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Expuesto El perfil divino Ghirlandaio es el renacentista ejemplar, fundador de un modelo de belleza. Sus retratos sublimes se exhiben junto a otras obras maestras del rostro femenino Página 14

Maneras de beber Volver a casa El relato de un difícil retorno al hogar inicia la serie de Ponç Puigdevall, basada en las múltiples representaciones literarias de la figura del borracho Página 17

Despertar andaluz Un pulso a la deriva cultural de una comunidad que se potencia como vanguardia del sur Páginas 2 a 7

MIÉRCOLES 14 DE JULIO DEL 2010

Escrituras La versión de Loquillo El cantante ofrece en ‘Barcelona ciudad’ una crónica apasionada de la subcultura urbana, vista desde la posición de partida de un adolescente ‘working class’


Ignacio Iturria Un mundo entre mundos ORIOL GALERIA D'ART BARCELONA Provença, 264 Tel. 93-215-21-13 www.galeriaoriol.com Hasta finales de julio

NOÈLIA HERNÁNDEZ

El universo de Ignacio Iturria (Uruguay, 1949) está perfilado con los hilos de la memoria y la imaginación. Es un mundo insólito en el que sitúa, con humor e ironía, personajes, objetos y situaciones del hombre de hoy. Iturria es uno de los pilares más sólidos del arte vanguardista latinoamericano de las últimas décadas, aunque sorprendentemente han sido rarísimas sus exposiciones en nuestro país; la última vez que pudimos ver una muestra individual en Barcelona fue en 1979; en esta ocasión se han reunido una treintena de piezas realizadas a partir de mediados de los ochenta hasta la actualidad, un periodo especialmente creativo en la trayectoria de este autor.

Tendencias La muestra ‘Hello World!’ analiza cómo las actuales tecnologías y las interficies digitales han cambiado nuestra forma de contemplar y concebir nuestro entorno

Espacios

Un mundo insólito

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Cultura|s La Vanguardia

Miércoles, 14 julio 2010

ESPACIOS

Iturria Pilar del arte latinoamericano actual

El paisaje tras la pantalla Hello World!

ESPAI CULTURAL LA CIUTADELLA ROSES GIRONA Av. de Roses, s.n. Tel.972-15-14-66 www.ticsipaisatge.cat/ Hasta el 18 de julio

01 Call of duty: Modern Warfare 2 2009 Desarrollo; Infinity Ward, Editor: Activision, Diseño: Mackey McCandlish

Ignacio Iturria: ‘Qué hace este tío en la pista’, 1998

Las pinturas y esculturas de Iturria representan objetos y espacios domésticos desterrados de cualquier marco referencial, poblados con personajes a medio camino entre lo humano y lo muñequil, a través de los cuales revela una visión personal del mundo en la que el juego, la soledad y el recuerdo juegan un papel fundamental. Todo ello con un inconfundible lenguaje poético-pictórico que nos invita a mirar a nuestro alrededor con la libertad de una mirada más infantil. Así, afloran situaciones que esconden una crítica amarga sobre la soledad y el desamparo del ser humano. Su trabajo abarca múltiples temas como interiores domésticos, retratos diminutos, juguetes, objetos cotidianos y, como no, referencias personales proyectadas en unos personajes anónimos que nos mueven al afecto o a la risa. |

02 World of Warcraft, 2003-2010 Desarrollo: Blizzard Entertainment Editor: Blizzard Entertainment Diseño: Rob Pardo, Jeff Kaplan, Tom Chilton 03 The lord of the rings online: Shadows of Angmar 2007-2010 Desarrollo: Turbine Inc, Editor: Turbine Inc/Midway Games/Codemasters 04 Colin McRae Dirt 2 2009 Desarrollo: CodeMasters Editor: CodeMasters Todas las capturas de pantalla son obra del fotógrafo Ferran Adell

ARNAU HORTA

El arte del paisaje y, antes, la cartografía han sido dos prácticas esenciales en el proceso de comprensión y configuración del mundo que el hombre viene desarrollando desde sus mismos orígenes. En el ámbito del arte y fuera de él, la representación del espacio ha evolucionado y se ha sofisticado a través de innumerables descubrimientos y avances técnicos. Así, a comienzos del siglo XV, Brunelleschi se sumó a esta carrera por aprehender la realidad con sus estudios sobre la perspectiva, una contribución revolucionaria que cambiaría el curso del arte occidental y la manera de plasmar las formas del mundo sobre la limitada bidimensionalidad del lienzo y el papel. En nuestro presente “hipervisible” (utilizando la terminología de Gérard Imbert), el soporte hegemónico es la pantalla y las actuales reglas de representación vienen dictadas, principalmente, por el 3D (con o sin gafas), la fotografía ultradetallista obtenida por satélite y el acceso inmediato a cualquier tipo de contenido visual. Vivimos en la era del post-paisaje. Realidad aumentada

La muestra Hello World!, organizada por el grupo de investigación TICs i Paisatge, propone una reflexión sobre las posibilidades que ofrecen las actuales tecnologías digitales, gráficas y de comunicación, juntas y por separado, en el marco de los actuales procesos de representación y mapificación del espacio. El paisaje virtual y la realidad aumentada son, respectivamente, las formas de representar mundos de fantasía y de ver el nuestro propio con aquella información extra que no podríamos obtener únicamente con nuestros ojos. El ejemplo paradigmático de lo primero son los videojuegos hiperrealistas en los que el jugador, convertido en una especie de flâneur virtual, puede pasear y también perderse dentro de una inabarcable geografía de ficción. Lo segundo empieza a consolidarse en forma de diversas aplicaciones de software que permiten, por ejemplo, identificar lugares y objetos, simplemente capturándolos

con la cámara de un teléfono móvil. A través de diversas aplicaciones interactivas, capturas de pantallas (fotografías virtuales realizadas en los mundos de varios videojuegos) y otros elementos visuales, la exposición Hello World! analiza el modo en que el paisaje ha contribuido a nuestra familiarización con las interficies digitales y cómo, a su vez, éstas mismas interficies están transformando el régimen visible de nuestro entorno y nuestra percepción del paisaje. Cuando Microsoft popularizó su sistema operativo Windows (no sería este el lugar para discutir la procedencia de la idea original), nos invitaba a asomarnos al interior de la computadora, abriendo y cerrando ventanas que, primero, comunicaban con archivos y, pocos años después, con el mundo entero gracias a Internet. El fondo de pantalla que aparece por defecto cuando arrancamos Windows es Happiness, la imagen de un prado verde y radiante que brilla bajo un soleado cielo azul. Una pintoresca estampa digital y al mismo tiempo una garantía metafórica de que el mundo empieza, efectivamente, en nuestro ordenador. En un entorno cada vez más urbanizado, los paisajes sintéticos vienen a sustituir la imagen auténtica de los espacios naturales primigenios. Construidos a partir de complejas tramas de polígonos y depuradas texturas en 3D, estos entornos mantienen las dos categorías estéticas que Kant utilizó para describir nuestra doble forma de contemplar el paisaje. Lo pintoresco (o bello) y lo sublime continúan configurando el modo en que miramos en el curso de estas otras vidas cibernéticas. Tres siglos después de que el paisaje se convirtiera en un tema pictórico de pleno derecho, artistas digitales y programadores se ciñen en su (re)creación del mundo a estos dos modos de percibir los espacios naturales. Las miradas de Pousin y de Friedrich, por citar a dos de los más célebres pintores de paisajes, persisten en estos mundos virtuales que aguardan tras la pantalla. |


PONÇ PUIGDEVALL

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Ponç Puigdevall (1963) ha publicado los libros de narraciones ‘Un silenci sec’ (1991) y ‘Era un secret’ (1998), se ocupó de la coordinación de la miscelánea ‘Album Galmés’ (2002) y, durante demasiados años, ejerció la crítica literaria en los diarios ‘El Punt’ y ‘El País’. En la actualidad vive entre Manhattan y Barcelona. La serie que hoy inicia, ‘Maneras de beber’, se centra en las múltiples representaciones literarias de los usos y costumbres de la figura del borracho a lo largo de la historia. Esta serie sustituye a ‘Cajón desastre’, a cargo de Daniel Fernández, que durante 14 semanas ha publicado este suplemento

El relato de la vuelta a casa tal vez constituya la materia épica por excelencia. Volver a casa después de una huida sin fin, después de muchos años de peripecias, después de ausentarse sin motivo alguno de las comodidades de la rutina familiar, después de comprender que la mujer por la cual uno traicionó su esposa no era verdaderamente su tipo, volver a casa y rendir cuentas de las razones de la desaparición y el retorno es una tarea de héroe. No es menor tarea volver a casa de madrugada, con una borrachera sublime, cuando sólo se había salido para comprar tabaco, o regresar al cabo de unos días de parranda, sin haber avisado a los suyos de que uno sólo estaba tomando cañas. Anacreonte ya habló de ello en uno de los fragmentos con que el tiempo ha reducido su poesía: “¿No me dejarás/ que, estando borracho,/ regrese a la casa?”. No es difícil imaginar Anacreonte abandonando su hogar con la impresión de que no tiene nada que perder, con una excitación como si hubiera escapado de algún superior que le estaba sometiendo, sin rumbo fijo y con una energía que desprecia el aburrimiento, con una especie de alegría de idiota por todas las pequeñeces, feliz de estar en camino hacia ninguna parte y, al mismo tiempo, como si fuera alguien por encima de cualquier ley y pudiera hacerse invisible y cometer cualquier fechoría con modales exquisitos. No es difícil imaginárselo más tarde levantando una copa y brindando por la cresta blanca de Erxíon, recriminando el griterío de unos escitas que le impiden beber entre hermosos himnos, o encaprichándose de una chica que lo desprecia por su cabeza cana. Después, una tracia se le escapa despiadadamente porque se imagina que un borracho nada tiene de sabio ni nada sabe de provecho. Quizás ha oído sus conversaciones con otros juerguistas, menudencias como que ya tiene otra novia Alexis el calvo, fanfarronerías como que adaptarse al vecino no es lo que busca, o guasas con que alargar la madrugada, como que los misios se inventaron el cruce de las yeguas con asnos garañones. No es hasta cerca de su hogar que piensa que ojalá morir pudiera, pues no hay otro modo de librarse de semejante esfuerzo. Ya lo sabía Anacreonte en el siglo VI a. C.: volver a casa después de una noche o unos días de parranda y enfrentarse al deber de justificar la ausencia con la cabeza maltrecha es una misión tan épica y vergonzosa como volver a la casa de la escritura después de haber cruzado durante un tiempo interminable sobre arrecifes invisibles.

Miércoles, 14 julio 2010

ESPACIOS

Volver a casa

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Cultura|s La Vanguardia

Jean-Léon Gérôme: ‘Anacreonte, Baco y Afrodita’

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Maneras de beber

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Culturas - Hello World (TICs i PAisatge)