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Hace cien años,

se comenzó a construir en la ciudad de México un edificio monumental que serviría como Palacio del Poder Legislativo Federal. El autor del proyecto fue el arquitecto y pintor Émil Bénard, que nunca vio su gran sueño materializado. Estas páginas nos permiten conocer la grandeza que hubiera tenido aquel edificio y las razones por las cuales nunca se terminó de construir. Y nos invitan a mirar en el actual monumento a la Revolución los vestigios de aquel sueño centenario.


SUMARIO PORTADA

07 Un Gozoso Peregrinaje:

La Poesía de Hugo Gutiérrez Vega. Carmen Villoro

DIRECTORIO Alejandro Sánchez Cortés Director

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Ricardo Sigala

Viktor Boga Editor

Eréndira Vallejo Cuauhtémoc Munguía Diseño

El Suplemento como Instrumento de la Cultura.

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Rafael Cadenas, Premio Fil de Literatura 2009.

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Roger Bartra, una visión amplia sobre el Periodismo Cultural.

Gerardo Zavala Porfirio Munguía Fotógrafos

Ángel Moreno Ramos Mercadotecnia

Ángel Medina García Asesor Jurídico

Colaboradores Carmen Villoro Ricardo Sigala Argelia Castillo Nelly Sánchez Augusto Isla Edgar Lomelí

El Arte de Rubén Chuela.

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Argelia Castillo

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La Poesía es Indispensable.

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Mario Vargas LLosa, La Libertad y la Vida.

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Las Águilas Serenas.

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Nocturna.

Nelly Sánchez

Consejo Editorial Hugo Gutiérrez Vega Braulio Peralta Myriam Vidriales Humberto Musacchio Pablo Boullosa Héctor Perea Eduardo de la Vega Alfaro Viktor Boga EXPRESIONES Cátedra Hugo Gutiérrez Vega, es una publicación bimestral. Un medio de promoción y difusión de la Cátedra Hugo Gutiérrez Vega de la Universidad de Guadalajara.

Augusto Isla

Edgar Lomelí

Efraín González Luna 2520-2 Col. Arcos Vallarta, Guadalajara, Jalisco México. Tels. (33) 3616 8767. expressionesoc@yahoo.com.mx foro_periodismofil@hotmail.com Registro de publicación en trámite. Los artículos publicados son responsabilidad de sus autores

UNIVERSIDAD DE GUADALAJARA


Editorial

E

XPRESIONES en su nueva edición como medio de divulgación de la Cátedra Hugo Gutiérrez Vega, rinde tributo al autor y su peregrinar por el mundo. Promotor de las letras mexicanas e incansable humanista. Poeta, escritor y periodista. Hugo Gutiérrez Vega el catedrático. Inspiración y amigo de los noveles comunicólogos, dialoga con Monsiváis y charla con los estudiantes de letras y periodismo. Honor a quien honor merece. Una cátedra dedicada al Periodismo Cultural y las Letras con su nombre y presidida por el propio autor. Inaugurada en el máximo recinto de la Universidad de Guadalajara, el paraninfo Enrique Díaz de León y en el marco de la XXIII Feria Internacional del Libro de Guadalajara.

Breviario de Correrías Ariel González

Este libro trata de varias cosas al mismo tiempo: primero del conocimiento de un género anfibio que avanza por igual, terrestre o acuático, por el ensayo personal, que por la crónica o el artículo a secas; en segundo lugar, los textos que integran el breviario son un mapa veloz de gustos literarios y, en tercer lugar, una muestra de que el periodismo puede ser claro y proponer diversas densidades a través del estilo conversado, sin pedantería o falsas erudiciones. La mano editora de Ariel González ha organizado su pasado periodístico en seis estaciones: “Pasos por el sur”, “La otra orilla”, “Bifurcaciones”, “Aires galos”, “Hacia Albión” y “Otros senderos”. Esta reunión periodística constituye un libro nuevo que la sagacidad de González le ha arrancado a la hemeroteca, a la servidumbre de la entrega semanal, al polvo de losanaqueles y al artículo cuyo destino ineludible es el envoltorio de cinco pesos de clavos.

Cada año, aquí se dan cita lo mas destacado de la literatura iberoamericana en un festín a los libros y la lectura; donde se reconoce y galardona a los escritores y periodistas, como el Premio FIL de Literatura, que en esta emisión fue otorgado al venezolano Rafael Cadenas; el Premio Nacional de Periodismo Cultural Fernando Benítez reconociendo el trabajo periodístico de Roger Bartra, entre otros homenajes. La Fil es la primera y más concurrida en Iberoamérica y la segunda feria del libro antecediendo a la de Frankfort, Alemania, a nivel mundial. Por ello y más, esta edición de EXPRESIONES hacemos un paréntesis para colaborar en la difusión de este magno evento en pro de la cultura y fomento a la lectura en nuestro país.

Alejandro Sánchez Cortés Director General


CARMEN VILLORO

Un Gozoso Peregrinaje:

La Poesía de Hugo Gutiérrez Vega

“Decir un nombre, lentamente, sin prisa, dejarlo entre los labios y madurarlo para que perdure…” Hugo Gutiérrez Vega

A

unque éste es un homenaje al poeta Hugo Gutiérrez Vega en su aniversario número 75, es él quien nos ofrece el banquete. El banquete de su obra sensual, profunda, erudita, plena de inteligencia, sentido del humor y delicadeza. Con sus libros, Hugo Gutiérrez Vega nos abre su casa, nos deja ver lo que ha vivido, lo que ha sido importante para él y, también, lo que ha perdido. Hugo nos invita para platicarnos; el tono conversacional de su poesía, el uso reiterado de la primera persona, el estilo sencillo de sus versos nos hace sentir que todos los lectores somos sus amigos y que, si no todos sus poemas están escritos en el tono de la confidencia, por lo menos sí en el de la confianza. En su libro Peregrinaciones, editado por la UNAM, el poeta ha reunido treinta y cinco años de su obra poética para nuestro deleite. El banque comienza con una entrada fresca, frutal, ligera. Su libro buscado amor nos abre los sentidos: enciende la mirada, desordena el gusto, pone alerta el olfato. En estos poemas de adultez aún joven el poeta se presenta como un autor sensual, alguien que escribe con el cuerpo despierto. El maestro Carlos Pellicer decía: “Alabad vuestros sentidos, confesad vuestra estupidez: oíd, mirad, sentid” y el alumno Gutiérrez Vega entendió la lección. Por eso cuando escribe: “Decir un nombre, lentamente,/ sin prisa, /dejarlo entre los labios/ y madurarlo/ para que perdure”, sentimos con él la pulpa de las letras. Estos poemas están henchidos de imágenes naturales: los ríos y los pájaros, el verano y el viento, la luz y los árboles. Él mismo se asume como parte de la naturaleza y por eso dice: “En la segunda noche/ oí tu voz que naufragaba/ entre mis brazos líquidos”. Es el poeta que se descubre vivo y dichoso de vivir. Hay una alegría germinativa en estos poemas pero también una tranquilidad madura para ir degustando lo que se le presenta. Y también lo que se le escapa. La capacidad de integrar el paisaje al mundo de las emociones le viene a Hugo de haber crecido en Guadalajara, esta ciudad donde las bugambilias estallan en cada esquina, donde las jacarandas convierten las

aceras en cuadros de Monet y el sol se pone como una mandarina gigantesca. El siguiente platillo en la obra de Hugo Gutiérrez Vega es una sopa caliente. Elaborada con las reminiscencias de la infancia, todavía con la sazón que le heredó la abuela, cocinaba al fuego lento de lo cotidiano. Sus cuatro libros de la década de los setenta: desde Inglaterra, resistencia de particulares, cantos de Plasencia y poemas para el perro de la carnicería y algunos homenajes, confirman a un autor que sabe decantar lo prodigioso en los elementos de lo aparentemente trivial, un hombre que está continuamente “retomando la vida/ en el diario milagro/ de la sangre”. El amor conyugal frente al televisor comiendo palomitas: las muchachas que juegan en la tarde, la casa y sus objetos, la cama como un barco que nos lleva a rutas interiores. “Lo único que hace la poesía es cantar lo que a todos pertenece”, nos dice el autor. Hay muchas ganas de jugar en estos libros, el poeta es de nuevo un niño que se asombra y se divierte. En ellos Hugo Gutiérrez Vega introduce el sentido del humor. ¿A quién se le ocurre titular un libro de poesía “poemas para el perro de la carnicería”? solo a Hugo. Por eso no debemos extrañarnos de que, a este banquete, servido en vajilla de porcelana fina y cubiertos de plata, a esta mesa arreglada para nosotros con buen gusto, Hugo Gutiérrez Vega se presente en pijama y en pantuflas. Porque el poeta combina en su ser y en su escritura, la elegancia con lo antisolemne, la sofisticación con la gracia. Es su deseo de quitarle las máscaras a las cosas y mostrarlas en todo su humano acontecer. Todas esas virtudes de esta época de su escritura se condensas en la maravillosa pieza Suite Doméstica, en la que propone quedarse a vivir en la ducha y en donde nos confirma la naturaleza hedónica y sensual de su espíritu cuando sentencia: “Me moriré cuando el placer termine”. Ahora nos espera el plato fuerte del banquete: Las Peregrinaciones. En los libros escritos en la década de los ochentas abundan las referencias a lugares que el

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poeta visitó o en los que vivió: las ciudades de España, el barrio de Georgetown en la ciudad de Washington, Nueva York, Salvador de Bahía, Minas Gerais, Atenas y las Islas Griegas, las ciudades orientales de Morea y Mistrás. Son lugares habitados, a veces por amigos, a veces por personajes de la historia. Hugo Gutiérrez Vega quiere dejar constancia de los encuentros afectuosos, las hondas reflexiones o los asaltos estéticos sufridos. Lo que importa no es el escenario sino lo que en ellos palpitó por un instante para después desvanecerse. Es en estos escritos en los que comienza a mezclarse, con el gozo de los primeros libros que aún persiste la nostalgia; la vida como una cadena de encuentros y despedidas, la constancia del tiempo inatrapable. Hugo Gutiérrez Vega nos invita a viajar por su poesía de la misma manera que su poesía nos lleva a peregrinar por el mundo. Con el asombro como único boleto y el equipaje de los sentidos abiertos accedemos a la luz de Samarcanda, nos sentimos frágiles ante el vendaval y la tormenta sobre las piedras inmortales de Plasencia, nos quemamos de frío bajo el sol de Gredos. Ya vamos de Irán a Tlayacapan, a veces en alfombra mágica, a veces “desplegamos las velas mas altas/ y zarpamos, esperando un naufragio más profundo”. La nostalgia nos alcanza en Castilla, algo de las cúpulas de la ciudad de Soria, nos recuerda una torre “encendida en el aire de Jalisco”. Córdoba y Tormelloso, Salvador de Bahía, el barrio de Georgetown en la ciudad de Washington o una pequeña iglesia en el campo de Bizancio, son los paisajes que el poeta nos ofrece. Pero no hay un ademán pedagógico en este recorrido de la vida; hay experiencia sensible: olores, sabores, besos, texturas del deseo. Con él probamos la maracuyá, comemos higos y dátiles 8

sobre el desierto de los labios, llenamos la tristeza de uvas amarillas. No hay como tocar el milagro, como caminar apisonando la tierra de la lejanía; nada como respirar el aullido de la lluvia. Es un viaje que se hace con el cuerpo y con el alma. No es extraño que, entre una ciudad y otra, entre el desierto y la montaña, el autor descanse de vez en cuando en la estación del amor. Como contrapunto al paisaje desierto, el poeta nos interna en esa otra ciudad milagrosa y secreta. La casa, la cama, el cuerpo de la mujer amada, es decir, el mundo de lo doméstico, es el oasis en el que el caminante se refugia y prepara para continuar. Sin estos pasajes, sin estos “time out” del juego, la madrugada sobre las montañas sería demasiado violenta y la voz de los amigos dolería aun más sobre el recuerdo. Sensualidad e intimidad. Viaje por el espacio y por el tiempo. Las imágenes de Hugo Gutiérrez Vega están pobladas de voces. La Historia no es una serie de datos y referencias, es la respiración acompasada de AlMutanabbi, los latidos de su joven corazón de poeta que vuelven a pulsar en estos versos; la soledad del príncipe Uluj-Beg bajo la noche estrellada de Bujara. “Las tumbas no están frías”, dice Gutiérrez Vega; no lo estarán mientras alguien siga vendiendo semillas de girasol afuera de los templos. “¿Quien me dice que estuve?”, pregunta el autor, porque es tan personal el contacto con los hechos y los hombres, que a veces se confunden con su sueño. A pesar de ser una travesía, la obra poética de Gutiérrez Vega es también un encuentro; o es la travesía conversada en la sala de una casa. Una asamblea de amigos acompaña al poeta, y el lector también están


HUGO GUTIÉRREZ VEGA

invitados a la tertulia. En un sillón mullido platica Luis Cernuda con Buster Keaton; Doris Day canta a media voz en la terraza; la escuchan Malcolm Lowry y Rafael Alberti. Seferis y Demetrio juegan damas chinas en un rincón del cuarto. Ramón López Velarde, Jaime Sabines y José Carlos Becerra se han metido hasta la cocina, abren el refrigerador buscando frescos adjetivos que Hugo Gutiérrez Vega ha sabido guardar para ofrecerles en el mejor momento. Sentada en una mecedora está la abuela. Se han detenido en el pasillo Nacho Arreola y Ernesto Flores, que tienen tantas cosas que contarse. Ginsberg y Bertolucci intercambian impresiones sobre el santuario de Atotonilco, mientras Andrade le sirve vino verde a Monsiváis. El niño Bruno duerme tranquilo en un cuarto contiguo. Sabe que lo esperan “Los caminos y los besos,/ los silencios del alma,/ el resplandor del cuerpo”. Por la ventana mira un gato. Él, que ha vivido en todas las ciudades, que es todos los gatos y el poeta, sabe que la ciudad estable es esta casa, donde conviven fechas y paisajes, esta poesía “sin puertas ni ventanas,/ esta emoción/ que vuela y está quieta”. Por todas partes, como una ráfaga tibia y luminosa aparece Lucinda, la mujer que es todas las mujeres, la de siempre. A pesar de que el lector, menos conocedor, tiene a veces que acudir al diccionario, las referencias a los lugares y a los nombres nunca molestan la lectura porque son fragmentos de la intimidad del poeta, parten de ese espíritu que entiende la cultura como compañía. Hugo Gutiérrez Vega es un poeta antisolemne. En su obra se mezclan lo grandioso y lo pequeño, el pop corn y la gloria de la España musulmana. Es un hombre que vive simplemente, al que le duele la muerte, pero que

está dispuesto al gozo en todo momento, a aquedarse a vivir en la ducha o a salir a buscar entre las calles los versos de Pessoa. Durante todo el banquete está y estará presente el vino del amor. Si hay una constante en este autor a lo largo de la obra es su veneración por la mujer. El cuerpo de la amada es fuente inagotable de asombro. El peregrino podrá incursionar en las más distantes geografías pero regresará siempre al amable continente. Si en otros temas Hugo Gutiérrez Vega utiliza recursos narrativos o reflexivos, en el amor regresa a la fluidez de las imágenes y va “soltando las palabras/ como se sueltan los pájaros”. Llegamos así al postre; el broche de oro de todos los banquetes. Los poemas de la década de los noventas están dotados de una suave sabiduría. En el hermosos poema Una higuera en Pendeli el poeta aborda el tema de los viejos y en él descubrimos que aún en la vejez el autor encuentra “Una carga de vida/ una última y deslumbrada salpicadura/ de la fuente de la gracia”. Esta última parte de su obra tiene un tono de saudade y de dolor por las pérdidas de los lugares y los amigos, pero nunca hay una resignación amarga, siempre la esperanza se asoma. Y el poeta se aferra porque está en su naturaleza límpida y serena, en su capacidad de deslumbrarse con los mínimos detalles de la existencia, cada día. Por eso al final de este libro que compendia su obra, nos regala el mejor digestivo. La Oda a Borola Tacuche de Burrón nos recuerda que sigue siendo un niño crítico, un inteligente adolescente cuya irreverencia, para nuestra fortuna, seguirá dándole alegría a la poesía mexicana.

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RICARDO SIGALA

El Suplemento como Instrumento de la Cultura Entrevista a Hugo Gutiérrez Vega

Los reconocimientos a un poeta.

A

lo largo de su carrera, Hugo Gutiérrez Vega ha sido objeto de una gran cantidad de homenajes y galardones en todo el mundo. Tan sólo en este 2009, con motivo de sus 75 años, le han rendido homenajes el Instituto Nacional de Bellas Artes y el Gobierno del Estado de Jalisco, además se le entregó el Premio Poetas del Mundo Latino. El autor habla sobre el homenaje que le rindió el gobierno estatal: “El reconocimiento de la Secretaría de Cultura tuvo dos aspectos muy emocionantes, uno fue el oficial; pero el otro, en el que, además de la entrega de un hermoso pergamino firmado por más de 100 escritores de Jalisco —saludándome por viejito, no se me ocurre otra razón (risas)—, hablaron de mi obra y de la forma en la que la han leído o interpretado, eso me resultó muy satisfactorio. La mayoría eran escritores jóvenes, lo que resulta aún más agradable. El público fue muy educado, incluso yo diría que entusiasta en algunos momentos, estoy muy contento.” La Cátedra Hugo Gutiérrez Vega.

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La Cátedra que lleva el nombre del maestro, se inaugura oficialmente el 1º de diciembre en el Paraninfo de la Universidad de Guadalajara, con una ceremonia solemne y amena en Diálogos con Carlos Monsiváis, en el marco de la Feria Internacional del Libro (FIL), e inicia sus actividades académicas en el Centro Universitario del Sur. “La Cátedra Hugo Gutiérrez Vega. El Periodismo Cultural y la Letras tiene su origen en un grupo de periodistas culturales de Guadalajara, Lagos de Moreno y, el Centro Universitario del Sur, quienes dispusieron el campus de Zapotlán para crear una cátedra consistente en el análisis de todos los géneros del periodismo cultural: la entrevista, la reseña, la nota, lo más parecido al ensayo que es la crónica, y también la columna. Me interesa que los jóvenes aprendan las técnicas periodísticas aplicadas a los fenómenos de la cultura, me interesa muchísimo la formación de los

periodistas culturales, porque un suplemento es un instrumento de cultura, pero desde mi punto de vista periodístico considero que requiere la amabilidad y rapidez del periodismo. En la revista semanal se tiene más tiempo para madurar los artículos o los ensayos, el suplemento en cambio tiene cierta velocidad, y eso exige conocer las técnicas de los distintos géneros. Me interesa que los estudiantes reciban esto desde mi experiencia y la de los otros que vengan a dictar los seminarios. Son técnicas que conviene conocer aunque después se violen alegremente, es lo que pasa con la poesía, hay que conocer sus reglas y después violarlas, la violación de las reglas en la literatura es siempre muy atractivo.” Periodismo y literatura. “Para mí, el periodismo es un género de la literatura, hay periodismo bueno o malo, pero hablar de separarlo de la literatura es un error, pertenecen a la misma galaxia de Gutenberg, a la misma técnica de la prensa escrita. Una crónica periodística puede ser tanto o más valiosa que una narración y una columna puede tener las características de un ensayo, así que el periodismo y la literatura son, yo diría, hermanos casi gemelos.” La crisis de los medios de comunicación. Una de las preocupaciones de la Cátedra es la problemática que enfrenta la prensa escrita y especialmente el periodismo cultural. “Uno de nuestros objetivos—continúa el maestro—, es analizar el periodismo cultural, la prensa escrita contemporánea y su decadencia, los problemas que están enfrentando por las dificultades económicas. Por ejemplo, lo primero que se le ocurre a un periódico cuando tiene problemas económicos es cerrar sus páginas culturales. En Guadalajara han desaparecido todos los suplementos, todos, nomás quedan una o dos paginitas de tema cultural en los periódicos, los suplementos se han ido acabando.”


HUGO GUTIÉRREZ VEGA

La gran tradición de suplementos culturales está mermando, por ejemplo, “El Tapatío Cultural” de El Informador, después de 40 ó 50 años de existencia desapareció, “y lo mismo está pasando en la Ciudad de México, sólo quedan “La Jornada Semanal” de La Jornada y “El Laberinto” de Milenio, porque “El Ángel” de Reforma no es precisamente un suplemento, son sólo unas paginitas de comentario literario cargadas de anuncios, como todos esos periódicos de la iniciativa privada. Pero lo peor es que permanecemos dóciles ante esta situación.”

La obra de Gutiérrez Vega en la Cátedra.

La preocupación de Gutiérrez Vega no se basa sólo en la nostalgia de un mundo que tiende a desaparecer, en realidad se trata de un grave problema, un problema de cultura, de educación: “Es una lástima que así sea, porque los suplementos cumplen una función especial, le toman el gusto a la vida cultural del país, comentan, critican, orientan, hacen sugerencias de lectura, de actividades artísticas, esto lo cumple también la revista cultural, pero por su periodicidad no le permite tener al día estos acontecimientos. Tienen que ser suplementos, semanarios, si se quiere realmente cumplir estos conceptos.”

Llama la atención que pudiendo elegir como sede de esta cátedra Guadalajara o Lagos de Moreno, Hugo Gutiérrez Vega haya elegido Ciudad Guzmán, o Zapotlán, como a él le gusta llamarle. “En buena medida es por mi enorme afecto por Juan José Arreola, mi admiración por su obra, nuestra vieja amistad, la relación con Orso y su hijo Alonso, quien escribe conmigo en el suplemento La Jornada Semanal, es el encargado de la sección de música, así que tengo mucha relación con la familia y además mucha admiración por Zapotlán, no sólo por Juan José sino por Clemente Orozco y por tantos artistas de distintas especialidades que ha dado esta ciudad. Además la ciudad me gusta mucho porque se come muy bien, se comía muy bien en los portales, no sé si estén los puestos todavía.”

Planes para la Cátedra. Recientemente Alejandro Sánchez, director de la Cátedra, anunció la presencia de Carlos Monsiváis, pero además mencionó los nombres de Elena Poniatowska y de Fernando del Paso como futuros ponentes de la Cátedra. En tanto que el maestro Gutiérrez Vega nos dice: “He hablado con algunos escritores, por ejemplo Carlos Monsiváis; hablé con Luis Tovar, jefe de redacción de La Jornada Semanal, para que viniera a hablar sobre crónica y crítica cinematográfica; se habló también con Héctor de Mauleón, que dirige El laberinto; con Francisco Torres Córdoba, especialista en dicción; y con Pablo Espinosa, Jefe de cultura de La Jornada y quien es un buen cronista de temas musicales, y sabe muy bien cómo armar una página cultural.”

Entre los objetivos de la Cátedra se contempla dedicar un espacio a la discusión, al análisis de la obra de Gutiérrez Vega. “Creo que será una parte importante, supongo que no la parte fundamental, una parte accesoria. ¿De qué sirve saber una cantidad prudente de poemas y de textos? Espero que no sea una amenaza (risas); sí, es una parte integral del mismo seminario.” Zapotlán y Arreola

Tras lamentar la desaparición de los puestos, algo que según él le daba una gran fuerza cultural e identidad a Zapotlán, continúa definiendo la comida: “Magnífica, muy buena, es una tradición entre Colima y Jalisco, las dos fuerzas gastronómicas se unen y crean algo muy original. Bueno ésa es una de las razones por las que elegí esta ciudad, para mi edad es una razón importante, porque para los viejos lo único que nos queda es la gula, ya que todos los demás pecados se acabaron (risas). Bueno, antes de que me llegue la avaricia que es maldición de viejos, bendita sea esta gula (risas) que me libra de tantos males y me trae tantos bienes.”

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Rafael Cadenas, Premio Fil de Literatura 2009 Que cada palabra lleve lo que dice Que sea como el temblor que la sostiene. Que se mantenga como un latido. Rafael Cadenas

E

l poeta venezolano Rafael Cadenas (Barquisimeto, 1930) es el ganador del Premio FIL de Literatura y Lenguas Romances 2009, en reconocimiento a una vida dedicada a la literatura. La palabra de Cadenas es “un exigente ejercicio crítico en busca de la expresión más auténtica, despojada y límpida, lejos de cualquier retórica o de cualquier afán estilístico o estético. Lúcido y vigilante, Cadenas no ha dudado en ir rompiendo con las formas, los géneros y los discursos más frecuentes dentro de la poesía moderna”.

RAFAEL CADENAS

ARS POÉTICA Que cada palabra lleve lo que dice Que sea como el temblor que la sostiene. Que se mantenga como un latido. No he de proferir adornada falsedad ni poner tinta dudosa ni Añadir brillos a lo que es. Esto me obliga a oírme. Pero estamos aquí para decir verdad. Seamos reales. Quiero exactitudes aterradoras. Tiemblo cuando creo que me falsifico. Debo llevar en peso mis palabras. Me poseen tanto como yo a ellas. Si no veo bien, dime tú, tú que me conoces, mi mentira, Señálame la impostura, restriégame la estafa. Te lo agradeceré, en serio. Enloquezco por corresponderme. Sé mi ojo, espérame en la noche y divísame, escrútame, sacúdeme. 12

Rafael Cadenas vive actualmente en Caracas, ciudad a la que volvió en 1958, luego de haber sido desterrado a la isla de Trinidad, en 1952, por su militancia comunista. Pertenece a la generación venezolana de 1960. Formó parte del grupo Tabla Redonda, junto con Arnaldo Acosta Bello, Jesús Guédez, Ángel Eduardo Acevedo, Darlo Lancini, José Barroeta y Sanoja Hernández. Ha sido calificado por el crítico Juan Gustavo Cobo Borda como un “renovador secreto del lenguaje”, un poeta que abreva en el aforismo, el silencio y la inmediatez de la vida. El propio Cadenas se ha definido como alguien que “escribe desde la normalidad con sentido de asombro”. “Cadenas encarna hoy para los más jóvenes el horizonte de una palabra que se aleja del lirismo tradicional y trae consigo el imperativo de darle voz a aquello que, de otro modo, ya no encuentra espacios para decirse en nuestra época”. Uno de sus poemas más conocidos, “Ars poética”, de 1977. Entre sus obras se encuentran Cantos iniciales (1946), Una isla (1958), Los Cuadernos del destierro (1960), Derrota (1963), Falsas maniobras (1960), Anotaciones (1973), Intemperie (1977), Memorial (1977), Amante (1983), Dichos (1992), Gestiones (1992). El Fondo de Cultura Económica publicó en el 2000 su Obra entera. Es traductor de poesía inglesa, fue profesor universitario y cuenta con una amplia obra de ensayo considerada una referencia indispensable del pensamiento literario contemporáneo en español; destacan en ella sus libros En torno al lenguaje y los Apuntes sobre San Juan de la Cruz y la mística. Ha recibido el Premio Nacional de Literatura en Venezuela, el Premio Internacional de Poesía Pérez Bonalde, la Beca Guggenheim y doctorados Honoris Causa de las Universidades Central de Venezuela y Los Andes.


Roger Bartra, una visión amplia sobre el Periodismo Cultural

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l antropólogo y periodista Roger Bartra recibió el Homenaje Nacional al Periodismo Cultural Fernando Benítez 2009. Bartra es un antropólogo entregado a la cultura. Su acción y su reflexión han partido siempre del rol que juega la cultura en nuestras vidas, desde sus implicaciones en la forma en que leemos hasta cómo construimos, desde la cultura, nuestra identidad nacional o el funcionamiento de nuestro cerebro. Imaginemos que un día desaparecieran las secciones culturales en México. Este escenario hipotético no es tan difícil de considerar cuando las páginas dedicadas a la cultura en los diarios nacionales no alcanzan; si le añadimos las bajas de suplementos importantes y la de revistas especializadas, la marginación de los espacios resulta evidente, ante esto Bartra reflexiona: “¿Por qué esta separación entre los territorios, digamos de la política y los de la cultura; o los de la economía y la cultura? ¿Por qué tiene que haber un periodismo cultural separado del periodismo político, del periodismo económico? Yo creo que podemos aprovechar esta coyuntura crítica actual, efectivamente, para exigir que la cultura penetre en los espacios políticos de los medios… y en la elite política que buena falta le hace una dosis de cultura para superar sus enfermedades”. Parte también de esta situación crítica de los medios nacionales es la incógnita sobre qué es, o qué debería ser la noticia cultural y Bartra, observador permanente y crítico de nuestra actualidad cultural y política, responde: “Yo soy antropólogo además de periodista cultural y los antropólogos entendemos la cultura como algo mucho más amplio, por eso mi concepción del periodismo cultural responde a esta visión en donde la cultura no es solamente el espacio tradicional elitista de los que producen arte, literatura, etcétera, sino algo mucho mas amplio”. Para Bartra, la crítica situación que viven los medios impresos obliga a que el periodismo cultural busque otras formas de ejecutarse, y considera que en las televisiones y radios públicas se tiene un área de oportunidad importante, que está justamente en expansión. En la opinión de Bartra, no hay una clave para ser periodista cultural: “Yo creo que el buen periodista político debería de ser un periodista cultural también, incluso, principalmente debería no solamente partir de una cultura sólida del periodista, una cultura personal

ROGER BARTRA

sólida, sino enfocar la política desde una perspectiva cultural, la política como un fenómeno que forma parte de la cultura”, visión que puede extenderse a cualquier zona de especialización del periodismo. Roger Bartra nació en la Ciudad de México en 1942. Es antropólogo, sociólogo, escritor y ensayista. Es hijo de exiliados españoles y su padre era un poeta catalán. Es doctor en sociología por La Sorbona y se formó en México como etnólogo en la Escuela Nacional de Antropología e Historia. Es investigador emérito del Instituto de Investigaciones Sociales de la UNAM y miembro del Sistema Nacional de Investigadores; ha sido profesor e investigador visitante en diversas universidades en México y en el extranjero, entre ellas la Universitat Pompeu Fabra, en Barcelona; el Paul Getty Center, en Los Ángeles; la Universidad Johns Hopkins; la Universidad de California en La Jolla; y la Universidad de Wisconsin. Dirigió durante más de cinco años el suplemento cultural La Jornada Semanal. Colaboró también en el guión de la película El Mezquital, del director Paul Leduc. Es autor de varios ensayos y libros, como El duelo de los ángeles. Locura sublime, tedio y melancolía en el pensamiento moderno (2004); Oficio mexicano (1993) y La Democracia Ausente (2000), entre otros. En 1996 recibió el Premio Universidad Nacional.

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ARGELIA CASTILLO Crítica de arte

El Arte de Rubén Chuela

Rubén Chuela RUBÉN CHUELA

U

na vigorosa estética de la polimaterialidad caracteriza la producción más reciente de Rubén Chuela, quien refrenda la apuesta en favor de trasposiciones muy libres y preñadas de sugerencias. Su práctica pictórica se inscribe en una continua exploración que, empujada por el deseo acuciante de experimentación, ha transitado hasta los confines mismos de esta disciplina. Creaciones fronterizas, ubicadas en el umbral de la tridimensionalidad, las obras de Chuela constituyen el terreno de sorprendente encuentro entre infinidad de recursos, tanto artísticos como extraartísticos, dotados de inagotables posibilidades expresivas, entre los cuales predominan el lápiz, el acrílico, el óleo, la tela, la madera, la hojalata, el cobre, el estaño, el alambre galvanizado, la resina epóxica, la pedacería metálica y la marmolina. Esta versada amalgama de sustancias disímbolas se expande en armoniosos juegos compositivos, signados por la emergencia de formas incitantes al interior de estructuras siempre fluidas; la detonación o sobriedad cromáticas a base de empastes, aguadas o escurrimientos de color, y una acentuada viveza de acabados texturales. Y es que el autor descubre en el medio polimatérico una suerte de venero fundacional para su pintura, donde las superficies devienen cuerpos en virtud del ensamblaje. 14

Al entretejer el cobre en la propia trama del lienzo, Chuela rompe con la primacía de la profundidad ilusoria para acceder a una volumetría real e impresa de cualidades táctiles. Al encapsular la arena, el pigmento y el metal en la envoltura traslúcida de la resina epóxica, infringe la convención del muro para lograr que sus trabajos floten con soltura en un espacio desprovisto de restricciones. A este creador de insinuantes imaginarios plasmados en ocasiones dentro de formatos tan singulares como los remisores al retablo barroco y los delineadores de pirámides invertidas, la veneración matérica lo ha impulsado no sólo a profundizar en los hallazgos de Fautrier, Wols, Burri y Tàpies, sino también a concentrar la atención en los aspectos formales transmutados en temáticos y, en consecuencia, a desarrollar un lenguaje crecientemente abstraccionista, si bien no exento de alusiones sutiles a la realidad. Así, Rubén Chuela propone una plástica sígnica que, bordando fino en la poesía de la polimaterialidad, resulta enormemente evocadora de paisajes primigenios, sustratos subterráneos y submarinos, y latitudes cósmicas. Visita la exposición de su obra en el Museo del Periodismo y las Artes Gráficas, de diciembre a enero 2010. Av. Alcalde 226, Centro Guadalajara, Jalisco.


Galería

Árbol de las Cuatro Estaciones (Políptico) Rubén Chuela 1.20 x 1.20 m Ensamble de cobre martillado sobre panel de madera 2009


Disecci贸n de las Emociones

Rub茅n Chuela 1.80 x 1.00 m Ensamble de cobre martillado sobre tela, dibujo a l谩piz y pintura al 贸leo 2005


Ícarus II

Rubén Chuela Variables Madera tallada, cobre, fierro y estaño 2007


Frontal

Rubén Chuela Mixta sobre lámina 196 x 80 cm 2005


NELLY SÁNCHEZ

La Poesía es Indispensable

“La poesía es indispensable para la vida, un artículo de primera necesidad, estoy seguro y en eso insisto los jóvenes que les puede ayudar a resignarse, a gozar, a enamorarse profundamente” Hugo Gutiérrez Vega.

HUGO GUTIÉRREZ VEGA Y CARLOS MONSIVÁIS

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l sentido y la transparencia de la vida y obra del poeta, periodista y humanista mexicano Hugo Gutiérrez Vega llega a los jóvenes a través de la Cátedra que lleva su nombre. Creada por el Foro de Periodismo Cultural y albergada en la Universidad de Guadalajara, Gutiérrez Vega protagonizó uno de los más sentidos homenajes que le hicieron sus coterráneos. La Cátedra Hugo Gutiérrez Vega El Periodismo Cultural y las Letras, tiene el propósito de fomentar el análisis y la difusión de la obra poética, literaria y periodística del autor, a través de cursos, seminarios y conferencias. “La poesía es indispensable para la vida, un artículo de primera necesidad, estoy seguro y en eso insisto a los jóvenes que les puede ayudar a resignarse, a gozar, a enamorarse profundamente,—aseguró el poeta—. Yo recuerdo que Becker me prestaba palabras para el coqueteo con las muchachas, y Neruda los 20 poemas de amor. La poesía no sólo ayuda a eso, sino para entender mejor la vida, el sentido de la vida y como la filosofía para esperar la muerte”. En el Paraninfo de la Universidad de Guadalajara, Roberto Castelán, rector del Centro Universitario de Los Lagos (CULagos), y Adolfo Espinoza de los Monteros, del Centro Universitario del Sur (CUSur); lo reconocieron como uno de los grandes pensadores que ha dado México y un gran hombre cuya sencillez lo ha llevado a compartir sus conocimientos en los pueblos. “Qué bueno que a Hugo le dio por ranchear, ya estuvo en Lagos de Moreno, Ciudad Guzmán y esperamos que siga ‘puebleando’ para seguir llevando la ciencia, cultura y conocimiento a todos”. Alejandro Sánchez Cortés, director de la Cátedra, confesó que ante todo es un seguidor de Gutiérrez Vega, un ejemplo de la cultura en nuestro país, que siempre está dispuesto a enseñar a gozar y vivir la

literatura mexicana y mundial. “La Cátedra es un tributo a tu vida, maestro, a lo que has hecho y nos has brindado con tus letras, cada vez que te pones a escribir, esperamos más de lo que nos has dado”. Un duelo poético marca la primera actividad oficial de la Cátedra, donde Gutiérrez Vega y el cronista Carlos Monsiváis sostuvieron, una charla literaria llena de anécdotas y a coro recitaron poesía, como si estuvieran en un duelo. Repasaron a Renato Leduc, a Pablo Neruda, Ramón López Velarde, Carlos Pellicer, San Juan de la Cruz, Alfredo R. Plascencia y Enrique González Martínez, quien nació a siete cuadras de allí. Monsiváis recordó que su amistad surgió en 1955, en Aguascalientes. Cuando Gutiérrez Vega ganó un concurso nacional de oratoria, uno militaba en un partido comunista y otro en el de derecha y, se dieron cuenta de que no coincidían sus perspectivas. Pero tiempo después, cuando ambos habían sido expulsados de sus partidos, coincidieron de nueva cuenta, esta vez en un acto literario y descubrieron que tenían un gusto muy grande que a la fecha los une: la poesía. Y entonces vinieron los poemas de memoria, un verso uno; otro verso el otro, conscientes de que su generación creyó fielmente en la poesía, y compartiendo las anécdotas de cuando las recitaron alguna vez. Del mismo mundo. El periodismo cultural es indispensable en todos los medios de comunicación y el compromiso es hacerlo cada vez más informado y ameno, consideró Hugo Gutiérrez Vega. Luego de la inauguración de la Cátedra que lleva su nombre, el poeta y periodista dijo que el periodismo es un género más de la literatura. “Algo parecido a un ensayo es un artículo de fondo y no hay cosa que pueda ser más bella que una narración que una crónica, por lo tanto, periodismo y literatura pertenecen al mismo mundo y no diría que es un subgénero sino un género inminente de la literatura”. 19


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as obras de Mario Vargas Llosa son un testimonio de la fuerza que tienen la trasgresión, el sueño y la libertad en nuestra existencia. Los personajes de su novelas y de sus obras de teatro se encuentran siempre animados por una épica personal: la de trascender su entorno. Todos ellos buscan en la rebelión, la creación y la libertad un camino para descubrir su identidad. Si alguna lección nos deja esta obra y esta vida, es la de la confianza en el poder de los individuos de fraguarse un destino, por encima de todas las limitaciones y presiones del mundo de afuera. Desde su primer volumen de cuentos, Los Jefes (1959), hasta sus novelas más recientes, su obra es un homenaje a la capacidad de rebeldía del ser humano. Alonso Cueto. El escritor peruano reconoce desde niño su vocación literaria cuando supo que estaba asociada con lo prohibido. En su infancia, su madre escondió los Veinte poemas de amor y una canción desesperada, de Pablo Neruda, que un día Vargas Llosa encontró por accidente en la casa materna. Después, cuando su padre descubrió y prohibió su afición por la lectura y la escritura de poemas, por considerarlas actividades poco varoniles, más se convenció de ser un escritor y de que la literatura era la mejor forma de resistencia. “La literatura fue para mí la mejor manera de resistir a esa odiada y odiosa autoridad. Los libros me daban refugio, libertad, y escribir me sacaba de la humillación sistemática que era vivir en la sumisión y el miedo”, dijo Mario. La Libertad y la Vida, su nuevo libro, reconoce que el origen de éste ha sido muy distinto al de sus demás obras “porque es un libro que he ido escribiendo a lo largo de toda mi vida sin saber que lo escribía”. Confiesa que lo que ahí se reúne es una síntesis de su vocación literaria y de sus principales afectos tanto personales como literarios, y del momento que él considera más importante de su vida: cuando aprendió a leer. “Tanto me cambió mi vida saber leer que los recuerdos de mis primeros diez años en Cochabamba (Bolivia) son mucho más vivos respecto a los libros que leí, que a las personas que conocí en ese tiempo. Me acuerdo de mis compañeros de colegio, de mis profesores, pero ninguna de esas imágenes es tan vívida, tan nítida como la de los personajes de las primeras historias que leí”. Este libro es la memoria escrita y gráfica de la exposición que tiene el mismo nombre y que se puede visitar actualmente en el Instituto Cultural Cabañas. Creado como un recorrido biográfico, repasa todas las facetas de la vida del escritor: amigos, familia literatura, cine, teatro, política y periodismo. Esta edición incluye además imágenes inéditas, reproducciones de manuscritos de La ciudad y los perros y La fiesta del chivo, y correspondencia con escritores como Julio Cortázar, José Donoso, Carlos Barral, Carlos Fuentes y Pablo Neruda.

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ario Vargas Llosa nació en Arequipa, Perú, en 1936. En 1951, con sólo dieciséis años de edad, estrenó en el teatro Variedades de Piura la pieza dramática La huida del inca, que nunca ha sido publicada en libro. Comenzó a colaborar como columnista en varios periódicos locales de Lima y de Piura, apenas hubo terminado el colegio. Convencido de su vocación literaria, ingresó en la escuela de Letras y Derecho de la Universidad de San Marcos, en 1953. Escribía ya entonces cuentos “con gran inseguridad y mucho esfuerzo” —como ha explicado el autor en varias ocasiones— que publicaba en varios periódicos. Viajó a Europa, donde empezó a trabajar en la Radio Televisión Francesa y fue profesor en el Queen Mary College de Londres. Vargas Llosa publicó su primera obra, Los jefes (1959), con veintitrés años apenas, y con la novela La ciudad y los perros (1962) se ganó ya un prestigio entre los escritores que por aquel entonces gestaban el inminente boom literario iberoamericano. Estableció su residencia primero en París y luego en Londres, de donde se trasladó a Washington y Puerto Rico. Su madurez literaria llegó con La casa verde (1966), cuya prosa integra abundantes elementos experimentales, tales como la mezcla de diálogo y descripción, y la combinación de acciones y tiempos diversos, recursos que empleó también en parte en Los cachorros (1967) y en Conversación en la catedral (1969), áspero retrato de la dictadura peruana de Manuel Odría. En su quehacer novelístico posterior destacan Pantaleón y las visitadoras (1973), La tía Julia y el escribidor (1977) y La guerra del fin del mundo (1981), en la que aborda la problemática social y religiosa de Iberoamérica. La labor de Mario Vargas Llosa como crítico literario se refleja en sus ensayos García Márquez: historia de un deicidio y La orgía perpetua: Flaubert y Madame Bovary (1975). En 1976, con José María Gutiérrez, codirigió la versión cinematográfica de su novela Pantaleón y las visitadoras. En 1977 fue nombrado miembro de la Academia Peruana de la Lengua y profesor de la cátedra Simón Bolívar en Cambridge. Impulsor del partido Frente Democrático, Mario Vargas Llosa se presentó como cabeza de lista en las elecciones peruanas de 1990, en las que fue derrotado por Alberto Fujimori. En 1993 escribió su libro de memorias El pez en el agua. En 1994 recopiló sus colaboraciones periodísticas en Desafío a la libertad, y en 1997 apareció su novela erótica Los cuadernos de don Rigoberto, en la misma línea de su anterior Elogio de la madrastra (1988). Obtuvo el Premio Príncipe de Asturias de las Letras en 1986, el Premio Planeta en 1993, por Lituma en los Andes, y el Premio Cervantes en 1995. Desde 1984 es miembro de la Real Academia Española.


Ecos de la FIL

La gran fiesta de los libros

AUGUSTO ISLA

Las Águilas Serenas

“Lo único que hace la poesía es cantar lo que a todos pertenece”. Hugo Gutiérrez Vega

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n un pequeño libro que antóloga expresiones aforísticas de Paul Valéry, leí una frase que parece retratar la vida de Hugo Gutiérrez Vega: “Jadea el árbol bajo la carga de sus frutos…” Pues en el tumulto de sus setenta y cinco años, ha sido director y actor de teatro, poeta y ensayista, promotor cultural, dirigente y maestro universitario, diplomático y conferenciante, militante, tribuno y periodista. Un torrente de vida o de muchas vidas, vividas en una sola, intensa, comprometida a su manera, valerosa y, a la par, prudente, enemigo de las disputas que ponen en riesgo una bien cultivada elegancia del espíritu. Por doquier ha dejado la huella de su libertad, de su cortesía, de su buena semilla. Es dueño de una presencia poderosa envidiable y envidiada es la sonoridad de su voz, y amplísimo el caudal de su memoria. Es ese árbol jadeante de Valéry. Lo conocí cuando él tenía apenas veinticinco años fue mi maestro de literatura en la escuela secundaria por breve tiempo, pues cambió la enseñanza por la carrera diplomática. Ha vivido en Roma, Londres, Washington, Madrid, Atenas, Río de Janeiro, San Juan de Puerto Rico. En cada residencia su vocación literaria ha crecido. Su poesía lleva la impronta de ese peregrinar. A pesar de su tono intimista, unas veces melancólico, otras rebosante de humor e ironía, es también un trasunto de los paisajes físicos y humanos recorridos con los ojos y los oídos siempre alertas: las nieblas londinenses, las cadencias del jazz, la fuerza del alma hispana, los soles griegos, la vitalidad de Brasil. Nunca faltó un canto para cada singularidad. Su experiencia griega lo sorprendió sencillo, maduro, en la plenitud de sus figuraciones poéticas, en la cima de su ideal: “Lo único que hace la poesía es cantar lo que a todos


HUGO GUTIÉRREZ VEGA


pertenece”. De Buscado Amor a Una estación en Amorgós, han transcurrido medio siglo y una veintena de poemarios. De su periplo diplomático –como consejero cultural, cónsul y embajador— no sólo sacó provecho para aprender otras lenguas, sino para leer, comentar y conocer a cuantos escritores le fue posible. Me consta que cumplió con discreción y sentido de responsabilidad sus labores administrativas pero, en cambio, brilló en la amistad literaria y en la propagación de las letras de México. Como diplomático fue, ante todo, un misionero cultural en tierras extrañas. Hugo ha ejercido la crítica literaria, pero no en sentido convencional: no juzga ni pierde el tiempo en polemizar, aunque sus aseveraciones puedan suscitar polémicas en ocasiones, con motivos de sus preferencias. Por ejemplo, Paz no es una de las suyas. En esto es explícito: “Yo sólo hablo de lo que amo y admiro. Lo que no me gusta sale de mi campo visual y evito detenerme a analizarlo o condenarlo”. Viaja por la obra de otros con amor y respeto, aunque lo haga, por momentos, de manera coloquial y con un desenfado consecuente con su actitud vital, como defendiéndose de cierta solemnidad académica. Me atrevo a afirmar que su método se acerca a lo que Tzvetan Todorov llama “crítica dialógica”. Hugo dialoga con la obra del otro, conversa amablemente, sin aspirar a verdad alguna. En la irremediable asimetría de su diálogo –pues se trata de un discurso abierto que se engarza a otro ya cerrado— elude toda ventaja: su crítica es un gesto de simpatía, cuando su palabra fluye solamente dentro los cauces literarios pues a menudo trasciende lo literario y da pie a enunciados sobre la vida. Y nada hay de extraño en ello, upes la crítica no sólo versa sobre libros, sino también sobre la realidad que los fecunda. Así, Hugo deja entrever sus convicciones: la libertad del cuerpo, la tolerancia, el justo odio ideológico al yugo político y moral que oprime a los seres humanos. En las águilas serenas, que reúne textos sobre escritores mexicanos, se entreveran el crítico y el humanista: la reverencia literaria y el grito de protesta. Habitan en sus páginas vivencias teatrales, conversaciones con poetas entrañables, homenajes, reseñas, recuerdos, palabras de 24

aliento, el amigo solidario, el excavador que pone en relevancia poetas marginados o convertidos en polvo de recelos o modas literarias. Dice Mircea Eliade que, a veces, las obras necesitan otras experiencias estéticas para iluminar su grandeza. A Hugo le viene como anillo al dedo esta afirmación cuando sale al encuentro de la poesía erótica de Efrén Rebolledo, de la profundidad lírica de González Martínez, más allá de lo admonitorio de la gloria escondida de Francisco González León y de Alfredo Placencia, del injusto destierro histórico de un Amado Nervo y sus erasmianas meditaciones poéticas sobre la vida y la muerte. Por eso, la Biblioteca Mexiquense del Bicentenario se honra en publicar esta antología de crítica en su colección Letras. Letras, sí, porque es una obra de creación, como lo es toda la crítica, al decir de Oscar Wilde, cuando ésta es libre e independiente. Hugo nació en Guadalajara, Jalisco, ya lo dije, hace tres cuartos de siglo. Creció en Lagos de Moreno bajo el manto tutelar de su abuela materna, a quien así evoca en un hermoso poema: “Has pasado diez años en la tumba hablando con tus/ ángeles/ percibiendo las voces de tantas insolentes primaveras/ “La muerte es grande”, dices y la vida se concentra en tu/ trenza./ No hemos perdido nada. La mañana sigue entrando a la casa;/ entrando sin cesar./ si nada cesa tu nunca cesarás./La muerte grande te besó en las mejillas/ y nosotros lloramos y reímos./ Estábamos contigo./ Tu memoria no se detuvo nunca”. Su mundo ha sido poblado por la figura femenina: la abuela, cuya sombra se repite no lo abandona: Lucinda su compañera, anfitriona sin par, dotada para el fogón y los idiomas: y sus tres hijas, Lucinda, Fuensanta y Mónica que se le ha ido en la edad más jubilosa. Merecidamente, le llueven los afectos y los reconocimientos, que no dejas de gustarle. Humano es. Mentiría si dijera que no lo veo cansado de tanto vivir, amar, sufrir por los que se han ido por este país que se hunde cada mañana. Y sin embargo, se presente es un ir y venir constante, lleno de entusiasmo por las pequeñas cosas: las charlas en los pueblos más recónditos, los amigos, los goces culinarios… y cuando llegamos a tocar el tema del momento decisivo, cita siempre a esa alma sabia que es una de nuestras afinidades, el gran Epicteto: “No soy el primer hombre que va a morir”.


EDGAR LOMELÍ

Una estirpe maldita se propaga por el mundo Y tú tienes algo bajo la piel que los vuelve locos…

Un avión procedente de Berlín aterriza en Nueva York. Sin embargo, algo no funciona bien desde el momento en que toma tierra. Todas las luces del avión están apagadas. Nadie responde a las llamadas de la torre de control, nadie contesta a los celulares. Parece que si el avión estuviese muerto… Lo que al principio se considera un virus muy contagioso pronto se revela como algo aterrador. Los infectados tienen mucha sed y sólo quieren beber… sangre. La epidemia se propaga a una velocidad de vértigo, y en pocos días toda la isla de Manhattan está invadida. Pero esto no ha hecho más que comenzar. Hay un plan siniestro para conquistar rápidamente todo el planeta. Los viejos vampiros han regresado. La lucha entre el bien y el mal vuelve a encarnarse en estas criaturas tan antiguas como actuales. La desigual lucha entre estos seres sobrenaturales y un valiente grupo de héroes humanos nos arrastra a una historia llena de acción, alianzas, traiciones y batallas que nos hace reflexionar sobre la condición humana, en la mejor tradición de las películas de autor, Guillermo del Toro. Es el sentido de la novela de Guillermo del Toro y Chuck Hogan, una trilogía de la oscuridad, Nocturna, Oscura y Eterna. Hoy nos comparte Guillermo del Toro, el proceso creativo de Nocturna, a través de la siguiente entrevista:

Desearás que sólo sea un cuento.

EL.- ¿Cuando escribiste el libro, pensaste ya en la película? GDT.- Inevitablemente, creo que esta es una de las primeras reacciones de la gente que lo lee, dice que es muy cinematográfico, para bien o para mal. Hay gente que siente que es demasiado cinematográfica etc. pero realmente es una falacia. Cuando primero concebí la idea de Nocturna, era una idea para hacer tres temporadas, una serie limitada de televisión, pero no estaba escrito un guión. Había una biblia que le dicen en televisión, que era una guía de varias páginas donde se especificaban los personajes, el arco dramático, a donde iba la historia, etc. pero no había un guión propiamente. Entonces, cuando yo empecé a pensar en ello como una novela, enviamos la solicitud de leer novelas y leí un montón de ellas que mi agente literario me recomendó y encontré el tono perfecto para una sociedad con Chuck Hogan quien es un escritor de novelas realistas de crimen, muy bueno, con todo el lado científico y de procedimiento legal y todo este rollo. Empezamos en la colaboración, le mandé a Chuck las páginas de la biblia que tenía y le encantó, nos vimos en Nueva York y empezamos a trabajar como con mis escritores de guión. Mandándonos capítulos por mail, nos corregimos, nos editamos, etc. para tratar de fundir las dos voces en una sola en la novela. Las dos condiciones que yo si pedí, que se le diera a la novela una sensación de cine o de un ritmo de cine,


era el constante cortar de ida y de vuelta a situaciones, es decir, pequeñas viñetas de lo que está pasando para darle ritmo a la novela, que están pasando muchas cosas al mismo tiempo, etc. y la otra era, hacer que el héroe no sea introspectivo, sino activo. Los personajes de la novela no tienen muchos momentos literarios de introspección, sino que son, más bien momentos de género, de acción y la acción define al personaje como lo haces en el cine. En el cine no hay un momento en que el personaje se pare, y puedas saber lo que está pensando. Tienes que saber lo que está pensando por lo que hace o deja de hacer. Entonces esa decisión tiene que ver más con el ritmo cinematográfico y el género. EL.- Dentro de la trama del Vampirismo, al vampirismo le quitas la parte religiosa, aquí los crucifijos no son tan efectivos. Pero dejas esta gran maldad. ¿Crees que el hombre necesita un ente metafísico para desplegar su maldad? GDT.- Bueno no, lo que tratamos de hacer es en la primera novela es definir al vampiro biológico y bien, ya en la segunda novela, empezamos a definir al vampiro en términos espirituales, sus orígenes míticos y ya en la tercera novela esperamos o creemos que la reinvención completa del origen del vampirismo será interesante. Es decir, ahorita solo queremos simplemente hablar de ellos como entes biológicos, como una suerte de virus encarnado que está en el mundo desde los orígenes y que es una especie alternativa al ser humano. Hablar de ello en términos zoológicos, biológicos, de funcionalidad de anatomía, entonces eso era la primera novela. EL.- Uno de los personajes que seguramente tendrá un protagonismo marcado en las siguientes entregas de la saga es un ‘cholo’, un pandillero de origen mexicano. Dos preguntas: ¿Por escogiste a un cholo como tal y no a un mexicano que hubiera alcanzado el tal llamado American Dream?. ¿Y si tuvieras que escoger algún artista mexicano que representara a este cholo, a quién te gustaría escoger?. GDT.- Jeje (risas). Bueno, la realidad es que para mi era importante que todos los personajes al final de la primera novela, fueran personajes que están un poco al margen del héroe americano del género. El héroe americano que sabe de todo, bueno para pelear, que es alto, que es listo, guapo, que tiene armas, que tiene dinero, que tiene el apoyo del gobierno, etc. Entonces teníamos: un cazador de ratas, un prestamista que tiene su tiendita tipo El Monte de Piedad, un Cholo y un tipo que básicamente es buscado por la policía, era agente del centro de control de enfermedades pero ahora lo buscan por asesinato, etc. Entonces, el cholo era un personaje infinitamente más marginal, del que el promedio de las personas en América no esperan nada bueno. Me interesaba mucho que este personaje se fuera convirtiendo en las tres novelas en uno de los principales. Hay dos personajes que me interesaban que fueran latinos, uno mexicano que es Gus y Nora, 26

que fueran personajes, no el personaje latino común que el americano está acostumbrado a ver. No al mexicano que se ha adaptado y que para que acepten al mexicano bueno, tiene que ser un mexicano que se conformó a la forma de vivir americana. Este tipo, es un tipo con demonios internos, es un tipo violento, es un tipo que tiene un pasado brusco. Lo exploramos mucho más en la segunda novela (Oscura). Pero a mi me parece un personaje infinitamente más digno y moralmente más firme que por ejemplo, los personajes clase media nocturna que son capaces de una vulgaridad, o un racismo o un materialismo. El personaje por ejemplo de la abogada, es un personaje absolutamente abominable, que estás enfrente pensando como darle un giro a su situación de víctima. El personaje que va y cruza la calle y ve su casa y lo único que piensa es, ese mexicano no cortó bien el jardín, ves? Son detalles que hacen a esos personajes aparentemente benignos e infinitamente más tóxicos que el Cholo. Y por otro lado, hay personajes perfectamente aceptables, clase media americanos, que tienen un buen corazón, etc. Pero presentar personajes que normalmente no aparecen en las novelas de los vampiros, Personajes que ni son investigadores de vampiros en Transilvania, ni hay castillos con niebla, ninguna de esas cosas del gótico. Sino que es una novela bastante más urbana y el Cholo es perfecto para eso. EL.- También hay un personaje en la novela, un personaje siniestro, ligado así a los grandes capitales. ¿Crees en la potencial-maldad del poder y el dinero?. GDT.- Bueno, justamente creo que el personaje socialmente más famoso en la novela que es este tipo Eldritch Palmer que es una suerte de magnate, que ha hecho una fortuna, que solo quiere vivir y conservarse vivo, una suerte de metáfora viviente del capitalismo, el tipo. Es infinitamente más detestable que los vampiros. La novela trata de contrastar los actos humanos de maldad, como los campos de concentración, el pozo de las torres gemelas, la riqueza de Eldritch Palmer, son actos voluntarios de maldad con la maldad instintiva del vampiro. Es decir, el vampiro no tiene una opción, tiene que beber sangre. Es una suerte de ser maldito, que no tiene una opción de decir, no lo hago, es como dejar de respirar. Entonces, esa maldad humana que como dice en algún momento el personaje Setrakian, lo evidencian en el episodio del campo de concentración. La maldad es una cuestión de decisiones, si decides hacer algo malo, es infinitamente mas significativo, profundo y terrible que si no tienes otra opción realmente. EL.- Compártenos alguna anécdota a partir de Nocturna, algo que nos quieras contar. GDT.- Algo muy curioso cuando empezamos las andanzas de Nocturna por ejemplo, Chuck y yo no teníamos un contrato. Normalmente acá en América, no mueves el coche, acá en los ángeles o en Nueva


York, en estos mundos de la industria del cine o la industria editorial, nadie mueve un dedo si no hay un contrato. Porque se quieren proteger, porque no se qué, tienes que tener protección contra fraudes legales, demandas, etc. En cambio, Chuck y yo nos vimos en Nueva York, estuvimos como cuatro horas platicando y empezamos a escribir, y pasamos un año y pico sin contrato. Ni siquiera porque estuviéramos peleando, yo quiero tanto, o dame tanto, nada. Fue un apretón de manos y empezamos a escribir como chamacos de la prepa, no?, y ese es el espíritu de la novela. Bueno al final nos dijeron, les ofrecemos tanto por las tres novelas. Y yo le decía, para que nos metemos a contratos ahorita. Vamos a escribirla y ya. Al terminar la novela, terminamos el manuscrito y no teníamos a nadie que la fuera a comprar (risas). A nosotros nos gustaba un montón, pero dijimos: ¿y ahora que?. Finalmente, nos dimos cuenta que habíamos sido muy irresponsables, pero muy libres. Entonces fuimos con William Morrow y HarperCollins en Nueva York y le presentamos la novela, y les encantó el manuscrito. Inmediatamente lo compraron y compraron las tres novelas (Nocturna, Oscura y Eterna), nosotros nos vimos y dijimos. Mira! que bueno que salió bien el experimento. Entonces vino Frankfort, que tu puedes tener un nombre en el cine y se traduce medianamente a televisión por ejemplo. Pero en la industria editorial es como completamente imposible pensar que el nombre de un director de cine va a vender novelas. Entonces, es ver que pasa. Y la gente en Frankfort reaccionó al manuscrito, reaccionó a la novela y fue una de las novelas más exitosas en la Feria. Y en ese momento anecdóticamente, yo era profundamente feliz, porque ese era un experimento por lo gozoso de escribir una novela. EL.- ¿Porque decidiste volver a las raíces de Bram Stoker, del Drácula original?. GDT.- Yo tenia muchas ganas de escribir una historia vampírica que fuera a la vez una reformulación a las tradiciones y algo profundamente moderno, no?. Yo tenía también una idea para una película de luchadores. Hay un personaje que me interesaba mucho que era un luchador viejo, que peleaba contra vampiros en México, que eran políticos, bla, bla, bla. Algunas de estas ideas, se filtraron poco a poco en Nocturna, están en la segunda novela, no les adelanto mucho, pero hay mas personajes bizarros mexicanos en la segunda novela y, poco a poco. Y la idea de cómo enraizamos esta idea posmoderna, de reformular el mito con lo clásico, entonces, decidí que la primera imagen fuera una evocación de la nave El Démeter, que es el barco en que viaja Drácula a las costas de Witney en Inglaterra. Y que está el ataúd en la sección de carga del barco y que mata a toda la tripulación. Decidí que fuera esa imagen, el avión parando a media pista de aterrizaje en Nueva York, el 777. Y el personaje arquetípico de Stoker, realmente,

GUILLERMO DEL TORO/ Foto Cortesia Ed. Santillana

a parte de Drácula, es el personaje del caza-vampiros que es Abraham Val Helsing y en el caso de Nocturna es Abraham Setrakian, que es un sobreviviente de los campos de concentración de Treblinka y es un tipo que sabe todo, es un sabio, pero es débil, es viejo. O sea toda esa idea del cazador de vampiros arquetípico, está en esos personajes. Y respetar la mitología que se necesita y en el segundo y tercer libro explicamos porqué. Porqué un vampiro no puede cruzar agua, porqué un vampiro necesita la tierra para sobrevivir. En el primer libro dejamos muchas preguntas abiertas, para recogerlas al principio del segundo libro. EL.- Una pregunta que me debes, ¿Quién crees que podría cubrir el papel de Gus en una película?, ¿Qué actor mexicano?. GDT.- Lo que es curioso, es que en la escritura de la novela, poco a poco le fui poniendo caras y hay un par de actores mexicanos que me gustaría mucho que hicieran el papel de Gus, me reservo quién porque no quiero arruinarlo. Es un actor con quien ya he trabajado. Es lo único que puedo decir. Igual que te podría decir, quien he pensado para el personaje del cazador de ratas. El personaje de Setrakian no es ningún secreto, el actor que me gusta lo utilizamos en los trailers que están allí por internet. Es Roy Dotrice que aparece en Hellboy II, hizo una serie de televisión de La bella y la bestia con Ron Perlman, es un actor que admiro mucho y está en los cortitos por eso. 27


La Vendedora de nubes

Novedades Editoriales

Elena Poniatowska

CON ILUSTRACIONES DE

El Fisgón

¿Puede una nube volverse tu amiga para toda la vida?. Una niña tuvo un sueño y se hizo realidad: una hermosa nube que la seguía y se dejaba guiar con un hilito. En la noche la metía en una botella porque las nubes comprimidas, se vuelven gotas de agua. Una mañana la niña, que era muy pobre, decidió llevar su nube al mercado para venderla… Disfruta esta fábula de una de las grandes escritoras latinoamericanas acerca de la amistad, la sencillez y la dicha de gozar la naturaleza.

LA GUERRA POR JUÁREZ

SANGRE Y FUEGO

Alejandro Páez Varela coordinador

La batalla contra las drogas ha generado, en apenas tres años del sexenio de Felipe Calderón, más de 15 mil muertos, la mitad en Chihuahua y principalmente en Ciudad Juárez. Pareciera que en esta frontera se lleva a cabo una guerra de exterminio. Pero, ¿cómo puede una ciudad ser el escenario de uno de los conflictos más cruentos en la historia de Latinoamérica? Siete periodistas juarenses nos cuentan el por qué y el cómo de este enfrentamiento entre el gobierno federal y los grupos criminales. Recorren el siglo XX y nos cuentan de la Nacha, la primera cabecilla de la mafia local, de los contrabandistas de licor durante la prohibición en Estados Unidos y del nacimiento del cártel más importante de todos los tiempos: La Federación. Profundizan en los años 2008 y 2009, cuando los combates callejeros convirtieron una ciudad próspera y con una bulliciosa vida nocturna en un desierto chapoteando en sangre. Aquí están las desapariciones forzadas, las incursiones casa por casa y las violaciones a los derechos humanos que llegaron a la región junto con el Ejército. Hablan de extorsiones,tortura y dolor de la población civil. Hablan de un México inédito,inimaginable hace apenas unos cuantos años.

Temporada de zopilotes

ALEJANDRO ROSAS

El presidente Madero ha sido asesinado y la amenaza se cierne sobre un país al parecer inerme. Sediento de sangre, el régimen usurpador inicia el exterminio de sus enemigos mientras en el norte se escucha el grito de “¡Viva la Revolución!” En medio de la violencia que devora al pueblo, Jovita Arellano vive y padece las contradicciones morales del levantamiento e irremediablemente ve unido su destino al del coronel huertista José Cayetano Guzmán, un asesino a sangre fría, pero también al del maestro Indalecio Pontones que sufre el desencanto del movimiento, y al de Crispín Robles, que altera para siempre la vida de su familia y del pequeño pueblo zacatecano de Juchipila al sumarse a la lucha armada. Sangre y fuego es una novela de claroscuros que puede leerse como una historia de amor, pero también como la épica de un tiempo donde los personajes se dejan arrastrar por los sentimientos más ruines aunque también sucumben ante lo sublime, a pesar de la destrucción y la cotidianidad de la muerte.

HIDALGO Entre la virtud y el vicio EUGENIO AGUIREE

Paco Ignacio Taibo II

La tensión estaba en el aire. La ciudad de México era un hervidero reaccionario y porfirista donde los generales que juraban fidelidad al presidente Madero conspiraban por las noches para dar un golpe de Estado. ¿Pero qué ocurrió exactamente durante aquellos días de febrero de 1913? Paco Ignacio Taibo II hace una reconstrucción minuciosa de la confabulación: su gestación en octubre de 1912 en la Habana, un corrupto embajador norteamericano presionando para que el levantamiento se lleve a cabo, las calles del centro tomadas por el ejército… la traición se respiraba por toda la ciudad. Pro el presidente no quería verlo. Gustavo, su hermano, se lo decía: “Nos van a matar a todos”. Y así sería.

Blasfemo, jugador, mujeriego y parrandero, pero también culto e ilustrado, músico, dramaturgo y hasta torero… el retrato de un hombre que estuvo destinado a cambiar la historia. El muchacho imparable y curioso que está por convertirse en un sacerdote sibarita, afecto al placer de las camas ajenas, voraz lector de la literatura y de los derechos de los criollos y los nacidos en la Nueva España, no se imagina lo lejos que lo llevarán los ideales que considera dignos de defensa. Hidalgo, desvelas los claroscuros de un hombre en lucha constante con sus virtudes y sus vicios, sus afanes libertarios y sus responsabilidades espirituales. ¿Sacerdote y caudillo? ¿Un hombre iluminado por el genio de su carácter? ¿Un santón herético amistado con Luzbel? ¿Quién fue en realidad el Padre de la Patria?



Expresiones Cátedra