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Genterara arte, cultura y disidencia sexual

n°5 | año II | Vzla. 2012


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Genterara#5: Homoerotismo y porno disidente


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El nombre de contrasexualidad proviene indirectamente de Foucault, para quien la forma más eficaz de resistencia a la producción disciplinaria de la sexualidad en nuestras sociedades liberales no es la lucha contra la prohibición (como la propuesta por los movimientos de liberación sexual antirrepresivos de los años setenta), sino la contraproductividad, es decir, la producción de formas de placer-saber alternativas a la sexualidad moderna. Las prácticas contrasexuales que van a proponerse aquí deben comprenderse como tecnologías de resistencia, dicho de otra manera, como formas de contradisciplina sexual.” Beatriz Preaciado Manifiesto Contrasexual

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dibujos_Carlos Vergara: http://flickr.com/mushroomk/ 6-


_portada: David Crespo _contraportada: Annie Sprinkle _coordinación y maquetación: Pablo Caraballo _revisión: Javier Veliz PARTICIPARON EN ESTE NÚMERO: _texto: Fabián Giménez Gatto, Alejandra Díaz Zapeda, Felipe Bracelis, Jorge González _gráfico: Carlos Vergara, David Crespo, Felipe Bracelis, Juan Carlos Arriaga Tirado, Mano Martínez, Nicolas de Urquiza, Vanessa Martins, Javier Rey Gente rara es una publicación digital sobre arte, cultura y disidencia sexual. Todo su contenido es responsabilidad y propiedad de sus respectivos autores. Se reservan algunos derechos bajo la Licencia Creative Commons Reconocimiento-NoComercialSinObraDerivada 3.0 Unported, que permite copiar, distribuir y reproducir públicamente la obra original, siempre que se reconozca y cite al autor o autora de la misma. No está permitido el uso comercial de la obra ni la generación de obras derivadas. Contacto: email: no_breed@hotmail.com blog: http://raragenterara.blogspot.com issu: http://issuu.com/genterara facebook: Grupo ”Gente rara”

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Bellos durmientes de_David Crespo

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David Crespo (2009): http://iamdavidcrespo.blogspot.com/

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Jorge Gonzรกlez: http://papelesdsx.blogspot.com/

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“Cuando sea grande quiero ser actor porno” por Jorge González

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La idea me vino la primera vez que fui a un hotel. Tenía 23 años. Apenas comencé a entrar dentro de ese culo, lo único que pensaba era “¿por qué no me enseñaron esto en bachillerato? Me hubiera divertido muchísimo desde esa época”. Con el tiempo, con otras parejas y en otras posiciones y roles, la idea volvía. Cada vez que tiraba, pensaba: “Si yo viviera de esto, sería un hombre muy feliz”. A veces pienso que si me pagaran por cada polvo, sería millonario, pero es sólo un comentario fanfarrón. Mi vida sexual nunca ha sido tan agitada. 2 En la cama suelo ser desinhibido y hasta ahora me he divertido un montón. Soy un tipo guerrero, al menos en la cama. Una vez me invitaron a una sex party. Al final del encuentro, uno de los muchachos se me acercó y me dijo que si la próxima vez entregaban premios, seguramente yo me los ganaría todos. Sonrojado y a carcajadas, acepté la distinción y hasta me imaginé los renglones en los que podría resultar victorioso: Actor revelación, mejor interpretación individual, mejor dúo o tex mex, mejor edición de sonido, mejor guión original, mejor actor principal y el más importante para mí, el premio del público al culo más rico. “Gracias a la academia y a todos los que votaron. Este premio es para ustedes”. 3 Con los años la idea fue tomando fuerza y comencé a afinar eso de querer vivir del sexo. ¿Específicamente qué me gustaría hacer? ¿Quería ser chapero, actor porno, stripper, masajista? Un chapero debe tener sexo con clientes, la mayoría de los cuales son realmente desagradables. En cambio a un actor porno le pagan

por tirar con tipos relativamente sabrosos. Y si es una buena productora de cine, los compañeros de reparto deben ser unos mangazos podri’os de bueno. Las otras carreras no me entusiasmaban. No sé dar masajes y dudo que alguien me quiera ver en un batitubo. 4 Sí, ahora estaba más claro. Más que vivir del sexo, me gustaba la idea de ser actor porno. Claro, en Europa o Estados Unidos hay productoras de cine gay para adultos mucho más consolidadas, pero en Venezuela no conocía a ninguna. Tampoco me esforcé buscando una, pero hace unos meses un compañero de trabajo me pidió un favor. Estaba buscando dos tipas para una película porno lésbica que él estaba haciendo. Me mordí los labios pero al final no me aguanté y le pregunté si estaban buscando a actores. Él con una sonrisa pícara me dijo que sí y, que si estaba interesado, me podía anotar. Quizás hubiese aceptado, si no fuese alguien del trabajo. Quizás no. El hecho es que arrugué. Aunque me encantaría poder ir a un set de filmación de una carne con papa y tripearme el ambiente. Está en mi lista de cosas por hacer. 5 En estas semanas compré la biografía del actor porno Martín Mazza. Este español es muy famoso en el cine erótico. El libro trae un DVD que recoge el día a día de este personaje. Nada mejor que un baño de realidad para poner todo en perspectiva. Martín es muy franco y va contando las cosas que hace un actor porno gay. Largas sesiones de fotos, ir a discotecas y bares casi todas las noches, firmar autógrafos. Todo eso me parece cansón. Lo que más me impresionó es que cada vez que va a tener sexo… para una película o para una sesión de sexo en vivo en una discoteca… cada vez que va a tener sexo, se inyecta en el pene algo como Viagra en polvo. Tal cual. Es una droga comercial, que viene con inyectadora y se coloca de cada lado del pene. Ahí se murió la magia. Pensé que si cada vez que yo tendría sexo, tendría que inyectarme la paloma… ya no sería divertido. Hasta allí llegaron mis ganas de ser actor porno.¶

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Parapornografía por Fabián Giménez Gatto En pleno rodaje de una película porno, una de las chicas adopta todas las posiciones sin cambiar de cara, una rubia con una cinta de terciopelo negro en el cuello. Su indiferencia es seductora. En plena orgía un hombre murmura al oído de la mujer: What are you doing after the orgy? Jean Baudrillard

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lacer de la deriva en estos dos aforismos de Cool Memories1. El rostro impasible, enmarcado por el cabello rubio y una cinta de terciopelo negro en el cuello, el susurro del actor, preguntándole a la actriz qué hará después de la orgía. Pareciera que los códigos del porno se suspenden, no importa la complexión atlética y siliconada de la rubia, ni sus proezas hidráulicas y combinatorias, sino la seducción de su rostro indiferente, no importa el clamor orgiástico, ni el espectáculo genital que lo acompaña, signado por jadeos, gemidos y estertores orgásmicos, entre el barullo del dirty talk resuena la discreta pregunta apenas murmurada, casi imperceptible. La deriva, nos dirá Roland Barthes, “adviene cada vez que no respeto el todo”2. En este sentido, suspender el carácter unario de la representación pornográfica, trazar sus líneas de fuga, establecer otras líneas de visibilidad que conformen otras figuras del deseo, nos remite, creo yo, a la singularidad de ciertas prácticas teóricas y artísticas, derivas de la escritura y la visualidad en los márgenes del dispositivo pornográfico, 1 Baudrillard, Jean, Cool Memories, Barcelona, Anagrama, 1989, pp. 10-11. 2 Barthes, Roland, El placer del texto, México, Siglo XXI, 1995, p. 32.

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más allá de sus agenciamientos de deseo, de sus codificaciones del placer, de sus efectos masturbatorios. Parafraseando a Barthes, la deriva pospornográfica surge cada vez que la pornografía me abandona, o bien, cada vez que yo la abandono, en lugar de abandonarme a las líneas de visibilidad que la definen. Es decir, en el momento en que la mirada se aparta de los tropos de la retórica del hardcore y de sus significantes despóticos -retomando la genealogía de Linda Williams y simplificando bastante: genitalidad, penetraciones, eyaculaciones-, cuando la pulsión escópica -asentada en estas figuras fuertemente codificadas y brutalmente enmarcadas- es sujeta a una especie de ascesis, descentrándose en una suerte de estrabismo divergente, un voyeurismo de signo contrario, una exotropía arrojada a los contornos, más o menos invisibles, del dispositivo pornográfico. Entonces, podemos delinear, provisionalmente, los espacios estratégicos de una tensión y, quizás, de una ruptura, por una parte, la pornografía entendida, foucaultianamente, como un dispositivo de la sexualidad (un entramado de visibilidades delineando objetos de deseo, de saberes en torno al placer y de tecnologías que intentan representarlo, de relaciones de fuerza inscritas en cada gesto, postura y práctica sexual, de subjetividades que se dibujan o desdibujan en las imágenes


y se encarnan en los cuerpos) y, por otra parte, las derivas, las discontinuidades, los descentramientos y las fracturas en las líneas de visibilidad de ese dispositivo, lo que me gustaría nombrar, sin más preámbulos, como parapornografía. Así, dispositivos pornográficos y visualidades parapornográficas trazan el plano de inmanencia de una agonística que atañe a la visibilidad del placer y a la puesta en escena del deseo. Me explico, las estrategias parapornográficas parecen tornar visible lo no visto en la imaginería hardcore, ubicándose -como señala el prefijo que les da su sentido- cerca, detrás, del otro lado, más allá o fuera del marco de la representación pornográfica. “¿Quién quiere ver una penetración? Yo no quiero ver sexo; lo que quiero ver es lo que lo rodea”3. Al igual que Sultan, fotógrafos como Ken Probst, Paolo Pellegrin, Jeff Burton, Sylvia Plachy, Barbara Nitke y Stefano De Luigi, exploran esta dimensión de lo irrepresentable en lo pornográfico, llámese el humor, el hastío, la indiferencia, el aburrimiento, el cansancio, la intimidad, el afecto, el azar… quizás, lo que podríamos llamar la parte maldita de la economía libidinal del porno. El fotógrafo Larry Sultan, en su serie The Valley (19982003), pervertirá la representación pornográfica a través de 3 Sultan, Larry, “Entrevista con Larry Sultan”, en Exit, Nº 29, Madrid, Olivares y Asociados, 2008, p. 126.

una suerte de ascesis de la pulsión escópica, una estrategia de invisibilización de lo sexual, paralela a la aparición de la escena, desmantelamiento de la obscenidad pornográfica, sustituyéndola por su operatividad, por su funcionamiento. Lo no visto se torna visible a través del objetivo fotográfico de Sultan, que captura, obsesivamente, el campo ciego del objeto pornográfico, es decir, el artificio de su dimensión escénica. Sultan expone los mecanismos de la producción pornográfica y, en este sentido, parece responder afirmativamente a la pregunta lanzada por Hal Foster en el Retorno de lo real, a propósito de la problematización de una pretendida “representación sin escena” que resulta ser, más bien, el espacio de un “realismo codificado”: “¿Podría ser esta una de las diferencias entre lo obsceno, donde el objeto, sin escena, está demasiado cerca del espectador, y lo pornográfico, donde el objeto es puesto sobre la escena para el espectador, el cual queda de este modo lo bastante distanciado para ser su voyeur?”4. Algunas imágenes de Sultan capturan, en el plano temporal, el antes y el después del performance sexual, por otra parte, en términos topológicos, sus imágenes nos lanzan a un más-allá-del-campo, a lo no enmarcado por la imagen pornográfica, es decir, sus espacios no codificados. Desaparición del 4 Foster, Hal, El retorno de lo real, Madrid, Akal, 2001, pp. 156-157.

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Larry Sultan, serie The Valley (1998-2003)


Paolo Pellegrin, serie Shooting at a Pornographic Movie (1995-1997) sexo, aparición de la escena, pospornografía de la periferia, de lo excéntrico, de lo marginal, de los bordes invisibles de la representación porno, las locaciones, el backstage, el set, el crew, los tiempos muertos de la grabación, las esperas entre tomas, se convierten en los tropos de esta retórica parapornográfica. Con la publicación, en 1998, de (pôr’ne-graf’ik), Ken Probst también intentará documentar las ficciones y artificios de esta puesta en escena del deseo, develando la teatralidad de lo que, para algunos, no es más que un “documental fisiológico”5. Plegamiento fotográfico de su aparente realismo, un lenguaje segundo que traza líneas de visibilidad sobre la maquinaria de producción de sus imágenes-movimiento, un gesto enfático, repetido con empecinamiento poético, fascinado por la artificialidad operatoria del dispositivo pornográfico. La dicotomía entre mostrar y narrar, señalada por Gubern, se resuelve en una elegante paradoja: narrar parapornográficamente la mostración pornográfica. Documentar ya no los rituales de apareamiento, sino los mecanismos de producción de este dudoso documental fisiológico, que resulta ser, más bien, una ficcionalización del pla5 Gubern, Román, La imagen pornográfica y otras perversiones ópticas, Barcelona, Anagrama, 2005, p. 26.

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cer sexual, una teatralización obsesivamente codificada, con inicio, nudo y desenlace, de los flujos del deseo. Es decir, la narración pornográfica no es argumental sino fisiológica, una diégesis bastante aristotélica del funcionamiento libidinal, puntuada por las etapas de la respuesta sexual: excitación, meseta, orgasmo y resolución, sobre la primera y la última, la retórica pornográfica aplica, insistentemente, la elipsis, sobre las otras dos, la hipérbole. Frente a ella, la narración parapornográfica se despliega como una rapsodia, “la continuidad ya no es más que una serie de piezas yuxtapuestas, un tejido barroco de harapos”6, reciclando y yuxtaponiendo iterativamente los desechos del porno, “nada le obliga a avanzar, madurar, terminar”7, ya no organicidad diegético-fisiológica en la representación del deseo sino rupturas asignificantes, lo parapornográfico como coitus reservatus, meseta escópica libidinal, anticlimática banda de moebius donde el deseo escapa a su predecible anulación orgásmica, diseminándose en la exterioridad que lo teatraliza, agenciándose más allá de sus condiciones de visibilidad. Paolo Pellegrin, en su serie Shooting at a Pornographic 6 Barthes, Roland, Sade, Fourier, Loyola, Madrid, Cátedra, 1997, p. 163. 7 Barthes, Roland, Ibíd., p. 163.


Jeff Burton, serie The Other Place (2005)

Movie (1995-1997), somete a la discursividad pornográfica a una suerte de procedimiento barroco, las fotografías no cesan de plegar pliegues sobre pliegues, desencuadres que hienden intersticios por donde el deseo traza sus líneas de fuga, más allá de sus codificaciones, de sus suturas escópicas. Ángulos de cámara que eluden los efectos de visibilidad amplificada propios de lo pornográfico, en cambio, planos abiertos, picados, contrapicados, que apenas rozan, elípticamente, el performance sexual. Del zoom in al zoom out, una estética de la distancia donde la mirada recorre y recompone unos cuerpos que se muestran sin demostrarse, sin la pretensión de verdad de lo pornográfico, ocultamientos en los pliegues y repliegues de lo visible. Las series Dreamland (2001) y The Other Place (2005) de Jeff Burton, se deslindan, a su vez, de las restricciones representacionales del porno, descentramientos, desencuadres, reflejos, paralajes y ocultamientos puntúan su propuesta parapornográfica. En términos de visualidad, planos abiertos, segundos y terceros planos, figuraciones signadas por un principio de delicadeza, un goce de lo fútil, es decir, de lo que fluye más allá o más acá del microrealismo del dispositivo pornográfico y del imperativo masturbatorio que lo acompaña. En este sentido, la mirada fotográfica hará surgir lo menudo, lo deli-

cado, lo ínfimo, el “detalle inútil”8 que desbarata lo esperado y convierte, a partir de recortes, inversiones y contigüidades, a lo porno en fuente de placeres escópicos insospechados. Frente a las hipérboles por exceso (aúxesis) a las que, con sus rimbombantes monumentalizaciones del sexo, nos tiene acostumbrados la retórica del hardcore, las fotografías de Burton recorren el camino contrario, hipérboles por defecto (tapínosis) donde el espectáculo genital se ve empequeñecido, reducido a un fragmento, un reflejo, un detalle minúsculo apenas perceptible, parafraseando a Deleuze, una pornografía menor, un sexo menguante, un devenir imperceptible del deseo. En esta dimensión parapornográfica, el sexo no es explícito, es excéntrico. Un sexo descentrado, literalmente desenfocado. Exorbitantes, fuera de órbita, los signos del sexo alcanzan la velocidad de escape, se liberan de la fuerza gravitatoria de lo referencial, se tornan vacíos, flotan ingrávidos en un espacio de circulación pura, brillan en los bordes de la imagen iluminados por el destello flotante del sentido. Jeff Burton comentará, en una entrevista con Mónica Portillo publicada en el 2008, lo siguiente: “El centro suele estar vacío porque no hay centro. El límite de la fotografía no puede 8 Barthes, Roland, Lo Neutro, México, Siglo XXI, 2004, p. 76.

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Ken Probst, serie pôr’ne-graf’ik (1998)


contener la imaginación y las asociaciones. Lo que espero es que las fotografías induzcan asociaciones y lleven a un modo distinto de ver las cosas”9. Descentramientos, asociaciones libres de los significantes pornográficos, en una suerte de atención flotante, sin anclajes, de la mirada fotográfica. Asimismo, estas asociaciones libres parecen encadenarse sin solución de continuidad, a la manera de una rapsodia, cito de nuevo Burton: “Aunque tengo mucho que decir sobre la narrativa y el sexo explícito en el cine, ya que he trabajado en esta industria durante casi veinte años, mis imágenes no son reveladoras en ese sentido. No pretenden tener un principio ni un final. Tratan más sobre los momentos entre escenas”10. Esquizia de la mirada, amontonando fragmentos dispersos sin solución de continuidad, juegos especulares y resonancias sutiles, hiancias que trazan los contornos evanescentes de una discreta distopía pornográfica. Se dice que la pornografía es inmediata, contundente, un discurso sin elipsis, sin mediaciones, sin metáforas, en cambio, lo fascinante de algunas imágenes de Sylvia Plachy –ya sean las del libro Red Light (1996) o las de su serie en torno a 9 Burton, Jeff, “Entrevista con Jeff Burton”, en Exit, Nº 29, Madrid, Olivares y Asociados, 2008, p. 142. 10 Burton, Jeff, “Entrevista con Jeff Burton”, Íbid, p. 140.

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la pornografía en Budapest para Nerve (1999)- es su carácter dilatorio, una pornografía de otro modo es, siempre, una pornografía para otro día. Imágenes dilatorias donde lo pornográfico está, a la vez, al comienzo (en términos de producción) y al final (en términos de consumo) pero, en los casos más afortunados, nunca presente, a pesar de nuestros vanos esfuerzos escópicos. Lo pornográfico no es el punctum de la imagen sino su contrapunto y, en el mejor de los casos, su objeto perdido. La visualidad parapornográfica gira obsesivamente en torno a las elipsis de la discursividad pornográfica, sus omisiones, sus puntos ciegos, sus tartamudeos. En los márgenes de su espectacularidad, adopta la forma del intervalo, se demora en sus interrupciones, sus intermedios, sus interludios. Desvíos y desvaríos de la mirada, obcecada no en la representación del sexo sino en sus entreactos, sus disgresiones, sus figuras sincopadas, apenas entrevistas, entredichas. En American Ecstasy (1982 –1991) de Barbara Nitke, estos entreactos no tienen nada de extáticos, al contrario, resultan ser bastante anticlimáticos. Por ejemplo, momentos en los que el actor no logra el esperado come shot, deteniendo la filmación por horas, cortes donde el director entra a cuadro para darle indicaciones a los actores, cuerpos posicionándose para el performance sexual, en espera de la señal de largada, foto-


Sylvia Plachy, serie Nerve (1999)

grafías del aburrimiento o el cansancio entre escenas, primeros planos de rostros captados fuera del marco pornográfico, o bien, planos abiertos que revelan al equipo filmando la escena. Estas imágenes balbuceantes, entredichas, entrevistas, resisten frente al susurro del dispositivo pornográfico –susurro, decía Barthes, es el sonido de las máquinas que funcionan bien-. Esta disfuncionalidad parece erotizar la imagen ya no por la repetición incansable de lo mismo (el viejo in & out de lo pornográfico) sino por su opuesto, la novedad tartamudeante, la imagen sincopada, obtusa. De esta forma, intentar recuperar el sentido obtuso de la imagen sexualmente explícita –a través de lo que Barthes llamaba “el redondeo de un sentido demasiado claro, demasiado violento”11- pareciera ser una de las constantes parapornográficas de la serie Pornoland (2000-2002) de Stefano De Luigi. Tomar distancia de lo que podríamos llamar una pornografía obvia, es decir, predecible, evidente, finalmente violenta, con el fin de incursionar en una especie de pornografía obtusa, en suspenso, revoloteando sobre la imagen sin dejarse poseer por la mirada, visualidad suplementaria, diseminaciones escópicas en los límites del terreno seguro, legible y placentero, de la 11 Barthes, Roland, Lo obvio y lo obtuso, Barcelona, Paidós, 1995, p. 52.

normalización pornográfica. Seducción de estas imágenes, la pornografía es desviada de sí misma, de su verdad, de su sentido. Fotografías que pueden leerse como significantes despojados de su obvio significado pornográfico, ligados a todo aquello que este dispositivo de la sexualidad no tolera: el encanto, la fragilidad, el aburrimiento, el cansancio, el rechazo, la incertidumbre, la ternura, la complejidad, la sutileza, la frustración, la alegría, la complicidad, la tristeza, la espera, en fin, todo aquello que hace del sexo una aventura, un desafío y, quién sabe, el espacio todavía posible de la transgresión. Afortunadamente, la pornoutopía es demasiado bella para ser cierta. Asimismo, en el plano de los efectos, es decir, de la encarnación de estas imágenes, el sentido último del porno también es puesto entre paréntesis, la legibilidad masturbatoria es reemplazada por la perturbación de lo ilegible, trastocamientos gozosos del placer escópico. Del money shot al worthless shot, imágenes desinvestidas de valor pornográfico y, por eso mismo, invaluables. Más allá de la mercancía, estas fotografías juegan otro juego, el de un intercambio imposible. Esbozan la irreductibilidad del deseo al dispositivo pornográfico, delinean una estructura diagramática, no imitativa, donde las pretensiones realistas del porno, es decir, el sexo tratado a la -31


*** Una versión más extensa de este texto, con el título “Parapornografía o la puesta en escena del deseo”, se publicó originalmente en Del Llano Ibáñez, R., Molatore, L. (coords.), Los nuevos círculos del nuevo infierno, México, Miguel Ángel Porrúa – UAQ, 2011, pp. 69-83.

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Stefano de Luigi, serie Pornoland (2000-2002)

manera del cinema verité, son desmontadas una a una. Si se quiere, sintomatología del hardcore, un cuadro, más o menos clínico, traza los contornos operacionales de la puesta en escena del deseo, sus fingimientos, convencionalismos y normalizaciones, sus juegos de disfraces, su teatralidad, su histrionismo, sus aspectos más carnavalescos, circenses y artificiosos. Una vez me dijeron que lo divertido de la filosofía kantiana es que nos propone una metafísica sin objetos metafísicos, creo que lo interesante de lo parapornográfico es el hecho de ofrecernos una pornografía sin objetos pornográficos. Pornografía grado cero, en sus imágenes más logradas, estos fotógrafos se convierten en personajes paradójicos: pornógrafos sin pornografía.¶


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según Mano Martínez

Diotimia:

Lo propio de nuestra naturaleza mortal es aspirar a ser inmortal, en la medida en que podamos, por medio de la generación y procreación de lo bello.”

Fragmentos de “EL BANQUETE” de Platón -35


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Aristófanes sobre Eros:

...si bien es cierto que todos los Dioses son felices, Eros, si es lícito decirlo sin incurrir en castigos divinos, es el más feliz de ellos por ser el más hermoso y el mejor. Y es el más hermoso por ser de la naturaleza siguiente.

En primer lugar, es el más joven de los Dioses. Y una gran prueba en favor de lo que digo nos la ofrece él mismo cuando huye apresuradamente de la vejez, que obviamente es rápida o, al menos, avanza sobre nosotros más rápidamente de lo que debiera. A ésta, en efecto, Eros la odia por naturaleza y no se le aproxima ni de lejos. Antes bien, siempre está en compañía de los jóvenes y es joven, pues mucha razón tiene aquel antiguo dicho de que lo semejante se acerca siempre a lo semejante.”

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Aristófanes sobre el amor:

Desde hace tanto tiempo, pues, es el amor de los unos a los otros innato en los hombres y restaurador de la antigua naturaleza, que intenta hacer uno solo de dos y sanar la naturaleza humana. Por tanto, cada uno de nosotros es un símbolo de hombre, al haber quedado seccionado en dos de uno solo, como los lenguados. Por esta razón, precisamente, cada uno está buscando siempre su propio símbolo. En consecuencia, cuantos hombres son sección de aquél ser de sexo común que entonces se llamaba andrógino son aficionados a las mujeres, y pertenece también a este género la mayoría de los adúlteros; y proceden también de él cuantas mujeres, a su vez, son aficionadas a los hombres y son adúlteras. Pero cuántas mujeres son sección de mujer, no prestan mucha atención a los hombres, sino que están inclinadas a las mujeres, y de este género proceden también las lesbianas. Cuántos, por el contrario, son sección de varón, persiguen a los varones y mientras son jóvenes, al ser rodajas de varón, aman a los hombres y se alegran de acostarse y abrazarse; éstos son los mejores de entre los jóvenes y adolescentes, ya que son los más viriles por naturaleza.”

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Agatón sobre Eros:

Pues no hubieran existido mutilaciones ni mutuos encadenamientos ni otras muchas violencias, si Eros hubiera estado entre ellos, sino amistad y paz, como ahora, desde que Eros es el soberano de los Dioses.

Es, pues, joven, pero además de joven es delicado. Y está necesitado de un poeta como fue Homero para escribir la delicadeza de este Dios.” ... “Pero, además de la justicia, participa también de la mayor templanza. Se reconoce, en efecto, que la templanza es el dominio de los placeres y deseos, y que ningún placer es superior a Eros. Y si son inferiores serán vencidos por Eros y los dominará, de suerte que Eros, al dominar los placeres y deseos, será extraordinariamente templado.”

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Diotimia sobre Eros:

No es por naturaleza ni inmortal ni mortal, sino que en el mismo día unas veces florece y vive, cuando está en la abundancia, y otras muere, pero recobra la vida de nuevo gracias a la naturaleza de su padre. Mas lo que consigue siempre se le escapa, de suerte que Eros nunca ni está falto de recursos ni es rico, y está, además, en el medio de la sabiduría y la ignorancia. Pues la cosa es como sigue: ninguno de los dioses ama la sabiduría ni desea ser sabio, porque ya lo es, como tampoco ama la sabiduría cualquier otro que sea sabio. Por otro lado, los ignorantes ni aman la sabiduría ni desean hacerse sabios, pues en esto precisamente es la ignorancia una cosa molesta: en que quien no es ni bello, ni bueno, ni inteligente se crea a si mismo que lo es suficientemente. Así, pues, el que no cree estar necesitado no desea tampoco lo que no cree necesitar.”

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Diotimia y Sócrates sobre el amor:

–...Pues el amor, Sócrates, no es amor de lo bello, como tú crees. –¿Pues qué es entonces? –Amor de la generación y procreación en lo bello. –Sea así. –Por supuesto que es así. Ahora bien, ¿por qué precisamente de la generación? Porque la generación es algo eterno e inmortal en la medida en que pueda existir en algo mortal. Y es necesario, según lo acordado, desear la inmortalidad junto con el bien, si realmente el amor tiene por objeto la perpetua posesión del bien. Así, pues, según se desprende de este razonamiento, necesariamente el amor es también amor de la inmortalidad.”

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Diotimia sobre la belleza:

Es preciso, en efecto, que quien quiera ir por el recto camino a ese fin comience desde joven a dirigirse hacia los cuerpos bellos. Y, si su guía lo dirige rectamente, enamorarse en primer lugar de un solo cuerpo y engendrar en él bellos razonamientos; luego debe comprender que la belleza que hay en cualquier cuerpo es afín a la que hay en otro y que, si es preciso perseguir la belleza de la forma, es una gran necedad no considerar una y la misma belleza que hay en todos los cuerpos. Una vez que haya comprendido esto, debe hacerse amante de todos los cuerpos bellos y calmar ese fuerte arrebato por uno solo, despreciándolo y considerándolo insignificante. A continuación debe considerar más valiosa la belleza de las almas que la del cuerpo, de suerte que si alguien es virtuoso del alma, aunque tenga un escaso esplendor, séale suficiente para amarle, cuidarlo, engendrar y buscar razonamientos tales que hagan mejores a los jóvenes, para que sea obligado, una vez más, a contemplar la belleza que reside en las normas de conducta y a reconocer que todo lo bello está emparentado consigo mismo, y considere de esta forma la belleza del cuerpo como algo insignificante.”

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Mano MartĂ­nez: http://manomartinez.blogspot.com/


Subvertir lo femenino por Alejandra Díaz Zepeda

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e ha dicho Jean-Luc Nancy que “los fluidos no son solo líquidos, sino una forma de ser, sentir...”1. Así, su levedad, humedad, viscosidad, maleabilidad, su fluidez, son la experiencia de mi cuerpo, los signos de mi feminidad. Es así, que no encuentro otra forma de hablar sobre la existencia de mi carne y la experiencia de lo femenino si no es desde la textura de mi cuerpo, desde su pestilencia, sus aromas, sus tensiones, sus desacuerdos, sus ausencias, su pesadez. En función de estos momentos en los que me detengo en él, podría explicarlo así: la feminidad son sucesos del cuerpo que se manifiestan en la propia materialidad y cuyo orden no necesariamente responde a la organicidad si no a nuestras relaciones con ellos. Ésta, sobresale de los puntos de tensión siempre irregulares del cuerpo, son entonces singularidades, eventos. Estos eventos, en los que a veces pienso como puntos de tensión, se contienen en aquello que Deleuze y Guattari han llamado “hacceidad”, según los autores “Existe un modo de individuación muy diferente del de una persona, un sujeto, una cosa o una sustancia. Nosotros reservamos para él el nombre 1 Todas la referencias realizadas al pensamiento de Jean-Luc Nancy al interior de este texto son parte de mi correspondencia personal con el autor durante septiembre - octubre 2012.

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de hacceidad”2. Es decir, el cuerpo como unidad o extensión implica hacceidades que no son simplemente ordenamientos, así como un día posee individuaciones tales como el clima, las horas, mis acciones, las de aquel. El cuerpo posee individuaciones concretas, y dirán Deleuze y Guattari, “[…]las individuaciones concretas válidas por sí mismas dirigen la metamorfosis de las cosas y de los sujetos”3. Así, podría asegurar que la evolución hacia lo femenino tendrá que ver con las hacceidades del cuerpo. En el terreno de los planos propuestos por Deleuze y Guattari, el cuerpo femenino, la “bio-mujer”4 –tomando el concepto de Beatriz Preciado-, pertenecen al plano de estratificación, pues este plano “[…]es tanto de organización como de desarrollo, estructural o genético, y las dos cosas a la vez”. Por su parte, la feminidad pertenecería al plano de consistencia en el que “[…] ya no hay en modo alguno formas o desarrollos de formas; ni sujetos y formación de sujetos. No hay ni estructura ni génesis. Tan sólo hay hacceidades, afectos, individuaciones sin sujeto, que constituyen agenciamientos colectivos”5. 2 G. Deleuze, F. Guattari, Mil mesetas. Capitalismo y Esquizofrenia, Pre-textos, Valencia, 2006, p.264 3 Ibíd. 4 Cfr. Beatriz Preciado, Testo Yonqui, Espasa, España, 2007. 5 Deleuze, Guattari, op. cit., p.69


“pearl necklace“ eyaculaciones femeninas (2012)

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“facial“ eyaculaciones femeninas (2012)

En tanto hacceidades de este cuerpo nos detendremos en lo menstrual, en la orina, flujo, heces, sangre, saliva, vomito, lactancia, piel, carne como manifestaciones en potencia. Es desde el propio cuerpo autónomo y soberano que podemos experimentar la feminidad, antes del artificio social y cultural o el pensamiento político tenemos la carne. Debido a que el plano de consistencia, en donde he posicionado lo femenino, es un medio de transporte, y retomándolo desde el terreno en el que desarrollo mi teoría, estaría hablando de una suerte de pasaje del cuerpo cerrado de la pornografía al cuerpo desplegado de lo pospornográfico. Ya que para Deleuze en este plano “Ninguna forma se desarrolla, ningún sujeto se forma, sino que afectos se desplazan y devenires se catapultan […]”6, será el cuerpo como materia bruta que nos permita desplazarnos de la bio-mujer a la mujer-femenina. Es así que el cuerpo pornográfico es terreno de enunciación, es el espacio político, es la hipérbole del sexo, cuerpo obstruido-no potenciado; por su parte, el cuerpo pospornográfico es el espacio del deseo, de la experimentación y, me parece, espacio de manifestaciones femeninas. Desde mis intereses sobre la feminidad, pienso que ésta escapa de los fundamentos y consiste, en un primer momento, 6 Ibidem, p. 271

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en considerar la soberanía y singularidad de los cuerpos. En tanto femeninos, somos cuerpos que recorren toda extensión y longitud, más profundos que lo que la penetración pornográfica posibilita, cuya capacidad de flujo atraviesa, fragmentado y uniendo al cuerpo, una corporalidad cuya naturaleza es correr, que se corre por todos sus orificios. Hablo de cuerpos que contienen su delicadeza desde la propia vulnerabilidad, la delicadeza femenina no está en su debilidad corporal como suponemos, está en su potencialidad de eyección, cuya eyección deviene de un correr progresivo de sus flujos en curso, de un cuerpo que en todos los sentidos se dilata. Es por eso que su realidad se materializa, se manifiesta en sus olores, fluidos, excrecencias, carne, orgasmos, senos, boca, ano; el cuerpo femenino es el cuerpo que se goza, sin fundamentos, sin políticas, sin rebeldías o perversiones fármacopolíticas. La feminidad es una potencia de la carne que no siempre se explota y, peor aún, ésta cada vez es más velada por el poder. La potencia femenina –me parece- consiste en la agudización de lo propio, somos cuerpo que amamanta y secreta, vagina que se “penetra” y a la vez sangra y orina, boca que chupa, besa o come y a la vez vomita y escupe, ano que se penetra y a la vez excreta. Aquello que en otros momentos he llamado femini-


dad pospornográfica en tanto reapropiación del género, es el cuerpo que más allá de ser penetrado se expulsa y se muestra, define no sus entradas sino sus salidas para manifestarse. Así, he tratado de atender a mi propia experiencia sobre lo femenino de distintos modos. Me detengo entonces en aquello que Nancy ha definido como el cuerpo del placer, siendo lo femenino –al menos por ahora- gran parte de aquello considerado este cuerpo, el cuerpo del placer y, siendo la anatomía de este cuerpo en el que habito gran parte de lo que ese cuerpo, el cuerpo del placer, no es. Siguiendo el pensamiento de Nancy, es entonces mi cuerpo biológico: 1. “…un cuerpo envuelto en sí mismo y ordenado por ese combate”, 2. “la medida exacta donde se desconcierta a sí mismo”; lo femenino definido desde la fisionomía, la sociedad, la cultura, la religión, 3. es la reacción externa que viene, según Nancy, “del resto del mundo”, mi anatomía es la extrema proximidad y “esa proximidad nos envía a una indistinción incierta”, es entonces, 4. la indistinción incierta7. La feminidad, no sólo es el cuerpo del cual como mujeres disponemos –o al menos pienso, debiéramos disponer-, la feminidad se define en tanto mi relación con ese cuerpo. Lo menstrual, mi sangre, no es la misma que se hace presente en todas, su presencia en todas define únicamente nuestra biología, por el contrario mi sangre yo la poseo. Es entonces, la feminidad eso que apela y anuncia, es un cuerpo

reconstruido, el cuerpo femenino, al igual que el cuerpo del placer “tiene la capacidad de transformarse, reformase, informarse (ex -formarse)”. Es un cuerpo ilimitado, es un cuerpo que vierte, gotea y se derrama, “no cuerpo sino alma pura”. Así, el cuerpo biológico es la interpretación de lo femenino y el cuerpo femenino es la experimentación de la feminidad. Para hablar de esta experimentación habría que hablar entonces de la fluidez del cuerpo. Hasta este punto pareciera nada azarosa mi decisiva influencia de los fluidos sobre el cuerpo, pero resulta ser más que eso; si bien en el mar de flujos uno se puede ahogar, Nancy me hace recordar: más allá de una “relación entre el cuerpo y los fluidos”: el cuerpo es fluido como es también sólido y gaseoso…¡como lo es el alma!”. Por su parte, en una activa y figural escritura, Fabián Giménez Gatto, lo ha explicado de otro modo. Superando el cliché discursivo del retorno del cuerpo nos encontramos en un “devenir de los fluidos corporales a la fluidez de lo corporal”8. Es decir, en tanto manifestaciones femeninas podríamos partir de una suerte de feminismo abyecto, feminidad abyecta, abyecciones femeninas, de aquellas manifestaciones de las que sólo el arte es capaz de dar cuenta. Pero más allá del despliegue de estos cuerpo, más allá de esta “anatomía de la abyección”9 vayamos entonces a la parte maldita de esta anatomía a la que nos dirige Giménez Gatto y desde su dirección pensemos la

7 La presente descripción del concepto de lo femenino en relación al cuerpo del placer, así como algunas definiciones del mismo, se despliega de la teoría de El cuerpo de placer trabajada por Jean-Luc Nancy y discutida en nuestra correspondencia durante octubre y septiembre de 2012.

8 Fabián Giménez Gatto, Cuerpo explícito: anatomías de la abyección en los performances de Annie Sprinkle, Bob Flanagan y Orlan, Discurso Visual revista digital del Cenidiap, No. 9, Nueva época, mayo- diciembre, 2007. 9 Concepto del autor.

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feminidad como un rebasamiento de la corporalidad abierta que se muestra alineada a una forma, finalmente no dejo de empatar ambas teorías, por un lado, desde Giménez Gatto aquella “corporalidad explícita, desplegada, desdoblada, desenrollada, abierta y sin secretos”10. Desde Nancy, “cuerpo que se abre a sí mismo como fluido y a los sentidos de otro como fluido (para ver, saborear, oler y sentir la fluidez del cuerpo)”. La feminidad goza de la desorganización, es “el cuerpo explícito, postmetafísico, anatómicamente incorrecto”11. Es el rebasamiento de la forma biológica, cultural, religiosa, moral; es el cuerpo que fluye hacia sí mismo y hacia fuera, no se guía por el orden del fluir de sus flujos, más que eso –pensaría- los dirige de otro modo. La experimentación de lo femenino resulta ser más un acercamiento a la ética foucaultiana, recordemos que para Foucault la ética responde a la relación con uno mismo, a la práctica de libertad, más aún a la práctica reflexiva de la libertad12. Hablaba Foucault de modos de ser del sujeto, a partir de estas formas de proceder es reflejado el éthos de alguien, aquellas singularidades, característica propias del sujeto, tra-

bajadas por el propio sujeto que renuncia a la esclavitud, al poder, al orden impuesto, no señala más que una práctica de la libertad. Pero aclara el filósofo “[…]para que esta práctica de libertad adopte la forma de un éthos […] hace falta un trabajo de uno sobre sí mismo”13. Finalmente, poca de esta experiencia se vierte en eyaculaciones femeninas (2012), esta serie fotográfica trabaja como desplazamiento de mis presentes reflexiones sobre la feminidad en el campo de la pospornografía, o aquello que he llamado feminidad pospornográfica. Siguiendo la relevante participación de lo femenino en el terreno de lo pospornográfico, la serie es una breve aportación a la fotogenia de los fluidos en las imágenes sexualmente explícitas. En una suerte de sutil alegoría pornográfica, lo menstrual se apodera de los agraciados encuadres eyaculatorios facial, cum shot, feet cum, oral cum shot, pearl necklace, swallow. Imágenes que dejo, por el momento, como eventos de un empoderamiento de lo femenino desde el propio cuerpo, de un cuerpo soberano y potenciado.¶

10 Fabián Giménez Gatto, Op. Cit. 11 Ibíd. 12 Michel Foucault, Estética, ética y hermenéutica, Paidós, Barcelona, 1999, p.396

13 Ibidem, p. 399

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“Así, el cuerpo biológico es la interpretación de lo femenino y el cuerpo femenino es la experimentación de la feminidad.” Alejandra Díaz Zepeda: http://alejandradiazzepeda.blogspot.mx/

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Del amor por los muchachos por......................Javier Rey

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Javier Rey: http://javierrey.tumblr.com/

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Vanessa Martins por_Vanessa Martins

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Vanessa Martins PĂŠrez: http://v-martins.tumblr.com/ -87


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Felipe Bracelis por_ Ivรกn Hache


“El modelo es el deseo y la visión del fotógrafo sobre el mundo que lo rodea” texto y modelo..............FELIPE BRACELIS fotos................................VARIOS

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a experiencia retratistica esta cruzada por la energía impuesta hacia el sujeto retratado, que en si es una proyección de uno mismo. En mi caso he puesto mucha energía en entender esta dinámica, tanto desde la posición de retratador como la de retratado. La situación modelo-fotógrafo es un tanto vertiginosa, por cuanto la energía impuesta

por los sujetos involucrados condiciona de forma drástica los resultados obtenidos. En mi historial como fotógrafo para la YESSR Magazine, siempre he intentado que las sesiones sean más bien una experiencia completa, donde la fotografía se acerca más a un registro de una situación otra, ya sea un paseo o una excursión, y el concepto de sesión se ve completamente replanteado. En cuanto entendí esto y lo convertí en un pie forzado, mi trabajo avanzó desde la práctica y el ensayo-y-error hacia un imaginario fotográfico sólido y arraigado en la trayectoria de la revista. En mi situación de retratado, me he enfrentado a distintos fotógrafos, de Chile, Argentina, Canadá y Brasil. Cada uno de estos artistas tiene una visión particular del retrato, donde valores como el erotismo y la fotoperformancia intervienen de forma decisiva en la experiencia fotográfica. Es sumamente importante que el sujeto retratado deje de lado su ego (hasta cierto punto), permitiendo así que su cuerpo o contenedor sea manipulado y registrado por el fotógrafo en cuestión, sobre todo cuando la visión buscada se aleja de cánones estéticos convencionales. En este sentido el modelo se convierte en una masa erotizante y portadora de semi-alma, que al ser retratada ya no es tan solo él o ella, sino que es el deseo y la visión del fotógrafo sobre el mundo que lo rodea, donde el sujeto retratado se cruza para hacer de avatar de estas ideas.¶

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por_Rodrigo Cienfuegos

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Felipe Bracelis: http://felipeabracelis.blogspot.com/ -97


Dremears Boys de_Nicolas de Urquiza

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Nicolas de Urquiza: http://www.nicolasurquiza.com/ 104-


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Collage: Francisca Pageo http://misspaq.blogspot.com 106-


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Annie Sprinkle -pornógrafa y educadoraA

nnie Sprinkle (cuyo primer nombre legal fue Ellen Steinberg) era una joven de 17 años, hija de académicos judíos que vivían en una zona suburbana de Los Ángeles, cuando sintió por primera vez un orgasmo y descubrió así las “maravillas” del sexo. Desde entonces ha dedicado su vida y su trabajo a desentramar todo lo que tiene que ver con su sexualidad, la sexualidad femenina y, en general, la sexualidad humana. Ha sido prostituta, actriz porno (en los años 1970 participó en más de 50 películas), directora, documentalista, educadora, comediante y sexóloga. Su trabajo se orienta a la indagación y a la deconstrucción de nociones que, 108-

en torno al sexo, nuestro sociedad ha tendido a naturalizar. Annie es una ferviente feminista defensora del derecho de las mujeres a acceder al placer que, la industria pornográfica y la cultura y la sociedad en general, siempre les ha negado; pero su activismo no se sustenta en la pretensión de “empoderar a la mujer” en el sentido tradicional. El discurso presente en las elaboraciones de Annie es el de la desmitificación y, a la vez, el de la prospección: más allá de un cambio (o una inversión) en los roles de género, Sprinkle propone el desarrollo de una nueva subjetividad que nos acerque a nuestro naturaleza sexual y a la felicidad.¶


“Tengo una visión del futuro en el cual toda la educación sexual necesaria está disponible para todos; no habrá necesidad de abortar ni transmisión de enfermedades por vía sexual. (…) El sexo es un arma curativa poderosa que será usada regularmente en hospitales y clínicas siquiátricas. Aprenderemos a usar el orgasmo para prevenir y curar enfermedades tal y como los antiguos tántricos y taoístas hicieron. Los trabajadores sexuales serán ampliamente respetados (…) y el deseo dejará de ser un crimen. Los hombres serán capaces de tener múltiples orgasmos sin eyacular, por lo cual podrán mantener una erección cuanto quieran. Las

mujeres eyacularán… A nadie le importará con gente de qué sexo tiene sexo cada quien. En el futuro, todos estarán tan sexualmente satisfechos que será el fin de la violencia, la violación y la guerra.” Annie Sprinkle: http://anniesprinkle.org/ -109


Pierre-artistas& Gilles

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esde hace más de 30 años, Pierre Commoy y Gilles Blanchard mantienen una relación sentimental, artística y profesional que ha resultado en cientos de obras de un estilo fácilmente reconocible que rememora y rescata la estética camp, kitsch y la cultura gay, en representaciones cargadas de homoerotismos y referencias culturales, religiosas y mitológicas que, más allá de sus pretensiones declaradas, transgreden el conservadurismo social y la intolerancia y los estigmas que de éste se desprenden. El trabajo de estos dos artistas franceses se da de la siguiente manera: entre ambos arman los aparatosos y brillantes escenarios así como el concepto; luego, Pierre realiza las fotografías y Gilles pinta encima de ellas, dándole el peculiar aura que las caracteriza. El resultado son obras artesanales intencionadamente artificiosas y barrocas llenas de ambigüedad y provocación, donde no hay ningún tipo de intervención digital posterior al trabajo fotográfico. El “mensaje” en el trabajo de Pierre y Gilles no remite a una militancia política explicita, sino a la utilización del arte como recurso para cuestionar y cuestionarnos sobre lo que somos como

sociedad e individuos, a través del artificio auto-consciente: colores vivos, poses sugerentes, rimbombantes escenarios y la paródica representación de los símbolos sagrados de la sociedad occidental, tienen el propósito, en última instancia, de llamar la atención hacía un mundo posible, más plural y diverso, donde el Otro (todo adornado, en sus obras) no sea una amenaza o una etiqueta impuesta de antemano.¶ -111


Iggy Pop por Pierre & Gilles 112-


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Mercurio de Pierre & Gilles


foto_Juan Carlos Arriaga Tirado: http://juancarlosarriagatirado.blogspot.com/

PARTICIPA! En Gente rara no hay secciones fijas, si quieres colaborar sólo debes comunicarte con nosotros y enviarnos una muestra de tu trabajo. Las obras deben enmarcarse en la temática general de la publicación (o en el tema específico de un próximo número) y responder a criterios básicos de presentación. Para participar, para enviar tus trabajos o para proponer cualquier otra cosa, escríbenos a: no_breed@hotmail.com Más información en: http://raragenterara.blogspot.com/p/colaborar.html

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Gente rara, número 06

Tema: Las familias ¿qué?

en Marzo 2013


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