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G90 I EzequielFarca

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Ed.90 Editora Fundadora CEO Greta Arcila greta.arcila@glocal.mx

Coordinadora General Caly Pérez caly.perez@glocal.mx

Directora Editorial Martha Lydia Anaya martha@glocal.mx

Diseño Maestro Gensler México

Diseño de Edición Sandra Montiel

Editor Jr

Consejo Editorial Consejeros Honorarios Gina Diez Barroso Miguel Ángel Aragonés Jorge Arditti Arturo Arditti Juan Carlos Baumgartner Fernando Camacho Nieto Carmen Cordera Juan Manuel Lemus Beata Nowicka Carlos Pascal Gerard Pascal Ariel Rojo Sagrario Saraid

Portada Ezequiel Farca @ezequielfarcastudio

Contabilidad Víctor Villareal

Manuel Pineda

Coordinadora de contenido especial Monserrat Navarro Canadilla montse.navarro@glocal.mx

Colaboradores

Contacto glocal.mx info@glocal.mx Manchester 13, Piso 1, Col. Juárez, Delegación Cuauhtémoc, Ciudad de México. Teléfono 52(55) 5533 6818

Duilio Rodríguez

Portada Konstantin Grcic @konstantingrcicdesign

Corrección de Estilo Silvia Sánchez Flores

Glocal Design Magazine es una publicación de Color y Espacio Editorial S. A. de C. V. Revista Bimestral septiembre-octubre de 2026. Publicación protegida por la Ley de Propiedad Industrial y la Ley Federal de Derecho de Autor. Número de Certificado de Reserva otorgado por el Instituto Nacional del Derecho de Autor: 04-2013-041513043400-102. Número de Certificado de Licitud de Título y Contenido 15894. Editora Responsable: Greta Vanessa Arcila Romero. El contenido de los artículos y de los anuncios es responsabilidad de los autores y de las empresas. Todos los derechos reservados. Domicilio: Manchester 13, Piso 1, Col. Juárez, Delegación Cuauhtémoc, C.P. 06600, Ciudad de México, México. Impresa en: Smartpress Vision, S.A. de C.V., Caravaggio 30, Col. Mixcoac, Del. Benito Juárez, C.P. 03910, Ciudad de México. Tel. 55 5611 7420.

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Crear menos. Pensar mejor. Hay momentos en la historia del diseño en los que la innovación no consiste en producir más, sino en comprender mejor. En un mundo saturado de imágenes, objetos y estímulos, esta edición de Glocal Design propone una pausa para volver a la esencia: el diseño que nace de una profunda comprensión del ser humano. Un diseño que no busca sorprender por la forma, sino transformar la manera en que vivimos. No es casualidad que hayamos reunido en una misma edición a Ezequiel Farca y Konstantin Grcic. Aunque provienen de contextos distintos y hablan lenguajes formales aparentemente opuestos, ambos representan una misma convicción: el diseño adquiere sentido únicamente cuando mejora la experiencia humana. Ezequiel Farca pertenece a una generación de creativos mexicanos que ha demostrado que el diseño puede

trascender fronteras sin perder identidad. Su capacidad para comprender las diferentes escalas del proyecto —desde el diseño de una pieza de mobiliario hasta residencias, hoteles o desarrollos de gran complejidad— nace de una cualidad poco común: observar primero el contexto, entender la cultura del lugar y diseñar desde ella. Su trabajo dialoga con México, pero también con Estados Unidos, Europa y otros mercados donde el diseño mexicano se ha vuelto un referente de calidad, sensibilidad y sofisticación. Konstantin Grcic representa otra dimensión igualmente imprescindible. Considerado una de las voces más influyentes del diseño contemporáneo, ha construido una trayectoria basada en la reducción inteligente. Su obra demuestra que alcanzar la simplicidad exige una enorme complejidad intelectual. Cada objeto elimina todo aquello que resulta innecesario. Su estética, precisa y profundamente honesta, ha marcado a algunas de las firmas más importantes del diseño

internacional y nos recuerda que el diseño democrático no consiste en hacer más, sino en pensar mejor antes de crear. Esa misma reflexión se traslada al espacio de trabajo. Durante décadas, las oficinas fueron concebidas para optimizar procesos. Hoy entendemos que su verdadero propósito es potenciar a las personas. Por ello invitamos a diez de los talleres de arquitectura corporativa más relevantes de distintas partes del mundo para responde a una misma pregunta: ¿cómo diseñar lugares donde las personas quieran estar? Las respuestas son diversas; las coincidencias, reveladoras. En todos los casos aparece una certeza compartida: el workplace del futuro ya no se diseña alrededor del escritorio, sino alrededor del bienestar humano. La neuroarquitectura, el diseño wellness, la ergonomía, la biofilia, la calidad acústica, la iluminación natural o la flexibilidad dejaron de ser tendencias para convertirse en herramientas estratégicas para mejorar la salud física, emocional y cognitiva de las personas. Las empresas más visionarias han comprendido que su activo más valioso no son sus edificios, sino las personas que trabajan dentro de ellos. Nuestra cobertura de NeoCon 2026 confirma precisamente esa transformación. La feria dejó de ser una exhibición de mobiliario para consolidarse como un laboratorio donde convergen arquitectura, tecnología, hospitalidad, sostenibilidad y cultura. Esta edición, titulada: Crear menos, pensar más, no propone una estética ni una tendencia. Propone una actitud; observar antes de intervenir. Escuchar antes de proyectar. Comprender antes de construir. Porque el mejor diseño nunca comienza con un objeto. Comienza con una persona.

Retrato José Margaleff

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NeoCon 2026 + Fulton Market. P.22

05 / Arte & Ferias

Descubre la playlist completa que lo inspira todo. WTF Arquitectos. P.20

04 / Soundtrack

25 años de vivienda, Yuri Zagorin / De la tierra al cielo. Cinco arquitectos mexicanos, Elena Poniatowska P.16

03 / Del Librero

Viñedo El Pedregal. ASP Arquitectura. P.14

02 / Actual host

Exposiciones imperdibles. P.09

01 /Agenda

Contenido


19-22 AGOSTO 2026 EN

EXPO

GUADALAJARA

35 EDICIONES

JUNTOS

NO OLVIDES VISITAR:

REGISTRO ABIERTO

EXPOMUEBLEINTERNACIONAL .COM.MX


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ECHO Chair x ZHA para Nagami. P.135

10 / Objeto Glocal

Fernanda Rionda. P.132. / Arturo Bañuelos. P.134

09 / Columnas

Casa La Paz x Ludwig Godefroy Architecture P.108. / Casa Ceniza x TACO P.114. Casa Jesús y Ulrike x MCxA + Mauricio Ceballos Architects P.120. / Casa La Vista x MEDEZA + Vertebral + Centro P.126

08 / Residencial

Ezequiel Farca. P74. / Konstantin Grcic. P.90

07 / Enfoque

Workplace 2030 ¿Hacia dónde se dirige la arquitectura corporativa? P.32

06 / Especial

Contenido


800 00 TUNALI (88625)


Desde el umbral

13.06.2026 – 11.12.2026

Susan Schuppli, Nature Represents Itself [La naturaleza se representa a sí misma], 2018. Fotograma—Still. Cortesía de la artista—Courtesy of the artist

muac.unam.mx


Arte Chiachio & Giannone

Exposiciones artísticas imperdibles.

01 /Agenda


01.

Marysole Wörner Baz. Redenciones marginales

Hasta 25 de octubre de 2026 Museo de Arte Moderno CDMX Paseo de la Reforma y Gandhi s/n, primera sección, Bosque de Chapultepec, Miguel Hidalgo, 11580, Ciudad de México

La muestra recorre seis décadas de creación de Marysole Wörner Baz, cuya práctica transformó materiales, emociones y figuras relegadas en nuevas lecturas estéticas y sociales.

Agenda

mam.inba.gob.mx

02.

Chiachio & Giannone

Hasta 7 de febrero de 2027 Museo de Arte Contemporáneo de Monterrey MTY Juan Zuazua y Padre Raymundo Jardón, Centro, Monterrey, N.L.

Chiachio & Giannone convierten el bordado y el textil en lenguajes para explorar identidad, amor y diversidad, reivindicando lo afectivo como una forma de resistencia.

03.

Fabienne Hess. Lo invisible y sus tramas

Hasta el 4 de enero de 2027 Museo Amparo Puebla Calle 2 Sur 708, Centro, Puebla, Puebla

marco.org.mx A partir de distintas representaciones históricas, la muestra revisa cómo se ha construido la imagen de la mujer indígena, cuestionando estereotipos y abriendo nuevas lecturas desde el arte contemporáneo. museoamparo.com

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06.

Atlas de arquitectura contemporánea en México

A partir del 10 de junio de 2026 Museo Nacional de Arquitectura CDMX Avenida Juárez s/n, Palacio de Bellas Artes, Centro Histórico, CDMX

05.

World Press Photo 2026 + El Archivo

Hasta el 4 de octubre de 2026 Museo Franz Mayer CDMX Av. Hidalgo 45, Centro Histórico, Cuauhtémoc, CDMX

04.

Museo Tamayo: Arquitectura y cosmotécnica

A partir del 23 de julio de 2026 Museo Tamayo CDMX

Más de 200 obras trazan un panorama de la arquitectura mexicana reciente, entre procesos de diseño, nuevas tipologías, materialidad, vivienda y experimentación efímera. munarq.inba.gob.mx

World Press Photo celebra siete décadas de fotoperiodismo con imágenes ganadoras de 2026 y piezas históricas que revelan cómo la fotografía ha narrado y transformado nuestro tiempo.

08.

Cúmulos y Variaciones. Lecturas de la colección MACG

Hasta 11 de octubre de 2026 Museo de Arte Carrillo Gil CDMX

Avenida Revolución 1608, San Ángel, Álvaro Obregón, 01000, Ciudad de México

El acervo del MACG se reorganiza en montajes experimentales que activan nuevas lecturas sobre historia del arte, memoria y preocupaciones del presente.

franzmayer.org.mx

Paseo de la Reforma 51, Bosque de Chapultepec, Miguel Hidalgo, 11580, Ciudad de México

museodeartecarrillogil.inba.gob.mx

07.

A 45 años de su inauguración, el Museo Tamayo revisa su arquitectura desde la cosmotécnica, entre brutalismo, memoria prehispánica, concreto martelinado y paisaje.

Yupica: Eikō - Sombra Aromática

Hasta 25 de octubre de 2026 Museo del perfume (MUPE) CDMX

museotamayo.org

Tacuba 12, Centro Histórico, Cuauhtémoc, 06010, Ciudad de México

Fotos César Rodríguez

Yupica convierte el aroma en lenguaje artístico mediante instalaciones inmersivas, video, sonido y tecnología que enlazan naturaleza, percepción y tecnoanimismo. cdmx.museodelperfume.com.mx

Fotos cortesía

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Museo Franz Mayer

Cuatro décadas de diseño e historia El recinto cultural custodia la colección de artes decorativas más importante del país y se consolida como un espacio dinámico que tiende puentes hacia el futuro del diseño.

Mayer fue un apasionado de los libros. Su acervo bibliográfico destaca por los casi 800 ejemplares de Don Quijote de la Mancha, una de las colecciones más importantes del continente, además de incunables europeos, ejecutorias de hidalguía, biblias y libros de coro. En noviembre de 2024, con apoyo de la República Federal de Alemania, el museo inició la digitalización de este fondo de libros raros y antiguos, disponibles de forma libre y gratuita en su web. Actualmente, la biblioteca supera los 22,000 ejemplares especializados en arte y diseño. Para complementar este acervo, el museo inauguró la Biblioteca viva de diseño en una de sus salas recién remodeladas como parte de los festejos por sus cuarenta años de historia.

de arte decorativo en México.

Un museo en constante reinvención

El Museo Franz Mayer se ha consolidado como un espacio cultural donde el pasado dialoga estrechamente con las nuevas generaciones. Nacido por la visión de Franz Mayer Traumann, coleccionista de origen alemán que llegó a México en 1905, el recinto resguarda una de las colecciones de artes decorativas más importantes de América Latina. Tras su muerte en 1975, su acervo fue legado al pueblo mexicano mediante un fideicomiso del Banco de México, encontrando su sede en el antiguo Hospital de San Juan de Dios (siglo XVI) y abriendo sus puertas el 15 de julio de 1986.

El Franz llega a su aniversario con casa llena. Sus salas permanentes se renovaron para recibir Alemania. Revoluciones de arte y ciencia, y Durero. El primer artista viral, una propuesta que destaca 40 piezas originales de Alberto Durero mediante tecnología e inteligencia artificial. En la planta baja conviven la primera gran muestra de Biodiseño en México, la nostalgia de Futbol: Diseñando una pasión, el homenaje bibliófilo Oficios de la tinta de Ali Kazma, y la edición 2026 de World Press Photo, junto a la muestra histórica El archivo, con imágenes que salen por primera vez de los Países Bajos.

Franz Mayer formó uno de los acervos más importantes

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Esta cartelera se acompaña de una profunda renovación arquitectónica de su sede histórica. El claustro central amplió sus pasillos para mayor accesibilidad, renovó su iluminación y transformó sus jardines en un oasis urbano. Su fuente central fue restaurada, recuperando la rosa de los vientos de su interior. Asimismo, el dinamismo del museo se refleja en actividades públicas de gran éxito como las populares Noches del Franz —con veladas temáticas mensuales— y el programa Franz Diverso, donde la exposición de Pierre et Gilles marcó un hito al presentarse en El Marra Salón y cerrar con una convivencia con la Drag Queen Violet Chachki, imagen de la muestra, que consolida al recinto como un espacio vivo para el diseño.

El acervo bibliográfico del Franz Mayer destaca por los casi 800 ejemplares de Don Quijote de la Mancha, una de las colecciones más importantes del continente.

franzmayer.org.mx

El icónico claustro del Museo Franz Mayer —antiguo hospital de San Juan de Dios— funciona como un oasis arquitectónico donde la memoria virreinal convive con las exposiciones de diseño, fotografía y moda más vanguardistas de la capital.

Música en vivo, exposiciones a puerta cerrada y una atmósfera única convierten a Las Noches del Franz Mayer en una de las experiencias culturales nocturnas más vibrantes de la Ciudad de México. Fotos cortesía Museo Franz Mayer

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02 /Actual Host

Viñedo El Pedregal ASP Arquitectura San Miguel de Allende, Gto.

Desde el primer recorrido por el terreno, los arquitectos de ASP Arquitectura entendieron que el verdadero protagonista del Viñedo El Pedregal en San Miguel de Allende, Guanajuato, sería el paisaje. El reto consistía en desarrollar un plan maestro para un viñedo que integrara áreas de cultivo con espacios destinados al descanso y la convivencia en un terreno irregular y fragmentado. Lejos de verlo como una limitante, el equipo de ASP Arquitectura convirtió estas condiciones en el punto de partida del diseño. Con esta visión, cada edificio del complejo fue ubicado para aprovechar las vistas, respetar la topografía y establecer un diálogo con el entorno. Las construcciones se integran a las zonas de mayor altitud, permitiendo que el paisaje sea parte de cada recorrido y experiencia. Piedra, barro, cantera, madera y concreto con agregados de

tierra fueron seleccionados por su origen local, su bajo impacto ambiental y su capacidad para integrarse naturalmente al contexto. «Creemos que la mejor arquitectura es aquella que, con el paso del tiempo, parece haber pertenecido siempre al lugar. Los materiales locales nos ayudan a construir espacios auténticos y duraderos», mencionan los arquitectos encargados de la obra. El diseño también prioriza el equilibrio entre arquitectura y naturaleza. Las edificaciones ocupan únicamente la superficie necesaria, preservando la mayor cantidad posible de terreno libre. Los espacios exteriores adquieren un papel protagónico, mientras que la orientación de cada volumen favorece la ventilación cruzada, la iluminación natural y la generación de microclimas confortables durante todo el año. asp.mx

Arte Iván Reyes Almaraz

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Del Librero Presentamos cuatro novedades editoriales que exploran la riqueza del territorio, la memoria de nuestros maestros y un manifiesto para devolver la emoción a las ciudades.

25 años de vivienda Yuri Zagorin

A Tribute to Life: Domaine Leflaive Skira

De la tierra al cielo. Cinco arquitectos mexicanos

Humanise: A Maker’s Guide to Building Our World

Elena Poniatowska muestra la arquitectura mexicana a través de cinco figuras que transformaron su lenguaje: Luis Barragán, Teodoro González de León, Andrés Casillas, Diego Villaseñor y Francisco Martín del Campo. Entre conversaciones, recuerdos y anécdotas, la autora revela sus correspondencias con la materia, el paisaje, la libertad y la luz. El resultado es un testimonio íntimo sobre las ideas, los afectos y las búsquedas que dieron forma a nuevas maneras de habitar México.

Thomas Heatherwick propone devolver la emoción humana al centro del diseño y replantear la manera en que construimos ciudades, edificios y objetos. A partir de tres décadas de práctica, neurociencia y psicología cognitiva, Humanise reúne historias, ideas e imágenes para cuestionar los entornos impersonales y recuperar espacios capaces de cuidar, inspirar y conectar. Un manifiesto visual sobre cómo transformar el mundo desde la sensibilidad.

Elena Poniatowska Este volumen reúne la trayectoria de Yuri Zagorin a través de una exploración profunda de la vivienda como sistema vivo. A lo largo de 25 años, su arquitectura articula luz, proporción y materialidad con una lectura sensible del contexto. Más que documentar proyectos, el libro revela una postura clara: habitar desde la precisión, el ritmo y la permanencia.

La obra recorre el universo de la histórica finca borgoñona desde una mirada sensible hacia la tierra, la vid y quienes la cultivan. Con fotografías de Jérôme Bryon, el volumen reúne paisaje, biodiversidad, oficio y gastronomía en una narrativa visual donde ocho creaciones del chef Hugo Bourny dialogan con los vinos del dominio. Editado por Skira, el libro propone una lectura pausada del vínculo entre naturaleza, conocimiento y emoción.

Thomas Heatherwick

Reproducciones de libros

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en la lup@ Cuentas que nos inspiran: una selección de perfiles de arte, arte objeto, arquitectura y fotografía que despiertan la creatividad.

@museofranzmayer

@muac_unam

@munalmx

@museoartemodernomx

@eneltamayo

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Síguenos: ig @glocal_design x @glocal_design YouTube GlocalDesignMagazine fb glocaldesign


Soundtrack 04. Cuando Baja La Marea (feat. Regina Blandón)

Mentiras: La Serie, Belinda, Mariana Treviño, Diana Bovio, Regina Blandón

05. Debo Hacerlo

Proyecto, DAC Beachroft

06. Bad Dreams

WTF Arquitectos

Teddy Swims

Work or Work Out

Descubre la playlist completa que lo inspira todo. Dale play, súbele al volumen y déjate llevar.

Juan Gabriel

07. Ghostkeeper 01. I Bloom

Millionaire Muses

02. Prélude Op.41 – Pensées agitées

Niklas M. Schneider, Pavel Dmitri Orlov, Erik J. Lindström

03. Dining With Lectre Peter Gundry

Klangkarussell, GIVVEN

08. Raye

John Splithoff

09. Taste

Rhye

10. Es Ella Más Que Yo

Mentiras: La Serie, Belinda

Escanea el QR y entra al mood. fotos cortesía

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CDMX, área metropolitana y envío nacional

$ 1,800 MXN

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NEO 20 26 22

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CON Recorrer NeoCon en Chicago equivale a caminar por la evolución de nuestra manera de imaginar el trabajo. Desde 1969, el Merchandise Mart ha sido su gran plataforma de exhibición, pero hoy la experiencia continúa en Fulton Market con una nueva dimensión de showrooms, marcas, restaurantes, hoteles y espacios de encuentro. NeoCon dejó de ser un evento de productos; para convertirse en un ecosistema que conecta arquitectura, hospitalidad, tecnología y cultura.

Greta Arcila, enviada a Chicago

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NEOCON: 55 años transformando el espacio de trabajo


1969

El inicio de una nueva industria

Chicago | The Merchandise Mart

NeoCon nace como el punto de encuentro del diseño comercial.

Cambio clave:

Edificio, plano arquitectónico y primera generación de mobiliario corporativo.

1971

Private Workstation Allsteel

La estación individual de trabajo introduce la idea de sistemas adaptables.

Cambio clave:

De oficinas cerradas a espacios configurables.

1974

Chadwick Modular Seating

Don Chadwick + Herman Miller

El mobiliario comienza a responder a nuevas formas de colaboración.

Cambio clave:

El espacio deja de ser estático.

Ilustraciones creadas con IA

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1986

Sensor Chair Steelcase

La ergonomía entra en una nueva etapa con mecanismos de adaptación al usuario.

Cambio clave:

La silla comienza a “entender” al usuario.

1995

Aeron Chair

Herman Miller | Bill Stumpf + Don Chadwick

Uno de los productos más influyentes del mobiliario de oficina moderno.

Cambio clave:

La silla deja de ser un objeto funcional y se convierte en una herramienta de bienestar.

1998

Freedom Chair

Humanscale | Niels Diffrient

Diseño basado en movimiento natural y simplicidad.

Cambio clave:

Menos controles, más adaptación.

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2000-2009

La oficina colaborativa Nuevas prioridades: • Trabajo en equipo • Tecnología integrada • Sustentabilidad • Flexibilidad espacial

Cambio clave:

Los equipos se sienten más cercanos y conectados.

2014 Openest

Haworth | Patricia Urquiola

El espacio laboral adopta elementos del hogar: • Confort • Color • Informalidad

Cambio clave:

La oficina se convierte en un lugar de experiencia.

2020-2025 La oficina híbrida

Nuevos conceptos: • Privacidad acústica • Espacios híbridos • Mobiliario flexible • Diseño centrado en las personas Cambio clave:

Cada espacio se adapta a las necesidades de las personas.

Ilustraciones creadas con IA

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NEOCON Y FULTON MARKET

RANKING


GLOCAL INSIDERS En NeoCon 2026, la innovación volvió a marcar el rumbo. Una vez más, la ciudad de Chicago fue el escenario de inspiración y diálogo en torno al futuro del diseño corporativo y comercial. Nueve voces: Juan Pablo Serrano/Work+; Jorge Armendáriz/ Oxígeno Arquitectura; Sinuhé Vera/ WTF Arquitectos; Ma. Fernanda González/Perkins&Will; Jorge Limón Calatayud/LC Arquitectura; Frida Enríquez y Paulina Sánchez/Interiza y Roger Castro + Enrique Martínez /Amura Taller, fueron invitados como Glocal Insiders, para recorrer la feria con una mirada crítica y sensible para identificar las propuestas que marcaron la edición de este año. De acuerdo con una serie de categorías que calificaron desde el mejor showroom, innovación tecnológica y productos para workplace hasta soluciones acústicas, diseño emergente, contribución a bienestar y sustentabilidad, mobiliario y sillas ejecutivas, el siguiente ranking reúne sus elecciones y reconoce a las marcas que han destacado por impulsar propuestas creativas que definirán el futuro de la industria. neocon.com

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RANKING '26

MillerKnoll 1. Mejores showrooms de NeoCon 1.º MillerKnoll 2.º Haworth 3.º Andreu World

2. Mejor innovación tecnológica 1.º Empate: KI y MillerKnoll 2.º Empate: BIOS Lighting y Steelcase 3.º No hay tercero definido

3. Mejores productos para workplace 1.º MillerKnoll 2.º Empate: Haworth y KI 3.º Empate: Andreu World y Mohawk Group

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4. Mejor solución acústica y de privacidad 1.º Turf Design 2.º Framery 3.º No hay un tercero definido

5. Mayor contribución al bienestar y la sustentabilidad 1.º Mohawk Group 2.º MillerKnoll 3.º Andreu World

6. Mejor diseño emergente Empate entre las tres propuestas más mencionadas: 1.º Impact Acoustic 1.º Model No. 1.º Stylex


13. Mejor propuesta textil o revestimiento 1.º Momentum 2.º Empate: Impact Acoustic, Turf Design, Camira y Maharam 3.º No hay un tercero definido

14. Mejor alfombra broadloom 1.º Mohawk Group 2.º Interface 3.º Empate: Patcraft y Shaw Contract

15. Mejor alfombra modular 1.º Mohawk Group 2.º Interface 3.º Shaw Contract

Haworth

Interface

7. Mejor colección de mobiliario

18. Mejor propuesta para bienestar corporativo

1.º Haworth 2.º Andreu World 3.º MillerKnoll

1.º MillerKnoll 2.º Empate: BIOS Lighting, Haworth y Humanscale 3.º No hay tercero definido

8. Mejor silla ejecutiva de alto perfil 1.º MillerKnoll 2.º Empate: Okamura y Steelcase 3.º Empate: KI, Davis Furniture y Haworth

19. Mejor integración tecnológica 1.º KI 2.º Empate: Haworth, MillerKnoll y Steelcase 3.º No hay tercero definido

9. Mejor silla de visita o confidente 1.º Andreu World 2.º Empate: Haworth y MillerKnoll 3.º NaughtOne

10. Mejor sistema modular o flexible de mobiliario 1.º Haworth 2.º MillerKnoll 3.º Steelcase

11. Mejor solución para espacios colaborativos 1.º Haworth 2.º MillerKnoll 3.º Steelcase

12. Mejor producto de iluminación 1.º Focal Point 2.º Empate: BIOS Lighting, Ferroluce, Axis Lighting y Luxxbox 3.º No hay un tercero definido

20. Mejor narrativa de marca

Mohawk Group

1.º MillerKnoll 2.º Steelcase 3.º No hay un tercero definido

16. Mejor producto para healthcare o espacios de cuidado 1.º Steelcase 2.º Empate: KI y MillerKnoll 3.º Varias empresas

17. Mejor solución para espacios híbridos 1.º MillerKnoll 2.º Steelcase 3.º No hay un tercero definido

Fotos cortesía de las marcas

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WORK PLACE

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Durante décadas, el éxito de una oficina se ha medido en metros cuadrados, escritorios ocupados y edificios cada vez más espectaculares. Hoy, esa fórmula ya no funciona. La pandemia aceleró un cambio que ya estaba en marcha. El trabajo híbrido, la digitalización y la inteligencia artificial modificaron la relación entre las personas y el espacio. La oficina dejó de ser el único lugar donde ocurre el trabajo y comenzó a competir con el hogar, los espacios colaborativos e incluso con cualquier sitio que ofrezca conectividad. En México, el panorama es particularmente interesante. Mientras algunas empresas insisten en regresar al modelo tradicional, otras entienden que la oficina debe ofrecer algo que ninguna videollamada puede reemplazar: cultura, colaboración, creatividad, aprendizaje y sentido de pertenencia. El workplace se ha convertido en una herramienta estratégica para atraer y retener talento. Hoy, los arquitectos y diseñadores son intérpretes de cambios culturales, tecnológicos y sociales. Deben entender cómo trabajan distintas generaciones, cómo impacta la inteligencia artificial en los procesos, cómo influye el diseño en la salud mental y cómo crear espacios capaces de evolucionar sin quedar obsoletos en pocos años. La evolución del workplace dependerá de una nueva forma de entender el valor del diseño. Y quizá el mayor desafío para arquitectos y diseñadores no sea crear oficinas más atractivas, sino demostrar que el diseño puede convertirse en una ventaja competitiva para las organizaciones y, al mismo tiempo, en un catalizador para construir una mejor calidad de vida.

Textos y entrevistas Martha Lydia Anaya y Manuel Pineda

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Brasil

Aflalo/ Gasperini Arquitetos


La arquitectura de Salma Tower destaca por la fluidez de sus líneas verticales y una envolvente geométrica que optimiza la entrada de luz natural, estableciendo una presencia imponente y elegante en el perfil urbano.

Escanea la versión en inglés

En un mundo donde las actividades pueden realizarse desde casi cualquier lugar, la arquitectura adquiere una nueva responsabilidad: crear espacios que hagan valioso volver a encontrarse.

Fotos Pedro Mascaro

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La posibilidad de trabajar desde cualquier lugar ha cambiado la forma en que las personas entienden el espacio laboral y ha abierto una nueva pregunta para la arquitectura corporativa: ¿qué debe ofrecer una oficina cuando ya no es el único lugar donde se trabaja? La respuesta no está en crear áreas de trabajo más eficientes, sino en diseñar lugares capaces de generar experiencias que no pueden replicarse frente a una pantalla. Hoy, el workplace se convierte en un punto de conexión, colaboración y pertenencia; un escenario donde la arquitectura tiene el desafío de recuperar el valor del encuentro humano. Hablar de este tema integrado al contexto de la arquitectura corporativa en Brasil implica hablar de Aflalo/Gasperini Arquitetos. Fundado en São Paulo en 1962 por Plínio Croce, Roberto Aflalo y Gian Carlo Gasperini, el despacho ha sido protagonista de la transformación del paisaje urbano latinoamericano a través de edificios de oficinas, complejos de usos mixtos, desarrollos residenciales y proyectos de gran escala que combinan eficiencia, innovación y sostenibilidad. Para el estudio, el cambio más significativo no estriba solo en concebir la estructura física de las oficinas, sino en la manera en que las organizaciones entienden el valor del espacio. «El lugar de trabajo ya no es simplemente donde se trabaja; es un entorno para la interacción, la cultura, el aprendizaje y la innovación», explican los arquitectos. Esta nueva visión surge de una realidad laboral distinta. La consolidación de modelos híbridos redujo la necesidad de asistir todos los días a una oficina, haciendo que las entidades corporativas deban ofrecer algo más: experiencias que fomenten el trabajo colaborativo, fortalezcan los vínculos y transmitan la identidad de una organización. «Las empresas ya no compiten solamente por clientes; también compiten por atraer y retener talento, y el espacio físico forma parte de esa experiencia», señalan desde el despacho.

Las empresas ya no compiten solamente por clientes; también compiten por atraer y retener talento.

Diseñar para una nueva forma de trabajar El cambio en la manera de trabajar también ha transformado la manera de diseñar. Los esquemas tradicionales han dado paso a ambientes más dinámicos, donde conviven espacios para concentrarse individualmente, áreas colaborativas, zonas de descanso y lugares destinados a encuentros informales. Para Aflalo/Gasperini, la flexibilidad dejó de ser una tendencia pasajera para convertirse en una característica esencial del workplace contemporáneo. «Los espacios necesitan adaptarse a distintas formas de trabajar, permitiendo tanto la concentración individual como la colaboración espontánea», explican. La arquitectura corporativa actual debe responder a organizaciones que cambian de manera constante, capaces de adaptarse a nuevos equipos, nuevas tecnologías y nuevas formas de interactuar. Un edificio de oficinas ya no se mide únicamente por la cantidad de estaciones de trabajo que puede albergar, sino por su capacidad de acompañar la evolución de las personas que lo utilizan. Incorporar nuevas tecnologías, incluida la inteligencia artificial, también están modificando la forma en que se conciben las zonas de trabajo. Sin embargo, para Aflalo/Gasperini, los adelantos tecnológicos no sustituyen la importancia del espacio físico; al contrario, refuerzan la necesidad de crear ambientes que potencien las capacidades humanas. «Mientras la tecnología automatiza procesos, la arquitectura debe crear escenarios donde florezcan la creatividad, la innovación y las relaciones humanas», explican. En este contexto, elementos como la iluminación, la calidad del aire, el confort térmico, la acústica e incluir áreas verdes adquieren un papel estratégico. «La luz natural, la ventilación, la acústica y el contacto con la naturaleza tienen un impacto mucho mayor en el bienestar cotidiano de las personas que cualquier elemento tecnológico». Más que diseñar oficinas, Aflalo/Gasperini propone repensar el workplace. En un mundo donde las actividades pueden realizarse desde cualquier lugar, la arquitectura adquiere una nueva responsabilidad: crear espacios que hagan valioso volver a encontrarse. aflalogasperini.com.br

Oscar Freire Office destaca por sus fachadas compuestas por vidrio aislante serigrafiado, estableciendo un diálogo ágil y transparente con la escala peatonal de un barrio paulista.

Foto Maira Acayaba

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06 / Especial

Con terrazas ajardinadas en todos sus niveles y una vista abierta hacia la vegetación urbana, la torre corporativa Passeio Paulista prioriza la iluminación natural, la eficiencia bioclimática y la calidad del espacio de trabajo.

Aflalo/Gasperini Arquitetos Brasil

El Passeio Paulista es una propuesta donde la escala corporativa, el paisajismo y el espacio público dialogan para redefinir el centro financiero de São Paulo.

Fundado en São Paulo en 1962, Aflalo/Gasperini Arquitetos se consolidó como uno de los despachos más influyentes de Latinoamérica, acompañando la evolución de las ciudades y los espacios donde las personas viven y trabajan.

Su trabajo abarca oficinas corporativas, desarrollos de usos mixtos, proyectos residenciales y edificios de gran escala que integran innovación, funcionalidad y relación con el entorno urbano.

Con décadas de experiencia creando espacios corporativos, el despacho ha sido protagonista del cambio de la oficina tradicional hacia ambientes más flexibles, humanos y orientados a la colaboración.

Su visión combina diseño, tecnología, sostenibilidad y bienestar para crear espacios capaces de responder a nuevas formas de trabajar y relacionarse.

Fotos Daniel Ducci

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China

CLOU Architects


El estudio propio de CLOU Architects se concibe como un espacio de trabajo abierto y flexible, donde los tonos neutros, las mamparas móviles y el mobiliario a medida estimulan el proceso creativo y el trabajo colaborativo.

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La lógica se ha invertido. Hoy, el trabajo puede realizarse prácticamente desde cualquier sitio y la pregunta ya no es cómo diseñar mejores espacios corporativos, sino por qué alguien decidiría trasladarse hasta ellos.

Fotos © Banye Lin

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Durante décadas nadie cuestionó la existencia de la oficina. Era el lugar al que se acudía para trabajar. Hoy, después del trabajo híbrido, la aceleración tecnológica y la inteligencia artificial, esa lógica se ha invertido. El trabajo puede ocurrir desde cualquier lugar, las reuniones caben en una pantalla y muchas tareas comienzan a resolverse con algoritmos. Lo extraordinario ya no es trabajar desde casa; lo extraordinario es encontrar una razón para reunirse físicamente. Este cambio ha transformado una de las conversaciones más relevantes para la arquitectura contemporánea. Diseñar oficinas ya no consiste solo en distribuir escritorios o incorporar tecnología, sino en crear espacios capaces de cuidar el bienestar físico, fortalecer la salud emocional y propiciar relaciones humanas que ninguna plataforma digital puede reemplazar. En un mundo donde el trabajo puede hacerse desde casi cualquier sitio, el workplace se convierte en un lugar al que las personas quieren ir. Esa es la pregunta que guía el trabajo de CLOU Architects. Fundado en 2015 por Jan Clostermann y con sede en Shanghái, el despacho ha desarrollado una práctica internacional con oficinas también en Beijing y Hong Kong. Sus proyectos comparten una misma visión: entender la arquitectura como un catalizador de experiencias humanas y no únicamente como un contenedor de funciones. Para Sebastian Loaiza, uno de los directores del estudio, el cambio comienza incluso por abandonar una palabra. «El término ‘oficina’ todavía nos hace pensar en un piso lleno de escritorios, cuando eso es lo que menos representa al espacio de trabajo del futuro». Lo que desaparece, señala, no es el edificio, sino la razón por la que fue concebido durante el siglo XX. Si el trabajo individual puede realizarse desde prácticamente cualquier lugar, entonces la oficina debe especializarse en aquello que solo sucede cuando las personas coinciden en un mismo espacio: las conversaciones espontáneas, la construcción de confianza, el aprendizaje compartido y las decisiones colectivas. La arquitectura deja así de diseñar espacios para trabajar y comienza a crear escenarios para encontrarse. «La oficina del futuro funciona más como infraestructura social que como una oficina en el sentido tradicional». Desde esta perspectiva, el workplace se convierte en un ecosistema donde lo físico y lo digital conviven. La oficina ya no organiza personas alrededor de escritorios; organiza encuentros capaces de producir ideas, cultura e innovación. Si antes el éxito de una oficina se medía por su capacidad para albergar personas y procesos, señala Loaiza, hoy se evalúa por la calidad de la experiencia que genera. «El bienestar dejó de centrarse únicamente en la ergonomía: la salud física, el equilibrio emocional y el bienestar social se han convertido en factores estratégicos para atraer y retener talento». Los espacios influyen en la manera en que las personas piensan, colaboran y toman decisiones. La luz natural, la calidad del aire, el confort acústico y el contacto con la naturaleza siguen siendo fundamentales, pero también adquieren importancia aspectos menos tangibles: la posibilidad de elegir cómo traba-

«La oficina del futuro funciona más como infraestructura social que como una oficina en el sentido tradicional». —Sebastian Loaiza, director de CLOU.

CLOU Architects China •

Fundado en 2015 por Jan Clostermann, CLOU Architects es un despacho internacional con sede en Beijing que ha consolidado una práctica global con oficinas en Shanghái, Beijin y Hong Kong.

Su arquitectura explora la convergencia entre ciudad, tecnología y comportamiento humano, desarrollando proyectos de usos mixtos, centros comerciales, espacios culturales y workplace.

Con proyectos desarrollados en Asia, Europa y Medio Oriente, CLOU impulsa una visión de la arquitectura capaz de anticipar el cambio, diseñando espacios resilientes que evolucionan al ritmo de las organizaciones y de las personas que los habitan.

Foto © Shining Laboratory

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jar, encontrar momentos de concentración y generar conversaciones espontáneas. En la oficina del futuro, el diseño ya no responde únicamente a necesidades funcionales; responde a necesidades humanas. Para Loaiza, esta transformación también redefine el papel de la arquitectura como herramienta para construir comunidades. Después de años de trabajo remoto, muchas organizaciones han descubierto que la cultura corporativa difícilmente puede sostenerse solo a través de pantallas. La confianza, la empatía y el aprendizaje colectivo nacen de los encuentros cotidianos y de la convivencia. Por eso, señala, el workplace ha dejado de ser un espacio de permanencia para convertirse en un lugar donde se fortalecen los vínculos de colaboración. El bienestar ya no es una suma de amenidades, sino el propósito mismo del espacio de trabajo. Más que ofrecer amenidades, la oficina del futuro deberá crear condiciones para que las personas se sientan saludables, inspiradas y conectadas. En una época donde el trabajo puede hacerse desde cualquier lugar, el verdadero valor del espacio físico está en mejorar la experiencia humana de trabajar juntos.

01. Inspirado en el entorno tropical de Sanya, el Jinmao Co-Life Pavilion se despliega mediante marquesinas curvas y volantes escultóricos que evocan el movimiento del mar. 02. Para el centro comercial Vanke Future City en Qingdao, CLOU Architects transforma el atrio central con una estructura icónica de geometría audaz y tonos vibrantes, convirtiendo el espacio de circulación en un punto de atracción inmersivo.

clouarchitects.com

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02 Foto © Zhu Runzi

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México

GVA Arquitectos


En el corazón financiero de la capital dominicana, el World Trade Center Santo Domingo se posiciona como un catalizador de negocios de clase mundial que integra torres corporativas, hotel de lujo, oferta comercial y residencias.

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Aunque cada región responde a contextos culturales distintos, el mundo comparte un mismo objetivo: transformar la oficina en un espacio que genere experiencias de valor para las personas.

Fotos Jorge Silva

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Del norte de Europa a Singapur, el workplace vive una transformación global. GVA Arquitectos explica cómo esas tendencias están redefiniendo los espacios corporativos en México, donde el reto ya no es obligar a las personas a regresar a la oficina, sino crear lugares a los que quieran volver. Los países nórdicos, Norteamérica y Singapur se han convertido en los grandes laboratorios del workplace contemporáneo. Aunque cada región responde a contextos culturales distintos, todas comparten un mismo objetivo: transformar la oficina en un espacio que genere experiencias de valor para las personas. En Escandinavia predominan los modelos activity based working, donde cada área responde a una actividad específica: concentrarse, colaborar, innovar o convivir. En Estados Unidos y Canadá, el modelo híbrido ha evolucionado hacia oficinas que privilegian el encuentro estratégico por encima de la presencia permanente. Mientras tanto, Singapur integra tecnología, inteligencia artificial e infraestructura digital para crear entornos altamente flexibles y conectados. Con más de cinco décadas de trayectoria, GVA Arquitectos se ha consolidado como una firma mexicana de arquitectura con presencia nacional e internacional. Fundada en 1968 por los arquitectos

Jaime Gómez Vázquez y José Manuel Gómez Vázquez, la firma nació con una visión enfocada en el diseño, la innovación y la creación de espacios capaces de responder a las necesidades de su tiempo. A lo largo de su historia, GVA ha desarrollado proyectos de diversas escalas y tipologías, incluyendo arquitectura residencial, hotelera, corporativa, master plan, comercial y de usos mixtos, construyendo una trayectoria marcada por la evolución constante y una visión integral del diseño. Por ejemplo; Palcco, Arkansas State University, Plan Maestro Cap Cana, Marina Nuevo Vallarta, World Trade Center Santo Domingo. Hoy, GVA liderada por Andrés Gómez Levy continúa proyectando hacia el futuro con una arquitectura que busca equilibrar diseño, funcionalidad, eficiencia y contexto, creando espacios que generan valor y contribuyen a transformar las ciudades en las que participan. Para Gómez Levy, el debate sobre el regreso a la oficina parte de una pregunta equivocada. Ya no se trata de cuántos días deben acudir los colaboradores, sino de qué tan valiosa resulta la experiencia de estar ahí. «El espacio deja de tener un sentido de obligación para convertirse en un punto de rendimiento, socialización y desarrollo profesional». La reflexión resume un cambio que va más allá de la arquitectura. Durante décadas, la productividad estuvo asociada a horarios fijos y presencia física. Hoy, las organizaciones privilegian los resultados, la colaboración y la innovación. La inteligencia artificial acelera esta transición. Mientras automatiza tareas repetitivas, los espacios físicos deben potenciar capacidades exclusivamente humanas como la creatividad, el pensamiento crítico, el aprendizaje colectivo y la construcción de relaciones. Para GVA Arquitectos, ambas dimensiones no compiten; se complementan. «La inteligencia artificial potenciará los procesos, pero el diseño seguirá siendo responsable de proteger la salud, el bienestar y la colaboración de las personas». A ello se suma una fortaleza propia de México: una cultura orientada a la convivencia. Esa característica convierte la interacción cotidiana en un motor para fortalecer el sentido de pertenencia, compartir conocimiento y construir comunidad. «Las oficinas deben diseñarse para atraer talento, ofreciendo infraestructuras imposibles de replicar en el hogar», enfatiza Gómez Levy. Para GVA Arquitectos, el futuro del workplace no estará definido únicamente por la inteligencia artificial o la flexibilidad laboral, sino por la capacidad de diseñar espacios profundamente humanos que integren tecnología, bienestar y colaboración en una misma experiencia. La oficina del futuro no será aquella donde las personas tengan que estar, sino aquella a la que realmente quieran volver. gva.com.mx

Samara Satélite es un complejo comercial y de usos mixtos que equilibra escala monumental, conectividad urbana y arquitectura centrada en usuario.

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GVA Arquitectos México •

Fundada en 1968, GVA Arquitectos es una de las firmas mexicanas con mayor experiencia en arquitectura corporativa, interiorismo y planeación estratégica.

Su portafolio incluye desarrollos emblemáticos como Palcco, Arkansas State University, Plan Maestro Cap Cana, Marina Nuevo Vallarta, World Trade Center Santo Domingo.

Además del sector corporativo, la firma desarrolla proyectos comerciales, industriales, hoteleros, residenciales, educativos y de salud, integrando sostenibilidad, bienestar y eficiencia operativa.

Frente al trabajo híbrido y la inteligencia artificial, GVA Arquitectos apuesta por espacios flexibles que impulsen la colaboración, la creatividad y el sentido de pertenencia.

Triángulo de las Ánimas, en Puebla, se erige como un referente arquitectónico que responde a la forma del sitio integrando comercio, torre corporativa, hospitalidad y entretenimiento bajo un mismo lenguaje contemporáneo.

06 / Especial

«La inteligencia artificial potenciará los procesos, pero el diseño seguirá siendo responsable de proteger la salud, el bienestar y la colaboración de las personas». —Andrés Gómez Levy, CEO de GVA Arquitectos.

En American School Foundation de Guadalajara, GVA Arquitectos desarrolla un plan maestro sustentable que integra aulas de vanguardia, instalaciones deportivas y laboratorios en un entorno concebido para fomentar la colaboración, la innovación y la comunidad escolar.

Fotos Jorge Silva

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Alemania

HENN


Diseñado por HENN para el grupo Serviceplan, el complejo destaca por una envolvente mineral de Kaan Architects (solo la fachada) de celosías metálicas y amplios ventanales que equilibran el control solar con una transparente apertura visual hacia la ciudad.

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La evolución del workplace implica repensar qué significa el éxito de un proyecto de oficina. Más allá de los metros cuadrados o del presupuesto, los nuevos indicadores estarán relacionados con la calidad de las conexiones humanas.

Fotos © Mark Seelen | Seelen+

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La inteligencia artificial automatizará tareas cognitivas y administrativas, pero lejos de volver innecesaria la oficina, puede darle un nuevo significado. Si la tecnología reduce ciertas interacciones, advierte Jacobi, existe el riesgo de perder esos encuentros casuales donde surgen las mejores ideas. Por ello, las áreas comunes y los espacios colaborativos cobrarán mayor relevancia. «El valor de la oficina estará en aquello que no puede suceder igual en una pantalla: el diálogo espontáneo, la confianza y la construcción colectiva de conocimiento.»

La oficina como parte de la ciudad

Zalando Headquarters por HENN: una arquitectura corporativa flexible que fusiona la identidad del entorno digital con la vitalidad urbana de Berlín a través de la transparencia y la fluidez espacial.

Durante décadas, la oficina fue entendida como el lugar donde sucedía el trabajo: un espacio definido por escritorios, salas de reuniones y jerarquías visibles. Sin embargo, la digitalización, el acceso inmediato a la información y la inteligencia artificial están transformando no solo las herramientas, sino la razón por la que las personas se reúnen en un espacio físico. Para Markus Jacobi, director de estrategia de espacios de trabajo en HENN, el futuro del workplace no consiste en abandonar la oficina, sino en redefinir su propósito. «La palabra oficina describe un lugar donde se realiza el trabajo, eso no ha cambiado. Lo que ha cambiado es la manera en que trabajamos», explica. En un contexto donde el conocimiento está disponible en cualquier momento, el valor del trabajo humano se desplaza hacia la creatividad, la intuición, el pensamiento crítico y la colaboración. Por ello, los espacios laborales deberán evolucionar hacia paisajes de aprendizaje que fomenten el intercambio de ideas, la experimentación, la mentoría y la innovación.

Para mantenerse vigente, la oficina deberá integrarse al tejido urbano. Más que edificios aislados, surgirán espacios conectados con barrios mixtos que incorporen comercio, cultura, servicios, áreas verdes y espacios públicos. Jacobi visualiza edificios abiertos a su entorno, con plantas bajas activas y amenidades compartidas que fortalezcan la vida comunitaria. El gran desafío será evitar oficinas vacías en un contexto de trabajo híbrido. El diseño corporativo dependerá de crear espacios que las personas elijan porque ofrecen experiencias, conexiones y oportunidades imposibles de replicar desde casa. En Alemania, donde persisten estructuras organizacionales tradicionales, HENN considera esencial involucrar a los usuarios desde las primeras etapas del diseño para traducir sus necesidades en soluciones espaciales. Aunque las empresas siguen demandando espacios para colaborar, concentrarse y fortalecer su cultura, Jacobi observa un cambio respecto a las oficinas de principios de siglo. Si antes predominaban gimnasios, restaurantes y áreas de entretenimiento para integrar la vida personal y laboral, hoy los empleados valoran recuperar ciertos límites entre ambas. Para Markus Jacobi, la oficina no desaparecerá: evolucionará. Será menos un lugar donde simplemente se trabaja y más un espacio donde las personas encuentran inspiración, generan conocimiento y construyen relaciones. henn.com

De la oficina tradicional al ecosistema humano El workplace del futuro será menos un contenedor de actividades individuales y más un ecosistema diseñado para conectar personas. Según Jacobi, los modelos más avanzados combinan distintas perspectivas culturales: mientras el norte de Europa prioriza el bienestar y el equilibrio entre vida personal y profesional, Estados Unidos y China impulsan modelos centrados en innovación, velocidad y eficiencia. Esta evolución también redefine el éxito de una oficina. Más allá de los metros cuadrados o el presupuesto, los nuevos indicadores estarán vinculados con la calidad de las conexiones que el espacio permite generar. La interconectividad se convierte en un motor de innovación.

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La oficina del futuro no debe competir con el hogar, sino ofrecer algo diferente: un ambiente diseñado para conectar, aprender y crear.


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Con su envolvente de líneas orgánicas y esquinas redondeadas, el Merck Innovation Center de HENN refleja en su arquitectura el concepto de innovación continua, conectando espacialmente las distintas áreas de investigación y desarrollo.

HENN Alemania •

HENN fue fundado en 1947 por Walter Henn en Dresde y, tras más de 75 años de trayectoria, ha evolucionado a lo largo de tres generaciones de arquitectos hasta convertirse en un estudio con presencia internacional.

Con oficinas en Múnich, Berlín, Frankfurt y Shanghái, el estudio se ha consolidado como un referente internacional en el diseño de espacios de trabajo y entornos que integran arquitectura, ingeniería y estrategia espacial.

Entre sus obras más representativas destacan Autostadt en Wolfsburg, Gläserne Manufaktur en Dresde y diversos centros de innovación y sedes corporativas para empresas globales.

Es un despacho de arquitectura reconocido por integrar innovación, investigación y diseño centrado en las personas, con experiencia en proyectos de workplace, ciencia, salud, industria, educación y cultura.

Fotos © HGEsch

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Estados Unidos

K PF


La intervención de KPF en 1411 Broadway reimagina la experiencia de acceso mediante la integración de acristalamientos de alta transparencia, iluminación escultural y materiales de tonos neutros que aportan elegancia contemporánea y fluidez espacial al atrio corporativo.

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Diseñar un espacio de trabajo en Nueva York no implica los mismos retos que hacerlo en Ciudad de México, São Paulo o Tokio. Cada contexto imprime su propio ritmo, su manera de colaborar y hasta su percepción del espacio: la cultura local también proyectará el workplace del futuro.

Fotos Claire Dub, cortesía KPF

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No existen dos oficinas iguales porque tampoco existen culturas que vivan el trabajo de la misma manera. La arquitectura corporativa no responde únicamente a tendencias globales o avances tecnológicos; también interpreta la identidad de las ciudades, las costumbres de quienes las habitan y la forma en que las personas se relacionan. Para Claudia Cusumano, socio principal de KPF, comprender esa dimensión cultural es el punto de partida de cualquier proyecto. Incluso más que el país, es la ciudad la que define cómo se conciben los espacios laborales. «Diría que la ciudad es más específica que un país. Como arquitecta en Nueva York, entender que estamos acostumbrados a la densidad es fundamental. En Nueva York, la densidad significa vitalidad», señala Cusumano. Esa visión ha acompañado la trayectoria de KPF, un estudio reconocido por el diseño de edificios corporativos, desarrollos de usos mixtos, aeropuertos y proyectos urbanos de gran escala. Más que resolver un programa arquitectónico, su objetivo principal es crear espacios capaces de responder a la cultura de las organizaciones y a la evolución de la forma en que trabajamos. En un momento en que el trabajo híbrido y la inteligencia artificial redefinen el futuro de las oficinas, Cusumano considera que el verdadero desafío no es decidir si estos espacios seguirán existiendo, sino cómo deben transformarse para seguir siendo relevantes. «La oficina sigue siendo un destino, un lugar que debe justificar el traslado de las personas». Su valor ya no reside únicamente en ofrecer escritorios o salas de juntas, sino en construir experiencias que impulsen la colaboración, fortalezcan la identidad de las empresas y generen un sentido de pertenencia difícil de replicar a distancia. Para lograrlo, la arquitectura debe escapar de las modas pasajeras y apostar por soluciones duraderas.

«La oficina sigue siendo un destino, un lugar que debe justificar el traslado de las personas», - Claudia Cusumano, socio principal de KPF

En el icónico edificio James A. Farley de Manhattan, KPF transforma la antigua oficina postal histórica en la sede de

«Los diseños verdaderamente exitosos siempre tendrán claridad por encima de la novedad, durabilidad por encima de la moda, buenas proporciones por encima del impacto visual y materiales que envejezcan bien». Esta filosofía cobra aún mayor relevancia en un entorno laboral cambiante. Para Cusumano, una oficina contemporánea necesita infraestructura tecnológica sólida, pero también capacidad de adaptación sin requerir grandes inversiones. La flexibilidad dejó de ser un valor agregado y se convirtió en una condición indispensable. Paradójicamente, mientras la inteligencia artificial automatiza procesos, la arquitecta anticipa una creciente necesidad de diseñar espacios más humanos. «Comenzaremos a ver zonas libres de tecnología destinadas a reiniciar la mente. También habrá una mayor búsqueda de contacto con el exterior, luz natural y elementos biofílicos». Los indicadores de éxito también han evolucionado. Más allá de los metros cuadrados o del presupuesto, las empresas evalúan sus oficinas por su capacidad para impulsar la productividad, fortalecer la retención de talento y atraer nuevos profesionales. «Muchas veces no se reconoce cuánto contribuye el entorno físico a esos resultados». Las organizaciones tampoco buscan una única tipología espacial. Requieren oficinas que combinen áreas para concentrarse, colaborar, socializar y expresar la identidad de la marca. «La pregunta no es qué espacio necesita una empresa, sino cuál es la combinación correcta para responder a su cultura». Con la mirada puesta en el futuro, Cusumano identifica un reto central: mantener el ritmo de una transformación tecnológica que avanza más rápido que los propios edificios. El diseño corporativo deberá anticiparse al cambio sin perder de vista lo esencial: crear lugares donde las personas quieran encontrarse, intercambiar ideas y construir comunidad. El futuro de las oficinas dependerá, más que de la tecnología, de la capacidad de la arquitectura para interpretar la cultura local y organizacional, adaptarse al cambio y seguir colocando a las personas en el centro. kpf.com

Meta, creando un entorno de trabajo vanguardista dentro de una joya Beaux-Arts de principios del siglo XX.

Foto Connie Zhou, cortesía KPF

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El sexto piso del edificio ubicado en la calle 34 , en Nueva York, es un ejercicio de reutilización adaptativa que equilibra la escala industrial de la ciudad con la sofisticación corporativa contemporánea.

KPF Estados Unidos •

El despacho KPF fue fundado en 1976 en Nueva York, por los arquitectos Eugene Kohn, William Pedersen y Sheldon Fox. Desde sus inicios, la firma se ha consolidado como uno de los despachos de arquitectura más influyentes del mundo.

Su filosofía privilegia la claridad del diseño, la permanencia, la flexibilidad y la sostenibilidad, creando edificios capaces de adaptarse al paso del tiempo y a las necesidades cambiantes de las ciudades y sus habitantes.

El despacho ha diseñado edificios reconocidos a nivel internacional como el Shanghái World Financial Center (China), la Lotte World Tower (Corea del Sur), Hudson Yards y One Vanderbilt (Nueva York), además de desarrollos urbanos, aeropuertos, hoteles y sedes corporativas en más de 40 países.

Con oficinas en New York, Londres, San Francisco, Shanghái, Shenzhen, Hong Kong, Singapur y Seúl.

Fotos Mike Van Tassell, cortesía KPF

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Brasil

Königsberger Vannucchi Arquitetos


La planta baja diáfana del edificio HY Pinheiros, diseñado por Königsberger Vannucchi, elimina los límites tradicionales para integrar el espacio corporativo con el flujo peatonal de São Paulo.

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Cuando la tecnología y la inteligencia artificial redefinen el workplace, la arquitectura vuelve a poner a las personas en el centro.

Fotos Pedro Vannucchi

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La inteligencia artificial está transformando la manera en que trabajamos. Automatiza procesos, acelera decisiones y redefine las habilidades que las organizaciones necesitan para competir. Sin embargo, mientras la tecnología gana protagonismo, el futuro del workplace se vuelve cada vez más humano. Para Königsberger Vannucchi Arquitetos, uno de los despachos de arquitectura corporativa más influyentes de Brasil, esta revolución no representa el fin de la oficina, sino el inicio de una nueva etapa. Si la IA puede asumir gran parte de las tareas repetitivas y operativas, el espacio físico deberá concentrarse en aquello que ninguna tecnología puede replicar plenamente: creatividad, colaboración, intercambio de conocimiento y construcción de cultura organizacional. Con décadas de experiencia desarrollando proyectos para empresas líderes en América Latina, el despacho ha acompañado la evolución del workplace: desde modelos enfocados en eficiencia y control hasta ecosistemas diseñados para nuevas formas de trabajar. Hoy plantea un cambio de paradigma: la oficina deja de ser un lugar para cumplir tareas y se convierte en un espacio donde las personas generan valor. Para Claudio Inserra, director de Diseño de Königsberger Vannucchi Arquitetos, a medida que la inteligencia artificial transforme procesos administrativos y actividades rutinarias, las organizaciones dependerán cada vez más de capacidades humanas como resolver problemas complejos, conectar disciplinas, innovar, aprender y tomar decisiones estratégicas. ‹‹Las oficinas evolucionarán hacia ambientes destinados al aprendizaje continuo, la mentoría, la innovación, la colaboración y las relaciones entre personas. Más que un lugar para procesar información, el workplace será una plataforma para generar conocimiento››, señala Inserra. La oficina ya no compite con el trabajo remoto. Comparte protagonismo con el hogar, los terceros espacios y los entornos digitales. La pregunta clave

Dynamic Pinheiros integra líneas contemporáneas, permeabilidad urbana y diseño comercial de vanguardia en el corazón de São Paulo.

Königsberger Vannucchi Arquitetos Brasil

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Königsberger Vannucchi Arquitetos fue fundado en 1972 en São Paulo, Brasil, por los arquitectos Jorge Königsberger y Gianfranco Vannucchi, consolidándose como uno de los despachos brasileños con mayor trayectoria.

A lo largo de estas cinco décadas ha creado edificios y espacios urbanos emblemáticos en las principales ciudades brasileñas. Su arquitectura contemporánea responde a los desafíos de nuestro tiempo, identificando transformaciones y reinventándose en cada nuevo ciclo.

Para el despacho, proyectar es un acto colectivo. A partir de un equipo de profesionales desarrolla espacios que buscan responder hoy a las necesidades del mañana. Invirtiendo constantemente en innovación para entregar activos de alto valor económico y cultural.


‹‹El espacio físico deberá concentrarse en que ninguna tecnología puede replicar: colaboración, creatividad y cultura organizacional››, -Claudio Inserra, director de Diseño de Königsberger Vannucchi Arquitetos.

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ya no es cómo recuperar la presencialidad, sino qué puede ofrecer la oficina que ningún otro lugar brinda. Para Inserra, la respuesta está en crear experiencias. El trabajo individual puede realizarse desde cualquier lugar; la oficina debe convertirse en el espacio donde surgen conversaciones, aprendizajes colectivos, decisiones estratégicas y vínculos que fortalecen la identidad de una organización. Cuando un workplace aporta valor, dice, asistir deja de ser una obligación para convertirse en una elección. En un contexto híbrido y distribuido, diseñar espacios basados en patrones fijos de ocupación pierde sentido. La flexibilidad deja de ser una tendencia para convertirse en el principal criterio de diseño. El futuro de la oficina no dependerá de la cantidad de estaciones de trabajo, sino de la diversidad de ambientes capaces de responder a distintos momentos y necesidades: concentración, colaboración, aprendizaje y convivencia. La oficina funcionará como un ecosistema donde cada persona podrá elegir el entorno más adecuado para desarrollar su actividad. Para KönigsbergerVannucchi, tecnología y arquitectura no compiten: forman parte de un mismo sistema. La tecnología amplía las capacidades humanas; la arquitectura crea las condiciones para que ese potencial se desarrolle. El workplace del futuro no será el que incorpore más tecnología, sino el que logre utilizarla para mejorar la experiencia de las personas. No se trata de imaginar cómo será la oficina dentro de diez años, sino de diseñar espacios capaces de transformarse junto con las organizaciones, la tecnología y quienes los habitan. La identidad brasileña también aporta una visión particular al diseño de estos espacios. La importancia de las relaciones humanas se refleja en áreas informales de convivencia, ambientes colaborativos, salas multifuncionales, jardines, luz natural y ventilación. Más que oficinas, Königsberger Vannucchi imagina ecosistemas donde las personas eligen cómo trabajar. La tecnología seguirá evolucionando, pero el verdadero futuro del workplace dependerá de integrarla con sensibilidad y propósito. Porque la oficina del futuro no será únicamente un lugar donde se trabaja. Será un entorno donde las personas aprenden, crean, colaboran y construyen cultura.

Diseñado por Königsberger Vannucchi Arquitetos, Dynamic Pinheiros destaca por su fachada modulada y una planta baja activa que dialoga de forma fluida con el entorno peatonal del barrio.

kvarch.com

Fotos Pedro Vannucchi

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China

MAD Architects Foto Zhu Yumeng


Diseñado por MAD Architects, el Tengyun Center eleva sus tres volúmenes orgánicos a más de 8 metros sobre el suelo, liberando la planta baja como un parque público continuo y abierto hacia la bahía de Shenzhen.

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La rigidez de los modelos tradicionales en la arquitectura corporativa se está rompiendo ante edificios que dialogan con el paisaje y las emociones de quienes los habitan.

Foto aogvision

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Desde los modelos colaborativos impulsados en Asia-Pacífico hasta las estrategias centradas en el bienestar que distinguen a los países nórdicos y diversas ciudades europeas, el workplace evoluciona hacia entornos donde la innovación, la convivencia humana y la cultura organizacional se convierten en los principales motores del diseño. China se ha transformado en uno de los laboratorios más dinámicos de esta evolución. Diversos estudios de consultoras internacionales señalan que las grandes empresas de la región están replanteando sus espacios corporativos para priorizar la colaboración, la identidad de marca y la experiencia de las personas por encima de la tradicional ocupación de escritorios. La conversación ya no gira únicamente en torno a la eficiencia inmobiliaria, sino a la capacidad de la arquitectura para generar creatividad, fortalecer comunidades y acelerar el intercambio de conocimiento. Desde Beijing, MAD Architects impulsa esta nueva visión. Fundado en 2004 por Ma Yansong, Dang Qun y Yosuke Hayano, el despacho ha construido una trayectoria internacional explorando la relación entre arquitectura, naturaleza y experiencia humana. Sus proyectos en Asia, Europa y Norteamérica desafían los modelos tradicionales mediante edificios que dialogan con el paisaje y con quienes los habitan. Para Yosuke Hayano, socio director de MAD, incluso el concepto de oficina resulta limitado para describir la nueva realidad laboral. «La oficina ya no debe entenderse únicamente como un lugar donde se trabaja». Desde su perspectiva, cada proyecto comienza mucho antes del escritorio. La experiencia inicia desde el acceso al edificio y continúa en lobbies, circulaciones, cafeterías y espacios de encuentro. «Concebimos estos proyectos como una experiencia continua donde las personas se desplazan, descubren, interactúan y generan nuevas relaciones».

Esta visión parte de una premisa: no existen soluciones universales. Cada empresa posee una identidad construida por su cultura, estructura y actividad. «Un espacio de trabajo bien diseñado no solo mejora la eficiencia; también ayuda a construir la identidad de una empresa». La consecuencia es una arquitectura más abierta al entorno. Para MAD Architects, el workplace del futuro dejará atrás los edificios herméticos para convertirse en espacios conectados con la ciudad, el paisaje y los ciclos naturales. «Las fronteras entre arquitectura y paisaje, entre trabajo y vida, o entre interior y exterior comenzarán a disolverse».

Una cultura antes que un edificio

Inspirado en la caída de las telas, MAD Architects organiza la sede de Xinhee alrededor de seis pétalos estructurales

Aunque suele buscarse qué país lidera la evolución del workplace, Hayano considera que la verdadera inspiración no está en copiar modelos, sino en observar organizaciones capaces de construir culturas colaborativas. Recuerda una visita a un estudio de arquitectura en Londres donde convivían arquitectos con especialistas en neurociencia e investigación

que nacen de un atrio central, imitando un tejido biomórfico en constante movimiento.

Foto CreatAR

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MAD Architects China •

Fundado en 2004 en Beijing por Ma Yansong, Dang Qun y Yosuke Hayano, MAD Architects es uno de los despachos de arquitectura más influyentes de Asia.

Su filosofía busca integrar arquitectura, naturaleza y experiencia humana, creando espacios que dialogan con su entorno y las personas.

Ha desarrollado proyectos culturales, corporativos, residenciales y de uso mixto en Asia, Europa y Norteamérica.

Entre sus obras más emblemáticas destacan el Harbin Opera House, las Chaoyang Park Plaza, el Lucas Museum of Narrative Art (en desarrollo) y el One River North.

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MAD Architects transforma la antigua Fábrica de Cemento Zhangjiang en Shanghái al suspender un “arca” de formas orgánicas y acabados metálicos sobre la tectónica de concreto del pasado industrial.

espacial. Lo más relevante no era el edificio, sino la cultura que permitía compartir conocimiento. «Lo que realmente hacía posible ese intercambio era una visión compartida donde las personas tenían libertad, responsabilidad y capacidad para tomar decisiones». Para el arquitecto, el diseño físico alcanza su máximo potencial cuando existe una cultura basada en diálogo y confianza. El edificio puede facilitar encuentros, pero son las personas quienes les dan significado. La inteligencia artificial acelerará aún más esta transformación. Conforme las tareas repetitivas sean automatizadas, el valor del espacio físico estará en potenciar la creatividad, intuición y relaciones humanas. La trayectoria internacional de Hayano —nacido en Japón, formado en Reino Unido y establecido profesionalmente en China— refleja la importancia de comprender distintas culturas. Diseñar espacios globales exige reconocer que las personas colaboran y construyen relaciones de maneras diversas según su contexto. Desde esta perspectiva, el workplace se convierte en una plataforma donde diferentes culturas pueden convivir y enriquecer los procesos creativos.

«En el futuro del workplace, las fronteras entre arquitectura y paisaje, entre trabajo y vida, comenzarán a desaparecer». —Yosuke Hayano, socio director de MAD Architects

i-mad.com

Renders cortesía MAD

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México

Pozas


TorreT.OP es un referente de la arquitectura de alta densidad en México: integración urbana, eficiencia vertical y vistas panorámicas hacia el paisaje regiomontano.

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Mientras otras culturas privilegian el rendimiento individual, el diseño corporativo mexicano del workplace del futuro seguirá apostando por entornos donde la interacción cotidiana fortalezca la innovación.

Fotos ©Mike Kelley

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La fachada de Fortezza, diseñada por Bernardo Pozas, destaca por una composición tectónica donde la piedra, la madera y el cristal se fusionan para crear un lenguaje residencial de sobria elegancia y calidez contemporánea.

Mientras ciudades como Nueva York y Londres continúan marcando la pauta del workplace en Occidente, las grandes economías asiáticas exploran nuevas formas de integrar tecnología, productividad y bienestar. En ese diálogo global, México también comienza a construir una visión propia, donde el diseño de los espacios refleja tanto la innovación como una cultura profundamente colaborativa. Para Pozas, firma fundada en Monterrey por el arquitecto Bernardo Pozas y con más de dos décadas desarrollando proyectos de arquitectura, interiorismo y espacios corporativos en México y el extranjero, el futuro del trabajo no gira alrededor de la oficina, sino de las personas que la habitan. «Las oficinas como las conocemos van a cambiar, pero no necesariamente van a desaparecer», afirma Pozas. «Vamos a conservar lo mejor de los últimos veinte años: espacios abiertos, áreas de convivencia y lugares donde personas de distintas disciplinas puedan encontrarse para generar ideas.» «La transformación no consiste en eliminar la oficina, sino en convertirla en un entorno capaz de impulsar colaboración, creatividad y cultura organizacional. Esa evolución se acelerará con la inteligencia artificial, que modificará la forma de trabajar y, en consecuencia, la manera de diseñar los espacios››, explica el arquitecto. Agraga que las actividades repetitivas o fácilmente protocolizables van a desaparecer. ‹‹El pensamiento creativo, el uso del lenguaje y la capacidad de comunicar ideas serán cada vez más importantes.» En ese contexto, las oficinas combinarán áreas colaborativas con pequeñas «burbujas» de concentración para el trabajo profundo. Incluso habilidades como redactar un buen prompt pasarán a formar parte de las competencias más valiosas dentro de las organizaciones.

Con proyectos corporativos, desarrollos de uso mixto y residencias de alto nivel, Pozas ha construido una trayectoria basada en diseñar espacios donde la experiencia del usuario es tan importante como la funcionalidad. Para la firma, el éxito de un workplace seguirá midiéndose por su capacidad de mejorar la productividad y generar valor. «Al final del día, la eficiencia y la rentabilidad de la actividad humana seguirán siendo los indicadores más importantes.» La tecnología tendrá un papel decisivo, pero no sustituirá el diseño centrado en las personas. De hecho, Bernardo Pozas anticipa que la automatización permitirá reducir la densidad de ocupación y destinar más espacio a actividades creativas, colaborativas e individuales. En México, esa transformación tendrá además un componente cultural. «El mexicano es profundamente gregario. Nos gusta trabajar en comunidad y eso influye directamente en la manera en que concebimos los espacios.» Por ello, las empresas ya no demandan únicamente escritorios. Buscan lugares para colaborar, concentrarse, representar su identidad y también desconectarse. En disciplinas creativas, explica Pozas, los espacios de contemplación pueden ser tan importantes como una sala de juntas. Otro aspecto que continúa subestimándose es la iluminación. A pesar de la evidencia sobre su impacto en el bienestar y el desempeño, muchas organizaciones aún la consideran un elemento secundario. «Existe mucho conocimiento sobre cómo el color y la intensidad de la luz influyen en las personas; el reto es incorporarlo de manera consistente en el diseño.» Cuando se le pregunta qué tendrá mayor influencia en la productividad durante los próximos años, su respuesta es contundente: la tecnología. Sin embargo, aclara que sólo alcanzará su verdadero potencial cuando esté integrada en espacios capaces de potenciar el talento humano. «Más que diseñar oficinas, concluye Pozas, el reto consiste en crear ecosistemas donde la innovación tecnológica conviva con la creatividad, la colaboración y la experiencia de las personas. Ese será, probablemente, el verdadero lugar de trabajo del futuro.» pozas.mx

«Existe falta de conocimiento sobre todo lo que ya sabemos respecto al color, la intensidad de la luz y cómo influyen en el rendimiento de las personas». —Bernardo Pozas, fundador y director de Pozas.

Renders cortesía

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Pozas Design Group define el horizonte de Monterrey con Torre Rise, la estructura más alta de Latinoamérica, mediante una geometría contemporánea que dialoga directamente con la Sierra Madre.

POZAS México •

Despacho multidisciplinario con sede en Monterrey, especializado en arquitectura, interiorismo, branding y proyectos residenciales y comerciales de alta gama, con una visión de diseño atemporal.

Con más de dos décadas de trayectoria, fue fundado por el arquitecto Bernardo Pozas, consolidando un portafolio de proyectos en México y el extranjero.

Es reconocido por equilibrar funcionalidad, sofisticación y una estrecha conexión entre el usuario, el contexto y el paisaje.

Entre sus proyectos icónicos figuran Torre T.OP, Torre Meridiano, Casa AAK, BanRegio Calzada y Casa Pinnacle, los cuales reflejan la diversidad y escala de su práctica.

Su enfoque integral de diseño acompaña cada proyecto desde la conceptualización hasta el desarrollo arquitectónico e interiorista, priorizando la innovación, la personalización y la excelencia en la ejecución.

Al interior, Pozas combina la calidez de la madera con la sobriedad del mármol y el cristal, creando un vestíbulo corporativo de estética atemporal. Foto ©Mike Kelley

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India

Studio Lotus


Diseñado por Studio Lotus, la sede corporativa BJD celebra la herencia artesanal de la región mediante el uso de piedra local, celosías (jaalis) ebanizadas y sistemas pasivos de ventilación que reducen el consumo energético en el clima cálido.

Escanea la versión en inglés

El workplace del futuro ya no se diseña para trabajar; se diseña para pertenecer. Hoy, los espacios más valiosos son los que ofrecen la libertad de elegir dónde y cómo cada persona puede alcanzar su mejor desempeño.

Fotos © Suryan and Dang

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Hubo un tiempo en que diseñar una oficina significaba distribuir escritorios, optimizar metros cuadrados y garantizar que todos los equipos funcionaran bajo una misma lógica. Hoy esa ecuación ha cambiado. El workplace contemporáneo enfrenta un reto más complejo: crear espacios que las personas realmente quieran habitar. Para Asha Sairam, directora general de Studio Lotus en India, el futuro del workplace no depende solo de arquitectura, mobiliario o tecnología, sino de comprender cómo han evolucionado nuestras relaciones con el trabajo y cómo los espacios pueden acompañar esa transformación. «El futuro del workplace no consiste en reemplazar la oficina, sino en redefinir su propósito». Aunque el término office seguirá existiendo, su significado se transforma. Hoy surgen conceptos como estudios, talleres, ateliers o hubs creativos, reflejo de nuevas formas de producir conocimiento y colaborar. Sin embargo, mantener la idea de un lugar destinado al trabajo conserva un ritual importante: salir del hogar para dedicar tiempo a una actividad con propósito. La flexibilidad dejó de ser un atributo para convertirse en una condición esencial del diseño. No existe un modelo universal: Singapur ha desarrollado esquemas híbridos, los Países Bajos impulsaron el Activity-Based Working y los países nórdicos colocaron el bienestar y la cultura organizacional en el centro. Pero el workplace más avanzado no es necesariamente el más tecnológico, sino el que comprende a las personas que lo utilizan. Según Sairam, una de las prácticas destinadas a desaparecer antes de 2030 es la rigidez. Las organizaciones cambian constantemente, por lo que los espacios deben ofrecer opciones en lugar de imponer una única forma de trabajar. Los escritorios no desaparecerán —siguen representando disciplina y concentración—, pero dejarán de ser la única posibilidad. Las personas esperan decidir cuándo necesitan privacidad, colaboración o diferentes ambientes para desarrollar sus actividades. Tampoco habrá más oficinas genéricas. Cada workplace deberá expresar la identidad, valores y cultura de la organización que representa.

Tecnología, humanidad y nuevas métricas La inteligencia artificial acelerará esta transformación. Mientras automatiza tareas repetitivas y administrativas, el valor humano se desplaza hacia la creatividad, el pensamiento estratégico y la colaboración. Paradójicamente, cuanto mayor sea la presencia tecnológica, mayor será la necesidad de espacios libres de tecnología donde las personas puedan conversar, reflexionar y recuperar la atención. La alegría, aunque difícil de medir, se convierte en un indicador del diseño exitoso. Se trata de crear espacios para la vida, no únicamente para el trabajo. El workplace contemporáneo también debe responder a una sociedad diversa: personas neurodivergentes, distintas generaciones y colaboradores con necesidades particulares requieren entornos capaces

La sede global de Royal Enfield rinde homenaje a la rica historia de la marca mediante el uso expuesto de acero, ladrillo y concreto, logrando un lenguaje arquitectónico crudo, sobrio y de estética atemporal.

de adaptarse sin imponer un único modelo. La visión de Studio Lotus está influenciada por la diversidad cultural de la India. Cada región aporta materiales, climas y tradiciones distintas, dando lugar a un enfoque de hiperregionalismo donde cada proyecto expresa su contexto. El proyecto Krushi Bhawan, en Bhubaneswar, refleja esta filosofía al convertirse en algo más que un edificio administrativo: un espacio que celebra los oficios, materiales e identidad local. La visión de Asha Sairam plantea que el diseño corporativo no debe crear oficinas más inteligentes, sino lugares más humanos. Cuando el trabajo puede realizarse desde cualquier sitio, la arquitectura adquiere una nueva misión: convertirse en el motivo por el que vale la pena reunirse. studiolotus.in

La flexibilidad dejó de ser un atributo para convertirse en una condición esencial del diseño de espacios corporativos. Foto © Edmund Sumner

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Studio Lotus India •

Studio Lotus fue fundado en 2002 en Nueva Delhi, India, con una visión que integra arquitectura, interiorismo, estrategia y sostenibilidad en un mismo enfoque de diseño.

Su portafolio incluye proyectos de hospitalidad, vivienda, oficinas y espacios culturales, destacando Krushi Bhawan en Bhubaneswar como un referente de arquitectura con identidad local e impacto urbano.

El despacho es reconocido por su enfoque de hiperregionalismo, que combina innovación contemporánea con tradiciones, artesanía y recursos locales para crear espacios profundamente conectados con su contexto.

Studio Lotus se ha consolidado como un referente internacional por desarrollar proyectos centrados en las personas, donde el diseño responde a las dimensiones sociales, culturales y ambientales de cada lugar.

Max House reinterpreta la arquitectura comercial y corporativa del sur de ventanales, rindiendo homenaje al contexto industrial histórico del sitio.

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Nueva Delhi mediante un exoesqueleto de tabique aparente y grandes

Fotos © Noughts and Crosses

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Francia

Wilmotte & Associés Architectes


El diseño de WA Station destaca por una composición tectónica limpia que integra acero, cristal y líneas de gran escala, creando una experiencia de viaje fluida, luminosa y orientada al confort urbano.

Escanea la versión en inglés

El futuro de los espacios de trabajo no estará condicionado únicamente a las nuevas herramientas digitales ni a los edificios más inteligentes. Dependerá de crear lugares donde las personas quieran estar.

Fotos cortesía

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¿Seguimos diseñando oficinas o estamos creando una nueva forma de habitar el trabajo? Esa es la pregunta que hoy transforma la arquitectura corporativa. Para Wilmotte & Associés Architectes, la respuesta comienza por cuestionar el propio concepto de oficina: un término que ya no alcanza a describir espacios donde las personas colaboran, crean, aprenden y construyen comunidad. «El lugar de trabajo del futuro no estará definido por una tipología ni por una fórmula de metros cuadrados, sino por su capacidad de hacer sentir a las personas que ese espacio fue diseñado específicamente para ellas», señala Borina Andrieu, directora general de Wilmotte & Associés Architectes. La pandemia aceleró una transformación que ya estaba en marcha. Aunque la presencia física regresó, el verdadero desafío es recuperar compromiso, creatividad y sentido de pertenencia. Para lograrlo, la arquitectura debe dejar atrás la eficiencia como único criterio y comenzar a diseñar experiencias humanas. A través de proyectos en Milán, Oxford, Luxemburgo, Abu Dhabi y otras ciudades, Wilmotte & Associés ha comprobado que los mejores espacios nacen cuando la arquitectura dialoga con su contexto. No existe un modelo universal: cada proyecto responde al clima, la cultura, la luz y las formas de habitar.

Este enfoque «glocal» —global y local al mismo tiempo— permite crear espacios auténticos capaces de responder tanto a organizaciones internacionales como a las personas que los utilizan. Borina señala que muchas prácticas que definieron la oficina durante décadas están desapareciendo. Las grandes áreas abiertas con puestos fijos dan paso a ambientes flexibles donde cada actividad encuentra el escenario adecuado. El bienestar deja de ser un elemento adicional para convertirse en una condición presente en cada decisión arquitectónica. «La oficina como espacio de control ha terminado. Lo que venga después debe ser un lugar que las personas realmente quieran elegir». El éxito de un proyecto ya no se mide solo por costo, superficie o densidad de ocupación. Los indicadores más importantes son humanos: ¿las personas regresan aunque no estén obligadas?, ¿encuentran ahí algo que no pueden obtener trabajando desde casa? Entonces, la inteligencia artificial aparece como una herramienta de transformación, no como un sustituto del criterio humano. Las horas liberadas por la tecnología pueden convertirse en conversaciones, reflexión y colaboración presencial. Por ello, la arquitectura deberá ofrecer mejores condiciones de iluminación, acústica y experiencia espacial que una pantalla. En Wilmotte & Associés, la IA también forma parte del proceso creativo mediante Labo, su laboratorio interno, que desarrolla herramientas adaptadas a las necesidades reales de sus colaboradores. La tecnología resulta más valiosa cuando se ajusta a las personas y no cuando obliga a las personas a adaptarse a ella. Con el trabajo híbrido, la oficina necesita ofrecer aquello que el hogar difícilmente puede proporcionar. La luz natural, el silencio, la conexión con el exterior, los patios, terrazas y vistas dejan de ser elementos aspiracionales para convertirse en condiciones esenciales. Inspirado en la visión del escultor Eduardo Chillida, el estudio entiende la luz como un material constructivo. «La luz no es un elemento decorativo. Desde el primer boceto forma parte del proyecto». En este escenario el futuro del trabajo no dependerá de nuevas herramientas digitales ni de edificios más inteligentes. Requerirá de crear lugares donde las personas quieran estar: espacios que inspiren, conecten, cuiden y evolucionen con ellas. Para Wilmotte & Associés Architectes, la mejor arquitectura no es la que simplemente alberga el trabajo, sino la que mejora la forma en que vivimos mientras trabajamos. wilmotte.com

ArcelorMittal Atrium por Wilmotte & Associés: un edificio corporativo donde la ingeniería en acero y el diseño sustentable convergen para redefinir el espacio de trabajo contemporáneo.

Fotos y renders cortesía

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Wilmotte & Associés Architectes Francia •

Wilmotte & Associés Architectes fue fundado en 1975 por el arquitecto y diseñador francés JeanMichel Wilmotte, consolidando una trayectoria internacional de cinco décadas.

Con oficinas en Francia, Reino Unido, Italia y Corea del Sur, el estudio ha construido una práctica global basada en equipos multiculturales y una visión contemporánea de la arquitectura y el urbanismo.

Reconocido por su enfoque multidisciplinario y colaborativo, Wilmotte & Associés integra arquitectura, diseño, funcionalidad, estética y sostenibilidad, con especial atención al patrimonio cultural y al contexto de cada proyecto.

El despacho desarrolla cerca de 100 proyectos en más de 30 países, con experiencia en edificios culturales, espacios públicos, desarrollos urbanos, hoteles, oficinas y residencias.

La cafetería Ponthieu, proyectada por Wilmotte & Associés, transforma el área de descanso en un entorno luminoso y acogedor, donde el diseño sobrio de mobiliario y los acentos de iluminación realzan la convivencia diaria.

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«La verdadera promesa de la IA no consiste en reemplazar el criterio humano, sino en hacerlo más sensible a las personas». –Borina Andrieu, directora general de Wilmotte & Associés. Architectes.

En Albert Lounge, la precisión tectónica y el tratamiento de las texturas cálidas crean un espacio de hospitalidad atemporal, donde cada elemento responde a una búsqueda de confort y fluidez espacial. No. 90

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Tras más de tres décadas de trayectoria, su firma internacional demuestra que el verdadero valor del diseño no radica en la escala ni en las modas pasajeras, sino en el rigor del oficio, la estrategia empresarial y el aprendizaje permanente. Entrevista Greta Arcila Texto Martha Lydia Anaya Retrato Duilio Rodríguez

Ezequiel Farca El oficio de diseñar sin perder la curiosidad 74

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esculpidos en concreto negro monolítico, logrando una textura profunda y uniforme que

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Frente al mar de Los Cabos, Casa Loto destaca por sus muros acanalados de cuatro metros reinterpreta la fuerza del material en clave de calidez.

Cuenta Ezequiel Farca que su primer sueño era estudiar arquitectura, pero la universidad no lo aceptó. Lejos de convertirse en un obstáculo, ese momento marcó el inicio de un camino distinto: el diseño industrial. Tres décadas después, aquella aparente casualidad le ha dado forma a una de las prácticas multidisciplinarias más influyentes de México, con proyectos residenciales, hoteleros, comerciales y de hospitalidad que hoy cruzan fronteras hacia Estados Unidos y Europa. Platicar con Farca es descubrir que detrás de cada proyecto hay mucho más que una buena idea. Hay estrategia, método y, sobre todo, oficio. Esa palabra aparece una y otra vez durante nuestra conversación y resume la filosofía con la que ha construido un taller y equipo capaces de diseñar desde una pieza de mobiliario hasta una residencia de gran escala, sin perder el mismo nivel de exigencia. «Lo más importante es el oficio de hacer las cosas», afirma. «Después de 30 años entiendes que el proceso es el mismo, sin importar si diseñas una silla, un interior o un edificio. Cambia la escala, pero no el rigor». Esa visión explica la evolución de Ezequiel Farca Studio. Lo que comenzó siendo un despacho enfocado en diseño industrial nunca tuvo la intención de quedarse ahí. Desde el inicio existió una mirada integral que entendía el objeto como parte de un espacio y al

espacio como parte de una experiencia. «Siempre fui muy curioso. Me gustaba desarmar las cosas para entender cómo estaban hechas. Sin darme cuenta, ya estaba pensando en el contexto: el objeto, el interior y la arquitectura como un todo». Ese cambio de escala ocurrió de manera orgánica, impulsado por la confianza de sus clientes y por un equipo que ha crecido junto con el estudio. Para Farca, el talento individual nunca ha sido suficiente. Quienes conocen su trabajo saben que el sello del despacho no está únicamente en la estética. Está en los detalles que pocas veces aparecen en las fotografías: la precisión de una carpintería, la proporción de un mueble hecho a la medida, la colocación impecable de un piso o la selección exacta de un material. Es ahí donde –asegura Ezequiel– vive realmente el diseño. Pero detrás de esa búsqueda permanente por la excelencia también existe una faceta menos visible: la del empresario. Farca reconoce que el crecimiento de su estudio no ha sido resultado de la improvisación ni de un golpe de suerte. Cada expansión respondió a una estrategia cuidadosamente planeada, respaldada por asesores financieros, planes de negocio y objetivos de largo plazo. «Muchas veces pensamos que abrir un despacho en otro país es cuestión de intentarlo y ver qué pasa. Yo nunca lo vi así. Cada paso tenía un business plan, una proyección y una estrategia».

Fotos Fernando Marroquín

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Diseñada de adentro hacia afuera a partir de un estudio bioclimático, Casa Loto integra ventilación pasiva, energía solar y una paleta de materiales locales para crear una residencia autosuficiente que se funde con el paisaje de Baja California Sur.

Fotos Fernando Marroquín

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«Lo más importante es el oficio de hacer las cosas. Después de 30 años entiendes que el proceso es el mismo: cambia la escala, pero no el rigor»

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Esa disciplina fue determinante cuando decidió abrir mercado en Estados Unidos. Lejos de imaginar un aterrizaje inmediato, comenzó prácticamente desde cero. Durante los primeros años trabajó desde una habitación, haciendo tareas que iban desde presentar proyectos hasta sacar copias de madrugada. «Hubo noches en las que me preguntaba qué estaba haciendo aquí. Pero cuando entiendes por qué tomaste esa decisión, no puedes perder de vista el objetivo». La experiencia también le enseñó que el talento, por sí solo, no garantiza el éxito internacional. Hubo proyectos perdidos, clientes que rechazaron propuestas y procesos que tuvo que replantear para entender la dinámica de un mercado mucho más estructurado. Con esa misma inquietud cursó estudios de negocios para fortalecer una habilidad que siempre le había interesado: dirigir una empresa creativa. «Me apasiona el diseño, pero también entender cómo hacer que un despacho funcione. Al final, si quieres crecer, necesitas aprender a tomar decisiones con la misma precisión con la que diseñas». Quizá esa sea una de las lecciones más valiosas que comparte con las nuevas generaciones. Más allá de los proyectos publicados o los reconocimientos, el verdadero aprendizaje está en el proceso. En las decisiones difíciles, en los errores que obligan a corregir el rumbo y en la capacidad de reinventarse sin perder la esencia. Porque para Ezequiel Farca, el diseño nunca ha sido un destino, sino una forma permanente de aprender.

Los maestros aparecen cuando estás listo Ninguna trayectoria se construye en solitario. Aunque hoy Ezequiel Farca dirige uno de los estudios mexicanos con mayor presencia internacional, al mirar hacia atrás identifica con claridad a las personas que cambiaron el rumbo de su carrera. La primera influencia fuerte para Ezequiel fue Carmen Cordera. Recién egresado de Diseño Industrial por la Universidad Iberoamericana, Farca se incorporó a trabajar con ella durante el desarrollo de la Galería Mexicana de Diseño. Aquella experiencia estuvo lejos del glamour que hoy rodea al diseño de autor. Significó aprender desde la obra, doblar planos, coordinar detalles y entender que detrás de cada espacio existe una enorme disciplina de ejecución. «Fue un aprendizaje uno a uno», recuerda. «Carmen tenía una visión que muy pocas personas tenían en México». La Galería Mexicana de Diseño no solo se convirtió en un escaparate para una nueva generación de creativos; representó el nacimiento de una cultura del diseño contemporáneo en el país. Exposiciones, conferencias y el impulso a jóvenes talentos marcaron un antes y un después. «Muchos de los diseñadores que seguimos activos empezamos ahí. Fue una verdadera plataforma».

En un espacio íntimo de 45 metros cuadrados, Ezequiel Farca articula una barra de sushi esculpida en roca volcánica y cuarcita con una iluminación tenue que evoca la bioluminiscencia marina, propiciando un ritual gastronómico cercano y exclusivo entre el chef y los visitantes.

FotoAlum Gálvez

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Construida en 1919 y convertida en escuela en los años 60, Casa Escuela fue restaurada por Ezequiel Farca Studio y Mónica Calderón para convertirse en una residencia multidisciplinaria en Mérida.

Sin embargo, el siguiente gran impulso llegaría gracias a una coincidencia. Su hermano trabajaba en una editorial y fue él quien lo presentó con el arquitecto y galerista Pancho Gilardi. Farca llevaba consigo una primera colección de muebles, desarrollada casi como un ejercicio personal. Gilardi la observó con detenimiento y, sin demasiados rodeos, le propuso realizar una exposición. Años después, Farca sigue recordando aquella visita con la emoción de quien entiende que existen momentos capaces de cambiar una vida. Entrar a la casa de Gilardi, rodeado de arquitectura, arte y diseño, fue descubrir un universo que hasta entonces solo conocía a través de las revistas. «Sentía que estaba viendo a Dios», dice entre risas. Pero más allá de la anécdota, lo que realmente recibió fue un voto de confianza. «Pancho me dio una oportunidad sin pedir nada a cambio. Organizó la exposición, me presentó con muchísima gente y, de pronto, comenzaron a llegar los primeros proyectos». Farca suele hablar de la suerte con naturalidad. Dice haber estado en el lugar correcto en el momento indicado. Sin embargo, conforme avanza la conversación queda claro que esa suerte siempre encontró a alguien preparado para aprovecharla. «No basta con que aparezcan las oportunidades; también hay que saber leerlas». Esa capacidad para identificar el siguiente paso ha definido cada etapa de su carrera.

El proyecto que cambió la escala Durante varios años, el diseño de mobiliario y los interiores ocuparon el centro de la práctica de Ezequiel Farca. La arquitectura todavía no formaba parte del plan. Hasta que un cliente cambió las reglas. Después de colaborar en la remodelación de una residencia en la Ciudad de México, la familia le pidió participar en una nueva casa en Puerto Vallarta, en principio solo como diseñador de interiores. Antes de comenzar la obra le mostraron varias propuestas arquitectónicas para conocer su opinión. La respuesta fue inesperada. «Les dije que no encontraba nada que reflejara cómo vivían realmente». La reacción del cliente fue todavía más sorprendente: «Entonces hazla tú»; fue entonces que aquella frase marcó el destino. Sin haber estudiado arquitectura formalmente, Farca entendió que el verdadero reto no era demostrar que podía diseñar un edificio, sino lograr que la arquitectura naciera de la vida cotidiana de quienes la habitarían. «Fue ahí donde entendí que la arquitectura y el interiorismo no podían separarse». La casa se convirtió en un laboratorio. Contrató nuevos arquitectos, fortaleció el equipo y dedicó incontables horas a estudiar procesos constructivos, sistemas y materiales. Más que diseñar, aprendió a construir. «Cuando recibes una oportunidad así, no tienes otra opción que ponerte a estudiar». Fotos Fernando Marroquin

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La arquitectura dejó de ser una disciplina independiente para convertirse en una extensión natural del diseño industrial. El mismo rigor con el que resolvía una pieza de mobiliario comenzó a aplicarlo a una residencia completa. Con el tiempo, Ezequiel descubriría que la escala cambia, pero el método permanece intacto. Hoy, después de cientos de proyectos, sigue considerando aquella casa como una de las más importantes de su carrera. No por su tamaño ni por su presupuesto, sino porque confirmó una idea que continúa guiando cada proyecto del estudio: el diseño no comienza con una forma espectacular, inicia con la comprensión profunda de las personas que habitarán ese espacio. «La casa nunca es para nosotros; es para el cliente». Esa frase resume buena parte de su filosofía. Aunque el despacho ha desarrollado un lenguaje propio y una identidad reconocible, Farca rechaza la idea de repetir fórmulas. Cada proyecto representa una historia distinta y exige escuchar antes de dibujar.

Diseñar una empresa Existe una idea romántica que suele acompañar a las profesiones creativas: la del diseñador que vive únicamente de la inspiración. Ezequiel Farca sonríe cuando escucha esa narrativa porque, en su experiencia, la realidad ha sido muy distinta. «Siempre me ha gustado la parte del negocio», reconoce. «Diseñar es una pasión, pero hacer crecer un despacho requiere entender finanzas, organización y estrategia». Ese interés no surgió cuando el estudio comenzó a expandirse; estaba presente desde sus primeros años. Quizá por eso, cada decisión importante ha estado respaldada por un plan de negocio. Abrir una oficina, entrar a un nuevo mercado o incorporar otra disciplina nunca fue un salto al vacío, sino el resultado de un proceso de análisis que incluía objetivos claros. «Los proyectos no pueden depender únicamente del entusiasmo. Necesitan una estrategia». Esa manera de pensar fue determinante cuando tomó una de las decisiones más arriesgadas de su carrera: abrir mercado en Estados Unidos. Lejos de imaginar una llegada inmediata al éxito, el proceso comenzó con una etapa silenciosa, trabajando prácticamente desde cero. Durante los primeros años instaló una oficina modesta; por su cuenta hacía tareas administrativas y recorría el mercado entendiendo cómo funcionaba una industria completamente distinta. «Recuerdo noches sacando copias a las once de la noche y preguntándome qué estaba haciendo ahí. Pero cuando decides cambiar de mercado, no puedes perder de vista el objetivo». El aprendizaje fue mucho más complejo de lo que esperaba. Hubo proyectos que no se concretaron, propuestas rechazadas y clientes que le hicieron entender que el talento no era suficiente para competir en un mercado altamente estructurado. Había que aprender nuevos procesos, nuevos tiempos y otra forma de presentar el trabajo. «Muchas veces el cliente decía: ‘Me gusta tu propuesta, pero así no trabajamos aquí’. Entonces había que regresar, entender qué estaba pasando y volver a intentarlo».

IMA House contrapone la solidez del concreto aparente y la piedra con la calidez de la madera en carpinterías y celosías, logrando una paleta de materiales sobria que fomenta la privacidad sin perder la conexión con el entorno exterior. Foto Fernando Marroquín

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Ubicada en el entorno alpino de Colorado, la residencia Beaver Creek de Ezequiel Farca Studio reinterpreta la arquitectura de montaña combinando grandes paños de vidrio, piedra local y carpinterías en tonos cálidos que protegen del clima extremo sin perder la luz natural.

Lejos de desanimarlo, esas experiencias reforzaron una convicción: el aprendizaje nunca termina. Para fortalecer esa visión decidió estudiar negocios en Estados Unidos. Quería comprender las herramientas financieras y administrativas que permitieran convertir un estudio creativo en una empresa sostenible. «Había clases donde no entendía absolutamente nada», recuerda entre risas. «Pero lo importante era descubrir cómo aplicar esos modelos de negocio al diseño». Con el tiempo encontró un equilibrio que hoy considera indispensable para cualquier despacho creativo: la sensibilidad del diseñador y la disciplina del empresario. «Las ideas necesitan estructura para poder crecer».

Cruzar fronteras Después de consolidar su presencia en Estados Unidos, el siguiente paso fue Europa. De nuevo apareció la incertidumbre, pero también la planeación. Farca insiste en que internacionalizar una firma no consiste únicamente en abrir una oficina en otro país. Implica comprender nuevas culturas, distintas maneras de construir y expectativas completamente diferentes por parte de los clientes. «Cada mercado tiene reglas propias. Si quieres permanecer, primero tienes que aprender». Esa capacidad de adaptación ha permitido que Ezequiel Farca Studio participe hoy en proyectos residenciales de lujo, hospitality, desarrollos inmobiliarios, espacios comerciales y arquitectura en diferentes regiones del

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mundo, manteniendo siempre una visión integral donde el diseño industrial, el interiorismo y la arquitectura dialogan como una sola disciplina. Más que exportar un estilo, el estudio busca interpretar cada contexto.

Aprender desde la fábrica Otra de las experiencias que marcaron esa evolución ocurrió cuando la firma Urrea decidió abrir espacio al diseño mexicano mediante uno de sus primeros concursos para diseñadores nacionales. Antes de presentar cualquier propuesta, Farca hizo una solicitud poco habitual: conocer la planta de producción. «Les dije que no podía diseñar algo que no entendía cómo se fabricaba». La visita cambió por completo su aproximación al proyecto. Observar procesos industriales, conversar con ingenieros y entender las capacidades reales de la empresa le permitió desarrollar soluciones mucho más precisas. Aquella iniciativa no solo derivó en una colaboración exitosa; también confirmó una idea que sigue presente en su trabajo: el diseño comienza mucho antes del primer boceto. «Cuando conoces cómo se hacen las cosas, diseñas mejor». La experiencia fortaleció una relación de largo plazo con una de las empresas más importantes del sector y demostró que el nexo colaborativo entre industria y diseño podía convertirse en un motor de innovación para México.


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Fotos Fernando Marroquín

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«La arquitectura dejó de ser una disciplina independiente para convertirse en una extensión natural del diseño industrial: la casa nunca es para nosotros, es para el cliente».

En la intimidad de su taller, Ezequiel Farca reflexiona sobre las tres décadas de una trayectoria guiada por la curiosidad constante, en la que cada proyecto —sin importar si es una silla o una residencia— parte del mismo rigor y devoción por el detalle. Retrato Duilio Rodríguez

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Diseñado como una transición gradual entre el interior y el entorno natural, Secrets aprovecha cubiertas ligeras y ventilación cruzada para tamizar la radiación solar y ofrecer una experiencia de hospitalidad inmersiva en Cancún.

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Hoy, el estudio reúne arquitectos, diseñadores industriales, interioristas, especialistas en hospitalidad, visualización, construcción y administración. Sin embargo, Farca evita hablar de crecimiento únicamente en términos de tamaño. Para él, dirigir un equipo significa construir una cultura donde cada disciplina aporte una mirada distinta sin perder una visión compartida. «Ningún proyecto importante lo hace una sola persona». Esa convicción ha permitido que el despacho evolucione de una práctica centrada en un diseñador hacia una organización multidisciplinaria capaz de desarrollar proyectos complejos en distintos países. Después de más de tres décadas, la curiosidad sigue siendo el motor. La misma que lo llevó de niño a desarmar objetos para entender cómo estaban hechos es la que hoy lo impulsa a explorar nuevos mercados, nuevas tecnologías y nuevas formas de habitar los espacios. Porque, al final, Ezequiel Farca no entiende el diseño como una colección de edificios o muebles. Lo entiende como un proceso permanente de aprendizaje, donde cada proyecto representa una oportunidad para volver a empezar.

El verdadero legado Con una trayectoria tan sólida, sería fácil pensar que Ezequiel Farca mide el éxito por la cantidad de proyectos construidos, los mercados conquistados o el crecimiento de su estudio. Sin embargo, ya casi al cierre de nuestra plática queda claro que su mayor satisfacción no está en los reconocimientos, sino en aquello que permanece cuando la obra deja de ser nueva. Habla con entusiasmo de una de sus primeras casas, terminada hace casi dos décadas. El proyecto sigue prácticamente intacto. Los clientes han renovado algunos textiles y retapizado ciertos muebles, pero la esencia permanece. Para él, esa es la prueba de que un espacio fue concebido correctamente. Fotos Manolo Solís

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Baldi por Ezequiel Farca Studio: un ejercicio de diseño arquitectónico y de interiores que eleva el confort a través de texturas cálidas, proporciones exactas y un minucioso trabajo a la medida.

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Escanea la versión en inglés

En un momento donde la arquitectura y el diseño parecen responder con frecuencia a la inmediatez de las redes sociales, Farca insiste en que el verdadero valor de un proyecto no está en la fotografía del día de la inauguración, sino en su capacidad para acompañar la vida cotidiana durante décadas. Ese principio también ha definido la evolución del estudio. Aunque su lenguaje es reconocible, rechaza la idea de repetir fórmulas. Cada cliente representa una historia distinta, una manera particular de vivir y una serie de necesidades que no pueden resolverse con soluciones prefabricadas. «La casa siempre es para quien la va a vivir». Quizá por eso, al hablar del futuro, dedica más tiempo a describir procesos que resultados. Para Farca, el diseño no consiste exclusivamente en crear objetos o edificios; implica escuchar, investigar, equivocarse, aprender y volver a comenzar. Es un oficio que se perfecciona con la experiencia y con la capacidad de mantener viva la curiosidad. Esa misma curiosidad es la que hoy busca transmitir a las nuevas generaciones. Durante años ha recibido estudiantes y jóvenes profesionales que llegan con una pregunta recurrente: ¿cómo se construye una carrera como la suya? Su respuesta rara vez gira en torno al éxito o a los proyectos más conocidos. Prefiere hablar del proceso. Detrás de cada obra existen horas de estudio, reuniones interminables, decisiones difíciles, errores que obligan a replantear estrategias y equipos completos comprometidos con un mismo objetivo. «Lo importante no es solamente el resultado. Lo verdaderamente valioso es entender cómo llegaste hasta ahí». En esa frase aparece una constante que atraviesa toda su historia: la evolución nunca ha sido producto de un solo momento. La transición del diseño industrial al interiorismo, de ahí a la arquitectura, después a la hospitalidad y por último a la expansión internacional; ha respondido siempre a una combinación de disciplina y visión empresarial. Porque si algo demuestra la trayectoria de Ezequiel Farca es que la creatividad no está peleada con la estrategia. Al contrario. Diseñar una empresa exige la misma sensibilidad que diseñar un espacio. Ambas requieren comprender a las personas, anticipar escenarios y tomar decisiones con una mirada de largo plazo. Hoy, Ezequiel Farca Studio desarrolla proyectos en distintos países y ha consolidado una práctica donde arquitectura, interiorismo, diseño industrial y desarrollo de producto dialogan de manera integral. Sin embargo, el espíritu con el que comenzó permanece intacto. Aquel joven que un día no fue aceptado en Arquitectura encontró en el diseño industrial un camino inesperado. Con el tiempo descubrió que las disciplinas no son fronteras, sino herramientas para construir una visión más amplia. Tal vez por eso, cuando se le pregunta cuál ha sido el mayor aprendizaje de su carrera, la respuesta no habla de edificios, premios o clientes. Habla del oficio. Del respeto por los materiales. De la importancia de un buen equipo. De la disciplina para planear antes de actuar. En una industria donde la tecnología transforma los procesos y las tendencias aparecen y desaparecen con la misma velocidad, Farca apuesta por aquello que nunca pasa de moda: hacer bien las cosas. Más allá de la arquitectura y del diseño, ese parece ser el verdadero legado que busca compartir con quienes vienen detrás: entender que las mejores carreras no se construyen a partir de atajos, sino de trabajo constante, curiosidad permanente y la convicción de que siempre existe una mejor manera de hacer las cosas. ezequielfarca.com

Fotos Ema Peter

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Diseñar menos, pensar mejor

Konstantin


Grcic


En un momento en que el diseño enfrenta uno de los mayores cuestionamientos de su historia, Konstantin Grcic no responde con fórmulas ni discursos grandilocuentes. Su postura es más incómoda y, al mismo tiempo, más honesta: antes de imaginar un nuevo objeto, el diseñador debería preguntarse si realmente ese objeto necesita existir. Entrevista y texto: Greta Arcila y Martha Lydia Anaya

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Retrato Markus Jans


«No se trata de producir más rápido. Se trata de pensar mejor qué vale la pena producir». —Konstantin Grcic

Existe una imagen que ayuda a entender a Konstantin Grcic antes incluso de hablar de sus sillas, lámparas u otras de sus piezas diseñadas. En 1986, cuando todavía no había decidido que el diseño sería su profesión, su hermana le envió el catálogo de una exposición de Achille Castiglioni en el Centre Pompidou de París. Grcic quedó fascinado por los objetos, pero hubo algo más que llamó su atención: las fotografías del propio diseñador italiano. Castiglioni aparecía como un hombre mayor, curioso, generoso y lleno de alegría. Para Grcic, aquella imagen resultó reveladora. Por primera vez pensó que el diseño podía ser una forma de vida. Antes de llegar allí, sin embargo, había aprendido algo todavía más elemental: a hacer las cosas con las manos. Grcic se formó como ebanista en la John Makepeace School for Craftsmen in Wood, en Dorset, Inglaterra. Aquella experiencia dejó una huella profunda en su manera de trabajar. Aprendió que hacer bien las cosas comienza mucho antes de fabricar: hay que planear, preparar los materiales y las herramientas, y encontrar la manera más económica y eficiente de utilizarlos. «Esa actitud, dice, lo ha acompañado durante toda su carrera». Después llegó el Royal College of Art de Londres, donde estudió Diseño Industrial entre 1988 y 1990, y posteriormente trabajó con Jasper Morrison. En 1991 fundó su propio estudio. Lo hizo llamándose a sí mismo, desde el principio, diseñador industrial, aunque todavía no tenía clientes industriales. «Era, explica, una declaración de intenciones». Más de tres décadas después, la palabra industrial ya no le resulta suficiente. Su trabajo se ha extendido por el mobiliario, la iluminación, los objetos domésticos, las exposiciones, la arquitectura y otros territorios creativos. Ha colaborado con algunos de los fabricantes más importantes del diseño internacional y ha construido una trayectoria reconocible, precisamente por su capacidad de moverse entre escalas, materiales y tecnologías sin perder una idea esencial: la curiosidad. «Cada proyecto comienza con una pregunta», dice. Y quizá esa frase explique mejor, que ninguna otra, su manera de diseñar.

Una carrera construida a partir de preguntas Grcic no parece particularmente interesado en fabricar respuestas definitivas. Tampoco en diseñar objetos con la intención de convertirlos en clásicos. De hecho, asegura que nunca piensa en cómo crear una pieza que vaya a perdurar durante décadas. Su objetivo es más sencillo: hacer algo significativo. Si un objeto permanece relevante con el paso del tiempo, probablemente sea porque fue concebido con cuidado y por las razones adecuadas. La permanencia, en ese sentido, no es una meta, sino una consecuencia lógica. Esa forma de pensar ha marcado tanto sus colaboraciones con grandes fabricantes como sus proyectos más experimentales. Entre los trabajos que considera injustamente menos atendidos está la exposición que diseñó para el Pabellón de Alemania en la Bienal de Arquitectura de Venecia de 2016. El proyecto exploraba la sostenibilidad y el uso responsable de los recursos, y la propia muestra intentaba poner esas ideas en práctica: gran parte de su estructura se construyó con pasarelas provisionales alquiladas a la ciudad de Venecia, que después fueron devueltas. «Creo que su momento llegará», afirma. La frase podría parecer una predicción, pero en realidad refleja otra de sus convicciones: no todo necesita ser entendido de forma inmediata. Diseñar también es saber esperar. De hecho, después de más de treinta años de profesión, la pregunta que Grcic continúa haciéndose es sorprendentemente sencilla: ¿cómo puede el diseño hacer que las cosas sean mejores? No habla de cambiar el mundo de un día para otro. Habla de pequeñas mejoras acumulativas. De objetos que funcionan mejor, de procesos que utilizan menos recursos, de decisiones que incorporan mayor responsabilidad. El diseño —enfatiza— trabaja de manera silenciosa y a lo largo del tiempo. Quizá por eso sus relaciones con firmas como Vitra, Magis, Flos, Kettal o Laufen han sido tan importantes. Foto Konstantin Grcic

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Hasta el momento, del espacio creativo 25kg han salido tres artefactos, a los que Grcic ha bautizado como: Thing 01’ (un taburete), Thing 02 (una silla) y Thing 03 (un soporte para su lámpara Mayday). La Thing 04 es la que presentó a finales de abril en la Milan Design Week 2026.


Izq. Thing 04. Un asiento modular de diseño industrial que aprovecha el paisaje urbano existente. Der. THING 02 es una silla asimétrica fabricada con tubo de acero galvanizado y asiento de piedra de lava del Etna.

Fotos Konstantin Grcic

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Arriba: Scout Sprint, parte de la familia de mesas de trabajo y reunión diseñada por Konstantin Grcic para Vitra, plantea una solución flexible para los entornos laborales. Abajo: Fabricada en chapa de acero de 1 mm cortada con láser, doblada y soldada, la silla Bishop para Magis convierte el proceso de producción industrial en una declaración de diseño.

Fotos arriba ©Vitra / Fotos abajo @Magis

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«Disfruto mucho de la planificación que se hace antes de crear algo porque tienes que visualizar y tomar muchas decisiones sobre el material, la técnica, las proporciones… Ese es el verdadero proceso del diseño». —Konstantin Grcic

La tecnología no sustituye el criterio Hoy, el escenario es distinto al de 1991. Las herramientas digitales con las que se cuentan actualmente, el modelado tridimensional y, más recientemente, la IA (inteligencia artificial) han ampliado de manera radical las posibilidades del diseñador. Grcic no ve en la IA una amenaza. Al contrario: considera positivo que muchas tareas rutinarias puedan automatizarse. Si las máquinas son capaces de generar visualizaciones, explorar alternativas o resolver determinadas operaciones técnicas en cuestión de segundos, los diseñadores tendrán más tiempo para pensar. Pero ese «pensar» es precisamente donde sitúa el valor irremplazable del oficio. Para Grcic, lo que permanece humano es el juicio: hacer las preguntas correctas, comprender un contexto, elegir entre diferentes posibilidades y asumir la responsabilidad de esas decisiones. La inteligencia artificial puede producir opciones. No puede decidir qué problema merece realmente ser resuelto. Y ahí comienza —para él— el diseño.

El nexo entre tecnología y sensibilidad aparece con claridad en su trabajo con Flos. Grcic no considera que exista un antagonismo entre la dimensión técnica de la iluminación y su capacidad emocional. Para conseguir una determinada atmósfera, primero hay que resolver con precisión cuestiones como la distribución de la luz, la reflexión, la intensidad o el deslumbramiento. La poesía, en ese sentido, no aparece a pesar de la técnica. Se hace evidente gracias a ella. Algo similar ocurre cuando trabaja con sectores industriales altamente especializados, como el sanitario. Lejos de considerar las restricciones técnicas un obstáculo para la creatividad, Grcic piensa que pueden convertirse en el punto de partida de mejores ideas. «Design doesn’t need complete freedom (El diseño no necesita libertad absoluta)» —explica—. A veces lo único que necesita son límites claros.

De diseñador industrial a simplemente diseñador

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Para Grcic, una colaboración duradera no puede reducirse a un vínculo comercial. Con los años se construye confianza; se comparten ideas, éxitos, decepciones y ambiciones. El fabricante deja de ser simplemente quien produce un objeto y se convierte en parte del proceso intelectual que lo hace posible. Por ejemplo, con Vitra aprendió, sobre todo, paciencia. La empresa —explica— puede tardar años en tomar una decisión, pero cuando finalmente existe consenso, la capacidad de llevar un proyecto adelante es extraordinaria. Esa cultura de largo plazo está vinculada también a la admiración histórica por la compañía de Charles y Ray Eames, una herencia que Grcic considera inspiradora y, para cualquier diseñador que venga después, también un poco intimidante. Con Magis ocurrió algo diferente. Chair ONE, su primer proyecto para la firma, parecía casi imposible de producir desde que comenzó a desarrollarse. La carcasa de aluminio fundido a presión requirió cuatro años de trabajo para convertirse en una realidad industrial. El proyecto fue posible gracias a Eugenio Perazza, fundador de Magis, que decidió apostar por una idea todavía llena de incertidumbres. Para Grcic, esa capacidad de correr riesgos es una de las características que hacen extraordinaria una relación entre diseñador y fabricante.

Hay algo revelador en que, hace unos quince años, Grcic haya abandonado de su definición profesional la palabra: industrial. No porque haya dejado de interesarse por la industria, sino porque su práctica se ha vuelto más amplia. Hoy puede diseñar una silla, una lámpara, un espacio expositivo, una colección para un fabricante especializado o una pieza que nace fuera de los canales tradicionales de manufactura. Lo que conecta esas experiencias no es una tipología ni una tecnología, sino una actitud. Esa actitud adquirió una nueva dimensión con: 25kg, marca y plataforma independiente que Grcic creó para dar salida a ideas que no necesariamente encajaban en los programas de los fabricantes establecidos. Funciona como un espacio creativo para producir y vender conceptos de diseño industrial radicales, puros y sin filtros comerciales tradicionales, denominados por él mismo simplemente como «cosas» (things). Los primeros objetos de la marca: THING 01 y THING 02, se presentaron durante Milan Design Week 2025. La escala pequeña es deliberada: 25kg no pretende convertirse en una gran compañía ni competir con los fabricantes con los que Grcic ha trabajado durante décadas. Es, más bien, un espacio de experimentación:

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Con museografía de Konstantin Grcic, el proyecto White Out. The Future of Winter Sports presentadao en Triennale Milano recrea el fenómeno óptico donde cielo y paisaje blanco se confunden, presentando equipamiento histórico y prototipos futuristas en una instalación inmersiva de estética industrial.

Foto Andrea e Filippo Tagliabue

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La colección Ovit de Laufen combina contornos suaves y un volumen interior fluido con repisas integradas, redefiniendo el espacio de baño a través del diseño analítico de Grcic.

Foto @Laufen

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una estructura suficientemente pequeña para tomar decisiones con rapidez, equivocarse, cambiar de rumbo y desarrollar ideas que quizá nunca encontrarían lugar dentro de una empresa establecida. En 2026, esa plataforma continúa ampliando su diálogo con nuevos proyectos; mientras Grcic explora también otros campos, como la iluminación y el diseño de exposiciones. Después de décadas trabajando con algunas de las compañías más influyentes del mundo, ¿qué significa tener una plataforma propia? «Libertad, pero también responsabilidad». En 25kg hay una palabra que aparece constantemente: attitude. Grcic no quiere construir un lenguaje formal. Quiere desarrollar una actitud. En una empresa establecida existen estructuras, equipos, conocimientos técnicos, soportes y equipamientos que permiten concentrarse en el diseño. En 25kg, Grcic debe pensar también en la logística, el riesgo, en producir y comunicar. Esa experiencia, lejos de alejarlo de la industria, ha aumentado su respeto por ella. Trabajar con grandes fabricantes le enseñó cuánto conocimiento, precisión, paciencia y compromiso hay detrás de un objeto aparentemente sencillo. Al producir por cuenta propia, esa realidad se vuelve todavía más evidente. Por eso no concibe 25kg como una carrera por crecer. No piensa en tamaño. Piensa en construir un cuerpo de trabajo: un THING después de otro.

Si ese trabajo encuentra una audiencia internacional, será bienvenido. Pero el crecimiento no es el objetivo. «El trabajo lo es», remarca Konstantin. Aquí aparece la pregunta más incómoda de la plática. Durante décadas, el diseño ha celebrado la innovación casi como un valor absoluto. Nuevo material, nueva forma, nueva tecnología, nuevo producto. Pero el planeta tiene límites cada vez más evidentes. ¿Debería entonces el diseño dejar de crear objetos? Grcic no lo cree. Él propone algo más difícil: no dejar de diseñar, sino exigir mejores razones para hacerlo. Cada nuevo producto debería justificar su existencia. A veces la respuesta será reparar, o mejorar, o conseguir que algo dure más tiempo. O encontrar una manera diferente de utilizar lo que ya existe; y algunas veces, la respuesta será crear algo completamente nuevo. Ambas posibilidades pueden ser valiosas. La diferencia está en tener una razón.

El diseño frente a su propia burbuja La crítica más directa de Grcic, sin embargo, no está dirigida a la tecnología ni a la industria. Está dirigida al propio mundo del diseño. Escuelas, ferias, medios, marcas y diseñadores comparten con frecuencia las mismas referencias y conversan entre ellos en un circuito cada vez más sofisticado. El problema es que el diseño puede terminar hablando demasiado de sí mismo.

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En la serie MC20 Cugino Soft para Mattiazzi, Grcic combina la solidez de la estructura de madera con una cubierta de linóleo, creando un objeto híbrido entre taburete y mesa auxiliar. Foto Studio AKFB para @Mattiazzi

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Una mirada al universo creativo del diseñador alemán: la mesa de dibujo como laboratorio de prueba, donde la forma se depura hasta encontrar su máxima función.

Grcic siente que la disciplina se ha vuelto extraordinariamente buena para comunicar su propia actividad: producir imágenes, construir narrativas, organizar eventos y generar conversación. Pero el riesgo real parece haber disminuido. «Con demasiada frecuencia —dice—, el riesgo está escenificado en lugar de ser verdaderamente asumido. Lo que le gustaría ver es otra cosa: más curiosidad, más incertidumbre y más valentía». Abrir el diseño hacia problemas reales —la sostenibilidad, la transformación social, la tecnología, los recursos, las nuevas formas de vivir— podría ser mucho más productivo que seguir perfeccionando una conversación autorreferencial.

Europa: profundidad frente a velocidad En un escenario industrial donde Asia ha desarrollado una enorme capacidad manufacturera y tecnológica, Grcic tampoco cree que Europa deba intentar ganar una carrera de velocidad o escala. Su fortaleza está en otro lugar. Industria, artesanía, cultura y pensamiento crítico forman una combinación difícil de replicar. Europa puede aportar calidad, responsabilidad y una mirada de largo plazo. No se trata de producir más rápido. Se

trata de pensar mejor qué vale la pena producir. Esa postura también explica su visión sobre la responsabilidad política y social del diseñador. Para Grcic, el diseño nunca es completamente neutral. Todo objeto utiliza recursos y modifica de alguna manera nuestra forma de vivir. Por lo tanto, siempre existe una dimensión de responsabilidad. Pero eso no significa que todos los diseñadores tengan que convertirse en activistas públicos. Algunos expresarán sus posiciones de manera explícita. «Otros lo harán a través de sus proyectos. A veces—piensa Grcic— un objeto reflexivo puede decir más que una opinión pronunciada a gritos». Existe una paradoja interesante en la relación entre diseño industrial y tecnología. Mientras más tiempo pasamos en entornos digitales, más podría aumentar nuestro deseo por aquello que no es digital. Grcic no cree que las nuevas generaciones estén necesariamente abandonando los objetos. Piensa que quizá nos adentramos en una etapa en la que tendremos menos cosas, pero concederemos mayor importancia a aquellas que decidamos conservar. Los objetos físicos podrían adquirir un nuevo valor precisamente porque vivimos rodeados de experiencias virtuales. Éstas no desaparecerán, solo cambiarán de significado. Foto ©Vitra photo by Marek Iwicki

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Evolución del lenguaje modular de Konstantin Grcic para Flos, Nocturne contrapone la delicadeza del vidrio de borosilicato soplado con el rigor técnico de una estructura de aluminio extruido electrificada.

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Fotos ©FLOS

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Diseñado por Konstantin Grcic para Alpi, Arcobaleno explora las posibilidades cromáticas de la madera reconstruida a través de una gradación de tonos sutiles que simulan el espectro de un arcoíris en la superficie del material.

Foto Federico Cedrone


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Diseñado para la línea LV Beauté, este lápiz labial traslada el rigor del diseño industrial al objeto personal, convirtiendo el envase en una pieza monolítica de precisión que celebra el ritual del color.

Una conversación que no termina

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Y mientras estas reflexiones van desplegando temas de conversación para otras ocasiones, la charla entre el diseñador alemán y el equipo de Glocal Design se perfila a su punto de cierre: «Si pudiera hablar con el Konstantin Grcic que en 1991 estaba abriendo su estudio, no le daría una lista de estrategias profesionales. Le diría algo mucho más sencillo: mantente abierto, pero confía en tu propio criterio. Sigue tu camino, aunque tarde más». Es un consejo que parece resumir buena parte de su trayectoria. Desde aquel joven que encontró inspiración en una fotografía de Achille Castiglioni hasta el diseñador que hoy experimenta con inteligencia artificial, nuevos sistemas para producir y una plataforma propia, hay una constante: la voluntad de permanecer curioso. Quizá por eso tampoco le interesa que las generaciones futuras interpreten su obra como un conjunto de respuestas definitivas. Cada proyecto pertenece a su tiempo.

Su trabajo —dice— no es una colección de respuestas finales, sino parte de un diálogo continuo. Y si los diseñadores más jóvenes toman algo de ella para llevarlo más lejos, en su propia dirección, entonces habrá cumplido su cometido. En tiempos en que la innovación suele medirse por velocidad, cantidad y novedad, la postura de Grcic resulta casi contracultural. No propone dejar de diseñar. Propone detenerse antes. Preguntar. Pensar. Y solo después, decidir si hace falta fabricar algo. Quizá ahí esté la verdadera vigencia del diseño industrial: no en producir más objetos, sino en aprender a reconocer cuáles merecen existir. «Cada proyecto pertenece a su propio tiempo. Mi trabajo no es una colección de respuestas definitivas. Forma parte de una conversación que continúa. Si los diseñadores jóvenes toman algo de él y lo llevan más lejos, a su propia manera, entonces habré hecho mi parte», concluye el diseñador. konstantin-grcic.com

Foto ©Louis Vuitton

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Una casa que no respeta los límites


Más que una residencia, Casa La Paz plantea una nueva forma de habitar. En este proyecto, el terreno deja de ser el escenario de la arquitectura para convertirse en su verdadero protagonista. Fotos César Belio

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Construida enteramente con concreto aparente. Casa La Paz celebra la textura cruda y la pátina que el clima árido dejará sobre la masa monolítica con el paso de los años.

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Desde hace décadas, la vivienda contemporánea ha entendido el jardín como un complemento de la arquitectura. Casa La Paz propone exactamente lo contrario: convertir el paisaje en el elemento principal y hacer que la arquitectura exista para potenciarlo. Diseñada por Ludwig Godefroy, fundador del despacho Ludwig Godefroy Architecture, la residencia parte de una idea tan sencilla como radical: invertir el esquema tradicional de una casa con jardín para crear un jardín con su casa. Bajo esta premisa, el límite entre interior y exterior desaparece hasta formar un único espacio habitable donde la naturaleza deja de ser contemplada a distancia y pasa a formar parte de la vida cotidiana. Con sede en México, Ludwig Godefroy Architecture ha construido una trayectoria marcada por una mirada sensible hacia el territorio, la materia y la experiencia de habitar. Desde sus inicios, el despacho ha explorado una arquitectura que busca encontrar equilibrio entre lo construido y lo natural, donde cada proyecto nace de una lectura profunda del contexto antes que de una imposición formal. Su trabajo se distingue por un acercamiento minimalista y al mismo tiempo emocional, en la que la luz, los recorridos y los silencios del sitio adquieren un papel protagonista. A lo largo de su recorrido, el despacho ha desarrollado una identidad propia que se basa en reducir elementos innecesarios para revelar la esencia de cada lugar. Más que crear objetos arquitectónicos aislados, Ludwig Godefroy Architecture propone escenarios de vida donde la arquitectura acompaña al paisaje y establece un vínculo cercano con quienes la habitan. Casa La Paz representa una síntesis de esta filosofía: una vivienda donde la intervención humana no busca dominar el entorno, sino escuchar lo que el sitio tiene qué decir. El proyecto nace de una profunda lectura del terreno. Antes de imaginar muros o cubiertas, la prioridad consistió en preservar la identidad del lugar y la relación existente entre la topografía natural y un arroyo seco ubicado al sur del predio. Más que adaptar el paisaje a la arquitectura, la estrategia fue permitir que ambos evolucionaran juntos. «La arquitectura debía permitir que el terreno siguiera expresándose, nunca interrumpir su topografía», explica Ludwig Godefroy, sintetizando la lógica que dio origen a la vivienda.

Ludwig Godefroy Architecture

Casa La Paz La Paz, BC. 2025

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«La arquitectura debía permitir que el terreno siguiera expresándose, nunca interrumpir su topografía». —Ludwig Godefroy, fundador y director de Ludwig Godefroy Architecture. No. 90

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Fiel a su sello brutalista, el arquitecto utiliza la masa de concreto aparente para proteger la vivienda del sol de Baja California, articulando pabellones y patios que diluyen el límite entre el interior y el paisaje.

Habitar el vacío En lugar de organizarse alrededor de habitaciones tradicionales, Casa La Paz se construye a partir de un gran vacío central. Ese espacio abierto funciona como el verdadero corazón del proyecto, alrededor del cual se distribuyen distintos pabellones que generan recorridos, rincones y atmósferas cambiantes. La casa no pretende ser un objeto estático, sino una experiencia en movimiento. Cada paso revela una correspondencia distinta con el paisaje, la vegetación y la luz, induce a transitar por el terreno en el que cada desplazamiento se convierte en una caminata por el desierto. «El proyecto fue concebido como un recorrido. La casa invita a explorar el terreno y descubrir cómo cambia con la luz a lo largo del día», señala el arquitecto. Este ordenamiento también redefine las formas de convivencia. Aunque la vivienda mantiene una escala contenida, la fragmentación de los volúmenes permite que sus habitantes compartan el mismo lugar conservando distintos grados de intimidad, mientras los jardines y patios funcionan como articuladores naturales entre las áreas.

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La ausencia de una fachada tradicional refuerza esa condición abierta. Grandes vacíos sustituyen los límites convencionales y favorecen una ventilación permanente, al tiempo que preservan la privacidad mediante la propia estructura del paisaje. El jardín deja de ser una zona residual para convertirse en el elemento que protege, organiza y da sentido a toda la vivienda. El resultado es una arquitectura concebida desde el espacio negativo, donde el vacío y los elementos construidos adquieren protagonismo. En Casa La Paz, el terreno no se ocupa: se habita. La arquitectura deja de imponerse sobre el paisaje para integrarse a él con naturalidad, demostrando que la verdadera innovación puede surgir no de construir más, sino de intervenir menos. ludwiggodefroy.com


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En Casa La Paz, la arquitectura de Ludwig Godefroy se define a través de sus vacíos; un refugio de volúmenes esculpidos donde la vida cotidiana ocurre en un diálogo fluido con el entorno árido. No. 90

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La arquitectura del silencio Más que una vivienda, Casa Ceniza propone una experiencia de habitar donde la arquitectura se revela de manera gradual. Diseñada por Taller de Arquitectura Contextual (TACO), la residencia transforma el vínculo entre luz, materia y paisaje para construir un refugio de introspección en el Valle de México. Fotos Manolo R. Solís


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Casa Ceniza, diseñada por TACO en Yucatán, dialoga con su entorno a través de una paleta de tonos neutros, pigmentos integrales y materiales locales de bajo mantenimiento.

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Taller de Arquitectura Contextual (TACO)

Casa Ceniza Ciudad de México 2026

Desde el exterior, Casa Ceniza, ubicada en la Ciudad de México, se presenta como un volumen compacto, casi monolítico, cuya presencia discreta despierta la curiosidad sin revelar lo que ocurre en su interior. Sin embargo, basta cruzar el acceso para descubrir una secuencia espacial donde el agua, la flora, la luz natural y los cambios de escala transforman por completo la percepción del usuario. Para Taller de Arquitectura Contextual (TACO), el proyecto parte de una idea sencilla: hacer que la arquitectura se descubra con el tiempo y no de un solo vistazo. «Queríamos que la casa no se revelara de inmediato. Desde su relación con la calle buscamos generar cierta tensión entre lo que se percibe y lo que se descubre», explica el arquitecto Carlos Patrón Ibarra, fundador del despacho. Esa intención se manifiesta desde el primer recorrido. El sonido del agua, la presencia de la vegetación y una materialidad inspirada en las tonalidades volcánicas del Valle de México anticipan una experiencia que cambia radicalmente al atravesar el umbral. Antes de ingresar a la vivienda aparece un patio contenido que funciona como un espacio de transición. Allí, el silencio, las texturas y el reflejo del agua construyen una pausa entre la ciudad y la vida doméstica. A partir de ese punto, la arquitectura desarrolla una secuencia de compresiones y aperturas donde las fugas visuales y los cambios de escala acompañan el recorrido. «Nos interesa que el usuario vaya construyendo la casa conforme la recorre; que la arquitectura no se entienda de un solo vistazo, sino a través del movimiento, la percepción y el tiempo», señala Patrón Ibarra. Aunque Casa Ceniza apuesta por una paleta de tonos oscuros y materiales de apariencia densa, el proyecto nunca transmite pesadez. Por el contrario, la penumbra se convierte en el escenario donde la luz adquiere protagonismo mediante reflejos sobre el agua, dobles alturas y filtros que transforman la atmósfera a lo largo del día. Lejos de responder únicamente a una decisión estética, la materialidad establece un vínculo directo con el paisaje volcánico del Valle de México y, al mismo tiempo, crea un fondo neutro que realza la colección de arte de los propietarios y de la flora que se hace presente en distintos espacios de la vivienda. «La oscuridad nunca fue el objetivo; era la herramienta que permitía revelar la luz», afirma el arquitecto. «Más que trabajar con luz y sombra como elementos opuestos, buscábamos que la luz pudiera percibirse como un elemento material del proyecto».

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La sobriedad espacial de Casa Ceniza apuesta por la calidez del concreto aparente, la madera y la integración fluida entre interiores y naturaleza.


Casa Ceniza por TACO: una reinterpretación contemporánea de la vivienda peninsular que rinde homenaje a la escala humana y al sitio.

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Los patios internos y la vegetación endémica envuelven la estructura creando un microclima fresco que protege la vivienda del calor tropical. 08 / Residencial

La organización espacial también responde a una lectura precisa del sitio y de las condiciones ambientales. La vivienda se articula mediante un eje longitudinal oriente-poniente que distribuye las áreas principales hacia el norte y el sur, lo que favorece la estancia con el jardín y el aprovechamiento de la radiación solar propia del clima templado del Valle de México. Para TACO, la sostenibilidad y el confort no depende solo de incorporar tecnologías, sino de comprender las particularidades de cada contexto. «Cada región tiene sus propias condiciones y cada proyecto requiere una respuesta específica que integre el lugar con la manera en que sus habitantes desean vivirlo», concluye Patrón Ibarra. Más que un ejercicio formal, Casa Ceniza demuestra que la arquitectura puede construir emociones a partir de la secuencia, la atmósfera y la percepción. En ella, el recorrido se convierte en parte esencial del proyecto y la casa deja de entenderse como un objeto para convertirse en una experiencia que se descubre lentamente. Un juego de volúmenes puros donde la luz natural, la ventilación cruzada y la masa térmica definen la experiencia del habitar en Casa Ceniza.

arquitecturacontextual.com

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El paisaje como parte del diseño Fotos Rafael Gamo


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Casa Jesús y Ulrike replantea la vivienda contemporánea desde la autosuficiencia, integrando arquitectura, paisaje e infraestructura en un sistema concebido para reducir su impacto ambiental.

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MCxA / Mauricio Ceballos Architects

Casa Jesús y Ulrike Malinalco, Estado de México 2024

En Malinalco, Estado de México, donde el paisaje volcánico marca el ritmo de la vida cotidiana, surgió la pregunta que dio origen a Casa Jesús y Ulrike: ¿es posible crear una residencia que no solo habite el entorno, sino que aprenda de él y funcione en equilibrio con sus ciclos naturales? Para el equipo de MCxA / Mauricio Ceballos Architects, la respuesta fue diseñar una casa que entendiera la sostenibilidad como una forma de vivir, más que como una lista de tecnologías. Así surgió esta residencia de retiro, concebida bajo el estándar net-zero, donde arquitectura, ingeniería y naturaleza comparten un solo sistema. Esa visión fue reconocida internacionalmente con el Green Good Design Award 2026, un premio que distingue proyectos capaces de replantear el futuro del diseño a través de la innovación y la sostenibilidad. «Desde el inicio buscamos que cada decisión de diseño tuviera un propósito. No queríamos agregar tecnología a una casa; queríamos que la propia arquitectura hiciera posible una forma distinta de habitar, donde el consumo de recursos se redujera de manera natural y el entorno fuera parte activa del proyecto», dice el arquitecto Mauricio Ceballos, fundador y director de MCxA / Mauricio Ceballos Architects. Casa Jesús y Ulrike fue concebida para disminuir al máximo su dependencia de las redes convencionales. La vivienda capta y administra su propia agua, trata las aguas residuales dentro del mismo predio y genera la energía necesaria para su operación mediante sistemas solares térmicos y fotovoltaicos, responsables tanto del suministro eléctrico como del calentamiento de agua. La conectividad satelital complementa esta estrategia, lo que permite mantener comunicación sin comprometer el concepto de autosuficiencia. Sin embargo, el verdadero valor de estas soluciones no está únicamente en la tecnología. Cada sistema fue integrado de forma discreta, evitando que se convirtiera en el protagonista. La arquitectura es quien lleva la conversación: los recursos funcionan en armonía con los espacios y acompañan una vida cotidiana más consciente. Con 435 metros cuadrados construidos en un solo nivel, la casa se organiza a partir de un corredor longitudinal que articula toda la experiencia espacial. Desde este eje se distribuyen la recámara principal, la habitación de huéspedes, la cocina y la sala de televisión, de esta manera se genera una planta funcional. Pero el corredor hace mucho más que conectar espacios. Enmarca vistas, dirige la mirada hacia la vegetación y permite que la topografía forme parte de cada recorrido. En Casa Jesús y Ulrike, las ventanas no solo iluminan, construyen una relación constante entre el interior y el paisaje. Lejos de imponerse sobre el sitio, la casa encuentra su lugar mediante una composición sobria, materiales honestos y una escala que privilegia la calma y la contemplación. La naturaleza circundante no es un escenario de fondo, sino un elemento esencial. «Creemos que una buena casa no termina en sus muros. La arquitectura debe dialogar con el lugar, aprovechar lo que el paisaje ofrece y permitir que quienes la habitan sientan esa conexión todos los días», considera Ceballos. Desde sus primeras etapas, el proyecto también fue concebido con una visión de largo plazo. Al tratarse de una residencia de retiro, cada espacio responde a criterios de accesibilidad, flexibilidad y confort, permitiendo que la vivienda acompañe el proceso de envejecimiento de sus habitantes sin perder calidad arquitectónica ni funcionalidad. Esta perspectiva convierte a la sostenibilidad en algo más amplio que la eficiencia energética. También significa diseñar espacios capaces de adaptarse al paso del tiempo y responder a las necesidades futuras de quienes los habitan. mcxa.group

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Ganadora del Green Good Design Award 2026, esta residencia net-zero ha sido diseñada para operar completamente fuera de la red eléctrica, gestionando su propia agua, tratamiento de residuos y generación de energía solar.

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Un proyecto que articula la vida social y privada a través de patios interiores, vanos estratégicos y una cuidada relación con el entorno natural.

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Más que una casa autosuficiente, Casa Jesús y Ulrike propone una nueva manera de habitar, donde el bienestar de las personas y el cuidado del paisaje forman parte de la misma historia. No. 90

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Materia y desierto, maridaje natural Entre dunas, piedra y vegetación endémica, Casa La Vista encuentra el equilibrio entre arquitectura y paisaje. Más que imponerse sobre el territorio, la residencia se integra a él mediante una composición que privilegia la calma, la luz y el horizonte.

Fotos César Belio 126

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MEDEZA + Vertebral + Centro Diseño Querencia

Casa La Vista San José del Cabo, BCS. 2025

mediante una arquitectura de líneas limpias, masa tectónica y vanos abiertos que capturan la topografía del lugar.

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Diseñada en colaboración por MEDEZA y Vertebral, Casa La Vista se integra al entorno natural

En el desierto de Baja California Sur, donde el viento, la roca y el mar han definido el paisaje durante siglos, nace Casa La Vista, una residencia que demuestra que la mejor arquitectura comienza cuando decide escuchar al territorio. Este proyecto reúne la experiencia de MEDEZA, despacho reconocido por desarrollar arquitectura contemporánea profundamente vinculada al contexto; la visión estratégica de Vertebral, estudio especializado en concebir espacios donde el diseño y la experiencia del usuario dialogan de manera integral; y la sensibilidad de Centro Diseño La Querencia, cuya trayectoria ha consolidado una manera de construir en armonía con el paisaje y los materiales de la región. Juntos, los tres despachos encontraron un objetivo común: crear una vivienda que no se impusiera sobre el desierto, sino que formara parte de él. Ubicada sobre un acantilado con vista hacia las costas de San José y Punta Gorda en Baja California Sur, Casa La Vista aprovecha una posición privilegiada para convertir el horizonte en el verdadero protagonista. Desde el primer trazo, el proyecto fue concebido para que cada espacio mantuviera una correspondencia permanente con el mar, el cielo y la inmensidad del paisaje, permitiendo que la naturaleza acompañe cada momento de la vida cotidiana. La arquitectura se organiza a partir de tres volúmenes conectados por un eje longitudinal que guía el recorrido de la vivienda. Dos de ellos albergan las áreas privadas, mientras que el tercero concentra los espacios sociales. Entre ambos surge un jardín desértico que actúa como un espacio de transición, encuentro y contemplación, reforzando la conexión entre interior y exterior. Para los equipos de MEDEZA, Vertebral y Centro Diseño La Querencia, el elemento que dio identidad al proyecto fue una gran cubierta que unifica toda la composición. Más que un recurso formal, se convirtió en la expresión arquitectónica capaz de generar sombra, ordenar los espacios y establecer un diálogo permanente con el entorno. Como explican los arquitectos: «La gran cubierta se convirtió en el gesto arquitectónico que articula la vida de la casa y permite que la arquitectura dialogue con el desierto desde la sinergia, no desde la resistencia». Cada decisión material responde al mismo principio de integración. La piedra de la cantera Santa Catarina prolonga las tonalidades naturales del terreno, mientras que el travertino de Puebla aporta luminosidad y equilibrio a las áreas sociales. El piso y la cubierta, resueltos con piedra de Ojinaga, dialogan con la calidez de la madera Rosa Morada, utilizada en su acabado natural para preservar su textura y color originales. Como señalan los despachos: «Los materiales fueron elegidos para que la vivienda pareciera surgir del propio paisaje, diluyendo los límites entre arquitectura y naturaleza». Las condiciones climáticas también moldearon el diseño. Amplios voladizos protegen los espacios de la intensa radiación solar, mientras que la apertura total de los cerramientos favorece la ventilación cruzada a través del eje principal, permitiendo que las corrientes naturales refresquen patios y áreas comunes sin perder la conexión con el exterior.

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La flora completa esta estrategia de integración. Todas las especies fueron cuidadosamente trasplantadas desde el ecosistema inmediato para conservar el carácter del lugar y acompañar los recorridos con distintas intensidades de sombra, haciendo que la transición entre arquitectura y paisaje resulte casi imperceptible. «Casa La Vista fue concebida para ser habitada con calma; cada recorrido busca transmitir una sensación tangible de serenidad». Más que una residencia frente al mar, representa la convergencia de tres trayectorias que comparten una misma filosofía de diseño: la arquitectura como una herramienta para interpretar el sitio antes que transformarlo. La colaboración entre MEDEZA, fundado por Franciso Parra; Vertebral dirigido por los arquitectos Elias Kalach y Teddy Nanes, y Centro Diseño La Querencia que es el brazo de diseño y ejecución interno del desarrollo Querencia, demuestra que, cuando la experiencia, la sensibilidad y el conocimiento del contexto trabajan en conjunto, es posible crear espacios que trascienden lo construido y se convierten en una extensión natural del paisaje. En Casa La Vista, el silencio, la luz y el horizonte no son únicamente el escenario: son los materiales invisibles que terminan por definir la arquitectura. medeza.mx vertebral.mx

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Con la curaduría y el diseño interior de Centro de Diseño Querencia, la vivienda propone una atmósfera de calidez atemporal donde los muebles a medida y las texturas naturales complementan la visión arquitectónica de MEDEZA y Vertebral.


Columnas ¿Cabe el paisaje bajo techo? Fernanda Rionda

Presidenta de la Sociedad de Arquitectos Paisajistas de México (SAPM) y fundadora de Jardín Sustentable y de Garden Lab, vivero especializado en el cultivo de plantas nativas y dalias mexicanas.

«El espacio habitado trasciende el espacio geométrico», Gastón Bachelard, La poética del espacio. La UNAM define la arquitectura de paisaje como la disciplina del espacio abierto. En la Sociedad de Arquitectos Paisajistas de México, la definimos como el diseño de espacios exteriores: es decir, siempre afuera. Pero ni siquiera el gremio internacional se ha puesto de acuerdo: mientras la IFLA la describe como «todo lo que está fuera de la puerta de entrada», la ASLA ya enumera, entre sus tipos de proyecto, los paisajes interiores. ¿Es la nuestra una disciplina del

después los espacios y al final los edificios, invertir el orden nunca funciona. La oficina cerrada no es la norma del trabajo, sino su anomalía moderna. En la Alemania de los años cincuenta, los hermanos Schnelle y su equipo «Quickborner» bautizaron Bürolandschaft («paisaje de oficina») a un plano abierto donde las plantas separaban los escritorios; décadas después, la biofilia de Edward O. Wilson y el diseño biofílico de Stephen Kellert le darían sustento científico. Hoy llamamos «arquitectura de paisaje» a un jardín vertical en un vestíbulo. Pero un jardín vertical, por sí solo, no es paisaje, solo toma prestado el nombre. Sin embargo, los teóricos del propio paisaje nunca lo ataron al cielo abierto. Javier Maderuelo sostiene que el paisaje es una construcción cultural más que un objeto físico: no es el lugar, sino el vínculo que entablamos con él, un concepto nacido en la pintura y en la arquitectura. Si es así, el techo es una convención de la profesión, no una esencia del concepto. Lo que decide no es la ausencia de cielo, es comprobar si existe efectivamente paisaje, o solo adorno. El atrio que Dan Kiley diseñó para la Fundación Ford en 1967 (un bosque de doce pisos bajo cristal) es paisaje; un ficus en una recepción, no. Nada de esto nos es ajeno. Mucho antes de que la biofilia fuera un término, la arquitectura mexicana ya organizaba el trabajo en torno a un patio: un vacío a cielo abierto en el corazón del edificio. El patio fue nuestro espacio de trabajo paisajístico original, y Mario Pani defendió la multifuncionalidad (vivir, comerciar y convivir) en proximidad cuando aún no era tendencia. A quienes diseñamos el paisaje nos toca definir de qué hablamos. Porque el paisaje no puede separarse de quienes lo habitan. Lo demás, con cielo o sin él, son plantas que esperan la mirada humana. @fernandarionda

cielo abierto, o también cabe bajo techo? La pregunta no es retórica, y conviene mirarla desde algo que conocemos de sobra: el espacio de trabajo. El primer espacio de trabajo no tuvo techo. Durante siglos, la vida pública precedía a los edificios: el cruce de caminos y la plaza generaban un intercambio, y el trabajo y los oficios ocurrían al aire libre. Lo plasma Jan Gehl en Ciudades para la gente, con su orden inapelable: primero la vida, Imágenes generada por IA

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Presentado por

Convocatoria abierta


La evolución del workplace: diseñar oficinas para las personas, no para las tendencias Arturo Bañuelos Caamaño Socio y director general de Árcaba

Durante los últimos 35 años he tenido la oportunidad de participar en el desarrollo de proyectos corporativos para organizaciones de muy distintos sectores y tamaños, desde los headquarters de Coca-Cola México hasta las oficinas de Netflix. En este tiempo he visto cambiar la manera de concebir los espacios de oficina. Sin embargo, ningún acontecimiento transformó el workplace con la velocidad e intensidad que lo hizo la pandemia de 2020. En cuestión de meses, las organizaciones comprobaron que muchas actividades podían desarrollarse con éxito y calidad fuera de la oficina, derribando uno de los paradigmas más arraigados en países como México: que el trabajo remoto necesariamente implicaba una menor productividad. Hoy, el modelo híbrido se ha consolidado como el nuevo estándar para una gran parte

de las empresas. Solo una minoría mantiene esquemas presenciales por completo o totalmente remotos. Esta nueva realidad obliga a replantear el papel de la oficina: ya no es el único lugar para trabajar, sino un espacio diseñado para colaborar, innovar, fortalecer la cultura organizacional y generar experiencias que aporten valor a las personas. De forma paralela, la globalización ha impulsado a muchas corporaciones multinacionales a implementar modelos de trabajo homogéneos en todas sus operaciones. Aunque esta estrategia puede ofrecer eficiencias operativas y consistencia en la imagen corporativa, difícilmente responde a las necesidades reales de cada entidad organizacional. Incluso dentro de una misma empresa conviven áreas con procesos, dinámicas y requerimientos completamente distintos.

El punto de partida para cualquier proyecto de workplace debe ser un análisis profundo de la organización. Comprender su estrategia de negocio, su cultura, sus procesos y el ADN de sus equipos es indispensable para diseñar espacios que en realidad impulsen el desempeño de la empresa. No existen soluciones universales. Si bien el mercado de oficinas volverá con dificultad al ritmo de crecimiento que conocimos hace algunos años, la demanda de nuevos espacios continuará evolucionando. El desafío para desarrolladores, inversionistas, usuarios y especialistas será crear oficinas que, además de ser financieramente viables, respondan a las nuevas formas de trabajo y contribuyan a la atracción y retención del talento. Este último aspecto es, en particular, relevante. Las nuevas generaciones Millennials y Centennials otorgan un enorme valor al bienestar, la flexibilidad y al llamado salario emocional. Al mismo tiempo, las empresas conviven con equipos multigeneracionales donde interactúan Baby Boomers, Generación X, Millennials y Centennials, cada uno con expectativas diferentes respecto al entorno laboral. Por ello, resulta indispensable evitar que el diseño de oficinas responda únicamente a tendencias pasajeras. La industria ya ha vivido ejemplos claros de soluciones presentadas como universales, es el caso de las estaciones de trabajo a 120 grados que terminaron siendo modas de corta duración. El workplace del futuro será cada vez más interdisciplinario. Conceptos basados en la neurociencia aplicada al diseño, la biofilia, la ergonomía, el confort acústico, la iluminación natural, la calidad del aire, la tecnología y la sostenibilidad dejarán de ser elementos diferenciadores para convertirse en requisitos indispensables. En consecuencia, el diseño de espacios corporativos ya no puede entenderse solo como un ejercicio arquitectónico o estético. Es una decisión estratégica que impacta la cultura organizacional, la experiencia del colaborador y, en última instancia, la competitividad del negocio. El futuro del workplace no estará determinado por las modas pasajeras ni por la estandarización global. Quienes entendamos esa transformación profunda estaremos diseñando no solo mejores oficinas, sino empresas más resilientes, atractivas y preparadas para competir en un entorno cada vez más dinámico. @arturo.banuelosoficial

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10 /Objeto Glocal ECHO Chair

ZHA para Nagami ¿Qué es el eco? Esa es la premisa que explora ECHO Chair, una silla contemporánea de alta gama diseñada por el estudio global Zaha Hadid Architects (ZHA) en colaboración con la marca de diseño española Nagami, la cual lleva el concepto de resonancia del sonido a la geometría. Su forma nace de dos superficies continuas que comparten un mismo borde estructural. A partir de ahí, cada una encuentra su propio camino: una se convierte en asiento y base; la otra, en respaldo y soporte. El resultado es un sistema único donde estructura, superficie y ergonomía se funden en un solo gesto.

Fabricada mediante impresión 3D de gran escala con plástico reciclado, esta silla transforma residuos en una nueva posibilidad de diseño. No requiere ensamblar piezas separadas, pues geometría, ergonomía y estructura surgen al mismo tiempo. Su paleta recorre tonos translúcidos, minerales y negros profundos, resaltando la presencia escultórica de una pieza que no repite una forma, sino que la hace resonar. zha.com nagami.design

Foto cortesía

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