Lustradores. Embajadores olvidados en la gran cuidad.
Los desafíos diarios que enfrenta una persona que se dedica a la profesión de lustrador de calzado en Bogotá no son una situación fácil, tenemos a Don Pedro, con 62 años y lustrador de profesión desde hace más de treinta, llega trasladado del Parque de Lourdes a su ubicación actual que es el Parque Santander. La pandemia y el trabajo remoto ha hecho que su profesión se vea afectada, así como la estética de las nuevas generaciones, dicho por Don Pedro “Ahora la gente carga es tenis”, por su edad avanzada le cuesta trabajo conseguir un trabajo formal, así como en todo tiempo cuenta que solamente ha recibido una vez ayuda del gobierno en tiempos de pandemia cuando recibió solamente ochenta mil pesos.
Don Pedro no fue a la escuela y hoy en día necesita de la ayuda tecnológica para hacer que su negocio sea promocionado de una manera masiva entre las personas. Desde que tienen once años ha realizado alguna labor que le permita tener un sustento, actualmente se moviliza desde su residencia en el barrio Altamira, cerca al barrio Veinte de Julio hacia el centro de la ciudad todos los días viviendo del día a día lleva una colaboración a su hogar, menciona que no se puede quedar en la casa porque está acostumbrado a ser una persona trabajadora.
Parte de las anécdotas que contienen historia nacional vividas por Don Pedro fue el incendio del edificio de Avianca en los años setentas, así como el acontecimiento histórico de la toma del palacio de justicia, ha vivido también bastantes protestas sociales, así como diferentes acontecimientos que pasan cotidianamente en la calle.
El juego completo de embellecedor de calzado se compone de los elementos de limpieza para realizar la labor, tales como el betún, que antes de la pandemia tenía un valor y después aumentó, trapos y demás productos para diferentes tipos de calzado, el mueble donde se sienta el usuario fue una inversión de aproximadamente cuatro cientos mil pesos que realizó para mejorar el servicio, lo llamo “el colombiano”. Como servicio adicional, siempre y cuando se pueda también realiza reparaciones mínimas al calzado como cocer o pegar remiendos.
La pareja de Don Pedro también se dedica a la profesión por lo tanto también hay mujeres en el gremio. El cambio generacional es inminente ya que la mayoría de los lustradores pertenecen a la tercera edad, algunos de los compañeros de Don Pedro ya han fallecido, el lustrador más joven que se encuentra trabajando en el parque tiene aproximadamente treinta años y se dedica a la profesión por que su padre se la ha enseñado desde una temprana edad.
Don Pedro refleja una de las realidades más duras del país que se vive desde muchas décadas atrás, incluso podríamos hablar de casi un siglo, personas que por falta de oportunidades en su entorno se dedicaron a llevar un sustento a sus hogares mientras
el tiempo pasaba y a su vez la ciudad se hacía más grande, con cambios en infraestructura y por supuesto de generaciones, el trabajo del lustrador de zapatos está siendo relegado a una situación de precariedad que al parecer sigue empeorando con el paso del tiempo, a esto se le suma un cambio generacional casi nulo y con esto llevándose así un patrimonio cultural para la ciudad cargado de historias y acontecimientos narrados desde la perspectiva del día a día por medio de anécdotas, la presencia de lustradores en los parques principales de la ciudad es cada día más inferior, la falta de oportunidades en el pasado he incluso en el presente obliga a las personas literalmente a sobrevivir de la informalidad.
Debemos plantearnos como diseñadores apoyar desde nuestra área de conocimiento a estas personas que con esfuerzo mientras realizan su labor, nos comparten un fragmento de la historia de nuestra ciudad, esa historia que no vivimos pero que siempre es interesante saber qué fue lo que pasó y como se solucionó alguna situación en específico que hizo de algún acontecimiento algo memorable.