BĂşscanos como Clase Reynosa
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Reviven viejos tiempos
clase 16 Julio 2011
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Con la nostalgia de volver a verlos, gente de Reynosa y el Valle de Texas asisti贸 al concierto de los Hombres G, quienes se llevan sus aplausos y admiraci贸n.
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FOTOS: Beatriz Flores Cervantes.
Julio 2011 29 clase
FOTOS: Marco Antonio Avila/Cortesía.
SIN RIVALIDADES Padre e hija pelean con un solo objetivo, ser los mejores jueces abajo del ring al sonar la primera campanada en el box.
POR MARCO ANTONIO AVILA
E
l rol de las mujeres a través de los años ha ido cambiando. De amas de casa empiezan a ocupar puestos de primer nivel, donde los hombres comparten con ellas sus decisiones. Actualmente, sin importarles los tacones, se suben al ring y dan su mejor pelea en una arena donde los caballeros siguen predominando convirtiéndose en sus rivales. Otras más, desde la tribuna, demuestran su fortaleza y conocimientos para dar su veredicto final. Son tan importantes que de su
voto depende la victoria y el fracaso de los que llevan los guantes puestos. Este es el caso de Mónica Acuña Uresti, quien pertenece al grupo selecto de mujeres certificadas para juzgar una pelea profesional. Ella, a diferencia de la mayoría de las mujeres, no optó por ser doctora, contadora o maestra, aunque sí realizó sus estudios profesionales de licenciada en Comercio Internacional, especializándose en el Desarrollo de Estudios para Inversionistas Industriales en The University of Texas-Pan American. Más aún, desde hace diez años
es juez internacional de boxeo, un deporte donde los hombres generalmente ocupan todavía las más de las butacas. Sin embargo, en Texas calificó (puntuó) una pelea con una mujer. Tiene conocimiento de cinco más que se desarrollan en este ámbito, pero dos ya están retiradas, una más lo hace en Las Vegas y la otra está comenzando apenas la carrera, pero Mónica es la única hispana. Viaja constantemente, lo ha hecho a todos lados, Japón, España, Marruecos, Canadá, Estados Unidos..., pero a diferencia de sus
amigas que lo hacen por diversión, lo de Mónica es por trabajo y le gusta, lo disfruta y es tratada en algunos países como diplomática. En Moscú, por ejemplo, tuvo el honor de compartir una cena de gala con el ex presidente ruso Vladímir Putin. Difícilmente tiene tiempo de asistir a una despedida de soltera o a un desfile de modas, pues su agenda está marcada en los días que deberá hacer maletas para asistir a una pelea de box en Rusia, Japón, Estados Unidos o México; el lugar es lo de menos, ella viajará hasta allá.
En la rudeza de este ambiente quizá no tiene la oportunidad de platicar con un artista o diseñador, pero lo ha hecho con campeones pugilistas como Manny “Pac-Man” Pacquiao, Lou Filippo (†), Mike Tyson, Mohamed Ali, Oscar de la Hoya, José Angel “Mantequilla” Nápoles, Azumah Nelson, Rubén “El Púas” Olivares, “Baby” Joe Mesi, Floyd Mayweather, Emile Griffith, Michael Spinks, Lennox Lewis, Julio César Chávez, Roberto Durán “Mano de Piedra”, Guadalupe García, Jesús “El Matador” Chávez, Guadalupe Pintor, Jorge “El Travieso” Arce, Ana María Torres “La Guerrera” y Jackie Nava “La Princesa Azteca”, así como con empresarios de alto nivel como Don King. Sin embargo, en un mundo donde los puños son los que mandan, su padre, Miguel Acuña Salas, también juez, ha estado muy cerca de su hija,
la que heredó de él esta afición. EL LADO ROSA DE LA CONTIENDA Es muy común que los señores de todas las edades se reúnan los viernes o sábados para ver una pelea de box, es también muy normal que se emocionen cuando los peleadores se traban en un intercambio de golpes e, incluso, que al finalizar los doce rounds haya opiniones divididas acerca de quien debió ser el vencedor. Lo que no se ve todos los días es que en medio del encuentro esté una dama y que, además, sea experta en el tema y con toda paciencia les explique a los otros jueces los motivos por los que considera a uno de los pugilistas el ganador. “No es sencillo describir cómo aprendí tantas cosas sobre este deporte, simplemente crecí con el box, vien-
do peleas de todo tipo por televisión y en diversos lugares del mundo, acompañando a mi papá”, comentó. Y fue en esos viajes donde por iniciativa propia Mónica comenzó a tomar los cursos de capacitación. Luego de presenciar muchas peleas decidió comenzar a puntear algunos enfrentamientos, desde su lugar, sin que nadie la viera, pero cierto día, mientras calificaba asalto por asalto, los supervisores del área técnica la observaron y al preguntarle sobre lo que estaba haciendo, nerviosa mostró su puntaje. Lo compararon con el de un juez y sorprendidos reconocieron que había acertado, por lo que le ofrecieron su primer trabajo, pero Mónica se negó. En 1994 aceptó el reto y se sentó a juzgar una contienda profesional, realizada por la empresa Goleen Boy, propiedad de Oscar de la Hoya.
Cada vez más la solicitan para ser juez en peleas de campeonatos mundiales.
Consideró que empezó con el pie derecho, ya que al año siguiente participaba como juez de una pelea de campeonato mundial. LA UNICA MUJER CERTIFICADA También le atrae el Tae Kwon Do, deporte que practicó desde niña, el boxeo Mixed Martial Arts (MMA) y el Muay Thai, disciplina en la que es la única mujer certificada como juez mundial en Norteamérica. Por su preparación logró recibir el grado, avalado por autoridades de Tailandia, Inglaterra, Irán y demás países involucrados en esta clase de combates. Recordó que el representante de Tailandia le dijo que con el cargo de juez internacional en boxeo, sería un buen aval para sus peleas de Muay Thai.
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