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CELAC Y AURO 112025

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La Convergencia Estratégica: AURO

y CELAC

Tejiendo el Instrumento Operativo con la Legitimidad Política para una Nueva Era Americana.

CELAC Y AURO: CONVERGENCIA ESTRATÉGICA PARA UN

NUEVO HEMISFERIO

Introducción

En vísperas de la Cumbre UE-CELAC (9-10 de noviembre de 2025), América Latina y el Caribe se encuentran ante una coyuntura decisiva.

Desde su creación en 2010, la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC) ha buscado consolidarse como un instrumento autónomo de integración regional. En un mundo que abandona la unipolaridad y avanza hacia un equilibrio multipolar, la CELAC se afirma como la voz colectiva capaz de expresar los consensos latinoamericanos sin mediación externa.

En este contexto, la Operación AURO planteada como una vía realista y cooperativa entre Estados Unidos y Cuba emerge no solo como una iniciativa bilateral, sino como el punto de inflexión hemisférico, la base de confianza que podría redefinir el vínculo entre América del Norte y el Sur político del continente.

AURO no es una excepción, sino una propuesta de reconciliación estructural: una arquitectura que combina soberanía, pragmatismo y equilibrio continental.

I. CELAC como plataforma de integración autónoma

La CELAC nació en la Cumbre de la Unidad de 2010 (México) y se consolidó en Caracas en 2011, integrando a los 33 países de América Latina y el Caribe, con la notable ausencia de Estados Unidos y Canadá.

Su estructura, basada en el consenso y las presidencias pro tempore rotativas, refleja una voluntad inédita: hablar con una sola voz ante un orden internacional en transición.

Durante la VI Cumbre de la CELAC (Ciudad de México, 2021), los jefes de Estado reafirmaron “el derecho soberano de los pueblos latinoamericanos y caribeños a definir sus propios sistemas políticos, económicos y sociales” y destacaron la importancia de “promover un multilateralismo basado en normas”.

Esa visión coincide plenamente con los principios fundacionales de la Operación AURO

II. Aislamiento de Cuba y regresión regional

Durante más de seis décadas, el embargo contra Cuba ha representado un anacronismo moral y una paradoja estratégica.

En la Asamblea General de las Naciones Unidas de octubre de 2025, la resolución que pide el fin del embargo fue aprobada por 165 votos a favor, 7 en contra y 12 abstenciones, reflejando un amplio consenso internacional contra esa política.

Incluso aliados tradicionales de Washington como Alemania, Francia y Japón se sumaron a la condena.

Según informes oficiales cubanos, el embargo causó pérdidas superiores a 5 000 millones de dólares entre marzo de 2023 y febrero de 2024.

Más allá de los números, el bloqueo contradice los principios fundacionales de la CELAC: no intervención, soberanía y cooperación regional

Mientras tanto, América Latina avanza con proyectos de integración científica y tecnológica como la Agencia Latinoamericana y Caribeña del Espacio (ALCE), mientras Estados Unidos se mantiene ausente de los foros donde se diseña el futuro del continente.

Como advirtió José Mujica:

“El mundo no se detiene. O cambiamos con él, o quedamos atrapados en nuestro propio museo de errores.”

III. AURO como paso estratégico inevitable para Estados Unidos

La Operación AURO se concibe como un mecanismo concreto y pragmático para reconstruir la relación entre Estados Unidos y América Latina bajo un principio simple: cooperar sin subordinar, integrar sin imponer.

No requiere la derogación inmediata del embargo, pero abre caminos diplomáticos y legales mediante medidas ejecutivas, inversiones compartidas, mecanismos de arbitraje y garantías multilaterales.

AURO permitiría a Estados Unidos recuperar influencia hemisférica mediante la cooperación económica, la generación de empleo, la reducción de los flujos migratorios irregulares y la reactivación del comercio bilateral con Cuba.

Mantener el embargo implica para EE. UU. Pérdidas superiores a 5 000 millones de dólares anuales, mientras que, según estimaciones estratégicas del programa AURO, su implementación podría generar entre 7 000 y 9 000 millones de dólares en nuevos ingresos, inversiones y alianzas cada año.

El contraste entre ambos escenarios define la magnitud de la oportunidad perdida.

IV. La CELAC como socio garante de una nueva etapa

La IX Cumbre de la CELAC (Tegucigalpa, abril de 2025) centrada en migración, comercio y desarrollo sostenible marcó una inflexión en el pensamiento regional: América Latina busca dejar atrás la dependencia y construir autonomía funcional.

En ese marco, la Operación AURO aparece como una herramienta coherente con los intereses y los tiempos de la región.

La CELAC podría asumir el papel de observador, acompañante o garante multilateral de su implementación, asegurando transparencia, gradualidad y legalidad.

Su participación no solo legitimaría el proceso, sino que elevaría a la CELAC al rango de actor equilibrador del sistema hemisférico, capaz de articular cooperación entre bloques sin renunciar a su soberanía.

En palabras del presidente Andrés Manuel López Obrador:

“América Latina y el Caribe deben caminar juntos. No debemos seguir insistiendo en una política de exclusión.”

AURO responde directamente a ese llamado.

V. Integración renovada, liderazgo compartido

La CELAC no es un bloque económico como el Mercosur ni una instancia disciplinaria como la OEA.

Es una plataforma de diálogo político soberano donde confluyen gobiernos diversos bajo una visión común: un hemisferio equilibrado, respetuoso y cooperativo.

Con los liderazgos femeninos emergentes de Claudia Sheinbaum en México y Xiomara Castro en Honduras, la región ofrece un rostro nuevo, plural y solidario.

Estados Unidos debe responder con empatía estratégica y visión de largo alcance.

La AURO no sería una concesión ni una maniobra temporal: sería una decisión liberal, histórica y necesaria, capaz de evitar que EE. UU. quede marginado en un hemisferio donde China, Rusia y la Unión Europea consolidan su influencia económica y política.

Conclusión

AURO y CELAC no son vías paralelas: son vectores convergentes y sinérgicos de una nueva arquitectura continental. AURO provee el instrumento operativo y estratégico un andamiaje concreto de seguridad integrada, cooperación económica blindada e inteligencia compartida; la CELAC, por su parte, aporta la legitimidad política y la representatividad inclusiva de toda la región. Juntas pueden inaugurar una era de cooperación efectiva y seguridad compartida, donde el pragmatismo operativo se alíe con la soberanía para que la historia vuelva a respirar con dignidad americana.

Después de la Cumbre CELAC-UE de noviembre de 2025, AURO no debe presentarse como una excepción táctica, sino como un cambio estructural y duradero, un renacimiento político que permita a Estados Unidos y América Latina reencontrarse en pie de igualdad dentro de un mundo compartido, competitivo y finalmente multipolar.

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