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Huerequeque 617

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N°617-CHICLAYO, 31 DE JULIO DE 2015-LAMBAYEQUE-PERÚ EDITORIAL ¡LOS CAMINOS DE TU VIDA! El Padre Camilo Quijano, S.J. en su libro SEÑALES DE PISTA nos hace una linda reflexión sobre nuestras señales de pista que debemos seguir en la vida. A pesar del tiempo que ha transcurrido de su publicación, me parece oportuno poner en tus manos, estos pensamientos, por ser un tema de actualidad, y que mucha falta nos hace hoy. “Tu vida, tu presencia en este mundo, tiene necesariamente una razón de ser. Ha tenido un comienzo, un origen; y tiende hacia algo, o más propiamente hacia Alguien… Entre esa iniciación y esa meta hacia la cual tiendes, se presenta a tu consideración un CAMINO, corto o largo, que debes recorrer. Para muchos su presencia en este mundo no deja de ser un efecto más de lo que ellos llaman las causas ciegas de la naturaleza. Para ti en cambio, hermano Scout, que vas a iniciar esta serie de reflexiones sobre tu camino, bien sabes que tu presencia entre tus hermanos no ha podido ser efecto más que –digámoslo de una vez- del amor inmenso de Dios, sabiduría infinita, razón última de todo cuanto existe. Fruto de ese amor que se hizo creador para ti al pensarte desde toda la eternidad, con todos los más mínimos detalles de tiempo, espacio, ambiente social y familiar, cualidades personales… Y un CAMINO DE MONTAÑA, con todo lo que ello suscita para ti de romance y de aventura; de peligros sorteados, y de agradables sorpresas; de momentos de ansiedad, y de esperanzas cumplidas; de horas de ardiente sol, o de persistentes lluvias; de inquietante oscuridad, o de radiante claridad; de sentimientos de íntima pequeñez personal, o de sublime grandeza de Dios; de horas de tentación acuciante de volver atrás, o de voluntad inquebrantable de llegar hasta el final; de monótonos charrascales, o de bellos paisajes; de desalentadora fatiga, o de impaciente ansia de llegar pronto… Un “camino de montaña” que tú ahora emprendes siguiendo una a una las señales dejadas por “alguien” que lo ha recorrido mucho antes que tú. Camino que es preciso llegues de tal manera a personalizar, a identificarte con él, que comprendas que no es simplemente “algo”, sino ante todo “alguien”… Y que como tal aprendas a dialogar con él, y a amarlo sobre toda otra cosa. ¡Y ahora sí, emprende decidido la marcha siguiendo una a una las señales que te indica el camino…!” EL DIRECTOR


PIENSA Y REFLEXIONA EN CADA UNA DE LAS SEÑALES DE PISTA, QUE TE LLEVARÁ A TU META SUPREMA ESPECIALMENTE PARA UN SCOUT COMPROMETIDO

PRINCIPIO DE PISTA Tu vida: un camino por recorrer…, Y una misión que cumplir. Un camino que tiene por meta a Dios. No cualquier camino conduce a esta meta suprema. A cada uno le ha trazado Dios su propio camino. Importa mucho, pues, saber cuál sea ese camino. Todo camino tiene su “principio de pista”. Conocido éste te será fácil seguir las demás señales. Sé fiel a las señales del camino y ellas te conducirán con seguridad a la meta. Tu principio de pista es la FE. La Fe en el ideal que te propongas por meta. Sin ella no podrás dar un solo paso en tu camino. Ten presente que tu vida no tiene carácter de perennidad. Es solo un camino. Pon tu ESPERANZA en la meta suprema. El ardor con que AMES tu ideal será el impulso que te lleve hasta el final de la pista. La intención que te mueve a emprender el camino no ha de ser otra que la de “hacerte útil para ayudar a los demás”. Señor: - Tu que has trazado la pista del camino de mi vida; - Ilumina mi entendimiento con la luz de Tu verdad, para descubrirlo con seguridad; - Fortalece mi voluntad con la fuerza de Tu gracia, para seguirlo con fidelidad hasta el final.

POR AQUÍ ES EL CAMINO Tú ya has decidido emprender el camino. Y conoces su comienzo. Ahora te importa mucho ir conociendo una a una, las señales que te han de conducir hasta el final. La Ley de Dios y tu Ley Scout, serán los principales jalones que te indiquen la dirección del camino. Si algo se te prohíbe hacer en ellas, es porque te perjudica, a ti a los demás. Con ello se pretende quitar un obstáculo a tu progreso. Si algo se te ordena realizar, es porque favorece a tu avance. Ningún paso que puedas dar en tu camino es perjudicial porque esté prohibido; -sino que se te prohíbe porque te desvía de la meta. Ama la ley, no por la ley misma, sino porque te sirve de instrumento para llegar a la meta, y realizar a cabalidad tu misión. Descubre en ella la amistad sincera de quien trazó tu camino, con el deseo de que corones con éxito tu carrera. Tenla siempre presente en tu mente, grabada en tu corazón. Ello afianzará tu fe en el ideal que te has propuesto por meta. Te impedirá desertar del camino… Y sobre todo te impulsará a corresponder a la amistad de quien trazó tu camino. El honor empeñado en tu Promesa de “cumplir tus deberes para con Dios y con la Patria; ayudar al prójimo en toda circunstancia; cumplir fielmente la Ley Scout”, ha de ser tu estimulo constante.


“Siempre adelante, siempre adelante; cumpliendo alegre nuestro deber. Siempre avanzando, nada hay distante, que es humillante retroceder”.

CAMINO QUE NO DEBE SEGUIRSE Hay un camino que te aparta del todo de la meta suprema; el PECADO. Pecado que es muerte y destrucción. Ello es lo más opuesto a Dios, que es plenitud de vida, de armonía y de gracia. Cada paso que des en el camino del pecado es un paso que te aparta de la meta suprema, que te obstaculiza el cumplimiento de tu misión. Porque el pecado es destrucción de la naturaleza, es frustración de los planes sabiamente trazados por el gran ingeniero de l creación, es desequilibrio de toda armonía interior. Porque quien peca, pretende corregir la dirección de un camino que él no ha trazado. Presume ser más diestro explorador que quien ha señalado la ruta de todos los caminos. Porque quien peca, derrocha sus energías; traiciona su ideal, deserta de su misión, defrauda la fe de quienes han puesto en él sus esperanzas, y necesitan de su ayuda. El pecado te hace perder conciencia del fin que te has propuesto; debilita las fuerzas que necesitas para llegar hasta la meta. el pecado hace de ti un obstáculo en el camino de los que vienen en pos de ti… Oh Dios, Creador y Sustentador de mi ser: Hazme comprender todo el desorden que en sí encierra el pecado; su malicia intrínseca, su poder destructor. Ayúdame a detestarlo con todas las fuerzas de mi ser. Porque me aleja de Ti haciéndome insensible a las manifestaciones de Tu mor, e impotente para corresponder a él. Porque me hace inútil para servir a mis hermanos; haciendo de mí un obstáculo en la marcha de tu camino hacia Ti. AMEN.

NOS DIVIDIMOS


Cada cual tiene una misión propia que cumplir en la vida. Ello lo llevará necesariamente a tomar un camino, independiente del de los demás. Dios que ha trazado el sendero de la vida de todos los hombres, te ha trazado a ti tu propio sendero; y te ha señalado una misión para cumplir. Pero tú, como todos los hombres, eres libre para seguir o no seguir por ese camino; para realizar o no esa misión. Para ello te ha equipado con cualidades especiales. A quien desea sinceramente llegar a la meta suprema, le importa mucho saber cuál sea esa misión en la cual deba ejercitar sus cualidades. Pero ten presente que esas cualidades sólo alcanzarán un pleno desarrollo, un máximo de rendimiento, puestas al servicio de los demás. Si pretendes utilizarlas únicamente en tu propio servicio, se anquilosarán perdiendo toda su potencialidad. Sólo sirviendo a tus hermanos te perfeccionarás a ti mismo. Así como el agua de una fuente que no corre se corrompe. En la vida de todo hombre que avanza y tiene conciencia de una misión que cumplir, llegará necesariamente el momento de una decisión trascendental: elegir un estado de vida, una carrera. Comenzaran a abrirse ante tus ojos, horizontes que, no mucho antes, en los años de la despreocupada niñez, ni habías sospechado. Comprenderás que te encuentras en una bifurcación de caminos. Reconocerás, entonces, la trascendencia del momento. Vendrán las dudas. Seguramente la inquietud turbará tu espíritu. No sabrás realmente qué hacer, qué decisión tomar… No pierdas, entonces, la serenidad. Más que nunca ahora la necesitarás. Ella te facilitará la reflexión. Tienes un jefe, un director espiritual, quizás tu mismo capellán Scout… Consulta. Ellos te ayudarán a conocer el mejor uso que puedes dar equipo de que has sido dotado: tus cualidades humanas y sobrenaturales. Pide a Dios que ilumine tu entendimiento y prepare tu voluntad para mejor conocer el camino que ahora debes seguir. Quizás descubras que tu camino no es muy diferente del que han seguido la mayoría de tus compañeros. Ello te tranquiliza y te anima. ¡Adelante, pues. Cumple fielmente tu misión! Pero tal vez sientas que ese camino no colma plenamente tus aspiraciones. Que tu ideal de servicio a los demás va más allá. Te atrae la idea de ser uno de aquellos a quienes se confía la misión de marchar adelante para descubrir las dificultades del camino, e indicar la ruta a los demás. Te entusiasma el pensamiento de dedicar tu vid, con todas tus energías y cualidades, sirviendo de GUIA en el camino de tus hermanos. Enseñarles a conocer las señales del camino. Corregir sus desviaciones. Infundirles ánimo y confianza cuando desfallecen… Alégrate, entonces, porque es “la llamada del Camino”. Es la llamada del Gran Jefe a quienes escoge para sus inmediatos colaboradores en el sacerdocio. Comprenderás, entonces, que si bien tendrás que marchar muchas veces solo, por un camino abrupto y pendiente; es al mismo tiempo la ruta de las más grandes conquistas, de las más íntimas satisfacciones. ¡Adelante! Pues “A las cumbres de altivos montes anhelamos llegar; este cóndor sus alas grandes ya comienza a desplegar. Por coraza, llevad pureza, por espada, el honor; por escudo, la fortaleza, y por yelmo, audaz valor”.

OBSTÁCULO POR FRANQUEAR


Has recorrido, lleno de entusiasmo, las primeras jornadas de tu camino. No has dado muchos pasos más, cuando te encuentras con una señal que te indica un “obstáculo por franquear”. Te detienes. Dudas… Te inquietas. ¿Tu entusiasmo decae? ¿El ideal de la meta y no te parece tan claro, tan digno de un tal esfuerzo? ¿Quieres volver atrás?... ¡Nada de eso! No permitas que tales sentimientos intimiden tu voluntad de llegar hasta el final. La inconstancia, el desaliento, el temor de no ser capaz; que engendran la desconfianza en sí mismo… Son estos los principales obstáculos que tienes que franquear. Para lograrlo debes prepararte a medida que recorres el camino. Fortalece tu voluntad. Hazte hombre de carácter. Ten confianza en tus cualidades: el equipo a propósito para tu misión. Y sobre todo en Aquél que te las dio. Otras dificultades: incomprensiones, alguna enfermedad, mayor brega en estudios… No son, las más de las veces, más que verdaderos escalones que te impulsarán a superarte. El egoísmo, el carácter áspero, la timidez, el apego a las comodidades… Cuando las superes, habrás logrado “la conquista de ti mismo”, base principal para un eficaz servicio a los demás. Y si a medida que avances, ves que las dificultades, los obstáculos que tienes que franquear, son cada vez mayores; al mismo tiempo comprenderás que te encuentras mejor preparado para superarlos. Y sobre todo, más cerca de la meta suprema. Escucha, entonces el eco de aquel: “¡Juventud, juventud adelante! Firme el paso y erguida la frente; con alegre sonrisa en los labios, y en el alma una eterna ilusión”

PELIGRO Ni la “temeridad” ni la “pusilanimidad” son buenos consejeros de tu camino. Ni la primera es valor. Ni la segunda, que no es otra cosa que debilidad, PRUDENCIA. Sólo esta, que es medio entre las dos, es buena consejera para tu camino. Existen muchos verdaderos peligros en tu vida; a lo largo de las diferentes etapas que tienes que corregir. Verdaderos peligros en tu vida son: Un mal consejo, que aceptas confiado en la sinceridad de quien te la da. Un mal libro, que bajo las apariencias de científico, atrae tu natural y loable deseo de conocer la verdad; de ampliar los horizontes de tus conocimientos. La ilusión de creerte suficientemente bien instruido y fuerte, para emprender por tu propio riesgo la exploración de rutas sin la conveniente dirección. De afrontar sólo, dificultades que no podrás vencer sin la ayudad de un diestro guía… Piensa, si no, en las incertidumbres de la adolescencia; en la inseguridad de los años juveniles; en la dirección que debes dar a tu vida por la elección de una carrera; en la firmeza y rectitud de los criterios que han de guiar tu conducta durante toda tu vida… La presencia del peligro no tiene, ni porque acobardarte, pues ello sería pusilanimidad. No tiene, tampoco, porque llevarte a tomar una actitud desafiante. Caerías en temeridad. La PRUDENCIA, que debe ser la verdadera actitud que haz de tomar ante el peligro, se ha definido como “la cualidad que orienta al entendimiento, y dirige la voluntad, en la selección de los medios que mejor conducen a un fin”. Ella no está reñida con la audacia. Con esa audacia que, guiada por la fe, e impulsada por el amor, te hará superar con éxito las dificultades que se oponen a la realización del ideal propuesto al emprender tu camino. Prudencia es vivir “siempre listo” para que el peligro no te sorprenda desprevenido. Prudencia es saber consultar a tiempo cuando no estás seguro de la ruta que debes coger; de la actitud que debes tomar. Prudencia es reconocer con humildad la inferioridad de tus fuerzas ante las de un enemigo al que debes vencer con la ayuda de otros. Prudencia


verdadera es, en fin, reconocer y aceptar con amor, la dependencia y necesidad que tienes de Dios tu creador y tu Padre, para recorrer con éxito el camino que El te ha señalado y tú has aceptado. “De valientes conquistadores heredamos valor…” “Por coraza, llevad pureza; por espada, el honor; por escudo, la fortaleza; y por yelmo, audaz valor”.

VUELVA SOBRE SUS PASOS Múltiples son las causas que pueden hacerte desviar del camino que has tomado para llegar a la meta propuesta. Esas desviaciones pueden no significar mucho si se corrigen a tiempo. O pueden ser causa de un fracaso total si te descuidas en su corrección. En tu vid te encuentras predispuesto a cometer múltiples errores; contínuas faltas de fidelidad a lo propuesto… Núnca podrás verte libre del todo de defectos. Es la condición natural de quien avanza por una vía de perfeccionamiento, de superación. Si tu tienes conciencia de esa condición, ello no debe ser motivo de cansancio, de desánimo; sino propicias ocasiones para ejercitarse como diestro explorador. Saber “volver sobre sus pasos” es una condición del todo necesario para quien desea aprender la ciencia de los caminos. Tus defectos, sobre los cuales no has trabajado lo suficiente por corregirlos. Tus infidelidades a la Promesa Scout que un día hiciste. Los descuidos al cumplimiento de las obligaciones de tu cargo… Todo lo que, en último término, son faltas de lealtad a tu Jefe Supremo, son las desviaciones que tienes que corregir para no apartarte del verdadero camino. La desviación de un grado en la brújula en unos cuántos centímetros significan muy poco; son fáciles de corregir. En varios metros, en un kilómetro…, significan la pérdida de la ruta. Se hace muy difícil su enmienda. No te permitas dar continuados pasos en el camino de tus defectos, de tus infidelidades, de tus descuidos en el cumplimiento de tus deberes, -a cuenta que son pequeños, de que son solo desviaciones de un grado… Ya comprendes a donde te pueden conducir. ¡Cuánto más si son desviaciones mayores, faltas graves!... No dejes pasar un solo día sin dedicar al final de tu jornada unos breves minutos a considerar los pasos que hayas dado fuera del camino, y sus posibles causas. Además de impedirte la pérdida de la ruta, te irá haciendo poco a poco un agudo observador, y experto apreciador de las causas que te pueden apartar a ti, y a los demás, del recto sendero. Sé delicado de conciencia. ¡Que no es lo mismo que escrupuloso! Ella será la mejor “señal de peligro” con que cuentes en tu camino. Recuerda que, en la medida en que logres la perfección de ti mismo, te harás más apto para servir más eficazmente a tus hermanos. “Señor Jesucristo: Tu que eres el ideal de perfección al cual debo tender; Ilumina mi entendimiento con la claridad de tu luz para conocerte cada día mejor; Reconocer lo que en mí aún me impide asemejarme a Ti. E impulsa con tu gracia mi voluntad, para que quiera tenerte siempre por modelo.


DIRECCIÓN CONTRARIA A LA FLECHA Toda corriente es impulsada a seguir la dirección de la pendiente que atraviesa. Es fuerza pasiva, ciega; que se deja arrastrar por la inclinación del declive. No sabe ni de dónde viene, ni hacia dónde se dirige. Tan pronto puede estar fertilizando extensos valles, para beneficio de millares de hombres; como puede estar, incontenible, arrasando y destruyendo las más laboriosas obras del esfuerzo humano; o del mismo autor de la creación: vidas humanas sin distinción de edades, fértiles plantaciones, exuberantes selvas… La actitud del común de las personas que te rodean es muy semejante. Actúan como una corriente, a veces mansa, a veces de una fuerza incontenible que se deja arrastrar; ya par el bien de si misma y de los demás, o ya par el mal, destruyendo en poco tiempo el fruto de su ingenio y de su esfuerzo en muchos años. Y de ello, sin parecer tener la más mínima conciencia, ni interesarle cuáles sean los resultados. Tu actitud no puede ser de ninguna manera ésta. Prescindiendo de la que hayan tomado la mayoría de los que te rodean, tú te has determinado por una actitud muy definida desde el momento en que te decidiste a ser Scout. a ello no te movió el considerar cuál sería el camino de menor esfuerzo, de menor responsabilidad. Únicamente te impulsó el deseo de hacerte útil para ayudar a los demás. A lo largo del camino has ido adquiriendo cada vez más claramente la conciencia de una meta que tienes que alcanzar, de una misión que cumplir. Y al tiempo que te has ido entusiasmando por ello, te has esforzado por capacitarte física, intelectual y moralmente para realizarla a cabalidad. Y esto precisamente es PERSONALIDAD. “Tener clara conciencia de un fin que se pretende alcanzar. Aceptarlo libremente; y emplear todas las energías de que se dispone para alcanzarlo”. Por lo tanto, sólo un muy recia “personalidad”, te capacitará adecuadamente para servir con eficacia a los demás. Aunque muchas veces tengas que seguir la “dirección contraria a la flecha”, tú no te dejarás arredrar. Porque tienes plena conciencia de tu misión. Tienes fe en tu ideal. Y deseas realizarlo con todo el ardor de tu joven corazón “Estas son las huellas de tus pasos, Señor. Quiero seguirlas a través de todo; Sin temor y sin reproche; Con ánimo varonil, Y erguida la frente”.

SOBRE LA PISTA


El ascenso hacia la conquista del ideal que te has propuesto por meta, exige de ti una actitud constante de tenaz esfuerzo. Tú, bien lo has ido comprendiendo ya. Con todo, habrá periodos de tu vida, jornadas de tu camino, en que no se experimenta tan árdua la lucha. En que el sendero se presenta patente, sin dificultades mayores para recorrerlo. No encontrarás señales que te indiquen ni un cambio de ruta, ni la proximidad de un peligro, ni un obstáculo especial que debas franquear… Ello te pudiera llevar a creer que has perdido la pista; con la consiguiente inquietud de tu espíritu, y el peligro del desaliento. ¿Cómo saber, pues, con seguridad, que no te has desviado del camino? La conciencia del deber cumplido. La seguridad de haber seguido una a una, con fidelidad, las indicaciones de las señales encontradas. De haber recorrido a tiempo las desviaciones cometidas. La alegría que experimentas por el esfuerzo realizado. La mayor felicidad con que cedes a tus propios intereses en servicio de tus hermanos. El testimonio de tus jefes, de tu director espiritual, que no encuentran nada serio que reprocharte. El interés con que escuchas tus consejos. La atención que prestas a sus desinteresadas correcciones. El eco que en tu corazón encuentran, y el entusiasmo que en ti provocan, las palabras de un amigo que te habla de iguales señales encontradas en su camino; de similares objetivos de conquista par el futuro… Son señales, todas, de que estás “sobre la pista”. Y ello, a la vez, es el testimonio elocuente del Gran Jefe que, te manifiesta su gran satisfacción al esfuerzo realizado por ti para mantenerte fiel en el seguimiento de la pista trazada por EL. Alégrate, pues, y expresa tu gratitud a Dios por haberte concedido las gracias necesarias para cumplir fielmente tu deber, y conservarte en es atmósfera de constante superación. Continúa alegre y seguro tu camino, “siempre listo” a la expectativa de un nueva señal que te indique un cambio de actitud. “Señor, ya que me has dado la consigna de estar “siempre listo”, y me has concedido la gracia de escogerla como lema; concédeme, también, la de guardarla con fidelidad”.

UN ALTO EN EL CAMINO Ya has recorrido unas cuantas jornadas de tu camino. La fatiga se ha dejado sentir. Has trabajado con brío y con constancia. Tu cuerpo y tu espíritu reclaman un descanso. Te propones hacer “un alto en el camino”. Tus ojos miran en derredor buscando un lugar a propósito para un corto pero eficaz reposo. Al momento tu mirada se detiene en un añoso pino de extendido ramaje a unos cuantos metros, a la orilla del camino. Al dirigirte hacia él, te encuentras con la agradable sorpresa de una pequeña gruta con una rustica imagen de la Santísima Virgen y el Niño Jesús en sus brazos. Seguramente colocada por los transeúntes de la región. Sin aún haber descargado tu equipo, te detienes a observarla atentamente. Descubres que en medio de lo tosco de su rústico labrado, aparecen unas delicadas facciones de maternal dulzura, que parecen hablar a su pequeño Niño; al mismo tiempo que, con un gesto amigable, quisiera presentarlo a los transeúntes. Al observarla así, detenidamente, en la soledad de aquel camino de montaña, experimentas ya en tu espíritu una sensación de profunda paz, de alegre serenidad, de renovado entusiasmo. Su serena expresión se ha quedado grabada en tu alma. En adelante, aquella sencilla imagen, será para ti “Nuestra Señora del Camino”.


Hermano Scout: No ha mucho de haber comenzado a recorrer el camino de tu vida, te saldrá al paso la figura amable de María, la dulce Madre de nuestro Gran Jefe. Seguramente será en el seno mismo de tu hogar, de los labios y enseñanzas de tu madre; en tu vida rutinaria de colegio… en donde se te haga presente con frecuencia. Los años pasarán. Las distintas etapas de tu vida se sucederán rápidamente una tras otra… Ante la realidad de Su presencia en tu vida, tú puedes tomar una doble actitud: O esquivar su encuentro, y prescindir del todo de su influjo en tu vida. O por el contrario, favorecer su influjo en ti, profesándole un filial afecto. Y entonces Ella hará para ti de “brújula” y de “estrella” orientadora en el ideal que te has propuesto por norte de tu vida. Cuando en el camino hacia el ideal que, generosa y audazmente te empeñas en seguir; experimentes horas de desaliento, tardes de densa niebla, o noches de completa oscuridad… Cuando tengas la sensación de haber perdido el camino, la ruta que tu Gran Jefe te señaló… No te desesperes, no trates locamente de encontrar la pista buscando nuevas rutas. Has un “alto en el camino”. Utiliza tus conocimientos sobre orientación nocturna… “Busca a la Estrella, e invoca a María”. Ella tu Madre y tu brújula, te hará comprender entonces que, sólo se trata de una niebla, de una oscuridad pasajera, que El, tu Jefe, ha permitido en tu camino para probar tu fidelidad. Ella hará aparecer de nuevo en tu alma, la alegría de la luz radiante del día; y así continuar con renovado entusiasmo tu marcha hacia la meta suprema. Nuestra Señora del Camino: Tú que conoces el comienzo de nuestra existencia. Y tienes presente el término al cual debemos llegar. Conoces, también, la ruta que debemos seguir para llegar hasta él. Sé, Tú, la brújula interior que oriente siempre los pasos de los que aún recorremos los senderos de este mundo. Hasta que lleguemos al encuentro definitivo de nuestro único Jefe que es el Camino y la Meta de nuestra vida.

CUMBRE POR ESCALAR ESCALAR: palabra que evoca recuerdos de esfuerzo, constancia, decisión, confianza en sí mismo… audacia. Las grandes cumbres sólo alcanzan a base de pequeñas conquistas. Las grandes posiciones de avanzada en tu vida, sólo las lograrás a base de haberte ejercitado en pequeñas responsabilidades. Sólo llegarás a tomar decisiones que de veras influyan en tu vida, y en la sociedad en que vives, -si no has evadido el tomar las pequeñas decisiones que te correspondían durante tus años de formación. La debida preparación del examen para ser admitido en la Universidad. La tesis que debes presentar para optar un grado académico. El cuidadoso estudio de los cálculos y de los planos del contrato que aceptaras, de l intervención quirúrgica que deberás realizar, de la causa que te comprometerás defender, del proyecto legislativo que te encargarán presentar… Requerirán de ti un esfuerzo especial, decisión, constancia, sacrificio, consagración…De cada una de esas múltiples circunstancias en que te encuentras en tu vida profesional, puede depender todo el éxito de tu carrera; tal vez el bienestar de tu familia; quizás la vida de muchas personas. Y con ello, ciertamente, el progreso o no de l sociedad en que actúas. Esto sólo llegarás a lograrlo, si ahora, en tus años de preparación en el colegio, en tus actividades Scouts, en tu vida familiar… te has esforzado con tenacidad en superar las dificultades que se oponen al complimiento de tus deberes: la pereza, la inconstancia, el egoísmo…El respeto y sumisión que debes a tus padres; el comedimiento y ayuda a tus hermanos; la consideración para con el prójimo. El cuidado que en tu vida de colegio pongas en llegar siempre a tiempo; en preparar cuidadosamente tus lecciones de cada día, en desarrollar el espíritu de compañerismo entre tus condiscípulos. El entusiasmo que en tus actividades Scouts pongas en el desempeño del cargo que te han confiado tus jefes; de las pequeñas misiones que te han


encargado realizar en tu patrulla; de la responsabilidad con que tomen los trabajos que te has comprometido llevar a cabo… ELLAS SERAN LAS PEQUEÑAS CONQUISTAS QUE TE DARAN MAS TARDE EL TRIUNFO DEFINITIVO, QUE TE PONDRAN EN POSESION DE LA CUMBRE ANHELADA. “A las cumbres de altivos montes anhelamos llegar. Este cóndor sus alas grandes ya comienza a desplegar”. “Juntos escalemos la montaña altiva juntos escalemos el picacho azul. Sólo los halcones sobre nuestras frentes giren majestuosos en el cielo azul”.

MENSAJE A “X” METROS A LA REDONDA El camino tiene para ti múltiples “mensajes ocultos” que tu debes aprender a descubrir. Ellos te ayudarán a descubrir. Ellos te ayudarán a comprender mejor el sentido de tu vida –del camino que recorres. Todas las criaturas tienen un mensaje que comunicarte. La naturaleza con todo su esplendor y majestad. Su gran variedad de formas, tamaños, y colores; sus ecos y sus sonidos. El mundo de las grandes galaxias, de los sistemas solares, de los astros. Y el inmensamente pequeño de los átomos… El misterio mundo de tus hermanos los hombres: ¡cuántos mensajes no tienen para ti! Todo lo que en ellos hay de ingenio, de noble, de generoso, de heroico… Y también de torpe, de mezquino, de egoísta, de cobarde… Y el mundo de los espíritus celestiales, con todas las maravillas apenas imaginadas, de perfección, de sabiduría, de santidad… Todas te hablan de su sabiduría infinita, de su poder, de su inmensidad, de su majestad. Otras de su justicia, de su providencia, de su misericordia. Otras de su ternura, de su delicadeza, de su armonía… Y TODAS TE HABLAN MUY ALTO DE SU AMOR. Razón última de todo lo creado. Acaso no te dice nada ¿La majestad de los abismos y de las altas cumbres nevadas? ¿La inmensidad del mar y de los espacios siderales? ¿El instinto de los animales? ¿La exactitud de los movimientos astrales? ¿La delicadeza y frescura de las flores? La fragilidad de los insectos, la armonía del canto de los pájaros; la cadencia del viento y del arroyo en el bosque…? El gracioso candor de los niños; el encanto de un rostro femenino; el vigor viril de un joven; la bondad tierna de un madre…? La virtud heroica de los santos; la fidelidad de los Ángeles custodios; la plenitud de gracia de María, la Madre de Jesucristo, nuestro hermano mayor…? ¿NO TE HABLA MUY CLARO, TODO ELLO, DE LAS INAGOTABLES VIRTUDES DE DIOS, REFLEJADAS EN SUS CRIATURAS?


Y todo lo que en el complejo mundo de los hombres hay de desorden, de desequilibrio social, de miseria, de desesperanza, de envidia y rencor… ¿No son un testimonio elocuente de la sabiduría de las leyes divinas, de cuyo quebranto resultan tan grandes males? “Oh Dios, Creador y Señor nuestro: Enséñame a descubrir a lo largo de mi camino, -por una actitud “siempre listo”, Los múltiples mensajes que todas las criaturas me traen de Ti Que así como todas las hiciste para mi bien, lejos de utilizarlas para ofenderte, sepa siempre valerme de ellas para conocerte mejor. Y crecer cada día en tu amor. Amén.

PRIMERA PISTA DE TÚ VIDA Aquí la primera parte o la primera pista de tú vida, del libro “SEÑALES DE PISTA” escrito por el Padre Camilo Quijano, S.J. qué con gusto nos hemos dado tiempo para transcribirlo, por la profundidad de su contenido. Ojalá que lo hayas leído con detenimiento y lo importante, reflexionado. Estoy seguro que nos ayudará para llegar a la META SUPREMA. Que no sea un Huerequeque más, al contrario, te sirva en tu vida y conozcas las diferentes señales que nos da el Jefe Supremo para cumplir nuestra misión, en ésta tierra. Espera con paciencia la segunda parte o segunda pista de tú vida. ¡Con mucho aprecio!

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“HUEREQUEQUE” 31 DE JULIO DE 2015 – N° 617 DIRECTOR FUNDADOR: CÉSAR A. ORREGO CALDERÓN – CHICLAYO FUNDADO: EL 14 DE ABRIL DE 1973 INFORMES: CASA COMUNAL DE LA JUVENTUD-CHICLAYO-PERÚ - TEL. 326445 c 978877032


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