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Primera Edición Colombia, Bogotá, diciembre 2011 Agradecimientos: Renzo Cantor Rocha Silvia Celis Uribe Marcela García Poveda Steven Molano Ana María Narvaez Yenni Navarrete Hernandez Juan David Segura Diseño y edición: Gloria Esperanza Burgos Cubides
ÍNDICE DE IMÁGENES Gloria Esperanza Burgos Cubides ......................................................
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Juan David Segura .................................................................................
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Ana María Narvaez ..................................................................................
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Renzo Cantor Rocha ............................................................................
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Gloria Esperanza Burgos Cubides ......................................................
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Marcela García Poveda ..........................................................................
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Gloria Esperanza Burgos Cubides ......................................................
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Steven Molano ........................................................................................
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Steven Molano ........................................................................................
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Gloria Esperanza Burgos Cubides ......................................................
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ÍNDICE DE TEXTOS Gloria Esperanza Burgos Cubides ......................................................
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Juan David Segura .................................................................................
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Ana María Narvaez ..................................................................................
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Renzo Cantor Rocha ............................................................................
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Renzo Cantor Rocha ............................................................................
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Marcela García Poveda ..........................................................................
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Yenni Navarrete Hernandez ....................................................................
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Steven Molano ........................................................................................
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Silvia Celis Uribe ...................................................................................
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Silvia Celis Uribe ...................................................................................
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Quien no quiere pensar es un fanático; quien no puede pensar es un idiota; quien no osa pensar es un cobarde. Francis Bacon
Alguien me mira, siento el susurro, me describe, se sumerge, me da vida. Qué inmenso, qué amable, extraño y querido lector. Renzo Cantor
Los puntos de vista del arte y de la vida son distintos aún en el mismo artista. Franz Kafka
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ESBOZANDO PENSAMIENTOS Una publicación implica reunir muchas condiciones, primero que haya un vida por descubrir plasmada allí, que los temas involucren a “la gente de a pie” es decir, aquellas personas que se hayan inmersas en el mundo, pero que quisieran contar, describir, gritar y por qué no, transmitir un sentir. Así que es un placer para mí reunir los pensamientos de muchas personas cercanas a mi vida. En la actualidad vivimos el auge de las redes sociales, donde cada persona publica y comparte estados de ánimo, música e imágenes, entre tantas cosas más. Sin embargo, todo ello es efímero, y es así porque cae en lo rutinario, en el hacer como una costumbre, no porque haya un trabajo de fondo y una preparación. Por tal razón, la idea de realizar una publicación impresa tiene un grado de inmortalidad, memoria y re interpretación. Acercase a un escrito es “visitar un pensamiento”, no importa si es el propio, es siempre una grata sorpresa sentir de nuevo las palabras, las imágenes que en un momento dado de la vida nos recuerdan quienes éramos y cómo se construyó lo que somos. Cada persona es tocada de manera diferente por la vida; sin embargo, hacemos lazos de amistad que demuestran que a pesar de ser aparentemente muy diferentes, tenemos todos algo en común y esto es lo que nos lleva a caminar juntos. Ahora bien, Pensamientos Ilustrados es el lugar donde confluyen varias ideas acerca de la vida… sus vidas, nuestras vidas, sin afán o pretensión, de la misma forma como nacieron. Un instante donde nos dejamos llevar por lo que percibimos, sentimos y, como resultado, plasmamos pensamientos que toman vida a través de trazos. Gloria Burgos
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GRACIA MÁS TIENEN ELLOS... VIENTO Son mariposas en el viento !Mariposas! Mis amigos, al secreto del desierto y suenan como a la magia, viento, ellos tienen más gracia; Danzarían como hojas en él. No son un lamento, !y jamás! en primera instancia porque... los amigos nada tienen que ver con esto qué forma mariposas en el cielo , ni siquiera se parecen a la nube ni como el murmullo del desierto, con el viento ni como las hojas que danzan, el lamento Los amigos no son como....... Los amigos no son como el lamento, ni como las hojas que danzan con el viento ni como el murmullo del desierto, ni siquiera se parecen a la nube que forma mariposas en el cielo. !Los amigos nada tienen que ver con esto! En primera instancia porque no son un lamento, y jamás danzarían como las hojas en el viento. (ellos tienen más gracia) y suenan como a la magia, al secreto del desierto. !Mariposas! Mis amigos son mariposas en el viento.
Juan David Segura
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MIL NOVECIENTOS OCHENTA Me escondía tras una silla bastante característica, hecha en gamuza de color rojo y un borde de madera blanco, silla de reyes, recuerdo perfectamente que me asomaba para evitar que me sorprendieran en mi hazaña por escribir una fecha en el borde blanco de madera; así pues, me dispuse a sacar el arma más letal que puede existir contra algo blanco, un esfero de tinta negra. Luego, procedí a colocar un año al azar, una fecha de nacimiento anterior a la mía. Desde pequeña jugaba con el tiempo e imaginaba que estaba en otra época, siempre buscaba la forma de dejar una huella, para mi escribir una fecha de nacimiento y una de muerte era encontrar la inmortalidad, nunca busqué vida ni muerte sobre lápidas de cemento, sino sobre objetos cercanos a mí. Tiempo después hice un pequeño hallazgo, me encontré con un diario en el mercado de las pulgas, éste no había sido abierto pues tenía candado, pero no una llave. Cuando lo tuve en mis manos sentí que me transportaba en el tiempo, curiosamente era rojo, corrí a mi casa y al abrirlo me tope con un nombre “María Fernanda Calero Mendoza”, junto a éste una fecha, mil novecientos ochenta, así me di cuenta que era una fecha anterior a la de mi nacimiento y me puse a pensar si ella al igual que yo, inventó el nombre, la fecha y al final dejó su diario para que yo lo encontrara. ¡LA MÁQUINA DEL TIEMPO SÍ EXISTE! Ana María Narváez
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EL DESPERTAR DEL CIELO Tengo una hermandad con la furia, un sonido que despertar en lo alto de la montaña, una caricia en mis manos, un espíritu vagabundo que asecha con acabarnos. Pierdo el murmullo de mi voz, se me escapan de la mente las añoranzas pierdo las ganas y aun procuro la esperanza; no es nada extraño, necesito un momento, un momento para estacionar mi cuerpo en la próxima parada. Sigo perdiendo… aun reconozco los sonidos, la melodía, la sensación que recorre mi ser. Voy a perder, empiezo a caer no me sabré reponer del cansancio, no pelearé más. Siento un galope incierto un momento para terminar con el futuro que espera recostado en mi hombro. Una mañana, un despertar del cielo y todo volverá…
Renzo Cantor
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VIEJO LIBRO. Salí demasiado rápido emanando olores nauseabundos que desfilaban despilfarrando la herejía del cuarto senil. Mis libros contagiados por la parsimonia del lugar querían salir al espacio de la torrencial lluvia secreta, clandestina. Un hombre apuesto con sombrero hundido por los años de decadencia humana, se hayaba allí; su rostro, efímero, traslucido en el azaroso embudo del deseo – ¿qué tienes ahí?gritó amenazante, queriendo irrumpir en la meditación absurda entre el libro y yo. Tomé la lectura, la ultraje para quitar las sobras de papel y agua que enmudecían por 200 años de terror las letras hermosas del manual para vivir en el olvido. Trataba de reencontrar la puerta, pasé la mirada por entre los rincones de la esfera flotante. –¿qué haces?- gritó de nuevo el extraño caballero de la luz, que esta vez se conformó con ver el destello impávido de mis angustias. Soñaba desde niño con el horripilante agujero, con las doncellas bailando de revés sobre mi cabeza calva y altiva, mis padres amenazaban con cada sueño. –¿Qué haces? ¡maldito ser engendrado de la miseria mortal!- el hombre gritaba y no se cansaba de su
inminente destino. –Estoy decolorando el misterio, el olor de mis pesares, ah! y de mis heces fecalesle respondí con la sinceridad de un lector muerto por la paz del sanitario, por aquella paz que la inmortalidad no podía brindar al destinarme para la pobreza de los sabios y humillados ante dios. Creí ser lo demasiado específico para encontrar en la lectura cuanto había visto en el mar. Ahora, la casa destilo el poco silencio que emanaba de la decrepitud, y no es para tanto, pero acercarse al condenado tiene sus misterios y más aún cuando éste es sorprendido en la terrible tempestad de la aurora. Absorto, disipé las dudas de mi encierro, el hombresillo humeante totalmente convencido de mi autonomía, revisó palmo a palmo los rincones encendidos, desorientó los fantasmas, tan sólo en un descuido, caminé lentamente como un borracho sonámbulo a la altura de dios padre. Sonrei, miré a lo lejos mientras la luz lentamente se perdia por el estupor de mis manos, sucias, asquientas de misterio, de letras, de un viejo libro por fin encontrado. Renzo Cantor
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UNA TARDE MÁS
ALICE
Bogotá deslucida y sin memoria, con tu tierna llovizna de medio día, que no perdona un débil paraguas, ni la desventura del caminante… al que el frío es lo que menos preocupa; andando por tus grises y empapeladas calles, se alimenta de depresiones ajenas para convertirse en un zombi más… que busca, pero no encuentra, que respira, pero no vive… si tan solo detuvieran su andar para descubrir tu belleza y la vida que se desborda por tus montañas, acabaría la marcha de autodestrucción y sus sentidos hipertrofiados te reconocerían en todo tu esplendor y grandeza.
No sé si esto es amor… sólo sé que a tu lado ningún pensamiento surca mi mente, solo el armonizar nuestra respiración es suficiente, el contemplarte sin juzgarte ni admirarte, me hace no querer más o querer menos, ser más o menos, solo ser y solo estar… Estar para ti así como estas para mi, con tu grandeza de pequeña y con tu elocuencia sin habla, para enseñarme lo simple que es dar sin esperar nada a cambio… no sé si es amor, pero sé que no necesito nada más… MARCEL
MARCEL
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MI CRISIS DE LOS TREINTA
Todos en algún momento de la vida empezamos a mirar hacia atrás y, como dijo el escritor: al mirar atrás vemos la senda que nunca volveremos a pasar… pero ¿qué tan importante es dejar huella?¿será único en la especie humana la necesidad incansable de dejar una memoria física de nuestro transcurrir en este planeta? Y en mi caso, una pregunta invadió mi antesala sin permiso ¿es mi obligación procrearme, es mi forma de pagar valioso soplo de vida que me dieron? Si yo sé que la mayoría de las personas que lean este cursi artículo se dirán, cuál afán. Vamos a recapitular la imagen que ancestralmente se nos ha dado a las mujeres creadoras de vida, constructoras de sociedad y base de la familia. También venimos con una programación mental que nuestras madres y abuelas se encargaron de mantener en la tradición oral de cada cabeza de una niña en formación, y es la temible edad cero, el último umbral, los 35 años en los que la mayoría de las mujeres de otras latitudes no se imaginan ni piensan. Sí todas hemos de llegar, pero con cuánta dignidad, o hemos sido capaces de cumplir con esas reglas ancladas a nuestro subconsciente. No soy ni médico, ni antropólogo, sólo soy mujer, pero desde mi primera regla me han atormentado con la última, si decidimos conscientemente no traer una criatura, qué pasa con nosotras. Bueno, todos tenemos una tía o familiar llamada solterona que, con cara de lástima, siempre nos invitan a cuidar por unos días cuando está enferma, a ella se refieren en términos mas o menos así:-“lástima, era tan bonita”-“pobre de la tía Malú, se quedó sola”-“no, eso de no tener un niño… ¿si ves? eso te puede pasar “. Y aterradas de terminar en un asilo, solo asentimos con la cabeza y terminamos tratando tipos en un arranqué de desesperación. ¿Por qué? El fatídico día llegará, la diferencia es la mentalidad con la que asumimos el momento final de decidir si queremos o no esto, o si en cambio es una manera de justificar nuestra vida.
Sé que la mayoría de mi generación no escribirá un libro, tal vez no pasen de cultivar una planta en su casa, pero estoy segura que la mayoría quedó en embarazo no deseado antes de los 25 años y, que de ellas, la minoría conviven aún con los padres de sus hijos. En la actualidad el resto son madres cabeza de familia… y sin una cuota alimentaria, o, por lo menos, un acuerdo muy mediocre de custodia, problemas que no tengo. Sí, lo sé, los hijos deben ser una gran alegría, pero cómo decidir si es lo último que quiero hacer con mi tiempo. Entonces, dejar de debatir sobre una buena película para debatir sobre las enfermedades contagiosas del jardín y los parásitos de la primera infancia; o dejar de asistir a un lugar agradable con una buena e inteligente compañía donde no hay guardería por la falta de un niñera. Bueno, son preguntas que todos hemos tenido que afrontar al escuchar frases de cajón tan comunes como: ¿y tú cuándo vas a encargar?, los niños son la alegría de la casa, si no vas a tener hijos, ¿qué vas a hacer con lo que trabajas? o mi favorita, la mirada de las suegras y esposas de mis amigos cuando les respondo, que no tengo hijos, ni una pareja estable. Creo, en mi interior, que su impulso es sacarme de la habitación con rapidez, para que así no contamine la armonía de la unión de sus hijas. Así, pasan más tiempo desmeritando las metas que he alcanzado con una frase que aún me resuena de las personas que más he apreciado “si, pero cuando te vas a poner seria”. Cómo es esto… yo creía ser muy seria, y ¿tener una criatura es un acto de madurez? En conclusión, aún no lo he decidido, y espero que sea lo que sea que pase, sea mi decisión y en últimas es la razón de éste escrito. Ganamos el derecho al voto a mediados del siglo pasado y aún tenemos la mentalidad de esa época. Con respecto al derecho de procreación: ¡Sí derecho, no obligación! Yenni Navarrete
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CUENTILLO
Nací de un seno, no de un vientre, pues el sistema reproductor que le implantaron a mi padre Tulio, se vio levemente desplazado y quedó encima del pulmón izquierdo. Fue un parto doloroso y mi papá casi muere, esto le causó un paro cardiaco a mi papá Luis, aunque ya mejoró; así que ser hijo de una pareja homosexual y dado mi peculiar nacimiento no me hacen raro. En mi crecimiento, mis padres me llevaron a un psicólogo, este tipo me diagnosticó autismo y se asusto al ver parado frente a él un ser sociópata; pero esto, tampoco me catalogó como ser extraño. Dibujé toda mi vida, anduve siempre vagando en el mundo creado por mi imaginación y aberración social, pero nunca pude soñar. Aprendí a caminar a los 20 años, eso si, de manera tosca, pero aun así no soy diferente. Año seguido, mis padres quisieron compartir mis ideas con el mundo, así que me pusieron en tratamiento para convertirme en alguien socialmente activo, esto trajo a la iglesia y los exorcismos hacía mis padres (ya que creían insólita y endemoniada mi vida). Después de dos años de tratar mi autismo, empecé a ser como la gente era y a relacionarme con los demás, (recuerdo que mi primer contacto humano fue con una hermosa mujer, muy distinta a las demás), entonces comencé a escribir y a soñar. Entré como cualquier joven
a una buena universidad (una de esas que suelen ser de élite) y fue cuando la gente empezó a corromperme, querían que yo fuera tal cosa, que tuviera tal otra, que diera razones de mi existencia y para qué quería vivir, qué quería hacer, que por qué hacía tales cosas; cosas que nunca me había cuestionado en mi mundo. Interesante fue todo lo que me demoré para llegar a ver este boom y más aun cuando me dejé llevar por ellos, sobre todo por los profesores y su forma de calificar. Esto me redujo a ellos, obstaculizó y estancó mi pensamiento libre, poco razonable me resultó ser (en éste, un mundo de la razón). Me ordenaron hacer lo que quisiera para una entrega, me dieron la libertad de crear cosas extrañas que me parecieran, para luego pararme frente al profesor, mostrarle lo que hice y esperar a que aquel espécimen me bombardeara con un sin fin de preguntas:¿Por qué lo hizo?¿Qué quiere expresar con esto?¿cree que es adecuado para lo que pedí?¿cree que cualquier persona recibe lo que usted quiso transmitir? A lo que yo únicamente respondí: Mi obra está hecha para los ojos de quien la quiera ver. El profesor criticó y calificó mi trabajo, ¡le dio un número! Y aunque quise discutir eso, tuve que acoplarme a las reglas que estaban impuestas. Y en ese momento comprendí que era raro, un ser humano bastante extraño! Steven Molano.
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INVERTIR EN ARTE CONTEMPORÁNEO?
El arte es considerado el legado de la humanidad y durante siglos ha sido el capricho del mundo en distintas maneras. Mecenas, artistas, galeristas, curadores, museos, casas de subasta, prensa, coleccionistas y dealers. Todos y cada uno de estos personajes ven en el arte un propósito que los mantiene en este mundo complejo del arte. La economía, la cultura, el capricho y el oficio son algunas de las razones que asocia a estos personajes, al mundo del arte y a su mercado. Es aquí donde se centra nuestra problemática, ¿es el arte una inversión? Y ¿en qué sentido se puede tomar esa palabra”inversión” si se trata de arte contemporáneo? A continuación intentaremos despejar estas inquietudes desde distintos puntos de vista.
El mundo del mercado del arte tiene métodos para realizar su objetivo principal…”vender”, en este caso la información juega un papel primario que permite realizar ventas y que indica vagamente la situación del mercado, es decir, la prensa muestra las ventas escandalosas y con ella pone en los podios a unos cuantos artistas, de los cuales la mayoría están muertos, los otros son artistas desconocidos y otros trabajan con galerías de una forma más discreta y progresiva. Sin duda, se trata de un mercado amplio que se mueve según lo indica la prensa y cuyos pulsos económicos dependen de gente principalmente adinerada con cierto prestigio (prestigio que se va adquiriendo con cada compra), pero ¿qué motiva a este público especial a invertir en arte? Desde una perspectiva genérica podemos hablar de una inversión cultural que atañe al concepto del arte como legado del mundo y de un gusto por la pieza adquirida, y podemos hablar de una inversión económica que alude la valorización de la pieza y a la ganancia de una futura venta. El arte como inversión cultural se refiere a un arte que como legado del mundo pertenece a la humanidad, también es
definido por Eugenio Lopez (coleccionista) como “una solida inversión en sentido humano”, se trata de hacer del arte algo más que un concepto económico, no valorado por una cifra, sino por su contribución social y cultural, en palabras de Eugenio “transcender la mera inversión económica”. En este caso hablamos de un público que cree en el arte y la importancia de su difusión, si bien son propietarios de una obra y permiten que la misma sea conocida al prestarla o entregarla a un museo, en este caso no sólo es una transacción; también se está apoyando al artista y su lucha por transcender en el tiempo. Por otro lado, existe ese tipo de público que compra arte no con un propósito económico, se trata de un propósito cuyo fin es satisfacer ese gusto propio. Glen Lowry director del museo de arte moderno habla del riesgo de invertir en arte, un riesgo que se hace evidente al comprar arte, esperar que se valorice para luego vender, y pone gran énfasis en comprar una pieza de arte porque ésta “calma los deseos” del propietario, “no tenga en cuenta lo que sucedió ayer, sino solo lo que pasa hoy.” En lo personal este tipo de inversión compromete en gran medida al arte contemporáneo, debemos tener en cuenta que se trata de un arte cuyo movimiento en el mercado es muy ambiguo, que no posee gran resonancia en la historia y que se trata de artistas en formación cuya carrera puede subir o declinar en cualquier instante y con ellos también el precio de sus obras. Según esto, es entendible que al invertir en la obra de un artista contemporáneo se deba a un gusto propio, y a una respuesta e interés de los coleccionistas e inversionistas por el arte de su época. En éstas condiciones es más fácil que el arte contemporáneo sea vendido sin pensarlo como una inversión presente que en el futuro se valorizará y de la cual se obtendrán ganancias, en lo que a mí concierne es un pensamiento bastante pobre.
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El arte como inversión económica es una cosa de instinto y suerte. Se trata del tiempo y los indicios del mercado, donde el arte es tratado como un producto comercial que cuenta con características distintas a cualquier producto, lo curioso es que invertir en arte es un riesgo, es apostar por una pieza y un artista transformado en marca. En este caso influyen muchos factores, es decir, la obra es importante pues si se trata de una obra adquirida por un valor extraordinario que pertenece a un artista con un recorrido y vendida por un coleccionista reconocido seguramente se trata de una venta satisfactoria, pero no totalmente segura. El galerista Emmanuel Perrotin lo menciona claramente “uno debe aceptar el hecho de que, estadísticamente, una obra de arte tiene más oportunidades de no encontrar un comprador en el mercado secundario que de que aumente su valor en ese mercado”. Es claro que el mercado secundario permite este tipo de comportamiento y que los que apuestan por el arte como una fuente “para hacer dinero” buscan sus posibilidades en este mercado y sus influencias, pues el mundo del arte se trata de relaciones. Comprar arte plantea dudas como cualquier inversión, qué se debe comprar, cómo se debe adquirir, cuándo hacerlo y cuánto comprar. Iwan Wirth define una pieza de arte como inversión cuando se “compra una gran obra en el momento oportuno y a un precio adecuado”, pero ¿cómo saber si la pieza es la indicada? Y al hablar del tiempo indicado, ¿cómo saber cuánto durara ese “tiempo indicado”? El galerista Marc Glimcher alude a esta extraña dinámica del mercado del arte, “no puede invertirse en arte del mismo modo que se invierte en otros bienes. No puedes acogerte a la “diligencia debida” para garantizar la cartera adecuada de obras de arte”. Esto habla claramente de la precariedad del mercado de arte contemporáneo, no se sabe cuánto tiempo durara un artista y menos cuándo las ventas define su popularidad y su transcendencia. Este es el caso de Jenny Saville, una artista contemporánea que goza de popularidad y cuyas ventas deben ser programadas pues su producción se limita a 6 obras al año. Estar en una lista de
espera en una compra es algo que perturba el mercado, si se trata de la compra adecuada en el tiempo adecuado, ¿qué ocurre si se debe esperar en una lista para adquirir la obra de dicho artista?, y ¿sí el tiempo oportuno se pasa mientras esperas por una obra oportuna? Lo anterior muestra como el mercado afecta la carrera de una artista contemporáneo y como también puede llegar a destruirla, pues al parecer si las ventas bajan el artista está condenado a desaparecer.
En conclusión, actualmente el arte es concebido como una tradición del mundo que tiene un gran peso encima, el dinero. El arte es sin duda una inversión que no puede dejar de alinearse a términos económicos y que otorga prestigio a sus acreedores. Lamentablemente es el mercado el principal índice de valor para el arte, en términos de Charles Saatchi “no hay reglas para invertir… hay toda una brigada de comisarios dispuestos a encargarse de lo que un artista decida que es arte”, la obra es el capricho del artista, el precio es el capricho del mercado (un capricho que involucra muchos factores). Invertir en arte es sin duda hablar de economía, de valores monetarios y valores culturales, junto con la adquisición de prestigio, hablamos de un público dispuesto a comprar piezas importantes, dinero que en este caso equivale a una clase social poderosa. No obstante, va mucho mas allá, pues depende de esta gente que el arte contemporáneo tenga un nuevo valor, un valor verdadero que no tenga que ver unicamente con el misterio del porvenir de estos artistas que crean una carrera día a día y que muchas veces se ve deteriorada por términos económicos, pues siendo honestos son pocos los artistas que venden por millones y que se mantienen en esta popularidad, hablar de la inversión de arte moderno es hablar de un gusto y de un interés que depende en gran medida en el valor y el respeto que los coleccionistas e inversionistas vean en el arte mal entendido como un billete de lotería. Silvia Carolina Celis Uribe
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