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Generalidades de los parásitos

El mundo de las enfermedades infecciosas es habitado por una increíble diversidad de caracteres, y vemos que la lista crece cada año. Organismos como las bacterias, hongos, gusanos, piojos nos son familiar. Sin embargo la lista moderna de los agentes infecciosos también incluye a los “priones” que son responsables de la enfermedad de las vacas locas, protozoarios que inducen malaria y mieloencefalitis equina, y escherichia la cual es trasmitida por garrapatas y otros vectores que causan numerosas y severas enfermedades tanto en las mascotas como en los humanos. La lista reconocida de parásitos generalmente incluye protozoarios, nematodos, gusanos planos y un diverso grupo de artrópodos que incluye: piojos, pulgas, moscas, garrapatas y ácaros. Hay tres diferentes maneras de diferenciar los parásitos de las bacterias y virus (sin embargo no son todas) 1. Los parásitos no se replican dentro del hospedador. ¿Qué quiere decir esto? Las bacterias y los virus son capaces de incrementar exponencialmente su número dentro del hospedador. Por ejemplo cuando un caballos joven ingiere un agente bacteriano de Estreptococos equi de un bebedero contaminado, los signos clínicos no aparecerán hasta después de que ésa bacteria por medio de numerosas divisiones aumente su número por millones. Los virus de influenza infectan células en el tracto respiratorio y de forma similar producen múltiples copias y cada una infectará a una nueva célula de la misma manera. En ambos casos la enfermedad resulta cuando el número de células han sido dañadas causando así los signos clínicos. Al contrario, cuando un caballo ingiere un huevecillo de sacáridos, sólo un ascárido adulto se establecerá como consecuencia de esa exposición. La misma regla aplica para grandes y pequeños stróngilos, larvas y los parásitos más comunes de los caballos. 2. Cada generación de parásito debe regresar al medio ambiente para sufrir cambios esenciales. 3. La inmunidad a los parásitos rara vez es absoluta. Enfermedades Parasitarias Al igual que con las bacterias y los virus, las enfermedades clínicas parasitarias resultan sólo cuando el número de organismos infecciosos alcanza niveles críticos. Con agentes que pueden replicarse dentro del huésped (como bacterias y virus), esto es sólo cuestión de tiempo. Sin embargo con los parásitos, el número esta directamente relacionado con el nivel de exposición. Los caballos que se encuentran en un ambiente limpio, pueden ingerir algunos parásitos y permaneces sanos, mientras que los caballos que se encuentran en un ambiente contaminado adquieren más cantidad de parásitos y están en más riesgo de enfermarse. En contraste, los protozoarios son organismos pequeños unicelulares que pueden replicarse dentro del huésped. Sin embargo conforman la segunda característica del parásito: debe de regresar al medio ambiente para sufrir cambios esenciales, en lugar de ser trasmitido directamente de caballo a caballo. La palabra “contagio” implica que las enfermedades son trasmitidas directamente de un animal a otro. De esta manera un caballo con influenza puede ser directamente responsable por infectar a otros de la manada, por medio de gotitas provenientes de la tos o de las descargas nasales. Pero no todos los organismos infecciosos son contagiosos. En el caso de la inmensa mayoría de las infecciones parasitarias no sucede así, un caballo susceptible puede convivir en el mismo establo con un hospedador de cualquier cantidad de parásitos sin tener riesgo de ser infectado. Cada generación de parásitos debe regresar al medio ambiente y sufrir cambios esenciales para su desarrollo, a este proceso se le denomina “ciclo de vida”. Los estróngilos ponen los huevecillos dentro del intestino del caballo y éstos huevecillos se esparcen al medio ambiente en el excremento. Bajo condiciones satisfactorias de temperatura y humedad, los huevecillos de estróngilos pasan por 3 estadíos de desarrollo antes de que puedan infectar a otros caballos. El tiempo en el que trascurre el ciclo de vida es específico y absolutamente esencial para el desarrollo de los parásitos. El piojo es un parásito que no necesita regresar al medio ambiente para cumplir su ciclo de vida, éste parásito pone los huevecillos, se desarrolla y muere en el animal sin regresar al medio ambiente entre generaciones.


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Inmunidad La única característica de las infecciones parasitarias es que la inmunidad del hospedero rara vez es absoluta o totalmente protectora, a diferencia de muchas enfermedades bacterianas o virales. Por ejemplo cuando un caballo es vacunado con toxoide tetánico, se puede estar seguro de que cualquier herida provocada por algún objeto contaminado durante el siguiente año no resultará en un caso fatal de tétano. ¿Alguna vez se han preguntando por que no existe una vacuna para los pequeños estróngilos? Esto es por que algunos caballos naturalmente nunca desarrollan una inmunidad efectiva contra estos parásitos. Esto no quiere decir que la inmunidad no ocurra, pero es probable que se revele de una manera menos obvia. La inmunidad contra parásitos se manifiesta como protección contra la enfermedad más que contra la infestación. Así, si una yegua de 10 años de edad y una potranca fueran expuestas al mismo parásito, ambas serían infectadas, pero por la experiencia de la yegua más vieja la haría menos probable a sufrir pérdida de peso, cólico y otros síntomas de una infección parasitaria por que ella tendría algo de protección como resultado de exposiciones anteriores. Cada caballo claramente difiere en su habilidad de mantener las infecciones parasitarias. Si uno examina la cantidad de huevecillos de estróngilos en una manada de caballos que no ha sido desparasitada en varios meses. Ese conteo de huevecillos tendrá una distribución irregular. Esto ¿que quiere decir? Que la mayoría de los parásitos se encuentran en un pequeño porcentaje de la manada. En general algunos de los caballos tendrán altos niveles de huevecillos y otros tendrán pocos o nada. Algunos de los caballos con altos niveles de huevecillos en las heces, serán realmente los que producirán la mayoría de todos los huevecillos que contaminan las pasturas. Si se repite el conteo de huevecillos al siguiente año se podrá observar que cada caballo tendrá un conteo similar al del año anterior. Las diferencias individuales en el conteo de huevecillos se consideran como manifestaciones de diferencias en inmunidad. Los caballos casi desarrollan una inmunidad adquirida absoluta hacia 2 tipos de parásitos: Strongiloides westeri y Parascaris equorum. Ambos son rara vez vistos en los caballos a los 6 y 2 años de edad respectivamente. Esta es une excepción a la regla. Sin embargo algunos otros animales domésticos pueden controlar sus parásitos tan efectivamente como los caballos manejan estos dos. Debido a que aparentemente los caballos no desarrollan inmunidad efectiva contra más parásitos tan dañinos como los pequeños y grandes estróngilos, combatirlos se vuelve un reto para toda la vida, para los dueños de los caballos. Historia de la desparasitación La humanidad ha estado enterada del impacto de los parásitos casi tanto tiempo como hemos tenido práctica agrícola animal. Pero por muchos siglos, el esfuerzo por combatir el problema fue ineficiente y lo peor es que se amenazaba la vida de los caballos de la misma manera que la de los parásitos. En 1610 los veterinarios hacían tragar al caballo su propia sangre, proveniente del paladar con la creencia de que de este modo eliminarían los parásitos a demás de otras enfermedades internas. Otro supuesto antihelmíntico en la historia incluye huevos de pollo, estiércol de pollo, heces humanas, intestinos de gallinas jóvenes o de palomas, jabón negro (fénico), anís, aloe, antimonio, regaliz, linaza, incluso mercurio. Los dueños de los caballos no fueron advertidos hacia el uso de estos tratamientos en yeguas gestantes, ya que estos provocaban violentas purgas. El tabaco fue otro remedio casero para los parásitos intestinales y uno de los que los caballos se comían con gusto. Pero aunque la nicotina tiene propiedades antihelmínticas, es extremadamente tóxico a la dosis necesaria para matar parásitos. Hay una cantidad de hierbas que se les ha atribuido propiedades antihelmínticas. Hay documentos desde 1900 que indican que el uso de aceite de Chenopodium fue popular en el tratamiento desparasitante tanto para caballos como para humanos, pero también se describió como causante de terribles efectos colaterales.


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El primer tratamiento químico para la parasitosis vino en la forma de carbón tetraclorhídrico y carbón disulfato. Ambos se usaron a principios de 1900 para la eliminación de ascáridos y gastrófilos. Tenían algún efecto, pero también eran muy tóxicos. No fue hasta 1940 que la edad moderna de la desparasitación comenzó con la introducción de la fenotiazina, tampoco fue una gran droga y también resultó tóxico. Pero representa el primer antihelmíntico de una serie de drogas introducidas al mercado. Las fenotiazinas tuvieron la virtud de serla primera droga que actuara contra estróngilos, el tipo de parásito más destructivo de los caballos.. Siguió siendo utilizado en los principios de 1960, con el tiempo la resistencia fue documentada en USA e Inglaterra. También fue la primera droga hecha para administrarla en el alimento diariamente para desparasitar. Los bajos niveles de administración no eliminaban la infestación de estróngilos, pero si bloqueaban o reducían la transmisión ya que afectaba su reproducción. La piperazina llegó en 1950 y fue le primer medicamento con amplio espectro. Útil en el combate de ascáridos y pequeños estróngilos , aún no era efectivo contra grandes estróngilos. En 1950 y 1960 se dispuso de una mezcla de piperazina, carbón disulfato y fenotiazina que para evitar el problema de toxicidad se redujo la cantidad necesaria de cada droga. Este coctel de desparasitación tenía que ser administrado por grandes volúmenes por medio de una sonda nasogástrica y además para su administración se requería la visita del veterinario. Los organofosforados aparecieron en el mercado a principios de 1970, junto con el levamisol, una droga que fue útil para otro tipo de ganado, rápidamente se probó que también era tóxico para los caballos. Las organofosforados son pesticidas que fueron útiles contra gastrófilos y ascáridos pero no para estróngilos. Entonces también fueron mezclados con piperazina y fenotiazina para atacar más especies de parásitos. Pero con un limitado margen de seguridad y extremadamente tóxico cuando otras especies eran expuestas (como los pájaros), estas drogas fueron muy complicadas de usar. En los años 60’s y 70’s el control de los parásitos tuvo un gran avance con el descubrimiento de los benzomidazoles, una droga de amplio espectro, que podía ser dado a dosis más bajas con un amplio margen de seguridad, algo que no había tenido ningún otro desparasitante. El tiabendazol fue el primero se esas drogas con un gran éxito en el mercado, seguido rápidamente por cambendazole, febendazole, mebendazole, oxfebendazole y oxibendazole. Muchos de ellos aún se encuentran disponibles hoy en día. En los años 70’s la desparasitación se tomó fuera del campo veterinario. Con la introducción de formulaciones en pasta los dueños de los caballos podían hacer las desparasitaciones ellos mismos. El pirantel fue la siguiente droga en aparecer en los años 70’s. Este proporcionaba una alternativa a los benzomidazoles cuando la resistencia comenzaba a hacer un problema, a demás de que tenía un amplio margen de seguridad. También se ganó la reputación por ser efectivo contra tenias cuando se doblaba o triplicaba la dosis, aunque nunca fue etiquetado oficialmente para ese uso. Pero el mejor medicamento para el control de los parásitos fue la Ivermectina, introducida a principios de los 80’s. La primera droga que aniquila el estadío de larva migratoria en los parásitos así como a los adultos. A una dosis regular fue extraordinariamente segura y muy efectiva contra nematodos y artrópodos incluyendo parásitos externos. La ivermectina rápidamente dominó el mercado, particularmente une vez que estuvo disponible en una formulación en pasta fácil de usar. (Originalmente fue introducida en forma inyectable, la cual demostró no ser la forma ideal para los caballos). La Moxidectina es una droga de la misma familia de la ivermectina fue desarrollada par la desparasitación en caballos a finales de los 90´s. Fue la primera droga que demostró ser efectiva con una sola dosis en eliminar los estadíos larvarios de los pequeños estróngilos escondidos en las paredes intestinales de los caballos, pero tenía más bajo margen de seguridad que la ivermectina. Resistencia Antes de los años 60´s, los dueños de los caballos no tenían una rutina de desparasitación fija. Ellos sólo administraban un antihelmíntico cuando se daban cuenta de los signos de una pesada carga parasitaria, como pelaje opaco, abdomen abultado, cólico frecuente o perdida de peso. Al rededor de loa años 60’s se recomendó una rutina de desparasitación cada 6 a 8 semanas con tiabendazole para minimizar el esparcimiento de los huevecillos en la pastura. Prevenir la reinfestación fue una nueva idea y se convirtió en una rutina para el control de los parásitos.


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Con una rutina continua se podía prevenir la esparción de los huevecillos de los largos estróngilos en las pasturas. Sin embargo con estos cambios se vieron nuevos problemas. Los pequeños estróngilos ahora reconocidos como el más importante parásito equino y la resistencia a las drogas está haciendo cada vez más difícil controlar adecuadamente estos parásitos. Con la resistencia la idea de rotar diferentes clases de drogas fue introducido. Esto fue muy bien aceptado y se continuó haciendo durante décadas. La resistencia se ha vuelto prevalente excepto con la Ivermectina. Aún con la rotación de productos se siguen teniendo fallas esto significa que no es la mejor opción. Varios factores siguen contribuyendo a la resistencia a las drogas, lo cual nos brinda algunas dificultades hoy en día para el control de los parásitos.


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