AÑO 22 - N°201 - 2026 JULIO
MAÍCES EN LA PATAGONIA Por: Julio Mora, Yanina Ivars, Santiago Toledo y Max Literas
Investigación HA
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EL LOTE HA Investigación
y la góndola
Afinar el lápiz La lluvia adelanta una campaña de invierno excelente y los precios de los granos se mantienen en una zona alta, no son récord, pero son buenos. Todo indica que de seguir así la fina cerrará muy bien, y la gruesa tendrá un “p x q” alentador, sin embargo falta muchísimo, ni siquiera se compraron los insumos para sembrarla; en el mundo de hoy imaginar la gruesa es súper futurología.
El problema, y todos lo saben, viene por el lado de los insumos. Envalentonado por la incursión en Venezuela, Trump decidió involucrarse militarmente en Irán imaginando un escenario ultra positivo: victoria arrolladora y veloz a la venezolana. El premio era muy tentador: controlar 34% de las reservas de crudo del planeta entre ambos países. Hoy sabemos que no sucedió e intuimos algo peor aún, no sabe cómo salir de una guerra tremendamente impopular por sus consecuencias económicas. Las elecciones se le vienen encima y el tiempo apremia y por otro lado, su palabra está tremendamente devaluada, sencillamente nadie se la toma en serio ya que puede desdecirse dos veces en el mismo día. Cada semana que pasa y el conflicto no se resuelve genera más incertidumbre, pero ya sabemos qué pasa cuando la cosa se pone áspera: la urea duplica su valor en cuestión de semanas y si bien cuando el conflicto se desactivó volvió a valores de pre-guerra en unos pocos días, al volverse inestable la situación aumentó 20% en dos semanas. Los insumos empañan el resultado desmejorando la relación insumo-producto y los productores argentinos miran todas las variables para decidir el plan de siembra. Hay otras dos variables clave: financiamiento y tipo de cambio. Los informes de la plataforma Nera continúan mostrando que el crédito en pesos que estaba muy caro comenzó a abaratarse con tasas que descendieron mucho y se empiezan a parecer a una inflación proyectada, de un 41% en enero a un 33,5% hacia fines de junio. Sin embargo, los productores se inclinan a financiarse en dólares a un costo del 5,5%; pero todavía no bajaron la banderita del taxi: están empujando la decisión de compra de insumos lo más que pueden. ¿Cómo estarán las tasas en un par de meses cuando se realicen las operaciones? Hay que mirar la estrategia de gestión del mercado cambiario para saber.
Los productores saben hoy a qué precio tomarán deuda, pero no a qué tipo de cambio la pagarán y acá continúa siendo clave una máxima sencilla: a la producción la devaluación la favorece, solo la lastima el desdoblamiento del mercado de cambios que genere un dólar bajo para vender sus granos y uno alto para pagar sus deudas. Por ahora, el gobierno dio sobradas muestras de que desdoblar no es posible, pero mientras más se retrasa la cotización frente a la inflación, más costos tiene devaluar y más tentador es desdoblar para evitarlo. Lo que se siembra en 2026 se cosecha con la inscripción de candidaturas de 2027 y sabemos la pasión para dolarizarse con la que cuentan los argentinos en año electoral. ¿Cuál será la estrategia del gobierno frente a este escenario? Es evidente que se está preparando desde hace mínimo dos meses: compra dólares en el mercado, anuncia un plan financiero. Mientras tanto hoy, en julio de 2026, la compra de dólares no cesa.
Por último queda la cuestión de las retenciones. A este nivel de tipo de cambio demostraron golpear duramente la rentabilidad, sobre todo en los campos de bajo rendimiento y en los que están ubicados lejos de los puertos. El gobierno se comprometió a un descenso bastante tibio, lo que podría garantizar que se cumpla aún en un contexto en el cuál empeora la recaudación. Sentarse y afinar el lápiz produciendo múltiples escenarios termina siendo clave para entender rentabilidades y así armar los planes de siembra.
Por Iván Ordóñez Economista especializado en Agronegocios
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Sumario
Año 22 - Edición 201 - Julio 2026- Especial Maíz - HA
2.
36.
64.
4.
38.
66.
42.
70.
El lote y la góndola Afinar el lápiz Por: Iván Ordóñez
Sumario
6.
Editorial Un milagro llamado Palermo Por: Juan Carlos Grasa
8.
Investigación Evaluación de híbridos de maíces ultra precoces en la Patagonia Austral Por Julio Mora, Yanina Ivars, Santiago Toledo y Max Literas
16.
Mercados La verdadera fuerza del maíz Por Sebastián Salvaro
20.
Agricultura Digital FieldView suma 7 nuevas soluciones digitales para gestionar mejor cada campaña
22.
Informe Dalbulus Maidis en escena, pero el riesgo no se mide solo en capturas
26.
Corporate STINE lanza nuevos híbridos de maíz
28.
ILLINOIS Semillas
30.
SUPRA. Sembrás maíz. Vendés carne
32.
Informe El canal vende, pero la marca no aprende Por Mariano Larrazabal
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Entrevista a Mauricio Tomasin “La trazabilidad es la base del Programa” Por Juani Alaise
Mano a mano con Gabriel Busson, agrónomo en Establecimiento “El Hinojo” Lideres en un modelo de negocio asociativo Por Juan Carlos Grasa
Mujeres en el Agro El legado Agroecológico de Carmen FelipeMorales Por Carlos Becco
44.
El Quincho de Horizonte by Grupo GR El hydration break en la vida Por Juan Ignacio Alaise
48.
Investigación Claves de la fertilización y la nutrición en el cultivo de maíz Por Esteban Ciarlo y Fernando Salvagiotti
52.
Informe Maíz en el Sudeste de Cordoba: 20 años de confianza con la genética NK
54.
Informe El digesto dejó de ser subproducto: ahora es debate estratégico Por Mariano Larrazabal
58.
Informe Evaluación sanitaria de híbridos comerciales de maíz Por: Luis Pagnan, Alejandra Masino, Enrique Alberione, Nicolás Salines, Elizabeth Pozzi, Nicolás Gentili, Analía Salafia, Marcela Genero, Fernando Flores, Fernando Escolá, Ignacio Stantero, Sebastián Muñoz, Sebastián Chiacchiera, Julio Pientrantonio, Matías Alladio, Patricio Feresín, Sofía Allovati, Alejandro Salomón, Mariano Ingrassia, Gabriela Mastrovicenzo, Federico Bolatti, Leonardo Arce, Néstor Franz, María Paula Vaia, María Belén Conde y Guillermo Gerster.
Corporate Jonatan Castellano será concesionario Indecar y Bull en Lobería
Informe Maíz- Todo preparado para una muy buena campaña Por Luciana Bilbao
Corporate + Agro + Futuro
72.
Vidriera
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Vidriera Rural
76.
Corporate Proyecto conjunto Molinos Agro y ACA
78.
Corporate Prodeman apuesta al maíz
80.
Informe ¿Cómo se determina que un hibrido es el más adecuado para un determinado ambiente? Por Héctor Chaves
HA Investigación
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Editorial - Staff HA
STAFF
EDITORIAL
Un milagro llamado Palermo La exposición Rural de Palermo es una simbiosis perfecta entre el campo y la ciudad, es algo que se genera naturalmente, casi milagrosamente. Por unos días el segmento más dinámico de la economía abre sus puertas al resto de los mortales para mostrar una mistura de: Genética, tecnología, platería, arte gauchesco y mermeladas artesanales. Todo confluye en Palermo, un fenómeno que concentra: empresarios, políticos y dirigentes que más allá del relacionamiento natural que allí se genera, también se utiliza para hacer negocios o llevar a cabo algunas internas lógicas de los tiempos que corren. El “Central” como se lo llama a su restaurante, sirve de vidriera para todos estos asuntos. Todos quieren estar en Palermo, un fenómeno de éxito haciendo siempre lo mismo. En esta edición bien maicera y como artículo de tapa: El equipo técnico del INTA Sanra Cruz habla sobre: Maíces ultra precoces en la Patagonia Austral Esteban Ciarlo y Fernando Salvagiotti sostienen en su artículo sobre fertilización que No se puede producir maíz sin considerar la salud del suelo. El Quincho by Grupo GR volvió a vivir una noche extraordinaria y en esta edición contamos la experiencia a sabiendas que es imposible transmitir lo que se siente estar allí, 4 invitados
coinciden en una mesa para no dejar tema sin tocar. El mano a mano a Gabriel Busson del establecimiento El Hinojo, quien construyó un modelo productivo que va mucho más allá de los cultivos tradicionales, la empresa busca diversificar riesgos, abrir nuevos mercados. La verdadera fuerza del maíz: Por qué la demanda está cambiando el negocio global. En la mirada de Sebastián Salvaro. Carlos Becco y El Legado Agroecológico de Carmen Felipe-Morales. En Agricultura Digital, FieldView suma 7 nuevas soluciones digitales para gestionar mejor cada campaña. Todo preparado para una muy buena campaña, por Luciana Bilbao Hay suficiente humedad en los suelos y mejoró la relación insumo/producto, lo que permitirá aplicar un buen paquete tecnológico. Iván Ordóñez nos manda a sacarle punta al lápiz! Mariano Larrazabal y sus columnas; la Entrevista; los Lanzamientos; la Vidriera y mucho, mucho más en una edición imperdible. Espero supere expectativas! Hasta la próxima edición!
DIRECTOR RESPONSABLE PROPIETARIO Juan Carlos Grasa juancarlos@horizontea.com COORDINACIÓN GENERAL Verónica Varrenti veronica@horizontea.com ASESOR LETRADO Raúl Emilio Sánchez COLUMNISTAS Carlos Becco Iván Ordóñez Sebastián Salvaro COLABORADORES Enrique Alberione y equipo Esteban Ciarlo Fernando Salvagiotti Héctor Chaves Juan Alaise Julio Mora Luciana Bilbao Mariano Larrazabal Max Literas Santiago Toledo Yanina Ivars DISEÑO HA EDICIONES 011-3768-0560 FOTOGRAFÍA Martín Gómez Álzaga martinfotografo@gmail.com Jorge Gruppalli jorgegruppalli@yahoo.com.a María Cristina Carlino Bajczman cbajczman@fibertel.com.ar DEPARTAMENTO DE PUBLICIDAD info@horizontea.com N° Prop. Intelectual 52705116 SSN - 1668-3072
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Evaluación de híbridos de maíces ultra precoces en la Patagonia Austral Perito Moreno, Santa Cruz Equipo Técnico INTA: Julio Mora, Yanina Ivars - Responsable Técnico INTA: Santiago Toledo Responsable LiLab SA: Max Literas
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n Santa Cruz, la actividad ganadera extensiva es predominante en gran parte del territorio, sin embargo, la menor oferta forrajera de los pastizales, a causa de diferentes factores propios de estos ecosistemas semiáridos, como también naturales y antrópicos lleva a pensar en nuevas estrategias para seguir alimentando a ganadería en la región, siendo uno de los desafíos actuales para la Patagonia Austral. En este sentido, las alternativas productivas que integren sistemas agrícolas y/o agrícolas-ganaderos que apoyen el desarrollo de sistemas semi-intensificados de la ganadería en la provincia de Santa Cruz, necesitan de experiencias técnicas para explorar la adaptación productiva de nuevos cultivos forrajeros que puedan ser complementarios a la oferta que brindan los pastizales; o también pensar en cadenas forrajeras estratégicamente para maximizar los kg carne/ha. Actualmente, en las diferentes regiones de Santa Cruz se han probados cultivos para la producción forraje, de granos o plantas enteras que aporten tanto energía, proteína y/o fibra para la alimentación animal (Red de ensayo de evaluación de especies forrajeras de INTA Santa Cruz: especies anuales, perennes, gramíneas y leguminosas con potencial para la alimentación animal, Utrilla et al., 2025). Por ello, consideramos que la exploración de materiales de maíces precoces para la producción de granos y/o ensilaje en la región de Patagonia es sumamente prometedora y factible. Adicionalmente, se plantea que la barrera agrícola para el desarrollo de maíz se ha corrido más al Sur (ej. Mendoza, Rio Negro y Chubut), y esto es debido en parte a las características de los materiales ultra precoces (ciclos más cortos), que posibilita que en regiones australes frías de Patagonia, se pueda desarrollar el cultivo. El objetivo del ensayo fue evaluar la factibilidad de adaptación productiva de maíces ultra precoces para la alimentación animal en la región. Experiencias de cultivo En la zona Norte de Santa Cruz ya existen antecedentes de experiencias del cultivo de maíz, por ejemplo, en Los Antiguos, Perito Moreno y Gobernador Gregores evaluaron materiales de ciclos intermedios (mayor a 150 días de siembra a cosecha) con resultados que mostraban la viabilidad de algunos híbridos de maíces en la zona y limitaciones para otros materiales, que dependía del sitio (Arhancet y San Martino, 2017). En este sentido, las características particulares de estos híbridos resultan interesantes para las condiciones climáticas imperantes de Santa Cruz (temperaturas bases inferiores a lo normal (6°C), secado rápido, resistencia a heladas moderadas en algunos estadios del cultivo “soportan temperaturas de -6°C hasta estadios de V6”) y sobre todo una ventana de cultivo que es corta (menos de 150 días).
Figura 1. Evolución diaria de la temperatura del aire y de las precipitaciones/riego durante el ciclo del cultivo de maíz. Se muestran las temperaturas máximas (línea roja), media (línea azul) y mínima (línea negra), junto con los aportes de agua por precipitaciones y riego (barras grises, eje derecho). En el eje inferior se indican los días desde la siembra y los principales estadios fenológicos del cultivo (siembra, emergencia, V6, VT, R4 y R6).
ca-productiva para el desarrollo del cultivo en el Norte de Santa Cruz, Perito Moreno. MATERIALES Y MÉTODOS - Sitio de estudio El ensayo se llevó a cabo en un Campo Experimental perteneciente al Consejo Agrario Provincial, ubicado en la localidad de Perito Moreno, provincia de Santa Cruz, Argentina (46°35'26.7" S; 70°54'37.20" O). En el sitio se llevan adelante parcelas experimentales destinada a la evaluación de cultivos bajo las condiciones agroecológicas del norte de la provincia de Santa Cruz, donde trabaja la Oficina de Información Técnica (OIT) del INTA en Perito Moreno. El sitio comprende una superficie de 4,7 has, clausurado hace casi 30 años. Durante el período del ensayo se registraron datos meteorológicos provenientes de la estación meteorológica local (https:// siga.inta.gob.ar/#/), incluyendo variables climáticas (temperaturas del aire máximas, mínimas y medias) y precipitaciones (≈40mm), además de la cuantificación de la lámina de riego aportado por sistemas
de riego por goteo con una frecuencia semanal que fueron relevantes para el crecimiento del cultivo (Figura 1). La duración de los turnos de riegos se ajustó según los requerimientos del cultivo y las condiciones ambientales, permitiendo aportar una lámina total de riego cercana a los 600 mm durante todo el ciclo del cultivo. - Descripción del suelo Para caracterizar las propiedades fisicoquímicas del suelo, se realizó la toma de muestras compuestas (conformada por 20 submuestras de los primeros 30 cm de profundidad, sin residuos vegetales), que fueron analizados en laboratorio del INTA según protocolos estándares. El suelo analizado presentó una textura franco-arcillosa, con un pH de 7,8, indicando una reacción ligeramente alcalina. La conductividad eléctrica (CE) fue baja (1,05 mS cm⁻¹), lo que sugiere ausencia de problemas de salinidad. El porcentaje de materia orgánica (MO), carbono orgánico del suelo (COS) y el contenido de nitrógeno resultó bajo, 1,27, 0,74 y 0,068, respectivamente. En cuanto a los nutrientes disponibles, el fósforo mostró
Tabla 1. Descripción de las características fisicoquímicas de suelo para las parcelas experimentales de evaluación de los maíces precoces en la localidad de Perito Moreno, Santa Cruz.
En este contexto, se ensayó la evaluación de híbridos de maíces ultra precoces de la Empresa semillera Laboulet Semences de la Firma LILAB SA con el objetivo de evaluar la factibilidad y la adaptación fenológi-
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un valor de 24,4 ppm, considerado moderado, mientras que el potasio intercambiable fue de 0,76 meq 100 g⁻¹. La relación de adsorción de sodio (RAS) fue de 2,29, indicando bajo riesgo de sodicidad, aunque el sodio intercambiable presentó un valor de 7,5 meq l⁻¹. Por último, la suma de calcio y magnesio alcanzó 21,3 meq l⁻¹, evidenciando una adecuada presencia de cationes básicos en el suelo (Tabla 1). - Material vegetal Se evaluaron cuatro híbridos de maíz (Zea mays L.) de ciclo ultra precoz (ZETA 105, ZETA 110, ZETA 115, y BAJKALIA). Son materiales no modificados genéticamente, desarrollados a partir de selecciones tipo flint, es decir, maíces de grano más duro, mejor adaptados al frío y con ciclos más cortos (FAO= 100 a 120 y 700 a 730°C GD). Se adaptan a temperaturas más bajas que un maíz convencional (temperatura base de 6°C), y presentan la característica de tener un secado rápido del grano, característica importante que permite que el cultivo complete su desarrollo y llegada a cosecha antes, con una ventana productiva de 100 a 120 días hasta la madurez fisiológica.
Figura 2. Evolución fenológica del cultivo de maíz para en la zona norte de Santa Cruz (Perito Moreno), la fecha de siembra fue el 22 de noviembre de 2025, mostrando las etapas vegetativas (VE–VT) y reproductivas (R1–R6) hasta cosecha. Se indican los días desde la siembra y las fechas calendario correspondientes a cada estadio. Además, se destaca el período crítico del cultivo alrededor de la floración (VT–R1), de mayor sensibilidad a condiciones de estrés que ocurrirían cercana a los 6070 días desde la siembra. El 25 de febrero ocurrió una helada de -2°C, generando daños en las hojas superiores del cultivo.
- Diseño experimental y manejo del cultivo El experimento se estableció bajo un diseño experimental de bloques completos al azar con tres repeticiones. Cada parcela experimental estuvo compuesta por cuatro líneas de 18 m de longitud y 3 m de ancho, con un espaciamiento entre hileras de 0,5 m y 0,2 m entre plantas para cada uno de los híbridos de maíces. Además, se sembraron dos filas de maíz como bordura en dos de sus laterales. La densidad de siembra se ajustó a 100.000 plantas ha⁻¹. Como fertilización de base se aplicaron 100 kg ha⁻¹ de fosfato diamónico al momento de la siembra. Posteriormente, se realizó una fertilización nitrogenada en estadio V6 mediante la aplicación de 200 kg ha⁻¹ de urea. El sistema de riego utilizado fue por goteo (frecuencia: 1 riego semanal, con turno de 3 a 4 horas según el ciclo del cultivo), permitiendo aplicar una lámina de agua de ≈35mm/semanal y un riego complementario cercano a los 600mm durante todo el ciclo del cultivo. El control de malezas se realizó mediante la aplicación pre-emergente de Atrazina 50% SC a una dosis de 1 L ha⁻¹, complementado con control manual durante el estadio V6. RESULTADOS - Fenología de los maíces precoces en Santa Cruz La evolución del desarrollo fenológico del cultivo de maíz desde la siembra hasta la cosecha, fueron registrados según las fe-
chas calendario y cambios morfológicos de la planta (Fig. 2). Durante la fase vegetativa se observa un incremento progresivo en el número de hojas completamente desarrolladas, en correspondencia con los estadios fenológicos vegetativos (Vn). En el sitio de estudio, la emergencia (VE) ocurrió a los 7 días desde la siembra (registrándose ≈80% de emergencia) con una emergencia máxima del 95 al 98% a los 12 días. En los estadios V2, V4, V6 y V8 las plantas presentan dos, cuatro, seis y ocho hojas, respectivamente, alcanzando el máximo desarrollo foliar con V12–V14. Este crecimiento refleja la expansión del área fotosintética y la acumulación de biomasa, con una aparición de hojas desarrolladas que se completó cada 5 a 7 días. El estadio VT, alcanzado aproximadamente a los 64 días desde la siembra, marca la transición a la fase reproductiva e identifica el inicio del período crítico del cultivo. A partir de R1 (71 días), se inicia la fase reproductiva, caracterizada por el desarrollo
de las estructuras reproductivas y el llenado de granos (R2 a R5). En nuestro ensayo, tuvimos un evento de helada temprana (fecha: 25/2/2026) que daño las hojas superiores de los maíces en un estadio de R3R4, momento en que realizamos la primera evaluación de rendimiento, 100 días de cultivo. Finalmente, la madurez fisiológica (R6) se alcanza alrededor de los 132 días, seguida por la cosecha que estaría entorno a los 148 días desde la siembra. En conjunto, los datos muestran de manera consistente la relación entre tiempo, desarrollo fenológico y cambios del cultivo de maíces precoces, destacando la importancia de la identificación del período crítico comprendido entre VT-R1 en la definición del rendimiento, que ocurre entre los 60 y 75 desde la siembra para estos ambientes australes de Patagonia. - Altura en función del desarrollo de los maíces precoces en Santa Cruz
“En términos fenológicos, los híbridos evaluados lograron completar satisfactoriamente su ciclo dentro de una ventana productiva relativamente corta (≈130–150 días)” 10
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Figura 3. Altura de planta (cm) de maíz en distintos estadios fenológicos (siembra a VT–R1) para los cuatro híbridos (BAJK, Z105, Z110 y Z115). Las barras representan los valores medios y las líneas verticales indican la variabilidad de los datos (± error). Se observa un incremento progresivo de la altura a lo largo del ciclo, con diferencias entre híbridos más marcadas hacia los estadios reproductivos.
El híbrido Z110 alcanzó los valores promedio más altos, superando los 180 cm en VTR1, mientras que BAJK, Z105 y Z115 presentaron alturas finales cercanas a 160–170 cm. La variabilidad observada entre repeticiones se mantuvo relativamente moderada en todos los híbridos, como lo indican los valores de desvío estándar representados en las barras de error (Fig. 3). - Variables morfológicas y componentes de rendimiento de los maíces precoces en Santa Cruz
Figura 4. Variables agronómicas evaluadas en cuatro híbridos de maíz (BAJK, Z105, Z110 y Z115) a los 100 (barras negras) y 140 días de cultivo (barras grises). (A) Altura de planta (cm); (B) número de espigas por hectárea; (C) largo de espiga (cm); (D) número de carriles/hileras por espiga. Las barras representan valores medios y las líneas verticales indican el error estándar. Letras diferentes sobre las barras indican diferencias significativas entre tratamientos dentro de cada fecha de evaluación de cultivo (p < 0,05).
La altura de planta mostró diferencias significativas entre híbridos en ambos momentos de evaluación (Figura 4A). A los 100 días, los híbridos Z 105, Z 110 y Z 115 presentaron mayores alturas respecto a BAJK, alcanzando valores cercanos a 190–195 cm. Una tendencia similar se observó a los 140 días, donde nuevamente los híbridos Z superaron significativamente a BAJK, sin diferencias entre ellos. En relación con el número de espigas por hectárea (Figura 4B), a los 100 días los híbridos Z 105 y Z 115 registraron los mayores valores, superando significativamente a BAJK. y Z 110. Sin embargo, a los 140 días no se detectaron diferencias estadísticas entre materiales, observándose una menor variabilidad y valores más homogéneos entre híbridos. El largo de espiga (Figura 4C) presentó diferencias únicamente en la evaluación a los 100 días. BAJK. alcanzó los mayores valores, mientras que Z 105 y Z 110 registraron las espigas de menor longitud. Z 115 mostró valores intermedios. En contraste, a los 140 días no se observaron diferencias significativas entre híbridos. Por último, el número de carriles por espiga (Figura 4D) no presentó diferencias estadísticas entre materiales ni entre momentos de evaluación, manteniéndose relativamente estable en todos los tratamientos, con valores cercanos a 13–14 carriles por espiga. - Producción de biomasa y rendimiento de espigas La producción de materia fresca de planta completa (Figura 5A) mostró incrementos asociados al ciclo más largo de cultivo. A los 100 días, los híbridos Z 110 y Z 115 presentaron los mayores rendimientos, superando significativamente a BAJK. y Z 105. A los 140 días, Z 115 alcanzó el mayor valor de materia fresca, diferenciándose estadísticamente del resto de los híbridos. En cuanto a la materia fresca de espigas (Figura 5B), a los 100 días únicamente Z 110 presentó valores superiores respecto a los demás híbridos.
La altura de planta mostró un incremento progresivo a lo largo de los distintos estadios fenológicos evaluados, desde la emergencia hasta el estadio VT-R1. Durante los primeros estadios (VE y V2) no se observaron diferencias marcadas entre híbridos, con alturas promedio inferiores a 10 cm. A partir de V4 y V6 comenzó a evidenciarse una mayor diferenciación en el crecimiento entre materiales, destacándose el híbrido Z110 con mayores valores de altura en com-
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paración con los demás híbridos. En los estadios intermedios (V8 y V10) todos los híbridos incrementaron significativamente su altura, alcanzando valores promedio entre 40 y 80 cm, manteniéndose la tendencia de mayor crecimiento en Z110, seguido por Z115, mientras que BAJK y Z105 presentaron alturas intermedias y similares entre sí. En los estadios más avanzados del cultivo (V12 y VT-R1) se registraron las mayores alturas de planta.
En la evaluación a los 140 días, Z 110 y Z 115 mantuvieron los mayores rendimientos de espiga fresca, superando significativamente a BAJK. y Z 105. La materia seca de planta completa (Figura 5C) siguió una tendencia similar a la observada para materia fresca. A los 100 días, los mayores valores correspondieron a Z 110 y Z 115. En el cultivo de 140 días, Z 115 presentó el máximo rendimiento de materia seca, seguido por Z 110, mientras que BAJK. y Z 105 registraron los menores valores. Respecto al peso seco de espigas (Figura 5D, se estimó a partir del valor de humedad calculada para los granos de la espiga), el ciclo de 140 días evidenció
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Figura 5. Producción de biomasa y rendimiento en cuatro híbridos de maíz (BAJK, Z105, Z110 y Z115) evaluados a los 100 (barras negras) y 140 días de cultivo (barras grises). (A) Materia fresca de planta (kg ha⁻¹); (B) materia fresca de espigas (kg ha⁻¹); (C) materia seca de planta (kg ha⁻¹); (D) peso seco de espigas (kg ha⁻¹). Las barras representan valores medios y las líneas verticales indican el error estándar. Letras diferentes sobre las barras indican diferencias significativas entre híbridos dentro de cada fecha de evaluación (p < 0,05).
un incremento marcado en comparación con el de 100 días.
Figura 6. Componentes del rendimiento y biomasa en cuatro híbridos de maíz (BAJK, Z105, Z110 y Z115) evaluados a los 100 (barras negras) y 140 días de cultivo (barras grises). (A) Rendimiento de grano fresco (kg ha⁻¹); (B) rendimiento de grano seco (kg ha⁻¹); (C) materia fresca total (planta + granos) (kg ha⁻¹); (D) materia seca total (planta + granos con espiga) (kg ha⁻¹). Las barras representan valores medios y las líneas verticales indican el error experimental. Letras diferentes sobre las barras indican diferencias significativas entre híbridos dentro de cada fecha de evaluación (p < 0,05).
En el cultivo de 100 días, solo Z 110 mostró diferencias significativas respecto a los demás híbridos. En cambio, a los 140 días todos los híbridos alcanzaron valores significativamente superiores, destacándose Z 110 y Z 115 con los mayores pesos secos de espiga.
total de planta más granos (Figura 6D) fue significativamente mayor en el cultivo de 140 días. A los 100 días, Z 110 presentó los mayores valores de materia seca total. En la evaluación de 140 días, Z 110 y Z 115 registraron las mayores producciones, superando a Z 105 y BAJK., lo que evidencia un efecto positivo del mayor tiempo de cultivo sobre la acumulación total de biomasa y grano.
- Rendimiento de grano y biomasa total
CONCLUSIÓN
El rendimiento de granos frescos (Figura 6A) presentó diferencias entre híbridos en ambos momentos de evaluación. A los 100 días, Z 110 alcanzó los mayores valores, diferenciándose de BAJK. y Z 105, mientras que Z 115 mostró un comportamiento intermedio. En el cultivo de 140 días, Z 110 y Z 115 registraron los mayores rendimientos de grano fresco, superando significativamente a Z105.
Los resultados obtenidos en esta experiencia demuestran la factibilidad agronómica y productiva del cultivo de maíces ultra precoces en el norte de la provincia de Santa Cruz, (localidad de Perito Moreno, paralelo 47°), bajo condiciones de manejo intensivo con riego complementario.
El rendimiento de granos secos (Figura 6B) aumentó considerablemente en el ciclo de 140 días respecto al de 100 días. En la evaluación temprana, Z 110 presentó el mayor rendimiento. En el ciclo más prolongado, Z 110 y Z 115 mantuvieron los valores más elevados de grano seco, mientras que Z 105 mostró el menor desempeño relativo. La producción de materia fresca total de planta más granos (Figura 6C) mostró una tendencia consistente con los resultados anteriores. A los 100 días, Z 110 y Z 115 presentaron los mayores valores. A los 140 días, Z 115 alcanzó la máxima producción total, diferenciándose significativamente de Z 105 y mostrando una tendencia superior respecto a BAJK. y Z 110. Finalmente, la producción de materia seca
En términos fenológicos, los híbridos evaluados lograron completar satisfactoriamente su ciclo dentro de una ventana productiva relativamente corta (≈130–150 días), alcanzando los estadios reproductivos y la madurez fisiológica en un ambiente austral caracterizado por bajas temperaturas y riesgo de heladas tempranas. El comportamiento fenológico observado evidenció una rápida implantación del cultivo, con altos porcentajes de emergencia y una adecuada dinámica de crecimiento vegetativo. Asimismo, el período crítico del cultivo se concentró entre los 60 y 75 días desde la siembra (VT–R1), aspecto de gran relevancia para la planificación del manejo agronómico en ambientes patagónicos. A pesar de la ocurrencia de una helada temprana durante estadios reproductivos (R3–R4), los híbridos mantuvieron una buena capacidad de producción de biomasa y
rendimiento, lo que resalta la adaptación de estos materiales a condiciones climáticas restrictivas. Desde el punto de vista productivo, los híbridos Z110 y Z115 mostraron el mejor desempeño general, destacándose por mayores valores de altura de planta, producción de biomasa, rendimiento de espigas y producción de granos frescos y secos, especialmente en las evaluaciones realizadas a los 140 días. Estos resultados sugieren que ciclos ligeramente más largos dentro del grupo de maíces precoces permitirían maximizar la acumulación de biomasa y el llenado de granos en ambientes del norte santacruceño. Por su parte, el híbrido BAJK presentó un comportamiento más estable, pero con menores rendimientos relativos, mientras que Z105 mostró valores intermedios a bajos en la mayoría de las variables evaluadas. En conjunto, esta experiencia constituye un antecedente técnico relevante para el desarrollo de sistemas agrícolas y/o agrícolas-ganaderos en Patagonia Austral, demostrando que el uso de híbridos adaptados al frío, junto con un adecuado manejo nutricional e hídrico, permite alcanzar niveles productivos promisorios para la generación de forraje, ensilaje y eventualmente producción de grano. Finalmente, los resultados obtenidos refuerzan la necesidad de continuar evaluando materiales genéticos, fechas de siembra y estrategias de manejo que permitan optimizar la estabilidad y productividad del cultivo de maíz con rindes de 7000kg/ha de granos y 120t/ha de material forrajero de planta entera “snaplage” en ambientes australes de Santa Cruz.
“Desde el punto de vista productivo, los híbridos Z110 y Z115 mostraron el mejor desempeño general” 14
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La verdadera fuerza del maíz: por qué la demanda está cambiando el negocio global Por: Sebastián Salvaro, Co-Founder y Director Simpleza SA
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uando se analiza el mercado de maíz, el error más común es mirar exclusivamente la oferta. Cuántas hectáreas se sembraron, cómo viene el clima en el Midwest o cuánto puede producir Brasil son preguntas inevitables. Pero no son suficientes. El verdadero corazón del mercado está en la demanda. Y ahí es donde se está produciendo uno de los cambios más importantes de los últimos años. El maíz se ha convertido en el commoditie agrícola más transversal de la economía global. Alimenta animales, produce energía, abastece industrias y sostiene gran parte del comercio agrícola internacional. A diferencia de la soja, cuya demanda está más concentrada en el crushing y la exportación, el maíz tiene múltiples motores funcionando al mismo tiempo. Esa diversidad le da profundidad al mercado, pero también lo vuelve mucho más complejo de leer. Hoy la demanda global de maíz se sostiene sobre tres pilares centrales: el consumo animal, la producción de etanol y el comercio internacional. Y en los tres frentes están ocurriendo transformaciones relevantes. • Consumo animal El primero de esos pilares sigue siendo la alimentación animal. En un mundo donde la demanda de proteína sigue creciendo, especialmente en Asia, el maíz mantiene una base de consumo extremadamente sólida. China consume más de 235 millones de toneladas al año, Estados Unidos cerca de 150 millones, la Unión Europea más de 75 millones y Brasil supera las 63 millones. Esto tiene una implicancia es-
tratégica enorme: a diferencia de otras variables que pueden responder rápidamente a precios o cambios políticos, el feed es una demanda rígida. La proteína animal necesita maíz todos los días. Ese consumo no desaparece. Puede ajustarse, pero difícilmente colapsa. Esa estabilidad convierte al feed en el verdadero piso estructural del mercado. Mientras el mundo siga incrementando su consumo de carnes y mejorando su dieta, el maíz tendrá una base firme que sostendrá buena parte de su valor. • Producción de Etanol Pero si hay un factor que transformó radicalmente el mercado en los últimos veinte años, ese fue el etanol. Durante mucho tiempo, hablar de etanol era hablar exclusivamente de Estados Unidos. Y con razón: cerca del 35% del maíz estadounidense termina en destilerías, lo que representa más de 135 millones de toneladas anuales. Es un volumen gigantesco y sigue siendo uno de los principales reguladores del precio en Chicago. La lógica es clara: cuando sube el petróleo, mejora el margen del etanol; cuando mejora el margen del etanol, aumenta la molienda; y cuando aumenta la molienda, crece la demanda de maíz. Esa conexión hace que muchas veces Chicago reaccione más a la energía que al clima. Sin embargo, hay un fenómeno mucho más silencioso y posiblemente más transformador que empieza a emerger: Brasil. Brasil viene acelerando fuertemente su industria de etanol de maíz, especial-
mente en Mato Grosso y Goiás, dos regiones donde la safrinha se expandió con enorme agresividad. Hace apenas algunos años, el país producía menos de 2 mil millones de litros de etanol de maíz. Hoy ya supera los 8 mil millones y la curva sigue empinándose con proyecciones de lograr los 17 mil millones en no tan largo plazo. Brasil fue históricamente un gran generador de excedentes exportables. Producía y vendía. Pero ahora empieza a industrializar una parte creciente de ese maíz puertas adentro. Y eso tiene un impacto directo sobre la oferta global. Cada planta nueva de etanol es menos maíz disponible para exportar. El programa RenovaBio, impulsado por el gobierno brasileño, está consolidando ese proceso con objetivos concretos de descarbonización y expansión de biocombustibles. Esto le da previsibilidad al sector y atrae inversiones de largo plazo. El dato no es menor. Hasta hace muy poco, el mercado leía el crecimiento brasileño exclusivamente como presión bajista. Hoy esa lectura empieza a quedar incompleta. Parte de ese crecimiento ya no vuelve al mercado internacional. Queda adentro. Y eso cambia el equilibrio. • Comercio internacional Este fenómeno puede observarse también en el comercio global. Para la campaña 2026/27, Estados Unidos seguiría liderando exportaciones con 79 millones
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de toneladas, seguido por Brasil con 54 millones y Argentina con 38 millones. Ucrania se ubicaría cerca de 24 millones y Paraguay en torno a 5 millones. Pero más importante que el volumen es el momento en que esos granos entran al mercado. Estados Unidos domina gran parte del primer semestre comercial. Argentina tiene una ventana estratégica entre marzo y junio. Brasil disciplina el segundo semestre con la safrinha. Esto genera un mercado prácticamente abastecido durante todo el año, con muy pocos espacios de vacío. Eso reduce la capacidad de generar grandes rallies de precio por ausencia de oferta. Pero al mismo tiempo aumenta la importancia del timing comercial. En ese contexto, Argentina mantiene una ventaja relativa importante. Su cosecha entra antes del grueso de Brasil y puede capturar primas de oportunidad. Pero eso exige velocidad. Quedarse quieto cuesta. Ahora bien, para entender verdaderamente el estado del mercado no alcanza con mirar producción o exportaciones. Hay que mirar stocks.
Y ahí empiezan a verse señales relevantes. En las últimas campañas, los stocks mundiales de maíz habían crecido de manera consistente: 300 millones de toneladas en 2022/23, 314 millones en 2023/24 y 322 millones en 2024/25. Sin embargo, la tendencia empezó a revertirse. Para 2025/26 se proyectan 295 millones y para 2026/27 la cifra podría caer a 277 millones. Ese cambio es fundamental. No porque el nivel sea bajo. No lo es. Sí cambia dirección y los mercados operan dirección mucho más que volumen absoluto. Después de varios años de acumulación, el sistema empieza a consumir parte del colchón. Eso vuelve a poner al clima en el centro de la escena. Y cuando el clima vuelve a importar, la volatilidad vuelve a aparecer. Pero hay un indicador aún más importante que los stocks absolutos: la relación stock/uso. Es probablemente el termómetro más preciso para entender tensión o comodidad en un mercado agrícola. En maíz, esa relación alcanzó el 28,2% en la campaña 2024/25. Un nivel cómodo, que explicaba buena parte de la presión
bajista. Pero las proyecciones muestran una caída hacia 25,6% en 2025/26 y 23,8% para 2026/27. Ese movimiento cambia radicalmente la sensibilidad del mercado. Históricamente, por encima del 28% el mercado se siente pesado. Entre 24% y 27% opera equilibrado. Por debajo del 22% entra en zona de alta tensión. Hoy estamos acercándonos a ese umbral. Todavía no hay escasez. Pero sí hay menos margen de error. Y en maíz, menos margen de error significa que cualquier evento climático en Estados Unidos, un problema de safrinha en Brasil o un cambio abrupto en energía puede mover el mercado con fuerza. Para el productor argentino, todo esto tiene una conclusión muy concreta. El maíz sigue siendo una enorme oportunidad. Pero dejó de ser un negocio lineal. La combinación de menor stock relativo, crecimiento de la industrialización brasileña, demanda energética firme y competencia exportadora agresiva construye un escenario donde el margen estará mucho más ligado a la gestión que al precio. Ya no alcanza con producir bien. Hace falta entender cuándo vender, cómo cubrirse, cómo capturar primas logísticas y cómo leer la ventana comercial correcta.
“Hoy la demanda global de maíz se sostiene sobre tres pilares centrales: el consumo animal, la producción de etanol y el comercio internacional” 18
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Agricultura digital:
FieldView suma siete nuevas soluciones digitales para gestionar mejor cada campaña Con nuevas soluciones orientadas a generar recomendaciones más precisas, optimizar el uso de insumos, maximizar el rendimiento y mejorar la rentabilidad, la plataforma amplía su ecosistema de agricultura digital para acompañar al productor durante todo el ciclo productivo.
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a producción agrícola exige cada vez más precisión. En cada campaña, el productor debe tomar decisiones que impactan directamente sobre el rendimiento, los costos y la rentabilidad del planteo. Elegir el híbrido adecuado, definir la ventana de siembra, ajustar la dosis de nitrógeno, identificar malezas a tiempo o decidir el momento oportuno para una aplicación son solo algunos ejemplos de un proceso donde cada decisión tiene consecuencias. En ese contexto, la agricultura digital y la agricultura de precisión se consolidan como herramientas fundamentales para transformar la información disponible en acciones concretas. El desafío ya no pasa únicamente por generar datos, sino por integrarlos, interpretarlos y utilizarlos para intervenir en el momento correcto, reduciendo la incertidumbre y acortando la brecha de rendimiento entre el potencial del cultivo y los resultados obtenidos. Con ese objetivo, FieldView continúa ampliando su ecosistema de agricultura digital incorporando siete nuevas soluciones que fortalecen el acompañamiento al productor durante todo el ciclo productivo. Más que sumar nuevas capacidades, estas incorporaciones buscan facilitar la planificación, optimizar las labores y brindar mayor respaldo técnico en cada etapa de la campaña. Un ecosistema pensado para acompañar toda la campaña Las nuevas soluciones permiten integrar información y recomendaciones dentro de una misma plataforma, acompañando al productor desde la planificación inicial hasta la evaluación de los resultados obtenidos.
• Calidad de semilla • Recomendación de protección de cultivos • Buscador de malezas por imagen • Seguimiento fenológico del cultivo • Recomendación de nitrógeno (N-Smart)
rámetros de calidad del lote de semilla permite comenzar la campaña con mayor confianza sobre uno de los insumos más importantes del sistema productivo. Disponer de esta información desde el comienzo brinda mayor respaldo para planificar la implantación y disminuir incertidumbres.
• Catálogo de productos
Durante la campaña: intervenir con mayor precisión
En conjunto, estas soluciones ayudan a generar recomendaciones más precisas, optimizar el uso de insumos, reducir riesgos productivos y contribuir a mejorar tanto el rendimiento como la rentabilidad de la campaña.
Una vez implantado el cultivo, el desafío pasa por monitorear su evolución y actuar en el momento adecuado. Para eso, disponer de información actualizada resulta clave.
Antes de la siembra: decisiones que comienzan mucho antes de entrar al lote
Recomendación de protección de cultivos
Las primeras decisiones suelen ser las más determinantes. Una correcta planificación permite reducir riesgos y sentar las bases del potencial productivo del cultivo.
La plataforma relaciona el diagnóstico realizado en el lote con alternativas de manejo para malezas, plagas y enfermedades, permitiendo seleccionar estrategias de protección con mayor respaldo técnico y favoreciendo aplicaciones más precisas.
Recomendación de híbridos
Buscador de malezas por imagen
La elección del híbrido deja de apoyarse únicamente en experiencias previas para incorporar variables como la ventana de siembra, las condiciones climáticas, la disponibilidad de agua, el potencial del ambiente, la densidad recomendada, el requerimiento de nitrógeno y el perfil sanitario de cada material.
A partir de una fotografía tomada en el lote, el productor puede comparar la especie observada con la biblioteca disponible en la plataforma e identificar rápidamente la maleza presente.
Esta información facilita una mejor prescripción de siembra, permitiendo adaptar la estrategia a las características de cada lote y mejorar el potencial de rendimiento desde el inicio de la campaña.
Esto permite reducir tiempos de diagnóstico y facilitar una respuesta más oportuna. Seguimiento fenológico del cultivo
Las incorporaciones incluyen:
Calidad de semilla
Conocer el estadio fenológico del cultivo permite anticipar riesgos y planificar intervenciones en los momentos de mayor impacto sobre el rendimiento.
• Recomendación de híbridos
Conocer el poder germinativo y otros pa-
La herramienta integra información cli-
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mática y alertas sobre posibles riesgos asociados a cada etapa del cultivo, ofreciendo un seguimiento continuo durante toda la campaña. Recomendación de nitrógeno (N-Smart) La nutrición es uno de los factores que mayor impacto tiene sobre el rendimiento y la rentabilidad. Mediante datos agronómicos e imágenes satelitales, N-Smart genera recomendaciones para realizar fertilización con dosis variable o fija, favoreciendo un uso más eficiente del nitrógeno, optimizando los costos y mejorando el aprovechamiento del potencial productivo de cada ambiente. Toda la información en un mismo lugar
trabajan de manera integrada. Desde la planificación hasta la evaluación final, FieldView conecta datos, imágenes satelitales, recomendaciones y análisis dentro de un mismo flujo de trabajo.
de decisiones durante todo el ciclo productivo.
Así, el productor puede comenzar definiendo el híbrido más adecuado para cada ambiente, generar una prescripción de siembra, monitorear la evolución del cultivo, identificar malezas a partir de imágenes, ajustar la fertilización con dosis variable y, finalmente, analizar los resultados obtenidos para utilizarlos como base de la campaña siguiente.
Cada campaña genera miles de datos. El desafío está en transformarlos en información útil para producir mejor. En ese camino, la evolución de plataformas de agricultura digital refleja una tendencia cada vez más marcada en el agro: integrar planificación, monitoreo, recomendaciones y análisis dentro de un mismo ecosistema para ayudar al productor a optimizar recursos, reducir riesgos y mejorar los resultados de cada campaña.
Esta integración fortalece el aporte de la agricultura digital y la agricultura de precisión, permitiendo que la información deje de ser únicamente un registro de lo ocurrido para convertirse en una herramienta de gestión que acompaña la toma
Esta evolución representa una forma diferente de gestionar la producción, donde la información deja de ser un dato aislado para convertirse en un insumo estratégico al servicio de una agricultura cada vez más precisa, eficiente y sustentable.
Catálogo de productos El catálogo de fitosanitarios de Bayer dentro de la misma plataforma, facilita la consulta al momento de evaluar alternativas de manejo. Contar con esta información integrada permite agilizar el proceso de decisión sin necesidad de recurrir a distintos sitios. Un ecosistema conectado El verdadero diferencial de estas soluciones no está únicamente en cada una de sus funciones, sino en la forma en que
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Dalbulus maidis
en escena, pero el riesgo no se mide sólo en capturas 22
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ás capturas, nuevas evidencias sobre su supervivencia invernal y una pregunta clave de cara a la próxima campaña: ¿qué riesgo representa hoy la chicharrita del maíz y qué ajustes en el manejo serán necesarios para limitar su impacto? Recambio de tarjetas para el monitoreo de chicharritas en maíz tardío en madurez fisiológica. Región Centro Norte, primera quincena de junio de 2026. A más de dos años de la gran epifitia de achaparramiento que puso en alerta a toda la cadena maicera, Dalbulus maidis, la “chicharrita del maíz” continúa ocupando un lugar central en la agenda técnica. Aunque la campaña 2024/25 mostró una situación sanitaria mucho más favorable, los monitoreos de la campaña actual volvieron a registrar incrementos poblacionales en distintas regiones del país. Durante el último Congreso Maizar, especialistas y responsables de la Red Nacional de Monitoreo de D. maidis, compartieron los principales resultados obtenidos durante el segundo año de trabajo colaborativo, junto con nuevos avances sobre la biología del vector que ayudan a comprender mejor su comportamiento y supervivencia. En este contexto, ¿qué riesgo representa hoy la chicharrita del maíz y qué ajustes en el manejo son necesarios para limitar su impacto? Lo que muestran los monitoreos Los resultados presentados por la Red Nacional de Monitoreo confirmaron que la dinámica poblacional de D. maidis continúa mostrando fuertes diferencias entre regiones y campañas. Mientras que durante 2024/25 las bajas temperaturas contribuyeron a reducir la actividad del vector, en la campaña 2025/26 las capturas comenzaron a incrementarse más temprano en varias zonas productivas (Fig. 1). En el NOA y el NEA, por ejemplo, los aumentos se registraron desde fines de diciembre y principios de enero, anticipándose respecto de la campaña anterior.
sólo una parte del problema. La infectividad, es decir, el porcentaje de individuos portadores de los agentes causales del complejo de achaparramiento se ha convertido en una herramienta fundamental para interpretar el riesgo sanitario. Según explicó el especialista Alejandro Vera de la EEAOC, en algunas regiones la presencia de chicharritas fue acompañada por niveles importantes de portación de Spiroplasma desde etapas tempranas del cultivo, mientras que otras presentaron abundantes poblaciones del vector pero baja infectividad. Esto ayuda a explicar por qué zonas con niveles similares de capturas pueden mostrar impactos muy diferentes sobre el cultivo. Actualmente la Red evalúa la presencia de Spiroplasma, aunque existen otros patógenos transmitidos por la chicharrita (como el fitoplasma del achaparramiento y el virus del rayado fino) que también forman parte de este complejo de enfermedades. ¿Cómo sobrevive la chicharrita durante el invierno? Uno de los interrogantes surgidos tras la epifitia fue entender cómo logra sobrevivir la chicharrita durante los meses en los que el maíz prácticamente desaparece del paisaje. Los estudios presentados sobre nuevos avances sobre la biología del vector por el Dr. Eduardo Virla, investigador de la Fundación Miguel Lillo y CONICET y su equipo, mostraron diferencias sustanciales en el comportamiento invernal entre hembras y machos. Una de las características que remarcó el investigador en MAIZAR es que las hembras atraviesan el invierno fecundadas pero sin huevos desarrollados, con sus ovarios en reposo. La actividad reproductiva sólo se reactiva cuando vuelven a entrar en contacto con plantas de maíz. Este
hallazgo indica que ni el aumento de la temperatura ni de horas de luz son suficientes para reactivar la reproducción: el estímulo determinante es la presencia del hospedante. Esto refuerza la importancia de eliminar maíces voluntarios y evitar la existencia de "puentes verdes" que permitan la continuidad del ciclo biológico de la plaga. Los trabajos también revelaron que las poblaciones otoñales acumulan importantes reservas energéticas antes de ingresar al invierno. Las hembras incrementan sus niveles de lípidos y glicógeno, recursos que les permiten atravesar períodos prolongados de escasez alimentaria y tolerar condiciones ambientales adversas. Según explicó Virla, las hembras invierten recursos en reservas e inmunidad para enfrentar el período invernal en carencia de maíz, mientras que los machos destinan más energía a la reproducción durante el otoño, asegurando que las hembras lleguen fecundadas al invierno. Otro resultado llamativo fue que individuos provenientes de poblaciones argentinas lograron soportar varias horas de exposición a temperaturas de hasta -4 °C e incluso -7 °C. Estos datos sugieren adaptaciones al frío diferentes a las descritas décadas atrás para poblaciones mexicanas (Fig. 2). Por este motivo, el investigador destacó que las heladas por sí solas no son suficientes para reducir drásticamente las poblaciones. El factor más importante continúa siendo la ausencia prolongada de maíz en el paisaje, que obliga a los insectos a consumir sus reservas y, al mismo tiempo, aumenta su exposición a la acción de enemigos naturales. El rol del “puente verde” en el escenario actual Los resultados presentados también volvieron a poner en evidencia la importan-
Recambio de tarjetas para el monitoreo de chicharritas en maíz tardío en madurez fisiológica. Región Centro Norte, primera quincena de junio de 2026.
Uno de los principales mensajes surgidos del panel fue que no existen patrones ni una receta de manejo única para todo el país. La evolución de las poblaciones responde fuertemente a factores ambientales y a las particularidades productivas de cada región. Por ejemplo, en zonas como el centro-norte de Santa Fe, esta campaña hubo presencia temprana de D. maidis durante gran parte del ciclo del cultivo. Sin embargo, la incidencia final de síntomas fue baja, probablemente asociada a menores niveles de infectividad. La infectividad, la variable que explica las diferencias regionales Los especialistas remarcaron que la cantidad de insectos capturados representa
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Figura 1. Mapas de calor de la abundancia relativa de Dalbulus maidis entrando al invierno en Argentina durante las campañas 2024/25 y 2025/26. Fuente: Red Nacional de Monitoreo de D. maidis.
• Concentrar las fechas de siembra dentro de ventanas definidas a nivel regional para reducir la presencia de cultivos en distintos estados fenológicos. • Eliminar maíces voluntarios ("guachos") que actúen como reservorio durante el período entre campañas. • Monitorear tempranamente desde la emergencia del cultivo, con especial atención en lotes tempranos y en bordes próximos a maíces más desarrollados.
Figura 2. Efecto del frío extremo en hembras de poblaciones subtropicales de Dalbulus maidis. Fuente: Dr. Eduardo Virla, Congreso Maizar 2026.
• Utilizar sólo híbridos adaptados y de buen comportamiento considerando la información disponible sobre el comportamiento sanitario frente al complejo de achaparramiento. No se recomienda el uso de materiales susceptibles bajo ningún concepto. • Implementar tratamientos de semilla y otras medidas de protección inicial cuando estén justificadas por el nivel de riesgo local y las recomendaciones técnicas vigentes. • Hacer un correcto uso de medidas de control con insecticidas de probada eficiencia y con las recomendaciones sobre su manejo para evitar la selección de resistencias. • Coordinar estrategias de manejo regional entre productores de una misma zona, ya que la eficacia de las medidas aumenta cuando se reduce la disponibilidad regional escalonada de hospedantes para la plaga.
Figura 3. Supervivencia de Dalbulus maidis sobre maíz guacho.
Los avances científicos y la información generada por la Red Nacional de Monitoreo coinciden en un mismo mensaje: comprender la biología y dinámica de este vector es tan importante como seguir su evolución en el territorio. Siendo crucial interpretar los datos a escala regional y complementar la información con monitoreos a campo para la toma de decisiones.
cia del llamado “puente verde”. En regiones endémicas donde existe presencia de maíz durante gran parte del año, ya sea por siembras tempranas o escalonadas, el hospedante permanece disponible por más tiempo, favoreciendo la supervivencia y reproducción del vector (Fig. 3). La continuidad temporal de cultivos reduce las ventanas de interrupción del ciclo biológico e incrementa las probabilidades de que poblaciones activas de D. maidis alcancen nuevos lotes en etapas tempranas. En este contexto, el riesgo sanitario depende no sólo de la abundancia de insectos y su infectividad, sino también de la interacción con la disponibilidad de
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hospedantes y la organización temporal del cultivo dentro de cada región. Recomendaciones de manejo para zonas endémicas Desde REM, una de las principales estrategias para reducir el riesgo asociado a D. maidis y al complejo de achaparramiento es evitar siembras tempranas de maíz que generen la continuidad temporal y espacial de hospedantes. Lo recomendable de acuerdo a la biología del vector es evitar la presencia del cultivo por al menos tres meses para cortar su ciclo. Además, se recomienda fuertemente:
Hoy contamos con una red de monitoreo que permite anticipar escenarios y entender las diferencias entre regiones. Desde su creación, la Red Nacional de Monitoreo de Dalbulus maidis publicó 42 informes quincenales, analizó más de 16.000 trampas adhesivas y registró alrededor de 650.000 individuos. Además, se realizaron más de 2.800 análisis de PCR para determinar infectividad y más de 1.200 actividades de capacitación y transferencia técnica. Aun así, todavía quedan muchas preguntas por responder. Mientras tanto, la interacción entre abundancia, infectividad, disponibilidad de hospedantes y condiciones regionales será la que determine el riesgo sanitario en cada campaña.
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Stine lanza nuevos híbridos con el aval de tres años de resultados destacados La compañía presenta los maíces ST9937 y ST9833 CL en un escenario que combina buenas perspectivas climáticas, mejora en la relación insumo-producto y una demanda sostenida del cereal. El desempeño de sus materiales en las principales redes de ensayo del país, respaldan la propuesta.
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rente a una campaña de maíz 2026/27 prometedora, Stine Argentina presentó su oferta genética y comercial para el nuevo ciclo productivo. La propuesta tiene el respaldo de tres ciclos consecutivos de resultados destacados en las principales redes de ensayo del país, y se potencia con el lanzamiento de dos nuevos híbridos destinados a maximizar el potencial productivo en distintos ambientes. La presentación se enmarca bajo el concepto "Imposible no mirarlos", una campaña inspirada en una práctica habitual de productores y técnicos: observar los cultivos al costado de la ruta y detener la mirada cuando un lote sobresale por su uniformidad, vigor y potencial productivo.
"El concepto resume algo que viene ocurriendo en el campo desde hace varios años. Nuestros híbridos han logrado consolidar una trayectoria de resultados consistentes en distintas regiones productivas, y eso se refleja tanto en las redes de ensayo como en la elección de los productores", señaló Manuel Rosasco, gerente general de Stine Argentina. En ese sentido, desde la firma destacan especialmente el desempeño de sus materiales insignia. El híbrido ST9939, conocido comercialmente como "La Bestia", acumula varias campañas consecutivas por encima de los promedios de las redes de INTA Oliveros, CREA Litoral Sur, CREA Centro de Córdoba e INTA Marcos Juárez. Por su parte, ST9741, denominado "El Rey del Sur", registra tres campañas consecutivas de desempeño destacado en CREA Mar y Sierras, una de las regiones más exigentes del país para la producción de maíz.
húmedas durante la primavera y el verano, conforma un marco favorable para la expresión del potencial de rendimiento. A ello se suma un contexto de mercado que mantiene fundamentos positivos para el cereal. El crecimiento de la demanda interna vinculada a la producción de proteína animal y el impulso a los biocombustibles, junto con proyecciones de menores stocks globales, aporta sostén a los precios y mejora las perspectivas económicas para el cultivo. En paralelo, la reducción prevista en el área destinada a trigo podría favorecer una expansión adicional de la superficie de maíz en la próxima campaña gruesa, profundizando una tendencia que ya se observó durante el ciclo anterior.
Una campaña con condiciones favorables
La variable que sigue concentrando buena parte de la atención es el costo de la fertilización. Al respecto, por ejemplo, la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR) destacó que la reciente baja de la urea, desde valores cercanos a USD 1.000 por tonelada a niveles del orden de USD 830/t, mejoró las perspectivas para el cultivo, contribuyendo a sostener el interés por el maíz. Por eso, según la entidad, la intención predominante entre los productores relevados es repetir una superficie similar a la del ciclo anterior, que alcanzó un récord regional de 2,3 millones de hectáreas en Zona Núcleo.
Las perspectivas para el maíz 2026/27 muestran una combinación de factores que generan expectativas positivas para el cultivo. La recuperación de las reservas hídricas en buena parte de las regiones agrícolas, sumada a un escenario climático neutral con señales de transición hacia condiciones más
"Creemos que el productor tiene por delante una campaña para aprovechar. Cuando coinciden buenas reservas de agua, perspectivas climáticas favorables y una relación económica competitiva, la genética adquiere un rol central para capturar ese potencial", indicó Bavio.
Para la firma, este comportamiento sostenido potencia la evolución Stine en el mercado argentino. "Antes los productores probaban nuestra genética y la comparaban con otras. Hoy vemos que cada vez más productores la incorporan definitivamente a sus planteos porque los resultados se repiten campaña tras campaña", afirmó Manuel Bavio, gerente de ventas maíz de Stine.
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Dos lanzamientos para capturar el potencial de la campaña De cara a esta campaña, Stine incorpora dos nuevos híbridos a su portfolio comercial. El ST9937 -La Bestia nueva- es un material de ciclo largo (MR 122) con tecnología Agrisure Viptera 3, desarrollado para siembras tempranas y tardías. El híbrido combina alto potencial de rendimiento, buen comportamiento sanitario y una destacada velocidad de secado, características especialmente valoradas en planteos de alta productividad. En tanto, el ST9833 CL, es un híbrido de ciclo intermedio (MR 118) que incorpora tecnología Clearfield junto con Agrisure Viptera 3. Se destaca por su equilibrio entre potencial y estabilidad, además de ofrecer una herramienta de manejo diferencial para lotes con antecedentes de maíz, gracias a la posibilidad de utilizar herbicidas imidazolinonas para el control de maíces voluntarios. "Buscamos ofrecer herramientas concretas para distintos ambientes y estrategias productivas. Los nuevos híbridos complementan una plataforma genética que ya viene demostrando su potencial en los principales ensayos del país", destacó Bavio. En síntesis, con resultados consistentes, nuevos materiales y un escenario productivo favorable, Stine apuesta a consolidar su crecimiento en el mercado argentino bajo premisa sencilla: “Cuando el rendimiento se repite campaña tras campaña, se vuelve imposible no mirarlo”, concluyó Rosasco.
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El potencial del maíz se construye desde el primer día
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l maíz vuelve a estar entre las principales apuestas de muchos productores para esta campaña. Su aporte a la rotación, la estabilidad que ofrece dentro de los planteos agrícolas y el potencial productivo que sigue mostrando hacen que vuelva a ocupar un lugar importante en la planificación de la próxima siembra. Pero hay algo que cada vez está más claro: un buen rendimiento no empieza a construirse en floración ni cerca de la cosecha. Empieza mucho antes, desde el momento en que la sembradora entra al lote. Las decisiones que se toman durante esos primeros días terminan marcando buena parte del resultado final. Elegir el híbrido adecuado, sembrar en las mejores condiciones posibles y lograr una emergencia pareja son pasos que muchas veces hacen la diferencia entre un buen cultivo y uno excelente. Todo empieza con una buena implantación Cuando todas las plantas nacen al mismo tiempo, el cultivo arranca con ventaja. Compiten de manera pareja por luz, agua y nutrientes, desarrollan un sistema radicular más uniforme y aprovechan mejor todo el potencial que ofrece la genética. En cambio, cuando aparecen plantas retrasadas o sectores con una implantación despareja, esa diferencia suele acompañar al cultivo durante todo el ciclo. Son situaciones que muchas veces parecen pequeñas al principio, pero terminan impactando en el rendimiento. Por eso, la implantación dejó de ser simplemente el inicio del cultivo. Hoy es una de las etapas donde más valor se puede construir. Mirar el lote desde el primer día
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Después de la siembra empieza una etapa clave: recorrer el lote, observar cómo viene la emergencia y detectar rápidamente cualquier inconveniente que pueda aparecer. Una recorrida a tiempo permite identificar situaciones que todavía tienen solución y tomar decisiones con información. En maíz, ganar algunos días al momento de actuar puede hacer una diferencia importante. No se trata solamente de resolver problemas, sino de asegurarse de que el cultivo tenga las mejores condiciones para expresar todo su potencial desde el arranque. El respaldo también suma Así como la genética evolucionó muchísimo en los últimos años, también cambió lo que el productor espera de una empresa semillera. Hoy ya no alcanza con ofrecer un híbrido de alto potencial. El productor también valora el asesoramiento, la cercanía y el acompañamiento cuando más lo necesita. Con esa mirada, Illinois Semillas viene trabajando para estar presente durante todo el ciclo del cultivo. Además del soporte técnico de su equipo y su red de distribuidores, desarrolló el programa Illinois Responde, una iniciativa pensada para acompañar al productor cuando determinados eventos climáticos afectan la implantación del maíz. Así lo destaca el Gerente de la marca: “En Illinois sabemos que el clima no siempre acompaña, por eso desarrollamos este programa para acompañar al productor, otorgándole una bonificación en la compra de la semilla necesaria para resembrar, cuando su lote haya sido afectado por situaciones como granizo, heladas tardías, encharcamiento y planchado de suelos.”
Es un proceso muy simple en el que el productor, previo a la fecha de siembra, se adhiere al programa, y si ocurriera un evento climático contemplado dentro del programa que haya afectado su lote, el productor declara el siniestro, lo visita un perito para verificar el daño, y una vez validado el daño y la resiembra, Illinois le bonifica al productor la totalidad de las bolsas que hayan sido usadas para resembrar. Más que un beneficio puntual, el programa busca transmitir un concepto: el acompañamiento también forma parte de la propuesta de Illinois Semillas. El rendimiento se construye paso a paso Cada campaña presenta nuevos desafíos, pero también nuevas oportunidades. Y cuando las perspectivas para el maíz son positivas, aprovecharlas depende de muchas decisiones que se toman bastante antes de que aparezca la primera espiga. Elegir una buena genética, sembrar con precisión, seguir de cerca la implantación y contar con un equipo técnico que acompañe el proceso son aspectos que, juntos, ayudan a construir el resultado final. Porque el potencial de un híbrido no empieza a verse en la cosecha. Empieza a construirse desde el primer día.
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SUPRA Sembrás maíz. Vendés carne. Por eso, los ciclos favorables para la ganadería suelen venir acompañados por una mayor profesionalización de la alimentación.
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a ganadería argentina atraviesa un escenario que no pasa desapercibido para quienes toman decisiones de inversión dentro del establecimiento. La recuperación del valor de la hacienda, la firmeza del precio del novillo y márgenes más atractivos para los sistemas intensivos vuelven a poner el foco sobre una pregunta clave: cómo producir más kilos de carne por hectárea. En ese contexto, el maíz deja de ser únicamente un cultivo y vuelve a convertirse en una de las principales herramientas para capturar valor dentro del negocio ganadero.
"Muchas veces analizamos el mercado de maíz mirando exportaciones, precios internacionales o superficie sembrada. Pero una parte muy importante de su demanda se genera puertas adentro de los propios sistemas productivos. Cuando la ganadería mejora, crece la necesidad de transformar más energía en kilos de carne, y ahí el maíz recupera un rol protagónico", explica Justo MacLoughlin, responsable del negocio de SUPRA para Argentina y Uruguay. La tendencia de fondo es clara. Con una superficie ganadera relativamente estable, los productores buscan incrementar productividad a través de mejores índices de conversión, mayores ganancias de peso y una utilización más eficiente de los recursos disponibles. En ese proceso, el silaje de maíz se consolida como una de las herramientas más relevantes para aumentar la producción de carne por hectárea. Cuando el negocio mejora, cada punto de eficiencia vale más Existe una lógica económica simple que muchas veces pasa inadvertida. Cuando aumenta el valor del kilo de carne producido, también aumenta el retorno de cualquier mejora en eficiencia que ocurra dentro del sistema. En otras palabras, una mejora en conversión alimenticia, algunos gramos adicionales de ganancia diaria de peso o unos kilos más de carne por hectárea generan hoy un impacto económico significativamente mayor que en escenarios de precios deprimidos.
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"Cuando los márgenes son ajustados, gran parte de las decisiones están orientadas a reducir costos. Pero cuando mejora el valor de la producción, la discusión cambia. El foco pasa a estar en cómo producir más kilos de carne por hectárea. En ese escenario, la calidad del silaje deja de ser un costo y se transforma en una inversión", sostiene MacLoughlin. La diferencia es especialmente relevante porque el costo de implantación entre un híbrido promedio y uno desarrollado específicamente para silo representa una fracción relativamente pequeña del resultado final del sistema. Sin embargo, diferencias en digestibilidad de fibra, contenido de almidón, sanidad o estabilidad agronómica pueden impactar durante todo el ciclo productivo, potenciando la eficiencia de cada animal que pasa por el comedero. Dicho de otra forma: el productor no recupera la inversión adicional en el momento de sembrar. La recupera todos los días, animal por animal, mientras transforma alimento en carne. El dato que realmente define el resultado Durante muchos años la discusión estuvo centrada en toneladas de materia verde o rendimiento por hectárea. Hoy la conversación es otra. El indicador que realmente importa es cuántos kilos de carne puede producir cada hectárea sembrada. Y allí la calidad del silaje juega un papel central. El contenido de almidón, la digestibilidad de la fibra, la estabilidad de la planta y la correcta ventana de picado terminan determinando cuánto de la energía producida en el lote llega efectivamente al animal. La diferencia puede parecer pequeña sobre el papel, pero multiplicada por cientos o miles de cabezas y a lo largo de todo un ciclo productivo termina teniendo un impacto directo sobre la rentabilidad. "Antes evaluábamos un híbrido solamente por su comportamiento agronómico. Hoy el productor ganadero necesita entender cómo ese híbrido se traduce en kilos de carne o litros de leche. Esa es la verdadera unidad de medida del negocio", agrega
MacLoughlin. Pensar el híbrido desde el animal La creciente importancia de los sistemas ganaderos intensivos impulsó una mirada diferente sobre el mejoramiento genético. SUPRA, la marca de maíz de GDM, desarrolla y evalúa sus materiales considerando tanto el potencial agronómico como los atributos asociados a la calidad nutricional del silaje. "Hace más de veinte años que generamos información en las principales regiones productivas del país. Esa experiencia nos permite entender cómo responde cada híbrido en distintos ambientes y acompañar al productor para maximizar el potencial de cada planteo", destaca MacLoughlin. En esa línea, el portafolio incorpora este año S 4450 VIP3, un híbrido desarrollado específicamente para silo y protegido con tecnología VIP3 frente al complejo de lepidópteros. "Cada vez más productores miden sus resultados en kilos de carne o litros de leche producidos por hectárea. Para ellos, la estabilidad, la calidad del forraje y la eficiencia de utilización son tan importantes como el rendimiento. Por eso trabajamos para desarrollar materiales pensados desde el inicio para ese objetivo", explica Fernando Giachetti, gerente de Desarrollo de SUPRA para Argentina y Uruguay. Una oportunidad que va más allá del precio del maíz En los períodos de recuperación ganadera, las ventajas competitivas rara vez provienen de las grandes decisiones estratégicas. Con frecuencia surgen de decenas de pequeñas mejoras acumuladas que permiten producir más con los mismos recursos. La calidad del silaje es una de ellas. Porque cuando el negocio ganadero mejora, cada kilo adicional producido vale más. Y cuando cada kilo vale más, invertir en genética, planificación y calidad forrajera deja de ser una cuestión técnica para convertirse en una decisión económica. La oportunidad no pasa necesariamente por sembrar más maíz. Pasa por lograr que cada hectárea sembrada produzca más valor. Y en ese desafío, el silo de calidad tiene cada vez más protagonismo.
HA Investigación
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Informe HA
Hay una escena que se repite con frecuencia en el agro.
El canal vende, pero la marca no aprende La marca recibe el pedido. El distribuidor, en cambio, conoce todo lo que ocurrió antes de que ese pedido existiera. Por: Ing. Agr. Mariano Larrazabal. Consultor en transformación digital, AgTech y agromarketing agroalimentario.
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Un productor entra en un concesionario, llama a una agronomía o le escribe por WhatsApp al vendedor de confianza. Pregunta por un equipo, comenta un problema de la campaña, consulta una alternativa de financiación o explica por qué la solución que compró hace unos años ya no responde a lo que necesita. Durante esa conversación aparece información que difícilmente figure en un estudio de mercado. El vendedor descubre que un competidor está ofreciendo otra condición comercial, que una prestación comenzó a ser valorada en determinada zona o que un producto pierde operaciones por una razón que la fábrica nunca había considerado importante. También escucha dudas que no llegan a formularse en los canales oficiales. Detecta cambios en la forma de decidir, advierte cuándo una promesa comercial pierde fuerza y percibe si una marca conserva reputación, pero empieza a quedar relegada frente a otras alternativas.
HA Informe
Si la venta se concreta, la fábrica recibe un pedido. Cuando no avanza, quizás no reciba nada. El conocimiento queda en la memoria del vendedor, en un audio, en una conversación entre dos personas o en alguna anotación que difícilmente vuelva a consultarse. La marca sabe cuánto despachó; el canal entiende parte de lo que está ocurriendo. Entre ambas miradas existe una distancia que muchas empresas todavía no han conseguido resolver. Llegar al mercado no significa comprenderlo Los canales comerciales cumplen una función decisiva en el agro. Cubren territorios extensos, sostienen relaciones de cercanía, brindan asistencia, financian operaciones y responden ante situaciones que difícilmente podrían gestionarse desde una oficina central. En numerosas categorías, el cliente no compra solamente un producto. También valora la tranquilidad de saber a quién llamar cuando surge una dificultad. El vínculo con el vendedor, el concesionario, el distribuidor o el técnico forma parte de la propuesta, aunque no aparezca descripto en el catálogo. Una investigación de Purdue University, construida a partir de encuestas realizadas entre 2017 y 2025, confirma la importancia de esa relación, para muchos productores comerciales, el vínculo con el vendedor pesa más que el vínculo con la empresa a la que representa. El estudio también muestra un cliente con mayor capacidad para diferenciar la calidad del asesoramiento y del servicio. Esto convierte al canal en algo más que una vía de distribución. Es el lugar donde se concentran objeciones, expectativas y señales que la marca necesita conocer para interpretar el mercado. Esa proximidad, sin embargo, no se transfiere de manera automática. Una empresa puede contar con una red amplia y continuar sin saber quién compra realmente sus productos. Registra los pedidos emitidos por cada distribuidor, pero desconoce hacia qué actividades, escalas o necesidades concretas se dirige la demanda.
Puede identificar qué producto salió, hacia qué distribuidor y en qué fecha. Quizás conozca la provincia de destino y las condiciones generales de la operación. Lo que no siempre logra reconstruir es por qué el cliente decidió comprar, qué otras marcas evaluó, cuál fue la objeción principal o qué argumento terminó inclinando la decisión. Mucho menos conoce las operaciones que nunca llegaron a convertirse en un pedido. Las ventas perdidas contienen información especialmente valiosa porque revelan brechas de producto, problemas de respuesta, debilidades de posicionamiento y nuevas demandas antes de que aparezcan en las estadísticas. Sin embargo, una oportunidad que se pierde dentro del canal suele desaparecer sin dejar un rastro suficiente. La fábrica detecta la caída al revisar el cierre mensual. El concesionario o distribuidor pudo haber comenzado a verla varios meses antes, mientras los clientes preguntaban por una alternativa que la empresa todavía no ofrecía. Para entonces, el competidor ya había ganado terreno. La investigación sobre transferencia de conocimiento en canales comerciales muestra que la información del distribuidor puede contribuir a la innovación de producto y reducir los tiempos de respuesta al mercado. El valor no está en acumular comentarios, sino en lograr que esas señales lleguen a quienes pueden convertirlas en decisiones. El sell-in puede dar una tranquilidad engañosa Existe otra confusión bastante extendida, interpretar la venta al distribuidor como una prueba suficiente de aceptación por parte del mercado. La empresa despacha unidades, cumple el objetivo del período y registra crecimiento. Desde su perspectiva, la estrategia parece funcionar, aunque una parte de ese producto todavía permanezca en el stock del canal.
La fábrica ve pedidos; el canal escucha razones
El volumen enviado al distribuidor mide colocación, no necesariamente demanda final. La diferencia entre venderle al canal y vender a través del canal resulta decisiva. El primer movimiento mejora la facturación de la fábrica; el segundo confirma que existe un cliente detrás.
Cuando la información comercial se concentra en la facturación, la empresa observa el resultado final de un proceso cuya mayor parte ocurrió fuera de su alcance.
Un distribuidor puede adelantar compras por una condición financiera, una bonificación o una expectativa de aumento. También puede acumular unidades que luego tardará más de lo previsto
La organización llega al mercado, aunque no termina de comprenderlo.
en colocar. Durante un tiempo, los pedidos continuarán llegando. El problema aparecerá cuando reduzca sus compras para absorber el stock acumulado. Sin información sobre la salida efectiva, la empresa interpreta tarde lo ocurrido. Puede atribuir la caída a una contracción general del mercado cuando, en realidad, está corrigiendo un exceso anterior. Conocer la rotación no implica controlar cada movimiento del distribuidor. Permite distinguir crecimiento real de inventario trasladado y detectar dónde el producto encuentra resistencia antes de que el problema llegue al balance. Cuando el conocimiento no vuelve, otras áreas trabajan a ciegas La pérdida de información del canal no afecta únicamente al equipo comercial. Marketing termina construyendo mensajes a partir de supuestos internos. Habla de atributos que la empresa considera importantes, aunque los clientes pregunten por otros, y produce materiales genéricos porque desconoce qué objeciones necesita resolver cada zona. Desarrollo de producto recibe solicitudes aisladas, muchas veces impulsadas por la última conversación o por el cliente con mayor capacidad de presión. Sin una mirada más amplia, resulta difícil distinguir una necesidad emergente de una particularidad regional. La planificación industrial también pierde precisión. Si la demanda se estima solamente a partir del historial de pedidos, cualquier variación en el stock, la financiación o el comportamiento de un distribuidor puede confundirse con un cambio genuino del mercado. En posventa ocurre algo parecido. Los problemas se resuelven localmente, pero sus causas no siempre se analizan en conjunto. La misma dificultad puede repetirse en distintas zonas sin que nadie la reconozca como un patrón. No estamos solo ante una falta de datos. Es un problema de coordinación. La empresa acumula experiencia, atiende clientes y resuelve situaciones, pero ese conocimiento permanece disperso y no modifica la forma en que decide. El distribuidor no es un formulario Frente a esta desconexión, algunas empresas agregan reportes. Solicitan que cada vendedor cargue oportunidades, detalle objeciones, informe visitas y actualice previsiones. En teoría, la organización comienza a recibir datos. En la práctica, el sistema suele debilitarse después de pocas semanas.
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El motivo no siempre es la resistencia al cambio. Para el canal, compartir información comercial puede resultar sensible. El distribuidor construyó la relación, conoce al cliente y teme que la fábrica utilice esos datos para contactarlo directamente, modificar condiciones o intervenir en una cuenta que considera propia. También puede sentir que la carga solo beneficia a la marca. Se le pide tiempo para alimentar un sistema, pero no recibe mejores oportunidades, soporte comercial ni información que le ayude a vender. Por eso, el problema no se resuelve incorporando otra plataforma. Antes hay que ordenar los incentivos y las reglas de la relación: qué información se comparte, quién puede utilizarla, con qué finalidad y qué recibe el canal a cambio. Cuando esos acuerdos no existen, retener información es una respuesta previsible, no una falla tecnológica. El dato termina convertido en una exigencia administrativa. Se carga tarde, de forma incompleta o con el menor detalle posible. La empresa acumula campos vacíos y cree haber digitalizado una relación que continúa funcionando por fuera del sistema. Del canal al aprendizaje Muchas marcas evitan acercarse al usuario final por temor a generar conflictos con sus distribuidores. La cautela es comprensible, aunque una desconexión completa impide conocer cómo se utilizan los productos, qué dificultades aparecen y hacia dónde cambian las
expectativas.
de la red no alcanza a ver por separado.
Ese contacto puede organizarse sin desplazar al canal. Visitas técnicas conjuntas, demostraciones, capacitaciones o encuestas posventa fortalecen la relación cuando están claros los roles, el uso de la información y la gestión de las oportunidades posteriores.
Marketing también debería participar. Cuando solo recibe pedidos de folletos o campañas, trabaja con una realidad filtrada. Conocer las preguntas y objeciones de los clientes permite construir contenidos más precisos y argumentos que el canal realmente pueda utilizar.
Recibir datos tampoco garantiza aprendizaje. Las observaciones necesitan interpretación y contraste. Una señal aislada puede ser anecdótica; si se repite en varias regiones y coincide con consultas de servicio técnico o movimientos de la competencia, merece otra atención.
Una red comercial no es fuerte únicamente por su cobertura. También debe transformar la experiencia distribuida en conocimiento compartido, sobre todo cuando cambian las tecnologías, ingresan competidores o el comprador exige otros argumentos.
Lo mismo ocurre con el precio: detrás de un pedido de descuento puede haber una financiación poco competitiva, un diferencial mal explicado o una propuesta cuyo valor no se comprende. Sin contexto, categorías como “precio” o “competencia” explican muy poco.
El canal puede conservar la relación con el cliente y ayudar a la empresa a mejorar productos, servicios y decisiones. Para lograrlo, la marca debe dejar de tratarlo como un comprador al que solo hay que colocarle inventario y evitar pedirle información como si estuviera obligado a entregar el conocimiento construido en el territorio.
No hace falta comenzar con una integración tecnológica compleja. Revisar por qué se ganan ciertas operaciones, qué motivos se repiten entre las ventas perdidas y qué problemas aparecen después de la entrega ya mejora la lectura del mercado. Para que el aprendizaje no vuelva a dispersarse, necesita un responsable, una frecuencia de revisión y decisiones asociadas. La información mejora cuando existe reciprocidad. El distribuidor comparte más si comprueba que sus aportes se convierten en soporte, capacitación, respuestas rápidas o nuevas oportunidades. La marca puede devolver una mirada amplia sobre otros territorios e identificar patrones que cada integrante
Cuando existen confianza, reglas claras y una utilización visible de lo aprendido, la conversación deja de limitarse al próximo pedido. La empresa empieza a entender qué está cambiando alrededor de la compra y por qué el mercado sigue eligiéndola. El canal no es solamente el último tramo que acerca el producto al cliente. Es uno de los lugares donde el mercado se expresa con mayor claridad. Una marca que no consigue escuchar esa conversación puede continuar vendiendo, pero cada vez entenderá menos las razones que sostienen sus ventas.
“Las ventas perdidas contienen información especialmente valiosa porque revelan brechas de producto, problemas de respuesta, debilidades de posicionamiento y nuevas demandas”
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Entrevista
Mauricio Tomasin:
“La trazabilidad es la base del Programa" Maíz Flint: el cultivo que premia la calidad y abre la puerta a mercados premium Por Lic. Juan Ignacio Alaise Horizonte A
C
on más de 25 años de experiencia en este segmento, ACA consolidó un Programa que combina genética, trazabilidad y acompañamiento técnico para abastecer a la industria alimenticia europea. Mauricio Tomasin, técnico en semillas de ACA, explica por qué el maíz Flint dejó de ser un cultivo de nicho para convertirse en una alternativa rentable para los productores que buscan diferenciarse. Hoy, producir Flint ya no significa resignar potencial, sino acceder a un negocio que remunera la calidad y ofrece una alternativa de mayor valor agregado dentro de un cultivo tradicional. En ese camino, la Asociación de Cooperativas Argentinas (ACA) lleva más de dos décadas desarrollando un programa que integra genética, trazabilidad, asesoramiento técnico y comercialización, con un objetivo claro: producir un maíz capaz de cumplir los exigentes estándares de calidad que demanda la Unión Europea. "El maíz Flint hoy es una opción para cualquier productor que quiera diferenciarse y hacer una especialidad dentro de un commodity", resume Mauricio Tomasin, quien detalla cómo funciona un sistema que permite obtener una bonificación económica a cambio de garantizar un producto destinado exclusivamente al consumo humano. Un híbrido pensado para un mercado específico Dentro del portfolio de maíces de ACA, el protagonista del programa es el ACA 514, un híbrido sin eventos biotecnológicos desarrollado específicamente para este negocio. La ausencia de eventos transgénicos no es un detalle menor. Es, justamente, uno de los principales requisitos exigidos por los compradores europeos, que demandan un grano libre de contaminación genética y con identidad preservada desde
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HA Etrevista
la producción de la semilla hasta el embarque.
principales motores del programa.
"Todo comienza desde la producción de la semilla. Se realizan controles permanentes y análisis de laboratorio para garantizar que no exista contaminación. Esa trazabilidad es la base del Programa", explica Tomasin.
El productor comercializa el grano tomando como referencia el precio del maíz disponible y, sobre ese valor, recibe una bonificación en dólares si cumple con todos los estándares exigidos.
El ACA 514, además, reúne una serie de características agronómicas que favorecen este sistema: es un híbrido de ciclo intermedio-corto, presenta una elevada velocidad de secado, excelente comportamiento frente al vuelco y quebrado, buena sanidad y una calidad de grano que supera ampliamente los parámetros exigidos por el mercado Flint.
Según los cálculos presentados por ACA, un lote de Flint con un rendimiento de 9 toneladas por hectárea puede generar aproximadamente 180 dólares más de margen bruto, por hectárea, que un maíz convencional de 11 toneladas. Incluso frente a un cultivo de soja de alto rendimiento, la diferencia económica continúa siendo favorable para el Flint.
Una de sus principales ventajas es la posibilidad de cosecharlo a fines de marzo, incluso antes que la soja. Esa precocidad no solo mejora la logística del establecimiento, sino que también reduce considerablemente el riesgo de contaminación, ya que las cosechadoras y los camiones comienzan la campaña prácticamente limpios.
"Lo atractivo es justamente esa bonificación. Nadie asumiría los cuidados adicionales que requiere este sistema si no existiera un beneficio económico claro", resume Tomasin.
Del campo argentino a la mesa europea Todo el esfuerzo realizado durante el ciclo del cultivo tiene un destino muy definido. La producción obtenida bajo el programa Flint se exporta principalmente a Polonia, España y el Reino Unido, donde se utiliza para la elaboración de polenta, cereales para desayuno, snacks y productos de la industria cervecera. "Estamos hablando de un maíz destinado 100% al consumo humano. Por eso las exigencias son mucho mayores que en un maíz convencional", señala Tomasin. Actualmente, ACA es el principal exportador argentino de maíz Flint. Durante la última campaña comercializó unas 123.000 toneladas, mientras que para la campaña actual proyecta superar las 140.000 toneladas con destino a la Unión Europea. El gran cambio de paradigma Quizás uno de los aspectos más interesantes del programa sea cómo evolucionó a lo largo de estos años.
La trazabilidad como condición indispensable A diferencia del maíz comercial, en el Flint la calidad no depende únicamente de lo que ocurre dentro del lote. Toda la cadena debe funcionar de manera coordinada. Desde la elección del lote hasta la limpieza de la cosechadora, el transporte, el almacenamiento y el embarque, cada paso puede definir si el productor conserva o pierde la bonificación.
Lejos de ser un cultivo reservado para unos pocos, hoy representa una alternativa concreta para aquellos productores que buscan agregar valor, diversificar su negocio y acceder a mercados internacionales cada vez más exigentes. "El maíz Flint permite diferenciarse. Seguís haciendo maíz, pero ya no producís un commodity: producís un alimento destinado al consumo humano, con un valor agregado que el mercado reconoce", concluye Tomasin.
Claves del Programa Flint Para acceder a la bonificación económica, el cultivo debe cumplir una serie de requisitos de calidad y manejo: • Utilizar un híbrido sin eventos biotecnológicos (No GMO).
Para minimizar ese riesgo, ACA exige que todos los lotes del programa sean registrados en su plataforma ACA Mi Campo, donde se realiza un seguimiento permanente de cada establecimiento y se documenta toda la información necesaria para garantizar la trazabilidad.
• Elegir lotes donde no haya habido maíz en la campaña anterior, evitando la presencia de maíz guacho.
Mucho más que una bolsa de semillas El acompañamiento es otro de los pilares del programa.
Sin embargo, la experiencia mostró exactamente lo contrario.
Ese acompañamiento incluye recomendaciones sobre manejo, control de plagas y enfermedades, fertilización, monitoreo de los lotes y seguimiento de la cosecha, además de actuar como nexo comercial con los compradores europeos.
Una bonificación que marca la diferencia
Después de más de 25 años de experiencia, el Programa Flint de ACA continúa evolucionando, pero mantiene intacta su esencia: producir un maíz de alta calidad destinado a un mercado dispuesto a pagar un diferencial por esa especialización.
• Mantener un aislamiento mínimo de 250 metros respecto de otros maíces transgénicos o diferir la fecha de floración para evitar cruzamientos.
Además del híbrido específico, ACA pone a disposición de los productores una red de cooperativas y Centros de Desarrollo Cooperativo que brindan asesoramiento durante todo el proceso productivo.
Por eso, hoy las principales zonas de producción se concentran en el norte de Buenos Aires y el sur de Santa Fe, especialmente en partidos como Pergamino, Colón y Ferré, donde los altos potenciales productivos permiten expresar tanto el rendimiento como la calidad industrial del cultivo.
Una oportunidad para diferenciarse
"Podés hacer todo perfecto durante el cultivo, pero si el camión llega con una semilla transgénica o con restos de otro grano, el lote puede ser rechazado", advierte.
Cuando ACA comenzó a trabajar con Flint, la lógica indicaba que debía sembrarse en ambientes de menor potencial, donde la diferencia de rendimiento respecto de un híbrido convencional fuera menos evidente.
"Nos dimos cuenta de que el Flint debía ir a los mejores ambientes. Allí obtenemos los rindes, pero sobre todo alcanzamos la calidad que exige el mercado. Si el grano no cumple los parámetros de Flint, el negocio deja de existir", explica Tomasin.
con todas las garantías que exige este negocio", destaca Tomasin.
"ACA está presente en toda la cadena. Desde la semilla hasta la exportación, acompañamos al productor para que pueda llegar al mercado
• Garantizar la limpieza de cosechadoras, camiones y equipos de transporte para eliminar cualquier posibilidad de contaminación. • Registrar el lote en la plataforma ACA Mi Campo, que permite realizar el seguimiento y la trazabilidad del cultivo. • Cumplir con los parámetros de calidad exigidos para el mercado Flint: o Peso hectolítrico superior a 79 kg/hl. o Peso de mil granos superior a 256 gramos. o Índice de flotabilidad inferior al 20%. o Vitreosidad superior al 92%. o Granos sin hendiduras y con la coloración característica del Flint.
“A diferencia del maíz comercial, en el Flint la calidad no depende únicamente de lo que ocurre dentro del lote”
La rentabilidad continúa siendo uno de los
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Mano a mano HA
“El Hinojo”, líderes en un modelo de negocio asociativo Con una estrategia basada en la diversificación, el Establecimiento El Hinojo construyó un modelo productivo que va mucho más allá de los cultivos tradicionales. Con un esquema de 16 cultivos de invierno entre ellos camelina, carinata, lino, rábano forrajero, trébol persa y arvejas para distintos destinos, la empresa busca diversificar riesgos, abrir nuevos mercados y encontrar oportunidades donde otros ven límites. Por Juan Carlos Grasa – Horizonte A
E
n este Mano a Mano, Gabriel Busson, ingeniero agrónomo y parte del equipo de la empresa entrerriana, explica cómo se gestiona un planteo con 16 cultivos de invierno, la importancia de trabajar junto a instituciones y el desafío permanente de innovar sin perder el rumbo. Con un equipo conformado por más de 130 personas, trabajan con el firme propósito de impulsar negocios asociativos sostenibles, respaldados por valores inspirados en la familia. Cuando uno conoce El Hinojo, lo primero que llama la atención es la enorme diversidad de cultivos que manejan. ¿Siempre fue parte del ADN de la empresa? Sí. El Hinojo es una empresa familiar de la familia Cerini, de Paraná, Entre Rios, y siempre tuvo esa impronta. El dueño es agrónomo, Gerónimo Serrini, siempre fue disruptivo y fue pro hacer cosas nuevas para meterse en este tipo de nuevos cultivos. Hoy trabajamos unas 45.000 hectáreas físicas en campos alquilados y, con doble cultivo, llegamos a unas 65.000 hectáreas. Además de la agricultura, tenemos producción porcina, una red de 15 carnicerías entre Paraná y Santa Fe y un emprendimiento de
nuez pecán. Pero dentro de la agricultura siempre buscamos salir de lo tradicional. Hoy hacemos 16 cultivos de invierno para cosecha. No hacemos cultivos de servicio; todos tienen un destino productivo. Sembramos trigo, cebada, multiplicación de raigrás para semillas, rábano forrajero, trébol persa, arveja amarilla, arveja verde, lotus, lupino, centeno, lino, carinata, colza y camelina, entre otros. Cada uno tiene un destino distinto, ya sea la producción de semillas, especialidades o commodities. Muchos de esos cultivos no son habituales. ¿Qué los llevó a construir un esquema tan diverso? La principal razón es diversificar el riesgo. Si todo depende de un solo cultivo, cualquier cambio en el mercado o en el clima termina impactando de lleno sobre la empresa. Nosotros tratamos de que eso no pase. Además, cada cultivo aporta algo distinto desde lo agronómico. Nos permite diversificar herbicidas, rotar principios activos, mejorar las rotaciones y no concentrar todo en trigo y soja. Siempre estamos buscando alternativas que nos permitan mejorar el sistema.
“Nos gusta probar cosas nuevas, aprender y la verdad que es un desafío, porque somos referentes en la zona” 38
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Mano a mano HA
“Siempre la idea es ser flexibles sin chocar el barco” Algunos de esos cultivos tienen mercados muy específicos. Exactamente. Hay cultivos como la carinata o la camelina que tienen como destino la producción de biocombustibles. Otros, como la colza, se utilizan para la producción de aceite. Además tenemos especies que multiplicamos para semilla bajo convenios específicos y otros casos, como el lino, donde preferimos producir, almacenar y vender cuando aparece una mejor oportunidad comercial. También producen soja no GMO y girasol confitero, dos cultivos poco frecuentes. Sí. La soja no GMO viene creciendo mucho y creemos que tiene mucho potencial. Hoy estamos creciendo, con alrededor de 300, 400 hectáreas por año, y la idea es aumentar este año a 2.000, 3.000 hectáreas. Después tenemos el girasol confitero, destinado a la producción de pipas, que también responde a convenios específicos. Son alternativas que amplían la paleta productiva y nos permiten no depender únicamente de los cultivos tradicionales. Trabajar con tantos cultivos distintos también implica aprender constantemente. Aprendemos a diario y por eso trabajamos muy cerca de instituciones como INTA, AAPRESID, CREA y distintas universidades. Hay un ida y vuelta muy bueno donde ambas partes nos nutrimos e investigamos para entender cómo desarrollar cada cultivo. Nos pasó con el lupino, por ejemplo. Fue un cultivo del que fuimos aprendiendo junto a distintos equipos técnicos -también nos pasó con otros materiales que finalmente no funcionaron - Hemos probado garbanzo, por ejemplo, y vimos que no era una alternativa para nuestro sistema. Justamente, apuntamos a diversificar el paquete agronómico para
poder tener otras oportunidades. Esa flexibilidad también debe representar un enorme desafío desde lo operativo. Es un estrés importante el tema de la organización de logística. Es una característica que tenemos nosotros, creo que nos adaptamos, somos muy flexibles a estas cosas. Siempre la idea es ser flexibles sin chocar el barco, pero nos adaptamos muy bien a estos cambios y a los de sesiones. Además de la agricultura, la empresa desarrolló un fuerte esquema de integración porcina. Sí. Hoy tenemos una granja de 2.000 madres donde realizamos la etapa de cría. Después esos lechones pasan a granjas asociadas que se encargan del engorde. Es un sistema de trabajo conjunto donde cada parte aporta lo suyo y luego compartimos el resultado. Una parte importante de esa producción termina comercializándose en nuestras propias carnicerías. Eso nos permite integrar toda la cadena y agregar valor a lo que producimos. También hay una fuerte apuesta por la tecnología.
Sí. Hace muchos años que trabajamos en agricultura de precisión. Todos los campos están ambientados y realizamos fertilización variable de nitrógeno y fósforo. También hacemos siembra variable en maíz y desarrollamos microfranjas que hacemos dentro de los lotes y tratamos de, entre los dos, sacar la mejor información posible. Tratamos de no solamente hacer los ensayos, sino recolectarlos. ¿Qué herramientas utilizan para ese trabajo? Trabajamos con plataformas para centralizar la información y procesarla junto con nuestros equipos técnicos para seguir ajustando nuestras recomendaciones. Después de escuchar todo lo que hacen, da la sensación de que la palabra que mejor define a El Hinojo es "adaptación". La idea es ser flexibles, nos adaptamos muy bien a estos cambios y a los cambios de sesiones. Nos gusta probar cosas nuevas, aprender y la verdad que es un desafío, porque somos referentes en nuestra zona sobre estos cultivos. Siempre nos consultan y tratamos de dar una mano en lo que podamos. Eso también nos obliga a seguir aprendiendo todos los años.
“Aprendemos mucho a diario y por eso trabajamos muy cerca de instituciones como INTA, AAPRESID, CREA y distintas universidades” 40
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El Legado Agroecológico
de Carmen Felipe-Morales Por: Carlos Becco
HA Mujeres en el Agro
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n la producción agropecuaria moderna, el pragmatismo nos ha enseñado que los dogmas rara vez resuelven los problemas del lote. El desafío actual de abastecer a un mercado global exigente, mientras enfrentamos la variabilidad climática y la presión sobre los recursos, nos obliga a entender la sustentabilidad no como una corriente ideológica, sino como un riguroso ejercicio de eficiencia técnica. Para lograrlo, la agricultura del siglo XXI necesita nutrirse de todas las miradas disponibles. La alta tecnología, la biotecnología y el uso racional y preciso de los insumos sintéticos son herramientas formidables e indispensables; pero su éxito a largo plazo depende de un factor crítico que hoy vuelve a estar en el centro de la escena: la biología y la salud estructural del suelo. Es precisamente en la intersección entre la rigurosidad científica y el entendimiento vivo de la tierra donde cobra una relevancia monumental la figura que rescatamos en esta edición de “Mujeres en el Agro”. Mucho antes de que conceptos como "sustentabilidad", "salud del suelo", "cultivos de servicios" o "resiliencia climática" poblaran los congresos internacionales y las agendas corporativas, una mujer ya recorría las laderas áridas y los valles costeros de América Latina demostrando científicamente que el éxito del agro dependía de un manejo biológico integral. Hablar de la evolución de la agroecología, la conservación de suelos en nuestra región y de una mirada que hoy complementa de manera perfecta la tecnología de precisión es, indefectiblemente, hablar de la Ingeniera Agrónoma Carmen Felipe-Morales. Nacida en Perú, país caracterizado por una geografía indomable de desiertos costeros y altas montañas, Felipe-Morales forjó su vocación en una época donde las aulas de las ciencias agrarias eran territorios casi exclusivamente masculinos. Se graduó como Ingeniera Agrónoma en la prestigiosa Universidad Nacional Agraria La Molina (UNALM), una de las instituciones académicas más influyentes del agro sudamericano. No conforme con los límites técnicos de su tiempo, continuó su formación de posgrado en Europa, obteniendo el título de Doctora en Ciencias Agronómicas por la Universidad de Lovaina, en Bélgica, especializándose en física y conservación de suelos. Ciencia aplicada a la geografía real A su regreso de Europa en la década de 1970, la corriente principal de la agronomía empujaba el uso intensivo de agroquímicos y la mecanización. Carmen Felipe-Morales, sin embargo, aplicó su rigurosa formación científica para leer el terreno desde otra perspectiva. Como
profesora principal del Departamento de Suelos de la UNALM, entendió que los modelos agrícolas de las grandes llanuras no se podían replicar a ciegas en ecosistemas complejos de montaña o de zonas áridas sin pagar un costo ambiental altísimo en forma de erosión y pérdida de fertilidad. Su línea de investigación combinó la microbiología de suelos, el reciclaje de nutrientes y las técnicas hidráulicas prehispánicas. Felipe-Morales demostró técnicamente que la materia orgánica y el manejo microbiológico de los horizontes del suelo eran capaces de recuperar tierras degradadas por la salinidad y la sobreexplotación. Su enfoque no era teórico: se convirtió en una referente de la investigación-acción, llevando los ensayos de los laboratorios universitarios directamente a las parcelas de los pequeños y medianos productores en cuencas críticas como las de los ríos Chillón y Lurín, en la costa central del Perú. El centro "Bioagricultura Casa Blanca": La prueba de concepto Uno de los hitos más tangibles de su trayectoria comenzó a gestarse a principios de los años 80. Junto a su esposo y colega, el también ingeniero agrónomo Ulises Moreno, fundó el Centro de Investigación, Capacitación y Desarrollo de la Bioagricultura "Casa Blanca", ubicado en el valle de Mala. Este espacio de pocas hectáreas se transformó en un faro metodológico para la región. Lo que inicialmente era un suelo aluvial degradado y pedregoso fue convertido, mediante técnicas de bioagricultura, crianza integrada de animales (cuyes, una de las fuentes de proteína animal más importantes de la región desde la época prehispánica ) y producción masiva de compost y biol (un fertilizante orgánico líquido)l, en un oasis productivo de alta eficiencia. Casa Blanca sirvió como la gran "prueba de concepto" que el sector necesitaba: demostró que los sistemas biodiversos podían ser económicamente viables, altamente productivos y, al mismo tiempo, recuperar la estructura física y biológica del recurso suelo. Por allí pasaron —y se formaron— generaciones de agrónomos, extensionistas y productores de toda América Latina. Reconocimientos a una vida de vanguardia La coherencia científica y el impacto social de Carmen Felipe-Morales no tardaron en traspasar las fronteras de la academia. A lo largo de su carrera, su liderazgo fue requerido por organismos internacionales, siendo integrada como miembro de la Alianza Mundial por el Suelo de la FAO y participando activamente en la Red de Agroecología de América Latina (MAELA).
Entre sus principales reconocimientos se destacan: • Profesora Emérita de la UNALM: La máxima distinción académica de su alma mater, en reconocimiento a sus décadas de docencia, formación de profesionales y dirección de investigaciones clave en la ciencia del suelo. • Reconocimientos de la Sociedad Peruana de la Ciencia del Suelo (SPCS): Distinguida repetidamente por sus aportes metodológicos en la física de suelos y la mitigación de la erosión hídrica en zonas de ladera. • El Reconocimiento del Ministerio del Ambiente (MINAM) en 2013: Entregado en el marco de la Semana de la Diversidad Biológica por su enorme contribución científica a la conservación del suelo y el agua. • La Orden al Mérito de la Mujer en 2025: La máxima distinción del Estado peruano a las mujeres que destacan en el ámbito social y científico. Colaboraciones en publicaciones científicas: • La Dra. Felipe-Morales ha aportado su conocimiento en importantes obras académicas editadas en Argentina. Un ejemplo claro es su participación como coautora en el influyente libro "Agroecología: El camino hacia una agricultura sustentable", coordinado por el destacado agrónomo argentino Santiago Sarandón (de la Universidad Nacional de La Plata). Un espejo para las nuevas generaciones del agro Hoy, cuando la agricultura extensiva e industrial de nuestra región discute intensamente la huella de carbono, los cultivos de cobertura, el manejo integrado de plagas y la necesidad urgente de devolverle la vida biológica a los suelos compactados, las investigaciones que ella firmó hace cuarenta años adquieren un estatus de manual de cabecera. Su historia es un valioso recordatorio de que las miradas en el agro no se excluyen, sino que se potencian. La verdadera innovación no siempre viene de la última molécula sintetizada o del software más reciente; a veces, la mayor disrupción técnica consiste en tener la agudeza científica para entender los procesos naturales de la tierra y el coraje profesional para defenderlos cuando nadie más lo hace, tendiendo un puente imprescindible hacia la eficiencia del mañana.
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By Grupo GR
El hydration break en la vida Previo a lo que prometía ser un partidazo entre Argentina e Inglaterra, cuatro invitados y tres anfitriones nos reunimos una vez más en La Rural de Palermo para celebrar una nueva edición del Quincho de Horizonte A by Grupo GR. Por Lic. Juan Alaise - HorizonteA
M
ientras el predio ultimaba los preparativos para una nueva Expo Rural, nosotros nos disponíamos a vivir una de esas noches en las que el tiempo parece perder importancia y las conversaciones terminan marcando el ritmo de la velada. Fuimos llegando de a poco. Juan Carlos y yo nos encontramos primero para ultimar algunos detalles y recibir a los invitados. Con las primeras copas de vino UNO Malbec de Bodega Antigal ya servidas y la mesa preparada, las charlas comenzaron incluso antes de ocupar nuestros lugares. Como suele suceder en cada Quincho, bastaron unos pocos minutos para que el ambiente adquiriera esa calidez que caracteriza a estos encuentros. Invitados Cuando todos estuvimos sentados,
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Juan Carlos dio comienzo a la primera dinámica de la noche: las presentaciones. Como anfitrión rompió el hielo hablando de Verónica, de sus hijos, de su querido River, de su pasión por el golf y de Lobos, el lugar donde nació. Fue una presentación suficiente para que todos entendieran rápidamente el espíritu del Quincho: dejar por un rato los cargos y los títulos para conocer a las personas. La primera invitada en tomar la palabra fue Florencia Allub, Gerente Senior de Experiencia de Cliente y Excelencia Comercial de BASF. Florencia comenzó hablando de aquello que más la moviliza: su familia. Está casada con Juan Pablo, también integrante del mundo agropecuario, y juntos tienen cuatro hijas: una de ocho años y trillizas de seis. Entre risas confesó que ese había sido el mayor desafío y también el mayor disfrute de su vida.
Comunicadora social de formación, contó que durante mucho tiempo soñó con ser periodista hasta que una oportunidad laboral cambió el rumbo de su carrera y la llevó a BASF. "Me enamoré del agro", resumió. Hoy disfruta especialmente del liderazgo y del desarrollo de personas, acompañando equipos en un contexto donde todo cambia permanentemente. Más allá del trabajo, encontró en el deporte —gimnasia, yoga y tenis— su principal cable a tierra. El siguiente en presentarse fue Marcelo Torres, presidente de Aapresid. Nacido en Martínez y criado en una familia que tenía campo en Brandsen, recordó que aquella explotación familiar se vendió prácticamente al mismo tiempo que él terminaba la carrera de Ingeniería Agronómica en la Universidad de Buenos Aires. "La familia crece y el campo no", resumió al explicar
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una realidad que muchos productores conocen de cerca. La vida terminó llevándolo al sur bonaerense cuando conoció a Soledad, su actual esposa. Allí comenzó a trabajar junto a su suegro en una empresa familiar que, años más tarde, atravesó una profunda crisis. Lejos de detenerse, encontró una nueva oportunidad en Rural Ceres, donde desarrolló buena parte de su carrera profesional. En medio de la charla llegó una de las anécdotas más simpáticas de la noche: mientras Florencia había contado que era mamá de cuatro mujeres, Marcelo respondió que él y Soledad son padres de cuatro varones, despertando las risas de toda la mesa. El tercero en presentarse fue Luis Pérez, director de ALZ Agro. Su historia comenzó lejos del campo. Nació en Hurlingham y durante su infancia el agro apenas aparecía en algunos viajes familiares. Sin embargo, un hecho tan simple como inesperado cambió el rumbo de su vida. Con apenas diez años recibió de regalo un banderín de una escuela agrotécnica con unas vacas y unas espigas de trigo. "Me encantó", recordó. Ese mismo día decidió que quería estudiar agronomía. Lo que parecía un comentario infantil terminó convirtiéndose en una decisión que marcó toda su vida profesional. Hoy, después de más de cuatro décadas de matrimonio junto a Ana María, disfruta especialmente de una nueva etapa como abuelo. Habló con emoción de sus nietos y de cómo jugar con ellos lo conecta con el presente. "Cuando estoy con ellos me olvido de todo", confesó, dejando una reflexión con la que varios de los presentes se sintieron identificados.
sas. Ese fue el puente definitivo que lo acercó al agro. También compartió parte de su historia personal: conoció a su esposa durante un curso de especialización, formó una familia con tres hijos y hoy vive en Pergamino, desde donde continúa desarrollando una carrera profundamente ligada a la innovación. Charla, cena y dinámica de juego Terminadas las presentaciones, las cartas llegaron a la mesa y cada uno eligió su plato para la cena. La mayoría coincidimos en el bife de chorizo acompañado de rúcula y, para el postre, nadie pudo resistirse al vigilante después de que Juan Carlos aclarara
que en Barreto lo preparaban con fruta de verdad. Luego de disfrutar la comida y de seguir conversando como si nos conociéramos desde hacía años, llegó el momento de una de las dinámicas más esperadas del Quincho: la elección de imágenes. Cada invitado debía escoger aquella con la que más se sintiera identificado en este momento de su vida. Sin proponérselo, todos terminaron hablando de lo mismo. Desde distintas edades e historias, apareció un denominador común: detenerse un instante para pensar cómo quieren vivir lo que viene. La primera en elegir fue Florencia
El encargado de cerrar la ronda de presentaciones fue Alfredo Zeballos, licenciado en Biotecnología. A diferencia de la mayoría de los presentes, reconoció que hasta los 27 años prácticamente no tenía ningún vínculo con el agro. "No sabía reconocer una planta de trigo ni una soja", dijo con total naturalidad. Su acercamiento nació de la curiosidad y tuvo como gran mentora a la reconocida investigadora Raquel Chan, quien despertó en él el interés por la genética vegetal. Más adelante continuó su carrera en INTA Castelar, donde comenzó a trabajar junto a programas de mejoramiento genético de distintas empre-
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Allub, quien tomó la fotografía de una persona recorriendo una ruta en bicicleta con varias alforjas. "Estoy en un momento de reconversión", comenzó diciendo. Después de cumplir cuarenta años sintió que había llegado el momento de hacerse nuevas preguntas. Muchos de los sueños que alguna vez persiguió ya se cumplieron y ahora busca vivir una etapa más auténtica, menos enfocada en los resultados y más conectada con las emociones. Ante una pregunta de la mesa sobre qué llevaba dentro de esas alforjas, respondió con una imagen que describió perfectamente su presente: Hoy estoy mucho más conectada con disfrutar el camino y el presente: liderar y desarrollar a mi equipo; y sin dudas acompañar el crecimiento de mis cuatro hijas es mi prioridad. Marcelo Torres eligió la imagen de una persona sobrepasada por la cantidad de situaciones que debía resolver al mismo tiempo. Confesó que esa fotografía lo representaba plenamente. Después de varios meses recorriendo distintos países y participando de congresos y reuniones, sintió que había dedicado demasiado tiempo a responder las demandas de los demás y muy poco a escucharse a sí mismo.
emotivo. Eligió una fotografía donde una pareja de abuelos compartía un momento con sus nietos y explicó que esa imagen representaba el presente que hoy intenta vivir. Recordó el problema de salud que atravesó el año pasado y cómo esa experiencia modificó por completo su forma de mirar la vida. "Lo primero que uno se pregunta después de vivir algo así es cuál es realmente su futuro", reflexionó. Desde entonces aprendió a valorar la contemplación y las pequeñas cosas de todos los días. Contó que disfruta levantarse temprano, tomar unos mates mirando el jardín y, sobre todo, jugar con sus nietos. "Ellos me traen al presente. Mientras estoy con ellos me olvido de todo. Eso es profundamente sanador", resumió. El encargado de cerrar la dinámica fue Alfredo Zeballos, quien eligió la imagen de un rompecabezas cuyas piezas comenzaban a encajar. Explicó que, al igual que Florencia, siente que los cuarenta marcan una especie de segundo tiempo. Después de muchos años dedicados a aprender y sumar experiencia, hoy busca algo distinto.
Reconoció que atraviesa una etapa de transición. Quiere bajar el ritmo, recuperar tiempo para navegar y disfrutar del mar, aunque al mismo tiempo se pregunta si realmente sabrá convivir con una agenda menos intensa. "Después voy a extrañar la adrenalina", dijo entre risas, dejando una pregunta que resonó en toda la mesa: ¿qué hacemos cuando dejamos de correr?
"Ahora quiero tener un propósito", afirmó. Más que seguir acumulando conocimientos, pretende que aquello que hace tenga un impacto positivo en la vida de otras personas. Como ejemplo compartió uno de los proyectos en los que trabaja junto a comunidades originarias, acompañándolas para producir sus propias semillas y fortalecer sus sistemas productivos. "Quiero sentir que lo que hago tiene significado", concluyó.
El turno de Luis Pérez llevó la conversación hacia un lugar profundamente
Mientras escuchaba a cada uno de los invitados no pude evitar encon-
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trar un hilo conductor entre todas las elecciones. A pesar de sus distintas edades, profesiones e historias de vida, todos parecían estar haciéndose la misma pregunta. Ya no se trataba únicamente de crecer, producir o alcanzar objetivos. La conversación giró hacia otro lugar: cómo vivir con mayor autenticidad, disfrutar más el presente y encontrar un propósito. El encuentro va llegando a su fin A esta altura de la noche, se acercaba el café y la conversación siguió fluyendo sin necesidad de buscar nuevos temas. Habíamos empezado hablando de agro y terminamos hablando de la vida. Quizás esa sea una de las cosas más lindas que tiene el Quincho. Uno llega pensando que va a hablar de trabajo y termina hablando de aquello que verdaderamente lo mueve. Los cargos quedan apoyados sobre la mesa junto a las copas de vino, y aparecen las personas. Cuando nos levantamos para hacer la foto grupal, ya estaba claro que la noche había valido la pena. Las conversaciones continuaron algunos minutos más en la puerta del restaurante, como suele pasar cuando nadie tiene demasiadas ganas de despedirse. La vida también tiene sus estaciones. Hay momentos para aprender, otros para construir, algunos para acelerar y otros para detenerse un instante y preguntarse, simplemente, cómo queremos seguir el camino. Esa noche entendimos que nunca es tarde para hacerse esa pregunta. Hasta el próximo Quincho de Horizonte A, by Grupo GR.
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Claves de la Fertilización y Nutrición en el Cultivo de Maíz Hacia una Productividad Sostenible
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Por: Esteban Ciarlo 1,2, Fernando Salvagiotti3 FERTILIZAR AC – 2Facultad De Agronomía UBA - 3 INTA Oliveros – CONICET
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l maíz es un cultivo emblemático de la agricultura argentina por su adaptabilidad y su rol central en la seguridad alimentaria mundial. En la última campaña, alcanzó un área sembrada de casi 10 millones de hectáreas y una producción de 64 millones de toneladas, consolidándose como el primer cultivo en volumen del país, superando al cultivo de soja. Sin embargo, a pesar de los avances genéticos que incrementan el rendimiento potencial en aproximadamente un 5% cada década, la reposición de nutrientes es significativamente menor a su extracción, lo que genera brechas de rendimiento con respecto al potencial alcanzable.
Figura 1. Rendimiento del cultivo de maíz bajo distintos tratamientos de fertilización, en términos relativos a la aplicación frecuente de fertilización local, luego de 5 años en promedio de aplicación. El testigo no recibe ningún tipo de fertilización. El tratamiento Mejorado tiene dosis de N y P mayores que el tratamiento frecuente, mientras que el tratamiento Completo presenta las mayores dosis de N, P y S, e incluye en la mayoría de las veces la aplicación de Zn. Fte: FERTILIZAR AC, 2026.
El Suelo y el Maíz: Una Sinergia Necesaria
No se puede producir maíz sin considerar la salud del suelo. Este cultivo, al igual que otros cereales de grano, gracias al desarrollo radicular y la biomasa aérea con alta relación carbono/nitrógeno, es relevante para la acumulación de materia orgánica en el largo plazo, así como para reducir procesos de erosión por la mayor cobertura del suelo. Esto procesos van a ser importantes si el cultivo de maíz recibe una adecuada nutrición. Esta nutrición debe ser planificada en forma racional, siendo el análisis de suelos la herramienta fundamental para la toma de decisiones.
Figura 2. Déficits (Aplicación – Exportación) promedio de N, P y S (en kg nutriente/ha) para el cultivo de maíz en Argentina en la campaña 2025-2026, y porcentaje de reposición (Aplicación / Exportación * 100) de los mismos nutrientes en la misma campaña. Fte. FERTILIZAR AC, 2026.
A pesar de estos beneficios, el diagnóstico actual es preocupante. El promedio nacional de análisis de suelos no llega al 25%, lo que implica que la mayoría de los lotes se manejan sin un conocimiento real de su fertilidad. Esto ha derivado en un manejo casi a ciegas en muchos casos, siguiendo modelos que no consideran los niveles actuales de los nutrientes. El Diagnóstico: El Primer Paso para el Éxito
La planificación debe basarse en evidencias. El muestreo y análisis de suelo es la herramienta más económica y eficaz para alcanzar un diagnóstico correcto. En la actualidad se cuenta con información relevante para decidir la fertilización, donde se destaca: • Fósforo (P): Medición de P-extractable (Bray 1) en el estrato de 0-20 cm. • Nitrógeno (N): Medición de nitratos en el perfil de 0-60 cm. • Mineralización (NAN): El índice de Nitrógeno Anaeróbico permite predecir la oferta de N (y también se ha reportado la de azufre, S) que el suelo liberará durante el ciclo. Por cada ppm de NAN, se estima
un aporte aproximado de 3 a 4,2 kg de N por hectárea dependiendo de la región.
importancia cuando el maíz se siembra como cultivo de segunda.
• Otros nutrientes: Es importante considerar la disponibilidad de nutrientes como el azufre (determinación de sulfatos), y de micronutrientes como el Zinc (Zn extractable con DTPA) o Boro (B extractable en agua caliente), todos a 0-20 cm de profundidad.
• Momento: En zonas con riesgo de altas precipitaciones en las etapas vegetativas tempranas del cultivo, se recomienda fraccionar la dosis, aplicando una parte a la siembra y el resto entre las etapas V6 y V8, donde la estimación del rendimiento, clave para la estimación de la dosis de los nutrientes móviles como el N, es más precisa. También esta división de la fertilización puede realizarse cuando la expectativa de rendimiento se espera que sea más alta.
El Nitrógeno (N): "La Bala de Plata"
Es el nutriente en general más limitante. Para producir 10.000 kg de grano por ha, el maíz debe absorber aproximadamente unos 200 kg de N por ha. El cálculo de la dosis debe considerar el N disponible a la siembra, el N mineralizado y el aporte (o inmovilización) del residuo del cultivo antecesor. Este último aspecto es de mayor
El Fósforo (P): Los cimientos del Rendimiento
A diferencia del nitrógeno, el P es poco móvil, por lo cual es la oferta del nutriente lo que determina la probabilidad de la res-
“El promedio nacional de análisis de suelos no llega al 25%, lo que implica que la mayoría de los lotes se manejan sin un conocimiento real de su fertilidad” 49
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“La eficiencia de uso de nutrientes muestra que por cada kg de N aplicado se pueden obtener entre 15 y 25 kg de grano” puesta y la dosis a aplicar. Entran en este caso en juego la aplicación de diferentes estrategias o “filosofías” que pueden ser de Suficiencia (maximizar la renta sólo del cultivo actual) o de Reconstrucción y Mantenimiento (elevar además los niveles del suelo a largo plazo). • Umbrales: El nivel crítico de P-Bray, por debajo del cual es muy probable la respuesta, varía según la textura del suelo, situándose generalmente entre 9 y 12 ppm (partes por millón). • Localización y momento: La aplicación localizada, en la línea de siembra, es más eficiente que al voleo, especialmente en suelos con bajos niveles de fósforo y con planteos de suficiencia. Azufre (S), Micronutrientes (Zn, B) y Potasio (K)
• Azufre: Es esencial para la formación de proteínas. Los suelos con bajo contenido de materia orgánica o arenosos, con historial de respuesta a N suelen presentar deficiencias de este nutriente. Se sugiere un umbral crítico de 7 ppm (0-20 cm) de S de sulfatos a la siembra, o 40 kg S/ha en el perfil en los primeros 60 cm de suelo. • Zinc (Zn): Es el principal micronutriente que restringe el crecimiento del cultivo, con respuestas a su aplicación en amplias zonas de la región productiva. Aunque se absorbe en cantidades pequeñas (500 g para 10 t de rendimiento), su disponibilidad es baja en muchas zonas agrícolas argentinas. Se detectan respuestas con niveles menores a 1 ppm en suelo. • Boro y Potasio: Se han empezado a registrar respuestas significativas a B en suelos con menos de 0,8 ppm, especialmente en suelos pobres en materia orgánica. También se detectan respuestas crecientes a la aplicación de K en zonas específicas como el litoral (Este de Entre Ríos y Corrientes).
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En la mayoría de los casos, la fertilización balanceada y con dosis que no limiten los rendimientos es la que genera las mejores respuestas en producción. En ensayos de largo plazo de la Red de Estrategias de Fertilizar se evalúan las respuestas a estrategias de nutrición que difieren en cuanto a la cantidad de nutrientes aplicados y a la dosis de estos, comparando estrategias más completas o balanceadas con respecto a las de aplicación frecuente. Luego de 10 años de resultados en varias localidades distribuidas en las principales zonas productivas de Argentina se ha estimado que mejorar la nutrición puede llevar a aumentos relativos en la productividad de hasta un 14% de rendimiento extra del cultivo de maíz (Fig.1). Cuando los sistemas de producción no se manejan considerando la planificación de las rotaciones de cultivos y las estrategias de reposición de nutrientes, las “brechas” de productividad en estos suelos serán mayores. Monitoreo en Tiempo Real: El Manejo "on demand”
El plan inicial de fertilización debe ajustarse según el progreso del cultivo y el clima. Herramientas modernas permiten un monitoreo dinámico: • Sensores de vegetación: El clorofilómetro (SPAD) y sensores remotos (como Green Seeker para medir NDVI) permiten detectar deficiencias de nitrógeno entre las etapas de 10 y 14 hojas. Para usar estos sensores correctamente, se recomienda dejar una franja del lote con exceso de nitrógeno para comparar el "verdor" del resto del cultivo con la situación sin limitación por N. Evaluación Final y Rentabilidad
Al final del ciclo, el análisis de grano sirve como retrospectiva. Por ejemplo, valores
menores al 1,2% de nitrógeno en grano indican que el rendimiento fue limitado por falta de este nutriente. Desde el punto de vista económico, la fertilización es una práctica altamente rentable. La eficiencia de uso de nutrientes muestra que por cada kg de N aplicado se pueden obtener entre 15 y 25 kg de grano, mientras que para el P la respuesta varía entre 25 y 65 kg de grano. Además de la ganancia inmediata, debe considerarse el efecto residual de muchos de los nutrientes aplicados y la mejora en la calidad productiva del suelo a largo plazo. Sin embargo, aún hoy las dosis aplicadas al cultivo suelen ser menores a las que se debería llegar para explorar los potenciales de producción en secano, e incluso para satisfacer completamente los requerimientos de los rendimientos actuales, con desbalances originados por exportaciones de nutrientes mayores (mucho mayores en algunos casos como el azufre) que la aplicación de los mismos, exigiendo al recurso suelo para la provisión de estos nutrientes y comprometiendo finalmente la sustentabilidad del sistema. En promedio, en la última campaña hubo una pérdida neta promedio de 46 kg de nutrientes por hectárea sembrada con maíz, sólo considerando N, P y S (Fig. 2). Conclusiones
Cerrar la brecha nutricional en el maíz no es solo una cuestión de dosis, sino de diagnóstico integral y manejo balanceado. Atender las necesidades de nitrógeno, fósforo, azufre y zinc, ajustando las aplicaciones según el monitoreo del cultivo y la oferta hídrica, es el camino para alcanzar producciones sostenibles que preserven el recurso suelo para las futuras generaciones. El análisis de suelos es central, y en el caso de los nutrientes de mayor movilidad como el nitrógeno, establecer el rendimiento objetivo es clave para el éxito.
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Maíz en el sudeste de Córdoba: 20 años de confianza con la genética NK C
on más de dos décadas de trayectoria asesorando y produciendo maíz en el sudeste de Córdoba, el productor Alejo Villar construyó una relación de largo plazo con la marca NK Semillas basada en la experiencia a campo. Tras evaluar varios materiales en redes de ensayos en Marcos Juárez, el productor asegura que el híbrido NK 825 VIPTERA3 CL reúne las características para afrontar los desafíos actuales del maíz. El resultado de la campaña pasada fue contundente en la zona: 146 qq/ha de rendimiento final y la decisión de ampliar su superficie en la próxima campaña.
Probar constantemente nuevos híbridos “Con el acompañamiento técnico de los ingenieros agrónomos Juan Pablo Ioele y Valentín Gentiletti, todos los años incorporamos híbridos de distintas marcas para compararlos en condiciones reales de producción. Fue justamente esa combinación de datos técnicos y confianza en el equipo comercial de la marca lo que me llevó a incorporar el NK 825 VIPTERA3 CL a mi planteo durante la campaña 2025/26”, comentó el productor desde Córdoba.
*Foto Gentileza: Productor agropecuario Alejo Villar junto a Diego Vottero, representante técnicocomercial NK para región Córdoba y el Ing. Agr. Juan Pablo Ioele desde la localidad de Monte Maíz, Córdoba.
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"Confío mucho en las redes de ensayos de semilleros, información del INTA, resultados de CREA y el asesoramiento permanente de sus técnicos y del equipo comercial de NK. Todos coincidían en el potencial del híbrido NK 825 VIPTERA3 CL y decidí darle la oportunidad para sembrarlo en uno de los mejores ambientes del establecimiento. El año pasado Germán Gianre, representante comercial de Morel Vulliez, me convenció de probarlo. También hablamos con Diego Vottero, re-
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presentante técnico- comercia en NK para Córdoba, y con el ingeniero Juan Pablo Ioele. Ya estaban los primeros ensayos del INTA y de CREA mostrando muy buenos resultados. Toda esa información fue fundamental para tomar la decisión de sembrarlo”, agregó "Lo primero que miro es el potencial y la estabilidad. Después vienen la sanidad, el porte de planta y todo lo demás. Pero un híbrido tiene que rendir bien en distintos ambientes. Además, mi decisión en la elección estuvo respaldada por la confianza construida durante muchos años con NK Semillas. Son más de 20 años trabajando con la marca y eso pesa cuando hay que apostar por un material nuevo”, afirmó.
Una región donde el maíz expresa todo su potencial La trayectoria de Alejo Villar como productor transcurrió en el sudeste de Córdoba, principalmente, en establecimientos ubicados en la zona de Marcos Juárez, Valdisera e Inriville. Se trata de ambientes de alto potencial, con perfiles profundos, buena disponibilidad de agua y lotes que, tras años de recuperación luego de las inundaciones, hoy vuelven a expresar su máximo rendimiento. “Son ambientes ideales para hacer maíz. Hay muy buena napa, perfiles profundos y muy pocos lotes limitantes. El potencial de la zona es enorme”, describió Villar. En estos planteos el maíz ocupa un lugar estratégico. La rotación siempre está presente, aunque reconoce que las decisiones también dependen de la rentabilidad de cada campaña. Asimismo, la incorporación del maíz tardío hace algunos años permitió flexibilizar aún más el esquema agrícola. "Cuando aparecieron los planteos de maíz tardío cambió mucho nuestra forma de trabajar. Nos permitió romper algunas rotaciones y seguir haciendo maíz incluso en años complicados. Recuerdo especialmente una de las campañas más secas de los últimos años. Aun bajo esas condiciones, el cultivo logró rendimientos promedio superiores a 110 quintales por hectárea”, recordó el productor. "En el peor año de seca obtuvimos 112 quintales netos. Hubo sectores de 60 quintales y otros de más de 130, pero el maíz volvió a demostrar que en esta zona siempre tiene potencial”, agregó. La campaña pasada, el NK 825 VIPTERA 3 CL compartió lote con otros híbridos de la competencia y le asignaron el mejor lote, donde los híbridos de punta fueron sembrados dentro de 50 hectáreas por
igual, en ambiente de alto potencial. “El planteo productivo prioriza las rotaciones y una nutrición intensiva, apuntando siempre a maximizar el rendimiento. La fertilización incluye entre 250 y 300 kg/ha de urea, además de fósforo y azufre, con el objetivo de sostener planteos de alto potencial”, sumó el productor. La incorporación de nitrógeno se realiza incluso antes de la siembra para poder aprovechar las primeras ventanas de implantación.
Dos quintales más El NK 825 VIPTERA3 CL fue comparado en igualdad de condiciones con otros materiales líderes del mercado, sembrados en los mejores ambientes del establecimiento. Todos recibieron exactamente el mismo manejo agronómico: misma fecha, fertilización, densidad. La comparación fue directa. En rendimiento, el híbrido de NK logró aproximadamente dos quintales más como resultado. "En rendimiento terminó siendo el mejor. Lo que realmente me sorprendió fue el estado del cultivo al momento de la cosecha. El híbrido se destacó dentro del lote por su excelente estabilidad de plantas, no tuvo vuelcos ni quebrado de caña, la uniformidad del lote, la muy buena calidad de semilla y emergencia y el secado rápido del grano en los últimos días previos a la cosecha”, describió Alejo Villar. Vale la pena destacar que durante la campaña ocurrió un evento climático que puso a prueba el comportamiento del cultivo. Pocos días antes de la cosecha una lluvia muy importante recargó completamente los perfiles. Sin embargo, el lote llegó intacto. “Después de una lluvia muy importante antes de cosechar, el lote quedó como si nada hubiera pasado. No encontré plantas volcadas ni quebradas”.
La importancia de la tecnología CL y resultados La tecnología CL representa mucho más que una característica adicional: significa sumar una herramienta de manejo que hasta ahora no encontraba en híbridos de este nivel de rendimiento en la zona. "Hasta ahora no había un híbrido CL con este potencial. Poder combinar Clearfield con Viptera 3 nos abre muchas posibilidades para el manejo de malezas y especialmente para seguir haciendo maíz sobre maíz. En esta zona, además, es clave contar con maíces que incorporen tecnología CL, ya que permiten un manejo más eficiente sobre rastrojos de maíz”, detalló Villar.
La siembra del NK 825 VIPTERA3 CL se realizó tempranamente con una densidad objetivo de 80.000 semillas por hectárea y logrando un promedio de 76.000 plantas. “La calidad de esta semilla fue excelente. Eso se traduce en una emergencia pareja y en un mejor stand de plantas. Durante el llenado de grano el híbrido mostró otro atributo que no esperaba. La velocidad de secado. En apenas diez o quince días bajó la humedad de golpe. Fue algo que realmente me llamó la atención”, indicó Villar sobre esta característica que permitió agilizar la cosecha y reducir tiempos de espera. La cosecha finalizó el 31 de marzo de 2026, luego de algunos días de interrupción por lluvias. El resultado final fue de 14.600 kg/ha y más allá del rendimiento, el productor destaca el excelente estado sanitario, la ausencia de vuelco y quiebre y la calidad final del grano. “El híbrido llegó a cosecha con una excelente integridad de planta, demostró su comportamiento frente a vuelco y quebrado y contó con excelente agronomía y perfil sanitario. El NK 825 VIPTERA3 CL logró un rendimiento neto de 14.600 kg/ ha, dos quintales arriba del segundo híbrido competidor dentro del lote. Confirmó mis expectativas y las superó ampliamente”
NK 825 VIPTERA3 CL ocupará una superficie mucho mayor en el próximo ciclo "Voy a sembrarlo nuevamente. Aproximadamente el 50% del maíz sobre maíz que haga este año será destinado a este material. La confianza en la genética se complementa con el acompañamiento del distribuidor y del equipo técnico de NK, un aspecto que considero determinante. El asesoramiento fue fundamental para tomar la decisión. La genética y el respaldo técnico hacen la diferencia. Hay confianza en la marca, en el equipo técnico y también en la logística. La semilla siempre llega a tiempo, y eso para quienes hacemos siembras tempranas vale muchísimo”, aseguró. "Si tuviera que recomendarlo diría que es un híbrido muy completo para ambientes de alto potencial. Tiene rendimiento, estabilidad, excelente comportamiento a cosecha y, además, incorpora la tecnología Clearfield. Para mí, hoy es una de las mejores herramientas para seguir haciendo maíz de alto rendimiento”, concluyó Alejo Villar satisfecho por la experiencia y después de evaluar el híbrido durante toda una campaña.
"Voy a sembrarlo nuevamente. Aproximadamente el 50% del maíz sobre maíz que haga este año será destinado a este material.” 53
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El digestato dejó de ser subproducto: ahora es debate estratégico
La economía circular agroindustrial no se define solo por producir energía a partir de residuos, sino por gestionar correctamente los nutrientes que quedan después del biogás. Por Ing. Agr. Mariano Larrazabal. Manager de circularworks by Montecor
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urante mucho tiempo, el digestato fue visto como aquello que quedaba al final del proceso. La conversación principal estaba puesta en el biogás: capturar metano, generar energía renovable, reducir emisiones y transformar residuos orgánicos en una fuente energética aprovechable.
El valor no está solo en producir biogás
Pero esa mirada empieza a quedar incompleta.
El carbono degradable se transforma en biogás. Sin embargo, buena parte de los nutrientes originales permanece en el digestato. Nitrógeno, fósforo, potasio y otros elementos pueden volver al suelo y cerrar un ciclo que, durante décadas, estuvo abierto: extraer nutrientes, producir alimentos, generar residuos y volver a depender de fertilizantes minerales para sostener la productividad.
Cada planta de biogás genera también una corriente material de enorme importancia: el digestato. Y ese material no es simplemente un resto. Contiene nutrientes, materia orgánica, agua, carbono y un potencial agronómico que puede ser muy relevante si se gestiona correctamente. Ahí aparece el cambio de época. El digestato dejó de ser una salida secundaria del proceso para convertirse en un debate estratégico dentro de la economía circular agroindustrial. En Argentina, esta discusión todavía ocupa un lugar incipiente, pero los datos muestran que el potencial es significativo. El país cuenta con una matriz productiva capaz de generar grandes volúmenes de biomasa residual pecuaria, agroindustrial y urbana, con un potencial estimado de biogás a partir de estas corrientes que aún está muy subutilizado. Un relevamiento de INTA y la Secretaría de Agricultura registró 27 plantas industriales de biogás operativas en el país y mostró que el aprovechamiento del digerido todavía tiene mucho margen de mejora: el 50% realiza separación física del digerido y el 70% aplica la fracción líquida en terrenos propios con plan de manejo agrícola. Este escenario confirma que el desafío argentino no es solamente producir biogás. También es desarrollar modelos técnicos, logísticos y agronómicos capaces de transformar el digestato en un recurso estable, trazable y útil para el suelo, reduciendo pasivos ambientales y recuperando nutrientes dentro del propio territorio productivo. La experiencia europea ofrece una señal clara de hacia dónde puede evolucionar esta discusión. Allí, el digestato ya no se analiza únicamente como una consecuencia del biogás, sino como parte de una estrategia más amplia vinculada a la seguridad de fertilizantes, la recuperación de nutrientes y la reducción de dependencia de insumos minerales. Esa referencia no debería copiarse de manera automática, pero sí ayuda a entender una tendencia: el valor del biogás no termina en la energía. Continúa en la capacidad de transformar el digestato en un insumo trazable, estable y agronómicamente útil.
La digestión anaeróbica permite convertir residuos orgánicos en energía. Ese proceso tiene un valor ambiental y productivo evidente. Pero si se mira el sistema completo, la energía es solo una parte de la ecuación.
Pero este punto exige precisión. El digestato tiene valor, sí. Pero no todo digestato tiene el mismo valor. Su composición depende del residuo de origen, del proceso de digestión, del manejo posterior, de la estabilidad del material y del sistema de aplicación. No es lo mismo un digestato proveniente de estiércol que uno originado en residuos agroindustriales, fracción orgánica urbana, efluentes o mezclas de distintas corrientes. Tampoco es lo mismo aplicar digestato fresco sin tratamiento que separar fases, estabilizar, compostar, concentrar nutrientes o convertirlo en un insumo con especificación agronómica.
sistema capaz de capturar su valor sin perderlo en transporte, almacenamiento o aplicación deficiente. Por eso, tecnologías como la separación sólido-líquido, la concentración de nutrientes, el compostaje, la estabilización, la higienización y la planificación territorial son cada vez más relevantes. La fracción líquida puede contener una parte importante del nitrógeno disponible y tener sentido en aplicaciones cercanas. La fracción sólida, en cambio, puede concentrar más carbono y fósforo, ser más estable y permitir una logística diferente. El valor aparece cuando cada fracción encuentra su uso adecuado. La economía circular no consiste en mover residuos más lejos. Consiste en diseñar mejores destinos para los materiales. No todo residuo tratado es automáticamente un fertilizante Este es uno de los puntos centrales del debate. El digestato puede aportar nutrientes y materia orgánica al suelo, pero también puede generar impactos si se gestiona mal. Un exceso de nitrógeno disponible puede derivar en lixiviación de nitratos, pérdidas por volatilización de amoníaco, olores, problemas de aceptación social o desequilibrios en determinados suelos.
Por eso, el digestato no debería gestionarse por intuición. Debería gestionarse por análisis, destino y criterio técnico.
Ese riesgo no invalida su potencial. Al contrario, confirma la necesidad de gestionarlo con mayor precisión.
La trampa del volumen: cuando la circularidad mueve agua
El digestato empieza a entrar en una conversación que va más allá del aprovechamiento de residuos. Forma parte de debates sobre fertilización circular, eficiencia en el uso de nutrientes, reducción de importaciones, salud del suelo, control ambiental y modelos productivos más resilientes.
Uno de los grandes desafíos del digestato no está solo en su composición química. Está en su volumen. En muchos casos, el digestato contiene una proporción muy alta de agua. Esto significa que mover digestato fresco puede convertirse, en la práctica, en mover agua a largas distancias. Y cuando eso ocurre, la economía circular empieza a chocar con una realidad simple: la logística puede definir la viabilidad del modelo. Un material puede tener valor agronómico, pero si su densidad de nutrientes por tonelada transportada es baja, el costo logístico puede limitar su aplicación. Allí aparece una de las discusiones más importantes: la circularidad no se resuelve solo con declarar que un residuo es aprovechable. Se resuelve diseñando un
En Argentina, cualquier producto destinado a incorporar nutrientes al suelo o a las plantas, o a funcionar como enmienda, sustrato, acondicionador o materia prima, se encuentra dentro del marco de registro y control de SENASA. El organismo contempla la inscripción de productos en el Registro Nacional de Fertilizantes, Enmiendas, Sustratos, Acondicionadores, Protectores y Materias Primas. Esto marca una frontera clara: transformar un residuo en recurso no es solo una operación técnica. También implica calidad, trazabilidad, documentación, desti-
“El verdadero salto es convertirlo en un recurso con especificación, trazabilidad y valor productivo” 55
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“La economía circular será cada vez más medible” no y cumplimiento normativo. Del residuo al insumo: el salto que falta El digestato representa muy bien una idea de fondo: la economía circular no se completa cuando un residuo deja de enterrarse o acumularse. Se completa cuando ese residuo se transforma en un insumo útil, medible y aceptado por el sistema productivo. Para eso, hay que pasar de la lógica del descarte a la lógica de la especificación. Un digestato con análisis conocido, estabilidad adecuada, dosis recomendada, trazabilidad de origen, destino agronómico y tecnología de aplicación tiene una lógica completamente distinta a una corriente orgánica que simplemente “hay que sacar” de una planta. La diferencia es enorme. En el primer caso, hablamos de un bioinsumo o una enmienda con potencial productivo. En el segundo, seguimos hablando de un problema con otro nombre. Por eso, el futuro del digestato no se define solamente dentro del biodigestor. Se define antes y después: en la selección de las corrientes de entrada, en el diseño del proceso, en el tratamiento posterior, en la logística, en el modelo territorial y en la relación con productores, municipios, industrias y organismos de control. La circularidad también necesita datos Hay otro cambio que empieza a emerger: la economía circular será cada vez más medible. Ya no alcanzará con afirmar que una corriente se valoriza. Será necesario de-
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mostrar cuánto residuo se recuperó, qué nutrientes se reintegraron, qué emisiones se evitaron, qué trazabilidad tuvo el material y qué impacto generó en el suelo. Incluso comienzan a aparecer investigaciones que utilizan imágenes satelitales Sentinel-2 y modelos de machine learning para detectar aplicaciones de digestato en cultivos, mostrando que el monitoreo digital puede convertirse en una herramienta relevante para controlar y gestionar mejor este tipo de materiales orgánicos. Este punto conecta directamente con la nueva etapa del agro: menos relato y más evidencia. La valorización de residuos orgánicos necesitará datos, indicadores y sistemas de seguimiento que permitan tomar mejores decisiones. La oportunidad para la agroindustria y los municipios Argentina tiene una oportunidad importante en este campo. La agroindustria, los feedlots, tambos, frigoríficos, plantas alimentarias, industrias de procesamiento, municipios y establecimientos productivos generan corrientes orgánicas que muchas veces son tratadas como pasivos ambientales o problemas de disposición.
entender que no existe una única receta. Cada territorio tiene una matriz distinta de residuos, distancias, suelos, productores, costos, restricciones y oportunidades. Por eso, el debate del digestato es mucho más que una discusión técnica. Es una discusión sobre cómo diseñamos sistemas agroindustriales capaces de cerrar ciclos sin crear nuevos problemas. La mirada de CircularWorks by Montecor Desde CircularWorks by Montecor entendemos que la economía circular aplicada al territorio no puede quedarse en el concepto. Tiene que convertirse en soluciones concretas, operables y escalables. El digestato expresa con claridad ese desafío. Tiene valor, pero necesita gestión. Contiene nutrientes, pero necesita análisis. Posee potencial agronómico, pero necesita destino. Puede reducir dependencias y cerrar ciclos, pero necesita tecnología, logística y criterio de aplicación. El verdadero salto no está en decir que el digestato es circular sino en convertirlo en un recurso con especificación, trazabilidad y valor productivo.
El digestato, en ese contexto, puede formar parte de una nueva arquitectura territorial: residuos orgánicos que producen energía, nutrientes que vuelven al suelo, materiales que se estabilizan, corrientes que se separan, impactos que se reducen y valor que permanece cerca de donde se genera.
Porque cuando un residuo orgánico se transforma correctamente, deja de ser una carga ambiental y empieza a funcionar como parte de una nueva infraestructura: energética, agronómica e industrial.
Pero esa oportunidad no se activa sola.
La economía circular no empieza cuando sobra algo. Empieza cuando somos capaces de diseñar qué valor puede tener ese material dentro de un sistema productivo más inteligente.
Requiere ingeniería, equipamiento, operación, análisis, diseño logístico y modelos de negocio viables. También requiere
Ese es el debate que viene. Y también la oportunidad.
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Evaluación sanitaria de híbridos comerciales de maíz En el S-SE de la provincia de Córdoba
Por: Luis Pagnan1; Alejandra Masino3; Enrique Alberione9; Nicolás Salines9; Elizabeth Pozzi9; Nicolás Gentili3; Analía Salafia2; Marcela Genero4; Fernando Flores9; Fernando Escolá9; Ignacio Stantero9; Sebastián Muñoz8; Sebastián Chiacchiera5; Julio Pientrantonio⁶; Matías Alladio⁶; Patricio Feresín7; Sofía Allovati7; Alejandro Salomón8; Mariano Ingrassia10; Gabriela Mastrovicenzo10; Federico Bolatti11; Leonardo Arce11; Néstor Franz12; María Paula Vaia13; María Belén Conde9 y Guillermo Gerster9 1AER Justiniano Posse, ²AER Laboulaye, 3AER Corral de Bustos ,AER 4Huinca Renancó, 5AER Noetinger, ⁶AER Bell Ville, 7AER La Carlota, 8AER Río Cuarto, 9EEA Marcos Juárez (Equipo de Patología Vegetal), 10AER Canals, 11AER Arias, 12AER Coronel Moldes, 13AER Adelia María.
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HA Informe
Tabla 1. Comportamiento sanitario de híbridos en fecha de siembra temprana
Introducción
Las enfermedades foliares en el cultivo de maíz pueden ocasionar pérdidas de rendimiento que varían entre el 5 y el 50%, dependiendo de la especie del patógeno, la susceptibilidad del híbrido, el momento de infección y las condiciones ambientales, fundamentalmente por reducción del área foliar fotosintéticamente activa y menor llenado de los granos. Las principales enfermedades foliares que afectan al maíz son roya común ´RĆ (Puccinia sorghi Schwein,1832), Tizón foliar del maíz ´TF´ (Exserohilum turcicum (Pass.) y en algunos casos Estría bacteriana del maíz ´EB´ (Xanthomonas vasicola pv. vasculorum). K.J.
Referencias: RC=roya común, LB=lunar blanco, EB=estría bacteriana , C.c=carbón común del maíz, Cdp=carbón de la panoja del maíz, G.snap=green snap.
Leonard & Suggs). Otras dos enfermedades igualmente importantes son Mancha gris de la hoja ´MǴ (Cercospora zeae-maydis Tehon & E.Y. Daniels / Cercospora zeina Crous & U. Braun) y Mancha blanca ´MB´ (Pantoea ananatis + Phaeosphaeria maydis (Henn.) Rane, Payak & Renfro (sinanamorfo: Phyllosticta maydis Maubl), aunque conviene aclarar que no todos los ambientes de producción son favorables a sus establecimientos, a diferencia de las anteriores. Es muy común observar con alta prevalencia otro síntoma conocido como Lunar blanco ´LB´ de dudo-
sa etiología hasta el momento, puesto que desde estas manchas han sido aislados dos patógenos en infecciones mixtas: Pantoea ananatis (bacteria) y Phoma maydis (hongo). En enfermedades de espigas se destacan como importantes los ´carboneś ; carbón común del maíz ´C.ć (Ustilago maydis DC. Corda) y carbón de la panoja del maíz ´Cdp´(Sporisorium reilianum f. sp. zeae)). Otras igualmente importantes son provocadas por géneros de Fusarium (Fusarium graminearum y Fusarium verticilloides) y Ste-
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Gráfico 1. Prevalencia de enfermedades en ensayos de fechas de siembra tardía
“En fecha de siembra temprana se observó baja presencia de enfermedades, no solo en severidad sino también en incidencia”
Referencias: RC=roya común, TF=tizón foliar, LB=lunar blanco, EB=estría bacteriana, MB= mancha blanca, C.c=carbón común.
nocarpella (Stenorcarpella maydis Sutton) que además son patógenos responsables de daños a nivel de tallos. Además de presencia de patógenos en tallos, se puede dar otro daño conocido como Green snap que se debe a un debilitamiento del tallo y quiebre como consecuencia de la acción mecánica del viento. Materiales y métodos
Durante la campaña 2025-26 se evaluó la sanidad de híbridos comerciales de maíz en distintos ensayos de fechas de siembra temprana (30 híbridos) y tardía (20 híbridos) en el S y SE de la provincia de Córdoba, correspondientes a la RED de maíz de la EEA INTA Marcos Juarez y sus Agencias de Extensión Rural. Se contaron con nueve (9) sitios de evaluación en fechas de siembra temprana (Marcos Juárez, Bell Ville, Inriville, Camilo Aldao, Justiniano Posse, Arias, Canals, Mattaldi y Río Cuarto). El relevamiento sanitario se hizo sólo en Camilo Aldao e Inriville.
a esta observación un valor inferior a 1% siendo traza igual a 0,5% de severidad. Para el registró de TF se empleó la escala propuesta por Bleicher (1988) y para LB y MB los registros de severidad fueron determinados mediante la escala diagramática propuesta por Malagi et al., (2011). En tanto que para EB, se utilizó el criterio propuesto por la escala diagramática de Braga et.al.,(2020).
servó baja presencia de enfermedades, no solo en severidad sino también en incidencia. Se observó presencia de RC, TF y LB. A nivel de espiga se relevaron C.c y Cdp en un grupo de híbridos; el primero presente en ambas fechas de siembra y el segundo únicamente en fechas de siembra temprana.
Evaluación de enfermedades sobre ensayos de fechas de siembra tempranas
En uno de los sitios de evaluación se observó mayor presencia de “Green snap”, denominado también “quiebre verde o rotura del tallo en verde” que es un daño mecánico producido en la planta de maíz cuando aún está verde y en activo crecimiento, generalmente como consecuencia de vientos fuertes, tormentas o ráfagas intensas. Lo particular de esta observación fue encontrar en alta relación la presencia de carbón común (agallas) sobre las porciones de tallos quebrados por Green snap (13,3% de los híbridos evaluados).
En fecha de siembra temprana se ob-
Sobre 30 híbridos evaluados, se obser-
Resultados
Tabla 1. Comportamiento sanitario de híbridos en fecha de siembra temprana
Para fechas de siembra tardía se contaron también con nueve (9) sitios de evaluación (Marcos Juárez, Morrison, Laborde, La Carlota, Laboulaye, Huinca Renancó, Sol de Mayo, Adelia María y Coronel Moldes), en este caso fueron relevados sanitariamente ocho (8) ensayos. Se registraron enfermedades foliares, de la espiga y daños a nivel de tallos (Green snap y vuelco). Las evaluaciones sanitarias se hicieron empleando el criterio de escalas diagramáticas propuestas para cada una de las enfermedades observadas. Los niveles de severidad en RC se establecieron mediante la escala de Cobb modificada por Peterson (1948). La mínima presencia de la enfermedad se registró como “trazas” de la enfermedad (visualización de algunas pústulas aisladas o lesiones) y se asignó
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Referencias: RC=roya común, LB=lunar blanco, EB=estría bacteriana , C.c=carbón común del maíz, Cdp=carbón de la panoja del maíz, G.snap=green snap.
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UNA NUEVA ERA DE
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varon afectados por carbón de la panoja del maíz el 6,6% de los mismos, 43,3% por carbón común, 53,3% con daños por Green snap. La incidencia de carbón de la panoja del maíz y carbón común fue baja, estando comprendida entre valores de 1 a 5%. Roya común y Lunar blanco presentaron prevalencias de 100% aunque con severidad muy baja a nivel de ´trazaś (mínima presencia de la enfermedad) (tabla 1). La mínima severidad en hoja de RC se reflejo en poca formación de uredosoros (signos de la enfermedad) y además con baja capacidad de esporulación. Evaluación de enfermedades sobre ensayos de fechas de siembra tardía Se evaluaron ocho (8) sitios (La Carlota, Adelia María, Laboulaye, Huinca Renancó, Coronel Moldes, Sol de Mayo, Morrison y Laborde) donde se registraron enfermedades foliares, de la espiga y daños a nivel de tallos. El gráfico 1 muestra la prevalencia de las enfermedades en cada uno de ellos. Roya común y Lunar blanco resultaron las enfermedades con mayor presencia tanto en los ambientes como en el grupo de híbridos que se evaluaron. Tizon foliar del maíz estuvo presente en 7 de los 8 ambientes evaluados (87,5%) pero con niveles de prevalencia en los híbridos más variables comparado con las anteriores. Se destacó en el 62% de los ambientes evaluados la presencia de mancha blanca, llegando a prevalencia en los híbridos del 100% en Morrison y Sol de Mayo. En enfermedades de espiga se destacó la presencia de carbón común del maíz en el 100 % de los ambientes evaluados. Si bien fueron bajos los niveles de incidencia, la prevalencia de la enfermedad fue variable en los híbridos.
“En enfermedades de espiga se destacó la presencia de carbón común del maíz en el 100 % de los ambientes evaluados”
Hubo más presencia de enfermedad en Laboulaye, Adelia María, Laborde y Sol de Mayo.
servó bajo nivel de enfermedades foliares, no solo en severidad sino también en incidencia.
En la tabla 2 se muestran los resultados de las evaluaciones sanitarias de los 8 ambientes de evaluación ponderadas las enfermedades en valores promedios (´prom.´) de severidad (%) para roya común - RC, tizón foliar del maíz -TF, lunar blanco - LB, estría bacteriana - EB y mancha blanca - MB y de incidencia (%) para carbón común del maíz – C.c.. En todos los casos se muestran los valores máximos registrados (´máx.´).
Como es habitual en fechas de siembra temprana, se observó presencia de carbón afectando la espiga. En este caso se registró carbón de la panoja y carbón común del maíz. En fecha de siembra tardía sólo hubo presencia de carbón común.
En Morrison se registró mínima presencia de Mancha gris en el híbrido NS 7765 VIP3.
Tizón foliar del maíz se registró también en la mayoría de los híbridos, aunque variando su prevalencia según el ambiente. Los niveles de severidad fueron bajos a moderados.
Daños en caña
En Adelia María y Laborde se registró mayor daño en caña por vuelco y Green snap, aunque con bajos valores de incidencia. Los híbridos afectados por vuelco fueron: DK 69-62 TRE, IS 7.24 TRE, ACA 476 TRE, BRV 8421 PWUE, BRV 8184 PWU, ORIZEA, NK 825 VIP3 y NK 855 VIP3. En tanto que, PROZEA 70F25NS y NS 7765 VIP3 presentaron ambos daños y ACA 471 VT3P y DK 73-73 TRE y P2021 PWUE presentaron solo daño por Green snap. Conclusión
En fechas de siembra temprana se ob-
En fechas de siembra tardía hubo alta prevalencia de roya común y lunar blanco (en todos los ambientes e híbridos).
En tres ambientes de evaluación se registró mancha blanca. En Morrison y Sol de Mayo se registró la enfermedad en todos los híbridos. El primer sitio se diferenció del segundo por mayor intensidad de la enfermedad. Estría bacteriana se observó solo en cuatro híbridos, con baja severidad. Se registró daños en caña por vuelco y Green snap con bajos niveles de incidencia, solo en Adelia María y Laborde. Bibliografía completa en www.horizonteadigital.com
"Las enfermedades foliares en el cultivo de maíz pueden ocasionar pérdidas de rendimiento que varían entre el 5 y el 50%, dependiendo de la especie del patógeno, la susceptibilidad del híbrido, el momento de infección y las condiciones ambientales"
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Jonatan Castellano será concesionario de Indecar y Bull en Lobería
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a familia Castellano dio un nuevo paso en su vínculo con el sector agropecuario al convertirse en concesionario oficial de Bull e Indecar en Lobería. Con raíces en el campo y una reconocida trayectoria en el Turismo Carretera, Jonatan Castellano inicia esta nueva etapa con la premisa de trasladar al agro los valores que marcaron su carrera deportiva: compromiso, trabajo en equipo y búsqueda de la excelencia. Para la familia se trata de su primera experiencia como concesionario oficial de maquinaria agrícola. Sin embargo, aseguran que el desafío lo afrontan con la misma filosofía que los ha acompañado durante generaciones.
to pensado para las necesidades de los productores argentinos", señaló. Su experiencia como productor agropecuario, le permite comprender de primera mano las necesidades de quienes trabajan todos los días en el campo y brindar un asesoramiento basado en esa experiencia. "Los Castellano fueron, son y serán productores agropecuarios. Los fierros siempre nos apasionaron y conocer las necesidades que nosotros mismos tenemos nos permite asesorar desde la experiencia."
"Siempre digo lo que me enseñó mi viejo: 'Si hacés algo, hacelo bien; si no, no lo hagas'. Vamos a tratar de dar lo mejor de nosotros y cumplir con las expectativas de los productores", afirmó Jonatan Castellano.
Respecto del potencial en su zona de influencia, destacó que el sudeste bonaerense atraviesa una etapa donde la eficiencia se volvió indispensable. "Hoy hay que ser muy eficiente para lograr buenos resultados. Eso lleva a los productores a buscar permanentemente mejores herramientas y creemos que es un momento ideal para posicionar fuerte a Indecar y Bull en nuestra región."
La decisión de representar a Indecar y Bull no fue casual. "Hace un tiempo que veníamos viendo de reojo el crecimiento de Indecar. Hoy no tengo dudas de que es una de las empresas líderes del mercado de sembradoras y Bull vino a completar el combo con un produc-
Uno de los pilares del nuevo concesionario será el servicio posventa. Para ello, la empresa contará con taller propio, personal capacitado en fábrica, vendedores en el campo y un importante stock de repuestos para reducir al mínimo los tiempos de respuesta. Sobre el
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desafío de diferenciarse de otros concesionarios agrícolas, la respuesta de Castellano es inmediata: “La diferencia la vamos a demostrar con trabajo. Queremos que nuestra identidad esté marcada por el servicio y el compromiso con cada productor”. Su pasión por la competencia también estará presente en este nuevo emprendimiento. Castellano aseguró que muchos de los valores aprendidos en el automovilismo serán fundamentales para esta etapa. "La mejor herencia que me dejó mi viejo fue el camino que transitó. En el automovilismo aprendí lo que significa la alta competencia y esa misma exigencia quiero trasladarla al concesionario: dar siempre lo mejor y buscar la mejora permanente", destacó. Con la misma filosofía que lo acompaña en el automovilismo y en la producción agropecuaria, “Pinchito” asegura que los objetivos son tan ambiciosos como exigentes. "Soy optimista por naturaleza. En el automovilismo siempre buscamos pelear campeonatos y, en esta nueva actividad, también queremos alcanzar el máximo nivel en ventas, en servicio y seguir creciendo junto a los productores".
Maíz. Todo preparado para una muy buena campaña Hay suficiente humedad en los suelos y mejoró la relación insumo/producto, lo que permitirá aplicar un buen paquete tecnológico. Por Luciana Bilbao Analista de Granos de Gestor Max.
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espués de varias campañas marcadas por la condicionantes climáticos, el maíz comienza el ciclo 2026/27 con un escenario productivo considerablemente más favorable. Este año el cereal se va a poder sembrar con un buen paquete tecnológico, que permitirá apostar a elevados potenciales de rendimiento porque hay suficiente humedad en los suelos como para asegurar una buena implantación. Además, las perspectivas de un evento “El Niño” podría asegurar un buen desarrollo en los estados vegetativos y reproductivos de los cultivos tempranos y tardíos. Sin embargo, el contexto económico plantea un desafío diferente. A diferencia de otras campañas en las que la rentabilidad podía apoyarse en una mejora de los precios internacionales, el ciclo 2026/27 probablemente encuentre su principal fuente de ingresos en la productividad. En otras palabras, el negocio estará más asociado a producir más quintales por hectárea que a esperar una fuerte recuperación del mercado. La fertilización vuelve a ser una oportunidad, aunque con incertidumbre Uno de los cambios más relevantes respecto de la campaña anterior se observa en el mercado de los fertilizantes nitrogenados. “Tras haber superado los 1000 dólares por tonelada durante los momentos de mayor tensión geopolítica en Medio Oriente, el precio internacional de la urea retrocedió hasta ubicarse en un rango de 550 a 580 dólares por tonelada durante julio. Esta baja mejoró sensiblemente la relación insumo/producto, acercándola nuevamente a valores históricos y permitiendo planificar esquemas de fertilización con dosis orientadas a expresar el máximo potencial de rendimiento de los híbridos modernos”, afirma Luciana Bilbao, analista de Granos de Gestor Max. Sin embargo, en los últimos días, el escenario volvió a incorporar un factor de incertidumbre. El recrudecimiento del conflicto en Medio Oriente impulsó
nuevamente el precio internacional del petróleo y del gas, insumos estrechamente vinculados con la producción de fertilizantes. Si esta situación se prolonga, no puede descartarse una recuperación de los precios de la urea en los próximos meses. Por ello, “más que un cambio estructural, el mercado ofrece hoy una ventana de oportunidad para quienes aún deben definir la estrategia de abastecimiento de fertilizantes de la campaña 2026/27”, advierte Luciana, quien se apoya en los datos de la infografía adjunta. Un mercado con menos presión bajista Mientras el escenario productivo local mejora, las perspectivas comerciales presentan un panorama equilibrado. “Las últimas estimaciones sobre la campaña estadounidense moderaron las expectativas de una oferta récord de maíz. Si bien la producción seguiría ubicándose entre las más importantes de la historia, la reducción prevista en la superficie sembrada y una leve corrección en los rendimientos esperados disminuyeron parte de la presión bajista que venía predominando sobre las cotizaciones inter-
nacionales”, distingue la analista. Esta nueva lectura también comenzó a reflejarse en el mercado. Durante 2025 el maíz llegó a tocar un mínimo de 170,5US$/t en Rosario; luego mostró una recuperación parcial que lo llevó a un máximo de 201US$/t en enero de 2026. Posteriormente, el ingreso de la cosecha sudamericana y las buenas perspectivas de producción mundial volvieron a ejercer presión sobre los precios. Al 6 de julio de 2026, el maíz disponible cotizaba a 181US$/t, un valor que continúa por debajo del pico registrado durante la serie, aunque por encima de los mínimos observados un año atrás (ver gráfico). Más allá de lo que suceda en Estados Unidos, el mercado de maíz continúa mostrando un nivel de abastecimiento elevado. Brasil mantiene muy buenas perspectivas productivas y, si la Argentina logra concretar el potencial que hoy permiten proyectar las condiciones climáticas, la oferta global del cereal volvería a ser significativa. En ese contexto, “no resulta esperable un cambio estructural en los precios, aunque sí un mercado más sensible a
“Aun con un contexto de precios medios, el maíz continúa mostrando una posición competitiva frente a otras alternativas agrícolas”
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las novedades productivas, climáticas y geopolíticas. La evolución de los cultivos en el hemisferio norte, el desarrollo de la próxima campaña sudamericana y la incertidumbre generada por los conflictos internacionales —con impacto sobre los mercados energéticos y de fertilizantes— seguirán siendo los principales factores que determinen la volatilidad de las cotizaciones”, proyecta Bilbao. Por ello, cada recuperación de precios debería analizarse como una oportunidad para avanzar con estrategias de comercialización que aseguren rentabilidad manteniendo, al mismo tiempo, la flexibilidad necesaria para capturar eventuales mejoras del mercado. Márgenes positivos, aunque más ajustados Aun con un contexto de precios medios, el maíz continúa mostrando una posición competitiva frente a otras alternativas agrícolas. Los márgenes proyectados para campos alquilados en la zona núcleo mantienen al cereal por encima de la soja de primera y del planteo trigo/soja de segunda. Sin embargo, la diferencia ya no es tan amplia como en campañas anteriores, cuando el maíz prácticamente duplicaba la rentabilidad de la soja. Esta situación obliga a una administración mucho más precisa de cada decisión productiva. “La elección del ambiente, fecha de siembra, densidad, estrategia de fertilización y manejo sanitario adquieren una importancia aún mayor cuando el margen neto es más reducido. En este escenario, maximizar el rendimiento pasa a ser el principal factor para sostener la rentabilidad del cultivo”, sostiene Bilbao.
En síntesis La campaña de maíz 2026/27 reúne condiciones que permiten mirar el ciclo con moderado optimismo. La disponibilidad de humedad en los suelos, las perspectivas climáticas favorables y una mejora en la relación insumo/producto de los fertilizantes ofrecen un escenario propicio para desarrollar planteos que apunten a elevados rendimientos. Sin embargo, el desafío no estará únicamente en producir más. El mercado internacional continúa condicionado por una oferta global abundante, mientras que la incertidumbre geopolítica mantiene abierta la posibilidad de nuevas variaciones en los costos de producción, particularmente en fertilizantes y
energía. En este contexto, la rentabilidad dependerá de la capacidad de cada productor para combinar eficiencia agronómica con una adecuada gestión comercial y financiera. En definitiva, la campaña 2026/27 no se perfila como un año de ganancias extraordinarias impulsadas por los precios, sino como una campaña en la que el éxito estará determinado por la planificación. “Quienes logren aprovechar las oportunidades de compra de insumos, maximizar el potencial de rendimiento del cultivo y comercializar el grano en forma estratégica estarán en mejores condiciones de transformar un muy buen escenario productivo en una campaña económicamente rentable”, concluye Luciana.
“La campaña 2026/27 no se perfila como un año de ganancias extraordinarias impulsadas por los precios, sino como una campaña en la que el éxito estará determinado por la planificación”
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+Agro +Futuro
Bayer impulsa la tercera edición del programa que conecta a los jóvenes con la innovación y el agro
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n un contexto en el que el agro demanda cada vez más perfiles vinculados a la tecnología, la digitalización y la innovación, Bayer anunció el inicio de la tercera edición de +Agro +Futuro, un programa de formación que busca acercar a jóvenes de entre 17 y 30 años al futuro del sector agropecuario a través de herramientas técnicas, experiencias reales y capacitación en nuevas tecnologías.
conocimiento en tecnología agropecuaria, fortalecer el desarrollo territorial y generar nuevas oportunidades de formación y empleo para jóvenes de zonas rurales y urbanas.
La iniciativa es impulsada por Bayer junto al Programa de Agronegocios y Alimentos de la Facultad de Agronomía de la UBA, el IICA (Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura) y Fundación Compromiso, en articulación con universidades, escuelas técnicas, gobiernos locales, empresas y productores.
“+Agro +Futuro combina educación, tecnología y compromiso social. Desde Bayer queremos acercar a las nuevas generaciones a una agricultura cada vez más innovadora y sustentable, y mostrarles las oportunidades que ofrece uno de los sectores más dinámicos del país. Cada nueva edición nos desafía a seguir ampliando una red federal que conecta educación, tecnología y desarrollo en distintas comunidades productivas”, señaló Camila Reid, líder de Compromiso Social Corporativo de Bayer Cono Sur.
El programa propone reducir brechas de
El programa surgió a partir de diagnós-
ticos realizados por Bayer e IICA que identificaron desafíos vinculados a la formación de perfiles en digitalización, maquinaria y agtech, así como la necesidad de generar arraigo y fortalecer la articulación entre educación, comunidad y sector productivo. En su tercera edición, dará un nuevo salto en escala y alcance territorial: aumentará de 75 a 100 participantes y ampliará su presencia incorporando a jóvenes de Junín, Salto y Rosario, que se suman a Pergamino, Rojas y Río Cuarto. Además, fortalecerá las experiencias de pasantías y vinculación con el mundo laboral junto a Bayer y organizaciones aliadas. La propuesta incluye dos meses de formación virtual y presencial sobre sistemas productivos, sustentabilidad, ma-
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quinaria agrícola, alfabetización digital e innovación aplicada al agro. También contempla talleres de preparación para el mundo laboral y del emprendimiento, visitas a plantas y estaciones experimentales de Bayer y otras empresas del sector, además de encuentros con especialistas, productores y emprendedores del ecosistema agtech. El programa se desarrolla junto al Programa de Agronegocios y Alimentos de la FAUBA, el IICA y Fundación Compromiso, con el acompañamiento de universidades (como la Universidad Nacional del Noroeste de la Provincia de Buenos Aires -UNNOBA- y la Universidad Nacional de Rio Cuarto -UNR-), escuelas técnicas, gobiernos locales, Bayer Forward Farming, Agrícola Testa, Prodeman, Cluster Agtech de Rio Cuarto, y otros actores comprometidos con la formación y el desarrollo territorial.
oportunidades de desarrollo profesional. Pero para que esa transformación tenga impacto real, los jóvenes deben poder comprenderla y apropiarse de ella. Programas como +Agro +Futuro ayudan justamente a reducir esa brecha y abrir nuevas oportunidades”, destacó Mariano Villani, responsable de Relaciones Institucionales del Programa de Agronegocios y Alimentos de la FAUBA. Para Federico Bert, coordinador de Digitalización Agro del IICA, la iniciativa representa una experiencia con enorme potencial de crecimiento. “Aunque esta es la tercera edición, sigue siendo una propuesta única. Estoy convencido de que este modelo podría replicarse en muchos otros países que enfrentan desafíos similares y buscan aprovechar el potencial de las nuevas generaciones para impulsar la transformación de la agricultura”.
En esta edición también se incorporan nuevos partners académicos e institucionales, entre ellos la Universidad Nacional de Rosario (UNR), la Universidad Católica de Córdoba (UCC) y JornaderosAgro fortaleciendo la red de formación y vinculación que impulsa el programa.
Durante 2025, el programa registró 185 inscriptos —un 26% más que en 2024— y alcanzó un 96% de alineamiento territorial. Del total de participantes seleccionados, el 58% fueron mujeres, reflejando el creciente interés de las jóvenes por las oportunidades que ofrece la innovación agropecuaria.
“La tecnología está transformando profundamente al agro y generando nuevas
A lo largo de sus dos primeras ediciones, +Agro +Futuro ya formó a 150 jóvenes.
Además, el 95% calificó los contenidos y docentes como excelentes, el 98% consideró útiles los conocimientos adquiridos y el 100% afirmó que recomendaría el programa. Más del 90% de los jóvenes que iniciaron el programa completaron la cursada, un indicador que refleja tanto el compromiso de los participantes como el valor que encuentran en la propuesta. “Yo pensaba que el campo era solamente ir, trabajar la tierra y chau. Hoy entiendo que detrás hay muchísimos procesos, innovación y tecnología. Es un mundo completamente distinto”, contó Tomás Cengia, participante de una de las ediciones anteriores. Por su parte, Fernanda Rosarolli destacó el valor de conocer de cerca a quienes trabajan en el sector. “La agricultura hoy se basa muchísimo en la precisión y la tecnología. Lo que más me gustó fue escuchar a las personas que trabajan en el agro y conocer cómo construyeron su camino profesional”, señaló. A través de +Agro +Futuro, Bayer y sus aliados continúan construyendo puentes entre educación, tecnología y desarrollo territorial para que más jóvenes descubran en el agro un espacio donde formarse, innovar y construir su futuro.
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Proyecto conjunto Molinos Agro S.A. y Asociación de Cooperativas Argentinas (ACA) Molinos agro S.A. es una de las principales 10 empresas agroindustriales exportadoras del país, y tiene una vocación de crecimiento respaldada por más de 100 años de experiencia en la materia.
nos, con 100 años de historia, 60 centros de desarrollo cooperativo ubicado en varias provincias y un volumen de 26 millones de toneladas comercializadas entre cereales y oleaginosas.
El acuerdo alcanzado con ACA (Asociación de Cooperativas Argentinas) implica la construcción y operación conjunta de una planta de molienda de soja en terrenos ubicados en la Comuna de Timbues, provincia de Santa Fe, pertenecientes a ACA.
¿Este proyecto conjunto reemplaza los planes de expansión de Molinos agro S.A. en los terrenos propios de Timbues?
¿Qué implica para Molinos agro S.A. este proyecto conjunto? Este proyecto prevé una capacidad instalada de 15.000 toneladas diarias, de las que Molinos agro S.A. iniciará operando el 65%, es decir aproximadamente 10.000 toneladas diarias que se sumarán a la capacidad instalada de 20.000 toneladas por día existentes en la localidad de San Lorenzo (SFE). De esta manera, la compañía incrementará en un 50% su capacidad de procesamiento de soja. Adicionalmente, este proyecto nos permite asociarnos a largo plazo con ACA, una cooperativa de capitales argenti-
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Por el momento, los terrenos de Timbues quedan disponibles para futuras expansiones y/o destinos. La prioridad de este proyecto conjunto radica en las sinergias económicas y operativas que implican la construcción de la nueva planta de procesamiento en un predio perteneciente a ACA, que ya cuenta con un puerto sobre el río Paraná, instalaciones de descarga de materia prima y disponibilidad de servicios centrales. ¿Cuáles son los racionales asociados al proyecto conjunto? El proyecto se apoya en varias cuestiones normativas, comerciales y estratégicas.
Entre ellas cabe mencionar el anuncio del Gobierno nacional de una baja progresiva en los derechos de exportación de la soja y sus subproductos a partir de enero de 2027, que llevará indefectiblemente a un crecimiento de la superficie sembrada con este cultivo, incrementando la oferta. Por el lado de la demanda internacional, la producción de proteínas de cerdo, pollos y pescados crece sostenidamente, al igual que la demanda de aceite tanto para consumo humano como para la producción de biocombustibles renovables. ¿Cuál es el plazo de construcción? Es de aproximadamente 3 años y representa la Etapa 1 de un Master Plan. Si las condiciones económicas, financieras y agronómicas locales son favorables, el terreno dispone de espacio suficiente para incorporar nuevas líneas de crushing, otro muelle sobre el río Paraná, un almacenamiento acorde al volumen de procesamiento, ampliación de la playa de camiones y un segundo módulo de plataformas volcables.
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Prodeman apuesta al maíz Construye una nueva planta para producir sémolas y harinas propias
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a compañía cordobesa avanza con una inversión estratégica que le permitirá procesar unas 3.000 toneladas mensuales de maíz. El proyecto representa un nuevo paso en su estrategia de diversificación, innovación y agregado de valor. Prodeman continúa ampliando sus horizontes productivos con la construcción de una nueva planta destinada al procesamiento de maíz y producción de sémolas y harinas a partir de molienda propia. La iniciativa forma parte de la estrategia de crecimiento de la compañía, que busca incorporar nuevas categorías de productos, fortalecer su presencia en la industria alimenticia y seguir generando valor agregado a partir de la producción agroindustrial. La nueva unidad industrial se desarrolla en General Cabrera y actualmente transita su segunda etapa de ejecución, que contempla la construcción de silos de acopio y espacios destinados al almacenamiento de producto terminado. El proyecto contará con una nave de más de 2.000 metros cuadrados, e incorporará maquinaria de última generación y un sistema de procesamiento completamente automatizado, diseñado para garantizar eficiencia operativa, trazabilidad y altos estándares de calidad, asegurando la inocuidad del producto. Una vez finalizada, la planta tendrá capaci-
dad para procesar 150 toneladas diarias de maíz, lo que permitirá producir alrededor de 3.000 toneladas mensuales de sémolas y harinas. Además, se prevé la posibilidad de duplicar ese volumen de producción. Esta inversión responde a una visión de largo plazo enfocada en continuar agregando valor a la producción primaria, ampliar la oferta de alimentos de la compañía y generar nuevas oportunidades de desarrollo industrial. En una próxima etapa, Prodeman proyecta avanzar hacia la elaboración de snacks y otros productos derivados del maíz. “La innovación forma parte de nuestra identidad. Después de más de cuatro décadas seguimos apostando por nuevas oportunidades de crecimiento, incorporando tecnología y generando mayor valor agregado a partir de la producción agroindustrial. Esta inversión representa una nueva etapa para Prodeman y nos permite prepararnos para los desafíos y oportunidades del futuro”, expresó Gustavo Cavigliasso, integrante del Directorio de la compañía. La inauguración de la planta está prevista para enero de 2027 y marcará el ingreso de la compañía a una nueva unidad de negocios, ampliando su capacidad para desarrollar productos con mayor valor agregado y responder a las demandas de un mercado cada vez más dinámico y competitivo.
La expansión de Maní King: una nueva planta para acompañar el crecimiento de la demanda En paralelo a este proyecto, Prodeman también avanza en la construcción de una nueva planta destinada a la elaboración de alimentos a base de maní bajo la marca Maní King. La futura unidad industrial contará con una nave de 10.000 metros cuadrados y estará equipada con tecnología diseñada para acompañar el crecimiento de líneas de mayor valor agregado como maní tostado, frito, garrapiñadas, snacks saludables y pastas de maní. Actualmente, la planta de productos elaborados opera al máximo de su capacidad instalada, situación que impulsó a la compañía a invertir en nuevos espacios productivos para sostener el crecimiento de la demanda y continuar ampliando su portfolio de alimentos. Además de incrementar la capacidad productiva, la nueva infraestructura permitirá optimizar el manejo de alérgenos y minimizar riesgos de contaminación cruzada, aspectos cada vez más relevantes para responder a los estándares de calidad e inocuidad que exigen los mercados internacionales y segmentos premium. La inversión forma parte de una estrategia integral orientada a fortalecer el desarrollo de productos elaborados y seguir ampliando la propuesta de valor de Maní King, una marca que continúa consolidando su presencia tanto en Argentina como en mercados del exterior. Durante la construcción de ambas plantas, cerca de 80 personas trabajaron de manera indirecta, reflejando el impacto positivo que este tipo de iniciativas genera sobre las empresas proveedoras y el empleo en la región. Con más de cuatro décadas de trayectoria, Prodeman continúa impulsando inversiones que fortalecen el desarrollo industrial de la región, promueven la innovación y generan nuevas oportunidades para seguir agregando valor a la producción agropecuaria argentina.
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¿Cómo determinar que un híbrido es el más adecuado para un determinado ambiente? El perfilado de híbridos combina años de evaluación, análisis de datos y conocimiento agronómico para transformar la información experimental en recomendaciones precisas para cada ambiente productivo. Por Ing. Agr. Héctor Chaves Gerente de Desarrollo LG Semillas
HA Informe
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l potencial de rendimiento, por sí solo, no alcanza para definir el valor agronómico de un híbrido. Tan importante como conocer cuánto puede rendir es comprender dónde, bajo qué condiciones de manejo y con qué nivel de estabilidad logrará expresar su máximo desempeño.
Responder esas preguntas requiere un proceso que comienza varios años antes del lanzamiento comercial y combina evaluación agronómica, análisis estadístico y conocimiento de los ambientes de producción. En el mejoramiento genético, ese proceso se conoce como perfilado de híbridos. Más que identificar cuál es el "mejor" material, el perfilado busca construir la identidad agronómica de cada híbrido: entender en qué situaciones ofrece su mayor desempeño, cómo responde frente a distintos escenarios productivos y bajo qué condiciones expresa de manera más consistente sus atributos. Para lograrlo no alcanza con medir rendimiento. Es necesario evaluar el comportamiento del mismo genotipo en múltiples regiones, campañas y manejos, analizando cómo interactúa con variables como la fecha de siembra, la densidad, la disponibilidad hídrica, la fertilización o la presión de plagas y enfermedades. En otras palabras, el desempeño de un híbrido no depende exclusivamente de su genética, sino también del ambiente donde se desarrolla y de las decisiones de manejo que acompañan al cultivo. Es la interacción entre Genotipo, Ambiente y Manejo (G × A × M) la que finalmente determina el desempeño de un híbrido en el lote. El perfilado de un híbrido no busca predecir cuál será su mejor campaña, sino comprender cómo responderá frente a la diversidad de escenarios que caracterizan a la producción agrícola. Por eso, el perfilado no surge de un único ensayo ni de una campaña excepcional. Se construye a partir de redes de evaluación multiambientales y multianuales que permiten comparar materiales bajo condiciones muy diferentes. Cada nuevo dato ayuda a responder la misma pregunta: ¿en qué ambiente alcanza su mejor comportamiento agronómico y con qué nivel de estabilidad?
Recién cuando ese conocimiento se consolida es posible definir el perfil del material y transformarlo en una recomendación precisa para el productor. Del potencial al perfil: dos estrategias para distintos escenarios Una vez que el proceso de evaluación permite comprender cómo responde un híbrido en diferentes ambientes, es posible definir su perfil agronómico. Esa caracterización no busca establecer una jerarquía entre materiales, sino identificar la estrategia de uso más adecuada para cada uno. En términos generales, los híbridos pueden agruparse en dos grandes perfiles: los de posicionamiento y los adaptables. • Los híbridos de posicionamiento están orientados a maximizar el rendimiento en ambientes bien caracterizados y bajo esquemas de manejo ajustados. Expresan su mayor potencial cuando disponen de los recursos necesarios —agua, nutrientes y radiación— y cuando variables como la densidad de siembra o la fertilización se encuentran cuidadosamente definidas. En estos escenarios pueden alcanzar los mayores techos de rendimiento, aunque también son más sensibles cuando las condiciones ambientales se apartan de lo esperado. • Los híbridos adaptables, en cambio, priorizan la estabilidad. Están diseñados para sostener un buen desempeño en una amplia diversidad de ambientes y responder de manera consistente frente a la variabilidad climática, las diferencias entre tipos de suelo o las limitaciones de manejo. Si bien su rendimiento máximo puede ser menor en ambientes de muy alto potencial, ofrecen mayor previsibilidad y contribuyen a reducir el riesgo productivo en situaciones más heterogéneas. Lejos de ser categorías rígidas, ambos perfiles representan estrategias agronómicas complementarias. Incluso un mismo híbrido puede comportarse como un material de posicionamiento en una determinada región o fecha de siembra y mostrar un perfil adaptable en otro contexto productivo. Esa flexibilidad sólo puede identificarse a partir de años de evaluación y constituye uno de los principales objetivos del proceso de perfilado.
La evaluación en distintos ambientes Ningún ambiente representa por sí solo la realidad productiva de un cultivo. Por eso, construir el perfil agronómico de un híbrido implica evaluarlo en una amplia diversidad de condiciones, capaces de reflejar la variabilidad que caracteriza a los sistemas agrícolas. Las redes de evaluación se distribuyen estratégicamente en distintas regiones y se sostienen durante varios años. El objetivo no es únicamente comparar rendimientos, sino comprender cómo responde cada material frente a los desafíos propios de cada ambiente. En ese sentido, cada sitio experimental aporta una pieza diferente del conocimiento. En el norte argentino, por ejemplo, la evaluación se concentra en la respuesta frente al complejo de achaparramiento, la presión de chicharrita, otras plagas como Spodoptera frugiperda y distintas enfermedades, además de variables vinculadas al ciclo y al manejo del cultivo. Allí, el desafío consiste en identificar materiales que combinen estabilidad de rendimiento con tolerancia frente a estos factores de estrés. En la región central, en cambio, los ensayos priorizan la capacidad de expresar rendimiento en ambientes de alto potencial, analizando la respuesta a distintas densidades de siembra, fechas de implantación y estrategias de manejo. Hacia el sur, cobran mayor relevancia aspectos vinculados al ciclo del cultivo, el comportamiento sanitario y la estabilidad del rendimiento frente a condiciones ambientales diferentes. Detrás de cada recomendación agronómica existe un proceso de generación de conocimiento que combina años de evaluación, observación y análisis. El perfilado de híbridos permite transformar esa información en decisiones más precisas, reduciendo la incertidumbre y ofreciendo herramientas para que cada productor elija el material más adecuado según las características de su ambiente y de su sistema de producción. En definitiva, el perfilado transforma años de experimentación en una herramienta concreta para mejorar la toma de decisiones en el lote.
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