© Editorial TuCultura ISBN 00: 000-000-00-000-0 Primera edición de esta colección: Abril 2017 Diseño y Maquetación: Heyni Almentero Arrieta
INTRODUCCIÓN SOY NEGRA, SOY CASTA,
SOY LIBERTAD, YO SOY CARIBE
“Es posible concebir el desarrollo como un proceso destinado a adelantar la libertad de cada cual en el logro de sus aspiraciones esenciales” AMARTYA SEN. Fundacion Tucultura ha sido un viaje hacia mi pasado por medio de diferentes investigaciones académicas para interiorizar las razones esenciales de los procesos de independencia. En este sentido, busco homenajear la historia, atando cabos que se sustraen de los relatos, leyendas, mitos y cuentos que muchos expresan a su manera. Yo te contare el cuento a mi manera; Soy cartagenera de pura cepa, desde niña siempre me interese por conocer mis raíces, la materia que siempre me gustó fue historia, además que mi padre es historiador, de allí mis venas por este gusto, mientras más leo, busco, exploro me voy uniendo a algo que me hace reconocer y tener una identidad cultural. Cuando decidí estudiar Turismo y enfocar mi proyecto de vida a descubrir culturas pero sobre todo UNIR CULTURAS, me he interesado por investigar y aprender todo sobre mis ancestros, mis tradiciones, mi verdadera esencia, mi raíz. Y aja como decimos en Cartagena de Indias, es hora de que te sumerjas en mi historia pero será algo corto, claro, preciso y muy conciso: Afrocaribe calada en la historia Las culturas nacionales de América y el Caribe deben una parte significativa de su formación histórica al poblamiento de africanos esclavizados durante los siglos XVI al XIX. La presencia africana ha sido múltiple y constante desde los albores de la época colonial hasta la acelerada intensifi-
cación del tráfico clandestino durante el ocaso de la dominación hispánica. Sin embargo, aun no queda claro, en relación con las influencias culturales, la amplia diversidad de denominaciones con las que fueron conocidos (comprados, vendidos, alquilados, perseguidos) más de un millón de personas trasladadas a esta parte del Caribe, a las que se les impulso una identidad, u otra, disociada casi siempre de su sentido de pertenencia grupal y en muchos casos dependientes del lugar de captura, del depósito de esclavos, del sitio de embarque y hasta de las lenguas de los traficantes africanos y europeos. El africano y sus descendientes negros y mulatos, echaron raíces profundas como para intervenir muy temprano y activamente en la integración de formas culturales cada vez más definidas como americanas y caribeñas. Música, rezos, formulas mágicas, mitos, leyendas, remedios, alimentación, fueron en muchos casos instrumentos de defensa que facilitaba el refugio del negro, desde la ciudad al campo, desde el cuartucho en las afueras de las ciudades hasta los palenques. En las distintas etapas de la historia los movimientos de población (en el caso de la africana forzada) han sido a la par del desarrollo de contactos y flujos entre diferentes sociedades y culturas, ese proceso de transculturación, representado por cientos de miles de personas con costumbres, idiomas y culturas diferentes, influyó en la conformación de las nacionalidades caribe. En la actualidad el legado africano y su cultura de resistencia afloran en ciudades y campos del Caribe, y aunque existen similitudes culturales entre regiones en cuanto a la formación de la cultura de origen africana, se van a diferenciar por su historia, presentes políticos y sociales en que se desarrollan. Y es desde estas raíces que emane la fuerza para gritar libertad en una sociedad que fue impuesta, manipulada, acusada, conducida, manejada, pero sobre todo controlada desde las más alta realeza.
Albores de los extramuros: siglo XVI Imaginar a Calamari, como era llamado el asentamiento de aborígenes caribes en Cartagena de Indias antes de la colonización es todo un HOMENAJE, ya que pienso y repienso como hubiese sido que estos todavía existieran. En este siglo se dio la más grande historia de nuestras naciones, un Don Pedro Heredia llego con voz de mando a organizarnos diciendo que esta cultura aborigen estaba fuera de contexto y había que traer desarrollo. Un desarrollo que le costó la vida a muchos indígenas logrando extinguirlos por completo. Inclusión a la cartagena colonial: siglo XVII Y pasar de un siglo a otro con tan pocas palabras es excepcional pero este es tan solo una catarsis para lograr comprender mi historia. Al gobernador de la época, García Girón (1619), el rey de España le encomienda hacer un inventario de las casas construidas en el sector para decidir si se desalojaba el lugar o por el contrario se acordonaba con cortinas de murallas. Las casas construidas para entonces estaban elaboradas en bahareque y tabla. “Al fin prevaleció la idea de fortificarlo y fue el maestre de campo Francisco de Murga (1629-1634) quien dio comienzo a las murallas que habían de encerrar a un recinto semejante al que rodeaba el núcleo urbano de la ciudad” . El siglo XVII fue el de las grandes expansiones urbanísticas y el de las más importantes edificaciones civiles y religiosas, pero este siglo, en cambio se caracterizó por las majestuosas construcciones en el orden militar; “En esta Centuria Cartagena queda perfectamente murada y defendida por imponentes fortalezas ello se debe en gran parte al permanente estado de guerra que en aquellos años vivió España con respecto a Inglaterra” . Historias de piratas, corsarios, y de batallas son las más
escritas en esta época, defendiendo lo que para ellos era su más grande TESORO. En este siglo los ataques aumentaron y se encuentra que el Almirante Inglés Sir Edward Vernon el 13 de marzo de 1741 llega a Cartagena con muchas ínfulas queriendo entrar por Getsemaní para conquistar la ciudad pero quienes la defendían a fuerza y espada eran más de 3.000 hombres entre tropa regular, milicianos, indios, flecheros, amerindios y tropas de desembarco. Además se encuentra un grupo de hombres valientes, capaces y decididos a defender la ciudad; a su cabeza se hallaba el recién nombrado Virrey de la Nueva Granada Don Sebastián de Eslava, teniente general de los reales ejércitos con larga experiencia, también estaba el célebre Don Blas de Leso, general de la armada y viejo lobo marino, estos y otros más daban su vida por Cartagena. Fortalecimiento del progreso urbanístico: siglo XVIII En el siglo XVIII, Getsemaní un barrio llamado el arrabal se formo paralelamente al del centro histórico con extranjeros, negros, españole logrando sobrevivir y seguir creciendo, así mismo se localizaban en el barrio un grupo de decisivos hombres que pretendían a toda costa que nadie los deshonrara y siempre estaba pendiente de todo lo que sucedía, es por esto que aparecen movimientos internos que “van lentamente tomando cuerpo en la ciudad y dando a Getsemaní su perfil de barrio revoltoso. Para 1746 un grupo de oficiales y batallones que custodiaban la ciudad y vivían en Getsemaní se amotinaron pidiendo que se le pagara su salario completo sin descontarles el uniforme que usaban. Estos rebeldes se toman al barrio y se apostan en el Reducto, Chambacú y la Media Luna apuntando al cerro de San Lázaro o Castillo de San Felipe y a la ciudad simultáneamente, lo que obliga al gobernador Juan de Eslava a acceder a sus peticiones” . En construcciones religiosas se edifica la Iglesia de la Orden Tercera. En el orden civil se elimina la puerta del puente que unía a Getsemaní con el centro y se construye la puerta
con tres puertas interiores que hoy conocemos como Torre del Reloj. Para esta época Getsemaní se encontraba muy poblado, había diferentes clases de viviendas; nacen aquí las accesorias, tipos de residencias que tienen un patio central y que está rodeada por varias casas y se perfila el barrio como punto comercial por su distribución minorista. En este periodo de tiempo se puede observar la forma en que se mantuvo el barrio a pesar de todos los inconvenientes que se presentaron, mostrando una imagen de barrio luchador, dando lugar a futuros acontecimientos. Sublevación, lucha, independencia: siglo XIX Este es el siglo de la participación viva del barrio Getsemaní y su gente en la vida de la ciudad, convirtiéndose en importante referencia histórica para las generaciones futuras. A principios del siglo de la independencia, las nuevas ideas revolucionarias y vanguardistas de la época lograron penetrar en la ciudad, a pesar de los múltiples controles que la inquisición tenía para las colonias. Esas ideas venían de Francia con la Declaración de los derechos Humanos del Hombre y de los Estados Unidos con su reciente separación de Inglaterra. Dichos pensamientos se fueron comentando en las mentes de los criollos, hijos de españoles nacidos en América, quienes se encontraban cansados del régimen español y deseaban controlar en sus manos su estado. De esta manera, en horas nocturnas, los criollos, a la cabeza del Doctor José María García de Toledo, quien era “un criollo rico e ilustrado, nieto del primer Conde de Pestagua, Don Andrés de Madariaga y Morales” y además cuñado de Don Joaquín Mosquera y Figueroa, Regente de España, organizaba reuniones escondidas de las autoridades españolas para gestar el movimiento independentista. Por estos tiempos la madre patria pasaba momentos muy graves en su organización política como país pues el Rey Carlos IV y su hijo Don Fernando se encontraban encarcelados en la prisión de Bayona, ya que la península estaba in-
vadida por José Bonaparte, hermano de Napoleón, y el país esperaba la posterior invasión de los franceses, quienes no daban tregua. No obstante, las autoridades ibéricas, La regencia, preocupados por la lealtad criolla al rey español, envían a las diferentes ciudades del nuevo imperio a un Comisionado Regio llegando a Cartagena de Indias, Don Antonio Villavicencio, “Un criollo aristócrata nacido en Quito, y descendiente de cartageneros (porque su abuelo era el primer Marqués de Premio Real, Don Domingo Miranda y Llanos)” , quien al arribar forma una gran revolución entre los cartageneros. En su cometido Villavicencio logra que el cabildo y los habitantes de la ciudad juren fidelidad al rey y el día 22 de mayo de 1810, los ciudadanos deciden que el cabildo debe sesionar y es entonces cuando se constituye la Junta de Gobierno, conformada por el gobernador Don Francisco de Montes y dos Cabildantes, uno era “criollo Don Antonio de Narváez y de la Torre antiguo mariscal de campo de los ejércitos reales y el otro era español o chapetón Don Tomás de Andrés Torres, comerciante local, antiguo Prior del Consulado de Comercio” . Este día y este hecho se convirtieron en puntos importantes y referencia, ya que a partir de ese momento las ideas de libertad de España se agudizaban. Don Francisco de Montes, como es normal, no se encontraba contento al tener que compartir la regencia de la provincia de Cartagena, con otras personas a quien él consideraba intrusos, negándose a firmar los documentos con los dos cabildantes, pues de acuerdo con el gobernador, sólo debían ser con su firma. Esto no agradó a los crecientes revolucionarios cartageneros, lo que el día 14 de junio de 1810 destituyen al gobernador Montes, lo arrestan, envían a Bocachica y luego lo deportan a La Habana, Cuba. Después de este hecho, el Corralito de Piedra queda en manos del Teniente del Rey, Don Blas de Soria. Pero más tarde, el 14 de agosto de 1810 se elige la Junta Suprema de la ciudad y provincia de Cartagena, quedando como Presidente el Doctor José María García de Toledo, de quien se ha ha-
blado anteriormente y será un personaje muy importante en la independencia total de la ciudad amurallada. asan tres meses y llega un nuevo gobernador designado para la provincia, Don José Dávila. Este no es aceptado ni por la población, ni por la Junta Suprema, regresándose a España al ser detenido en Bocachica. De esta forma, Cartagena de Indias queda gobernada por patriotas criollos y chapetones regentistas, agrupado en el partido seguidor de José María García de Toledo, es decir, “Los Toledistas”; quienes querían la independencia de España, pero teniendo buenas relaciones políticas con ella. Al poco tiempo surge otro partido político “Los Piñeristas” al mando de Don Antonio de Narváez de la Torre, el cual era manejado en realidad por los belicosos y revolucionarios hermanos de Mompox, Germán y Gabriel Gutiérrez de Piñeres, que deseaban de igual forma la independencia absoluta del Régimen Español. En un principio, los Piñeristas estaban muy descontentos con el mando Toledista e hicieron que su provincia, Mompox, se independizara de Cartagena y se uniera con Santa Fé. Esta situación causó un gran malestar a García de Toledo, acrecentando su repulsión al clan contrario. Ya para el siguiente año, 1811, Cartagena corre el riesgo de ser retomada por el gobierno Ibérico, cuando las tropas de Regimiento Fijo organizan el 4 de febrero, un golpe contra la Junta de Gobierno, que la fecha era presidida por Don José María del Real Hidalgo, pero para fortuna de los criollos fueron avisados con tiempo de la situación que se avecinaba y lograron controlarla. Sin embargo, en este año se hicieron elecciones para la Junta de Gobierno, lucha entre Toledistas y Piñeristas, quedando al mano los primeros. Ya para estos tiempos la idea de la independencia absoluta era un hecho para los cartageneros, pues no aguantaban más las postergaciones para llevar el proceso legalmente. Tomando ventaja de la situación, los hermanos Piñeres incitan a la población para revolucionar los ánimos. Ellos eran apoyados por el Doctor Ignacio “El Tuerto” Muñoz, pariente
suyo quien al mismo tiempo se encuentra en el movimiento emancipador con su suegro, el fundidor cubano Pedro Romero, importante personaje del barrio Getsemaní y que al final de toda esta revuelta sería la persona que provocara de verdad al pueblo para luchar por la causa. Pedro Romero y la gente de Getsemaní organizan un grupo de bravos luchadores, es decir, una milicia popular llamada “Lanceros de Getsemaní”, que estaban dispuestos a levantarse en armas en cuanto los proveyeran de ellas para enfrentarse contra el Regimiento Fijo o para lograr la proclamación de la libertad. En la propia casa de Romero, en la calle Larga, se organizaba todo el movimiento de la sublevación, esperando el momento justo para comenzar la revuelta. En todo esto, los getsemanicenses que eran paradójicamente liderados por un “matancero”, muestran su cultura y su aire de grandes y poderosos cartageneros, dispuestos a enfrentarse para reclamar lo que por derecho propio les pertenece. En esta situación, el día 11 de noviembre de 1811, la Junta de Gobierno debe sesionar para definir de una buena vez la cuestión de la independencia y otros asuntos pendientes, pero en el curso de la reunión, que fue bastante complicada, se pretende suspenderla; al llegar la noticia a los revolucionarios en potencia que estaban en Getsemaní, de inmediato toman la decisión de interponerse entre el Cuartel del Fijo y el Palacio de Gobierno, y de apoderarse de los baluartes, doblando los cañones hacia adentro de la ciudad. Pedro Romero y los Lanceros de Getsemaní forman un gran estruendo en la Plaza de Trinidad vociferando gritos de libertad, de allí pasan a la calle Larga, luego a la iglesia de San Francisco, donde escuchan al Presbítero Nicolás Mauricio de Omaña y por último, entran al centro amurallado, donde consiguen armas para llegar al Cabildo y protestar en frente de donde estaba la Junta. En dicha situación, los representantes que sesionaban se encontraban en un momento crítico y decisivo, donde la muchedumbre manda en su nombre a Ignacio Muñoz y al
Presbítero Omaña, para reclamar un pliego de peticiones, pero principalmente para acelerar las firmas del Acta de Independencia, la cual a propósito ya estaba redactada. Poco tiempo después es el vulgo en pleno quien irrumpe en la sala y movidos por los efectos del alcohol, comienzan a insultar a los de la Junta, los cuales querían hasta último momento una salida pacífica, pero el mismo García de Toledo y los demás, terminan cediendo a las exigencias y amenazas, proclamando entonces la Independencia Absoluta de España, la cual significaba mucho más en su intención que en su procedencia. Para celebrar este acto de libertad y festejar que ya no son colonias, se decreta un bando donde todos los cartageneros salen a la calle y los propios hermanos Piñeres y Pedro Romero, hacen grandes fiestas donde la ley del desorden y la diversión es la que gobierna. En este tiempo unos se vuelven héroes y otros villanos, pero al final todos disfrutan la ocasión, posicionándose también el barrio Getsemaní como aguerrido e importante para la ciudad. En el país hay escritores como María Guerrero de Burgos, una poetisa de Manatí, Atlántico, quien con mucho lirismo recuerda la ocasión de una forma muy hermosa y ha dedicado el siguiente poema a Cartagena de Indias en su día de independencia: Es el undécimo mes Año undécimo del siglo Y undécimo es el día En que se juega el destino De un imperio poderoso Y de un pueblo sometido. Este día de la independencia ha quedado marcado en la mente y en los recuerdos de los cartageneros, año tras año con gran fiesta y revolución se realiza un bando para conmemorar la ocasión, pero es principalmente en el barrio Getsemaní donde se vive esta festividad con mayor alegría para recordar a sus héroes de Gimaní.
Realmente nuestra independencia es un proceso y esos se iniciaron en junio de 1810 días antes del insigne 20 de Julio, pero por medio de este trabajo quiero hacer un homenaje al que realmente le puso un punto seguido a este proceso y es JOSE PRUDENCIO PADILLA. Homenaje a Jose Producencio Padilla (1784 – 1828) Considerar este hombre como el libertador definitivo de Cartagena de Indias es digno de homenajear en este Bicentenario, era yerno del cubano Pedro Romero, llevaba la energía para seguir el proceso; un negro guajiro de honor y lealtad, de personalidad descollante, generosa y sociable. Es así como el 24 de Julio de 1823 la escuadra Colombiana al mando del general Jose Prudencio Padilla venció a los españoles en la batalla naval del lago de Maracaibo (hoy Venezuela en ese entonces Colombia). Ocurrió frente al puerto de este de ese nombre después de haberse forzado la barra a la entrada al lago. Esta fue la gran batalla naval por la independencia de la gran Colombia por repercusión en todo el continente español pues destruyo la flora real y sello el acceso a las costas septentrionales de America del Sur. En manos de los patriotas el interior del país después de la batallas de Boyaca (7d e agosto de 1919) y Carabobo (24 de Junio de 1821) y tomados los grandes puertos de Cartagena y Maracaibo, le quedaba prácticamente imposible a España una segunda reconquista.
Una segunda reconquista en el siglo XXI Y quiero finalizar este recorrido por la historia contándole que gracias OEI, Organizaciones de Estado Iberoamericanos gane una beca de movilidad para viajar a cualquier país de Iberoamérica hubiese escogido España e ir donde está la historia contada por los españoles, pero preferí ir a Cuba y
desde mi proceso de investigación armar mi historia, los negros antes de llegar a Cartagena llegan a la Habana y es allí donde me he encontrado con MI EXISTENCIA, sueño con visitar AFRICA que es donde están las verdaderas raíces, pero de igual forma siento en mi corazón la alegría de encontrarme y revivir mis ancestros. Pensar en nueva reconquis ta y que nunca hemos estado en libertad es caer en verborrea somos lo que somos, se hizo una historia que hubiese sido contruida de otra forma, pero hoy conmemoramos con corazon valiente, orgullosos de ser negros, castos, mestizos, YO SOY CARIBE. MERLY ESTHER BELTRAN VARGAS Administradora de Empresas Turísticas (Universidad Los Libertadores) Especialización en Desarrollo social (Universidad del Norte) Máster en Dirección y Organización de Empresas Turísticas (UTB) Docente – Asesora de Turismo Cultural Sostenible Directora Fundación Tucultura
ÍNDICE
1.Plaza de la Trinidad 2. Calle de San Juan 3. CALLE LARGA 4.PLAZA DE LA INDEPENDENCIA 5.CALLE DE LA SIERPE 6.PLAZA DEL POZO
Plaza Maria Mulata de la
TRINIDAD Autor: Yurika
PLAZA DE LA TRINIDAD Una vez terminados los trabajos de la iglesia de la Santísima Trinidad, fundada en 1643, inmediatamente la plaza tomó el nombre que actualmente conocemos. Sin embargo años más tarde, cuando Cartagena asumió la personería de sus derechos de ciudad libre e independiente de corona española, como dicha plaza constituía el lugar de cita de los patriotas de barrio que tomaron parte en la gloriosa jornada del 11 de noviembre, el Cabildo dispuso de la plaza tomará el nombre de “La Libertad”, en testimonio de los esfuerzos que los habitantes del barrio desplegaron en beneficio del movimiento emancipador del año de 1811, y que traería como consecuencia la firma del Acta de Independencia. También se cuenta que, en el célebre atrio de la iglesia, los oradores de entonces dejaron oír su palabra revolucionaria, que exhortaban al pueblo enardecido. Entre ellos merece recordarse al doctor Ignacio Muñoz, conocido por algunos como “Tuerto Muñoz”, (también yerno Pedro Romero), distinguido revolucionario, hombre dotado del sentido de la oratoria. No fue un gran político, pero su deslumbrante carácter, conducta y temperamento y sobretodo pasión por la libertad, llevaron a defender y pelear por la ciudad aquel enardecedor día de independencia.
MARÍA MULATA
Autor: Yurika
Representa al ave más típica de la ciudad de Cartagena: la María Mulatatt y rindió un homenaje, con una aproximación a su estilo pictórico, al maestro Alejandro Obregón, quien en vida fue muy cercano a la Heroica. El artista también incluye ciertos elementos típicos del grafiti como flechas y contornos en la obra.
Calle SAN JUAN
CALLE DE SAN JUAN La calle de San Juan viene a ser parte de la calle que arranca de La Sierpe y desemboca en la calle Larga, frente al callejón Vargas. En la relación que hacemos acerca de la calle de San Antonio, explicamos por qué estas vías del barrio Getsemaní llevan los nombres de San Juan y San Antonio. Todos los años los vecinos de Getsemaní preparaban grandes festividades con motivo de cumplir el 13 y 24 de junio las fechas en que los feligreses recuerdan a los ilustres varones de la Iglesia de San Antonio y San Juan. En cada respectiva fecha, el vecindario de Getsemaní hacía derroche de piedad y alegría. Parece que terminen las fiestas, en la casa del vecino más serio y acomodado se depositaban las imágenes de los santos a que hacemos referencia. Y esta costumbre subsistió hasta que quedó terminada la Iglesia de La Santísima Trinidad.
LA PALENQUERA Y EL PÁJARO
Autor: Sem.
Represttenta a una de las emblemáticas palenqueras de Cartagena y un pájaro típico de la ciudad. La obra, además, está ambientada con elementos y contornos de la estética grafiti.
EL JOE Y LA TORTUGA
Autor: Kops
Un homenaje, al fallecido cantante cartagenero Joe Arroyo y a su conocida canción “La Tortuga”.
Calle LARGA
CALLE LARGA Su nombre se remonta a los tiempos de la Colonia, porque en aquella época era la calle más extensa de la naciente ciudad. Esta es una de las calles principales de Getsemaní, primero fue conocida como calle de Nuestra Señora de Loreto, por el convento de los franciscanos llamado al principio SantaV Casa Loreto o de Nuestra Señora de Loreto. Luego fue llamada esta cuadra calle de Nuestra Señora del Mar y el nombre de Nuestra Señora de Loreto pasó a la calle de Estanco del Tabaco. Los concejos municipales han expedido muchos acuerdos cambiando el nombre de esta vía, la segunda cuadra es llamada calle de Nuestra Señora de La Rivera, que es la que corre desde la Calle de San Juan hasta la Calle de San Antonio, en una ocasión el Concejo la rebautizó de D´Elhúyar, en honor del Coronel Luciano D´Elhúyar, ilustre de nuestra independencia. La tercera cuadra de la Calle Larga, que va desde la Calle de San Antonio hasta la Calle del Pozo se le llamó Calle de Nuestra Señora del Buen Viaje, el cual pudo haber sido puesto por la hermandad de Nuestra Señora del Buen Viaje. Por último, en 1882 la Junta de Alumbrado Público de Cartagena dio a esta calle el nombre del prócer y mártir Miguel Díaz Granados.
REENCARNACIÓN DE HISTORIAS
Autor: Andrés Montes
Es una representación de la visualización de fotografías de la red social “Instagram”, incluyendo dos personajes de importantes leyendas “La sierpe y la tripitaymedia” que dieron nombre a dos calles de Getsemaní.
ILUSIONES IDENTITARIAS
Autor: Chirrete
El eje temático es el mestizaje como fenómeno histórico de la ciudad y del barrio Getsemaní, en particular. La imagen hace referencia a la importancia de los movimientos que dieron origen a la abolición de la esclavitud y la revolución de las minorías que Vivian en Cartagena, como el cimarronaje y el multiculturalismo.
NO SE VENDE Y BENKOS BIOHÓ
Autor(es): Juan Salazar y Juan Carlos Piedrahita. La primera obra, No se vende, representa la problemática que presentan habitantes raizales de Getsemaní, que se han tenido que mudar a otros barrios de la ciudad. La segunda, el artista representa de manera mística (cara de león y peinado afro) al líder de esclavos cimarrones Benkos Biohó que obtuvo su libertad en la ciudad de Cartagena.
Plaza de la INDEPENDENCIA
PLAZA DE LA INDEPENDENCIA Es la plaza más extensa que tiene la ciudad. En sus comienzos, éste no fue precisamente una plaza, sino una calzada necesaria para unir el barrio Getsemaní con el recinto amurallado. Cuando se acondicionó con escaños y faroles de queroseno, resultó un lugar muy adecuado para reunirse grupos de amigos y charlas, gozando del fresco que allí sopla. A mediados del año 1623 el gobernador ordenó establecer el matadero público, convirtiéndose esto en pésimo vecindario para los religiosos franciscanos, quienes vivían en el Convento de San Francisco; en consecuencia, éstos acudieron en queja al Rey Pomáceo Asquillos, pidiendo la merced de alejar del templo el sobredicho Matadero. Así consideró el monarca, y por real cédula fue dispuesto y retirado hacia Chambacú, viniendo entonces a ocupar el mismo sitio que hoy está emplazado el suntuoso monumento de már-
mol dedicado a los mártires de febrero. Al conmemorarse para el año 1911 el primer centenario de nuestra emancipación, el cabildo ordenó que la plaza fuera llamada de la Independencia, ya que aquí se hizo la proclamación del bando hecha por el pueblo de Cartagena bajo los tribunales del actual Palacio de Gobierno, fue delante del Templo de San Francisco donde se juntaron los audaces patriotas de Getsemaní con Muñoz y Romero a la cabeza para acudir a la cita patriótica dando ante las arcadas de dicho palacio. Por último, en el año de 1916, al cumplirse cien años del fusilamiento de nuestros próceres, el Concejo Municipal, como tributo de gratitud hacia esos ilustres varones, ordenó que la plaza se denominará de los “Mártires”. La historia de este trágico acontecimiento se remon-
ta cuando el Virrey Montalvo (Capitán General), ordenado por Pablo Morillo el cual hizo que se crease un Consejo Militar, para juzgar a los patriotas, dirigió a los cartageneros, el 23 de febrero de 1816 un comunicado comprendiendo la injusticia que asistía a los patriotas y sin embargo en la alocución dijo: “La notoriedad de sus crímenes, el derecho de la guerra y la gravedad de los atentados, me autoriza para haberle hecho morir antes, sin dar lugares a formalidades … la providencia ha querido poner términos a sus maldades y a la autoridad los envía para servir de público escarmiento…”. La aurora del 24 de febrero, día de luto y llanto para Cartagena, apareció triste. A las diez de la mañana el regimiento de León formaba un cuadro en la Plaza de la Independencia y en el centro de éste se levantaban nueve banquillos. A las once de la mañana salieron del Palacio del Ayuntamiento, entre una escolta de 25 soldados Los Doctores: José María García Toledo Miguel Díaz Granados Antonio José de Ayos Los Generales: Manuel del Castillo Rada Manuel de Anguiano Los Coroneles: Martín Amador Pantaleón Germán Ribón (hijos de Mompox) Teniente Coronel: Santiago Stuart Ciudadano: José María Portocarreño Cada uno llevaba un sacerdote a su lado. A todos se les acusaba de asesinos españoles, prisioneros de la inquisición, revolucionarios, traidores y demás acusa-
ciones que se inventaron para poder asesinarlos. Es así como encontramos nueve bustos ubicados en este Camellón y que luego de colocárselos se le llamó “Camellón de Los Mártires”. La estatua central que representa a Cartagena con la leyenda “Noli me tangere”, fue obsequiada por las damas cartageneras en 1911, para el centenario de la independencia. Hoy, como en sus inicios, es un lugar donde amigos, colegas, trabajadores, estudiantes, se sientan a conversar o a esperar su transporte urbano; muy bien iluminado y en completa limpieza, es un sitio admirado por los transeúntes.
TAMBORES EN LA NOCHE
Autor: Zas
Esta obra hace un homenaje al poeta y lĂder getsemanisense Jorge Artel, incluyendo la representaciĂłn de algunos personajes y elementos de su obra literaria Tambores en la noche.
Calle LA SIERPE
CALLE DE LA SIERPE El nombre de esta calle se remonta a una curiosa leyenda: Los vecinos de la calle oían con frecuencia que sobre el pavimento se arrastraba un animal que dejaba oír el ruido de crótalos movidos violentamente. Entonces la ciudad permanecía a oscuras y sin vigilancia policiva. Nadie osaba asomarse por las rejillas de las puertas y ventanas, nadie se explicaba el ruido que se oía todas las noches de las doce en adelante. A cada mañana los comentarios constituían la comidilla del vecindario. Cada cual expresaba su opinión, pero ninguno podía afirmar categóricamente que producía el ruido que todas las noches percibían. Al fin, las autoridades tomaron cartas en el asunto y resolvieron vigilar la calle. Un día del año 1608 el alcalde de la ciudad, don Antonio de Victoria, en persona, se dirigió una noche a acabar de una vez por todas con aquel estado de cosas que traía alarmado el vecindario. Estado en acecho, de pronto ve que del solar en la rinconada de la calle salta una enorme sierpe, de ojos fosforescentes, retorciéndose y moviendo acompasadamente los crótalos o cascabeles que llevaba prendidos en la punta del rabo. El alcalde, todo un hombre de pelo en pecho, y que en la isla de Santo Domingo había aprendido a exorcizar, trazo en el aire unas figuras especiales, y al cabo de un momento, el reptil fue tomando su verdadero estado: Una mujer. Cuando la “bruja” volvió de su encantamiento, pidió perdón al alcalde, pero éste le condujo a la cárcel. Allí permaneció hasta el año de 1614 en que la Inquisición la condenó a doscientos azotes y destierro perpetuo de la ciudad. La pobre María Ramírez, que así se llamaba la “bruja”, murió a los pocos
días lamentándose que a ella sola la habían castigado, cuando existían otras que sabían el conjuro contra la “Martilla Mala” y echaban la suerte del agua, del rosario y de las habas y se veían todas las noches encima de la popa con las nietas de Juana, la célebre “bruja” de Bogotá. Lo cierto es que la tranquilidad volvió al barrio de Getsemaní; anteriormente casi nadie transitaba por la calle, y desde esa época la vía tomó el nombre que lleva actualmente, pues el público no olvidaba que en ella habían apresado en forma de serpiente a la “bruja” María Ramírez.
AMOR AFRO
Autor: Dexs
Esta obra hace un homenaje a las mujeres afrodescendientes cartageneras, tambiĂŠn incluye un ĂĄrbol con raĂces de colores, para simbolizar los importantes legados que dejan las madres y abuelas a las comunidades que pertenecen.
JUEGA SIEMPRE
Autor: DJLU
El artista un día caminaba por las calles de Getsemaní ,un grupo de niños que jugaban llamaron su atención por su algarabía, su unión y su alegría. Al interactuar con ellos y fotografiarlos, reflexionó en torno al juego como una forma de evasión de la realidad a veces cruda en la que viven y en la lúdica como posibilidad de empoderamiento.
Plaza del POZO
PLAZA DEL POZO En la era virreinal no se habló nunca de la Plaza del Pozo, sino de la calle del Pozo, pero ocurre que, al penetrar la calzada hacia la Plaza de la Trinidad, antes de llegar a la esquina de la calle de la Tusa, es dos veces más ancha que el trayecto anterior y ese sector con toda lógica, fue conocido como Plaza del Pozo, la cual era de uso público. En el centro del área se encontraba un Pozo que suministraba agua a los vecinos para sus diarios menesteres, el cual siglos más tarde fue cegado. Para la época de la colonia fue testigo de sangrientas reyertas entre la gente de mar que trabajaba y merodeaba en el Arsenal y Playa de la Barahona. Ya en pleno siglo XIX, ZZel lugar volvió a convertirse en centro de jolgorios bulliciosos, los vecinos del barrio Getsemaní organizaban sus propias festividades haciendo fandangos públicos con música a bordo y recorrían toda la ciudad. Llegado el día cinco de enero, antes de Reyes Magos, aparecía en escena el “carro alegórico” o carroza adornada que transportaba a las más lindas jóvenes a quienes llamaban “diosas”. Estas fiestas fueron desapareciendo poco a poco debido a las disputas políticas que se producían continuamente entre liberales y conservadores, los primeros de la plazoleta del Pozo y los últimos de Chambacú. Con el paso de los años se eliminaron los festejos en dicha plazoleta hasta la actualidad.
MECHA LIBERTARIA Autor: Cero El artista hace homenaje al cubano Pedro Romero, personaje legendario e importante en los primeros pasos de la independencia de Cartagena. Reflexiona sobre los comienzos del proceso revolucionario partiendo de una pequeĂąa mecha que se enciende.
MECHA LIBERTARIA
Autor: Cero
El artista hace homenaje al cubano Pedro Romero, personaje legendario e importante en los primeros pasos de la independencia de Cartagena. Reflexiona sobre los comienzos del proceso revolucionario partiendo de una pequeĂąa mecha que se enciende.