Sin el lenguaje, nada sucede.
Prólogo
Se llama “Sin lenguaje, nada sucede” por qué como Rafael Echeverría dice ‚antes de la invención del alfabeto, los seres humanos vivían en lo que llamamos un ‚lenguaje del devenir‛ donde lenguaje y acción estaban entonces estrechamente unidos. Se reconocía de manera natural que el hablar tenía el poder de hacer que ciertas cosas sucedieran; cosas que posiblemente no habrían acontecido, de no haber dicho alguien lo que dijo.‛ Este libro es una recopilación de trabajos que nos demostraron que con el lenguaje podemos hacer grandes cosas, incluso, casi todo. Cómo pedir, ordenar, conversar, de cómo se pide perdón, o un favor. De las infinitas reglas y formas que hay para decir las cosas, que algunas sin ellas, no se aceptarían como tal. Se componen por 6 trabajos, ‚La continuidad de los parques‛ una lectura comprensiva, ‚Mi libro favorito‛ ensayos que cada uno realizo sobre el libro que no pueden dejar de leer, ‚Epitafios‛ que crudos ah?, las breves palabras que se ponen junto a tu lápida de muerte, que yacerán ahí contigo por toda la eternidad. Una ‚Reescritura de un cuento‛ y ‚Mi hombre imaginario‛ que nos llevó a volar la imaginación y por ultimo ‚Un Diario‛ compuesto de una noticia inspirada en unos cuentos, y un comic, que debía ser muy especial. Todo esto realizado en un semestre que se resbaló por las manos, cortísimo, tan pequeñito que al momento de reunir los trabajos, pareciera que hubiera sido ayer cuando hacíamos el informe sobre los libros favoritos, que nos deja claro que hay que aprovechar el momento a concho, que se va, en un abrir y cerrar de ojos, que todo pasa tan rápido, cuando uno menos se da cuenta, todo está terminando. Pero que contra esto nada se puede hacer, hay que dejar que las cosas sucedan y que uno aprenda de ellas, cómo nosotras aprendimos de este lindo taller. Por Ma. Sofía Gómez y Francisca Martín.
A medida que pasa el tiempo Lo importante es no olvidar.
La continuidad de los parques
Había empezado a leer la novela unos días antes. La abandonó por negocios urgentes, volvió a abrirla cuando regresaba en tren a la finca; se dejaba interesar lentamente por la trama, por el dibujo de los personajes. Esa tarde, después de escribir una carta a su apoderado y discutir con el mayordomo una cuestión de aparcerías, volvió al libro en la tranquilidad del estudio que miraba hacia el parque de los robles. Arrellanado en su sillón favorito, de espaldas a la puerta que lo hubiera molestado como una irritante posibilidad de intrusiones, dejó que su mano izquierda acariciara una y otra vez el terciopelo verde y se puso a leer los últimos capítulos. Su memoria retenía sin esfuerzo los nombres y las imágenes de los protagonistas; la ilusión novelesca lo ganó casi en seguida. Gozaba del placer casi perverso de irse desgajando línea a línea de lo que lo rodeaba, y sentir a la vez que su cabeza descansaba cómodamente en el terciopelo del alto respaldo, que los cigarrillos seguían al alcance de la mano, que más allá de los ventanales danzaba el aire del atardecer bajo los robles. Palabra a palabra, absorbido por la sórdida disyuntiva de los héroes, dejándose ir hacia las imágenes que se concertaban y adquirían color y movimiento, fue testigo del último encuentro en la cabaña del monte. Primero entraba la mujer, recelosa; ahora llegaba el amante, lastimada la cara por el chicotazo de una rama. Admirablemente restañaba ella la sangre con sus besos, pero él rechazaba las caricias, no había venido para repetir las ceremonias de una pasión secreta, protegida por un mundo de hojas secas y senderos furtivos. El puñal se entibiaba contra su pecho, y debajo latía la libertad agazapada. Un diálogo anhelante corría por las páginas como un arroyo de serpientes, y se sentía que todo estaba decidido desde siempre. Hasta esas caricias que enredaban el cuerpo del amante como queriendo retenerlo y disuadirlo, dibujaban abominablemente la figura de otro cuerpo que era necesario destruir. Nada había sido olvidado: coartadas, azares, posibles errores. A partir de esa hora cada instante tenía su empleo minuciosamente atribuido. El doble repaso despiadado se interrumpía apenas para que una mano acariciara una mejilla. Empezaba a anochecer. Sin mirarse ya, atados rígidamente a la tarea que los esperaba, se separaron en la puerta de la cabaña. Ella debía seguir por la senda que iba al norte. Desde la senda opuesta él se volvió un instante para verla correr con el pelo suelto. Corrió a su vez, parapetándose en los árboles y los setos, hasta distinguir en la bruma malva del crepúsculo la alameda que llevaba a la casa. Los perros no debían ladrar, y no ladraron. El mayordomo no estaría a esa hora, y no estaba. Subió los tres peldaños del porche y entró. Desde la sangre galopando en sus oídos le llegaban las palabras de la mujer: primero una sala azul, después una galería, una escalera alfombrada. En lo alto, dos puertas. Nadie en la primera habitación, nadie en la segunda. La puerta del salón, y entonces el puñal en la mano, la luz de los ventanales, el alto respaldo de un sillón de terciopelo verde, la cabeza del hombre en el sillón leyendo una novela.
1.- Subrayar 1/3 del texto y resumir contenido Texto subrayado. 2.- Formular idea principal del texto Un cuento metaliterario (cuento dentro de cuento) 3.- Formular el tema Un hombre lee una novela y entrelaza la ficción con su realidad hasta formar parte de ella 4.- ¿Por qué se llama así? Porque el protagonista leía en su estudio rodeado del parque de robles, el mismo donde se relata la novela cuando se entrelazan. Nuevo título: Un amor impredecible 5.- Tipo de cuento Fantástico, porque se rompe la cotidanidad del personaje sumergiéndose en un mundo ficticio, que luego se mezcla con su realidad cotidiana. 6.- Estructura In media res 7.- ¿Cuántos narradores tiene? ¿En qué persona habla? Narrador omnisciente (cuando cuenta la novela) y equisiente, que habla primero en tercera persona cuando relata al lector, luego en primera persona.
Mi libro favorito ‚Francisca, yo te amo‛ es una novela escrita por José Luis Rosasco, publicada en diciembre de 1988. Tengo en mis manos la vigésima tercera edición en cuya portada hay dos caricaturas una de Alex, el protagonista, y Francisca; una ilustración de Carlos Rojas Maffioleti. Se imprimieron 1500 ejemplares ese mes de septiembre en la editorial Andrés Bello. Cuenta con 114 páginas divididas en 13 capítulos llamados: ‚El umbral‛, ‚La 1era visión‛, ‚La 2da visión‛, ‚la 3era visión y el conocimiento‛, ‚En la casa de Francisca‛, ‚El amor de Francisca‛, ‚En la fogata‛, ‚La noche veneciana‛, ‚La gran velada‛, ‚La decisión y la amenaza‛, ‚Hacia Francisca en el circo‛, ‚En el circo‛ y ‚Cae el telón‛. Parte la historia en ‚extrema ress‛ comentando - ‚No podía haberme imaginado jamás que ese verano iba a ser distinto, tan distinto‛. Contiene Epígrafe, prólogo, y al final una guía de trabajo de comprensión de lectura con preguntas, ortografía, sinónimos y antónimos. De a poco se va revelando cómo Alex, el protagonista, se va envolviendo en la aventura de conocer esta linda chica que vio una mañana en la lancha de pescadores ese verano en Quintero. La tierna imagen de Francisca, el misterio de su candor, el daño y el drama que lleva consigo y a los que sólo el amor pudo transfigurar, se quedarán grabados en el ámbito más sensible de la memoria del lector.‛ Francisca, una chica muy distinta al resto, veraneaba con su madre en la caleta de pescadores, en una casa de grandes ventanales. La madre era artesana de pulido y tallado de cachos de buey, colmillos de lobos marinos, huesos, algunas conchas y espadas de albacora. El resto del año Francisca recorría el país en la gira del circo ‚Metrogoldin‛ con su padre.
Hubo 3 visiones, en las cuales Alex perplejo no pudo acercarse, siendo finalmente ella la que le dice: .- Ven, tú, si tú, ven-. (“) Conversando, conociéndose caen en una especie de relación más cercana, comienzan a verse todos los días y Alex, cada vez más entusiasmado. Los padres de Francisca no se oponían, sabían que la relación luego del verano no podía ser posible. Acabando ese Enero en Quintero, Francisca partía con su padre al cicro, donde era una gran alambrista, ‚La más linda de todas‛ decía Alex. Que al momento de enterarse de que Francisca partiría decidió dejarlo todo e ir tras ella, le prometió que no se dejarían de ver. Así fue como en Febrero Alex va tras ella, busca trabajo en el circo cumpliendo su promesa. .-Era en las mañanas cuando tenía a Francisca, tiempo de hacerle arrumacos, ya que si no habían funciones debíamos desarmar y armar la carpa en otro lugar, hasta que llego el día. Francisca acompañada de todos los circenses, cenaba como cualquier día, pero tuvo repentinamente el llamado ‚ataque‛ lo que a todos parecía ser muy normal menos para mí. Es cuando me llama su padre y dice“ - Ahora muchacho, debes irte. - ¿Cómo dice?... -Que debes irte Alex, debes irte. -No, por supuesto que no, menos que nunca me iría ahora -Tienes que irte, escucha“ ella no te reconocerá cuando entre en sí“ ¿Entiendes? -No, no entiendo“ -Mira, escúchame y no me interrumpas. Todos sabemos aquí que después de un ataque pierde la memoria, todos pueden confirmártelo. (“) Ella olvida a las personas y los hechos recientes, quiero decir de los últimos meses. Si te encontrara al despertar no te reconocería. Sólo a veces, y esto es impredecible, algunos nombres pueden removerle vagamente la memoria y la dañan. Pero ella no escuchará más tu nombre, porque tú no estarás aquí cuando despierte. -A mí no me olvidará“ -Lo hará, será como si no hubieses existido, como si nunca te hubiera conocido. -Pero señor“ si se equivocara usted, si por una sola vez no fuera así“ -Entonces, muchacho, puedes contar con mi promesa de que te lo haré saber. Pero pierde esa esperanza, es absolutamente vana“ (“) -Haré mi maleta- le dije, y agregué - ¿puedo verla antes de partir? (“)
Aproxime mi cara a la de ella, hasta percibir el calor de su respiración. Eso fue todo. No iba verla nunca más. Esta parte del libro me rompe en 100 pedazos“ y no podía dejar de leer“ -Pero volví a verla una vez más, habían transcurrido años“ Yo no había querido nunca más acercarme a circo alguno, aunque debo admitir que eso no es cierto, siempre quise, pero a la vez no.
Entonces debo decir que pude evitarlo, sí, esa es la verdad. Una tarde mis hijos Luz y Pablo me pidieron que los llevara al circo (“) Nos sentamos con mis hijos en platea casi al borde mismo de la pista. Era ella. Entró encabezando la fila de artistas. No puedo describir lo que sentí al verla, me resultaría del todo imposible, así de pobres pueden ser las palabras ante los sentimientos. (“) Ahí, en estado de ausencia y remembranza que en el fondo me dolía como una respiración que lastima, transcurrió para mí el espectáculo. Retirándonos se topaba uno con varios circenses que, al paso, ofrecían a la venta objetos recordatorios. Francisca estaba entre ellos. No habría podido eludirla aunque lo hubiese deseado; estaba frente a mí. Nada había cambiado en ella. Todos esos años no la habían tocado con marca alguna, no habían dejado huella siquiera en su rostro, o en su sonrisa la más tenue acentuación de una comisura. Ahí, aquí, estaba Francisca, la misma de antes, mi Francisca de aquel verano ya tan distante. (“) -Un momento señor“ a usted le digo, por favor, un momento Francisca se me había acercado aún más y me tomaba de un brazo, sujetándome. -Por favor, ¿cómo se llama usted señor? Insistió. -Por favor, se lo ruego, señor, dígame su nombre. Como un alumbramiento recordé las palabras que su padre me dijo aquella lejana noche, después del ataque de Francisca; ‚sólo a veces, algunos nombres pueden removerle la memoria y la dañan“‛ -Pablo- Contesté -¿Cómo dice? -Que me llamo Pablo, al igual que mi hijo, señorita.
Elegí este libro cómo favorito por varias razones“ Que tuviera mi nombre en el título ya era atractivo, luego de que supe de qué trataba me llené de ganas de leerlo y apenas termine di cuenta que me había demorado mucho menos de lo que me demoro en leer cualquier otro libro, que nada me distrajo mientras leía, que caí en un modo avión mientras tanto y termine con el pecho lleno de sensaciones, quedaron grabadas muchas situaciones y frases que me demostraron que el amor puede hacer grandes cosas y me siento orgullosa de llevar la palabra ‚Amor‛ tatuada por el resto de mis días porque va más allá de todo, reúne lo más importante dentro de él, como lo son el respeto, la honestidad y la confianza. Los amores de verano se acaban por toda clase de razones, ésta, la más triste que he escuchado me conmueve en todo aspecto. Francisca sufría de convulsiones violentas, las cuales no dejarían recordar acontecimientos recientes, pero que con Alex, fue diferente. Este amor pudo transfigurar los impedimentos. ‚Debo confesar que el sentimiento que Francisca fecundó en mi ese verano, subsistió por un largo tiempo, largo tiempo. Iba a costarme mucho reintegrarme a la normalidad, todo aquel año lo viví a medias; yo no estaba entero en nada ni con nadie. Saque adelante ese último año de colegio, quizá tan sólo porque el estudio aumentado por la preparación para el Bachillerato, me proporcionó un alto grado de enajenación. Cuando llegó otra vez el verano me negué a ir a Quintero, no habría podido soportarlo. (“) A fines de marzo llegó a mi casa y a mi nombre una encomienda; era una espada de albacora con empeñadura de cacho de buey, bellamente labrada. Habían transcurrido doce meses que yo dejara a Francisca dormida en su tienda de circo aquella noche“ y me temblaron las manos cuando coloqué la espada en un alto anaquel de mi estante. Después las exigencias tan severas del primer año de universidad lograron concentrarme en el estudio, que nuevamente me ayudo. Pero ahí seguía estando yo, al borde de los veinte, aún tan profundamente alterado.‛ La imagen de Francisca, el amor por ella, quedará resguardado para siempre en la memoria, en el corazón de Alex, hasta el fin de los días, como un maravilloso recuerdo que viene y se va, que va y viene. Si existiera una película de este libro, también sería mi película favorita. La podría ver 100 veces, al igual que el libro me lo devoro cada vez que comienzo a leer y no puedo dejarlo hasta terminar. Me destruye y tranquiliza a la vez, me enamora cada vez más de lo infortuna que puede ser la vida.
Francisca Martín.
Mi libro favorito ‚Cometas en el cielo‛ es una novela escrita por el médico y novelista afgano-estadounidense Khaled Hosseini, publicada en año 2003. El primer párrafo que destacaré es aquél que nos sitúa en el tiempo y espacio de la narración,‛ Me convertí en lo que hoy soy a los doce años. Era un frío y encapotado día de invierno de 1975. Recuerdo el momento exacto: estaba agazapado detrás de una pared de adobe desmoronada, observando a hurtadillas el callejón próximo al riachuelo helado. De eso hace muchos años, pero con el tiempo he descubierto que lo que dicen del pasado, que es posible enterrarlo, no es cierto. Porque el pasado se abre paso a zarpazos. Ahora que lo recuerdo, me doy cuenta de que llevo los últimos veintiséis años observando a hurtadillas ese callejón desierto.‛ Lo que está por ocurrir en la historia es el hecho que marcó a Ali, él lo describe como aquel acontecimiento que nunca puedo superar y que día a día lo recuerda. El segundo párrafo seleccionado es aquel en que Ali vivencia la experiencia que tanto lo ha marcado. ‚Corrí porque era un cobarde. Tenía miedo de Assef y de lo que pudiera hacerme. Tenía miedo de que me hiciesen daño. Eso fue lo que me dije en cuanto volví la espalda al callejón, a Hassan. Eso fue lo que me obligue a creer. En realidad anhelaba acobardarme, porque la alternativa, el verdadero motivo por el que corría, era que Assef tenía razón: en este mundo no hay nada gratis. Tal vez Hassan fuera el precio que yo debía pagar, el cordero que yo tenía que sacrificar para ganar a Baba. ¿Era un precio justo? La respuesta flotaba en mi mente sin que yo pudiera impedirlo: era sólo un hazara, ¿no? Es en este momento del relato donde Ali por la decisión que toma marca de forma permanente su vida. Era tanto su deseo de que su padre se sintiera orgulloso de él que no le importó su amistad con Hassan, el egoísmo fue más fuerte. Tercer y último párrafo seleccionado es cuando Ali está decidido a hacer lo correcto y de alguna forma compensar su error del pasado. ‚Intenté respirar, pero no podía. Intenté pestañear, pero no podía. La situación era surrealista (surrealista no, absurda). Me quedé paralizado, yo y el mundo que me rodeaba. Me ardía la cara. Ahí estaba de nuevo mi pasado; mi pasado era así, siempre
volvía a aparecer. Su nombre surgía desde lo más profundo de mí ser; pero no quería pronunciarlo por temor a que se materializara. Sin embargo ya estaba ahí, en carne y hueso, sentado a menos de tres metros de mí, después de tantos años. Su nombre se escapó. de entre mis labios: -Assef‛. Sin importar los riesgos que esto involucrara y que incluso esto significara encontrarse con uno de sus enemigos de la infancia, Amir estaba decidido que para poder compensar la cobardía que había tenido aquel día que no protegió a su amigo, era necesario que en ese momento cuando se enfrentaba a aquella persona que tanto temor le provocaba, demostrara toda su valentía y no echara pie atrás.
Estos párrafos logran mostrar tan solo una ‚pisca‛ de la gran historia que relata Khaled Hosseini, un hombre con mucho coraje ya que él estuvo involucrado en la invasión soviética y eso hace que sus palabras resulten más creíbles, además de que sus perfectas descripciones hacen que te sitúes en el mismísimo lugar de los hechos, Kabul. Triste, pero una novela maravillosa, que deja aprendizajes después de su lectura.
Por Ma Sofía Gómez.
Epitafios
Siempre seré recordada por mi alegría (1) y por ser cálida (2), pero ahora ya puedo volar libre como un cóndor (3) y siempre los llevare en mi corazón (4) Sólo (5) me fui de tu lado, pero no estás solo. (5) 1) Acento dierético 2) Palabra esdrújula 3) Palabra grave 4) Palabra aguda 5) Acento diacrítico Fue raíz (1), creció y se expandió, un árbol grande y maravilloso sobre el césped (4) Él fue muy importante, fue cálido (3), honesto y respetuoso con todos aquellos que rodeaban su entorno. Para mí (2), era ideal. Según (5) mi (2) amigo“ uno debe regarse para poder crecer. Así cumplió sus metas y se marchó dejando un gran cariño, un lindo recuerdo y una buena conversación.
Epitafio: 1. 2. 3. 4. 5.
1 acento dierético 1 acento diacrítico 1 palabra esdrújula 1 palabra grave 1 palabra aguda
Por Francisca Martin.
Nuestros Hombres imaginarios Mi hombre imaginario es alto, pero antes de describirlo físicamente tengo que decir que es encantador, él es un caballero y se preocupa de detalles,es de esos hombres ‘’a la antigua’’ que para encontrarlos habría que haber vivido en el siglo pasado, es un hombre que abre la puerta del auto y al entrar a un restauran él va primero .A mi hombre imaginario le gustan los deportes y el campo, es un hombre divertido con múltiples temas de conversación, imposible aburrirse con él. El hombre piensa siempre positivo, es un ser apasionado y decidido. El hombre imaginario se encuentra en su casa recostado en el sillón imaginario cuando súbitamente sonó el teléfono, se precipita a contestar y escucha del otro lado una voz dulce que le suena familiar pero no logra identificar quien es hasta que la misteriosa voz dice –Soy de la cafetería tulipán- ahí recordó perfectamente a una de las niñas que lo atendió esa misma mañana y le comentó que le gustaba mucho un libro que andaba trayendo. Él era escritor, le fascinaba la literatura. Retomando la conversación con la mesera le menciona – Olvidó su libro acá en el café- dice preocupada, el escritor responde –Es un regalo para usted, espero que le guste- sin despedirse colgó y volvió a su sillón imaginario. Conector _ Correferencia - Pronominalización
Por Ma. Sofía Gómez
Pienso en alguien alto, moreno, de tez promedio, de espalda ancha y brazos fuertes, varonil, que sea inteligente, quiero que sea ideal, y además (1) que sepa bailar. Que sea guapo y por tanto (2) todas estén detrás de él (5), no obstante (3) sólo esté yo en sus (4) pensamientos. Este hombre me busca y me encuentra cuando nadie más puede, me escucha hablar, más aún (1) cuando nadie más lo hace, él (5) espera fuera de casa, incluso (2) cuando hace frio, para dar tono de aliento cuando la pena es el único sentimiento. Por otra parte (3), esta persona (4) no sabe cocinar, quizás no tenga los brazos más fuertes, sin embargo es mejor que mi hombre imaginario, es real.
2 conectores - 3 mecanismo de referencia - 1 mecanismo de pronominalización Por Francisca Martin.
Reescritura de un cuento Ante la Ley - Franz Kafka Un campesino decide irse de su casa porque no era aceptado, su familia decía que era un hombre muy tacaño, solitario, egocéntrico y egoísta, (2) y comenzó su viaje hacia la Ley para demostrar así su fortaleza y capacidades físicas. Ante la Ley se presenta frente al guardián y solicita que le permita entrar pero el guardián contesta que por ahora no puede dejarlo. El hombre reflexiona y pregunta si más tarde lo dejaran entrar. -Tal vez- dice el centinela- Pero no por ahora. -Si tu deseo es tan grande tienes que aprobar la misión de honor, pero recuerda que es peligroso. No había previsto el campesino, estas dificultades (3); él pensaba que la Ley debería ser siempre accesible para todos pero al fijarse en el guardián, con su abrigo de cobre, con espada grande y reluciente, decide que le conviene esperar. El guardián le da un escabel y le permite sentarse a un costado de la puerta. Allí espera días hasta que se armó de valor y fue en busca de la misión de honor: -¿Qué debo hacer? – Pregunta el hombre -Campesino, ven aquí (1)- Dice el centinela – Deberás traer una flor azul de espinas rojas. Durante largo tiempo de búsqueda luchó contra grandes dragones y, además (6) con especies extrañas como Cantricerberos y Latrodectus Mactans gigantes, para llegar así al bosque de las flores solicitadas. Estas especies atentaban contra su vida pero él creía en su fuerza y salió victorioso y feliz, - ¡Qué fuerte soy! – decía. Dentro del bosque eligió dos flores en caso de que algo pudiese ocurrir en el camino de regreso. Saliendo escucha una voz que al dar vuelta se encuentra un duende, de barba blanca y pantalones verdes, (4) que dice: -¿Qué es más dulce que la miel? ¿Qué es más fuerte que un león? El hombre no hizo caso dejando atrás al viejo duende. Llegando a la Ley soborna al guardián con la flor que éste había solicitado y acepta todo pero le dice: -Aún no estás listo, es decir, (5) debes entender lo que dijo el duende-. Durante años se quedó sentado en el escabel ante la Ley, pensando al respecto y antes de morir, todas las experiencias de esos largos años se juntan en su mente en una sola pregunta: - Todos se esfuerzan por llegar a la Ley- dice el hombre- ¿Cómo es posible entonces que nadie más que yo pretendiera entrar? – - Nadie podía pretenderlo porque esta entrada era sólo para ti cuando entendieras que la fuerza no lo es todo, ahora cierra bien por dentro-. Comas obligatorias: 123456-
Vocativo Enumeración Cambio de orden Oración intercalada Nexo de reformulación Conector
Trágica muerte de hermana del primer ministro español. Felipe Tercero cursa la difícil pérdida de su querida hermana Yanette Rivanueba, ocurrida hace tres días en España. Yanette Rivanueva de 35 años trabajaba en una sucursal bancaria cerca de su departamento independiente, ubicado en las cercanías de la plaza de Salamanca. Se caracterizaba por ser una mujer colaborativa con la vecindad y participaba en un taller teatral de la municipalidad dando clases a niños en riesgo social.
Según testigos, Yannete y Juan tuvieron una relación tormentosa y breve hace unos años en Italia. Luego de mucho tiempo Juan Catalán, el asesino, según los relatos del ministro, logró ponerse en contacto telefónico con Yanette en el que acuerdan un reencuentro en un café volviendo a retomar su relación. Al paso del tiempo Yanette contrae una enfermedad degenerativa que acaba con su relación. Es entonces cuando el abandona a Yanette y comienzan los obsesivos llamados telefónicos por parte de Juan, según los relatos entregados por Felipe Tercero. Días después, el cuerpo de Yanette Rivanueva fue encontrado descuartizado y
con evidencias de violación en su departamento en la madruga del viernes 16 de Mayo.
Según los peritajes policiales el acusado, Juan Catalán evidenció un cuadro psiquiátrico ‚obsesivo paranoico compulsivo del amor‛ descrito por el psiquiatra Kraus de la universidad de Sevilla. El psiquiatra nos explica el actuar de estas personas, como sujetos solitarios y depresivos que visten por lo general colores monocromáticos y siempre llevan guantes, presentan un amor irracional y obsesivo llevándolos al acoso tanto de personas como objetos. Según estudios de la universidad Católica, la prevalencia de esta enfermedad es de un 13% a nivel mundial causando finalmente muertes catastróficas.
Bibliografía Vancuber -Bolaño R. Llamadas telefónicas.1 ed. México D.F: Anagrama; 1997.
Ni単a es castigada por desobedecer a sus padres
Epílogo Esta antología reúne trabajos que hemos realizado con la finalidad de ir perfeccionando nuestro lenguaje, cada uno de ellos reflejan la importancia y la utilidad del lenguaje, tanto en su forma gramática, es decir, como emplearlo de forma correcta y también como utilizarlo para lograr expresar de forma clara ideas, conceptos. Muchísimas personas escriben tal como hablan, por lo tanto, escribir bien va más allá de lo que queda plasmado en una hoja, refleja la riqueza de nuestro vocabulario. Cuando hablamos mal y nos ‚comemos‛ letras llegando a una pronunciación deficiente esto se va a ver plasmado en nuestras escritura, al hacerlo, desnaturalizamos el sentido que esto conlleva porque la ortografía que manejamos tiene historia y sentido en sí. Al violentarla, agredimos el sentido mismo de lo que escribimos. Cada vez es más frecuente la simplificación de la ortografía, donde en vez de escribir- queuno lo deja en –q-, es una tremenda agresión en contra del significado de la escritura donde los supuestos simplificadores desean borrar el sentido histórico del idioma y devolvernos a un estado de oralidad bastante primitiva. No debemos confundir el lenguaje escrito con el oral. Éste posee infinidad de trucos o herramientas de los cuales el lenguaje escrito carece: gestos, tono de voz, ritmo, cambios de volumen, contacto visual, el conocimiento previo del contexto social de nuestros interlocutores“ La escritura sólo tiene palabras y signos de puntuación. Si uno quiere, puede agregar letras cursivas y negritas. ¡Pero solo es eso! Y con las puras palabras y signos de puntuación tenemos que expresarlo todo, desde el amor y el odio hasta las instrucciones más precisas para armar un mueble llegando a la poesía.
También el lenguaje es visto como un instrumento de la capacidad cognoscitiva y afectiva del individuo, trasciende a lo que es escrito, va más allá, consiste en lograr comunicarse y expresarse para así entenderse con el entorno, condición imprescindible para nosotros, seres sociales que necesitan compartir, tal como dice Rafael Echeverría en Ontología del lenguaje: ‚un ser humano, postulamos, es un ente racional. La razón, sostuvimos, es lo que nos hace humanos, diferentes de las otras especies. Si queremos conocer a un ser humano, debemos empezar por conocer su mente: el lugar donde se asienta el pensamiento. Ese es el lugar donde reside el alma, lo que nos hace ser como somos.‛ La escritura es un ejercicio de pensamiento, de análisis. El lenguaje oral, por otra parte, se da todos los días y a cada hora sin que el pensamiento y el análisis intervengan.
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