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HCW periódico. Ene 2020. Vol. XL, No. 1.

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enero-marzo 2020

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Publicación de Casa Juan Diego Casa de Hospitalidad

Carta de Acción de Gracias

Solidaridad y la unidad del sufrimiento

Por Evan Bednarz Evan es un Trabajador Católico en Casa Juan Diego. Él viene a nosotros de un monasterio trapense. Al crecer, era una tradición para mi familia viajar al centro de Chicago para ver una interpretación de Dickens ‘Un Cuento de Navidad’. Aunque conocía bien la historia, nunca me dejó de entretener, tal vez entendiendo incluso cuando era niño que el bien y el mal luchaba dentro de mí como Scrooge. Un año, cuando mi familia y yo salimos del cálido vestíbulo del teatro al frío de la noche de noviembre, un grupo de personas rodeaba algo. Mientras buscábamos la

salida, la gente estaba parada, preocupada por un hombre tirado en la acera. Al principio, me horroricé, porque pensé que estaba muerto, pero todavía estaba respirando, y mi madre me explicó en voz baja que solo había bebido demasiado. Alguien ya había llamado a una ambulancia, y sin nada más que hacer, mis padres nos condujeron a mi hermano, mi hermana y a mí al auto. Dos décadas después, todavía recuerdo la cortesía con la que eludimos al hombre sin hogar y la sensación de temor que perturba el calor festivo del cambio de corazón de Continúa en la página 5

Vol. XL, No. 1

Otra tragedia

Le negaron el visado y se cortó el cuello

Angel Valdez

La vida en Casa Juan Diego es como estar enfrente de una eterna cinta transportadora viendo pasar a innumerables personas con un sin fin de necesidades. La gente viene por comida, por hospitalidad, por consejos, por ayuda para sobrevivir, por maneras para enfrentar el sistema legal, por maneras para ayudar a sus hijos a salir adelante en la escuela, por una silla de ruedas o pañales de adultos cuando están heridos, por una cobija para el frío, por ayuda para transportar un pariente, o para ver a un doctor voluntario de nuestra clínica. Recibimos llamadas de la frontera, de abogados de asociaciones sin fines de lucro, de Inmigración para recibir nuevos refugiados, de los hospitales de Houston para ayudar a los que están heridos o gravemente enfermos. Todo el mundo hace su parte para apoyar a Casa Juan Diego. Personas del área de Houston y de todos los Estados Unidos respondieron otra vez este año a nuestra carta de Navidad con fondos para sostener nuestras Obras de Misericordia, con pañales de adultos y sabanitas para los enfermos, con mochilas, sudaderas, ropa y juguetes nuevos, ropa interior y productos de baño para inmigrantes y refugiados, sin mencionar la comida donada para los que tienen hambre. Peter Maurin, cofundador del Movimiento del Trabajador Católico, creía que la práctica de las Obras de Misericordia involucraba más que simplemente recibir al Señor en los pobres, curar heridas y lavar los pies (como acción simbólica), aunque esto fuera un trabajo increíble y un testimonio del Evangelio. Observando las vidas de los santos, él entendió que la práctica también podía ser revolucionaria, que vivir el Evangelio era un método único de cambiar el orden social: Como él lo dijo, “El orden social fue construido por los primeros cristianos mediante la práctica diaria de las Siete Obras de Misericordia Corporales y de las Siete Obras de Misericordia Espirituales.” Estamos, muy agradecidos con las personas tan generosas que apoyan a Casa Juan Diego y al periódico del Trabajador Católico de Houston. Además estamos agradecidos con las muchas personas quienes hablan de “nuestro trabajo como el suyo- las que hablan con belleza de “sus” esfuerzos en “su propia” Casa Juan Diego. Ellos se han dado cuenta de que la revolución del corazón, de que vivir el Evangelio es la manera de cambiar el orden social. Gracias a todos ustedes por compartir en la Epifanía del Señor por medio de las Obras de Misericordia. Luisa y todos en Casa Juan Diego.

MarkMark ZwickZwick Fundador Fundador

Migrante asesinado mientras esperaba en la frontera

por Dawn McCarty, PH.D, LMSW Hace algunos días, recibimos noticias de que el hermano de uno de nuestros huéspedes en Casa Juan Diego, que había sido forzado a esperar su fecha de audiencia en una Corte de Estados Unidos en uno de los campamentos de refugiados en la frontera en México, fue asesinado. No sabemos todavía los detalles, pero un compañero inmigrante que también estaba esperando en México mientras el gobierno de Estados Unidos retrasa y obstruye su proceso de aplicación de asilo político, mandó una foto del cuerpo de su hermano, me imagino que como una prueba formal de su muerte para mostrarla y que hubiera testigos. El hermano sobreviviente vino a la oficina para darnos la terrible noticia. Su hermano, después de haber seguido cada regla de las leyes internacionales y de E.U. para aplicar para el asilo político, después de haber mostrado exitosamente un miedo creíble de

persecución y de haber recibido una fecha para su audiencia en la corte de inmigración, fue enviado a la fuerza a lo que es hoy probablemente el lugar más peligroso de la Tierra para los inmigrantes: el lado mexicano de la frontera entre México y E.U.A. A la administración le gusta llamarla la política de “Mantenerse en México”, pero el nombre oficial es “Protocolo de Protección al Migrante”. Es como en la novela distópica, 1984, cuando Orwell usó las palabras, “La Guerra es la paz”, “La libertad es la Esclavitud” y “La ignorancia es la fuerza”. En los Estados Unidos del 2019, “La Protección al Migrante” está mandando a la gente que está huyendo por su vida a ciudades controladas por las pandillas criminales, cuya fuente de ingresos es el secuestro de personas aplicando para asilo político y la extorsión de sus familias en sus países de origen.

por Jaime Septién El caso de este migrante vuelve a poner el foco en la tragedia silenciosa que sigue teniendo lugar en el Río Grande Aunque se haya desviado la atención de la frontera entre México y Estados Unidos hacía la tensión en Oriente Medio y la posibilidad de una conflagración entre Estados Unidos e Irán, lo cierto es que la crisis humanitaria en esta franja limítrofe de 3.169 kilómetros de longitud continúa vigente. Quizá más vigente que nunca. Esta misma semana se ha conocido otro episodio más de la desesperación de miles de personas provenientes de México y América Central que intentan buscar refugio en Estados Unidos: un migrante mexicano que buscaba asilo, al no obtenerlo se suicidó cortándose la yugular en el lado mexicano del puente fronterizo sobre el Río Bravo (llamado también Río Grande) que comunica la población de Pharr (Texas) con Reynosa (Tamaulipas). En el último año, la política de contención migratoria de Estados Unidos, a través de la Patrulla Fronteriza y la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza, detuvo aproximadamente a un millón de inmigrantes sin papeles (88 por ciento más que en 2018) que querían cruzar a su territorio; muchos de ellos en busca de refugio o asilo. Gran parte de los detenidos son personas o grupos de familias que se han cansado de esperar en México (en la modalidad del programa conocido como Remain in Mexico) que se resuelva su situación migratoria y se aventuran, a como dé lugar, a internarse en Estados Unidos. En muchas ocasiones esta “espera” en México dura entre seis y ocho meses, tiempo en que sobre todo las mujeres y los pequeños están expuestos a vejaciones y Continúa en la página 6


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HCW periódico. Ene 2020. Vol. XL, No. 1. by Houston Catholic Worker - a Publication of Casa Juan Diego - Issuu