Nº 117 - Noviembre de 2021
1
Río revuelto Desde que empecé a leer la prensa diaria asiduamente, allá por mis años de estudiante de bachiller, siempre me han gustado los números especiales de fin de año, a modo de almanaques, en que se recoge un resumen de lo que ha sido el año que finaliza. Resúmenes que, sobre todo en las páginas culturales, me ponen al día de lo que me he perdido y debo rescatar en los meses siguientes: novelas, películas, exposiciones antológicas… y últimamente, series, esa moda que se nos ha colado en nuestros televisores por la puerta de atrás y sin remedio. Sin embargo, a los resúmenes de este año, los temo: serán un nuevo revival de la pandemia que no cesa y del desastre natural del volcán de la Palma, que lleva ya más de 50 días vomitando lava destructora y que amenaza con la destrucción total de la isla, consumada ya la ruina ambiental de lo que en su día fue un paraíso. Serán dichos resúmenes un nuevo recuerdo de la crisis del PP, el mayor partido de la oposición enfrentado a su propia crisis interna —Ayuso contra Génova— y a los capirotazos de la trama Gürtel y los afluentes de corrupción que alimentan ese cuerpo central. Nos hablarán también dichos resúmenes de las dificultades del PSOE para suscribir unos presupuestos que den estabilidad la legislatura y a los acuerdos de la coalición gubernamental. Serán unos resúmenes, insisto, en los que se hablará además de globalización, de la escasez de componentes que la crisis mundial acentúa, de las contradicciones y los últimos coletazos del Brexit: es decir, una suerte de apocalipsis que estos días está teniendo su máxima expresión en la conferencia de Glasgow sobre cambio climático. Ahí es nada, una cumbre mundial para poner a todos los países de acuerdo en algo en lo que ya estamos todos de acuerdo: o hacemos algo, y algo serio, con compromisos concretos y plazos de ejecución, o nos cargamos lo poco que queda del planeta Tierra. Dicho así, drásticamente, suena bastante apocalíptico, y sin embargo es lo que todos los dirigentes —o casi todos, vaya, siempre hay excepciones— del mundo dicen un día y otro, con voces reposadas como la Barack Obama, que ha puesto el dedo en muchas llagas, o voces más histriónicas, como la de esa adolescente Greta Thumberg que clama en el desierto por esas medidas capaces de frenar el cambio climático y con él la catástrofe que día a día estamos alimentando con nuestras emisiones, nuestros residuos y nuestras inhibiciones. Porque, por lo que leo en la prensa de estos días en esta cumbre de Glasgow los dirigentes de unos y otros países son incapaces de cerrar acuerdos globales —y mucho menos, compromisos— y se pasean por los pasillos de la negociación como fantasmas sin destino o, por decirlo de una manera más gráfica, como pescadores en río revuelto. No quiero pensar mal, pero me temo que algunos países, con su reticencia a poner remedio y fecha límite a esta innegable catástrofe, están buscando eso, pescar en el río revuelto del calentamiento global y cerrar caja con beneficios de dudoso origen. Aunque ellos no tengan dudas: cuanto más arrasen el medio ambiente mundial más beneficios llegarán a sus ambiciosas arcas.
Francisco Trinidad
2
Fotografía de Portada: Daniel Mordzinski
4
Foto del mes: Vlad S
6
José Luis Cuendia. Óscar Guetiérrez Torrecillas
38
Francisco Trinidad. El ordenador portátil
42
Gloria Soriano. Viaje de la memoria
46
Rincón para el recuerdo: Bécquer, “Los ojos verdes”
52
Monchu Calvo. Pandanes
56
Juan Depunto. Salinas de Torrevieja
70
Laudelino Vázquez. Dónde estas Miguel Miralles, VIII
74
Daniel. Árbol de sangre de dragón
88
Juanjo Aroojo. Espantapájaros
116
Fotos seleccionadas
262
Nadima/ Cladio Serrano. China
270
Pepe Latas. Solo es hasta luego
278
David du Chemin. ¿Imprime su trabajo...?
284
Mike Reyfman. Cascadas de Islandia
310
Antoine d’Agata
232
Javier Arcenillas.
PROMOTOR y DIRECTOR DE FOTOGRAFÍA: José Luis Cuendia, «Guendy» DIRECCIÓN, DISEÑO Y MAQUETACIÓN: Francisco Trinidad DIRECTORA DE COMUNICACIÓN: Lola González
117
Número Noviembre de 2021
Reservados todos los derechos de reproducción total o parcial tanto del texto como de las imágenes. Las imágenes están protegidas por las leyes de copyright internacionales. Para cualquier consulta o sugerencia contacte con nuestro correo electrónico info@moldeandolaluz.com moldeandolaluz.com
Foto del mes
4
Buenos o malos, de Vlad S
5
José Luis Cuendia Guendy Óscar Gutiérrez Torrecillas
Recuerden este nombre, no es muy conocido aún en los círculos cinematográficos, pero lo será, el chico apunta maneras. Lo conocí de figurante en un par de rodajes, obviaré algunos detalles que en estos momentos no vienen al caso, y me ceñiré a su persona, pues ante todo es eso, una buena persona, como decía Dersú Uzalá (El cazador) en la película soviética, “gente buena” o “gente mala”, seguro que a los amantes del cine le sonarán esas palabras de Dersú Uzalá en la “taiga siberiana”. No voy a entrar en el maniqueísmo de los buenos y los malos, los buenos están conmigo y los malos están contra mi. En el caso que nos ocupa nada más lejos de la realidad, no se trata de hablar ahora de comportamientos sobre una base ética acerca de la forma de crear amigos o enemigos, eso lo dejaremos para los púlpitos. Dersú Uzalá diría de Oscar: buena gente. En Óscar, me llamó poderosamente la atención su tenacidad, su confianza en si mismo, y sobre todo ese hambre por instruirse en el mundo de la interpretación. Aplicado, honesto y sincero, a veces dispuesto a tolerar los mosquitos que encuentra a su paso en el camino en busca de un hueco en el mundo del cine. Pues como en la taiga de Dersú Uzalá, hay gente importante como el sol, gente fuerte o muy fuerte como el fuego, el agua o el viento, gente buena como los ciervos porque te alimentan, y gente mala como los mosquitos, porque te pican y se te hincha la cara. El mundo del cine también se asemeja a la “taiga”. A veces es el peaje que hay que pagar, pero no todos son mosquitos, hay momentos agradables que le compensan todos sus esfuerzos. Huye cuando puede del convencionalismo, le vi navegar entre tormentas sin perder la sonrisa, aunque la música vaya por dentro y su semblante cambie, más que como actor como persona humana que siente. Me alegra saber que se está abriendo paso en esto que es lo que más le gusta, casting, colaboraciones en diferentes cortos como figurante con texto, y espero que pronto en un largometraje. Eso si, intentando superarse día a día y sin dejar de tener los pies en el suelo. Pero bueno, esta es una opinión muy personal, mejor saber algo más de Oscar a través de sus palabras.
LA ENTREVISTA —Oscar, además de tu pasión por el cine, ¿como es un día cualquiera en tu vida, qué haces? —No hago nada fuera de lo normal aunque sí que procuro mantener todo mi tiempo ocupado. Vivo en Antromero, Asturias con mi padre y mi madre, tengo una gran relación con ellos, aunque como en todas las familias tenemos nuestros más y nuestros, menos no me quejo, además tengo dos perros Zeus y Neo con los que ando todo el día tirado por el suelo con ellos disfrutando del paisaje. Por lo general intento cuidarme día a día, entreno cinco o seis días por semana en el gimnasio, más orientado al fitness donde hago diferentes tipos de 6
rutinas centradas en la ganancia muscular, aunque también me gusta hacer entrenamientos de crossfit. Me encanta la comida y he de decir que no soy una de esas personas que esta todos los días con el tupperware de arroz y pollo fuera de casa, intento cuidarme pero hay que ser consciente de que la vida esta para disfrutarla y no diría que no a una buena comida y a una cerveza tostada bien fría, jajaja. Mi objetivo es, más allá de conseguir una mejoría estética, llegar a tener 80 años y ser capaz de subir 2 garrafas de 20 litros a una 4ª planta sin ascensor y no tener que pedir ayuda para coger 1 kg de arroz del estante de arriba del armario de la cocina. También he empezado a asistir a clases de inglés, debido a que el idioma y yo no nos llevamos muy bien, tenemos una relación complicada, y el resto del tiempo lo dedico a ver a mis amistades y a trabajar. Estoy en una empresa familiar (Cetárea Antromero) dedicada a la venta de marisco y también debido a lo que estudié, como Promotor de Igualdad imparto clases como docente de Igualdad de Género, violencia de Género e Inserción laboral en Certificados de Profesionalidad. Mis noches en casa suelen ser enganchado a alguna plataforma devorando series, porque no sé verlas como alguien normal y veo capítulos hasta que la acabo o me duermo y alguna película, eso sí de vez en cuando procuro ir al cine ya que no hay nada como ver una película en la pantalla grande comiendo algo. —¿Cómo te viene eso de querer ser actor? —La verdad que es algo que siempre me ha llamado la atención, de pequeño siempre soñé como sería hacer una película y verte después en la pantalla siendo otra persona, viviendo otra vida diferente, amores para siempre, una persona de acción o incluso realizando gestas imposibles y fantásticas en mundos que solo se pueden imaginar. Es decir, “vivir más de una vida”, y siendo actor o actriz puedes vivir cientos de ellas. Lo que ocurre es que jamás pensé que acabaría entrando en la rueda que es el mundo de la interpretación y por circunstancias del Covid, además de los últimos acontecimientos, mi vida dio un cambio radical y si creéis en que hay algo más en la vida, un poder “llámalo X y despeja” miro mi proyección laboral y parece que todo lo que he hecho en mi vida me enfoca en esta dirección. Siempre sentí que estaba hecho para algo más y poco a poco, batacazo a batacazo, encontré algo que me encanta, que es actuar. He trabajado como socorrista, como técnico de emergencia sanitaria (ambulancia) impartiendo
7
clases de igualdad entre otras cosas y todo ello me ha dado herramientas para focalizar emociones y creo que esto es indispensable, utilizar todo lo que has vivido para seguir creciendo, aprendiendo y sobre todo conocerte a ti mismo/a. Es curioso como empecé a meterme en este mundo, es una historia peculiar, primero empecé con alguna sesión de fotografía pero después cuando vendía seguros apareció una chica a la que no fui capaz de venderle nada y que hoy es amiga mía, me dijo que estaba metida en este mundo del cine por lo que hablando y hablando con ella me animó a asistir al que iba a ser mi primer casting, que se anuló por el covid apartándome de ese camino. La sorpresa es que valió lo suficiente para coger la fuerza para decir “¡venga, al próximo voy!”, y así fue como empecé a hacer casting y empezaron a llamarme donde poco a poco he ido cogiendo experiencia, colaborando en producciones, haciendo sesiones fotográficas y empezando hace un año como figurante en la serie de Netflix “ALMA”, estoy terminando un cortometraje donde después del casting me seleccionaron como uno de los actores en “Círculos sobre el agua bajo nubes de algodón” de Xu Xiaoxi y Roberto F. Canuto. —¿Te estás preparando para ello? —Empecé en todo esto sin muchas nociones de interpretación más que lo aprendido por uno mismo, cogía guiones e intentaba preparar escenas, moverme en varios registros intentando siempre transmitir con el cuerpo, con la mirada y con el tono de voz, eso sí, solo en casa porque me daba vergüenza que me vieran en casa y pensasen que hacia el tonto. Me grababa con el teléfono móvil, me veía y se lo mandaba a algunas personas que me animaban y decían que no se me daba nada mal. También fingía alguna situación en casa fastidiando a mi madre poniendo voces diabólicas, jajaja, me odiará por eso. Actualmente sí que he empezado a clases de interpretación porque el saber no ocupa lugar, y si me dan la oportunidad de participar en diferentes proyectos no la voy a desperdiciar, quiero dar lo máximo que pueda dar y cada día ser mejor que el anterior y peor que el siguiente. —¿Si no fueras capaz de hacerte un hueco en la industria del cine, si pasado un tiempo ves que la cosa no funciona como tú hubieras pensado, eso supondrá para ti algún tipo de trauma? —Trauma, ninguno, porque esto es una experiencia increíble que estoy viviendo y me siento realizado y feliz de estar viviendo estas situaciones. Si algún día se acaba porque no soy capaz a seguir en la rueda y avanzar, por motivos laborales o por el motivo que sea, nada va a quitarme las personas que he conocido, la gente de la que me he rodeado, las risas los momentos vividos que, al final, cuando miras tu vida son los que importan. Os cuento la historia que me cambió y la peor situación de mi vida. Hace unos días cumplí 33 años, soy Escorpio puro además de Dragón en el horóscopo chino, pero con 29 años me diagnosticaron un tumor en el páncreas, lo que se llama en términos médicos un insulinoma pancreático, lo cual me llevo a cirugía para extirparlo. Salió bien y por suerte fue benigno, pero si dicen que el dolor se olvida, no sé cómo son capaces, jamás pasé tanto dolor. Entonces tuve un derrame interno y hubo que operarme de urgencia una segunda vez donde asumí que me moría, que no habría nada más, que la gente al cabo de un tiempo se olvidaría de mí y sin nada más que yo pudiera hacer me puse en manos de los profesionales a los que les debo mi vida. Mi sorpresa fue despertar y entonces algo cambió en mí, después de todo el proceso postrado en la cama, meses sin comer durante los que perdí 14 kg, empecé a decir una frase que tengo tatuada, “la vida se paga en tiempo y se mide por los momentos”, y deje de decir que no a todas las experiencias y vivencias que me brindase la vida, empecé a viajar cuando antes no lo hacía y así caí aquí en este ámbito que he descubierto que me apasiona. Eso sí, ahora sano y con alguna cicatriz pero siempre hacia adelante y para arriba. Por lo que jamás podría causarme un trauma debido a que es bueno todo 8
lo que me está dando, aunque sinceramente sí que me encantaría llegar profesionalmente a dedicarme a actuar aunque pienso disfrutar del camino allá donde este me lleve. —¿Cuáles son tus aficiones al margen del cine? —La verdad que no soy complicado y me adapto a todo, pero diría que el gimnasio, viajar, conocer mundo y quiero comprarme un mapa conde pueda ir marcando los países donde he estado para intentar ir a todos lados, la comida (aunque no soy fan del pescado), pero si hay queso de por medio ya me tenéis ganado. Además del cine, hacer rutas y excursiones, la playa, la fiesta nocturna con amigos y bailar. —¿Eres consciente de que el cine no lo es todo? —Siempre. Mi hermano me apoya y no deja que se me olvide, siempre me lo repite y tiene razón. Soy consciente de que esto que estoy viviendo puede quedarse en una experiencia o puede llegar a algo más grande (rezo por ello) pero hay muchísimas cosas en la vida como para centrarse únicamente en una. Hay que tener los pies en la tierra y saber que hay que vivir de algo, es súper importante tener ilusiones pero desgraciadamente de ilusiones no se vive, hay que crecer en todos los ámbitos de la vida e intentar disfrutar siempre de todos. —¿Tú película favorita? —Aquí me lo complicáis un poco, tengo que reconocer que soy algo freak y me encanta todo lo que tenga que ver con héroes, fantasía y películas donde se vive la vida de 10 segundos en 10 segundos, pero película que me ha impactado, por ejemplo, El fuego de la venganza del director Tony Scott donde esta increíble Denzel Washington. Y la película de Un espía y medio del director Rawson Marshall Thurber con Dwayne Jhonson y Kevin Hart de protagonistas que critica el bullying y apoya la lucha por la superación que son las cuestiones que me encantan de esa película, además me toca de cerca porque sé que se siente cuando una persona sufre todo esto y lo importante que es saber automotivarse y luchar contra la sociedad y contra tus propios pensamientos. —¿Tú serie favorita? —He de decir que soy un apasionado de la serie Dragon Ball, con la que me crie y me enseñó a siempre superar tus límites y volver más fuerte cada vez, eso sí con trabajo duro y constancia. Pero tengo que decir que ahora mismo mi serie favorita es la ultima que he visto, La casa de papel, que cual vi entera en siete días. —¿Tu director? —La verdad es que no tengo director favorito debido a que hay películas grandísimas de muchísimos directores que son espectaculares y no sabría decir. —¿Actor? —Entre mis favoritos destacaría a Dani Rovira, Tom Cruise, Dwayne Jhonson y tambien Vin Diesel ya que me dicen el Vin Diesel Asturiano. —¿Actriz? —Enma Stone me encanta y ya que estoy enganchado a esa serie voy a decir Úrsula Corberó. —¿Te identificas con algún actor en particular? —La verdad es que no, no busco ser una copia de nadie, busco ser yo mismo en cada papel que pueda llegar a interpretar. Lógicamente te fijas en gestos y cosas que pueden hacer otros actores o actrices pero mi idea no es imitar a otro actor. Aunque si hablamos del peinado si me identifico con muchos.
9
10
—¿Qué tipo de música escuchas? —Me encanta el RAP y además tengo escritas algunas canciones que de momento no vieron la luz pero, quién sabe. He de decir que soy muy fan de las letras de El Chojin y de lo que transmite. Además escucho artistas revelación como Beret, Pole y artistas de siempre como Estopa, Leiva, maldita Nerea, siempre fui fan de El Canto del loco, y algunas canciones de ACDC, Bon jovi. Una gran variedad, miro más la canción o el momento que el estilo musical, en una discoteca por ejemplo soy más de reguetón. —¿Tienes pareja en la actualidad? —La verdad es que no, de momento soltero como dice la canción reguetonera que está de moda. —¿Cuál es el último libro que has leído? —En un afán de autoconocerme a mí mismo buscando siempre ser mi mejor versión un amigo me recomendó El poder del ahora de Eckhar Tolle, y además me viene bien porque tengo en mente una historia que algún día me encantaría transformar en cortometraje o serie.
—¿Cuál es la última película que has visto? —Infinite en la plataforma de Amazon Prime, con Mark Wahlberg como protagonista. —¿Tienes algo más que contarnos, o que te hubiera gustado que te preguntáramos? —Daros las gracias por todo esto, por ayudarme día a día a crecer, por participar en proyectos y que espero seguir aquí por muchísimo más tiempo. Un placer conocer a grandísimas personas y profesionales como estoy conociendo y os dejo una reflexión que siempre digo: “Quien se mueve mucho, quizás consiga algo, quien no se mueve, nunca va a conseguir nada”. ж Hoy será un día de sorpresas para Oscar, pues las fotos, sus fotos, las que se publican en este número sobre una reciente sesión realizada en estudio, casi todas las verá hoy por primera vez. Él ha preferido que así sea: sorpresa. Muchas gracias por todo Oscar, ha sido un placer.
11
12
13
14
15
16
17
18
19
buho.jpg 20
cadenas.jpg 21
22
23
24
25
26
27
28
29
30
31
32
33
34
35
36
37
38
El ordenador portátil Había sido una mañana realmente fructífera. En la biblioteca pude consultar los libros que necesitaba y en ellos encontré datos e ideas suficientes para el trabajo que tenía entre manos, y que ahora no importa. Además, uno de los bibliotecarios me pasó fotocopias de un texto que había encontrado y que tenía que ver con una de mis investigaciones, ventajas de llevar muchos años frecuentando esta biblioteca y conocer a todo el personal. Y por último, cuando ya estaba terminando la tarea que allí me llevaba recibí en mi móvil un correo electrónico con una comunicación del Archivo General de la Administración que me enviaba un expediente que había solicitado meses antes. Jornada completa. Así que cerré y guardé en su funda el ordenador portátil, en el que había tomado varias notas y, antes de salir de la biblioteca, fui hasta los aseos, dejé el ordenador en el suelo, apoyado en uno de los lavabos, y alivié mi vejiga —es un decir— en uno de los mingitorios. Cuando terminé, después de lavarme las manos, recogí el ordenador y salí, contento y relajado. Diez minutos más tarde estaba con mis compañeros de tertulia habitual en la barra de la cafetería donde solemos reunirnos tres veces a la semana. No había mucha tela que cortar aquella mañana a pesar de que discrepábamos en varias cuestiones políticas y sobre todo en la valoración de los goles del domingo, que habían dejado al equipo de nuestros amores al borde del descenso. Nos despedimos después del segundo vino, tomé de nuevo mi ordenador y llegué a casa para comer sin prisas. Después de la siesta, me encerré en el despacho y abrí el ordenador portátil con la idea de poner en orden las notas que había tomado por la mañana y retomar el trabajo que me ocupaba aquellos días. Pero mi sorpresa fue grande cuando, al abrir la funda, me encontré con un aparato distinto al mío, como podía verse desde la misma carcasa. Yo trabajo con un Toshiba negro y aquel era un Acer rojo, del mismo tamaño y con una funda idéntica. En ese momento dudé en cual de los dos momentos en que había dejado solo el ordenador se habría producido el cambio, si en los lavabos de la biblioteca o en la cafetería donde solía parar con mis amigos. No sabía qué hacer ni qué pensar. Le di vueltas al aparato y a la funda por si aparecía alguna señal de su propietario. Pero nada. Se me ocurrió intentar abrirlo, por hacer algo, y para mi sorpresa, que tengo una contraseña a prueba de hackers en mi ordenador, aquel se abrió sin ningún obstáculo. Hurgué en la carpeta “Mis documentos” y abrí algunas cosas al azar. Era muy poco lo que contenía y todo parecían apuntes de clase. No me detuve en el contenido, pero
39
Imagen de David Bruyland en Pixabay se diría que pertenecían a una estudiante de Sociología o de Derecho del Trabajo, por los temas de los apuntes. Daba igual. Lo que yo pretendía era encontrar algún indicio que me llevara a su propietario. Hasta que encontré una carpeta que ponía “Personal”. Aquella carpeta estaba llena de fotos entre las que menudeaban las de una muchacha —no creo que tuviera más de dieciocho años— de buen ver. Sonriente, con rasgos amables y ojos azules podía vérsela en distintos ambientes y con distintas personas. Había una subcarpeta, “Nudes”, que abrí también y me encontré con quince o veinte fotos de la misma chica, aunque en éstas parecía mayor, totalmente desnuda, posando en una cama deshecha y sin perder aquella sonrisa que la caracterizaba. Dos de las fotos, más atrevidas, mostraban solamente su entrepierna. Supuse que se las habría hecho su novio o un compañero de cama ocasional. No me costó imaginar lo que habría pasado o lo que estaría a punto de pasar en aquella cama que servía de escenario a tales fotos. Siguiendo con mi indagación de aquel ordenador en busca de datos sobre su dueño o su dueña, que era lo que realmente parecía, reparé en que, en el Escritorio, entre otros accesos directos, había uno a su correo electrónico, que también se abrió sin contraseña. En fin, su dueña era una chica, Cecilia, a la que inmediatamente mandé un mensaje diciéndole que tenía su ordenador, que los habíamos intercambiado por error y que necesitaba devolvérselo y recuperar el mío. No tardó ni cinco minutos en llegar su respuesta: a las 8 en una cafetería cercana a la biblioteca; nos reconoceríamos porque ambos llevaríamos el ordenador. No me considero un viejo verde y mis necesidades y aficiones sexuales son las normales —o yo así las considero— en un solterón irredento que de vez en cuando busca un desahogo. A pesar de ello, toda la tarde pensé en los senos de Cecilia que había visto en las fotos; en su entrepierna, que invitaba al ensueño; y me entretuve más de lo habitual en cómo preparar el cerco a su resistencia, con la idea de compartir la cama en que habían sido hechas aquellas fotos o en cualquier otra. De vez en cuando alejaba aquellos pensamientos y procuraba centrarme en un trabajo que se me resistía. Diez minutos antes de las 8 que habíamos convenido, ya estaba yo en la barra de aquella cafetería. Pasados unos minutos, entró un joven, alto y desgarbado, con barba de algunos días y como de unos treinta años, llevando mi ordenador. Le saludé con la mano. —Soy el novio de Cecilia. Ella no puede venir y me pide que le traiga este portátil.
40
Imagen de Gerd Altmann en Pixabay
Mi castillo de naipes lúbricos se derrumbó entonces mismo, mientras le alargaba el otro ordenador a aquel joven y le preguntaba si quería tomar algo. Negó con la cabeza. —Y dígale a Cecilia que, si va a seguir olvidando su ordenador, al menos que ponga una contraseña —le dije en un tono que quiso ser irónico y que ahora que lo recuerdo solo me parece torpe y engreído. —Tampoco su contraseña es demasiado sólida —me dijo aquel joven con media sonrisa que no supe interpretar entonces. Pero, por si acaso, en cuanto llegué a casa repasé todo el contenido de mi ordenador minuciosamente. Todo parecía estar en orden, así que respiré tranquilo, comenzando a olvidar aquel percance, que no habría pasado de anécdota si, tres días más tarde, no hubiera descubierto la clave de aquel intercambio de ordenadores que yo había creído involuntario e inocente. Para comprobar si me había llegado un ingreso que esperaba aquella semana, entré en mi cuenta bancaria lógicamente con el ordenador portátil y entonces se encendieron todas las alarmas: el día aquel del impensado y breve intercambio de portátiles se había ordenado desde mi cuenta una transferencia de 13.700 euros a otra cuenta para mí desconocida. 13.700 euros, todos mis ahorros, cuya desaparición, lo diré alto y claro, me dejaba con el culo al aire. En el banco me dijeron que, al haberse ordenado la transferencia desde mi ordenador y con mis claves de acceso, la denuncia iba a tener muy poco recorrido. Y ni que decir tiene que aquel correo desde el que me había puesto en contacto con la supuesta Cecilia ya no existía cuando quise volver a él.
41
Gloria Soriano
42
Viaje de la memoria Intenta recordar aquel otro viaje de hace cuarenta años, el camino sin pavimento, los barrancos. Espera encontrar en Caín la pensión y el paisaje que contemplaba desde la ventana del comedor a la hora del desayuno. Rebanadas gruesas de pan, lingotes de mantequilla, miel en tarro; olor a horno, leche y caramelo. Había organizado las vacaciones para circular en bici por vías nuevas, pero una vez allí se impuso la memoria. Mientras él conduce, ella observa el panorama. Cordiñanes, el Mirador del Tombo. Continúan descendiendo con buen firme, la calzada se estrecha y las pendientes se agudizan. Un automóvil viene de frente. Se orillan y lo dejan pasar. En los prados de antes ahora crecen casas y plazas de aparcamiento. A pesar de los cambios, olfatea el rastro de una seña de identidad. Dejan el coche junto a la tienda. El río y el desfiladero le resultan conocidos, sin embargo advierte algo diferente, tal vez algo en ella, y piensa en el trasluz de las lentes que ahora son parte de su anatomía. Cruzan puentes, recorren túneles abiertos en la roca que chorrean agua desde el techo. A poca distancia el sendero se pierde. El fondo es un paredón rocoso, parece el final de las montañas, pero al llegar al recodo emerge otra como en una danza de velos. Se siente un poco mareada, da vértigo mirar al rio, salirse del camino es imposible. Huele a vegetación. Un árbol solitario crece en un picacho por donde seguro que transitan las cabras, pero solo ve mariposas amarillas. Cerca de Asturias dan la vuelta. El paseo termina cuando llegan al principio, un punto donde el rio Cares y el sendero discurren al mismo nivel. Sentada en una piedra a la sombra del puente, mete los pies en el agua y reconoce el cristal cortante de otros ríos. De éste no. Posiblemente, se dijo, en aquel otro viaje el cielo estaba nublado y con madre cerca era impensable un pediluvio.
43
44
Para comer ella elige la terraza del Hostal la Ruta. El edificio le recuerda la fonda donde antaño estuvo alojada. Les atiende una camarera joven y amable. Le pregunta si hay alguien de aquella época, y contesta que Sotero lleva trabajando allí treinta años, desde que se abrió el negocio. La memoria la ha engañado, o ella ha engañado a la memoria rellenando huecos. El hostal ni tan siquiera existía cuando la familia la llevó a visitar Caín. Casa Cuevas ya estaba, le dicen, y tenían habitaciones con tres camas. Encuentra la fonda frente a una iglesia que no recuerda. Las construcciones adosadas en años más recientes desfiguran el entorno. No consigue recrear la pradera con su inmenso castaño. Enmarañada en su memoria marca el número de teléfono de su hermano. La última vez que hablaron fue en la boda de la hija de él, su sobrina. No sabe cómo se han ido distanciando. Algo debió pasar, algo que el tiempo ha ido dejando sin aristas, y que hoy queda enterrado bajo el empuje de este revivir. Vuelve a tener veinte años y él no tiene más de veinticuatro. Nos alojamos en el Tombo, en Cordiñanes, le dice. Sus palabras traen al calor de la tarde el frescor limpio de una mañana en que los dos, mientras todos esperan dentro del coche, miran al cielo y olfatean el aire. Unas horas antes había pasado por ese pueblo sin detenerse. El camino tortuoso de sus recuerdos irreconocible bajo el asfalto. En cuanto terminaron las vacaciones, encontró por casualidad una caja de latón con dos folios manuscritos que narraban aquel otro viaje borrado de su memoria. Su hermano tenía razón, durmieron en Cordiñanes. La habitación con tres camas era de otro pueblo. Había anotaciones de fechas, precios, menús, itinerario, impresiones, comentarios de la gente del lugar, pero ni un apunte sobre quiénes eran los viajeros, como si aquello fuera algo que jamás se le iba a olvidar. Su lectura le acerca a una etapa entrañable de su vida donde los euros son pesetas y ella un anacronismo. Aunque la inmersión total no es posible, eso sería una resurrección, está entusiasmada con el hallazgo, y se anima a tomar notas sobre el viaje reciente. Recopila pormenores, datos que lo dimensionan. Lo mejor es la sensación de paz y grandeza. La misma que se ha empeñado en reconstruir una imagen idílica del pasado, uniendo retazos de aquí y allá, para recomponer un original que nunca existió.
45
Gustavo Adolfo Bécquer
Gustavo Adolfo Bécquer (Sevilla, 1836-Madrid, 1870). A pesar de su brevedad, su obra poética ocupa el puesto más relevante en la literatura romántica española. Huérfano a los diez años, conoció la estrechez durante toda su vida y padeció, desde los veinte años, una grave tuberculosis pulmonar. De 1854 a 1858, vivió en Madrid, donde se dedicó al periodismo y a adaptar piezas de teatro extranjero. En 1858, durante una convalecencia en Sevilla, publicó la primera de sus Leyendas (1858-1865), “EL caudillo de las manos rojas”, y conoció a Julia Espín y a Elisa Guillén, probables musas de ciertas rimas. En 1861 se casó con Casta Esteban, pero fue una unión infeliz. La época de más intensa producción literaria se sitúa entre 1861 y 1865: escribió la mayor parte de sus leyendas, algunas rimas y, en 1864, las Cartas literarias a una mujer. De 1866 a 1868, vivió con cierta holgura gracias a un puesto oficial. En 1868 se separó de su mujer y marchó a Toledo, donde acabó las Rimas. Al año de su fallecimiento, sus amigos publicaron la primera edición de sus Obras en dos volúmenes, que cosecharon el éxito que se le había negado en vida.
46
Los ojos verdes Hace mucho tiempo que tenía ganas de escribir cualquier cosa con este título. Hoy, que se me ha presentado ocasión, lo he puesto con letras grandes en la primera cuartilla de papel, y luego he dejado a capricho volar la pluma. Yo creo que he visto unos ojos como los que he pintado en esta leyenda. No sé si en sueños, pero yo los he visto. De seguro no los podré describir tales cuales ellos eran, luminosos, transparentes, como las gotas de la lluvia que se resbalan sobre las hojas de los árboles después de una tempestad de verano. De todos modos, cuento con la imaginación de mis lectores para hacerme comprender en este que pudiéramos llamar boceto de un cuadro que pintaré algún día.
I —Herido va el ciervo..., herido va; no hay duda. Se ve el rastro de la sangre entre las zarzas del monte, y al saltar uno de esos lentiscos han flaqueado sus piernas... Nuestro joven señor comienza por donde otros acaban... En cuarenta años de montero no he visto mejor golpe... Pero, ¡por San Saturio, patrón de Soria!, cortadle el paso por esas carrascas, azuzad los perros, soplad en esas trompas hasta echar los hígados y hundidles a los corceles una cuarta de hierro en los ijares; ¿no veis que se dirige hacia la fuente de los Álamos, y si la salva antes de morir podemos darle por perdido? Las cuencas del Moncayo repitieron de eco en eco el bramido de las trompas, el latir de la jauría desencadenada, y las voces de los pajes resonaron con nueva furia, y el confuso tropel de hombres, caballos y perros se dirigió al punto que Íñigo, el montero mayor de los marqueses de Almenar, señalara como el más a propósito para cortarle el paso a la res. Pero todo fue inútil. Cuando el más ágil de los lebreles llegó a las carrascas jadeante y cubiertas las fauces de espuma, ya el ciervo, rápido como una saeta, las había salvado de un solo brinco, perdiéndose entre los matorrales de una trocha que conducía a la fuente. —¡Alto!... ¡Alto todo el mundo! —gritó Íñigo entonces—. Estaba de Dios que había de marcharse. Y la cabalgata se detuvo, y enmudecieron las trompas, y los lebreles, refunfuñando, dejaron la pista a la voz de los cazadores. En aquel momento se reunía a la comitiva el héroe de la fiesta, Fernando de Argensola, el primogénito de Almenar.
47
—¿Qué haces? —exclamó, dirigiéndose a su montero, y en tanto, ya se pintaba el asombro en sus facciones, ya ardía la cólera en sus ojos—. ¿Qué haces, imbécil? ¡Es que la pieza está herida, que es la primera que cae por mi mano, y abandonas el rastro y la dejas perder para que vaya a morir en el fondo del bosque! ¿Crees acaso que he venido a matar ciervos para festines de lobos? —Señor —murmuró Íñigo entre dientes—, es imposible pasar de este punto. —¡Imposible! ¿Y por qué? —Porque esa trocha —prosiguió el montero— conduce a la fuente de los Álamos; la fuente de los Álamos, en cuyas aguas habita un espíritu del mal. El que osa enturbiar su corriente paga caro su atrevimiento. Ya la res habrá salvado sus márgenes; ¿cómo la salvaréis vos sin atraer sobre vuestra cabeza alguna calamidad horrible? Los cazadores somos reyes del Moncayo, pero reyes que pagan un tributo. Pieza que se refugia en esa fuente misteriosa, pieza perdida. —¡Pieza perdida! Primero perderé yo el señorío de mis padres, y primero perderé el ánima en manos de Satanás que permitir que se me escape ese ciervo, el único que ha herido mi venablo, la primicia de mis excursiones de cazador... ¿Lo ves?... ¿Lo ves?... Aún se distingue a intervalos desde aquí..., las piernas le fallan, su carrera se acorta; déjame..., déjame...; suelta esa brida o te revuelco en el polvo... ¿Quién sabe si no le daré lugar para que llegue a la fuente? Y si llegase, al diablo ella, su limpidez y sus habitadores. ¡Sus! ¡Relámpago! ¡Sus, caballo mío! Si lo alcanzas, mando engarzar los diamantes de mi joyel en tu serreta de oro. Caballo y jinete partieron como un huracán. Íñigo los siguió con la vista hasta que se perdieron en la maleza; después volvió los ojos en derredor suyo; todos, como él, permanecieron inmóviles y consternados. El montero exclamó al fin: —Señores, vosotros lo habéis visto, me he expuesto a morir entre los pies de su caballo por detenerle. Yo he cumplido con mi deber. Con el diablo no sirven valentías. Hasta aquí llega el montero con su ballesta; de aquí adelante, que pruebe a pasar el capellán con su hisopo.
II —Tenéis la color quebrada; andáis mustio y sombrío; ¿qué os sucede? Desde el día, que yo siempre tendré por funesto, en que llegasteis a la fuente de los Álamos en pos de la res herida, diríase que una mala bruja os ha encanijado con sus hechizos. Ya no vais a los montes precedido de la ruidosa jauría, ni el
48
clamor de vuestras trompas despierta sus ecos. Solo con esas cavilaciones que os persiguen, todas las mañanas tomáis la ballesta para enderezaros en la espesura y permanecer en ella hasta que el sol se esconde. Y cuando la noche oscurece y volvéis pálido y fatigado al castillo en balde busco en la bandolera los despojos de la caza. ¿Qué os ocupa tan largas horas lejos de los que más os quieren? Mientras Íñigo hablaba, Fernando, absorto en sus ideas, sacaba maquinalmente astillas de su escaño de ébano con el cuchillo de monte. Después de un largo silencio, que sólo interrumpía el chirrido de la hoja al resbalarse sobre la pulimentada madera, el joven exclamó dirigiéndose a su servidor, como si no hubiera escuchado una sola de sus palabras: —Íñigo, tú que eres viejo; tú que conoces todas las guaridas del Moncayo, que has vivido en sus faldas persiguiendo a las fieras y en tus errantes excursiones de cazador subiste más de una vez a su cumbre, dime: ¿has encontrado por acaso una mujer que vive entre sus rocas? —¡Una mujer! —exclamó el montero con asombro y mirándole de hito en hito. —Sí —dijo el joven—; es una cosa extraña lo que me sucede, muy extraña... Creí poder guardar ese secreto eternamente, pero no es ya posible; rebosa en mi corazón y asoma a mi semblante. Voy, pues, a revelártelo... Tú me ayudarás a desvanecer el misterio que envuelve a esa criatura, que, al parecer, sólo para mí existe, pues nadie la conoce, ni la ha visto, ni puede darme razón de ella. El montero, sin desplegar los labios, arrastró su banquillo hasta colocarle junto al escaño de su señor, del que no apartaba un punto los espantados ojos. Éste, después de coordinar sus ideas, prosiguió así: —Desde el día en que, a pesar de tus funestas predicciones, llegué a la fuente de los Álamos y, atravesando sus aguas, recobré el ciervo que vuestra superstición hubiera dejado huir, se llenó mi alma del deseo de la soledad. Tú no conoces aquel sitio. Mira, la fuente brota escondida en el seno de una peña y cae resbalándose gota a gota por entre las verdes y flotantes hojas de las plantas que crecen al borde de su cuna. Aquellas gotas, que al desprenderse brillan como puntos de oro y suenan como las notas de un instrumento, se reúnen entre los céspedes, y, susurrando, susurrando, con un ruido semejante al de las abejas que zumban en torno de las flores, se alejan por entre las arenas, y forman un cauce, y luchan con los obstáculos que se oponen a su camino, y se repliegan sobre sí mismas, y saltan, y huyen, y corren, unas veces con risa, otras con suspiros, hasta caer en un lago. En el lago caen con un rumor indescriptible. Lamentos, palabras,
Imagen de Stefan Keller en Pixabay
Ella era hermosa, hermosa y pálida como una estatua de alabastro. Uno de sus rizos caía sobre sus hombros, deslizándose entre los pliegues del velo, como un rayo de sol que atraviesa las nubes, y en el cerco de sus pestañas rubias brillaban sus pupilas, como dos esmeraldas sujetas en una joya de oro.
nombres, cantares, yo no sé lo que he oído en aquel rumor cuando me he sentado solo y febril sobre el peñasco a cuyos pies saltan las aguas de la fuente misteriosa para estancarse en una balsa profunda, cuya inmóvil superficie apenas riza el viento de la tarde. Todo es allí grande. La soledad con sus mil rumores desconocidos vive en aquellos lugares y embriaga el espíritu en su inefable melancolía. En las plateadas hojas de los álamos, en los huecos de las peñas, en las ondas del agua parecen que nos hablan los invisibles espíritus de la Naturaleza, que reconocen un hermano en el inmortal espíritu del hombre. Cuando, al despuntar la mañana, me veías tomar la ballesta y dirigirme al monte, no era nunca para perderme entre sus matorrales en pos de la caza, no; iba a sentarme al borde de la fuente, a buscar en sus ondas... no sé qué, ¡una locura! El día en que salté sobre ella con mi Relámpago creí haber visto brillar en su fondo una cosa extraña..., muy extraña...: los ojos de una mujer. Tal vez sería un rayo de sol que serpeó fugitivo entre su espuma; tal vez una de esas flores que flotan entre las algas de su seno, y cuyos cálices parecen esmeraldas..., no sé; yo creí ver una mirada que se clavó en la mía; una mirada que encendió en mi pecho un deseo absurdo, irrealizable: el de encontrar una persona con unos ojos como aquellos. En su busca fui un día y otro a aquel sitio. Por último, una tarde... yo me creí juguete de un sueño...; pero no, es verdad; la he hablado ya muchas veces, como te hablo a ti ahora...; una tarde encontré sentada en mi puesto, y vestida con unas ropas que llegaban hasta las aguas y flotaban sobre su haz, una mujer hermosa sobre toda ponderación. Sus cabellos eran como el oro; sus pestañas brillaban como hilos de luz, y entre las pestañas volteaban inquietas unas pupilas que yo había visto..., sí, porque los ojos de aquella mujer eran de un color imposible; unos ojos... —¡Verdes! —exclamó Íñigo con un acento de profundo terror, e incorporándose de un salto en su asiento. Fernando le miró a su vez como asombrado de que concluyese lo que iba a decir, y le preguntó con una mezcla de ansiedad y de alegría: —¿La conoces? —¡Oh no! —dijo el montero—. ¡Líbreme Dios de conocerla! Pero mis padres, al prohibirme llegar hasta esos lugares, me dijeron mil veces que el espíritu, trasgo, demonio o mujer que habita en sus aguas, tiene los ojos de ese color. Yo os conjuro, por lo que más améis en la tierra, a no volver a la fuente de los Álamos. Un día u otro os alcanzará su venganza, y expiaréis muriendo el delito de haber encenagado sus ondas. —¡Por lo que más amo!... —murmuró el joven con una triste sonrisa. —Sí —prosiguió el anciano—: por vuestros padres, por vuestros deudos, por las lágrimas de la que el cielo destina para vuestra esposa, por las de un servidor que os ha visto nacer... —¿Sabes tú lo que más amo en este mundo? ¿Sabes tú por qué daría yo el amor de mi padre, los besos de la que me dio la vida, y todo el cariño que puedan atesorar todas
49
Imagen de Jon Pauling en Pixabay .jpg
las mujeres de la tierra? Por una mirada, por una sola mirada de esos ojos... ¡Cómo podré yo dejar de buscarlos! Dijo Fernando estas palabras con tal acento, que la lágrima que temblaba en los párpados de Íñigo se resbaló silenciosa por su mejilla, mientras exclamó con acento sombrío: —¡Cúmplase la voluntad del cielo!
III —¿Quién eres tú? ¿Cuál es tu patria? ¿En dónde habitas? Yo vengo un día y otro en tu busca, y ni veo el corcel que te trae a estos lugares, ni a los servidores que conducen tu litera. Rompe de una vez el misterioso velo en que te envuelves como en una noche profunda. Yo te amo, y, noble o villana, seré tuyo, tuyo siempre... El sol había traspuesto la cumbre del monte; las sombras bajaban a grandes pasos por su falda; la brisa gemía entre los álamos de la fuente, y la niebla, elevándose poco a poco de la superficie del lago, comenzaba a envolver las rocas de su margen. Sobre una de estas rocas, sobre una que parecía próxima a desplomarse en el fondo de las aguas, en cuya superficie se retrataba, temblando, el primogénito de Almenar, de rodillas a los pies de su misteriosa amante, procuraba en vano arrancarle el secreto de su existencia. Ella era hermosa, hermosa y pálida como una estatua de alabastro. Uno de sus rizos caía sobre sus hombros, deslizándose entre los pliegues del velo, como un rayo de sol que atraviesa las nubes, y en el cerco de sus pestañas rubias brillaban sus pupilas, como dos esmeraldas sujetas en una joya de oro. Cuando el joven acabó de hablarle, sus labios se removieron como para pronunciar algunas palabras; pero sólo exhalaron un suspiro, un suspiro débil, doliente, como el de la ligera onda que empuja una brisa al morir entre los juncos. —¡No me respondes! —exclamó Fernando al ver burlada su esperanza— ¿Querrás que dé crédito a lo que de ti me han dicho? ¡Oh! No... Háblame; yo quiero saber si me amas; yo quiero saber si puedo amarte, si eres una mujer... —O un demonio... ¿Y si lo fuese? El joven vaciló un instante; un sudor frío corrió por sus miembros; sus pupilas se dilataron al fijarse con más intensidad en las de aquella mujer, y, fascinado por su brillo fosfórico, demente casi, exclamó en un arrebató de amor:
50
...la fuente brota escondida en el seno de una peña y cae resbalándose gota a gota por entre las verdes y flotantes hojas de las plantas que crecen al borde de su cuna. Aquellas gotas, que al desprenderse brillan como puntos de oro y suenan como las notas de un instrumento, se reúnen entre los céspedes, y, susurrando, susurrando, con un ruido semejante al de las abejas que zumban en torno de las flores, se alejan por entre las arenas, y forman un cauce, y luchan con los obstáculos que se oponen a su camino...
—Si lo fueses..., te amaría como te amo ahora, como es mi destino amarte, hasta más allá de esta vida, si hay algo más allá de ella. —Fernando —dijo la hermosa entonces con una voz semejante a una música—, yo te amo más aún que tú me amas; yo que desciendo hasta un mortal, siendo un espíritu puro. No soy una mujer como las que existen en la tierra; soy una mujer digna de ti, que eres superior a los demás hombres. Yo vivo en el fondo de estas aguas; incorpórea como ellas, fugaz y transparente, hablo con sus rumores y ondulo con sus pliegues. Yo no castigo al que osa turbar la fuente donde moro; antes le premio con mi amor, como a un mortal superior a las supersticiones del vulgo, como a un amante capaz de comprender mi cariño extraño y misterioso. Mientras ella hablaba así, el joven, absorto en la contemplación de su fantástica hermosura, atraído como por una fuente desconocida, se aproximaba más y más al borde de la roca. La mujer de los ojos verdes prosiguió así: —¿Ves, ves el límpido fondo de ese lago, ves esas plantas de largas y verdes hojas que se agitan en su fondo?... Ellas nos darán un lecho de esmeraldas y corales... y yo... te daré una felicidad sin nombre, esa felicidad que has soñado en tus horas de delirio, y que no puede ofrecerte nadie... Ven; la niebla del lago flota sobre nuestras frentes como un pabellón de lino...; las ondas nos llaman con sus voces incomprensibles; el viento empieza entre los álamos sus himnos de amor; ven..., ven... La noche empezaba a extender sus sombras; la luna rielaba en la superficie del lago; la niebla se arremolinaba al soplo del aire, y los ojos verdes brillaban en la oscuridad como los fuegos fatuos que corren sobre el haz de las aguas infectas... Ven..., ven... Estas palabras zumbaban en los oídos de Fernando como un conjuro. Ven... Y la mujer misteriosa le llamaba al borde del abismo, donde estaba suspendida, y parecía ofrecerle un beso..., un beso... Fernando dio un paso hacia ella...; otro..., y sintió unos brazos delgados y flexibles que se liaban a su cuello, y una sensación fría en sus labios ardorosos, un beso de nieve..., y vaciló..., y perdió pie, y cayó al agua con un rumor sordo y lúgubre. Las aguas saltaron en chispas de luz y se cerraron sobre su cuerpo, y sus círculos de plata fueron ensanchándose, ensanchándose hasta expirar en las orillas.
51
Monchu Calvo
52
Pandanes
Eran muchas las ganas de subir a esta mítica mayada coyana (1). Había citado a mi amigo Astur Paredes, antropólogo, y a Víctor Delgado, experto en toponimia, más un antiguo pastor, que habitó en aquel lugar, Heriberto Mejido, de Villamorey, que fue señalándonos el nombre de cabañas, fuentes y lugares de aquel lejano territorio. Tambien nos acompañó Berta Suarez, concejala del ayuntamiento, que siempre tuvo ganas de conocer ese lugar tan nombrado en casa por sus mayores, pero le daba miedo no ser capaz de que la distancia hiciera mella en sus fuerzas, poco acostumbradas a esos largos y empinados recorridos. Por supuesto que fue capaz, y solo viéndole la cara de satisfacción, saber que disfrutó con la experiencia. Yo me quedé, no ando muy bien de las piernas, y solo acudí a despedirles en el lugar de la ruta del Alba, donde tenemos que abandonar el todoterreno y emprender la subida a pie y corazón, pero como promotor y artífice de un estudio a fondo, en el sentido antropológico y etnográfico, promovido por nuestro ayuntamiento, y para lo cual escogí a los mejores expertos, no iba a ser menos la parte gráfica, para lo cual impliqué a nuestros amigos moldeadores, J.L. Maylin y Pepe Latas, para que acompañaran a los expedicionarios y dieran fé de aquel lugar y sus singularidades como solo dos maestros de la imagen saben hacerlo. Pandanes es un lugar especial. Y es especial por muchas cosas, aparte de la belleza del lugar. La tipología de las cabañas me atrevería a decir que es única en todo el Parque de Redes. Construcciones que parecen neolíticas por su forma redonda, donde solo se usaba la piedra para las paredes, sin ningún tipo de mortero, y el tejado con un original sistema que en muchas ocasiones no necesitaba ningún tipo de viga de madera para sostener aquellas bóvedas pétreas. Muy parecidos o iguales a los corros de Teverga o Somiedo. Allí los pastores pasaban muchas horas, incluso días, dándose el caso que alguno de ellos acudía al cuidado de sus animales a la majada, después de una dura jornada de trabajo en la cercana mina Carmen, de mineral de hierro. Eran construcciones puramente para descansar o resguardarse de las inclemencias del tiempo, pero tan bien construidos que aguantaros siglos sin ninguna reparación. El recorrido narrado por el lingüista Víctor, es todo un estudio de los antiguos nombres con que los pastores definían cada espacio y cada lugar. Si no quedan recogidos, con la desaparición de esos últimos moradores, con ellos se llevan estos preciosos nombres que posiblemente nunca mas vuelvan a pronunciarse: <<Salimos de LA VEGA, luego pasamos junto a los praos de EL TIÑUSU. Cruzamos EL RÍU L´ARGANUSU y, de inmediato, LA RIEGA LOS NEGROS. A partir de aquí afrontamos la subida por el senderu de LES CUESTES DEL DENTAL pasando por EL COLLAÍN DE LA MONXA Y EL VALLÍN DE LES CUESTES. Al finalizar el ascenso por Les Cuestes atravesamos una portilla cruzando LA RIEGA DEL VENERU para entrar en un frondoso fayéu -EL MONTE´L FURÁU-. Luego subimos por LA CANAL DE LOS PANDANES donde, a mitad de la misma, se encuentran varias cuerries y corripos. Antes de
53
54
entrar en la mayá de Los Pandanes paramos en la singular fuente de EL TAYUIZU. Por fin, entramos en LA MAYÁ LOS PANDANES, donde distinguimos varios nombres: El Yanu la Espinera, El Foracón, Collafoya, El Frayu, Campurralláu. Unos pocos subimos al mayáu EL FUIYU, donde comimos al lado de la fuente homónima. De vuelta, pasamos por LES YANES, LA CARBA LOS PANDANES, EL REVERDEÚRIU, LA CUEVA´L REVERDEÚRIU y EL POZU LES GRAYES, donde nos comentan que en su interior hay una cueva enorme con estalactitas y estalagmitas. Luego finalizamos la ruta volviendo por el mismo camino que el de ida.>> Estos nombres son los que los lingüistas especializados en toponimia luchan porque
no desaparezcan, y los antropólogos para explicarnos la dura vida de aquellos moradores de las antiquísimas cabañas, que fueron capaces a sobrevivir a calores , fríos, tempestades y nieves, dejando testimonio físico en aquellas majadas que eran prolongación de las casas de sus pueblos, dándose el caso en muchas ocasiones de subir con enseres y animales domésticos como gallinas y cerdos y estar mas de un mes sin bajar al pueblo, en un régimen de autosuficiencia. Las magníficas fotos de mis amigos dan fe de la belleza de aquellos parajes, ellos son los artífices de los que las fuerzas físicas no nos acompañen, gracias a su mirada podemos deleitarnos con paisajes y construcciones que solo en Redes puedes encontrar. Gracias seguidores de esta revista. Aquí os esperamos (1)
Conjunto de cabañas de pastores en concejo Sobrescobio)
55
Juan Depunto
56
Salinas de Torrevieja
“De los olores, el pan, de los sabores, la sal” Refrán popular
Debe haber algo extrañamente sagrado en la sal: Está en nuestras lágrimas y en el mar“ Gibran Jalil Gibran, poeta libanés 1883-1931
El Parque Natural de las Lagunas de la Mata y Torrevieja es una enorme extensión de territorio protegido que contiene las salinas marinas con mayor producción de Europa. Se encuentran en la comarca de la Vega Baja del Segura, en la provincia de Alicante de la Comunidad Autónoma Valenciana, extendiéndose en parte de los municipios de Torrevieja y otros. Este parque comprende fundamentalmente dos grandes lagunas, una de color verde y otra rosa, recogiéndose en ellas de manera natural aguas de las montañas cercanas y de manera artificial del mar. En la laguna rosa se encuentra la factoría para la explotación comercial de la sal. Ambas lagunas se comunican entre sí y con el mar por medio de canales llamados “Acequiones”. Están separadas por un espacio terrestre llamado “El Chaparral” por el que transita la carretera nacional N-332. A la entrada del Parque por esta carretera se encuentra un centro de información e interpretación de la zona y miradores elevados. De la laguna rosa salió la Vuelta Ciclista a España de 2019, el año anterior a la pandemia del Coronavirus que aún nos trae preocupados, aunque parece que ya lo vamos controlando. Y de la visión de esa Vuelta salió la idea que desde entonces me viene rondando por la cabeza de ir a conocerlas, fotografiarlas y darlas a conocer en un reportaje de Luz y Tinta. Para mi sorpresa no fui el único visitante: acudían hasta el inicio de la pandemia más de 60.000 turistas al año de diversas nacionalidades. Obtuvieron en 2019 el Premio al turismo de la Cámara de Comercio de Alicante. Su origen está en una serie de movimientos geológicos que dieron origen a dos grandes depresiones del terreno luego ocupadas por el agua. La laguna verde, la de La Mata, algo más al noreste, tiene 700 hectáreas y la roja, la de Torrevieja (llamada así por su proximidad al núcleo urbano) tiene el doble, 1400 hectáreas. El uso de estas sales parece que comenzó en la época romana, en el siglo I a.C., aunque los datos escritos empiezan en el siglo XIII d.C. con la concesión por la Corona de la Laguna de la Mata a la ciudad de Orihuela. Posteriormente la Corona intentó comunicar la Laguna de Torrevieja con el mar para convertirla en una albufera para la pesca, pero comprobaron
57
que no entraban los peces por la elevada salinidad de sus aguas, la misma razón por la que en ella tampoco se alimentan los flamencos. Por ello se dedicaron exclusivamente a la explotación de su sal, que, tras un terremoto en 1802 y la mejor condición portuaria de Torrevieja hizo que se focalizara la factoría en este municipio. En 1980 se tuvo conciencia ambiental de este espacio y se consiguió su protección bajo la figura de Parque Natural en 1996, a lo que se ha ido añadiendo otras figuras de protección como Zona ZEPA (Zona de Especial Protección para las Aves), LIC (Lugar de Interés Comunitario), Humedal Ramsar o Red Natura 2000. De estas lagunas sale la mayor cantidad de sal marina de Europa y además son las únicas que utilizan medios flotantes para su extracción, lo que permite mantener la lámina de agua durante todo el año. Producen anualmente unas 700.000 toneladas de sal en distintos formatos (para mesa, para la industria, para carreteras con nieve, etc.) de las que el 50% se exporta fuera de España a través del gran puerto de Torrevieja, que permite cargas a barcos de hasta 30.000 toneladas que van en su mayor parte al norte de Europa y a Estados Unidos de América. La sal es el único mineral que es comestible y, junto con el agua, son los únicos productos alimenticios que no tienen fecha de caducidad por sí mismos. Sus usos tienen más de 14.000 aplicaciones, de las que, sintetizando, tenemos como principales el deshielo para carreteras, la industria química (para la fabricación de plásticos, por el cloro que contiene la sal, cloruro sódico, o la fabricación de vidrio utilizando su sodio), la industria textil (para fijar colores o deshidratar pieles), la industria farmacéutica (para la preparación de sueros salinos), en la alimentación animal (para la elaboración de los piensos) y el muy necesario uso en la alimentación humana (como consumo directo culinario, para la conservación de alimentos en salazón, y para aportar yodo añadido en zonas carentes de él). El color rosado de la Laguna de Torrevieja viene determinado por la presencia de las halobacterias, de las algas unicelulares “Dunaliella salina” y por el crustáceo “Artemia salina” (que se come a las anteriores y a su vez lo comen los flamencos y les trasmite ese color anaranjado). Hay otras bacterias que le confieren a la laguna un tenue pero desagradable olor a “muela picada”, del que no informan los folletos ni los escritos consultados, pero si los guías cuando se les pregunta, por razones obvias.
58
Los pasos detallados de el proceso de elaboración de la sal empiezan por la entrada del agua de mar por el Acequión a la Laguna de la Mata, de ahí se trasvasa a la Laguna de Torrevieja en donde se deja que cristalice la sal (en diversas zonas de estancamiento y desecación progresivas). Una vez conseguido esto, se recolecta con barcas especiales y se transporta hasta la isla. Allí se descarga y se le hace un prelavado. Luego se lleva al lavadero principal en donde se lava definitivamente. Tras esto se apila formando garberas. De ellas se va recogiendo, por desapilamiento conforme se necesita, se lleva a la factoría donde se muele (en distintas granulometrías), se seca en hornos de gas y se envasa en sus distintos formatos (sacos de 25, 1000, 1200 y 1500 kg), pasándose finalmente a su carga y distribución por vía marítima o terrestre. Hay disponibles dos alternativas para visitar las lagunas: la vía verde que las rodea y el tren turístico que entra en la factoría y en el que se explica el proceso. El tren turístico se toma en el paseo marítimo de Torrevieja, en donde también se compran las entradas, y tiene un recorrido de una hora en la que se incluye parada en la factoría con las explicaciones pertinentes y en la tienda comercial para compras. Durante el trayecto también se dispone de un audio informativo. La periodicidad del trenecito varía según la temporada turística, pero aproximadamente sale cada hora. La ruta senderista ocupa las antiguas vías del ferrocarril que iba de Albatera a Torrevieja. Estas lagunas forman junto con el Hondo y las Salinas de Santa Pola el denominado triángulo de humedales del sur de Alicante, que es de gran importancia para los ciclos biológicos de múltiples especies que por él pasan utilizándolo en sus migraciones y como lugar de nidificación e invernada. Supone una importante reserva alimentaria, por lo que acuden a él aves como cigüeñuelas, chorlitejos, alcaravanes, tarros blancos, cormoranes, charranes y charrancitos, garcillas, avocetas, flamencos, varios tipos de gaviotas y hasta el aguilucho cenizo y la perdiz roja. Estas aves no colonizan la zona de la factoría de la laguna roja, por la altísima concentración de sal que se da en ella. Como vegetación tiene plantas de saladar adaptadas a vivir en ambientes muy salinos como las plantas del saladar de muy diversas especies.
59
Hay también una orquídeo silvestre, la Orchis collina, que presenta la mayor población de la Comunidad Valenciana, clasificada como especie vulnerable. Al sur de la laguna de la Mata existe una zona con vegetación típica mediterránea como el coscojar, el tomillo, el albardín y un pinar de repoblación de pino piñonero, pino carrasco y eucaliptos. En zonas donde llegan aguas de la sierra, como en la orilla norte de la laguna de la Mata y en algunos tramos aislados de la de Torrevieja, se dan formaciones de carrizal-juncal. En zonas con salinidad poco pronunciada y no encharcadas, se encuentran ejemplares de taray y siemprevivas. En las lagunas se realizan grabaciones de fotos, películas y vídeos publicitarios para diversas marcas comerciales de todo tipo. Un oficio tradicional ligado a la industria salinera es la fabricación de los “barcos de sal”, cuyo proceso, totalmente artesanal, es muy laborioso y requiere especial habilidad: Primero se elabora la estructura del barco con madera que se recubre con un trapo fino de algodón. Tras ello se introduce el barco en la salmuera de la laguna, para que los cristales de sal se adhieran a la estructura. Una vez conseguido, se saca el barco de la salmuera y se introducen en depósitos de cristal, listos para su exposición y venta. De esta actividad se ha realizado el cortometraje “Artesanos de la sal”, estrenado en 2020. Documentación: 1.-Folletos y audios informativos de la factoría “Salins”. 2.-https://es.wikipedia.org/wiki/Parque_natural_de_las_Lagunas_de_La_Mata_y_Torrevieja 3.-https://www.lasprovincias.es/planes/rutas-senderismo/verde-torrevieja-ruta-20210811174758-nt.html 4.-www.visitasalinasdetorrevieja.com
60
acequión de entrada de agua
61
barcas de recogida de sal
barca de recogida de sal
62
63
64
65
puerto de torrevieja 66
puerto de torrevieja
67
68
69
Laudelino Vázquez
70
Dónde estás Miguel Miralles VIII
Su Grandísima–gato, y el pobre ratón —¿Por allí? La voz aflautada de Su Grandísima, rebotó en las paredes de la cueva como si un centenar de silbatos desafinados hubieran sonado la vez, en un efecto verdaderamente cómico, que por supuesto La Serena, fingió no haber apercibido, no fuera a ser que aquella extraña faz sonriente, se tornara en amenazadora tal y como solía ocurrir con demasiada frecuencia. —Tal y cómo vos indicasteis Su Grandísima –repuso la Serena, mientras sus manos palmeadas realizaban un giro de 360º señalando la inmensa oquedad–, dejé que se abriera unos instantes uno de los pasillo hacia el Otro Lado, para que pueda vislumbrar lo que ocurre. —Magnífico, magnífico –exclamó Su Grandrísima–. Antes de iniciar el asalto masivo, poner a trabajar a todo el mundo a su capacidad máxima, y traernos a nuestro lado a todos los que necesitamos para sostener nuestro Universo, este imbécil nos sirve de conejillo de indias. Espero que me de juego –añadió relamiéndose ostensiblemente los bigotes de gato con había adornado su rostro fluido, convertido ahora en un extraño gato de colmillos demasiado largos, ojos amarillentos teñidos de rojo en la pupila y orejas negras, picudas, todo ello semioculto bajo una capucha negra, que parecía ensombrecer todo lo que cobijaba bajo su protección–, porque llevo demasiados eones aburriéndome y ahora que llega el Tiempo del Cambio, quiero volver a saborear aquellos placeres un tanto olvidados. —Lo haréis, Su Grandísima, siempre lo hacéis. —Eres una de las elegidas, mi querida Serena, una de mis más leales servidoras. Serás recompensada con aquello que desees. —Ya sabéis cual es mi mayor, mejor dicho, mi único deseo, Su Grandísima… —Poco pides, sobre todo sabiendo que la Xana me ha traicionado tantas veces, que su único destino va a ser el de seguir el camino de Los Olvidados. —Algo se me ocurrirá para hacerle aún más amargo el camino –sonrió la Serena con aquella expresión salvaje que le daba un aspecto temible–. Siempre se me ocurre algo… —¿El pipiolo ya está en posición?
71
—Creo que sí, Su Grandísima. Desde que estáis aquí está quieto, tanto que parece que haya muerto… —Supongo que ver como su mujer y su mejor amigo lo olvidan mientras se descubren, no debe ser plato de buen gusto. Apenas acabó la frase, Su Grandísima se elevó hasta el centro de la cueva, rozó suavemente la cabeza escamosa de la Serena, y se impulsó hasta colocarse frente a frente don la entrada al pasadizo que, siguiendo sus órdenes, había abierto la Serena. Lo observó unos segundos, únicamente para comprobar que había seguido exactamente sus instrucciones: era perfecta, tal y cómo le había indicado, el pasadizo parecía ascender hasta algún lugar que semejaba la superficie, porque a través del estrecho tubo menguante, podía intuirse una luz a lo lejos, de forma que cuando Miguel Miralles lo descubrió, y comprobó que la Serena parecía dormir profundamente, se lanzó al interior, reptando, luchando contra los demonios de la claustrofobia, contra el terror a quedarse atrapado en aquel pasadizo, o en el mejor de los casos, perseguir una luz, que al final resultara la salida a otra cueva como la que estaba intentando abandonar. A duras penas, metro a metro, en un lapso de tiempo cercano a la eternidad, con la sensación de que en lugar de recorrer un túnel, se encontraba dentro de una inmensa serpiente y en cualquier omento los jugos gástricos aparecerían para disolverlo, consiguió avanzar, dejando tras de sí el rastro de la sangre que la piel arrancada iba dejando como señal para quien o qué quisiera seguirlo. Finalmente, cuando ya solo seguía porque había comprobado que era imposible volver hacia atrás, desesperado, con la certeza de una horrible muerte atrapado entre las rocas, atisbó la luz hasta entonces solo intuida. Un pequeño esfuerzo más Miguel, se dijo, y estás afuera. Solo un esfuerzo más: no fue un esfuerzo más, sino muchos, porque el pasadizo parecía cobrar vida y aflojar o apretar a su voluntad, pero finalmente, consiguió sacar la cabeza por el borde. Lo primero fue la luz. Una luz más intensa de lo que había imaginado nunca, que parecía taladrar cada célula de su piel, le invadió cegándolo por completo. Parecía una luz corpórea, porque la siguiente sensación fue la de algo que le apretaba, tanto que le costaba respirar. Necesitó un tiempo incalculable para atreverse a abrir los ojos, y no menos del tiempo que necesitó para decidirse, para que la adaptación del ojo, le permitiera descubrir qué había al final de agujero. No parecía otra cueva, pero desde luego, tampoco era el exterior. El aire enrarecido y las formas fluctuantes, parecían remitirlo a un sueño. Si no fuera por la intensidad del dolor que le recordaba sus brazos atrapados aún en el boquete del que no conseguía salir por completo, hubiera jurado que estaba soñando. Para su desgracia, no soñaba, y el esfuerzo para conseguir liberar uno de los brazos, le produjo un profundo desgarrón y un dolor punzante desde el codo hasta la muñeca que se le hacía casi insoportable. Se dejó caer hacia adelante, apoyándose en el brazo herido para liberar el otro y en aquella extraña postura, con las manos apoyadas en una superficie rugosa, el cuerpo aún dentro del tubo vivo que lo había atrapado y transportado hasta aquí, y los cada vez más cercanos maullidos de un ser extraño, en el que apenas había intuido un rostro gatuno, cuya malignidad brillaba en los ojos amarillentos, que creyó atisbar en el momento en que entró en el túnel, alzó la cabeza hacia la luz, ahora tan cercana que parecía a punto de tocarla. Creyó atisbar una habitación detrás del plasma fluctuante que formaba la enorme pared frente a él, y una habitación, más que conocida, porque en la pared en la que se encontraba la puerta, en la parte alta, un póster de Robert Jhonson a la derecha, y a la izquierda, el cruce de la cuarenta y nueve y la sesenta y uno, ahí dónde dicen que el diablo le encontró y le enseñó a tocar la guitarra. Inconfundible. Solo hay un lugar en el mundo con esa decoración, y Miguel lo sabe con certeza, porque es su habitación. Y no está vacía, a pesar de que tiene la sensación de que la habitación se aleja, como si
72
flotara en el aire, no le cabe duda de que hay dos figuras en ella. Una masculina y otra femenina. Su mujer Natalia, y su amigo Mingo Rulo. Finalmente, consigue liberarse por completo y tras una poco afortunada caída, consigue ponerse en pie y se acerca al fluido que le separa de su habitación, buscando un lugar para entrar. Pero al tocarlo, siente que de manera suave, pero inexorable, la pared transparente parece formar parte de un ser vivo que le rechaza, impidiéndole llegar a tocarla. —¡Natalia! ¡Natalia! –grita con desesperación–¡Natalia, no, estoy aquí! Golpea o intenta golpear con desesperación contra la pared, grita, se exaspera, pero no puede conseguir que ninguno de los dos le vea. No miran hacia el lugar desde dónde los mira impotente con lágrimas en los ojos. Lágrimas que al desbordarse impiden que vea con nitidez el momento en que se besan, pausada, profundamente. Para no ver siquiera borrosamente la escena, vuelve los ojos hacia arriba, al lado contrario del póster de Jhonson, dónde está el calendario que encargó con tanta ilusión, cuando creyó que esta vez sí, esta vez, Miguel Miralles, se convertiría en Mikel Soul Blue Eyes, y se dedicaría a sus conciertos de guitarra y a su música del alma, tan profunda. Para su sorpresa, es capaz de distinguir la fecha: sin poder dar crédito a sus ojos, ve que la fecha corresponde a noviembre de 2022. —¿Un año? –se pregunta incrédulo–. No puede ser ¿Cómo voy a llevar un año aquí? Quizá hubiera encontrado una explicación, pero al girar la cabeza, solo vio la figura de aquel extraño monstruo con facciones gatunas que volaba por el túnel hacía él. Y al mirarse los pies, descubrió un enorme rabo y dos patas de ratón. Y una voz entre risueña y aterradora, procedente del túnel, repetía «el gato se va a comer al ratón». Ya no oyó la carcajada final porque el terror, más allá de todo pensamiento le había impulsado a actuar: Entre el muro del que acababa de salir y la pared fluctuante y transparente, parecía alargarse un estrecho sendero, lo justo para que un ratón pudiera correr. Y corrió
73
Daniel Mordzinski
74
Árbol de sangre de dragón (2ª Parte) El drago de Socotra es un árbol icónico con una larga historia de uso comercial. Solo se conoce de la isla de Socotra, Yemen, donde vive dentro de los restos del bosque prehistórico ‘Dragonsblood’ en montañas de granito y mesetas de piedra caliza. La separación de 34 millones de años de la isla de Socotra de la parte continental de Arabia ha dado lugar a una flora única: el 37% de sus especies de plantas no se encuentran en ningún otro lugar. La temporada de monzones trae a estas áreas nubes, lloviznas y nieblas marinas, y las hojas de los dragos interceptan esta humedad en el aire, canalizándola hacia sistemas de raíces sombreados por un dosel denso en forma de paraguas. El extraño aspecto y la antigüedad del drago desmienten a una especie adaptada por expertos a su entorno. Este árbol extraordinario ha sido económicamente importante durante siglos. La población local lo valora como alimento para el ganado: alimentar con cantidades muy pequeñas de bayas a las vacas y cabras mejora su salud, aunque causan enfermedades en exceso. El árbol es quizás más conocido por la resina roja que le da nombre. Conocido por Socotris como ‘emzoloh’, tiene una variedad de usos medicinales tradicionales. Conocido por los antiguos como “cinabrio”, era bien conocido en el comercio antes del 60 d. C. y se cree que el tinte “sangre de dragón” es el responsable del color intenso de los violines Stradivarius. A pesar de todo esto, el futuro de la especie es incierto. Pocas poblaciones se están regenerando de forma natural y, en algunas zonas, los árboles jóvenes carecen de la forma de paraguas característica de la especie. El problema más importante es el cambio climático: Socotra se está secando, y el tiempo monzónico que alguna vez fue confiable se está volviendo irregular. El árbol puede perder el 45% de su hábitat potencial para el 2080, y aunque la expansión del Santuario de la Naturaleza Skund podría proteger dos áreas de refugio potenciales, este nivel de trabajo de conservación no salvará a la especie. A menos que se tomen medidas importantes para mitigar el cambio climático pronto, el futuro del icónico y antiguo Drago de Socotra, junto con innumerables otras especies en todo el mundo, está muy en duda.
Agradecimientos
Este perfil de árbol fue investigado y escrito por Oliver Wilson.
Referencias seleccionadas Macey, JR y col. (2008) Isla de Socotra, el fragmento olvidado de Gondwana: desenmascarando la historia del lagarto camaleón con datos genómicos mitocondriales completos. Filogenética molecular y evolución 49, p. 1015-1018 Attorneyre, F., et al. (2007) ¿Sobrevivirá la sangre de dragón al próximo período de cambio climático? Distribución potencial actual y futura de Dracaena cinnabari (Socotra, Yemen). Conservación biológica 138, pág. 430-439 Miller, AG (2004) Dracaena cinnabari. En: UICN (2013) Lista Roja de Especies Amenazadas de la UICN. Versión 2013.1. Miller, AG, Morris, M. (2004) Etnoflora del archipiélago de Soqotra. Edimburgo: Royal Botanic Gardens, Edimburgo Adolt, R., Pavlis, J. (2004) Estructura por edades y crecimiento de las poblaciones de Dracaena cinnabari en Socotra. Árboles 18, pág. 43-53 Árbol de sangre de BBC Dragon. Balfour, IB (1888 ) Botánica de Socotra. Transacciones de la Royal Society of Edinburgh 31, p. 293
75
76
77
78
79
80
81
82
83
84
85
86
87
Juanjo Arrojo
Espantapájaros (I) Iniciamos en este número la publicación de un extenso trabajo de Juanjo Arrojo en el que recoge fotografías de espantapájaros realizadas en diversos lugares de Asturias y en distintos momentos de su ya larga y exitosa carrera como fotógrafo. El espantapájaros tiene como misión, según su propio nombre indica, ahuyentar a los pájaros que arruinan las huertas y sembrados. No se trata, pues, de un objeto artístico sino de un elemento práctico. Por eso cada campesino recurre a lo que más a mano tiene y arma esos armatostes, más o menos antropomorfos, con el fin de evitar que los pájaros se acerquen a sus cosechas. Claro que la creatividad humana a veces depara auténticas maravillas, como podrá apreciarse en las páginas que siguen. Lo normal en estos casos es recurrir a dos palos cruzados que se visten más o menos a la forma humana y cada uno los recubre con lo que más a mano tiene. Otras veces se acude a otros elementos sueltos (bolsas de plástico, trozos de tela, cedés inservibles...) y en ocasiones, a elementos mecánicos y tecnológicos. A través de estas tres serie tendremos ocasión de encontrarnos con formas y modelos de las tres categorías, aunque eso sí, con preponderancia del espantapájaros clásico, el que imita al hombre en su figura, fruto de la constancia fotográfica de Juanjo Arrojo que durante años de vagar por Asturias ha ido recopilando estas fotos que hoy mostramos.
88
89
90
91
92
93
94
95
96
97
98
99
100
101
102
103
104
105
106
107
108
109
110
111
112
113
114
115
Fotos seleccionadas.
Fotos seleccionadas
116— 116—
abstract photography, por olga
—117 —117
Fotos seleccionadas.
anna, belleza de los paises del este., por jl.maylin 118— 118—
aparejos de mar., por julia
—119 —119
Fotos seleccionadas.
arc de triomphe.paris, por françois arnaud
120— 120—
atardecer magico, por jose luis garrido gonzález
—121 —121
Fotos seleccionadas.
autumn, por michael
122— 122—
beauty and art, por ionut caras—123 —123
Fotos seleccionadas.
blue, por dmytro
124— 124—
bodegón, por poli artur
—125 —125
Fotos seleccionadas.
buenos días, por juan pablo rodríguez garcía
126— 126—
cinco bocas hambrientas, por vadim trunov
—127 —127
Fotos seleccionadas.
el infierno, por fran marat
128— 128—
noche de estrellas, por milen
—129 —129
Fotos seleccionadas.
tea,130— por osman Naim 130—
el renacimiento de la luz, por fran marat
—131 —131
Fotos seleccionadas.
arlequín, por paulina stpetesburg
132— 132—
pies mojados, por victor houvardas
—133 —133
Fotos seleccionadas.
globos, por carlos gianoli
134— 134—
the times they are a changing. los tiempos están cambiando, por saravut whan
—135 —135
Fotos seleccionadas.
The times they Are a changing. Los tiempos están cambiando, por saravut whan
136— 136—
sirena, por duong dinh
—137 —137
Fotos seleccionadas.
cascada de islandia, por mike reyfman 138— 138—
Still lifes, por Tатьяна
—139 —139
Fotos seleccionadas.
El cuento de Vanya y la hierba de fuego, por Fran Marat
140— 140—
diamantes mandarines - aix galericulata, por manuel palacio castro (yerbatu)
—141 —141
Fotos seleccionadas.
different portraits, por lenin kaspov
142— 142—
double exposure, por m.dasha
—143 —143
Fotos seleccionadas.
el abrazo, por ildefonso robledo
144— 144—
el amor, por juanjo gallardo
—145 —145
Fotos seleccionadas.
el-pintor, por carlos gianoli
146— 146—
en el trabajo ., por alejandro
—147 —147
Fotos seleccionadas.
eva, por ssstudy
148— 148—
evolution, por e.gorobets
—149 —149
Fotos seleccionadas.
existe la sangre azul , por nadima (shibina nadeg 150— 150—
flower, por pavel
—151 —151
Fotos seleccionadas.
fresco del cantábrico., por el marmitón
152— 152—
galata, por osman —153naim —153
Fotos seleccionadas.
gijón es un plató fotográfico., por guendy (jlcp)
154— 154—
glamour, por zachar —155 —155
Fotos seleccionadas.
great britain, por kristof browk
156— 156—
guggenheim museum, por e.gorobets
—157 —157
Fotos seleccionadas.
haciendo las compras, por oscar rubén suárez 158— 158—
hielo, por juan pablo —159 rodríguez garcía —159
Fotos seleccionadas.
in estasi o transverberazione., por nadima (shibina nadegda 160— 160—
juegos de luz de monchu
—161 —161
Fotos seleccionadas.
kid, por dimitriv2
162— 162—
la espera, por juan pablo rodríguez garcía —163 —163
Fotos seleccionadas.
lavanda en bulgaria, por loco matarov
164— 164—
leyenda del antiguo castillo, por alejandro
—165 —165
Fotos seleccionadas.
lingerie, 166—por voytsekho 166—
los confines de europa, por loco matarov
—167 —167
Fotos seleccionadas.
los dados, por victor houvardas
168— 168—
los tres y una mariposa, por jose (jaspiotv)
—169 —169
Fotos seleccionadas.
meseta de ennedi (chad). panorámica ii, por enrique pidal
170— 170—
meseta de ennedi (chad). panorámica iii, por enrique pidal
—171 —171
Fotos seleccionadas.
montañas, por carlos gianoli
172— 172—
musical, por eric —173 —173
Fotos seleccionadas.
nude, 174—por david d 174—
polar express se apresura a amanecer, por fran marat
—175 —175
Fotos seleccionadas.
ponidzie después de storm, por karol poland
176— 176—
portrait, por s.benz -
—177 —177
Fotos seleccionadas.
princesa del amanecer, por oleg
178— 178—
publicado por manuel palacio castro (yerbatu)
—179 —179
Fotos seleccionadas.
reina del gimnasio, por alejandro
180— 180—
retrato belle epoque - virgi, por raul viciano alberich —181 —181
Fotos seleccionadas.
retrato182— con una cruz de oleg 182—
serie texturas 3, por pepe latas
—183 —183
Fotos seleccionadas.
socotra, por daniel
184— 184—
soledad alegre, por a.polyakovvfr
—185 —185
Fotos seleccionadas.
soledad, por a.polyakovvfr
186— 186—
spring in tokyo., por haruki kamura
—187 —187
Fotos seleccionadas.
still lifes, por tатьяна
188— 188—
stories of a cat from ancient china., por anna
—189 —189
Fotos seleccionadas.
stories of a cat from ancient china2., por anna
190— 190—
sunset lake¡, por aleksandre
—191 —191
Fotos seleccionadas.
surf, por noly
192— 192—
surf, por noly
—193 —193
Fotos seleccionadas.
surf, por noly 194— 194—
—195 —195
Fotos seleccionadas.
the cabaret, 196— por vladimir 196—
the forest, por semy —197 —197
Fotos seleccionadas.
the musicians of the forest, por s.ivanov
198— 198—
the old chair de sergei —199 —199
Fotos seleccionadas.
the penultimate beer., por andrew pash
200— 200—
the title is left to the viewer ..., por ionut caras
—201 —201
Fotos seleccionadas.
walking through the memories of barbarism., por andrew pashis
202— 202—
warrior, por eric —203 —203
Fotos seleccionadas.
wave, por juan pablo rodríguez garcía
204— 204—
winemaker, por nodia —205 —205
Fotos seleccionadas.
winemaker, por nodia
206— 206—
a complete story, por kezzin
—207 —207
Fotos seleccionadas.
about to score the gooollll. a punto de marcar el gooollll, por saravut whan
208— 208—
acero, por juan pablo rodríguez garcía e
—209 —209
Fotos seleccionadas.
ana, por ana
210— 210—
attention, por e.gorobets
—211 —211
Fotos seleccionadas.
axo55, por kalynsky
212— 212—
blue envelope, por m.dasha —213 —213
Fotos seleccionadas.
bosque, por milen
214— 214—
cadiz the night., por aitar
—215 —215
Fotos seleccionadas.
candamo, por juan pablo rodríguez garcía
216— 216—
cascadas de islandia. las melodías del agua que cae., por mykel reyfman
—217 —217
Fotos seleccionadas.
cielo rojo, por antón
218— 218—
danza del diente de león, por loco matarov
—219 —219
Fotos seleccionadas.
espejos del atardecer., por antón 220— 220—
eva, por eric
—221 —221
Fotos seleccionadas.
fitz roy, patagonia, por vaio
222— 222—
garganta de bezengi2, por sheve yura
—223 —223
Fotos seleccionadas.
genre portrait, por a. zharov
224— 224—
goalkeeper, por eric —225 —225
Fotos seleccionadas.
grulla japonesa, por andrei romanov
226— 226—
in love, por yi wan
—227 —227
Fotos seleccionadas.
kid, por dimitriv
228— 228—
la luz de una ventana con vistas al mar., por gen
—229 —229
Fotos seleccionadas.
le lampadaire, por françois arnaud
230— 230—
litte big child, por jl.maylin
—231 —231
Fotos seleccionadas.
love..., por juan pablo rodríguez garc
232— 232—
me and my cat
—233 —233
Fotos seleccionadas.
memories of a pirate, por a. zharov
234— 234—
mis faros favoritos cape nelson., —235 por ingrid sanz —235
Fotos seleccionadas.
mis faros favoritos. hamarøy, por ingrid sanz
236— 236—
nude, por gen —237 —237
Fotos seleccionadas.
nudes in black and white, por pavel 238— 238—
pantalán, por juan pablo rodríguez garcía —239 —239
Fotos seleccionadas.
piazza dil pópolo, por oscar rubén suárez
240— 240—
pieniny, por karol poland
—241 —241
Fotos seleccionadas.
poción elaborada con agua, por fran marat
242— 242—
portrait, por ignachenco —243 —243
Fotos seleccionadas.
proud of your new teeth, por andreeva
244— 244—
sentirse segura, por poli artur —245 —245
Fotos seleccionadas.
serie texturas 4, por pepe latas
246— 246—
sesión de oscar, por pepe latas —247 —247
Fotos seleccionadas.
sesión de oscar, por pepe latas 248— 248—
siren2, por duong dinh
—249 —249
Fotos seleccionadas.
siren3, por duong dinh
250— 250—
soledad en pareja, por a.polyakovv
—251 —251
Fotos seleccionadas.
story of a drop of water, por sla bertz
252— 252—
te espero para un cafe, por victor houvardas —253 —253
Fotos seleccionadas.
the redhead, por nadima (shibina nadegda)
254— 254—
the times they are a changing. los tiempos están cambiando, por saravut whan
—255 —255
Fotos seleccionadas.
the wait, por s.benz 256— 256—
turbante rojo, por paulina —257 stpetersburg —257
Fotos seleccionadas.
un banco privilegiado., por antón
258— 258—
viejos barrios de roma, por oscar rubén suárez
—259 —259
Fotos seleccionadas.
western fashion 260— prevails, por yi wan 260—
blue light , por johnaavitsland
—261 —261
Nadima (Shibina Nadegda)
262
¿Chinos? Me permito titular esta nueva serie de Nadima, que ella manda sin título, como “¿Chinos?”, después de la “China” del número anterior, no tan “vicina” (cercana) como vaticinaba la película de Bellochio. Y lo hago así para resaltar la universalidad de la escena que se nos relata. Da igual que los personajes tengan rasgos orientales y los ojos rasgados que distingue a los chinos; da igual que incluso su vestimenta nos recuerde la forma habitual de vestir de la China. Porque, en realidad, lo que importa es lo que cuenta y cómo se nos cuenta, algo que puede ocurrir en cualquier lugar del mundo. Que los personajes que interpretan esta secuencia tengan rasgos achinados creo yo que en este caso no aporta nada especial, salvo ese salto en el vacío entre civilizaciones que en este caso lo que hace en realidad es señalar, como digo, la universalidad de lo que se nos cuenta. La secuencia per se es suficientemente expresiva: unos niños que juegan a la puerta de casa, que salen a un paisaje en el que predominan los árboles y el lago y que se encuentran con un adulto, anciano, con el que ríen y juegan antes de regresar a casa cogidos de la mano del que interpretamos sea su abuelo. Esto lo mismo puede ocurrir en la China, como en Rusia, como en cualquier lugar del mundo. El encuentro de estos tres elementos —niños, paisaje, abuelo... y juegos y risas de fondo— nos reconcilia con los arcanos de la convivencia humana. Para que todo tenga esa magia especial que la distingue Nadima recurre a elementos habituales en sus series fotográficas: la vestimenta de los niños y su abuelo, el sombrero de paja de la niña —uno de los recursos más socorridos de nuestra fotógrafa— y, como elemento creo que muy escogido del conjunto, el llamador de la puerta, una figura animal que pone una suerte de contrapunto, un adorno en esta serie por lo demás austera en su conjunto y significativa tanto en sus bien elegidos significantes como en el trasfondo real que sugiere. Claro que todo esto se consigue eligiendo bien los componentes del conjunto, que es lo que he señalado hasta ahora, y ejecutando la secuencia fotográfica con la perfección técnica a que Nadima nos tiene bien acostumbrados.
Claudio Serrano
263
264
265
266
267
268
269
Pepe Latas Pepe Latas
Solo es hasta luego
La verdad el escribir nunca se me dio bien , las despedidas menos, pero quería agradecer el apoyo de todos vosotros durante todos estos meses de colaboración en Luz y Tinta; para un aficionado con tan poca experiencia en el mundo de la fotografía como yo, el compartir con todos estos fuera de serie casi de tu a tu, ha sido un honor, un verdadero placer donde me ha hecho evolucionar mucho mas rápido de lo que pensaba, intentando en la medida de lo posible mantenerme en la calidad que la revista tiene. Los ciclos tienen su fin, el mio ya llegó, la presión de un trabajo mensual, lo saben perfectamente los que lo hacen habitualmente, a veces se hace cuesta arriba, la creatividad se bloquea y las ideas también; no quiero repetirme, quiero ir un poco mas allá, investigar un poco e intentar hacer las fotos que realmente me apetece hacer, buscar un estilo propio, si eso es posible. La idea de saber porqué hago fotografía me atrae , independientemente de socializar, de disfrutar, de pasear, expresar lo que tengo en la cabeza y que la mirada y la mano obedezcan para dar forma a esas ideas. Estoy leyendo un libro de Mike Simmons, titulado “Como crear fotografía”, que por cierto recomiendo totalmente, que expresa mucho mejor que yo mis ideas, esto es un detalle del prólogo : Se trata de hacer” fotografías y no de cómo “tomarlas”. La definición del término “hacer” presupone un proyecto organizado con una finalidad, utilizando la fotografía para explorar en profundidad nuestras ideas sobre un tema determinado. Esto se opone a una forma de “tomar” fotografías más directa, casual o relajada. Al adoptar este enfoque, más reflexivo y ambicioso, nos introduciremos en un modo de trabajar con la fotografía estructurado y de reflexionar sobre ella. Nos permitirá desarrollar una filosofía personal sobre la 270
práctica fotográfica y las vías para buscar y hallar soluciones creativas para nuestras ideas. Sin embargo, las ideas, para ponerlas en práctica, requieren reflexión, sobre todo para garantizar que alcanzan todo su potencial, expresando eficazmente nuestra visión fotográfica individual. Como dije al principio, no es una despedida, solo es un hasta luego y os vuelvo a agradecer vuestras opiniones constructivas y comentarios que habéis realizado estos meses. Gracias a todos y un abrazo sincero
271
272
273
274
275
276
277
David du Chemin
278
¿Imprime su trabajo sin imprimir su trabajo?
No tengo idea de cómo llegué allí, pero me encontré en YouTube hace unas semanas viendo videos fascinantes de un carpintero haciendo las mesas y escritorios más hermosos. Cam (el carpintero) se puede encontrar en BlackTailStudio.com o en Instagram , y sus videos (incluido uno sobre la fabricación de un escritorio Myrtlewood de $ 10,000) me dieron una nueva apreciación de la idea de la artesanía y lo que la artesanía significa para mí como un fotógrafo. Cam es meticuloso. Es paciente. Es pensativo. Y conoce claramente sus herramientas y materiales, siempre aprendiendo nuevas formas de dominarlos. También es muy evidente a partir de los pocos videos que vi que él no es de los atajos o de tomar atajos solo para hacerlo. Todo esto me hizo pensar en mi propio oficio como fotógrafo porque mientras miraba los videos de Cam en YouTube, estaba peleando con mi impresora. No había impreso en meses, los cabezales estaban obstruidos, los colores no eran del todo correctos y Cam me estaba haciendo sentir como un truco por pensar que debería poder abrir Lightroom, encender la impresora y producir 50 hermosas impresiones de mi último viaje sin el mismo tipo de paciencia y cuidado que un verdadero artesano tomaría con su proceso mientras espera belleza y excelencia. Debería haber sabido mejor. Me hago saber mejor. Pero me volví perezoso. Entonces empecé a aprender a imprimir de nuevo. Es una broma. No lo hice. Yo odio la impresión, y ya es hora de admitírlo. Cuando todo va bien, lo tolero y mi impresora Epson P800 produce impresiones preciosas. Cuando todo va bien. Pero finalmente estoy listo para admitirme a mí mismo
279
Colaborar con alguien que puede hacer algunas cosas mejor que yo no es una abdicación de mi oficio, sino una forma de honrarlo y obtener mejores resultados.
que a menudo no sale bien. Odio imprimir y estoy cansado de luchar contra eso. Se siente bien simplemente confesar eso.
Lo que amo, y en lo que creo profundamente, es ver mi trabajo impreso. Ver mi trabajo impreso es uno de los placeres de la fotografía y creo que me convierte en un mejor fotógrafo. Pero no soy un artesano en lo que respecta a la impresión real, y no quiero serlo. Y eso está bien. Es una de las razones por las que nunca me ha visto hacer un curso adecuado sobre impresión: soy el último chico del que quiere aprender eso. Así que llamé a mi amigo Jason Bradley, que tiene una imprenta en Monterey, California , porque ciertamente es un artesano, y le di el trabajo. Estas son las impresiones que hago cuando regreso de cada viaje: mi mejor trabajo en papel 8.5 × 11, en caja y etiquetada. Pero ahora, ya no lo hago yo mismo. Las impresiones son mejores, suceden más rápido, y cuando considero la tinta y el papel desperdiciados y reemplazo la impresora de vez en cuando, el aumento marginal en el costo no es nada comparado con los beneficios que obtengo. En lo que respecta a la impresión final, Jason tiene buen ojo para los detalles, lo que yo no tengo. Él conoce su oficio de una manera que yo nunca lo haré. Y aunque siempre te recordaré de vez en cuando que “imprimas tu maldito trabajo”, lo que realmente quiero decir es esto: asegúrate de que lo mejor de tu trabajo termine impreso, en el mundo real y fuera de tus discos duros. Probablemente sea menos importante quién lo haga (a menos que realmente lo ame, entonces eso es algo completamente diferente).
280
Entregar mi impresión a alguien que pueda hacer un trabajo mucho mejor con ella significa que tendré más tiempo para dedicarme a las partes de mi oficio que me encantan. Significa seguir mis fortalezas en lugar de dedicar tiempo a trabajar en las debilidades que realmente no tengo el deseo de corregir y, al mismo tiempo, obtener impresiones de mejor calidad de mi trabajo. Significa colaborar con alguien que me ayude a ver mis puntos ciegos en lo que respecta al trabajo de mi cámara porque, como tú, siempre estoy aprendiendo, y todos necesitamos a alguien que vea lo que nosotros no vemos. Y significa que amo aún más mis fotografías. Creo que se debe amar lo que se hace y tener claro cuál es el mejor camino para lograrlo. Creo firmemente en que mis fotografías encuentran su expresión final impresa. Sostener esas impresiones (o mis libros) me da una gran alegría, pero eso no significa que deba ser yo quien haga esas impresiones. Ciertamente no siento la necesidad de imprimir y coser mis propios libros de mesa de café. Ver a Cam (el carpintero) me hizo preguntarme si la presión de ser un idiota en todos los oficios podría obstaculizar que yo me cuide más con menos cosas y vea estándares más altos de excelencia en mi trabajo. Y me hizo preguntarme si había otros para quienes la presión de imprimir su trabajo por sí mismos les estaba impidiendo imprimirlo. Muchos de ustedes me han preguntado a lo largo de los años si estaba bien no comprar una impresora y lidiar con las tintas y toda la curva de aprendizaje que representa, y mi consejo siempre ha sido el mismo: haga lo que sea necesario para imprimir su trabajo. Vuelva a casa después de un viaje, elija sus 12, 30 o 100 mejores imágenes e imprímalas usted mismo o envíe los archivos a una persona o servicio que pueda hacer el trabajo por usted. También puede integrarlos en un libro usando Blurb.com o el Módulo de libros en Adobe Lightroom. Los beneficios son enormes y, aparte de la alegría de hacerlo, creo que imprimir su trabajo (o tenerlo impreso) lo hace mejor en las otras áreas de su oficio, más consciente de las fallas y los puntos ciegos y las áreas en las que es posible que se haya vuelto perezoso, o donde la mentalidad de “lo suficientemente bueno para Instagram” podría haberse infiltrado. La impresión hará que esté menos dispuesto a comprometer su trabajo.
281
Si esta idea le atrae, aquí hay algunos recursos a considerar: Servicios de impresión de Bradley. Si desea un servicio más personal, Jason y su equipo hacen un gran trabajo. Le envié archivos hace cinco días y acaba de llegar una caja de impresiones de 8.5 × 11. ¡Se ven fantásticos! Mpix . Este es un servicio en línea que he usado en el pasado con excelentes resultados. El sistema es fácil de navegar y utilizo Mpix para pedidos más grandes de impresiones más pequeñas, como cuando estoy armando un libro y quiero un par de cientos de impresiones 4 × 6 para colocar en el piso y hacer secuencias y selecciones. También los he usado para impresiones más grandes y estoy contento con ellos. PosterJack. ¿Vives en Canadá y no quieres pagar las exorbitantes tarifas de envío en impresiones más grandes? Recientemente utilicé Posterjack para tres lienzos enormes y algunas impresiones monocromáticas encantadoras, e hicieron un gran trabajo. Color personalizado de la Casa Blanca . Esta es una remisión más que una recomendación. No he usado WHCC, pero la gente me sigue diciendo que hacen un buen trabajo.
282
Independientemente de cómo elija imprimir, mi consejo es que haga de sus fotografías artefactos tangibles que pueda sostener, incluso si no está haciendo el trabajo de campo.
Levantamiento de artefactos. Me encanta lo que hacen estas personas: algunos libros bonitos y opciones de impresión si quieres hacer algo con tus imágenes. si te gusta la estética de la revista Kinfolk, te gustará AU. Y, por supuesto, hay laboratorios locales por todas partes que estarían encantados de conseguir su negocio. Por ejemplo, Luz y Tinta se puede imprimir en peecho.com yo he impreso algunas y la verdad es de gran calidad, sirven los impresos a cualquier parte del mundo. Dígame: ¿Imprime su trabajo en algún lugar con el que está muy contento? ¿Ha utilizado a alguien que le ayude a llevar su trabajo al mundo de lo tangible, o alguien que ayude a que su trabajo sea lo mejor que puede ser? Me encantaría saber su opinión en los comentarios y que los comentarios que deje se conviertan en un recurso para las personas que buscan ayuda local con sus impresiones.
283
Mike Reyfman
Cascadas de Islandia Las melodías del agua que cae Cascadas de Islandia preseleccionadas para Luz y Tinta. Islandia... la tierra del fuego y el hielo... y más cascadas de las que se pueden contar. Todos tienen un carácter distinto, y cada cascada dejará maravillado con su forma, tamaño, sonido o la naturaleza que los rodea. Si está planeando un viaje a Islandia, ha oído hablar de Gulfoss, ha visto fotos de Skógafoss y probablemente esté planeando caminar detrás de Seljalandsfoss. En esta galería que publicaré durante los próximos meses aquí, encontrará algunas de mis cascadas islandesas favoritas. Estas van desde las cascadas más populares hasta destinos fuera de lo común. Para algunas, simplemente tiene que salir de su automóvil y tomar una foto. Para otras, tendrá que hacer algunas caminatas, pero esa es una experiencia increíble en sí misma.
284
285
286
287
288
289
290
291
292
293
294
295
296
297
298
299
300
301
302
303
304
305
306
307
308
309
Nacido en Marsella, Antoine d’Agata dejó Francia en 1983 y permaneció en el extranjero durante los siguientes diez años. Al encontrarse en Nueva York en 1990, se interesó por la fotografía tomando cursos en el Centro Internacional de Fotografía, donde sus profesores incluían a Larry Clark y Nan Goldin. Durante su estancia en Nueva York, en 1991-92, D’Agata trabajó como becario en el departamento editorial de Magnum, pero a pesar de sus experiencias y formación en Estados Unidos, tras su regreso a Francia en 1993 se tomó un descanso de cuatro años. de la fotografía. Sus primeros libros de fotografías, De Mala Muerte y Mala Noche, se publicaron en 1998, y al año siguiente Galerie Vu comenzó a distribuir su obra. En 2001 publicó Ciudad natal y ganó el Premio Niépce para jóvenes fotógrafos. Continuó publicando regularmente: Vortex and Insomnia apareció en 2003, acompañando su exposición 1001 Nuits, que se inauguró en París en septiembre; Stigma se publicó en 2004 y Manifeste en 2005. En 2004 D’Agata se incorporó a Magnum Photos y ese mismo año rodó su primer cortometraje, Le Ventre du Monde (El vientre del mundo); este experimento dio lugar a su largometraje Aka Ana, rodado en 2006 en Tokio. Desde 2005, Antoine d’Agata no ha tenido un lugar de residencia fijo, pero ha trabajado en todo el mundo.
310
abu salim. prision tripoli
bangkok 311
bosnia
brasil 312
brasil
camboya 313
brasil
314
canarias
315
canarias
316
el cielo del muerto, laredo, mexico
francia 317
francia
fukushima 318
guatemala
tijuana. mexico 319
hamburgo, alemania
hamburgo, alemania 320
japón
jerusalen 321
las palmas, canarias
las palmas, canarias 322
mala noche, puerto nuevo. guatemala
mala noche. laredo 323
mala noche. laredo
mala noche. puerto san josé,guatelama 324
marsella
325
marsella
326
marsella
migrants residence centre. francia 327
phnom penh. camboya
port-au-pince. haiti 328
soldados west bank
strip diva club. tbilisi 329
tailandia
330
tokio
tripoli, libia 331
Repertorio de Fotógrafos Españoles
332
Javier Arcenillas Psicólogo de formación, comenzó ́ su actividad fotográfica hace más de 20 años. Desde entonces, se ha decantado por el reportaje y el retrato social. colaborador de organizaciones humanitarias como Médicos del Mundo, Calcuta Ondoan y Médicos sin Fronteras, compagina la fotografía con la creación de proyectos audiovisuales. Su primer contacto con la fotografía lo tuvo de adolescente, en 1988, cuando con 15 años se matriculó en la escuela de fotografía que el reportero Fernando Herráez dirigía en Alcobendas. Allí aprendió a manejar la cámara y conoció el trabajo de Diane Arbus y Robert Frank, «dos de sus más ilusionantes pilares y referentes fotográficos». Un año después, en 1989, con 16 años, y gracias a una beca, se matriculó en la Escuela de Cine de la Comunidad de Madrid, donde estudió Dirección de Fotografía y Realización. Como cinematógrafo, realizó dos cortometrajes. A finales de ese año 1989 y con 17 años recién cumplidos, buscando un cambio en su vida, decidió hacer la carrera militar y, tiempo después, estudiar Psicología en la Universidad Complutense. Durante los años en que fue militar realizó misiones en los Balcanes, Somalia, Líbano y Sierra Leona. En 1994, con 21 años, empezó a realizar colaboraciones como fotógrafo en el Ayuntamiento de Alcobendas, gracias al fotógrafo del ayuntamiento José Luis Chillida, con
333
quien compartía su origen vasco y haber sido alumno de la escuela de fotografía de Alcobendas en la que se matriculó seis años antes. Se hicieron amigos y Chillida le ofrecía algunos trabajos esporádicos. Años después, Arcenillas sigue trabajando de forma permanente en el departamento de comunicación de dicho consistorio. «Es un trabajo que me gusta mucho. Contar la evolución del lugar donde resides es mágico» En 1997, a los 25 años de edad, y sabiendo que podría ganarse la vida como fotógrafo, empezó a trabajar en el periódico deportivo Marca, con el que había colaborado como fotógrafo en alguna ocasión. Fotografiaba partidos de fútbol de segunda B, baloncesto etc, si bien la fotografía deportiva no le entusiasmaba. En 1998, seducido por el fotoperiodismo de calle, se embarcó en un proyecto de reflotación del ‘Diario 16’, donde estuvo tres años, hasta el cierre de este periódico en el año 2001. En aquella época, Arcenillas empezaba a interesarse por la fotografía de forma diferente, pensando en trabajos que requerían más largo recorrido y una implicación mas directa.
334
Especializado en el ensayo fotográfico de carácter humanitario, sus trabajos denuncian la situación desesperada de los más desfavorecidos por la sociedad. en este sentido, destacan sus series The Kingdom Charity, realizada en 2004 en un psiquiátrico de Calcuta y tercer Premio FotoPres al año siguiente, y el reportaje multidisciplinar Sicarios, en el que trabaja desde 2010 documentando el violento día a día de los sicarios en Guatemala. este proyecto ha sido reconocido con el Primer Premio Fotoevidence Book Award en 2011 y el Premio Mingote 2012 del diario ABC. la violencia en América Latina es también el eje central de sus ensayos Red Note y Pain, en los que trabaja actualmente. Ha publicado varios fotolibros con trabajos de inmersión en los que destacan sus imágenes a corta distancia, las cuales propician una gran sensación de lugar en el espectador. Time, Der Spiegel, Stern, IL Magazine, El Mundo, La Reppublica, El Periódico de Guatemala y el Miami Herald Magazine son algunos de los medios en los que han podido verse sus trabajos. Es fotógrafo habitual del Ayuntamiento de Alcobendas, FronteraD, El Global,
Diario.es y Esquire. Destacan sus exposiciones Welcome, itinerante de 2010 a 2011 (Bienal de Fotografía de Córdoba, Sala Anabel Segura de Alcobendas y abPhoto, Albacete); City Hope, itinerante de 2010 a 2013, bajo la tutela de la CAM, por más de una docena de salas en toda España; y su paso, con Sicarios, por PHotoEspaña 2011. Otros galardones con los que su trabajo se ha visto recompensado son los premios Arts Press Award (1996), Kodak Joung Photographer (1997), Euro Press de Fujifilm (2001, 2002 y 2003), Luis Valtueña de Médicos del Mundo (2003), INJUVE (2004), Sony WPY( 2011), Poyi (2012) y Mención de Honor Poy Latam al mejor Fotógrafo latinoamericano en 2013. Además, fue finalista del Premio ojo de Pez 2009 por su trabajo sobre las ciudades vertedero en Centroamérica. su obra se encuentra en las Colección de la Fundación “La Caixa” (Barcelona), la Colección del Ayuntamiento de Alcobendas, la London Photography Society, el Instituto Cervantes, el Ministerio de Asuntos Exteriores y UNICEF entre otras. Premio World Press Photo 2018, en la categoría de proyecyos de largo recorrido.
Publicaciones seleccionadas City Hope: After the End of the Way, das (Madrid), autor-editor, 2007; con Cristina del, Welcome / Photo Essay by Javier and Cristina de Middel, Madrid, 2010; Sicarios: Latin Assassins, Nueva York, Fotoevidence, 2011.
Alcobende MidArcenillas American
www.javierarcenillas.com
335
336
337
338
339
340
341
342
343
344
345
346
347
348
349
350