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Huari - El protector de los andes

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Huari EL PROTECTOR DE LOS ANDES

Folleto de Personaje Diseño e identidad latinoamericana


Fotografía de personaje


Características Huari crea discordia y lleva a un razonamiento sobre la lucha del bien y el mal. Logrando furor entre la gente que presencia sus danzas. Su personalidad rebelde fusionada a su ansia de libertad y toma de control sobre las personas, hace que manipule fácilmente a aquellos que lo miran. Es una entidad que aparece en fiestas o salidas nocturnas, especialmente es visto por personas jóvenes. Se alimenta del descontrol y la felicidad de los jóvenes, no obstante, su poder solo le deja actuar en las tinieblas y solo es visto de manera individual por cada persona. Su aspecto cambia dependiendo de la victima a la cual quiera atacar y poner a prueba su control


Entorno Huari se ve ligado al indigenismo aún latente en la sociedad moderna, mediante su gran poder de semi dios. Huari es capaz de controlar y manipular a los jovenes que se mueven en entorno urbano nocturno, no obstante, no es un ser malvado, simplemente aparece en el lugar donde es precisa su aparición y actúa como agente evaluador del poder de autocontrol de aquellos que se ven involucrados con él. No posee mucha tolerancia frente a las personas sin decoro, su ira constante frente a ellos se ve representada como plagas y maldiciones internas en las victimas, aquellas plagas modernas que hoy comprendemos como “depresión” y “ansiedad”


Historia ¿Te has sentido observado cuando sales de fiesta con tus amigos? Seguramente Huari te está vigilando...

En una noche como cualquier otra, un grupo de desastrosos pero alegres jóvenes salen a festejar el fin de semestre. Bailan, toman, ríen el bucle de actividades se repite sin parar a descansar o cambiar de opinión.


Dentro de su descontrol sin sentido todo se torna complicado, un joven de buen aspecto y alegría constante, de repente, se torna lúgubre, su impecable apariencia se ve suplantada por un aspecto desaliñado y aburrido, sus amigos lo desconocen a pesar de ser el mismo chico de siempre, sus conversiones se vuelven grotescas y sin sentido, sus gestos bruscos y veloces, como si se tratase de una danza espeluznante y sin caso alguno. Sus amigos sorprendidos por la actitud del muchacho intentan calmarlo, esperando lograr que se tranquilice y deje su teatro, no obstante, nada funciona.


Entre risas forzadas y dolorosas, el joven continúa con su danza callejera ante la mirada de los transeúntes. Sus amigos, enojados ya por la situación, comienzan a insultarlo y finalmente optan por desconocerlo, abandonándolo allí a su suerte, a aquel amigo que siempre estaba allí, a aquel que habían jurado lealtad y confianza mutua...


El joven estaba allí, con apariencia destrozada y agotada, respirando de forma dolorosa y con lágrimas en los ojos mientras la danza que protagonizaba no cesaba. Pasaron horas y muchas personas burlándose de él cuando de repente escucho una voz. Esa voz en su mente le dijo: acabas de ser avergonzado ante la sociedad y tus fieles amigos de fiesta te han dejado atrás. Todo aquello que cuidabas con tanto afán, tu aspecto y conducta, han sido alterados y la humillación pesa en ti. Espero aprendas la lección, y logres salir de la burbuja de ignorancia y estupidez que te envuelve. Solo así serás real, solo así podrás percatarte de mi presencia y huiras. No me olvides, yo soy Huari.


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Huari - El protector de los andes by Heikki Ec - Issuu