Yarumo Revista aegaeaehcbfaeaehcbhcbb
1era edición
Marzo de 2024
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1era edición
Marzo de 2024
Esto es Yarumo. Un esfuerzo por abordar algunas tensiones entre el oficio de trabajar la tierra y nuestros propios consumos. Este es un medio/ dispositivo/apuesta que hace frente a las dinámicas aceleradas de la información; cada edición de Yarumo aborda una problemática por medio de su revisión. En esta ocasión será la floricultura, en concreto la situación de las mujeres que trabajan en esta industria en la Sabana de Bogotá.
Yarumo es un medio que difunde problemáticas locales para un consumo responsable y consciente de productos originarios de la tierra. Nuestro misión se centra en rastrear las condiciones laborales en el sector floricultor de la Sabana de Bogotá, resaltando la variabilidad de situaciones que enfrentan las mujeres en esta industria. Esto por medio de una investigación acompañada de fotografías originales capturadas por nuestro equipo editorial.
Desde 1990 hasta hoy, el sector floricultor colombiano opera principalmente en la Sabana de Bogotá. En aquel entonces, las políticas de libre comercio y los esfuerzos por una mayor apertura económica (promovidas mediante tratados con Estados Unidos) facilitaron a las empresas floricultoras acceder a mercados sin aranceles, con el objetivo de disuadir los cultivos de cocaína. Interesante, ¿verdad?
Es importante destacar que actualmente el sector floricultor es a su vez la quinta industria que más contribuye a la economía colombiana1. Éxito que se
1 https://www.larepublica.co/ economia/las-exportaciones-de-florescrecieron-19-1-en-2022-y-las-rosas-lideran-el-segmento-3543818
fundamenta en las condiciones laborales adversas de un grupo específico: las mujeres empleadas en el sector. Su contribución es vital para la industria, sin embargo, los retos que deben atravesar son significativos y serán abordados en esta revista .
Me quiere No me quiere Me quiere No me quiere Me quiere No me quiere
La industria floricultora, encargada de los claveles, pompones y astromelias que se exportan, y de las rosas, hortensias y crisantemos de tú sala, contiene una realidad heterogénea en cuanto a las condiciones de trabajo de las personas del sector. Los cultivos de flores encierran unas dinámicas laborales cambiantes, que se estrechan y comprimen, dependiendo de nuestras dinámicas de consumo, como lo es querer regalar una rosa en San Valentín, o margaritas y girasoles si eres más contrahegemónico, -el alternismo del sector-. El pilar de la producción, el tallo y la raíz del lirio, son las mujeres y muchas de ellas, madres cabeza de familia (la doble opresión de la mujer trabajadora) -trabajado -
ra, cuidadora e igualmente proveedora-, que debe sostener labores domésticas y responder frente a una larga jornada de trabajo. Esto por las altas demandas de algunas épocas del año -San Valentín, Día de la Madre, Día del amor y la amistad, etc.- por lo que las empresas floricultoras extienden sus jornadas de trabajo, con turnos de entre 10 y 12 horas, lo cual representa una condición desfavorable para el bienestar integral en el entorno laboral. Así mismo, identificamos que, aunque hay hombres en estas empresas, esta labor tiene vacantes más dirigidas a mujeres para la labor en los cultivos y nos preguntamos, ¿será esto relacionado a atribuírsele a las mujeres labores de cuidado? Esta distribución de las labores en estas empresas puede tener
que ver con la percepción social de que las mujeres son mejores para labores de cuidado y afecto, tanto en la esfera doméstica, como en los trabajos, lo cual debe cuestionarse y abordar estas desigualdades.
Preguntas al aire aire
aire aire aire aire
Pese a las complicaciones en que algunas mujeres de la industria floricultora están inmersas, este sector con el pasar de los años se ha establecido como una opción de trabajo con beneficios, pues ofrece trabajo formal y la oportunidad de un empleo estable, el problema es que a veces las empresas priorizan la producción sobre la dignidad de sus empleadas. Lo anterior se
refleja en los subcontratos laborales ofrecidos por las compañías, los cuales muestran un panorama incierto sobre las semanas cotizadas para la pensión, entre otros aspectos 1. A continuación, se observa un esquema que evidencia denuncias de mujeres en la industria colombiana de las flores, hechos por Paz con Dignidad, una organización que desde 1995 trabaja por la transformación del modelo neoliberal y por hacer frente a desigualdades e injusticias. La cara más optimista de la moneda es que hay empresas que sí garantizan condiciones laborales favorables, y operan en un marco legal y digno. De todas formas,
1 González, E. (2014). Las mujeres en la industria colombiana de las flores. En Observatorio de Multinacionales En América Latina. https://omal.info/IMG/pdf/2014_informe_omal_no_11.pdf)
hay otros matices de este empleo que también afecta a las mujeres. Por un lado, hay un componente de salud, pues el cultivo de flores supone cierto desgaste corporal, y más grave aún, la exposición a pesticidas, que puede causar desde un dolor de cabeza, hasta un riesgo de aborto espontáneo, estos químicos tienen efectos peligrosos que solo hacen de esta labor algo más
complejo de cumplir. De hecho, se han registrado 25 grupos químicos diferentes de plaguicidas, con una intoxicación masiva en la empresa Flores Aposentos el 25 de noviembre del 2003; cuando 374 operarias inhalaron un agroquímico tóxico y tuvieron que ir a centros hospitalarios. Todos estos aspectos dejan en evidencia lo complejo que significa ser una empleada de la indus-
tria floricultora, y de esto poco se habla.
¿A qué costo nuestro florero? Es importante replantearnos dispositivos estéticos como las flores mientras estás sean producidas por empresas que no contemplen y reparen los daños descritos. Sobre las flores como regalo, Li-Chun Huang y Yen-Chun Lin, en un artículo llamado ¿Quién decide regalar flores frescas?, mencionan que regalar flores tiene un valor económico, funcional, social y expresivo, que revela cierta pasión y el regocijo espiritual a los consumidores. Nuestra invitación es a preguntarnos si hay formas más sostenibles de dar un obsequio. Si optamos por regalar flores, de qué forma podemos fomentar otro tipo de mercado floricultor.
La investigación en la industria floricultora revela profundas jerarquías arraigadas a los roles de género. Según un informe de Asocolflores, el 64% de los empleados directos en este sector son mujeres y la mayoría de ellas son madres cabeza de familia. Históricamente, las condiciones laborales para las mujeres han estado ligadas a prejuicios, como la percepción de que su empleo está estrechamente relacionado a labores de cuidado. Este sesgo de género limita las oportunidades de las mujeres en la industria, perpetuando así la desigualdad de género en el ámbito laboral dado que sólo se pueden desenvolver en el sector de siembra y recolección, y no en otros como empaquetamiento, distribución, administración y
comercialización de las flores.
En el caso de la empresa Sunshine Bouquet, Yelsy Rincón, gerente de recursos humanos de la empresa, menciona que los hombres cumplen con labores como lo son el transporte, la fumigación y otros relativos que supuestamente requieren un esfuerzo físico mayor, mientras que, las mujeres se desenvuelven en labores del cuidado de las flores como el deshierbar y el corte de ellas. Adicionalmente, en Sunshine Bouquet, comentaron que los químicos usados en la fumigación pueden traer repercusiones para el sistema reproductivo de las mujeres, y que por eso la empresa -según ellos- ha realizado esfuerzos para protegerles de esta exposición.
A pesar de enfrentar condiciones laborales limitadas y cierta designación de las actividades por cuestión de género, las mujeres trabajadoras de la industria floricultora han demostrado una notable resistencia y capacidad de adaptación. Muchas de ellas, se ven obligadas a hacer trabajos que ofrecen salarios insuficientes y cargas laborales excesivas para poder sostener a sus familias.
De cierto modo, su lucha por mejores condiciones laborales y su participación en sindicatos como Untraflores demuestran su determinación para enfrentar las estructuras de poder que perpetúan la explotación en la industria. Untraflores comenzó su lucha sindicalizándose en la empresa Belinda Flores en el 2004 1 .
1 Agencia Prensa Rural. https://prensarural.org/spip/spip.php?article3188
Este sindicato se originó en Facatativá. Así como el periódico Florecer que fue el medio de resistencia predilecto del sector floricultor. Allí publicaban informes respecto a las condiciones respecto la lucha contra Ascolflores y el ministerio de protección social en su mayoría. En resumidas palabras, se visibilizaban ellas mismas por ellas mismas. Sin embargo, este grupo subalterno no estuvo ausente de contradicciones, pues en sus objetivos estaba unificar todas las voces sindicalizadas y a toda la masa obrera floricultora bajo Untrafllores, abriendo lugar a la reproducción de discursos verticales dentro de los mismos sindicatos.
A continuación, el fragmento de un informe especial realizado fue publicado en abril de 2004 y demuestra la lucha del laborales en
“El25denoviembredelañopasadoenlaempresaFloresAposentos,ubicadoenlaveredaHato GrandeenelmunicipiodeSopó,alnortedeBogotá,seprodujounaintoxicaciónmasivadeoperarios.
Untraflores supo que la compañía manejó de manera irresponsable el incidente, ya que habiéndose presentado los síntomas recién iniciadalajornada,solodespuésdevariashorasde iniciadalajornadadecidiópedirauxiliomédico.
Además, Untraflores tenía conocimiento del sistema usado por esta empresa conocido como “la escuela”, encargada de recibir grandescantidadesdetrabajadoresyconelpretexto deque venían a aprender lespaga salarios, que, en lamayoría de los casos, no llegan ni a cienmilpesos,apropiándosedegratisydeformailegal,demilesdejornadasdetrabajoalaño. Ante lagravedad delasunto, Untraflores decidió emitirunadeclaración(...)Comoresultado,lellovieron al Ministerio centenares de comunicados”
realizado por el sindicato en la revista Florecer, el cual del sindicato de Untraflores por mejorar las condiciones en el sector.
La conexión que existe entre la tierra y quienes la trabajan no solo está ligada a un asunto laboral o de género. Como sociedad sacamos provecho de los entes vulnerables y sin voz, los obligamos a buscar un medio en el que su lucha quede inmortalizada. Ahora, la naturaleza no solo es una víctima del abuso de una ola consumista, las mujeres también lo son. A pesar de esto, la tierra puede transgredir la posición abusiva que se le ha dado para transgredir lo que imponen sobre ella. Sin embargo, para que esto sea posible, es necesario cuestionarse de qué forma percibimos a la feminidad y a la tierra. En nuestro día a día, lo que resalta ante nosotros son aquellos elementos que nos resultan estéticos, y,
por consecuencia, consumibles. Las mujeres y la tierra comparten este factor, más allá de ser vistas como algo vivo son un objeto que puede tener un precio. No obstante, ¿Qué pasa cuando estos sujetos de consumo se desgastan? Su valor desciende, pues no son agradables a la vista. Eso es precisamente el paso clave para que la tierra pase de ser una víctima a un medio que aporte a la emancipación de las mujeres que la trabajan. Es necesario reconocer que el mundo que nos rodea opera bajo una lente capitalista que moldea una realidad y nos hace insensibles. Por lo tanto, es fundamental dejar de ver las cosas por lo que queremos que sean y empezarlas a ver por lo que son, por lo que nos pueden ofrecer desde su naturaleza. De ahí, lo
que se siembra en el suelo crecerá para darnos lo que necesitamos más allá de lo que ansiamos y las personas que trabajan en el no tendrán que operar bajo una presión que las obligue a desgastarse por algún capricho de la economía hegemónica.
¿Qué es lo que sucede como tal, por parte de estos sujetos alienados por la sociedad? La tierra, como las mujeres, son fuertes, se adaptan silenciosamente y resisten a estos abusos. La tierra protesta a través de la erosión, la desertificación y la pérdida de la biodiversidad y, aunque neguemos este impacto en un principio, las consecuencias se desbordan en los diferentes ámbitos que constituyen nuestra realidad. Las mujeres, por otro lado, parece que se pro -
nuncian desde la timidez, pues en la búsqueda de alternativas que dignifiquen su labor, muy pocas denuncian las condiciones inhumanas en las que trabajan y no logran organizarse colectivamente. A diferencia del caso de la naturaleza, el asunto aquí tiene que ver con una ignorancia producto de la represión y los daños que representa el abuso no siempre son masivos o irreversibles. Por ejemplo, ante la “inconveniencia” que presenta una empresa al hacerle saber a sus asociados cuales son los derechos que poseen, las empleadas floriculturas no poseen el conocimiento completo para saber cómo defenderse adecuadamente. De ahí surge un silencio, y la resistencia de las madres cabeza de familia surge desde la frustración de ellas, sino
de la impotencia que conlleva la idea de pensar que puede que sus hijos no tengan un futuro mejor o tengan que enfrentarse a las mismas condiciones que ellas. Por esta razón es posible comprender que nuestra responsabilidad no solo recae en cambiar nuestra perspectiva sino en, además proveer herramientas que apoyen a las mujeres en su lucha.
Desde la sostenibilidad las floricultoras y la tierra trabajan de la mano, siendo el medio de emancipación de la otra y representando una lucha que proviene desde el campo, un eje crucial para que la vida como la conocemos siga funcionando, e incluso, mejore para todos.
Ana María Cabuya, cuidadora y cultivadora, ha
Llevo 12 años trabajando como jardinera en un trabajé Flores Sagaro S.A. Actualmente, hago mantengo las áreas verdes en las mejores condiciones.
¿Cree usted que este trabajo de jardinería
En general se percibe así. Se suele considerar más adecuado para las mujeres, pero ambos géneros decir que los hombres se encargan más de la carga trabaja en jardinería.
¿Y cómo era la jornada laboral
La jornada laboral iba desde las 6 de la mañana temporada alta,s epodía extender hasta las 10, salimos a las 9 a tomar café 15 minutos. Después, almuerzar. Cuando es temporada, la fase de cultivo 5 de la tarde. Después, se remata con la post cosecha mañana.
¿Qué tipo de dificultades ha tenido
Un poquito con los químicos porque cuando Duele la cabeza, hace mareo, es perjudicial a tapabocas. También las jornadas largas. Lo bueno cuanto a salud, uniforme y transporte.
dedicado su vida a la jardinería y floricultora.
un colegio en el norte de bogota. Antes el mantenimiento de los jardines y condiciones.
jardinería está más asociado con las mujeres y el cuidado de las plantas?
que el cuidado de los jardines es un trabajo géneros pueden desempeñarlo. Se podría carga pesada. Pero hay uno que otro que
laboral cuando trabajó en Flores Sagaro S.A.?
mañana hasta las 3 de la tarde. Durante la 10, 11 o 12 de la noche. Un día normal Después, a las 12 nos dan otros 20 minutos para cultivo va desde las 6 de la mañana, hasta las cosecha que puede ir hasta las 12 o 1 de la
tenido a lo largo de su labor como floricultora?
se fumiga uno está encerrado en plástico. pesar de que uno tiene que utilizar bueno es que nos daban todas las garantías en
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