si junto a ella se puede dar también una promesa que es más fuerte que cualquier desventura que nos pueda amenazar, si ella está inmersa en una fuerza que garantiza que es un bien ser un hombre (…) Así, a nuestro nacimiento va asociado el renacimiento, la certeza de que en verdad es algo bueno, porque la promesa es más fuerte que las amenazas”. El Papa explicó que el sentido del Bautismo un pertenecer a “la gran y nueva familia de Dios que es más fuerte que todas las fuerzas negativas que nos amenazan”.


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Juan Pablo II y la Virgen de Guadalupe Por Pbro. Margarito de la Torre

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uan Pablo II fue profundamente mariano y muy devoto de Nuestra Señora de Guadalupe; aunque en Polonia la Virgen María es venerada con la advocación de La Virgen Negra y en Europa está Nuestra Señora de Lourdes, La Virgen de Fátima y muchas otras advocaciones grandemente veneradas, en su escritorio particular tenía una imagen de nuestra “Lupita”, y hasta su basílica peregrinó siempre que vino a México. Creo que él consagró su ministerio a la Santísima Virgen, a quien se unió e imitó de muchas maneras; una de ellas por el lema totus tuus (todo tuyo), pero también por su imitación de hombre entregado a Dios y al servicio de los hombres. Esta consagración seguramente fue la causa de un camino lleno de dificultades, comenzando por los atentados que siendo ya Papa sufrió y que iniciaron desde su primer viaje a México, en la basílica de Guadalupe, en donde Fernando Álvarez Tejada iba a colocar una bomba, hasta el más grave, sufrido la Plaza de San Pedro el 13 de mayo de 1981. Pero fue también un camino lleno de gozos en el Señor; se sabe que sus últimas palabras, antes de morir, dirigidas a sus más cercanos colaboradores fueron: “Soy plenamente feliz, y deseo que también lo sean ustedes”. Para 1531 el pueblo mexicano estaba a punto de no nacer, sobre todo por las epidemias que lo devastaban. ¿Qué sentido tenía vivir cuando te habían quitado tu religión, tu patria, tu nombre? ¿No era acaso mejor morir? Es en este escenario que tiene lugar el hecho del Tepeyac; por eso bien podemos llamar a la Gaudalupana la Madre de los mexicanos. Por lo demás, es la madre de la Vida. No sé si sea casualidad, pero cuando el atentado contra Juan Pablo II el 13 de mayo de 1981, en Italia se desarrollaba por aquellas fechas un referéndum sobre la polémica ley del aborto. Para el mismo 13 de mayo estaba anunciada una gran manifestación, convocada en Roma por el partido comunista. Mientras tanto, el Santo Padre debía fundar el Instituto de Estudios sobre Matrimonio y Familia en la Pontificia Universidad Lateranense y crear en la Sede apostólica el Consejo Pontificio para la Familia. El Papa no dio un paso atrás en su defensa por la vida. Su entrega llegaba hasta el extremo de pasarse algunas noches sin dormir. En un retiro para sacerdotes en Monterrey, NL, nos platicaba el Cardenal Francisco Xavier Nguyen Vantuan, cómo durante el viaje que hizo a México del 22 al 26 de enero de 1999 había tenido jornadas agotadoras; después de haber estado con cien mil jóvenes en el Estado Azteca llegó a La Villa de Guadalupe y le preguntó al entonces Nuncio Apostólico en México, Justo Mullor García, si quería concelebrar al día siguiente con él, a lo que el nuncio respondió, obviamente que sí; sabiendo el Nuncio que el Papa oraba un buen tiempo antes de la misa, madrugó, pensando adelantarse al Papa; pero cuando pasó frente a su habitación la vio con la puerta abierta y vacía, por lo que preguntó al guardia si su santidad ya se había levantado, y el guardia le contestó: el Papa no ha dormido, llegó a media noche, se fue a la capilla y todavía no sale de allí. Cuando ya estaba muy enfermo, en sus últimos años, se dice que sus colaboradores más cercanos le decían que él había ya entregado toda su vida a la Iglesia, que descansara un poco, a lo que el Papa respondía: sí, he entregado mi vida a la Iglesia, y ahora le quiero entregar mis postrimerías. Se dice que dormía aproximadamente cuatro horas diarias. El Papa tuvo un cariño especial por México y esto seguramente se debió al amor que tuvo por la Virgen Morena del Tepeyac; y si quiso a la Madre, no podía no tener ese gran cariño por sus hijos, al punto de decir que también él era mexicano. Si santa maría de Guadalupe es madre del pueblo mexicano él, que también era su hijo, tenía que ser también mexicano. Juan Pablo II fue un hombre digno de imitar para todo fiel cristiano. No se puede tener un amor tan grande por María si no es por el amor a su Hijo Jesús. Y por otra parte, sin el amor a la Madre no puede haber un amor auténtico a Jesús; ¿cómo se podría aceptar al Hijo y rechazar a la Madre? Por María Jesús es el centro de nuestra fe, y debe serlo también de nuestras vidas.

Más meditaciones sobre la resurrección

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a resurrección de Cristo es algo extraordinario. Hay algunos datos algo oscuros que hay que desentrañar o interpretar a partir del hecho mismo. Datos curiosos, que normalmente debiéramos interpretar según una lógica humana, sana y adecuada. Sin embargo, los hechos salvíficos en ocasiones hay que interpretarlos no en la lógica humana, sino en la lógica de Dios, según la mente de Dios; esto es complicado; pero se puede, al menos en parte. Recordemos algunos datos de este hecho: Primero, María Magdalena acude al sepulcro, muy de mañana el domingo de la resurrección; y ella saca una conclusión lógica, es decir, que se sigue necesariamente: mira que la piedra del sepulcro está removida y concluye: se han llevado del sepulcro al Señor; lógica sana de una mente sana, quizá impulsada por la desesperación, frustración, espanto o impresión; ella concluye que el Cuerpo de su Señor ha sido robado; o tal vez no; en el texto no habla del cuerpo, sino de “su Señor”: “se han llevado del sepulcro al Señor y no sabemos dónde lo habrán puesto” (Jn 20); habla del su Señor, al menos eso es lo que ella les dice a los discípulos; tal vez en el fondo confía en que la en la resurrección ha ocurrido. Ella corre a avisar a los discípulos lo que vio; los apóstoles salen corriendo a su vez hacia el sepulcro; dice la Biblia que Juan llegó a toda prisa al sepulcro, que vio los lienzos puestos en el suelo, pero que no se atrevió a entrar; enseguida llegó Simón Pedro y se decidió a entrar, vio el sepulcro y vio los lienzos puestos allí y además vio el sudario, que había estado sobre la cabeza de Jesús doblado en sitio aparte abierto; vio casi lo mismo que el otro discípulo; enseguida se decidió a entrar también Juan, y vio el lugar vacío y los lienzos como estaban acomodados y puestos; y dice el evangelio: “y vio y creyó”. ¿Qué es lo que realmente vio Juan? Un sepulcro vacio y ordenado; tal vez su mente comenzó a trabajar rapidísimamente y sacó sus conclusiones humanas: bien, aquí no está el cuerpo del Señor, aquí todo parece estar en orden, si hubiera sido saqueado este lugar, los lienzos no estuvieran puestos en el suelo y el sudario no estaría doblado y en sitio aparte; si hubieran robado el cuerpo del Maestro aquí existiría un desorden, pero no lo hay; conclusión: el Señor resucitó, como ya nos lo había advertido. Sin embargo esta conclusión, que parece lógica humana, en realidad no lo es, la verdad es que el ver el lugar vacío y en esas condiciones solo expresa una verdad que Juan expresó en un segundo: el Señor resucitó. Ahora recordemos lo que en ese mismo evangelio se declara una vez que los discípulos no están más en el sepulcro; María Magdalena entra en escena otra vez, está junto al sepulcro y llora amargamente; alguien está detrás de ella y le dice: “¿por qué lloras, mujer?” Y ella, lo ve y creyendo que se trata del jardinero le pregunta en dónde dejó a su Señor; aquel le llama por su nombre: “María”, y ella responde:

“Maestro”; y, una vez que ella lo reconoce, el Señor no se deja ver más. Y ella va a anunciar a los discípulos que lo ha visto resucitado. Otro evento: los famosos discípulos de Emaús, a los que en medio del camino se les aparece Jesús, va charlando con ellos con tal calor que el corazón de aquellos arde al escucharlo; habiendo llegado a la aldea, se queda con ellos a cenar; al dar gracias y partir el pan, ellos se dan cuenta de que es su Señor resucitado. Y ellos van aprisa a decir a los discípulos que han visto a su Señor resucitado. Finalmente recordemos el evento de la noche de la resurrección, en que Jesús se aparece en el lugar donde están escondidos los discípulos y no está Tomás; los discípulos le dicen que lo vieron resucitado y él no quiere creer hasta no comprobarlo con sus propios ojos y manos; el Señor llega al mismo lugar la siguiente semana, y, estando Tomás con ellos, le dice Jesús: “mírame, tócame y cree”; Tomás solo puede decir: “Señor mío y Dios mío”, a lo que el Señor responde: “crees porque me has visto, dichosos los que sin haber visto creen en mí”. El Señor resucitado, el hecho de la resurrección tiene menos que ver con nuestra lógica y con nuestros sentidos naturales que con la lógica divina y los sentidos sobrenaturales, como la fe, la esperanza y la caridad; supongo que por eso Juan creyó en la resurrección con solo NO VER al Señor, sino contemplando el sepulcro vacío y los lienzos; supongo que una vez que Jesús se ha dejado ver por los discípulos de Emaús, ya no se deja ver más por ellos, puesto que ya lo VEN con los ojos de la fe; supongo que por eso una vez que María Magdalena lo ha reconocido, ya no necesita más verle. Ahora todos ellos saben que para VER al Señor resucitado sólo hace falta creer. Considero que la Iglesia Católica y Apostólica, por estas y otras razones, no necesita ver al Señor para creer en él, supongo también que por esto la Iglesia se mantiene viva y fresca desde entonces hasta nuestros días: porque conserva la alegría de la resurrección, un hecho siempre nuevo; Jesucristo está vivo como ese primer día y esto lo creemos y lo anunciamos.


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Palabra de Dios

Familia, cimiento de la vocación sacerdotal Luis Guillermo Isais Agoitia, Filosofía I Escribe tus comentarios a: ecos_seminarioslp@hotmail.com Sé nuestro amigo en facebook: Seminario Guadalupano Josefino

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esde mi experiencia personal y a lo largo de los años que he recorrido por esta apasionante experiencia del seguimiento de Cristo dentro del Seminario me he dado cuenta, que tanto yo, como mis hermanos seminaristas compartimos -en su gran mayoría- el mismo sentir al reflexionar ¿Cuál es el papel que desempeñan las familias en la vocación sacerdotal? Sin duda alguna es uno de los cimientos más importantes, ya que gracias al entorno familiar que rodea a una persona desde la infancia es como la persona se va desarrollando y formando tanto en valores cristianos como humanos, siendo así la persona en cierta forma un reflejo de su familia. Cuando una familia se encuentra comprometida con su fe, viviendo de manera adecuada sus valores cristianos, va motivando con su testimonio al joven, para que también él tenga un acercamiento más íntimo con Cristo, que a final de cuentas es Él quien hace el llamado para seguirle. El apoyo familiar en cuanto al ámbito religioso va a favorecer que el joven pueda sentir que el Señor lo llama, pero: ¿Cuál

debe ser la actitud de los padres de aquél que quiere ser sacerdote? Eso lo puede responder el Catecismo de la Iglesia Católica (CEC, 2233) cuando dice: “Los padres deben acoger y respetar con alegría y acción de gracias el llamamiento del Señor a uno de sus hijos para que le siga en la virginidad por el Reino, en el ministerio sacerdotal” ya que los padres de familia van a favorecer a la motivación, para que el joven se anime a dar una respuesta generosa al llamado que se le hace. Pero no con esto se termina la misión de la familia en cuanto al acompañamiento de la vocación de su familiar, ya que cuando se ha decidido ingresar al Seminario, que es la casa donde se van formando los futuros sacerdotes, la familia sigue siendo un punto de referencia y de apoyo para el seminarista, que lo va a fortalecer y acompañar en todo su proceso de formación. ¡Ánimo Familias! sigan fortaleciendo la formación cristiana de sus hijos, no dejen de ser ese primer seminario, formador de buenos cristianos que apoye las decisiones de sus hijos, siendo el cimiento de aquellos que quieren seguir a Cristo en la vocación sacerdotal.

Tóquenme y convénzanse Evangelio según San Lucas 24, 35-48 Cuando los dos discípulos regresaron de Emaús y llegaron al sitio donde estaban reunidos los apóstoles, les contaron lo que les había pasado en el camino y cómo habían reconocido a Jesús al partir el pan. Mientras hablaban de esas cosas, se presentó Jesús en medio de ellos y les dijo: “ La paz esté con ustedes”. Ellos, desconcertados y llenos de temor, creían ver un fantasma. Pero él les dijo: “No teman; soy yo. ¿Por qué se espantan? ¿Por qué surgen dudas en su interior? Miren mis manos y mis pies. Soy yo en persona. Tóquenme y convénzanse: un fantasma no tiene ni carne ni huesos, como ven que tengo yo”. Y les mostró las manos y los pies. Pero como ellos no acababan de creer de pura alegría y seguían atónitos, les dijo: “¿Tienen aquí algo de comer?” Le ofrecieron un trozo de pescado asado; él lo tomó y se puso a comer delante de ellos. Después les dijo: “Lo que ha sucedido es aquello de que les hablaba yo, cuando aún estaba con ustedes: que tenía que cumplirse todo lo que estaba escrito de mí en la ley de Moisés, en los profetas y en los salmos”. Entonces les abrió el entendimiento para que comprendieran las Escrituras y les dijo: “Está escrito que el Mesías tenía que padecer y había de resucitar de entre los muertos al tercer día, y que en su nombre se había de predicar a todas las naciones, comenzando por Jerusalén, la necesidad de volverse a Dios para el perdón de los pecados. Ustedes son testigos de esto”. Palabra del Señor Gloria a ti Señor Jesús

Tenía que resucitar Domingo a domingo en la alegría de la Pascua, vamos escuchando los testimonios de aquellos que se encontraron con Cristo Resucitado, indicándonos que el Señor Jesús está vivo, no es un fantasma; no es un aparecido, es el Señor Resucitado. El Evangelio de hoy nos ofrece un fraterno y hermoso encuentro de Jesús con sus apóstoles, se sienta a la mesa, comparte su pan, comparte su vida; les pide pescado, para enseñarles que un fantasma no podría hacer eso. De una manera paciente y clara, les explica las escrituras, les hace entender el prodigio de la Resurección y la grandeza de su obra de salvación. Durante muchos años nuestra predicación ha presentado a Cristo Crucificado, pero en el corazón de la primera Iglesia estaba la alegre noticia del Cristo Resucitado. Esa es nuestra tarea, anunciar si, la muerte de Jesucristo, pero también proclamar con alegría y con la vida su resureccion; la Pascua es una constante llamada para ser testigos del resucitado, y decir con nuestra vida, con nuestras obras, con nuestras actitudes, ante los problemas cotidianos, que el que fue crucificado está vivo, se siente a nuestra mesa, comparte nuestra vida y alienta nuestra esperanza. Por P. José de Jesús Cruz Rodríguez


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“Viviendo el amor preferencial por los pobres” Cáritas Diocesana

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n el esfuerzo de seguir trabajando por propiciar una cultura de la solidaridad, Cáritas día a día busca dar solución a múltiples situaciones de pobreza, razón por la que nuevamente ponemos a su consideración el caso de una madre que nos solicita ayuda. Se trata de María del Rosario Corpus Ruiz, quien tiene 24 años de edad y se ha visto en la necesidad de sobrellevar sin ningún apoyo, la complicada situación que pondremos a su consideración. Rosario es hija única de un matrimonio ya finado. Quien fuera su madrastra la corrió de la casa, y desde pequeña se dedica a pepenar en los tiraderos de basura. En ese ambiente inició y tuvo por un tiempo una relación muy negativa con el padre de sus dos hijos: un niño que actualmente tiene 2 años y ocho meses y una pequeña de 8 meses. El señor es adicto al alcohol y otros tóxicos, y no ha visto por la salud y el bienestar de sus hijos. Como pareja, Rosario y él ya se han separado. Rosario renta un pequeño cuarto en la Colonia Tercera Chica (con costo de $1,000.00 por mes), mientras que él vive ya con otra nueva persona, sin tomar en cuenta la responsabilidad que tiene con sus bebés. Paquito tuvo el infortunio de nacer con “pie equinovaro” (ambos pies) y recién ha sido intervenido quirúrgicamente en el Hospital del Niño y la Mujer en esta ciudad capital. Falta esperar la evolución del pequeño. Rosario actualmente no puede continuar con ninguna actividad para mantener a su familia, ni aún como pepenadora, entre otras razones, porque no tiene cómo moverse con sus dos pequeñines, por lo que nos comenta que requiere donativos en especie (despensa y productos para bebé), así como apoyo económico para poder pagar la renta. La propuesta es que pudiera ser apoyada periódicamente mientras se estabiliza la situación de Paquito y ella obtiene un trabajo digno que le permita sostener a sus dos pequeñines. Cáritas Diocesana agradece el favor de su atención y continúa invitándolos a dar testimonio del amor de Cristo. caritasacslp@yahoo.com.mx Álvaro Obregón 626, Zona Centro. Tels 812 23 51 y 812 76 15.

ABRIL 22 DE 2012

El encuentro con la comunidad, nos hace experimentar que Dios nos llama Pbro. Noé Fco. Estrada Hernández Dimensión de Pastoral Vocacional

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l sábado 31 de marzo, previo al domingo de ramos, nos dimos cita en el Seminario Mayor los jóvenes que están por terminar prepa o profesional y que tienen la inquietud de ingresar a la etapa del Curso Introductorio, nos acompañaron los semis del mayor: Aarón, Juan Antonio, Juan Pablo, Ramiro y Sergio. Con maleta en mano nos dispusimos a partir hacia la parroquia de la Divina Pastora para dar comienzo a la experiencia de la Semana Santa. Fuimos recibidos por el párroco Pbro. Rafael Hernández Díaz, quien nos dio una cálida bienvenida y nos abrió las puertas de su comunidad parroquial. Después de motivarnos y de darnos un mensaje esperanzador nos invitó a compartir la fe con las comunidades, y así en medio de un ambiente de alegría, de emoción y sobre todo de oración fuimos enviados por el padre Rafa a las comunidades de: Progreso, Agua del Medio, la Muralla, San Isidro y Angostura. Los fieles de las respectivas comunidades ya nos esperaban con mucha alegría y después de compartir los alimentos partimos hacia las comunidades. En cada comunidad la experiencia viva de Fe, se manifestó en cada momento de encuentro con los fieles, en cada actividad, en cada celebración, en cada momento en que las familias nos abrieron las puertas de su casa y nos compartieron los alimentos. Cada momento iba enriqueciendo nuestra experiencia, nuestra vocación. Y por supuesto Dios nos permitió verle y escucharle en todo lo que iba aconteciendo. Y así en medio de todas estas cosas llegamos al momento de celebrar la pasión, muerte y Resurrección del Señor y no podía haber mejor momento para concluir nuestra experiencia que el mismo Domingo de Resurrección.

Poco a poco, fuimos llegando a la cabecera parroquial acompañados por los fieles de la comunidad donde estuvimos, renovados, gozosos, alegres, con un espíritu de vida desbordante capaz de contagiar a los demás. Con un recorrido por las calles de la cabecera y con los demás misioneros compartimos una manifestación de fe, la alegría de gritar al mundo que Cristo ha Resucitado y concluimos con la celebración Eucarística que nos presidió el sr. Cura, quien agradeció la presencia de los misioneros en las comunidades, así como a las comunidades por abrirnos las puertas. Y cerramos toda la experiencia con un convivio con todos los asistentes que amablemente el padre Rafa nos ofreció. Y así tomamos camino de regreso a nuestras casas. Esta Dimensión de pastoral Vocación AGRADECE profundamente al padre Rafael Hernández, a su comunidad parroquial, a los fieles, por habernos dado la oportunidad de vivir esta experiencia que nos hace reafirmar nuestro gusto por seguir al Señor en la vocación a la vida sacerdotal. ¡GRACIAS!


ABRIL 22 DE 2012


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AVISO La Dimensión de Pastoral Vocacional comunica a todos los sacerdotes, religiosas (os) y laicos.

Por razones ajenas a nuestra voluntad, se ha CANCELADO el encuentro de oración en nuestra diócesis con motivo de la 49 Jornada Mundial de Oración por las Vocaciones, que se iba a realizar el sábado 28 de este mes. Sin embargo les invitamos para que desde sus comunidades, tengan muy en cuenta esta Jornada el domingo 29, día del Buen Pastor. Por su comprensión, GRACIAS.

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