A Elena Márquez, Rosa Ros, Susi Hernández y Alicia Rodríguez; a su alumnado, que ilustran y embellecen las letras.
Al alumnado por convertir sus ideas en letras...tras letras.
Al equipo directivo, profesorado, PAS, padres, madres y familia del alumnado del IES Pérez Galdós.
Ilustración
Sumario
Editorial
Vicente Ramírez
Manolo, mi hermano pequeño es el más grande
Francisco Rodríguez Machado
Querido Manolo
Yanira Cano
Poesía
José Orive
Ingrid Saavedra
Livia Amaya Samper
Lucía Ruano
Mariel Triviño
Yurima del mar Ramos
LETRASTRASLETRAS
REVISTA DE ARTE Y PENSAMIENTO IES PÉREZ GALDÓS CURSO 2025-2026
Alyssa Orel. Himar Yánez. Gabriel Díaz. Camila Barón. Feiyang Chen. Altea Arencibia. Stefan Aristizábal. Samantha Campos. Matías Felipe Suárez. Yuying Huang. Kyra Salgado. Andy Esteva. Manuel Andrés Tirenti. Nayeli suárez. Ana Isabel Cabrera. Sonia Dudunkova. Laura Vanessa Garzón. Carla Ojeda. Irene León. Alejandra Astudillo. Andrea Rodríguez. Catalina Barón. Xin Yi Chen. Nur Chang. Paula Pérez. Ana Petersen. Carla Pose. Eva María Rodríguez. Dan Quintana. Noah Fandiño. Alina Isataieva. Cristina Díaz. Gara Márquez. Mara Domínguez. Gabriel Suárez. Itziar Medina. Allison Santana. Daniel Hernández. Ariadna Velazco. Saray Génesis Cabrera. Emma Laucerica. Ina Tatiana Cano. Naira Bolaños. Thalía Marrero. Nasser Khabouch. Alejandra Álvarez.
Macarena Méndez
Yaiza Gil
Narrativa
Goretti Samper
Amanda Henríquez
Manolo Rodríguez
Noemi Marrero
Sara Montesdeoca L.F.O.
Carlos Amaya
Macarena Socorro Medina
Ramón del Pino
Miguel Ángel Martínez
A Manolo
Carlos Marrero
Marisa Garayo
Yaiza Gil
Marta Alcántara
Marta Fernández
Dunia Rodríguez
Cecilia Montenegro
Ramón del Pino
Ilustraciones
Medalla Viera y Clavijo
Manolo
Directora y editora
Yanira Cano
Director y editor fundador
(In Memorian)
Manolo Rodríguez Machado
Diseño
Ramón del Pino
Colaboración
Departamento de Dibujo
Portada
Daniela Peregrina Ojeda
Agradecimientos
A Elena Márquez, Susi Hernández, Sergio Delgado, Pilar Castro y a su alumnado, que ilustran y embellecen las letras.
Al alumnado por convertir sus ideas en letras...tras letras.
Al equipo directivo, profesorado, PAS, padres, madres y familia del alumnado del IES Pérez Galdós.
Ilustración
Desirée Fernández
Elizabeth Milián
Salomé Molina
Mara Domínguez
Javier Dingoasen
Zxoe Strizzi
Kay Tuvé
Paula Diego
Lauren Mena
Irene Sarmiento
Yin Yan Chen
Daniel Afonso
Paula García
Carle Pose
Noa Tayri Martín
José Juan Jorge
Sofía Guedes
Edma Armas
Daniela Ramírez
Noah Vega
Carmen García
Xinyue Zhang
Lisa Otero
Alina Isataieva
Pablo Hernández
Brunella Torre
Sumario
Editorial
Yanira Cano
Poesía
Jan Hernández
Sara Montesdeoca
Javier Ojeda
Claudia Rodríguez
Noa Tayri Martín
Judith Domínguez
Silvia Aliaga
Ángel José Benítez
Nayra Sánchez
Cantia Ortega
Narrativa
Paula Moreno
Sara Montesdeoca
Daniela Peregrina Ojeda
Irene Montesdeoca
Ángel Fernando
Javier Ojeda
Irene García
Laura Lozano
Ángeles Jurado
Claudia Falcón
Lía Recio
Daniela Santana
Mónica Montesdeoca
Desiré Araña
Ricardo Luis Rodríguez
Teatro
Abel Vivar de la Cruz
Pesamiento
Jorge Marrero
Nayra Sánchez
Darío Bethencourt
Daniela Santana
Sofía Martínnez
Kilian Dauta
José Miguel Martín
editoria l
Página en blanco y un nuevo intento de escribir este texto que llevo mascullando y posponiendo un tiempo. Caigo en la tentación y decido tomar un atajo abriendo en otra ventana el Chat GPT con la esperanza de que se cuele por ella un poquito de luz. Tecleo, a falta de una mejor idea (por algo habrá que empezar) “síndrome de la hoja en blanco”. Así parece llamarse este bloqueo a la hora de escribir o crear que genera tanto malestar y nos conduce a la procrastinación, o incluso, al abandono de la tarea que buscábamos emprender.
Perfeccionismo, miedo al fracaso o al juicio, falta de ideas, ansiedad o presión por el tiempo, autocrítica excesiva… son las causas que la IA regurgita en la pantalla y que nos pueden llevar al atasco o parálisis en la escritura: a ti, a mí, al alumno/a frente a su tarea creativa; y al escritor, claro está, bueno o malo, reconocido o por conocer. Nadie se libra.
Curioso es que, entre las causas, la mayoría esté relacionada con factores externos como cumplir con un tiempo establecido o cumplir con las expectativas ajenas… con que quienes te lean, aprueben tu texto. Está claro que en este terreno, como en tantos otros, la validación externa nos resulta tan importante como limitante.
No menciona en ningún momento la IA una causa que me parecería tan digna como las otras y, a la vez, la más obvia, y es la pereza en sí misma. Quizá no apare-
ce porque lleva consigo la connotación de vagancia y a nadie le gusta mucho reconocer su “flojera”. Y porque es verdad que la sensación que se tiene no es de no querer escribir o terminar de escribir lo iniciado sino realmente de no poder.
Pero con la idea de ‘pereza’ lo que quiero es hacer patente en este texto (que va, menos mal, adquiriendo algo de forma) que la escritura, tomada en serio, es una tarea compleja y ardua. A propósito de ello, Isaac Belmar, escritor, señala en un artículo de su blog titulado “Lo antinatural” lo siguiente:
“Hace poco, leía sobre cómo nuestra biología no está evolucionada para pasar largos ratos concentrados en algo, como escribir, leer, pensar… Obviamente podemos hacerlo y hacerlo muy bien, es solamente que, a priori, no estamos inclinados naturalmente para eso. Al fin y al cabo, si en tiempos nómadas de caza alguien se quedaba tres horas absorto en algo, en lugar de atento a cualquier estímulo alrededor, podía quedarse sin cena o ser la de algo más grande. Pero aprendimos a quedarnos quietos, a que la tierra que habitábamos nos diera de comer, en vez de estar buscando siempre nuevas, y a criar animales y no sólo perseguirlos. Eso nos dio tiempo para pensar. Y luego, para escribir.
Pero sigue siendo un hecho «antinatural».”
Si tenemos en cuenta este apunte, es decir, que no estamos “por naturaleza” predispuestos a escribir, no
NEGRO SOBRE BLANCO
Yanira Cano
es descabellado que sintamos el proceso como tedioso y nos volvamos efectivamente perezosos ante la idea de hacerlo. Más aún hoy en día con el ritmo frenético, la multitarea y la variada oferta de sobreestimulación actual, más instantánea en su dosis de dopamina y mucho menos exigente. Instagram o Tik tok contarán siempre con más seguidores que el silencio y la concentración que requieren la escritura o la lectura.
Además de la falta de tendencia natural, se encuentra el hecho de que no nos han preparado ni tampoco (hay que reconocerlo) preparamos bien para ella, es decir, la formación recibida y dada es escasa, así solemos enfrentarnos a la escritura indefensos, con conocimientos rudimentarios y muy poca práctica. Muchas veces con la falsa idea de que escribir es un “don” de los “elegidos”, que con él se nace y que no se puede aprender. De hecho, “falta de ideas” era otro de los motivos que nos frenan señalado por la IA. En este sentido, a los docentes, y no solo a los de Lengua castellana y Literatura, nos queda mucho trabajo por delante en lo que a quitar el miedo y prejuicios del alumnado hacia la escritura se refiere, y también, en lograr que la vean como un trabajo de artesanos, con sus técnicas y sus tiempos, más que como un producto de las musas.
Entonces, podemos decir algo que no por obvio o simple es menos verdadero: a escribir se aprende escribiendo y, para ello, necesitamos primero desblo-
quearnos. Sea por la razón que sea que decidimos escribir y sea lo que sea lo que escribamos, la solución al bloqueo es escribir lo primero que nos venga, sin pensar en quienes nos vayan a leer. No importa que nos espante lo que vamos creando porque siempre habrá tiempo de transformar, de pulir y de darle un mejor acabado a nuestras ideas.
En su prólogo de La cocina de la escritura (1993), Daniel Cassany comentaba que “la vida moderna exige un completo dominio de la escritura. ¿Quién puede sobrevivir en este mundo tecnificado, burocrático, competitivo, alfabetizado y altamente instruido, si no sabe redactar instancias, cartas o exámenes?”. Creo que hoy sí se puede sobrevivir con ayuda de la IA, pues sus textos nos sacan de más de un atolladero. Pero esos textos aún, y por suerte, “chirrían” porque son gramaticalmente correctos, son perfectos; y, por eso, se sienten fríos.
La escritura es un proceso íntimo, introspectivo, humano, imperfecto. Por todo lo dicho, atrevámonos siempre a escribir genuinamente, a caminar por la hoja, sin temor a avanzar o a volver atrás, sabiendo que escribir no es un camino recto ni fácil sino lleno de tropiezos, tachaduras y derrapes. Por placer, por necesidad, por la razón que sea, atrevámonos a dejar negro sobre blanco y, con ello, el rastro de nuestra huella única e inimitable.
poesía
SIN TÍTULO
Jan Hernández 2º de Bachillerato
Situadas olivas en tu rostro brillantes, cuan lo cautivan, a mi silente corazón.
Abismal su reflejo hipnotiza su brillo del alma espejo voraces anillos.
Otoño nacido de sus colores; mudos silbidos quiebran temores.
Si perdida me hallo, con ese mirar esmeralda vibrante, me vuelvo a encontrar.
Desirée Fernández
1º de Bachillerato
SIN TÍTULO
Sara Montesdeoca
2º de Bachillerato
Mi alma lleva un lazo rojo.
Mi alma está atrapada en los escombros, impotente. Hay demasiado polvo, mi alma se limpia los ojos.
Mi alma oye algo arriba, parece que hay gente.
Coge aire, gris, tose, y grita fuerte para que alguien la oiga, quien sea, aunque bajo la presión su voz se silencie que amortiguado llegue aunque sea.
Los kilos y kilos de cemento no la atenúan. Su voluntad es más fuerte, pues mi alma grita, no se calla, con el tiempo se acentúa.
Se convierte en un sitio sagrado, una mezquita.
De repente la oscuridad da paso al cielo.
Verde, Blanco, Rojo y Negro.
Unas manos salen de las ruinas, frías como el hielo. Mi alma es libre, con un lazo rojo en el pelo.
ILUSTRACIÓN
Elizabeth Milián
1º de Bachillerato
EL PASO ETERNO
Javier Ojeda Padre
Por ásperos montes de sombra y espino, avanza el guerrero con paso firme, la vida es su senda, su ley el destino, y en su alma de roca no hay miedo ni gime. No busca riquezas, ni teme a la muerte, su pacto es con dioses de fuerza y virtud, desafía tormentas con férrea suerte, pues sabe que el alma forja su altitud. El viento le grita: "¡Detente, insensato!", la noche le cerca en su negro capuz, mas él, desafiante, con paso sensato, avanza sin prisa, sin sombra y sin cruz. Los vicios lo llaman con miel en la boca, con oro y con vino le tienden su red, mas él, impasible, sin miedo se enfoca, pues sabe que el tiempo desliza su sed. El hambre le aprieta, la sed lo castiga, las dudas susurran con su eco cruel, mas sigue su ruta, ni cede ni obliga, su estampa es de mármol, su fuego es de miel. En valle sombrío la Muerte le espera, de cuencas vacías y risa infernal, "¡Ríndete!", dice, "tu vida es quimera, tu carne es ceniza, tu pulso es mortal!". Mas él, con mirada serena y altiva, le dice: "¿Acaso me apartas del bien? Si el cuerpo se quiebra, mi alma es más viva, pues solo es eterno quien teme a no ser." Entonces la Muerte, callada y vencida, se aparta y le deja su marcha seguir, que aquel que a su miedo le arranca la vida no teme su hora, ni duda en vivir.
Salomé Molina
1º de Bachillerato
SIN TÍTULO
Claudia Rodríguez
2º de Bachillerato
Asumiendo este dulce reto entrego mis manos y mi mente a ti. Navegando entre muros de mar muerto codiciando no abrazar nunca tu fin. Detectives, astronautas, piratas alienígenas, bandidos, vaqueros se presentan ante mí entre tus fueros haciendo la tarde gris, la más grata Se pelean, se enamoran, y se matan; entre hojas pasiones se desatan resurgiendo la princesa y la rata. Ahora, desemboco en tu orilla sin aliento de tanta milla, difuminándose la maravilla. En una página blanca.
ILUSTRACIÓN
Mara Domínguez
1º de Bachillerato
SIN TÍTULO
Noa Tayri Martín
4º de ESO
Tal vez esto es todo lo que tengo, todo lo que poseo.
Sin saber si voy o vengo, me miro en el espejo y no veo. No, ya no veo nada.
Solo una sombra que ha sido abandonada.
Piezas de varias cerámicas intentando encajar, o palabras en un estribillo intentando rimar.
Tal vez solo soy estos poemas, estas canciones. Tal vez, ni estos pedacitos de mi alma que te escribo harán que me perdones.
Tal vez deba alejarme, sanar y rendirme… Pero los dos sabemos que soy demasiado cabezota para irme. Así que escribiré poemas, escribiré canciones. Y gritaré hasta que mi voz me ahogue. Y cuando me mire en el espejo, veré solo mis ojos, que finalmente dejaron de mirar a otros.
ILUSTRACIÓN
Javier Dingoasen
4º de ESo
UN MOMENTO
Judith Domínguez
Profesora
Hubo un momento donde el aburrimiento fue aceptado. Donde las luces brillaban y no iban de blanco. Una época donde la infancia ganaba, donde no había ‘selfies’ ni los likes contaban.
Una temporada donde las chicas se gustaban, donde no había etiquetas, ni influencers que dictaran.
Hubo un momento donde la gente quedaba, donde se leían libros y se veían las caras. Una época con inteligencia. Nada artificial, pura belleza.
Una temporada donde nadie perdía. El tiempo, los días, la calidad de vida.
Hubo un momento donde la juventud entendería. Tras una pantalla, ¿Quién no juzgaría? Hubo una fase donde todo fue real, las fotos, la ropa y hasta la pareja ideal.
Hubo una edad en la que nadie pensó que la vida en redes sería mejor. Hubo un período donde la autoestima ganó, donde ser diferente nunca pesó.
Pero también hubo una era donde todo paró, donde lo inocente también se marchó. Algo especial que se esfumó, aquel ‘scroll’ se lo arrebató.
Y pasarán por aquí las nuevas generaciones, tantas y distintas como hay canciones. Que consigan cambiar el mundo, girar el timón y su oscuro rumbo.
Desde lo banal que es mirar el suelo hasta lo insignificante de escribir con los dedos. Y evitar que algo tan pequeño nos convierta en tercos
Y que recuerden que hubo un lugar, unos ojos o el sofá de mamá. Donde hubo una era para recordar. Una fase para disfrutar, puede que etapas para no olvidar.
Una edad que volará, un período que nos marcará. Incluso la última temporada de la serie favorita de papá.
Pero hubo un momento, ¡Y qué momento! que nunca volverá.
SIN TÍTULO
Silvia Aliaga
Profesora
Emprender es un camino
Emprender es un suspiro al viento, una idea que nace y crece en el tiempo. Es un paso incierto, lleno de esperanza, un latido constante, un sueño que avanza. Es sembrar en terreno desconocido, arriesgar en cada paso, pero nunca rendido. Es construir castillos con las manos vacías, y verlos elevarse, desafiando el día. Es un viaje sin mapa, sin ruta trazada, donde la pasión guía, y el miedo no manda. Es aprender de caídas, levantar la mirada, y encontrar en cada error la semilla sembrada. Emprender es ser valiente en la duda, es convertir la incertidumbre en una aventura. Es creer en lo que no se ve, y hacer del sueño una realidad, paso a paso, a tu pie. Es un canto de fuego que arde sin cesar, un fuego que te empuja a siempre avanzar. Emprender es vivir, es ser libre al crear, y nunca dejar de soñar, nunca dejar de volar.
SIN TÍTULO
Ángel José Benítez
Profesor
ILUSTRACIÓN
Zxoe Strizzi
4º de ESO
Por el lecho mundano, firme y amigo Camino tortuoso, sin pies se arrastra Levantando la vista que pisa el suelo A troncos depresores, sus hojas alzan
Que no ceja en su empeño de ver la vida
En mejor atalaya de esta que alcanza Sereno en la tarea nos enriquece Debe comer gusano y libar monarca
Siente lo que otros sienten en su sendero Levanta la cabeza su sangre mansa Aparece dormido viendo algo nuevo Esa bruma ligera, manto de gasa
Atravesar paredes que le aprisionan Cambiante mundo vibra mientras avanza Tenaz en su tarea, con heroísmo Para extender las alas de la templanza
Generosa su alma, solo pretende Volar al tropoverso de la esperanza Sin saber de misiones, su luz de faro Aleteará en lo etéreo con su enseñanza.
SIN TÍTULO
Nayra Sánchez
2º de Bachillerato
A contrarreloj voy escribiendo este poema, pensado con esmero.
Cuando la luz lunar se niega a iluminar mi sendero, no queda más que confiar en los callos y hendiduras que podemos notar en nuestro avanzar.
Pues no hay otro seguir, solo queda echar a andar sin fin.
Y cuando la tenue luz lunar, decida al fin escuchar las plegarias a su altar, no se podrá evitar apreciar la belleza expuesta a nuestro captar.
Para al fin olvidar el constante avanzar del tiempo. Y empezar a disfrutar, sin miramientos.
Avanzando por la espesa bruma, sin hallar un fin a nuestro sendero, vamos dando tumbos, palos de ciego.
Por más que lo intentemos, no vemos ni un mero rayo que despeje nuestro cielo.
Toda esperanza queda apartada cuando el “sin fin” llama.
Toda fe queda desechada cuando la oscuridad avanza.
¿Qué lograríamos si resultara cierta, la luz que asoma por debajo la puerta?
¿Sentiríamos alivio al fin saber la finalidad de todo sufrir?
¿Nos tragaría la desesperanza por saber la existencia de esa luz imperecedera, aquella que nunca llega?
Quizás es esta interminable duda aquella que todo mal promulga. Vivir cegado no es el peor de los pecados. Aquello imposible de ver, imperceptible a los sentidos, no traerá dolor a nuestro camino.
La ceguera no es siempre involuntaria, es una elección sabia. Descansa los ojos, bien necesario si se busca seguir observando.
El sol alumbra los senderos, pero también deslumbra a los viajeros.
Kay Tuvé
1º de Bachillerato
SIN TÍTULO
Cantia Ortega
1º de Bachillerato
En la acera oscura, las farolas lloran, reflejos de un mundo que la ignora. Camina sola, cargando su espanto, un grito ahogado en el aire quebrantó.
Las miradas la persiguen, como cadenas, los labios lanzan palabras ajenas.
"¿A dónde vas? ¿Qué escondes en tu andar?"
Las voces cortan, como cuchillos al pasar.
Su ropa no tiene culpa, su cuerpo tampoco, pero la calle la juzga con su ojo loco.
No hay refugio en la noche vacía, solo el eco de su miedo que nunca se enfría.
Una esquina se vuelve su celda, donde la luna ya no brilla, solo la piel arde y quema. Un susurro seco, un agarre brusco, y el mundo se rompe, se tiñe de oscuro. La fuerza contra su fragilidad choca, su "no" se ahoga, su voz se disloca.
El suelo frío es testigo silente, de un acto cruel, vil, y evidente. La piel marcada, las lágrimas caen, el alma herida, los relojes desmayan. Y en su interior un silencio feroz, la culpa impostora alza su voz.
“Fue mi culpa, tal vez lo provoqué,” se miente a sí misma para entender el porqué. Pero no hay razón, no hay justificación, solo un monstruo que sació su destrucción.
La ciudad despierta, ajena al terror, y ella regresa, cargando el dolor.
Su sombra se alarga, su paso se acorta, la vida sigue, pero el alma está rota.
Las risas ajenas se sienten crueles, como si el mundo ignorara sus dolores.
Cada calle, cada esquina, un recuerdo, de un acto que quema como un fuego eterno.
Se mira al espejo y busca respuestas, pero el reflejo solo muestra grietas.
"Soy más que esto," grita en su mente, pero el miedo persiste, voraz, presente.
Las noches se pueblan de pesadillas, donde las manos vuelven y la asfixian rodillas. El sol parece un enemigo distante, la confianza, un lujo agonizante.
Sin embargo, en medio de la bruma, surge una chispa que rompe la espuma. Una voz interna, un eco rebelde,
que dice: "No soy solo lo que aquel me hizo ser."
Busca ayuda, rompe su silencio, porque sabe que callar perpetúa el tormento. No es fácil sanar, no es fácil hablar, pero decide, al fin, comenzar. De las ruinas emerge un nuevo intento, de vivir sin cadenas, sin sufrimiento. El dolor no se borra, pero se transforma, en fuerza, en lucha, en una nueva forma. Y aunque las calles aún susurran temor, camina con paso firme y valor. Ya no es víctima, se vuelve voz, de quienes callan su propio adiós. El mundo debe cambiar, ella lo sabe, y alza su historia para que nunca acabe. Porque su piel no es un campo de guerra, y su libertad no es moneda que se pierda. Hoy camina, no solo por ella, sino por todas las que lloran en tinieblas. Y aunque el miedo aún respire en su cuello, su espíritu se alza, brillante y bello.
ILUSTRACIÓN
Paula Diego
4º de ESO
LOS DESTERRADOS
Raquel Bernardos
Madre
Salve iuvenis!
Los desterrados hijos del binario, gritan en este valle de lágrimas pixeladas. Nadie aboga por ellos en el mundo cuántico. No hay ojos que posen su mirada en el niño que no está.
Cuando regresen del destierro verán que son el fruto del vientre y la semilla, de unos padres depositarios de su espejismo y nuestra desconfianza.
narrativa
MIRADAS SECRETAS
Paula Moreno
3º de ESO
Ella se había perdido en sus ojos azules grisáceos. Le recordaban al mar revuelto reflejando las especies que habitan en este. Cada vez que se perdía en ellos, estaba envuelta en un huracán que dejaba todo congelado. Era como si en esa pequeña conexión sus iris se unieran y el reloj tomase al tiempo de la mano para detenerlo. Sus pequeñas almas se enlazaban y no dejaban hueco al resto del mundo. Habían quedado unidos por una fuerza desconocida e inexplicable. Desde aquel momento sus corazones latían compenetrados, pero no era amor; en sus miradas había pasión, pero aquello iba más lejos de un deseo insaciable. Aquello no tenía sentido para los demás así que crearon un pequeño mundo en el que poder habitar.
ILUSTRACIÓN
Lauren Mena
4º de ESO
SIN TÍTULO
Sara Montesdeoca
2º de Bachillerato
En la guagua cada vez oigo a más gente hablar inglés. Tengo 50 minutos de comuna todos los días, 50 minutos de comuna porque encontrar piso en la ciudad es imposible, así que paso la casi hora mirando para el cristal, y me quedo boba. Me quedo boba mirando los grandísimos edificios que suben como la mismísima torre de Babel hasta el cielo, divididos en pisos de 50 metros cuadrados a doscientos mil euros cada uno. No lo dice nadie, pero sabemos que esos pisos no son para nosotros. En la guagua que va a mi pueblo,donde casi nadie vive, la mitad de la gente habla inglés, francés o alemán. Y yo los entiendo, porque por supuesto tengo el C2 de inglés y el B1 de francés y estoy considerando aprender alemán porque si no de qué voy a trabajar… Y a lo mejor me voy de aquí, como todos mis amigos que no pueden esperar a salir de “esta puta isla”. Pero yo no quiero. Yo no quiero, pero me voy a tener que ir, porque ya no van dos guiris en mi guagua, van diez, quince, veinte y ya no hay espacio para mí.
Irene Sarmiento
1º de Bachillerato
ILUSTRACIÓN
Yin Yan Chen
1º de Bachillerato
EL SUEÑO Y EL TREN
Daniela Peregrina Ojeda
1º de Bachillerato
Soñé que viajaba en un tren desconocido y miraba por la ventana un paisaje que jamás había visto. A mi lado había una anciana que me sonreía diciendo: “Nos volvemos a encontrar”. Desperté sintiendo que había vivido algo real, pero poco a poco lo fui olvidando. Años después, subí a un tren por la costa de Francia y reconocí el paisaje. Se me cortó la respiración cuando al ver a la anciana sentada frente a mi. Ella sonrió, exactamente como en el sueño, y me dijo: “Te lo dije”.
SIN TÍTULO
Sara Montesdeoca
2º de Bachillerato
En las páginas de Google docs es donde dejo toda mi oscuridad, creando un cauce de aguas grotescas con palabras clandestinas y siniestras. Si no lo escribo, reviento, y si no es negativo, no parece digno de contar. Cuando intento enderezar el río de emociones para proyectar algo más alegre y encantador, todo se derrama, se mezcla como las acuarelas emponzoñadas y vuelve a ser gris y, francamente, perturbador. Las páginas me llevan al río donde me enfrento al interior de mi ser y en vez de ver un narciso en mi reflejo, las aguas son tan turbadas que ni alcanzo a ver el color de mis ojos, dos pozos que reflejan la luz azul del ordenador, donde tengo abiertas las páginas de Google docs.
ILUSTRACIÓN
Daniel Afonso
1º de Bachillerato
ILUSTRACIÓN
Paula García
1º de Bachillerato
SIN TÍTULO
Irene Montesdeoca
1º de Bachillerato
La niebla cubría las calles de Edimburgo cuando Margaret llegó al Instituto Nacional de Filosofía. Su corazón latía intensamente; el temor la devoraba. ¿Qué buscaba? No lo sabía con certeza; la paranoia mordía su mente. Dentro, el silencio pesaba como plomo. En el oscuro vestíbulo, una anciana de vestido gris, la observaba con tranquila educación entre las sombras. “Has venido en busca de respuestas”, dijo la desconocida. Margaret asintió nerviosa: “¿Quién es usted?”; “La que comprende tu culpa y agonía. He visto mu-
chas veces almas atormentadas como la tuya”. El eco de esas palabras se disipó en la oscuridad. Margaret sintió un escalofrío. Su mente analítica luchaba por encontrar una lógica en su situación. “¿Cómo es que me conoces?”, susurró la joven con un escalofrío de fobia. La mujer se adelantó dejando entrever su rostro pálido y demacrado: “Soy la respuesta final a todas tus preguntas: soy la muerte”. A Margaret se le acabaron las preguntas.
SIN TÍTULO
Anónimo
1º de Bachillerato
No sé qué quieres de mí. Si lo supiera te lo daría. Tienes todas las respuestas, y justo cuando pienso que vas a poner las cartas sobre la mesa, me sonríes con malicia y retiras la apuesta. Supongo que por eso nunca me arriesgo, y todo con cautela lo planeo, siempre intentando cogerte desprevenida para poder por fin ganar la partida. Pero me mantienes con la intriga, dando y arrebatándome una y otra vez mi dirección, mi ancla, ya no soy la capitana de mi vida. Me ahogo en un mar de preguntas sin respuestas que imploro que respondas hasta que mis amargas lágrimas son lo único que queda. No me las quieres dar, no puedes, una ley universal te cose los labios y te impide revelar lo que el tiempo me dará, pero él es demasiado lento y tu demasiado cruel para hacer algo. Todo el lastre recae sobre mí, paralizándome, y yo soy lo único que no puedo entregarte. No puedo ponerme a tu merced, entera, porque sería demasiado lo que arriesgaría y no sé si me gustaría el final de esta historia cuando inevitablemente pierda, sin trucos bajo mi manga y las cartas expuestas sobre la mesa, ellas y tú, y todos, mofándose de mí, la capitana sin ancla ni rumbo de un barco naufragante en los mares de tu crueldad.
TIEMPO CALCULADO
Ángel Fernando
Padre
Me miró desde la pizarra, levantó el rotulador, y antes de que pronunciara mi nombre alcé la voz "¿Por qué no usar calculadora?", orgulloso y frustrado bajé inmediatamente la mirada, sabía que había ganado unos minutos. Ella, colérica, soltó un rollo sobre el valor del pensamiento crítico, mientras yo solo veía un futuro turbio: trabajos que no entendía y a mis padres hastiados cada noche al regresar a casa. "Pero ¿qué importa, si los ordenadores lo hacen mejor?", dije, mi propia voz me aisló, taponó los oídos de forma que no pude entender su respuesta. Sonó el timbre, salí del aula con la sensación de que el mundo ya estaba resuelto por otros, y yo solo era un número más. Los sueños de adulto que debía tener eran como raíces cuadradas sin calculadora: imposibles y absurdos.
ILUSTRACIÓN
Carle Pose
1º de Bachillerato
EL ECO DE LAS NOCHES
Javier Ojeda
Padre
Las llaves tintinearon en la cerradura. Al entrar, notó que la casa olía a nostalgia, a un ayer que no terminaba de desvanecerse. Su esposa lo esperaba en la mecedora, tejiendo en silencio.
-Hoy ha sido un buen día, Amalia – dijo, dejando el abrigo en la silla-. Fui al parque, vi a los niños jugar… Ella levantó la vista y le sonrió con dulzura.
-Lo sé, mi amor -susurró-. Me lo has contado cada noche desde hace cinco años. Entonces palideció. Miró a su alrededor y, por primera vez, notó la fina capa de polvo cubriendo los muebles. Entonces comprendió: Amalia se había ido hacía mucho tiempo, y cada noche él volvía a casa a contarle su día.
SIN TÍTULO
Irene García
1º de Bachillerato
Cuando la acaricio, su pelo de oro se resbala entre mis dedos, como un hilo de seda, con la cabeza más cálida que su cuerpo, así como cuando los rayos de sol se introducen en tu ser, dándote una sensación de calidez. Su cuerpo es suave, de un tono más frío, como cuando aire helado entra en tu piel en un día de verano, como una brisa de luna. Siempre lleva una coleta bien recogida; al tocarla, sientes firmeza, eso que sientes cuando superas un miedo. En ella lleva un lazo, un pequeño nudo de dulzura.
Cuando la tomas en brazos, su pequeña lengua se pega a tu piel con un tacto rugoso de montaña, lleno de amor. Al jugar con ella, sus patitas son gotas de lluvia danzando sobre tu regazo. Cuando el sueño le llama, se rinde a él como una flor al atardecer, cerrando sus pétalos con suavidad y dejando que el sueño la envuelva en una manta de nubes ligera. Dormir es su refugio, su rincón de paz, donde el mundo se desvanece en una brisa fresca que acaricia el alma.
Mi perra, mi animal favorito.
ILUSTRACIÓN
Noa Tayri Martín 4º de ESO
SIN TÍTULO
Laura Lozano
Ciclo Superior de Educación Infantil
Voy a contar una historia que dura diez renglones, pero cuando empecé a escribirla, no me fijo en que solo me quedan nueve renglones y cuanto más escribo y más pienso en lo que voy a contar, se convierten en ocho y de ocho han pasado a siete renglones. El siete es un buen número, aunque el seis y el cinco no son tan alarmantes como el cuarto renglón. El tercero ya es un tema serio y no hablemos del segundo y ¿con el primero? ¡Me desmayo de los nervios! “¿Qué puedes contar en tan poco tiempo?”, preguntaréis vosotros. Eso mismo me pregunto yo, a la vez que me acerco al penúltimo renglón. Mis manos siguen tecleando las teclas del ordenador y mi mente vaga libremente por encima de las nubes hasta que recuerdo que cuando una historia se cuenta, es importante que sea llamativa o tenga un mensaje. Sin embargo, es más importante aún que atrape al lector o lectora y si este microrrelato te ha atrapado, entonces amigo o amiga mía, mi historia ha cumplido su misión.
ILUSTRACIÓN
José Juan Jorge 1º de Bachillerato
SALTO MORTAL
Ángeles Jurado
Madre
Se lanzará desde el trampolín una vez más. Como hace cientos de veces cada día, desde que era un niño, durante los inacabables entrenamientos.
Los expertos le consideran un nuevo Greg Louganis y los jurados de todo el mundo valoran especialmente la forma limpia en que su cuerpo penetra en el agua clorada, como si fuera un cuchillo de carne, y el arrojo con el que se pega, cada vez más temerariamente, al borde de la piscina.
Todos ignoran que su valor esconde pánico: es un falso tritón de piel dorada, que jamás aprendió a nadar.
SIN TÍTULO
Claudia Falcón
1º de Bachillerato
Una tumba. Un cuerpo desgarrado en el olvido. Prisionero de la muerte. Víctima de una profunda tristeza. Su sombra ansiaba encontrar el alma que le fue arrebatada. Con una lágrima de sufrimiento, pensó: «¡Qué extraño deambular sabiendo que no recuperaré el placer de un amor perdido!». Mientras caminaba, tratando de calmar el doloroso éxtasis de su alma, hilos de sangre salían por el hueco de sus ojos y le causaban una sed horrible de venganza. No encontraba por ninguna parte a su amada; no podía reunirse con ella, pese a que sabía que ella estaba allí, con él. Al llegar a una siniestra esquina del camposanto, escuchó al sepulturero decirle a un visitante: «Esa es la tumba de Chlodia, una muchacha buena y hermosa como pocas. Pero está vacía. Alguien entró hace años y robó su cadáver.
Su marido la envenenó -nunca se supo por qué- y, acto seguido, se disparó un tiro en la sien. Dejó una nota manuscrita que decía: “Amada Chlodia, nos reuniremos en la otra vida”».
Sofía Guedes
1º de Bachillerato
TÚ, QUIEN NOS MATÓ EN VIDA
Lía Recio
1º de Bachillerato
Te hablamos a ti, aquel que trató nuestras carnes como cirujano de malas prácticas y nuestras almas como titiritero de marionetas inocentes. Anhelas el control, aspiras ascender a Dios mediante amigos a los que llamas herramientas en tu mente, tal como lo fuimos en un tiempo pasado. Fuimos los primeros, con los que experimentaste y probaste qué resultaba en tu juego del ratón y el tigre. Después de que nos arruinaste, tuvimos que ver desde la distancia como hacías lo mismo con otros y terminaban con nuestro mismo destino, incapaces de evitarlo, siendo meros espectadores de cada víctima que pasaba por tus garras.
Antes, algunos de nosotros dudábamos que incluso fueras real, pero parecías tan bueno, tan perfecto que estábamos cegados por tu esplendor. Esa sonrisa con la que enamoras y engañas oculta tu daga bañada en nuestra sangre y la de muchos más. Sí, es esa misma que usaste para mutilarnos. El otro puñal que nos clavaste, tu traición, no fue más que el río que desbordó y quebró el vaso de nuestra relación. Los pedazos de cristal que quedaron no son más que recuerdos de lo que fuimos, ya no somos y nunca volveremos a ser. Tan sólo pensar en tu cara y las máscaras que usaste nos hace recordar cómo solíamos ser seis personas y ahora no somos más que una víctima de tu espectáculo. ¿Acaso recuerdas quienes solíamos ser? Esos tres chicos, esas dos chicas y esa persona, todos eran únicos y tenían sueños y deseos, reían a tu lado y te consideraban un compañero, un confidente que terminó usando esa información en contra. Ya ni siquiera somos nosotros gracias a ti, borraste nuestros nombres para darnos el que te pareciera a ti adecuado, olvidando nuestra identidad. No sabemos quiénes éramos antes de ti y después de ti. Por tu culpa lo único frente a nuestro espejo es un cadáver que refleja lo poco que queda de nosotros. Ha pasado tiempo, se siente como si hubieran sido siglos desde la última vez que te vimos. Hemos formado una nueva vida y aún así, apareces una vez más para arrebatárnoslo todo. De todos modos, esta nueva persona que somos no va a permitir que la histo-
ria se repita, que vuelvas a tocar nuestro ser o el de cualquiera cercano a nosotros. Aquí se acaba tu camino, y matarte en el sentido figurado no valdrá para el monstruo que eres. Haremos que tu cuerpo entre en el sueño eterno mientras tu alma arde en el infierno por tus crímenes. Esa será nuestra venganza, es nuestra resolución.
MUERTE POR ARSENICOSIS
Daniela Santana
2º de ESO
Me llamo Beatriz de Menéndez y acabo de asesinar a mi esposo.
En realidad, hace meses que lo estoy asesinando, pero él no lo sabía, claro. Unos pocos pero letales polvos venenosos caían “casualmente” en su cerveza de forma diaria. Siempre le dije que su borrachera le mataría. Tal vez, si se hubiera planteado escucharme, todavía seguiría vivo.
Aunque tampoco lo puedo culpar por no pensar que su esposa, su tonta esposa, esa que nunca se rebelaba ni mucho menos cuestionaba órdenes, esa que, supongo pensaba, no se daba cuenta de a cuántas otras mujeres desfloraba en contra de su voluntad en nuestra propia cama, era la líder de una secta dedicada a ayudar a otras mujeres maltratadas por sus esposos a librarse de ellos… Para siempre.
Todo comenzó hace tres años, el día que me casé con ese desgraciado. En ese entonces yo sólo tenía quince años, y en mi ingenuidad albergaba la esperanza de que quizá, si me esforzaba, llegaría a querer a mi marido.
Pero luego llegó la noche, y él quiso consumar el matrimonio. Yo me negué… Qué ignorante era, creía que mi palabra tendría algún valor para él. Comenzó a golpearme. Yo estaba aterrada y le imploré que parase, le pedí perdón, sin saber muy bien por qué me tenía que disculpar. Pero él no se detuvo, no lo hizo hasta que se dio por satisfecho, y aun en ese momento
hubo algo —puede que su sonrisa o su mirada perversa— que me hizo darme cuenta de que si le diera una mínima razón seguiría, porque eso le divertía. Era un ser sanguinario que únicamente deseaba la miseria ajena.
Fue ante aquella visión que me lo planteé por primera vez.
Al principio era solo un pensamiento fugaz que me asaltaba de vez en cuando, las noches en que compartíamos lecho o los días en los que no reconocía mi propio reflejo. Pero la idea estaba ahí y poco a poco fue tomando forma, hasta que llegó un momento que lo cambió todo, que me desesperó de tal forma que sentí que tenía que llevarla a cabo.
En algunas de mis peores pesadillas todavía escucho el llanto de un bebé, de mi bebé, que nunca llegó a nacer por culpa de ese hombre. No pude soportarlo más después de eso. Pero claro, él no podía sospechar lo que me traía entre manos, así que tracé un plan. Tenía que dejar de revolverme y ser sumisa, fingir que la pérdida me había devastado de tal forma que ya no tenía fuerzas para seguir luchando. Tenía que ser la esposa perfecta.
A su vez, robé de su almacén una cantidad que no resultaba demasiado evidente de polvo de arsénico, ese mismo polvo que utilizaba para deshacerse de aquellos que encontraba indeseables de forma discreta —
otra de las muchas cosas de las que creía que no me percataba—, pues aplicado en las dosis adecuadas de forma diaria puede tardar unos meses en matar. Era exactamente lo que necesitaba, de esa forma nadie podría entrever nada de mi plan.
Y así comenzó. Todos los días le servía una copa o dos de cerveza, y, con disimulo, vertía una mínima porción de arsénico en la bebida. Inicialmente los nervios me carcomían, pero llegó a convertirse en algo tan rutinario que comprendí que nada tenía que pasar siempre y cuando actuase con cautela.
Los últimos días han sido los más difíciles. Él empezaba a sentirse mal, constantemente mareado y con arcadas, efectos secundarios del veneno. Pero tuve que arriesgarme a continuar con lo planeado, no podía permitirme parar, incluso si eso me volvía más sospechosa.
Sin embargo, todo este sufrimiento ha valido la pena. Porque hoy, mi esposo se ha ido a dormir… para jamás despertar. Y todo quedará como un trágico final por una enfermedad que no se sanó a tiempo. Y esto no ha terminado. Puede que jamás termine. Porque yo, Beatriz de Menéndez, Señora del feudo de Menéndez y a partir de hoy, viuda de su difunto Señor, voy a ayudar a todas las damas posibles a ponerle fin a la vida de sus maridos, acabando así con su sufrimiento.
ILUSTRACIÓN
Edma Armas
1º de Bachillerato
TRAVESURA
Ángeles Jurado
Madre
EL FINAL DEL CUENTO Ángeles Jurado
Madre
Ella finge dormir e incluso llega a imitar las expresiones de alguien que sueña. Su maestría es tal que hace brotar de su frente unicornios dorados y campos de tulipanes que se extienden por su dormitorio y se derraman desde el balcón hacia las caballerizas. Sigue pretendiendo que duerme, aunque ahora intuya que quizás se excedió con su comedia, destinada, en realidad, a evitar las inacabables discusiones familiares sobre las listas de invitados de las tediosas recepciones reales. Hay noches en las que se arrepiente de la gracia que le hizo la expresión de horror de sus padres al escuchar la historia de la rueca del torreón y lamenta haber controlado la risa que le bullía en el vientre cuando los cortesanos intentaron despertarla a gritos y golpes. El silencio del palacio durmiente no la asusta, pero no soporta el arañar de los espinos contra las murallas. A veces, imagina que son las uñas de los campesinos pobres que hace días que se refugian en ellos.
Le dio la idea de embadurnar con aceite los escalones esa mañana. Los dejó resplandecientes, como tallados en gemas preciosas. Sabía que a la coqueta princesa le encantaría hacer retumbar en ellos sus chapines de cristal y barrerlos con el borde de su falda de raso. También sabía que era cuestión de tiempo que el príncipe se hartara de su solicitud dulzona y mansa. De hecho, ya le adivinaba en el gesto el deseo de romperle un tacón y despeñarla por las escaleras. No le importaba esperar por la caída (literal) de su hermanastra. Su madre le repetía constantemente que la paciencia era una virtud poderosa y que el tiempo puede llegar a ablandar las piedras más duras.
ILUSTRACIÓN
1º de Bachillerato
Daniela Ramírez
LA CASA DEL TIEMPO
Mónica Montesdeoca
1º de Bachillerato
La noche envolvía la finca con su manto de oscuridad y misterio. En la buhardilla, Monique apartó una caja polvorienta y encontró un álbum de fotografías en mal estado. Pasó las páginas con curiosidad hasta que notó una repetición inquietante: en todas las imágenes, al fondo, aparecía un hombre de traje oscuro con el rostro difuminado. El silencio se volvió opresivo. La lógica intentaba calmarla, pero una extraña melancolía la invadió, como si aquel álbum gritara como un símbolo olvidado. Temblorosa, cerró el libro y miró por la ventana. Junto a uno de los árboles del jardín, vio de pronto la misma figura de las fotos. No se movía, solo estaba allí, lentamente hasta desvanecerse con la brisa. El tiempo pareció detenerse. Con el corazón acelerado, Monique bajó corriendo al jardín, pero, en lugar del extraño, encontró a su madre de pie, esperándola con calma: “Mamá…”; “Ya lo sé, hija —dijo su madre—. Aquí, nunca estaremos solos. Es parte del programa del verano”.
ILUSTRACIÓN
Noah Vega
1º de Bachillerato
FANTASÍA O REALIDAD
Desiré Araña
1º de Bachillerato
Desirée contemplaba el retrato antiguo con un óvalo dorado. Su mirada se perdía en la pintura, donde la sombra de una figura parecía moverse. Su obsesión con aquel cuadro la consumía. Una noche, la imagen cobró vida. Un hombre de mirada cautiva susurró: “Devuélveme mi alma”. El cuarto se iluminó con una intensa luz, y sintió una extraña fiebre recorrer su cuerpo. Atrapada entre la fantasía y la realidad, supo que su vida estaba condenada. Su pasión por el arte la había llevado a la tragedia. Ahora, su reflejo en el espejo era parte de la desdicha de otra época. En su lugar, solo quedaba el sufrimiento y la muerte.
ILUSTRACIÓN
4º de ESO
Carmen García
¡LO PROMETISTE!
Lucía
del Mar
2º de ESO
Estaba Soledad sentada en la arena. Con su vestido blanco, ese que se confundía con la espumilla de las olas. Tentando la orilla con los dedos de los pies, con la buena cautela que la caracterizaba.
- ¡Mi Soledad querida! ¿Dónde has estado? - gritó Amparo al verla - ¡Hermana mía! ¿Acaso has olvidado cómo hablar? Cuéntame, ¿qué haces aquí a estas horas?
-Paso tiempo con nuestro hermano, ¿no recuerdas? Hoy se cumplen quince años. Soledad buscó en vano la mirada de su hermana, que, como hipnotizada, observaba el horizonte.
- ¿Amparo?
- ¿Eh?
- ¿No recuerdas?
-Claro que sí- Amparo se dejó caer sobre el suelo que la sostenía, acariciando con amabilidad los cabellos de su hermana -Oh, Soledad querida, lamento haberlo olvidado...
La mujer soltó un suspiro de culpabilidad, aquel día... Siempre traía grandes desgracias.
-Padre ha dicho que he de casarme- pronunció ella con dificultad -no debo ignorar mi responsabilidad. Necesitamos esta boda.
Soledad se incorporó deprisa, y cuando logró estabilidad, dijo, con apenas un hilo de voz:
-No, no puedes casarte, no aún.
-Debo hacerlo, padre necesita que lo haga.
- ¿Y es eso más importante que lo que tú deseas? Mírame, mírame fijo y contesta, ¿acaso su bullicio te impide oír las olas? Se lo prometimos, ¡dijimos que saldríamos a buscarle!
-Soledad, ya hemos hablado de esto, nuestro hermano está...
-Me lo prometiste…
ILUSTRACIÓN
Sofía Martínez
2º de ESO
EL ENCUENTRO
Ricardo Luis Rodríguez Profesor
Hacía ya muchos años que esos ruidos y visiones de su viejo y desordenado laboratorio lo envolvían y obsesionaban. Llegó el día. Pese a fatigosas jornadas de trabajo, su invento, por fin, estaba terminado. El profesor ardía en deseos de probarlo. Lo llamó el "Fantasmatoscopio": unas lentes que permitían la visión de entidades fantasmales. Durmió profundamente de puro agotamiento. La noche avanzaba y con ella su misterio. Despertó y, en la oscuridad, se colocó las lentes. «¡Madre!», dijo sollozando. Intentó abrazarla, como Odiseo, pero se le escapaba de entre sus brazos como vapor de agua. «¡Madre!». Ella tampoco podía abrazarlo a él. Los dos lloraban: él como quien arde de sed en un desierto; ella como quien se desangra. «¡Madre!». Antes de marcharse la Sombra para siempre, él escuchó estas palabras: «Hijo mío, mañana estarás conmigo».
FRUTO, AIRE, CEBOLLA, CARÁTULA, 32
Abel Vivar de la Cruz
2º de Bachillerato
DRAMATIS PERSONAE
Una Mujer, VELIA
Una Voz, DESCONOCIDA
La VOZ de una NIÑA
ACTO ÚNICO
Espacio completamente blanco, dos motas naranjas circulares en el suelo a los lados, un sofá en cada mancha, hay una tablet en un poste ubicada en el centro del escenario. Suena una nota mantenida de un vibráfono, acto seguido entra una MUJER vestida de naranja, sin maquillaje, de pelo largo moreno. Porta una falda y un camisón, tiene el cuello completamente rojo y morado; le cuesta caminar. Entra por un lateral, da vueltas lentamente sin sentido buscando saber dónde está. Se acerca a la tablet ubicada en el centro y se dispone a tocarla. Suena una voz instantáneamente antes de que toque la tablet.
VOZ: (amablemente) No toques eso.
MUJER: (Desconcertada, mirando hacia arriba dando vueltas) ¿Dónde estoy? (Silencio)
MUJER: ¿Oiga? (La MUJER vuelve con intención de tocar la Tablet).
VOZ: Te he dicho que no lo hagas.
MUJER: Respóndame, por dios. (Mirando hacia los lados) ¿Qué es este sitio?
VOZ: (Desanimada) Parece que no has sido muy agraciada en la vida.
MUJER: (Molesta) Oiga, ¡No estamos aquí para hablar de mi vida!
La MUJER se sienta en el sofá izquierdo.
MUJER: ¿Me va a decir que es esto?
VOZ: Cariño, tenemos todo el tiempo del mundo, no tengas prisa.
MUJER: (Sarcástica) Estás tú que voy a estar aquí contigo más de 10 míseros minutos
MUJER: (Harta) Mira, ¿Sabes lo que te digo? Que no tengo nada mejor que hacer que irme de aquí. (Va hacia la tablet, aparece una DESCONOCIDA, VOZ anterior, detrás de ella)
DESCONOCIDA: (Por la espalda) Te he dicho que no la toques aún.
MUJER: (Asustada, haciendo aspavientos) ¡Joder! Qué susto, madre mía...
DESCONOCIDA: Velia, ¿verdad?
VELIA: Sí, ¿usted?
DESCONOCIDA: (Sonriendo) Me temo que no puedo revelarte eso, querida. (Yéndose a sentar a uno de los sofás) Es normal sentirse abrumada, pero no te preocupes.
VELIA: (Convencida) Es esto lo que pasa después, ¿verdad?
DESCONOCIDA: Ojalá fuese así de simple, querida...
VELIA: (Mirando con detenimiento el espacio) ¿Por qué está todo blanco, no hay nada?
DESCONOCIDA: Hay y no hay, estás y no estás, vives y no al mismo tiempo. (Silencio) ¿Por qué lo hiciste, Velia?
VELIA: (Reacia a responder) Estaba harta, sabes...(Sentándose) Todos los días igual...Reprimiendo que estaba mal; no aguantaba más.
DESCONOCIDA: Tranquila, no estoy aquí para juzgarte, sino para hacer que te des cuenta.
VELIA: ¿Cuenta de qué?
DESCONOCIDA: De que no merece la pena, Velia. (Levantándose y yendo hacia la tablet) “Naranja” es de las secciones más complicadas de sobrellevar. Trabajar en esta sección es muy diferente a trabajar con los otros colores. La desconocida empieza a tocar la tablet, se atenúan las luces y se proyectan en la parte WWWtrasera del escenario 8 colores (rojo, verde, amarillo, naranja, azul, gris, morado y rosa) con 8 notas musicales de vibráfono a la par que aparece cada color. Velia se levanta.
VELIA: (Sarcástica, entre risas) ¿Eso es lo que iba a pasar si la tocaba? Pues vaya tontería.
DESCONOCIDA: Calla y escucha. (Seria) Pocas personas tienen la oportunidad de venir aquí, si estás hablando conmigo es porque tienes algo especial. La mayoría de personas mueren por causas diversas (Señalando al rojo), enfermedades cardiovasculares... (Señalando al verde), cáncer... (Señalando al amarillo), diabetes... y bueno, más cosas aparte. Sin embargo, los “naranjas” sois diferentes, tratar con gente que muere porque quiere no es fácil y desde luego que no es lo mismo que tratar con aquellos que no querían.
VELIA: (Indignada) Mira, guapa, discúlpame el atrevimiento, pero me ahorqué para acabar con el sufrimiento de toda una vida, y en cuanto lo hago, ¿Aparezco aquí? Me quiero ir, déjame (Velia se da la vuelta y se coloca de cara al público).
DESCONOCIDA: ¿Estás segura?
VELIA: (Firme) Sí, totalmente.
DESCONOCIDA: No, no lo estás, Velia. (Acercándose a ella) ¿Has visto Matrix?
VELIA: (Cortante) Sí, alguna vez la he visto.
DESCONOCIDA: ¿Sabes cuándo Morfeo le da a elegir al chico entre la pastilla roja y la azul?
VELIA: (Gestualizando con las manos) Sí, la pastilla azul le haría volver a la matrix, a ese “mundo falso”; la roja, en cambio, le haría ver la verdad y salir de ese cuento.
DESCONOCIDA: Bueno, aquí pasa algo similar, puedes elegir entre volver a la vida o morir y asumir sus consecuencias.
VELIA: (Sarcástica y mostrando expresiones faciales desorbitadas) ¿¡Osea que no estoy muerta!? Vaya pérdida de tiempo, ¿Cómo muero? Venga, ¡Dímelo! (Mirando hacia arriba y haciendo gestos) ¡Eoo, vosotros, venga que he elegido que me quiero ir pa’l otro barrio!
DESCONOCIDA: No funciona así, querida.
VELIA: Mira, ¡Con lo fácil que es ahorcarse y lo difícil que es morirse! (Cogiendo uno de los sofás e intentándolo lanzar) ¡Sacadme de aquí, coño!
DESCONOCIDA: Te estoy dando la oportunidad de cambiar tu vida.
VELIA: (Mirándola fijamente, casi al borde de la locura) ¿¡Y quién te ha dicho a ti que yo quiera cambiar mi vida!? (Derrumbada, sentándose en el suelo, a punto de llorar) Yo solo quería acabar con esto de una vez por todas...
DESCONOCIDA: Te aseguro que la vida es mucho más bonita de lo que crees. ¿Sabes? He visto un par de casos de esta sección, pero no entiendo el tuyo. Tienes mujer, una hija, trabajo estable, una familia que te apoya... ¿Por qué?
VELIA: Está claro que me conoce a medias (muy sarcástica) a cuartos, si nos ponemos exquisitos. (Encarándose con ella) ¿Usted sabe lo que es llegar a casa y tener que fingir una sonrisa? ¿Sabe lo que es aguantar comentarios de todo tipo por cómo es usted, por quien es su pareja, por cómo se ve físicamente? (Acercándose a ella cada vez más) ¿Sabe lo que es sentirse acorralada mentalmente? ¿Estar en paro y no poder darle un plato de comer a tu hija? No, ¿verdad? ¡Pues deje de decir gilipolleces y déjeme hacer lo que quiera! (Velia va hacia la tablet y empieza a tocar botones a lo loco, suenan diversos efectos sonoros, pero no ocurre nada.)
DESCONOCIDA: Si de verdad quieres hacerlo, no me opondré; estoy aquí para hacerte ver las cosas desde otro punto de vista. (Mirando hacia abajo, pensativa) Tu mujer sufrirá mucho y tu hija se criará solo con...
VELIA: (Cortándola) ¿¡Crees que no lo he pensado!? (Silencio incómodo, se atenúan las luces del escenario generando dramatismo).
VELIA: (Tratando de calmarse, apoyada en la tablet) Si hago esa mierda que me dices, ¿Voy a ser consciente de todo esto? O, ¿qué va a pasar?
DESCONOCIDA: (Acercándose a ella) Te prometo que si lo haces, no te vas a arrepentir. (Silencio, Velia, pensativa, se acerca a un sofá y se sienta).
VELIA: (Accediendo) Vale, lo haré, pero, ¿me podrías responder a algo?
DESCONOCIDA: (Feliz) Claro, cariño, dime.
VELIA: (Curiosa) ¿Qué es esto?
DESCONOCIDA: Por más que quisieras o no, lo descubrirás tú misma. (Fantasiosa y parándose con detenimiento en cada frase, gestualizando) Es el fruto del árbol marchitado de la tierra, el aire de fuera de la burbuja, la mano que sujeta la cebolla con sus capas, la carátula de un libro, el día 32.
VELIA: (Confusa) ¿Qué quiere decir?
DESCONOCIDA: Ya lo descubrirás, cariño, (Mirando al público y rompiendo la cuarta) tú y todos. (Silencio, mirada fija a público)
DESCONOCIDA: (Feliz) ¿Vuelves entonces?
VELIA: (Confusa) Supongo, sí, no sé...
DESCONOCIDA: (Directa) Tranquila, si no es la primera vez.
VELIA: (Confusa) ¿Perdón?
DESCONOCIDA: Velia, cariño, esta es la vigésimo cuarta vez que te suicidas. Lo has hecho de todas las maneras posibles, pero no sé cómo, siempre acabas volviendo.
VELIA: (Absorta) ¿C...Cómo vigésimo cuarta?
DESCONOCIDA: Pastillas, cuchillos, puentes, ahorcamientos, muertes dulces...Has hecho de todo, (sarcástica) a veces pienso que te deberían dar el guinness.
VELIA: (Seria) Oiga, yo no me lo estoy tomando a broma.
DESCONOCIDA: (Susurrando) Mira, cielo, se supone que te tengo que convencer para que vivas, pero es que ya me tienes hasta el coño, ¿sabes? Muérete ya de una puta vez si es lo que quieres y déjanos en paz ya, que tengo mucho trabajo. (La empuja)
DESCONOCIDA: (Falsamente feliz) Y bien, ¿ya has elegido, querida?
VELIA: (Firme) Quiero volver.
DESCONOCIDA: ¿Cómo?
VELIA: (Muy segura de sí misma, haciendo aspavientos con las manos) Que quiero volver, voy a volver, pastilla roja, lo que sea que tenga que decir. (La DESCONOCIDA se acerca rápidamente a VELIA y la agarra del cuello. La conversación se vuelve rápida y fugaz)
DESCONOCIDA: (Amenazante) Mira, hija de...Vuelve a pisar esto y soy yo la que te mata sin darte opción.
VELIA: (Amenazante, cogiéndola del cuello) Viene con sorpresa esta muerte, “querida”. (Aparecen nubes de humo por los laterales, VELIA tose, retira las manos del cuello de la desconocida y pierde el conocimiento, acto seguido cae al suelo).
DESCONOCIDA: (Mirándola con reojo) Lo que te queda aún. (Se acerca a la bambalina)
SAMANTA: Por cierto, me llamo Samanta, y ya es la vigésimo cuarta vez que te lo digo.
SAMANTA: Por cierto, me llamo Samanta, y ya es la vigésimo cuarta vez que te lo digo.
(SAMANTA hace mutis) (Oscuro, suenan notas del vibráfono)
Habitación con una cuerda colgada del techo, de color marrón y desgastada, una silla aparentemente antigua debajo de la cuerda. Entra VELIA por un lateral, iluminación central en la cuerda. VELIA aún no tiene ninguna marca en el cuello, viste informal, con chaqueta vaquera y pantalones vaqueros. VELIA se acerca a la cuerda, se sube encima de la silla y la contempla, toca la cuerda y la observa detenidamente, la coge por los laterales, y mira al público. SAMANTA está entre el público, un foco la ilumina, viste igual que antes.
VELIA entrecierra los ojos y la mira fijamente.
VOZ DE NIÑA: (Gritando) ¡Mamá, a cenar, Laura ha hecho macarrones!
VELIA: (Gritando) ¡Voy!
(VELIA se baja de la silla, y retira la cuerda mirando fijamente a SAMANTA, mueve la silla y sale entre bambalinas, oscuro en el escenario, foco aún en SAMANTA)
(SAMANTA se levanta, se empieza a reír y entra por un lateral del escenario, oscuro. Suena la nota del vibráfono otra vez, todo oscuro)
VOZ DE SAMANTA: (Amablemente, con mucho eco) No toques eso.
ILUSTRACIÓN
Xinyue Zhang
1º de Bachillerato
TELÓN
pensamiento
Lisa Otero
1º de Bachillerato
SIN TÍTULO
Jorge Marrero
2º de Bachillerato
A veces olvidamos el poder de la literatura, capaz de encerrar un mundo en un libro. Si de la tinta que forma los párrafos, y del papel que encierra las historias brota vida, tal vez sea el caso que estos objetos inanimados también la contengan. Se puede sentir cruel pero hermoso, que el arte surja de las vidas que se consumen de nuestros utensilios, que se sacrifican por un bien mayor, el de plasmar ideas sobre una superficie para que esta siga con vida, hasta el final de los tiempos. Este es mi caso, el de un bolígrafo que se está acabando, pero persiste para terminar su historia. Si consideras que no es el lápiz o el bolígrafo el que escribe, sino el autor, es que nos ves únicamente como medios materiales, incapaces de albergar conciencia ni arte en sí. Es con mi sangre que escribo para que olviden estas ideas, aunque me consuma en el intento, porque me siento vivo, porque me enorgullece ser parte del texto, porque para esto existo y me hace feliz. O al menos eso pienso. ¿Y si a lo mejor soy esclavo del que me maneja sin que yo pueda cambiar en algo el texto? ¿Podría ser feliz cargando el peso de unas palabras que no me representan? Podré ser un bolígrafo, pero tengo sentimientos, o al menos así lo percibo. Vivo en un constante dilema por saber si la obra que de mí nace es realmente mía, si realmente puedo considerarme autor de allá donde descansan mis restos, si allá donde reside mi vida es lo que da vida a las obras que lees, o si, en verdad, la vida no reside en los textos, y reside en ti. Esto haría que yo realmente no estuviera vivo, puesto que la magia de la literatura no estaría en el mundo físico que percibimos, pero en el mundo de las ideas, de donde nace nuestra imaginación. Pero entonces, ¿por qué esas palabras en el mundo físico generan en el lector una imagen completamente nueva? Podríamos considerar que el arte no es solo la idea del autor, ni la percepción del receptor sobre esta, sino de la unión entre el medio físico y los participantes de la literatura. Así pues, moriré, descansaré en paz, no obstante, seguiré vivo, porque aunque yo haya muerto viviré en las palabras de este texto, esperando que alguien me lea y disfrute mi sacrificio como objeto inanimado. Nuestros utensilios son mártires de la literatura, puesto que sin su muerte la literatura no estaría viva.
ILUSTRACIÓN
Alina Isataieva
1º de Bachillerato
SIN TÍTULO
Nayra Sánchez
2º de Bachillerato
En la actualidad, se puede observar, en medios digitales, el uso de abreviaturas e imágenes como norma a la hora de comunicarse. Sin embargo, este cambio en la expresión escrita no supone una pérdida de capacidad expresiva. En cambio, amplía las posibles formas de transmitir un mismo mensaje.
Una de las principales razones por las que se ha podido dar este cambio de expresión es la necesidad actual de poder comunicar todo de forma inmediata y a la escasa paciencia poseída para leer con atención un mensaje que contenga algo más de cincuenta palabras. Esta búsqueda de lo instantáneo viene por culpa de las nuevas tecnologías. Hoy en día, encontrar información es posible con una simple entrada en el motor de búsqueda de algún navegador. Por otro lado, las redes sociales tampoco han ayudado a mejorar este problema. Los algoritmos encargados de mantener conectados a los usuarios el mayor tiempo posible a una red social provocan la continua recepción de dopamina por parte del cerebro, lo que lleva a un menor tiempo de concentración por parte de las personas, sobre todo los jóvenes, cuyos cerebros están todavía en desarrollo.
Otra de las razones es el simple hecho de que se busca economizar el lenguaje, para poder expresarse de la forma más concreta posible con el menor
número de palabras. Esto no es un fenómeno que haya sucedido en unos pocos años, aunque parezca haberse desarrollado exponencialmente en la última década. Un ejemplo de esto es la época de la mensajería instantánea, donde existía un número limitado de caracteres que era posible enviar en un mensaje. A pesar de la falta de este límite a día de hoy, esta forma de escritura sigue desarrollándose gracias a su practicidad.
Por otro lado, algunas personas pueden estar de acuerdo en que existe un aumento significativo del número de jóvenes “incapaces” de redactar correctamente. Y, si bien es verdad que esto puede deberse a una mala costumbre desarrollada por la comunicación digital, no es posible atribuir completamente esta falta de rigurosidad gramatical a este hecho. Después de todo, este problema lleva sucediendo desde mucho antes de la llegada de las RRSS.
En conclusión, incluso si es verdad el hecho de que la forma de comunicarse actualmente ha cambiado mucho respecto al pasado, esto no implica necesariamente algo negativo ya que estos cambios son algo natural que lo único que hace es dejar atrás viejas palabras y expresiones para dar paso a otras nuevas, más prácticas y efectivas a la hora de comunicarse digitalmente.
SIN ADIÓS LECTURA, HOLA INMEDIATEZ
Darío Bethencourt
2º de Bachillerato
No es ningún misterio: “WhatsApp” se ha convertido en una herramienta de uso general. Desde su aparición hace aproximadamente 15 años, esta aplicación se ha vuelto la eminencia de la mensajería instantánea, siendo utilizada por un amplio rango de usuarios que abarca desde gente joven hasta personas de la tercera edad. Este programa nos permite comunicarnos con los demás de manera eficaz, independientemente de dónde se encuentren, escribiendo mensajes de texto. Se nos ofrece la posibilidad, además, de hacer uso de emoticonos para facilitar la expresión. Sin embargo, y sobre todo en la juventud, esto ha generado un cambio en la manera de escribir. El debate lleva abierto ya un buen tiempo: ¿están causando “WhatsApp” y demás aplicaciones de mensajería un empobrecimiento en las capacidades expresivas de los jóvenes? Esto podría afirmarse, pero no sin confirmar que existen más razones.
Si bien es cierto que un factor determinante del empobrecimiento de la expresión escrita en los adolescentes es el creciente uso de las nuevas tecnologías, hay otro factor que se debe tener en cuenta: el decrecimiento de la lectura. Para bien o para mal, ya no se venden tantos libros como antes, sobre todo en el sector juvenil, quienes han encontrado otras fuentes de entretenimiento como ver “reels” (vídeos de corta
duración consecutivos de Instagram), los videojuegos o las series. La razón por la que estos “hobbies” triunfan entre los adolescentes es sencilla: se han adaptado a la perfección a los nuevos tiempos, donde todo va más deprisa, donde las actividades que ocupan tiempo se vuelven desesperantes. Por esto mismo, los “reels” no suelen ser vídeos de más de 30 segundos, y poco a poco van surgiendo nuevos videojuegos donde una partida abarca entre 2 y 5 minutos. ¿Y qué hay de las series que duran una hora por capítulo? ¿Por qué a pesar de ser capítulos largos esto “engancha” más que un libro? Una explicación válida la dio hace unos meses Kirian Rodríguez, jugador del equipo de fútbol UD Las Palmas, en una entrevista en “UDRadio”: «Yo llevaba un mes o dos meses hablándolo con mi novia, que estaba dedicando bastante tiempo a las redes sociales. Llego a casa de entrenar, estoy en casa y a lo mejor pongo una serie pero la serie la pongo de fondo, ni le presto atención, ni estoy presente, y estoy todo el rato visualizando la vida de los demás.». No obstante, con los libros esto no sucede. Leer es una actividad que consume tiempo y no se puede tener en segundo plano: hay que estar concentrado, y por esto los jóvenes lo encuentran aburrido y poco interesante. A diferencia de otras fuentes de entretenimiento, los libros no han sido capaces de adaptarse a la nueva
sociedad, ni siquiera con innovaciones tecnológicas como el “e-book”.¿En qué deriva todo esto? En un menor conocimiento de la lengua. Una parte considerable de los jóvenes está desprovista de léxico variado y no es capaz de obtener sinónimos para evitar redundancia o el uso de “palabras baúl”, palabras muy generales que no concretan a lo que se está aludiendo. Esto no significa que ya no existan jóvenes que lean, pero dicha cantidad ha disminuido considerablemente desde incluso antes de que existan las redes sociales. Además, no es complejo detectar quién es un lector frecuente y quién no. Basta con poner a un grupo de jóvenes a redactar un texto sobre cualquier tema y solamente viendo la forma de expresión y el vocabulario utilizado se puede deducir quién acude con normalidad a la lectura y quién prefiere eludirla. Teniendo en consideración lo previamente mencionado, podríamos afirmar que las nuevas tecnologías sí que han perjudicado las capacidades expresivas de la gente joven, pero teniendo siempre en cuenta el factor de la escasez de lectura como fuente principal, y que esto es, en cierta parte, debido a la incapacidad de la lectura para adaptarse a la sociedad frenética en que vivimos, por preocupante o pesaroso que pueda sonar.
ILUSTRACIÓN
1º de Bachillerato
Pablo Hernández
LAURA GALLEGO: LA REINA DE LA FANTASÍA ESPAÑOLA
Daniela Santana
Sofía Martínnez
2º de ESO
Laura Gallego García (11/10/1977) es una referente de la literatura juvenil. Actualmente es una de las escritoras de fantasía más reconocidas de España, y no solo en su país natal, dado que sus obras han sido traducidas a múltiples idiomas.
Conocida principalmente por la trilogía Memorias de Idhún, que fue todo un éxito desde sus inicios, cuenta en realidad con más de 40 novelas publicadas. Ella empezó a escribir con tan solo once años y desde entonces supo que quería dedicarse a ello. <<Sé que puede parecer muy raro que una persona de once años diga ¡Voy a escribir un libro! pero fue una idea marciana que se nos ocurrió a una compañera de clase y a mí. Siempre estábamos pensando en proyectos raros y bueno, pues ése fue uno de ellos.>> ¿Quién iba a decir entonces que llegaría tan lejos en el mundo de la literatura? Terminó su primer libro tres años después, cuando tenía catorce. Empezó a enviar lo que escribía a concursos y por fin, después de diez años escribiendo, consiguió el Premio El Barco de Vapor con su libro Finis Mundi.
<<Por supuesto no me esperaba ganar, porque llevaba diez años participando en distintos premios, porque aquel era mi libro número catorce y siempre te dicen que a la tercera va a la vencida y nunca te dicen que a la catorce va a la vencida.>> A este libro le siguieron otros: El Valle de los Lobos, El coleccionista de relojes extraordinarios, Alba tiene una amiga muy especial…
En 2004, Laura Gallego publicó Memorias de Idhún I: La Resistencia, el inicio de una trilogía que se convirtió en su mayor éxito (aunque no el único) y que ha sido adaptada a novela gráfica y serie de televisión. <<Apostaron muy fuerte por este libro>> dice la autora refiriéndose a la promoción de la trilogía por parte de su editorial (Ediciones SM). Y acertaron, sus libros tuvieron un éxito indiscutible, acumulando miles de fans y convirtiéndose en el libro característico de la escritora.
Después de tanto tiempo dedicado y hasta catorce libros rechazados, sus esfuerzos se vieron recompensados cuando menos lo esperaba y consiguió su sueño de dedicarse a la escritura. Vivir del arte siempre es difícil, pero con su historia, esta autora nos demuestra que con la suficiente perseverancia nada es del todo imposible.
Brunella Torre
4º de ESO
MI PEQUEÑA HISTORIA: TRES AÑOS DE FELICIDAD Y SUPERACIÓN
Kilian Dauta
Ciclo Medio en Atención a Personas en Situación de Dependencia a Distancia
Hola, mi nombre es Kilian Dauta Santana, tengo 41 años y soy estudiante del Ciclo Medio en Atención a Personas en Situación de Dependencia a Distancia en el IES Pérez Galdós.
Si hace unos años alguien me hubiera dicho que acabaría escribiendo esto, probablemente habría soltado una carcajada y seguido con mi vida sin pensarlo mucho. Pero la vida da giros inesperados, y aquí estoy, listo para compartir una historia que, aunque empezó con dificultades, terminó convirtiéndose en una de mis mayores satisfacciones.
Hace un tiempo pasé por una etapa difícil. Un año y medio de bajón emocional que parecía no tener fin. La vida me había dado una pausa forzada, y no sabía muy bien qué hacer con ella. Pero un buen día, entre tanto caos mental, se me iluminó la idea: ¿y si volvía a estudiar?
Sí, sí, después de 22 años sin abrir un libro—todo un récord, ¿verdad? Mi juventud había sido una época de locura y despreocupación académica, en la que tener un trabajo estable me hacía sentir que no necesitaba más. Pero los cambios de la vida, la madurez (sí, de eso también hay algo por aquí) y la necesidad de mejorar mis oportunidades laborales me llevaron a dar el gran paso: inscribirme en este ciclo y empezar una nueva aventura.
Lo que comenzó como un reto personal pronto se convirtió en una fuente de alegría. ¿Quién iba a imaginar que volver a clase después de tantos años me llenaría tanto? He conocido compañeros increíbles, profesores que son auténticos Cracks y he descubierto que sí, sí puedo estudiar. La clave ha sido la constancia y, sobre todo, demostrarme que no hay edad para el aprendizaje.
No voy a mentir: hubo momentos en los que la tentación de tirar la toalla apareció. Pero cada vez que flaqueaba, recordaba lo que había logrado hasta aho-
ra y me decía a mí mismo: "Kilian, no seas flojo, sigue adelante". Y aquí estoy, curso tras curso, avanzando y abriendo nuevas puertas.
Por otro lado, quiero dejar claro algo importante. Muchas veces la gente tiene una idea equivocada de lo que significa ser Técnico en Atención a Personas en Situación de Dependencia. He escuchado comentarios absurdos como "Eso es solo limpiar culos a los mayores" o "Ese trabajo es muy duro", dichos por personas que ni siquiera saben de qué están hablando. Nada más lejos de la realidad. Nuestro trabajo es atención, acompañamiento y apoyo. No solo trabajamos con personas mayores, sino también con mujeres maltratadas, inmigrantes y personas que necesitan una mano amiga para recuperar su autonomía. Es una labor valiosa, digna y llena de aprendizaje humano.
Y esto no se acaba aquí. Mi sueño académico sigue en pie. Quiero seguir formándome, aprendiendo y creciendo para ser un gran profesional. Así que si alguna vez dudas en dar el paso de estudiar, hazlo, sin importar tu edad, tu situación o lo que diga la gente. Porque si yo lo logré después de más de dos décadas, tú también puedes hacerlo.
Antes de terminar, quiero dedicar unas palabras de agradecimiento a las personas que han sido fundamentales en este camino: a mi familia, por su apoyo incondicional; a mis buenas amistades, que han estado ahí en los momentos clave; a mis compañeros de clase, que han hecho de esta experiencia algo inolvidable; y, sobre todo, al increíble equipo de profesores, que con su dedicación y esfuerzo han aportado tanto a mi formación y crecimiento. Sin ustedes, nada de esto hubiera sido posible.
¡Nos vemos por los pasillos del IES Pérez Galdós!
UN MUSEO DIFUSO PARA NUESTRO INSTITUTO
José Miguel Martín
Profesor
Nuestro instituto tiene un Aula-Museo, quizás lo hayan visto. Es un espacio amplio y coqueto que permanece bajo llave la mayor parte del tiempo. A mí siempre me ha recordado a esa costumbre tan canaria de tener el salón de la casa, con los mejores muebles, cerrado, para abrirlo solo cuando vienen las visitas, mientras la familia vive apiñada en el resto de la vivienda. No puede ser. Nuestra comunidad educativa debiera reflexionar acerca de esta incongruencia. ¿Es posible imaginar otra forma de hacer las cosas por la que dicho espacio pueda ser más y mejor aprovechado? En mi opinión, sí y dedicaré las próximas líneas a defender una propuesta razonable y perfectamente factible mediante la cual todos y todas saldríamos ganando.
Sin más rodeos, expondré claramente mi propuesta: defiendo dedicar a otros usos educativos el espacio que actualmente ocupa el Aula-Museo, redefiniendo el instituto entero como un “museo difuso”. Los museos difusos se definen por tratar de extenderse por un espacio amplio, rompiendo la tradicional separación entre el propio museo y la comunidad, llevando su discurso museológico más allá de los límites concretos del mismo. En buena medida, supone un movimiento hacia la ciudadanía, o la comunidad educativa en nuestro caso, que es invitada así no a desplazarse hacia un lugar concreto, siempre mediante la vigilancia del profesorado, sino que integrará de manera natural la experiencia cultural en su itinerario habitual, en su vivencia cotidiana.
Un museo difuso en el IES Pérez Galdós supondría, entre otras cosas, trasladar buena parte de sus objetos exhibidos, convenientemente expuestos, a
espacios inesperados, como pueden ser el hall, los rellanos de cada planta, el palmeral, la entrada, la biblioteca y hasta algunas aulas. Se trataría de hacer de todo el instituto un museo que exponga la narrativa histórica de nuestro centro educativo y no un lugar clausurado, un mausoleo que visitar muy ocasionalmente de manera reverencial o que sólo se abre de manera puntual para alguna visita.
Como suele suceder, las nuevas tecnologías serían unas aliadas en este cambio de orientación. Ellas facilitarían, por ejemplo, el que los expedientes de antiguos alumnos y alumnas ilustres puedan ser exhibidos en alguna pantalla sin riesgo alguno para su conservación. Permitirían también interactuar con los distintos espacios que ha ocupado nuestro instituto a lo largo de la Historia. En resumen, el nuevo museo difuso representaría una propuesta avanzada, inédita en nuestro contexto canario, que pondría al I.E.S. Pérez Galdós nuevamente en la vanguardia de la educación pública.
¿Y qué pasaría con el espacio que actualmente ocupa el Aula-Museo? He tenido la suerte, y espero seguir haciéndolo, de participar en algunas movilidades Erasmus e intercambios con centros franceses, alemanes e italianos. Particularmente, siempre he envidiado de los primeros sus Centros de Documentación e Información (CDI), unos espacios abiertos, acogedores, al servicio del alumnado, donde pueden ir cuando no tienen clase a leer novelas gráficas, a escuchar algo de música, donde existen salas para el trabajo en grupo, donde pueden tomar prestados libros, documentales, etc. ¿Por qué no aspirar a algo parecido para nuestro instituto? Opino que esa es una
línea que nuestro instituto debe explorar para avanzar y no quedarse atrás.
También dicho espacio puede disponer de algún espacio amable en el que acoger a aquel alumnado que necesite calmarse ante alguna situación de crisis de ansiedad, por ejemplo. No podemos habituarnos a que un trozo de escalera al lado de la secretaría sea el sitio donde estos chiquillos y chiquillas sean atendidos por el profesorado. El alumnado es la principal razón de ser de nuestra labor profesional. Sus necesidades, convenientemente sopesadas, van antes que cualquier otra consideración. Es sobre todo por esto que defiendo este cambio de paradigma museológico al que espero que no lleguemos tarde como comunidad educativa.
Por último, una cuestión no precisamente menor: en el Aula-Museo se exhiben restos humanos. Si en tiempos pasados esto pudo tener algún sentido, ya no lo tiene. Las tendencias museológicas a nivel internacional van claramente en otra dirección. Si ese cuerpo fue donado para la ciencia, convendría antes que nada conocer el documento donde se registra esa cesión y, consecuentemente, organizar su traslado a alguna institución que pueda dar cumplimiento con esa supuesta última voluntad, por ejemplo, la Facultad de Medicina o el Instituto de Medicina Legal y Ciencias Forenses.
En definitiva, se trata de abandonar de una vez el siglo XIX y adentrarnos con firmeza y convicción en el siglo XXI, una orientación de trabajo irrenunciable para la comunidad educativa del IES Pérez Galdós.